Crónicas cornudas IV Rocío y el consolador

Infidelidad, Anal, Dominación (BDSM). Lo que había hecho con Esteban me abrió las puertas a un mundo lleno de posibilidades para sentirme bien, me sentía digamos…liberada, algo se había despertado en mi y necesitaba satisfacerlo, y de nuevo volví a llamar a Esteban Read more

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Me cogí a mi rica cuñadita #3

Ya había pasado algún tiempo desde la última vez que mi cuñada y yo la habíamos pasado bien, ya hasta nos veíamos como cualquier par de personas que tienen un parentesco en común, o sea mi novia, ella se portaba cada día más distante y un martes me citó en su casa, después de hablar llegamos a la firme decisión de cortar por un rato.

No pasaron ni dos días cuando recibí la llamada de mi ex cuñada, no me pregunto nada de su hermana, solo me pidió un trabajo de medio tiempo en la empresa donde laboraba ya que se quería ir de vacaciones y aun le faltaba un poco de dinero, a mi me dio mucho gusto saber de ella, así que le pedí que saliéramos un día de estos, ella aceptó, pero con la condición de buscarle algo y colgamos.

Para seguir tengo que describir a la secretaria de donde laboraba, ella era una madre soltera súper guapa, se rumoraba que había sido miss DF y luego se dedicó al modelaje, lo que más resaltaba eran su par de pechos muy bien puestos que siempre dibujaban un par de pezones duros, una cara de yo no fui que se te antojaba saber cómo gozaba una verga bien adentro y unas piernas torneaditas ya que a leguas se veía que aun le metía duro al GYM, de 35 años y con un hijo de 15 años con el cual me llevaba muy bien, nadie se metía con ella ya que sabíamos que era el querer del jefe, un día se reportó enferma dos días seguidos, a lo que aproveche y le hablé a mi ex cuñada porque necesitaba con urgencia la trascripción de unos documentos.

Ella llegó súper guapa como siempre, hasta mi jefe que es un perro me dijo que si tenía algún problema en que le invitara una copa, a lo que le dije que ya tenía novio, siguió la tarde y ya instalada mi ex cuñada comenzó a trabajar, como era mucho trabajo habló a su casa que llegaría tarde y seguimos trabajando.

Como a eso de las 8 de la noche salió mi jefe y me dijo que se tenía que ver con alguien, todos sabíamos que así decía cuando salía con la secretaria y más si era ya tarde, así que se despidió muy efusivamente de mi ex cuñadita diciéndole no se qué tanto para que se animara trabajar con nosotros, se fue y nosotros nos quedamos solos.

La verdad quería terminar y cogérmela ahí mismo pero el poli rondaba mucho, y no acabamos hasta las diez de la noche y le pregunté si me aceptaba un cafecito, y aceptó, nos fuimos en mi auto y ya en camino me dijo – ¿oye por acá no hay moteles? – – a pero claro que si – le contesté rápidamente, nos fuimos a uno que está un poco retirado, y al entrar al estacionamiento nos topamos de frente con el auto de mi jefe y por supuesto acompañado de su secretaria al vernos se hicieron los que no nos habían visto aunque tuvieron que esperar un rato para salir, nosotros nos moríamos de la risa aunque permanecimos serios.

Entramos a la habitación, y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos primero suavecito y cada vez más fuerte nos desfogamos quedándonos viendo como viejos amantes que no se habían visto en años, al desnudarnos le vi unos moretones en el cuello que me pusieron mas cachondo, y al irla penetrando me di cuenta de lo bien que mi verga embonaba en su rica puchita, se la fui dejando adentro cuando me volteo boca arriba, me sentó recargándome en la cabecera y se subió encima de mí, cruzamos las miradas y me dijo – ahhhhh cuñadito no sé que me hiciste, ahora nadie coge tan rico como tu – y se fue dejando en un mete y saca delicioso y junto con sus gemidos fui sintiendo sus contracciones en su cuevita dejándose venir una y otra vez diciéndome que la hiciera mia, que la cogiera fuerte, que ya era mi puta por siempre, que le hiciera lo que quisiera y después de unos minutos comenzó a gritar – aaaaaaaaaa me estoy viniendo, me orino, aaaaaaaaaaa que rica vergaaaaa me estoy clavando haaaaaaaaaaaaaaaaaah clávamelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- y así hizo sus últimos movimientos y nos quedamos frente e frente yo recargado sentado de la cabecera de la cama y ella bien clavada arriba de mi, solo me decía – espera no te muevas, no seas malo, otra vez – yo la obedecí pero de pronto comenzó a cabalgar de nuevo, a lo que supe de inmediato que quería venirse como la zorra que es y me puse a moverme en cortito pero duro, se la fui clavando así cuando ella solo decía – nooooooooooooooooooooo no seas cabrón me vengo muy fuerte, nooooo – ella no se dejaba de mover así que acelere mis envestidas tomándola de la cinturita y jalándomela hacia mí.

