El acrónimo MILF, del inglés Mom I’d Like to Fuck (se traduce en la mayor parte de Hispanoamérica como MQMC, Mamá Que Me Cogería; en España como MQMF, Madre Que Me Follaría) hace referencia a las mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables. Normalmente una MILF se corresponde con cualquier mujer atractiva que, por su edad, podría ser la madre del que usa el término.

POR ESPIAR A MAMA DISFRUTAMOS COMO PUTAS IV

POR ESPIAR A MAMA DISFRUTAMOS COMO PUTAS IV (ERA EL TITULO QUE LE PUSE PRIMERO)

En la mañana me arregle muy hermosa llevaba un vestido largo pegado a mi cuerpo color gris oscuro y unos tacones semi altos, cogí un taxi pues no quería que en el bus me morbosearan; Cuando llegue a la oficina no había nadie don Alberto parece que estaba en juzgados y su socio no había aparecido me todo ponerme a arreglar documentos, a medio día aparecieron unos clientes con los que tenía cita como a la media hora de haber llegado ellos al fin apareció don Alberto ni me volteo a mirar siguió de largo a la sala de juntas pidiéndome que dejara entrar a los señores, se reunió con ellos por dos horas que se me hicieron eternas, cuando terminaron los señores salieron y el se quedo allí en la sala de juntas, me temblaban las piernas y mis manos sudaban, me arme de valor entrando a la sala de juntas, por primera vez me miro diciendo lo hermosa que me veía eso me alabo en mi mente, pero yo venia a otra cosa a penas termino su frase le dije ¡Eres un hijueputa¡ que no quería volver a ver en mi vida, que era un maldito que se había aprovechado de mi y que por su culpa lamentaba haberle regalado mi mejor recuerdo que hasta ese día trabajaba y que no me buscara nunca mas, el me miraba asombrado como si no entendiera lo que pasaba, solo se limito a mirarme y decirme devuélvame las llaves y el viernes venga por su liquidación, yo empecé a llorar de la rabia al darme cuenta que ni me preguntaba el motivo de mi malgenio y con la rabia que tenia le grite ¡DESGRACIADO PORQUE TENIA QUE BURLARSE DE MI Y CONTARLE A SUS AMIGOTES LO QUE PASO ENTRE LOS DOS, PENSÉ QUE USTED ERA UN GRAN HOMBRE PERO ES UN PERDEDOR IGUAL QUE TODOS, SOLO BUSCAN APROVECHARSE Y LUEGO ALARDEAR!

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Orgia de Verano

Hace unos meses con mi primo Javi hicimos un trio con Lucia; una profesora de instituto casada de 35 años, muy atractiva, de buen cuerpo, 100 – 65 – 115, muy nalgona y de tetas grandes. Después de ello le propusimos varias veces que participase de una orgía con mas gente. Cuadró que en agosto su marido se iría de pesca unos días y Lucia me llamó para decirme que estaba disponible y deseosa de participar en una orgia. Tras su llamada contacte a Manu, un amigo, para ver si disponía del chalet de su padre. Quedamos para el último fin de semana de agosto. Manu me dijo que invitaría a Alicia, su madrastra, quien a sus cincuenta años se conserva bastante bien y es una folladora insaciable. Además, quedamos en juntarnos con mi primo Javi, Carlos, Ricardo, Héctor, Juan, y David. Este último quedo en venir con una de sus vecinas (y amante), Laura, una mujer casada de 27 años, bonita, y con unas buenas medidas 100 – 65 – 95, en definitiva, muy apetecible físicamente a los ojos de los hombres. También invitamos a Lorena una cuarentona que tiene unas tetas muy grandes y unas caderas y nalgas de fantasía. Lorena es muy atractiva y muy puta. Es adicta al sexo anal y le mola apuntarse a orgias.

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Apuesta con mi profe de matemáticas

Estaba en clases con mi profesora de matemáticas a quien llamaremos Susana como nombre de fantasía para no comprometer a nadie. Es una mujer casada y tiene un cuerpo muy bien conservado. Como tiene un gimnasio asiste a cuanta clase puede, lo que mantiene cada parte de su cuerpo en su lugar y en apariencia también muy firme.

