En busca de sensaciones

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, la verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. La alternaba con sus dedos.

Antes que nada, quiero decir que he leído tantos relatos en esta página que por fin me atrevo a contar algo mío. Bueno soy físicamente, moreno claro, mido aproximadamente 170, pantalón 34, tengo 28 años y tengo una voz muy varonil (bueno es lo que me dicen a cada rato). Me gustan los hombres sólo que desgraciadamente soy algo tímido, no me animo a –por decirlo así.- descararme. Sólo he tenido una experiencia sexual la cual contaré.

Era uno de esos días que no tenía nada que hacer, ya era tarde, como las 6 p.m. creo, estaba yo sentado en una banca mirando el tiempo pasar, como ya era tarde decidí irme a casa, cuando  se me acerca un hombre mayor de 45, yo tenía 25 en ese tiempo, me preguntó algo, sólo por sacar plática, me cayó bien porque estuvimos platicando por casi dos horas, sentí algo raro pues me insinuaba cosas. Al principio me resistía y quería irme, pero pensé “si no es ahora, ¿cuándo será?” y decidí quedarme para ver qué pasaba.

Nos fuimos a su casa, la verdad es que me inspiró confianza por eso acepté, de repente se me acercó y me dio un beso, un beso que en el fondo de mí esperaba desde hace mucho tiempo, yo sólo me dejé llevar, me dejé hacer todo  lo que quería y hacía. Me quitó toda la ropa, y me empezó a mamar la verga, también  subía hasta mi cuello y bajaba de nuevo, me chupó las bubis de una manera que jamás  podré  olvidar, eso me prendió muchísimo.

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, ¡ahhh! ¡Qué rico!, le dije. La verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. Me metió la lengua hasta lo más profundo, la alternaba con sus dedos, de pronto sacó un pene de plástico y me lo metía suave, suave, yo me retorcía del dolor y placer por ser la primera vez que probaba eso, me dolía, pero pedía más, más. El la metía poco a poco hasta tenerla adentro toda, yo gemía. Mientras me la metía, también me la mamaba.

Me preguntó si quería que me metiera su verga, le dije que si, la cual era pequeña, tal vez 10 cm., pero que disfruté, pues era algo nuevo para mí.  Después de 10 ó 15 minutos de mete y saca sentía que se venía, a pesar del condón sentí algo calientito dentro de mí que la verdad se sentía soñado, apreciaba  el cielo. Terminó, pero yo seguía caliente y lo empecé a besar y tocar todo hasta que llegué a  su verga, la cual empecé a mamar desesperadamente, como un loco me decía: ”despacio, con calma”, de repente se le empezó a parar después de tantas mamadas,  me acomodó de tal manera que quedamos en un 69, me pidió que se la metiera, yo obedecí, le daba como si fuese la primera experiencia sexual (que lo era con un hombre, pues he tenido varias mujeres en mi paso).

Recuerdo que cuando me iba a venir le pregunté si podía hacerlo en su boca, me dijo que si, y así lo hice. Después de terminar nos quedamos un rato platicando y quedamos en que seguiríamos viéndonos. Pues a mí me gustó esa experiencia y por supuesto quería repetirla cuantas veces fuera posible, sólo que no fue así, pues en el transcurso de 6 meses que es lo que duró la relación de amigovios, sólo lo hicimos como unas 4 ó 5 veces. Hasta que se terminó dicha relación, pero yo estoy agradecido con él, por brindarme la oportunidad de conocer lo que es tener a un hombre y que lo tengan a uno, ¿ya saben no? ¡En todo y para todo!

Poco después descubrí que en el baño de un mercado muy conocido se podía tener sexo oral y hasta anal tal vez. El caso es que una vez que tenía la necesidad de entrar ahí, me di cuenta que la persona que estaba del otro lado se estaba masturbado, mi curiosidad hizo que me asomara por el hoyo que había, se dio cuenta y me dio a entender que si quería probar, con los ojos asumí que sí. Y él me puso el pene a mi disposición, estaba enorme, lo empecé a mamar hasta sacarle la leche. Y así seguí frecuentando ese lugar sólo que no era suficiente o no lo es.

A la fecha sigo sin encontrar a nadie, estoy seguro que es por lo poco aventado que soy, pues aunque hay veces que me doy cuenta que algunos hombres me miran o me dicen cosas, por miedo a que alguien me mire no les sigo el rollo, pero ahora estoy decidido a estar con alguien.

Bueno muchas gracias por leerme que estén bien.

Autor: Ángel

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Mi Primera vez Con el padre de mi mejor amiga

( Principalmente me presento,soy Laura de España, este es mi primer relato , habia escrito algunos otros pero nunca se me había pasado por la cabeza escribir uno erotico, este relato se lo dedico a Angel el padre de una amiga, aunque puede que nunca lo lea.)

Deje el cepillo de dientes en mi neceser, me fui a mi habitacion y me eche en la cama que me habian improvisado ya que me estaba quedando unos dias porque mis padres se habian ido de vacaciones, y yo no habia querido ir. Me quede dormida ensegída.

Me desperte por unos ruidos raros que habia escuchado en la habitacion de al lado y me dirigi hacia el ruido, cuando entendi de que era el ruido tube cuidado de que no me pillaran.

Yo tenia 17 años y no era una idiota, Angel, el padre de mi amiga estaba penetrando a una chica cuyo nombre desconocia. Por suerte Susana y su madre no estaban en casa por que me daria mucha pena ver lo que le estaba haciendo el cerdo de su padre, pero cuando me fije en su cuerpo fuerte, en su torso sudado y en su enorme pene me emepece a ponerme caliente. Me tire al suelo sin hacer ruido siguiendo observando la escena. Nunca habia sentido esta sensación, me levante del suelo con miedo a que me pillaran cuando terminaran.

Continue viendo la escena escondida, cuando angel aumento la velocidad y la penetro más rapido, siguio jadeando y la chica no paraba de gimir. Finalmente Angel derramo toda su leche dentro de ella. Y yo silenciosamente me marche a mi cama.

Pasaron dias desde aquella noche, la ingenua de su mujer no se daba cuenta de que tenia más cuernos que el padre de Bambi, Hasta que un dia yo estaba terminando de ducharme, era por la mañana, no habia nadie. Angel entro al baño para lavarse la cara y espabilarse. Yo rapidamente con miedo a que supiera que yo le vi esa noche cuando estubo con esa chica, cogi la toalla me seque, me la enrole por el cuerpo y sali de la bañera, Desgraciamente tropece y bese las frias baldosas del baño .

– ¿ Laura estas bien ? – Dijo mientras me ayudaba a levantarme

-Si… muy bi… – No conseguí terminar la frase

Le mire a los ojos azules que tenia, en su torso desnudo sudado tras una noche de enorme calor. Como yo siempre digo las desgracias nunca vienen solas, se me cayo la toalla y me vio completamente desnuda, mojada por el paso del agua sobre mi piel. Podía notar como mi rostro se sonrrojaba de verguenza, rapidamente recogí la toalla del suelo y me la enrrolle. Cuando me miro desnuda habia notado que habia sido una mirada de deseo pero yo no podía hacer otra cosa que mirarle los pies avergonzada. Empeze a subir la vista y vi que tenia una erecion, el me deseba a mi y yo a el desde la noche que vi como penetraba con su enorme pene la vajina de esa desconocida.

Empezo a acercase a mí , a cogeme de la cadera y atraela hacia la suya , note como su pene erecto tocaba la cintura atraves de la tela de su pijama, eso ponerme humeda. Levante la vista hacia sus ojos y aún contenian esa mirada de deseo.

-Se…

– Laura, te deseo desde el primer día que te ví desnuda mientras te duchabas. Y quieras o no hoy vas a ser mia.

Yo no dije nada, el poso su mano en mi muslo, elevo mi pierna y hizo lo mismo con la otra y me llevo a su habitacion.

Empezo a besarme el cuello cuando estabamos encima de la cama, el estaba encima mia entre mis piernas con su pijama. Descendio del cuello a los senos y de ahí a mi vajina, empezo a lamer mi clitoris, empece a extalar de placer y demotrarlos con gimidos.

Se levanto y se quito los pantalones de pijama y se apoyo de nuevo de mí.

– Por favor, no – le dije , aunque mi cuerpo pedia lo contrario , mi cuerpo si hablara pedia a gritos << Hazme tuya en este momento,penetrame con tu enorme pene muy profundo >>.

No me hizo caso el cogio su pene erecto y apollo la cabeza en mi vajina y la empezo a introducir dentro de mí, empece a notar como mi vagina daba de sí para que puediera entrar el enorme pene, empece a gimir de una especie de dolor y de placer. Note como un liquido corria entre mis piernas,me imagine que era sangre. Una vez que mi vajina no daba mas de sí o eso pensaba yo , el empezo a penetrarme un poco mas rapido, yo empece a gimir descontrolada me cerro la boca con un beso y yo le mordi los labios , me agarro de las manos y yo se las aprete del placer, mi cuerpo daba saltos de placer y aumento de velocidad y me penetro mas rapido y mas brusco, tube mi primer orgamo. No paro hasta deposito encima de mi su leche, ese liquido caliente que se deslizaba dentro de mí.

Nos miramos a la cara , los dos sudados y no sabia como pero con una simple mirada sabia que esa ocasion se iba a volver a repetir. No me sentí mal por que el padre de mi amiga me estubiera follando, ni por su madre. Me tocaba a mi ser egoista y disfrutar de este verano , Sitiendome más mujer.

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Abajo del manzano con Ángel

Entonces pasó lo que tanto había esperado, mi culo completamente húmedo a su merced, sentí la gruesa cabeza de su pene en mi entrada pero esta vez se deslizó hasta la mitad de mi ano con facilidad. Yo solo enterré mis uñas sobre la paja y cerré los ojos tratando de ignorar el dolor de tener 29 cms en mi culo hasta que llegó a tope, sus huevos golpearon los míos y pegué un grito de dolor.

Hola a todos, este es mi segundo relato, como recordaran Ángel es mi hermano mayor y yo soy José (Pepín) el menor, ambos fuimos dotados por la naturaleza, yo pensé que era el único pero ¡wow! mi hermano me rebasó, en fin mi relato anterior me deslechó mi hermano mayor, para aquellos que no leyeron mi pene mide 24 cms, y mi hermano el mayor carga 29 cms, si lo se, parece increíble, una fantasía, pero no no es así somos de un bello pueblo de Veracruz.

En esta ocasión, pasadas ya varias semanas después de que mi hermanito me rompió el culo, yo anduve sentándome con mucho cuidado y claro él me dijo que no me daría verga hasta tener el culo sano y así fue, aun así no perdíamos tiempo, por las noches ambos dormimos en el mismo cuarto completamente desnudos y no perdemos ocasión desde aquella vez para masturbarnos mutuamente o darnos unas buenas mamadas, la verdad es que esas noches me ayudaron a mamar mejor y con más experiencia  la verga de mi hermano y cuando ambos íbamos a corrernos tirabamos la leche por la ventana ya que ambos eyaculamos de manera exagerada, dejar la leche en el piso del cuarto sería muy obvio.

La mañana del sábado nuestros padres irían a la ciudad de Córdoba por víveres para la despensa, cosas que usamos en el rancho, tanto para la cosecha como para la casa y sabíamos que ese viaje seria de por lo menos 3 horas, así que nos apresuramos a hacer las cosas para tener la tarde libre  y solo llevar los desechos de paja y heno sucio a la orilla de la playa del río y así lo hicimos, justo antes de partir con la paja, la última tarea del día, mis padres salieron rumbo a Córdoba y vimos la hora, descaradamente mi hermano me tomó del cuello llevándome a sus labios carnosos y rosados propinándome tremendo beso que me levantó la verga la cual tomó entre sus manos y exclamó:

-Tranquilo José que ya sabes que lo vamos a repetir en el río ¿recuerdas putito? Me sonrojé y reí a lo que le contesté, -Si ya se a lo que vamos, y mira quien lo dice ¡tremendo puto que eres tú también! -Jajajajaja exclamó él soltándome un palmazo sobre la cabeza, calla hermano calla.

Seguimos tiramos la paja y yo no cabe decir que ansiaba comerme otra vez esa verga única que mi hermano poseía entre sus piernas, pero ohhh sorpresa, había gente en el maldito río lavando ropa.
Mis ojitos se llenaron de ansiedad y busqué la mirada de Ángel quien dijo,

-Ni modo José, para otra será…-Nooo, esperemos a que se vayan Ángel por favor- -Jajajaja, pero hermanito, eres tremendo tragón ¿verdad? -No me molestes Ángel, después de todo tú eres el culpable. -Vámonos José. no perdamos tiempo.

Mi ilusión de que me rompiera el culo se alejaba y no lo podía permitir así que llegando a casa él entró a descansar y yo corrí a la parte trasera del granero, tomé unos paquetes de paja y los coloqué bajo el manzano en el huerto de borregos, coloqué un cobertor grueso y encima dejé unas manzanas, entré corriendo a la casa, lo tomé de la mano, tapé sus  ojos y lo llevé bajo el manzano y destapé sus ojos , vi en sus ojos un brillo especial y una sonrisa se dibujó en su rostro.

-Pero José de verdad quieres que te coja ¿no es cierto? -Si Ángel es lo que quiero y por ti hice esto.

Sin decir nada me tomó entre sus brazos apretando mis nalgas y jugando con ellas nos tiramos sobre la cama de paja besándonos y jugando, besé su cuello, pecho, ombligo, todo su cuerpo tenía un sabor salado el cual solo me excitaba más y más, bajé esos jeans y vi su pene en completo estado de reposo no lo pensé más y lo introduje en mi boca con suaves movimientos su verga palpitaba y crecía en mi garganta y boca yo quise sacarla pero Ángel me sujetaba la nuca, su pene crecía de sobremanera yo ya no podía respirar y mis ojos lloraban. Hasta que él decidió soltarme, lo saqué de mi boca y tiré la cabeza abajo, la sensación de tener una verga de 29 cms ahogándome me excitó pero me enojó mucho lo que él hizo por la fuerza.

-Maldito imbécil ¿que tratabas de hacerme? le reclamé aun tosiendo por la asfixia. -Tranquilo hermano tengo todo bajo control. -Eres un idiota, eso, eres estúpido, casi me ahogas.

El soltó tremenda cachetada a mi cara sonrojada y mis lágrimas se salieron sin querer.

-Cállate José, quedamos que ibas a hacer lo que te pidiera sin rechistar ¿no es así? -Si, si pero yoo noo…

Y sin dejarme decir nada me volteó la cara en sentido contrario con otro golpazo. Mis lágrimas escurrieron por mis mejillas y le dije. Si hermano, haré lo que me digas.

-Bien bien así me gusta hermanito que se haga lo que digo.

Me tomó por el cuello, me tiró boca abajo, se puso sobre mí, ensalivó mi colita con su lengua cosa que me hacía gemir, no podía aguantar más esa lamida de culo.

-¡Ahhhhhyyyy! Para Ángel, para, ¡ahhhhh! -¿Te gusta José, dime te gusta? -Siiiiiiii pero vas a hacer que me corra ¡ahhhhhhhh!, para Ángeeeeel!

Entonces pasó lo que tanto había esperado, mi culo completamente húmedo a su merced, sentí la gruesa y chorreante cabeza de su pene en mi entrada pero esta vez se deslizó hasta la mitad de mi ano con facilidad.

-Ahhhhhhy me duele torpe, ¡hazlo despacio! Aahhhhhh. -Cálmate poco a poco entrara todo ya verás

Yo solo enterré mis uñas sobre la paja y cerré los ojos tratando de ignorar el dolor de tener 29 cms en mi culo hasta que llegó a tope, sus huevos golpearon con fuerza los míos y pegué un grito de dolor.

-Ahhhhhhh me estas rompiendo el culo Ángel, sácalo, Ahhhhhh.

Pero él comenzó ese doloroso pero delicioso mete y saca una y otra vez, el chasquido de nuestras pieles se hacía de forma lenta y rápida a la vez.

-Aahhhhhh, si Ángel si, ahhhhh, dale rómpeme el culo Ángel, siiiii. -Traga José, siempre supe que eras un tragón hermanito. -Siiiii amor, dale, rómpeme el culo, dale ahhhhha, haaaaa, aaaahhhhh.

Después de dolorosos 40 minutos de esa verga me volteó y subió mis piernas a sus hombros enterrándome más profundo su enorme y gruesa verga, yo estaba a mil y le grité… – Me corro Ángel, ¡me corro yaaaa! El se inclinó y tomó mi verga, la puso en su boca, lo que me súper calentó, y dejé ir 15 chorros de esperma caliente, los cuales bebió uno por uno como iban saliendo.

-¡Mmm! hermanito tienes una leche deliciosa, me dijo con una mirada morbosa. -Jaja mi sonrisa en la cara lo decía todo. -Aay Ángel eres un tragón de primera.

Sus contracciones no se hicieron esperar y nuevamente sentí en mi culo 18 chorros tibios inundando mi intestino, mis gemidos llegaban al cielo, es una sensación única, nos tiramos juntos abrazados dándonos besos de amor entre hermanos, rápidamente nos dimos un parón mirando la hora, ya habían pasado más de las 3 horas puestas por nosotros, aventamos la paja detrás del granero y guardamos la cobija, nos metimos al baño y nos duchamos lo más rápido posible, entramos y nos sentamos como si nada hubiese pasado, esta vez mi cola no sangró y lo disfruté más que la última vez, mis padres llegaron una hora más tarde debido al tráfico en la autopista y esa noche ¡dormimos mejor que nunca!

Las siguientes semanas ideábamos las maneras de tener sexo y mi hermano no quería cumplir esa promesa de que yo también le rompería el culo así que mi próxima historia será cuanto lo tuve que tomar por la fuerza, gracias por sus comentarios amigos, esta página nos permite muchas cosas, entre ellas nuestras historias que a través de la vida podemos contar, pueden darme sus comentarios a la siguiente dirección, ojo solo comentarios.

Dirección de contacto: satellites_angel_combs@yahoo.com.mx

Autor: José.

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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Mi niña

Tu perfume se confundía con tu aroma de mujer, conseguí acercar mi lengua hasta tu vagina estaba muy “mojadiña” y el sabor de tus líquidos me resultó tremendamente agradable empecé a lamer los labios y el clítoris, sintiendo como tu boca se tragaba todo mi pene, mi lengua se introducía entre tus estremecidas entrañas mientras mis manos ansiosas no dejaban de recorrer todo tu cuerpo.

