La polla de mi suegro

Nunca pensé que yo fuera tan puta como para tirarme a mi suegro a unos metros de mi esposo, ya no me interesaba que mi esposo se despertara o que mi suegra nos encontrara. Mi única preocupación era que me la metieran más y que mi suegro se moviera. Y vaya que él sabía moverse, me metía la pinga por el culo y me pajeaba la concha, agarró fuerte las tetas y me llenó el culito de leche.

Terminó el baile y yo estaba prácticamente mojada, el roce con la enorme verga de mi suegro me había excitado muchísimo, tenía miedo de que se notara que estaba mojada, tenía vergüenza de que se dieran cuenta de que mi suegro estaba con la verga erecta, pero no podía dirigir la mirada hacia su verga porque eso también podía ser notado. Tenía vergüenza de que mi suegro me hubiera sentido mojada y que pensara que a mí me había gustado sentirlo, porque era evidente que él sabía que yo lo había sentido.

Me hice la desentendida y me senté en el sillón, vi de reojo y pensé que era imposible de que no se hubieran dado cuenta de que mi suegro tenía la pinga parada. Mi suegro siguió sirviendo licor. Yo casi no tomo así que me servía menos y yo me demoraba en terminar cuando me servían. Esto ocasionó que mi marido se quedara profundamente dormido y mi suegra (que también tomaba regular) diera muestras de cansancio. Le dije a mi suegro: mejor vámonos a descansar. Él casi cargó a mi marido y me ayudó a llevarlo hasta mi cuarto. Mi suegro y mi suegra se dirigieron a la habitación que les habíamos asignado.

Cuando estaba en mi cuarto decidí ir al baño a lavarme la concha (así le llamamos aquí a la vagina) porque la tenía mojadita y a cambiarme de truza. Estaba solo con la truza y un camisón de dormir. Entré al baño y por costumbre (los fines de semana nos quedamos solos en la casa) olvidé poner seguro a la puerta. Me saqué el camisón y la truza y me senté en el bidet para lavarme, además pensaba que no iba a poder dormir con la concha caliente, como me había quedado después del roce con la verga de mi suegro. Cuando de pronto ingresó mi suegro prácticamente con la verga en la mano, seguramente para orinar.

Yo no tenía cómo taparme y él no hacía nada para cubrirse el tremendo rabo que le colgaba. A pesar de tener la pinga solo medio erecta se veía descomunal, no solo era larga sino que también era muy gruesa. Ni en las películas porno había visto semejante pinga, de solo imaginarme cómo sería totalmente erecta se me hizo un nudo en la garganta y, tengo que confesarlo, me sentí muy excitada, me imaginé cómo sería tener toda esa vergota adentro. No sé exactamente cuánto tiempo pasó, pero para mí fue una eternidad. Mi suegro me dijo:

-Disculpa Marguita (mi nombre es Margarita) -No se preocupe don Alfonso (le respondí), la culpa la tengo yo por no poner seguro a la puerta.

Me paré y salí del baño, me fui a la sala para tomar algo de líquido y apareció mi suegro, me miró, esta vez me pareció que me miraba de forma diferente- y me dijo:

-¿No tienes sueño Marguita? -Se me ha quitado –le respondí.

Se sentó a mi costado y me dijo:

-Quiero pedirte disculpas por lo del baile, pero no pude evitarlo, sé que te diste cuenta de que estaba muy excitado, parece que los demás no se dieron cuenta. -Eso espero  – le contesté -La verdad que tienes muy buen cuerpo, que suerte la de mi hijo, de poder comerse una mujer como tú. -Le agradezco sus comentarios pero le pido por favor más respeto don Alfonso – le dije.

No sé si mi llamado al orden lo excitó más pero noté como le crecía la verga. No pude dejar de mirarla y como no había nadie más que nosotros dos en la sala, ya no tenía mucho de qué cuidarme como antes.

-Que sea tu suegro no significa que deje de ser hombre me dijo, al tiempo que se acercaba más a mí y me ponía la mano sobre el hombro, Don Alfonso, que puede venir mi marido o su esposa –le dije. -No te preocupes que cuando mi mujer agarra el sueño no la despierta ni un terremoto. -Es igual que su hijo -le dije.

Creo que cometí el error (o el acierto) de no detener las cosas allí, no pude resistirme, no sé si fue la curiosidad, la calentura, el peligro, o qué sé yo, pero la excitación me ganó y dejé que mi suegro siguiera tocándome. Mi suegro era realmente un maestro para hacer el amor, se acercó a mí y rozó sus labios con los míos, me pasó la lengua por los labios y después juntó los suyos con los míos; me metió la lengua creo que hasta la garganta, jugaba con mi lengua y con las manos me acariciaba, me  agarraba las tetas, me estrujaba los pezones, después me agarró las nalgas y me las separó; después, sin dejar de besarme, me agarró la concha y comenzó a jugar con mi clítoris, me metió los dedos a la concha y los movía.

Siguió besándome, me lamió todo el cuerpo, me chupó los dedos de los pies, me sacó toda la ropa, me puso boca abajo y me lamió desde la nuca hasta los talones, después regresó, se detuvo a la altura de mis nalgas, me las mordisqueó, me las lamió, me las ensalivó y me dio vuelta. Lentamente separó mis piernas y me metió su lengua rasposa en la concha, los pelos de su barba mal afeitada me raspaban mis partes íntimas y eso también me excitaba, metía y sacaba su lengua de mi concha como si su lengua fuera su verga y me estuviera penetrando, después chupaba como si dentro de mi concha hubiera un manjar que no quería perderse.

Continuó su tarea lamiéndome el clítoris, después me lo chupaba como si fuera una verga pequeñísima. Allí tuve mi primer orgasmo, sentía que mi cuerpo me temblaba. Para este momento yo no tenía noción de que estaba a unos metros de mi esposo y que su papá me estaba haciendo delirar de placer. Tanto fue mi placer que estoy segura que lancé unos gemidos (alaridos diría yo) sin importarme si mi esposo o mi suegra se despertaban. Mi suegro levantó mis caderas y prácticamente puso mi culo a la altura de su boca. Me levantaba y me bajaba y hacía que mi cuerpo se deslizara por su boca. Su lengua, que me parecía enorme, recorría mi concha y mi ano. Luego se detuvo en mi ano y comenzó a meterme la lengua con la misma dedicación que lo había hecho con mi concha. Parecía que mi ano estaba hecho para su lengua, porque a pesar de que nunca me la han metido por ahí, su lengua entraba fácilmente.

Después se dio vuelta y me puso la verga en la cara. No hubo necesidad de que me dijera qué quería, entendí que me estaba invitando a que se la mamara, y así lo hice. Con mi poca experiencia hice lo que pude, además mi suegro tiene la pinga tan grande que con mucha dificultad logré metérmela en la boca. Tenía que abrir la boca todo lo que podía para poder introducirme solo la cabeza. Le lamía la pinga de la cabeza hasta la base, después jugueteaba con sus huevos, se los mordisqueaba, se los chupaba y volvía a lamerle la pinga, le eché mucha saliva en la pinga, así me gustaba vérsela, chorreando saliva.  Nos colocamos en lo que se llama un 69. Mientras que mi suegro movía las caderas tratando de meterme la pinga en la boca, me chupaba la concha, se metía los dedos en la boca y después me los metía en el ano, primero un dedo, después dos y finalmente no sé cuantos dedos me metió. Allí tuve mi segundo orgasmo, este fue más intenso que el anterior. Mis gritos fueron más fuertes.

Después de esto, mi suegro se puso encima mío y me la metió. A pesar de que yo tengo dos hijos, sentí que la pinga me entraba con un poco de dificultad y que me dolía un poco, pero curiosamente, ese dolor también me producía placer. Después mi suegro me levantó una pierna y siguió metiéndomela, Después me la metió de costado. Luego se echó en el sillón y me dijo que me sentara en su verga. Le obedecí. Comencé a cabalgar sobre esa descomunal pinga y sentía como se me introducía toda, y yo podía controlar el movimiento. Eso me excitó al máximo.

Cuando sentí que me venía otro orgasmo comencé a moverme más rápido y la sensación de placer fue indescriptible. Ahora, más calmada, pienso que esa es la mejor pose, porque una puede controlar la penetración y dirigir la velocidad y profundidad. Después de eso, mi suegro me ordenó que me pusiera como una perra, o sea en cuatro patas pero arrodillada. Sentí que me escupió en el culo y luego me metió un dedo despacio, comenzó un mete y saca con un dedo y después sentí que me metió dos dedos y continuaba con el mete saca. La verdad que hasta ese momento no sentía dolor, solo una sensación de incomodidad que era largamente anulada por el inmenso placer que sentía con los dedos de mi suegro dentro de mi ano. Volvió a escupirme en el culo, sacó sus dedos y puso la cabeza de su enorme pinga en la entrada de mi ano. Yo hacía ya un buen rato que me había dado cuenta de que me la quería meter por el culo, y la verdad, estaba ansiosa porque lo hiciera.

-Quizá si esto te pueda doler un poco –me dijo- ¿Quieres que siga? –agregó. -No me interesa que me duela, al contrario, quiero que me duela –papito rico- le contesté, – por favor, no seas malo, rómpeme el culo, este culito virgen está listo para recibir tu rica pinga, vas a ser el primero que me la meta por el culo – le dije. -Sí, ya me di cuenta que el tonto de mi hijo nunca te ha dado por el culo – agregó.

Y siguió con su ardua tarea, poco a poco fue metiéndola. Metía un poco y se detenía unos segundos. Yo pensé que ya me la había metido toda, pero no sabía que solo había metido la cabeza. Cuando me la metió toda sentí como si me estuvieran partiendo en dos. Sentí un gran dolor y solté un grito. Al mismo tiempo sentí un inmenso placer y comencé a moverme y a retroceder más para que me entrara más pinga.

Nunca pensé que yo fuera tan puta como para tirarme a mi suegro en mi casa a unos metros de mi esposo. En ese momento ya no me interesaba que mi esposo se despertara o que mi suegra nos encontrara. Mi única preocupación era que me la metieran más y que mi suegro se moviera. Y vaya que él sabía moverse. Me metía la pinga por el culo y me pajeaba la concha y me mordía el cuello.- Y me decía cosas asquerosas: muévete puta de mierda, muévete chupa pinga, como serás de puta que te estás comiendo la verga de tu suegro, ¿sabes que con esta pinga hice a tu marido?, sigue moviéndote puta de mierda, perra puta eres, me decía.

Yo también le decía cosas que nunca había pronunciado: cogeme más rico, méteme toda esa vergota que tienes, rómpeme el culo, cogeme como si fuera tu perra, como si fuera una puta a la que le has pagado. Se me vino otro orgasmo. Grité más fuerte, parecía que mi intención era despertar a todo el vecindario. Mi suegro siguió bombeando, parecía el pistón de un carro. Me agarró fuerte las tetas con ambas manos y me apretó contra él. Entendí que se estaba viniendo. Sentí que me llenaba de leche, pero la leche no paraba de salir. Sacó su pinga de mi ano y la vi que estaba bañada con una mezcla de semen, caca y sangre. Mi suegro realmente me había roto el culo.

-Chúpame la pinga, puta de mierda –me dijo- déjamela limpia. Perra –agregó. – Si papito –le contesté, y comencé a chuparle la pinga hasta dejársela limpiecita.

Realmente no sé cuántos orgasmos tuve, creo que seis o siete. Pero fue la noche más feliz de mi vida. Mi suegro se levantó, me dio un beso y al parecer saboreó todo lo que yo tenía en la boca, que finalmente era suyo, mío, nuestro. Me dio las gracias y le respondí: No, gracias a ti, esto ha sido maravilloso. Mi suegro se fue a su cuarto.

Me fui al baño, me lavé la concha y el culo, que me ardía y sentía como si me lo hubiera dejado abierto y por allí me entrara aire o algo parecido. Pero me sentía en las nubes. Me fui a dormir.
Otro día les cuento lo que pasó al día siguiente.

Autora: Putitapl

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Los hermanos de mi joven esposa II

Fueron las pasadas fiestas decembrinas cuando la familia de mi esposa vinó a la casa, yo al saber que pasarían con nosotros el 24 y 25 de diciembre, estaba que no cabía de contento, tanta felicidad seguro debía de ser pecado.

Primero llego Carlos con su novia Liz, luego llegaron mis suegros, y por ultimo hizo su arribó Luis quien venía acompañado de su prometida Claudia y de sus jóvenes cuñados Cristian Alixander, Alfonso y Brighton, todos ellos de ojos azules igual que Claudia, eran delgados, de pelo semi rubio, de piel blanca, y facciones finas, y por lo visto eran bastante alegres, porque enseguida empezaron de parlanchines. Otra cosa curiosa es que todos se veían de la misma edad, lo cual me desconcertaba, pero decidí no hacer ningún comentario al respecto.

Todos habían llevado vivires para enriquecer la cena de navidad, pero él que se destacó al hacer venado al horno fue Cristian quien estudiaba para ser Chef, yo nunca había probado el venado, me agradó la carne aunque un poco recia para mi gusto, tenía un muy buen sabor;

Como era de esperarse en cuanto supimos que estudiaba Cristian para ser Chef, le pedimos que nos preparara más cosas igual de suculentas, asintió enseguida y en cuestión de horas ya tenía todos los ingredientes listos para preparar jaiba, pez espada, una sopa de mariscos y empanadas de camarón, el solo hecho de pensar que comería camarón me hizo pensar que en la noche andaríamos todos como burros en primavera; De pensar que solo había dos mujeres y 7 hombres eso sería una verdadera orgia.

Pasaron las horas y el hambre ya empezaba a ser demasiado evidente, pues en nuestras platicas el tema de conversación giraba en torno a la comida, que si alguien habían preparado tal o cual cosa, que cual era la comida más rara que habíamos degustado, etc, etc, por ello decidí ir a la cocina haber en que le podía ayudar a Cristian y aprovechar para comer algo de lo que estaba preparando, debido al calor que hace en la cocina, vi a Cristian sin camiseta, se le marcaba bien sus músculos del abdomen y su pans se le ajustaba marcándole el contorno del calzón, y dividiéndole las nalgas, no sé cuánto tiempo me quede como hipnotizado observándole, pero fue evidente, porque el, a pesar de darme la espalda, sonrió soltando una leve risa y me dijo – “¿estarás todo el tiempo observándome el culo o vendrás a ayudarme a terminar la cena?”, yo también solté una risa nerviosa por ser tan obvio, y me acerque a ayudarle, le ofrecí una disculpa, él me dijo que no había problema, que no le quitaba yo nada con verle, que ya estaba demasiado acostumbrado a que lo vieran de esa forma, por eso no le daba mucha importancia.

