La persignada

En la sierra del Estado de Guerrero conocí a un chavito moreno y muy religioso que me hace ver las estrellas.

La Historia: Estimados amigos, en esta ocasión voy a platicarles lo que sucedió a principios del mes de abril del 2008, en un viaje de negocios que hice a la Ciudad de Iguala, Estado de Guerrero, en la República Mexicana.

Ya desde hace más de un año había estado en contacto con un buen amigo de la secundaria… él era originario y radicaba actualmente en la ciudad de Iguala, Estado de Guerrero y toda su familia se dedicaba a la medicina… Dos tíos dentistas, otro cirujano, su madre pediatra, su padre Médico General, varios primos médicos también con distintas especialidades… todos eran propietarios de una pequeña clínica/hospital que era una de las mas afamadas en la localidad… me había contactado ya que su deseo era implementar algunos sistemas de publicidad y mercadotecnia que trajera como consecuencia un crecimiento del negocio familiar… al principio la asesoría fue bastante informal como apoyo a un buen compañero… más tarde la cuestión se transformó en una asesoría profesional más seria… tenía que ir a conocer la pequeña clínica, así como realizar un estudio de la zona, las necesidades de servicios médicos y la oferta que existía en los poblados vecinos.

La primera semana del mes de abril, me encontré con mi amigo en la citada ciudad de Iguala… me pareció un lugar muy caluroso sin muchos atractivos turísticos… visité el pequeño hospital… tuve una junta con todos sus familiares y nos pusimos de acuerdo en los alcances que pretendían… tuve que idear un plan de trabajo… recorrí la ciudad y visité algunos otros centros de similares servicios, tanto públicos como privados… ya que estaba en el sitio decidí quedarme unos días mas para poder conocer la situación de las poblaciones aledañas… el lunes por la mañana decidí recorrer los poblados de Cuetzala y Cocula… zonas también muy calurosas y de una vegetación exuberante, a pesar de la época del año en que me encontraba (recién comenzada la primavera)…

Como uno de mis grandes intereses personales es el conocer pueblitos, el recorrer sus calles y tienditas, el recorrido fue todo un agasajo… me encanta la provincia mexicana… llena de aromas y sabor, sus artesanías y folklore… seguí por carreteras vecinales hacia los poblados más cercanos… el día era extremadamente caliente… de repente, rumbo a Cocula, a la orilla de la carretera, caminaba un muchacho que llamó mi atención… caminaba jalando una vieja bicicleta… el chavo era muy moreno, alto y delgado… piel cobriza… pelo ensortijado… labios gruesos y cara brillosa por el sudor que escurría de su frente… un chavo muy antojable… pero lo que más me atrajo fue tu torso… caminaba a la orilla del camino sin camisa dejando ver lo lampiño de su cuerpo… su torso al descubierto… unos pectorales de aggggasajo… pezones negros, brazos fuertes y abdomen firme… pelos largos y necios salían por sus axilas…

Un chavo con un cuerpo de deseo… lo miré, pasé de largo y bajé la velocidad de mi camioneta… muy malos pensamientos pasaron por mi cabeza… que chavito tan rico acababa de encontrar… en un camino solitario… paré la camioneta y dí marcha atrás… al ver que yo había parado mi camioneta, el muchacho apresuró su caminar jalando su bicicleta… esperé que el muchacho lentamente se acercara… soplaba por la boca en señal del esfuerzo que estaba haciendo debajo de los rayos del sol extenuante… bajé el vidrio de mi camioneta… ¿a dónde vas?, pregunté… el muchacho me miró y me dijo el nombre de un pueblo que no entendí… me dijo que se le había roto la cadena a su bicicleta y tenía que caminar hasta su destino final… sube, le dije… abrí la cajuela de la camioneta para que acomodara su bicicleta, luego el muchacho abrió la puerta de mi camioneta y se sentó en el asiento del copiloto…