Un día en una clase en la que yo me estaba haciendo el alumno avanzado y ella quería demostrarme que mis conocimientos distaban mucho de eso hicimos una apuesta: ella me dio un ejercicio muy difícil y me dijo que no podría resolverlo jamás; yo me sentí tocado y le dije que si lo podría resolver pero que para que valga la pena mi esfuerzo intelectual tendríamos que hacer una apuesta que de ganarla compensara mi esfuerzo a lo que la profesora muy segura me dijo: te apuesto lo que vos quieras, lo que sea. Como se imaginaran era imposible para mi resolver ese problema por lo que decidí ir a otra profesora para que me resolviera el ejercicio y poder regresar triunfante a cobrar el premio de mi apuesta.

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El pollón del tio de mi esposo

Parece una locura pero es así, me enloquecía su polla grande y dura. Un pollon. Mas que la de mi marido.

Así que fuimos de paseo en motocicleta. Mis tetas grandes y lecheras, como veis, siempre atrajeron a los hombres, yo me mojaba viendo como se excitaban, ya de pequeñita.

Por lo tanto, en el momento que mas nos acercábamos a nuestro destino, el calor se hacia mas sofocante, pasaríamos el fin de semana en casa de la familia de Mario, se reunirían para celebrar una fiesta, y así pues no podíamos negarnos, al llegar todo mundo se saludo con alegría, yo me sentía un poco extraña pues había a algunas personas que todavía no conocía muy bien, entre ellos el tío Fabián. El es el hermano menor de mi suegra, un señor muy educado y culto, hacia años que no lo miraba la familia yo no tenia el gusto de conocerle, pues no estuvo en nuestra boda.

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Piedra papel o tijeras 4

Todo ese fin de semana nos las pasamos viendo y masturbándonos e ideando planes para podernos coger a nuestras madres después se vino el verano y fue donde acontecieron los relatos anteriores

Para esto nos reunimos en casa de marcos después de nuestras aventuras a contarnos lo q había pasado con nuestras madres pero nuestra sorpresa fue ver a un invitado inesperado era un compañero  de la escuela su nombre Eduardo  es compañero de la escuela por lo regular se junta mas con marcos q con nosotros pero le hablábamos

Después de contar como le hicimos para poder coger con nuestras madres, marcos  nos dijo q lalo  nos quería contar una cosa

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Un encuentro largamente esperado.

Capítulo I – Nos conocimos sin querer.
Conocí a Caro de casualidad, estaba conectado como todas las noches, cuando me entra un mensaje anónimo… “sos el Rafael que estaba anoche en el boliche…”, ella estaba con una amiga y habían conocido a alguien como yo.
La verdad que no era ese que andaba buscando, pero si me sirvió para comenzar a hablar y conocernos más.
Posteriormente, siguieron otras conversaciones, me contó que era separada, que tenía dos hijos y que vivía con ellos, yo, en tanto,  hacía ya unos años vivía en una ciudad a 25 km de donde nací, donde estaba estudiando, y casualmente en la misma ciudad de Caro.
Siguieron pasando conversaciones de todo tipo, siempre chateando, todas iban subiendo de tono, dejando ver la atracción que existía entre ambos.

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Isabel y Pamela

Hace unas semanas retome contacto con una amiga antigua, Isabel, tomamos unos tragos juntos y me propuso recordar viejos tiempos organizando una fiesta con un grupo de amigos. Quedamos en vernos para su 43 cumpleaños en un bar de copas y que yo iría con algunos amigos. Isabel es una mujer muy atractiva y además insaciable. Con el agrandamiento de culo y pecho que se hizo hace no mucho hay pocos hombres que se le resistan.

El día acordado fuimos al encuentro de Isabel con Carlos y Héctor, dos de mis amigos. Mientras estábamos esperando a Isabel conocimos a una pareja, Manuel, un chico bastante joven y con horas de gimnasio y Pamela, una brasilera que debía tener unos 38 años, bronceadísima, y el cabello rubio largo. Sus pechos no eran muy grandes, pero sus contorneadas nalgas hacían que nosotros la mirásemos de reojo.