Empezamos compartiendo una ducha fantástica, en la que nuestros cuerpos desnudos se habían acariciado sin prisas, enjabonándonos el uno al otro con suavidad y cariño, nuestras bocas se habían recreado con mil besos deliciosos y nuestro profundo abrazo de amor había elevado la pasión hasta el infinito… entonces fue cuando me pediste que saliera y te esperara en el dormitorio, que querías darme una sorpresa…

Me acosté aún mojado y expectante…, bajo las suaves sábanas de raso estaba desnudo y la impaciencia me ahogaba… la música, tan brasileira como tú y tan sensual y melodiosa, sonaba lejana en la otra habitación… las luces estaban atenuadas pero pude ver perfectamente como asomabas tu preciosa cabecita tras la puerta… tus cabellos caían lacios enmarcando ese rostro de ángel rubio, tus ojos brillaban como dos ascuas encendidas y tu boca semiabierta dibujaba una sonrisa especialmente pícara… me dijiste que cerrara los ojos mientras te acercabas, pero hice trampa y mantuve una ligera “rendija” en mis parpados para ver como tus pasos sigilosos te llevaban de puntillas hacia la cama…

Tu super sexi negligé transparente me permitía cuasi adivinar el oscuro triangulo de tu sexo, tus preciosas curvas y tus pechos hermosos que se balanceaban libres con un movimiento super erótico… tu perfume fresco y embriagador envolvía todo el ambiente…. cuando llegaste a un metro de mí, encendiste una luz que estaba oculta (era un pequeño foco que rotaba cambiando de color) y me pediste que abriera los ojos ya… empezaste entonces a bailar para mi, siguiendo el compás de esa música suave y sensible, y jugando con las diferentes luces del foco que solo iluminaba un circulo de 25 cm de diámetro chocando después contra una bola giratoria de espejitos que distribuía miles de partículas de leves colores bailando por toda la habitación…

Tus pezones estaban completamente erizados por el roce de la suave tela transparente y se erguían altivos… cada vez que te acercabas a mí, yo trataba (sin éxito) acariciarlos pero… ¡No me lo permitías! iniciaste un juego increíble que me puso a mil, enseñando y tapando tu sexo, tus pechos con una sensualidad que me volvía loco…

Yo empecé a acariciar mi miembro que estaba super erecto y entonces oí tu voz, ronca de pasión, murmullando con tu inconfundible acento… déjame a mí meu amor… retiraste las sábanas y empezaste a mimar con tu mano temblorosa mi pene palpitante… inmediatamente, tu lengua se deslizó por toda su superficie hasta llegar a los testículos que acariciabas con placer… yo mientras tanto había logado alcanzar ¡por fin! tus pechos.. pude primero rozarlos y después acariciarlos y besarlos con suavidad y firmeza… poco a poco conseguí con mucho cuidado que pasaras una pierna por encima de mí y tu sexo quedó entonces a 20 centímetros escasos de mi cara… el negligé remangado hasta la cintura me permitía una visión completa y tremendamente excitante…

Tu perfume se confundía con tu aroma de mujer y las luces y la música lo envolvían todo con un aura mágico y super cálido…., conseguí acariciando tu espalda, acercar mi lengua hasta tu vagina… estaba muy “mojadiña” y el sabor de tus líquidos me resultó tremendamente agradable… empecé a lamer suavemente los labios y el clítoris, sintiendo al mismo tiempo como tu boca se tragaba todo mi pene… mi lengua se introducía acariciante entre tus estremecidas entrañas mientras mis manos ansiosas no dejaban de recorrer todo tu cuerpo… ¡tus pechos trotando libres chocaban contra mi tripita! llevándome al paraíso… notaba perfectamente tu tremenda excitación y eso hacía que mis propias sensaciones se desbordasen…

Al poco tiempo, empezamos a sentir los dos esas convulsiones tan hermosas… enseguida me vacié dentro de tú al mismo tiempo que notaba tus espasmos acompañando a un super orgasmo conjunto… te dejaste caer desmadejada encima mía mientras girabas lentamente hasta que nuestras lenguas se reencontraron por fin en un beso enorme… compartimos los sabores mezclados de los restos de mi semen y los jugos de tu orgasmo… estuvimos lamiendo mutuamente nuestras caras, jugando como perrillos hasta dejarnos totalmente limpios…

Ya solo nuestras salivas se mezclaban con nuestras risas en esos besos apasionados… el momento era precioso… te quité despacio el negligé que estaba todo arrugado en torno a tu cintura y pude sentir plenamente la firmeza de tus pechos desnudos pegados a mi pecho que ardía de amor… así continuamos arrullados por la música sintiendo el tiempo detenido en nuestra burbuja, fuera de éste mundo… nuestras manos recorrían perezosas toda nuestra piel y nuestros ojos cantaban con alegría al amor…

Tú seguías tumbada encima mío y mi semi-erección aún continuaba… sin apenas darnos cuenta, gracias a los movimientos lentos y ondulantes a los que nos llevaba la música, mi pene húmedo empezó a reaccionar, y ya firme se estaba introduciendo de forma natural poco a poco dentro de ti.. ¡Como si conociera el camino él solito!…, tú lo recibías y lo acomodabas con ese susurro que ya sabes que me enloquece… “vení, vení”… y lentamente me fui poniendo encima tuyo mientras tus largas piernas se enroscaban en mi espalda… empecé de nuevo a rozar mi pene con tu sexo, entrando y saliendo despacio y muy suavemente… continuábamos bailando así abrazados y la música dirigía todos nuestros movimientos…

Al poco noté perfectamente como empezabas a sentir una larga serie de orgasmos suaves pero profundos (tus gemidos contenidos me confirmaban que tu tesao estaba siendo plenamente colmada), no sé cuánto tiempo seguimos así hasta que tú, agitada y temblorosa, me pediste que me derramara ya dentro de ti… aceleré mis movimientos y los hice más fuertes hasta que noté como mi esperma salía a borbotones chocando contra el interior de tu mojadísima vagina… tú me apretaste la espalda hasta casi hacerme daño al tiempo que un grito ronco, sin contención salió de nuestras dos gargantas al unísono…

Nos quedamos los dos temblando, sudorosos y muy felizmente abrazados… poco a poco, mi pene se fue saliendo con naturalidad de tu interior y me deslicé hasta colocarme a tu lado, al mismo tiempo que nos besábamos con una suavidad increíble… nuestras miradas llenas de lágrimas lo decían todo… así continuamos largo tiempo, murmurando miles de palabras tiernas, llenas de amor y de ilusión… y casi sin darnos cuenta nos fuimos quedando poco a poco dormidos, abrazaditos…

Nunca nadie ha sentido con más claridad, el cielo en la tierra…

Autor: Miguel

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Me deslechó mi hermano mayor

Mi hermano me enterró todo su vergón de un solo golpe, yo lloraba y él solo me embestía, sin darme cuenta dejé de llorar y mis retorcijones de dolor eran puro gozo. Mi pene tieso disparó 13 chorros de leche que se llevó el río y ni siquiera tuve que tocarme. Minutos después sentí en lo más profundo del intestino un delicioso calor tibio y húmedo. Mi hermano. Mi propio hermano me deslechó dentro.

Hola a todos, este es mi primer  relato y espero que no sea el último, empezaré por describirme, mi nombre es Pepe, soy un chico de 18 años, cuerpo normal, delgado fibroso, nalgonsin, de piel blanca y simpático como un chico de mi edad, mi hermano Ángel es un hombre de 24 años de más estatura que yo, con un cuerpo más grueso y fornido, ambos jugamos béisbol, pero él opta más por el fútbol, tal vez a  eso se deba su condición física, muy buenas piernas y unas nalgas de envidiarse, piel blanca y una sonrisa que mataría a cualquier chica del pueblo.

Pero yo hasta hace unas semanas había permanecido virgen, la razón de eso la generosidad de la naturaleza conmigo, pues mi pene mide aproximadamente 24cms, cabezón como un champiñón y 19cms de grueso, mis novias siempre que lo ven se espantan y me dejan plantado y caliente y yo tengo que terminar lo que ellas medio empiezan, pues mi historia comienza aquí, esto es real, somos de un pequeño pueblo de la región de Veracruz, lugar muy concurrido por sus bellezas naturales.

Cierta tarde como todos los días de trabajo en el campo teníamos que traer madera o leños, trozos de madera, para hacer fuego en la casa ya que aun cocinamos en brasero, así fue parte de la tarde, subiendo la madera a los caballos, el día antes había terminado con mi novia pues intenté tener sexo con ella pero ella se negó al ver mi verga dura y chorreante, hacía ya varios días que no me masturbaba y mi leche casi, casi se salía, en el último viaje mi hermano empezó a molestarme empujándome o desatando los leños, yo lo empujaba igual y en un roce pasó su mano cerca de mis nalgas, yo me prendí casi de inmediato y debido a que ninguno usamos ropa interior se notó mi erección, mi hermano no dijo nada, se agachó y yo me senté tratando de disimular cuando de pronto sin esperármelo y por detrás me llegó un cubetazo de agua helada proveniente del rio cercano, me levanté exclamándole:

-¡Hijo de perra! Que estás loco cabrón, está heladísima ¡Ahhhh…!-Tranquilo Pepín que es para ayudarte con esa macana que se te marcó en el pantalón mariquita. -Jódete exclamé. No soy ninguna marica. -Jajaja tranquilízate Pepín no es para tanto, además estamos en las mismas, no hay sexo carnal.-Ahh caray, ¿cómo que en las mismas?

Y sin pensarlo y decir nada tomó mi vergón en su mano derecha y lo acarició sin pena, yo aun erecto retrocedí pero él dijo: tranquilízate, somos familia hermanito y estamos igual, ninguna chica quiere esto: Se bajó el cierre de los pantalones y dejó caer un pene enorme de 29 cms, me quedé con la boca abierta pues era un trozo de carne enorme y gordo, me superaba por mucho, con un grosor de 21 cm aunque la cabeza de su verga era delgada en forma de punta.

Se acercó a mí y me desabrochó el pantalón, yo estaba a mil, solo de ver su miembro y sin más se puso a mamar mi verga y lo hacía con maña y táctica:

-Aaaay hermanito, esto, aaah, esto no está bien, le dije sin hacer nada.
– Tranquilo Pepito que tú harás lo mismo por mí, entre hermanos debemos cuidarnos.

Tomé sus orejas y comencé a bombearlo por la boca, que delicia el morbo de estar con mi hermano, de pronto se levantó tomándome por el pelo y me llevó hasta su verga. Instintivamente empecé a hacer lo que él hacía conmigo y al parecer le gustaba pues podía sentir su verga palpitar en mi lengua, me alzó y me dijo.

-Ponte en cuatro sobre esas rocas cabroncito, vas a saber lo que es un hermano mayor. -Peeperoo Ángel no, ¿qué me vas a hacer? acuérdate que soy tu hermano menor. -Jaja no seas mariquita y ponte en cuatro me dijo tomándome por los pelos, además me tienes que obedecer en todo ¿recuerdas? -Si Ángel pero no, eres mi hermano por favor, noo.

Me plantó un cachetón que me volteó la cara.

-O te pones cabrón o te va peor.

Le obedecí por ser el mayor y entonces comenzó a lamer mi ano, sentía su lengua entrar y salir con ritmo de mi hoyito…-Aaaaaay Ángel paraaa, aaaaaaaahh, para te lo ruego, pero él solo seguía en la profundidad de mi ano que sentía retorcerse de placer, sentí la punta de su tolete en mi entrada pero me hice hacia delante, me tomó por la cintura con fuerza y exclamó. -Va a ser como quiero que sea Pepito, por las buenas o por las malas, pero tú no me dejas como mis novias, caliente y chorreando leche.

En mi cabeza pasaron cientos de miles de ideas morbosas y recuerdos tristes pues me habían dejado igual muchas veces, así que coopere con él, paré la colita y le dije que me tratara bien por ser el más chico.

-Tranquilo Pepito, lo vas a querer diario, ya verás.

Comencé a sentir su cabeza ya lubricada por el precum y un dolor inmenso por el grosor del miembro viril de mi hermano…

– Ahhhhhhhhhh, Ángel paraaaa, ya no maaaas. – Tranquilo Pepín tranquilo.

Entonces un silencio se apoderó de mi hermano seguido por un torrente de lágrimas que salieron de mis ojos, me quedé mudo de dolor y casi de inmediato un alarido se escuchó de mi boca.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, putooooo, Aahhhhh.

Mi hermano me enterró todo su vergón de un solo golpe, yo lloraba como nena y él solo me embestía más y más fuerte, sin darme cuenta dejé de llorar y mis retorcijones de dolor eran puro gozo.

-Siiiiii Ángel, ahhhhhh, no pares bebe, dale ahhhhhh.- ¿Te gusta verdad nene, te gusta amor? -Siiiiiii dame verga hermanito, dame, no pares, ahhhhhhhhhh.

Mi pene tieso y rosado disparó por lo menos 13 chorros de leche caliente que se llevó el río.

–Aaaahhhh, Ángel para que me corrí, yaaaa, ahhh.

Nunca había eyaculado así en mis masturbaciones y ni siquiera tuve que tocarme. Minutos después el bombeo de Ángel cesó y sentí en lo más profundo del intestino un delicioso calor tibio y húmedo. Mi hermano. Mi propio hermano me deslechó dentro.

-Espera y disfruta lo que verás Pepito, solo espera.

Poco a poco sacó su pene, su leche no salía y me dijo. – Inclínate un poco y observa, salió una mezcla sucia de sangre, desechos y líquido espeso, una coloración rojiza seguida de una espesa y abundante cantidad de esperma de mi hermano, mi culo empezó a arder y a doler de sobremanera, yo me asusté por ver la sangre y él dijo.

– Mira, eso no es todo, mi culo no dejaba de escurrir de leche y él solo reía, yo lo miré y me vio llorando, nuevamente me volvió a golpear la cara con menos fuerza. -Compórtate como hombre pendejo, que te acabo de romper ese rico culito, y mira aun hay más, señalando su pene el cual estaba cubierto de desechos y sangre. -Pero Ángel es tuya debes curarte rápido. -No Pepín es tuyo, mejor mete el culo en el río y lávate hasta que salga agua limpia marica. -Vete al diablo, también eres un marica Ángel. -Sí, me contestó, pero soy tu marica y tú el mío, ahora vamos a lavarnos cochinote.

Nos lavamos y vestimos, yo no podia caminar de dolor y ardor, me era muy difícil, intenté subirme al caballo pero fue imposible, mi culo parecía drenaje de lo abierto que quedó y Ángel se soltó a las carcajadas, -Tranquilo mi putito que tendrás oportunidad de hacerme lo mismo y mira que con esa cabeza de champiñón que tienes se me está haciendo agua el culo Pepito. -Es que eres un marica exclamé, y entre juegos y arrebatos nos fuimos de regreso a casa.

Lo hemos hecho muchas veces y él me prometió que haría lo mismo pero debido a sus rotundos no tuve que tomar medidas extremas, jaja, de las cuales les mantendré al tanto, si es que veo publicado mi relato, muchas gracias amigo espero sus comentarios, ¿ok? solo comentarios esto es real, yo, mi hermano y mi fregado ¡culo!

Autor: Pepín

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Ángel del deseo

Su culo apretaba y al mismo tiempo ordeñaba mi verga que comenzaba a lanzar ondas de semen al interior de su trasero. Ángel me dijo, mi amor me voy a morir de gusto, me estás quemando las extrañas. Me estás ahogando en tu semen. Y comenzó a temblar como muestra de un nuevo orgasmo. Me mantuve en su interior y mi ángel seguía teniendo orgasmos.

Desde que había hecho el amor por última vez con Erika, quien con sus 18 años era una vorágine en la cama, que no me sentía tan maravillado con una mujer como aquel fin de semana en Londres. Esta historia comienza ese viernes luego del trabajo cuando esa joven, luego que su amigo tuvo que volver apresuradamente a su casa, fue dejada prácticamente tirada en medio de ese wine bar.

Toda su humanidad irradiaba inocencia, pero no era solo esa aura juvenil lo que atraía, sino que además poseía una belleza radiante y angelical, que era imposible no dejar de notarla. Su cuerpo poseía una arquitectura humana, estructura ósea como la llaman algunos, que podía ser el sueño erótico de muchos hombres y mujeres también. Su piel era blanca y más parecía una de esas finas lozas japonesas, que infunden cuidado y temor que se van a quebrar, con solo pensar que se les va a tomar. Sus ojos eran color violeta, sus labios gruesos rojos como una rosa recién abierta en una mañana de primavera.

El cabello negro era como el azabache que hacía resplandecer más sus facciones. Sus senos desafiaban la gravedad y se mantenían erectos sin necesidad de ningún soporte. Tenía una cintura estrecha que realzaba su culo que parecía de una avispa, con unas piernas que parecían haber sido moldeadas para sostener toda esa esplendorosa belleza. Llevaba un vestido de seda negro que se deslizaba como enredaderas por todo su cuerpo al tiempo que le daba un aire electrizante de libertad de movimiento. Con todo eso la convertían en un conjunto, que despertaba la necesidad y el deseo de que hay que tocar, palpar, sentir. ¡Hola! ¿Cómo te llamas? Me atreví a preguntarle sin saber porque lo hice, sobre todo cuando en ese lugar había otras doscientas personas con una decena de hombres que ya la devoraban con la mirada. ¡Ángel!, Me dijo con una voz que parecía que venía del cielo.

Un nombre exacto para alguien que debe venir desde alguna parte muy alta en el universo, allí donde se crea la belleza. Exactamente un nombre para llamar a una persona que nos puede enseñar cómo llegar al paraíso, pensé inmediatamente. Entonces me puedes enseñar el camino a ese lugar le contesté. ¿Que lugar? Me preguntó.

Estúpido yo me dije, se me han confundido los procesos cerebrales de las comunicaciones, porque creo que estoy hablando cuando realmente estoy pensando o estoy hablando sin pensar. ¡No, con ese nombre me tienes que llevar al paraíso!, me apresure a decirle. Pero porque lo hice, fue mi inmediata reacción. Creo que estaba hechizado. ¿Deseas ir a bailar? De nuevo mi arrebato. Era como si el instinto primitivo de cazador se sobreponía a mi normal comportamiento de profesional en el medio del barrio financiero de Londres. ¡Oh si me encanta bailar!

Y ahora que hago, me dije. No esperaba que las cosas se desarrollaran con esa velocidad. Hacia menos de treinta segundos que había cruzado las primeras palabras con ella y en los próximos treinta estábamos en la calle esperando un taxi para irnos a bailar a un club latino. Antes de llegar a ese lugar había ocurrido un cambio en ese Ángel, que era una verdadera rosa inglesa.

¡No te preocupes! me dijo, una vez que nos habíamos instalado en el interior de ese tradicional taxi negro londinense. ¡Me gustan todos los hombres! ¡Adoro cuando estos me desean y tú no lo podías evitar, se te notaba demasiado! ¡Tienes toda la razón, me tenías hipnotizado!  ¡Si ya lo sé!, me respondió. ¡Eso me pasa siempre con los hombres y con algunas mujeres también! ¡Porque soy como una gata que percibe a los machos y una hembra que percibe el deseo! Además me encanta el sexo, porque me mantiene feliz. Pero a diferencia de los felinos yo estoy en celo todo el tiempo…

En ese momento me sentí como una presa a la cual tenían acorralada y mis ínfulas de cazador desaparecieron. Me tenía que rendir. A mí me parece un milagro lo que ha pasado. ¿Qué quieres decir, un milagro? Porque así como tú que dices ser periodista a mí también me gusta escribir. En ese momento desde su pequeño bolso saca un papel y me lo pasa.

“Esa noche estaba tan excitada que eso dos muchachos no eran suficiente para llenarme el cerebro de placer. A pesar que tenía sus vergas, de cerca de veinte centímetros, llenándome tanto mi vagina como el culo. Eso llevaba ya cerca de media hora. Mis orgasmos se habían repetido varias veces, pero aun deseaba más.” Ese era el texto del primer párrafo de una historia que Ángel me pasó para que le diera mi opinión.

Me costaba creerlo aunque un lado de mi cerebro elucubraba, que quizás este fuera uno de esos sueños eróticos de los cuales se despierta todo mojado. Pero la lectura, el perfume y ese Ángel sentada a mi lado habían confundido aun más mis sentidos. Una cosa si estaba clara. La erección que tenía no me la quitaba nadie, sobretodo después que esas manos de largos dedos hace algunos minutos la recorrían suavemente por sobre mi pantalón, mientras leía esa historia titulada: Esclava del deseo.

Me había casado tres veces, divorciado otras tantas. Tenía varias amantes y convivía con una hermosa y ardiente mujer francesa. Pero Ángel, con veinte años, a la cual le doblaba en edad, me tenía arrinconado en ese vehículo un viernes en la noche. Al chofer del taxi por el espejo retrovisor le pude captar una sonrisa que reflejaba que percibía cual era la situación entre sus pasajeros. Momento por favor, es aquí a la vuelta, le dije al chofer al darme cuenta que ya había cruzado el río Támesis y habíamos llegado al club elegido.

Al bajar no sé si el chofer me dijo Que suerte que tiene. Expresando admiración o quizás envidia por mi compañía O que tenga suerte, queriendo decir que necesitaría mucha energía para satisfacer a esa mujer. Porque además Ángel tenía uno de esos perfumes femeninos que no solamente alteran sino alborotan todas las hormonas masculinas y el chofer del taxi también había sido afectado, al punto que después de saltar la luz roja del semáforo más cercano casi atropella a un pobre peatón. Cuando continuaba mirando por el espejo retrovisor el sensual caminar de mi ángel guardián. Todo ello me hacía dudar si era realmente un ser humano o un enviado del cielo.

