Exhibicionismo bi

El camionero me follaba en la boca y sentía que en cualquier momento se vendría y fue así, me sacó la verga de la boca para correrse en mi espalda, de repente noto un chorro caliente en el condón, sintiendo como se corrió el hombre que estaba arriba de mí, fue esto tan rico que yo necesitaba correrme, el camionero me empezó a jalar la verga y me vine en menos de un segundo.

Hola, mi nombre es Fabritzzio y soy italiano mexicano, tengo ya más de 20 años en México y siempre he sido un exhibicionista, hoy tengo ya 34 años estoy casado y mi rol ha sido siempre bisexual, le cuento que desde hace un tiempo me gustó la idea de exhibirme en los hoteles ya que frecuentemente viajo fuera de la ciudad y es muy normal para mi llegar a todo tipo de hotel.

Pues en un buen día de esos que la calentura me tenía a mil por hora, decidí comprar una tanga verde, ponerla y darle rienda suelta a esto, quiero decirles que me gustan las tangas y los speedos ajustados no creo tener un mal cuerpo yo mido 1.83 soy blanco, talla 36 con nalgas grandes y redondas y bien marcadas por el ejercicio, siempre noté que hombres o mujeres siempre me veían el trasero por lo bien formado que lo tengo hasta el día de hoy.

Una vez llegando a Guadalajara de Puerto Vallarta me hospedé en un hotel creo que se llamaba hotel Vallarta muy cerca de una gran plaza, este hotelito ofrece que los cuartos dan hacia la calle y puede uno tener la libertad de entrar y salir sin afectar a nadie, llegué ahí y pedí un cuarto en la planta de abajo y pegado a la calle. Una vez adentro me baño y me pongo mi tanga verde de licra, de esas que brillan en la obscuridad y abro las cortinas de mi cuarto, pero solo donde se pudieran ver mis nalgas y mi tanga…

Esto transcurrió por un par de minutos cuando en eso entra un carro al estacionamiento. Era un sr de unos 45 o 48 años, muy bien parecido, fornido, cuando él se bajó del carro me percaté que venía solo,   con mayor razón abrí la cortina para que pudiera verme, y como fue notorio vio como su mirada se clavaba en mis nalgas, vi por la otra parte de la cortina que bajó una maleta y la puso en una banca fuera de mi cuarto, vi como él disimuladamente veía mis nalgas sin pudor, sin decir más se fue y vi que se hospedó ahí mismo en un cuarto contiguo al mío, eso me puso a mil.

Cuando ya él estuvo de regreso vi como se quedó fumando un cigarro y viéndome las nalgas mientras él se acariciaba la verga discretamente, al término de su cigarro se paró y se fue a la habitación contigua y escuché como el agua de la regadera caía, yo  con la calentura andando decidí abrir mi puerta y salir a espiar un poco, y cual fue mi sorpresa que él estaba ahí afuera en su banca hablando por teléfono, como ya era demasiado tarde no podía regresar sin tener algún pretexto, a lo cual caminé al fondo del pasillo y tomé un poco de agua de un garrafón que había ahí, vi como su mirada me comía y como su verga fue tomando una proporción muy rica para mi vista.

Yo caminé hasta mi cuarto y entré, y vi como él me siguió con la mirada, entré a mi cuarto lleno de nervios y me quedé acostado en la cama hasta que escuché que en su cuarto se escuchaba la tv, por lo cual pensé que ya no pasaría nada, y decidí salir a la calle, esto fue muuuy excitante para mi por que cuando veía taxistas o carros con gente sola, salí a la calle y se paraban a verme las nalgas y eso me tenía muuuy caliente, en una de tantas exhibiciones mi sorpresa es cuando regresando a mi cuarto me topo de frente con este señor y pasa por un lado mío y me roza las nalgas, lo cual me dio la pauta a seguir exhibiéndome…

Él camina a su carro y baja un bolsa pequeña y se regresa, yo aproveché para recoger algo del suelo y cuando paso me quedo el a la altura de su entrepierna y me pregunto que si me podía ayudar en algo, le dije que había perdido una llave pero que no había problema, él traía ya puesto un short y una camisa y vi como se empezó a crecer su verga y salir un poco por la parte baja del short, y en una de esas se acerco más a mi y rozando ya su verga contra mi boca, no perdí más oportunidad y la metí toda en mi boca…

Vi como sus ojos se ponían en blanco y como lo estaba gozando hasta que me dijo que si podíamos ir a su cuarto a terminar esto,   con la calentura entré al cuarto sin preguntar nada, llegando ahí al cuarto se quita el short y veo una verga hermosa, de no más de unos 19cms muy gruesa y con unos huevos riquísimos colgando, trato de metérmela toda en la boca y no puedo de lo grande, más sin embargo toda esta ricura se fue muy rápido en el momento que se corrió sobre mi pecho en menos de 5 minutos, por lo cual no pudo continuar para algo más,   ¿y yo? con la calentura a mil por hora, salí de ahí medio limpio y me metí a bañar otra vez, y decido ponerme una tanga roja que traía de repuesto y esta vez decidí ser más atrevido ya que buscaba algo más….

