Sexo con personas trasexuales

Capítulo III

Transexual, Fantasía Erótica.Una semana después del encuentro con Rubén, un miércoles a media mañana, recibí un mensaje de texto en el celular: “Rebeca, como ya le cumpliste el caprichito a mi hijo de dejarlo que te ultrajara a su antojo, ahora sí tienes derecho a volver a disfrutar de mi verga, márcame, tu amo, Braulio”. Enseguida le marqué.

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El mar me transforma en su mujer

No podía creerlo. A medida que se alejaba el horizonte, se alejaba mi hombría como algo que se pierde para nunca volver a ser tuyo jamás.

4 semanas antes.

Describir mi situación económica es tan inutil como tratar de resolverla.  Quebrado sin esperanzas, sin dinero para la manutención de mi hija y mucho menos para la pensión de mi ex mujer. Incluso me pusieron una denuncia a ver si al menos con carcel pagaba sus desventuras. Tuve que alejarme hacia la zona de la costa a ver si podía sobrevivir mientras tanto oculto en esas zonas en las que poco se busca a los que huyen, porque todo los que van allá van a huir.

En un velero turístico encontré algo de sociego. Jean Andres era el propietario, un hombre de unos 44 años, de cuerpo perfecto, esculpido por muchos años de velear en aquellas aguas que aunque serenas, sabían poner a prueba a sus visitantes. Me dio la oportunidad de cuidar de su bote.

Jean Andres era la sensación de las turistas. Mujer que rentara aquel velero terminaba en la cubierta sollozando por más verga. Como tripulante se me ordenaba ocultarme mientras él hacía de las suyas, pero de vez en cuando tenia la oportunidad de mirar y disfrutar del salvaje espectáculo de mi patron. El bendito Jean Andres era un verdadero macho, y sabía montarse a una hembra de tal suerte que incluso causandole dolor, humillación y verguenza, le podía propinar el más fuerte orgasmo y provocarle los más descarados y patéticos gritos pidiendo más y más. Sí que era un personaje.

Tantos días mirándole en lo mismo crearon un efecto sorpresivo en mi. En una ocasión mientras le miraba cogerse a una pelirroja cuyo marido había bajado a busear un poco, me di cuenta de que la misma me había notado, y descaradamente me miraba a los ojos mientras al parecer él le sacaba su vergota de la vagina y se la hincaba en el culo sin piedad. Sus ojos y su boca en muecas difíciles de describir me decían sin sonidos “te gusta??? quieres???”. Me dio un poco de risa, pero en mi mente un eco lejano dijo claramente “sabes que… si, me gustaría probarla”. Prácticamente me llevé las manos a la boca como si de verdad lo hubiese dicho, un poco aterrorizado de mis pensamientos. Estaba viendola gozar y en lugar de pensar lo rico que sería cogerme a esa perfecta pelirroja de 1.74 de estatura, piernas perfectas como las de una muñeca barbie, y rostro de angel, lo que pensaba era cómo se sentiría estar en su lugar.

Al atracar justo al anochecer la pareja se bajó de su “paseo” del día, y ambos tenían cara de que él nunca sabría que a su mujer se la cogieron y recogieron esta tarde mientras él miraba estrellitas de mar. Mientras ocurria el desembargo algo se partio y sono muy mal en el muelle, y Jean Andres decidió separar la nave un poco. Una pieza mecánica de su muelle estaba rota y por la hora repararla sería imposible esa tarde. Jean Andres me preguntó “tenemos provisiones verdad?” a lo que contesté “sí, suficientes para una semana…”. Entonces nos anclamos y descansamos en cerca de muelle, en donde no haya tráfico. Total, fue un día “pesado” verdad! – y rompió a reir. Sí, fue gracioso, pero al mismo tiempo no lo fue, porque me retornó las imagenes de la pelirroja ofreciendome su puesto, y mi deseo creciente de tomarlo.

Jean Andres se fue a su litera temprano y yo me quedé escuchando música con mis audífonos en cubierta. La noche era perfecta, se veían todas las estrellas y galaxias del universo y la brisa era suave, fresca mas no fría. La soledad, un trago de ron y la música me hicieron entrar en calor por mi cuenta y en menos de o que pensaba me estaba masturbando con las imágenes mentales del sexo que presencié en la tarde… me estaba viniendo pensando en ser cogida como toda una perra que engaña a su marido buzo, y justo cuando mis bolas se descargaban al máximo con un gran chorro de mi leche acumulada de varios dias, se me salió un “Jean Andrés Papi….” que alcancé a escuchar entre el fuerte volúmen de mis audífonos… Me los quité, mire en todas direcciones y estaba en total soledad, o al menos eso creía.

Al amanecer abrí los ojos. Estaba sobre la cubierta y me dolía la cabeza. Tanto ron y esa increíble paja me habían dejado inconsciente, tanto que no me di cuenta de que el barco estaba ahora a al menos 8 kilómetros de tierra. No sólo eso, no tenía ropa, me habían quitado todo y no tenía absolutamente nada conmigo, me levanté lentamente y al voltear allí estaba Jean Andrés mirándome con una mueca que parecía el inicio de una sonrisa, pero sólo era su falta de expresión. La sonrisa vino después con las primeras palabras que escuche el día en que cambió mi vida…

– Conque no sólo pareces una putita, sino que de hecho lo eres!. -No entiendo, donde esta mi ropa? hacia donde vamos? que sucede? yo…? – Callate Marimar… te gusta ese nombre? Marimar? – Jean Andrés que te pasa? de que hablas… – Intenté caminar hacia las pequeñas escaleras de dentro y me detuvo con uno de sus poderosos brazos.