Sorpresivamente sentí sus perritos que me succionaban mi pene hacia adentro de su vagina, yo la verdad estaba excitadísimo pero por todos los gritos que daba no me dejaba venirme, comencé a sentir como sus líquidos escurrían en mis piernas de tanto que se estaba viniendo, hasta que solita detuvo su ritmo y me dijo ahora ponme en cuatro, y al metérsela por atrás me fije en su anito aun virgen, sin más se la puse y se la fui empujando, ella saltó al sentirlo pero no dijo nada, después de un rato me lo ofrecía descaradamente, en una envestida mi glande logró entrar y con eso se relajo su esfínter y se la pude ir metiendo poco a poco, ella y yo no decíamos nada, yo sentía muy raro era mi primer expedición por ahí, y ella se empezó a arquear y a gritar – oOOOOooo Dios mío OOOOO- mientras tenía sus orgasmos ,por lo que me hizo a mi también vaciarme adentro de sus intestinos, fue todo una explosión de ganas de coger, deseo, lujuria, añoranza, todo se nos juntó, como siempre los celulares sonaron mientras cogíamos y al reportarse a su casa inventamos que le habíamos trabajado un poco más para evitar ir mañana, que saldríamos en unos minutos.

Nos bañamos y sin yo pedírselo me limpio súper bien mi verga con una mamada que nos llevó de nuevo a la cama, nos vestimos aun con ganas y nos fuimos a su casa donde nos recibió su papá al que le agradecí que me prestara a su hija para mi trabajo, me despedí y me fui a mi casa donde quería mas del cuerpo de mi ex cuñada.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.
La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #2

Hola amigos nuevamente contando las aventuras de mi deliciosa cuñada con su servidor. Habían pasado ya tres semanas de la aventura que les conté anteriormente ocurrida en Cuernavaca cuando por motivos del trabajo y una salida que tuve que hacer a Monterrey no tuve la oportunidad de buscar un nuevo encuentro con mi deliciosa cuñada que cada día se pone más buena.

Cada que podía iba a visitar a su hermana, mi cuñada iba de salida muy bien arreglada, al saludarla con un beso la veía de reojo y se me antojaba aun mas, era para mí una diosa de cuerpo perfecto que tuve el honor de poseerla por primera vez y por supuesto quería volver a vivir ese encuentro tan rico.

Casi siempre cuando ya estaba en mi cama, mi mente volaba y reconocía que ella me había dado un gran mi archivo masturvatório, al recordar verla desnuda en aquel motel de Cuernavaca, y revivir mis imágenes mentales, olores y sensaciones hacia que se me pusiera dura de solo recordarla, así que estoy seguro que hasta el día de hoy la despierto de todo lo que le hago una y otra vez.

Cuando se normalizó el trabajo fui directo a mi casa para dormir un rato, yo vivía solo con mi hermano en un departamento que por lo general servía más que para dormir y a veces ni eso, pasaban semanas para que estuviéramos juntos ya que mi hermano vivía con su novia que es madre soltera y que no lo dejaba ni dormir ja ja ja ja pobrecito, pues para variar esa noche estaba solo cuando recibí un mensaje de mi novia que si podíamos vernos en mi departamento y salir un ratito a bailar o a algún lado, yo por supuesto accedí ya que ella también esta buenísima y por ser tan difícil no había tenido el gusto de encontrármela en la cama.

No había pasado ni media hora, de estarme bañando y planeando la noche, cuando el timbre de la puerta sonó, yo me enrollé en mi toalla ya que no encontré mi bata y salí a ver quién era, para mi sorpresa era mi novia con su hermana, las dos lucían como unas diosas, definitivamente estaban vestidas para la ocasión, mi novia con una falda lisa y una blusa muy coqueta y mi cuñada traía una falda de cuados tipo lolita que le arrancaba la vista del camino a cualquiera.

Por supuesto las hice pasar y sentarse; las dos se me quedaron viendo mi torso que lucia bien por el ejercicio, les prendí el estéreo y propuse que se sirvieran lo que gustaran y que yo me iba a terminar de bañar.

