Hombres que han ganado atractivo con la edad: el equivalente al Milf

Infidelidad con Inma

Infidelidad. Un sábado por la mañana tenía clase de Inglés avanzado para sacarme el C1 con mi compañera Inma y 10 compañeros más, no había nada más coñazo que tener clase el sábado por la mañana pero por trabajo no podía ir otro día y encima había salido la noche anterior y había tenido una gran discusión con mi esposa por lo que no había dormido bien. En el sofá, ya que no tenía ganas de acostarme en la misma cama que ella.

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Sonia, mi primera clienta de masajes en esta ciudad.

Milfs. Venía por un problema muy típico de las mujeres, carga muscular en cervicales, lumbares y piernas cargadas, y claro, una vez descrita las posibles lesiones que para las mujeres no son lesiones, sino carga diaria y que lo asimilan como tal, pues le di cita para cuando ella pudiera, y casualmente fue un sábado a las 10 de la mañana, por tanto, le indique la ubicación, y cuando llego, la hice que estuviera tranquila. Read more

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Historia de R

Buenas noches amigos, mi historia es como muchas otras, de desengaño y traición.

Estuve casado por casi 20 años, hasta que conocí a mi actual pareja, una chica 19 años menor que yo, era mi alumna en la facultad. Desde que la vi me atrajo, y yo a ella, pero ocultamos nuestros sentimientos por un par de años hasta que el destino nos volvió  a unir. Read more

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Quedada con una jovencita

Hará un mes que empecé a escribirme con una chica a través de badoo, “ trongril97”, cuando de repente hablando con ella surgió el tema de quedar.

Barney79:    Quedamos para conocernos en persona, pequeña?.

trongril97:    De pequeña nada.

Barney79    Eso que tengo que verlo.

trongril97:    las chicas pequeñas leen a J.Joyce?

Barney79:    No sé las pequeñas hacen que leen y pasan las hojas.

trongril97:    Cómo lo sabes, es que estudias a las pequeñas?.

Barney79:    a la única que estudio es a ti.

trongril97:    Que haces ahora?

Barney79:    además de fantasear contigo?

trongril97:    Me tienes que filmar con tu cámara de vídeo. Así no tendrás que fantasear.

Barney79:    Eso es fácil.

trongril97:    Como yo.

trongril97:    … es broma.

Barney79:    Tramposa.

trongril97:    Vale. hagámoslo.

trongril97:    quedar quiero decir.

Barney79:    En serio?. Donde?

trongril97:    Mi hermana me puede dejar en “Pub Madigan’s”.

trongril97:    dame una hora para ducharme.

Barney79:    Me lo imaginaré.

trongril97:    a las 11?

Barney79:    hech.  nos veremos en el madigan´s a las 11.

Barney79:    Dúchate. ya.

trongril97:    Te pones mandón cuando estás excitado.

Barney79:    poooorr favor.

trongril97:    Eso está mejor. Nos vemos.

Eran las once de la mañana cuando entré en el local, nada más entrar hice una visión de toda la gente que había en el bar. En una esquina de la barra un pareja ella rubia y el morenos, en una mesa pegada al escaparate dos señoras mayores de unos 60 años, en otra mesa un la barra había un señor con un pc, y al fondo de la barra una chica morena con una sudadera roja.

Nunca he sido un chico que le gustaran las personas por el físico, siempre me gusta conocer a las personas por dentro antes de por fuera, no sé si me entienden pero a veces la apariencias engañan, por ello nunca no habíamos pasado ninguna foto entre nosotros. La chica del fondo era morena con el pelo largo, tenía unos ojos chicos marrones. sus labios eran carnoso pero pequeños. llevaba una chaqueta roja y debajo una camiseta palabra de honor negra que dejaba ver un pecho no muy abultado; donde acababa su camiseta empezaba su falda vaquera celeste claro con varios agujeros hechos apropósitos y en sus pies unas deportivas blancas. No aparentaba la edad que decía, ni por los pensamientos que decía ni por su cuerpo a formar.

Me acerqué hasta su lado y dije:

–    Marta?.

–    Barney?. – dijo ella con los labios manchados del chocolate de la tarta que se estaba comiendo.

–    Como sigas disfrutando así de las tartas pronto cambiarás de talla.

–    Perdón, quería ser sofisticada en nuestra primera cita.

–    Es una cita? tiene buena pinta esa tarta..

–    Bueno se puede decir, tienes que probarla.

–    Entonces disfrutemos los dos de este pastel.- le dije mientras le acariciaba los labios limpiandolos de chocolate y luego me chupé el dedo.

–    Si, está rica. Quieres que nos sentemos en una mesa o prefieres en la barra?.

–    En una mesa mejor.

Nos levantamos, ella cogió su pastel, y caminamos hasta una mesa, donde rápidamente llegó el camarero.

–    ¿Que van a tomar?.- dijo el camarero.

–    Dos trufas y un xuso.- respondió Marta.

–    Yo un café con leche

–    ¿ algo más?

–    No, gracias estoy bien.

–    Eso, ya lo veo.- dijo ella pensando en alto, quizás demasiado alto porque lo escuché perfectamente y ella se dio cuenta porque rápidamente se puso colorada. Nos quedamos los dos callados cuando se fue el camarero. Me fijé en el bolso de Marta el cual estaba muy abultado.

Se marchó el camarero y me fijé en lo abultado que llevaba el bolso/bandolera.

–    ¿Qué llevas en el bolso?

–    Pensé que me ibas a dar plantón y me traje un libro “ Después de clase” y mi mp3.

–    De qué trata el libro.

–    Pues Nico una joven que acabó acostándose con quien no debía.

–    Tu no hagas eso.

–    No, yo tengo la intención de acostarme con la gente adecuada.

–    También estoy leyendo “Romeo y Julieta” espero terminarlo antes de que empiecen las clases.- me fijé en otro libro que llevaba más grande.

–    Ese no parece una tragedia isabelina.

