Desfloré a mi hermosa Laurita

Se la metí hasta la mitad, Laurita en medio de un grito casi afloja las piernas por el dolor, ya loco por haber destrozado esa virginidad seguía metiéndola más adentro, en esa posición mientras la penetraba metí un dedo en su ano, se la saqué de la concha y le metí la cabeza en el anito, cuando sentí la presión del ano de Laurita el orgasmo fue imparable y largué mi esperma dentro de ella.

Este es un nuevo relato de mis andanzas, con todo cariño para todos Uds. Estaba en un asado en casa de unos amigos, padres de Laurita, un bombón de 18 años, la fiesta transcurrió y como a las 2 de la madrugada en ronda de cuentos yo me zafaba constantemente, y la que más festejaba mis ocurrencias era Laurita.

Ella siempre me había parecido de lo más sensual, a lo mejor por la inocencia que reflejaba su rostro hermoso, su cuerpo menudito, de piel muy blanca, era toda una belleza. Uno de mis últimos cuentos esa noche fue: una nena le pregunta a su madre que se estaba bañando; Mamá, ¿porque tienes los pelos de abajo negros si los de la cabeza los tienes de color blanco? y la madre le dice: porque los de abajo tienen 13 años menos. ¡JA!

Laurita casi se muere de la risa, tanto que se ahogo con un ataque de tos, y desapareció en la casa, como pasaban los minutos y no regresaba, disimuladamente me dirigí hacia la casa.

La verdad que me estaba orinando, pensé orino, y de paso veo si Laurita está bien. Cuando llego a la puerta del baño, Laurita salía del mismo, y me miró y se largó a reír nuevamente, como no paraba de reír, la tos le volvió de vuelta, así como estaba me abrazó más como para contener la risa, y allí, la risa fue haciéndose silencio, y seguimos abrazados…

En un momento ella quiso apartarse pero la apreté más fuerte, la pija se me había puesto como un hierro, luego la agarré de la cabeza fuertemente y la besé con fuerza, al principio Laurita respondió, y luego quiso soltarse pero nuevamente la besé más fuerte esta vez, y ella se dejo hacer.

Por un motivo que aún estoy analizando la metí medio a la fuerza en el baño y cerré la puerta, creo que ella no reaccionaba por la sorpresa del momento. Pero ya mis manos le tocaban sin piedad ese culo, le levanté el vestido casi hasta los pechos, que también amasé brutalmente, como seguía sin reaccionar, sin pensarlo le bajé la bombachita, y mis dedos acariciaron salvajemente su conchita, cuando quise meter un dedo dio un fuerte suspiro, allí me percaté de que podrían oírnos, pero las risas que se sentían apagaban cualquier ruido.

Ya no podía parar la locura que se venía, así que le dije, por favor déjame que termine, Laurita seguía sin decir una palabra.

En ese momento, la di vuelta y apoyé sus manos sobre el lavatorio, como pude me desprendí el pantalón y me saqué la pija, que me palpitaba y goteaba líquidos, se la refregué por la concha por un momento, y sin aviso se la metí hasta la mitad, Laurita en medio de un grito casi afloja las piernas, me imagino por el dolor, pero sin hacer caso la tomé fuertemente de los pechos y comencé a meterla y sacarla con violencia, prácticamente la estaba violando y ella se dejaba hacer sin decir nada.

Ya medio loco por el desenfreno de haber destrozado esa virginidad, la apretaba por todos lados mientras seguía metiéndola cada vez más adentro de su cuerpo, en un momento, la separé del lavatorio y la hice tocar con las manos el suelo mientras permanecía parada, allí en esa posición mientras la penetraba, metí un dedo dentro de su anito…

Eso fue demasiado para Laurita pues un temblor la sacudió y un nuevo suspiro de su placer me hizo sentir ese cosquilleo que antecede a mi orgasmo, sin saber lo que hacía y sintiendo el semen que ya subía, se la saqué de la concha de golpe y le metí la cabeza en el anito, total ya estaba rejugado, una más no hacía diferencia…Cuando sentí la presión del ano de Laurita, el orgasmo fue imparable y abrazándola largué mi esperma dentro de ella, que placer!