Estaba casi terminando cuando toco la puerta del baño mi cuñada, me dijo que ya no aguantaba más, que si podía pasar al WC, yo claro, le dije que sí, que no había problema, pasó y cerró la puerta, pude ver que se acercaba a la cancelería traslucida de la división de la ducha con el baño, abrió, se me quedó viendo y mientras me jalaba hacia ella, secándome un poco con la toalla, se volteo de espalas, se alzo la falda, respingó sus nalgas deliciosamente redondeadas y se hizo a un lado su tanguita, mi erección era máxima nunca se me había puesto igual de dura, de una sola arremetida se la clave toda, y me moví rápida e intensamente, ella se puso la toalla en la boca y me hizo una seña de que parara pero no lo hice, aceleré mas mis envestidas, a lo que ella ya no sabía qué hacer, había entrado para seducirme y ahora tan solo se limitaba a recibir mis envestidas que estaban llenas de lujuria, dureza y fricción , así se entregó a un intenso orgasmo que aun con la toalla se entrego en un grito junto con sus contracciones y su lubricación, las cuales me hicieron vaciarme adentro de ella una vez más, al recuperarse un poco se separó de mi como pudo y salió del baño sin decir nada.

Terminé de bañarme y me fui a mi cuarto, me puse muy elegante y salí a recibirlas, mi novia estaba muy coqueta, a mi cuñada se le veía una cara de lujuria que no podía con ella, salimos del departamento como a las once de la noche después de platicar, bailar y escuchar algunas canciones, fuimos a un club de música para bailar y muchos se nos quedaron viendo, parecía que tenía dos novias de lo bien que me trataron.

Las pasé a dejar a su casa como a las tres, definitivamente yo ya estaba con la pila baja y al llegar a mi casa le hablé a mi novia para informarle que había llegado bien, me contestó mi cuñadita y me dijo muy rápidamente – que rico me coges cuñadito… te paso a mi hermana –

Esa fue nuestra siguiente aventura, espero les haya gustado y nos sigan leyendo, muy pronto publicaremos mas aventuras saludos.

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Me cogí a mi rica cuñadita #3

Ya había pasado algún tiempo desde la última vez que mi cuñada y yo la habíamos pasado bien, ya hasta nos veíamos como cualquier par de personas que tienen un parentesco en común, o sea mi novia, ella se portaba cada día más distante y un martes me citó en su casa, después de hablar llegamos a la firme decisión de cortar por un rato.

No pasaron ni dos días cuando recibí la llamada de mi ex cuñada, no me pregunto nada de su hermana, solo me pidió un trabajo de medio tiempo en la empresa donde laboraba ya que se quería ir de vacaciones y aun le faltaba un poco de dinero, a mi me dio mucho gusto saber de ella, así que le pedí que saliéramos un día de estos, ella aceptó, pero con la condición de buscarle algo y colgamos.

Para seguir tengo que describir a la secretaria de donde laboraba, ella era una madre soltera súper guapa, se rumoraba que había sido miss DF y luego se dedicó al modelaje, lo que más resaltaba eran su par de pechos muy bien puestos que siempre dibujaban un par de pezones duros, una cara de yo no fui que se te antojaba saber cómo gozaba una verga bien adentro y unas piernas torneaditas ya que a leguas se veía que aun le metía duro al GYM, de 35 años y con un hijo de 15 años con el cual me llevaba muy bien, nadie se metía con ella ya que sabíamos que era el querer del jefe, un día se reportó enferma dos días seguidos, a lo que aproveche y le hablé a mi ex cuñada porque necesitaba con urgencia la trascripción de unos documentos.

Ella llegó súper guapa como siempre, hasta mi jefe que es un perro me dijo que si tenía algún problema en que le invitara una copa, a lo que le dije que ya tenía novio, siguió la tarde y ya instalada mi ex cuñada comenzó a trabajar, como era mucho trabajo habló a su casa que llegaría tarde y seguimos trabajando.

Como a eso de las 8 de la noche salió mi jefe y me dijo que se tenía que ver con alguien, todos sabíamos que así decía cuando salía con la secretaria y más si era ya tarde, así que se despidió muy efusivamente de mi ex cuñadita diciéndole no se qué tanto para que se animara trabajar con nosotros, se fue y nosotros nos quedamos solos.

La verdad quería terminar y cogérmela ahí mismo pero el poli rondaba mucho, y no acabamos hasta las diez de la noche y le pregunté si me aceptaba un cafecito, y aceptó, nos fuimos en mi auto y ya en camino me dijo – ¿oye por acá no hay moteles? – – a pero claro que si – le contesté rápidamente, nos fuimos a uno que está un poco retirado, y al entrar al estacionamiento nos topamos de frente con el auto de mi jefe y por supuesto acompañado de su secretaria al vernos se hicieron los que no nos habían visto aunque tuvieron que esperar un rato para salir, nosotros nos moríamos de la risa aunque permanecimos serios.

