El polvazo de nuestras vidas

Mi nombre Jordi, tengo 33 años y vivo en Barcelona. Soy lector habitual de la sección de relatos eróticos de esta página y hoy me he decidido a escribir sobre la aventura sexual más apasionada y salvaje que yo haya vivido jamás. Todo lo que voy a escribir es real.

Trabajo en una oficina de una pequeña empresa en Barcelona, y durante el mes de agosto, transcurrieron dos semanas en las que yo era el único que acudía a mi trabajo, el resto de compañeros se hallaban disfrutando de unas merecidas vacaciones.

Cada mañana nuestra primera actividad consiste en bajar al Bar de la esquina a desayunar… yo, aunque en solitario, seguí practicando nuestra sana costumbre… pero tuve que cambiar de Bar, ya que nuestro local habitual, había cerrado también por vacaciones. Así es que entré en mi nuevo Bar y me senté en una mesa a ojear, despreocupadamente, la prensa diaria. Esa mañana era yo el único cliente.

No había mucho trabajo, así que no era urgente el volver apresuradamente a la oficina. Entró una mujer. ¡Dos clientes!… Sin poder evitarlo, sin más, empecé a seguirla con la mirada, era el tipo de mujer que sin que uno sepa muy bien porque, despierta sus más recónditos y atávicos instintos, y ahora recuerdo que desde el primer momento en que la vi, solo una palabra recorría mi cabeza: “sexo”.

Primeramente se dirigió hacia la barra, de espaldas a mí, con lo cual pude devorarla con la mirada, sin miedo a ser descubierto. Calzaba zapatos blancos de tacón, acabados en una larga punta. Vestía unos pantalones tejanos, que debo decir, le dibujaban un trasero espléndido, y añado, que ella también sabía moverlo muy bien. En la parte de arriba un jersey fino de color negro, bastante ceñido. Su cabello era rizado de color castaño con mechas más claras. Pidió en la barra, se volvió y vino a sentarse en una mesa justo enfrente de la mía. Ahora si podía ser descubierto, pero sinceramente, no me importó, volví a estudiar su cuerpo, sus movimientos, realmente ella me excitaba.

Le calculé unos cuarenta años aproximadamente, eso sí, muy bien llevados, pero tenía esa cara de mujer experimentada en la vida, que al menos a mí, me da mucho morbo. Ojos despiertos y mirada, diría yo, divertida, alegre, de mujer desenfadada. Tez morena, marcadamente bronceada. Llamaron también poderosísimamente mi atención sus pechos. Eran de un tamaño bastante considerable, muy bien puestos para su edad, alzados, y tal como he dicho antes llevaba un jersey ceñido, sin sujetador, que le marcaba notoriamente los pezones. Os digo, que me puse tieso en ese mismo instante.

Hago un inciso para deciros sobre mí, que aunque más joven, he vivido lo mío, estoy rodado vaya, curtido, y leo bastante bien entre líneas. Tengo novia aunque actualmente reside en el extranjero y nos vemos unos pocos días cada dos meses. Soy de carácter abierto, bastante seguro, decidido, afable, simpático, es fácil entablar conversación conmigo y físicamente normal, no muy alto, de complexión fuerte, me gusta mucho practicar deporte. Cara de bueno y ojos claros…

Así es, que ella se sentó delante de mí, de lado, ofreciéndome enteramente su exquisito perfil. Contemplé, disfruté, de sus zapatos de tacón, de sus piernas, de sus pechos, de sus erguidos pezones, de sus finas manos…A esas alturas ella ya se había percatado de que había llamado mi atención, y yo de que ella me había fichado. El camarero le sirvió un zumo de frutas y se retiró.

Sin más ella se dirigió a mí, para comentarme lo vacía que estaba la ciudad y la poca gente que quedábamos en el centro, rápidamente entablamos animada conversación. Hablamos de vacaciones, de trabajo … en media hora ya sabía cómo se llamaba, que era divorciada, tenía 42 años, estaba de vacaciones, pero en dos días se iba de viaje a la islas con una amiga, tenía un hijo de 15, que estaba veraneando con su ex-marido. Debo admitir que a medida que me iba hablando, los ecos de la palabra “sexo” iban resonando a lo largo y ancho de mi cabeza, y de que me costaba horrores no desviar mi mirada hacia sus atributos delanteros. Ella lo sabía. Yo le conté que estaba trabajando, que era el único esos días en mi oficina, y que mis vacaciones debían esperar hasta setiembre.

Ella, a la que llamaremos Ana, me escuchaba con atención, sabiéndose excitante y sensual. Me siguió el hilo, así que a esas alturas ya ambos sabíamos que es lo que había. Yo me hallaba completamente erecto, el problema iba a ser mío a la hora de levantarme, por suerte, mi camisa estaba por fuera del pantalón.

Le pregunté sobre sus planes para el día, y vi claramente que no tenía mucho que hacer, o al menos, nada que no pudiera hacerse en otro momento. Así que me decidí a atacar, educado, correcto, pero decidido…

– Ana, sabes perfectamente que desde que has entrado en el Bar, no he podido dejar de mirarte. – Sí, lo sé. ¿Te gusto? – Sabes que sí. Desde el primer momento me has atraído. – Tú también (me confesó)

Pedí la cuenta.

– Acompáñame Ana.- ¿A dónde? – Ven conmigo mujer y sonreí.

…y vino, y yo me la subí a la oficina.

– ¿Seguro que estás solo? Me preguntó ella. – Seguro Ana.

La hice pasar a una sala de reuniones que se haya únicamente amueblada con una mesa redonda y unas pocas sillas.

Me acerqué a ella, en esos momentos, creo que mi erección era patente a todas, todas… la cogí por la cintura y la atraje suavemente hacía mí. No se resistió. En ese momento ya tuvo que notar mi verga, totalmente tiesa… sin más demora bajé mi mano y la posé en su excitante trasero, y volví a atraerla hacía mí… ella estaba tan excitada como yo… busqué su boca con mis labios, y nos besamos, apasionadamente, mezclamos nuestras lenguas. Sin dejar de besarla, empecé a desabrocharle sus pantalones y se los bajé, lucía unas bragas tipo tanga de color negro que dejaba al aire un culo respingón impresionante. Mis manos gozaron de ese culo en toda su amplitud.
– ¿Tienes preservativo? Inquirió ella.

Yo hombre precavido (vale por dos), siempre llevo uno en la cartera. Empecé a juguetear con ella. Ana estaba completamente mojada, tan excitada o más que yo.

Le acaricié los labios de su vagina, y mis manos se deslizaron, por debajo de su ceñido jersey, hacia sus más que deseadas tetas, comencé a pellizcarle suavemente esos pezones, que en esos momentos se encontraban izados, duros, tiesos. Me entretuve largamente sobando esos hermosos pechos, ella no paraba de gemir, suspirar y jadear suavemente.

La imagen era la siguiente, Ana de pie con las manos apoyadas en la mesa, con los zapatos de tacón puestos, los pantalones bajados, el tanga en su sitio, ligeramente ladeado, el jersey levantado en su parte delantera, mostrando sus dos generosas tetas con sus más que ardientes pezones, la espalda arqueada, sus ojos entrecerrados, y su boca jadeante, suplicante. La chupé y la sobé sin tregua, las tetas, el trasero, el ano, las piernas, su vagina, introduciendo mi lengua hasta lo más profundo, jugando, mordisqueando su clítoris.

– Hazme lo que quieras me susurró.

Esa simple frase, nos hizo entrar en una segunda fase de nuestro polvo. Vi claramente el tipo de juego al que quería jugar. Ana deseaba fervientemente, que yo pasara a ser el claro dominador. Entendí el mensaje… y el juego siguió…

La tomé por los cabellos y la arrodillé. Ella no hizo ademán de resistencia en ningún momento.
– Chúpamela, Ana.

Escuché, un simple ‘Sí’, que repitió varias veces con la respiración entrecortada, mientras con su lengua recorría mis huevos, cogí mi verga con las manos y la introduje entre sus labios. La aceptó con patente excitación, placer y ansia.

Empezó a mamármela muy enérgicamente. Reconozco que es algo que me da mucho morbo hacer, sujetar a mi compañera por los cabellos, y empujar su cabeza hacia mi pene, follarle fuertemente su boca y no permitir que se zafe de mis movimientos. Así lo hice con Ana, y eso a ella también la excitó. Me ponía a mil, contemplar su cara, que a su vez, me miraba viciosa, mientras, hambrienta, me la comía. Fue una mamada maravillosa, pero no permití que terminara…

Saqué mi pene de entre sus labios, y la ayudé a levantarse, la situé exactamente en la misma posición, en pie, apoyada con las manos en la mesa, deslicé su tanga hacia abajo, y empecé a lamer, a chupar, a comerla entera, entre las piernas, el culo, su ano, su vagina estaba completamente mojada, chorreaba… y Ana no paraba de gemir, de jadear… de forma ahora, bastante, bastante escandalosa…

– Te voy a penetrar.

Entre gemido y jadeo, me pareció escuchar un ‘Por favor’, así es que lo más rápidamente que pude, me coloqué el condón… y me situé detrás de Ana. Mi polla estaba tiesa y dura como un bastón, la tengo bastante gruesa, pero Ana estaba muy dilatada por la excitación y la penetré de un solo y enérgico empujón… ¡Como gimió!

Empecé a bombear muy fuerte, muy rápido, Ana no paraba de gemir, cada vez más fuerte, me pedía más y más, yo deslizaba mis manos hacia sus pechos y mientras me la follaba, no paraba de sobarle las tetas y pellizcar sus pezones, estábamos ambos disfrutando, sin duda, de un polvo increíble.

En la cima de la excitación, introduje un dedo suavemente en su ano. Observé que eso aumentó sus gemidos, así es que seguí jugando con su hermoso culo…

A ella la excitaba aquello, si cabe todavía más, cada vez que metía un dedo en su ano, gemía y jadeaba más… no era un ano virgen, eso me pareció claro, así es que le saqué mi pene, y sin dejar a que terminara un suspiro de frustración, de desesperación, apunté con mi glande hacia su ano, ella lejos de resistirse, se dejó ir completamente sobre la mesa, y con ambas manos se abrió las nalgas.

Eso ya me puso frenético, aunque intenté frenar mi acometida para no dañarla. Después de un par de intentos fallidos, penetré con mi glande extremamente duro, su ano.

Ana suspiró, pero no mostraba signos de dolor, empujé de nuevo, al poco la tenía ante mí, totalmente penetrada por el culo, y yo empujaba con movimientos lentos y rítmicos… pero aquello funcionaba de maravilla…

Así es que poco a poco, mi ritmo se acrecentó, mientras la enculaba, jugué con su clítoris, y ella mostró generosamente cuanto aquello la complacía. Al poco, me incorporé sobre ella… las sujeté firmemente por las tetas y empecé a encularla con gran vigor… ella no paraba de gemir, de gritar… de pedir más y más… y así terminé corriéndome salvajemente en su ano.

En nuestra breve conversación posterior, ambos admitimos, que había sido el polvo de nuestras vidas.
Al rato, nos despedimos sin más, de eso hace dos semanas, y no he vuelto a saber nada más de ella.

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Compartiendo el culo de mi esposa 4 (Experiencia Intensa)

Infidelidad consentida, Parejas liberales. Hola a todos mis lectores! Antes de comenzar, quiero decirle a los que leen por vez primera mis relatos, deben leer los anteriores que publiqué en esta página para que puedan entender toda la historia completa; agradezco todos sus comentarios a mi correo, me di cuenta que existen otros hombres con gustos equivalentes a los míos. Read more

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Casi inocente.

Infidelidad, jóvenes y cachondas. Él tocaba mi vagina y tenía su verga dentro de mi boca, quedé helada de excitación y asombro, él estaba en mi casa, en mi cuarto, abusando totalmente de mi y sentía una gran necesidad de gritar y moverme pero por el contrario solo cedía llena de satisfacción a sus abusos, metía y sacaba sus dedos de mi vagina, acariciaba mi clítoris ya súper hinchado y bajaba su dedos hasta mi ano. Read more

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Mi amiga Patricia y su amiga Inés

Esta historia que les voy a contar sucedió hace muy poco tiempo apenas dos semanas.

Me fui al un curso a Madrid  y supuestamente tenía que estar allí dos meses  pero al poco  no me gustó y de madrugada me volví a Sevilla.

Al llegar yo fui a mi piso fui a ducharme para estar más cómodo, tras el viaje luego me recosté en mi cama y me quede dormido.

A la mañana siguiente mi amiga Patricia , a la cual había dejado las llaves de mi piso para que le diera una vuelta y regara mis plantas, entró y se dio cuenta que alguien entró en el piso, y al llegar al dormitorio me vio a mi en mi cama dormido desnudo.

Ella estaba con un amiga ( Inés ), entonces la llamo y le dijo.

Patri , mira, es Olive y está durmiendo desnudo.- Dijo Inés.

Si lo veo y tiene la verga bastante grande.- Dijo Patricia .

Si, sabes una cosa?, nunca me lo he montado con un tío.- Dijo Inés

De verdad?.- Dijo Patricia .

Si, siempre me han ido más las tías.- Dijo Inés.

Pues esos hay que remediarlo.- Dijo Patricia .- ven- dijo cogiéndole la mano a Inés.

Supongo que la conversación fue algo así por lo menos así me lo explicaron ellas

Entonces mi amiga empezó a desnudarse y le pidió a Inés que también se desnudara, ambas desnudas empezaron a chuparme la verga a mí.

Al sentir que me estaban agarrando de la pija y me la estaban chupando abrí rápidamente mis ojos y pude ver a mi amiga y a Inés chupándomela.

En ese momento pensé que estaba en el paraíso, estaba por coger a mi amiga Patricia y a su amiga, y la verdad que las dos están muy buenas. Con Patricia  ya había tenido varias experiencias pero nunca con Inés a sabiendas que es lesbiana y que siempre había querido montárselo con Patricia , tiene unas tetas grandísimas pero muy firmes, un culo perfecto y su coño estaba siempre afeitado sin ningún vello.

Patricia  en cambio se deja el vello de la coño siempre bien poblado y sus tetas no son tan grandes pero igualmente hermosas y su culo es un poco chico que el de su amiga pero bien formado.

Viendo a las amigas en faena comencé a meter a Inés meterle un par de dedos en su culo, ella gemía,  me pedía que le metiera otro dedo más, y así lo hice, mi amiga no aguanto más y se metió mi verga en su concha y empezó a cabalgar como una puta profesional, eso me excito tanto que tome a Inés de la cintura y la puse encima mío y delante de mi amiga, mientras que ella le chupaba las tetas a Patricia  yo le chupaba el culo y el coño a Inés.

Ellas se empezaron a besar en la boca y yo me calentaba más y más al verlas tan calientes a ellas, como se acariciaban sus tetas y se metían un par de dedos en el culo.

Entonces Patricia  me pidió que me follara a Inés, ella acepto ,  hice que se levantara y mientras yo le daba por el coño ella le chupaba la concha a Patricia .

Al sentir mi verga apretada dentro de ese coño precioso Inés terminó de corriéndose pero yo seguida mi verga dura y la excitación era tanto que no aguante mas teniendo el culo tan cerca que cambié de agujero, Inés no dijo nada y siguió comiéndole el coño a su amiga.

Yo también quiero.- Dijo Patricia . y saqué mi polla de Inés, Patricia  apartó a Inés de su coño, me la empezó a chupar y a pajearme, luego me pidió que se la metiera en la concha y que mientras lo hacía le chupara las tetas, Inés mientras se colocó a su lado a mirar lo que le hacía, más tarde se colocó detrás mío, dándome azotes en el culo.

Empecé despacio y aumentaba el ritmo y la fuerza a medida que me excitaba y Inés me daba azotes, Patricia  gemía y gritaba como loca y yo pensé que se la estaba partiendo en dos, pero me di vuelta y vi a Inés con su mano dentro del culo de mi amiga, ahí entendí el porqué de tantos grito, ella pedía por favor que sigamos así , que eso le estaba gustando mucho.

La excitación que tenía Patricia  era inmensa que se corrió 3 veces seguidas y me pidió que le acabara en el culo, cosa que a mi me gusta y más en el culo de ella que siempre me ha vuelto loco y entonces la penetre por el culo y empecé a cogerla con fuerza y con furia hasta que no aguante más y le llene el culo de leche.

Inés al ver que salía leche del culo de mi amiga empezó a chuparlo y se tragaba toda la leche.

Acabé rendido, pero mereció la pena el recibimiento de estas dos amigas y que Inés probara lo que era una polla.

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Cómo conocí a Selena

Esta historia sucedió una tarde, fui al carrefour a comprar unas cosilla con mi ropa guarra mi camiseta con agujeros y mi vaquero roto,  a esto que en  la puerta de entrada vi a dos chicas, de unos 20 años, vestidas de forma provocativa, con falda vaquera corta y una camiseta corta que dejaba al descubierto sus pechos por arriba y por abajo sus barrigas, una de ellas, la rubia, lucía un piercing de lo más sensual. Ambas estaban esperando en la puerta.

Estuve comprando las cosas por las que fui y al salir, había pasado por lo menos una hora, y me volví a encontrar a las dos chicas discutiendo. Al parecer se habían equivocado de carrefour y una le estaba recriminando a la otra el error.Yo aminore el ritmo, e incluso me paré a mirar el móvil movido por la curiosidad y el morbo de escuchar la conversación de las dos amigas. Cuando más interesante se ponía la discusión entre las amigas, la chica rubia se fijó en mí presencia.

-Oye, ¿tienes coche?

-¿es a mí?- le pregunté

-Si, ¿ tu nos podrías llevar a carrefour de macarena?

-Si.- la verdad es que no pensé la respuesta y cuando fui consciente estaba montado en mi coche con las dos chicas.

Una de las chicas, la rubia se llamaba Selena su camiseta era rosa, sus pechos sobresalía de su camiseta a lo ancho y por encima, se inflaba y se desinflaba con su respiración, por la parte de abajo su ombligo estaba adornado por un piercing que brillaba atrayendo mi vista. Su falda vaquera, sentada en el asiento de copiloto, cubría lo suficiente para que no se le vieran las bragas y para más morbo se había sentado de lado con sus piernas mirando hacia mí. La otra chica morena con un corte de pelo donde en un lado tenía flequillo y por el otro lado estaba rapada al 5, llevaba una camiseta blanca de la misma forma que la de la amiga, mostrando por abajo su ombligo y por arriba sus enormes pechos, esos pechos eran más grandes que los de su amiga, y sentada en la parte de atrás entre los dos asientos delanteros con las piernas abiertas en línea con la palanca de cambio, su nombre era Barbara.

En el camino no dejaba de mirar por el espejo retrovisor los pechos de Barbara y cuando cambiaba de marcha miraba las piernas de Selena y evitaba al meter quinta marcha darle en la rodilla. En el camino estuvimos charlando les pregunté su edad , 21 años, había fallado por un año les dije mi edad y ellas se rieron, me comentaron que tenía casi la misma edad que sus padres, cosa que no me sentó bien pero la verdad es que por un varios años mi edad estaba más cerca de la edad de sus padres que de su edad. Me contaron que estudiaban peluquería que si quería un día me podía cortar el pelo gratis me dijo Selena mientras que jugaba con mi pelo con su mano cosa que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo y mi polla se despertara estirándose,  Selena que estaba hablando cortó la frase y empezó a echarle miradas a Bárbara, creo que se había dado cuenta que mi polla se había puesto lista para la acción. De repente algo en el coche cambió, la falda de Selena se había retrasado un poco y casi se le veían las bragas, su rodilla estaba pegada a la palanca de cambio , ella parecía que no se había dado cuenta, además empezó a posar su mano sobre mi pierna primero sobre el muslo pero aumentaba su osadía y llegaba a posar su mano cerca de mi muslo interior a pequeños centímetros de mi polla erecta. No sé el juego que se llevaba pero yo estuve atento a ver hasta dónde llegaba su osadía, ella buscaba el roce de mi mano con su rodilla, yo cada vez que sucedí le pedía perdón cada vez que le tocaba la rodilla. Llegamos a Carrefour Macarena y me pidieron que diera una vuelta a ver si estaban su amigas, dimos la vuelta al centro comercial y no vimos a sus amigas, así que Selena escribió un mensaje a una amiga y dimos una segunda vuelta  y vi un sitio alejado de la entrada del centro comercial pero se podía ver la salida de la gente del centro comercial. Selena le explicó a Bárbara que le había escrito un mensaje a una tal Verónica para que venir a buscarlas. Con el coche parado ni Selena  ni Bárbara hicieron el amago de bajarse ni yo les dije nada. Seguí hablando con ellas esperando a la amiga, Bárbara dijo que tenía que ir al baño por lo que iba a entrar al cuarto de baño del centro comercial, y bajándose del coche cruzó la calle y entró al centro comercial, me quedé a solas con Selena. Ella siguió conversando conmigo pero puso una voz melosa acercándose más a mí llegándose a apoyarse en borde del asiento dejándome ver más su escote y sus pechos. Ella me miraba a los ojos y yo le miraba más al escote que a los ojos, cuando de repente dijo.

-Bueno, tendré que darte de alguna forma las gracias por traernos.

-No hace falta Selena, ha sido un placer.

-Pues tu cosa no dice lo mismo.- dijo posando y acariciando por encima del vaquero roto  mi polla. me quedé helado.

-Tu relájate y disfruta.- Dijo Selena acercando su boca a la mía, mientras sus manos abrieron mi cremallera y metió dentro de mi pantalón una mano cogiendo mi polla entre su dedos. Besaba a Selena y mis manos tomaron su cintura, subiendo la camiseta y dejando su sujetador negro al descubierto. Selena consiguió sacar con cuidado mi polla y una vez fuera comenzó a masajearla consiguiendo que se pusiera totalmente erecta.

