Mi ardiente madura

Tuvo un orgasmo fuertísimo por las caricias de mis dedos en su botoncito, presioné un poquito para apenas meter la cabeza de mi pene y acabar casi dentro de su ano, con mi mano agarraba mi pene y desparramaba la leche entre su ano y su vagina, sintiendo las contracciones en sus dos agujeros y resbalando por la mezcla de sus jugos y los míos.

Hola a todos, ante todo me presento, me llamo Eduardo soy de la ciudad de La Plata, Argentina, tengo 32 años, 1,84, de contextura robusta (siempre he practicado deportes), morocho y casado, si bien como a muchos/as les pasará, estoy muy bien con mi matrimonio, pero el tema es que desde que tuvimos nuestro hijo es como que mi señora le fue restando importancia al sexo y yo en ese sentido (si bien no soy Superman ni mucho menos) soy bastante activo y me gusta disfrutarlo seguido.

Esto que les voy a contar me sucedió a principios del 2008, por curiosidad un día entré al chat de yahoo y buscando alguien con quien charlar vi un nick que me llamó la atención, ahí conocí cibernéticamente a Cristina, me contó que tenía 48 años (eso me llamó más la atención ya que me encantan las maduras), que era casada y demás cosas que uno charla en el primer contacto, como estaba en la oficina y ella en la casa y ya era hora de mi horario de salida me despedí diciéndole que ya le escribiría y quedamos de acuerdo que los dos la habíamos pasado muy bien y se había generado muy buena onda entre nosotros.

Al otro día envié un mail saludándola, ya que ella en su trabajo no podía conectarse al Messenger, tendríamos que comunicarnos por esa vía, así transcurrieron unas semanas, hasta que, ya con más confianza, comenzamos a charlar de cosas más íntimas.

Un día aprovechando que había salido temprano del trabajo y estaba en su casa, se conectó y la charla se puso muy picante, hasta el grado de preguntarle como estaba vestida y me dio el detalle a lo cual comencé a hacer volar mi imaginación (que la tengo y a granel) y se dio una charla de lo más caliente, confesándome que estaba súper mojada y excitada, ya que no sabía que se pudiera dar rienda suelta por esa vía y diciéndome que ella no hacía ni la mitad de lo que le estaba contando, porque las cosas con su esposo eran muy rutinarias ya que no pasaban de algunos morreos, el típico misionero, a veces inconcluso para ella (él se iba muy rápido, según ella) y a dormir.

Así seguimos fantaseando vía mail por unos cuantos meses, y charlando telefónicamente (¡que voz!) hasta que un día le dije si le gustaría que nos viéramos, a lo cual ella no tuvo ningún problema, salvo que como yo voy por lo menos tres veces por mes, por motivos laborales a Capital (60 Km. aproximados de La Plata), y ella trabajaba en otra ciudad cercana, teníamos que convenir un horario cómodo dentro del horario laboral.

A las dos semanas de haber sugerido la idea, tenía una reunión a media mañana, en dicha cuidad, así que después de intercambiarnos los números de celular, quedamos en que cuando me desocupara, la llamé y si podía salir nos encontraríamos.

Siendo las 11:30 y terminada la reunión, no hice otra cosa que llamarla al móvil, me comentó que estaba todo tranquilo en la oficina y no tendría problemas en salir y dejar dicho que no volvería porque tenía que hacer unos trámites personales, así que los nervios y las ansias que no habían aparecido en ningún momento ¡ahí aparecieron todas juntas! Y después me quedé tranquilo porque ella me confesó lo mismo. En el acto llamé a mi oficina para decir que no regresaría hasta última hora y aprovecharía estar en el centro para hacer unas cosas…

La premisa era que ella como tenía el auto disponible y yo cuando viajo lo hago en remis (por una cuestión de comodidad), me dio los datos del auto y yo le comenté el color de mi traje, camisa y corbata, (si bien no nos conocíamos físicamente, sabíamos como éramos por detallarnos en los mails, ya que nos pudimos de acuerdo en no enviarnos fotos para que la cosa fuera más aventurera todavía), me pasaría a buscar por X esquina y allí me pondría al volante, porque a ella le daba no se que entrar manejando al hotel.

