Sexo con personas trasexuales

Sofía: mis inicios I

Estoy  escuchando música  de los beatles,
Estoy sintiendo esas cosas en el cuerpo pero sobre todo en el estomago que me hacen pensar que dentro de este cuerpo de hombre hay una mujer.
Con la música de fondo y mi estado de animo empiezo a recordar como fueron mis inicios en la homosexualidad y travestismo.  Como paso todo en esa época de mi vida, en la que, era yo un tanto inocente, mas que mis amigos, ya que mientras ellos no dejaban de hablar de sexo sobre todo de mujeres, a mí realmente no me importaba. una etapa de mi vida en la que francamente no sabia nada de preferencias sexuales.

Hubo un tiempo me sentía asustada, pues el doctor que me atendía descubrió que tenia una hernia en la ingle del lado derecho lo cual impedía que el testículo bajara a su lugar, y aunque no sabia de que se trataba, el hecho de ver al doctor  siempre asusta, me dieron un tratamiento muchos años, que no resulto, pues el doctor finalmente decidió operarme , como consecuencia de todo esto ese testículo no se desarrollo y me quedo muy chiquito. pensé por mucho tiempo que mi gusto por vestirme de mujer y por los hombres, era seguramente por que me habían faltado hormonas masculinas, debido al testículo que no se desarrollo.

Mi gusto por la ropa de mujer, mas que como simples prendas de vestir, era algo que me gustaba para mi, tengo una hermana y una prima que en ese entonces vivía con mi familia en la casa de mis padres, las dos eran mayores que yo dos años y cuando estaba sola en la casa me ponía sus vestidos y hasta su ropa interior, me veía en el espejo y me sentía muy bonita y coqueta.

Poco después conocí al primer hombre que llamo fuertemente mi atención, era el papá de un amigo que tuve durante la escuela. Raúl se llamaba mi amigo,  desde el primer día en nos hicimos amigos,  su papá me gusto desde la primera vez que lo vi. Era un hombre muy alto como de 1.90, tenia pelo por todos lados, unas manos enormes, muy moreno y un poco corpulento sin llegar a ser gordo, el caso es que me encantaba, cada que lo veía me ponía muy nerviosa (o excitada) sentía un vació en el estomago como si tuviera miles de grillos brincando dentro, me sentía muy confundida, no sabia que pensar. Como era posible que me gustara tanto un hombre y viejo siendo yo también un hombre, como esto no se lo podía confiar a nadie, ni pensar en contárselo a mi amigo, como iba a decirle que su papá me gustaba, además estaban las bromas de mis otros amigos acerca de los homosexuales o putos como ellos y yo misma les decíamos, francamente me daba miedo pues seguramente se iban a reír mucho de mí, de todas formas aun no-tenia bien claro que era un homosexual, así que lo oculte para que nadie se diera cuenta.

Recuerdo perfectamente los primeros días del mes de Agosto de aquel año, comenzaban las vacaciones, el papá de mi amigo Raúl me seguía encantando, tenia unos ojos negros que miraban de una forma muy cálida, y unos labios grandes, como se me antojaba besarlos, lo mas que se me ocurría que podía hacer una pareja estando juntos era besarse, y lo máximo para una mujer que le gustara un hombre era ser su novia, aunque no-tenia bien claro lo que eso significaba realmente,
Pensaba que el ser novios era para andar tomados de la mano y darse uno que otro beso por supuesto era una idea más romántica que sexual, muy poco tiempo después pude comprobar lo equivocada que estaba respecto a esto. Héctor,  así se llamaba el papá de mi amigo tenia también una risa franca y muy agradable,
cuando reía se veía muy guapo, siempre bromeaba y contaba chistes, me divertía mucho cuando estaba en su casa, cada que estaba de visita con mi amigo me sentía inquieta, el estomago me revoloteaba a mil por hora, el señor siempre era muy atento conmigo, constantemente me daba palmadas en la espalda o de plano pasaba su mano por mis hombros, para colmo Raúl empeoraba las cosas ya que constantemente me decía que su papá no paraba de hablar de mí, que si era muy blanco, que si estaba muy esbelto en esa época media como 1.68 Y pesaba 48 Kg., en fin, mi amigo me decía que si no fuera por que eres hombre pensaría que le gustas. Esto contribuía a sentirme mas confundida y excitada al mismo tiempo, no sabia que pensar, pero de algo si estaba segura me gustaba mucho aquel hombre.

 Las cosas se dieron de la siguiente manera, Como ya estábamos de vacaciones quede con Raúl de ir a la feria de los juegos mecánicos, la que esta en Chapultepec, iríamos el siguiente sábado y quede en pasar a su casa como a las nueve de la mañana. Cuando toque a la puerta oí que el papá de mi amigo me grito que pasara y que me sentara que ahora venia, como la puerta no tenia seguro entre y me senté en el sillón más grande de la sala. Después de un rato entro Héctor, traía un par de vasos en la mano y puesta una bata de esas de las que se anudan por la cintura, le llegaba a la mitad de los muslos, la traía
medio abierta, al verlo así el corazón él estomago y todo mi cuerpo dio un brinco, se sentó junto a mi y me ofreció uno de los bazos, me dijo que lo acompañara a tomar una cuba con el, me pregunto si quería, a duras penas me salió la voz para decirle que no tomaba y que además me tenia que ir con Raúl,
Por el no te preocupes dijo, se tuvo que ir con mi esposa a Guadalajara por que su abuela esta enferma y fueron a verla. Así que insistió en que lo acompañara con una cuba, no sé
por que pero no pude (o no quise) negarme, como de costumbre comenzó a contarme chistes y al rato entre las rizas y el par de tragos que le había dado a la cuba me sentía completamente relajada, mientras tanto entre los movimientos al tomar el vaso y las mímicas que hacia al contar los chistes la bata se le abrió mas y dejo al descubierto su pené, no traía puesta ropa interior, estaba como hipnotizada no podía dejar de verlo es mas ya casi no prestaba atención a su platica,
a esas alturas de mi vida nunca había tenido ninguna experiencia sexual y no sabia que hacer o decir, así que me quede callada, al notar que no respondía como siempre a sus chistes me dijo que té pasa linda estas muy callada, como entre nubes note ese “LINDA” era la primera vez que se refería a mí como si fuera mujer y no me desagrado, le conteste que como nunca había tomado
me sentía un poco mareada, se levanto y la bata se abrió completamente dejando al descubierto él pené y testículos, estaba prácticamente desnudo delante de mí, (ahora sé que estaba completamente excitado pues tenia una erección tremenda, en ese momento no sabia que pasaba pues nunca había visto un pené parado ni siquiera el mío, cuando era niño no éramos tan despiertos sexualmente como en la actualidad), como sea, se sentó muy junto a mí y puso una de sus manos encima de las mías, me dijo sabes muñequita me gustas mucho eres muy bonita me
dio un beso en una de las mejillas y me pregunto ¿te gustaría ser mi novia?, no pude contestarle tenia la boca completamente seca y la voz no me salía, pero no dejaba de mirar sus labios, ¡nena me dijo! no te preocupes si eres hombre para mi eres la mujercita mas bonita que he visto y esta ves me dio un ligero beso en los labios, entonces ¿si quieres ser mi novia? Pregunto de nuevo, estaba que no cabía de la emoción y el susto apenas si salió mi voz para decirle esta bien, no sé porque nunca pude negarme a nada de lo que me pedía, entonces jalo una de mis manos hacia su pené y me dijo ven nena, tócalo no te va ha pasar nada malo seria incapaz de lastimar a una niña tan dulce y bonita como tu, y menos si ahora ya eres mi novia, con un poco de temor puse mi mano en su pené estaba caliente, la piel era muy suavecita, era muy moreno mas que el resto de su cuerpo así parado como lo tenia le mediría
unos 17 cm. , eso si estaba muy gordo ya que no podía cerrar mi mano completamente alrededor de el, la cabeza le sobresalía de la base pues era un poco más gorda que el resto del pené,
llegue a la conclusión que tenia un pené muy bonito, realmente su aspecto me gusto mucho, con su otra mano levanto mi cara y me dio un beso muy apasionado se me hizo eterno pero fue maravilloso, se separo de mí y me dijo te gusto linda, asentí con la cabeza y volvió besarme,
luego beso mis orejas y cuello, me dijo suéltalo preciosa (desde que tome su pené por primera vez no lo había soltado solo le daba unos ligeros apretones) déjame quitarte la
ropa para que estés desnuda y mas cómoda, así como yo, se paro y me jalo de la mano para que yo también me parara, quito todas mis ropas el se quito la bata se sentó y me dijo ven nena
siéntate aquí en mis piernas, al sentarme me dio otro beso y me decía ¡Ho preciosa! que linda estas, todo lo que me decía y sus besos me tenían completamente encantada, al grado
que empezaba a sentirme como si fuera mujer, ya me sentía realmente su novia, así sentada de lado sobre sus piernas, tome sin que él me lo pidiera su pené con una mano mientras
que con la otra acariciaba su pecho y su vientre, él besaba mi pecho mi cuello orejas, paro de besarme y me pregunto te gusta muñeca, le dije que si, pero me dijo no-nena los
besos no, esto que tienes en la mano, le dije si, tiene la piel muy suavecita, aunque lo tienes muy caliente y duro. Esta así por ti dijo, por que eres muy hermosa muñeca, te gustaría besarlo, no se le dije ¿puedo? Le pregunte, claro que puedes nena, entonces me separe de él, me senté a su lado y acerque
mis labios a la cabeza de su pené le di dos besos y le pregunte te gusta, lo haces muy bien mamita, me dijo vamos continua, se lo empecé a besar por todo el cuerpo antes de besarle de
nuevo en la cabeza, esta vez salía una gotita de liquido transparente de la punta la cual quedo en mis labios, pase la lengua y me supo un poco salado, en ese entonces no-tenia ni la menor idea de cómo funciona el aparato reproductor masculino cuando esta excitado y no sabia nada de orgasmos me dio un poco de temor y se la solté, me enderece, lo que aprovecho
para darme un beso largo abrí un poco mi boca, y él metió su lengua dentro, esto hizo que sintiera el beso más intenso y que mi excitación aumentara, sentía las mejillas y todo mi cuerpo completamente calientes, después de un rato me soltó y dijo no tengas miedo nena todo lo que le salga y lo duro que esta es por ti, es por que me gustas mucho, y por que te quiero, con estas palabras me sentía completamente amada por el, y dispuesta a hacer todo lo que me pidiera.
Tómalo de nuevo con tus manitas, si quieres, ahora puedes abrir la boca y chuparlo un poco, volví a inclinarme le di otro beso, pase mi lengua por la cabeza justo en el momento que salía otra gota del liquido transparente, entonces abrí mi boca para meterlo, tuve que abrirla todo lo que pude para que entrara toda la cabeza en ella, me decía así nena sigue mete todo lo que puedas en tu boca mamacita, mama como si fuera un chupón, yo hacia todo lo que él me pedía, metía todo lo que me cabía y después lo sacaba poco a poco, sentí como salía algo liquido salado, me retiraba para saborearlo y él me decía no pares muñeca vuelve a tragarlo ya casi termino, quiero terminar en tu boca, lo solté para preguntarle que es lo que quieres terminar en mi boca, mi orgasmo dijo, cuando sientas mas liquido en tu boca ya no pares no lo sueltes, es más muñequita, mama como si fuera un chupón hasta que yo te diga que pares, así que me incline sobre su pené y volví a introducirlo en mi boca, lo mame como él me pidió hasta que sentí unos chorros calientes en mi boca, me dijo no lo saques mi amor sigue mamando hasta que se ponga blandito,.

Cuando todo termino me dijo “gracias nena me diste un gusto enorme”, yo sentía mi boca llena de lo que ahora sé que era su semen sabáa un poco salado pero me gustó su sabor y consistencia como espeso, me trague todo lo que echo en mi boca, me levante y me dio un beso riquísimo.

Se incorporó y me paso el baso y me dijo ten mi amor termina tu cuba, tome el vaso y le di unos tres tragos tenia mucha sed, cosa curiosa a pesar de haber tenido su semen en mi boca tenia la boca reseca, yo creo por que todavía estaba muy excitada, tenia una erección algo que hasta entonces no había experimentado no al menos en forma consiente y mucho menos debido a una excitación sexual, me sentí otra vez un poco mareada, me levante para vestirme e irme pues creía que ahí había terminado todo, pero él me tomo de la mano y me dijo ven chiquita todavía no te vallas, ahora ya eres mi novia y quiero hacer que te sientas muy bien, es mas ven acuéstate aquí en el sillón boca abajo para darte un masaje, me emociono que dijera que era su novia y me puse como me dijo, así acostada el paso una pierna por cada lado de mi cuerpo de modo que estaba como sentado en mis piernas y yo sentía su pené aunque flácido como rozaba mis nalgas, comenzó a darme masaje primero en mis hombros luego en los brazos, paso a la espalda se sentía realmente riquísimo, después empezó a acariciar mis nalgas, las tomaba con sus manos y las separaba, pasaba sus manos por el interior de mis muslos, separaba mis nalgas y pasaba uno de sus dedos por mi ano, estaba excitadísima, se levanto y se arrodillo para poder besarme las nalgas pasaba su lengua por el ano, llego un momento en que se detuvo, le dije no pares se siente riquísimo, me dijo espera ahora continuo lo que pasa es que te voy a poner un poco de crema para que sientas más bonito, de la mesa de centro tomo un frasco transparente que tenia una etiqueta azul que decía vaseline que no sé pero lo recuerdo perfectamente.

Tomo con sus dedos una buena cantidad y lo puso sobre mi ano frotaba su dedo medio hasta que empezó a ejercer presión para que entrara me quise levantar para que parara, pues
no sabia que pretendía hacer y me dio un poco de temor, por supuesto no me dejo levantar y me dijo con mucha ternura no te muevas mi amor a lo mejor al principio vas ha sentir
un poco de molestia pero te prometo que después vas ha sentir muy rico, una vez mas sus palabras me convencieron así que me quede muy quietecita, siguió empujando su dedo en mi
ano hasta que este cedió y entro mas o menos la mitad, di un brinco ya que no me lo esperaba, me tranquilizo dándome unos besos en las nalgas y con sus palabras cariñosas que tanto me gustaban, me dijo que no me moviera para que no me lastimara que solo sintiera, tomo mas vaselina con su otra mano y la embarro sobre el ano y sus otros dedos, junto el dedo anular a su dedo medio y empezó a meterlos en mi ano, siguió así por un rato, lubricando mi ano con mas vaselina
y moviendo sus dedos dentro y fuera, empezaba ha sentir muy rico este movimiento de sus dedos dentro de mi, se levanto y se volvió acomodar atrás de mí con una pierna a cada lado
de mis caderas sentí su pené justo en medio de mis nalgas esta vez estaba duro, ni me imaginaba lo que quería hacer yo pensé que volvería a masajear mi espalda como lo había
hecho antes, pero separando una de mis nalgas con una mano con la otra tomo su pené y empezó a frotarlo sobre mi ano, me sobresalte y le dije que haces, a lo que él contesto ahora vas a dejar de ser mi novia para ser mi mujer muñequita, no te muevas voy ha hacer lo mismo que hice con mis dedos pero ahora con él pené, pero no va ha entrar le dije lo tienes muy gordo, me va ha doler, a lo mejor un poquito mi reina pero voy ha tener mucho cuidado para no lastimarte y vas a ver como si entra, nada mas estate quietecita y relaja tu ano no lo vallas a apretar, estaba excitadísima, mi erección seguía, para que sientas mas bonito y te puedas relajar acaríciate el pené mientras yo te meto el mío, Obedecí y comencé ha acariciarme me costaba un poco de trabajo él tocármelo así como estaba boca abajo, así que levante un poco las nalgas para poder meter mi mano, este movimiento fue aprovechado por él para empujar su pené dentro de mí con este movimiento entro la cabeza, sentí un dolor y como si se me fuera todo el aire de los pulmones, él me dijo relájate no te pongas tensa mamacita, y sigue acariciándote, me dio un poco de tiempo y respiro y siguió empujando hasta que lo metió todo, sentía sus testículos apretados contra mis nalgas, se quedo un momento completamente quieto, como dando oportunidad a mi ano y recto ha acostumbrarse al tamaño, después de un rato empezó con el movimiento típico de atrás hacia delante, lo sacaba casi por completo para después introducirlo hasta que sus testículos topaban con mis nalgas, el dolor comenzó a ceder para dar paso a una sensación más agradable, empecé a sentir realmente delicioso seguía acariciándome y tuve un orgasmo mis manos y el sillón quedaron mojados por mi secreción, , sentí como si me desmayara era el primero que tenia en mi vida, un par de segundos después se vino dentro de mí, cuando su pené perdió la dureza, lo saco de mi colita y se sentó a un lado mío, mientras me acariciaba las nalgas, me decía, cuanto te quiero nena, que gusto me diste, después de un rato me levante y vestí, cuando salía me dijo, linda, sí quieres, Raúl va a regresar el miércoles como a la 6 de la tarde, se acerco me dio un beso y le dije esta bien el miércoles vengo. Con el tiempo he llegado a la conclusión que todo lo tenia perfectamente planeado para poder ser mi amante durante todas esas vacaciones.

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Convirtiendo a Marta en un Ama

Estaba aburrido y no sabía muy bien que hacer. No encontraba nada en lo que perder el tiempo en internet por lo que me metí en un chat para pasar el rato. Siempre me ha atraído el tema de la dominación por lo que tenía un nick referente a mi condición de Dominante aunque en estos momentos no era mi intención el tener ninguna relación extra ya que vivía actualmente en pareja y me iba muy bien.

Después de algún intento de conversación que no fue a más se puso en contacto conmigo un nick muy simple, el nombre de una ciudad, que también era la mía, seguido de 1987. A la vez que le devolvía el saludo le comenté que por la edad podría ser su padre, por lo que le agradecía el contacto pero entendía que, sobre todo para él, era un marrón. Lo primero que me dijo es que no era él, sino ella y que lo que quería era información y que si no me importaba aclararle alguna cosa sobre las que tenía duda en el tema de la dominación.

Nunca me he considerado un experto, ni mucho menos, es más siempre he sido autodidacta en este tema y explicándoselo me dijo que no le importaba, es más que para ella sería más fácil. La conversación fue fluida, como yo no tenía nada que hacer le atendí con toda la atención que pude y ella se abrió conmigo como solo la privacidad de un chat anónimo puede provocar.

La historia que me contó fue la siguiente: ella, Marta, que así se llamaba, era una chica que se había casado enamorada  hacía dos años y que las cosas no iban mal aunque notaba que en el tema sexual si había algo que no funcionaba como debía. Me comentó que creía que su marido tenía tendencias sumisas por como reaccionaba cuando salía ese tema en conversaciones sin más transcendencia. Me comento que le gustaría hacerle feliz a su marido pero que no sabía ni cómo empezar y que lo que intentaba con esta charla era tener una guía para saber lo que tenía que hacer en cada momento para que no fuera todo un desastre que los separara más.

Después de contarme eso, le dije que le iba a hacer una seria de preguntas para centrarme yo en el tema, que ella podría contestarme o no pero que si no contestaba dejaríamos la charla

–          ¿Has tenido fantasías de dominación alguna vez?

Si, alguna vez, sobre todo cuando vimos las 50 Sombras me imaginaba siendo sometida y me ponía bastante.

–          ¿Has tenido fantasías de dominación pero siendo tú la dominante?

Si, sobre todo últimamente, cuando me he dado cuenta de las necesidades de mi marido y la verdad es que me pone tener a un hombre besando mis pies y haciendo todo lo que le mandas, incluso dándole unos azotes con una fusta…

–          ¿Te gusta la ropa fetichista?

Sí, me gusta, aunque nunca la utilizo, supongo que porque mis amigas tampoco lo hacían y nunca me lo plantee. Al darme cuenta de que a Alfredo le iban esas cosas estuve probándome en una tienda en la que vendían ropa de ese tipo e incluso en una zapatería en la que había zapatos y botas de tacón muy alto y la verdad es que me gustó, bueno, me gustó y me excitó, me sentía poderosa, pero al final no compre nada porque tampoco sabía cómo ponérmela o cuando. ¡Bah!  Al final lo dejé. No me atreví a comprarla.

–          ¿Tiene tu marido problemas de erección, tamaño eyaculación o cualquier otro de ese tipo?

¡Huy, No! Todo lo contrario, tiene un pene muy grande, no sé de medidas, pero un día me dijo que tenía más de 20cm, no recuerdo si me dijo 22 ó 24 pero algo así. Yo nunca se lo he medido pero desde luego, pero si exageró no fue por mucho.

–          ¿Crees que a tu marido le pone el tema del travestismo?

¡Noooo! Nunca lo había pensado pero no creo. De todas formas alguna vez me ha comentado que qué suerte teníamos las mujeres llevando ropa interior tan suave. Incluso alguna vez, después de esos comentarios hemos comentado que qué mono estaría el con mi ropa interior, pero solo comentarlo, incluso una vez me dijo que si quería verle con las bragas puestas, ¡¡¡pero era en broma!!! ¿O no?

¡Me haces dudar de todo! ¡Mierda! A que también va a ser maricón?

Le tuve que aclarar que había muchos hombres a los que les gustaba que les vistieran de mujeres y actuar como tales dentro del tema de la sumisión. Que para ellos era una forma más de sumisión y de humillación y que disfrutaban con ello. Le pregunté a ver si había tenido alguna vez relación con alguna mujer y si le gustó

Sí, me dijo. De más joven, antes de conocer a Alfredo, tuve una aventurilla con una compañera de la universidad y que le había gustado mucho, además, dijo, en esa relación yo era la dominante. Ji, Ji, ¡No me acordaba! Incluso a veces le azotaba suavito. ¡Mmm¡ Se me había olvidado.

Seguimos hablando largo rato, me contó que su marido llevaba la compañía que le había dejado su padre, por lo que ella era la administradora única pero que era su marido el que llevaba el día a día, aunque ella intervenía en las decisiones importantes. También me dijo que tenía dentro al director financiero que era se toda confianza y que le avisaba si Alfredo iba a tomar alguna decisión arriesgada aunque hasta ahora las advertencias que le había hecho eran sobre temas que ya habían consensuado Alfredo y ella.

Después de la larga conversación nos intercambiamos los correos y le dije que yo tenía que pensar sobre todo lo que me había dicho y trazar un plan para ver que se podía hacer. A ella le pareció bien y quedé que en los próximos días le enviaría un correo con mi plan inicial y mis condiciones y que ella tendría tres días para pensárselo.

Estuve bastante tiempo dándole vueltas al tema, veía claro lo que tenía que hacer, pero sabía que me iba a quitar mucho tiempo el manipular esa relación, porque eso era lo que me pedía, y que hicieran lo que yo quisiera, al menos hasta que Marta pusiera un tope a mi imaginación. Me gustaba la idea de que una pareja hiciera lo que yo quisiera, me parecía de lo más morboso y en cuanto al tiempo, era yo el que iba a manejar todo así que lo adaptaría a mi disponibilidad. ¡Si! Iba a ser una bonita experiencia si todo el tema no era una mentira y no existían ni Marta ni Alfredo, aunque el hecho de haberme dado una dirección de correo me daba más confianza.

Al día siguiente le envié un correo en el que le venía a exponer cómo funcionaría su vida a partir de ahora. Se lo puse complicado para que la decisión fuera muy pensada. No quería indecisiones una vez comenzada toda la aventura.

–          Yo seré tu guía, te ayudaré a dominar a tu marido pero para eso tendrás que obedecerme en todo. Yo decidiré como vas a vestir, cuando vas a follar, con quien vas a estar, como vas a tratar a la gente, incluso si vas a ser infiel a tu marido y con quien. Tú serás Dominante en tu vida pero serás mi sumisa. Harás lo que yo le ordene sin poner ningún reparo. Me tratarás de Amo o Señor en nuestras charlas tanto por correo como por Whatsapp o teléfono

–          Para llevar a cabo toda tu transformación en una Ama creíble necesito que me hables muy largo y tendido de tu vida: Tu familia, tus amigos y amigas, tu entorno, como es tu casa, el club al que vayas, todo.

–          El objetivo es ser Ama las 24 horas del día y ese será el objetivo,

–          No aceptaré que tengas otro guía o alguien que te asesore.

–          Me enviarás pruebas de fotos y video de todo lo que te pida.

–          Entraré en tu ordenador y en el de tu marido cuando yo lo desee. Para ello deberás instalar Team Viewer. En el de tu marido cuando lo tengas dominado.

–          Tanto tu como yo podremos dejar esta relación cuando queramos aunque en caso que qué tu decidas dejarlo me reservo el derecho a una última orden que tendrás que cumplir.

La respuesta tardó en llegar. Apuró los tres días a tope y era razonable. Su vida y la de su familia podrían cambiar para siempre y esas decisiones son difíciles de tomar, aunque no sé si empleó el tiempo en pensar que decisión tomar o en redactar el correo. Aparte de la aceptación de mis condiciones me contó, tal y como le había ordenado, todas las circunstancias de su vida, la de sus amigos y amigas, familia y mucho más, de forma que tenía toda la información necesaria para empezar.

Le envíe un correo en el que le exponía los siguientes pasos. Lo primero que iba a hacer es cambiar su forma de vestir aunque todavía no iba a comprar nada nuevo, tenía que vestir mucho más sexi pero con la misma ropa que tenía, todavía no quería grandes cambios, las cosas mejor paso a paso, eso sí ya iba a dar un pequeño a viso a Alfredo.

Le dije que esa noche llegara a su casa más tarde que su marido, le dije que fuera a casa de su madre vestida ya muy sexi, ya que quería que cuando entrara en casa estuviera espléndida. Su madre, según me había comentado era una mujer todavía joven y guapa que estaba muy deprimida desde que había muerto su marido y que casi no salía de casa, que lo único que hacía es seguir la rutina que tenía cuando antes de quedarse viuda, arreglar la casa y salir a hacer la compra, por lo cual a ella le tocaba ir a echarle una mano casi todos los días para intentar animarla. Me había contado que vivía con el dinero que le pasaba Alfredo de la empresa. Cuando me dijo eso le corté:

–          ¿No me habías dicho que la empresa te la dejo tu padre a ti con la condición de que le atendieras a tu madre?

–          Si

–          Entonces ¿Quién le pasa el dinero a tu madre?

–          Yo

–          ¿Le trata a Alfredo con mimo por ser él el que le envía el dinero?

–          Sí, la verdad es que le tiene en palmitas. Le llama el hombre de la casa.

–          Pues eso es algo con lo que vamos a terminar.

–          ¡No sé cómo!

–          Tú no te preocupes.

Le di las instrucciones sobre lo que tenía que hacer esa noche recalcándole el hecho de que no se lanzara a dominar sin ton ni son y que siguiera mis instrucciones al pie de la letra

Al día siguiente me envió un correo en el que me contaba cómo había ido todo.

Hola Amo:

Ayer, tal y como me dijo fui a casa de mi madre vestida siguiendo sus directrices. Iba con una falda negra muy corta y ceñida, una blusa roja con varios botones desabrochados,  de forma que dejaba ver el canalillo y se intuía el sujetador de medía copa. Para rematar llevaba un tanga, unas medias con liguero y unas botas de media caña con un tacón stiletto bastante alto. La verdad es que entrando en casa de mi madre me sentía bastante ridícula con esas pintas y además no sabía que podría decirme al respecto, pero pensé que esas eran sus órdenes y que no tenía otro remedio.

Salí de casa de mi madre un tanto confundida, yo sabía que era bastante machista pero, lo que me dijo al verme cómo iba vestida, me dejó confundida.

Cuando entré me dio dos besos y me dijo que le encantaba cómo iba y más tarde cuando nos sentamos en el salón, empezó a decirme que le encantaba verme vestida para gustarle a mi marido, que era bueno que las mujeres hiciéramos todo lo posible para satisfacerles, etc. Una sarta de bobadas de lo más machistas tremendas hasta tal punto que me mosquee y le dije que iba vestida así para gustar a mi amante. Se enfadó mucho, me dijo que no bromeara con eso y me dijo que Alfredo era el que traía el dinero a casa y que tuviera mucho cuidado con lo que hacía.

¡Uffff! Lo habíamos hablado usted y yo ayer, pero hasta entonces no me había fijado lo metido en la cabeza que teníamos ese tema. Debía ser cosa de mi padre, que ese sí que era un machista, dominante y todo lo que se pueda imaginar. Tal era mi enfado que me levante me puse enfrente de mi madre, cogiéndole por la barbilla le hice que me mirara  y le dije:

–          Mama, aquí la única que trae el dinero a casa soy yo. Mía es la empresa y mías son las decisiones y Alfredo solo ejecuta lo que yo le digo.

Acordándome de lo que usted me dijo ayer seguí:

–          Así que a partir de ahora  el señor de la casa voy a ser yo y como tal me trataras

–          Ay, hija, no me digas esas cosas – Me contesto – Alfredo es tu marido. Tienes que respetarlo y yo por ser tu marido, también tengo que respetarlo.

–          ¡A la única que tienes tú que respetar es a mí le dije. Aquí van a cambiar las cosas.

Y cogiendo mi bolso me fui. La verdad es que me dejó muy sorprendida como se había desarrollado la conversación, solo cambiándome de ropa había removido los cimientos de la relación con mi madre y todo sea dicho, me dio un subidón decirle todo eso a mi madre y explicarle que la que mandaba era yo, fantástico. Me sentía a gusto conmigo misma y quizás eso hizo que cuando llegue a casa me fuera más fácil obedecerle, Amo.

Cuando entre en casa me planté delante de mi marido y le di un beso rápido. Al incorporarme me dijo:

–          ¡Estás guapísima!

–          ¿En serio? ¿Te gusta mi nuevo look?

–          ¡Ya te digo! Estás supersexi. Me encanta.

–          Si ¿Eh? ¿Te gusta verme así? ¿Qué te gustaría hacerme? – Le dije sonriéndole de forma muy sexi.

–          ¡Te haría lo que tú quieras!

–          Pues vete al dormitorio, desnúdate y espera tumbado en la cama a que yo llegue y ni se te ocurra tocarte.

Alfredo sin decir nada pero con una excitación  evidente se levantó y se fue a la habitación

Tal y como usted me dijo, cuando vi que se tumbaba en la cama me fui al baño y dedique una buena media hora prepararme. Me iba excitando según me iba preparando, el baño, el maquillaje, las medias, el liguero, los stilettos. Todo siguiendo sus instrucciones, Amo.

Al salir del baño fui al cuarto y lo encontré tumbado y con el mástil en perfecto estado de revista pero tocándose despacio. La verdad es que me impresionó ver su pene, bueno su polla, tal y como usted me ordenó que le llamara. Le había visto mil veces pero siempre de pie o tumbados los dos, pero ver esa verga en toda su plenitud mirando al techo me fascinó.

–          ¿No te he dicho que no te toques?

–          Perdona Marta, pero estaba manteniendo la posición. – Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

–          A partir de ahora aquí van a cambiar mucho las cosas – Dije sonriendo al darme cuenta que era la misma frase que le había dicho a mi madre.

–          Y por cierto recuerda bien en que estabas pensando mientras te tocabas.

Y no dejándole contestar me agarre al cabecero para, siguiendo sus instrucciones, Amo,  me puse de pie en la cama, bien agarrada, porque casi me mato, y poniendo una pierna a cada lado suya le pregunté:

–          ¿Te gusta lo que ves? Le dije mientras ponía un pie en su pecho.

