La prueba de fe

Alicia era invadida por un inmenso misil que desplegaba sus labios vaginales, los cuales cobijaban al ilustre invasor, la resistencia fue débil, el misil llegó hasta lo más profundo que podía llegar, sus pelvis chocaron entre sí, y como si de goma se tratara se inició una especie de rebote que no era más que el delicioso mete y saca, que poco a poco se fue acoplando rítmicamente.

Andrés se encontraba acostado en su cama con una erección que amenazaba con romper el bóxer, recordaba los acontecimientos de la fiesta de la noche anterior, Susana una espectacular mujer deseada por todos los empleados presentes, anduvo coqueteando con él durante toda la noche, al final después de tantos deseos reprimidos cuando estaba a punto de llevársela para un hotel, llegó el marido a buscarla, dejándolo solo con una erección y las ganas.

Andaba perdido en sus pensamientos cuando escuchó el timbre, maldijo por la interrupción y pensó que deberían ser los Testigos de Jehová que como cada domingo muy temprano tocaban a la puerta, se levantó mal humorado con intención de reclamarles, pero al abrir la puerta se encontró con una hermosa joven veinteañera.

Gratamente sorprendido al observar a tan encantadora joven, de pelo castaño claro, semi ondulado, recogido con una cola, unos hermosísimos ojos verdes, nariz respingona y rostro angelical, una blusa de botones hasta el cuello que marcaban unos hermosos y firmes senos, una falda larga hasta los tobillos, ancha, que no podían disimular que debajo había un esplendoroso culo y unas esbeltas piernas, la chica se sonrojo al ver a un hombre sin camisa y en bóxer, quiso retirarse, pero Andrés le indicó que pasara que inmediatamente se cubriría.

Alicia, como se llamaba la religiosa, dudando entró y se sentó en el sofá, como advertencia le indicó que las otras hermanas y hermanos se encontraban en los distintos apartamentos llevando el mensaje de Jehová, Andrés sonrió e inmediatamente fue a su cuarto con intenciones de cambiarse, pero pensó que esta era la oportunidad de que lo dejaran tranquilo los domingos, así que sólo optó por ponerse una franela, se manoseó la polla con intensiones de despertarla y se dirigió a la sala donde se encontraba la chica.

Al pasar frente a la chica con toda intención y con la excusa de ofrecerle un jugo, se paró frente a la chica que como estaba sentada, su rostro quedó frente al paquete de Andrés, por tal motivo no pudo evitar notar el bulto que se marcaba en el bóxer, lo que causó nuevamente el sonrojo de la muchacha y por timidez rechazó el ofrecimiento del jugo.

Andrés se sentó a su lado y la invitó a iniciar la charla, Alicia sin pérdida de tiempo y queriendo apurar las cosas comenzó su perorata religiosa, de repente Andrés la interrumpió, preguntándole que tan alto era su grado de fe, ella sin dudarlo le contestó que muy alto, él en tono desafiante le dijo que no lo creía así, Alicia molesta le replicó que como se atrevía a dudar de sus creencias religiosas, Andrés muy calmadamente le aseguró que podía demostrarle en ese mismo momento que no tenía tal convicción, Alicia curiosa por la afirmación hecha por Andrés, le pidió que se lo demostrara.

Andrés mirándole directamente a los ojos, le dijo para hacer una especie de experimento, ella dejaría en las manos de Jehová lo que ocurriría, si ella pasaba la prueba él la recibiría todos los domingos para orar y escuchar el mensaje de Jehová, Alicia mirándolo con rostro de curiosidad, preguntó en qué consistiría dicha prueba, inmediatamente Andrés pasó a explicárselo.

Ella tendría que desnudarse y dejar que Andrés le acariciara y besara cualquier parte de su cuerpo, si ella aceptaba y su convicción era real, Jehová no permitiría que cayera en tentación, por el contrario si ella no aceptaba realizar la prueba, eso demostraría lo que él había afirmado con anterioridad. Alicia se quedó pensativa y le pidió hasta el próximo domingo para reflexionar y pedir consejo a su señor Jehová, se levantó del sofá y se despidió, Andrés no pudo evitar apreciar el respingado culito de la chica que al darle la espalda para dirigirse a la puerta le mostró.