-Creo que esto ya está.- me dijo antes de agacharse y meterse mi polla en su boca.

Comenzó a mamarme la polla mientras yo, podía ver como por la parte de atrás de su falda se veía sus bragas negras. Era tarde y ya había anochecido esa calle era poco transitable  por lo que nadie podía vernos;  Selena sabía cómo comerse una polla se la introducía entera en la garganta sin dejar nada fuera mientras que con una mano jugaba con mis huevos, estaba disfrutando de la mamada que me estaba haciendo cuando escuché que alguien intentaba abrir la puerta del coche. Era Bárbara que volvía del baño y no venía sola le acompañaban un grupo de chicas y varios chicos, Selena se incorporó bajándose la camiseta y yo metí mi polla dentro de mi pantalón y abrí a Bárbara la cual abrió la puerta y dijo.

-Mira Selena a quien me he encontrado.

Selena salió del coche al igual que yo. Me presentaron a todas las chicas.

Pensaba irme pero Selena insistió en que me quedara por lo menos para una copa para agradecerme que las hubiera traído así que accedí. fuimos a un bar que se llamaba “entre dos parques” todas las chicas pidieron un copazo y yo para no ser menos también pedí otro copazo. Estuvimos gran parte de la noche tomando copas y chupitos,  Selena se había colocado enfrente mía y yo la tomaba de la cintura pegándola a mi cuerpo, haciendo que sus nalgas sintiera como mi polla se estaba totalmente dura, ella me seguía el juego y aunque estaba hablando con sus amigas siguiendo el ritmo de la música movía su trasero para pegarlo a mi polla. a veces bajaba la mano y le daba un pellizco en el trasero cosa que a ella agradaba.

Pagamos la cuenta y salimos del bar para ir a una discoteca, en la puerta del bar nos distribuimos en los coches aunque había sitio para Selena en el coche de una de sus amigas, le dije a Selena que la llevaba. Ella aceptó y lanzando besos al aire le dijo a sus amigas que se veían en la discoteca.

Entramos en el coche, nos pusimos el cinturón y arranqué de sopetón.

-¿ me vas a llevar a la discoteca?- me dijo con su voz melosa.

-No.- le respondí

-¿me vas a secuestrar?

-Que te secuestre va a ser el mejor de tus problemas.

-Me gusta.¿ y que me vas a hacer?

-Te voy a follar como nunca te han follado.

-me gusta.- dijo sacándose el sujetador negro por una de las mangas de la camiseta. Podía ver como sus pezones estaban erectos.

-¿ me vas a comer mi pechos?

-claro que sí.

-Y ¿ mi coño?

-eso también.

-Me gusta, porque yo quiero comerme tu polla.

 

Llegamos a mi casa aparqué muy cerca. Nada más parar  Selena se lanzó besarme en los labios, yo la abracé por la cintura mientras que la besaba, estuvimos un rato hasta que la separé y le dije que podía vernos mis vecinos que subiéramos. Salimos del coche y llegamos al portal. Tomamos el ascensor, nada más cerrarse las puertas del ascensor me lancé a por Selena y ella a por mi boca,  saltando  y abrazando mi cintura con sus piernas llegando a caerse sus tacones al suelo del ascensor, yo la tomé del culo y la puse contra el espejo  mientras que la besaba lujuriosamente. El ascensor se paró antes de mi piso y rápidamente la bajé dejando de besarla, entró mi vecina del cuarto una señora de unos 50 años que la llamamos “la bruja del cuarto” ella nos echó una mirada de arriba abajo fijándose en que Selena iba descalza y sus zapatos estaban detrás de mis pies y que no llevaba sujetador notándose le los pezones, y en mi pantalón el bulto de mi polla sobresaliendo.

-Buenas noches.- le dije.

-Buenas.- dijo entrando y apretando el botón y dándonos la espalda. Selena y yo sonreímos, después ella se agachó para recoger sus zapatos

 

Llegamos a mi planta y salimos del ascensor.

-Adiós, señora.- Le dijo Selena con sus zapatos en la mano.

-Adiós Doña Angustias.- le dije.

-Adiós.- Nos respondió con la cara de asco.

Cuando se cerró la puerta del ascensor ambos nos reímos, abrí la puerta y entramos en mi casa. Nada más entrar Selena empezó a caminar hacia dentro de la casa tirando sus zapatos por el camino, luego desabrochando su falda vaquera y dejando que se escurriera por sus piernas,  luego levantó una pie y luego el otro y siguió caminando dejando atrás su falda quedándose únicamente en ropa interior y con su camiseta, luego tiró de su camiseta hacia arriba, sacándola por su cabeza y luego la tiró al piso quedándose solo con sus braguitas negras por último se apoyó en la mesa del comedor para quitarse la braguitas, las deslizó suavemente por su pierna derecha primero y luego la sacó por su pie derecho poco a poco fue deslizando por su pierna izquierda hasta que finalmente salió por su pie quedándose totalmente desnuda.

-¿Soy hermosa?. me preguntó, apoyada sobre la mesa totalmente desnuda

-Si, mucho. le dije mientras la observaba desnuda en mi piso a oscuras con la única luz que venía de la calle viendo cómo brillaba su piercing en su ombligo mientras que me quitaba mi camiseta y desabrochaba mi pantalón quedándome en calzoncillo.

Selena se sentó sobre la mesa y me hizo un gesto para que me acercara, me acerqué a ella y comenzamos a besarnos. Mis manos se fueron a su cintura mientras que las suyas se fueron hacía mi polla. Mi calzoncillo cayó al suelo quedándome igual que Selena desnudo en el salón de mi casa.

Dejé de besar los labios de Selena para besar sus pechos, ella inclinó la cabeza hacia atrás permitiéndome que mi boca jugará con sus pechos, que mi lengua lamiera sus aureolas , que mis labios aprisionaran sus pezones. Mis dedos empezaron a entrar dentro de su coño, entrando y haciendo que se abriera al paso de mis dedos., mientras que escuchaba su gemidos de placer. Tras un largo manoseo  saqué mis dedos de su coño e hice que Selena se tumbara sobre la mesa, le abrí las piernas y me agaché para comerle el coño. Tenía una gran mata de pelo en su monte de venus, algo que me fascinaba, tomé cada muslo de sus piernas para abrir su raja y poder meterle mi lengua dentro. Mi lengua jugaba con su clítoris lo que hacía que su coño se humedeciera más y haciéndome así disfrutar de los líquidos de su almeja mientras gemía más fuerte de placer y intentaba cerrar   las piernas para aprisionar mi cabeza en su coño.

-Para, para.- me dijo gritando de placer.

-Quiero que me hagas el amor, pero ten cuidado… que soy virgen.- con 21 años aún era virgen, la verdad es que me sorprendió pero me dio un toque dulce. La incorporé y la tomé en brazos llevándola hasta mi dormitorio. La dejé sobre la cama y luego abriendo las piernas con una mano mientras que con la otra guiaba a mi polla hasta su coño.

 

-Tranquila, mi niña, voy ha hacerlo suavemente.

 

Mi polla resbalaba por su labios los cuales le daban las bienvenida a dentro de su coño, resbalaba bien hasta llegar al impedimento. Llegamos al barra y con un golpe suave ya no hubo barrera, ya Selena podía follar sin problema. Comencé a aumentar la velocidad y ella pasó de un momento de tensión a uno de relajación. me estaba follando a la chica que apenas 4 horas había visto en la entrada del carrefour. En mi mente no hacían más que parecer imágenes de ella en el carrefour, en el coche, en el ascensor, en la mesa de mi salón y ahora la tenía desnuda bajo mi cuerpo follándomela.

 

  • Déjame ponerme arriba.- me pido ella

 

Cambiamos de posición  y ella se puso arriba mio clavándose mi polla dentro de su coño y moviéndose de arriba abajo y delante a atrás yo  puse mis manos en sus pechos para acariciarlos, estaban húmedos, llenos de sudor del esfuerzo que estaba haciendo y del placer que estaba sintiendo, bajé mis manos por su cuerpo llegando a su cintura donde posé mis manos en su culo para hacer fuerza y que mi polla se clavara más adentro de su coño, cosa que le gustó luego con una mano lo abrí sus nalgas y con la otra empecé a meterle un dedo por el ano, eso le hizo perder el ritmo y pararse. le miré a los ojos y le dije

“Confía en mí” tras 3 segundos volvió a  moverse y yo seguí metiendo el dedo en su ano.

Selena estaba siendo doblemente penetrada, por mi polla y por mi dedo, tanto placer hizo que con un grito de placer se corriera y su cuerpo se quedara flojo. Fue ese momento en el que aproveché para tumbarla boca a abajo y levantar le un poco el trasero para meterle mi polla por el culo. Mi polla se abría paso por sus nalgas abriendo su ano, Selena tras su orgasmo no tenía fuerza para negarse y eso lo aproveche yo. Estuve dando fuerte embestidas en su ano llegando a correrme a lo cual saqué mi polla de su ano, vertiendo gran cantidad semen por su culo, espalda llegando a su pelo rubio, ahora castaño por el sudor del acto, le di la vuelta poniéndola boca arriba y me tumbé junto a ella agotado por el grandioso polvo que habíamos echado. Estuvimos besándonos mientras recuperamos fuerzas para una segunda ronda. Así fue como conocí a Selena, la lujuriosa Selena.

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Mi cuñado Raúl

Todo empezó hace poco yo tengo 20, soy un joven normal estudiante atlético, moreno simpático, lindo pues, jajaja bueno eso dicen, conocí a una chica hermosa llamada virginia, salimos un par de veces ella es menor que yo tiene 18, bueno salimos un par de veces mas y nos hicimos novios.

La primera vez que fui a su casa a conocer a su familia no estaba nervioso, solo debía ser yo mismo y le iba a dar una buena impresión a sus padres, todo iba bien, me recibieron muy bien, entable una charla agradable con los señores, de pronto tocaron la puerta, era su hermano mayor, el cual tenia mi edad, me lo presento de inmediato: Raúl mucho gusto me dijo mientras estrechaba su mano, Rodrigo encantado de conocerte le dije, el sonrió y saludo a sus padres, bueno la señora dijo que iba preparar todo para cenar y llamo a mi novia para que le ayudara; el señor dijo que iba a resolver unos asuntos, le pidió a Raúl que me acompañase mientras esperaba la cena, el accedió sonriente.

Empezamos a hablar de cosas triviales deportes, autos, y nos dimos cuenta que además de la edad, y de que nuestros nombres empezaran por la misma letra teníamos muchas cosas en común, luego de varios minutos de conversación ambos teníamos mas confianza, incluso bromeamos un poco, bueno la señora nos llamo para cenar, Raúl se retiro a darse un baño pues había llegado de su trabajo y prefería darse un baño y luego comer, al rato de comer los padres de mi novia se retiraron a dormir para que ella y yo compartiéramos un poco pues no lo habíamos hecho en toda la noche, llego la hora de irme, y al salir de la casa me di cuenta que Raúl me veía desde la ventana de su cuarto me dijo adiós con su mano yo hice lo mismo, pasaron los días y seguí visitando a mi novia y conversando con mi cuñado. Un día salimos mi novia y yo ella me dijo que su hermano se nos uniría mas tarde con un amiga de el; fuimos a comer luego iríamos al cine, su hermano llego pero solo, empezó la película y termine sentado en medio de mi novia y mi cuñado, la película era de horror son unas de mis favoritas, mi novia me abrazaba en cada escena sangrienta y note que mi cuñado me miraba mucho, de pies a cabeza, no le di importancia y pensé que estaba viendo como trataba a su hermanita, porque eso me dijo la primera vez que hablamos que el veía a virginia como una niña todavía y no creía que ya tuviese novio, pero que le agrado ver como era yo allí supo que ella estaba en buenas manos, termino la película y nos fuimos a casa de mi novia, allí ella decidió que tomáramos unos tragos, bueno yo le dije amor sabes que no bebo, y ella respondió si pero yo quiero que compartamos un poco, además si es porque vas a manejar no te preocupes te quedas a dormir aquí, vamos es fin de semana insistió; me pareció excelente la idea de quedarme a dormir con ella, pero su papa bajo y ellos le dijeron que planeamos pasar la noche charlando en la casa y le pidieron su aprobación para que me quedara a dormir. El Sr. accedió, pero yo debía dormir con mi cuñado y mi novia con su mama; ok no era lo que esperaba pero bueno ya le había dado mi palabra a mi novia de quedarme, bueno mi novia se bebió casi toda la botella ya que mi cuñado solo bebió un trago esa noche .

Llego la hora de irnos a dormir y me despedí de mi novia y me fui con mi cuñado a su cuarto, el cerro la puerta con seguro y no le di importancia, le dije bueno como nos acomodamos le dije a ver dame unas sabanas y me acomodo en cualquier sitio, el me dijo estas loco vas a dormir en la cama yo me acomodo en cualquier sitio , le dije es tu casa no quiero incomodarte el me dijo no vale duerme en la cama le dije bueno parecemos tontos durmamos los dos en la cama, jajaja reímos no tiene nada de malo, ahí note que era eso lo que el estaba esperando que yo dijera, el se fue a cambiar bueno solo se quito la ropa que traía y se quedo en ropa interior, me dijo tu dormirás así? Y yo le dije claro no tenia planeado quedarme a dormir, por eso no traje nada para cambiarme , el me miro y me dijo lastima que yo sea tan delgado nada de mi ropa te sirve porque se ve que tienes un buen cuerpo, digo estas en forma, digo musculoso, dijo sonrojado yo lo mire y le dije ya entendí lo que querías decir, lo mire bien y si era verdad que era delgado pero no tanto, tenia piernas definidas y un trasero grande para lo delgado que era, lo note cuando se dio vuelta para buscar otra almohada, el interior( slip) que tenia era muy ajustado y se le metía entre los glúteos al caminar la forma en que se los sacaba era muy cómica, además note que no tenia ni un vello sobre su cuerpo; el me dijo es incomodo dormir con ropa no apta para eso no crees? Esta bien le dije me quite la ropa mientras el me miraba, ves tenia razón estas en buena forma me dijo, le dije en tono de broma si te parece? Jajajaja reímos otra vez, bueno yo tenia puesto un bóxer blanco ajustado que exhibía perfectamente mi paquete y mi trasero, a diferencia de mi cuñado si tengo vellos, no soy ni muy velludo ni muy lampiño termino medio, nos acostamos uno al lado del otro y yo empecé a hablar de cosas triviales otra vez, y terminamos hablando de chicas le pregunte que paso con tu amiga de hoy? El respondió no quiso salir, y sabes fue lo mejor dijo, yo le pregunte porque dices eso? La pase mucho mejor dijo estaba junto a ti yo pensé que era broma y me reí un rato, me dijo no te rías que es verdad, mi hermana es muy afortunada me dijo y puso su mano sobre mi pene y empezó a masajearlo, yo quede en shock, se la quite y le dije estas loco? a mi no me gustan los hombres; me dijo no hace falta que te gusten para que la pases bien ya lo veras, yo se lo que hago. Se subió sobre mi y puso mis manos en sus nalgas, con una de las suyas tapo mis ojos y con la otra me tocaba el pene, me decía al oído solo déjate llevar estas pasando un buen rato verdad? Empezó a besarme el cuello la boca, bajo hasta mi pecho, yo empecé a disfrutar de esos besos y las caricias que me hacia en el pene ;así que empecé masajear sus nalgas, eran grandes duras y redonditas así como me gustan, las apretaba, las separaba, las recorría de arriba abajo con mis manos, el seguía besándome y bajo hasta mi abdomen me quito la ropa interior y metió mi pene en su boca, pude sentir su aliento cálido sobre mi glande y como lo recorría con su lengua, por momentos metía lo mas que podía de mi pito en su boca y por otros momentos se enfocaba en el glande en lamerlo besarlo, con su lengua acariciaba mi frenillo, luego bajo hasta mis testículos y uno por uno se los metió en la boca los besaba, los acariciaba, yo no lo podia creer estaba teniendo sexo con un hombre y lo estaba disfrutando, lo tome por la nuca y guiaba sus movimientos mientras me daba una de las mejores mamadas de mi vida, me levante lo tome y lo acosté boca arriba empecé a besarlo, baje por su cuello besando lamiendo, al llegar a su pecho me detuve en sus pezones los lamía los besaba y le daba pequeños mordisquitos, mientras tanto acariciaba sus muslos podía sentir como se estremecía de placer, seguí bajando besando lamiendo hasta llegar a su pubis, le quite la ropa interior con mis dientes eso lo puso como loco, decía haz conmigo lo que quieras, le di la vuelta y lo acosté boca abajo, subí por toda su espalda con mi lengua, luego baje lentamente besándolo, al llegar a su trasero me detuve separe sus piernas y acariciaba sus muslos, sus nalgas, le dije es la primera vez que hago esto el me dijo descuida que yo nunca he sido penetrado serás el primero, separe sus nalgas y me enfoque en su ano lo empecé a acariciar con mis dedos, besaba sus nalgas mientras, después empecé a lamerlo para ir lubricándolo, cuando ya estaba muy mojado metí uno de mis dedos lentamente, pude escuchar su gemido me detengo le pregunte? Me dijo no sigue que vas bien, hice unos cuantos movimientos circulares antes de sacar mi dedo empecé a meterlo cada vez mas y a sacarlo lentamente, mientras seguía besando sus nalgas y mordiendo suavemente, luego metía dos dedos así seguí hasta poder meter tres, dale así así me decía metelos todos vamos, empecé a darle un masaje a su próstata eso lo volvió loco gemía y se retorcía lo que me excitaba mas y mas, dijo ya no puedo mas tómame, cojeme estoy listo, me pare y me ensalive muy bien el pene, el sabiendo lo que venia se puso en una pose mas cómoda para los dos arqueando su cuerpo para que pudiese penetrarlo mas fácilmente, mi respiración era acelerada estaba apunto de hacer algo de lo que nunca me sentí capaz, puse mi glande en la entrada de su ano, estaba tibio y húmedo, lo que me hizo sentir algo muy rico, lo fui introduciendo lentamente, primero el glande, me detuve para sentir con mas detalle la experiencia, luego seguí mas adentro hasta que mis testículos, chocaron con los suyos y mi vello pubico acariciaba sus nalgas, ahí escuche un gemido de Raúl que me hizo volver a la realidad, lo saque lentamente, para volver a meterlo, así estuve por un rato metiendo y sacando, podia sentir como su ano se iba dilatando y sus paredes internas se dejaban someter por mi impetuoso miembro viril, intercalaba los movimientos de mete y saca con movimientos circulares, y unas cuantas nalgadas, el sonido de los gemidos de Raúl, y de mis testículos chocando con los suyos me excitaba mas y mas, no podía creer lo que estaba haciendo; me sentía como en una montaña rusa; sabes que te asustas pero te gusta esa sensación, tanto que no quieres bajar, bueno así estuvimos por un rato, luego el se levanto y me sentó en la cama, y se sentó sobre mi, metiendo todo mi pene en su ano, pude ver cuando el bajaba como se perdía mi pene en su interior era una sensación indescriptible, el hacia presión con su esfínter sobre mi pene lo que me hacia ver estrellas, y retorcerme del placer el lo noto y lo hacia cada vez mas seguido, le dije vas a hacer que acabe, lo detuve lo levante y lo acosté boca arriba puse cada una de sus piernas sobre mis hombros ahí empecé otra vez a meterlo y sacarlo, cada vez fui aumentando la velocidad y la profundidad de la penetración, podia ver las expresiones de su rostro sabia que lo estaba disfrutando, asi seguíamos sudados entregados a la lujuria del momento, el me dijo ya voy a acabar yo empecé a darle mas rápido y mas fuerte a mis embestidas, el se estremecía de placer y sus gemidos eran mas fuertes esta vez, luego de unos minutos el acabo eyaculando sobre su abdomen y su pecho, yo seguía embistiéndolo, empecé a sentir que me faltaban fuerzas, las piernas me temblaban, sentí como una descarga eléctrica que me recorría de pies a cabeza, solté un gemido agudo e impresionante y acabe dentro de mi cuñado, llenando sus entrañas con mi semen fluido y caliente, me acosté sobre el y nos besamos un rato, nos quedamos dormidos, a la mañana siguiente nos levantamos nos dimos un buen baño y nos fuimos a desayunar…
Una vez escuche decir que el sexo con hombres es como un vicio que una vez que lo pruebas no puedes dejarlo, bueno quien lo dijo tiene razón, porque sigo siendo novio de virginia, la amo; la amo tanto que me quedo en su casa tres veces por semana y obviamente saben donde duermo no? Jajajajaja espero que les haya gustado mi humilde experiencia.

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Viaje de placer

Aun no me había repuesto, cuando lo sentí arriba mío…levantó una de mis piernas y se la puso encima de su hombro…su pija estaba más grande todavía…y así, como estaba…la frotó primero contra mis labios, contra mi clítoris haciéndome desearlo aun más…la frotó contra mi ano que palpitaba de placer.

Mi nik es Alessandra, si como la Rampolla porque ambas estamos ligadas al sexo. Ella desde la profesionalidad  académica…yo, desde la profesionalidad de la vida. Tengo 50 años…y si bien la vida me ha regalado innumerables experiencias, las mejores de todas las he vivido alrededor de esta edad…pues las elijo y las disfruto con mayor intensidad…(¿es necesario aclarar que hablo desde la libido…?)

Soy bastante rubia, el cabello más allá del hombro, con algunos rulos en las puntas, no muy alta ni muy gorda, buenas lolas, y un trasero acorde a las circunstancias…En fin, algunos de mis amigos dicen que les hago volar la cabeza…debe ser, además, por mi actitud!