Un olor a hombre invadió el ambiente… una rica mezcla de desodorante y loción barata… al sentarse en el asiento y sentir el aire acondicionado solamente suspiró de alivio… le acerqué una caja de pañuelos desechables y los ofrecí para que limpiara las gotas de sudor que caían sobre su moreno rostro… subí la intensidad del aire acondicionado… el muchacho suspiró nuevamente… me dijo que se llamaba Sergio y precisamente iba a un poblado cercano para pagar un dinero que le debía a una tía suya… “hace calor”, pregunté de nuevo, tratando de comenzar una conversación… el muchacho me confirmó que no era una cuestión pasajera… esa zona era muy calurosa casi todo el año… me platicó que tenía 18 años de edad… estudiaba la secundaria y además se dedicaba a ayudar a su padre en el cuidado de un rancho vecino…

Tuve que serle franco “que buen cuerpo tienes”, le dije en tono de alabanza… el muchacho cruzó los brazos e hizo fuerza, invitando a que tocara su duro cuerpo… toqué sus bíceps… duros como una roca… agradeció el cumplido… ¿tienes novia?, pregunté… Sergio me dijo que no… había un par de morras con las que salía, pero nada serio… ¿te las andas cogiendo?, pregunté en tono jocoso… el chavo me miró y lo confirmó con una amplia sonrisa que dejó ver sus dientes… él preguntó entonces si yo era casado, le dije que no… ¿tienes chava?, me preguntó… me descaré con él y le dije que no… que a pesar de que en México tenía una amiga con la que continuamente salía, a mí me gustaban preferentemente los hombres… lejos de asustarse con mis palabras, el muchacho sonrió, abrió los ojos y me miró fijamente… ¿cómo crees?, dijo… no muerdo, le dije… el moreno me miró y me dijo “no hay pedo… por aquí hay muchos putitos que luego andan pidiendo vaina”…

(Mentalmente presupuse que la palabra “vaina” era un sinónimo en la región del término genérico “verga”)… ¿y si te la piden a ti, se las das?, pregunté… Sergio se apretó la verga entre sus pantalones, se la acomodó y me dijo “depende de lo caliente que ande uno”… la plática comenzó a ponerse buena… me platicó que un señor se la había mamado hacía un par de meses… fue a principios de año… andaba bien caliente e inclusive le quería meter toda la vaina, pero como no traía condones, el señor no quiso… “hizo bien”, comenté… los seres humanos nos distinguimos de los animales precisamente en la facultad de razonar… las cosas deben de pensarse dos veces antes de hacerse… no dejarnos llevar por el instinto animal o las ganas… Sergio lo aceptó… inclusive añadió que desde aquella ocasión se había quedado con las ganas de romper un asterisco (otra vez, mentalmente presupuse que la palabra “asterisco” era un sinónimo en la región del término genérico “culito”)…

Sentí aquella expresión como una propuesta indirecta… yo deseoso y el muchacho haciendo esos comentarios, la mezcla seguramente era explosiva… ¿qué tan caliente andas el día de hoy?… Sergio me miró y me platicó que apenas el fín de semana se había tirado a su morra… le había acomodado dos buenos palos… ¿y se lo diste por el asterisco?, pregunté inquisitivamente… Sergio se tomó la verga y me dijo que no… a esa chava no le gustaba por ahí… alguna vez había intentado meterla, pero la chava gritaba que le dolía mucho y no pudo continuar… “paciencia y salivita”, le dije… hay que prepararlo para gozarlo… Sergio sonrió… me platicó como se había chingado a aquella chava… continuamente el chavo se acomodaba la verga entre sus jeans… se veía que el bulto había crecido… le pregunté también ¿cuántos chavos se la habían mamado o se los había tirado?…

