El regalo de mi mujer

Mientras que ellas me cogían yo hacía lo imposible para no acabar ya que sabía que acabando mi pene se iba quedando sin fuerzas. Me montaron reiteradamente y yo pude mantener toda mi leche hasta que en una de esas la brasilera se sentó con su ano abierto por sus manos sobre mi pene y dejó penetrarse completamente por mi palo, yo podía sentir el calor de su ano con mi pija.

 

Después de haber logrado cumplir las fantasías más oscuras de mi esposa, y haberla hecho gozar como nunca, llego el momento de cumplir mis propias fantasías. Aunque reconozco que unas de mis fantasías era compartir a mi esposa con otros hombres, cosa que ya había hecho, pero la otra la que realmente me involucraba era la de tener unas cuantas mujeres, toda una noche, para mí solo, incluyendo a mi esposa. Es que yo no podría gozar si ella no está, estoy muy acostumbrado a compartir todo en la vida con ella.

Semanas después del maratón sexual que tuvo mi mujer con los cinco strippers, yo le insinúe a ella que quería cumplir una vieja fantasía mía que consistía en estar con varias mujeres en la misma cama, poder entregarme y que ellas hagan de mí lo que quisieran. Ella me dijo que le dejara todo en sus manos que cuando menos lo esperara ella me iba a dar la sorpresa. Pasaron los días, pasaron las semanas y un día cuando llegué a mi casa después del trabajo, abro la puerta principal y me encuentro que estaba todo oscuro, comienzo a llamar a mi mujer y no respondía, solo veía una tenue luz que provenía de nuestra habitación, sin dudarlo me dirigí hacia allá.

Cuando entro estaba toda iluminada por velas, era una imagen bastante misteriosa y me causaba hasta un poco de miedo. Me senté en la cama y entraron dos chicas de unos 20 años, vestidas completamente de cuero vinílico súper ajustado al cuerpo, bien como me gusta a mí y en las manos traían unas sogas. Ellas me recostaron en la cama con mucha violencia, sentándose una en mi pecho aferrándose a mí con sus fuertes piernas y atándome las manos al respaldo de la cama, la otra se encargó de mis piernas atándolas una a cada extremo de la cama. Mientras me hacían todo eso me decían que me iban a violar salvajemente. Yo sinceramente estaba temblando de miedo ya que no sabía lo que me esperaba, pero a la vez me excitaba mucho la idea de que ellas dominaran la situación, era algo que nunca había experimentado.

Me dejaron fuertemente atado y aparecieron dos mujeres más, vestidas igual pero con unas máscaras de cuero en la cara, traían unos pequeños látigos en la mano y comenzaron a pegarme en mi cuerpo despacio pero incrementando la intensidad. Yo estaba todavía con la ropa puesta así que no me lograban lastimar, pero entró una quinta mujer, que era de piel negra y cabello enrulado tenía un cuerpo muy delgado pero unos grandes pechos y una cola bien paradita, realmente tenía un cuerpo hermoso, después cuando habló comprobé que era brasileña. Ella traía una navaja y un gran bolso.

Ahí realmente me asusté, yo todavía no veía a mi mujer que con su presencia me tranquilizaría. Me sentía temeroso pero con pasión a la vez por estar con esas mujeres completamente descontroladas, todas vestidas igualmente de cuero, y yo atado en la cama a pura disposición de ellas. Realmente sentí en carne propia lo que sentía mi mujer cuando tuvo sexo con todos esos hombres.

La brasilera comenzó a cortar mi ropa en pedacitos hasta dejarme completamente desnudo, realmente me sentía indefenso y no podía tener una erección ni de casualidad con tanto temor que sentía, no me causaba mucha gracia ver esa navaja tan cerca de mi piel y menos cerca de mi pene. Una de las chicas sacó del bolso, crema de afeitar y la rocío toda alrededor de mi pene, yo adiviné la intención que tenían.

