La rubia lujuriosa en la bañera

Era mi segundo día trabajando en aquella casa lujosa. El señor, como siempre, se había ido y la niña apenas la conocía debido a que sus clases empezaban a las 7:00 de la mañana y mi hora de entrada era media hora después. Aún no podía creer lo que me había pasado. Era casi igual a como en un vídeo porno, donde todo es actuado y lejos de la realidad. Pero no en mi caso, aunque debo confesar que aquel encuentro había sido muy rápido. Después de que la señora me hubiera hecho beber sus fluidos, me agradeció, después subió a su cuarto y minutos más tarde bajó vestida formalmente y luego se fue en su camioneta… Ni siquiera un adiós me dijo.

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La hermana de mi colega, su amiga y una bañera

Cierto verano me había ido yo a pasar una semanita a casa de uno de mis mejores amigos. No solo estaría con mi amigo sino que también compartiría casa con su preciosa hermana, Alba.

Alba es una jovencita, de varios años más pequeña que yo, recién había cumplido 19, pelo largo moreno y liso. Unos ojos marrones muy bonitos, brillantes y apetecibles labios, una esbelta figura que siempre aprovechaba para lucir con pantalones vaqueros cortos y tops pequeños y ajustados. Todo eso hacía de ella una preciosidad de mujer. Pero no solo era guapa, sino que además estaba buenísima. Sin embargo, y pese a todo esto, esta chica la veía como vetada para mí, al ser la hermana de uno de mis mejores amigos.

La historia transcurre en el chalet de verano de mi amigo, donde me invitó a pasar un par de días. Sus padres se habían ido de viaje, dejando a su hermana a cargo de él. Pasamos días espléndidos, mi amigo, Alba su hermanita y Cristina la mejor amiga de ella, nos divertimos inocentemente los cuatro en la piscina que tienen en el chalet. Yo me esforzaba por no mirar descaradamente los tremendos escotazos que lucía Alba. Además, la veía muchas veces salir del agua empapada marcando pezones, con su bañador tanguitas. Vamos que esta chica me estaba provocando una terrible calentura y no solo eso sino que su amiga Cristina era un calco a Alba. Jovencita, 19 añitos, de pelo largo moreno y liso. Unos ojos azules muy bonitos que con su rostro parecía una muñeca, con su esbelta figura que al igual que Alba siempre aprovechaba para lucir con pantalones vaqueros cortos o petos y tops pequeños y ajustados .

Un día bien temprano llamaron al teléfono de mi amigo y tuvo que marcharse a cubrir una baja de un compañero del curro. Pidiéndome disculpas me dijo que a la noche nos veríamos, qué como si estuviera en mi casa, qué le echara un ojo a su hermanita…etc. Cuando se fue mi colega me quedé dormido y cuando desperté eran más de las 10 y tenía hambre.

Salí del dormitorio que compartía con mi colega y me disponía a bajar a la cocina cuando pasé por la puerta del baño que estaba entre abierta me encontré una escena un poco erótica.
Alba, la hermana de mi amigo, se estaba besando con Cristina, su amiguita. No pude dejar de mirar como Alba besaba a su amiga mientras que sus mano tocaban los pechos de esta llegando a quitarle la parte de arriba de su bikini que guardaba sus pechos, luego le desabrochó una tira del peto vaquero para que su amiga con un moviendo del hombro se deshiciera de la otra quedándose solo con la parte de abajo del peto, sus manos habían empezado a subir la camiseta de Alba.
Alba bajó su camiseta hasta su cintura mostrándose a su amiga su bikini, el cual más tarde Alba deshebillo dejando libre sus pechos a merced de la boca de Cristina. Cristina no perdió el tiempo y comenzó a comerle los pechos, Alba bajaba su camiseta y desabrochaba su pantalón.
Cristina dejó de comerle los pechos y agarró la camiseta de Alba y agachándose frente a ella le sacó la camiseta por lo pies, luego Alba tiró del pantalón de Cristina bajandoselo al piso de rodillas bajo la parte de abajo del bikini y comenzó a besarle el coño.
Mi polla en mis calzoncillos le faltaba espacio cuando vi que Cristina se mordía los labios vaginales mientras ponía sus manos encima de la cabeza de su amiga la cual estuvo un buen rato besando ese coño depilado.
Después de un rato Cristina se apartó de Alba para que su amiga dejara de comerle el coño, Alba se levantó. Cristina hizo que se diera la vuelta Alba poniéndola a mirarse en el espejo del baño para desabrocharle el pantalón y bajarlo hasta el piso, luego le acaricio el culo bajándole la parte de abajo del bikini de Alba.
Ambas amigas estaban desnudas en el baño, y yo en la puerta mirando como se metían en la bañera que estaba llena, supongo que ambas había visto el coche de mi colega salir y habrían pensado que en el coche, como era costumbre íbamos los dos por lo que había pensado darse un baño juntas aprovechando que estaban solas, pero lo que no sabían era que en la casa estaba yo y desde el quicio de la puerta las estaba viendo.
En la bañera comenzaron a besarse y a tocarse, Cristina acariciaba los pechos de Alba mientras está besa su boca. Alba mojaba y enjabonaba los pechos de su amiga para luego besarlos, Cristina recibía gustosa los mimos de su amiga arqueando la espalda. Las dos chicas se encontraban de rodillas en la bañera disfrutaban de las caricias la una de la otra. Mi polla iba a estallar así que no lo pensé más y entré en el baño donde estaban las dos amigas vestido únicamente con mi ropa de dormir, es decir unos calzoncillos. me acerqué hasta la bañera sin hacer ruido y me senté en el borde, acariciado la espalda de Cristina les dije.

– ¿hay sitio en la bañera para uno más?

Las amigas se quedaron algo desubicadas pero al segundo respondieron

– Claro. – dijo Cristina.

Cristina se elevó de la bañera y me dio un beso en la boca yo acaricie la barbilla de Alba para que se acercara ella también y se acercó al borde de la bañera cerca mía. Le di un beso en la boca. Ambas amigas estaban en el borde de la bañera con la mirada fija en mi polla.

– Si quieres entrar en la bañera debes quitarte la ropa como nosotras.

Diciendo esto ambas empezaron a tirar de mis calzoncillos hacía abajo dejando libre mi polla. Cristina no perdió el tiempo y rápidamente la tomó en su mano para metérsela en la boca. Alba también quería probarla y su amiga se la ofreció para que ella la catarata también.
Me estaba dando mucho morbo dos chicas en una bañera con ganas de comerme la polla así que para que las dos chicas pudieran estar cómodas me deshice de mis calzoncillos y metí una pierna en la bañera, las dos amigas agradecieron el gesto chupando mi polla por turnos. Las dos eran una chupadoras expertas, mientras que una se metía mi glande en su boca la otra chupaba el tronco y masajeaba los huevos. Cristina se hizo dueña y señora de mi polla, Alba se levantó para comerme la boca, era el morbo puro, la hermanita de mi amigo desnuda en su bañera, toda para mí y no solo eso sino que venía con una amiguita que estaba igual de hermosa que ella. Alba dejó de besarme para dedicarse a mi polla.

