Rompí el culo de mi madre

Me eché sobre ella dejando mi verga dentro y susurrándole al oído, ya está mamá, ya está lo peor pasado, su esfínter asumió su estado y dilató, voy a follarte el culo mamá, voy a desvirgártelo, que placer estar ahí dentro de ti tan estrecho y tan apretado, de vez en cuando debes aceptar ser follada por tu culo mamá, de vez en cuando deberás recibirme por detrás.

Tras aquella primera experiencia en la que nos masturbamos juntos en casa, mi madre cambió su actitud y tras asimilar nuestra situación comenzó a sentirse deseosa de estar conmigo. Ella se tranquilizó y asumió lo inevitable que no era otra cosa que aceptar nuestra relación amorosa y sexual. A sus 55 años y yo a mis 35 nos encontrábamos ambos ante una nueva relación en nuestras vidas, éramos pareja.

La siguiente visita mensual al apartamento de su hijo soltero, es decir a mi casa, fue al mes siguiente de habernos enrollado y terminar masturbándonos juntos, así sus visitas no levantaban sospechas en ningún otro miembro de la familia, ya que era lo normal venir una vez al mes, mis hermanos y mi padre lo veían normal.

Era domingo por la tarde cuando llegó, fui a recogerla a la estación de autobuses y al llegar observé que traía su pelo más largo tal y como le pedí el día que me atreví a confesarle lo que me gustaba. Eso me alegró y ella sin decir nada me miró para asegurarse que me había dado cuenta. Me venía vestida con una falda negra bien pegada a sus muslos y de una largura aceptable para una señora de 55 años, no se trataba de parecer una golfa, se trataba de estar más guapa y veo que la petición que le hice aquel día había sido llevada a cabo, mi madre comenzaba a arreglarse para mi. Yo me estaba cuidando más, quería estar bien para ella, buen corte de pelo, seriedad, aparentaba más madurez en mis ropas y todo eso lo hacía por estar a la altura de una mujer de ese calibre, no quería desentonar.

Llegamos a casa, tras tomar juntos un café, ella se puso a hacer la tarea, me dejó el apartamento muy bien en poco tiempo y al terminar le serví un refresco invitándola a sentarse conmigo en el sofá.

-Te he echado de menos mamá, no te has caído de mi mente ni un momento, le dije mientras comencé a besarla en sus labios. -Te quiero, le dije con mis labios sobre los suyos y me lengua intentando entrar en su boca.

Ella me cogió de la cara con sus manos y me dijo que también había estado mucho tiempo pensando en mí, me reconoció que estaba enamorada completamente de mí y que sólo deseaba pertenecerme.

-Quítame la falda cielo, desnuda a tu madre y úsala a tu antojo.

Primero me levanté yo desnudándome por completo, mi cuerpo se mostró ante ella pletórico y tras hacerlo la puse de pie quitando su falda, sus zapatos, su blusa, su sujetador y por último sus bragas. Me senté y me la puse encima, abierta de piernas para mí, y comencé a besarla de forma calenturienta, pasando mi lengua por su boca cerrada y por su cara, por sus labios y por su cuello, mojándola con mi saliva. Con mis manos comencé a amasar sus pechos, cogiéndolos y llevándomelos a la boca para lamer sus pezones, cosa que le gustaba mucho a mi madre. Mi miembro estaba ya erecto desde hace rato y ella lo sentía junto a su sexo que desprendía ese calor típico de hembra excitada por su macho. La levanté con mis manos de su culo y me la senté encima despacio clavándole mi miembro en su vagina de forma suave pero profunda.

-Mmmmmmm, que forma de llenarme tienes hijo, cuando me penetras me siento llena por completo, mmmmmmmmmm, si mi amor, que feliz me haces como mujer, muévete despacio dentro, quiero disfrutar de este momento,  uffffffff, que viril eres, te siento muy duro dentro de mi, uuffffffffff, que caliente tienes a mamá hijo mío, lo estaba deseando desde hace días y hoy mucho más, siiiiiiiiiii, y tú por tu cara veo que te gusta tener a tu madre así para ti solito, se te nota que te gusto mucho hijo, tu cara de placer lo dice todo, siiiiiiiiii, despacio hombretón, fóllame despacio, disfruta de tu madre, mmmmmmmm, me estás volviendo loca y notarás que ya estoy lubricada al máximo, estoy chorreando como una niña, no sé lo que me haces travieso, uffffffffffffff, notarás mi coño todo mojado y mi vello húmedo por completo, siiiiiiiiiiiii, que bien me follas, ya quisiera tu padre follarme así, ufffffff, me pongo más cachonda aun hablando de él, me gusta ponerle los cuernos contigo hijo mío, serle infiel con su hijo mayor, ufffffff, me estás convirtiendo en una pervertida, nunca pensé que pudiese serlo a este nivel, pero tú me lo has sacado de dentro, mmmmmmmmmm.

Mi madre estaba muy caliente, su sexo había empapado todo mi vientre con sus flujos y mi miembro se mantenía super duro por aquella situación. La agarré con mis manos de su culo y la apreté bien los glúteos mientras comencé a levantarla hacia arriba dejándola caer para que mi verga se clavase bien profundamente en su sexo.

-Así te tendré siempre madre, bien follada y sujeta, bien asistida y sacándote de tu interior todos los deseos ocultos de debes tener, conmigo los vas a satisfacer. Bien follada madre, así, bien follada como ahora te tengo, mmmmmmmmmm, me gustas mucho madre, mmmmmm, te deseo tanto, es un sueño para mi poder ser tu amante mamá. Te amo, ¡tu hijo te ama!

Mi madre al oír eso comenzó a gemir más sonoramente y más aun cuando le dije que me mirase a la cara mientras me la follaba, ella no pudo resistir esa situación tan pervertida y comenzó a recibir la llegada de su primer orgasmo.

