Imma poniéndome a 100

No supe lo que iba a hacer hasta que noté su lengua en mi culo, estaba en otro mundo, separé mis nalgas con mis manos ofreciéndoselo para él. Noté como iba entrando poco a poco su punta, iba notando el calor y el dolor mientras iba entrando pero ese dolor se convertía en placer al notar sus manos recorriendo mi cuerpo, tocando mis pechos, mis nalgas, era una maravilla.

Hola a todos, soy Sandra de nuevo.

Para los que no me conozcáis soy una joven que está cambiando, estoy experimentando cosas que antes no había probado nunca, ni se me habían pasado por la cabeza. Tengo 28 años, un amigo al que veo algún fin de semana y que disfruta de mi cuerpo. 1,78 pelo castaño, tez clara y ojos verdes. Mis pechos no son muy grandes pero me encanta tocármelos y pellizcarme los pezones, de mi culo estoy más orgullosa, las sesiones de natación lo han mantenido fuerte y me encantan que me lo miren con deseo.

En el anterior relato estaba trabajando en la oficina, sola una noche más y acabé leyendo en Internet unos relatos eróticos, algunos de ellos eran tan buenos que acabé masturbándome en el sillón de mi despacho. Lo sucedido aquella noche lejos de calmarme me hizo ver todo con unos nuevos ojos, los fines de semana mi apetito sexual se calmaba un poco con la llegada de mi novio, que trabaja en otra ciudad, el resto de la semana con el trabajo no le echaba mucho de menos, pero esto desde aquella noche había cambiado.

Me despertaba con deseo, algunas mañanas me despertaba un poco antes de la hora que tenía por costumbre y me masturbaba en la cama. Eran orgasmos cálidos, con la mente aun adormecida y los sentidos aletargados, pero que calmaban mi apetito, al menos de momento. A veces ponía mi almohada entre mis piernas y pensaba que era un pene gigante que luchaba por adentrarse en mí. Me movía con el entre las piernas, rozándome, sintiendo la calidez en mi sexo con el roce. Para terminar el orgasmo me tumbaba de espaldas, abriendo mis piernas y movía con rapidez mis dedos entre mi abultado clítoris, cada vez más rápido, mi cuerpo se iba arqueando de placer hasta formar un puente de deseo en la cama, cada vez más tenso hasta que ¡Wuuuauuu! tenía ese maravilloso espasmo que recorría mi cuerpo.

Me quedaba un rato en la cama, hecha una bola sintiendo como palpitaba todo mi cuerpo. Con las piernas temblando me daba una ducha.

Había veces que el deseo no se calmaba con ese orgasmo y en la ducha buscaba algún objeto, un cepillo, un tubo de desodorante, algo con la ansiada forma fálica que me recordaba a mi novio. Entonces me lo introducía en mi coño, poco a poco, bien lubricado con mis propios jugos y una vez dentro lo movía lentamente notando toda su forma dentro de mi, bien adentro, a veces empezaba con un cepillo pequeño y luego pasaba a un tubo más grande, algo que me llenase de verdad. Con el deseo creciendo todo me parecía poco, quería algo que de verdad me llenase.

Lo movía cada vez más de prisa y sentía como se iba adueñando de mi esa maravilloso sensación, como cualquier cosa que pasase en ese momento no me importaba, en ese momento podía ser capaz de cualquier cosa. Llegaba al orgasmo gritando de placer mi flujo salía entre mis piernas y las recorrían cálidamente mientras iba despertando de ese trance en el que estaba.

Segundos después cuando terminaba de ducharme siempre me sorprendía de lo que había hecho, de lo que se me estaba pasando por la cabeza al masturbarme. Pensaba en hacerlo con hombres con penes gigantes, con negros, con varios hombres que me sodomizaban, con mujeres que chupaban mis pechos y metían grandes objetos en mi coño y mi culo. Todos los relatos que había leído pasaban por mi mente en esos momentos. Cuando me ponía la ropa todos los pensamientos ya habían desaparecido de mi cabeza y me ruborizaba de haber sido capaz de pensarlos.