Continuo la cena todo normal, pero yo no podía dejar de pensar en Cristian, a mi izquierda se encontraba Diana sentada y a mi derecha se sentó Cristian. Al paso de unos minutos por debajo del mantel deslice mi mano hacia la pierna de Cristian, si él se incomodaba mi estrategia era fingir que me apoyaría para levantarme, pero no se incomodó, solo sonrió un poco, así que empecé a subir mi mano, poco a poco hasta llegar a su entrepierna, y comencé a acariciársela sobre el pans, se le empezó a poner dura, y dejo de platicar tanto como era su costumbre, ya que empezaba a tener uno que otro espasmo de excitación, sus otros hermanos se dieron cuenta del cambio de actitud de Cristian, pero decidieron no decir nada, entonces decidí desamarrar su jareta del pans y meter mi mano, así lo hice y sentí su pene a traves de una pequeña tanga, eso me indicó que el iba preparado para buscar un encuentro así, entonces metí mi mano debajo de su tanga y le toque su pene, mismo que ya había lubricado por la excitación, empecé a subir y bajar su prepucio, así hasta que, me trataba de detener con la otra mano para que no siguiera, era inminente una eyaculación, saque mi mano tome 3 servilletas y la baje otra vez, y continúe masturbándolo lentamente hasta que se vinó en mi mano, pero las servilletas lograron absorberle su eyaculación.

Eenseguida me levanté y me fui al baño, no precisamente a tirar las servilletas, más bien quería saborear sus esperma, me las metí en la boca en cuanto estuve en el baño, su esperma sabía muy dulce, me gustó mucho, luego de que tome todo lo que pude, tire las servilletas al escusado y me lave la boca, regrese a la mesa, y me incorpore a la convivencia, note que Cristian estaba algo sonrosado, quizá se sentía mal por lo que pasara unos minutos antes, entonces le puse otra vez mi mano en su entrepierna y note que no había anudado la jareta del pans, por lo que mi mano incursiono una vez más en su entrepierna, así que le toque su pene, el cual ya estaba flácido y retirándole el prepucio con un dedo empecé a sobarle el glande, creo eso lo éxito muchísimo, porque con su mano me toco también mi pene, y tuve que detenerle pues se podía dar cuenta mi esposa. Después fui a sacar colchones inflables y a extender el sillón cama para que pudieran acostarse nuestros invitados, en la recamara principal nos quedaríamos mi esposa y yo en la cama matrimonial y en un colchón con ruedas se quedarían mi cuñado Luis y su prometida Claudia, en el otro cuarto se quedarían mis suegros, en el sillón cama de la sala se quedaría mi cuñado Carlos y Liz, y en tres colchones inflables se quedarían Cristian, Alfonso y Brighton. Al otro día me levante como a eso de las 6am al baño y decidí ir a la cocina por un vaso de leche, pero volteé a la sala y gracias a que tenían prendida la luz de una pequeña lamparita, daba una luz muy tenue pero que servía para alumbrar los contornos de las personas y un poco más, vi que mi cuñado Carlos estaba en un colchón inflable junto con Brighton, y su novia Liz dormía muy profundamente, lo cual me hiso suponer que le dio pastillas para dormir, Alfonso hacia como que dormía pero estaba al pendiente de lo que pasaba con su hermano Brighton, y Cristian el me seguía con la mirada, decidí acercarme a Cristian, y en ese instante el levanto sus cobijas invitándome a meter con él, pude ver que estaba completamente desnudo, y luego le pregunte si podía llamar a sus otros hermanos, él se sorprendió, y se portó indiferente, así que me incorpore y fui a donde estaba Alfonso, lo toque, y el brinco de lo nervioso, empecé a desnudarle, podía sentir su temblor, no sé si de miedo o de excitación, luego le di un beso en su boca, y cuando lo tuve desnudo le hice sexo oral tanto en el pene como en el culito, luego le dije que se pasara al colchón de Cristian, y me fui con Carlos y Brighton, me metí en medio de los dos, y empecé a meterles mano, luego Carlos ya quería penetrarme y yo le hice la seña que fuéramos al colchón donde estaban Cristian y Alfonso, se pararon Brighton, y Carlos y nos reunimos en el colchón los 5, y empecé a penetrar a Cristian, mientras Carlos penetraba a Alfonso, y a Brighton le metí el pene de plástico de mi esposa, por lo visto esos tres hermanos eran vírgenes, nunca habían estado con un hombre o con una mujer, por eso nos fue más fácil ganarles la voluntad de que se dejaran penetrar, empezaron a gemir al poco rato, y pensé que se despertarían los demás invitados, pero creo Cristian a mis suegros y a las mujeres les había echado una especie de pastilla adormilante , el único que se despertó fue Luis, y al vernos a todos cogiendo, decidió cogerse a Brighton, así estuvimos un rato, luego nos cambiamos de hermano y cogíamos a otro, hasta que logramos cogernos cada quien a los tres hermanitos, ni se diga las veces que eyacularon al ser cogidos, luego les hicimos nos chuparan el pene, al principio no querían, pero cuestión es que se animara Cristian que los demás también lo hicieron, con un poco de asco, pero lo hicieron, se notaba su inexperiencia, porque a veces como que querían morderlo, también terminaron haciéndonos sexo oral en el culo. Ya como a eso de las 8am nos fuimos a bañar todos juntos y mi cuñado Carlos le interrogo a mi cuñado Luis si sabía que sus cuñaditos les gustaba el pene y que por eso los había invitado?, a lo que Luis respondió – “como iba yo a saberlo, yo creo ni ellos lo sabían, pero ahora que lo experimentaron, seguro les gusta el camote”, lo que no dejamos fue que ellos experimentaran que se siente penetrar, quizá porque no queríamos que se nos acabara la oportunidad de penetrarles, ya que a ellos seguro que también les gustaría penetrar, pero ese gocé simplemente se los prohibimos, cada vez que querían darnos la vuelta para saber que se siente penetrar, nosotros nos reusábamos diciendo que aún no habíamos terminado, que quizá después dejaríamos a ellos que nos lo hicieran también, pero por el momento nosotros éramos los que habíamos iniciado y los que debíamos de quedar satisfechos. Por fin a las 10am dieron señales de vida mis suegros y nuestras mujeres, parecían todos aletargados, pero se compusieron luego de echarse un buen baño, dijeron que tuvieron pesadillas, y nosotros cambiamos la conversación, no vaya a ser que se dieran cuenta que todos escucharon los mismos sonidos y que cayeran en cuenta que no habían sido pesadillas, sino que había sido real. Otra vez en la tarde del 25 me ofrecí a ayudarle a Cristian, pero esta vez todos los demás idearon que también querían ayudar y que sería mejor que se fueran a hacer las compras las mujeres y mis suegros, que según esta vez las queríamos consentir, así que debía ser sorpresa lo que prepararíamos, y les indicamos que no regresaran hasta que les llamáramos, entonces se fueron al cine a matar el tiempo, y en eso nosotros nos apuramos a hacer la comida – cena y enseguida nos desnudamos, y nos empezó a grabar con su celular mi cuñado Carlos que ya para entonces tendría unos 19 años y los cuñados de Luis tendrían unos 18 años, todos empezamos a coger y probamos nuevas posiciones, en algunas la penetración era más profunda, Luis propuso usar condón, pero nadie le hicimos caso, ya que los muchachos habían sido vírgenes y nosotros no teníamos sida ni ninguna enfermedad de tipo sexual, pues decidimos hacerlo al natural, los chicos empezaban a ser más propositivos y después también empezaron a ser parlanchines igual que lo eran cuando platicaban sobre otras cosas, eso era novedad para mí, pues cuando tenía yo sexo con mi esposa casi no hablábamos según yo para no desconcentrarme, pero esa nueva experiencia rompió ese tabú que tenía yo y mis cuñados, y entonces esa orgia fue un verdadero jolgorio . Los cuñaditos de Luis aunque no les gusta mucho la mecánica se hicieron contratar por el dueño del taller como chalanes, y pese que se supone deben de ayudar a quien sea de los mecánicos, ellos solo están conmigo. Ya también se hicieron de novias, hasta se mandan cartitas de amor, y quizá si las estimen, pero su gusto por el sexo gay sigue igual de presente en sus vidas. Además ninguno de los 6 somos afeminados, es decir no se nos nota que somos gays, o bisexuales, no es como la gente piensa que son los gays, al menos nosotros somos normales como cualquier persona, pero con nuestro gusto sexual distinto, si a veces echamos un taco de ojo con algún buen galán que veamos, pero sabemos ser discretos, normalmente no pasa de unas miradas y ya.

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De vacaciones, pero siempre puta

El guió su tronco hacia mi concha, sentí esa cabeza mocha comenzar a meterse dentro mío, estaba entrando semejante verga que con lo mojada que estaba entró sin problemas, sentí ese placer, esa excitación que me viene al gozar con otro macho, de ser infiel, de hacer a mi marido aún más guampudo, el placer degenerado e inmundo, bajo, asquerosos sucio, prohibido, pero tan divino.

Hace varias semanas atrás nos fuimos con mi esposo e hijos a pasar unos días a la estancia de un amigo, él es soltero y cincuentón, no daré su nombre ni la ubicación del lugar para mantener su privacidad, si les daré el nombre del capataz de la estancia Alfonso, él es un hombre de 45 años, grande robusto de hombros anchos bien parecido y manos grandes de dedos gruesos, sus manos parecen un racimo de vergas, y no miento.

Al llegar nos instalamos en la casa, es tipo española, amplia, grandes ventanales, dormitorios grandes, y bien amueblada, atrás de la casa tiene un patio grande con una piscina, y un quincho tipo barbacoa, a unos 100 metros de la casa se encuentra el lugar donde descansan los peones, son varias piezas individuales, con una sola cocina para todos ellos, la paz y tranquilidad que se encuentra en ese lugar es indescriptible, no voy a relatar lo que fue el día a día, pero si diré que al tercer día una se entra a aburrir, para quien no se encuentra acostumbrado a estar fuera de la ciudad les aseguro que te re aburrís, nuestro amigo se iba temprano al campo a trabajar volviendo a veces a medio día a comer (la que cocinaba era yo, Sí, se cocinar y bien rico), y otras veces volvía entrada la tardecita, otra cosa es impresionante lo rápido que oscurece en el campo, son las 10 de la noche y parecen las doce o una de la madrugada, hay un silencio, solo se escucha algún que otro tero, el mugir de las vacas, el balar de las ovejas, ¡como aburre!

Debido a que los días que hacían eran de calor, yo llevaba unas calzas de lycra, tops de lycra y alguna que otra blusa más o menos transparentes, unos jeans, varios shorts de jeans, bien cortitos que se me meten en la cola dejando mis nalgas mitad fuera mitad dentro del shorts,  también unos shorts en lycra, estos ya aún más atrevidos porque de atrás son bien metidos en la cola y dejan todas mis nalgas al aire, son bien justitos (los compro un talle menos) así que se me marcaba bien clarito los bordes de mi tanga (en verano cuando ando de shorts en mi casa mis vecinos se deleitan la vista y mis vecinas tuercen la cara, pero poco me importa), también llevé un bikini de dos piezas color rosado fuerte, si bien de arriba me encanta ya que es bien chiquito y apenas tapa mis pezones, de abajo no es tan como a mí me gusta, no es tipo cola less, acá de esos no se consiguen ni a palos, recuerdo un día con mi esposo fuimos a una tienda que se dedica a vender todo tipo de mallas, pedí un cola less, y la dependienta me preguntaba que era eso…

El mayor placer era con mi esposo, ¡como chupa la concha el hijo de puta!, me hace gozar como loca con esa lengua, aunque no era todas las noches porque a veces él y nuestro amigo se iban a la cocina de la cuadra a jugar al truco y tomarse sus buenos vasos de vino con los peones, no me molestaba mucho porque había TV. satelital, pero igual me estaba entrando a aburrir, mis hijos con todo el trajín del día se acostaban más temprano de lo normal, y yo necesitaba algo más, sería más bullicio quizás no sé, lo bueno fue que una tarde me encontraba en la sala viendo TV con mi esposo y le dije me estoy aburriendo, la verdad que extraño la ciudad, no nos habíamos percatado que Alfonso estaba en la casa, se nos acercó y me dijo: Señora pero si usted no sale de la casa tiene tanto campo para recorrer, mire para acá abajo hay una cañadita, es un lugar muy lindo.

Si querés vamos dijo mi esposo, no gracias no voy a andar caminando por el campo, y entre las espinas. Pero pueden ir a caballo señora dijo Alfonso. A caballo ni loca, no se ni andar, me llego a caer o me patea el caballo, no gracias. Mira Viki si querés él te enseña, ¿no es así Alfonso? Si por mi no es problema. Mira mañana te contesto ¿sí? Déjame pensarlo, y lo miré a mi marido. Alfonso se fue y le pregunté y vos que andas buscando que te haga aún más guampudo ¿eso querés?, él sonrió y me dijo nada más, no quiero que te aburras, en la tardecita le pregunté a nuestro amigo si el capataz podía enseñarme a andar a caballo. Si, no es problema, dijo él.

Así fue a la tarde luego de comer esperé que viniera Alfonso, me había puesto, un short de jeans bien cortito, está tan deshilachado el pobre que más que un short parece una tanga de jeans, desde atrás deja todos los cachetes de mi culo al aire, y por delante si estoy sentada y abro un poco mis piernas se me notan los bordes de mi tanga y la parte de arriba de la bikini, nos sentamos afuera con mi esposo, cuando lo vemos venir a mi futuro macho, lo miré con mayor atención y no estaba nada mal, un hombre grande, espaldas anchas, brazos fuertes y eso si un poco barrigón pero no mucho, cuando me enfrentó crucé mis piernas para luego descruzarlas y abrirlas lo suficiente para que viera mi entrepierna. ¿Está pronta señora para ir a andar a caballo? Si vamos, vos vas amor, le dije a mi marido (sabía que No) y así fue, no yo me voy a acostar un rato dijo él (que hermoso marido cornudo tengo, siempre dejándome lugar para poder gozar con otro macho, ¿no es divino un marido así?). Pero mire señora así no va a poder ir, lo digo por sus piernas, mire que la montura es algo incómoda. Puta madre pensé, acá con este no pasa nada, bueno ya me cambio dije con voz de ofendida.