Llegado el momento vi que se acercaba un auto de las características y era ella, no me había mentido en absoluto y es más creo que era muchísimo más linda de lo que decía… estaba vestida con un trajecito gris, de esos compuesto por falda, y saco (creo que se llama trajecito sastre), con una camisa blanca por la cual se traslucía un corpiño del mismo color con encaje, rubia de ojos claros, 1,70, tenía el pelo atado, y unos lentes que la hacían ver muy sensual, sus pechos eran medianos tirando a grandecitos, con una cintura no muy marcada pero que hacían un contraste muy interesante con sus caderas y lo que más me encantó fue que tenía una cola de esas medio grandecitas pero sin llegar a ser gordas, con los cachetes redonditos y medio paraditos… en fin creo que los minutos que estuvimos parados al lado del auto saludándonos los aproveché para sacarle una radiografía jajajajajajaja…

Ya dentro del auto, le pregunté si antes quería ir a tomar algo, a lo que con una mirada de esas que te comen y un beso profundo, me contestó que no, ya que me quería “aprovechar” al máximo y no le gustaría perder tiempo, ya que deseaba con locura revivir todo lo que nos habíamos dicho en su momento…

Por supuesto arranqué y me dirigí a un hotel que queda por el bajo, que ya conocía, un lugar muy cómodo y agradable… hicimos los trámites de rutina (pagar, pedir las llaves, etc.) y nos dieron una habitación en el 5º piso, pasamos al ascensor y ahí comenzamos a besarnos y a acariciarnos, la abracé de la cintura y comencé a lamerle el cuello, mientras le decía lo que me gustaba y ella haciendo lo mismo se apretaba contra mi pene, que lo podía sentir muy bien gracias a la delgada tela de mi pantalón.

Llegamos al piso, entramos y pusimos el lugar a media luz para que fuera más acogedor, puse música y nuevamente nos besamos como queriendo comernos, le saqué el saco, ella hizo lo mismo y agarrándola de la mano nos dirigimos a un sillón que había a los pies de la cama, ahí nos sentamos y comencé a acariciarle la espalda mientras jugábamos con nuestras lenguas, le lamía el cuello mientras ella tiraba la cabeza para atrás, mientras masajeaba suavemente sus pechos con una mano y con la otra recorría todo el costado de sus piernas y cadera.

Mientras ella me besaba y jugaba con sus manos en mi pecho y lo iba bajando hacia mi pene que frotaba sobre el pantalón, luego me sacó la corbata, desabrochó mi camisa, mientras yo hacía lo mismo, era un concierto de, mmmmmmmmsssss, y siiiisssssss, le saqué el corpiño y comencé a jugar con sus pezones con la yema de mis dedos mientras mi lengua seguía enroscándose con la suya, fui bajando la boca hasta apoderarme de sus pezones, esto la ponía cada vez más caliente ya que de suspirar pasó a gemir muy suavemente, mientras ya había bajado mi cierre y me sobaba el pene sobre el slip…

Luego la hice parar y la giré, tomé el cierre de la pollera y lo bajé muy lentamente mientras acariciaba sus caderas, le desabroché el botón y bajé la pollera haciéndola rozar muy suavemente por sus piernas, ahí comprobé lo que me había dicho, que le gustaba usar tangas, esta era muy pequeña, al igual que su corpiño blanco y con un triangulo de encaje adelante y se hundía por completo por su cola, así parada se tiró un poco para adelante y me pude deleitar la vista con el bultito que producía su conchita con la tela de la tanga, comencé a pasar mi lengua por sus hermosos cachetes mientras mis dedos recorrían el borde de la tanga hasta perderse en los contornos de su conchita, me levanté y la abracé desde atrás apoyándole mi pene en su cola mientras le lamía los hombros y cuello, pasando la punta de mi lengua por sus lóbulos, mientras mis manos seguían masajeándole los pechos, como sopesándolos al principio para pasar a acariciarle los pezones con ambas manos, ella cada vez gemía más y se restregaba más contra mi pene que a esa altura estaba en su máxima expresión (no me gusta poner medidas pero más o menos de 17 x 5, si… bastante gruesito)…