En la oficina compartía trabajo con hombres a los que antes ni siquiera miraba pero ahora desde mi despacho observaba como se movían, y sobre todo miraba sus culitos, sus hermosos paquetes que guardaban hermosas fuentes de placer. También había alguna mujer, con Imma mi secretaría era con la que más relación tenía, las dos habíamos empezado en la empresa a la vez pero yo había ascendido con el tiempo. A pesar de ser su superiora seguíamos quedando para tomar algo los jueves al salir de la oficina. Ese jueves estábamos hablando cuando saque el tema. Imma ¿a ti que chico de la oficina te gusta más? Ella se quedó sorprendida ya que yo siempre he sido muy sosa en estos temas. -Vaya ¿y eso? ¿Le has echado el ojo a alguno? -No que va, – no podía evitar sonrojarme al hablar y notaba como mi cuerpo se iba calentando – era por curiosidad – aunque sabía que Imma ya lo había hecho con alguno de los chicos de la sección comercial.

– Bueno, si quieres saberlo, a mi me gusta Ernesto, el chico nuevo. ¿Te has fijado en sus espaldas?, ese cuerpo sí que llena bien un traje. Y además está bien fuerte, el otro día me ayudó a levantar unas cajas en el almacén y tenías que haber visto con que facilidad las levantaba. En ese mismo momento le hubiese hecho un favor encima de ellas. – En el almacén, pero si tiene que estar lleno de trastos, además cualquiera puede entrar y pillaros. – Pero eso es lo que le da más emoción, además a la hora del almuerzo por ahí no baja nadie, todos están en la cafetería. – Pero entonces, ya lo has hecho ahí.

Ella se acercó a mí y bajando la voz me preguntó,- ¿Te acuerdas del becario que tuvimos este agosto?

Me acordaba muy levemente, era un universitario al que se le había apercibido varias veces por venir al trabajo con pantalones cortos.

– Pues fue él quien estrenó el almacén conmigo.- Cuenta, cuenta – y cuando dije eso me sorprendí de estar ansiosa por oír más detalles. Ella pareció notar mi ansiedad pues vi como brillaban sus ojos y sonreía pícaramente.

– Vaya, vaya con Sandrita. – Bueno, era un día caluroso, ya te acuerdas el verano que tuvimos. El jefe de contabilidad estaba de vacaciones pero llamó para que le mandásemos unos papeles al fax del hotel. El becario bajó al almacén y estuvo un buen rato buscándolos pero no los encontraba así que pidió ayuda y me presté para ayudarle.

– Cuando bajábamos las escaleras él iba detrás de mí, me acordé de que había dejado mi móvil en mi mesa y me giré para subir a cojerlo. Al girarme choqué con él y bueno, yo estaba algo más abajo que él así que mi cara golpeó sus abdominales.- Y vaya cuerpo chica, como engañan esas camisas por fuera, ese cuerpo era durísimo, me recordaba a los caballos, todo fibra y músculo.- El me sujetó para que no me cayese y pude notar mucho mejor esa potencia. Se me olvidó el móvil, la oficina, mi nombre yo que sé. Solo veía su cara sonriendo pícaramente y no se, debió de ser el calor o que llevaba tiempo mirando el culito de este joven.

– El caso es que tenía a ese espécimen delante, sentía como su respiración se iba a acelerando y mis manos fueron directas a su culo. Lo apretaba con gusto, recreándome mientras miraba su cara que lejos de mostrar sorpresa parecía estar disfrutando con la situación. – Subí un peldaño y mis labios fueron directos a los suyos, su boca estaba seca por el calor pero enseguida empezó a humedecerse con mi lengua entre la suya.- Joder como besaba, era increíble, bajo los labios hasta mi cuello y empezó a recorrer su lengua por él mientras le clavaba mis uñas en su culo.

– Yo me estaba derritiendo entre sus brazos y mis manos ya no se conformaban con su culo, enseguida le solté los botones del pantalón, se los bajé y agarré su polla entre mi mano.- Aun no estaba empalmado, pero joder, se podía ver que había pillado una pieza de buen tamaño, acerqué mis labios a la polla y me la metí con voracidad en la boca, después de unas pocas lametadas empecé a notar cómo iba creciendo, si seguía así iba a tener que soltarla o ahogarme con ella dentro.- El empezó a mover su culo follando mi boca con su polla, yo miraba hacia arriba y veía como empezaba a gozar de verdad.

Estaba viendo a Imma gozar con lo que me estaba contando, parecía estar viviéndolo de nuevo, yo miraba de vez en cuando a la gente del bar por si se daban cuenta de lo que estaba pasando. Pero enseguida me dejé atrapar por la pasión del relato.