Me encanta conversar, y mis temas son variados pero los preferidos son los sexuales! Y sobre todo, mis memorias y experiencias…como esta que les cuento a ustedes…Tengo muchos amigos en el chat y con algunos de ellos he tenido un encuentro, o varios…

Así fue que acordé viajar para encontrarme con uno, (un arquitecto de 35 años, bastante lindo, amable, deportista y con una pija inmensa que me había mostrado por cámara mientras me hacía un show erótico para poder dormirme).

Más de cuatro horas de viaje nos separaban..pero la cantidad de horas que habíamos pasado en el chat nos tenían súper excitados…desde el cyber espacio me había besado, le había recorrido el cuerpo con mi lengua…me había penetrado y cabalgado por horas y le había hecho el sexo oral más profundo de mi vida…nos conocíamos como si hubiéramos pasado la vida juntos…desde el momento que escribimos” nos vemos” comenzó a crecer la adrenalina…

Viajé de noche…y le anuncié que había subido al micro…me respondió, estoy acostado. Le digo –¿Me haces un lugarcito en tu cama? puedo ir haciéndote la previa…(ya empezaba a sentir un cosquilleo entre las piernas…) y diciéndole lo que pensaba hacerle…lo fui sintiendo…y se lo empecé a decir por teléfono. Las luces del micro se apagaron…y yo me desprendí el pantalón…y metí  una mano bajo la remera y alcancé a tocar una de mis lolas que ya estaban como locas imaginando el festival!

Debí acallar mis gemidos hasta casi un susurro para que no me escuche el que iba a delante…no podía pensar porque mi pensamiento estaba desatando la bata de mi amigo que había visto por cámara cuando me hacía los shows.

Acomodé el celular en mi hombro para tener las dos manos libres..y las deslicé suavemente…por todos los lugares que podía…mi abdomen…mis lolas…mis caderas y siiiiiiii mi entrepierna! Aaaaaahhhh fue casi un ahogo decirlo…separé los labios hinchados con los dedos pues la posición sentada los mantenía apretados,  y una catarata de jugos los empapó…

El clítoris era un monumento al placer, duro, latiente, pidiendo a gritos que fuera acariciado mmmmmmmmmm….que delicia introducir mi dedo mayor en la vagina…mis gemidos me resultaban pesados, ahogantes, imposible hacerlos inaudibles!

Y del otro lado, Gabriel, me incitaba que siguiera haciéndolo, que sacara los dedos y me los chupara…que me apretara los pezones duros como piedras …que me mordiera los labios y que acabara yaaaaaaaaaaaaaaaaa! Fue necesario que me tapara la cabeza con el saco y la manta para ahogar un poco el grito mudo que tuve que sofocar!

Me encantó, mamita, me dijo…no sabes como tengo la pija…tan dura y tan parada como un mástil, tan caliente como una chimenea..y tan chorreante como un surtidor! Si, mi cielo, te comprendo…pero ya te voy a dar todo el tratamiento que estás esperando cuando llegue…ahora estoy cansada y relajada, voy a dormir un poco…

Tuvieron que despertarme cuando el micro paró en la terminal. De arriba, lo busqué con la mirada, no lo conocía personalmente. La verdad, que estaba mucho mejor que en la cámara… alto, apuesto, el pelo negro y la cara recién lavada y afeitada, un saco de cuero negro desprendido le quedaba pintado…nooooooo pensé, ¡este caramelito es un regalo del cielo! Y un estremecimiento recorrió mi cuerpo y puso mi vagina a delirar!

Cuando me bajé me recibió con un cálido abrazo y un beso en la mejilla. Me separó un poco para mirarme…mmmmmmmmmm….no me había imaginado esos ojos, me dijo. Me tomó la mano y fuimos hasta su auto. Apenas me senté me abrazó muy fuerte y me dio un beso….esos besos que te hacen derretir! Uyhh si así besa, como debe ser lo demás, pensé. Sus labios estaban húmedos, con olor a menta, fueron invadiendo mi boca, atrapándola, succionándola, su lengua se metió de golpe en mi boca, me recorrió cada espacio, sintiendo su saliva caliente y mentolada….ahhhh no quería que la despegara nunca de la mía.

Sus manos empezaron a recorrerme con tanta vehemencia que casi tengo un orgasmo… Seguí, seguí gimiendo , me dijo, que aún tengo en mis oídos los gemidos que me diste por teléfono. Fue cierto que te masturbaste en el micro? Te imaginaba apretando los labios para no gritar, imaginaba tu vulva mojada y apretada y no pude dormirme más….Quiero que lo hagas de nuevo!!!! Voy a mirarte hacerlo y voy a disfrutarte como loco….

Arrancó su auto y fuimos a un hotel. En cada semáforo nos besábamos de nuevo, apretaba mis lolas, me acariciaba la entrepierna… Por fin en el hotel nos abrazamos como desesperados, empezó a besarme el cuello, las orejas, bajando hasta mis tetas que ya estaban duras y enloquecidas…Metió sus manos por debajo de mi remera y me sacó las tetas del corpiño….empezó a chuparlas con tantas ganas que pegada a su cuerpo comencé a sentir como el bulto debajo de su pantalón me rozaba mi vientre…

Me encanta, le dije, me encanta…..ahhhhhhhhhhhhh fue mi primer acabada…..y le desprendí el cinto, el botón y bajé el cierre…que delicia meter mi mano y encontrar esa verga tan dura y caliente…que empezaba a chorrear un líquido también muy caliente… Nos sacamos la ropa entre besos y chupadas….sus manos buscaron mis caderas y sus dedos mi labios inferiores….estaba tan mojada que parecía un mar…..cuando sus boca bajó hasta mi cueva, ya no podía más nuevamente…

De pie, una pierna sobre la cama y él ahí, de rodillas dándome la más delirante de las chupadas…mis jugos le llenaban la boca…sus dedos me acariciaban y me frotaban el clítoris…cada embestida de sus dedos eran torrentes de flujos y  acabadas, Aaaahhhhhhhhhhhhh mi vida, que placer intenso me estás dando….no quiero que  dejes de hacerlo., le decía mientras apretaba y pajeaba su pija con mis manos…

Se acostó boca arriba y su enorme falo quedó ante mis ojos…me puse en cuclillas y comencé a acariciarlo suavemente, con mis manos haciendo un hueco ceñido y con mis labios a rozarlo casi apenas…mi lengua lo empezó a recorrer….describí círculos…bajé por la parte de atrás y me lo metí todo en la boca….noooooooooooooo, noooooooo no puedo masssssssssss, y fue ahí donde dejé de chupar el pene y pasé a sus amiguitos…mi lengua los acariciaba y me los metí en la boca, de a uno.. y otra vez mi lengua….nnnno puedo masss…acabo, acabo….siiiiiiiiiiiiii le dije, siiiiiiiiiiii…y una leche espesa e hirviendo me bañó la cara, los labios y la boca…. Me lo hubiera comido, literalmente…!

Pasado ese estado de excitación tan profundo, levantó mis piernas y empezó a chuparme, y a cogerme con la lengua y los dedos…uno en la vagina y otro en el culo…cuando lo metió por atrás pegué un grito de dolor y placer… ¡y me estremecí de gozo! ¡Quiero que me cojas ahora! Le grité, quiero sentir tu pija dentro mío…quiero que me recorras con tu verga hasta mis entrañas…

Me giró, me puso de espaldas….levanté mi cola y me ensartó como un condenado a muerte…Su pija dura era un tizón caliente que devoraba mi intimidad palpitante.. mi flujo le bañaba los testículos y podía sentir su  golpeteo contra mis nalgas…

Siiiiiiiii, mamita…… movete así, movete así que me recalentás….gemí, gemí y gritá como lo hacías al teléfono que acá nadie va a oírte…

Cambiamos de posición…le agarré la verga con mis dos manos y me la refregué contra mis tetas, mientras me movía sobre él…cabalgando su pierna…frotaba mi clítoris contra la misma y él metía sus manos en mis partes más mojadas…ahhhhhhhhhhhhhhhhh desesperadamente lo monté! Juro que mis gritos de placer los han escuchado desde ¡la conserjería!

Mi cuerpo se arqueó como en un estremecimiento de muerte, mis pechos se bambolearon borrachos de lujuria y una catarata de jugos empapó hasta las sábanas…mi vida…dame más fuerte, cogeme más fuerte…así, así, asiiiiiiiiiiiii…abrazados, con las bocas pegadas de pasión y locura, le mordí el labio, le mordí el cuello, le mordí sus hombros…

Aun no me había repuesto, cuando lo sentí arriba mío…levantó una de mis piernas y se la puso encima de su hombro…su pija estaba más grande todavía…y así, como estaba …la frotó primero contra mis labios, contra mi clítoris haciéndome desearlo aun más…la frotó contra mi ano que palpitaba de placer…

Siiiiiiiiiiii métela, si, ¡métela por favor! no doy másssssssss, siiiiiiii, ahí la metió con tanta fuerza que tuve que agarrarme de la cama para no salir despedida! Sus embestida eran las de un toro desbocado…gemía, gritaba y se retorcía de placer…acabo, mi vida, acabo…aahhhhhhhhhhhh y su leche llenó mi afiebrada concha hasta inundarla…

¡Fue espectacular!, dijimos y nos quedamos uno dentro del otro hasta que comenzamos nuevamente…

Pero eso lo cuento otro dia.

Autora: Alessandra

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La pasión y el amor son ciegos

Me colocó en cuatro, comenzó a lamer mi concha y mi ano con su lengua, lo llenó de saliva, me puso encima de él y comenzó a clavarme su negra verga en mi lindo culito blanco, esto yo ya lo había hecho antes, pero no con una verga tan grande. Me dolió mucho, pero mi negro no demoró mucho en soltar su chorro dentro de mí. Aprovechamos todo el tiempo de estadía y lo hicimos varias veces.

Hola para contar el relato me llamaré “Paty”.  Soy una joven promesa de la canción pues a pesar de no ser todavía muy conocida ya tengo un álbum a la venta en Latinoamérica. Tengo 19 años y me encanta el sexo y tengo varias experiencias por supuesto, me gusta leer relatos eróticos en Internet y por eso me decidí a publicar mi historia. Para escribir este relato utilizaré varias palabras que he leído las cuales no utilizo mucho.

Todo comienza un mediodía en mi casa donde me estaba dando una ducha después de mi rutina mañanera de gimnasio, ensayo de canto y coreografía, cuando llega mi novio Carlos el cual no veo muy a menudo y cada vez que nos vemos no desaprovechamos la oportunidad de coger pues la verdad me gustaba mucho.

Carlos entra en mi habitación donde esperaba cambiarme, se sienta en mi cama yo me coloco frente a él y abrí mi bata, él comienza a juguetear con mis pezones lamiéndolos, mordiéndolos y chupándolos, mientras con la otra mano tocaba mi concha, de repente me acostó en la cama, separó mis piernas y comenzó a lamer mi clítoris lo cual me volvía loca, me la chupó por largo tiempo, luego me penetraba con sus dedos mientras lamía mi ano. Estaba a punto de estallar cuando me di cuenta de que la cortina del ventanal estaba abierta, pero eso no me preocupó pues en casa solo estaba la señora del servicio y la seguridad estaba en la portería de mi residencia.

Cuando tuve un orgasmo profundo desvié mi mirada hacia la ventana y pude ver como un hombre estaba parado observando esta situación, nuestras miradas se chocaron y en vez de asustarme algo me atrajo en esa mirada, nos quedamos mirando fijamente por unos segundos, cuando miré hacia otro lado el hombre ya no estaba, Carlos no se dio cuenta pues él estaba dando la espalda a la ventana.

Después de esto me vestí y fui a la cocina no podía dejar de pensar en la mirada de aquel hombre, le pregunté a la señora del servicio quien era aquel hombre y me dijo que era un trabajador que había contratado mi papá para hacerle el mantenimiento a los jardines y a la piscina, pero solo iba los jueves, por la tarde me fui al gimnasio de mi casa y mientras trabaja en la bicicleta estática sentía que alguien me miraba cuando miré hacia atrás vi aquel hombre mirando el culo eso me puso caliente, él disimuló y pasó por el lado mío yo lo saludé y él me contestó tímidamente.

Toda la semana pensé en aquel hombre y en su mirada penetrante hasta que llegó el esperado jueves. Cuando lo vi de inmediato lo invité a que me acompañara en la mesa para tomar un jugo. Luis como se llamaba él, era un poco tímido al comienzo le tuve que sacar las palabras, pero después se fue tomando confianza. Hablábamos cosas triviales cuando en un instante él me puso la mano en mi hombro lo cual me estremeció en ese momento pensé qué tenía este hombre porque me perturbaba así pues era un hombre de 48 años, bajo de estatura, no tenía ni cuerpo ni cara atractiva y para acabar de ajustar era negro (no me entiendan mal, lo que pasa es que los hombres negros nunca me llamaron la atención hasta ese momento). En cambio yo era una mujer joven, rubia, alta con un hermoso cuerpo gracias al gimnasio que hago a diario y a la herencia de mi madre que es una mujer muy hermosa ah… y también a algunas cirugías sobre todo en mis senos donde aumenté unas tallas, es decir una mujer que podría tener a cualquier hombre esto suena algo prepotente, pero es lo que me dijeron las personas que supieron la historia y por eso el nombre del relato.

Volviendo con el tema la charla que tenía con “Mi Negro”, él abrió su corazón y me contó que tenía muchos problemas económicos en su familia cosa que me conmovió y le regalé algo de dinero.

Al jueves siguiente encontré unas flores en mi cama con una nota de agradecimiento de Luis este fue un detalle de los que enamoran, aprovechando que “mi negro” estaba trabajando en la piscina salí a broncearme y me coloqué el vestido de baño más atrevido que tenía el cual era de hilo dental y casi transparente, me acosté y comencé a hablar con Luis, él me agradeció personalmente mi detalle y yo le agradecí por el detalle suyo. Para darle un poco de calor a la conversación me puse boca abajo le pedí a Luis que me pusiera el bronceador, desabroché el brasier, él pasa sus manos por mi espalda, yo casi me vengo pues el solo roce de nuestras pieles me ponían muy caliente, le pedí que me pusiera el bronceador en los glúteos y él accedió tímidamente porque era un hombre muy respetuoso, cuando pasaba las manos por mis nalgas me decía que era una mujer muy bella, cuando dijo eso me volteé y le enseñé otra vez mis enormes tetas,  me ignoró y comenzó a trabajar en la piscina, yo lo llamé y le dije que cuando hablara conmigo me mirara a los ojos, él me miró por unos segundos y volvió al trabajo, me paré y me fui para adentro de la casa.

No podía esperar para verlo solo una vez por semana así que necesitaba una excusa para verlo más a menudo, así que hablé con él y le pregunté si sabía algo de plomería,  me dijo que algo sabía, pero a mí no me importó, le dije que necesitaba que me instalara una tina de hidromasajes en el baño, de esa manera lo vería unos días de seguido.

Luis era súper detallista conmigo me regala cartas y flores y su estadía en mi casa fue maravillosa pues todo el tiempo estaba con él hasta el punto de descuidar mis ensayos y echar a mi novio. La verdad creo que estaba enamorada pues hasta soñaba con él, hasta que un día Luis me mostró la tina terminada, sólo faltaba desinfectarla. Yo cerré la puerta, le pedí que llenara la tina, le dije que él sería el primero en utilizarla, le pedí que se quitara la ropa, cosa a que sólo accedió si me daba la vuelta para no mirarlo, lo hice así, encendí la grabadora y comencé a realizar un baile muy sensual algo por lo cual me caracterizo en el mundo de la música, la sensualidad y la creatividad.

Él estaba dentro de la tina le di la mano para que saliera, me quité la blusa y Luis comenzó a besar mis pechos mientras me tocaba la concha con una mano, de pronto me di cuenta que algo tenía bello Luis, su enorme y gruesa verga negra la cual comencé a menear mientras él lamía mis pezones, no aguanté más tenía que tener esa verga de ébano en mi boca así fue, lo senté en el borde de la tina, me la metí en la boca, la chupé de arriba abajo.

Me la traté de meter toda en la garganta, pero no me cabía y eso que ya había chupado hasta dos al tiempo (bueno esa es otra historia), le lamía el glande y las bolas lo cual le gustaba mucho a Luis, lo acosté en el suelo y me senté en aquel enorme elemento, me dolió un poco, pero después era solo placer, me lo empujaba muy duro, yo gemía como una perra en celo hasta que él me separó y soltó un chorro de leche que quedó en su estómago y pecho, yo lo besé locamente feliz y probé un poco de su semen.

Después de esto nuestros encuentros fueron mucho más comunes, todos los días nos veíamos y cogíamos a todas horas, inclusive lo invité a una presentación y follamos en el camerino minutos antes de salir al escenario. Pero un día cambió nuestra suerte, mientras nos bañábamos en la piscina, nos cogió las ganas, nos hicimos en un rincón, yo corrí mi bikini y él introdujo su verga dentro de mí, saqué mis tetas y se las puse en la cara. Cuando de repente vi a mis padres a lo lejos que acababan de llegar de viaje de Estados Unidos, de inmediato me separé, pero mi padre dijo todo con su mirada, yo lo abracé disimulando, pero él mira a Luis como con ganas de matarlo, desde ese día nuestra relación cambió mucho pues Luis no pudo volver todos los días. Así que decidí invitarlo a un motel al cual fui prácticamente disfrazada para no ser descubierta.

Cuando llegamos al motel encendimos el televisor y lo colocamos en el canal de adultos donde precisamente mostraban a una hermosa rubia cogida por tres musculosos negros, esa escena me calentó muchísimo. De inmediato amarré a Luis a las barandas de la cama le quité toda la ropa y comencé a hacerle un baile erótico y a quitarme la ropa lentamente todo encima de él, Luis solo podía tocarme la concha con los dedos de los pies, yo esparcí miel por todo el pecho y la verga de Luis, lamía sus pezones y chupaba sus bolas lo cual era delicioso para mí, rodeé su hermosa verga negra con mis tetas y comencé a hacerle una paja con ellas.

Luis pedía piedad no aguantaba más así que decidí soltarlo lo cual no me pesó pues Luis con un gran ímpetu separó mis piernas y comenzó a clavarme con violencia lo cual me encantaba sobre todo proviniendo de él.

Después de un rato de placer lo sacó y me colocó en cuatro, comenzó a lamer mi concha con su larga y puntiaguda lengua hasta que comenzó a lamer mi ano, lo llenó de saliva y me puso encima de él y comenzó a clavarme su negra verga en mi lindo culito blanco, esto yo ya lo había hecho antes, pero no con una verga tan grande…

Me dolió mucho, pero afortunadamente “mi negro” no demoró mucho en soltar su chorro dentro de mí. Aprovechamos todo el tiempo de estadía y lo hicimos varias veces.

Cuando iba conduciendo a casa hablábamos de lo nuestro y Luis me dijo que él no podía seguir con esta situación pues no me quería engañar porque  veía que yo estaba muy ilusionada con él y Luis no me amaba y estaba conmigo solo por interés, porque yo le ayudaba económicamente, a la única mujer que amaba era a su esposa, esas palabras me dolieron en el alma, sentía envidia de aquella mujer que desvelaba a “mi negro” así que le pedí que me llevara a su casa para conocer a su mujer.

Al comienzo se negó, pero al fin accedió así que fuimos a un barrio muy humilde donde vivía, allí me presentó a su esposa, una mujer negra, de una edad muy similar a la de él, conocí a sus tres hijos, su hija mayor de 21 años de edad, una negra muy hermosa, un joven de 18 años, fuerte como un toro y una niña de apenas 12 años. Luis se retiró de la pena que sentía, su mujer ni se imaginaba que una mujer como yo me pudiera fijar en su esposo, ella estaba muy honrada con mi visita, hablé largamente con ella y me contó lo especial que era su marido y como sus hijos lo adoraban, me sentí un poco culpable por esa situación, así que antes de salir le regalé un cheque y me marché.

Después hablé por teléfono con Luis y me dijo que mi papá lo había despedido y que inclusive lo había amenazado para que no volviera a ir a mi casa. Desde ese momento no volví a saber de Luis, trato de olvidarlo aunque lo extraño mucho, especialmente su hermosa verga negra, desde aquel momento me he vuelto adicta a las vergas negras y todo lo relacionado con sexo interracial, así que si quieres comunicarte conmigo contarme tus historias, mostrarme páginas de sexo interracial y si eres mujer tal vez me cuentes historias como estas.

Autora: Paty

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Los Hermanos de mi joven esposa

Yo me llamo Brian Néstor y mi esposa se llama Diana Elizabeth, ambos éramos sumamente románticos, pero también teníamos nuestro carácter, aunque nunca nos habíamos disgustado, sabíamos de las reacciones del otro frente a otras personas, reacciones que a veces eran violentas.

Con este antecedente, ambos sabíamos que quizá algún día nos disgustaríamos y entonces no saldríamos muy bien librados del altercado, pero tratábamos de ignorar ese problema latente.

Nos casamos jóvenes, hace un año y medio, cuando mi esposa tenía 17 y yo 18 años, pero el altercado fue cuando teníamos un año de casados.  Sucede que ya eran como eso de las 5 de la tarde, yo acababa de regresar de trabajar en un taller mecánico, salimos temprano porque solo me toco hacer una afinación a un Camaro 2010, yo no estaba muy de buen humor ya que en el trabajo se la pasaron escondiéndome el lavador de inyectores, y por eso entregue un poco tarde el trabajo y el cliente se molesto conmigo por no entregarle pronto su auto.