Me puse una calza blanca bien justa y una blusa en lycra negra y transparente que se notaba bien claro mis aureolas y mis pezones, y de gusto una tanga negra la cual metí aún más entre mis nalgas si es que se podía, me miré al espejo y si se renotaba, por delante se me había metido bien en la concha resaltando mis labios vaginales y de atrás se notaba un triangulito negro, largo y fino que subía hasta mis caderas, pareciéndose más a un tipo dental, me calcé con zapatillas deportivas, lentes oscuros y pronta. Al salir lo crucé a mi cornudo esposo y me dijo, mamita que divina que estás. Si es cierto pero no para vos perrito guampudo .- Salí afuera y Alfonso me esperaba ya cerca de la cuadra bajo un árbol con dos caballos ensillados, fui hasta él y le dije nos vamos, poniéndole carita de cógeme por favor y voz de nena puta, me ayudó a subir y estoy segura que se deleitó con la vista de mi culo al cruzar una pierna para montar, córrase más atrás,  él sostenía mis piernas con una mano y su mano derecha la tenía sobre mi cintura (para que no se vaya a caer dijo)

Salimos al campo y como más de uno sabe el andar a caballo te lleva en un vaivén de adelante hacia atrás, me empezó a gustar eso, sentía su pelvis detrás de mi cola, y comencé a ir aún más atrás va y viene va y viene, ya estaba remojada, mis pezones duros como piedras, creo que por instinto no mas llevaba la cola aún más atrás, me gustaba ese jueguito, me excitaba, nunca me había pasado algo así, lo disfrutaba sí, pero yo ya estaba queriendo algo más, estaba disfrutando eso cuando me dice: Si querés Viki volvemos. No todavía no, estoy bien así, le dije, creo que eso fue lo que esperaba que le dijera, porque ahí no más empujó su cintura para adelante y yo le respondí, ya no solo empujando mi cola sino que también refregándosela en su pubis, su mano que tenía en mi cintura me agarraba con más firmeza y seguimos con ese juego, él empujando y yo refregándole más y más mi cola, comenzando a sentir algo duro entre sus piernas, prácticamente lo pajeaba con mi cola por arriba de las ropas.

Yo no daba más, quería verga, tenía tantas ganas de tocarme o mejor aún que él me tocara, pero déjenme decirles algo era muy lindo, pero con el calor que hacía más la calentura que tenía sudaba como una perra, quien no esté acostumbrado a andar bajo el sol por mucho tiempo y más yo que tengo la piel blanca, peor aún. El debió darse cuenta (o sabía lo que hacía) porque me dijo: mira más abajo hay una cañadita, si querés vamos y nos refrescamos un poco. Y allí fuimos en los pocos metros que nos separaban del lugar tomé su mano que estaba en mi cintura y la llevé hasta una de mis tetas, la agarró fuerte y la apretó para luego pellizcarme el pezón, llevé mi cabeza atrás y solté un leve suspiro, apuramos el tranco del caballo, paramos bajo un árbol, él se bajó y me dijo, vení que te ayudo a bajar.

Yo me tiré hacia él, puse mis manos sobre sus hombros, me tomó por la cintura, y ahí sentí la fuerza de ese animal, me levantó por el aire como si nada, al bajarme me llevó contra él, me pegué a su cuerpo, crucé mis piernas por su cintura, mis brazos se cruzaron por su cuello, busqué sus labios con los míos y lo besé y me besó, nos prendimos con ganas, hamacaba mis caderas contra su cuerpo, él me agarró por los cachetes de mi cola y los apretaba con deseo, nuestras lenguas iban y venían mientras yo inhalaba su olor a sudor a macho caliente y eso me excitaba aún más, luego bajé de su cuerpo y quedaba chiquitita al lado de semejante hombre, me miró a los ojos y me dijo, me tenías caliente desde que te vi con esos pantaloncitos cortitos y metidos en tu culo, se ve que te gusta calentar a los hombres tenés una pinta… 

Ahí lo corté y le dije, pinta de que, de puta, de calienta machos, de chupa pijas, de come verga, decime, decime, ¿pinta de qué?, me agarró por la cintura con una de sus manos y la otra la llevó hacia mi conchita, comenzando a tocarme y haciendo cada vez más presión, por arriba de la calza, que les puedo asegurar entre el sudor y lo mojada que estaba ya había empapado la calza, sentir esos dedos gruesos en mi entre pierna, esos dedos toscos, brutos, me obligó a cerrar mis piernas y aprisionar así toda su mano entre mis piernas, mientras me decía: si pinta de puta, yo sabía que eras una hembra caliente, una perrita puta, ¡siiiiii! lo soy, lo soy, mi macho no me coge…

Le bajé el pantalón y el bóxer, su verga, impresionante, saltó en mi busca, saqué mi lengua y recorrí todo su tronco, podía sentir con mi lengua sus venas gruesas, fui hasta su cabeza, abrí la boca, la envolví con mi lengua y la tragué con ganas, con desespero, con deseo, y chupé, chupé con ganas, con pasión, como la puta caliente que soy, luego abrí mi boca y la tragué hasta el fondo mamándola con mi garganta (creo que se le dice garganta profunda)me encanta hacer esto, mientras mi baba se desliza por esa verga, mojándole los huevos a mi macho de turno, ruidos sordos y guturales salen de mi boca (sé que eso los excita)

También me gusta cuando siento mi boca llena de baba o saliva (como más les guste) escupir mi baba sobre mi macho sin sacarme la pija de la boca, se ve que le gustó porque no aguantó mucho y sentí el primer golpe de su leche caliente en lo más hondo de mi garganta, luego la retiré un poco, cerré mi labios sobre esa verga y comencé a chupar fuerte y rápido sintiendo tres chorros espesos calientes, tragándome toda esa leche, agria, fuerte, espesa, caliente, y continué chupando dejándola bien brillante, y aún así continué, les juro quería lamer sus huevos duros y peludos, pero era tanto el deseo de tener esa verga en la boca que seguí y seguí hasta que él me separó, ayudándome a pararme, diciéndome, vení vamos más cerca de la cañadita por las dudas.

Que dudas ni dudas, a mi me daba lo mismo mientras me garchara, quería coger, quería esa verga gruesa dentro mío, sacó un cuero de oveja de la montura (creo se le llama jergón), fuimos hasta un montón de yuyos o matas, puso el jergón en el piso se sacó la ropa, se acostó y yo hice lo mismo, no hubo sensualidad por mi parte ni erotismo, me saqué las ropas lo más rápido que pude, me subí sobre ese hombre, apoyé mis pechos sobre los suyos y sentí ese sudor pegarse a mi cuerpo, nos besamos yo era un mar de babas pero aún así me besó, lamió mis comisuras y eso me gustó, me gustó lo degenerado que era (yo pensé que me iba a rechazar o algo por el estilo) y comenzó a manosearme mi espalda, mi cola, mis muslos y nos besábamos, sentir esas manos grandes en mi piel fue algo único, grandes, toscas, brutas, callosas, recorrían mi cuerpo y yo me movía sobre él como una víbora sintiendo crecer su pedazo en mi pubis, refregándome aún más y moviendo mis caderas, sentía ese pijón duro siendo la tanga lo único que la separaba de mi concha deseosa de verga, y sus manos en mi cuerpo, que rico, que divino, me gusta, me gusta un macho la puta madre, me encanta calentar hombres, y calentarme yo, sentirme deseada, y que cuando me tengan me den sin asco…

El sacó mi tanga hasta más de medio muslo, me puse de costado, me terminé de sacar la tanga, que era algo negro todo empapado de mis jugos de mis deseos de gozar, así de costado subí sobre su pecho, lamí sus tetillas y sentí su sabor salado, a sudor, a hombre, mientras con la otra mano pellizcaba la otra tetilla, mi lengua jugaba con sus tetillas, la mordisqueaba, la lamía, si me gusta hacer gozar así a los machos. Me agarró de la cintura y me dijo, vení móntame perra, coge esa verga siéntate en esa pija putita, me coloqué sobre él

El guió su tronco hacia mi concha caliente, sentí esa cabeza mocha grande comenzar a meterse dentro mío, mmmmhhh, siiii,así papito, si… aaagghhh ssiii… maaassss, aaaaaggghhh…ssiiii… maaaaasssss… daaaaammeeeee… maaaaasss estaba entrando semejante verga que con lo mojada que estaba entró sin problemas, despacio sí, pero daba rápido, rápido, va y va, va y va y sentí ese placer, esa excitación que me viene al gozar con otro macho, el placer de ser infiel, de coger con otro, de hacer a mi marido aún más guampudo, el placer degenerado e inmundo, bajo, asquerosos sucio, prohibido, pero tan divino, tan hermoso, tan excitante, ese placer de sentirte puta prostituta libre, sí, libre de coger con quien quiero y cuando quiero, de disfrutar de cuanto macho quiera, sin problemas, sin ataduras, ni responsabilidades, (piensen y digan lo que quieran pero a mí me encanta ser así)

Disfrutaba de ese macho, gritaba como loca, asiiii, cooggeeemmeee maass, cogeeee a esta puta, daammeeee, gritaba y gritaba obscenidades, mi boca era una cloaca, estaba en el sumun del placer, era mi primera vez en el campo y en plena tarde, ¿nos oían? no sé, no me importa, yo quería placer, gozar, coger, fue un poco más y me dijo, te acabo puta, te doy leche perra (no dejo que me acaben dentro de la concha) así que salí y volví a tragar esa verga llena de mis jugos, estaba toda babosa, toda babeada, pero que delicia que es chupar una verga así, la metí en mi boca y volví a sentir sus chorros calientes agrios, fuertes, espesos dentro de mi boca, seguí chupando otro rato hasta que quedó fláccida dentro de mi boca.

Que hembra que sos, que divino coges, me gusta lo hembra puta que sos, me encanta que me digan eso me siento orgullosa, me siento aún más mujer, más puta, más degenerada, más no sé; toda una reina puta, me siento puta entre putas, se levantó, fue a la cañada, se refrescó y me invitó a ir con él, le dije que no, que mejor me bañaba en la casa, pero el tema era quedar con ese olor a macho en mi cuerpo, olor a sexo, a lujuria, a concha cogida, para mi guampudo esposo, nos vestimos y salimos a caballo hacia la estancia, esta vez yo detrás de él agarrándolo de la cintura al galope, me gustó ir con ese macho así sentía su hombría, su presencia de macho…

Pero déjenme decirles, entre la cogida y el galope me quedó la concha y mi entre pierna desecha, al bajar del caballo sentía mis piernas en U pero invertida ¿entienden, no?, entré a la casa, busqué a mi marido, estaba en el dormitorio haciéndose una paja, me estaba imaginando lo que estabas haciendo, dijo, me desnudé, fui hacia él, me acosté en la cama, lo besé con el sabor a leche de otro macho y le dije:

Olé guampudo, sentí el olor a macho, a un verdadero macho, perro cornudo, él se puso en cuatro sobre la cama se pajeaba y olfateaba todo mi cuerpo como el perro que es, ¡como me gusta eso!, mientras le contaba lo que habíamos hecho con Alfonso, volví a excitarme al recordarlo, él se pajeaba con frenesí, chúpame, chúpame la concha, saborea el gusto a pija que tengo perro, lame, limpia esa concha cogida por otro, guampudo…

Me gusta como chupa el muy perro, hasta ahora es el único que me hace delirar con su lengua, es como una viborita, no sabes donde la va a meter y volví a acabar, él se acostó a mi lado, los dos de costado y le chupé y lamí sus tetillas mientras le contaba cómo me había cogido ese macho, le decía lo hombre que es, como me había hecho gozar (a él le encanta hacerlo así) y acabó, sentí sus chorros en mi pancita y los esparcí, lo abracé, nos miramos y le dije cuanto lo amaba, porque lo amo, y sé que él me ama, nosotros no juntamos el placer del sexo, con lo que cada uno de nosotros representa para el otro.

Bueno che dejo acá, disculpen lo largo del relato pero trato de ser lo más ilustrativa posible, esto no terminó acá, la noche antes de volver a la ciudad lo pasé con él ¿quieren saber cómo me fue?, después les cuento, eso sí, eso lo hago sí o sí delante de mi marido.

Espero sus comentarios sugerencias, criticas…

P.D: Me gusta ser puta.

Autora: Viki

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Amelia

Amelia cerró las piernas dejando mi pene totalmente aprisionado entre sus piernas, entre el calor de su concha y la humedad de sus flujos por la excitación mi pene podía moverse a lo largo de su sexo, frotando con mi pene sus labios e imitando el movimiento de la penetración. Era una sensación indescriptible, los dos sumergidos en nuestro mundo de lujuria, rodeados de toda esa gente.

Amelia es una mujer que he conocido en mi ciudad, en la ciudad donde ahora resido. Ella es una mujer mayor que yo, tiene 36 años y yo tengo 27. Es una mujer guapa, imponente, que levanta pasiones allá por donde pasa. Todo comenzó un año en el que yo trabajaba de camarero en una piscina de la ciudad. Era una piscina municipal y allí iba bastante gente para darse sus baños, tomar sus clases de natación, leer algún libro con la música de fondo y también para tomarse alguna copa mientras el calor sofocante imponía el ritmo del verano. Amelia siempre venía con su grupo de amigas, entre las cuáles se encontraba mi jefa. Todas las tardes se juntaban en la terraza para jugar unas partidas al parchís, tomarse sus cafés, alguna que otra copa para rebajar la comida, un poco de charla y también para que sus hijos e hijas se bañaran.