-A mi hijo le gusta que su madre le mire mientras se la folla, y su madre se corre, siiiiiii hijo mio, tu madre se corre, ufffffffffffff, se corre! siiiiiiiiiii, se corre, que zorra me pones, ufffffffffff, siiiiiiiiiiii, me viene, siiiiiiiiiii, me viene, siiiiiiiiii, me corro, ahhhhhhhhhhhhhhhh.

Ella se corrió echando su cara sobre mi cuello y temblando muy fuerte desde sus pies hasta sus brazos pasando por sus muslos que parecían no parar de temblar.

Siguió jadeándome al oído un buen rato y exclamando lo mucho que le había gustado mi polvo. Ella me miró separando su cara de mi cuello y con su mirada me preguntó por mi siguiente deseo ya que sabía que yo no me había corrido dentro de ella, la miré con deseo y con mi mano la cogí por la espalda y la acerqué a mi cara y volví a besarla lujuriosamente de nuevo, metí mi lengua en su boca como si fuese un quinceañera y ella correspondió de igual manera por que aprendía pronto y sus muerdos comenzaron a ser espectaculares. Tras intercambiar nuestras salivas como sólo lo hacen los que se desean muchísimo acerqué mi boca a su oído y le dije que quería su culo.

Ella por supuesto no se escandalizó pero tras un silencio eterno me dijo que nunca nadie había entrado por ahí, por que a ella le parecía una guarrería y por que mi padre nunca había presionado demasiado aunque a veces se lo había pedido, pero de momento ella no se había atrevido y que sentía miedo.

-Quiero tu culo madre, siento la necesidad de penetrártelo, necesito hacértelo para sentir que te poseo por completo, quiero follarme el culo de mi madre. -Como quieras hijo, soy tuya, tú sabrás que debes hacerme como mujer para tenerme contenta y para satisfacer tus necesidades sexuales. -Levántate y vete al baño y abre mi armario, quiero que me traigas un bote de aceite para masaje que tengo allí, de paso refréscate un poco mientras yo sirvo un par de cervezas heladas.

Mi madre me besó cálidamente y de forma muy sensual fue a mi requerimiento, ella comenzaba a mostrarse más sensual y coqueta conmigo, se salió de mí contoneándose y caminó de forma juvenil hasta el baño, se notaba que quería gustarme y ser deseada, eso me alegraba por que denotaba felicidad en su vida.

Serví dos cervezas y enseguida ella llegó fresquita por que había tomado un ligera ducha de agua fría, se había arreglado el pelo y venía con un ligero aroma a perfume embriagador, su cuerpo venía tapado por la toalla de esa forma tan femenina que tienen las mujeres de hacerlo cubriendo sus senos y su sexo y dejando sus piernas al aire, estaba muy guapa y se lo dije  para que sintiese que me daba cuenta de sus esfuerzos por estarlo y eso a las mujeres les encanta y mi madre no era la excepción.

-Hijo mío con esos detalles me has enamorado por completo, no es sólo sexo lo que tengo contigo, es que eres el hombre que necesito para ser feliz y tener mi autoestima en su sitio, te amo. Cogió su cerveza y dio un par de sorbos y yo hice lo mismo con la mía refrescándome tras el increíble momento de tenerla clavada encima que había disfrutado hace nada.

Le quité el vaso de la mano y la ayudé a levantarse, la tenía al lado y me pareció preciosa, del brazo le indiqué con mi movimiento que debía tenderse encima de mí bocabajo y así lo hizo. Una vez tendida sobre mi le pedí que estuviese muy tranquila, que necesitaba que se relajase al máximo y que confiara en su hijo plenamente y ella asintió con su cabeza y se tranquilizó confiadamente, si mi amor, me dijo, tú sabrás lo que haces con tu mujer, para eso soy tuya.

Subí el borde de su toalla dejando su culo delante de mí la parte trasera de sus nalgas blancas y me encantó lo que ví por que aun tenía bien tersa su piel y presentaba un estado muy aceptable para tener ya 55 años.

Comencé a tocar sus piernas despacio y a recorrer todos los recovecos de su piel desde las pantorrillas hasta sus glúteos, estaba divina, y se lo hice saber, mientras seguía sobándola.

-Me gustas mamá, me gustas mucho y ya sabes que tus piernas son mi debilidad, además tu piel huele de maravilla. Que limpia estás y que obediente y entregada te muestras ante mí. Me he perfumado hijo, quiero estar bella para ti, y como siempre lo agradeces lo hago con más cuidado cada vez, me alegra que te guste tanto, me hace muy bien oírtelo decir, eres un caballero y además un halagador nato.

Metí mi mano entre sus nalgas y enseguida toqué su mata de pelo negro y ensortijado llegando a la entrada de su vagina que presentaba una lubricación más que aceptable de nuevo. Cogí el bote de aceite y mojé su culo con un chorro pata tener lubricante para lo que iba a hacerle y separé con mi mano sus glúteos dejando su agujerito negro delante de mí. Con mi dedo comencé a rodear su esfínter cerrado y a lubricarlo, pidiéndole que se relajase y confiase en mí. Así estuve un buen rato aplicándole todo el aceite necesario hasta que noté que su agujero comenzaba a estar cada vez más relajado y comenzaba a abrirse fácilmente. Así comencé a meter la yema de mi dedo índice que entró sin dificultad y en nada tuve mi dedo dentro por completo y sin dolor ninguno, lo que ella apreció y reconoció diciéndome que trataba a las mujeres como ellas necesitaban y que así era muy fácil atreverse a hacer de todo.

Mi dedo hizo su tarea abriendo poco a poco su ano el cual estaba perdiendo aire de vez en cuando y la tranquilicé y le dije que era normal que no pasaba nada por eso. Una vez dilatada tapé su culito con la toalla y tomé su cintura ayudándola a ponerse de pie despacio y de la mano me la llevé al dormitorio, entramos y cerré las cortinas y puse un poco de aire acondicionado. Le quité la toalla y la dejé desnuda y la invité a acostarse conmigo a mi lado, comencé a besarla sensualmente en su boca y ella recibió mis besos con deseo.

