EN LOS PROBADORES

Me llamo Daniel, soy un chico de unos 36 años y hasta hace muy poco tiempo sólo había tenido relaciones heterosexuales. Siempre he tenido un buen cuerpo, fibrado y con músculos marcados; me cuido bastante. Tengo el pelo oscuro, ojos marrón claro, gafas y perilla que ya empieza a encanecerse. Me dedico a la fotografía profesional.

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mi primera vez con mi amigo eduardo

Hola, mi nombre es Alejandro soy de argentina, tengo 23 años.

Para empezar me describo: mido 1’64 mt peso 70, ps mi cuerpo es semiatletico, pero ahora estoy un poco pasado de kilos.

Hace ya mas de un año leo relatos, pues me parecen mucho mejor que los videos y hasta ahora me he animado a esribir algunas de mis experiencias con mis mejor amigo. Queda aclarar que soy bisexual y nada pluma…

Todo empexo hace como 5 años yo tendría unos 18 y en ese tiempo vivía en la casa de mi mejor amigo que tenia como yo, él en ese tiempo era alto y delgado , tenia sus pectorales bien marcados , y unas grandes manos.

Yo aun no había tenido experiencias con otros hombres, pero me gustaba mucho pensar en estar con uno, en cierta noche estaba yo con una calentura horrible y pues como su hermanito dormía en mi cama, pues yo me quede con él en la cama. No era algo fuera de lo común , de vez en cuando dormíamos juntos pero nada pasaba.

Esa noche hacía frio y yo dormía muy cerca de él . De igual manera eso era excitante para mi, siempre  había querido estar pegado a él , pero nunca fui capaz de hacerlo. En un momento que él se movio rozó su verga contra mi pierna eso me puso a mil y fue lo que me impulsó a descargar mi mano suavemente sobre su bulto.

Solo el hecho de pensar en que esa verga tan deseada estaba bajo mi mano ,me hacia mojar….. en tanto deje caer mi mano completa pero suavemente a su bulto, lo fui sintiendo cada segundo un poco mas durito, luego coji y subi mi mano hasta el borde de su pantaloneta y meti mis dedos uno a uno suavemente por debajo del resorte hasta que senti ese caliente y palpitante trozo de carne, la verdad era un poco mas grande de lo que imaginaba. Pero igual me facinaba , asi que saqué lentamente su pene con una leve erección y baje un poco el resorte hasta que quedo totalmente afuera, ahora si lo tenia todo en mi mano.

Media unos 21cm de lagro aprox, comencé a bombearlo lentamente hasta que se puso completamente duro, en ese momento no aguante mas y me deslice despacio sin que se diera cuenta pues tenía miedo de que despertara y me dijera algo, pero en fin no aguante mas y dirigí mi boca directamente hacia su gran cabeza y empece lamer todo su tallo desde la punta hasta la bade, luego bajaba y trataba de lamer sus huevos, que tenían muy poco pelo y subía de nuevo asi un rato hasta que me decidí y lo introduje todo en mi boca, la verdad nunca pensé que entraría pero estaba tan preparado psicológicamente que lo hice.

Poco a poco fui mamando esa suculenta verga y mientras lo hacia sin hacer movimientos bruscos baje mi mano para pajearme pero era tanta mi exitacion que me corri apenas me toqué. En ese momento cuando me vine, mi amigo trato de despertarse y lo único que pude hacer fue tratar de quedarme quieto.

Las noches siguientes fueron muy parecidas siempre la misma rutina.. si pasaron 3 meses desde la primera vez ke pajie a mi amigo y lo hacia cada noche.

Luego de unos días fui de visita donde mis padres en compañía de el, en la visita tuve inconveniente familiar y nos toco quedarnos en casa de mis padres, allí vivía mi hermana y mis padres, pero siempre que los visitaba me alistaban una habitación que tenia una pequeña ventana y se comunicaba con la habitación de mi hermana.

