Las 3 cerditas o quien teme al lobo feroz..

Amor Filial Lésbico, Gracioso, Cuento erótico. Había una vez tres cerditas que vivían con su padres Ana, de 22 años, Carla, de 21 años y Sandra, de 19 años. Las tres cerditas habían crecido alegres en una casa del bosque. Y como ya eran mayores, sus papás decidieron que era hora de que se quedarán solas en casa. Las tres cerditas se despidieron de sus papás, Sus papás les advirtieron que tuvieran cuidado con el Lobo feroz. Ellas no le hicieron caso e invitaron al lobo a su casa por el cumpleaños de la cerdita mayor (Ana)

 

Ellas hicieron una cena, reunieron a los animales del bosque mos para beber hasta que los cuerpos aguanten.

Se juntaron 16 animalitos del bosque, exactamente la mitad hembras y la otra machos.

Todo era normal, bebiendo unos vinitos y picando algo antes de cenar, por lo que cuando la cena estaba servida casi no había hambre, pero las ganas de beber no se quitaban y al poco de comenzar a cenar la mayoría de los animalitos ya estaban demasiado bebidos.

Siguieron bebiendo hasta las 2 de la madrugada, todos habían bebidos menos el lobo feroz que se había contenido buscando a su presa. Lo animalitos ya quería irse a seguir la fiesta en alguna otra madriguera, otros ya estaban borrachos perdidos ninguno ayudó a recoger. Se fueron todos y solamente se quedaron las tres cerditas, dueñas de la casa y el lobo feroz que se quedó a recoger con ellas. Que amable el lobo feroz, no?.

 

Los cuatro se pusieron a recoger la casa, las cerditas estaban muy borrachas y el lobo les ofrecía más bebida mientras limpiaban y ellas incautas seguían bebiendo, a la vez que con sus cuerpos  ponían más hambriento al lobo feroz. El se ponía muy caliente al ver los cuerpos y la forma de vestir de las cerditas..

 

Carla era de piel muy morena y de pelo moreno, tenía un cuerpo perfecto, con unas curvas de vicio y unos pechos perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, y llevaba puesta una minifalda blanca muy cortita y una camiseta también blanca que dejaba ver el ombligo enganchada de un lado a otro con cordones y que dejaba la espalda al descubierto. Por su parte, Sandra no se quedaba atrás, era de cuerpo más curvo que Carla, algo más rellenito y tenía unos pechos preciosos que le gustaba lucir siempre que podía  también llevaba una falda muy cortita pero de color negro y en la parte superior una camisa normalita muy ajustada por lo que sus pezones se marcaban en cuanto se ponían un poco duros.  Y por último quedaba Ana, y en ella se caracterizaba su precioso culito, sus pechos eran redondos y perfectos. Se caracterizaba por ser la más cerda de las tres y la más mayor, además olía decir que le encanta follar a todas horas. Llevaba puesto un traje de color blanco, muy escotado en la parte superior y muy cortito en  la parte inferior algo que le gustaba al lobo feroz ya que cada vez que se levantaba de la silla o se agachaba a coger algo se dejaba ver su precioso culito, y eso yo ya le había hecho fijarse en su minúsculo tanguita.

 

En fin, estas tres cerditas eran unas verdaderas provocadoras y apetecibles para el sexo.

 

La polla del lobo se empezaba a ponerse dura. No sabia que hacer. Además veía a las tres cerditas recoger moviendo sus culitos y su pechos, y empezó a tocarle el culito una a la otra, ellas no ofrecían resistencia, necesitaba más?, si.

Sandra lo llamó para que con su fuerza le ayudará con una cosa, el fue…En la habitación de Sandra cogiendo un vaso se manchó la camiseta blanca  tomó una camisa negra y se cambió delante del lobo. El se quedó atónito al verla cambiarse de camisa, esos pechos con lo que había soñado miles de veces, por lo que su polla creció sin control hasta quedar un marcado bulto en mi pantalón. la cerdita de Sandra se enteró y empezó a provocarme con movimientos eróticos mientras se quitaba de nuevo la camisa lo que más calienta aún al lobo. La cerdita se desabrocho el sujetador y dejó sus enormes pechos a la vista de los ojos del lobo, que le entró tal calentón que no pudo aguantarse y se abalanzó sobre ella.

 

La empezó a lamer sus tetas y a mordisquear sus pezones mientras que con las garras le bajó su faldita. Llevaba puesto un tanga de hilo de color verde, en el cual pudo observar que tenía su rajita mojada, ya que dicho tanga estaba húmedo. Se tiró para encima de la cama y le empezó a quitar la ropa hasta quedarse en pelotas y a continuación metió su polla en su boca y la cerdita la empezó a chupar de tal manera que no dudó en correrse por primera vez en su boca. La cerdita se tragó todo el semen del lobo feroz y el que se había quedado alrededor de su polla hasta dejársela bien limpita, luego empezó a hacerme una fantástica cubana, ya que el deseo del lobo, de la cual disfrutó mucho.

Estaba con su polla entre sus tetas cuando de repente se abrió la puerta. Era Carla y los vio en plena acción. Ella, que estaba demasiado afectada por el alcohol, se quedó algo sorprendida ante lo que estaba viendo pero pronto se le cambió la cara poniendo una sonrisa de pícara, ella también que también quería participar y sus pezones se empezaron a endurecer. “ Llama a tu hermana Ana “ le dijo el Lobo feroz y ella llamó a Ana para que fuera a disfrutar de la fiesta, cuando Ana subió y vio a sus hermanas Sandra y Carla desnudas, Carla no había perdido el tiempo y se había quitado la ropa, Ana aceptó sin pensárselo.

 

Las dos, Carla y Ana se quedaron de pie, luego Ana le empezó a acariciar los pezones a Carla y esta empezó a tocarle la almeja de Ana formando un escena lésbica que hizo que se corriera el lobo otra vez.

Nada más correrse se tiró encima de él, Ana, y le lamió la polla como antes hizo Sandra, y todo su semen mientras el lobo le agarraba ese precioso culito. Entonces se subió encima de él Carla y empezó a cabalgar como una puta en celo, botaba sin parar y le entraba hasta el fondo. A esto que la cerdita de Sandra se sienta en la cara del lobo y se pone delante de su boca su coño, el lobo empezó a lamer gustosamente aquel manjar mientras que Ana le lamía las pelotas. El lobo le comía el conejo hasta que Sandra se corrió y sus jugos mojaban el hocico del lobo. Ana estaba de rodillas en el borde de la cama y se estaba masturbando mientras lamía sus bolas, entonces el lobo se quitó de encima las otras dos cerditas y se dirijo a Ana, a la que puso a cuatro patas en el suelo y le empezó a penetrar por el culete. Al principio le dolía pero poco a poco fue cogiéndole gusto y no paraba de pedirle mas y mas, mientras Sandra y Carla se estaban masturbando una a la otra. Las tres estaban gimiendo de tal forma que sus gritos hicieron que se corriera el lobo, saliendo un chorro inmenso de semen que fue a parar a espalda de Ana las cerditas de sus hermanas lamieron toda la leche y luego la compartieron con ella.

 

Se quedaron las tres cerditas tumbadas en la cama durante unos minutos, abrazando al lobo, y cantando “ A QUIEN SE HA FOLLADO EL LOBO FEROZ A QUIEN A QUIEN. A QUIEN A QUIEN…

 

COLORÍN COLORADO…. ESTE CUENTO SE HA ACABADO,

COLORÍN COLORUCHO… ME GUSTA FOLLAR MUCHO

COLORIN COLORETE… TE QUIERO RELLENAR EL OJETE

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Mis dos nuevas amigas y yo

Jóvenes y Cachondas, Trío, Hombre 2 Mujeres. Hacía varias semanas que trabajaba en una tienda de alimentación, en la cual cada día veía infinidad de clientes, entre estos clientes estaban Ana y María dos chicas de 18 años muy hermosas con las que tomé confianza poco a poco, ella me contaban las cosas que habían hecho y sobretodo la resaca que llevaban yo me reía con ellas de las cosas que me contaban. Read more

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Fui sumiso en el tren

Fui sumiso en el tren

Un viaje muy placentero

Los que conocen alguna línea de tren, que recorre barrios periféricos y obreros entenderán lo que voy a contarles.

Cierta noche venia solo, eran las 22 horas, en ese tren viaja mucha gente de trabajo, obreros y típicos personajes de la noche, viajar allí me hace soñar fantasías, una de las cuales esa noche por suerte se me hizo realidad.
Viajaba yo de traje observando una chica bastante mas joven que yo, tengo 53 después me enteraría ella tenia 26, ya habíamos hecho ese juego de miradas varias veces y esta vez logre hablar con ella, una corta charla pero en la que me dio a entender que le gustaban los hombres maduros, ese día bajo antes que yo y quedamos en ir a tomar algo la próxima vez, antes de bajar vi que saludaba a unos chicos con los que intercambiaron una sonrisa cómplice. Cuando me pare para bajar mire para donde ella había saludado y vi una cabeza que de repente se asomaba y bebía de una petaca de licor, venían de frente a mi dos chicos de aproximadamente 25 años y en el asiento de la otra parte uno mas, la cabeza desapareció nuevamente al bajar entre los dos que tenia de frente

Me llamo tanto la atención que me pase sin atinar a bajarme, , después venian dos estaciones largas, a casi 12 minutos de viaje una de otra y después la terminal , en ese momento paso el guarda, pensé los retaría, pero por el contrario, se sonrío y les pregunto a los chicos, lo llevan al taller después? Respondieron negativamente, justo se dio vueltas y me vio la atención que le ponía a todo, dijo algo que no escuche y se fue sonriendo , el chico que estaba solo se me levanto y me miraba fijo, ese vagón venia casi vacío y me invito a sentarme con el , acepte y vi como el que se había asomado les chupaba la pija a los otros dos chicos ,el que estaba conmigo saco otro licor y me convido , noto que cada vez yo le ponía mas atención , los que eran chupados tenían hermosas pijas , largas y gruesas , veo que te gustan me dijo el tercero , mira la mía y se la saco afuera , pocas veces había visto algo igual , cabeza en forma de hongo y después mas de 20 centímetros de carne colorada y venosa , al rato yo se la estaba chupando a el ,sin darme cuenta faltaba ya poco para llegar a la terminal ,no se bajaron y los otros dos se pasaron de asiento sentándose frente a mi ,me asuste un poco pero estaba muy ocupado, ahora con tres pijas para mamar , como para pensar en irme ,el tren se movió muy lentamente y entro en los talleres .

Los chicos, el guardia, el conductor y tres obreros estaban de acuerdo en llevar siempre alguien para divertirse, eran demasiados y se los dije , te gustara decían riendo ,tranquilo me dijo el primero que chupe , si te pones de novio con la trolita que venias hablando ya veras como nos cogemos a esa puta, se pone loca cada vez que la traemos aquí , de lo nervioso que estaba me tome casi dos petacas mas de golpe , jamás baje del tren, me quede donde estaba y se turnaban para subir y ser mamados ,todos traían aun mas licor para hacerme beber , parecían no cansarse nunca , trajeron una tanga , empapada en flujo y me la pusieron de capucha , ataron mis manos atrás y me arrodillaron , miren la conchita que tenemos para meterla , se burlaban de mi postura y situación mientras violaban mi boca a trabes de la tanga .

Viene la puta escuche decir a alguien, y subió una chica joven, que al verme dijo, al menos tengo bidet hoy, palabras que fueron festejadas entre risas, ella froto su sexo y culo en mi cara diciendo , dale viejito ,límpiame bien para los muchachos , que después te daré algo mas sabroso ,me desataron y bajamos.

Entramos en una pequeña piecita donde ella se desnudo, estando parada me miro y me dijo, que tu boca no se separe de mi sexo, la quiero allí toda la noche y me puso a lamérsela, en ese momento la penetraron por atrás, me ordeno lamer los huevos de su violador, otro se la metió por delante, quedando yo al medio lamiendo a los tres , luego me acostó en un catre boca arriba , ella se puso en cuatro quedando su sexo en mi cara y en esa posición pasaron todos por sus dos agujeros ,mi boca saboreo pijas concha y culo durante horas , cada vez que terminaban ella se sentaba en mi para ser limpiada por mi lengua .

Cuando se canso, la reemplace y me cogieron a gusto mientras ella reía y me insultaba todo el tiempo, es mejor que las otras maricas que suelen traer les decía, miren como se la come de fácil por el culo, cuando los chicos le comentaron de mi amiga del tren, estallo en carcajadas, tomo mi cabeza y la hundió en su sexo, así se la chuparas cuando la traiga llena de leche cornudo , vengo de estar con ella y me contó que conoció a un viejo boludo al que pensaba vivir y humillar y que me encuentro al llegar ? al mismo boludo con el culo lleno de pija , serán una hermosa pareja
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La caída moral I

Lo acosté sobre el sillón, lo desnudé en segundos y me lancé a mamar su verga que ya parecía un tubo de oxigeno con grandes venas que parecían a punto de explotar. En ese momento nada en el mundo importaba más que su verga. Ni mi esposo,  ni mis hijos, solo deseaba mamar como posesa indicándole a mi nuevo macho que su verga era lo único en la tierra que importaba para mí.

Hola a todos. Al fin me animo a contar mi historia. La triste historia de mi vida.

