SALIENDO DE LA HACIENDA DE LOS MORALES

Esta historia la cuento yo, porque nadie mas la sabe ya que los otros dos individuos no solo son extranjeros pero no viven en México, por lo que lo que sucedió en esa noche en el Marquis negro solo lo saben cuatro personas: Paúl, Martha, el chofer y yo.

Querido Manuel, si recuerdas esa noche que llegue tarde a casa y tu quedaste un poco sorprendido, por mi actitud? Pues la verdad yo estaba mucho más sorprendida que tu??

Como sabes ese día tenia una presentación en el restaurante La Hacienda de la ciudad de México que terminaría algo tarde con un coctail.

 

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Me acosté con mi novio

Me dio un beso y se arrodilló ante mí, me bajó la falda y la tanguita rojita que llevaba, que delicioso que se sentía eso, metió su lengua en mi cuevita tan caliente e hinchada por la excitación, supe entonces que quería que me hiciera suya aunque sea allí mismo, así apareciera alguien o no.

¡Hola de nuevo! Esta vez les contaré como fue la primera vez que me acosté con mi novio. Bueno yo soy una joven de 18 años, vivo en América y soy morena, mediana de tamaño, cabello castaño, largo, con buenas curvas y boca carnosa, trasero firme y pechos medianos.

Soy muy cachonda y me fascina el sexo. Me encantan los hombres, pero de vez en cuando una mujer también está bien.

Mi virginidad la perdí cuando mi amiga me masturbó y se rompió el himen, pero esa es otra historia… ahora yendo al grano estaba yo de viaje y conocí a un hombre que me supo hacer gozar hasta 5 veces por día… estaba yo visitando un amigo mío cuando en la puerta me encuentro con otro hombre que también estaba visitando a mi amigo.

Este muchacho era un poco más grande que yo, rubio, ojos claros y tez blanca. Me pareció muy guapo y empecé a hablar con él, fue muy respetuoso conmigo ya que suponía que yo tenía una relación con su amigo, pero no era algo serio, cuando mi amigo nos abrió la puerta se puso furioso y casi ni cruzó palabra alguna con ninguno de los dos, estaba muy celoso, pero a mi no me importaba y al momento mi amigo salió furioso.

Lo seguimos y estábamos intercambiando teléfonos cuando mi amigo le pega a mi futuro novio, llamémosle Carlos, yo me escapé y por suerte tenía el nombre de Carlos así que decidí llamarle. Me contestó y se alegró mucho de escuchar mi voz. Quedamos en vernos en la estación del tren.

Yo me fui bien arreglada ya que me disponía a todo… pues él también se veía muy bien. Nos fuimos a un café y allí trató varias veces de besarme, pero yo me hacía la difícil… y él más se desesperaba. Ese juego me encanta. No paraba de decirme que era un bombón y que sería el hombre más feliz si me tuviera… hasta que ya no resistí y le di un largo y dulce beso.

Él se excitó y lo noté porque trataba de tocarme toda. Me preguntó donde había aprendido a besar tan bien…. y al final decidimos vernos al día siguiente. Era viernes, me llevó a tomar algo y después a un edificio, no sabíamos que hacer… estaba oscuro y parecía desierto… fue cuando me dio un beso y se arrodilló ante mí, me bajó la falda y la tanguita rojita que llevaba, mmmmmmmmmm que delicioso que se sentía eso…

Metió su lengua en mi cuevita tan caliente e hinchada por la excitación, supe entonces que quería que me hiciera suya aunque sea allí mismo, así apareciera alguien o no.

Lo intentamos, pero había mucha gente de pronto. Fue cuando se nos ocurrió irnos a un hostal o un motel. Llamé a casa y fingí ir a casa de una amiga. Entonces nos fuimos directamente al a mi coñito, lo que me excitó muchísimo, yo me encorvaba y apretaba con mis piernas su cabeza… no quería que me soltase, yo soltaba mis juguitos blancos y él se los tragaba todos… le gustaba como me retorcía y gemía de placer. (Mi coñito es rosadito y esta totalmente depiladito igual que el resto de mi cuerpo).

Dejó de hacerlo y yo me decidí a besar su deliciosa verga, nunca antes lo había hecho, pero empecé dándole lengüetazos y después la metí hasta el fondo de mi garganta, mmm que rico era eso. Decidimos que sería más rico si los dos no los chupáramos, fue cuando le di mi coñito y se la seguí chupando, estábamos haciendo el 69, ¡era puro éxtasis!

Después nos dimos un beso apasionado en la boca, juntando y sintiendo nuestros jugos, era delicioso.

Luego decidió que quería penetrarme y lo hizo lentamente y cada vez aumentó la velocidad, mmmmm era tan delicioso, yo estaba muy mojada, quería que me diera más y más. Después me puse de 4 patas y me penetró mi coñito semi- virgen por atrás, como me gustaba ser su perrita, cuando se quiso venir salía de mi coñito y me daba ese líquido delicioso y salado encima mis pechos y en mi vientre, aún quiero probarlo…

Él me poseía totalmente.

Hicimos casi todas las posiciones, aprendí mucho esa noche, fue muy rica, lo único que no hicimos fue el sexo anal ya que a los dos nos parecía anti- higiénico e inapropiado, y mi novio no tiene tendencias homosexuales.

Terminamos duchándonos y todas las noches venía de ocultitas a mi casa y me cogía…mmmmm como me encantaba lo prohibido, otras veces me cogía en la biblioteca estatal en los baños o en cualquier lugar, si teníamos ganas era a cualquier hora y donde sea. Fue el hombre que más me enseñó y con él experimenté muchísimo, debimos coger en 60 días aproximadamente unas 150 veces, como lo extraño…

Bueno espero que les haya gustado, un beso a todos y hasta la próxima…

Autor: Vero

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