La brasilera tomó con su mano mi pene totalmente flácido, mientras que las otras me afeitaban todo alrededor de mi pene hasta los testículos y el ano siempre lo hicieron muy delicadamente, sentir como rasuraban mi vello me excitaba mucho, seguramente por la zona en donde estaban, además me gustó el tiempo que se tomaron en hacerlo, fue algo muy lindo Una vez que terminaron me limpiaron todo con unas toallas y siempre dejándome atado me brindaron un pequeño espectáculo.  La brasileña y tres chicas más comenzaron a besarse y acariciarse pero de repente todo se tornó violento. La brasilera tomó una de las chicas enmascaradas y comenzaron a desnudarla con fuerzas mientras otra chica que estaba sola comenzó a besar mi pene que aun seguía completamente flácido.

La negra se puso un cinturón con un gran consolador y comenzó a penetrar a la mujer que tenían agarrada entre varias, eso realmente comenzó a excitarme, la negra penetraba a esa mujer con todo tipo de consoladores, y así estuvieron por un largo rato, yo nunca había visto tantos consoladores juntos y menos de esos tamaños. Mientras que mi pene quería ponerse erecto, la hermosísima rubia que estaba conmigo, me dijo que me lo iba a hacer crecer pero dentro de su boca porque ella lo quería sentir ponerse erecto ahí dentro.

La idea me excitó mucho y abriéndola bien grande puso todo mi pene sin dificultad ahí dentro. Mi pene comenzó a crecer pero muy despacio, la rubia no dejaba de succionar el mismo con fuerza sin dejarlo salir un centímetro afuera de su boca, a la vez ella con un dedo comenzó a penetrarme muy despacio en el ano cosa que nadie me había hecho antes, eso me produjo una extraña sensación ya que mi pene inexplicablemente comenzó a parase muy rápidamente.

Yo podía sentir como mi pene buscaba lugar dentro de la boca de la rubia. Ella comenzó a respirar con dificultad y yo sentía como mi pedazo entraba por su garganta, juro que fue la sensación más hermosa que sentí en mi vida, era algo nuevo y único para mí, ella me miraba bien a los ojos mientras yo la penetraba por la garganta, de golpe penetró todo su dedo en mi ano y yo como si hubiera sido una reacción natural de mi cuerpo tuve un orgasmo maravilloso acabándole todo dentro de su garganta.

Ella retiró muy despacio el dedo de mi ano, mientras sacaba mi pene de su boca y no mostró signos de ninguna gota de semen, se lo había tragado todo y con mucho placer. Mientras la Brasilera ya se había cansado de sus actos lesbios, volvió en busca de mí y me dijo “ahora vas a hacer el amor con todas y más vale que puedas porque si no va a ser un dedito lo que te penetren sino esto” y me mostró un gran consolador que llevaba en la mano, yo sin dudar le dije que sí pero que no quería que me penetraran con eso ya que no era de mi agrado, ella al escuchar mis palabras tomó un látigo y me propinó cuatro latigazos muy fuertes y dolorosos diciéndome: “Acá la que manda soy yo así que mejor cállate la boca y obedece”.

En ese momento comprendí lo que era ser sometido, sentir que alguien esta haciendo con vos lo que quiere y la mezcla del temor, placer y dolor daban un resultado de un éxtasis muy placentero que sólo se sentía en ese momento. La brasileña manejaba todo ella le decía a las demás chicas lo que tenían que hacer, yo le tenía miedo pero a la vez me sentía muy seguro en sus manos.

La brasilera ordenó que me untaran con crema todo mi pene como si fuera un pastel, las chicas tomaron unos pomos que se usan para ponerle crema a los helados y me pusieron por todo mi pene, mis testículos y mi ano, claro es de imaginar lo que sucedió después, ellas todas juntas se encargaron de sacarlo todo con sus lenguas, hasta sentí la lengua de la brasileña como penetraba mi ano en busca de rezagos de crema, luego todas una por una volvían a poner crema en mi pene y lo chupaban como si fuera la ultima vez que tenían un pene en su boca.

Yo trataba de soportar mi orgasmo pero no pude ya que ellas no iban de para de chuparlo hasta no hacerme acabar cosa que hice mientras unas de las chicas pasaba la puntita de la lengua muy despacio por la cabeza de mi pene retirando la crema que por ese momento se mezclaba con mi leche calentita. Ella al ver eso mostró una linda sonrisa y degustó todo sin dejar nada.