Al principio la relación era muy normalita, un hola, un hasta luego, cosas de ese estilo. Pero el hecho de vernos todos los días en la piscina hizo que entre todos se hiciera una amistad muy sana y bonita. Yo al principio no me había fijado en ella para nada, puesto que era una mujer casada, mayor que yo y con una hija, aunque siempre tenía en cuenta que era muy hermosa y con un cuerpo bastante bonito. Así que cuanto más nos íbamos conociendo más me fijaba en ella, sin querer me quedaba embobado mirándola jugar con sus amigas, hablaba con ella en cuanto tenía ocasión, nos reíamos e incluso empecé a jugar con ellas en sus habituales partidas mientras que mi compañero me hacía el turno y aprovechando que no había demasiada gente a la hora que llegaban.

La chispa saltó el día que cerrábamos la piscina, puesto que todas las amigas se tomaron unas copas de más y esa alegría les hizo meterse en el agua y quitarse a todas el bikini, cosa que a todos los presentes (amigos de las mujeres y los empleados) nos hizo ponernos bastante nerviosos y excitados. Así pues, una vez que se salieron de la piscina con sus bañadores puestos otra vez, fueron detrás de todos para irnos metiendo uno por uno en el agua. Como es normal, yo no me dejé coger de primeras, para darle un poco de emoción y hacer el juego más excitante, pero en cuanto vi que ellas ya perdían el interés me dejé coger y me llevaron hasta el borde de la piscina. Justo en ese momento Amelia, sin previo aviso, saltó encima de mí, por la parte de delante y se situó con sus hermosas piernas alrededor de mi cintura, sintiendo yo el contacto de su piel en la mía y notando un ligero roce entre su sexo y el mío, cosa que hizo despertar el miembro que tenía dormido hasta ese momento. Al notar como crecía mi miembro me tiré yo rápidamente a la piscina para que ninguna de las mujeres presentes lo notase. Claro está que Amelia sí que llegó a notar ese hecho, puesto que una vez que caímos al agua se mantuvo un poco de tiempo más abrazada a mí sumergidos.

Está claro que toda esta situación debió de durar unos 5 segundos, pero me dio la sensación de que se trataba de horas. Aún cuando lo recuerdo me parece que estuve muchísimo tiempo abrazado a ella. Al final todo quedó así aquella tarde y cada uno siguió haciendo su vida como si todo aquello no hubiera pasado, pero yo tenía muy claro que eso había ocurrido y que posiblemente nunca lo podría olvidar, o por lo menos a medio plazo no lo olvidaría.

Pasaron los días y las semanas y aquello se iba quedando como un recuerdo, hasta que una noche la chispa volvió a saltar. Era un sábado noche, yo estaba con los amigos de fiesta, como casi todos los fines de semana. Iba un poco pasado de copas y la euforia me podía, por lo que estaba todo el rato bailando, charlando y divirtiéndome. Una de estas veces que me puse a bailar me di cuenta que justo de espaldas a mi estaba Amelia, vestida con una falda azul clara que le llegaba unos 7 dedos por encima de la rodilla. Una de esas faldas con vuelo, que no son ajustadas, sino que cuando bailas y das una vuelta algo rápido se ve todo, también llevaba una camisa blanca y unos zapatos de tacón. Pues bien, me acerqué a ella por la espalda haciendo como que no la había visto, y justo cuando pasé a su altura mi mano recorrió justo por la parte de arriba donde termina la falda, rozando su espalda de una manera sutil y muy suave.

Este ligero roce hizo que le corriera un escalofrío, porque inmediatamente se dio la vuelta para ver quien había hecho eso, con una cara algo descompuesta debido a la sensación y sorpresa del acto. Justo cuando se dio cuenta de que el culpable de esa agradable sensación había sido yo, esbozó una gran sonrisa a la cual no respondí con otra. Me cogió del brazo, nos dimos un par de besos y nos pusimos a charlar sobre el tiempo que llevábamos sin vernos y de la ilusión que nos hacía ese encuentro. Le pregunté por su marido y me dijo que estaba en la barra, con sus amigos tomándose unas copas y que ella estaba con sus amigas bailando un rato. Al final me despedí de ella y me a la barra donde estaban mis amigos y a pedirme otra copa.

Yo me había quedado un poco alterado por su reacción cuando le pasé la mano y la agradable conversación, cosa que hizo aflorar nuevamente todos aquellos sentimientos y sensaciones que despertó esa tarde en la piscina, así que cuando llevaba medio cubata volví a salir a la pista de baile. Tengo que decir que esa noche había mucha gente bailando debido a que eran las fiestas del barrio, por lo que me costó una barbaridad conseguir llegar hasta ella, aparte de que en ese momento estaban poniendo una de las canciones del verano y todas las mujeres salieron a bailarla. Después de un gran esfuerzo conseguí volver a ponerme detrás de ella, al principio sin hacerle caso para ver si ella se daba la vuelta y me veía, pero ella bastante tenía con esquivar los codazos y pisotones de toda la gente que bailaba. Al final, toda esa multitud hizo que quedáramos unos enfrente del otro. Nos miramos a los ojos y sin decir nada nos dejamos llevar por el movimiento de la masa de gente y empezamos a bailar. La verdad es que no hablamos nada en esos 3 minutos de canción, pero nuestros ojos estaban fijos los unos en los otros y de vez en cuando dejábamos escapar una ligera sonrisa debido a lo excitante de la situación.

En el momento en que terminó la canción una de sus amigas le trajo una copa y ella se dio la vuelta y se puso a charlar con ella. Yo no podía dejar de mirarla y estaba deseando poseerla, no sabía cuanto tiempo más podría aguantar sin tocarla. La medio borrachera que llevaba actuó por mí, así que me puse justo detrás de ella, espalda con espalda, y de forma disimula puse mi mano sobre su culo, de forma muy sutil. Tengo que decir, que en la pista de baile de esa discoteca las luces son muy tenues, por lo que no se ve muy bien dentro de la pista, lo cual no quita que se pueda ver todo si pones atención en ello.

Ella torció la cabeza para ver quien era y yo hice lo mismo para ver su reacción, pero al ver mi cara y saber que era mi mano, reculó un poco más hacia mí y siguió charlando con su amiga. Ahora tenía la mano metida entre su culo y el mío y podía notar toda su nalga en la palma de mi mano. Apreté con fuerza mi mano para agarrar esas nalgas que me volvían loco y aproveché para darme la vuelta.

Una vez en esa posición y con mi mano todavía enganchada en su mollete, mi otra mano se posó en el otro mollete de su culo. Ahora la tenía cogida de sus dos nalgas y me encontraba totalmente excitado. Esa situación de morbo de que alguien pueda llegar a descubrirte, el hecho de que su marido estuviera en la barra, la cual no podía ver por la cantidad de gente que estaba en la pista de baile y, también, el hecho de que ella me dejara hacer provocó en mi que dejara escapar mis instintos más animales. La gente seguía bailando y yo estaba ya pegado a su culo completamente. Entre su culo y yo no cabía un folio. Mi sexo estaba que se salía casi por encima del pantalón, en mi vida me había notado mi polla tan grande y gorda, parecía a punto de explotar. Así que aproveché para bajar un poco más mi mano y rozar sus muslos por la parte de atrás, notando esa piel suave y tersa, un poco húmeda por el calor de la gente. Coloqué mi miembro justo entre sus dos nalgas para que ella lo notara, ella me movió ligeramente al notar eso y creo que estuvo a punto de huir, hasta que notó como subía la mano que tenía por detrás, hasta llegar por debajo de su falta justo hasta donde empiezan sus nalgas.

Ahí ella dejó de poner la leve resistencia que me dio a entender un segundo antes. Con mis dedos intentaba encontrar el inicio de sus bragas, pero no lo encontraba, subí un poco más para ver si llegaba hasta su tanga, pero tampoco lo encontraba, así que seguí subiendo un poco más la mano hasta que mis dedos tocaron su vagina. Ella había abierto un poco sus piernas para sentir mejor mi miembro justo apoyado entre su culo y mi mano jugando en la entrada de su tesoro.

Mis dedos empezaron a pasar a lo largo de sus labios vaginales. Ella se mojaba por momentos, incluso me llegó a parecer que se estaba meando, pero era demasiado espeso para ser orina. Su amiga se había ido hacia la barra hacía un rato, pero yo me acababa de dar cuenta, y con todo lo que estaba pasando estábamos justo al lado de una viga que hay en mitad de la pista. Mi espalda chocó contra la viga y dejamos de movernos por un segundo. Yo estaba que no podía más, si no me sacaba la polla esta me iba a reventar dentro. Así que desabroché los botones de mi pantalón y saqué mi pene, siempre tapado por las faldas de Amelia. Ella notaba que yo no hacía nada, así que se pensó que todo había terminado y se disponía a andar fuera de la pista de baile, cuando yo la cogí suavemente de la cintura con la mano izquierda, mientras que con la derecha le levantaba la falda justo hasta la altura de mi polla.

Así, mientras que ella reculaba un poco debido a que yo la sujetaba, de una forma rápida puse mi pene en el hueco de sus piernas. Ella se llevó un gran susto, pues no se esperaba que yo hiciera eso, pero yo la seguía sujetando de la cintura y se abandonó a lo que pasara. Amelia cerró las piernas de repente, dejando mi pene totalmente aprisionado entre sus piernas, y entre el calor de su concha y la humedad de sus flujos por la excitación mi pene podía moverse a lo largo de su sexo, frotando con mi pene sus labios e imitando el movimiento de la penetración.

Era una sensación indescriptible, los dos sumergidos en nuestro mundo de pasión y lujuria, rodeados de toda esa gente, algunos conocidos y otros no, con la música a toda pastilla, el calor, el sexo por nuestras venas…, era un cúmulo de cosas que hacían que nos excitáramos de sobremanera. El ritmo de nuestra pseudo-penetración era cada vez más frenético, yo creía que iba a poder aguantar un par de minutos más, pero de repente ella frenó en seco, noté que se ponía muy tensa y que abría un poco las piernas como para que yo sacara de ahí mi pene, pero no me dio tiempo a reaccionar a la situación. Justo enfrente nuestro vi acercarse a su marido, con un cubata en la mano y con una borrachera bastante considerable. Debido a la cantidad de gente que había o la chispa que llevaba no se fijó demasiado en mí, más bien miró a su mujer por encima del hombro y vio mi cara detrás, pero al lado de la mía había un par de cabezas más de la gente que estaba bailando.

El marido se puso delante de ella a bailar y hacer tonterías al ritmo de la música, pero mientras que asimilaba toda la situación, me di cuenta de que yo todavía tenía mi pene entre sus piernas y que mi erección no se había bajado del todo, más bien seguía prácticamente igual que antes. Así que en ese momento, en vez de echarme hacia atrás y salir de allí, lo que hice fue todo lo contrario, empecé a moverme lentamente detrás de Amelia, restregando nuevamente mi pene con su vagina, ella tensa del todo que no sabía que hacer, al principio quieta del todo y con su cara pálida, pero al cabo de unos segundos ella empieza un ligero vaivén, siguiendo el ritmo de la música y sin perder de vista los ojos de su marido. En ese momento ella pega un par de saltitos, como siguiendo el compás de la música y justo en ese momento y debido a mi tremenda erección, cuando cae en ese segundo saltito y deja caer su peso sobre mi miembro, la cabeza de éste se entierra en su vagina. Esto hace que yo me tenga que agachar un poquito más.

Ella cuando lo nota, vuelve a dar otro pequeño saltito, no sé si para que saliera mi punta o para que entrara más, pero al estar mi miembro tan erecto y con la punta ya introducida, lo que consigue al caer otra vez es que mi miembro se introduzca mucho más y yo me tenga que agachar un poquito más. Ya no había marcha atrás, mi miembro estaba dentro de ella, su vagina lo había asimilado perfectamente al estar tan mojada por los juegos anteriores y ahora no podría de dar más saltitos.

Gracias a la viga no me caí al suelo, puesto que la sensación que estaba experimentando, ese placer tan grande que sentía casi hace que me desmaye. A cada saltito que ella daba más se metía mi pene en su vagina y más rara era mi postura. Ella dejó de saltar, se puso de puntillas y mecía su cuerpo hacia atrás y hacia delante, sin parar. Se notaba que ella estaba cerca del orgasmo, al igual que yo, porque ya no coordinaba sus movimientos y se le notaba que no iba al ritmo de la música, sino al ritmo de nuestros placeres. Su marido mientras tanto no se enteraba de nada, estaba bailando con un grupo de hombres que estaban a 3 metros de nosotros.

Yo ya no podía más, cogí a Amelia de la cintura con las dos manos con fuerza y empezamos el ritmo de meter y sacar más rápido que nunca, estábamos a punto de estallar ambos. Ella estaba con los ojos cerrados y la boca abierta, dejando escapar jadeos que eran amortiguados por el ruido que nos envolvía, pero que yo podía escuchar al estar tan pegado. Yo me encontraba prácticamente igual, ambos estábamos fuera de nosotros mismos.

En ese momento noto que ella empieza a convulsionar, a sufrir espasmos en su vagina, cosa que hace que sus labios vaginales opriman con más fuerza mi miembro y lo exprima. Ella se está corriendo y se le escapa un ligero grito, yo empiezo a correrme al mismo tiempo que ella. Noto como sus fluidos empapan mi pene y ella nota como yo la lleno de mi leche. No sé si ella soltó más o menos fluidos que yo, pero aquello era una auténtica catarata de placer. Nuestras piernas temblaban, ella se tuvo que recostar totalmente en mi cuerpo para no caerse. Yo apoyé todo mi peso en la viga para aguantar su cuerpo y el mío, ¡había sido el mejor polvo de mi vida!

Esta postura duró no más de unos minutos, hasta que ambos logramos recuperar ligeramente las fuerzas y el aliento. Cuando saqué mi miembro de su vagina una cantidad de leche y flujos de ella corrieron por sus piernas y mis pantalones. Ella se dio la vuelta, me miró a los ojos durante breves segundo, acercó su boca a mi oído y me dijo: “Gracias por lo que me has hecho, eres un cielo”.

Me dio un beso en la oreja y se fue.

Esa noche ya no la volví a ver…

Autor: Alfonso

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Volverla una ninfómana

Su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí.