La semana transcurrió sin mucha acción para Andrés, quien ni siquiera se acordaba de la prueba que le había propuesto a la religiosa, caso contrario al de Alicia, que durante toda la semana no podía sacarse de la cabeza la bendita prueba que ponía en duda su fe religiosa, oraba, pedía consejos, por supuesto, sin mencionar nada relacionado con la prueba, así transcurrieron los días, hasta llegar el tan esperado día domingo.

Alicia llena de convicción y segura de sí misma, decidió aceptar el reto, y se puso en manos de Jehová, con decisión  tocó el timbre, al poco rato un adormecido Andrés abrió la puerta, con extrañeza miró a la chica que estaba parada frente a él, preguntándole si había decidido hacer la prueba, Alicia con firmeza respondió que ella estaba muy segura de sus creencias y precisamente venía a comprobarle lo equivocado que estaba, Andrés que ya se había sorprendido con la presencia de la chica, quedó aún más con la respuesta.

Inmediatamente la invitó a entrar, indicándole que pasara a la habitación para iniciar la prueba, una vez adentro le indicó que mientras él se duchaba, ella podría desvestirse, Andrés dentro del baño, no dejaba de pensar en la sorpresa de la decisión de la chica, y muestra de ello era la erección que comenzaba a sentir, por su parte, una decidida Alicia comenzaba a desvestirse, se quitó la blusa, las sandalias y la larga falda, quedando en sostén y pantaletas, dudaba si seguir o esperar, al final decidió despojarse de las prendas, quedando totalmente desnuda, se acostó en la cama a esperar y a orar.

Al rato escuchó que se abría la puerta del baño e inconscientemente volteó, sus ojos como imanes se dirigieron a la inmensa polla erecta de Andrés, Alicia no podía determinar si era grande, normal o pequeña, ya que era la primera que tenía a la vista, pero si era de grandes dimensiones, por lo que se apresuró a sugerir ciertas condiciones antes de dar inicio a la prueba. Por su parte Andrés al ver a la hermosa chica acostada en su cama completamente desnuda, no hizo sino corroborar lo que ya presumía, desde la primera vez, que Alicia era poseedora de un espectacular y hermoso cuerpo.

Andrés asintió e inmediatamente Alicia comenzó a indicar las condiciones, señalando el pene de Andrés, dijo nada de tocar con ese bichote, nada de besos en la boca, ni de penetrar con los dedos, ya que era virgen, acordadas las condiciones Andrés sólo pidió una cosa, que Alicia le permitiera recortar el vello del pubis, debido a que lo tenía demasiado poblado y no podía contemplar bien la ubicación de la rajita y podía equivocarse, la chica sonrojada aceptó, pero con la condición de no depilar completamente.

Andrés ya con los utensilios se plantó frente a la chica quien se encontraba acostada con los ojos cerrados, la observó en toda su plenitud, un cuerpo lozano, blanco, unas tetas redondas, firmes no muy grandes, pero acordes con su cuerpo, pezones duros con unas aureolas grandes y rosadas, barriguita plana y un coñito escondido bajo una pelambre que pronto desaparecería, con delicadeza separó las piernas de la chica y le pidió que las recogiera, quedando su coño en todo su esplendor, sin prisa, pero sin pausa inició el corte de pelo vaginal, untó suavemente con los dedos gel de afeitar, con la maquinita afeitó los lados de la vagina, el área de los labios, el orificio anal estaba libre de vellos, con las tijeritas recortó el pelo, dejando un pequeño triangulito.

Andrés observó que de la rajita fluía líquido vaginal, indicio de que la fe comenzaba a resquebrajarse, estuvo tentado a pasar la punta de la lengua y saborear el dulce néctar que emanaba, pero se controló, ya que como zorro viejo que era, sabía que la chica cedería más temprano que tarde, pero quería llevar las cosas pausadamente, se colocó al lado de la chica para besarle el cuello y con una mano le acariciaba las tetas y le rozaba los pezones.