-Verás, anoche te escuche venirte gritando mi nombre. No has tenidot iempo de saberlo, pero disfruto mucho de quitarle lo machito a las mariquitas como tu. Muchos turistas me pagan para que lo haga, y a ti te lo haré gratis! que afortunada eres Marimar! – Déjame entrar que el sol está muy fuerte, me quema la piel y… -Y estás desnudita marimar? no te gusta estar desnudita como eva en el territorio de un verdadero macho? – Jean Andrés por fav… – A CALLAR!… – El grito fue tan claro que guardé silencio. Sentí que de verdad este hombre tenía autoridad sobre mi y me detuve. De uno de los tubos del barco sacó una minúscula toalla de menos de medio pie cuadrado. Dentro había un tubo de crema depiladora y otro con un líquido color azul para limpiar la piel, implementos necesarios para una buena depilada de cuerpo completo.

– Lo primero que harás será quitarte todos los pelos del cuerpo para mi, porque si vas a ser mi mujer vas a serlo como mujer, y no con tantos pelos. – Aparte sacó un vestido de baño de dos piezas y me dió la de abajo. – La parte del sostén te la daré más adelante, cuando tengas tetas y créeme, vas a tener dos hermosas tetas de puta para que no se te olvide nunca que eso es lo que eres y que no tendrás vuelta atrás… aunque la experiencia me dice que las hembritas como tu no quiere volver a ser machos nunca. – Yo no daba crédito a lo que experimentaba. Jean Andres me tenía bajo el sol que picaba y no me dejaba entrar. Se aproximo a la escalera y cerró las puertas, abrió una ventanilla y me dijo “Cuando yo te diga que ya pareces una nena, te dejaré entrar. Mientras tanto, tu decides cuando has tenido suficiente. Y a propósito, aquí dentro está toda el agua y la comida, así que ponte linda pronto pequeña, ok?… – y Cerró.

El barco es un catamarán pequeño pero con cabida para 8 personas dentro. En la parte exterior, la sombra que producen las velas podría ayudar un poco a no insolarse, pero todas estaban recogidas. No había angulo en el cual el sol no me estuviese carcomiendo. Golpee la puerta hasta que mis manos no aguantaron más, y le grité hasta que se me acabó la voz. Tenía sed, cansancio y hambre, y me senté bajo el sol a pensar en mi desgracia. En sólo minutos supe que si no cumplía con sus extrañas demandas comenzaría a deshidratarme rapidamente y podría sufrír un choque de calor. Así que decidí seguirle el juego, entrar y recuperarme para luego… pues suplicar porque pelear con semejante pedazo de hombre era imposible. Yo soy más bien delgado, nada muscular o atlético, pero con algunas curvas que hoy día cumplen un papel muy importante en mi femineidad.

ME DEPILÉ EL CUERPO. Una hora me tomó hacerlo. Me unté por todos lados la crema y 8 minutos después me pasé la toalla empapada en el líquido azul.  No podía creer lo fáci que había sido, aunque si me había tomado tiempo.

Nunca había visto mi cuerpo sin pelos. ERA SUBLIME… me sentía increíblemente bien con el resultado, a pesar de todo. Caminé a la ventanilla y le grite “ESTO ES LO QUE QUERÍAS??? DAME AGUA!” El se asomó y me dijo con una sonrisa “vaya, costó menos de lo que pensaba… pero te falta un detalle”. No me había puesto el bañadorcito de PUTA que me había dado. Me lo puse. La sensación de la licra subiendo por mis piernas era increíble. Mi pene dio un respingo de placer al sentirlo y me calzó a la perfección. – Date una vuelta…- Lo hice empezando a sentir cierta familiaridad con mi papel. Después de todo nadie nos veía y seguirle el juego por sobrevivir no era algo que alguien castigaría… excepto porque lo estaba disfrutando…

CLAC… abrió la portezuela y galantemente me dijo “Pasa Marimar… la cena está lista”.

Si te gustó y deseas que continúe escríbeme. Besos.

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Nerea, una mujer dominante

Aquella noche yo no quería salir, pero mis amigas insistieron tanto, que no tuve más remedio. Acababa de dejar a mi novio, porque el muy cerdo, ante mis negativas a hacerle el amor intentó forzarme; no es que yo sea una mojigata, pero todavía no he encontrado el chico a quien darle mi virginidad. Y así, con este panorama, lo menos que yo quería era ir a discotecas a soportar pelmazos.

Me arreglé poco y fui al piso de una amiga en el que habíamos quedado todas para hacer botellón. Yo no pensaba beber, pero me obligaron, pues decían que me ayudaría a olvidar. De allí fuimos una discoteca del centro a la que solíamos ir. Yo, modestia aparte, no estoy nada mal. Mido un metro ochenta, y mis curvas están en proporción a mi estatura. Tengo pechos entre medianos y grandes y bonitos, el culo muy firme y respingón, y nueve años de natación. Mi rostro es normal, ni muy hermoso, ni feo, pero mi espesa melena negra azabache me dé un aire salvaje que suele gustar mucho a los tíos.