Así que llegue a la casa, la cual solo era de un piso, tenía un jardín al frente, en el servía para estacionar dos autos, mi chevy, y el corza de Diana, al entrar a la casa estaba un baño completo, y la sala, mas al fondo estaba la entrada hacia los 2 cuartos, el principal tenía también baño completo y al fondo estaba la cocina y el cuarto de servicio; Así que llegue y de inmediato me fui desnudando ya que quería llegar a echarme un baño y descansar, pero grande fue mi sorpresa cuando escucho voces de varias mujeres en la cocina y acto seguido me encuentran allí en pelotas en la sala; Mi esposa se puso roja y sus amigas se despidieron sin quitarme la vista de encima e incluso comiéndome con la mirada, yo soy blanco, pero sonrosado, mido apenas 1,70 peso 69kilogramos, ojos grises, completamente lampiño y de complexión normal, me gusta hacer ejercicio así que aunque no estoy grueso, si estoy marcadòn, y tengo un culo redondeado y parado, debido a que hago flexiones con pesas con los pies separados uno frente a otro, quizá eso fue la razón porque no apartaran la vista de mi cuerpo, yo nunca antes había sentido vergüenza, pero esa vez me hicieron me sonrojara y me cubriera mis partes, acto seguido que se fueron las amigas de mi señora, cerró la puerta y me dijo .  .  .  “de modo que te gusta exhibirte a las mujeres”, y así siguió diciendo cosas y se me acerco, notaba que su cara se iba poniendo mas y mas roja así como su forma de hablar iba incrementando su agresividad;   Al principio paso todo tan rápido que yo no terminaba de salir de mi aturdimiento, pero cuando se me puso frente a mi cortándome toda forma de escapar y dándome unas bofetadas seguidas de un rodillazo  en mis genitales, yo reaccione instintivamente dándole un empujón, trastabillo un poco pero su tacón se atoro en la alfombra y fue a dar hasta la mesita de la sala, se pego con el filo de la mesita en las costillas y enseguida escuche su fuerte alarido de dolor, luego yo quede hincado por las punzadas  en mi ingle, así que ella, enseguida se salió a la calle. Yo no le di mucha importancia, pensé que se abría ido con alguna de sus amigas, así que me prepare de comer y luego me dispuse a ver la tv así desnudo, porque planeaba encontentarla y sobarle sus costillas con algún antiinflamatorio en cuanto regresara de la calle, así que también fui a sacar de sus cosas un pene de plástico con el que pensaba introducírselo por el ano en cuanto yo metiera mi miembro en su vagina, creyendo eso la aria gozar bastante; Así que estaba yo desnudo sentado en el reposed, con el pene de plástico sobre la mesita de la sala, le deje una nota sobre la mesita en la cual le decía que ese pene se lo introduciría por el culo, también se me ocurrió que antes de hacerle el amor podría darme un buen baño, y así lo hice, pero eróticamente deje la puerta abierta para que me viera por si acaso llegaba cuando yo estuviera duchándome, yo soy de los que dilatan como 30 minutos bañándose, es que me doy varias enjuagadas y me tallo el cuerpo varias veces, así que despreocupadamente me empecé a bañar; No pasaron ni 10 minutos, cuando escuche que la puerta de la entrada se abría, no escuche los tacones de mi mujer, pensé que quizá se debía a que tenia jabón en los oídos y por eso no la escuche, continúe duchándome ya que presentí estaba siendo observado, luego de un instante me enjuague la cara y volteé pero no había nadie viéndome, eso me desconcertó y pensé seguiría algo enojada, así que en lugar de vestirme salí a la sala, vi la tv encendida y note que desde alguna parte alguien le subía el volumen al máximo, entonces se me hiso raro eso, me acerque a la sala pero ya no estaba el pene de plástico, me dirigí a la cocina, y no había nadie, así que decidí regresar a buscarla a alguno de los cuartos, cuando veo que sus dos gallardos hermanos estaban en la sala y me miraban con bastante odio, Luis el más grande de ellos me dijo “¿así que pensabas meterle este pene por el culo a mi hermana?, ¿no era ya bastante con que le pegaras, aun querías desquitarte destrozándole el ano?”, Yo le explique, que no quería destrozarle el ano, que ese juguete era de su hermana y que yo solo quería hacerla gozar más, y también le explique que yo solo la avente y ella tropezó y se pegó con la mesita en las costillas, pero ya para entonces ellos no me hacían caso y se me habían acercado diciéndome que me pondrían una buena mola para que aprendiera a respetar a su hermanita.

Carlos que había estado callado, hablo y me dijo. . .  “Brian  no solo la  avergonzaste frente a sus amigas, sino que seguiste haciéndole daño, pero eso cambiara, te aremos ver lo mal que estas al no haber medido las consecuencias”.

Les dije que no entendía porque su comportamiento, que mejor se fueran de mi casa, a lo que Luis me dijo, “claro que nos vamos a ir de tu casa Brian, pero primero te vamos a dar un correctivo de actitud”, entonces les dije que no les tenía miedo, que me dejaran vestir y les daría gusto peleando contra ellos, pero de a uno por uno, y apenas termine de decir eso, ellos se me abalanzaron, me aventaron patadas, muchas esquive, pero algunas si me dieron, yo estaba en clara desventaja, ellos traían zapatos y yo estaba completamente desnudo. Al cabo de unos 5 minutos ya me tenían todo golpeado, y aunque yo si les había propinado buenos golpes, no fueron los suficientes como para hacerlos desistir. Así que luego me amarraron boca abajo sobre la mesita de metal de la sala, sentía el frio del cristal de la mesita, y se los hice saber, me ignoraron y me taparon la boca con mi camiseta del trabajo, después ensalivó Luis el pene de plástico y me lo introdujo en el culo, yo lloraba del dolor y por más que sufría ellos no se apiadaban, luego Carlos se quitó el cinturón y empezó a darme de cinturonazos en la espalda y en las nalgas, al punto que ya no sabía que era peor si el tener el pene artificial desgarrándome el culo o los cinturonazos lacerando mi espalda y trasero. Me dio aproximadamente 15 cinturonazos, nunca había sentido tanto dolor en mi vida. Luego en algún momento se le antojo a Luis dejar de meterme el pene artificial y penetrarme el culo, así que escuche su cremallera bajarse y enseguida sentí su pene abriéndose camino en mi interior, empezó primero despacio, y después fue poco a poco más rápido, así estuvo cogiéndome por unos 20 minutos, decía que se sentía súper estrecho mi culito, que él nunca se había cogido a un hombre, pero que yo tenía un culo bien durito, rosadito y cerradito, esas palabras hicieron que Carlos se bajara el pantalón y se empezará a masturbar junto a mi cara, luego de unos pocos minutos me aventó su esperma a la cara, yo a pesar del dolor que sentía con que Luis me penetrara empecé a sentir como mi pene se iba erectando, luego sentí el esperma de Luis en mi interior, y me saco su pene, solo para que Carlos me penetrara también, Carlos me dijo que era virgen que yo sería su primera vez, así que me portara a la altura.

Primero le costaba mantener la erección, entonces se arrodillo y sentí su lengua saborear mi culo, la sensación me era nueva, mi ano se fue expandiendo, luego Carlos se erecto y me cogió por espacio de una media hora, yo pensé que no acabaría jamás, y de repente empezó a jadear más rápido y mi pene se puso a mil, eyacule sobre la alfombra y el dentro de mí, pero se reusó a sacarme su pene y a los pocos minutos se le puso erecto otra vez, y como se dieron cuenta que yo también había eyaculado, decidieron desamarrarme, y quitarme la mordaza de la boca, aunque Luis me sujetaba firmemente de las manos, pues era consiente que me habían golpeado y violado (desvirgado), aun así Carlos decidió ponerme boca arriba sobre el sillón, y penetrarme mientras veía fijamente mi pene, y noto que enseguida me puse erecto, así que el continuo con el mete y saca,  y luego que estaba por eyacular, saco el pene se los hecho en la mano y me los puso en la boca, en acto reflejo instintivamente apreté mis labios para no probar su esperma el con la otra mano me apretó los testículos haciendo que abriera la boca de dolor, y me los hecho en la boca, cubriéndome la boca con su misma mano, así estuvo unos 4 minutos aproximadamente hasta que noto que yo tragaba, entonces sin quitarme la mano de los testículos, empezó a sobármelos y a tocarme el pene, eso me desconcertó al igual que desconcertó a su hermano mayor Luis, pero nadie dijimos palabra sobre eso, así que Carlos se arrodillo y me empezó a chupar el pene, así estuvo hasta que me hiso eyacular en su boca, luego se enderezo y me dio un beso, al tiempo que sus manos me apretaban las nalgas, así se quedó tendido sobre mí, por lo que Luis soltó mis manos y levanto a Carlos, le dijo que ya se habían dilatado mucho, y se lo llevo a aconsejarle, aunque alcance a escuchar que debían de borrar las evidencias por si acaso se me ocurría demandarles, pero la evidencia era yo, así que me sujetaron y me llevaron al baño, yo casi no podía dar un paso, porque me dolía muchísimo el culo y los golpes que me habían dado empezaban a hacer meya en mí, por eso me ayudaron a llegar al baño, luego llenaron el pequeño jacuzzi, su intención era evidente, hacer que el agua me lavara el culo, por lo que  llenaron el jacuzzi con agua caliente, no quemante pero si caliente y le echaron champú, luego ellos me metieron al jacuzzi y se desnudaron también, ya en el jacuzzi me cogieron otra vez los dos,  me enjabonaron,  se enjabonaron y luego de una hora, sonó el celular de Luis, era mi esposa preguntándoles si ya podía venir a la casa, él le dijo que lo hiciera en unos 60 minutos porque ahorita estaban borrando las evidencias de la golpiza que me habían dado, lo cual en parte era cierto. Terminamos de bañarnos y sacaron hielos del refri los envolvieron en tela y me los pusieron en el lugar de los golpes, también ellos se pusieron hielos. Al poco rato ya se me habían desinflamado los golpes y a ellos también, así que se fueron, no sin antes darme una buena agarrada de culo, incluso dijo Luis – “de haber sabido que te cogeríamos abríamos traído condones”.  Me dijo que de ahora en adelante yo sabía lo que me pasaría si le ponía una mano encima a su hermana.

Luego de un rato que se habían marchado, llego mi esposa, y no me dirigió la palabra, empezó a trapear el piso, ya que allí si había bastante sangre, motivo que hiso que se impactara y volteara a  verme tratando de adivinar de que parte mía provenía esa sangre, así que era evidente lo mal que se sentía al pensar como me habían dejado sus hermanos, me preparo unos tés y pidió pizza, que ya sabe que me gusta, y  me miró fijamente al tiempo que me pregunto, “¿Qué te hicieron?”,  yo solo baje la mirada no sabía que contestarle, ella se fue a su cuarto y encontró el pene artificial en el lavabo, tenía sangre, de inmediato binó hacia mi llorando y diciendo que eso era terrible, que me llevaría de inmediato con un urólogo, yo solo solté unas lágrimas de mis ojos y no hice por levantarme de la sala. Ella me dijo que solo me darían un correctivo, pero que nunca pensó me sodomizaran, y que ella estaba sumamente consternada, luego que me levante vio que tenía mordidas marcadas en mis nalgas y espalda, y quería ayudarme, pero yo se lo impedí, simplemente me fui  a acostar y no fui a trabajar hasta el tercer día,  no me sentía nada bien, en ese tiempo no hable con mi mujer.  Diana  trataba de hacerme plática, pero yo no participaba.

Así que un día luego de platicarlo con sus amigas, decidió decirme que ella me entendería si en parte me había gustado sentir el consolador, que era normal, ya que había investigado que nuestro punto G de los hombres es la próstata que se encuentra junto al ano y que desde allí se le puede estimular provocando así  erecciones involuntarias, eyaculaciones, y múltiples orgasmos masculinos, que si yo así lo deseaba ella podría metérmelo de cuando en cuando, o incluso cómprame un vibrador. Al notarme cada vez más ausente, decidió llamarles a sus hermanos, y le contesto Carlos , ella le reclamo el porque me habían sodomizado, que eso nunca fue lo acordado, entonces Carlos pensó que yo le había contado a ella que me habían penetrado y solo se confesó, le dijo que él no tenía pensado penetrarme, que de hecho era virgen, y  al darme cinturonazos mi carne blanca se tornó más rosada,  que mi piel era como de terciopelo muy suavecita, completamente lampiño, y que el primero en penetrarme fue su hermano Luis, y  luego él también me penetro perdiendo conmigo su virginidad. Mi esposa se quedó de una pieza, pues ella suponía solo me habían metido su consolador, y se enteró que además los dos me penetraron, me amarraron a la mesa, me taparon la boca y ya después me desamarraron, ya para entonces  no opuse resistencia, que incluso había eyaculado también.

Todo eso era demasiado para mi joven esposa, y se desmayó en el sillón, por lo que yo tome el teléfono y le dije seriamente a Carlos que ellos fueron los culpables de que se enterara que me habían sodomizado, ya que el consolador lo dejaron sin enjuagar en el lavabo, y que ella no sabía que me habían penetrado también. Por un momento pensé que Carlos no contestaría y entonces me dijo, “Ya la regué, perdóname por decirle a mi hermana lo que te hicimos, ahora quizá se divorcie de ti, pero si quieres platicarlo, podríamos vernos en un restaurant, te invito a cenar y ya después lo que quieras”; También me dijo que nunca pensó que se enamoraría de un hombre pero que yo lo había cautivado y que quería hacerme el amor.

Al otro día fue Luis a verme a mi trabajo y me reclamo el porqué le había avisado a su hermana de lo que me habían hecho. Yo a esas alturas ya estaba harto de su comportamiento y aunque él era 2 años mayor que yo, le dije que no me estuviera molestando, que me debería de agradecer que no los denuncie y que tampoco le dije a mi esposa, que ellos por sus descuidos lo hicieron evidente, pero que si lo que quería era pleito, pues que con gusto le respondería; Él se me abalanzo, y yo lo esquive, por fin me pude ir desquitando de lo que me habían hecho, claro que al final me gano, el media como 1,75 se había criado en el campo y según se dé chico era un peleonero, y yo las peleas que había tenido en mi vida las podía contar con los dedos de una mano, así que al final se impuso la maña. Pero orgullosamente no se fue limpio, es más se fue casi igual de amolado que yo. Luego de que terminamos de pelear, él me dijo que esa forma de ser mía le causaba una rara atracción y aunque me duela reconocerlo a mí también me atraía ese joven atlético blanco, de ojos cafés que se erguía frente a mí, así que nos dimos un fuerte abrazo y un beso aún más fuerte, luego me agarro las nalgas y yo a él, al tiempo que su mano derecha hurgaba  dentro de mi tanga, bajándome los pantalones, le impedí que no siguiera pues estaba en mi trabajo y nos podían ver. Así que nuestro encuentro quedo para después. . . .

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Unas vacaciones para recordar

Hola mi nombre es Joaquín tengo 20 años, 1.73, delgado, esta como todas las demás es real.

Eran últimos días del mes de junio, esto sucedió hace 2 años en unas vacaciones decidí ir a pasar unos días con una de mis tías, ella vive en una colonia muy cool, llegue el día sábado por la tarde, mi tía me indico cual seria mi habitación la cual era de uno de mis primos pero me dijo que no me preocupara que él solo dormía en la casa de martes a viernes.

Me instale y (mi tía tiene un negocio que le deja muy buenas ganancias) fui hacia el negocio y ahí estaba mi tío y tía estuve un rato ahí luego fui a dar un roll por la colonia. Wow por las calles unos chicos súper wapos, y con un buen cuerpo, me fascinaba estar ahí estuve caminando como por media hora y luego regrese al negocio ahí iban también muchos chicos uno que me encanto era alto, con cuerpo de atleta, llevaba unos shorts cortos, una playera entallada, unos lentes negros los cuales lo hacían ver muy sexi, y el cabello despeinado me encanto pero solo fue una fantasía visual.

Eran como las 10pm y estaba a punto de cerrar aunque parecía que apenas el día comenzaba pues había mucha gente afuera niños jugando, familias caminando, chicos en patineta, y la mayoría de negocios aun abiertos.
Luego de cerrar nos fuimos a la casa me tome un vaso de leche y subí a mi habitación encendí la tv y luego me dormí.

A la mañana siguiente mi tía me dijo que me levantara para hacer ejercicio con ella y me levante fuimos hacia un campo que se encuentra entre la vialidad principal estuvimos un rato trotando y corriendo, luego fuimos a la casa y me dijo mi tía que ahora hiciéramos un poco en su gimnasio y termine rendido pues no soy mucho de los que hacen ejercicio prefiero las dietas. Me dijo mi tía que descansara un rato luego me fuera a bañar me recosté como 15 min. Y escuche que mi tía se había metido a duchar, no tardo mucho me dijo que bajaría a preparar el desayuno y luego se iba a abrir el negocio. Me sentía muy contento como 3 de sus 4 hijos ya se habían casado toda su atención era para mi, termine de ducharme y baje al comedor ahí estaba el desayuno encendí la tv, tarde como 20 min y fui con mi tía al negocio, más que gustarme estar ahí por mi tía mi intención era conocer a alguien, uno que me encanto media como 1.75 llevaba una playera ajustada que se le notaba un pecho fuerte y un abdomen de adolescente no tan trabajado pero si de alguien que se cuida mucho, un short también ajustado con unas nalgas paraditas y redondas, unas piernas fuertes y velludas mmmm casi me le aviento encima verdaderamente era sexi y atractivo y de la cara muy guapo tenia como 18 o 19, le observe a detalle pues tardo bastante comprando, luego solo vi alejarse ese monumento y no deje de mirar ese par de nalgas hasta desaparecer de mi vista. El resto del día fue como el anterior sin algo nuevo.

Por la noche cenamos y fui a mi habitación a descansar, serian como las 11:00pm y trataba de buscar algo interesante en la TV pero nada le di como tres vueltas a todos los canales y solo le deje en music television (MTV) donde había una caricatura de homosexuales, media hora después abren la puerta y era mi primo (26 años, alto de piel blanca, aun conserva un cuerpo antojable a pesar de tener una hija pero es divorciado) me pregunta si solo yo había ido o también con mis papas y le digo que solo yo, me pregunta que, que veo y le contesto que nada interesante, abre su closet y baja una caja en donde tiene películas porno además de un gel, y tres condones y unas revistas me dice que escoja una mientras él baja a cenar pero me dice que cierre la puerta con el seguro y al salir la cierro, observe los títulos y puse “sueños mortales” trataba de una chica que invitaba a sus amigos a su casa de campo y ella tenia sueños en los que tenia sexo con ellas y ellos.

Termino la primera sesión y tocaron a la puerta respondí que quien era y contesto mi primo abrí y regrese a recostarme, volvió a cerrar la puerta con seguro apago la luz y se recostó al lado mío todo iba bien y mi primo hacia comentarios acerca de las escenas ¡que bien se la coge!, ¡esa vieja esta bien buena! Yo comencé a calentarme pues comenzó a frotarse la verga yo trate de tranquilizarme pues con las escenitas y mi primo al lado me comencé a excitar demasiado y yo creo ya no se pudo contener mas y abrió su bragueta y descaradamente saco su verga como de 18cm y comenzó a masturbarse lentamente bajando y subiendo el prepucio que cubría esa cabezota me pregunto si me incomodaba que llevaba como 2 semanas sin sexo, luego dijo que también podía hacer lo mismo tarde un rato mas y mientras mi primo se bajaba los pantalones un poco mas abajo de las rodillas ahí me excite mucho mas así que me desabroche el panto y saque mi verga la cual ya tenia abundante liquido preseminal y la frote muy lento para no correrme, en eso me dice mi primo te han mamado alguna vez le contesto que no(aunque es mentira) y toma mi verga sentí su respiración muy cerca y su nariz rosando mis vellos púbicos y la comienza a mamar comenzando con la cabeza. Oooohhh que rico sentir su lengua caliente iba descendiendo mientras con una mano acariciaba mis huevos así estuvo un rato le avise que pronto me correría saco mi verga de su boca y apretó la cabeza con su mano retrasando mi venida luego dijo que era mi turno se levanto sentándose al la orilla de la cama me baje de la cama me desvestí por completo y arrodillándome frente a el comencé a chupar esa rica verga el coloco sus manos en mi cabeza frotando mi cabello y dirigiendo la mamada le chupe todita la verga le hacia cosquilleos en la cabeza con la punta de la lengua luego baje y metí un huevo en mi boca luego el otro y luego los dos estuve un rato lamiendo esas dos preciosidades mientras con una mano lo masturbaba, luego lamí su ingle y luego de varios minutos regrese a su verga pero ahora mas rápido y con más intensidad me metía toda la verga que sentí ahogarme y luego la sacaba casi por completo. Él me acariciaba la espalda y metió la mano por enfrente rosando mi verga llego hasta mi culo metió un dedo yo me encontraba atrapado entre su abdomen y su verga mientras me metía otro dedo y casi enseguida un tercero saco todos los dedos y se levanto de momento me dio la impresión que se había arrepentido pero no fue así fue hacia donde se encontraba la caja y tomo un condón y el gel se coloco el condón y se unto gel en su verga, yo me encontraba aun de rodillas observándolo, me dijo que me pusiera en cuatro lo obedecí agache mi cabeza y levante mis nalgas , se coloco detrás de mi y me coloco gel en la entrada de mi culo y tomando su verga me untaba el gel por todo el culo y yo ya quería ser penetrado por aquel macho coloco la cabeza en la entrada y haciendo presión entro la cabeza lo cual me dolió mucho me ardía el culo, pero soporte y siguió metiendo mas y mas verga cm a cm, llego un momento en el que quería zafarme pues no aguantaba el dolor pero me detenía con sus manos en mi cintura me dijo que me tranquilizara y que tratara de abril mi culo y que si me relajaba pronto empezaría a sentir un gran placer me tranquilice un poco pero el dolor no bajaba entonces el comenzó con su movimiento de mete y saca pero pronto supe de aquel placer que me dijo me acariciaba la espalda y metía y sacaba muy lento y cuando noto un cambio en mi me volvió a tomar de la cintura y siguió mas rápido. Ooohhhh que rico se sentía esa verga entrar y salir de mi culo se inclino hacia abajo ahora tomándome de los hombros y me besaba el cuello y no dejaba de penetrarme estuvo como 5 min mas y se salió de mi dijo que ahora me tocaba hacer el trabajo y se recostó en la alfombra y me subí en su gran verga que miraba al techo toda hinchada, rosada y que por debajo del condón se veía una gran cantidad de liquido pre seminal, me monte en el y el ardor y dolor fue mucho menor que el anterior me senté poco a poco y me comencé a mover primero de enfrente hacia atrás y eso le fascino ese cuarto olía a sudor, a secreciones yo estaba escurriendo de sudor y el también luego de un rato comencé de arriba abajo y lo hice mas rápido y me dijo que se correría en unos segundos y eso me animo mas  he hice un esfuerzo por hacerlo mas intenso y se corrió dentro del condón se contuvo para no dar un grito de placer y sentía como su verga palpitaba dentro de mi culo me acosté sobre el sin sacarme su verga me recargue en su pecho y se lo bese me levante y como yo aun estaba súper caliente me comencé a masturbar con su verga dentro pero el quito mi mano y me masturbo y solté unos chorros de semen que cayeron en su pecho y cara. Ahora si me levante, y me dijo que se iría a duchar le dije que me duchaba con el contesto que si salió al pasillo y checo que no hubiera nadie me dio una señal y corrí al baño desnudo y el también estaba igual entramos al baño abrió la llave de regadera y nos callo el agua caliente en nuestros cuerpos me empecé a calentar de nuevo al ver esa rica verga y me agache a mamarla cuando recupero su máxima erección dijo que me volteara y me detuve de las llaves mientras él se coloco detrás de mi y me metió su verga de un solo empujón me cogió un buen rato y se corrió dentro de mi esa corrida la sentí mas rica pues no llevaba puesto condón y sentí su semen caliente y se dejo caer en mi que si no es porque me detengo nos caemos los dos sentía su verga entre mis nalgas y me masturbe soltando unos pequeños chorros, recuperándose mi primo se puso su bata y salió del baño yo termine de limpiarme y me dirigí a la habitación de mi primo pero parece que el se había ido a una de huéspedes, me subí a la cama y la habitación estaba muy caliente así que abrí la ventana y me recosté en la cama quedándome dormido.