-Te quiero mucho hijo mío, me tratas como a una diosa y me tienes enamorada por ello, hasta el punto de que quiero ser sólo tuya y que puedes hacerme lo que desees, por que seguro que sabrás hacérmelo muy bien todo.

La miré y le dije muy serio que se diese la vuelta, ella lo hizo y cogí la almohada y la ayudé a subir su vientre y la metí debajo levantándole su culo el cual apareció ante mí bellísimo y el cual iba a follarme en seguida con mi verga que ya estaba muy dura de nuevo.

-Ábrete de piernas mamá, sepáramelas y quédate bien ofrecida para mí, cogí el aceite y vertí un chorro sobre su culo y enseguida el líquido llegó a su esfínter, ella suspiró al notarlo.

Me puse detrás y acerqué mi miembro a su agujerito y con el glande duro y descubierto comencé a dar vueltas cobre su esfínter consiguiendo que comenzase a contraerse y dilatarse de forma natural y comenzando a lubricarlo un poco más con mi líquido preseminal, y estando así aproveché una de sus pequeñas dilataciones para apretar un poco y conseguir meter la punta de mi glande dentro y así me quedé quieto sobre ella. Mi madre apretó sus manos en el borde del colchón y cogió sendos pellizcos que la ayudaban a sentir menos dolor. Su cara reflejó un gesto de dolor pero nada exagerado así que tras acostumbrar a su estrecho ano a tener dentro la punta de me glande empujé otro poco y metí la cabeza de mi verga entera.

En ese momento si oí un ¡Ayyyyyyyyyy! proveniente de mi madre y sus dientes se veían apretándose entre ellos y soportando más miedo que dolor y así me quedé quieto otro momento. Cogí el aceite y eché un poco sobre mi miembro el cual escurrió hacia abajo y volví a empujar de nuevo esta vez con la intención de meter un trozo de carne más grande y mi verga entró con esfuerzo hasta la mitad mientras ella se afanaba en agarrarse más fuerte al colchón y sus piernas se tensaban al recibir mi embestida por detrás.

-Tranquila mi vida, tranquila mamá, estás siendo muy buena y te estás portando muy bien, ya tienes media dentro y no ha sido tan grave así que resiste y dame mi capricho que lo deseo mucho. -Si mi hijo, si es lo que quieres házmelo, sólo que nunca lo hice y me duele un poco, pero debo decirte que lo estás haciendo de forma que no me da tanto miedo como te dije, no voy a negarme a que me folles el culo si es lo que deseas de mí ahora, no voy a negarme si es el capricho de mi hombre, de mi amor, una mujer enamorada no puede negarle nada a su hombre.

Volví a verter un poco de aceite en mi verga y cuando lubricó volví a empujar mi verga con decisión y esta vez no dudé en dar el empujón definitivo llegando a rozar con mis testículos sus nalgas lo cual quiere decir que estaba dentro por completo.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, gritó de forma seca mi madre sujetándose al filo del colchón y apoyando su cara en el mismo para que no viese su gesto de dolor. Ufffffffffffffffff, que dolor!, ahhhhhhhhhh, siento que estoy llena de carne y siento mi ano muy abierto, me duele hijo, me duele, ahora si me duele mucho!

Me eché sobre ella dejando mi verga dentro y susurrándole al oído como a una niña pequeña para que se tranquilizase y para darle mimos, ya está mamá, ya está lo peor pasado, ya está mi amor. En unos segundos interminables para ella su esfínter asumió su estado y dilató rebajando el dolor que sentía así que ella comenzó a sentirse mejor y a poder resistirlo.

Voy a follarte el culo mamá, voy a desvirgártelo a tus 55 años, siiiiiiiii, uuffffffffff, que placer estar ahí dentro de ti tan estrecho y tan apretado, ufffffffff, siente como comienzo a follarte, así bien dentro, entrándote y saliendo despacio pero hasta el fondo, mmmmmmm, que gusto madre, me está encantado hacértelo, siiiiiiiiiiii tómala entera, entera en el culo de mi madre, uuffffffffff, debes aguantar como una campeona, por que una buena mujer debe hacerlo, de vez en cuando debes aceptar ser follada por tu culo mamá, de vez en cuando deberás recibirme por detrás.

Así será hijo mío, como tú quieras será, uuffffffffff, sólo que es la primera vez y hoy me duele mucho, ¡hoy me arde! con ese trozo de verga dentro de mí, no es anormal que me pase hijo, esa verga debe estar abriéndome por dentro por que me duele como si fuese un palo de hierro ardiendo lo que tengo dentro.  Pero sigue follándote a tu madre por el culo, siiiiiiiii, fóllame el culo precioso mío, hazme lo que debas, siiiiiiiii, ¡Ayyyyyyyyyy! ¡Me duele!, me duele!,  despacio por favor, me arde, ¡ayyy! ¡Me estás reventado!

El dolor que sentía mi madre lejos de amilanarme me excitó aún más y comencé a bombearla con más ahínco y a sacar mi verga casi entera para volver a meterla hasta el fondo con dureza, ahora si estaba follándomela con dureza. ¡Toma madre!, siente mi follada por tu culo, ahora si te toca aguantar, ahora si que vas a saber que es esto, siiiiiiiii, ahhhhhhhh, mmmmmmm, ¡toma polla madre!, ser la mujer de un macho como yo tiene también estas cosas, a veces hay que aguantar la virilidad de un macho como yo, asiiiiii,  ¡aguanta! ¡Por que yo deseo follártelo bien follado mamá, quiero romperte el culo madre!

Las piernas y la espalda de mi madre estaban muy tensas y duras, ella gritaba a cada embestida  y su voz se ahogaba entre el colchón y la sábana y sus gritos secos me estaban excitando mucho, y más fuerte le daba.

-¡Ahhhhhhhhhhh! ¡Me duele mucho hijo! ¡Me haces mucho daño amor mío!, me destrozas mi vida, ¡ahhhhhhhhhhh! Comenzó a llorar mientras gritaba más y me suplicaba que parase, ¡sácala por favor! Déjame tranquila hijo mío, ahhhhhh! ¡Sácamela de ahí que me destrozas de dolor!, ahhhhhh! ¡Estoy llorando de dolor, estoy sufriendo mucho mi amor, sácala!

