Soy novio del hermano de mi mejor amigo

Hola. Me llamo Daniel y esto que contaré a continuación es reciente. Tengo 19 años, soy moreno, algo delgado y alto. Mi mejor amigo se llama Jonathan, pero no es con él con quien tengo sexo, es con su hermano mayor, José.

Jonathan y yo somos mejores amigos desde hace años, ya que estudiamos juntos desde pequeños, tengo mucha confianza con su madre y su padre, siempre voy a su casa a visitarlo, a hablar o a jugar en la computadora. Él y su hermano (a quien yo no veía mucho porque siempre estaba estudiando o en el gimnasio) compartían habitación, y la computadora en la que siempre jugábamos estaba allí.

Desde un tiempo para acá, su hermano ha estado más desocupado y siempre que yo iba para su casa lo veía, era alto, de piel blanca, inteligente, cuerpo atlético que me vuelve loco y unas nalgas duras, una vez lo vi sin camisa y casi me desmayo. Ahorita José tiene 21 años.

Siempre que iba a la casa de mi amigo, no le dirigía palabra a su hermano, solo un simple hola, ya que me ponía muy nervioso. Un día en que no estaban sus padres, mi amigo estaba en la sala viendo una película y yo estaba en su cuarto solo ya que nos teniamos mucha confianza, en uno de esos momentos, Jonathan me llama y de casualidad cuando voy llegando a la puerta para salir del cuarto, viene entrando José, chocamos y con un movimiento ágil le puse la mano en la espalda fingiendo que si no lo hacía me caía, pude sentir su fuerte espalda y cuando chocamos nuestras narices se rozaron y pude ver su tierna mirada. Me suelto de su espalda y voy a la sala a ver para que me llamaba Jonathan, y de nuevo entro en su cuarto, ya José no estaba ahí, al parecer se había ido a duchar. A los pocos minutos, se abre la puerta del cuarto y nuevamente es José, pero esta vez solo viene usando una toalla blanca que le quedaba bastante ajustada, y no sé si él se la habia puesto holgada o por el contrario le quedaba muy pequeña, pero en cuestión de segundos su toalla cayó al suelo y dejó el cuerpo desnudo de José completamente a mi disposición, el cual vi embelesado sin importar si él se daba cuenta o no, y su pene aunque estaba flácido era muy grueso y blanco, y su hermoso cuerpo musculoso, una de las mejores cosas que he visto en mi vida. Él se dio cuenta perfectamente de que yo estaba hipnotizado con la imagen del adonis que tenia enfrente, en sus labios se dibujó una pequeña sonrisa pícara, y sin decir nada, agarró la toalla del suelo, se la colocó nuevamente y luego se vistió tranquilamente. Pero ese día no sucedió nada.

Tengo que aclarar que esto ocurrió hace un año y medio, cuando yo tenía 18 años recién cumplidos, y a los pocos meses, al comenzar la universidad, mi amigo Jonathan y yo íbamos a alquilar una residencia, ya que íbamos a estudiar en la misma ciudad pero no en la misma universidad, pero la residencia y la universidad nos quedaba equidistante a cada uno, y se nos hacía cómodo ya que teniamos años conociéndonos y desde que estábamos terminando la secundaria teniamos planeado residenciarnos juntos. Ambos comenzábamos las clases en octubre, y a unos pocos días de mudarnos, Jonathan me comenta que su hermano va a tener que irse a vivir con nosotros ya que iba a comenzar a hacer sus pasantías y se le hacía muy dificil ya ir y venir todos los días de la universidad a su casa (el también estudia en la ciudad a la que nos ibamos a mudar pero asistía a una universidad diferente). Yo no me negué a la noticia, más bien se despertaban muchos pensamientos morbosos y sabía que no podía dejar escapar cualquier oportunidad.

La residencia para la que nos mudamos solo tenia dos habitaciones, una pequeña y una grande, y Jonathan el primer día comenta que estaba cansado de compartir habitación, y rápidamente se  me ocurre darle una propuesta:

-Si quieres yo puedo compartir la habitación con José pero solo si es la habitación grande y tu escoges la pequeña.

-¿De verdad compartirías habitación con José?

MI amigo me lo preguntaba como si fuera lo peor del mundo, pero yo aguantando la alegría le respondí:

-Claro. Bueno siempre y cuando él también quiera hacerlo.

En la tarde, cuando ya estábamos a punto de instalarnos en las habitaciones, Jonathan me dice que José aceptó compartir habitación conmigo, yo casi saltaba de la emoción, y más cuando nos dimos cuenta que no solo tendriamos que compartir habitación sino también la cama, porque aunque la habitación fuese grande, no habia espacio para otra cama.

Y nuestra primera noche juntos fue la mejor del mundo. Claro que al principio estábamos muy incómodos ya que no tenia la misma confianza con José como la que tenia con Jonathan, y me imagino que le dba pena cada vez que se acordaba que yo lo habia visto totalmente desnudo. Después de decidir como nos compartiríamos el closet y las gavetas él me pregunta, con un tono bastante tímido:

-¿En qué lado de la cama te gustaría dormir?

-Ehh… no sé, como sea es igual.

-Bueno para no hacer complicado ya que yo estoy de este lado de la cama (lado derecho) dormiré de este lado ¿está bien?

-Si por supuesto-

Yo pensé que la conversación iba a quedar hasta allí, pero para mi sorpresa, él me dice:

-Oye, el día ese en mi cuarto, cuando se me cayó la toalla… creo que vas a tener que acostumbrarte a verme desnudo más seguido ya que acostumbro a vestirme en el cuarto.