Las dos amigas se comían la boca con mi polla en medio, me estaba excitando de mala manera así que hice que salieran de la bañera. Alba primero mientras Cristina seguía chupando mi polla, luego hice que saliera Cristina de la bañera.

Tomé una toalla y seque el cuerpecito de Alba, pasándola por sus pechos, su trasero y sus piernas, luego con la misma toalla sequé el cuerpo de Cristina, secando sus pechos, sus piernas y su trasero momento que aproveché que estaba de rodilla para comerle el coño por la buena mamada que me había propiciado, ella disfrutaba de mi comida comiéndole la boca a su amiga Alba, así estuvimos un rato.

Alba, con ganas de más, cogió a Cristina de la mano y luego Cristina me cogió del nabo. Los tres juntos nos fuimos a la habitación de Alba.

En la habitación ambas amigas se pusieron de rodillas para proceder a comerme la polla, algo que me gustó. Alba se encargaba de chuparme los huevos mientras que Cristina se encargaba de comerme la polla de forma efusiva. Pasaba mi polla por su lengua y luego la escondía dentro de su boca, yo les acariciaba el rostro y las miraba. Como de putas eran las dos. Cristina con sus ojos azules miraba mi cara de placer, mientras que Alba con esa melena morena disfrutaba chupándome los huevos y cuando podía el tronco de mi polla. Alba quería también hacerme disfrutar así que tomó la polla y quitándose la a su amiga y comenzó a chupármela, Cristina cogió mi polla por la base moviéndola de arriba a abajo dejando que su amiga me la comiera sólita.

Estaba disfrutando con la comida pero quería follarme a las dos así que las tomé de la barbilla e hice que se levantarán del suelo. Una vez a mi altura comencé a besar a Cristina a lo que Alba se unió al beso formando un beso de tres. Metía mi lengua en la boca de Cristina como en la de Alba indistintamente e incluso había veces que la lengua de Cristina estaba en la boca de Alba, mientras que con mis manos acariciaba sus pechos y ellas tenían una mano sobre mi polla para que no se les escapara.

Teniendo una cama cerca le dije a Cristina que se tumbara con las piernas hacía a mi, abriendo mucho las piernas y le comencé a meter mi polla, Alba se quedó a mi lado para comerme la polla mientras se colocaba Cristina para follármela, luego se tumbo junto a su amiga con las piernas también abiertas, yo le hacía un dedo a ella y luego la besaba, a Cristina sin embargo me la estaba follando.
Alba cambio de posición y se puso encima de su amiga. Cristina le comía el coño mientras que yo la besaba y me follaba a su amiga. Era increíble. El triángulo que estábamos haciendo era tan increíble.
Quise cambiar de postura. Hice que las dos se pusieran en pompa hacia mi. Metí mi polla en el coño de Alba mientras hacía un dedo al coño de Cristina. Sentía que me iba a correr y no quería aún así que hice que se juntarán culo con culo así les iba a taladrar el culo antes de correr, ellas encantadas ya que mientras que yo trabajaba abriendo su agujero ella se estaban dando el lote.
Tuve que parar para no correrme y me tumbé en la cama y le dije a Alba que se pusiera encima mía para follármela y a Cristina que me pusiera su coño en mi boca, así tendría excitadas a los dos amigas y yo podría seguir disfrutando de los dos coños. Al rato se intercambiaron de posición y me quedé comiéndole el coño a Alba mientras que Cristina disfrutaba de mi polla.

Las dos muchachas estaban exhaustas así que me puse en el borde de la cama para que las dos con sus bocas me terminarán y así lo hicieron con su bocas consiguieron que me corriera.

Fue una experiencia fantástica que tuvimos durante todo el día hasta que llegó mi amigo, experiencia que seguramente repetiremos pronto.

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Primeras Experiencias A Solas

Para todo hay una primera vez. Experimenta.

