De manera simple, el , fetichismo significa amor por un objeto: existen muchas variantes del fetichismo, siendo las más conocidas, por ejemplo, el fetichismo hacia los pies (fetichismo de pies), los zapatos, las medias, la lencería, el cuero, los guantes, etc. Algunos de ellos están socialmente aceptados (por ejemplo, el fetichismo hacia los uniformes o hacia la lencería) mientras que otros pertenecen al mundo del tabú. Sois bienvenidos para escribir sobre vuestro fetichismo particular.

Buenos Vecinos

Bisexual, fetichismo, parejas liberales. Pasaron los días y ella continuaba paseándose por el departamento así vestida, buscando provocarme y al mismo tiempo negándose a satisfacer mis necesidades, este era un juego que frecuentemente realizábamos, ella me excitaba durante días hasta que yo no aguantaba mas. Pero no pude dejar de notar que hacía muchos años ya que no lo hacíamos. Read more

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Como llegue a ser así de zorra 2

Amor Filial Hetero, Incesto, Confesiones, Primo, Prima, Tío… Ahora soy una mujer casada, la recepción será en la casa que me ha regalado Francisco, el es un hombre 13 años mayor que yo… Es moreno alto de aspecto tosco pero muy simpático, su principal cualidad es la sencillez a pesar su éxito. Mientras vamos a disfrutar junto a nuestros amigos más cercanos y familiares recuerdo cómo fue mi ingreso a la facultad de medicina… Read more

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Espiando a mi hermana descubro que es bien puta

Todo estaba listo el agujero en la pared daba perfectamente hacia la habitación de Karina, mis padres no estaban y yo le había dicho que iba a salir con amigos, así mi hermana pensaría que estaba sola en casa, únicamente faltaba esperar a que viniera, y poder probar el agujerito, las horas pasaban y yo me moría de las ganas, así que para calmarme un poco entre a su cuarto para poder checar que no se viera nada, lentamente abrí la puerta y me fui directo a la pared, estaba excelente el agujero era casi imperceptible, ya que estaba en medio de dos cuadros y abajo había varios muñecos de peluche, lo que hacia que se escondiera perfectamente, una vez que me cerciore de eso, ya mas tranquilo di una rápida mirada a su cuarto, estuches de pintura, zapatos por todos lados, hasta que llegue al cesto de ropa sucia, ese gran bote de plástico en un rincón de su cuarto, me acerque a el, lo destape y vi que sobre toda la ropa había un brasiere, que un día anterior había visto a mi hermana usarlo, lo tome y lentamente lo lleve hacia mi rostro…hooo..los brasieres de mi hermana, déjenme decirles que las tetas de mi hermana siempre me han llamado la atención, cuantas chaquetas no me echo en honor de los pechos de mi hermana, cuantos litros de semen no e descargado mientras pienso que tan rico seria poder agarrarlas aunque sea unos segundos y hoy al fin iba a poder verlas, decidí que no era bueno que estuviera mucho tiempo en su cuarto, así que tome su brasiere una tanga y salí de su habitación y me fui a la mía y la cerré con llave,

Casi inmediatamente que me encerré en mi recamara escuche que se abría la puerta de la entrada, me quede lo mas quieto posible para que no supiera que estaba en mi cuarto, escuche sus pasos acercarse a mi puerta y toco un par de veces en mi puerta mientras pronunciaba mi nombre, al no tener respuesta se fue a su cuarto y de un golpe cerro la puerta, todo estaba listo, mi hermana ya tenia la idea de que estaba sola, rápidamente me acerque a la pared y comencé a mirar por el agujero, de principio solo veía a mi hermana pasar de un lado a otro de su cuarto y después de unos minutos, escuche que su teléfono sonaba,

“hola mi amor como estas…..yo estoy solita en casa, mis padres se fueron y mi hermano no esta”

Pensé que se iba a salir y que todo estaba arruinado pero decidí esperar,

“ si mi amor, ya te dije que si voy a la fiesta…..no no voy a invitar a mis amigas…..al salir…claro que si, ya sabes que me gusta chupartela……

Que que… – pensé – mi hermanita contando sus aventuras sexuales, no lo creía, además de poder verla iba a escuchar sus intimidades,

“si mi amor…oye…. pero esa fiesta donde va a ser…con tus amigos….. ahhh …si ya recuerdo donde es….

