Me desvirgó el novio de mi madre

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe un poco más y Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

 

Voy a contarles como fue mi primera vez con Marcelo, el novio de mi mamá. Él es un Playboy treintañero, con unos dotes de galán muy bien entrenados. Sonrisa perfecta, caballero y muy sexy.

Aunque tengo18 años, me gusta mucho. Está saliendo con mi mamá desde hace dos años y ha sido una transformación del cielo a la tierra. Ella ahora es más feliz y se ve más joven. Ha de ser porque varias veces por semana Marcelo y ella juegan con “Morgan”. Sí, descubrí que así le decían a su “amiguito” en común.

Un día, yo estaba saliendo del cole y discutí con mi novio. Estaba tan molesta que llame a mi mamá para que me fuera a buscar. No quería irme en transporte. Ella estaba en clases -porque mi mamá es profesora- por lo que le pidió a Marcelo que fuese por mí.

Me subí en el carro y lo saludé muy seria. Me preguntó si me pasaba algo y yo arranqué a llorar. Le conté que había peleado con mi novio. Que me estaba presionando para hacerlo desde hace ya algún tiempo y como no le había dicho que sí, estuvo con otra.

Marce intentaba consolarme, me tendió el brazo y me lance sobre su hombro a llorar. “Calma pequeña, todo va a estar bien, shuuuu shuuuu ya, ya no llores” me decía pasando la mano suavemente por mi cabello y dando palmaditas en mi espalda.

Yo estaba tratando de calmarme entre sus cariños y el aroma de su delicioso perfume, que me encantaba. Y fue ahí donde se me ocurrió una tremenda idea.

Me tomó la cara con sus manos limpiando mis lágrimas. Lo miraba fijamente, con la expresión de niña indefensa y le pregunté “soy muy fea como para que un niño se fije en mí?” Me contestó “eres hermosa Gaby. Cualquier hombre desearía tenerte” Hombre? Le insistí. Marcelo aclaró su voz con una tos nerviosa y corrió “chico, quiero decir. De tu edad y que te quiera mucho” se acomodó rápidamente en el asiento, se abrochó el cinturón. Yo hice lo mismo. Le di las gracias por su apoyo y él arrancó hacia la avenida.

Mientras estábamos una cola de carros, noté que Marcelo estaba mirando mis piernas inconscientemente. Estaba ido de la realidad, por lo que yo me sentía muy agradada y empecé a humedecerme allá abajo. Sólo me pasaba cuando veía pelis porno o cuando escuchaba los gritos de mi mamá con Marcelo en su cuarto.

Irrumpí el silencio, él miró a otro lado y le cuestioné “por qué los hombres la tienen tan fácil?” A qué te refieres Gaby? “A que ustedes no tienen que pensar con quién se acuestan en su primera vez, nosotras sí. No es justo” Eso deberías hablarlo con tu mamá. “Estás loco? Mi mamá me mataría si sabe que estoy pensando en hombres así” Gaby, tu mamá entendería perfectamente que Marcos y tú están en esa edad. Sólo es importante que se cuiden y ya. “Tú no entiendes, quiero que mi primera vez sea especial, con alguien que me vea y pierda el sentido de la realidad. Como tú ahora, por ejemplo” Sonrió tímidamente, como sólo él sabe hacerlo y yo volví a mojarme. “No sé de qué hablas. Y por qué usas esos términos de mujeres” Contesté seria y mirándolo a los ojos sin pestañar “Porque soy una mujer y quiero que me tomes en serio” Gaby yo te tomó en serio. Me respondió con ternura y sobándome una mejilla con el dorso de la mano. Su toque me puso a mil. Le tomé la mano y la llevé rápidamente a mi entrepierna.

Marcelo abrió los ojos como dos platos porque estaba sintiendo el calor que me provocaba solamente con verlo. Se echó a reír con mucha picardía y me preguntó “estás así por mí?” Sonreí mientras mis mejillas se ponían color rosa y asentí varias veces con la cabeza. “Pues debo decir me que halaga tu valentía en confesarlo” y te puedo decir muchas cosas más si me dejas. “A qué te refieres? ” en las noches… He tenido sueños húmedos contigo.

Empezó a reír de nuevo y pegaba la frente del volante “Gaby…Gaby…Gaby, estás jugando con fuego y te quemarás” apreté los labios para no reírme y contesté “siento que me quemo por dentro y no siquiera me has tocado” le devolví la mano y siguió manejando.

A tiempo que avanzaba un poco en la cola, volteó y para preguntarme ” quiéres que yo sea el primero en probarte?” Sonreí de oreja a oreja, con expresión de aprobación porque había conseguido llevarlo al punto de perder la virginidad con Marcelo, el sexy amante orgásmico y muy bien dotado de mi mamá.

Giró el volante hacia una de las calles, y salimos de la cola a la carretera fuera de la ciudad. Marcelo no paraba de hablar y repetía “sólo lo haré para que sepas qué es un verdadero hombre en tu vida… no quiero que te crees falsas esperanzas… que quede claro: tú estás de acuerdo y yo no te estoy obligando a nada… si tu mamá llega a enterarse prometo que negaré todo… después de lo que haremos no quiero que estés con ese noviecito tuyo, búscate otro… estás escuchando?” Sí Marce, como tú digas” por dentro armaba una fiesta por lo que iba a ocurrir.

Entramos al motel. Súper misterioso todo. Yo había entrado con Marcos, mi novio, o ex novio a estas alturas. Pero no llegamos a hacer nada porque no me atreví. Entramos, él canceló la habitación, compro unos condones. Como un listón de 12 y yo sólo pensaba “espero que no los vayamos a usar todos”

Cruzamos la puerta, una cálida cabaña con calefacción, vista al río. Apenas escuchaba los carros. Marce prendió el Tv y sonrió. “Qué te da chiste? Al parecer esa peli es famosa. La primera vez que tuvimos sexo tu mamá y yo, estaba esa porno en el cuarto. “Te diviertes mucho con mi mamá verdad? ” no te mentiré, Valentina es una mujer con todas sus letras. Y tú en unos años serás tan o más guapa que ella” Me gustó eso. La humedad de mi panty lo demostraba.

Preparó unos tragos en el mini bar y se acercó a mí. “Toma, bebe un poco” No puedo, soy menor de edad y no bebo alcohol. “Gaby, estás a punto de perder tu virginidad con un hombre casi diez años mayor que tú, que te va meter 20cm y te hará vibrar de placer, aún así me dices que eres menor para un trago? BE-BE” y accedí porque todo lo que decía era cierto. Estaba nerviosa y muy excitada por el tamaño de Morgan, me tome el trago de una sola probada y trague fuerte.

“No tan rápido muchachita, tampoco te quiero emborrachar” me quitó el vaso y Los puso en la barra. Rápidamente se quitó la chaqueta y la camisa “ahora sí hermosa muñeca. Hora de conocer al Morgan” mientras sonreía con maldad y caminaba hacia mí. Me cargo en brazos y me lanzo en el mueble. “Veamos que tan caliente te pongo” subió mi falda y manoseo mi panty toda húmeda por los jugos que había estado botando.

“Que riiiiiica estás. Toda mojadiiiiiiiiita y calentiiiiita” me decía al paso que besaba mis muslos sin apartar su boca de mi piel. Marce estaba empezando a despertar a Morgan y yo sonreía de satisfacción porque lo tendría todo para mí. Bajó mi panty de encajes y dejó al descubierto mi coñito todo mojado. Se sorprendió al ver que la tenía podadita. Una vez escuché que le decía a mi mamá que le gustaba cuando se hacía la brasileña y yo aprendí a hacérmela a escondidas para estar lista un día. Ese momento era ahora.

Abrió mis piernas y clavó su lengua en mi coñito. Sus labios apretaban mi clítoris y sus dedos penetraron con facilidad gracias a tantos flujos. AAAAAAHHHHH!! Grité desesperada al sentir el corrientazo. “Te duele?” No, estoy bien, respondí entre dientes. “Grita todo lo que quieras pequeña diosa, nadie podrá escucharte” y tomó el control y subió el volumen del Tv. Una rubia estaba siendo garchada por un animal de unos 25 o 30 cm que me dejó lela sólo de verlo bombearla por el culo. “Quieres que te lo haga?” Nooo, eso debe doler” Marce sonrió como si conociera algo que yo no y continuó su labor entre lengua y dedos.

Continuo lamiendo, cada rincón. Pasaba su lengua, como un gato sediento, un perro hambriento y un hombre deseoso. Morgan estaba peleándose en su bragueta y apenas podía ver el bulto desde aquí. UUUUUUFFFFF ASIIIIIIII !!!! Aaaaaaahhhh!! Siiiiii!!!! Se escuchaba a la blondie de la peli. Quería imitarla, pero apenas me salió un murmullo y los lamidos de Marce se aceleraron. Empezó a chupar, morder, frotar mi clítoris y los labios de mi coñito. Al momento en el que yo sentía que me pegaban corriente de la cabeza a los pies.

MÁS DURO!!! Maaaaáss!!! Rogaba la mujer en la película. Yo entre agonía y placer que me estaba dando ese hombre con su lengua a toda máquina sólo solté un “Siií” ahogado. Empecé a brotar todo un chorro de flujo transparente, mi cuerpo se expresaba mejor que yo. Marce dio una pausa allá abajo y sus manos subieron por mis caderas. Rasgaron los botones de mi blusa del colé. Y se posaron en mis tetas. Dos pequeñas protuberancias adolescentes que estaban en pleno crecimiento.

“hola nenas, no saben cuánto las desee” dijo con tal sinceridad que no pude contener la risa y él también se contagió “No me hagas reír muñequita, que estoy en medio de una sesión de sexo muy caliente” y me flecho con un beso de lengua que se sentía muy resbaladizo. Era un poco ácido y recordé que eran mis jugos. Me dio un poco de repulsión pero al sentir a Morgan restregarse en mi muslo, sólo pensaba en tenerlo en mi boca. Posado ese hombre sobre mi, no tuve opción que abrazarlo y recorrer su enorme y tonificada espalda con mis manos. Delicioso.

“Y Morgan?” le dije entre besos. Posó sus manos a los lados de mi cara y al oído dijo “Morgan estará dentro de ti cuando estés lista. Y sí te portas bien, dejaré que lo pruebes, sólo si me prometes que te lo tragarás todo” dude por unos segundos, pero él restregaba todo su poderío. A mí se me hacia agua la boca y otras latitudes. Trato hecho, le dije “Como un helado?” De chocolate. “UUMMM muñequita traviesa, me estás tentando demasiado”

Empezó a recorrer mi cuerpo a besos, a medida que se deshacía de mi ropa. Por los aires volaron mis medias, el bra, la blusa y la falda junto a ella. Estaba desnuda ante él y me encantaba. El sofá era suave y perfecto para practicar varias posturas. Mientras fantaseaba, Marce reanudaba su trabajo manual con los dedos mientras le hacía el amor con la boca a mis pezones, que estaban muy rosados y duros como semillas.

Era un mar de orgasmos uno tras de otro. Mi cuerpo se electrocutaba de placer. “COGEME, COOOOOGEMEEEEE” pedía la chica de la película y yo lo quería quedarme atrás. Quería ordenarle “Morgan dentro de mi por favoooor” pero moría de vergüenza sólo con pensarlo. Para dar señal de mis deseos, empece a subir y bajar mis caderas a especie de “mete y saca” con sus dedos dentro. A lo que entendió a la perfección. Fue así como decidió liberar de su pantalón a la bestia. Anudó mis piernas a su cadera y me cargo en brazos. “Siempre he querido hacerlo así con tu mamá pero teme resbalar” y me pego en una esquina de la habitación, sacó del bolsillo rápidamente un condón y me dijo que lo destapara. Se lo puso con una tremenda agilidad y tirando sus pantalones a un lado dejó que Morgan se estirara en una presentación que rosaba mis nalgas en la entrepierna. La fría pared era mi soporte y amarrada a a su cuello me preparé para deleitarme.

Él Recargándome encima y yo enterrándome al Morgan despacito. “La puntica primero hermosa, para que no te duela” UUUUUUUNNNMMMM UUUUUFFFFF SIIIIIIII, me decía al oído “MOOOOOORGAN!!! Por FAVOOOR, todo él dentro de miiiiiiii” pedía mi mente a gritos de ruego desenfrenado, pero mi boca estaba muda. Sólo se me ocurrió besarlo con pasión desbordada, le llevé la lengua lo más lejos que pude. Empujado mi cadera y dejándome caer sobre ese falo firme y grueso que me estaba perforando por dentro. AAAAAAYYYYYY DUELE DUELE! Sentía anónimamente y un tímido quejido se reflejó en mi cara. “Aguanta muñeca, déjate llevar por en peso y te adaptarás al tamaño”

No sabía que lo tuviese tan grande. Trataba de mantener la calma pero estaba nerviosa. Sólo sabía que le gustaba que le dijera lo que sentía y si lo hacía en tono “rubia porno” se excitaría mucho más. No me salía palabra. Me dolía y a la vez me gustaba como me lo hacía. Ahora con más ganas quería chuparlo todo. “Cómo sé lo digo?” Eran unas ganas que salían no sé de dónde. Porque se sentía muuuuuy rico. “Suaaaaave, suaveciiito para que no te duela. Eso, ahí vamos abriendo tu coñito” me decía al oído al mismo instante que besaba el lóbulo de mi oreja y se encargaba de bombearme con muuuuchisima calma.

Comencé a correrme a borbotones por sus piernas y empezó a bombear más fuerte. “Así….annhhjjjj asiiiiiií… Que riiiica estás Gaby…Y eso que no me has tenido en tu boca… Ya verás cómo te va a gustar comerte a Morgan” y siguió metiendo y sacando ando aún más fuerte. Yo lo apretaba contra mí durísimo y temblaba con desesperación sobre su cuerpo. No decía ni una sola palabra aún, porque no quería estropear el momento.

Lo sentía. Me estaba reventando por dentro. Pegada a la pared, Marce me estaba dando la cojida de mi vida. “Vamos hermosa…aguanta para mí” me decía con la cara coloreada de la excitación e imprimiendo más fuerza en sus envestidas. Yo cerré los ojos y estaba tan ensimismada en el dolor-placer que estaba sintiendo que por segundos dejé de respirar, hasta que su buscado orgasmo apareció avasallando con todo a su paso. Un “Aaaaaaaahhhhhh…” Desgarraba la garganta de Marce y yo me desvanecí.

Caí en su brazos y él si retirar a Morgan de mi coñito. Me llevo cargada hasta la cama. Me tendió con ternura y se montó sobre mí. Cansadita? Preguntó jadeando. Me quedaban pocas energías y para recargarlas me colmó a besos delicados mientras volvía en mí.

“Sabes Gaby? -Uuunn?-Tienes el tamaño perfecto para jugar con Morgan en tus tetas” y se subió a horcajadas sobre mi pecho. Poso al “gran amigo”, aquel trozo de carne rojo y caliente en mis tetas, me pidió que las juntara y comenzó a moverse. Como sí se masturbara conmigo. Qué divinidad de hombreeeee, me decía a mi misma. Y estaba súper caliente, todas las venas brotadas me deban señal de que estaba a tope por mi.

“Gaby -decía entre jadeos- quiero que sepas… que lo que hemos hecho hasta ahora… es inicio de tu vida sexual. Quiero que la disfrutes y te cuides…Nunca permitas que un hombre sé dé placer… antes que dártelo a ti estamos?” Afirmé con la cabeza y -accidentalmente-3 roce a Morgan con la boca. Él pegó un respingo y sonrió. Volvió a acercar su verga a mi cara. Saqué la lengua y la lamí. Seguimos así varias veces. Cada vez que empujaba hacia mi cara, le daba una lengüeteadita. Era lo más osado que había hecho en la vida y Marce lo estaba disfrutando.

“Pequeña traviesa … como buena muñeca quiere jugar… vamos para que te comas un helado” dijo suspirando de placer y cansancio a la vez. Se bajó de mi, se acotó a un lado y dejó que disfrutase de ver Morgan. Era una figura gorda y apetecible. Lo miraba con deseo y miedo a la vez por hacerlo bien. Antes de arrancar, recordé un cuento de un amiga, decía que a su novio le gustaba que succionara y soplara. Me acerqué lentamente. Él tomó mi cabello y lo hizo una cola, flexionando un poco. Empecé a hacer “el succionar y soplar”, luego de probarlo como si fuese una paleta de helado dando besos con un poco de lengua. Lo tenía extremadamente caliente. Me estaba excitando aún más.

OOOOOOOHHHHH WOOOOWW !!! Habías hecho una mamada antes!???” Lo miré con una media sonrisa “No nunca! Contesté rápidamente, y seguí en mi faena de comerme todo su polla como si no existiera un mañana. Aaaaaahhh siiiiiii !!! Gaby me encantas!!! Lo haces hasta mejor que Valeria (mi madre)” eso me gustó muchísimo. Porque mi madre había aprendido a darle tanto placer que Marcelo sólo había estado con ella los últimos 2 años. Excepto ese día. Que yo me le metí en la bragueta a su hombre.