A la mañana siguiente fue la misma rutina mi tía toco en la puerta para irme con ella a hacer ejercicio aunque yo lo que quería era dormir me sentía sin ganas (ni como decirle que anoche ya había hecho ejercicio para toda la semana con su hijo jejeje) pero me levante me dolían las piernas, el culo, le dije que tenia un dolor en la pierna y que solo caminaría y estuvo de acuerdo, luego de 45 min regresamos y lo mismo que los otros días le dije que la alcanzaba al medio día para que se me quitara el dolor, me volví a acostar y pensando recordé que mi primo estaba en alguna de las habitaciones y escucho que alguien se ducha, pero me quede dormido desperté como a la media hora me levante y baje pues ya tenia hambre y ahí estaba mi primo desayunando me sirvió de desayunar y solo veíamos la tv sin decir nada entonces él termina y me dice si no te llenas te espero en la habitación y te doy algo mas y subió a la habitación en ese momento deje de comer y haciendo tiempo subí a la habitación y ahí estaba el completamente desnudo solo tapando su verga con el edredón.

Entre cerré la puerta con seguro y me abalance a esa rica verga a chuparla y chupar esos grandes huevos le estuve mamando un buen rato, se acostó totalmente en la cama y como haciendo un 69 me subí arriba de él, yo le mamaba la verga y el culo para dejarlo bien lubricado. Luego me incorpore sentándome con la verga bien lubricada la apunte hacia mi culo y la fui metiendo. Él solo me observaba con las manos bajo la nuca admirando el espectáculo, continúe bajando hasta tener toda la verga dentro estuve unos segundos y comencé en el sube y baja acompañados con círculos yo me sentía en el cielo con ese hombre penetrándome, con una de sus manos me masturbaba. Me detuvo indicándome que me colocara a la orilla de la cama con las nalgas bien paradas, se coloco detrás de mi y me ensarto su verga, me tomo de la cintura y continuo con el mete y saca lo hacia tan fuerte e intenso que sentía sus huevos golpearme, se inclino hacia abajo ahora realizando movimientos mas cortos, muy rápidos y súper ricos, mientras me besaba el cuello, se levanto y lentamente me fue dando vuelta para quedar boca arriba (era todo un experto ese hombre) subió los pies en sus hombros y continuo con la culeada, yo ni siquiera tocaba mi verga pues me vendría enseguida, con voz entre cortada me aviso que se correría y que si quería en mi boca o en el culo le dije que siguiera sentí hincharse mas y soltó sus chorros calientes de semen, callo encima de mi con su respiración agitada pero muy satisfechos y felices, yo abrazándolo sobando su espalda y sus nalgas, empezó a frotar su cuerpo con el mío haciendo que su abdomen masturbara mi verga y en unos minutos me vine soltando mi semen entre su cuerpo y el mío, estuvimos otro rato mas se levanto diciendo que me fuera a duchar y él me alcanzaba me coloque mi bata de baño y salí dejando la puerta casi cerrada, abrí la regadera dejándome acariciar por el agua caliente un minuto después escuche que entro sentía su mirada en mi espalda y me movía modelando para el, de pronto escucho una voz muy diferente que me dice “parece que te mueves bien” en el instante voltee y era mi otro primo (21 años es el menor y aun vive con mis tios, estudia una ingeniería no sabia que se encontraba pues realizaba como un tipo servicio) me sorprendo y muy apenado trato de alcanzar mi bata, la aleja de mi, le digo que si me puede dar mi bata y que saliera del baño me mira y me dice pero si ya se lo que te gusta ¿quieres un pedazo de carne primo? Me quedo callado, me mira fijamente se acerca y agarrándose la verga me dice si la quieres tómala, traía puesto un short y playera y se le notaba una verga muy grande, toma una de mis manos colocándola encima de su verga me guía frotándola, ya mas animado me agacho bajando su short y ve otra verga muy similar blanca, larga, cabezona y casi sin vellos con dos huevos que se veían deliciosos llenos de leche, le chupo la cabeza atrapándola con mis labios y haciéndole círculos con la lengua me toma de la cabeza para empujarme y tragarme toda su verga, casi me ahogue pero estaba muy rica comienzo a chuparla desde la base hasta la punta el gemía como loco y movía sus caderas luego bajo hacia sus huevos chupándolos, ya se había quitado la playera y el agua caía sobre nuestros cuerpos, me levanto me volteo y tomándome con una mano de la cintura y la otra dirigiendo su verga hacia mi culo comenzó a empujarla yo abrí mis nalgas con mis manos, me dolió un poco ya con la verga en el culo inicia el vaivén yo mientras me masturbaba se acelero mas indicándome el punto de explosión y se viene con golpes fuertes haciéndome delirar, soltando fuertes chorros de semen, yo también me vine aventando el semen en la pared, salió de mi me lave la verga y el culo me coloque mi bata y salí del baño sin decir algo.

Regrese a la habitación pero ya no estaba mi primo, ya mas calmado trataba de analizar que había sucedido si los dos se había puesto de acuerdo, o si mi segundo amante había visto o escuchado algo ayer o solo había sido coincidencia. Me vestí y salí hacia el negocio ahí estuve toda la tarde, ya en la noche cerramos el negocio regresamos a casa y ninguno se encontraba en casa.

Por la mañana la misma rutina, se fue mi tía y escuche ruidos cuando me acercaba a la cocina y estaba mi primer amante desayunando viendo TV, me senté a desayunar y platicamos que si la escuela, música y en un momento de silencio le cuestiono que había sucedido ayer, me responde que eso lo debería saber muy bien. Me cuenta que cuando entre al baño el “segundo amante” iba subiendo las escaleras y ya no me vio entrar al baño, él entro cerro la puerta y tardamos en salir así que se vistió y se fue bañar a su depto de soltero, luego me cuestiona que había sucedido entre los dos lo mire con una sonrisa picara y me entendió. Luego me dijo que eso ya no podía continuar que es muy placentero pero no era lo que el definitivamente quería que tenia una hija, solo le dije que estaba bien y cada quien sabe lo que quiere.

Terminaron mis días de vacaciones pues tenia que entrar al prepa y a mi servicio, luego de un tiempo me encontré con mi primo (el primero) iba con su hija y su ex y se porto de lo mas normal.

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Mi cuñado Raúl : Segunda parte ( el aniversario)

Autor: Rodrigo T
Bueno para los que lean por primera vez una de mis experiencias, me presento y para los que ya han tenido la oportunidad de hacerlo, les refresco la memoria describiéndome a continuación: soy un joven normal, estudiante atlético, moreno, simpático, lindo pues, jajaja bueno eso dicen. Tengo una novia hermosa a la cual amo, y ella tiene un hermano llamado Raúl, con el cual he estado compartiendo, en el relato anterior(no está de mas que lo leyeras también) está detallado todo: como empezó, como terminamos teniendo sexo, y lo que dio pie a esta experiencia que hoy les cuento.

Después de esa primera vez que tuve sexo con un chico( mi cuñado), seguí visitando la casa de mi novia, y quedándome a dormir en el cuarto de mi cuñado, obviamente el sexo entre nosotros ocurría frecuentemente, yo le dejé bien claro a Raúl desde el primer día que a mi no me gustan los chicos, aunque desde esa primera vez me empecé a fijar mas en el trasero de los chicos. Él me decía que no había rollo con eso que solo pasáramos buen rato y ya no complicáramos las cosas, que él estaba bien claro y sabía que yo nunca estaría con él en una relación de novios como estaba con su hermana, pero que me respetaba y yo era el primero y el único hombre con el cual tenía sexo.

Pasó el tiempo como dije desde esa primera vez y no cada vez que dormía en su cuarto me lo cogía, pero cuando lo hacía la pasábamos increíble, un día me despierta un mensaje de texto que decía: “prepárate porque hoy hay acción en nuestra cama…” Wow pensé que era de mi novia el mensaje, pero no; era Raúl escribiéndome. Me levanté y me fui a bañar, no podía dejar de pensar en esas palabras del mensaje, porque el sexo entre nosotros era espectacular, siempre estábamos innovando. Mientras me bañaba mi cabeza daba vueltas pensando, tratando de adivinar que sorpresa me esperaba. El solo hecho de imaginar su trasero grande, redondito, durito, entre mis manos y que estaba a mi disposición me excitaba demasiado, el agua cayendo sobre mi cuerpo desnudo, la imagen de mi pene entrando y saliendo de su ano, escucharlo gemir de placer como siempre, todo eso trajo a mi mente el recuerdo de uno de nuestros tantos encuentros en la ducha, así que mi erección no se hizo esperar, ni bien había empezado mi día y ya la estaba pasando de maravilla. Empecé a masturbarme, acariciando mis testículos, recorriendo de arriba abajo mi pene, enfocándome en el glande, movía mi mano lo mas rápido que podía para luego bajarle a la velocidad y hacerlo lento, así iba intercambiando velocidades , rápido, rápido, lento, leeento, a los 30 minutos mientras seguía masturbándome súper rico, escucho el escándalo en la puerta de mi cuarto: “¿Rodrigo vas a pasar todo el día en el baño? Vas a llegar tarde a clases”, era mi mamá, así que no pude terminar con el asunto que tenía entre manos…. durante todo el día no dejaba de pensar en esas palabras del mensaje de texto, le envié un mensaje preguntándole a qué hora llegaría él a su casa para que me diera tiempo de hablar con su hermana y todo lo demás antes de encontrarnos nosotros, él me dijo que fuera a la casa a las 7:00pm. Así fue llegué a esa hora puntual como siempre. Al llegar veo a mi novia y sus papás metiendo maletas en el carro, sorprendido le dije:  “¿qué pasó mi vida? ¿quién se va?, ella respondió: “los tres nos vamos. Voy con mis papás a ver a mi abuelita, recuerdas que te dije q estaba muy enferma, bueno parece que son sus últimos días”. En eso me habla mi suegra y me dice: “si mijo nos vamos los tres, pero Raulito se queda cuidando la casa, ya después si hace falta le pedimos que vaya también”, a lo que respondí: “no se preocupe señora que no hará falta, ya verá que se recupera y no tendrán que reunirse todos”. “Dios te escuche hijo” dijo ella, “te encargo por favor que no me dejes solo a Raulito, que le des una vuelta de vez en cuando o si te puedes quedar cuidando la casa con el”. En eso sale Raúl de la casa y dice: “mamá por favor ni que fuera un niño.. puedo cuidarme solo aunque no está demás un poco de compañía así no me aburro solo en la casa.”. Mi novia y sus padres se fueron. Entramos a la casa Raúl y yo, al cerrar la puerta me dice:

-¿Estás listo?,

-Siempre lo estoy…

– Más te vale campeón

Me da un beso, me toma de la mano y me lleva hasta su cuarto. Mientras caminábamos le dije: “¡que pícaro me saliste eh! ¿Sabías que tus papás se iban de viaje, y se llevaban a virginia? “-“Te escribí apenas me dieron la noticia. Bueno además con ellos de viaje o sin ellos de viaje hoy es un día especial..

-¿Que celebramos hoy?

Él me respondió: “¿que no te acuerdas? Hoy se cumplen exactamente tres meses desde la primera vez que lo hicimos, así que Feliz aniversario!!”

– Oye discúlpame se me había olvidado.. no preparé nada

Él me dijo: “Tranquilo ya cobraré tu olvido” Se me acercó y me dijo al oído: “hoy mando yo.. ”

Ahí lo tomé por la cintura y lo empecé a besar, mientras nos íbamos desvistiendo mutuamente, ahí estábamos los dos vestidos únicamente por la sombra de la habitación, mis manos recorriendo su cuerpo, haciendo énfasis en sus muslos, sus glúteos, los acariciaba los masajeaba, los apretaba, mientras lo besaba, empecé a besarle la boca, fui bajando hasta su mentón, besando, lamiendo, dándole pequeños mordisquitos, y raspándolo con mi barba de tres días sin rasurar, eso le encantaba, seguí bajando hasta su cuello, besándolo, lamiéndolo, chupándolo, todo esto sin dejar de acariciar sus muslos y nalgas…Él estaba como loco me decía: “tu conoces mi cuerpo como nadie, nunca me he sentido tan travieso como cuando estoy contigo”. Cuando terminó de decir eso ya yo iba llegando a su pecho, continuaba con mis besos, lamidas y pequeños mordiscos, al llegar a su pecho me detuve en sus pezones dedicándole tiempo y atención, besándolos, mordiéndolos suavemente, raspándolos con mi barbita, el estaba extasiado se retorcía de placer, su cuerpo temblaba entre mis manos, y sus gemidos me excitaban más y más.. .Luego él me detuvo y me dijo: “ahora vamos a la sorpresa que te preparé”.

-Ok, le dije, espero que sea buena, porque para detenerme en plena acción..

– Jajaja ya lo verás, no te vas a arrepentir.

Salio de la habitación y cuando volvío, la expresión de picardía de su rostro me dijo todo…con él trae una mesita con un mantel cubriendo lo que había en la mesa. -“A ver cierra los ojos no me hagas trampa”. Cerré los ojos, pero antes vi que traía también una silla, se me acercó y me vendó los ojos mientras me besaba. Wow , está vez si que me había sorprendido, me sentó en la silla, y empezó a frotar sobre mi pecho algo húmedo, por cada zona de mi pecho que frotaba ese objeto, me daba un beso en esa misma parte, solo me tocaba con el objeto y su boca, por lo que intenté acercarlo a mi y me dijo: “no no no, no uses las manos”.  Subió frotando el objeto y besándome por donde pasaba el objeto hasta llegar a mi boca, todo eso sin tocarme más que con su boca y el objeto, al tener el objeto cerca de mi boca, supe por su olor que era una fresa, me dijo anda muérdela, la mordí y mientras me la comía me dijo: “¿está rica? No tanto como esto”, y me dio un beso, sus labios eran dulces, siempre lo han sido pero está vez eran mas dulces de lo normal, estaban impregnados de arequipe. Que rico, le dije, en ese momento, se separó de mi y luego sentí algo frió que caía sobre mi pecho, luego la sensación de frió se cambió por la de la tibieza de su aliento sobre mi pecho lamiendo todo eso que había derramado sobre mi. ¿Te gusta? me preguntó. Me encanta- le respondí-, luego sentí algo frió y espeso que caía esta vez sobre mi pene totalmente erecto para ese momento, ahí supe que venía lo bueno, comenzó a comerse lo que había derramado sobre mi pito, y al mismo tiempo empezó la mamada, recorría de arriba abajo mi pene con su boca, lamiéndolo, besándolo, mis testículos uno por uno los acariciaba, se los metía en la boca, mientras con su mano me masturbaba, luego metía lo más que podía de mi pito en su boca, para luego enfocarse en el glande lamerlo, acariciarlo, besarlo, al frenillo también le dedicaba atención. Está vez el que se retorcía de placer era yo, y tenía ganas de tomarlo por la nuca y guiar sus movimientos, pero recordé su orden de no usar las manos. Luego se sentó sobre mi y comenzó a acariciarme, a darme de comer más fruta, mientras seguía besándome, está vez el mismo puso mis manos sobre sus nalgas, y me quitó la venda mientras me besaba. Abrí los ojos y comencé a tocarlo y acariciarlo, a meter mis dedos en su boca, los cuales chupaba uno por uno, lo cargué y lo tiré en la cama, me acosté sobre él y comencé a besarle la boca, el mentón, el cuello, mientras acariciaba su cuerpo, seguía besándolo, lamiéndolo, raspándolo con mi barba, mordiéndolo suavemente. Luego pude ver que era lo que había en la mesita: 1 tazón de fresas, cerezas, y tres envases más: uno con arequipe, otro con sirope de chocolate, y otro con crema batida, tomé una fresa y la unté con crema batida, se la puse en la boca y comenzó a lamer la crema, sin morder la fresa ,se la metía en la boca, y la sacaba, se la pasaba por la cara, por el cuello, hasta que me la puse en la boca y se la acerqué hasta la de él y entre los dos comimos la fresa, hasta que estábamos besándonos, mientras yo no dejaba de acariciar sus muslos y sus nalgas, las apretaba las separaba, las unía, le dí la vuelta y lo acosté boca abajo, una vez mas recorría su cuerpo de arriba abajo con mis manos y mi lengua, seguía masajeando sus nalgas que me vuelven loco, ahí estaban entre mis manos, grandes, redondas, duras, sin un vello encima, tomé la crema batida y el sirope de chocolate e hice una raya desde su nuca hasta el medio de sus nalgas, sobre la raya coloqué una fresa, luego una cereza, así hasta completar el recorrido hasta su trasero, luego empecé a comer las frutas y a lamer la crema y el chocolate desde su nuca. Mientras iba comiendo y lamiendo iba besando también, todo eso mientras acariciaba sus muslos, así fui hasta que llegué al medio de sus nalgas, separé sus piernas y comencé a comerme la crema y a lamer su ano, a besarlo, ahí estuve por un buen rato, besando sus nalgas, mordiéndolas, apretándolas, masajeándolas, acariciaba sus muslos, y lamía su ano, luego derramé mas sirope de chocolate y crema y arequipe, para seguir lamiendo, sus gemidos me prendían y hacían que me esmerara mas en mi labor de dilatarle el ano, así que metí un dedo, lo metí lentamente hasta que estaba todo adentro, una vez adentro le di varías vueltas, para luego sacarlo lentamente, así estaba intercambiando mis lamidas y besos a su ano, con la introducción de mi dedo, luego metí dos dedos, y luego de un rato tres, estaba metiendo y sacándolos cada vez mas rápido, y más fuerte, le dí un masaje a su próstata, cosa que acostumbro hacer porque se que lo enloquece, una vez mas su cuerpo temblaba y se retorcía de placer. Me levanté y me lubriqué bien el pene, antes de penetrarlo empecé a recorrer su espalda con mi pene, lo pasaba por medio de sus nalgas , hacía círculos en su ano con mi glande, bueno en uno de esos círculos lo penetré, metiendo el glande lentamente, me detuve para que su esfínter se adaptara al tamaño de mi pene, luego de un minuto avancé en mi penetración metiendo todo el pito hasta que mis bolas chocaban con las suyas y mi vello púbico rozaba su nalgas, lo fui sacando para volver a meterlo rápidamente, así estuve por un rato en un mete y saca fenomenal, durante el cual hacía movimientos de vaivén, adelante y atrás combinándolos con movimientos circulares y una que otra nalgada. El sonido de mis bolas chocando con las de él y sus gemidos me excitaban más y más, por lo que aceleraba las embestidas, lo estuve bombeando en esa posición por un buen rato, luego se lo saqué y me acosté boca arriba. Él sabía que venía la parte en que empezaba a cabalgar, por lo que rápidamente se sentó sobre mi pene tragándoselo por completo, es indescriptible la sensación y más mientras veía mi pene perderse dentro de su cuerpo, ahí comenzó a moverse como el sabe hacerlo, y hacer presión con su esfínter sobre mi pene abriéndolo y cerradonlo a su antojo, eso me vuelve loco y me pone a ver estrellas, al rato de estar en esa posición, lo puse en cuatro y lo embestía con todo, tomándolo por los hombros, luego puse una mano en su cintura y la otra en su nuca, y fui incrementando la velocidad de las bombeadas, luego lo puse en una de mis posiciones favoritas lo acosté boca arriba y puse cada una de sus piernas sobre mis hombros, así empecé a bombear otra vez, mientras tanto podía ver sus expresiones de placer y escuchar sus gemidos, que esta vez eran mas fuertes, así que fui incrementando la velocidad y la profundidad de las penetraciones, hasta que Raúl me preguntó: ¿te falta mucho para acabar? Porque ya no creo aguantar más me dijo. Le conteste: “dale, espera solo unos minutos más para que lo hagamos juntos”.  Nunca lo habíamos hecho así, ósea acabar los dos al mismo tiempo. Pasados unos minutos lo escucho decir: “ya no puedo más voy a acabar”. Le dije que yo también, así estábamos sudados completamente, entregados el uno al otro en ese intercambio de placer, el olor de nuestros cuerpos mezclado con el del chocolate y las frutas, me hicieron divagar por un momento, cuando escucho los gemidos de Raúl más intensos, y siento nuevamente que me faltan fuerzas, las piernas me tiemblan, y la especie de descarga eléctrica que me recorre de pies a cabeza, y suelto un gemido muy agudo, liberando mi semen en las entrañas de mi cuñado, al mismo tiempo en que el está eyaculando sobre su abdomen y su pecho..Wow bebe Feliz aniversario, fueron sus palabras. Feliz aniversario le dije. Me acosté sobre él nos besamos un rato, pasamos un rato ahí abrazados en la cama para luego irnos a duchar juntos e iniciar la celebración nuevamente con otro encuentro sexual.