– Paré de mamársela y le dije que nos metiésemos en el almacén, porque ahí en la escalera nos podían pillar.- El pareció despertar del éxtasis y me siguió como un monigote, pero cuando cerramos la puerta del almacén lo noté más vivo.- Cogió dos cajas y las puso en la puerta, me levantó en vilo y me sentó encima quitándome las bragas con una mano mientras aprisionaba con la otra mi pecho y buscaba con su lengua mi cuello.

– Del cuello pasó a las tetas ¡y que bien lo hacía!, movía la lengua como un diablillo, mordisqueaba, chupaba, succionaba, era increíble la variedad de movimientos que esgrimía con la lengua.- Sujeté su cabeza con mis manos y le empujé hacia abajo, el enseguida supo lo que tenía que hacer. – Su lengua pasaba lentamente entre mis muslos, primero uno y luego el otro como corrientes de  electricidad, cada vez más cerca de mi sexo, hasta que abriendo completamente mis piernas enterró su boca en mi coño. Ahí empeche a gemir como una loca, primero eran suaves lametadas que recorrían mi coño, luego eran rápidos movimientos en mi clítoris y más tarde era toda la lengua dentro de mi coño como una polla.-

– Le quité la camisa y le arañaba la espalda, mis manos recorrían mis tetas, mis dedos se metían en mi boca, estaba como loca.- Entonces se incorporó, se puso un preservativo y acercando su polla a mi coño empezó a recorrer mi clítoris con ella. – Estaba poniéndome a cien con esos juegos pero yo quería tenerle dentro así que puse mi pierna encima de su hombro y le acerque su polla a mi coño, estaba completamente húmeda pero cuando entró esa barra de carne la noté recorrer todo mi cuerpo.

– Empezó con movimientos lentos, pero enseguida aceleró, a la tercera embestida yo ya me había corrido, pero él seguía y seguía y mi orgasmo no cesaba, era continuo, no bajaba de intensidad.- Así supo mantenerme no se cuanto tiempo, de pronto la sacó y me levantó, me giró poniendo mi culo frente a él.-

– Yo estaba en éxtasis así que casi no supe lo que iba a hacer hasta que noté su lengua en mi culo. – No me gusta que me den por ese agujero pero estaba en otro mundo, movía la lengua de tal manera que separé mis nalgas con mis manos ofreciéndoselo para él.- Noté como iba entrando poco a poco su punta, iba notando el calor y el dolor mientras iba entrando pero ese dolor se convertía en placer al notar sus manos recorriendo mi cuerpo, tocando mis pechos, mis nalgas, era una maravilla.

– Cuando la tuvo toda dentro sujetó mis nalgas con las manos y empezó a penetrarme con fuerza, yo iba notando sus huevos como golpeaban mi culo, bajé mi mano y frotaba mi clítoris notando como iba a llegar otro orgasmo.- Me estaba encantando, era como un caramelo derritiéndome de gusto, ese cabrón sabía bien como follar a una mujer.

– Noté como cada vez iba más de prisa mientras yo llegaba nuevamente a otro orgasmo. Entonces él se corrió, lo noté porque paró de culear. Estuvo un rato dentro de mí, yo notaba palpitar su polla. Se retiró lentamente y me giré. Le quité el preservativo y me llevé su polla a mi boca, quería probar su leche, estaba como poseída, me tragaba su semen con deleite como si fuese el mejor manjar.

-Recuerdo que subimos a la oficina sin los papeles que habíamos ido a buscar y que más tarde volví a bajar a por ellos pero cuidando que no me viese porque aun tenía el culo dolorido de su polla.

Yo estaba calada solo de oírla, notaba el calor de mi cuerpo, mi respiración jadeante, deseaba haber entrado en el almacén y follarme a los dos.Ella debió percibir algo diferente en mí, sonrió y me dijo.

-Un día tenemos que hablar más en serio, parece que tienes muchas cosas ocultas Sandrita- Pero eso será otra historia.

Besos y buenas noches.

Autora: Sandra

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Una chica normal II

Se la chupé, vaya si se la chupé… Y después me la metí de un golpe en el coño. Y, bueno, yo hacía todo el trabajo, el señor estaba en la gloria. Yo le daba a chupar mis pezones, mientras me daba placer sin pensármelo mucho. Hasta que tuve un orgasmo y justo a tiempo me la saqué para que se corriera en mi mano.

