Me desvirgó el novio de mi madre

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe un poco más y Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

 

Voy a contarles como fue mi primera vez con Marcelo, el novio de mi mamá. Él es un Playboy treintañero, con unos dotes de galán muy bien entrenados. Sonrisa perfecta, caballero y muy sexy.

Aunque tengo18 años, me gusta mucho. Está saliendo con mi mamá desde hace dos años y ha sido una transformación del cielo a la tierra. Ella ahora es más feliz y se ve más joven. Ha de ser porque varias veces por semana Marcelo y ella juegan con “Morgan”. Sí, descubrí que así le decían a su “amiguito” en común.

Un día, yo estaba saliendo del cole y discutí con mi novio. Estaba tan molesta que llame a mi mamá para que me fuera a buscar. No quería irme en transporte. Ella estaba en clases -porque mi mamá es profesora- por lo que le pidió a Marcelo que fuese por mí.

Me subí en el carro y lo saludé muy seria. Me preguntó si me pasaba algo y yo arranqué a llorar. Le conté que había peleado con mi novio. Que me estaba presionando para hacerlo desde hace ya algún tiempo y como no le había dicho que sí, estuvo con otra.

Marce intentaba consolarme, me tendió el brazo y me lance sobre su hombro a llorar. “Calma pequeña, todo va a estar bien, shuuuu shuuuu ya, ya no llores” me decía pasando la mano suavemente por mi cabello y dando palmaditas en mi espalda.

Yo estaba tratando de calmarme entre sus cariños y el aroma de su delicioso perfume, que me encantaba. Y fue ahí donde se me ocurrió una tremenda idea.

Me tomó la cara con sus manos limpiando mis lágrimas. Lo miraba fijamente, con la expresión de niña indefensa y le pregunté “soy muy fea como para que un niño se fije en mí?” Me contestó “eres hermosa Gaby. Cualquier hombre desearía tenerte” Hombre? Le insistí. Marcelo aclaró su voz con una tos nerviosa y corrió “chico, quiero decir. De tu edad y que te quiera mucho” se acomodó rápidamente en el asiento, se abrochó el cinturón. Yo hice lo mismo. Le di las gracias por su apoyo y él arrancó hacia la avenida.

Mientras estábamos una cola de carros, noté que Marcelo estaba mirando mis piernas inconscientemente. Estaba ido de la realidad, por lo que yo me sentía muy agradada y empecé a humedecerme allá abajo. Sólo me pasaba cuando veía pelis porno o cuando escuchaba los gritos de mi mamá con Marcelo en su cuarto.

Irrumpí el silencio, él miró a otro lado y le cuestioné “por qué los hombres la tienen tan fácil?” A qué te refieres Gaby? “A que ustedes no tienen que pensar con quién se acuestan en su primera vez, nosotras sí. No es justo” Eso deberías hablarlo con tu mamá. “Estás loco? Mi mamá me mataría si sabe que estoy pensando en hombres así” Gaby, tu mamá entendería perfectamente que Marcos y tú están en esa edad. Sólo es importante que se cuiden y ya. “Tú no entiendes, quiero que mi primera vez sea especial, con alguien que me vea y pierda el sentido de la realidad. Como tú ahora, por ejemplo” Sonrió tímidamente, como sólo él sabe hacerlo y yo volví a mojarme. “No sé de qué hablas. Y por qué usas esos términos de mujeres” Contesté seria y mirándolo a los ojos sin pestañar “Porque soy una mujer y quiero que me tomes en serio” Gaby yo te tomó en serio. Me respondió con ternura y sobándome una mejilla con el dorso de la mano. Su toque me puso a mil. Le tomé la mano y la llevé rápidamente a mi entrepierna.

Marcelo abrió los ojos como dos platos porque estaba sintiendo el calor que me provocaba solamente con verlo. Se echó a reír con mucha picardía y me preguntó “estás así por mí?” Sonreí mientras mis mejillas se ponían color rosa y asentí varias veces con la cabeza. “Pues debo decir me que halaga tu valentía en confesarlo” y te puedo decir muchas cosas más si me dejas. “A qué te refieres? ” en las noches… He tenido sueños húmedos contigo.

Empezó a reír de nuevo y pegaba la frente del volante “Gaby…Gaby…Gaby, estás jugando con fuego y te quemarás” apreté los labios para no reírme y contesté “siento que me quemo por dentro y no siquiera me has tocado” le devolví la mano y siguió manejando.

A tiempo que avanzaba un poco en la cola, volteó y para preguntarme ” quiéres que yo sea el primero en probarte?” Sonreí de oreja a oreja, con expresión de aprobación porque había conseguido llevarlo al punto de perder la virginidad con Marcelo, el sexy amante orgásmico y muy bien dotado de mi mamá.

Giró el volante hacia una de las calles, y salimos de la cola a la carretera fuera de la ciudad. Marcelo no paraba de hablar y repetía “sólo lo haré para que sepas qué es un verdadero hombre en tu vida… no quiero que te crees falsas esperanzas… que quede claro: tú estás de acuerdo y yo no te estoy obligando a nada… si tu mamá llega a enterarse prometo que negaré todo… después de lo que haremos no quiero que estés con ese noviecito tuyo, búscate otro… estás escuchando?” Sí Marce, como tú digas” por dentro armaba una fiesta por lo que iba a ocurrir.

Entramos al motel. Súper misterioso todo. Yo había entrado con Marcos, mi novio, o ex novio a estas alturas. Pero no llegamos a hacer nada porque no me atreví. Entramos, él canceló la habitación, compro unos condones. Como un listón de 12 y yo sólo pensaba “espero que no los vayamos a usar todos”

Cruzamos la puerta, una cálida cabaña con calefacción, vista al río. Apenas escuchaba los carros. Marce prendió el Tv y sonrió. “Qué te da chiste? Al parecer esa peli es famosa. La primera vez que tuvimos sexo tu mamá y yo, estaba esa porno en el cuarto. “Te diviertes mucho con mi mamá verdad? ” no te mentiré, Valentina es una mujer con todas sus letras. Y tú en unos años serás tan o más guapa que ella” Me gustó eso. La humedad de mi panty lo demostraba.