Mi nombre es Ana y tengo 39 años. Fui casada y tuve 2 hijos hermosos y un marido espectacular, una casa medianamente linda, y todo lo que una ama de casa de clase media desearía tener. Vacaciones en Brasil, actos escolares de mis hijos filmándolos, cenas familiares en casa de mis padres y de mis suegros, etc.

Mi marido era gerente de producción de una importante Pyme de la ciudad de Buenos Aires y su sueldo nos permitía mantener el nivel de vida que deseábamos. Pero no todo es miel en la vida y la situación económica de Argentina en general nos arrastró como a tantos. Para no ser despedido aceptó cargos de menor jerarquía y consecuentemente su sueldo disminuyó.

Fue ahí cuando decidimos que yo buscara trabajo, pues soy secretaria ejecutiva recibida, y al hacer números nos convenía pagar una niñera de medio día por las tardes pues a la mañana ambos niños iban a la escuela. De ese modo solo quedarían al cuidado de la canguro desde el mediodía hasta media tarde, momento en el cual uno de nosotros dos siempre llegaba a casa. Por suerte no me costó mucho conseguir trabajo, pues si bien mi curriculum era inexistente soy una mujer atractiva y eso en Argentina pesa mucho a la hora de conseguir trabajo.

Peso 56 kilos, tengo cintura estrecha y unos senos hermosos, que aun siguen firmes, con pezones oscuros y grandes, tobillos finos y  unas nalgas apetecibles.

Entré a trabajar de secretaria de Jorge R, un empresario del gremio de la madera con oficinas en Recoleta. Mi entrevista fue rara. Me preguntó el motivo de mi búsqueda de trabajo, disponibilidad horaria y si manejaba computadoras. No pude dejar de notar que su mirada iba de mi cara a mis piernas  a cada instante y eso me ponía nerviosa, pero salí de la entrevista con el puesto en mis manos.

Mi marido feliz descorchó esa noche una botella de espumante para festejar con mis hijos y yo en esa cena familiar. Esa creo que fue la última vez que se nos vio felices y unidos. Al cabo de tres semanas de trabajo yo estaba despatarrada en un sillón  en la oficina de Jorge gimiendo como una cerda mientras él me lamia el culo.

Pero, ¿como llegamos a este punto? Así:

Una tarde a la semana de haber ingresado a trabajar me comentó de la llegada al otro día de un grupo de ejecutivos malayos que llegaban a la ciudad para cerrar con él un importante contrato de importación de madera a Malasia. Me sugirió amablemente que me pusiera más linda de lo que se me veía a diario (fueron sus textuales palabras)

Así y lo hice y pude hacerlo sin problemas pues German, mi marido, salía a su trabajo una hora antes que yo. Me vestí lo más sexy que pude, dejé a los niños en la escuela y partí a la oficina. Jorge me esperaba con un enorme ramo de flores y no paraba de decirme lo hermosa que estaba.

Los malayos llegaron puntuales y se me pidió que tomara apuntes de la reunión para la posterior redacción del contrato. Uno de ellos hablaba castellano medianamente bien y me dijo ” Ana, tu jefe tiene la secretaria más hermosa que yo haya visto”  A lo que este respondió rápidamente ” Y no sabe lo fabulosa que se ve sin ropa ” Yo quedé boquiabierta ante la respuesta de mi jefe pero mantuve la calma.

Cuando estos se retiraron me dijo que lo había hecho como una estratagema más para forzarlos a que se sientan bien y firmaran, cosa que hicieron. Sirvió dos copas más de vino, me tomó de la mano y me llevó al sillón, donde me tranquilizó diciéndome que era normal en las negociaciones, que me quedara tranquila. Llegué a casa con el ramo de flores, muy nerviosa y dos horas más tarde de lo normal.

German levantó una ceja al ver las flores y dirigió su mirada al reloj de la pared en una crítica muda. Le expliqué la situación a lo que no dijo nada,  cenamos en silencio y se fue a dormir,  luego de acostar a los niños yo pasé una hora más tomando algo fuerte en el living,  pensando en todo lo sucedido en el día mientras mi mente iba de las flores al vino espumante y la mano de Jorge en la mía tranquilizándome.

Al otro día,  sobre mi escritorio encontré una tarjeta de mi jefe pidiéndome que contratara rápidamente un servicio de catering para cuatro y para las 13 hs momento en que llegarían los malayos para almorzar y despedirse de nosotros. El resto del personal fue beneficiado con un día franco pues no quería que nada saliera mal.

Me encargué rápidamente de todo y el catering llegó puntual, solo restaban los visitantes, cuando sonó el teléfono y eran ellos avisando que su vuelo se había adelantado, Jorge sonrió y dijo que la fiesta sería para dos en vez de para cuatro,  lo cual me puso nerviosa pero acepté con una sonrisa.

No entraré en detalles de lo que fue la comida y adelantaré mi relato al brindis final que hicimos en el sillón. Yo estaba sumamente mareada pero deseaba ser amable con quien me había dado trabajo y simplemente,  me dejé llevar. Cuando quise acordar estábamos con las bocas a centímetros una de otra. Su beso fue dulce y hasta inocente, por lo cual grande fue su sorpresa cuando abrí mi boca y saqué mi lengua para buscar la suya a lo que respondió inmediatamente.

Sus manos se posaron en mis muslos y ahí fue cuando me alejé y dije “Jorge…” No digas nada, respondió. Solo déjate llevar por el momento. El alcohol terminó de hacer efecto y en cuestión de minutos estaba yo solo en ropa interior reclinada en el sofá y por lo que pude observar en el espejo con una cara de puta terrible.

Levanté mi cola y me despojé de la tanga ante la mirada extasiada de Jorge, abrí mis piernas lo más que pude y simplemente lo miré, su lengua comenzó a lamer mis pies, mis pantorrillas, mis muslos y finalmente llegó a mi concha que ya rebalsaba de flujo. En un instante de raciocinio pensé en German y en los niños pero fue ese el momento en que su lengua comenzó un trabajo en mi clítoris que hacía años German no me brindaba.

Y mi moral cayó derrumbada, definitivamente y para siempre. Giré sobre el sillón ofreciéndole mi culo con las nalgas abiertas mientras mi mano entre mis piernas frotaba mi vulva de manera desesperada.

Mi vida sexual matrimonial no era mala. Solo era el morbo de la situación, el ver mi alianza de casada al meter mi dedo en mi vagina y ofrecérselo a beber. Lo acosté sobre el sillón, lo desnudé en segundos y me lancé a mamar su verga que ya parecía un tubo de oxigeno con grandes venas que parecían a punto de explotar.

En ese momento nada en el mundo importaba más que su verga fantástica. Ni mi esposo,  ni mis hijos,  ni mis once años de casada. Solo deseaba mamar como posesa indicándole a mi nuevo macho que su verga era lo único en la tierra que importaba para mí…

Si les gusta mi relato tengo que decirles que sigue, pues de esto hace ya tres años y en la actualidad he perdido a mi marido a mis niños y mi casa por hacerme adicta a las vergas ajenas…

Hice cosas que solo en la imaginación uno puede pensar que existen. Pues bien, yo las hice en la realidad…

Seguiré en mi próxima entrega contándoles como terminó ese encuentro en ese sillón de oficina y como fui inducida al sexo salvaje, a la degradación moral ya solo desear semen,  semen y más semen.

Contaré como mi marido sospechó, como se enteró y como llegué a hacerlo con Jorge, sus amigos y amigas, en el propio dormitorio de mis hijos.

Hasta la próxima…

Autora: Ana

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De vacaciones en Barcelona

Yo boca arriba con Maite cabalgándome y Paulita con su conchita encima de mi cara. Maite acabó y se fue al baño. Me quedé con Paula. La puse en cuatro y la penetré por atrás. Mientras la cogía, le tocaba las tetas, y ella se acariciaba el clítoris, le dije que iba a correrme. Me sacó el forro y me empezó a pajear. Se puso mi verga entre las tetas y me la chupaba. No tardé en correrme entre sus melones.

Hola, soy de Buenos Aires, y este relato que les escribo a continuación es 100% verídico, salvo los nombres que están cambiados.

Esto sucedió en Barcelona, en agosto del 2007. Me dicen el mono, cuando ocurrió esto tenía 26 años. Soy morocho de ojos verdes, flaco y mi pija es normal (o un poco más). Estaba de vacaciones por esta bonita ciudad, había ido solo, cuando decidí llamar a la amiga española de mi cuñada. Me había dado el teléfono, por las dudas, por si necesitaba algo. La llamé a Maite un jueves a la tarde, muerto de calor, y me atendió super feliz. Ella ya me había visto en fotos, pero nunca habíamos hablado ni una sola palabra.

Quedamos en que al otro día íbamos a ir a cenar con 2 amigas más de ella a un bar cercano a la Plaza Cataluña. Nos encontramos el viernes a las 9 de la noche y mi primera impresión al ver venir a las 3 fue: ¿Cuál será?

Maite no era la más linda, pero se veía bien, de pelo castaño, 1.65 de altura (aprox.), 20 añitos y con un físico impresionante. Un par de tetas bien puestas y un culito divino. Las otras dos amigas tenían la misma edad: la que vino con el auto, Carol (porque las chicas vivían a 30 min. de Barcelona) era morocha, linda de cara, con pocas tetas y un culo normal. La tercera se llamaba Paula, no era linda, pero tenía una cara de puta terrible. Era la más petisa de las tres y la más tetona.

En el bar pedimos una comida típica de allá y tomamos sangría (menos la que manejaba). Con Maite empecé a tener onda de entrada. A medida que pasaban las horas y las copas, las charlas se ponían más calientes: que si ya habían debutado (las tres gritaron juntas, ¡obvio!); que si les gustaba chupar pija (¡Si!); que si a la primera salida ya follaban y también lo afirmaron. ¡Uff qué palo que ya tenía! En un momento en que las otras dos estaban medio distraídas, empezamos a brindar con Maite, yo le tocaba la cara, le rozaba los pechos, ella no me decía nada. Estábamos todos calientes por la charla.

Pagamos y fuimos para el auto. En el trayecto me quedé a atrás con Maite y en la primera de cambio le encajé un beso terrible. Se notaba que ella también estaba caliente porque me metía la lengua hasta la garganta. Carol, al no poder tomar alcohol, dijo que nos dejaba en el boliche y se iba a dormir (que lástima, después me enteré que era la más puta de las tres). Ya en el boliche, Paula, Maite y yo nos pedimos unos tragos, y fuimos a la pista a bailar. Yo bailaba con las dos pero de vez en cuando le encajaba besos a Maite.

En un momento entre Paula y Maite me hicieron un sándwich. Quedé mirándola a Paula, mientras Maite me apoyaba y me refregaba sus tetas; yo me acerqué a la boca de Paula y nos dimos un pico. Se hizo la tonta y se fue a pedir otro trago y yo me quedé transando con mi chica. La calentura dio paso a grandes toqueteos.

Ya la habíamos perdido a Paula así que solo me ocupaba de Maite. Le tocaba las tetas, el culo, la apoyaba, ella frotaba su culo en mi pija. Había un lugar que estaba medio oscuro y hacia allí fuimos.

Nos empezamos a matar, yo le chupaba las tetas, le tocaba la concha, le metía los dedos adentro. Ella estaba super mojada. De repente, me bajó el cierre del jean, sacó mi pija y me empezó a pajear. Miró para todos lados, y como nadie nos veía, se agachó y me empezó a chupar la pija. Yo estaba en la gloria. Me estaba haciendo una mamada espectacular. Chupaba, chupaba y me pajeaba. Me pajeaba y me lamía los huevos. Cuando ya no aguanté más le dije que se haga a un lado que iba a correrme; ella dijo: venga tío, córrete en mi boca. Y ahí mismo le largué todo mi semen en su boca, que la muy puta tragó todo.

Luego de eso volvimos a la pista a buscar a Paula, la petisa se estaba besando con un muchacho. Le dijimos que nos íbamos y dijo que se venia con nosotros. A la salida ya con Maite íbamos abrazados como novios, y Paula preguntándonos qué onda, que si íbamos a ir a coger, etc. Paramos un taxi y se metió primero Maite, luego yo y después Paula. Le dijimos al taxista hacia donde íbamos. El viaje duraba media hora, y los 3 estábamos super calientes. Maite me dijo que me quede a dormir en su casa, que sus padres sabían que iba a tomar algo con el cuñado de su amiga argentina y que si me quedaba a dormir en la casa de ella no habría problema ya que tenían una habitación de huésped. Yo acepté gustoso.

En el taxi, Paula se había quedado dormida y yo seguía a full con Maite, la besaba, le tocaba las tetas. Cuando estábamos por llegar Maite le dijo a Paula si quería bajar y ella dijo que si. La casa de Maite era muy linda, muy grande y de dos pisos. Por lo que nos quedamos abajo mientras los padres de ella dormían arriba.

Nos fuimos a la cocina, Maite trajo un vodka y unas barajas. Mientras tomábamos, jugamos a que, al que le tocara el as de espada, tenia que hacer una prenda. La primera en perder fue Maite, y con Paula decidimos que nos haga un streap tease. No lo dudó, y se empezó a sacar la remera, quedando en corpiño, luego el jean (todo esto siempre bailando sensualmente) y después se sacó el sujetador, mostrándonos sus preciosas tetas, con dos pezones bastantes oscuritos. No se quiso sacar la bombacha así que continuamos con el juego.