Hola queridos amigos, estoy de nuevo aquí, sentado al frente de mi computador, relatando las experiencias con mi gorda, la verdad es que no he podido avanzar mucho, en mi objetivo de volverla una ninfómana del sexo, que le guste más que cualquier otra cosa, pero en fin, allí marcho, con espontáneos momentos de lujuria de ella y luego igual. Pero poco a poco hasta que consienta o nuestra relación se acabe; porque de verdad, a veces me molesta, esa vacilación, ya tengo 11 años en este deseo, el cual, quiero que de una vez por todas se finiquite.

Les cuento que me han escrito, una buena cantidad, de gente, de todas partes del mundo, queriendo ayudarme, he hecho, casi todo lo que me han dicho, pero nada sigue actuando de igual manera, con una que otra cosa por allí, eso me tiene a punto de reventar, leo los relatos que escriben, chicas, en esta página, en la que cuentan como la pasan de bien, con sus esposos, como comparten, y experimentan muchas cosas juntos y la gozan, “que envidia”.

Bueno después de contarles un poco mis desesperaciones cotidianas, les contaré lo de la otra tarde, unas de las pocas que la gorda se portó como nunca, le dije: que se arreglara que daríamos una vuelta, como a eso de las 10 de la mañana, quería salir en el día, ella me respondió: que fastidio otra vez a dar vueltas sin rumbo, en seguida le respondí: ¿de qué cambio hablas, cada vez que me prometes cambiar, que serás una putica, que concebirás todo lo que yo te pida? Así seguimos discutiendo, hasta que se hizo, el medio día del domingo; yo estaba energúmeno y dije: que saldría solo, ella de inmediato cambió de actitud y me dijo: bueno, espera, me coloco el vestido y salimos, le dije: de ninguna manera, yo no voy a salir, con alguien que me quiera dañar el rato, ella, me respondió: por favor, haré lo que me pidas, te demostraré que soy tu putica.

Me hice del rogar un rato y luego le dije: bueno, te llevaré, pero me tienes que demostrar que eres una putica de verdad, ella me dijo: ¡bueno! Se dio un baño, se pintó los labios, con un rojo fuerte, sus ojos, todo su rostro, quedó divina cual puta callejera, se colocó un poco de aceite en su entrepierna, loción; me dijo: ¡listo! De verdad parecía la más vulgar puta, estaba hermosa y provocativa, nos subimos al auto y salimos rumbo al norte, que es donde más me gusta, pero en el camino al norte, se me sobrevino una idea a la cabeza, que mejor ir al centro donde se encuentran ubicados, los teatros porno de esta ciudad, cogí la calle 9 hasta la tercera, por allí en los sótanos, de esos edificios, subsisten varias salas de video porno, que por lo general son gay, pero también asisten heteros y una que otra pareja.

Por ser domingo las calles estaban solas, dejé el auto en un parqueadero, diagonal, al cine y nos dirigimos a la sala xxx. El chico, del parqueadero no le despegaba el ojo, la miraba por todas partes, cuando salimos caminando, salió él, detrás hasta la puerta, a reparar esa gorda, lo pude ver por el vidrio del frente; el vestido a medidas de que la gorda camina se sube y deja ver, los vértices de sus posaderas, eso me comenzó a deleitar, bajamos por las escalas, hasta el sótano, compramos las entradas, abrimos el cortinón e ingresamos a la sala, esperamos entre tanto se nos acostumbraba la vista a la oscuridad del sitio, estaba bastante oscuro y tardó algunos minutos para poder empezar a ver las sillas del lugar, nos quedamos en las escalas, a la entrada de la sala, sostenidos de unas barandillas, que hay al bajar, yo podía ver algunas sombras que nos asediaban, la gorda me abrazaba y se mostraba algo nerviosa.

En un momento pude sentir una mano, que me tocaba mi entrepierna, de una me pasó un corrientazo por todo el cuerpo, no podía ver quien me tocaba, al instante la gorda me dijo al oído: -que le estaban metiendo mano, que le querían hundir los dedos adentro de su cuquita, que digo cucota y culito, que por mucho, que comprimía, ellos hacían fuerza y no podía impedirlo, por el aceite que se había colocado, eso me puso a mil, tuve una erección casi a reventar, no pensé que tan rápido se dieran las cosas, le contesté: ¿y a qué viniste me precisaste que tú ibas hacer mi puta no? Ella dijo: ¡sí! pero tengo temor porque no puedo ver, le dije: -deja, relájate, aquí me puedes expresar todo lo que me dices y prometes en casa.

Yo la abracé, ella pegó su cabeza en mi hombro y dejó que la manosearan, mientras tanto la mano que me apretaba mi verga empezó a bajar el cierre del pantalón, buscaba como sacar mi verga, lo consiguió al poco rato, comenzó a masajeármela y se sentía delicioso, sentí también como a la gorda le subían el vestido hasta más arriba de la cintura y pude ver cómo le besaban sus nalgas, piernas. Ella sólo me daba besos en el cuello, gemía muy suavemente, entretanto yo estaba a reventar de la excitación que me producía, la situación, sentí de un momento a otro como me daban una mamada de otro mundo la engullía toda y la succionaba con una destreza exquisita.

En ese momento un tipo se me arrimó y me dijo: podemos ir al cuarto oscuro, allí podremos estar más cómodos, él suplicó, hay una poltrona donde podemos pasarla bien rico. En seguida le comenté a la gorda, que si quería ir al cuarto que nos invitaba el señor, ella de una dijo: ¡vamos! El señor cogió a la gorda de la mano y la guió hasta la parte del frente a un lado de la pantalla. Nosotros, lo seguimos, quité mi verga al que mamaba y seguí con ella, en mi mano, mientras que la gordis a su vez cruzaba la sala, con el vestido a medio bajar de la cintura, enseñando a todos su cucota y culo. Era un cuarto pequeño que a la entrada tenía una cortina, ingresamos, apenas se alcanzaba a ver las sombras de la gente, el señor que llevaba de la mano a la gorda, en seguida le quitó todo el vestido, yo lo cogí y lo puse envuelto en mi brazo, él le lamía con desenfreno las tetas, le cogía la morrocotuda cuca gorda, ella me apretaba fuerte la mano, se recostaba contra mí, su espalda en mi pecho, yo con mi espalda sobre la pared.

Empecé a notar que ingresaban uno a uno una cantidad de hombres, el cuarto era verdaderamente pequeño, todos metían mano, la manoseaban a ella a mí, alguien se arrimó a nosotros y comenzó a hurgarme el pecho, desabrocharme la camisa, yo estaba demasiado excitado, me gustaba lo que sentía, dejé que lo hiciera, al mismo tiempo, como 5 tipos trataban de tumbarla en el mueble a la gorda y manoseaban por todas partes, la gorda podía sentir los dedos como se metían en su empapado coño, como le apretaban los pezones y como metían también uno o dos dedos en su culo, uno de ellos se subió al mueble, quitándose la ropa le metió su gorda verga en la boca, podía ver como los otros se iban desnudando y la verdad era que ya no me importaba, al contrario, quería que se la consumieran y cuanto más mejor.

El de la verga en la boca de la gorda se la metía hasta los huevos mientras la agarraba de el pelo entrando y saliendo de su boca, entre tanto lo hacía, la hicieron poner de rodillas sobre la verga de un tipo acostado en el mueble, sin soltarle la verga al que se la mamaba, entonces pude ver, como separaban las nalgas y como una gran verga se abría paso en su ano, pude apreciar cómo se calentaba más al ritmo que la iban penetrado y como el hombre la introducía sin compasión, hasta que pude distinguir sus huevos chocar contra su culo, entonces empezó un mete saca, de pronto vi que por los gestos que hacía el tipo que se la estaba mamando se iba a correr, intenté decirle a la gorda lo que sobrevenía, pero el hombre la sujetó fuertemente por los pelos mientras le decía: ¡Chúpamela, puta, quiero que te bebas toda mi leche!

Aprecié la descarga de aquel tío en el rostro de la gorda que por poco es dentro de la boca, no le quedó más remedio que restregarla en su rostro, su corrida era tan abundante que le escurría hasta las tetas cayendo al mueble, la verga, poco a poco fue perdiendo endurecimiento, así que se retiró quedándose sólo el del culo y la cucota que insistían en el mete saca hasta que también aprecié que se corrían dentro de su cuca y ano, la sacaron, y los preservativos estaban con abundante leche, de igual manera se retiraron, siguieron otros poniéndola boca arriba en el mueble, dos de ellos separaron sus piernas lo más que pudieron, vi a uno de ellos como se acercaba con un pote de aceite, empezó a ponerle por toda la cosota de la gorda, metiendo primero un dedo. Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro, entonces el tipo desalojó la mano de la gran cuca que quedó totalmente dilatada, estaba extenuada, tumbada despatarrada encima de aquel mueble del cuartito ese, llena de semen y aceite por todas partes.

Los tipos al igual que los otros le dieron besitos de agradecimientos y salieron. Llegaron tres tipos que observaba la escena y se desnudaban rápidamente, cuando hubo acabado de quitarse la ropa uno se unió al grupo y dirigió su verga que ya estaba bastante dura a la boca de la gorda mientras que el otro tipo, le puso la verga a la gorda para que se la cogiera, entre tanto la gorda primero se metió los huevos en la boca uno a uno como si fueran bombones mientras le acariciaba el palo con suavidad al otro tipo, luego le fue pasando la lengua desde la base hasta la punta y un pequeño mordisco haciendo resbalar sus dientes cosa que hizo que el tipo diera pequeños suspiros, estaba tumbada en el mueble y otro tipo aprovechó para cuando la tuvo allí desnuda separarle las piernas y colocándose en medio pasarle la lengua y los labios por los muslos acercándose a su cucota morrocotuda, pero sin llegar a ella.

Notaba lo excitada que estaba la gorda, llegó a la cuca y la abrió con los dedos y cogiendo con la boca el gallito que en esos momentos ya estaba bastante abultado lo apretaba con sus labios haciéndolo rodar entre ellos, mientras que el otro tipo acariciaba las tetas y chupaba con delicadeza. La pusieron en cuatro patas y le lamían el culo abriéndole las dos nalgas con las manos y con los propios jugos de la cuca le untaban el ano y se lo acariciaban abriéndose paso con un dedo dentro de el culito dilatado y girando su dedo dentro, cuando vio que entraba sin dificultad entonces cogió y le introdujo otro dedo, la gorda entre tanto cuando podía emitía grandes jadeos, en un momento noté que la gorda ya tenía suficientemente dilatado de nuevo su culito y él tipo también lo apreció, se paró y le puso la verga en la entrada, apretándola fue introduciendo hasta el fondo, cuando estaba así, emprendió a bombearla por el culo con suavidad al mismo tiempo, el otro tipo levantaba una pierna de la gorda y apoyándola se metía debajo de ella para darle una estocada en la cuca, comenzando a enfundársela con fuerza lo que hizo que la gorda soltase la verga del otro que aprovechó para metérsela en la boca, agarrándola del pelo.

El otro entre tanto entonces la cogía por los pechos dándole pellizcos en los pezones y tumbándola encima de él que estaba bajo ella que la tenía ensartada. El tipo le daba duro por el culo la acercaba para que se lo comiera todo, sólo dejaba sus huevos fuera. Mientras que el otro tipo seguía cogiéndola fuerte del pelo y se la metía en la boca a la gorda. Ella se la cogió y primero le dio unos cuantos lametones como si comiese un helado para posteriormente metérsela como si fuera un bombón de fresa primero muy lentamente como probándolo y luego cada vez más vertiginoso. La gorda estaba a punto de tener otro orgasmo cosa que hizo que acelerase el ritmo de la mamada. El tipo le sacó la verga de la boca y masturbándose ligeramente se corrió sobre los pechos de la gorda en el momento que ella tenía un gran orgasmo que hizo que medio se desfalleciese y constriñera sus orificios haciendo que los dos tipos que la perforaban por su culo y cuquita eyacularan en su culo y cuca, sacaron sus vergas ya flácidas con los profilácticos también llenos de leche, extraída por esa puta gordinflona, caliente.

Los tres chicos le dieron gracias y salieron, la gorda se cayó de bruces en el mueble con su mano en el interior de su cucota, mientras gritaba: Me corrooooooo, a lo que un tipo que se pajeaba viendo las escenas, respondió sacándosela y corriéndose sobre la espalda de la gorda. Se fue también ese tipo sin decir nada. Sentí su mano sobre mi verga que para ese momento estaba parada a todo lo que daba, me acarició de los huevos a la punta repetidas veces, se puso en cuclillas, su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y se la metió a la boca, me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme y me relajé, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí. La incorporé y la besé en la boca, mientras le decía lo mucho que me gustaba, que fuera precisamente una puta de las más putas de la ciudad, él tipo que nos reparaba, se acercó se puso detrás de la gorda y también le acariciaba los pechos desde atrás, yo la besaba, ahí estaba desnuda, salvo por sus zapatos.

Se veía encantadora con esa cara de lujuria y buscando más, con su cuquita rasurada y con sus sabrosas nalgas que resplandecían de su blancura. Le metí los dedos en su húmeda cuca, en verdad, nunca había notado a la gorda tan mojada era toda una piscina, nunca pensé que se excitara de esa manera, le bajaban sus fluidos por los muslos, yo le metía dos dedos en su abertura que chorreaba y la gorda me decía al oído –que rico la estoy pasando, así, házmelo. Y terminó por gozar de una manera sorprendente, se vino como un río, dejando mi mano prácticamente empapada. A mí todo eso me excitaba más, si es que más era posible. La recostamos en el mueble de nuevo, la besamos por todas partes, el tipo le hizo sexo oral, que es lo que más le gusta que le hagan, a mí me pone largo tiempo que le mame su conchota, el tipo siguió, hasta que la hizo venirse nuevamente, yo seguí su ejemplo y logré una nueva venida de la caliente e infatigable gorda, era irreconocible todo lo que yo tenía que hacer para ponerla así y ese día era un sueño lo que vivía, mi gorda hecha toda una ninfómana del sexo.