Entramos a la habitación, y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos primero suavecito y cada vez más fuerte nos desfogamos quedándonos viendo como viejos amantes que no se habían visto en años, al desnudarnos le vi unos moretones en el cuello que me pusieron mas cachondo, y al irla penetrando me di cuenta de lo bien que mi verga embonaba en su rica puchita, se la fui dejando adentro cuando me volteo boca arriba, me sentó recargándome en la cabecera y se subió encima de mí, cruzamos las miradas y me dijo – ahhhhh cuñadito no sé que me hiciste, ahora nadie coge tan rico como tu – y se fue dejando en un mete y saca delicioso y junto con sus gemidos fui sintiendo sus contracciones en su cuevita dejándose venir una y otra vez diciéndome que la hiciera mia, que la cogiera fuerte, que ya era mi puta por siempre, que le hiciera lo que quisiera y después de unos minutos comenzó a gritar – aaaaaaaaaa me estoy viniendo, me orino, aaaaaaaaaaa que rica vergaaaaa me estoy clavando haaaaaaaaaaaaaaaaaah clávamelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- y así hizo sus últimos movimientos y nos quedamos frente e frente yo recargado sentado de la cabecera de la cama y ella bien clavada arriba de mi, solo me decía – espera no te muevas, no seas malo, otra vez – yo la obedecí pero de pronto comenzó a cabalgar de nuevo, a lo que supe de inmediato que quería venirse como la zorra que es y me puse a moverme en cortito pero duro, se la fui clavando así cuando ella solo decía – nooooooooooooooooooooo no seas cabrón me vengo muy fuerte, nooooo – ella no se dejaba de mover así que acelere mis envestidas tomándola de la cinturita y jalándomela hacia mí.

Sorpresivamente sentí sus perritos que me succionaban mi pene hacia adentro de su vagina, yo la verdad estaba excitadísimo pero por todos los gritos que daba no me dejaba venirme, comencé a sentir como sus líquidos escurrían en mis piernas de tanto que se estaba viniendo, hasta que solita detuvo su ritmo y me dijo ahora ponme en cuatro, y al metérsela por atrás me fije en su anito aun virgen, sin más se la puse y se la fui empujando, ella saltó al sentirlo pero no dijo nada, después de un rato me lo ofrecía descaradamente, en una envestida mi glande logró entrar y con eso se relajo su esfínter y se la pude ir metiendo poco a poco, ella y yo no decíamos nada, yo sentía muy raro era mi primer expedición por ahí, y ella se empezó a arquear y a gritar – oOOOOooo Dios mío OOOOO- mientras tenía sus orgasmos ,por lo que me hizo a mi también vaciarme adentro de sus intestinos, fue todo una explosión de ganas de coger, deseo, lujuria, añoranza, todo se nos juntó, como siempre los celulares sonaron mientras cogíamos y al reportarse a su casa inventamos que le habíamos trabajado un poco más para evitar ir mañana, que saldríamos en unos minutos.

Nos bañamos y sin yo pedírselo me limpio súper bien mi verga con una mamada que nos llevó de nuevo a la cama, nos vestimos aun con ganas y nos fuimos a su casa donde nos recibió su papá al que le agradecí que me prestara a su hija para mi trabajo, me despedí y me fui a mi casa donde quería mas del cuerpo de mi ex cuñada.

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Aventuras de una mujer fiel

Sentía cómo ese trozo de carne iba horadando mi vagina, abriéndome hasta tocar el fondo. Nunca me había sentido tan llena, tan penetrada, sentía el roce de su pene contra las paredes de mi vagina, el bombeo se hizo cada vez más rápido. Esto me excitaba, sentía los espasmos de mi vagina alrededor de su pene, exprimiéndolo, eyaculó con un gran ruido de su parte y un gran gemido de la mía.

Soy una mujer de 44 años, casada, con dos hijos adolescentes. Mi matrimonio de más de veinte años ha sido muy feliz a pesar de que mi esposo me ha sido infiel en varias ocasiones. Él dice que me quiere mucho y que lo otro solo han sido aventuras sexuales. En realidad yo no le creo, porque con sus amantes ha llegado a durar hasta varios años. Pero a pesar de todo esto, puedo decir que la vida sexual con mi marido es muy satisfactoria.