El próximo en perder fui yo. Me fui afuera de la cocina para que las chicas discutan de la prenda.

Cuando volví miré la cara de Paulita llena de excitación. La prenda consistía en que tenía que hacerles un streap tease yo a ellas, pero me tenía que quedar en pelotas. Obvio, no lo dudé, cuando quedé en bóxer, las chicas me miraban con mucha atención. Y ni les cuento cuando me lo saqué. Mi pija ya estaba parada. Maite aprovechó para agarrármela y subir y bajar la mano. Ahí tomé conciencia que esto iba a terminar en quilombo. Supongo que mientras yo estaba afuera las chicas habían acordado que querían fiesta, o no se. Lo que si sé es que continuamos con el juego y cada vez se puso más lindo.

Perdió de vuelta Maite y le dijimos que se tenia que masturbar delante de nosotros. Otra vez se sacó la ropa, y se quedó desnuda. Estaba casi toda depilada, con un pequeño vello bien recortado. Ahí cuando se empezó a masturbar. Yo me manoseaba el paquete y Paulita le miraba la concha alucinada y mordiéndose el labio inferior. Maite estuvo tocándose unos 2 minutos y se volvió a cambiar. Ya el ambiente era una caldera. Cuando perdió Paula lo festejé. Es que hacia rato que quería ver ese gran par de tetas. Cuando se sacó la musculosa y quedó en corpiño mis ojos ya estaban desorbitados. Pero mi locura fue total cuando se sacó el sujetador. No lo podía creer, nunca había visto unas tetas tan lindas.

Eran grandes, pero no estaban nada caídas, y tenía unos pezones rosados que apuntaban hacia arriba. No tenia marcas por lo que supuse que tomaría sol en topless. Le dijimos que se apriete los pezones y así lo hizo. Luego se puso la musculosa y dijo: “bueno, bueno, ya está, sigamos con el juego”.

De vuelta perdí yo. Ahora la prenda consistía en que le tenía que practicar sexo oral a Maite. Fui hacia ella, la agarré de la cintura, y le estampé un beso. Después le saqué la remera, ya no tenía el sujetador, y el jean. Quedó en bombachita, se la corrí a un lado y la empecé a pajear. A todo esto Paulita nos miraba y se tocaba las tetas. Le saqué la bombacha a Maite y mientras le besaba las tetas, comencé a bajar, pasándole la lengua por todo su cuerpo. Cuando llegué a su concha, le pasé la lengua por los laterales y luego me dediqué a chupar su clítoris. Mientras hacia esto le metía dos dedos en el agujero de su concha. Estuve como 2 minutos haciendo esto, mientras Maite gozaba como loca.

A todo esto recordé que estaba la petisa. Me doy vuelta y la veo con los pantalones y la bombacha por el tobillo, sin sujetador, con los ojos cerrados y masturbándose muy fuerte. La dejo a Maite y le digo a Paula: “¿te ayudo?”. La petisa sonrió y yo me la abalancé, y le empecé a chupar las tetas. Luego bajé hasta la concha. Maite no se quedó atrás y me agarró la pija y me la empezó a chupar. Estuvimos así un tiempito cuando Maite agarró un forro que yo tenía en el jean, me lo puso en la pija y se sentó arriba. La escena era la siguiente.

Yo boca arriba con Maite cabalgándome y Paulita con su hermosa conchita (bastante peluda) encima de mi cara. Maite acabó al toque y se fue al baño a higienizarse. Me quedé solo con Paula. La puse en cuatro y la penetré por atrás. Mientras la cogía, le tocaba las tetas (que bamboleaban de lo lindo), y ella se acariciaba el clítoris. Estuve cogiéndomela así durante un buen rato. Le dije que iba a correrme. Me sacó el forro y me empezó a pajear. Se puso mi verga entre las tetas y me pajeaba con ellas y me la chupaba. No tardé mucho en correrme entre sus melones.

Después nos tranquilizamos. Ya no podíamos más del cansancio. Paula se despidió de nosotros y se tomó un taxi hacia su casa. Ya eran las 6 de la mañana. Le di un beso en la boca a Maite y me fui a dormir a la habitación de huéspedes. No podía más, había tomado mucho y el cansancio me estaba venciendo. Cuando me desperté y me cambié para irme, me encontré en el living a Maite con sus padres.

Me los presentó y me invitaron a que me quedara a almorzar. Les dije que tenía que seguir con la recorrida de la ciudad. Les agradecí que me hayan hospedado, y le di un beso y un abrazo a Maite y le dije “gracias por la noche inolvidable que me hiciste pasar”.

Después me acompañó hasta la estación de tren y nos despedimos, sabiendo que era la última vez que nos íbamos a ver.

Autor: el mono

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Sábado por la noche

La noche había sido espectacular, nunca antes habíamos hecho nada parecido. Los siguientes fines de semana no comentamos nada de lo que había sucedido éste, y el resto de los amigos del grupo nunca supo lo que habíamos hecho. Lo que teníamos claro todos era que lo habíamos disfrutado mucho aunque nunca más se iba a volver a repetir, todo había sido consecuencia del alcohol.

Era un sábado por la tarde, como tantas otras veces nos íbamos a juntar todos los amigos en casa de José y Eva. Éramos un grupo bastante numeroso, unos veinte, y era normal que nos reuniéramos todos en casa de alguno para cenar y luego hacer una pequeña fiesta. Habitualmente lo hacíamos en casa de Eva y José ya que era un dúplex de medidas muy generosas. Acostumbrábamos a terminar de cenar sobre las doce y luego unas tres o cuatro horas de música con baile mientras algunos se distraían jugando al billar y otros afinaban su puntería sobre la diana de dardos.

Cuando a las nueve y media llegamos Ana y yo no había nadie más que Fernando y Marta y los anfitriones de la casa, por supuesto.

YO: ¿Qué sabéis de los otros?

EVA: No vendrá nadie más. Todos tienen compromisos.

ANA: Pues vaya desastre de fiesta que vamos a tener este fin de semana.

EVA: Bueno, entre los seis intentaremos pasarlo lo mejor que podamos.

Al ser pocos los asistentes decidimos no pedir comida a domicilio como era la costumbre y José se prestó voluntario para hacernos una buena cena, de hecho ya la tenía casi a punto cuando nosotros llegamos.

A continuación voy a hacer una breve descripción de cada uno, sin demasiados detalles para no aburriros. Fernando: le llamamos Fer, 1,85, pelo oscuro y muy corpulento. Su mujer Marta: 1,60, pelo hasta los hombros, rizado de color castaño, bastante llenita pero sin ser gorda y con pechos bastante voluminosos. Eva: 1,65, pelo oscuro y liso hasta la nuca, delgada y con tetas y culo normales. Su marido José: 1,80, deportista siempre que tiene ocasión y el que pone la sensatez en el grupo, siempre actúa como si fuera la voz de nuestras conciencias. Mi mujer, Ana: 1,65, pelo negro y rizado natural casi hasta la cintura, tetas más bien pequeñas y con muy buena figura. Y yo, Miguel: 1,85, también deportista cuando dispongo de tiempo y el que siempre hace las locuras. Nuestras edades iban desde los veintiséis años hasta los treinta.

FER: ¿Qué tenemos hoy para cenar José?

JOSÉ: Es secreto. Cuando llegue a la mesa lo sabrás. Está prohibido entrar a la cocina.

Pusimos la mesa entre los cinco mientras José se quedaba en la cocina terminando de preparar la cena. El menú fue espectacular, de primero vichisoisse y de segundo entrecot de ternera a escoger entre tres salsas, roquefort, pimienta verde o finas hierbas. Todo regado con cabernet souvignon de la casa Raymat.

La cena transcurrió como tantas otras, disfrutando del menú y de la compañía y hablando de cosas más o menos intranscendentes. Al terminar de cenar, como siempre, aparecieron las botellas de licor, una de manzana verde y otra de melocotón.

Cuando nos íbamos a levantar de la mesa me sentí ligeramente mareado.

YO: Se me va la cabeza. Hemos bebido mucho.

JOSÉ: No me extraña, hemos vaciado ocho botellas de vino entre los seis, más dos botellas de licor. A mí también se me va.

Todos asintieron y mencionaron lo más o menos que les había subido el alcohol a cada uno. Decidimos irnos al gran salón que ocupaba toda la parte superior de la vivienda para estirarnos sobre la moqueta cubierta de cojines y escuchar música, para dar tiempo a que se nos pasara los efectos del alcohol. Ninguno tenía ganas de billar ni de baile.

EVA: Recuerdo muy a menudo cuando hace unos años hacíamos viajes por toda Europa en coche, fueron viajes muy buenos y llenos de anécdotas.

Eva y José habían viajado cinco veranos con nosotros por toda Europa. Cogíamos el coche sin saber a donde íbamos y de esta manera, con el paso de los años, nos habíamos recorrido casi todo el continente.

ANA: ¿Cuál fue el que más te gustó de todos ellos?

EVA: Para mí, el mejor fue el de Grecia. Recuerdo el barco hasta Santorini y las playas kilométricas vacías de gente.

YO: Ahí fue la primera vez que hice nudismo.

ANA: Y yo también.

JOSÉ: Y Eva y yo también.

YO: Me acuerdo de vosotras dos meando de cuclillas en la arena. Parecía que os gustaba mear delante de nosotros, siempre estabais meando.

ANA: Seguro que José y tú también meabais pero vosotros lo hacíais dentro del agua para que no pudiéramos veros.

JOSÉ: ¡Eh! No es verdad, que una vez yo también oriné delante de ti.

ANA: Si, cierto, me acuerdo. Estaba yo meando de cuclillas a cuatro o cinco metros suyo y él estaba mirando como salía el chorrito de mi vagina hasta la arena, entonces le pregunté ¿Qué, te gusta lo que ves? Y él me contestó que sí, mucho, y yo le dije que a mí también me gustaría verle a él ya que siempre se iba al agua para mear.

JOSÉ: Me levanté y me puse a mear a un metro de donde estabas tú de cuclillas y tiré el chorrito casi a tus pies.

ANA: Casi me mojaste ja ja ja. Lo que también recuerdo es que cuando terminaste se te empezó a levantar la polla y te fuiste al agua rápidamente pensando que yo no me había dado cuenta.

JOSÉ: Hombre claro, la situación fue un tanto morbosa.

MARTA: ¿Y por qué no fuimos Fer y yo a esos viajes?

EVA: Porque en esa época siempre íbamos nosotros cuatro juntos a todos lados.

MARTA: Pues me habría gustado mucho ir. Yo nunca he estado en una playa nudista, y supongo que Fer tampoco.

FER: No cariño, ja ja ja yo tampoco he estado nunca ¿Qué se siente? Creo que yo no podría estar ahí, seguro que tendría algún problema.

EVA: Si te refieres a que tendrías una erección te equivocas, nunca he visto a nadie, aparte de los mirones que nunca faltan, que tenga una erección en una playa. Bueno sí, a José cuando le pongo cremita para que no se le frían los huevos.

Reímos todos la ocurrencia de Eva. El ambiente estaba caldeándose fruto de la conversación y del alcohol que habíamos consumido durante la cena y que continuábamos tomando en forma de chupitos.

EVA: Me están entrando ganas de hacer una cosa.

Se acercó hasta donde estaba mi mujer y le dijo algo al oído. Ella le miró y sonrió. Siempre ha habido mucha complicidad entre ellas dos y se entienden a la perfección.

ANA: Pero tía, que están Marta y Fer, con vosotros vale, pero con ellos delante me da corte.

EVA: Da lo mismo, pasando de todo. Si tú te atreves yo también.

ANA: Ja ja ja, que bestia eres, vale, por mí de acuerdo, pero por que estoy medio borracha que de lo contrario no sería capaz.

Se levantaron las dos y se pusieron a unos tres metros de distancia de donde estábamos el resto tumbados sobre los cojines intrigados por no saber de que iba la cosa, Eva se dirigió al aparato de música y cambió lo que estaba sonando por una música más lenta y sugerente. Se colocaron las dos juntas, se miraron y se rieron.

EVA: ¿Vale?

ANA: Vamos, que empiece el espectáculo.

Empezaron las dos a contornearse al ritmo de la música muy lentamente y moviendo mucho sus caderas. De pronto Eva empieza a desabrocharse la blusa pero sin permitir que se le abriera. Ana respondió a este movimiento quitándose la chaquetilla.

Marta Fer José y yo nos quedamos parados, nos iban a hacer un strepteasse las dos a la vez. Nunca entre nosotros habíamos hecho nada por el estilo, ni ningún tipo de juego sexual. Habíamos hablado muchas veces de sexo durante la sobremesa de las cenas, pero siempre de una manera seria y sin morbosidad ni malos rollos. Nosotros habíamos estado en playas nudistas con Eva y con José, pero de eso hacía algunos años y lo habíamos hecho de una forma muy natural.

Eva se separó uno de los laterales de su blusa mostrando una de sus tetas protegida por el sujetador. Después hizo lo mismo con el otro lado, luego con los dos a la vez, y terminó retirándose del todo la prenda.

Nosotros cuatro aplaudimos la exhibición.

