Mi esclava traga

Este relato no contiene los nombres verdaderos de sus protagonistas debido a posibles represalias en contra de mi persona, por parte de la persona afectada, (el marido de mi esclava sexual).

Todo comenzó hace cinco años. Por aquel entonces yo estudiaba Económicas en la Facultad de Santiago de Compostela, tenía 25 años y mis hormonas sexuales más salidas que nunca, y tras dos años de noviazgo con una morenita, rompí mi relación con ella por encontrarme agobiado (controlado), y comencé a buscar de nuevo una mujer para consolar mi sexo.

Me decidí a escribir y enviar mi foto desnudo a una revista de contactos, en la sección de amos/esclavas, donde pedía exclusivamente satisfacerme sexualmente; es decir, ofrecía mi polla de 19 centímetros (reales ojo), a cualquier mujer sana que fantasease con mamar una gran polla y correrme en su boca, a cambio yo le haría lo mismo a ella.

A los tres meses recibí una carta de Genma, una mujer de 35 años que decía querer conocerme. Respondí dándole mi teléfono, y al mes me llamó para quedar y conocernos.

La suerte estaba de mi lado ya que Genma vivía cerca de Santiago, quedamos en una cafetería. La vi y observé por un rato y aunque no era muy guapa, no estaba gorda y tenía unas buenas tetas a decir por la ropa (antigua eso sí) que llevaba, nos presentamos y empezamos a hablar largo y tendido.

Ella me contó que quería ser prudente pues estaba casada, pero que esto lo hacía porque su marido la despreciaba, ya que era pescador en alta mar y sólo pasaba 4 meses al año en tierra, durante los cuales se dedicaba a ir a las putas por no sentirse ya atraído por ella, y aceptaba sumisa que le follase el culo 3 ó 4 veces en ese tiempo debido a que era lo único que aún le excitaba de ella.

También me contó que ella era de un pueblito de Cáceres y que la casa donde ahora vivía estaba en un monte, por lo cual no tenía relación con nadie, y su marido le había dicho a las pocas vecinas, que tenía una enfermedad infecciosa, por lo cual nadie en la aldea quería tener amistad con ella, y sin medios para desplazarse, se veía abocada a la soledad de su alejado hogar.

Yo le conté que las relaciones estables no eran mi fuerte, y que además estaba cansado de follar de forma tradicional porque acababa siendo un esforzado ejercicio para tan poco relajo, (yo soy delgado pero me gusta follar muy fuertemente).

Nos reímos dándome la razón, aunque mirándome de forma extraña por eso le sentencié: -Mira Genma, sólo quiero que me hagan mamadas y punto, yo a cambio puedo darte una agradable compañía; pero si no quieres, pues cada uno por su lado, yo sólo demandé eso en los contactos, no vamos a perder el tiempo a lo tonto, lo siento.

Hice amago de levantarme para irme y ella me agarró del brazo y me dijo: – No por favor, no te vayas, aquí no tengo a nadie y te necesito. A mí me encantará hacerte todo lo que desees, seré tu esclava si me lo pides, pero por favor no me dejes sola, eres el primer hombre con el que hablo en dos meses, desde que se fue mi marido, y además me gustas mucho.

En ese momento imaginé lo que me podría aguardar y tuve una erección enorme. Entonces me senté y le dije que podría ponerla a prueba y ver si cumplía mis expectativas, a lo cual ella asintió sumisa rogándome que así lo hiciera. “Está bien”, dije; nos terminamos el café y le dije que la iba a llevar a mi piso.

En el ascensor le dije que me besara y empecé a tocarle el culo, las tetas y metí mi mano dentro de su braguita para tocarle el coñito el cual estaba ya muy mojado.

Abrí la puerta y fui directamente a mi habitación, le ordené que pasase y le ordené de forma fría: – Ponte en ese lado de la cama y sácate la ropa mientras yo también me desnudo.