-Claro, yo también lo hago -le digo con un hilo de voz- creo que vamos a compartir cuarto por bastante tiempo, así que mejor es que nos tomemos confianza de una vez.

-Exactamente.

No sé cómo me entra un impulso, pero algo hace que yo camine hacia el otro lado de la cama donde está el, me pongo frente suyo, lo veo y le doy un beso en los labios, un beso tímido pero tierno, sentí sus ricos labios, y cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo, me separo rápidamente de él y lo veo asustado, esperando como irá a reaccionar, estuvimos unos pocos segundos uno al frente del otro, sin hacer ni decir nada, pero de pronto él se arrima hacia delante y me planta un tierno beso en los labios. DE forma instintiva nos comenzamos abrazar y yo no resistía más, le comencé a quitar la franela blanca que tenia, se la saqué y luego comencé a tomar y masajear sus increibles pectorales mientras nos seguiamos besando.

Mi mano pareciera que tuviera vida propia, la muy descarada bajó por el torso de José y comenzó a palpar el mono que llevaba puesto hasta llegar a su bulto, donde se aferró como un candado. José me abraza más fuerte y me besa con más pasión. En un acto momentáneo nos desvestimos y quedamos los dos en boxers, me separo un poco para verlo de arriba a abajo, parece una escultura, el hombre más bello que he podido imaginar, él es muy tímido, al igual que yo, pero mi excitación  pudo más que mi timidez y le meto la mano en el boxer y agarro su paquete, que se torna totalmente duro en mi mano y comienza a palpitar, dejo de besarle en la boca y comienzo a saborear su cuerpo, su cuello, su pecho, sus abdominales, su ombligo, su vello púbico y finalmente llego al tronco del mástil de color blanco con una punta rosada que me volvía loco, le doy un besito en la puntita y lo huelo, ya huele a liquido preseminal y a hombre, a mi hombre. Le doy más besitos en la cabecita y poco a poco me la voy metiendo en la boca, su pene es tan grueso que lo tenia que envolver con ambas manos, de vez en cuando soltaba una mano para masajearle las bolas y metermelas también en la boca, así pasé un buen rato, y el solo ponia sus manos en mi casa más no me obligaba a tragarme su polla.

Al rato me paro, y me dirijo nuevamente a su boca, a sus labios que parecian de seda, su aliento era divino y su lengua me transmitia corriente cada vez que se juntaba con la mis, no me quise despegar de su rica boca por un buen rato, hasta que poco a poco nos sentamos en la cama y nos acostamos, él encima de mi y me plantaba unos besos más profundos, casi me asfixiaba pero me encantaba. Él para, me ve seriamente a los ojos y me dice:

-¿Quieres hacerlo?

Yo sin dudarlo ni por un segundo le respondo: <<Sí>>.

Me sigue besando mientras me comienza a bajar el boxer, se despegó de mi boca para lamerle el ano, pero su boca en mi boca era la sensación  más divina que habia sentido en mi vida, no queria que me dejara de besar, así abrió la gaveta de su mesita de noche, sacó su billetera y de allí un envoltorio que rasgó desesperado, se lo quité y procedí a ponerle a condón y acariciarle su tierno guevo de nuevo. Se echa mucha saliva en los dedos y se los frota en el pene, luego se coloca más saliva en los dedos pero esta vez, me los entierra en mi orificio, a lo que doy un gemido. Se nota que estaba ansioso, ya que rapidamente me colocó mis piernas sobre sus hombros y me frotaba el pene por toda la entrada, la sensación que me causaba era indescriptible, yo desesperado porque me penetrara, con una mano, dirijo su pene en la entrada de mi ano, y con la otra empujo su cintura hacia mi y siento como se hunde en mi interior,  el dolor era intenso, era mi primera vez, él retrocedió un poco y luego se fue introduciendo lentamente, hasta meterne toda su salchicha. Retrocedía lentamente y luego se sumergía lentamente, siguió así hasta que mi cara dejó de señalar dolor. En eso comenzó con un mete-saca lento, lo que fue incrementando mis gemidos, luego lo hacia más rápido hasta llegar a un momento que sentía que me perforaba más de lo que debía, me sentía lleno, pero sus besos apaciguaban el dolor que aún me causaba su gran polla dentro de mi, cuando comenzó con las convulsiones típicas del orgasmo, rápidamente me incorporé, me puse de rodillas, le saqué el condón y me metí su pene en la boca lo más pronto que pude y José se descargó en mi boca, tuve una gran dosis de leche espesa y calentita, la cual me tragué con mucho deleite.

A los 15 minutos estamos acotados, arropados y abrazados, él tenia un brazo y una pierna encima de mi, después de hablar de tantas cosas lindad me dice:

-¿Sabes? Siempre me has llamado la atención.

-Tu también a mi, una de las razones por las que más me gustaba visitar a Jonathan era para verte a ti.

-¿Me quieres?

-Si, José, Te quiero.

-Entonces, ¿quieres ser mi novio?

-Pensé que eras hetero.

-Disimulo mi homosexualidad muy bien ¿verdad?

-Si.

-Si ¿qué?

-Si lo haces muy bien y sí, si quiero ser tu novio.

Me regala una tierna sonrisa, me agarra la barbilla y me da un rico beso.

Y así es como ahora literalmente vivo, duermo, tengo sexo con el hermano de mi mejor amigo y soy su novio, así que mi amigo ahora mi… cuñado si se podría decir.

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