En una salida, veo como se estaciona enfrente un gran camión y se baja una persona corpulenta grande y con gorro, por lo cual trato de meterme un poco, pero fue tarde para eso ya que ya me había visto en mi tanga roja,  entra a recepción y veo que platica con el recepcionista, que era un sr de unos 40 años y se va, salgo de mi habitación y mi sorpresa fue que cuando salí el camionero ya estaba en la banqueta con su maleta entrando a 2 puertas de mi cuarto, a lo cual me ve en mi tanga y solo se agarra la verga y se mete a su cuarto.

Desesperado por querer hacer  algo  caminé hasta la recepción y vi que solo había una persona, regreso por el estacionamiento y veo que la ventana de la habitación del camionero estaba totalmente abierta con la luz prendida, y mi morbo más grande fue ver que hacía…cuando llego a su cuarto veo una gran sombra en el baño y saliendo de la regadera con una barriga y un pecho lleno de pelos y una verga muuuuuy gruesa y larga, a lo cual me paso por su cuarto y cuando paso por un lado me hace una seña para entrar y yo no lo dudé ni tantito.

Me agarró fuertemente por las nalgas y me las empezó a besar y abrir, a meterme la lengua, yo solo sentía riquísimo y con ganas de meterme esa verga a la boca, con un movimiento me quité y me puse en la cama boca abajo él frente a mi dándome su verga agarrándome las nalgas y metiendo los dedos en mi culo, yo estaba que me caía de excitado  perdiendo la noción de que la cortina seguía abierta y la puerta entre abierta,  ya entre mis gemidos de placer por los dedos que tenía dentro, siento repentinamente que alguien me empieza a besar las piernas, noto una mano más en mis nalgas, era el primer tipo que había llegado y veo que la calentura de este estaba más allá de la mía, por lo cual me abre más las nalgas y me las empieza a besar…

Yo ya traía el culo bien dilatado, por lo cual el primer hombre sin decir nada se subió en mi y me penetró tan rico que no sentí nada por mi calentura, el camionero por su parte me follaba en la boca y sentía que en cualquier momento se vendría y fue así, que cuando menos pensé me sacó la verga de la boca para correrse en mi espalda, cuando de repente siento un chorro caliente en medio de un condón, sintiendo como se corrió el hombre que estaba arriba de mí, fue esto tan rico que yo necesitaba correrme, el camionero me empezó a jalar la verga y mi sorpresa fue que me vine en menos de un segundo y él tragándose todo mi semen,  fue el mejor viaje de negocios que he hecho a Guadalajara, espero ir pronto otra vez…

Autor: Fabritzzio

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Exhibiéndome en la autopista II

Yo sentía como pasaba su cabeza y luego ese tronco gruesísimo, toda esa calentura me dilató y me hizo pedir más, me bombeó por unos minutos y se acostó en la cama, me ordenó que lo montara viendo esa verga deliciosa, lo mejor de todo fue cuando me subí me hizo que le diera la espalda y ver cómo me ensartaba su verga en mi hoyo.

Como les dije en mi relato anterior, al pasar esa revisión con ese federal de caminos que hice que se vaciara y quedara contento con mi mamada, me subí a mi carro y tomé  la carretera sabiendo que aun quedaban más de 3 horas de camino a puerto Vallarta, sabía que tendría que pasar una caseta más y estaría ya en la carretera libre a puerto Vallarta, llegué a la caseta y estaba un señor de un bigote muy marcado, de lentes, solo me vio, me sonrío, pagué y seguí mi camino.

Ya en el camino me paro en una cuneta que está en la entrada a Chacalita, claro ya eran como las 2 de la mañana y me paré a estirarme un poco, obviamente seguía con mi tanga blanca y mi camisa blanca,  me bajo por el lado contrario y atrás de mi está un hotel al pie de carretera, en otras ocasiones ya me había parado ahí pero sin éxito alguno,  mi sorpresa fue ver algunas ventanas abiertas y unos grandes camiones de traslado.

Como ya tenía la luz interior apagada me quedé recargado en la puerta trasera del auto cuidando la carretera y viendo que pasaba para salir a exhibirme, pero mi sorpresa fue que al voltear estaba un tipo en un balcón del hotel viéndome sin pena alguna  me contoneé en la ventana agachándome por mi agua y poniendo mis nalgas al aire para que las viera sin problema, en varias ocasiones vi que era una persona muy corpulenta por que se veía de una espalda grande y piernas muy gruesas, a pesar de que traía un pantalón se notaba que era de cuerpo grande, vi como varias veces se acomodaba su verga en el pantalón  yo más movía mis nalgas y se las ofrecía sin pudor alguno.