Me platicó que en la escuela se había tirado a un par de ellos… ya hacía algunos años… pero serían cinco o seis… no más… el último que se la había mamado era el que me platicó anteriormente… un señor de Acapulco… había estado chida la mamada… la conversación se cortó ya que habíamos llegado al pueblo vecino… Sergio me guió hasta una humilde vivienda… me agradeció el aventón… “voy a regresar a Iguala, le dije”… si quieres te espero y te llevo de regreso… Sergio sonrió y agradecido me pidió que lo esperara unos minutos… bajó para entregarle un sobre a su tía… tardó unos diez minutos… regresó hacia mí y subió a la camioneta… ¿a dónde te llevo?, le pregunté… me dijo que vivía en el pueblo anterior… precisamente por donde lo había recogido… él me guiaba… se sentó cómodamente en el asiento… la plática siguió en el tenor que anteriormente se encontraba… sexo y más sexo…

Sergio continuamente se acomodaba el paquete dentro de sus pantalones… sacó de entre sus cosas una playera blanca sin mangas… pegada a su cuerpo… se la puso… “tienes un cuerpo bien trabajado”, le dije… Sergio nuevamente sonrió… me platicó que algunas chavas se lo habían dicho… le pedí que me dejara tomarle un par de fotografías a la orilla de la carretera… el chavo se extrañó ante la propuesta, pero luego de explicarle que serían solo para mí, sonrió y aceptó… nos desviamos un poco hacia un camino vecinal y se bajó de la camioneta… me dejó tomarle unas fotos con la playera puesta y sin ella… hasta posó para mí… subimos al coche y continuamos nuestro recorrido… en una de las tantas veces que se acomodó la verga, le pedí a Sergio que me la “enseñara”… Sergio se rió… apenado me dijo que la tenía bien prieta y chiquita… no importa, le dije… me encantan las vergas chicas… para mi el tamaño no importa… me mordí la lengua al decir aquello…

Claro está que las vergas grandes me fascinan, pero era poco probable que un chavo de las características físicas de Sergio tuviera una verga chiquitita… seguramente no era la más grande del Estado de Guerrero, pero la imaginaba de un tamaño normal… después de insistir un rato, Sergio sacó y me enseñó su negra verga… efectivamente no era muy grande… era de un tamaño normal… tal vez 15 centímetros, muy cabezona, con la cabeza completamente cubierta por el prepucio (es decir “uncut”), muy pellejuda y de un grueso también bastante normal… estaba brillosa… semi erecta… se inclinaba hacia la izquierda… la cabeza se notaba imponente debajo del cuerito de carne que le cubría… la apreté fuertemente y comencé a jalarla lentamente… después de una rica chaquetita, aquella verga llegó a su máxima erección…

A pesar de estar totalmente erecta, su cabezota no se le descubría… colgaba todavía un buen pedazo de cuerito… traté de bajarle lentamente el cuerito para descubrir la cabezota, pero Sergio me pidió que no lo hiciera… le dolía un poco… ¿no se te descubre la cabeza?, le pregunté… si… si se descubre toda, pero tiene que estar bien lubricada y ya en la acción, dijo como todo un experto… apreté aquella rica verga y logré que Sergio soltara un pequeño soplido… “me encantaría mamártela y que me la dejaras ir por el culo”, le dije… Sergio me dijo que a él también se le antojaba romper un buen asterisco… le propuse ir hasta Iguala a mi hotel… yo lo regresaría cuando termináramos… Sergio accedió y solamente me pidió que si no había inconveniente lo llevara con un amigo suyo a dejarle la bicicleta para que mientras le compusiera la cadena… así matábamos dos pájaros de un mismo tiro…

El camino hacia Iguala se me hizo muy corto… la plática del muchacho era muy cachonda… llena de anécdotas… me guió por las afueras de la ciudad de Iguala hasta un lugar en donde componían bicicletas… me pidió que lo esperara y bajó su bici para que le arreglaran la cadena… nos esperamos como veinte minutos hasta que por fín quedó todo arreglado… Sergio me pidió prestados cincuenta varos para pagar el servicio de su bici… luego la acomodó de nuevo en la cajuela de mi camioneta y fuimos directo a mi hotel… dejamos el coche en el estacionamiento y entramos sin ningún problema… al cerrar la puerta del cuarto, respiré profundamente al saber lo que me esperaba…

