Cuatro en el bar

No parece nada sórdido. Al contrario. Es sobrio. Elegante. Hay un ligero olor a que hace mucho fumaron algún puro, pero ahora el aire es frío. La luz tenue. No es oscuro, ni de día. Deja ver lo necerario y queda oculto lo que está demás. En un extremo de la barra estas tu, con un vestido blanco. Es color hueso y tu cabello rubio brilla bajo el foco que está justo en la curva de la barra. Qué mejor lugar para quedarte. El brillo de cientos de copas, de botellas llenas de dorados líquidos, la madera brilla y tu ahí estás perfecta. Choca el vaso que pedí contra mi barra y tu volteas a verme. No se quién le sonrió primero a quién, pero lo hicimos juntos. Justo cuando me disponía a acercarme a ti, llegó tu amigo. Supongo que es tu amigo, por como te tomó la cara al darte el beso. Igual sabía no tendríamos mucho tiempo. Yo también espero a alguien, así que mientras seguiré admirándote. Me acerco. Logro escuchar tu tono de voz y me gusta. Creo que siento tu perfume. No me importa que él este ahí y te rodee con sus dedos cada vez que puede. Igual te veo. Ha llegado mi cita. Justo se ha sentado entre ustedes y yo. No podía ser más acertada. así podre seguirte viendo mientras la veo a ella. Me fijo en tu vestido. Creo que no llevas sostén. Veo tu culo y creo no llevas tampoco pantys. Ahí siento las manos que me tocan y necesitan mi atención. Ella me besa en la boca y tu nos ves. Quisiera que sus labios carnosos fueran los tuyos y me pagas besándolo a él. Creo que ha comenzado un juego que nos va a llevar lejos. Quién se resiste menos, quien insista más.

Él empezó a tocar tu pierna, mientras ella me tocaba más abajo. Apretaba cada vez más fuerte y pudo sentir como yo estaba muy duro. Tu lo pusiste así mientras ella creía habían sido sus besos. Vi que él metió su mano por debajo de tu vestido y tu te rodaste al borde del banco. Le diste permiso de pasar. De entrar y estar cómodo. Ella levantó mi guayabera para meter su mano dentro del pantalón y descubrir que además de duro estaba muy caliente. Tu me veías y sonreías mientras él recién descubría que no llevabas sostén y trataba de ver tus pezones que ya había notado yo estaban muy duros. Tu piel blanca llena de lunares era hermosa. Podría perderme en ella totalmente. Vi su brazo dentro de tu vestido y tu abir la boca tratando de no escapara un gemido. Estoy seguro ya metió uno de sus dedos dentro de tu cuca. Me pregunto si estas rasurada o llena de unos pequeños vellos rubios como tu cabello. Me miras aprovechando el éxtasis de él. Te gusta que te vea mientras él te penetra. Ella se acerca y con su lengua en mi oreja me pide baje mi bragueta. No lo dudo en hacer. Quiero sentir más y quiero que tu veas más. Saca su mano de su pantalón, ahora pega sus grandes tetas de mi pecho que pareciera fueran a salir de su ajustado vestido y mete su mano sacándome el guevo. Tu has bajado la mirada y suspiras. Sonríes y disfrutas que él te esté metiendo su dedo y que tu puedas ver mi guevo mientras ella lo aprieta y me pajea suavemente. Has dado un pequeño brinco. Creo, por como se pegó a ti y metió más su mano, que ahora no tiene solo un dedo dentro de ti. Quiero imaginar tiene dos o hasta tres de sus dedos abriendo tu cuca y llenándose de todo tu flujo. Eso ha hecho me ponga más caliente. Me gusta verte así. Con tus piernas medio abiertas y el metiéndote mano. Ojalá estuviera esto más oscuro. Quizás podrían suceder más cosas. Yo no me he contenido y uso mi mano para tocarla. Primero agarro su culo, le sobo sus nalgas y ahora meto mi mano y encuentro un pequeño hilo que entra entre su culo. Lo hago un poco a un lado y con la yema de mi dedo índice se lo estimulo. Ella cierra los ojos. Tu mueves tu cabeza para ver qué estoy haciendo y te percatas que por delante no podrás ver. Echas tu cabeza hacia atrás y ves claramente como mi mano está entre sus nalgas. Sabes que estoy metiendo mi dedo en su culo. Otra vez esa sonrisa. Creo estamos a la par. Ambos hacemos mucho para estar en la barra de un bar. No sé si alguien nos está viendo.

Tu me haces una seña para que nos vayamos. Creo que estás muy intimada al igual que yo para despegarnos de nuestros compañeros. Tu le dices algo a él y vas hacia el baño, yo hago lo mismo.

Llego un minuto después y la puerta está cerrada. La fuerzo y tu abres. Me jalas. No dices nada, te levantas el vestido y pones las manos encima del lavamanos. Solo me ordenas que pase el cerrojo de la puerta. Cierro mientras me saco el guevo sin bajarme el pantalón. Tus nalgas son como imaginé. Tu cuerpo es una continuación de tu vestido. Muy blanco. Me pides te lo meta ya. te tomo de la cintura. Me agarro el guevo para penetrarte cuando me pides te coja duro. No dudo en hacerte caso y sientes mi machete entrar completamente dentro de ti. Tu cuca está muy abierta. Sin duda él tenía más de un dedo dentro de ti. Estás totalmente dilatada. Hizo un trabajo perfecto. Abierta y empapada. Te tomo con fuerza por la cintura mientras empujo lo más duro y profundo que puedo. Tu te agarras con fuerza y gritas. No soporto. La pajeada que me dio ella ya me tenía a punto y sentir tu cuca asi me hace querer acabar. Te lo digo y me das permiso. Te aprieto con mis manos abiertas. Empujo mi guevo dentro de ti, me detengo y siento como mi leche empieza a llenarte. No me muevo. tus nalgas están calientes y pegadas a mi. He dejado hasta la última gota de mi semen dentro de ti. Mientras acabas conmigo. No te limpias, yo tampoco. Solo estiramos la ropa y salimos.

A mitad de camino están ellos esperándonos en la barra. Hablan. Te tomo de la mano. Te detengo. Vamos. Salgamos. Te jalo y tu no ofreces resistencia. Salimos del bar. Tu y yo.

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Con mi compañera Lola en la comida de Navidad

La historia que voy a contar sucedió en una de las cenas de navidad que hice con mis compañeros/as de clase. Era una noche de diciembre mayo cuando había quedado con todos/as mis compañeras de clase. Tras la cena algunos nos fuimos a la discoteca “ El Sitio”, entre esta gente Carmen, Beatriz, Lola, Miriam, José, Luis, Antonio y yo.

Entre copa y copa nos reíamos y contábamos chistes los hombres mientras que mis compañeras bailaban en la pista de baile.

No veas como está Carmen, con ese vestido verde ajustado que no deja nada para la imaginación.dijo José.

Joder, y Beatriz con esa falda que quita el sentido.

Perdonad pero el sándwich lésbico que están haciendo las tres donde lo dejas.

Seguimos así durante toda la noche. En un momento de descanso del baile las chicas se vinieron a la barra con nosotros. Mientras que Beatriz, Lola y Miriam guardaban las distancias Carmen se apoyó en mí como de costumbre, ella y yo siempre hemos tenido buen rollo sin contar las veces que habíamos coincido para echar un polvo. Yo rozaba más de la cuenta y Carmen se dejaba, lo que había hecho que mi polla se hubiera puesto a tono, follarme a Carmen fue la primera idea pero ella no estaba por la labor, ya que por mas que le insinuaba ella me daba calabazas.

Comencé a meterle cuello a toda la disco sin ningún resultado, llegando a entrarme ganas de ir al baño.

Cuando entré en el baño Lola salía y me preguntó:

¿Cómo va la caza?

Yo respondí pícaramente “como siempre” me gusta jugar con las palabras con ella.

– Aquí con ganas de descargarme.

¿qué te lo impide?.- dijo ella.

No tengo con quien.- Le contesté.

jaja eso no lo creo.- dijo ella.

¿Porque no me ayudas con eso?.-  Le contesté.

Si quieres, dime como.- dijo ella.

Yo, sorprendido con aquella respuesta, por qué me lo dijo con la cara pícara y algo seria.

Bueno como tu quieras.- Le contesté.

Entramos en el aseo de caballeros, cerré el pestillo y comencé a besarle en los labios, metiéndole mi lengua muy, muy adentro, sentía que podía tocar su garganta mi lengua…ella se excitó muchísimo, se dejaba llevar diciendo “ hazme lo que quieras, se lo bruto que quieras, poséeme”, eso fue algo que me excitó mucho, fue cuando la levanté por el culo para que estuviera dentro del lavabo, en ese espacio diminuto, y comencé  a desnudarla con mis manos.

Primero le quité su pantalón vaquero dejándolo sobre el váter, luego fue su tanga, subiéndole dejando su chochito al aire, ella estaba atónita,quizás todo había pasado muy rápido para ella. Luego le subí su top dejando su sujetador al descubierto pero al poco tiempo sus pechos salieron de su prisión, mientras los acariciaba, esta vez sin ropa ella me miraba se forma pícara pidiéndome más.

Cuando al fin estuvo completamente desnuda, comencé a sacarme toda mi ropa, quedando desnudo frente a ella, mostrándole mi duro rabo. La mire a ella y luego a mi duro rabo, y le exigí que me lo chupara. Al principio parecía que le dio algo de asco, pero después le gustó saborear mi miembro.

Luego de eso, cuando mi polla estuvo totalmente húmeda hice que se levantara y la apreté contra la puerta del baño mientras con una mano aprisionaba sus muñecas, con la otra, introducía mi pene en su vagina muy fuertemente, tuvo que ser  un dolor inmenso, pero no gritó, se sostuvo en mí, mientras mi polla se columpiaba en su vagina y con mis manos apretaba bien sus tetas. Ella gemía, lo estaba disfrutando. En un momento, escuchamos que alguien llamaba a la puerta del baño y paramos, entonces ella aprovechó para sujetarse a mi cintura con sus piernas, ahí sentí mi pene más y más adentro, porque sus piernas estaban mas abiertas sujetándose a mi. Cuando se fue el que fuera, le pedí que se pusiera mirando al espejo. Cuando se dio la vuelta metí todo mi pene a través de su ano y ahí si que le dolió, le dolió y mucho, pero lo disfrutó más que por la vagina, según me dijo tiempo después. Comencé a hacer movimientos bruscos con mi pene en su ano y no paraba de meterlo y sacarlo, ahí comenzó a gritar, gritos de placer que hicieron que tuviera que abrir los grifos para amortiguar el sonido de su garganta. Cuando terminé, nos vestimos, salí yo primero, al  momento salió ella. Afortunadamente nadie de nuestros compañeros nos vio salir.

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Con Mi hermana Pequeña

Esta historia pasó el sábado pasado estaba  paseando por mi casa yendo al baño, mi padre estaba trabajando, mi madre se había ido a la compra y mi hermana estaba estudiando en su habitación cuando me entraron ganas de ir al baño  y cuando al abrir la puerta del cuarto de baño me encontré a mi hermana pequeña de 19 añitos en la bañera metida, totalmente desnuda y dormida. A lo que mi reflejo fue irme y cerrar la puerta pero al decir ” lo siento” y antes de que la puerta se cerrar y  no haber escuchado su voz, me dió a entender que estaba sopa y algo en mí se encendió,  así que entré despacio cerrando la puerta tras de mí.

La bañera tenía poca espuma, así que pude ver el cuerpo de mi hermanita totalmente desnuda, podía ver toda su piel blanca y sus pechos aún pequeños pero se les podía dar un bocado luego fijé mi vista en su coñito, rosado. Caminé un poco hasta ponerme de rodillas frente a la bañera, metí la mano en el agua con mucho cuidado introduje un dedo en su coño. Ella seguía dormida pero sentía como mi dedo estaba entrando en su coño ya que cambió la cara. Me volví más osado y con la otra mano metiéndola bajo el agua le empecé a acariciar un pecho, fue cuando ella tras un rato acariciando ese pezón que se había puesto erecto se despertó entonces puso cara de asustada yo le puse un dedo de la mano que estaba en su pecho en la boca para que no dijera nada mientras que con el otro seguía acariciando su coño. Ella al rato se relajó y empezó a chuparme el dedo que estaba sobre sus labios y con su mano izquierda buscaba mi polla cogiendola por encima de mis calzonas. Bajé mi mano hacia sus pechos para volver a tocarlos, ella se incorporó para acercar su boca a la mía pero escuchamos la puerta abrirse y a nuestra madre llamarnos para que le ayudaramos con la compra, saqué mis manos del agua y salí del cuarto de baño lo más rápido que pude, fui a mi dormitorio a cambiar me las calzonas mojadas por la mano de mi hermana y baje las escalera para ayudar a mi madre con la compra, para ese momento mi erección , no sé si por el susto o por la velocidad se había bajado.

–    ¿ porque has tardado tanto?, ¿ ¿Qué estabas haciendo?

–    Estaba estudiando – dije mientras miraba arriba de las escaleras de la casa, donde estaba el cuarto de baño, y al pie estaba mi hermana cubierta con una toalla blanca.

–    Me visto y te ayudo a deshacer la compra, mamá – dijo mi hermana.

