Cuatro Estaciones (Primavera)

Esta historia que les voy a contar sucedió una tarde de primavera, quedé a comer con Eloísa era compañera mía del centro de nuevas profesiones ella estudiaba relaciones públicas y yo publicidad y marketing, nos conocimos en una quedada con extranjeros, ella fue con sus amigas María e Inma y yo fui con mi amigo Hernán y Pablo, conocimos a muchos extranjeros pero en verdad a quien conocimos fue a las chicas. María empezó a las pocas semanas a salir con Pablo e Inma y Hernán tres cuartos de lo mismo por lo que del grupo nos quedamos sin pareja Eloísa y yo. María y Eloísa vivían dos calles de diferencia de hecho cuando María y yo nos propusimos sacarnos el carnet de conducir le dijimos a Eloísa que se apuntará con nosotros pero no quiso.

Ese día iba a la autoescuela llamé a María a su portero y dijo que no iba a ir a la autoescuela que estaba mala con la regla, así que fui solo al ahora de comer llamé a Eloísa, tenía ganas de pizza y el restaurante ” Molto pizza” estaba cerca. Eloísa me recogió de la autoescuela y nos fuimos al “Molto pizza” pedimos para llevar y fuimos a casa de ella.
Eloísa era una chica morena de 1.60 con ojos marrones pechos muy voluminosos y un culito de aspirina como digo yo, ” plano por un lado plano por el otro lado y una raya en medio”. Llegamos y sacó agua para beber estuvimos comiendo y viendo la tele. Después de comer nos quedamos viendo la tele aunque era primavera hacía calor y la morriña era muy fuerte, yo estaba dando cabezadas y Eloísa estaba apoyada en mis piernas igual. Di una cabeza que por poco me rompo el cuello de hecho me hice daño así que me levanté y le dije a Eloísa que me iba a mi casa a dormir la siesta a los que ella me dijo que no fuera tonto que me quedara con ella.

Eloísa era de Ubrique y vivía en un piso de estudiantes con dos compañeras más Desiré y Mari Paz, ambas compañeras se había ido por las fiestas de primavera al pueblo Pedroche por lo que Eloísa se había quedado sola en el piso. Me daba apuro dormir en una cama de las compañeras a lo que Eloísa me ofreció la suya, yo acepté me senté en la cama y noté un dolor en el cuello a lo que Eloísa se ofreció a darme un masaje me quité la camiseta quedándome solamente con mis calzonas y me tumbé boca abajo. Ella comenzó a masajear el cuello, luego pasó a la espalda me estaba relajando de lo lindo. Me estaba quedando dormido cuando ella me dijo al oído ” te toca”, me levanté y ella se tumbó con una camiseta que le estaba holgada y unas mallas negras. Comencé dándole un masaje de hombros luego comencé a hacerle círculos en la espalda a lo que ella dijo que más que masaje cosquillitas a lo que empecé a acariciar su espalda por encima de su camiseta, luego metí la mano por debajo de la camiseta estuve un rato, ella al rato se quitó la camiseta dejándome ver su sujetador rosado. Seguí acariciando su espalda aún sorprendido de cómo había conseguido que se quitara la camiseta, ahora mi plan era el sujetador empecé a pasar la yema de los dedos por toda la espalda incluso encima del sujetador pero no había forma de que se lo desabrochó así que le eché valor y yo mismo lo desabroche. Cuando los corchetes se separaron ella se movió y con dos movimientos de hombros se quitó el sujetador y lo echó al suelo, tenía la espalda desnuda ahora iba a ver hasta donde llegaba y empecé a acariciar por la cintura bajando poco a poco las mallas negras, aunque su culo era más bien plano tenía redondez, ya había conseguido bajar un dedo y se notaba la línea del sol. Empecé a darle besos por la espalda desde la parte de su culo descubierta hasta los hombros, mi polla se había estirado del todo y muchas veces cuando elevaba mi cuerpo para darle un beso en el cuello o en el hombro mi polla se posaba sobre su culo, ella no se inmutaba y mi excitación era muy grande.

