Donde nos cuentan lasmás ocuras fantaisas, o las más morbosas situaciones que el autor imagina como reales, pero que no lo son

Era nuestra fantasia, pero… (II)

Hola otra vez!
Continuando con el relato de lo que me sucedió hace un par de meses aquí en Sao Paulo, Brasil, me encontré con Sol, mi novia, en la estación de trenes. Cuando entramos en el vagón (yo detras) ella fue avanzando como podia (ya que como dije, a esas horas esta totalmente completo) Me guiaba de la mano entre empujones. Los hombres se hacian a un lado apenas como para dejarnos pasar, pero obligándola a frotarse contra ellos. Entonces ella se detuvo en medio del vagón frente a un parante y detrás de un muchacho. Tuvo que subir la mano bastante para poder asirse al pasamanos y quedamos aprisionados como sandwiches de carne. Yo estaba a su lado entre un mar de huevos y un par de mujeres. Ella seguia aferrando mi mano y me miraba con una disimulada sonrisa maliciosa. Entonces noté que un hombre con traje mas o menos de mi edad (no lo he dicho, pero tengo 62 al parecer de algunos, bien llevados. Soy normal. He practicado y practico deportes desde siempre (sobre todo artes marciales y buceo) Soy delgado y por lo pronto no necesito viagra.

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Mi amigo disfruta de las nalgas de mi mujer

Mi amigo disfruta las nalgas de mi mujer

Hola buenas a todos, espero que les guste mi relato, y si es así les relatare las otras veces que he compartido a mi mujer con mi amigo, sin mas preámbulos empiezo

Desde que estaba en la universidad fue que inicie mi relación con mi mujer, Alice, ella era algo tímida, de cabello negro, y sus pechos pequeños, pero de nalgas redondas y voluminosas y mantiene su cuerpo por el gimnasio, esto hacia que los demás compañeros de mi instituto se le quedaran bien con lujuria, al principio yo no me había fijado en eso, mi di cuenta fue por mi mejor amigo Eduardo, cuando el me comento esto me dio como una pequeña excitación, pero no le di importancia, y los días fueron pasando y cada vez notaba como la miraban con lujuria y hacían comentarios en silencio, y en una ocasión
cuando hablaba con Eduardo el me confeso por la confianza que tenemos, que el tampoco puedo evitar mirarle las nalgas a Alice, esto a mi me excito mucho, y yo le dije que no había ningún problema ya que es normal en los hombres. Y así fue pasando el tiempo y de repente empece a tener la fantasía de compartirla, y cada vez que veía las nalgas de Alice esa idea venia a mi mente. Ya luego pasaron los años, nos graduamos y empezamos la preparatoria, yo nunca me atreví a comentarle algo a Alice, y siguieron pasando los años, empezamos a trabajar, nos casamos y hoy en día ambos tenemos la edad de 28 años.