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Conociendo a Lucia

Lucia es una profesora de instituto que va al gimnasio de mi primo Javi. Es casada de 35 años, muy atractiva, de buen cuerpo, 100-65 115, muy nalgona y caderona, tetas grandes, es de estatura mediana y tiene un bonito rostro. Siempre acude al gimnasio con ropa sexy, sin ser muy atrevida, donde resaltan sus curvas. Desde que llego al gimnasio ha sido siempre muy deseada y acosada sexualmente por los hombres, con escaso éxito.

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Señora sexy

Es el primer relato que cuento yo soy de México D.F. Tengo 39 años y soy moreno claro, delgado y mido 1.75 mts.

Todo comenzó cuando un día fui a realizar unos tramites, pues yo trabajo en un despacho y me dedico a visitar varias instituciones dependiendo el trámite que haga, pero en fin para ya no hacerla más larga, uno de esos días vi a una señora como de 56 años que me impresionó por la forma de vestir y caminar pues se veía muy sexy en ese momento.

A simple vista se le notaba un bikini muy sensual, se le transparentaba a través de un vestido azul cielo que llevaba, era una mujer gordita, pero tenía un trasero formidable, de busto no tenía mucho pues con lo demás que traía era suficiente para verse bastante bien.

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Unica, irrepetible e inolvidable

Con anterioridad les conté como había llegado a ser el amante de una madurita (17 años era la diferencia), que me declaró su amor y, por varios años, no cogió con nadie reservándose sólo para mí (Ver Corazón ocupado y sexo reservado).

Imagino que procurando que mi calentura con ella no se enfríe y la llama siempre esté encendida, Hortensia lograba que cada uno de nuestros encuentros sea distinto a todos los anteriores, siempre preparaba algo para sorprenderme; comenzó por cambiar totalmente su look, desde el peinado, su vestuario y, lo mejor de todo, su ropa interior, con minúsculos conjuntos en todos los colores, formatos y estilos.

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Mi suegra, ahora es una putona

La verdad que en los 18 años que llevaba de casado siempre tuve la intención de cogerme a mi suegra, máxime después de la muerte del marido, pero nunca había tenido una oportunidad como la que se me presentaba ahora, así que debía planear la estrategia a seguir, ya que si bien nuestra relación era buena, ella que a los 62 años se conservaba muy bien, con unas tetas grandes y un hermoso culo que siempre trataba de disimular usando ropa amplia, era muy recatada y su fe religiosa le hacía creer que cualquier acto sexual fuera del matrimonio era pecaminoso, recuerdo una oportunidad en que, con unas copas de más, mi suegro me contó que nunca le permitió metérsela por el culo, por lo que todavía lo conservaba virgen y eso me excitaba más aún.

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Vecina necesitada

Hola mi nombre es Fernando y les cuento que tengo 20 años y vivo en un Buenos Aires Argentina.

Un día navegando por Internet encontré esta página y al leer sus relatos decidí contarles algunas de las historias sexuales 100% real que viví en mi corta pero agitada vida.

Esto ocurrió hace 3 tres años más o menos cuando como todos los días me quedaba solo en mi casa, ya que mi familia salía a trabajar, y con los robos que hay por aquí yo quedaba cuidando la casa, ese como todos los días me dirigí a la panadería para comprar pan o galletitas para poder desayunar, estaba entrando a mi casa cuando sale mi vecina y me dice, Fernando, ¿no me prestarías el teléfono ya que el mío no anda y necesito llamar a mi hija urgente?

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Mi recatada suegra

Mi historia es la siguiente, mi esposa y yo vivimos cómodamente gracias a nuestros trabajos, ya que los dos somos profesionales. Mi esposa es una mujer de 24 años de cuerpo normal, unos pechos redondos y pequeños, unas caderas estrechas y un trasero muy apetitoso, del cual disfruto cada vez que nos entregamos a los placeres del sexo. Yo tengo 25 años, me mantengo en forma ya que soy miembro de un equipo de fútbol del barrio, mi esposa dice que tengo muy buenas piernas y sobretodo lo que más le gusta de mí es mi verga de 18 cm y bastante gruesa, dice que es la única y mejor verga que pudo haber encontrado. Ella disfruta realmente con esta.