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe y chupé, todo cuanto pude y un poco más. Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

“Como te sientes?” Muy cansada, conteste con un susurro de voz. “Pues esto es apenas es el comienzo -puse los ojos abiertos y cara de angustia- tranquila, le escribí a tu mamá que estabas conmigo y que habías tenido un mal día con tu Marquitos, que te distraería y luego te llevaba más contenta a la casa. Eso voy a hacer. Darte tanto placer que te sientas como si volaras y nunca olvides este momento. Y tanto dolor al caminar por la cogida que hemos echado que quieras que te lleve cargada hasta el carro”

Sonaba muy tentadora su propuesta, un tanto dolorosa, pero qué más daba? Ya en sus brazos todo dolor se convertía en orgasmos. Iguales a los quejidos del sexo que estaba teniendo la rubia del Tv mientras la penetraban por el culo. Acto seguido Marce se amiló de nuevo, bajó su smanos empezó a masturbarme con una mientras con la otra se abría camino por mis nalgas, sobándolas con delicadeza, para llegar a mi ano. “Quiero que me des culito, que grites como ella y me pidas que te lo meta todo”

Me da miedo Marce, y si duele mucho?” Muñeca, soy yo quién te la va a meter, no te preocupes que será suavecito y el dolor pasará muy rápido porque estarás lo suficientemente excitada, está bien?? Noooo séeee, me da miedo. “No hay de qué, seré muy cuidadoso para que disfrutes” y me dio un beso largo para terminar de convencerme. “Está bien, pero si te digo que la saques, hazlo” Le dije seria. Él sonrió y no dijo nada.

Así fue cuando vi que Morgan tomaba forma nuevamente y se disponía a clavarse en mi otra vez. “Te cogeré el coño bastante, hasta que te corras, luego me darás culito y me correré adentro pero sólo sentirás el calor porque tendré el forrito” QUITATELO PORFA! Le ordené. Qué dijeeee??? No podía creer que eso había salido de mi boca. Así estaría de extasiada en placer que no me medía. “Estás segura?” -síii?- dije temerosa y sin quitar los ojos de la película. “Quiero que lo hagamos como te sientas cómoda” y en la pantalla la mujer hacía twerck encima del tipo, con las manos apoyadas en las rodillas.

Marcelo veía las ansias con las que miraba la escena que me reto “Si te gusta así, como en la película, sólo lo haré si te atreves a describirme lo que estás viendo” Titubeando un poco y con la cara colorada de la pena, lo miré y le dije “quiero que me llenes…de tu leche toda…” No, no, no. Sé especifica. A la rubia le están dando por el culo y las nalgas le tiemblan, quiero detalles” Esteeeee… Quiero que me acabes en la espalda. Como en esa película…lo riegues todo…después de haberme dado por mi culito…sin que me duela” y una voz ahogada de pena intentaba sonar como una puta. A MI HOMBRE le gustó mi osadía por lo que corrió a arrancar de el condón y penetrarme rueda libre. “Tus deseos son órdenes para mi”

“Toma… Toma …toma” AAAAAAHHH DAMEEEE DUUURO!! Hablaban en la película de blondie desarmada por el 30cm. “Clavamelo toooooodo…asiiií…dame DUUURO ” seguían en la faena. Marce cambió el ritmo con una sonrisa en su cara, me demostraba que sentía mis ganas de gritar y a la vez la pena de pasar por una actriz porno.

“Asiiiií es muchachita…córrete para mí…” Colocó mis piernas en sus hombros, tomó mis pequeñas caderas y empezó a follarme con desesperación “vamos…vamos…durooo…te voy a coger duro” y yo apretaba los dientes y estrangulaba la sábana con mis manos. SSIIIIIIIIÍ… Se siente ricoo!!! ASIIIIIÍ!!!!” Decía la mujer del Tv y yo sentía como si Morgan aumentara de tamaño XXX y me perforara como a la rubia. el dolor y la pena me cortaban el aliento y la respiración.

Él siguió, más y más fuerte. Las contracciones aumentaron. Mi cara daba muestras de que estaba a punto. Marce siguió su mete y saca hasta el fondo -Aguanta muñeca…AH VIEEEEENEEE- Y efectivamente mis jugos dilataron mi coño hasta niveles jamás alcanzados.

Él muy rápido aprovechó el momento, me volteo en peso, restregó mi culo con mis jugos y clavo a Morgan sin piedad. AaaaaaAAAAHHHHH NOOOOOOO !!! ASÍ NOOO… ME DUELE…SÁCALO POR FAVOR… ME DUELE!! Grite sin esperarlo. Pero Marcelo, mi amante secreto, me ignoró.

“Calma hermosa!!! Eso pasa!” Estaba dentro de mi con sus 20 cm instalados en mi culo y sin moverse me dolía. “Marce noooo!!! Y empecé a llorar del dolor” mi ano se estaba estirando y sentía molestia y gusto a la vez. Despacito empezó a moverse y sin mucho descanso siguió sacado un metiendo a Morgan hasta el fondo. “Dime que no te gusta? Ah? Dime que te lo saque ahora a ver?” Yo no contestaba porque tenía razón, me estaba gustando muuuuuuucho el dolor se sentía bien y mi coñito hacia fiesta corriendosé a chorros.

“Eres tan o más húmeda que tu mamá” Y eso es bueno? “Claro hermosa, eso cualquier hombre lo agradece porque quiere decir que estas excitada y sientes placer” me decía susurrándome en la nuca mientras cogíamos como perros en celo.

En un momento exacto, ya el ducto estaba abierto. Sentí como se dilataba dentro de mi aquel trozó gordo y venido escupiendo leche en mi culo. El recto se hizo pequeño para la cantidad, por lo que empezó a derramarse por mis nalgas y por las piernas. Él se apartó un poco. Se aferró a mi espalda con besos y cariñitos. Dejó que Morgan se desinflara dentro de mí. “Esto que sientes, es mi placer regarse en tus piernas” Teníamos muuuuchoo placer ambos. “Y todo me lo diste tú, te portaste como una reina del sexo y eso merece un premio” Se apartó del todo. Me dio vuelta, abrió mis piernas y lamió todo mi coño y mi culo. Al paso, me ordenaba que gritara “no te aguantes pequeña traviesa… VAMOS!!! Grita!! Quiero oirte…Griiiitaa” y empecé con un tímido AY! Que fue aumentando, y aumentando, y aumentando, gritaba como una actriz pornoo y él seguía lamiéndome. Mordía mi clítoris, entraba y salía de mi coñito con la punta de la lengua, chupo los restos de excitación hasta dejarlos séquitos, agradecía eso porque estaba en medio del limbo del orgasmo.

Paró de chuparme y follarme con los dedos. Besó mi vientre y empezó a subir diciendo entre beso y beso “hoy…me dejaste…muy satisfecho…y prometo…que sí te gustó…podemos jugar con Morgan… Cuando quieras” ahí llego a mis labios. Me beso con delicadeza y toda la cara “qué dices ? Jugamos otro día también?” Pasé mis brazos por su cuello y sonriente le plantó un beso apretado por segundos “me encantó y quiero que me enseñes más Marce ” le dije con voz de niña mimada haciendo arrumacos, así caímos en un descasado sueño.

Ya más relajados, empiernados entre besos adolescentes, pensaba que había tenido mi primera sesión de sexo por ambas partes, varias posturas, había dado y recibido oral, grité como una puta loca y todo me había gustado. A mis 17 me cogí al novio de mi madre y ME ENCANTÓ!!

Marcelo ese día fue mi paño de lágrimas, mi amigo, mi amante, mi novio y lo mejor de todo mi hombre. Desde esa vez, he estado activa sexualmente con chicos más grandes y con experiencia. Y de vez en cuando, nos damos una escapadita Marce y yo para darnos por todos lados.

 

 

 

 PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Besos ricos en donde lo prefieran.
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Carta a Claudia

Me acerco y extiendo mi mano y te aprieto tus tetas, tus pezones están paraditos con mi otra mano debajo del agua te toco y sobo tu entrepierna, allí corres tu tanguita a un lado y me dejas palpar y tocar tu conchita saladita.

Hola mi amor diría tu marido…

Lo que pasó en estas vacaciones fue algo tan caliente que te lo recordaré, recuerdas como movías tus pompis y tu culito…

Recuerdo tu hermoso cuerpo con una tanguita bien apretadita entre tu rajita húmeda y caliente… Mmmmm que sabroso era verte en la playa, al atardecer ver a tu marido y niños jugando en la arena… cuando tú me ves en el mar…

Le haces seña a tu esposo que te vas a nadar un poco más a lo profundo y te vas a zambullir en el agua y comienzas a entrar despacio…las olas golpeando tus tetas, tus pezones se paran con la brisa del mar…

Estás hermosa y bronceada… como una sirena ardiente… allí vienes a mí y a una distancia de la orilla nos ponemos a saludar y conversar… siento tu rico perfume en la brisa del mar…

Tu cabello suelto vuela en el aire… Me acerco y extiendo mi mano y te aprieto tus tetas, tus pezones están paraditos con mi otra mano debajo del agua te toco y sobo tu entrepierna… allí corres tu tanguita a un lado y me dejas palpar y tocar tu conchita saladita…

Mmmm que jugosa se siente… te meto un dedo y con el pulgar te masajeo el clítoris…

Uff que paradito y desprotegido está y que caliente se siente Sra. Claudia… abres más tus piernas y allí debajo del agua te masturbo y palpo tu conchita rasuradita… mmmm que rica está… luego me acerco y bajando mi traje de baño te dejo tocar mi verga…

Te gustaría darme unos jugosos lamidos y besos sobre mi cabeza  putita… si está roja, enorme y pulsando… paradita y durita como te gusta a ti… allí debajo del agua me acerco a tu cuevita y te toco tu culo, mmmm tu sabroso ano, tus pompis… que rica estás zorrita mía…

Luego te clavo mi verga debajo del agua en tu agujero exquisito… tu marido y niños jugando al horizonte y tú los saludas de lejos mientras te enchufo, te cojo, te violo con mi verga pulsando dentro de tu cálida cueva y sus paredes húmedas…

Allí cierras tus ojos y te vuelcas en un orgasmo caliente, si putilla te siento dentro pulsando y comiendo mi verga tu gran concha, aún debajo del agua… que divino Sra. Claudia…

Después que te bombeo hasta dejarte bizca, me vengo yo y me corro, mi lechita hirviendo y espesa en tu rajita… mmmm. Ahí comienzas a jalármela otra vez sin darme descanso y a medio pararse.

Ya vuelta loca por la calentura te pones de espalda a mí, haces nuevamente tu tanguita a un lado, pero ahora me regalas tu rico culito, yo sólo te la ensarto poco a poco y luego de un jalón, aún no entiendo por qué, si sería lo riesgoso de la situación.

Me sentí más caliente que nunca y volví a inundarte Claudia, pero ahora en tu rico culito que tanto me gusta, ahí nos desprendemos y seguimos nuestros viajes disimulados como si nada hubiera pasado…

Lo recuerdas…

Besos húmedos y largos ¡mi putita! Y gracias por todos tus besos y mamaditas en mi tronco Claudia… Cuando te vea te lo clavo a donde más a ti te guste.

Autor: Armando de México

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El que la sigue, la consigue

Después de lavarme y secarme bien fui a donde ella me esperaba en la posición que le había mandado y me monté encima, la penetré y comencé el vaivén, dentro y fuera para masturbarme la verga en el interior de su chocho mientras ella me acariciaba la espalda y el culo. Así me follo a las furcias como tú, guarra, y la culeé hasta inundar su coño con mis chorros de esperma.

Todo empezó hace unos diez o doce años cuando una noche de amor con mi esposa le dije que me encantaría hacerle el amor a Elisa, su propia madre, viuda desde hacía muchos años. Ella me dijo que estaba loco pero enseguida añadió que decidiera por mi mismo si llevarlo a cabo o no. He de decir que mi mujer no era muy ardiente que digamos en materia sexual; todo lo contrario a mí que soy un hombre muy dado a toda clase de juegos sexuales. Creo que, si deseamos a cualquier mujer merece la pena intentarlo. No importa su condición. Personalmente lo he hecho con algunas, solteras y casadas: tardaremos más o menos tiempo pero las probabilidades que tenemos los varones de conseguirlas son muy altas si nos ponemos a ello sin desánimo. Ellas lo desean tanto como nosotros los hombres pero han sido educadas frecuentemente en el recato y la pasividad. Empecemos por las más cercanas, las mujeres de nuestras propias familias, primas, tías, hermanas, sobrinas… suegras. La convivencia familiar, a mi entender, también incluye el sexo.

Así que inicié mi plan dejándome ver por ella, por Elisa, en ropa interior. Yo notaba cómo se alteraba cuando, aprovechando que Marisa, mi mujer, estaba al otro extremo de la casa y yo irrumpía donde ella estaba llevando encima tan solo un slip mínimo, blanco y muy finito, semitransparente. Se le mudaba el rostro y hacía como que miraba a otro lado. A mí eso me excitaba mucho: decidir el momento, ponerme el slip o el tanga más provocativo, espiar para que mi mujer no se enterara y acercarme así a mi suegra con cualquier pretexto banal pero con la intención de exhibir mi cuerpo ante ella. Por supuesto que cuando me acercaba ya estaba empalmado y mi paquete ostentaba un bulto considerable. Algunas veces incluso humedecía mi prenda más íntima para que fuera aún más transparente. Yo gozaba con su azoramiento y, a veces, tenía que terminar masturbándome para aliviar mi excitación.

En una ocasión en que estábamos Elisa y yo solos en mi casa me fui a duchar. Lo hice con la puerta del baño abierta y la llamé para que, por favor, me acercara la toalla. Cuando me la tendió a través de las cortinas inicié una conversación lo más natural que pude en la que exponía la necesidad que teníamos los hombres de obtener un continuo alivio sexual, que ella me gustaba y que deseaba hacerle el amor. “Estás loco!” me contestó. En mi interior le di la razón pero yo continué con mi plan de caza.

Entonces íbamos con frecuencia los tres a una casa de campo. La puerta del baño tenía un pequeño agujero por la que veía a Elisa ducharse: tenía un cuerpo atractivo aunque no era ya una mujer demasiado joven. Unas tetas medianas y todavía firmes y el oscuro vello que cubría su chumino no era tan poblado como para no permitir que se le viera perfectamente el corte de aquella raja que tanto deseaba yo penetrar y comerme. Me ponía a cien … pero me decía a mi mismo que aún no había llegado el momento.

El siguiente paso que se me ocurrió lo llevé a cabo en aquella misma casa. Un día por la mañana me armé de valor y me levanté el primero de los tres. Cuando oí ruido en el dormitorio de mi suegra supe que ya empezaba a levantarse. Me quité el pijama quedándome completamente desnudo y con mi verga dura como un poste me arrimé a una esquina de la mesa del salón sobre la que apoyé mis cojones y, agarrándome con la mano el tronco de mi cipote, empecé a bambolear mi cuerpo en un movimiento de vaivén que imitaba la copulación. Se me saltaba el corazón cuando Elisa salió en bata de su dormitorio como todas las mañanas para ir al baño y se encontró con el espectáculo gratuito que yo había montado para ella. Anduvo unos pasos, se detuvo al verme, dio media vuelta y regresó a su cuarto donde estuvo un buen rato hasta que se atrevió a salir de nuevo. Para entonces yo había regresado a mi cama junto a mi mujer. Como yo miraba en otra dirección mientras agitaba mi miembro en la mano no cruzamos nuestras miradas pero supe que ella se había tragado la visión de su yerno en pelotas masturbándose a un par de metros o tres de ella.

Así, más o menos, sin prisas pero sin pausas, siguieron las cosas durante dos o tres años. Por otra parte nuestro trato era tan cordial y agradable como siempre pero yo sabía que ella sabía, y ella sabía que yo sabía… ! Fue entonces cuando mi esposa cayó gravemente enferma. Al tercer año de su enfermedad y conociendo que su final estaba anunciado yo me volqué en ella, pero eso no impedía que yo siguiera teniendo necesidades sexuales. Elisa se vino a vivir con nosotros para poder atender mejor a su hija y un buen día decidí dar un paso definitivo. Cuando oí que ella estaba en la cocina preparando el desayuno me levanté de la cama, fui donde ella estaba y sin decirle palabra alguna me acerqué, metí mi mano por debajo de su falda hasta llegar a sus bragas que franqueé y empecé a acariciar su mata de pelo y su tajo.

Ay, chico, déjame… que Marisa se va a enterar … No te preocupes que está dormida y tú y yo necesitamos esto, le dije. No, no. Suéltame. Házselo a Marimar (una de nuestras más íntimas amigas). A ella le gustara y seguro que se deja. Ya, pero no está aquí y tú sí estás. Además tú también lo necesitas y sé que te gusta. No, no, yo no quiero esto.

Ella decía que no quería “esto” pero para entonces yo me había sacado ya el cipote y los huevos del interior del pijama y le había hecho agarrármelos a Elisa con su mano. Con la boca decía una cosa pero hacía otra: parecía que le hubieran pegado la mano con cola y no la apartaba del poste de mi verga por nada a la vez que protestaba contra mi acción y se negaba pudorosamente a continuar. Yo sabía de su lucha interna: por un lado necesitaba sexo ella también, por otra parte yo era el marido de su hija … al que ella deseaba sin atreverse a confesárselo a sí misma.

Ahí quedó la cosa y dejé pasar unos días. Nuestra relación era como si no hubiera pasado nada pero había pasado mucho. Yo empecé a repetir lo de levantarme por la mañana pronto los fines de semana, ir directamente a la cocina al encuentro de mi suegra, desnudarme delante de ella en silencio y abrazarla por detrás. Ella seguía trasteando como si nada pero sintiendo la dureza de mi miembro desnudo apoyado fuertemente en sus nalgas. Le tocaba las tetas, le levantaba las faldas, le bajaba las bragas y pegaba mi miembro contra su culo. Poco a poco le fui enseñando a ponerse detrás de mí, entonces yo separaba mucho las piernas y le decía que me la agarrara desde atrás. Ella lo hacía entre ciertas protestas de inocencia y se veía que le encantaba. Finalmente le metía la mano izquierda por delante, entre las bragas, y le acariciaba la pepita mientras me masturbaba con la derecha. Ella esperaba muy dócilmente a que me viniera y vertiera mi producción láctea para desahogar mi excitación.