Él es muy activo y tenemos relaciones sexuales casi todos los días a pesar de los años que tenemos de casados. Mi esposo dice que esto es debido a que ha tenido estas aventuras sexuales, lo que ha hecho que nuestra vida sexual no sea rutinaria. No lo creí hasta que me ocurrió lo siguiente. Esto que les voy a relatar es algo que me sucedió hace unos pocos de meses. Yo siempre había pensado en serle fiel a mi marido a pesar de que él no lo fuera. Resulta que trabajo en una escuela como profesora, al igual que mi marido. Hace un año que me dieron un puesto administrativo, por lo que tengo que quedarme todo el día, a diferencia de antes, cuando estaba solo en la mañana. Por lo tanto, mi esposo se regresa a la casa al mediodía quedándome yo en el trabajo hasta que anochece.

Esto a él nunca le ha gustado, porque a pesar de que afirma lo contrario, es muy celoso. Yo comencé mi trabajo con bastante entusiasmo y aunque al principio se me hizo pesado, finalmente me gustó. Mi trabajo es más o menos rutinario y relativamente fácil. Un día, estando en mi oficina, todos se habían ido a comer y yo me quedé a terminar algunas cosas en la computadora, cuando se apareció me jefe. Es un hombre maduro que había estado muy guapo cuando era joven y ahora tampoco está mal del todo. Se sentó a mi lado y comenzamos a platicar sobre nuestras vidas. Él acababa de separarse de su esposa y vivía solo. Me decía sobre lo mucho que le costaba estar solo. Ya platicando cosas íntimas, también le platiqué las infidelidades de mi marido. Estuvimos mucho tiempo platicando sobre nuestras intimidades y cuando menos me di cuenta, estábamos muy cerca uno del otro. Podía sentir la calidez de su cuerpo cerca del mío. Yo inexplicablemente me sentía muy a gusto con esta cercanía. Estaba mirando a la pantalla de la computadora cuando volteé a verle a los ojos.

Como estaba su cabeza muy cerca de la mía, nuestros labios se rozaron sin querer. Una chispa eléctrica recorrió toda mi piel. Sin embargo, hice como si no pasara nada. Él tampoco se dio por aludido en ese momento. Seguimos platicando, pero la situación se estaba volviendo insostenible. Yo pensé, o hacemos algo o este tipo tiene que irse ya. Entonces decidí tomar la iniciativa sin que se diera cuenta. Me agaché para recoger algo inexistente en el piso y le rocé con mi cara su muslo. Levanté la cara en una forma brusca y casi le golpeo la cara, por lo que tuvo que echarse para atrás. De manera que pareció accidental, hice que su cara rozara con la mía. Ese fue el momento para romper el hielo. Se lanzó sobre mis labios besándolos con pasión. A pesar de haberlo hecho en forma premeditada, me tomó por sorpresa. Pensé en rechazarlo, pero algo me hizo responderle a su beso. Cuando reaccioné un poco, ya me había metido las manos dentro de la blusa y acariciaba mis senos.

El jaloneo era tan fuerte que en pocos momentos tenía los senos de fuera y los succionaba como un loco. Yo sentía una pasión abrasadora que nunca había sentido, ni siquiera en los encuentros más apasionados con mi marido. Le respondía metiéndole la lengua dentro de su boca y acariciándole el pecho, desabotonándole la camisa. Tuvimos que hacer a un lado nuestras sillas e irnos hacia un sillón. Quedé acostada de espaldas, por lo que pudo meter las manos bajo mi falda para quitarme las pantaletas. Una vez que lo hizo, se agachó para mamarme el clítoris. Lo chupaba y lo besaba de tal forma que tuve varios orgasmos en ese momento. Su boca y su cara quedaron mojadas de mis líquidos vaginales que en ese momento manaban como de una fuente. Se quitó los pantalones y los calzones quedando a la vista un inmenso pene, que me quedé sorprendida.

Yo solo había visto el de mi esposo que era de buenas dimensiones, pero no tan grande como éste que tenía a mi alcance en este momento. No pude evitar las ganas de mamárselo con una gran pasión. Pude hacer algo que mi esposo siempre me había pedido y que jamás conseguí, metérmelo hasta el fondo de mi garganta. En ese momento tenía ganas de metérmelo hasta el fondo del estómago, por lo que ni siquiera tuve ganas de vomitar cuando estaba hasta el fondo de mi garganta como me pasa siempre con mi esposo, que siempre me dan arcadas. Sentía su pene como un gran caramelo que lo quería tener dentro de mí. Sentí que iba a eyacular, por lo que me lo saqué de la boca, porque tenía ganas de que me penetrara por la vagina.