FER: UUUUAAAAAAUUUUUU, vaya teticas más guapas.

Ana se desabrochó el pantalón, se quitó las joyas y empezó a subirse lentamente el suéter blanco que llevaba. Se entretuvo unos segundos con la prenda en su cuello para que pudiéramos contemplarla bien y luego lo sacó por encima de su cabeza.

MARTA: Pues las de Ana tampoco están nada mal. Ja ja ja.

Tras observar como Ana se sacó el suéter Eva se puso las manos a la espalda y desabrochó su sujetador. Tras unos segundos sujetándolo sobre sus tetas lo dejó caer al suelo quedando ante todos con los pechos al aire.

FER: Me gustan, me gustan.

JOSÉ: A mí también, pero ya las conozco, yo quiero ver las de Ana.

ANA: Las mías ya las conoces de la playa, ahora vas a sufrir un poco.

JOSÉ: De eso hace mucho tiempo, ya ni me acuerdo.

Ana se bajó un poco más la cremallera del pantalón para que viéramos su conjunto de ropa interior a juego con la parte superior. Era blanco y de encaje. Luego se quitó las botas y retiró lentamente el pantalón y los calcetines quedando ante nosotros tapada sólo por el sujetador y el tanga.

Eva se sacó sus zapatos y sus medias sin permitirnos ver nada de lo que ocultaba bajo la falda. Se iban desnudando a turnos, cuando una se desnudaba la otra le miraba, y cuando se había retirado una prenda se quedaba mirando a la otra para ver su siguiente actuación.

Era el turno de Ana, se bajó los tirantes del sujetador y tras desabrocharlo lo sujetó de manera que no mostrara nada y nos hizo esperar un ratito antes de dejarnos ver sus tetas desnudas.

FER: Sácalo ya, venga, te queremos ver las tetas, sácalo.

YO: Ja ja ja, venga si cariño, enséñale las tetas a este salido.

MARTA: Ja ja ja, si cuando yo me desnudo en casa mostrara la mitad de ilusión sería feliz ja ja ja.

JOSÉ: Marta tienes que comprender que no es lo mismo ver a tu mujer desnudándose en casa, que verlas a ellas haciéndolo delante de nosotros. Yo me estoy poniendo a tope y eso que una es mi mujer. Tengo que reconocer que me calienta mucho verla desnudarse delante de vosotros.

YO: Supongo que es normal, José. A mí también me aprieta el pantalón de ver a Ana desnudándose ante espectadores.

MARTA: Me está excitando a mí que soy una chica, me imagino como estaréis vosotros.

FER: ¿No te animas Marta? Ánimo cariño, sólo faltas tú.

MARTA: Tú estás borracho, me parece maravilloso que ellas sean capaces de hacerlo, pero yo me moriría de vergüenza. Seguir vosotras solas. Cariño, alucino de que quieras que me vean desnuda, con lo celoso que tú eres.

Ana retiró el sujetador que todavía estaba aguantando con sus manos contra sus pechos y nos lo mostró como si fuera un trofeo luciendo sus oscuros pezones ante todos. Luego se fue dando la vuelta sujetando su larga melena en lo alto de su cabeza y cuando estaba de espaldas se puso las manos sobre su culo cogiéndose las nalgas. Estábamos todos embobados mirándola cubierta sólo con el tanga. La situación me estaba excitando mucho. Se puso de cara a nosotros y cubrió con sus manos la parte de su pubis haciéndose la pudorosa.

ANA: Eva es tu turno.

Eva se desabrochó la falda por un costado y la dejó caer de golpe al suelo. Ella también iba con un tanga, era de color negro y menor que el de Ana. Dio una vuelta completa para que la contempláramos y se paro junto a Ana. Estaban las dos de frente a nosotros vestidas únicamente con un tanguita.

FER: Ha sido un buen espectáculo. Que salvajes que sois, nunca me habría imaginado que fuerais capaces de hacer esto.

YO: Es el alcohol que hace maravillas.

ANA: ¿Queréis que sigamos?

Nos quedamos todos sorprendidos, incluso Eva se giró hacia ella como preguntándole si de verdad pensaba desnudarse del todo. Todos respondimos afirmativamente, incluido yo, estaba deseando que mi mujer se mostrara totalmente desnuda ante todos ellos. Mi polla me pedía insistentemente que Ana mostrara su rajita a nuestros amigos.

EVA: ¿En serio quieres que nos lo saquemos todo? Yo pensaba llegar hasta aquí. Lo que sigue ya es muy fuerte.

ANA: Yo estoy muerta de ganas de desnudarme ante estos obsesos, me encantaría hacerlo y que me vean en bolas, pero si tu no quieres hacerlo lo dejamos estar y no pasa nada.

Empezamos a corear los cuatro que se desnudaran, una y otra vez. El que más insistía era yo. Mi polla palpitaba sin parar dentro del pantalón sólo por oír a Ana diciendo que estaba deseando mostrarnos su coño.

EVA: Bueno, pues vale, no hace falta que insistáis más, ya veo que estáis todos de acuerdo. Tú primero Ana, vamos a ver si de verdad eres capaz.

ANA: Perfecto, yo primero. Pero lléname otro chupito y bebamos otro trago, me va ha hacer falta.

YO: Muy bien cariño, enséñales lo que yo me como y que se mueran de envidia.

JOSÉ: Tú también Eva, déjales que te vean desnuda. Enséñanos el coño. Todos queremos verlo.

Fer llenó todos los vasos de nuevo y nos los bebimos de un trago todos. Eva y Ana brindaron con todos nosotros antes de apurar sus tragos. La escena me calentó más todavía, ellas dos con las tetas al aire, tapadas sólo por el tanga y brindando con cada uno de nosotros sabiendo todos que dentro de unos segundos nos iban a mostrar su cuerpo totalmente desnudo.

MARTA: Alucino con lo que estáis haciendo, sois unas guarras muy divertidas. Me gustaría ser capaz de hacerlo, pero no me atrevo, aunque reconozco que me estáis dando mucha envidia.

ANA: Todo es cuestión de empezar, luego todo sale solo.

MARTA: Sí, pero yo no sería capaz, os admiro porque vosotras si que sois capaces, pero yo no me atrevo. ¡Qué vergüenza me da sólo con pensarlo!

ANA: Pues si lo hicieras ya verías lo bien que te sentirías, a mí me da mucha sensación de libertad.

FER: Lástima no haberme traído la cámara de fotos.

EVA: Ya, como que te íbamos a dejar que nos sacaras fotos despelotadas, ni en broma.

Ana se puso de espaldas y se fue bajando el tanga muy despacio, todos sus movimientos eran muy sensuales y llenos de provocación. Cuando lo retiró del todo se dio la vuelta quedando de cara a nosotros y separó ligeramente sus piernas permitiéndonos ver su cuerpo desnudo y su rajita, entonces se agachó de cara a nosotros y de repente se dio la vuelta poniendo sus manos en el suelo mostrándonos su culo y su raja en primer plano.

Nos pusimos todos como locos y gritamos todo tipo de halagos a la exhibición que nos estaba dando.

ANA: Mirar obsesos, mirarme bien el culo y el coño.

Nuestros comentarios aumentaron de tono. Luego se incorporó y se dirigió de nuevo a Eva.

ANA: Te toca.

EVA: Tía te has pasado, lo tuyo no es desnudarse ante ellos y ya está, lo tuyo es exhibicionismo. Mostrarte tan claramente, como si fueras una puta, te has pasado.

ANA: Nada de me he pasado, si lo hacemos lo hacemos bien, que nos lo puedan ver todo, sin tapujos. Querían verme el coño y se lo he enseñado, no pasa nada, todas tenemos uno, lo único que he hecho ha sido enseñarles el mío y no pasa nada. Lléname el vaso.

EVA: A mí también llénamelo, que esto se está poniendo muy fuerte. Eres una loca Ana.

ANA: Si, me encanta, me encanta que me vean desnuda y haberles mostrado mi rajita, mira como los he puesto. Están los tres trempados como caballos.

EVA: Ya lo veo, ya.

Y mirando a su marido, José, le preguntó si de verdad quería que se sacara el tanga y que todos nosotros la viéramos desnuda.

JOSÉ: Como no te lo saques me levanto ahora mismo y te lo arranco.

EVA: Vale fiera, parece que no lo puedo evitar, yo también quiero.

Y se bajó el tanga de cara a nosotros, tenía el pubis cubierto de pelos aunque estaban muy recortaditos y permitían que le viéramos su rajita. Su exhibición fue más recatada que la de Ana.

EVA: Bueno y ahora ¿qué?¿Nos volvemos a vestir?

ANA: De eso nada. Nos quedamos así el resto de la noche y vamos a hacer un juego.

FER: ¿Un juego?

ANA: Claro, vosotros debéis de estar super calientes. Eva, busca una baraja de cartas. Ahora os toca desnudaros a vosotros, nosotras hemos empezado pero también queremos disfrutar. Vamos a hacer un juego de manera que ahora os desnudéis vosotros cuatro poco a poco y a suertes. Eva y yo también queremos ver vuestras pollas, ¿verdad que sí Eva?

EVA: Por supuesto, aquí hemos de estar todos en igualdad de condiciones, nosotras dos hemos roto el hielo, ahora nos toca que disfrutemos de veros las pollas.

Eva abrió un cajón, cogió una baraja usada que tenía ahí y se la entregó. Se sentaron las dos desnudas ante nosotros.

Eva dobló sus piernas y se sentó de costado pero Ana cruzó las suyas estilo indio enseñando su sexo claramente, sobre todo a Marta y a Fer que estaban frente a ella. Los ojos de ambos estaban clavados en su sexo y ella disfrutaba al sentirse tan observada.

Yo estaba alucinado de ver a mi mujer en una actitud tan exhibicionista, pero a la vez me gustaba y me excitaba ver que su coño era observado sin parar por todos los presentes y que ella lo mostraba sin ningún pudor.

Los tres chicos estábamos super excitados y nos íbamos moviendo incómodos intentando acomodar nuestras pollas ya que no nos cabían en nuestros respectivos pantalones.

ANA: El que no adivine el color de la carta que va a salir se quita una prenda.

FER: ¿Hasta desnudarnos del todo?

MARTA: Claro cariño, igual que están ellas. Yo quiero jugar, me quiero desnudar y que me miréis y poco a poco y todos a la vez será más fácil.

YO: Todos queremos jugar, pero cuando se acaben las prendas y estemos todos en pelotas ¿Qué?

ANA: Eso te lo contestaré cuando llegue el momento. Fer di un color.

FER: Rojo.

Ana sacó una carta y era roja.

ANA: Vale correcto, Marta di un color.

MARTA: Rojo.

La carta salió negra y todos nos pusimos muy contentos. Marta se puso de pie y se sacó los zapatos.

JOSÉ: Vaya, pensaba en algo más interesante.

EVA: No te impacientes, ya llegará, tarde o temprano se tendrá que desnudar del todo y podrás verla.

MARTA: Estoy deseando que llegue ese momento, pero me estoy muriendo de vergüenza sólo con pensarlo.

ANA: Cariño te toca.

YO: Rojo.

Salió negro, y me saqué la camisa dejando la parte superior de mi cuerpo desnuda.

Fuimos perdiendo prendas poco a poco, a Marta le quedaban los pantalones y se había quedado con el sujetador en la parte superior, Fer estaba en calzoncillos igual que José y que yo. Estaba claro que Marta era la que más acertaba. Le tocaba decir a Fer que acertó el color. Ahora era el turno de Marta.

MARTA: Negra.

Salió roja. Cuando se puso de pie todos esperábamos que se sacara el pantalón y se quedara en ropa interior, pero ella se puso las manos a la espalda y rápidamente se quitó el sujetador. Era la primera vez que veía las tetas de Marta. Eran más grandes que las de Eva y las de Ana, y colgaban ligeramente. Ella movió su cuerpo de un lado al otro haciendo que se balancearan ante nosotros.

MARTA: Uf, que liberación. Que gusto me da estar así. Mirarme las tetas. Mirármelas todos ja ja ja.

JOSÉ: A nosotros sí que nos da gusto que estés así.

Todos nos reímos de la frase. Ana continuó sacando cartas y los tres chicos éramos conscientes que el primero de los tres que fallara iba a ser el primero en mostrar su pene a las chicas, e iba a ser un pene muy erecto ya que estábamos los tres como caballos y con el calzoncillo mojado por las gotitas que salían de nuestras pollas.

Los tres acertamos y cuando llegó el turno de Marta volvió a fallar. Esta vez era seguro que se tenía que sacar los pantalones y quedarse sólo con las braguitas. Íbamos a estar los cuatro en igualdad de condiciones y el primero que fallara se iba a desnudar totalmente ante los demás. Sus braguitas no eran grandes pero no eran del tipo tanga.

EVA: Bueno, ya queda poco para teneros a todos en bolas.

ANA: Sí, mira que se resisten ¿Eh?

FER: Roja.

Salió negra, Fer se tenía que desnudar el primero. Se levanto enseguida y se quitó la prenda rápidamente ante todos. Su pene estaba a tope apuntando hacia el techo, debía de medir unos diez y ocho centímetros y era bastante grueso. El mío mide veintiún centímetros pero es más delgado que el suyo. Se podían ver las gotitas que salían de su punta y que la estaban manteniendo mojada y ligeramente brillante.

