Mi chico cubano II

Llegué a mi hotel y busqué entre mi ropa sucia y las sábanas algún rastro de sangre, de aquel que el botones dice que me provocó al penetrarme, pero no encontré ninguno. Pasaron los días, y yo me envolví en un torbellino de trabajo, papeles que llenar, personas que atender, casos que documentar, situaciones tristes que sobrellevar que hacían juego con mi corazón igual de triste y destruido.

La escena era borrosa pero yo la veía perfectamente, era una tarde nublada y cálida, Nico y yo estábamos recostados en la fina arena, y yo admirando a este increíble macho cubano, con su profunda mirada de fuego y su piel dorada como el trópico.

Sonreía tímidamente, al tiempo que comenzamos a caminar por ese bello paisaje de arenas blancas y aguas cristalinas, compartiendo nuestros secretos, nuestros anhelos y una suave y alegre música se escuchaba a lo lejos. De vez en vez nos mirábamos y sin articular palabra sabíamos lo que el otro estaba sintiendo, en ese momento una brisa tibia rozó mi rostro y Nico al mismo tiempo se acercó a mí y al oído me susurró te amo. ¡En ese momento recé por que el tiempo se detuviera! ¡Pero se fue tan deprisa! Y de pronto…

Desperté desnudo apenas cubierto por una sábana, y con un fuerte dolor de cabeza y un malestar general en mi cuerpo, es como si hubiera estado tomando toda la noche hasta emborracharme; ya había amanecido. No sabía que había pasado, mi mente comenzó a divagar y a tratar de recordar lo último que había pasado la noche anterior pero no conseguía recordar más allá del botones del hotel desabrochando su camisa con una sonrisa en su cara. Me vestí rápidamente y fui a la recepción del hotel a preguntar por este tipo, para enfrentarlo y obligarlo a decirme lo que pasó.

-Buenas tardes- le pregunté molesto al mismo gerente que anteriormente tocó a mi cuarto junto con el botones- ¿dónde puedo encontrar al encargado de las maletas? -¡Oh! ¿También a usted le robó algo señor?- ¿perdón? Le contesté desconcertado –ese infeliz fue despedido en la madrugada señor, unos huéspedes se quejaron de que les robaba sus pertenencias, y me inventó la historia de que alguien estaba en su cuarto solo para distraernos de la policía que vino anoche cuando una de las clientas le llamó desde recepción para delatarlo. -¿Pero entonces….?- mi mente confundida seguía divagando con lo que el gerente me contaba.

-No pudieron atraparlo y escapó, le ruego me disculpe por el incidente de anoche y si le faltan algunas de sus pertenencias, hágamelo saber- s-si, no se preocupe, gracias- le contesté retirándome muy confundido hacia mi cuarto.

Entonces que fue lo que pasó con…¡Nico!-  salí al instante de mis pensamientos cuando recordé a mi amante bandido que escapó por culpa de ese maldito del botones, ya habría tiempo de averiguar que había sucedido, ahora mi prioridad era ir al centro de ayuda a reportarme y después buscar a Nico.

Pasé casi toda la mañana pensando en Nico, en lo que acababa de decirme momentos antes de que tocaran a la puerta, me sentía emocionado y a la vez confundido y temeroso de lo que el botones podría haberme hecho, era un sentimiento contradictorio, que hacía jirones mi mente. Estaba a punto de irme a tomar el almuerzo cuando de pronto Nico me llamó desde una de las ventanas deledificio. Mi corazón dio un vuelco y al salir mi lindo cubano estaba sonriendo como si nada hubiera pasado.

-¡Estás bien, chico! Pensé que te habían amonestado anoche, porque al salir vi a la policía y me asusté ¡pero no me estaban buscando a mí!- me dijo con su rostro iluminado de felicidad al ver que no me había sucedido nada y que ambos estábamos bien. -Si lo sé nene, estaban buscando al botones que al parecer robó cosas de algunos huéspedes y vinieron por él, solo que escapó y no lo encuentran, oye quiero decirte también que… -¡Que contento estoy de que nada malo ha pasado Ángel!- me interrumpió dándome un enorme abrazo sincero y cálido, y puede sentir su aroma a macho caliente, que me embriagaba.