–          ¡¡¡¡UAHHHUUUU!!!! ¡Me encanta! Me dijo sin saber bien si extasiarse con mi zapato o mirar hacia arriba al resto de mi cuerpo

–          ¡Pues pídeme que te folle!

–          Por favor, Marta, Fóllame. – me dijo muy serio

Y con las mismas me senté poco a poco sobre su polla que, en vista de que mi coño estaba empapado, entró con muchísima facilidad lo que era la primera vez que me pasaba ya que normalmente me costaba un poco.

Empecé a moverme arriba y abajo suavemente mientras le tocaba el pecho y la cara. El intentó tocarme los pechos pero le retire los brazos de forma brusca. Su cara era una mezcla de goce y sufrimiento que daba gusto ver.

–          Más, más, ¡Más rápido! Por favor, empezó a reclamar pasados unos minutos.

–          Calla – Le dije mientras subía y bajaba muy lentamente.

Para él estaba siendo un sufrimiento pero para mí también lo era. Sabía, porque así me lo habías ordenado, que tenía que aguantar a ese ritmo al menos media hora sin que se corriese.

En un momento el me agarro de las caderas y comenzó a acelerar mi ritmo y yo inmediatamente me salí de su polla y el empezó a masturbarse mientras gritaba que no le dejara así. Nos miramos y le dije:

–          Si no te gusta como lo hago, no volveremos a hacerlo, pero si quieres repetir haz el favor de dejarme continuar follándote como a mí me apetece. Tú decides.

Puso las manos por encima de su cabeza y dijo:

–          Por favor Marta, fóllame.

Casi 45 minutos estuvimos sin parar. Las piernas no me aguantaban y aunque tuve algo parecido a un calambre seguí aguantando el dolor. Cuando ya no podía más aceleré el ritmo y fue un orgasmo como no habíamos tenido nunca. Él estuvo corriéndose durante más de un minuto y yo le superé. Nos quedamos agotados uno en los brazos del otro hasta que nos dormimos.

Cuando termine de leer el correo me quedé muy satisfecho, había hecho todo lo que le había ordenado, incluso más. Ahora había que trabajar en varios frentes. Por un lado había que someter a Alfredo, por otro había convertir a Marta en una Ama y por último y no menos importante, al menos para mí, tenía que conseguir que Marta me obedeciera incluso en cosas que no le gustaban. Es fácil obedecer para hacer lo que te gusta pero, eso no es sumisión.

Al día siguiente hable con ella largo y tendido por skype. Había dado el primer paso de dominación con su pareja y estaba eufórica. Estaba dispuesta a hacerlo su esclavo en dos días. Tuve que pararle los pies.

–          Está bien. Supongamos que decides que ya es tu esclavo y él lo acepta. ¿Qué harías?

–          Atarle

–          ¿Y qué más?

–          Azotarle y hacerle que me llame Ama si no quiere que le castigue

–          Y follarle ¿No?

–          Claro, como ayer

–          Y con eso tendríais un buenas sesiones de sexo, que no digo que este mal, pero él no sería tu sumiso ni tu su Ama. Para eso necesitas tiempo, necesitas que él prefiera perder muchas de las cosas que le da la vida por agradarte a ti.

–          Cuando hablamos la primera vez – Continué – me dijiste que lo hacías porque creías que era la fantasía de tu marido pero la sensación que yo tengo es que no solo era por eso, si no que tú también deseabas ser su Ama pero no sabías cómo hacerlo. Creo que lo que tú quieres es cambiar tu matrimonio, no solo el sexo con tu marido. También creo que si no hubieras estado segura de que a él le haría feliz no estaríamos hablando de esto pero tienes que reconocerte a ti misma y a mí lo que de verdad quieres. Ahora es cuando tienes que decidir, ¿Quieres tener una relación de dominación con tu marido o quieres mejorar el sexo con él. También ten en cuenta que, como te dije el otro día, si quieres ser una Ama para tu marido y que yo te ayude a conseguirlo eso pasa por ser mi sumisa y obedecerme en todo. Cuando lo tengas claro me lo dices.

No tardó mucho en decidirse y me dijo:

–          Tiene razón Amo, quiero empezar a llevar las riendas de mi vida. Primero fue mi padre que era muy dominante en casa y después mi marido porque ya me había acostumbrado a obedecer y le permití que me mandara y ni a él ni a mi nos gusta nada eso. Nos hemos acostumbrado a nuestros roles pero no estamos a gusto con ellos. También le digo que si veo que a mi marido no le gusta ser mi sumiso, dejo todo esto.

Me pareció bien su planteamiento y lo primero que hice fue ordenarle que encendiera su cámara de Skype. Quería verla en vivo. Cuando encendió la cámara me impresionó ver una carita muy dulce con una melena rubia y unos ojos azules deliciosos. Le hice alejarse de la cámara pero la ropa que llevaba no permitía verificar como era su cuerpo así es que le ordene:

–          Desnúdate.

Ella se quedó mirando a la cámara durante unos segundos y empezó a desnudarse. Lo que apareció debajo de la ropa era un bonito cuerpo. Unos pechos grandes y duros. Estaba delgada pero no exagerada, unas bonitas caderas, un coño con una mata de y unas piernas largas. No era una mujer 10 pero era guapa además sus 29 años relucía en todo su esplendor.

–          Date la vuelta – le dije.

Se dio la vuelta despacio y como no podía ser de otra forma apareció un culo prieto y de su tamaña justo. Me encanto y así se lo dije.

–          Zorra, eres realmente guapa. Lo único que no me gusta tiene solución así que en breve tendrás que depilarte el coño.

–          ¿Lo hago esta noche? Amo

–          No espera un poco.

Le di las instrucciones para los próximos días y cerramos.

Al día siguiente recibí el correo que como todos los días me tenía que enviar con lo que había pasado.

Hola Amo:

Ayer, tal y como usted me ordenó quedé con mi amiga Laura en pasar por su casa para salir de compras. Como ya le comente, Laura no tiene novio ni se le ha conocido por lo que vive sola en el piso monísimo ya que es ejecutiva en una compañía y no anda mal de dinero. Cuando llegue a recogerle y estaba casi preparada para salir. Cuando me vio se sorprendió de verme vestida tan sexi, y siguiendo sus instrucciones le dije que a mí en cambio no me gustaba cómo iba ella vestida.

Yo sé que usted me ha dicho que tengo que empezar a mandar a todo el mundo, que me tengo que acostumbrar a dar órdenes como lo más natural pero la verdad es que cuando le decía a Laura que no me gustaba cómo iba vestida me sentía fatal. Incluso con la sonrisa que puse siguiendo sus consejos, al verle ponerse roja, el estómago se me encogió aunque todo sea dicho, se dio la vuelta y fuimos a su cuarto.

Cuando abrió su armario, me dijo con sarcasmo:

¿Qué le gusta a la señora?

Empecé a revisar su ropa y saqué la ropa más sexi que tenía.

–          ¿Cómo me voy a poner esto? – Me dijo

–          Supongo que si está en tu armario es porque lo usas de vez en cuando ¿No?

–          Sí, ¿pero ahora?

–          Ahora, sí. Nunca se sabe cuándo vas a encontrar a alguien que interese.

Y curiosamente se dio la vuelta y empezó a quitarse la ropa que llevaba. Cuando estaba en bragas y sujetador le dije que de esas bragas nada y revolví entre su ropa interior y elegí un tanga monísimo.

–          Esta loca – me dijo.

–          No protestes que te hago ir sin sujetador – le conteste empezando a cogerle el tranquillo a esto de ordenar.

–          ¡¡¡¡Bufff!!!! – Soltó, pero se fue al baño a cambiarse las bragas

Estuve a punto de decirle que se cambiara delante de mí pero ya me pareció demasiado.

El resto de la tarde fue normal, hicimos todo lo que se me ocurrió y no deje que ella decidiera nada, hasta el punto que en una ocasión me dijo:

–          Estás muy mandona ¿No?

–          Y ¿Te parece mal? Le conteste con una sonrisa.

Cuando terminamos fui a casa de mi madre. La verdad es que durante el día me había llamado varias veces pero siguiendo sus instrucciones no le había cogido. Cuando llegue estaba muy triste.

–          Hola hija, creía que no ibas a venir por lo de ayer.

–          Pues aquí estoy. – conteste cortante

La verdad es que me dio pena pero como usted me había dicho que me mantuviera firme seguí con la conversación

–          ¿Qué tal ha ido el día?

–          Hija. Tenemos que hablar

–          Y ¿De qué quieres hablar?

–          De lo de ayer, Mira hija, yo estaba acostumbrada a que tu padre me dijera en todo momento que es lo que tenía que hacer. Yo hacía todo por satisfacerle a él y como no a ti también, pero ahora no tengo a nadie que me necesite y me siento como una inútil, por eso cuando viene tu marido intento hacer que se sienta lo mejor posible.

Aquí no sé si me pasé, Usted me lo dirá, Amo, pero por un lado me sentó mal que se apoyara en lo que había hecho por mi cuando era niña y por otro es lo que creía que usted quería que hiciera.

–          Mira mamá, no mezcles las cosas, para papá tú eras su esposa, su chacha, su masajista y porque no decirlo, supongo que su puta, y lo hacías porque te gustaba, porque a la noche tendrías tu recompensa. En cambio a mí me atendías si papá no te necesitaba y si él te lo ordenaba y como yo era su ojito derecho sabías que o me cuidabas o él se iba a enfadar y te castigaría. Por qué te castigaba ¿No?

Su cara era un poema, no daba crédito a lo que le había oído.

–          ¡No te consiento que me hables de esa forma!

–          ¡Cállate mamá! Y escucha.

–          Tienes que pensar que quieres hacer. No estoy dispuesta a seguir viniendo a casa y encontrarte sin hacer nada, dejada y solo pensando en tu desgracia. Piensa que quieres hacer para ocupar el tiempo y si no lo encuentras yo te organizaré tu vida como hacía papa. Así es que ya sabes, cuando vuelva mañana hablamos.

De todo lo que me ha ordenado, Amo, lo que más me cuesta es tratar así a mi madre. Sé que lo tengo que hacer, incluso pienso que es bueno para ella, pero me da pena. Lo de Alfredo, lo he buscado y me excita a mí y también a él, Incluso lo de Lucia me parece un juego para adiestrarme como dominante, pero lo de mi madre…

Durante esos 15 días Marta se estuvo follando a Alfredo como le había enseñado, siendo ella la que controlaba y a su madre le consiguió un gimnasio al que tenía que asistir todas las tardes pero le dije que a partir de ese punto íbamos a avanzar un poco más y le di instrucciones necesarias. Ahora veríamos si su marido era lo suficientemente sumiso como para seguir nuestro plan y si ella era capaz de no precipitarse y llevar a buen puerto el plan.

A los pocos días ella me lo contó así:

Hola Amo:

Ya tenía ganas de avanzar, me daba la impresión de que esto no llevaba a ningún sitio y yo creía que Alfredo estaba dispuesto a lo que yo le dijera, pero entiendo que tal y como usted me explicó, una cosa es estar dispuesto a hacer algo mientras tienes sexo y otra estar dispuesto a someterse totalmente y que para eso hay que interiorizar la sumisión.

Como usted me dijo quedamos para salir una noche con Marta. Les había dicho que no había  planeado nada concreto para que tuvieran que hacer lo que yo dijera creyendo que improvisaba. Marta apareció realmente espectacular. Con un vestido rojo que transparentaba un poquito el sujetador de media copa y el tanga. Estaba muy sexi pero elegante.  Con un escote que dejaba ver un canalillo que más bien parecía el cañón del colorado, zapatos con un tacón increíblemente alto y muy fino, medias y liguero, por lo que nos enseñó en repetidas ocasiones cuando se sentaba, ya que el traje tapaba lo justo. Una delicia.

A Alfredo se le iban los ojos a todos lados y hacía lo imposible para que no se le notara, aunque he de decir que yo no le iba a la zaga. Estuvimos tomando un aperitivo y cenando, donde elegí yo lo que íbamos a tomar y al final fuimos a bailar a una disco de las clásicas. No paramos en toda la noche, bailamos como locos y cuando llegaron las lentas organicé el tema para que bailáramos todos con todos pero siendo yo la que bailé más tiempo con los dos.

Le dejamos a Marta en su casa y al despedirme hice lo que me dijo usted, Amo, sujetarle la cabeza y darle un beso en las mejillas muy cerca de los labios a la vez que le decía que estaba muy guapa y sexi.

Al montarme en el coche, mientras esperábamos a que Marta entrara en el portal, puse la mano sobre la polla de Alfredo y vi que estaba muy excitado.

–          Cómo te pone mi amiga Marta. ¿Eh?

–          ¡No! Si no estoy así por Marta. Me pones tú.

–          ¡No digas tonterías! Has estado toda la noche sin quitarle el ojo de encima.

–          ¡Te juro…..

–          ¿Qué me juras? ¿Que no te gusta? Pues estaba supersexi. Me ha puesto cachonda hasta a mí. Estaba para comérsela…

–          La verdad – continué – es que debería probar a ver si me estoy volviendo bisexual, porque me he puesto como una moto.

–          No digas tonterías. Como vas a ser ahora de repente bisexual.

Seguimos en el coche en silencio y al entrar en casa le dije:

–          Mira, va a ser hoy cuando voy a probar si soy bisexual. Sígueme.

Fuimos hacia mi armario y ahí hice como que elegía ropa interior mía aunque ya que tenía preparado lo que quería que se pusiera.

Antes de nada aféitate lo mejor posible.

Como ya le he comentado en alguna ocasión, Amo, Alfredo es muy guapo, rubio, con el pelo lacio, unos rasgos muy suaves barbilampiño y un buen cuerpo, 1,68,  que cuida con sus sesiones de natación, lo que hace que además tenga el cuerpo depilado, según él lo hace porque es mejor para nadar, aunque con el pelo que tiene no creo que le molestara mucho.

–          Ponte todo esto. Le dije

–          ¿Estás loca? ¿Cómo voy a ponerme tu ropa?

–          Porque quiero saber que siento acostada con una mujer y lo más cercano que tengo eres tú, pero para eso tengo que arreglarte. ¡Así que ya puedes empezar!

–          Estás borracha.

–          No te digo que no. Hemos bebido todos y si, debo estar un poquito borracha y como tú también lo estás, supongo que te costará menos convertirte en mi chica. ¿Quién dice que incluso no te guste?

–          ¡No sé si me gusta nada esto! – Dijo mientras empezaba a desvestirse.

Mientras se vestía fui a un armario de donde saque varias cosas. Cuando termino le alcancé una peluca rubia que había comprado exprofeso y se la hice poner

–          ¿Esto de donde ha salido? No te la he visto nunca

–          Tuve una vida antes de conocerte. ¿Lo sabias?

–          ¿Cómo me voy a poner esto?

–          Pues con cuidado, sin romperlo y termina rápido.

Él se puso la peluca arreglándosela lo mejor posible. Le acerque también un relleno de sujetador que igualmente había comprado y le dije:

–          ¡Ten! Si te preguntas de donde ha salido esto, te diré que me tardaron mucho en salir las tetas y este fue mi recurso para aumentar la confianza en mí misma.

–          ¡Joder! ¡Estás loca! Dijo totalmente resignado mientras se ponía el relleno en el sujetador

–          ¿Qué vas a hacer? Me pregunto preocupado y con cierto nerviosismo.

–          ¡Maquillarte! Todas las mujeres se maquillan y por esta noche tú vas a ser mi mujer

–          ¡No digas tonterías!

Mientras hablábamos coloque el portátil con la cámara para que grabara todo lo que ocurría. Comencé a maquillarle con todo cuidado y observé que su excitación no había bajado ni un poco. Le tenía sentado enfrente de mí, de espaldas al espejo. Aproveche para meter mi pierna entre las suyas para ponerlo más cachondo todavía. Cuando termine le hice levantarse y girarse hacia el espejo.

–          ¿Te gusta lo que ves? Le pregunté

El instintivamente se llevó la mano a su polla con cara de sorprendido.

–          ¡Es humillante! – Dijo – No puedo seguir con esto.

–          Tres cosas – le contesté – Estás a punto de masturbarte mirándote al espejo – y quitó inmediatamente la mano de su polla – Estás realmente guapísima y será humillante pero por el tamaño de tu polla diría que te gusta que te humillen.

Se puso rojo como un tomate y pero seguí presionándole.

–          Además todavía no hemos terminado – le dije acercándole unos zapatos de tacón parecidos a los que llevaba Marta esa noche ya que los habíamos comprado a la vez. – Póntelos a ver qué tal te quedan. Vas a estar muy sexi.

Mientras tanto yo me estaba quitando el vestido.

–          Ves, ya estamos las dos iguales. Y sabes lo que te digo, que soy bisexual porque lo que veo me encanta

La verdad es que estaba impresionada de cómo había quedado Alfredo. Parecía una autentica mujer y si yo lo estaba creo que él todavía más. Los dos, ¿o mejor digo las dos? estábamos con zapatos de tacón medias, liguero, tanga, y sujetador y las dos supersexis. Le tumbé en la cama porque si no iba a matarse encima de esos tacones y empecé a tocarle todo el cuerpo.

Seguí sus instrucciones, Amo y no me lo follé inmediatamente, que es lo que nos pedía el cuerpo a l@s dos sino que profundicé más en su sumisión. Espero que sirviera para algo porque la verdad es que me costó muchísimo no meterme su polla hasta el fondo y correrme cuanto antes.

Según comenzamos, le bese con dulzura para inmediatamente decirle:

–          Ahora, zorrita, compórtate como la puta lesbiana que llevas dentro y empieza e besarme y comerme todo el cuerpo.

Era la primera vez que le insultaba y note que él se sonrojaba más de lo que estaba, pero obedeció y se lanzó como un poseso a comerme el coño. Como yo no quería que empezara por ahí, le paré y le hice comenzar por mis zapatos. Le hice ponerse de rodillas a los pies de la cama y comenzar a lamer los tacones, las suelas, y que comenzara a subir poco a poco por las piernas chupando las medias. Mientras me lamia las piernas dejé que mi excitación rompiera todas las barreras de mi educación:

–          Sigue chupando, Puta. ¿Disfrutas?

–          Si, Ama – contesto muy bajito.

–          ¿Qué has dicho? Zorra

–          Que si, dijo casi gritando

Retire el pie y le dije mirándole muy seria:

–          No es eso lo que has dicho antes. ¿Qué habías dicho?

–          Si Ama. Contestó

–          ¿Te gustaría que fuera tu Ama?

–          ¡¡¡UUFFF!!! SI. – Dijo como si liberara una fuerza contenida por años

–          ¡Pídemelo!

–          Por favor Marta. Acepta ser mi Ama. Dijo mientras le temblaban los labios de excitación.

–          Sigue lamiendo y ya veremos.

Si la noche había empezado bien, el resto fue apoteósico. Nos comportamos los dos como dos lesbianas lascivas, utilizando su polla como si fuera un dildo. No puedo calcular las veces que nos corrimos. Pero a las 9 de la mañana, totalmente derrotados, nos quedamos dormidos.

Si te ha gustado, escribeme a luis4718@hotmail.com

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Mi nueva amiga (parte 1)

Hola, en esta ocasión les traigo un nuevo relato, es una fantasía que me encantaría realizar. Espero poder prender a alguien con mi historia y que la disfruten mucho. Agradezco todos los comentarios que me llegan por mis relatos.

Una tarde estaba yo en casa no tenia mucho por hacer y no esperaba nada del dia. Estaba bastante nublado y no tenia ganas de salir, así que decidí quedarme en casa y ver algo en la tv. Sin embargo aprovechando que estaba sola, decidí ponerme algo de nena mientras veía la tv. Fui a mi closet, moví las cajas que esconden la poca ropa de nena que tengo, y comencé a hurgar entre mis cosas. No tengo mucha ropa, solo algunas medias y pantimedias, algunas tanguitas, etc. Mientras veía mi ropa comencé a pensar en entrar a internet y platicar con alguien como chica, eso siempre me ha gustado, que me traten como nena aun así sea virtualmente.
Prendí la computadora mientras me ponía una tanguita y unas pantimedias, iba a ponerme un neglille que tengo para completar, sin embargo me quede así vestida mientras abría mi correo. Al entrar noté que tenia varios correos, la mayoría invitaciones a redes sociales o a ver fotos de gente que no conozco. Sin embargo hubo un correo que llamó mi atención. Era de una mujer respondiendo a un anuncio que había puesto mucho tiempo atrás en una pagina de anuncios, por supuesto el anuncio no era para conocer otras mujeres, sino conocer hombres. Por eso mi sorpresa al ver que una mujer me contactaba. Decía que era una mujer madura pero que siempre había tenido ganas de estar con un hombre femenino, decía que no quería tener sexo conmigo pero quería conocerme.
Decidí contestarle enseguida diciéndole que me parecía genial la idea de tener una amiga mujer y que yo también quería conocerla. Mas había tardado yo en enviarlo, que una respuesta me llegó. En la respuesta decía que gracias por contestarle y que si realmente quería conocerla que fuera a verla a un café cerca de una estación del metro por el sur de la ciudad. Me dijo como iría vestida y que yo podía llegar como niño si me daba pena salir de mujer a la calle. Me dijo que solo quería tomar un café y platicar sobre de mi y mis experiencias como mujer. Le contesté rápidamente diciéndole que iría, al fin que no tenia nada mejor que hacer.
Me vestí con mi ropa de chico pero no me quite las pantimedias ni la tanga, las llevaba debajo de mi ropa normal de chico. Y así me salí a la calle. Llegue al café que me había dicho, antes de entrar me asome discretamente por la ventana a ver si la veía, y ahí estaba ella sentada. Traía una falda negra con un saco de color rojo. Una blusa blanca, y unos bellos zapatos de tacón. También traía medias puestas que como bien saben es mi fetiche y eso me encanta de las mujeres mayores porque las siguen usando todos los días.
Entré al café, estaba un tanto nerviosa pero me acerque con decisión, ella me vio acercarme y sonrió. Llegué a la mesa y la salude de beso, para después sentarme frente a ella.
“Eres muy guapo, no deberías de vestirte de chica, tendrías mas éxito si sales solo así a la calle” me dijo ella al sentarme.
Yo me reí y le respondí que eran mis gustos, que no podía hacer mucho, y se rió conmigo. Pasamos un rato de lo mas agradable platicando, me contaba de su marido, de como era algo bruto para tener sexo. De que ella sospechaba que la engañaba porque ya no tenían sexo como antes. Se reía de mis historias, de lo que había hecho y me decía que al final era parte de ser mujer el tener experiencias así. Pasaron como 2 horas y me dijo que se tenía que ir porque tenía que recibir una llamada de su madre en casa a cierta hora, pero que se la había pasado muy bien conmigo. Y me invito a su casa a tomarnos otro café y seguir platicando. Yo accedí y nos fuimos. Ella no traía carro, así que nos fuimos en camión y al llegar a su casa un carro que pasaba por ahí piso un charco y nos mojo ligeramente, más a mi que iba del lado de la calle.
Entramos a su edificio y llegamos a su departamento. Ya estando ahí fue y me llevo una toalla para que me secara de la lluvia, me dijo que me quitara el pantalón y que lo intentaría secar en su secadora ya que me había mojado. Yo le dije que mejor no por lo que traía debajo. Al parecer el que le dijera que debajo estaba usando ropa de mujer la intrigó y me pidió que la dejara ver. Asi que me quite el pantalon frente a ella. Ella me vio y me dijo que tenia muy lindas piernas, me pregunto sobre de como habia escondido mis cosas y le dije. Luego se acerco y me dijo que si la dejaba tocarme a lo que accedi. Su caricia era tan suave, no dejaba de verme las piernas mientras me las acariciaba.
“Oye y no te quieres vestir como mujer?” me pregunto de repente.
“Es que no traigo ropa mas que esto” respondí.
“yo te presto” me dijo ella “tengo muchas cosas que te pueden quedar, lo que necesites. Es solo que tengo muchas ganas de verte como mujer. Me había acostumbrado a estarte viendo como niño que hasta ahorita que te veo así recordé que eras travesti.”
Accedí a su ofrecimiento y pasamos a su cuarto, ahí me quite todo lo que traía puesto menos las medias y ella llevo mi ropa húmeda a su secadora. Regresó y me empezó a mostrar vestidos, no tenia nada atrevido, sin embargo escogí una faldita y una blusa linda similares a las que ella estaba usando. Me dio un brasiere también. y de sus zapatos pues no me quedaban muy bien por la talla, así que me presto unas sandalias abiertas para que estuviera mas cómoda.
No tenia pelucas pero aun así me maquillo y me peino de forma femenina. Ya que estaba vestida me invito a la cocina por el café, estuvimos ahí platicando, me preguntaba ahora mas cosas de mi, de como me gustaba que me lo hicieran, de que con cuantos hombres había estado. De pronto sonó el teléfono y era la llamada que estaba esperando.
“Bueno ya me llamaron ya tenemos lo que resta del día libre, a donde quieres ir?” Me pregunto. Yo le respondí que pues mi ropa aun no salia de su secadora, que no podía salir sin ropa.
Ella me respondió que ya me había prestado ropa que con esa saliéramos. Yo le dije que no porque nunca había salido así a la calle, que no quería que me vieran así.
“pero si pareces mujer, ni quien te diga nada, ademas vas conmigo yo te voy a cuidar. Así será como una terapia, vas saliendo poco a poco, si quieres damos una vuelta a la manzana hay un parque atrás del edificio, caminamos por ahí un rato y ves como te sientes, si te quieres regresar pues nos regresamos”
“No” le respondí “es solo que no quiero que alguien me reconozca o no se, no quiero salir”
“entonces como vamos a ser amigas, ni modo que vengas a vestirte a mi casa nada más, a mi me gusta salir no estar encerrada”
“Perdón pero yo no soy así, pídeme lo que quieras menos que salga”
“Bueno, no te obligare, pero si quería verte así en la calle, me excitas mucho como mujer y eso que no soy lesbiana” decía mientras se reía fuertemente.
Pasó un rato mas y la platica era similar, en varias ocasiones insistía en que saliéramos a la calle. Yo siempre le respondía lo mismo, que no saldría así. Luego me dijo que quería que le hiciera el amor así vestida. Pero me dijo que quería que me comportara como mujer, pero que la cogiera como hombre. No entendía como era eso, pero pasamos a su cuarto. Ya estando ahí ella me pidió que me acostara en la cama y comenzó a besarme los pies mientras iba subiendo besando mis piernas, debo decir que era algo extraño para mi estar con una mujer vestida. No sentía mi instinto femenino crecer como cuando estaba con un hombre. Ella siguió subiendo por mis piernas luego me levanto la falda y beso mi entrepierna por sobre las medias. Después paso por mi vientre levantando la blusa que traia, me la iba a quitar pero no me dejo y se abalanzó para besarme. Nos besamos por mucho rato tocando nuestros cuerpos mientras nos besábamos. Luego ella comenzó a quitarse las medias que traía mientras la besaba y después se quito las pantaletas. Se recostó en la cama viéndome y me dijo:
“saca tu pene y penétrame”
Yo a pesar de estar de nena no podía contener mi excitación y saque mi pene de mi tanguita bajándome un poco las medias y la penetre. Tenia mucho tiempo que no penetraba una mujer. Era delicioso, ella gemía mucho mientras se la metía y con sus manos me apretaba las nalgas. Empujaba muy fuerte contra ella su vagina era tan rica que quería meterme toda en ella asi que empuje y empuje. Ella gemía y me decía “así Katy, así mi amor” me excitaba que me hablara por mi nombre de nena. Me sentía como si tuviera sexo lésbico con ella. Paso un tiempo antes de que acabara dentro de ella, al terminar ella me vio y me sonrió.
“hace cuanto que no te vienes en una mujer?” me pregunto. Yo le respondí que tenia algo de tiempo, de hecho tenía bastante tiempo desde que había acabado en el sexo, las ultimas veces con hombres solo acababan ellos y yo quedaba satisfecha pero no tenia orgasmos. Ella se rió cuando le dije eso y me dijo que entonces si era como las mujeres, que cogía y quedaba satisfecha aun así mi hombre no me diera un orgasmo. Pero después de eso me dijo que yo le había dado uno a ella mientras se lo hacia y que me agradecía por eso, me dijo que su marido le daba orgasmos cuando tenían sexo, que a pesar de que parecía que solo pensaba en él, sabia excitar a una mujer.
Me pidió que me quedara dentro de ella y así lo hice, no paso mucho para que el sueño me ganara y me quedara dormida entre sus piernas dentro de ella con mi pene ya flácido. No supe cuanto tiempo dormimos era difícil saber la hora por lo nublado del día, sin embargo la forma en la que despertamos fue extraña. Nos despertó su marido, al principio nos hablo muy tranquilamente. Les diré que el despertarte vestida de nena dentro de la mujer de otro no es muy agradable. El se acerco y con voz tranquila le pregunto a la mujer:
“Silvia, que estabas haciendo mujer?”
“mira, discúlpame, pero bueno… te puedo explicar dijo ella”
“este es el puto que me habías dicho que ibas a contactar?”
“si pero no le digas así, su nombre es Katy, y es mi amiga. Yo no pensaba acostarme con ella pero… bueno al final tu te acuestas con otras, yo puedo hacer lo que quiera también.” Le dijo ella alzando un poco la voz. El a pesar de que parecía que se la estaba armando, seguía hablando muy tranquilo. Era un hombre de 1.80, de edad madura, unos 50 años, cabello entre cano de rasgos fuertes pero guapo, de piel tostada.
De pronto él me volteo a ver, “bueno tu vístete carajo que andas con todo de fuera” me dio mucha pena y me salí corriendo al baño. Ya estando ahí me vi al espejo maquillada usando la ropa de ella, me dio mucha pena el pensar que me viera así. Ya otros hombres me habían visto, pero debo decir que me molestaba que me llamaran puto como él lo hizo. Me sentía vulnerable e indefensa. De pronto tocaron la puerta del baño…
Hasta aquí la primera parte de mi relato, pronto subiré las siguientes partes de esta larga historia que espero hayan disfrutado.
Besos, Katy.

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¿Tu eres yegua o semental? (II)

Segunda parte del relato donde soy iniciado al sexo vestido como mujer.

Me aparte de Carla con la polla todavía palpitando por la corrida mientras que Javier se limpiaba la mano manchada de mi semen sobre mi espalda. Ana continuaba oprimiendo el consolador contra mi culo aunque ya dejaba de moverlo:

.- Carlos, guapo, mantenlo dentro,ok?, es mejor para ti.

.- Vale, vale, lo que tu digas…

.- Ana, estos dos ya han disfrutado bastante. ¿Qué te parece? ¿Cenamos algo o que empiecen con nosotros? Yo ya le tengo ganas…

.- No hay prisa Javier, tenemos todo el fin semana. Que Carla nos vaya preparando algo ligerito para cenar y si te parece que Carlos se vista un poco más.

.- De acuerdo. Carlos, vete a la habitación de antes y en el armario encontraras ropa. Límpiate un poco en el aseo y ponte lo que más te guste. Ahora voy a darte el visto bueno. Sobre todo que no se te caiga el juguetito.

