Mi primo nos preparó una orgía

Nos insultaban nos comían los pechos y los succionaban como si quisieran arrancarlos de nuestros cuerpos, la succión más los insultos, y las violentas penetraciones de los chicos, produjeron en mi madre y en mi un efecto devastador pues las dos al unísono empezamos a corrernos, como degeneradas, el placer fue tanto que nuestros orgasmos parecían ataques epilépticos.

Esta es la 4ª parte de la historia, varios días después, un miércoles, recibí un mensaje de Oscar en mi celular, diciéndome que iba a ir a cogerme, que me pusiera bonita. Eso me sacó de onda, pues casi siempre llegaba sin avisar y escogía alguna de las dos (mi mami o yo) cuando estábamos mi madre y yo; como a la media hora escuché el timbre, mi madre fue a abrir y era Oscar, descaradamente mi primito adorado saludó a mi madre con un beso en la boca y un apretón de nalgas y le preguntó por mi, yo estaba en la sala viéndolo todo, mi madre volteó a verme y le dijo a mi primito, allí está hijo, tan guapa como siempre, fue hacia donde yo estaba, dejó una bolsa negra en un sillón, me levantó y me llevó de la mano a mi habitación subiendo la escalera; al entrar a la habitación comenzamos la faena, él me cogió como nunca lo había hecho y yo sentía que me moría del placer de los varios orgasmos que tuve esa tarde.

Al terminar me besó y me dijo que me preparara para una sorpresa que me iba a dar el jueves (es el otro día que mi mami y yo nos quedamos solas desde mediodía hasta casi las 10 de la noche) al bajar a la sala vimos que mi madre estaba lavando los platos en la cocina, se fue a despedir de ella abrazándola por la espalda y dándole un beso en el cuello mientras acariciaba sus pechos, diciéndole  -Hasta mañana putita, te pones bonita y le dio un sobre, con su nombre. Después lo acompañé hasta la puerta y cuando nos despedimos me dijo  -Hasta mañana, perrimita, te pones bonita, al tiempo que me entregó un sobre con mi nombre.

Cuando se fue y cerré la puerta tras de él abrí el sobre y vi que tenía un par de hojas de papel dobladas una sobre otra, en la primera decía con letras grandes  -Perrimita: Ve con la puta de tu madre y ve la siguiente hoja, al levantar la vista vi que mi madre se acercaba a mi y con otro par de hojas que decían.  -Putia: Ve con la puta de tu hija y ve la siguiente hoja, al estar juntas nos sorprendimos y nos enseñamos las hojas que nos ordenaban juntarnos, nos sentamos en el sillón doble de la sala y leímos las siguientes hojas, eran más indicaciones pero para el día siguiente, en las que nos ordenaba vestirnos sexy y maquillarnos como todas unas putas, incluso venían indicaciones de que ropa nos debíamos poner cuales joyas usar, que colores aplicar y hasta como peinarnos. Además venían indicaciones de cómo debíamos bañarnos y limpiarnos, hasta debíamos aplicarnos lavativas anales y que debíamos usar los juguetes que estaban en la bolsa que había dejado en la sala, incluso venía la forma de comportarnos que era sencillamente,  muy pero muy complicada, ya que me mandaba vestirme de colegiala, y como desde la preparatoria no usaba uniforme no sabía donde tenía el de la secundaria, y peor aún no sabía si todavía entraba en el, pues obviamente mis formas fueron creciendo con el paso de los años. Yo buscaba en los cajones de mi tocador y mi madre en el armario.

Por suerte lo encontramos rápido en el armario, muy escondidas en el fondo estaban mis antiguas faldas del colegio, como sospechaba las faldas ya no me quedaban pero por suerte mi mami pudo cortar una faldas un poco y arreglarlas para que me quedaran bien, con la tela que sobró y el broche de una corbata, de cuando mi hermano era pequeño, hizo una linda corbata quita-pon que hacía juego con la falda, luego buscamos una camisa blanca, tengo varias así que en realidad era decidir cual usar, al final escogimos una camisa de manga a ¾, mi madre trajo unos tirantes de mi padre para que me los pusiera con mi disfraz, yo saqué mis medias largas de color blanco y por último solo faltaba las braguitas y sujetador de cuadritos blancos y rojos que me ordenó ponerme, completé el atuendo con unos zapatos de plataforma color café y guardé todo en un cajón de mi tocador para tenerlo a la mano al día siguiente cuando me cambiara.