Afuera llovía copiosamente, Kenia llegaba del trabajo en un viernes por la noche. El día, y la semana en general, estuvieron bastante pesados, así que lo único que quería hacer era llegar a su departamento, llenar la tina con sales aromáticas y darse un buen baño relajante, lo tenía merecido.
Llegó hasta el 271 de su edificio y entró, la obscuridad reinaba, sin embargo conocía ese departamento centímetro a centímetro, llevaba mas de 3 años viviendo ahí. Su mano alcanzó el apagador de pared y de inmediato las sombras fueron desterradas, iluminando con potencia el recibidor.
Kenia dejó su bolso en la mesita de café al centro de la salita de estar así como sus tacones, maldijo por lo bajo el tener que usarlos diariamente, pero ahora que sus pies y su espalda estaban libres del yugo de la moda y la formalidad se sintió aliviada, y de mejor humor. Aunque faltaba por liberarse de algunas cosas mas.
Ya en la cocina preparó la tetera con algo de té negro y azahares, el cual calentaría después de su merecido baño, y se dirigió a su objetivo, el cual era como el de la mayoría de apartamentos en el edificio, solo que el de ella y unos cuantos vecinos afortunados, tenía una bañera bastante amplia. Tomó un poco de sales de a lado del bidé y las esparció por la bañera, acto seguido empezó a llenarla con agua caliente. El sonido del agua cayendo sobre el azulejo de la tina la relajaba, siempre tenía ese efecto sobre ella. La tina tardaría unos minutos en llenarse por completo así que fue a la habitación contigua, que era su habitación a desnudarse.
Era un habitación espaciosa con todo bien distribuido, el ambiente olía a su perfume, su maquillaje y a retazos de su intimidad. En una de las esquinas del cuarto, Kenia tenía un espejo de cuerpo completo enfrente del cual se vestía por la mañana y se desvestía por la noche, recorriendo centímetro a centímetro su cuerpo en busca de algún gramo de mas, normalmente no lo encontraba y eso la ponía feliz antes de meterse a la cama, completamente desnuda, por que así se sentía con mas libertad. El roce de las sábanas con sus pezones siempre le había causado un gustillo que no comentaba con nadie, ni siquiera sus amigas mas íntimas; esto también le pasaba con el vello de su entrepierna, pues cuando no lo depilaba le gustaba sentir el roce de la tela con el intrincado valle que custodiaba su entrada, su intimidad.
Su blusa de seda blanca Yves Saint Laurent estaba bastante húmeda por la incipiente tormenta, aunque ya no era así pues ahora llovía a cántaros afuera de su apartamento, y debido a esta humedad, la blusa se pegaba a sus formas revelando unos incipientes pezones reacios a quedarse pequeños y temerosos atrás del sostén. Retiró la blusa después de desabotonarla, acto seguido retiró la falda y las medias de seda también, a juego con la blusa, y se miró al espejo. Así en ropa interior o menos le gustaba estar por el apartamento, al fin y al cabo vivía sola y nadie podía recriminarle tal acto de libertad. Ahora la imagen que le devolvía el espejo era de una mujer de veintipocos, de tez clara, cabello castaño obscuro y ojos claros. Pero que también tenía una figura torneada, la cual era la envidia de muchas compañeras de trabajo por que sin ser escultural, sus senos desafiaban con éxito la gravedad así como sus gluteos, ahora enfundados en una tanga con encajes y transparencias color negra, a juego con el sostén, el cual contenía unos senos bastante prominentes y de formas bastante definidas, rematados por unos pezones claros y ahora desafiantes. Retiró el sostén de su pecho con el rebote de sus senos que esto conllevaba y sintió lo que algunas chicas llaman el alivio del fin del día, y ella sabía exactamente por que. Los examinó y contenta con el resutado acarició levemente los pezones erectos ya por el cambio de temperatura, y, acto seguido bajó su tanga con movimientos diestros, y al hacerlo reveló un pubis despejado, sin un solo vello, y su intimidad levemente húmeda, pues siempre que se examinaba se excitaba un poco. Recordaba que alguna amiga le había confesado,en una plática un poco subida de tono que ella se depilaba el sexo para poder masturbarse mejor, sin que el vello intimo se interpusiera en sus toqueteos solitarios. Kenia nunca lo había comprobado, pero suponía que así debería ser.
Se volteó y el espejo le devolvió una vista majestuosa de sus torneadas piernas, depiladas al igual que su pubis, y rematadas por un par de nalgas bastante firmes y llamativas, las cuales eran las responsables de muchas miradas a lo largo del dia, como se lo había confesado un compañero de trabajo.
Conforme con el resultado que le devolvía el espejo, cosa que en ocasiones no era así, se dirigió al cuarto de baño, donde la tina estaba a punto de llenarse. Cerró la llave del agua y probó la temperatura con el dedo índice. Estaba en su punto; ni muy caliente ni fría. La espuma acariciaba la orilla recubierta de azulejo de la tina, Kenia sabía que cuando entrara en ella se desbordaría un poco de agua, pero le encantaba hacer eso.Introdujo una pierna hasta un poco arriba de la rodilla y consiferó que ya podía entrar por completo, así que lo hizo. En el momento en que el agua acarició su vulva sintió un choque eléctrico en esa parte tan íntima de su anatomía, no sabía por que pero le agradó. Una vez con el agua por arriba de sus senos reclinó la cabeza en el borde acolchado de la bañera y se dispuso a relajarse, las sales olían a pétalos de rosa y canela, su aroma favorito. Empezó frotando sus brazos para retirar el leve sudor que el día había dejado en ellos, lo hacía con suavidad, como desearía que lo hiciera algún chico en ese momento. Kenia nunca había cedido a los placeres del sexo en solitario por que pensaba, erróneamente que el sexo sustituía a la masturbación; sin embargo después de esta experiencia comprobó que no se debe ver a la masturbación como algo aparte del sexo, sino como un complemento para una vida sexual plena.
Llegó hasta sus senos, le gustaba sentir su dureza y redondez bajo el agua, y juguetear un poco con los pezones, sin embargo eran toqueteos muy rápidos con fines únicamente higiénicos, además de la prisa cotidiana al asearse.
Pero hoy nadie tenía premura, nadie la presionaba para que llegara al cuarto para las 8, hoy podía consentirse todo lo que quisiera así que se aventuró a acariciar un poco mas, esos pezones que coronaban orgullosamente sus delicados pero firmes senos. Sus pezones volvieron a ponerse duros lentamente, era curioso sentir eso bajo el agua, pero no le desagradó, al contrario, continuó acariciando levemente, y en ocasiones haciendo una leve presión sobre ellos, acariciaba en círculos y pasaba de los pezones a las aureolas rosadas. El jabón ayudaba a incrementar las sensaciones que iban por momentos hasta su intimidad ya completamente húmeda, parte por la excitación de estimular sus pezones sensibles y parte por que el agua llegaba a sus senos, cubrendo por completo su parte íntima.
Kenia no sabía si continuar pues nunca se había sentido tan excitada acariciando su cuerpo, no sabría que hacer si se excitaba mas, pero quería saber que pasaba y mordiéndose el labio inferior empezó a bajar una de sus temblorosas manos hacia su entrada vaginal, pasando por sus costillas, su vientre y casi al final su pubis, terso como un durazno, y esa sensación se incrementaba con el agua.
Al igual que sus senos, Kenia solía tocar su intimidad para lo estrictamente necesario, pero en cuanto rozó su clítoris, el cual ya se mostraba enhiesto y desafiante, una descarga bastante placentera recorrió su cuerpo desde su sexo hasta la punta de los pies y la punta de la cabeza, pasando por los pezones, los cuales se endurecieron un poco mas.
Cerró los ojos y empezó a fantasear, con algunos chicos que conocía, compañeros de clase y uno que otro amigo, sentir sus gruesas manos sobre sus senos y su sexo, así como su miembro eran fantasías que podía permitirse en un momento como este, mientras frotaba con delicadeza ora sus labios, ora su clítoris, el cual respondía con violentas sacudidas de placer que recorrían su cuerpo como avisando que venía algo mas intenso. Y en verdad estaba por llegar.
Su sexo era virgen de sus delgados y finos dedos, aún así, no presentó mayor inconveniente cuando Kenia introdujo un dedo hasta la segunda falange, y al ver que no pasaba nada mas que sentir gustillo, introdujo todo el dedo, y empezó a meterlo y sacarlo como si de un miembro muy delgado se tratase. Pronto un dedo no fue suficiente y después de alternar su atención a su clítoris enhiesto, se decidió a introducir dos dedos en su excitad sexo.
Las paredes vaginales se sentían tersas y húmedas, eso era nuevo para ella, nunca había sentido su interior de esa manera. Estaba gozando de los placeres carnales de la forma mas íntima posible, pues estas sensaciones no las compartía con nadie, solo ella las podía sentir y eran intensas, tanto que empezó a gemir de una forma recatada, como reprimiéndose.
Pasados unos minutos su ritmo cardiaco era acelerado al igual que su respiración, sentía la sangre galopar desbocada en su rostro, uno podría adivinar que estaba sonrojada con carices de lujuria, y estaría en lo cierto.
Una mano se movía a un ritmo vertiginoso en su sexo mientras la otra deleitaba a sus senos con toques y roces que solo podía conferir una chica.
Su orgasmo estaba cerca.
Cuando ya su mano estaba al borde del quirospasmo torturando su enrojecido clítoris, una sensación muy placentera y violenta que salió de su sexo recorrió por completo su cuerpo, sus muslos se tensaron, su espalda se arqueó y hasta los dedos de los pies se tensaron. Las oleadas de placer recorrían su blanca piel y llegaban a sus lugares mas íntimos. Su mente se desconectó por unos segundos de su cuerpo, mas sus manos prolongaban las sensaciones de placer que tanto le estaban gustando. Sus gemidos debían ser audibles en los pasillos del complejo departamental, sin embargo a ella no era consciente de nada mas que de el placer que sentía en su orgasmo. Era una de las experiencias sexuales mas intensas que había tenido, y lo había logrado solo con sus manos. Jadeante y cansada recostó su cabeza en la orilla de la bañera, disfrutando de los restos de su orgasmo. En ese momento, cuando acariciaba con suavidad ya, su ahora relajado clítoris sonó el timbre.