En una ocasión volteo y veo que su luz estaba apagada pero alcanzaba a ver una pequeña luz dentro de su cuarto  decidí quedarme unos minutos más parado ahí, pasaron varios camiones y el ruido me impedía escuchar que pasaba a mi alrededor, mi sorpresa fue que cuando volteé hacia atrás me topé de frente a este robusto señor más alto que yo, con una espalda muy ancha, manos muy grandes y fuertes, traía una camisa de color azul y un short como de futbolista de esos brillosos, y tenía unas piernas y sobre todo pantorrillas muy prominentes, él viéndome me preguntó que si era de por ahí  le dije que no, que solo me había parado a descansar unos segundos y a estirarme.

Me ofreció pasar a su cuarto si necesitaba el baño o la regadera, todo esto con el cuento de que era peligrosos manejar cansado y diciéndome que tenía más de 15 años manejando un camión de carga pesado y había visto muchas cosas en la carretera,  le dije que si le aceptaría la regadera y un café, saqué un short y me lo puse para subir a su cuarto.

Ya en su habitación me preguntó que si no tenía ningún inconveniente en que la ventana estuviera abierta  dije que no, él amablemente me dijo su nombre y me señaló el baño, entré y si me bañé porque si me estaba durmiendo, cuando salí él estaba acostado boca arriba y se veía una verga muy grande y muy gruesa sin estar parada aun,  yo solo había salido con mi tanga puesta, me dijo que  si quería descansar lo hiciera, que él era gente honesta y limpia, me acosté boca abajo, y la primera plática fue que si me apretaban las nalgas mi tanga, le tomé la mano y le dije no, mira tú son muy ricas y no lastiman, y fue solo un pretexto para que empezara a tomar de mi hilo y jalarlo y pasar su dedo muy grueso por mi hoyo.

Esto me prendió a mil y yo movía un poco las nalgas para que supiera que tenía autorización, él se levantó de la cama y me dijo que se daría una baño por que saldría muy temprano por la mañana y que quería dormirse fresco, me quedé en la cama, en pocos minutos salió envuelto en toalla y se paró de mi lado y me dijo que si le pasaba un short que estaba en la cama.

Sin pensarlo se lo pasé y se quitó la toalla para ponérselo dejando ver una gran verga grande, muy grande y muy gruesa con unos huevos grandísimos como nunca los había visto,  me puse boca arriba y me puso su verga muy cerca de mi cara y no dudé ni un segundo en metérmela a la boca ya que me habían dejado calentísimo.

Era descomunal su tamaño, tanto que no me cabía en la boca, ni en mi mano de lo gruesa que estaba y de lo larga,  yo acostado en la cama besándole la verga me hizo ponerme de a perrito y mientras se la mamaba me sobaba las nalgas y lubricaba mi hoyo, que esto en menos que lo pensé ya estaba abierto y con ganas de recibir algo.

Me volteó bruscamente y me tomó por las nalgas besándomelas y metiendo su lengua en mi hoyo y eso me ponía más caliente de lo que ya estaba,  sin decir nada se quitó, tomó un condón extra muy extra largo, se lo puso, y sin decir nada me la empezó a meter.

Yo sentía como pasaba su cabeza y luego ese tronco gruesísimo, toda esa calentura me dilató y me hizo pedir más, me bombeó por unos minutos y se acostó en la cama, me ordenó que lo montara viendo esa verga deliciosa, lo mejor de todo fue cuando me subí me hizo que le diera la espalda y ver cómo me ensartaba su verga en mi hoyo.

Me di muy ricos sentones hasta que empezó a cogerme como un desesperado, sentí a como sus huevos pegaban con los míos  ordenó que me la jalara yo también para que me viniera cosa que no pude pero si sentí como me escurría dentro del condón una cantidad impresionante de mecos,  la sacó y en efecto, el condón estaba llenísimo de mecos, pero como yo seguía caliente, me ordenó que me pusiera en el balcón de nalgas y me empezara a cachondear yo solo porque quería verme como me corría.

No tuve problema alguno y de reojo vi como varios carros y camiones pasaban y bajaban la velocidad para ver el espectáculo,  me vine en un par de minutos dejándolos caer en el piso, ya sin aliento  le pido que me deje usar su baño para asearme y continuar con mi partida.

Me bañé, me puse una tanga limpia, que traía en la bolsa,  mi short y me di a mi partida, adolorido del culo pero muy satisfecho y aun caliente, no sabía por qué lo estaba  pero quería más.

Les platicaré el gran final en otro relato más.