Después fue el turno de mi mamita adorada, así que nos fuimos a su habitación a buscar su atuendo el cual era de mucama, que obviamente se refería a un disfraz que mi madre usó en una fiesta que organizaron unos tíos y a la que Oscar también había asistido. Nos pusimos a buscar ese dichoso vestido con toda la indumentaria (o sea la cofia y el delantal con encaje), el vestido estaba en el armario colgado, era un vestido de una sola pieza, de manga corta y minifalda hasta más arriba de medio muslo; que se abotona por la espalda, encaje en las mangas cuello y falda, después de buscar como locas por todo su armario encontré la cofia, que también era de encaje, guardada en una caja de zapatos que decidió que esos se iba a poner pues hacían juego con el disfraz ella debía usar una tanga negra y sujetador también negro de encaje, mi mami sacó un hermoso conjunto que completo con unas medias de nylon en red y liguero negro como lo mandaba la carta.

Luego fuimos a buscar las joyas que no consistían más que en usar una cruz de plata cada una, con una cadenita también de plata. Mi madre debía llevar aretes en forma de aros y yo unos en forma de flor o de corazón, me dio la opción de elegir, así que escogí unos de florcitas. Y debíamos usar una pulsera en el tobillo izquierdo, cuando encontramos todas las cosas las pusimos junto con nuestras respectivas indumentarias. Dejamos todo junto en nuestras habitaciones preparado para ser usado. Luego fuimos por los juguetes que nos indicaban y vimos un par de penes de hule de un tamaño normal y que debíamos dormir con ellos puestos en el culo, pero debíamos ponerlos con mucho cuidado para que no nos lastimáramos, así lo hicimos nos colocamos mutuamente los juguetitos, eso si con mucho lubricante/dilatador, que también venía en la bolsa, la verdad me costó mucho dormir con esa cosa en mi colita toda la noche y creo que mi madre la pasó igual pues no se veía con buena cara al día siguiente.

Al día siguiente cuando llegué, mi madre ya me estaba esperando pues mi hermano había salido más temprano ese día, así salimos al club a que nos peinaran he hicieran el depilado del vello vaginal y de las axilas pues desde que llegamos de la playa no nos lo habíamos hecho bien (solo nos rasuramos con rastrillo y allí lo hacían con láser), pues queríamos estar preciosas para nuestro amado Oscarito, llegamos a la casa con ojos y pintura de labios de una combinación entre café y rojo, me enchinó las pestañas, cuando acabamos nos contemplamos mutuamente y después juntas en el espejo, la imagen que nos devolvió este, fue de un par de putas vestidas, mejor dicho en ropa interior, para sus clientes, después me dirigí a mi habitación y mi mamita se quedó en la suya para vestirnos, pues ya solo nos quedaban veinte minutos, me vestí rápidamente y me hice un par de trenzas en el cabello como me lo ordenó en su carta mi primo.

Salí casi al mismo tiempo que mi madre de mi cuarto, se veía preciosa con su uniforme y con el chongo que llevaba en el cabello tras la cofia, mi corazón estaba saltando en mi pecho, mi mamita querida y yo nos agarramos de la mano y pude sentir su pulso que también estaba muy acelerado, bajamos juntas de la mano las escaleras y nos fuimos sentar a la sala a esperar a Oscar pues no faltaba mucho para la hora acordada. Yo estaba súper nerviosa cuando recibimos un mensaje a mi celular, que me sacó de mi nerviosismo pues decía.  -Estamos en la puerta comiencen con sus roles. Vi la hora y era exactamente las 3:44 y un minuto después sonó el timbre de la casa, mi mami, que se había puesto a quitar el polvo con un plumero, fue a abrir la puerta, mientras que yo hacía como que leía un libro muy grueso, pero de lo nerviosa creo que hasta lo tenía al revés. Al abrir vimos ambas que era Oscar y venía acompañado de Eduardo, el amigo con el que nos folló la vez pasada, lo cual no me sorprendió, lo que de verdad me sacó era que venían acompañados de un par de hombres de raza negra y que presentó como Marco y Carlo, los cuatro hombres se quedaron un rato parados en la puerta viéndonos realizar nuestros roles. Luego Oscarito nos llamó y nos pusimos una a cada lado de él, nos tomó por las caderas y volteamos hacia los otros tres hombres, y dijo.