Preparó unos tragos en el mini bar y se acercó a mí. “Toma, bebe un poco” No puedo, soy menor de edad y no bebo alcohol. “Gaby, estás a punto de perder tu virginidad con un hombre casi diez años mayor que tú, que te va meter 20cm y te hará vibrar de placer, aún así me dices que eres menor para un trago? BE-BE” y accedí porque todo lo que decía era cierto. Estaba nerviosa y muy excitada por el tamaño de Morgan, me tome el trago de una sola probada y trague fuerte.

“No tan rápido muchachita, tampoco te quiero emborrachar” me quitó el vaso y Los puso en la barra. Rápidamente se quitó la chaqueta y la camisa “ahora sí hermosa muñeca. Hora de conocer al Morgan” mientras sonreía con maldad y caminaba hacia mí. Me cargo en brazos y me lanzo en el mueble. “Veamos que tan caliente te pongo” subió mi falda y manoseo mi panty toda húmeda por los jugos que había estado botando.

“Que riiiiiica estás. Toda mojadiiiiiiiiita y calentiiiiita” me decía al paso que besaba mis muslos sin apartar su boca de mi piel. Marce estaba empezando a despertar a Morgan y yo sonreía de satisfacción porque lo tendría todo para mí. Bajó mi panty de encajes y dejó al descubierto mi coñito todo mojado. Se sorprendió al ver que la tenía podadita. Una vez escuché que le decía a mi mamá que le gustaba cuando se hacía la brasileña y yo aprendí a hacérmela a escondidas para estar lista un día. Ese momento era ahora.

Abrió mis piernas y clavó su lengua en mi coñito. Sus labios apretaban mi clítoris y sus dedos penetraron con facilidad gracias a tantos flujos. AAAAAAHHHHH!! Grité desesperada al sentir el corrientazo. “Te duele?” No, estoy bien, respondí entre dientes. “Grita todo lo que quieras pequeña diosa, nadie podrá escucharte” y tomó el control y subió el volumen del Tv. Una rubia estaba siendo garchada por un animal de unos 25 o 30 cm que me dejó lela sólo de verlo bombearla por el culo. “Quieres que te lo haga?” Nooo, eso debe doler” Marce sonrió como si conociera algo que yo no y continuó su labor entre lengua y dedos.

Continuo lamiendo, cada rincón. Pasaba su lengua, como un gato sediento, un perro hambriento y un hombre deseoso. Morgan estaba peleándose en su bragueta y apenas podía ver el bulto desde aquí. UUUUUUFFFFF ASIIIIIIII !!!! Aaaaaaahhhh!! Siiiiii!!!! Se escuchaba a la blondie de la peli. Quería imitarla, pero apenas me salió un murmullo y los lamidos de Marce se aceleraron. Empezó a chupar, morder, frotar mi clítoris y los labios de mi coñito. Al momento en el que yo sentía que me pegaban corriente de la cabeza a los pies.

MÁS DURO!!! Maaaaáss!!! Rogaba la mujer en la película. Yo entre agonía y placer que me estaba dando ese hombre con su lengua a toda máquina sólo solté un “Siií” ahogado. Empecé a brotar todo un chorro de flujo transparente, mi cuerpo se expresaba mejor que yo. Marce dio una pausa allá abajo y sus manos subieron por mis caderas. Rasgaron los botones de mi blusa del colé. Y se posaron en mis tetas. Dos pequeñas protuberancias adolescentes que estaban en pleno crecimiento.

“hola nenas, no saben cuánto las desee” dijo con tal sinceridad que no pude contener la risa y él también se contagió “No me hagas reír muñequita, que estoy en medio de una sesión de sexo muy caliente” y me flecho con un beso de lengua que se sentía muy resbaladizo. Era un poco ácido y recordé que eran mis jugos. Me dio un poco de repulsión pero al sentir a Morgan restregarse en mi muslo, sólo pensaba en tenerlo en mi boca. Posado ese hombre sobre mi, no tuve opción que abrazarlo y recorrer su enorme y tonificada espalda con mis manos. Delicioso.

“Y Morgan?” le dije entre besos. Posó sus manos a los lados de mi cara y al oído dijo “Morgan estará dentro de ti cuando estés lista. Y sí te portas bien, dejaré que lo pruebes, sólo si me prometes que te lo tragarás todo” dude por unos segundos, pero él restregaba todo su poderío. A mí se me hacia agua la boca y otras latitudes. Trato hecho, le dije “Como un helado?” De chocolate. “UUMMM muñequita traviesa, me estás tentando demasiado”

Empezó a recorrer mi cuerpo a besos, a medida que se deshacía de mi ropa. Por los aires volaron mis medias, el bra, la blusa y la falda junto a ella. Estaba desnuda ante él y me encantaba. El sofá era suave y perfecto para practicar varias posturas. Mientras fantaseaba, Marce reanudaba su trabajo manual con los dedos mientras le hacía el amor con la boca a mis pezones, que estaban muy rosados y duros como semillas.