Después del doloroso fallecimiento de mi esposa pasaron unos meses hasta que volví la carga definitiva.

Una tarde, al levantarme de una siesta, me aparecí desnudo del todo en el salón donde ella estaba y le dije sin más preámbulo: Elisa, voy a follarte. Me acerqué a ella, empecé a quitarle la ropa y comprendí que iba a ser definitivamente mía cuando no opuso la menor resistencia. La senté en el sofá y le separé las piernas lo más posible. Al fin pude mirarla a mis anchas, recostada ahí con los atributos de su feminidad mostrados en su plenitud y observados por mis ojos con descaro. Luego me dirigí al vídeo y puse en marcha una película porno sentándome a su lado. Ya a las primeras escenas tomé su cabeza y le obligué a mamármela: le encantaba!

¿Te gusta cómo usan a esas hermosas putas de la película? Sí … sí … ¿Verdad que están cojonudas? Sí, están muy buenas. Ya lo creo. Saca más fuera el culo para ofrecerme mejor tu chocho, que te lo voy a masturbar.

Seguí haciendo comentarios acerca de la longitud de aquellos nabos que se ensartaban en los orificios de aquellas espléndidas y sumisas hembras, “mira cómo la tiene ése, está para comérsela … ya me gustaría a mí también que me agarrara un tío así por banda y que hiciera conmigo lo que le apeteciera …”. Nos gustaba especialmente mirar cómo se la sacaban antes de correrse y se vaciaban en las bocas y rostros de las chicas. Ella obedecía en todo. Era, por fin, mía. Y yo me volvía loco mirando cómo crecía su excitación mientras yo le acariciaba su clítoris arriba y abajo por medio de su pelambrera; a un lado y al otro, hasta que le hacía estallar, jadear de placer incontenible … le faltaba la respiración y no sabía para dónde mirar mientras buscaba ansiosamente el aire que le faltaba para poder soportar las oleadas del gusto que se adueñaba de todo su cuerpo.

Normalmente a mí me gustaba y me gusta prolongar mucho las sesiones de sexo. Siempre me invento cosas para ello.

Cuéntame cómo te usaba tu marido. Ay, pues no sé. Lo normal … no? Supongo que además de joderte a veces te pedía que lo masturbaras, verdad? Sí, claro. ¿Cómo lo hacías? Pues me llevaba al salón cuando no estaban los niños en casa, se sentaba desnudo en una butaca con las piernas abiertas y yo tenía que cogérsela con una mano y se la movía arriba y abajo hasta que no podía más y se le salía toda la leche a chorros ¿Se la chupabas? Claro, claro, como a ti. ¿Tienes fantasías sexuales? Pocas. La más habitual es que estoy paseando sola en un parque, se me acerca un hombre y me fuerza. Yo me resisto pero él me obliga y acaba violándome. Y ¿te masturbas? Sí. En la cama y a veces en un sofá. ¿Te has masturbado pensando en mí? Por supuesto, muchas veces. Eres una puta, una zorra! ¿Lo sabías? Sí pero no más que cualquier mujer. Todas somos por dentro unas putas y estamos locas porque nos jodáis. ¿Cuándo empezaste a usar tu mano sobre tu raja? Tendría diez u once años. Una vez, con el movimiento del tranvía, me excité y me corrí allí mismo. ¿Te gusta cómo te uso sexualmente? Sí, mucho. Bésame.

Y abría su boca de para en par y yo me la comía entera. Y su coño. Y sus tetas. Y toda ella hasta que volvía a explotar de gusto.

¿Te acuerdas de Isabel, nuestra amiga? Sí, me acuerdo. Otra zorra. ¿Sabías que durante años fue mi esclava sexual? No, no lo sabía. ¿Qué le hacías? De todo. Teníamos hecho un pacto por el cual ella se dejaba usar por mí. Me gustaba especialmente mandarle masturbarse frente a mí recostada en un sillón. Cada vez que la visitaba en su apartamento le pedía que me trajera un cinturón de goma que ella tenía. Sabía muy bien para qué. No la pegarías … Oh, sí, justamente es lo que hacía. Y siempre antes le explicaba las razones aunque se las sabía de memoria: que era doloroso pero que ella lo necesitaba mucho y era imprescindible para que se sintiera esclava; y que cuando hubiera terminado no olvidara darme las gracias.

Luego le mandaba ponerse en posición y ella se iba dócilmente siempre frente al mismo armario, se colocaba de pie con las piernas abiertas, en ligueros y calzada con zapatos de tacón alto, las manos atrás en la nuca y a esperar la lluvia de golpes que se le venía encima. Antes de empezar le anunciaba cuántos y dónde se los iba a administrar. El miedo se le traslucía en los ojos pero ello no impedía que yo le diera unos cincuenta correazos repartidos por el bajo vientre, las nalgas y la cara interior de los muslos que son muy sensibles y era donde más le dolía.

Cuando terminaba ella me daba las gracias, yo la abrazaba y la besaba para consolarla y acto seguido la penetraba hasta satisfacerme. Vaya … la muy guarra …! ¿Hace años que tú me deseas a mí, verdad? le pregunté. Pues claro … ¿Y tú sabías que yo iba a por ti cuando me aparecía en slip delante de ti dejándome ver algunos pelos de mi vello púbico? Hombre, claro, no soy tonta. Lo notaba todo. Como cuando te pusiste a hacerte una paja allí en medio del salón … Y luego tú te masturbabas recordándolo, no? Lógicamente. Cuando volví a mi habitación asustada por haberte visto así me tumbé en la cama, me subí el camisón y me puse a masturbarme como una loca. A ver, Elisa, me voy a rasurar toda esta molesta pelambrera de la polla y de los cojones, ven y mira, le dije.

Fui al baño y volví con todo lo necesario. La puse bien cerca de mí para que contemplara cómo iba cortándome primero con unas tijeras la larga y espesa mata de pelos que recubría mis genitales y luego le mandé que fuera sujetando cada zona mientras yo iba lentamente afeitándomelo hasta quedarme como un niño impúber pero completamente limpio (y me ha gustado tanto ir afeitado que ya no soporto desde entonces tener mi sexo en medio de tan espesa selva y sólo me dejo un centímetro de pelo sobre el vientre, el resto tan limpio como mi cara y sólo puedo usar tangas pequeños que me sujeten el paquete por delante y una cinta ceñida a la raja de mi culo). Ve a la cama y espérame allí boca arriba y con las piernas bien abiertas, le dije finalmente. Ella obedecía ya sin rechistar todas mis órdenes.

Después de lavarme y secarme bien fui a donde ella me esperaba en la posición que le había mandado y me monté encima, “ábrete bien esa raja de puta que tienes, que te voy a clavar la polla en ella”. “Sí, sí, húndela en mi coño …”, la penetré y comencé el vaivén, dentro y fuera para masturbarme la verga en el interior de su chocho mientras ella me acariciaba la espalda y el culo. “Así me follo a las furcias como tú, guarra …!” y la culeé hasta inundar su coño con mis chorros de esperma.

De ésta o parecidas formas he venido utilizando a mi suegra Elisa para mi placer durante estos cinco o seis años últimos hasta que por circunstancias de la vida ella ha tenido que irse a vivir a una ciudad muy distante.

Autor: Cazador

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Mi madre y mi amigo III

Mi amigo se ubicó sobre mi madre y se clavó hasta el fondo. Sofía gemía como desesperada y le clavaba las uñas en la espalda y trasero. Carlos emitía una especia de “rugidos” a medida que continuaba con sus movimientos brutales, mi amigo seguía con su violenta penetración que provocaba una sensación única en mamá quien se agarraba firmemente de él, abrazándolo y gritando de pasión.

Yo ya había aceptado que a mi madre le gustaba mucho el sexo y sobre todo si era con mi amigo Carlos, tampoco podía negar que me provocaba un morbo enorme verla follando con él y que después de la primera vez trataba de hacer lo posible para pillarlos en alguno de sus encuentros.

Sin embargo, luego de observar la segunda vez que habían estado juntos (Mi madre y mi amigo II – Secretaria Ejecutiva) no había podido satisfacer mi morbo nuevamente, ya había pasado más de una semana y aún no sucedía nada.  Mi morbo por ver a mi madre con Carlos crecía cada vez más y más, por lo cual decidí trazar un plan, quería comprobar si todavía mantenían sus encuentros, así que inventé una salida a acampar. El plan era el siguiente: Le diría a Sofía que me iba a ir de campamento con unos amigos por el fin de semana, supuestamente saldría el sábado en la mañana y no llegaría hasta el domingo en la noche. Después de pensar bien cómo lo haría y afinar todo los detalles, el día miércoles me acerqué a mi madre y le dije:

– Mamá, voy a irme de campamento con los muchachos.- ¿Si?, que bien y ¿cuándo van a ir?- Este sábado, nos vamos a ir temprano y volveremos el domingo en el noche, es sólo por el fin de semana. – Ahhh, que bueno, está bien que salgas a divertirte.

Pude notar un dejo de “felicidad” en la voz de mamá, estaba contenta de quedarse un fin de semana sola. Terminé de coordinar todo y hablé con un amigo de la universidad que vive en el centro de la ciudad a pocas cuadras de mi edificio le conté una historia que había tenido unos problemas con mi madre y le pregunté acaso me podía recibir en su casa un par de días, el me respondió que no había problema y que llegara cuando quisiera, así lo hice.

El sábado temprano armé mi mochila con la esperanza de que mi plan funcionara. Ese sábado Sofía debió trabajar por lo cual salimos juntos, en el hall me despedí de ella y me dirigí al apartamento de Rodrigo. Después de un rato en su casa le dije que iría donde mi novia y que volvería en la noche, él me pasó una copia de su llave y me dijo que probablemente el no estaría en la noche, ya que se iba a quedar en la casa de Javiera, su novia, pero que me sintiera como en casa, yo le agradecí y salí. Obviamente no fui a la casa de mi pareja, sino que me dirigí a mi apartamento. El día antes de salir me había preocupado de dejar la ventana de mi pieza sin seguro y ponerles un pequeño trocito de madera para poder entrar por ahí, también engrasé la puerta de entrada para que no sonara al abrirse y dejé todo preparado para los posibles escondites.

Llegué a las cuatro de la tarde a mi departamento, mi madre supuestamente debía llegar como las seis. Durante ese rato terminé de arreglar todo, estaba un poco nervioso no sabía si mi plan iría a funcionar. Luego de preocuparme por todo y realmente por cada detalle, esperé. Sofía llegó aproximadamente a las 6:15 y observé como rápidamente entraba a su pieza, una vez allí y frente al espejo comenzó a arreglarse velozmente, se soltó el cabello, se abrió un botón más de su ajustada blusa y se pintó nuevamente los labios con un intenso color rojo y se quitó las bragas A los pocos minutos se escuchó el timbre, mi madre corrió a abrir la puerta y yo no alcancé a moverme de donde estaba:

– Te ves exquisita. Era la voz de Carlos.- Me arregle para ti. Respondió mi madre.- ¿De verdad? Ya no aguantaba más. Logré escuchar como comenzaban a besarse.- Yo tampoco mi vida, quería que me besaras, que me tocaras, estaba desesperada, ohhh, siiii, como me encantaaaas.- Me fascina tu cuello y tus duras tetas. Seguramente mi amigo le estaba comiendo las tetazas.- Ven, apresuremos que luego tengo que salir con Ricardo. – ¿Prefieres a ese cornudo en vez de a mí? Preguntó Carlos con ironía.- Noooo, mi amoooor, paraaa nadaaaa, sólo vaaaa a seeeerr un ratooooo, vamos rápido ya no aguanto másssss quiero tenerteeee dentrooooo. Sofía estaba calentísima.

Ambos llegaron a la pieza, esta vez no hubo preámbulos. Mi madre le quitó con maestría el cinturón y le bajó velozmente los pantalones, Carlos la tendió sobre la cama y le levantó la falda, encontrándose con el coñito de mi madre listo para el combate.

– Jajajajaja, ¿Ya te quitaste las bragas?, ¿parece que me estabas esperando?- Siiii, mi amooorr, hace días.- Qué mojadita que estás ¿Te pones así por mí? Decía Carlos con ese tono orgulloso que caracterizaba sus diálogos sexuales con mi madre. – Siiii, mi vidaaaaa, tú me ponessss así, vamos clávamela, hazme tuyaaaaa, métemela por favor. Suplicaba Sofía.

Carlos no se hizo esperar, estaba completamente empalmado. Mi amigo se subió sobre mi madre y la penetró así. Pude ver como Sofía abría su boca y cerraba sus ojos liberando un gran y extenso gemido de alivio, mientras clavaba sus uñas en las nalgas de Carlos. El muchacho empezó a cogerla salvajemente, sin lograr aún penetrarla completamente, pero logrando metérsela un poco más profundo:

– ¿Vamos a tener dos días para esto, verdad? ¿Jorge se fue por todo el fin de semana? Preguntaba Carlos. – Siiiiiii, mi amooooooor, ya no aguantaba mássssssss.- ¿Te gusta la idea de estar conmigo estos dos días?- Me encantaaaaaa, mi vidaaaaaaa, no entiendo cómo me haceeeess gozar tantoooooo.

– Te hacía falta que te follaran de verdad, Una mujer como tú necesita un polvo diario a cada momento. Necesita de un buen miembro ¿verdad?- Siiiii, mi cielooooo, eso es lo queeee necesitooooo, me encanta como me la meteeeeees, no pareeeeeeeessss.- Siempre supe que lo que necesitabas era una buena verga, grande y joven como la mía.

– Ohhhh, es justo lo que necesitoooo, tu vergaaaa todos looooos días, ahhhhh,  te amoooooooooooo. Sofía agarró fuertemente las nalgas de Carlos y soltó un grito desgarrador, señal de que se había corrido.

– Viste que lo pasas bien conmigo. Parece que ya acabaste, ¿o no?- Ya no aguantaba más, me fascina hacerlo contigo, me encanta como me haces sentir. – Pero yo todavía no he acabado. Decía mi amigo acelerando nuevamente sus movimientos.- Por eso me encantaaaaaaasss. Sofía lo abrazó fuertemente, posando sus manos en la espalda de Carlos.

Después de un rato en esa posición, mi amigo tomó a mi madre y sin sacarle la verga de dentro la ubicó su lado y tomándola de los hombros se la comenzó a meter así. Desde donde yo estaba podía a mi madre en todo su esplendor con Carlos clavándosela detrás de ella, ambos tendidos sobre la cama de dos plazas. Realmente debo reconocer que Sofía tiene un muy bien cuerpo, las horas en el gimnasio, el tiempo en el solárium y la comida liviana si habían cumplido su cometido permitiéndole tener un cuerpo firme, un abdomen duro y una piel bronceada. Mi madre tenía una mano apoyada atrás en las caderas de su amante y con la otra apretaba fuertemente la almohada. Sin embargo, su rostro era el que lo decía todo, tenía los ojos cerrados, la boca semi-abierta y a ratos se mordía los labios y apretaba los dientes lo cual era un signo claro de que lo estaba pasando muy, pero muy bien. Carlos seguía con un mete-saca continuo, aumentando paulatinamente la velocidad.

– ¿Quién iba a pensar que la verga que necesitabas estaba tan cerca?- Si hubieseeee sabido que iba a gozar así, el primer día que teeeee viii te pedía que meeeee la metieraaaaaas.- ¿Sí, aunque sea el amigo de tu hijo? Decía Carlos aumentando su morbo.- Que importa esooooo, lo único queeee me interesaaaaa es como me hacessss sentiiiiiiiir.- Ohhhhhh, ya poco a poco te estás empezando a adecuar más a mi verga. Siento que cada vez entra mejor. Carlos le metía un dedo en la boca a mi madre, quien lo chupaba con desesperación.

– Siiiiiiiiiiii, métemela todaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.- Aún no puedo, Sofy, pero cada vez entra más, ohhhhh, sabía que se abriría paso en tu estrecho coñito. Estaba seguro que podrías abrirlo para recibir mejor mi miembro, pero tengo una idea que luego podemos poner en práctica para que la tengas toda adentro.

– Siiiiiiii, mi amooooooooooooooooooor, hagásmoslooooooooo, quiero tenerla todaaaaaaaaaaaaa adentroooooooooo. Las palabras de Sofía claramente aumentaban la excitación de mi amigo, quien agarró fuertemente a mi madre de los hombros y aceleró al máximo su penetración. – Ya no aguanto mássssss, toma lo que te gusta zorritaaaaa, toma mi leche, que tu coñito se la trague todaaaaaaaaaa.

Mi madre recibió el semen de Carlos y girando su cabeza lo besó, luego se levantó de la cama y fue buscar un cigarro a su cartera, vuelvo a repetir que era impresionante verla desnuda, realmente tenía un cuerpazo, digno de cualquier mujer de veinte. Reconozco que el ver su cuerpo desnudo y sudado era muy excitante. Sofía le convidó un cigarrillo a Carlos y ambos se tendieron por unos instantes en la cama satisfechos con su labor.

– ¿Y Jorge dónde fue? – Salió de campamento con unos compañeros de la universidad. – Ahhhh, ¿Y estás segura que volverá mañana?- Si, recién salió hoy temprano probablemente va a llegar el domingo bien tarde.- Que bueno que salió, así te puedo tener sólo para mí. Decía mi amigo besando a Sofía.- Siiii, echaba muchos de menos esto. Me fascina estar contigo. Respondía mi madre acariciando el cuerpo de Carlos y besándolo en el cuello.

– ¿Qué hora es? Preguntó de repente Sofía asustada.- Las 7:30 ¿Por qué? Respondió Carlos.- Ricardo me va a pasar a buscar a las 8:00. Mi madre se levantó rápidamente de la cama. – Ahgggg. Porque no le dices que no puedes salir, que tienes que hacer algo, no sé inventa algo. Reclamó mi amigo.- No puedo mi amor, tenemos que ir a comer a la casa de unos amigos con los que nos habíamos comprometido, además, ya debe venir en camino. Respondió Sofía besándolo y dirigiéndose al baño para tomar una ducha.

