LA SOBRINA DE MI ESPOSO III

Esa noche no pude conciliar el sueño, pero tampoco quería estar con mi esposo porque mis sentimientos eran contrariados o confusos, por un lado pensaba en la propuesta de mi esposo y que excitada le había dicho que sí pero debía el conseguir a la persona, por el otro lado sentía ansiedad de saber que Sofía le había mostrado fotos intimas mías a Andres y le contaba las cosas que hacíamos con mi esposo, me gustaba saber que Andres decía que mi cuerpo era hermoso y que sería delicioso estar con una mujer como yo, a sabiendas que a pesar de ser quince años menor y que por sus conversaciones observe que se acostaba o se comía a las nenas de su edad con mucha facilidad, como para que el desee acostarse con alguien que le lleva tanta diferencia; pero también me molestaba la forma en que se refería hacia a mí como si fuera una vulgar puta, o fácil sin tener presente que las cosas contadas por Sofía solo las hacía con mi propio esposo y no con diferentes individuos, di vueltas en la cama pensando en todo, al final me quede dormida.

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Cazando a mis compañeras

Esta historia me sucedió halloween, quedé con mis amigas y de la facultad mi amiga Miriam, mi amiga Carmen y mi amiga Beatriz y el resto de compañeros/as.
Habíamos quedado para disfrazarnos de Pokemons, yo me disfracé de Ash, la verdad es me que lo curré me puse unos guantes sin dedos, una gorra roja y una mochila. Llegue a casa de mi amiga Miriam que era donde ella habían quedado para vestirse ellas estaban disfrazadas de pokemons mi amiga Miriam de Pikachu amarillo, mi amiga  Beatriz de Jigglypuff rosa y mi amiga Carmen de Naranja Charmander. Básicamente sus disfraces consisten en un pantalón corto y una camiseta y un gorro con los ojos o las orejas del pokémon ambos complementos del color característico de su pokemon.  Miriam de amarillo,  Beatriz de rosa y Carmen de Naranja. Por supuesto gracias a sus figuras estaban muy sexys.

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Mi inicio con una amiga madura

Milfs, Sexo con Maduras. Tengo que decir que lo que voy a contar, sucedió realmente. Yo hoy tengo 37 años, y me he decidido a contarlo, porque creo que nadie se molestará, sobre todo la protagonista, junto conmigo, de esta historia, ya que lamentablemente murió hace algunos años. Por esa razón, omito nombres.

Todo comenzó cuando yo tenía 18 años. Por aquel entonces, yo estaba experimentando ese fuego que sólo se siente en la adolescencia. Ella era amiga de la familia, de unos 36 años, más bien baja, 1.55 cm, con unos pechos que a mí me volvían locos, grandes y hacia adelante, y un buen culo. De cara no era muy agraciada, pero sí muy pícara. Tengo que decir que lo que sucedió, no fue por iniciativa de ella, sino más bien por mi terca insistencia. Read more

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Trío de zorras disfrutando de mi afortunada polla

Esta historia comienza cuando mi amiga, Anna y yo nos fuimos a una fiesta que nos invitaron unos amigos de unos amigos suyos, ella no quería ir sola así que me arrastró con ella, toda la noche estuvimos bailando y bebiendo. Yo me fijé en dos muchas que estaban bien buenas, Anna que conocía mis gustos sexuales me dijo que eran lesbianas, ella lo sabía porque una de ellas, Zora, se le había declarado a ella, así que poco podía hacer pero de todas formas me las presentó ellas se llamaban Berenice y Zora.
Zora era una hindú con piel color canela que medía 1,70 una melena morena larga, complexión delgada con una buen para de pechos y un buen culo redondeado, Berenice, su pareja era más caucásica con pelo castaño también poseía una figura esbelta con unos pechos sugerentes y un trasero de vicio.
Nos quedamos prácticamente toda la noche con ellas hasta el final pasándonoslo como nunca y contando anécdotas graciosas, estuvimos hasta que el dueño de la casa nos echó de buena gana.

Berenice dijo de seguir la fiesta, yo encantado el resto de la gente que había no se apuntó así que nos fuimos los cuatro solos, Zora propuso que nos fuéramos a su casa que estaba a dos calles que tenía un whisky escocés que quitaba el sentido y allí que nos fuimos.
En la casa de estas nuevas amigas tras varias copas la pareja de Berenice y Zora se pusieron muy cariñosas liándose ahí en medio yo intentaba no mirar y disimular pero era imposible. Zora se levantó y nos dijo que estábamos en nuestra casa que si queríamos podíamos dormir en la habitación del fondo o irnos sino nos place.
Anna y yo nos quedamos solos en la sala, y no sé si fue el alcohol o ver como esos monumentos de mujeres se comen la boca delante mía me había puesto cachondo. Y tomé a Anna por la cintura y comencé a besarla y acariciar sus pechos por encima de su ropa, ella agradeció mis besos con su boca y tras largo rato paró de besarme y se levantó. Extendiendo la mano me dijo.

– Ven.

La seguí por la casa hasta que llegó a una puerta.

– Abre y entra.- me dijo.

Al abrir la puerta me encontré a Berenice y Zora sentadas sobre las rodillas en la cama besándose.

– Pasad.- dijo Zora.

No me lo podía creer iba a ser el espectador de un espectáculo lesbico. Mientras que Berenice y Zora se besaban Anna se puso detrás mío a besarme la oreja y el cuello yo mientras que veía como la pareja se besaban puse mi mano atrás para acariciar el coñito de Anna. Zora desnudó a Berenice la cual me mostró que no llevaba ropa interior algo que deduje cuando la vi en la fiesta con ese vestido de gasa tan fruncido a su piel. Berenice desnuda me miró para comprobar que me gustaba lo que veía. Zora acariciaba los pechos de Berenice mientras que besaba sus labios y yo a los pies de la cama había conseguido levantar la falda de Anna y le estaba acariciando su coño por encima de sus bragas. Zora terminó de desnudar a Berenice sacando su vestido por la cabeza, Berenice me miró a los ojos sonriéndome como anticipo de lo que iba a pasar después. Ya que ella le quitó su camisa a Zora dejándola con los pechos a la vista, los cuatro pezones de las dos muchachas estaban erectos de excitación ellas se acariciaban y de besaban. Anna desató su falda y a dejó caer en el piso dejando mi mano libre para poder meterle dentro de sus braguitas de rayas azules y blancas mi mano y dentro de su chochito varios dedos, en el mismo movimiento también se quitó su camisa dejando sus pechos al aire ya que no llevaba sujetador, no le hacía falta. Yo le comí la boca y luego dejé que cogiera mi camiseta y me la sacara por la cabeza, en ese momento todos tenían el torso desnudo. Berenice y Zora seguían besándose en la boca y en los pechos mientras que yo besaba a Anna y acariciaba sus piernas. Anna comenzó a desabrochar mi cinturón luego abrir mi cremallera y finalmente sacó mi polla de mis calzoncillos. Berenice y Zora dejaron de besarse y se vinieron a los pies de la cama para , Berenice comerme la polla y Zora comerme la boca mientras que yo sentía los pechos de Anna en mi espalda y mi mano dentro de su húmedo coño.
Berenice me comía la polla agarrándola por la base y metiéndose el resto dentro de su húmeda boca mientras Zora me besaba con esa lengua tan húmeda haciéndome excitar más aún, yo acariciaba su culo con mi mano derecha mientras que tenía la otra mano dentro del húmedo coño de Anna la cual me estaba acariciando la espalda.
Berenice dejó de tragar mi polla y comenzó a moverla de arriba a abajo dándole a mi polla con la punta de su lengua, luego seguía mamando mi polla y pasando su lengua por la cabeza de mi polla. Zora comenzó a bajar por mi pecho dándome besos y lamiendo primero por mi hombro, luego besó mi pezón derecho, bajó lamiendo mis abdominales, lamiendo todo lo que se encontraba finalmente llegó a mi polla la cual la tomó y comenzó a comérsela quitando de buena gana a Berenice la cual se levantó y vino a besar mi boca, si los besos de Zora eran buenos los de Berenice se salían de la escala su lengua que aún sabía a mi polla se movía en mi boca como pez en el agua, Anna mientras seguía acariciando mi espalda y yo con mi mano seguía metiendo mis dedos en su coño.

Tras un rato Anna se puso delante mía y lo primero que hice fue comerme la boca y decirle
– Gracias.

Ella sonrió y se arrodilló y comenzó a comerme la polla que sus amigas había degustado antes que ella. Berenice y Zora se tumbaron en la cama y Zora le quitó las bragas a Berenice, luego Berenice mientras la besaba le quitó las suyas a Zora. Mientras que las dos amigas se estaban besando y quitándose la ropa Anna me estaba propinando una mamada fantástica como yo sabía que ella sabía hacerlas. Besaba cada centímetro de mi polla, lamía cada trozo de mi piel, no dejaba sitio que no pasara su lengua por él. Berenice le estaba lamiendo los pechos a Zora mientras se metía un dedo para humedecer su coño mientras Zora le acariciaba los pechos.

Yo no aguantaba más así que hice que Anna se levantara para comerle la boca deseoso que estaba de que ella compartiera conmigo el sabor de mi polla y de acariciar esos dos hermosos pechos que tenía. Berenice que vio a Anna levantarse comenzó a besarle el culo yo tiré de una de las tiras de sus bragas las cuales se soltaron por un lado y Berenice tiró del otro lado quitándose las del todo. Me separé de Anna e hice que se sentara en la cama luego Berenice y Zora tiraron de ella para que se tumbara. Yo en el borde comencé a lamer su coñito mientras que Berenice acariciaba sus pechos luego su cara y de rodillas se movió para poner su coño en la boca de Anna la cual comenzó a lamer mientras le acariciaba el culo,Zora por su parte comenzó a lamer los hermosos pechos de Anna.