Bueno espero les haya gustado mi humilde experiencia que estén bien.

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Mi amigo Miguel

De un golpe le metí media polla en el culo y me dolió un poco. Miguel solo hacía que empujar atrás y menear el culo, y yo estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Estuve muy poco rato bombeando, porque mis huevos pedían desalojar, así que en un golpe de pelvis le introduje mi polla hasta lo más hondo de Miguel mientras me corría a chorros en su interior.

Hace tiempo que vengo dándole vueltas al tema: sé que no puedo olvidar mi faceta bisexual.

Tengo 30 años, y desde hace 10 he mantenido ocasionalmente alguna relación con otro chico como yo. Nada serio ni prolongado, simplemente el momento. Me considero heterosexual, esto es, que realmente sólo me gustan las mujeres: el tacto de su piel, sus pechos, sus nalgas, el sabor de su coño, pero no puedo (ni quiero) rechazar la idea de poder acariciar otro pene, de tener un amigo con el que mantener algo más que una buena amistad.

No tengo una idea formada en mi cabeza acerca de este “cómplice”, ni su cara, ni su físico, sólo me interesa que sea morboso y que tenga un buen rabo para que yo pueda mamárselo. La idea me excita muchísimo.

Aquí compartiré con vosotros mi experiencia con Miguel.

Le conocí hace algunos años a través de un contacto en una revista gay. Yo no tenía experiencia con hombres, pero me rondaba la idea hacía algún tiempo y, aunque yo tenía novia, no quería quedarme con las ganas. Quedamos un día para tomar una copa a eso de las 8 de la tarde y, tras las típicas conversaciones iniciales, decidimos ir “a dar una vuelta en el coche”.

Llegamos a un lugar cerca del mar y decidimos pasarnos al asiento de atrás, y una vez allí, empezamos a acariciarnos por encima de la ropa, el pecho, los muslos, el paquete. La verdad es que la teníamos ambos muy dura, y yo me moría por ver otro pene de cerca, así que tomé la acción y le saqué su polla fuera del pantalón.

Era súper excitante tener una polla caliente y dura en la mano y que no fuese la mía. Sin dudarlo por un momento, me abalancé sobre ella y comencé a chuparla. En un principio no me agradó su sabor, pero según pasaba mi lengua me fue gustando más.

Estuve mamando su verga desde sus huevos hasta la abertura de su glande hasta que me dijo que estaba a punto de estallar. Entonces metí el dedo anular en mi boca y embadurnándolo de saliva se lo metí en el ano sin demasiado problema mientras con mi otra mano seguía masturbando aquella mi primera polla.

Su corrida no se hizo esperar mucho tiempo, se retorcía intentando tragarse toda mi mano en su culo mientras los primeros chorritos de semen afloraban de su glande. Fue fantástico.

El olor que emanaba, las sacudidas que sentía en mi mano con la que agarraba su miembro. A continuación, fue él el que sacó mi polla quitándome los zapatos y pantalones.

Me la mamó como pocas veces lo había hecho mi novia y, sin duda, con mucha más imaginación. Estuvo ensalivándome tanto la polla como los huevos y, dándose la vuelta y bajando la cabeza me invitó a que lo penetrase.

De un golpe le metí media polla en el culo y, aunque me dolió un poco, estaba más excitado que nunca. Miguel sólo hacía que empujar atrás y menear el culo, y yo estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Estuve muy poco rato bombeando, porque mis huevos pedían desalojar, así que en un golpe de pelvis le introduje mi polla hasta lo más hondo de Miguel mientras me corría a chorros en su interior.

Miguel se retorcía y su polla empezó a soltar de nuevo hilillos de semen ensuciando la tapicería del asiento. Fue un descubrimiento fantástico. Me gustó y disfruté mucho con la experiencia. Quedamos un par de veces más, pero como que no hacía nada más que llamarme a todas horas me agobié bastante.

Yo no quería un “novio”, deseaba y deseo, un amigo sin ataduras, un heterosexual con inquietudes, con su vida hecha, que no me dé problemas, ¿existe algún amigo así entre los visitantes de esta fantástica web?

Autor: miamigomiguel

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El primo Ricardo

Camilo comprendiendo lo que desea su primo, sigue acariciándolo. Y tomándole su pene como una ubre de vaca empieza a acariciárselo, se levanta y se coloca entre las piernas de su primo, acerca la punta de su pene al ano y con los restos de su semen, comienza a empujar, sentía los quejidos de su primo, la punta ingresa, empuja y Ricardo siente la totalidad de ese miembro dentro de su ano.

La historia que os contaré, simplemente ocurrió a su protagonista, quien me lo contó, nada más para demostrarme su confianza. Es verídica de pe a pa y nada tiene de la imaginación.

Sucedió que, Camilo de 18 años, vivía con sus tíos, porque sus padres habían fallecido y su tío político había dicho que era mejor que éste viviera en casa para que siguiera estudiando, y además podría ayudar en los quehaceres de casa. Sus tíos, tenían además, 3 hijos. Un varón de su misma edad y dos niñas de 6 y 5 respectivamente.

Normalmente, Camilo, debía ir a hacer las compras, ayudar a su tía en los quehaceres, tales como: barrer la casa, lavar la loza, ayudar a preparar la comida, en fin todo lo que involucraba quehaceres de casa. Muchas debía escuchar o estar metido entre peleas de sus tíos, sin que tuviera parte en ellas.

En casa le tenían asignada una pieza para dormir anexa a la casa de sus tíos. Dormía solo. Su única distracción mientras conciliaba el sueño era una pequeña radio a pilas, que le llevaba su música preferida.

En reiteradas ocasiones, mientras su tío se ausentaba de casa, por días, dado su trabajo, veía como su tía, llevaba a un amigo que tenía, a conversar a casa, pero eran conversaciones que sucedían, mientras Camilo se encontraba acostado en su pieza. Para que así, éste no le dijera a su tío lo que ocurría a sus espaldas, dado que este sobrino era muy compinche con su tío.

Cierto día llegaron unas visitas, las cuales se quedaron por varios días en casa. Con ello, su tía no pudo llevar a su amigo a casa. Pero hubo que organizar las piezas para que las camas alcanzaran para todos.

Cada niña tenía su cama, lo mismo su primo Ricardo, y como las visitas eran solo 3 personas, se debieron acomodar las niñas en una sola cama, y su primo debía irse a dormir a la cama de Camilo.

Después de estar todo listo y luego de una conversación extensa, ya se hizo tarde y partieron todos a sus respectivas camas. Camilo debió partir primero a su pieza, más alejada que los demás. Luego de pasar por el baño, y prepararse para acostarse, llega su primo a ocupar el baño. Mientras este entra al baño, Camilo, se dirige a su cama y dejándose nada más, su bóxer, se acuesta. Al rato llega su primo Ricardo.

Aquella noche sin ser calurosa, hacía abrigarse para no sentir el frío externo. Pronto las luces de la casa se apagaron, quedando todo a oscuras. Aquí conviene aclarar unas cosillas.

Camilo, pese a su edad era poco el conocimiento que tenía con el sexo contrario. Sus tíos, poco o nada le explicaban de las cualidades o defectos de un hombre. Simplemente le dejaban que aprendiera de la vida. Es más, revista que llegaba a sus manos, la devoraba, y si ésta contenía algo relacionado con el sexo, más aún.

Y resultaba que aquel día, había llegado a sus manos una revista en que se mostraban unas mujeres de excelente físico, y muy ligeras de ropa, por no decir desnudas totalmente, lo cual le provocó una excitación muy profunda. Quiso descargarse cuando fue al baño, pero como su primo toca a la puerta, se le hace difícil, practicar el onanismo. Y sin más, tuvo que irse a la cama.

Mientras está en la cama, vuelto hacia su lado, se acaricia su miembro muy disimuladamente, tratando de liberarse de lo que lo oprimía. Pero el sueño le vence y no se atreve a seguir por miedo a que su primo le sorprenda. Entre sueños, se gira y queda de frente a su primo, quien duerme plácidamente.

De pronto su primo, también se gira y queda dándole las espaldas. Siempre entre sueños, aún siente su excitación. Su miembro, sin ser una cosa descomunal, es tan simple como el de un muchacho de 18 años, está erecto. Prácticamente se sale de su bóxer, y como la cama en que duerme con su primo, es sólo de una plaza, la punta de su miembro toca las nalgas de su primo, que también están cubiertas sólo con un bóxer.

Despierta, no puede conciliar el sueño. Calladamente, con su mano trata de bajar su miembro para que no toque a su primo. De pronto siente que su primo, entre sueños deja caer una mano hacia atrás. Esta mano, toca la suya quietamente. Luego siente que el cuerpo de su primo se acerca hacia él. Al hacerlo, la mano de su primo que apretando, su mano, junto con su miembro.

Al sentir ese calor, su excitación crece. Pero él no sabe a qué se debe. Y en un acto instintivo, saca su mano, y la mano de su primo queda tocando su miembro. Su respiración es acelerada. Trata de entender qué le sucede, más no lo logra.

Su primo, se gira y queda de espaldas en la cama, con lo cual puede ver a través de la oscuridad de la pieza, su rostro dormido. Pero la mano de su primo, ha quedado ahora, más encima de su miembro. Trata de alejarse, pero si lo hace, seguro cae de la cama. Pronto siente que la mano de su primo, está comenzando a oprimir su miembro. Le siente su respiración agitada.

Sin saber por qué, lleva su mano sobre el bóxer de su primo, y nota que este tiene su miembro totalmente erecto. La retira muy despacio. Y en esos momento siente que su primo, se gira quedando de cara a él. Pero su mano no se separa de su pene. De pronto Ricardo, se encoge en la cama, quedando su cabeza, a la altura de su pecho. Instintivamente, Camilo, se empieza a subir muy lentamente, hasta que su miembro, queda frente a la cara de Ricardo.

Ahora siente, la respiración de su primo, sobre su pene. Ya su excitación es demasiado, entonces en un acto de valentía, acerca su mano libre, a la parte posterior de la cabeza de su primo, y delicadamente, la acerca su pene. Y en ese momento, siente los labios de su primo sobre su pene. Muy silenciosamente, le dice a Ricardo: ¡Bésamelo!

Y éste como si hubiera estado esperando nada más esa orden, lo besa apasionadamente en el glande.

¡Aaaahh… pásame la lengua por la puntita! ¡Mmmmm… qué rico! ¡Chúpamelo… mételo en tu boca… aaaaahhhhhggggg… así… así… así!

Comenzó a sentir cómo su primo, le lamía y chupaba su pene. Se lo devoraba. Camilo comenzó a tomarle la cabeza con sus dos manos, a entrar y salir de su boca. Lo necesitaba, era urgente lo que lo necesitaba. Quería descargarse, liberarse de esa terrible tensión. Tenía que desahogarse.

¡Asiiiiiiiiii… chúpamelo… chúpalo… lámelo… cómemelo… trágatelo todo… aaaahhhhhgggg!Como su primo era más chico de estatura que él, con una mano alcanzaba a tomar su pene, y comenzó a masturbarlo, y mientras lo hacía, notaba que Ricardo le mamaba con más entusiasmo, con más dedicación.

¡Aaaaaaahhhhhhggggg… ahora… me vengo… ya llega… tómatela toda… aaaahhhhhhhh que riiiiiiiiiiiiiiiiico! ¡Ya… ya… ya… uuuuummmmmmm… aaaaaaahhhggggg… trágala… ahora viene… ahora… ahora… ahoraaaaaaaa… yaaaaaaaa… uuuuuuuggggggghhhhh!Y sintiendo llegar su orgasmo, descargó su semen en la boca de su primo, quien tragaba y tragaba, lo que Camilo le estaba obsequiando, mientras la mano de Camilo, le hacía llegar también a él a un orgasmo delicioso.

Y así quedaron, hasta que el miembro de Camilo, salió empequeñecido de la boca de Ricardo, pero sin una gota de semen. Nada se dijeron. Sólo se quedaron así, hasta que Ricardo se dio vuelta y queda boca abajo en la cama. Con sus manos Ricardo, se saca sus bóxers, y dejándolos caer fuera de la cama, queda desnudo.

Sin mediar palabras, la mano de Ricardo queda asiendo el pene de Camilo, con la cara frente a él. Aunque nada podía ver debido a la oscuridad. Sólo lo sentía. De pronto Camilo sintió que con las caricias de su primo, la excitación renacía. Su miembro, volvía a sentir la necesidad de desahogarse. Ricardo sintió que el pene de Camilo estaba totalmente rígido. Lo deseaba, pero tampoco sabía cómo, aunque lo presentía, dado que también hojeaba las revistas que Camilo ocultaba.

Y en un acto instintivo, encoge sus piernas, levantando su trasero, quedando expuesto totalmente. Tomando una mano de Camilo, la acerca a sus nalgas y se acaricia con ella.

Camilo comprendiendo lo que desea su primo, sigue acariciándolo. Y tomándole su pene como una ubre de vaca, empieza a acariciárselo, hacia arriba y hacia abajo. Luego, se levanta y se coloca entre las piernas de su primo, quien las abre más aún, al sentir la ubicación de éste.

Entonces, acerca, la punta de su pene al orificio de su ano, y con los restos de su semen, y el líquido pre seminal, lo pasa por allí. Comienza a empujar y sentía los quejidos de su primo. Pero pronto, la punta empieza a ingresar por ese camino. Y tomándolo de las caderas, empuja de un golpe, y Ricardo siente la totalidad de ese miembro dentro de su ano.

Apretando sus dientes, siente que Camilo, empieza el bombeo de meter y sacarlo a lo cual ayuda, abriéndose con sus manos, sus nalgas y empujando hacia Camilo lo más que puede.

Ricardo, lo sentía tan profundo, tan dentro de él, que le pedía calladamente: ¡Empuja más… dámelo… dámelo… ooooohhhhhh… mmmmmmmm… qué riiiiiiicoooooo!

Y mientras Camilo empuja más y más dentro de su ano, Ricardo con una de sus manos toma su propio pene y lo sacude agitadamente, buscando su orgasmo. Y al cabo de algunos momentos, ambos sienten explotar su orgasmo.

¡Aaaaaaaaggggggghhhhhhh… tómalo… te lo lleno todo… mmmmmmmm… qué riiiiiccccooo… tómalo putito… ¿Te gusta? Ahhhhgggg… ya viene… ya viennnnneeeee… Aaaahhhhhhh!Y Ricardo explota también su orgasmo. Y antes de que Camilo vacíe sus testículos en su ano se lo saca de su trasero y se hinca a chupar lo que queda de semen en el miembro de Camilo, tragándose golosamente, todo el resto que queda.

Luego de ello, ambos se tienden en la cama y nada dicen. Sobran las palabras. Lo único que queda, es que desde ahora cada noche Ricardo buscará a Camilo para que lo haga suyo, para lo cual lo buscará de todas maneras.

Así han pasado muchos años, Camilo siguió su vida normalmente, se casó sin problemas. Ricardo también lo hizo, pero cada cierto tiempo, invita a Camilo a su casa, bajo cualquier pretexto, y sobre todo cuando su mujer no se encuentra en casa, para recordar los gratos momentos que han pasado juntos. Incluso, ya Camilo como que, se hastiado de ello, pero Ricardo le ha preparado a su mujer para que la posea, junto a él. Quiere que Camilo, no se aleje de su lado y para ello, quiere que Camilo tenga dos mujeres en casa a Juana y a él.

Amigos, si les he contado esto, es por que es una vivencia de un amigo, que me confió su secreto, y para mí fue una manera de hacer un relato. Lo reitero, esto no es ficción. Es realidad y para ahondar aún más, esto ocurrió en Santiago de Chile.

Los nombres de los protagonistas son los mismos, no hay para que ocultarlos.

Autor: Ximena

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La caída moral I

Lo acosté sobre el sillón, lo desnudé en segundos y me lancé a mamar su verga que ya parecía un tubo de oxigeno con grandes venas que parecían a punto de explotar. En ese momento nada en el mundo importaba más que su verga. Ni mi esposo,  ni mis hijos, solo deseaba mamar como posesa indicándole a mi nuevo macho que su verga era lo único en la tierra que importaba para mí.

Hola a todos. Al fin me animo a contar mi historia. La triste historia de mi vida.

Mi nombre es Ana y tengo 39 años. Fui casada y tuve 2 hijos hermosos y un marido espectacular, una casa medianamente linda, y todo lo que una ama de casa de clase media desearía tener. Vacaciones en Brasil, actos escolares de mis hijos filmándolos, cenas familiares en casa de mis padres y de mis suegros, etc.

Mi marido era gerente de producción de una importante Pyme de la ciudad de Buenos Aires y su sueldo nos permitía mantener el nivel de vida que deseábamos. Pero no todo es miel en la vida y la situación económica de Argentina en general nos arrastró como a tantos. Para no ser despedido aceptó cargos de menor jerarquía y consecuentemente su sueldo disminuyó.

Fue ahí cuando decidimos que yo buscara trabajo, pues soy secretaria ejecutiva recibida, y al hacer números nos convenía pagar una niñera de medio día por las tardes pues a la mañana ambos niños iban a la escuela. De ese modo solo quedarían al cuidado de la canguro desde el mediodía hasta media tarde, momento en el cual uno de nosotros dos siempre llegaba a casa. Por suerte no me costó mucho conseguir trabajo, pues si bien mi curriculum era inexistente soy una mujer atractiva y eso en Argentina pesa mucho a la hora de conseguir trabajo.

Peso 56 kilos, tengo cintura estrecha y unos senos hermosos, que aun siguen firmes, con pezones oscuros y grandes, tobillos finos y  unas nalgas apetecibles.

Entré a trabajar de secretaria de Jorge R, un empresario del gremio de la madera con oficinas en Recoleta. Mi entrevista fue rara. Me preguntó el motivo de mi búsqueda de trabajo, disponibilidad horaria y si manejaba computadoras. No pude dejar de notar que su mirada iba de mi cara a mis piernas  a cada instante y eso me ponía nerviosa, pero salí de la entrevista con el puesto en mis manos.

Mi marido feliz descorchó esa noche una botella de espumante para festejar con mis hijos y yo en esa cena familiar. Esa creo que fue la última vez que se nos vio felices y unidos. Al cabo de tres semanas de trabajo yo estaba despatarrada en un sillón  en la oficina de Jorge gimiendo como una cerda mientras él me lamia el culo.

Pero, ¿como llegamos a este punto? Así:

Una tarde a la semana de haber ingresado a trabajar me comentó de la llegada al otro día de un grupo de ejecutivos malayos que llegaban a la ciudad para cerrar con él un importante contrato de importación de madera a Malasia. Me sugirió amablemente que me pusiera más linda de lo que se me veía a diario (fueron sus textuales palabras)

Así y lo hice y pude hacerlo sin problemas pues German, mi marido, salía a su trabajo una hora antes que yo. Me vestí lo más sexy que pude, dejé a los niños en la escuela y partí a la oficina. Jorge me esperaba con un enorme ramo de flores y no paraba de decirme lo hermosa que estaba.

Los malayos llegaron puntuales y se me pidió que tomara apuntes de la reunión para la posterior redacción del contrato. Uno de ellos hablaba castellano medianamente bien y me dijo ” Ana, tu jefe tiene la secretaria más hermosa que yo haya visto”  A lo que este respondió rápidamente ” Y no sabe lo fabulosa que se ve sin ropa ” Yo quedé boquiabierta ante la respuesta de mi jefe pero mantuve la calma.

Cuando estos se retiraron me dijo que lo había hecho como una estratagema más para forzarlos a que se sientan bien y firmaran, cosa que hicieron. Sirvió dos copas más de vino, me tomó de la mano y me llevó al sillón, donde me tranquilizó diciéndome que era normal en las negociaciones, que me quedara tranquila. Llegué a casa con el ramo de flores, muy nerviosa y dos horas más tarde de lo normal.

German levantó una ceja al ver las flores y dirigió su mirada al reloj de la pared en una crítica muda. Le expliqué la situación a lo que no dijo nada,  cenamos en silencio y se fue a dormir,  luego de acostar a los niños yo pasé una hora más tomando algo fuerte en el living,  pensando en todo lo sucedido en el día mientras mi mente iba de las flores al vino espumante y la mano de Jorge en la mía tranquilizándome.