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Mi morena

Todo ocurrió cuando tenía 18 años. Justo al lado de mi casa vivía mi mejor amigo de ese entonces. Él Iba a la escuela en la tarde y yo en la mañana, pero siempre teníamos espacio a eso de las 7:00 para escuchar música y hablar. Su madre era una morena muy atractiva, cuarenta años, medía como 1.65, cabello rizado, contextura fuerte, un culo grande y redondo y unos pechos maravillosos. Yo por supuesto, me hacia la paja todos los días imaginándola desnuda.

Cuando visitaba a mi amigo (casi a diario), ella siempre nos preguntaba si queríamos algo de comer o simplemente si necesitábamos alguna cosa. Yo aprovechaba esos instantes para admirarla. Usaba vestidos delgados, pues era época de mucho calor, sandalias que mostraban sus hermosos pies al caminar, o poleras escotadas con jeans ajustadísimos, tal vez por esto me calentaba tanto. Como era frecuente que visitara su casa ella me trataba con mucha confianza y tenia relaciones cercanas con mi familia, por lo que era normal habláramos cuando nos encontráramos al salir de nuestras casas o en el barrio donde vivíamos.

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Mi suegra Lucía

El relato que les voy a contar es completamente cierto. Mi nombre es Luis, tengo 33 años de edad y soy de Santiago de Chile.

Hace 4 años que estoy pololeando con Alejandra quien tiene 30 años y realmente somos muy felices juntos. Realmente hemos disfrutado mucho el estar juntos. En la parte sexual, con Alejandra ha sido un poco complicado ya que ella no es muy dada a nuevas experiencias. Yo la verdad que he tenido una vida sexual bastante abierta y he hecho de todo excepto el homosexualismo. He pasado desde estar con una sola mujer a orgías de 30 personas. Lo que más me gusta es estar con varias mujeres al mismo tiempo. Pero bueno el relato que quería que conocieran no era precisamente con Alejandra sino que con su mamá.

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Madura, voluptuosa y golosa

Hola mi nombre es Víctor tengo 35 años, soy de Santiago de Chile…

Un día chateando recibí un correo de una amiga que necesitaba que revisara su computador, por razones obvias no daré su nombre verdadero, pero la llamaremos Carmen.

Carmen es una mujer de 1.57 pelo rubio, de contextura gruesa. Labios carnosos. Una voz muy coqueta y excitante ojos cafés y muy abierta de mente. Siempre que chateamos caemos en conversaciones algo calientes, pero sólo eran conversaciones hasta que ese día me presenté en su casa. Ella es casada con 47 años, con dos hijas preciosas. La mayor de 20 años y la menor de 14 años, a las cuales no conozco en persona, pero si por foto. Bueno volviendo al tema me presenté, en su casa pasado las 10 de la mañana, al abrir la puerta, apareció con una bata de levantar. Se notaba que recién estaba saliendo de la ducha, nunca la había visto por cámara cuerpo completo, pero debajo de la bata se notaba un par de tetas grandes y duras las cuales sentí al momento de saludarla y abrazarla, en ese lapso su pelvis se pegó a la mía como si ella estuviese catando mi miembro el cual de algún modo reaccionó.

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Un día en las rebajas

Soy Álvaro, un chico de Madrid, 28 años moreno alto y delgado a quien no le faltan chicas, pero tengo una enfermedad, que me vuelven loco las mujeres maduras y esto es lo que me paso hace 5 años.

Un día de Enero en plenas Rebajas, paseábamos mi novia y yo por la Calle Serrano, una de las calles donde hay mas y mejores tiendas en Madrid. Yo ya estaba cansado de mirar ropa de mujer y de decirle a mi novia que todo lo que se probaba le quedaba bien. Estaba muy aburrido, no sabia lo que me pasaría después, entramos a una tienda muy cara donde había de todo para mujer. Estaba llena de hombres con cara de cansados y señoras buscando prendas que comprar, pero en mi mente solo veía a maduras cansadas de sus maridos y buscando prendas para lucir su tipo.

Mientras tanto mi novia seguía pidiéndome opinión sobre una falda que quería comprarse, pero yo solo tenia ojos para las mujeres que me rodeaban.

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El polvazo de nuestras vidas

Mi nombre Jordi, tengo 33 años y vivo en Barcelona. Soy lector habitual de la sección de relatos eróticos de esta página y hoy me he decidido a escribir sobre la aventura sexual más apasionada y salvaje que yo haya vivido jamás. Todo lo que voy a escribir es real.