Yo lamía y metía mis dedos dentro del coño de Anna mientras que Zora le comía los pechos lamiendo cada trozo de piel y succionando sus pezones marroncitos. Berenice seguía disfrutando de la comida de coño que Anna le estaba haciendo y le acariciaba el otro pecho a Anna. Escuchaba los gemidos de Anna que se juntaban con los gemidos de Berenice, los cuales se acompasan con los sonidos de chupeteo de la boca de Zora sobre los pechos de Anna.
Berenice quitó su coño de la boca de Anna y comenzó a besarla luego Zora se apartó un poco para que Berenice se pusiera encima de ella pegando pecho con pecho y al alcance de mi boca su coñito. Yo lamía el coño de Berenice mientras le hacía un dedo al coño de Anna, luego le daba un poco con la lengua al coño de Anna y volvía al coño de Berenice, Zora acariciaba el cuerpo de su amiga Berenice y me abría con su manos el culo de Berenice y lo azotaba.
Viendo que Zora estaba fuera del juego, Berenice volvió a poner su coño en la boca de Anna, Zora apoyada en Berenice se puso encima de Anna ofreciéndome su culito. ahora tenía el coño de Anna y el de Zora para mi deleite mientras que Anna le comía el coño a Berenice y ella le lamía y acariciaba el cuerpo a Zora. Estuve un rato comiéndole el coño a Zora mientras que terminaba de humedecer el coño de Anna para penetrarlo.

Una Vez humedecido el coño de Anna, me puse de rodillas y le metí mi polla en su coño, con mi lengua seguía humedeciendo y excitando a Zora. Tomé a Zora por el culo y la levanté para darle con la punta de mi lengua y meter se la en su coño tocando su botoncito y luego la sacaba y volvía a la carga.Mi polla abría los labios vaginales del coño de Anna como un cuchillo metiéndose en mantequilla, ella y yo sabíamos cuál era la sensación de tener mi polla en su coño, no era la primera vez, cuando empezaba el coño estaba prieto pero a cada embestida se iba abriendo más a mi polla.
Yo seguía follándome a Anna cuando me pidió que la bajara y así lo hice. Ella se lanzó a comerme la boca mientras que acariciaba los pechos desnudos de Anna. Anna era folla por mi polla y su lengua se estaba haciendo cargo del coño de Berenice la cual se había puesto a acariciar los pechos de Zora

Tras un rato Zora se giró dejando mi boca y se puso a comerle la boca a Berenice, que reclamaba su atención con sus caricias sobre sus pechos, yo seguía introduciendo mi polla en Anna la cual seguía comiéndole el coño a Berenice y gimiendo. Berenice comenzó a besar el cuello de Zora, luego sus hombros y luego comenzó a lamer sus pechos y pezones, sus pezones eran marrones oscuros resaltan sobre su piel totalmente canela.Yo excitado agarré más fuerte a Anna de su cintura y comencé a follármela más fuerte, ella gemía mas fuerte y su respiración era más entrecortada. Al momento ya notaba su coño muy mojado,se había corrido.
Hice un llamamiento a Berenice la cual se levantó de la cama y le hice que se pusiera encima de Anna para follármela a ella ahora, Zora se puso en la cabecera de la cama con la cabeza de Anna entre su piernas. Una Vez colocada Berenice comencé a meterle mi polla en su coñito rosado. Ella le besaba y le chupaba los pechos a Zora mientras que el coño de esta era llamado por la lengua de Anna. Yo ponía mis manos en cada nalga del culo de Berenice y le introducía mi polla lo más profundo. Su pechos eran acariciado por las manos de Anna. Berenice le comía con suavidad los pechos a Zora la cual estaba disfrutando de la boca de su pareja mientras que Anna le lamía su coño.

La respiración de Berenice se volvió tan entrecortada cuando puse una mano sobre su hombro y otra sobre su culo para empujar con más fuerza dentro de su coño, ella dejó de lamer los pechos a Zora y se dedicó a besarle los labios cuando la excitación le dejaba mientras que acariciaba los pechos de Anna junto con las manos de Zora que también acariciaba los pechos de Anna con una mano y los pechos de su pareja con la otra. acaricié a Berenice los pechos lo que hizo que se elevara y clavara su cuerpo al mío mientras que mi polla seguía entrando en su coño penetrando, Zora se había retirado y ahora medio tumbada en la cama le comía la boca a Anna en un beso lésbico ardiente. Pocas embestidas me hicieron falta para que finalmente Berenice se corriera. Me retiré y Berenice se quitó de encima de Anna poniéndose en la cabecera de cama, Anna se levantó de la cama, con una sonrisa de oreja a oreja, la acaricié la cintura y comenzamos a besarnos supongo que era su forma de darme las gracias por el polvo que le había echado antes. Tras el beso vi que Zora se había puesto a comerle el coño a su novia dejando su culito y coñito levantados listo para ser penetrados. Le puse saliva a la punta de mi polla y comencé a meterle mi zanahoria a su conejito. Primero la puntita de las raíz y luego hasta las hojitas. Anna se colocó a su lado para acariciarle el cuerpo, yo viéndola tan cerca comencé a besarla y a meterle mi lengua hasta el fondo mientras que me follaba a Zora y ella le comía el coño a Berenice que disfrutaba con la comida y le acariciaba el pelo. Besaba a Anna y me follaba a Zora, miraba los pechos de Anna, tan apetecibles que no pude evitar querer besarlos y así lo hice. Los besaba, chupaba y mordía mientras que mi amiga lo disfrutaba.
Yo metía mi polla en el coño de Zora, la cual gemía, ella le comía el coño a Berenice, la cual gemía, que acariciaba el coño de Anna, la cual gemía y yo me comía los pechos de Anna y mientras me follaba a Zora, era un círculo de lujuria, los cuatros en esa cama estábamos disfrutando.
Con la excitación que me estaba dando follarme a Zora dejé de besar los pechos de Anna y su boca y puse mis manos en el culo de Zora, para empujar más fuerte mi polla en su coño, Anna se tumbó junto a Berenice para comerle la boca y los pechos.
El coño de Zora estaba ya húmeda y la estrechez inicial de su coño se había perdido, necesitaba algo estrecho para meter mi polla y viendo su culo ahí, no hice otra cosa de hacer que elevará su culo y meterle un cojín debajo, luego junté mi polla de saliva para meterse la por el ano. Ese ano negro sobre marrón era un placer, y ella no opuso resistencia cuando coloqué mi polla en su culo, es más con su manos abrió las nalgas para que entrara mejor.
Mi polla entraba y salía de sus ano mientras que ella le comía el coño a Berenice, a la cual también la boca de Anna le estaba dando placer en su pechos, yo escuchaba los gemidos de Berenice y de Zora a la par.

Me empezó a resultar incómodo la postura así que me retiré y le dije a las chicas que se pusieran más al borde. Ellas pararon de besarse y tocarse y se levantaron de la cama saliendo nos todos. Berenice nos dirigió puse a Anna en el borde con el culo en pompa, yo me disponía a meterse la a Anna pero Berenice me paró entre risas para ella ponerse con el culo en pompa encima de Anna y luego Zora se puso encima de Berenice. Tenía una torre lésbica enfrenté mía con 3 chochitos y tres anos para ser follados. Comencé con el ano de Anna ya que su coño lo había acaparado ella con su mano que la había metido debajo suya y se metía un dedo mientras Berenice le besaba la oreja y yo le metía la polla por su ano, yo con una de mis manos acariciaba el ano de Berenice y acariciaba el coño de Zora que besaba el cuello de Berenice. Dejé mis manos para el ano de Berenice y comencé a besar y lamer el coño de Zora.

Al poco cambié de ano y sacando mi polla del ano de Anna se lo metí al ano de Berenice, el cual ya había calentado y excitado largo rato antes. las chicas gemían de placer excitadas que estaban por lo que les habían hecho y por lo que se habían hecho entre ellas. Le estaba abriendo el culo de Berenice con mi polla, Zora le acariciaba los pechos y le besaba el cuello, estábamos en la gloria los cuatro. Finalmente me subí a la cama para petar el culo que para mía había sido el mejor, el culo de Zora, ese ano marrón sobre su piel canela.
La hice que elevará el culo para poder meterle la polla dentro, ella no se resistió y me puso el culo en pompa yo le metí la polla suavemente y luego cogiéndole de las nalgas comencé a aumentar la velocidad, podía escuchar su gemidos de placer y mis huevos chocar contra su coño, pero yo seguía introduciendo mi polla hasta los más profundo de su ano. Anna y Berenice se comían la boca y se acariciaban exhaustas por el placer que les había propiciado, yo aún tenía algo de energía y la iba a gastar toda con Zora, la chica de la piel canela que me había vuelto loco en la fiesta y lo iba a hacer rompiéndole el culo follándomela como lo estaba haciendo sin dejar respirar a ese ano de mi polla.
Mi polla ya no podía más y saqué mi polla del ano de Zora para correrme sobre los culos de las tres chicas, pero Zora que supongo que se dio cuenta se dio la vuelta y cogió mi polla y comenzó a chuparla y a moverla de arriba a abajo, era excitante esa chica indu con la piel color canela me estaba haciendo una paja y una mamada de infarto, tras haberme follado y romperle el culo, no se podía pedir más y más si miraba a los otros dos culos que hace poco me había follado y esos coños que me había follado, esas bocas que me habían comido la polla… en resumen había sido una experiencia fantástica y con ese pensamiento acabé corriéndome sobre la mano de Zora el primer chorro, el siguiente fue para su lengua que la había sacado para recibir mi semen, mi semen inundaba su lengua cayendo al culo de Berenice donde se resbalaba hacia el coño de Anna, ambas rendidas y complacidas una encima de la otra.

Esa noche nos quedamos a dormir allí y al día siguiente volvimos a casa prometiendo repetir un fin de semana, cosa que aún no hemos repetido por agenda pero de seguro que haremos.

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Mio a Voluntad I

Debido a que mi pareja trabajaba fuera de la ciudad y le era muy difícil visitarme por la responsabilidad que tenia y ante la soledad en que me encontraba, sentía la necesidad de salir y disfrutar de amistades y fiestas que con frecuencia se realizaban.

Fue así como empecé a salir con mis compañeros de trabajo que constantemente me invitaban los fines de semana, o después que salíamos del trabajo, a que los acompañara a tomar algunas cervezas o tragos en diferentes sitios donde cordializábamos amenamente.

Debo confesar que soy muy apasionada y siempre me ha gustado disfrutar de la compañía de los hombres y del sexo plenamente.

Como lo indique en mi relato anterior DESEO SATISFECHO, soy una latina, coqueta y muy apasionada. Mido 1.62, algo rellenita pero con estrecha cintura, de piel blanca, de larga y negra cabellera y poseo unos naturales, grandes y provocativos senos que me encanta insinuarlos y también unas atractivas, redondas y bien pronunciadas nalgas, con piernas bien conformadas de muslos gruesos y siempre soy objeto de miradas y expresiones insinuantes de los hombres que me rodean, circunstancia que he sabido aprovechar.