Todo comenzó un día en el que mi amigo Eduardo me llamo para reunirnos, ya que por el trabajo teníamos tiempo sin vernos, y le propuse que viniera a nuestro hogar y que yo pasaría a por el, Eduardo acepto. Y justo en ese momento, no se por que,
se me vino una excitación y comencé a pensar en que podía realizar mi fantasía, no aguante mas y decidí comentarle a mi mujer, cuando se lo comente, al principio ella se veía muy sorprendida y me pregunto el por que me excita tanto,
y yo le respondí, "Amor se que ambos nunca hemos tenido otra pareja, pero me da mucho morbo que tu experimentes tener sexo apasionado con otro" y ella me dijo que con quien seria, y le respondí que pensaba con mi amigo Eduardo, pero que ella decida, y me respondió, "Bueno lo pensare". Ya en la noche le pregunte si había decidido,
a lo cual ella me dijo, "Bueno amor lo estuve pensando, al principio no quería pero al ver que tienes muchas ganas de que cumpla tu fantasía lo haré", y le pregunte si pensó con quien seria y me dijo, "Ya que tu propusiste a Eduardo lo elijo a el, ya que ambos nos conocemos desde hace mucho tiempo y tenemos bastante confianza", Esto me
puso muy excitado y esa noche tuvimos sexo muy caliente. Ya al siguiente día por la tarde, le dije a Alice que iría a buscar a Eduardo y que le comentare sobre mi fantasía, y dicho esto salí con el coche a buscarlo. Cuando lo recogí nos saludamos y empezamos a platicar por el camino, y hubo un momento en que Eduardo empezó a hablar sobre como eramos en la secundaria y aproveche este momento para decirle, "Recuerdas cuando me confesaste que
te gustaban las nalgas de Alice?" El con una sonrisa me dijo "Si lo recuerdo, pero ya no es así", a lo que yo le respondí provocandolo, "Si tuvieras la oportunidad de tener sexo con ella, lo harías?" Eduardo en ese momento se le formo un ligero bulto en su pantalón y se quedo callado, y aproveche para comentarle sobre mi fantasía, al terminar de decírsela el se veía, muy emocionado y excitado pero dudoso, (ya que pensaría que seria demasiado bueno
para ser verdad), justo en ese momento llegamos, guarde el coche y entramos, el saludo a Alice con un beso en la mejilla, y ella estaba vestida con pantalón pegado que hacia que sus nalgas resaltaran mas. Almorzamos y pasamos el rato platicando, ya había notado mas de una vez como Eduardo miraba el cuerpo de Alice con lujuria, y cuando
ella se levanto del sofá para ir a la cocina, a Eduardo se le formo un bulto en sus pantalones al verle las nalgas, yo también me levante y fui a la cocina, una vez ahí le comente todo a mi mujer, y le dije cuando tomara la iniciativa, a lo que ella me respondió con una sonrisa, "Sal a dar una vuelta como de 20 minutos amor para ir creando el ambiente, y ya cuando
vuelvas disfruta el momento", esto me excito mucho y la obedecí, le di un beso y me fui a decirle a Eduardo que ya volvía.