Bajé más las mallas y ella no se inmutaba. Finalmente las mallas había dejado de ser útiles estaba al aire su trasero deslicé el tramo que le quedaba hasta el final de sus piernas y lo dejé caer al suelo. Volvía jugar con mis dedos esta vez acariciando sus piernas de arriba abajo, luego acariciando la cara interior de sus muslos desde arriba abajo cada vez más arriba, ella abría las piernas en cada subida hasta que mis dedos se toparon con su coño humedecí mi dedo índice y poco a poco lo fui metiendo por su rajita ella se movía para acoplar mi dedo en su coño. Mi dedo se volvió más curioso supongo que contagiado por mí. Cada vez se metía más y más adentro. No sé si Eloísa estaba dormida o se hacía la dormida lo que sí sé es que estaba gimiendo de placer con las exploraciones de mi dedo entonces le dije al oído ” date la vuelta ” y como si un hipnotizado se tratara se dio la vuelta. Estaba desnuda entera pude ver esos pechos tan grandes en proporción de su tamaño, su coño totalmente poblado de pelo negro, ella atenuó los ojos y me vio allí apoyado sobre mis rodillas con la polla que me iba a estallar en el bañador, se incorporó y dándonos un beso muy húmedo desató el nudo de mis calzonas, metió su mano dentro y sacó mi polla acariciándola, con el dedo índice extendía todo el lubricante, que me había salido, por toda la cabeza rojiza de mi polla mientras que su lengua y la mía, sus labios y los míos se fundían en un beso. Ella con la otra mano bajó mis calzonas hasta que cayeron junto con su ropa y tirando de mi polla la guió hacía su coñito. Mi polla se deslizó por dentro de su coño como si fuera un bobsleigh en una pista, mientras mi polla entraba en su coño mi boca se deleitaba con su boca pero pronto se deleitaría con sus enormes pechos, eran tan grandes que no entraban en mi boca y su pezón era tan marrón que parecía negro. El ritmo con el que entraba mi polla en su coño aumentaba y ella subía las piernas para que la embestida fuera más fuerte y se introdujera más si podía sonaba a chapoteo eso me hacía pensar que Eloísa se había corrido. Tenía las piernas de Eloísa sobre mis hombros cuando mi polla se tensó al máximo y la saqué de su coño y empezó a echar escupitajos de semen sobre la barriga, barbilla y boca de Eloísa, Eloísa estaba que no podía mover las piernas yo me quedé sentado sobre mis rodillas mirando su cuerpo bombardeado de semen al rato se repuso y nos duchamos, esa fue la primera vez que incumplí la promesa de nunca follarme a una amiga pero la incumpliría dos veces más pero es otra historia que os contaré en otro momento…

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Una Fiesta

Mi nombre es Jenny y esta historia me pasó la pasada semana.

Fui a una fiesta en casa de una amiga del instituto. En la fiesta había un montón de gente, algunas compañeros/as de la clase, otras de otra clase y amigos de amigos. Yo estuve bebiendo con mi amigas toda la noche. A mitad de esta me empecé a encontrar mal y mi amiga, la dueña del piso me dijo que me acostara en su cama  a descansar. Entré en el cuarto que estaba alejado del salón donde estaba concentrada la gente y me quite mi pantalón y mi sujetador para estar más cómoda y me tumbé a dormir.

No se cuanto tiempo estuve dormida pero al rato noté que la puerta se había abierto y se había cerrado, supuse que era mi amiga, escuché entre sueños que se la persona que había entrado se estaba desnudando porque escuché la ropa caer y se tumbó a mi lado. De repente noté que una de sus manos se posaba sobre uno de mis pechos, mi amiga solía abrazarme mientras dormía a si que no le di importancia, pero de repente empezó a acariciar mi pecho consiguiendolo y masajeandolo, me iba a dar la la vuelta pero la cosa empezó a gustarme, nunca había tenido una experiencia con otra chica y la verdad que siempre me había dado morbo.Esa mano me estaba acariciando los pechos y con el dedo pulgar me estaba tocando el pezón, mi conchita se estaba mojando de la excitación, Esa mano bajó hasta debajo de mis bragas y metió sus dedos bajo mis bragas. Lo movía dentro tocando mi clítoris. De repente en mi culo noté un bulto, mi acompañante no era mujer sino un chico, debía ser el novio de mi amiga que pensaría que era su novia, iba a darme la vuelta pero… me estaba gustando lo que me estaba haciendo y lo dejé estar. Mi acompañante, me quitó las braguitas, me puso boca arriba, se puso a los pies de la cama y comenzó a comerme mi coñito. Mi cuerpo se estremecía, con su lengua, cuando rozaba mi clítoris.