En la empresa donde trabajo, trabaja también Miguel, un chico de 20 años, muy tímido y servicial. Constantemente  estaba pendiente de mi y con frecuencia y gustosamente me hacia favores personales. Miguel tenía hacia mí un trato muy respetuoso siempre, a pesar de la confianza que ya existía entre ambos. Quizá la diferencia de edad que entre los dos existe (15 años), hacía que su comportamiento fuera así. También creo que influía mi condición de profesional universitaria mientras él cursaba estudios técnicos.

En una oportunidad salimos un viernes por la tarde después del trabajo con una compañera y su pareja, Miguel y yo; fuimos a una pequeña tasca muy animada y concurrida. Al entrar, noté como varios hombres ubicados en la barra del local, me desnudaban con sus miradas, la música bulliciosa de ritmo tropical que ambientaba al local, mantenía a los visitantes alegres que unido al licor ingerido hacían mas expresivas sus emociones corporales o comentarios.

Transcurría el tiempo y después de haber bebido varias cervezas, nuestro grupo se encontraba bastante alegre y animado. Miguel era el menos expresivo de los cuatro, mi amiga se mantenía muy junta y abrazada a su pareja y con frecuencia se acariciaban y besaban; estas escenas me excitaban, logrando que por mi mente volviera a pasar la idea que ya por un tiempo venía teniendo de seducir a aquel chico, de tener con él una aventura sexual. Lo necesitaba cada vez mas y conociendo la timidez de Miguel pensé que era el indicado, que aquella aventura era fácilmente controlada por mi, que Miguel podía calmar mis deseo de sexo que con frecuencia mitigaba masturbándome en mis noches de soledad y que de alguna manera sustituiría sexualmente a mi pareja distante.

Y mientras estos pensamientos pasaban por mi mente, comencé a prodigarle tímidas pero expresivas manifestaciones de afecto, las cuales comencé tomándole reiteradamente una de sus manos, incluso llegue hasta abrazarle por el cuello con el pretexto de celebrar cualquier comentario propio del momento, cuidando que ello no fuera a generar sospechas entre mi amiga y su pareja que conocían a mi pareja distante.

Mas adelante acerqué más mi silla a la suya y así seguimos hasta incluso llegar a rozar con mis pies sus piernas. Él se mantenía inexpresivo y hasta se veía sorprendido o incrédulo por mi actitud, pero si pude notar en un momento en que se levantó para ir al urinario, que su juvenil instrumento presentaba una fuerte erección que hizo que, en un gesto propio de los hombres, lo acomodara de forma tal de disimular su expresiva excitación.

Mi vagina se humedecía, mi mente era un torbellino de pensamientos eróticos, sentía un fuerte palpitar en mi vulva que me producía el deseo reiterado de apretar y abrir mis piernas. El cálido, alegre y bullicioso ambiente del local era contagioso entre todos los que allí estábamos, hacía que consumíeramos cada vez mas,  con mas prisa, aquellas frías y estimulantes cervezas.

De repente sentí como una de sus manos se posaba tímidamente sobre uno de mis gruesos muslos dejándola allí quieta por algún tiempo hasta que sentí como suavemente la subía y bajaba, mientras conversaba con mis amigos que le atendían su historia. Quise retirársela, pero podían más mis deseos y la excitación que se apoderaba de todo mi cuerpo. Me sentía muy excitada, y solo esperaba el momento de salir de allí para junto con Miguel dar satisfacción a mi deseo de hacer mío a voluntad aquel tímido chico al que estaba dispuesta a conducir su accionar sexual de tal manera de disfrutarlo al máximo y complaciera mis deseos.

Llego el momento de partir, mi amiga y su pareja se marcharon con el compromiso de repetir el encuentro, Miguel me condujo a su auto para llevarme a mi casa; inicio la marcha con su mirada fija en la vía mientras permanecía en completo silencio, pasados unos 5 minutos sin pronunciar palabra ninguno de los dos, no pude contenerme y en incontrolado gesto puse mi mano entre sus piernas y sentí su fuerte erección, luego abrí la cremallera y con dificultad por su rígida erección pude extraer aquel juvenil y seguramente virginal e inexperto miembro. Miguel permanecía callado y hasta sorprendido por lo que una mujer como yo le hacía, a quien nadie conocía por ser una folladora fácil, pues siempre he sido muy reservada en mis múltiples enganches.

Y de repente, Miguel con baja y balbuceante voz me pidió que le permitiera estar conmigo, que quería que estuviéramos juntos, que lo deseaba desde hacía mucho tiempo, que mi cuerpo le parecía hermoso pero yo siempre le había parecido inalcanzable y que en mas de una ocasión se había masturbado pensando haciendo el amor conmigo, que le parecía un sueño lo que le estaba pasando en estos momentos, sueño del que no quería despertar. Le dije que no era un sueño, que todo era realidad, y que esta noche seria suya, que dirigiera el auto a un Motel cercano donde todos sus deseos y fantasías que conmigo tenía en su mente las disfrutaríamos en esta noche.

Presuroso se dirigió al Motel, podía ver la felicidad en la expresión de su cara; la habitación era cómoda y por la ventana de vidrios no traslucidos entraba la luminosidad externa evitando que quedara en completa penumbra y desde un primer momento puse en practica mi deseo de dirigir y controlar todo lo que hiciéramos. Le pedí que no encendiera la luz, pues deseaba que fuera mediante sus caricias que descubriera y palpara mi bien conformado cuerpo y atributos con los que la naturaleza me había dotado y que tanta miradas y exclamaciones de deseo provocaban en los hombres a mi paso junto a ellos, incluido Miguel, que tantas veces se había masturbado imaginando que me poseía; Miguel aceptó y pasó al baño, lo que me permitió desnudarme y cubrirme con la sabana blanca de la cama. Salió desnudo y le pedí se acostara junto a mi, lo hizo dócilmente y lo tomé por su cara,  la acerque a la mía y nos prodigamos un profundo y extenso beso, nuestras lenguas ávidamente acariciaban el interior de nuestras bocas y mientras lo hacíamos coloque uno de mis gruesos muslos sobre los suyos y pegue mi cuerpo al suyo, tembloroso y tenso quedando solo entre los dos la blanca sabana con que me cubría.

Empezó acariciar mi negra y larga cabellera, llevando su mano hasta mis firmes y pronunciadas nalgas a las que rodeaba con suaves pero firmes movimiento circulares. Intentaba colocarse sobre mi, pero era en vano lograrlo. Seguíamos besándonos con pasión infinita,y yo,  en medio de mi gran excitación, deseaba que poco a poco fuera descubriendo y disfrutando de mi cuerpo.

Aquellos besos y caricias eran interminables, mucho tiempo así estuvimos, creo que las palabras para él como para mi, estaban de mas; él hacia realidad sus deseos y fantasías y lo disfrutaba un tanto incrédulo y yo gozaba del placer de tener aquel joven aun inexperto que desde hacia algún tiempo deseaba hacerlo mío.

Lentamente, mientras le besaba, fui bajando mi mano derecha acariciando su pecho hasta llegar hasta aquel ardiente y rígido instrumento, húmedo también por el viscoso liquido que mantenía húmeda la suave cabeza de su pene. Lo agarre y empecé suavemente a masturbarlo, por momentos se lo apretaba y así seguía palpando aquel trozo de carne, no de proporciones en tamaño y grueso para mi gusto, pues me gustan grandes y gruesos, pero si bastante aproximado a un pene normal, y empecé a bajarme lentamente mientras besaba su pecho y sus tetillas; Miguel de espaldas en la cama abría sus piernas para facilitarme el que mis labios besara su miembro erecto y rígido que apuntaba su cabeza hacia el techo de la habitación. Miguel aprovecho mi nueva posición para encender la luz para poderme ver a plenitud, lo que acepte con cierto desdén.

Me coloque entre sus piernas en posición de perrito, agarre su arma erguida y la metí en mi boca y en un rítmico metí y saca empecé a darle una variada y magistral chupada y lamidas con mi lengua a sus bolas, a su tronco y cabeza, que hacía que Miguel se retorciera de placer.

Con placer morboso le preguntaba que si le gustaba lo que le hacia y quería que siguiera, a lo que apenas respondía con un hummjuuu… y un suave y prolongado “siiiiii…… mi amor.., sigue asiiiiii… mi reina….”, A veces levantaba mis ojos para ver su cara y veía como su vista estaba fija viendo mi excitante faena y a la vez contemplaba gozoso mis blancas y robustas nalgas que se erguían hacia el techo, cuya separación entre ellas indicaban el camino hacia mi húmeda vagina y labios mayores y menores que sentía hinchados, calientes y tensos producto de la excitación que los mantenía abiertos.

Después de aquella rica faena me coloque nuevamente junto a él y lo besé y tomó entre sus manos, ahora si, mis grandes y blancos senos, mi amplia aureola y pezones, que estaban contraídos y rígidos por la excitación. Los llevo a su boca con deseo inmenso y los chupo insistentemente, y mientras lo dirigía, paso su lengua por ambos sin dejar parte de ellos sin lamer, sus manos temblorosas acariciaban mi entrepierna abierta y sus dedos recorrieron mi rajita húmeda una y otra vez, no aguantaba mas la excitación y le pedí que se colocara sobre mi, lo hizo dócilmente y tome su cálido instrumento, quería meterlo ya, pero se lo agarré y lo me lo coloqué a la entrada de mi vagina y le indique que me lo empujara… lentamente, lo hizo… que divina sensación sentía, tenía muchísimas ganas. Miguel, por su parte, al tiempo que lo metía, producía una expresión de agrado y placidez que salía de lo mas profundo de su ser; por momentos como que dudaba continuar en su accionar, sentía su cuerpo tembloroso y tenso, yo le animaba a seguir y le indicaba que debía irme haciendo, hasta que nos unimos en uno solo, por fin aquel chico había logrado lo que durante tanto tiempo había querido que era follarme, poseerme y yo hacia realidad mis deseos, paso sus manos bajo mi espalda y me tomo fuertemente por mis hombros, lo abrace con mis piernas y brazos y junto muy juntos, fundidos el uno con el otro iniciamos una intima y profunda relación sexual.