Me terminó de bajar los pantalones y el slip y la llevé de la mano hasta la cama, se acostó boca arriba y yo me puse de costado mientras nos besábamos, le pasaba el dedo medio por su tanga rozando levemente su vagina hasta su ano, luego comencé a bajar por su cuello y al llegar a sus pezones, que estaban súper duros y más que erectos, me deleité lamiendo en círculos y a la vez levantándolos con mi lengua, seguí bajando por su abdomen lamiéndolo entero, y al llegar al su monte de venus jugué con mi lengua por el triangulito de encaje, mientras ella gemía cada vez más profundo, me situé entre sus piernas acostado y comencé a pasarle la lengua por el contorno de los elástico de la tanga mientras abría sus piernas con mis manos, luego agarré la tanga (muy mojadita) por los bordes y se la bajé, levantó la cola para ayudarme a sacarlo, ahí encontré su tesoro, unos labios carnosos semiabiertos y casi toda depilada, salvo un triangulito en el pubis y comencé a lamerle la conchita por los bordes y sobre sus labios, realmente olía exquisito y eso me ponía más caliente todavía.

Con mi lengua fui abriendo sus labios mayores que estaban hinchados y pude comprobar que sus jugos brotaban en cantidad, dándole un brillo especial a sus muslos y al interior rozado de su concha, comencé a pasar mi lengua a todo lo largo y alternaba metiéndola lo más posible ya que notaba que eso la ponía a mil, así estuve un buen rato hasta que comencé a lamer su clítoris mientras abría sus labios con los pulgares, después de unos minutos me agarró la cabeza y me apretó casi con violencia contra su vulva y casi gritando, aaaayyy, siiiiii, bebeeee, chúpame, meee maaaataassss connn esaaaa leennguaaaaaaa ¡huuummmmmmmmm! tuvo un orgasmo espectacular… me separé lleno de sus exquisitos jugos y me pasó la lengua por mi cara como limpiándome y saboreándolos, mientras su conchita latía seguía con mis dedos estimulándola y alargándole el placer que estaba sintiendo…

Luego me pidió que me pusiera arriba para formar un 69, seguí jugando con mi lengua y mis dedos mientras ella me daba una mamada grandiosa ya que mientras me pasaba la lengua o la tenía en su boca, recorría con la yema de los dedos mis huevos y seguía hasta mi ano, así estuvimos un rato más hasta que volvió a acabar, lo que aproveché para meter la punta de mi dedo medio en su ano sintiendo como se contraía, en ese momento le dije que parara porque ya no aguantaba e iba a largar toda mi leche y no quería terminar así…

Entonces volví a desandar el camino con mi lengua hasta nuevamente fundirnos en un beso muy caliente, mientras ella tomaba mi pene y se lo refregaba sobre su concha y lo hacía en círculos sobre su clítoris, hasta que en un momento lo colocó en la entrada y de a poco se lo introdujo mientras abría las piernas todo lo que podía, mientras yo también las abría al máximo para trabárselas con las mías, como para que la penetración fuera bien profunda y nuestras pelvis se pegaran al máximo… primero lento, la sacaba hasta la cabeza y la volvía a meter hasta que tomamos un ritmo frenético para explotar los dos al mismo tiempo de una forma brutal, lo que más me gustó era su control sobre los músculos vaginales ya que sentí como que me ordeñaba y eso prolongó mis contracciones y mi erección por un buen rato…