FER: Aquí lo tenéis, espero que os guste.

ANA: No está mal el aparato.

MARTA: Roja.

Y acertó. Yo dije roja también y salió negra.

FER: Venga a enseñarla, ya no me quedo solo.

Me levante y me fui tras la mesa de billar, me llegaba más abajo que la cintura pero era lo justo para que nadie pudiera verme ya que estaban sentados en el suelo. Me puse de espaldas para que mi polla erecta no asomara sobre el tablero de la mesa y me baje los calzoncillos muy lentamente a la vez que bailaba al ritmo de la música. Cuando me lo saqué lo levanté en alto, lo dejé caer al suelo me giré y dando un paso a mi izquierda me mostré ante ellos tal y como vine al mundo pero con la polla totalmente erecta.

ANA: Así se hace cariño, con el mástil en todo lo alto, que vean bien lo que yo me como.

Me volví a sentar a la espera de que José dijera un color.

JOSÉ: Negro.

Salió rojo y José hizo igual que Fer, se levantó y se lo quitó sin hacer ningún teatro. Su polla era la más pequeña de las tres, pero al estar operado de fimosis y tener su capullo al aire se veía muy diferente a las nuestras, con lo cual las chicas estaban disfrutando de ver tres pollas de diferentes formas y tamaños.

ANA: Vaya, no lo recordaba así. En las playas griegas no apuntaba al techo. Me parece que Eva no se debe de aburrir por las noches.

EVA: Te aseguro que no, es una máquina.

Ya sólo quedaba la braguita de Marta. Nos hizo sufrir un rato ya que acertó cinco cartas seguidas. Los chicos ya estábamos protestando cuando Marta dijo negra y salió roja, los tres gritamos de alegría y las chicas se rieron por nuestra exaltación.

YO: Fer, tu mujer se va a desnudar ante nosotros.

EVA: Venga Marta, luce ese cuerpazo que tienes.

FER: Que lo haga, yo lo estoy deseando, ya veréis lo hermoso que tiene el chichi.

JOSÉ: A ver Marta, enséñanos el coño para que podamos decirle a Fer si es hermoso o no.

MARTA: Como no os calléis no me lo saco.

Nos callamos todos entre risas. Marta se bebió otro chupito de golpe, se levantó se puso ante una silla y se sacó la braguita con mucho pudor y con las piernas muy juntas sin dejar que pudiéramos verle nada.

JOSÉ: Así no vale, queremos verte el coño.

YO: Eso, eso, enséñanos el coño.

FER: Va cariño, separa las piernas y muestra tu coño a estos pervertidos.

Ella se sentó en la silla y cogiéndose los pies levantó sus piernas separándolas de manera exagerada enseñándonos su rajita y el agujero de su culo a la vez, luego las bajó y se volvió a sentar roja de la vergüenza.

MARTA: Ya lo habéis visto. ¿Contentos?

Todos asentimos y le agradecimos el gesto. Marta se sentó con las piernas cruzadas estilo indio y nos miró a todos para ver si la estábamos observando, cuando me miró a mí y vio que mi mirada estaba clavada en su coño se volvió a poner colorada muerta de vergüenza.

MARTA: No me mires así, parece que  nunca hubieras visto a una mujer desnuda.

YO: Otras mujeres sí, pero a ti no. Ganas mucho sin ropa.

EVA: Bueno Ana, ya estamos todos en bolas, ahora ¿Qué?

ANA: Si alguien se quiere retirar puede hacerlo. El que siga es con todas las consecuencias. Seguís diciendo colores y yo pongo prenda al que falle.

EVA: Yo pongo una condición. Sí en algún momento pones una prenda que alguien no se vea capaz de hacer la podemos vetar entre todos y tienes que decir otra más suave.

Estuvimos todos de acuerdo con las normas. Escogimos entre todos que Eva era la primera en decir.

EVA: Rojo.

Salió negro.

ANA: Ves donde José y dale un buen morreo que dure un minuto.

José se levanto para recibir el morreo de su mujer, mientras el resto observábamos sus dos cuerpos desnudos abrazados y morreándose. La polla erecta de José se apretó contra el vientre de su mujer mientras se besaban. Al cabo de un minuto Ana gritó que había pasado el tiempo y que le tocaba decir color a Fer. Al separarse se formó un hilillo entre ambos por las gotas de líquido seminal que salían de la polla de José.

FER: Negro.

Salió rojo. Ya se había levantado y se estaba dirigiendo hacia Marta cuando Ana le paró.

ANA: ¿Dónde vas? Aquí las prendas las pongo yo. Debes de tocarle las tetas y los pezones a Marta intentando excitarla todo lo posible pero sin hacerle nada más aparte de tocarle las tetas.

Fer se puso muy contento por lo que le había ordenado Ana y estuvo un buen rato acariciando las tetas y los pezones de su mujer. Todos mirábamos muy atentamente como se los estiraba y le daba pequeños pellizcos en los pezones. Marta tiraba su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados y suspiraba por el placer que le estaba proporcionando ser sobada por su marido ante todos nosotros.

ANA: Ya vale, ahora tú cariño, di un color.

YO: Rojo.

Afortunadamente salió negro, todos deseábamos fallar para poder participar en el juego. A todos nos estaba gustando la ocurrencia de Ana de hacerle cosas a nuestra pareja delante de los demás. La vergüenza inicial a desnudarnos se había transformado en una excitación enorme que se podía palpar en el ambiente.

ANA: Fallaste. No, no vengas. Tu has de tocarte la polla como si te hicieras una paja, abriéndote bien de piernas y sobre todo jugando con la punta. Pero no puedes correrte, aunque tal y como estás no sé si lo conseguirás.

YO: Oye ¿Y no te puedo hacer nada a ti? Todos le han hecho algo a su pareja y a mí me dices que me toque yo solito delante de todos vosotros.

ANA: Yo pongo las normas. Y todos me tenéis que hacer caso.

YO: Vale de acuerdo, pero tú también has de decir color y los demás te ponemos la prenda a ti.

ANA: Estoy conforme, me parece justo. Pero ahora te toca a ti cumplir la prenda que te he puesto.

Me senté abriendo mucho mis piernas, se me debía de estar viendo hasta el agujero del culo, sobre todo Eva y Marta que estaban casi enfrente de mí, pero de la misma manera yo podía verles su coño con claridad, me fijé atentamente en el coño de marta y me puse a hacerme una paja. Mi mirada estaba clavada en su coño y ella, al darse cuenta se puso roja de nuevo.

MARTA: Se está haciendo la paja a mi salud, no para de mirarme el chocho.

EVA: Sí, le tienes hipnotizado con tu coño. Mira que tiesa se le pone la polla al mirarte tu rajita.

MARTA: Pues si tanto le gusta que lo disfrute con todo detalle y que se haga la paja a gusto.

Y abrió sus piernas exageradamente ofreciéndome una visión de su coño como la que nos había ofrecido anteriormente sentada sobre la silla. Ante esa exhibición mi polla me resultaba difícil de controlar y sentía como me iba a correr ante todos ellos de un momento a otro sin poder evitarlo.

Al cabo de unos segundos, y con mi polla a punto de explotar dejé al descubierto mi capullo y me puse a juguetear abriendo el agujero de la punta todo lo que podía. Quería variar mis movimientos porque de lo contrario me habría corrido en pocos segundos más.

MARTA: Mirar como se abre la puntita ja ja ja, mirar.

EVA: Fer, tu mujer está alucinada con la polla de miguel. Él alucina con su coño y ella con su polla.

FER: Ja ja ja, sí ya lo veo ya, no deja de mirar a las mujeres y vuestras pollas, y la mía como si no existiera. Ja ja ja

MARTA: Es que nunca había estado en pelotas delante de tanta gente también desnuda. Es la primera vez que veo al natural otra polla que no sea la de Fer, y la de Miguel es muy larga, aunque sea más estrecha que la de Fer es enorme.

YO: Tú tranquila, mira todo lo que quieras que nosotros también te miramos a ti. A mi no me molesta que me mires, al contrario, me gusta tanto como mirarte tu rajita.

ANA: Bueno, ya vale, déjate en paz la polla que al final te vas a correr. Ahora para que no os quejéis digo yo el color. Rojo.

Sacó una carta y fue negra. Yo me puse pletórico, estaba deseando ponerle una prenda.

JOSÉ: Hagamos que se abra el coño con los dedos y nos lo enseñe por dentro.

FER: Y que se toque.

EVA: Si queréis tenemos un consolador.

FER: Pues que se lo meta después de tocarse con los dedos.

MARTA: Y que nos enseñe también el agujero del culo bien abierto.

ANA: Os estáis pasando, son muchas cosas.

YO: Lo siento ha hablado la voz del pueblo, son muchas cosas pero todas relacionadas, has de hacerlo todo, abrirte de piernas separarte los labios de tu coño y enseñárnoslo, tocarte y meterte el consolador un rato pero sin correrte. Ah! Y enseñarnos el agujero del culo.

Ana no protestó más, se le notaba que le gustaba todo lo que le habíamos pedido. Estaba deseando complacernos. Eva le trajo un consolador con vibrador y lo puso en marcha.

EVA: Toma, ya lo tienes preparado.

Ana se separó un metro de donde estaba para que todos la pudiéramos ver bien, se recostó, abrió sus piernas dejando su coño de cara a todos nosotros y con sus dedos separó los labios que cerraban su vagina mostrándonos su interior todo rosado y humedecido, se podía ver el flujo que manaba de su vagina por lo excitada que se encontraba.

MARTA: Está muy excitada, mirar lo mojada que está.

ANA: Claro que estoy excitada, ¿Cómo quieres que esté con tantos ojos clavados en mi coño?

Estábamos todos contemplando atentamente el coño abierto de mi mujer. La excitación que se respiraba era enorme y lo que Ana estaba haciendo contribuía a caldear más el ambiente.

FER: Enséñanos el clítoris.

Todos insistimos en que enseñara el clítoris y ella lo descubrió con sus dedos sin dejar de sonreírnos.

EVA: Lo está disfrutando la muy puta.

FER: Sí, está hecha una zorra.

ANA: Claro que lo disfruto, me gusta exhibirme de esta manera. No lo había hecho nunca pero me parece genial. ¿Cómo crees que sería capaz de hacer lo que estoy haciendo si no lo disfrutara?

YO: ¿Qué os gusta más, que os miren o mirar?

Después de unos segundos de careo llegamos a la conclusión de que a casi todos nos gustaba más mirar, pero que igualmente nos daba mucho placer sentirnos observados porque nos excitaba sentir tantas miradas sobre nosotros. La única que no estaba muy segura de lo que más le gustaba era Ana, mi mujer. Ella decía que estaba disfrutando mucho con tantos ojos clavados en su coño.

YO: Pues yo tengo que reconocer que lo que más me está excitando de todo es que veáis a Ana.

José y Fer reconocieron que a ellos también les excitaba cuando alguien miraba a sus esposas, pero las chicas dijeron todas que a ellas no les producía ningún placer especial que sus maridos fueran observados por otras chicas.

Ana seguía tocándose ante todos nosotros y llegó a meterse un dedo dentro de su vagina.

YO: Cariño me vas a hacer explotar.

EVA: Yo también estoy que me corro aquí mismo, esta tía no tiene límites, me está poniendo a mil.

Luego cogió el consolador y se lo estuvo pasando un rato por el exterior de su raja hasta que de repente lo apretó hacia su interior y se lo metió de golpe todo lo largo que era.

Cuando lo introdujo se hizo un silencio en la habitación, permanecimos todos embobados mirando el vibrador metido dentro del coño de mi mujer. Sólo se escuchaba el sonido del motorcito.

El silencio duró hasta que Ana empezó a gemir de placer.

ANA: ahhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhh que gusto da, me encanta como vibra ahhhhhhhhhhhhhh. Mirarme como me entra entero, ahhhhhhhhhhh mirarme como me lo meto en el chocho.

YO: Bueno, vale ya, que se va a correr y me va a hacer correr a mí.

ANA: ahhhhhhhhhh no por favor, dejarme seguir ahhhhhhhhhhhh

Ana metía y sacaba el vibrador de su vagina y estaba al borde mismo del orgasmo.

YO: No, lo siento, ya está. Y todavía nos tienes que enseñar el agujero del culo.

ANA: Es verdad, me había olvidado. Sois unos guarros por no dejarme seguir.

Se sacó el vibrador, se dio la vuelta y se puso en postura de cuatro con el culo hacia nosotros.

ANA: ¿Os gusta?

FER: Vaya culo.

MARTA: Ábrelo para que veamos el agujero.

Ana separó con las manos sus nalgas.

ANA: Mira viciosa, ya lo tienes a la vista. Ahora si que me puedes ver los dos agujeros abiertos.

MARTA: Dime una cosa ¿Eres virgen por el culo?

Ana le respondió que sí, que nunca se la había metido nadie por detrás y que alguna vez que lo había intentado siempre le había hecho mucho daño y no le daba placer. Luego les preguntó a las otras si ellas también eran vírgenes por el culo, y ambas contestaron afirmativamente. Toda esta conversación la mantuvieron sin que Ana dejara de mostrar su culo abierto y su coño.

EVA: Eres una puta exhibicionista ja ja ja.