Al oírla llorar aumenté mi dureza y estando sobre ella acerqué mi boca a su cuello mordiéndola y manteniendo mi mordida sujetándola con mi boca y dejándole bien marcados mis dientes en su piel, ella gritó y seguramente fue oída por algún vecino.

-Aaahhhhhhh! Hijo de puta, ahhhhhh! ¡Que daño me haces!, no creo que sea necesario hijo mío, ¡ahhhhhh! -Cierra la boca y comprende que no todo es delicadeza madre, un hombre de vez en cuando necesita soltar su fuerza de forma bruta tal y como hago ahora, así que debes acostumbrarte a recibirla de vez en cuando si quieres ser mía madre.

Me levanté apoyándome sobre mis manos y miré hacia su culo viendo como al salir mi verga arrastraba un poco de sangre de su interior o de su esfínter comprendiendo que la había roto por completo y me recreé mirándola sufrir y se lo dije, le dije que su ano sangraba por mis embestidas y ella que había dejado de gritar y de llorar me soltó un “ así debe ser mi amor! Ya no me quejaré más, fóllate a tu madre y sacia tu hombría, ya no soy una niña y he comprendido lo que me haces”

Mi verga ensangrentada recibió sus palabras con alegría y me apoyé sobre su cuerpo por completo y asesté unas embestidas enormes que  ella sufría en silencio, puse mi cara sobre su cuello y me rogó que la mordiese de nuevo y así hice de forma bruta.

-Si madre así me gustas más, las cosas son así cielo, la vida es así mamá, siiiiiiiii, ufffffff, Asíiiiiiiiii, toma, siiiiiiiii, mmmmmmm, así fuerte madre, siiiiiiiii, la seguía destrozando cuando comencé a correrme como un animal, siiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhh! Ahhhhhhhh! Me corro madre!, me corrroooo…

Solté unos chorros de esperma enormes en su culito quedándome encima de ella intentando recobrar el aliento y sintiendo que acababa de echar uno de los mejores polvos de mi vida, así estuve hasta que salí de ella y fui al baño a por una gasa y un poco de agua oxigenada y de crema para curarle un poco su destrozado ano.

Abrazado a ella y tranquilizándola se quedó dormida y yo tras ella también. Creo que acababa de comprender lo que de vez en cuando tendría que recibir y asumiéndolo dormimos plácidamente juntos.

Espero que os guste y que os excitéis pensando en mi madre y haciéndome comentarios sobre lo que deseáis de ella.

Autor: Aloisiopechio

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Decisión acertada y necesitada

Saqué las bragas de mi boca y las llevé a su sexo secando su enorme excitación con ellas y me las volví a llevar a mi boca, le dije que parase de tocarme y que llevase su mano a su boca lamiendo los restos de mi flujo preseminal, el de su hijo, y así lo hizo oliendo su mano y lamiendo su palma con deseo mientras yo lamía la parte de sus bragas que habían estado pegando todo el día con su sexo.

Al fin decidí hablar con ella, tras 35 años de existencia, había tomado esa enorme decisión. Lo hice aprovechando sus mensuales visitas a mi casa sola, es decir sin mi padre y ese día lunes me armé de valor y tras terminar su tarea en casa la invité a tomar un pincho fuera, en una terraza. Allí le comenté que desde adolescente había tenido en mente solamente una mujer muy especial, a pesar como ella sabía que había tenido tres novias formales, esa mujer no había salido de mi mente. Ella atendía seriamente y seguro que sabía ya por donde iban los tiros de mi historia y no puso objeción alguna a que siguiera, así que lo hice, no sin antes dejarle claro que no estaba loco ni nada parecido, sino que me pasaba una cosa especial que no quería llevarme a la tumba sin hablarlo con ella, y eso le dejó las cosas aún más claras a ella.

Le dije que ese amor platónico era ella. Frase contundente pero que fue asimilada con seriedad y sin aspavientos, le expliqué cómo fui observándola y fijándome en ella a la edad de 15 años y cómo había vivido con ese pensamiento toda mi vida. Evidentemente aclaré que no quería hacer nada y que estuviese tranquila, pero seguí hablándole con sinceridad.

Fue a los 18 años cuando despertó mi sexualidad cuando empecé a mirarte como mujer además de cómo progenitora, estabas realmente preciosa en esa época, recién parida de nuestro hermano menor, 37 años, muy joven y en una época de apertura mental ya que rondaban los 80 aquí en España. Te miraba las piernas por que siempre fuiste amiga de las faldas cortas, por encima de la rodilla, así que fue fácil fijarme en ti andando por casa con ese cuerpo y esa ropa. Además siempre fuiste muy dada a aparecer medio vestida por casa, no sé si en medio de folladas con papá y nunca fuisteis de esconderos mucho, así que en esa época en la que yo comencé a masturbarme fue fácil fijarme en ti.

Ella escuchaba atentamente y entendió que debíamos hablar el tema por que aunque sería secreto hasta la muerte y cambiaría nuestras vidas, la forma de abordarlo permitía seguir hablando. ¿Te masturbabas? Me preguntó. Eso preferí hablarlo caminando así que pedí la cuenta y paseamos hacia casa.

Sí a diario, le contesté una vez en marcha, no sólo pensando en ti, sino también en otras mujeres de tu edad del pueblo, y le dije varios nombres, pero le recalqué que como ella no me había gustado ninguna. Le hice recordar que un día le pedí que observara mi sexo para ver si mi prepucio bajaba con normalidad y que ella lo hizo, y le reconocí que fue maravilloso para mí y que la pena fue que nunca más me pidió vérmelo, a lo que ella sin decir nada pudo añadir que ya sospechaba de mis pensamientos obscenos.