Era un mar de orgasmos uno tras de otro. Mi cuerpo se electrocutaba de placer. “COGEME, COOOOOGEMEEEEE” pedía la chica de la película y yo lo quería quedarme atrás. Quería ordenarle “Morgan dentro de mi por favoooor” pero moría de vergüenza sólo con pensarlo. Para dar señal de mis deseos, empece a subir y bajar mis caderas a especie de “mete y saca” con sus dedos dentro. A lo que entendió a la perfección. Fue así como decidió liberar de su pantalón a la bestia. Anudó mis piernas a su cadera y me cargo en brazos. “Siempre he querido hacerlo así con tu mamá pero teme resbalar” y me pego en una esquina de la habitación, sacó del bolsillo rápidamente un condón y me dijo que lo destapara. Se lo puso con una tremenda agilidad y tirando sus pantalones a un lado dejó que Morgan se estirara en una presentación que rosaba mis nalgas en la entrepierna. La fría pared era mi soporte y amarrada a a su cuello me preparé para deleitarme.

Él Recargándome encima y yo enterrándome al Morgan despacito. “La puntica primero hermosa, para que no te duela” UUUUUUUNNNMMMM UUUUUFFFFF SIIIIIIII, me decía al oído “MOOOOOORGAN!!! Por FAVOOOR, todo él dentro de miiiiiiii” pedía mi mente a gritos de ruego desenfrenado, pero mi boca estaba muda. Sólo se me ocurrió besarlo con pasión desbordada, le llevé la lengua lo más lejos que pude. Empujado mi cadera y dejándome caer sobre ese falo firme y grueso que me estaba perforando por dentro. AAAAAAYYYYYY DUELE DUELE! Sentía anónimamente y un tímido quejido se reflejó en mi cara. “Aguanta muñeca, déjate llevar por en peso y te adaptarás al tamaño”

No sabía que lo tuviese tan grande. Trataba de mantener la calma pero estaba nerviosa. Sólo sabía que le gustaba que le dijera lo que sentía y si lo hacía en tono “rubia porno” se excitaría mucho más. No me salía palabra. Me dolía y a la vez me gustaba como me lo hacía. Ahora con más ganas quería chuparlo todo. “Cómo sé lo digo?” Eran unas ganas que salían no sé de dónde. Porque se sentía muuuuuy rico. “Suaaaaave, suaveciiito para que no te duela. Eso, ahí vamos abriendo tu coñito” me decía al oído al mismo instante que besaba el lóbulo de mi oreja y se encargaba de bombearme con muuuuchisima calma.

Comencé a correrme a borbotones por sus piernas y empezó a bombear más fuerte. “Así….annhhjjjj asiiiiiií… Que riiiica estás Gaby…Y eso que no me has tenido en tu boca… Ya verás cómo te va a gustar comerte a Morgan” y siguió metiendo y sacando ando aún más fuerte. Yo lo apretaba contra mí durísimo y temblaba con desesperación sobre su cuerpo. No decía ni una sola palabra aún, porque no quería estropear el momento.

Lo sentía. Me estaba reventando por dentro. Pegada a la pared, Marce me estaba dando la cojida de mi vida. “Vamos hermosa…aguanta para mí” me decía con la cara coloreada de la excitación e imprimiendo más fuerza en sus envestidas. Yo cerré los ojos y estaba tan ensimismada en el dolor-placer que estaba sintiendo que por segundos dejé de respirar, hasta que su buscado orgasmo apareció avasallando con todo a su paso. Un “Aaaaaaaahhhhhh…” Desgarraba la garganta de Marce y yo me desvanecí.

Caí en su brazos y él si retirar a Morgan de mi coñito. Me llevo cargada hasta la cama. Me tendió con ternura y se montó sobre mí. Cansadita? Preguntó jadeando. Me quedaban pocas energías y para recargarlas me colmó a besos delicados mientras volvía en mí.

“Sabes Gaby? -Uuunn?-Tienes el tamaño perfecto para jugar con Morgan en tus tetas” y se subió a horcajadas sobre mi pecho. Poso al “gran amigo”, aquel trozo de carne rojo y caliente en mis tetas, me pidió que las juntara y comenzó a moverse. Como sí se masturbara conmigo. Qué divinidad de hombreeeee, me decía a mi misma. Y estaba súper caliente, todas las venas brotadas me deban señal de que estaba a tope por mi.

“Gaby -decía entre jadeos- quiero que sepas… que lo que hemos hecho hasta ahora… es inicio de tu vida sexual. Quiero que la disfrutes y te cuides…Nunca permitas que un hombre sé dé placer… antes que dártelo a ti estamos?” Afirmé con la cabeza y -accidentalmente-3 roce a Morgan con la boca. Él pegó un respingo y sonrió. Volvió a acercar su verga a mi cara. Saqué la lengua y la lamí. Seguimos así varias veces. Cada vez que empujaba hacia mi cara, le daba una lengüeteadita. Era lo más osado que había hecho en la vida y Marce lo estaba disfrutando.

“Pequeña traviesa … como buena muñeca quiere jugar… vamos para que te comas un helado” dijo suspirando de placer y cansancio a la vez. Se bajó de mi, se acotó a un lado y dejó que disfrutase de ver Morgan. Era una figura gorda y apetecible. Lo miraba con deseo y miedo a la vez por hacerlo bien. Antes de arrancar, recordé un cuento de un amiga, decía que a su novio le gustaba que succionara y soplara. Me acerqué lentamente. Él tomó mi cabello y lo hizo una cola, flexionando un poco. Empecé a hacer “el succionar y soplar”, luego de probarlo como si fuese una paleta de helado dando besos con un poco de lengua. Lo tenía extremadamente caliente. Me estaba excitando aún más.

OOOOOOOHHHHH WOOOOWW !!! Habías hecho una mamada antes!???” Lo miré con una media sonrisa “No nunca! Contesté rápidamente, y seguí en mi faena de comerme todo su polla como si no existiera un mañana. Aaaaaahhh siiiiiii !!! Gaby me encantas!!! Lo haces hasta mejor que Valeria (mi madre)” eso me gustó muchísimo. Porque mi madre había aprendido a darle tanto placer que Marcelo sólo había estado con ella los últimos 2 años. Excepto ese día. Que yo me le metí en la bragueta a su hombre.