-¡Te tengo una sorpresa!- me dijo sonriendo con sus blancos dientes- ¿en serio, que es?- le contesté olvidándome por un instante de contarle que no recordaba que había hecho el botones. -¿Puedes salir un momento a la playa de aquí enfrente?- si claro- le respondí ilusionado, al llegar Nico se acercó a unas rocas y sacó una bolsa de plástico con un hermoso pez multicolores que había capturado esa mañana para mi. -Es para ti- me dijo con una enorme sonrisa extendiendo su mano con el exótico presente-¡gracias esta muy lindo! ¿Cómo lo capturaste?- le pregunté sin dejar de ver a mi nuevo pequeño amigo –En un arrecife que esta muy cerca de aquí, podemos ir el día que gustes ¿sabes bucear? ¡Yo te cuido!- me dijo con su inocente cara de niño bueno, que me hizo enternecer casi hasta las lágrimas, este chico se estaba ganando a pasos apresurados mi corazón.

-¡Lo llamaré mojito!- le dije y ambos reímos de mi ocurrencia, -te prometo que voy a cuidarlo muy bien, ¿puede vivir sin aparato de oxigeno?- le pregunté nervioso-¡claro que si chico, yo tenía uno igual en mi casa que vivía en un frasco y vivió mucho tiempo!

Esa tarde como a las 5 p.m, después de nuestras actividades, Nico pasó por mi al hotel y me llevó a la playa donde un lanchero amigo suyo le prestó su bote, el cual nos transportaría hasta un pequeño arrecife a 20 minutos de distancia. Nico encendió el motor y nos perdimos en el hermoso y azul mar caribe, al llegar al lugar apagó y ancló la pequeña embarcación y se desnudó completamente, parado sobre el bote mirándome fijamente con una enorme sonrisa.

Yo por mi parte sentado y viendo a contraluz este hermoso macho delicioso, con sus músculos hinchados por el trabajo físico y sus peludo cuerpo moreno, me acerqué a él y le di unas suaves mamadas a su verga, Nico tembló un poco y luego tomó mi mano y me ayudó a levantarme, yo haciendo el pudor a un lado, me desnudé también, y ambos nos zambullimos en el hermoso y refrescante mar cristalino.

Nadamos en medio de peces multicolores, exóticos corales, e impresionantes paisajes submarinos, Nico al lado de mi cumpliendo su promesa de cuidarme, no me perdía de vista ni un segundo, me acariciaba bajo el agua y me hacía bromas de que se le acababa el aire y se hundía lentamente fingiendo estar ahogado, su gran pene estaba flácido y su escroto lucía relajado y también enorme Nico me excitaba demasiado, y ahora un delicioso sentimiento de amor fluía de mi hacia él.

Cuando el sol comenzó a ponerse estábamos regresando a la costa pero Nico se desvió un poco y dirigió el bote a un solitario acantilado lleno de rocas planas, donde me hizo el amor de una manera tan espectacular que aún el día de hoy tiemblo de placer al recordarlo. Después de un intenso juego erótico, Nico se recostó desnudo en la piedra lisa y yo sobre él le acaricié su pecho velludo, y jugué con el vello de sus axilas y verga, enredándolo con mis dedos, y esto divertía mucho a mi joven amante que se dejaba hacer. Ya casi al anochecer y después de entregar el bote, Nico me invitó a cenar a su casa con su madre doña Silvia y mientras reíamos por las ocurrencias de tan bella señora, su hijo y yo nos regalábamos pequeñas miradas de dos cómplices amantes secretos.

Pasaron los días entre atardeceres mágicos, y veladas de ensueño al lado de mi amante, mi novio y mi amigo, caminábamos en la playa contándonos nuestros sueños y secretos y cuando sentí una suave brisa veraniega al lado de Nico, tuve la extraña sensación de haber vivido un pequeño deja vú, mirándolo fijamente sonreí y le dije suavemente te amo, él se ruborizó y lleno de emoción me regaló un hermoso abrazo y me dijo –yo también- nunca nos aburríamos de estar juntos.

Una tarde después de trabajar salí del centro de ayuda hacia mi hotel, Nico me había invitado a verlo jugar fútbol con sus amigos ese día, pero antes tenía que cambiarme y darme un baño. De pronto al dar vuelta en una calle dos hombres me sujetan fuertemente del cuello y me arrastran hacia una pequeña vecindad, y me conducen a un poco iluminado pasillo solitario. Cuando uno de ellos le dice:

-¡Tú quédate aquí cuidando que nadie venga chico, en un momento te llamo!-

Al voltear vi que era el botones prófugo de la justicia, que me tenía contra una de las paredes de la vieja y casi en ruinas vecindad. Yo asustado lo enfrenté preguntándole que me había hecho aquella noche y que quería de mí ahora.