–    Es un libro sobre la grecia antigua, estoy llendo a una curso en la universidad sobre grecia clásica, no entiendo ni media palabra pero me chifla.

–    así que,  vas a la universidad y vas a conferencias con universitarios, y … ¿ligan contigo?

–    ¿por qué?, ¿estás celoso?.

–    No, alucinado. No te imaginaba en esas cosas.

–    ¿por qué?, es que con varias conversaciones en el chat ya lo sabes todo de mí. Además no se van a parar a hablar conmigo podría ser mis padres…- me miró fijamente.- bueno tú no, me refiero a los otros…- me estaba riendo.- perdona empiezo de nuevo.

–    No. lo estabas haciendo bien. Solo que no aparentas la edad que dices pareces mayor.

–    si?

–    Si, no me esperaba alguien tan sorprendente.

–    Yo tampoco.- dijo otra vez pensando en alto.

Terminamos las bebidas y fui a pagar cuando ella se quedó mirando una camiseta del local, las cuales vendían a 15.-€.

–    Quieres una?

–    No traigo pasta.

–    No es eso lo que te he preguntado.

–    Sí, quiero.

–    Tranquila no tienes que sentirte presionada porque te he comprado una camiseta pero me tienes que hacer un pase de moda.

–    Gracias. Que coraje me da depender de los demás.

–    a qué te refieres?

–    Tengo que esperar para todo, para conducir.

–    Tienes carnet, no?

–    Si pero comparto coche con mi hermana y mientras me he perdido conferencia de Antonio Mesa, y el concierto de coldplay.

–    Yo fui a ese concierto.

–    En serio no jodas.

–    si y tengo Don’t Panic grabada ilegalmente.

–    Quiero escucharla.

–    Cuando llegue a casa te la mano.

–    Dios otra vez esperar.

–    Siempre hay que esperar.

–    Cuando has esperado tu?

–    Muchas veces.

Me quedé mirándola luego ella  me dio su mochila y se fue al aseo, yo la acompañé hasta la puerta.

–    No, sé si esto está bien. Nos han visto en el bar.

–    Pues que hablen. diciendo esto abrió la puerta y me enseñó su sujetador. yo me reí luego cerró y apareció con la camiseta puesta encima.

–    Quiero escuchar la canción.

–    No puedo llevarte a mi casa en mi coche, seria raro.

–    Cierto.

Salimos del local y me dijo.

–    Mira te voy a dejar 3 cosas claras. 1º No creo que abuses de mi porque te han visto conmigo, 2º es Coldplay,…

–    y 3º?

–    y 3º, dijiste que era una locura que fuera a tu casa pero… soy joven y puedo hacer locuras, no?. Tengo que ir para ser fiel a mi misma.

Cuando llegamos a mi coche, Marta vio mi mini. Gritó de emoción.

–    Tengo que conducir ese coche.

–    vale. pero no sabes a dónde vamos.

–    Es verdad.

–    ¿quieres llamar a tu hermana para decirle dónde vas?

–    Quizás luego.

Conduje hasta mi casa, observando su cara de asombro todo el camino.

Cuando llegamos a mi casa, le puse los cascos y la canción  mientras preparaba unas copas.

–    Toma. – Le ofrecí una copa.

–    Me tienen dicho que no coja ninguna copa de extraños sin ver que han echado.

–    buen consejo. ¿Quieres que lo tire y te pongo otra?.

–    No. yo te voy a preparar una bebida espirituosa que te va a encantar.

–    Vale.

Al momento vino con un combinado

–    Tienes poco donde elegir, vodka y zumo de naranja.

–    Chin, chin.- Brindamos mirándonos a los ojos.

Seguimos hablando, mi copa no se había vaciado ni la  mitad cuando ella se había acabado la suya.

–    Te estás quedando atrás.- dijo Marta, cogiendo mi vaso y llevándolo a rellenar.

Al momento teníamos otras dos copas. Sentada en el sofá con esa cara angelical. me preguntó

–    Que quieres?

–    A ti.- le respondí.

Diciendo esto la tomé por los dos lados de la cara y comencé a inclinar le la cabeza, ella se dejaba. Luego paré para besarla mientras que con mis manos acariciaba su cuerpo de arriba a abajo su costado, su cintura su trasero. Mientras le comía la boca comencé  acariciar sus pechos por encima de su camiseta. estrujando sus pechos bajo mis manos. Bajando la camiseta hasta su cintura, le eché su larga melena hacia atrás  quedando a la vista su sujetador. Ella me miraba a los ojos, luego a los labios y  por último a sus pechos, yo acariciaba y estrujaba sus pechos mientras la besaba en la boca besando y succionando su lengua. Cuando dejaba de besarla no paraba  mirale los pechos, ella los miraba también, indicando me  lo que le apetecía que le hiciera; comencé a besarle uno de sus pechos y luego el otro mientras que ella me acariciaba el pelo.

Desabroche su sujetador quedando su pechos libres de ataduras, la volví a besar antes de empezar a comerle sus pezones, ella se echaba el pelo para atrás para que no me molestara. Mi manos comenzaron a acariciar sus piernas llegando únicamente al final de su falda vaquera, puse mis manos en sus muslos y comencé a subir mis manos abriéndole las piernas llegando hasta tocarle sus bragas. Mi excitación era muy grande así que  hice que se levantara luego le susurré al oído. “ Date la vuelta” y ella se la dió y se puso a cuatro patas sobre mi sofá. Comencé a acariciarle los hombros luego le tocaba los pechos, bajando las manos comencé a tocarle el botón de su falda, el cual desabroché. Bajé su falta hasta sus rodillas y luego su camiseta también.  Estaba únicamente en braguitas cuando comencé a separar su braguita de su coñito y meterle un dedo, luego le metí dos dedos mientras que con un dedo de la otra mano sujetaba las bragas comencé a lamerle el coñito con la punta de mi lengua. Harto de las bragas las bajé hasta sus rodillas dejándola junto con el resto de su ropa.