Mi madre entró a la ducha y Carlos quedó unos momentos tendido sobre la cama. Luego de un rato se puso su bóxer y encendió el televisor. Sofía demoró sólo un par de minutos en la ducha y salió del baño. Sacó de su mueble unas braguitas tipo colaless rojas y un sostén del mismo color, luego se dirigió hacia su closet para buscar algo de ropa, tomó un jeans azul ajustado y un pequeño top naranja con el infaltable escote, y ¡que escote! Carlos no aguantó al verla así, se levantó semidesnudo y le dijo:

– Realmente eres exquisita. Ayudando a mi madre por detrás para amarrarse el top y sobajándole un rato las tetas. – ¿De verdad lo crees? Respondió Sofía con picardía. – ¿Qué si lo creo? Carlos la giró para besarla desesperadamente. – ¿Qué si lo creo? Repitió mi amigo. ¡Mira como me pones! La verga de Carlos estaba nuevamente dura como piedra. – Ahhhhh, por eso me encantas. Respondió mamá con otro beso. – Sofy, no me puedes dejar así. Ricardo aún no llega, serán sólo un  par de minutos. Mi amigo no aguantaba más.- Está bien, pero sólo un  poco.- Vamos, si sé que también te gusta. Carlos tomó la cabeza de mi madre dirigiéndola a su miembro erecto.

Mi madre se arrodilló delante de él y se la comenzó a comer rápidamente. Mi amigo, como siempre, sólo alababa las habilidades mamadoras de Sofía, mientras se la metía cada vez más profunda y aumentando la velocidad parecía que se la follaba por la boca. Mamá seguía con su trabajo hasta que sonó su celular, ella aún de rodillas y pajeando con su mano a mi amigo cogió con la otra el aparato y contestó.

– ¿Alo? Ya mi amor. Era Ricardo. Si estoy casi lista bajo en seguida. Sofía colgó el teléfono.- Tengo que irme. – Ohhhhh, Sofy no me puedes dejar así. Reclamó Carlos.- Si sé mi vida, pero tengo que salir. Mi madre lo seguía pajeando velozmente. – Ohhhh, mira… con esto voy a acabar de inmediato. Mi amigo la levantó y rápidamente le quitó a mamá el gran cinturón que traía puesto bajándole los jeans y la tanguita hasta los muslos. Luego la aprisionó contra la pared y se la clavó por detrás.

– Viste que igual te gusta mamármela, estás toda mojada no me costó nada metértela. Señaló Carlos riendo.- Esooooo Carlitos, no puedoooooo aguantarme contigoooooooo. Me encantaaaaaa comerte la vergaaaaa y que me la claveeeeeeees. Mi madre movía sus caderas intentando seguir el veloz ritmo de Carlos.- Viste que así me haces acabar luego, tu conchita estrecha me hace terminar como nadie.

– Te voy a dejar calientita para cuando bajes a juntarte con tu noviecito. ¿Pero él no te provoca esto, verdad? ¿No te calienta así?- Nooooooooooo, mi vida, sólo tú me haces sentiiiiiiiiiiir así. Dameeeee tu líquido, llénameeeee todaaaaaaaaa.- En todo caso no te preocupes, el cornudo ese no lo va a notar te lo voy a dejar ir profundo para que no te chorree, acá vaaaaaaaaaaa. – Siiiiiiiiiii, la sientoooooooooooooooooo, me mataaaaaaaaaaaaaaaas

Luego de que Carlos terminara dentro de ella, Sofía se subió los jeans y las bragas rápidamente, se arregló un  poco el pelo y bajó despidiéndose de mi amigo con un gran besote. Carlos quedó unos momentos tendido sobre la cama con una gran sonrisa, luego comenzó a ver televisión, cambiaba de canal en canal una y otra vez. Estuvo en eso un largo rato hasta que de repente observé como tramaba algo, se sentó a los pies de la cama y se dijo para si mismo con una sonrisa:

– Que gran idea, soy un genio. Esta noche voy a hacer sodomizar a la madre de Jorge como nunca en la vida y de paso voy a cumplir todas mis fantasías.

Se puso la polera y se dirigió al mueble donde mamá guardaba su ropa interior y empezó a revisarlo. Mi amigo cantaba y se hablaba a si mismo mientras hurgueteaba  con paciencia el lugar mirando con excitación algunas prendas que dejaba a un lado, entre estas habían unas braguitas minúsculas, algunos eran colaless y otros simples hilos dentales de diversos colores que apenas debían cubrir una pequeña parte del culote de mi madre, y algunos brassier de lencería. Luego de seleccionar un par de conjuntos fue al closet donde también, luego de revisar unos momentos, retiro algunas prendas de ropa, entre las que se encontraban unas faldas más cortas de lo normal, pequeños petos, todos con el típico gran escotes que caracterizaba la vestimenta de Sofía. Después de esto, Carlos comenzó a hurguetear el lugar donde mi madre guardaba los zapatos, desde donde también apartó un par de sandalias negras de tacón aguja. Tras decidirse finalmente por un atuendo mi amigo guardó el resto de ropa y se volvió a tender en la cama:

– Como voy a gozar hoy. Cantaba Carlos con un ánimo increíble.

Aproximadamente a las 10:30 retornó Sofía.

– Que aburrido, estaba desesperada por venirme, ya no aguantaba más. Lo peor es que mañana tenemos que ir a almorzar a la casa del jefe de Ricardo. No sé cómo voy a soportar tanto aburrimiento, pero bueno. Señaló mi madre a penas entró al departamento.

– ¿Carlos? ¿Dónde estás? Preguntó mamá.- Acá preciosa en la pieza, te he estado esperando, menos mal que volviste luego. – ¿Me estuviste esperando? Yo también mi amor, estaba desesperada por verte. Sofía se dirigió a la pieza.- ¿Y esa ropa? Preguntó mi madre extrañada.-  La aparté para que te la pongas. Respondió Carlos con autoridad.- ¿Si? ¿Y por qué no me quitas la ropa mejor? Dijo Sofía con voz sexy. – Eso también lo voy a hacer, pero quiero observarte con esa ropa. De sólo imaginarlo me vuelvo, te debes ver aún más exquisita de lo normal. – Bueno, si eso te provoca lo hago sin ningún problema, me encanta excitarte.

Sofía se acercó a él y comenzó a besarlo, luego tomó la ropa y cuando se disponía entrar al baño para cambiarse, Carlos indicó que se cambiara delante de él que quería verla, mi madre rió y se ubicó delante de la cama.

– Eso es preciosa, hazme un pequeño strip tease. Señaló Carlos tocándose el miembro.- ¿Así está bien? Poco a poco mi madre comenzó a quitarse la ropa comenzando por la chaqueta. – Muy bien, sin embargo, hace falta música. Carlos volvió a encender el televisor y seleccionó un canal de reggaetón que hay en la TV cable. – Así está mejor. Mi amigo se acomodó bien sobre la cama y comenzó a sobarse el paquete. – Jajajaja. ¿Y tengo que bailar también? Decía Sofía manteniendo el tono sexy.
– Si, baila para mi, muévete, eso.

Y así lo hizo, mamá comenzó a quitarse  la ropa de manera muy sexy bailando al ritmo del reggaetón, luego de quitarse la chaqueta siguió con el top quedando solamente con el brassier. Con sexys movimientos continuó su baile sacándose los zapatos y desabotonándose los jeans, los que poco a poco empezó a bajar dando la espalda a Carlos, el cual desde su posición privilegiada podía observar el culazo de Sofía en todo su esplendor. Siguió bailando en ropa interior hasta que mi amigo le dijo:

– Toda la ropa. Ahí también te dejé un corpiño y la  tanguita que quiero que uses.

Sofía sonrió de nuevo y se quitó el brassier, luego se volvió a girar para bajarse lentamente las bragas de espaldas a Carlos. Sin dejar de moverse al ritmo de la música tomó la pequeñísima tanguita blanca que mi amigo había dejado para ella y se la puso lentamente, luego siguió con el corpiño que apretaba bien sus tetas. Continuó con la mini falda negra que resaltaba sus hermosos muslos y obviamente su gran culo, terminó con un top, el cual le costó trabajo ponerse, ya que era ajustadísimo. La ropa que mi amigo había elegido le marcaba muy bien la figura a mi madre y resaltaba todos sus atributos. Debo reconocer que se veía muy excitante.

– ¿Está bien así Carlitos? Preguntó mamá sin dejar de bailar. – Te ves excelente, preciosa, sabía que esa ropa era perfecta para ti. – ¿Realmente lo crees? Preguntaba Sofía con clara ironía. – Me tienes duro, está que revienta y todo gracias a ti. Carlos se bajó el bóxer desde donde saltó su miembro empalmado.  – Ohhh, ¿De verdad te causo eso, Carlitos? Seguía Sofía riendo. – Esto y mucho más Sofy, eres increíble. Mi amigo se tomó la verga y comenzó a pajearse. – ¿Te gusta mi cuerpo? – Me fascina, eres exquisita. Respondía Carlos.- ¿Estoy mejor que tus amiguitas? Sofía continuaba con las preguntas claramente se estaba excitando.

– Mejor que cualquiera, tu figura es preciosa y es toda mía. – Toda tuya, mi amor, soy toda tuya. Mi madre se había comenzado a tocar por sobre la ropa. – Realmente eres la mejor Sofy, la mejor. Carlos continuaba masturbándose. – ¿No quieres que te ayude con eso, mi vida? Sofía gateando sobre la cama se ubicó sobre mi amigo. – ¡Ven acá! Mi amigo tomó a mi madre, le levantó un poco la mini y apartándole el colaless, la ubicó sobre su verga erecta.

Sofía emitió un gemido seco y comenzó a cabalgarlo. Carlos la tomaba del trasero siguiendo su ritmo, la música seguía sonando:

– Me encanta como lo haces, viste que eres una experta. Señalaba mi amigo.- Tú me poneeeeeees asssssí. – Eres la mejor, Sofy, ohhhhhh, la mejor zorrita que me he follado.- Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaas. Replicaba mi madre besándolo desesperadamente.

Sofía continuaba montada sobre Carlos moviéndose rápidamente, apoyando sus manos en el pecho de mi amigo, quien la tomaba fuertemente de las nalgas y la cintura guiando su cabalgar. Con cada penetración mi madre echaba la cabeza hacia atrás cerrando los ojos y emitía sendos gemidos de placer a lo que seguían grandes besos en la boca y cuello de su amante. Luego de un rato, Carlos le pidió a mamá que se quitara el top y el brassier, ella obedeció y con gran maestría quedó semidesnuda sobre él sin dejar de cabalgarlo. Mi amigo comenzó a comerle las tetazas a lo que Sofía respondió soltando su largo cabello y curvando su cuerpo hacia atrás afirmando sus manos sobre los muslos del muchacho, todo esto acompañado de continuos gemidos  La imagen desde mi posición era magnífica, mi madre era una verdadera experta del sexo.

– Que tetas que tienes Sofy. Carlos no dejaba de magrearle y besarle los melones.- ¿Te gustaaaaaaaaaaaaaaaaaan? Respondía mi madre entre gemidos. – Son hermosas y esto también me encanta. Decía mi amigo acariciándole la cintura. – Siiiiiiiiii, dameeeeeeeeeeeee másssssssssssssss- Y esto también me gusta. Carlos le introducía un dedo en la boquita que Sofía no demoró en chupar.

– Ohhhhhhhhhhhhhhhhh, Uhhhhhhhhhhhhhhhh, sigueeeeeeeeeeeeeeeeee

– Pero esto es lo que más me fascina. Decía Carlos agarrándole firmemente el culote. – Me mataaaaaaaaa como me tocaaaaaaaaaaaaas. Mi madre estaba en un verdadero limbo de placer.- En realidad me gustas completa, cada parte de tu cuerpo, completita para mi. – Soy toda tuyaaaaaaaa, mi vidaaaaaaaaaaaa. Tú también me fascinaaaas, me encantaaaa como me haces sentiiiiiiiiiiiiiiiiir.

Ambos continuaron así durante unos instantes, Sofía poco a poco había comenzado a sudar, se mordía los labios y se sobajaba las tetas, luego besaba apasionadamente a Carlos. Por su parte, mi amigo seguía magreándole las tetas y el culo. Estuvieron cogiendo así durante unos veinte minutos más hasta que mi amigo se detuvo y tomando a Sofía de la cintura la recostó en la cama:

– Te dije que se me había ocurrido una idea para que pudieras disfrutar de toda mi verga. Señaló Carlos besándole el cuello y la oreja. – Verdad, mi amor, ¿qué me vas a hacer? Preguntó mamá con una voz ganosa. – Una vez me follé a una muchacha que tenía el mismo problema que tú. Decía mi amigo quitándole la falda y la tanguita dejándola totalmente desnuda.

– ¿A si? y ¿Qué hiciste? ¿Cómo lo solucionaste? – Comencé a averiguar y descubrí una técnica infalible. Mi amigo seguía besando todo el cuerpo de Sofía.- ¿Cuál? ¿Y funcionó? Dijo mi madre. – Sí, funcionó perfecto después de utilizarla la chica pudo recibir todo mi miembro y su conchita quedo abierta para tragarse cualquier verga, ahora me ha dicho que disfruta mucho más que antes. Carlos le metía dos dedos a mi madre en el coñito. – ¿Y cuál es? ¿Qué se necesita? Preguntaba Sofía entre gemidos.

– Sólo necesitamos una gran verga y una conchita bien húmeda, parece que lo segundo ya lo tenemos…jajajaja ¿verdad?- Y lo primeroooo también, mi vidaaaaaaaa.- Cumplimos con los dos requisitos entonces. – ¿Y cuál es la famosa técnica? ¿Qué me vas a hacer? Preguntaba Sofía impacientándose. – Tú sólo déjame a mí. Preocúpate sólo de gozar que después de hoy este coñito no volverá a ser el mismo. – Hazme gozar mi amor.

Carlos se ubicó frente a mi madre y tomándola de las caderas la dirigió hacia su verga, poco a poco comenzó a penetrarla. Con cada centímetro que avanzaba los gemidos de Sofía aumentaban. Cuando tenía un poco más de la mitad de su miembro dentro de mamá empezó a realizar lentos movimientos circulares en su coñito, a medida que hacia esto introducía un poco más su vergón. Estuvo en eso durante largo rato con sus movimientos circulares y sacando y metiendo su miembro. Mientras hacía esto le preguntaba a Sofía:

– ¿Lo sientes?- Siiiii, mi amor, cada vez lo siento más adentrooo. – Está abriéndose camino…jajajajaja. – Ohhhhhh, tu miembro es enormeeeeee. – Eso Sofy poco a poco comienzas a abrirte.

Luego de eso, mi amigo continuó con su labor, pero aumentando gradualmente sus movimientos, lo que aumentaba la excitación de Sofía, quien cada vez gemía con más fuerza y pasión. Después de otros diez minutos así, pude observar un gesto de satisfacción en la cara de Carlos, quien miró a mi madre y le dijo:

– Ya lo has logrado. Has abierto tu coñito, tienes toda mi verga dentro. ¿La sientes? – Siiiiii, mi amor. – Parece que no la sientes muy bien, ¿A ver ahora? Carlos le sacó la verga y se la introdujo toda de una vez. – Ahhhhhhh. A Sofía prácticamente se le salieron los ojos y emitió un grito espantoso. – ¿Parece que ahora si la sentiste bien? Voy a comenzar con la segunda parte del tratamiento. Carlos sonreía y empezó con nuevos movimientos. – Ohhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, uhhhhhhhhhhhh. Mi madre sólo gritaba con cada embestida de mi amigo.

Carlos le sacaba la verga completa para luego introducírsela toda de una vez, en un principio los gemidos de mi madre eran una mezcla de placer y dolor, pero a medida que mi amigo aumentaba la velocidad y rudeza de su penetración, el coñito de Sofía se agrandaba adecuándose a su verga y haciéndola sentir un placer único. El muchacho estuvo un rato haciendo “la segunda parte del tratamiento”, sacándosela y penetrarla con mayor rapidez y profundidad y  realizando unos veloces movimientos circulares de cadera hasta que logró su cometido.

– Parece que ya está. Señaló Carlos sacando su miembro y mirando el coñito de mamá. – Ohhhhhh, mi amooooooor, lo tengo completamente abierto. – Deberías ver este espectáculo… jajajajaja, sabía que ibas a poder adecuarte a mi verguita. Ahora vas a poder gozar de todo mi palo. – Siiiii, mi vidaaaa, métemela todaaaa, por favor quiero sentirla dentroooo.- Desde hoy tu conchita va a estar preparada para recibir cualquier miembro. Decía Carlos con rostro orgulloso por la labor cumplida. – El tuyo es el único que quiero teneeeeeeeer, mi amoooor. Vamos, ya no aguantó másssssssssssss. – Ahora si que vas a gozar.

Mi amigo se ubicó sobre mi madre, le levantó las piernas y se las puso sobre sus hombros, la curvó un poco hacia delante y se clavó hasta el fondo. Sofía gemía como desesperada y le clavaba las uñas en la espalda y trasero. Carlos emitía una especia de “rugidos” a medida que continuaba con sus movimientos brutales, la cama crujía muy fuerte parecía que se iba a desarmar, mi amigo seguía con su violenta penetración que provocaba una sensación única en mamá quien se agarraba firmemente de él, abrazándolo y gritando de pasión.