Yo me desnudé despacio para que observase mi cuerpo, pero sin mirarla, ella también lo hizo pero tímidamente, tanto que se dejó las braguitas y el sujetador. Me acerqué a ella con la polla muy dura y se asombró por el tamaño (siempre me ha pasado lo mismo), y le dije: – Bueno, los dos sabemos a lo que hemos venido aquí, quiero que seas mi esclava y sólo pienses en darme placer, así que siéntate en la cama y cómeme la polla.

– Sí Luis.

– Sí Luís no, debes decir sí mi amo. Y quítate toda las bragas.

– Sí mi amo, también quiere que me quite el sujetador? – Claro que sí, necesito sobarte las tetas para correrme mejor.

Lo hizo inmediatamente y empezó a darme besitos en el glande, me impacienté y le dije: – Métela en la boca y chúpala que así no me das placer.

– Sí mi amo. Le gusta ahora como se la mamo? – No lo hagas tan rápido, no quiero que me pajees con tu boca, quiero que me la mames, entérate bien puta.

– Sí mi amo. Así está bien? – Así está bien, pero no hables si yo no te pregunto. Ahora acuéstate en la cama para seguir mamándomela.

Nos acostamos de lado los dos, uno frente al otro y ella bajó hasta encontrase otra vez con mi polla.

-A ver puta, ahora mámame la polla como si en ello te fuese la vida, tienes que comprender que tu estás aquí sólo para darme placer con tu boca. A partir de hoy serás la esclava de mi polla, ella será lo más importante en tu vida a cualquier hora del día, mi leche será tu bebida más preciada, y siempre te lo deberás beber todo, no dejarás ni una sola gota, cada vez que te lo ordene me harás una buena mamada, como yo te lo pida, ¿entiendes?.

-Sí mi amo, tu semen será mi bebida y mi comida más anhelada, me encantará que se corra todos los días en mi boca y siempre me tragaré toda su leche. Mi boca será el depósito para que mi amo se descargue.

Me encantaba verla tan humillada ante mi polla, deseando darme el mayor placer y beber mi dulce leche.

– Bien, ahora chúpame el glande mientras me pajeas con tu mano muy lentamente, pero apretándome la polla para darme más placer.

De esta manera la visión era brutal, así que le metí una mano por entre las suyas y le sobé y apreté las tetas para excitarme más si cabe. Yo empezaba a notar que estaba a punto de correrme y la insultaba para humillarla más y sentir su sumisión ante mí.

Cuando noté que estaba a punto de correrme le saqué la polla de la boca y le dije: -Esclava, mírame. Ahora vas a abrir tu boca, te voy a meter la polla hasta la mitad y vas a chupar fuerte hasta que notes que me corro, no toques mi polla con tus manos, yo te follaré la boca y te voy a echar mi leche dentro de tu boca. Quiero que no caiga nada de tus labios, te tragarás todo el semen y no dejarás de mamar hasta que yo te lo ordene, quiero quedarme dormido con mi polla en tu boca. Métetela en la boca y chupa gran puta.

– Sí mi amo échemela toda en mi boquita.

En ese momento apreté con mis manos sobre su cabeza y empecé a correrme y soltar un torrente de semen en su boca y justo en ese momento ella dejó de moverse y sólo mamaba muy despacio para facilitar mi orgasmo.

– OOOOOOHHHHHH traga puta, toma toda mi leche. Bebe puta.

Me corrí abundantemente y ella se tragó todo dándome mucho placer y tal como se lo había ordenado me dormí con mi polla en su boca.

Al despertar le ordené hacerme otra mamada, y otra dos más, pues me encantaba verla tragar toda mi leche, era mi esclava y su único objetivo en la vida era hacerme mamadas. Seguí dándole su ración triple de semen todos los días y es de las formas más increíbles de sometimiento.

De vez en cuando le ordeno que me folle con su coñito o que se la meta por el culo para correrme y quedarme dormido con mi polla dentro de ese culito tan hermoso, aunque lo que más me gusta siguen siendo sus mamadas y su voracidad por mi semen, pero esto ya es otra historia que contaré más adelante.

 

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