Después de aquella experiencia vivida durante mi estancia en el supermercado, me volví bastante más cautelosa. Solamente dos veces me lié con dos clientes a los que no había visto en mi vida, no se sucedieron escenas tan tórridas como la primera vez, pero estuvo bien. Un día incluso volví a atreverme a pasearme desnuda bajo la bata.

Veía que un par de compañeros me miraban más de lo que lo hacían habitualmente y comencé a sentirme incómoda. ¿Podían ellos saber algo de mis andanzas? El guarda de seguridad de aquel garaje se presentó un par de veces en el supermercado, cual novio celoso y un día vi como entraban los dos viejos a los que me había follado en la oscuridad. Inmediatamente desaparecí de mi puesto para refugiarme en el almacén. Una semana después había cambiado de trabajo, aquello comenzaba a no gustarme, me sentía como un animal en una jaula.

Empecé a trabajar en una tienda de las que ahora llaman de “todo a un euro”, entonces todavía las llamábamos “todo a cien”. Allí tuve muchísimo cuidado y pasaba por una dependienta amable, pero sin gracia. Alguna vez me daban ganas de follarme al dueño, un tío más que normal, tirando a feo, pero no tenía ganas de cambiar de nuevo de trabajo, así que me contuve. Ese mismo año en el puente de la Constitución de Diciembre una amiga me propuso irme cuatro días con ella a su pueblo, un pequeño pueblo de Castilla, en el que sólo hay un bar. Después de discutir con mi novio, me decidí a ir con ella. Me apetecían unos días de tranquilidad, sin salir de marcha y esas cosas. No sabía en dónde me metía.

Mi amiga no solía ir a su pueblo, así que no la conocían demasiado por allí. Nos fuimos a casa de unos tíos suyos, encantadores. Que no tenían hijos y se sentían un poco solos. Eran unas personas maravillosas. Su tía nos animó el tercer día a que saliéramos de marcha por el pueblo, nos dijo que el bar se llenaba de jóvenes el sábado por la noche y que conoceríamos a gente. Al final nos vestimos para salir. Hacía un frío de muerte, imaginaos, en pleno diciembre y en Castilla… Su tío nos llevó al pueblo de al lado, que era un poquito más grande y entre las dos nos pusimos a jugar un mini-kinito y empezamos a hablar de sexo cuando llevábamos unos katxis…

Conocimos a unos chicos que nos dijeron a dónde podíamos ir después. Así que nos dirigimos, las dos solas, a un bar del pueblo. Cuando entramos, la música estaba a tope, y el bar estaba lleno de humo, seguimos bebiendo y al poco unos chicos nos invitaron a unas copas. Eran muy simpáticos, mi amiga se enrolló al poco tiempo con uno y yo, modosita, me dediqué a bailar con alguno de los otros. Hasta que al final, con el que más bailaba, me empezó a calentar un poco, acercándose cada vez más. Hasta que nos besamos y le dije que nos fuéramos de allí. Yo pensaba que el chico era de allí, pero resultó que no, casi nos perdemos buscando un sitio oscuro y sin gente. Ya no sentía el frío, sólo tenía ganas de un buen polvo.[Ver foto]

Al final, le pregunté que a dónde íbamos y cuando me respondió que él no sabía dónde estábamos… Empezamos a besarnos allí mismo, apoyados en la pared de una casa. Notaba su polla dura cuando se acercaba a mí, así que se la saqué y me arrodillé para metérmela hasta la garganta. Empecé a chupársela como una experta, el tío gemía y debía pensar que llevaba toda la vida chupando pollas. No tenía miedo de que se corriera, habíamos bebido los dos bastante, así que aguantaría sin problemas. Se la chupé bastante rato mientras yo me metía la mano en los pantalones para frotarme y darme placer. Al final le dije que me la metiera, que ya no podía más. Me dio la vuelta sin miramientos y me bajó los pantalones y las bragas, de verdad, tenía que hacer un frío increíble, porque de nuestras bocas salía vaho, pero yo no lo sentía en absoluto.

Me metió la polla y empezó a bombearme sin más. Me di más de un golpe contra la puerta de la casa, pero afortunadamente debía de estar vacía, menos mal… Pero sólo de pensar que alguien podía salir a ver qué ocurría y pillarnos en esa situación… Me estaba humedeciendo cada vez más, hasta que finalmente tuve mi primer orgasmo. El chaval estaba flipando de haber encontrado a una tía tan caliente, que se corría al poco de metérsela… Siguió dándome hasta que el pobre medio cansado me dijo que no podía tenerse en pie. Le pedí que se sentara y empecé a chuparle la polla de nuevo, intentando que se corriera, él mientras me metía los dedos y me manoseaba todo lo que podía. Me quité una pierna del pantalón y me subí sobre él. Él estaba en el cuarto cielo, yo subía y bajaba, saltaba sobre él como si me fuera la vida en ello, conseguí mi segundo orgasmo y él debido a la bebida, aún no se podía correr.