– Viste que ahora entró mejor. – Siiiiii, mi vidaaaaaa, que gran la tieneeeeeeeees. – ¿Está mejor así, la sientes mejor? – Me encantaaaaa, la siento muy profundaaaaaaaaaa.- Eso es, hasta el útero, jajaja. Replicaba Carlos riendo y observando fijamente el rostro desesperado de mamá.

– Métemela todaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, que goceeeeeeeee. – Ahora si que estás disfrutando de una verdadera verga. – Me fascinaaaas, me encanta tu vergaaaaaaaa. Nunca me habíaaaa sentido asssssssssssssssssssssssssssí. Mamá apretaba la almohada detrás de ella con una fuerza increíble. – ¿Te gusta hasta el fondo, verdad? ¿Viste que es mejor así? ¿Viste que funcionó?

– Me mataaaaaaaaaaaaas, que grande la tieneeeeeeeeeeeeeeeeeees. Sofía lo aprisionó con fuerza lo que demostraba que se había corrido. – Ohhhhhhh, me encanta follar contigo Sofy. Carlos seguí saltando sobre mi madre aumentando su velocidad. – Me fascinas Carlitos, me lo haces tan bien, me haces gozar como nadieee. – Como hemos abierto tu estrecha conchita, cada vez me apresa menos, ahora la estás recibiendo toda, ha este ritmo no podré aguantar mucho más, siempre me haces acabar tan rico.

– Dale, mi amoooor, acaba dentro de mi coñito abierto, me lo has adecuado a tu vergón ahora déjameee sentir tu lecheee bien profundooo.- Con tanto semen que te estoy dando vas a quedar preñada. Decía Carlos riendo y clavándosela más y más rápido. – Me encanta sentiiiiir tu lechecitaaaaa calentita dentro de miiiiiii. Replicaba mamá.- Ahora la vas a sentir directamente en tu útero, te voy a llenar todaaaaaaaaa. Mi amigo echó la cabeza hacia atrás y se la clavó lo más profundo que pudo  dejando ir todo su semen dentro de mi madre.- Ohhhhhhhhhhhhhh, la siento tan adentrooooooo, me llena completaaaaaaaaaaaaa. Esas fueron las últimas palabras de Sofía.

Después de que ambos soltaran sendos gemidos de placer, Carlos separó las piernas de mi madre dejándose caer sobre ella. Sofía lo abrazó con sus piernas y lo besó apasionadamente. Estuvieron un largo rato así hasta que mi amigo se bajó de mi madre y quedó tendido al lado de ella:

– ¿Viste que iba a funcionar la técnica? Preguntó Carlos notablemente agotado.- Funcionó perfecto mi amor. Respondía mi madre besándolo. – Jajajajaja…nunca falla. Señaló mi amigo orgulloso. – Carlos, ¿Por qué no te quedas esta noche conmigo?- ¿Quieres que me quede?- Si, me encantaría que te quedaras.

Carlos la besó y le pidió el teléfono a mamá, llamó a su casa y le inventó una historia a su madre. Después de conversar un rato, el cansancio los venció y ambos se quedaron dormidos. Era ya pasado la una de la madrugada, yo esperé unos momentos y cuando noté que estaban profundamente dormidos salí de mi escondite y me dirigí a la casa de  Rodrigo, en el camino no dejaba de pensar en la imágenes de que había observado y cuando llegué lo primero que hice fue masturbarme como desesperado. La verdad es que el morbo que me daba la relación de mi madre y mi amigo era un sentimiento incontrolable. Además, aún faltaba un día y ni siquiera podía imaginar lo que viviría al día siguiente.

Espero sus comentarios para saber que opinan de mi madre, el relato y la situación que les estoy contando.

Autor: livorno_09

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Mi madre y mi amigo II

Sofía ya no sentía dolor, sólo pasión, su rostro sudado denotaba que le estaban dando la tunda de su vida y que la estaban haciendo gozar como siempre había querido. Después de unos momentos, el mete-saca de Carlos comenzó a ser más continuo, señal inequívoca que el culo de mi madre se estaba adaptando a su verga o, por lo menos, a parte de ella.

Después de la primera experiencia que relaté, donde observé por primera vez a mi madre coger con uno de mis amigos, les contaré ahora la segunda vez que vi a mi amigo Carlos follarse a mi madre.

Tras la primera experiencia sexual entre mi amigo y Sofía, la cual habíamos planeado en conjunto, los “amantes” quedaron de reunirse en otra ocasión para continuar su “aventura”. Por supuesto mi amigo no sabía que yo había observado todo lo que había ocurrido aquel día y que estaba al tanto de una posible reunión, la cual no tardó en ocurrir, ya que sólo cuatro días después de su primer encuentro y de haber follado hasta cansarse se produjo el segundo.

Era un día jueves y mi madre llegaba del trabajo a eso de las seis de la tarde, como era común, algo que no les he dicho es que Sofía trabaja como secretaria para una firma de abogados por lo cual siempre debe vestir de ejecutiva, normalmente con faldas oscuras, que aunque no son cortas, si son muy ajustadas y hacen resaltar su hermoso culo, el deseo de muchos en mi edificio, dentro de su traje tampoco puede faltar nunca una blusa con mucho escote que, como ya les señalé en el relato anterior, es una de sus prendas favoritas. Esto era un poco incómodo para mí, ya que muchas veces había observado como mis amigos más altos observaban a mi madre al llegar del trabajo y no me extrañaba que siempre se levantaran a saludarla.

Aparte de este atuendo, ella siempre vestía de tacón negro y sin medias, ya que como iba regularmente al solárium mantenía su piel bastante bronceada, además ella siempre decía que le molestaba utilizar panties.

Volviendo al relato, aquel día jueves mi madre llegó, me saludó  y entró a su pieza, todo normal, como de costumbre. Yo esa tarde iba a salir a reunirme con unos amigos para tomar una cerveza o algo por el estilo, así que le informé de esto a Sofía y entré a la ducha, al momento de salir de la bañera escuché a mi madre hablando por celular y diciendo:

-Si, si, va a salir, yo te llamo cuando salga, ya, chao, chao.

Sofía rápidamente colgó el teléfono y siguió con sus quehaceres de modo normal sin levantar sospechas.  Sin embargo, yo supuse que ella hablaba con Carlos, así que entré a mi pieza haciendo creer a mi madre que no había escuchado nada, me terminé de vestir, me despedí de Sofía y salí por la puerta principal. No obstante, la duda me carcomía los pensamientos así que cuando llegué al hall de mi edificio llamé a mis amigos y les dije que había tenido un problema y que no iba a poder salir con ellos, luego de eso volví, no sabía cómo entrar a mi apartamento sin ser observado, así que hablé con un vecino de piso con el cual tenemos mucha confianza y le dije que había perdido mis llaves y que si podía entrar a mi pieza por su balcón. Mi vecino estaba viendo televisión y ni siquiera se molestó en preguntar y me permitió hacerlo sin ningún problema, fue así como pude entrar en mi cuarto, sigilosamente me escondí en el mismo lugar de la vez anterior y esperé con la esperanza de no equivocarme con mis conjeturas. Luego de unos veinte minutos llegó Carlos, mi madre se había arreglado un poco, pero lo recibió en su ropa de trabajo, con su falda negra, su blusa blanca y sus tacones aún puestos.

Esta vez no hubo presagios, ella cerró la puerta y besó a mi amigo apasionadamente a lo que el respondió comiéndole la boca a mi madre y sobajándole sus partes. Luego de unos momentos así, se escucharon las primeras palabras:

-Que bien que te ves hoy, siempre soñé con tenerte así sólo para mí. Cada vez que te veía así me calentaba, es que te ves realmente exquisita. Decía Carlos, mientras mi madre le besaba el cuello.-¿Te gusta?… ¿Me veo bien así? -Exquisita, preciosa. Mi amigo le agarraba fuertemente el trasero por sobre la falda. -¿Y Jorge, hasta que hora va a estar fuera? Preguntó Carlos. -Salió con unos amigos, por lo general vuelve como las 10. Sofía ya había comenzado a gemir, mientras mi amigo le chupeteaba los melones. -Son las 8, entonces tengo dos horas para disfrutarte. Ambos seguían besándose y tocándose desesperadamente.

-Siii, mi amor, estaba deseando esto. Mi madre cada vez se calentaba más. -Ohhhhh, Sofía, me encantas, mira como me pones. Carlos tomó la mano de mi madre y la dirigió hacía su miembro. -Ahhhh, me fascina que te pongas así, voy a tener que sacarla o sino va a reventar. Mi madre le sacó la verga del pantalón y se arrodilló delante de él.

Ahí estaba mamá de nuevo, arrodillada frente a Carlos, en la puerta del departamento, chupándole, lamiéndole e intentando tragarse todo el vergón de mi amigo. La verdad es que Sofía es una experta mamadora, primero succionaba rápidamente observando fijamente el rostro gozoso de Carlos, después con una mano lo pajeaba un rato mientras le chupeteaba las bolas, seguía con un movimiento circular de su lengua en la punta del miembro para luego lamerlo lentamente y volver a introducírselo en la boca, repetía esto una y otra vez. Yo escuchaba claramente los típicos “glup, glup” que salían de la boca de mi madre al tragarse la verga de mi amigo, él se quitó la polera, sin dejar de acariciar el cabello de Sofía y sólo decía:

-Ohhhhh, que bien lo haces, que bien lo haces, nunca me lo habían mamado así, eres espectacular, no he dejado de pensar en esto desde el otro día y ya no podía esperar más para que me lo mamaras, ohhhhh que buena eres.

Yo ya me había dado cuenta la vez anterior que las palabras de Carlos excitaban más a mi madre, quien cada vez mamaba más rápido y con más ganas. Sofía estuvo así como quince minutos hasta que el mismo Carlos le pidió que parara diciéndole que ya no aguantaba más. Mi amigo la levantó violentamente y la tomó en dirección a las habitaciones, yo me moví rápidamente para observar mejor, sin embargo cuando llegué a la pieza de mi madre, me extraño que los “amantes de ocasión” no estaban allí, me moví nuevamente escuchando los gemidos de Sofía y los descubrí en mi pieza, eso me extrañó un poco, no podía entender por qué estaban ahí. Sin embargo, creo que el hecho de follarse a la madre de su amigo en la pieza de su amigo provocaba una enorme excitación en Carlos, quien recurrentemente le recordaba a Sofía que él era amigo de su hijo.

Traté de encontrar la mejor ubicación posible. Sin embargo, no podía observar tan bien como lo había hecho en el otro escondite, el cual había planificado desde la primera vez.

Cuando logré ubicarme para mirar, mi madre ya estaba cabalgando a mi amigo de espaldas a él sobre mi cama. Ambos aún estaban con ropa, Carlos tenía sus jeans a la altura de las rodillas, mientras que mi madre estaba saltando sentada sobre su verga, su falda la tenía a la altura de la cintura y tenía la parte superior de su blusa desabotonada, aún conservaba su tanguita negra, mi amigo sólo la había corrido a un lado para penetrarla demostrando que realmente estaba desesperado por clavársela. Desde donde me encontraba no podía ver el rostro de Sofía, pero por sus gemidos y palabras me imaginaba que estaba gozando bastante:

-Siiii, Carlitos, ohhhh, me encanta, sigueeeee, sigueeeee. -Parece que Ricardo (la pareja de mi madre), no te hace gozar mucho, ¿Ahhh?  Preguntaba Carlos, tomando fuertemente a mi madre por la cintura para penetrarla más profundo. -Noo, mi amor, nooo como tú… ohhh, me encantaaass. -Eso, Sofía, muévete sobre mi verga, goza como nunca, a ver si aprende el cornudo de tu novio.

Mi madre realizaba movimientos circulares sobre Carlos intentando introducir más la verga de mi amigo en su coñito.

-Siiii, estoy gozando como nuncaaaaa, nunca me habían hechooooo sentir así, siiiiiii, ohhhhhhh, no aguanto másssssssssssssss. Al parecer, mi madre se había corrido.-¿Y con tu ex marido, el padre de Jorge? Siguió preguntando Carlos.-Noooo, para nada, ese cabrón nunca tenía tiempo para follarme y cuando lo hacía nunca disfruté tantoooo como ahoraaaaa. Por eso tuve que salir a buscar otra verga que me satisficieraaaaaa.

No podía creer lo que escuchaba, mi madre había engañado a mi padre durante el matrimonio. La verdad es que mi padre siempre fue muy despreocupado de Sofía, creo que le dedicaba todo el tiempo a sus amantes, sin embargo, nunca creí que mi madre había sido capaz de ponerle los cuernos, lo cual estaba haciendo nuevamente… está vez con su novio actual, Ricardo. Carlos cambió a mi madre de posición, ahora no podía observar a Sofía, la cual estaba de espaldas a mi amigo y mirando a la pared. Sin embargo, aún podía escuchar el diálogo:

-¿Así que engañaste a tu maridito cuando estabas casada? -Siiiii, él no me satisfacíaaaa y yo necesitaba follaaarr, ohhhhh, ssiiii, no pareeees más, mássssssss. -¿Y con tu amante tampoco gozabas así? Carlos continuaba con las preguntas, claramente esto lo excitaba de sobremanera. -Noooooo, no tenía una vergaaaa como la tuyaaaaa, ohhhh, la siento tan adentroooooo.

-Ahhhh, ¿te gusta mi verga? Y eso que aún no te la he podido meter todaaa. Carlos imprimía gran velocidad a sus movimientos. -Me encantaaaaa, me encantaaaaa, métemela bien adentroooo.-Eso, recíbelaaa, es toda tuyaa, ahhhhh, me voyyy, me voyy. Mi amigo estaba a punto de correrse. -Siiii, dame tu lechecitaaaaa, es la únicaaaaaa que quiero sentir dentrooooooo.

Carlos había acabado dentro de mi madre, tal cual como hacía cuatro días. Ambos quedaron tendidos sobre mi cama durante un rato, besándose y acariciándose, había pasado una hora desde que habían comenzado. Estuvieron alrededor de quince minutos así, descansando y acariciándose a ratos, hasta que mi madre volvió a atacar y luego de besarlo apasionadamente comenzó a pajearle la verga a Carlos, la cual no demoró en empezar a empalmarse de nuevo.

-No podemos perder el tiempo, antes que llegue Jorge…jajajaja. Señaló mi madre, dirigiendo su rostro hacía el miembro de mi amigo e introduciéndoselo de nuevo en la boca. -Siiii, límpiala todaaaa, mira como se pone con tu boquitaaaa. Sofía chupaba con gran velocidad, lo que hizo que la verga de Carlos se pusiera nuevamente dura como piedra.

Mi amigo sacó su verga de la boca de mi madre y se levantó de la cama. Luego tomó a Sofía y también la levantó ubicándola de pie de espaldas a él. Carlos terminó de quitarle la tanguita a mamá y empezó a comerle el coñito pellizcándole el culo. Sofía estaba apoyada en un mueble de madera que tengo en la pieza.

-Una de mis fantasías era follarme a una secretaria ejecutiva con su uniforme y todo. Decía Carlos, mientras le metía dos dedos en el coñito. -Siiii, Carlitos, cómete mi coñito, ohhhhh, que goceee. -Ya sabes lo que me prometiste el otro día… ¿lo recuerdas cierto? Mi amigo agarraba fuertemente el culo de mi madre. -Siiii, mi amor, lo recuerdoooo, ohhhh, siiii, métemelo por favooooor, métemelooooo yaaaaaaaaaa.

Mi amigo no se hizo esperar y comenzó a lubricarse el vergón, mientras continuaba metiéndole los dedos a mi madre. Carlos dirigió su miembro al ojete de Sofía y comenzó a clavársela poco a poco. El rostro de mi madre indicaba la mezcla de dolor y pasión típica del sexo anal, apretando sus dientes a medida que la verga de mi amigo se abría paso en su agujero.

-Ohhh, que estrecho lo tienes Sofy. Decía Carlos con cara de incredulidad.-Es que no tengoooo mucha práctica por ahí, mi amooor. Respondía Sofía con una voz ahogada. -¿Qué? No puedo creer que el cornudo de tu novio no te la meta por este culito hermoso. Carlos seguía tratando de introducir mejor su miembro. -Noooo, mi vida, ese cabrón nuncaaaa me hace estas cosas. Además, no tiene una verga gruesa y grande como la tuya Carlitos y cuando me folla nunca siento nada, ahhhhh, siiiiii, ahí, esooooo, más adentrooooo. Parecía que mi amigo estaba logrando su cometido.

-Ohhhh, que estrecho está preciosa, nunca pensé que lo tendrías así, he desvirginado el culo de otras chicas, pero ninguna lo tenía así de estrechoooo, me apresa la vergaaaaaa. Es increíble que no te follen este culitooooo ¿Y tu ex marido tampoco? -Noooo, mi amor con él nunca lo hiceeeee, vamos más profundoooo. La voz de mi madre se oía cada vez más apagada y entrecortada. -Ohhh, ya tengo la mitad dentro, ohhhh como apretaaaaa. Carlos empezó un lento mete-saca en el culo de Sofía.

-Siiiii, me encantaaaaaa tu vergaaaaa, nunca me había hecho sentir así, siiii, hazme gozaaaaar, ¡ábreme el ortooooo! Mi madre empezaba a recuperar la fuerza  y al parecer ya estaba dejando de sentir dolor, ya que su voz se escuchaba cada vez más fuerte y clara. -Te voy a tener que follar todos los días el culo para que lo dejes de tener así de estrechooooo, lo tienes aún más apretado que tu coñitoooo. Carlos me había comentado que la primera vez que habían follado no había logrado metérsela toda a mi madre, ya que su coño estaba muy estrecho.