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Mis inicios

Mi verga acarició los labios de su vagina, ella dejó escapar un grito de placer al sentir mi glande, pidiéndome por enésima vez que la follara, por lo que poco a poco fui introduciendo mi instrumento en aquella confortable concha, notaba cada centímetro que introducía en ella, su vagina se ajustaba como un guante a mi miembro, era una gozada.

Fue un verano, por aquel entonces los veranos eran de tres meses y claro no podías irte a la playa los tres meses, por lo que alternabas, las vacaciones un mes en la playa, otro en el pueblo y lo demás lo acoplabas donde podías, uno de mis mejores amigos me invitó a su pueblo a pasar unas semanas, eran las fiestas de la localidad, y como no conocía su pueblo acepté.

La familia de mi amigo la componían sus padres, su hermana y él. Los primeros días los pasamos de un lado para otro, como era de esperar con 18 años y sin nada que hacer, además por aquel entonces aprobaba todo. Uno de los días, el padre de mi amigo tenía que ir a echar un vistazo a los olivos que tenía en una finca a unos veinte kilómetros del pueblo, y en los que tenía que trabajar, por lo que decidió que le acompañara mi amigo para que así aprendiera, como yo había hecho ya amistades en el pueblo mi amigo me dijo que me quedara, ya que iban a trabajar durante todo el fin de semana y me iba a aburrir, un poco reticente me quedé, porque aún cuando conocía a sus amigos, no tenía la suficiente confianza, pero aún así me quedé.

Pasé la mañana jugando al baloncesto con los chicos del pueblo, a la hora de la comida llegué a casa y me encontré que estábamos solos la madre de mi amigo y yo, la hermana de él se había ido a comer a casa de una de sus amigas. Por lo que comimos solos, aquella situación me inquietaba un poco, por no decir que me excitaba, ya que la madre de mi amigo a sus 37 años estaba como un tren, por lo que estuve inquieto durante toda la comida, sobre todo por aquel vestido que llevaba para estar por casa, y al cual le faltaban los botones de arriba, era muy abierto por debajo, por lo que cuando se sentaba se le abría mucho, dejando ver aquellas esbeltas piernas llegando casi a entreverse las bragas y aquellos generosos pechos se descubrían en cada movimiento que ella hacía cuando se inclinaba para llevarse a la boca la cuchara con la sopa que había preparado de comida.

Después de aquella, caliente comida y después de sudar la gota gorda, no por lo caliente que estaba la comida sino por lo caliente que estaba, decidí darme una ducha para enfriarme un poco.

Me metí en el cuarto de baño y me desnudé, cogí agua y me metí en la bañera, de pronto entró la madre de mi amigo que traía las toallas que acaba de lavar por la mañana y que ya estaban secas, me empezaron a subir los colores y el Pablito a ponerse cachondo y firme de nuevo, ella se dio cuenta y se acercó a la bañera, como me acaba de meter el agua estaba cristalina y ella podía ver perfectamente la erección que tenía.

¡Mira que vais con prisa se os olvida todo! me dijo, además de las toallas te has dejado el jabón, y cogiendo la pastilla de jabón, me dijo que me diera la vuelta, ¡Si eres como mi hijo de vago, no te lavas ni la espalda!, como estaba muy avergonzado me di la vuelta dándole la espalda y ella me empezó a frotar la espalda con la pastilla de jabón en la mano, empezó por los hombros para después ir bajando haciendo círculos hacia la parte baja de la espalda, de pronto la pastillas de jabón se cayó al agua, ¡Vaya, se a caído la pastilla! Exclamó.

Yo hice por cogerla, pero en seguida dijo ella que la buscaba, así que metió la mano en el agua en busca de la pastilla caída, mientras buscaba la pastilla mi nabo esta más tieso que un palo, y mira por donde lo encontró primero, me lo rozó con la mano y luego me lo agarró…

¿Qué es esto? volvió a exclamar mientras me la meneaba, me estaba haciendo una paja y empezaba a perder el sentido, mientras ella no paraba de subir y bajar la mano, incliné la cabeza hacia atrás para dejarla reposar sobre el borde de la bañera, ella comenzó a incrementar cada vez más el ritmo, nuestra miradas se cruzaron por un instante, aquella mirada me excitó aún más, puesto era una mirada de enorme deseo.

Cuando estaba a punto de eyacular me dijo que me levantara y me diera la vuelta, que ya sabía ella de donde sacar jabón líquido, hice lo que me dijo y al darme la vuelta la cogió y con la punta de la lengua empezó a acariciarme el glande hasta que por fin se la metió en la boca, ahora me la estaba mamando, decidí entonces agarrarle sus hermosos pechos y menearlos, dando un tirón, le quité el vestido, quedándose en bragas y sujetador, mientras ella seguía mamándomela, le cogí la cabeza y acompañaba el movimiento de su cabeza con el de mi cadera.

Me la estaba follando por la boca cuando iba a eyacular se la sacó de la boca y como si de un bote de gel se tratase cogió la polla y mientras salía el semen se pasó la polla entre los pechos y luego por la cara, para luego metérsela de nuevo en la boca para saborear mi semen. Cuando terminó le dije que se levantara que ahora me tocaba a mí llevar la iniciativa, y así lo hizo, agarrándola por el culo la traje hacia a mí, y comencé a pasar mi lengua por sus pechos.