Estuve caminando 20 minutos exactos y estaba muy intrigado y excitado por saber lo que hacían, así que decidí volver, abrí la puerta silenciosamente y vi que no estaban en el sofá, subí para ir a la habitación y vi la puerta abierta,
al entrar pude ver como Eduardo y Alice estaban fundidos de pie en un beso apasionado, esto hizo que me excitara mucho. Eduardo le agarraba fuertemente las nalgas a Alice de la calentura que tenia, luego ambos se quitaron la camisa, y siguieron besándose, yo me senté un sillón a masturbarme, y Alice sonríe y me dice "Amor lo que vas a ver hoy te va a calentar por varios meses. Y ambos con una sonrisa se empezaron a quitar la ropa por completo,
y Alice empuja a Eduardo dejándolo sentado en la cama, y se acerca a agarra su verga de 26 cm, y con una sonrisa me mira y dice "Mira amor es un poco mas grande que la tuya y hoy sera mía, a lo que Eduardo le dice, "Si me verga hoy sera tuya, entonces tus nalgas hoy también serán mías, y Alice empezó a chupar su verga, y por ratos se me quedaba
viendo con cara de calentura, luego Eduardo la levanto y se puso a chuparle sus pechos, luego ambos se empezaron a besar de lengua, y justo en ese momento note que ya estaban muy calientes, ambos siguieron besándose hasta que Eduardo se acostó en la cama y Alice se monto encima de el, para hacer un 69, Eduardo le abrazaba las piernas y
se comía su vagina de una forma muy salvaje, por otro lado Alice se metía salvajemente la verga de Eduardo en su boca y por momento se la metía completamente y duraba unos segundos, luego ambos se separaron y Eduardo se sentó en la
cama y Alice le dijo "Bueno ahora es tu turno de disfrutar de mis nalgas, dicho esto ella se sentó sobre su verga dándole la espalda para que el pudiera ver y sentir el choque de sus nalgas, y Eduardo le dijo a Alice "Tu vagina esta muy apretada, se siente rico" y que debía ponerse un preservativo a lo que ella le respondió, que no había problema ya que toma pastillas, seguido de esto ella empezó a cabalgarlo y Eduardo la agarraba por la cintura y miraba fijamente sus nalgas, ambos gemían y estuvieron
así unos 5 minutos, luego Alice se detuvo y se dio la vuelta esta vez quedando de frente con Eduardo, en ese momento Alice volteo a verme y me dijo "Amor terminaremos de la forma mas apasionada para que disfrutes", luego se volteo mirando a Eduardo y este le dijo "Tus nalgas son mucho mas ricas de lo que imaginaba, tu cuerpo se ve muy erótico" luego ambos sonrieron y se fundieron en un beso de lenguas muy apasionado y Alice empezó a cabalgar, Eduardo le agarraba los pechos con fuerza y entre sus besos se podían escuchar sus gemidos, luego de 10 minutos Eduardo se corrió dentro de ella. Era una imagen muy erótica y excitante, se podía ver claramente como la verga de Eduardo
se llenaba de semen por los lados aun estando adentro de la vagina de Alice, y solo se podía escuchar sus besos, ambos luchaban por meter la lengua en la boca del otro y se podía escuchar sus jadeos ya que apenas se dejaban respirar, estuvieron así un largo rato, hasta que Alice saco su lengua de la boca de Eduardo dejando un hilo
de saliva, luego mi mujer se fue a duchar mientras yo me quede hablando con Eduardo y este me decía "Tu mujer esta muy buena, tienes suerte de tenerla, me gustaría volver a repetir la ocasión, te agradezco que la hayas compartido conmigo", y yo le respondí
"Si a Alice le gusto, tal vez lo volvamos a repetir y también podrías ser su amante para sexo, Eduardo mi miro y me agradeció. Luego platicamos cosas simples hasta que Alice salio del baño, seguimos platicando como si no
hubiese pasado nada y cuando nos despedimos, Eduardo me volvió a agradecer y se acerco a Alice y le dio un beso. Luego cuando se fue le pregunte a mi mujer que había pasado cuando salí, y me dijo, "Eduardo y yo estuvimos hablando hasta que le comente sobre tu fantasía, y el me dijo que desde que me conoce siempre le han gustado mis nalgas
y que las deseaban mucho, esto me excito mucho amor y ambos nos fundimos en un beso y Eduardo me llevo cargada hacia la habitacion y luego llegaste", esto me excito mucho y tuvimos un sexo muy caliente toda esa noche.

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Mi esposa cogio con dos hombres y la hicieron su puta!!

En esta Historia Personal,  les cuanto el día que dos machos  disfrutaron a mi esposa y lo disfruto la muy puta.

Somos una pareja casada, pasados los 30’s, mi esposa, es una mujer guapa, y aunque hemos hecho tríos e intercambios, no siempre está de ganas para compartir su cuerpo, o al menos eso dice ella, y nunca se había visto tan puta, como en esta ocasión.

El día que en que mi esposa cogió con dos hombres y se volvió toda una puta. fue una noche que fuimos a un club swinger. Mi esposa se preparó dándose un baño y con ropa sexy. Al decir que se preparó, me refiero a Todo…. depilada rica y culito limpio por si era usado. Toda una mujer lista para comerse deliciosamente… no está por demás decir que, esperaba que si pudieran comerse a mi esposa, otro y yo al mismo tiempo. Desde que salió de bañarse se me antojaba comérmela de todas las formas pensables..