Trabajo en una oficina de una pequeña empresa en Barcelona, y durante el mes de agosto, transcurrieron dos semanas en las que yo era el único que acudía a mi trabajo, el resto de compañeros se hallaban disfrutando de unas merecidas vacaciones.

Cada mañana nuestra primera actividad consiste en bajar al Bar de la esquina a desayunar… yo, aunque en solitario, seguí practicando nuestra sana costumbre… pero tuve que cambiar de Bar, ya que nuestro local habitual, había cerrado también por vacaciones. Así es que entré en mi nuevo Bar y me senté en una mesa a ojear, despreocupadamente, la prensa diaria. Esa mañana era yo el único cliente.

No había mucho trabajo, así que no era urgente el volver apresuradamente a la oficina. Entró una mujer. ¡Dos clientes!… Sin poder evitarlo, sin más, empecé a seguirla con la mirada, era el tipo de mujer que sin que uno sepa muy bien porque, despierta sus más recónditos y atávicos instintos, y ahora recuerdo que desde el primer momento en que la vi, solo una palabra recorría mi cabeza: “sexo”.

Primeramente se dirigió hacia la barra, de espaldas a mí, con lo cual pude devorarla con la mirada, sin miedo a ser descubierto. Calzaba zapatos blancos de tacón, acabados en una larga punta. Vestía unos pantalones tejanos, que debo decir, le dibujaban un trasero espléndido, y añado, que ella también sabía moverlo muy bien. En la parte de arriba un jersey fino de color negro, bastante ceñido. Su cabello era rizado de color castaño con mechas más claras. Pidió en la barra, se volvió y vino a sentarse en una mesa justo enfrente de la mía. Ahora si podía ser descubierto, pero sinceramente, no me importó, volví a estudiar su cuerpo, sus movimientos, realmente ella me excitaba.

Le calculé unos cuarenta años aproximadamente, eso sí, muy bien llevados, pero tenía esa cara de mujer experimentada en la vida, que al menos a mí, me da mucho morbo. Ojos despiertos y mirada, diría yo, divertida, alegre, de mujer desenfadada. Tez morena, marcadamente bronceada. Llamaron también poderosísimamente mi atención sus pechos. Eran de un tamaño bastante considerable, muy bien puestos para su edad, alzados, y tal como he dicho antes llevaba un jersey ceñido, sin sujetador, que le marcaba notoriamente los pezones. Os digo, que me puse tieso en ese mismo instante.

Hago un inciso para deciros sobre mí, que aunque más joven, he vivido lo mío, estoy rodado vaya, curtido, y leo bastante bien entre líneas. Tengo novia aunque actualmente reside en el extranjero y nos vemos unos pocos días cada dos meses. Soy de carácter abierto, bastante seguro, decidido, afable, simpático, es fácil entablar conversación conmigo y físicamente normal, no muy alto, de complexión fuerte, me gusta mucho practicar deporte. Cara de bueno y ojos claros…

Así es, que ella se sentó delante de mí, de lado, ofreciéndome enteramente su exquisito perfil. Contemplé, disfruté, de sus zapatos de tacón, de sus piernas, de sus pechos, de sus erguidos pezones, de sus finas manos…A esas alturas ella ya se había percatado de que había llamado mi atención, y yo de que ella me había fichado. El camarero le sirvió un zumo de frutas y se retiró.

Sin más ella se dirigió a mí, para comentarme lo vacía que estaba la ciudad y la poca gente que quedábamos en el centro, rápidamente entablamos animada conversación. Hablamos de vacaciones, de trabajo … en media hora ya sabía cómo se llamaba, que era divorciada, tenía 42 años, estaba de vacaciones, pero en dos días se iba de viaje a la islas con una amiga, tenía un hijo de 15, que estaba veraneando con su ex-marido. Debo admitir que a medida que me iba hablando, los ecos de la palabra “sexo” iban resonando a lo largo y ancho de mi cabeza, y de que me costaba horrores no desviar mi mirada hacia sus atributos delanteros. Ella lo sabía. Yo le conté que estaba trabajando, que era el único esos días en mi oficina, y que mis vacaciones debían esperar hasta setiembre.