Sergio me pidió le diera “chance” de tomar un baño y se lo permití… entró al baño, oí como la regadera se prendió y como el muchacho entró en ella… el baño no estaba cerrado con llave… yo por mi parte me quité la ropa y me quedé en bóxer… saqué de mi maleta un paquete de condones y lubricante… acomodé las almohadas en la cama king size… apegué las luces dejando solamente prendida la luz de una de las lámparas… cerré las cortinas y entonces entré al baño… ahí estaba Sergio abajo del chorro de agua… totalmente enjabonado… su verga se veía pequeña, colgando entre sus piernas y entre una maraña de pelos necios… le pedí permiso para entrar con él a la regadera, a lo cual accedió… tomé el jabón y comencé a enjabonar su moreno pecho… que duro y tan bien formado abdomen tenía aquel moreno…

Era un agasajo pasar el jabón por aquella parte de su cuerpo… luego bajé a sus nalgas y estaban duras como una piedra… sus muslos igual… que rico moreno… parado él debajo del chorro del agua y yo hincado ante sus pies, comencé a mamarle la verga… me metí aquel pedacito de verga que colgaba alegremente entre sus piernas y sentí como rápidamente se endureció entre mi lengua… lo mamé dócilmente, gozando cada una de las lamidas… recorrí el tronco con mi lengua y luego me lo metí todo hasta que la punta de su verga tocara mi esófago… el muchacho me tomó de la cabeza y me apretaba contra su verga… aquella verga se sentía caliente y pulsante entre mis labios… aquella cabeza, todavía cubierta por el cuerito… succionaba su verga con mi boca… mi lengua lamía todo aquel moreno tronco…

La punta de mi lengua entró en la abertura del prepucio y lamió la cabeza de la verga de Sergio… soltó un fuerte suspiro… me apretó contra su verga… comencé a mamar aquel negro instrumento con mayor fuerza… con un poco de salivita, logré que su cabeza quedara completamente al descubierto… el cuerito se quedó como si fuera un cuello de tortuga… la cabeza se inflamó… se veía imponente… de un color mucho más claro que el resto de su negra verga… parecía un champiñón… unas gotas de rico semen habían salido ya de la verga del muchacho… mi lengua las recogió con maestría… me metí de nueva cuenta aquella rica verga a la boca hasta que la punta de su cabeza tocara mi esófago… tenía un tamaño ideal… cabía perfectamente en la boca… pulsaba al sentir mi lengua recorrerla… de nueva cuenta el muchacho me tomó de la cabeza haciendo que me la tragara por completo… sus pelos púbicos me hacían cosquillas en la punta de la nariz…

Saqué aquella verga completamente ensalivada… la regadera caía sobre mí… voltié a ver al muchacho y su boca dibujaba una grata sonrisa… me levanté y comencé a lavarme el culito… un poco de jabón… me puse bajo el chorro de la regadera… Sergio había salido ya de la regadera y se secaba con una de las toallas… su negra verga apuntaba al techo… me dijo “lávate bien el asterisco… ya quiero empujarte los frijolitos”… el tono irónico con que dijo aquella frase me puso a mil… le pedí que me pasara el tubo de lubricante y así lo hizo… me puse lubricante en la punta de uno de mis dedos y comencé a dedearme… abajo del chorro del agua caliente logré lubricar mi ano… quedó listo para ser usado como el chavito moreno quisiera… apagué la regadera y me sequé con otra toalla… regresé al cuarto y me encontré a Sergio, totalmente desnudo, con la verga en descanso y flácida colgando entre sus piernas y cambiando los canales de la televisión…