Ella nos abrazaba a los dos, nos acariciaba las vergas y nos dijo –quiero que me cojan mucho. El tipo sacó unos condones, se levantó y me invitó con un gesto a ser el primero. Lo cual le dije: -que ella era toda suya, la gorda abrió las piernas y él se puso sobre ella, levantó las piernas con ayuda de sus manos y le ofreció la famosa “cucota morrocotuda y gorda”, la jugosa cuca. Puso la punta de su verga a la entrada de su húmeda cuevita y poco a poco se la fui metiendo sin ninguna dificultad, puesto que ella se mete la mano o dos vergas por la cuca cuando esta así, él me decía que era como un guante de seda sus húmedas paredes, ella jalaba con más fuerza sus piernas hacia arriba y levantaba la cabeza tratando de mirar como se la metía, empezó a gemir con más fuerza y él a darle con energía, con una lujuria motivada por esa habilidad total, así, así, -le decía, la gorda mientras llegaba a un orgasmo más, mientras el tipo la besaba con ternura, ella me apretaba mi miembro, lo que me daba un placer agradable y estimulante.

A continuación yo me senté recargado en la pared en el descansa brazos del mueble y la gorda se puso en cuatro invitando a darle desde atrás, mientras la gorda me la mamaba a mí, su esposo. Así es como te gusta verme –me preguntaba. Así es como me encanta a mí, -seguía diciendo, dame duro, al tipo, dame duro, dame duro –agregó, mientras se quejaba de gusto al sentir que nuevamente la clavaba. Que gusto ver sus nalgas a disposición, de otro tipo, que gusto darle gusto a la putona de la gorda, no pude aguantar más y me vine, de una manera formidable, mientras ella me apretaba con su boca, y tragaba mi leche exprimiendo mi verga, que sentía nuevos espasmos cada vez que ella la apretaba, una experiencia realmente deliciosa. Cosa que me encantaba, que me ponía calentísimo, que quería cogérmela mucho a la muy puta, la gorda ese día era una ricura de mujer, excitante y dispuesta y que me encantaba.

A pesar de que me había venido, el tipo seguía dándole hasta que logró hacerla venir, me sentía un poco fatigado, pero el esfuerzo valió la pena ya que verla gozar era todo un placer en un momento el tipo se quejo la cogió duro de su cintura y le dijo: -toma perra cométela toda a lo cual la gorda respondió con un quejido de placer, el tipo fue sacándola y con su condón lleno de leche le dijo: -gracias y salió. Me retire un poco para verla como se la mamaba a otro tipo que se arrimo por la pared, como se deleitaba, demostrando lo mucho que le gusta mamar. El al segundo también se retorció y cogiéndola del pelo fuerte le echó un gran chorro de leche en su rostro, le dijo eres una puta muy genial. Me senté a su lado ella se recostó boca abajo cansada, pero esperando que seguía. Me masajeaba mi verga suave y me daba besos en las piernas. Entraron otra cantidad de tipos y empezaron a aproximarse a nosotros, metían mano por todas partes, aprovechando esa oportunidad.

De un momento a otro, advertí, como casi todos quedaban desnudos; el tipo que me había abierto toda la camisa, me quitó el resto de la ropa, me dijo: que la pusiera en los cajones de arriba, me desnudé por completo, saqué más profilácticos, que llevo para estos casos y se los pasé a la gorda, entre tanto me rozaban, vergas de todos los tamaños, por todas partes, en el afán de ambicionar pasar, para poder enganchar a la gorda, que quedaba desnuda, tirada en el mueble el tipo, qué nos llevó a ese cuarto, se acostó, en el mueble y ubicó a la gordis, para que se empalmara arriba de él, ella lo concibió, en un momento, ya habían, como 5 tipos más riñéndose, por el culito, de la gordinflona, yo me interpuse, les dije: -tranquilos, por turnos, que ella permitirá a todos, que se deleiten con lo que se les antoje, un tipo moreno, sacó una verga bastante grande con una curva en la mitad, se la metió, suave y en un momento empezó a bombearla, yo me coloqué en el descansa brazo, del mueble, nuevamente, cogí del pelo a la gorda, enseguida la puse a mamar, y a la vez tres tipos me tocaban la verga, los huevos, me los chupaban, junto con la gordis, era genial, nunca había sentido esto, les cuento que me considero hetero cien por ciento, pero la arrechera del momento rompía cualquier regla, era nuevo para mí.

Los tipos que enganchaban a la gorda, empujaban con fuerza queriendo como partirla en dos, empezaron a acabar y a ir desfilando tomando sus ropas colocándoselas, dándole las gracias a esa putica, que les había sacado la leche, entre tanto otros seguían haciendo la fila y metiéndosela por su culito y otras veces por su cuca en la posición que estaba de perrita todos le caían atrás y la gozaban fuerte, suave, de todas formas, le daban mucho placer, saliendo contentos, porque consiguieron engancharse una puta gratis, después de horas, de hacerlo, ella se subió arriba del último señor que quería, que por cierto era de edad, pero también quería probar esa gorda, no había nadie más, casi todos los de la sala del cine, habían enganchado su concha y culito, no existía, quien le llenara su culito pues los dos tipos más, que quedaban dentro del cuarto, estaban era por tocarme a mí, entonces, me paré, le abrí sus nalgotas y se la enterré de una, ella gritó y me pidió que despacio, que ya estaba bien adolorida, de tanta verga que había entrado.

Empecé a bombear, al igual lo hacía el tipo de abajo tratando de seguir el ritmo, uno de los tipos empezó, a recorrerme la espalda con su lengua se sentía increíble; él estaba desnudo, el otro a su vez lo abrazaba por la espalda y le besaba la nuca, él se agachó y me mordisqueaba las nalgas a su vez que el otro se la metía, por el culo, me daba mordiscos y me daba lengua en mi culo, era una sensación placentera, que en seguida me entró ganas de llenarle el culo de abundante leche a la gorda, ella se quejó y contrajo sus orificios y terminamos casi al tiempo los tres en un orgasmo largo y exquisito, nos paramos fuimos al baño con nuestra ropa en la mano. Con unos pañuelos y algo de agua la gorda se limpió lo más que pudo el semen que tenía por todo el cuerpo, se colocó el vestido, yo también me vestí y salimos del lugar, ya eran como las 7:30 de la noche, recogimos el auto, el chico seguía viéndola, como con ganas de comérsela a la primera oportunidad que le diera, era evidente.

El la paró, la volteó, ella le dijo: que con preservativo lo dejaba, él sacó de su billetera rápidamente uno, se lo colocó, la puso en cuatro patas, sobre la taza del baño, le abrió con sus manos las nalgas e introdujo de un sólo empujón, la verga en su cuca, que en ese momento estaba muy dilatada y palpitante de tanto uso y en un par de bombazos no pudo aguantar más y estalló, ella se despidió, salió y me dijo: ¡listo! Vamos.

Llegamos a la casa pedimos comida a domicilio, tomamos una ducha bien larga, estuvimos hablando y después de una buena comida, dijo: que eso si la había colocado, súper arrecha, el ver hombres entre sí, el ver cómo me tocaban, eso la había puesto, a millón, hicimos el amor como locos, la pasamos genial, ahora intento hacer otra cosa más, que desde luego se las contaré.

Autor: Alfonso

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Inocencia perdida

Entre Mariola y Alfonso pusieron a Nuria de rodillas en el suelo sin sacarle nada de sus agujeros procediendo en ese momento Alfonso a sacársela, limpiársela un poco y metérsela a Nuria en la boca que la empezó a mamar como si fuera una experta introduciéndole un dedo en el culo y consiguiendo que Alfonso eyaculase en su boca y Mariola tuviese un delicioso orgasmo conseguido con el dedo de Nuria.

Ya habían llegado las vacaciones, había acabado el curso, el año que viene iría a la Universidad, ahora se disponía a pasar 3 semanas en casa de su mejor amiga con ella y sus padres. Era una casita cerca de la playa, tenía un pequeño jardín y una piscina y acceso privado a una cala en la que no solía haber apenas gente. Ella iba a estar sola con los padres de su amiga durante una semana hasta que llegase su amiga que se había ido a casa de su abuela.

Nuestra protagonista se llamaba Nuria, era una joven con 18 años recién cumplidos, media un metro sesenta y cinco aprox. pelo suelto pero corto a la altura de los hombros, más bien delgadita con poco pecho pero un culito respingón pero bien duro debido a toda la gimnasia que había hecho en el colegio, así mismo unas piernas fuertes pero más bien delgadas también.

Era una jovencita bastante inocente, era virgen todavía, había ido a un colegio de chicas exclusivamente toda la vida y no había tenido novio ni novia a pesar de que esto último no le desagradaba y de que había sido tentada por alguna compañera en el colegio, en las duchas o en los cuartos.

Eran las 4 de la tarde cuando llegó a la casa, salió a recibirla el padre de su amiga, se llamaba Alfonso, era un hombre moreno de 44 años, ojos negros, nariz aguileña y tez bastante morena por el sol. Se veía que hacía pesas en el gimnasio porque se le marcaban los abdominales a través de la camiseta con la que salió a recibirla, abajo llevaba un pantalón de deporte por el que asomaban unos calentadores. La acompañó a su habitación para que dejase las cosas y se cambiase.

-Si quieres puedes ponerte el traje de baño y bajamos a la piscina a darnos un baño,-le dijo Alfonso. -Lo haré, se tiene que estar deliciosamente al sol-agregó Nuria… Te espero abajo.

Alfonso se tumbó en la hierba y a los 5 minutos apareció Nuria, nunca él se había fijado en ella como mujer, pero la verdad es que en bañador estaba muy atractiva, llevaba un bikini blanco que contrastaba con su piel ligeramente morena, la parte de arriba le cubría apenas los pechos que a pesar de que no los tenía muy grandes sobresalían parte sobre el bikini y la parte de abajo eran dos triángulos unidos por dos cordones a los lados y en la parte correspondiente a su culito se le marcaba este. Ella se tumbó a su lado, así estuvieron una media hora, espiándola Alfonso cada poco, alguna vez había tenido él pequeños escarceos con chicas de esa edad pero con Nuria se estaba excitando como nunca lo había estado.

Nuria se levantó y se dirigió dentro de la casa al baño, él fue a tomar un vaso de agua y con esa excusa poder espiarla ya que la puerta no se podía cerrar del todo y desde ese puesto poder verla, vio como se soltaba la parte de abajo del bikini y observó como tenía el coño lleno de vello, absolutamente negro, él ya no se aguantaba y notó como tenía la polla completamente erecta, le medía en ese estado unos 20 cms. y era más bien gorda, decidió a la menor oportunidad follársela, con su mujer no iba a tener problemas ya que ya habían hecho algún trío, así que si le pillaba le ofrecería hacer un trío…

Nuria salió del baño y fue a la cocina donde Alfonso estaba a coger una coca-cola, se puso a abrirla sobre la mesa dándole a él la espalda, lo que aprovechó Alfonso para acercarse por detrás y besarla en el cuello mientras con ambas manos le acariciaba los pechos, ella intentó escaparse pero él no la dejó, le dio la vuelta y la sentó en la mesa, ella estaba como hipnotizada y le excitaba también la situación, solo pudo hacer que decirle que tuviera cuidado que era virgen, él la agarró por el cuello y la besó en la boca, más que un beso le estaba comiendo la boca, sus lenguas se juntaron mientras él la dejó en top-less y fue bajando con su boca por su cuello a su escote, ella mientras tanto le quitó a él el bañador que era la única prenda que él portaba saliendo la polla como por un resorte, ante tal visión ella se asustó por el tamaño.

-¿Crees que ese pedazo de cosa me cabrá?-le preguntó… -Tranquila que si.

Alfonso cogió un hielo que tenía a mano, se lo puso en la boca y se inclinó sobre sus pechos, no eran muy grandes, más bien pequeños, ligeramente levantados hacia arriba, con dos pezones pequeños rosas, empezó a pasar el hielo por los pezones a lo que estos reaccionaron poniéndose tiesos, ella arqueaba la espalda de placer mientras le acariciaba a él la cabeza, con un pie acariciaba la polla de él que estaba completamente dura y erecta, continuó bajando con el hielo por su ombligo hasta el chocho de ella, era muy peludo y según vio Alfonso también muy mojado, soltó un poco el hielo y con su lengua pasó apenas rozando los labios vaginales de ella mientras con la mano le tocaba con el hielo el clítoris a lo que ella respondía con pequeños gritos de placer, le siguió dando un masaje con boca, lengua y manos por todo su cuerpo, ella se estaba volviendo loca de gusto, estaba completamente fuera de si hasta que…

Aghhhhhhhh, perdona me he dejado llevar-dijo Nuria cuando vio a Mariola la mujer de Alfonso a lo que ésta respondió mandándola callar y desnudándose a la vez.

Mariola tenía 42 años medía apenas un metro sesenta y cinco de complexión normal, rubia, con el pelo largo, ojos negros, labios carnosos, dedos largos como comprobaría Nuria después, de pechos como dos grandes huevos fritos, con dos pezones marrones de aureola grande, y un sexo en el que solo le quedaba un pequeño mechón negro, cuando estuvo desnuda se dirigió donde estaban Nuria y Alfonso y mientras besaba en la boca a Nuria, la cual al principio la rechazó pero luego correspondió apasionadamente, se subió a la mesa colocándose de rodillas detrás de la cabeza de Nuria y con sus manos levantando las piernas de la chica mientras la abría completamente de piernas con lo que dejaba el camino libre a Alfonso que agarrándose la polla la colocó en el coño de Nuria empujando ligeramente, metiendo dentro solo la puntita.

-Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy-chilló Nuria… – Tranquila -la dijo Mariola acariciándole el pelo mientras le daba un dulce beso en la boca lo que aprovechó Alfonso para de un golpe metérsela toda, volviendo a chillar Nuria, Alfonso se quedó en esa posición un rato mientras Mariola comenzaba a besar en la boca a Nuria y la invitaba a ver como era follada por su marido, el cual empezó un suave movimiento de entrada y salida, lo que convirtió el dolor de Nuria en auténtico placer mientras Mariola colocaba su coño en la boca de Nuria para inclinarse sobre la unión de los sexos de su marido y la joven lamiéndole a esta el clítoris y pellizcando sus pezones lo que hizo que Nuria soltase pequeños jadeos al igual que Mariola que le dijo a la chica:

-Eso que no tenías experiencia, zorrilla, me estás haciendo gozar enormemente. -Aaaah, ahaaaa, ahhhhhh, oooooooooooooh -era lo único que respondía Nuria…

Estaba sintiendo un placer inmenso mientras Alfonso iba aumentando la velocidad de sus acometidas alternándolas con suaves movimientos circulatorios sacándosela de vez en cuando y volviéndola a penetrar con fuerza, mientras Mariola seguía en su 69 mientras cogía con los dedos los flujos que destilaba el coño de Nuria y le acariciaba con ellos el culo introduciendo uno de sus dedos lo que consiguió un orgasmo de Nuria, que entró en una medio inconsciencia de la cantidad de placer que sentía, mientras Mariola seguía metiéndole dedos en el culo mientras los hacía girar para dilatárselo hasta que vio que ya era suficiente, y cogiendo una zanahoria hizo que su marido se la sacase a la joven del coño y de un golpe se la metió en el culo mientras ella le metía a la joven la zanahoria en el coño consiguiendo así otro orgasmo de la joven tras una breve cabalgada.