Ella, a la que llamaremos Ana, me escuchaba con atención, sabiéndose excitante y sensual. Me siguió el hilo, así que a esas alturas ya ambos sabíamos que es lo que había. Yo me hallaba completamente erecto, el problema iba a ser mío a la hora de levantarme, por suerte, mi camisa estaba por fuera del pantalón.

Le pregunté sobre sus planes para el día, y vi claramente que no tenía mucho que hacer, o al menos, nada que no pudiera hacerse en otro momento. Así que me decidí a atacar, educado, correcto, pero decidido…

– Ana, sabes perfectamente que desde que has entrado en el Bar, no he podido dejar de mirarte. – Sí, lo sé. ¿Te gusto? – Sabes que sí. Desde el primer momento me has atraído. – Tú también (me confesó)

Pedí la cuenta.

– Acompáñame Ana.- ¿A dónde? – Ven conmigo mujer y sonreí.

…y vino, y yo me la subí a la oficina.

– ¿Seguro que estás solo? Me preguntó ella. – Seguro Ana.

La hice pasar a una sala de reuniones que se haya únicamente amueblada con una mesa redonda y unas pocas sillas.

Me acerqué a ella, en esos momentos, creo que mi erección era patente a todas, todas… la cogí por la cintura y la atraje suavemente hacía mí. No se resistió. En ese momento ya tuvo que notar mi verga, totalmente tiesa… sin más demora bajé mi mano y la posé en su excitante trasero, y volví a atraerla hacía mí… ella estaba tan excitada como yo… busqué su boca con mis labios, y nos besamos, apasionadamente, mezclamos nuestras lenguas. Sin dejar de besarla, empecé a desabrocharle sus pantalones y se los bajé, lucía unas bragas tipo tanga de color negro que dejaba al aire un culo respingón impresionante. Mis manos gozaron de ese culo en toda su amplitud.
– ¿Tienes preservativo? Inquirió ella.

Yo hombre precavido (vale por dos), siempre llevo uno en la cartera. Empecé a juguetear con ella. Ana estaba completamente mojada, tan excitada o más que yo.

Le acaricié los labios de su vagina, y mis manos se deslizaron, por debajo de su ceñido jersey, hacia sus más que deseadas tetas, comencé a pellizcarle suavemente esos pezones, que en esos momentos se encontraban izados, duros, tiesos. Me entretuve largamente sobando esos hermosos pechos, ella no paraba de gemir, suspirar y jadear suavemente.

La imagen era la siguiente, Ana de pie con las manos apoyadas en la mesa, con los zapatos de tacón puestos, los pantalones bajados, el tanga en su sitio, ligeramente ladeado, el jersey levantado en su parte delantera, mostrando sus dos generosas tetas con sus más que ardientes pezones, la espalda arqueada, sus ojos entrecerrados, y su boca jadeante, suplicante. La chupé y la sobé sin tregua, las tetas, el trasero, el ano, las piernas, su vagina, introduciendo mi lengua hasta lo más profundo, jugando, mordisqueando su clítoris.

– Hazme lo que quieras me susurró.

Esa simple frase, nos hizo entrar en una segunda fase de nuestro polvo. Vi claramente el tipo de juego al que quería jugar. Ana deseaba fervientemente, que yo pasara a ser el claro dominador. Entendí el mensaje… y el juego siguió…

La tomé por los cabellos y la arrodillé. Ella no hizo ademán de resistencia en ningún momento.
– Chúpamela, Ana.

Escuché, un simple ‘Sí’, que repitió varias veces con la respiración entrecortada, mientras con su lengua recorría mis huevos, cogí mi verga con las manos y la introduje entre sus labios. La aceptó con patente excitación, placer y ansia.

Empezó a mamármela muy enérgicamente. Reconozco que es algo que me da mucho morbo hacer, sujetar a mi compañera por los cabellos, y empujar su cabeza hacia mi pene, follarle fuertemente su boca y no permitir que se zafe de mis movimientos. Así lo hice con Ana, y eso a ella también la excitó. Me ponía a mil, contemplar su cara, que a su vez, me miraba viciosa, mientras, hambrienta, me la comía. Fue una mamada maravillosa, pero no permití que terminara…

Saqué mi pene de entre sus labios, y la ayudé a levantarse, la situé exactamente en la misma posición, en pie, apoyada con las manos en la mesa, deslicé su tanga hacia abajo, y empecé a lamer, a chupar, a comerla entera, entre las piernas, el culo, su ano, su vagina estaba completamente mojada, chorreaba… y Ana no paraba de gemir, de jadear… de forma ahora, bastante, bastante escandalosa…

– Te voy a penetrar.