-Bueno chicos, aquí está lo prometido, a disfrutarlas-. Entonces Eduardo puso un compacto en el reproductor mientras los otros dos sacaban unos refrescos de cola, todos levantamos las copas y brindamos por una tarde llena de diversión, y efectivamente apenas terminamos nuestros tragos mi mami y yo, nos sentimos un tanto mareadas y excitadas.

Apenas se sentaron los hombres en un sillón de cuatro plazas de la sala, Oscar nos ordenó empezar con el show, y dijo que nos acariciáramos; a lo que nosotras obedecimos de inmediato, y así al ritmo de la música, empezamos a contonearnos una frente a la otra, pasando nuestras manos por el cuerpo de la otra, acariciando así las generosas formas de nuestra compañera, mi mamita ponía sus manos sobre mis hombros y las bajaba por mis brazos mientras yo subía las mías desde su cadera por su costado, hasta su cuello para después bajarlas hasta sus pechos, mientras mi madre ya estaba jugando con los míos, luego de entretenernos un rato en esa posición, ambas bajamos nuestras manos hasta las piernas de nuestra compañera, acariciando así los muslos de cada una, quité el delantal para empezar a desabrochar su uniforme, los botones fueron cediendo ante mis dedos hasta que le quité por completo el vestido y lo dejé caer al suelo, cuando le iba a desabrochar el sujetador, ella se dio la vuelta y me quitó la falda a cuadros que aún llevaba puesta, quedando ambas en ropa interior.

Oscar y Eduardo nos aplaudieron por haber cumplido con lo ordenado y llevar la ropa que nos mandaron; nos ordenaron que así nos quedáramos, que nos acercáramos a ellos, que para ese momento ya tenían la tripa al aire, los cuatro tenían penes muy grandes, pero los de los chicos negros eran realmente enormes, pero nos hicimos de tripas corazón y nos hincamos cada una entre dos de los cuatro hombres. Esta vez a mi me tocó estar entre Eduardo y Marco, mientras mi madre estaba con las vergas de Oscar y Carlo en cada una de sus manos, al igual que yo con mis afortunados, clientes, empezamos ambas a chupar, primero con las de Oscar y Eduardo, pero pasábamos volteando la cabeza a las de Marco y Carlo, que obviamente eran más grandes que las de los otros dos.

Oscar y Eduardo se levantaron dejándonos a nosotras con los dos chicos negros, que nos acariciaban el cuerpo, mientras mi primo y su amigo nos empezaron a masturbar son sus manos, metiéndonos sus puños en nuestros coños, que para ese momento estaban totalmente húmedos e inundados de nuestros propios jugos, y con la otra mano nos metían los dedos en el culo, untándolos con una crema especial dilatadora; entonces Carlo acariciando el cuerpo de mi mamita,  encontró la pequeña cruz que colgaba del cuello de mi mami, y la verla le dijo a su compañero  -¡Mira hermano, estas perritas son cristianas! Después Oscar nos explicó que ellos dos practicaban el Islam y por eso reaccionaron así.

Ya que sus mástiles habían alcanzado su máximo tamaño por el movimiento de nuestras lenguas y labios, nos levantaron, hicieron a un lado nuestras bragas y con un poco de cuidado nos sentaron cada uno es sus mástiles mirándolos de frente y nos hacían subir y bajar en ellos, yo sentí que algo se rompía en mi interior y por el rictus de mi madre supuse que también ella, esos penes eran realmente enormes, mi madre y yo cerramos los ojos por el dolor que las penetraciones causaban, ambos nos tomaban del cabello y nos decían al oído cosas como  -coños cristianos, estos son los mejores coños que puede haber, malditas zorras, perras hijas del demonio, nosotras solo emitíamos leves  -siii, eso somos, era increíble, pero el hecho de que nos dijeran ese tipo de cosas nos ponía aún más cachondas, también mientras nos insultaban nos comían los pechos y los succionaban como si quisieran arrancarlos de nuestros cuerpos, la succión más los insultos, y las violentas penetraciones de los chicos, produjeron en mi madre y en mi un efecto devastador pues las dos al unísono empezamos a corrernos, como degeneradas, el placer fue tanto que nuestros orgasmos parecían ataques epilépticos.

