Crónicas cornudas IV Rocío y el consolador

Infidelidad, Anal, Dominación (BDSM). Lo que había hecho con Esteban me abrió las puertas a un mundo lleno de posibilidades para sentirme bien, me sentía digamos…liberada, algo se había despertado en mi y necesitaba satisfacerlo, y de nuevo volví a llamar a Esteban Read more

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Para ti la gorda

Esta historia me pasó hace un par de meses pero hoy me he encontrado con la chica.

Todo comenzó una noche en una discoteca, Sevilla Rock, estaba con mi amigo Ronaldo a la caza de alguna chica cuando vimos a una pibón de los quítate el sombrero. Era rubia con el pelo cardado que se notaba a leguas al igual que sus extensiones con más pintura que el tapón de la fanta. 1,70 m, no más de 60 kilos , con una buena delantera que  lucía en su apretado vestido negro con gusto ante la mirada de todos los varones de la discoteca., unos tacones negros, que necesitaba una escalera para subirse y bajarse, lo que le hacía unas piernas muy delgadas y a su lado una chica morena con el pelo recogido en una coleta  una camisa de los simpsons y unos vaqueros celestes, 1,80 m unos 80 kilos. Ronaldo al igual que todos los tíos empezó a intentar bailar con ella, mientras que ella bailaba con todos los buitres de la discoteca su amiga estaba a su lado sujetando el abrigo. Me acerqué a ella viéndola que lo pasaba mal, su amiga de diva insinuándose a todos mientras que ella estaba allí de perchero.

No sabía que habían puesto el perchero aquí.- Le dije con tono jocoso.

Es que mi amiga…- respondió ella.

Ven y dejáis vuestros abrigos en el guardarropa.-

Vale.- haciendo señas a su amiga la acompañé al guarda muebles, la amiga le hizo una señal que estaba su copa vacía.

Una vez en el guarda abrigo la volví a acercar,

Por fin respiras con el calor que hace y tu con el abrigo.- le dije.- ¿ te puedo invitar a una copa?

Vale.

Simón.

Vero.

Estuvimos tomándonos una copas mientras que su amiga bailaba con las mitad de los tíos de la discoteca. Al rato vino la amiga totalmente acalorada.

Tía ¿donde te metes?.- dijo secándose el sudor con un klinex.

Rebeca, este es Simón, Simón, Rebeca.- Dijo Vero.

Encantado.- fui a darle dos besos pero ella me puso la mano y seguía secándose el calor.

¿ te puedo invitar a una copa?

Un gin tonic, por favor.- respondió

alguna marcha de Ginebra.- le pregunté

Me da igual la que sea.- respondió.

Los tíos de la pista de baile que la habían seguido con la mirada al verla acompañada por mi perdieron el interés, Ronaldo sin embargo que me vio se acercó saludó a las dos chicas las cuales le presenté. Estuvimos pagando copas y hablando con ellas, Ronaldo cada vez se acercaba más a Rebeca y yo mientras conversaba con Vero.

Creo que estoy muy pedo.- Dijo Rebeca.

¿Si quieres nos vamos a otro sitio?.- Respondió Ronaldo.- Conozco un local que acaban de abrir que es la mar de tranquilo.

Vale.- Respondió Rebeca.- ¿Tenéis coche?.

Sí.-  respondí.

Bueno vamos al aseo y nos vemos en la puerta.- Dijo rebeca.

De camino al coche me dijo Ronaldo “ para ti la fea”, algo que me quedé en blanco ya que él no era precisamente un adonis .

Cuando llegaron las chicas nos fuimos a “ Caipiriña” un local que está en un pueblo a 5 kilómetros de Sevilla Rock. En el local nos pusimos cerca de la chimenea en un sofá que había. No nos habíamos tomado la segunda copa de Mojito cuando Rebeca y Ronaldo empezaron a liarse, Yo miraba a Vero y Vero a mi. Ronaldo intentaba tocarle los pechos pero ella no se dejaba diciendo “ aquí, no” . Ronaldo desistió de tocarle los pechos y se medio incorporó.

Que tal si nos vamos a mi casa a terminar esta fiesta.- Rebeca mientras se medio colocaba los pechos asintió con la cabeza.

Por mi no hay problema.

Por mi tampoco.

Pagamos la cuenta y fuimos a casa de Ronaldo el cual vivía con su padres los cuales se habían ido de fin de semana a esquiar a la nieve.

Nada más entrar Ronaldo se llevó a Rebeca a la habitación de sus padres mientras que Vero y yo nos quedamos en el salón.

Estando yo de pie Vero se acercó a mí y empezó a tocarme la entrepierna buscando mi polla, me aparté un poco pero luego me acerqué para notar su mano. Comencé a besarla y ella a besarme a mi, luego comencé a quitarle la ropa. Empecé por su camiseta, mostrando los grandes pechos caídos que tenía, ella se los tapaba pero yo le quité la mano y tome no en mis manos y comencé a besarlo, luego tomé el otro y también lo besé, mientras besaba el otro pecho le quité los corchetes del sujetador y desplazandolo se lo quité. Volvió a taparse los pechos. Yo la miré a los ojos y me quité mi camiseta mostrándole que también tenía mis michelines todos por la cerveza.

La volvía a besar haciendo que se tumbara en el suelo del salón, luego le quité el vaquero y las bragas dejando su moreno y tierno chocho a la vista. Me desabroche el cinturón y luego saqué mi polla para su deleite. Ella se incorporó y comenzó a tocarme la polla y luego comenzó a lamerla, tras ello se la metio en la boca empezando una mamada exquisita, Vero se metía la polla hasta más adentro luego la sacaba, era como ver el truco del tragasables.

Una vez  humedecida la llevé hasta una habitación y la tumbé en la cama y abriendo las piernas se la comencé a meter. Ella era virgen, así que poco a poco comencé  a meterle la polla poco a poco metiendo cada vez más carne, ella gemía de placer, o al menos eso me daba la impresion, luego continue follandomela una y otra vez, ella gritaba y contenía la respiración con cada embestida, finalmente por la excitación acabé corriéndome, con la delicadeza de sacarla de su coño antes de correrme pero con la mala fortuna que todo cayó en el suelo del salón de la casa de los padres de Ronaldo.

Los dos nos fuimos a una habitación donde volvimos a follar una vez más.

A la mañana siguiente aparecieron Rebeca y Ronaldo, Rebeca con la misma ropa de la noche anterior pero muy demacrada, nos fuimos a desayunar a un bar y luego las dejamos en sus casas, una vez dejadas me dijo Ronaldo.

Menuda estrecha  me ha tenido toda la noche comiéndole el coño y cuando le he dicho comerme la polla nada de nada, y de follar ni hablamos, Menuda estrecha.

Yo no dije nada. Hoy me he encontrado a Vero no ha perdido ni un solo kilo y se ve bien, tiene dos hijos y un marido encantador cuando me despedí de ella me dio las gracias, no se porque la desvirgué o porque le hice amarse a sí misma

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la amiga de mi hija

Un autentico diamante sin pulir

El relato de mis vacaciones en familia en un pueblo de playa, y lo que pasó con la amiga de mi hija

Hola amigos este es un relato muy especial. Verán este verano decidí tomarme unas vacaciones en una alejada playa de Miami, llamada Samerson beach un lugar poco concurrido, pero muy tranquilo, la familia entera estaba muy entusiasmada menos mi hija Rosario quien sostenía que se aburriría por la falta de gente en el lugar, no dudé y le sugerí que invitase a una amiga y eso la entusiasmó mucho a punto tal que inmediatamente se decidió por proponerle la invitación a Sara una chica judía que conoce desde la primaria. Sara aceptó entusiasmada así que charlé con sus padres los que no tuvieron inconveniente en dejarla venir.

El día de la partida fue el viernes y salimos todos en mi BMW, Rosario, Sara y Anthony de 3 años iban en el asiento trasero. Es curioso, pero ya al pasar a buscar a Sara noté en ella algo particular, es decir, no era la Sara que había visto hace un tiempo estaba más rellena, será el estirón pensé entre mí. Durante el viaje los observaba por el retrovisor e inconscientemente mis ojos siempre miraban a Sara algo en ella me atraía, tenía una remera celeste algo ajustada y se denotaban lindos senos debajo. Me dije entre mí qué estás mirando Raúl. Así que mis ojos se fijaron en el camino. Por fin después de 4 horas de manejo llegamos a la casa de la playa, todos estábamos muy contentos, los niños bajaron corriendo y echaron un vistazo al lugar mi esposa Demy me abrazó y me susurró al oído: ¡mmmmm como te cogeré mi amor! Yo le respondí con un beso con una lengua muy sutil.

Nos instalamos cada cual en su cuarto, nosotros en la alcoba matrimonial, mientras que Rosario Sara y Anthony en la alcoba de arriba que daba a la playa, que alegría teníamos todos, fue un día increíble, todos disfrutamos del lugar, estábamos exhaustos, al llegar la noche nos fuimos a dormir muy cansados. Esa noche Demy y yo hicimos el amor muy rico tanto que Demy de la alegría me dijo

– Raúl quiero ponerme contra la ventana y mientras contemplo el mar y el horizonte quiero sentir tu verga en mi culo y así lo hicimos, es raro porque desde la preparatoria que no lo hacíamos por detrás, unté su cola con crema para el pelo y muy despacio la penetré, creo que Demy sentía la necesidad de conjugar el placer del paisaje con el dolor y la excitación de sentirse penetrada por detrás, acabe como nunca, tanto que grité de placer. Saqué mi verga tan fuerte de su ano que. Ella gritó de dolor y salió corriendo a defecar.

Los días transcurrían y cada día me sorprendía más al ver lo bien formada que estaba Sara, cada vez que salía de el agua tenía muy buenos senos y toda su carne estaba firme, no podía dejar de mirarla y de imaginarme como sería todo eso al desnudo. Ese día por la noche debí salir de la habitación y de casualidad no fui escuchado quizás porque estaba descalzo y al acercarme a la habitación de mi hija noté que Anthony estaba en el baño mientras que Rosario y Sara en la habitación hablando, pensé en hacerme escuchar, pero la conversación me obligó a seguir en esa clandestinidad. Sara le contaba a Rosario que tenía un novio un año menor que ella que la manoseaba y la obligaba a tocarle el pene, que temía ser vista por sus padres, pero que quedaba excitada y al irse él ella se metía al baño y se fregaba con el jabón y eso la calmaba. El escuchar ese relato me excitó muchísimo, pero lo raro es que no quería hacerle el amor a mi esposa, solo bajé, me encerré en el baño y me masturbé pensando en Sara pasándose el jabón.

Ya hacia seis día que estábamos y Sara sentía mucha confianza se había integrado muy bien y sonreía a cada rato por cualquier cosa que escuchaba. La cuestión es que las provisiones se agotaron y mi esposa salió rumbo al pueblo para traer lo necesario, solo quedamos Rosario Sara y yo, pues Anthony acompañó a su mamá.

Ya promediaba la tarde los niños en la playa y yo en la casa sentado en la cocina leyendo el diario, al levantar la vista pude ver que Sara venía a la casa sola, mientras el resto seguía en la playa, entró me miró y con mucha confianza me dijo: ¡muero de sed! Estaba en bikini y descalza sus pies aún con arena pegada y su piel roja de estar al sol. ¡Bebe algo! le contesté. Pero en realidad me puse muy nervioso, miles de imágenes pasaron por mi mente. La vi allí frente al refrigerador bebiendo jugo de naranja y me acerqué, no sabía que hacer así que le pedí un poco, acerqué mi mano con un vaso en ella y a propósito le rocé los senos, ella no dijo nada así que volví a hacerlo y ella solo miraba el vaso, no lo dudé, le arrojé un poco del jugo frío en medio de sus tetas y vi como al estremecerse se marcaron sus pezones. Reímos y sin pensarlo la abracé muy suave y la estreché contra mí, sentí su aprobación así que sin quitar la mirada de la ventana por las dudas le toqué la cola y muy despacio metí mi mano por debajo del bikini.

Ella seguía callada traté de besarla, pero si bien no corrió la carita no movió sus labios, yo no me detuve besé sus tetas por encima del brassier y un rico sabor salado del agua quedó en mis labios, le dije Sara quiero verte desnudita ve arriba al baño y me obedeció era increíble ver esa carne sucia de arena y sal moviéndose, imaginando todo lo que podría hacer con ella. En el baño ella me mira y me dijo tengo miedo. No temas amor… está todo bien… la besé y desnudé casi salvajemente, ella seguía inmóvil, trémula sin decir nada, solo algún gemido suave de vez en cuando… estaba desnuda y yo sentado al borde de la bañera contemplando y tocando sus pechos, estaban duros, blancos en contraste con su piel enrojecida por el sol, sus areolas rosadas bien formadas, su cola era tal cual la imaginé blanca con un triángulo dibujado por el sol y su vagina cavada y muy cerradita mmmmmm.

Que placer le toqué la conchita y le dije

– ¿te gusta verdad?

Y ella solo dijo

– me hace sentir cosas en la panza.

Me paré y quité mi short de baño, no supo que hacer, solo me la agarró y me dijo

– se siente bien, como la de mi novio.

Chupé sus tetas con locura y pasión, ella comenzó a mojarse de la excitación, la fui llevando con mis brazos hasta el lavabo, me senté y traté de subirla con suavidad, puse mi cabeza en su vagina y le dije siéntate despacio déjala que entre, pero al pasar la cabeza se levantó con un gritito corto y exclamo: ¡me dolió! No soporté y la senté con fuerza, que joder, no permitiré que otro la desvirgue, tapé su boca y la obligué a moverse, ella agarraba su panza, mi pija estaba toda dentro hasta que solté su boca, ella lloraba, pero no me importó pues acabé bien dentro de ella, mientras metía mi dedo en su culito estremecido ¡que maravilla nena! le dije… Dejé que se incorpore había, quedado exhausto, ella rápidamente se vistió y me dijo: me dolió y me sangra, salió rápido para la playa.

Lo raro es que mi temor por ser delatado se desvaneció cuando al pasar los días Sara seguía sonriendo y jugando con todos como si nada, por supuesto no la volví a tocar, pero ella no me miraba con temor, por suerte no quedó embarazada pues eso me daba temor. Aún hoy viene a casa y me saluda como si nada, creo que más adelante le pegaré otra embestida.

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Mi historia empezó con 18

Hola mi nombre es Daniela soy de Chile y tengo 20 años descubrí esta página de relatos y me decidí a contar algunas cosas que me han pasado estas historia son reales y las escribo por que descubrí que me excitan mucho. Les pido disculpas por la forma de escribir ya que es la primera vez que lo hago, ojalá les guste.

Primero voy a describirme para que se hagan una idea de cómo soy: Soy de tez blanca pelo castaño liso ojos cafés mido 168 aproximadamente 60 kilos. Y mi cuerpo está bien formado tengo senos pequeños, pero duritos, pero un potito paradito redondo y de un porte que los hombres siempre me piropean o recibo alguna caricia ya sea en la micro o en el metro, cuando van llenos tengo que reconocer que desde joven me gustaba ser tocada en la micro o se ponían detrás de mi y me ponían algún miembro justo en la rayita de mi potito, sentía cosas ricas en mi cuerpo lo que me llevaba a masturbarme en mi pieza,  me gustaba mucho el sexo, siempre pensaba en penes hombres y como sería hacerlo, tenía una amiga que eran igual que yo y comentábamos de todo esto y nos excitábamos, así transcurría mi vida cuando conocí a Rubén, un tipo mayor que yo que me enseñó todo acerca de sexo yo tenía 18 años y él 28 a mi me pareció lindo cuando lo conocí, fue un día en la micro cuando iba a clases que me hablo.

– Hola, me dijo

– Hola, bien y tú?

– Cómo te llamas? Daniela ¿y tú?

– Rubén. Así nos fuimos conversando todo el camino

Era moreno de 170 aproximadamente, cuerpo formadito pelo corto un mino rico como se dice acá. Mis padres trabajaban todo el día así que estaba sola casi todo el tiempo. Con Rubén nos hicimos buenos amigos, él iba para mi casa escuchábamos música, nos reíamos, lo pasábamos bien, un día estábamos en mi pieza o dormitorio y comenzó a hacerme cariño por la espalda, mientras conversábamos me preguntó si había estado con un hombre antes yo le dije que solo me habían tocado y besado, nunca me habían penetrado  que sientes cuando te tocan, se siente rico le dije yo, ¿dónde te han tocado?, me dijo lo más que me han tocado es el poto y me reí, es que lo tienes muy rico, te gusta le dije, si amor me dijo, como quisiera tocártelo, le tomé la mano y me recorrí mi poto con su mano, que rico me dijo.

Se acercó a mi y me besó mientras me tocaba las nalgas sus besos eran apasionados y me seguía tocando ahora bajo mi faldita, sobre mi calzón que delicia era, estaba caliente me preguntó si quería ver su pene, nunca he visto uno de verdad, se bajó el buzo y me mostró su verga era grande gorda con la cabeza roja me hizo tocárselo y moverlo me sentía como una putita, rogué, por favor métemelo, quiero sentirlo.

Me la puso en la entrada de mi chorito y me la empezó a meter, me dolía mucho, pero no me importaba entraba despacio, sentía su pedazo de carne dentro de mi era como que me quemaba, pero sentía placer, después de un mete saca me puso en 4 patas y me la metió desde atrás ahora lo sentía mejor yo lo miraba y me embestía despacio, pero profundo, yo le ofrecía mi potito para que me hiciera mujer.

Luego me empezó a culear fuerte podía sentir sus bolas en mi poto, yo gemía como loca sabía que ahora no iba a parar de tener sexo, en eso apuró sus culeadas y me tiró toda su leche en mi espalda, sentí un líquido caliente, nunca había visto tanto semen y estaba toda chorreada en mi espalda y me goteaba por mi nalgas. Aaaaaah gemía Rubén, que delicia Dani eres una putita Quiero culearte todos los días Quiero tu pico siempre amor. Se despidió, por que luego llegaba mamá y si nos pillaba hubiera sido terrible.

Le conté a mi amiga Cathy no lo podía creer, quería todos los detalles le conté y quedó caliente, ahí hicimos algo, pero después les cuento. Yo antes del relato era una virgen cachonda, ahora, al final me despido como una mujer que descubrió lo rico que es el sexo y gozarlo sin prohibiciones.

Ojalá les guste, envíenme sus comentarios.