Me puse a bailar con las amigas en la pista, pero un pelmazo empezó a agobiarme y a frotarse conmigo, por lo que me fui a la barra, intentando que mi ira reprimida no saltase. Me pedí una copa, y mientras me la ponían vi como una rubia despampanante se acercaba a la barra. Era una mujer impresionante; alta, guapa, melena rubia al viento, con un cuerpo de escándalo… Nunca me han atraído las mujeres, aunque reconozco que alguna vez me he masturbado pensando en una relación lésbica, pero aquella mujer llamó mi atención. Se acerco a donde yo estaba.

-Siento que mi amigo te haya molestado.

¿Así que estaba con él? Pues no me había fijado.

-No te preocupes, no ha sido nada, solo es que acabo de cortar con mi novio… -¿Y por que ha sido? -No sé si contártelo, todavía lo tengo muy reciente. -Cuéntamelo, mujer, y así te desahogas.

Le conté la historia, y después pasamos un rato agradable criticando a los hombres. Nos hicimos amigas, y pasamos mucho rato hablando, tanto que cuando me quise dar cuenta mis amigas se habían ido, pero no me importó. Me fui al baño, y cuando volví, mi nueva amiga, Nerea, tenia en la barra dos copas, y yo, que había decidido acabar borracha me bebí la mía de un trago. A partir de ahí, todo se hizo un poco borroso, me mareé un poco, lo que atribuí a la copa y Nerea me sacó a la calle para que me aireara, pero, cuando estábamos en la calle, noté que mi voluntad desaparecía, que me estaba volviendo como una zombi, y que obedecía sin poder resistirme todas las instrucciones de Nerea. Me llevó a su piso, hasta su habitación, y me dijo que me desnudara; yo no podía resistirme, mi voluntad había desaparecido y obedecí ciegamente.

-Ahora no debes entender muy bien lo que pasa cariño, pero en la copa que te bebiste antes iba una droga muy potente, así que por ahora eres mi juguete.

No entendí muy bien aquellas palabras, pero me aterrorizaron. Allí estaba yo, desnuda en la habitación de una desconocida, y sin poder oponer ninguna resistencia. Cuando terminé de desnudarme me levantó del suelo, tenía mucha fuerza, me tiró sobre la cama y me ordenó que me masturbase para ella. Mis manos fueron hasta mi vagina, y empezaron a frotar mis labios mayores suavemente, de arriba abajo, con un ritmo muy lento, como a mí me gustaba; empecé a sentir calor en mi vientre, y mi mano derecha ya se adueñó de mis labios menores, mientras, mi otra mano iba pellizcando mis pezones, dándome una sensación electrificante que bajaba por la columna vertebral.

Me estaba poniendo realmente cachonda, y mi mano empezó a frotar más fuertemente mi vulva, mientras algunos gemidos escapaban de mi boca. No me gusta meterme dedos por el coño, porque temo que desgarren mi himen, por lo que cuando me masturbo, suelo explorar mi ano. Bajé mi mano izquierda hasta mi culito, y empecé a meterme el dedo índice, mientras mi mano derecha pellizcaba mi clítoris. Me acercaba al orgasmo, y casi ni recordaba la situación en la que estaba, solo me dedicaba a darme placer.

En mi ano ya había tres deditos, y mi cadera se movía desbocada, cuando Nerea me ordeno que me penetrase la vagina con mis dedos. Obedecí, sin siquiera pensar que me iba a doler, y metí tres dedos de mi mano derecha en mi virgen coñito. La sensación de dolor fue muy fuerte, me sentía desgarrada, pero inmediatamente llegó el orgasmo, demoledor, y todos mis músculos se aflojaron, tanto que oriné abundantemente sobre la cama de Nerea. Nerea parecía satisfecha, pero algo enfadada.

-Así que eres una perrita muy cerda, pues te vas a quedar sobre tu pipi. El juego no ha terminado, pero quiero que el efecto de la droga se te pase, para que seas consciente de todo lo que te va a pasar.

Me esposó a la cama, y me dejó allí, sobre mi orina acostada. Estuve allí una eternidad, hasta que poco a poco iba recuperando mis facultades, y sintiendo más miedo por lo que podía pasar. Había disfrutado mucho antes, pero ahora me sentía humillada, humillada y asqueada, porque todo olía a orina. Además, estaba esposada a la cama, y podía cambiar poco de postura. A la hora y media de dejarme allí ella volvió. Traía puestos unos pantalones de cuero y los pechos al aire, unos grandes, hermosos y erectos pechos de grandes pezones.

-Ahora voy a hacerte disfrutar más de lo que has disfrutado nunca zorrita.

Yo estaba realmente enojada, pero me sentía impotente, no podía librarme de las esposas, lo más que podía hacer es dar patadas, y lo intenté, pero Nerea me pegó un bofetón que me dejó marca y dejó claro quien mandaba, y quien, aunque ya no drogada tenía que obedecer. Se acercó a mí, y se quedó un rato contemplando mi cuerpo, como si fuese un trozo de carne.

-Tienes un cuerpo apetecible zorra, muy sensual, aunque por ser una cochina hueles muy mal. -¿Puedo lavarme? La imploré. -Has de pagar por tu imprudencia, así que de momento no.

Empezó a acariciarme el cuello y las orejas suavemente, con mucha delicadeza, como si realmente no me estuviese violando. Bajó sus manos hasta mis pechos, y cogió uno con cada mano y los apretó firmemente, sobándomelos de manera circular. Me cogió uno de los pezones, y lo pellizcó con fuerza.