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe y chupé, todo cuanto pude y un poco más. Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

“Como te sientes?” Muy cansada, conteste con un susurro de voz. “Pues esto es apenas es el comienzo -puse los ojos abiertos y cara de angustia- tranquila, le escribí a tu mamá que estabas conmigo y que habías tenido un mal día con tu Marquitos, que te distraería y luego te llevaba más contenta a la casa. Eso voy a hacer. Darte tanto placer que te sientas como si volaras y nunca olvides este momento. Y tanto dolor al caminar por la cogida que hemos echado que quieras que te lleve cargada hasta el carro”

Sonaba muy tentadora su propuesta, un tanto dolorosa, pero qué más daba? Ya en sus brazos todo dolor se convertía en orgasmos. Iguales a los quejidos del sexo que estaba teniendo la rubia del Tv mientras la penetraban por el culo. Acto seguido Marce se amiló de nuevo, bajó su smanos empezó a masturbarme con una mientras con la otra se abría camino por mis nalgas, sobándolas con delicadeza, para llegar a mi ano. “Quiero que me des culito, que grites como ella y me pidas que te lo meta todo”

Me da miedo Marce, y si duele mucho?” Muñeca, soy yo quién te la va a meter, no te preocupes que será suavecito y el dolor pasará muy rápido porque estarás lo suficientemente excitada, está bien?? Noooo séeee, me da miedo. “No hay de qué, seré muy cuidadoso para que disfrutes” y me dio un beso largo para terminar de convencerme. “Está bien, pero si te digo que la saques, hazlo” Le dije seria. Él sonrió y no dijo nada.

Así fue cuando vi que Morgan tomaba forma nuevamente y se disponía a clavarse en mi otra vez. “Te cogeré el coño bastante, hasta que te corras, luego me darás culito y me correré adentro pero sólo sentirás el calor porque tendré el forrito” QUITATELO PORFA! Le ordené. Qué dijeeee??? No podía creer que eso había salido de mi boca. Así estaría de extasiada en placer que no me medía. “Estás segura?” -síii?- dije temerosa y sin quitar los ojos de la película. “Quiero que lo hagamos como te sientas cómoda” y en la pantalla la mujer hacía twerck encima del tipo, con las manos apoyadas en las rodillas.

Marcelo veía las ansias con las que miraba la escena que me reto “Si te gusta así, como en la película, sólo lo haré si te atreves a describirme lo que estás viendo” Titubeando un poco y con la cara colorada de la pena, lo miré y le dije “quiero que me llenes…de tu leche toda…” No, no, no. Sé especifica. A la rubia le están dando por el culo y las nalgas le tiemblan, quiero detalles” Esteeeee… Quiero que me acabes en la espalda. Como en esa película…lo riegues todo…después de haberme dado por mi culito…sin que me duela” y una voz ahogada de pena intentaba sonar como una puta. A MI HOMBRE le gustó mi osadía por lo que corrió a arrancar de el condón y penetrarme rueda libre. “Tus deseos son órdenes para mi”

“Toma… Toma …toma” AAAAAAHHH DAMEEEE DUUURO!! Hablaban en la película de blondie desarmada por el 30cm. “Clavamelo toooooodo…asiiií…dame DUUURO ” seguían en la faena. Marce cambió el ritmo con una sonrisa en su cara, me demostraba que sentía mis ganas de gritar y a la vez la pena de pasar por una actriz porno.

“Asiiiií es muchachita…córrete para mí…” Colocó mis piernas en sus hombros, tomó mis pequeñas caderas y empezó a follarme con desesperación “vamos…vamos…durooo…te voy a coger duro” y yo apretaba los dientes y estrangulaba la sábana con mis manos. SSIIIIIIIIÍ… Se siente ricoo!!! ASIIIIIÍ!!!!” Decía la mujer del Tv y yo sentía como si Morgan aumentara de tamaño XXX y me perforara como a la rubia. el dolor y la pena me cortaban el aliento y la respiración.

Él siguió, más y más fuerte. Las contracciones aumentaron. Mi cara daba muestras de que estaba a punto. Marce siguió su mete y saca hasta el fondo -Aguanta muñeca…AH VIEEEEENEEE- Y efectivamente mis jugos dilataron mi coño hasta niveles jamás alcanzados.

Él muy rápido aprovechó el momento, me volteo en peso, restregó mi culo con mis jugos y clavo a Morgan sin piedad. AaaaaaAAAAHHHHH NOOOOOOO !!! ASÍ NOOO… ME DUELE…SÁCALO POR FAVOR… ME DUELE!! Grite sin esperarlo. Pero Marcelo, mi amante secreto, me ignoró.

“Calma hermosa!!! Eso pasa!” Estaba dentro de mi con sus 20 cm instalados en mi culo y sin moverse me dolía. “Marce noooo!!! Y empecé a llorar del dolor” mi ano se estaba estirando y sentía molestia y gusto a la vez. Despacito empezó a moverse y sin mucho descanso siguió sacado un metiendo a Morgan hasta el fondo. “Dime que no te gusta? Ah? Dime que te lo saque ahora a ver?” Yo no contestaba porque tenía razón, me estaba gustando muuuuuuucho el dolor se sentía bien y mi coñito hacia fiesta corriendosé a chorros.

“Eres tan o más húmeda que tu mamá” Y eso es bueno? “Claro hermosa, eso cualquier hombre lo agradece porque quiere decir que estas excitada y sientes placer” me decía susurrándome en la nuca mientras cogíamos como perros en celo.

