EL CUIDANDERO -I-

EL CUIDANDERO -I-  Por: Apasionada

Nuestra pequeña propiedad ubicada a las afueras de la ciudad, requiere de alguien que haga mantenimiento permanente a la casa y los cultivos, y ese alguien es Domingo, un hombre de 78 años; delgado pero muy fuerte, condición propia de hombres del campo; muy tímido, de poco hablar, reservado, respetuoso y servicial que goza de toda la confianza de mi pareja Antonio, que tiene 65 años y conoce a Domingo desde hace mucho tiempo.

Como les decía en mi relato titulado CESAR CONMIGO, mi pareja trata de cumplir lo mejor que puede sexualmente conmigo,  pero creo que siendo cerca de 25 años mayor que yo, no hacemos el amor con la frecuencia que quisiera. Esta situación me ha generado mucha insatisfacción, fuertes deseos y constante curiosidad por estar con alguien que me haga disfrutar de  relaciones que despierten mi pasión y erotismo adormecidos. Debo señalar que en lo físico mido 1.62, algo rellenita,  blanca de larga y negra cabellera y poseo unos naturales, grandes y provocativos senos que me encanta insinuarlos, cintura delgada y también unas atractivas, redondas y bien pronunciadas nalgas, con  piernas bien conformadas de muslos gruesos y siempre soy objeto de miradas y expresiones insinuantes de los hombres que me rodean, circunstancias que he sabido aprovechar.

Pues bien, pasábamos unos días allí y la soledad y tranquilidad del lugar estimulaba mis fantasías de tener una relación, aunque fuera furtiva y ocasional, con algún lugareño. El pasar de los días fue acrecentando mis deseos intensamente y mis fantasías me excitaban y mantenían  húmeda mi vagina.

Una tarde me dirigí hacia el pequeño cultivo de durazno y observe como Domingo, muy concentrado los limpiaba, sin percatarse de mi cercana presencia  oculta a su mirada y pasado algún tiempo vi como Domingo apoyándose en el tallo de un árbol se soltó el cinturón y se dispuso a sacar su verga para orinar. Se abrió el pantalón y su cremallera, abrió las piernas y con su mano derecha busco entre ellas y  sacó torpe y lentamente  de entre un escaso y amarillento vello púbico que rodeaba unas grandes y caídas bolas, un largo, arrugado y flácido  miembro, surcado por unas pronunciadas venas que terminaba en  una muy abultada, oscura y rojiza cabeza que apuntando al piso dejaba salir un grueso, prolongado y sonoro chorro de orines. Aquella impresionante escena del anciano que mientras orinaba no sostenía su largo y rugoso instrumento al que veía con placidez, me excito rápidamente y sentía como automáticamente me humedecía.  Mi mente comenzó a imaginar como abordar y tener sexo con  aquel anciano. Podría este hombre de prolongada edad  tener sexo?. El resto del día solo pensaba en ello. Debía ser muy prudente y saber escoger la ocasión para saberlo.

Al día siguiente, y como era mi costumbre, me deje puesta la suave y casi trasparente camisa de algodón que uso para dormir, de amplio cuello que me cubría hasta  un poco mas arriba de las rodillas, no tenia puesto ni pantaleta ni sostén; dejándose marcar e insinuar bajo la camisa mis grandes y provocativas tetas,  que con el rose mantenían erguidos mis pezones y resaltaban mis amplias y oscuras aureolas. Sabia que mis firmes, pronunciadas y redondas nalgas igualmente se veían  pegadas a la tela y  dejaban notar entre ellas el espacio que las separa, también mis bien conformadas piernas de muslos gruesos permanecían  pegados a la tela; en fin,  no quedaba mucho a la imaginación de Domingo. Estaba dispuesta a iniciar su seducción y saber si podía aun tener sexo.