Autor: fabiangyf

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Restaurante de carretera

Mi madre era la ninfa de mis pajas, nunca escuché a mamá echarle en cara a papá la falta de vigor sexual, pero la mayoría de las veces quedaba insatisfecha, me excitaba ver cómo, después de que papá le echase un polvo, mamá se retiraba a otra habitación para masturbarse. Me fascinaba ver cómo se introducía en su vagina un plátano o un pepino, me volvía loco.

Voy a relatar sucesos acaecidos durante cierta etapa de mi vida. Se trata de mi juventud. Vivía con mis padres y era hijo único. El negocio familiar era un restaurante de carretera que empezaba a tener cierta dificultad para funcionar pues cada vez se detenían menos pasajeros a comer.

Cuando yo nací el restaurante si llegó a funcionar con éxito, incluso había empleados: una cocinera, un camarero… aparte de mis padres, que también trabajan. Como he dicho, cuando yo ya era un jovencito el restaurante empezaba a dar escasos ingresos. Sólo atendían el negocio mi padre y mi madre, y yo, que de vez en cuando echaba una mano.

He de decir que fui un niño mimado y no me faltó de nada nunca; además mis abuelos tanto maternos como paternos me enviaron siempre y muy a menudo toda serie de juguetes y caprichos, pues decían que un niño sólo viviendo en un restaurante de carretera se aburriría mucho, y no les faltaba razón. Últimamente me interesaba mucho la electrónica y gracias a los regalos y al dinero que me daban mis abuelos monté todo un equipo de sonido, micro cámaras, altavoces de escucha miniaturizados, pantallas de televisión, grabadoras, videos, etc.

Mis padres no se metían mucho en lo que yo hacía con este equipo y además no entendían una sola palabra de cómo funcionaban o para que servían. Es fácil imaginar que uso le di, porque el negocio, además de restaurante también funcionaba como motel y se alquilaban habitaciones.

Así que coloqué cámaras de video y equipos de escucha en todos los dormitorios del motel, incluido el de mis padres. De ese modo despertó mi curiosidad y mi interés por la sexualidad. Pronto me convertí en un voyeur empedernido. En el motel se detenían algunas parejas (desgraciadamente pocas para satisfacer mi voyerismo y para ganar dinero en el negocio familiar).

Yo grababa en video lo que hacían aquellas parejas y me parecía magnífico; era increíble lo que se podía hacer en el terreno sexual. El material grabado lo archivaba y he de decir que años más tarde lo empleé para realizar cine porno amateur, negocio del que vivo y muy bien por cierto, pero eso es otra historia.

Me masturbaba contemplando aquellas imágenes, pero vuelvo a repetir que eran escasas las parejas que se paraban allí a pernoctar, fue por eso que me centré en las relaciones sexuales de mis padres, las cuales, en comparación con las que había tenido ocasión de contemplar en otras parejas, dejaban mucho que desear.

Mis padres eran muy sosos en la cama, pero poco a poco me di cuenta que mi madre no era la responsable de ello; al que le faltaba vigor y pasión sexual era a mi padre. Yo me contentaba con ver desnuda a mi madre, que por entonces tendría unos treinta y cinco años y estaba muy bien de cuerpo. Morena, guapa, de buenas tetas, de un tupido coño pleno de vello púbico…

Era la ninfa de mis pajas. Aunque oía las conversaciones de mis padres, nunca escuché a mamá echarle en cara a papá la falta de vigor sexual, pero no tardé en comprobar que la mayoría de las veces quedaba insatisfecha, pues papá la sometía a practicar un sexo convencional y carente de morbo.

Me excitaba ver cómo, después de que papá le echase un polvo rápido y vacío de gozo, mamá se retiraba a otra habitación para masturbarse en solitario. Esa costumbre en ella me fascinó: ver cómo se introducía en su vagina un plátano o un pepino me volvía loco. A pesar de que papá y mamá follaban muy de tarde en tarde, a pesar de eso quedó embarazada.  Esa noche no había nadie en el restaurante y yo me retiré a mi habitación a entretenerme con mi equipo de imagen y sonido.

En una pantalla observé lo que ocurría en el restaurante: el camionero quiso hablar con papá en privado y yo lo oí todo. Goyo, que así se llamaba el camionero, preguntó a papá si podía contratar los servicios de una prostituta y traerla consigo al dormitorio del motel; que si hacía falta pagaría más por poder utilizar el dormitorio para esas necesidades. Mi padre se negó rotundamente diciendo que en su casa ese tipo de cosas no estaban permitidas.