-Siiiiii, Carlooooos, fóllame todoooos los días de mi vidaaaa, me fascina tenerte dentro, siiiiii, como me haces gozaaaaar tanto, no puedooooo paraaaar. Sofía estaba afirmada fuertemente del mueble y podía observar como apretaba las manos cada vez con más fuerza.-No sabes cuánto tiempo espere este momento, siempre quise follarte por tu hermoso culo, ahora es todo míoooo, todo míooo. Mi amigo tomó a mi madre de la cintura y aceleró los movimientos, pero sin lograr clavarle toda su verga. -Todo tuyooooo, mi vidaaa, es todo para tiiiii, fóllame el culitooooo, métemela fuerteeee, siiiiiii, me encantaaaa. Sofía había vuelto a gozar como nunca y sus gemidos nuevamente se habían convertido en gritos estruendorosos.

A pesar de que Carlos lo intentaba no lograba meterla más profundamente. Sin embargo, siguió acelerando la penetración, deteniéndose por instantes para introducirle un par de centímetros más con movimientos circulares que intentaban agrandar aún más el orto de mi madre. Reiteraba esto una y otra vez para luego volver a clavársela con velocidad. Claramente, Sofía ya no sentía dolor, sólo pasión, su rostro sudado denotaba que le estaban dando la tunda de su vida y que la estaban haciendo gozar como siempre había querido. Después de unos momentos, el mete-saca de Carlos comenzó a ser más continuo, señal inequívoca que el culo de mi madre se estaba adaptando a su verga o, por lo menos, a parte de ella. Mi amigo continuó con su faena tomando a mi madre de los hombros, la cintura y los pelos con la intención de introducirle más el miembro, lo que provocaba una excitación aún mayor en Sofía que con cada embestida emitía un grito desesperado que fácilmente podía ser escuchado desde el pasillo del edificio. No obstante, el diálogo entre ambos siguió:

-Con los muchachos siempre hablamos del exquisito culote que tiene la mamá de Jorge y ahora estoy acá clavándote mi estaca en la pieza de tu hijo y haciéndote chillar de pasión… ¿Increíble, ahhh? Decía Carlos con un dejo de orgullo por su buen cometido. -Métemela todaaaaaa, siiiiiii, no pareeeeesssss, sigueeee por favor no pareeeessss. Mi madre ya estaba completamente descontrolada. -Me encanta tu culo, ¿Me vas a dejar follártelo siempre, verdad? Es de mi propiedad, es absolutamente mío.

-Es todooooo tuyo, mi amooooorr, todo tuyooooooo.-Los muchachos no me van creer cuando les cuente que te he culeado y que te la voy a meter por el orto todas las veces que yo quiera… Quiero que ellos sepan que este sabroso culote es mío. Mi amigo daba sendas palmadas en las nalgas de mi madre con su mano abierta. -Cuéntaleeee a quien quieras, mi vidaaaaa, que todoooos sepan como me haceeeess gozaaaar, siiiiii, sigueeeeee, no te detengaaaaaas, ahhhhh, me corrooooo, me corrooooooo. Sofía había acabado una vez más, sin embargo a Carlos todavía le quedaban un poco de fuerzas.

-Estoy cumpliendo el sueño de todo el barrio, follarme el culo de la madre de Jorge, jajajajaja que fantástico. No sabes el morbo que me da clavártela en el orto y acá en la pieza de tu hijo. Jorge también debería enterarse de lo caliente que es su madre. Sofía ya no respondía nada y sólo recibía las fuertes embestidas de mi amigo.

-Siiiii, vas a recibirla toda en tu culito, te voy a llenar el orto con mi lecheeeee, eso, esooooooo, estrújala todaaaaaa. Pude observar cómo mi madre levantaba su cabeza, soltaba un último gran gemido y abría bastante los ojos al sentir la descarga de Carlos dentro suyo. -¿Te gusta sentir mi lechecita, verdad Sofy? Preguntaba un exhausto Carlos dejándose caer sobre mi madre.-Me fascina, Carlitos, me encanta tener tu leche calientita dentro de mí. Fueron las últimas palabras de Sofía antes de que ambos se recostaran un par de minutos sobre mi cama.

Tras unos momentos observé como Carlos se subía los pantalones, mientras mi madre lo besaba para luego entrar al baño donde se arregló lo más que pudo su ropa. Después de esto ambos se despidieron no sin antes prometerse repetir la sesión de sexo que habían tenido aquel día.

Yo me mantuve en mi escondite hasta que mi madre salió del departamento y cuando ella volvió yo estaba cómodamente en mi recamara viendo televisión. Aunque debo reconocer que cuando entré limpié toda mi pieza en especial mi cama, cambié el cubrecama y apliqué desodorante ambiental, ya que aún se podía sentir el olor a sexo. Mi madre llegó ya entrada la noche, entró a mi pieza y me saludó diciendo que se iba a dormir porque estaba muy cansada, ¿y cómo no? Pensé yo después de la tunda que había recibido en la tarde.

Esa fue la segunda vez que observé a mi madre y a mi amigo en sus aventuras. Sin embargo, lo mejor aún estaba por venir.

Autor: livorno_09

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Una noche muy caliente en el hotel

Al estar mi polla dentro de su culo, Ana me pedía más y entonces entré duramente, después la chica  le mostró su coño, Ana, abrió su boca y empezó a lamerle el coño, el marido dejó de mamar el coñito de mi mujer y hundió su polla, su coño estaba mojado por los orgasmos que nos había dado, ambos nos miramos y al mismo tiempo se la clavamos hasta el fondo cogiéndola salvajemente.

Hola, me llamo Enrique y es el primer relato que escribo sobre mis vivencias con la persona que más amo en este mundo, mi mujer, Ana.

No soy escritor así que pido disculpas por mis múltiples fallos, pero mi mujer y yo queremos compartir nuestras vivencias con vosotros, nos gusta vuestra página y la disfrutamos, por lo que ahora es justo colaborar en nuestra medida. Somos un matrimonio liberal, esto para muchos sonarán a excusas para el libertinaje pero nada más allá de nuestra realidad, nuestro amor es inmenso y le damos libertad para explorarlo en todo su esplendor. Todo lo que hacemos lo hacemos juntos no por separado por lo que la infidelidad no existe para nosotros y todo queda bajo el mandato de nuestro amor.

Mi mujer es alta como yo, morena de senos pequeños, firmes y juguetones, cuerpo delgado, de piernas tentadores y muslos tensos y cálidos. Su sexo es un puro néctar incluso para la más exigente lengua. De vez en cuando nos gusta cometer lo que nosotros llamamos “locuras”… y esta es una de ella.

No mencionaré ni ciudad ni hoteles, el caso es que llegamos a un conocido hotel. Allí nos habíamos citado con otra pareja, esa noche mi mujer iba ser gozada por todos. Solo con la idea ya estábamos calientes y excitados, nos besábamos la boca con pasión. Comiéndola lentamente y saboreando la saliva de ambos…

La otra pareja aun no había llegado. Nos abrazamos y nos acariciamos los cuerpos con un deseo que cada vez iba aumentando, haciendo que nuestra piel se calentara pidiendo más placer, un placer que nacía de nuestras almas enamoradas… cuando noté que su carne ya sudaba ligeramente saqué un pañuelo y le vendé los ojos… justo en ese momento llamaron a la puerta ellos…

Abrí y volví con mi mujer que estaba con los ojos vendados y muy excitada, la recosté en la cama sin dejar de besar con lujuria nuestras bocas que se mojaban en nuestras salivas, pasado un momento separé sus piernas, ellos… esperaban con ansia el momento y fue entonces cuando dos pares de manos se deslizaron por sus pies con caricias suaves y excitantes, apenas rozaban  su piel mientras yo seguía acariciando su rostro… ella empezaba a gemir de gusto…. las  manos de ellos subían por sus piernas… y yo excitado y lleno de deseo subí su falda lentamente, ofreciéndoles  el cuerpo de mi mujer, ellos ahora tocaban con lujuria eran caricias expertas.

Ana gemía… su cuerpo se retorcía por el placer, pero ahogué sus gemidos con mi boca… su sexo provocó que ellos le arrancaran sus bragas, la volvimos de lado y las manos subieron dividiéndose, las de él  acariciando su coño ya húmedo, las femeninas acariciando su culo y su ano…yo me uní a ellos acariciando sus senos ya duros de excitación. Ana estaba siendo acariciada por nosotros… los tres… y su gemidos ya eran tan  calientes como su coño, que ya estaba abierto, mojado y pidiendo más…

Y  le dimos más, su cuerpo lo exigía… estaba espléndida, ofreciéndonos su placer y tras las caricias empezamos con las lengua… lamiendo su piel, su sudor,  empezamos por los  pies, fueron lamidos… chupados por ellos, subiendo luego lentamente, lamiendo cada centímetro de su carne, yo le lamia su rostro, su boca jadeante, su cuello y manoseaba sus senos con lujuria, él llegó a su coño, lo abrí  y le hundió su lengua en el, follándola ricamente, mientras su esposa devoraba con lujuria y sin pudor su ano. Ana estaba increíblemente excitada, y todos a la par de ella.

Los jugos de Ana resbalaron en sus bocas que la mamaban sin parar provocándoles múltiples espasmos de placer. Cuando ya ella preparó bien el ano de Ana con su lengua, bajé y le hundí mi polla caliente, lentamente al principio, al sentirme, al estar mi polla dentro de su culo, ella me pedía más y entonces entré duramente después, la chica se fue a su rostro, se arrodilló ante su cara, le mostró su coño, estaba deseando ser mamada, y mi Ana, caliente… deseosa de más abrió su boca… y empezó a lamerle el coño…el placer de todos aumentaba…el marido dejó de mamar el coñito de mi mujer y hundió su polla, que era tan gruesa como la mía,  su coño estaba deliciosamente mojado por los orgasmos que nos había ya dado, fue el momento en que ambos nos miramos y al mismo tiempo se la clavamos hasta el fondo cogiéndola salvajemente…

Ella le quitó la venda y Ana viéndola le mamó su coño que ya chorreaba en su boca, después de un buen rato lleno de placer, Ana me  pidió que follara el culo de la chica encima de su cara y así lo hice, duro y rápido mientras ella le seguía mamándola. Haciéndola nuestra por los dos, la cogíamos ricamente, estaba siendo follada por los dos. Su marido, loco de lujuria cambió el coño de Ana por su ano clavándola sin piedad, provocándole un dolor que fue disminuyendo enseguida por un placer sin límites.

La chica aprovechó el momento para mamar el coño de Ana y  así nos corrimos todos.  Yo en el ano de la chica, ella en la boca de Ana y el coño de mi mujer explotó su orgasmo en la boca de la chica que la seguía mamando fuerte. Chupando y bebiendo sus jugos.

Fueron horas de intenso placer… porque seguimos durante un largo rato, follando sin parar… los cuatros tuvimos muchos orgasmos…

Nunca supimos sus nombres ni deseamos saberlos, los cuatro tuvimos un  deseo infinito que nace de nuestras almas locamente enamoradas. Vuelvo a decir que no nos consideramos infieles porque solo nosotros hacemos vibrar nuestras almas dejando libre los cuerpos y los sentidos…

Saludos

Autor: Enrique40

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Trío con mi madre y mi novio

Mi madre estaba como en éxtasis, toda sudada, con las piernas abiertas, con los ojos desorbitados, fui con mi novio hacia la cama, desnudándome, hasta que al llegar allí, comenzó un trío con mi madre y mi novio, algo impensable, mi novio me besaba mientras mi madre se la estaba chupando lentamente, ¡como succionaba!, era increíble ver a mi madre succionando  el glande de mi novio.

Os voy a relatar lo que me pasó, algo que jamás pensé que mi reacción fuera así, lo ocurrido fue ya hace 1 años, exactamente el 17 de junio del 2008, llevaba saliendo con mi novio unos 8 meses, todo iba genial, sobre todo a lo que se refiere al sexo, teníamos sexo casi a diario, nos gustaba siempre
inventar alguna postura, o fantasear con que lo hacíamos con más gente…

Eso nos excitaba muchísimo, pero, era algo que siempre quedaba entre nosotros, algo imaginario que nos hacía tener unos orgasmos alucinantes, el imaginarnos la orgía , los tríos, era algo , que con palabras no se puede explicar, al terminar siempre decíamos que la imaginación era algo increíble, que eso en la realidad no sería posible, y que yo jamás aceptaría eso, que lo quería para mi sólo, que no sería capaz de compartirlo.

Pero, el 17 de junio del 2008, cambió mi vida, bueno en realidad cambió nuestras vidas, un día llegué temprano a casa, sabiendo que no estaría nadie, pero mi sorpresa fue que al entrar escuché ruido en la planta de arriba, así que me dirigí a ver quien era, al subir las escaleras lo que escuchaba eran gemidos, algo me recorrió por mi cuerpo dándome un escalofrío, porque esos gemidos parecían ser de mi madre, y yo toda sonrojada, pero con morbo por ver a mis padres haciéndolo.

Fui acercándome a la habitación de mis padres, los gemidos eran más intensos, era increíble como chillaba mi madre, lo mucho que estaba disfrutando, cuando estaba a menos de un metro de la puerta, me fijo que estaba entreabierta, con lo cual el morbo se fue intensificando, quería verlo, quería ver a mis padres en plena faena, así que me puse delante de la puerta y miré, oh  lo que vi, fue algo que jamás se me olvidará, lo tengo grabado en mi retina…

El hombre que estaba clavando literalmente a mi madre, la cual chillaba como una loca, era mi novio, me quedé de piedra, no podía entender lo que estaba viendo, en mi interior tenía  muchos sentimientos entremezclados, el primero abrir la puerta echarles una bronca descomunal y largarme llorando…

Pero, me estaba mojando con lo que estaba viendo, me estaba excitando, cuando me di de cuenta me estaba masturbando viendo como mi novio se estaba follando a mi madre…Me calenté de tal manera que cuando me di de cuenta había abierto la puerta del todo, masturbándome, lo cual hizo que ellos se dieran de cuenta…

Se quedaron pálidos al ver que los había pillado, pero se fijaron que me estaba corriendo, con lo que mi novio se acercó a mí, me besó y me dijo, ¿Ves como te iba a encantar que la fantasía se hiciera realidad?

Mi madre estaba como en éxtasis, toda sudada, con las piernas abiertas, con los ojos desorbitados, fui con mi novio hacia la cama, desnudándome, hasta que al llegar allí, comenzó un trío con mi madre y mi novio, algo impensable, mi novio me besaba mientras mi madre se la estaba chupando lentamente.

¡Como succionaba!, era increíble ver a mi madre succionando  el glande de mi novio, movía su lengua alrededor del capullo, se la introducía lentamente en la boca y después la metía hasta las profundidades de su boca, algo que me excitaba enormemente…

Decidí acompañarla, y se la comimos entre las dos, mientras yo le lamía los huevos, mi madre se la comía, nos lo intercambiamos, nos acariciamos, nos besamos, en esto mi madre se puso acostada boca arriba con las piernas abiertas, y mi novio se la metió sin mediar palabras mientras me besaba y me amasaba las tetas, algo que me ponía a cien.

Le decía, así cariño, así, folla a mi madre, demuéstrale, como me follas, como me haces alucinar con tus embistes, algo que lo excitaba muchísimo ver a su novia implorarle que folle a su madre, hasta tal punto que necesitaba tenerlo dentro, así se lo hice entender,clavame, clavame, necesito tenerte dentro, metémela,metémela, así lo hizo.

En el momento que me la metió noté que venía mojada de los jugos de mi madre que se había corrido, comenzó a follarme como nunca lo había hecho, hasta que explotamos los dos juntos en un tremendo orgasmo, nos quedamos los tres entrelazados en la cama, exhaustos por la tremenda cogida que tuvimos.

El día siguiente casi no podía mirar a los ojos a mi madre, la cual me dijo que no me diera vergüenza, que ella jamás pensaba que le iba a pasar a ella esto a esta edad, y que lo había disfrutado muchísimo, que era algo que tenía que quedar entre los tres, que era algo que jamás volvería a ocurrir.

Desde ese día, mi novio y yo nos planteamos en ir a sitios especializados de tríos, orgías, etc.

Otro día les cuento los maravillosos orgasmos que tenemos desde ese 17 de junio, una fecha que jamás olvidaré.

Espero que les haya gustado.

Atentamente…

Autora: Sandra

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Me follé a mi hermana

Iba con un vestido súper corto y sin bragas, empecé a pasarle mi verga por sus labios, le bajé un tirante y el otro se lo rompí de un tirón dejando sus pechos al descubierto besándolos y mordisqueándolos, tenía mi sueño a un paso de realizarse, follarme a mi hermana, nos fuimos a mi habitación y le dije que se pusiera a cuatro patas. Se la clavé hasta el fondo, gritaba como una loca.

El relato que vais a leer es 100×100 real. En la actualidad yo tengo 31 años y mi hermana 33, me he masturbado muchísimas veces pensando en mi hermana y en poder cogérmela algún día.

En la actualidad ella, está casada, y yo vivo con mis padres. Este pasado verano Mis padres se marcharon a una boda y mi madre me comentó que mi hermana vendría a traer la compra a casa, que si yo estaba durmiendo que no pasaba nada ya que ella tenia sus llaves, cuando se marcharon mis padres yo ya me levanté y empecé a preparar la estrategia…

Me fui al cuarto de baño, me duché y afeité mi verga, oí que estaba mi hermana abriendo la puerta y puse en marcha el secador para disimular oírla entrar, ella dijo mi nombre un par de veces y al ver que yo no salía vino ella hacia el cuarto de baño, cuando yo calculé que estaba muy cerca salí del baño totalmente desnudo y con mi verga en buen estado.

Carmen, ¿que haces aquí?, no te he oído llegar.

Pues mira que te he llamado varias veces, contestó ella, pensaba que te estabas secando el pelo y por eso he venido hasta el baño, perooo, tampoco está mal lo que veo, dijo con una sonrisa picara.