El resto del día lo pasé en mi habitación y no podía sacarme de mi cabeza la situación que había vivido por la mañana con mi hermana en el baño, su cuerpo desnudo, lo suave de sus manos sobre mi polla, pensaba la forma de terminar lo que habíamos empezado pero con mi madre en la casa era muy difícil. A la hora de comer ya estaba mi padre por lo que la cosa se volvió más complicada, estuvimos almorzando los cuatro en el salón mientras que veíamos la tele bueno más bien mis padre veían la tele yo miraba hacia delante hacía los bultos que sobre salían de la camiseta de mi hermana, los bultos de sus pechos y no se había puesto sujetador por lo que si te fijabas bien podía ver la marca de su pezones, ella colocó su pie en mi entrepierna mi polla volvió a crecer. A la hora de la siesta mi hermana y mi madre se pusieron a ver una telenovela y yo tenía cita con mi padre para jugar al tenis por la tarde así que esperé a la noche para atacar pero mis padres se quedaron en casa y mi hermana salió con las amigas.

El domingo por la mañana me levanté temprano había desechado la idea de atacar pero estando yo preparándome el desayuno apareció mi hermana vestida con una braguitas verde militar y una camiseta que dejaba ver su ombligo, ella se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y me dijo al oído.

–    Buenos días.- susurrándome lo.

–    Buenos – le dije volviendo la cara y dándole un pico en sus labios, ella no se inmuto es más me devolvio el beso luego ella cogió las tostadas que había hecho y la empezó a untar con mantequilla yo me puse detrás suya pegando mi polla erecta entre sus nalgas, y cogiendola de la cintura le dije “ tenemos que acabar lo de ayer “ ella volviendo la cara hacia mi me dijo “siii”, escuchamos pasos y nos separamos. Ella se fue a la mesa y yo seguí haciendo tostadas.

Pasamos el día en la piscina de mi casa en familia yo con mis gafas de sol viendo como ella lucía su cuerpo bajo el bikini.

Al día siguiente era lunes y estaba en la universidad cuando recibí un mensaje, con un foto, “ Ven a buscarme “ la foto era del coño de mi hermana. Tomé la moto y fui hasta su instituto ella me esperaba en la puerta, con su falda de cuadros y su camisa blanca de uniforme,

–  ¿ Cómo te has escapado?

– Le he dicho que me dolía la barriga por la regla

Le dí el casco, ella se subió me cogio de la cintura y nos fuimos a casa. Cuando llegamos abrí la cancela, nuestra madre estaba trabajando y nuestro padre también. Cruzamos la puerta y dejando nuestras maletas en el suelo de la entrada,  la cogí en brazos y la llevé a mi habitación mientras nos besabamos.

Nada más llegar nos empezamos a besar con mucha lengua, mucha lujuria, mucha saliva. Nos desvestimos a lo loco su falda se desabrochó con soltura mi pantalón también , mi camiseta voló por mi habitación al igual que su camisa, las manos para manosearnos no eran suficiente. Tomé sus pechos, su culo, le toque el coño por encima de su tanguita. No podía creer que mi hermanita fuera tan puta. Mi pene fue masturbado varias veces por ambas manos de mi hermana, que bien hacía las pajas. Era increíble mi hermana me estaba haciendo una paja con su manitas mientras que yo le comía la boca y mis manos daban cuenta de sus pechos Increíble pero cierto.

Paramos un segundo y nos miramos a los ojos y ella me dijo:

“Guauuu, Oliver, no lo puedo creer que estemos haciendo esto.”

Y le quité sus bragas y su sujetador luego me quité mis boxers quedándonos los dos desnudos completamente. La tire sobre la cama, ella abrió su piernas. Le meti mi polla lentamente en su agujerito. Le puse las manos en la cabecera de la cama. Y empecé a meterle la polla dentro de su coño con un bombeo, muy lentamente, disfrutando de cada embestida.

Notaba que ella estaba disfrutando y que cada embestida, su cuerpo se estremeció  no queria dejar de follarmela pero la excitación era muy grande. Mientras, nos besábamos, más lentamente que antes, con mucha más lengua.

La penetre un buen rato, cada vez más fuerte sus gritos era también cada vez más fuertes. Su cara se iba transformando en lujuria. Gemia muchisimo y muy fuerte. Se corrio un par de veces, hasta una en la que soltó un gran grito. Habia tenido su primer orgasmo.

Paré unos segundos entonces ella me miró y se dio cuenta que yo no había terminado aún.  ella miró y me dijo “Acostate que te hago llegar”. le hice caso y ella se puso encima mía y comenzó a besar mi polla con su jugos, le dije que se diera la vuelta y así lo hizo y metí mi cara entre sus piernas. Lami sus labios vaginales, le metí la lengua en su almejita . Ella no dejó de chupar ni de pasar la lengua por mi polla hasta que me corrí, no recuerdo haber echado tanta leche como ese día.
Se tumbó a mi lado, nos miramos. Estuvimos besandonos durante un largo rato. Tuvimos más encuentros pero eso os lo contaré en otros relatos.

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En el baño del cine

Siendo este mi primer relato,  debo advertirles sobre mi falta de experiencia al redactar un relato erótico.

 

Primero que nada soy de Mazatlán, Sinaloa,.. México, soy blanco, mido 1.70 complexión regular, ni gordo ni flaco, de cabello oscuro.

 

Todo comenzó un día como cualquiera, me aburría y decidí ir al cine, como no encontré eco en las invitaciones, me fui solo, era de noche, llegué un poco temprano a la función y la sala estaba aun vacía, por lo que salí al baño a orinar antes de que comenzara la película, ya en el baño entre a un cubículo con puerta para tener privacidad, sentía mi pene erecto y quería acomodarlo dentro del pantalón, mi pene no es muy grande mide 16 cm aun así es incomodo andar con el pene erecto nomas porque si, lo saqué del bóxer para acomodarlo cuando escuché la puerta abrirse, me asome por la rendija de la puerta y alcance a ver a alguien asomándose a mi cubículo, yo tenía el pene en la mano, y lo movía para que perdiera un poco su rigidez, noté que el movimiento rápido, (como cuando alguien se sabe descubierto) al salir del cubículo me di cuenta que aun seguía ahí, era una silueta delgada con un culito respingón con el uniforme del cine, Pantalón beige con playera tipo polo azul marino y cachucha al color dela playera, mientras me lavaba las manos observaba que no volteaba, seguía en lo suyo como tratando de ignorarme, yo nunca he estado con un hombre pero me daba curiosidad penetrar a uno, le dije con voz firme,..

 

-¿te gustó lo que viste?

 

Solo bajo la cabeza y simuló arreglar el dispensador de toallas de papel, terminé de lavar mis manos y me dispuse a salir, no sin antes pasar por el dispensador de toallas y acercarme un poco, al pasar por detrás suyo le hice una insinuación,..

 

-Si te gusta lo que ves pídelo.

 

Sequé mis manos y al salir le di una palmadita en el trasero para observar la reacción, y solo dio un pequeño sobresalto y un pequeño gemido escapó de su boca, noté algo extraño en su tono, pero me excitó un poco más de lo pensado.

 

Volví a la sala del cine sin más acción que el haberme atrevido tocar ese culito, ya en la sala me perdía por momentos recordando la escena del baño y casi no ponía atención a la película, en eso note que entró a la sala la misma silueta, volteando a los asientos como buscando algo, para ese entonces la sala ya estaba medio llena y no notó donde estaba yo sentado, al salir de la sala, me pregunté ¿a que habrá entrado?,  ¿me estaría buscando o sería coincidencia?, decidí entonces salir de la sala, ya para ese momento la película era lo de menos, me excitaba pensar que podría darse algo, yo no acostumbro estar con gente desconocida, pero,  ¿a quien no le ha cruzado por la mente hacerlo?

 

Salí de la sala, y volteé hacia el otro lado del lobby del cine en una zona más oscura donde están otros baños, ahí estaba, y al verme se enfiló hacia el baño de hombre y entró, yo le seguí, el lobby es algo largo y se me hacia aun más lejano para llegar, la emoción me hacia latir mas fuerte el corazón, al llegar por fin al baño y entrar, me apuró un poco a entrar y cerró la puerta, y solo dijo,..

 

-Si me gustó lo que vi, fue entonces que noté de nuevo su tono y advertí que era una chica menudita, delgada de piel blanca y con una carita linda, yo estaba nervioso pero ya estaba ahí y no era momento de pensar, me acerque despacio y la besé en la boca, tomándola con mis manos por la cintura y pegándola a mi cuerpo, se separó un poco para decirme que solo teníamos poco tiempo,  subí  su camiseta de uniforme para descubrir unos senos pequeños pero bien formados, redonditos y firmes hice hacía arriba su sostén y me dedique a chupar esos pezones rosas deliciosos, ella gemía y eso me puso aun mas excitado, mientras estaba chupándolos ella comenzó a desabrochar su pantalón y le ayudé a bajarlo y quitárselo, vi entonces un tanga de encaje rosa pálido que casi se perdía entre su piel blanca y tersa, la cargué para sentarla en el lavamanos de mármol  y quitar su tanga , ella desabotonó mi camisa y me la quitó, yo comencé a besar su cuerpo bajando por hacia su ombligo y llegué a su rajita, era hermosa, de un color rosa brillante con un clítoris que apenas sobre salía, su respiración era acelerada y comencé a chupar esa conchita que ya estaba empapada en jugos, con un dedo jugaba en su panochita mientras con la boca lamia su clítoris y estimulaba sus labios vaginales tenía un olor que me encantó, comencé a penetrarla con mi dedo mientras la chupaba, ella agarraba mi cabeza y solo atinaba a decir que le gustaba, que siguiera, aceleré el ritmo de la mamada para hacerla gemir y en poco tiempo noté sus convulsiones, -ooh si, así me gusta, me vengo, me vengo- ella trató de retirarme al venirse pero no la dejé hundí mas fuerte mi boca en su panochita y la comí más duro, ella tapó su boca con su mano para evitar un grito y tuvo un orgasmo fabuloso, yo notaba como su jugo inundaba mi boca y eso me daba placer, subí a besar su boca aun son sus fluido en la mía y ella contestó el beso, saqué mi pene del pantalón el cual estaba tan duro como era posible, tomé un condón y me lo puse, y la penetré de un solo golpe, ella abrió los ojos en un gesto de placer, y le dije, – aquí esta lo que querías- ella solo asintió y cerro sus ojos, y comencé a penetrarla lento, y ella se movía al ritmo de mis embestidas, la tomé por la cintura para acelerar el ritmo y ella me abrazó la cargué un poco subiéndola y bajándola para penetrarla en esa posición, ella solo callaba sus gemidos y buscaba mi boca, la volví a sentar en el lavamanos, para poder penetrarla con mayor facilidad, y asi estuvimos por un par de minutos, luego ella se bajó del lavamanos y se volteó, yo la tome por la cintura y la volví a penetrar en esa posición su cuerpo recargado en el lavamanos y yo entrando y saliendo en su conchita jugosa volteé al espejo que estaba enfrente y ella me veía con cara de lujuria, eso me puso a mil y aceleré el ritmo, ya sentía venirme cuando ella comenzó a gemir diciendo que se venía en ese momento no pude mas y me vine en un orgasmo largo e intenso, mientras veía en el espejo el orgasmo de ella en su rostro, mis piernas temblaban y la abracé por la espalda besando su cuello, al salirme de nuevo escuche un leve gemido de ella, me quité el condón y le ayudé a subirse la tanga, limpié mi pene con papel y subí mi pantalón mientras ella se vestía, abotoné mi camisa y ella me dijo, jamás lo había hecho con un desconocido, volteé y con una sonrisa le conteste que también era la primera vez que hacia algo así, al terminar de vestirse nos dimos un largo beso y me dijo, “no le cuentes a nadie”, sonreí y salió del baño, espere un tiempo prudente para salir yo y me dirigí al estacionamiento, fue al llegar que me di cuenta que no le había pedido nada para volverla a contactar, regresé al cine y la busqué, con mi tarjeta en la mano, ella venía caminando y me dijo,..-Ya salí… Sonreí  le di mi tarjeta y le pregunté,.. ¿a dónde te llevo?… Pero esa es otra historia, que contaré después.

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En busca de sensaciones

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, la verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. La alternaba con sus dedos.

Antes que nada, quiero decir que he leído tantos relatos en esta página que por fin me atrevo a contar algo mío. Bueno soy físicamente, moreno claro, mido aproximadamente 170, pantalón 34, tengo 28 años y tengo una voz muy varonil (bueno es lo que me dicen a cada rato). Me gustan los hombres sólo que desgraciadamente soy algo tímido, no me animo a –por decirlo así.- descararme. Sólo he tenido una experiencia sexual la cual contaré.

Era uno de esos días que no tenía nada que hacer, ya era tarde, como las 6 p.m. creo, estaba yo sentado en una banca mirando el tiempo pasar, como ya era tarde decidí irme a casa, cuando  se me acerca un hombre mayor de 45, yo tenía 25 en ese tiempo, me preguntó algo, sólo por sacar plática, me cayó bien porque estuvimos platicando por casi dos horas, sentí algo raro pues me insinuaba cosas. Al principio me resistía y quería irme, pero pensé “si no es ahora, ¿cuándo será?” y decidí quedarme para ver qué pasaba.

Nos fuimos a su casa, la verdad es que me inspiró confianza por eso acepté, de repente se me acercó y me dio un beso, un beso que en el fondo de mí esperaba desde hace mucho tiempo, yo sólo me dejé llevar, me dejé hacer todo  lo que quería y hacía. Me quitó toda la ropa, y me empezó a mamar la verga, también  subía hasta mi cuello y bajaba de nuevo, me chupó las bubis de una manera que jamás  podré  olvidar, eso me prendió muchísimo.