Domingo llegaba a las 9am y  después del desayuno le comente a Antonio, que siempre esta centrado en sus lecturas, que pensaba buscar con Domingo en el cultivo algunas hortalizas para preparar una ensalada para el almuerzo, a lo que respondió, sin levantar la mirada del libro que leía, que le parecía muy bien!. Yo ya sentía, entre excitación y nervios, que me humedecía aceleradamente, mientras esperaba por Domingo que demoraba en llegar. Por fin llego!, con tímida voz saludo mientras se dirigía en busca de las herramientas de labranza. Se sorprendió cuando le dije me acompañara a buscar hortalizas, ya que nunca lo hacia y poco me alejaba de la casa, accedió silencioso y nos dirigimos, yo detrás de él, al cultivo distante unos 100 metros de la casa.

Por el trayecto me dijo que había varios tipos de hortalizas y frutales para escoger y ya en el cultivo le dije que yo quería ser quien las sacara y que me indicara  cuales. Me indico unas  y se coloco inocentemente de rodillas frente a ellas para decirme como debía hacerlo,  lo mismo hice yo, pero a propósito me coloque  frente a él en posición acurrucada, como si fuera a orinar, dejando ante sus cansados ojos mis piernas entreabiertas y con movimientos asociados con la recolección de hortalizas fui abriendo cada vez mas mis gruesos muslos  para provocar su atención. Al hacerlo, mi camisa se corría hacia arriba dejando mis muslos cada vez mas a la vista de Domingo, facilitándole la visión aun incompleta a través de mi entrepierna de mi húmeda cuca. En otro momento en que se encontraba sentado detrás de mi, aproveche para inclinarme por un rato hacia delante con las piernas un tanto abiertas para arrancar  hortalizas, con el propósito de que me la viera desde atrás  y por entre mis gruesos muslos y  grandes y redondas nalgas.  Yo disimulaba lo que sucedía mientras él cada vez mas buscaba discretamente ver mi cuerpo lo mas que pudiera, o que yo le dejara ver.

Pasamos así todo el tiempo, me indicaba  a propósito sitios que le facilitaran la visión de mi cuerpo casi desnudo que  con mis posturas insinuantes aprovechaba cada vez mas para excitarlo; Domingo estaba pendiente de mis movimientos y miraba ávidamente como mis voluptuosas tetas de erectos pezones se movían rítmicamente, con cada movimiento que hacia y  buscaba agachándome frente a él que las  viera por entre el ancho cuello de la camisa.

Pude ver como entre su muslo izquierdo y la tela de su pantalón se pronunciaba una fuerte erección, que indicaba tener un guebo  muy largo y grueso destacándose su recrecida cabeza que sobresalía de aquel bulto, al que Domingo trataba permanentemente acomodar de forma tal que yo no lo pudiese ver. Mi curiosidad por palpar su verga rígida hizo que ya para venirnos estando detrás de mi me agache con la excusa de recoger las hortalizas y con mi culo rozaba su verga rígida y caliente mientras Domingo se mantenía quietecito disfrutando de mis insinuantes y disimulados movimientos y posturas.  Domingo no se atrevía a proponerme nada, quizá por respeto, yo tampoco, pero me excitaba cada vez mas la situación. Regresamos a casa y por el camino se me ocurrió decirle que al otro día iríamos a bajar duraznos y recoger algunas uvas y me respondió: Con gusto mi niña.! Al llegar, Antonio…¡aun leía entretenido su grueso libro!.