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De compras con mi hermana

Era el ultimo día de clases en la universidad, mis amigos y yo, habíamos decidido ir a celebrar el termino de las mismas, en el pueblo había una cantina, un bar y un antro, pero como éramos menores de edad no podíamos entrar a ninguno de ellos, así que, sobornamos al Pedro, que era el encargado de la cantina, ya que era la que no visitaban las autoridades.

Ya en la cantina, Pedro nos coloco en una mesa al finas del salón y nos dijo que si venían las autoridades, saliéramos por una puerta trasera que tenia y colindaba con su casa, las cervezas llegaban y los cartones se llenaban de las botellas vacías.

Al paso de la tarde noche, nos disponíamos a salir de la cantina, Joel (amigo de la escuela) y yo, salimos abrazados, ya que nos íbamos de lado a lado por la borrachera, él me comento que se la había pasado de maravilla con la banda de la escuela y que me acompañaría hasta mi casa, tocamos la puerta y salió Lucia (mi hermana), empezó a regañarme por la condición en que estaba, le dije que no era un niño y que dejara de molestar, se metió enojada y me quede riendo con mi amigo Joel, ya cuando se despedía me dijo, Arturo, tu hermana esta mas que buena, ya esta bastante grandecita y se ve que tiene buenas tetas, ¿nunca se las has visto?, en el momento le conteste que no y me eche a reír.

Ya en mi cuarto, después de haber vomitado y bañado, me puse a pensar en lo que me dijo mi amigo Joel en relación a mi Lucia, nunca la había visto con pensamiento morboso, solo la veía como una hermana fastidiosa, caí en cuenta de que no le observaba el cuerpo, que simplemente pasaba desapercibida para mi.

Los días pasaron y empecé a ver a Lucia de otra manera, me di cuenta de que Joel tenia razón, tenia buenas tetas y no solo eso, tenia buen culo, sabroso y paradito, Lucia era una chica de 18 años, morena clara, de cabello negro, ojos cafés obscuros, delgada y muy deportista, le gustaba mucho ir al gym, al igual que a mi mamá Andrea.

Un día Lucia planeo con mi mamá ir de compras, ellas quería comprar ropa para el Gym, (leggins, playeras, etc…) pero a mi papá Lucas, lo invitaron a una comida por lo que mi mama tendría que acompañar a mi papá, Lucia se puso triste por la noticia, al ver como estaba, mi mama comenta, bueno Lucia, no te pongas así, iremos otro día o te puede acompañar tu hermano, al cabo que el ya tiene permiso de conducir , a Lucia no le agrado la idea, pero como ya estaba emocionada por comprar, acepto.

Entramos a varias tiendas y no se desidia a comprar algo, yo me estaba aburriendo de ir de una tienda a otra, de repente entramos a una y había vendedora bastante buena, de hecho traía unos leggins que se le ajustaban muy bien, me la quede viendo y mi hermana me dijo

– Se te van a salir los ojos,

a lo que yo le respondí,

– es que se le ven muy bien los leggins a ella.

Mi hermana me miró y me dijó,

– pues por que no me los has visto a mí, se puso a buscar varios modelos, mientras yo seguí viendo a esa chica.

En una pasada de mi hermana, me da un empujón y me dijo.

– ya bájale no, te pasas.

En mi mente que ya estaba más que loca, pasó un pensamiento hacia ella y le comenté:

–  pues si quieres que ya no la vea, ponte los que vas a comprar y sal a modelármelos.

Ella sonrió pícaramente y se metió al vestidor.

Paso unos minutos y ella salió con el primer leggins puesto y me dijo.

–  ¿como se me ve este modelo?

Me quede con la boca abierta, Lucia estaba mas que buena, buenísima, fue tanto mi cara de asombro que ella se dio cuenta y se hecho a reír

– ya ves que tenía razón, de que la veías a ella por que no me habías visto a mi.

Ella se puso varios modelos y salía para que se los viera, yo estaba encantado de verle como le quedaban y sin darme cuenta, tenía el pene parado, al paso de la modelada, mi hermana me dijo, – Arturo si no es para tanto y me volteó a ver el pene, haciendo referencia que lo tenía parado, me percaté y me dio pena, por lo que me di la vuelta y le dije que escogiera ya, porque nos íbamos a la casa.

Me pase la tarde en mi cuarto masturbándome varias veces, tenía la imagen de mi hermana en leggins, con ese culo paradito, de repente tocan la puerta y era Lucia, le dije que si que deseaba y me comento que iba a preparar la cena, que si quería cenar algo, le dije que de lo que ella hiciera me compartiera, al paso de unos minutos me grito desde la cocina, diciendo que ya estaba lista la cena, me puse una playera y un short, pues andaba en ropa interior para masturbarme mas fácilmente. Al llegar a la cocina, me llevé una sorpresa, Lucia estaba con solo una playera larga, blanca y se le transparentaba el bikini que llevaba puesto, por cierto de florecitas.

De inmediato se me paró el pene y me senté para disimular mi erección, mientras ella servía, yo le veo el tremendo culo, de repente mi mirada se perdió y ella me dio un grito, HEY que tanto me ves, yo le dije que nada, que ni que estuviera tan buena como para verla.

Después de la cena, le di las gracias y le dije que me iba a mi habitación a dormir, desde luego que iba a masturbarme en su honor, ella me comentó que tenia que lavar los trastes y que de ahí quería ver una película, me dijo que la acompañaba, ya que nuestros papas regresarían muy tarde, le dije que si, que me avisara cuando terminara de lavar y acomodar los trastes.

Lucia toco la puerta de mi cuarto, justo cuando acababa de terminar de masturbarme, le dije que pasara, seguía solo con la playera blanca, me dijo que si la película la veíamos en el cuarto de nuestros padres, ya que era mas grande y mas cómodo, tenia una cama King Size, le dije que estaba bien, que la fuera poniendo y yo llegaría, cuando ella se dio vuelta, note que ya no traía el bikini de florecitas, traía un calzón cachetero de encaje, lo que me puso a mil, espere a que se me bajara la tremenda erección y fui al cuarto de mis papas a ver la película con ella.

Ella había escogido una película mexicana, entre a la cama, solo en short, sin playera y lleve una pequeña cobija, por si erectaba, me la pondría para taparme, transcurrió la película y pasaron una escena de sexo, mi pene se empezó a levantar y me coloque la cobija, ella miro de reojo y me comentó que no hacia frío, que por que me tapaba, a lo cual respondí que yo si tenía algo de fresco, le dije que por que no iba hacer unas palomitas para comer durante la película, ella le puso pausa y se fue a prepararlas, cuando salió caminando, pude ver su hermoso culo moviendo se un lado a otro.

Seguimos viendo la peli con las palomitas, nuevamente apareció una escena de sexo y esta ves ella me pidió que si podía taparse con la misma cobija por que ya le había dado frio, se metió y como no era grande se pegó a mi, el roze de su pierna con la mía, terminaron de ponerme más loco, mi pene estaba más que erecto, ya no podía disimular, se me ocurrió apagar las luces para que no se notara tanto. En eso, sentí la mano de Lucia acariciando mi pierna, pero ella seguía viendo la tele, como si no pasara nada, las escenas de la película fueron subiendo de tono y note que su respiración se agitaba cada vez más, sus manos ya estaban cerca de mi pene y yo mañosamente me voltee un poco para que la punta de mi pene erecto, le llegara a los dedos, ella cuando sintió la punta de mi pene hizo una pausa con su mano, nos volteamos, haber, ni dijimos alguna palabra, al poco tiempo, volvió con sus caricias y esta vez acariciaba la punta de mi pene, yo comencé a acariciarle los cabellos, pase mis dedos por oreja, cuando realice ese movimiento, Lucia apretó mi pene con fuerzas, volteo su cara buscando la mía y me dijo que la besara, que estaba muy caliente.

Comenzamos a besarnos como locos, mientras ella no soltaba mi pene, lo sostenía fuertemente, como si me lo quisiera arrancar, luego le subí la playera y me di cuenta de que no llevaba brasier, por lo que le empecé a besar los pezones, ella se retorcía de placer cuando hacía eso, luego le agarré las manos, empecé a besarla por todo el cuerpo, del pezón me pasé su panza, a sus entre piernas, a sus rodillas, notaba como tenia la vagina llena de fluidos, su calzón estaba más que mojado, pase mi lengua por su vagina con el calzón puesto, le hice de lado su calzón y pase la lengua por su vagina, estaba llena de fluidos tome un poco con mi lengua y la lleve a su boca, para que los dos compartiéramos sus fluidos, ella se excitó demasiado, nos besábamos y mis dedos dentro de su calzón acariciando su clítoris, de repente tuvo un gran orgasmo, no paraba de moverse, fue un orgasmo largo y fuerte, cuando volvió en si, me besó y ella empezó a chuparme el pene, muy suave, lo llenaba de saliva, hacía movimientos muy ricos, me lamía los huevos, ella me confesó que era virgen y que quería que yo la desvirgara, que estaba muy caliente, le baje el calzón muy suavemente y le comí la vagina, le chupaba el clítoris, metía mi lengua en los labios mayores y menores, de repente subía con sus fluidos en mi boca para besar la de ella y cuando me dijo que estaba por venirse nuevamente, coloque la punta de mi pene y lo metí poco a poco, con lo excitada y el orgasmo, no le dolió mucho, ella me decía que le dolía pero que no me saliera, que me viniera dentro de ella por que quería sentir mi leche, le di unas embestidas y me vine a chorros dentro de su vagina.

Nos quedamos dormidos hasta que escuchamos ruidos en la casa, eran mis padres que habían llegado borrachos, nos fuimos a nuestro cuarto, nos dimos un beso y quedamos en que lo haríamos mas seguido.

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Viajes

Ahora lo recuerdo. Todo empezó hace muchos años cuando era joven. Mi prima Camila y yo jugábamos, inocentemente primero, después ya no, con el sexo. Yo hacía viajes hacia la provincia donde ellos vivían, en su mayoría estos viajes se daban durante las vacaciones de verano, ya que las clases en la capital, donde vivo, son muy fuertes.

En la provincia donde viven mis tíos, el clima es bastante calido y las tardes siempre están llenas de una brisa fresca sumamente excitante. Se vivía el cumpleaños de un tío y la casa se llenó de bulla. La casa de los tíos es de dos pisos, donde los dormitorios se encuentran en el piso superior. Yo regresaba de pasear en bicicleta y me encontré con Camila que regresaba de comprar unas golosinas. Nos quedamos en la puerta mientras dentro se vivía una fiesta, bailaban y bebían. Mi prima y yo nos mirábamos de una forma anhelante, recordando lo que ya había pasado en veranos anteriores desde hacía 3 años. Para matar la angustia, le pedí que me invitara unos dulces:

-¿Me invitas uno? –le pregunté, aunque solo podía pensar en tocarla y poner mi pene entre sus nalgas.
-¡Bah! –me respondió medio sonriente. –si quieres cómprate.

Y se metió dentro de la casa ocultándome sus dulces. Esa sonrisa me develaba algo. Le miré el culo mientras se alejaba. Era redondo. Mi prima había crecido mucho este último año, aunque todavía me daba a la altura de la boca. Ella es guapa de cara y tiene la piel trigueña. De niña había sido un poco gordita. Sus pechos seguían siendo pequeñitos, pero eso no me importaba. Su culo sí, deseaba poner mi pene dentro.

Ingresé a la casa y vi a mis tíos chinos de risa brindando y bailando carnavales. Me sacaron a bailar aunque no sabía ni marcar el paso pero me divertí con ello. Mientras lo hacía, pude ver a Camila sentada en el sillón divertidísima con verme hacer el ridículo.

Terminado el baile, me dirigí a la cocina a tomar un poco de agua, cuando salí, vi a mi prima Camila sonriente acercándose a mí, tenía bajo el brazo una pelota y me invitó a jugar un poco en la vereda de la casa. Accedí de buena gana, pero ni bien empezamos a jugar, los tíos todos salieron también y dijeron que iban a casa de una prima que vivía a diez cuadras de allí para celebrar con ella en su casa y que cuidáramos bien de la casa. Ni bien doblaron la esquina, mi prima me dijo que tenía sed y que iría a beber agua. Yo entré tras ella. La vi alejarse moviendo el culito que me moría por penetrar. Obviamente lo hacía para provocarme aunque no me daba ninguna señal explícita. Habían pasado dos años desde la última vez, ya que el verano pasado no pudimos hacerlo.

Para seguirle con el juego, me senté en el sillón y encendí la tele. Justo estaba empezando la película Space Jam y me puse a verla con una atención falsa pero completa en los movimientos de mi prima. Al costado del mueble donde me encontraba, había una especie de tarima donde ella se sentó a mirar la televisión al igual que yo.

-¿Qué está dando? –me preguntó. Pude sentir el anhelo en su voz comprobado por la respiración algo agitada que tenía.
-No sé. –respondí sumamente excitado por pensar en lo que se venía. Sentía mi pene erectándose.

Eran las cuatro de la tarde aproximadamente. Yo llevaba un polo verde que me quedaba un poco suelto y un short negro de algodón, sumamente suave. Ella tenía puesto un polo blanco y un short azul. Ambos llevábamos sandalias y el calor ya estaba disipándose dejando entrar a la sala un aire fresco sumamente relajante.

La miré de reojo: ella miraba atentamente la tele, aunque yo sabía que fingía y que al igual que yo, se moría de ganar por sentir mi polla en su sexo y su ano. Para probarla le pregunté:

-¿Qué dijo? –refiriéndome a una conversación que acababa de ocurrir en la película.
-¿Ah? –me respondió como despertando de un sueño o de un ensimismamiento.

Al instante, ella se acostó sobre la tarima y seguía mirando la tele. Podía ver sus piernas de soslayo y mi pene ya estaba erecto. La angustia era sofocante, sobre todo por el clima, el ambiente y la casa sola. Entonces me decidí.

-Me duele la espalda. ¿Te puedo cambiar de sitio? –le pedí con la voz más suave y un poco ronca por la excitación.

Me miró. Sus ojos se enfocaron en los míos y pude ver deseo.

-Está bien. –me dijo.

Intercambiamos de sitio. Ella se levantó y yo hice lo mismo pero evité rozarla, esperando que ella haga un movimiento, me acaricié, me agarré del pene como otras veces, pero no pasó nada.

Me acosté en la tarima y ella se sentó en el mueble. Me acomodé la polla con disimulo pegándola en mi vientre y me tendí a lo largo. Supuse que ella desde su posición podría notar el bulto que se formaba entre mis piernas. Pasamos varios minutos en silencio hasta que ella me dijo que no veía bien. Que le cambiara de lugar. Le dije que estaba bien.

Esta vez sí pasó algo. Se apoyó en mi pecho con una mano y yo le agarré los hombros mientras nos cruzamos. La angustia me oprimía el pecho pero más el pene. Lo tenía duro y ansiaba con demasía ponerla en su culo. Al instante de cambiarnos, le pedí regresar a la tarima y me dijo que estaba bien, entonces, me levanté sumamente rápido y me acosté a su lado, de manera que para levantarse ella tenía que pasar sobre mí. Al momento de hacerlo, la tomé de la cintura y se dejó caer sobre mí, puso sus manos alrededor de mi cuello y su hundió su cabeza en mi hombro mientras nos restregamos los sexos con desesperación. Pude sentir la suavidad de su coño encima del short con la dureza de mi pene, con mis manos le agarré el culo como quería. La escuché lanzar unos gemiditos y me alejé de golpe. Se levantó confundida y regresó al sillón en silencio.

En aquel silencio se podía escuchar nuestra acezante respiración que sobrepasaba al volumen de la tele. Entonces, volví a ponerme de pie y le dije que regresaría al sillón. Rápidamente me acerqué a ella y me senté a su lado. Ella se levantó y la tomé de la cintura desde atrás. La jalé hacia mí y se dejó llevar. La senté encima de mis piernas, sentir sus nalgas fue una delicia, sin embargo como mi polla estaba sumamente erecta, esta iba pegada a mi cintura, por ello, levanté un poco a mi prima Camila, quien colaboró, acomodé mi pene y la senté encima. Fue un gozo indescriptible sentir cómo se abría paso entre sus nalgas jugosas a pesar de la fina tela de los shorts que nos cubrían. Empecé a moverla de arriba abajo sin soltarla de la cintura. Sentía como lubricaba mi pene y rozaba suavemente sus nalgas a través de su short. Ella empezó a cabalgarme, se movía sola de arriba abajo, había aprendido el movimiento sumamente rápido, y poco a poco aceleraba el ritmo, saltaba con fuerza y las sensaciones eran cada vez más exquisitas, cada vez más intensas. Su culo estaba siendo abierto por mi pene, a pesar de que no estábamos desnudos. Le agarraba las nalgas y las apretaba un poco instintivamente, ya que no teníamos ninguno de los dos más experiencia que la que estábamos compartiendo.

De pronto, en uno de los movimientos, mi pene se movió y ella quedó sentada sobre mis muslos. Saqué mi pene del short mientras Camila seguía sentada dándome la espalda. Hasta entonces jamás la había visto tan grande y gorda, además de lo dura y lubricada que estaba. Tomé la mano de mi prima y la acerqué hacia mi polla. Lo cogió con fuerza y empezó a correrme una paja. Movía su mano con avidez y parecía estar cerca de eyacular, la lubricación lo hacía más fácil. La apreté con fuerza contra mi cuerpo y metí mi mano dentro de su short. Ella seguía corriéndomela y pude palpar su pubis, su vientre sin vellos aun y puse un dedo entre sus labios vaginales: estaba completamente lubricada. Era una sensación deliciosa. Retiré mi mano y chupé mi dedo. Sabía rico. Entonces, un auto pasó cerca de la casa y nos separamos rápidamente, ella regresó a la tarima y yo me quedé en el sillón.

La respiración me faltaba. Cuando sentimos que el auto se hubo alejado, quería continuar con lo que estábamos haciendo. Había probado el sabor de su vagina y ella tenía en mi mano el sabor de mi pene. Además lo había sentido en su sexo y en su ano y lo disfrutó.

Al parecer, Camila ya no daba ganas de seguir. Por su mirada, parecía asustada, seguramente por el hecho de haber estado cerca de perder la virginidad con su primo, tal vez por haberle tocado la vagina o por comprobar la dimensión de mi pene y compararlo con la de su lindo coñito. Entonces, en la desesperación de no poder hacer nada más, quise poner algo de música para relajarme y distraerme. La miré y le dije:

-Voy a poner un poco de música. –y me levanté del sillón con dirección hacia mi habitación en el segundo piso.