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, ¡ahhh! ¡Qué rico!, le dije. La verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. Me metió la lengua hasta lo más profundo, la alternaba con sus dedos, de pronto sacó un pene de plástico y me lo metía suave, suave, yo me retorcía del dolor y placer por ser la primera vez que probaba eso, me dolía, pero pedía más, más. El la metía poco a poco hasta tenerla adentro toda, yo gemía. Mientras me la metía, también me la mamaba.

Me preguntó si quería que me metiera su verga, le dije que si, la cual era pequeña, tal vez 10 cm., pero que disfruté, pues era algo nuevo para mí.  Después de 10 ó 15 minutos de mete y saca sentía que se venía, a pesar del condón sentí algo calientito dentro de mí que la verdad se sentía soñado, apreciaba  el cielo. Terminó, pero yo seguía caliente y lo empecé a besar y tocar todo hasta que llegué a  su verga, la cual empecé a mamar desesperadamente, como un loco me decía: ”despacio, con calma”, de repente se le empezó a parar después de tantas mamadas,  me acomodó de tal manera que quedamos en un 69, me pidió que se la metiera, yo obedecí, le daba como si fuese la primera experiencia sexual (que lo era con un hombre, pues he tenido varias mujeres en mi paso).

Recuerdo que cuando me iba a venir le pregunté si podía hacerlo en su boca, me dijo que si, y así lo hice. Después de terminar nos quedamos un rato platicando y quedamos en que seguiríamos viéndonos. Pues a mí me gustó esa experiencia y por supuesto quería repetirla cuantas veces fuera posible, sólo que no fue así, pues en el transcurso de 6 meses que es lo que duró la relación de amigovios, sólo lo hicimos como unas 4 ó 5 veces. Hasta que se terminó dicha relación, pero yo estoy agradecido con él, por brindarme la oportunidad de conocer lo que es tener a un hombre y que lo tengan a uno, ¿ya saben no? ¡En todo y para todo!

Poco después descubrí que en el baño de un mercado muy conocido se podía tener sexo oral y hasta anal tal vez. El caso es que una vez que tenía la necesidad de entrar ahí, me di cuenta que la persona que estaba del otro lado se estaba masturbado, mi curiosidad hizo que me asomara por el hoyo que había, se dio cuenta y me dio a entender que si quería probar, con los ojos asumí que sí. Y él me puso el pene a mi disposición, estaba enorme, lo empecé a mamar hasta sacarle la leche. Y así seguí frecuentando ese lugar sólo que no era suficiente o no lo es.

A la fecha sigo sin encontrar a nadie, estoy seguro que es por lo poco aventado que soy, pues aunque hay veces que me doy cuenta que algunos hombres me miran o me dicen cosas, por miedo a que alguien me mire no les sigo el rollo, pero ahora estoy decidido a estar con alguien.

Bueno muchas gracias por leerme que estén bien.

Autor: Ángel

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SATISFECHA con letras mayúsculas

Estaba tan caliente y en medio de las clases. No sabia que hacer, necesitaba apagar mi urgencia de inmediato y como no había nadie decidí hacerlo yo misma. Así que me dirigí a los baños, no lo cerré, la excitación de pensar que alguien pudiera descubrirme me hizo mojarme, así que me metí a uno de los cubículos y empecé a masturbarme.

Meto mi mano dentro de mis bragas y empiezo a juguetear con mis labios mayores. Después, cuando estoy mojadita, saco mi mano, la llevo hasta mi boca y empiezo a chupar mi dedo como si se tratara de una verga enorme que se mete en el interior de mi boca y no quiere salir.

Dentro y fuera, siempre, creciendo jugosa en mi interior, abarcando mi boca, mi garganta entera. Por un momento me ahoga pero soy golosa y quiero más. Así que meto un segundo dedo y finjo que es la verga quien acaba de crecer un poco más para mí.

Chupo y chupo y chupo y cuando siento que están ya mojaditos, los regreso dentro de mi cosita, mis dedos entran con facilidad.

Juegan con mi botoncito para después deslizarse con facilidad hacia mi interior.

– Ahhhh.

Lanzo un gemido de placer. Al fin tengo algo dentro, algo que se mueve en círculos, arriba y abajo y que necesitaba con urgencia.

Escucho gente, así que me apresuro. Mi otra mano, la cual ha encontrado mis senos enormes y los acaricia de arriba abajo, apretando mis pezones, fuerte, duro, haciéndolos casi sangrar de la presión. Aprieto otro poquito mientras mi otra mano me penetra más y más y más y más.

Estoy toda mojada, no aguanto más la presión, por eso la mano que está en mis senos se dirige a mi boca, empiezo a chupar nuevamente mis deditos. 1, 2, 3…y cuando están lo suficientemente mojaditos y listos, los introduzco despacio por mi anito, quien los espera gustoso.

Ahhhhhhhhhh
Ahhhhhhhhhhhhh
Ahhhhhhhhhhh
Siiiiiiiiiiiiii
Siiiiiiiiiiii
Siiiiiiiiiiii

Otro poco, otro poquito…..eso es, eso es, ahiiiiiiiii, ahiiiiiiiiii, ahiiiiiiiiiiiiiiiiii ohhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiii, muévete, muévete, ábrete cielo, ábrete para mi, asíiiiiiiiiii, asiiiiiiiiiii

Los dedos de mi conchita se introducen más. Quiero toda la mano dentro, toda.

Mi lengua alcanza mis senos, los cuales empiezo a lamer con excitación, mientras mis dedos se abren paso por mi apretadito ano.

Ahhhhhhhh
Ahhhhhhhhhh
Ahhhhhhhhhhh
Ah ah ah ah ah
Ohhh, siiiiiiiiiii
Cuando ya lo tengo bien abierto empiezo a darme duro ahhh ahhh, siiiiiii, siiiiiiii, siiiiiiiii, ohhhh ohhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhh, ohhhhhhhhhh
Mis manos se mueven con rapidez.
Ohhhh, Necesito una verga dentro de mi boca, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, la quiero, la quiero, ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh
Así que imagino que tengo una, que me invade toda, ahhhhhhhh, ahhhhhhhhh, mientras dos más me cojen sin compasión por mis dos agujeritos.
Ahhhh
Ahhh
Ahhhh
Pudo escuchar el sonido de las bolas chocando en mi carne
Plaz
Plaz
Plaz
Plaz
Una y otra y otra y otra vez
El ruido de la gente me parece tan lejano y cercano a la vez que eso me excita más.
Por eso aumento la velocidad, mientras la verga en mi boca entra una y otra y otra vez.
Mi lenguita en círculos por ella, ahhh, ahhhh, más, más, mas, mas, mas, mas, masssssssssssssssssssssssss
Doy sentonazos en mis dedos. Estoy abierta, super abierta, así que abro mis piernas todo lo que puedo y como la puerta del cubículo del baño esta abierta, puedo verme en el enorme espejo frente a mi.
Mi conchita sacando jugos, mis dedos mojaditos salen a inspeccionar y puedo verlos cubiertos de mi.
Los llevo a mi boca y los chupo, la imagen me excita por lo que vuelvo a introducirlos y a tomar mas juguitos.
Mmm
Mmm
Mmmm
Ricossssssss
Ahhh
Siiiii
Siiii
Siiiiiii
Chupo como si estuviera con una paleta
Me encanta como sabe
Ahhh
Ahhh
Vuelvo a meterlos y en forma de tijera abro y cierro
Me veo
Me gusta
Me excita ver como mi otra mano aun sigue en mi ano, rompiendo, entrando y saliendo.
Me excita como tomo mis juguitos y los introduzco en mi hoyito.
Ahhh
Ahhh
Ahhhh
Siiiiiiii
Siiiiiiii
Sigo lamiendo mis senos duritos. Muerdo un pezón y lo aprieto hasta casi hacerlo sangrar,
Ahhhhhhhhh
Hayyyyyyy
Hayyyyyyyyy
Hayyyyyyyyy
Muerdo el otro
Hayyyyyyyyy
Siiiiiiii
Hayyyyyyyyy
Hayyyyyyyyy
Siiiiiiiiiii
Ahh ahhh ahhh
Siiiiiiiiiii
Me vuelvo a coger yo sola mientras el espejo me regresa la imagen.
Me veo, tan sexy, tan caliente, tan cojida por tres preciosas vergas que me dan todo.
Ahhh
Ahhh
Ahhh
Ahhh
Más
Mass
Mass
Soy su puta
Su zorra
Su todo
Ahhh
Ahhh
Ahhh
Ahhhhhhhhhhhhhhhhh
Ahhhhhhhhhhhhh
Ah
Ah
Ah
Ah
Ah
No aguanto más y me corro
Ohhhhhhh siiiiiiiiiii
Siiiiiiii
Siiiiiiii
Ahhhhhhhhhhhh
Ahhhhhhhhhhh
Ahhhhhhhhh
Cuando mi orgasmo acaba, puedo introducir mi puño entero en mi conchita y ohhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhh, ohhhhhh, solo me basta morderme mi pezoncito rojo para volver a correrme
Ahhhhhhh
Ahhhhhhh
Bombeo mas
Mas
Mas
Los sonidos de mis juguitos me excitan
Ahhhhhhh
Ahhhhhh
Otro orgasmo
Ahhh
Ahhh
Ahhh
Slup
Slup
Slup
Slup
Slup
Dentrodentrodentrodentro
Slup
Slup
Slup
Muerdo mi otro pezón
Ahhhhhhh
Mas
Mas
Muérdeme
Cogeme mas
Ahhhh
Ahhh
Ahhh
Puedo ver mis juguitos saliendo, me saludan, ahhh, siii siiiiiii siiiiiiiiiiiii bebes, vengan con mami
Ahhhhhh
Ahhhhhhhh
Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Mi ultimo orgasmo es grande, ohhh si, si si si
Quedo exhausta sobre la taza del baño pero la mirada de zorra que el reflejo me devuelve dice SATISFECHA con letras mayúsculas.

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Seducida por mi primo

Hola quisiera presentarme, es mi primera vez aqui, dire que tengo 18 años soy de piel clara, creo que mi carita es linda, de pechos normales y tengo unas pompis que hacen que caminar en la calle sea incomodo con tanto piropo n_n

Vivo con mis papas, mi hermana y un primo que estudia en la universidad de la ciudad. La verdad es que la comunicacion con mi primo siempre ha sido relajo jiji se lleva muy bien con mi hermana y conmigo y nos la pasamos muy bien, mis papas le tienen mucha confianza.

Todo comenzo cuando un dia me quede sola en casa porque mi hermana salio con mi mama al mandado y mi papa como siempre trabajando y llega por la noche. Eran las 3 de la tarde, mi primo estaba en la casa y no me di cuenta que el estaba en el baño cuando entré porque la puerta estaba medio abierta, fue grande mi sorpresa al ver que tenia una foto mia donde estoy con un bikini negro de cuando fuimos el verano pasado a un balneario, la foto estaba pegada en el espejo y mi primo masturbandose frente a ella.

Sin mas al verme entrar se puso rojo escondio la foto y me dijo que si porque no toque, le dije que la puerta estaba abierta y no sabia que estaba ahi. y le pregunte que si que rayos hacia masturbandose con mi foto. El no podia hablar bien, tartamudeaba de los nervios pero en ese momento voltee hacia abajo y no se habia guardado su pene aun, lo tenia fuera y lo vi enorme, me dio mucha curiosidad saber que era.  Entonces mi primo se dio cuenta y comenzo a decirme si queria tocarlo, para que saliera de dudas y que lo que el hacia era porque me veia tan bonita y le molestaba pensar que alguien mas me robaria mi virginidad.

Cuando me decia esas palabras comenzaba a acariciar mis pechos y la primera vez le di un golpe en la mano para que no me tocara, ya me iba saliendo del baño cuando me jalo del brazo y me dijo que no tuviera miedo y que veia en mis ojos que tenia ganas. Volvio a agarrarme los pechos por encima del top que traia y luego con su otra mano rozaba mi cola redondita y yo solo temblaba :$

Tomo mi mano y la llevo hasta tu pene duro y caliente, me hinque para verlo mas de cerca, en eso el me tomo por la cabeza y me dijo que metiera su cosa en mi boca y yo tambien sentia muchas cosas raras en mi cuerpo :$ pero queria continuar aunque con algo de temor, tome su pene y lo meti de poquito para ir probando su sabor… al principio no me gusto :S le dije que se lo lavara jeje corrio rapidito y como pudo lo lavo para darmelo lo mas rapido posible.

Ya mas tarde tenia toda su verga dentro de mi boca y a veces el la empujaba tanto que me atoraba :'(  tiempo despues me estaba tirando toda su lechita en la cara, me dijo que me lo tragara pero no quise. El queria seguir pero en eso se escucho el carro de mi mama que venia con mi hermana y sali corriendo a mi cuarto.

Desde entonces han pasado otras cositas mas que luego les contare :) espero haberles contado bien mi historia.

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Con mi Rocío

Hola, me llamo Juan, tengo 25 años, mido 1,80 y tengo un cuerpo atlético, vamos un cuerpo algo marcado, no un musculito, jeje.