Esa tarde nos pusimos a beber y obviamente nos pasamos de copas ya eran las 7 u 8 de la noche y mi padre no demoraría en legar del trabajo asi que mi madre nos mando a dormir temprano para que mi papa no nos encontrara borrachos. Nos dirijimos hacia la habitación , nos acomodamos y nos pusimo a charlar con mi hermana por la ventanita el bien pegado hacia la pared y yo detrás , luego de unos minutos de charla, nos cansamos de estar en esa poscicion y pues nos dio sueño, y en ese momento en el que nos despedimos de mi hermana cai en cuenta que sin querer me estaba apoyando con mi mano izquierda en el pene de el, en ese momento sento que estaba duro y me puso a mil.

Yo no sabia si hacerme el pelotudo y quiter la mano o si simplemente dejarla ahí hasta que se diera cuenta. igual yo tenía un poco de nervios pues era la primera vez que le cojia su dura verga estando despierto, asi que decidi recostarme lentamente a mismo tiempo que el y luego de un rato aun con mi mano en su verga comense a sobarla suavemente hasta que quedara en completa erección, asi que cuando el estaba listo entre borracho y dormido empece a darla una darle una de mis mejores mamadas.

Él se retorcía de placer y decía cosas que no entendía yo, luego de un rato el me mando la mano a mi verga y empezó a masturbarme lentamente, mientras yo le hacia un oral. Despued de un corto tiempo el se sento y me hizo acostar boca arriba para el ponerse en cuatro y hacer mi primer 69 fue algo fabuloso por fin sentía que era meter mi pene dentro de una boca…. Y bombear suavemente…. Hasta llegar al punto de estallar…. Cuando ya no aguante mas saque mi pene de su boca y me corri en el aire, vote hasta el primer teterado de lecha que me dio mi mama!!! Fueron como 9 o 10 expulciones entonces seguí mamando el pene de mi amigo hasta que empecé a sentir convulciones de su miembro y luego de gemir un poco se derramó dentro de mi boca, la verdad le tenia un poco de asco al semen pero en ese momento no me importó, solo quería satisfacerlo y que sintiera todas las cosas ricas que yo sentía…..

En fin al otro dia nos levantamos sin decir ni una sola palabra sobre esto, y solo hasta hace unos pocos meses hoy siendo 22 de febrero hablamos sobre lo sucedido y quedamos en seguir escribiendo nuestros relatos.. que después de este que les conte son muchos….. espero que les guste, espero sus comentarios y ps sobra decir que esto es real y que espero sus comentarios buenos o malos jejeje nos vemos en una proxima

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Dani, el albañil

Sin sacar el huésped que tenía alojado en su culo, volvió a inclinarse, pero esta vez colocó su pie derecho en el bidet, en una clara invitación a continuar la fiesta. Y mi polla volvía a tener ganas de fiesta. Volví a moverme despacio, acelerando el ritmo mientras él dibujaba círculos con sus caderas. A los pocos segundos, ya estaba embistiéndole como un animal mientras él se masturbaba.

Hace unos meses busqué un contratista para realizar unas obras en mi casa. Vivo en un chalet y dado que mi pasión son los coches, decidí ampliar el garaje. El primer día que llegaron los albañiles estuve revisándolos uno a uno. Todos ellos eran en general para aburrirse, por lo que pronto tuve que olvidar la fantasía de ver a diario a algún chicharrón buenorro trabajando en mi casa.

La siguiente jornada, la cosa cambió. Apareció un nuevo peón. Un muchachito de no más de 18 años, con estrecha espalda y cinturita apretada. A través de su pantalón de chándal se podía adivinar un culito pequeño y redondito, que daba ganas de estrujar. Llevaba un peinado curioso, rapado por los lados y con una especie de cresta. Parecía un indio cherokee. Su pelo no era muy rubio, a pesar de que tenía los ojos azules. Su cara de adolescente imberbe, mostraba el color y los rasgos de aquellos que trabajan diariamente en la calle, soportando el frío y el calor intensos. También las manos, aunque pequeñas en consonancia con el resto del cuerpo, aparecían rudas y fuertes. No obstante, no pude ver mucho más, dada las bajas temperaturas de aquellos días. Yo lo miraba disimuladamente, ya que aproveché mis vacaciones en el trabajo para vigilar la obra.

