Jugando a la botella

Eran las 16:00 y acabábamos de llegar a la casa que habíamos alquilado para estar una semana de vacaciones todos los amigos y amigas juntos. En total 7 chicos y 5 chicas todos entre 20 y 25 años.

El plan era el de todas las vacaciones de verano pasarlo bien bebiendo, levantándose tarde y pasando las tardes y noches en la playa, surfeando, poniéndonos morenos y sobretodo divirtiéndonos.

Pasaron un par de días cuando una noche, bebiendo todos en el salón un colega puso una película porno en la T.V.

Todos no empezamos a reír y hacer las típicas bromas,

–   si si si como es tan fácil encontrare a una tía así y que te deje hacerle todo eso. Dijo Ricardo uno de mis amigos.

–  Tendrás tu quejas?¿, respondió Carol su chica.

–   Ajajá. reímos los demás.

Al poco tiempo la temperatura de la conversación había subido bastante y por si fuera poco la siguiente escena en la película eran varias chicas jugando a la botella X.

–    ¿Por qué no jugamos también nosotros a la botella? Dijo Eva.

–   A Ricardo y a Ivan no les hacia mucha gracia porque sus chicas estaban allí. Pero al final se apuntaron por la presión que todos ejercíamos sobre ellos.
– Venga vale, pero solo piquitos, nada de guarradas. Dijeron.
– Okeys. Venga vamos a empezar.

La botella giro apuntando primero a Tamara, Eva, que era la que cortaba el bacalao en la partida, le mando que le diera un piquito a Pablete. Empezaba fuerte la partida ya que Tamara era la chica de Ivan.
– Ivan tranquilo que solo somos amigos. Soltó Pablo riéndose.
–  Ya me olía yo algo Jaja. Le contesto Ivan en tono de broma.

Al siguiente giro de botella esta paro delante mía.

–  Bien Danny, tu tienes  tocar con la lengua, la parte de Silvia que mas te guste.

–   Ouch, vaya marrón ¡! Dije para mi: Silvia es la hermana pequeña de Carol y tiene un culazo que me encanta. Además en muchas ocasiones lo había comentado a mis amigos. Me levante y le pegue un pequeño lametón en los ojos.

–   Jajaj anda Danny no seas mentiroso, hay que jugar bien.

–  Okeys de acuerdo, por favor Silvia no te enfades. Le pedí que se diera la vuelta y presione con la punta de mi lengua el culo de Silvia por encima del pijama.

–  Todos aplaudieron y ella se puso roja y se rió diciendo: Jo es que vaya prueba Eva.

Continúo el juego un buen rato más con pruebas muy suaves, hasta que todos nos empezamos a calentar y Eva dijo que era la hora de pasar al siguiente nivel. Algunos amigos ya habían decidido ir para la cama, solo quedábamos Eva, Ricardo, Carol, Pablo y yo.

Giro la botella y paro en Eva, todos nos reímos porque ella ponía las pruebas y todos queríamos saber donde estaba dispuesta a llegar.

Sin decir nada se levanto y pidió a Pablo y a Ricardo que se levantaran y que sacaran sus pollas. Ellos la sacaron en un instante. Ricardo la tenia bastante pequeña unos 14 cm y un grosor normalito, Pablo tenia una polla algo mas grande 17 o 18 cm y rechoncha.

Eva ni corta ni perezosa empezó a pajearles ante la atónita mirada de Carol, la chica de Ricardo, y la mía.

Cuando ya llevaba un buen rato pajeandoles, se metió los dos miembros en la boca, mientras Ricardo le echaba whisky por encima de los miembros que Eva se estaba comiendo.

Yo me estaba meando pero no quería perderme un segundo del espectáculo.

Antes de que ellos se corrieran, Eva paro de mamar.

–  Así me gusta que estéis bien calientes y duros.Dijo ella

– No nos jodas. Que puta estas hecha esto no se hace queríamos terminar en tu cara.

–   Tranquilos chicos que mas jugadores esperando.

Carol ya había empezado a tocarse y solo tenía puesto el sujetador. Yo estaba excitadísimo pero no podía empalmarme porque mis ganas de mear me tenían atrapado entre el placer y el dolor.

–   Bueno no vamos a tirar mas, ahora es vuestro turno dijo Eva señalando para mi y Carol.

Carol dijo,” Venga zorra mándale que me meta la pija en la boca que quiero probar ese pedazo de carne”.

Eva no hizo sufrir más a Carol y le concedió su  deseo. Me levante y me saque mi troncho, estaba a media hasta unos 18 cm, no tardo ni un segundo en venir como una puta sedienta a meterse mi longaniza en la boca.

–   Carol que puta eres, yo tengo que hacer milagros para que me la chupes.

–  Carol por favor espera no puedo aguantar mas quiero mear.

–    Eva se rio y dijono te parece buen sitio para mear.

Ricardo estaba excitadísimo viendo a su chica comer mi polla a media asta y las palabras de Eva le habían enloquecido no paraba de masturbarse.

Pablo y Eva tampoco querían perder detalle del evento.

Como Carol no decía nada solo mamaba, empecé a mear con ganas, mi pis caliente empezó a salir por su boca pero ella no soltaba mi pija.

– Oooh…..que puta guarra eres trágate todo mi pis perra.

Me saque la poya y le mee la cara y las tetas. Pablo se levanto se acerco a nosotros y escupió a Carol en la boca que estaba de rodillas recibiendo mi orín. Vamos puta ahora me voy a correr en esa cara de pija que tienes.

– Vamos joder correros en mi cara de zorra, quiero toda la leche.

Justo cuando acabe de mear la cara y la boca de Carol, Ricardo marcho enfadado y Eva detrás de el intentando consolarle.

– No te preocupes zorra que quedas en buenas manos.

Carol lo único que hacia era mamarnos las pijas las dos a la vez, se pegaba con nuestros miembros en la cara y habría la boca de par en par para que la escupiéramos dentro.

– Que guapa estas con dos buenos rabos en la boca.

Pablo se corrió en su cara pero algo dejo para su boca, yo sin embargo introduje mi polla hasta el fondo de su garganta y apreté su cabeza bien para que no perdiera ni una pizca de mi semen. Todavía tenia mi pene en la garganta de su chica cuando Ricardo entro riéndose con una cámara en la mano.

– Vamos puta esto quiero grabarlo para que nunca olvides lo guarra que fuiste este día.

Saque mi polla flácida de su boca.Espera que quiero poneros una copa para brindar. Coji un par de copas y las llene de pis le di una a Carol y otra a Eva, Eva ya había probado mi orina en un encuentro que tuvimos unos meses antes. Las bebieron y le pasaron las copas a Pablo y luego a Ricardo para probar sus orines también.

–  Bueno chicos ¿que tal si Eva graba a mi novia y nosotros la follamos como a una autentica perra?.

Así lo hicimos por nuestro amigo. Ricardo se echó en la alfombra y Carol se puso encima suya, cojió su polla con la mano para acomodársela en el coño pero Ricardo le soltó.