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Era nuestra fantasia, pero…

Hola!
No se ni cómo empesar… Lo cierto es que esto me sucedió hace un par de meses aqui en Sao Paulo, Brasil. Mi nombre es Mario y vivo en esta ciudad desde hace varios años y llevo una vida bastante tranquila. Desde hace unos meses, salgo con Sol. Ella es rubia de cabello corto, bajita y con una cola respingona que me encanta llenar de leche. Para matizar nuestros calientes encuentros, mientras me monta, solemos fantasear (sobre todo ella) con la posibilidad de que un extraño la toca en un transporte público. Esto, en nuestras fantasias, significaba que alguien, muy disimuladamente, primero le arrimaría la pija por detrás, hasta que ante la pasividad de ella, mete su mano por debajo de la falda para hacerle una paja que de solo pensarlo le hacía cerrar las piernas para impedir un orgasmo. Entonces, cogemos como conejos.

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Te volví a soñar

Sin quererlo te volví a soñar, y es que el inconsciente evidencia nuestros deseos sin que haya ley para reprimirlos, las emociones desbordan, inundando la mente con las más hermosas escenas que en la realidad nunca pasarán.

Pero fue un sueño tan lindo que lo escribo para no olvidar los detalles al levantarme de la cama. En mi sueño estábamos en una fiesta, algo se celebraba pero lo más importante para mí es que tú estabas ahí. No éramos los de la vida real, éramos jóvenes, teníamos algo tú y yo porque buscaba a cada instante tu mirada y tú querías disimular la emoción con una sonrisa entre tímida y confiada y una mirada sostenida y penetrante, como la de los amantes enamorados que son incapaces de ocultar sus sentimientos.

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Imágenes de un sueño

Ahí estaba, tan hermosa como siempre, tan imponente como nunca, tan sensual y elegante como la noche fresca y estrellada que muchas veces me abrazó. La veía desde lejos y usted ni cuenta se daba de que yo estaba ahí, admirando su silueta, mordiéndome los labios cada vez que sonreía. El tiempo no existía, solo usted, que departía alegre entre amigos y una mesa donde servidas las copas y la charla alegre, aliviaban el cansancio de una vida larga y ajetreada.

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Teresa Despertando la puta que vive en su interior 2

Teresa Despertando la puta que vive en su interior 2

Lunes 8:00 a.m Teresa está sola en casa, hace 5min que Alfredo salió hacia la farmacia.

Extraño fin de semana (piensa Teresa) el sábado mi marido me pone una inyección para convertirme en su puta. Resultado tres orgasmos y el último en plan exhibicionista en la ventana, bueno mas bien guarra exhibicionista que es como me he sentido después, sin embargo no puedo decir que no me gustase. Tal vez por eso estoy dispuesta a no correrme hasta que no me lo permita AMO porque en el fondo me gusta. Fue duro aguantar el calentón de aquel supositorio si me hubiesen dejado habría tenido por lo menos tres otra vez y en cambio lo que he tenido que darme son tres duchas frías.

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Teresa despertando a la puta que vive en su interior.

Alfredo y Teresa son un matrimonio feliz, como todos, y follan una vez al mes como todos.

    • (AL) Yo quiero follar más
    • (TE) Yo follo cuando tengo ganas.
    • (AL) Correcto solo te pido que te tomes este producto que he traído de la farmacia.(Alfredo era Farmacéutico).Teresa cogió el prospecto y lo leyó detenidamente, era un producto que prometía elevar el lívido de una mujer e igualarlo al de un hombre sin efectos secundarios.
    • (TE) Esto no es natural.
    • (AL) Mira Teresa yo quiero follar más si tu no te lo tomas otra se lo tomará.

 

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Una tarde de sueños realizados

Eran las 12’30 de la noche, después de haber pasado toda la tarde tumbada en el sofá, mirando la televisión, pero no viéndola. Había estado con fiebre y era lo único que me apetecía hacer.

De pronto me vino a la cabeza que mi amante me había dicho que me iba a escribir un relato basado en nuestras experiencias con mi marido. Salí corriendo y  al abrir mi correo, allí estaba esperándome ese relato tan deseado.