El tercer día de trabajos, observé que llegaba en un viejo aunque bien conservado ciclomotor. Yo, que conocía su mecánica al dedillo, pues tenía una igual hace años, crucé algún comentario acerca de su buen estado. Dani, que así se llama, se alegró visiblemente de poder intercambiar opiniones sobre viejas máquinas, ya que le interesaba mucho el tema. Esas conversaciones me permitían pasar largos ratos charlando con el mientras trabajaba. Nadie se quejaba de que perdiese un poco el tiempo, primero porque yo procuraba no importunar en exceso y segundo porque, como más tarde me enteré, el contratista era su “suegro”.

Como es habitual en el sur de la península, el tiempo frío duró poco, dando paso a un calor importante cuando se estaba a pleno sol. Esto propició que Dani no tardase en desprenderse de parte de su ropa al trabajar, dejando desnuda la parte superior de su cuerpo. Tal y como supuse, era de piel más bien blanca, aunque se notaba sobre todo en los costados, por debajo de las axilas, ya que el resto lucía el típico “moreno de albañil”. Su abdomen era plano, no especialmente marcado, al contrario que su pecho, que era coronado por unos pezoncitos pequeños e infantiles. Yo me deleitaba con su observación y con la charla, que continuábamos a diario animosamente. A veces me pedía fuego, sujetando mi mano entre las suyas para que no se apagase el mechero, cosa que me calentaba sobremanera. Finalmente acabó la obra con un resultado ciertamente satisfactorio. Para celebrarlo, invité a toda la cuadrilla a un refrigerio, aprovechando Dani esos momentos de distensión para buscarme y seguir tratando nuestro tema favorito.

Durante algún tiempo, seguí viéndolo por ahí. Él me saludaba alegremente al igual que yo. Me gustaba muchísimo, no solo físicamente, ya que estaba para mojar pan, sino que me agradaba mucho su compañía, porque a pesar de su trato tosco e incluso desagradable con los compañeros, cuando hablábamos de nuestras cosas era como cualquier chiquillo curioso, mostrándose simpático y sonriente. Ya llegado el verano, tuve una pequeña avería en el baño. El bidet, a pesar de que nadie lo usaba, empezó a perder agua. Además había provocado que una de las baldosas junto a el se despegase. Confieso que lo mío es solo la mecánica, porque soy un total negado para la albañilería. Como quedé muy satisfecho por el trabajo anterior, volví a llamar al mismo contratista. El se alegró mucho por mi confianza y me confirmó que mandaría a alguien el domingo, ya que tenía bastante trabajo entre semana.

Llegó el día, y cual fue mi sorpresa al abrir la puerta y encontrarme con Dani. Me estrechó efusivamente la mano, diciendo que le alegraba mucho verme. Pasó al garaje para que le mostrase mi última adquisición: un fabuloso Ford Capri V6 del 83, que le encantó. Seguidamente entramos al baño para evaluar la avería. Me dijo que tenía fácil arreglo y fue a buscar los materiales necesarios al almacén de su suegro. Cuando volvió, charlamos animadamente sobre el coche. El permanecía arrodillado en el suelo mientras trabajaba y yo fingía gran interés por su progreso, pero en realidad me deleitaba con la visión de su tierno culito totalmente en pompa.

En un descuido, un pequeño tubo en mal estado se partió, despidiendo un incontrolable chorro de agua. Yo corrí a cerrar la llave de paso, pero cuando volví al baño, descubrí que era demasiado tarde, ya que Dani estaba totalmente empapado. Él estaba muy preocupado, pero yo no pude contenerme y solté una sonora carcajada al verlo así. Cuando comprobó que no me había enfadado por el incidente, también se echó a reír, pidiéndome una fregona para recoger el agua. Una vez secó el suelo, le indiqué que pasase al patio trasero y se pusiera al sol, pero me dijo que quería terminar pronto y que mejor se quitaba la ropa mojada.

Ante mí y sin pudor alguno se sacó toda la ropa, colgándola en una percha y quedando solo con unos minúsculos calzoncillos blancos que, al estar igualmente mojados, permanecían irremediablemente pegados al cuerpo transparentando todo, exceptuando por delante, a causa de esa especie de forro interior que llevan en esa parte. De esa guisa, volvió a arrodillarse en el suelo, a lo que yo miraba extasiado. Su culo quedaba perfectamente dibujado a través de la escasa tela mojada que lo cubría. Cuando hacía algún esfuerzo para apretar o aflojar una tuerca, lo tensaba por lo que se le metía el calzoncillo por la raja, dejándome ver esos excitantes hoyuelos que se forman en los glúteos bien formados. El por su parte, seguía la conversación como si nada.

