El chango descalabrado

Yo trataba de aguantar las ganas de eyacular, entonces ella hizo un movimiento rápido para levantarse la corta falda y se bajó la tanga procediendo a subirse sobre mi, estaba en una posición muy incómoda pero a quien le importaba eso en ese momento, rápidamente le introduje mi verga y después de algunos movimientos casi juntos terminamos.

Mi relato, que sucedió hace 28 años, cuando mi edad era de 46 años,  en el cual la importancia  de mencionar mis señas particulares es nula, describe las peripecias de un adulto al conocer circunstancialmente a una jovencita de tan solo 20 o 22 años.

Resulta que ese preciso día fui a un centro comercial a comprar un regalo para el octavo cumpleaños de mi hijo mayor y al ir caminando por los pasillos me crucé con dos jóvenes que venían en dirección contraria a mí, antes de cruzarnos me dí cuenta que una de ellas tenía unos ojos hermosos, de un tamaño fuera de serie, solo tuve tiempo de improvisar un piropo rápido diciendo algo sobre sus bonitos ojos, y seguí mi camino al comercio a comprar aquel regalo.

Cuando estaba pagando la cuenta del regalo oí que me saludaron, diciéndome una voz melodiosa “Soy la de los ojos bonitos, ¿Se recuerda?”, eso fue la entrada de una conversación amena en la cual me solicitaron que si les podía  dar un “raid” a su pueblo que quedaba como a 20 Km. de la ciudad donde yo vivo,  por supuesto que inmediatamente me ofrecí a hacerlo pues ya para ese entonces mi mente empezaba a hacer conjeturas de lo que podía suceder con ese par de nuevas amigas.

Cuando habíamos recorrido la mitad del camino empezó a caer una lluvia torrencial, entonces una de ellas, creo recordar que era la más agraciada físicamente, me dijo que la dejara primero a ella en su casa, entonces pensé, bueno al menos a lo mejor se me hace con la menos bonita pero con bonitos ojos.

Al quedarnos solos Elena, que así se llamaba, no se movió de su lugar, quedándose sentada en medio del asiento de la camioneta “pick-up”, esas que tenían el asiento corrido. En el ambiente se respiraba un gran erotismo,  la lluvia seguía en todo su apogeo, Elena puso su delicada mano sobre mi pantalón, mi erección era ya en esos momentos de un tamaño monumental, los vidrios laterales de la camioneta estaban completamente empañados debido al vaho y  la humedad del medio ambiente.

Fue entonces que decidí estacionar la camioneta a la orilla de la carretera pensando, con esta lluvia ninguna patrulla andará en la calle,  y empezamos con gran lujuria a besarnos y tocarnos todas las partes del cuerpo, ambos estábamos cada vez calientes.

Subí sobre su cabeza la blusa, quedando al descubierto sus senos pues no usaba sujetador, quedé admirado de aquel par de pezones que erectos apuntaban hacia el cielo, los lamí masajeando suavemente la dura carne que los circundaba, ella gemía…

Yo trataba de aguantar las ganas de eyacular, entonces ella hizo un movimiento rápido para levantarse la corta falda y se bajó la tanga procediendo a subirse sobre mi, estaba en una posición muy incómoda pero a quien le importaba eso en ese momento, rápidamente le introduje mi verga y después de algunos movimientos casi juntos terminamos.

Como tenía prisa por llegar a la fiesta de mi hijo en la cual también se reunían los familiares  de mi esposa, llevé a Elena a su casa, era tal mi prisa que ni siquiera me acordé de pedir su teléfono.

Fue entonces que me dí cuenta que mi pantalón estaba totalmente manchado de sangre, No, no había terminado con la virginidad de la chica, era sangre de su ciclo menstrual,  no me dí cuenta cuando se bajo su tanga que se había quitado también la toalla sanitaria, menos mal  que debido a las prisas no intenté saborear sus jugos.

Todo lo que había sucedido para mi era un problema mayúsculo,  pues había que entrar a la casa delante de todos e iba a ser descubierto, por lo que inventé el cuento que me había quedado atascado en el lodo de un camino cuando llovía  y que había perdido mucho tiempo en salir del atolladero…

Mientras tanto limpié el pantalón con agua  y me llené de lodo toda la ropa, el pantalón, la camisa, los zapatos, y algunas partes del cuerpo, el pretexto fue bueno por que al llegar a la casa nadie se dio cuenta de lo sucedido, después al terminar el convivio esa noche tuve que cumplir con mi esposa.

Consejo…. Cuando tengan prisa y deseen tener sexo con alguna pareja, fíjense muy bien si ella no tiene el chango descalabrado…je, je…

Autor: Benhalamelami

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