Apenas iba a media escalera cuando mi prima Camila se acercó alegando que no había escuchado lo que le había dicho.

-¿Qué? –preguntó entrecerrando los ojos y acercándose a mí.

Yo subí un poco más y le repetí que bajaría uno de los discos que había llevado para escuchar un poco. Llegué a mi habitación y dejé la puerta abierta. La escuché acercarse, volver a preguntarme y quedarse bajo el marco.

La miré sentado en la cama y le dije que se acercara. Vino hacia mí y la agarré de la cintura, le toqué todo el culo y la acosté encima de mí. Su coño se restregaba en la punta de mi pene a través de la tela de nuestros shorts. Fue delicioso, hasta que en un arranque de cordura, ella se levantó y me dijo que iba abajo.

Salió de mi cuarto y yo salí tras ella, la detuve a la mitad de la escalera y la puse contra la pared y un escalón más arriba y la besé en la boca, me envolvió con los brazos el cuello y nos besamos desesperadamente, le abrí las piernas y le coloqué mi pene que ahora estaba sumamente duro y a punto de reventar, en el coño y apreté con fuerza. Ella soltó varios gemidos. Hice mayor presión, tanta que la tenía en el aire y seguía empujando con más fuerza. La vi a la cara, tenía los ojos cerrados y miraba al techo, tenía la boca abierta y estiraba el cuello, seguramente se estaba corriendo, la besé una vez más. De no ser por los shorts, mi prima hubiera perdido la virginidad esa tarde de Mayo. Tocaron la puerta y bajamos. Ya había oscurecido y fuimos a ver a los tíos. Ella salió y en su rostro pude ver consternación y aturdimiento por haberse corrido.

Yo salí al rato en la bicicleta. Llegué donde los tíos quienes me dijeron que en un rato irían a la casa. Les pregunté por Camila y me dijo que ya había salido. Regresando la vi de lejos. Ya sabía lo que era un orgasmo y lo que podía hacer una polla. Más tarde cenamos y todos nos fuimos a dormir.

Al día siguiente fui a visitar a una tía que vivía en otro pueblo. Pasé dos días allá, pero pensaba en el culo de Camila y en cómo le había hecho alcanzar un orgasmo. Me masturbé pensando en penetrarla ya sea por la vagina o por el culo. Cuando regresé a la casa de mis tíos, llevaba chocolates que me habían dado. Mi sorpresa fue grande cuando volví por la tarde y la casa estaba vacía, solo encontré a Camila en el mueble, donde reanudamos nuestros juegos, mirando tele.

-¡Ya llegaste! –me dijo con alegría.
-¡Sí! ¿Dónde están los demás? –pregunté preocupado de verdad.
-Por afuera están. –me dijo.
-¿Quieres chocolate? –le pregunté y subí corriendo a mi habitación.

Ella me siguió rápidamente, en un segundo ya estaba detrás de mí. Los deseos me invadieron a pesar del peligro de que nos descubrieran y la agarré de la cintura y la acosté en la cama boca abajo. Le agarré el culo, me saqué la polla que ya la tenía dura y la coloqué entre sus nalgas y empecé a restregarme y a empujar y sacarla de su culo.

-¡No! ¡Pueden venir! –me dijo aunque su voz demostraba que le gustaba. Yo seguía en lo mío, quería correrme, qué importaba que fuera encima de su short.
-Mi mamá está en la esquina. Mejor después. –alcanzó a decirme Camila entre jadeos.

La razón volvió a mí y me levanté. Pude ver cómo se había formado una hendidura en la raja de su culo, a la altura de su ano. Ella se sentó sobre la cama y me dijo sonriente.

-¿Dónde están los chocolates?

Le entregué uno y lo comió sonriendo, bajamos en el acto justo antes de que llegaran todos para preparar la cena. Esa noche me masturbé pensando en el coño y el culo de mi prima y boté harta leche.

Al día siguiente, luego de un día común y similar a los demás, nos volvimos a encontrar a las 4 de la tarde solos en las habitaciones. Entré a mi habitación y encontré a mi prima Camila acostada boca abajo sobre mi cama mirando una revista erótica. Mi polla se puso dura en el acto. Me acerqué a ella y cogí mi polla por encima de mi short y la enfoqué en su culo tendiéndome sobre ella a la vez que le susurraba al oído:

-¿Qué miras? ¿Te gusta lo que ves?
-Sí. –me respondió a la vez que lanzó un pequeño gemido.

Empujé con fuerza. Pude sentir, a pesar de la tela que evitaba que mi polla se abriera paso en su interior, el calor de su carne. Con una mano le acaricié los hombros y con la otra, las nalgas. Ella dejó la revista a un lado e hizo intentos de levantarse pero era demasiado tarde. Mi pene seguía frotándose en su culo y ella empezaba a abandonarse al placer. Entonces me levanté y le ayudé a incorporarse. Nos acostamos en la cama, frente a frente y me dijo unas palabras que nunca olvidaré.

-Te quiero mucho, mi primo.
-Yo también, primita.

Nos abrazamos y le agarré todo el culo. Entonces, me besó. Pude sentir su respiración agitada y su desesperación por cubrirme toda la boca. La volteé acostándola boca arriba y dejé que apreciara el enorme bulto que se me formaba entre las piernas y que estiraba en sobremanera mi short. Le cogí las piernas juntándoselas y se las levanté dejando frente a mí la maravillosa visión de su suavidad marcada en el short de su culo y su vagina. Tomé con una mano mi pene erecto, lo enfoqué en su pequeña hendidura y empujé con fuerza. Esta vez pude sentir sus labios a través de la tela envolver mi glande cubierto por mi short. Vi su rostro desencajarse en un gemido sordo, sus ojos cerrados revelaban un gozo indescriptible y su boca abierta, pequeña, como un agujero tibio esperándome. Me retiré bruscamente, pareció reaccionar, y me bajé el short con vehemencia y un deseo incontenible.

-¿Me la chupas? –le pedí con desesperación.

Ella se quedó de piedra observando mi enorme pene latiendo, endurecido, marcado por dos enormes venas que lo envolvían y la cabeza desnuda y brillante, con una gota de lubricante deslizándose cuesta abajo.

Me agarró de la cintura e instintivamente se acercó lentamente. Pude sentir su respiración tibia conforme se iba aproximando hacia mi polla. Cuando sus labios rozaron mi glande, sentí un placer indescriptible. Pude ver cómo hizo un gesto cuando probó mi lubricación con la punta de la lengua, pero poco a poco, conforme iba pasando lengüetadas que se iban haciendo más prolongadas, noté cómo le iba agarrando el gusto, hasta que por fin, se metió la cabeza de mi pene entera en la boca. Su lengua iba jugando dentro rozando mi glande con un poco de torpeza.

Entonces, fue introduciéndosela más y más, hasta casi ahogarse. Se la sacó de la boca y se quedó mirándola fascinada. Eso fue suficiente para mí.

Sin decirle nada, la empujé sobre la cama y le bajé desesperadamente el short y las bragas hasta la altura de las rodillas. Le volví a juntar las piernas y se las levanté para, ahora sí, observar detenidamente y a mis anchas, la perturbadora redondez de sus nalgas y la ternura de sus dos entradas vírgenes: su coñito y su ano.

No pude más, le levanté las piernas lo más que pude y me tiré de cara sobre esos dos orificios hermosos. Su coño estaba húmedo. Nada más pasar mi lengua sobre él hizo que se estremeciera y empezara a gemir suavemente. Le apreté una nalga con fuerza y metí mi lengua en lo más hondo de su vagina. Ella lanzó un grito que debió escucharse en toda la casa. Eso me enloqueció. Empecé a mover mi lengua como un loco por toda su vagina y sentía como mi prima se contorsionaba de placer entre gemidos y gritos. Mi pene estaba a punto de reventar. Quería metérsela de una vez, hasta el fondo, sin importarme nada, quería correrme dentro de ella, sobre ella, con ella, pero el sonido de la puerta nos cortó el rollo de una.

Rápidamente nos acomodamos las ropas y salimos. Más tarde, durante la cena, nos lanzábamos miradas furtivas que ninguno de nuestros parientes parecía notar.

Esa noche, no pude dormir. Pensé en todos los momentos que había vivido con mi prima y cómo habíamos llegado hasta ese punto.

Recordé la primera vez que nos besamos: nos habíamos dormido juntos en la misma cama. Había fiesta en la casa y mientras los mayores tomaban en el primer piso, los chicos, jugábamos en los cuartos hasta dormirnos en cualquiera de ellos. Me había despertado como a las dos de la mañana. Ella también despertó y nos quedamos mirándonos frente a frente en la oscuridad de la habitación, donde unos tíos roncaban la mona en una cama contigua. Entonces, sin decir nada, le di un beso en la boca. Ella se quedó mirándome en silencio. Sin decir nada, se dio la vuelta y pegó su cuerpo contra el mío, colocando su culo en mi pene. La abracé suavemente y empecé a moverme.  Al cabo de un rato le di la vuelta y le pregunté casi en un susurro:

-¿Cómo se llama esto? –y la volví a besar en la boca.-Besar. –me dijo suavemente.
-¿Y esto? –y la volteé colocando mi pene en su culo y moviéndome despacio.
-Cachar. –volvió a decirme con voz queda.

A la mañana siguiente, nos metimos en un cuarto, alejados de los demás primos y jugábamos a las cartas. A veces acostados sobre la cama: ella boca abajo y yo encima de ella; o sentados frente a frente, ella encima de mí. No nos frotábamos por falta de inexperiencia quizás y porque era para nosotros un simple juego.

Después de aquello, al año siguiente, ella vino a la capital. Recuerdo que estábamos en la casa de una tía, había una fiesta también, y ella se sentó en mis piernas y vimos una película junto a nuestros demás primos. Al día siguiente, nos fuimos a una sala de vídeos a jugar nuestros juegos favoritos. Ella, se metió debajo de la mesa donde ponían los televisores y me agarraba el pene que lo tenía erecto de tantas fricciones. Obviamente, lo veíamos como un juego, pero un juego privado en el que ninguno de nuestros primos podía entrar salvo nosotros mismos.

Al siguiente verano, regresé a la casa de mis abuelos por las vacaciones y volvimos a nuestros juegos. Una mañana nos dejaron solos en casa. Todos habían salido: mi tía a la capital de la provincia; mi abuela, al hospital; mis primos, a casa de unos tíos a dos pueblos de distancia. Abrí mis ojos y me encontré a Camila sentada a mi lado, sobre la cama, mirándome dormir. Me excité de pronto, más aun cuando me dijo que no había nadie más en casa.

-¿Quieres acostarte? –le pregunté abriendo mis colchas e invitándola a acostarse conmigo.

Se tendió a mi lado, dándome la espalda, dejándome que hiciera con su culo lo que me apeteciera. Enfoqué mi pene en él y sin quitarnos los pijamas, comencé a apretar. La sentí gemir. La volteé, acostándola boca arriba y coloqué mi pene entre sus piernas y empecé a menearme. Ella gemía y estiraba el cuello. Estuvimos así un instante hasta que un ruido nos hizo detenernos y quedarnos acostados un instante en silencio, sin hacer nada, hasta que nos levantamos y nos pusimos a hacer las cosas.

Eso había sido todo.

Tras años de juegos cada verano y ahora, acababa de verle y besarle la vagina, tragarme sus fluidos, hacerla gemir fuertemente, y ella, de observar mi pene en todo su esplendor, de probar el sabor de mi sexo, tenerlo en su boca y mostrar un deseo por tenerme dentro. Así como estaban las cosas, sería imposible dormir. Estaba completamente angustiado por lo sucedido. Quería tener a mi prima con total libertad, metérsela con fuerza y hacerla llorar de placer y felicidad. Maldición, pensaba, ahora sí no me detiene nada. Necesitaba un poco de agua.

Bajé al primer piso y un ruido de la sala me asustó. Me acerqué lentamente, pensé que era el gato o quizás el perro, que se había subido a los sillones aprovechándose de que nadie lo vería. Estaba a punto de hacerle un sonido para alejarlo cuando descubrí que no era ninguna de las mascotas quien hacia ruido sino mi prima Camila que se estaba masturbando aprovechando que desde la sala, difícilmente se puede oír algo en los cuartos del segundo piso.

Me quedé de piedra. No sabía qué hacer. Verla acostada boca arriba, con las bragas a la altura de las rodillas dobladas, las piernas abiertas y una mano girando sobre su coño haciendo un sonido parecido a buches con agua y respirando agitadamente. Al instante, mi polla se endureció en sobremanera. Mi prima, en bandeja, yo sumamente excitado. De pronto, se enfocó en mí. Vi sus ojos casi saltar de su rostro y cuando estaba a punto de lanzar un grito susurré su nombre. Rápidamente, se acomodó las bragas pero no le di tiempo de incorporarse.

Me acerqué a ella y la besé en la boca. La besé muchas veces. La besé tanto que mi boca tomó la forma de su boca, su respiración era la mía y nuestras lenguas se convirtieron en gemelas. Sin dejarle espacio para ninguna reacción, le agarré el coño con firmeza y ella hizo lo propio con mi polla. Era una sensación deliciosa sentir su mano delicada sobre mi pene erecto. Se la acerqué a la boca. Me la chupó con desesperación. Era lo excelso. Le metí dos dedos en la vagina y empecé a frotarlos en su interior con furia. Con la otra mano le agarré la cabeza y apreté con fuerza. Pude sentir cómo la cabeza de mi pene chocaba con su garganta. A ella le gustaba. Sin decirle nada, la tomé de la cintura y la puse frente a mí, me cogí el pene con una mano y le pregunté susurrándole:

– ¿quieres que te la meta?

Su respuesta me puso a mil:

– Sí, métemela. Quiero que me metas tu pene.

La volteé y le levanté el culo. Se la metí con fuerza. Pude sentirla abrirse y desgarrarse un poco a pesar de lo lubricada que estaba. La estoqueé varias veces, con furia, con locura. El palmoteo de sus nalgas con mi vientre era brutal. De un momento a otro, se me ocurrió tirarle una palmada en el culo como había visto en las películas y le gustó.

Le tiré otra con un poco más de fuerza mientras la seguía embistiendo. Le gustaba. Entonces, la sentí correrse. Era como un espasmo, una respiración contenida y un suspiro profundo seguido de un ligero desmayo. No pude más y se la metí con todo hasta correrme dentro de su coño. Fue delicioso.

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Sexo nocturno

El siguiente relato sucedió hace dos años, por aquellos entonces vivía en casa de mis padres, con mi hermana también, esto me proporcionaba el poder contemplar a las amigas de ella, con las cuales me llevaba muy bien. En verano mis padres se fueron de viaje de vacaciones a Francia, y nos quedamos los dos en la casa. Nada más irse mis padres, mi hermana me pidió que le diera permiso para invitar a algunas de sus amigas a quedarse en su habitación a dormir, así no se aburriría, acepté e invitó a tres amigas, entre ellas Anabel, la más intima de mi hermana y con la que más confianza tenía, además ella siempre me había llamado la atención por su hermoso cuerpo, sus largas piernas, sus pechos redondos, su cabello rubio, su carita de ángel, ella es alta, y tiene la piel blanca. Cuando ellas llegaron, se pusieron a ordenar la habitación de mi hermana, que era la más grande, les llevé unas colchonetas que teníamos para ese tipo de casos.

Un día estando en el trabajo me sentí un poco mal, así que me fui temprano a casa, allí mi hermana y sus amigas con la música a todo volumen no oyeron que llegué, subí las escaleras para pedirles que bajaran un poco la música, pero cual sería mi sorpresa que justo al asomarme al cuarto, todas ellas se estaba vistiendo y preparando para salir, de inmediato me entró el morbo de ver como se vestían, aunque la mayoría ya lo había hecho. Fui al baño, que está justo en frente y desde ahí comencé a espiarlas, veía a todas, menos a Anabel, las demás estaban peinándose o maquillándose, hasta que transcurrido un rato Anabel salió del baño que está dentro del cuarto empapada, solamente con una toalla cubriéndole su prodigioso cuerpo, me quedé pasmado al verla, mientras las demás seguían con lo suyo, ella se despojó de la toalla, dejándome ver su cuerpo desnudo frente a mí, pero rápidamente comenzó a vestirse, se puso un diminuto tanga negro, después se puso un vestido con un escote increíble, apenas cubría sus hermosas nalguitas, sin ponerse sujetador.

Después de eso, bajé las escaleras con la idea de fingir mi llegada y que no sospecharan nada, me dirigí a la puerta de entrada, tratando de hacer un poco más de ruido, subí las escaleras y mi hermana me interceptó justo frente su cuarto, todas me saludaron. Mi hermana me dijo que iban a almorzar y después a tomar un café y finalmente al cine, y después me pidió que las recogiese a la noche, cosa que acepté. Se fueron y ya no pude quitarme de mi mente esas imágenes de Anabel, desnuda, así que me masturbé recordando lo sucedido.

Así pasaron las horas hasta que me llamó mi hermana para que fuera a recogerlas, cosa que hice. Al llegar a la casa, todas coincidieron en que estaban muy cansadas y con sueño, yo les dije que me quedaría un rato viendo la televisión, ellas subieron. Pasaron como dos horas y escuché pasos en la cocina, fui a ver quien era, y se trataba de Anabel, había bajado por un vaso de agua, me dijo que no tenía ganas de dormir, y se sentó conmigo para ver la televisión. Al rato de estar ahí sentados, en silencio, con la mirada fija en la pantalla, empecé a acariciarle sus pechos, le arranqué un gran suspiro, mientras ella seguía simulando ver la televisión.

Al rato, la giré para ver su cara, volví a subir la mano y poco a poco fue abriendo sus piernas, hasta que llegué a su tanguita, el cual acaricié. Ella no sabía donde poner su mano, hasta que se la cogí y la puse en mi miembro, Anabel sonrió y comenzó a masajearlo por encima del pantalón. Más tarde le metí un dedo en su coño mojado, ella se estremeció y apretó mi pene. Después decidí levantarla y sentarla frente a mí, me quité la camisa y el pantalón, a ella la dejé con su camisón, quitándole la bata. Comenzamos a besarnos apasionadamente, mientras nuestras lenguas se abrazaban, acariciaba sus nalgas y sus pechos, hasta que ella se quitó el camisón y dejó al aire sus dos redondos pechos, los cuales no tardé en comenzar a comérmelos. Anabel acariciaba mi cabello desesperada y comenzaba a moverse en forma circular.