En un momento exacto, ya el ducto estaba abierto. Sentí como se dilataba dentro de mi aquel trozó gordo y venido escupiendo leche en mi culo. El recto se hizo pequeño para la cantidad, por lo que empezó a derramarse por mis nalgas y por las piernas. Él se apartó un poco. Se aferró a mi espalda con besos y cariñitos. Dejó que Morgan se desinflara dentro de mí. “Esto que sientes, es mi placer regarse en tus piernas” Teníamos muuuuchoo placer ambos. “Y todo me lo diste tú, te portaste como una reina del sexo y eso merece un premio” Se apartó del todo. Me dio vuelta, abrió mis piernas y lamió todo mi coño y mi culo. Al paso, me ordenaba que gritara “no te aguantes pequeña traviesa… VAMOS!!! Grita!! Quiero oirte…Griiiitaa” y empecé con un tímido AY! Que fue aumentando, y aumentando, y aumentando, gritaba como una actriz pornoo y él seguía lamiéndome. Mordía mi clítoris, entraba y salía de mi coñito con la punta de la lengua, chupo los restos de excitación hasta dejarlos séquitos, agradecía eso porque estaba en medio del limbo del orgasmo.

Paró de chuparme y follarme con los dedos. Besó mi vientre y empezó a subir diciendo entre beso y beso “hoy…me dejaste…muy satisfecho…y prometo…que sí te gustó…podemos jugar con Morgan… Cuando quieras” ahí llego a mis labios. Me beso con delicadeza y toda la cara “qué dices ? Jugamos otro día también?” Pasé mis brazos por su cuello y sonriente le plantó un beso apretado por segundos “me encantó y quiero que me enseñes más Marce ” le dije con voz de niña mimada haciendo arrumacos, así caímos en un descasado sueño.

Ya más relajados, empiernados entre besos adolescentes, pensaba que había tenido mi primera sesión de sexo por ambas partes, varias posturas, había dado y recibido oral, grité como una puta loca y todo me había gustado. A mis 17 me cogí al novio de mi madre y ME ENCANTÓ!!

Marcelo ese día fue mi paño de lágrimas, mi amigo, mi amante, mi novio y lo mejor de todo mi hombre. Desde esa vez, he estado activa sexualmente con chicos más grandes y con experiencia. Y de vez en cuando, nos damos una escapadita Marce y yo para darnos por todos lados.

 

 

 

 PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Besos ricos en donde lo prefieran.
Me gusta / No me gusta

Profesor atractivo de 35 años, busca…

Yo lo miraba extasiado y cuando descubría alguna mirada incómoda de su parte, me disculpaba diciendo que estaba cansado, nunca noté ninguna tendencia gay en su persona y me sentía desesperado porque mis esfuerzos por conquistarlo, como los detalles que le regalaba de vez en cuando o mi rápido e “inusual” aprovechamiento en clase, resultaban fallidos.

¿Qué fuerza es lo que hace al hombre ir en diferentes direcciones?

La confusa carretera de mis emociones lucía devastada,  el sinuoso y mojado camino por el que venía conduciendo frente a mí, hacía juego con mi corazón marchito. La tarde era lluviosa y gris, a mi derecha: una verde pradera, coronada por majestuosas montañas de color azul distante, un paisaje hermoso dibujado por maestras pinceladas, a mi izquierda: una frágil presa a medio construir, y frente a mí: mis desolados pensamientos, el viejo camino y melancolía.

Las gotas de lluvia en mi parabrisas me impedían ver con claridad, y mis lágrimas tampoco eran de gran ayuda, y cuando alcé la vista un irradiante y multicolor arcoíris como pintado a mano sobre el cielo taciturno, iluminó brevemente mi interior, como un faro encendido a lo lejos en una noche de tormenta.Y entonces al igual que ese pacto divino para con los hombres que es el arcoíris, recordé la promesa que nos hicimos alguna vez, de no separarnos jamás.

Dos caminos se distinguen en la distancia, el de la derecha me lleva a una vida diferente lejos del amor frustrado de mi vida, y el de la izquierda de regreso a él, ¿qué camino debo tomar? Giré el volante en la dirección correcta, cuando de pronto un estruendo enorme abrumó el ambiente, rocas cayendo sobre mi auto, agua; muchísima agua entrando, ¡estoy asustado! ¡No puedo salir! Un golpe en mi cabeza, y de la nada, una extraña luz mucha luz….

-¿Podrías apagar esa luz por favor?- le dije a mi pareja molesto porque a la mañana siguiente debía presentar mi examen final y la luz de la computadora no me estaba ayudando a conciliar el sueño. -Claro que sí nene, no es mi intención molestarte- me respondió mi maduro amante.

Su nombre era Sergio, y había sido mi profesor de física en la universidad, era un hombre maduro, alto e interesante, con unas incipientes entradas en su frente que lo obligaban a traer el pelo casi a rapa, pero el cual le otorgaba un look, arrollador, varonil y terriblemente sexy, una hermosa piel bronceada, que recordaba el tipo de hombre italiano, su barba cerrada, unos ojos color miel, grandes y expresivos coronados por unas cejas pobladas, una boca pequeña, con un lunar debajo de su ojo izquierdo que le daba un toque inocente, y su cuerpo….no hay palabras para describir ese cuerpo que tantas noches me hizo enloquecer en la intimidad, peludo hasta los huevos, dotado de un pene más pequeño que el largo normal, tal vez de 15 cms., pero tan grueso que lo hacía lucir enorme, unos brazos marcados y un par de piernas de ciclista, con un trasero firme y socarrón, y una sonrisa burlona y retadora.

No fue nada fácil hacer mi sueño realidad de dormir cada noche abrazado a su peludo pecho, ya que él alguna vez caminó por la vida como un hombre heterosexual, pero esta historia al igual que el que pensé que era el final de mi vida, no comienza aquí.

Nunca en mi existencia había sentido tal pasión por alguien, como la que sentí por Sergio en cuanto lo vi cruzar la puerta del aula de clases, la mañana de ese lunes de abril. Llegó puntual y pulcro, con unos jeans oscuros y una camisa de vestir azul celeste, y el aroma fresco a recién bañado de su elegante loción inundó mis sentidos.