Me puse de pie y fui caminando hacia la habitación. Entre el plug anal y los tacones mi movimiento era bastante lento e incomodo. Cuando llegue fui el aseo y me limpie mi semen y el de Carla con una toalla y un poco de agua. Después me acerque al armario y lo abrí. Todo lo que veía eran babydolls y picardías. Estaba claro el gusto de mis nuevos amigos y lo que querían de mí. Elegí un babydoll rojo cortito con abertura por adelante que tenía un tanga en la misma percha y me puse todo. Elegí también unas medias y liguero del mismo color ya que el que llevaba estaba manchado. El tanga no conseguía tapar mi polla así que la eche hacía atrás como había visto en algunas películas de travestis. Me mire en el espejo de cuerpo entero del armario y no me disgustó lo que veía. Me sentía un poco puta con esa ropa y el tanga clavándose entre mis nalgas.

Estaba haciendo posturitas y tirando besos al espejo cuando entró Javier:

–          Vaya, veo que te encuentras cómoda. ¿Te ves bien?

No pude dejar de notar el “cómoda” en femenino pero respondí:

–          Si, aunque estoy un poco incomodo en mi parte trasera, ¿no sé si me entiendes?

–          Ja,ja, si, te entiendo, tu nuevo coñito que vas a aprender a disfrutar. No te preocupes – me explicó – lo que te hemos puesto en el culo es lo que se llama un kit de iniciación anal. Son tres piezas y de momento llevas la más pequeña, unos 10 centímetros. Más tarde iremos subiendo de tamaño. Dentro de poco me pedirás tener algo siempre dentro

–          Hola chicos, -apareció Ana en la habitación- Carla está haciendo la cena. Tardará un poco. He ido a cambiarme de ropa, ¿os gusta?

Llevaba puesta una minifalda azul a medio muslo, muy suelta, y unas medías negras muy finas con unos tacones más pequeños que los de antes pero aún así a mi me parecieron enormes. Esta chica tenía unas piernas muy bien formadas y el culito se le marcaba muy firme y muy alto. Sin ser guapa tenía un cuerpo de escándalo. La verdad es que, de cintura para abajo, estaba muy elegante si no fuese porque en la parte de arriba sólo llevaba unas pezoneras negras en forma de estrellas y el resto de su torso y pechos estaban totalmente desnudos. Como antes no se había desnudado completamente era la primera vez que veía ambas tetas juntas y eran realmente preciosas. Redonditas y firmes, se veía que el cirujano había hecho un trabajo estupendo. Me quedé mirándola embobado como si no hubiese visto nunca unas tetas mientras ella se giraba para mostrarse por todos los lados.

–          Pero nena, parpadea, se reía. Veo que te gustan mis pechos. Tócalos anda, no te cortes a estas alturas.

Me acerque a ella y sopese cada una de sus tetas con mis manos sin apartar la vista de las pezoneras que me tenían atontado. Pasaba mis manos de una a otra acariciándolas y apretándolas. Ana me miraba y se mordía el labio mirándome a la cara y, supongo, disfrutando de mis toqueteos. Baje mi cara y pase mi lengua por su canalillo para después dirigirla a cada uno de sus pechos. Me apetecía liberar los pezones para chuparlos pero no tenía claro como se sostenían esos trocitos de tela y no quería hacerle daño. Continué un rato más y Ana llevó su mano a la entrepierna para tocarse por encima de la falda.

–          Sigue, sigue, sigue chupando…comenzaba a suspirar

Javier entretanto no perdía el tiempo. Se desnudó y apoyo su polla todavía flácida en mi culo y cogió mis pezones para pellizcármelos despacio.

–          Espera, déjame a mí un rato, dijo Ana mientras se arrodillaba delante de mí.

Me aparto la tela del babydoll y sujetó mi polla que empezaba a moverse sacándola hacia delante y apartándola del tanga. Al tiempo tiraba de este haciendo que la cinta se metiese entre el juguete y mi culo frotándose contra la parte sensible de mi ano. Con tres dedos estiraba y soltaba mi polla mientras la metía en su boca y le daba pequeñas chupadas. Conforme fue creciendo la sujeto con una mano y con la otra cogía la polla de Javier que enseñaba desde detrás de mi. No tardo Javier en ponerse a mi lado para que Ana fuese alternando entre ambas pollas chocando una con otro, alternándolas en su boca o metiendo ambas juntas. En un momento Javier me sujeto la cabeza y metió su lengua en mi boca buscando la mía y, a pesar de un leve rechazo por mi parte por la sorpresa, fui yo el que después estaba tan caliente que busque su lengua para entrelazarla con la mía.

Al poco Javier me tomo por los hombros y, empujándome hacia abajo, me puso de rodillas delante de él. Ana y yo nos fuimos alternando en la mamada repartiéndonos la polla y los huevos por turnos. Mientras Ana recorría la polla yo metía un huevo en la boca, luego el otro y luego otra vez el primero mientras pasaba la lengua entre uno y otro. Cuando volví a coger la polla de Javier Ana se levanto y se puso al lado de este tocándose el pubis por encima de la falda. Me apetece un poco de coño, pensé, así que deje a un lado a Javier y subí mis manos por la parte posterior de las piernas de Ana, acariciándolas hasta llegar a su culo mientras miraba a sus ojos. Apreté el culo y subí un poco más hasta llegar a la cintura del tanga que agarré y baje despacio hasta la mitad de sus muslos. Cuando iba a levantar su falda ella se adelanto y retiro su mano dejando a la vista una polla en estado de flacidez mientras una sonrisa se dibujaba en su cara. Era un travesti. ¿seré imbécil? Pensé, ¿Cómo no me he dado cuenta? Si hubiese mirado más allá de sus tetas…

.- Mira que regalo, mi amor. No te lo esperabas, verdad. Que no te importe! Métetela entera ahora que te cabe bien en la boca.

A pesar de mí sorpresa metí toda su polla en la boca mientras que llevaba mi mano hacia su culo buscando su agujerito. Cuando lo encontré empecé a presionar con mi dedo índice en círculos mientras continuaba chupando su polla que comenzaba a crecer en mi boca. Aproveche la saliva que se escurría de mis labios para humedecer mis dedos y facilitar la entrada en su ano. Javier continuaba masturbándose en solitario viendo la escena y jugando con su lengua con la de Ana. Por efecto de mi mamada y mis dedos en su culo la polla de Ana fue creciendo hasta que ya no me cabía en la boca. No era demasiado grande ni gruesa, unos 15 centímetros. Más o menos como la mía de gorda pero por mi inexperiencia no podía tragármela entera. Ya llevaba un rato saboreando la polla de Ana y me empezaba a doler la mandíbula de estar tanto tiempo abierta y viendo esta que no se corría la saco y comenzó a meneársela a buen ritmo delante de mí.

.- Abre la boca, me dijo, cuando parecía a punto de llegar

.- ¿Por qué? Pregunte, No

.- Que la abras puta!! – me dijo Javier. Y me dio una cachetada en el culo que se me salió el consolador del susto dejándome marcado en rojo todo un lateral.

Sin más me cogió del pelo y me metió la polla de Ana justo en el momento en que esta empezaba a correrse:

.- Si, si, que bien, si, límpiame ahora con la lengua, que no caiga ni una gota

Me aplique a limpiar la polla todavía palpitante de Ana mientras que Javier a mi espalda aceleraba el ritmo de su masturbación:

.- Me corro!!, me corro!! – exclamó salpicándome toda la espalda con su leche

Jadeantes se besaron los dos mientras terminaban de limpiarse sobre mí que, de rodillas, esperaba a que terminasen. En ese momento entró Carla por la puerta:

.-La cena ya está lista, aunque veo que algunos ya han tomado el aperitivo, jaja.

.- Gracias Carla. Por favor, lleva a Carlos a ducharse. Creo que hemos estropeado su modelito. Ayúdale a vestirse pero esta vez de blanco virginal, que le va a durar poco el virgo, y ya de paso le ayudas a poner el consolador siguiente del kit que este ya se le cae. Su culo debe estar ya preparado para el siguiente y si no lo está lo “fuerzas” un poco. Os esperamos para la cena. No tardéis.

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Alex, 18 años, casi Alexia de tan lindo (6)

Alex, 18 años, casi Alexia de tan lindo (6)

 

Cuando quedaron solos el señor Z se regodeó durante unos instantes con la figura del chico enfundado en la sugerente túnica, se pasó finalmente el pulgar y el dedo índice de su mano derecha por la barbilla mientras sentía que estaba transpirando y dijo:

-Vení acá, mocoso.

-Sí, señor… murmuró Alex y avanzó hasta quedar de pie ante el sujeto, mirando al piso.

El señor Z observó el collar y la cadena plateada.

-Te tienen como un perrito… -dijo.

-Sí, señor… -admitió Alex.

-Un perrito de raza…

-Gracias, señor…

-Bueno, ahora desvestime.

-Sí, señor… murmuró Alex y comenzó a obedecer la orden. Le quitó primero los zapatos y las medias, luego soltó la hebilla del cinto, bajó el cierre de la bragueta e hizo descender el pantalón hasta los tobillos. Entonces el señor Z dio un pequeño paso hacia el costado con su pie izquierdo por sobre el borde del pantalón para después hacer lo mismo con su pie derecho. El chico le sacó después la corbata, erguido aunque mirando al piso, para inmediatamente abocarse a desprender los botones de la camisa y luego quitarle esa prenda. A hurtadillas pudo ver entonces la abundante pelambre grisácea que cubría el pecho del señor Z y la panza de considerable volumen.

Restaba la última prenda, el boxer celeste bajo el cual abultaba la verga ya erecta y que no pasó desapercibida a los ojos del jovencito.

-Vamos, pendejo, ¡vamos! –intimó el hombre ante la vacilación de Alex que, finalmente, tomó los bordes del calzoncillo y lo hizo descender para encontrarse, de rodillas, con la verga ya bien dura del señor Z, que exhibía el glande hinchado y enrojecido, palpitante de deseo.

¡Parate! –le ordenó el hombre y cuando Alex estuvo de pie, a escasos centímetros uno del otro, el señor Z aspiró con fruición el aroma intenso y sensual que emanaba del chico, un acierto de Ligia cuando había elegido el perfume. De pronto el hombre sorprendió al jovencito con un gesto imprevisto. Lo tomó por la nuca y atrayéndolo aún más hacia él le buscó la boca con sus labios, esa boca pequeña y redonda, de labios carnosos. Alex ladeó la cara cuanto pudo y el beso le dio en la mejilla, lo que provocó la ira del señor Z. Le aplicó al chico una fuerte bofetada que lo hizo trastabillar y le inundó los ojos de lágrimas. Inmediatamente lo aferró por la muñeca derecha y le dobló el brazo en la espalda para después efectuarle una dolorosa torsión hacia arriba al tiempo que lo sujetaba por la pelo para mantenerlo erguido.

-Por favor… por favor… -suplicaba Alex mientras el hombre seguía retorciéndole el brazo.

-Así que te hacés el difícil, ¿eh, putito de mierda? Yo te voy a enseñar a comportarte. -le dijo el señor Z como si mordiera cada palabra.

Perdón, señor… ¡perdón!… –murmuró el jovencito ganado a la vez por el miedo y la excitación que le provocaba el tono empleado por el visitante.

El hombre lo liberó y el chico se tomó el brazo maltratado como buscando alivio mientras su rostro mostraba una mueca de dolor.

Se acentuaba en él un proceso oscuro que percibía cada vez con mayor claridad y que lo asustaba. Se le hacía evidente que el maltrato, la humillación y el castigo lo excitaban, incluso el asco que le había provocado el intento de ese hombre de besarlo en la boca había conllevado un nivel importante de morbosa calentura. Estaba en esas lucubraciones cuando el señor Z se sentó en el borde de la cama y le ordenó palmeándose los muslos: -Acá, vamos, putito, ¡de panza acá!

No supo cuál era el propósito, pero obedeció y no bien estuvo en la postura ordenada sintió que su verga comenzaba a ponerse dura, cosa que también advirtió el señor Z. Al chico lo excitaba la pose de indefensión y el tener sus nalgas expuestas a los designios del hombre, cualesquiera fuesen éstos. De pronto sintió la palma de una mano deslizarse por ambas redondeces, lentamente, pasando de uno al otro cachete y de vez en cuando oprimiendo la carne con un pellizco. Alex disfrutaba de la situación estremecido de pies a cabeza y con la verga ya bien dura.

-El putito está caliente… -dijo el señor Z y emitió una risita burlona para luego alzar bien en alto su mano derecha y descargar un fuerte chirlo en el culo del chico que, un poco por la sorpresa y otro poco por el dolor profirió un prolongado gemido. Inmediatamente el señor Z siguió con la zurra, dejando caer su pesada mano alternativamente sobre una y otra de las nalgas, que pronto comenzaron a colorearse. Mientras tanto Alex iba descubriendo un nuevo placer. El efecto de la mano en su culo era absolutamente distinto al que debió soportar en manos de Ligia, cuando la matrona lo castigo duramente para domarlo mediante terribles palizas con una vara. Esto era muy diferente. Cada chirlo dolía, claro, pero era un dolor muy especial, un dolor voluptuoso que le arrancaba gemidos, suspiros y jadeos como inequívocas expresiones de goce mientras su cuerpo se movía hacia un costado y el otro sobre las rodillas del señor Z, cuya calentura iba en aumento a medida que disfrutaba de una de sus prácticas favoritas.

-¿Vas volver a resistirte cuando te bese, putito? –preguntó el hombre sin dejar de nalguear al chico, cuyo placer era evidente.

-No… no, señor… no…

-Bueno, te aviso algo: como se te ocurra la mala idea de esquivarme te  vuelvo a dar, pero no con la mano… ¡Con el cinto y ya me vas a contar!…

La amenaza hizo que el chico se estremeciera al recordar que Ligia había usado para domarlo no sólo una vara sino también un cinturón cuyos azotes dolían indescriptiblemente.

-No… Por favor no, señor… No me… no me voy a resistir… -dijo el chico mientras respiraba con fuerza por la boca muy abierta y seguía moviéndose hacia derecha e izquierda morbosamente azuzado por el miedo y la excitación a la vez. Le hubiera gustado, por un último y débil resto de orgullo y recato, disimular el goce que la paliza le causaba, pero esa demanda duró muy poco en su mente y siguió entregado por completo a ese nuevo e intenso placer que el señor Z le había hecho descubrir.

El señor Z siguió castigándolo un poco más, muy caliente por el tono rojizo que mostraban ambas nalguitas en delicioso contraste con el blanco de la túnica. Al tocarlas con las palmas de sus manos las notó ardiendo y eso terminó de ponerlo en forma.

Con un gesto violento hizo rodar al chico al piso, donde quedó boca abajo y frotándose las nalgas en procura de reducir el intenso ardor que sentía en ellas.

El señor Z le ordenó ponerse de pie y así lo hizo, sin dejar de masajearse el culo. Sintió un brazo rodeándole le cintura mientras una mano lo sujetaba por la nuca y el rostro del señor Z se iba acercando al suyo. Esta vez no se movió, un poco por miedo y otro poco por el deseo morboso de probar ese beso. El hombre lo tenía apretado a él y Alex notó la dureza de esa verga contra uno de sus muslos y notó también que el brazo que lo aferraba por la cintura se ausentaba de allí y una mano aferraba sus nalgas luego de meterse bajo la túnica. La excitación del chico crecía aceleradamente junto con el asombro al comprobar que, lejos de asquearlo, el beso del señor Z lo estremeció de morboso placer. Sus piernas temblaban con la lengua del hombre profundamente metida en su boca, avasallando a su propia lengua que, cual si fuera un órgano independiente de su voluntad, se movía contra la lengua invasora mientras un esbozo de reproche y culpa atravesaba la mente del chico para desaparecer con la velocidad de un relámpago. El señor Z le sacó por fin la lengua de la boca, respiró hondo, le dio un mordisco en su labio inferior y en tanto Alex gemía dolorido emitió una risita burlona:

-Te gustó, mocoso, te gusto… Sos un putito completo…

Alex no contestó para evitarse la humillación de tener que admitir que era verdad. Aún había en él algún vestigio de negación, de vergüenza, aunque destinado a desaparecer muy pronto.

El hombre lo aferraba por las nalgas hasta que un instante después lo soltó para ir a sentarse en el borde de la cama y desde allí ordenarle:

-Vení acá.

-Sí, señor… -murmuró el jovencito y en cuanto hubo dado el primer paso el hombre lo detuvo con tono imperativo:

-¡En cuatro patas, mocoso! –y el chico obedeció inmediatamente. Cuando estuvo ante el hombre éste le preguntó, saboreando lo perverso del interrogante:

-¿Sos un chico o un perrito?

Alex se mordió el labio inferior, tragó saliva y contestó lo que sabía que debía responder:

-Soy… soy un… un perrito, señor…

-¡Muy bien, perrito, muy bien! –se entusiasmó el señor Z y volvió a preguntar:

-¿Sos un perrito putito?…

Sometido a tamaño interrogatorio humillante Alex estaba ya, por eso mismo, muy excitado y contestó con un hilo de voz:

-Sí, señor…

-Bueno, decilo entonces… -le ordenó el hombre.

-Soy… soy un… un perrito… un perrito putito… -murmuró el chico tras una pausa.

El señor Z lanzó una carcajada de satisfacción.

-¡Muy bien, perrito putito! ¡Muy bien! –dijo y le concedió a Alex una caricia en la cabeza. –Ahora quiero probar tu lengua de perrito. –agregó el hombre y Alex se ilusionó al imaginar que el hombre le ordenaría ocuparse de su verga ya erecta, pero no. El señor Z era aficionado a los juegos previos.

-Vas a lamerme los pies, mocoso, los dos pies. ¡Vamos!

-Sí señor… -pudo murmurar Alex después de tragar saliva. Ni en sus fantasías más audaces se vio jamás lamiendo los pies de un hombre, pero lo hizo mientras sentía arder sus mejillas y una opresión en el estómago. Lamió el empeine de ambos pies y luego los dedos hasta que el hombre le ordenó:

-Andá subiendo, nene… Subí por las piernas, primero una hasta que yo te diga y después la otra…

-Sí, señor… -musitó Alex y comenzó a deslizar su lengua por la pantorrilla derecha, por esa piel lechosa que olía a vejez y que por eso mismo le resultaba tan morbosamente excitante. Sabía ya que no eran los cuerpos masculinos bellos y jóvenes los que lo atraían, sino esos viejos como los Amos o ese hombre al que estaba lamiendo. Sintió vergüenza de si mismo, de su sexualidad perversa, de la degradación a que era conducido, pero a la vez se admitía presa de una calentura creciente a medida que su lengua se deslizaba por la pierna del hombre. Cuando sobrepasó la línea de la rodilla alzó la vista y sus ojos se encontraron con la verga del señor Z bien erecta y el deseo de mamarla fue un aguijonazo que lo estremeció. El hombre se dio cuenta y emitió una risita sardónica:

-¿Qué pasa, putito?… Estás caliente, ¿eh?…

-Sí, señor… sí… -reconoció tragándose la vergüenza y siguió lamiendo, ahora el interior del muslo y con ansias de llegar a la cumbre, aunque no estaba seguro de lo que el hombre le ordenaría en ese momento.

Por fin llegó a la cumbre y sus mejillas ardían, con esa verga erecta a escasos centímetros de su rostro. El señor Z emitió una risita y dijo al advertir que el chico le miraba furtivamente el pene: -Te morís por mamármela, ¿eh, nene putito? -¡Vamos! ¡contestá! –le exigió el hombre con tono severo.

Con su orgullo hecho ya añicos Alex contestó con un murmullo apenas audible:

-Sí, señor… sí…

-Sí, ¿qué, putito? –exigió el señor Z con manifiesta intención de humillarlo.

-Que tengo… que tengo ganas de mamar su… su verga, señor…

El señor Z lanzó una estruendosa carcajada que incrementó aún más la vergüenza del chico.

El hombre, cada vez más excitado, lo tomó con fuerza por el cabello, le pegó la cara a su verga y le ordenó:

-Besamelá. –y en cuanto Alex hubo besado ese miembro erecto y palpitante le apartó la cabeza y tras emitir unas risita sardónica le dijo:

-Bueno, ahora lememe la otra pierna, nene, empezando por el pie, chupame bien los dedos.

-Sí, señor… murmuró Alex y se deslizó hacia abajo, entre las piernas del hombre y soportando a duras penas la dorolosa tensión que lo martirizaba. Por dentro era lava hirviente bullendo en la humillación, la vergüenza y ese deseo acuciante que demandaba ser satisfecho mientras se oían los jadeos y gemidos del señor Z, que se movía inquieto sentado en el borde de la cama. Lamió y chupó con morbosa fruición los dedos del pie y luego comenzó a deslizar su lengua por la pantorilla, lentamente hasta llegar a la rodilla y estarse allí por un momento, lamiendo y besando para ascender después por el muslo, por arriba, por el lado exterior y por dentro, sitio que sensibilizaba muy especialmente al señor Z, cuyos gemidos y jadeos se acentuaban y por momentos se convertían en gruñidos.

El chico lamía con los ojos cerrados que cada tanto abría para mirar hambriento la verga siempre enhiesta que parecía esperarlo para derramarse en su boca.

Por fin llegó a destino, con la piel erizada y temblando de ganas.

-Sos un buen perrito, nene… -dijo el señor Z entre jadeos. –Te merecés un premio.

Alex agradeció el cumplido y obedeció prestamente cuando el hombre le ordenó abrir la boca. Estaba arrodillado entre las piernas del individuo, que lo hizo inclinar. Retrocedió un poco deslizándose sobre sus rodillas y luego dobló el torso hasta quedar con la cara casi pegada a la verga y la boca abierta, respirando agitadamente.

-Tragala. –fue la siguiente orden. El chico tenía una boca redonda y pequeña y debió hacer ingentes esfuerzos para engullir ese ariete. Había conseguido meterse apenas el glande cuando el señor Z, impaciente, lo sujetó por el pelo y le aplastó la cabeza en un gesto brutal. La verga le entró entonces hasta la garganta sometiéndolo durante algunos segundos al suplicio de la asfixia, porque el hombre le mantenía tapadas las fosas nasales oprimiéndolas con los dedos pulgar e índice hasta que los violentos corcovos del jovencito y el enrojecimiento de su rostro le indicaron que debía liberarlo. Lo hizo en medio de una risita sádica que derivó en una orden:

-Vamos, putito, empezá a chupar. –y el chico se aplicó a la tarea sorbiendo ansiosamente esa verga que le llenaba la boca y le deparaba un goce indescriptible, ya sin objeción alguna de su conciencia.

“Soy esto…” –pensó en algún momento mientras escuchaba complacido y orgulloso los suspiros y jadeos del señor Z. La definitiva certeza sobre su esencia lo excitó más aún y redobló los afanes de su boca, de sus labios y hasta de sus dientes sobre esa verga que no tardó en echar tres chorros de semen que inundaron la cavidad tan caliente como acogedora. Alex se echó un poco hacia atrás y envolvió en una mirada vidriosa a ese hombre de piel blancuzca, pecho velludo y abultado abdomen que yacía de espaldas, jadeante y con los ojos cerrados. No supo qué hacer, porque ya estaba acostumbrado a actuar según las órdenes que recibía y entonces decidió permanecer de rodillas a la espera de lo que iba a decidir el señor Z mientras procuraba controlar la excitación que hacía de su cuerpo una brasa. La ausencia de cuestionamientos y de culpa liberaba toda su libido, todo ese deseo sexual tan intenso como especial y que al no encontrar obstáculos aparecía como no otra cosa que si mismo y habitaba en cada una de sus células.

-Echate en el piso al lado de la cama, mocoso, que voy a dormitar un poco y después te la hago tragar por el culo. –dijo por fin el hombre.

-Sí, señor… -aceptó el chico y se tendió junto al lecho con el pene erecto y unas ganas de masturbarse que pudo reprimir a duras penas.

Por fin, al cabo de una espera que le pareció interminable, el señor Z comenzó a emerger lentamente de la bruma del sueño. Se desperezo para después emitir un sonoro bufido que alertó al chico y de inmediato le ordenó subir a la cama. Alex obedeció presa de la ansiedad más acuciante y esperó arrodillado la próxima decisión del hombre. La verga le asomaba erecta por debajo del borde inferior de la túnica y el señor Z, al verla, lanzó una carcajada.

-Ah, putito, estás caliente, ¿eh?…

-Sí… sí, señor… -admitió el chico luego de tragar saliva mientras sentía que se ruborizaba.

-Bueno,  ponete de espaldas que lo que quiero verte no es la pija sino ese culo de nena que tenés.

Alex obedeció excitadísimo por el tratamiento del hombre y cuando estuvo en la posición ordenada debió ponerse en cuatro patas, posición que hacía subir el borde inferior de la túnica hasta dejar al descubierto las nalgas.

El señor Z  yacía de costado en la cama, con la pierna izquierda semiencogida, apoyado sobre su antebrazo derecho y con los ojos devorando esas redondeces que lo admiraban y calentaban.

-Es increíble el culo que tenés, che… Me he cogido a todos los mocosos que traen acá, desde el primero hace ya cinco años, pero ninguno tan apetecible como vos… Si te ponen tetas y te operan la pija serías una chica perfecta…

Alex se estremeció visiblemente ante semejante comentario y hasta temió que el hombre les planteara esa idea a los Amos.

El señor Z advirtió el impacto que su comentario había provocado en el jovencito decidió seguir martirizándolo sicológicamente, para divertirse con el terror de Alex.

-¿Por qué no?… Esta gente tiene mucho dinero y no le significaría nada ponerte en manos de un buen cirujano que te convierta en una linda chica. –agregó para después soltar entre los dientes una risita malévola.

El miedo había invadido a Alex, aterrado ante la posibilidad de que los Amos hicieran caso a ese hombre.

-No, señor… Por favor no… -gimoteó uniendo las palmas de ambas manos y alzándolas en actitud de ruego.

Ante la desesperación de Alex el hombre rió más fuerte mientras parecía que Alex iba a romper en sollozos, fue dejando de reír de a poco y por último dijo:

-Me estuve burlando, nene… A mí no me interesan las chicas, fue que me divertí con tu miedo. A mí me gustan los chicos, los chicos lindos como vos, con lindos culos como el tuyo. No me interesa para nada que te conviertan en una nena… -concluyó mientras Alex iba recuperando poco a poco la tranquilidad y, consecuentemente, el deseo imperioso de ser penetrado.

-Bueno, llegó el momento, putito, envaseliname la pija, ¡vamos! –dijo el señor Z con un tono que denotaba claramente sus ansias. Alex veía que la verga de ese hombre era un poco más corta pero más gorda que las de los Amos y no pudo evitar algo de miedo. El señor Z le alcanzó el pote de vaselina, que había dejado en la cama, y el chico se aplicó a la tarea ordenada. El hombre se había sentado en la cama con las piernas abiertas y estiradas y lo miraba trabajar. Las manos del jovencito temblaban visiblemente mientras sostenía el pote con la izquierda, extraía un poco de vaselina con sus dedos índice y medio de la mano derecha y finalmente embadurnaba el glande y después todo el tronco en tanto no podía quitar de su mente el miedo ante el grosor de ese ariete.

-Bueno, ya está. Date vuelta y ponete en cuatro patas. –le ordeno el señor Z y entonces, ante la inminencia de la penetración hizo que se decidiera a hacer la pregunta que lo acuciaba:

-Señor… ¿puedo… puedo preguntarle algo?…

-Pregunta pero rápido. –autorizó el hombre.

-Es que… es que su… su pene es muy gordo, señor…

-¿Y? ¡dale! ¡preguntá de una vez que te quiero clavar! –lo apremió el señor Z.

-Sí… ¿A esos chicos anteriores les… les lastimó la… la cola cuando… cuando se los cogió?… preguntó el chico con la garganta oprimida por el temor y la ansiedad.

El señor Z lanzó una carcajada, divertido ante la pregunta y el temor que advertía en el chico y luego respondió:

-No, a ninguno lo lastimé, todos se la bancaron muy bien. Es que yo sé como hacerlo. Se las metía despacio, poco a poco hasta enterrarla toda y sentir mis huevos repiquetando en las nalguitas. Así te la voy a meter a vos… ¡y basta de charla! ¡Acomodate! –exigió el hombre mientras se ponía de rodillas y aferraba su verga con la mano derecha.

-Sí… sí, señor, sí… -aceptó el chico presa a la vez del temor y el deseo. El señor Z admiró por un momento la visión que se le ofrecía, la cintura fina de la cual partían las curvas casi femeninas de las caderas, cuyo volumen era acentuado por la postura de Alex; esos muslos de increíble torneado y piel tan suave. Mientras tanto el chico recordaba cuando fue cogido por los Amos y ese dolor intenso que había sentido en el instante en que la verga entraba y que se iba atenuando hasta casi desaparecer una vez que ya estaba toda metida y comenzaba su ir y venir dentro del culo. Pensaba en esa experiencia y recordaba con inquietud que el señor Z había dicho que su manera era meterla despacio, poco a poco, pero entonces el tormento iba a prolongarse y vaya a saber el grado de intensidad del dolor que le iba a provocar esa cosa tan gorda. Estaba en esas lucubraciones mientras el hombre aplicaba vaselina en el orificio anal, para luego introducir allí su dedo índice que entró sin dificultades hasta el nudillo. Alex dio un respingo, pero el señor Z lo retuvo aferrándolo por el pelo y retiró el dedo para de inmediato meter dos, el índice y el dedo medio, penetración que hizo gemir de placer a Alex. El hombre comenzó a reír entre dientes y a mover sus dedos de atrás hacia delante, de adelante hacia atrás y también en redondo.

-Estás gozando, ¿eh, nene putito?…

-Sí… Sí, señor, sí… -reconoció el chico sin dejar de mover sus caderas acompañando la acción de esos dedos dentro de su culo.

-Bueno, ahora te vas a tragar algo mucho más grande, perrito puto. –dijo el señor Z y retiró sus dedos para mirar como en trance esa grupa que se le ofrecía indefensa y ansiosa mientras Alex jadeaba procurando tranquilizarse.

El hombre estaba ansioso por meterla, pero a la vez no pudo sustraerse al deseo de acariciar ese culo, esas nalguitas redondas y carnosos, esos muslos cuya suavidad comprobó extasiado cuando comenzó a deslizar sus manos por esas carnes mórbidas y tibias. Sus manos ascendían lentamente mientras Alex no cesaba de gemir y suspirar, en el pico de una excitación que competía con el miedo a la gruesa verga del señor Z. Por fin el hombre sació su deseo acariciar esa piel suave y se dispuso a penetrar al chico. Empuñó su pija con la mano derecha y le ordenó a Alex que se abriera las nalgas, para lo cual el jovencito debió apoyar la cara en la cama. Cuando los cachetes estuvieron entreabiertos el señor Alex miró por un momento el rosado y diminuto orificio para después apoyar allí el glande, contacto que estremeció al jovencito. Tras alguna presión el hombre logró introducir la cabeza de su verga y entonces comenzó una lenta penetración, centímetro a centímetro mientras aferrada con sus manazas las caderas del chico. La verga entraba lentamente, muy lentamente en simultáneo con los gemidos, gritos y súplicas de Alex:

-¡Ay, noooooo!… Ahahaha… ¡No! ¡Me duele, noooo! ¡Me duele muchooooo!