A mí me fastidió mucho porque quería ver a aquel hombre de apariencia de semental en acción con una hembra y además, según dijo, estaba dispuesto a pagar una fuerte suma de dinero, y eso hubiera venido fenomenal a mi familia. Todos se retiraron a dormir. El camionero salió al balcón de su dormitorio a fumar un cigarro. El pobre hombre tenía unas ganas terribles de follar, lo había dejado claro. Papá y mamá estaban en su cama, lo veía en uno de mis monitores. Papá se quedó dormido muy pronto y mamá aprovechó la ocasión para ir al despacho de papá y masturbarse como a veces tenía por costumbre.

Su embarazo la hacía más bella y apetecible. Me dije a mí mismo que la situación era curiosa: por un lado Goyo el camionero con ganas de follar y por otro mi madre masturbándose. De repente tuve una idea y no dudé en llevarla a cabo. Salí afuera y vi a Goyo en el balcón; no tuve timidez y le pregunté que si tenía ganas de follar y qué cuanto pagaría por ello. A él le extrañó mi pregunta, pero su deseo era tan fuerte que sintió interés por el asunto.

Me dijo la suma de dinero que ofrecería. Regateé y pedí más, consiguiendo que elevase la cifra hasta convencerme, entonces le dije donde estaba el despacho de papá y le animé a ir pues mi madre le esperaba. Eso era mentira, claro, mi madre no le esperaba, pero era un riesgo que debíamos correr. Así que Goyo me pagó el dinero convenido y fue hacia el despacho. Yo me fui inmediatamente a mi pantalla a ver que ocurría allí. Tenía la esperanza de contemplar un bello espectáculo… pero lo que ocurrió lo contaré más adelante.

Autor: ratsss

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Mi hermano camionero

Carlos comienza a tocarme el culo, a meterme un dedo, luego dos, me dilato fácil (no lo niego), y mientras yo chupaba a mi hermano me da vuelta, paro bien la cola, juega un ratito con su lengua, ya estaba bien abierto y me apoya la cabeza de su pija con un poquito de jabón, sentí un pequeño y lindo dolor y fui yo el que empujó para que entrara toda.

Soy gay desde siempre, vivo en Bs. As capital, tengo 24 años, soy rubio, alto, delgado, buen cuerpo…

Mi hermano es mayor que yo, tiene 35 años, es camionero y vive en el interior; más bajo que yo, más rellenito y muy peludo, pero con algo que la naturaleza no fue justa: a él lo dotó con una verga de 20 cm y gruesa como 6 o 7 cm.

Un día, hace unos meses, fui a visitarlo a su casa en el interior donde vive con su esposa, donde me quedé a dormir, era fin de semana. Él es muy jodón y mostró fotos de un viaje reciente donde se veía a un compañero de trabajo (Carlos) desnudo, bañándose en un río.

Quedé mudo al ver esa pija muerta, encima todos saben que soy gay pero no hay dramas ya que soy ubicado.Estábamos por almorzar cuando llegan unas familias amigas y junto a ellos este compañero de trabajo con su esposa.

No podía dejar de mirarlo y este se dio cuenta pero se hizo el tonto, después de almorzar yo salía del baño, que esta al final de un pasillo, y entra Carlos que sin pudor me toca una nalga, lo miro y respondo tocándole el bulto pero nada más….

Esa tarde los camioneros partían a sus destinos y mi hermano y Carlos viajaba hacia el sur así que me llevarían hasta Bs. As.

Viajé con mi hermano y Carlos nos seguía de cerca, paramos seguido para revisar gomas y yo aprovechaba para manotear a Carlos en cada ocasión, ya había más confianza, me animé a chuparle rápido en un baño, ¡que tamaño de pija! Pero no hubo tiempo para acabar.

Seguimos viaje, yo excitado miraba de reojo a mi hermano, que descaradamente se toca el gran bulto que tiene y se acomoda la pijota fláccida, veo la cabeza, y quedo loco.

Saqué temas de sexo para que se caliente y así fue. Veo que comienza a crecerle la pija, él seguía manejando el camión; ni uno se animó a más.

Paramos a cenar, bañarnos en la estación de servicio y dormir. Era tarde. Estando en el baño me meto donde estaba Carlos y comienzo una mamada espectacular, agachado bajo la ducha, ¡que hermosa pija, grande! mínimo 19×6, no me entraba toda en la boca.

En eso siento que alguien entra, era mi hermano, quedamos mudos pero por mi calentura sigo mamando.

No me doy cuenta de que se asoma por encima y nos ve, exclama: -¡Que hijos de puta! ¡Yo también quiero!

Carlos abre la puerta y mi hermano entra desnudo, ¡que poronga tiene! yo seguía mamando a Carlos y comienzo a tocarle a mi hermano, la poronga comienza a endurecerse y me la meto en la boca; cada 5 segundos cambiaba de pija, que placer! la ducha mojaba nuestros cuerpos…

Carlos comienza a tocarme el culo, a meterme un dedo, luego dos, me dilato fácil (no lo niego), y mientras yo chupaba a mi hermano me da vuelta, paro bien la cola, juega un ratito con su lengua, ya estaba bien abierto y me apoya la cabeza de su pija con un poquito de jabón, sentí un pequeño y lindo dolor y fui yo el que empujó para que entrara toda.