-¿Así que quieres saber que fue lo que pasó?, Te violé putico- me dijo poniéndome de espaldas hacia él mientras frotaba su bulto contra mis nalgas. -¿No lo recuerdas? Fue muy fácil adormecerte con una sustancia que traía en un trapo humedecido, no opusiste mucha resistencia, estabas asustado y caíste profundamente desmayado.

En ese momento todos esos recuerdos forcejeando con el botones vinieron a mi mente.

-Primero te quité los calzoncitos que solo llevabas debajo de tu pantaloncito corto- continúo diciéndome al oído las cosas que me había hecho-  y te agarré todo el cuerpo, te pasé la lengua por tu espalda hasta llegar a tu hoyito hambriento, y me dediqué a mamarlo y chuparlo un buen rato, y pude saborear la leche de ese amante tuyo todavía caliente en tu culito. -Luego terminé de desnudarme, mientras me sobaba esta verga- lo dijo al tiempo que soltándome con una mano, y en un hábil movimiento se bajó su pantalón y una cabezona, peluda, gruesa y muy morena verga de unos 19 CMS. saltó hacia arriba

-¡Déjame ir pendejo!- le grité enfurecido al enterarme de todo lo que había hecho conmigo inconsciente- su respuesta fue un empujón fuertísimo contra la pared en la que me tenía sometido que me hizo callar. -Tranquilo putico, ¡a mí me respetas! Cierra el pico que quiero que te enteres de todo lo que hice. -Así me gusta; como esa noche, ¡bien calladito putico! Ja-ja-ja , ok luego de saborear tu rico y apretado culito, le metí un dedo, luego dos y luego tres, ¡qué hambriento es tu culo! Y no necesité lubricante ya que tu amante te dejó bien enlechado, después me subí encima de ti y con mis piernas te separé más las tuyas para pasarte mi vergajo entre tus nalgas, mientras te mordía tus orejitas y lamía tu cuello, ¡ah! ¡Cómo te gocé putico mío! Quise tomarme todo mi tiempo antes de penetrarte-

-Tenía un ratico dándote unos pasones con mi pito en la raja de tu culo, cuando me decidí a meterte la punta de mi verga cabezona, mmmmmm ¡qué apretadito! ¡Y que caliente sensación! Así jugué unos minuticos entrando y saliendo, entrando y saliendo putico, ¡hasta que no pude resistirme más y te la metí toda! -Así que mordiéndote en el cuello comencé a bombearte violentamente, ¡y tu tan calladito! Ja-ja-ja  en un rato más volverás a sentir mi verga perforándote el culo ¡y ahora si estarás despierto! Pero ahora quiero terminar de contarte como te hice mío-

Yo me encontraba desesperado de escapar de este animal cegado por la lujuria que me tenía amagado, ideando alguna forma de golpearlo con algo y escapar, pero por el momento no encontraba nada y estaba a su merced.

-¡Mmmm! ¡Que rico hueles putico!- me dijo acercando su cara a la mía y pasando lentamente su lengua por mi cuello, -¡no como ese día que olías a sexo! Je-je-je ¡y terminaste peor cuando te dejé! Aún recuerdo la sensación de estarte poseyendo, ya tenía un rato cogiendote encima de ti, cuando me levanté un poco y con mis manos levanté solamente tu blanco y respingado culo en el aire, dejándote con la cabeza en la almohada, y seguía y seguía, penetrándote cada vez más fuerte viendo como mi peludo palo de chocolate entraba y salía de tu lampiño culito de leche, ¡mmmm putico! ¡Me estoy excitando mucho solo de acordarme! ¡te la estabas tragando toda glotón!

Entonces con su mano libre desabrochó mi pantalón y me bajó todo y sentí su gruesa verga palpitar ardiendo entre mis nalgas.