De pronto, oímos un ruido que nos hizo girar al unísono. La percha donde había colgado su ropa se había caído, arrancando incluso los tacos de la pared por el peso de la ropa empapada. Nuevamente, nos echamos a reír, bromeando con que si permanecía mucho tiempo arreglando cosas, me desarmaría toda la casa. Me dijo que no me preocupase, que tan pronto terminase con lo que hacía, colocaría también la percha. Continuó su trabajo unos minutos más entre bromas y ocurrencias de ambos, hasta que me dijo que debía esperar un rato a que la masilla para sellar secase un poco para poder terminar. Le ofrecí tomar una cerveza mientras tanto, a lo que accedió gustosamente.

Mientras yo preparaba la bebida, él paseaba por la casa con tan solo los calzoncillos como ropa. Yo estaba súper excitado y tenía que controlarme para no abalanzarme como una perra en celo sobre él. Nos sentamos en el patio uno frente al otro. Él se dejaba caer despreocupadamente en la silla con las piernas abiertas. El espectáculo era para morirse. Sus firmes muslos. Los trabajados brazos y un paquete nada despreciable entre sus piernas. Al cabo de un rato dijo que debía continuar, pero que colocaría la percha primero. Supongo que no debía estar muy acostumbrado a beber, porque estaba aún más desinhibido que antes, toqueteándose el bulto de sus calzoncillos sin pudor alguno. Caminé tras el hasta el baño sin poder apartar la vista de ese culo que hacía permanecer mi polla en constante erección.

Colocó los nuevos tacos en la pared y cuando iba a atornillar la percha me pidió que la sostuviera mientras él la apretaba. Me coloqué tras él, sujetando la percha por encima de su cabeza. Al hacer esto, mi paquete quedó totalmente apoyado en su culo. Él no dijo nada. Solo continuó. Colocó un primer tornillo, pero al proceder con el segundo, se le cayó al suelo. Automáticamente se agachó a recogerlo flexionando la cintura, por lo que empujó con fuerza mi polla contra su culo. Yo juraría que incluso se demoró demasiado en recoger el oportuno tornillo. Volvió a su posición original y cuando hacía fuerza para apretar, empujaba lentamente hacia atrás, haciendo que mi erecta polla, atrapada dolorosamente hacia abajo a causa de mi ropa interior, se posase a todo lo largo de su raja. Yo creí que me correría, pero en ese momento acabó, dio la vuelta sobre si mismo y con su rostro prácticamente pegado al mío me dijo: “Ya está. ¿Seguimos con lo otro?” mientras esto sucedía, su polla, que formaba una auténtica tienda de campaña en los calzoncillos, rozaba levemente la mía. Me aparté turbado y empecé a atar cabos. Era demasiado descaro. No podía ser casualidad. Me estaba pidiendo guerra y se la iba a dar.

Y tanto que la pedía. Se giró mirándome sensualmente y comenzó a trastear bajo los grifos del bidet, pero ahora no se puso de rodillas, sino que solo dobló la cintura, quedando su culo directamente hacia mí, dispuesto a recibir una estocada. Me dijo: “Ven mira. Aquí estaba el problema”. Me coloqué detrás de él, apoyando ya sin reparo alguno mi miembro en su culo y echándome sobre su espalda para mirar lo que me señalaba con la cara pegada a su oreja. Apoyé mis manos en su cintura y él seguía como si nada. Estaba tan claro, que las deslicé hasta sus calzoncillos, tirándolos hacia abajo mientras disfrutaba de la suavidad de la piel en sus caderas.

Me costó un poco, ya que al elástico superior no le fue fácil sortear su durísima polla. El continuaba trasteando los tubos y me explicaba el proceso que seguía con una voz cada vez más tenue, entrecortada por leves jadeos. Llevé mi mano hasta mi short y lo dejé caer. Mi polla saltó como un resorte, quedando atrapada en la parte baja de su culo. Con la mano derecha la tomé y enfilé directo a su agujero. El dejó de trastear para asirse fuertemente con ambas manos al bidet.