Casi muero de felicidad: un hetero pijudo que me ensartaba y yo mamando a mi hermano también hetero…

Estábamos muy calientes pero me zafé de Carlos ya que no tenía puesto un forro, giré y me apoyé la pija de mi hermano en mi culo, entró fácil, este gemía casi silencioso mientras me la metió toda, lento y firme.

Carlos se lavó la pija y me la puso en la boca, yo me masturbaba poco para no acabar… mi hermano me serruchaba cada vez más fuerte,

Me dolía y ensuciée su pija con mierda que parecía gustarle ya que me embestía más fuerte aún….

Carlos me agarra fuerte la cabeza, se mueve rápido y me acaba en la boca, tragué casi todo, mi hermano al ver esto no aguanta y me llenó el culo de leche sin parar de moverse, yo apenas me toqué y acabé…

Terminamos de bañarnos y fuimos a dormir a los camiones, mi hermano, al igual que Carlos, me pidió que mantenga el secreto.

Todavía no los vi, espero ansioso mis vacaciones para ver si hay posibilidades de otro viajecito….

Autor: dulce de leche

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En un hotel cercano a Shangrilá

Gozó tanto que después de la última expulsión de semen Sergio se desplomó sobre mí dejándome la pija enterrada, por suerte al bajarse ésta abandonó rápidamente mi cuevita dejándola ardiendo. La fricción que se produjo en esa zona a pesar de la crema me dejó el recto muy caliente, casi al punto de que si me hubiesen puesto un huevo podríamos haberlo comido frito en muy pocos minutos.

Estoy sentado frente a mi PC con el culo de costado porque no lo puedo apoyar totalmente como consecuencia de lo sucedido anoche y además por el calor reinante se me hace imposible tenerlo sobre mi banqueta.

Voy a tratar de narrar lo que me sucedió ayer sábado.

Hacía días que estaba sin vaciar mis vesículas seminales porque con el calor todo el mundo conocido está veraneando, aunque yo también tuve mi ración de vacaciones en el Este, para el último fin de semana estaba nuevamente en la paz de mi depto.

Como no tenía nada que hacer llamé por teléfono a mis amigos de Pinamar diciéndoles que iba a pasar con ellos pero en el camino hay que pasar por Shangrilá y en uno de esos hoteles me metí con un amigo que encontré en la ruta.

Ustedes dirán como lo encontró, muy simple ese amigo es camionero y estaba haciendo su habitual reparto de garrafas de gas por los balnearios anteriores al arroyo Pando.

Al cruzarnos en la carretera él me reconoció y me hizo señas con las luces por eso cuando miré me di cuenta de que desde ese camión  el que me hacía señas era Sergio que quería hacerme notar su presencia allí de esa forma tan habitual entre los trabajadores del volante.

Lo había llamado desde el Este para decirle que quería encontrarme con el cuándo volviese pero por su celular me dijo que estaba con mucho dolor de cintura porque las garrafas pesaban mucho…

Detuvo su camión, mientras yo hice lo mismo con mi coche y cuando se acercó nos pusimos a charlar.

-¿Qué hacés acá? ¿ No estabas dolorido? -Eso fue la semana pasada… estoy sin dolores por eso estoy trabajando…

Vaya uno a saber si fue cierto o si fue una excusa para no encamarse conmigo pero ese día  no se me iba  a escapar y creo que él pensaba lo  mismo porque de otro modo hubiese seguido trabajando sin hacerme notar su presencia por las carreteras de la patria.

Cuando le dije que andaba con ganas de repetir el último encame con él, me contestó que hacía como diez días que no cogía  porque después de trabajar quedaba con el lomo molido de tanto cargar las garrafas en su espalda y cuando llegaba a su casa se dormía casi enseguida por lo rendido que quedaba con este trabajo de mierda que era lo único que tenía por el momento.

-Mirá ahora no puedo por qué estoy trabajando pero si querés cuando termine… cerca de la dos de la tarde nos encontramos.

Faltaban más de tres horas para que terminase de trabajar por eso le pregunté dónde nos encontraríamos.

-Y puede ser por acá… podemos ir a ese hotel que hay allá…

Efectivamente en esa zona hay muchos hoteles pero él me señaló uno que no voy a nombrar para no hacerle publicidad gratuita.

Nos despedimos y seguí mi camino hacia la casa de mis amigos, almorcé con ellos e inmediatamente después volví por el mismo camino hasta el hotel que me había indicado Sergio.