Esto que os voy a contar me ha sucedido hace un par de días. Ahora con el verano y con las altas temperaturas las mujeres muestran lo mejor de sus cuerpos. Al caso, venía de una entrevista de trabajo, cuando ya me dirigía a mi casa, pasaba por la carretera que separa a dos pueblos. Por esa carretera siempre hay gente andando por los arcenes.

En este caso cuando iba pasando vi a una mujer madura, de unos 50, 55 años, rubia (rubia blanquecino), un buen culo (algo caído), que vestía con un pantalón pirata dejando ver un tanga de hilo dental y con una short de tirante. Ya venía yo un poco caliente, pero al ver eso me puso como una moto. Una vez pasada me fije por el retrovisor y vi las dos tetas que tenía, sobre una 95 o 100 y de cara no era una belleza, pero me dio bastante morbo.

Como cambia una mañana, al ver eso seguí para delante hasta que llegue a una rotonda y di media vuelta, actué por el calentón como si pensara que me la iba a tirar. Paré llegando a su altura y le dije:

–          ¿Dónde vas usted?

–          Al pueblo –contestó ella.

–          ¿Deja que le acerque?

–          No hace falta hijo, ya no me queda nada – le quedaba cerca de35 minutos andando.

–          Mujer que todavía te queda bastante, que estamos a 40ºC y no hay ninguna sombra

–          Mmm – ya se lo estaba pensando.

–          Que no te va a pasar nada muchacha – dándole un poco de confianza.

–          Venga, vale- abrió la puerta.

Cuando se sentó me entró el arrepentimiento, pero cuando vi esos dos melones pensé como me la llevaría al huerto. Nos pusimos en ruta, era como una contrarreloj de 20 minutos para mi objetivo. Para mi sorpresa fue ella quien empezó hablar:

–           ¿Cómo te llamas?

–          Juan , ¿y usted?

–          Rocío y deja el usted, cariño – esto me estaba gustando.

–          Vale, ¿dónde ibas Rocío con esta calor andando?- cada vez me estaba poniendo más caliente, con sus gestos y su forma de hablar.

–          A casa de mi suegra, que es más pesada. Entre ella y mi marido me tienen bastante harta – se estaba quedando bien a gusto.

–          No te enfade mujer, que te pones muy fea – ella me miró y pensé ya la he cagado.

–          Jaja, que va cariño.Este cuerpo ya nadie lo mira y nadie lo usa, a mi pesar – su respuesta me sorprendió bastante, aunque eso era lo que quería oír.

–          Jaja, cómo eres Rocío, más de alguno querría – momento en el que me jugaba mis opciones, reducí hasta la velocidad.

–          Pues yo no lo veo, pero encantada estaría de disfrutar – ahora tenía que rematar la faena.

–          Aquí tienes uno – me miró sorprendida y hubo un gran silencio, la calentura estropeó el momento.

Se acabó la magia, todo lo había estropeado y encima nos pilló dos semáforos en rojo, la cosa no pintaba muy bien. Acercándonos al final del trayecto, me mira:

–          Pues nunca he estado con un hombre más joven que yo – me entró más nervios de los que tenía después del mal rato.

–          Seguro que le das mil vueltas que a las jovencitas – de perdió al río.

–          No se que decirte cariño – dijo mirándome y mordiéndose el labio inferior.

–          A mi si que me gustaría probar con una madura – dude en decir madura o madurita, pero solté la traca final – o con una mujer como usted, Rocío.

–          Jaja, no pierdes el tiempo, ¿eh Juan? – se puso cómoda y como a posar.

–          Perdona si te ha molestado, no era mi intención Rocío.

–          No te preocupes cariño, ha sido todo un alago para levantarme el ánimo – me puso su mano sobre la mía que la tenía con la palanca de marcha – ¿puedes parar por aquí Juan?.

Lo había intentado, me sentí frustrado, pero a decir verdad parecía un iluso que ocurriera eso. Abre la puerta, la cierra y me dice por la ventanilla, mostrando un pedazo de canalillo:

–          ¿Tienes algo que hacer ahora, cariño?

–          No, no –todo nervioso.

–          Pues dame 5 minutos y vuelvo – se dio la vuelta y entró en un portal, viendo ese culo y ese cuerpo que me traía todo loco. No entendía nada.

En esos minutos pensé mil cosas, donde la llevo, como empiezo o me dejo llevar, estaba que no me lo creía. Pasados los 5 minutos, la veo salir del portal y entra en el coche, con el rostro todo feliz y sin sujetador, dato importante. Me da un beso un la boca y me dice vamos para mi casa. Le devuelvo el beso y apoya su mano en mi polla, que estaba deseando salir.

Llegando a su casa, me indica que aparque en el sótano y subimos en el ascensor, ahí se desató la locura, besándola por el cuello, tocándole el culo, las tetas y comiéndole la boca. En la puerta de su casa, mientras intentaba abrir, le empujaba mi polla contra su culo, escuchando algo gemido de gusto de ella.

Una vez dentro, me dirigió a su habitación, me tumbó en la cama y me quitó la camiseta y los pantalones, para después chuparme la polla por encima de los calzoncillos, que delicia. La cogí de la cabeza y la subí para arriba sentándose sobre mi cintura, donde puede quitarle su short de tirante para poder admirar esos melones con los pezones bien marcados. Eso era una maravilla, estaba en un sueño, le quité el pantalón pirata dejándola en ese lujurioso tanga de hilo dental.

Me puse a comerme ese coño sin apenas pelos, donde comprobé que estaba teniendo su primer orgasmo. Ella estaba más cachonda que yo y con más ganas de follar.

–          ¡¡¡Aaahhh!!! – toda cachonda perdía.

–          ¿Te gusta mi putita? – la tenía en ese momento a mi antojo.

–          Si, cariño. Ahora te voy a dar lo tuyo.

Se puso encima de mía, comiéndome la boca y bajando hasta quitarme los calzoncillos y comerme, chuparme y saborear cada centímetro de mi polla (unos 17 cm).estaba sintiendo el mayor placer de mi vida, tuve que decirle que parara que quería follarla. Se fue a por un condón y me lo puso con la boca (valiente madura había conocido).

Cuando se la introduje me costó un poquito, se veía que hacía tiempo que no lo hacía, pero con todos sus jugos entró hasta el fondo, también ayudó que ella estaba encima. Queriendo manejar la situación le coloque las manos en la cintura, pero me las quitó rápidamente:

–          Aquí mando yo – dijo ella con autoridad.

–          Vale, sigue puta – le empecé a magrear las tetas.

–          Hacia tiempo que no disfrutaba tanto – venía su segundo orgasmo, a mi me faltaba poco.

–          Me tienes para lo que quieras guapa.

En ese momento aumentó la penetración y me vine antes que ella. Aquello era haber quien jadeaba más de tanto placer. Cayó rendida sobre mí, la trataba como si fuera de porcelana, dándole besitos con mucho cariño y acariciándola.

Después de recuperarnos y hablar un poco, nos fuimos a duchar, donde pude recuperar bastantes energías, empalmándome otra vez. Me la chupó otra vez, pero dentro de la ducha, y siguió con una cubana, que tetas madre mía, jeje. Le dije para echar otro polvo, pero me dijo que no, que tenía que volver a casa de su suegra. Luego aceleré y me corrí una parte en su cara y otra parte en las tetas.

Terminamos de ducharnos y vestirnos, para dirigirnos a casa de su suegra, por el camino me contó que le había dicho que iba a ir acompañar a una amiga a comprarse ropa. La dejé y nos intercambiamos sus teléfonos.

Ayer me llamó y quedamos, pero esta vez fue por la noche. Si os gustó el relato, os contare lo que ocurrió. Espero vuestros comentarios y críticas.

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Bastardo con suerte

Bastardo con suerte

La fiesta se encontraba bastante prendida. Sin duda alguna la banda que habían contratado aquel día había resultado una buena elección. Sabían tocar bastante bien, y había que reconocer que los tres chicos atraían bastante las miradas de las mujeres presentes en la fiesta, especialmente el bajista y el guitarrista. Ambos eran de estatura mediana, de piel y cabellos claros y facciones afiladas, ambos delgados y bastante parecidos. Seguramente eran parientes, ya que la forma de diferenciarlos realmente era que el guitarrista tenía el cabello largo, suelto hasta la espalda mientras que el bajista lo tenía corto y peinado como una mohicana.

-Bien ha llegado el momento de tomarnos un descanso -anunció uno de los Bastardos, que era el nombre de la banda.

El público replicó un poco, pero la verdad es que la mayoría eran conscientes de que la banda se merecía un descanso. Llevaba casi dos horas tocando sin parar, y aún les faltaba mucho tiempo por tocar.

-Voy al baño -anuncié a mis amigos antes de dejar mi bebida sobre la mesa en la que nos encontrábamos, algo ligero, solo un poco de vodka con jugo de uva. Sin embargo, aparentemente todo lo que había tomado ya había comenzado a recorrer mi organismo, aunque aún no me sentía mal. Quizás se debiera a que había estado alternando el tomar con el baile.

Llegué al baño del lugar donde nos encontrábamos, el cual se hallaba vacío y me dirigí inmediatamente a los urinarios. Elegí el más lejano, me bajé el cierre y saqué a mi amiguito para que pudiera desahogarse. Mi orina salió en un chorro poderoso con el que me puse a jugar intentando apuntar a un pequeño punto rojo que se encontraba en el urinario. Me pregunté a quién se le habría ocurrido poner un punto como aquél en ese lugar. Apostaba que no era el único que se divertía de esa manera. Quizás eso explicaría porque el baño seguía limpio aunque ya había varios tipos ebrios en la fiesta.

La puerta del baño se abrió mientras mi chorro de orín se detenía. Por fin mi vejiga había quedado liberada. Me dispuse a sacudir a mi pequeño amiguito para asegurarme que ninguna gota de líquido quedaba dentro cuando la persona que había entrado ocupé el urinario que se encontraba justamente al lado del mío. Yo me saqué de onda. Había otros cuatro urinarios libres, ¿por qué escoger ése?

Volteé a ver de manera discreta mientras sacudía mi pene, y me di cuenta que se trataba del bajista de los Bastardos, el cual no se dio cuenta de que lo volteé a ver porque se encontraba muy entretenido viendo como sacudía mi verga.

Mi pene comenzó a reaccionar inmediatamente. El chico me parecía atractivo, y aparentemente estaba buscando algo que con mucho gusto podía darle. Cuando mi polla estuvo semierecta él me volteó a ver directamente a la cara.

-¿Te gusta? -le pregunté mientras comenzaba a masturbarme propiamente.

-Me encantaría tenerla dentro de mí -me respondió con voz varonil mientras estiraba su mano para agarrar mi pene.

Aquello era lo más excitante del asunto. A pesar de que de cerca podías observar que las facciones del chico eran bastante delicadas, nadie hubiera dicho que se trataba de un marica. El chico era machín en su forma de caminar, comportarse y de hablar.

Comenzó a masturbarme con fuerza. Normalmente no me gustaba que lo hicieran así, pero ver su pálido brazo, con la manera en que su mano de piel clara contrastaba con mi amiguito moreno me resultó hasta cierto punto placentero.

-Ven -me dijo mientras me jalaba por el pene hacia el inodoro ubicado en el rincón más alejado del baño-. Tenemos veinte minutos hasta que tenga que volver a subir a tocar.

Veinte minutos me parecían muy poco tiempo. Pero lo mejor sería aprovechar la oportunidad. Quizás si le gustaba lo que le hacía decidiría que nos viéramos después con más calma.

Apenas entramos al cubículo donde estaba el inodoro y cerramos la puerta, el bajista se desabrochó el pantalón y se lo bajó mientras me daba la espalda. Quedé asombrado con aquel blanco trasero peludito que se mostraba ante mí. Había soñado muchas veces con encontrar un trasero así. Bueno, en mis ensoñaciones el tipo solía tener más carne en el lugar (la verdad el bajista de los Bastardos no estaba muy nalgón), pero aún así se veía increíblemente bien.

-Métemelo -me dijo el chico mientras se inclinaba un poco.

-Espera, espera -le dije mientras me sentaba sobre el inodoro y ponía mis manos sobre aquel culo magnífico-. Tienes un culo demasiado bueno como para desperdiciarlo.

Ahí sentado mi cara quedaba a la altura precisa para lo que pretendía. Acerqué mi rostro a aquel culo y lo hundí justamente en la raya que dividía ambas nalgas, mi nariz rozando aquel pequeño agujero que parecía abrirse hambriento. El chico bajista soltó un ligero suspiro cuando la punta de mi nariz hizo contacto con su ano, mientras que yo inhalaba el embriagador aroma que había entre los pelos que rodeaban aquella parte de su anatomía.

Usé mi lengua para recorrer toda su raya, desde detrás de sus testículos, pasando por su delicado agujero hasta llegar al lugar donde terminaba su columna vertebral. Mientras tanto, mis manos acariciaban las piernas velludas del Bastardo, las cuales estaban en una excelente condición.

Volví con mi lengua a su pequeño hoyo y comencé a lengüear la zona. El chico comenzó a gemir con fuerza mientras yo disfrutaba del sabor que tenía. Tenía un sabor ligeramente salado, seguramente resultado del sudor que se había acumulado en la zona después de la tocada que había tenido lugar. Mi lengua pasaba por los bordes de su agujero, el cual se abría hambriento.

-¡Qué bonito agujero tienes! -le dije mientras le daba una suave nalgada.

-Ya métemelo por favor -me rogó con algo de desesperación.

-Te voy a meter, pero otra cosa -le dije mientras volvía a poner mi rostro contra mi trasero.