Yo seguía dormida controlando mis espasmos. Su lengua era larga y gruesa, sabía como utilizarla para encontrar los sitios placenteros. Estaba a punto de llegar al orgasmo, cuando paró,  se quitó del todo la ropa, y luego se tumbó encima de mí;  comenzó a pasar su polla por mis labios sin meterle, algo que estaba deseando. poco a poco fue metiendo su polla en coño  sin dificultad, y entonces me folló muy deprisa durante unos minutos. Yo estaba temblorosa, él seguía follándome con su verga.

Él seguía follando cuando tuve mi segundo orgasmo de placer, él sacó su verga de mí,  se corrió en mi cara, notando su chorro caliente por mi cara,  por mi boca y por mi pelo. Al poco rato me subió las bragas, se vistió y dándome con una klinex en la cara me limpio el rostro y luego se marchó de la habitación.

 

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Entre Primos anda el juego

En una reunión familiar en la cual fuimos a casa de mis tíos. Donde aparte de mi tío y mi tía estaban mi primo y mi prima.

Estuvimos comiendo y tras la comida nos pusimos los primos, es decir mis primos y mi hermana a jugar al monopoly.

En el juego yo estaba mirando a mi prima que era 4 años mayor que yo, a su escote más bien a  sus tetas.

Eran grandes y deliciosas su culo era redondito y sus piernas eran bien gorditas.. En una de las miradas vi que ella me había descubierto y me aterroricé. Ella nos dijo que si íbamos arriba a jugar a la consola.

Mis tíos vivían en un piso donde eran suyos el piso de arriba y el de abajo. En el piso de arriba había una sala de estar con las consola y las habitaciones de mis primos.. yo le conteste que sí y subimos los dos. Estuvimos jugando a la consola.

Apenas llevábamos un rato cuando mi prima empieza a darme besos en el cuello cuando mi prima me beso yo me quedé helado después solté el mando en la mesa.

Yo comencé a besarle la boca en el sofá y le empecé a acariciar la espalda, fui bajando mis manos hasta su delicioso culo lo apreté fuerte y ella me puso una mano en el pechos y con el dedo en su boca me pidió silencio, se escuchaba la voz de mi tío hablando con mi padre así que el me dijo en voz bajita “ sigueme” y la seguí hasta su dormitorio.

En su dormitorio volvimos a besarnos y ella puso sus manos sobre mi polla, desabrochando la bragueta de mis pantalones. mi verga que  estaba gigante y mi boxer empapado. yo le toque los senos por encima de las camiseta y ella comenzó a meter sus manos en mi boxer. abrí los ojos y vi a mi hermanita allí parada en en el quicio de la puerta entonces yo le toque el coño a mi prima mirando a los ojos a mi hermana que no se había movido del sitio.

Mi hermana entró a la habitación y al cerrar la puerta hizo un ruido. Mi prima se dio la vuelta y miró a mi hermana que estaba ahí parada mirándonos, se levantó le empezó a comer la boca y a tocar los senos. Mi hermana pegó un respingo pero después se quitó la camiseta y el sujetador. Sus tetitas eran divinas. mi prima las empezó a besar y mi hermana no hacía más que disfrutar de lo que le hacían, parecía gustarle como nuestra prima le comía los pechos.Luego mi prima tomó de la mano a mi hermana y la llevó a la cama y yo empecé a masturbarme mi  prima se lamió dos dedos y empezó a tocar a mi hermana.

Ella hizo lo mismo.

Entonces no me pude contener y puse a mi prima encima mía.

Le metí varias veces la polla  y ella gemía. mi hermana se acercó y puso su concha en mi boca. la lamí y ellas empezaron a darse besos.todos gemiamos.

Mi prima fue la primera en tener un orgasmo, y se tumbó en su cama fue cuando  mi hermana aprovechó el momento para empezar  a mamarme  la polla mamando todos los jugos de nuestra prima, después montó encima mía lista para cabalgar , nuestra prima se había medio recuperado y sacó un vibrador de su mesita de noche, uno morado con una especie de pinchos  entonces mientras yo le daba por el coño a mi hermana mi prima le metia el aparato por el culo. Cuando ella se corrió tumbé a mi prima con el culo arriba y comencé a meterle la verga por el ano mientras que mi hermana con el vibrador le hacía lo propio por el coño.