Para darme un poco de tiempo para recuperarme la brasileña tomó una vela encendida y dejó caer la cera caliente en mi pecho, lo hacía de a poco, dejando caer pequeñas gotas hasta llegar a mi pene en donde sólo se limitó a dejar caer cera alrededor del mismo, el dolor que me causaban las pequeñas quemaduras era acompañado de placer cuando inmediatamente la cera se secaba y se tornaba fría.

Luego apagó la vela y comenzó a penetrarse en el ano la base de la misma, ella lo metía todo dentro y luego lo sacaba casi hasta afuera, la vela era bastante larga y gordita, realmente esa mujer era capaz de todo. Luego que la brasilera terminó de jugar con la vela mi pene ya estaba erecto otra vez y mientras yo seguía atado, todas se fueron turnando una por una para montarme, pero antes de cogerme me hacían un striptease único, era algo maravilloso realmente las minas tenían un cuerpo espectacular, sólo no entendía porque dos de ellas estaban enmascaradas.

Mientras que ellas me cogían yo hacíia lo imposible para no acabar ya que sabía que acabando mi pene se iba quedando sin fuerzas. Me montaron reiteradamente y yo pude mantener toda mi leche hasta que en una de esas la brasilera se subió a la cama y dándome la espalda se comenzó a sentar con su ano abierto por sus manos sobre mi pene, ella me dijo “ahora vas a saber lo que es coger” y dejó penetrarse completamente por mi palo, yo podía sentir el calor de su ano con mi pija.

Ella comenzó a moverse con toda furia y no se detenía, yo no podía creer la fuerza que tenía esa mujer y claro no pude soportarlo y acabé todo dentro de ella, pero lo más increíble es que ella me pedía más y más y no dejaba de moverse, yo no soportaba el dolor de mi pene que estaba siendo realmente exprimido.

Terminé exhausto y la brasileña sacó mi pene de su ano y le indicó a una de las chicas que pusiera su boca bien abierta detrás de la cola de ella, entonces la brasilera abriéndose con mucha fuerza el ano dejó caer de adentro todo mi semen directamente a la boca de la chica, esa escena fue increíble, yo nunca había visto nada igual, la brasilera le ordenó que tragara todo eso y sin dudarlo la chica lo hizo.

Luego a mi pene le costaba ponerse erecto así que me pasaron una crema íntima y me lo masajearon para que éste vuelva a funcionar, al minuto estaba erecto y mucho más que antes, yo nunca había utilizado este tipo de cremas intimas. Así que ellas me fueron entregando de a una sus lindos culitos que yo fui penetrando muy complacido, esa noche fue interminable perdí la cuenta de cuántas veces las penetré y en cuántas posiciones, lo único que me acuerdo es que yo ya estaba desmayado del cansancio y ellas me seguían poniendo crema íntima para poder endurecer mi pene una vez más, así hasta la madrugada en que todas se marcharon.

Solo se quedó una, que sin saberlo yo era mi esposa, era una de las chicas enmascaradas, ella me desató, me abrazó y se quedó a mi lado. Yo le pregunté quién era la otra mujer enmascarada y ella me confesó que era su mejor amiga, una chica que yo siempre le tuve ganas y mí esposa lo sabía, le pregunté cómo la llevó a que ella hiciera eso y me dijo que ella le había comentado la sorpresa que me iba dar y la amiga le pidió por favor que quería participar.

Yo sinceramente no las había reconocido porque la luz de las velas no permitía ver bien con claridad.

Así dormimos por un día entero y yo no quise saber más nada de mujeres por un largo tiempo ya que realmente no había quedado nada en el tintero por cumplir, para mí la vida era perfecta, tenía una esposa con la cual hacíamos todo sin ningún tipo de pudor o reproche, pero claro las historias felices siempre tienen sus dramas y lo bueno siempre algún día tiene que terminar y eso nos sucedió también a nosotros, pero eso ya saben, eso es otra historia.