Ahora mi lengua no se contentó con rozar el agujero, si no que se perdió en él. No me costó gran trabajo meter mi lengua en su interior, ya que el pequeño agujero del amigo parecía estar entrenado para algo así. Él mismo lo abría permitiendo el paso de mi lengua, saboreando el lugar, el cual afortunadamente se encontraba limpio.

Me mantuve un rato así, hasta que sacié mi propio deseo y consideré que ya había pasado algo de tiempo. Desafortunadamente teníamos tiempo limitado, me recordé. Así que saqué mi inseparable condonera, abrí el condón con cuidado y lo coloqué sobre mi pene mientras me acomodaba detrás del Bastardo.

-¿Listo? -le pregunté mientras colocaba la cabeza de mi pene en la entrada de su ano.

Por toda respuesta él hizo un movimiento hacia atrás, con lo cual su ano hambriento se tragó mi pene. La sensación era indescriptible, ya que era como si estuviera metiendo mi pene a toda velocidad en aquel agujero, además de que era superexcitante observar como aquel trasero blanco se acercaba a una buena velocidad a mí, hasta chocar contra mis caderas.

-¡Oh, qué bien! -me dijo, aparentemente satisfecho al tener su agujero lleno de mi polla.

Me dio un ligero apretón con los músculos de su recto, con lo cual me sentí increíblemente bien. Además, comenzó a mover suavemente sus caderas, dándome un masaje excelente.

-¿Te gusta? -me preguntó con voz provocativa.

-Te voy a dar como nadie te ha dado -le dije mientras agarraba su cabello y obligaba a su cabeza a recargarse contra el muro.

En esa posición su trasero quedó más paradito, con lo cual la vista resultó insuperable. Empecé a mover mis caderas hacia adelante y hacia atrás, con lo cual mi pene comenzó a salir y a entrar de manera intermitente en su culito. El Bastardo solo se quejaba suavemente, daba gemidos que me daban a entender que le encantaba tener una buena verga dentro de su recto.

La velocidad de mi mete y saca fue aumentando mientras le metía una mano debajo a mi compañero en aquellos momentos. Tomé su pito entre mis manos, y lo tenía totalmente duro. Tenía un buen tamaño, de aproximadamente diecisiete centímetros.

-Con este pedazo de carne la harías muy bien de activo -le dije al oído, repegando todo mi cuerpo contra él pero sin dejar de meterle y sacarle mi pene.

-Prefiero sentir el culo lleno con el pedazo de otros -me contestó con aquella voz varonil mientras ladeaba la cabeza para que ambos nos besáramos.

Era algo complicado, pero conseguimos que nuestras lenguas comenzaran a luchar la una contra la otra, acariciándose salvajemente en un juego que a ambos nos gustaba. Comencé a masturbarlo con fuerza, apretando entre mis dedos su tronco y su glande, recorriendo su prepucio hacia atrás y hacia delante con un dedo mientras el grueso de mi mano masajeaba todo su tronco. Estuvimos así un rato, pero todo lo bueno tiene que acabar en algún momento.

-¡No ma, me vengo, me vengo! -exclamó él mientras apretaba los ojos, y no solo eso.

Empecé a darle más duro cuando dijo eso, y la verdad es que su ano contrayéndose por los espasmos de su orgasmo mientras le metía y sacaba el pito me dieron el mayor placer que había experimentado en la vida. Me vine poco después de que él sacara sus chorros de esperma, los cuales en su mayoría fueron a chocar con fuerza contra la pared, aunque algunas gotas se escurrieron por su pene y de ahí a mi mano.
Me recargué un poco sobre él, dejándole mi pene dentro un pequeño momento. Me encantaba el tacto de su piel, al igual que su olor. Además, también era increíble la textura de su pene mientras iba perdiendo fuerza poco a poco. No pude evitar apretárselo mientras iba perdiendo la erección.

-¡Fue fantástico! -le dije mientras le besaba el cuello.

-Genial -coincidió él-. Es una lástima que tenga que ir a tocar y no podamos darnos la segunda ronda.

-¿Habrá otro descanso, no? -le dije yo mientras comenzaba a sacarle mi pene con cuidado de su culito. Además, la simple visión de mi herramienta saliendo de aquel culito blanco y peludito era digna de contemplarse.

-Supongo que tienes razón -dijo él mientras se daba la vuelta y me besaba.

Definitivamente no podría aguantar a que el siguiente descanso de la banda llegara.

——♂——

Okey, sé que suena algo fantasioso lo de que el tipo era muy varonil, pero yo no pierdo las esperanzas ;)

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OfuckCina

La colocó contra la pared y sosteniéndole las piernas entre sus brazos la levantó. Le dijo, -Más te muevas más te voy a coger, y se la enterró hasta los ovarios; cuando te deje seca de orgasmos te voy a dejar tranquila, hasta que se vio que la hembra llegaba a un devastador orgasmo, y luego de éste le siguieron dos más, sin que el macho cesara en su martilleo.

Otro día igual a los demás. Cuando iba llegando al trabajo, no podía menos que pensar en las cosas que hay que soportar por dinero. No era feliz en ese lugar. Realmente el estilo que el gerente le imponía a esa oficina era deprimente. Y no es que fuera malo, pero no tenía idea de cómo tratar a la gente.

Nico, era un tipo común y corriente, sin ningún detalle sobresaliente sobre los demás. Compartía el sector de oficinas con Luis, con quien también se repartía las tareas, aunque él gozaba de un trato preferencial por parte de la gerencia, y en la oficina de al lado estaba Griselda, una rubia treintañera, casada, y con un cuerpo interesante, según se marcaba a través de su ropa. No tenía piernas perfectas, pero su espalda y su cola hacían que fuera imposible no mirarla cuando pasaba.

Todos en la oficina sabían que su marido la engañaba y que ella lo sabía, y también sabían que ese resentimiento terminaría liberándose a través de un amante, pero todos los intentos de los compañeros de trabajo habían resultado hasta allí, inútiles. En otro sector trabajaba Rodolfo, un muchacho joven que permanentemente estaba buscando alguna nueva conquista, y que trabajaba en su sección junto a Marta, Ana y Gloria, todas lindas chicas, aunque todas casadas, y con personalidades distintas.

Marta era la más retraída y silenciosa. Ana era una rubia alta y voluptuosa y Gloria, rubia y menuda, y las dos simpáticas y extrovertidas, aunque Gloria mostraba una mayor pacatería. Era de las que se iba cuando se tocaba algún tema picante. La gerencia estaba a cargo del Sr. Hernández, un sesentón serio y de pocas pulgas que se manejaba con una secretaria de confianza, Mirta, que tenía desde hacía muchos años, y que prácticamente era la vice jefa, y hacía poco había incorporado una telefonista, Susana, joven y retraída, que no tenía casi contacto con el resto de personal.

Llamaba la atención el poder que Betty, la secretaría de Hernández tenía sobre él, pero suponían que era debido al mucho tiempo que llevaba en la empresa. Luis tenía una personalidad un poco extraña. En realidad resultaba llamativo que no le interesaran las mujeres, aunque como vivía en la iglesia uno pensaba que su vocación religiosa le impedía abrirle paso a la lujuria. Además estaba de novio y era inminente su casamiento. Este grupo de gente, algunos amigos entre sí, pero todos compitiendo, como suele ocurrir en la vida, verían trastornadas sus vidas a partir de la llegada de un nuevo integrante.

Cuando Adolfo ingresó a la empresa, provocó una verdadera revolución entre las mujeres. Joven, alto, de una buena familia, con una posición social acomodada, y dedicado casi exclusivamente a las fiestas y la noche, no podía menos que llamar la atención en un panorama tan anodino de cada uno de los compañeros de trabajo.

El horario de trabajo concluía a las 15 horas, pero todos los días un grupo de empleados se quedaba trabajando para adelantar el trabajo específico de algún área. Cuando Rodolfo sabía que sección iba a quedarse, entonces ubicaba su cámara de forma que pasara desapercibida y grababa todo lo que pasaba. Así juntaba todos los videos de la semana y el fin de semana, se dedicaba a revisar que era lo que había obtenido.

Por supuesto, las primeras víctimas fueron Griselda y Adolfo. Cada vez que coincidía que debían quedarse trabajando después de hora, Rodolfo ubicaba la cámara y esperaba impaciente el fin de semana para ver que había capturado. Durante semanas nada pasó. Pero un día registró a Adolfo acercándose al escritorio de Griselda y hablar con ella muy suavemente (la cámara no tenía un micrófono muy poderoso así que no se escuchaba con claridad lo que hablaban). Luego fue Griselda la que fue a su encuentro, y sentándose sobre el escritorio volvieron a conversar muy animadamente.

Luego de un rato, vuelven a hablar y entonces Griselda sale de la oficina. Pocos minutos después es Adolfo el que se va. Pasan varios minutos, casi media hora, regresa Adolfo y al rato Griselda. Se los ve muy sonrientes y comentan algo. Al finalizar el horario de trabajo Griselda se acerca a Adolfo y le da un profundo y largo beso en la boca, mientras éste la toma de las nalgas, casi levantándola del suelo (Adolfo era bastante más alto que Griselda).

Era evidente que algo había pasado mientras no estuvieron en la oficina, y luego de analizar posibilidades Rodolfo concluyó que en el baño de damas debía estar la respuesta. Cuando a la semana volvieron a coincidir después de hora Adolfo y Griselda, Rodolfo ya sabía que hacer. Costó trabajo poder ingresar al baño de damas y encontrar un lugar apto para ubicar la cámara, pero la habilidad de Rodolfo lo hizo posible, y la suerte lo acompañó, más de lo que esperaba.

El sábado por la tarde Rodolfo se sentó a revisar el material grabado y realmente estaba impaciente. No iba a salir defraudado. Luego de casi una hora sin que la cámara registrara más que un cuarto vacío, la puerta del baño se abrió, y entró Griselda. Vestía sus habituales jeans ajustados que tan bien le marcaban el trasero, y una camisa a cuadros mangas largas. Fue hasta el espejo, se retocó el pelo y se quedó allí, apoyada en el lavabo. Minutos después la puerta volvió a abrirse y, esta vez, era Adolfo quien entraba. Despacio, se dirigió hasta Griselda y tomándola de atrás comenzó a besarla en el cuello.

-No sabés las ganas que te tengo, mientras le desabotonaba la camisa, liberando unos senos pequeños, pero levantados que estaban sostenidos por un corpiño que se desabrochaba por adelante.

Mientras Adolfo realizaba esta tarea, las manos de Griselda se perdían a su espalda, buscando, hasta encontrar el bulto que se ocultaba dentro del pantalón de su pareja.

– No hace falta que me lo digas, me doy cuenta que estás caliente.

Adolfo le manoseaba los pechos y esta presión era acompañada por otra igual, pero en su verga y sus huevos.

Cuando ya no pudo más, Adolfo se separó y dándola vuelta la besó en la boca como si quisiera dejarla sin aire. Así se quedaron por varios minutos. Se separó y le dijo:  -Chúpamela” y tomándola por los hombros la obligó a arrodillarse, y Griselda, desde esa posición comenzó a desabrocharle el cinturón, el pantalón, se los la voy a poner. La hizo levantarse, y una vez parada, le aflojó los jean, se los bajó junto a la bombacha y la hizo darse vuelta y apoyarse contra el lavabo.

– Que lindo culo que tenés, dijo Adolfo respirando profundo.

Realmente, el culo de Griselda era todo lo que uno podía imaginarse. Adolfo masturbándose, se colocó detrás de ella.

-Ponete un forro porque hoy quiero que me acabés adentro, y Adolfo, haciéndole caso, luego de ponerse un forro, la tomó por los hombros, le colocó la verga entre las piernas y comenzó a frotarle la entrepierna con un movimiento de atrás hacia delante. Este roce iba transformado a Griselda. -Dámela toda, dijo, y como respuesta, Adolfo la penetró de un solo golpe. El respingo que pegó Griselda fue evidente. -Hijo de puta, susurró, pero lejos de resistirse, se aflojó para que la penetración fuera total.

Una vez enterrada la verga hasta la raíz, comenzó lentamente a bombearla. Se veía como la pija salía casi por completo y entraba hasta los huevos, y por el espejo, a Griselda con los ojos cerrados y tomada fuertemente de las llaves del agua, tratando de aguantar los embates de semejante herramienta. Dije que Adolfo era más alto que Griselda, y esto hizo que debiera agacharse un poco para penetrarla, pero una vez que la colocó toda, en cada bombeo prácticamente la levantaba del suelo enterrándosela hasta el pelo.

Este juego de mete y saca siguió por unos diez minutos y se notaba como Adolfo iba poniéndose más tenso, mientras le susurraba cosas al oído y el ida y vuelta se hacía más frenético, hasta que con un grito, se metió hasta los huevos y acabó, teniéndola a su compañera casi ensartada en el aire. Mientras Griselda gritando ” ahí voy “, también llegaba a un orgasmo bestial que la dejaba floja como una muñeca de trapo. Quedaron unos minutos uno sobre el otro, hasta que Adolfo, sacando su verga aún bastante dura, le retiró el forro, y lavándose en el lavabo, se vistió mientras hablaba con su amante.

-¿Tu marido no sospecha nada de esta relación? -El cornudo de mi marido, se cree que no sé que se estaba cogiendo a otra mujer, pero así disfrutamos los dos, le dijo ella, sonriente. Se arregló la ropa, y comenzó a peinarse. Adolfo se retiró y unos minutos después Griselda hizo lo mismo.