Alicia a quien jamás alguien le había siquiera visto el coño, después de niña, mucho menos tocado, sintió un hormigueo por toda la zona de la pelvis en el momento que sintió, bien sea la máquina de afeitar o los laboriosos dedos de Andrés, cuando le rozaban la piel para tomar los pelos para recortarlos, nunca antes había sentido una sensación tan deliciosa como esta, imaginaba, que abajo en su vagina, había una especie de olla con agua en ebullición, luego sentir el roce de los dedos de Andrés sobre sus pezones y el roce de sus labios sobre su cuello, le hizo imaginar no una olla, sino un volcán a punto de estallar.

De repente, Andrés interrumpió sus caricias y preguntó a Alicia si continuaban con la prueba, la chica con voz entrecortada y con la respiración acelerada, contestó,  que si su señor Jehová le había puesto esta prueba, ella no era nadie para interponerse ante sus designios y además ella tenía que demostrar su inquebrantable fe e indicó a Andrés que continuara, con una sonrisa Andrés procedió besando y chupando las tetitas redonditas y firmes de  Alicia, fue besando la barriguita, jugueteó un rato con la lengua dentro del ombligo de la chica y continuó río abajo hasta llegar al jugoso y apetitoso coñito de Alicia, con su lengua hurgó cada rincón, con la punta de su lengua probó el flujo que emanaba por los labios vaginales, se deleitó, jugueteó con su lengua con el clítoris, podía sentir los movimientos de cadera de la chica, quien hacía un esfuerzo por controlarlos, pero al parecer la cintura se había revelado.

Alicia después de indicar a Andrés que continuara con la prueba, tuvo una diversidad de sensaciones deliciosas, cuando sintió los labios de Andrés besar sus senos, al sentir la lengua sobre sus pezones, jugueteando con su ombligo, pero la sensación que hizo estallar el volcán fue cuando sintió la lengua de Andrés recorrer la rajita de su mojado coño, hizo que su cintura se desbocara y por más que trató de controlarla, no pudo, y un estallido placentero hizo que brotara toda la lava  desde las entrañas de su vulva convertida en un caliente y explosivo volcán. Andrés sin perder tiempo colocó la punta de su grueso pene en la entrada de la vulva de Alicia quien apenas se recuperaba del estruendoso orgasmo, y al sentir el macizo a las puertas de su coñito, le pidió a Andrés que no se lo metiera que ella no quería dejar de ser virgen, Andrés le contestó que no se preocupara que con esta follada quedaría beatificada.

Alicia fue sintiendo como era invadida por un inmenso misil, que desplegaba sus labios vaginales, los cuales cobijaban al ilustre invasor, quizás por lo lubricada que estaba su vagina, la resistencia fue débil, el misil llegó hasta lo más profundo que podía llegar, sus pelvis chocaron entre sí, y como si de goma se tratara se inició una especie de rebote que no era más que el delicioso mete y saca, que poco a poco se fue acoplando rítmicamente, durante varios minutos estuvieron con ese baile frenético, hasta que Alicia tuvo otro estruendoso orgasmo, esta vez acompañada de un grito de ¡Oh Jehová! Andrés haciendo gala de su experiencia, sacó su gran instrumento y apuntó hacia el cuerpo de Alicia y borbotones de semen bañaron el cuerpo de la hermosa chica.

Acostados uno al lado del otro recuperándose de tan ajetreada prueba, Andrés le repostó a la chica, el no haber superado la prueba, a lo que esta le contestó que al contrario, esta prueba le había servido para demostrarle a su señor Jehová, hasta donde era capaz de sacrificarse para demostrar su fe hacia él.

Durante el resto del domingo Andrés y Alicia continuaron tratando de demostrar quien tenía la razón, para ello utilizaron varios argumentos, como el 69, el abajo y ella arriba, el perrito y para el próximo domingo dejaron para ver si Alicia era capaz de entregar su culito en nombre de Jehová.

Autor: Barmelia

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