 

Comencé a besarle el coñito, introduciendo mi lengua y succionando. Jugando con su pellejos, algo que le encantaba por lo que podía escuchar en su gemidos. lamía sus labios y disfrutaba escuchando como gemía, a veces le metía un o dos dedos para que gozara. Mi polla estaba lista y me incorporé sacándola de mis pantalones por la cremallera, humedecí uno poco con los jugos que había sacado de su coñito. Apunté hacía su coño y poco a poco comencé a meterle la polla, muy suavemente cogiéndola por cada lado de su trasero comenzaba a penetrarla aumentando el ritmo. Nuestros gemidos se fusionaron algo que me excitaba, tanto que sin querer le di un azote en el culo. Ella no hizo amago de que le desagrada algo que me gustó mucho. Me quité la camisa que ya me daba calor con tanta excitación y comencé a darle más caña al coño de Marta, la azotaba en el culo y ella soltaba un gemido más fuerte indicativo que le gustaba lo que le estaba haciendo. Su coño no era suficiente así que saqué mi polla de su coño y la puse apuntando hacia su ano. Ella aparte de un pequeño sobresalto no dijo nada y mi polla empezó a entrar y a salir de su ano al igual que lo había hecho antes de su coño. Sus gemidos eran mas fuertes y más de una vez parecía que su cuerpo se iba a caer de tanta excitación / dolor que le estaba propinando así que hice que se tubara de lado mientras seguía follandolmela cambiando el ano por el coño.

Le tocaba los pechos mientras ella gemía y yo me la follaba. “déjame ponerme arriba” me dijo ella. me senté en el sofá y ella se subió encima de  mi polla y comenzó a botar. Sus pechos botaban sin control, cada pelo de su melena iba a un lado de su cabeza, su boca solo sabía gemir, estaba desfasada y botaba sobre mi polla sin control, botando alto para caer de forma violenta sobre mi polla y clavarla más profundo si se podía. Estaba cachondo y con cada una de mis manos comencé a sujetar uno de sus pechos mientras ella seguía botando, a veces sacaba la lengua para lamer esos pezones, sobretodo cuando se cansó de botar y comencé a meterle mi polla mientras que le mordía los pezones  con mis dientes.

No podía aguantar más y le grité que iba a correrme, ella se levantó me abrió las piernas y mientras me hacía una paja con su mano esperaba que mi semen saliera, no esperó mucho y cuando salió empezó a succionar toda la leche blanca que salía de mi polla. Tardamos un rato en recuperarnos y volvimos a follar pero esta vez en la cama.

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Oportunidades perdidas

A mis 40 años de edad, mis experiencias sexuales han sido heterosexuales y amplias, aunque ahora divorciado y soltero, tuve muchas novias y amores amantes fugaces y enamoramientos platónicos. También he tenido relaciones con hombres y travestís una docena de veces, siempre de forma activa, de ellas disfruté al menos con tres de ellos, pero solo por la ocasión, aunque se dieron no más de tres o cuatro encuentros, pero fueron deliciosos.

Pero…. recuerdo que desde siempre tuve el deseo de tener un hombre, no gay ni bisexual, sino un hombre, un macho. No soy muy aventado y las veces que intenté, casi siempre excitado por unas cervezas o tragos, no lo logré, por lo que mis fantasías y mis frecuentes masturbaciones se daban pensando en un hombre, cualquiera que fuera, que me gustara. Por asuntos de trabajo llegué a una pequeña ciudad y llegué a un pequeño hotel, sencillo y con ambiente familiar. Lo que más me gustó, era el tipo que atendía a los huéspedes. Sencillo, unos 27 años, buen cuerpo, muy atento pero tímido. Me cautivó con su forma de ser, su mirada y sus labios carnosos que humedecía con su lengua.

Me encantó y le pedía cualquier cosa para que me llevara a mi habitación, lo cual hacía de inmediato, pero no pude decirle lo que quería y sentía por él. Como tenía que pasar al menos dos años en la ciudad, lo mejor era buscarme un apartamento y logré contratar uno donde viviría solo. Al pasarme y equiparlo con todo lo elemental, después de una semana decidí buscar a mi amigo e invitarlo, con el cuento de que necesitaba su ayuda, lo que aceptó con gusto y quedamos de vernos el fin de semana que tendría libre.

Para que más, mis emociones, mis deseos, giraban porque no sabía como reaccionaría, a pesar de mis fantasiosos planes y tampoco estaba seguro si yo le diría lo que realmente deseaba. Llegó el día y entre pláticas y cervezas, le pedí que me hiciera un masaje, lo que provocó su asombro, pero además todo mi plan no lograba realizarlo por pena. Pero al calor de las cervezas y mi insistencia mi amigo inició brusca y torpemente un masaje en la espalda y fue cuando le puse mis nalgas en su miembro, aunque ambos vestidos, pero aprovechando la situación, me quité todo y al tratar de quitar su pantalón se resistió, pero mi insistencia al borde del desenfreno permitió que le sacara su pene, deliciosamente templado, y me incliné para besárselo y mamarlo.

Que cosa más rica, tanto lo había deseado y ahora tenía en mi boca lo más deseado y lo sentí tan exquisito que logré meterlo todo en mi boca, no era tan grande, pero hermoso, delicioso, diría bien dotado por lo normal en tamaño y grosor. Me pidió más y con gusto se la seguí mamando hasta que sentí un fuerte chorro caliente e que dormía profundamente, lo que aproveché para darme una ducha muy especial y prepararme para la ocasión, con una tanga entre mis nalgas, sandalias y una bata corta. Llegué a pensar que si él no reaccionaba le diría que no le dejaría ir y si quería podría quedarse en mi casa. Pero cuando llegué se despertó y luego de desvestirlo le di una mamada especial, me puse provocativo y le pedí que me penetrara, lo cual hizo de forma tranquila, aunque no fue lo mejor ya que no me penetró totalmente y terminó precozmente, dejándome con ganas de seguir penetrado.