Me entraron ganas de correrme y se lo dije a las dos las cuales se sentaron sobre sus rodillas como perras en celo esperando su comida, yo con mi mano me terminé corriéndome sobre sus rostros, Ellas se estuvieron retozando y lamiendose sobre la cama cada una de las gotas de mi polla de la cara de la otra, yo primero las miré y luego empecé a besarle los pechos a una y a la otra, de repente escuché la voz de mi padre diciendo que nos íbamos, rápidamente nos vestimos y bajamos. Nos despedimos de nuestros primos y nos fuimos a casa, mi padre dijo “ Hemos pasado un buen día, tenemos que repetirlo” yo miré a mi hermana y a mi prima y los tres nos reímos.

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Sirvienta en la alta sociedad

Muy rápido, su pene se introdujo perfectamente dentro de mi vagina y me hacía retorcer de placer, gemir de gozo. Mientras me penetraba y bombeaba, no dejaba de masajear mis pechos y yo le empujaba la cabeza hacia ellos, me excitaba mucho que me lamiera mis enormes pechos, que rebotaban con cada sacudida de placer.

Me gusta la fantasía porque uno puede ordenar las cosas como uno lo desee, o desordenarlas, según sea el caso.

Esta historia, se desarrolla cuando yo tenía 24 años, mis pechos ya habían alcanzado su madurez total y mis nalgas eran deseadas por más hombres cada vez. Debido a que me había quedado sin trabajo, tuve que entrar a trabajar como sirvienta a una casa de una familia bastante rica. Mis patrones, tenían 1 hija y 1 hijo. Como muchacha de una casa de la alta sociedad, me obligaron a usar uniforme, me gustaba bastante, pero creo que no era lo mejor para la clase de trabajo.

Para empezar era como 1 talla menor a la mía y me apretaba de las caderas y me costaba trabajo agacharme. Pero por otra parte, mis pechos se apretaban a tal grado que dejé de usar sostén, mis pechos se aplastaban contra la tela y se levantaban, haciéndolos ver muy grandes. Y mi trasero, de igual manera, se expandía por la presión que ejercía la falda y hacía que mis braguitas se marcaran. Después de un tiempo, decidí dejar de usarlas para que no se me notara nada de mi ropa íntima.

Junto a mí, entró a trabajar una mujer como de mi edad, 23 años tal vez, tenía un cuerpo precioso, el uniforme la hacía lucir muy atractiva, tenía pelo negro, ojos cafés, un trasero muy apretadito y aguadito y unos pechos medianos, tamaño normal. Ella y yo teníamos nuestras propias habitaciones y nunca trabajábamos en la noche.

Este relato empieza en uno de los días en que acabé mis labores temprano y decidí bañarme y luego salir a divertirme un poco. La primera sorpresa del día, fue cuando al asomarme por mi ventana, vi al hijo de mi jefa (Elisa), metido ahí, y mayor fue mi sorpresa al ver que tenía entre sus manos una de mis braguitas, unos calzones blancos con bordados de rosas muy finos al frente. Había envuelto su pene en él y se estaba masturbando. Me quedé viendo, la verdad no me gustó nada ver eso, pues la privacidad era una de las pocas cosas que aún conservaba. Pero decidí no interrumpirlo y esperar a que terminara.

Lo vi eyaculando sobre mis calzones, limpiando toda su leche en ellos y luego llevándoselos a su habitación. Seguramente los usaría para limpiarse cada vez que se calentara. Entré a mi cuarto y me desvestí, me quité la falda y me deshice de mi blusa. Mis grandes pechos dieron un salto al liberarlos de su encierro y me metí a la ducha. Comencé a lavarme el pelo, esos rubios mechones que se escurrían hasta mi espalda, me mojé toda, comencé a enjabonar mis pechos, llenándolos de espuma y poniéndolos al agua caliente para que se relajaran.

Luego bajé a mi vagina, enjaboné todos mis vellos, los tallé con fuerza y bajé a mis piernas. Mi cuerpo todo mojado se veía muy apetecible. Salí de bañarme y después de envolverme en una toalla, decidí que saldría a un antro o algo así. Abrí mi cajón de la ropa interior, saqué una braguita normal, de color negro y me la puse, escogí un sostén del mismo color y metí mis pechos en él. Me puse un pantalón pegado de mezclilla y una blusa que resaltaba mi busto. Vestida así, salí de la casa y fui a una disco cercana.