Al otro día,  sobre mi escritorio encontré una tarjeta de mi jefe pidiéndome que contratara rápidamente un servicio de catering para cuatro y para las 13 hs momento en que llegarían los malayos para almorzar y despedirse de nosotros. El resto del personal fue beneficiado con un día franco pues no quería que nada saliera mal.

Me encargué rápidamente de todo y el catering llegó puntual, solo restaban los visitantes, cuando sonó el teléfono y eran ellos avisando que su vuelo se había adelantado, Jorge sonrió y dijo que la fiesta sería para dos en vez de para cuatro,  lo cual me puso nerviosa pero acepté con una sonrisa.

No entraré en detalles de lo que fue la comida y adelantaré mi relato al brindis final que hicimos en el sillón. Yo estaba sumamente mareada pero deseaba ser amable con quien me había dado trabajo y simplemente,  me dejé llevar. Cuando quise acordar estábamos con las bocas a centímetros una de otra. Su beso fue dulce y hasta inocente, por lo cual grande fue su sorpresa cuando abrí mi boca y saqué mi lengua para buscar la suya a lo que respondió inmediatamente.

Sus manos se posaron en mis muslos y ahí fue cuando me alejé y dije “Jorge…” No digas nada, respondió. Solo déjate llevar por el momento. El alcohol terminó de hacer efecto y en cuestión de minutos estaba yo solo en ropa interior reclinada en el sofá y por lo que pude observar en el espejo con una cara de puta terrible.

Levanté mi cola y me despojé de la tanga ante la mirada extasiada de Jorge, abrí mis piernas lo más que pude y simplemente lo miré, su lengua comenzó a lamer mis pies, mis pantorrillas, mis muslos y finalmente llegó a mi concha que ya rebalsaba de flujo. En un instante de raciocinio pensé en German y en los niños pero fue ese el momento en que su lengua comenzó un trabajo en mi clítoris que hacía años German no me brindaba.

Y mi moral cayó derrumbada, definitivamente y para siempre. Giré sobre el sillón ofreciéndole mi culo con las nalgas abiertas mientras mi mano entre mis piernas frotaba mi vulva de manera desesperada.

Mi vida sexual matrimonial no era mala. Solo era el morbo de la situación, el ver mi alianza de casada al meter mi dedo en mi vagina y ofrecérselo a beber. Lo acosté sobre el sillón, lo desnudé en segundos y me lancé a mamar su verga que ya parecía un tubo de oxigeno con grandes venas que parecían a punto de explotar.

En ese momento nada en el mundo importaba más que su verga fantástica. Ni mi esposo,  ni mis hijos,  ni mis once años de casada. Solo deseaba mamar como posesa indicándole a mi nuevo macho que su verga era lo único en la tierra que importaba para mí…

Si les gusta mi relato tengo que decirles que sigue, pues de esto hace ya tres años y en la actualidad he perdido a mi marido a mis niños y mi casa por hacerme adicta a las vergas ajenas…

Hice cosas que solo en la imaginación uno puede pensar que existen. Pues bien, yo las hice en la realidad…

Seguiré en mi próxima entrega contándoles como terminó ese encuentro en ese sillón de oficina y como fui inducida al sexo salvaje, a la degradación moral ya solo desear semen,  semen y más semen.

Contaré como mi marido sospechó, como se enteró y como llegué a hacerlo con Jorge, sus amigos y amigas, en el propio dormitorio de mis hijos.

Hasta la próxima…

Autora: Ana

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Luis mi cuñado

Comencé un vaivén lento, casi sacando completamente mi pene de su culito para reintroducirlo una y otra vez, él jadeaba y yo estaba en el cielo, sentí el calor de su cuerpo contra el mío, su olor a hombre y la dureza de su pene en mi mano, pene duro, potente, mojado completamente por los líquidos que expulsaba, hasta sus maravillosas bolas estaban completamente mojadas.

Estoy casado desde hace 20 años, con hijos ya mayores y creyendo haberlo vivido casi todo en mi vida. He tenido relaciones con mujeres desde siempre, pero no por ello me he considerado completamente heterosexual, pues también desde siempre me he sentido atraído por un cierto tipo de hombres, aquellos que son delgados, enjutos más bien y sin importarme mucho su cara pues lo que era objeto de mis fantasías masturbatorias eran sus hermosos culos.

Así he pasado los años, entre la monótona y previsible relación matrimonial y la ferviente y compulsiva lucha con mi propio rabo soñando con esos traseros de machos que daban el perfil de mis preferencias en este campo, y de estos ha habido muchos, entre amigos, compañeros de trabajo, conocidos y desconocidos, pero nunca se me ha pasado por la cabeza llevar a la realidad esos sueños. Es más, creía fervientemente que sentiría repulsión si tenía contacto físico con un hombre. Pues bien, mi mujer tiene un hermano de 38 años, 7 menos que yo, que a pesar de mi edad, me conservo bastante bien, delgado, moreno, alto.

Suelo hacer ejercicio a menudo. Mi cuñado es un tío enjuto, alto, castaño, extrovertido y recién divorciado. En su trabajo no puede tomar vacaciones durante el verano que es cuando las tenemos nosotros sino que las toma en noviembre, cuando acaba la temporada turística. Aprovechando sus últimas vacaciones decidió venir a pasar una semana con nosotros que vivimos en otra ciudad.

Mi mujer es enfermera en un hospital y tiene turnos en su trabajo que a veces le obligan a trabajar de noche. Luis, mi cuñado, llegó un domingo, lo recibimos toda la familia y pasamos el día animadamente contándole novedades y recordando viejas experiencias. El lunes era el día de cambio de turno de mi mujer que comenzaba a trabajar de noche por lo que decidimos irnos los tres a cenar a un restaurante y dejarla en su trabajo después, como así hicimos.

Al quedar solos los dos nos fuimos a tomar una copa en un local cercano a casa, copa que se convirtió en dos, tres y yo que sé cuantas, en animada charla y cada vez más inmersos en la nube soporífera que produce el alcohol, serían más de las doce de la noche cuando decidimos irnos a casa, bromeando, risas, chistes, y comentarios más o menos calientes sobre lo que nos faltaría para acabar bien aquella noche.

Subiendo en el ascensor tras yo comentar que tenía unas ganas tremendas de echar un polvo, Luis se acercó a mí, me cogió la cara con las dos manos y acercando sus ardientes labios a los míos me dio un beso largo y profundo al que no supe o no quise resistirme.

Me quedé petrificado, no me lo esperaba, ni tampoco me esperaba la tremenda y casi automática erección como se levanta la ropa de la cama por el lado contrario al que yo ocupaba y en unos segundos siento un cuerpo desnudo, cálido y con una completa erección que chocó con mi rabo erecto.

Luis había decidido pasar a la acción y me besaba con desesperación, su saliva y la mía se confundían y salían de nuestras bocas mientras nuestras lenguas luchaban en una dulce batalla. Su cuerpo desnudo y cálido se frotaba con el mío en un torbellino loco de sensaciones, nuestros penes casi estallaban de excitación luchando en un roce continuo el uno con el otro.

No pronunciamos palabra alguna, no hacía falta, no abandonamos a darnos placer, placer intenso. Luis fue bajando por mi cuerpo, humedeciéndome cuello, pecho, pezones, ombligo hasta llegar al vello púbico y abalanzarse sobre mi polla para introducirla completamente en su boca y succionar los abundantes líquidos pre seminales que estaba vertiendo.

Creía volverme loco de placer, no puedo describir las sensaciones que me invadían, hacía años que no disfrutaba tanto del sexo. En un momento dado, Luis se recolocó sobre mí para trabajar mejor mi instrumento con su boca y abriendo sus piernas quedaron sus nalgas abiertas sobre mi a unos centímetros de mi boca.

Me invadió el olor delicioso a culo de macho y no pude resistirme, hundiendo mi boca entre aquellos dos gloriosos globos de carne dura y apetitosa, buscando con mis labios el botón íntimo del placer prohibido masculino, llegué rápidamente y absorbí con deleite ese ano de mis sueños, lo invadí una y otra vez con mi lengua, lo ensalivé abundantemente durante tiempo y tiempo mientras él me seguía llevando al cielo con sus experta mamada.

Llegué a un punto en que tuve que pedirle que parara, que no podía aguantar más y que quería penetrarlo, él no dijo nada, simplemente cambió de postura se tendió a mi lado, de costado, con la pierna derecha extendida hacia delante para dejar su trasero abierto y acercándome con su brazo me invitó a cubrirlo.

Lo hice, dirigí mi pene a su ano, acaricié su orificio con mi glande una y otra vez haciendo pequeñas presiones hasta que no pude más y penetré, con dificultad, con quejidos de Luis, pero finalmente me sentí dentro de él al completo y sus quejas callaron.

Comencé un vaivén lento, suave, casi sacando completamente mi pene de su dulce culito para reintroducirlo una y otra vez, él jadeaba y yo estaba en el cielo, sentí el calor de su cuerpo contra el mío, su sudor mezclarse con el mío, su olor a hombre y la dureza de su pene en mi mano, pene duro, potente, mojado completamente por los líquidos que expulsaba, hasta sus maravillosas bolas estaban completamente mojadas y me volvía loco con su contacto ocupando con plenitud mi mano. Luis volvió la cabeza y dijo la única palabra de toda la noche:

– Bésame, y lo hice.

Lo hice con pasión, sintiendo al mismo tiempo el calor del interior de su cuerpo envolver mi pene, la suavidad y firmeza de su pene deleitar mi mano. Aceleré mis ataques a su culo y en unos momentos no pude aguantar más y me vacié por completo en su interior, en la corrida más maravillosa que recuerdo haber tenido jamás. El llenó mi mano con su cálida leche unos momentos después.

Cuando acabamos, nos volvimos a besar apasionadamente y entonces Luis, sin decir palabra abandonó la cama y el cuarto sin más. A la mañana siguiente desayunamos juntos, en familia, y para nada comentamos lo ocurrido. Ahora, durante aquella semana, cada noche, disfruté de su cuerpo junto al mío y gocé como nunca había gozado

Autor: Javier

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Solo zapatos

Me hizo apoyar las manos sobre su pecho así yo podía subir y bajar, yo trataba de no sentirlo entero, entonces él me quitó el apoyo de las manos y caí sobre su pecho, me hizo levantar alto las piernas y él avanzaba desde abajo y profundo. No atiné más que a abrir más mi culo con las manos y él ya me penetraba de forma normal. Me había abierto el culo como nadie.

Estaba en una presentación de unas amigas de la universidad. Ellas estaban entrenando en el gimnasio de la universidad. En el lugar solo habían conocidos, no muchos. La cosa es que fui al wáter y el de las chicas no lo encontraba por ningún lugar así que, después de dar muchas vueltas, encontré el de los chicos. Entré cuando no había nadie y pude salir de mi problema. Cuando estaba en el espejo mirándome y lavándome entró un hombre y cierra la puerta. Me quedé paralizada mirándolo por el espejo, el tipo también se quedó quieto mirándome. Esa mañana tenía una blusa de tiras negra, una faldita gris a media pierna, sandalias y el cabello suelto. El hombre parecía ser un conserje, llevaba un overol azul abierto en el frente.

El tipo me miró de abajo arriba lascivamente y yo me quedé quietita. Me preguntó que estaba haciendo allí y yo solo lo miraba. El tipo se acercó otro poco y se quedó mirando mis piernas. Y me volvió a preguntar que estaba haciendo allí. De nuevo solo lo miraba. Se acercó más y se puso casi detrás de mí. ¿Que buscas acá putita con ese culito en pompa?, me preguntó. Yo bajé la mirada y él me tomó de la cintura apretándome. Yo me agité. Empezó a tocar mis piernas con una mano mientras con la otra me agarraba la cintura. ¿Te gusta esto perrita? ¿A eso viniste?

Estaba agitada y asustada y no se porqué no podía gritar ni hacer nada. El hombre viendo la situación me dijo que me quedara quieta. Salió del cuarto. Fue a ver si había alguien y entró de nuevo. Me tomó de la cintura, me giró y me besó a la fuerza. Yo solo abrí la boca, el tipo me metió mano sobre mis tetas y sobre mis piernas. Volvió a dejarme y salió. Entró de nuevo y me tomó de la mano y me sacó. Vamos a otro lado me dijo y me arrastró de la mano. Me llevó a una puerta contigua al baño y la abrió con sus llaves. Allí entramos, era un cuarto pequeño algo desordenado, con una cama al fondo y muchos materiales de aseo. Me llevó hasta la cama, un catre viejo de madera. Me tiró allí y caí sentada. Ahora si me vas a decir que es lo que quieres aquí. Me preguntó. El estaba de pie y solo me miraba de forma lasciva. Yo abrí la boca y le dije que solo estaba viendo a mis amigas y quería ir al wáter.

El se rió y me preguntó que si era solo eso que estaba haciendo en ese cuarto sentada en esa cama. Yo me quedé aterrada, tenía razón nunca me había obligado a llegar a allí y no había abierto la boca para nada. Entonces traté de levantarme. Me quedé frente al tipo que me miró la boca y me volvió a preguntar. ¿Que estás haciendo aquí putita? Bajé la mirada y traté de salir de allí pero él lo evitaba. Me tomó una de mis manos y las posó sobre su pantalón y wow. Sentí un pene enorme y re duro. Me quedé quietita con lo que sentí. El se sonrió y empezó a moverme la mano sobre su pene. Después de unos segundos ya él no tenía que moverla, lo hacía yo misma.

Me empezó a hablar: Yo te he visto todo el rato putita, ¿en donde estás? ¿Acaso en el Caribe? mira el clima y te venís vestida ¿así? ¿A buscar en el baño? vos quieres otra cosa puta y yo te la voy a dar. Todas las pibas van en pantalón y suéter y vos así, en esas sandalias y esa minifalda…  yo estaba atrapada por lo que escuchaba, mientras me hablaba el tipo se iba quitando el overol. Se lo quitó todo y estaba desnudo frente a mí, solo con su interior que parecía reventar. Me volvió a empujar y caí sobre la cama. Se sacó el interior y veo descolgar un pene largo, grueso y repleto de venas, parecía hecho en mármol.

Yo te voy a dar lo que estás buscando. Por ahora vas a tener carne en esa boquita de puta. Abre la boca. Y lo hice la abrí. El avanzó y me la hizo meter hasta donde pudo. Empezó a follarme la boca y me dijo que se la mamara. Entonces empecé a hacerlo. Se la empecé a mamar como se hacerlo, con la boca abierta grande, segregando mucha saliva para que se resbale mucho, sacándola hasta afuera y metiéndola de nuevo, siempre un poco más cada vez.

El estaba en la gloria, gemía y me decía que era la mejor mamada de toda su vida, que siempre había querido que una universitaria se la mamara. Lo miraba mientras se la chupaba y le sonreía, me gustó esa verga fuerte en mi boca. La tomé con mi mano del glande  y se lo masturbé mientras le lamia los huevos. Me los metí a la boca, con la lengua lo recorrí desde la base de los huevos hasta el glande que volví a comerme completo. El hombre me dijo que parara, que se iba a venir, que no iba a aguantar. Yo seguí mamando. El parecía quiere venirse a toda costa, no evitaba que me detuviera, al contrario estaba como en trance.

Cuando empecé a sentir el líquido pre seminal y las contracciones de eminente eyaculación, me detuve de improviso. El tipo me miraba desde arriba con una cara increíble. Yo me sonreí. Lo empujé un poco y él se hizo para atrás. Me levanté frente a él, me quité la blusa y el sostén. Los tiré por allí. El me miraba casi babeando y se tocaba el pene que parecía iba a reventar. Hice el gesto de quitarme la falda y el tipo me dijo que no me la quitara, yo lo miré y le sonreí ligeramente, el tipo se agachó y metió sus manos por los lados de mis muslos, entró a la falda y empezó a bajar lentamente mi tanga blanco. Lo bajó y lo sacó de mis piernas.

Así arrodillado volvió a subir sus manos por mis piernas y me tocó las nalgas, una mano se quedó allí, la otra entre la falda se posó en el interior de mis muslos, uno de sus dedos empezó a jugar con mi concha hasta tocarla superficialmente. Yo tenía los ojos cerrados y gemía, él aprovechaba ahora el espacio y me tenía en un punto elevado. Empezó a introducir su dedo en mi concha y su mano en mis nalgas me sobaba, pero esa misma mano empezó a bajar y a abrirse camino en mi ano. No lo introdujo pero me presionaba el culo. Ya estaba metiendo su dedo en mi concha cuando levantó la falda completamente y me abrió las piernas.

Me hizo poner una de mis piernas sobre su espalda y con su lengua me llegó a la concha. Empezó a darme lengua como ningún hombre lo ha hecho nunca. Casi no podía sostenerme en el aire del goce que estaba sintiendo. Todo me daba vueltas. Su lengua me tocaba justo donde necesitaba y entonces exploté en un orgasmo como nunca.

Caí sobre la cama abrazándome, gimiendo y sudando completamente. Luego abrí los ojos y estaba allí el tipo de pie, con la verga más grande que nunca y aterrado de verme así. Yo le sonreí de nuevo y me levanté un poco. Apoyé mi cuerpo sobre mis brazos y abrí mis piernas invitándolo a que me penetrara.

El tipo me miró los pies y vio que una de mis sandalias se había caído, la tomó y la calzó sobre mi pie. Le gustaba que tuviera los zapatos puestos. Entonces avanzó sobre mí, se montó, tomó su pene y lo guió hacia la concha, lo puso en la entrada y presionó. Yo noté como me iba a hacer daño y abrí las piernas un poco más, él avanzó pero no entraba y me quejé. Me dejé caer en la cama y con mis manos abrí los labios de mi concha, así el tipo avanzó y fue entrando su verga dentro.

Sentía como avanzaba un tronco enorme. Un falo súper duro. Cuando entró la primera vez lo sacó y de nuevo volvió a entrar, lo hizo varias veces hasta que todo estaba lubricado para ese pene. Entonces empezó a meter y sacar su verga de mi concha. Yo no paraba de gemir y él de bufar de placer. Me decía que nunca se había imaginado estar así con una nena como yo, pero si sabía que todas las universitarias de allí eran muy putas.

Se levantó y me tomó de las dos piernas que puso en sus hombros y así me penetraba más fuerte, le encantaba ver mis pies con las sandalias. Luego lo sacó y me dijo que se lo mamara de nuevo. El arrodillado y yo en cuatro empecé a mamarlo  de nuevo. Después de un rato, me tomó de la cintura y me hizo girar el culo para ponerme en cuatro para él.

Con sus piernas abrió las mías un poco y acomodó su pene en mi concha y entró, ahora me tomaba de la falda como si fueran una riendas, ahora si sentía como su verga me llegaba a donde nadie me había llegado, no paraba de penetrarme fuertísimo, y no hacía más que sostener las embestidas y casi no podía aguantar, me dejé caer sobre las almohadas, así mi culo estaba más alto, a él le gustaba y no paraba de decirme que era una delicia, que tenía la concha más rica que se había comido, entonces empecé a sentir como me presionaba el ano con uno de sus dedos, ya casi no podía hacer nada solo sentir, mis gemidos y a veces gritos no dejaban nada más en mi cuerpo.

El tipo se detuvo un momento y sacó su verga de mi concha, yo reaccioné y me volví a apoyar en mis manos, entonces sentí como su lengua me penetraba el ano. Aaaaaaahh, esa sensación increíble. Esa lengua me penetraba y nunca había sentido aquello, yo gemía de satisfacción, un dedo empezó a meterse en mi concha y tenía esa doble penetración que no aguanté y volví a caer en un orgasmo único.

Ahora sentía como su dedo anular entraba en mi culo, ¿te gusta? me preguntaba y yo le decía que si pero en trance, ahora vas a saber lo que es bueno reputa. Sacó el dedo y sentí que era su verga la que estaba por entrar en mi culo. Me tomó de la espalda e hizo que apoyara mi rostro en las almohadas, así me levantó más el culo, apoyó su glande en el ano y empezó a empujar.

Yo gemía y luego empecé a gritar a sentir como esa verga de mármol entraba. Iba penetrando, la cabeza, el tronco, las venas irrigadas de sangre y el tope. Wow, lo tenía dentro, todo en el culo. Esperó unos segundos y empezó a bombear. Entraba y salía. De nuevo la cabeza, el tronco y el tope, para volver a empezar. Se dedicó a encularme varios minutos de esa forma: yo con la cara sobre las almohadas y él apoyado en mi espalda, solo escuchaba como estaba de excitado, no hacía más que alabar lo que sentía en mi culo, me decía sandeces pero no me importaba, lo que yo sentía era increíble pero sobre todo me excitaba saber lo excitado que estaba este desconocido que me estaba partiendo el culo.

Entre mis divagaciones y mis gemidos el tipo me dijo que me levantara, sacó su verga de mi culo y se acostó él. Ahora quería que me montara sobre su pene. Así lo hice, siempre me decía que no me sacara los zapatos, entonces ahora estaba acostado con la verga al techo y yo de espaladas a él, me senté sobre sus verga, intenté que fuera por la concha pero él me dijo que por el culo. Entonces lo hice.

Volvió a entrar por mi culito y subía y bajaba. El me hizo apoyar las manos sobre su pecho así yo podía subir y bajar, pero el mismo avanzaba desde abajo, yo trataba de no sentirlo entero, entonces él me quitó el apoyo de las manos y caí sobre su pecho, me hizo levantar alto las piernas y él avanzaba desde abajo y profundo. No atiné más que a abrir más mi culo con las manos y él ya me penetraba de forma normal. Me había abierto el culo como nadie.