Yo seguí mirando por el agujero esperando a que apareciera, mientras que ella no dejaba de hablar, y yo claro comenzaba a tener un a erección y es que sus voz se escuchaba tan cachonda que había momentos en que olvidaba que ella era mi hermana, así que para aprovechar al máximo la situación, tome el brasiere lo enrolle en mi verga y comencé a masturbarme lentamente, en esas estaba cuando mi hermana se paro justo frente al agujero, lentamente desabrocho el suéter que llevaba y al fin pude ver esos grandes y hermosos pechos, fue una visión espectacular, eran grandes y bien formados y remataban en una gran aureola del mismo color de su piel y su pezón estaba completamente erecto, supongo que estaba excitada por la charla que estaba teniendo, sujete fuertemente mi verga y comencé a masturbarme mas rápido, y ella no dejaba de hablar,

“ si mi amor…oyeee…pero dile a tus amigos que no sean tan bruscos conmigo, la vez pasada me dejaron toda adolorida…..

Me quede helado al escucharla, a mi hermana se la estaban cogiendo los amigos de su novio, de momento me entro un cierto remordimiento, pero después de pensarlo un poco, me volví a excitar, cuantos se la estarían cogiendo, uno…dos…Tal vez tres o mas, como se la cogerían…? la idea de imaginarme a Karina siendo penetrada por dos tipos o mas me ponía muy cachondo,

“siiii…me quedo mi culito todo abierto…..porfaa…diles que no sean muy bruscos…..si me tratan bien te juro que se las chupo a todos…durante toda la noche….

Continué masturbándome mientras la escuchaba, mi verga estaba a punto de explotar,

“ si mi amor..te lo juro que se las chupo a todos…….uno por uno…..bueno…. entonces si acepto…cuantos dices que van a estar…..seis….no inventes….no mi amor….son muchos….

Lo que había dicho mi hermana me había echo venir, varios chorros de semen escurrieron por mi mano manchando por completo el brasiere de mi hermana…no lo creía a Karina se la estaban cogiendo seis cabrones, me calme un poco y continué mirando y mi hermana seguía justo enfrente, sus grandes pechos se veían hermosos y se meneaban lentamente con cada respiro que daba, era un placer verla, y de nuevo volví a tener otra erección, pero ahora solté el brasiere y agarre la tanga y la acomodo cubriendo mi verga y continué masturbándome, mi hermana no se movía me estaba dando un excelente visión de sus pechos, no lo creía,

“bueno mi amor como tu digas…..si con los que tu quieras…. está bien…”

y después de unos minutos colgó, pensé que se había terminado todo, pero mi hermana no se movió, se quito por completo el suéter y permaneció frente al agujerito y yo claro continué masturbándome, se veía que estaba acomodando algo en su bolsa, pero no me importaba, mientras pudiera seguir viéndola, así que comencé a mover mi mano mas rápido tratando de terminar por segunda vez y no dejaba de mirar por el agujerito, y es que sus pechos se veían tan grandes y hermosos, que cualquiera hubiera echo lo mismo, masturbarse hasta vaciarse pareciera que ella lo hacia a propósito, y hasta hubo un instante en que se acerco tanto que sus pechos se veían excelentes, y de nuevo termine, ahora mi semen cubrió por completo su diminuta tanga, estaba bastante excitado, tome su tanga y vi que estaba por completo llena de semen, así que intente masturbarme una vez mas, pero ya mi hermana se había retirado del agujerito, pensé que lo mejor era hacer lo mismo, me acomode el pantalón eche las prendas de mi hermana en la cama y espere a que se fuera,

Ya por la noche no dejaba de pensar en como la estaría pasando Karina, era seguro que la estarían cogiendo, la tendrían de a perrito..?? la tendrían mamando..?? la estarían penetrando mas de dos o hasta tres al mismo tiempo..?? que puta había salido, busque de nuevo las prendas de mi hermana y continué masturbándome…..

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dominación, bondage, relato, erotico

Haciendo una diosa

Al tomarla por la barbilla sujeté todos sus movimientos. Parecía que su cuerpo había quedado suspendido en el aire. Solo sus ojos seguían clavados en mi admiración a su belleza. La sonrisa no le salía, pues su rostro estaba amoldado a mi mano que arropaba su pequeña cara. Con la otra, tomé la funda de la almohada y empecé a hacerla girar. Se atornilló hasta convertirse en un grueso mecate de tela que llevé a sus ojos y amarré con fuerza dejando todo su cabello recogido.