No habían pasado ni 5 minutos desde que entré, cuando los hombres que había ahí ya empezaban a mirarme. Al empezar a bailar en la pista, sentía como varias manos rozaban mi trasero cada vez que se podía, esos torteos disfrazados por el baile. Fui al baño un momento, después de haber bailado como 2 horas, y al salir, me encontré a un sujeto que sin dudarlo y sin preguntarme, me tomó y me recargó sobre la pared, comenzó a besarme y yo me resistí, pero era mucho más fuerte que yo, luché y luché, pero finalmente tuve que ceder a él.

Me manoseó por todas partes, metió su mano bajo mi pantalón y apretó mi vagina que empezaba a mojarse, la apretó con su mano y luego metió las manos bajo mi blusa. Desabrochó mi sostén y lo olió, lo lanzó al suelo y comenzó a masajear mis pechos, a pellizcar mis pezones y de pronto, sacó su miembro de dentro de su pantalón. El tipo lo tenía gigantesco, era anchísimo y muy largo, me puso una mano sobre él y justo cuando me iba a arrodillar a mamársela, el muy desgraciado se la guarda y se va, llevándose mi sostén, me dejó toda caliente y excitada.

Salí inmediatamente del baño y me dirigí a casa, donde podría desahogar mi calentura libremente.

Cuando llegué, ya era tarde, temí que mis patrones me regañaran, pero no había ruido, así que asumí que se habrían dormido. Pasé al cuarto de mi amiga a preguntarle sobre las actividades de hoy, pero la segunda sorpresa del día, mi patrón tenía agarrada a mi amiga de las caderas, sus piernas estaban cruzadas sobre sus hombros y su vagina se había engullido todo el pene de mi jefe. Esto no hizo más que aumentar mi calentura.

Corrí a mi cuarto y de entre mis cosas más secretas, las que guardaba bajo llave, se encontraba un consolador que le había pedido a una compañera. No dudé ni un segundo y así como así, lo metí en mi vagina, hasta el fondo y me hizo soltar un leve gemido. Me lo metí y saqué una y otra vez, sentía como ese pedazo de plástico se metía en lo más hondo de mi vagina, era algo excitante, mis pezones estaban gordos, hinchados, comencé a acelerar mis movimientos hasta que tuve un orgasmo delicioso, y caí tendida en mi cama.

Según creo, he de haber dormido media hora, porque poco después de mi orgasmo, algo me despertó, sentí como mi vagina se dilataba, y fue una gran sorpresa el encontrar al hijo de mi patrón con todo su pene dentro de mí, bombeando muy suavemente para no despertarme. No sabía que decir, ni que hacer, porque a decir verdad, se sentía muy bien, comencé a humedecerme toda, y, pues después de todo, ya que la situación se presentaba, no tuve más remedio que aceptar lo que pasó y disfrutarlo.

Comencé a acompañarlo con movimiento de caderas, muy rápido, su pene se introdujo perfectamente dentro de mi vagina y me hacía retorcerme de placer, gemir de gozo, debo decir que para ser tan joven, el hijo de mi jefe era bastante bueno en la cama. Mientras me penetraba y bombeaba, no dejaba de masajear mis pechos y yo le empujaba la cabeza hacia ellos, me excitaba mucho que me lamiera mis enormes pechos, que rebotaban con cada sacudida de placer.

Cuando pensé que el niño estaba a punto de acabar, le saqué el pene de mi vagina, lo tomé entre mis manos y comencé a masturbarlo. El niño se hincó y comenzó a masturbarse entre mis pechos, tuve un orgasmo al verlo eyacular sobre mis enormes y jugosos pechos, mis pezones llegaron a su punto máximo, mis jugos se derramaron sobre mi cama, y su semen me llenó todos mis pechos. Tomé un poco entre mis dedos y comencé a chuparlo, mientras él seguía sacando su lechita. Alcancé otro poco y le metí los dedos en la boca, para que se probara a sí mismo, lo lamió todo y me agradeció por una cogida tan rica.

Me quedé dormida un tiempo, hasta la mañana siguiente. Al despertar, volví a mis rutinas de siempre, lavar los platos, barrer, tender camas, etc.  A decir verdad, lo único que esperaba en aquel día, era llegar a la habitación del hijo de mi patrón ” el niño”, quería estar en su lugar más íntimo. Era un lugar muy cómodo, su cuarto no me daba mucho trabajo, pues siempre estaba limpio.