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Una tarde con mi amante

El tanga era diminuto. Pero tenía el inconfundible olor de mi mujer y una generosa manchita de su flujo en medio de la tela de la entrepierna.

Cuando la dejé en la puerta de la casa de nuestro amigo ella estaba nerviosa, excitada y muy caliente, en una mezcla explosiva. Apenas habló durante el camino, pero no dejaba de moverse en el asiento, haciendo girar levemente sus caderas y rozando al descuido sus pezones por encima de la seda de su blusa. No llevaba sujetador y se perfilaban nitidamente a través de la tela.

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La Diosa vikinga

¿Sabéis la descripción de una diosa vikinga?

Ella es así, rubia como el trigo de agosto, con su larga melena mechada y ligeramente ondulada. Alta, altísima, destacando entre la multitud. Y una presencia magnética que hace que el mundo se divida en dos, los que no pueden dejar de mirarla al pasar y los que no quieren dejar de mirarla una vez que ha pasado.

Hummm…! y esas piernas, interminables, eternas, perfectas…

Unos ojos como el cielo cuya mirada te perfora, te atraviesa hasta la nuca y a su vez impenetrables, enmarcados en una carita de ángel, con la perfecta expresión de la inocencia que inspira ternura.

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Sueño erotico

Yo tenía 19 años, era un caluroso día de verano, y como siempre, me gustaba salir a correr, en las horas de más calor, me gustaba sudar…Llevaba unos 20 minutos corriendo, ya no podía más, empapado, los pulmones se llenaban de aire caliente y se me quedaban pequeños (tendré que entrenar más a menudo o salir a otras horas a correr, pensé), el corazón casi me dolía y la vista se me nublaba…iba por un camino de montaña, olía fuertemente a pino, y al girar en una curva la encontré, era una diosa, tendría unos 25 años, morena, con el pelo largo y liso, brillante. Llevaba una camisa con tirantes blanca que le marcaba los pechos y un maillot blanco corto, ceñido. Había caído y se quejaba de la rodilla…

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La confesión. Mi Gran Sueño.

Hola muy buenas, esto es más que una historia un sueño que bien podría funcionar si dispones a la leer la siguiente historia: Soy un chico de 28 años y todavía no desisto en pensar que puede haber un verdadero amor. El gran sueño sería poder conocerme a través de Internet con la que hablaría un par de veces lo suficiente como para tener una idea vaga de quien es y que interés en soñar tiene.

Después quedaríamos en un restaurante exótico en el que seguiríamos hablando con calma, y disfrutando de la cosa más bella que es conocerse. Entre tanto te miraré viéndote con ojos de deseo, pero con la paciencia porque sé que todo llegará. Tomaré tu mano y la acariciaré observando que tu deseo paciente es el mismo.

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Maria, la mama de Marta, Capitulo 2


Julia fue la primera en bajar, imagino que atraída por el olor a café, apareció descalza en la cocina, como caída de la cama, llevaba una corta camiseta de seda y braguitas blancas, los pezones se le marcaban, parecían pedir mas después de la actividad  y larga noche que habían tenido, su pelo rubio se encontraba con un desorden ordenado como a  propósito, me sonrió, me besó levemente en los labios, ahora conocía su cuerpo hasta lo mas intimo, me fije en sus piernas, se movía con gracia, le ofrecí una taza de café, acepto mientras se llevaba a la boca unas cerezas del frigorífico.

Como no me había dado cuenta antes, ellas dos tenían perfectamente orquestada la noche, yo solo he sido la presa de esta partida, en absoluto me sentí mal.
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Relato erótico: En mi cabeza.

Fantasías Eróticas, Trío. Hola, soy yo otra vez. Sé que quedamos en no vernos más, pero he tenido tantas ganas de ti últimamente, de estar contigo, de tocarte, acariciarte, besarte, lamer y morder tu cuello y…ummmm. No sabes todo lo que se me ocurre hacerte ¡¡Sé que no debemos!! Pero ya que no puedo entrar a tu casa, me dejas entrar en tu mente?