Para mí era genial, por supuesto, aunque intuía que se me estaba cansando. Le volví a chupar la polla y finalmente cuando le estaba pajeando se corrió en mi mano y se quedó extenuado, pero yo tenía ganas de más, claro… Nos vestimos y nos fuimos al bar. El pobre por el camino me dijo que se cogía un taxi, porque no podía más. Pensé que tenía poco aguante. Luego me ofreció que me fuera a dormir con él, estaba en casa de un amigo en un pueblo cercano, pero le dije que yo también estaba con una amiga, así que me volví al bar a buscarla. Allí estaba ella, enrollándose con el tío que le metía mano por todos los lados, pero ella aguantaba en el bar, no quería tirárselo porque los pueblos son así, al final se sabe que la hija o la sobrina de tal se fue al monte con no sé quién…

Entré y me dijo que aún no se quería ir, la verdad es que era casi la una, aún quedaba noche por delante. Así que le dije que me iba al baño. Me indicaron que estaba fuera, en la parte de atrás y allí me fui. Había unos chicos fuera que me dijeron que me fuera con ellos, pero pasé, estaban demasiado borrachos. Al lado del baño se encontraba un chico echando la pota, que ilusión… y un amigo, bueno amigo, más bien podría ser su padre (y de hecho lo era), le estaba sujetando. Les pregunté si querían ayuda y que era mejor que le llevara a dar el aire, entré en el baño y cuando salí, el hombre, de unos 40 años se lo estaba llevando poco a poco a un banco apartado, le ayudé a que lo sentara y sin querer le puse las tetas sobre el brazo, el hombre me rozó un pezón con una mano y no tuve más, me puse a cien y comencé a mirarle de otra manera. El chaval estaba dormido y sin más me desabroché el pantalón y puse la mano del señor tocando mi caliente coño.

Me humedecía más y noté como el hombre se ponía caliente y me miraba incrédulo. Me di la vuelta y me apoyé en el respaldo del banco, me bajé los pantalones y le dije, métemela rápido, que se me enfría… De nuevo, no podía creerme lo que estaba haciendo, el señor, incrédulo y sacándose la polla durísima del pantalón me preguntó: Pero, ¿aquí, delante de mi hijo? Yo le contesté que estaba dormido y no se enteraba de nada, antes de que acabara la frase el tío me estaba metiendo su enorme polla y yo lo estaba gozando, el chaval a mi lado abrió un momento los ojos, mientras su padre me follaba despacio, yo le dije, que durmiera y disfrutara de su sueño. Él cerró los ojos y yo eché mano de su bragueta, sé que el hombre me observaba atentamente y lo que veía le calentaba aún más, porque aumentó la frecuenta de sus embestidas.

Lentamente, le saqué la polla al hijo y me la metí en la boca, esta se endureció y al mismo tiempo que yo me corría, su polla explotó en mi boca. El padre aguantó un poco más así y al final me dio la vuelta y me levantó el jersey, para chuparme los pezones endurecidos por el frío y por la excitación. Justo después de que yo tuviera otro orgasmo, el hombre sacó la polla de dentro de mí y se corrió en mis tetas, restregándose y dándome un poquito de calor con su semen. Después de subirme los pantalones le dije que se llevara a su hijo antes de que se destemplara por el frío que hacía. Yo me volví hacia el bar, cuando note que alguien me observaba, era un señor muy rubio y de ojos azules descoloridos, vaya, me había encontrado con un giri… Me dijo algo en otra lengua, que, claro yo con mi súper-inglés no entendí. Le miré con descaro y él se rió. Ahora entendí por qué me hacía gestos y me decía: fucking, fucking…[Ver foto]

Me acerqué, y miré a mi alrededor… Nadie a la vista. Me levanté el jersey y el sujetador y dejé que viera mis tetas, erectas porque acababa de excitarme de nuevo y le dije torpemente, pero mirándole a los ojos: you fucking fucking me? ¡Please! Pero allí… Y señalé a un sitio más apartado… el tío se rió y me cogió de un brazo mientras me medio empujaba hacia la oscuridad y decía: Spain caliente, ummmmmm…