Pasaron los días y continuamos nuestro secreto aunque muy esporádicamente, me ha insinuado ser mi marido, lo que me encanta, y hemos cogido ya unas 15 veces, me he enamorado de él, es un amor de lo mejor. Creo que también él me desea. Le he pedido que me presente a un amigo, pero no quiere, quiero tener otra experiencia, me excita la idea de tener otro amor y de ser posible hacerlo con dos a la vez. Quiero una relación clara y…amplia. He querido serle fiel y se lo he dicho. Me encanta cuando dice que solo seré para él y verlo con algo de celos. Lo que me encanta de nuestra relación, aunque no es constante, es que yo lo conquisté, lo atraje, me ha complacido con locuras y me hace falta verlo ya que tenemos varias fantasías pendientes por cumplir.

El no cree que ha sido mi primer y único hombre, creo que se imagina que podría tener más. Le he jurado que no necesito otro, pero realmente sueño con tener al menos dos experiencias más, quiero tener otro hombre, tengo deseos increíbles, pero es difícil para mí. Quiero en mis momentos actuar como mujer, maquillarme, transformarme, no tanto, pero si tengo un macho, me encanta ser su hembra, soy capaz de decir locuras y sentirme su puta, su esclava, que me mande, que me ordene, quiero atenderlo, mamarlo y que me coja como quiera. No se que pasará, mi cuerpo y mi culo piden contacto, no quiero, pero deseo serle infiel, lo que quiero y necesito es un hombre. Mi lema es: VIVE LA VIDA CON INTENSIDAD Y CON GANAS.

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Utopía

Torremolinos, meses de invierno. Las playas, desalojadas de hamacas, hacen los amaneceres especiales para mi afición a la fotografía, por lo que los fines de semana suelo salir muy temprano a caminar a lo largo de la costa en busca de algún motivo para fotografiar, aprovechando la ocasión para hacer algo de ejercicio, andando unos kilómetros. Las escasas barcas de pesca que aún quedan por las playas, han sido mi objetivo en las últimas salidas. Una de ellas estaba varada entre el oasis artificial creado en la zona de El Bajondillo  un antiguo barrio de pescadores del pueblo, junto al mar, hoy zona comercial y residencial  y la orilla. Atravesando el oasis, un pequeño arroyo que, aunque normalmente lleva un caudal muy pequeño, hace que en la zona se observen variadas especies de pájaros, además de las numerosas gaviotas. Sobre el arroyo han construido un puente de madera. El escenario ideal para mis fotografías.

No reparé en la joven que estaba tras de mí, con una pequeña cámara digital, vestida con ropa deportiva.

-Oiga!!, ¿podría hacerle una pregunta? -Claro, dime- le dije, volviéndome, como saliendo del encanto  perdona, no te había visto.

-Suelo salir por aquí a pasear y lo he visto muchas veces haciendo fotos. El caso es que a mí, con esta cámara, me salen las fotos movidas o muy oscuras o muy quemadas, y me gustaría saber cómo conseguir una buena imagen. ¿podría usted indicarme qué tipo de cámara puedo usar? -Bueno, creo que haciendo una buena medición y utilizando un trípode puedes conseguir buenas fotos con esa misma cámara. ¿Quieres probar con mi trípode? -Si no es una molestia, se lo agradeceré.

Retiré mi cámara, coloqué la de la joven sobre el trípode y le expliqué los parámetros que marcaban la cámara.

-Venga, dispara, verás como el resultado es el que quieres.

Hizo varios disparos y se dispuso a comprobar el resultado en la pequeña pantalla de la cámara.

-¡¡¡Magnífico!!! Son preciosas.  dijo, encandilada, con los ojos muy abiertos, sorprendida por las fotos.

-¿Ves?, resulta fácil, si te lo propones.- le dije, con tono paternal.

-Gracias, muchas gracias, hoy mismo compro un trípode.

-Si quieres preguntar las dudas que tengas, nos veremos por aquí, suelo venir los fines de semana.

-Oh!!, claro, es usted muy amable, seguro que nos vemos.

Recogió su cámara y se marchó, no sin antes, volver a darme las gracias.

Continué con mis fotos. Cambié de situación, hice varias fotos más y me marché.

Un día, me encontraba enfocando un catamarán, varado en la arena y la bahía de Málaga al fondo, cuando oí su voz.

-Hola, señor, buenos días.

-Buenos días, le respondí.

– Me encantaría hacerte una foto. Eres guapísima y esta luz te favorece y me inspira.

Se quedó en silencio mirando al horizonte.

– Perdona si has pensado que insinuaba otra cosa, no es mi intención, créeme, a mi edad, una joven como tú, entra dentro de la utopía. Es que había pensado en ti para esa foto. Como nos vemos casi a diario pues

-Lástima, pero hace meses que rompí con mi pareja, aunque es muy sugerente el ofrecimiento.  Rió.

– De todas formas, tiene usted un encanto especial y no es tan mayor. Al menos eso me parece a mí. El auto disparador puede ayudarnos. ¿Quiere ser mi pareja para esa foto?.

-¿Cómo que?, bueno, sería fantástico ser tu pareja unos minutos, pero es que a mí no me gusta aparecer en mis propias fotos, así que esperamos a que encuentres alguien más acorde. Te aseguro que esperaré hasta que estés dispuesta.

-El sol estaba ya bastante alto y el paseo marítimo estaba abandonando la quietud que minutos antes lo hacían un lugar paradisíaco.

-Lo invito a desayunar, como pago a su amabilidad.  Me dijo, con su cara de Ángel, que me pareció sublime.

-Acepto. Podemos subir al Calvario, hay un barecillo que pone unos churros exquisitos. ¿Quieres? -La verdad es que pensaba invitarlo a mi casa. Como vivo sola, muchos alimentos caducan sin ser consumidos y me da pena tirarlos.