Al salir de la cocina, busque ver que hacia Domingo,  muy sigilosamente me fui acercando a un viejo y abandonado tanque, que entre arbustos allí existía, donde Domingo iba  siempre a lavarse y fue como pude ver con sorpresa que teniendo sus pantalones sueltos hasta sus rodillas, se masturbaba con fuerza, teniendo entre sus rudas y grandes manos aquel imponente instrumento que apenas si lo podía rodear,  me sorprendió lo largo y muy grueso que era, surcado de pronunciadas venas azulosas que lucían  infladas a punto de estallar, dándole a su verga una forma tosca o rustica.  Sus bolas colgaban y golpeaban rítmicamente sus muslos, me impresiono la recrecida  cabeza con forma de un durazno  de un aspecto rojizo oscuro y brillante a punto de estallar,   que sobresalía  del tronco de aquel maravilloso guebo; el frenesí era acelerado,  y al cabo de unos minutos le vino un gran orgasmo que con una  fuerte y ahogada exclamación de ahhh!!!  ahhh!!!,  dejo salir una potente y abundante eyaculación de leche gruesa y amarillenta que se estrello contra la vieja pared sobre la que estaba Domingo apoyado mientras se masturbaba, siguieron  otras  dos o tres eyaculaciones mas mientras seguía  dándose, el fuerte olor de su leche invadió el ambiente, al final lo soltó mientras  veía extasiado como seguían saliendo unas  viscosas gotas de leche de su adormecida verga, luego lo empezó a exprimir, sacando de su ya flácido  instrumento las ultimas y  viscosas gotas de semen que le quedaba.

Depués paso a lavarse en el tanque y sin secarlo lo introdujo entre su pantalón y se marcho. Mi excitación y curiosidad femenina me indujo a ir al sitio donde Domingo dejo su leche amarillenta que abundante y gruesa aun se mantenía sobre la pared  y  lentamente caía al viejo piso de arcilla formando  un excitante depósito de aquel viscoso y maravilloso líquido  de fuerte olor avinagrado. Estaba totalmente mojada y sentía como mi cuca palpitaba internamente producto de la fuerte excitación que me produjo la masturbación de Domingo. Nunca había visto algo semejante.

Entonces casi automáticamente, me ubique en el mismo sitio en que se masturbo Domingo y empecé a acariciar mi excitada cuca, viendo la abundante leche sobre la pared y el piso que dejo, mientras repasaba mentalmente las imágenes de Domingo teniendo entre sus manos aquel vigoroso guebo que masturbaba; mi boca se llenaba de saliva y cada vez mas abría mis piernas para facilitar a mis dedos las suaves caricias que me hacia primero en los labios humedecidos de mi cuca y luego por mi clítoris erecto que palpitaba de excitación. Lentamente metía y sacaba  mis dedos a mi vagina, muy cerca a mi la gruesa y viscosa leche, cuyo  fuerte olor me excitaba mas y mas, entonces tuve el fuerte deseo de recogerla y lo hice, aun estaba muy caliente y empecé a acariciarme con ella pasándola seguidamente  por mi cuca ansiosa hasta dejarla toda untada y lubricada, hummm.., que riico,  facilitando las caricias  y le prodigue con su caliente leche un largo e intenso masaje  a mis tetas turgentes por el placer.  Toda yo olía a su excitante leche.

Mi deseo de tener sexo era máximo, mi vagina la sentía dilatada ansiosa de ser penetrada y  cada vez se lubricaba mas, y con mis dedos untados de leche , la penetraba con frenesí..  humm.. riicoo.. Tome parte de su   amarillento semen y lo pase por mis labios entreabiertos, su gruesa y viscosa leche de fuerte sabor avinagrado  invadió mi boca y la fui saboreando, mientras que en mi mente me imaginaba mi cuca llena por la leche que ahora saboreaba y con la que me acariciaba.

Mi placer aumentaba y me acariciaba las tetas mis pezones erguidos y tensos que brotaban de las recrecidas y amplia aureolas contraídas por el placer que producían mis caricias y el calido semen de Domingo las sensibilizaba intensamente haciéndome producir riiicas.. palpitaciones en mi pelvis,  luego abriendo bien mis piernas, fui bajando  nuevamente mis manos a mi cuca y con mis dedos  abría mas mi dilatada rajita, apartando mis pronunciados labios menores  dejando expuesta  mi ansiosa entrada a la vagina mientras rozaba suavemente mis clítoris, untándola toda con la  leche dejada por Domingo de quien me imaginaba su potente verga penetrándome hasta causarme daño y luego descargarse todo dentro de mi, siii dentro de mi.