Después de habernos cogido así un largo rato nos hicieron levantarnos y volvernos a poner de rodillas frente a ellos, y ambos lanzaron sus deliciosas cremas en nuestros rostros cayendo la mayor parte en nuestras bocas, pero increíblemente sus erecciones no mermaron en lo más mínimo, mi madre al ver el semen en mi cara, se abalanzó sobre mi para limpiarlo y obviamente yo correspondí de la misma manera, una vez limpias, nos hicieron regresar a sus penes, pero esta vez yo estaba con Carlo y mi madre con Marco, y no nos iban a penetrar por donde lo había hecho el anterior, pues nos pusieron en cuatro patas y nos frotaron sus vergas en nuestros culos, nunca sentí una herramienta tan grande en mi ano, era doloroso al principio, pero con el tiempo el dolor fue dando paso al placer, ambas empezamos a gritar como desesperadas, parecía que nos estaban matando y así era, pero de placer, los chicos negros nos acercaron las bocas y mi madre y yo empezamos a besarnos de forma que nuestras lenguas entraban en la boca de la otra.

En ese momento sentí como Oscar, que era quien me penetraba, ataba mis manos por la espalda, y obviamente yo no dije nada. Poco rato después sentí como unos espasmos atacaban a Carlo y me llenaba las entrañas con su blanca crema y por la cara de Marco seguro le estaba haciendo lo mismo a mi madre, después de habernos penetrado doblemente los cuatro hombres se salieron de nosotras, los chicos negros nos pusieron sobre sus hombros y nos subieron al baño de mi madre, colocándonos en la tina, entonces Eduardo trajo unas pinzas para colgar la ropa, y junto a Oscar empezaron a masturbarse, y juntaron nuestras cabezas para que le chorro cayera sobre ambas y no se desperdiciara, el primero en correrse fue Eduardo, y luego Oscar, pero fue casi uno después del otro por lo que el chorro de semen parecía uno solo.

Esta vez el semen cayó sobre toda cara y pelo de ambas pues mantuvimos la boca cerrada, por orden de nuestro hombre, digo de mi primito. Oscar se puso detrás de nosotras y nos tomó del cabello a ambas, luego Eduardo nos puso a cada una, una pinza en la nariz, por lo que instintivamente abrimos la boca para poder respirar, ese momento fue aprovechado por Marco y Carlo que empezaron a orinar en nuestras abiertas bocas, y por ende tuvimos que tragar la mayoría de los meados de los chicos negros, pues no podíamos mover la cabeza ya que mi primito nos la estaba sosteniendo, y como teníamos las manos atadas a la espalda no pudimos hacer nada, más que someternos, mientras Eduardo nos orinaba en el cuerpo al igual que Oscar en las espaldas, la orina de los que estaban en la boca terminó por casi ahogarnos por lo que Oscar nos quitó las pinzas y ambas caímos súper cansadas en la tina, pero los chicos siguieron orinando sobre nosotras, era increíble que trajeran tanta orina dentro, parecía que entre los cuatro tenían como 12 o 15 litros. Cuando los cuatro terminaron, las dos estábamos empapadas y nuestras medias parecían trapos mojados, nos las quitaron, las exprimieron sobre nuestros cuerpos y nos hicieron limpiarnos mutuamente con la lengua, cosa que hicimos ya sin asco alguno, pues le habíamos encontrado gusto a la orina& al semen se lo hayamos desde hace mucho.

Al acabar los chicos le comentaron a Oscar: -Estas perras son magnificas, a Emir le van a encantar- comentó Marco -Entonces, ¿las aprueban?-preguntó Eduardo -Por supuesto – dijo Carlo. – llénenlas a ellas también.

Cuando los cuatro salieron mi mamita y yo no bañamos juntas, acariciando nuestros cuerpos y lamiendo los restos de fluidos que quedaron. Chupamos nuestros pechos y nos besamos como un par de enamorados, creo que ya no nos veíamos mutuamente como madre e hija, o lo hacíamos cada vez menos, ahora éramos como un par de zorras al servicio de mi primito, dispuestas a hacer lo que fuera por él y no me estaba equivocando mucho.

Al salir del baño Oscar nos estaba esperando en la sala, nos besó y nos felicitó, pero dijo que aún faltaban algunos detalles por afinar. Pero que íbamos muy bien.

También nos preguntó si teníamos planes para el próximo fin de semana, a lo que contestamos que no, que no había planes, entonces nos dijo que el próximo fin de semana teníamos que desaparecernos desde el viernes en la tarde hasta el domingo en la noche o lunes en la madrugada, así que debíamos inventarle algo a mi padre, para que nos dejara ir y que si se nos ocurría algo mejor se lo comentáramos.

Autoría: Mhmr

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