Sólo déjate llevar.

Imagina que estas en tu habitación, recién salido de la ducha mirando tu ordenador, llevas tu camisa y pantalón de casa. Llego yo. Abro la puerta de tu habitación, me miras claramente sorprendido. Te hago señas con el dedo de que no digas nada, sólo será un momento.

Me siento sobre tus piernas y te beso, te beso muchísimo, ¡como me gustan tus labios! la facilidad que tienen de hacerme perder la cabeza tan sólo al tocar los míos y tu lengua, siempre buscando con ganas la mía, me besas suave, pero cada vez con más energía, con más ganas y esas ganas me demuestran que no soy la única que deseaba este encuentro. Sonrío, porque se que me extrañabas. Read more

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Historia de Josefina de Esade

HISTORIA DE JOSEFINA DE ESADE

 

EN EL CINE

 

Esta vez se decidió. Bajó las escaleras que la conducían a lo que parecía un auditorio hecho de lamentos. En la oscuridad se pegó a una pared lateral que recorría la sala de proyección. Llegó a la última fila y con las manos tanteó los respaldos de las butacas. Se introdujo por un pequeño pasillo lateral y se sentó en la tercera butaca desde la izquierda. Sus ojos  vieron entonces una enorme pantalla. Los lamentos que escuchó al inicio se convirtieron en alaridos de placer. La oscuridad lo bañaba todo excepto ese rectángulo luminoso donde se sucedían las imágenes. No había más dudas. Una sensación de cierta incomodidad pero a la vez de curiosidad contenida le recorría el espinazo. Cómo había decidido dar ese paso ,ya ni lo recordaba. Una sensación de fuga, tal vez , un intento de destrozar las equidistancias de un territorio desconocido, vedado, excitante.