Le recordé también las charlas de madrugada que teníamos cuando llegaba yo de marcha y ella se levantaba a recibirme y a fumar un cigarro conmigo, eran dos, tres y cuatro los que fumábamos por que en esas charlas nos confiábamos cosas el uno al otro y ella me dijo que en esa época pensaba que algo había pero no le dio importancia y lo dejó pasar. Así escuchó mi charla y fue donde ella comenzó a preguntarse cosas tales como cuanto hacía que esas cosas ya no pasaban por mi cabeza. Pensé la respuesta lo que aclaró de momento su pregunta, le dije que había abandonado esos pensamientos casi por completo, que no se preocupara, pero que del todo no se habían ido y de ahí que hubiese decidido contárselo en confianza plena.

No contestó, lo escuchó y no dijo nada, me dejó seguir hablando a mi sin inmutarse, así que seguí hablando y decidí entrar al grano por que empecé a hablar de que cosas me gustaban de ella y comencé por decir que como mujer me parecía lo mejor que había conocido, sincera, honesta, leal, guapa, con buen cuerpo, buenas curvas, buenísimas piernas, pechos espectaculares… Se sonrojó un poco al oírme y le comenté que lógicamente era consciente del paso de los años por su cuerpo, pero eso no me impedía tenerla aun en esa consideración como mujer.

¿Y que piensas en esos momentos José? ¿Cómo me ves? ¿Qué haces conmigo?

Al oír eso me corté un poco pero seguí mi charla y le comenté que había múltiples cosas que usaba para darle placer a mis ideas y que habían variado con el tiempo, pero que había pensado de todo, desde espiarla en casa, tener su ropa interior, mirarle sus piernas, sus pechos, pedirle que me ayudase a desplazar mi prepucio hacia atrás, contarle mis intimidades, pedirle que me observase masturbándome y que me mostrase un poco su cuerpo para conseguir llegar al orgasmo y que ella me viese, ocupar el lugar de mi padre si llegase el caso incluso luchando contra Felix, mi primo que siempre tuvo debilidad por ella, ser su amante, poder comer su entrepierna que me volvía loco…y como no estar con ella haciendo el amor siendo yo su hombre.

Esto ayudó a llegar a la total seriedad en nuestra charla y ella seguía sin cortar mis palabras, en ese momento le recordé que necesitaba confianza y que esto quedaría siempre entre ella y yo, a lo que me dijo que sin duda ninguna, y me dejó claro que si había más que contar lo hiciese antes de tomar ella la palabra. Le conté que había escrito en momentos de soledad relatos de ella y míos y que me servían para pasar el rato y que siempre fueron destruidos por que al recuperar la cordura tras la excitación y pensar bien las cosas los rompía y los tiraba. Estábamos cerca de casa y paré en un banco y encendimos un cigarro los dos y me miró y me dijo: ¿Todavía te gusto, José? ¿Aún a mi edad? Si, le dije, soy consciente de tu edad, pero como mujer aun me gustas, sólo que si pudiese opinar e influir te pediría que rompieses con algunos complejos y que vistieses más vistosa por que creo que te tapas demasiado sin necesitarlo.

Ella asintió con su cabeza y me lancé un poco más, le miré la cara y le dije que seguía siendo guapa y que las arrugas estaban a raya, que tenía buena piel y que si fuese mí mujer me gustaría que dejase un poco más largo su pelo para verla diferente, más coqueta. Por otro lado, como ella callaba pero escuchaba sin callarme a mí miré sus pechos y la ayudé a levantarse del banco y caminando le comencé a hablar de ellos, no sin antes comentarle que como mujer me parecía una campeona, fiel, leal, buena compañera, fuerte, etc, etc, y al terminar de decirle eso seguí hablando de su cuerpo parándome ahora en sus pechos, pechos que me habían amamantado a mí hace 35 años y que seguían siendo voluminosos, bien formados y que aun conservaban esa belleza de antaño y que por eso le había comentado que debería vestir algo más coqueta, por que estaba aun muy bien y se tapaba demasiado.

En ese momento volví a mirárselos y ella me vio y se sintió orgullosa por que era para estarlo y en ese momento llegamos a casa y entramos en el portal y subimos por la escalera, yo detrás de ella mirándola y ella sin inmutarse.

Entramos y nos pusimos cómodos, yo en pantalón corto y ella en camisón, y me di cuenta que no llevaba sujetador debajo, bragas sí, así iba antes en casa cuando yo vivía allí y eso quería decir algo. En el sofá yo me callé y puse la tele y fue ella la que continuó hablando y dejando claro que era raro y que quedaría en secreto máximo entre ambos, a lo que asentí con mi cabeza. Sentada hacia atrás dejó ver parte de sus muslos cerrando mucho sus piernas, al rato me dijo que le parecía increíble lo que le había contado y que era grave, pero que podríamos vivir con ello y seguir igual que siempre.

En ese momento oí una pregunta enorme, ¿entonces cuando me miras ves a tu madre o a una mujer que te gusta? Lógicamente corrí a responder que veía a mi madre, pero que a veces en soledad veía a mi madre siendo mía, estando conmigo de diversas maneras, e amante, de pareja, de ayuda, de consoladora…de muchas formas distintas. En ese momento miré sus piernas robustas, torneadas, de piel blanca y le dije que siempre las había tenido preciosas y que seguían así.

¿Te sigue gustando José mis piernas? Sí, corrí a contestar, mirándolas con descaro y sin apartar la mirada de ellas, siempre me han vuelto loco, las mejores del pueblo sin duda, con o sin medias, con tacón o con zapato plano, de todas formas me tienen enamorado. Hijo, vaya cosas que dices, desde luego eres zalamero, me dijo, sabes agradar a una mujer y yo, aunque siendo madre tuya, no dejo de serlo, y hace tiempo que no me hablan tan bien de mi misma. Yo no dejaba de mirarlas y de mirarla a ella a su cara y le solté un, te quiero, que ella aceptó y devolvió enseguida, y yo volví a decirlo, dejando claro que era como madre y como mujer, que la quería como persona, como mujer, como hembra, que estaba dejándole claro que estaba enamorado de ella.