Tuve que esperarlo como media hora porque recién apareció pasadas las dos y media con un humor de perros, despotricando contra una clienta que le había hecho perder tiempo porque le hizo conectar una garrafa a la cocina, aunque le había dado unos pesos por ese trabajó extra él estaba muy molesto.

Dejamos los vehículos en la entrada del hotel, luego de cruzar un umbral muy coqueto nos encontramos con el conserje al cual le pedimos una habitación nos asignó la  No. 12 y hasta allí nos acompañó un empleado diciéndonos que si necesitábamos algo llamásemos por el interno preguntando por Camilo.

Nos pareció que el tal Camilo además de esperar una buena propina nos estaba ofreciendo otros servicios además de los habituales de su trabajo en el hotel.

Una vez a solas dentro de la habitación nos abrazamos y nos besamos muy salvajemente antes de que Sergio me dijese que se iba dar una ducha porque estaba muy transpirado de tanto cargar garrafas.

Me metí con él en el baño y literalmente lo bañé con mi saliva porque lo lamí por todos lados mientras caía el agua sobre nuestros cuerpos y ni su ano quedó libre de mis caricias linguales.

Aun húmedos nos fuimos para la cama donde me acomodé sobre él ofreciéndole mi ano para que lo lamiese a voluntad mientras su verga era devorada por mi boca ávida de ser llenada por ese trozo de carne palpitante.

Estaba riquísima!!! Latiendo dentro de mi boca, haciéndome cosquillas sobre la lengua y al mismo tiempo despedía gotitas de precum las cuales me dejaba un sabor delicioso dentro de toda mi cavidad bucal.

Supongo que él estaba gozando de lo que hacía porque puso mucha dedicación en meterme su lengua dentro de mi ano dilatándome el esfínter y luego fue introduciendo su dedo por allí girándolo cada vez con mayor velocidad.

Dimos vueltas por la cama chupándonos de lado, de frente de espaldas de todas las cien formas que hay en el Kamasutra hasta que se puso sobre mí apuntando con su arma hacia mi boca.

Con sus manos se pajeaba hasta que aumentó los movimientos de esta y me disparó su semen directamente sobre mis labios entreabiertos.

Sin avisar ni nada así de sorpresa por eso como pude la tomé con mi mano y me metí la desfalleciente verga dentro de mi boca para percibir los últimos latidos de esa prolongada eyaculacción.

Por el esfuerzo realizado se desplomó sobre la cama diciéndome.

-Como me la chupaste!!! Me hiciste acabar antes de tiempo!!! Realmente no podía aguantar más…

Lo abracé golpeándolo con mi vara la cual aún estaba muy enhiesta y le pregunté:

-¡Mirá como estoy! ¿Podes mandarte otro polvo?

Dicho esto miré su verga que aún corcoveaba como diciéndome que quería más guerra.

-Y… Sí… Aún me queda mucha leche condensada dentro de las bolas… pero esperá un poco…

Volví al ataque chupándosela nuevamente hasta dejársela en posición de combate mientras él hurgaba con sus dedos el huequito donde la pondría a continuación.

Como quería sentirlo en mis profundidades le di una crema que me recomendó mi amigo Fausto la cual es muy suave y hace que las vergas se deslicen con total facilidad dentro de los orificios en los cuales se pongan.

Estaba con una longitud muy considerable acompañada por una dureza tremenda por la cual me fue bastante difícil cubrirla con un condón pero luego de que éste se hubo acomodado en su glande lo demás se deslizó bastante bien porque le unté el resto de su pija con la crema de Fausto.

Me sacó el pote de mis manos para ponerme una generosa ración a la entrada me cuevita y a continuación con sus dedos fue introduciendo el lubricante antes de que me sentase sobre esa vara enardecida  a más no poder.

A pesar de todo ese mejunje deslizándose por mi agujero me dolió un poco, por lo que mi verga que momentos antes había estado por reventar de la excitación que tenía se me bajó casi hasta el punto de desaparecer.

Ambos estábamos tan calientes como para estar dispuestos a todo, por eso clavado como estaba en esa estaca hirviente me quedé un rato quietecito sin moverme siquiera para que mi esfínter se fuese amoldando a ese trozo de carne conocido lo cual no impidió que fuese bastante molesto al principio de la sección.

Cuando no me molestaba más, la rigidez de mi verga comenzó a volver y fue cuando comencé a moverme como si quisiese descorchar una botella de buen vino o sea que comencé a girar sobre la verga de Sergio como si mis paredes rectales fuesen el pico de una botella y su verga el sacacorchos.

Yo estaba dominando la situación, viendo al mismo tiempo su cara  que denotaba el infinito placer que estaba recibiendo por eso no pudiendo contener más su excitación me tomó de las caderas comenzando a subirme y a bajarme sobre su mástil.