Seguía dándome cada vez mas seguido, riiiiico.., me daba y me daba masss.. y masss.. hummm.. que divino lo siento, riiiico..,  mi mente se nubla  y el fuerte olor y sabor avinagrado de la leche de Domingo hacia mas real el momento en que mis dedos entraban y salían divinamente de mi vagina y acariciaban rítmicamente toda mi cuca, hasta que se me vino un fuerte orgasmo que me hizo contraer  y arquear mi cuerpo hacia adelante y hacía  que abriera y cerrara mis piernas muy seguido, seguida de varios espasmos que hacían que mi cuerpo se retorciera de placer ufff!. De mi vagina salía como si orinara  el liquido caliente  producto del maravilloso orgasmo que experimentaba y seguía hasta que lentamente fue bajando tan riiica sensación  y la sensibilidad de mi cuca no permitía mas caricias y me condujo placenteramente al anhelado momento de sentir ser poseída por Domingo a quien  deseaba intensamente estar con él.

Me incorpore sudorosa y mis piernas temblaban y me dirigí lentamente a la casa dispuesta a darme una refrescante ducha y decidida a poseer a Domingo el día siguiente cuando viniera a la casa.

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Me gusta exhibir a mi mujer II

Bueno amigos, quizás no os acordéis de mi, pero ya os escribí en una ocasión contando como mi novia Andrea y yo nos iniciamos en esto del exhibicionismo, pues bien, lo que os conté no quedo solo hay, sino que a lo largo de estos meses nuestra vida sexual ha mejorado de una manera increíble, para que hagáis memoria os recordare como es mi novia, mide 1,75 y lo mas importante de su cuerpo son sus pechos, y no solo por que sean de una talla 100, sino por sus aureolas, que son de un tamaño descomunal, yo diría que tiene sobre unos 10 cms de diámetro, y la verdad es que me pongo a 100 solo de pensar en ellas.

Bueno, pues cuando salimos de Almería para ir a casa, y tras la experiencia vivida en esa ciudad, decidimos darnos unos días de vacaciones, para disfrutar un poco mas de nuestra sexualidad ahora descubierta, así que en lugar de ir para Cádiz decidimos darnos una vuelta por Andalucía. Al montarnos en el coche, observe que la camiseta que llevaba mi novia, por delante era un poco transparente y por detrás, era de tela de gasa, por lo que esta parte si era totalmente transparente, pero lo único que se le veía era el sujetador. Pues bien iniciamos el viaje sin mayor novedad, salvo que de vez en cuando, ella me tocaba un poco la polla y yo le tocaba a ella un pecho y poco mas, pero a mitad del camino Andrea me dijo:

Cariño: ¿recuerdas cuando el otro día estando yo dormida me abriste la camiseta para que los coches a los que adelantáramos me vieran el pecho?

Si que me acuerdo, y fue fantástico.

Pues ahora quiero saber lo que sentiste.

Sin dejarme decir nada, se quito el sujetador por debajo de la camiseta, con lo cual, sus enormes pezones, aunque no mucho se podían ver a través de la camiseta. Mi polla salto como un resorte, sin mas, tumbo el asiento del coche y se acostó mirando al techo, parecía una diosa en esa postura. Como conducíamos por una autovía, no tarde mucho en adelantar a otro coche, el cual ni siquiera miró, el se lo perdió. Miré de nuevo a mi niña, y esta se llevo una mano a su pecho derecho y comenzó a pellizcarse el pezón, el cual no tardo en ponerse totalmente de punta, yo sentía como los huevos cada vez se llenaban mas y mas deseando salir de su prisión. Al instante de adelantar el coche anterior, vimos un camión que estaba a pocos metros de nosotros, adecue mi velocidad para adelantar al camión, pero eso si, muy muy despacio, el camionero miró hacia abajo y se llevo una grata sorpresa, ya que podía ver como se le marcaban los pezones a mi Andrea, esta miro al camionero y vio como este estaba embobado en sus tetas, a lo cual, se metió una mano debajo de la blusa y se subió esta hasta dejar un pecho totalmente fuera, el camionero dio un volantazo, cosa que nos asusto bastante, así que decidimos dejar este juego. Pasaron unos minutos y aunque mi novia seguía con la camiseta semitransparente ya no nos atrevíamos a hacer nada por miedo a provocar un accidente.