– No puta no. Solo te vamos a follar el culo, vas a tener dentro 2 poyas a la vez en tu recto.

Yo baje hasta su culo y empecé a lamérselo, es increíble ya había probado dos culos de dos amigas distintas más el de mi chica. Metí un dedo y la empecé a masturbar por el ano, luego metí 2 y 3 pero su culo tenia que estar listo para 2 poylls así que hice fuerza hasta que le entraron 4 dedos y media mano.

Nos cambiamos de posición porque tirados en la alfombra era imposible penetrarla doblemente por el culo, la cambiamos al sofá y empecé a penetrarla deje mi polla bien dentro y bien amoldada para que Ricardo pudiera entrar también por allí, mientras Pablo solo se dedicaba a comerle el culo a Eva y a escupir a Carla en la boca cuando esta lo pedía. Al fin las dos pollas entraron en su culo.

– No, no, duele mucho, joder cabrones aaah. Dios Danny que rabo tienes, solo quiero que no os corráis dentro de mi culo.

– Bien, nos correremos en tu boca para que pruebes el sabor de tu culo, dijo Ricardo.

– Puta Zorra, te voy a dejar el culo como un aro de basket, puta seguro que puedo meter hasta una botella por este agujero.
–  Oohh… joder no aguanto mas, correros ya.

Ricardo saco su polla y se levanto corriendo para metérsela en la boca, mientras yo seguía montándole el culo. Eva le dio la cámara a Pablo y se puso justo debajo del culo de Carol y de mi polla, estaba claro que quería recibir toda mi leche pero yo tenia otro plan. Justo antes de correrme cambie mi verga de su culo a su coño y le pege un empujón tremendo, ella no dijo ni pío solo pego un grito y se hecho a temblar. Eva sonrío.

– jajaj que hijo de puta.

– ¿Qué hizo? pregunto Ricardo

–   Nada Nada, que ya no le queda leche para darme. Dijo Eva para que Ricardo no percatara que había intentado embarazar a su chica.

Carol ya no decía nada estaba agotada como el resto.

Nos levantamos y cada uno marchó para su cama, el resto de la casa estaba durmiendo el alcohol y los días de playa les habían dejado baldados.

A las 8 de la mañana me levante de la cama dormíamos todos los chicos en una habitación y las chicas en otra, me metí sigilosamente en la cama de Carol y eché su tanga a un lado. Empecé a restregarle mi nabo por el culo y le metí un par de dedos en la vagina rotando con el ano y la boca para que probara todos los sabores de su cuerpo.

–  No Danny lo de ayer ya paso, además esta mi hermana aquí al lado y no soy tan mala puta.

–  Eres perfecta, abré ese culazo y cállate – le dije lamiéndole la cara seguidamente.

Le metí 3 envestidas grandiosas y a la cuarta me corrí dentro de su culo. La saque de entre su nalgas y se la pase por la cara le pedí que abriera la boca y le eché poco a poco pequeños chorros de pis que se fue tragando en silencio. Me acerque al oído y le susurre.

–  Espero que tu hermana este preparada y tenga el mismo vicio que tu.

En realidad no toque a su hermana, pero a ella le folle la boca un par de veces mas durante esas vacaciones con la ayuda de su novio Ricardo.

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Amarrados para mí

Empecé por Abraham. Tenía una vergota como de 20 centímetros, blanca, curva, muy peluda en la base, delgada, que acaricié con mis dos manos, sopesé, medí, sentí cómo palpitaba y lo masturbé con cuidado al principio y violentamente después. No podía hacer solo eso. La panocha me ardía y sentía un conocido desasosiego en todas mis entrañas.

Me costó trabajo perder, pero lo logré: ya bebidos y fumados, los amigos habían estado insistiendo en que el juego de la botella, que el juego del beso, que les enseñáramos las chichis, hasta que Karla dijo: -Yo diría que sí, pero no quiero perder hoy, con ninguno de ustedes, ¿qué me lo garantizaría? -Lo juraríamos –dijo uno de los chicos.

-No te creo –contestó ella-. Me han dicho que la verga parada no entiende razones. -¿Y si los amarramos? –sugerí yo, atendiendo una vieja fantasía. -Cámara –dijo Luisa.

Jimena, la cuarta chica, quiso protestar, pero fue rápidamente mayoriteada. Los chicos discutieron un poco, pero al final quedaron los cinco bien amarrados a sendas sillas, cuando les juramos que la perdedora los masturbaría a todos. Una vez amarrados, nosotras nos sentamos a la mesa y acordamos el juego (un dominó, beis-ball de cuatro, lo que significa que, cada entrada, una de las cuatro descansaría, es decir, que se jugarían 12 entradas en total), y lo que las perdedoras de cada mano debían hacer:

1ª Mano perdida: quedarse solo con la blusa y el pantalón. 2ª Fuera blusa. 3ª Fuera pantalón. 4ª Fuera brassier. 5ª Contoneo frente a ellos. 6ª Beso a los cinco. 7ª Fuera panty. 8ª Mostrarnos ante ellos en la posición que cada uno pida. 9ª  Si alguien perdía todas las entradas, chuparles las vergas en lugar de masturbarlos. Y todo, en total silencio, salvo el buen rock del estéreo.

-Pero eso, ni sueñen que va a pasar –les dijo Karla.

Una última condición, pedida por Jimena, fue que las no masturbadoras tuvieran que salir de la habitación, para que la perdedora lo hiciera en privado. La idea me gustó y me prometí perder… de hecho, empezó a hacérseme agua la boca… del sexo.

En verdad, ni Luisa, ni Karla, ni yo éramos vírgenes, pero no tenía por que enterarse todo mundo, y menos nuestros calenturientos amigos de la escuela, los cinco babosos ahí atados… a nuestra disposición, con sus vergas firmemente enhiestas desde antes de que nosotras empezáramos el juego. De Jimena no sé nada, porque no era nuestra amiga o, al menos, no como lo éramos las otras tres, inseparables y casi hermanas. Ella estaba ahí casi por accidente y a juzgar por su juego, no estaba muy de acuerdo.

(Juro que me entretendré muy poco en el juego en sí).

Luisa, Karla y yo sabíamos que jugaríamos a perder. Somos muy buenas para el dominó, así que estaría duro. En la primera mano descansó Karla y la ganó Luisa, de modo que Jimena y yo quedamos listas para empezar en serio. La segunda mano, en que descansó Luisa, ganó Jimena, así que me saqué la blusa mientras Karla se quitaba los zapatos. La tercera entrada, en que descansó Jimena, la ganó Karla, y me quedé sin pantalones. Las miradas de los cinco chicos mientras me los sacaba, mostrando a la luz mis morenas e interminables piernas, me erizaron la piel y me juré que perdería todas las manos y mamaría las cinco vergas que me esperaban.

Descansé la cuarta mano, que ganó Jimena, de modo que Karla y Luisa se quitaron las blusas. La quinta Karla descansó y ganó Luisa. Jimena se quitó la blusa, pero apenas la miraron, porque solo tenían ojos para mis pechos, morenos, puntiagudos, de grandes y morados pezones erizados por sus solas miradas.