Autor:ALEXXX

Me gusta / No me gusta

Mi esposa, una verdadera puta

En el departamento solo quedaban seis chicos, ellos le contaron lo sucedido y ella no lo podía creer, uno de ellos puso una cinta de video en una video casetera y ella comenzó a observar todo lo que había sucedido esa noche con ella, como la penetraban por delante y por detrás, como lamía esos penes hasta tragarse la última gota de esperma, como se turnaban los chicos para cogérsela.

Yo tuve siempre una vida normal casado con una mujer muy linda y sexy, muy trabajadora e inteligente, más no se podía pedir. Nuestra vida al igual que la de los demás era un poco rutinaria del trabajo a casa y los fines de semanas salíamos a veces con algunas parejas de amigos. Hasta ahí todo bien, el problema fue cuando ella deja de trabajar por un tiempo para finalizar una carrera universitaria que tenía pendiente, los horarios cambiaron y la rutina se quebró, ella tenía horarios muy diferentes a los míos comenzaba a llegar tarde a casa y con eso mis celos empezaron a nacer.

Yo, un tipo que siempre renegó de los celos, siempre que hablaba de la confianza en la pareja estaba celoso, no tenía sentido para mí, era como una lucha interna conmigo mismo. Pero las cosas se daban para que yo cada vez sienta más celos, los horarios de ella eran cada vez más tarde, llegaba muy cansada, se acostaba sin comer y se dormía enseguida Eso se repetía cada vez más seguido y siempre presente el pretexto de los estudios. Ya casi no teníamos relaciones, por ese entonces yo estaba con mucho trabajo en mi empresa y por la noche tampoco tenía ganas de tener sexo.

Todo transcurrió así por un largo tiempo hasta que un día recibí un llamado en mi casa de una compañera de la facultad de mi esposa, le dije que ella no se encontraba en ese momento, entonces ella me preguntó si le pasaba algo a mi esposa ya que hace más de seis meses que no iba a la facultad, yo no sabía que responder mi cabeza comenzó a dar vueltas y para cortar la conversación le dije que ella tenía problemas familiares y que no sabía si podía volver a estudiar, me despedí, me senté en el sillón y me quedé pensando por largo tiempo. Qué sería lo que sucedía, seguramente tenía alguna aventura con algún compañero o algún profesor, por qué me mentía a mí si siempre fuimos una pareja que hablaba abiertamente sin tabúes, qué es lo que ella me escondía. Yo no sabía qué hacer cómo reaccionar frente a este problema me sentía en una encrucijada. Ella esa noche llegó más tarde que nunca y como siempre me dio un beso y me dijo que estaba muy cansada de tanto estudiar.

Yo le dije que por favor se sentara que quería charlar con ella, pero me repitió que estaba muy cansada y que mañana podíamos hablar. Cuando se marchaba para la habitación, le comenté que había llamado una compañera de la facultad preguntando por qué ella había dejado de ir. Mi mujer quedó pálida y se sentó frente a mí, yo solo le dije que no estaba enojado por lo que ella pudiera estar haciendo, solo me molestaba mucho el engaño la mentira de los estudios, porque no lo habló conmigo lo que sucedía. Ella seguía en silencio con la cabeza gacha, le hablé de todo lo que la quería de lo mucho que la amaba y que nunca quería estar lejos de ella, solo la dejaría si ella me dijera que ya no me amaba.

Mi esposa levantó su vista me miró a los ojos y con lágrimas en los ojos me dijo – Te amo más que a nadie en el mundo – y se quebró en un llanto desgarrador. La abracé y le dije que me contara todo que la iba a perdonar, ella seguía llorando y me pedía perdón y lo repetía sin cesar. Cuando se calmó comenzó a hablar y a contarme todo lo que sucedía con ella.

Me contó que antes de conocerme ella tenía una vida sexual muy activa que salía con muchos chicos sin comprometerse con nadie, es que ella tal vez no se sentía querida por ellos pero en la cama se sentía toda una diosa siempre hacía todo lo que le pedían, hasta solía tener sexo con más de un hombre. Pero todo cambió cuando me conoció y decidió dejar esa vida atrás. Después de un tiempo de casados ella creía haberse olvidado de todo eso hasta que comenzó la facultad y se encontró con un viejo amigo, él la invitaba a salir pero ella siempre la rechazaba hasta que un día, él le comentó que se iban a reunir todos los chicos y chicas de la barra, ella moría por ir y no pudo rechazar la invitación.