Lo que sí estaba claro que era una diosa del sexo. Tan pronto comenzó a bailar conmigo en esa pista llena de parejas, en medio de la penumbra, me di cuenta que su vestido poseía una apertura en su frente y ella descaradamente bajo la cremallera de mi pantalón y se colocó mi aparato entre el matorral de su coño. No tenía ropa interior, se había apretado a mí, con movimientos de pelvis se había introducido el pene en su vagina al tiempo que me miraba a los ojos y pasándose la lengua por sus labios. De reojo trate de percibir si las parejas a mí alrededor se habían percatado de esta situación. Todos ellos estaban en su propio mundo quizás deseándose follarse entre ellos mismos.

En ese momento sentí como Ángel comenzaba a estremecerse y cerraba sus ojos. Estaba teniendo un orgasmo, sus piernas se aflojaban y tuve que agarrarla con más firmeza desde la cintura porque se estaba colocando flácida. Pero luego una pequeña sonrisa dibujaba su hermoso rostro y muestras de sudor aparecían sobre su labio superior dándole una visión mucho más erótica. Enseguida abre los ojos y me dice, gracias, lo necesitaba y se pega aun más a mí. Aun conservaba mi erección, el baile estaba por terminar ante lo cual la conduzco lentamente hacia uno de los rincones de la pista. Allí rápidamente se dio vuelta y en un solo movimiento se puso el pene entre sus nalgas luego de haberse levantado su vestido. Que por ser de seda colgaba como una cortina a ambos lados del miembro.

En ese momento coloca una de sus manos por atrás y comenzó a acariciarme desde el capullo a los huevos al tiempo que lo pasaba por el ojetillo de su ano. Una vez que lo enfiló correctamente comenzó a empujar hasta que como un guante de seda su culo fue recibiendo mi verga que ya estaba a punto de explotar. Ángel giraba su cabeza y me miraba a los ojos como una hembra poseída por el deseo y la lujuria para besarme y decirme… Métemela toda por favor que no aguanto más.

Muy pronto mis huevos chocaban con su coño mojado de jugos de amor. Su perfume me volvía loco, mi mano recorría su terso estómago y con la palma de la otra mano le acariciaba por sobre la tela del vestido sus pezones. Su culo tenía propia vida porque se movía como un río desbordado arrasando todas las energías que yo podía tener toda vez que tenía que sostenerla para que no cayera al piso.

En ese momento sentí como si en mi bajo vientre estuviera produciéndose una erupción que se iba convirtiendo en incontrolable. Su culo apretaba y al mismo tiempo ordeñaba mi verga que comenzaba a lanzar ondas de semen al interior de su trasero. Ángel me dijo, mi amor me voy a morir de gusto, me estás quemando las extrañas. Me estás ahogando en tu semen. Y comenzó a temblar como muestra de un nuevo orgasmo. Me mantuve en su interior y mi ángel seguía teniendo orgasmos y deben haber pasado otros quince minutos y otras tres canciones que fueron bailadas por las parejas en nuestra cercanía.

Creo que me he enamorado de ti, me dijo. Por lo menos para mí tú eres mi amor de este momento y así te recordaré por siempre, le contesté.

Autor: Andrés C.

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Se inicia en los placeres del sexo

Ángel, loco de placer, le arrancó el tanga a Cristine y le pidió que le comiera la polla, la cual estaba ya a reventar, mostrando unas venas llenas de sangre y de deseo incestuoso. Su primita cumplió con el cometido, y le empezó a pasar la lengua por todo el tronco erecto, mientras Sabrina empezaba a gemir gracias al sexo oral que le regalaba Sara.

Era la noche en que su hermano cumplía los 18 años cuando los efectos del alcohol provocaron unas consecuencias que nadie era capaz de imaginar.

Se encontraban en el piso Sabrina, una mujer de 1″56m, unos 65 Kg. de peso, regordeta pero con unas medidas de vicio 90-65-92; su hermano que era alto (1″82 m.), moreno y con un cuerpo atlético, en contraposición evidente con su hermana; y sus dos primas Sara, de 22 años, alta, delgada, con unos pechos más bien pequeños pero muy apetecibles y un culo de locura; y Cristine, de 19 años, más llenita que su hermana Sara, con una talla 105 de pecho y un culo parado capaz de enloquecer a cualquier hombre, sea cual fuere su gusto sexual.

A medida que iba avanzando la noche, las botellas se iban vaciando y las inhibiciones de nuestros protagonistas iban desapareciendo. Esto, añadido a un aumento del calor en el piso, hizo que Sara y Cristine decidieran, entre risas, quitarse sus camisetas para asombro del hermano de Sabrina, Ángel.

Pusieron una música provocativa, mientras los efectos del alcohol hacían que la musa del sexo, Sabrina, se quitara los zapatos. Se levantaron todos del sofá para ponerse a bailar; Sara y Cristine coqueteaban descaradamente con Ángel, bailando muy pegadas a él, mientras Sabrina iba entrando en calor. Sara se puso delante del chico acariciándole con sus sostenes el pecho musculoso, mientras Cristine le acariciaba, ya directamente, el culo con sus manos. Ángel creía estar en el cielo y notaba como su polla iba aumentando de tamaño, pero no sabía qué hacer ya que su hermana estaba delante de él.

Sabrina, por sorpresa de todos, se quitó la camiseta y los sostenes, dejando sus pechos al aire, argumentando que entre familia todo es permitido, frase que Cristine se tomó al pie de la letra y empezó a desabrochar los botones del pantalón de Ángel. Sara mientras tanto se había puesto delante de Sabrina y había empezado a lamerle los pezones, que poco a poco iban erectando, cosa que ponía a mil a la putita de Sabrina. Ángel, pensando que soñaba despierto le empezó a sobar las tetas a Cristine primero por encima del brassier y luego se lo acabó quitando.

La situación se iba caldeando y Sara se quitó los sostenes y los pantalones, mientras Sabrina le iba besando el cuello, los labios, cosa que acabó en un beso lésbico entre primas que hicieron que el pene de Ángel estuviera a punto de reventar de excitación. Cristine emuló a su hermana mayor quitándose los pantalones y mostrando una fina tanga que dejaba al aire los cachetes de ese culo que, Ángel siempre había deseado. Sabrina continuó desnudándose, siendo la primera que quedó en cueros mostrando su coñito peludo al resto de la gente, mientras Sara le lanzaba comentarios obscenos:

– Prima, eres la puta más grande que he conocido nunca, te pones en pelotas delante de tu hermano y de tus primitas y eso está muy mal…

Acto seguido, la tumbó en el sofá, le abrió las piernas y empezó a separarle los labios mayores con la única ayuda de su lengua y sus labios. Ángel, loco de placer, le arrancó el tanga a Cristine y le pidió que le comiera la polla, la cual estaba ya a reventar, mostrando unas venas llenas de sangre y de deseo incestuoso. Su primita cumplió con el cometido, y le empezó a pasar la lengua por todo el tronco erecto, mientras Sabrina empezaba a gemir gracias al sexo oral que le regalaba Sara.

Cristine continuaba con la mamada que sólo una puta como ella podía ofrecer a un macho caliente. Ángel estaba a las puertas del cielo y entonces ella, incomprensiblemente, paró de mamar.

– ¿Qué haces?, dijo Ángel, que no entendía nada.- Tranquilo cariño, que ahora viene lo mejor, le respondió Cristine.- Sí tiene razón, desde que empezamos a planear esta fiesta, pensamos con tu hermana que sería una buena ocasión para desvirgar a su querido hermanito. ¿ Y quién mejor que hacerlo que su hermana Sabrina y sus primitas?, dijo Sara.

Ángel se levantó y se prometió dejarse hacer todo aquello que aquellas zorras quisieran, placeres que él siempre había soñado y que poblaban sus pensamiento

s mientras se masturbaba.

Se fueron a la habitación de los padres de Sabrina, que estaban de viaje, y acabaron de desnudar al chico entre las tres. Estiraron a la furcia de Sabrina en la cama mostrándose ante el novato que se iba a estrenar nada menos que con su hermanita dulce y caliente.

La polla de Ángel se iba poniendo morada, mientras el chico comía el coño de su hermana con todo el deseo del mundo haciendo gemir de placer:

– Mmmm, cabrón que bien me lo chupas. Eres el hijo de puta que mejor me lo mama…

Ángel se incorporó y le metió toda su tranca, de considerables dimensiones, dentro de la vágina chorreante de su hermanita; mientras Sara y Cristine desnudas en el suelo de la habitación habían empezado un 69 que las transportaba al paraíso del placer incestuoso.

Ángel subía y bajaba, mientras su hermana gritaba como una posesa:

– Jódeme cabrón, quiero sentir tu polla dentro de mi, quiero sentir la leche de mi chiquitito dentro del chumino de la puta de su hermano. Me voy a correr… Me voy… Ah! Esto es lo mejor!!!!!

Su hermano no tardó en correrse entre medio de los gemidos de su hermana y de las zorras de sus primitas. Era la primera vez que follaba y sin condón había penetrado a su hermanita, toda una diosa del sexo.

Sara y Cristine estaban besándose y sobándose los pechos y los coños, que llevaban rasurados, cuando Ángel dijo:

– Bueno hermanita, hoy me has demostrado que eres la puta más grande del mundo y me has hecho muy feliz, pero ahora debes levantarme y dejarme cumplir un sueño que hace años que tengo, follarme a Sara.

Sara se levantó corriendo y se tumbó encima de la polla que aún rezumaba semen de su primo y la empezó a chupar; mientras Sabrina se abrió el coño con las manos para dejar que su prima Cristine le comiera los restos de semen de su hermano que se iban escurriendo poco a poco, entre sus piernas.

Ángel, una vez estuvo caliente, cogió a su prima por el pelo y la volteó gritándole:

– De cuatro patas zorra, quiero ver como tu coño se traga mi polla mientras te voz sobando los pechos… Venga puta mmmm…

Y la polla entró con gran fuerza provocando un leve quejido en la boca de toda una experta como era Sara. El ruido del bombeo envolvía toda la habitación.

Sabrina que aún estaba besándose con Cristine aprovechó para confesarle que:

– Mi hermano folla mejor que Pedro, que Víctor, que nadie; incluso mejor que mi padre…

Cristine no pareció sorprendida, el hecho es que todas las hembras de la familia habían sido desvirgadas por la enorme polla de 23 cm, del padre de Sabrina, Juan.

Sara no paraba de gemir y de pedir que Ángel se corriera, que no podía más, que su coño estaba lleno de esa polla que tanto había deseado ocupar el lugar que en ese momento ocupaba.

Ángel se corrió abundantemente dentro del coño de su prima, mientras Sabrina le chupaba el culo a Cristine sacándole verdaderos gemidos y aullidos de placer.

Sara se echó a un lado llena de sudor, y con el coño rezumando leche varonil. Estaba cansada. Su hermana, Cristine acudió rápidamente a su coño para chuparlo y dejárselo reluciente, libre de leche.

Ángel aprovechó para limpiarse la polla con las sábanas y dijo:

– Cristine, ya que veo que te gusta tanto mi leche la vas a probar directamente de mi pene, pero no por la boca ni por el coño, te voy a abrir el culo ese que tienes, para perder hoy mi virginidad en todos los sentidos.- No lo hecho nunca eso con ningún hombre, sólo con algún pepino o con algún plátano… Intenta que no me duela mucho tesoro, pidió Cristine.

Ángel se puso en la cama y Cristine se puso delante de él en cuatro mostrándole un culo semi-virgen aún mojado de la saliva de Sabrina.

La polla erecta estaba a pocos centímetros del culo de su prima y en vez de entrar suavemente usando algún lubrificante, lo que hizo fue echar la pelvis hacia atrás y de un solo golpe introducirle toda la polla en el apretado culo de su prima que empezó a gritar llorosa:

– Ahhh… Que daño… Animal… Para que me rompes… Hijo de puta… Que no cabe toda… Que me vas a desangrar…

Sara y Sabrina para que callara empezaron a chuparle las orejas, el cuello, a besarle los labios, a lamerle el cuerpo, a sobarle las tetas y a meterle uno, dos, tres, cuatro, hasta cinco dedos en el coño. Cristine empezaba a gemir mientras Ángel luchaba como un animal en celo por correrse en el culo apretado de su prima, entraba y salía sin piedad, mientras los gemidos acallaron los gritos de Cristine.

Ángel acabó por correrse ahí dejando a su prima para el arrastre, sacó su polla y le pidió a su hermana que se la limpiara con la boca, mientras el culo de Cristine rezumaba sangre y semen que la boca experta de Sara se encargaba de lamer, dejando el ano brillante y con mezcla de jugos de los tres amantes.

Una vez terminada la limpieza de la polla de Ángel, decidieron dormir. Sabrina y Ángel en la cama de sus padres y Sara y Cristine en el sofá.

Sabrina y Ángel rápidamente pudieron conciliar el sueño, en cambio las hermanas se pasaron buena parte de la noche en juegos lésbicos e incestuosos, en lo que se convertiría con el paso del tiempo en una costumbre.

Autor: Roger

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Mis primos

Ángel se aplicaba a extender el bronceador sobre los pechos de su hermana, acariciando con sus pulgares los pezones cada vez que se acercaba a ellos, la escena empezaba a provocarme una insaciables ganas de masturbarme cuando Isabel, con la voz entrecortada por los gemidos que las caricias de su hermano empezaban a arrancarle, me pidió que me tumbase a tomar el sol junto a ella.

Las vacaciones de verano en el pueblo de mis padres venían siendo un suplicio en los últimos años, sin embargo en esta ocasión parecía que podría salir de la monotonía. Habían venido mis tíos de Madrid a pasar unos días y como mis tres primos y yo nos aburríamos soberanamente mi hermano había accedido finalmente a prestarnos su recién construido chalet para pasar un día de sol y piscina. Bien pertrechados de bebida y con algo de comida partimos a las nueve de la mañana con el kit completo de playa, algo apretados en mi utilitario, todos los primos somos bastante altos y corpulentos, lo cual tampoco era inconveniente pues el viaje no llegaba a los diez minutos.

Nada más llegar a la casa mi prima Isabel saltó del coche corriendo como loca hacia la piscina mientras nosotros descargábamos el resto del equipaje, una vez instalados mi primo Ángel, el mayor de todos, decidió comenzar a caldear el día con abundante sangría fresca, así que cuando ambos salimos al jardín cargados de jarras encontramos ya a Isabel y Juanma chapoteando en la pequeña piscina. La piscina que mi hermano había construido no era demasiado amplia, pero suficiente para pasar un buen día de campo, 3×8 metros, con una mitad de aproximadamente 50 cm de profundidad y otra de 1.50. Isabel estaba en la parte menos profunda, desprendida ya de su pareo exhibía su escultural 1.75 bajo un insignificante bikini verde de cuerdas, era una chica despampanante a la que siempre había tenido que apartar de los buitres de mis amigos, larga melena rubia rizada, pecho inmenso pero perfectamente erguido, y unas piernas larguísimas acabadas en un culo duro coronado por una cintura de avispa que sus buenas horas de gimnasio le había costado conseguir.

Isabel chapoteaba haciendo aguadillas a Juanma, mi primo más joven, que a sus 18 años ya era más alto que su hermana y presentaba un físico perfectamente dibujado por todo tipo de deportes y culminado por unos ojos azules que hacían babear a las chicas de aquel pueblo por él, de la misma manera que los chicos babeaban por su hermana.

Mientras bebía sangría junto a Ángel observando la escena no había podido evitar recrearme en los pezones de Isabel grandes y duros que ya eran explícitos bajo la escasa tela que cubría su cuerpo y que de vez en vez se dejaban ver por el borde de la misma debido al bamboleo de sus enormes tetas, sin ni siquiera darme cuenta me había empalmado bajo los vaqueros y me disponía a pasar a la casa para cambiarme cuando Ángel se desprendió de su chándal allí mismo quedando completamente desnudo. Me sorprendí y me admiré, pues mi primo,  poseía un físico impresionante debido a su asiduidad al gimnasio y su afición por la natación, que lucía aun más encontrándose moreno como lo estaba, es tan alto como yo, 1.88, y si bien el gimnasio no le ha proporcionado el volumen que a mi desde luego le ha definido mucho más todos los músculos de su cuerpo, sin embargo lo que más me sorprendió fue su verga, que debía hacer diez años que yo no veía, y que lucía empalmada lo cual no parecía importarle ni a él ni a sus hermanos que ni siquiera habían mirado, me invitó a hacer lo mismo y no queriendo pecar de mojigato lo imité, lo cual le dio una oportunidad de esbozar una sonrisa cuando observó mis 19 cm más inflamados de lo que la decencia aconseja.

Nos introdujimos en la piscina pare invitar a beber a Juanma e Isabel, y entonces pude observar como ésta prestaba a mi polla toda la atención que no había prestado a la de su hermano, que por otra parte he de reconocer que resultaba aun más vistosa que la mía. Isabel no tardo en animarse en hacer top less para “evitar marcas” y la visión de sus tetas enormes y morenas me llevo a una situación bastante embarazosa para contener una erección en toda regla, sin embargo pude observar como Ángel, consciente, se sonreía e invitaba a su hermana a beber hasta apurar la sangría.

A la sangría siguieron los combinados, y al filo del medio día, cuando yo ya creía haber sido capaz de contener mis impulsos, Isabel algo más bebida de la cuenta se me acercó por detrás y acariciando sensualmente mi espalda comenzó a alabar los excelentes resultados que su “primito” estaba obteniendo en el gimnasio, eso provocó instantáneamente una erección completa que llevó a Ángel a pedir a Juanma que se acercase a la cocina a por no sé que insustancialidad, mientras Isabel salió del agua y quitándose el tanga se tumbó a tomar el sol de mediodía mientras invitaba a su hermano a esparcir crema por su cuerpo.

El masaje de Ángel, con ostensibles muestras de erección, no impedía a Isabel seguir bebiendo, dando ya muestras evidentes de borrachera, Ángel se aplicaba con sensualidad en extender el bronceador sobre los pechos de su hermana, acariciando con sus pulgares delicadamente los pezones cada vez que se acercaba a ellos, la escena empezaba a provocarme una insaciables ganas de masturbarme cuando Isabel, con la voz entrecortada por los gemidos que las caricias de su hermano empezaban a arrancarle, me pidió que me tumbase a tomar el sol junto a ella. Algo avergonzado, pues mi polla estaba ya totalmente dura, la obedecí y me tumbé, boca abajo eso si para intentar disimular.

Cuál no sería mi sorpresa cuando Ángel extendió su masaje bronceador a mi espalda, moviendo acompasadamente sus manos una ya sobre los muslos y las ingles de Isabel y otra sobre mis dorsales que yo instintivamente tensaba; apenas me atrevía a mirar pero cuando lo hice pude ver a Ángel totalmente empalmado de rodillas entre los dos tensando sus más que sugerentes músculos a la vez que me acariciaba a mí y comenzaba a masturbar a su hermana. Ágilmente mi primo cambió su posición y sin abandonar las delicadas caricias sobre el inflamado clítoris de Isabel pasó a ponerse a horcajadas tras mi culo, que yo mantenía ya totalmente tenso intentando, inconscientemente, hacerlo lo más atractivo posible, y comenzó a intensificar su masaje sobre mi espalda acercándolo progresivamente hasta mi trasero que no tardó en apretar con su fuerte mano derecha. El masaje me excitó más de lo que nunca pude imaginar que un hombre me pudiera excitar lo que llevó a mi polla a una explícita solicitud de pasar a mayores sin que mi mente totalmente anulada por la situación plantease ningún dilema moral. Mientras Ángel aplicaba con delicadeza crema entorno al agujero de mi culo a la vez que su enorme polla rozaba mis glúteos, provocando espasmos automáticos en la mía, su hermana gemía retorciéndose de placer a causa del vigor se la paja con la que la estaban obsequiando.