Miguel embestía con virilidad y fuerza su agresivo miembro dentro de mi vagina y yo levantaba la cadera para que me penetrara lo mas que pudiera, poco a poco tomaba mas confianza en su accionar mientras yo le pedía que me diera mas y mas y mas fuerte, le decía que era lo que mas deseaba. Yo no quería que fuera a terminar, quería prolongar lo mas posible esos momentos, lo hacía cada vez con mayor rapidez, me volvía loca, lo apretaba lo mas que podía con mis piernas y le pedía que no terminara, que quería mas y mas guebo, le pedía que siguiera haciéndolo así, así, así, duro y seguido, me movía rítmicamente acoplándome a él, manteniéndonos fuertemente abrazados, le pedía que me diera mas y mas, no podía evitar los suspiros de placer que salían de mi, sentía sus testículos golpeando mis nalgas con sus incansables y súper excitantes embestidas, su miembro que sentía ahora como mas largo y grueso, tropezaba el interior de mi vagina, mi excitación aumentaba y sentí venirme, mi vagina se contraía y aprisionaba su miembro, mientras cantidad de liquido vaginal salía y mojaba todo y de repente en un gesto mas de excitación abrí mas mis piernas y las levanté permitiendo que me lo metiera mas profundamente, y así, me vine en un explosivo orgasmo que nublo mis sentidos, acompañado por un fuerte grito de placer, y quejidos, mientras en impulsos incontrolados arqueaba seguido mi cuerpo buscando mayor penetración por parte de Miguel, que se aferraba mas fuerte a mi, para evitar se saliera su miembro de mi ganosa vagina que en orgasmos sucesivos, hacia que mi cuerpo, preso de espasmos y contorsiones, se estremecía, mientras mi cabeza incontroladamente giraba de un lado a otro de la almohada y Miguel continuaba con su vigoroso y rápido accionar. Pero quería mas y mas, le pedía que siguiera, y Miguel aferrado fuertemente a mi indomable cuerpo, como loco, seguía perforando con su rígida arma mis entrañas en un interminable y ruidoso metí y saca. El sudor era copioso, nuestros cuerpos deslizaban entre sí, parecía como si nos hubiéramos duchado totalmente, las sabanas estaban mojadas, Miguel lamía mi cuerpo sudoroso, los minutos pasaban y parecía que recién iniciábamos hacernos el amor. Miguel buscaba prolongar este momento que no sabía si se repetiría.

Miguel, se movía circularmente sobre mi, estimulando más y más mi clítoris, su pene, que ahora sentía mas largo y grueso, tropezaba mi interior y me decía que no quería que este momento terminara nunca, que si me gustaba como me lo hacia, a lo que le respondía diciéndole lo rico que lo tenía y lo divina que me sentía teniéndolo dentro de mi, le pedía que siguiera dándome duro y que no lo fuera a sacar, necesitaba ser poseída mas y mas, lo empujaba lo mas que podía y se quedaba quieto por momentos para retrasar su orgasmo, para volver a darme seguidillas de embestidas profundas y enloquecedoras, lo apretaba con mis robustos muslos y nuevamente una ola de espasmos vaginales anunciaban la proximidad de un orgasmo mas, le decía: “papi, papi ya me vengo nuevamente, dámela ahora que la deseo toda dentro de mi”, Miguel acelero su ritmo buscando terminar junto conmigo, movía mi cadera ondulante y rítmicamente, me aferré fuertemente a las sabanas, apretaba mis labios y dientes, y pujaba de placer mientras movía incontroladamente mi cabeza de una lado a otro,….. “papi dame así duro…., dame, dame mas, así, así, así,…”

De repente sentí como Miguel con vigoroso impulso de sus caderas lo metía lo mas profundo que podía, arqueando su cuerpo hacia atrás y estirando sus piernas juntas entre las mías que tenia bien abiertas y sin sacármelo tomo mis pechos fuertemente, uno en cada mano causándome dolor mientras lanzaba una fuerte y prolongada exclamación de pasión y placer; y mientras su cuerpo permanecía tenso y rígido, sentía como su maravillosa arma se recrecía y a continuación una potente descarga de abundante y caliente semen invadía mis entrañas, seguida de profundas y sucesivas embestidas que depositaban mas y mas semen en cantidad propia de la joven y excitada virilidad de Miguel. Mi vagina quedo llena desde lo mas profundo hasta brotar por los lados de su entrada humedeciendo mis muslos y nalgas con el espeso, viscoso y blanquecino liquido. Sentía la satisfacción propia y natural de la hembra plenamente poseída. De mi pecho salían gemidos de placer, estire mis brazos, lo tome por la cabeza y la atraje sobre mis pechos donde plácidamente y aun con fuerte respiración de su relajado y sudoroso cuerpo, emitía placenteros rugidos, mientras muy lentamente aquella agitada, agresiva y poderosa arma también se relajaba e iba abandonado mi cálida vagina, recubierto de la olorosa y excitante combinación de su cálido, viscoso y abundante semen que aun salía de aquel relajado guerrero y mis fluidos vaginales.

Pasado cierto tiempo y como si despertara a la realidad de lo sucedido, Miguel levanto su cabeza sudorosa de entre mis pechos y me miro con expresión de incredulidad por lo acontecido; estaba seguro que no había soñado que todo era una hermosa, excitante y anhelada realidad. Le bese tiernamente, en sus labios, le mire a sus ojos convencida de que Miguel podía en el futuro depararme mas momentos de placer y ser MIO A VOLUNTAD.
(Agradezco Comentario)

Apasionada.

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Otra vez mi amiga Beatriz

Ella, mi amiga, posó su mano sobre mi polla, más bien el bulto que hacía mi polla bajo el pantalón.

Esta historia comienza en una tarde realizando un trabajo con unas compañeras de la carrera. Llegué a las 17 de la tarde. Fui a la biblioteca y pedí una sala de estudio para mis compañeras y para mí.
Al poco llegaron Carmen y Beatriz, mi amiga, algo aireadas con una discusión. Carmen se puso delante mía mientras que Beatriz se puso a mi lado. Sacaron sus bártulos y se prepararon para trabajar. A los veinte minutos llegaron Miriam que se incorporó al trabajo del resto diciendo que el autobús había llegado tarde y a los diez minutos llegó Elena con la excusa que su madre no había llegado con el coche y por ello no había podido venir antes, ambas se sentaron junto a Carmen enfrente de Beatriz y de mí.

Distribuimos el trabajo Elena y Miriam buscaban en la biblioteca algo sobre el tema del trabajo mientras que Carmen analizaba los apuntes de la asignatura, Beatriz y yo buscábamos por internet, bueno yo buscaba mientras que ella anotaba las páginas de donde sacábamos la información para añadirla a la web-grafía.

Llevábamos un rato trabajando en silencio cuando Beatriz posó su mano en mi pierna, inclinado su cuerpo, lo que hizo que se le viera el escote más de la cuenta y mis ojos no perdieron tiempo para posarse sobre su escote. Para lo que no han leído ninguno de mis relatos de las experiencias que he tenido con ella tengo que decirle que Beatriz es una chica morena con el pelo liso con un flequillo, su cara es totalmente angelical con unos ojos rasgados negros así un toque egipcio, era una cleopatra, su cuerpo es delgado con una talla D de pecho pero un trasero hecho a medida, pequeño y redondo más de una vez le he dejado pasar delante mía para poder admirar ese trasero y además ella es consciente de que tiene un buen trasero ya que le gusta lucir ropa ceñida para resaltarlo, esta diosa sexual con un único defecto tiene novio, para mi nunca ha sido un problema, pero quizás si la gente supiera nuestros encuentros la tomarían por lo que no era, una chica fácil por ellos únicamente sabían nuestros encuentros Carmen con la cual he y hemos tenido varios encuentros pero esas son otras historias que ya conté .

Yo miraba a Carmen enfrente mía que no quitaba la vista de un libro, Elena y Miriam también estaban ocupadas con la mirada a otros libros, por lo que me dedicaba a mirar a la pantalla y mirar el escote de Beatriz. Parece que la fortuna me sonreía ya que la calefacción estaba puesta a tope lo que hacía que en la sala de estudio la temperatura aumentará y no solo la mía. Beatriz acalorada con su camiseta de tirantes se desabrochó dos botones más lo que hacía que su escote fuera más prominente, mi polla comenzó a crecer no solo con los pechos de Beatriz sino que el resto de mis compañeras también se quitaron prendas y ninguna se podía quejar las cuatro tenían unos pechos asombrosos y más de una vez me había quedado mirándolo.
Beatriz volvió a apoyarse en mi pierna, posando su mano encima. “huy” pensé yo, ya que casi pone su mano sobre mi polla. Hubo más “huys” hasta que finalmente, no sé si por casualidad o intencionadamente ella posó su mano sobre mi polla, más bien el bulto que hacía mi polla bajo el pantalón.

Ella no se dio cuenta, y dejó la mano más tiempo. Estaba excitado así que hice que mi polla se moviese. Ella al principio se asustó pero cuando me miró la entrepierna y vio mi polla al máximo y luego me miró la cara, me miró con la boca abierta miró a nuestras compañeras las cuales seguían con la nariz en sus libros. Ella acercó su silla y volvió a poner su mano en mi polla tanteando y masajeando todo su contorno. Con su brazo izquierdo sobre la mesa tapaba que su mano derecha estaba sobre mi polla. Separé un poco mi silla de la mesa y pasé el brazo izquierdo por encima de ella poniéndolo sobre el respaldo de su silla para que su mano tuviera margen para palpar, no sé que me daba más morbo si que Beatriz me tocara la polla o que el resto de mis compañeras no se diera cuenta.
Beatriz fue algo más osada y bajo poco a poco mi cremallera, mientras que hacía que estábamos comentando una página. Mi polla estaba fuera de mis calzoncillos por la cremallera del vaquero, ella la agarró y comenzó a hacerme una paja mientras que hablamos con el resto de las compañeras sobre el trabajo.
Al momento Elena, Miriam y Carmen volvieron a meter su nariz en sus libros y Beatriz aprovechó para chupar sus dedos pulgar e índice y rápidamente los fue a pasar con sus yemas por encima de mi polla humedeciendo la. Estaba muy excitado y no solo yo ya que Beatriz se había subido la falda y podía verle las bragas con los dedos de su mano izquierda se había echado a un lado las bragas para meterse dos dedos dentro de su coño, su rosado coño. Miriam se levantó para devolver un libro y Beatriz se dejó de hacer el dedo bajándose la falda y yo cuando Beatriz soltó mi polla me eché para adelante para que no viera Miriam que mi polla estaba fuera de mi pantalón.

Beatriz y yo ante la posibilidad que Miriam volviera y nos viera manos a la obra pasamos de seguir tocándonos pero seguíamos calientes, yo le pasaba la mano por delante suya rozando sus pechos con mi codo mientras que ella a veces pegaba su pecho a mi codo o posaba su mano en mi paquete, estábamos cachondo.

– ¿Alguien tiene que ir al aseo?.- Dijo Beatriz. Nadie respondió.