Estaba tranquila, aunque se sabía indefensa. Hoy la dominaría a mi antojo. Hoy las palabras se hacían realidad. Cuando lamí su cuello y bajé entre sus pechos, pude sentir lo acelerado de su corazón. Miedo y excitación habían enrojecido su blanca piel. Sus mejillas, cuello y pecho estaban manchados por una sangre que fluía bajo la inerme y excitante desnudez. Baje su panty mientras ella se encontraba parada, ya desnuda y sin poder ver. Su piel y sus oídos eran su mejor manera de entender lo que sucedería en esa habitación. La olí. La llevé a mi cara y respiré lo más profundo que pude. Mis pulmones se impregnaron de todos sus jugos. La tela estaba totalmente mojada. Tanto como para humedecer mi mano cuando apreté contra mi nariz ese pequeño triángulo de tela púrpura con encajes.

Puse una pequeña cadena dorada en su cintura. Tenía unas delicadas piedras traslucidas que colgaban a los lados. Por detrás otra cadena transversal que llegaba hasta su cuello, rozando su columna, donde pondría una pequeña gargantilla dorada y una medalla que coincidía justo con la V de su tráquea. Me dijo estaba fría, yo sabía no sería por mucho tiempo. Tomé de la gaveta una bolsa que había guardado para este momento. Un hilo dental lleno de pequeñas rosas, de un material brillante como si fuera de un cuero lleno de microscópicas lentejuelas. Le pedí subiera un pie a la vez. Lo hacía deslizarse mientras rozaba sus piernas y antes de ponérselo por completo, me acerqué para olerla. El mismo aroma que aún tenía impregnado de las paredes de mi nariz. Ahora quería un poco en mi boca. Con mis dedos abrí paso y lamí delicadamente para descubrir que parecía una fuente que empezaba a bañar el interior de sus piernas. Pasé mis manos, la sequé y luego me las limpié en la camisa lo más cerca de la cara, para seguir respirando su olor. De la bolsa saqué una especie de corsé. Látex negro para que los pechos se levantaran y quedara solo el pezón por fuera. 20 ganchos por detrás eran el camino para una tira negra adornada de hilos plateados y dorados que se cruzaban como la de los zapatos y hacían que la pieza quedara totalmente pegada al cuerpo. Me alejé para verla, estaba creando una diosa.

La piel blanca, las cadenas doradas y armadura negra patente. Dos pulseras negras con aplicaciones metálicas adornaron sus antebrazos. Para sus manos, un par de guantes del mismo material del corsé, que llegaban hasta unos centímetros antes de sus codos. La calcé con sus zapatos negros, bien abrochados, para que quedaran ajustados. Rodé el espejo para un lado de la cama y el de la sala lo traje también para ponerlo a un lado del otro. Sobre los guantes le puse un par de esposas que las terminé agarrando del respaldar de la cama. Quedó sujeta al tope de madera, sin poder soltarse. Retiré su venda y por fin logró verse en el espejo. Detalló todo lo que había hecho. Sus labios se hincharon y su cara se enrojeció aún más. El olor en la habitación era más fuerte. Podía verse indefensa. Lista para ser disfrutada. Me quedé varios minutos viéndola. Mirando la excitación que le producía estar sujeta así sin nada que hacer para escapar. Viéndose al espejo y vulnerable a mí. Me quité la ropa. Me acerqué. La olí. Era una hembra lista. Con mi mano abierta le palmeé uno de sus glúteos con mucha fuerza. Disfruté mientras mi mano aparecía impresa en su piel y en ese momento abrí sus nalgas para disfrutar de los ardientes jugos que salían de entre sus piernas.

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Con Vanessa delante de su abuela ciega

Por esa época estaba saliendo con una chica que se llamaba Vanessa , ella era puro fuego morena con los ojos verdes el pelo largo lacio y unas gafas que la hacían parecer intelectual.

La época de la que habló era en el instituto ella pertenecía a un instituto y yo a otro, eran mucha ocasiones en la s que iba desde mi instituto al suyo para verle  y acompañarle a casa de su abuela a la cual tenía que cuidar mientras que su madre se iba a trabajar, lo tenían arreglada así.

Cierto día. como de costumbre la recogí en su instituto y nos fuimos a casa de su abuela, al llegar abrió la puerta la madre y me saludó, Vanessa  y yo llevabamos mucho tiempo saliendo y ya nos nos conociendo las madre y yo.

–    Hola, pasa.- Me dijo la madre.

–    Gracias Doña Dolores.- Le respondí.

–    Te he dicho que me llames Loli, que cabeza la tuya.

–    Vale, Loli.

–    ¿ Te quedas a comer no?.- Me dijo ella.