A los gritos del orgasmo de Isabel, siguió una dedicación exclusiva de Ángel hacia mi persona que con un decidido tirón en mis hombros me invitó a incorporarme y ponerme de rodillas ,el se puso detrás de mí en la misma posición acomodando su polla entre mis nalgas lo que provoco un nuevo espasmo de mi polla que dejo salir algo de jugo preseminal, siguió con el masaje en los hombros a la vez que me besaba el cuello con delicadeza lo que, ayudado por el alcohol, comenzó a arrancarme gemidos de placer; Isabel, por su parte, había comenzado un nuevo masaje sobre su coño chorreante y con nuestro cambio de posición decidió arrastrarse por el suelo hasta colocar su cabeza justo debajo de mi polla, comenzando, con la mano que aún le quedaba libre, un delicioso masaje en mis huevos.

Ángel continuó el masaje pasando sus manos a mi parte anterior y excitando mis pezones como no recuerdo que me lo hayan hecho, esto provocaba nuevos goteos de mi polla que mi prima recibía ansiosa en el suelo con lo boca abierta. Entonces la mano izquierda de Ángel desapareció de mi pecho y la noté en mi culo primero un dedo untado en crema que se movía endemoniado y me hacía gemir al compás de Isabel que se masturbaba al límite de la excitación. Con el orgasmo de Isabel entró el segundo dedo en mi culo ahora con una penetración violenta y secuencial que me daba aun más placer si cabe, el tercer dedo vino acompañado de la boca de mi prima que se tragó mi polla dura y comenzó a chupar.

No necesitaba mucho más para correrme, pero entonces los dedos de Ángel dejaron mi culo y su polla entró con dolor pero sobre todo con placer en una violenta embestida que me obligó a inclinarme para facilitar el trabajo de mi primo, que con su segunda embestida me provocó una corrida brutal que Isabel se tragó con el vicio que todos mis amigos habían soñado poder llegar a disfrutar. Una nueva embestida bastó para volver a empalmarme y dejarme totalmente a cuatro patas mientras Isabel se incorporaba y yo, con la dificultad que mi postura implicaba, observaba como besaba libidinosa a su hermano compartiendo la corrida que yo había tenido segundos antes.

Ángel bombeó un buen rato en mi culo hasta que yo estuve de nuevo a punto, gracias en parte a la paja que Isabel había comenzado, fui el primero y lo hice más excitado de lo que nunca había estado, con violencia aplicándome como nunca, moviendo mi culo para incrementar sus aullidos de placer, mientras tanto Ángel, tras de mí, se volvía a empalmar pajéandose y se acercaba a nosotros colocando su polla en la boca de Isabel que se quedaba sin aliento entre chupadas y gemidos. Mi prima orgasmó y cambió de posición colocándose a cuatro patas para que Ángel la follase por el culo mientras chupaba mi polla.

Mi primo tenía clavada una mirada viciosa en mis ojos mientras se follaba con fuerza a su hermana, lo que me incitó a sacar la polla de la boca de Isabel y ponerme de pie junto a Ángel para que pudiese chupar mi verga. Yo estaba a punto y Ángel también, mientras Isabel enculada había tenido un nuevo orgasmo así que su hermano sacó la polla de su culo y se puso de pie junto a mi besándome en la boca con sensualidad a la vez que intercambiábamos una paja que acabó al compás sobre la boca, la cara y las tetas de la zorra de mi prima.

Un último beso en la boca de Ángel y otro en la comisura de los labios de Isabel, lamiendo parte de nuestro semen, fue la señal para indicar que habíamos acabado y que había que volver a la piscina a refrescarse, sin embargo un gemido ahogado nos hizo volver la mirada hacia la puerta de la casa donde Juanma, que lo debía haber visto casi todo, se corría terminando la que parecía una excelente paja

Autor: Prespas

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Mi cuñado

Coloqué mi húmeda verga sobre la entrada de su hermoso culo, y con un movimiento certero logré la ubicación que estaba esperando. Con sus manos abrazó mi espalda y me trajo hacia la gloria. Todo estaba hecho. Mi verga reinaba en las profundidades infinitas de su ser. Hasta ese momento me percaté que estábamos sudados sobre la alfombra y yo me sentía el rey del mundo.

Me llamo Alejandro, tengo 25 años, soy de Mérida Venezuela y actualmente vivo en Caracas. Soy profesional, muy de closet, aunque no me considero reprimido, sólo cuidadoso, porque para mi corta edad tengo un muy buen puesto dentro del gobierno, y me rodeo de gente acartonada que critica la vida de todo el mundo como una prueba evidente del reproche que sienten hacia la suya propia.

Me gradué de abogado en julio de 2003 en la Universidad de los Andes y pronto conseguí empleo con el gobierno, en poco tiempo he ascendido bastante lo cual me mantiene muy ocupado y sin mucho tiempo para mí. Durante toda mi carrera tuve una relación con una chica de San Cristóbal, ella se graduó de arquitecto, pero consiguió trabajo en Maracay y aunque nos queda relativamente cerca, mantenemos horarios de trabajo tan disímiles que poco nos vemos. Mantenemos esta relación porque de alguna forma funciona para ambos. No nos agobiamos, no nos vemos a diario de tal forma que cuando estamos juntos prevalece la calidad de tiempo no la cantidad.

Supongo que ya estaréis aburridos de mi descripción tan exhaustiva, pero debo enmarcar bien las cosas para que entendáis de qué hablo. Hace unos meses específicamente para finales de julio mi novia me dice que su hermano está finalizando ya la carrera y que consiguió hacer su período de pasantía en una prestigiosa empresa con sede acá en Caracas. Yo conocedor de la solicitud que procedería a continuación me negué de inmediato. “Tu hermano es un animal, sabes lo mal que siempre nos hemos llevado, no aguantaría una semana viviendo con el bestia ese” ante tal reacción mi novia, a la que por cierto casi nunca le niego nada se mostró comprensiva y me dijo que tenía razón. Que olvidara que me lo planteó.

A los pocos días recibo otra llamada de mi suegra, una vieja insufrible que no termina de aterrizar, pidiéndome que ya que me había negado a hacerle el favor de recibir a su “angelito” en mi apartamento que por lo menos lo ayudase en conseguir habitación; después de excusas a medias accedí. Entre mis múltiples ocupaciones se me pasó por completo lo solicitado y en pocos días estaba la puta vieja recordándome que ante mi inclemencia, mi cuñado no tendría donde llegar. Comencé a preguntar en el despacho si alguien sabía del alquiler de un cuarto, un apartamento, un puente, un banco en el boulevard de sabana grande, en ese momento   me daba igual. No se concretó nada así que para resumir, inexplicablemente accedí a que mi cuñado llegase a mi apartamento, y que allí estaría sólo mientras conseguía un lugar para vivir.

Yo en el fondo no entendía como el muy cabrón aceptaba mi ayuda sabiendo lo mal que nos caíamos. En fin, siendo la primera semana de agosto, me llama mi novia para pedirme el favor de buscar a mi cuñadito al aeropuerto… casi vomito cuando escuché tal petición, nada más aguantarme la cola de ida y vuelta por la puta trocha me ponía de muy mal humor. Aquí correría sangre. Intenté negarme, pero casi por inercia terminé dejando el despacho temprano para buscar a un amigo que me acompañara al aeropuerto a recoger al estúpido de mierda de mi cuñado. Verme envuelto en un tráfico de mierda, ya de entrada me hacía maldecir al cabrón ese.

Busqué a Daniel un amigo que es de Caracas, pero que conocí en Montreal el año pasado. Cuando llegué al aeropuerto lo que vi me dejó un poco contrariado. Ángel (así se llama adivinen quien… acertaron mi cuñado), siempre ha sido un chico full atractivo, aunque es de mi misma edad tiene más pinta de chico y para mi asombro el maldito se había rebajado unos 12 a 15 kilos. Y yo que siempre he tenido buen cuerpo me había engordado como 6 kilos. Eso no estaba bien. Lo recibí lo más diplomático que pude y no dejaba de impresionarme su aspecto. Él es alto como de 1,83 sólo que ahora que está sumamente delgado, se ve más alto, y lo que más noté fue que a pesar de haber rebajado se le veía un soberano culote que fácilmente se le marcaba en el  jeans que cargaba y que es característico de toda su familia.  Mi amigo Daniel estaba impresionado con el carajo, pues como supondrán yo sólo le había hablado pestes de Ángel y ahora sencillamente parecía eso. Un maldito ángel.

Al llegar al carro mi amigo Daniel se mostró esplendido con este y muy a mi pesar mi cuñado respondía a los comentarios positivos de Daniel. Yo solo pensaba “aquí hay algo que no está bien”.  El camino de regreso se me hizo eterno, llovió muchísimo y puse un CD de el grupo Bond lo cual estaba seguro calmaría mi mal carácter. Mi amigo Daniel al escuchar la música comienza a comentar sobre el grupo confiado en que mi cuñado seguirá la conversación. No obstante lo único que escuchó de parte de Ángel fue “esas cuatro tipas están bien buenas”; suficiente para bajarle los ánimos a mi amigo y para levantar los míos pues verle la cara de desilusión a Daniel era como refrescante, al tiempo que ratificaba mi idea sobre mi cuñado, era básico, corriente y muy predecible.

Finalmente llegamos a Caracas, dejé a Daniel en su tienda y me fui a mi casa. Mi cuñado no dejaba de decir estupideces. Al fin llegamos al apartamento, le señalé el cuarto  donde dormiría, me cambié porque estaba mojado y me fui a trotar, necesitaba trotar, pensar, trotar y pensar. Cuando regresé de trotar ya más calmado encuentro a mi amigo Daniel en mi apartamento, quien había venido a ver como se adaptaba mi cuñado y por supuesto para ponerse a la orden, diciéndole que él conocía los mejores culos de toda Caracas, a lo cual mi cuñado respondía con una euforia tan exagerada que rayaba en lo falso.    Me acosté deseando que el día terminara pronto. Al rato sentí que Daniel se fue y supuse que se habría llevado a mi cuñado,  pero luego Ángel llegó, me comentó no se qué cosa y se acostó.

Así pasaron varios días y las cosas entre Ángel y yo se hacían cada vez más insoportables, comía y no lavaba los platos, desordenaba el baño, se ponía mi mejor ropa, se instalaba en Internet, en el teléfono y peor aún llevaba putas o amigas, para mí eran putas, al apartamento.  Pero la gota que derramó el vaso fue que un día después que llegué del trabajo me metí a bañarme para ir al cine y al salir ni mi cuñado ni mis llaves ni mi carro. Lo mataré. Lo llamé a su celular  histérico, le dije que si no me traía mi carro nos íbamos a entrar a coñazos.  Al llegar entra en compañía de Daniel pensando quizá que al ver a Daniel me iba a contener y no le diría nada, pero se equivocó y cuando se me acercó a darme las llaves, Lan… le mandé el primer coñazo y el carajo cayó al mueble. Ángel se para y reacciona y se me viene encima yo listo para mandarle el otro y en eso se mete mi amigo Daniel, se armó la trifulca. Verga que locura, después de un forcejeo, unas cuantas mentadas de madre y la boca de mi cuñado sangrando, todo se fue calmando.

Llamé a mi novia le expliqué todo, salí del cuarto y le pedí a mi cuñado que se fuera en el acto de mi apartamento. Daniel se metió y también él llevó. A él también le dije que se fuera a la mierda. Los carajos se fueron y yo me sentí un poco mal. Por más que no lo pasaba, el carajo estaba solo en una ciudad que no conocía, y no se había llevado nada. Llamé a Daniel para disculparme y pedirle estuviese pendiente de mi cuñado, pero este me respondió entre una y otra grosería que Ángel no quiso aceptar su ayuda  y que sólo le pidió que lo dejara cerca de la estación del metro de plaza Venezuela.

Me sentí muy preocupado el carajo estaba sin medio, solo, y alterado, nada bueno podría salir de esa mezcla. Agarré mi carro y comencé a dar vueltas por plaza Venezuela. Estuve mucho rato intentando que me contestara el teléfono,  pero no respondía. Al mucho rato atiende el teléfono y se escuchaba mucha bulla, le ofrecí mis disculpas y me mandó nuevamente a la mierda. Sólo me dijo que por favor le prestara real hasta el otro día mientras resolvía. Accedí y le pedí que me informara donde estaba para llevarle el dinero.  Su respuesta me dejó en el sitio. “Es una tasca que se llama el Pullman o algo así”. Con ya tres años en Caracas sólo he ido a discos gay dos veces, una en carnaval  y diciembre, pero por supuesto que sabía que el Pullman era una tasca gay.

Intenté explicarle que no entraría a ese antro ni que me pagaran, que no entendía que hacía él en una tasca de maricas y que si quería los reales se los entregaría en otro sitio.  Ángel me respondió que al frente quedaba un hotel y que allí estaría que lo buscara allá. Con toda la arrechera del mundo tuve que acceder y me acerqué hasta el matadero ese. Jurando que esta se la cobraría a mi novia, a mi suegra, al perro y a toda esa puta familia, entré y para mi mal, atendía una alumna de la UCV donde imparto unas horas de noche en una cátedra que por razones obvias no diré.

La “alumna”  al verme de lo más atenta me dice que el joven al cual busco estaba al frente en la tasca. Sentí que la vergüenza me embargaba le dije a ella sin dar muchas explicaciones que si le podía hacer entrega de un dinero. La joven me contestó que sí, y allí si intenté brindar una explicación lógica de lo que ocurría.  Ella me dijo que según entendía de lo narrado yo no debería dejar a mi cuñado allí, que ella me acompañaba a buscarlo. Yo no podía creer lo que estaba haciendo, pero entré con una pena y rabia enorme a buscar a mi cuñado. Y allí lo vi, el sitio estaba casi vacío porque era jueves y mi cuñado estaba en la barra solo, fumando y bebiendo.  Me acerqué con temor pues no sabía cómo reaccionaría  y al ver que no estaba agresivo saqué el dinero del bolsillo se lo puse en la mesa, me di media vuelta y avancé, en eso la chica del hotel me dice que no lo deje que ese era un sitio peligroso. Me regreso ya con ganas de mandarle otro coñazo y le digo que no debería estar ahí, que me disculpara y que se viniese conmigo.

El muy idiota me hace un ademán indicándome que me retire, me acerco y le digo que se vaya a la mierda, en ese momento levanta la cara y me dice: “me vas a dejar morir” (malandro, esa expresión no la oía desde la universidad y por si alguien no la entiende significa que le preste ayuda que no lo deje sin apoyo o una mierda así),   me volteo, miro hacia donde está la chica del hotel quien parecía una espectadora muda de toda aquella situación. Me siento al lado de mi cuñado y le pregunto que si por casualidad no se ha dado cuenta que está en un bar de maricas y me dijo que era lo único que estaba cerca y que al primero que se le acerque le clava un coñazo. La chica se acerca y le digo que lo acompañaré un rato, ella me informa que se va, que cualquier cosa está al frente.  Al cambiar el juego de luces de la tasca alcanzo a verle algo rojo en la boca a mi cuñado, me acerco y pude ver que tenía el labio roto e inflamado.

Me di cuenta que era a causa del golpe que le había dado, de forma casi instintiva levanté mi mano y le toqué el labio para ver lo que mi brutalidad había hecho.  Estuve como tres segundos con mis dedos sobre sus labios en eso él reaccionó, me miró a los ojos y se apartó. Ya esto no tiene sentido le dije, levántate y nos vamos, después de insistir un poco lo alcé pues ya mi cuñado estaba algo tomado, lo levanté y puse su brazo por encima de mi cuello y lo ayudé a salir. Esto como era de suponer suscitó las miradas indiscretas de cuanto bicho de plumas había en ese antro. Ya a estas alturas  eso no me importaba. De alguna forma el hecho de sacar a mi cuñado sano y salvo de allí me quitó un peso de encima.  Nos dirigimos al apartamento, pero ante la insistencia de mi cuñado nos detuvimos a comprar algunas birras para subirlas al apartamento. Al llegar al conjunto residencial se tornó en  una verdadera odisea hacerlo subir al apartamento,  pero al final llegamos.

Al entrar mi cuñado puso música y yo un poco más relajado y un poco alegre por el consumo de las cervezas no objeté nada al respecto. Ángel se sienta en la alfombra de la sala yo busco unas cervezas y le acerco un cenicero, enciendo un cigarro y le extiendo el fuego a él para que encienda el suyo. Debo señalar de manera obligatoria que para este momento mi cuñado ya no traía remera sobre su cuerpo, solamente un jeans gastado que le quedaban de puta madre;  yo andaba en un jeans negro con botas tipo militar y una camisa blanca manga corta. No sé qué coño me pasó, pero me dolió mucho verlo con la jeta partida y sin más busqué un algodón y alcohol (isopropílico, ya del etílico teníamos bastante), y me senté frente a él, él sólo observaba, uno, dos, tres intentos y listo se dejó limpiar la herida, no sé de donde coño me salió esa extraña empatía por Ángel, pero allí estaba yo,  limpiándole la herida que yo mismo le había ocasionado.

Ahora si pareces marica limpiándome le boca. Marica eres tú que te fuiste a meter en una disco de pargos. Pero igual me fuiste a sacar de allá.  No quería que salieras cogido de ahí, si vas a dar el culo por lo menos que se beneficie  primero la familia. (Levanta la cara, sonrisa a medias, baja la cara).

Estaba tan cerca de Ángel que podía sentir su aliento a caña, era extraño, pero estaba trastornado con esa situación tan peculiar. Quizá no me creáis, pero aunque la situación pudiera parecer típica o recurrente no era nada planificada, y quizá era la espontaneidad de la misma la que nos hacía dejarnos llevar a ambos. Hubo un silencio incómodo que me hizo reaccionar y me levanté a buscar más caña, él reacciona y me estira la mano   como para que yo lo levante, yo le agarro el brazo y él me hace contrapeso hacia su cuerpo, de verdad me venció y me hizo inclinarme hacia él, en todo momento mantuvimos el contacto visual. Ahora si estábamos latentemente cerca el uno del otro, sentía en mí un mar de disyuntivas, de conflictos, de sentimientos encontrados, ya no se podía más y lo besé. Fue un beso casi imperceptible, apenas rocé sus labios y me incorporé en mi postura… Se me hizo eterna su reacción, ya casi esperaba que me soltara un coñazo, su mirada me confunde, ya imaginaba que él se lo diría a mi novia y a toda su familia o peor aún a la mía…

Ángel se acerca, me agarra por las pretinas del jeans y me atrae hacia él nuevamente, me mira a los ojos y suavemente me besó. Nuevamente no entiendo, me aparto, lo miro y… que el diablo me lleve… me fui con todo, lo besé con tanta pasión, con tanta fuerza, con tanta hombría. Él me aparta y grita ¡coño el labio!… sin darme cuenta le estaba lastimando la boca.

Juro que no miento me habría conformado con ese beso… para mi bastó y sobró. Había entendido a José Ángel Buesa cuando dijo: “la vida se me va en un beso”. De pronto mi perspectiva había cambiado tanto, mis paradigmas se habían roto. Ese ser que me causaba tanta animadversión se transformaba ante mis ojos en el objeto de mi deseo y de mi afecto lo cual era una idea bastante perturbadora. Allí en mi blanca alfombra acostado con brazos de macho, con torso de macho y con una mirada que oscilaba entre el reto y la ternura estaba Ángel… Merecido su nombre.

Por puro instinto me acerqué me acomodé sobre su cuerpo, me metí en su cuello y allí quería quedarme. Respiraba profundo al contacto de mi barba de dos días con su cuello lo cual me excitaba sobre manera. Ya no aguanté más y comencé con la acción. Lo besaba, lo tocaba, lo olía, lo miraba, y lo volvía a besar. Lo estaba bombardeando de sensaciones, no quería dejarlo pensar, no quería que se arrepintiera, no quería dejar lugar para  dudas. Empecé a bajar su cremallera y besaba su abdomen plano y de hierro; él de momentos   se detenía y yo arremetía con más ánimos hasta que por fin el pantalón cedió. Que portento de figura. El mejor cuerpo que he visto.  Lo quería para mí. Tenía que ser para mí.  Una idea nubló mi mente. Ángel tenía que ser mío. Desde ese momento enfilé mis esfuerzos en una sola dirección. Tenerlo.