Confesarle eso ayudaba a que ella no viese vicio en mi relato, le quedaba claro que era algo más que búsqueda de sexo, era amor, deseo, pasión. Ella me miró de arriba abajo y yo estaba sólo con mi pantalón corto y mi camiseta, así que pudo mirarme bien y lo hizo lentamente y no dejó de fijarse en mi sexo que estaba medio despierto, por que no quería dejar que estuviese erecto del todo para darle seriedad a mi secreto y yo hice lo mismo con sus piernas y en ese momento puse mi mano sobre su muslo esperando una reacción negativa pero no la hubo. Ella callaba y  no se movía sintiendo mi mano sobre su muslo y de repente me dijo que si volviese a nacer o que si se diese el caso le gustaría dar con un hombre como yo, que demostrase ese deseo por ella.

Apreté su muslo y me acerqué a su cara y le dije que la amaba, que estaba enamorado de ella y le di un beso en su mejilla. Ella cerró sus ojos y sus pechos se alzaron más si cabe debajo de su camisón y entonces la volví a besar y volví a repetirle que la amaba como mujer. En ese momento ella apoyó su mano en mi muslo y volvió su cara hacia mi y la besé en los labios despacio diciéndole de nuevo que estaba enamorado de ella a lo que ella contestó que aunque sabiendo quienes éramos ella también estaba muy cerca de mi y que me amaba como hombre y seguí besándola en su boca y comencé a tocar su muslo con mi mano sin reproche de ella y besándola con deseo y empezando a meter mi lengua en su boca poco a poco y enseñándole a hacerlo sin complejos por que ella no se sentía muy segura, pero aprendió pronto y enseguida estábamos dándonos un buen muerdo de enamorados.

Ella tenía sus ojos cerrados lo que me permitía mirarla sin mesura, me dijo que estábamos locos a lo que respondí que sí, pero que sabíamos lo que hacíamos, y que allí iba a quedar todo, y siguió besándome tal y como una novia hace con su novio.

Tenía enfrente sus pechos preciosos y mi mano recorría sus nalgas lentamente y poco a poco su camisón había subido bastante hacia arriba y ella que mantenía sus piernas cerradas parecía admitir ese hecho. Bajé mi boca a su cuello y me dediqué a besárselo mientras ella comenzó a abrazarme pasando su brazo tras mi pecho y llevándome más hacia ella mientras yo besaba sus hombros y el tirante de su camisón, volviendo a su cuello y a sus labios de vez en cuando.

Me siento más joven José, me dijo y me miró a la cara y su mirada expresaba incredulidad a lo que yo enseguida acercándome a su cara y antes de besarla de nuevo le dije que estaba cumpliendo un sueño y que me sentía el hombre más afortunado de la tierra y la besé de nuevo, mientras ella cogiéndome la cara y entregada a su hijo acercándose más y dejando caer uno de los tirantes de su camisón contestó que estaba enamorándose de mí. En ese momento con mis manos bajé totalmente sus tirantes y bajé su camisón dejando al aire sus pechos, ella lejos de pararme se mostró como una mujer lo hace ante su hombre, con timidez pero sin remilgos y bajé mi boca hasta su pecho besándole ambos senos y dejándole claro que sentía pasión por ella.

Estaba besando los pechos de mi madre, un sueño para mí, eran 20 años de deseo guardados en mi mente y esa noche había conseguido expresárselo y ella estaba devolviéndomelo a mí. Me retiré y me quité mi camiseta ante ella y al ver mi torso comentó, que como podía pensar esas cosas siendo tan joven y ella tan mayor, y además siendo su madre. Le puse un dedo en sus labios y le repetí que la amaba como no había amado a ninguna mujer, y ella volvió a sentirse de nuevo segura y comenzó a tocar mi pecho con sus manos, en ese momento ya estaba vuelta hacia mi completamente y sus piernas estaban totalmente desnudas sólo dejando sus bragas bajo el camisón, pero teniendo sus muslos blancos desnudos frente a su hombre sin remilgos y sus pechos delante de mí mostrando sus pezones erectos y enormes normales en una mujer de su edad y madre de tres hijos. Mis manos avanzaban por sus piernas desde las rodillas hasta sus ingles deleitándome con ese tacto increíble de su piel.

Yo no iba a forzar nada, no pensaba intimidar ni ir más allá de lo que tranquilamente nuestro deseo nos llevase, me bastaba con tenerla así y con haber recibido la sorpresa de su receptividad amorosa. Estaba preciosa, la volví a besar en su boca apoyando mi mano sobre uno de sus pechos. Al sentir mi mano soltó un pequeño suspiro que sofoqué volviendo a meter mi lengua en su boca y recorrí todo su seno hasta que pasé al otro que también fue magreado por su hijo. Mientras sentí como volvió con su mano a mis piernas y sus caricias iban de mis rodillas a mis ingles y rozaba mi miembro levemente lo cual me volvió loco.

No voy a forzar nada, le dije, no pretendo ir más allá de donde tú estés cómoda mamá, a lo que ella asintió sin dejar de besarme, mientras la abracé rodeándola por su espalda y la pegué a mi cuerpo por completo y ella sintió mi sexo duro pegarse a su vientre y sus pechos apretarse contra mi pecho mientras le comía su lóbulo y le decía que me estaba volviendo loco, que la deseaba, que me hacía ser muy hombre. Ella dirigió su mano a mi sexo y lo tocó por encima de mi pantalón corto, me lo acarició de forma magistral, lo cual aproveché yo para llevar mis manos a su culo y a pesar de estar sentada pude sujetarla de forma contundente y tiré de su camisón hacia arriba y conseguí que se sentase sólo sobre sus bragas, ella seguía deslizando su mano por mis muslos y llegaba a mi miembro sin remilgos.