Entramos en un pueblo de Córdoba “Montoro para ser exactos”, para echar gasolina, mientras yo hacía esto, ella se fue al baño, termine de repostar y me fui a esperarla a la puerta de los aseos, mi sorpresa fue mayúscula, ya que salió con la camiseta dada la vuelta, es decir, con la parte totalmente transparente hacia delante, casi me corro allí mismo al verla vestida así:

Estas para echarte un polvo aquí mismo.

¿qué te parece si nos damos una vuelta y me enseñas este bonito pueblo?, aunque solo si me prometes no hacerme bajar del coche.

Te lo prometo mi vida.- Dirigí mi boca a la suya y le metí la lengua hasta el fondo, dándole un morreo salvaje mientras con la mano le apretaba la teta de forma desesperada.

Pusimos el coche en marcha y nos dirigimos al centro de la ciudad, yo tenia una calentura enorme, veía como se le transparentaban los pezones a mi novia y de fondo por la ventanilla del coche la gente pasando, aunque a decir verdad, creo que nadie se dio cuenta hasta que paramos en un semáforo y una señora paró con su coche al lado nuestra. Su cara fue de sorpresa total, hacía como la que no había visto nada, pero miraba de reojo hacia las tetas de Andrea con una mezcla de indignación y de excitación, se puso el semáforo en verde y seguimos nuestro camino. Mi calentura estaba llegando a limites desconocidos anteriormente por mi.

¿Estás cortada?

Si un poco, pero para decirte la verdad, estoy totalmente mojada- Mientras decía esto, se metió la mano por la falda, llego a su chorreante coño y después de mojar sus dedos en su jugo llevo su mano a mi boca para que le chupara los dedos, cosa que hice con bastante deseo.

Esto me puso aun mas cachondo si cabe. Seguimos nuestro camino por el centro de la ciudad, justo donde está el ayuntamiento, allí vi que había un señor de unos 40 años abriendo la puerta de su cochera para meter el coche, me dirigí hacia él, me acerque a unos metros y lo llame a trabes de la ventanilla del copiloto, mi novia me miró con sorpresa y con la cara como un tomate de vergüenza:

Disculpe- el hombre se volvió y se encamino al coche. En un principio no se dio cuenta de cómo estaba mi novia.

¿Me puede decir como ir a Córdoba?- yo lo sabia perfectamente, pero quería que le viera las tetas a Andrea.

Si claro- me respondió, pero al agachar la mirada se quedo petrificado y tartamudo, tenia ante sus ojos las tetas mas cachondas que jamás había visto y eran de una total desconocida.

¿Le ocurre algo?- le pregunte con toda malicia

No, disculpa, pero es que esto que estoy viendo no se ve todos los días.

¿Y le gusta lo que ve?

Son los pechos mas hermosos que he visto en mi vida.

¿Te gustaría tocarlos?- le pregunto mi novia que aunque se le veía nerviosa, también se notaba que estaba bastante excitada.