–    Si, venga.- Dijo Vanessa  entusiasmada.

–    Ok.

–    MaMá este es el novio de Vanessa.- le dijo la madre a la abuela de Vanessa.

–    Está un poco ciega, tiene cataratas.

 

Comimos los cuatro en la mesa, madre, hija, abuela y yo. Tras la comida me estuve fijando como la madre de Vanessa  le daba de comer a la abuela, la verdad es que a la abuela no la conocía yo era una señora de 92 años totalmente arrugada en un silla de rueda que trasladaban de la silla de la cocina al sillón balancín y a la cama.

Terminamos de comer y mientras que la madre recogía la cocina Vanessa  colocó a la abuela en el butacón frente a la tele y yo me senté en el sofá frente a la tele con la telenovela puesta para amenizar la sobremesa.

La madre de Vanessa  se marchó y nos quedamos los tres en la casa. al rato de estar viendo la telenovela, Vanessa comenzó a besarme en el cuello, yo no hacía más que mirar a la abuela que tenía la mirada perdida, no sé si en la tele o nosotros. Vanessa  elevó la apuesta y comenzó a tocarme la polla por encima del pantalón, Yo le quité la mano señalándole a la abuela.

–    Está sorda y nos se entera de nada.- me dijo y siguió besando mi cuello y tocando mi polla por encima de la tela de mi vaquero.

Yo seguía mirando a la abuela la cual no hacía ningún gesto, únicamente parpadea de vez en cuando, Vanessa  tomó mi mano abriendo su camisa la puso en uno de su pechos, yo tomé el pecho con mi mano y comencé a acariciarlo, mientras que ella había abierto la cremallera de mi pantalón y tenía entre sus dedos la cabeza de mi polla.

–    Niña, me traes agua.- Dijo la abuela.

Vanessa  sacó su mano de mi pantalón y yo saqué la mano de su escote y se levantó a por el agua, le dió de beber a la abuela y luego se sentó a mi lado, para al momento volver a meter sus dedos en mi bragueta y comenzar a tocar la cabeza de mi polla, y con la otra mano puso mi mano en su pecho, y digo su pecho porque en el transcurso de ir a la cocina se había quitado su sujetador y ahora sus pechos estaban resguardado dentro de su camisa.

Estuvimos un  rato tocándonos, yo rodeé el cuerpo de Vanessa con una mano y comencé a subirle la falda y a tocarle el culo y con la otra le acariciaba los pechos , ella había conseguido abrir mi bragueta y prácticamente toda mi polla estaba fuera de mi pantalón y la movía de arriba a abajo sin hacer ruido, la abuela cerró los ojos y se durmió. Mi mano que estaba en su trasero comenzó a bajarle las bragas y a descubrir el culo, ella se levantó y se despojó de ellas para luego sentarse sobre sus rodillas, como estaba antes a mi lado. mi mano que estaba en su trasero pasó a acariciar su coño y la otra mano seguía con sus pechos. Mis dedos entraban en su coño y la hacías excitarse lo que hacía que se humedeciera y empezara a gemir con suspiros. Yo miraba a la abuela que tenía los ojos cerrados aún. Vanessa me hizo que me levantara para bajar mi pantalón un poco lo justo para que a mis huevos les diera la luz del sol,  luego sacó mi mano de su coño y mi mano de sus pechos y se agachó comenzando una mamada de los más morbosa con su abuela allí dormida. Vanessa era una experta mamadora, no era la primera vez que me hacía una felación, pero si era la primera vez que me la hacía con público, ese morbo me encantaba pero a la vez intentaba contenerme para no hacer ruido aunque la manera en la que me la estaba haciendo merecía gritar de placer.

Tras un largo rato comiéndome la polla se levantó ante mi mirada y mirando a la abuela que estaba aún dormida se subió encima mío y comenzó a meterse mi polla en su coño.

Ella cabalgaba lentamente sobre mi polla mientras que yo la tomaba del culo para seguirle el ritmo y con mi boca buscaba sus pezones para chuparlos cual bebé.

Mi polla siguió entrando en el coño de Vanessa y ella seguía cabalgando mientras que le comía sus pechos y le apretaba su culo con mis manos, y la abuela seguía dormida. Poco tardé en correrme dentro de su coño, a sabiendas que Vanessa tomaba la píldora. Ella se levantó y cogiendo sus bragas se fue al baño a limpiarse y cuando regresó hice lo mismo en el baño, luego nos acurrucamos en el sofá a ver la novela mientras, la abuela, seguía durmiendo.

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