Decidí que era el momento de atacar, le quité el tanga y ella a mí mi slip. En todo el rato no había dicho una sola palabra, pero una vez desnuda me dijo susurrándome al oído que por favor que no le doliera, a lo que le contesté que no se preocupase, que lo haría con cuidado y despacio. Poco a poco la fui acomodando para penetrarla, boca arriba sobre el sofá, cuando lo logré, dio un tremendo grito y me jaló del cabello, le había dolido, pero sin duda le gustó, ya que mientras le salían algunas lágrimas, jadeaba fuertemente y se movía cadenciosamente, mis movimientos siempre fueron suaves, tratando de no lastimarla y provocando en ella una mayor excitación, incluso en varias ocasiones intenté sacar mi miembro, pensando que le estaba doliendo pero ella no me dejaba, por el contrario, apresuraba un poco más su balanceo. Así nos pasamos mucho tiempo, hasta que sentí que ella se corrió, yo me concentré aun más, y momentos después sentí que me iba, se la saqué, y ella sin que le dijera una sola palabra se agachó a tomarse toda mi leche, el primer chorro fue a su cavidad bucal, después cerró la boca, y los siguientes fueron a sus labios, a su ojo derecho y a su mejilla. Se limpió un poco con una servilleta y nos fundimos en un abrazo, al rato nos quedamos dormidos, desnudos, abrazados y con solamente una sábana cubriéndonos. A la mañana siguiente, ella se despertó y se fue al cuarto a hacer como si hubiera dormido allí, yo me vestí y me fui a desayunar. A partir de ese día, nuestras miradas eran cómplices, deseosas de pasión.

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Primera vez…… Frineé

Dentro de la breve relación de sexo que entablé con Frinné, tuve la oportunidad conocer algunos de sus episodios íntimos. Desde los 15 años se hizo novia de Tony quien posteriormente sería su esposo y con quien tendría 3 hijos.

Este es mi relato de acuerdo a su confesión.

Primera Vez de Frinne

Tony era mi novio, tenía la misma edad que yo, me ayudaba en todo. Quería siempre estar cerca de mí. Me agradaba, aunque me gustaba estar también sola o con las amigas. Él se había hecho la tarea de enseñarme matemáticas y yo algunas otras cosas que él no sabía. mientras hacíamos problemas de matemáticas pegaba su pierna a la mía, sentía que me bajaba la sangre a la vagina, todo mi cuerpo quedaba temblando cuando él se marchaba, mis senos hinchados, excitados y terminaba por meterme al baño para satisfacerme con una furia igual al volcán que sentía que se apoderaba de mi cuerpo y que exigia derramarse.

Un día, viendo la excitación en su pantalón y sin pensarlo dos veces mi mano fue a su bragueta. Me reí y le dije que no había nadie en casa que quería darle un sorpresa y un regalo porque se había portado muy bien. Me tomó en sus brazos y me besó. Nuestros labios y boca juntos y sus manos sobre mi cuerpo, tocando, gozando de mis tetas por encima de mi sostén y el vestido.

Se separó de mi y me dijo: ¿porque me dijiste que tendrías una sorpresa toda la semana?. me miró a los ojos y volvimos a juntar nuestras bocas y cuerpos. sentía un deseo enorme dentro de mí y podía sentirlo en el suyo.

Le dije que había sido muy lindo toda la semana y que quería, bueno no sabía que decirle, -lo que quería era perder la virginidad-. Le dije que tenía algo para él desde hace mucho tiempo. mmm me gustan las sorpresas, me dijo con una carita de satisfacción y sin dejar de tocarme los senos. Me dijo: ¿y cual es la sorpresa?

Prefiero mostrártelo en lugar de decírtelo le dije y le jale de la mano y lo saqué de la cocina para llevarlo a mi recámara. Le llevé por las escaleras hacia arriba, iba excitada.

Cerré la puerta tras de él y nos volvimos a juntar, a besar, sus manos en mis senos, en mis nalgas, en ocasiones en mi vagina, todo encima de mi vestido. Le pedí que me bajara el cierre del vestido y yo le empecé a abrir los botones de la camisa y cuando llegue al ultimo botón seguí con el cinturón de sus jeans, abrí su bragueta, le quite la camisa y sus jeans cayeron al suelo. El tomo la iniciativa y abrió mi vestido para dejarlo deslizar por mis hombros.

El vestido cayó ante él. Se hincó y me quitó los zapatos y el vestido fue a un lado. Luego yo correspondía hincándome ante él y quitando sus zapatos, su pantalón y sus calcetines.

Nos quedamos de frente e inmóviles. luego el me jaló y empezó a quitar el broche de mi sostén y lo depositó en un mueble. yo le quite la camiseta. Él empezó a bajar mis bragas bikini despacio, deleitándose y haciéndome sentir admirada, deseada.

Luego mi turno, tomé sus calzones y se los bajé despacio igualmente, sin tocarlo, solo viendo su pene que se erguía duro. se acercó a mi y sentí su desnudez, la mía apretada en la suya. el calor de nuestros cuerpos, su pene durisimo entre nuestros cuerpos. mis senos apretados en su pecho. voltee hacia la cama y los dos nos dirigimos allí. quite la sobre cama y seguimos acariciándonos, tome su pene en mi mano y lo acaricie con deseo y su mano hacia lo mismo en mi vagina, sus dedos dentro de mi tocándome y haciéndome sentir en otro planeta. nos besamos , nos acariciamos, nos masturbamos. luego empecé a besar su cuello, hacia abajo sus tetillas duras, besándole sus pezones, mordiéndole suavemente; seguí hacia abajo por el vientre hacia su pene, lamiendo la parte de abajo de su pene, hasta oírle suspirar. luego lo metí en la boca, poco a poco , hasta que tenia todo dentro. mi cuerpo ardía de deseo, cerrando los ojos, chupando su pene. me dijo apenas: -me voy a venir- y luego sentí como se subieron sus huevos que sostenía con mi mano izquierda y sentí sus chorros en mi boca. toda su avenida en mi boca. me quede allí hasta que su pene se bajó. Luego de haberse recuperado, tony comenzó a tocar mi vagina, sus dedos en ella moviéndose como me gustaba, abarcando mis labios exteriores, haciéndome gemir, deslizándose en mis labios menores, y siguiendo mis gemidos cada vez mejores. Luego cambió y sus manos fueron a mi cara, a mis labios que disfrutaban el suave pasaje de sus dedos en mi boca y que en mi desesperación casi mordía. Empezó a besar mi cuello, en un viaje divino hacia abajo. quedándose en mis senos, mordisqueándoles, haciéndome gritar, clavando sus dientes en mis pezones erguidos, desafiantes y entre los gritos y suspiros y respiraciones cada vez mas fuertes. su boca siguió bajando hacia por mi ombligo en un transito suave pero intenso hacia mi clítoris.

Abrió mis piernas y metió su boca y su lengua en mi vagina. me hacia vibrar. –después supe que era la primera vez que lo hacía-. yo me estremecía en la cama, me movía de un lado a otro y lancé un grito que pareció detenerlo cuando sus dientes tocaron mi clítoris. luego le dije: -sigue, sigue por favor- y sus caricias volvieron a satisfacerme plenamente. empecé a sentir el clímax, quería tenerlo adentro, no sé, grité y grité. hasta que sentí que le lanzaba una ola a su boca, mis caderas moviéndose hacia él. luego me abandoné y él dejo de lamer. -es la primera vez Frineé, me dijo despacio-. Lo hiciste de maravilla, le dije, no sabes que rico. tenía su pene duro de nuevo, me lo hizo sentir al abrazarme. pero le dije: tenemos mucho tiempo. Me puse una bata y le traje del cuarto de mi hermano una para él. nos bajamos a continuar con la tarea de matemáticas y terminamos bien pronto.

Estábamos ahí viéndonos, con los ojos brillosos. Mi mano fue a su pierna, acariciándole. volví a tocar su pene que crecía rápido en mi mano, lo estimulé y se puso duro. Se dejó hacer, luego metió sus manos bajo mi bata. Se paró y me levantó, me abrazó y besó tiernamente, mientras con su mano buscaba y encontraba mi vagina dispuesta, lubricada. Por momentos le facilité la labor, apoyando mi pierna en la silla para así permitir en su totalidad, el acceso de su dedos en mi vagina inundada. Luego me tomó de la mano y me llevó por las escaleras a mi cuarto, y tras cerrar, con prisa me llevó a la cama, me quitó la bata, me miró, me recorrió todo el cuerpo. Buscó con prisa una botella de crema que estaba allí a la mano en el tocador, pero yo la tiré a cualquier parte sin dejar de mirarle.

Abrí mis piernas, le sonreí, metí dos dedos en la vagina y se los ofrecí a los labios. Creo que con esto bastará agregué, dejándole mi sabor intimo en los labios, lo que agradeció con una sonrisa. volví a bajar a mi vagina muy húmeda y los saqué para aplicar mi fabricación en su pene, que encontré dispuesto entre la bata desordenada que aun conservaba. luego el siguió mi ejemplo e hizo lo mismo, sus dedos en mi vagina excitándome, para luego untar esos jugos en su pene.

Se despojó de la bata dejándola fuera de la cama con el pene erguido. Se veía enorme. Se metió a la cama resuelto e inexperto, me abrió las piernas, puso sus manos bajo mis rodillas, me subió las piernas y no opuse resistencia, me dejé llevar y hasta se las abrí mas, luego el puso su pene en el culo. cuando sentí su pene, cerré las nalgas con sorpresa. mi mano fue a tomar su pene. lo acaricie un poco y luego lo llevé a la entrada de mi vagina, abriendo mis labios vaginales. luego empecé a moverme hacia adelante. Mmmm su cabeza en mi entrada, me gustó y lo empujó un poco más. me dolió un poco, le dije empuja muy despacio. entro un poquito más. mi vagina estaba muy angosta. sentí que me rasgaba dentro, mucha resistencia en mi vagina. me dolía. le dije: “estas satisfecho”. soy virgen, me duele. el siguió, se metió mas en mí, sentí que me abría. para le dije, me duele mucho. Luego le dirigí yo misma, lo metí dentro de mí, aguantando el dolor , dije : así, despacio. Cuando sentía el himen siendo empujado por su pene, le decía : para, ya ya, para. me miró con ternura y me dijo: “no tienes que hacerlo”. Pero mi respuesta fue volver a meterme su pene, despacio, me movía contra su pene duro hasta donde podía, en movimientos cortos, hasta lo sentía bien. Estaba tan caliente, le gustaba mucho como le dejaba en la entrada de mi vagina, a mi también mucho. Luego le tomé de las nalgas y me lo empujé hacia mí, levanté los muslos. sentí que me desgarraba dentro, un dolor muy intenso, como me rompía, como estaba dentro de mí. grité, El no decía nada. estaba como en shock. mis manos se apretaron en sus nalgas, clave mis dedos en ellas. y dije apenas: “ahora se porque fui virgen tanto tiempo, -no sabes como duele-“. si quieres me salgo me dijo. -no, no, me dijeron que era mejor así, le dije-. Quedamos así, no sé cuanto tiempo. Él estaba allí, todo dentro de mí. Lo mas duro de soportar había pasado. todo su pene estaba clavado dentro de mi. dejé de aferrarme a sus nalgas, y a moverme un poco, enseñándole el ritmo, dale le dije. sentía que el dolor había pasado un poco. me sentía lubricada. El se movió dentro de mi, mas y mas. me invadía ahora un placer que nunca había vivido, sentía como me rozaba, como se deslizaba hacia dentro de mi y hasta mis piernas se apretaban a sus costados y se confundían con sus gemidos y mis gritos de placer. El estaba hacia totalmente volcado sobre mí apoyado su cuerpo en sus codos, bufandome al oído, moviéndose con mejor ritmo, pero intensamente. De pronto El empezó a gritar y se desancló de sobre de mi, aunque seguia en su vaiven pero ahora viéndome a los ojos, en un vertigo intenso. Al voltear hacia abajo se alarmó. -tienes sangre me dijo-. Sigue, le dije sin mirar y hasta cerré los ojos en respuesta a su hacer. es normal, sigue y el siguió. Gritó y luego se desplomó encima de mí. Aunque no sentí nada en mi vagina, debe haberse venido muy intensamente. Me abracé a su espalda. “No sabes Frinné que delicioso es venirse así dentro de ti, es otro mundo”. Quedamos allí sin movernos solo compartiendo un silencio, una calma. Sentí como mi vagina ya no era llenada y él también se roló a mi lado, para liberarme sin hablar. Me levanté muy despacio, recuperando fuerzas, me incorporé y después de una vista rápida a la sábana manchada de sangre, me dirigí al baño a limpiarme. Llegué frente al espejo, me arreglé la melena, me sonreí, me aseé cuidadosamente la vagina con una toallita húmeda. Sentía un dolor tenue, pero me sentía libre.

Volví al cuarto y me esperaba El, de pie, con su sonrisa y su pene a medias. caminé hacia el. Le limpié con cuidado pero sonriente. me sentía ligera, feliz.

El me dijo: ¿quieres que me vaya?. No seas tonto le dije. quiero hacerlo de nuevo. ¿pero no te duele?. -No, ya no me dolerá-. le agarré el pene, lo manipulé, lo sentí crecer en mis manos. ¿me dijo que quieres hacer? ¿no iras a embarazarte?. le sonreí y le dije que mi periodo había terminado hacía ya 3 días. No te preocupes le dije : yo me encargo de eso. tomé su mano y lo llevé a la cama. me senté y volví a acariciar su pene, con las manos y con la boca hasta que lo puse duro, luego me tendí y le abrí las piernas. el se animó y se acomodó entre ellas, me vio, tomó su pene, lo llevó a la entrada de mi vagina, La abrió con sus dedos y lo metió. Ooohhh grité y El se detuvo, pero le rodeé la espalda en su parte baja con mis piernas, alentándole. Empezamos a movernos, empezamos a seguir un ritmo lento al principio, rico, mas rápido después ; gemidos, suspiros , abrazos , apretones, pellizcos ; seguí gritando y apretando su nuca, mi vagina se contrajo, la sentía abrazar su pene. mi respiración se hizo mas brusca, mas intensa. el dejó de moverse, solo se metió hasta el fondo y se quedó ahí, sintiendo las contracciones de mi vagina. sentí que lo inundaba, que algo salía de mí. con los ojos cerrados me desplomé en la cama y el prosiguió ahora embistiéndome, despacio. dios mío que placer, de nuevo sentía lleno mi interior. El aceleró el ritmo, empezó a jadear, el sudor abundaba en su espalda ahora, y mis manos la recorrían aferrándose a veces. gritaba, se descargaba en mí. luego se dejó abrazado y me besó suavemente, mientras recobrábamos fuerzas y alientos.

¿te gustó el regalo?, le dije mirándole a los ojos y besando su boca suavemente. -Para mi también lo fue me dijo, también es la primera vez y me devolvió el beso cálido, suave.

Me siento el hombre más feliz del mundo me dijo. -tu me has hecho a mi muy feliz hoy, le dije y con nadie mas que tú quería compartir esto.-

Luego nos metimos a las regadera y nos bañamos el uno al otro y nos vestimos. Tomamos un refresco. Teníamos una cara diferente, una complicidad, éramos otros; algo muy trascendente había sucedido entre nosotros. Él estaba feliz, también yo. Tony se fue a su casa, y yo quería estar sola, conmigo misma, con mi experiencia. Al otro día, en verdad era otra. Caminaba diferente, me sentía feliz y creía que todo mundo sabía que había pasado, me sentía delatada, pero dominaba esa sensación y paseaba mi experiencia, ese descaro que hacia diferente hasta el aire que se filtraba en mi falda. podía sentirlo subiendo por entre mis piernas; yo se lo permitía. Ya no había secretos y lo gozaba.

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Mi primera vez con un desconocido de Facebook

Hay mucha primeras veces, la primera vez q caminamos , o que pronunciamos mamà y papà, pero hay una primera vez que nunca se olvida, esa ves en que pierdes tu virginidad.

Recuerdo haber intentado tenerla en muchas ocasiones, pero siempre hubo alguna interrupción antes de llegar a la faena, pero sucedió cuando menos lo esperaba, en un país ajeno a mi, luego de cumplir la tan esperada mayoría de edad.

Él era un completo desconocido para mi, solo habíamos hablado x Facebook, pero estuvo insistiendo durante mucho tiempo, y ya se, dirán que estoy completamente loca y lo acepto.

Recuerdo bien aquella tarde, había quedado con el novio de una amiga para los ensayos del grupo de baile pero fue una perdida de tiempo, así que quede con este chico que conocí en facebook. Debido a que iba a llegar tarde y en mi inmensa locura, comencé a caminar por aquel lugar comercial donde habíamos quedado y termine haciéndome un tatoo,  el cual quedo horrible, porqué el tatuador estaba mas concentrado en tratar de follarme que en el tatoo, pero bueno eso no importa ahora.

Nos encontramos y me pidió que fuéramos a otro lugar y como era de esperar me llevó a un motel, y sabiendo lo que se aproximaba, entré al baño llena de nervios y al salir se me acercó y aventó a la cama lo que me asusto, pero seamos sinceros, me excitó demasiado.

Poco a poco comenzó a besarme, a pasar sus fuertes manos por mis piernas, lo cual me fue humedeciendo rápidamente. Cuando menos lo esperaba, se subió encima de mí y comenzó a arrancarme la ropa, era muy rudo y yo me iba poniendo como una moto y con mucha timidez comencé a a desabrochar su pantalón. Al parecer, le gustó mi iniciativa, ya que comenzó a lamer y morder mis pequeños senos y fue bajando hasta mi vagina. Estaba llena de nervios pero con aquella excitación no podía negarme a nada, así que lo deje jugar como quisiese con mi cuerpo. Una vez en mi sexo, comenzó a jugar con mi clítoris, lo chupó, succionó y mordió. Era alucinante, mi temperatura se salía de control y poco a poco comenzó a meter uno por unos sus dedos en mi vagina mientras jugaba aún con mi clítoris, lo cual me hacía arquearme y retorcerme de la excitación. Estaba realmente mojada y caliente, aunque también un poco avergonzada de estar así frente a un completo extraño. Mi cuerpo y la putilla dentro de mi, pedía mas.