Después de higienizarnos por separado, pedimos unas gaseosas y seguimos prodigándonos mimos, caricias y besos y charlando de lo bien que la habíamos pasado, y lo lindo que fue sentirme dentro, más porque era medio estrecha y sumado a que mi pene era más grueso de lo que acostumbraba (marido) el roce era muchísimo, hasta que nuevamente comenzamos a recorrer nuestros cuerpos con manos y lenguas para quedar ella sobre mí, y amarrándome el pene lo refregaba pasando la mano desde atrás y tomando mis testículos, sobre su vulva mientras le comía los pechos y con la superficie de mi lengua le apretaba los pezones y cerraba mi boca en torno a ellos lengüeteándolos rápido, cuando ya estaba a punto otra vez la hice poner en cuatro y comencé a lamer sus hombros mientras refregaba mi pene por su cola y vagina, bajé con mi lengua por su espalda mientras masajeaba sus pechos, y seguí hasta llegar a su cola la cual recorrí alternando su ano y metiéndola en su concha ya que por la posición quedaba perfectamente abierta para mi deleite, al rato me dijo porrr favorrr noooooo seaaasssss maaalooo y… cooogemeee hummmm!

Acaricié su espalda y me situé atrás refregándole mi pene por los labios vaginales y jugando con la cabeza sin llegar a penetrarla hasta que ella misma tirándose hacia atrás se fue penetrando lentamente, hasta sentir mis huevos rozar su monte de venus, la agarré de las caderas y comencé el tan conocido mete y saca suave, hasta que nuestros gemidos aumentaron y automáticamente el ritmo, de golpe levantó su torso y casi lo pegó a mi pecho así tiró sus brazos para arriba y me tomó de la cabeza, lo que aproveché para poder lamer su cuello y bajar las piernas como sentándome en mis tobillos para que quede literalmente sentada en mi pene, y así alternar con mis manos sus pechos y su clítoris.

Después de unos minutos más la hice volver a la posición original y sacaba mi pene y lo pasaba por su ano apoyándolo a lo largo, rozándolo, como bombeando en el aire sin querer penetrarlo, ya que en su momento me había comentado que no le gustaba el sexo anal, y no quería romper el encanto del momento, aunque como no me dijo nada y al hacer esto coincidió con que tuvo un orgasmo fuertísimo por las caricias de mis dedos en su botoncito, presioné un poquito para apenas meter la cabeza de mi pene y acabar casi dentro de su ano, mientras decía aaaayyy, siiiiiiii, humm, beebee, mee, gustaaaaaa, hummm!, mientras con mi mano agarraba mi pene y desparramaba la leche entre su ano y su vagina, sintiendo las contracciones en sus dos agujeros y resbalando por la mezcla de sus jugos y los míos… mientras nos recuperábamos abrazados, me comentó que no le había disgustado la pequeña invasión en su ano y me dijo que quizás probaríamos más adelante, realmente pasamos una tarde espectacular y quedamos muy contentos de poder encontrarnos, y compartir esos momentos tan calientes que nos debíamos desde hace algún tiempo…

Luego de eso nos fuimos a duchar juntos teniendo el último polvo de la tarde mientras corría el agua y la espuma por nuestros cuerpos… cuando nos quisimos acordar habíamos pasado más de tres horas en el hotel y ya no contábamos con tiempo como para seguir dando rienda suelta a nuestra imaginación, a nuestros cuerpos y a nuestras ganas y había que volver a nuestra rutina, aunque por supuesto mucho más aliviados y con otra mirada a las cosas, porque creo que estas vivencias sirven como para darle nuevos aires a nuestras vidas…

Lamentablemente no pudimos volver a repetirlo ya que su marido enfermó y las cosas se le complicaron bastante, por supuesto lo respeté aunque mis instintos primitivos me pedían poder verla nuevamente, hoy seguimos hablando pero dadas las circunstancias y como se imaginarán todo se enfrió y no pasa más que de compartir algún café o algún almuerzo, hoy somos muy buenos amigos y confidentes…

Ojalá les haya gustado el relato, realmente es la primera vez que escribo y espero haber volcado como se merecen mi experiencia, es 100% real y espero vuestros comentarios.

Autor: Blackangel

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