– Bueno te acompaño yo así me fumo un cigarro.- dije levantándome.

Al llegar al aseo Beatriz entró y abrió todas la puertas de los cubículos mientras que yo esperaba en la puerta. No había nadie, así que se vino adonde estaba yo y dándome besos en la boca tiró de mi cinturón me hizo entrar en el aseo de las mujeres. Una vez dentro la tomé de la cintura y la coloqué encima del lavabo mientras que nos besábamos en la boca sin ningún pudor, habíamos estado toda la tarde calentándonos y ahora era la hora de dejar salir toda nuestra excitación. Le abrí el escote y le metí mi cabeza dentro, lamiendo sus pechos mientras que con mis manos acariciaba su pechos por encima de la ropa, ella con una mano sobre el lavabo para no caerse con mis empujones y con otra acariciaba mi cabeza despeinándome. Escuchamos pasos y dejamos de besarnos para meternos en un cubículo cerrando la puerta tras nosotros.

– Beatriz?, estas bien?.- Era la voz de Elena.

Beatriz y yo no contestamos nos quedamos parados sin hacer ningún movimiento, pronto se fue, luego la subía la tapa del váter y le subí la falda descubriendo sus largas y finas piernas, dejando ver sus blancas bragas, las cuales las bajé hasta que se las saqué de sus piernas, luego me incline y sentándome en la tapa del váter, comencé a comerle el coño.
Sus labios era rojizos, eso no era nuevo para mi ya que no era la primera vez que le comía el coño ni iba a ser la última. Beatriz daba pequeños gemidos ante las caricias que le daba mi lengua en su rajita.

Estaba comiéndole el coño cuando escuchamos que entraba alguien al baño. Eran dos chicas por sus pisadas y por sus voces. Beatriz dejó de gemir y de hacer ruido pero yo que seguía comiéndole el coño, comencé a meterle un dedo en su coño mientras que le seguía lamiendo el coño. Mi dedo se deslizaba en su coño como cuchillo en mantequilla, entrando seco y saliendo húmedo una y otra vez, ante la inmovilidad de Beatriz que no podía hacer ningún ruido por miedo a que nos descubrieran. Las chicas seguían hablando de cosas banales, chicos y compras, yo seguía lamiendo el coño de Beatriz mientras que le metía una y otra vez mis dedos y ella se contenía sin poder hacer ruido únicamente acariciaba mi cabello despeinándome. Las dos chicas se fueron y ella me tiró del pelo subiendo mi cabeza y me dijo “ Fóllame, Cabrón”. No me lo pensé le quité la camiseta de tirantes y el sujetador que coloqué en el suelo luego me quité el cinturón y los calzoncillos dejando libre mi polla para meterle a Beatriz en su húmedo coño. Le abrí las piernas lo máximo que podía y le metí mi polla hasta el fondo con mucha delicadeza hasta que llegó hasta el final, luego comencé a sacarla y meterla, mis manos estaban en sus pechos, los cuales pellizcaba y estrujaba ante los gemidos de su dueña. Beatriz apoyaba sus brazos sobre mis hombros rendida por la excitación que le estaba produciendo el mete y saca de mi polla en su coño.

Yo estaba apunto de correrme y quería darle más fuerte antes de ello por lo que comencé a acelerar el ritmo tomándola de su trasero y elevándola dejándola en volandas con el único apoyo de la pared y mi polla, mientras seguía golpeandole con mi polla en su coño y su cuerpo contra la pared del cubículo, sus gemidos eran fuerte y mi respiración también ella estaba apunto de correrse y yo también. En una explosión de placer se corrió ella y yo detrás. La baje y ambos quedamos rendidos apoyados en la pared de separación de entre cubículos. cogimos papel higiénico y nos limpiamos luego salimos del aseo y volvimos juntos a la sala. Cuando entramos Elena y Miriam nos miraron y bajaron la cabeza para seguir leyendo Carmen nos miró y sonrió, supongo que la cara colorada de Beatriz nos delató de lo que habíamos hecho.

Seguimos nuestra jornada de trabajo hasta terminar y luego nos marchamos.

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Espiando a mi novia y su amante ocasional

Nunca había escrito un relato, pero después de encontrar esta pagina, me dieron ganas de contar una experiencia que tuve hace un par de años.

En ese tiempo llevaba saliendo con una chica ya mas de un año, de nombre Ana, aunque nunca fuimos novios oficiales, siempre se dio por entendido entre nosotros. Ella estudió en una de las universidades de pago mas prestigiadas en la ciudad, tenía la facha de modelito y una cara de niña que no rompe un plato, aunque solo era la imagen.

Era muy delgada, con senos y trasero pequeños pero bastante apetecibles, unas piernas muy largas que terminaban en unos pies chiquitos que parecían de llavero que siempre llevaba enfundados con tacones altos, así fuera para salir a comprar el pan a la tienda. Tenia la piel blanca bronceada y un pelo castaño que ha traído de muchos estilos, en ese tiempo lo tenia largo y ondulado, unas manos pequeñitas de muñeca también, y la concha depilada casi totalmente, pero a pesar de eso lo que mas llamaba la atención de ella eran sus ojos esmeralda, que siempre se veían totalmente inocentes y juguetones.

Aunque no era de mucho dinero, siempre se las arreglaba para traer cosas de marca, ropa, zapatos, cosméticos, etc. Ella vivia junto con su hermano, ya que eran de otra ciudad y estaban en un departamento en una zona cercana a la universidad en la que estaba el hermano, ya que ella ya había salido y se había quedado en la ciudad a trabajar en la misma empresa en la que yo trabajaba, al salir de la carrera.

En ese tiempo ambos teníamos 24 años y laborábamos hacia un par de semanas en la misma empresa que, por su giro, tenía como empleados mayormente a gente joven, en ese rango, donde los chismes, rumores, parejas e historias estaban a la orden del día.

Con ella había tenido la oportunidad de hacer realidad todas las fantasías que había guardado mucho tiempo, ya que siempre estaba dispuesta para seguir lo que le proponía, por atrevido y loco que esto fuera. Dado que nuestra situación nunca estuvo clara, solo para nosotros, en la empresa no era raro ver que los hombres se le acercaran. Era bastante común que recibiera ofertas de llevarla a las fiestas de la empresa, o a las reuniones que hacíamos, pero siempre terminaba yendo conmigo a los eventos, por lo cual siempre hubo rumores, pero nunca los confirmamos.

Ante tanto acoso que sufría por los varones, me empezó a rondar la idea de como seríaa verla con alguien más.

Por fin un día, dentro de la calentura del sexo, se lo propuse, como era de esperarse le llamó la atención la idea, y me pregunto que si ya tenía pensado algo, a lo cual le dije que no, pero que no se preocupara que ya veríamos como realizar esta nueva aventura.

Al día siguiente me puse a pensar ya mas fríamente y la verdad es que la idea seguía provocándome demasiado morbo y decidí seguir adelante, dentro de los muchos hombres que se le acercaban, había uno al cual si le había aceptado alguna que otra salida, cuando yo no había podido ir a algún lado, y dado que eramos completamente abiertos el uno con el otro, ya alguna vez me había confesado que si le llamaba la atención, se llamaba Ernesto y llevaba algún tiempo en la empresa en otro departamento y era asiduo al gimnasio por lo cual tenia un cuerpo muy atletico y musculoso, aunque algo inocente y por lo mismo victima de las bromas de los demás empleados, en la hora de comida y demás.

Le hice saber mi decisión y la acepto sin demostrar mucho interés por la persona, sino mas que nada por la situación y la excitación que nos provocaba la idea en si.

Tuvimos que esperar hasta que el hermano saliera de vacaciones de la escuela, ya que el se regresaba a su tierra y ella se tenia que quedar a laborar con el departamento para ella sola. Fue entonces cuando planeamos el evento, decidimos que fuera en el cumpleaños de otro compañero, el cual se festejaría en un antro de la ciudad, quedamos que ella aceptaría ir con Ernesto, ella fingiría sentirse mal por la bebida para que la llevara a su casa y ver que sucedía, la verdad es que nunca hablamos de que tanto pasaría o hasta donde llegaríamos, pero creo que era parte del morbo de la situación, me dio una copia de la llave de su departamento y llego el gran día.

Llego la noche esperada de sábado, decidí no hablarle en todo el día, y llegue al antro acompañado de la líder del departamento, Liz, una chica bastante guapa, con muy buen cuerpo y cara muy linda, aunque siempre llevaba unos lentes que la hacían ver un poco anticuada, la verdad es que era una chica muy muy linda, y muy muy lista lo que la había llevado a ser líder en poco tiempo, ella tenia un novio al que veía poco en los Estados Unidos.

Liz se había arreglado bastante y quitado los horribles lentes lo que la hacia ver bastante sexy, con su top con la espalda libre y unos jeans ajustados, pero yo ni la volteaba a ver, yo estaba totalmente concentrado esperando la llegada de Ana; a los 15 minutos llego vestida también bastante sexy, con un vestidito completo negro todo pegado que la hacia verse bastante rica y unos tacones altos de doble correa. Nos saludamos como si nada pasara y se retiro a bailar con Ernesto. Yo la verdad es que no podía pensar mas que en eso, aun y que entrada la noche me di cuenta que Liz estaba algo animosa y probablemente si hubiera actuado, hubiera conseguido algo.

La verdad es que yo estaba totalmente metido en mi aventura, cada 5 minutos buscaba a Ana con la mirada y la veía comportándose bastante normal, lo mas atrevido que hizo fue tocarle el bíceps a Ernesto mientras se reía de algún comentario de el, lo que si es que los veía cada vez con bebidas diferentes a ambos, yo sabia que Ana a pesar de ser tan exquisita aguantaba como cualquiera de mis ebrios amigos, pero aun para ella empezaba a pensar que seria de mas. Se llegaron las 2:30 de la mañana y me despedí de todos ya que habíamos acordado que a las 3 ella se saldría fingiendo estar ebria.

Fui a dejar a Liz a su casa, después de escucharla 15 minutos diciendo que se sentía muy sola por su novio lejos, y diciéndome si no quería pasar a tomar algo, yo solo pensaba que tenía que llegar rápido al departamento de Ana para poder instalarme dentro del closet en su cuarto.

Llegue a las 3:10 al departamento me tuve que estacionar a unas cuadras trote a su casa y al llegar vi que solo estaba el carro de Ana, subí rápidamente y batallando un poco para abrir por los nervios, deje todo listo y me instale en el closet respirando aun un poco agitado por la emoción y el recorrido para llegar al departamento.