Recién ahí me di cuenta de lo que había hecho, quería morirme, le pedí perdón a Laurita, pero ella me tranquilizó diciéndome que todavía no podía pensar pero que no se lo iba a contar a nadie.

Y la hermosa cumplió su palabra, no lo contó, sus padres no se enteraron de nada, a pesar de que luego de eso casi no podía caminar bien.

Afortunadamente ni Laurita ni yo nos conformamos con lo de esa noche, y después vendrían días gloriosos para los dos.

Gracias por leer mi relato, gracias por comentarlo, gracias.

Autor: Tres piernas

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PIQUETE EN LA RUTA

Sentí como su verga grande y dura entraba en mi y casi me corro en ese acto, pero luego el otro se puso detrás y me penetró por el culo, fue ese el momento en que alcancé la locura, dos penes me penetraban al mismo tiempo, sentía como sus vergas entraban y salían, en ese momento acabé dos o tres veces más, sentí como mi culito se mojó por dentro cuando el viejo se corrió dentro de el.

Hace unos días íbamos por la ruta, cuando nos detuvieron en un corte de ruta. Unos agricultores y paisanos, no nos dejarían pasar hasta el otro

Mi marido conversó largo rato con uno de ellos, mientras yo me paseaba bajo la atenta y caliente mirada de esos chacareros. Nos invitan a un asado, con buenos jugos, me dijo mi esposo, y ya he aceptado, porque entiendo que es una buena oportunidad de repetir aquella fiesta que te dimos con tu sobrino y que tantas veces pensamos que podiamos repetír.

Me quedé en una pieza, sorprendida, pero viendo a los dos paisanos que se ofrecieron para el asado, no pude más que exclamar…¿te parece?

Poniendo en duda a mi misma de que yo tuviera dudas de intentarlo. Esa pregunta estaba diciendo que podía ser, y si que podía ser… porque aquellos hombres jóvenes tenían buena pinta.

Así nos pusimos en marcha. Unos 5 kilómetros más delante nos salimos de la carretera y fuimos por un camino lleno de árboles, al principio si me dio cierto miedo, pues no sabía a donde nos llevarían, pero pronto se detuvieron en una arboleda junto a un puente.

-Es un buen lugar para un asadito, ¿verdad patrón?  -Parece ideal dijo mi marido.

Así fue que reunieron leña, armaron el fuego y pusieron la parrilla, vinito de por medio… charlaban y se contaban sus historias.

Yo me tendí al sol para aprovechar aquel tiempo hermoso.

La conversación de ellos, a toda vista de lo que pasó luego, fue sobre mi, sobre lo que les propuso mi esposo y cuando ellos quisieron comenzaron…

Dijeron de pronto, ahora podemos tener el aperitivo, mientras se hace el asado, probemos a la pechugona, yo no sabía si hacerlo o no, pero luego que el paisano se comenzó a desabrochar su camisa y a quitar el cinturón, me di cuenta que la cosas iban a suceder según lo hablado con mi esposo, y que yo ya no tenía nada más que opinar. Haríamos la fantasía, otra fantasía tantas veces ratoneada por ambos, esta vez con dos hombres y mi marido como tercero.

El más joven se iba acercando a mi, me dijo que si estaba dispuesta a jugar con ellos. Me pareció educado su actitud. Miré a Jorge y este abrió los brazos como diciendo, evidente. Así que respondi con una sonrisa, una lamida de labios y un… Si, seguro y conforme. Sentí como su mano recorrió mi cabeza y me soltó el cabello, mientras el otro ya había extendido una colchoneta amplia y mullida. Me acercaron ambos a ella, y nos pusimos los tres muy cerca, tanto que sentía la fuerte respiración de ambos.

Evidentemente, estaban dispuestos, aunque yo no sabía a que cosa, y yo que ya había hecho algo similar, encontraba aquello novedoso, a pesar de que ya había roto los tabúes con mi esposo estaba igual algo tensa.