¿Sabes?, nunca había visto una verga depilada, mi marido nunca se la ha depilado.

Y, ¿que te parece? le pregunté.

Pues, la verdad, muy bien, en todos los sentidos (mi verga mide casi 20 centímetros).

No se lo pensó dos veces y tomó mi verga, pero no fue una vez, la tuvo en sus manos mientras hablábamos, mi erección fue bestial y con unas ganas locas de follarme a mi hermana, al verme tan excitado ella soltó mi verga y me dijo que como me había puesto, a lo que yo le comenté que ella tampoco se había quedado indiferente ya que sus pezones estaban bien erectos y marcados en su corto y fino vestido de tirantes.

Ella me contestó que era una reacción involuntaria y que se marchaba para su casa, le contesté que ahora no me podía dejar así y me dijo que si estaba loco, que éramos hermanos y que ella había estado tocando mi verga sin ninguna otra intención y que se marchaba ya para su casa.

Se dio la vuelta y empezó andar hacia la puerta, yo fui corriendo hacia ella y la tomé del brazo y la tiré hacia la pared, le agarré las manos y le empecé a besar el cuello, al principio se resistió con mucha fuerza pero mi posición le impedía hacer nada, con mis pies le separé sus piernas y le subí el corto vestido hacia la cintura, no llevaba bragas, iba con un vestido súper corto y sin bragas, empecé a pasarle mi verga por sus labios y continuaba besándole el cuello le bajé un tirante y el otro se lo rompí de un tirón dejando sus pechos al descubierto besándolos y mordisqueándolos, ella ya estaba totalmente entregada y se puso loca con mi violencia hasta que me dijo:

Si, siii, fóllameeeeeeeeeee, quiero que me claves tu verga.

Tenía mi sueño a un paso de realizarse, follarme a mi hermana, nos fuimos a mi habitación y le dije que se pusiera a cuatro patas. Se la clavé hasta el fondo, gritaba como una loca.

Ahhhh, empuja, ahhhhhh empuja fuerte, si, si, clávameeeee tu verga.

¿Te gusta eh zorra?, le decía yo mientras se la metía hasta el fondo, pues ahora te la voy a meter en tu lindo culito

No, noooo, por el culo noooo, nunca lo he hecho, no había acabado de decírmelo que ya se la metía, ahhh, ahhh, noooo, los primeros gritos fueron de dolor y los siguientes de placer, uhmm, uhmm, si, si, siii, me gusta, aprieta más fuerte.

Yo estaba a punto de reventar cuando ella empezó a gritar como una loca, si, si, Siiiiiiii, ahhh, me corroooo, ahhhh, no paresss, si, siiiiiiiiiiii, se la saqué de golpe y le dije que se diera la vuelta, tenía mi verga sucia, muy sucia, y se la puse en la boca, la mamaba como una loca, con delirio, hasta que, ahhhh, me corroo, toma putitaaa, ahí va tu leche, ahhhhhhh, bebe, bébetelo todooooooooo, se lo bebió y me limpió mi verga lamiéndola como una gatita hasta dejar mi pija limpia.

Luego nos besamos y mezclamos mi esperma en nuestras bocas. Así fue como se realizó mi tan esperada aventura con mi hermana.

Autor: Nus

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La más famosa del instituto

Tomó su vergota y con la punta sobaba mi culo mientras jalaba mis tetas, le dije que me la metiera toda, no aguantaba las ganas de tener esa vergota en mi culo, quería que me lo abrieran rápido esas tres vergas y de un solo empujón me la metió y sentía como sus huevos golpeaban mis nalgas, otro se acercó y se sentó en la cama y me hizo sentar en su verga clavándomela en la concha.

Quiero contarles la historia de mi vida: son una mujer de 39 años, estudio en un Instituto y casi siempre las clases son muy aburridas y monótonas, soy casada y mi marido vive muy celoso por que voy a ese Instituto donde la mayoría de estudiantes son hombres, soy muy ardiente pues todos los días tengo que coger con alguien para sentirme bien y creo que mi esposo sospecha esto y por eso siempre me espera a la salida.

A pesar de mi edad tengo un cuerpo muy bien cuidado, muy juvenil y sobre todo soy muy sensual cosa que a mi esposo le preocupa pero se que en el fondo el disfruta que sea así y que los hombres me admiren siempre.

Ya soy famosa en el Instituto entre los compañeros pues saben que me gusta follar a dos o tres por noche en el baño de los hombres incluso hasta algunos profesores ya han ido al baño.

Cierta noche estaba en clase y un compañero de otra facultad me llamó por celular y me dijo que si podía salir un momento que necesitaba hablar conmigo algo, salí de clase y mi compañero me estaba esperando un poco más allá del salón, ese día iba vestida muy sensual como casi todos los días, llevaba puesta una blusa negra anudada en los senos, no llevaba brassier, pues a pesar que mis senos son un poco grandes se ven bien parados, el vientre estaba total mente descubierto, tenia puesto unos pantalones blancos descaderados bien ajustados al cuerpo y un poco transparentes por lo cual no usaba ropa interior debajo para evitar que se marcara en el pantalón dejando ver mis nalgas bien redondas y paradas, lo que me hacía ver muy provocativa, unas sandalias plateadas de plataforma súper altas con un tacón puntilla de 10 cms, el cual manejaba muy bien y me hacia ver más alta y mis nalgas más paradas, mi cabello es castaño claro hasta los hombros y siempre lo llevo ondulado.

Cuando me acerqué a mi compañero este me saludó con un beso en la mejilla diciéndome lo rica que estaba, me dijo, ven que unos amigos quieren conocerte y nos dirigimos al baño, cuando entré habían tres chicos súper guapos con cuerpos muy atléticos, altos, me llamó mucho la atención sobre todo uno que tenía unos brazos muy musculosos y estaba en pantaloneta y sus piernas eran gruesas, cuando entré al baño los tres chicos me miraron de arriba abajo y uno de ellos exclamó, oye que rica que eres, nuestro amigo no exageró cuando te describió, ¿por que no te das una vuelta?, queremos verte toda, y dando una vuelta muy provocativa les movía mis nalgas y uno de ellos me dijo que culo tan rico tienes y esto me puso a mil revoluciones, pues mi punto débil es el culo, me muero por que admiren mi culo pues es la parte del cuerpo que más cuido.

Le dije, a ver quiero ver lo que me espera, quiero que todos se saquen las vergas para ver cual me voy a comer primero, la verga que este más tiesa y más parada esa va hacer la primeraque me voy a meter en el culo, yo esperaba que la del chico que más me llamó la atención fuera la más gruesa y la más grande cuando, se quitaron los pantalones ya estaban como unos bates de béisbol y efectivamente la del chico que me llamó la atención era la más rica, yo pasé por en frente de cada uno de ellos y acaricié sus vergas y sus huevos como examinando lo que me iba a comer, ellos me dijeron que me quitara la blusa, querían ver mis tetas y solo fue desanudar la blusa y mis tetas salieron como dos balones, estaban súper tiesas al igual que las vergas de lo excitada que estaba y mis pezones parecían dos teteros esperando que los tres chicos los chuparan.

Les dije, quiero que me chupen las tetas y me digan como quieren que les mame la vergas, uno a uno fue chupando mis tetas con fuerza, delicioso, mientras chupaban acariciaban mis nalgas, me bajé el pantalón y solo quedé con las sandalias mi conchita estaba muy bien afeitada solo tenia una sombra del vello, me subieron a los lavamanos y me pararon frente a los espejos, uno de ellos tomó mis nalgas y me las abrió cuando sentí su lengua perforándome el ano, miré por el espejo y tenía toda la cara clavada en mi culo yo empecé a gemir de placer, otro se subió también al lavamanos y cogiéndome del cabello me obligó a mamar su verga lo cual hice encantada mientras seguían chupándome el culo.

El otro chico, abajo, solo miraba el cuadro tan fantástico y se jalaba su verga haciéndose la paja, después me bajé y chupé la verga del chico que me estaba chupando el culo, los otros dos se pararon al lado mío y me brindaban sus vergas para que las chupara, yo las chupaba alternándome y a veces me metía dos vergas a la boca al tiempo, y mi culo quedaba parado, ellos aprovechaban y metían sus dedos en mi ano mientras yo chupaba las vergas, otro de los chicos lamía mi clítoris, era algo fantástico sentir casi una mano entera dentro de mi culo y el chico que manejaba muy bien su lengua en mi concha.

Uno de ellos se paró detrás mío y aprovechando mi posición me clavó de una sola la verga en el culo, mientras tanto el otro se tendió en el suelo con su verga apuntando hacia mi vagina que estaba mojada de todos los líquidos vaginales que me habían hecho salir y también de las salivas del chico, cogiendo la verga para que no se saliera de mi culo me enterré la otra verga en la conchita y la sensación de estar clavada por dos vergones fue exquisita, los tres nos movíamos rítmicamente para evitar que una de las vergas se salieran, al chico que me tenia clavada por el culo le decía que me la clavara más duro quería sentir como dos machos me estaban poseyendo, mientras tanto seguía mamando la verga del otro chico que decía mama, más puta que estás toda caliente con tres vergas, mis movimientos eran casi salvajes de la excitación tan grande.

El chico que le estaba mamando la verga me tomó del cabello y me introducía hasta la garganta su verga lo cual sentía que casi me asfixiaba, de pronto sentí que mi garganta se llenó de leche, una deliciosa leche caliente, era el semen que al darle semejantes mamadas no pudo resistir y terminó en mi boca, los otros dos chicos seguían en su faena y yo para entonces ya había llegado dos veces, el que me estaba dando por el culo sacó su verga y chorreó todo su semen en mis nalgas, yo sobaba toda esa leche en mi ano, el otro que me estaba dando por la concha me dijo, zorra yo quiero dejarte mi leche en tu conchita y diciendo esto me apretó más contra si y sentía como mi vagina se llenaba de ese rico semen.

Cuando terminaron todos me lavé pues estaba toda chorreada de semen y me vestí ya era hora se salir y mi esposo me esperaba a la salida, cuando me subí al carro le di un gran beso y me dijo tienes un aroma delicioso, yo le contesté si amor, huelo a amor, tengo ganas de una verga como la tuya y tocándosela por encima del pantalón empecé a calentarlo, nos fuimos y le dije que no quería ir todavía al apto, que diéramos una vuelta y mientras mi esposo manejaba yo acariciaba su verga y sus huevos, la experiencia con esos chicos me dejó más ardiente que nunca y le di una mamada tan grande que la verga quedó tan tiesa y tan grande que me parecía más grande que nunca.

Mi esposo estaba igual de caliente, al parecer el olor a semen lo excitaba, paramos en un sitio un poco solitario y oscuro y corriendo el asiento hacia atrás empezó a clavarme su verga por mi culo sin importar que de un edificio cercano un hombre nos estaba observando, era tanta la excitación que teníamos que poco nos importó que aquel hombre nos estuviera observando y se estuviera haciendo la paja, cuando lo vi me excité más y le mostraba mis senos, me los acariciaba mientras él se pajeaba y mi esposo bombardeaba mi ano.

De pronto sentimos que un carro estacionó al lado del nuestro y de el se bajó un negro corpulento y alto, sentimos un poco de susto pues no sabíamos quien era ni que quería, no nos dio tiempo de sacar la verga ni acomodarnos y nos dijo, hey amigos están disfrutando la noche, le contesté claro, hay que aprovecharla y refiriéndose a mi esposo le dijo, oye tienes una hembra muy buena, mira esas tetotas que tiene, ¿por que no me dejas ver que más tiene tu mujer? yo miré a mi esposo y él me contestó, ¿quieres? yo le dije si, me bajé del carro y me exhibí como si fuera una perra en celo.

El negro llamó a dos amigos suyos que estaban en el carro, ellos se bajaron y exclamaron, ¡que culo tiene esta hembra! y mira como se le ve la conchita en ese pantalón, Cuando oí esto me calenté más de lo que estaba, el negro le dijo a mi esposo, oye, ¿cuanto nos cobras por prestarnos a tu mujer esta noche?

Mañana te la devolvemos con fajito de billetes, queremos pasarla rico esta noche y tu mujer es perfecta para nuestros planes. Mi esposo me miró y me dijo, ¿quieres? Yo contesté que si, entonces tú pones el precio, y despidiéndome de mi esposo con un beso en la boca le dije que lo amaba y mañana nos veríamos, me monté en el carro en la parte de atrás con dos de los negros, el otro condujo el carro, ellos me preguntaban que me gustaba hacer, les respondí todo lo que hace una gran puta excitada, cuando les dije esto se encendieron y sus vergas empezaron a crecer hasta el punto que tuvieron que bajarse los pantalones.

Al ver esas vergas negras, gruesas y súper largas, sin exagerar lo de súper largas, no resistí las ganas de darles unas buenas mamadas, y ellos decían ahh, que mamona tan rica esta putica, nos va a sacar más de un polvo esta noche bien sacado, el negro que iba manejando miraba por el retrovisor y decía, oye guarda un poquito para mi y estirando su mano pellizcaba mis tetas y aceleró más el carro para llegar más rápido, llegamos a una casa de campo fuera de la ciudad, era una casa grande y bonita con una piscina grande, nos bajamos del carro casi desnudos, yo iba sin blusa con las tetas descubiertas y los negros iban sin pantalones con las vergas apuntando al cielo, cuando entramos a la casa había trago y el equipo de sonido estaba encendido, me brindaron un trago y esto me puso más excitada.

Empecé a bailar en mitad de la sala me subí a una mesa de centro y con movimientos muy sensuales empecé a quitarme el pantalón y mi culo fue quedando al descubierto, ellos también se movían al ritmo de la música jalando sus vergas y diciéndome toda clase de vulgaridades, quedé completamente desnuda encima de la mesa solo con los zapatos, jugaba con mi cabello y acariciaba mis tetas, también les mostraba mis nalgas y las abría para que vieran mi ano que aún estaba un poco dilatado por todo el trajín que había tenido esa noche, uno de ellos se acercó y con su lengua, igual de tiesa que su verga empezó a hacer movimientos circulares en mi conchita, yo cogí su cabeza y casi que lo metí todo en mi vagina pues su lengua estaba deliciosa.

Sacaba la lengua de mi concha y luego la metía a mi boca yo la mojaba con mi saliva y luego volvía a metérmela, le dije a otro negro que hiciera lo mismo con mi culo, y parándose frente a mis nalgas las abrió y metió su lengua igual que el otro y exclamó, a esta perra el culo le sabe a semen, todavía está chorreando semen, yo sonreí y le dije esto lo hace más rico y él siguió lamiendo mi culo el otro negro sonreí y jalaba su verga, me bajaron de la mesa y me sentaron en un sofá y cada uno me pasó sus vergas para que los mamara, los mamé como nunca antes había mamado una verga, estaba feliz de tener tres vergas negras para mi, pues ese siempre había sido mi sueño, tener vergas negras, ya que entre mis compañeros no había negros, cuando les di un buen rato mamadas a los tres me dijeron que fuéramos a la alcoba pero querían que fuera gateando para ver como se me abría el culo.

La habitación estaba en el segundo piso y subí las gradas gateando y con movimientos de gata en celo, ellos iban atrás mirando como movía el culo y me daban nalgadas, me mordían las nalgas o con la punta de sus botas tejanas me la metían entre el culo.

Cuando llegamos a la habitación me hicieron subir a si mismo a la cama y abriendo mis nalgas chorreaban licor en mi ano y con sus lenguas lamían el licor, yo les dije quiero hacer lo mismo con ustedes y cambiamos de posición y chorreaba el licor en los tres culos negros y redondos y con mi lengua abrí sus anos y empecé a introducir la punta de la lengua en sus anos y a moverla, ellos movían sus culos como si estuvieran culeando de la manera más deliciosa, y parando sus culos me pasaban sus vergas por debajo y yo mamaba por encima de sus culos y lamía sus vergas y alternábamos tomando el licor que ellos mismos habían preparado, nos besamos los cuatros en la boca mientras el licor corría por mis tetas y ellos con su lengua recorrían todo mi cuerpo, mi ombligo.

En una sola palabra parecían perros lamiéndome por todas partes, decían que de todas las putas que se habían comido la que más rico culeaba era yo, les dije quien va a probar mi culo, uno de ellos me paró contra la pared y haciéndome subir la pierna a un asiento tomó su vergota y con la punta sobaba mi culo mientras jalaba mis tetas, le dije que me la metiera toda, no aguantaba las ganas de tener esa vergota en mi culo, quería que me lo abrieran rápido esas tres vergas y de un solo empujón me la metió y sentía como sus huevos golpeaban mis nalgas, otro se acercó y se sentó en la cama y me hizo sentar en su verga clavándomela en la concha, mis tetas quedaban justo en su boca chupándomelas como si estuviera chupando un delicioso helado mientras hacia movimientos circulares encima de su verga, el otro negro se acercó a mí y me pasó su verga para que se la mamara y mientras mamaba esa verga le hacía la paja al otro.

Después de un rato me acostaron boca arriba y abriendo mis piernas como un compás metieron una almohada debajo de la cadera y a si en esta posición empezaron a meter las vergas en mi culo y decían, mira como le queda de abierto, frente a la cama había un espejo y podía ver el tremendo hueco que quedaba en mi culo después de que cada negro sacaba su verga, me acariciaba el clítoris mientras ellos me seguían clavando, me voltearon quedando encima de uno de ellos y casi automáticamente mi concha quedó clavada por una de las vergas mientras uno de ellos clavaba mi culo, me sentía la puta más afortunada de tener dos vergas clavadas y estar mamando otra.