La reunión fue un viernes que ella me dijo que tenía un final y se quedaba a dormir en la casa de una compañera. Ese viernes ella salió con el amigo y se dirigieron a un departamento, allí se encontró con viejas amigas de la noche y también con viejos amores, se sentía como si el tiempo hubiera vuelto como si tuviera otra vez 18 años. En la fiesta tomó unas cuantas copas de champagne de más y quedó totalmente desinhibida, en el departamento había varias habitaciones y ella era convidada por los chicos a ir a una ella primero se negó pero después se olvidó de todo y fue con un chico a una. Hicieron el amor de todas las formas posibles.

Después salió de la habitación el chico y entró otro, al cabo de un tiempo ya se había cogido a todos los chicos que estaban en la fiesta, no salía de la habitación para nada, se quedó toda la noche hasta la mañana siguiente en la cama cogiendo con cuanto flaco entrara a la habitación. Al otro día se despertó con un fuerte dolor de cabeza y completamente desnuda no recordaba nada de lo que había sucedido.

En el departamento solo quedaban seis chicos , las chicas se habían marchado hace tiempo, ellos le contaron lo sucedido y ella no lo podía creer les decía que todo era una mentira hasta que uno de ellos puso una cinta de video en una video casetera que había en la habitación y ella comenzó a observar todo lo que había sucedido esa noche con ella, como la penetraban por delante y por detrás, como lamía esos penes hasta tragarse la última gota de esperma, como se turnaban los chicos para cogérsela.

Ella por un momento quedó paralizada pero después comenzó a excitarse otra vez y sin darse cuenta ya estaba de cuatro en el piso bajándole el pantalón al chico que tenía de frente y comenzaba a besarle el pené que estaba muy erecto por ver la filmación. Al momento que ella hacía eso otro chico se acomodaba debajo de ella y comenzó a penetrarla con toda fuerza, mientras otro se acomodaba por detrás y comenzó a penetrarla por el ano. Ella no sentía dolor solo placer, estuvieron así todo el día ellos se turnaban para cogérsela entre todos y ella estaba insaciable. Ellos le acababan en la boca la vagina y el ano todo dentro de su cuerpo estaba lleno de ese néctar tan hermoso llamado semen.

Así estuvo hasta la noche cuando al darse cuenta de la hora pidió que la llevaran a casa.

Esa noche ella me había dicho, como tantas otras que estaba muy cansada por los exámenes y que se iba a acostar. Ese tipo de fiesta se fueron repitiendo y cuando no había fiestas salía con uno o dos chicos Ella terminó de contarme todo yo estaba muy excitado y no podía creer todo lo que ella había hecho, no por la cantidad de cuernos que me había metido, sino porque no podía entender cómo podía soportar tener sexo con tantos tipos. Charlamos por un buen rato ella me decía que me amaba mucho pero que no quería dejar de tener sexo con cuanto hombre se le presentara. Yo solo le dije que la amaba más allá de todo eso y que si ella realmente era feliz yo iba a respetar su decisión y que la quería más que antes por tener el valor de ser tan sincera conmigo, solo que nunca más invente, que si quería salir con alguien que me lo dijera sin ningún problema que yo no la iba a decir nada. Y que cuando hicieran alguna otra fiesta que me llevara con ella sin que nadie supiese que era el marido.

Ella me miró sin poder creer lo que yo le decía, y me abrazó fuertemente y me dijo – Gracias mi amor, te quiero mucho, mucho y soy muy feliz.

De eso ya pasó un buen tiempo y hoy aprendí a compartir mi esposa con otros tipos, a veces ella pasa fines de semana enteros fuera de casa y al volver me cuenta siempre hasta el último detalle y después sellamos todo haciendo el amor toda la noche.