¡Sí!, también perdí la sexta mano, ganada por Jimena (Luisa descansó) y me moví cachondamente ante los chicos mientras Karla se quitaba el pantalón. Y también perdí la séptima, ganada por Luisa (Jime descansó). Esperé que Karla se quitara el bra mostrando sus rosados y bien formados pechos y, una por una, probé las cinco bocas de los chicos. Los besé con cuidado, sin tocar ninguna otra parte de su cuerpo con el mío. Lamí sus labios, succioné sus lenguas, pasé lamía por su cavidad entera, poniéndoles sus vergas más duras, si es posible, de lo que ya estaban y yo, también si es posible, más caliente aún.

Descansé la octava, que ganó Jimena, única que jugaba para ganar. Karla, alta, delgada, guapísima, bailó ante ellos mientras Luisa se quitaba los pantalones. Cuando Jimena ganó la novena entrada pensé que estaba a punto de lograrlo. Luisa se quitó el bra y mostró sus excepcionales melones, sueño maternal de todos ellos que, no obstante, también miraron con hambre cómo me sacaba las empapadas pantys mostrando mi peluda panocha.

La 10ª entrada fue para Karla, así que yo sentía tocar el cielo. Nadie peló que la Jime se quitara el pantalón porque yo, totalmente en pelotas les mostraba el culo en pompa, la panocha abierta, la mano acariciándome, en fin, que yo estaba a punto de turrón, ellos también, y la Karla y la Luisa también un poco moviditas, je, je.

Pero las malditas jugaron juntas contra mí la 11ª ronda, última mía (y que descansaba Jimena), así que gané (es decir, perdí), y Karla besó a los chicos mientras Luisa bailaba ante ellos y yo, disimuladamente, me acariciaba, porque la escena era digna de un Oscar. Durante la última entrada seguí acariciándome, hasta alcanzar un orgasmo silencioso. Por supuesto, ganó Jimena, así que tocó a Luisa besar a los chicos y a Karlita quedar en pelotas, con el coño al aire.

Luisa los besó rápido, porque apenas acabando de hacerlo, dijo: -Pues ahí están, Erika, todos tuyos. Era verdad: aunque perdí más manos que ellas, en puntos quedé muy, muy cerca de Karla, pero de todos modos era la perdedora… o ganadora. Mis queridas Karla y Luisa salieron, mirándome con ojos entre malos y divertidos. Creo que las muy putas sabían bien que no me conformaría con masturbarlos. Yo me acerqué a los cinco chicos y con unas tijeras, rompí, uno a uno, sus calzoncillos.

-No les importa, ¿verdad? –les pregunté. No. No les importaba. -Se mantiene la prohibición de hablar –les recordé.

Empecé por el primero de la izquierda, llamémosle Abraham. Tenía una vergota como de 20 centímetros, blanca, curva, muy peluda en la base, delgada, que acaricié con mis dos manos, sopesé, medí, sentí cómo palpitaba y lo masturbé con cuidado al principio y violentamente después. No podía hacer solo eso. La panocha me ardía y sentía un conocido desasosiego en todas mis entrañas. Cinco pares de ojos masculinos admiraban mi desnudez mientras cuatro palpitantes vergas esperaban mis manos a falta de otra cosa mejor. Dejé a mi mano izquierda alrededor de la verga de Abraham haciendo movimientos casi mecánicos y llevé la derecha y la atención al segundo chico, Braulio, cuya gruesa y corta verga estaba tan necesitada que se derramó en menos de dos minutos, casi al mismo tiempo que Abraham.

Me limpié las manos con la camisa de uno de ellos y me coloqué entre los tres, pues me acababa de formar un nuevo plan, al calor de sus vergas. Con la mano izquierda empecé a sacudir la de Carlos, el tercer chico; con la derecha, atendí a Ernesto, el quinto; y llevé mis labios a la voluminoso y sonrosado glande de Daniel.

Mientras mis manos trabajaban mecánicamente, mi lengua acariciaba todo el tronco, mis labios sentían la delicada piel del glande, mi boca entera percibía su sabor y su calor, la consistencia de sus venas, su palpitar, los suspiros que dilataban su pecho. Succioné con ansia, con prisa: quería que terminaran los cinco antes de gozarlos, aunque mi panocha exigía verga a gritos. El aire contenido en los pulmones, el vacío de mis entrañas, el escozor de mi clítoris, todo era un fuego que exigía una manguera, pero yo aguantaba, mamaba con violencia y masturbaba con igual prisa.

No sentí llegar el semen de Daniel hasta que explotó en mi boca. Nunca me ha gustado el sabor, así que me hice a un lado rápidamente. Miré a uno y otro lado los rostros de Carlos y Ernesto y supe que este no aguantaba más y efectivamente se vino entre ahogados gritos. Llevé entonces mi boca a la negra verga de Carlos para obtener, menos de medio minuto después, una nueva y generosa ración de lechita caliente.

Me apliqué a la verga de Ernesto, sin saborearla, con prisa creciente, pellizcándole sus tetillas, jalando, jalando, jalando hasta que me volví a llenar de leche. Mucha leche.
Me incorporé, mostrándome enterita, sabrosa y empapada. Los cinco me veían con ojos de borrego y de lobo, al mismo tiempo. Las vergas de Abraham y Braulio estaban paradas otra vez. Había llegado el momento de sentarme, por fin…

-Apenas empezamos –susurré, para su información. Pero eso se los contaré otro día.

Autora: Aboguarra

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La puta de mi tía Rosario

Empezó a metérsela por la vagina, tenía los ojos desorbitados del gusto, me dijo, por favor métemelo por atrás, nunca antes lo había hecho por el culo, me puse detrás, ella abrió sus nalgas mostrándome el ano, puse la punta de mi verga y ella me lubricó con sus propios jugos, se la metí poco a poco, sintiendo un placer increíble, ese culo me apretaba el miembro de manera casi dolorosa.

Lo que te cuento a continuación, es real, me sucedió cuando tenía 20 años, a raíz de la muerte de uno de mis hermanos conocí a una tía que no conocía, dicha tía, se llamaba Rosario, contaba entonces con 35 años, es blanca, con el pelo negro, delgada, con unos senos pequeños pero extremadamente duros y puntiagudos, un trasero fuerte y una conchita exuberante y rica.

Cuando sucedió esto yo estaba en casa de ella por primera vez, ya que nunca había ido a donde ella, su esposo estaba dormido y un niño que tenía también, estábamos ambos viendo la televisión en la sala, pasamos sin querer un canal pornográfico y nos detuvimos por un segundo, en eso, mi pene comenzó a levantarse, yo solo tenía puesto unas licras de hacer ejercicio por lo que se notaba bastante.