Debía de pensar que éramos todas unas putas, imaginaos, una tía joven diciéndole a un viejo con barriga y de más de 60 años que se la follara sin más. ¿Para qué irse a Cuba? El señor me hizo arrodillar y se sacó la polla, que tenía flácida y me dijo algo así como: ¡you work! Tuve un momento de lucidez y quise levantarme, pero al ver la polla frente a mi cara, pensé, bueno… el último… Y se la chupé, vaya si se la chupé… Y después me la metí de un golpe en el coño. Y, bueno, yo hacía todo el trabajo, el señor estaba en la gloria. Yo le daba a chupar mis pezones, mientras me daba placer sin pensármelo mucho. Hasta que tuve un orgasmo y justo a tiempo me la saqué para que se corriera en mi mano otra vez… El señor me dejó allí, diciéndome Thank you – thank you y yo me quedé con ganas de más, pero no quería liarla otra vez, así que me subí los pantalones y en la oscuridad me masturbé, mientras pensaba que alguien me sorprendía y me follaba una vez más. Pero no ocurrió.

Cuando me quedé a gusto, fui al bar y ya mi amiga se estaba despidiendo de su rollo. Me sonrió pícara y me dijo: te lo has pasado bien, ¿verdad? Claro, ella pensaba que yo había estado todo el rato con el mismo tío y no la saqué de su duda. Sonreí y le dije que nos fuéramos a casa. Al día siguiente no salimos y nos volvimos a nuestra ciudad. Me ha ofrecido volver a ese pueblo a pasar unos días alguna vez más, pero siempre he puesto alguna excusa tonta para no ir. La más socorrida era que mi novio y yo pensábamos hacer algo diferente, y desde luego, todo lo que hacíamos era bastante diferente…

Autora: Jade

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En la oficina con Bety

Ese culito era virgen, tomé mi verga y volví a puntar, le doy otro empujón aun más duro y entró la cabeza, solté mi verga y sentí un horno que me quemaba, estuve un momento en esa posición para que se acostumbrara, ella decía, estás muy duro, se me ocurrió darle un par de nalgadas, y de pronto fue ella quien de un recargón se ensartó toda.

He tenido varias experiencias que espero compartirlas con ustedes, soy casado ahora tengo 37 años, me gusta mucho la figura femenina, creo que es por eso que soy muy atrevido al mirar a una mujer, pero muchas veces he sido correspondido y esta es uno de mis relatos.

Mi relato comienza así, en el 2003  me incorporé a laborar en una empresa que se dedicaba a la venta de aspiradoras y algunos productos de limpieza en la zona central en Polanco, México, ahí presté mis servicios como gerente de ventas, además tenía a mi cargo el personal de limpieza.

Es ahí en donde empieza la aventura, trabajaba una señora llamada bety con de unos 40 años, algo bajita, con un culo bastante grande y pechos medianos y por la edad algo caídos, cada vez que llegaba a la oficina la encontraba haciendo limpieza en mi escritorio pero lo curioso es que siempre la encontraba limpiando la base de la silla por lo tanto estaba en posición de a perrito con el culo bien parado y el pantalón era de resorte y por lo ajustado se le recorría hacia su raya en donde se separan las nalgas, y me paraba atrás de ella si hacer ruido imaginándome sacarme la verga, bajarle de un tirón el pantalón y metérsela por el culo y vaciarle toda esa fantasía acumulada en mis huevos…

Siempre aprovechaba la ocasión cuando pasaba cerca de mi me rozaba con el codo o me decía, voy a pasar, cuando estaba sentado y me rozaba con sus tetas la cabeza o me pedía le mostrara cualquier cosa en la computadora para inclinarse y dejarme ver el buen tamaño de sus tetas, hasta que un día, por el mes de marzo que hacía tanta calor,  yo llevaba puesto un pantalón de vestir que me quedaba un poco flojo y bóxer, para mi suerte ese día la secretaria no asistió ya que llamó argumentando algún problema, mi jefe inmediato se había ido a comer en una cita de negocios, el chofer repartidor lo despaché con su recorrido de entregas, así que sin querer, bety me pidió que le sumistrara limpiadores ya que el director la había encomendado limpiar en el estacionamiento y parte del almacén.