ANA: Nunca lo había sido, pero reconozco que me encanta, me está excitando mucho exhibirme ante vosotros. Me gusta mucho sentir tantos ojos en mi culo desnudo.

FER: No les hagas caso y sigue así, estás preciosa.

YO: Ja ja ja, claro, como no es tu mujer.

ANA: ¿Te molesta lo que hago cariño?

YO: Para nada, me da mucho morbo. No pares por favor. José di un color.

JOSÉ: Negro.

Mala suerte para él, acertó el color.

MARTA: Negro.

Salió rojo y todos nos pusimos a gritar de la alegría de verla fallar. Ella se puso muy colorada y se levantó.

MARTA: ¿Cuál es mi prenda?

ANA: Debes de coger la polla de Fer y empezar a hacerle una paja, pero sólo diez movimientos arriba y abajo, no sea que se corra.

Marta se fue hasta su marido y cumplió la prenda que le había impuesto Ana hasta que le avisó que el tiempo ya había pasado.

FER: Sigue cariño, sigue. Ahhhhhhhhh

ANA: No, las normas son las normas y hay que cumplirlas. Eva te toca.

Fer también se quedó con las ganas de correrse. Ahora estábamos todos que ya no podíamos más. El ambiente era de sexo puro, y todos nos sentíamos capaces de hacer cosas impensables hasta ese momento. Eva dijo rojo y acertó, lo cual provocó su protesta.

EVA: Yo también quería abriros mi coño, no vale.

ANA: Fer di un color.

FER: Rojo y como acierte me hago una paja aquí mismo.

Todos nos reímos de ver a Fer tan excitado pero para su satisfacción no acertó, lo cual le produjo una gran alegría.

ANA: Vas a ir junto a Marta y ella se ha de abrir de piernas para que puedas chuparle su sexo.

MARTA: Eso es prenda para él o para mí. Me parece que nada más que empiece me voy a correr.

FER: A callar y a cumplir, abre bien tus piernas nena que ya voy.

Marta se abrió de piernas exageradamente, Fer tardó un poco en acercarse para que todos pudiéramos verla bien, por lo que José le dijo que si no quería comerse él esa almeja cualquiera de nosotros dos podíamos suplantarle.

FER: Eso estaría bien, pero no, dejarme que me la voy a comer yo.

Fer estuvo comiéndose la almeja de Marta durante un minuto y le sacó varios suspiros de placer a su mujer. Marta ya no se ponía roja, ya no tenía vergüenza por nada y disfrutó mucho lo que le hizo su marido.

MARTA: Ahhhhhhh cariño, que bien que lo haces, ahhhhhhhhh que bien que me lo comes ahhhhhhhhhhhhh.

Cuando pasó el minuto Ana le paró ante las protestas de todos, estábamos deseando ver a Marta teniendo un orgasmo, pero Ana fue rotunda al afirmar que las normas eran las normas y que había que cumplirlas.

ANA: De todos modos si estamos todos de acuerdo podemos hacerlo más interesante. Claro que no sé si estáis todos dispuestos a hacer intercambios de parejas. ¿Aceptáis todos que se pueden mezclar parejas? Pensar que lo que cada uno esté deseando hacerle a otra persona también puede ser que se lo hagan a su pareja.

Nos quedamos todos callados y sin querer ser los primeros en opinar, la primera que habló fue Eva.

EVA: No vale follar con otro que no sea tu pareja. Por lo demás estoy de acuerdo con cualquier otra cosa.

YO: Ni nada entre dos hombres, que te conozco Ana, y tú tienes una mente muy calenturienta.

MARTA: Y entre dos mujeres tampoco.

Los chicos protestamos y dijimos que entre dos mujeres si que valía, Ana y Eva se unieron a nosotros y dijeron que por ellas no había problema.

YO: Poneros vosotras de acuerdo, sois vosotras las que debéis de aceptar o no, a nosotros nos gustaría que sí que valiera.

Fer y José asintieron, Marta dijo que ella nunca había hecho nada con otra mujer, a lo que Ana le contestó que ella tampoco, pero que no le importaba probar. Eva dijo que no era algo que le atrajera especialmente el probar con otra mujer, pero que no le importaba tener esa experiencia. Al final acordaron que dependía de cada una, que la que quisiese cumplir la prenda impuesta podía hacerlo pero que si alguna quería rechazarla también podía hacerlo.

El siguiente en perder fue José, Ana estuvo pensando unos segundos y al fin dijo:

ANA: Debes de venir y hacerme lo que quieras menos penetrarme con tu polla, para intentar que me corra en un tiempo de un minuto, si lo consigues repites con Eva y si lo vuelves a conseguir repites con Marta. Si consigues que nos corramos en un minuto cada una te pondré otra prenda, pero si no lo consigues en la siguiente ronda que te toque se te pasará el turno. ¿Aceptas?

JOSÉ: De acuerdo.

ANA: Pues, Tiempo YA.

José se levantó a toda prisa, su polla seguía erecta, igual que las nuestras, se dirigió hacia donde le estaba esperando mi mujer con las piernas abiertas y tras arrodillarse a su lado le metió dos dedos de golpe y hasta el fondo de su vagina y empezó a moverlos adelante y atrás a toda velocidad a la vez que le sobaba los pezones con la otra mano.

ANA: AY! Que bestia eres, me has hecho daño al meterlos. ahhhhhhhhhhhh pero que gusto me estás dando ahora ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh.

JOSÉ: Lo siento, han sido las prisas. Mira Miguel, mira lo que le estoy haciendo a tu mujer. Voy a hacer que se corra como una perra ante todos nosotros.

YO: Ya lo veo, pero no creas que me importa, ya me llegará el momento de poder hacerle yo algo a la tuya.

Cuando dije esto Eva y yo nos miramos por un instante, luego sus ojos se desviaron hacia mi polla tiesa y me puso una sonrisa.

EVA: No te corras Ana, repasa la tabla del trece, no le des el placer de que te haga correr, aguanta.

ANA: Ahhhhhhhhh lo intento ahhhhhhhhh intento no acabar ahhhhhhhh pero me está dando mucho gusto ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhh

José agachó su cabeza para chuparle el clítoris pero el minuto pasó antes de que lo hiciera y tuvo que detenerse. Ana consiguió no correrse. Todos la felicitamos menos José que se volvió a sentar con cara de enfadado por no haberlo conseguido. Cuando estuvo sentado nos miró a todos y acercó los dos dedos que había metido en la vagina de Ana a su boca y se los relamió.

JOSÉ: Al menos este placer no me lo quita nadie hummmmmm que bueno que está.

ANA: He conseguido aguantarme porque me hiciste daño cuando me metiste los dedos, de lo contrario no habría aguantado ni cinco segundos y me habría corrido como una perra en celo ja ja ja.

Todos nos reímos de la cara que puso José. La siguiente en perder fue Eva, Ana le puso como penitencia que me debía de hacer una mamada a mí, tiempo máximo un minuto, pero si ella notaba que me iba a correr debía de parar antes. A mí me dijo que si me corría ya no me pondría ninguna prenda más con otra chica que no fuera ella.

Eva se acercó donde yo estaba y me cogió la polla por el tronco con su mano, tiró de la piel hacia abajo descubriendo mi capullo y tras jugar unos segundos con la lengua por la punta se lo metió en la boca. Estuvo un buen rato haciéndome una mamada ante su marido, mi mujer y los otros dos.

Yo estaba haciendo lo imposible por no correrme, pero el placer que me estaba dando con su lengua frotando en mi frenillo me lo estaba poniendo muy difícil. Afortunadamente, cuando creí que ya no iba a poder aguantarme ni un segundo más Ana avisó que el tiempo se había acabado y Eva se sacó mi polla de su boca.

YO: Hay que ver José como la mama tu mujer, casi me corro dentro de su boca. ¿Te ha gustado ver como me la ha chupado?

JOSÉ: La verdad es que sí, casi me corro yo también sólo de verla. Y la muy puta no se lo ha pensado mucho para hacerlo.

EVA: Ja ja ja claro que no me lo he pensado, estaba deseándolo. Esta noche quiero ser una auténtica zorra, me está gustando este juego. Voy a ser más puta que Ana.

ANA: Oye, que yo no soy una puta. Estamos haciendo todos las mismas cosas, y aquí nadie os ha cobrado.

EVA: Ja ja ja ya sé que no eres una puta, es una manera de hablar ja ja ja.

El ambiente era muy bueno, estábamos todos muy cómodos y las conversaciones eran en tono bromista. Nos estaba dando mucho placer hacer cosas ante las miradas de los otros e incluso tuvimos que reconocer que a todos los chicos nos excitaba cuando era nuestra mujer la que participaba en una prenda. El siguiente en perder fue Fer.

FER: Que bien, a quien le meto los dedos.

ANA: No, tú vas comerte otro coño, ya te comiste el de Marta y ahora te vas a comer el de Eva. La siguiente vez que pierdas te comerás el mío, y ya nos habrás comido el coño a las tres. Y tú Eva no puedes correrte, esto vale para todos, nadie se puede correr hasta que se dé permiso para hacerlo, el que se corra no participará durante tres turnos.

Eva puso una sonrisa de ilusión al saber que le iban a comer su coño. Separó sus piernas al instante dejando su coño a la vista de todos y esperando que Fer le hiciera un buen trabajo con la lengua. Estábamos tan excitados que todos necesitábamos que nos hicieran algo aunque no pudiéramos corrernos. Fer se acercó a ella en un segundo y se tumbó en el suelo boca abajo aplastando su polla erecta contra la moqueta del suelo y empezó a lamer los labios de su sexo por afuera, sin separarlos, al cabo de unos segundos se los separó con los dedos y pasó su lengua por el interior provocando enormes suspiros de Eva.

EVA: ahhhhhhhhhhhhhh que gusto ahhhhhhhhhhh chupa más, por todas partes ahhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhh chupa, chupa por todas partes ahhhhhhhhhhhhhhh.

Entonces Eva se peló ella misma el clítoris loca de deseo porque se lo chupara también.

EVA: Chúpamelo ahhhhhhhhhhh cómete el clítoris ahhhhhhhhhhhhh que rico chupas ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh, Marta que bien que come el coño tu marido ahhhhhhhhhhhhhh.

JOSÉ: Fer, disfrútalo, que es el coño de mi mujer el que te estás comiendo.

Fer le pasaba la lengua por el clítoris en un ir y venir a toda velocidad y los suspiros de Eva llenaban toda la habitación. Ya estábamos todos seguros que Eva se iba a correr cuando Ana gritó que el tiempo se había cumplido.

EVA: Noooooo, dejarle que siga por favor, estoy a punto de correrme, me da igual estar tres turnos sin nada pero dejarle que siga, Fer sigue chupándome el clítoris por favor, chupa más.

Todos nos reímos por la desesperación de Eva, estaba como loca por correrse.

JOSÉ: Cariño, no te da vergüenza estar aquí con las piernas abiertas ante todos y suplicando a Fer que te coma el coño ja ja ja.

EVA: No, en serio que me da igual que me miréis todos, pero ahora necesito que Fer me siga comiendo el coño, lo necesito de verdad. Esto es una putada, me tenéis a mil y no puedo aguantarme más, estoy a punto de masturbarme.

YO: Y como te crees que estamos todos ja ja ja, estamos todos igual, mira mi polla ja ja ja pero hay que aguantar.

En esta ronda acertamos casi todos, hasta que le llegó el turno a Marta que falló el color de la carta.

ANA: Marta, tú debes de vendarte los ojos y los tres chicos te podrán hacer lo que quieran durante un minuto, menos penetrarte con sus pollas claro.

Eva se acercó a Marta y le tapó los ojos con una de las prendas de ropa que habían por el suelo. Cuando estuvo segura de que no veía nada, la acostó sobre los cojines y le dobló ligeramente las piernas dejándolas separadas y con el coño a la vista de todos. Ana gritó que empezaba el tiempo y los tres nos lanzamos sobre su cuerpo. Fer y José se ocuparon de chuparle las tetas y hacerle un tratamiento especial a los pezones. Yo me acosté ante su sexo y sin perder tiempo le separé los labios y le introduje la lengua como si me la estuviera follando. Estaba empapada, parecía la más recatada de las tres pero su vagina estaba chorreando por lo excitada que estaba. De repente noto que José me separa y cogiendo a Marta por la cintura la levanta y la pone en postura de cuatro. Las manos de José se colocaron para separarle las nalgas y cuando divisó el agujero de su culo le metió la lengua entre los cachetes del culo y se puso a lamerle el esfínter. Fer y yo nos tumbamos uno por cada lado y nos pusimos a mamarle los pezones que colgaban desafiantes. Marta estaba a mil, quería disimular pero no pudo evitar que se le escaparan varios gemidos de placer. Entonces yo me trasladé bajo su cuerpo y quedando en una postura de sesenta y nueve con ella me puse a chuparle su clítoris de nuevo. Acababa de empezar a hacerlo cuando Ana avisó que el tiempo se había acabado, Marta se sacó la tela de sus ojos y vio en primer plano mi polla erecta a escasos centímetros de su boca.

MARTA: ¿Puedo?

Ana entendió perfectamente a que se refería y no se lo permitió. Todos dijimos que ya no podíamos más y que necesitábamos corrernos.