El dolor eran tan intenso que el pobrecito tenía la sensación de que sus pobres nalgas iban a estallar en mil pedazos de un momento a otro, tal era la presión que esa verga ejercía en el interior de su culo.

El señor Z seguía aferrando las caderas de su víctima mientras jadeaba, muy excitado y regodeándose sádicamente con las expresiones de dolor de Alex.

-¡Por favor, señor, por favoooooooor! –rogaba el jovencito inútilmente y ya con los ojos llenos de lágrimas. -¡Me duele! ¡Me dueleeeeaaahhhhhh!

El hombre lo aferraba con fuerza por las caderas para controlar sus desesperados corcovos mientras sentía cuánto excitaban a su sadismo los gritos del chico, su evidente sufrimiento.

Por fin, en ese clima de alto voltaje erótico la verga terminó de hundirse en el estrechísimo y martirizado sendero y el pervertido comenzó a bombear mientras el chico sentía que el dolor iba disminuyendo poco a poco y llegaba primero el alivio y después el goce, un goce tan intenso como lo había sido el dolor. Entonces sus gritos y súplicas trocaron en gemidos, jadeos y suspiros en tanto los huevos del señor Z repiqueteaban una y otra vez contra las nalgas del chico al ritmo del ir y venir de la verga.

El hombre empezaba a sentir que el orgasmo se aproximaba y lo recibía con gemidos roncos que se transformaron en gruñidos ante la inminencia de la descarga láctea. Fueron tres chorros de semen caliente que la verga lanzó al interior del tierno culito y que se vieron acompañados de varios rugidos bestiales proferidos por el señor Z mientras se derrumbaba sobre el chico con todo el peso de su corpachón para caer enseguida en la cama, con los ojos desorbitados, respirando con fuerza por la boca y transpirando copiosamente a pesar del aire acondicionado.

Alex, a su lado y tendido boca abajo, ardía de calentura y luchaba contra la tentación de masturbarse allí mismo, junto a su violador, pero se le impuso su esencia de sumiso y logró salir airoso de tan dura prueba.

Después de un rato el señor Z comenzó a recuperarse de tan intensa faena sexual y fue reincorporándose aunque con lentitud y algo dificultosamente. Logró por fin salir de la cama y dijo con voz pastosa:

-Estuvo genial, putito. Ahora me ducho y llamo a Ligia para que venga a llevarte.

-Lo que usted diga, señor… murmuró el jovencito mientras ansiaba afiebradamente pedirle permiso a la mujerona para masturbarse. “Quiero hacerlo delante de ella y que vea cómo tomo mi leche…” pensó.

Luego de un rato el hombre salió del baño, se vistió y llamó a Ligia por el handy que le había sido proporcionado, como en cada visita.

Poco después la matrona se hacía presente en la habitación.

-¿Disfrutó, señor mío? ¿Cómo se portó el nene? –quiso saber.

-En general bien, aunque en un momento quiso retobarse.

-¡¿Qué?! ¡¿cómo fue eso?! ¡¿qué hizo?! –se exaltó Ligia.

-Mañereó cuando quise besarlo en la boca.

Al oír al señor Z la mujerona encaró al chico: -¡Grandísimo insolente! -y dobló su brazo derecho hacia atrás por sobre el hombro izquierdo para darle una bofetada, pero el señor Z la detuvo:

-No, espere. Yo ya lo castigué.

-Ah, muy bien, a éstos hay que tenerlos cortitos. ¿Y cómo lo castigó? –preguntó la matrona aunque, conocedora de los gustos del señor Z, ya imaginaba cuál había sido el castigo.

-Le enrojecí el culo a chirlos ¿y sabe una cosa?, le gustó al nene…

-¡No me diga!… Bueno, me voy a encargar de mantenerlo feliz entonces. –ironizó Ligia ante esa nueva forma de gozar del chico que se le presentaba. –Cuando lo domé en el sótano fue con cinto y vara y sufrió mucho antes de rendirse, pero el chirlo es otra cosa, ¿cierto, mi bebé?

Alex sintió que las mejillas le ardían de vergüenza cuando contestó con un hilo de voz:

-Sí… sí, señora Ligia…

El señor Z observó que el pene del jovencito asomaba erecto bajo el borde inferior de la túnica y codeando a Ligia le dijo burlón:

-Mire, mire, señora, mire cómo tiene la pija… Está calentito el nene… -y rió provocando la risa de la mujerona que luego ordenó dirigiéndose a Alex:

-Bueno, esperame acá quietito, bien quietito y sin tocarte. Voy a acompañar al señor hasta la salida y vuelvo para llevarte a tu cuarto.

-Sí, señora, lo que usted mande… -aceptó el jovencito percibiendo claramente cuánto lo excitaba sentir y además expresar su sometimiento, que ya era absoluto.

(Continuará)

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Cambios afortunados (2a parte)

Samantha y yo, seguimos viéndonos, a veces en su casa y otras en la mía, mi amistad con Karina, Belinda y Amalia iba también muy bien, no pasaba un día en la semana que no nos reuniéramos por las tardes en casa de alguna para tomar café y charlar. Fue cuando después de ir a casa de Amalia que me tocaba a mí ser la anfitriona, pero les pedí que hiciéramos la reunión en día sábado con el pretexto de tener algo de trabajo pendiente de la oficina.

El sábado me levanté muy temprano, arreglé la casa, me puse ropa cómoda (de niño) para salir a la calle, pasé por algunas tiendas y me compré un juego de pendientes y gargantilla de fantasía, con un detalles de piedritas color ámbar, un vestido color mostaza por arriba de la rodilla con escote discreto en V sin mangas y un bolso color chocolate con detalles en color crema, me apresuré lo más que pude pero aún así llegué después de medio día al apartamento. Apenas llegué comencé a arreglarme, combiné el atuendo con unas sandalias de tacón de 15 cms. y plataforma de 4 cms. tipo botita con aros dorados al frente, pero no pude ponerme los pendientes ya que aún no me había perforado las orejas y los pendientes eran de ganchito, así que opté por unos aros que entraban a presión en color café, por último culminé con una peluca castaña oscura lacia de largo por encima a los hombros. Tuve tiempo de comer algo de fruta antes de que llegaran mis amigas, tocaron a la puerta y les abrí con toda naturalidad, el resultado para mi fortuna fue el mismo que con Samantha, me llenaron de elogios y alguna hasta sugirió que debería presentarme a trabajar así, yo lo tomé a broma y seguimos charlando, pero Belinda insistía con lo del trabajo, Amalia se unió a Beli y mientras Karina, observaba divertida, de pronto ella dirigió su atención hacia el estuche que había dejado en la mesa del comedor, se levantó y fue por él, lo abrió e interrumpió las risas de mis amigas.

-miren lo que algún galán le regaló a nuestra amiga-

-uuuuuuy- dijeron Beli y Amalia

-es de fantasía y yo lo compré-

Karina inmediatamente me interrogó -¿porqué no te lo pones?-

-es que no me fijé que los pendientes tienen ganchitos, no los puedo usar-

-eso no es problema, si quieres yo te hago los hoyitos-

-¡ay sí! Hace mucho que debiste hacértelos- dijo Amalia

-no sé, ¿creen que haya problemas en el trabajo?-

-para nada amiga, yo creo que simplemente despejarías algunas dudas jajaja- me respondió Karina

No sé que me pasó, tal vez el mirar los hermosos pendientes e imaginarme que ahora ya no tendría que contenerme para comprarme los pendientes que quisiera, ni pasar horas recorriendo tiendas buscando pendientes con broches. Solamente esa idea retumbó en mi cabeza.

-ok, está bien, tienen razón, Kari hazme los hoyitos en las orejas-

Inmediatamente, Karina fue a la cocina por unos hielos, me pidieron alcohol, algodones  y una aguja lo más gruesa posible, como toda mujer precavida, tenía un pequeño costurero con varias agujas, además tenerlo en casa se me hacía algo muy femenino, así que escogieron una aguja un tanto gruesa y larga. Karina y Belinda sostuvieron el hielo contra cada lóbulo de mis orejas, Amalia limpió la aguja con alcohol y un algodón, después cambió de lugar con Karina, después quitó el hielo de mi oreja y mientras me frotó con el algodón me preguntó si lo sentía, le dije que sí, entonces dejaron el hielo por unos minutos más,  entonces Karina me volvió a preguntar si sentía algo, cuando le dije que no, solamente percibí un poco de presión, luego volvió frotar el alcohol por unos segundos y me colocó el pendiente, luego repitió la operación con mi otra oreja, dio una última pasada con el algodón empapado en alcohol en cada oreja y después me llevó al baño, tapándome los ojos, Beli y Amalia nos seguían, Karina me puso frente l espejo y me descubrió los ojos, pude ver mi imagen luciendo esos hermosos aretes, una lágrima corrió por mi rostro y la abracé muy fuerte, le di las gracias y ella me dijo que no debería quitármelos al menos en una semana para que no se cerrara el canal.

-Karina, pero no puedo ir al trabajo usando estos pendientes-

-lo sé amiga, pero no hay otra forma, si no se cerraran los canales y tendríamos que volver a hacerlo y legará un momento que ya no podré perforarte la orejas- mintió, o al menos eso creo ahora.

-pero tranquila, ya se nos ocurrirá algo, es más creo que si te ponemos algo de hilo transparente nadie lo notaría-

-no, creo que mejor si me reporto enferma, no tengo una sola falta, además tengo diseños adelantados para semanas enteras-

-pues creo que con cinco días que no te los quites y luego si los usas por las tardes no se cerrarán-

-muy bien, pero voy a necesitar de su ayuda, para que mencionen a todos que me han visto enferma-

Amalia entonces ofreció conseguir una receta médica con un amigo suyo, ella misma la llevaría al trabajo, todas asintieron y acordamos que llegaría a trabajar el día viernes. Pero entonces algo más pasó, Amalia me dijo que si quería podría llevarme con el doctor, para que me recetara unas hormonas y luego sonrió maliciosamente, yo riendo nerviosa le dije que sí, pero aunque lo tomé a broma, Belinda sugirió que saliéramos a celebrar por los cambios y riesgos que estaba por asumir, yo me negué, pero era demasiada su insistencia, la imagen en el espejo me daba vueltas en la cabeza, les dije que antes tenía que hacer una llamada, ellas me miraron extrañadas y les aclaré que de ello dependería si salía o no, aunque no lo entendieron lo aceptaron, fui por mi móvil y les pedí que me dejaran sola un momento, entonces con el corazón dándome tumbos, marqué, apenas luego del segundo tono Samantha contestó:

-hola Alexia, ¿cómo estás?-

Yo solamente le dije –estoy lista-

-voy para allá amiga, no te muevas-

Colgó y yo salí al pasillo a ver a mis amigas.

-ustedes ganan, pero vamos a esperar a otra amiga-

-¿a quién? ¿a Samantha? ¿Tu amiga de la que tanto nos hablas?-

-sí, le prometí que cuando estuviera lista ella me acompañaría, es muy agradable les va a caer muy bien-

-pues yo creo que si ella sola logró lo que nosotras 3 no, debes quererla mucho-

-sí, pero bueno, pensé que si podía acompañarnos sería una señal para poder salir, no crean que ustedes no tuvieron nada que ver-

Me fui a cambiar, como ya estaba oscureciendo me puse una blusa de cuello alto, jeans y botas altas a la rodilla, cambié un poco mi maquillaje para hacerlo un poco más oscuro y casi cuando estaba terminando Samantha llamó a la puerta, salí a abrirle y luego de un breve abrazo la invité a pasar y le presenté a mis demás amigas, pronto todas estuvimos en la misma sintonía, iríamos a un café un poco escondido con poca gente que conocía Samantha, logró convencernos bajo la promesa del mejor pastel de queso con zarzamoras de nuestra vida.

Fuimos en el auto de Samantha, tardamos poco más de una hora en llegar que a mí se me hizo un segundo, yo como tenía miedo de cometer un error o que mi voz perdiera su tono por los nervios, les pedí que alguna ordenara por mí, jijiji, un capuchino con canela y una rebanada de pastel, Belinda me dijo que ella pediría por mí, mientras me trataba de tranquilizar con unos cuantos halagos, llegamos al café, descendimos del auto y caminé algo nerviosa tomada del brazo de Belinda, cuando entramos en el saloncito que conformaba el café, que se encontraba decorado al estilo rústico, solamente había dos mesas ocupadas, en una estaba una pareja de adolescentes y en otra una tercia de chicas que charlaban muy animadas.

Nos sentamos a la mesa mientras yo aún moría de nervios, cuando el mesero Beli cumplió con su promesa, ella fue quien ordenó por mí, justo lo que había acordado con ella, en fin luego de que llevaron lo que pedimos obviamente cinco rebanadas de pastel el primer bocado me llevó a un mundo maravilloso, de verdad era el mejor pastel de zarzamoras que había probado, quise devorarlo casi al instante, pero entonces la idea de las calorías, las horas que tendría que caminar para quemar ese pastel me hizo comerlo más lentamente, disfrutando cada cucharada, mientras estaba sumergida en mis pensamientos Samantha río algo más fuerte de lo normal.

-estamos de acuerdo todas jajajaja-

-¿eh? Perdón no te escuché-

-ay amiga, mírate, estás sentada y te contienes para devorar ese delicioso pastel, ¿es el mejor que has probado no?-

-la verdad que sí, lo más sabroso que he probado en mucho tiempo-

-¿después de Javier no?- culminó Samantha mientras yo me sonrojaba.

-¿no les contó?-

-¿de Javier? Claro, es algo como oficial para ser amiga de Alexia-

Con ese último comentario todas reímos al unísono, siguieron charlando de varias cosas, algunos chismes de celebridades, romances del pasado, moda y algunas anécdotas algo picantes, con breves intervenciones mías al principio, hasta que empecé a participar activamente en la conversación. Sin darme cuenta, como lo más natural del mundo pedí al mesero un capuchino igual, me quedé pasmada, mis amigas lo notaron.

-¿se dieron cuenta?-

-¿de qué de repente te quedaste callada? Sí, lo notamos-

-no, acabo de pedir otro capuchino, creo que ya no hay miedo-

-salir era lo único que te faltaba amiga-

Nuevamente las risitas no se hicieron esperar, pero en ese momento me di cuenta que no solamente era mi primer salida como mujer con amigas, era un momento de pruebas. Karina se levantó de la mesa y me preguntó si la acompañaba al baño, yo acepté gustosa, por eso del cliché de que las mujeres nunca vamos al baño solas y que es cierto.

Por supuesto entramos al baño de nenas, Kari ocupó un lugar mientras yo aproveché para retocarme los labios, peinar un poco mi peluca y ponerme un poco de perfume, cuando Kari salió me descubrió precisamente aplicando los últimos rocíos de perfume.

No me dijo nada, solamente se acomodó un poco el cabello y regresamos a la mesa. Seguimos charlando hasta que Samantha sugirió ir a otro lugar, casi nada, un Chip n Dale, la idea me ilusionó, compartimos la cuenta y fuimos en su auto, yo más confiada ahora hasta cantaba algunas canciones en el camino.

Llegamos a un lugar en el centro de la ciudad, un sujeto alto y muy musculoso custodiaba la entrada, nos dejó pasar sin problemas, la verdad es que a comparación del café, el lugar parecía un campo de futbol. Cuando entramos un chico moreno, súper marcado y de rasgos duros bailaba con una minúscula tanga roja, sus músculos bronceados, su abdomen perfecto y su tremendo bulto me hicieron imaginar mil posibilidades.

Nos sentaron en una mesa cerca de la pista, desde allí veía asombrada esos perfectos especímenes masculinos, al punto que cuando pude darme cuenta yo también gritaba y emocionaba igual que mis amigas, chico tras chico que pasaba me ponía a mil, mientras las piñas coladas volaban de nuestra mesa.

Ya era de madrugada cuando salimos, en el camino un poco aturdidas por lo que bebimos regresamos a mi apartamento, en el trayecto Amalia dijo:

-vaya que hoy te liberaste Alexia-

-si hubiera sabido antes de todo lo que me estaba perdiendo-

-pero dime ¿qué te gustó más?- preguntó Samantha

-mmmm, yo creo que el pastel jajaja-

Todas rieron conmigo, más cuando agregué –el delicioso pastel que el bombero llevaba entre las piernas-

Mis amigas me dejaron en casa y se fueron, pero pese a todo lo que viví aquella noche, algo me retumbaba en mi cabeza… lo que me dijo Amalia de ir con el médico a un tratamiento hormonal.

Al otro día me levanté un poco tarde, estaba algo ronca por el humo de los cigarrillos y las piñas coladas heladas que estuvimos bebiendo, así que aproveché para llamar a mi jefe y decirle que me sentía algo mal, que quizás no me presentaría a trabajar por unos días, luego llamé inmediatamente a Amalia, para acordar la receta de su amigo el médico, así que me dijo que deberíamos ir a verlo, que ella lo contactaría y me avisaría a que hora nos podría recibir. No pasaron ni 30 minutos cuando me devolvió la llamada, solamente me dijo –arréglate en una media hora estamos allá- yo solamente me quedé sorprendida, volví a marcarle y me aclaró, iban a ver a Alexia no a Martín.

Comencé a arreglarme creo que con más conciencia que antes, por alguna razón quería lucir mucho más femenina para el amigo de Amalia, así que opté por un vestido de gasa pegado al cuerpo, sin mangas al borde del cuello, ka verdad muy corto, con una peluca rubia, me puse la gargantilla ya que no me había quitado los pendientes, luego me maquillé en tonos rosados y pinté mis uñas también de rosa, luego culminé con el perfume y unas hermosas zapatillas con tacón de 15 cms y plataforma de 4 cms, en color fiusha con un delicado moño al frente.

Me senté en la sala a esperarlos, pocos minutos después Amalia estaba llamando a la puerta, Joaquín era el nombre de su amigo médico, era joven, tendría a lo mucho 30 años, inmediatamente que entró me saludó muy cortésmente, los invité a pasar a la sala, nos sentamos a charlar un poco sobre trivialidades, hasta que él me entregó la receta y me preguntó.

-tengo entendido que querías hablar de algo más conmigo-

-sí, la verdad es que me gustaría comenzar un tratamiento de reemplazo hormonal-

-¿cómo? ¿es para ti?-

Amalia dejó escapar una sonora carcajada.

-te lo dije Joaquín, no lo ibas a creer-

-la verdad yo pensé que Martín era tu hermano o algo así-

-pues no, el tratamiento es para mí-

-mmrrr- carraspeo un poco Joaquín –ok, pero bueno, como médico no puedo darte el tratamiento que esperas así de fácil, se requieren ciertas reglas, en primer lugar necesito que acudas a terapia psicológica, así veremos si es lo más viable, además bueno, yo te enviaría con un endocrinólogo para que llevaras a cabo tu tratamiento-

-sí, estoy consciente de todo eso, ¿podrías recomendarme con alguna psicóloga? preferiría que fuera una mujer, tú sabes, a los hombres a veces les gana al machismo-

-no te preocupes, creo que puedo enviarte con alguien de confianza-

Me dejó su número telefónico y luego de unas cuantas tazas de café más, Joaquín se retiró, Amalia se quedó un poco de tiempo más.

-oye ¿no crees que exageraste un poco con el atuendo amiga?-

-creo que sí, pero no sé, de alguna manera me interesaba mucho que Joaquín me viera súper guapa y femenina, era como si buscara su aprobación-

-pues sí, creo que te comprendo, aunque algo es seguro, me tendrás que prestar esos zapatos alguna vez jajajaja-

-claro amiga, cuando quieras-

-por cierto, le pregunté antes a Joaquín del tratamiento, riesgos y demás-

-¿y qué te dijo?-

-que había algo que podías tomar, que los efectos serían más psicológicos que físicos y que te ayudarían mucho-

-dime ¿qué medicamento es?-

-tranquila, cómo Karina hizo algo por ti, yo también quise cooperar a mi modo-

De su bolso sacó una caja, estaba envuelta para regalo, al abrirla encontré un par de cajas de pastillas anticonceptivas Microgynon, le agradecí con un abrazo.

-debes tomar solamente dos al día, no tendrás problemas de ningún tipo con tu hígado o tu salud-

-gracias amiga, eres la mejor-

-no me agradezcas amiga, hay algo que quiero pedirte a cambio-

-Amalia ¿de qué hablas?-

-tranquila, no habrá nada entre tu y yo, pero me gustaría hacer algo, algo que no puedo hacer por tabúes sociales-

-Amiga, es que a mí me gustan los hombres nada más y-

-no tonta, ya te explicaré luego ¿si?, te lo explicaré con tiempo cuando estés recuperada de tu enfermedad y puedas salir a la calle jajajaja-

-está bien amiga, luego me lo explicarás-

Después de esto se fue, mientras que yo no tenía idea alguna de lo que quería.

La semana pasó normal, con algunas visitas de mis amigas y sin quitarme los pendientes claro, para mejorar todo y como de verdad no tenía pendientes en el trabajo, por el contrario había adelantado semanas enteras, así que en el trabajo me dieron la semana completa.

Cuando pasó la semana los orificios en mis orejas ya estaban bien, de cualquier forma por las tardes siempre usaba pendientes y lo mejor de todo es que ahora eran de cualquier tipo, aunque Joaquín seguí sin darme respuesta de lo de la psicóloga.

Para el siguiente lunes todo iba normal, aunque yo sentía que sí, nadie parecía notar que me había perforado las orejas, de cualquier forma agradecí a mi jefe los días de descanso.

Amalia se acercó a mí casi a la salida, espero a que las demás se fueran y ofreció acompañarme a casa.

-hoy deberíamos comer juntas, para charlar de lo que te quiero pedir-

-está bien amiga, pero espero que no sea algo muy loco-

-no, solamente será por un fin de semana-

-me asustas-

-no, vámonos y te explico-

Subimos al coche y ella comenzó a contarme de su infancia y adolescencia, pero me explicó que tenía un hermano menor, 4 años más chico, pero pese a su corta edad era algo agresivo, tanto que un día cuando ella tenía 12 y él 8, por un disgusto acerca de un programa de televisión él le lanzó un adorno que casi le da en la cara, así que su mamá en castigo, le dijo que a Amalia que lo vistiera con uno de sus viejos vestidos y que él tenía que comportarse durante una semana como niña para que aprendiera a ser más considerado con las mujeres. El castigo dio resultado, pues después solamente bastaba con recordarle aquella semana para que moderara sus acciones.

-así que ahora tengo la idea de hacerlo con un chico, pero tú sabes, nadie acepta-

-quieres que me convierta en tu muñeca ¿verdad?-

-sí, mira, lo único que tendrás que hacer es ir de hombre, acompañarme, decir que eres mi hermano mayor y dejarte llevar-

-mmmm acepto pero si soy tu hermano menor-

-está bien, pero bueno debo decirte que algunas cosas resultaran un poco difíciles y tendrás que vencer varios miedos-

-pero tú me acompañaras en todo momento-

-sí, eso tenlo por seguro-

Ella me contó a detalle lo que quería hacer y aunque había cosas que me aterraban, no dejaba de pensar en lo excitante que resultaba su plan, en cómo me obligaría a vencer muchos de mis temores. Habíamos señalado el día sábado para cumplir su plan.

Muy temprano pasó por mí, entró en mi departamento y me pidió que me pusiera un conjunto sport de ella, se veía algo viejo y me quedaba un poco grande, era de color azul cielo con un par de franjitas blancas a los lados.

-anda ponte esto para que nos vayamos-

-pero Amalia, me dijiste que querías que fuera de chico-

-sí, pero bueno, solamente déjate la ropa interior-

-pero Amalia…-

-anda, por favor, se nos hace tarde-

Finalmente accedí, subimos a su coche y emprendimos el viaje a una plaza comercial al otro lado de la ciudad. Apenas llegamos Amalia me condujo a una tienda de lencería, iban abriendo, fuimos las primeras clientas del día.

Amalia saludó a una de las empleadas y dijo

-tengo un problema, hoy descubrí a mi hermano usando mi ropa vieja, míralo, me ha confesado su deseo de ser mujer y quiero ayudarla, comenzando por su apariencia, pero cómo tú sabes, para sentirse linda se debe comenzar desde adentro-

Vi cómo dejó un billete envuelto en su mano, a lo que la empleada inmediatamente sonrió y asintió con la cabeza.

-tranquila hermanita, aquí nos van a ayudar-

Yo solamente reí con algo de nerviosismo.

-¿cómo que le gustaría?- me preguntó la empleada, pero Amalia intervino inmediatamente.

-creo que comenzaremos por unos conjuntos en rosa, con encaje, creo que una copa b estarían bien-

La empleada me miró y como un rayo recorrió la tienda llevando varios coordinados de bra y panty todos en rosa y con encajes. Amalia escogió 3, luego en negro, después en lila y al final yo ya en mi papel escogí uno verde ante la mirada morbosa de la empleada.

-bueno hermanita, yo creo que debes comenzar con éste- me entregó uno coordinado rosa con blanco muy delicado con encajes en los bordes y de copa armada. Luego le preguntó a la empleada donde me podría cambiar, así que me llevó a la parte trasera de la tienda donde por orden de Amalia, mis boxers de chico terminaron en la basura, lo cual no me molestó en lo absoluto. Después de que salí, con Amelia, me tomó del brazo y me encaminó a otra tienda.

Luego me llevó a otra tienda, era de ropa casual, ella entró primero y repitió la misma historia, además de dar un billete a la empleada, inmediatamente me pasaron mucha ropa y comencé a probármela, con la primer prenda, Amalia me entregó un par de medias rellenas de semillas de arroz.

-¿y esto para qué?-

-para simular los senos tonta-

-ay, me hubieras dicho y hubiera traído los explantes que tengo en casa-

-me olvidé de decírtelo-

-sí, pero… está bien, dámelas- me las metí en el sostén y aunque no armaban también como los explantes que tenía en casa lograban un aspecto satisfactorio.

Nuevamente ante la mirada morbosa de la dependienta, me probaba las prendas mientras Amalia alardeaba de lo afeminado que era su hermanito, de cómo me había descubierto y sobre todo de cómo le supliqué me ayudara a ser mujer, pero lejos de causarme cualquier molestia me comenzaba a divertir de lo lindo, solamente la interrumpía para exagerar su historia preguntándole si me veía gorda con alguna prenda o si me quedaba bien.

Al final salí con tres bolsas llenas hasta el tope, unos jeans entubados y una blusa rosa con dibujos tipo tribales en color blanco con brillantinas rosadas, luego me llevó a una zapatería, donde se repitió la historia y terminé con tres pares de zapatos nuevos y de la que salí llevando unas hermosas sandalias rosadas de tacón de 9 cms, junto con un bolso a juego, por último me llevó a una estética donde me maquillaron y amablemente consiguieron una hermosa peluca castaña, ondulada por debajo de los hombros que también peinaron de una manera muy femenina.

Un pequeño sequito de morbosos mirones ya nos seguía, podía casi escuchar como murmuraban, nos detuvimos en el área de comida a tomar un refrigerio, mientras yo juraba que podía escuchar los comentarios de la gente que nos había seguido desde la tienda de ropa. Amalia me dijo que estaba contenta con lo que había hecho, que era hora de irnos, de camino a la salida en un aparador vi un hermoso traje sastre en color beige, con falda por encima de la rodilla, no me resistí y le pedí que me prestara dinero para comprarlo, así que hicimos una última parada. Me probé el traje que me quedaba hecho un sueño, nos dirigimos a la caja para pagarlo pero la cajera me dijo que ya estaba pagado, entonces señaló a un hombre un tanto maduro, cómo de 50 años, me sonrió cortésmente y se presentó.

-buenas tardes, espero que no se ofenda, me llamó Carlos, es un placer-

Amalia iba a presentarme cuando le interrumpí.

-Brenda, me llamo Brenda, mucho gusto-

Amalia me miró algo sorprendida, pero comprendió inmediatamente lo que pasaba.

-si me lo permiten me gustaría invitarles una copa-

-aceptamos- dije al instante

-muy bien, poseo un apartamento algo cómodo a unas calles de aquí-

-me parece perfecto, lo seguiremos en nuestro auto-

Él nos acompañó al coche y quedamos de vernos en la salida sobre la calle mientras él iba por su automóvil, ya en el auto me preguntó Amalia que pasaba.

-¿Brenda?-

-sí, jijijiji, creo que es el nombre ideal para tu hermanito menor-

-vaya, sigues en tu papel hermanita-

-la verdad lo disfruté mucho-

-pude darme cuenta, oye y respecto a la ropa-

-no te preocupes, te la pagaré- le interrumpí

-no, es un regalo no tienes idea de cuanto disfruté todo esto, hacía mucho que quería hacerlo-

-ay amiga er… digo, hermanita, ya que insistes-

-bueno y ahora que vamos a hacer con ese señor ¿lo vamos a esperar?-

-es guapo ¿no crees?-

-sí pero algo mayor, no puedo creerlo, estás pensando de verdad en ir con él-

-sí, me di cuenta de que nos venía siguiendo desde la primer tienda, además fue muy amable al pagar por el traje-

-pudo haberlo hecho antes jajajaja-

-jajaja, tienes razón-

-de cualquier forma ¿no crees que sea riesgoso?-

-no, pero por si acaso vamos a llamar a las demás para decirles donde estamos y hay que asegurarnos que nuestro anfitrión lo sepa-

Un ligero claxonazo nos sacó de la charla, era un auto lujoso, de color negro, Carlos nos indicó seguirlo.

Nos condujo por unas pocas calles efectivamente, llegamos a una zona exclusiva de la ciudad, estacionamos los automóviles en el sótano de un edificio bastante lujoso, Carlos se apresuró a abrir la puerta, yo mientras ya tenía lista una bolsa con algo de la ropa nueva. Bajé del auto y Amalia hizo lo propio mientras por el celular señalaba a nuestras amigas en donde estábamos, noté que Carlos no le dio ningún tipo de importancia.

Esperamos a Amalia, nos dirigimos al ascensor, en donde Carlos sacó una llave que accionó el elevador, me di cuenta de que nos dirigíamos al Pen House. Al llegar quedamos anonadadas con el lujo del lugar, le pedí que me señalara un lugar donde poder cambiarnos y ponernos algo más adecuado, Amalia me miró algo sorprendida, entonces Carlos nos llevó a una de las habitaciones, era enorme, una cabecera de madera oscura sobresalía en la habitación que tenía una cama king size, la decoración tenía un toque selvático pero de muy buen gusto. Rápidamente le señalé a Amalia una falda negra y una blusa blanca, ya que llevaba unos zapatos negros en punta de tacón medio, yo mientras me puse una blusa roja de manga tres cuartos y una falda blanca, junto con unas sandalias zapatillas nude con tacón de aguja de 12 cms con una cintilla al tobillo y plataforma ligera. Nos retocamos un poco el maquillaje y fuimos a la sala, donde nos esperaba nuestro anfitrión que se había puesto una bata de descanso roja con negro. Nos ofreció algo de beber, una copa de vino blanco para nosotras y el tomó un whisky en las rocas.