Comenzaba a calentarse tanto que ni  tan siquiera reparó en que a ambos lados de ella, las butacas habían sido ocupadas. La pequeña ráfaga de luz que bañaba la sala iluminó por un instante dos sonrisas marfileñas. Dientes demasiado blancos para rostros extremadamente oscuros. Cuando quiso darse cuenta una mano reposaba en su muslo. La percibió demasiado tarde cuando el dedo ya llegaba fatalmente al encaje de la media y aún así le dio igual. En ese momento se giró. Sus ojos percibían algo más que oscuridad. Dos rostros oscuros. Volvió a mirar de nuevo. La dialéctica entre la pupila, el cristalino y la retina le permitió ver mejor. Dos rostros negros la miraban con tanta curiosidad que ni tan siquiera se percató de una segunda mano por encima de su rodilla. Pero a estas alturas ya lo había comprendido todo. Incluso antes de que ocurriera. Levantó  su pierna derecha, casi como un resorte y la colocó sobre la roca de una rodilla. Entonces lo supo. Iba a disfrutar como nunca lo había hecho hasta entonces. El primer dedo había superado la barrera del encaje de unas medias satinadas de color negro y se posicionaba en la cara interna del muslo. La segunda mano había llegado todavía más lejos y apenas la notó. La falda se plisaba por encima del vientre. Sus manos hasta ahora quietas se abrieron en aspas y aterrizaron sobre dos bultos enormes. La cabeza se dejaba caer en el respaldo y comenzaba a desentumecerse. Sabía que llegaría ese momento , pero no que fuera tan pronto. El negro de su derecha le facilitó el trabajo. Se desabrochó la bragueta de forma sincopada hasta que el tirador llegó al final. La mano izquierda de ella buscaba todavía una cremallera mientras que la derecha encontraba un promontorio sobre una tela de algodón .Unas manos nudosas levantaban las costuras de la braguita y acariciaban los bordes de sus labios genitales. Antes de hiperventilar empezó  a gemir en silencio. Más tarde llegarían las súplicas. Y el ” dame más” , ” la quiero también en el culo”. La cabeza contorsionada. El rostro contraído. La mano derecha de ella comenzó a sacar no sin cierto esfuerzo el preludio de un cipote enorme, el resto necesitaría dos manos y voluntad de tragar mucho . No podía abarcar su circunferencia con el anillo que formaban sus dedos. Siempre le habían gustado la pollas grandes. Tener la sensación de perder el control. No poder acabarse nunca un pene con las manos o con la boca, ni tan siquiera poder dominarlo dentro de ella. Una polla grande conseguía lo imposible: dilataba hasta un extremo insospechado la cavidad vaginal llenando al mismo tiempo sus paredes. La  cremallera del negro de la izquierda quedó franqueada. Los dedos africanos le trabajaban el cuello del clítoris simultáneamente como pistones, en pequeñas secuencias circulares. Mientras un dedo formaba elipsis, el otro dibujaba verticales. Estaban cubiertos de babas. Y cuando quiso darse cuenta ya había sucedido. Tenía dos pollas, una en cada mano, con venas como tallos y una corona que dibujaba dos glandes enormes que empezaban a supurar un líquido gelatinoso. Se desplazó ligeramente hacia la derecha y se inclinó sobre la primera polla. Comenzó lamiendo el cuerpo del pene. Quería retrasar lo inevitable .Comenzó a dar pequeños mordiscos hasta rodear el prepucio con sus labios. Su mano izquierda seguía bombeando la segunda polla en sacudidas rápidas.Cuatro dedos negros habían dejado de bascular en los bajos fondos. Uno de ellos, díscolo, comenzó a trabajarle el agujero del culo en una primera exploración. Otra mano enorme sostenía su cabeza como una garra iniciándola en un ritual . Ni tan siquiera escuchó las palabras del negro. Más tarde las recordaría. Sin darse cuenta tenía casi la mitad de la polla, todo lo que podía abarcar, dentro de su boca, la trabajaba de forma voluntariosa con la lengua. Las arcadas venían de vez en cuando. Después desaparecían. Dejó de mamársela y se levantó. También supo que eso era lo que siempre había querido. Se dirigió a un reservado de la parte posterior del local. Las miradas los siguieron. El placer los precedió. Entraron en un pequeño cuarto. Una falleba cromada aseguró la intimidad. Se inclinó hacia abajo doblando las rodillas. Los negros entendieron su deseo. Se colocaron uno a cada lado. De su bolso aparecieron un par de guantes de muselina. Quería experimentar el placer a través de un tamiz. Palpar el tallo de una polla con raíces como un guante quirúrgico busca la vena . Y empezó a hacer sonar las cuerdas de un banjo. Y viajó hasta Nueva Orleans. Y descubrió un jazz de diámetros grandes. Sabía desde el principio lo que ocurriría después. Las dos enormes vergas dentro de su boca le dibujaron por un instante una sonrisa jockeriana.  A horcajadas del primer negro recibió en su cavidad vaginal un cilindro de 27×6 cm que la hizo correr casi al mismo tiempo que otro tren de cargas de 28x7cm le perforaba el culo. Supo que no podría dejar de correrse si continuaba el embudo. Decidió esperar hasta que no pudo más. Se levantó y recibió la primera leche en la barbilla borrándole por un instante la fina película de maquillaje que llevaba. La segunda descarga la quiso contener en sus labios hasta que decidió que no podía tragar más. Se incorporó .Se limpió el rostro. Se subió las medias. Se estiró la falda. Se adecentó. Se despidió de ellos con una sonrisa en los labios y una promesa en los ojos.Recorrió la pared lateral , subió las escaleras, hizo girar el torno, salió de la sala y pisó la calle. Había oscurecido. Llegó la noche. El crujido de una llave la sacó del sopor. Escuchó un timbre de voz que le era familiar.

Y entonces recordó las palabras en la fosa oscura.

” Te gustan grandes ¿eh?”

Sí. Lo cierto es que le encantaban las pollas de ébano.

 

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