Sergio había llegado de la ciudad de Monterrey Nuevo León, México a impartir la materia de Física II en mi universidad, luego de presentarse y amenizar con unos cuantos chistes nuestra primera clase, mi nuevo profesor impartió su materia, y en el transcurso de esa hora, tan sólo pude concentrarme unos minutos, porque mi mente se la pasó divagando imaginándolo desnudo. Yo era un chico de 19 años atractivo a mi manera, me llamo Gabriel, y mi fama de rompecorazones con los chicos gay, se vio destruida porque en cuanto supe de la existencia de este adonis, jamás pude ser el mismo.

Recuerdo que por aquella época no tenía definido casi ningún rasgo de mi personalidad, era inestable, rebelde e irrespetuoso, me gustaban las chicas que parecían chicos, y los chicos que parecían chicas, nada llenaba el vacío de mi interior, pero cualquier duda e inseguridad se disipaba cuando mi guapo profesor llegaba a su clase.

Las chicas de mi salón morían por él, y cuando veían entrar al “peloncito guapo” al aula, un silencio se creaba en el ambiente, varias veces las escuché decir que muchas se calentaban con él y que se imaginaban tenerlo en la cama. Yo inteligente y astuto para conseguir lo que quería, ideé un plan para estar a solas con Sergio algunas horas extras a la semana, fingiendo no entender los problemas de su clase, y él pacientemente me explicaba una y otra vez a la salida de la escuela.

Yo lo miraba extasiado y cuando descubría alguna mirada incómoda de su parte, me disculpaba diciendo que estaba cansado, nunca noté ninguna tendencia gay en su persona y me sentía desesperado porque mis esfuerzos por conquistarlo, como los detalles que le regalaba de vez en cuando o mi rápido e “inusual” aprovechamiento en clase, resultaban fallidos.

Había algo en su arrasadora personalidad que me hacía querer ser mejor persona, y pronto olvidé mis borracheras de fines de semana y comencé a tomar con más constancia mis estudios, y mi pasión más grande: el ciclismo de montaña, el cual después de llevarme la grata sorpresa de que Sergio también disfrutaba grandemente esta actividad, la realizaba con más entusiasmo.

Le dije a mi profesor que yo practicaba este deporte, por un hermoso camino en medio de un bosque pequeño y un río en mi comunidad y que estaba cordialmente invitado a acompañarme los fines de semana y él aceptó gustoso mi invitación, por lo que cada sábado en la mañana, tomábamos nuestras bicicletas y emprendíamos el camino de dos horas y media de ida y de regreso.

Por ese tiempo conocí que era divorciado y que no tenía hijos, que le gustaba la natación la caminata y el ciclismo, que nunca había sido muy noviero en su juventud, que le fascinaba el helado de chocolate con nuez y que uno de sus placeres ocultos era hacer bolitas sus mocos y aventarlos contra la ventana. Su sencillez, su imponente presencia, su sentido del humor y su elocuencia, me tenían totalmente enamorado de él, y cada noche le dedicaba una deliciosa puñeta en la soledad de mi recámara.

En una ocasión lo vi orinando detrás de un árbol y al salir de éste pude ver por unos instantes la gorda y circuncidada cabeza de su pene, de un color rosa pálido, con una mata de pelo rebelde y sensual, y cuando se subió su short el impactante bulto de su verga y sus gordas pelotas resaltaba mucho detrás de la prenda de licra para ciclista. Pero cada vez que tocaba algún tema homosexual, Sergio parecía incomodarse con la platica y rápidamente cambiaba el asunto y se las ingeniaba para convertirlo en un chiste, esta situación me confundía en ocasiones y en otras me dejaba dudando de su condición. Así seguían mis días añorando su presencia por las tardes, y anhelando que el fin de semana llegara para poder verlo en su ajustada ropa de deporte, y la visión de su pene mientras orinaba me volvía loco y seguía fresca en mi memoria.

Luego de un tiempo de conocerlo y por azares del destino, una tarde me puse a navegar por internet, en una página de contactos personales para encontrar pareja, me gustaba leer los perfiles de hombres heterosexuales guapos, y de pronto encontré uno que me pareció muy familiar y que decía: Profesor atractivo de 35 años, tranquilo y sin vicios, amante del chocolate con nuez, del ciclismo y la vida al aire libre, busca mujer de 25 a 34 años para relación estable. No tenía fotografía, pero con esa descripción estaba casi seguro que se trataba de mi profesor de Física, y de pronto tuve la idea de hacerme pasar por una mujer y escribirle al correo que dejaba en su perfil.

Esa noche de sábado, agregué a mi mensajero la dirección de este hombre esperando que fuera mi profesor, y así poder seducirlo chateando con él haciéndome pasar por una joven mujer, conseguí fotografías de una chica común pero linda y me inventé una nueva vida afín a la de mi maduro y atractivo amor platónico. Estaba a punto de retirarme y apagar la computadora, cuando el misterioso hombre ingresó a internet, y después de presentarme y explicarle que había tomado su correo electrónico en respuesta de su anuncio, mi nuevo contacto puso su fotografía en la ventana del chat y mi corazón dio un vuelco de alegría: efectivamente se trataba de Sergio. Luego de una interminable plática, salpicada de risas, chistes y profundos temas personales y de la vida, el amanecer nos sorprendió conectados a la computadora y antes de irnos a tomar un descanso, Sergio me dijo que yo era “una mujer bella, con bonitos sentimientos, inteligente y muy agradable”