-Ah!!! Es eso, ¿no?, antes de tirarlos, prefieres que un pobre viejo haga de conejillo de indias. ¡¡¡Vaya desilusión!!!.  dije, en tono desenfadado.

-Oh!!, no, señor Luis, no quería decir que&. Perdóneme, por favor. Verá que todos los alimentos está en perfecto estado.  dijo ruborizada.

-Te perdonaré si antes cumples una penitencia.

-¿Cuál?.  preguntó, asombrada, con cierto escepticismo.

-Nunca más te dirigirás a mí si no me tuteas, ¿vale? -Ok, vamos, Luis, te haré el café más sabroso que hayas probado en tu vida.

-Acepto el reto. Vamos&

Recogí el equipo y nos dispusimos a caminar en dirección a su apartamento, uno de esos bloques construidos en los años setenta, parte de una inmensa urbanización de lujo. Un apartamento coqueto y muy limpio, estanterías repletas de libros y discos, perfectamente ordenados, formaban parte de la exquisita decoración.

-Es el apartamento de verano de mis padres.  Comentó.

-Bonito lugar para vivir. Sí señor.

-Pues sí, cada día me adapto mejor a este nido,  dijo, dirigiéndose a la cocina, que la separaba del salón un mostrador con una amplia barra, a modo de bar.

Mientras ella preparaba el café y tostadas, me dispuse a mirar entre sus libros.

Nos servimos el desayuno y comenzó a relatar un poco de su vida. Tenía veinticuatro años, hacía dos que terminó la carrera de empresariales en la universidad de Granada y se crió en el centro de la ciudad. Tuvo un novio desde los diecisiete años hasta que descubrió una infidelidad y lo dejó poco antes de terminar los estudios. Decía vivir tranquila sin novio, pero a veces echaba de menos algunas cosas de pareja, que sustituía con su imaginación. Aunque no era lo mismo. dijo.

Por mi parte, le conté que tenía casi cincuenta años, estuve casado durante veinte años, hasta que mi esposa enfermó y murió hace cinco. Le dije que tenía tres hijos, dos niñas y un niño. Esperanza, la mayor estaba terminando el bachiller y quería estudiar telecomunicaciones si aprobaba con buena nota la selectividad el próximo mes de junio, Raúl, un adolescente algo díscolo, pero buena gente y Lidia, la menor, muy introvertida, creo que a causa de lo mal que lo pasó cuando murió Lidia  dije, con cierta tristeza en mi voz.

-Tu mujer, ¿verdad?. Supongo.

-Pon algo de música si te apetece, no tardo nada.

-Gracias, veré que tienes por ahí.

How to Dismantle an Atomic Bomb de

çU2 fue mi elegido. La voz de Bono siempre me pareció de las más bonitas del rock/pop. Sentado en el sofá, ojeando un periódico del día anterior, esperé pacientemente a que saliera Alexandra del baño. Apareció con el pelo aún mojado, una camiseta muy ajustada a su cuerpo y una falda por encima de las rodillas eran su atuendo. Hasta ese momento no había reparado en su belleza. Unos ojos claros, labios rojos naturales, preciosos. Sus pechos voluminosos, la cintura estrecha y unas piernas que parecían creadas por el mejor de los artistas, me dejaron aturdido, mirándola fijamente. Parecía paralizado, tonto.

-Eh!!!, Luis, ¿estás bien?  me preguntó, con una mirada algo pícara.

-Sí¡! sí, estoy bien. Muy bien diría yo. Es que no me esperaba que, bueno, que estás preciosa, quiero decir.  Le dije, saliendo de mi asombro.

-Gracias por el cumplido, hombre.

-No es un cumplido,  no sé, tanta belleza me dejan casi mudo.

Se sentó frente a mí y comenzamos a hablar de cosas sin importancia, como haciendo tiempo. La verdad es que estaba más pendiente de su figura que de la conversación. Ella, dándose cuenta de que mi mirada se iba constantemente a sus piernas, tiró de la falda, como queriendo ocultar sus muslos.

-Creo que es hora de marcharme, tengo el corazón agitado y no creo que pueda aguantar tu belleza mucho más tiempo.

-También tú me pareces de un atractivo especial. Me gustas. Hacemos tiempo para tomar un aperitivo y si quieres, me cambio de ropa, para que no sufra tu corazón. Pero a mí no me molesta que me mires las piernas, así que no te sientas incómodo, los jóvenes de hoy no entendemos de censura ni de edad.  Dijo, retocándose el pelo, con cierta manera cursi, mirándome fijamente.

-Bueno, si no te molesta, pero es que me siento incómodo. Es como oler un manjar que no puedes saborear. Hace tanto tiempo que no disfruto de una belleza de este calibre que me siento un viejo verde, intentando adivinar tus formas.

-Pues disfruta hombre. ¿Solo haces fotos de amaneceres o también te interesan otras cosas?.

-También hago bodegones y, cuando salgo de senderismo, también me dedico a fotografiar animales por el campo, flores, en fin, muchos paisajes.

-¿Y desnudos? -Sí, también he hecho desnudos en alguna ocasión, lo que pasa que no es fácil encontrar modelos que se presten a este tipo de fotos y las que se prestan no reúnen las características que a mí gustan. Soy muy exigente para este tipo de arte.

-¿Crees que yo podría servir para tan excitante trabajo? -No se, habría que probar, supongo que algo podría hacer.

Se quitó la camiseta y el sujetador dejando ver unos pechos perfectos. Parecían creados por Dios para su propio regocijo. Se despojó de la falda y de su pequeño tanga, adoptando una pose sensual, girando sobre sí misma.

-¿Qué tal? ¿te parezco suficiente para tus exigencias? -Bueno, sin duda eres de lo mejor que he podido ver.  ya sin pudor, tomando conciencia de la situación.

-Entonces, cuando quieras, puedes empezar.