Sin pensarlo siquiera me saqué el jeans, mi interior estaba mojado, había lubricado cantidades y no lo iba a desperdiciar… tomé su mano y la llevé hacia mi verga, sentí morir cuando el calor de su mano arropó la cabeza de mi verga. Otra vez me puse sobre él y lo besaba todo. Lo miré a los ojos y vi un dejo de duda en su mirada. No había tiempo que perder. Lo comencé a pajear, su verga era grande, delgada, y estaba tibia. Levanté sus piernas, las acomodé suavemente sobre mis hombros, y hundí mi lengua en la perturbadora profundidad de su culito. Ángel jadeaba, pero jadeaba como un macho cabrío, como un señor varón, como un verdadero hombre, yo pasaba mi barba sobre su raja y al carajo se le iba la noción de lugar y tiempo, con sus manos hundía aún más mi cabeza en su culo y yo estaba a rabiar.

Yo quería su aprobación para intentar lo pensado, pero no podía arriesgarme a un no, esa no era una opción razonable en mi mente, así que coloqué mi húmeda verga sobre la entrada de su hermoso culo, y con un movimiento certero logré la ubicación que estaba esperando. Palidecí de sólo pensar que lo iba a lograr, me quedé contemplando mi trofeo y él terminó la labor. Con sus manos abrazó mi espalda y me trajo hacía la gloria.

Todo estaba hecho. Mi verga vibraba en sus adentros. Mi verga reinaba en las profundidades infinitas de su ser. Hasta ese momento me percaté que estábamos sudados sobre la alfombra, las ventanas estaban abiertas y yo me sentía el rey del mundo. Lo abracé, lo besé, unas embestidas más y acabé dentro de él. Él se vino en seguida sobre su abdomen y yo me quedé sobre su cuerpo. Un olor a sudor, a caña, a colonia quemada sobre la temperatura corporal, a semen, a saliva y a deseo. Así caí rendido en la fragancia infinita de su cuello. Diez, quince minutos, no sabría decir, nos levantamos. Me metí a mi cuarto. Él se metió al baño, lo oí ducharse por bastante rato, imagino que tratando de limpiar su culpa… su culpa que era mía, y que extrañamente era una dulce culpa.

Sentí cuando salió del baño, para este momento no sabía que esperar, no sabía que quería, pero fuese lo que fuese quería que fuese con él. Me puse un bóxer y me acosté con la incertidumbre en mi cabeza. Miraba la tele, pero no veía nada, la única escena que se repetía una y otra vez en mi mente era la que acababa de protagonizar con mi cuñado, ya hasta decirle cuñado se me hacía extraño. Siendo las dos de la mañana exactamente abrió la puerta de mi cuarto, yo me incorporé, sin decir palabras levanté mi cobija y toqué dos veces mi colchón a modo de invitación, él se metió en mi cama bajo mis sábanas, apagué la luz, apagué la tele, él se volteó y quedó dándome la espalda, me coloqué por detrás, lo abracé con ternura, resuelto, con decisión y me dormí en el olor perturbador  de su cuello, que aún recién bañado conserva ese aroma característico de su piel.

Al otro día estuve tentado a no ir a trabajar, aún así fui y no saben cómo me arrepiento de haberlo hecho, lo dejé en la cama dormido y ya cuando me iba, aún y cuando todo para ese momento seguía confuso  para mí, lo besé en los labios, lo besé en la herida que empezaba a formar costras, lo besé y me sentí… No joda…   En la tarde avisé a mi secretaria que no volvería ese día, aún y cuando los martes es la reunión de gabinete. Mi intención: pasarla con él, regresé y no estaban ni él ni sus cosas. Abortó las pasantías y se regresó a San Cristóbal, le dijo a su familia que tuvimos un pedo de tragos y que yo era un tonto, más nada. Hace dos días me enteré que se va a Bogotá a hacer sus pasantías. Lo he llamado, fui a San Cristóbal con la excusa más idiota del mundo y no pude verlo…

Marica si lees esto, y ojalá que así sea, sabrás que estoy desesperado, que merecemos hablar, entiendo tu posición, pero esto me va a volver loco. Es algo que sé que no se me va a pasar, no quiero que se me pase. Voy manejando en el tráfico y se me salen las lágrimas sin ninguna razón, no quiero ir a Sub Way, no quiero ir al gym, van casi quince días que no voy al cine, estoy entregado a la caña, coño viejo por lo menos accede a verme aunque sea una sola vez. Voy a terminar con la nena. Coño dame un chance mi Ken.

Autor: Alejandro

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Mis andanzas como portero

Le metí uno de mis dedos en el culo a la mujer, ella gritó como no la había oído gritar lo cual me dio más fuerza para seguir cogiéndomela, embestí con mayor rapidez y fuerza cuando sentí que iba a terminar ya ella había llegado a varios orgasmos antes de acabar. Cuando llegó el momento le llené la vagina de leche que salía por torrentes.

Esta historia fue ya hace algún tiempo, era un domingo a las dos de la madrugada cuando aconteció la historia que les voy a contar. Antes que todo soy Ángel Montilla, vivo en Maracaibo, Venezuela, tengo actualmente veintisiete años de edad, soltero y sin compromiso.

Esta historia comienza cuando visito la agencia de festejos de mi cuñada (la novia de mi hermano), donde mi madre trabaja como cocinera y veo todo el movimiento que se produce en la organización de una fiesta de 15 años. En ese momento me interesó involucrarme en la agencia y le digo a mi mamá y a mi cuñada para trabajar en algunas de las fiestas en las cuales estuvieran escasos de personal. La respuesta no se hizo esperar, el jueves de la siguiente semana (era viernes cuando visité la agencia de festejos) me llaman para trabajar el sábado próximo.

Mi primera labor era para una fiesta en donde se celebraba la boda civil de una pareja, esta comenzaba a las 9:00 p.m. y se extendía hasta las 2:00 a.m. del domingo, generalmente las fiestas contratadas duran cinco horas de extensión temporal.

Mi labor en esta primera oportunidad era la de estar en la puerta del salón atendiendo a la gente que entrara y saliera, así como también coordinar a los conjuntos musicales que se iban a presentar esa noche. Bueno me presento en la agencia a las 7:00 p.m. (los mesoneros y porteros de la agencia se tienen que presentar dos horas antes de cada faena), para coordinar todo lo relativo a la fiesta y sus detalles. Preparar la mesa del buffet, pulir los cubiertos y envolverlos en las servilletas, terminar de adornar las mesas, lavar los vasos y las copas, tener a la mano todo cuanto se pueda necesitar en medio de una fiesta, como cuchillos, saca corchos, pica hielo, destapador de cervezas, etc.

Después de esto los empleados de la agencia (mesoneros, porteros y el que atiende la barra) tenemos que vestirnos para la ocasión, traje negro, camisa blanca y hallaquita negra (el corbatín que se pone con el smoking). Yo no había llevado la hallaquita, así que tuve que recurrir a una táctica que siempre me ha resultado para estos casos: doblo el cuello de la camisa hacia la parte interior de la misma y cuando abotono toda la camisa parece un cuello Mao, deberían probarlo cuando estén en una situación parecida.

Ahhh otro detalle que deben conocer, es que el salón de fiestas queda en un primer piso de un edificio que alberga las oficinas del sindicato de maestros en Maracaibo. O sea que los invitados tienen que subir unas escaleras para llegar al salón de fiestas y bajarlas cuando se quieran retirar.

Todo transcurre con normalidad sale y entra gente, se presentan los grupos musicales, las bellas mujeres se miran ante el espejo, etc. Llega la hora de la retirada y comienza el espectáculo de la bajada de las escaleras. Hombres y mujeres pasados y pasadas de tragos tratando de lidiar con el único modo de retirarse a sus casas, bajar unas escaleras sin pasamanos. A más de uno les dieron risa los resbalones y el cuidado de la gente tomada a la hora de bajar las escaleras.

En ese momento llegan dos señoras de unos 45 ó 50 años de edad que están bastante pasada de tragos y me piden que les ayude a bajar las escaleras, yo con toda la amabilidad y delicadeza del caso les ayudo a bajar las escaleras, estuvieron comentando lo linda que estuvo la fiesta y su organización, además de lo atento que habían sido los empleados de la agencia de festejos.

Cuando llegamos al destino las dos señoras me dan las gracias y la más guapa de las dos me da una propina de 5.000,00 Bolívares (unos 5 dólares para ese momento) y me estampa un beso a la francesa que me deja en una pieza, totalmente sorprendido y hasta excitado.

Me repongo de la propina monetaria y labial para volver a tomar mi puesto en la puerta. En el camino no dejaba de pensar en la excitación que me produjo el beso de una guapa mujer que nunca me conoció y que hasta los momentos no nos hemos vuelto a topar. Ya cuando queda muy poca gente se acerca a la puerta una mujer de unos 40 ó 45 años de edad, de tez morena, con el pelo negro recogido en un peinado que debió costar mucho tiempo realizar. Llevaba un vestido azul oscuro muy ajustado que hacía notar un cuerpo muy bien cuidado el gimnasio y otros tratamientos de bellezas.

A pesar de su edad no llevaba muchas arrugas, pero se hacía notar su transitar por la vida gracias al deterioro que se notaba en sus manos. Cuando llega a la puerta se sorprende de que hay una escalera (como si no la hubiese subido al entrar) y lanza un comentario: .- ¿Será que me tire como tobogán para no caerme? A lo que le contesto:.- Bueno señora esto no es un tobogán, pero con mi ayuda podrá llegar a su destino.

Y ella me responde con una sonrisa de aceptación. A todas estas la excitación se me subía aún más por la situación que se me presentaba. Le ayudo con el centro de mesa que se llevaba, una costumbre muy maracaibera el llevarse la decoración de la mesa para su casa y hasta hacen sorteos para ver quien se la lleva, en una mano y el otro brazo se lo ofrezco para que se apoye a falta de pasamanos.

A la mitad de la escalera se resbala, no sé si fue verdad o intencional, y me pide que la tome de la cintura. Ya el corazón se me salía de la excitación y sólo veía la hora de ver como podía tener sexo con esa mujer mayor que se me presentaba ante mí; mis ojos trataban de descubrir las curvas de su cuerpo, la sensualidad que debe estar debajo de ese vestido azul oscuro, el prominente culo que tenía, y esas tetas, aunque no muy grandes, que se veía que no se le caían. Cuando llevamos tres escalones más abajo lanza el siguiente comentario: .- Oye mi amor si tienes esas manos fuertes.
A lo que le contesto agarrándole el culo: .- Y eso que no has visto nada.

En ese mismo instante su cara adopta una expresión que yo nunca había visto jamás y que después descubrí que era la cara lujuriosa que sólo las mujeres en celo que no han tenido sexo por mucho tiempo ponen cuando quieren acción sexual. Instintivamente doy una revisión visual para ver si nadie nos esta viendo, al ver que no hay moros en la costa me arriesgo a darle un beso como nunca lo había dado en mi vida, ella lo recibe con muchas ganas y siento que me quiere arrancar la garganta.

Mi corazón latía tanto que sentía que se me salía, la mujer daba grititos de placer. Ya en el escritorio, ella me empezó a quitar el saco y a desabotonar la camisa, yo por mi parte trataba de subirle el vestido. En ese momento lanzo mis lentes (sufro de miopía) hacia donde ella tiró mi saco, le bajo el cierre del vestido para descubrir que no lleva ropa interior, ¡Gran sorpresa para mí!, mucho después descubrí que hay mujeres que no usan ropa interior cuando tienen vestidos ajustados para que no se les noten.

En ese instante mi excitación subió muchísimo junto con mi pene que no aguantaba mas, ya cuando me bajó los pantalones con los bóxer que llevaba puesto, término de levantar la falda, y se presenta ante mi una mujer mayor con un cuerpo de sirena tal cual como me lo había imaginado.

En este momento mi boca estaba besando el par de tetas que se me presentaban y una de mis manos estaba explorando en su vagina para descubrir que estaba totalmente mojada. Yo no aguanté más, le abrí las piernas lo más que pude y le introduje el pene con una fuerza descomunal, ella respondió con un gran gemido.

Yo bombeaba con un gran ritmo que sólo una excitación tan grande como la que tenía me podía permitir. Ella sólo gritaba y gemía de placer, su cara era de una puta con ganas de culear, que sólo elevaba mi excitación aún más de lo que podía soportar.

Yo por mi parte hice algo que sólo la excitación del momento me llevó a realizar, le metí uno de mis dedos en el culo a la mujer y en ese instante, aunque hubo un pequeño momento de sorpresa para ella, gritó como no la había oído gritar lo cual me dio más fuerza para seguir cogiéndomela con más fuerzas que antes. Ya nuestros cuerpos estaban llenos de sudor y por terminar la faena sexual que comenzaba minutos atrás.

Embestí con mayor rapidez y fuerza cuando sentí que iba a terminar ya ella había llegado a varios orgasmos antes de acabar. Cuando llegó el momento le llené la vagina de leche que salía por torrentes, como nunca antes lo había sentido. Nosotros dimos un grito de placer y nuestras caras tenían esa expresión de cansancio que una situación como la que acabamos de vivir podía producir.

Nos quedamos unos momentos besándonos y acariciándonos. Nos reponemos de la faena y nos vestimos, asegurándonos cada uno de que el otro esta sin el menor rastro de lo que había pasado. Yo salgo primero para asegurarme que no hay nadie que nos vea, pero me di cuenta de que no tenía los lentes, en el instante salí a buscarlos los encontré me los limpié con un pañuelo que siempre cargo para esas ocasiones, al ver que no hay moros en la costa le hago una señal a ella para que salga. Recogemos las cosas que dejamos en la entrada y nos dirigimos hasta su auto.

En el recorrido le comento lo bien que la pasé con ella haciéndole saber que ha sido el mejor sexo que he tenido, lo cual era cierto, para ver si nos volvemos a reunir y repetir la experiencia. Ella sólo se limita a darme besos en boca y a regalarme una sonrisa de satisfacción, pero mi desesperación crecía a medida que nos acercábamos al estacionamiento en donde estaba su carro, al ver que no me decía nada ni hacía nada al respecto.

Al llegar al auto yo acomodo en el asiento de atrás el centro de mesa y le pregunto si nos podemos ver otro día, para conversar y volver a vivir lo sucedido. Ella sólo enciende el motor del carro y toma su cartera del cual saca un billete de 20.000,00 Bolívares (unos 20 dólares para la época) y me los da, estampándome un beso en la boca y se alejó del salón de fiestas.

Aunque no trabajo más en la agencia de festejos, ya llevo casi un año que no estoy en el negocio, me abrió una puerta que nunca me imaginé que podía existir. El trabajo era mal remunerado y sucedía cosas que sólo en un trabajo mal remunerado pasa. Pero mi retribución era más carnal que monetario así que hacía mi trabajo con mucho gusto, satisfacción, responsabilidad y respeto, lo cual nadie de los empleados comprendía.

Sólo me queda decirles que el escribir esta anécdota sexual me retrotrajo a ese grandioso momento de mi vida que me permitió desde ese momento conocer más a las mujeres y saber que ellas están dispuestas a todo con tal de darles un toque de vitalidad a su rutinaria vida, sobretodo a las mayores que buscan jóvenes para sentir la vitalidad del sexo.

Nos veremos en otro relato.

Autor: Ángel

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Así inicia mi vida sexual

Entonces se puso encima de mi y me separó más mis piernas con las suyas y puso su verga en la entrada de mi culo, entonces lo hizo, metió la cabeza solamente ¡y que dolor Me dolió 100 veces más que con su dedo, fue tan fuerte que solté el grito más grande de mi vida y él la sacó inmediatamente.

Hola a todos los lectores de esta página. Ante todo déjenme presentarme: soy un chico de Caracas-Venezuela, actualmente tengo 20 años, mido 1.70 aproximadamente, no soy flaco pero tampoco gordo, digamos que robusto. Mi nombre es Angel.

Aunque tengo 20 años los hechos son de años pasados y los iré contando cronológicamente hasta llegar al presente, porque con 20 años puedo decirles que he sido un poco promiscuo (claro tampoco he sido la puta del pueblo) y he sido muy discreto con eso.

Desde que tengo uso de razón siempre tuve más curiosidad por el cuerpo masculino que por el femenino y aunque mi papa me inculco que me debían gustar las mujeres a mi me gustaban más los hombres, recuerdo que cuando estaba en 2do grado de primaria me iba con un compañero a “cogernos” detrás del colegio pero claro éramos unos niños, no pasaba de vernos nuestras partes y tocarnos con ellas pero bueno éramos tan inocentes que durante una época creí que estaba “embarazado” Jejeje, imagínense lo inocente que era, pero bueno… luego crecí y las cosas se hicieron mucho más reales y ya no era tan inocente Jejeje.

A los 18 años conocí al hombre que se llevó mi virginidad, a él lo llamaré Manuel. El vivía en el mismo barrio en donde yo vivía con mi familia y de verdad que nunca me imaginé que con él pasaría la experiencia más caliente, excitante y maravillosa de mi vida. Yo quería hacerlo con él pero solo era un deseo de esos que le dan a los adolescentes. Bueno en fin… cierto día le pidió permiso a mi abuela para que yo lo ayudara a limpiar en su casa, ella le dijo que si, a mi no me gustó mucho la idea, yo estaba cómodamente haciendo, nada, Jejeje, claro yo no sabía sus intenciones en realidad.

Llegamos a su casa, que no estaba muy lejos de la mía, y empezamos a limpiarla, teníamos como una hora de mover muebles y limpiar adornos y lo único que yo deseaba era largarme de ahí a ver tv en mi casa, me dice que tomemos un momento de descanso y prende la tv, se sienta en un mueble o más bien se acuesta en un mueble y no me dejó espacio a mi (después me di cuenta que fue a propósito) yo me siento encima de él pero a la altura de su pene y me muevo como para acomodarme restregándole mi culo muy a propósito y de repente me agarra de la nuca y me da un beso, pero era un beso con lengua y era muy delicioso, el muy condenado como que quería que yo me tragara su lengua, y yo no me resistí, incluso puse mi mano en su nuca para unirnos más si eso era posible, pero es que el hijo de puta besaba de maravilla.

Cuando dejó de besarme me llevó a su cuarto agarrado de la mano, nos sentamos en la cama y siguió besándome, ¡como besaba! Debía tener mucha práctica. Luego se quitó la camisa y vi un cuerpo hermoso, tenía unos pectorales muy lindos y marcados, cuando se terminó de quitar la ropa vi un cuerpo muy lindo, tenía las piernas muy trabajadas y una verga que me pareció la más grande y linda del mundo, déjenme aclarar que era la primera vez que veía una verga erecta (aparte de la mía) y él era 4 años mayor que yo, era un poco más gruesa que la mía y cerrada por el prepucio y se veía la punta de la cabeza.

Cuando la agarré estaba dura y muy caliente entonces le dije: ¿puedo mamarla? Y él dijo: -Has lo que quieras, es para ti. Y empecé a metérmela despacio en la boca y el sabor que tenia era muy rico, la saboreé un rato y de repente me agarra la cabeza, intenta meterla más y por supuesto yo me ahogué y le dije: -Despacio, esta es la primera vez que hago esto, él respondió: -Tranquilo, yo te enseño, y sin previo aviso la sacó de mi boca y cuando me di cuenta yo ya estaba desnudo boca arriba en la cama y él mamándomela, eso fue algo que no esperaba y lo que me dio fue risa, no por la forma en que lo hacía sino porque siempre he tenido mucha sensibilidad en la cabeza del pene, pero él lo hacia de maravilla.