Pasaron los días y las semanas y casi todas las noches “Gaby” mi seudónimo femenino, tomaba vida y chateaba con Sergio de mil cosas y cada vez sentíamos que había mucha química entre nosotros, y cuando mi profesor y yo salíamos a hacer deporte los fines de semana, me contaba sobre Gaby y de lo bien que se sentía platicando con ella, y yo sólo podía sonreír secretamente. Una noche de verano, después de platicar algunos temas superficiales, la plática con Sergio comenzó a ponerse picante, e inocentemente yo le hacía preguntas como: -¿cómo un hombre tan viril y atractivo como tu, esta solo? me encantaría enamorarme de alguien como tu para cumplir sus fantasías más secretas cada noche en la cama-

Sergio comenzaba a excitarse, cayendo en mi trampa de mujer inocente y sumisa, cuando la plática llegó al punto de que Sergio me pregunto si tenía web cam, a lo cual respondí que no pero que si le gustaría ver unas fotos atrevidas mías. Mi maduro cyber-amante contesto que sí, y que si no me molestaba lo que íbamos a hacer, él pondría su web cam para poder masturbarse frente a mí. Afortunadamente encontré muchas fotos de la misma chica pero desnuda por la que me hacía pasar, en un blog que encontré de esta joven que vivía en otro estado de la república Mexicana. Cuando Sergio encendió su cámara, lo primero que vi fue su peludo pecho desnudo, y su fuerte y varonil mano acariciándose sensualmente, llevaba un short corto de color amarillo, que dejaba ver su verga erecta y sus peludas y musculosas piernas.

-¡Oh, mi amor! Me excité inmediatamente al verte con tu pecho desnudo, me sentí toda húmeda de mi cuevita- le escribí comenzando a sobar mi propia y erecta verga. -Envíame una foto sexy tuya mi reina, que quiero ver esa vaginita y tus hermosos pechitos de nena-  me ordenó mi profesor, y enseguida le mandé una foto donde aparecía esta chica desnuda de la cintura para arriba mostrando sus senos y sus rosados pezones, muy sonriente sentada con las piernas cruzadas sobre su cama.

-Ahhhh, ¡cosita linda! ¡Mira nada más que ricas tetitas!- fue su respuesta después de ver la fotografía, frotándose fuertemente su hinchado bulto. -¿Te gusta papi? Tengo muchísimas fotos más y más atrevidas que puedo mostrarte pero a mi también me gustaría ver más de ti- le dije adivinando que su respuesta sería quitarse su short y enseñarme por fin esa verga en total estado de erección, que tanto anhelaba ver.

Pero estaba muy equivocado ya que mi guapo profesor no solo no descubrió su paquete sino que se anudó una toalla a la cintura como esperando ver cual sería mi reacción. Yo sin dudarlo un segundo le pregunté de la manera más cachonda que pude: -¿qué haces papito? Pensé que te quitarías ese short para poder ver tus atributos de macho. Y enseguida se puso de pie y sin sacarse su toalla se quitó los shorts amarillos por debajo y con una sonrisa me los mostró por la web cam.

-¡Eso es jugar sucio mi amor!- le contesté muy caliente, y de este lado mi verga estaba a punto de estallar de deseo.

Volvió a sentarse sobando su hinchado paquete por encima de la toalla y de vez en vez me hacía sufrir subiendo un poco la toalla y dejándome ver sus peludos y musculosos muslos. Como no hacía nada más que sonreír, rápidamente busqué una fotografía más reveladora, donde la chica está de espaldas con sus brazos cruzados totalmente desnuda y mostrando su gran culo.

Se la envié y él al recibirla sonrió aun más complacido, y me dijo que me estaba portando muy bien y que ahora podría enseñarme un poco más de su anatomía. Ahora subió un poco más su toalla y una gorda pelota peluda se asomó por unos instantes, yo estaba que reventaba de placer masturbándome frenéticamente, y luego de volver a taparse con la toalla me dijo que tendría que enviar fotos más comprometedoras. No pude más y le envíe la foto de esta chica totalmente desnuda sentada sobre su cama con la cabeza echada hacia atrás y sus piernas abiertas mostrando en todo su esplendor la raja depilada.

Su respuesta fue un marcado ¡uff! Y después de esto se quitó lentamente la toalla y al quedar su gordo palo peludo al descubierto puso sus manos en la cintura y sonriendo me preguntó que qué me parecía. ¡No podía creer lo que estaba viendo! ¡Mi guapo profesor mostrándome su peludo cuerpo frente a mi monitor! Yo casi al punto del orgasmo comencé a tomar fotografías de tan placentero espectáculo con un programa que tengo de computadora, para poder guardar la visión de mi profesor totalmente desnudo con su verga y gordos testículos al descubierto.

-¿Es lo que esperabas mi reina? Quiero saber si te la tragarías entera por esa vaginita de nena puta insaciable que tienes-

Tan solo pude responder un larguísimo –siiiiiiiiiiiiiii- y luego sobándose sus peludos testículos se puso otra vez de pie y se puso de espaldas dejándome ver su trasero peludo y blanco, se notaba que se había bronceado ya que el color claro de sus nalgas resaltaban muchísimo más del resto de su cuerpo bronceado. Luego subió una pierna a su silla y comenzó a masturbarse, yo veía sus gordos huevos colgando entre sus piernas debajo de su hermoso culo de macho dominante. Sus bolas se tambaleaban por aquí y por allá mientras jalaba el capullo de su chica pero gruesísima verga erecta.

Yo le lanzaba frases como: -¡Estoy toda empapada de mi cuevita papito! Me estoy metiendo unos deditos en mi raja pensando que me haces el amor con esa tranca de macho que tienes mi rey… Luego de un rato bajó su pierna y volvió a ponerse de frente, y acercando mucho su verga a la cam pude ver todos los detalles de ésta, peludísima, su tronco gordo del ancho más grueso que haya visto, bolas peludas y de color rosita, era un dios griego este rico macho.