Paso bastante tiempo, miraba constantemente el reloj, y empece a desesperarme, pero alrededor de las 4 por fin se escucho que intentaban abrir la puerta. A lo lejos escuchaba que hablaban y reian, aun estaba muy enfiestados, ella recargada en el se veía que no podía caminar sola mientras entraban al cuarto, y por fin distinguí sus voces.

Ella decía, “No, no me sueltes”, mientras él hacia ademanes como que la dejaría sola, aunque se notaba que el tampoco tenia mucho equilibrio.

Los note que estaban bastante tomados, nunca había visto a Ana tan ebria y Ernesto hacia los típicos gestos de cuando ya estas completamente ebrio, No se si por eso Ana ni se molesto en voltear a ver el closet, ni siquiera se le notaba que lo tuviera presente.

Por fin llegaron a la orilla de la cama y la soltó jugando ya que sabia que caeria en la cama, al caer el vestidito se le levanto un poco dejando ver las piernas largas y el principio del trasero y note la cara de bobo que ponía Ernesto, pero al final como les digo el era inocente y muy respetuoso, solo pudo decir: “Creo que ya me voy a ir”.

Fue entonces cuando Ana se volteo y dijo, dificultosamente, “Espérame que me cambie”.

Ernesto que no quitaba la cara de susto, solo pudo decir: “si”, a lo que Ana solo respondió: “ayúdame a vestidor”, ahí se le acerco y con mucha dificultad la llevo a la una entradita al fondo del cuarto que daba a un vestidor y luego al baño de su cuarto.

Yo solo alcanzaba a ver esta entradita y vi como Ernesto se quedaba en la puerta viendo hacia fuera, ya que se escuchaba que Ana decía algo que supuse era “no veas”.

Por fin se escucho un fuerte golpe ante lo que Ernesto se volteo y rápidamente entro al vestidor, yo estaba con la expectativa y el corazón a tope, porque se escuchaban sus voces y de pronto ya no se les oía hablar.

Después de un buen rato, vi que salían los 2 caminando a tropezones, él sin la camisa y ella con el vestido con la parte de arriba colgando hasta la cintura y los pequeños senos al aire.

Fue ahí cuando mi miembro se levanto como un resorte, los vi que se estaban comiendo completamente, Ana ha sido la mujer que he conocido que mas moja, asi que a estas alturas supuse que ya estaría empapadísima, cuando el bajo su mano solo la escuche dar uno de sus pequeños gemidos que tanto me gustan mientras ella le besaba el pecho y los brazos como si lo estuviera adorando.

Podía ver que ella era la que llevaba el mando, ya que el solo respondía ante lo que ella hacia. No sabía hasta que punto llegaría y si es que recordaba algo de lo que habíamos hablado.

Pero vi como sus manos se dirigieron al cierre de Ernesto y supe que no pararía ahí. Lo empujo a sentarse en la cama mientras ella se arrodillaba enfrente de el.

Le bajo los pantalones ayudado por él, y le saco el miembro que era un poco mas largo que el mio, pero muy gordo, lo empezó a masturbar lentamente mientras se le quedaba viendo al miembro y lo volteaba a ver con esos ojos esmeralda preciosos, estaba como hipnotizada. Ella lo introdujo en su pequeña boca y lo empezó a besar, lamer y chupar con bastante devoción, el solo la tomaba de la cabeza suavemente. Se veía bastante morbosa la situación ella muy pequeña y frágil en su gordo pene. Temí que fuera mucho para ella aunque se que Ana a pesar de su físico es capaz de recibir mucho en su conejita, ya que hemos usado juguetes y frutas en otras ocasiones. Estuvieron así bastante rato, mientras yo estaba ya sin darme cuenta sobándome el miembro.

Después de estar bastante rato probándole el pene, se separo, podía ver que no estaba completamente rígido, supongo que por la bebida, pero ella se levanto y se retiro completamente el vestido que traía a la altura de la cintura y dejo ver una tanga negra también bastante sexy, fue ahí cuando Ernesto mostró un poco de iniciativa, la tomo, la acostó y le empezó a besar los senos, boca, cuello, mientras ella gemía por lo bajo.

En ese momento la volteo, y la comenzó a besar por la espalda, se le notaba bastante mas suelto, le bajo la tanga y se la paso por los tacones y le empezó a besar las nalgas para después comenzar a besarle entre las nalgas, no se si seria el culo o la rajita pero duro ahí un buen rato, mientras Ana gemía ya bastante fuerte.

Entonces Ernesto, se incorporo y le levanto un poco la colita mientras ella seguía boca abajo en la cama, la acomodo como si fuera una muñequita, mientras Ana estaba totalmente dócil, le apunto el pene que ya se veía mas firme y aun mas grande, se lo puso en la entrada de la rajita, se recostó encima de ella sin meterlo completamente y le empezó a besar el cuello mientras se lo dejaba ir despacio mientras Ana gemía como loca a cada centímetro que entraba, una vez dentro Ana levanto las manos hacia atrás para tocarle las nalgas y animarlo a bombearla, él la empezó a empujar rápidamente como si se le fuera a acabar el mundo mientras veía como Ana estaba gozando como loca, la sentí venirse un par de veces en ese tiempo, hasta que hizo el ademan de querer cambiar de posición, a lo que Ernesto le sujeto las manos en la espalda y la bombeo mas fuerte, ella ya gritaba muy fuerte, aunque nunca sentí que fuera de dolor o molestia, vi que al parecer se vino una vez mas y entonces si Ernesto la volteo y le levanto las largas y delgadas piernas hasta que sus rodillas dobladas estaban a la altura de sus hombros y la sujetaba de los tacones mientras le dejaba caer todo el peso muy dentro.

Después de varias posturas y de perforar a Ana por todos lados, Ernesto se notaba ya un poco zombie, mientras que Ana por otro lado ya solo estaba como en trance, recibiendo el instrumento de Ernesto, pero se le notaba perdida. Vi como se acostaron los dos de lado y le empezó a meter la verga de cucharita, hasta que de pronto se salio de Ana, se volteo en la cama quedando boca arriba y ella aun de lado y ya no se movieron.

No hicieron gestos de venirse o de orgasmo, así que me mantuve a la expectativa un rato, hasta que percibí que se habían quedado dormidos, Ernesto ya se oía respirando pesadamente y Ana no se movía ni un centímetro, en ese momento yo aun con la emoción dentro, y hasta un buen rato después, salí sigilosamente de mi escondite, me acerque a la cama y empece a probar la situación haciendo ruiditos y moviendo ligeramente la cama para notar reacciones, preparado para esconderme en caso que hubiera respuesta.

Pero no hubo nada, ahí estaba Ana totalmente mojada y recostada aun vistiendo sus tacones altos y Ernesto aun con el pene algo rígido, la situación me daba un morbo total, y sin saberlo me vi acercándome, palpando el trasero de Ana y la empuje suavemente para que quedara también boca arriba y le metí un dedo suavemente sin que notara respuesta alguna, después el morbo se apodero de mi y creo que por la calentura que traía me provoco a tocarle el pene a Ernesto, lo toque suavemente sin respuesta, cada vez me empezó a llamar más la atención y tenía demasiada curiosidad por ese pene, ya que lo tome con ambas manos y aún quedaba un pedazo libre, lo empece a masturbar suavemente, y con la otra mano le volví a meter el dedo a Ana, hasta que sentí como él se movió un poco, me asuste bastante, pero me di cuenta que aún estaba dormido, el morbo de la situación me llevo a volver a tomarle el pene y a darle una lamida, nunca había tenido ni pensamientos en este sentido, pero ahí estaba muy excitado y empece a mamarle el pene, sentí como se movía un poco entre sueños y el miedo me abandono, seguía trabajándole el pene mientras masturbaba a Ana con una mano, aunque ella la verdad ni la mas pequeña respuesta tenía.

Después de un buen rato de estar mamándole el pene, sentí como se contraía un poco como indicando que se venia, alcance a quitarme antes del primer chorro que salio volando sin ver donde caía, después de eso le levante las piernas a Ana y me la empece a coger aunque dure menos de un minuto después de tanta excitación y me vine en encima de ella alcanzándole la cara mientras me volteaba para dispararle también a Ernesto al cual alcance en el cuerpo, nunca en mi vida había soltado tanta leche.

Acto seguido rápidamente me subí el pantalón, le puse la tanga a Ana, la pijama y y me fui tan rápido como pude, ya que el día ya estaba totalmente claro.

Me dormí ya entrada la mañana y me desperté a medio día, con una cruda moral principalmente por lo de Ernesto, ya que a pesar de que toda la experiencia había sido totalmente nueva, esa parte había sobrepasado cualquier otra cosa que hubiera hecho, pero yo soy de las personas que le gusta probar cosas nuevas sin inhibiciones así que me tranquilice y pensé que había sido una nueva experiencia y que ya vería que saldría de eso. Ahora ya lo recuerdo como una vivencia mas que no he sentido deseos de volver a buscar.

Fue hasta la tarde-noche que sonó mi celular, era Ana, la note apenada y sin saber que decir, no tocamos el tema y quede de pasar por ella.

La fui a recoger y ya platicando entre bromas le reclame si no pensaba decirme nada de nuestro fracasado plan de ayer, a lo cual la note algo sorprendida, le “confesé” que yo tuve que ir a dejar a Liz y que en el camino se puso necia/caliente y que habíamos tenido algo ligero y que a la hora de regresar vi que ya había llegado ella y Ernesto, ante lo cual ya no pude entrar a su cuarto. Como me imagine no me reclamo ni pregunto nada de Liz, así que le dije que me diera los detalles ya que yo pensaba que no se había dado nada con Ernesto, ya que no llegue al closet a darle la señal, porque para esto habíamos quedado que le marcaría y colgaría al celular cuando llegara a su cuarto con Ernesto indicando que ahí estaba, cosa que con la excitación ni recordé.

Pensé que respiraría aliviada, pero la note más consternada y me dijo que la verdad era que no recordaba nada.

Ella y yo teníamos una relacion muy abierta y nos platicábamos todo, así que no supe si creerle o no, le dije que algo tenia que recordar y me hice notar mas interesado.

Me dijo que recuerda haber salido del antro, llegado a su casa, y empezó a divagar diciendo que recordaba que había bromeado con Ernesto, que se había intentado cambiar de ropa y se dio un golpe (no menciono a Ernesto aquí) y que despertó en su cama con la pijama y la puerta sin llave.