Entre Mariola y Alfonso pusieron a Nuria de rodillas en el suelo sin sacarle nada de sus agujeros procediendo en ese momento Alfonso a sacársela, limpiársela un poco y metérsela a Nuria en la boca que la empezó a mamar como si fuera una experta introduciéndole un dedo en el culo y consiguiendo que Alfonso eyaculase en su boca y Mariola tuviese un delicioso orgasmo conseguido con el dedo de Nuria.

Acabaron y procedieron a ducharse y vestirse para la cena en la que hablaron largo y tendido del asunto, quedaron en repetirlo y en que Nuria en el nuevo curso en la Universidad compartiese piso con su hija y traviesos juegos.

Para cualquier comentario, duda o lo que queráis…

Autor: Picante100

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Me desvirgó la mamá de Alfonso

Se dejó caer completamente clavándose totalmente y comenzó a cabalgar sobre mi pene. Lentamente,  fue aumentando el ritmo hasta hacerlo muy rápidamente, tuvo un orgasmo, continuó más rápido aún y a los cinco segundos tuvo otro más, yo estaba que ya no podía más, estaba muy cansado y terminé con un orgasmo largo y fluido, ella se quitó y me limpió la verga con la boca hasta dejarla seca.

Me llamo Antonio y vivo en Monterrey, Nuevo León en México, actualmente tengo 21 años, esta historia se desarrolla cuando tenía 18 años, tenía mi mejor amigo Alfonso, él y yo éramos inseparables, jugábamos arcadias, fútbol, discotecas, todo lo que hace un chico normal de 18 años, hasta ese entonces pues ahí interviene la mamá de Alfonso.

Ella tenía 37 años y su nombre era Mónica, estaba bien conservada para su edad aparentaba tener 24 años más o menos, su piel era blanca sus tetas grandes y firmes su culito parado y un abdomen que, uff, era una mamacita.

La mamá de Alfonso era madre soltera, había tenido a Alfonso a los 19 y aún conservaba su belleza, un día de verano estaba en casa de mi amigo cuando la mamá le mandó a comprar unas cosas al supermercado yo me encontraba jugando Nintendo cuando llegó la mamá y me dijo:

¿Como estás Antonio?, hoy hace mucho calor, ¿por que no te tomas una limonada?, a lo que accedí gustoso, después de un rato de estar tomando la limonada ella se retiró para tomar un baño y yo continué jugando.

Fue entonces cuando me dijo:

Antonio, ¿me pasas mi bata?, le pregunté que donde estaba y me dijo que en el closet, tomé la bata y cuando se la llevé ella estaba totalmente desnuda, agachada poniéndose las bragas, eso me puso a cien pero como era la mamá de mi mejor amigo alejé esos pensamientos sucios,  me dispuse a darme la vuelta cuando me dijo:

Ven, ¿por que te vas?, esto era increíble, la propia mamá de mi mejor amigo me estaba seduciendo, lentamente se acercó a mi y me comenzó a sobar el paquete mientras yo acariciaba su pecho.

Su pecho era tan firme, y más con ese grado de excitación, sus pezones eran grandes y rosas, me desabrochó el pantalón y me quitó la playera, me quedé en bóxers y me liberó la verga que en estos momentos estaba al máximo de excitación.

Debo reconocer que para tener 18 años tener un pene de 15 cm no estaba nada mal, y me la comenzó ha mamar, mientras lo hacía me decía palabras como, papacito, mi macho, y otros para aumentar mi excitación, comenzó un sube y baja por toda mi verga, la lamía, la chupaba como loca, y al mismo tiempo con la otra mano me acariciaba o más bien dicho estrujaba mi testículos.

La chupaba como una paleta con tal devoción que no tardé en acabar y ella se tragó todo como si se le fuera le vida en ello, me ofreció su vagina, yo jamás había visto una en mi vida, en la vida real, así que me parecía fascinante, comencé a hurgar y a explorar con mis dedos los labios, el clítoris, y esto al parecer la excitaba mucho debido a que comenzaba a gemir intensamente al tiempo que gritaba, chupámela, chupámela.

Más tardó ella en gritar eso que yo en comenzar a recorrer con mi lengua cada recoveco de su vagina, comenzaba a mojarse demasiado, como no tenia experiencia le pregunté que si esto era normal, ella me respondió que si, que continuara, así que comencé a chuparla, en eso mi lengua tocó su clítoris y se volvió loca, así que continué estimulando este punto hasta que ella me llenó la cara con su orgasmo, yo no sabía que era exactamente lo que era esto, pero intuí que era como el semen femenino o algo así.

Entonces me arrastró hasta el pasillo la recargué contra la pared y comencé a besarle los senos y a pellizcarle los pezones, debido a que un amigo me había dicho que eso las volvía locas, lo cual comprobé, la vista en el pasillo era espectacular, su cuerpo perfecto, iluminado solamente por una luz lejana que provenía de una ventana como a diez metros le daba una apariencia de piel bronceada y sudorosa que me encantó.

La llevé a la alcoba, ahora era yo con más confianza el que tomaba la iniciativa y comencé a pasarle mi pene por todo el cuerpo, después ella se puso justo arriba de mi cadera y bajó lentamente hasta que la punta de mi pene hizo contacto con sus labios vaginales y ahí se dejó caer completamente clavándose totalmente y comenzó a cabalgar sobre mi pene.

Lentamente, poco a poco fue aumentando el ritmo hasta que comenzó a hacerlo muy rápidamente, tuvo un orgasmo, continuó más rápido aún y a los cinco segundos aproximadamente tuvo otro más, yo estaba que ya no podía más, estaba muy cansado y terminé con un orgasmo largo y fluido, después ella se quitó y me limpió la verga con la boca hasta dejarla seca, después se metió a bañar y yo me quedé acostado en la cama cinco minutos más.

Después me metí a el baño y me bañé junto a ella, nos acariciamos y besamos pero estaba demasiado cansado para hacer más, después de que salimos estuvimos desnudos un rato tirados en la cama y ella me dijo:

Antonio no debes contar a nadie sobre esto, pues es un secreto entre nosotros, yo asentí y después me dijo, ¿te gustaría volver a hacerlo después? y asentí y nos vestimos.

Después de un rato llegó Alfonso como siempre tarde, dio como excusa que se había pasado por las arcadias y que había jugado un buen rato, me dijo de lo que te perdiste, estuvo un tipo jugando, venció a todos los del local, ojalá hubieras estado ahí para vencerlo, lo ves por no querer venir conmigo…

Yo solamente asentí con la cabeza y sonreí…

Autor: Antonio

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Espontaneos momentos de lujuria

Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro.

Hola queridos amigos, estoy de nuevo aquí, sentado al frente de mi computador, relatando las experiencias con mi gorda, la verdad es que no he podio avanzar mucho, en mi objetivo de volverla una ninfómana del sexo, que le guste más que cualquier otra cosa, pero en fin, allí marcho, con espontáneos momentos de lujuria de ella y luego igual. Pero poco a poco hasta que consienta o nuestra relación se acabe; porque de verdad, a veces me molesta, esa vacilación, ya tengo 11 años en este deseo, el cual, quiero que de una vez por todas se finiquite.

Les cuento que me han escrito, una buena cantidad, de gente, de todas partes del mundo, queriendo ayudarme, he hecho, casi todo lo que me han dicho, pero nada, sigue actuando de igual manera, con una que otra cosa por allí, eso me tiene a punto de reventar, leo los relatos que escriben, chicas en esta página, en la que cuentan como la pasan de bien, con sus esposos, como comparten, experimentan muchas cosas juntos y la gozan, “que envidia”.

Bueno después de contarles un poco mis desesperaciones cotidianas, les contaré lo de la otra tarde, unas de las pocas que la gorda se portó como nunca, le dije que se arreglara que daríamos una vuelta, como a eso de las 10 de la mañana, quería salir en el día, ella me respondió: que fastidio otra vez a dar vueltas sin rumbo, en seguida le manifesté: ¿de qué cambio hablas, cada vez que me prometes cambiar, que serás una putica, que concebirás todo lo que yo te pida? Así seguimos discutiendo, hasta que se hizo el mediodía del domingo; yo estaba energúmeno y dije: que saldría solo, ella de inmediato cambió de actitud y me expresó: bueno, espera, me coloco el vestido y salimos, le indiqué: de ninguna manera, yo no voy a salir, con alguien que me quiera dañar el rato, ella, me respondió: por favor, haré lo que me pidas, te demostraré que soy tu putica.

Me hice del rogar un rato y luego le dije: bueno, te llevaré, pero me tienes que demostrar que eres una putica de verdad, ella me expresó: ¡Bueno! se dio un baño, se pintó los labios, con un rojo fuerte, sus ojos, todo su rostro, quedó divina, cual puta callejera, se colocó un poco de aceite en su entrepierna, loción; me dijo: ¡Listo! de verdad parecía la más vulgar puta, estaba hermosa y provocativa, nos subimos al auto y salimos rumbo al norte, que es donde más me gusta, pero en el camino al norte, se me sobrevino una idea a la cabeza, mejor ir al centro donde se encuentran ubicados los teatros porno de esta ciudad.

Cogí la calle 9 hasta la tercera, por allí en los sótanos, de esos edificios, subsisten varias salas de video porno, que por lo general son gay, pero también asisten heteros y una que otra pareja, por ser domingo las calles estaban solas, dejé el auto en un parqueadero, diagonal, al cine y nos dirigimos a la sala xxx. El chico, del parqueadero no le despegaba el ojo, la miraba por todas partes, cuando salimos caminando, salió él, detrás hasta la puerta, a reparar esa gorda, lo pude ver por el vidrio del frente; el vestido a medida de que la gorda camina se sube y deja ver, los vértices de sus posaderas, eso me comenzó a deleitar, bajamos por las escalas, hasta el sótano, compramos las entradas, abrimos el cortinón he ingresamos a la sala.

Esperamos entre tanto se nos acostumbraba la vista a la oscuridad del sitio, estaba bastante oscuro y tardó algunos minutos poder empezar a ver las sillas del lugar, nos quedamos en las escalas, a la entrada de la sala, sostenidos de unas barandillas, que hay al bajar, yo podía ver algunas sombras que nos asediaban, la gorda me abrazaba y se mostraba algo nerviosa, en un momento pude sentir una mano, que tocaba mi entrepierna, de una me pasó un corrientazo por todo el cuerpo, no podía ver quien me tocaba.

Al instante la gorda me dijo al oído: -que le estaban metiendo mano, que le querían hundir los dedos adentro de su cuquita, que digo cucota y culito, que por mucho, que comprimía, ellos hacían fuerza y no podía impedirlo, por el aceite que se había colocado, eso me puso a mil, tuve una erección casi a reventar, no pensé que tan rápido se dieran las cosas, le contesté: ¿y a qué viniste? Me precisaste que tú ibas hacer mi puta ¿no? Ella dijo: ¡si! pero tengo temor porque no puedo ver, le respondí: -deja, relájate, aquí me puedes expresar todo lo que me dices y prometes en casa.

Yo la abracé, ella pegó su cabeza en mi hombro y dejó que la manosearan, mientras tanto la mano que me apretaba mi verga empezó a bajar el cierre del pantalón, buscaba como sacar mi verga, lo consiguió al poco rato, comenzó a masajeármela y se sentía delicioso, sentí también como a la gorda le subían el vestido hasta más arriba de la cintura y pude ver como le besaban sus nalgas. Ella sólo me daba besos en el cuello, gemía muy suavemente, entretanto yo estaba a reventar de la excitación que me producía la situación. Sentí de un momento a otro como me daban una mamada de otro mundo, la engullía toda y la succionaba con una destreza exquisita. En ese momento un tipo se me arrimó y me dijo: podemos ir al cuarto oscuro, allí podremos estar más cómodos, él suplicó, hay una poltrona donde podemos pasarla bien rico.

En seguida Le comenté a la gorda, que si quería ir al cuarto que nos invitaba el señor, ella de una dijo: ¡vamos!  El señor cogió a la gorda de la mano y la guió hasta la parte del frente a un lado de la pantalla. Nosotros, lo seguimos, quité mi verga al que mamaba y seguí con ella, en mi mano, mientras que la gordis a su vez cruzaba la sala, con el vestido a medio bajar de la cintura, enseñando a todos su cucota y culo. Era un cuarto pequeño que a la entrada tenía una cortina, ingresamos, apenas se alcanzaba a ver las sombras de la gente, el señor que llevaba de la mano a la gorda, en seguida le quitó todo el vestido, yo lo cogí y lo puse envuelto en mi brazo, él le lamía con desenfreno las tetas, le cogía la morrocotuda cuca gorda, ella me apretaba fuerte la mano, se recostaba contra mí, su espalda en mi pecho, yo con mi espalda sobre la pared.

Empecé a notar que ingresaban uno a uno una cantidad de hombres, el cuarto era verdaderamente pequeño, todos metían mano, la manoseaban a ella a mí, alguien se arrimó a nosotros y comenzó a hurgarme el pecho, desabrocharme la camisa, yo estaba demasiado excitado, me gustaba lo que sentía, dejé que lo hiciera, al mismo tiempo, como 5 tipos trataban de tumbarla en el mueble a la gorda y manoseaban por todas partes, la gorda podía sentir los dedos como se metían en su empapado coño, como le apretaban los pezones y como metían también uno o dos dedos en su culo.