Se metió en la bañera e hice que se diera la vuelta, de forma que me diera la espalda y le indiqué que se agarrara a la barra que había en la bañera para agarrarse, le separé las piernas, empecé a acariciar el culo y poco a poco fui acercando la mano a su coño deslizando uno de mis dedos dentro de su vagina, comencé a frotar frenéticamente y seguí haciéndolo cuando le introduje el segundo, ella dejó escapar un grito, y acto seguido me gritó que la follara, quiero que me metas tu polla, haciendo caso omiso comencé a pellizcarle los pezones y agarrarle las tetas, ella seguía pidiendo que la follara, o que por lo menos la dejara que se masturbara, pero la hice esperar.

Me acerqué a ella polla en mano y empecé a pasársela primero por el culo y luego por la raja hasta que mi glande acarició los labios de su vagina, que por aquel entonces estaban muy húmedos, ella dejó escapar un grito de placer al sentir mi glande, pidiéndome por enésima vez que la follara, por lo que poco a poco fui introduciendo mi instrumento en aquella confortable concha, notaba cada centímetro que introducía en ella, su vagina se ajustaba como un guante a mi miembro, era una gozada.

Pronto comencé a aumentar el ritmo de mis embestidas, mis testículos golpeaban en su trasero, lo que producían aún más placer, ella no paraba de jadear, mientras se la metía sujetaba sus hermosas tetas y la apretaba, al tiempo que pellizcaba sus duros pezones.

Sigue, sigue, cabrón fóllame soy toda tuya… gritaba, podía notar las contracciones de su vagina, le dije que me iba a correr y me dijo que me esperara que seguía teniendo sed, así que se la saqué y se dio la vuelta, agarró la polla y se la metió mientras decía… Dispara ya cariño deja salir tu sabrosa leche… sin más disparé mi carga al tiempo que ella se relamía saboreándola. Después de esta sesión nos duchamos y nos vestimos pues ella tenía que salir de compras.

Autor: Masa28

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La madre de mi amigo

Que gusto daba, no hay comparación con la paja, es mucho mejor. No pasaron ni 30 segundos cuando me corrí en su boca, ella se lo comió todo. Entonces, ella se levantó y empezó a masturbarse. Nosotros la ayudamos, le besamos los pechos, en la boca, le tocábamos los pechos, su coño, su culo y ella nos besaba en la boca, se metía los dedos por el coño, nos tocaba de tanto en tanto las pollas.

Hola a todos, después de que mi amigo me diera la dirección de esta página y leer relatos durante toda la semana os voy a contar lo que me pasó hace una semana. Voy a presentarme y a los demás protagonistas. Me llamo Dani, tengo 18 años y un amigo que se llama José de mi misma edad. La protagonista principal es su madre. Ella se llama Ana, tiene 35 años, y está buenísima.

Después de la presentación voy a contar lo que me sucedió. Era un sábado por la tarde y como muchos otros me fui a casa de mi amigo a jugar a la Play. Después de jugar cenamos en su casa y salimos a unas partidas al billar y futbolín. A las 22:00h ya estábamos de nuevo en casa y nos pusimos a ver una película en la tele. Al cabo de una hora su madre nos dijo que se iba a dormir y que nosotros no tardemos demasiado. No pasaron ni cinco minutos desde que se fue a dormir que mi amigo y yo decidimos quitar la película tan aburrida que estábamos viendo y pusimos una peli porno. Esta si que era divertida. Solo empezar la peli salían dos mujeres rubias haciendo un 69 y a los pocos minutos se les junto un tío. A los pocos segundos de ver esto se nos puso muy dura. Las dos mujeres se pusieron a chupar la polla del hombre hasta hacerlo correr.

Después este se las folló a las dos. La escena duró unos 25 minutos y yo y José teníamos la polla que nos iba a explotar, así que decidimos bajarnos el pantalón y los calzoncillos. Así estábamos más cómodos pero la polla quería algo, así que nos pusimos ha hacernos una paja (él a él y yo a mi). Los dos nos corrimos muy rápido. Después de corrernos nos las limpiamos y seguimos viendo la peli porno con la cual la polla se nos puso otra vez dura. Así que tanto él como yo empezamos con otra paja, pero esta vez tranquilamente y lentamente. Los dos estábamos por la peli y por nuestras pollas y no nos dimos cuenta de que su madre estaba bajando las escaleras, así que abrió la puerta del comedor y nos pilló a los dos casi desnudos haciéndonos la paja. Yo intenté taparme como pude, pero José no. Ana al vernos así se puso a reír y para mi sorpresa entró en el comedor y se sentó entre los dos en el sofá. Yo ya la había escondido pero José no, y pensaba que nos iba a meter una bronca impresionante, pero no.

Una vez que yo estaba un poco más tranquilo me fijé en Ana, ella llevaba solo el camisón de dormir, y este era un poco transparente, porque se le marcaban los pezones. Esto aun me excitó más, pero a la vez estaba muerto de miedo por lo que nos iba a decir. Ana después de sentarse estuvo unos 10 segundos callada. Yo soy una de esas personas que no soporta el silencio así que le dije, perdona, es que, pero no pude decir nada más porque ella me cortó y me dijo que no pasaba nada, que era normal que nos hiciésemos pajas y viéramos pelis porno a escondidas. Entonces ella me dijo, ves como José no se ha inmutado (él aun la tenía fuera y bien dura).Yo no sabía que decir. Pero José le dijo a Ana que le ayudara a terminar la paja. Ella le dijo, claro hijo. La cogió con su mano y empezó a hacerle la paja. Yo estaba alucinando y muy excitado. José me dijo que su madre era moderna, que podía seguir haciéndome la paja.

Yo no sabía que hacer, estaba muy excitado y muy cortado pero al final me dejé llevar y me bajé otra vez los pantalones y me puse ha hacer la paja. Entonces Ana me dijo que si quería me ayudaba, yo estaba muerto de ganas porque ella también me la hiciese a mi, pero no tenía voz para decirle que si, pero por suerte pudo más mi excitación y me salió un si. Entonces ella con la otra mano empezó a hacerme la paja. Que gusto sentía, nunca me habían hecho una paja. Ella me preguntó si me gustó y yo evidentemente le dije que si, que me gustaba mucho. No pasaron ni dos minutos que nos corrimos los dos en su mano. Ella se comió el semen de las manos y luego agachó su cabeza sobre la polla de José y se comió todo el semen. Entonces yo pensé que también me la limpiaría a mí con su boca, cosa que tenía muchas ganas pero le dije que no (me daba asco que limpiara mi polla con su boca, cuando antes su boca había estado llena de semen de mi amigo). Entonces ella nos dijo, ahora ya estáis contentos, venga que es tarde, hay que ir a dormir. Y así lo hicimos.