La verdad yo ya no quise indagar mas en el asunto, yo supongo que debió notar restos de semen duro o supongo que debió haber sentido algo en la panocha después de tanto fierro que le dieron, pero lo quise dejar así.

Tiempo después me dijo que por platicas con Ernesto sospechaba que algo había pasado, pero yo lo tome muy relajado hasta hacia bromas mientras me la cogía diciendo que de seguro Ernesto se la había metido toda y ni cuenta se había dado.

Nunca oí rumores de nada de esa salida, solo que se habían ido muy ebrios los dos, pero como era de esperarse Ernesto que era muy respetuoso al parecer nunca dijo nada.

Con el tiempo me cambie de trabajo y se fue perdiendo todo, no sin antes muchas platicas y promesas. Hasta que eventualmente conocí otra chica y ella empezó a salir con otra persona después de cambiarse también de esa empresa y nos dejamos de frecuentar.

Solo guardo de recuerdo algunas fotos y vídeos de esa etapa.

Espero les haya gustado esta experiencia, ha sido de lo mas intenso que he vivido, junto a otra historia que espero contar después con una esposa de un compañero de trabajo.

Me gustaría saber sus comentarios

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Mi amiga Patricia y su amiga Inés

Esta historia que les voy a contar sucedió hace muy poco tiempo apenas dos semanas.

Me fui al un curso a Madrid  y supuestamente tenía que estar allí dos meses  pero al poco  no me gustó y de madrugada me volví a Sevilla.

Al llegar yo fui a mi piso fui a ducharme para estar más cómodo, tras el viaje luego me recosté en mi cama y me quede dormido.

A la mañana siguiente mi amiga Patricia , a la cual había dejado las llaves de mi piso para que le diera una vuelta y regara mis plantas, entró y se dio cuenta que alguien entró en el piso, y al llegar al dormitorio me vio a mi en mi cama dormido desnudo.

Ella estaba con un amiga ( Inés ), entonces la llamo y le dijo.

Patri , mira, es Olive y está durmiendo desnudo.- Dijo Inés.

Si lo veo y tiene la verga bastante grande.- Dijo Patricia .

Si, sabes una cosa?, nunca me lo he montado con un tío.- Dijo Inés

De verdad?.- Dijo Patricia .

Si, siempre me han ido más las tías.- Dijo Inés.

Pues esos hay que remediarlo.- Dijo Patricia .- ven- dijo cogiéndole la mano a Inés.

Supongo que la conversación fue algo así por lo menos así me lo explicaron ellas

Entonces mi amiga empezó a desnudarse y le pidió a Inés que también se desnudara, ambas desnudas empezaron a chuparme la verga a mí.

Al sentir que me estaban agarrando de la pija y me la estaban chupando abrí rápidamente mis ojos y pude ver a mi amiga y a Inés chupándomela.

En ese momento pensé que estaba en el paraíso, estaba por coger a mi amiga Patricia y a su amiga, y la verdad que las dos están muy buenas. Con Patricia  ya había tenido varias experiencias pero nunca con Inés a sabiendas que es lesbiana y que siempre había querido montárselo con Patricia , tiene unas tetas grandísimas pero muy firmes, un culo perfecto y su coño estaba siempre afeitado sin ningún vello.

Patricia  en cambio se deja el vello de la coño siempre bien poblado y sus tetas no son tan grandes pero igualmente hermosas y su culo es un poco chico que el de su amiga pero bien formado.

Viendo a las amigas en faena comencé a meter a Inés meterle un par de dedos en su culo, ella gemía,  me pedía que le metiera otro dedo más, y así lo hice, mi amiga no aguanto más y se metió mi verga en su concha y empezó a cabalgar como una puta profesional, eso me excito tanto que tome a Inés de la cintura y la puse encima mío y delante de mi amiga, mientras que ella le chupaba las tetas a Patricia  yo le chupaba el culo y el coño a Inés.

Ellas se empezaron a besar en la boca y yo me calentaba más y más al verlas tan calientes a ellas, como se acariciaban sus tetas y se metían un par de dedos en el culo.

Entonces Patricia  me pidió que me follara a Inés, ella acepto ,  hice que se levantara y mientras yo le daba por el coño ella le chupaba la concha a Patricia .

Al sentir mi verga apretada dentro de ese coño precioso Inés terminó de corriéndose pero yo seguida mi verga dura y la excitación era tanto que no aguante mas teniendo el culo tan cerca que cambié de agujero, Inés no dijo nada y siguió comiéndole el coño a su amiga.

Yo también quiero.- Dijo Patricia . y saqué mi polla de Inés, Patricia  apartó a Inés de su coño, me la empezó a chupar y a pajearme, luego me pidió que se la metiera en la concha y que mientras lo hacía le chupara las tetas, Inés mientras se colocó a su lado a mirar lo que le hacía, más tarde se colocó detrás mío, dándome azotes en el culo.

Empecé despacio y aumentaba el ritmo y la fuerza a medida que me excitaba y Inés me daba azotes, Patricia  gemía y gritaba como loca y yo pensé que se la estaba partiendo en dos, pero me di vuelta y vi a Inés con su mano dentro del culo de mi amiga, ahí entendí el porqué de tantos grito, ella pedía por favor que sigamos así , que eso le estaba gustando mucho.

La excitación que tenía Patricia  era inmensa que se corrió 3 veces seguidas y me pidió que le acabara en el culo, cosa que a mi me gusta y más en el culo de ella que siempre me ha vuelto loco y entonces la penetre por el culo y empecé a cogerla con fuerza y con furia hasta que no aguante más y le llene el culo de leche.

Inés al ver que salía leche del culo de mi amiga empezó a chuparlo y se tragaba toda la leche.

Acabé rendido, pero mereció la pena el recibimiento de estas dos amigas y que Inés probara lo que era una polla.

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Comiéndome un virgen

Eran las tres de la tarde, me encontraba en mi habitación, viendo televisión. El calor era insoportable y bajé a la cocina a buscar un poco de agua con hielo. Al pasar por la sala, veo que un papel se desliza bajo la puerta. Me asomo a la ventana a ver quien había echado el papel, pero no veo a nadie. Tome mi vaso y me llevé el papel al cuarto. Me acosté nuevamente y me puse a leer:

Antes que nada le pido disculpa por esta osadía, pero la verdad, no aguantaba, tenía que decírselo de algún modo, se que solo puedo conformarme con mirarla, pero déjeme decirle que usted es la mujer más hermosa que he visto en mi vida

Me dio un poco de risa la carta, aunque debo reconocer que elevó mucho mi ego. Seguramente se trataría de uno de los muchos jóvenes adolescentes que jugaban o se reunían a conversar en el barrio. Pasaron dos días, y nuevamente cerca de la misma hora, recibí otra nota en esta decía que me había visto pasar en mi auto y que mi pelo se veía espectacular. Que me veía muy bonita con los lentes sobre mi cabeza. Que cuando me bajé, él se quedó mirando cada movimiento mío hasta que entré a la casa& en fin, una serie de detalles, siempre alabándome

Otro día, al salir, encontré una rosa roja en el parabrisas de mi auto, otro día una rosa en la cerradura de mi puerta La verdad no me molestaba, al contrario, me alegraba el día recibir una de sus notas o algunos de esos gestos que mi admirador tenía conmigo. Le comenté a mi marido respecto de este admirador secreto, como una anécdota simpática, y él lo tomó a mal, y me dijo que era mi culpa, que me vestía muy provocativa y que además como caminaba, que esos muchachos pajeros seguramente me miraban. Tuvimos una pequeña discusión respecto a eso, que tenía que fijarme en mi edad para vestirme así, que era una mujer decente etc. A las finales terminamos sin hablarnos y quedé bastante molesta.

Tengo 45 años, soy rubia natural, ancha de caderas, con mucho busto y una cintura, que en base a esfuerzos de dietas y ejercicios ha estado siempre muy bien cuidada. Siempre me ha gustado usar vestidos muy cortos, delgados, o jeans ajustados. Sabía muy bien que era centro de atención a todas partes donde iba. Los hombres se daban vueltas a mirarme y esa sensación me encantaba. Siempre he sido un poco exhibicionista.

En el barrio donde vivimos hay muchos jóvenes de todas las edades y me daba cuenta como se quedaban callados cuando yo pasaba a comprar algo en el almacén de la esquina y murmuraban seguramente hablando de mi cuerpo, pero nunca me dijeron nada obsceno, ya que vivimos en un barrio de clase media alta. Cuando salía a comprar, pasaba por donde los muchachos jugaban a la pelota y los miraba, como tratando de averiguar cual sería mi admirador secreto. Muchos jugaban sin poler nota de agradecimiento, por lo que me senté en el dormitorio que daba a la calle, en el segundo piso, a escondidas tratando de descubrir quien era mi admirador secreto. Mientras veía televisión en esa pieza, vi como un muchacho miraba hacia mi casa. Cuando se cercioró de que nadie lo miraba, cruzó y arrojó un papel bajo la puerta, para luego salir corriendo.

Me sorprendí mucho al ver quien era mi Admirador secreto. Era el hijo de una vecina, se llamaba Alex. Era un joven muy apuesto, rubio, tez blanca, delgado, ojos verdes, calculo yo unos 18 años. Por lo general yo iba a la casa de esta vecina, junto con otras vecinas, a un curso de figuras de cera en frío. Justamente esa tarde, tenía que ir a ese curso. Al llegar a su casa, mi vecina me recibió como de costumbre y me hizo pasar. Vi como el joven bajó varias veces y buscaba algo en la cocina, para luego volver a subir a su cuarto.

Yo sabía que él mantenía el jardín de su casa, por que más de alguna vez lo había visto cortando el pasto. Al terminar el curso, y salir con la vecina hasta la puerta, le mencioné lo bonito que estaba su jardín. Ella me dijo que su hijo Alex, le mantenía el jardín a si, que le gustaba hacerlo. Le dije a mi vecina, que le preguntara a su hijo si quería ganarse algunos pesos e ir a ver el patio de mi casa, que ya necesitaba un corte urgente y nuestro jardinero no aparecía. A ella le gustó la idea y dijo que le haría las consultas, pero que de seguro diría que si.