Sin decir nada, el hombre metió la mano por la ventanilla y comenzó a tocar la teta de mi novia por encima de la camiseta, esta para facilitarle la labor, le agarro la mano y se la llevo por debajo de la blusa a su teta izquierda, el señor le estaba dando suaves pellizcos en los pezones y ella soltaba pequeños gemidos de placer, mientras tanto, metí mi mano dentro de bañador, y empecé a masajearme suavemente la polla. El hombre al ver que se acercaba gente, sacó la mano del coche, hecho que aproveché para decirle hasta pronto y proseguir con mi camino. No me di cuenta, pero mientras abandonábamos el pueblo, mi novia, estaba haciéndose una maravillosa paja por el pueblo, ya que tenia un dedo metido en su coño y con otro se masajeaba el clítoris, La muy zorra estaba poniendo empapado el asiento del coche con sus jugos. Aproveche la calentura de mi novia, para proponerle que si nos dábamos una vueltecita por el río Guadalquivir que pasa cerca y así poder hacerle unas cuantas fotos.

¿Me prometes que después me harás el amor hasta que me corra como una loca?

Como no mi vida, solo de pensarlo ya estoy apunto de correrme.

Seguimos conduciendo hasta que llegamos aun pueblo, donde abandonamos la autovía para seguir el curso del río, pasamos por delante de un parque acuático y un poco mas adelante, llegamos aun lugar precioso donde había un gran puente por donde pasaba el tren AVE. Aparque el coche, cogí mi cámara digital y descendimos hasta el río, llevábamos caminando un ratillo “mientras lo hacíamos, Andrea se levantaba la camiseta un poco para que yo le sacara unas cuantas fotos” cuando en la orilla a unos 15 metros de nosotros, vimos tres chavales de unos 18 o 19 años pescando:

¿Recuerdas cuando el otro día me prometiste que harías todo lo que yo quisiera?

Claro que lo recuerdo, y ya sabes que yo siempre cumplo mis promesas.

¿Qué te parece si le hacemos pasar un buen rato a estos jóvenes?

Solo de pensar lo que me vas a pedir siento como me estoy poniendo chorreando.

Quiero que te desnudes, y te metas a bañarte un poco en el río, como haciendo la que no te das cuenta de que ellos están allí, para que puedan ver bien lo buena que estas, mientras yo les daré un rodeo y me pondré tras ellos para sacar unas fotos.

Esta bien mi vida- me besó en los labios y se encamino a la orilla.

Mientras ella caminaba hacia el río, yo me separe un poco de la orilla y andando un poco me puse tras los jóvenes, desde la pequeña loma donde me encontraba, podía ver perfectamente a los jóvenes y un poco mas adelante a mi novia. Andrea comenzó a desnudarse muy lentamente, en un principio los chavales, no se percataron de la presencia de la mujer, pero cuando uno de ellos fue a lanzar la caña, se giró y vio como esta se estaba desnudando, avisó a los dos compañeros con un toque en el hombro, se giraron los otros dos y en un movimiento, que parecía ensayado por lo rápido que lo hicieron, corrieron a esconderse tras unos arbustos. Yo desde mi posición podía seguir toda la jugada a la perfección. Mi novia mientras tanto ya estaba solo con el tanga, había dejado al descubierto sus hermosos pechos, con esos pezones que quitan el hipo, se giró dando la espalda donde estaban los tres escondidos, y también muy lentamente se bajo el tanga sin doblar las rodillas, dejando totalmente a la vista de los chavales su hermosos culo y lo abultado de sus labios, aquí saque una foto increíble, quizás de las mejores que tengo, ya que los tres sin haberme dado yo cuenta, ya tenían sus pollas en las manos y se estaban haciendo una paja a costa de mi novia, yo ya tenia el pantalón corto por las rodillas y mientras con una mano hacía las fotos, con la otra ya me estaba cascando una paja, eso es un decir, ya que me la toqué un par de veces y solté un chorro de leche que me cayó justo encima de las chanclas, eso no me importo mucho, ya que con la calentura que tenía, la polla seguía dura como una piedra.