A las 11 de la mañana del domingo, mi amigo se despertó y me despertó a mí. Yo le dije que aun quería dormir (a mi me gusta dormir mucho). José me dijo que me levantara que iba a despertar a su madre para que nos hiciera el desayuno. Yo aun tenía sueño así que me quedé en la cama. Pasaron 10 minutos y José y su madre vinieron a la habitación y me dijeron que venga, que ya era hora de levantarse. Ana nos dijo que se iba a duchar y que luego nos ducháramos nosotros. Yo dije que vale (pensando como más tarde más duermo), pero José me dijo a mi y a ella que nos duchábamos nosotros primero que ella tardaba mucho, y ella le dijo el primero que llegue al baño es quien se ducha. Entonces Ana salió hacia al baño y José me preguntó si me había gustado lo que había pasado el día antes. Yo le dije que muchísimo, que tenía mucha suerte de tener una madre así. El me dijo, si quería continuar ahora.

A mi se me quitó el sueño y le dije que si. Entonces me dijo déjame hacer a mí. Nos fuimos hacia el baño, la puerta estaba cerrada, pero él la abrió. Su baño no tiene llave para cerrarla ni tampoco cortina en la bañera. Nada más abrir la puerta vimos a su madre desnuda del todo y se iba a meter en la bañera. Su madre le dijo que ella había sido más rápida y se rió. A mi se me puso dura de golpe, tenía unos pechos redondos, no muy grandes, pero muy bonitos. Y su coño lo tenía completamente depilado. Entonces José le dijo que vale que ella había sido más rápida, pero como que eres tú que nos obliga a ducharnos ahora, así que nos duchamos ahora o no nos duchamos. Ella dijo ya estaba desnuda y que se duchaba ella, que si queríamos nos podíamos duchar juntos. José dijo de acuerdo y Ana me preguntó a mi si quería ducharme con ellos o esperaba, yo le dije que para mi tampoco había ningún problema. Que contento me puse al sentir eso. Nos desnudamos los dos, José la tenía medio dura pero yo la tenía dura del todo.

Entramos en la bañera, yo a la izquierda de ella y él a la derecha. Su madre me dijo si no me había gustado lo del día anterior. Yo le dije que mucho, lo que pasa es que mi polla está otra vez dura porque eres muy guapa y porque nunca he tenido una mujer desnuda tan cerca. Y ella dijo que era normal mi erección. Mientras hablamos José se había mojado y me pasó la ducha con lo cual yo también me mojé. Ana ya estaba casi enjuagada del todo y me dijo que le enjuagara la espalda porque no llegaba. Esta vez ya no estaba nada cortado, así que cogí jabón y le enjuagué los hombros y la espalda haciéndole como un masaje. Ella me dijo que bien lo hacía, que si podía seguir con el masaje, yo evidentemente le dije que sí. José que se estaba enjuagando se puso ha hacerse una paja y su madre le dijo tú también estás excitado como Dani, y él le dijo que si. Yo seguía con el masaje en los hombros y José empezó a tocarle los pechos a su madre mientras Ana le hacía la paja con su mano.

Yo me estaba ya cansando de hacerle el masaje y muerto de envidia de José, así que sin decirle nada mi mano bajó hacia su culito y se lo empecé a masajear. Ella no me dijo nada, así que seguí tocándole el culito y también su vagina. José no aguantó más y se corrió. Entonces Ana se giró de cara hacia mí y me dijo, el masaje estaba muy bien hecho, pero te había dicho en la espalda. Yo pensaba que me iba a dar una torta, que la había cagado, pero no. Entonces ella me dijo que era broma, y yo sin pensármelo dos veces abalancé mis manos hacia sus pechos, eran muy suaves y tiernos. Y ella me cogió la polla y empezó a pajeármela. Que gusto, tocaba sus pechos, y que pechos tocaba, también le tocaba el coño y además me hacía una paja.

Ella me dijo que ahora ella también estaba caliente. En eso momento con mi culo di un golpe a la botella de jabón y se me cayó en los dedos del pie, cosa que me hizo daño. Ella se agachó cogió mis pies y se los puso entre sus pechos mientras besaba los dedos de los pies y me dijo que si ya no me hacían daño, yo le dije que ya no.

Aquí la pifié porque ella apartó los pies de su pecho, cosa que a mi me gustaba mucho, pero lo que hizo también me gustaba. Sin levantarse, estando aun de rodillas delante de mi, continuó con la paja que había empezado; a mi me faltaba muy poco para correrme (no aguanto mucho sin correrme). Yo le dije que si podía chupármela como hizo la noche antes con José. Ella me preguntó, ¿pero no me dijiste que no querías?, le respondí, ya, pero ahora si. No me preguntó nada más y empezó a chupármela.

Que gusto daba, no hay comparación con la paja, es mucho mejor. No pasaron ni 30 segundos cuando me corrí en su boca, ella se lo comió todo. Entonces, ella se levantó y empezó a masturbarse. Nosotros la ayudamos, le besamos los pechos, en la boca, le tocábamos los pechos, su coño, su culo y ella nos besaba en la boca, se metía los dedos por el coño, nos tocaba de tanto en tanto las pollas. Al cabo de un rato se agachó y seguía metiéndose los dedos en el coño y con su boca comía rato la polla de su hijo y otro rato la mía (no me hacía mucha gracia pero no le dije nada debido a la excitación que tenía otra vez, supongo).

Yo me corrí el primero, después José y finalmente Ana empezó a gritar de placer y tuvo un orgasmo. Ahora ya calmados nos duchamos nos secamos y fuimos a desayunar. Durante el desayuno estuvimos hablando de todo lo que habíamos hecho, de sexo, de cómo nos había gustado a todos y de que podríamos hacerlo otro día, ya que yo tenía de irme para mi casa.

Espero que la próxima vez que vaya a casa de mi amigo volvamos a disfrutar. Supongo que volverá a pasar ya que nos gustó a todos. Ahora estoy pensando que si la próxima vez llegaremos a follar o “solo” haremos lo mismo, por mí ya está bien hacer lo mismo ya que me lo pasé muy bien.

Doy gracias a todas las madres que son como Ana, y estoy muerto de envidia porque mi madre no es así.

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Autor: Dani

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Mi vecina Elvira

Comenzó a mover el culito muy suavemente yo le acariciaba los pezones, le masajeaba sus durísimas tetas con una mano la otra en ningún momento dejó de acariciar su coñito, mi polla comenzó a deslizarse por el agujero de su ano como un pistón, el calor y la suavidad que se sentía eran increíbles, era imposible sentir más placer, ella aullaba de gusto y yo resoplaba como un caballo.