Mamá, le dije, no quiero ir demasiado lejos forzando, sólo a donde lleguemos los dos, pero quiero que veas a tu hijo desnudo, quiero mostrarte mi sexo a ti, que me lo mires, que me veas por completo entregado a ti. Me separé de ella y saqué mi pantalón por debajo de mi culo y pronto quedó mi sexo al aire mientras lo terminaba de sacar por mis pies. Este soy yo madre, este es tu hijo, tu hombre, tu otro hombre.

Ella me miró despacio y me dijo, es una locura, pero me gustas mucho hijo mío, es como volver a tener 30 años sin necesitarlo para gustarte yo a ti. En ese momento abrió sus piernas dejándome ver por primera vez su entrepierna y bajó la mirada avergonzada. Le cogí de la barbilla y le subí su cara besándola con mucho amor y tranquilizándola como era mi deber. Tenía a mi madre abierta de piernas delante de mí mostrándome su lencería íntima y debajo de ella se presumía un abultado sexo femenino propio de una hembra de su envergadura y edad. Lo miré y me llamó, sentí la necesidad de tocarlo y así lo hice. Me dio la impresión de que era enorme, nada que ver con el de una jovencita de 25 años, y al tocarlo noté el calor que desprendía mi hembra. Ella suspiró al sentirme y escuché de su boca un te amo que me dejó claro que tenía permiso para disfrutar de su sexo. A su vez mi madre volvió a coger mi miembro con su mano rodeándolo y sin ningún reparo por su parte.

La volví hacia la tele y apoyó su espalda en el sofá dejando de mirarme de frente y pasé mi brazo tras su cuello abrazándola y llegando a su pecho, la atraje hasta mí y la besé en su cuello y ella me dio sus labios con entrega total. Su mano volvió a mi pierna y yo la acerqué a mi miembro despacio, el cual ella volvió a coger rodeándolo y esta vez moviéndolo muy despacio, lo cual provocó un suspiro por mi parte que ella oyó perfectamente y que afianzó su certeza de que ella era muy deseada por mi. Tócame mi vida, toca a tu hombre, le dije acercándome a su oído y besándola, hazme feliz, como sólo tú puedes hacerlo y aumentó sus subidas y bajadas dejando claro que estaba masturbándome, lo cual yo dejé claro haciéndole llegar mis tenues gemidos cerca de su oído.

Llevé mi mano a su entrepierna y comencé a acariciar su sexo por encima de sus bragas, metía mi mano en su entrepierna y ella abrió sigilosamente sus muslos dejándome paso libre a su sexo. Lentamente fui acariciándola hasta darme cuenta que estaban muy mojadas sus bragas, lo cual reforzó mi autoestima y me hizo sentir más hombre si cabe.

Me gusta que me masturbes mamá, tienes manos de diosa, le dije mientras metía mi mano por sus bragas empezando a tocar su mata de pelo y profundizando hasta que pude apreciar que estaba tocando la entrada de su sexo que emanaba flujos de forma abundante y la comencé a masturbar. Acaricié su clítoris arrancando gemidos de su garganta y notando como sus pezones estaban duros y excitados, estaba preciosa.

En ese momento le pedí que abriese sus ojos y que mirase como me masturbaba y como me ponía, me miró y vio el tamaño de mi miembro en su mano y como subía y bajaba mi piel dándome un enorme placer, a su vez observó mi mano bajo sus bragas y su cara expresó un enorme placer gimiendo y mirándome excitada, en ese momento le pedí que se quitase las bragas, que fuese ella quien bajase por sus piernas su lencería y que lo tomase como un capricho de su hombre, soltó mi verga y cogió sus bragas bajándolas despacio y sacándolas por sus pies volviendo a apoyarse en el sofá y diciéndome que si yo se lo pedía ella encantada obedecería mis dictados, a lo que pensé que le gustaba que yo llevase el timón, como buena hembra que era.

Ábreme las piernas y déjame hacer y vuelve a masturbar a tu hijo, en nada estaba de nuevo dándome placer y yo a ella mientras acerqué mi boca a sus pechos y comencé a besarlos agarrando con mis dientes sus pezones y alabando la paja que me estaba brindando. Mmmmmmmmmm., mamá que me haces, que maravilla de mujer, me vuelves loco, mmmmmmm, sigue, si, eso es, dale placer a tu hijo, Mmmmmmmmmm., Siiiii, sigue, le decía mientras besaba sus pechos y la masturbaba con decisión tocando su clítoris y metiendo un poco mi dedo en el interior de su sexo.

Ella comenzó a jadear excitada por mis palabras y asumía un papel de obediente y tímida mujer, pero aun así no pudo evitar reconocerme que estaba volviéndose loca, mmmmmmmmmm, hijo mío, malo, mmmmmmmmmm, qué le haces a mamá, uuffffffffff, siiiiiiiii, malo, mmmmmmm, mira como me tienes, sigue, siiiiiiiiiiiiii, mi hombreeeeeeee, Siiiii, uuffffffffff, me encanta lo que me haces José, sigue, ufffffff, me tienes entregada hijo mío, soy tuyaaaaaaaaaaa, siiiiiiiii, uuffffffffff.

En medio de este espectacular momento le vi las bragas a su lado y le dije que me las diese a oler, y ella abrió sus ojos y las cogió con su mano libre y me las acercó a mi sin saber que hacer con ellas, a lo que le dije que me las diese a oler, y las acercó a mi nariz diciendo, huele las braguitas de mamá hijo mío, uffffffffffffff, mmmmmmmmmm, huele a tu madre, Siiiiiiii, así, asiiiiii, hazlo, huélelas José. Mamá, cómo huelen a hembra, a ti, son deliciosas, ummmmmmmmmmmm, ssiii, me gusta hacerlo, arffffffffffffffffffff, sigue masturbándome sin parar mi vida, ufffffffffffffffffffffffffffff, siiiiiiiiiiiiii mi viidaaaaaaaaa, mi reinnaaaaaaaaa.

Saqué las bragas de mi boca y las llevé a su sexo secando su enorme excitación con ellas y me las volví a llevar a mi boca, pidiéndole que me mirase lamerlas, mientras le dije que parase de tocarme y que llevase su mano a su boca lamiendo los restos de mi flujo preseminal, el de su hijo, y así lo hizo oliendo su mano y lamiendo su palma con deseo mientras yo lamía la parte de sus bragas que habían estado pegando todo el día con su sexo y era divino.

