Como me cogí a mi prima II

Mi verga ya había entrado toda y la sacaba hasta la mitad y se la volvía a enterrar, le preguntaba si le dolía. Ella decía que sí y yo le respondía que sufra como la puta que era. Eso la calentaba más y me gritaba que era una perra puta que se hacía coger por su primo. Eso fue ya demasiado para mi calentura y le dije que estaba por de acabar, llename el culo de leche, acabame adentro del orto.

Como les conté anteriormente, quedamos con planes de volver a coger el otro fin de semana, pero con más libertad. Yo tengo un comercio que está al lado de mi casa, el jueves a la tarde, mi prima pasó por el mismo, como estaba solo, pudimos hablar sin problemas.

De movida, obvió el típico beso en la mejilla, y me dio un caliente beso de lengua como saludo, me tomó de la mano y me llevó a la parte de atrás, y me bajó el cierre del pantalón metiendo la mano para sacar mi pija que ya estaba despertando. Me dijo: Vengo a recordarte lo del sábado, y a convencerte por si te arrepentiste. Se arrodilló y comenzó a mamármela. Desde donde estaba, yo podía ver si entraba alguien, pero de todas formas, no tardé mucho en acabarle en su hermosa boquita.

De más está decir que no necesitaba semejante “convencimiento”, pero una chupada de verga nunca está demás. Le dije: Nunca pensé que te gustaba tanto la pija primita, y ella me respondió: Ya vas a ver cuánto me gusta primito, y más la tuya.

Se quedó a tomar unos mates y me contó que al hijo (10 años) se lo llevaba el padre todo el fin de semana, y a la nena (7 años) la “colocó” en lo de una amiguita. La muy turra llamó a la madre y le dijo que tenía un invitado especial  ese fin de semana y, con la complicidad entre estas putas, la otra le hizo la pata. Lo que no le comentó es quién era el invitado.

El sábado, después del mediodía, recibo un sms de ella en el celular avisándome que estaba el campo libre. Salí inmediatamente para allá, queda a unas 20 calles, y cuando estaba a 100 metros, me llama preguntando por qué tardaba tanto. Le dije que ya estaba llegando y salió a recibirme. Solamente de entrar a la casa se me echó encima y comenzamos a besarnos y meternos mano. Ella estaba con un vestido cortito, a medio muslo, y sin corpiño. Nos echamos en un sillón y ella empezó a sacarme el pantalón, yo le dije que se deje el vestido, eso me pone a mil. Empezó con su ya clásica mamada, se había hecho una fanática.

Me dijo: Quiero que me acabes así aguantás más tiempo cogiéndome, quiero mucha verga. Me empezó a pajear con desesperación mientras me lamía los huevos y me dijo: Dame mi lechita que me encanta, dámela en la boca calentita. No me hice de rogar y se la di como quería. La monté encima mío y le metí la lengua en la boca saboreando mi propio esperma mientras le desabrochaba el vestido para liberar sus tetas. Le empecé a dar lamidas en los pezones que ya estaban durísimos, mientras mi mano izquierda subía muuy lentamente por el interior de su pierna. La muy puta estaba casi parada para facilitarme el acceso. Cuando llegué a la concha pegó un salto y un gemido ronco y fuerte.

La puse en cuatro sobre el sillón, apoyada contra el respaldo le acariciaba el culo, se lo lamía, lo abría y le empecé a comer la rajita, todo muy despacio, ella me pedía que se la coma más fuerte y yo le dije: ¿No querías mi verga? Siiiii, dámela, quiero la pija yaa! Pues vas a tener que esperar, le dije, ahora vamos a hacerlo a mi ritmo. Estuve varios minutos dándole lengua el la conchita y en el culo, se lo llené de saliva y le metí el dedo índice mientras le lamía el clítoris y ella gritaba: Siiiiiiii, asssiiiiiii, mmaaaaaaaaasssss, dame la pija hijo de putaaaaaaa ¡quiero que me cojas!

Esta vez me puse un forro y le acerqué la cabeza de la pija a la zorra, se la frote despacito y ella pedía que se la meta. Le dije: ¿La querés? Me vas a tener que rogar putita. Y ella empezó a gritar: Dale primito, por favor cogeme que no aguanto más, necesito tu pija adentro mío, dámela toda (se la empecé a meter despacio) Siiiiiiii, asssiiiiiii, dámela hasta el fondoooooooo hijo de putaaaaaaa.

Que sensación más maravillosa, tener un perrita así, totalmente entregada, con todo el control de la situación, pidiendo a gritos que la coja, y por si fuera poco morbo, mi prima. ¿Te gusta que te garche tu primo? Le decía. Siiiiiiii, cogeme primito, haceme tu puta y haceme lo que quieras!

Mis embestidas ya eran brutales, mi calentura ya estaba al máximo y rebotaba contra ella con mucha violencia, en un momento la agarré de los pelos y le tiré la cabeza para atrás mientras mi dedo pulgar de la otra mano se hundía en su ojete. Sus alaridos se deben haber escuchado en toda la manzana pero estábamos ausentes de eso en ése momento, tuvo un orgasmo múltiple que duró una eternidad, yo estaba completamente sacado y le dije que le iba a coger el culo.

Ella, lejos de negarse gritaba que le haga lo que quiera pero que no le saque la pija, que se la meta donde yo quiera pero que la quería adentro. La saqué de la concha sin sacar el dedo del culo, me saqué el forro y le apoyé la cabeza de la verga en el agujerito del ojete. Empecé a empujar y ella gritaba que se la meta, Empujá, me decía, metela toda hasta la bolas, abrime el orto hijo de puta. Se la fui metiendo de a poco entre gritos y puteadas de ella, le dolía pero no le importaba a la muy perra.

Gritaba: me estás rompiendo el culo hijo de puta, me encanta esa pija gorda que tenés, dámela ¡todaaaaaaa! Mi verga ya había entrado toda y yo la sacaba hasta la mitad y se la volvía a enterrar hasta que hacía tope, le daba y le preguntaba si le dolía. Ella decía que sí y yo le respondía que así me gustaba más, que sufra como la puta que era. Eso la calentaba más y me gritaba que era una perra puta que se hacía coger por su primo.

Eso fue ya demasiado para mi calentura y le dije que estaba a punto de acabar, Siiiii,  ¡llename el culo de leche puto de mierda! acabame adentro del ortoooo. Les juro que me dolió la pija cuando salió el chorro de leche, me quedé con unos pelos de ella en la mano de la violencia con la que le tiré para atrás cuando acabé.

Nos derrumbamos en el sillón y no dijimos una sola palabra en un buen rato. Solo se escuchaba la respiración agitada de ambos hasta que se normalizaron las pulsaciones. Cuando pudo hablar, montada sobre mí, y entre nos tiernos besitos, me dijo: Primito, me acabás de dar la mejor cogida de mi vida. No sé como, pero te lo voy a retribuir, ya se va a ocurrir algo.

Seguimos cogiendo hasta el domingo a la tarde (yo tenía unos viagra) Parábamos para comer algo y obviamente descansar.

Antes de irme, me repitió que me debía una, ya se me hace agua la verga de pensar como me la va a devolver…

Autor: Cagliostro

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