Hacerlo con dos hombres, mientras mi marido miraba estaba a punto de suceder. Uno me besaba en la boca y recorría mi cuello, el otro comenzó a tocarme las nalgas debajo de mi pollera, luego sentí como metía tus manos bajo mi tanga y como rozaba sus dedos con mis labios vaginales, más luego, aaahh, metió dos de sus dedos en mi vagina,  yo comencé a excitarme mucho con el solo hecho de ser follada por dos hombres me volvía loca. Luego me fueron quitando la ropa y acostando, sin dejar de besar todo mi cuerpo.

Cuando ellos se desnudaron por completo observé que el paisano joven tenía un cuerpo escultural, sus músculos muy marcados y fuertes, con un pene grande, fuerte y rico. El otro tenía más cuerpo de hombre maduro, algo de panza y con un pene también igual de rico y madurito. Luego me acariciaron todo el cuerpo teniendome ahí acostada, pellizcando mis pezones ya liberados y poco a poco fueron poniéndome cachonda y a punto de caramelo. Ya húmeda con sus salivas y mi jugos vaginales, me sentía en el cielo, con dos lenguas jugando en mi vagina.

Yo quería ser penetrada en ese momento, pero ellos me hacían desear más ese momento, siguieron mucho rato asi, metiendo una a una sus lenguas, busqué con la mirada a mi esposo, y llegué a pensar que solo eso era lo permitido. Lo vi rojizo, caliente y al palo. Me hizo señas de que todo estaba bien. El más maduro se subió sobre mi y me acercó su verga grande y gorda, yo la comencé a besar, a chupar y luego a mamar delicadamente. La engullí muchas veces, ya él estaba muy caliente y casi se corre en mi boca, bajé la velocidad aunque me enloquecía el roce de la verga del otro sobre mi conchita lista y deseosa.

Seguí haciendo un rico trabajo en su polla mientras él sobaba mis senos y el paisano seguía haciéndome explotar de placer con su lengua o su pene. Luego sentí como uno de sus dedos se fue a mi ano, y poco a poco quiso dilatarme hasta que lo logró, yo sabía, o más bien quería que sucediera que alguno de ellos terminaría en mi ano, pero antes de eso, ellos me hicieron gritar muchas veces de placer, una la tenía en la boca y la otra ya me entraba deliciosamente en mi conchita caliente.

Me corrí cuatro veces en lo que ellos cambiaban de papeles, uno en mi vagina y el otro en mi boca, fue una delicia jamás antes vivida. Los tres jadeábamos al unísono y a mi marido se le desorbitaban los ojos. Me dieron el gusto de estar penetrada en cuatro y recostada semisentada y de costado. Lo inesperado (pero deseado) fue cuando me dejaron montar al joven.

Sentí como su verga grande y dura entraba en mi, y casi me corro en ese acto, pero luego el otro se puso detrás y me penetró por el culo, fue ese el momento en que alcancé la locura, dos penes me penetraban al mismo tiempo, sentía como sus vergas entraban y salían,aaahhh, en ese momento acabé dos o tres veces más, sentí como mi culito se mojó por dentro cuando el viejo se corrió dentro de el. Se retiró y yo seguí con mi paisano que una y otra vez entraba y salía con su verga así grande y rica y luego, mmmm, los dos de nuevo al mismo tiempo nos corrimos, sentí como me mojaba más y más.

Me levanté mareada, abrazada ya a mi esposo, que me besaba frenéticamente.

Eso casi me pone más caliente para seguir, pero tenía miedo de desmayarme y supuse que él no me quisiera poseer así recién cogida.  Fue al contrario. Fue de lo mejor. Hasta ese momento mi Jorge que no había intervenido se convirtió en  un volcán, me la dio de frente y de reversa ahora todo, todito solo con él.

Nos sonreímos y ahora fue él el que me atendió cortando ricos pedazos de asado.

Nos despedimos de nuestros amigos y regresamos por donde vinimos sin atravesar el piquete, porque ya el viaje había concluido con algo más osado y fantástico que la vez anterior, habíamos realizado un avance que pronosticaba buen tiempo venidero.

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