-quiero aclararles que las vi desde que estaban en aquella tienda de lencería, yo soy dueño de la joyería de enfrente, así que no pude evitar ver pues, que había un chico usando un ropa de mujer comprando sostenes y braguitas-

-sí, mi hermana me está ayudando, es que me descubrió usando su ropa vieja y tuve que decirle la verdad, quiero ser mujer-

-algo así imaginé- dijo con sonrisa maliciosa Carlos y prosiguió –por eso supe que tenía que conocerlas, siempre quise tener un chico cómo tú para convertirlo en una hermosa mujercita-

Yo con mucha coquetería me senté a su lado y le pregunté si era en realidad lo que deseaba, noté que comenzaba a despertarse algo por debajo de su pantalón, él afirmó con la cabeza y yo me acerqué para que me besara. Él comprendió inmediatamente y su lengua se abrió paso entre mis labios, acariciando mi lengua, mientras sus manos férreas me tomaban por la cintura, Amalia observaba divertida y sorprendida, pero su cara se transformó cuando le dije a Carlos.

-nada más que hay una condición papito, si quieres hacerme una mujercita de verdad, tendrá que ser frente a mi hermana, para que ella vea que de verdad aproveché su ayuda-

Carlos asintió con la cabeza y la expresión de estupefacción de Amalia se tornó en perversión total  al ver como Carlos me tomaba por los glúteos y me besaba frenético, besaba mi cuello, mis labios, mordisqueaba suavemente mis orejas y yo empezaba a gemir, hábilmente sacó el relleno de mi sostén y mientras con una mano acariciaba mi sexo, con la otra daba pesquillitos suaves y lujuriosos en mis pezones, mis manos se aferraban a su cuello intentando acercarlo más a mí, mientras buscaba que sus pene rozara mis glúteos por encima de la ropa, comenzó a desabrocharme la falda mientras yo me sacaba la blusa, en un instante solamente tenía puesta el coordinado rosa y las zapatillas, le quité la bata y sentí su pecho velludo contra mi piel, cómo pude le quité el cinturón y él sin dejar de retorcer mi pezoncito izquierdo se bajó los pantalones, yo seguí con lo demás, él me bajó uno de los tirantes del sostén, mientras besaba mi hombro y con una mano tocaba mi sexo con la otra empezaba a masajear mis nalguitas, gemía como una loca y yo misma empecé a bajar mi panty, él lo notó y me besó apasionadamente mientras terminaba de despojarme de mi panty, mi colita estaba empezando a hervir de deseo. Luego me levantó tomándome por los muslos y me recostó en la alfombra, mientras yo le suplicaba entre gemidos –hazme mujer, hazme mujer- él respiraba agitadamente y apenas alcanzó a contenerse para sacar un condón, el cual le arrebaté y abrí mientras me lo colocaba en la boca, él reaccionó inmediatamente poniendo su pene a mi alcance, le puse el condón con maestría y comencé a mamar, el sabor a vainilla del preservativo y el aroma a latex me ponían loca, era una combinación maravillosa, él me preguntaba si me gustaba y yo le decía que sí intensificando las chupadas, durante varios minutos estuvimos así, Carlos bufaba y pese al delicioso trozo de carne en mi boca se escuchaban los gemidos que daba, hasta que Carlos la sacó de mi boca y me recostó nuevamente en la alfombra, yo abrí mis piernas y dejé al descubierto mi anito, suplicándole me hiciera mujer, comenzó a introducir su pene, marcándome el ritmo a seguir, entrando y saliendo de mí, rozando y acariciando las paredes de mi cuevita, aumentando la velocidad mientras me dejaba sentir la inmensidad de su virilidad sometiéndome por completo, mientras yo le decía a Amalia que viera como hacían mujercita a su hermanito afeminado, describiendo lo mejor que podía como disfrutada ser poseída por un hombre, cuanto me gustaba un pene dentro de mí, mientras que ella había comenzado a masturbarse, Carlos aceleraba las embestidas, mientras yo apretaba mi culito para darnos más placer, hasta que entre gemidos y alaridos de placer, Carlos me provocó un tremendo orgasmo que estremeció mi cuerpo, con mis sobresaltos, gemidos y temblores le di también a Carlos un maravilloso orgasmo que lo dejó exhausto y sudando sobre de mí, un último beso selló nuestro apasionado encuentro, mientras que Amalia había hecho lo propio.

Después de eso simplemente Amalia y yo nos aseamos un poco y salimos del lugar, ya en el auto, ambas guardábamos silencio, hasta que le pregunté.

-¿qué piensas amiga?-

-no sé que decirte, eso fue excitante-

-supongo que era lo que querías pero no te atrevías a decirme-

-la verdad es que fue algo extraño pero me hizo sentir como nunca-

-bueno amiga, éste será nuestro pequeño secreto, no sé que pensarían las demás-

-la verdad me gustaría repetirlo-

-hoy tuvimos suerte amiga, pero no sé, quizás encontremos alguna manera-

Seguí en contacto con Carlos por unos 2 meses, pero aunque me hizo algunos regalos costosos, entre sus múltiples ocupaciones, su familia, sus celos desmedidos y su carácter violento terminamos por no vernos nunca más. Sin embargo, Amalia y yo pudimos dar un poco más de rienda suelta a la nueva fantasía que había descubierto, pero bueno, el cómo lo sabrán en el próximo relato

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El nuevo trabajo de mi mujer III (El Ascenso 2ª Parte)

Después de Lamer directamente del suelo la corrida de Silvia, llevó a mi mujer al cuarto de baño. Silvia la secó, la limpio bien. Cogió la cadena de los pezones y la llevo al salón, se sentó en un sillón y le ordeno que se tumbara en el suelo, “Ábrete bien de piernas zorra”, se abrió lo que pudo mostrando su mojado coño,

– “Así me gusta, empapada, estas cachondisima cerda, vas a saber lo que es disfrutar”.

El tono autoritario y la humillación verbal a la que estaba siendo sometida la hacían estar más que excitada si cabe. Mi mujer notó como un hilillo de flujo le resbalaba entre las piernas, se estaba volviendo loca por que le comieran el coño o le metieran un buen rabo, estaba desesperada cuando Silvia le dijo, “lo estas haciendo muy bien esclava, como premio voy a dejar que te toques, hazte una paja para mí”, en cuanto escuchó la orden, mi mujer se llevo las mano al coño y empezó a masajearse el clítoris. Con dos dedos bajaba por su raja notando la humedad y volvía al clítoris con los dedos empapados de flujos y continuaba con el masaje, ahora con los dedos húmedos y calientes la sensación era tal, que estaba a punto de correrse. Cerró los ojos dejándose llevar por el orgasmo inminente cuando notó algo caliente y húmedo sobre su clítoris, abrió los ojos y vio a Silvia arrodillada entre sus piernas, con su experimentada lengua la estaba llevando al séptimo cielo, excitada se abrió los labios con las dos manos, separó aún mas las piernas mostrándole su clítoris duro y excitado como una pequeña polla

– “Cómetelo hija de puta!!!!, sorbe asiiii!!!!, siiii!!!!siiii!!! Aaaahhhhhhh!” .

Estalló en un orgasmo que empapo la boca, los labios y la barbilla de Silvia, que levanto la cabeza relamiéndose y limpiándose la boca con la mano, con sus dedos, recogió restos de flujo de la comisura de los labios y se los llevo a la boca

– “que rico, vamos date la vuelta ofréceme el culo”.

Todavía sin haberse repuesto del orgasmo, mi mujer se dio la vuelta, y se puso a cuatro patas,

– “abre las piernas, baja la cabeza y ábrete el culo con las manos quiero ver como tienes el ojete” mi mujer obedeció sin rechistar, expuesta, con su culo abierto, sin pudor, esperando caña. Silvia se arrodillo, le escupió en el culo y empezó lamerlo, primero alrededor del agujero, luego largos lametazos del coño al culo, cuando estaba todo bien lubricado metió su lengua en el ojete, la puso dura y empezó a penetrar el agujero que poco a poco se iba dilatando lo suficiente para que la lengua entrara sin esfuerzo, Silvia metió un dedo, primero la punta, fue moviéndolo circularmente hasta que entró hasta el fondo, empezó a masajearle el clítoris, el culo iba amoldándose al dedo cuando Silvia metió otro, primero con un poco de resistencia, pero enseguida entró. Silvia empezó a meter y secar los dos dedos del culo, una y otra vez hasta que empezaron entrar sin esfuerzo, mientras con la otra mano la acariciaba el clítoris y la palma de su mano frotaba la raja arriba y abajo. Mi mujer estaba en el cielo, necesitaba una polla que la reventara, si lengua buscaba algo que lamer y empezaba a mover su culo introduciendo mas al fondo los dedos de Silvia, de repente Silvia paró. Se levantó.“no por favor, no me dejes así Ama, follame” dijo mi mujer moviendo todavía su culo. Silvia salió de la habitación y volvió al poco tiempo, llevaba en su mano dos consoladores, uno era un vibrador negro, el otro era una gran polla de color rojo, Silvia se puso un arnés en la cintura a modo de tanga, con un agujero en la parte delantera donde coloco la polla roja.

Mi mujer estaba salivando solo de verlo.

– “Vamos que te vas a comer este rabo, lubrícalo, que te va ha reventar el culo” mí mujer se lanzo a chupar esa polla de látex con ansia, mojándola y humedeciéndola restregando su lengua arriba y abajo como una golfa desesperada. Silvia cogió el vibrador negro le coloco la punta en el clítoris y encendió el sistema. Las vibraciones pusieron a mi mujer a mil, cuando estaba a punto de correrse, Silvia volvió a parar.

Mi mujer no aguantaba más, la suplico que la follase y Silvia le dijo, “ponte delante de mi, a cuatro patas, con el culo bien en pompa, quiero que te masturbes para mí, métete dos dedos en coño y uno en el Culo y empieza a moverte puta” mi mujer obedeció, se metió los dos dedos en el empapado coño, flujos le caían por la mano y chorreaban en el suelo, la otra mano alcanzo su culo y se metió un dedo, y empezó a moverse, como una puta, sin ningún ápice de vergüenza, estaba totalmente emputecida, de repente Silvia metió en vibrador negro en su coño, lo puso a su máxima potencia, y mi mujer empezó a moverse, a introducir hasta el fondo el vibrador, en eso estaba concentrada cuando notó la punta de la polla de Silvia en el culo, solo en la entrada, sintió su dureza.

Silvia empezó a empujar, muy lentamente, el culo de mi mujer se iba tragando esa polla, primero la punta, solo el capullo, Silvia empezó a mover su polla, metiendo y sacando el capullo muy lentamente, luego empezó a introducir la polla, poco a poco hasta meterla entera, mi mujer sentía una mezcla de dolor y placer que la hacia emputecerse todavía mas, Silvia empezó a sacar la polla, hasta el capullo y volviéndola a meter, el culo de mi mujer estaba ya totalmente dilatado y la polla entraba y salía cada vez con menos dificultad, hasta que empezó a salir y entrar sin ninguna resistencia, momento en que Silvia empezó a bombear subiendo el ritmo, hasta el fondo y afuera, cada vez mas rápido dándola caña, empezó a darle cachetes en el culo, “vamos puta, mueve ese culo” mi mujer estaba en éxtasis, empezó a moverse al compás de las embestidas de Silvia, los dos agujeros repletos, el coño totalmente encharcado con el Vibrador metido hasta el fondo a su máxima potencia y una buena polla reventándole el culo, solo le faltaba llenarse la boca y ahora mismo daría lo que fuera por comerse una buena polla, Silvia pareció leerle el pensamiento y la oyó decir

– “este es Jean Claude, es tu verdadero jefe, el que esta por encima de mi”

Mi mujer alzo la vista y vio ante si un hombre de unos 50 años, atractivo, con el pelo blanco de media melena peinada para atrás y barba de cuatro días, estaba con la camisa abierta y su torso desnudo, con tal erección que sus calzoncillos apenas podían contenerla y anunciaban una tremenda polla que hizo que se le cayera la baba y empezara a salivar.

Bajó el calzón y apareció una enorme polla rodeada de bello blanco, con sus vena marcadas y su capullo brillante asomando, coronado por una gota de liquido preseminal en la punta y unos enormes huevos que anunciaban una gran cantidad de semen, parecía un toro,

– “me disculparas cariño, pero llevo observando toda la sesión desde la habitación contigua y no he podido evitar empezar yo solito, pero no quería acabar y creo que mereces ser tu la que termine”.

Mi mujer intentó meterse la polla en la boca, pero apenas le daba para cubrir el capullo, bajó el pellejo hasta abajo y empezó a lamer la punta, por la parte del frenillo, se metió el capullo y empezó a chupar, mientras Silvia, excitada con la escena, aceleró aún más el ritmo, dándola palmadas en el culo.

Mi mujer no aguantaba más y justo cuando su cuerpo se abandono en un brutal orgasmo, Jean Claude exploto en su boca, trago todo lo que pudo, pero era tal la cantidad de semen que se le derramaba por la boca y le corría hasta los pechos, Jean Claude saco la polla pero aún tenia un par de latigazos que llenaron de semen su cara y su pelo.

Se quedo extasiada en el suelo, su cabeza descansaba en un charco de Semen, con Silvia jadeante detrás de ella y Jean Claude delante, de rodillas mirando al cielo, después de un momento en que todos parecieron empezar a recuperarse,

Jean Claude la miro, miro a Silvia y dijo,

– “el puesto es suyo ¿no, Silvia?”, por supuesto, “considérate Ascendida”

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Encerrada en Saga Falabella

Mi hermana le puso llave a su dormitorio y esa noche no pude entrar a probarme su ropa. Como siempre sucede, cuando una no puede hacer algo es cuando más ganas una tiene de hacerlo. La puerta cerrada de mi hermanita me dejó más deseosa de vestirme, y para satisfacer en algo mis deseos femeninos, me fui a Saga Falabella a mirar vestidos, lencería, zapatos… Mientras paseaba por la tienda, me imaginaba probándome esa ropa en los vestidores. Tocaba la suavidad de la tela de los vestidos y me moría de ganas de sentir esa suavidad en mis piernas y en mis nalgas. Una vendedora bien alta se me acercó para ofrecerme su ayuda. Le dije que buscaba un vestido para regalarle a mi chica. Me preguntó qué talla y le respondí que era de mi misma altura y contextura, small. “Entonces puedes probarte tú el vestido y si te queda también le quedará a ella”, me dijo. Me puse roja de la emoción y de la vergüenza.

¿Se había dado cuenta que yo deseaba ponerme el vestido?

–Estoy bromeando, jajaja… No puedes entrar al vestidor de mujeres y en el de hombres no te van a dejar entrar con el vestido… Pero, creo que podemos hacer algo. Mírate en el espejo con el vestido en tu delante.

Y me llevó a un espejo medio escondido donde casi no podían vernos. Se puso detrás de mí y me colocó el vestido por adelante. Yo me vi reflejada en el espejo como siempre había soñado. En el fondo se veía mucha gente que no me prestaba atención, exactamente como yo quería que suceda, ser una mujer normal en medio de todos. De pronto la vendedora me agarró por la cintura y me susurró al oído:

–¿Tú crees que eres la primera travesti de closet que viene por aquí? Yo reconozco a las nenas como tú apenas las veo. Todas agarran la ropa, miran extasiadas la lencería como si se imaginaran con vestidas así. Se te nota en la cara que estás feliz con ese vestido en el espejo. Dime, ¿quisieras ponértelo en el probador? ¿Cuál es tu nombre de chica?

–Mary, le dije. Y me muero de ganas de ponerme el vestido. Gracias. Me ha gustado la forma en que me has hablado. ¿Cómo te llamas?

–Mi nombre es Sandra. Y vas a hacer lo que te digo: esperaremos a que no haya nadie en el probador de chicas. Entonces tú entras, te encierras en un cuarto y me esperas, que yo te llevo toda la ropa. Eres bien linda. He palpado tu trasero y está bien formadito. Te aseguro que te verás como una reina. Dame 100 soles, que ese es el precio de mis servicios. Que no te vea nadie, quédate en el cuartito, calladita, no hagas ruido.

Y así ocurrió. En unos minutos yo estuve dentro de un cuartito, sentadita con las piernas cruzadas, esperando mi ropita. Mientras tanto, escuchaba las cosas que hablaban las mujeres en el probador y me daban ganas de salir vestida en medio de ellas, como si fuese una más.

Pero el tiempo pasaba y pasaba y Sandra no llegaba con la ropa. Yo me había sacado toda la ropa, quedándome apenas con la trusita rosada que siempre me pongo debajo del pantalón. Mis piernas se veían bien y me sentía nerviosa pero muy feliz de estar a punto de vestirme en la tienda. Muy callada, como me había indicado Sandra, seguí esperando más de una hora. De pronto, ya no hubo nadie en el probador. Y pronto hubo un completo silencio. Las luces se apagaron y todo quedó a oscuras. Me quedé quieta un rato más esperando que Sandra llegue en cualquier momento. Pensé que seguro había planeado que nos quedáramos solas allí con la tienda cerrada, con toda la ropa a mi disposición. Y con esa fantasía en la cabeza me quedé alucinando que paseaba por la tienda escogiendo la ropita más bonita.

De pronto las luces se encendieron. Yo salí presurosa, así como estaba, casi desnuda, en busca de Sandra, pero no había nadie. Grité su nombre y no hubo respuesta. Miré hacia todos lados y no vi a nadie.

¿Quién había encendido las luces, entonces? Alguien tenía que haberlo hecho. Las luces no se encienden solas. Además las luces debían estar apagadas durante la noche. No tenía sentido que las dejen prendidas, así que supuse que era un plan de Sandra. Ya llegará pronto, pensé.

Y empecé a ponerme la ropita. La lencería más atrevida adornó mi cuerpo. Me maquillé como para parecer una ramera, pero mi vestido era como el de una niña decente. Lo tenía todo, hasta una peluca rubia que me hiciera ver como toda una mujer. Caminé con mis zapatos de tacos y comprobé en cada espejo que estaba completamente femenina en todos los detalles.

Esperaba que Sandra aparesca y me viera cambiada. Estaba algo preocupada porque todo me parecía muy raro. De pronto, mientras caminaba mirando por todos lados, me pareció ver que algo se movía. Me dirigí a mirar y en el camino noté que un hombre vestido de guachimán estaba parado, sin moverse, con lentes oscuros, los brazos cruzados y un porte muy varonil. Lo miré fijamente, pues hasta parecía un maniquí y no una persona real. Lentamente me fui acercando y mientras avanzaba, mis pasos se iban haciendo más femeninos ante la presencia de ese hombre, que seguía quieto y con la mirada puesta en otro lugar, no en mí.

Hasta que llegué y me puse muy cerca a él. Lo miré de frente, pero seguía sin moverse. Acerqué mis labios a los suyos como queriendo invitarlo a besarme. El seguía inmóvil. Llegué a pensar que se trataba de un maniquí, o al menos esa era la fantasía que me provocaba tener. Entonces lo besé en la boca. Y apenas mis labios tocaron los suyos, él me tomó por la cintura me presionó fuerte y me metió la lengua hasta el fondo de mi garganta. Y pensar que hace pocas horas yo estaba lamentando que mi hermana haya cerrado la puerta con llave y no haya podido vestirme con su ropa…

De una nena con solo una trusa rosadita debajo de los pantalones de chico y curioseando en la tienda, había pasado a ser una mujer atrapada por los brazos fuertes de aquel guachimán y sintiendo su lengua invadiendo mi boca.

Luego me tomó por la cintura (cómo me gusta que me hagan eso!) y me besó el cuello mientras me decía: “Quiero que me la chupes”. Su enorme miembro luchaba por salirse por la bragueta y me acariciaba las nalgas. Es increíble la forma como iba aprendiendo a ser una mujer. Mi trasero reconocía las dimensiones de su pene sin verlo y se levantaba voluptuosamente invitándolo a ir más allá, tras las fronteras de la señorita que hasta ese momento era, porque ya habrán adivinado que en ese momento mi trasero no había sido poseído por nadie.

Yo me deslicé hacia abajo y me volteé poniéndome de rodillas ante él. Su bragueta se abrió y de allí emergió una torre inmensa, dura, húmeda y masculinísima. Mi pequeñísimo pene, ya erecto por la excitación, no pasaba de los 3 centímetros. El del guachimán no tenía menos de 25 cms.

Cuando mi boca se acercaba a su miembro para probar por fin el instrumento por el que mi feminidad quería sucumbir, él me levantó y me volvió a besar. Yo sentí como su lengua entraba y salía de mi boca. Estaba quieta permitiéndolo todo. Su enorme pene me tocaba a la altura de mi ombligo.

Y yo así, sometida por la presión de sus brazos, que me cogían fuertemente sin darme libertad. Me sentí presa de él, poseída y entregada completamente. Así comprendí que esos momentos de intimidad de closet que tenía solita en mi dormitorio habían sido mi entrenamiento para ser una mujer. Hasta el día de ayer yo me vestía en mi dormitorio y en ningún otro lugar más. Nadie sabía mi secreto, ni mis padres, ni mi hermana (cuyos vestidos me los había probado todos). Y en este momento yo estaba vestida y maquillada en una tienda y con un hombre que me besaba como queriendo hurgar en mis entrañas con su lengua. Y todo esto ocurrió en un instante. La voz susurrante de Sandra invitándome a probarme el vestido y el hecho de que me haya reconocido, todo me provocó este torbellino de locura, que primero me hizo entrar al probador de damas y a esconderme allí en espera de que Sandra me traiga ropita de mujer y luego salir de allí y encontrar toda la ropa de la tienda para mí solita. Y finalmente ese hombre que apareció repentinamente y me sorprendió vestida y despertó mis instintos femeninos de una manera tan intensa, como jamás había sentido antes, ni siquiera cuando uno de mis compañeros en el colegio se dedicó a acosarme… pero en fin, esa es una historia pasada.

Ahora yo estoy en el local de Saga Falabella, donde miles de personas pasan todos los días. Y me encuentro no solo como una mujer vestida y linda, sino que también un hombre me toma entre sus brazos y me besa con pasión.

Me pregunto donde estará Sandra. ¿Por qué me abandonó en el vestidor?

(Continuará)

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La sorpresa

Ella me dio un beso en la boca muy salvaje y se fue para mi culo. Me lo empezó a chupar mientras me hacía una paja. Acabé al segundo con dos dedos suyos en mi culo y su boca en mi pija. Al ratito sacó los dedos y me metió su larga pija. Me dolía mucho, pero no me importaba sólo quería que esté cerca de mí.

En mi casa mis viejos se habían ido 3 días de vacaciones en el verano y me dejaron solo en mi casa. Tengo 19 años y la verdad que me pajeo todo el tiempo. No tengo una herramienta grande (16 cm), pero siempre la estoy tocando. Cuando mis viejos se fueron dejaron a 2 obreros para que arreglen la pileta del fondo. A mí la idea no me gustó nada porque tenía ganas de estar solo y poder tocarme.

Soy heterosexual, pero hacía un tiempo se me había dado las ganas de tocarme el culo. Nunca podía hacer nada porque estaban mis viejos, pero ahora que se iban iba a ser diferente. El primer día los obreros estuvieron todo el día en el fondo. Yo en mi cuarto que esta más adelante, me empecé a bajar mucha pornografía, así podía tocarme a la noche. Iba de vez en cuando a llevarles gaseosa. A la noche vinieron a despedirse y se fueron. Esa misma noche aproveché y me puse las pantimedias de mi vieja. Estuve un tiempo tirado desnudo sólo con las pantimedias mirando pornografía, hasta que no aguanté más y me fui al baño.

Me metí me limpié bien el culo y agarré vaselina. Primero me metí un dedo y mojé con agua para limpiármelo bien. Empece a moverlo y metí dos. Ahí estaba re caliente. Fui a la pieza y agarré unas fibras y lápices que tenía y me los empecé a meter. Llegué a meter 12 y el culo lo tenía gigante. Me dolía mucho, pero quería seguir. Todavía no podía moverlos mucho. Después me los metí bien para adentro y fui para mi pieza. Puse unas fotos hardcore y de minitas coloradas como me gustan a mí. Acabé pajeándome con una colorada chupando una pija y me fui a dormir.

Al día siguientes los obreros ya estaban en mi casa, parecía que mi vieja les había dado una llave. Me levanté los saludé y prendí la compu. Entré a esta página a mirar relatos de orgías, cuando veo la sección transexuales. Entro y me pongo a ver relatos, leo algunos que me calientan tanto que tengo que subirme a la cama y empiezo a masajearme el culo, me pongo en cuatro y me meto un lápiz en el culo. Al rato acabo y tengo que salir corriendo al baño porque estaba todo manchado. Cuando vuelvo a mi pieza veo que Héctor, uno de los obreros estaba mirando la PC parado. Yo estaba desnudo.

Me escucha entrar y me mira medio con una sonrisa. Mira mi pito medio chiquito y se le escapa una risa. Me dice que hoy van a irse más temprano porque él tiene que ir a sacar a la hermana de la cárcel. Yo le digo ok, medio nervioso y cuando está saliendo de la pieza me dice “es un transexual”. Yo ahí di un respiro medio asustado y no lo miré. Cuando salió me fijé en la PC y estaba en la página de transexuales donde un pibe tenía su primera vez con un transexual. Me quedé mudo. Me cambié y fui a dormir, a la noche me levanté preparado para tocarme de nuevo.

Cuando me pongo en cuatro y me meto el lápiz en el culo escucho el ruido de la puerta. Miro asustado y veo un tipo con una capucha. Se me tira encima y me ata las manos en la espalda. Todo esto sin sacarme el lápiz del culo. Cuando quedo totalmente sodomisado se ríe. Me pareció conocida la risa, pero no recordaba de quien era. “Así que te gusta la pija”, me dijo. Yo le pedí por favor que no me hiciera daño.

El solo dijo: “te pregunté si te gusta la pija”. Yo le dije que no, que tenía novia, que no. El me agarró la cabeza y me la llevó a su pecho. Sentí algo clavado en mi pecho ahora y cuando miro para abajo veo la pija más gruesa y venosa que vi en mi vida. “Ahora me vas a chupar la pija”, me dijo. Grité que no, por favor no. Pero ya la tenía en la nariz, un olor riquísimo salía de ella.

Sin pensarlo dos veces abrí mi boca y traté de meterme todo lo que podía. “Mira que puto resultaste ser, pensé que sólo te gustaban los transexuales, por eso te traje a mi hermana” y ahí veo entrar a su hermana. Una mujer hermosa colorada, en tanga y tetas. Mujer bellísima. ahí solté su pija y le pedí que me desate para poder disfrutar de su hermana. El me desató y me tiré encima de ella. Era gigante y si él no me hubiese dicho que era un transexual no lo hubiese podido creer. “Mira el pito que tiene este boludo, mostrale lo tuyo” y ahí se bajó la tanga. Era hermosa, una pija gorda en reposo que debía medir 20 cm x 5 cm.

Me agaché y la llevé a la boca. Estuve chupándosela mil horas no podía parar, no me importó cuando Héctor me metió la pija en el culo, no me importaba nada, yo quería chupar esa pija hermosa. Clarita con cabeza roja y prepucio bellísimo. Héctor acabó ante mi indiferencia y se fue sin antes putearme un poco. A mí no me importaba nada, quería vivir chupando esa pija. Ella me decía: “tranquilo, tranquilo”, yo no paraba. Me acabó al segundo con un grito hermoso y un semen líquido que saboree con toda mi alma.

Ella me dio un beso en la boca muy salvaje y se fue para mi culo. Me lo empezó a chupar mientras me hacía una paja. Acabé al segundo con dos dedos suyos en mi culo y su boca en mi pija. Al ratito sacó los dedos y me metió su larga pija. Me dolía mucho, pero no me importaba sólo quería que esté cerca de mí. En ningún momento llegué a gozar la penetración, pero sabiendo que era de ella, acabé una vez más.

Se acostó al lado mío y después de un rato se quedó dormida. A la mañana siguiente me levanté antes que ella. Y le chupé la pija mientras dormía. Cuando tuvo una erección considerable se despertó y me empezó a culear de vuelta. Justo en ese momento entró Héctor y dijo: “Mira Jimena el puto, te lo culeaste toda la noche” y ella dijo: “si es muy puto le encanta mi pija, se ve que nunca vio pijas como las nuestras”. Ahí nomás Héctor sacó su pija y me la hizo chupar. Pasó todo el día, me culearon más veces hasta cuando dormía la siesta. Cuando se fueron me quedé con el teléfono de Jime y ahora la veo casi todos los fines de semana.

Si les gusto la historia mándenme sus comentarios (mejor travestis).

Autor: chicofoxter

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Mi rutina con Carlos

He llevado una vida muy satisfecha con Carlos.  Les platico como ha sido mi rutina con él.

Me gusta recibir a mi hombre Carlos siempre vestida de nena. Con Carlor hemos hecho una hermosa amistad y he disfrutado mucho de él haciendome suya. Tenemos una rutina y cuando viene a verme me avisa consuficiente tiempo para estar lista para él.

Ahora él ya tiene llave de mi departamento. Cuando llega y después de abrir la puerta inmediatamente lo pego a la pared, comienzo a besarle suavemente el cuello. Desabotono su camisa hasta que se la quito y le voy besando su gran pecho varonil mientras comienzo a quitarle el cinto. Despues me pongo a la altura de su cintura y comienzo a desabotonar su pantalón y bajarle el cierre hasta que brota su gran pene endurecido por abajo de su boxer. Me excita acariciárselo por arriba de su ropa interior. Volteo a ver su cara y me gusta ver su cara que pone de lo excitado que está. Después bajo suavemente su boxer hasta que queda totalmente expuesto su pene duro y caliente. En este punto siempre me suplica que comience a mamárselo. Y yo como su esclava obediente comienzo a hacerle sexo oral. Me gusta oler y saborear su pene sucio, tiene un aroma y sabor único (ustedes nenas me entenderán). Rápidamente hago mi mayor esfuerzo de tragármelo todo hasta sentir la punta en la garganta… sé que le gusta mucho porque lo escucho gemir y rápido eyacula adentro de mi boca.

Tras terminar de mamarselo, lo termino de desvestir y le ordeno que se bañe mientras le doy una suave palmada en su nalga. Rápido Carlos me obedece y se baña.

Mientras lo espero en la recámara. Lo espero con un babydoll y un liguero rojo que hace buen juego con una tanga roja y unas zapatillas del mismo color. Pongo una película porno en el DVD y lo espero sobre la cama.

Al salir de bañarse lo invito a acostarse conmigo a ver la película con la condición que se quite la toalla. Hace una semana estabamos disfrutando de una película donde el hombre le mete un plug anal a la actriz antes de penetrarla analmente.  Noté lo excitado que estaba al ver la escena porque rápidamente tuvo una erección. Le pregunté si quería meterme un juguete como ese, a lo que rápido me contestó que sí. Saqué uno del cajón, lo lubriqué y se lo entregué en la mano. Carlos estaba tan excitado que rápidamente me ordenó ponerme en cuatro y levantar levemente la cintura. Comenzó a besarme las piernas subiendo a mi cadera y levantando levemente el babydoll. Acto seguido fue bajandome la tanga mientras seguía besándome las nalgas. Terminó de quitarme la tanga y me puso el juguete a la entrada del ano, me abrió con una mano una nalga y comenzó a meterme el plug suavemente. Sentía como entraba, centímetro a centímetro en mi interior, hasta que me lo metió todo. Me preguntó si me gustaba, a lo que le respondí que sí, que hiciera lo que quisiera conmigo, que era suya. Me lo sacó y me lo metió suavemente varias veces, sentía riquísimo como me lo metía. Le pedí permiso para marturbarme a lo que Carlos comenzó a masturbarme. Era la primera vez que me tocaba el pene. Así que ahora me metía el juguete con una mano y con la otra me estaba masturbando. Yo gemía como loca, mi hombre me masturbaba tan rico. La verdad no aguanté mucho,  tal vez unos 5 min y llegué al orgasmo, eyaculé como nunca antes sobre la cama. Me sentí un poco apenada con Carlos. Él solamente se rió un poco y dijo que lo había hecho simplemente por curiosidad y por devolverme algo de lo rico que yo le hacía disfrutar.