Nos estuvimos besando con la ropa hecha bolas, porque no se no ocurría desnudarnos estando en la oficina, a pesar de que no había nadie en ese momento. Me sobaba los senos de una manera casi brutal, me acariciaba las piernas, me acariciaba los labios mayores. Entonces se acomodó y me lo fue metiendo poco a poco. Yo sentía cómo ese trozo de carne iba horadando poco a poco mi vagina. Sentía cómo iba abriéndome hasta más no poder y su pene tocaba el fondo. Nunca me había sentido tan llena, tan penetrada, tan ampliada. Yo abría lo más que podía mis piernas para que pudiera penetrarme hasta el fondo. Cuando llegó a el comenzó a bombear. Sus movimientos eran lentos al principio. Sentía el roce de su pene contra las paredes de mi vagina. Entrando y saliendo, entrando y saliendo. El bombeo se hizo cada vez más rápido. Esto me excitaba cada vez más y cada vez más.

Sentía a la perfección los espasmos de mi vagina alrededor de su pene, exprimiéndolo. Llegó el momento en que eyaculó con un gran ruido de su parte y un gran gemido de la mía. Nos quedamos quietos. Yo quería tener el máximo tiempo posible su pene dentro de mí. Sentía como palpitaba aún. Le veía a los ojos con una sonrisa cómplice. Me respondió momentáneamente a la risa, pero luego se incorporo, se vistió rápidamente y me pidió que lo hiciera yo también. Nos asomamos a la puerta de la oficina para ver si alguien nos había visto. Como mi esposo también trabaja en el mismo lugar, es posible que le puedan ir con el chisme.

Aparentemente nadie nos vio. Han pasado varios días y mi jefe se ha comportado como si nada. Sin embargo, me da mucha excitación cuando lo veo platicar con mi esposo. Me imagino lo que pasaría entre ellos si se supiera esto. Cuando llegué a mi casa ese día, me sentía un poco culpable. Pero cuando tuvimos relaciones sexuales, me di cuenta de que mi esposo tenía razón. En la actualidad, tenemos sexo con más frecuencia y de una forma más apasionada. Entiendo lo que me decía, que gracias a sus aventuras sexuales nuestro matrimonio no era monótono.

Esta aventura despertó en mí la sexualidad nuevamente. Ahora no es solo gracias a sus aventuras, sino también a las mías.

Autora: Aventurera

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Mi mami me hizo puta

No solo lo hacíamos por trabajo, también lo hacíamos por puro placer, juntas o separadas siempre buscamos todo tipo de aventuras, buscamos chicas jóvenes y maduras viciosas, jovencitos calentones y viejitos de gustos raros, somos expertas en la lluvia dorada, dar o recibir una lluvia caliente y el jugar de lenguas curiosas, que han estado en todas las intimidades de la persona que te acompaña.

Mi padre dejó a mi madre cuando yo aún no tenía tres años. Siempre que le pregunté a mi mami porqué mi papá no estaba con nosotras,  ella me contestaba que se había ido porque no la comprendía ni aceptaba su forma de ser, pero que siempre había sido muy correcto con ella.

Me eduqué en un colegio privado trilingüe, excelente, que facilitó mi carrera universitaria y me capacitó para desempeñarme laboralmente.

Recuerdo que cuando mi papá se fue, nos mudamos a un departamento céntrico, en un gran edificio y cuando le pregunté a mami porqué lo hacíamos me dijo que allí seríamos libres y nadie se ocuparía de nosotras.  Lo primero que me enseñó fue mantener en reserva nuestra vida, que nadie debía saber de nosotras y así lo hice siempre.

Desde chica me llamó la atención que mi mami no trabajara como otras personas, saliera por la noche y que muchas veces yo debía permanecer callada y silenciosa en la cocina de nuestro departamento mientras escuchaba conversaciones y ruidos en el living de mi casa y luego en el dormitorio.

Ya más grande, cuando mi mami notó que yo ya andaba a los manoseos y besuqueos con los chicos, tenía fiestas  y estaban creciendo mis pechos y mi cadera habló conmigo.  Me explicó todo, todo lo del sexo, con chicos, con chicas, lo que hacían algunos hombres entre ellos y que todo era según los gustos y necesidades de las personas y que todo era normal y privado.

Me habló después de la virginidad, confirmó que yo aún lo era y me preguntó si estaba dispuesta a aprender todo con ella, para que supiera como comportarme. Por supuesto acepté, que mejor que mami para que me enseñara, ya que yo ya sabía que recibía a señores y señoras en casa y que por algo vivíamos bien y desahogadamente, es decir, sabía que mami se prostituía.