-¿Te gusta, zorra?¿No? Pues acabara gustándote.

Volvió a pellizcarlo otra vez y a tirar de él, haciéndome daño, pero no me atreví a quejarme. Bajó sus manos por mi vientre, acariciándolo, y llegó hasta mis muslos. Mi cuerpo empezó a reaccionar, y mi entrepierna se humedeció; No era que a mí me gustase lo que me estaba haciendo, pero mi cuerpo lo estaba disfrutando. Bajó sus manos por mis muslos deslizándolas muy suavemente por la cara interna, hasta que llegó a los pies. Entonces me los agarró con fuerza, y me los ató a la cama, de manera que mis piernas quedaran muy separadas.

Subió a la altura de mi cabeza, y acarició mis pezones con los suyos, rozándolos suavemente en círculos. La sensación fue nueva, y muy placentera, tanto que tuve que contener un gemido; Mi cuerpo reaccionaba, pero yo me negaba a admitir que aquello pudiese gustarme. Nerea acercó su boca a la mía, e intento meter su lengua, más yo apreté los labios y no pudo.

-Creo que olvidas quien manda.

Me pegó un bofetón, y lo volvió a intentar, pero esta vez yo no opuse resistencia. Su lengua penetró en mi boca y se movió por ella frenéticamente. Recorrió mis labios, mis encías, y se enfrentó con mi lengua. Fue un beso largo y apasionado por su parte, pues yo me mantuve totalmente pasiva. Bajó otra vez hasta mi entrepierna, y me dijo:

-Antes vi que te gustaba follarte el culo zorrita, a ver si te gusta ahora.

Y me metió, sin ningún tipo de lubricante, su dedo anular hasta el fondo. Lo sacó, lo olió y me lo acercó para que lo lamiese. Yo, que debía obedecer, y quería lubricar bien el dedo, lo chupé y lo lamí hasta dejarlo bien ensalivado. Nerea volvió a meterme el dedo, y empezó a hacer círculos por dentro, como queriendo dilatármelo. Al primer dedo lo siguió el segundo y el tercero, y cuando llevaba un rato dilatando, empezó un mete-saca bastante fuerte, que al principio me molestó, pero enseguida me dio mucho placer. Mi vientre ardía, mi clítoris empezaba a necesitar atención, y mi vagina manaba abundantemente.

-De modo que por fin te gusta.

Me dijo acelerando la follada que me estaba dando con sus dedos. Empezó a lamerme la rajita, introduciéndome la lengua muy profundamente, e iniciando un mete-saca muy agradable.

Yo hacía rato que había dado rienda suelta al placer, y gemía como una loca según se me acercaba el orgasmo, cuando Nerea sacó la lengua de mi vagina y se dedicó a lamerme el clítoris. No pude con tanto estímulo y me corrí. Nerea seguía con mi culo y mi coño, y yo tras el orgasmo me sentía fatal. Me sentía humillada y culpable, por haber disfrutado, y me sentía muy sucia. Nerea paró, y me dijo:

-¿Has probado alguna vez como sabe tu coño?

Inmediatamente me besó en la boca. Yo me puse a llorar; no podía con aquello, y ella me dijo:

-¿Pero no has disfrutado como la puta que eres? Pues ahora si que lo vas a hacer.

Se alejó un poco de mí, se puso de pie en la cama y empezó a bajarse los pantalones de una manera muy sensual. Entonces vi algo que no me podía creer. Nerea, una mujer muy guapa, y con unos pechos más grandes que los míos, tenía pene, era un transexual. Y vaya pene tenía: Largo y gordo, como una serpiente de cascabel, muy oscuro y totalmente empalmado, con un glande brillante, y totalmente salido del prepucio.

-¿Te gusta la sorpresita?

En esto se tumbó encima de mí, y sin ningún preámbulo me la metió entera. Mi vagina que era virgen, no soportó un miembro tan grande, y me produjo un dolor insoportable. Empecé a quejarme, pero Nerea estaba bombeado, y no atendía a mis súplicas.

Empezó a follarme lentamente: me la metía muy despacito, centímetro a centímetro, para sacármela luego de golpe, y estuvo así un rato, hasta que yo dejé de quejarme, pues mi coño se acostumbró al tamaño de aquel miembro. Empezó a bombear más deprisa, con golpes ahora superficiales, ahora muy profundos. Yo me sentía muy sucia, porque el pollón de aquella mujer me empezaba a dar placer, y empecé a jadear.

Nerea aceleró más sus embestidas, y sus pechos se bamboleaban sobre los míos, produciendo una fricción que me empezaba a enloquecer. Entonces si que me sentía realmente sucia, y puta, y aquello me ponía cachonda. Empecé a mover mi cadera de forma salvaje, acompasándome a los movimientos de Nerea, otro orgasmo se me acercaba, y esta vez quería disfrutarlo.

-Me estás follando de maravilla puta. -Te dije que te gustaría, que te sentirías como la perra caliente que eres.

Yo no paraba de gemir y de decirle a Nerea que siguiese, que más fuerte, lo puta que me hacia sentir, que era su puta,… El orgasmo no se hizo esperar, y recorrió mi cuerpo como una intensa descarga eléctrica, que tenia su origen en mi entrepierna.