Le dije que ahora le tocaría disfrutar a él. Me puse de pié con el plug adentro de mí. Me dí la vuelta, empujé para que quedara acostado en la cama y comencé a mamarle su miembro como una si fuera una perra con hambre. Se lo chupaba una y otra vez haciendo ese sonido de chupón. Carlos también gemía una y otra vez. Estube mamándosela por varios minutos hasta que me ordenó subirme arriba de él. Me subí rápido y ya estando arriba de él, le pedí que me quitara el plug. Me lo quitó y saliento el juguete, me senté rápido sobre su miembro. Entró rápido y sin lubricárselo, mi ano ya estaba listo para ser penetrado por mi hombre. Comencé a cabalgarlo, subía y bajaba por todo su pene erecto, hacíamos un ruido de chupón al hacer el amor. Yo le preguntaba varias veces si le gustaba y Carlos respondía que sí. Algo que me gusta sentir de Carlos es cuando eyacula adentro de mi, él ya sabe que me gusta sentir cómo se contrae mientras siento su chorro caliente adentro de mi. Así que cuando Carlos siente que va a eyacular siempre me avisa para meterme lo más profundo su miembro. Me gusta ver su cara y oir su gemido al eyacular. Cuando por fin eyaculó esa tarde sentí su semen adentro y me detuve hasta que terminó de eyacular, sentí como se contrajo varias veces mientras gemía más fuerte hasta casi gritar. Cuando Carlos termina de eyacular me gusta solo disfrutar un poco más de su miembro, porque ahora siento una lubricación más rica en mi ano, más caliente y me fascina sentir cómo se me va saliendo del ano el semen de mi hombre. A Carlos no le gusta que le deje su pene sucio. Cuando termino de montarlo, le limpio con la boca todo su miembro hasta tragarme todo el semen que se me salió del ano.

Esa vez que estuvimos juntos nos acostamos un poco a seguir viendo la película porno.  Estabamos cansados, él me abrazó suavemente y yo le correspondí también abrazándolo. Mientras seguía la película hacíamos comentarios sobre lo rico que cogían en la película. Platicamos sobre las poses y otras cosas más. Comencé a acariciarle suavemente su miembro hasta que nuevamente se lo puse erecto. Comencé a masturbarlo suavemente, como a Carlos le gusta que lo haga. Comenzó a salirle líquido seminal y le lubricaba toda la cabezo de su miembro. Me gusta verle la punta brillosa. Poco a poco aumenté la velocidad de mi mano para masturbarlo más rápido. Carlos comenzó a gemir, y me avisó que ya iba a eyacular. Rápidamente puse mi boca enfrente de su miembro para que cayera directamente su semen en mi boca. Eyaculó y me tragué una vez más todo su semen blanco y caliente. Terminé dándole un beso en mi pene y me volví a acostar con él.

Yo se que mi relación con Carlos en solo sexo pero me gusta disfrutar de él porque me respeta y me ha hecho gozar como nunca. Y sin él no podría tolerar todos los abusos que tengo que aguantar de mi maldito casero.

Espero sus comentarios. Besos.

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ME HIZO SENTIR MUJER

Ya estaba amaneciendo cuando llegamos al puerto de Veracruz, el calor era mortal y ya estaba super excitada por la noche que tuve con el gordo, al bajar del autobús, me abordó otra vez el chofer.

-¿No tuvo ningún problema durante el viaje señorita?. -¡No, ninguno¡

Tomé un taxi al hotel, me registré, cuando me llevaban a mi cuarto el botones, el elevador se paró en el segundo piso, entraron unos chicos como de unos 18 años y un señor, que me imaginé que era el papá de alguno de ellos dos, el señor se me quedó viendo las tetas.

Ya en el cuarto, descansé pues el viaje fue largo, ya como el medio día decidí bajar al restaurante del hotel, me puse una mini faldita beige muy rabona y una blusita blanca de tirantes, no me puse nada de brassier. Al llegar al restaurante ahí estaban los dos jóvenes con su familia, pasé por su mesa, sentía la mirada del papá y de los dos.

Era buffet el servicio del restaurante, lo que aproveche para excitarlos a los tres, me paraba a servirme, pasaba por su mesa, me sentía como toda una loca, pues sentía las miradas del papá y de los hijos. Sin darme cuenta en otra mesa también estaba alborotados unos gringos, los cuales me invitaron unos tequilas..

Me levanté al baño, uno de los gringos me siguió, se me acercó.

-Acompaños al bar del hotel, por favor. -Ok.

Eran tres gringos, uno de ellos ya tendría como 56 años, los otros dos como 38 años, fuimos al bar del hotel, el gringo James de 56 años se puso al lado mío, los otros dos Michel y Jacob enfrente, eran simpáticos, pues trataban de hablar el español, pero no podían pronunciar bien, James empezó a tocarme la pierna, lo dejé, a cada rato me tenía que levantar de la mesa para bajarme la falda pues se me subía mucho y cada vez que me levantaba ellos gritaban. La verdad es que me sentía como toda una puta en el hotel.

James no dejaba de sobarme la pierna, lo que me excitó bastante, ellos platicaban y me chuleaban. Estaba un poco nerviosa, pues los tres tenían intenciones de hacerme algo, era lógico sentada con ellos y bebiendo, sabía que tarde o temprano tendría lo que buscaba, acostarme con uno de ellos. Las cosas se empezaron a poner más calientes, cuando me levanté al baño Jacob me levantó la falda, al regresar Michel me sentó en sus piernas, me dio dos bombazos, con lo cual sentí su verga al máximo.

El gerente del hotel se acercó a la mesa, para proponernos un lugar más privado, por respeto a los demás huéspedes.

Nos acondicionaron un privado, era un salón pequeño, con una mesa y dos sillones, Jacob le pidió al gerente que acondicionara música en el salón, James me dijo en español.

-Báilanos por nosotros, bitch.

Excitadísima obedecí subiéndome a la mesa, era lo menos que podía imaginar que les estuviera bailando a tres gringos, empecé a moverme, a levantarme la falda, a jugar con mis tetas, me estaba divirtiendo, ellos me daban de nalgadas, las risas y los comentarios entre ellos no se hicieron esperar, como si estuvieran planeando quien sería el primero en darme. Los tequilas me empezaron a ser efecto, me senté con James, me abrazó y me sacudió mis tetas. Michel se paró a bailar se empezó a quitar la playera y se bajó el pantalón quedando en bóxer, se le podía ver que estaba a mil, se acercó a mi hizo a un lado a James y se puso enfrente de mi.

-Do you wanna taste my Dick? -Yes.

Mis manos juguetonas se fueron a sacar esa verga, me espanté del tamaño pues era muy grande y muy venuda, mientras James y Jacob no tardaron en quitarse la ropa, en mis manos tenía una tremenda verga, mis labios besaban su verga, a un lado James me tocaba mis tetas, el peligro fue cuando Jacob me tocó buscando mi vagina, lo que encontró fue una verga, él dejó de tocarme y gritó que era un puto, lo cual James también me dejó de tocar, le dejé de chuparle la verga a Michel,

pues no sabía que reacción tendría, James y Jacob se vistieron y se fueron, pero Michel me tomó de la nuca y acercó su verga a mis labios, despreocupada seguí con mi tarea, chupar esa verga, mi lengua hacía círculos en su cabeza, la recorría toda, él me levantó los brazos para quitarme la blusa, me acostó en el sillón y puso su verga en medio de mis tetas.

Me pedía que las apretara a su verga y que sacara la lengua para chupársela, así lo hice por buen rato, él solo cerraba los ojos de placer mientras yo estaba disfrutando mi segunda experiencia, se sentó y me levantó la falda quedando de culo enfrente de él, me tomó de la cintura y me estiró mi tanga, sus dedos jugaron con mi ano, me empezaba a meterlos poco a poco, ya dilatado mi ano, me sentó, colocando su verga lista para abrirme en dos, al notarla sentía mis piernas doblarse, me puso la punta y recorrió toda su verga en mi raya otra vez, me sujetó del cabello y me penetró de una sola vez, le dolió demasiado, pues gritó, a mí no se diga, sentía que me desmayaba del dolor y del placer, pero subía y bajaba en su verga una y otra vez, empecé a disfrutar de su verga como una loca, Michel me jalaba los pezones, me daba nalgadas y me besaba la espalda era como un sueño, sus gemidos de placer me hacían sentir mujer.

Me levantó y me acostó en el sillón me acomodó la cara de forma que le chupara su verga, me pidió con gritos que abriera la boca, puso sus dos manos en mi cabeza y empezó a meterme toda su verga como si estuviera cogiéndome por la boca, me faltaba la respiración y sus verga me llegaba hasta el fondo de la boca, sin más sentí el chorro caliente de su semen en mi garganta, como resbalaba, el gritaba de placer, mientras yo me tragaba todo lo que podía, cansado se acostó en el otro sillón y me gritó que me fuera.

Lo hice, estaba feliz, pues había tenido mi relación con un hombre, me vestí y medio me peiné, sentí que todo mi cuerpo olía sexo, salí del salón, Jacob y James, seguían en el bar, me vieron pasar y se rieron, James me cerró el ojo y levantó el tequila, supuse que no estaban enojados.

Autor: Paulinamonserrat

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Pamela, un chico con una chica por dentro: Pasión extrema

Hola que tal, antes que nada enviarles un afectuoso saludo desde Perú.  El relato que estoy por contar es algo real, y que pasó hace poco, ya les voy a ir dando datos para que me entiendan lo rico q la pase, y lo soñado que estuvo todo.

Me llamo Renzo, y Pamela cuando me travisto (soy de closet), tengo 26 años, mis gustos por las prendas femeninas viene muy pequeño, ya que en mi familia siempre viví entre mujeres. Empecé a travestirme desde niño, casi en broma y de juego, hasta que le agarre el gusto, desde joven vivo en pensión así que solía disponer de espacio y tiempo para mis fantasías. Me atraen los señores de 35 a mas, estoy loquita por ellos jiji.

Mi  primera vez fue algo tardía, a los 19 años, algo que contaré ya en otra ocasión.

Vamos a lo sucedido, soy blanco de cabello negro corto, 180 cm (algo alto) ojos pardos, y  buen cuerpo, gracias a que siempre he practicado deporte y voy al gym, tengo una colita muy bien formada,  y unas piernas redonditas y lindas, soy de poco vellos y si salen los depilo.

Tengo una pareja, Javier, de 40 años,  el cual es colombiano, y viaja seguido a su país, él es un chico muy lindo conmigo, siempre me ha comprado ropita sexy, juguetes y más cositas. Él tiene un pene promedio, 16 o 17 cms, y con una anchura muy respetable q me encanta. Andábamos algo distanciados porque a él le tocaba viajar por enésima vez a su patria (allí tiene una esposa e hijos), solo nos comunicábamos por celular y rara vez nos veíamos. Había pasado buen tiempo sin tener sexo, y yo andaba con muchísimas ganas, pero no se lo decía.

Javier vive en una casa donde el dueño, que también es su jefe en el trabajo,  es un español llamado Francisco,  un señor de  41 años, alto 190cm aprox, blanco, pelo cano y medio calvito. Este señor sabia que yo era pareja de Javier, y de mis gustos por travestirme, incluso el me había visto en ropita sexy en un par de ocasiones,  ya q como ya había dicho viven en la misma casa, el 1er piso para Francisco, y el 2do para Javier.  Paco (como le decimos a Francisco), muchas veces intento tener algo conmigo, ya q yo solía esperar a Javi en su cuarto travestido, y mientras el llegaba yo bajaba a conversar con Paco, y a veces tomábamos un poquito de vino lo q hacia q él se mareara y empezara a cortejarme, incluso me regalo un par de bikinis y un hilo dental blanco trasparente q es lindísimo. Con Paco nunca paso nada, solo lo deje acariciar mi trasero un par de veces, mientras  decía q quería comerme y  hablaba de que tenia un pene de 22 cms (si, lo se, yo nunca le creí xq me parecía exagerado).

La casa de Paco era de fea fachada, pero muy grande, de 3 pisos y azotea (donde muchas veces me acosté a broncearme en las tardes), incluso tenía un mini gym en el patio principal. Unos días antes de q Javi viajara, fui en plan de amistar, y de q me hiciera suya como antes,  me había depilado por completo,  y me había puesto un buzo,  una gorra y un polo deportivo para ir a verlo, aparte llevaba una maletita con mi ropa sexy, llegando a la casa veo salir a Javi de la mano de una chica (algo ya mayor, 35 aprox) y me molesto mucho eso,  ellos tomaron un taxi y se fueron. Yo estaba muy molesta, así q decidí entrar  a la casa, me abrió Paco el cual estaba con olor a licor. Ya adentro me dijo q Javi estaba saliendo con esa Sra. hace unos días, y q incluso habían tenido sexo en la casa, eso a mi me dio mucha cólera, y empecé a gritar y a botar las cosas. Segundos después Paco me tranquilizo, me invito a tomar vino con él y yo accedí. Ahí me conto q Javi era bien activo, q salía con cuanta mujer se le cruzara (yo ya había terminado antes con Javi por ese motivo) y q incluso le ponía mujeres a Paco, y hacían orgías y todo lo demás,  Paco era muy pícaro, sabia como enamorar y tratar a una dama como yo y sabia q esa era su ocasión.

Paco se sentó a mi lado, y mientras con una mano servía mi vaso con el delicioso vino q ya me estaba picando, ponía la otra mano en mi muslo, y me decía cosas bonitas, y picantes: “ xq una chica tan linda como tu se molesta? ,  Si estas muy bonita, con tu cuerpazo podrías tener a cualquier hombre, y ponerle los cuernos a Javier cuantas veces quisieras..” yo le dije “ q si no lo había hecho era xq no me gustaba ser fácil, q si bien no era una santa tampoco era puta” el sonrió y me dijo “ pero con esa colita q tienes, con esa cola tan rica puedes tenerlos locos a todos, así como me tienes a mi”, y en ese momento cruzó un brazo por mi cuello e intento besarme, yo me pare inmediatamente y le dije q estaba incomoda, q me iba a cambiar (seguía con ropa de varón). Él me pidió q si quería q lo haga en su cuarto, y yo accedí. Ya dentro, empecé a desvestirme y me quede solo en bóxer, justo cuando el entro y se quedo parado viéndome: “pero q rico trasero tienes chinita” me dijo,  y yo solo sonreí. “es tan blanquito y redondito, se ve que te cuidas”,  “claro, sino como vivo jajaja”  le dije y el también se rió. “tus pechitos están creciendo bien, estas hecha toda una  belleza” y luego se acercó y me mostro su baño, y me dijo “si gustas t bañas, yo voy a abrir otro vino”.  Se acerco, y me dio una palmada en mi cola justo cuando yo estaba agachándome a recoger la maleta, y se fue sonriendo.

Yo me quede desnuda, y entré al baño, el cual tenia una puerta de vidrio trasparente,  q era  hasta la altura de mi pecho, y dentro, una ducha con unas cerámicas azul marino bellísimas, sin cortina. Mientras me bañaba pensaba en q era la ocasión para q Javi me pague todas las q me había hecho, me enjabonaba el cuerpo cuando Paco entró con el vino, y se sentó en la cama, desde donde me veía bañarme,  a mi eso me puso muy caliente, hasta empecé a sobarme los pechos descaradamente y a frotarme mis pezones y mi vaginita, q había depilado dejándole un triangulito bien cachondo. Paco solo me miraba mientras ponía música lenta (todo un Don Juan).  Al terminar  me puse la toalla y Salí al encuentro de Paco, me senté a su lado en la cama, y brindamos con el delicioso vino. “ Si te quedaras conmigo te daría todo lo q quisieras  y te haría la señora de la casa, mandarías en aqui y en mi vida, y te haría el amor todos los días sin serte infiel” me dijo, yo sonreí y me puse de pie “ dices mucho, no se si creerte” le dije, y me reí, entonces el se paro y me pego a la pared, y con sus manos me tomo de la cadera y empezó a besarme la frente, a pasar su lengua por mi cuello y x mis orejas,  cosa q me excitó muchísimo, luego nos dimos un gran beso,  justo en el momento q sonó su celular, era Javier diciendo q si yo había llegado xq tenia mi celular apagado, Paco dijo q si, q acababa de llegar y q estaba esperándolo  en el 2do piso, Javi le dijo q me dijera q se iba a demorar unos 30 min, q lo esperara listo (q conchudo no?) . Dejamos de besarnos y Paco salió a la sala no sin antes decirme q me aliste. Yo me puse un hilito dental negrito  con la parte delantera trasparente,  un brassiere negro con tirantes transparentes, y encima, una camisita chiquita de 3 botones q me llegaba al ombligo, y q dejaba ver parte de mi pecho con una micro falda  jean (mezclillas). Me rocié perfume, me maquille suavemente con sombras rosadas, y me puse un labial del mismo color con brillo, un par de aretes pequeños y una cadenita d oro con un dije del conejito de playboy (regalo de Javi). Salí a la sala y ahí estaba Paco, “eres toda una hembra”,  “  si q Javi debe estar loco para cambiarte” me dijo,  “ a ver modélame chinita linda, déjame ver como mueves esas ricas nalgas q tienes” volvió a decir,  entonces yo comencé a modelarle, y al ritmo de la música, le hice un baile bien sensual mientras me desabotonaba la camisa y abría el cierre de mi micro falda, Paco se quitó la camisa y  el short  y se quedo en bóxer, el cual dejaba traslucir un hermoso paquete, y muy grande.  “quítate la ropita mi chinita” me dijo, y yo accedí, me quite lentamente la camisa, y luego la falda, y me quede solo en sostén y en mi hilito, “ te gusta mi colita mi amor?” le dije.  “estas para comerte todita Pamelita, ven acércate q quiero darte un regalo”,  le di la espalda y me aleje, me apoye en la pared y baje lentamente dándole la espalda,  hasta ponerme en 90° dejándole toda mi cola a su vista, y gemí “ umh!!  Así mi amor” le dije, entonces me acerque lentamente  a Paco q se encontraba sentado frotándose el pene, me arrodille y a gatas fui hasta él, me acerque y comencé a frotar su pene  con ambas manos por sobre el bóxer (no saben las ganas q tenia por verlo, se notaba q era inmenso), entonces Paco sacó debajo del cojín del mueble una cajita rosadita, y me dijo “ es para ti mi amor”, yo me quedé sorprendida, era una truzita rosada con encajes, bien chiquita y suave, con partes transparentes,  y un sostén de la misma forma y detalles. Yo estaba feliz, lo abracé y le di un gran beso y le dije: “gracias amor, hoy seré toda tuya,  quiero q me hagas el amor” y lo besé.

Justo en ese momento volvió a llamar Javi diciendo q estaba yendo a la casa q a lo mucho se demoraba 10 min, entonces yo tomé a Paco de la mano y me lo lleve al 2do piso, yendo yo por delante moviendo mi trasero descaradamente para q Paco vea,  “ q rico culo tienes, me muero por besarlo” me dijo, llegamos al cuarto de Javi y me puse en 4 en la cama : “ mi amor, bésame mi cola “ le pedí, y él obedeció, se acerco y comenzó a besarme las nalgas, mientras con sus manos frotaba mi vagina y mis caderas, luego acercó su lengua a mi huequito, y con los dedos movió mi tanguita  y empezó a besar y a lamerme mi anito, metía su lengua con mucha locura. : ”así mi amor, méteme tu lengua,  besa ese huequito q es todo tuyo “ le dije, entonces se apartó, me nalgueo y se sentó a mi lado en la cama, yo me puse de pie en el piso, me acerque a el, y le comencé a bajar el bóxer…..  Sin palabras, no sabia q decirle, era el pene mas grande q había visto. “q hermoso papi, q grande lo tienes” le dije. Lo dejé desnudo sentado, y empecé a besarle la cabecita, era increíble, era precioso,  un mazo enorme con una cabeza casi guinda, grande, venoso, y muy grueso q era lo q mas me hacia delirar. Se lo chupaba lento, pero con pasión, era delicioso, era un manjar, cada beso era mas rico q el anterior, empecé a meterme todo lo q podía en la boca, a lamerle las bolas, a chuparlo todo, completo, era un éxtasis.  “q bien la chupas chinita, eres toda una putita experta” me dijo, “ya me había contado Javi de lo rico q la chupas, y de lo bien q t mueves, de lo zorrita q has sido desde chiquita y de las fantasías q t gusta hacer” yo solo sonreía y tragaba ese hermoso pene. Empecé a tragarlo cada vez mas, era imposible q entrara todo en mi boca, pero aun así lo intentaba, trataba de hacerlo, era delicioso, probar como lubricaba, “uhmmm , uhmmmmmm” . “ya va a venir Javi mi amor, mejor lo dejamos para no meterte en problemas” me dijo,  “no, no, quiero seguir, quiero chupártelo todititito mi amor, déjame probar tu lechecita” le dije, estaba loca x seguir, no me importaba nada.  Paco empezó a gemir cada vez mas y mas, “umhhh asii asii mi amor, así putita, comételo todito, quiero verte comerlo” me dijo, y yo seguía dando lo mejor, hasta q cogió con sus manos mi cabeza, y empezó a moverse como loco, “ me vengo zorrita, me vengo ahhh ahhhhhh!!  Tómatelo “e inmediatamente puse su glande en mis labios, abrí la boca y empezó a sacudirse. D repente empezó a soltar sus chorros de leche, era increíble probarlo, metió un chorro grande directo a mi lengua q me lleno la boca rápidamente, y lo demás  lo dejo salir en mis mejillas y en la frente “ ahhhh  tomaaa puta, toma putita arrecha, tomate mi leche” “ yo solo ardía de placer y saboreaba su manjar. Le chupaba todo el pene, todititito. Pase mis dedos por mi cara y todo el semen me lo metí a la boca, y empecé a tragármelo de a pocos, mientras me senté en su falda y le movía mi cola “q rico la chupas Pamelita” me dijo, mientras me besaba el cuello y jugaba con sus dedos con mi huequito.  Me trague toda la leche no sin antes mostrárselo como niña buena como lo hacia, me puse de nuevo en 90° y le deje mi ano a su vista, el movió con sus dedos  mi tanguita y empezó a lamerme el huequito con locura, “ese potito va a ser mío pendeja, te quiero meter todita mi pinga hasta q grites de dolor” dijo, “si papi, quiero que me la metas” le dije.

Justo en ese momento se escuchó sonar la rejas, era Javi q había llegado, Paco se puso de pie y me beso tiernamente, mientras tomaba con sus manos mis nalgas y las apretaba, luego me dejo y se fue al 1er piso, no sin antes decirme q esto no se había terminado.

Me metí a la ducha del cuarto de Javi, y me empecé a bañar, estaba súper  excitadísima, tocaba mis pechos, mi cola, me metía mis deditos a mi huequito, ardía de placer, estaba como loca, Paco me había dejado así y no sabia q hacer. Termine de bañarme, me puse una toalla y Salí al cuarto, me empecé a secar justo en ese momento entró Javi : “ mi amor,  disculpa por hacerte esperar, tenia q hacer unos tramites d mi trabajo” me dijo, “ah ok, descuida , yo estaba con calor por eso me metí un baño, necesitaba refrescarme” le dije, el se acerco conchudamente e intento besarme y  yo no me dejé, entonces sonrió, y me quito la toalla, y me dejó desnuda frente a él,  me pego a la pared, se saco el polo y se quedo en short, me empezó a besar el cuello, el pecho,  mis senos,  yo no quería, pero estaba demasiado arrecha como para controlarme, Paco me había dejado muy caliente.  “quieres q te coma ese potito lindo chinita” me dijo Javi, yo no dije nada, solo gemía, estaba excitada. Javi seguía besándome los senos, mordisqueándome los pezones. “q bonito esta tu rajita mi amor, t has dibujado un bonito triangulito” me dijo, mientras con su manos me frotaba la vaginita, con su lengua se divertía con mis senos. Yo pensaba en retirarme, pero no podía,  empezó a apretarme las tetas con sus manos y a decirme q quería comerme, q estaba con ganas, justo en ese momento entro Paco y nos vio así, “ oh disculpen!, no quise interrumpir.  Javi tienes el numero del doctor Romero, necesito hablar con él” dijo Paco, Javi se apartó y yo solo atine a tomar la toalla y a cubrirme, estaba un poco avergonzada por la escena, Paco me miraba y sonreía nada mas, Javi le dio el numero :  “apunta, es el  XXXXXXXXXX “ le dijo a Paco, “ estas apurado eh Paquito” le volvió a decir, “xq , q pasa  Javi, creo q t interrumpí?” le dijo Paco, “ quieres ver a mi amorcito como baila? , ella es toda una estrella” le dijo. Tengo q llamar a romero dijo Paco, pero puedo quedarme unos min si no le incomoda a Pamela. “quédate Paco, quedarte un ratito” le dije,  fui al armario de Javi, y saque de ahí una tanguita celeste con dibujitos de nubes, y con un triangulito en la cola, y me puse un polito blanco tranparente q me llegaba al ombligo, me metí al baño y ellos me siguieron,  pusieron música y les empecé a bailar a ambos,  me acercaba toda una putita caliente donde Javi, lo miraba, lo tocaba, le frotaba el pecho, me acercaba haciendo q quería besarlo y me alejaba y lo mismo hacia con Paco, me movía lentamente, sensualmente con la música, luego me metí a la ducha, la abrí y deje q el agua me callera, empecé a moverme, el polito se mojo y dejo ver mis pezones duritos y bien paraditos, la tanguita translució toda mi cola, y empecé a gemir “ uhhmmm  así mi amor, mira mi potito, quiero q te lo comas todito” les decía, ambos reían, y aplaudían, luego me saque el polo y empecé a frotar mi rajita, le di la vuelta dándoles la espalda, y me saque lentamente la tanguita, mientras les dejaba ver mi anito, me Salí de la ducha, y empecé a frotarme con Paco, lo senté en el inodoro y me senté encima de él teniéndolo de frente, y dándole la espalda a Javi el cual solo sonreía. Empecé a cabalgarlo a Paco mientras Javi  se acerco por detrás, me abrazo y empezó a tocarme los pechos. Así, en ese riquísimo sándwich  estuvimos como 1 min, luego me pare, me senté d espaldas a Paco y seguí cabalgándolo, para eso yo ya sentía el pene de Paco duro, y también veía la incomodidad de Javi xq lo dejaba de lado, Luego tome las manos de Paco y las llevé a mis nalgas, y empecé a moverme, y el a tocarme y nalguearme,  Javi estaba  incomodo, incluso intento acercarse a mi, pero yo lo rechace, y seguí moviéndome sobre Paco, así toda mojada, bañadita, frotando mi cola en su pene. Me puse de pie, y tome de la mano a Paco para q me siguiera a la ducha, pero el dijo: “lo siento, tengo q irme tengo q terminar un trabajo y llamar a Romero”, acto seguido nos abandono y nos dejo a Javi y a mi solos en el baño. Yo estaba parada de milagro, moría por ser penetrada,  por q alguien me comiera. En ese momento Javi se desnudó  e intento acercarse a mí y entrar a la ducha. Viéndolo ahí desnudo, con su hermoso pene q me sabía dar tanto placer, entró conmigo, abrí la ducha, y el empezó de nuevo a besarme el pecho,  mientras nos mojábamos con el agua, a morderme los pezones, y a tomar mis nalgas con fuerza. M volteó y empezó a besar mis nalgas, y a jugar con su lengua en mi cola, buscando mi  anito. “mmmmm q buscas papi” le dije, “quiero tu culito, quiero meterle mi lengüita, lo tienes tan rojito y listo para su pedazo y para bañarlo en leche” me dijo. Entonces me voltee, le di un beso y le dije “espérame en la cama”, Javi salió no sin antes pedirme un besito en su pene, lo cual no hice “no desesperes, estate en la cama papi” le dije. Javi salió y me dejo solo. Empecé a tocarme, a meterme los deditos y con la otra mano a masturbarme, tenia demasiadas ganas, iba a explotar de placer, no tarde mucho y me vine, y di un gran grito de placer “ ahhhhhhhhhhh” . No iba a permitir q Javi, el cual me había sido infiel muchas veces volviera a tener a esta hembrita en su poder, no mas ¡” me dije, termine de bañarme,  Salí desnuda al cuarto y ahí estaba Javi, había puesto un video casero de nosotros donde me dejaba coger por él en la ducha (a mi me gusta q me filmen así jijiji). “hoy te quiero q t tomes mi lechecita mi amor” me dijo, yo solo sonreí, tome mi buzo y mi polo de varón y me cambie en segundos, me puse mis zapatillas y mi gorro mientras Javi miraba extrañado: “q haces Pame, xq te vistes?”  Me dijo. “Hoy es la ultima vez q me ves la cara de estúpida, crees q soy una puta q vas a comerte cuando se te de la gana?” le dije,  tome mi maleta y Salí del cuarto, “ Renzo, q pasa?” me dijo Javi (me llamaba x mi nombre de varón solo cuando discutíamos), “Renzo?? Ya no soy tu putita? O tu chinita?? Tu amor?? Solo cuando estas con ganas me tratas bien y luego nada? Te vi saliendo con esa tipeja de esta casa hace un rato, solo q me he callado para no hacerlo mas trágico, ya me cansé de tus engaños, x como soy yo, puedo conseguirme a cualquier hombre q quiera  cuando yo quiera” le dije, tomé mi maleta y baje al 1er piso.  Javi solo decía “ Renzo! Renzo! Sube, vamos a hablar!” , ni caso le hice, antes de retirarme de la casa, pase por la sala donde estaba Paco hablando por celular, lo tome de la mano y le di un beso en la boca, “nos vemos amor, hablamos luego” le dije , y me fui, derechito a mi casa.

Esta es solo la 1ra parte por su extensión, esto es solo xq no quiero dejar detalles sin contar, quiero q se enteren de todo tal y como paso, y  viene pasando para placer mío.

Soy Renzo, 26 años, un chico con una chica por dentro, cuido mi imagen, y mi cuerpo, y trato d estar bien con todos, aunque no siempre se pueda. Espero sus comentarios y opiniones. Un beso a todos.

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Descubriendo mi parte femenina

Era fin de año y unos amigos de la familia vinieron a pasar las festividades a nuestra casa, siempre tuvimos muy buen relación con esas personas entre ellos Saul, un tipo que era instructor de artes marciales, lucía un cuerpo atlético y envidiable. Al llegar nos presentaron y aunque en mi vida jamás había sentido atracción por otro hombre ni tendencias gay, ese día lo miré y algo me encantó de él, lo notó al ponerme nervioso, honestamente me quedé impresionado con sus pectorales perfectos que se le marcaban a través de su camiseta.