Ahí tenía la prueba que toda la oficina buscaba. Eran amantes. Pero Rodolfo sabía que nada podía decir. Aunque ¿Quién sabe? La película siguió corriendo mientras buscaba en la heladera algo para comer, y trataba que la pija se le bajara sin tener que masturbarse, y cuando volvió al rato al comedor notó que había dejado la video encendida.

Sorpresivamente, y antes que alcanzar a apagarla, vio a Marta ingresar al baño. Le llamó la atención. Si bien había varios empleados que como consecuencia de trabajar fuera de hora tenían llave de las oficinas, no figuraba que Marta ese día tuviera que trabajar. Y detrás de ella, un hombre, al que Rodolfo, con esfuerzo, reconoció como uno de los albañiles que estaba refaccionando una parte del edificio, entró y sin más, apretándola contra la pared comenzó a besarla desesperadamente.

-Hace varios días que teníamos que reunirnos. Ella protestaba. -Estoy cansada de esta situación, si mi marido llegaba a enterarse me mata. No estoy dispuesta a seguir adelante con estos encuentros.

El, sin escucharla le levantó la remera ajustada que usaba y dejó en libertad el mejor par de tetas de la oficina. Allí mismo comenzó a chupárselas en forma brutal. Marta, mientras tanto insistía con su oposición.

– Detente de inmediato. Respétame como mujer casada que soy. Vete y no me persigas más, mientras lo golpeaba con sus manos en la espalda.

Era evidente que este hombre no era justamente delicado para tratar a las mujeres, pero a Marta parecía gustarle. Además su contextura física hacía juego con el estilo que utilizaba. Era moreno de no menos de 1,90 mts. y con una espalda que mostraba a las claras que realizaba trabajos pesados o gran cantidad de ejercicios.

Luego de chuparle las tetas hasta dejárselas enrojecidas, le levantó la pollera por encima de la cintura, y sin miramientos le arrancó la bombacha, tirándola a su compañera que se resistía, en el piso.

-Después hablamos de todo esto, pero ahora estoy al palo y no me voy a ir de acá hasta que me queden los huevos secos.

Con su presa en el suelo, se abalanzó sobre ella y comenzó a chuparle la concha primero con lengüetazos largos que recorrían toda su entrepierna y luego, metiéndole la lengua bien adentro de su vagina.

-No pienso dejar que hagas esto, y como respuesta, el macho giró 180 º, y la dio vuelta como una muñeca de trapo, quedando bajo su pareja y su bulto frente a la cara de ella, mientras seguía su trabajo de lengua. Separó su cabeza y mirando a Marta dijo: -si querés que esto termine rápido empezá a chupármela. Sabés que de una u otra forma te la voy a meter.

Rodolfo, ya muy excitado extrajo su verga y comenzó a masturbarse suavemente mientras seguí anhelante las escabrosas escenas que el televisor mostraba. Marta, protestando, le desabrochó el pantalón, y liberó un falo de no menos de 25 cms., y con un grosor proporcionado al largo, que se puso con reticencia en la boca, aunque no todo dado el tamaño que tenía y comenzó a masturbarlo con sus labios. Su pareja ante esta sensación arremetió con más fuerza contra su concha, mordisqueándola y chupándola con desesperación. Estos trabajos siguieron hasta que el hombre, dejando de chuparla dijo:

– Bueno, basta de mamarme. No me vas a poder hacer acabar y tengo ganas de cogerte. La obligó a bajarse de la cabalgadura, y poniéndose de pie la levantó de un tirón, la colocó contra la pared y sosteniéndole las piernas entre sus brazos la levantó. Le dijo, -Más te muevas más te voy a coger, y se la enterró hasta los ovarios; cuando te deje seca de orgasmos te voy a dejar tranquila, hasta que se vio que la hembra llegaba a un devastador orgasmo, y luego de éste le siguieron dos más, sin que el macho cesara en su martilleo.

-¡Me encanta como me cogés, me volvés loca, dale mátame, metémela toda, no puedo más!

Por fin, la bajó de sus brazos y Marta se deslizó hasta el suelo exhausta. El hombre, aún con la verga dura dijo: -Hoy te voy a hacer tomar la leche, y sin más hizo que se arrodillara y la obligó a meterse la verga en la boca. -Para que veas que no soy tan malo, te voy a ayudar, y comenzó a masturbarse, siempre con el pene en la boca de la hembra y en unos minutos acabó. Gran cantidad de semen salió de la boca de Marta que no podía tragarse todo, aunque trataba, y al hombre aferrarle la cabeza tratando de metérsela hasta la garganta. Rodolfo en ese momento no aguantó más y apretando fuerte su pija emitió espesos chorros de semen que fueron a perderse sobre el piso.

Habiendo satisfecho sus deseos a voluntad, el albañil se levantó, se vistió y dándole un rápido beso en la frente le dijo ” Me voy a seguir trabajando, cuando te tenga ganas te vuelvo a llamar”, salió del baño, dejando a su compañera arrodillada y con su cara y pechos sucios de semen, casi sin aliento. Le costó unos minutos recuperarse, se levantó, se lavo, se vistió y se fue seguramente a su casa, donde le contaría a su marido lo cansada que estaba de estos trabajos fuera de hora. Rodolfo se quedó de una pieza. Nunca se hubiera imaginado a la tímida Marta en esta situación, pero realmente no tenía porque sorprenderse. En definitiva todos éramos seres humanos y teníamos los mismos apetitos y deseos. Algunos más ocultos, otros más expuestos.

Autor: Pulga

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El baño turco

Carlos me levantó las piernas y apoyó mis pies en sus hombros, comenzó a jugar con sus dedos en mi cola que estaba bien abierta y a su total merced, de pronto sentí que me metía la pija hasta el fondo, me hizo ver las estrellas y nuevamente me cogieron los dos como a una puta y me llenaron con su leche, Carlos en mi cola y Germán esta vez me hizo tragar todo su espeso semen.

Hacía un tiempo que estaba fantaseando con tener relaciones homosexuales, y no me animaba, además no sabía cómo acercarme a un hombre, no se me ocurría de qué manera podría conocer a alguien que le interesara acostarse conmigo, hasta que fui a un baño turco, se me ocurrió que en un lugar donde sólo concurren hombres y en el que la única vestimenta es un toallón, debería pasar algo, y no me equivoqué.

Llegué casi temblando de los nervios, me dieron dos toallones después de abonar la entrada y me indicaron donde estaba el vestuario para que me saque la ropa y la guarde, cosa que hice mientras un tipo se sacaba su ropa cerca mío y me miraba, era un hombre de unos 50 años, alto, de pelo blanco, con bastante pinta, aire de intelectual, cuando se quitó el slip quedó ante mi vista su verga que era muy grande, notó que se la miré y me sonrió, inmediatamente bajé la vista, me sentí avergonzado, me envolví en uno de los toallones y fui hacia las duchas, había seis compartimientos sin cortina me metí en uno de ellos y me quité el toallón, abrí el agua y me puse debajo, enseguida apareció este hombre y se paró a mi lado, me miró de arriba a abajo y me preguntó:

-¿Es la primera vez que venís?, sí ,le contesté, ¿me dejas que te enjabone?, me dijo, y volví a responder afirmativamente, tomó un jabón y empezó a pasármelo por la espalda, me quedé inmóvil y rápidamente bajó su mano hacia mi cola, me enjabonó el ano y me acarició suavemente, jugó con sus dedos en mi agujerito, y me excitó muchísimo, mientras me enjuagaba comenzó a besarme los pezones, cuando me quitó el jabón del culo se arrodillo detrás mío y empezó a besarme las nalgas me las separó con sus manos y me empezó a pasar la lengua por mi agujero, sentí su lengua que entraba un poquito, eso me puso como loco y perdí totalmente la noción de lo que estaba pasando, deseaba con todas mis fuerzas que me penetrara, de pronto levanté mi vista y me di cuenta que otro tipo estaba parado frente a mí, observando la escena.

Acercó su pija que estaba ya dura a mi boca e hizo que se la chupara, me la metió toda en la boca mientras atrás mío seguía el primero, que luego supe que se llamaba Germán, lamiéndome el orto y haciéndome desear sentir su verga, me sentí muy puto en ese momento, gozaba chupando esa enorme pija que me llenaba la boca y la lengua de mi nuevo amigo me hacía sentir un placer que nunca había experimentado, de pronto este dejó de chuparme y se incorporó detrás mío, mi cola estaba bien abierta y deseosa, totalmente lubricada por su saliva, apoyó la cabeza de su verga en la puertita de mi culo y empujó despacito, muy suavemente su pija se deslizó dentro mío y me hizo sentir como una hembra, sentí que atravesaba mi cuerpo, me sentí una hembra deseada por estos dos hombres y me dio mucho placer ver como ellos gozaban penetrando mi boca y mi culito.

Germán se movía entrando y saliendo con su enorme pija de 20×6 de mi culo, que lo sentía tan abierto que parecía que no iba a poder cerrarlo nunca más, me estuvo cogiendo un buen rato en el que pareció que el tiempo se había detenido, hasta que empezó a penetrarme con más fuerza al tiempo que sentí como su semen entraba en mi cuerpo, tuvo un orgasmo extensísimo, y mientras él acababa sentí como su leche caliente corría dentro de mi cola, a todo esto Carlos que era el otro, que tenía su pija en mi boca, al escuchar los suspiros de placer de Germán también comenzó a eyacular y llenó mi boca con su semen y no pude evitar tragármelo, seguidamente Germán me dijo que no quería que yo acabara todavía, que quería que me quedara caliente, que le encantaba ver a un putito excitado y que tenía más para mí, me llevaron a una sala de relax donde había varias camas y un televisor en donde se veía una película porno gay.

Me hicieron acostar y Germán se arrodilló al lado de mi cara y me pidió que le chupe los huevos, se los lamí con desesperación y luego me metí completamente su pija en mi boca, que era tan grande que casi me ahoga, hizo que me llegara hasta la garganta y me provocó unas arcadas, esto no hizo que él se detuviera, al contrario al ver que me ahogaba y que se me caían las lágrimas por las arcadas, empujó aún más hacia el fondo, en ese instante Carlos me levantó las piernas y apoyó mis pies en sus hombros, sentí como me chupaba los dedos de mis pies, al mismo tiempo que jugaba con sus dedos en mi cola que estaba bien abierta y a su total merced por la posición en la que me encontraba, de pronto sentí que me metía la pija hasta el fondo, me hizo ver las estrellas y nuevamente me cogieron los dos como a una puta y me llenaron con su leche, Carlos en mi cola y Germán esta vez me hizo tragar todo su espeso semen.

Finalmente permitieron que acabara, pensé que iba a explotar, tuve un orgasmo extraordinario, esa fue la primera vez en el baño turco, pero no fue la última, cada vez que voy y me encuentro con Germán, este me hace chuparle la pija durante casi una hora y termina cogiéndome y haciéndome coger por algún amigo suyo.

Autor: Roberto

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Su primera vez

Ella volvió a botar como una loca en mi sexo mientras me pedía que le lamiese los pezones, lo hice, mi lengua inexperta empezó a juguetear con sus pezones mientras ella apretaba mi cabeza contra su pecho. Luisa dio un grito y meneó la cabeza de un lado a otro mientras me anunciaba entre jadeos que se estaba corriendo.

¡Hola! Os quiero contar mi primera vez. Por razones obvias, los nombres de las personas (incluido el mío) y de los lugares, están falseados, ante todo, hay que salvaguardar a la mujer que me desvirgó, pues es una mujer casada, y no es cuestión de que ahora, casi 15 años después de haberse acostado conmigo, se entere su marido.

Era una tarde de finales de julio, hacía un calor de mil demonios y yo fui a buscar a mi amigo Carlos, para salir con las motos por la montaña. Mi amigo y su familia vivían a las afueras del pueblo, en una especie de urbanización todavía a medio construir, y aun vivían pocas familias. Cuando llegué no vi la moto de Carlos en la entrada, pero como tenían garaje y me había comentado que quería ojearle no se que del motor pensé que estaba dentro. Me bajé de la moto y entré en el patio interior de la casa, llegué hasta la puerta y llamé. Me abrió Luisa, su madre, una mujer de cuarenta y pico (45, 46) de estatura media, piel morena, tostada por el sol, cabello largo, de color cobrizo, ojos negros como el carbón y labios carnosos. Vestía un tejano ajustado y una camisa de color salmón, semitransparente, que dejaba entrever sus pezones, grandes y de punta. Sus pechos no eran muy grandes, pero se mantenían firmes y su trasero, pequeño y respingón.

– ¡Hola Javier!- me dijo nada más abrir la puerta.- Hola Luisa, ¿está Carlos? habíamos quedado para irnos con las motos. – ¿No te ha llamado?- me dijo ella extrañada – se ha tenido que ir con su padre al apartamento de la playa, van a pintarlo este fin de semana, me explicó ante mi cara de estupor. – No, no me ha llamado, ni me dijo nada ayer, ¡ya le vale!- respondí yo con cara de fastidio, – Bueno, pues entonces me voy, ¿que se le va a hacer? – Espera Javier- me dijo ella cuando estaba a punto de irme. -¿Si? dígame- me quedé extrañado de que me hiciese esperar.