En eso mi tía se sienta a mi lado y me pregunta que como me siento, le dijo que bien, y me dice mirándome el pene, que me veo muy bien realmente, no sé cómo sucedió lo demás, me recosté en sus piernas y tan pronto lo hice comencé a sobarle los pechos sin querer al principio, luego con más intención, hasta que ella me preguntó, ¿sabes lo que estás haciendo?, yo le respondí, claro, entonces se transformó totalmente, me besó en la boca y al mismo tiempo me agarró el pene.

Yo no podía creerlo, y tímidamente acerqué mi mano a sus pechos, ella salvajemente, se sacó la blusa, no llevaba sujetador y me metió un pecho en la boca, estaba calentísimo y rico, ella a su vez comenzó a masturbarme desde la base hasta la punta del pene, me estaba volviendo loco.

Entonces me dijo que subiéramos al cuarto de atrás, una vez allí, se desnudó por completo, y me dio de mamar, ella empezó a mamarme la verga, me pasaba la lengua desde los granos hasta la punta y saboreaba en esta última, estaba a mil, casi por venirme, (como ahora) entonces ella se abrió de patas, se veía esa conchita, hermosa y rosada, recién afeitada, ardiente y jugosa.

Empecé a mamárselo como un loco y ella seguía mamándomelo a mí en un genial sesentaynueve, no aguanté más y me vine en su boca, ella siguió pajeando mi verga y se echó toda mi leche caliente en la cara y los senos, entonces volvió a mamármela y se tragó las últimas gotas, inmediatamente se paró, yo seguía chupándole el clítoris tan sabroso y caliente, de pronto ella se quitó y buscó algo, al principio no sabía lo que era, luego vi, era una botella de cerveza grande.

Empezó a metérsela por la vagina, casi hasta la mitad, tenía los ojos desorbitados del gusto, y me dijo, por favor, métemelo por atrás, nunca antes lo había hecho por el culo, pero me paré y me puse tras sus nalgas, ella las abrió de par en par mostrándome el ano, empecé a poner la punta de mi verga y ella me lubricó con sus propios jugos, se la metí poco a poco, sintiendo un placer increíble, ese culo me apretaba el miembro de manera casi dolorosa, pero que rico se sentía.

Luego de un buen rato, se sacó la botella y me dijo que ahora por la conchita, para que imaginarse, le di como para que se acuerde de mí toda su vida de puta, me encantaba el roce con sus pechos y su culo abierto completamente, su cara y sus gestos de placer me volvían loco, no quería acabar nunca, entraba ese nabo en su cueva, lento, después duro, otra vez lento y de nuevo durísimo hasta que ya no pude más, y esparcí todo mi semen por su pecho y abdomen, ella quedó satisfecha y yo enamorado de su culo y esa concha tan ardiente…

Autor: Snake.

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Follándome una buena botella de vino

Dame por el culo que eso nos gusta a ambos. Mi mano la pasé por mi culo, me metí un dedo,  lo restregué por mi chocho, lo devolví a mi culo y me metí un segundo dedo, separé mis cachetes, me dio un azote, me la metió sin problemas y se corrió dentro. Al poquito y casi a la vez yo  me corría dándome  al coño.

Hola queridos folladores: Después de bastante tiempo reaparezco para haceros participes de otra de mis morbosas aventuras. Os sitúo: Actualmente resido en Inglaterra, lugar donde conocí al protagonista de este relato, y con el cual mantengo actualmente una relación sentimental (y por supuesto sexual). Este fue quizás nuestro primer polvo notable. Espero que lo disfrutéis y me deis vuestra opinión. Besos húmedos.

Vuestra puta que disfruta siéndolo.

Un día, hace poco, nos quedamos solos en su casa (comparte casa, así que la intimidad muchas veces brilla por su ausencia),  así que decidió  prepararme  una cenita en plan velitas, vino… Hacía no mucho habíamos ido a un restaurante donde nos sirvieron un vino blanco que yo definí como “mi nuevo vino favorito” y él, muy solícito se quedó con el nombre del vino y compró exactamente el mismo para la ocasión.

Así que allí estaba yo sentada a la mesa saboreando mi copa de vino y mirándole con agradecimiento por esos pequeños detalles que te hacen sentir tan importante…  Y pensando como agradecérselo se me ocurrió lo siguiente:

Con mi mejor mirada de ternura, de inocencia me acerqué a él, (que estaba sentado), como si fuera a besarle y de repente me puse de rodillas en el suelo, se la saqué y simplemente me la metí a la boca de golpe sin dejar de mirarle con ojos de ternura y agradecimiento. Se la chupé un poquito y cuando ya la tenía dura le dije: bien, vamos a cenar. Entonces hizo el amago de guardársela para servir la cena y le dije: “no, no, de eso nada. Bueno, espera que si te sientes más cómodo quedamos al descubierto los dos”. Me quité los pantalones y el tanga, aunque me dejé el top quedándonos los dos con la parte de cintura para abajo al descubierto.

El entrante transcurrió con toqueteos, charlando y disfrutando la comida y entonces me preguntó que si quería el segundo a la inglesa o a la española (en España habitualmente el segundo plato se sirve inmediatamente después de los entrantes, pero en Inglaterra, por regla general, no se comen entrantes, pero si así se hace se deja pasar una media hora entre ambos platos).

Entonces me levanté, me senté sobre él y le dije que estábamos en Inglaterra así que mejor hacer algo de ejercicio para tener buen apetito y valorar más su comida. Reaccionó rápido: me atrajo hacia él, me la metió y comencé a cabalgarlo uno frente al otro, él sentado y yo mirándole. Me quitó la camiseta y me sacó las tetas del sujetador metiéndolas en su boca sin más ritual… Cuando llevamos un ratito así con nuestros gemidos y comentarios guarros, saqué la polla, me giré rápida, me puse mirando a la mesa, la volví a meter y apoyé mi pecho en la mesa de forma que al estirarme mi culito quedaba abierto y accesible. Él empezó a escupirme el ano y a restregarlo mientras yo seguía follándole y con la otra mano me empecé a frotar el clítoris.

Me corrí en segundos, un dedo suyo en el culo, otro mío en el clítoris y una polla dentro. Él iba a correrse también así que me cogió, me la sacó, me puso de rodillas al lado suyo y se corrió en mis tetas, restregó un dedo en su corrida y me dijo: “ahora a cenar”, me puso el dedo en la boca, se lo chupé y se fue por el segundo plato

Volvió con una servilleta de papel para limpiarme y cuando fue a hacerlo le dije:”No no, es el condimento de mi cena”.

Sirvió el segundo. Los dos estábamos completamente desnudos y decidí que por un rato era mejor parar para centrar la atención en su deliciosa cena que con tanto esmero había preparado; la conversación se centró en otro tipo de cosas más inocentes aunque ambos éramos muy conscientes de nuestra desnudez y de la corrida recubriendo mis tetas  que se empezaba a resecar

Por ello, cuando sirvió el postre le dije: “Bien, y con el postre la leche”. Comencé a chuparme las tetas, tratando de no desperdiciar su leche, pero sinceramente estaba ya muy reseca y llegaba mal… “ahora me quedo con sed”, le comenté. El chico, que aunque no la tiene muy grande es muy morboso  se acercó a mí y  empezó a comerme las tetas  es decir, a comerse su leche), diciéndome: “No te preocupes, que hay mucha gente pasando hambre y aquí nada se tira… y por tu sed, tranquila, que tengo litrossssss de leche para que te bebas”.