Había sido el más intenso de mi vida, pero Nerea no paraba, seguía bombeando a una velocidad brutal. Bajo el ritmo y me besó, pero esta vez fue mi lengua la que invadió su boca, recorriéndola desesperadamente, y enredándose con su lengua. Su boca sabía a fresas, mezcladas con mis flujos vaginales, un sabor delicioso, y me di cuenta de que Nerea, a pesar de haber sido un hombre, besaba como yo, con fuego, pero con dulzura.

Nerea paró, y me saco su polla, para desatarme los pies y cambiar de postura. No me quiso quitar las esposas, porque la excitaban mucho. Puso mis pies sobre sus hombros, y se sentó pegada a mi culo sobre sus tobillos, y me volvió a meter aquel miembro tan maravilloso. Sus movimientos estaban mas limitados, pero me empezó a acariciar los pezones y el clítoris, y tarde poco en llegar a otro orgasmo tan intenso como el anterior.

Continuamos así, hasta que yo estaba acercándome a mi quinto orgasmo de la noche, cuando le dije a Nerea que quería cabalgar sobre ella, así que me quitó las esposas y se tumbó sobre la cama, y yo me senté sobre ella, metiéndome su miembro hasta el fondo de mí ya dilatada cueva.

Empecé a cabalgarla salvajemente, cuando enseguida me corrí, pero seguí meneando mis caderas, cuando llegó otro orgasmo seguido, y otro, y otro ultimo, que fue tan intenso que volví a mearme, esta vez sobre Nerea, la cual no pudo con tanto movimiento, y a punto de correrse me levantó justo a tiempo para cubrirme las tetas de semen, y me las cubrió literalmente, porque aquella mujer no paraba de eyacular, fue impresionante. Cuando se cortó el grifo, me restregó bien el semen por las tetas y por el vientre, se puso de pie, y me dijo:

-Esto te lo debo.

E inmediatamente empezó a mearme en la cara y en las tetas. Fue un chorro nada más, pero aquel líquido caliente resbalando por mi cuerpo me volvió a poner cachonda. Nos tumbamos las dos abrazadas en la cama, y empezamos a restregarnos la una contra la otra y a sobarnos. Entonces Nerea me dijo:

-Todavía quedan más sorpresas mi putita.

Me señalo hacia la puerta, y por allí entro el chico que me había dado la coña en la discoteca, totalmente desnudo. Era un chico muy normal, del montón, pero con lo caliente que yo estaba, me dio igual. Me abalancé sobre él como una autentica loba, y él que no se lo esperaba, se cayó al suelo.

Yo cogí su miembro erecto, y de un golpe me lo metí en el coño, y empecé a follármelo. Nerea se acercó a nosotros, y empezó a meterme un dedo por el culo, y como comprobó que estaba dilatado, intentó meterme la polla. Apretó el glande contra mi esfínter, pero era demasiado grande, y no quería entrar. Yo que sabía que me iba a doler, le dije que no lo hiciera, pero fue inútil, pues con un golpe de riñones, me metió el glande, y con sucesivos golpes acabó metiéndomela entera. Yo sabía que era demasiado grande, y el dolor era insoportable, así que le supliqué a Nerea que me la sacase.

-Me duele, no sigas, no me gusta nada. -Calla, tonta, si al final te va a encantar, y me suplicarás que no te la saque.

Empezó a moverse lentamente dentro de mí, y aunque me seguía doliendo, cada vez era más soportable, así que reanudo mis movimientos follatorios del chico que tenía debajo, el cual tardó poco en correrse, y en dejarnos a Nerea y a mí solas.

-Pues no he disfrutado mucho de tu sorpresa. -Entiéndelo, está poco experimentado, y tú eres demasiado puta.

Cada vez me enculaba más fuerte, y el dolor iba dejando lugar al placer, a un placer muy intenso que iba a acabar conmigo. De pronto Nerea empezó a correrse y yo sentía como llenaba de leche mis tripas. Era una sensación muy especial, y yo también me corrí. Había perdido la cuenta de las veces que me había corrido aquella noche, pero seguro que fueron más de diez, y todas muy intensas. Aquella noche nunca la olvidaré.

Este relato es totalmente ficticio, producto de la perturbada mente de su autor.

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Mi deseo por ser mujer

Hola amig@s de esta página. Hoy me decido a escribir esta historia, real en todos sus extremos, tal vez porque me da la impresión de que ya va siendo hora de que deje salir mis pensamientos a la luz y no atormentarme tanto en soledad. Mi nombre para mi relato será Javier, aunque ese no sea el real, pero tengo un poco de recelo de que alguien conocido la lea y la pueda usar contra mí. Tampoco quiero que interpretéis que estoy buscando contactos ni nada por el estilo, ya que por el momento serían inviables totalmente, tan sólo podría intercambiar mails.

Nací hace casi 33 años en Barcelona, ya que mi padre trabajaba allí. En mi casa no es que hubiera demasiados lujos, pero mis padres se ganaban muy bien la vida y no nos faltaba nada ni a mí ni a mi hermana, la cual nació cuando yo tenía 7 años. Desde que yo era muy pequeño siempre íbamos a un pueblo de la provincia de Málaga. Aunque no os lo parezca, este dato es importante, ya que allí fue donde mi afición por la ropa femenina fue aflorando. En casa de mi abuela vivía una tía mía, una hermana de mi madre 4 años menor que ella, la cual en aquella época contaría unos veinte y pocos años. He de decir que mi madre me tuvo cuando todavía no había cumplido los 21 años, por lo que estamos hablando de la típica madre joven, guapa y con buen cuerpo, moderna por el trabajo que tenía en una tienda de ropa. Aún hoy, a sus 53 años todavía se conserva bien: delgada, viste de manera moderna, etc. En fin, que no me puedo quejar de ella.