-Necesito que me eches una mano, ¿tienes algo que hacer? – Pues no, usted dirá a que puedo ayudarla. – ¿Quieres ganarte mil pelillas? – ¡Por supuesto! ¿Que tengo que hacer? – Nada del otro mundo, me respondió sonriente, mientras me hacía pasar al salón, tengo que bajar unos muebles viejos y yo sola no puedo, necesito un hombretón fuerte como tú.

Me hizo sentarme en el sofá y me preguntó si quería un café, al responder yo afirmativamente se fue hacia la cocina, contoneando su trasero al alejarse. No pude ni quise quitar mis ojos de aquel trasero, que se alejaba de mi lenta e insinuantemente, la verdad, es que me había masturbado cientos de veces pensando en Luisa, pero a mis 18 años seguía virgen.

Volvió a los pocos minutos con una bandejita y dos vasos de café en ella, al agacharse para dejarla en la mesita que había frente al sofá, me dejó entrever sus pechos, al ir sin sujetador, pude admirar aquellos pechos, pequeños pero muy sugerentes, e inmediatamente, noté como mi sexo se ponía duro en mi tejano. Ella se debió dar cuenta, pues me dedicó una sonrisa, así como estaba, frente a mí, pero no hizo nada para ocultarlos.

Nos tomamos el café y charlamos un poco mientras lo hacíamos, nada interesante, me preguntó cómo era que no tenía novia, un chico como yo, alto y guapo. Me azoré y respondí con evasivas, ella sonreía, al ver que me ponía en un compromiso con sus preguntas. Después del café, me dijo que la acompañase para enseñarme los muebles que quería quitar de allí, se puso delante de mí y fue subiendo las escaleras, meneando su trasero ante mis ojos. Yo me estaba poniendo cada vez más caliente, ante la visión de aquel trasero, insinuante moverse delante de mí, mi miembro estaba completamente duro y yo empecé a imaginar lo que haría con semejante hembra entre mis brazos, sin saber lo que ocurriría un par de horas después. Llegamos y me mostró un par de armarios desmontados, con sus maderas tiradas en el suelo, me agaché y cogí una, la verdad es que pesaba lo suyo, era buena madera.

– ¿Ves porque necesito a alguien que me ayude?- me dijo cuando me levanté, tras dejar la madera en el suelo de nuevo.- Si, pesa lo suyo, ¿y cómo es que Carlos y Emilio no lo hacen? – ¡Ay hijo!, ellos siempre están ocupados, nunca tienen tiempo para estas cosas, ya sabes, en casa del herrero… – Si, si, en mi casa me pasa lo mismo, dije yo con una sonrisa.

– Bueno, vamos a ponernos manos a la obra, que tendrás cosas que hacer. – Deje, deje, yo me encargo de hacerlo solo, usted déjeme a mí y si tiene cosas que hacer, hágalas.- ¿En serio? me dijo ella, con una expresión de alivio en su rostro, la verdad es que no tengo nada que hacer, pero si te va mejor hacerlo solo, me dijo ella, como esperando que la liberase de la pesada tarea que teníamos frente a nosotros – Por supuesto que lo hago solo, le dije yo caballerosamente. – Pues entonces…si lo haces solo, ¡me voy a tomar el sol! me anunció divertida. – Vaya, vaya, yo bajaré los muebles al garaje, luego, cuando termine, le aviso.

Ella me dejó solo y desapareció, yo me quedé un momento mirando a los maderos y me dediqué a amontonarlos. Después me puse a la brega.

La verdad es que los maderos pesaban como si fuera plomo y no tardé en ponerme a sudar abundantemente mientras subía y bajaba por las escaleras, trajinando maderas. Cuando solo me quedaba un viaje, miré por la ventana hacia el patio trasero donde Luisa estaba tumbada al sol, tostándose como los lagartos, me quedé boquiabierto. Ella estaba completamente inmóvil con las piernas entreabiertas y los ojos cerrados, mientras el sol calentaba su piel, me maravillé al ver sus pechos, morenos y tiesos, apuntar hacia las nubes, desafiantes, volví a tener una erección de caballo y solté un bufido, me agaché y cogí todas las maderas de un viaje, llevándomelas al garaje. Cuando salí de el me la encontré de frente, llevaba una bata corta, que dejaba todas sus piernas a la vista, atada a la cintura, con la pechera abierta, enseñando los pechos casi por completo, era una imagen muy sugestiva y erótica.

– Huy Javi, ¡cómo estás de sudado!- exclamó, has hecho un buen trabajo, me dijo felicitándome. -Gracias- dije yo resoplando, sin poder apartar la vista de aquellos senos que me estaban volviendo loco de deseo. Ella se dio cuenta y me sonrió, se apartó el pelo de la cara y “descuidadamente” dejó caer su mano por la solapa de la bata abriéndola un poco más para que pudiese admirar mejor la vista.

– Anda, date una ducha, ¡que hueles a rayos!- me dijo soltando una carcajada.- Si, la verdad, es que la necesito, dije yo riéndome también. Me acompañó al baño, diciéndome que no pasara el pestillo, que me traería una toalla. Le hice caso, no sin cierto azoramiento, ella se dio cuenta, se rió y me soltó: – Eh, tranquilo, que no vas a ser el primer hombre que vea desnudo, después de todo, somos adultos, ¿no?- me miraba de manera divertida, anda, métete en la ducha, que voy a por la toalla, se dio la vuelta y se marchó meneando el trasero.

Me desvestí, me metí en la bañera, una bañera amplia y larga que me permitía estar completamente estirado, abrí los grifos y los gradué, dejando que el agua refrescase mi cuerpo, cerré los ojos y me dediqué a enjabonarme, al pasar la esponja por mi sexo este reaccionó poniéndose en erección, no oí como se abría la puerta, ni la vi entrar, por que el baño estaba completamente invadido por el vapor.
Abrí los ojos cuando la noté entrar en la bañera, su sexo, se mostraba ante mí, la mata de vello púbico, oscura y bien recortada estaba a escasos centímetros de mi nariz, me sobresalté y me puse colorado como un tomate, ella me miró y se sonrió, sabiéndose la dueña de la situación, se fue arrodillando lentamente, dejándome admirar su cuerpo, puso sus rodillas a ambos lados de mis piernas y posó sus manos en mis hombros, acercando su torso al mío.

Su respiración estaba acelerada y la mía no digamos, noté su sexo caliente encima del mío. Su boca empezó a besarme mientras yo temblaba de excitación y nervios, dejó caer su cintura y su sexo atrapó el mío, engulléndolo lentamente, soltó un gemido y sus labios taparon los míos, su lengua entró en mi boca tomando posesión de esta y sus manos empezaron a recorrer mi pecho mientras ella se movía lentamente arriba y abajo de mi sexo, clavó sus uñas en mi pecho y soltó un gemido, antes de moverse rápidamente encima de mí, yo empecé a jadear ruidosamente cuando su boca liberó la mía.

– Oooohhhhhhh, ohhhhhhh… estoy… ¡estoy a punto! decía Luisa, ¡me voy a correr!

Yo también estaba a punto de correrme y así se lo anuncié, entre jadeos, ella dejó de moverse rápidamente, arqueando su espalda, yo aproveché para coger sus pechos con mis manos. Ella agradeció este gesto y volvió a botar como una loca en mi sexo mientras me pedía que le lamiese los pezones, lo hice, mi lengua, inexperta, empezó a juguetear con sus pezones mientras ella apretaba mi cabeza contra su pecho. Luisa dio un grito y meneó la cabeza de un lado a otro mientras me anunciaba entre jadeos que se estaba corriendo, se paró en seco, con mi sexo dentro de ella y me miró directamente a los ojos, desafiante.

– Quiero tu leche- me dijo -y la quiero ahora- Se descabalgó y agarró mi sexo con su mano derecha, me indicó que me levantase y ella se quedó de rodillas ante mí, empezó a meneármela, mientras se lamía los labios. Yo estaba cada vez más caliente, y secretamente quería que se la metiese en la boca, me apoyé en la pared y cerré los ojos, esperando. Ella me leyó el pensamiento y se llevó mi sexo a la boca, empezando a mamarlo como una posesa, mientras sus manos estrujaban mis huevos, que estaban llenos de semen, esperando para descargar.

Pasó sus manos por detrás y me agarró de los glúteos empujando hacia delante para que mi sexo entrara en su garganta hasta el fondo. Yo no podía aguantar más y así se lo dije.

– Me voy a correr, por favor, ¡para ya!- Ella se sacó mi sexo de la boca un momento y me dijo: – Quiero que te corras en mi boca, quiero comerme tu leche- acto seguido, volvió a metérsela en la boca y, presionando con sus labios empezó a moverse adelante y atrás.

Me corrí entre grandes alaridos, llenándole la boca de semen, ella tragó todo lo que pudo, y lamió el que se quedó en sus labios, luego se levantó y me miró a los ojos:

– ¿Te ha gustado? era tu primera vez ¿verdad? – Si- le respondí, desviando mis ojos de su mirada, me sentía avergonzado y confuso. Ella se sonrió y me besó en la frente, tranquilizándome.- No pasa nada, siento haberte ” violado”, pero necesitaba sexo desde hace muchos días, y como Emilio no me tocaba, pues he tenido que hacerlo, no te enfades.

– ¿Enfadarme? ¡Todo lo contrario! ¡Ha sido genial!- Me alegro de que haya gustado, después de todo, soy una vieja y…- ¿Vieja? ¡Anda ya Luisa!, ¡si tú supieras la de veces que me he pajeado a tu salud, deseando este momento! – ¿Si?- dijo ella riendo -¡Vaya, no sabía yo…

– Si, y además, me pongo cachondo cada vez que vengo a tu casa, para que lo sepas…y si alguna vez necesitas volverte a desfogar, que sepas que yo estoy dispuesto a hacérmelo contigo cada vez que quieras…

Nada más decir esto, me puse nuevamente colorado, y pensé: ¿Pero que coño dices tío?

-¿Ah sí? Mmmmm, es bueno saberlo, Emilio no me da tanta caña como necesito, y eso de tener un jovencito en la cama de vez en cuando…es muy, ¡muy interesante! – ¿Lo dices en serio? pregunté yo incrédulo.- ¡Por supuesto!, además, tienes muchas “posibilidades” -¿Posibilidades? ¿Que quieres decir con eso? – Bueno, eres joven, virgen, y muy potente, otro, probablemente se hubiese corrido apenas me hubiese penetrado, es lo normal- me comentó ella, con aire de experta. – ¿En serio? – Si, te lo digo por experiencia- me dijo ella, acariciando mi pecho y pegándose nuevamente a mí.

Me besó delicadamente en los labios y me indicó que saliéramos del baño, se estaba haciendo tarde, pronto volverían los escasos vecinos que poblaban la urbanización y tenía que marcharme antes. Me vestí a toda prisa y después de volver a besarla en los labios me marché, no sin antes escuchar de sus labios, que al día siguiente volviese, que tenía otros “trabajos” para mi, y que sería recompensado por mi esfuerzo. Me fui hacia la gasolinera para poner combustible a la moto y al ir a pagar, en vez de las 500 pelas que yo llevaba, me encontré un billete de 10.000 en el pantalón.

Autor: Lone Rider

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Mis deseos

Me aflojé y fue penetrándome, la metía un poco, paraba, así yo iba aceptando aquella pija en mi cola, con algo de dolor y con mucho de goce. Cuando la tuve toda adentro sentí sus huevos pegar contra mis muslos y me sentí dichoso de poderlo albergar dentro de mí, nos besamos, nuestras lenguas bailaban buscando la otra. Comenzó el mete y saca y yo comencé a gozar lo que nunca me imaginé.

Hace mucho que soy lector asiduo de esta muy buena página y no sé por que pero hace ya más de un año que se me despertó una sensación de que tenía ganas de tener entre mis manos la pija de otro hombre. Así fue pasando el tiempo y no me decidía hasta que no hace más de un mes fui a pasear por el centro a comer algo un viernes y algo golpeó en mi mente cuando vi un chico de unos 22 años salir de una pizzería.

Alto, delgado, bien musculado, de lindas facciones, pelo largo pero muy limpio, de jean y de remera con mocasines; me quedé como hipnotizado mirándolo, sin darme cuenta que lo que estaba haciendo me podía acarrear un problema.

Cuando reaccioné me di cuenta que le miraba el paquete que le abultaba entre las piernas y sin darme cuenta me mordí el labio inferior, en señal de deseo justo cuando él gira a verme y me vio. Yo no sabía que hacer y al darme cuenta de lo que había hecho me decidí y me lancé, acariciando mi entrepierna como ofreciéndosela, y me quedé estupefacto cuando él esbozó una sonrisa y dio vuelta sobre sus pasos, y se dirigió escaleras arriba hacia los baños.

Al subir el último peldaño giró, me sonrió y me guiñó un ojo a lo que entendí como una invitación y subí tras él. Yo no pensé que él quisiera que yo lo poseyera, yo quería que él me permitiera tocar su verga, acariciarlo, y después vería. Subí raudamente, y en uno de los apartados estaba él, lo abrió cuando llegué para que supiera a donde ir. Me introduje en el apartado y solo le dije:

-Estás divino, quiero que me comas. -Tú también, estás que matas y deseo comerte y que me comas.

Todo aquello era nuevo para mí, pero estaba lanzado y traté de tomar la iniciativa y mi mano voló a su entrepierna: la tenía dura y no era chica aunque no súper grande; desabroché sus pantalones y los míos y dije a su oído:

-Pásamela en la cola que la quiero sentir.