Al transcurrir del día hubo varios momentos que cruzabamos miradas, no lo sé, pero instintivamente mi visión se iba por momentos con esos labios carnosos y eso me avergonzaba, en mis adentros pensaba, ¿qué me pasa?, no soy gay! tengo mi novia, si… mi hermosa novia…

Mi habitación se encuentra al otro lado del patio y es ahí donde Saul se quedaría a dormir, habiamos acordado que él se quedaría en el piso y yo en mi cama. Llegó la noche y le mostré mi habitación y le proporcione algunas cobijas para que no pasara frio. Tras un rato de mirar el televisor, me dijo que se dormiría ya así que apagué la tv y nos dispusimos a dormir.

No sé a qué hora comenzó, pero un leve movimiento en mi cama me despertó pero no me moví, supe que era Saul subiendo a mi cama, m dio miedo y me quede inmovil haciendome el dormido. Poco a poco el se las arreglo para meterse bajo las cobijas y al acercarse mas a mi, me hice el sorprendido y en plena oscuridad, comenzó a acariciar mi costado y cadera y me dijo, tranquila, no digas nada, es sólo que tengo frio.. ¿me abrazas?

Su voz y su tono hicieron que vibrara y mi respirción se alterara. Yo sé qu tu quieres ser mi mujercita, vi como me has mirado todo l día y me gustas para hacerte sentir lo que dentro de ti necesitas. Ciertamente sorprendido sólo atiné a balbucear cosas sin sentido hasta que recobrando un poco el sentido, intenté decir algo pero su mano ya acariciaba mi vientre y pecho, me puse boca arriba y pensando mil cosas y a la vez nada, me di cuenta que sus caricias me estaban gustando y la sola idea de mi primera vez con un hombre me comenzaba a excitar de sobremanera.

Puso su pierna sobre mi pierna y pude sentir su pene el cual se ponía cada vez m+as duro y creciendo, con su glande acariciando mi cadera, algo en mi interior salio y aún mas cuando su mano descendio hasta mi pene sintiendo también como se estaba erectando al momento que me dijo, mm que linda, tienes un lindo jugetito, acariciandolo sobre mi ropa interior.

Una fuerza en mi se estaba adueñando de mis acciones pero reaccioné y le pedi que se detuviera, que no estaba bien, pareció no importarle y solo me decía que queria probarme, que tamara esta oportunidad para sentir lo que jamas habia sentido: sentirme mujer por un rato. Esas palabras me desarmaron sintiendo como ya lo tenia casi encima de mi, besando mi cuello, mi pecho, mis hombros sintiendo su tremenda verga rosando mi abdomen, al fin mis manos acariciaron con timides sus brazos, musculos marcados, rigidos, definidos, como sus hermosos pectorales.. acaricié su espalda y nuevamente intenté deternme.. pero al sentir sus labios cerca de los mios fue imposible detenernos y nos fundimos en un rico, profundo, humedo y apasionado beso. La oscuridad de la noche y la lejanía de mi habitación de las dmás nos daban toda la privacidad que necesitabamos.

Continuamos un rato con ese dulce forcejeo, el lamiendo y besando cada parte de mi cuerpo y yo correspondiendole con besos y caricias sintiendo como todo resquicio de hombre que teni se iba y brotaba la mujer, hambrienta de sexo y con ganas de ser posida por ese macho. Al fin nos quitamos la ropa interior y me pidio que lo tocara, sin mas tome esa verga de 20cm y gruesa en mis manos, caliente, dura, senti como mi culo se contraia exigiendo ya ese pedazo de carne, parece que él lo sabia y me tomo haciendome caer al lado de la cama boca abajo, puso su mano sobre mi cabeza mientras con su otra mano ya ponia algo de crema para la piel en mi ano, para luego decirme, relajate princesa, que es hora de sentir mi poder.

Aún manteniendome inmovil con su mano, con la otra se acomodó su gran y caliente pene y mi ano y comenzo a empujar, le dije, despacio, por favor, despacio.. sintiendo como su glande se comenzaba a abrir paso a cada cogida, poco a poco su glande penetro mi ano y sentí que moría de la exitacion y placer, tras una pequeña bombeada m la dejo ir hasta el fondo haciendome gemir de placer con algo de dolor pero que tras un vigoroso bombeo se fue convirtiendo en placer.

Mi macho me cogia con fuerza, sacando su miembro viril y volviendolo a introducir hasta el fondo mientras me sostenia por mis caderas, yo me dejaba llevar por su ritmo pero a su vez mviendome como autentica zorra, cosa que lo exitaba aun mas y decia así mamita, asi muevete mi zorrita caliente. Tras un rato bombeo el me dijo que ya se iba a venor, asi que me esforze por alcanzrlo y solo senti como mi interior se llenaba de ese liquido caliente haciendome alcanzar el orgasmo tambien. Se tumbo en la cama y tras limpiarme fui con el, me recibio entre sus brazos y me beso con ternura. Eres una hermosa muchachita apartir de ahora me dijo. Sus palabras se me quedaron bien grabadas pues era como en realidad me sentia a partir de ese momento.

Es tan hermoso despertr entre los brazos musculosos de tu macho y ver su pecho velludo y su abdomen firme. Nos duchamos y salimos como si nada hubiera pasado. El resto del dia estuve pensativo acerca de lo que me habia ocurrido anoche, tenia a mi novia y nunca me consideré gay pero.. me había gustado de sobremanera. Además su cuerpo atletico me excitaaba, creo qu me llego una especie de sentimiento de culpa y esa tarde cuando ya iba a recoger sus cosas, fuimos al cuarto y le iba a pedir que nunca dijera nada a nadie, que no queria que nadie se enterara de lo que paso. Me dijo que no habia problema al momento que se acercaba a mi y me decia con un hermoso tono de voz, pero yo se que te gusto y no lo podrás dejar. Le dije que era suficiente, que lo que pasó era pasado. Se me acerco y me pregunto, ¿me vas a extrañar? yo sé que sí, no me dio tiempo para responder-, pero ven, me abrazo por la cadera, te dejo un regalito, quise detenerlo pero esa sensacion se apodero rapidamente de mi y cuando me di cuenta lo estaba besando pasionalmente nuevamente y mi pierna estaba rodeando ya sus piernas; sentí nuevamente como entre sus piernas su verga crecio vertiginosamente, casi instintivamente me di vuelta y desabroche mis jeans bajándolos y el trajo la crema y me rocio para nuevamente sentir su pene en mi ano, le susurré, cogeme papi, cogeme como tu sabes, el acomod su glande grande, cabezon y empujo lentamente hasta que mi ano se relajo y comenzo a darme una nueva cogida salvaje que m llevo a las estrellas e hizo volverme a sentir mi parte femenina tan viva y fuerte.

Esa noche se despidieron y volvieron a su tierra, hasta hoy no he vuelto a ver a Saul pero desde entonces no puedo vivir sin sentir una verga en mis adentros, la relación que tenía con mi novia se acabó debido a que perdí el interés y mi parte femenina era mas fuerte. Parte d mi transformación había comenzado y aunque mi parte masculina se negaba, esto ya no lo podía detener. Hoy en día soy una chica transexual, vivo como tal y ha sido una gran decisión en mi vida desde independizarme, tomar tratamiento hormonal y asumir mi nuevo rol.

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Pequeña gran fantasia por realizar I

Hola, en esta ocasion les traigo un nuevo relato, es una fantasia que me encantaria realizar. Espero poder prender a alguien con mi historia y que la disfruten mucho. Agradezco todos los comentarios que me llegan por mis relatos.

Una tarde estaba yo en casa no tenia mucho por hacer y no esperaba nada del dia. Estaba bastante nublado y no tenia ganas de salir, asi que decidi quedarme en casa y ver algo en la tv. Sin embargo aprovechando que estaba sola, decidi ponerme algo de nena mientras veia la tv. Fui a mi closet, movi las cajas que esconden mi poca ropa de nena que tengo, y comence a urgar entre mis cosas. No tengo mucha ropa, solo algunas medias y pantimedias, algunas tanguitas, etc. Mientras veia mi ropa comence a pensar en entrar a internet y platicar con alguien como chica, eso siempr eme ha gustado, que me traten como nena aun asi sea virtualmente.
Prendi la computadora mientras me ponia una tanguita y unas pantimedias, iba a ponerme un neglille que tengo para completar, sin embargo me quede asi vestida mientras abria mi messenger. Al entrar note que tenia varios correos, la mayoria invitaciones a redes sociales o a ver fotos de gente que no conozco. Sin embargo hubo un correo que llamo mi atencion. Era de una mujer respondiendo a un anuncio que habia puesto mucho tiempo atras en una pagina de anuncios, decia que era una mujer madura pero que siempre habia tenido ganas de estar con un hombre femenino, decia que no queria tener sexo conmigo pero queria conocerme.
Decidi contestarle enseguida diciendole que me parecia genial la idea de tener una amiga mujer y que yo tambien queria conocerla. Mas habia tardado yo en enviarlo que una respuesta me llego. En la respuesta decia que gracias por contestarle y quesi realmente queria conocerla que fuera a verla a un cafe cerca de una estacion del metro por el sur de la ciudad. me dijo como iria vestida y que yo podia lelgar como niño si me daba pena salir de mujer a la calle. Me dijo que solo queria tomar un cafe y platicar sobre de mi y mis experiencias como mujer. Le conteste rapidamente diciendole que iria, al fin que no tenia nada mejor que hacer.
Me vesti con mi ropa de chico pero no me quite las pantimedias ni la tanga, las llevaba debajo de mi ropa normal de chico. Y asi me sali a la calle. Llegue al cafe que me habia dicho, antes de entrar me asome discretamente por la ventana a ver si la veia, y ahi estaba ella sentada. Traia una falda negra con un saco de color rojo. Una blusa blanca, y unos bellos zapatos de tacon. Tambien traia medias puestas que como bien saben es mi fetiche y eso me encanta de las mujeres mayores porque las siguen usando.
Entre al cafe, estaba un tanto nerviosa pero me acerque con decision, ella me vio acercarme y sonrio. Llegue a la mesa y la salude de beso, para despues sentarme frente a ella.
“eres muy guapo, no deberias de vestirte de chica, tendrias mas exito si sales solo asi a la calle” me dijo ella al sentarme.
Yo me rei y le respondi que eran mis gustos, que no podia hacer mucho, y se rio conmigo. Pasamos un rato de lo mas agradable platicando, me contaba de su marido, de como era algo bruto para tener sexo. De que ella sospechaba que la engañaba porque ya no tenian sexo como antes. Se reia de mis historias, de lo que habia hecho y me decia que al final era parte de ser mujer el tener experiencias asi. Pasaron como 2 horas y me dijo que se tenia que ir porque tenia que recibir una llamada de su madre en casa a cierta hora, pero que se la habia pasado muy bien conmigo. Y me invito a su casa a tomarnos otro cafe y seguir platicando. Yo accedi y nos fuimos. Ella no traia carro asi que nos fuimos en camion y al llegar a su casa un carro que pasaba por ahi piso un charco y nos mojo ligeramente, mas a mi que iba del lado de la calle.
Entramos a su edificio y llegamos a su departamento. Ya estando ahi fue y me llevo una toalla para que me secara de la lluvia, me dijo que me quitara el pantalon y que lo intentaria secar en su secadora ya que me habia mojado. Yo le dije que no por lo que traia debajo. Al parecer el que le dijera que debaja estaba usando ropa de mujer la intrigo y me pidio que la dejara ver. Asi que me quite el pantalon frente a ella. Ella me vio y me dijo que tenia muy lindas piernas, me pregunto sobre de como habia escondido mis cosas y le dije. luego se acerco y me dijo que si la dejaba tocarme a lo que accedi. Su caricia era tan suave, no dejaba de verme las piernas mientras me las acariciaba.
“Oye y no te quieres vestir como mujer?” me pregunto de repente.
“Esque no traigo ropa mas que esto” respondi.
“yo te presto” me dijo ella “tengo muchas cosas que te pueden quedar, lo que necesites. Esque tengo muchas ganas de verte como mujer. Me habia acostumbrado a estarte viendo como niño que hasta ahorita que te veo asi recorde que eras travesti.”
Accedi a su ofrecimiento y pasamos a su cuarto, ahi me quite todo lo que traia puesto menos las medias y ella llevo mi ropa humeda a su secadora. Regreso y me empezo a mostrar vestidos, no tenia nada atrevido, sin embargo escogi una faldita y una blusa linda similares a las que ella estaba usando. Me dio un brasiere tambien. y de sus zapatos pues no me quedaban muy bien asi que me presto unas sandalias abiertas para que estuviera mas comoda.
No tenia pelucas pero aun asi me maquillo y me peino de forma femenina. Ya que estaba vestida me invito a la cocina por el cafe, estuvimos ahi platicando, me preguntaba ahora mas cosas de mi, de como me gustaba que me lo hicieran, de que con cuantos hombre shabia estado. De pronto sono el telefono y era la llamada que estaba esperando.
“Bueno ya me llamaron ya tenemos lo que resta del dia libre, a donde quieres ir?” Me pregunto. Yo le respondi que pues mi ropa aun no salia de su secadora, que no podia salir sin ropa.
Ella me respondio que ya me habia prestado ropa que con esa salieramos. Yo le dije que no porque nunca habia salido asi a la calle, que no queria qu eme vieran asi.
“pero si pareces mujer, ni quien te diga nada, ademas vas conmigo yo te voy a cuidar. Asi es como una terapia, vas saliendo poco a poco, si quieres damos una vuelta a la manzana hay un parque atras del edificio, caminamos por ahi un rato y ves como te sientes, si te quieres regresar pues nos regresamos”
“No” le respondi “esque no quiero que alguien me reconozca o no se, no quiero salir”
“entonces como vamos a ser amigas, ni modo que vengas a vestirte a mi casa nadamas, a mi me gusta salir no estar encerrada”
“Perdon pero yo no soy asi, pideme lo que quieras menos que salga”
“Bueno, no te obligare, pero si queria verte asi en la calle, me excitas mucho como mujer y eso que no soy lesbiana” decia mientras se reia fuertemente.

Continurá

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Encuentro a Carlos

Aquel 3 de Enero de este año fuí a una tienda departamental de una plaza comercial a comprarme ropa de nena. Era la 4ta vez que fui a comprar ropa en menos de 2 meses. Normalmente donde compro ropa de mujer no regreso pronto, sino hasta después de unos 6 meses, pero me gustó tanto la ropa que compré que volví varias veces.

Aquella tarde estaba tan entretenido escogiendo y mirando un corset con una tanga de encaje color morada. Se acercó por detrás de mi un hombre de los que son de vigilancia, uno de esos que traen traje y un radio y me suavemente me dijo al oido lo lindo que se me vería ese atuendo que estaba sosteniendo en la mano. Giré para verlo y era un hombre de tez blanca, de 1.9 de estatura, de complexión normal, sin bigote, pelo castaño y con un perfume muy suave. De inmediato me puse nervioso al verlo y le dije tartamudeando que eran para mi novia, que ibamos a celebrar un año de novios y quería verle con ese conjunto que traía…. que mentira tan absurda… él ya me había observado y me dijo que en mis compras anteriormente ya me había visto y que ya se daba una idea de que me gustaba vestirme de nena.

A esta altura de mi vida el maldito de mi casero ya me amenazaba con contarle todo a mis vecinos y con esta experiencia en mente, le rogué a aquel hombre de seguridad que no dijera nada, que no levantara la voz para que los otros clientes no lo escucharan, una vez más, repetía la historia que con mi casero, que haría lo que quisiera pero que no dijera nada.

Aquel hombre de seguridad me preguntó: “¿Lo que sea?”

Simplemente dije que sí. Me dijo: “Acompáñame por favor”. Quise dejar la ropa interior de mujer que tenía en las manos, pero él me dijo que me la llevara y me volvió a repetir que lo siguiera.

Empezamos a caminar y mientras recorriamos parte de la tienda, pensaba en mi interior lo que tendría que soportar esta vez. Seguimos caminando hasta que llegamos a su oficina. Era una oficina limpia y ordena, con su computadora y varios archiveros. No era una oficina como cualquiera de los otros empleados. Al entrar me pidió que tomara asiento. Tomó el teléfono de su escritorio, comenzó a verme detenidamente y mientras marcaba el teléfono me dijo: “Y entonces amigo, ¿desde cuando te gusta vestirte de mujer?”.

– “Desde hace algunos años” – Le respondí todavía nervioso.

Le contestaron la llamada y avisó que iba a estar ocupado una media hora y que no lo molestaran a menos que fuera necesario. Colgó, se paró de su escritorio, comenzó a preparase un café y me preguntó: “Y ¿qué ropa te gusta más?”. Esta vez no le respondí nada…me quedé callado. Me dijo que no me pusiera nervioso, dijo que se llamaba Carlos y que tenía 6 años trabajando como encargado de la seguridad de la tienda, que era casado, me dijo su edad y que tenía curiosidad por conocerme desde la segunda vez que había vuelto a la tienda. Una vez más me repitió que no me preocupara, de todos modos no nos conociamos y que desconocía por completo mis amistades y familiares. Le dije mi nombre, mi edad y mi ocupación.

– Y bueno, entonces ¿qué sabes hacer? – dijo mientras le tomaba un poco a su café.

– Hacer de ¿qué? – le respondí.

– Bueno – dijo- ¿Sabes hacer sexo oral?

– Si – respondí.

– Entonces, quiero que me lo hagas. Pero antes vístete para mí – dijo.

Me quedé inmóvil tras escuchar lo que me estaba pidiendo. No estaba en mi departamento y estaba en un lugar desconocido con una persona desconocida y que probablemente me haría cosas desagradables como el maldito de mi casero. Le dije que no traía ropa conmigo para vestirme.  Carlos me respondió que sí llevaba ropa y señaló con el dedo la ropa que llevaba en la mano.

– Esta – le respondí – pero ni siquiera la he pagado.

– Y qué con eso – dijo – ahora estás aquí conmigo y si te pones te la regalo.

– Bueno, pero ¿en donde me cambio? – le pregunté.

– Aquí en frente de mí, ¿que te perece? – me respondió – Ándale, si te vistes para mí te dejo ir.

Carlos se sentó nuevamente, pero ahora delante de mí a poca distancia como si espera un espectáculo para él solo.  Suspiré… y con esta condición comencé a quitarme la ropa de hombre. Deseaba que Carlos no me observara en todos mis movimientos. Observó cuando me quité la camisa, el pantalón y la ropa interior. Deseaba que no me mirara, esperaba que sonara el teléfono para que saliera de la oficina, pero no fue así. Noté que le gustaba verme como me desnudaba porque suavemente se tocaba su entrepierna. Para cuando ya estaba completamente desnudo ya se tocaba firmemente su pene completamente erecto por arriba de su pantalón.

Dijo: “Ahora vístete de mujer, ponte esa tanga amarilla, ese baby-doll rojo y esas medias negras que te llegan a medio muslo”.

Me puse la ropa que me ordenó que me diera una vuelta despacio para verme completamente. Me preguntó mi nombre de mujer y me dijo que empezara a hablar como mujer, lo cual de respondí que Johana. Me dijo que posara para él en varias posiciones y así lo hice.

Después de estar por un rato posando le dije que ya era suficiente, que me dejara ir. Me dijo: “Ahora solo quiero verte en ponerte en cuatro sobre la silla”. Para este momento ya estaba super excitado. Me gustó modelarle y sentirme mujer delante de un completo desconocido. Me acomodé dejándole mi trasero expuesto a él y le dije con mi voz de mujer que me tomara, que ahora estaba a sus servicios y movía mi cintura hacia él para invitarlo a divertirse conmigo. Se acercó, me levantó el baby-doll y me bajó suavemente la tanga hasta el muslo para verme todo el ano. Pensé que me iba a ser suya pero me escupió el ano y me metió todo el dedo en el ano y me lo sacó mientras me preguntaba si me gustaba. Solte un sueve gemido en ese instante y le pedí que me lo metiera nuevamente. Me lo estuvo metiendo y sacando el dedo por unos minutos y, después me metió dos dedos una y otra vez. Me decía cosas lindas como lo linda que me veía en esa pose, lo buena que me veía, lo bonito de mi ano y cosas agradables sin nada de groserías. Me gustaba que me tratara como una dama y gozaba cómo me medía los dedos en el ano. Estaba tan excitada que comencé a masturbarme mientras me tenía a su gusto, no debaja de meterme los dedos y con la otra mano me acariciaba la espalda y las nalgas. Yo no dejaba de masturbarme hasta que me eyaculé delante de él.

Para este momento Carlos también estaba muy excitado. Me sacó los dedos del ano, se paró delante de mí y se sacó el pene. Antes de que él hablara para decirme que se lo chupara se lo agarré con las manos pero Carlos no me dejó, me tomó ambas manos y me las hizo hacía atrás, sobre mi espalda. Carlos no quizó que se lo tomara con las manos, quería que solo mi boca tuviera contacto con su miembro. Una vez más me tenía a su merced, y Carlos solo me empujaba todo su pene hasta lo más profundo de mi boca. Mientras me lo metía todo con la lengua se lo acariciaba dentro de mi boca. Como no era muy grande, me lo tragaba todo. Me escurría mucha saliba porque Carlos cambia el ritmo a metérmelo y sacármelo rápido, como estuviera penetrando una vagina. Pienso que no duré mucho mamándoselo porque rápido eyaculó, pero antes de eyacular me lo sacó de la boca, se lo agarró con la mano y eyaculó varios chorros en mi cara. Me salpicó en los ojos y la nariz. Sentí su semen caliente y espeso me escurría por la cara. Cuando terminó de salpicarme me soltó de las manos y rápidamente antes de que se apartara de mí lo agarré por la cintura y lo hice acercarse nuevamente hacia mí y volví a mamárcelo para sacarle la última gota de semen que le quedara. En ese momento sonó el teléfono y contestó mientras yo seguía haciéndole la última mamada, veía su cara de satisfacción mientras seguía hablando por teléfono y noté que le costaba trabajo hablar mientras se la mamaba. Al colgar se recostó ligeramente en su silla para seguirle chupando su miembro. Cuando por fin logré una vez más ponérselo duro, me senté arriba de él aprovechando que tenía los ojos cerrados. Quizo impedírmelo, pero logré sentarme en su pene erecto. Ahora me estaba penetrando, no me moví, esperé a que mi ano se acostumbrara a su miembro. Carlos no hizo nada salvo quedarse inmóvil. Me apoyé en las coderas de su silla y comencé a moverme muy suavemente y lentamente hacia arriba y hacia abajo. Él seguía diciendome cosas lindas, lo rico que estaba mi trasero y lo bonito que cogía.

Carlos comenzó a gemir y puso sus manos debajo de mis nalgas para ahora llevar él el ritmo de subir y bajar. Comenzó a penetrarme más rápido y así estuvimos en esa pose por unos minutos hasta que nuevamente eyaculó. Me sentí suya una vez más. Por fin un hombre que sabía como tratarme y que me hacía gozar como loca.

Cuando terminamos me dió su número de celular para volver a vernos, pero ahora en mi casa.

Espero sus comentarios.

BESOS.

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Cajón del Maipo. Capítulo 1: camino al auto.

Guardaba los últimos atavíos para el fin de semana. Posterior al almuerzo, me tomó toda la tarde elegir cada prenda, cada accesorio, cada objeto que daría forma a mi ser durante esos días. Sonó mi celular, su voz áspera se anunciaba allá abajo. Le indiqué que no demoraría más de 5 minutos y estaría lista. Rápidamente terminé las mudas, me puse los lentes, arreglé un poco mi breve falda, tomé el bolso, la cartera y me apresuré a salir.

Cerré la puerta y emprendí la caminata hacia el ascensor. Los tacos de mis botas hacían eco en aquel  solitario pasillo, mi cuerpo se contoneaba con su carnal repiquetear. Mis caderas se liberaban candentemente con el rítmico taconeo, mis labios al rojo eran manoseados por mis dientes. Era mi proceso de liberación cada vez que salía del closet. Con un dedo llamé el ascensor, cuidando no dañar la uña larga que lo coronaba. Dejé el bolso en el piso aguardando al elevador.

Mientras miraba a ninguna parte, con la cabeza hacia arriba un ring me alertó de la llegada del ascensor. Las puertas se abrieron, y en su interior apareció uno de los bulliciosos vecinos del piso de arriba, por sus prendas iba al segundo piso, al gimnasio. Como siempre me saludó muy animado, mientras me agachaba a recoger el bolso. Sospecho que miró mis piernas, y quizás dejé entrever algo más que ellas, pues a eso que llamaba falda era muy corta. El bulto tras su short lo dejó en evidencia. Lo saludé de beso, se ofreció a cargar mi bolso, a lo cual amablemente me opuse. No quería que mi hombre se pusiera celoso. Sin embargo, apunté mi cola hacia él, y me agaché a dejar el bolso en el suelo. Las puertas cerraron y presioné el -1, para dirigirme al estacionamiento.Al darme vuelta, de reojo noté que su bulto había recibido mi coqueto mensaje. Lo miré sin sacarme los anteojos y le dije que sus fiestas eran muy agitadas. Mientras sonreía maliciosamente me dijo que estaba invitada cuando quisiera, ya que siempre me había negado a ir.

Llegamos al segundo, miró mi bolso, me besó en la mejilla y me deseo buen viaje. No pude dejar de notar su espalda, sus brazos, su cuerpo entero. Ese hombre sabía quién era, y me deseaba.El beatle café que había puesto debajo de mi chaqueta me hizo sentir un poco de calor, debo reconocer que esos breves minutos con mi vecino en el ascensor me habían agitado un poco.

Sonó la campana indicando el -1, las puertas se abrieron y estaba él, con su sonrisa tan varonil esperándome mientras me envolvía con una rápida mirada, me besó tibiamente, tomó mi bolso y nos dirigimos hacia su auto. Caminamos abrazados, el muy pesado me dio un pequeño agarroncito en la cola. Nuevamente el sonido de mis tacos alertaron mis sentidos, sentía que el diminuto colaless negro –como la faldita- no sería suficiente para contener mis impulsos, que cada vez se tornaban más salvajes.Me abrió la puerta, entré y la cerró. Me crucé de piernas, él echó el bolso en el portaequipajes, entró y mientras encendía el motor otro beso, más cálido esta vez, recorrió mis labios. Suavemente tomé su cara y correspondí su amorosa petición.Salimos del estacionamiento, se aproximaba el atardecer de esa fría tarde de viernes. Estábamos comenzando el camino hacia un fin de semana de descanso, y uno que otro arrumaco.

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Primera vez con el doc

Había llegado a Santiago hace poco y comenzaba a ganar plata, trabajando en una de esas grandes empresas, así que me ubiqué en un dpto cerca para poder llegar caminando, a sólo 10 minutos. Era un departamento pequeño pero de lujo, por el que pagaba carísimo. Como ya estaba cerca de los 30 y estaba solo en esta nueva ciudad, salía a menudo y de repente levantaba putas en el camino e incluso alguno que otro travesti, pero sólo para que me hicieran sexo oral, aunque una vez igual me culié a uno, de puro borracho nomás.

Una noche de viernes, de puro aburrido y curioso, me fui a un bar gay en bellavista. Ahí me senté en la barra a ver qué onda cuando de repente se me acerca un tipo y me pregunta de una: “¿frecuentas mucho estos lugares?” – a lo que le respondí inmediatemente, “primera vez que vengo, que cachar qué onda nomás” — y se ríe. Era como de 40 pero muy bien mantenido físicamente. Entablamos una amena conversación y luego de unos minutos me dice que se tiene que ir, ya que tiene turno en una clínica del barrio alto al día siguiente, trabajando de médico. Como yo también me iba, me ofrece pedir un taxi y dejarme en el camino, ya que él vive un poco más arriba, así que seguimos conversando amenamente en el auto.

“Ya, aquí me bajo yo” — digo, a lo que me responde, “¿y no te tinca ir a tomarnos algo a mi depto?” — con sólo oír eso tuve súbitamente una semi erección. Hmmm, bueno, pero un rato nomás. Así que cierro la puerta del taxi y seguimos rumbo, mientras pensaba qué cresta estoy haciendo, ya que sólo me interesaba curiosear y no sé si quería llegar tan lejos realmente, pero ya estaba ahí y no me quería arrepentir. Después de sólo 5 minutos más en taxi llegamos a su depto, el que en realidad era un loft de lujo con una vista majestuosa de la ciudad, sobre todo de noche. Nos instalamos en el sofá y tomamos unos tragos mientras seguimos conversando.

Él se explaya conversando y me dice que terminó una relación hace poco con un tipo con el que venía saliendo hace un poco más de 1 año, también más joven que él por unos 10 años más o menos. Según me contaba, ya no soportaba los turnos eternos de la clínica y de un momento a otro terminó todo y se fue a España, a vivir con un tipo al que había conocido por chat, lo que lo dejó algo deprimido… Yo aprovecho y le comento que sólo ando experimentando nuevas cosas con mi vida y que no me interesan los hombres en particular, sino sólo el sexo y las sensaciones prohibidas… le cuento también lo de mis salidas y acerca de la única experiencia en la que le hice sexo oral a un desconocido hace más de una década… pero ya nunca más… hasta ahora…

Ya con un poco de alcohol en la cabeza y más confianza de ambas partes, me pone una mano en la pierna y me ofrece gentilmente ayudarme a despejar mis dudas, desde su experimentada posición como ex-conviviente y médico incluso, pero me espanto súbitamente y me levanto del sofá con dirección hacia la salida, donde me sigue y me pide disculpas por ir tan rápido, pero le digo que no se preocupe, que son puros rollos míos, pero que igual me tengo que ir además que no quiero que esté con sueño en su trabajo de mañana… dice que me entiende y me agradece, mientras me pide un taxi para mi depto. Nos despedimos con un gran abrazo y cuando voy saliendo, me da un juguetón agarrón, nos miramos y nos reímos… pero el taxi ya está esperando y quedamos en vernos pronto.

Llego a mi cama y no logro dejar de pensar en qué pudiera haber pasado, hasta dónde hubiera sido capaz de llegar, me imagino con él y me corro.

Llega el domingo y me llama para juntarnos en un café del barrio Bellas Artes, donde nos encontramos y conversamos como una hora más o menos, donde me dice que no paró de pensar en mí, a mí me da un poco de verguenza y le vuelvo a reiterar que ni siquiera yo sé que quiero, pero que igual me dan ganas de intentar a ver qué onda. Sin más, nos vamos a su depto nuevamente, pero esta vez no sé que pasará… Una vez ahí, tomamos un licor que trajo de uno de sus viajes y nos relajamos de nuevo en el sillón. Deja el vaso en la mesa y comienza a besarme el cuello, lo que me excita muchísimo. Le dejo en claro que lo único que no quiero son besos en la boca, ya que todavía sería raro para mí, pero se lo compenso sacándole el pene erecto ya del pantalón y chupándoselo de una.

Yo de rodillas y él recostado en el sillón con la cabeza para atrás, gimiendo de placer. Hace más de 10 años que no chupaba un pene, pero no me había olvidado del particular aroma y sabor, por lo que lo recorrí desde el tronco con mi lengua como un maestro, jugando con el glande tal como había visto en las pornos que suelo bajar de internet. Para mayor gusto aún, éste tenía un tamaño bastante considerable, así que no podía metérmelo entero en la boca, pero a él le gustaba igual, aunque me advertía que era duro de llegar al orgasmo, y era verdad, ya que estuve por lo menos 20 minutos haciendo de todo con mis labios hasta que alguien lo llamó a su biper por una urgencia, por lo que me disculpa y me dice que vamos a tener que seguir otro día. Así nomás.