ANA: Pero si todavía no se ha acabado, y Fer no se ha comido mi coño. ¿De verdad estáis tan desesperados?

FER: A mí me duelen los huevos de tanto aguantarme.

Todos reímos y le confirmamos a Ana que estábamos desesperados, pero Ana no cedió y nos pidió que aguantáramos un poco más. La siguiente en perder fue Ana y entre todos le pusimos como penitencia que se comiera la polla de José mientras nos pajeaba con ambas manos a Fer y a mí. No protestó ni se lo pensó dos veces, nos pusimos de pie los tres y Ana se arrodilló ante nosotros, se metió la polla de José en la boca y nos agarró nuestras pollas haciéndonos una paja.

JOSE: Ahhhhhhhhhh que buena mamona que eres ahhhhhhhhhhh que bueno que la chupas ahhhhhhhhhhhhhhh.

YO: Chúpale como sólo tú sabes hacerlo cariño, y dale con brío a esas manos que nosotros también queremos marcha.

MARTA: Ja ja ja realmente Ana estás hecha una auténtica zorra, da gusto verte.

EVA: Mírala, con tres tíos a la vez. Esta tía no se detiene ante nada ja ja ja.

José avisó que no se iba a poder aguantar y que se iba a correr, Ana no se sacó su polla de la boca pero Eva avisó que se había cumplido el tiempo y no le quedó más remedio que parar. José no llegó a correrse pero su polla se movía sola dando pequeños saltos dejándonos claro que un segundo más y se hubiera corrido. Él se quedó con la vista hacia el techo luchando consigo mismo para no correrse. Finalmente consiguió dominar la situación y que su polla se tranquilizara aunque seguía permaneciendo totalmente erguida.

JOSÉ: Uf! Me faltó muy poquito para correrme. ¿Es qué no te pensabas apartar? Casi me corro dentro de tu boca.

ANA: Supongo que sí, pero no estoy muy segura de lo que iba a hacer. Creo que será mejor que tranquilicemos un poco las prendas porque esto se está lanzando demasiado.

Marta fue la siguiente en perder y Ana le dijo que simplemente tenía que bailar el lento que estaba sonando conmigo. Los dos nos levantamos y nos cogimos para empezar a bailar, al principio ella mantenía la distancia para no tocarme la polla tiesa con su cuerpo, pero cuando ya llevábamos un rato así, le cogí con las dos manos su culo y le dije que se arrimara y que mi polla no mordía. Ella se arrimó y mi polla quedó prensada entre su cuerpo y el mío. Me estaba dando mucho placer la fricción contra su cuerpo, tenía la punta muy sensible y notaba cada milímetro que recorría frotándose contra su piel. Sus tetas estaban aplastadas contra mi cuerpo y yo movía mis caderas para que mi polla continuara frotándose. Cuando nos separamos al cumplirse el minuto estipulado se podían ver en su piel algunas zonas brillantes por la gran cantidad de líquido seminal con el que le había manchado.

EVA: ¿Por qué no bailamos todos un rato y luego seguimos con el juego?

Estuvimos todos de acuerdo y sin haberlo preparado nos abrazamos todos con las parejas mezcladas. Todos teníamos muy claro que por supuesto no íbamos a bailar con nuestra pareja. Eva se emparejó con Fer, Ana con José, y Marta conmigo. Estuvimos un buen rato bailando muy apretados y todos nos frotamos mucho con nuestra pareja de baile, las manos recorrían espaldas culos y tetas. Al cabo de un rato me separé ligeramente de Marta y cogiendo mi polla con la mano la forcé hacia abajo y la pasé por en medio de sus piernas, ella al notarlo las cerró inmediatamente manteniéndola muy sujeta y apretada. Fer se dio cuenta de lo que estaba haciendo con su mujer y avisó a los demás.

FER: Mirar, a Marta le asoma una polla por detrás del culo.

Todos se rieron al ver mi polla con el capullo al aire asomando por detrás del culo de Marta.

Marta puso sus manos sobre mi culo y me apretó fuerte hacia ella haciendo que mi polla asomara unos centímetros más, luego aflojó la presión de sus manos haciendo que retrocediera, luego volvió a apretar.

EVA: Lo está pajeando con sus piernas. Eso no vale.

MARTA: Ahhhhhhhhhhhh es que me da mucho gusto ahhhhhhhhhhh me está frotando el clítoris y me da mucho gusto ahhhhhhhhhhhhhhhhh.

FER: Ni hablar, si ella se corre nos queremos correr todos.

Estuvimos todos de acuerdo en que ya no podíamos aguantar más. Ana accedió a la voluntad de la mayoría y preguntó que como lo podíamos hacer. Hubo varias ideas y la que finalmente aceptamos todos fue que cada chico hiciera correrse a una chica y que luego la chica le hiciera correrse a él.

YO: Cada uno con la persona que estaba bailando.

FER: Eso, con las parejas mezcladas.

Marta no puso muy buena cara a la sugerencia pero la aceptó sin mucha insistencia por nuestra parte, en el fondo lo estaba deseando tanto como las otras.

FER: Pero ¿cómo, con la mano o vale también la boca?

EVA: Cada una y cada uno como quieran siempre y cuando estén los dos de acuerdo. Cada pareja puede hacer lo que quiera.

JOSÉ: ¿Se puede hacer cualquier cosa?

ANA: Cada uno sabrá lo que hace y lo que permite que le hagan. Cariño ¿hay algo que no quieras que haga?

YO: Por mí no, puedes hacer de todo, como si te follan, me da igual, disfrútalo todo lo que puedas que yo haré lo mismo. José, por mí no hay problema en que te folles a mi mujer. Siempre he deseado verla con otra polla perforándola.

Marta miró a Fer como pidiendo permiso para poder follar ella también.

FER: Haz lo que desees, pero con la condición de que lo disfrutes.

JOSÉ: Eva déjate hacer de todo tú también si te apetece. Déjale a Fer que te haga lo que quiera que el pobrecito está desesperado. Demuéstrale lo buena que eres follando.

Marta se tumbó rápidamente en el suelo y me suplicó que se la metiera, pero yo no quise, quería verla más desesperada por tener mi polla en su interior, me agaché a su lado quedando en postura de sesenta y nueve y empecé a lamerle el clítoris.

MARTA: ahhhhhhhhhhh que bueno ahhhhhhhhhhhhhhh chúpame más ahhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh

Marta se metió mi polla en su boca y me la estrujaba como si quisiera arrancarla de su lugar. Estaba realmente incontrolada, era la primera vez que participábamos en una orgía y todos lo estábamos disfrutando mucho.

Mire a los demás y pude ver que Ana se había tumbado boca arriba sobre la mesa de billar con el culo en el borde de la mesa y que José le estaba comiendo el coño mientras ella no paraba de suspirar. Al cruzar nuestras miradas me dijo:

ANA: Mira cariño ahhhhhhhhhhhh josé me está comiendo el coño a las mil maravillas ahhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh mírame cariño ahhhhhhhhh me gusta que lo veas ahhhhhhhhhhhhhhhh es la segunda vez que me lo toca esta noche ahhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh

Eva estaba en postura de cuatro y Fer le lamía no solamente el coño, también le pasaba la lengua con insistencia por su esfínter trasero.

EVA: Sigue Fer sigue.
ahhhhhhhhhhhh insiste más en el culo ahhhhhhhh me gusta que me chupes el culo ahhhhhhhhhhhhhhhhhh
La habitación se llenaba con los suspiros de las tres chicas. Estaban las tres a punto de correrse y sus gemidos eran cada vez más fuertes, parecía que era un concurso para ver quien suspiraba más fuerte. Todos estábamos haciendo sexo oral, no había ninguna penetración. De pronto Marta empezó a mover sus caderas agitadamente.

MARTA: Me corro ahhhhhhhhhhh me corro ahhhhhhhhhhhhh ya ya ya ahhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh sigue no pares ahhhhhhhhhhhhhhhhh.

Su cuerpo se agitaba entero y veía sus tetas bamboleándose con su agitación mientras yo seguía lamiéndole el clítoris. Antes de que Marta terminara de correrse Ana la imitó.

ANA: Yo también ahhhhhhhhhhhhhh ya me sube ahhhhhhhhhhhhhhh sigue josé ahhhhhhhhhhhhhhhh mírame cariño ahhhhhhhhhhhhhh mira como me da placer josé ahhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh méteme dos dedos José pero sin parar de chupar ahhhhhhhhhhhhhhhhh mirarme todos como me corro ahhhhhhhhhh que ya llega ahhhhhhhhhhhh estoy a punto.

José le hizo caso y le introdujo en su vagina dos dedos mientras continuaba frotando su clítoris con la lengua. Podía ver los dedos de José entrando y saliendo de la vagina de mi Anita y como su lengua no paraba de estimular su inflado clítoris.

ANA: ya ahhhhhhhhhhhhhhhhh ya ya ahhhhhhhhhhhhhhhhhh que bueno ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

José siguió unos segundos introduciendo sus dedos en la vagina de Ana ofreciéndole a ella un orgasmo espectacular. Se agitó de una manera tan brutal que parecía que estaba convulsionándose, y casi se cae de la mesa. Cuando Ana terminó de correrse nos giramos los cuatro para ver a Eva, era la única chica que faltaba por tener un orgasmo.

EVA: ahhhhhhhhhhhh estáis todos mirando ahhhhhhhhhhhhhhh espero no defraudaros ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhh fer, méteme un dedo.

Fer estaba mamándole el clítoris y le introdujo un dedo por el culo.

EVA: No era por el culo ahhhhhhhhhhh era en el coño ahhhhhhhhhhh pero no lo saques ahhhhhhhhhhhhhhh déjalo ahhhhhhhhhhhhhh.

JOSÉ: Oye nena, que eso no te lo he hecho yo nunca.

EVA: Ya lo sé ahhhhhhhhhhhhhh pero es genial ahhhhhhhhhhh me corro, mueve el dedo del culo ahhhhhhhhhhhhhhhh lo noto como llega ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh mirarme todos como me corro ahhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Las tres chicas se habían corrido y nosotros estábamos como auténticos sementales. Nuestras pollas no paraban de soltar pequeñas gotas de líquido seminal que chorreaban hasta nuestros testículos. En esta ocasión fue Marta la que se lanzó, ya no tenía vergüenza por nada y quería disfrutar del sexo al máximo.

MARTA: Poneros los tres en círculo, nosotras os las mamamos y el que más aguante tendrá derecho a follar con la que quiera ¿De acuerdo?

Nos quedamos todos sorprendidos por la propuesta y más viniendo de Marta, ella era la mojigata del grupo, al menos lo era hasta ese momento. Tras unos segundos de silencio fue Ana la que habló.

ANA: Bueno, vale. Si estáis todos de acuerdo no seré yo la que fastidie la noche. Yo por mí estaré encantada de que alguien me folle. Me da lo mismo quien sea, lo único que quiero es tener una polla dentro.

YO: Por mí de acuerdo, si me follo yo a Eva o a Marta estaré encantado, pero si toca que vea como te folla Fer o José también lo estaré. Fer ¿Tú?

FER: Acepto. Tanto si me follo a alguna de vuestras mujeres como si os folláis vosotros a Marta estaré conforme. Lo que me extraña es que Marta lo haya propuesto y que esté dispuesta a dejarse follar.

MARTA: A partir de hoy van a cambiar muchas cosas en nuestro matrimonio. Estoy descubriendo muchos placeres que no conocía. Ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar a partir de hoy cariño.

EVA: Si José está de acuerdo yo también lo estoy.

JOSÉ: Pues vamos a ponernos en círculo y vamos a comprobar quien gana, pero nos corremos en vuestras bocas o afuera.

MARTA: Cada una como quiera.

Nos pusimos los tres en corro y las tres chicas se arrodillaron ante nosotros, cada una delante de su pareja sexual y dispuestas a mamarnos las pollas. Los chicos estábamos encantados tanto por que nos la mamara otra chica que no fuera nuestra esposa como por verlas a ellas con otra polla que no fuera la nuestra en la boca.

Cada una agarró la polla que le correspondía y se la metió en la boca, Marta lo hizo con mucha suavidad, se le notaba que no estaba muy acostumbrada a hacerlo. Al instante se la sacó.

MARTA: Está mojada, la tienes toda empapada y no paran de salir gotitas por la punta.

ANA: ¿Y cómo te crees tú que están las otras? Si los pobres llevan un montón de rato aguantando las ganas y tiesos como sementales. Pero disfruta del sabor, ya verás que enseguida te acostumbras y te acaba gustando.

FER: Tú chupa y no hables más Marta, que si no voy a perder yo. Eva no para de chupar y vosotras dos hablando, venga, a mamar pollas.

Nos reímos todos de Fer, tenía razón en que Marta y Ana se habían sacado nuestras pollas de la boca para poder hablar y que la única que no había parado de mamar era Eva.

Marta se volvió a meter mi polla en su boca y se entretuvo pasando la lengua por el frenillo insistentemente, me estaba dando un placer impresionante y me estaba costando mucho no correrme de inmediato. Miré hacia el techo para no ver la escena de las tres chicas mamando y me puse a pensar en la receta de la dorada a la sal.

JOSÉ: Miguel, mira a Ana mamándome la polla a pelo.

YO: No, que si la veo seguro que me corro al instante. No quiero verla.