Eso me mojó el coño aún más y le dije: “bueno para ir saciando algo mi sed me beberé esto”, y empecé a mojarme los dedos en el coño y a lamérmelos. Me preguntó que si estaba rico, así que también se los di a lamer a él hasta que terminó, como debe ser, comiéndome el coñito. De nuevo, me corrí. Todo esto sucedió al lado de la mesa, en el suelo.

Entonces decidimos irnos a la cama, que aunque convencional es muy cómodo. Cuando ya estaba yo buscándole el rabo con mi boca me dijo que iba a apagar las velas de la cena y volvió con una botella de albariño y dos copas. El cual le había comentado que es otro tipo de vino que me encanta, pero que en Inglaterra es muy difícil encontrarlo, así que me quedé sorprendida. Empecé a agradecérselo y, entonces, me saltó el muy cabrón:

“Cállate, puta, no lo he hecho por ti, simplemente te estoy comprando. Si quieres bebértelo tienes que dejarme hacer lo que quiera”.

Ummm, como respuesta yo me abrí las piernas.

Sin apartar la mirada de mi coño me dijo:”muyyyy bien, muyyyyy bien, pero ahora abre la boquita también”. Así lo hice.

Se colocó encima de mí en posición de 69, y empezó a follarme la boca a la vez que me follaba el coño con 2 dedos y su lengua. Pasó a 3 dedos y empezó a abrirlos dentro, como intentando dilatar el coño. Entonces empecé a percatarme de lo que quería: ¡follarme con la botella! No podía esperar más así que le pregunté qué quería hacer y, efectivamente,  me dijo que me quería follar con  la botella. Le dije que prefería metérmela yo para él, pero que me metiera la polla antes.

Así que me folló muyyyyy salvajemente. Le pedí que me metiera un par de dedos o 3 mientras me follaba. Así lo hizo y me fue abriendo el coño de forma importante.

Cuando ya ambos estábamos muy cachondos le dije que la sacase y me diese la botella. Me la pasó y comencé a meterme el cuello (entraba sin ninguna dificultad), hasta que llegué a la parte donde la botella ensancha. Empujé un poco y noté que me dolía, pero le miré la cara y estaba flipando sin perderse detalle y pajeándose a muyyyyy buennnnn ritmo así que hice de tripas corazón,  comencé a darme en el clítoris para endulzar el dolor y empecé a empujar; me estaba doliendo, pero por otra parte excitando.

Yo seguía dándome y empujando la botella y cada vez dolía más así que cerré los ojos e imagino que tenía cara de dolor porque me cogió la mano, me la retiró de la botella, me la sacó un poco y comenzó a follarme sólo con el cuello. Le dije que la metiera si quería, que no pasaba nada, y me dijo que prefería que ambos disfrutáramos así que me di la vuelta le puse el culo en pompa y le dije:

“Entonces dame por el culo que eso nos gusta a ambos”. Me escupí la mano, la pasé por mi culo, me metí un dedo,  lo restregué por mi chocho, lo devolví a mi culo y me metí un segundo dedo. Entonces los saqué, me cogí los cachetes, los separé abriendo el culo y le dije: “¿Crees que está listo para tu rabo?”. Entonces me dio un azote y me dijo: vamos a comprobarlo, me la metió sin problemas y se corrió dentro.

Al poquito y casi a la vez yo  me corría dándome  al coño. Nos quedamos dormidos y al rato nos despertamos (con ganas de más).  Cogí la botella de albariño, y le dije: “Vamos a bebérnosla”. Acto seguido empecé a chupetearla por fuera, bebiéndome primero mi sabor a coño. Él dio una lamida también y me dijo: “Ese líquido me gusta más beberlo de su recipiente original”. Así que me abrí de piernas y bajó a beber. Mientras tanto me dispuse a servir las dos copas de vino.

Cuando estaban listas subió, dejándome muy mojada. Le besé para saborear mi coño y brindamos por unos estupendos polvos y los que nos quedaban esa noche aunque el resto no es necesario contarlo porque fue más convencional e íntimo.

Este chico es un buen follador.

Si deseáis opinar lo podéis hacer.

Si te ha gustado espero vuestros comentarios y que lo votéis, más besos húmedos…

Autora: Zorrita Insaciable

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El engaño

Andrea le comenzó a pedir a Raúl, que le diera bien duro, que ese culo era del todo de él, ya que ni su marido había logrado convencerla de que se lo diese. Raúl le preguntaba a medida que se lo enterraba o se lo sacaba si le gustaba ser la puta de él esa noche y Andrea le respondía esa y todas las que él quisiera ella sería su puta. Al fin Raúl se vino por completo dentro del culo de Andrea.

El siguiente relato, llegó a mis oídos estando en el tribunal, atendiendo una demanda civil, el colega de la contra parte se demoró, al llegar a la sala del Juez transó por la cantidad exigida por mi cliente. Luego muy avergonzado, como para disculparse me invitó a la hora del almuerzo. Durante el almuerzo, cometió la indiscreción de traer como tema de conversación el caso de divorcio que lo demoró en llegar a nuestra sala. Por pura casualidad o coincidencia, a las personas que él se refería yo los conozco, y en parte estaba al tanto de algunos elementos o circunstancias que tuvieron como desenlace, el divorcio de dicha pareja.

Anselmo es un comerciante de unos cincuenta años que se encontraba de luna de miel con su nueva esposa, Andrea, de veinticinco años, como verán era un poquito más joven que él. El hotel donde se encontraban, forma parte de un complejo turístico con deportes de vela, casinos y desde luego excelentes restaurantes

Por cosas de la vida en dicho complejo se encontraba Raúl, antiguo conocido de la pareja, es más, fue él quien presentó a la pareja, Raúl siempre había querido joder con Andrea pero ella resultó ser extremadamente interesada, y cuando ella se dio cuenta que el buenazo de Raúl no tenía ni un centavo, apenas este le presentó a un verdadero millonario lo abandonó colocando todo su interés en la nueva presa, Anselmo. A los pocos meses se casaron Andrea y Anselmo, por lo que se fueron al complejo turístico, como ya les había mencionado. En dicho complejo se encontraba en planes de negocio Raúl, el cual compartió con la pareja brevemente durante una cena, al finalizar se acercó a su viejo amigo y a solas le planteó un excelente negocio, solo necesitaba que le sirviera de fiador en un préstamo ante un banco, con el fin de meterle mano a una línea exclusiva de ropa, Anselmo como buen comerciante rápidamente entendió que su amigo, ahora en desgracia, tenía una muy buena oportunidad y que de paso él también podía salir beneficiado del trato, por lo que le indicó a Raúl que al día siguiente le dijese que cantidad necesitaba, que de seguro él mismo se la prestaría, con un interés mucho más bajo que el del banco, pero con la condición de que lo hiciera su socio.