Después de unos 10 minutos me dice: -Te toca, has lo que te acabo de decir y verás que lo harás bien. Eso era un problema porque no recuerdo que me dijera nada, su mamada fue tan buena que mi mente estaba en otro lugar, no se en donde exactamente, pero no estuvo en ese cuarto en el momento de la mamada así que le dije que me lo repitiera mientras yo se la hacía y entonces me dijo: -Ok, escucha: vas a empezar lento, pero firme cuando sientas que te llega al fondo de la garganta, la vas a relajar, para que pueda llegar aún más al fondo… Es normal que alguien nuevo tenga un reflejo, sentir que vas a volver el estómago o incluso que te ahoga pero cuando eso te suceda relájate y controla tu respiración; así no sufrirás por la falta de aire, yo lo sujeto y lo mantengo erguido para ahorrarte un poco el trabajo.

Así que él agarró su miembro por la base, y yo puse mis manos en su estómago después, lento, muy lentamente, comencé a tragarme su rica verga pasando mi lengua y ensalivándola toda para que entrara más fácil, luego, sentí que la punta tocaba con mi campanilla, pero haciendo lo que me dijo de relajarme, inhalé lenta y profundamente y relajé mi garganta e intenté tragándomela pero yo no era muy experto así que no pude hacerla entrar más y entonces me dijo: -Tranquilo así está bien, tu boca está muy caliente sabías? Y se echó a reír yo hubiera hecho lo mismo si no hubiera tenido una verga incrustada en mi boca así que me conformé con sonreír mientras él  empezaba a moverse en un vaivén en mi boca que me gustaba mucho y me parece que a él también le gustaba porque empezó a hacerlo rápido, sabía en donde detenerse para no meterla más y hacerme daño y entonces dijo:

-Bueno Angel es hora y la sacó lentamente de mi boca. Yo ya sabía lo que venía, pero eso no quitaba el hecho de que estaba emocionado y asustado al mismo tiempo entonces le pregunté: -¿Me va a doler? Y él dijo: -Lo voy hacer con todo el cuidado del mundo, tranquilo, y si les soy sincero eso no me calmó, yo veía su verga muy grande para mi culito pero confiaba en él, así que lo dejé hacer.

Me puso boca abajo con las piernas abiertas y mi culito expuesto y luego sentí un dedo masajeando entre mis nalgas, y experimenté una extraña sensación, algo que nunca había sentido, pero él no se detuvo ahí, de repente sentí que movía su mano para separar las nalgas y sentí su lengua, di un respingo y me dio un estremecimiento en todo el cuerpo. Después se separó e intentó meter un dedo y eso si me dolió.

Le dije: -¡Alto! Y gracias que me hizo caso y me dijo: -Disculpa. no era mi intención lastimarte,  respondí: -Tranquilo eso lo se, pero creo que no podrás penetrarme porque si un dedo hace eso me imagino que tu verga me va a doler mucho más, sin embargo dejaré que intentes otra vez porque yo quiero que me penetres, pero hazlo directamente con tu verga y muy calmado.

Entonces se puso encima de mi y me separó más mis piernas con las suyas y puso su verga en la entrada de mi culo, entonces lo hizo, metió la cabeza solamente ¡y que dolor Me dolió 100 veces más que con su dedo, fue tan fuerte que solté el grito más grande de mi vida y él la sacó inmediatamente y me empezó a sobar el culo y yo le dije: -Ves que tenía razón, y me eché a reír para calmarlo, irónicamente él estaba más asustado que yo, entonces se calmó y me preguntó: -¿Puedo acabar en tu culo? Le respondí: -Si hazlo.

Me volteé de nuevo dejándole mi culo a su disposición, aunque todavía me dolía bastante así que le dije: -Solo acaba, no lo intentes otra vez, y él me dijo: -Tranquilo yo te respeto. Mientras se hacía una paja lo vi todo y déjenme decirles que se veía sensual mientras lo hacía, vi cuando acabó desparramando su semen en mi culo y estaba caliente ese semen, después que terminamos de vestirnos sentía mi culo resbaloso y se sentía extraño pero rico Jejeje, después me dijo:

-Supongo que esto quedará entre nosotros ¿no? Y yo le respondí: -Por supuesto. Así no termina esta historia ojo, lo que pasa es que como dice el título, este es el inicio de mi vida sexual, pronto les contaré como perdí mi virginidad con Manuel así que estén pendientes.

Autor: Angel

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Natalia

Abrí intempestivamente la puerta del baño, allí estaba Natalia, con aquellos refulgentes y exuberantes pechos y su magnífico culo…y con un pene más grande que el mio. Cerré la puerta rápidamente, pidiéndole disculpas y no sin antes vislumbrar una maliciosa sonrisa en su angelical rostro, pero yo ya había visto todo lo que quería ver. Salí como alma que lleva el diablo. Me dejé todo allí.

Estuve buscando un piso para compartir durante casi una semana, peor ninguno me pareció apto para un tipo como yo, y…No. Seamos francos. La verdad es que en el fondo iba buscando a una compañera de piso que, a ser posible, pusiera el piso. No me gusta vivir con más tíos, porque somos todos una manada de espesos. De guarros, vaya. Y a quien le pique que se rasque. Y cuidado, porque yo me incluyo.

No, lo que yo quería era tener una compañera de piso, no para que limpiara, que bueno, si se terciaba pues como que yo no iba a ser quien le pusiera pegas, pero…yo lo que quería, lo que yo realmente buscaba era…je, je, je. Ya os imagináis, no?

Me sorprendió la suerte que tuve. Puse un anuncio en el periódico y al cabo de una semana de rechazar propuestas, me llamó la chica con la voz más profunda y sensual que he oído en mi vida. Quedamos al día siguiente en una elegante cafetería del centro de la ciudad. Yo llegué con unos minutos de antelación porque quería observar a mis anchas a la que ya consideraba mi futura compañera de piso. Una mujer con aquella voz no podía decepcionarme. Y no lo hizo.

Justo cuando mi reloj marcaba las 5:00 de la tarde, hora taurina, aquella maravillosa becerraza entró al burladero.

Natalia era una mujer espectacular. Tendría entre 25 y 30 años, era bastante alta y con un cuerpo que ya quisieran muchas. Estoy seguro de que Elle McPherson se hubiera muerto de envidia ante Natalia. Lucía un pelo larguísimo, como a media espalda y de un negro azabache que contrastaba sobremanera con unos enormes ojos verde claro, y su piel era tan dorada que parecía resplandecer bajo aquella luz de otoño tardío.

Y sus tetas. Tenía unas tetas que eran la excepción a la regla que rige a la fuerza de la gravedad. Y encima parecían en constante lucha por salir del escote del ajustado vestido de muselina con el que quiso celebrar nuestra cita

Y su culo. Tenía un culo tan rico. No era uno de esos culos de chica de pitiminí que igual podría ser de un hombre que el de una mujer. Natalia tenía un culo de verdad, grande, redondo y prieto, como le gusta de verdad a todo hombre que se precie de tener dos pares de cojones bien puestos. Era un culo que podrá servir de apoyo al mundo. Era un culo orgulloso de sí mismo.

Si en ese momento me hubieran dicho que solo me quedaban 5 minutos de vida, los hubiera dedicado por entero a acariciar el culo de Natalia y a conocer las dos aperturas más secretas de su cuerpo con solo el tacto de mis dedos, no hubiera osado aspirar a más. Y os aseguro que después de eso hubiera entregado feliz mi mortal cuerpo a la Parca, convencido solo por mis últimos 5 minutos de vida, de que había merecido la pena vivir. Se dirigió totalmente decidida hacia mi – inexplicablemente en aquel momento no me extrañó -. Se sentó frente a mi y su deliciosa voz me dejó oír por mis paganos oídos:

– “Eres Eduardo, ¿verdad?…me alegra saber que eres puntual, creo que si decides quedarte conmigo, vamos a tener una fantástica convivencia” Si decides quedarte conmigo…ángel mío, ya estaba decidido en cuanto te vi entrar al Café…una fantástica convivencia…Natalia, con una palabra tuya bastará para hacerme tu esclavo. Hágase tu voluntad, mi diosa.

Nos tomamos sendos capuchinos mientras nos hacíamos un inventario de nuestras respectivas vidas. Ella era auxiliar de vuelo, pero había dejado ese trabajo para ver cumplido su sueño de ser cantante de jazz, o algo así. A lo Ella Fiztgerald. Desde luego tenía una imagen perfecta para serlo. Seguidamente salimos del café y nos dirigimos al piso. Era un lujoso ático en el centro de la ciudad, muy cerca del Café. En cuanto lo vi decidí considerarme un tipo con suerte. Un ático como aquel y una chica como Natalia eran demasiado para un pobre desgraciado como yo, para quien aquella canción de Gabinete Caligari, “Querida tristeza” era el himno de mi vida.

Comencé a cuestionarme la cuantía del alquiler cuando ella, adivinando mis pensamientos, me anunció que mi estancia sería gratuita, pues el ático era por entero de su propiedad y de lo que ella tenía necesidad era de “un compañero que suavizara sus largas tardes de soledad”, y no el dinero de un alquiler. Me extrañó muchísimo que una mujer como Natalia se aquejara de soledad, pues yo me había imaginado que tendría una vida muy agitada. No obstante me alegré íntimamente, ya que sus “largas tardes de soledad”, compartidas conmigo, me aportarían deliciosas e innumerables satisfacciones.

Feliz y contento le comuniqué que me instalaría al día siguiente por la tarde, ya que ella debido a su trabajo nocturno, solía dormir durante toda la mañana. Para mí fueron las casi 24 horas más largas de mi vida. La espera me corroía. Por fin al día siguiente llegué al ático de Natalia y me instalé. Me había preparado un ligero ágape, del que disfrutamos los dos y hablamos bastante. Ya inicié mi táctica y estrategia de conquista y me satisfizo ver que mi compañera me correspondió de acuerdo a mis expectativas.

Sobre las  11:00 de la noche se marchó a trabajar y yo me quedé solo en aquel enorme piso. Supongo que lo que hice fue bastante censurable, pero quién se hubiera podido resistir a la imperiosa curiosidad de registrar la casa. Me serví pues un vodka con limón y me dispuse para el recorrido. Lo hice someramente. Dejé lo mejor para el final, como un niño que se come rápidamente la comida para llegar al dulce y ansiado postre. Y la  meta de mi periplo era su habitación, el templo de la diosa Natalia, en cuyo altar – una gigantesca cama redonda -, me llegué a imaginar a mí mismo, adorándola y rindiéndomele mis más profundos honores.

Todo lo que vi me dejó muy satisfecho. Incluso, he de admitirlo, me sentí muy complacido al descubrí en uno de los cajones de su cómoda una gran variedad de artilugios de sex-shop. “¡Esta mujer tiene que ser una fiera, tiene de todo!” pensé orgulloso de mi reciente hallazgo. Fue entonces cuando decidí servirme mi quinto o sexto vodka con limón y conocer los dominios exteriores de mi castillo. Salí a la terraza.

No era  tan grande como me esperaba pero para el caso tampoco importaba mucho. Me entregué a maravillosas fantasías sexuales donde una semidesnuda Natalia era la protagonista absoluta, en un escenario de algún pub nocturno, cantando y masturbándose al mismo tiempo. Sobrio de alcohol y sexo imaginario, alcé la vista y me quedé paralizado.

Sobre mí se extendía una cuerda de tender la ropa, que atravesaba la terraza de un extremo a otro.  Una cuerda plagada de ropa interior. Toda la cuerda. Una extensa hilera de ropa interior colgada sobre mí. Pero no era ropa interior de mujer. No, Señor. Era una extensa hilera de ropa interior de hombre. Allí habría unos 30     calzoncillos bien alineados, uno al lado el otro, hasta llegar a la friolera de 30. Seguro, los conté.

Salí corriendo hacia la habitación de Natalia, presa de pánico, y me afané en buscar, cajón por cajón, hasta que encontré lo que temiblemente esperaba encontrar. Natalia no tenía ropa interior femenina. Nada. Ni siquiera un mísero tanga. Sudé la gota fría pensando en lo peor.

Formando cábalas en mi cabeza, me fu a mi cuarto y me introduje en la cama. Pero no me dormí, sino que esperé pacientemente hasta que, alrededor de las 5:00 de la mañana, llegó mi anfitriona.
Con los ojos entornados, haciéndome el dormido, noté cómo abría la puerta de mi habitación y suspiraba maternalmente al creerme en el séptimo cielo aristotélico y en brazos de Morfeo. Seguidamente se metió en el cuarto de baño y al poco rato pude oir el agua de la ducha cayendo.

Me deslicé fuera de la cama y abrí intempestivamente la puerta del baño. Y efectivamente, allí estaba Natalia, mi ángel, mi diosa…con aquellos refulgentes y exuberantes pechos y su magnífico culo…y con un pene más grande que el mío. Cerré la puerta rápidamente, pidiéndole disculpas – y no sin antes vislumbrar una maliciosa sonrisa en su angelical rostro -, pero yo ya había visto todo lo que quería ver. Salí de aquel ático de mis sueños como alma que lleva el diablo. Me dejé todo allí.

El caso es que hoy por hoy me recome la curiosidad: ¿Qué hubiera pasado si me hubiera quedado allí a vivir? Estoy convencido de que podría haberme adaptado a la verga de Natalia, la divina, mi ángel, mi demonio…ella. Y él. O todo. Natalia…

Autora: Aliena del Valle

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Un viaje inolvidable

Su verga,  deliciosa y bastante grande y gruesa también empezó de repente a lanzar chorros de semen en mi pecho mientras yo lanzaba mi leche dentro de su culito en el condón; su leche me llegó hasta el cuello y sin mentir,  fue tanta la leche que me dejó en el pecho como la que quedó en el condón y pudimos ver más tarde cuando se sacó la verga de su culito.

En ese viaje que realicé a México pude por fin conocer a ese adonis con el que había chateado tantas veces y fue posible hacerle el amor hasta el cansancio,  fue algo tan delicioso penetrarlo de la manera que lo hice y poder ver la cara de disfrute que tenía mientras le metía toda mi verga en su culito y lo hacía disfrutar a extremos increíbles y escuchar como pedía que lo hiciera mío más fuerte.

Hace ya varios meses ingresé una vez más a un chat gay y por razones del destino me encontré con Mario (nombre ficticio) quien chateaba desde una ciudad mexicana, y cuando intercambiamos nuestras fotos y nos conocimos por la cam ambos quedamos bastante deseosos uno del otro, y como en poco tiempo tenía planeadas mis vacaciones a su país fueron varias veces las que contactamos hasta que llegó el día de mi viaje.

Mi avión llegó a México DF a las 8 de la mañana y ya a las 2 de la tarde estaba conversando con Mario por teléfono, ya que él había llegado de visita a casa de un familiar suyo a la ciudad y quedamos de encontrarnos ese día a las 6 de la tarde en mi hotel.

A las 6:07 estaba ya bastante nervioso en la entrada del hotel cuando le veo entrar y nuestras miradas se encontraron,  nos saludamos con un fuerte abrazo disimulando bastante cómo nos sentíamos ambos,  la verdad hasta temblábamos, algo así como de miedo,  pero en mi caso fue un placer inmenso  conocerlo y creo que para él también, la verdad si le vi super guapo y varonil en el chat,   me había quedado corto, no tengo palabras para describir al Mario que estaba frente a mi; precioso y con una voz espectacularmente varonil aunque yo ya sabía qué le gustaba a ese adonis mexicano.

Subimos a mi habitación el el piso 8,  entramos con disimulo ya que había algunas personas en el pasillo pero no hice más que cerrar la puerta de la habitación cuando ambos nos abrazamos fuertemente,  nuestras bocas se unieron, queríamos comernos uno a otro,  qué delicia,  qué placer tan grande sentía al estar con Mario y besarnos así;  no podíamos aguantar más y ambos empezamos a quitarnos la ropa, aunque le pedí que me dejara seguir yo a desnudarlo suavemente para disfrutarlo a plenitud y no me equivoqué,  ese cuerpo, que hasta ahora solo había visto por cam, me estaba poniendo a 1000…

Su pecho sin un solo vello, su espalda con aquel tatuaje tan sensual,  sus nalgas tan paraditas,  sus piernas;  guao, todo  Mario es mucho mejor de lo que esperaba y mi deseo por él era tan notorio que mi bóxer delataba el grado de excitación en el que estaba. Mi pene, 21 cms.,  hasta se veía y se sentía más grande aún y cuando Mario empezó a bajarme el bóxer sus ojos quedaron extasiados con lo que veía,  así como yo lo estaba con él.  Era obvio que nos deseábamos en extremo y Mario no quiso seguir viendo solamente, empezó a chupar mi pene de una manera tan deliciosa que no podía creer que lograra meterse mi herramienta completa en su boca y de que manera me mamaba,   me hacía sentirme en la gloria.

Casi no hablábamos, actuábamos el uno con el otro,  yo moría por tener su culito en mi boca,   era algo que había soñado y ahora estaba a segundos de darle lengua y que gimiera de tanto placer. Le saqué mi verga de su boca y le di vueltas para centrarme en sus nalgas y en su ojete, cómo disfrutaba yo haciéndoselo y él recibiendo.  Estar con ese chico estaba siendo más increíble de lo que imaginé,  era mucho mejor.  Me pedía más y más y yo le daba más hasta que me dijo:   Para,  para por favor que ya estoy a punto de un orgasmo y quiero disfrutarte más,  a lo que hice caso, aunque no quería dejar de mamarle su culito,  delicioso culito que soñaba tuviera mi herramienta completa dentro.  Lo hice y ambos volvimos a besarnos,  a chuparnos cada parte de nuestro cuerpo, a gemir ambos de placer,  a darnos el uno al otro todo lo que nos habíamos prometido en la cam,   que delicioso estaba siendo aquello, más de lo que ambos esperamos pero estaba siendo cierto.

Podían haber pasado 2 horas y media de estar disfrutando de nuestros cuerpos cuando Mario me miró profundamente a los ojos y me pidió con una voz sensualísima:  -Hazme el amor,   hazme tuyo, ya por favor.  -Está bien mi delicioso,  te voy a dar más gusto todavía,  lo que quieras bebé.

Tomé un condón,  me lo puse, sin dejar de chupar su cuerpo.   Mario abría sus piernas y las levantaba para que yo pudiera ver su culito,  pequeñito, precioso, delicioso;  le dije:  -Pide papi,  ¿la quieres?   Dámela bebe,  dame toda esa vergota,  la quiero completa dentro de mí.  -¿La quieres toda? ¿De veras?  – Si,  dámela ya por favor.

Pero no se la di inmediatamente,   me gustaba su cara cuando me pedía verga,   eso me estaba excitando más aún pero él parecía que ya no aguantaba más así que decidí darle apenas una probadita y puse la cabeza de mi verga en su ojete,   quiso hacer una maroma para que entrara pero no le di gusto,  quería oír que la pidiera;   -Dámela por favor,  dámela ¿si?.  Ya no pude más y volví a ponerla en su entrada y se la dejé ir completa, toda de un solo empujón,  pero él estaba tan dilatado que lo disfrutó tanto como yo lo estaba logrando.

Que culito más apretadito,   que delicia y él sabía cómo recibir esa dosis dentro de él porque apretaba delicioso.

Empecé a darle fuerte,  la sacaba casi completa y la introducía toda otra vez,   gran cantidad de veces hasta que Mario me pidió cabalgarme y cambiamos de posición.   Que delicioso ese chico y cómo cabalgaba,  guao,   era un experto.   Se sentaba metiéndose mi verga completa y se la sacaba pidiéndome que mirara y yo le decía -Sigue así,  sigue así.

Estaba siendo el mejor polvo que había tenido en mis 34 años de vida, era tan rico ver como Mario se levantaba y se sentaba con tanta maestría,  ver mi verga al salir con ese brillo tan excitante, fue tanto el disfrute que le anuncié mi proximidad de venirme y sin responderme siguió haciendo que le entrara y le saliera y empezó a masturbarse fuertemente.