Como era de día todavía me fui caminado y él raudo acelerando en su Alfa Romeo, mientras me miraba por la ventanilla con cara de “sorry”, antes de salir, a lo que lo único que atino es a levantar los hombros diciendo como “no importa”, pero en el fondo igual me siento raro, como que no sé qué onda, si eso era lo único que quería, pero sé también que no es su culpa, pues la pega es la pega… Aún así, me voy pensando que quizás no debería haber sido tan “fácil”, pero bueno, ya lo hice, y la verdad es que me gustó. Pasó la semana y sólo el jueves me llama de nuevo, esta vez para invitarme a la playa por el fin de semana, ya que lo había pedido libre sólo para estar conmigo y ver si podría así arreglarla, pero a estas alturas ya no me molestaba en absoluto…

Así que el mismo viernes nos fuimos a una cabaña del litoral central, sólo los dos, harta buena onda y copete y cosas para comer. Llegamos en la noche a la supesta cabaña, y ésta era del mismo lujo que su depto, ya que se la había construído especialmente para alejarse del mundo. Me voy a bañar y me hago un aseo prolijo, porque no sé que pueda pasar hoy. Él también se baña y sale con la pura toalla, mientras lo espero sentado en la cama, le quito la toalla y le digo “¿en dónde habíamos quedado?” a lo que nos reímos mientras le tomo el pene con las dos manos y me le meto en la boca, sintiendo como empieza a crecer y ponerse duro, mientras acelero mis movimientos y él me toma de la cabeza para empujarme más… es raro, pero me gusta mucho.

Estamos así un rato y me recuerda “acuérdate que duro mucho, jajaja”, por lo que me tira a la cama y me baja el slip, sancándome el miembro y comenzando a chuparlo también. Sé que el mío es bastante más pequeño que el suyo, pero igual me dice que está bien de porte y más encima rico, chupándomelo con tal intensidad que no me aguanto y comienzo a eyacular, pero sin alcanzar a sacarlo de su boca, ya que él insiste en tragarse todo. Aún con la excitación siento un poco de verguenza por él, no sé porqué, y me entra un extraño sentimiento de culpa, él lo nota y me dice que no me preocupe, que se va a encargar de que no piense en otra cosa que no sea disfrutar… y tiene razón, pues me da vuelta y empieza a besarme la entrada del ano… ah que rico.

Como ya no podía más y estaba absolutamente embriagado de placer, me pregunta hasta dónde quiero llegar, y yo le digo “hasta donde tú quieras”, por lo que se sube en mi espalada y empieza a jugar con su miembro entre mis nalgas, luego siento cómo lubrica mi ano con sus dedos hasta que lentamente empieza a introducírmelo, más que de a poco, jugando y tanteando, mientras yo estoy en otro planeta, en esa posición com 15 minutos y no quiero que me lo saque, pero lo hace y vuelve a introducírmelo, pero esta vez hasta el fondo y de una sola vez. Se queda en esa posición sin moverse y me besa el cuello, algo hace que no me aguanto más y empiezo a eyacular, mientras mis propios movimientos lo hacen terminar a él, todo dentro mío, me toma la cabeza y me besa en el mismo momento del orgasmo…

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Vida nocturna, vida de pasión: Mi primera salida pública.

Vestía con una pollerita ajustada de color blanco, unos jeans a la cadera, zapatos negros de sugerentes tacos aguja. Creo que él miraba la tirita del colaless negro que coquetamente huía de los márgenes del pantalón y dejaban en evidencia mis gustos interiores. Los nervios me consumían por completo, se me sentía muy observada. De no ser por los lentes de sol que usaba, me habría cortado y no hubiera sido capaz de traspasar el umbral de la puerta. Él me decía que me hacían ver diva, sobre todo con el pollerón con capucha, por el que arrancaba la larga peluca castaña, semi ondulada que tanto me gustaba.
Era la primera salida nocturna y pública de mi lado femenino.

Fuimos a una disco que él había frecuentado varias veces, se notaba porque conocía al guardia de la puerta. El lugar prometía, quedaba en un callejón sin salida, había una humilde puerta con una minúscula arroba de neón fucsia afuera. De la oscuridad pasamos a un festín, buena música y mucha gente. Al entrar sentí que poco a poco comenzaba a ser una hembra.

Entrados en contacto con el ambiente, y un par de tragos, nos pusimos a bailar… habían más chicas como yo, incluso bailando entre ellas, otras solas. Otras tenían a su hombre, como yo, y otras a más de uno. Mis meneos comenzaron lentamente a ser parte de ese ambiente, me sentía liberando un sentimiento intenso, una catarsis.

A ratos, en las canciones lentas, él me tomaba fuertemente y me hacía sentir su hambre de macho, me besaba y deslizaba sus manos hacia mi cola. No me gustaba que todos me vieran así, pero a la vez me hacía sentir tan puta que solo tenía fuerzas para dejarlo usarme. A ratos, descansábamos en un sofá, con forma de ele… descansaban nuestros pies, pues nuestras bocas, y principalmente sus manos, se movían con ansiedad, con desenfreno, con deseo. A ratos, mientras bailábamos me volvía de espaldas hacia él, y me abrazaba por la cintura, chocando su ser contra mi cola. Sentía un éxtasis, un cosquilleo, un grito interior que me liberalizaba.

Cuando llevábamos aproximadamente dos horas en la disco, suavemente me dijo al oído que la diversión seguiría en otro lugar. Nos levantamos del sofá y nos dispusimos a alejarnos de aquel inolvidable lugar.

Su auto estaba a pocas cuadras, mientras caminábamos oía el repiquetear de mis tacos, candentes, seguros y fuertes. Escucharlos aumentaba mi sentimiento de hembra objeto, sentía como el cuerpo olvidaba su cárcel masculina y se dejaba llevar por los azares de la noche. Él en los lugares más oscuros, me tomaba con su fuerza y me besaba una y otra vez, hasta que a lo lejos se sentía algún auto, u otro transeúnte. No quería llegar al auto, este viaje me resultaba de lo más placentero.  Y es que en esos intervalos de oscuridad, no solo me besaba, me recorría intensamente con sus sabias manos, incluso las metía por debajo del pantalón y abusaba de mi cola. Mi única protección, la tirita del colaless.

Llegados al auto, entramos, el lo encendió… y mientras calentaba el motor, mis manos se fueron a su marrueco, escarbaron… mi boca se fue directo al hallazgo.

http://relatosdeunatraves.blogspot.com/

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Mi nueva amiga (parte 2)

Como recordaran hace un tiempo comence una historia donde narraba un encuentro con una nueva amiga. He aqui la segunda parte de ese encuentro, disfrutenlo:

“Silvia, que estabas haciendo mujer?”
“mira, discúlpame, pero bueno… te puedo explicar dijo ella”
“este es el puto que me habías dicho que ibas a contactar?”
“si pero no le digas asi, su nombre es Katy, y es mi amiga. Yo no pensaba acostarme con ella pero… bueno al final tu te acuestas con otras, yo puedo hacer lo que quiera también.” Le dijo ella alzando un poco la voz. El a pesar de que parecía que se la estaba armando, seguía hablando muy tranquilo. Era un hombre de 1.80, de edad madura, unos 50 años, cabello entre cano de rasgos fuertes pero guapo, de piel tostada.
De pronto el me volteo a ver, “bueno tu vístete carajo que andas con todo de fuera” me dio mucha pena y me sali corriendo al baño. Ya estando ahí me vi al espejo maquillada usando la ropa de ella, me dio mucha pena el pensar que me viera asi. Ya otros hombres me habían visto asi, pero debo decir que me molestaba que me llamaran puto como el lo hizo. Me sentía vulnerable e indefensa. De pronto tocaron la puerta del baño.
“Voy” respondi.
“Salte que quiero entrar al baño” dijo el, no sabia porque pero no pensé que fuera el quien llamara al baño. Sali y lo vi con la mirada agachada. El me vio y se metió al baño sin decir mas, se puso a orinar con la puerta abierta del baño. Yo fui al cuarto y vi que Silvia estaba sentada en la cama. Me vio y me dijo:
“tu no te preocupes amor, tu no tienes ningún problema aquí, si te quieres ir ahorita te paso tu ropa y te cambias… “ parecía que iba a decirme mas cosas cuando la voz de su marido desde el corredor le grito.
Ella salió del cuarto y yo me quede ahí parada, había un espejo en el tocador y a pesar del problema en el que estaba metida, me estuve acomodando la falda y las medias frente al espejo. No podía dejar de admirarme asi vestida. De pronto ella volvió a entrar al cuarto y me dijo que su marido iba a salir que nadamas que se fuera me daba mis cosas para que me pudiera ir yo también.
“Mira, te iba a decir, yo tengo mucha ropa y tu puedes ver todo lo que tengo te tengo confianza. Mientras mi marido se va, revisa el closet si encuentras cosas que te gusten me dices y te regalo algunas para reparar este mal rato que te hice pasar.” Yo le dije que no se preocupara, que no quería nada, pero ella insistió.
Asi que me quede en el cuarto viendo su ropa, no hay nada mas que me guste en el mundo que ver ropa de mujer cuando estoy vestida, siempre hay tanto para escoger. Vi unas faldas lindas, unos pantalones setenteros acampanados, pensé en que no me los llevaría pero le diría que me dejara probármelos de todos modos. Luego encontré mas al fondo su ropa de noche, tenia cosas con mucho encaje como se usaba antes y se veian divinas. Comencé a sacar ropa de esa, luego encontré un traje tipo leotardo para hacer ejercicio muy a la moda de los ochentas, saque muchas cosas del closet. No pensaba llevarme todo, pero al menos si probármelo.
Ella entro de nuevo al cuarto y me dijo que ya se había ido su marido, “si eso es lo que quieres puedes llevártelo, te traigo una bolsa o algo para que te lo lleves” me dijo. A lo que yo le respondi que no, que era mucho y que ni siquiera tenia donde guardar tanta ropa en mi casa sin que se dieran cuenta. Ella se rio y me pregunto que entonces que quería hacer con eso y le dije que probármelo. “pruébate lo que quieras amor, pero dejame ver mientras te los pones” y entonces comencé a vestirme me puse un tipo babydoll negro con mucho encaje que tenia, luego me lo quite y use un neglille que estaba hecho todo con encaje.
“Sabes ese neglille no va con las pantimedias que traes, necesitas unas que no tengan el soporte tipo calzon. Tengo unas si quieres póntelas” Me dijo ella mientras sacaba de un cajón unas medias, tenia un cajón lleno de ellas, todo me lo estaba probando sobre de mis medias y mi tanga traia desde mi casa y no me había quitado. Le dije que si me gustaría que me regalara medias. Ella me dijo que escogiera lo que quisiera del cajón. Estaba urgando cuando entro el marido al cuarto. Ambas nos espantamos de verlo.
“ah ya lo estas disfrazando otra vez” Dijo mientras me veía, note que no me dejaba de ver las piernas. “Bueno y tu te vas a quedar o te vas a ir o que piensas hacer?” dijo dirigiéndose a mi.
“ella se va cuando ella quiera o cuando yo se lo pida, y por ahora se va a quedar a probarse cosas, asi que dejanos que son cosas de mujeres” Le dijo Silvia mientras lo movia hacia le puerta.
“esperame” dijo el “no vengo en mal plan, no estoy enojado. Yo se que no estamos bien como pareja y se que quieres hacer cosas diferentes, pero bueno, me gustaría conocer a tu amiga. Creo que comenzamos con el pie izquierdo” Decia con una voz mucha mas amable que antes. Silvia me volteo a ver para saber si consentía el conocer a su marido.
“pues si quieres podemos platicar” dije yo para liberar la tensión. El sonrio y Silvia se veía mas tranquila.
“oye se que es muy atrevido, pero si te has acostado con hombres, no?” me pregunto el, a lo que le respondi que si. Luego me pregunto que como se sentía que te lo hicieran, a lo que Silvia rápidamente le contesto que si quería me lo cogía a el también. Los 3 reimos aunque el no pareció causarle gracia.
“tienes lindas piernas la verdad” me dijo el.
“gracias” le respondi.
“oye pero porque estas descalza?” pregunto el. A lo que Silvia le respondió:
“esque no le quedan mis zapatos, vas a tener que comprarle a ella de su talla también si no quieres verla asi”
“ah pero si es tu amiga, no mia, o que me va a dar para que yo le compre zapatos?” dijo el en tono burlon.
“pues es cuestión de que me quieres pedir tu a mi a cambio” dije yo. Y ellos se rieron fuertemente.
“bueno pues, con esas piernas quizás si te pida algo , creo que unos zapatitos te ayudarían a lucirlas mas, vere que te puedo conseguir después, que talla eres?” me pregunto el.
“pues calzo algo grande, pero ya te vas por los zapatos sin antes ver que vas a conseguir” le respondi y me rei.
“no te rias” dijo el “mira, tus zapatos ya los tienes, yo te los regalo por el mal rato que pasamos hace unos momentos. Pero pareciera que tu tienes ganas de ofrecerme algo a mi” dijo y después solto una carcajada junto con Silvia.
Ambos me veían, y de pronto el dijo que iria a la tienda por hielo para tomar algo fresco. Salio de la habitación y yo le dije a Silvia que si podía seguir probándome cosas.
“claro, pruébate lo que quieras, pero… oye, estoy muy excitada, me excito mucho ver como coqueteabas con mi marido con lo de los zapatos. La verdad es que una parte de mi desea ver que te coja, siempre he querido verlo como se lo hace a alguien, y tu te ves tan linda de niña. Mira, si lo complaces te regalo lo que quieras, no solo de lo que tengo aquí, si te da pena ir a comprar algo dime y yo te lo voy a comprar.” Me dijo ella mirándome fijamente.
“pues si me gustaría, digo es extraño pensar en que una amiga me pida que me eche a su marido pero si quiero.”
“perfecto!” respondió, “voy a decirle”.
Salio del cuarto y me quede ahí, vi las cosas que me estaba probando y pensé en que podría usar para el. Luego el entro al cuarto, ya había regresado de la tienda, no me dijo nada solo se sento en la cama y se comenzó a quitar la ropa.
“oye antes que nada, no soy de los que se esperan, doy ordenes mientras hago el amor. Si digo haces esto, lo haces, asi que espero que sepas lo que es estar con un hombre. Ahora metete al baño.” Dijo mientras se desnudaba.
“quieres que me meta asi como estoy?” le pregunte.
“te dije que no preguntaras, que lo hicieras y ya. No vuelvas a preguntarme nada, ya metete al baño te digo”
Me fui al baño Silvia estaba afuera del mismo y cuando pase me dijo que le gustaba bañarse antes del sexo. Yo entendía eso, pero porque iba yo al baño con el, que se quería bañar conmigo? Entre al baño con mis dudas en la cabeza y no tardo en entrar el con una toalla en la cintura. Cerro la puerta tras de si y abrió la regadera.
“Ve que este tibia el agua y te metes” Yo lo vi, mi primera reacción era decirle que si quería que me desnudara antes de entrar, pero pensé que si eso quisiera me lo hubiera dicho. Asi que sin preguntar mas, me meti a a la regadera con todo y ropa. Traia el neglille negro de encaje de Silvia con mis medias y mi tanga. El se metió a la regadera justo después de mi, me dio una esponja y un jabon y me dijo que lo bañara. Comence por su espalda, lo frotaba fuerte. El no decía nada solo se dejaba tocar, era como lavar un camión. El mientras se lavo la cabeza y yo segui con su cuerpo trataba de acariciarlo mientras lo tallaba con la esponja. Lo vi a los ojos y el me sonrio mientras yo lo frotaba. Su pene iba poniéndose duro. Me pare frente a el y meti su pene entre mis piernas parándome de puntitas. Mientras tenia su pene erecto entre mis piernas, con mis brazos comencé a tallar su espalda, como abrazandolo. El me tomo de la cintura y comenzó a mover su cadera como si me cogiera, masturbándose con mis piernas que apretaban su miembro entre ellas. El comenzó a gemir y me dijo que le gustaba que usara las medias y frotármelo asi. Siguio un rato y pensé que se iba a venir. Pero de pronto se detuvo, me vio al rostro y me dijo “Si me quedas algo chaparrita hasta te pusiste de puntitas. Pero no te preocupes, cuando te compre tus zapatitos serán de tacon alto para que no tengas que pararte asi. Que te parece si me la mamas” Yo no dije mas y me hinque frente a el y comencé a mamarsela. La tenia algo grande y mas que nada gruesa. Mientras se la chupaba, escuche la voz de Silvia que nos observaba. Estaba sentada en la taza del baño asomandose por la cortina hacia la regadera. No supe en que momento entro ni cuanto tiempo llevaba ahí, no le di importancia y segui mamando la verga de su marido. Mientras se la mamaba el me pidió que me quedara quieta y que abriera la boca para follarmela. Asi le hice y el me tomaba de la cabeza y me la metia por la boca como si me cogiera. Lo hacia muy rápido y entraba hasta mi garganta. Despues la metia hasta dentro y me la dejaba ahí sentía como estaba hasta mi garganta y me incomodaba para respirar, ya antes me habían metido vergas asi, y me entraban mas lejos. Sin embargo disfrutaba que lo hiciera. De pronto Silvia saco una cubeta pequeña y la lleno de agua con la misma con la que nos bañábamos. Y mientras su marido metia su pene hasta mi garganta, ella comenzó a tirar lentamente el agua sobre mi rostro, el agua que me caia no me dejaba respirar por la nariz y en la boca tenia el miembro ensartado. La primera vez lo soporte sin problemas, pero la segunda fue mas larga y en mi afán por respirar trague algo del agua y comencé a toser sacándome rápidamente el miembro de la boca. Ambos se rieron al ver mi reacción. Me pidieron repetirla mas veces y asi le hicimos, para ver cuanto aguantaba la respiración. A pesar de que me ahogaba debo decir que ese jueguito me excitaba. Habia momentos en los que el marido de Silvia era el que echaba el agua mientras yo solita me metia todo lo que podía su pene en la boca y Silvia me nalgueaba fuertemente. Creo que los 3 estabamos muy excitados en ese momento. No paso mucho y Silvia se salió del baño. Su marido cerro la regadera tomo la toalla y se fue, yo me quede ahí en la regadera toda mojada. Silvia entro un momento después con la toalla que me había prestado cuando llegamos de la calle, y me pidió que me desnudara. Me quite la ropa mojada, me seque. Y después de eso Silvia me llevo a la sala, ahí tenia el babydoll que antes me había puesto junto con las pantimedias que me había mostrado antes. Ahí en la sala, me maquillo, para después ayudarme a vestirme rápido porque su marido esperaba en el cuarto. Ambas nos apuramos porque sabíamos que no podíamos dejarlo esperando mucho tiempo.
“te imaginabas asi el dia hoy en la tarde que te vi?” me pregunto.
“no “ le respondi “debo decir que me la estoy pasando muy bien, es divertido cuando conoces gente con la que puedo compartir mis gustos y que no me vean raro.”
“Pues no debes de ser penosa, recuerda que la gente es abierta pero tienes que ser sincera con ellos. Yo si quería tener sexo contigo cuando te vi, sinceramente esperaba que me lo hicieras como chico, pero al verte tan femenina con tus medias no pude evitar probarte como nena.”
Despues de nuestra corta platica, pasamos al cuarto las dos. En la cama estaba el marido de Silvia el cual nos vio entrar y sonrio.
“te ves hasta buena condenada” me dijo “la verdad si pareces vieja y eso que traes el pelo corto con una peluca quedarías mejor. Lo pondré en la lista de cosas que te ayudaremos a conseguir”
Yo sonreí y me recosté con el. “quieres que te bese?” le pregunte. Me dijo que no, que no le gustaba la idea de besar a un hombre aun asi pareciera mujer. Asi que sin que me dijera mas, me baje y comencé a mamarsela otra vez. El me tomo de la cabeza de nuevo y me cogió la boca. Silvia mientras estaba en una silla masturbándose.
El me daba mucho por la boca, no se por cuanto tiempo estuvimos asi, pero cambiábamos de posición, de repente me recostaba en la cama con unas almohadas levantando mi cabeza y se hincaba frente a mi y me la metia. Luego me recostó a la orilla de la cama con mi cabeza colgando y el se paro en el piso para metérmela por la boca. Asi era como me entraba mas. Cambiamos a varias posiciones. En muchas mientras el pasaba el tiempo dándome cogidas por la boca, Silvia me acariciaba, ya fueran las piernas, o los pies incluso sentía como me besaba la entre pierna sobre las medias mientras su marido me cogía la boca.
Despues de todo eso, el me pidió que me pusiera en cuatro, asi que me puse y me bajo las medias y el calzon que silvia me había dado. Y de inmediato comenzo a metérmela. El único lubricante que teníamos era la saliva que le había dejado en el pene al mamarsela. Entraba bien cuando me la metia. Se sentía muy rico pero no paso mucho antes de que la saliva se secara y hubiera mucha friccion para poder seguir, asi que sacaron vaselina, se unto un poco en el pene y me la volvió a meter, asi continuamos. Me daba unas buenas arremetidas mientras Silvia en la silla se retorcía del placer que se daba a si misma. Pasado un momento se paso a la cama con nosotros y se monto en mi que estaba en 4. Y comenzó a nalguearme mientras su marido me cogía.
“Bien mi amor, cógetela toda, hazla mujer. Tratala duro ella puede soportar mas que una chica” decía Silvia como poseída por el placer.
Luego me voltearon boca arriba, Silvia se hinco sobre mi rostro, dejando su vagina sobre mi cara mientras con sus brazos me tomo de las piernas y me las movia hacia mi cabeza. Mientras su marido coloco una almohada debajo de mi pelvis para ayudar a levantar mi cadera, y me comenzó a coger de nuevo. Me la metia por el culo fuertemente mientras yo estaba con los pies al aire sostenidos por Silvia quien me veía a la cara y decía:
“ah mira las caras que haces cuando te entra, puedo ver como entra y sale de ti por tu rostro, haces muequitas de dolor cuando entra y de alivio cuando sale. La tiene gruesecita por eso se siente asi.”
Yo la veía no sentía hacer muecas como ella decía, pero al fin que yo no me estaba viendo a mi misma. Ya que tenia cerca su vagina, comencé a mamarsela. Ella empezó a gemir y de pronto me empezó a frotar su vagina por mi rostro. Debo decir que como era madura, no se depilaba asi que la tenia muy peludita, nunca había mamado una vagina asi. Pasamos un buen rato de placer los 3 entre mamadas y arremetidas de pene. No me podía mover mucho, pero lo disfrutaba. Luego el se canso y pidió acostarse y que lo cabalgara. Y asi lo hice me monte sobre de su pene que de esa forma me entraba aun mas y Silvia nos veía, se paro atrás de mi y levantaba el babydoll para ver como me entraba por el ano. De pronto entre mis sentones que me daba sobre el pene el comenzó a gemir muy fuerte, Silvia me tomo del brazo y me llevo con ella al piso donde rápidamente nos hincamos, no necesitaba muchas indicaciones para saber que íbamos a recibir la leche de su marido. Asi que nos hincamos en el piso el se levanto de la cama rápidamente y comenzó a jalarse el miembro frente a nuestros rostros. Para sorpresa mia, Silvia solamente me tomo de la cabeza y su marido solo se vino sobre de mi, pensé que se vendría en ambas. Al terminar su marido, sobo su pene contra mi rostro para limpiarse las babitas que le quedaron. Parte de su semen cayo cerca de uno de mis ojos y comenzó a arderme mucho, Silvia me ayudo a limpiarme con sus dedos, pero jalaba el semen hacia mi boca.
“deberías de comertelo, al final yo me quede con el tuyo dentro de mi cuando me lo hiciste, lo menos que puedes hacer, es quedarte tu con el de mi marido.” Me dijo mientras con sus dedos tomaba el semen embarrado en mi rostro y lo llevaba a mi boca. Yo no quería comérmelo en si, pero entre que estaba recién cogida y no podía ver bien, no me sentía en posición para negarme.
Despues de que mi rostro por fin quedo limpio, pase al baño a mojarme con un poco de agua la cara. No cerre la puerte mientras hice eso y el marido de Silvia desde la sala le dijo que me bañara para limpiarme del sexo si eso quería. Asi que me tome un baño rápido, al salir, Sali con la toalla en la cintura desnuda…

Hasta aqui la segunda parte de este relato, pronto subire la tercera y ultima parte. Agradezco como siempre que me lean y sobr etodo sus comentarios.

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Me compraron la virginidad II

Mi nombre de tras es Lola, en mi relato anterior les describí mis medidas vale decir que tengo una buena cola unas nalgonas y una cinturita de avispa.
Después de haber estado con Terry cada vez que iba a la tienda ha vía un gay que me miraba con cierto celo y me tiraba habladas diciendo hay niñas que ya se creen todas unas putas pero no me llegan ni a las nalga,
En el relato anterior Terry me dijo que nos veríamos a fin de mes y a si lo asimos el me llevo otra ves a la casa de la playa donde me esperaba una sorpresa al entrar el me dijo ve a bañarte y luego en la recama ra hay ropa quiero que te vistas, me puse recontento perdón re contenta porque me gusta la ropa de mujer mucho antes de irme abañar le conte a Terry de el muchacho gay que me molestaba el me dijo a ese ni le agás caso no pudo conmigo solo se trago la mitad y salió corriendo, encabrio tu si eres una buena puta rica eres mejor que cualquier mujer eso me iso sentir orgullosa y me fui abañar contento, como no tengo muchos vellos a mis 18 años no hay necesidad de rasurarme me seque y me fui a la recamara.
Mi sorpresa fue que había una carta en la cama de que detallaba como debía vestirme primero medijo ponte la blusa la cual era una blanca de botones al frente, después ponte la mini falda escolar a cuadros la cual parama era una micro falda cuando mella puse se me dejaban ver casi las nalga después ponte las botas negras la cuales eran de tacón de aguja de 15 cm y me llegaban casi a la mitad del muslo después un liguero rojo por ultimo échate bastante lubricante en el culo puta , hace lo hice y al mirarme al espejo era otra una colegiala de pelo corto muy rica no lo podía creer.
De repente escucho que la puerta se abre detrás de mi y era Terry completamente desnudo con su palo bien durísimo se le saltaban las venir y la gran cabeza roja y medase que si ya estaba lista a lo cual le respondí que si medijo ya temes el culo lubricado dije si con un poco de pena y de repente Terry dice ya papa ya esta lista la puta y de repente se para un señor en la puerta de unos 55 años completamente desnudo el era blanco de buenpareser remiraba que hacia mucho ejercicio porque tenia unos bíceps grandísimos y una polla inmensa era un fenómeno de la naturaleza era un poco mas larga que la de Terry con una cabeza del mismo tamaño pero era mas gorda la de Terry es de unos 30 cm de largo y 10 de ancho la de el era unos 32 de largo y unos 13 de ancho pero a la mitad se ensancha mas de 15 cm hasta la base el dijo yo soy Leonel ya sebes de donde saco Terry lo dotado si Leonel dije pero de donde socoló moreno eso no importa dijo Terry hoy tebanos a gozar.
Y se sentó en el borde de la cama y me dijo chúpamele Berga puta a lo cual obedecí de in media tú me puse de rodillas y se la comencé a chupar y su padre solo miraba como yo le lengüeteaba toda la cabeza de la Berga a Terry y el trataba de que me entrara en la boca y yo no podía Leonel dijo Terry me mentiste no es una verdadera putas mejor me voy y cuando consigas una vengo al escuchar esto Terry dijo Tebas a dejar lola y yo abrí la boca lo mas que pude y metra que todo lo que pude el pene de Terry lo tenia hasta la garganta Terry meciendo a coger porra boca retomo de la cabeza y empezó a moverse de adelante para tras rápidamente yo tenia arcadas y no pude mas y vomite el vomito me salía por la nariz y la orilla de mi boca Terry al ver esto me la saco y pregunto estas bien, el padre dijo hace esta mejor yo pensé que se enojarían pero al contrario se rieron Leonel dijo no nos importa que vomites es normal cundo una puta traga tanta Berga ya hemos echo que putas mujeres se vomiten, se caqui y salgan corriendo sabemos queras un putito nuevo pero lo que nos interesa es tu carácter de puta insaciable.
Después el medio su palo para que ludiera unas mamadas lo hacia como podía y ellos solo reían y gozaban luego Terry se coloco detrás de mi y me empezó a enterar aquella serpiente pitón que tenia como pene yo sentía como cm a cm entraba y se alojaba en mi ano y recto sentía como rosaba las paredes del recto y ano solo gemía pero ya no medo lio como la primera ves después de un rato despacio en peso con sufre netico bombeo rápido y profundo era riquísimo me sentía en la gloria un caramelo de chocolate en el ano y otro de leche grandísimo en la boca, pese que Terry acabaría por la forma que medaba tandero ya no podía mamar la de su padre y pujaba heavy despacio y Leonel decía aguanta, que teguas relájate y disfruta después Terry me la saco de golpe y su papa medio date buena y siéntate en la mía como el estaba en el borde de la cama obedecí me senté en la de el me centro hasta la mitad pero la otra mitad mas gruesa no me pasaba el empujo hacia arriba para meterme mas a automática mente me levanto y no me entro el dijo paraqué otra que se cree puta pero para mi la única verdadera mujer fue la mama de Terry que se la trago toda y se rio tu nunca serás una mujer de verdad al escuchar esto sentí que algo en mi cobro valor respire profundo me la fui si cando asta la pus tal des pues levante los pies y me deje caer sin freí no alguno savia que solo hace me entraría toda y hace fue sentí como mi argolla se abrió al máximo y un grito salió de mi garganta haaaaaaaaaiiiiyyyy, Leonel me agarro fuerte y me presiono contra el para que no me moviera o me quitara por un momento sentí que perdería el conocimiento sentía mi culo palpitar y sentía como ese pito me dejaba el ano y recto liso era algo increíble dolía mucho pero se sentía que tenia asta el estomago el me empezó a inclinar hacia a delante asta quedar yo en cuatro y el atrás de mi de perrito me empezó adrar con fuerza sentía la grada de su pene cuando mella sacaba por completo y después mella metía lo estaba gozando porque el rosaba mi puntaje con el dobles de su bellota y con la de la mitad de supone cuando se ensancha lo masajeaba demolí pero era engrille me ISO acabar y sin tocarme el pene después me lo saco de golpe y cuando lo ISO sentí que me jalaba el ano y todo lo que tenia en el como yo era nuevo no savia que eran los enemas y no me limpie el interior y me saco las heces fecales y ellos se rieron Terry se subió a la cama y dijo ben cabálgame no podía moverme por lo destrozada de culo que me avía dado su padre el cual me levanto del piso como si fuer un muñeco y me tiro junto a Terry el cual me acomodo par que lo cabalgar lo cual ice el acabo de in mediato después el papa solo me levanto un poco el culo y mella volvió a meter sin piedad al acaba me lasco de golpe y los chorros de semen salían de mi culo des pues nos bañamos y nos fuimos a dar mar a la otra recamara un ratito después me siguieron dado en el culo y en la boca toda la noche asta el amanecer basta decir que me caqui otras 2 ves en la una en la de Terry y la otra en la de su padre y vomite unas tres la Berga de Terry al día siguiente ya no aguantaba el culo y si quiera a caminar gracias al cielo que no me la intentaron meter para ayer un doblete anal porque mema tan.

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