Cuando me vio sonrió… ¿ya preparaste el asterisco para la cogida que te voy a dar?, preguntó conociendo de antemano la respuesta… me senté a la orilla de la cama y el muchacho se paró justo frente a mí… su verga colgante quedaba de frente… abrí la boca y comencé de nuevo a mamar aquella rica y morena verga… otra vez sentí como se endureció rápidamente entre mis labios… Sergio la sacó y me dijo “te quiero meter la vaina”… yo le dije que estaba listo… me dijo que primero me tenía que persignar para que aguantara la cogida que me acomodaría… no entendí aquellas palabras, pero con la verga completamente erecta comenzó a persignarme… la puso en la frente y bajo a la barbilla, luego a la mejilla izquierda y luego a la derecha para finalizar con un beso en la punta de su verga… en el nombre del…. del… del…. decía mientras hacía lo anterior… yo comencé a reír al sentir su verga bajar de mi frente a la barbilla y luego a mis mejillas… nunca me había sucedido antes lo que narré… una persignada muy especial…

Abrí la boca y de nueva cuenta chupé aquella cabezota cubierta por un delgado cuerito… alcancé la caja de condones y le puse uno… luego un poco de lubricante tanto en su verga, con el condón puesto así como en la entrada de mi asterisco… ¿cómo quieres metérmela?, pregunté… Sergio sonrió y me dijo que de perrito… a él le gustaba montarse… se subió a la cama y se hincó detrás de mí… yo me puse de perrito con la cabeza hundida entre las almohadas… sentí como la cabeza de la verga del muchacho tocó mi culito… Sergio me advirtió “espero aguantes mi vaina”… presionó un poco y con un grito de mi parte y un soplido de la suya, su verga entró en mi ser… lentamente me la metió hasta que sus huevos chocaron contra mis nalgas… aquella verga se sentía maravillosamente… mi culo estaba completamente abierto… comenzó a moverse lentamente y soltó otro gemido… “estás bien apretadito”, me dijo…

Siguió moviéndose y me dijo “te voy a borrar todos tus pliegues”… yo sentía como aquella verga entraba y salía de mi culo… mi apretado esfínter se amoldaba perfectamente al grosor de aquella verga… pa… pa… pa… se oía en el cuarto… sus colgantes huevos chocaban contra mis nalgas al momento que el moreno muchacho metía y sacaba con mayor fuerza su verga en mi culo… dejó su verga hasta el fondo y presionó… gemí de gusto y placer… apreté los músculos del culo… Sergio me abrazó del abdomen y se subió en mí cual buen jinete… jinete de rancho… comenzó a moverse con mayor fuerza… su verga entraba libremente en mi culo… los pliegues ya se me habían borrado… yo gemí fuertemente al sentir como el muchacho arreciaba sus movimientos… me mandó al cielo…

Sentía su respirar en la nuca… mi culo a su disposición… pronto se vendría así que apreté los músculos del culo nuevamente… Sergio gritó al sentir como mi culo le succionaba la verga desde su cabeza y hasta sus huevos… arreció el mete-saca y comenzó a venirse dentro de mi ser… al sentir su primer chorro de leche, yo apreté aún más el culo… su verga entró hasta lo más profundo de mi ser… el muchacho se vaciaba dentro de mi culito… soplidos y gemidos salían de su boca… ahhh… Oooooohhhhh… ahhhhhh… ehhhhhhh… yaaaaa… Yaaaaa… seguía apretando el culo contra su verga tratando de exprimirle hasta la última gota de leche… sentía sus huevos chocar contra mis nalgas… me aventaba contra la cabecera de la cama de los empujones que me daba… el moreno terminó de vaciarse y apretó su verga hasta el fondo de mi culo… sentí la gloria… yo también comenzaba a venirme con la verga del muchacho dentro de mi culo…