-Ahora no es posible, las marcas del sujetador y del tanga en tu piel no son aconsejables para la fotografía artística. Así que quedamos otro día y las hacemos. Ya sabes, tendrás que dormir desnuda para que por la mañana no se marquen las señales.

-Vale  dijo, sentándose a mi lado.

Su sexo depilado, dejando una hilera de vellos, perfectamente re piernas, colocando cada una de ellas a cada lado de mi cabeza, fue bajando hasta dejar su sexo a escasos centímetros de mi boca, inclinó su cabeza hasta introducir mi sexo en su boca. No recordaba donde estaba, quien era. Estaba hipnotizado, no quería despertar nunca.

Contemplar su sexo, húmedo, sus gotas de miel, me produjo una serie de espasmos, sensaciones que creí olvidadas. La saboreé. Acaricié sus nalgas, tan bonitas, suavemente. No quería dañar la delicada textura de su piel. Cuando mi lengua rozó su clítoris, sus gemidos me parecieron provenir del cielo. Un abundante río de líquido dulce, divino, llenó mi paladar. Acelerando sus besos, potenciando mi excitación, levantó su cuerpo, girando, quedó frente mí, abrió su sexo con sus dedos y se sentó sobre mí, cerrando los ojos, moviendo su cadera en círculos, como si quisiera hacer desaparecer mi pene en su interior. Lo consiguió. Temblores incontrolados dieron paso a la más bella de las calmas. Ella repleta de mí, yo impregnado de ella. Sosiego. Divino pecado.

-¿Ves?, la utopía a veces, se convierte en realidad.

-Es un sueño. Nada más. – dije.

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Charly el Metamórfico

Datos sobre metamórficos:
Un metamórfico puede cambiar a cualquier forma humana que desee, y es capaz de leer los recuerdos de la persona que imita, un metamórfico normal deja una muda de piel en cada cambio a diferencia de los de sangre pura, son prácticamente irreconocibles solo por las siguientes cuestiones; 1 un metamórfico ordinario tiene la piel con cierta consistencia a cera, con un golpe fuerte es bastante para deformar un poco al metamórfico y reconocerlo. 2.- un metamórfico tanto como ordinario como un pura sangre son vulnerables a la plata y a exponer su alma a través de las cámaras donde sus ojos aparecen brillando “es la principal razón por la que los cazadores llegan a la conclusión de que se enfrentan a uno”

CAPITULO I

“No soy un el, tampoco soy ella, soy un ser que puede ser cualquiera”

El día ha llegado, la casa esta vacía, me dirijo con total tranquilidad hacia la entrada, se que hay una llave de emergencia en un agujero cavado bajo una roca que sostiene una mareta, la cojo y entro con facilidad. No quiero perder el tiempo así que rápidamente me dirijo a su habitación, al parecer es una chica ordenada pero eso ya lo sabia. Se llama Natalia, esta por cumplir 19 años, ahora mismo se encuentra en clase, igual que su hermano, sus padres están trabajando, él vende automóviles y ella es maestra en una escuela primaria, pero quien importa ahora es Natalia. Es una chica risueña, de tez clara y cabello oscuro, complexión delgada, unas tetas pequeñas pero firmes, un culito redondito y levantado que hace a cualquiera voltear mas de una vez, y una vagina preciosa donde apenas comienza a crecer una pequeña mata de bello. Y aquí estoy yo, en la intimidad de su habitación, para comenzar a trabajar.
Ya tenia ubicados los puntos clave en mi mente, así que coloco las cámaras sin perder mucho tiempo, ohh las cámaras como las detesto, pero para esta ocasión se requieren, todo esta listo pero antes de irme no puedo evitar buscar entre su cesto de ropa sucia unas bragas usadas recientemente, hhmm es un mal habito que tengo, las encuentro, unas braguitas azul claro con un arco iris ilustrado y una pequeña marca de humedad, las pego a mi rostro y respiro largo y profundo, me estoy comenzando a excitar, ese aroma juvenil y el morbo de hurgar en la intimidad de una chica buena me enloquecen, sin darme cuenta ya había comenzado a frotar mis muslos aun estando de pie con las bragas en mi cara y llevaba una de mis manos hacia mi entrepierna cuando escucho un ruido , alguien esta abriendo la puerta de la entrada – mierda- todavía me deberían de quedar 4 horas al menos, me asomo desde la habitación de Natalia y por las persianas puedo ver que es el padre, no se que carajo hace aquí tan temprano pero, después de todo puede resultar divertido, rápidamente me quito toda la ropa, me detengo un segundo frente al espejo y contemplo mi cuerpo, o mas bien el cuerpo de la pequeña Naty, solo con esa visión y el saber que el padre esta cerca basta para excitarme de sobremanera, me aseguro que quede una pequeña rendija abierta, me coloco en cuatro sobre la cama apuntando mi firme y juvenil culo hacia la puerta y comienzo a masturbarme asegurándome de lanzar varios gemidos que pronto se vuelven reales, pego mis tetas a la cama y utilizo mi otra mano para acariciar mi estrecho orificio anal, mientras acelero el ritmo sobre mi empapada vagina, comenzando a dedearme el ano y pongo mas empeño en mi sensible clítoris gimiendo aun mas fuerte.
El padre de Naty que por cierto se llama Arturo, escucha claramente los gemidos que salen de la habitación de su hija , sin saber que pensar , se acerca sigilosamente y cuando se asoma por el pequeño espacio de la puerta entrecerrada se queda paralizado; su pequeña, su niña, a la que siempre ha consentido, la preferida, la niña buena que nunca a tenido novio y siempre va bien en la escuela, está desnuda, con el culo en pompa masturbándose como una puta ninfomana, primero se siente furioso quiere entrar y reprenderla por comportarse como una zorra barata ,pero no se puede mover, su mirada esta clavada en ese culo perfecto y en la vagina de su pequeña que ahora chorrea jugos que corren por sus muslos hasta la sabana. Embobado en tal visión y como si su mano pensara por si misma, bajo la bragueta de su pantalón y saco su pene para empezar a masturbarse espiando a su hijita, yo podía ver todo por el espejo, su expresión al encontrarme así, su nerviosismo y su excitación involuntaria que se notaba de sobra en esa verga morena y peluda, estaba excitadísimo en este cuerpo de chica joven y a punto de correrme, pero quería mas morbo, quería reventarle la mente a ese bastardo que era tan “recto” y ahora se la jalaba viendo a su hija en plena sesión autoplacentera, así que entre gemidos , y sin dejar de dedearme comencé a gritar:
-Si papi, cogeme!, quiero ser tu puta!, quiero que me violes y me hagas de todo por mas que me resista!
Fue demasiado para él, pues a través del espejo vi como disparaba chorros de semen llenándose toda la mano, luego fue mi turno me corrí como hacia mucho no lo hacia, mi culo se contraía y mis piernas temblaban, caí en la cama aun con contracciones de ese intenso orgasmo, y con una sonrisa de par en par en la cara. El padre de Natalia rápidamente se dirijo rumbo a la puerta, escuche que salió, seguido por el motor del auto sabía que lo que acababa de hacer tendría consecuencias, tal vez a mi favor, mi victima era la putita de Natalia pero esto me hizo cambiar de idea utilice el resto de cámaras y las coloque por el resto de la casa rápidamente, la del baño fue la mas difícil pues no tenia muchos puntos clave para una cámara espía pero al final me las arreglé, salí de la casa, puse la llave en su lugar y solo tenía que esperar en mi guarida a que empezara el espectáculo muy pronto tendría un montón de acción esperándome, pero eso si la putita de Natalia seria mía lo antes posible, luego porque no? jugaría con el resto de la familia.