Se escuchaba el sonido de las bocas de las tres succionando nuestras pollas, era muy excitante y yo ya veía acercarse el momento en que no iba a poder aguantarme más.

JOSÉ: Me corro, Ana aparta que me voy a correr, Ahhhhhhhhhhhhh me viene, ya me corro ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh.

Ana no se separó y dejó que José se corriera en su boca. Al oír a José corriéndose en la boca de mi mujer casi me corro yo también y tuve que concentrarme en el camino a tomar para ir desde Martorell hasta Granollers en coche, intentaba distraer mi mente todo lo que podía para ser el último en correrme, pero la lengua de Marta me lo estaba poniendo muy difícil. De repente Marta me agarra los testículos y con la misma mano me introduce la falange de un dedo en el culo, ya no podía más, me iba a correr, pero justo antes de hacerlo pude oír a Fer.

FER: Me voy a correr ya, ahhhhhhhh ya no aguanto más ahhhhhhhhhhh déjame correrme en tu boca Eva ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Eva no se apartó tampoco y se tragó toda la corrida de Fer que movía sus caderas de atrás hacia delante apurando al máximo su orgasmo. Casi a la vez, pero un par de segundos más tarde me corrí yo.

YO: Marta aparta que me corro Ahhhhhhhhhhh que va ahhhhhhhhhhhhh me voy a correr ya ahhhhhhhhhh

FER: No cariño, no te apartes y trágate su semen.

ANA: Eso, Marta trágate la leche de mi marido, que vale mucho y no se puede desperdiciar.

Marta les hizo caso y apretó sus labios más fuerte contra mi polla y cerró los ojos como si no quisiera ver lo que iba a pasar, debía de ser la primera vez que alguien se iba a correr en su boca.

YO: Ya Ahhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh me estoy corriendo ahhhhhhhhhhhhhh traga zorra, traga leche ahhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh

Mi corrida fue de las mayores que he tenido nunca pero Marta hizo lo imposible por tragar y no permitir que se cayera ni una gota. Nos quedamos los tres satisfechos con la mamada que nos habían hecho, pero nuestras pollas, a pesar de que iban pasando los minutos no descendían demasiado. Fer y yo la teníamos apuntando todavía al techo aunque no tan firmemente como antes y la de José apuntaba al frente y de ahí no bajaba, todavía teníamos ganas de más guerra.

MARTA: Es la primera vez que me he tragado el semen de alguien, tenías razón de que cuando te acostumbras ya no sabe mal.

EVA: Ya te lo dije, yo si que lo había hecho antes, pero sólo con José claro.

ANA: Pues yo tengo que reconocer que también ha sido mi primera vez. Bueno cariño, te toca escoger una chica para follarla delante de todos, has de decir a quien.

YO: Pues creo que va a ser a Marta, no es por nada, pero después de la mamada que me ha hecho y viéndola todo el rato que es la más recatada de las tres, me excita más pensar en follarla a ella.

Marta sonrió, se alegraba de que la hubiera escogido, ella también tenía ganas de follar conmigo, Ana ni se inmutó, supongo que ya se esperaba que no la escogiera a ella por ser mi esposa, en cambio Eva puso morros ya que ella también esperaba ser la elegida. Le indiqué a Marta que no teníamos porque esperar más, que mi polla estaba lista para otra batalla, le pedí que se pusiera en cuatro para metérsela estilo perro.

MARTA: Oye, que sepas que te puedes correr dentro si quieres, que yo tomo la píldora.

Yo me alegré de que tomara precauciones, correrme en su interior era algo que no me esperaba poder hacer. Cuando ella se colocó en postura me acerqué, le contemplé unos instantes su culo en pompa y le paseé la punta de mi polla por toda la raja pero sin penetrarla. Eva y Fer estaban a mi derecha y Ana y José estaban a mi izquierda, los cuatro tenían una perfecta visión de nuestros movimientos y de mi polla jugueteando por su raja. Marta suspiraba cada vez que mi polla pasaba por la entrada de su vagina.

MARTA: Métela ya Miguel, méteme la polla de una vez que estoy deseando notarla dentro, fóllame de una vez.

Le hice caso y la siguiente vez que pasé por su agujero empujé ligeramente y mi polla se introdujo en su interior con una facilidad asombrosa, estaba tan lubricada que no opuso ninguna resistencia. Fer empezó a masturbarse al ver a su mujer penetrada por mí.

MARTA: ahhhhhhhhh así, que gusto ahhhhhhhhhhh me encanta que me folles ahhhhhhhhhhhhh métemela toda, hasta el fondo ahhhhhhhhhhhh que gusto ahhhhhhhhhhhhhhh

Ana puso una mano sobre la polla de José y empezó a masturbarlo, él le miró con una sonrisa de agradecimiento y puso su mano en el sexo de ella. Ana al sentirlo estiró sus piernas para delante y las separó para darle mayor facilidad a José.

Yo seguía bombeando a Marta con calma para aguantar lo máximo posible.

EVA: Mirar las tetas de Marta como se mueven al mismo ritmo que Miguel la va embistiendo.

FER: Y mirar los cojones de Miguel, le mete la polla tan profundo que le van golpeando en el clítoris.

A la vez que dijo esto alargó una mano y, sin dejar de masturbarse con la otra, se la pasó por encima de un pecho de Eva, ella reaccionó al instante cogiéndole la polla y empezando un lento movimiento de sube y baja a la vez que también separaba sus piernas para que Fer le tocara su sexo, lo cual hizo al instante.

MARTA: Me estás volviendo loca con los cojones ahhhhhhhhhhhhh que gusto me están dando ahhhhhhhhhhhhhhh sigue follándome Miguel, sigue sin parar ahhhhhhhhhhhhhhhhh

Yo empecé a bombearla más rápido y con los ojos cerrados disfrutando todas las sensaciones que notaba en mi polla metida dentro de la vagina de Marta. Al cabo de unos minutos la voz de Ana me hizo abrir los ojos.

ANA: sigue, no pares, ahhhhhhhhhhh que me corro otra vez ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh ya me llega, está subiendo ahhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Ana se corrió por el masaje que José le estaba haciendo en el clítoris mientras ella mantenía su polla agarrada con fuerza. Después de correrse se puso en cuatro y levantó una de sus piernas quedando su culo y su coño de cara a todos nosotros.

ANA: Fóllame José, fóllame que no me puedo aguantar más, yo también necesito una polla dentro. Pero no te corras dentro, que yo no tomo precauciones.

JOSÉ: Miguel, me voy a follar a Ana. Con tu permiso.

YO: Lo tienes, fóllatela ya que la pobrecita está muy necesitada.

José no se lo pensó dos veces y ensartó a Ana de golpe hasta el fondo. Marta y Ana estaban siendo folladas las dos estilo perro.

EVA: Pues si todos folláis yo también quiero, Fer ¿Me quieres follar?

FER: ¿A ti qué te parece? ¿Y me podré correr dentro?

EVA: No, ni se te ocurra, que estoy en días peligrosos y tampoco tomo precauciones. Avísame cuando estés a punto y te corres en mis tetas.

FER: Vale, en tus tetas.

Eva se tumbó boca arriba en el suelo, Fer se recostó junto ella y la penetró colocándose  perpendicular a ella.

Yo al ver que estábamos las tres parejas follando intercambiadas me excite demasiado de golpe y le avisé a Marta que me iba a correr ya.

MARTA: Sí, córrete ya si quieres ahhhhhhhhhhhhh que yo también estoy a punto ahhhhhhhhhhhhh, córrete, córrete ya ahhhhhhhhhhhhhhhhh lléname el coño con tu leche ahhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhh

Yo me corrí dentro de Marta, ella al notar mi semen calentito inundando su interior también se corrió, podía notar las contracciones de su vagina envolviendo mi polla al ritmo de su orgasmo. Nos habíamos corrido los dos a la vez. Después nos sentamos en el suelo y nos pusimos a mirar como follaban las otras dos parejas. Fue Fer el primero que avisó que se iba a correr.

FER: Me voy a correr Eva, ya no puedo más, ver a Miguel corriéndose dentro de Marta me ha excitado mucho. Salgo, salgo ya que me corro.

Eva se dio la vuelta se tumbó en el suelo entre las piernas de Fer y agarrando su polla se la machacó un par de veces hasta que Fer empezó a soltar el semen sobre sus tetas.

FER: Así, síiiiiiii, ahhhhhhhhhhh no pares ahhhhhhhhhhhh alárgalo más ahhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh.

Eva siguió unos segundos más meneándosela consiguiendo darle un orgasmo muy largo mientras Fer se estaba derrumbando de gusto.

JOSÉ: Yo también estoy a punto Ana ahhhhhhhhhhh quiero tirar mi leche sobre tus tetas ahhhhhhhhhhhhh

Ella le hizo caso y se tumbó en el suelo boca arriba, José se sentó sobre su vientre y ella le machacó la polla hasta que empezó a soltar su semen sobre ella.

JOSÉ: ahhhhhhhhhhhhhhhhhh más ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh más ahhhhhhhhhhh es bestial ahhhhhhhhhhhhh toma leche puta ahhhhhhhhhhhhh, que putas que sois las tres ahhhhhhhhhhhhh pero tu eres la más puta de todas ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Nos quedamos los seis tumbados en el suelo sobre los cojines, estábamos más que satisfechos y nuestras pollas estaban flácidas. Entonces Ana se acercó a Eva y le pasó la mano por la raja de su coño.

ANA: Déjame que te toque, que al final no hemos hecho nada entre nosotras.

EVA: Por mi encantada.

Ana se tumbó junto a ella en postura de sesenta y nueve y abriéndole su sexo empezó a pasar su lengua por su interior. Eva le imitó y le hacía lo mismo, los tres chicos las mirábamos con placer.

MARTA: Yo también quiero, nunca he estado con otra chica y quiero probar.

ANA: Pues únete a nosotras.

Se pusieron las tres formando un círculo de manera que Ana tenía su cabeza junto al sexo de Eva, ésta chupaba el sexo de Marta y ella se ocupaba de darle placer a Ana. No se entretuvieron mucho antes de que pudiéramos ver las tres lenguas trabajando, se chupaban por todas partes, por los labios, por el interior de estos, se introdujeron las lenguas en las vaginas, se frotaron los clítoris. Las tres suspiraban sin parar y mientras tanto nuestras pollas se volvieron a poner en marcha y nosotros empezamos a pajearnos, la escena que nos estaban ofreciendo lo merecía. Tres chicas, nuestras esposas, se estaban lamiendo los sexos mutuamente, hasta a un impotente se le habría levantado de nuevo la polla.

YO: José, tu mujer se está tragando mi leche, la que sale de la vagina de Marta.

JOSÉ: Ya me he dado cuenta.

Al cabo de unos quince minutos las chicas empezaron a correrse una tras otra y las tres a la vez, sus suspiros eran muy fuertes y gritaban enloquecidas el orgasmo que estaban teniendo. Fueron corridas muy fuertes producidas por la lengua de una amiga en su sexo. Nosotros no decíamos nada y disfrutábamos del numerito lésbico que nos estaban ofreciendo nuestras tres hembras. Cuando las tres se hubieron corrido, los chicos nos levantamos y nos pusimos junto a ellas sin dejar de masturbarnos.

Yo quise cambiar y me puse junto a Eva, Fer se colocó junto a Ana y José se puso junto a Marta. Las chicas nos miraron y sonriendo se pusieron de rodillas con la boca abierta esperando nuestras corridas. No tardamos mucho y casi no las hicimos esperar, con pocos segundos de diferencia los tres echamos nuestra leche sobre la cara y dentro de la boca de la chica que teníamos delante. La cantidad de leche que arrojamos no fue mucha, ya nos habíamos corrido dos veces antes y estábamos bastante vacíos, pero cada uno soltó como mínimo tres buenos chorros.

Cuando terminamos Ana se metió la polla de Fer en la boca para limpiarla, y las otras dos le imitaron con José y conmigo. Cuando acabaron de relamer las últimas gotas Eva miro a Ana.

EVA: Ven aquí zorra, que tienes la cara muy sucia y te la voy a limpiar.

Ana se acercó a ella y Eva se puso a lamerle la cara limpiándosela de los restos de semen que no habían caído en su boca, después ella le devolvió el favor y cuando acabaron, las dos a la vez relamieron la cara de Marta.

Terminamos la noche viendo una película de video, la jungla de cristal 2, todos desnudos pero sin que hubiera más sexo entre nosotros, excepto alguna que otra leve caricia de los chicos en las tetas de alguna de las chicas o de ellas en nuestras pollas, sin importar de quien era, pero sin pretender excitarnos de nuevo, sólo tocamientos suaves. La noche había sido espectacular, nunca antes habíamos hecho nada parecido. Los siguientes fines de semana no comentamos nada de lo que había sucedido éste, y el resto de los amigos del grupo nunca supo lo que habíamos hecho. Lo que teníamos claro todos era que lo habíamos disfrutado mucho aunque nunca más se iba a volver a repetir, todo había sido consecuencia del alcohol, pero la manera como nos tratamos los seis desde esa noche deja claro que nadie se ha arrepentido de lo sucedido y que todos estamos encantados de habernos follado y habernos corrido sobre la mujer de uno de nuestros amigos.

Esperamos vuestros comentarios.

Autora: Ana30730

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