Me propuso que nos bañáramos juntas, acepté, ella muy dulcemente me enjabonó y acarició en una forma que nadie lo había hecho, me tocó suavemente, me besó con su lengua en mi boca como nuca un chico lo había hecho y me hizo sentir unas sensaciones extrañas y sensacionales totalmente nuevas.  Fuimos luego a su gran cama, allí siguió besándome en la boca, acariciándome, pasando su lengua por mi cuello, luego en mis pechos, besó, lamió, mordió mis pezones, me besó suavemente las axilas y acarició, besó y me hizo sentir su lengua en mi espalda, bajando lentamente hasta que llegó a mi colita, separó mis cachetes y con su lengua primero y luego con su dedo sentí cosas absolutamente nuevas.

Con todo esto yo ya estaba remeda, sentía que mi cuca palpitaba y estaba toda húmeda, pero bajó besándome las piernas, jugó con su lengua tras mis rodillas, llegó a mis pies, lamió mis dedos, los chupó delicadamente y yo ya era un torrente, entonces subió lentamente, muy lentamente, abrió mis piernas, besó y lamió mis labios vaginales, suavemente recorrió mi ratita y comenzó a jugar con mi clítoris haciéndome llegar a mis primeros orgasmos, que no se cuentos fueron.

Me dejó reposar y reponerme, vio con agrado mi sonrisa, la satisfacción en mi cara y me pidió que, si me animaba, le hiciera exactamente lo mismo a ella.

Yo lo deseaba, así que inmediatamente comencé a jugar con mi mami como ella lo había hecho, me encantó hacerlo y cuando estaba jugando en su cola, con mi lengua en su agujerito me pidió que metiera mis dedos, uno como ella a mi, luego dos y hasta tres. Allí vi a mi mami tan excitada como yo lo había estado, por lo que continué con sus piernas, pies, hasta que llegué a su cuca, hermosa, depilada, perfumada, húmeda, que lamí, besé todas tal como sentí que ella me lo había hecho. Entonces me pidió que metiera mi lengua y la removiera, sintiendo yo un gusto que me gustó, por lo que lo hice todo lo hondo que pude y luego metí y moví mis dedos dentro tanto que mi mami se mojó toda y son sus manos forzó mi boca, haciéndome beber su lechita.

Tanto me gustó y también a ella que seguimos disfrutando y ella contándome que ambas vivíamos de su cuerpo, que tenía amigos especiales que la visitaban en casa y también amigas, que conocía otros en sus saludas nocturnas y que de eso salía el dinero del que disponíamos.

Pocos días después me dijo que realmente necesitábamos un departamento más grande, con dos dormitorios, uno para cada una, pero que solamente podríamos tenerlo si yo aceptaba tener una relación con un amigo de ella, a quien yo conocía de vista, que deseaba tener una amiga virgen para hacerla su pareja permanente.

En principio dudé un poco, pero luego, ante la perspectiva de tener un departamento más cómodo, ver a mami contenta y no tener que estar encerrada en la cocina cuando ella recibía a alguien, acepté.

Conocí al señor, vino a visitarnos varias veces, era bastante aceptable, aunque mayor y pese a que él quería ya, mi mami le prometió que me tendría luego de mudarnos.

Así se hizo y estábamos la dos dispuestas a cumplir nuestra promesa, la que cumplimos al poco tiempo, mientras yo, siguiendo instrucciones de mami, me iba brindando de a poco durante el tiempo transcurrido.

El día elegido recibí al señor con un beso en la boca, tomamos algo los tres juntos, dejé que me tocara y yo, siguiendo las indicaciones de mami y lo que hacía con los chicos, acaricié su pecho, besé su cuello, puse mi mano en su pierna y toque levemente con mis dedos su pija que ya estaba dura y grande.

Pasamos los dos a mi dormitorio, dejé que me desnudara mientras yo lo desvestía a él, me arrodillé y comencé a besarle y lamerle su pija, que estaba roja y durísima, tal como me había dicho mami que debía hacer. Inmediatamente él me tiró sobre la cama. Me tocó,  besó desesperado y no pudo esperar, levantó mis piernas y comenzó a penetrarme, feliz al ver que yo era virgen y sentí un dolor profundo, un desgarro, hasta que sentí que estábamos los dos pegados y él comenzó a moverse, aumentando mi dolor al principio pero luego sintiendo una mezcla de dolor y sensaciones que me gustaron muchísimo, tanto que olvidé el dolor y sentí un disfrute total, como nunca lo había sentido, hasta que acabé tanto más que con los juegos con mami y él me brindó dentro mío toda su leche.

Tanta era su calentura y deseos que apenas sacó su pija de mi la llevó a mi boca y realmente me gustó jugar con ella nuevamente y sentir la mezcla de su jugo y el mío.