Me dirijo a mi hogar, fuera de la ciudad, adentrándome en el bosque, no es para nada modesto debo añadir ya que si algo no le falta a mi familia es dinero, pero no quiero hablar mas de mi familia, todo el tiempo se la pasan peleando por ganar el control de cierta ciudad sobre otras criaturas sobrenaturales, me largue de casa cuando cumplí 15 y hasta ahora me ha ido bien y  he  hecho mi propia fortuna. Vivo solo con dos esclavas, si, leíste bien esclavas, hay cierta organización que hace un muy buen trabajo entrenando esclavos para ser obedientes y fieles, aunque sus métodos no son muy ortodoxos, el resultado vale la pena, Alicia una hermosura vampírica que me ha cuidado desde que era un pequeño y hermoso bebé, pelirroja, con unas tetas de infarto, y un culazo mas suave que cualquier almohada de la mejor calidad, aparenta tener unos 30 años, pero en realidad ni yo se que edad tiene, pues se ve igual desde que recuerdo, con el paso del tiempo me ha agarrado cariño y casi me trata como a un hijo, claro sin olvidar nunca su posición, y Cat, ella es mi más reciente compra, también de raza vampírica, cabello corto y oscuro, una piel muy pálida, tiene unas buenas tetas redondas y en su lugar pero no se comparan con las de Alicia, aparenta unos 20 años y casi creo que sigue rondando esa edad pues es medio descuidada, por no decir idiota.