Uno de ellos se subió al mueble, quitándose la ropa le metió su gorda verga en la boca, podía ver como los otros se iban desnudando y la verdad era que ya no me importaba, al contrario, quería que se la consumieran y cuanto más mejor, el de la verga en la boca de la gorda se la metía hasta los huevos mientras la agarraba del pelo entrando y saliendo de su boca, la hicieron poner de rodillas sobre la verga de un tipo acostado en el mueble, sin soltarle la verga al que se la mamaba, entonces pude ver, como separaban las nalgas y como una gran verga se abría paso en su ano, pude apreciar como se calentaba más al ritmo que la iban penetrado y cómo el hombre la introducía sin compasión, hasta que pude distinguir sus huevos chocar contra su culo, entonces empezó un mete saca.

De pronto vi que por los gestos que hacía, que el tipo al que se la estaba mamando, se iba a correr, intenté decirle a la gorda lo que sobrevenía, pero el hombre la sujetó fuertemente por los pelos mientras le decía: ¡Chúpamela, puta, quiero que te bebas toda mi leche! Aprecié la descarga de aquel tío en el rostro de la gorda que por poco es dentro de la boca, no le quedó más remedio que restregarla en su rostro, su corrida era tan abundante que le escurría hasta las tetas cayendo al mueble, la verga, poco a poco fue perdiendo endurecimiento, así que se retiró quedándose sólo el del culo y la cucota que insistían en el mete saca hasta que también aprecié que se corrían dentro de su cuca y ano, la sacaron, y los preservativos estaban con abundante leche, de igual manera se retiraron, siguieron otros.

Dos de ellos separaron sus piernas lo más que pudieron, vi a uno de ellos como se acercaba con un pote de aceite, empezó a ponerle por todo la cosota de la gorda, metiendo primero un dedo, luego dos. Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro, entonces el tipo desalojó la mano de la gran cuca que quedó totalmente dilatada, estaba extenuada, tumbada despatarrada encima de aquel mueble del cuartito, llena de semen y aceite por todas partes.

Los tipos al igual que los otros le dieron besitos de agradecimientos y salieron. Llegaron tres tipos que observaba la escena y se desnudaban rápidamente, cuando hubo acabado de quitarse la ropa uno se unió al grupo y dirigió su verga que ya estaba bastante dura a la boca de la gorda mientras que el otro tipo, le puso la verga a la gorda para que se la cogiera, entre tanto la gorda primero se metió los huevos en la boca uno a uno como si fueran bombones mientras le acariciaba el palo con suavidad al otro tipo, luego le fue pasando la lengua desde la base hasta la punta y un pequeño mordisco haciendo resbalar sus dientes cosa que hizo que el tipo diera pequeños suspiros, estaba tumbada en el mueble y otro tipo aprovechó para cuando la tuvo allí desnuda, separarle las piernas y colocándose en medio pasarle la lengua y los labios por los muslos acercándose a su cucota morrocotuda, pero sin llegar a ella.

Notaba lo excitada que estaba la gorda, llegó a la cuca y la abrió con los dedos y cogiendo con la boca el gallito que en esos momentos ya estaba bastante abultado lo apretaba con sus labios haciéndolo rodar entre ellos, mientras que el otro tipo acariciaba las tetas y chupaba con delicadeza. La pusieron en cuatro patas y le lamían el culo abriéndole las dos nalgas con las manos y con los propios jugos de la cuca le untaban el ano y se lo acariciaban abriéndose paso con un dedo dentro de el culito dilatado y girando su dedo dentro.

Cuando vio que entraba sin dificultad entonces cogió y le introdujo otro dedo, la gorda entre tanto cuando podía emitía grandes jadeos, en un momento noté que la gorda ya tenía suficientemente dilatado de nuevo su culito y él tipo también lo apreció se paró y le puso la verga en la entrada, apretando la fue introduciendo hasta el fondo, cuando estaba así emprendió a bombearla por el culo con suavidad, al mismo tiempo, el otro tipo levantaba una pierna de la gorda y apoyándola se metía debajo de ella para darle una estocada en la cuca, comenzando a enfundársela con fuerza lo que hizo que la gorda soltase la verga del otro que aprovechó para metérsela en la boca agarrándola del pelo.

El otro entre tanto la cogía por los pechos dándole pellizcos en los pezones y tumbándola encima de el que estaba bajo ella que la tenía ensartada. El tipo le daba duro por el culo la acercaba para que se lo comiera todo solo dejara sus huevos fuera. Mientras que el otro tipo seguía cogiéndola fuerte del pelo y se la metía en la boca a la gorda.

La gorda se la cogió y primero le dio unos cuantos lametones como si comiese un helado para posteriormente metérsela como si fuera un bombón de fresa, primero muy lentamente como probándolo y luego cada vez más vertiginoso. La gorda estaba a punto de tener otro orgasmo cosa que hizo que acelerase el ritmo de la mamada. El tipo le sacó la verga de la boca y masturbándose ligeramente se corrió sobre los pechos de ella en el momento que tenía un gran orgasmo que hizo que medio desfalleciese y constriñera sus orificios haciendo que los dos tipos que la perforaban por su culo y cuquita eyacularan en su culo y cuca. Sacaron sus vergas ya flácidas con los profilácticos también llenos de leche, extraída por esa puta gordinflona, caliente. Los tres chicos le dieron gracias y salieron, la gorda se cayó de bruces en el mueble con su mano en el interior de su cucota, mientras gritaba: Me corroooooooo, a lo que un tipo que se pajeaba viendo las escenas, respondió sacándosela y corriéndose sobre la espalda de la gorda. Se fue también ese tipo si decir nada.

Sentí su mano sobre mi verga que para ese momento estaba parada a todo lo que daba, me acarició de los huevos a la punta repetidas veces, se puso en cuclillas, su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y se la metió a la boca, me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme y me relajé, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí. La incorporé y la besé en la boca, mientras le decía lo mucho que me gustaba, que fuera precisamente una puta de las mas putas de la ciudad, él tipo que nos espiaba, se acercó, se puso detrás de la gorda y también le acariciaba los pechos desde atrás, yo la besaba, ahí estaba desnuda, salvo por sus zapatos.

Se veía encantadora con esa cara de lujuria y buscando más, con su cuquita rasurada y con sus sabrosas nalgas que resplandecían de su blancura. Le metí los dedos en su húmeda cuca, en verdad, nunca había notado a la gorda tan mojada era toda una piscina, nunca pensé que se excitara de esa manera, le bajaba sus fluidos por los muslos de sus piernas, yo le metía dos dedos en su abertura que chorreaba y la gorda me decía al oído –que rico la estoy pasando, así, házmelo. Y terminó por gozar de una manera sorprendente, se vino como un río, dejando mi mano prácticamente empapada. A mí todo eso me excitaba más, si es que más era posible.

La recostamos en el mueble de nuevo, la besamos por todas partes, el tipo le hizo sexo oral, que es lo que más le gusta que le hagan, a mí me pone largo tiempo que le mame su conchota, el tipo siguió, hasta que la hizo venirse nuevamente, yo seguí su ejemplo y logré una nueva venida de la caliente e infatigable gorda, era irreconocible todo lo que yo tenía que hacer para ponerla así y ese día era un sueño lo que vivía, mi gorda hecha toda una ninfómana del sexo. Ella nos abrazaba a los dos, nos acariciaba las vergas y nos dijo –quiero que me cojan mucho. El tipo sacó unos condones, se levantó y me invitó con un gesto a ser el primero. Le dije: -que ella era toda suya, la gorda abrió las piernas y él se puso sobre ella, levantó las piernas con ayuda de sus manos y le ofreció la famosa “cucota morrocotuda y gorda”, la jugosa cuca.

Puso la punta de su verga a la entrada de su húmeda cuevita y poco a poco se la fue metiendo sin ninguna dificultad, puesto que ella se mete la mano o dos vergas por la cuca cuando está así, él me decía que eran como un guante de seda sus húmedas paredes, ella jalaba con más fuerza sus piernas hacia arriba y levantaba la cabeza tratando de mirar como se la metía, empezó a gemir con más fuerza y él a darle con energía, con una lujuria motivada por esa habilidad total, así, así, -le decía, la gorda mientras llegaba a un orgasmo más, mientras el tipo la besaba con ternura, ella me apretaba mi miembro, lo que me daba un placer agradable y estimulante. A continuación yo me senté recargado en la pared en el descansa brazos del mueble y la gorda se puso en cuatro invitando a darle desde atrás, mientras la gorda me la mamaba a mí. Así es como te gusta verme –me preguntaba. Así es como me encanta a mí, -seguía diciendo, dame duro, dame duro, dame duro –agregó, mientras se quejaba de gusto al sentir que nuevamente la clavaba.

Que gusto ver sus nalgas a disposición, de otro tipo, que gusto darle gusto a la putona de la gorda, no pude aguantar más y me vine, de una manera formidable, mientras ella me apretaba con su boca, y tragaba mi leche exprimiendo mi verga, que sentía nuevos espasmos cada vez que ella la apretaba, una experiencia realmente deliciosa. Cosa que me encantaba, que me ponía calentísimo, que quería cogérmela mucho a la muy puta, la gorda ese día era una ricura de mujer, excitante, dispuesta y que me encantaba. A pesar de que me había venido, el tipo seguía dándole hasta que logró hacerla venir, me sentía un poco fatigado, pero el esfuerzo valió la pena ya que verla gozar era todo un placer. En un momento el tipo se quejó, la cogió duro de su cintura y le dijo: -toma perra cométela toda, a lo cual la gorda respondió con un quejido de placer, el tipo fue sacándola y con su condón lleno de leche le dijo: -gracias y salió. Me retiré un poco para verla como se la mamaba a otro tipo que se arrimó por la pared, como se deleitaba, demostrando lo mucho que le gusta mamar. El al segundo también se retorció y cogiéndola del pelo fuerte le echó un gran chorro de leche en su rostro, le dijo, eres una perra muy genial.

Me senté a su lado ella se recostó boca abajo cansada, pero esperando que seguía, me masajeaba mi verga suave y me daba besos en las piernas. Entraron otra cantidad de tipos y empezaron a aproximarse a nosotros. La gorda, no me soltaba de la mano por nada, los tipos metían mano por todas partes, aprovechando esa oportunidad, de un momento a otro, advertí como casi todos quedaban desnudos; el tipo que me había abierto toda la camisa, me quitó el resto de la ropa, me dijo: que la pusiera en los cajones de arriba, me desnudé por completo, saqué más profilácticos, que llevo para estos casos y se los pasé a la gorda, entre tanto me rozaban, vergas de todos los tamaños, por todas partes, en el afán de ambicionar pasar, para poder enganchar a la gorda, que quedaba desnuda, tirada en el mueble el tipo, qué nos llevó a ese cuarto, se acostó, en el mueble y ubicó a la gordis, para que se empalmara, arriba de él.

En un momento, ya habían, como 5 tipos más riñéndose, por el culito, de la gordinflona, yo me interpuse, les dije: -tranquilos, por turno, que ella permitirá a todos, que se deleiten con lo que se les antoje, un tipo moreno, le tocó, sacó una verga bastante grande con una curva en la mitad, se la metió, suave y en un momento empezó a bombearla, yo me coloqué en el descansa brazo, del mueble, nuevamente cogí del pelo a la gorda, enseguida la puse a mamar, a la vez tres tipos me tocaban la verga, los huevos, me los chupaban, junto con la gordis, era genial, nunca había sentido esto, les cuento que me considero hetero cien por ciento, pero la arrechera del momento rompía cualquier regla, era nuevo para mí, los tipos que enganchaban a la gorda, empujaban con fuerza queriendo partirla en dos, empezaron a acabar, a ir desfilando tomando sus ropas y colocándoselas, dándole las gracias a esa putica, que les había sacado la leche, entre tanto otros seguían haciendo la fila y metiéndosela por su culito y otras veces por su cuca.

En la posición que estaba de perrita todos le caían atrás y la gozaban fuerte, suave, de todas formas le daban mucho placer, saliendo contentos, porque consiguieron engancharse una puta gratis, después de horas, de hacerlo, ella se subió arriba del último señor que quería, que por cierto era de edad, pero también quería probar esa gorda, no había nadie más, casi todos los de la sala del cine, habían enganchado su concha y culito, no existía, quien le llenara su culito pues los dos tipos que quedaban dentro del cuarto, estaban era por tocarme a mí, entonces, me paré, le abrí sus nalgotas y se la enterré de una, ella gritó y me pidió que despacio, que ya estaba bien adolorida, de tanta verga que había entrado. Empecé a bombear, igual lo hacía el tipo de abajo tratando de seguir el ritmo, uno de los tipos empezó, a recorrerme la espalda, con su lengua, se sentía increíble; él estaba desnudo al igual que el otro chico, el otro a su vez lo abrazaba por la espalda y le besaba la nuca, él se agachó y me mordisqueaba las nalgas, mientras que el otro se la metía, por el culo.

Me daba lengua en mi culo, era una sensación increíble, que en seguida me dio por llenarle el culo de abundante leche a la gorda, ella se quejó y contrajo sus orificios y terminamos casi al tiempo los tres en un orgasmo largo y exquisito, nos paramos fuimos al baño con nuestra ropa en la mano con unos pañuelos y algo de agua, la gorda se limpió lo más que pudo el semen que tenía por todo el cuerpo, se colocó el vestido yo también me vestí y salimos del lugar, ya eran como las 7:30 de la noche, recogimos el auto, el chico seguía viéndola, como con ganas de comérsela a la primera oportunidad que le diera.  Al momento, él la paró, la volteó, ella le dijo: que con preservativo, lo dejaba, él sacó de su billetera rápidamente uno, se lo colocó, la puso en cuatro patas, sobre la taza del baño, le abrió con sus manos las nalgas e introdujo de un solo empujón, la verga en su cuca, que en ese momento estaba muy dilatada y palpitante de tanto uso y en un par de bombazos no pudo aguantar más y estalló.

Ella se despidió, salió y me dijo: ¡listo! Vamos. Llegamos a la casa, pedimos comida a domicilio, tomamos una ducha bien larga, estuvimos hablando y después de una buena comida, dijo: que eso si la había colocado, súper arrecha, el ver hombres entre si, el ver como me tocaban, eso la había puesto, a millón, hicimos el amor como locos, la pasamos genial, ahora intento hacer otra cosa más, que desde luego se las contaré cuando suceda.

Autor: ALFONSO

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