Comencé a esculcar entre sus cajones de ropa, hasta encontrar mi cielo, su lugar de la ropa interior. Para mí era como un paraíso, estar rodeada de su olor a macho, tan sensual, excitante. Muchos de sus bóxers estaban manchados de semen, sin duda alguna era un chico caliente. Al tener estas prendas entre mis manos, comencé a meter mi mano bajo mis calzones, estaban empezando a humedecerse.

Comencé a masturbarme, tan delicioso, pero tuve que salir antes de correrme, pues el olor me delataría. Salí corriendo y al llegar a mi cuarto, otra de mis grandes sorpresas, cuando encontré a la hija de mi patrón acostada desnuda en mi cama. Ella era una muchacha un tanto fea, la verdad, con cuerpo medio, por así decirlo, pechos medianos y trasero aplastado.

Me dijo mi hermano que eres hermosa en la cama, dijo sensualmente, mientras sacaba de entre las sábanas un consolador con un hilo. Quiero que me demuestres si es cierto. Comenzó a atarse el consolador alrededor de la cintura. No me hice del rogar y me desnudé toda, rápidamente, arrancándome la ropa. Me abalancé sobre ella y comencé a besarla en la boca, nuestras lenguas se estrecharon, mientras yo le sobaba los pechos y la besaba, ella estrujaba mis nalgotas, me sobaba y no dejaba de tocarlas.

Tampoco era una aprendiz en la cama, precisamente. Me aventó muy violentamente sobre la cama y me abrió mis labios vaginales de un jalón, me dolió mucho, me ardió y justo cuando pensaba que no podía doler más, ella introdujo el consolador completo dentro de mí, era algo gigantesco, era un consolador muy ancho y largo. La niña comenzó a meter y sacar el consolador de mi vagina, mientras yo le jalaba los pechos. La tomé de las caderas y la jalé hacia mí para que empujara más y más fuerte.

Sentía mi vagina calentarse poco a poco con estas penetraciones de una mujer, me excité tanto aquella vez, siempre me había encantado la idea de que una mujer hablara como hombre en la cama. El placer que sentía era inmenso, no podía contenerme más, así que le dije que sacara su pene de mí y que me lo diera. Cambiamos de posiciones y me amarré aquel pene en mi cintura. Tomé a la niña por las caderas y la puse de cuatro. Ahora sí vas a sentir placer niña- le dije.

Y sin dudarlo, le metí todo el pene en su vaginita, estaba muy apretada y al principio me costó mucho trabajo meterle mi pene completo, pero después de un tiempo todo se facilitó y empecé a penetrarla muy violentamente, sentía como sus labios vaginales se contraían mientras ella gemía de dolor, y se levantaba con cada embestida mía. La sujeté de las caderas y la empujé hasta mí, la hice sentir tanto dolor y placer a la vez, sus lágrimas escurrían, pero ella no dejaba de pedir más y más.

Seguí mis penetraciones dentro de su vagina unos minutos más, hasta que me agoté y finalmente saqué mi “miembro ” de ella y entonces nos besamos apasionadamente, estuvimos acostadas y abrazadas unas cuantas horas, mientras las dos jugábamos con nuestros pechos y reíamos. Mi vagina aún estaba húmeda y chorreando, mientras mi pene falso estaba lleno de los fluidos de mi nueva compañera de cama, en ese momento, me prometí que acabaría con toda la familia.

Bueno, este fue mi relato, espero que les haya gustado. Como pueden imaginar, esta cosa tendrá continuación, pero por el momento, los dejo con las dudas.

Autora: nellis_cuteblonde

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Mi madura vecinita II

Se montó y empezó a retorcerse y moverse, era toda una puta en la cama y volvió introducirse mi pinga en su culito, ella gemía y me daba sus tetas para chuparlas, la tiré un poco de lado y empecé a penetrarla nuevamente, cuando sentí que nuevamente me venía, ella tomó mi pinga y empezó a mamar, por un largo tiempo hasta dejarla limpia, luego de tan grandiosa faena con ella.

Luego del primer encontrón con mi vecina, la cual se me olvidó describirla y su nombre, les diré que, para sus 42 años, el nombre de ella es Elsa, tiene un culito bien durito aun, con unas caderas bastantes anchas las cuales vuelve loco a uno, y unos pechos bastantes grandes de contextura bastante esbelta, es difícil de creer que tenga esa edad, pero la vieja se mantiene aún cogible.