Cuando menos me lo esperaba sacó su pene del pantalón. Era enorme, lo cual me intimidó xq me habían repetido un montón de veces que la primera vezs duele demasiado, pero ver aquella monstruosidad que estaba totalmente dura me incitaba a quererla dentro de mi boca. Me sorprendí a mi misma cuando me acerqué y la tomé entre mis manos. Y aunque era enorme , no pude evitar pasar mi lengua por la cabeza de su pene y lentamente fui metiéndolo en mi boca … lo observé y noté que le gustaba lo que hacía, así que comencé a chuparlo rápidamente, jugaba con él como una niña con juguete nuevo, movía mis manos de arriba hacia abajo al compás de mi boca, jugaba con sus testículos y pasaba mi lengua desde la base de su pene hasta la cabeza.  Rodeé un par de veces la cabeza de su pene con mi lengua, incluso la pasé pon el orificio en la parte superior del pene, eso le encantó, lo puso a 1000 y rápidamente me abrió de piernas para penetrarme.

Su pene se poso en mis labios vaginales y comenzó a abrirse paso en mi interior. Al comienzo dolió pero luego se sintió bien una ves toda dentro  comenzó a moverse regularmente y lentamente fue aumentando el bamboneo dentro de mi. Se sentía demasiado bien como aquel pene enorme separaba mis paredes vaginales para entrar, me volvía loca, estaba frenética y mi cuerpo pedía mas. Subió mis piernas a sus hombros y comenzó de nuevo, era maravilloso, no podía disfrutar más , probamos una o dos posiciones más hasta que se vino, yo estaba exhausta y me acosté junto él, me besó y me preguntó si me había gustado. Yo, incapaz de hablar, asentí con la cabeza, y el, muy delicadamente me beso y me dijo al odio: -Déjame ser también el primero en en cogerte x el culo, aquello me tomó x sorpresa y obviamente se noto en mi cara xq comenzó a reír y me dijo q no me asustar que igual si no quería no pasaba nada, estaba exhausta pero tengo que aceptar que soy un poco golosa así q le dije q lo intentáramos y lo bese a el le tomo x sorpresa mi beso y me tomo fuerte x la cintura y comenzamos nuevamente a tocarnos y jugar con nuestros cuerpos me tomo completamente x sorpresa cuando me puso en cuatro, abrió mis nalgas y comenzó a pasar si lengua por mi ano  pero se sentía bien su pene estaba duro de nuevo pero esta ves si fue mas despacio, primero metió poco a poco sus dedo y luego comienzo con su pene entro primero la cabeza , la saco y poco a poco de esa manera lo fue entrando hasta que lo metió completo…. tengo que confesarlo dolió menos de lo  esperado, una ves con toda aquella monstruosidad dentro de mi ano comenzó a bombear y poco a poco acelerando el rito, confieso que aun no entiendo como una cosa tan grande y gorda puede entrar x completo en un agujero tan pequeño pero se siente delicioso. bombeo hasta que se vino, termino dentro sentía como su pene palpitaba y se ensanchaba dentro de mi, mientras un líquido caliente salía de su polla a mi interior, se sintió muy bien pero una llamada interrumpió era tardísimo y ya me tenía que ir a casa.

Toda sudada y agitada, entré a ducharme y él entró unos minutos después se sentía raro estar en la ducha con un hombre pero no estaba incomoda ya sentía como que le conocía, en la ducha no pudimos aguantarlo y tuvimos un ultimo polvo fue exquisito sentir el roce de nuestros cuerpos mojados u enjabonados y una vez más su aliento en mi cuello.

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La nena de la familia I

LA NENA DE LA FAMILIA

Capitulo Uno

Esto comenzó desde hace un año. Yo salgo con una chica que se llama Jazmín. Ella es bastante bonita (lo digo yo, y lo dicen todos), y valió la pena todo el esfuerzo que hice para conquistarla. Siempre había tenido cierta debilidad por las chicas de colegio privado, por el uniforme, me vuelve loco verlas con pollerita, camisa y cortaba. Cuando comencé a noviar con Jazmín ella ya estaba ya en él último año de la secundaria. Rubia de ojos verdes, alta y esbelta, un metro setenta y ocho, es de esas mujeres con pinta de modelo europea. Lo mejor de Jazmín, y es lo que me enamoro, es la cara de gatita viciosa, ojos finos y gatunos, labios finos con una sonrisa entre tierna y diabólica siempre dibujada en su carita (labios que ya han hecho un buen labor con su novio). Además, tiene unos pechos que entran perfectamente en mis manos, una cinturita finita y piernas bien torneadas, largas. Y su atributo mas deseado por mí, su cola redondita, la cual que todavía no pude hacer que me la entregue, se niega rotundamente al sexo anal.

Pasado un año ya de salir con ella y tener sexo en todas sus variantes y posiciones. Jazmín siempre fue un animal en la cama. Pero, siempre hay un pero nunca tuvimos sexo anal. Todo era increíble con ella salvo ese detalle ya mencionado, Jazmín se graduó del colegio y ya no tuve más a mi colegiala en uniforme oficialmente. Igual, ella se coloca a veces su uniforme que ya le queda chico cuando estamos solos para darme el gusto pero no le gusta mucho…prefiere dejar atrás todo eso y verse mas”adulta”. Luego llego el día en que egreso de ese colegio. Fui a la entrega de medallas pero me mantuve en un costado, como si estuviera en una misión secreta. Estuvimos alrededor de un año y medio saliendo sin ser novios formales, nos veíamos los fines de semana sin compromisos. Generalmente nuestros encuentros eran de ir a tomar algo y luego sexo salvaje donde pudiéramos.

Pero luego, después de todo ese tiempo, me presento en su casa como novio oficial. En poco tiempo Jazmín cumplía ya 20 añitos. Como pasaba el tiempo.

En un principio la idea de conocer a sus padres y tener que ser el novio de la hija de papá y tener que cumplir con toda esa formalidad… no se, no me atraía demasiado. Me imagine que querrían casarnos y toda esa historia que suelen hacer los padres. Por suerte no fue así. El padre era un hombre serio que estaba trabajando casi todo el día y viajaba los fines de semana por negocios, o eso decía el. Su madre era una señora muy bella, elegante y muy señora utilísima. Parecía de esas amas de casa aburridas que lo único que hacen es plantar algo en el jardín y hacer manualidades. Sentí que su padre me analizaba de arriba a abajo con la mirada cuando lo conocí. El momento de conocer a sus padres fue algo incomodo.

Pero todo eso se disipó al conocer a sus hermanas.

-Nunca me hablaste mucho de tus hermanas- le dije a Jazmín la noche que íbamos a cenar en familia. La verdad es que ella a lo sumo me las había nombrado alguna que otra vez y sin mucho detalle.

-¿Como son?- Le pregunte y ella me miro con esa carita picara, donde no sabia si me lo decía en broma o en serio. Siempre me miraba de esa manera, como eligiendo bien sus palabras.

-Son rubias- Y no me dijo nada mas. Bueno, eran todos rubios en esa familia. Rubios y de ojos claros. Jazmín tenia ojos verdes, su padre azules y su madre también verdes. Me sentía algo extraño entre ello con mi cabellera oscura y mis comunes ojos marrones.

Ese día llegue lo mejor vestido que pude. Un jean, camisa recién planchada, afeitado, peinado con gel. Era un muñeco de torta. Toque timbre dos veces y la puerta se abrió.

-Hola cuñadito, al fin te conozco- Era como si hubiera tocado timbre en la mansión playboy y una conejita viniera a abrirme. Una bomba rubia estaba frente a mi y me había dejado sin habla por unos segundos.

-Hola, vos sos…?- Le dije tratando de mantener mi mirada en sus ojos. No quería que piense que era un degenerado por comerla con la mirada. Y hacer eso era precisamente algo bastante difícil.

-Luciana- Dijo mirándome fijamente sin pestañear, con una perversa sonrisa en sus carnosos labios rojos. No se apartaba de la puerta. Parecía que jugábamos a ver quien aguantaba mas la mirada. Evidentemente esas mujeres que se llevaban el mundo por delante. Y tenia con que. Vaya si tenia con que. Creo que tenia los pechos mas grandes que vi en mi vida y eso que soy fanático de los pechos grandes. Trataba con todas mis fuerzas de no mirar hacia ese escote. Y Luciana parecía que quería provocarme, a ver cuanto aguantaba mirándola solo a los ojos y no a sus tremendas tetas.

-Llegaste!- Dijo Jazmín detrás de Luciana salvándome de la situación. -Ella es Luciana, mi hermana mayor…- La presento.

-Ya se había presentado- Le dije a Jazmín besándola con un pico. Luciana nos miro de reojo y fue hacia la cocina. La mire por un instante. Dios, que mujer! No es que era mas hermosa que Jazmín, era algo distinto. Tenia una camisa a cuadros tan ajustada en el pecho que los botones parecían estar a apunto de salir disparados. Tenia dos tetas enormes, exageradamente grandes para su menudo cuerpo. Mire su culo menearse mientras se iba. Era enorme, redondo, firme, esos culos que solos ves en las modelos fittnes. Encima se había puesto un short de jean que no dejaba nada a la imaginación. ¿como es que la dejaban vestirse así? No era alta, es mas, era bastante bajita, debía medir 1.55 como mucho a comparación de Jazmín que era alta y esbelta. Luciana era pura curvas, evidentemente entrenaba en el gym, todo estaba super firme y torneado, hasta musculoso. Si cintura de avispa era pequeñísima y hacían un conjunto increíble junto con un tremendo trasero y esas tetas titanicas. Tenia una cara de pornstar increíble, con los ojos delineados de negros y su suculentos labios gruesos y carnosos pintados de un rosado brillante. También se notaba que tomaba sol ya que tenia una piel levemente tostada como si fuera una socorrista de Baywatch. Su cabellera rubia casi platinada era muy lacia, la llevaba suelta y llegaba hasta si cintura. Y a diferencia de Jazmín, Luciana no tenia ojos claros, sino de un marrón como los míos.

-Me imagino no estuviste mirando algo mas que sus ojos vos ¿no?- Me dijo jazmín riendo en una broma alusiva a los grandes pechos de su hermana.

-Para nada- Me excuse sin saber bien que responder. Era imposible no fijarse en esas tetas. Tenia una imagen fija de ellas grabada en el cerebro. Cuando navegaba en Internet si había algo queme gustaba buscar era pornstar de pechos grandes. Pero Luciana superaba todo lo visto en la red. Y presentí que esas tetas me iban a meter en problemas algún día.

Jazmín me llevo a living porque aun faltaba para la cena. Su madre vino a saludarme y me dio dos afectuosos besos, uno en cada mejilla. Era una mujer bella, muy parecida a Jazmín.

-La cena va a estar en un momento, yo los llamo cuando este lista- Nos dijo sin dejar de sonreírme de una manera que me asustaba un poco. Se esforzaba de mas en caerme simpática. Jazmín se puso a buscar entre sus dvds alguna película para pasar el rato. Estaba sexy y elegante como siempre. Desde que había terminado la secundaria (y ya inscripta en la facultad de psicología) había perdido todo ápice adolescente. Tenia 19 años pero aprecia toda una mujer de unos 25 años. Tenia una fina camisa color salmón, una falda muy a la moda y botas que hacían ver sus piernas como algo eterno. Mire menear su culo unos momentos. Pequeño, redondito y parado. Jazmín corría todas las mañanas y mantenía su cuerpo atlético y tonificado.

-¿Te alegro la vista? – me dijo mirando hacia atrás.

-¿Mama, no sabes don… ho… hola.. mi lado. Gire mi cabeza y había una jovencita que parecía salida de un cuento. Se me quedo mirando con los ojos como platos mientras sus mejillas tomaban rápidamente un color rojo. Yo solo pude sonreirle.

-Ah! Pero si es mi Little Pony de carne y hueso personal!- Dijo Jazmín abrazando a la jovencita con fuerza. Ella solo sonreía sonrojándose aun mas. Y era la sonrisa mas tierna y dulce que jamas había visto.

-Esta muñequita de acá se llama Jessie y es mi hermanita consentida- Jazmín la abrazaba con fuerza y le pellizcaba las mejillas.

-Bueno basta…-Susurraba Jessie riendo tratando de safarse de Jazmín. Se notaba que era muy consentida la hermanita menor. Era delgada y no muy alta. Tenia el cabello rubio claro y levemente ondulado, con dos trenzas que le daban un aspecto muy aniñado. Pero suelto su cabello apenas debía llegar hasta los hombros. Sus cejas eran algo mas oscuras y la hacían muy expresiva. Usaba lentes que agrandaban mas sus grandes ojos de un celeste clarisimo. Era los ojos mas expresivos con los que me cruce alguna vez, hipnotizantes. Ella no me miro mucho, cada vez que nuestros ojos se cruzaban corria la mirada rápidamente. Tenia puesto una calza rosada y una remera de corazones que le quedaba bastante grande, parecía un vestido. Y tenia unas pantuflas de osito que le daban aun mas aspecto tierno. Y creo que era eso lo que la avergonzaba.

-Bueno, un gusto….- Me dijo pasando corriendo a mi lado y subiendo las escaleras. La seguí con la mirada algo atontado. Hasta que Jazmin me saco de mis pensamientos.

-¿Linda no?- Me dijo Jazmin.

-No tanto como vos- Conteste rápidamente. Jazmín se quedo mirandome con esa mirada que parecía meterse dentro de mi cabeza y ver lo que quisiera.

-¿Se llama Jesica?- Pregunte.

-No, Jessie, J-E-S-S-I-E, en honor a mi abuela inglesa. Por algo somos todas rubias no? Pero ella es la única que tiene un nombre de afuera.

-Luciana cuantos años te lleva?- Seguí indagando curioso sobre sus hermanas.

-No muchos, 3 años solamente. Pero yo parezco mas grande no?- Me pregunto sentadose a mi lado.

-No se si mas grande, pareces la mas adulta de las tres, eso seguro…- A Jazmín le encantaban los halagos que la hicieran ver adulta y madura. Era típica chica de hoy en día, independiente y que no necesitaba de nadie para comerse el mundo.

-Jessie es apenas un año mas chica que yo pero parece aun de menos con esa carita ¿no? Es la nena de la familia, creo que mi papa jamas la va a dejar tener un novio o algo. La cuida demasiado, bueno, todos la cuidamos demasiado. Asi que ojito vos con mirarla mucho, y ojito con mirar mucho las tetas de mi hermana- termino diciendo entre risas.

-Bueno, voy a hacer el esfuerzo- Y la bese con pasión. Luego cenamos, por suerte todo transcurrió tranquilamente. Luciana hablaba todo el tiempo, era enérgica y parecía tener tema para todo. Jazmín comía muy elegante y Jessie… bueno ella apenas si murmuro algo. Se había cambiado de ropa y ahora tenia puesto un vestido del mismo color que sus ojos. Tenia una carita hermosa, realmente hermosa pero no me miro mucho en la cena, y si lo hacia y yo la miraba, se ponía completamente sonrojada.

-Estas algo mas duro que de costumbre vos eh. No sera por mis hermanitas?- Me decia Jazmín apretando mi pene erecto por encima de mis pantalones. Estábamos afuera de la casa, ocultos en la oscuridad del porche. Nadie podía vernos ni de afuera, ni de adentro.

-Creo que es mas culpa tuya que otra cosa- La tome de la cintura y la empuje contra una columna. Apreté mi cuerpo contra ella y bese su cuello. Jazmín lentamente metió su mano dentro de mi pantalón y se deslizo por mi ropa interior.

-Creo que aun no comí mi postre…- Me dijo lamiendo el lobulo de mi oreja. Yo ya estaba a full, si seguíamos así me bajaba los pantalones y la penetraba ahí mismo.

-Creo que quiero comer un poco de…- Me seguía diciendo cuando escuchamos la voz de su madre.

-Jazmín, teléfono!- Jazmín rápidamente saco su mano y se arreglo la ropa.

-Bueno amor… mala suerte- Me dijo dándome un beso. -Te veo mañana- Y se fue con esa sonrisa de siempre y dejándome solo. Me costo acomodarme mi erección dentro del pantalón.

Me masturbe furiosamente cuando llegue a casa.

Ya habían pasado unos meses de noviar con Jazmín y la cosa me parece iba enserio. Sus padres me tenían ya confianza y saben que lo mío con su hija es una relación seria. De a poco comencé a ir mas a su casa y me quedaba generalmente a cenar. Y ya casi por fin de año Jazmín comenzó a estar algo atareada con la facultad y yo con la mía. A veces no coincidíamos mucho.

A veces que Jazmín no estaba y me quedaba en su casa esperándola. A veces estaba la hermana mayor de Jazmín, Luciana, mina estaba cada día mejor… o mas que buena. No entendía porque pero sus tetas parecían seguir agrandandose cada día, o ella usaba ropas mas pequeñas. Es de esas mujeres que tienen un lomo increíble, como vedettes del teatro y todo el mundo babea al verla. Juraría que a veces me mira demasiado. Mas de una vez cuando me hacia alguna broma y sentía que me tocaba de mas o rozaba mi cuerpo. O que se acercaba demasiado a mi para hablarme incluso con Jazmín delante. Igual era mas una fantasía mía de que tremenda mujer se interesara en mi que algo real. Ademas ella era de esas minas confianzudas, que te hacen creer que tenes algo con ellas y nada que ver. La típica calietapavas. Ademas Luciana tiene novio, un tipo con el que siempre me lleve de mil maravillas cada vez que lo vi. Resumiendo, como ella y su novio tienen casi mi misma edad nos hicimos amigos.

A medida que fui a su casa a cenar, algo me llamaba la atención mas que las enormes tetas de Luciana. Ese elfa de ensueño llamada Jessie. La hermana menor tenia algo especial que me hacia observarla con cariño. De vez en cuando la encontraba mirándome, y ella solo sonreía sonrojada y corría la mirada si la pescaba en eso. Nunca tuve un momento para charlar con ella ni algo parecido. No sentía algo sexual ni nada, era no se, como que quería saber mas de ella. Ademas ella no era como sus hermanas que o por ser sexys como Jazmín o voluptuosa como Luciana siempre estaban llamando la atención. Jessie era todo lo contrario a eso, siempre vestía ropas holgadas y de entrecasa.

Tengo un recuerdo muy lindo de ella. Una noche llegue a casa de las chicas y cuando abrieron la puerta me encontré con Jessie.