Entre gemido y jadeo, me pareció escuchar un ‘Por favor’, así es que lo más rápidamente que pude, me coloqué el condón… y me situé detrás de Ana. Mi polla estaba tiesa y dura como un bastón, la tengo bastante gruesa, pero Ana estaba muy dilatada por la excitación y la penetré de un solo y enérgico empujón… ¡Como gimió!

Empecé a bombear muy fuerte, muy rápido, Ana no paraba de gemir, cada vez más fuerte, me pedía más y más, yo deslizaba mis manos hacia sus pechos y mientras me la follaba, no paraba de sobarle las tetas y pellizcar sus pezones, estábamos ambos disfrutando, sin duda, de un polvo increíble.

En la cima de la excitación, introduje un dedo suavemente en su ano. Observé que eso aumentó sus gemidos, así es que seguí jugando con su hermoso culo…

A ella la excitaba aquello, si cabe todavía más, cada vez que metía un dedo en su ano, gemía y jadeaba más… no era un ano virgen, eso me pareció claro, así es que le saqué mi pene, y sin dejar a que terminara un suspiro de frustración, de desesperación, apunté con mi glande hacia su ano, ella lejos de resistirse, se dejó ir completamente sobre la mesa, y con ambas manos se abrió las nalgas.

Eso ya me puso frenético, aunque intenté frenar mi acometida para no dañarla. Después de un par de intentos fallidos, penetré con mi glande extremamente duro, su ano.

Ana suspiró, pero no mostraba signos de dolor, empujé de nuevo, al poco la tenía ante mí, totalmente penetrada por el culo, y yo empujaba con movimientos lentos y rítmicos… pero aquello funcionaba de maravilla…

Así es que poco a poco, mi ritmo se acrecentó, mientras la enculaba, jugué con su clítoris, y ella mostró generosamente cuanto aquello la complacía. Al poco, me incorporé sobre ella… las sujeté firmemente por las tetas y empecé a encularla con gran vigor… ella no paraba de gemir, de gritar… de pedir más y más… y así terminé corriéndome salvajemente en su ano.

En nuestra breve conversación posterior, ambos admitimos, que había sido el polvo de nuestras vidas.
Al rato, nos despedimos sin más, de eso hace dos semanas, y no he vuelto a saber nada más de ella.

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El sexo con ella es genial

Hola, soy un chico de Argentina, mi relato es real, pero no los nombres y demás, ya saben porqué.

Vivo en Bs. As, siempre me gustaron las mujeres mayores, especialmente las gorditas, las encuentro hermosas, y deseables. Yo tengo 21 años, soy delgado, sin embargo encuentro en las mujeres gorditas y maduras una belleza y sensualidad inigualables.

Yo había conocido a Laura caminando por la plaza, eran como las 7:30am, yo pasaba cuando ella iba a prender un cigarrillo, así que me acerqué y le di lumbre mientras ella buscaba su encendedor, se sorprendió, subió los ojos y al encontrarse con los míos sonrió. Muy amable me dijo con un hermoso acento español y yo respondí con una sonrisa mientras sacaba un cigarrillo para mí, y le decía – no hay de qué. Me alejé caminando como había llegado porque tenía que ir al trabajo, ya era tarde.

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En una pension

Con una mujer madura con grandes tetas

Viajé a Santiago a continuar mis estudios universitarios. Me costo mucho conseguir un lugar donde quedarme, ya que quería algo cerca de la universidad, pero ya todo estaba copado. Me interesaba un departamento, pero al no encontrar ninguno, me tuve que buscar una pensión. Un compañero me dio el dato que en la casa de su abuela, tenían una pieza que me la podía arrendar. Nos fuimos a la casa de su abuela y cerramos el trato.

Su abuela de unos 60 años, era una mujer grande. Debe medir un 1.75, bastante corpulenta y con un busto increíble, sin quedarme corto, pienso que sería talla 120, eran monstruosamente grandes, y su culo, andaba por las mismas. Read more

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