Comencé a empujar despacito, consciente a pesar de mi calentura de que no estaba lubricado. Con mi mano movía mi polla en la entrada de su ano a fin de que mis jugos facilitaran la maniobra. Llevé mi mano a la altura de mi boca y escupí en ella. Volví a mi polla y la ensalivé un poco. Ahora si que no había vuelta atrás. Despacio, pero sin pausa, empecé a empujar con la cintura. De la boca de Dani solo salía un “ahhh” suave y continuo. Conseguí introducir la cabeza y paré. Mi respiración era rápida y ambos transpirábamos abundantemente. Continué empujando nuevamente despacio, pero sin parar. Dani seguía emitiendo el mismo sonido, aumentando el volumen conforme mi polla se iba abriendo paso por entre sus entrañas.

Cuando casi había llegado al fondo, empecé a meter y sacar, al principio suavemente, pero aumentando la velocidad paulatinamente, hasta que el ritmo de mis embestidas se convirtió en feroz, haciendo que incluso Dani se pegase algún coscorrón contra la pared. Su dilatación aumentaba por momentos, y ya no me costaba casi moverme dentro de él. Sacaba mi polla del todo, para después, de un solo tirón, metérsela hasta los huevos. De pronto Dani comenzó a contraer su esfínter, preludio de una espectacular corrida que alcanzó hasta la pared. Esa presión pudo conmigo, por lo que eyaculé tal cantidad de leche que me sorprendió.

Aun con mi polla dentro, comenzó a incorporarse. Echó su cabeza hacia atrás apoyándola en mi hombro. Buscamos nuestras bocas y nos besamos lascivamente. Mientras tanto, yo acariciaba su cuerpo, el torso que tantas fantasías me había inspirado, su empequeñecido pene, sus huevos, sus muslos… Sin sacar el huésped que tenía alojado en su culo, volvió a inclinarse, pero esta vez colocó su pie derecho en el bidet, en una clara invitación a continuar la fiesta. Y mi polla volvía a tener ganas de fiesta. Volví a moverme despacio, acelerando el ritmo mientras él dibujaba círculos con sus caderas. A los pocos segundos, ya estaba embistiéndole como un animal mientras él se masturbaba. Aparté sus manos de su polla y la hice mía, meneándola a veces, sobándola otras, hasta que nuevamente se corrió, esta vez en mi mano.

Aceleré el ritmo y volví a correrme en su interior. Estaba exhausto. Salí de él y me senté en la tapadera del inodoro. El se incorporó y vino a sentarse a horcajadas sobre mí, quedando cara a cara. Me besó tiernamente y con expresión de total felicidad y voz suave y sensual me dijo: -¿No decías que no sabías nada de albañilería? -Y no sé.

-Mentiroso. Se te da mejor que bien abrir y taponar agujeros.

Reímos la ocurrencia y permanecimos un rato más así. Luego nos duchamos y terminó el trabajo que había venido a hacer. Aunque realmente dudo de cual era el trabajo que venía a hacer.

El sigue con su novia y trabajando para su suegro. A pesar de lo mucho que disfruté, nunca he ido a buscarle para satisfacer mis calenturas. No ha hecho falta. De vez en cuando aparece por casa para usar mi “herramienta”.

Autor: Vcuezval

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Comenzamos en el colectivo

Fue entonces cuando lo sentí, me la metió toda de golpe, y empezó con su mete y saca, mientras, yo le chupaba la verga a uno y luego masturbé a los otros dos, entonces tuve mi primer orgasmo, lo apretaba fuerte con mi vagina sintiendo su falo dentro de mí, él empezó a meter y a sacar más rápido, entonces fue cuando se vino, sentí todo su semen rico y calentito dentro de mí.

Tengo que confesar lo que hice hace unos meses en un colectivo, era un día caluroso a las dos de la tarde iba saliendo del trabajo.