Anselmo luego de la charla, se fue a dormir, se encontraba sumamente agotado físicamente, gracias a la juventud y empuje de Andrea. La cual se la pasaba perdiendo dinero en el casino del hotel. por casualidades de la vida Raúl se encontró a la esposa de su amigo justo cuando ella había perdido una fuerte suma, Andrea al ver a Raúl cometió la indiscreción de pedirle el dinero prestado al amigo de su esposo. Raúl como siempre le había tenido ganas a Andrea, la escuchó con detenimiento mientras le contaba sobre la necesidad que ella tenía en esos momentos, finalmente Andrea le pidió la cantidad a Raúl, pero con el convencimiento de que había perdido su tiempo ya que se acordó que si no continuó con él fue por encontrarse en bancarrota.

Raúl en primera instancia la escuchó con detenimiento, y al finalizar Andrea ella se sorprendió cuando él le dijo que de seguro, para el día siguiente él le podría dar esa cantidad. Pero de inmediato surgió el planteamiento esperado. Andrea sabía que Raúl quería acostarse con ella, por lo que cuando él le preguntó a ella, que recibiría él a cambio, Andrea de inmediato le respondió lo que tú desees, pero convencida de que lo de Raúl eran pajas mentales. Desde luego Raúl le indicó que se llevaría el trato a su feliz término si ella pasaba toda una noche, en la habitación de él, manteniendo un tórrido encuentro sexual. A lo que Andrea aceptó.

Durante la mañana, cuando Anselmo se encontraba desayunando con Andrea en la habitación del hotel, recibió una llamada de sus oficinas centrales, indicándole que era necesario que el mismo Anselmo fuera a firmar unos importantes documentos. Luego de desayunar y vestirse, Anselmo intercambió con su esposa unos pequeños y cortos saludos, y le comentó que debía viajar a la brevedad posible y que tan pronto terminase con eso regresaría. En medio de todo Andrea se sentía contenta que su marido tuviera que salir, ya que eso le permitía el ganar algo más de tiempo, para conseguir el dinero, ya que pensaba que lo de Raúl era una pérdida de tiempo.

Cerca del medio día Andrea se encontraba compartiendo durante el almuerzo, con alguna de las amistades que había encontrado en el hotel, estaba de lo más risueña cuando se le acercó Raúl, y con una falta de tacto delante de todos, le entregó la gran suma que ella le había solicitado, para que se acostase con él. Ante el asombro de todos, Andrea para no quedar mal delante de sus amistades le preguntó toda extrañada de que era ese dinero, al principio Raúl no comprendió que él había metido la pata llevando ese dinero a ella delante de todos, pero de momento tuvo un destello de inteligencia, diciéndole a la mujer, que ese dinero era del esposo de ella que le había prestado a él para realizar un negocio, pero en vista de que había tenido suerte en la mesa de póquer, ya no le hacía falta el préstamo. Tras dar esa explicación Raúl se retiró, no sin antes hacerle una seña a la mujer de su amigo para que esta lo siguiera con el fin de ponerse de acuerdo, sobre donde y cuando. Cuando ella llegó a su lado, rápidamente concertaron la cita para sea misma noche, ya que Anselmo no se encontraba por haber tenido que regresar a la ciudad para firmar una documentación sobre sus negocios.

Cuando Andrea subió ya entrada la noche a la habitación de Raúl, este la esperaba, deseoso que ella llegase al fin, con una regia cena para dos y una botella de vino fino. Una vez que Andrea traspasó la puerta de la habitación se tiró en los brazos de Raúl, mostrando un interés desmedido en él, y de como había adquirido tal cantidad de dinero, al tiempo que ella con sus manos acariciaba por sobre la tela del pantalón la verga de Raúl, lo que en cosa de segundos lo disparó poniéndosela dura como un hierro y caliente como un carbón encendido. Los labios de Andrea buscaron al mismo tiempo la boca abierta de Raúl. De inmediato la lengua de ella  se enterró dentro de la boca de él. Raúl tardó unos segundos en reaccionar, y cuando lo hizo sus brazos y manos tan solo atinaron abrazar a la caliente mujer, el beso se fue prolongando por un largo rato hasta que ambos cayeron sobre la cama de la habitación de Raúl.

Casi como por mutuo consentimiento el uno comenzó a quitarle su ropa a la otra, y viceversa. Una vez que ambos se encontraban semi desnudos, Andrea comenzó a buscar la verga de Raúl con su boca al tiempo que le bajaba los interiores, en realidad ella no perdió su tiempo y de inmediato se tragó la verga del amigo de su esposo en cosa de segundos, produciendo un tremendo placer en Raúl, a tal grado que se encontraba acostado boca arriba sobre su cama con los brazos totalmente extendidos sobre su cama, y reaccionando cada vez que la boca de Andrea le chupaba una y otra vez su verga, hasta que ya no pudiendo aguantarse comenzó a eyacular dentro de la boca de ella.

Tras la excelente mamada que le propinó Andrea a Raúl, y este venirse dentro de la boca de ella parcialmente, los dos se levantaron y Andrea se dirigió al baño para lavarse la boca y luego regresar a la habitación donde aun Raúl se encontraba tendido sobre la cama, con la felicidad reflejada en su rostro. Al acercarse Andrea a la cama Raúl se comenzaba a incorporar, pero al ver el exuberante cuerpo de la mujer de su amigo, en el fondo se alegró que él se la hubiera quitado, ya que pensaba que de haberse casado con ella lo más probable sería que el cornudo lo llegase a ser él por la forma de actuar de ella. Andrea ya nuevamente frente a la cama se terminó de quitar el resto de la poca ropa que le quedaba sobre su cuerpo, y luego con sus manos también le retiró a Raúl la ropa que aun le quedaba sobre su cuerpo.

Nuevamente los dos comenzaron a besarse y acariciar el desnudo cuerpo del otro, una de las manos de Andrea se detuvo sobre la pinga ya erecta nuevamente de Raúl, mientras que él comenzaba a introducir su dedos dentro de la húmeda vulva de ella, en cosa de segundos Andrea se colocó de espaldas a Raúl para que este la penetrase por su bien lubricado y caliente coño. El tomó la señal de inmediato y comenzó con su mano a guiar su verga a la vulva de la mujer, el tiempo dedicado al mete y saca realmente fue suficiente para que ambos lo disfrutasen a plenitud hasta que momentos antes de venirse, Andrea le suplicó que le acabase fuera. Fue casi un milagro que Raúl la escuchase con los jadeos que él mismo producía, como lo fue que le hiciera caso y se viniera fuera de la caliente y húmeda vulva. Cuando Andrea sintió el caliente semen de Raúl sobre sus nalgas comenzó a restregárselo sobre las mismas con una de sus manos, mientras le comentaba a su amante en esos momentos, que ella disfrutaba sintiendo correr la leche de un hombre por sobre su piel.