Mis músculos se contraían… le arranqué al muchacho más de diez fuertes gemidos… los dos nos vinimos casi al mismo tiempo… cuando terminé de venirme sobre la colcha de la cama, sentí como Sergio trataba de sacarme la verga del culo… le pedí que no lo hiciera… que me la dejara un poco más… se sentía dura como un palo… después de unos veinte segundos entonces sí sacó su verga de mi culo… todavía estaba erecta… el condón había guardado toda su leche… la punta del condón, un poco café, denotaba que efectivamente me había empujado todos los frijolitos… el muchacho sudaba y soplaba… aún no se reponía del apretadito culo que había roto… mi culo pulsaba… mi verga chorreaba mecos… la colcha de la cama había quedado totalmente mojada… “que rico es venirte con una morena verga dentro del culo”, le dije…

Sergio sonrió… tomó su verga entre las manos y le quitó el condón… toda su verga había quedado muy brillosa… el lubricante y sus propios mecos le daban esa apariencia… aquella cabezota se había vuelto a esconder dentro del prepucio… Sergio caminó hacia el baño, prendió la regadera y se metió a bañar… yo por mi parte me quedé en la cama… me acordaba que hacía unos minutos, tenía al muchacho dentro de mi ser… el culo me pulsaba nada más de acordarme… que rica cogida me dio…

Después de un par de minutos de amodorramiento, me levanté de la cama… doblé la colcha para evitar quedar en el “wet side” (la parte mequeada o mojada para una mejor comprensión)… adolorido del culo caminé hasta el baño… Sergio se daba un buen regaderazo y hasta cantaba abajo del chorro de agua… ¿te gustó?, le pregunté ingenuamente… Sergio me contestó que sí… le había gustado mi culo y lo que más le había gustado era precisamente cuando lo apretaba contra el tronco de su verga, succionándola de arriba abajo… se enjabonó la vaina y los huevos… tomé el jabón y le enjaboné las nalgas… que ricas nalgas… duras y bien formadas… luego le enjaboné el pecho… sus negros pezones… sus hombros y axilas… el vapor de la regadera hacía un momento muy cachondo… bajo el chorro del agua me hinqué nuevamente a mamarle la verga… aquella pequeña verga que despertó ante los gratos cuidados de mi lengua… la mamé fuertemente…

Con la mano izquierda la chaqueteaba mientras con mi boca succionaba la cabezota de su verga… Sergio soplaba frente a mí… paré la mamada ya que no quería que el muchacho se viniera todavía… le propuse mamarle el culo, pero el muchacho me miró extrañado… “no mames cabrón, eso es de putos… yo solo te cojo”… caray, como me hubiera gustado darle un besote negro y lamerle todos los pliegues del culo… hay que saber ceder… no quería que el muchacho se molestara o estuviera molesto… los dos salimos de la regadera… tomé la toalla para secarnos y Sergio me dijo que quería cogerme nuevamente así, todos mojados… fui al cuarto por los condones y el lubricante y después de ponerle un condón y untarme un poco de lubricante justo en la entrada del culo, Sergio me puso contra el lavabo y parado detrás de mí, comenzó a tratar de meterme la verga… abrí las piernas y los dos parados frente al espejo del baño, sentí como la verga de Sergio entró en mi ser… toda de un solo golpe… grité… me apoyé en el lavabo… “no mames cabrón”, le dije… dámela despacio, supliqué…

Sin oír mis palabras, Sergio comenzó a bombearme fuertemente… parecía un animal furioso… yo gritaba de dolor y de placer… me abrazó de la cadera y arremetía con mucha fuerza ante mi culo ya acostumbrado a su verga… me mordía el cuello… “que rico culo tienes cabrón”, me dijo… yo gemía al compás de sus arremetidas… “despacio… hazlo despacio por favor…. me molesta”, le dije… Sergio aminoró sus movimientos… me mordió nuevamente el cuello y me dijo “yo creí que si aguantabas mi vaina”… si… si la aguanto, pero hazlo despacio… no se trata de mandarme al hospital… Sergio sonrió… sin sacarme la verga del culo caminamos hacia la cama… los dos estábamos empapados… me acostó en la cama y completamente encima de mí siguió metiéndome la verga… ahora no tan bruscamente… acompañando sus arremetidas con ritmo… se movía circularmente… dejaba su verga hasta lo más profundo de mi ser y luego la sacaba lentamente… luego, otra vez, la metía con fuerza de un solo golpe…