Al cabo de unos días, no podía dejar de pensar en aquella mañana en donde nos revolcamos como locos en su habitación, que debía verla a como diera lugar, ya desea cogérmela nuevamente, lo malo era su hija, una noche viernes fin de semana, llegaba de noche ella de su trabajo y yo venía de la universidad, me miró y se acercó hacia mi, y me dijo mañana por la mañana, 10:00am, y esa fue la hora y día.

Ya por la mañana cuando toqué su puerta, su hija se encontraba allí, pero era ella quien estaba al tanto de la puerta, hizo que pasara a su habitación, y me escondió dentro de ella, y le dijo a su hija que para cualquier cosa estaría arreglando unas cosas en su cuarto.

Apenas cerró  la puerta fui hacia ella y nos dimos un intenso beso, como dos hambrientos de deseo sexual, yo procedí a masajearle el cuerpo lentamente, para esa ocasión ella llevaba esas faldas anchas, y una blusa bastante ceñida, metí mi mano dentro de su falda, y empecé a masajear su culito, la muy perra no llevaba ropa interior, entonces metí uno de mis dedos en su culito, rápidamente eso hizo calentarla rápidamente.

Ella empezó a desvestirme y soltarme los pantalones y yo procedí a quitarle la ropa también, al ver su calentura por los firmes que se encontraban sus pezones, no lo pensé dos veces y me colgué de ellos, como un bebe en busca de leche, y ella trataba de gemir no tan fuerte ya que se encontraba su hija, eso me excitaba y hacía que la haga llegar a gritar, y que su hija viera como me cogía a su madre.

Ella bajó rápidamente y tomó mi pedazo con sus dos manos, y empezó a chuparlo, carajo por un momento se la tragó con todo y bolas,

era de no creer, era una ninfómana, al menos conmigo, pero luego de dejármelo listo, bien duro y parado, se puso en cuatro y abrió las piernas para ser clavada, pero dado que me excitaba ver como cuidaba no gemir demasiado o alto para no darle sospecha a su hija, yo empecé a jugar con su culito mientras rozaba mi pinga contra su culito, ella pedía que se la metiera de una vez que ya no aguantaba más, solo recuerdo que decía: Dámelo de una vez…

Clávame como a las putas de tus amigas… Entonces mientras jugaba con ella, se la introduje pero lo hice por su anito, el cual aún no se encontraba dilatado mucho, ella dio un grito que su hija al percatarse de eso, tocó a la puerta y preguntó si pasaba algo, yo empecé en ese momento a metérselo con desenfreno…

Ella entre gemidos hablaba con su hija, eso me excitaba mucho más y seguía dándole con fuerza, y ella trataba de disimular, pero no podía por momentos gemía pero ponía su cabeza contra la almohada, yo empecé a sentir que me corría y ella dio la vuela y se tragó todo, sin dejar gota alguna, para ello dado a sus dotes de chupar bien las pingas, la mía se encontraba nuevamente parada, entonces le dije:

Ahora te toca a ti, se montó como la primera vez, y empezó a retorcerse y moverse como toda una experta que lo era, era toda una puta en la cama como debe ser una mujer, luego se detuvo un poco y volvió introducirse mi pinga en su culito.

Al parecer ya le había agarrado gusto, ella empezó a gemir aún más fuerte y ya no le importaba que su hija escuchara o no, hasta que en un momento ya no dio más de tanto movimiento se tiró contra mi y yo empecé a moverlo nuevamente a metérselo con todo…

Ella gemía y me daba sus tetas para chuparlas, luego de eso la tiré un poco de lado y empecé a penetrarla nuevamente, a pesar de estar un poco incómodo ella supo acoplarse bien, ya cuando sentí que nuevamente me venía, ella tomó mi pinga y empezó a mamar, por un largo tiempo hasta dejarla limpia, luego de tan grandiosa faena con ella.

La pregunta era como salir si aún su hija se encontraba, dentro de la casa, me dijo yo le diré que vaya a comprar algo, y luego sales tú, entonces la mando a la tienda por unas pastillas, y yo salía al instante de su casa todo cansado y sudoroso por tanto ajetreo con Elsa.

Autor: herecto69

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