-Ho.. Hola…- Me dijo algo tartamudeando. Me pareció extraño que no tuviera sus lentes puestos. Y vi la mirada mas preciosa del mundo cuando el sol se reflejo en ellos. Cuando antes tenia los lentes no se podían apreciar bien, pero ahora podía ver sus grandes y expresivos ojos celestes, de un color cielo increíble. Brillantes, vivos en los que te podias perderpor horas y horas.

-Te vas muchísimo mejor sin los lentes Jessie- Le dije al pasar. Ella solo me miro aun mas sonrojada que antes. -Pero no te hace mal no llevarlos puestos?- Le pregunte.

-El… el doctor dijo que solo tenia que usarlos para leer o… o si me molestaba-

-¿Y lees mucho?- le pregunte y vi como se ilumino su cara.

-Si ¿Vos lees?- Me pregunto emocionada. Jamas la había visto así, y era la primera vez que charlaba tanto con ella.

-Me gusta leer sobre todo novelas fantásticas y de ciencia ficción…- Le conté un poco de mis gustos y ella me escucho fascinada. -Ahora estoy leyendo juego de tronos…- Le comente.

-¡Yo también!- Exclamo fascinada.

Nos sentamos en el sillón y ella por primera vez no se sonrojaba al hablar conmigo.

-A mi me gustan mucho las novelas fantásticas también, incluso las románticas pero no las que están de moda, esas son algo tontas….- Me comentaba sin tartamudear o trabarse. Había dado en el clavo con ella. Me encantaba como me miraba, jamas nadie me había mirado así. Sus ojos centellaban. Y se mordía el labio inferior de una manera muy sexy.

-Están muy charlatanes ustedes dos eh- Nos dijo Jazmín. Me había olvidado que venia a verla a ella. Jessie se puso colorada y fue hacia su cuarto.

-Jessie, la próxima te traigo algunos de ms libros- Dije mientras ella subía las escaleras. Miro hacia atrás y me regalo la sonrisa mas dulce del mundo.

-Tus libros porno le vas a traer vos degenerado- Dijo Jazmín riendo.

De a poco comencé a ir a casa de Jazmín en otros horarios. Lo de ir a cenar se estaba volviendo cansino ya. Una o dos veces al mes iba por la tarde. La mayoría de las veces llegaba justo cuando Jazmín volvía de la facultad. Otras veces me quedaba a esperar a que llegara Jazmín en su casa. Una par de veces me atendió su madre y tuve que tomarme un te con ella y escuchar su emocionante vida de ama de casa. A veces me atendía Luciana y su novio, pero me saludaban y me dejaban solo en el living.

La mayoría de las veces, ya que su mama trabajaba y Luciana casi nunca estaba, me atendía Jessie. Un poco de casualidad y un poco a propósito llegaba una hora antes de que llegue Jazmín sin ninguna intención rara. En realidad no lo pensaba demasiado, solo lo hacia.

Jessie, la nena mimada de la casa. La bebota de papá, la muñequita dulce de sus hermanas, la rosa que todos cuidan y minan como sí fuera de porcelana fina. Heredo toda la belleza de sus padres y hermanas. Como si todos los genes de la familia se hubieran perfeccionado para crearla. Las veces que me encontré pensando en ella llegue a la conclusión de que iba a ser mas hermosa que cualquiera de sus hermanas, mucho mas hermosa.

Otras veces me sorprendí comparando a las hermanas en mis pensamientos. Bueno, eso era inevitable para cualquier hombre. El tiempo pasaba y Jessie había crecido un poco de estatura y un poco mas alta que su hermana Luciana (la única alta de verdad era Jazmín) de aprox. 1,60m, con cabello rubio ondulado ya mas largo que antes, por debajo de sus hombros y de un rubio clarisimo como esas rusas de las películas. Luciana tenia la piel bronceada, Jazmín era de tez clara normal pero Jessie, era blanca como la nieve. Parecía un ángel a comparación de sus hermanas. Su piel era perfecta, sentía su suave mejilla la saludarla con un beso. Tenia ese aire de inocencia a su alrededor que me estaba gustando un poco mas de lo debido.

Y luego, pensándolo bien, hubo un momento exacto donde comencé a mirar a Jessie de una manera distinta.

Fue un sábado por la tarde en casa de las chicas. Hacia bastante calor. Había estado ayudando a Jazmín a poner ropa vieja en cajas para guardar en el ático. Ese día no había visto a Jessie, siempre se la pasaba encerrada en su cuarto. Luciana no estaba en la casa como casi siempre.

-Subime esto al ático…- Me pidió Jazmín y subí. Hacia un calor tremendo ahí arriba. Mientras acomodaba un poco escuche ruido a agua. Había una ventana chiquita, así que me asome a mirar. Daba al patio, y podía ver perfectamente la pileta que tenían. Jazmín me había dicho de meternos al agua cuando terminemos de ordenar. Vi una cabellera rubia bajo el agua nadando, y me imagine que era Luciana por las formas. La figura se acerco a la orilla y comenzó a salir del agua poco a poco. No era Luciana ¿Era Jessie? El agua le había dejado el cabello hacia atrás. Ella coloco sus codos en la orilla y quedo ahí pensativa. Yo quede embobado de lo que estaba viendo. Jessie tomo un pequeño impulso y salio de la pileta. Tenia puesto un bikini celeste que hacia juego con sus ojos.

La vi. Mire sin pestañear sin dar crédito a lo que veían mis ojos. ¿Donde tenia escondido ese lomo la nena de la casa? Siempre imagine que Jessie tenia un buen cuerpo,algo que no hacia falta pensar mucho si tenias en cuenta sus hermanas. Pero nunca imagine que… como decirlo. Con solo esa vista de apenas unos segundos, esa vista desde una ventaba pequeña en el ático bastaron para que piense:

-Es la mejor de las tres….-

Tenia sencillamente un cuerpo perfecto para mi, pechos generosos, bastante generosos para una chica como ella. Bastante mas grandes que los de Jazmín pero sin llegar a la exageración carnosa de Luciana. El Bikini celeste que tenia puesto no podia cubrir tremendos pechos. Quede atontando cuando ella se sacudió el cabello y sus pechos se bambolearon. Jessie tenia una cinturita finita y estrecha, y una cola infernal, redondita y firme que terminaba en unas piernas increíbles… todo en una piel blanca como la leche, era simplemente perfecta. Ahora entendí porque sus padres la ocultaban tanto. Había notado que estaba algo mas grande, pero jamas imagine que podia tomar tales formas ¡y que formas! Dios, tenia mejor cuerpo que Luciana! Mejor que Jazmín! Comencé a empalmarme sin dejar de observarla. Jamas había mirado de esa manera a Jessie. Pero algo despertó en mi desde ese momento. Vi como se zambullía de nuevo, estaba embobado mirando a esa sirena rubia y voluptuosa…. dios…. me empalme mas de solo verla…

-¡Ey! Que estas haciendo ahí arriba?- Me grito Jazmín volviéndome a la realidad. Rápidamente baje y seguí ayudándola. Desde ese momento comencé a mirar a la hermanita de mi novia con más detenimiento.

Desde ese día no pude verla mas a Jessie como la veía antes. Antes siempre me dio ternura, ganas de cuidarla y protegerla como hacían todos. Ahora se había convertido en el fruto prohibido. Encima el gran factor que hace que la nena sea comida aun mas por mis ojos, es que va al colegio secundario, a un colegio privado, donde años antes asistieron sus hermanas. Usa el mismo uniforme que Jazmín (no se si Luciana lo uso, me gustaría ver eso) Y ya esta en su ultimo año, exactamente como cuando conocí a Jazmín. Y por ello, es la única de la familia que usa uniforme colegial aun. El tema es que aun no la había visto nunca de uniforme. Y me moría de ganas de hacerlo, tenia que hacer coincidir mis horarios con los de ella.

De a poco fui sacando información de ella. Le gustan las películas románticas y de fantasía, los dramas y el terror. La música tranquila del estilo indie, lee poesía… Es bastante tímida salvo cuando comienza a hablar de sus gustos, no dice malas palabras, jamas la escuche decir alguna… le encanta retocar el Jardín… en fin, es la chica mas dulce del universo y prácticamente no salia de su casa mas que para ir al colegio. ¿Como es que puede existir alguien así?

Comencé a hacerme adicto a ella sin darme cuenta. No tenia ninguna doble intención, simplemente me gustaba mucho pasar un rato con ella. Sentía una necesidad de verla y contarle algo o prestarle algún libro. Me encanta verla sonreír, sonríe de una forma enternecedora, llevándose la manito a la boca mordiéndose el dedo índice.

El día que le conté donde estudiaba quedo maravillada. Yo seguía diseño gráfico que se cursaba en en la Facultad de Bellas Artes, Jessie quedo fascinada con eso ya que quiere estudiar Artes Plásticas en el mismo lugar.

-Entonces nos vamos a cruzar en la facu el año que viene….- Le dije mientras ella me miraba fijamente. Siempre que hablo de algo que le interese mucho se le va todo atisbo de timidez. Le mostré unos dibujos que hacia y ella corrió a mostrarme los suyos. La verdad es que ella tenia talento, no como yo que era una vil mentira, me gusta hacerme el bohemio con las chicas.

Capitulo Dos

Una vez caminando por una feria de artesanos vi un colgante bastante bonito. Jessie una vez habia quedado maravillada por un colgante que tenia Jazmín. Y como se acercaba su cumpleaños aproveche y lo compre. Era un collar con un piedra de color esmeralda que había comprado a un artesano.

El día que ella cumplió años yo no pude ir la casa de las chicas porque tenia que preparar un trabajo. Pero ese fin de semana fui sin falta con el collar.

-¡Hola!- Me dijo Jessie abriendo la puerta. Se acerco a mi y me beso en la mejilla parándose de puntas de pie. Me encantaba cuando hacia eso. Como siempre yo había llegado media hora antes para poder pasar un rato con ella a solas.

-Feliz cumpleaños atrasado…- Le dije sosteniendo el collar mientras ella me daba la espalda porque me servia un vaso de gaseosa. Se dio vuelta y miro el collar.

-Es…es…¿para mi?- Me dijo tocándolo con la punta de los dedos.

-Se que no es mucho y….- Comencé a decir yo creyendo que no le había gustado. Pero Jessie corrió hacia mi y me abrazo fuertemente. Sentí una electricidad recorrer mi cuerpo cuando nuestros cuerpos se juntaron. Tenia un aroma dulce y embriagante.

-Es… es hermoso… gracias, me encanta, me encanta de verdad-. Dijo mirándolo embobada. Me derretía de solo mirarla a ella actuar así.

-A ver, vení que te lo coloco….- Le dije y ella se giro dándome la espalda. Tome su cabello, y lo coloque a un costado liberando su cuello. Al abrochar la cadena del collar acaricie su nuca con mis dedos. Vi como los pelitos de su cuello se erizaron. Y debo decir que yo también sentí una descarga eléctrica. El aire se tenso muchísimo. Se me vino a la mente el día que comencé a salir con Jazmín. Jessie ahora tenia la misma edad que Jazmín cuando comencé a salir con ella, también estaba en el ultimo año del colegio como ella… Al separarnos fue como si se hubiera roto una burbuja.

-Así que ya sos mayorcita….- Le dije en broma. Ella me miro sonrojada.

-Ya tengo 18 pero no me dejan hacer nada…. Me gustaría aparentar ser mas grande, como Jazmín…- Dijo casi susurrando.

-A mi me encanta así tal cual sos, no tenes que aparentar ser otra cosa- Le dije sinceramente, porque a mi me encantaba como era.

-Gra…gracias….- Me dijo sonriendo totalmente sonrojada. Jazmín llego justo en ese momento y Jessie subió corriendo las escaleras hacia su cuarto.

Desde ese día nunca mas se lo saco, lo lleva siempre puesto. Jazmín me decia chistosa que su hermanita se había enamorado de mí y me jodía con que yo no me aproveche de eso, mas porque me gustaban las colegialas, pero siempre en chiste.

La mayoría del tiempo no miraba a Jessie con “malos ojos”. Salvo esas ocasiones donde su cuerpo me distraía, la mayoría de las veces era mas fuerte el simple echo de hablar con ella lo que me interesaba. Me encariñe mucho con ella, tomando bastante confianza como para considerarla una amiga de verdad. Alguien en que podía confiar de verdad. Y creo que ella sentía lo mismo. De hablar de nuestros gustos pasamos a contarnos cosas de nuestras vidas. Ella sobre todo se descargaba conmigo.

-A veces creo que sos el único que me escucha atentamente…- Me dijo una vez con mirada soñadora, para luego darse cuenta de lo que dijo y ponerse completamente colorada.

Tengo una sola amiga de verdad en el colegio, es como si las demás... no se, no las entiendo… – Me contó que se estaba dando cuenta de que sus padres la cuidaban demasiado (más que demasiado tal vez para su edad) y no podía hacer nada. Que sus compañeras salían solas a divertirse hacia rato, algunas tenían tuvieron uno o varios novios… y que ella siempre tenia que quedarse en su casa. “Sos muy chiquita todavía” le decían sus padres sin tener en cuenta que su nena ya estaba grande, de que ya tenia 18 y era mayor para sobre protegerla de esa manera.

Siempre la escuche con mucha atención y jamas le dije nada insinuante. A pesar de todo, de que a veces la miraba mas de la cuenta, ella también era para mi la chica a la que había que cuidar. La nena de la familia. Hasta ese día.

El día en que la vi con su uniforme de colegio.

Ese día, lo juro por mi madre, no llegue temprano a propósito. Jazmín me había llamado por teléfono para que pase a buscarla. Pero cuando estaba llegando a su casa me mando un mensaje pidiendo disculpas, que llegaría tarde porque tenia que quedar a hacer un grupo en la facultad. Para cuando leí ese mensaje ya estaba en la puerta de su casa. Había llegado varias horas antes que lo habitual.

Toque timbre pensando que no habría nadie. Pero la puerta se abrió y lo que vi me dejo anonadado.

-Ho…Hola…- Tartamudee al ver a Jessie.

-¡Hola!- Me dijo ella besandome en la mejilla parándose de puntas de pie.

Estaba con su uniforme. Jamas la había visto así. Y se veía increíble…. No era que el uniforme fuera sugerente, que la faldita era corta o la camisa muy ajustada… al contrario, todo era lo bastante holgado y grande como para ocultar ese ángel de las miradas indeseadas.

Nos sentamos a charlar en el living. Jessie tenia dos coletas atando su cabellera rubia. Mientras hablábamos no dejaba de enrollar un mecho de su pelo en el dedo.

Su uniforme consistía en una camisa blanca, una corbata y pollera escocesa y media azules. Comencé a recordar los momentos lujuriosos que tenia con Jazmín cuando se ponía viejo su uniforme de colegio. Pero me decia a mi mismo que no, que no podía pensar así de Jessie.

Así que seguimos charlando de cualquier cosa. Tenia que distraerme un poco.

-Ni siquiera puedo comprarme la ropa que me gusta…- Me dijo Jessie al ver un comercial de jeans en tv. Yo comprendía más o menos a sus padres, si Jessie ya comenzaba a salir y a usar ropa más sugerente… La casa se convertiría un hervidero de pretendientes. Desde esa vez que pude verla en la pileta, saber que Jessie tenia ese cuerpo infernal me distraía mucho y entendía lo que provocaría en el mundo al ser revelado. ¿suena exagerado? Pues no lo era. Mientras ella me seguía contando de sus cosas, a veces mi mirada se escapaba disimuladamente hacia su camisa holgada como tratando de ver lo que había debajo. Podía intuir esas formas que apenas se notaban bajo la ropa grande que usaba. Y eso de alguna manera me fascinaba, saber algo que los demás no. ¿Lo sabrían sus compañeros de colegio? De repente sentí un poco de celos de que alguien la mirase de una manera indebida. Pero tenia bien en claro que no podía estar por siempre en una cajita de cristal.

-¿Y en la escuela no hay alguien que te guste? ¿Algún noviecito?…- Pregunte un poco en chiste y un poco enserio. Jessie me miro con los ojos como platos sonrojada.

-N-no… no me gusta nadie de la escuela…- Dijo ella mirando sus manos. Me miro a los ojos fugazmente y se puso roja como un tomate.

-Pero debes que tener muchos enamorados, porque sos muy bonita la verdad… ¿Que le pasa a estos chicos de ahora?- trate de indagar un poco mas. Aun sin sugerir nada se veía tan sexy y ella ni se daba cuenta de eso. Estaba sentada a mi lado, había un espacio en el sillón entre nosotros.

-Ay, gracias, pero no, nadie que yo sepa…- Me dijo media triste y un poco menos colorada pasando de mirarme fugazmente a mirarse las manos. Vi como jugaba con ellas sobre su regazo.

-Vamos ¿no te gusta nadie?…- insisti yo en broma, a veces me gustaba hacerla sonrojar en broma. Siempre se ponía nerviosa con temas muy personales. Jessie me miro fugazmente y contesto que si con la cabeza ya totalmente colorada. Note como se agarraba las manos y se las retorcía, como hace cuando esta nerviosa.

-Mmmm…. quien sera ese afortunado…- Seguí yo en tono jocoso.

-No te puedo decir…- Susurro Jessie mirandome. Esta vez me miro fijamente y esbozo una leve sonrisita, como desafiándome. Mantuve la mirada en sus ojos. El tiempo parecía detenerse. Jessie lentamente se mordía el labio inferior. Por mi mente perversa y fantasiosa imagine arrojarme sobre ella y besarla con pasión. Pero borraba rápidamente la imagen de mi mente, era la hermanita de mi novia. Jessie corrió la mirada.

Ella miro hacia un costado. Estuvimos un momento en silencio hasta que escuche que… ¿lloraba?. Me sentí la peor basura del mundo, ¿había hecho llorar a Jessie?

-Ey… Jessie, ¿que pasa?- Le dije sentadome a su lado y rodeándola con mi brazo. Jessie se quedo un momento quieta como una estatua, pero luego me abrazo y hundió su cabeza en mi pecho. Sentí la calidez de su cuerpo, en ese momento la note muy frágil.

-Yo… yo… perdoname- Comenzó a balbucear ella luego de unos segundos de silencio sollozando. Yo no sabia que hacer, se me partía el corazón al verla así. Trataba de decirme algo, y me sentí la peor persona por provocar eso.