Su verga,  deliciosa y bastante grande y gruesa también empezó de repente a lanzar chorros de semen en mi pecho mientras yo lanzaba mi leche dentro de su culito en el condón; su leche me llegó hasta el cuello y sin mentir,  fue tanta la leche que me dejó en el pecho como la que quedó en el condón y pudimos ver más tarde cuando se sacó la verga de su culito.

Fueron 4 veces esa noche en que disfrutamos de nuestros cuerpos,  en la tina del baño,  en la mesa de noche,  hacia la ventana que daba a la calle  y en la cama que fue la primera.  Esa noche quedamos secos pero durante la semana que pasé en ese país nos fuimos juntos a varios lugares del país y en todos fue mío,  y más de una vez.

Es más, el día que volví a mi país, me acompañó al aeropuerto, pero antes de salir del hotel tuvimos un encuentre extra delicioso,  salí de México totalmente seco de semen pero felicísimo y espero volver muy pronto y mi ángel va a venir a mi país para seguir en lo nuestro.

Espero les haya gustado.

Autor: Humbost

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Vacaciones con mi madre

Mamá se echó a un lado y, por fin, desabrochó  mi albornoz y lo abrió por completo. Ella se quedó un rato mirando mi erección en silencio, diciendo que cómo había crecido su niño, que cuánto le gustaba aquello. Muy suavemente posó las yemas de sus dedos sobre el tronco del pene y las fue deslizando hacia el extremo, apretando ligeramente cuando llegaba a la puntita. Noté un enorme placer.

¡Hola! Mi nombre es Andy, tengo 32 años y soy natural de Glasgow. Soy ejecutivo y llevo ya 5 años viviendo en España. La historia que les contaré sucedió hace 14 años. Recuerdo que era verano y que acaba de cumplir los 18. Por aquel entonces vivía sólo con mi madre, Susan, ya que mi padre había fallecido el año anterior.

Recuerdo que aquel verano mi madre se esforzó por mantener la calma y dar una apariencia de normalidad, sin embargo no se podía ocultar que mi padre faltaba y, de vez en cuando, aún la sorprendía llorando por algún rincón de la casa. Si siempre había sido el protegido de mamá, desde aquel entonces, como os podéis imaginar, aún lo fui mucho más. Susan me colmaba de caprichos y me sobreprotegía hasta unos límites que muchas veces consideraba excesivos, pero que visto en perspectiva ahora los juzgaría como bastante normales.

Gracias a un dinero que nos había dejado mi padre pudimos seguir manteniendo nuestro estilo de vida (estaba acostumbrado a los colegios privados y a las clases de música) si bien la casa sin papá se nos hacía muy grande. Supongo que fue por eso que aquel verano mi madre decidió que pasáramos una semana de vacaciones en un hotel de Málaga.

La idea me hacía ilusión. Nuca había salido de UK y mis amigos me habían dado envidia muchas veces hablando de las playas. Mi mamá y yo nos alojamos en un hotel al lado del mar bastante lujoso, desde el que veíamos directamente la playa. Mientras deshacíamos las maletas mi madre me insistía en que nos lo íbamos a pasar muy bien, que iríamos cada día a la playa, nos bañaríamos en la piscina del hotel y saldríamos a hacer excursiones. Estaba poniendo todo de su parte para que su hijo tuviera unas buenas vacaciones lejos de los recuerdos de Glasgow, si bien posiblemente ella misma no podía sacárselos de la cabeza.

A la mañana siguiente nos levantamos pronto, cogimos nuestras toallas y bajamos a la playa. Era un día entre semana y recuerdo que no había prácticamente nadie, tan solo algún otro turista despistado. Mamá y yo nos quedamos en bañador y nos fuimos de cabeza al agua. Pasamos un buen rato jugando con las olas, durante los cuales no pude evitar fijarme en el cuerpo de mamá. Ella contaba por aquel entonces con 40 años, tenía el pelo largo de color rubio y los ojos azules, y estaba bastante entrada en carnes. Recuerdo que se quejaba continuamente de que se había engordado y ya casi no cabía dentro del bañador y yo recuerdo que, en efecto, tenía que esforzarse en que sus enormes pechos no se saliesen por fuera.

Cuando nos cansamos de jugar mi mamá me cogió de la mano y nos tumbamos sobre la toalla. Yo insistí en que quería tomar el sol fuera de la sombrilla pero mi madre no me lo permitía, insistiendo en que podría quemarme. Al final accedió, siempre y cuando me pusiera crema solar. Mamá me hizo tumbar boca abajo, vertió un poco de crema sobre mi espalda y me la empezó a repartir lentamente, como haciéndome un masaje. Tanto ella como yo teníamos la piel muy blanca y mamá decía que tenía que untarme muy bien. Mientras notaba las manos de mamá masajeando mi espalda cerré los ojos. De fondo sólo se oían las olas del mar y recuerdo que casi me quedo dormido. Mi mamá me dio un beso en la mejilla para despertarme.

– Vamos cariño, ahora por delante.

Me giré tal y como ella me pedía y mamá siguió untando aquella crema por el pecho y por mi vientre. Sin embargo empecé a notar que algo raro sucedía, ya que mi “cosita” estaba empezando a ponerse dura. Yo, que nunca antes me había tocado, noté con vergüenza como mi pequeño pene se iba poniendo cada vez más tieso y abultaba de forma evidente por dentro de los bañadores tipo “slip” que llevaba. No quise abrir los ojos, pero creo que mi madre también se percató, porque al llegar a mi bañador paró de forma súbita el masaje y volvió a su tumbona. Yo, tumbado bajo el sol, me sorprendí al ver como había reaccionado a las caricias de mamá y, de forma totalmente inocente, me preguntaba en silencio el por qué de todo aquello.

Cuando eran sobre la 1 de la tarde recogimos nuestras cosas, nos pusimos la camiseta y volvimos al hotel. Notábamos aquella sensación del salitre sobre nuestra piel que era a la vez molesta y divertido. Al llegar a la habitación mamá me dijo que nos teníamos que duchar antes de bajar al comedor. La habitación tenía una amplia bañera con una mampara de cristal para no salpicar. Entré yo primero y empecé a sacarme la salitre con el chorro de la ducha. Examiné mi pequeño pene y vi como volvía a estar flácido de nuevo. Con una mano me tiré la pielecita hacia atrás y noté cosquillitas. Nunca antes lo había hecho y me sorprendió lo agradable que era.

– ¿Qué es lo que haces cariño?

Mamá había entrado en el baño sin darme cuenta y había sacado la cabeza por detrás de la mampara. Me había sorprendido tocándome pero parecía no darle más importancia. En seguida volvía a echarme agua por el pelo.

– No te asustes cariño. Vamos a enjabonarnos.

Ante mi sorpresa mamá entró desnuda en la bañera y empezó a ducharse a mi lado. Yo, que hacía mucho que no veía a mamá desnuda, me quedé extasiado mirando aquel cuerpo: su piel blanca, sus gruesas piernas y, sobretodo, sus enormes pechos, con unos pezones grandes y rosas, que en aquel momento estaban a pocos centímetros de mi cara. Antes de que pudiera decir nada mamá me pasó el gel de ducha y me pidió que la enjabonara.  Mamá se dio media vuelta e, instintivamente, puse mis manos sobre su gran culo, frotando tímidamente en círculos.

– No te avergüences Andy, que no va a gastarse.

Mi mamá se rió y yo me atrevía a frotar con más fuerza por las piernas, por la espalda, recubriendo de espuma toda aquella piel tan blanca.

– Vamos mi cielo, ahora por delante.

Cuando mamá se dio la vuelta y colocó mis manos sobre sus pechos me quedé paralizado. Ella se dio cuenta y rió un poco. De hecho fue mamá misma la que empezó a moverme las manos y a indicarme por donde debía frotar. Recuerdo que me encantaba el tacto rugoso de sus pezones, los cuales acariciaba una y otra vez sin poder dejar de contemplarlos.

– ¿Te gustan mis tetas Andy?

Me sonrojé y al instante hice ademán de separar las manos. Mi madre me las volvió a coger y las llevó a su cintura.

– No te preocupes. Antes en la playa me he fijado que ya eres todo un hombrecito. Tu cosita se te ha puesto dura mientras te tocaba, y eso es algo muy natural, ¿sabes?

Mamá señaló para abajo hacia mi pene. Sin que me hubiera dado cuenta mi volvía a ponerse tieso. Recuerdo que estar así frente a mi madre no me producía vergüenza por el simple hecho de que no sabía por qué ocurría aquello. Se lo pregunté a mamá y ella rió.

– Que cosita más dulce eres.

Sin darme otra explicación mamá me dio la vuelta y empezó a frotarme la espalda de forma similar a como lo había hecho en la playa. Al girarme para frotarme el pecho comprobó como mi erección no había disminuido, sino que era aún más evidente. Mamá se arrodilló frente a mí y, muy suavemente, empezó a frotar con jabón aquella zona. Me preguntó si me gustaba y me dijo que sí. Me preguntó si me había hecho yo eso antes y tuve que decirle que no. Mi pene y mis testículos estaban muy poco desarrollados, y recuerdo que mamá podía abarcarlos completamente con su mano cerrada.

Al poco tiempo mamá cesó las caricias, nos quitamos el jabón y me hizo salir fuera para secarnos. Me puse un albornoz y la seguí hasta la habitación. Para mi sorpresa mamá había juntado las dos camas y ella estaba sentada en medio con un albornoz blanco mientras se secaba el pelo con el secador. No entendí muy bien el porqué de aquello pero me senté a su lado sin saber muy bien qué decir. Veía como sus grandes pechos asomaban por la obertura del albornoz y recuerdo que su piel era casi tan blanca como el propio tejido de algodón.

Cuando hubo acabado guardó el secador y me hizo tumbar boca arriba sobre una cama. Me tumbé como ella me dijo, pero colocándome un poco de lado para que mi erección no se viera tanto. Mami rió y me tiró de las piernas para ponerme completamente plano: estaba claro que aquel día haríamos lo que ella dijera.

– Así que nunca te has tocado tu cosita, ¿verdad? Bueno, no te preocupes. Lo que ocurre es que cuando los chicos os hacéis mayores sentís cosas diferentes a cuando sois niños. Os gustan las chicas y os gusta que os toquen en ciertos sitios.-Mi madre mirós con malicia mi bultito bajo el albornoz.- Dime Andy, ¿te ha gustado tocarme las tetas?

Asentí, incapaz de pronunciar palabra. Mientras hablaba mamá se había colocado sobre mi y me iba frotando suavemente el albornoz por el cuerpo para secarme. Echada sobre mi como ella estaba sus pechos prácticamente salían por fuera y yo, evidentemente, no podía dejar de mirarlos.

– Me siento tan halagada de que te guste mi cuerpo Andy… Creo que en el fondo siempre quise ser yo la que te instruyese en el sexo y me siento muy afortunada.

Mamá se echó a un lado y, por fin, desabrochó  mi albornoz y lo abrió por completo. Ella se quedó un rato mirando mi erección en silencio, diciendo que cómo había crecido su niño, que cuánto le gustaba aquello. Muy suavemente posó las yemas de sus dedos sobre el tronco del pene y las fue deslizando hacia el extremo, apretando ligeramente cuando llegaba a la puntita. Noté un enorme placer y se lo dije.

– Relájate mi vida. Esta será la primera vez que te corras y quiero que sea muy dulce. Cierra los ojitos y piensa en algo agradable. Mamá va a hacer el resto.

Cerré los ojos. Las ventanas estaban cerradas y en la habitación con el aire acondicionado se estaba muy bien desnudo. Tras los cristales oíamos los bañistas más rezagados que regresaban al hotel para comer.

No se cuanto tiempo estuvo mi madre masturbándome. Veinte minutos o quizás un poco más. Mamá estaba haciendo aquello muy suave para hacerlo durar lo máximo posible. Al cabo de un rato empecé a notar unas gotitas de líquido en la puntita del pene. Abrí un momento los ojos y vi que mamá me estaba mirando directamente a la cara. Me di cuenta de que se me había acelerado un poco la respiración y de que debía tener las mejillas sonrojadas. Intenté incorporarme para decir algo pero mamá se tumbó a mi lado y me empujó suavemente con la otra mano a la vez que me susurraba al oído.

– No te muevas mi cielo. Ya falta muy poquito.

Mamá aceleró los movimientos de su mano y yo empecé a poner los ojos en blanco. El pacer allá abajo era cada vez más intenso. De forma completamente involuntaria empecé a emitir unos pequeños gemidos, cada vez más fuertes, a la vez que una sensación caliente subía por mi pene. Cerré los ojos. Noté una sacudida por la espalda y, sin poder evitarlo, eyaculé varias descargas de semen mientras mi cuerpo sufría un espasmo tras otro.

Cuando los espasmos pararon y pude recuperar el aliento recuerdo que me puse a llorar, en parte por lo inesperado de aquello y en parte por la intensidad misma del momento. Antes de que volviera a abrir los ojos noté como mamá me incorporó y abrazó con fuerza mi cuerpo desnudo contra su cuerpo.

– Ya está mi cielo. No llores. Ya pasó todo. Mi cielito. Mi ángel especial.

Pasó un buen rato hasta que me tranquilicé. Mamá me acariciaba el pelo y me susurraba cosas agradables al oído. Al fin abrí los ojos y me atreví a mirarla. Creo que ha sido la vez que recuerde que más amor ha expresado la mirada de mamá. Miré para abajo y vi los restos de semen sobre mis genitales y sobre el albornoz. Mamá me enseñó su mano derecha, donde había quedado la mayor parte de aquella sustancia blanca.

– Esto es semen. Y lo que acabas de tener se llama orgasmo. Cuando un chico tiene un orgasmo siente mucho placer y le sale este liquidito del pene. No pasa nada. No es pipí.

Mamá se acercó el dedo índice a los labios y lamió mi semen como si se tratara de una golosina. Después acercó su mano a mis labios y me dio a probar un poquito. Puse cara de asco y le dije que estaba amargo. Mamá rió. Me dijo que era un sabor especial, pero que al final te acabas acostumbrando.

Me ayudó a limpiarme, nos vestimos y bajamos al comedor. Durante el resto de la tarde fuimos a dar una vuelta por el puerto y la vi muy animada y contenta. Yo, si bien no me sentía culpable, si que me sentía raro. A pesar de mi edad sabía que lo que habíamos hecho no era lo normal entre una madre y un hijo, y la verdad es que no sabía como iba a cambiar nuestra relación a partir de entonces.

Autor: Alphonse

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Un pasado oscuro

Andrés y José Luis comenzaron a bombearla, Doña Olga sentía que disfrutaba de aquella sesión fotográfica, en la que ya no había fotógrafo, y simplemente se dejó llevar por los muchachos, hasta que sintió que se estremecía violentamente ella también. Andrés acomodaba su boca en la vagina, para absorber sus néctares. Doña Olga permaneció durante otras tres horas en la habitación, y finalmente la dejaron exhausta sobre la cama, completamente atascada de esperma.

Doña Olga no podía creerlo cuando abrió el sobre que contenía la única evidencia existente de un obscuro pasado que había intentado olvidar durante años. ¿Cómo era posible que estos dos jóvenes tuvieran en su poder esa revista con las fotografías que hacía más de 25 años se había dejado tomar?

Súbitamente le vino a la mente aquella tarde de septiembre cuando asistió a aquel reducido estudio fotográfico para llevar a cabo aquella sesión. En aquellos días ella no pensó en consecuencias, a sus 18 años no pensaba que alguien conocido podría tener acceso a esas revistas eróticas, así que había ido por propia voluntad, motivada por la emoción de hacer algo a escondidas a sabiendas de que era algo indebido, pero ni ella ni Claudia, Elena, ni Flor se arrepintieron de posar desnudas para esta publicación de circulación local, ni tampoco de haber aceptado la inclusión de modelos de sexo masculino.

Aunque Flor había sido la única que se había animado a posar teniendo relaciones sexuales, las fotografías que Doña Olga se había tomado en aquel entonces eran comprometedoras pues aparecía mostrando descaradamente el sexo y masturbando a un modelo muy bien dotado, al grado que había una foto que la mostraba con manchas de esperma.

– ¿De dónde sacaron esta revista? – preguntó Doña Olga. En esos momentos no entendía de qué se trataba la situación. Había ido a recoger a su hijo Ángel a la preparatoria y le intrigaba lo que estos dos amigos de su hijo pretendían. -Eso no importa, señora. -respondió José Luis – lo que importa es que la tenemos. – El delgado, pero atlético muchacho parecía hablar en serio. – N-no entiendo -dijo ella, nerviosa – ¿De qué se trata? -Creo que sí lo sabe, señora -añadió Andrés, que era el más corpulento. – Las fotos que aparecen en esta revista le traerían muchos problemas en su familia si las llegan a ver, además a su posición dentro de la “Asociación de padres para la conservación de las buenas costumbres”. Y nosotros podemos hacerlas de conocimiento de todos, claro, a menos de que hablemos de negocios.

-¿De qué me están hablando?…ustedes son amigos de Ángel, ¿me están intentando decir que es un chantaje? -respondió Doña Olga, molesta por la situación que estaba percibiendo. -No “le estamos intentando decir”, señora. Le estamos diciendo que esto es un chantaje. – ¿Qué?… no lo puedo creer, muchachos… ¡son amigos de mi hijo! – Eso es lo que más nos apena, Doña Olga, que la mamá de nuestro amigo tenga un pasado tan vergonzoso… -dijo Andrés, en tono sarcástico. -¿Está bien, cuánto quieren?… – dijo Doña Olga, abriendo su bolso, y tratando de ser determinante.

Al decirlo así, supuso que todo terminaría en una cantidad razonable con la que dos muchachos rebeldes podrían estar satisfechos, sin embargo, se sorprendió al verlos reír mientras se miraban el uno al otro.

-No queremos dinero, señora – respondió José Luis.

Doña Olga comenzó a sentir inseguridad por las ocultas intenciones que podrían tener los dos muchachos, a los que hasta hacía unos momentos había apreciado por ser amigos de su hijo.

-¿N-no?… ¿entonces? -preguntó Doña Olga, aún pensando que tal vez podría ofrecer otra cosa de interés para ellos, pero en su cabeza comenzaron a aparecer ideas que ella pensaba que no era posible que pudieran tener estos muchachos. -Señora…creo que también usted sabe lo que queremos. – agregó José Luis. -No, no sé -dijo Doña Olga. Pensó que si ella los convencía de que no tenía idea de lo que hablaban ellos podrían avergonzarse y abandonar sus objetivos, pero no fue así. -Bueno, dijo José Luis. Queremos solamente tiempo. La queremos por dos horas, usted y nosotros en el Hotel del Valle.

Doña Olga sintió horror al escuchar la respuesta de José Luis. ¿Cómo era posible que lo que siempre había temido ahora estuviera sucediendo y con dos jovenzuelos de la mitad de su edad y además de todo amigos de la familia? Pero todo era verdad, una verdad cruel, como las miradas de José Luis y Andrés, que ahora la miraban de arriba a abajo, apreciando su cuerpo como si fueran a comprarla.

-No es posible que hagan esto muchachos.

La respuesta de Doña Olga más que remordimiento causó hilaridad en los jóvenes, que comenzaron a retirarse del lugar, a carcajadas.

-Llámeme, señora, usted tiene mi número…-dijo José Luis, como despedida.

A pesar de que toda la situación parecía un mal sueño, Doña Olga sabía que ellos hablaban en serio, por lo que después de cuatro días tomó la decisión de llamar a José Luis.

-¿Cuándo podemos arreglar ese pendiente? -dijo Doña Olga, tratando de parecer firme. – ¿Qué le parece mañana a las 10:00?…-propuso José Luis. A ella le pareció adecuado, pues a esa hora Ángel estaría en clases (donde también deberían estar Andrés y José Luis), y su esposo estaría trabajando. -Está bien. Ahí nos vemos. -Muy bien, quiero que lleve solamente un baby doll -respondió José Luis -¿Qué?… ¿cómo que un baby doll? -pero su respuesta ya no fue escuchada. José Luis había colgado.