Pero volvamos a mi tía. Ella tenía un bañador negro precioso, alto de camal y amarrado al cuello que me encantaba encerrarme en el cuarto de baño a probármelo. Me lo ponía y fantaseaba con que era una chica moderna, guapa, deseada por los chicos. En alguna ocasión, cuando estaba enfrascado en tal deleite, me sorprendió mi tío, el cual se reía de mí diciéndome mariquita y cosas así, aunque sé que no lo hacía con intención de herirme. También alguna vez me pilló mi abuela. Recuerdo sobre todo la vez que me pilló con un bikini rojo atado de triángulos, aunque no me lo pilló puesto, sólo debajo de la almohada. En el fondo creo que no le daban importancia y que tan sólo lo consideraban travesuras de crío. Sin embargo no por eso dejé de hacerlo. Otro día escondí en un hueco de mi armario varias braguitas de mi madre que ella ya no usaba. También las sorprendieron. Pero esta vez el cabreo por parte de mi padre fue mayúsculo. Llegó a pegarme y a decirme, creo que exageradamente, que me iba a someter a un cambio de sexo. Creo que eso hubiera sido lo mejor y me hubiese ahorrado muchos, digamos, traumas después. Después de eso pasaron unos cuantos años sin que se volvieran a repetir episodios de este tipo, salvo esporádicamente, como ponerme los bikinis de unas primas mías en casa de mis tíos, robar un bikini naranja de lycra en una tienda de deportes, o ponerme la ropa interior de la hermana de un amigo mío que estaba bastante buena y de la que se decía que era un poquito ligera. Al ver sus prendas interiores pensé que tal vez la gente no fuese tan descaminada.

Después de esos años terminé mis estudios,  y me fui al Ejército, siendo destinado a Barcelona. Allí en Barcelona la afición por los travestis y transexuales fue creciendo, sobre todo al ver los anuncios del periódico. Sin embargo no llevé a cabo ningún encuentro, sobre todo porque yo vivía en el interior y no podía desplazarme a Barcelona con la libertad que yo hubiese querido. Todo ello cambió el día que vi un anuncio de una Ts que se encontraba en un piso próximo a mi lugar de residencia, así que me decidí a quedar con ella e ir a verla. No recuerdo su nombre, tan sólo que era peruana, jovencita y muy guapa. Fue magnífico. Me chupó la polla como no lo había hecho nadie hasta entonces y entrar en su culito fue una sensación increíble, ya que era muy estrecho, motivo por él que creí lo que me dijo que yo era el quinto o el sexto hombre con el que lo hacía. Sin embargo me sentí frustrado, sobre todo porque ella se corrió casi nada más metérsela, corrida que yo hubiera deseado en mi boca. De todas maneras fue precioso.

Mi segundo encuentro con una travesti fue distinto. Se llamaba Corinna, italiana, de 26 años y rubia espectacular. Se notaba que tenía más experiencia. Hicimos el 69, la penetré, e incluso ella llegó a penetrarme a mí estando sentado encima de su polla, proporcionándome un placer increíble.

Por aquella época yo tenía novia y, debido a la distancia que nos separaba, no había ningún conjunto interior, sobre todo de tanguita, que yo le regalase que no me lo probase primero. Me parece que me quedaban a mí mejor que a ella. Durante aquellos años adquirí algo de ropa interior: un par de bodys trasparentes y de rejilla, un bikini, dos o tres conjuntos, y unas bolas chinas y otras anales las cuales introducía en mi culo masturbándome a la vez. Al pasar los años nos casamos, por lo que toda aquella ropa fue directa a la basura. Sin embargo gané. Gané porque, debido a que mi exmujer trabajaba, disponía de un guardarropa entero a mi disposición, aunque solo me ponía la interior. Al trabajar ella por la mañana, a veces me ponía alguna prenda y dormía con ella, despertándome una media hora antes de que ella llegase para dejarlo todo en orden.

Seguí quedando con travestis, siempre de macho, y empecé a ligar por alguna web gay, a espaldas de mi mujer, claro. La cosa cambió cuando, un día que quedé con uno de mis ligues,  bebimos mucho esa tarde, y me sinceré. Le enseé mis fotos, esas fotos secretas, donde me vestía con ropita interior de encaje, semi trasnparente, que me hacíaun cuerpo delicioso, según mi punto de vista. Al enseñarle las fotos, me dijo que se le había puesto como una piedra y que se la tocara para comprobarlo. Me dijo que solamente se lo haría conmigo vestida de mujer pero, posiblemente al ver mis mal disimulables ojos de deseo, me permitió que le hiciera una mamada, llegando a correrse en mi boca y tragándomelo todo. Creo que no soy del todo mala con las mamadas por lo que me han dicho las veces que lo he hecho. Espero poder volver a repetirlas.

Ahora mismo mi vida está en una fase muy extraña. Extraña porque estoy conviviendo con una antigua novia. Con ella estoy muy bien pero, al tener ella tallas de pantalones similares a la mías creo que podría ponerme su ropa. Ya me he probado un par de minifaldas suyas y no me quedan nada mal. Mi fantasía sería poder salir a la calle vestida con un top, una minifalda, una melena morena o rubia, botas (a ser posible blancas), lencería sexy, etc, y poner calientes a los hombres que se pusieran en mi camino, aunque solamente follaría con aquellos que me gustasen de verdad.