Andrea, solo se metió hasta las rodillas en el agua, ya que como me contó mas tarde, le daba miedo meterse mas adentro porque había mucho lodo, se mojó las manos y se comenzó a humedecer todo el cuerpo, “todo esto lo hacía ya con el cuerpo frente a los mirones, enseñándole por completo su rasurada raja, pero sin levantar la cabeza para que ellos no se dieran cuenta de que ella sabía perfectamente que estaban allí”. Yo ya llevaba hechas unas 20 o 25 fotos, cuando al dirigir mi cámara a los mirones, vi como el que estaba en medio, tenía en la mano derecha su polla y en la izquierda la de su compañero que estaba mas atrás, pero eso si, el de delante parece que no sabia nada de nada, ya que el que estaba pajeando al de detrás, miraba mas al de delante para que no lo descubriera que a mi niña con lo buena que está. La parejita no tardo en correrse y mientras se corría el que tenia las manos libres, el de en medio, dirigió la polla del amigo a su pierna, con lo que el chorro de leche le caía por la pierna abajo. Ver esto “aunque como ya digo no soy homosexual” hizo que soltara mi segundo chorro de leche, este mas abundante aún que el anterior.

Como mi polla ya no estaba para mas corridas, me dedique solamente a sacar mas fotos de mi Andrea y de los chavales. El que aún no se había corrido, lo hizo soltando un largo chorro de semen, que cayo a casi un metro de distancia de donde se encontraba.

Pasados unos minutos, en los que mi novia deleito con toda clase de posturas a los voyeurs, se vistió y se dirigió hacia el coche, aunque antes de hacerlo, miró hacia donde estaban escondidos los tres y les lanzó un beso con la mano, estos se quedaron atontados, ya que ahora se daban cuenta de que todo el baño y la parafernalia que lo rodeo no fue mas que una burda maniobra para ponerlos cachondo. Yo también abandone mi puesto de observación con una cuantas fotos, 107 para ser exactos, llegue al coche a la par que Andrea, y allí mismo la hice que se diera la vuelta y apoyara las manos en el capó del coche, la desnude de cintura para abajo, la puse las manos en la cintura y de un solo empujón le clave la polla entera “no me fue muy difícil ya que estaba totalmente empapada”, se retorcía de placer y jadeaba mientras se mordía el labio inferior, estuve envistiéndola durante unos 8 o 10 minutos, tiempo en el cual, creo que ella tubo al menos 5 orgasmos, sentía como sus flujos empapaban todo mi pene y mis testículos, hizo que la avisara cuando fuera a correrme, así lo hice, ella se volvió, se arrodillo y se clavo de un golpe la polla hasta la garganta, en cuanto sentí su cálida lengua en mi capullo, solté un nuevo chorro de leche del que Andrea no dejó escapar ni una gota. Aunque yo ya me había corrido, ella seguía con mi polla en su boca dando alaridos, y es que la muy zorra tenia tres dedos metidos en su coño y continuaba masturbándose hasta que se corrió de nuevo succionando con fuerza mi miembro, sentí un poco de dolor, pero estaba tan extenuado por el esfuerzo de mis tres corridas que ni siquiera me moleste en decirle nada.

Ella se levanto, cogió unas toallitas dodot que siempre tengo en la guantera, se limpio, me beso en los labios tiernamente y me dijo:

¿Seguimos para Córdoba cariño?

Esta bien, pero déjame al menos que se me quite el temblor que tengo en las piernas.

Recupérate, que esta noche vamos a dormir en Córdoba y quiero que me enseñes las fotos de esta tarde y tengo unas ideas para nuevas fotos.

Esto me dejo pensando si sería capaz de resistir esta noche tras lo sucedido antes, pero si mi niña se empeña, mi polla creo que puede estar en erección hasta que yo me desmaye.

Como veréis, con una simple frase que en su momento le dije a mi pareja, “una relación de pareja tiene un 50 % de sexo y un 50 % de amor, y si una falla de las dos cosas, falla la pareja”, mi vida ha cambiado totalmente y ahora soy el hombre sexualmente mas satisfecho de toda la tierra.

Lo que pasó en Córdoba quizás os lo contemos en un próximo momento, ya que ahora ha llegado mi novia de trabajar y tenemos un asuntillo pendiente.

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