Autor: Alexxx

Me gusta / No me gusta

Mi mujer es una puta

Otro chico comenzó a penetrarla con toda fuerza, mientras otro se acomodaba por detrás y comenzó a penetrarla por el ano. Ella no sentía dolor solo placer, estuvieron así todo el día ellos se turnaban para cogérsela entre todos y ella estaba insaciable. Ellos le acababan en la boca la vagina y el ano, todo dentro de su cuerpo estaba lleno de ese néctar tan hermoso llamado semen.

Yo tuve siempre una vida normal casado con una mujer muy linda y sexy, muy trabajadora e inteligente, más no se podía pedir. Nuestra vida al igual que la de los demás era un poco rutinaria del trabajo a casa y los fines de semanas salíamos a veces con algunas parejas de amigos. Hasta ahí todo bien, el problema fue cuando ella deja de trabajar por un tiempo para finalizar una carrera universitaria que tenía pendiente, los horarios cambiaron y la rutina se quebró, ella tenía horarios muy diferentes a los míos comenzaba a llegar tarde a casa y con eso mis celos empezaron a nacer.

Yo, un tipo que siempre renegó de los celos, siempre que hablaba de la confianza en la pareja estaba celoso, no tenía sentido para mí, era como una lucha interna conmigo mismo. Pero las cosas se daban para que yo cada vez sienta más celos, los horarios de ella eran cada vez más tarde, llegaba muy cansada, se acostaba sin comer y se dormía enseguida Eso se repetía cada vez más seguido y siempre presente el pretexto de los estudios. Ya casi no teníamos relaciones, por ese entonces yo estaba con mucho trabajo en mi empresa y por la noche tampoco tenía ganas de tener sexo.

Todo transcurrió así por un largo tiempo hasta que un día recibí un llamado en mi casa de una compañera de la facultad de mi esposa, le dije que ella no se encontraba en ese momento, entonces ella me preguntó si le pasaba algo a mi esposa ya que hace más de seis meses que no iba a la facultad, yo no sabía que responder mi cabeza comenzó a dar vueltas y para cortar la conversación le dije que ella tenía problemas familiares y que no sabía si podía volver a estudiar, me despedí, me senté en el sillón y me quedé pensando por largo tiempo. Qué sería lo que sucedía, seguramente tenía alguna aventura con algún compañero o algún profesor, por qué me mentía a mí si siempre fuimos una pareja que hablaba abiertamente sin tabúes, qué es lo que ella me escondía. Yo no sabía qué hacer cómo reaccionar frente a este problema me sentía en una encrucijada.

Ella esa noche llegó más tarde que nunca y como siempre me dio un beso y me dijo que estaba muy cansada de tanto estudiar, Yo le dije que por favor se sentara que quería charlar con ella, pero me repitió que estaba muy cansada y que mañana podíamos hablar.

Cuando se marchaba para la habitación, le comenté que había llamado una compañera de la facultad preguntando por qué ella había dejado de ir. Mi mujer quedó pálida y se sentó frente a mí, yo solo le dije que no estaba enojado por lo que ella pudiera estar haciendo, solo me molestaba mucho el engaño, la mentira de los estudios, porque no lo habló conmigo lo que sucedía. Ella seguía en silencio con la cabeza gacha, le hablé de todo lo que la quería de lo mucho que la amaba y que nunca quería estar lejos de ella, solo la dejaría si ella me dijera que ya no me amaba.

Mi esposa levantó su vista me miró a los ojos y con lágrimas en los ojos me dijo – Te amo más que a nadie en el mundo – y se quebró en un llanto desgarrador. La abracé y le dije que me contara todo que la iba a perdonar, ella seguía llorando y me pedía perdón y lo repetía sin cesar. Cuando se calmó comenzó a hablar y a contarme todo lo que sucedía con ella.