Veo la tele y me caliento sola. Me imagino como una de esas actrices que provocan con solo la manera de vestirse. También me imagino como esas travestis que salen en las páginas web con cuerpos de infarto, culos torneados, tetas grandes y muy guapas, etc, o como esas actrices porno penetradas por todos sus agujeros, con pollas descomunales a disposición de sus bocas, coños y culos, y me veo en su lugar, disfrutando como una perra en celo.

Necesito ayuda, alguien que me aconseje. Creo que la única manera de hacer realidad mi sueño, debido a mi trabajo, sería desapareciendo, largarme de casa (ya que me tendría que perder durante un tiempo), aunque necesitaría ayuda, ayuda de alguien que me mantuviese y me ayudase a realizar mi cambio en secreto, alojándome con el/ella mientras durase el proceso y fuese capaz de ganarme la vida por mi misma. Preferiría una travesti, alguien que ya hubiese pasado por lo mismo y que me tendiese su mano, que me enseñase a maquillarme, a vestirme, a portarme como una verdadera mujer tanto en la cama como fuera de ella.

 

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Sofïa: mis inicios II

Al llegar a mi casa  tome un espejo y me dirigí al baño para poder ver como había quedado mi ano, me senté en la taza y acomode el espejo de forma adecuada para poder verlo bien, tenia el ano un poco dilatado, si me lo tocaba sentía un poco de dolor, además note que me había salido  un  pellejo. No se si por la posición en que estaba, o por todo lo que me había hecho Héctor, el caso es que salió algo blanco que cayo sobre el espejo, nunca había visto el semen así que imagine que esto era lo que él había soltado dentro de mí,  acerque el espejo a mi nariz para olerlo, aunque era algo raro no me desagrado, jugué con mis dedos con el, era espeso y  consistencia  un poco babosa , lleve mis dedos a la boca y al saborearlo supe que era lo mismo que dejo en mi boca la primera vez.  Durante el fin de semana sentí unas ligeras molestias tanto en mi ano, como dentro, en mi recto, pero por alguna extraña razón me sentía muy feliz y creo que hasta enamorada, no pensaba en otra cosa que no fuera relacionada con Héctor,  soy su novia pensaba, me sonrojaba con estos pensamientos me acostaba a dormir me sentía como entre nubes. Durante los días que faltaban para el miércoles no pensaba en otra cosa que en todo lo que había pasado, me acordaba y sentía como vértigo y un enorme vació en el estomago. Por fin llego el miércoles a las 6 de la tarde y fui rumbo a su casa,en el camino mientras mas cerca estaba  más nerviosa y excitada me ponía estaba loca por verlo de nuevo y al mismo tiempo pensaba en mi amigo que pensaría si se enterara de lo que había hecho con su papá, de que como me había hecho su mujer, si se enterara no me lo perdonaría pensé así que conforme me acercaba  me sentía asustada, como reaccionaria Héctor al verme delante de su hijo, estuve a punto de dar media vuelta y regresar a mi casa, pero las ganas de verlo fueron superiores a cualquier temor, así que al llegar a su casa armándome de valor toque.

Me abrió Héctor me tomo de la mano y me jalo para que pasara, ¡pensé que no vendrías nena! me dijo e inmediatamente me beso, me separe rápidamente de el y le dije nos van a ver, no temas no han regresado  yo creo que se van quedar como 15 días, dicho esto me abalance sobre el.

Lo abracé y le di un beso como de cinco minutos. Metí mi lengua en su boca al mismo tiempo que con una de mis manos tocaba su pene por encima del pantalón. “Espera muñeca, ven, acompáñame” me dijo, fuimos a su recamara y me llevo al baño.” Que quieres mi amor?” le pregunté mientras entrábamos al baño. “Esta vez quiero que antes hagas unas cosas”, al entrar al baño tenía una como jarra transparente que tenia un tubo pequeño del cual salía una manguera en el extremo tenía una como boquilla de unos seis centímetros de largo, me dijo “Ponte un poco de crema en el ano, y mete esto lo mas que puedas, cuando veas que el líquido que está en este recipiente”, mostrando la jarra, “lo vacías por completo, te lo sacas y esperas hasta que tengas ganas de evacuar el intestino, cuando sientas que ya salió todo te metes a bañar, lava muy bien tu ano, mi vida” dijo, “Aquí esta la toalla para que te seques, ponte esta ropa que te dejo en este gancho y estas sandalias, aquí en el espejo te dejo un lápiz labial y una botella de perfume por si te quieres pintar y perfumar” y salió del baño.

Seguí sus instrucciones y al ponerme la ropa que me dejo, me sentí muy hermosa, era un baby doll de color rosa de tela transparente, tenía unos moños rosas a la altura de los pezones y se cerraba al frente con un listón, el panti me quedaba completamente ajustado y también tenía unos moños rosas en los costados, las sandalias,  de color rosa tenían unos grandes moños al frente, pinté mis labios, me puse el perfume que me dejó y salí del baño. Al verme me dijo; “Que hermosa te ves mi amor”.

Él estaba en la cama con el pene bien parado, la cabeza le brillaba con la luz que para entonces había encendido, me dijo “Ven acuéstate aquí, a mi lado”, me subí a la cama y le di un largo beso al tiempo que acariciaba sus testículos.