Como era la hora pico el colectivo iba lleno, por supuesto que me tocó parada ese dia, iba con un pantalón ajustado que dejaba ver mi trasero bien paradito y redondo, llevábamos dos paradas cuando subió muchísima gente yo me moví para caber mejor cuando sentí que un hombre recargaba su bulto justo entre mis pompis…

Al principio creí que era pura coincidencia y me moví un poco hacia adelante, pero me siguió y aprovechaba cada movimiento del camión para restregarse contra mi. En un principio me molestó bastante pero con los movimientos me fui excitando muchísimo, sentí como me mojaba y lo único en lo que pensaba era que quería esa verga en mi vagina…

El bulto de él crecía y se sentía caliente. Llegamos a una parada del camión en una zona bastante popular de la ciudad, en donde había hoteles de paso llenos de prostitutas, se acercó a mi y me dijo:

-¡Sígueme!

Yo ya no pensaba ni siquiera le había visto la cara, pero lo seguí, nos bajamos del camión, él se detuvo frente a mi y me dijo al oído:

-¿Así que te gustó mi verga putita?, estás bien caliente ¿verdad? Y tienes un culo precioso, vamos al hotel que esta aquí enfrente, te va a gustar. Si gozaste con una verga, imaginate lo que vas a sentir cuando te la metamos mis amigos y yo…

Fue cuando caí en la cuenta de iba acompañado de tres hombres, yo como ya estaba bien caliente, lo único en lo que pensaba era en abrir las piernas y dejar que me la metieran, no me importaba cuantos fueran, quería sexo…

Llegamos los 5 al hotel, nos registramos y nos dieron el cuarto, era un hotelucho de mala muerte pero el lujo no importaba, lo que realmente me importaba era que pudiera estar a solas con esos cuatro hombres.

Llegamos al cuarto y en cuanto se cerró la puerta, sentí manos por todo mi cuerpo, mientras uno me besaba en la boca otros me estrujaban mis tetas, alguien me quitó la blusa y el brassiere, otro me desabrochó el pantalón, alguien por atrás me bajó la tanguita, uno de ellos me dijo:

-¡Que rica estás puta, te vamos a coger toda la tarde!

Y así fue, me condujeron a la cama y me acostaron boca arriba, el atrevido que me había manoseado en el camión fue el que me abrió las piernas los otros me estaban mamando mis tetas, ya se habían desnudado, uno de ellos me metió su verga en la boca, yo ofrecía mi panocha para que me la metieran, pero todo lo que el atrevido hacía era meter sus dedos en mi vagina; me decía:

-¿Quieres mi verga? Pídemela… a lo que yo le contesté: -¡Dámela, dámela, toda ahora, te quiero sentir adentro!

Fue entonces cuando lo sentí, me la metió toda de golpe, y empezó con su mete y saca, fuerte… yo le decía:

-Más, si, más dámela…

Él contestaba metiéndola más fuerte y más rápido, mientras yo le chupaba la verga a uno y luego masturbé a los otros dos.

Fue entonces que tuve mi primer orgasmo, lo apretaba fuerte con mi vagina sintiendo su falo dentro de mí, él empezó a meter y a sacar más rápido, entonces fue cuando se vino, sentí todo su semen rico y calentito dentro de mí.

Cuando terminó dijo satisfecho:

-¡Que rica puta!, me dejaste seco, me vine todo dentro de ti…

Entonces uno de los que me estaban mamando las tetas tomó su lugar, su verga era grande y gorda, yo seguía caliente y quería más.

Me penetró y al igual que el anterior empezó con su mete y saca muy fuerte, mientras decía:

-Eres bien puta, ¿verdad? Ve como gozas, mamacita, ¡toma mi verga!

También me hizo venirme y se vino adentro de mi. Con los otros dos fue la misma historia me penetraron y me decían obsenidades, mientras me la metían y se venían adentro de mi, después de descansar un rato me pusieron en cuatro patas sobre la cama, y me la metían de uno por uno…

Se estuvieron turnando para cogerme durante largo rato hasta que se nos hizo muy tarde y llegó el dueño del hotel a recordarnos que solo era por 6 horas el cuarto, así que nos vestimos y cada quien se fue a su casa, nunca supe ni sus nombres ni teléfonos, de haberlos sabido los hubiera llamado para otra sesión…

Autora: Miss Congeniality

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