-¡Ahhh! ¡Que rico mi putico! ¿Quieres saber como acabé putico?- me preguntaba jalando mi cabeza de los cabellos hasta su cara, y solo podía verlo con mis ojos enfurecidos llenos de impotencia. -Pues ya que me aburrí de esa posición, te saqué la verga de tu culo y te di la vuelta, te puse boca arriba y luego te subí las piernas en mis hombros ¡y volví a ensartarte! ¡Ah! ¡Casi me vengo cuando te sentí de nuevo apretándome la verga!-

-¡La cama solamente rechinaba de las embestidas que te estaba dando! Je-je-je ¡dejé tu culo hecho una miseria! Ya en el momento que estaba por venirme me salí de ti y abrí tu boca con mis dedos y…¿no te imaginas putico? ¡Te metí la verga en la boca y ahí me vine! ¡Oh! ¡Que rico! ¡Me hubiera gustado que estuvieras despierto para que pudieras saborear mi lechita! -Así es putico, te metí el palo por ese rico cualzo que tienes, ¡oh! Cómo gocé con ese hoyito tuyo, todos estaban buscándome pero nunca se imaginaron que me encontraba en el cuarto de un cliente, ¡y menos que lo estaba violando! Ja-ja-ja.

-¿Y Nico? ¿No fue verdad que es tu vecino? ¿De donde lo conoces?- le pregunte tratando de hacer tiempo- ¿ese jinetero? Ja-ja-ja ¡ambos nos dedicamos a perseguir a puticos turistas como tú en nuestros ratos libres y sacar algo de dinero! -¡No es cierto!- Le respondí enfurecido- ¿no me crees? Bueno después de haber usado tu culo de nuevo puedes ir a preguntarle, y hablando de culos….¡Dejé tu culo en tan mal estado que tenías un hilico de sangre por tus piernas! Bueno ahora que ya te calenté con mi narración ¡voy a cojerte de nuevo maricón!

En ese momento pateé hacia atrás con todas mis fuerzas, y la punta de mi talón golpeó fuertemente sus peludos y enormes testículos, y mi atacante se retiró hacia atrás aullando de dolor, yo por mi parte rápidamente subí mis pantalones y salí huyendo.

-¡Me las vas a pagar hijo e puta!- vociferó subiendo sus ropas y  arrancando la carrera por alcanzarme.

El tipo que estaba en la esquina del callejón haciendo guardia, se quedó sorprendido cuando pasé frente a él corriendo a toda velocidad, y al ver que detrás de mí el botones me seguía furioso, éste hizo lo mismo y ambos empezaron a perseguirme por las viejas calles de la Habana. Me encontraba cerca del lugar donde Nico y sus amigos jugaban al fútbol de vez en cuando y recordé que tal vez ya estarían ahí ahora y al dar la vuelta en una calle después de correr como alma que lleva el diablo algunas cuadras, vi que efectivamente Nico y sus amigos se encontraban ahí -¡estoy salvado!- pensé agradecido.

-¡Nico!- grité desesperado, al tiempo que Nico con su camisa amarrada a su cintura y su bello torso desnudo y sudoroso, volteó asustado al verme correr muerto de miedo, él salió corriendo en mi dirección a alcanzarme y cuando llegó a mi le dije jadeando –¡ese cabrón me violó! ¡Y quiere hacerlo de nuevo! ¡Por favor, ayúdame!

Nico enfurecido llamó a sus amigos que obviamente eran heterosexuales y les gritó que el botones me había golpeado y que vinieran a ayudar, al ver que los amigos de Nico eran más que ellos, el amigo del botones escapó en dirección contraria, dejando al infortunado botones solo.

-¿Que le hiciste a Ángel hijo e puta?- le preguntó Nico enfurecido al botones tomándolo salvajemente del cuello con su gran mano.

El botones cobardemente le dijo que yo le había pedido sexo y que era un puto, Nico sabía que yo jamás le mentiría en algo así, además la escena que todos habían visto se trataba claramente de una persecución por su parte y que yo estaba francamente asustado. En eso Nico comenzó a golpearlo fuertemente en la cara y el cuerpo haciéndolo sangrar profusamente, sus compañeros al ver que ya era demasiado lo tomaron de los brazos, alejándolo de él.

-¡Ya por favor chico!- suplicó el botones cubriéndose el rostro y añadió: -¡todo fue mentira chico! ¡Lo engañé, nunca pasó nada! No tuve tiempo de hacerlo, ¡iba a violarlo, pero no lo hice! ¡Lo juro por mi Madre! -¡Ya basta Nicolás!- le gritó uno de sus amigos que lo sujetaba fuertemente, pero Nico estaba fuera de sí, totalmente encabronado, y aventando patadas y groserías al aire, mientras el botones se incorporaba como pudo y salió corriendo del lugar.