Después de un rato me bajó y me puso a su lado, como en cucharita y así me penetró más el culo. Tuve varios orgasmos en esa pose. El no dejaba de verme los zapatos en mis pies y me decía que le gustaban mis pies así, como se movían mientras me penetraba el culo. De repente él se quitó y me dijo que quería venirse que ya no aguantaba. Se levantó, se puso de pie frente a la cama y me hizo señas para que lo mamara, me senté en la cama y tomé su verga. Pensé que acababa de sacarla de mi culo pero seguí siendo majestuosa así de erguida que simplemente abrí al boca y me la tragué.

Volví a mamársela como sabía y él a gemir, se la mamé unos minutos cuando él me dice que se viene, que abra la boca. Entonces abro la boca y él se hace a un lado, yo lo masturbo y él empieza a emanar chorros de semen, detengo la masturbación pero él la continúa y apunta su verga a mi boca, pero sus chorros de semen me van dando en la cara, en los ojos, en las mejillas, en mis labios y alguno que otro dentro de mi boca. El tipo se viene de una forma descomunal.

Después de salir su última gota me pide que se lo lama una última vez y así lo hago se lo dejo limpito, sin una gota de nada. El me pasa una toalla y me limpio la cara. Me dice que es el mejor sexo que ha tenido en su vida sin tener que pagar nada. Yo no lo digo nada, solo sonrío. Le pido el wáter para lavarme la cara y él me dice que está al fondo, voy y me lavo el rostro, salgo y el tipo está sobre la cama desnudo y con la verga de nuevo arriba.

El me dice que me quede un rato más pero yo lo niego con la cabeza. Me pregunta si le dirá a alguien lo que pasó, yo le respondo que no se preocupe, que nadie lo va a saber. El se para y se pone frente a mí, no dejo de ver esa verga parada. Me dice que si alguna vez vuelve a ir al gimnasio y no olvide siempre en traer ropa que se pueda quitar de forma rápida excepto los zapatos. Se sonríe, entonces me voy de allí.

Volví a ver el ensayo de mis amigas y después regresé a clases de forma normal.

He estado allí en ese lugar dos veces más, ahora mismo mientras escribo este correo en el café web de la universidad me aseguro que la falda larga que tengo no le dejé ver a la gente que no llevo interiores, que mi blusa de botones no deja ver mis pezones erguidos y sin sostén y sobre todo que estas botas negras altas que compré ayer van a ser del disfrute del tipo del aseo de los gimnasios de la universidad.

Autora: Juanita Wais

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Viaje al paraíso

Sin dejar de masturbar mi verga con una mano, llevas la otra a tu boca y chupas muy sensualmente uno de tus dedos, sin dejar de mirarme. Vuelves a introducirte la cabeza de mi pene en tu boquita y al mismo tiempo me penetras el ano con el dedito que empapaste de tu saliva. Cuanto más profundo introduces tu dedo en mi cuerpo, más adentro introduces mi pene en tu boca. Y cuanto más me oyes gemir de placer, más intensos se hacen tus movimientos.

El sonido poco a poco va metiéndose en mi cabeza y sacándome del profundo sueño en que aún estoy sumido. ¿Qué ocurre? Apenas abro un poco los ojos y me deslumbra la luz que entra por las ranuras de la persiana a medio bajar de mi ventana. ¡Y ese ruido! Constante, repetitivo. ¡No, por favor, otra vez no! Todos los domingos lo mismo. ¿No hay nadie en este maldito barrio que vaya a esa iglesia a decirle al viejo cura que nos toca los cojones con sus jodidas campanas de mierda todos los domingos por la mañana?

No puedo evitar esa ráfaga de mal humor. Tengo la cabeza embotada, resacosa. Hace calor. Tendré que pensar en cambiar la programación del sistema de calefacción, ya no es necesario calentar tanto, llegó la primavera y pasaron los rigurosos fríos del invierno. Retiro la sábana hacia abajo y aprecio la dulce suavidad del roce del satén sobre mi piel. Eso me calma un poco.

¿Qué ocurrió anoche? Entre brumas recuerdo que hubo una fiesta en la casa de no sé muy bien que amiga de no recuerdo qué compañero de trabajo. Si, eso es. Una bonita casa, grande, lujosa, mucha gente, un enorme jardín, una piscina iluminada, comida, música, alcohol. Mucho alcohol. Debí regresar tarde, sin duda. Y seguramente bebí mucho, demasiado, como vengo haciendo últimamente cada vez que salgo, es decir, dos o tres veces por semana.

Otra de las cosas que voy a tener que cambiar. Oigo el delicado sonido que produce un cuerpo resbalando por entre las sábanas de satén. ¡Pero… yo no me moví!

Me doy la vuelta y descubro tu presencia. ¿Quién eres? Me das la espalda. ¿Qué haces en mi cama? Lo primero que me llama la atención es tu pelo, negro, liso, en una melenita corta, a lo Cleopatra, ese tipo de peinado tan femenino y que tanto me gusta. La mitad superior de tu cuerpo está descubierta, desnuda. Avanzo la mano, la coloco sobre tu delicado hombro y lo acaricio suavemente, haciéndola bajar despacio por tu espalda. Tu piel tiene la suavidad de la seda, es dulce y tersa. Me confieso a mi mismo que ya hacía mucho tiempo que no experimentaba tal sensación al acariciar, mucho tiempo que mi mano no tocaba un cuerpo tan tierno y dulce.

Sientes mi caricia y te das la vuelta. Tu preciosa carita queda a pocos centímetros de la mía y puedo ver el maravilloso color azul de tus ojos entreabiertos y aún cargados de sueño. ¡Oh, que joven eres, pareces una niña! ¿Cuál es tu nombre? En mi cabeza se enciende una lucecita, como una pequeña alarma, y me pregunto cual puede ser tu edad, esperando que al menos tengas dieciocho años, y dándome cuenta de que lo que es seguro es que no tienes más de veinte.

Tu mirada se clava en mis ojos. ¿Qué ves tú en la mía? No lo puedo saber, pero, ¿sabes? No me importa en absoluto. Porque lo que ves en ella, sea lo que sea, provoca en ti una hermosísima sonrisa, amplia, fresca, franca. Una sonrisa que ilumina tu virginal rostro y provoca que olvide todo temor por tu joven presencia, que desaparezca toda ira por las replicantes campanas, que quedé como petrificado ante tu tierna belleza y sonría también. Acaricias mi cara con tu dulce manita, con una delicadeza infinita, y de tu boca sale, sonando poco más que como un dulce susurro un… “Hola.”

No me atrevo a decir nada. No me atrevo a moverme. Mi mirada empieza a resbalar por tu piel, descendiendo por la hermosa forma de tu cuello. Veo tus pechos. Deliciosos. Tus pechos que, en contraste con el resto de tu cuerpo, menudo y delgado, son voluminosos. Espléndidos, coronados por unos tentadores pezones, anchos y oscuros. El deseo de besarlos, de rozarlos con mis labios y la lengua suavemente, e introducírmelos dentro de la boca para saborearlos es inmenso. Pero no me atrevo a hacerlo. Solo retiro un poco más la sábana y sigo mirando y admirando tu cuerpo… tus brazos, tu barriguita, tu delicada cintura, tu bajo vientre cubierto por el casi inexistente tanguita negro, tus muslos…

Mi deseo se enciende, crece y se manifiesta de manera incontrolable. Vuelvo a mirarte a los ojos. Tu sonrisa sigue iluminando tu carita, aunque ahora tiene una expresión un tanto picarona. Esa expresión mezcla de feminidad satisfecha y deseo que manifestáis las mujeres cuando sabéis que tenéis al hombre rendido ante vuestra diabólica belleza. Sin duda la expresión que tenía Eva al hacer morder la manzana a Adán.

Nuestras bocas se van acercando la una a la otra, poco a poco. Cuando se encuentran los labios y sentimos mezclarse el calor de nuestros alientos, los ojos se entornan y nuestros cuerpos resbalan sobre la sábana, buscándose el uno al otro. Nos abandonamos a la creciente intensidad de nuestro beso y fundimos en un abrazo que me provoca una incontrolable y violenta descarga de ternura y deseo.

Mis manos comienzan a explorar tu cuerpo, rozándolo delicadamente, como si temiera poder estropear tu delicada y dulce piel con mis caricias. Lo recorren entero, descubriéndolo y adorándolo, para finalmente venir a detenerse sobre tus pechos, acariciarlos más intensamente y pellizcar y apretar suavemente entre las yemas de mis dedos tus duros pezones.

Por tu parte, una de tus manos se hundió en mi pelo y acaricia mi cabeza. La otra bajó por mi cuerpo acariciando mis hombros, mis bíceps, mi pecho, mi vientre, y continuó su descenso hasta llegar a mi sexo y encontrase con mi pene, erecto, duro, ardiente de deseo, que con exquisita delicadeza empiezas a acariciar con la palma de la mano, sintiéndolo quemarte la piel, y después agarras más fuerte con tus tiernos deditos y comienzas a masturbar, despacio, con suaves movimientos de arriba abajo que me provocan tal sensación de placer que no puedo evitar dejar escapar un intenso gemido. También tú gimes sintiendo la caricia de mis dedos sobre la delicada tela de tu tanga. Nuestras bocas dejaron de besarse ante la imperiosa necesidad de expresar nuestro intenso placer con esos gemidos.

Vienes a colocarte sobre mí, siento el ligero peso de tu cuerpo sobre el mío, frotas tus tiernos senos contra los músculos y el vello de mi pecho, gimiendo suavemente, sintiendo mi pene duro pegado contra tu vientre, acariciando mis brazos, desde los hombros y bajando por ellos hasta que nuestras manos se encuentran y entrelazan. Besas mis labios, los mordisqueas, besas también mi barbilla y mi cuello, que imagino un poco rasposos por la naciente barba, pero tus besos son cálidos, intensos, me hacen cerrar los ojos y abandonarme completamente a ti, dejarte hacer, como un adolescente tímido e inexperto se abandonaría al saber hacer de una amante madura y experimentada. A pesar de que, en nuestro caso, soy yo el que, seguramente, te doble la edad.

Sigues bajando, me besas el pecho, me acaricias con la punta de la lengua, haciéndome de nuevo sentir flotar de placer. Continúas tu descenso. Siento tus pechos rozar mi pene y atraparlo entre ellos. Al mismo tiempo, de un rápido movimiento, haces deslizar tu tanguita por las piernas y te lo quitas, abrazas una de mis piernas con las tuyas y colocas tu sexo húmedo contra mi piel, apoyándolo fuerte y frotándolo intensamente. Mi movimiento reflejo y mi suspiro te comunican el intenso placer que siento colocado entre tus senos y comienzas el más sensual de los movimientos, lento, cálido, sin detener tu descenso, continuando hasta que es tu dulce boquita la que entra en contacto con mi inflamado glande, febril de deseo. Lo besas y lames dulcemente, dándole suaves caricias con tu delicada lengua, al tiempo que acaricias todo mi pene y mis testículos con tu mano, sin dejar de moverte y rozar tu sexo contra mi pierna, haciéndome vivir y sentir un placer increíble.

Me miras a los ojos, intensamente, una mirada mezcla de inocencia y puro vicio, que me hipnotiza, me hace perder toda capacidad de decisión, toda voluntad propia, todo control. Sin dejar de masturbar mi verga con una mano, llevas la otra a tu boca y chupas muy sensualmente uno de tus dedos, sin dejar de mirarme. Vuelves a introducirte la cabeza de mi pene en tu boquita y al mismo tiempo me penetras el ano con el dedito que empapaste de tu saliva. Cuanto más profundo introduces tu dedo en mi cuerpo, más adentro introduces mi pene en tu boca. Y cuanto más me oyes gemir de placer, más intensos se hacen tus movimientos.

El deseo bruto, animal, empieza a ganar terreno a la delicadeza y la ternura inicial. Tu boca acapara una buena parte de mi sexo y lo chupa intensamente. Tu dedito sigue penetrándome, cada vez más profundamente y tus piernas se van abriendo más y más. Abrazándome con ellas, vuelves a subir deslizándote sobre mi cuerpo, acariciando cada centímetro de mi piel, lamiendo las partes más sensibles con la puntita de la lengua y jugando con mi vello entre tus deditos. Poseída por el deseo, gimiendo, subes más y más hasta que, apoyando las manos contra la pared, haces llegar tu sexo hasta mi boca. Separas las piernas lo más que puedes y mis labios comienzan a besar tu suave, dulce y casi completamente depilado coñito. Lo beso saboreando tu delicado y tierno sabor a deseo y entrega.

Acaricio tus nalgas, firmes y suaves, apretándote más contra mí para poder lamer mejor tu sexo y sentir en mi boca tu humedad, tu calor. Lo acaricio con la lengua, de arriba abajo, lo lamo intensamente, tomo tu clítoris entre mis labios y lo chupo con fuerza, como si quisiera absorberlo del todo dentro de mi boca, y lo lamo con la punta de la lengua, con un movimiento rápido e intenso. La humedad creciente de tu sexo, tus movimientos y tus intensos suspiros, me confirman que mi deseo de proporcionarte placer se está realizando plenamente.

Eso me anima y continuo mis caricias, intensificándolas, haciéndolas más profundas, hasta que tu placer se hace tan intenso e incontrolable que un fuerte orgasmo sacude todo tu cuerpo. Intento prolongar al máximo la intensidad y duración de tu orgasmo continuando con las caricias de mi lengua sobre tu sexo durante y después del mismo.

Cuando cesan los temblores de placer de tu cuerpo y tus músculos se relajan un poco de nuevo, vienes a buscar mi boca y nos fundimos en un nuevo beso. Nuestras lenguas se rozan con ternura y sensualidad, nuestras manos se pierden entre nuestros cabellos y nuestros sexos se rozan. El mío sigue excitado al máximo y deseoso de penetrar tu adorable cuerpo angelical, pero me obligo a esperar que recuperes el aliento tras el intenso orgasmo que acabas de disfrutar y que pase el tiempo necesario para que el deseo vuelva a insinuarse en ti.

No me haces esperar demasiado. Al cabo de solo unos minutos, que pasamos abrazados y besándonos, vuelves a buscar mi pene para acariciarlo con tu delicada manita. Lo sientes grande y duro. Lo agarras más fuerte y lo colocas sobre tu sexo. Juegas con él, moviéndolo contra tu coñito que vuelve a humedecer, frotas la punta hinchada contra tu clítoris y gimes de placer. Sigues jugando así un par de minutos más haciéndonos a ambos sentir el deseo dispararse, invadir todo nuestro cuerpo y no pensar ya en otra cosa que no sea en poseernos físicamente el uno al otro. Colocas la punta de mi pene a la entrada de tu sexo y comienzas a sentarte sobre él. A empujar hacia abajo, hacerlo entrar en tu sexo estrechito pero muy mojado, sentirlo invadirte y llenar toda la vagina y no paras hasta quedar completamente empalada.

Te quedas quieta durante unos segundos, erguida, con los ojos cerrados, los brazos levantados y agarrando tu cabeza por detrás, la boca entreabierta y suspirando de placer. Yo observo tu magnífico cuerpo, tus pechos tersos y levantados, tu vientre plano y bronceado, tu carita de niña lujuriosa abandonada al placer que le proporciona mi penetración. Mis manos vienen a acariciar tus también morenos y duros muslos mientras que las tuyas vuelven a apoyarse contra la pared dejando tus pechos a poca distancia de mi boca, pero inalcanzables a mis labios.

Empiezas entonces un suave movimiento de cabalgada sobre mí. Despacio al principio, lo vas intensificando poco a poco, excitándome de manera salvaje e intensa con tus gemidos y el movimiento de tus pechos. También tu deseo crece y, tras unos minutos de suaves movimientos preliminares, colocas tus manitas sobre mi pecho y comienzas a moverte más deprisa, a cabalgar más fuerte sobre mí.

Yo, poseído por el deseo y el placer, agarro fuerte tus nalgas y acompaño tus movimientos con empujones ascendentes, provocando que, cuando nuestros movimientos se sincronizan, mi verga venga a entrar completamente dentro de ti, fuerte, casi con violencia, clavándose por completo en tu cuerpo, hasta el límite, hasta que físicamente es imposible entrar más adentro y aún así, tan poseídos estamos por el deseo, seguimos empujando más y más, con fuerza.

Oigo tus gemidos, veo tu maravilloso cuerpo sobre mí y siento tan intenso placer que sé que no voy a poder aguantar mucho más.

También tú estás al borde del éxtasis. Cuando mis manos tocan y aprietan tus pechos, las tuyas vienen también a acariciarlos y te pellizcas entre las yemas de los dedos la punta de los pezones, gimes y cabalgas sobre mí casi descontrolada. Bajas a buscar mi boca y comenzamos a devorarnos mutuamente. A comernos nuestras lenguas y a lamernos la cara. Nos abrazamos y damos la vuelta.

Quedo entonces sobre ti, me empiezo a mover rápido, fuerte, clavándote de nuevo mi pene entero en cada embestida y, a los pocos segundos, nuestros gemidos se convierten en gritos, nuestras caricias en arañazos, y casi perdemos la consciencia ante la intensidad del fortísimo orgasmo que sentimos prácticamente al mismo tiempo.

Quedamos inmóviles, abrazados, intentando recuperar el sentido, volviendo poco a poco a la realidad. ¿Cuánto tiempo? Vienes a acurrucarte contra mí y yo te acojo entre mis brazos, abrazándote y apretándote contra mi cuerpo.

Quedamos acoplados, como dos cucharas, tu cuerpo menudo casi desaparece dentro de mis brazos y solo se oye el ruido de nuestras respiraciones aún agitadas. Nos abandonamos completamente y en silencio a ese estado de felicidad pura y de paz, viviendo intensamente ese viaje al paraíso que estamos compartiendo y sumiéndonos en un delicado sopor que sin duda nos conducirá a un dulce sueño.

Cuando siento que me duermo mi inconsciente me hace abrazarte más fuerte, como queriendo impedir que puedas desaparecer, sintiendo el temor, la terrible angustia, de que cuando despierte ya no estés aquí y compruebe que todo esto, en realidad, no fue más que un sueño.

Autor: Antal

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José y el seminario

Sus labios gruesos comenzaron a lamerlo y a chuparlo, hasta que se hundió mi verga en su boca… estaba a punto de estallar viéndolo a él como se masajeaba su pene y tocaba su ano, de repente un toque de suerte, quiero que me la metas ya… busqué en mi gaveta un poco de aceite y me lo unté en mi punta y en su ojete mientras le mamaba su culo abriendo el orificio y dilatando su ano con mis dedos, se la introduje y lentamente iniciamos el mete y saca.

Fue en Casa de Campos, teníamos un seminario y tenía que compartir la habitación con José, uno de los empleados nuevos, después del seminario y bañarme yo primero, estaba tendido en la cama, con apenas una toalla en el torso.

José un moreno de 6’2 salió del baño, desnudo y se comenzó a peinar frente al espejo, era alto, de buen peso para su estatura y le guindaba una verga que se veía gruesa y a pesar de no estar erecta de buen tamaño, mi verga delató mis pensamientos, él se viro y vio el bulto que se elevaba debajo de la toalla.

Coño macho no me digas que te gusto… me dijo poniendo su verga prácticamente frente a mi cara, nunca un hombre me lo ha hecho, sabes, pero estoy tan estresado que aceptaría de buenas ganas una mamada si quieres, claro está…

Bueno le contesté a decir verdad me encanta tu proposición, agarré aquel miembro y me lo comencé a chupar poco a poco hasta verlo crecer desproporcionalmente, no cabía realmente en mi boca, mis manos lo pajeaban lentamente mientras su verga llegaba casi a mi garganta.

Mis manos jugueteaban con sus firmes nalgas que eran todavía vírgenes, me agarró mi cabeza y firmemente la llevaba a su pene una y otra vez, sentí el chorro de su leche que por poco me ahoga en mi lengua y en mi garganta… ahhh me vengo me gritaba, mientras caía después en la cama casi sin fuerza…

Luego me comenta, que de hecho yo no soy marica….le expliqué que se puede ser bisexual… y que no hay problemas. Le conté mi poca experiencia con Víctor y Juan… eso surtió efecto, mi verga estaba intacta en búsqueda de una buena mamada y culo esa noche… bueno tengo que devolverte el favor y se arrodilló frente a mí y comenzó a besarme en todas mis partes hasta llegar a la cabeza de mi verga.

Sus labios gruesos comenzaron a lamerlo y a chuparlo, hasta que se hundió mi verga en su boca… estaba a punto de estallar viéndolo a él como se masajeaba su pene y tocaba su ano, de repente un toque de suerte, quiero que me la metas ya… busqué en mi gaveta un poco de aceite y me lo unté en mi punta y en su ojete mientras le mamaba su culo abriendo el orificio y dilatando su ano con mis dedos.

A medida que sus gemidos fueron intensificándose, sabía que estaba listo para iniciarlo… sus nalgas eran firmes e impedían la entrada de mi verga que siempre ha sido gorda…

Finalmente se la introduje y lentamente iniciamos por una larga hora el mete y saca que resultó ser una ricura total, las palmadas en sus nalgas intensificaron su ritmo, finalmente él mismo se movía a su propio ritmo y veía yo como él se metía mi verga en ese pequeño orificio…

Le cogí su verga y comencé a pajearlo… increíblemente conseguí su segundo lechazo en poco tiempo… me matas, me gritaba… ay coño me voy a venir, así la quiero, la quieres… ¡Ahhhhhh!

Después de lavarme, finalmente me sacó mi leche con una mamada en mi culo mientras me pajeaba…

Esa noche el seminario fue fructífero y así disfruté por tres largos días de coger con aquel moreno…

Autor: coolear69

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