Lo cabalgué un buen rato hasta que me cansé de tanto flexionar las rodillas por eso giré de tal forma que lo arrastré en mi vuelta quedando él con los pies sobre el piso para luego comenzar a metérmela a toda velocidad con mis pies detrás de su nuca.

Muy fuerte fue el bombeo que hizo atrayendo mis hombros hacia él mientras con mis manos libres me abrí las nalgas para que entrase hasta el último milímetro de esa deliciosa verga la cual me estaba sacando ayes de placer.

Fue maravilloso ver su cara de gozo cada vez que me penetraba en lo más profundo de mi canal por eso no tuve necesidad de tocarme la pija porque comencé a acabar cuando sentí las palpitaciones de su verga la cual tenía agarrada  por los escasos milímetros que aun no estaban alojados dentro de mí.

A pesar de que Sergio había eyaculado un rato antes sobre mi boca, esta segunda acabada me pareció más intensa que la anterior porque su verga no dejaba de latir en contacto con mi próstata prolongando mi eyaculacción hasta el clímax.

Su pija parecía un hierro candente que hacía el recorrido dentro de mis entrañas y cuando él sintió que su pecho se mojaba con mi leche tomó mi tranca con sus manos exprimiéndola para extraer de allí hasta la última gota del líquido del placer.

Apreté fuertemente su mano para demostrarle cuanto gozo  estaba recibiendo y con la otra mano le pellizqué su verga la cual ya estaba terminando de expulsar todo el contenido de sus vesículas seminales dentro de la pared de látex que la separaba de mis paredes intestinales.

Gozó tanto que inmediatamente después de la última expulsión de semen Sergio se desplomó sobre mí dejándome la pija enterrada pero por suerte al bajarse ésta abandonó rápidamente mi cuevita dejándola ardiendo. La fricción que se produjo en esa zona a pesar de la crema me dejó el recto muy caliente, casi al punto de que si me hubiesen puesto un huevo podríamos haberlo comido frito en muy pocos minutos.

Antes de ducharnos paras sacarnos el agotamiento y todos los rastros de semen que pululaban por nuestros pechos, nalgas y piernas se me ocurrió llamar al tal Camilo con la excusa de que nos trajese una cerveza bien fría. Lo llamé porque me había quedado clavada la espina de sí su amabilidad era porque éramos clientes del hotel o porque quería ofrecer algún servicio extra.

Al rato apareció con la cerveza y dos vasos, cuando oí que golpeaban a la puerta salté de la cama desnudo como estaba tomé lo que traía y le dije:

-Gracias. Además de esto ofrecés algo más…

El muchacho miró mi desnudez y luego muy nervioso me contestó:

-Si el señor lo desea, puedo traerle whisky, refrescos o algún snack… -Nada más?  no ofrecés atención extra? -Nooo!! Acá no… si me descubre el patrón me echa…

Con eso me estaba dando a entender que hacía trabajitos extras, además de lo que le pagaban en ese hotel tenía otro “sueldito”.

Y como te puedo ubicar fuera de acá…

De su bolsillo sacó una tarjeta la cual me dio diciéndome que si necesitaba sus servicios que lo llamase.

-¿A que servicios te referís?… -Mirá, voy a ser claro… arreglo lo que quieras, tuberías, electricidad, corto césped… -Por casualidad no desobstruís cañerías… -También, y pozo negros… -Bueno te voy a llamar…

Después de que se fue nos bebimos la cerveza riendo por lo perturbado que quedó el joven con mi interrogatorio y luego nos bañamos antes de salir cada uno para su destino. Pagué la cuenta la cual en realidad no fue mucha por el par de horas que pasamos gozando en ese hotel

Subí a mi auto y él a su camión, pero antes de despedirnos quedamos en vernos en cualquier momento para repetir lo que habíamos hecho en esa tarde de caluroso estío. Volví a casa con el esfínter tremendamente dilatado y ahora en que me encuentro frente a mi PC escribiendo esto puedo sentir el ardor en mi interior producido por tanta fricción la cual no pudo evitar esa crema de Fausto.

Todos esos inconvenientes valieron la pena porque Sergio es un tipo fenomenal! En cuanto a Camilo por joder lo llamé hace un rato preguntándole algo más sobre los trabajos a domicilio que efectuaba en sus horas libres.

Me  dijo que esperase porque estaba almorzando, luego salió hacia un lugar solitario del jardín de su casa y desde allí tuvimos una conversación más fluida. Me dijo que en la cama hacía de todo según la paga, si la pagaban mucho daba el culo y la chupaba pero la mayoría de los tipos le pagaban para que los pajease mientras se la chupaban a él. Quedé en que lo llamaría cuando necesitase sus servicios y ahora me voy a dar una ducha en el bidet para refrescar a mí congestionado amigo.

Autor: OMAR

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