Al terminar los dos quedaron completamente extenuados, aunque Raúl se levantó y luego de asearse descorchó la botella y sirvió dos copas, Andrea mientras se levantaba de la cama y se dirigía al baño se tragó el vino como si este fuera agua, y al salir, luego de darse una rápida ducha, volvió ella misma a servirse otra copa, Raúl se encontraba en la cama cuando ella toda desnuda como se encontraba comenzó a preguntarle nuevamente de donde había sacado esa gran cantidad de dinero,  Raúl le comentó que realmente había jugado unas manos de póquer con unos japoneses y que estos había perdido hasta las camisas.

Pero Raúl no quiso continuar hablando de ello, pero si le solicitó a ella que lo calentase nuevamente, pero haciendo algo original. Andrea se levantó de la cama y agarró la botella de vino, le aseguró el corcho y regresó a la cama, dándole algo de mayor volumen al ambiente musical que había en la habitación. Ya en la cama frente a Raúl ella comenzó a mover de forma cadenciosa sus caderas, al compás de la música, a medida que sus manos comenzaban a ser pasadas por todo su desnudo cuerpo, en particular sobre su totalmente depilado coño.

A todas estas Raúl se encontraba recostado al otro lado de la cama acariciando su mustia pero gruesa verga, Andrea comenzó a centrar la atención de sus manos sobre su vulva, se la acariciaba suavemente, lentamente sus dedos rozaban los pliegues de sus labios vaginales manteniendo el ritmo que la música marcaba, ella suavemente se fue sentando y abriendo totalmente sus piernas, de manera que no había nada que se le ocultase a los ojos de Raúl, este comenzaba a enervarse ante el espectáculo que se le presentaba ante sus ojos.

Andrea continuaba acariciando la parte externa de su húmeda vulva separando suavemente con sus dedos la piel que le cubría su inflamado clítoris, y con la yema de sus dedos pulgar e índice se lo apretaba y estiraba, arrancándose gemidos de placer, cuando más concentrada se encontraba en dicho ejercicio, estiró una de sus manos y agarró la botella  comenzando a pasar con suavidad su cuello por sobre su vulva, lentamente se la comenzó a introducir hasta que gran parte del largo cuello de la botella se había desaparecido dentro de su coño.

Andrea movía las caderas con fuerza a medida que ante los ojos de Raúl se metía y sacaba gran parte de la botella, de momento se detuvo y descorchando la botella de vino dio un largo trago, le ofreció a Raúl y cuando este aceptó Andrea le dijo, ven a beber de esta copa carnosa, al tiempo que se vertía una cantidad de vino dentro de su abierto coño. Raúl se encontraba como hipnotizado, con su verga completamente erecta, arrastrándose sobre su barriga se fue acercando al cuerpo de Andrea que sentada como se encontraba, con las piernas completamente abiertas, continuaba vertiendo un pequeño hilo de vino dentro de su vulva.

La cara de Raúl se clavó sobre el coño de Andrea y con su lengua comenzó a jugar con el clítoris de ella, su quijada se enterraba entre la húmeda vulva, en fin toda su cara entró en completo contacto con el depilado coño de Andrea, a medida que ella daba quejidos de placer, él la chupaba, lamía, besaba y hasta la mordía toda por dentro.

En una de esas Raúl levantó su mojada cara y le dijo a ella que quería metérsela por el culo, Andrea palideció ya que esa era una de las cosas las cuales ella jamás había tenido necesidad de hacer, ni con su esposo u hombre alguno, ya que se defendía de lo mejor con su coño y con su boca. Pero ante las insistencia del hombre, la tremenda mamada que le estaba propinando, y el vino que se había tomado, finalmente aceptó con la condición de que si le dolía todo se terminaba por ese lado. Raúl aceptó dando su palabra de caballero de que así sería.

Andrea se puso en cuatro, y Raúl comenzó acariciar con sus dedos, el colorado esfínter de la blanca mujer, lentamente comenzó a introducir uno de sus dedos embadurnados en algo de la mantequilla que se encontraba junto a la cena que él había solicitado junto con el vino. De igual forma que ella había hecho con la botella de vino y su coño, Raúl comenzó a introducirle el pico de la botella completamente forrado por la mantequilla, dentro del culo de Andrea, la cual daba cortos quejidos de dolor y placer a medida que movía su culo suavemente de un lado a otro. Una de las manos de Raúl se encontraba incrustada dentro del coño de ella, mientras que con la otra metía y sacaba parcialmente la botella de vino del culo de Andrea.

Llegó el momento en que gran parte de la botella desaparecía dentro de la mujer por lo que él decidió que era el momento oportuno para metérselo. Raúl retiró la botella con suavidad y en su lugar volvió a meter sus dedos llenos de mantequilla, mientras que se colocaba en la mejor posición para penetrar a Andrea, ella continuaba meneando sus nalgas disfrutando de ese placer desconocido para ella hasta esos momentos, la roja cabeza de la verga de Raúl se posicionó sobre el colorado hueco de Andrea, fue cuando ella le comentó solo meteme la cabeza.

Raúl la tomó con sus manos por las caderas de ella y sin miramiento alguno se lo enterró por completo, en ese justo momento Andrea creyó ver estrellas del fuerte dolor que sintió entre sus nalgas, su grito fue un tremendo alarido de dolor, las lágrimas le corrían por su rostro y hasta casi se puede decir que se desmayó. Mientras tanto Raúl la había penetrado de un solo viaje, hasta que su cuerpo y el de ella estuvieron unidos, aunque Andrea trató inútilmente de sacarse la verga de Raúl de su adolorido culo él continuó pegado al cuerpo de ella, y cuando su cuerpo se fue acostumbrando a esa gruesa masa de carne dentro de ella, Raúl comenzó a meterlo y sacarlo parcialmente, a medida que el dolor se le disipaba a ella.

Ya Andrea había comenzado a disfrutar de la verga de Raúl nuevamente, pero se le quejó de que ella le había dicho que tan solo le metiese la cabeza para empezar, fue cuando él en tono de broma le preguntó, ¿y desde cuando mi verga tiene hombros?, al principio Andrea no entendió pero a medida que se lo enterraba y sacaba y ella movía su culo comenzó a reír del tonto chiste. Andrea le comenzó a pedir a Raúl, que le diera bien duro, que ese culo era del todo de él, ya que ni su marido había logrado convencerla de que se lo diese. Raúl le preguntaba a medida que se lo enterraba o se lo sacaba si le gustaba ser la puta de él esa noche y Andrea le respondía esa y todas las que él quisiera ella sería su puta. Al fin Raúl se vino por completo dentro del culo de Andrea, y ella disfrutó cada segundo que los dos se encontraron pegados.