Esta relación siguió prácticamente una o dos veces a la semana, a veces lo hacíamos los dos y a veces los tres con mi mami, a él le gustaba vernos a nosotras haciéndolo juntas, viendo como nos comíamos una a la otra y a mi me excitaba ver cuando se cogía a mi mami y sobre todo cuando se lo hacía por la cola.

Al poco tiempo quiso que yo le entregara mi culito, me negué, hablé con mami y llegamos a la conclusión que yo aceptaría si él nos regalaba un autito.

Al principio se negó, pero después de hacerle sentir sobre su pija mi cola y decirle “por la cola no”, el autito llegó y yo le di mi cola por primera vez a alguien

Para él (y para mi, porque no) fue una verdadera fiesta. Le pedí que me besara y pasara su lengua como a mí me gustaba por todo mi cuerpo, luego se la chupé hasta dejársela bien roja y durísima, le pedí me encremara, me puso en perrito y después de abrir camino con sus dedos, cosa que ya había hecho, me penetró haciéndome sentir un ardor y dolor mayor que cuando le entregué mi virginidad, pero como la otra vez, una sensación nueva, perversa, placentera y viciosa  que me hizo acabar como una perra y pedirle que lo repitiera apenas pudo, de lo que me encargué.

De allí en adelante, las reuniones solos o con mami siempre incluían que me cogiera por la cola, lo que me daba un placer enorme, tanto como cuando lo hacía por mi cuca y me encantaba masturbarme delante de ellos cuando él estaba con mami.

Poco después mami me propuso que me acostara con una de sus amigas, una señora algo mayor pero muy cuidada y atractiva para hacer lo que hacíamos ella y yo. Por supuesto que acepté, conocí a Sara, me atrajo, me gustó que me tocara suavemente, deseé besarla y sentirla, como hacía con mami, por lo que esperé ansiosa el momento que no se demoró.

Sara era dulcísima, me acariciaba suavemente, sus manos y su boca en mi cuerpo, sensacionales, su lengua, larga y puntuda me perforaba la cola hasta no se donde, entraba en mi cuca y se movía como una serpiente desesperada por lo que la mojaba bárbaramente, ya que como ella ninguna mujer me ha producido orgasmos iguales y cuando retorcía mis pezones y me daba dolor, descubrí la sensación de sufrir, inigualable. Yo la deseaba, así que estar con ella no era una obligación, me gustaba, la comía desesperadamente, bebía la lechita que le sacaba, me enterraba en su cola, gozaba haciéndola lagrimear cuando torturaba sus pezones y me hizo llegar al orgasmo cada vez que la azotaba cuando la tenía entre mis muslos, antes de que ella lo consiguiera con su lengua y sus dedos.

Y ella me enseñó a disfrutar del castigo, como su esclava, me ataba a la cama, me cubría los ojos y yo no sabía que me esperaba. Un mordisco, un pellizco, un azote con un cinto en los pezones, latigazos en mis nalgas, piernas, espalda. Me hacía todo lo que lo le hacía a ella y luego nos amábamos desesperadas, nuestros 69 eran brutales, nos introducíamos toda la mano en la concha y allí, con el puño cerrado nos dábamos placeres únicos. A mi mami también le encanta y es una diosa haciéndolo.

Luego llegó la universidad, mayores gastos, mami con más años así que las dos seguimos trabajando, juntas o separadas, en casa algunas veces y afuera.  Éramos conocidas en los grandes hoteles, nos buscaban juntas o separadas, a los viciosos y viciosas les encanta acostarse con la madre y su hija, vernos como lo lesbianas que somos, estar dos hombres o dos mujeres con nosotras dos e intercambiarnos, en fin, todo lo variado del sexo.

Pero no solamente lo hacíamos por trabajo, también lo hacíamos por puro placer, juntas o separadas siempre buscamos todo tipo de aventuras, buscamos chicas jóvenes y maduras viciosas, jovencitos calentones y viejitos de gustos raros. Ambas somos gustosas y expertas en la lluvia dorada. Que mejor sensación que dar o recibir una lluvia caliente en todo tu cuerpo, desde tu boca hasta tu clítoris y después lamer ese cuerpo húmedo y caliente al que has disfrutado y el jugar de lenguas curiosas, que han estado en todas las intimidades de la persona que te acompaña.

Ahora mami está más tranquila, aunque sigue con el sexo que es su hobby y su medio de vida y yo trabajo pero me sigo dando todos los gustos y como siempre, ella y yo nos contamos todo y siempre buscamos los nuevo, que encontramos, ya que nos encanta mirar y ser miradas y aquí he descubierto que ver a dos hombres juntos haciendo su amor me gusta, masturbándome ante quien quiera mirar, como siempre.

Autora: Vir.-

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