Esta es una historia totalmente real. Mi nombre es Ricardo y la historia se remonta a mis 18 años, con esa edad yo ya era una especie de bicho raro, no es que fuese alto, era más bien bajo aunque bastante fornido, medía 1,68, las niñas decían que era feo, pero… nunca desagradable, siempre fui muy despierto y con facilidad de palabra lo cual solía conquistar pues también me las daba de graciosillo, se preguntarán… ¿Entonces a que viene lo del bicho raro? Pues bien, mi polla ya medía 20 cm. de largo y 5 de diámetro, era la más grande de mi grupo de colegas y me consta que medio barrio y alrededores conocían de oídas mi atributo, alguna niña de vista y alguna otra de tacto aparte de la vista. Vivíamos en un barrio donde las casas eran unifamiliares y chalecitos adosados, sin ser de ricos, si, se vivía bastante bien. Yo vivía en un chalet adosado y en el de al lado vivía un matrimonio bastante joven, Elvira tenía 32 años y Rafael (Rafa para los amigos) 33, él era Capitán de la marina mercante en un barco de la Trasmediterránea por lo cual solo estaba en casa cuando le daban vacaciones y eso era cada seis meses.

Elvira era una mujer escultural, tendría una altura de 1,72 aproximadamente, muy morena con un pelo color caoba brillante, ojos intensamente azules que resaltaban enormemente por lo oscuro de su piel, la naricilla respingona y unos labios carnosos y sonrosados, el cuello largo y unido a el un tronco espectacular, unos pechos talla 100/105 a continuación una cinturita de 65 aproximadamente seguido de unas caderas y un culo de muerte, sus caderas acompañadas del culito medirían no menos de 96 y para terminar el conjunto sus piernas no tenían desperdicio en absoluto, largas… larguísimas, torneaditas, preciosas.

Total, un conjunto de infarto, una chica risueña y muy jovial por añadidura muy amiga de mi madre y el objetivo final de mis pajas, la muy zorra siempre se metía conmigo y si podía pasaba su mano sobre mi paquete riéndose y diciéndome que sabía que en ese lugar existía una especie de tesoro que algún día ella tendría que descubrir, cuando Elvira me hacía eso la paja la tenía que hacer de inmediato o estallaba.

La historia comienza un buen día, en vacaciones de Semana Santa, estando desayunando mamá me dice si al terminar me podría acercar a casa de Elvira, ella tenía un problema con su equipo de música y unas lámparas (Con 18 años yo era tremendamente mañoso y me encantaba la electrónica) En principio protesté, mis amigos y yo teníamos programado un partido de fútbol y mamaá empezó a enfadarse conmigo y al final me amenazó o le hacía ese favor o me suspendía la paga del fin de semana, ante eso y refunfuñando me dirigí a casa de Elvira.

Mi cabreo desapareció en cuanto ella me abrió la puerta. Vestía un camisón muy fino y sobre él una batita haciendo juego, estaba divina, me la quedé mirando con la boca abierta y ella partiéndose de risa me dice…

¿Qué pasa chico? ¿Es que nunca viste a una mujer en ropa de casa en tu vida? He dicho antes que tengo bastante facilidad de palabra y a pesar de estar embobado supe reaccionar… Por supuesto que sí… a mi madre, pero no es para comparar contigo Elvirita, estas tan guapa… en mi vida he visto a una mujer más linda y tan de mañanita… Venga zalamero, acabo de levantarme de cama y tengo que estar horrible. Te juro que estás guapísima Elvira, si tuviera algunos años más tu marido tendría que preocuparse.

Elvira se me quedó mirando… como pensativa, en sus labios bailaba una especie de sonrisilla maliciosa y sus ojos brillaban más que nunca, me ordenó pasar y me codujo al lugar donde tenía el equipo de música, el problema que tenía era muy sencillo de solucionar, solo era el enchufe pero a mi ya solo me importaba estar con ella el mayor tiempo posible, no me cansaba de mirarla.

Oye Ricardito si la cosa es complicada me importa mucho más que trates de repararme la lámpara la necesito mucho más que al equipo de música. Bien miremos la lámpara y luego sigo con el equipo.

La lámpara tenía unos hilos fundidos debido a un corto circuito por lo cual tuve que bajarla no sin dificultad, estaba situada bastante alta, hice las sustituciones correspondientes y lo peor vino después para subirla, la escalerita era bastante corta y yo bastante bajo, entonces ella me dijo…

Tú sujeta la escalerita que no me vaya a caer, como soy más alta no tendré dificultad para colocarla.

Se subió a lo alto de la escalera y yo por poco me desmayo no tenía puesto nada debajo, su coño se veía a la perfección, mi polla comenzó a estirarse a una velocidad insospechada, ella siguió con la labor de colgar la lámpara como si nada y al descender de la escalera se fijó en el bulto tremendo que tenía en la entrepierna…

¡Vaya! Parece que viste algo interesante. (Me dijo señalando el bulto) y todo eso es por mi, estoy emocionada, nunca creí que una viejecita como yo pudiera emocionar tanto a un muchachito. Tú de vieja no tienes nada y además eres un bombón y con el espectáculo que me ofreciste no te extrañe que esto de aquí se pusiera como se puso.

Ella se me quedó mirando con una sonrisa burlona…

Venga, venga adulador ¿Quién te enseñó a tratar así a las mujeres con lo jovencito que tú eres? Bueno olvidemos estas cosas ¿Vale? ¿Quieres un refresco? Te lo tomas mientras yo me doy una ducha y me visto… ¡Ha! Y no mires por el agujero de la cerradura, que tú eres un pillín.

De tonto no tenía un pelo y la indicación la entendí perfectamente, por lo cual me acerqué a la puerta del baño tranquilamente, con la clara intención de que ella se diera perfecta cuenta de que yo estaba al otro lado, entonces ella abrió la puerta, solo tenía puesto el camisón totalmente transparente, las tetas apuntaban directamente hacia mí, los pezones totalmente erectos, se le veía un monte de venus tremendamente poblado pero muy bien depiladito por los lados y parte superior, mi polla intentaba romper el pantalón de lo tiesa que la tenía, ella me cogió de la mano y me dijo…

He pensado que podíamos ducharnos los dos juntitos y así me enjabonas la espalda ¿Qué te parece?Decía eso mientras con su mano acariciaba dulcemente mi pene sobre el pantalón, me quitó la camisa y seguidamente me sacó el pantalón mi calzoncillo parecía una carpa de circo y ella con dos dedos lo bajó un poquito, lo suficiente para que mi polla saliese disparada hacia delante, ella abrió la boca asombrada de lo que veía, no podía creerlo…

¡Menuda polla! En mi vida he visto nada semejante ¡Que maravilla!