Mi mente empezó a trabajar y cogiendo las llaves le pedí me acompañara, ella se adelantó caminando coqueta moviendo ese culo que me traía loco, cuado llegamos al almacén yo llevaba la verga bien parada y con ese pantalón se me notaba la carpa que hacía mi palo, ella volteó y miró mi bulto y sonrió coqueta llevándose un dedo a los labios para mojarlo con su lengua, eso me prendió más así que le di las llaves para que ella abriera la puerta del almacén, me obedeció y sin esperar más me le repegue por detrás tallándole por todo el culo mi excitada verga, ella nerviosa me empujaba con sus nalgas, esto hacía un vaivén  muy sabroso, pero no me decía nada, la abracé, mientras le introducía mi lengua al oído y con mis labios le chupaba el lóbulo de la oreja, le metí mi mano derecha dentro del pantalón abriendo paso bajo su tanguita y llegando a su panocha afeitada, abrí sus labios vaginales que por la excitación ya estaban totalmente mojados, mientras me decía con voz entrecortada,-de…je…me… yaaaaah, me está calentando… muchoooooo!, y  yo preso también de la excitación no dejaba de darle de empujones con mi verga, mientras con mi mano izquierda no dejaba de masajearle su teta izquierda, que por cierto no estaba tan aguada como pensé, al contrario se sentía de buen tamaño y duritas.

En un momento dado me dijo –déjeme abrir la puerta, tuve en que detener mi cachondeo para que pudiera abrir la puerta, entrando inmediatamente volví hacer lo mismo pero caminando hacia adentro de la bodega, ella ya no reparó en gemidos los hacía más escandalosos, lo cual me prendió aun más, síntoma de mi habilidad para calentarla, con un pie empujé la puerta para cerrarla, la volteé hacia mi la besé con tal pasión que solita se abandonó en mis brazos, le agarré el traserote y la repegaba hacia mi verga propinándole uno piquetes a su panochita encima del pantalón, no la dejaba de besar, le metía mi lengua a al boca, le mordía los labios, bajaba un poco y le besaba el cuello, se lo lamía, volvía a regresar a sus orejas, me decía desesperada – ya papito yaaaa, al escuchar esto le quito rapidísimo el camisón que usaba para trabajar, quedaron ante mi ese par de tetas se veían más grandes de lo imaginado, el broche lo tenía por delante así que me apresuré a abrirlo…

Era lo más lindo que habían presenciado mis ojos, esas dos montañas a mi entera disposición, las tomé con las dos manos, las apreté y junté, empecé a mamarle   la derecha, unas chupadas firmes y fuertes luego la izquierda, a la vez que le chupaba una de ellas le masajeaba con fuerza la otra y así alterné una y otra vez, mientras con su mano izquierda metida en mi cabello me presionaban hacia sus tetas la otra trataba de sujetarme la verga, ya que por la posición arqueaba un poco la espalda y le dificulta su intento, al ver lo que intentaba hacer metí mis manos a su pantalón y lo baje con todo y tanga hasta los tobillos, le di la vuelta para saborear su  enorme trasero que ahora era mío, la  incliné sobre unas cajas de cartón, apoyó sus manos y lo primero que hice fue darle una chupada fuerte y una mordida a cada una de sus nalgas, hice que parara más el culo llegar más profundo a su panocha por detrás, le metí mi lengua, saboreé sus jugos que ya le escurrían, estuve un buen rato, subí hacia su culito, abriéndolo con ambas manos para acceder a el fácilmente, ella con la mano derecha me agarraba la cabeza y me jalaba desesperada hacia su chiquito…

Se notaba que le encantaba lo que estaba haciendo mientras seguía gimiendo como loca, oooooh si, maaas, maaaaaaaaas, que rico papi, no le metí dedo alguno ni a su culito, ni a su biscocho, yo quería que mi verga abriera solo esas cuevitas de placer y me levante desabroche mi pantalón y lo baje junto en el bóxer, salió mi verga cual resorte buscando pelea, ella volteó a ver lo que le iba a meter y abalanzó hacia mi palo, tomándolo con su labios y metiéndolo a su boca desesperadamente, mamaba, chupaba y al vez jadeaba, me hacía sentir sensaciones ricas, le tome le cabeza y me la empecé a coger por la boca, hasta llegar lo más profundo de su garganta, le quería hacerle sentir quien mandaba en ese momento, dominarla, ella no aguantaba estos embates así que se la sacaba de la boca y me masturbaba con la mano, mirándome a los ojos llenos de deseos, así que la hice para y la levante en vilo, abriéndole las piernas, con el brazo derechos alcé su pierna izquierda  y con la izquierda la derecha mientras ella con la cara toda roja colgó sus brazos alrededor de mi cuello.