Al finalizar ambos se bañaron juntos no sin antes jugar con las partes del otro, al terminar y luego de vestirse, Andrea antes de salir de la habitación, luego de levantarse la falda del ajustado vestido, se quitó la pequeña braga de color rojo y se la entregó a Raúl al tiempo que le daba tremendo beso en la boca antes de marcharse. Al día siguiente mientras desayunaba en el restaurante del hotel llegó Anselmo, su marido, y tras saludarla se sentó a desayunar, durante la conversación llegó otra pareja amiga de ellos y salió a relucir el incidente del dinero que le entregó Raúl frente a ellos el día anterior, Andrea estaba a punto de que le diera un ataque al corazón cuando escuchó de boca de su esposo, que no era bueno que Raúl le hubiera entregado el dinero a ella, por lo que Anselmo entendía que ya no eran socios en la negociación de la ropa que tan bién se lo había pintado Raúl. Andrea comprendió que Raúl se había aprovechado de ella, al usar el dinero que Raúl le debía a su marido para que ella se acostase con él.

Como a las dos semanas, ya de regreso a la ciudad, Andrea y su marido se encontraron con Raúl, en una fiesta de beneficencia, y en cierto momento en que los dos se encontraron a solas, Andrea le reclamó a Raúl la forma en que la había engañado, que eso no era de caballeros, y él le respondió, yo no dije que fuera un caballero, pero tú tampoco eres una dama, por lo que estamos parejos, y mañana en la mañana pasa por mi casa para que veas un video que grabé especialmente para ti, no faltes o se lo regalo a tu marido.

Desde esa fecha, Andrea fue la vil esclava de Raúl por un cierto tiempo, hasta que ella encontró en su propia casa el video, aparentemente su esposo se encontraba al tanto de todo, pero cuando ella le reclamó y lo trató de cabrón, al día siguiente se vio en la necesidad de firmar el divorcio. Ya que la evidencia era bastante abundante en su contra, al parecer Raúl había grabado todos sus encuentros, a petición de Anselmo. Así es la vida.

Autor: Narrador.

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Consentirme un poco

Busqué a mi alrededor a ver si conseguía algo que me ayudara a culminar  con ese estado de excitación, conseguí una botella de agua, como pude me quité las tanguitas, y abracé con mis piernas la botella de agua, hasta sentir que mi clítoris rozaba con ella… allí apreté y solté varias veces, con los vidrios abajo y tratando de mantener la compostura me sentía aun más y más caliente.

Hola, es mi primer relato… soy una chica normal… mis amigos dicen que tengo una belleza muy particular, senos pequeños, pero un culito grande y tentador.  La historia que hoy quiero compartir con Uds. ocurrió hace un par de meses atrás.

Estaba en esos días de Down emocional y quería consentirme un poco, me apunté en un paquete de masajes relajantes, que tomaban lugar lunes, miércoles y viernes de cada semana.

El primer lunes era todo un misterio, me indicaron entrar a una pequeña habitación, con una suave música, una camilla, poca luz y allí me pidieron quitarme todo menos mi tanguita y me cubrieron los ojos indicándome que debía quedarme tumbada de espaldas y aguardar a que la persona que me daría el masaje llegara.

Me relajé muchísimo, oyendo aquellas suaves melodías y sintiendo la cálida temperatura de la habitación… escuché la puerta, y comencé a oler suaves fragancias… el ambiente era ideal, delicioso para lo que necesitaba.

Mientras me perdía en el ambiente, unas manos fuertes me trajeron de vuelta a la realidad rápidamente.  Sentía gotas de aceite rodando en mi piel y luego esas manos recorriendo con fuerza cada zona de mi cuerpo, mis brazos, mi abdomen, mis piernas… la zona interna de los muslos, allí comencé a mojarme.

Asumo que él se dio cuenta de este detalle y sin destapar mis ojos, me pidió que me volteara boca-abajo, de nuevo el aceite, las manos por mi espalda, baja espalda, nalgas, piernas, pies, y de nuevo a mi espalda.  Luego colocó alguna sustancia a base de eucaliptus mentolada que me refrescó la piel, pero me avivó el calor interno, cuidadosamente la regó por mi espalda, mis nalgas, mis muslos y el resto de mis piernas… la hora había terminado.  Sin poder verlo, se retiró y posteriormente entró la asistente a indicarme que me vistiera que ya la sesión había terminado.

Salí de allí con dificultad para caminar y con mis tanguitas empapadas, el pantalón tapó varias gotas que no pudieron ser sostenidas por la tanga, me tocó caminar un buen trecho, y sentía que las personas me veían con cara de interrogación, me sentía muy apenada.

El miércoles me fui un poco más preparada, no estaba dispuesta de dejar que mi calentura se quedara camino al estacionamiento.  Así que antes de entrar al masaje, coloqué dos bolas dentro de mi vagina y me tumbé sobre la camilla… así se repitió todo lo anterior, suaves melodías y sintiendo la cálida temperatura de la habitación…

Llegaron nuevamente las manos fuertes, y comenzaron su trabajo, esta vez comencé a mojarme con mucha más rapidez y esas manos me ayudaron un poco pasando de vez en cuando por mi entrepierna y haciendo un poco de presión sobre mi clítoris, siempre sobre la tanguita… se sentía delicioso… me pidió tumbarme bocaabajo y comenzó su trabajo en mi espalda, baja espalda, nalgas, muslos y piernas…mientras con delicadeza pasaba descuidadamente algún dedo entre mis nalgas…

Ese extraño me ponía  a millón, de seguro ya mi tanga mostraba parte de la humedad que no podía contener… procedió a echarme el producto a base de eucaliptus y aprovechó desde la parte posterior de ponerme un poco en la entrada de mi vagina y entre mis nalgas, en mi culito…

Esa sensación de frío y calor junto a las bolas me puso aun más caliente…

No sabía si podía salir de allí sin tocarme aunque fuera un poco…

La sesión terminó,  temblando y poniendo gran fuerza de voluntad, me levanté y me puse un vestido amplio y vaporoso para evitar mojarlo como al pantalón…  nuevamente atravesar el trecho hasta el estacionamiento, sentía que mis mejillas estaban rojas, que allí mismo explotaría de placer…  como pude llegué a mi vehículo y lo encendí… de verdad no podía esperar más, tenía que hacer algo allí mismo…

Busqué a mi alrededor a ver si conseguía algo que me ayudara a culminar  con ese estado de excitación, conseguí una botella de agua, como pude me quité las tanguitas, y dejando las bolas allí adentro abracé con mis piernas la botella de agua, hasta sentir que mi clítoris rozaba con ella… allí apreté y solté varias veces, con los vidrios abajo y tratando de mantener la compostura me sentía aun más y más caliente…

Subí los vidrios hasta la mitad y con mis manos empezó un movimiento más rítmico y rápido de la botella,… el sudor comenzó a correr, las miradas de los transeúntes que pasaban por allí, el movimiento disimulado e intenso… hasta que por fin, sentí la electricidad corriendo por mi cuerpo y todos los espasmos provocados por ese intenso orgasmo que acababa de tener…

Estoy preparándome para llegar temprano el viernes y disfrutar de mi tercera sesión de masajes…

Autora: Travihorny69

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