No sabía porque pero Nico me miraba de una manera muy extraña que me hacía sentir incómodo, como si yo fuera el culpable de todo, no sabíamos si lo que había dicho el botones era verdad y sólo alardeó en haberme violado, pero estaba bastante seguro que unos momentos atrás si lo había intentado y que yo no tenía ninguna culpa de ello. Cuando las cosas se calmaron un poco los amigos se despidieron de ambos y de fueron a sus casas, ya que comenzaba a anochecer.

Cuando Nico por fin habló no me gustó para nada lo que salió de su boca: -¿qué pasó en realidad Ángel? ¿Por qué dijiste que te había violado y luego él dijo que no era verdad? -Porque me hizo creer que si lo había hecho- le contesté- ¿recuerdas el día que fuiste por mi al trabajo, y que la noche anterior casi nos sorprenden en el cuarto? Esa noche este pendejo nos estaba espiando por la ventana mientras hacíamos el amor, y cuando huiste por temor a ser detenido, entró junto con el gerente del hotel, y al salir el gerente, el botones regresó y… Algo en un trapo viejo que traía hizo que me desmayara, me forzó a inhalarlo y después de eso…bueno después de eso no recuerdo nada-

Nico de pronto enfureció -¿Pero porque no me lo dijiste antes chico? ¿Y porqué no me dijiste en ese momento que este hijo e puta nos espiaba?- no sé yo…¡así que ahora no sabemos si te violó o no, o si tal vez tu estuviste de acuerdo en tener sexo con él!- Me interrumpió frenéticamente- ¿cómo voy a poder confiar en ti después de esto? Sus palabras me desconcertaban no entendía porque estaba tan molesto, pero yo reaccioné igual de estúpido.

-¿Ah si? No hablemos de confianza porque sales perdiendo Nico, el imbécil me dijo que eras jinetero que de ahí te conocía ¡y que me estas engañando! ¡Que solo quieres algo de dinero y tal vez la oportunidad de que te pueda sacar de la isla, y luego perderte para siempre! ¿Es eso verdad Nico? ¡Contéstame!

Su respuesta fue alejarse y al volverse me dijo: ¡vete por tu camino chico! ¡Que no quiero volver a verte!

Y me dejó en medio de esa calle oscura, con una lágrima de rabia y frustración en mi mejilla, obviamente su orgullo machista tan conocido en los países latinos habló por él y no soportaba el hecho de haber “compartido” lo que es suyo, además lo noté nervioso y sin saber que responder a mis acusaciones, tal vez todo era verdad y Nico solo me estaba usando.

Me fui caminando ensimismado en mis pensamientos, rumbo a mi hotel, mientras los sonidos de mi alrededor me causaban irritación, parejas riendo caminando en el malecón, niños gritando, suaves luces de los automóviles al pasar, ecos y sonidos melancólicos, de fiesta y de arrepentimiento.

Y Nico…

Después de todo llegué a mi hotel haciendo el esfuerzo por concentrarme y buscar entre mi ropa sucia y las sábanas sucias de mi cuarto algún rastro de sangre, de aquel que el botones dice que me provocó al penetrarme, pero no encontré ninguno. Pasaron los días, y yo me envolví en un torbellino de trabajo, papeles que llenar, personas que atender, casos que documentar, situaciones tristes que sobrellevar que hacían juego con mi corazón igual de triste y destruido.

Unos diez días después, fui al mercado local con la esperanza secreta de ver a Nico, y porque mis víveres se habían terminado, pero su puesto estaba cerrado, y al preguntar a sus vecinos si sabían porque la madre de Nico y él no estaban atendiendo su puesto, me dijeron que tenían toda la semana sin abrirlo y que la señora estaba muy enferma en cama.

No pude resistir la angustia por saber del estado de salud de la madre de Nico, ya que la señora, siempre se había portado muy linda conmigo, era una excelente persona, sabia y llena de consejos.

Me enfilé rumbo a la casa de Nico y al llegar la puerta estaba medio abierta, toqué pero nadie respondió y al entrar la escena que vi me dejó helado, con un enorme nudo en mi garganta y muchísimas ganas de llorar…

Continuará…

Autor: BABYBOY

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