-Es malo… yo…- Seguía ella tratando de hablar, mientras sus ojitos celestes se le llenaban de lágrimas. La atraje hacia mí y la abrace con mas fuerza. Jessie se aferró a mí fuertemente, hundiendo la cabeza en mi hombro sollozando.

-Shhh, no tenes que contarme nada ahora, primero tenes que estar bien y después me decís que pasa…- Le dije con al intención de no obligarla a nada. Me sentí la peor persona del mundo. Seguramente había tocado algo en ella,movido algún sentimiento por alguien que tal vez la había rechazado o algo… Jamas pensé que….

Comenze a acariciar sus cabellos y hasta ese momento yo estaba enternecido por Jessie… Pero al tenerla entre mis brazos, estrechándola con una mano en la espalda y otra de la cintura… sentí cosas que no debía sentir, algo que nunca imagine que pasaría… o si y no quería admitirlo. Me di cuenta de ello e Intente separarme de ella, pero mentalmente, porque mis brazos no reaccionaban, la seguían estrechando.

-¿Es malo?…- Le pregunte acariciando su cabeza, mientras con la otra mano frotaba su espalda. Se sentía tan bien… olía tan bien… tenia un perfume suave de flores que me estaba volviendo loco.

-Es que… es que…- Decía Jessie, levanto un poco la cabeza y me miro a los ojos. Sus grandes ojos celestes estaban llenos de lágrimas, sus labios carnosos estaban muy cerca de los míos. No me podía controlar, ver a esa cosita tan bella en mis brazos, tan cerca me estaba descontrolando.

-Nada puede ser malo con vos…- Le dije sacándole un par de lagrimas de las mejillas suavemente con mi mano, ella cerro los ojos suspirando. Luego le acomode un mechón de pelo tras la oreja… No podía controlarme, estaba haciéndole él chamullo del amigo consolador y sabia bien a donde llegaba eso.

-Es que… es que… yo…- ¿podría ser que estaba refiriéndose a mi? Jazmín me jodía con eso, pero no me la creía de enserio. Nunca pensé seriamente que pasaría si Jessie gustaba de mí. Fantaseaba, pero como lo hace cualquier hombre ante una mujercita de buen ver… Mi mente perversa me decía que aproveche la situación.

-Está mal… y… y yo no puedo… yo…- Seguía diciendo ella desahogándose. Pero me miraba fijamente, no corría la mirada. Estaba tan cerca de mí que sin pensarlo me iba acercando más a Jessie, ella a mí. Mire sus labios, se veían tan suaves y carnosos. Con un brillo… Jessie los tenia entreabiertos. Vi como paso su lengua en ellos, como si tuviera mucha sed. Odia notar su respiración en mi cara. Ella miraba mi boca y vi en sos ojos una mirada de deseo.

La bese suavemente.

Jessie se dejo llevar unos segundos y se aparto unos centímetros de mi llevándose la mano a la boca. Me miraba fijamente pensando vaya uno a saber que cosas. Yo no pensaba, tan solo verla asi, con los ojos algo llorosos, las mejillas sonrojadas, esa mirada tan tierna y dulce que la hacían ver tan desprotegida…. Tome su barbilla y la bese de nuevo. Ella justo quiso decir algo pero mis labios la callaron.

No… mmmm… tenemos…. que….- Decia Jessie entre besos. Suspiró y dejo de balbucear. Jessie tenso su cuerpo como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Quedo tensa unos segundos y luego se relajo, como desinflándose. La tome de la nuca acariciando sus cabellos y seguí besándola. Sus labios eran muy suaves, me enloquecían, cada segundo que pasaba la besaba con más pasión. La aferré mas a mi cuerpo, estrechándole de la cintura. Sus pechos se oprimían en mi. Ella suspiró y abrió la boca, metí mi lengua. Jessie torpemente comenzó a besar con su lengua. Me moría de placer al sentir que era tan inexperta. Su lengua giraba alrededor de la mía, la mía se metía por todos los rincones de su boca. No parábamos de besarnos.

Yo… mmm… yo…. yo… te… – Trataba de decir pero nuestros besos interrumpían todo. No había espacio para decir nada. Estaba fuera de mí… Despacio, la fui recostando en el sofá hasta dejarla acostada sin dejar de besarla. Una mano mía fue hasta sus piernas y comenzó a recorrerlas. Comenze en sus rodillas frotando sus muslos mentiendola debajo de su falda. Mi otra mano tiro de su camisa, sacándola de dentro de la falda. Luego la meti dentro, recorriendo si cintura. Sentir su piel… dios, era tan suave…

-Mmmm… aahh… no… tenemos que… ahhh… parar…- Susurraba Jessie cuando mi boca no estaba contra la suya… Pero lo decía tan poco convincente que me incitaba más a seguir sobandola. Ella tenia una mano en mi cabeza y me acaricia el cabello. Su otra mano recorría mi espalda y sentía como si quisiera rasguñarme. Comencé a besar su cuello, mis manos recorrían su cuerpo suave y firme. Mi mano llegó a su entrepierna, deslizándose bajo su falda. Jessie no oponía resistencia, solo se retorcía en el sofá bajo mi cuerpo. Tan bajo mi cuerpo que estaba a mi total disposición.

-Aahhhhhhh…- Jadeo ella cuando mi mano llego a su entrepierna. Tan solo pase un dedo encima de sus bragas, cerca de su vagina. Ella pego un respingo mirandome sin pestanear. Comenze a pasar mi dedo sobre su ropa interior en círculos, y Jessie comenzó a respirar cada vez mas fuerte. Yo estaba sobre ella mirandola, quería ver toda su carita de placer.

-aaahh… no… aahh porfa… ahh…- Jadea ella. Con su mano me agarro de la nunca y me tiraba con fuerza hacia ella. Yo no la dejaba, la notaba desesperada por besarme. Con mi otra mano lentamente la metí bajo su camisa. Pase por su estrecha cinturita, jugué con su ombligo y subí hasta el nacimiento de sus pechos. Agarre uno de sus pechos sin sacarle el sostén… Dios, eran más grandes que los de mi novia, mas firmes, mas esponjosos…

-Aaahh… no… para… ahh…- Seguía jadeando Jessie retorciéndose, arqueando su espalda por mis frotes en sus bragas. Moví mas rápido mi mano sobre sus bragas. Jessie cerro los ojos jadeando. Deslize mi mano dentro de sus bragas y llegue a su clítoris para comenzar a jugar con él. Mi otra mano había desabrochado unos botones de su camisa, y de un tirón baje su sostén sacando un pecho afuera… Jessie se llevo una mano a la boca y se mordía un dedo.

-Aahhh… aahhhh… aahhh…- Gemía Jessie ahora agarrada con sus manos al sofá. Sus jadeos me enloquecían, no podía parar. Pase mi lengua por su pecho. Su pezón estaba duro como una espina. Jessie arqueo la cintura al sentir mi lengua. Pegue otro lameton y Jessie otra vez se arqueo. Dios, tenia los pechos súper sensibles.

Mi verga estaba por estallar dentro de mi pantalón. Saque mi mano de su entrepierna para dedicarme a sus pechos. Agarra uno con cada mano abriendo más su camisa y sacando su otro pecho afuera. Su corbata del colegio caía entre ellos y ese detalle me calentó muchísimo. Comencé a mamárselos, chupárselos, morderlos. Jessie jadeaba cada vez más fuerte con cada lameton. Me rodeaba con sus piernas y me apretaba la cabeza contra sus pechos, hundiéndola contra sus tetas.

-Aaah… aahhhh!!… ahhh!!…- Estaba por acabar, lo sabía. Y estaba por acabar tan solo con la sensación de sus pechos. Cada lameton en sus pezones la hacían estremecer. Notaba que jadeaba cada vez mas fuerte. Y cuando comenze a mamar uno de sus pechos parecía que se quedaba sin respiración.

Yo estaba súper caliente, hervía. Agarre la mano de Jessie y la lleve hasta el bulto de mi pantalón. Ella con mano temblorosa me lo agarro con fuerza. Sin dejar de chuparle las tetas saque como pude mi verga del pantalón.. Jessie agarró mi pene erecto y duro como roca con fuerza y casi me hace acabar… Comencé a mover su mano, para que me pajeara. Ella entendió y comenzó a moverla. Su manita era suave, me la apretaba dé tal manera que me estaba por hacer eyecular. Mientras seguía chupando sus pechos, deje su mano y ella solita me pajeaba. Seguí con la mía ahora que ella me satisfacía… Me dedique a estrujar sus pechos, a lamerlos. Tenían tal tamaño que pude juntarlos y lamer sus dos pezones a la vez. Jessie me apretaba la verga más fuerte y la movía más rápido, sus movimientos torpes me encantaban.

-Aahhh!!… aahhhh!!!… -Comenzó a temblar, a gritar, su mano que no me pajeaba me clavo las uñas en la espalda. Estaba acabando. Arqueo si cintura y quedo así, temblando y convulsionando. Yo no daba mas, era demasiado lo que sucedía. La manita de Jessie me apretaba tanto la verga, que comencé a acabar en ella, embardunandole toda la mano con semen. Los chorros salieron sin control y ella movió mas rápido su mano, embarduandose de semen. Luego ella se relajo, desinflándose en el sofá. Quedamos jadeando, yo arriba de ella, ella abrazándome. Nos miramos unos momentos, Jessie tenia una mirada ensoñadora que me enamoro. La bese de nuevo. Me correspondió apasionadamente, era increíble.

No podía creer que había hecho eso con la hermanita de mi novia, la nena de la familia, la bebota de mi suegro. Era hombre muerto.

Quede acostado a su lado. Recorrí con la punta de mis dedos sus perfectos y esponjosos pechos. me encantaba acariciar su pequeño cuerpo de piel de seda. No podía pensar en nada mas que ella, en la perfección que tenia frente a mi.

-Me hace muchas cosquillas…- Me dijo Jessie agitada con una sonrisa dibujada en la cara. Seguía agitada. Y parecía no molestarle estar semi-desnuda conmigo.

-¿Que es… esto?- me pregunto ingenuamente Jessie mirando su mano, estaba chorreando mi semen. Sin dejar de tocarla comencé a jugar con su pezón moviendo mi dedo en circulo. Lo teni duro como una espina. Ella seguía gimiendo y respirando fuertemente a causa de mis sobos.

-Probala… que te va a gustar… ¿te animas?- Me atreví a decirle y la mire expectante… dios ¿en que carajos estaba pensando? ¿acababa de decirle a Jessie que lamiera mi semen? Cuando creí que ella se enojaría y mandaría al demonio Jessie, sin peros, se llevo la mano a la cara. La olió un poco y sacando su lengua la paso por sus dedos probando un poquito.

-Estas seguro que puedo comer… ¿esto?- Me dijo sin asco, curiosa y riendo. -No es feo pero…-

-Me vuelvo loco de amor si lo haces…- Le dije pellizcando su pezón. Jessie dio un respingo riendo, luego se llevo un dedo y lo chupo, tragándose mi leche.

Eso me enloqueció, haciendo que mi verga comenzara a crecer de nuevo. La mire fijamente introducir sus deditos en la boca… uno a uno se tragaba todo mi semen, se chupaba los dedos, pasaba su lengua por su mano hasta dejarla limpia y brillante. Lo hacia despacio, mirándome de vez en cuando como buscando mi aprobación. Y Vaya si yo aprobaba eso. Jessie era increíble. Yo estaba loco, pensando en todo lo que podría hacer con ella.

-¿Así te gusto?- Me pregunto y no le respondí. La bese con lujuria, jamas algo me había calentado tanto. Jessie me hacia llegar a limites insospechados.

-¿Paramos ahora o seguimos para siempre?- Pregunte mirándola fijo. Jessie no dudo.

-Para siempre- Y me beso. Lo hacia de un manera dulce, despacio, saboreando cada instante.

Me senté en el sofá, con mi verga afuera y completamente dura. Jessie me imito, se sentó, toda despeinada y comenzando a abrochar su camisa.

-No te la abroches, te ves increíblemente sexy así….- Le dije y Jessie la dejo asi sonriendo orgullosa. Note que estaba emocionada, con un brillo en los ojos al hacer algo prohibido. Mi pene palpito de solo verla. Jessie solo me miraba a mí, pero al bajar la mirada vio mi verga dura e imponente como un mástil. Se la quedo mirando fijamente comenzando a agitarse.

-Porque esta así, tan… ¿grande?…- Me pregunto ingenuamente. Yo la miraba a ella, me excitaba mas ver que estaba con los pechos afuera, con la corbata del colegio cayendo en medio de sus globos de carne, con la faldita enrollada, dejando ver toda sus piernas… y era tan inocente… no entendía nada de nada. Era como si viviera en una burbuja de cristal. Inocente y curiosa. No mostraba un atisbo de miedo o de rechazo hacia algo.

-Esta así por vos…- Le dije y ella sonrió tontamente.

-¿Nunca habías visto un pene erecto?…- Jessie, con toda la naturalidad de una nena, me dijo que no con la cabeza. Yo no lo podía creer, era tan inocente que le podía decir lo que yo quisiera y ella se lo creería… Total no sabia nada.

-Nunca vi… un pene así… en vivo… solo en una fotos en google…- Me dijo así, como que se dice algo al pasar. Yo, sonriendo y aprovechando lo que había pasado, y ver que Jessie seguía excitada, le dije…

-Harías algo por mi…?-

-¿Que?- Me dijo ella expectante.

-colocate acá…. eso, muy bien… Esto me haría muy feliz…- Jessie me miro confundida, la había arrodillado entre mis piernas y seguro no tenia ni idea del sexo oral. Agarre mi pene con mi mano y me comencé a pajear.

-¿Y esta bien eso? ¿Porque te la frotas así?- Me pregunto inocentemente. Dios, esto era demasiado para mí.

-Me estoy masturbando, nunca lo hiciste?…- Jessie dijo que no con la cabeza sonriendo. Pero luego admitió:

-Bueno…a veces si…. -Me confeso algo avergonzada y eso me gusto aun mas.

Le explique sin dejar de masturbarme. ¿Como era posible que no supiera nada casi nada? ¿Acaso no tenia Internet?

-Pasa tu mano entre tus piernas y mostrame como lo haces…. – Ella me miro y lo hizo sin chistar. Lentamente hundió su mano entre sus piernas. Soltó una risita al sentir las sensaciones.

-Aaahhh… Me hace cosquillas…- Dijo tocándose cada vez más rápido. Yo subía y bajaba mi mano viendo como el angelito rubio se frotaba enfrente a mí sin problemas.

-¿Te gusta lo que haces?…-le pregunte viendo que cada vez lo hacia mas rápido.

-Si… aah… mucho… – Decía ella apenas conteniéndose. – me…. mmmmm…. gusta… mucho…..-

-Ahora con la otra mano tocate acá… – Dije colocando su otra mano en uno de sus pechos. Jessie comenzó a apretarse el pezón, a jugar con el. Cerro los ojos jadeando. La mire sin saber si estaba soñando o que… esto era demasiado. Jessie se estaba masturbando frente a mi, se masajeaba sus grandes pechos y jadeaba cada vez mas fuerte. Comenzó a mover sus caderas de atrás hacia adelante y respiraba agitada.

Mi verga estaba dura como un garrote. No aguante mas. Ese espectáculo que me estaba brindando era demasiado para mi. Me pare frente a ella y apunte mi pene a su cara. Lentamente agarre su cabeza, la atraje hacia mí verga. Jessie se dejaba llevar. Hasta que la deje con la cara a milimetros de mi pene. Ella no dejaba de tocarse cada vez mas rápido. Pero ella no miraba mi verga dura, me miraba a los ojos con una expresión de placer que jamas vi en alguien.

Acerque aun mas mi verga a sus labios hasta tocarlos… Jessie no dudo, de puro instinto abrió un poco los labios rodeando la cabeza de mi pene. Ahora era yo el que recibia descargas eléctricas. Sentir esos labios de ensueño me estaban enloqueciendo. Y cuando note su lengua, su lengua inexperta saboreando mi herramienta mi cuerpo tembló.

Hice un poco de presión entre sus labios y la cabeza de mi verga. Ella abrió su boca despacito, y mi verga se fue metiendo entre esos labios de ensueño. Sentí su lengua moverse cada vez mas rapido y eso casi me hace perder el equilibrio. La metí un poco y luego comente a sacarla para luego meterla un poco mas.

-Mmmmmm… mmmmmm…- Emito Jessie. Nunca dejo de mirarme a los ojos. Dejo de tocarse en su entrepierna para agarrar mi verga. Con su otra mano aun se tocaba las tetas, se las estrujaba. Con mi mano comencé a mover su cabeza lentamente, deslizando mi verga por su pequeña boca pero enterrandola cada vez mas profundo.

Ella chupaba si saber bien que hacer, pero no me mordía. Sin que le diga nada ella mamaba mi verga de una manera increíble.

-Mmmm… mmmmmm…- mamaba espectacularmente, torpemente y con inocencia, y eso me encantaba. Ella misma se estrujaba un pezón. Lentamente ella sola movía su cabeza hacia atras y hacia adelante. Ella nunca dejo de mirarme a los ojos. Yo solo la meti cada vez mas y a Jessie parecía gustarle. Se estrujaba sus dos tetas con sus manos y eso parecía excitarla mas. Cuando note que estaba a punto de atravesar su garganta y que ella no tenia ninguna queja sobre eso se la saque de la boca. Jessie emitió un “mmmmshhp” mientras la saliva caía por su barbilla.

Me senté en el sillón porque si seguía así iba a acabar en cualquier momento. Jessie me miro expectante. Tenia la cara brillante de saliva.

-¿Lo estoy haciendo bien?- Me dijo agitadisima con esa carita de inocencia que la caracterizaba.

-Genial…- Le dije acariciando su mejilla. Ella agarro nuevamente mi miembro con su mano y se lo quedo mirando.

-Podes lamerlo como su fuera un helado o un chupetin…- Le dije y Jessie me miro picarona. Acerco lentamente su cabeza y ego un lamenton.Luego otro, y otro… comenzó a lamer. Dios, mi miraba a los ojos cuando lo hacia. Sacaba su lenguita y la pasaba por toda mi verga.

-¿Asi?- Me pregunto con mi pene recostado en su mejilla, sacaba su lengua y le daba pequeño lametones.

-¿Cuanto crees que podes meterlo?- Ella se quedo mirando mi pene, como calculando.

-A ver…- Y sin mas abrió su boca y comenzó a tragarse mi miembro. Vi como de a poco mi barra de carne comenzaba a desaparecer dentro de su boquita.