Su mano comenzó a deslizarse por aquel tremendo palo, sus dedos acariciaban suavemente las venas que la circundaban y sobresalían como si fuesen raíces de un árbol y su boca como si fuese atraída por un imán se precipitó sobre el prepucio, este casi no le entraba en la boca pero ella la abrió al máximo y comenzó a tragársela poco apoco. Con una mano cogió la bolsa de mis cojones y sus dedos los amasaban suavemente, su otra mano tomó mí polla por el tallo y hacía subir y bajar la piel mientras su boca seguía succionando el prepucio, yo comencé a sentir un gusto infinito, puse mis dos manos sobre su cabeza y le incrusté mi polla dentro de su boca todo lo que pude, entonces comencé a correrme, la leche salía borbotones y en tanta cantidad que por poco se ahoga, con dificultad fue capaz de soltarse y retirar su boca, mi polla seguía escupiendo leche por toda su cara y pelo.

¡Que barbaridad, que manantial de leche, esto es increíble! Exclamó ella ¿Cuánto tiempo hacía que no te corrías cielo? Mientras con la punta de su lengua se relamía los goterones que tenía sobre los labios, mi polla seguía tiesa como un palo de béisbol ella se puso de espaldas a mí colocó sus manos sobre el borde de la bañera y sin molestarse a quitarse el camisón me pidió que se la metiera… pero despacito porque si no le haría daño yo fui obediente y coloqué, la cabezota de mi nabo en la entrada de aquella gruta caliente y como estaba tremendamente excitada y muy mojada comenzó a penetrar en su interior en principio con alguna dificultad pero en cuanto pasó la cabeza lo demás fue como coser y cantar entró hasta el mismísimo fondo, cuando mis cojones tocaron su culo ella no lo podía creer, pasó una mano por abajo y tocó mis cojones como para comprobar que era cierto…

Muévete despacito cariño, no te precipites, déjame sentir esa enorme verga en mi interior.

Decía eso moviendo el culo con una sensualidad tremenda, yo alargué mis manos y cogí sus hermosas tetas sobre el camisón, tenía los pezones a punto de estallar de lo tiesos y duros que los tenía, con las palmas de las manos amasaba sus tetas mientras mis dedos oprimían rítmicamente sus pezones, ella comenzó a aumentar el movimiento rítmico de su culo y caderas y a mí me comenzaron a dar calambres por todo el cuerpo, mis cojones parecía que habían entrado en ebullición, comencé un mete saca desenfrenado y comencé a llenarle la vagina de semen justo en ese momento ella lanzó un grito que se debió escuchar en la calle, su culo se movía de una forma desenfrenada y entre alaridos de placer se corrió como nunca se había corrido en toda su vida, en cuanto nos calmamos un poco nos dimos un buen baño, me encantó lavarle su chochito, era encantador, suave y muy agradable al tacto (Era el primero que tocaba)

Ella empezó a calentarse de nuevo, me ordenó sentarme en el fondo de la bañera, colocó una pierna a mi costado y la otra sobre el borde a continuación con los dedos separó los labios de su coño y me ordenó que lamiera, en principio me dio un no se que pero en cuanto lo toque con la punta de mi lengua y aspiraba aquel agradabilísimo aroma que desprendía, coloque mis manos sobre su hermoso culo y comencé a chupárselo con verdadera devoción ¡Sabía a gloria!

Mis labios atraparon entre ellos el clítoris y ya no lo soltaron se lo chupaba y rodeaba con mi lengua, ella gemía desesperadamente, lanzó otro tremendo grito y del interior de su coño comenzó a chorrear una especie de líquido espeso y blanquecino que me dejó asombrado, estaba buenísimo y no le dejé caer ni una sola gota, mi polla estaba nuevamente a mil y se me ocurrió una idea, como ella estaba medio atontada por la tremenda corrida que había tenido la giré suavemente en la bañera, cogí el gel de baño, esparcí una buena cantidad por toda mi polla y a continuación impregné bien su culito, con una mano acariciaban suavemente su chucha, con la otra separé sus nalgas e introduje muy despacito un dedo en su ano, ella al sentirlo dio un ligero respingo pero se dejó hacer.

Ahora tenía dos de mis dedos dentro de su vagina y uno en el interior de su culito, era cuestión de empatar por lo cual le fui introduciendo poquito a poco un segundo dedo en cuanto los dos estuvieron dentro comencé una serie de movimientos con lo cual conseguí una dilatación considerable, ella tenia los ojos cerrados y con las dos manos aferrada al borde de la bañera movía el culo suavemente disfrutando enormemente del placer que mis dedos le estaban proporcionando, fui aproximando la cabezota de mi miembro a la entrada de su culito y en cuanto estuvo a tiro retiré los dedos sustituyéndolos de golpe por la cabeza de mi pene, ella lanzó un grito de dolor e intentó retirarse, como la tenía muy bien sujeta le fue imposible…

¡Sácame eso de ahí hijo puta! Me chilló ella… Por ahí soy virgen, nunca nadie me ha follado el culo. Pues ya va siendo hora, eres ya mayorcita.

Mientras decía eso iba empujando poquito a poco, ella lloraba y se quejaba que le dolía mucho pero poquito a poco se fue calmando y relajando y comenzó a mover el culito muy suavemente yo le acariciaba los pezones, le masajeaba sus durísimas tetas con una mano la otra en ningún momento dejó de acariciar su coñito que cada vez chorreaba más lo tenía totalmente empapado, mi polla comenzó a deslizarse por el agujero de su ano como si de un pistón se tratase, el calor y la suavidad que se sentía eran increíbles, era imposible sentir más placer, ella aullaba de gusto y yo resoplaba como un caballo, de pronto los dos nos arqueamos, retiré hacia atrás mi polla y de golpe se la incrusté al fondo de todo donde comenzó a salir un torrente de leche…

¡Mas! ¡Mas! ¡Rómpeme el culo, que placer! Me estoy corriendo como una burra, esto es increíble… Dame más cariñito mío, que rico es estoooooooo.

Por poco nos caímos los dos fuera de la bañera, la corrida que ambos tuvimos fue increíble, ella se cogió de mi cuello y me besó con pasión y agradecimiento, no obstante el agradecido era yo, una real hembra me había iniciado en las maravillas del sexo en todas sus variantes. Terminamos de ducharnos y al salir de su casa me dijo…

Ricardito, recuerda que mañana tienes que pasarte por mi casa para tratar de arreglarme el equipo de música ¿De acuerdo? Descuida Elvira que así lo haré, te lo arreglaré con muchísimo gusto.

A partir de ese día por una causa o por otra siempre había algo que arreglar en casa de mi vecina.

Autor: Ricardo

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