Cuando se volvió a sentar masturbándose su gordo palo, le pedí que si era posible pusiera un brazo detrás de su nuca, y que lamiera un poco su axila mientras seguía jalándose su capullo, no pareció importarle y pronto adoptó la posición solicitada tocando con la punta de su lengua los pelos de su sobaco, con los ojos cerrados y con un largo ahhhhhh anuncié mi orgasmo, los trallazos de mi leche llegaron hasta el monitor y el escritorio, me llené hasta el cabello, con tan abundante corrida.

-Papitooooooo no puedo más ayyy, mi vida ohhhhh si papito me vengo mi vida ¡me vengo!- le escribí fingiendo un orgasmo femenino y diciéndole que mis pezones estaban durísimos y que había tenido un múltiple orgasmo. Él apresurando sus movimientos tuvo una corrida increíble, llenando sus huevos, su vientre y su peludo pecho de su blanca leche de macho. Se quedó exhausto con los brazos detrás de su nuca y con una amplia sonrisa en su rostro, respirando agitadamente, y luego embarrando su leche con la mano, la esparció en todo su pecho. Me dijo que debía limpiarse y que regresaba en un momento, yo lo esperé igual de relajado sin creer todavía lo que acababan de ver mis ojos.

Cuando regresó se había puesto su mismo short amarillo y ya limpio seguimos platicando de lo bien que la habíamos pasado y de que sería maravilloso hacerlo en la vida real y conocernos. Yo por supuesto pensando en que eso tenía un pequeño inconveniente ya que no era quien decía ser.

En esos días seguíamos chateando y haciendo el cyber sexo de vez en cuando, y todas eran unas sesiones fantásticas, aunque debo confesar que lo que más me gustaba eran esas noches de sábado, cuando platicábamos trivialidades y cosas de la vida, haciéndonos preguntas indiscretas y riendo de chistes tontos sin sentido, nos estábamos convirtiendo en amigos muy cercanos y cómplices de sexo cibernético.

Pero al pasar el tiempo comencé a sentir celos de mi propia versión femenina ya que lo que más anhelaba no era platicar con él como “Gaby” sino como Gabriel.

A estas alturas yo ya sabía demasiadas cosas íntimas de mi maduro profesor, sabía que le gustaba y que le disgustaba, cuales eran algunos de sus planes, sobre su familia y alumnos, amigos cercanos y demás y todo esto me parecía una información demasiada valiosa para ser desperdiciada en “Gaby” así que debía aprovecharla y comenzar a acercarme más como Gabriel a mi amado profesor de física.

También me di cuenta que yo era bastante honesto en mis gustos y aficiones con él, mis conversaciones eran abiertas y sinceras, y por un momento me hizo sentir que en realidad lo que más le gustaba de mí era lo que pensaba y no tanto mi cuerpo ficticio. Por esas fechas cuando salíamos a hacer deporte en bicicleta los sábados por la mañana, y me contaba de “Gaby” mi corazón se debatía entre la tristeza y la alegría, porque el hombre que más deseaba en el planeta estaba al mismo tiempo cerca y a millones de kilómetros de distancia.

Esa era mi triste realidad, no me atrevía a confesarle mi osadía que yo en realidad era esa “mujer” de la que se estaba enamorando y compartía sus secretos y fantasías y me conformé a sentirlo mío por las noches a través de un monitor de computadora.

Una noche como cualquiera y después de tener sexo cibernético de nuevo, Sergio me pidió que necesitaba conocerme y que el viernes entrante había una reunión con sus compañeros de trabajo y alumnos y que le encantaría que lo acompañara. Yo inventando mil pretextos para no ir, me disculpé y él un poco triste me dijo que era una pena y que ojalá muy pronto pudiéramos conocernos. Esa semana noté en las clases, que mi amado profesor se encontraba algo cabizbajo y adiviné enseguida que era por culpa de mi ficticio rival de amores “Gaby”.

Como un agente secreto con súper poderes de una vida paralela, deseé tomar el lugar y el cuerpo de mi adorado y a la vez odiado seudónimo, y así poder enamorar personalmente a mi delirio masculino….creo que leo muchas historietas de cómics.

Dos noches antes del viernes día de la reunión, Sergio estaba algo serio y distante, no era el mismo de todas las madrugadas y algo notaba raro en él, chateamos menos que lo acostumbrado y al día siguiente no se conectó, lo esperé como siempre pero nunca llegó.

El viernes en la mañana no nos tocaba clases con él por lo que no podría verlo sino hasta la noche en la fiesta.

El momento de irme a la fiesta llegaba y me arreglé como nunca, con unos jeans que me quedaban a la perfección y resaltaban mucho mi trasero, una playera de moda y unos tenis convers, ansiaba llegar al lugar y ver a Sergio porque me había decidido a decirle quién era yo y que hiciera el esfuerzo por corresponderme, que no había sido mi intención engañarlo así, pero que se diera cuenta de que él sentía algo por mi por la manera en que me hablaba incluso sin ver la foto falsa de “Gaby”

Llegué al lugar de la reunión y saludé a varios amigos y profesores que estaban pasando un buen rato, me senté en uno de los sillones frente a una ventana que daba hacia fuera para ver la llegada de Sergio, y cuando vi pasar su coche mi corazón comenzó a latir muchísimo, necesitaba armarme de valor y tomándome varios “caballitos” de tequila,  esperé que entrara para decirle que necesitaba hablar a solas con él.

La puerta se abrió y un muy sonriente y animado Sergio entró, pero en vez de salir corriendo a su presencia, sentí una rabia espantosa, me levanté inmediatamente de mi asiento con cara de pocos amigos al ver que su tímida pero gran sonrisa de oreja a oreja se debía a otro motivo….

Continuará….

Autor: BABYBOY

israboston@hotmail.com

Me gusta / No me gusta