Llego al gran portón y al ver que no se abre presiono y hablo por el intercomunicador sin bajarme del auto aun.
-Cat, soy yo quieres abrir por favor- digo mirando hacia la cámara para que pueda distinguir por mis ojos quien soy, pues quiero llevar este cuerpecito solo un poco mas. No obtengo respuesta y el portón sigue cerrado…
-Cat!, Alicia! están ahí?, quieren abrir el puto portón de una vez!- no obtengo respuesta.
Me bajo del auto, ya cabreado, de no ser tan jodidamente paranoico con la privacidad no habría puesto un portón que solo se abre colocando la clave desde dentro, voy andando a la entrada trasera, muy bien escondida debajo de una trampilla camuflada con hierba, entro sigo el túnel, y coloco la clave en la puerta de metal, me toma un rato llegar al sótano, luego hablare de todo lo que guardo bajo casa, al fin hogar dulce hogar, solo entrar me desnudo, siento que es liberador andar en sin ropa por la casa, pero sigo molesto tuve que dejar el auto fuera, rápidamente escucho los gritos y gemidos escandalosos desde mi habitación ” esa cabrona se va a enterar”, subo rápido hacia mi cuarto y encuentro a Cat con su uniforme “Una lencería negra que tienen que utilizar, cosas mías no me juzguen”, excepto las bragas dándose duro con uno de mis vibradores, no me dejo decir palabra alguna en cuanto me vio su expresión cambio dejando ver sus horrendos dientes afilados-que desagradable, los colmillos clásicos de las películas de vampiros tenían mas clase- y se lanza sobre mi tumbándome al suelo, fue la gota que derramo el vaso – aunque en otras circunstancias la visión de una vampiresa sexy y semidesnuda sobre una chica virgen y completamente desnuda me hubiese agradado, no estaba de humor- .
-!Soy yo, estúpida! no vez la puta marca?!- Desde que Cat llego a la casa tengo que usar una pequeña marca, una cicatriz pequeña en el hombro para que la inútil pueda reconocerme cuando uso otro cuerpo, cosa que nunca es necesaria con Alicia ella me reconocería en cualquier cuerpo que copie.
Los ojos de Cat se abrieron como platos, guardo sus horrendos dientes de vampiro, se me quito de encima y por un segundo en lo que Cat encontraba que decir el único sonido que se escuchaba era el maldito silbido del vibrador que colgaba de su vagina moviéndose de un lado a otro en lo que yo me ponía de pie.
-Lo siento señor yo…- Le di una fuerte bofetada que la hizo retroceder
-¿Señor?!- Acto seguido la tome por su corta cabellera y lleve su rostro hacia mi entrepierna – Dime que ves!-
-Por favor perdóneme señorita yo no quise…- La interrumpí de nuevo, ahora sacándole de un jalón ese vibrador que ya me tenia harta.
-Esto es mio, y sabes que tienes no tienes permiso a menos que te lo de yo en persona, sabes el tiempo que estuve hablando como idiota por el intercomunicador, tuve que entrar por la entrada trasera.
-Perdóneme no volverá a pas…
-Donde esta Alicia?
-Fue a hacer las compras a la cuidad, dijo que volvía en un rato y yo…-
-Cállate, ve y hazme un café, luego limpias tu charquerio, más tarde te daré tu castigo y no olvides meter el puto auto-
-Por favor, perdóneme yo no…-
-Sigues hablando y aun no tengo mi café-
Me volteo a ver directamente a los ojos, había miedo en su mirada pero por un segundo, un instante creí ver odio, ya debo de estar alucinando.
-Le traeré su café señorita- dijo saliendo de la habitación
Un dia de estos me volvera loca esta esclava, el jodido vibrador me saca de mis pensamientos lo apago al fin, aun tiene los jugos de la idiota de Cat, huele afrodisiacamente bien, y la imagen de la puta dandose placer en mi cama para ser justos fue bastabte agradable, bajo mi mano buscando mi verga y, oh, es cierto, tiempo de librarse un rato de este cuerpecito de colegiala y regresar a mi forma original.
Cierro los ojos, me concentro y en un instante siento el cambio, ahi estoy frente al gigante espejo que tengo delante de mi cama, veo a un joven de 25 años, de complexion delgada, un poco atletica, palido, cabello lacio y castaño completamente depilado y con una polla de 27 cm, aunque para ser sinseros hice un poco de trampa ahi, con mis habilidades metamorficas, solo un poco pero, que esto quede entre nosotros.
Cat llega al cuarto y se queda mirando mi verga un segundo, veo como se le hace agua la boca.
-hmm, hmm- Interrumpo lo que fuera que estubiera pensando.
-Señor… su café- Dijo mientras se acercaba a darme mi taza cuando tropezo con la alfombra y derramo todo el cafe en ella… Hubo un momento de silencio y levanto la mirada con lagrimas en los ojos -Lo siento señor, yo-
-Ve a tu habitación- Pude ver como las lagrimas resbalaban por sus mejillas
-Pero señor déjeme-
-No lo empeores mas, solo… ve a tu habitación, Alicia se encargara de limpiar tu desastre cuando llegue- Ya entre sollozos se retiro sin decir palabra alguna.
Me hice yo mismo mi café y después fui al cuarto de computo, era hora de ver como se estaba portando la princesita de Natalia y su familia, me alegre al ver que las cámaras funcionaban perfectamente, y parecía una noche normal en familia, Jenna la madre de la Mariana hacía la cena, Jimmy el hermano menor se había encerrado en su habitación y se pajeaba visitando paginas porno, mientras la dulce Natalia hacia trabajos para la universidad sobre la mesa en lo que estaba la cena, pero Arturo no estaba en casa, me pregunto a donde habrá ido y que habrá hecho después de salir casi corriendo con la verga de fuera , trataba de imaginármelo cuando sonó la señal del portón Cat bajo corriendo y abrió la reja con la clave, y se dirigió hacia mi, pude ver como sus mejillas estaban coloradísimas y los ojos algo irritados debió de estar llorando un buen rato.

-Alicia ya llego señor-
-Bien, de una vez ve al calabozo y prepara todo- Una lagrima resbalo por su mejilla, pero no cambio su expresión al parecer ya estaba resignada.
-Como ordene señor-

Alicia entro y se topo con Cat cuando se dirigía hacia el calabozo, al ver su expresión supo inmediatamente lo que le esperaba a la pobre vampiresa novata.

Se que intercambiaron algunas palabras pero no pude escuchar bien, luego llego al cuarto de computación ya con su uniforme puesto y con tono alegre me saludo-

-Cariño! al fin llegas, pensé que te habías olvidado de mi-dijo abrazadome desde detrás del asiento y dándome un beso en la mejilla.
-Sabes que eso nunca va a pasar Alicia, tu eres la preferida-
-¿Y ahora que hizo la inútil de Cat?, no quiso decir mucho cuando le pregunte-
-Ve a mi habitación y míralo tu misma, te tocara limpiar su desastre otra vez-
-Esta bien, pero no seas tan duro con ella si, aun le falta mucho por aprender, esta muy verde la chiquilla- Me decía al oído, mientras con una mano me masajeaba la verga como solo ella sabía – Que estas viendo?, son tu nuevo entretenimiento?- Pregunto volteando a ver las pantallas delante suyo.

-Algo así. Ahora ve y haz lo que te dije, luego llevas una botella de sangre de muerto al calabozo donde esta Cat, siempre suele “olvidarla”-
-Al parecer ahora si la cagó en grande verdad?, bueno, no me gustaría estar en su lugar, espero no te quedes sin fuerza porque hace rato que no me das mantenimiento- Acto seguido me estrujo los huevos, la cabrona sabia como calentarme.

Al ver en las pantallas que el padre de familia llegaba a su hogar, prácticamente corrí a Alicia a hacer sus deberes, pues no quería perderme detalle de lo que estaba por ocurrir.

Mi nombre es Charly, y soy un Metamórfico puedo ser la persona que quiera, cuando yo lo desee, pero sobre todo soy un metamórfico de sangre pura, si, de sangre pura, no hay cosa mas ofensiva para mi que me confundan con esas aberraciones que dejan una muda asquerosa de piel cada que cambian, que como mantenemos la linea de sangre sencillo, reproduciéndonos en familia, somos metamórficos nunca hará falta un hombre o una mujer cuando se requiera. Pero sobre todo hay algo que quiero aclarar, para nosotros no existe el ser heterosexual, gay etc, tienes que entender una cosa, a pesar de nacer hombre, yo no soy un él, tampoco una ella. Soy un ser que puede ser cualquiera.

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