-.Ah… espera… creo que puedo mas… Me dijo sacandose mi pene de la boca. Había llegado a tragarse mas de la mitad. Se la volvió a meter y lentamente note como llegaba a su garganta. Con esfuerzo siguió. No podía creer lo que estaba pasando. Casi se atraganta pero siguió, lentamente engullo toda mi verga hasta que sus labios tocaron la base.

-mmmmmsshppahhh!!- Emitió sacandose mi verga de golpe. Tosió un poco riendo mientras la saliva caía por su barbilla a borbotones. -Casi… casi puedo…. aguantar mas….

-Me volvés loco Jessie…- Le dije sinceramente empujando su cabeza hacia mi pene y ella entendió. Rodeo mi verga con sus carnosos labios y comenzó a bajar. Esta vez no hubo dudas, la trago entera, la sostuvo unos momentos que me hicieron ver las estrellas de placer, y luego se la saco rápido. Tenia su carita embadurnada de saliva, pero note que le encantaba hacerlo. Engullo de nuevo y la trago hasta que desapareció en su garganta. La deje jugar así todo lo que quisiera. Ella estaba perdida en su mundo. La engullía y me miraba, luego se la sacaba y emitía una risita traviesa. Si seguía así terminaría acabando rápido, muy rápido.

-Ahora despacio, como un helado….- Ella me obedeció inmediatamente. Comenzó a mamarla, a chupar, a lamer como había dicho. Lo hacia con pasión. Lo hacia cada vez mas rápido, como si la ultra excitara hacerlo. Movía sus caderas al hacerlo y se contoneaba. ¿Podría tener ella un orgasmo solo mamando?

Acariciaba su cabeza. Jessie sostenía mi verga con una mano por la base, la sacaba de su boca y pasaba la lengua como yo le decía, me chupaba los huevos, me pajeaba con la mano… La tragaba completa y la dejaba asi unos momentos. Luego mamaba como una mamadera el glande... Lo hacia jadeando y respirando fuerte. Cada vez mas rápido y con mas pasión.

La atraje hacia mi hasta poder besarla. Jessie me beso, me lamió la cara, estaba desaforada. Luego la fui bajando de nuevo. Sentí tus tetas deslizarse por mi pecho. Y cuando llego a la altura de mi miembro la detuve. Jessie me miro y luego miro hacia abajo. Mi verga estaba entre sus pechos.

-Apretalas… así…- Le indique apretando sus increíbles pechos. Jessie sonrió divertida. Jadeo al sentir mis manos estrujando sus dos globos. -Ahora subí un poco… baja un poco…. eso así…- Lo entendió a la perfección. Luego ella se agarra las tetas y siguió moviéndose. Me miraba sonriendo, mordiéndose el labio inferior. Era evidente que se estaba excitando rápidamente. Comenzó a moverse lentamente, de arriba hacia abajo. Mi miembro estaba tan ensalivado que se deslizaba perfectamente entre sus globos de carne.

-Mmmmm…- Comenzó a jadear Jessie. Sus pechos eran sensibles, muy sensibles y esto la estaba excitando aun mas. Vi como se pellizcaba los pezones mientras mi verga salia de entre sus tetas. Cada vez se movía mas rápido, jadeando mas. De a ratos cerraba los ojos y se perdía en su mundo de placer. Sin que le diga nada, ella sola hizo fuerza con su cabeza hacia abajo y comenzó a lamer mi verga como podía, sin sacarla de entre sus pechos. Lo hacia desaforada, como una perra hambrienta. Dios, era demasiado para mi.

-Mmm…. aahhh!!… aahhhhhh!!!…- Comenzó a Jadear cada vez mas fuerte. ¿Jessie iba a acabar con solo sexo oral y una cubana? Dios, era perfecta, la mujer mas perfecta que jamas pudiera existir. Sentí mi orgasmo venir, todo eso me sobrepaso, era demasiado.

-Oohhhmmm…. ahhhhh!!!…- Gritó ella sacándose mi verga de la boca, en un orgasmo. Luego se la volvió a meter.

-Mmmm… mmm!!… MMM!!…- Jadeaba chupándome la verga, hasta que sentí que estaba por eyacular, así que sostuve su cabeza firmemente, clavándosela hasta la garganta. Comenze a eyacular en su boca. Jessie comenzó a succionar para no atragantarse con mi semen, luego le solté la cabeza y ella saco mi verga de su boca tosiendo. Escupió mi semen mientras unos chorros salpicaron su cara. El cuerpo de Jessie convulsionaba con su orgasmo. El semen se escurría desde su cara hasta sus tetas. Dos, tres potentes chorros mas saltaron de mi verga contra su mentón y sus mejillas. Jamas había acabado de esa manera.

-Aaahhhhhhhmmmmmmmm…- Gimió agitada con los ojos cerrados recuperando la respiración. Luego comenzó a pasar su mano por su carita y sus pechos… Junto mi leche que chorreaba allí y se la llevo a la boca de a poco, comiendo mi leche golosamente con una sonrisa en la cara. Lo hacia lentamente mirandome a los ojos. Sabia que me gustaba y yo sabia que por eso lo hacia. La atraje hacia mi y la bese con pasión.

-¿Estuvo bien así?…- me pregunto agitada. Yo me reí

-Increíble… no te das cuenta de lo especial que sos…- Jessie me miro suspirando. La senté sobre mis piernas y quedamos así, mirandonos como enamorados. Ella rodeo mi cuello con sus brazos. La estreche mas. No quería soltarla jamas.

Y así estaba ella, la joya de la familia. Con su uniforme arrugado, la falda enrollada y la camisa abierta. Sus pechos brillantes de saliva y semen, su cara sonrojada con restos de leche y el pelo todo revuelto. Y así y todo era la cosita mas dulce que jamas vi en mi vida. La bese dulcemente y ella me correspondió.

-No podemos decir nada a nadie de esto, jamas…- Le dije entrelazando mi mano con la de ella. Jessie me miro y dijo que si con la cabeza.

-… Pero cuando estemos solos vamos a ser y a hacer lo que vos quieras…- Jessie me miro con una amplia sonrisa y ojos brillantes.

-Pero si Jazmín se entera se va a enojar con vos… y conmigo…- Me dijo media triste y asustada. Ella con lo inocente que era, no sabía bien lo que había hecho. Lo que habíamos hecho. Mas yo que ella.

Si vos no decís nada, yo tampoco… pero si queres que esto termine aca, lo hacemos. Voy a hacer lo que vos digas princesa, estoy a tus ordenes…. – Le dije sinceramente. Jessie me miro un buen rato, pensando en la respuesta. Luego se acurruco entre mis brazos y cerro los ojos. Cerre su camisa abrochando uno a uno sus botones. Luego con mi mano peine sus cabellos. Ella parecía ronronear en mis brazos. No se cuanto tiempo estuvimos así.

Jessie se levanto rápido mirando la hora.

-Creo que tendría que arreglarme…. -Me dijo somnolienta. -…No veo la hora de que estemos de nuevo solos…- Dijo dándome un beso en la mejilla. Luego fue al baño a cambiarse. La mire irse, su falda del colegio ondeaba al caminar. Me tenia hechizado. Antes de entrar al baño, ella giro su cabeza y me miro con esa sonrisa que hacia derretir a cualquiera. Me quede en el sofá atontado, sin creer lo que había pasado.

Mi mente corría a mil, pero de todo lo que pensaba era referido a Jessie y no a frenar la situación. Mi ángel malvado me decia que podía hacer lo que quisiera con Jessie. Ella parecía que estaba dispuesta a todo, nunca puso un pero y parecía no tener limite alguno. Además, era ingenua y no sabia nada de nada, y yo le podía enseñar tantas cosas… mi mente divago en las infinitas posibilidades. Mi ángel bueno quizo decir algo, algo que en ese momento no quise escuchar.

Desde ese día Jessie se convirtió en mi colegiala predilecta, en mi obsesión y el aire que respiraba . Si estaba solo en mi casa, me pajeaba pensando en ella, esperando impaciente un nuevo encuentro, no veía la hora de tener nuevamente sexo con ella… había tantas cosas que hacer… Y mi mente corría, me imaginaba a Jessie y a Jazmín juntas conmigo, a las dos hermanas juntas mamándome la verga… o mejor, las tres, las tres hermanas juntas… Desde ese día me obsesione con Jessie, y cada vez que tenia sexo con Jazmín, me imaginaba que era Jessie. No había dejado de querer a Jazmín, pero Jessie era un sueño hecho realidad. Era demasiado perfecta en todo sentido.

Yo estaba que explotaba por Jessie, me recontra calentaba. Me empalmaba de solo verla, de solo escuchar su nombre. Las veces que iba a casa de Jazmín y la veía, nos mirábamos insinuantemente. Ella se ponía colorada y sonreía. Sume cruzaba con ella le guiñaba un ojo. Jazmín ni se daba cuenta de esto ni parecía sospechar nada. Muy pocas veces tenia ocasión para estar a sola con Jessie. Así que mi espíritu aventurero aprovechaba cualquier momento para manosearla un poco. Necesitaba sentir su cuerpo. Si Jazmín estaba en su cuarto, yo bajaba a la cocina o iba al baño con la intención de encontrarme con Jessie. Si se daba la casualidad (y evidentemente Jessie buscaba la misma casualidad) y no había nadie que nos viera, la agarraba apretándola contra mi cuerpo y le estampaba un beso apasionado. Ella se paraba de puntas de pie siempre se dejaba hacer… Le manoseaba la cola y los pechos, ella suspiraba. Pero eran encuentros fugases y explosivos. Además, me gustaba dejarla así, caliente a Jessie, así cuando tuviéramos bastante tiempo… Jessie estaría que explotaba como yo.

Mi Ángel malvado me decía que era un juego para mí y debía disfrutarlo. Amaba a Jazmín, me excitaba su hermanita. No pensaba seriamente en lo que hacia o en las consecuencias… o No lo hacia porque no quería…

 

Continuara…

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Mi prima y yo…

Bueno…tengo una prima dos años mayor que yo, ella se me hace muy atractiva, tiene bonitas curvas y pechos algo grandes, en fin.
Un día mis abuelos no estaban (ella vive con sus padres en una casa junto a la de mi abuelos pero se conectan una con otra) y sus padres tampoco, mis padres igual salieron y yo estaba en la casa de mis abuelos solo y mi prima en su casa sola.
Entonces recordé que saldríamos a una fiesta más tarde y mi prima también iría así que me iba a bañar para prepararme, pero no había agua, y decidí ir a la casa de mi prima para ver si me dejaba bañarme allí (la verdad no hablamos mucho).
Llegue a su casa y le pedí que me dejara bañarme, ella igual iba a bañarse y me dijo
– yo igual me quiero bañar aunque como no hay mucha agua…(y se quedo callada)
Le pregunte que que podríamos hacer y me contestó que nos bañáramos juntos y así “ahorrar agua” y pues la verdad me fue algo extraño, a la vez que excitante, y evidentemente, me confundió un poco pero bueno, acepté.
Me metí primero y me quite la ropa, abrí la llave y le dije que se metiera (mi idea era bañarnos así de espaldas sin vernos para que no piense mal) y cuando se metió pues se desnudo y se metió, estuvimos de espaldas unos 2 minutos y se volteo y me dijo
– pasame el jabón…
Me dio algo de risa y se lo di
Cuando me lo regreso yo me voltee (fue involuntario) y ella también… nos quedamos viendo de abajo a arriba y nos pusimos muy rojos.
Después ella miró mi polla y puso cara de sorprendida, mire hacia abajo y vi que estaba muy, pero muy parado.
Me dio pena y me volteé.
Y desde ahí empezó todo
Ellame dijo que se había excitado un poco y le dije que si era enserio.
Me giró y me dijo que la tocara
Le dije que no al principio, pero se me acercó demasiado y ya no aguantaba, así que empecé a tocarle los pechos… recorrí su cuerpo y antes de llegar a su vulva, me detuve y me preguntó porque lo hacía.  Yo le dije que no sabía.
Sonrióy ella me agarró la mano e hizo que la frotara sobre su vagina, me excite demasiado
El agua se empezó a terminar y no impidió que esto continuara. Empezó a gemir y cada vez mas fuerte.
Me prendí mucho
Después ella tomo mi pene que estaba apunto de reventar
Y empezó a masturbarme
En poco tiempo me vine y todo callo sobre sus senos. Me excite tanto, la queria penetrar pero no me atrevía.
Siguió masturbandome y me dijo
– ¿te gusta?
Con la cabeza le dije que si
Le toque su sosha y ella mi pene, nos besamos y así estuvo un ratito
Después me fue empujando hacia afuera y llegamos a su cuarto (que esta alado del baño).
Me recostó sobre la cama y se subió en mi (aun no metí mi amigo en su vagina)
Me besó mientras le seguía tocando los pechos.
Después mi mano bajó y le acaricie el clítoris, me atreví a meterle los dedos y gritó de placer
Empecé a sentir mojados mis dedos.
Después me levanto y empezó a meterse mi pene en su boca (estaba haciendo lo que quería, me tenía loco) y lo metía y lo sacaba hasta que me volví a venir y ella se comió todo.
Fue cuando decidí ponerme al mando y la tire en la cama, baje hasta su vagina y empece a lamersela
Gemía y gemía
Se corrió y sabía extraño,  pero no me detuve.
Me dijo
-¿69? (Con una voz que apenas si salia de entre sus gemidos)
Y solo me levante y nos posicionamos
Nunca lo había echo y fue rico y creo que a ella le encantó.
Después me dijo
Que había condones abajo de su cama y solo se movió un poco y los saco con su brazo (todo eso masturbándose)
Me dijo que ella me lo queria poner. Ya puesto, lo lamió
Se lo metió a la boca (era de sabor)
Y proseguimos a que la penetre
Se lo metí despacio
(Yo estaba encima de ella)
Cuando entro grito de placer de una forma muy excitante.
Seguimos y seguimos
(Me di cuenta que era su primera ves porque pues ya saben..la manchita. Y también era mi primera vez)
Me detuvo y se puso de perrito
Yo proseguí y todo fue muy bien
Despuésde un poco
Me quite en condón (de una forma correcta) y ella de inmediato empezó a meterse mi pene en su boca.
Me vine de nuevo y ella no paraba.
Creo que estaba muy excitada.
Después me tiro de nuevo a la cama y se subió en mí.
Se metió mi amigo en su vagina y empezó a cabalgar (fue genial aunque me preocupe por el condón pero ñe)
Ella no paraba
Y me dijo
– si te vas a venir lo sacas y ya sabes que a mi boca
Yo no dije nada pero hice lo que me pido cuando iba a sacar todo.
Fue bajando la intensidad y terminamos los dos acostados tocándonos y besándonos.
La verdad fue la mejor experiencia de mi vida
Se repitió solo una vez unos meses mas tarde, igual,  en su casa solo que esta vez fue en una “pijamada” y dormimos juntos y ya saben…
Espero les haya gustado.
(Historia real)

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Mi primera vez

Hola ! Buenas noches.

Hoy les contaré como fue que perdí mi virginidad con una madura  a la edad de 19 años.

Era el año 2007 exactamente era el verano,principios de agosto cuando conocí a Daniela (nombre ficticio), que tenía la edad 32 años, cuando la conocí en la tienda de autoservicio. Ella era cajera de esa tienda,es alta mide 1.70,pechos grandes,trasero mediano pero suculento,en ese entonces era mamá soltera de una niña de 5 años,pero bueno,desde que la vi me cautivo y  la deseé con tantas ganas,que cada vez que podía me la jalaba pensando en ella.

En una ocasión tuve la oportunidad de cruzar palabra con ella y ver de cerca su hermosura y no pude evitar tener una tremenda erección,por lo cual tuve me dio pena y tuve que disimular, a lo que fue imposible,ya que ella se dio cuenta,solo a tino a decirme opps !!! creo que tu amigo se despertó, lo único que hice fue cubrirme con las manos a lo que ella se acerco a mi y me dio un beso en la boca de piquito, después de eso se despidió de mi. Días después me volvía a encontrar con ella, esta vez tuve la oportunidad  de regresarle el beso, pero completo, a lo que ella lo aceptó y a lo que ella correspondió con un beso largo y me dijo si quieres más podrás tener siempre y cuando te portes bien .

Y así  los días fueron mejores, cuando podía nos fajabamos en las bodegas de la tienda, me dejaba besar sus pechos, acariciar sus pompas, su vagina. uUn día pude chuparle sus pesones en el trabajo y en otra ocasion pude besar su vagina caliente, carnosa y jugosa,era la primera vez que chupaba una rajita y que rica sabia mmm.. hasta que sentí como un chorro de miel escurría y llenaba mi boca y yo solo escuchaba como gemía Dany y como me apretaba hacia su rajita y yo bebía todo ahi supe por primera vez lo que era mamar y lo que era hacer venir a una mujer.

Tiempo después me la fajaba en donde podía,en el trabajo,en el baño en el parque,en la calle,en el auto,en mi casa,en su casa, ppff me encantaba porque era demasiado fogosa y caliente,aun recuero la primera vez que me bajo el cierre de mi pantalón y me chupo mi pene y lo besaba y masturbaba con delicadeza y luego puso mi pene entre sus pechos grandes y ricos y me masturbó hasta que me hizo vaciar entre ellos y su boca.

El día mas deseado de mi vida llego, el perder mi virginidad con dany en su casa. Puff fue fabuloso,  ese día me invitó a desayunar, después del desayuno nos empezamos a besar y a acariciar, nos empezamos a fajonear, hasta que la situación subió de tono,y me empezó a desnudar y yo la empece a desnudar empecé a besarle el cuello, a sacar su pechos y comérmelos completamente y mordisquear sus pezonzotes grandes y oscuros, escucharla gemir, sentí sus caricias, después bajar hasta su vagina chuparla y  sentir como se vacía y después ella me acuesta,y me empieza a chupar mi pene y después de eso por primera vez sentir como entra mi pene en su carnuda y caliente vagina, pareciera que era un horno al entrar en ella sentina que me quemaba ,pero que delicioso sentir como me cabalgaba y se lo comía todo,uy que rico sentir como entraba y salia de su vagina, no lo podía creer mi primera vez y con ella y en su propia  cama y estaba disfrutando de esa hermosa madurita, puf que rico fue cogermela y lo mejor que fue con ella,y lo mejor de todo es que me dejo vaciarme dentro de ella y al final  de todo hacerla que se vaciara.

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