Doña Olga tuvo que buscar el único baby doll, uno de color negro, que le había regalado su esposo y que había usado solamente en la noche de uno de sus aniversarios de bodas. Al día siguiente, Doña Olga estuvo puntual en el Hotel del Valle, con una gabardina que la cubría y le daba una apariencia normal. Anticipadamente habían llegado ya Andrés y José Luis, en el auto de éste último, que sonrieron en cuanto la vieron en el estacionamiento. Así pues, Doña Olga acompañó a los dos muchachos a un piso superior, en donde los esperaba una habitación con una cama matrimonial, y de repente ella se percató de que además había unas lámparas y una cámara ya montada en un trípode.

-¿Qué es esto?… nunca dijimos nada de esto… -dijo Doña Olga. -Doña Olga, acuérdese que tenemos ya una revista donde le tomaron unas fotografías. – dijo Andrés, que vestía una camiseta azul marino con dos líneas blancas en cada uno de sus costados. -Nosotros simplemente queremos tener nuestra foto también… de cualquier forma ya tenemos sus fotos, ¿le gustaría que su esposo la viera con lechita en las manos? -Pero ¿qué están mal de la cabeza? -reclamó Doña Olga – ¿no se dan cuenta de que esta es una actitud criminal?… ¿de delincuentes? además son amigos de Ángel, ¿cómo le pueden hacer esto?  -Sí, pero Ángel además de ser nuestro amigo tiene una mamá con un cuerpo para comérselo – José Luis respondió mientras encendía la cámara y el flash automático -Andy, ¿le ayudas a Doña Olga a desvestirse?

Andrés se había puesto detrás de Doña Olga y suavemente la tomó por la cintura, para después proseguir a desabrochar los botones superiores de la gabardina de la señora. Ella estaba en sus manos, y sabía que nada podía hacer, así que solamente apretó las mandíbulas mientras alzaba los brazos para facilitarle a Andrés que le despojara del abrigo.

-¡Mírala Andy!… ¡sí se puso el baby doll la zorra!… -dijo burlón José Luis.

Doña Olga se dio cuenta de que el comentario del baby doll lo había hecho el muchacho sin pensar que ella sí lo llevaría. Se arrepintió de llevarlo, además de que sintió vergüenza ya que la prenda dejaba ver sus atributos físicos a través de sus encajes.

-Párese acá, junto a las cortinas -indicó José Luis, a lo que Doña Olga obedeció. De cierta manera recordó al fotógrafo de su juventud. – Deme una pose sexy – agregó José Luis, y ella simplemente se puso de costado, flexionó un poco las piernas, apoyando sus manos en los muslos y miró en dirección contraria, lo que inmediatamente le dio un aspecto natural. -¿A ver?… deme otra…

José Luis hizo otras tomas de Doña Olga con el baby doll. Ella pensó que estos muchachos morbosos quedarían satisfechos con algunas tomas eróticas, sin embargo, todo estaba a punto de cambiar.

-¡Bueno ya!… ¡échamela pa”cá!… -demandó Andrés, que para cuando volteó Doña Olga ya estaba sentado en la cama, totalmente desnudo y acariciaba su vigoroso miembro. -¿De qué se trata? – reclamó Doña Olga. – ¡Ya, ya, ya!… ya estuvo bueno, ¡ya sabe qué sigue! -gritó José Luis -quítese el baby Doll.

Doña Olga se asustó un poco por los gritos, y obedeció a José Luis, para evitar que se exaltara más. Pensó que si ya la habían hecho ir allí no dudarían en hacer cualquier otra cosa. Quedó de pie frente a Andrés, que comenzó a masturbarse con más intensidad al admirar el cuerpo de Doña Olga. Después sintió las manos calientes de José Luis que tocaban sus glúteos, sin ningún pudor.

-Qué rica está… -Ven…

Andrés tomó extendió las manos para tomar las de Doña Olga, y la atrajo hacia sí, recostándose en la cama. Instintivamente, Doña Olga separó sus piernas, para quedar exactamente encima de Andrés, cuyo pene ya estaba en una imponente erección. Las manos de José Luis empujaron las nalgas de Doña Olga hasta acomodarla encima de la verga de Andrés que la sostenía vertical con sus dedos, y transpiraba desesperadamente.

-No hagan esto… por favor… -suplicó Doña Olga. -No le va a doler… usted ya lo sabe -respondió José Luis, para colocar sus manos en los hombros de la mujer, y dirigirla hacia abajo, con lo que ella misma quedó empalada en la carne del joven. Andrés comenzó a mover sus caderas al contacto con la vagina de Doña Olga, que como respuesta dejó caer su cuerpo sobre el del muchacho. No podía evitar sentir placer al sentir esa verga que entraba y salía de su cuerpo. Andrés se agarró de las nalgas de Doña Olga, y las separó, dejando a José Luis un espectáculo difícil de igualar. La verga de Andrés entrando y saliendo, con el culo de Doña Olga hacia arriba.

– A ver señora… mire para acá y sonría -ordenó José Luis.

Doña Olga giró su cabeza, pero no sonrió, hizo más bien una mirada de desprecio a su fotógrafo, aunque luchaba por demostrar que le estaba gustando aquel singular coito con el joven. ¡Click!… sonó el disparador de la cámara. Andrés, abrazando el trasero de la señora, comenzó a eyacularle adentro, pero sacó su miembro y continuó descargando en el vello púbico de la mujer, que se decepcionó por la prematura eyaculación del inexperto muchacho.

-¡Ooooaaaaaaaaahhhhhhh!… gritó Andrés al tiempo en que salían las últimas gotas del blanco líquido. -Bueno, ahora ven para acá José Luis -dijo Doña Olga, tomando de una vez por todas, el control de la situación.

José Luis, todavía vestido, dio unos pasos hacia la cama. Sin embargo, Doña Olga lo desvistió bruscamente y después lo empujó hacia la cama, mientras que el muchacho se emocionaba. Su miembro, con una longitud mayor al de Andrés, pero más delgado, estaba ya en su apogeo. Doña Olga se sentó encima de José Luis, mientras Andrés tomaba el papel de fotógrafo, para proseguir comenzando a hacer algunas tomas.

Doña Olga comenzó a aumentar la frecuencia del bombeo, mientras el muchacho se volvía loco en la cama. Era notorio que nunca había tenido relaciones con una mujer o que si lo había hecho había sido de manera apresurada y sin conocimiento, por lo que rápidamente Doña Olga logró que descargara toda su leche encima de la cama. Sin embargo, la ventaja que tenían los dos muchachos era su pronta recuperación. En cuestión de segundos José Luis ya estaba nuevamente con una erección que hacía ver su verga como el firme mástil de una embarcación.

-A ver dame acá -dijo Doña Olga mientras se metía el bulto de carne en la boca.

Andrés se acercó, mientras ella sencillamente levantó la pierna izquierda para facilitar la penetración vía vaginal. Una vez que Andrés y José Luis comenzaron a bombearla, Doña Olga comenzó a sentir que disfrutaba realmente de aquella sesión fotográfica, en la que ya no había fotógrafo, y simplemente se dejó llevar por los muchachos, hasta que sintió que se estremecía violentamente ella también.

-¡Aaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!…- gritó…-mientras, Andrés acomodaba su boca en la vagina, para absorber sus néctares.

Después de 3 rollos de fotografía, Doña Olga permaneció durante otras tres horas en la habitación, y finalmente la dejaron exhausta sobre la cama… completamente atascada de esperma. Los muchachos recogieron sus lámparas, cámara y equipo, y se retiraron. Esa noche, Doña Olga preparaba la cena para Ángel cuando llegó su esposo.

-Pásenle muchachos, acá está Ángel -escuchó ella que decía – Seguramente han de estar hambrientos. Quédense a cenar. -Gracias -dijo Andrés, mientras pasaba al comedor -tiene razón, señor, estamos muertos de hambre. Tuvimos un día de mucha actividad. ¿A usted cómo le fue Doña Olga? -Me fue muy bien, Andrés -respondió ella – estuve recordando algunas cosas que ya se me habían olvidado.

Autora: Susy

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El culito virgen de Nadia

Le puse mi verga en su orificio, luego de a poco fui empujando, primero se resistía un poco, pero era imposible que se me pudiera escapar, ya que a esta altura yo la había tomado por las tetas, mientras se la metí lo más profundo que pude, aunque siempre lentamente, trató de moverse, lo que ayudó a que la penetrara hasta el fondo, y allí me quedé por unos segundos que parecieron eternos.

Hola, desde hace tiempo que tengo ganas de escribir, pero siempre por alguna razón me detenía, pero hoy lo quiero hacer un poco para recordar a mi querida (por un tiempo) Nadia, esto es realmente verídico, y como me encuentro muy lejos de todo no tengo que cambiar ni situaciones ni nombres.

Nadeshda (porque así se llama) es rusa, y esto aconteció cuando estuve por su terruño, ya que por mi trabajo viajo mucho, y el idioma no es ningún problema para mí, porque lo aprendí en casa (soy hijo de rusos), aunque vivimos en un país hispanohablante, desde que yo tenía dos años.

Bueno, todo comenzó un día en que fui a cortarme el cabello, me encontré con una joven de 18 años, rubia, de 1,80 y muy delgada, lo que daba la sensación de que aún tenía mucha menos edad. Ese día me hice cortar, pedí un masaje capilar, de más está decir que a medida que me cortaba, o me masajeaba, por momentos me pasaba sus pechos sobre mi espalda lo que en realidad me empezó a calentar, pero ese día no pasó nada, sólo que me despedí, dándole una generosa propina.

A mi me gusta llevar barba, pero muy corta, así que cada 10 días aprox. voy a hacérmela cortar, y, por supuesto, fui un día en que ella estaba, ya que allí ellas trabajan día por medio, enseguida me puse a hablar, y de pronto cuando se agachó vi que no tenía sujetador, así que puse mucha más atención, hasta que le pude ver completamente una tetita, lo que me calentó bastante, y así seguí, pero no podía hacer nada ya que no estábamos solos, sino que también estaban sus compañeras.

Pero llegó el momento en que tenía que lavarme el cabello, y (para quienes no conocen estos lugares), les cuento que aquí los salones no son como en otros lados, en que está todo junto, sino que hay muchos (la mayoría) en que para lavarse hay que ir a otro lado, puede ser un rincón u otro cuarto, así que como nadie me conocía, me jugué el todo por el todo, ya que más que una cachetada no me podía dar, y cuando estuvimos solos en el otro cuarto, aunque con la puerta abierta, busqué un ángulo desde donde no nos vieran, y le dije ¿moshna? (se puede) mientras le tiraba hacia delante el escote, a lo que no dijo nada, solo sonrió, y allí tenía unas tetas casi de adolescente, delante de mis ojos.

Ya totalmente descontrolado le besé un pecho y solo sonrió, sinceramente ¡nunca en mi vida había sido así de atrevido!, era la primera vez, y me salía bien, lamentablemente no pude hacer mucho más, así que le di otro beso pero esta vez en la boca, que no fue muy largo, y al despedirme le pedí su teléfono, por la calentura que tenía no sabía que más hacer, o decir.

Al otro día la llamé, y quedamos en vernos al día siguiente en que ella trabajaba, porque su madre no la deja salir mucho. Lo que más amo de este país, es que ahora como antes mucha gente quiere emigrar, irse lo más lejos posible, así que los extranjeros somos muy “codiciados” por las mujeres, porque ven en nosotros el pasaje de salida hacia una vida mejor. Lo primero que hice fue invitarla a mi piso, y una vez allí, apenas entró la empecé a besar apasionadamente, o mejor dicho con toda mi calentura, ella no respondió de la misma manera, por lo que no me quise apresurar demasiado, para que no piense lo que yo tenía en mente, así que una vez en la sala le invité un capuchino, y mientras lo tomaba, de nuevo comencé a besarla.

Como estábamos sentados me puse de lado y con mi mano izquierda empecé a tomarla por la cintura, juguetonamente le hice cosquillas, mientras disimuladamente mi mano iba subiendo hasta sus tetas, a mí me parecía irreal, pero se dejaba hacer, así que allí mismo la acosté en el diván y le levanté la ropa, y por fin, pude ver esos pechitos infantiles, sin dudar ni un minuto se los empecé a mamar, en mi vida he tenido más

mujeres de las necesarias, pero esas tetas me enloquecían por ser tan chiquitas y duras, que de pronto hasta pensaba que se trataba de una adolescente, mientras le daba lengüetazos, y los mordía frenéticamente, le quité la blusa, y pude ver su torso completamente desnudo, es muy delgada, y eso me excitó aún más, así que como pude me bajé el pantalón, y le empecé a refregar mi pene por sus pechos.

Ella sólo se dejaba hacer, pero como yo también estaba caliente, la hice parar, para llevarla hasta la cama, en ese momento le di un abrazo, y es tan pequeña que con mis manos pude tocar mis codos, encerrándola en ese pequeño espacio, mientras la tenía pegada a mi, y eso me estaba enloqueciendo.

Una vez que la acosté en la cama, y como ella no hacia mucho, tomé su propia mano y la hice acariciar mi pedazo, en realidad no era muy buena, así que le dije que me lo chupara, y me dijo que no sabía cómo hacerlo, porque nunca había estado con un hombre; era la primera vez que salíamos, y ya la tenía semi desnuda en mi cama, con mi verga dentro de su boca, y por supuesto que no le creí, así que se la introduje lo más que pude.

No soy muy bien dotado, 16 cm más o menos, aunque eso sí la tengo un poco gorda. Como decía, me la cogía por la boca aunque me hacía doler un poco con los dientes (luego vi que me había lastimado un poco en la parte de abajo), cuando ya no aguantaba más, se la saqué, y comencé de nuevo con las tetas, a pellizcarle y tironearle de los pezones, porque me decía que eso le gustaba, que lo haga fuerte, así que se las apretaba, y le hacía de todo, aunque mi sorpresa aún no había llegado.

Ya tenia la leche en la punta, pero no quería derramarla aún, así que mientras le chupaba el ombligo, fui bajando hasta llegar a su cintura, y lentamente fui bajándole el pantalón, tenía ropa interior negra, aunque no muy sexy, el contraste con el blanco de su piel era fabuloso, después de acariciarla por arriba, fui metiendo mi mano dentro mientras le chupaba las tetas, un vez dentro me encuentro con una vagina preciosa, con unos grandes labios y totalmente depilada, lo que por un momento me hizo pensar de realmente estaba con una adolescente, aunque a esta altura, yo no me hubiese importado nada, lo único que yo quería era chuparla toda, así que seguí chupando.

Fui bajando hacia ese sexo hermoso, ya que sólo en fotos había visto un coño así, con esos labios perfectos que invitaban a saborearlos, de más estaba decir que yo estaba como una locomotora y primero le fui pasando la lengua de arriba abajo, muy, muy suave, a lo que ella empezó a gemir muy suavemente, luego fui introduciendo mi lengua un poco más, probando sus jugos abundantes, mientras le lamía la almeja, estiré mis manos hasta las tetas, e hice que me abrazara con sus suaves muslos, en esa posición no me quedaba más que apretar mi verga contra la cama, y de pronto hasta parecía que me iba a venir.

Mientras estaba en esa pose, hice que levantara un poco más las piernas, y no sólo le fui lamiendo la concha, sino que mi lengua fue alargando su recorrido hasta su culo, que lo fue abriendo y cerrando, le estuve chupando un largo rato, y también comencé a meterle un dedo en el ano, ninguno de los dos ya podíamos parar, le chupé nuevamente el cuello, y sus tetas, mientras la masturbaba mis dedos, ella estaba tan caliente que por momentos me clavaba las uñas en la base de mi tranca, una de las cosas que me gusta hacer es abrazar desde atrás, mientras juego con mis dedos ya hábiles en estos menesteres, mientras ella estaba desesperada, y me pedía que le apriete fuerte las tetas, y que le tire fuerte de sus pezones, así que yo tiraba.

Apretaba de esas tetas tan firmes, estuve así por un rato, hasta que volví a bajar, y seguí chupando esa vagina, que por lo delgado de sus piernas, resaltaban más sus labios, no me costó mucho tiempo más hasta que terminó en un orgasmo revolcándose hacia los costados, mientras me apretaba la cabeza hundiéndola más en su vagina, hasta que dio un pequeño alarido y quedó exhausta.

Bien, ya ella ya había gozado, pero yo estaba intacto, así que hice que me la chupara nuevamente, y no aguanté más corriéndome en su boca, mientras mis chorros de placer iban saliendo en, ella en ningún momento dejó de chupar, lo hacía, y aunque no lo tragaba (o todo al menos), seguía chupando y dejando caer parte del semen de su boca que abría por momentos para meterse mi pija más adentro…

Eso de volcárselo en la boca me tenía a mil, así que aunque algo ya había descargado, aún seguía con muchas ganas, así que nos higienizamos y volvimos a la cama, esta vez la abracé, y la situé encima mío, así que empecé a besarla nuevamente, mientas con mis manos iba acariciando ese hermoso culo, y sus piernas.

Enseguida ya estaba empalmado y la tumbé a mi lado, para poder acariciarla mejor, así que arremetí nuevamente contra sus pechos, y mi mano se fue hundiendo en su vagina, ella permitía que la acaricié, pero no quería que le meta nada adentro, porque me decía que era virgen, en realidad mucho no le creí, pero luego ante tanta insistencia, metiendo un dedo, pude comprobar que era verdad, así que eso me calentó más aún, y ya estaba enloquecido por poder desvirgarla, pero me pidió por favor que no, que le haga cualquier cosa, pero que eso no, y puedo ser muchas cosas, pero siempre me gusta respetar a las mujeres, así que le dije que si no me daba eso, tendría que darme su trasero, a lo que me preguntó si no le dolería, y yo le dije que no se preocupara, que lo haría con mucha suavidad.

Tomé el pomo de vaselina de debajo de la almohada (yo ya tenía todo listo, para darle por los dos lados), así que lentamente le empecé a poner vaselina, y le fui introduciendo mi dedo índice, al principio se quejó, pero le gustaba que le haga doler un poco, así que empecé a apretar las tetas con una mano, y con la otra le fui abriendo cada vez más su hoyito, primero metiéndole un dedo hasta el fondo, y luego ya no fue sólo el índice, sino que el mayor también se fue abriendo paso en ese culito aún virgen, era formidable ver cómo mis dos dedos se perdían en ese culo tan pequeño, y cómo el agujero se iba dilatando cada vez más.

Como era la primera vez, pensé que lo mejor era ponerla boca abajo, y yo subirme por detrás, así que eso fue lo que hice, lentamente la fui tumbando, y llegado el momento me arrodillé detrás de ella, la abrí bien, y le puse la punta de mi verga en su orificio, luego de a poco fui empujando, primero se resistía un poco, pero era imposible que se me pudiera escapar, ya que a esta altura yo la había tomado por las tetas, mientras se la metí lo más profundo que pude, aunque siempre lentamente, trató de moverse, lo que ayudó a que la penetrara hasta el fondo, y allí me quedé por unos segundos que parecieron eternos.

Luego empezó el mete y saca, pero como yo quería que le entré bien hasta el fondo, cuando la sacaba un poquito, me agarraba el cuero del pene, y me lo tiraba hacia atrás, luego penetrándola con más ganas, y bien hasta el fondo. Pasado un momento le empezó a gustar, y ella misma me empujaba con su culo, para metérselo hasta el tronco, y así estuvimos por un rato, hasta que al fin volví a volcar todo mi esperma sobre ese culo tan delgado, me parecía mentira, que en un cuerpo aparentemente tan frágil, hubiese entrado toda mi tranca sin lastimarla.

Después de esta primera vez, hubo otras, y ambos ya fuimos adquiriendo experiencia, muchas veces yo me acostaba, y ella era la que se sentaba en mi tranca, metiéndosela hasta el fondo, y cabalgando mientras yo le apretaba los pechos, o bien yo me acostaba detrás de se la daba por el culo, mientras con una mano le agarraba las tetas, y con la otra le acariciaba la vagina, etc.

Un chupón bien fuerte…

Autor: ÁNGEL

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