Me estaba haciendo gozar como hacía tiempo no lo sentía… después de estar por lo menos diez minutos en dicha posición, decidió cambiar de posición… sacó su verga… mi culo pulsó de alivio… nos acomodamos de ladito y con la punta de su verga comenzó a jugar con mi asterisco… no la metía… lo movía en círculos justo en la entrada de ano… entre gemidos, yo le exigía que me la metiera… Sergio me dijo “te la voy a dar toda… te la voy a dar cabrona… espero aguantes la vaina”… Sergio jugó un momento más con mi asterisco y luego de un solo golpe y tomándome algo desprevenido, me la metió… grité… grité de dolor… fueron inútiles mis reclamos… el muchacho me abrazó y comenzó a moverse fuertemente… ahí estaba yo, completamente ensartado y pujando como una puta… sentía como si mis intestinos fueran a salirse y después regresaban a su lugar… empecé a sentir un placer increíble, me sentía lleno, empalmado y bien cogido… sentía que mi ano reventaría…

Sergio incrementó sus embestidas y afianzándose a mi cadera me bombeaba con furia… no fué una cogida prolongada… tal vez unos cinco minutos de intenso mete-saca… detrás de mí tenía un animal en celo… su verga se inflaba dentro de mi culo…en ese instante se empezó a venir nuevamente… se movía tan fuerte, tan fuerte que en fracción de segundos pensé que me caería de la cama… Sergio comenzó a gemir, me apretaba contra su verga y sentí la fuerza de su venida dentro de mi recto… ahí estaba yo, totalmente ensartado… Sergio terminó de vaciarse… su respiración estaba acelerada… sopló fuertemente y me sacó la verga también de un solo golpe…

Pude sentir como entraba el aire en el agujero de mi culo, de lo abierto que quedó al sacarla por completo… me dio una nalgada… con una amplia sonrisa en su rostro, me dijo “aguantaste la vaina”… todavía con el condón puesto, se dio la vuelta y se fue directo al cuarto de baño… yo por mi parte me quedé tendido en la cama… mi culo pulsaba… me dolía… los pliegues del culo me habían quedado completamente borrados… me costó trabajo moverme… me acurruqué en la cama entre las almohadas y cerré los ojos… no quería dormirme… cerré los ojos pensando en aquel moreno muchacho que me había hecho gozar… me había mandado al cielo…

No se cuanto tiempo tardó Sergio en el baño… al salir, me despertó… yo me levanté… lo vi ya vestido y recién bañado… espérate un rato, le dije… me duele todo el culo… no puedo casi caminar… Sergio rió de buena gana… fue prudente y me dijo “dame una lana y me voy en un taxi”… no te preocupes por mí… le dí 300 pesos y poniéndome unos pants, bajé con él para sacar su bici de la cajuela de mi camioneta… no supe si se fue en la bicicleta o efectivamente en un taxi… no supe más de Sergio… lo único que dejó fue el recuerdo de un par de extraordinarias cogidas… la certeza de que lo que importe no es el tamaño de la verga sino saberla usar (y que bien que la sabía usar el muchacho)… también me dejó un par de condones en el basurero, ambos con buena cantidad de leche en su interior… aquella noche dormí como bendito… el solo acordarme del moreno muchacho me hacía suspirar…

Cualquier comentario (bueno o malo), favor de contactarme a mi correo electrónico.

Juan Carlos

juan_carlos_hoff@hotmail.com

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