¿Te gusta cielo? ¿Te gusta como huele tu mamá? Tengo un olor muy fuerte, espero que no te desagrade, si no te gusta déjalo, no quiero parecerte sucia hijo. ¿Sucia? ¿Tú? ¿Mi reina? Mira como las lamo y como las huelo y como me pone hacerlo, me vuelven loco, ya te las he olido muchas veces mamá. Ella al oír eso cerró sus ojos y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo mientras volví a acariciar su sexo lo cual agradeció con un gemido seco  e intentó seguir tocándome a mi pero se retractó y se quedó quieta hasta que le dije que volviese a masturbarme y entendí que ella esperaba mi orden antes de hacer nada, antes de precipitarse o de tomar alguna decisión.

Eso es, sigue, se buena mamá, si, eso es tócame de nuevo, aaahhhh, si, si, muy bien, se buena mujer, siiiiiiiiiiiiiii, mmmmmmm, me gusta, Aahh, asiiiiii, sigue, eso es bien abajo, siiiiiiiiiiiiii, muy bien vida mía, siiiiiiiiiiii, masturba a tu hijo, a tu amante, a tu pareja, uhhhhhhhh, que bien me lo haces, sigue, siiiiiiiii, sigue y ábreme bien las piernas, se buena, ofrécete bien a tu hijo que te ama con locura, eso es ábrete bien que te toque como deseo, ohhhh, me encanta el sexo de mi madre, Siiiii, de nuevo lo tienes húmedo, lo sientes? Siiiiiiiii hijo mío, como me tratas, Mmmmmmmmmmmmmm, siiiiiiiiiiiiii, mi vida, mi amor, soy tuya, toda tuya, ufffffffffffffffffffffffffffff, te amo, estoy enamorada de mi hijo, de ti, ssssssssssssssssiiiiiiiiiiii, sigue, Mmmmmmmmmmmmmm, me matas, me estás matando de gusto José, no pares, Nooooooooooo, mmmmmmmmmm.

Estábamos a tope los dos, me acerqué a su boca y la besé metiendo mi lengua en su boca, jadeando de placer y pasé mi lengua por sus labios  y por su barbilla mirando su cara de placer y acercándome a su oído comencé a decirle que me gustaba lo obediente que era, lo servicial, lo noble que me parecía y lo buena hembra que me parecía, vete haciendo a la idea de que ya no eres sólo de él, ahora me gustaría que te ocupases de mi al menos una vez al mes y que aceptases ser mi pareja, me harías muy feliz, y si él falta algún día, quiero que te vengas conmigo a casa, como si fueses mi esposa, siiiiiiiiiiiiiiiiiiii hijo mío, siiiiiiiiiiiiii, te amo, lo haré encantada, Mmmmmmmmmmmmmm, mi amor, me gusta que me quieras como esposa, tu esposa, Siiiiiiii quiero, mmmmmmm, pasar de madre a esposa sería mi sueño, ahhhh, tu mi marido, mi hombre, ¡que hombre!, sigue, siiiiiiiii, me tienes chorreando vida mía, Mmmmmmmmmmmmmm, hazme lo que quieras, hazme tuyaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, me retiré de su oído y acerqué su cabeza a mi pecho apoyándola en el, ven aquí cielo, ven conmigo, así cariño sobre el pecho de tu hijo.

Ella apoyó su cabeza y tenía una visión privilegiada de mi sexo y de su mano masturbándome, mientras yo ahora había pasado mi mano derecha por encima de su hombro y la masturbaba con ella, mírame mamá, mira como tocas a tu hijo, mira como me tienes, quiero que lo mires, mmmmm, siiiiiiiiiiiiiiiiiiii, sigue cielo, mmm, mira como me tienes y como me pones, sigue, se buena, mmm, baja un poca más tu cabeza reina, acércate más a mi, mássssss, siiiiiiiiiiii, quiero que te roce en tus labios mamá, se buena, hazme caso, siiiiiiiiiiiiiiiiii, así, ya casi estás, ohhhhh, eso es, rózame con tus labios mamá, mmm, que bien, ya casi estás preparada,  ahora ábreme la boca, quiero sentirla dentro de tu boca, siiiiiiiii, ahhh, mmmmm, eso esssss, chúpasela a tu hijo, siiiiiiiiiiii, que bocaaaa, así, cómetela, cómesela a tu hijo,  así, me encanta, siiiiiiiiiiiiii, quiero que te guste hacérmelo, ahhhhhh, sigue.

Hijo mío ¿Qué me haces? Mmmmmmmmmmmmm, sigue y siente mi dedo entrar en tu sexo como si fuese yo con el mío, aunque para eso tendré que meterte dos dentro, así, goza, goza, disfruta reinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, voy a ver como te hago correrte por primera vez, ufffffffffffffffffff, toma, toma, toma, tómalo todo dentro, te falta nada para correrte. Siiiiiiiiiiiiiiiiii hijo mío, Siiiiiiii, Malo, malo, maallloooooooo, mmmmmm, me corrooo, me corrro, mmmmmm, ahhhhhh, más, ahhhhhhh, eso es mi vida, córrete y no pares de comérmela así, vas a sentir tu boca llena de semen de tu hijoooo, aahhhaaa, siiiiiiiiii, ahhhhh, mammmaaa, ahí lo llevas, ahhhhhhhhhhhhhh, trágatelo todo, come,ahhhhhhhhhh, me coorrroooooooooooooo.

Llené toda su boca de mi caliente semen el cual ella albergó con deleite y con sumisión sujeté su cabeza mientras me corría sintiendo el placer más enorme jamás sentido por mi y deleitándome con sus últimos espasmos ya que ella seguía recibiéndolos aun de ese maravilloso orgasmo que tuvo conmigo.

Continuará…

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Autor: Aloisiopechio

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