Me separe y le dije “Espera, quiero que veas algo”. Me arrodille, le di la espalda, me incliné hacia delante y separando mis nalgas con todo y calzón le dije “Lo ves?”, “Claro que si nena, esta hermoso”, “No”, le dije,  “Mira, toca, pon tu dedo en mi ano”, lo hizo y me dijo”Lo tienes delicioso princesa”, “No”, le dije otra vez”¿ que no sientes mi amor, tengo un pellejo que antes no tenía”, “Ah es eso, lo que pasa es que antes eras señorita, virgen para que me entiendas, y ahora ya eres toda una señora” me dijo, entonces le pregunté
“¿Ya no se me va a quitar, así se va a quedar toda la vida?”.

“Si nena”, me dijo “Pero para que te quedes más tranquila le vamos a dar muchos besos. Quédate así, no te muevas, nada más déjame quitarte las bragas”. Pasaba la lengua por mi ano, me mordisqueaba las nalgas, sentía delicioso. Después de un rato me pidió que me acostara boca arriba, tomo mis piernas de los tobillos y las puso sobre sus hombros, me pidió que separa mis nalgas con las manos, tomó el tarro de crema de la vez anterior y untó en forma abundante  mi ano. Como esta vez ya sabía lo que me haría y no estaba ni nerviosa ni temerosa como la vez anterior, puse más atención en lo que sentía. Tomándose el pene con una mano, lo apuntó a mi ano y empezó a ejercer presión, y sentí como el ano se abría para dejar entrar la cabeza, y esta vez no me dolió para nada, no sé si porque estaba muy excitada o por que, como él decía, ya no era señorita.

Sentí como los anillos internos de mi recto se abrían cada que entraba más, realmente estaba disfrutando de la penetración. Llegó el momento que sentí sus testículos oprimidos contra mis nalgas, como tenía mis manos separando mis nalgas, sentí sus bolas rozando mis dedos así que decidí acariciarle los testículos con una mano mientras que con la otra acariciaba mi propia erección. Él entraba y salía de mí, yo intentaba seguir su ritmo empujando mis caderas cada que sentía que la sacaba hasta que llegando al orgasmo dio un empujón final y nuevamente lleno mis intestinos
con su semen.  “Nena” me dijo, “Te moviste delicioso linda”, no pude contestarle por qué en ese momento, estaba teniendo mi orgasmo, el cual bañó mis dedos. Después de un rato de descanso, le dije, “Mi amor, te lo puedo mamar, es que sabes me encanto su sabor y su tersura, tiene una piel muy suave sobre todo en la cabeza me encanta sentirla en mis labios”, “Más tarde”, me dijo, “Te prometo que me voy a venir en tu boca, Primero quiero cogerte otra vez, pero esta ves quiero que te pongas de rodillas y que apoyes tu cabeza en la almohada”.

Después de un rato de besarnos y acariciarnos me puse como me pidió, y me la metió así desde atrás, cada que la metía sentía como mi recto se aferraba a su pene, comencé a acariciarme de nuevo y alcance un segundo orgasmo, siguió metiendo y sacando por un tiempo hasta que sacando el pené me pidió que me volteara y me dijo “Lo prometido es deuda nena, abre la boca para que puedas mamar”, no paso mucho tiempo antes de sentir su semen en mi boca aunque esta vez cuando se estaba viniendo retiro su pené de mi boca y su semen cayó parte dentro de mi boca y parte en mis mejillas y cara, con un dedo junte todo lo que pude de lo que había caído fuera y lo metí en mi boca, al ver esto me dijo “De veras que eres maravillosa muñeca, nunca me hubiera imaginado que eras tan complaciente y tan caliente esta convertida en una putita deliciosa”, se recostó a lado mío, entonces le pregunte “Papi dime, ¿qué vas a hacer conmigo cuando regrese tu esposa?”. Él me contestó “No te preocupes nena, lo que siento por ti no tiene nada que ver con ella”, ¿cómo?, le pregunte, “Que vas a hacer con las dos?”, mira dijo “Ella tiene algo que tu no tienes y tu, mi amor, me das algo que ella no ha querido darme nunca”, “No entiendo”, le dije, “Te explico”, dijo, “Ella tiene vagina cosa que tu no tienes, muñequita, pero tu tienes un ano delicioso, lugar por él que ella nunca ha querido que hagamos el amor, dice que por que lo tengo muy grande”, y en verdad que la tenía grande, con mi experiencia de esa época no lo había tomado en cuenta ya que el único que tenía de referencia era el mío y el de él era bastante mas grande y sobre todo grueso y cabezón, en eso vi el reloj, eran casi las nueve de la noche me metí al baño para lavarme la cara vestirme con mi ropa y pedirle que me llevara a mi casa, al despedirnos me dijo “Te espero el sábado en mi casa”.

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Mi nueva hermana

Mi nombre es lsm (lasumiso) y desde hace muchos años me encantan 2 cosas: el ser sometido por una mujer y el travestirme.

Mi historia comienza un invierno, que por unas obras en casa de mis padres me tengo que trasladar a casa de mis tíos y mi prima durante 1 mes, durante ese mes convertiría todas mis fantasías en realidad, en el momento que supe que iría a su casa, lo primero que se me paso por mente era su ropa interior, yo ya tenia la idea de que le robaría su ropa para ponérmela yo, lo que no mi imaginaba era lo que a continuación les relatare. Read more

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