Me di la vuelta y él cariñosamente me bajó los pantalones, los calzoncillos, se sentó en el wc y me fue abriendo las nalgas para luego darme un beso en pleno culo que me enloqueció, le pedí por favor que quería sentirlo pero él no me hizo caso, siguió en lo suyo pasándome la lengua por la cola volviéndome loco y yo pidiéndole que me hiciera suyo, que quería que mi virginidad fuera suya, a lo que me miró con sorpresa y me preguntó:

-¿Es cierto lo que decís? ¿Sos realmente virgen? -¡Ssiii! y quiero ser tuyo, ¡ponémela por favor!

Su pija comenzó a pasar de arriba abajo y viceversa por mi cola y yo comencé a suspirar de goce. Con una mano la sostenía para que no entrara de golpe y con la otra me abría las nalgas para facilitarle la penetración. Se escupió la palma de la mano, y me pasó la palma por la cola metiéndome el dedo mayor en el huequito, con saliva, haciéndome gozar de mi primera penetración. Me repitió la operación y luego hizo lo mismo con su pija y cuando la sentí en la puerta de mi culo este se contrajo, a lo que él besándome el cuello me decía:

-Tranquilo mi amor, tranquilo, que seré lo más cariñoso contigo, para que goces con el menor dolor no tengas miedo.

Y diciendo esto me aflojé un poco y fue penetrándome, la metía un poco, paraba, me dejaba acostumbrarme, me la metía otro poco y así yo iba aceptando aquella pija en mi cola sin mucho esfuerzo, con algo de dolor y con mucho de goce. Cuando la tuve toda adentro sentí sus huevos pegar contra mis muslos y me sentí dichoso de poderlo albergar dentro de mí.

Busqué su boca con desesperación, nos besamos entremezclando nuestra saliva y nuestras lenguas bailaban buscando la otra. Comenzó el mete y saca y yo comencé a gozar lo que nunca me imaginé: la sensación más placentera hasta ese momento. Me invadió un sentimiento como de amor hacia aquel chico, y se lo dije:

-Te amo, quiero ser tuyo siempre, para siempre, te amo como a nadie, hazme gozar tómame todo, métemela hasta el fondo quiero sentirme tuyo y sentirte mío, más, métela más, métela que me acaboooooooooooooo, – Y yoooooooooooooo…

Así terminamos nuestro primer encuentro.

Soy casado, tengo dos hijos, tengo 48 años y sigo teniendo relaciones con Joaquín, muchas veces en baños públicos otras veces en la playa, alguna vez hemos ido a una amueblada, y al día de hoy practicamos unos 69 que nos dejan exhaustos en el coche, por lo general y desde hace unos quince días ha insistido en que quiere que lo penetre y hemos iniciado esa otra faz pero eso será otro cuento si es que este les gustó.

Vivo en Montevideo.

Autor: Olimarcito

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La prometida de mi amigo

No lo podía creer, era bellísima y gozaba como loca, su vagina estaba caliente y mojada, me besaba y me decía que le gustaba mi pitote, que era el más grande que se había comido, eso me calentaba más, ya que yo siempre me consideré con un pito regular, y no pude más, me empecé a vaciar dentro de ella, qué sabroso, le llené la panochita de leche, ella seguía moviéndose como alucinada.

El relato que a detallaré a continuación, como siempre, demuestra lo “especiales” que a veces son las mujeres, es algo que sucedió en realidad, como siempre los nombres han sido cambiados para evitar problemas. Tengo 20 años y desde la infancia he tenido un amigo que ahora tiene 24 años, José Luis, que siempre ha tenido mucha suerte con las chicas, y más creo yo porque tiene un auto deportivo en el cual en ocasiones salíamos a ligar algunas nenas casi siempre él apaña las mejores.

Bien, pues, debido a que entré a la universidad, hacía poco más de dos años que no lo veía, resulta que me llamó por teléfono y me comentó que estaba saliendo desde hace dos años con una chica de nombre María y que ya tenían planes para casarse en seis meses y me invitó a conocerla ese sábado ya que también me dijo que tenía una amiga que estaba muy efectiva y que no tenía novio, (yo tampoco tenía novia en ese momento ).

Ese día llegó por mí y fuimos a casa de su novia, mansión diría yo, era grande… ahí estaban, primero me presentó a Sara, era una chica bonita, rubia y buen cuerpo, sonreí satisfecho esta vez corrí con suerte, después me presentó a María, era bellísima, una morena realmente hermosa de esas chicas, de ojos bellos y misteriosos, con clase y un cuerpo que… cielos, si Sara estaba buena, ésta estaba buenísima, no esperaba menos de él ya que siempre tuvo muy buena suerte con las nenas eso merece unas chelas (cervezas je, je, je). Comenzamos a salir los cuatro en parejas, y algunas semanas después me di cuenta que ellas, eran niñas serias de manita sudada, ya que en alguna ocasión intenté cuando besaba a mi chica tocarle los senos y no se dejó, lo intenté en varias ocasiones y ¡No se dejaba cachondear! Qué aburrido ¿no?, pero, en fin la cosa parecía en serio y había que respetarlas, y más José Luis que faltaban tres meses para la boda.

Pero, pasó algo que cambiaría todo el rollo, sucede que era el cumpleaños de Mary y habría fiesta en su casa, pero José Luis no podía ir porque trabajaba con su papá en el montaje de eventos musicales y tendrían un concierto esa misma noche. Al llegar la noche la fiesta estaba muy animada, felicité brevemente a Mary ya que tenía muchos invitados que atender, yo me dediqué a mi novia ya que no conocía a nadie más, estuvimos bailando un buen rato y después de unos alcoholes le dije que iba al baño a tirar el agua como decimos acá, al llegar, uuuufff vi que había mucha gente esperando, a esa hora la fiesta estaba de locura, en eso pasó Mary por ahí y me dijo que había más baños en la parte alta de la casa, pero como era bastante grande le dije que me dijera más o menos por dónde, a lo que me respondió, acompáñame…

Al llegar arriba nos paramos en la puerta del baño a conversar y yo le decía que qué mala onda que mi amigo no pudiera venir ya que estaba de pocas la fiesta, y ella me dijo que sí, que se sentía triste por eso, nos quedamos callados un momento y yo le veía a los ojos y no sabía que decir, solo atiné poner mi mano en su hombro y cuando iba decir que era una pena, se lanzó a mis brazos, me besó lenta y cachondamente pegó su cuerpo al mío y sentí que buscaba sentir mi miembro, que se me paró la verga de volada, qué sabroso le estaba repegando el camarón.

Por un momento me detuve, chin, pensé, es la novia de mi cuate y ya se van a casar pero no me dio tiempo, abrazados como estábamos me empujó al baño, solo sentía su respiración agitada, cerramos la puerta estábamos bien calientes, me desabrochó el pantalón y me agarró la verga, sorry my friend pensé, y le saqué la blusa, le empecé a mamar las tetas, estaban riquísimas de buen tamaño, pocas veces me había tocado una chica tan rica, jadeando se subió la falda y traía una tanguita violeta brillosa preciosa, sin más me sentó en la taza del baño se hizo la tanga a un lado y se metió toda la verga de un solo movimiento yo le agarré las nalgas uta, qué ricas.

No lo podía creer, le miraba la cara, era bellísima y gozaba como loca, su vagina estaba caliente y mojada, me besaba y me decía que le gustaba mi pitote, que era el más grande que se había comido, eso me calentaba más, ya que yo siempre me consideré con un pito regular, y… chin no pude más, me empecé a vaciar dentro de ella, qué sabroso, le llené la panochita de leche, ella seguía moviéndose como alucinada…

En eso me dijo espera, se sacó mi verga que no perdió potencia (yo puedo echar dos palos seguidos sin problema), pero ella se levantó y así como estaba yo sentado subió una pierna a mi hombro y me puso su panochita en la cara, (vaya con la noviecita santa de mi compa)

Yo nunca había mamado una panochita pero no la iba a desairar así que a mamar se ha dicho, sabía rica su panochita así como agridulce, olía rico, la traía perfumada, le lamí los labios le metí la lengua y cuando le lamía el clítoris, me agarraba la cabeza y apretaba la cara contra su panochita, sentía que me llegaba hasta las anginas que no podía ni respirar, ya tenía los bigotes llenos de sus líquidos.

Después se volteó y se metió mi verga en la vagina de nuevo esta vez dándome la espalda mientras le apretaba las tetas y así estuvo hasta que entre gemidos y ruidos no pudimos más y terminamos casi al mismo tiempo, ya satisfechos le cedí el lugar en la taza mientras me lavaba la cara.

Ella me miraba sonriendo y me dijo que terminó como unas seis veces, (yo ni cuenta me di) y me preguntó que cada cuánto lo hacía con mi chica, a lo que le contesté que ninguna, que se supone que era señorita como tú, siguió riendo y me dijo, tonto, ella y yo hemos estado cogiendo con todos los que queremos, mientras salimos con ustedes quedé helado, no sabía por qué me decía eso o si era por sentirme burlado por mi noviecita de mano sudada o para obligarme a callar por haber traicionado la confianza de mi cuate.

Nos arreglamos, me besó nuevamente y sin dejar de reír me agarró del pito y dijo “hum. qué rico” y bajamos por separado a la fiesta, mi novia conversaba con unas amigas al llegar, me sonrió, me tomó del brazo y como si nada, hijadeputmad…pensé, de mí no se burla nadie, pero eso lo contaré la próxima vez, si no les parece mal mi relato de hoy.

Autor: El Compa

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Mejor amigo y mejor amante

Era mi primera vez. No me supe controlar. Mi semen salió disparado hacia su garganta. Él sólo gimió, lo que me dio a entender que estaba complacido. No me había percatado que mientras me complacía se había estado masturbando. Acerqué mi cara a su miembro y puede contemplar cómo explotaba haciendo salir aquel líquido tibio que esperaba impacientemente.

Me llamo Ernesto. Esta historia, no se la había contado a nadie antes, pero bueno, aquí estoy.

En aquél entonces, estudiaba el segundo semestre de preparatoria y deseaba tener un encuentro gay.

Mi mamá me invitó a acompañarla para recoger unas cosas. Al llegar al edificio de gobierno, en donde ya nos esperaban, mi madre se fue con unos colegas suyos y a mí me dejó en una sala de espera. En esas estaba cuando me di cuenta que necesitaba ir al baño, me dirigí hacia la puerta en donde se leía: “hombres”; para mi sorpresa, la puerta estaba cerrada. Decidí esperar ahí hasta que algún empleado de ahí entrara y así me dejara el paso libre. Mientras esperaba se acercó un hombre que me miró, sonrió en forma maliciosa y me abrió la puerta del baño.

Adentro, me metí a un cubículo, acabé de orinar y salí a lavarme las manos, en tanto, me daba cuenta que sólo estábamos él y yo. Me estaba secando las manos cuando el hombre se acercó y empezó la conversación:

– ¿Llevabas mucho tiempo esperando? – No- le dije. – ¿Y ahora qué hago?

Me quedé un momento en silencio. Entonces me di cuenta que traía la verga de fuera. Era muy larga y gorda, tenía todavía el prepucio y con su erección apenas se notaba un poco de su glande.

– ¿Se le paró?- pregunté con nerviosismo. – Sí, pero no sé como bajármela, ¿Sabes cómo? Se acercó bruscamente pegando su enorme polla a mi mano.- Tócala, chúpala- me decía al oído- ¿has hecho esto antes? – No.- Déjame vértela a ti.

Sus manos tocaron mis genitales por encima del pantalón rojo que traía. Esto hizo, casi inmediatamente, que mi pene se excitara tremendamente. Yo, para entonces, ya tenía su pene cubierto por mis manos y, sin pensarlo, me incliné e introduje su miembro a mi boca.

Aún puedo recordar su sabor. Sus testículos chocaban contra mi labio inferior provocando gemidos desgarradores por su parte. Se oyó un chasquido. Mi espanto hizo que me levantara de un intento y él inmediatamente se introdujo en un cubículo. La puerta se abrió estrepitosamente.

Dos hombres entraron y sin notar mi presencia se dispusieron a orinar. Al oír que la puerta se cerró tras los dos extraños, me metí al cubículo donde me esperaba mi amante.

– ¿Quieres que te lo chupe?- me decía con una excitación que lo hacía temblar.- Sí,- logré pronunciar entre gemidos.

Mi pene de 15 cm. entraba y salía bruscamente de su boca.Era mi primera vez. No me supe controlar. Mi semen salió disparado hacia su garganta. Él sólo gimió, lo que me dio a entender que estaba complacido. No me había percatado que mientras me complacía se había estado masturbando.

– Ya me vengo- me gritó- acércate.

Acerqué mi cara a su miembro y puede contemplar cómo explotaba haciendo salir aquel líquido tibio que esperaba impacientemente.

Salimos y una carcajada salió sin control de mí.

– Es mi primera vez- le dije entre risas.- ¿Y te gustó? – Por supuesto- respondí con tal seguridad que sorprendió a mi amante.- Me gustaría volver a verte, mi número es…, ¿nos podríamos ver hoy?  – Gracias hoy no puedo, pero te llamaré y…

La voz de mi madre resonaba en la reducida habitación. Había regresado. Me despedí de Eliseo y salí a encontrarme con mi madre Una semana después lo contacté y me invitó a cenar y desde entonces es mi mejor amigo y mi mejor amante. Tiene 20 años y estudia derecho.

Autor: Ernesto

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