Mi verga apuntaba hacia el techo, así que a tientas con la punta se la acomodé en su panocha y al tiempo que la deje caer, le di una arremetida tan fuerte que, hasta se escuchó como si hubiera destapado algo ella nada más hizo su cabeza hacia atrás y le salió un suspiro largo, yo agarré un ritmo rápido, estaba algo pesadita pero me valió, yo seguía en mi mete y saca y ella solo con, aaaaaaahh, Aaaaaaaaaaah, cuando me cansé de esa postura, como pude la recosté sobre las cajas de cartón puse sus piernas en mis hombros y empecé la arremetidas de verga, mi cara quedó a la altura de sus tetas y empecé a darle unas buenas chupadas, tuve que bajar una pierna de mi hombro para quedar en mejor posición y arremeter más duro, en mi afán de hacerla sentir toda mi pasión no le miraba la cara, hasta cuando iba cambiar de posición la miré y vi como le escurría una lágrima por su mejilla.

Volteó a verme y me dijo -es de felicidad, por favor no pares, – me dijo, -le pregunté, ¿quieres más?, me dijo, -lo que tú quieras mi amor, entonces me quité la camisa toda empapada de sudor y me quedé en  playera, me observó y sonrió, entonces la levanté y la empiné, si sentiste rico espera a esto, tomé mi verga le apunté a su panocha y se la dejo ir hasta el fondo, ahhhh, cada empujón ahhhh, ahhhh, ahhhh, la tomé de las caderas y me aferré como un desquiciado queriendo llegar lo más profundo, duré como diez minutos así hasta sentir como me bañaba el palo, entonces respiré hondo por ya sentía que me venía, se la saqué y fue entonces que le pasé la lengua por el agujerito del culo, desfallecida solo gemía, y le dije: -Este culo también es mío y me lo voy a comer, al saber que se la iba a meter por el culo mi verga se puso aun más dura, esto me calienta al máximo…

Se la coloqué en la entrada y como estaba lubricada, le doy un empujón, encontré resistencia, por que efectivamente ese culito era virgen, al saber del reto me aferré más, así que tomé con la mano mi verga y volví a puntar y de nuevo le doy otro empujón aun más duro y entró la cabeza, solté mi verga y sentí un horno que me quemaba, estuve un momento en esa posición para que se acostumbrara, ella solo decía- ay, ay, estás muy duro, se me ocurrió darle un par de nalgadas, que en varias ocasiones se me antojaba, por fin lo hice, y le decía –te voy a castigar por no haberme dado este culo antes y plasss, plass se oía cada vez que le cacheteaba las nalgas, y de pronto fue ella quien de un recargón se ensartó toda, juro que me dolió más a mi, y me dijo – así cabrón, pues vas a ver y empezó a metérsela y sacársela.

En momentos ella lo hacía y momentos la agarraba de las caderas y se la daba yo con fuerzas, hasta que llegó el momento de que le dije ahí te va mi leche, ella decía- si lléname el culo, llénalo como tú quieras, y me vine, pensé que me iba en cuerpo y alma en ese culo ya que sentía que me exprimía y me quemaba, hasta que por fin terminamos y jadeando poco a poco se fue saliendo mi palo y escurriendo de mocos, caí sobre ella, se confundían nuestros gemidos y nuestro sudor que era demasiado, nos incorporamos lentamente y nos dimos un beso pasional, en las cajas donde la recargué había bobinas de papel higiénico, abrí una para tomar papel y limpiarnos, le pregunté si le había gustado y me dijo:

-No sabes cuanto, ella misma me puso la camisa, le despaché los productos a los que íbamos y nos retiramos cada quien a su área.

Durante cinco meses que duró ahí nos dimos varios agarrones igual, pero lo más loco que hacíamos era cuando espiábamos que no nos veían, me sacaba la verga y ella se agachaba y me la chupaba, o llevaba solo top sin brassier, se los alzaba y le mamaba las ricas tetas, fue un tiempo inolvidable. Hasta que se tuvo que ir dejando el lugar a su hija, ya mi jefe la envió a otro servicio, solo me dijo cuando me la presentó, trátala bien eh,

Pero eso se los cuento después…

Autor: Vickman71

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