Me contó que antes de conocerme ella tenía una vida sexual muy activa que salía con muchos chicos sin comprometerse con nadie, es que ella tal vez no se sentía querida por ellos pero en la cama se sentía toda una diosa siempre hacía todo lo que le pedían, hasta solía tener sexo con más de un hombre. Pero todo cambió cuando me conoció y decidió dejar esa vida atrás. Después de un tiempo de casados ella creía haberse olvidado de todo eso hasta que comenzó la facultad y se encontró con un viejo amigo, él la invitaba a salir pero ella siempre la rechazaba hasta que un día, él le comentó que se iban a reunir todos los chicos y chicas de la barra, ella moría por ir y no pudo rechazar la invitación. La reunión fue un viernes que ella me dijo que tenía un final y se quedaba a dormir en la casa de una compañera.

Ese viernes ella salió con el amigo y se dirigieron a un departamento, allí se encontró con viejas amigas de la noche y también con viejos amores, se sentía como si el tiempo hubiera vuelto como si tuviera otra vez 18 años. En la fiesta tomó unas cuantas copas de champagne de más y quedó totalmente desinhibida, en el departamento había varias habitaciones y ella era convidada por los chicos a ir a una ella primero se negó pero después se olvidó de todo y fue con un chico a una. Hicieron el amor de todas las formas posibles. Después salió de la habitación el chico y entró otro, al cabo de un tiempo ya se había cogido a todos los chicos que estaban en la fiesta, no salía de la habitación para nada, se quedó toda la noche hasta la mañana siguiente en la cama cogiendo con cuanto flaco entrara a la habitación.

Al otro día se despertó con un fuerte dolor de cabeza y completamente desnuda no recordaba nada de lo que había sucedido. En el departamento solo quedaban seis chicos, las chicas se habían marchado hace tiempo, ellos le contaron lo sucedido y ella no lo podía creer les decía que todo era una mentira hasta que uno de ellos puso una cinta de video en una video casetera que había en la habitación y ella comenzó a observar todo lo que había sucedido esa noche con ella, como la penetraban por delante y por detrás como lamía esos penes hasta tragarse la ultima gota de esperma, como se turnaban los chicos para cogérsela.

Ella por un momento quedó paralizada pero después comenzó a excitarse otra vez y sin darse cuenta ya estaba de cuatro en el piso bajándole el pantalón al chico que tenía de frente y comenzaba a besarle el pene que estaba muy erecto por ver la filmación. Al momento que ella hacía eso otro chico se acomodaba debajo de ella y comenzó a penetrarla con toda fuerza, mientras otro se acomodaba por detrás y comenzó a penetrarla por el ano.

Ella no sentía dolor solo placer, estuvieron así todo el día ellos se turnaban para cogérsela entre todos y ella estaba insaciable. Ellos le acababan en la boca la vagina y el ano, su cuerpo estaba lleno de ese néctar tan hermoso llamado semen. Así estuvo hasta la noche cuando al darse cuenta de la hora pidió que la llevaran a casa.

Esa noche ella me había dicho, como tantas otras que estaba muy cansada por los exámenes y que se iba a acostar. Ese tipo de fiesta se fueron repitiendo y cuando no había fiestas salía con uno o dos chicos Ella terminó de contarme todo, yo estaba muy excitado y no podía creer todo lo que ella había hecho, no por la cantidad de cuernos que me había metido, sino porque no podía entender cómo podía soportar tener sexo con tantos tipos. Charlamos por un buen rato ella me decía que me amaba mucho pero que no quería dejar de tener sexo con cuanto hombre se le presentara.

Yo solo le dije que la amaba más allá de todo eso y que si ella realmente era feliz yo iba a respetar su decisión y que la quería más que antes por tener el valor de ser tan sincera conmigo, solo que nunca más invente, que si quería salir con alguien que me lo dijera sin ningún problema que yo no la iba a decir nada. Y que cuando hicieran alguna otra fiesta que me llevara con ella sin que nadie supiese que era el marido.

Ella me miró sin poder creer lo que yo le decía, y me abrazó fuertemente y me dijo – Gracias mi amor, te quiero mucho, mucho y soy muy feliz.

De eso ya pasó un buen tiempo y hoy aprendí a compartir mi esposa con otros tipos, a veces ella pasa fines de semana enteros fuera de casa y al volver me cuenta siempre hasta el último detalle y después sellamos todo haciendo el amor toda la noche.

Autor:  Alexxx

Me gusta / No me gusta