Cuando llegué a mi casa, sonó el teléfono. Era mi vecina que me decía que a su hijo le había gustado mucho la idea, ya que como estaba de vacaciones, no tenía nada que hacer y se aburría. Concertamos la cita para el otro día en la tarde, después de almuerzo, donde yo me encontraba sola hasta el anochecer. Al otro día, en la tarde, llega Alex con sus herramientas. Lo saludé con un beso en la mejilla y lo hice pasar. Fuimos al patio y le di algunas indicaciones. Lo dejé trabajando y le dije que me daría una ducha de agua fría, por que el calor ya no lo aguantaba. Vi en todo momento como sus ojos no perdían pista de cada una de mis curvas. Entré a ducharme mientras lo hacía, me empecé a imaginar como sería estar con un joven de esa edad y sin darme cuenta, comencé a calentarme. Salí de la ducha, aún desnuda miro por la ventana, escondida tras las cortinas, cómo Alex ya se había puesto a trabajar.

Estaba caliente y pensé en darme el gusto con ese muchacho. Si ponerme ropa interior, me puse un vestido corto amarillo, pero no ajustado. Mis pezones duros se translucían completamente y convertida en toda una hembra en celo, aún con mi pelo mojado, bajé al patio. Me acerqué a conversar con él. Noté en su rostro la sorpresa que se llevó al verme vestida así. Sus ojos no podían dejar de verme las tetas, por más que lo intentara. Me agaché en 90º a sacar una maleza delante de él. Sabía perfectamente que mi escote le dejaría ver el tamaño real de mis pechos y mis rosados pezones. Al levantarme pude ver la expresión de su rostro. Lo invité a que pasáramos a la casa a tomar un refresco. El me siguió mientras yo, delante de él, caminaba haciendo que mis nalgas se movieran de un lado a otro en forma insinuante. Le serví el vaso con refresco y serví otro para mi. Tomé uno de los hielos, y comencé a pasármelo por la cara y mi cuello, hablando del gran calor que hacía. Solté el hielo, el que fue a parar entre mis tetas. Era todo un espectáculo el que le estaba dando, de haber sido mayor, seguramente ya se habría dado de cual era mi intención.

Si no le cuentas a  nadie, te daré un regalo  -¿Qué regalo? -¿Me lo prometes que no le dirás a nadie ni a tus amigos, ni a tu madre ni a nadie? -Si se lo prometo -¿Prometido eh?  bueno, ahora cierra los ojos.

El cerró los ojos y me acerqué y lo besé. El se sorprendió mucho con el beso y temeroso comenzó a correspondérmelo. Le tomé la mano y la puse en mi cintura. El chico no se atrevía ni a moverla ni un centímetro de donde yo la había dejado.

-¿Te gustó tu regalo? -Ohhh si , me encantó -Lo deseabas -Mucho.

-¿Y que mas deseas? -Nada más.

-¿Nada mas? .. ¿Solo eso? ¿Tan fea soy? -No, no como puede decir eso, usted es hermosa… ¡Preciosa! -Entonces ¿qué más deseas?

Seguramente él no podía creer lo que estaba viviendo y escuchando. Una mujer de 45 años, rubia y voluptuosa, dispuesta a cumplir todas sus fantasías

-Ya pues, no te quedes callado, ¿qué más deseas?

-No se que puedo pedir & esto es un sueño para mi -Bueno, hagamos una cosa, yo pido algo y tú me pides otra cosa a cambio

-Bueno

-Ven acompáñame

Lo tomé de la mano y lo llevé al segundo piso. Le mostré el baño. Le dije que tomara una ducha, pero que no me cerrara la puerta con pestillo, para traerle toallas secas. El se me quedó mirando, con sus ojos muy abiertos sin decir nada. Salí del cuarto y solo junté la puerta. Al poco rato, sentí como el agua de la ducha corría. Esperé unos minutos, detrás de la puerta hasta que el agua se cerró. En ese momento entré con las toallas. El corrió solo un poco las cortinas y estiró su mano para recibir las toallas. Yo las coloqué detrás mío y le dije que tenía que permitirme a mi secarlo. El se sonrió y no dijo nada. Me acerqué a la ducha y corrí, lentamente las cortinas. El se encontraba todo mojado, de pie, con las manos tapando su sexo.

Le dije que se diera vuelta. Quedó delante de mis ojos su cuerpo desnudo. Una espalda ancha su cintura y un trasero exquisito, sin ningún pelo. Me acerqué a él y comencé a secarlo. Mis manos recorrieron toda su espalda hasta llegar a su trasero. Lo sequé suavemente y terminé con sus piernas. Le pedí que se diera vuelta y lo hizo, pero esta vez sin tapar su verga completamente erecta. Su rostro rojo de vergüenza. Seguramente era la primera mujer aparte de su madre que lo veía desnudo. Comencé a secarlo lentamente hasta tomarle esa hermosa y juvenil verga entre mis manos y secarla como se merece. Lo tomé de la mano y le hice salir. Entramos a mi habitación y desnudo como estaba, lo senté a los pies de la cama.

-Cumplí mi deseo, ¿ahora que deseas tú? -¿Cualquier cosa? -Cualquier cosa,&.. lo que sea -Quiero verla desnuda a usted

Me corrí unos pasos hacia atrás y desabrochando los tirantes de mi vestido, este cayó al piso, dejándome completamente desnuda ante sus ojos. Me sentía como una diosa, admirada y venerada por esos vírgenes ojos. Me di una vuelta lentamente, para que me admirara completamente Sus ojos estaban pegados en mi cuerpo, sus palabras se le enredaba. Me acerqué a él, lo tomé de la mano, lo hice levantarse y nos fundimos en un apasionado beso. Sentía su verga caliente en mi vientre. Le tomé las manos y las puse en mi culo. El como despertando me agarró las nalgas fuertemente y comenzó a besarme fuertemente. Le tomé su cara y la llevé a mis tetas, las que chupó desesperadamente. No pasó ni un minuto, cuando sentí un fuerte chorro de semen caliente en mi vientre mientras él se quejaba entre mi primera vez y me confesó que si. A cada rato le preguntaba si yo le gustaba y él me decía que era la mujer más hermosa de la tierra y cosas por el estilo. Le dije que perdería su virginidad conmigo. Le hice colocarse de espaldas y me coloqué sobre él. Le tomé su verga con mis manos y me la fui metiendo poco a poco. El cerró sus ojos y se dejó llevar. Le dije que me digiera que es lo que sentía:

– Es la cosa más rica que he hecho alguna vez en mi vida siento como le va entrando, por su cosita mojada mmmmmmm OH que rico se siente,  jamás pensé que fuera así,

Me senté sobre él con su verga introducida hasta el fondo de mí ser. El me miraba y gemía disfrutando. Me comencé a tocar las tetas, dándole un espectáculo completo. Pasándoselas por la cara y dejando que me las chupara. El no sabía que hacer, le faltaban manos me tomaba del culo, me tocaba las tetas& le dije que me avisara cuando fuera a acabar& para que acabáramos juntos y me dijo que ya casi no se aguantaba.

Estar así quitándole la virginidad a ese joven muchacho, me tenía muy caliente& me comencé a masturbar con su verga dentro cuando siento que estaba a punto de alcanzar mi orgasmo

– ¡Ahora! dámelo ¡lléname la concha con tu semen caliente mi niño!!!!!!!!!!!

Casi al instante sentí una explosión de semen dentro de mi, mi sexo se llenó de una cantidad increíble de joven semen que comenzó a salir y a correr por mis piernas. Me bajé de él y quedé toda mojada. El con los ojos cerrados y una sonrisa de oreja a oreja quedó también rendido a mi lado. Esperé unos minutos, para recuperar el aire& le pregunté si le había gustado, y me dijo que le había fascinado. También nuevamente le hice prometer que esto nunca tendría que saberse y me dio su palabra de hombre.

Descansamos desnudos en mi cama largos minutos. Le dije que era muy buen mozo y que era muy bueno en la cama, para levantarle su ego. Él cansado, aún me tocaba suavemente mis pechos y me decía lo hermosa que yo era. Me levanté y le dije que nos fuéramos a duchar. Entramos al baño, y nos enjabonamos mutuamente. Sus manos no podía estar ningún segundo sin estar tocándome y eso me gustaba. Me dijo que lo mejor que le podía haber pasado en la vida, es haber perdido la virginidad con una mujer como yo y tenía razón. Volvimos a la cama me monté sobre él y le besé su pecho. Como una gata en celo, me fui restregando la cara por su pecho, bajando lentamente hasta tener su verga ante mis ojos. Ya con solo sentir mi cara bajando por su pecho, e imaginando lo que se venía, estaba nuevamente erecto. Era increíble que en tan poco tiempo se hubiese recuperado comencé lentamente a meterlo a mi boca, para posteriormente darle una mamada de toda una profesional. De su boca salían gemido una y otra vez, acariciándome el cabello.

Si hay algo que me fascina es chupar una verga y esta estaba siendo atendida como se merecía, continué dándole grandes chupadas hasta que me dijo que no aguantaría mucho más. Le dije que no se contuviera, y continué chupándosela una y otra vez, esperando su descarga en cualquier momento. Un gran quejido me hizo saber como su semen venía subiendo por su verga y golosa, abrí mi boca al máximo. Un chorro de leche caliente inundó mi paladar. Sin pensarlo comencé a tragar ese elixir de placer disfrutando hasta la última gota, para continuar hasta dejarle su verga completamente limpia

El volvió a chuparme por largo, largo rato, esforzándose por darme el mismo placer que yo le había dado. Llevábamos como dos horas seguidas haciendo el amor y ya, por la hora tendríamos que parar. Le dije que teníamos que parar, pero que quería que me la metiera por el culo y que acabara dentro de él.

Me abrí las nalgas y sentí como me la trató de meter de un solo golpe, causándome un poco de dolor. Le pedí que me la metiera lentamente. Al poco rato sentí como sus centímetros de verga me invadían el culo. Le dije que no podíamos estar mucho rato a si, ya que era muy tarde… él me penetró como un animal una y otra vez, hasta que su verga entraba completamente en mi culo, dándome… le pedí que me llenara el culo con su semen… noté que el no quería acabar aún, que quería estar así más tiempo, pero le dije que si no terminaba, tendríamos que cortarlo. Así que me dijo que acabaría.

Mientras me poseía por detrás, yo apoyada con la cara en la cama, me masturbaba mientras sentía como esa verga entraba y salía de mi culo. Siento por su respiración que estaba por acabar y aumento mis toqueteos para tratar de acabar al mismo tiempo en que el se descargara en mi.

Sus fuertes movimientos, sus quejidos, me tenían loca. Siento acompañado de un gran gemido como su leche me inunda el culo, dejándome la verga metida hasta el fondo. Le pido que no me la saque y apretándosela con mis músculos anales, se la estrujo fuertemente mientras con mis dedos lograba alcanzar mi tercer orgasmo.

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