Los tres terminamos al tiempo. Y chorrearon todo el semen en mi cuerpo, cuando escurrieron sus últimas gotas de semen me dijeron que fuéramos al baño y haciéndome arrodillar en la ducha los tres apuntaron sus verga hacia mi y sentí como tres chorros de agua caliente me caían en la cara en sus orines, los tres estaban orinando en mi cara yo trataba de tomarme los tres chorros, cuando terminaron me dijeron que si quería ir a la piscina a bañarnos y los cuatro nos dirigimos a la piscina desnudos, nos tiramos y empezamos a jugar en el agua, me hacían abrir las piernas y ellos se pasaban por entre mis piernas metiéndome sus dedos a la concha y al culo, después metían mi cabeza al agua y allí me hacían mamar su vergas y después me culearon cada uno dentro de la piscina, la sensación era más rica pues las vergas entraban más fácil y se deslizaban más rápido, así estuvimos hasta el amanecer.

Cuando ya estábamos cansados y con frío decidimos volver a la ciudad y me llevaron al apto, cuando llegamos me dieron un fajo grande de billetes y me dijeron que me pagaban más de lo que acostumbraban pagarle a las putas por que había sido una experiencia nueva para ellos, y si podían volver a llamarme, les contesté que si pero sin que mi marido se diera cuenta, estos encuentros lo hacemos cada quince días y le digo a mi esposo que tengo que estudiar en casa de algunas compañeras y vivo cada quince días una experiencia agradable con los tres negros.

Autor: Lili la Pronta

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Anita, el esposo y mi mujer

Mi esposa se montó sobre él y comenzó a moverse como una loca…mientras él le apretaba las tetas… a los pocos minutos tuvo su primer orgasmo lo supe por el grito de placer que dio, luego él la volteó y la sentó dándole la espalda y siguió clavándola hasta que ambos terminaron y mi esposa le grita, lléname de leche papito, ahí recién me había dado cuenta que no había usado condón.

Hola soy Jorge, chileno 38 años…casado hace 10 con Andrea de 34. Ella es muy guapa, 1,65 delgada, morena clara, buena figura…bonitos pechos (talla 36b)…

Aunque no lo crean ella se casó virgen…y mientras estuvimos de novios solo me dejó besarla y algunas caricias pero nunca nada más allá…

Nuestra vida era normal, en el sexo lo pasábamos bien, ella había ido aprendiendo como disfrutarlo y por tanto como hacerme disfrutar…sin embargo habían cosas que no permitía: nada de sexo anal y muy pocas veces sexo oral…lo cual me hacía buscar un escape por fuera con alguna amiga…

Una noche viendo una película erótica, aparecieron escenas de tríos…y empecé a convencerla de que sería bueno probar hacerlo…obviamente mi intención era invitar a alguna amiga…y lograr que mi esposa quisiera hacerlo con ella…

Pasaron así algunas semanas y yo insistiendo con el tema, en especial al hacer el amor…hasta que llegó el día, pero no de la forma como yo lo había planeado, sino que me dijo que una compañera de su trabajo le había propuesto hacer lo mismo y quedaron de acuerdo que lo mejor sería que hiciéramos un intercambio de parejas…cosa que un principio me encantó porque conocía a su amiga y era muy guapa y sexy.

Llegó el día, nos juntaríamos en nuestra casa, que era más grande y estaríamos más tranquilos….

Llegaron y la primera en entrar fue ella, Anita, una mujer de 40 años muy bien llevados, guapísima, de contextura y físico parecido al de mi esposa…todo bien hasta ahí, cuando entró su esposo…un tipo bien parecido que a ninguna mujer deja indiferente…de hecho a mi esposa le brillaban los ojos…

Nos sentamos a conversar y a tomar un trago…hablamos de cosas triviales…y al cabo de una media hora ya conversábamos en pareja…

En eso Anita me dice que notaba que Andrea estaba muy nerviosa y que eso podría hacer que la cosa no resultara bien y que por tanto iba a ayudarla…entonces fue donde estaba ella con su esposo y empezó a hablar con ellos, yo no podía escuchar…y en eso vi algo que me dejó paralizado… Anita empezó a besar a mi esposa…primero muy suave pero luego con más pasión…le acariciaba sus pechos…le quitó la blusa…el sostén…le chupó sus pechos…yo estaba a mil…no podía creer lo que veía…y ellas seguían como si nada…

Entonces Anita le entregó mi esposa a su esposo….y este comenzó a besarla y manosearla…y mi esposa estaba muy excitadísima…y gemía como yo nunca la había sentido…mientras mi esposa besaba al marido de Anita, ella comenzó a bajar sus pantalones….y su bóxer…dejando al aire un pene tremendo, mucho más que el mío…y al verlo mi esposa quedó con la boca abierta…y solo atinó a meterlo en su boca…apenas le cabía…y lo chupaba como loca…yo no recuerdo que ella me lo haya chupado así…

Yo solo atiné a sacar mi pene…y a pajearme mirando esa escena…

Y después pasó lo inevitable…mi esposa…se montó sobre él…y comenzó a moverse como una loca…mientras él le apretaba las tetas… a los pocos minutos tuvo su primer orgasmo…lo supe por su cara y por el grito de placer que dio…luego él la volteó y la sentó dándole la espalda….y siguió clavándola….hasta que ambos terminaron… y mi esposa le grita “lléname de leche papito”…ahí recién me había dado cuenta que no había usado condón…Uffff situación que me calentó más y me hizo acabar….

Luego volvió Anita a escena…comenzó a besar nuevamente a mi esposa…pero ahora también la besó en su vagina…limpiándole la leche que su esposo le había dejado…pero las intenciones de Anita eran otras…y empezó a pasar sus dedos por el ano de mi esposa…a lubricarlo con su saliva, los jugos y el semen…hasta que le metió uno de sus dedos….y mi esposa que jamás me había dejado hacer algo así…gemía de placer….yo ya me estaba masturbando nuevamente, y me di cuenta que el marido de Anita también ya estaba erecto…y pasó lo que tenía que pasar…se acerca a mi esposa y empieza a pasar la punta de su pene por su ano…acomodándolo…y de repente de un empujón le metió la mitad…el grito de ella se debió escuchar en todo el barrio…pero él siguió…

Anita mientras la besaba y la acariciaba para que no sufriera tanto…con los minutos el dolor pasó a ser placer…Anita la besaba y la masturbaba y su esposo le rompía el culo…y yo me masturbaba.

No se cuanto pasó…hasta que ellos acabaron y yo con ellos…

Al final…quise hacer un trío…y lo que hice fue entregarle a mi esposa a su amiga y su esposo…y yo solo pude pajearme…

Autor: Jorge

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En las grutas de Punta Ballena

Yo aprovechaba para besar a Armando, el cual estaba encantado de tener su pija dentro de un culo y al mismo tiempo sentir mis labios sobre los suyos. Cuando los gemidos se aceleraron, me di cuenta de que todo iba a terminar. Tomé la pija de Sergio entre mis manos y lo empecé a pajear. Armando se la sacó y de un solo golpe se la clavó de nuevo y dio un grito. Ahí supe que Armando estaba acabando.

Querido amigo:

Hoy te voy a contar lo que me pasó con un chico de la oficina. Cuando empecé a trabajar allí, hace mucho tiempo, como todo nuevo no tenía amistad con nadie. Hasta que un día empezó la amistad con Armando. Era cerca de Navidad y él me invitó a ir a un shopping para hacer las compras de los regalos. Allí fuimos, tomamos cerveza y recorrimos el shopping. Ya sabes la cerveza lo que tiene es que te da muchas ganas de orinar. Le dije que no podía más que iba a orinar. El me dijo que también tenía ganas. Entramos a orinar, él se quedó con los paquetes de las compras, mientras yo descargaba primero, fue un placer y un alivio descargar todo.

Terminé, me di vuelta y lo vi a él mirándome como en el limbo, casi se le cayeron los paquetes. Tomé los paquetes y le cedí el lugar. El desenfundó una buena verga y orinó. Fuimos al lavamanos, se lavó la verga y vi que estaba muy gorda no parada, pero se acercaba. Se secó, le di los paquetes y me lavé las manos. Cuando salimos me dijo: “No te ofendas, pero se me quiso parar al verte orinar… Me puse nervioso, pero no comenté nada, seguimos por el shopping. Fuimos al estacionamiento, subimos a su auto y él me dijo: “Te dejo en tu casa y después sigo a la mía”. -Te lo agradezco mucho. Le contesté, pensando en lo gorda que se veía la cabeza de su pija. Nos fuimos y en el camino empezó una gran llovizna. Él me dijo: -No puedo conducir con tanta agua cayendo en los vidrios. Mejor estaciono por aquí y tomamos algo mientras esperamos que calme.

Por ahí había un restaurante y nos pusimos a tomar cervezas. No te conté que él tenía en esa época unos 28 años, cabello castaño, ojos verdes, delgado, pero atlético. Como sabes las cervezas aflojan la lengua, empezamos a hablar como nunca lo habíamos hecho en la oficina. Y nos dimos cuenta que teníamos más cosas en común de lo que creíamos. Música, Cine, Libros… Las cervezas aceleraron la desinhibición y empezamos a hablar de sexo, él empezó a hablar de transexuales, que le gustaría probar y cosas así, pero no se largaba mucho. A los dos nos fascinaban esas damas rubias de grandes pechos que imaginábamos que tendrían unas vergas muy placenteras. Al calor de las copas, nuevamente fuimos al urinario, cuando agarré mi campera de la silla, sin darme cuenta le rocé el paquete, que a esa altura le había crecido de nuevo. Me excitó y sólo dije: “Disculpa”. El sonrió y me hizo una guiñada como aprobación.

Nuevamente nuestras vejigas quedaron vacías, y nuestros ojos se recrearon bastante, él tomó su pija en la mano y me mostró la cabeza muy hinchada, pero no dijo nada. Salimos y subimos al auto, arrancó y en el camino volvió a contarme sus fantasías con transexuales. Me preguntó: -¿Te gustó lo que te mostré en el baño? -Sí, le dije- tenés una buena pija, muy cabezona y ahí se zafó él y me dijo que si alguna vez había hecho algo con otro hombre, mintiendo le dije que sí, una vez con un primo, nos masturbamos y él me dijo que con un amigo se habían chupado las vergas. Sentí un cosquilleo en la cabeza de mi pija y esta empezó a latir muy fuerte. El me preguntó si quería volver a hacerlo en ese momento. Yo estaba desesperado, en la oficina no se me había pasado por la mente la idea tener algo con él, pero las cervezas, la conversación o vaya uno a saber qué, me hicieron decirle que sí.

Inmediatamente dobló por una calle lateral y cuando encontró una zona oscura estacionó el auto, la lluvia seguía, pero no tan intensa. Me dijo que nunca lo habían penetrado por atrás y que quería seguir así. Yo estaba tan caliente que aceptaba cualquier cosa. Me dijo que era fanático del sexo oral, que le encantaba sentir un buen pedazo de carne en su boca y que yo tenía un buen pedazo porque lo había visto en el baño, y que tenía muchas ganas de sentir una verga en su boca porque hacía mucho tiempo que no lo hacía. Bajó el asiento y quedamos en un espacio muy cómodo. Nos desnudamos y comenzamos a besarnos, su lengua era suave, estaba muy caliente y tenía el gusto a la cerveza. Jugaba con la mía, sus labios eran tiernos y carnosos, nuestras manos se tocaron y nuestras vergas también. El estaba arriba de mí frotando su pija sobre la mía. ¡Llegó lo mejor!

Giró y puso su pija cerca de mi boca, me acomodé y metí ese trozo de carne dentro de mi boca, era delicioso o así me lo pareció debido a la calentura. El devoró la mía como un profesional, apretándome la base donde se une con los huevos. Me lamía allí esa zona entre la pija y el culo. El seguía gozando de ese manjar, mientras yo disfrutaba de una mamada de campeonato, la devoraba de la desesperación que tenía por chupar una pija. Me lamió las bolas una por una y más empujaba su pija contra mi garganta. Era una ricura rosada, muy dura, que me calentó muchísimo.

Rompimos el 69 y él se puso entre mis piernas, tomó mi pija y se la tragó toda, bajaba y subía con rapidez, mi excitación creció, si podía haber más calentura y empecé a respirar muy fuerte y a gemir, él se dio cuenta que pronto saldría mi leche, sacó la pija de la boca y me dijo: -Me caíste bien desde que llegaste a la oficina, pero no me animaba a decirte nada por miedo a que te enojaras y que en la oficina se dieran cuenta sobre mis gustos sexuales. Así que dame toda tu leche. Lo que dijo me calentó más, mientras él se volvió a tragar mi verga hasta la garganta, siguió con ese sube y baja, apretándome la base y lamiendo todo como si fuese una golosina, no aguanté más y largué chorros de leche recién hecha en el fondo de su garganta.

He de reconocer que mis novias y amigos nunca me la chuparon así apretando tanto la base, lo cual me obligó a gemir de dolor y placer. Llegó mi turno, él se sentó frente a mí, separó las piernas, me apuntó a la cara con esa verga regordeta y cabezona y yo me la tragué hasta el fondo de mi garganta, le hice lo mismo sube y baja apretando los huevos, lamiendo todo lo que mi lengua encontraba en su paso, llegué casi hasta el agujero de su culo, sentí que respiraba agitado y me dije está por largar la leche, tragué hasta el fondo y la saqué de inmediato de mi boca, dio un alarido y la leche empezó a salir a borbotones de esa cabeza gruesa y rosada y me cayó en la cara. Sus piernas temblaban, me dio un beso, me lamió los labios y la cara sucia por su semen. Me limpié lo poco que quedaba en mi cara, no dijimos nada, nos vestimos, encendió el auto y me llevó hasta mi casa. AL despedirnos me dijo: -“¡Guacho, me encantó! ¿Podemos hacerlo más seguido? -Claro, cuando quieras… Fue mi respuesta.

Desde esa época lo hicimos muchas veces. El se casó y me hizo poner de novio con la hermana de su esposa. Una vez me invitó a ir a la casa de la playa de su suegro. En el verano fuimos los cuatro a Punta Ballena, allí tiene la casa su suegro Todo el mes de enero lo pasamos allí. Pasamos quince días disfrutando de las playas, haciendo el amor, él a su esposa y yo a mi novia. Pero no aguantábamos más, sólo nos dimos algunos besos y algunas lamidas en las tetillas o nos tocamos las pijas, por arriba de los shorts. Ellas eran muy unidad y los cuatro íbamos para todos lados juntos. La esposa de Armando preparaba unos manjares bárbaros y su hermana no se quedaba atrás. Armando me decía que no aguantaba más, que estaba desesperado por chupármela y que yo se la chupase a él. Yo le respondía que a mí me pasaba lo mismo, que deseaba sentir su lengua entre la mía y sentir su verga en mi boca.

Una tarde fuimos los cuatro a la playa de las Grutas. Los invité para dar una vuelta y conocer las grutas. Su esposa y su hermana no quisieron ir porque dijeron que las piedras eran muy afiladas y resbaladizas y no querían darse un golpe o un raspón. Yo pensé: “Esta es la mía” Con Armando nos fuimos, llevamos una cámara por si había algún paisaje hermoso para fotografiar. Subimos y bajamos piedras y más piedras, vimos triángulos de agua turquesa muy bonitos y los fotografíamos.

Finalmente vimos una gruta, yo bajé primero y Armando me tendió la mano para que lo ayudara a bajar. Allí tropezó y cayó empujándome contra una de las paredes de la gruta. Con sus manos apoyadas en la pared me tenía aprisionado. Pasé mis brazos por su espalda, nos abrazamos y unimos nuestros labios con desesperación incontrolable después de una quincena de abstinencia. Bajé mis manos y las metí dentro de su short tocándole las nalgas y apretando mi pija sobre la suya, que ya estaba dura. El empezó a sacarme la malla y yo se la quité a él. Ya desnudos en esa gruta en la cual entraban rayos de sol, nos empezamos a acariciar las pijas duras, mientras nos besábamos, luego Armando se sentó en una piedra y yo en cuatro patas me puse entre ellas y me tragué su pene hasta el fondo de mi garganta. El gemía y me acariciaba la pija y los huevos. Después él ocupó mi lugar y me retribuyó de igual forma.

En el momento más placentero nos interrumpió una voz que dijo: -¿Puedo jugar con ustedes? ¡Quedamos petrificados! Armando sacó su boca de mi verga, miramos hacia la entrada de la gruta. Allí había un muchacho como de unos 20 años, desnudo y con la pija dura y larga como una estaca. Tratamos de vestirnos, pero con los nervios no pudimos. -Pasaba por acá, los vi tan entretenidos que me dije que podría pasar un buen rato con ustedes. Me llamo Sergio. Se acercó y nos extendió la mano para saludarnos. Armando que era más audaz que yo, alargó la mano, pero no se la agarró. ¡Le agarró la pija! -¡Que pedazo de pija tenés! Le dijo al agarrarla. -Sí, mi amor, contestó el joven. ¿Te gusta? Es toda tuya mide como 22 cm. Quedamos asombrados porque la de Armando es más chica que la mía y la mía mide como 20cm. ¡Esa parecía más grande! Además de larga era gruesa y nos excitó mucho, el muchacho, su verga, su propuesta… Armando se la empezó a apretar y a correrle el prepucio, quería verle la cabeza. Una cabeza enorme y violácea, la lamió y después se la metió en la boca.

Sergio me dijo: ¡Vos chúpame el culo! Agrándamelo bien antes de que tu amigo ponga su pija allí. Yo no sabía que hacer porque con Armando nunca habíamos hablado de penetraciones, nos gustaba el sexo oral. Le pregunté a Armando si él quería cogerlo. Sacó la pija de Sergio de su boca y me contestó que sí. Todo lo que tenía de grande la pija de Sergio, lo tenía de chico su culo, ¡era muy apretado! El estaba parado, Armando sentado en una piedra con la enorme pija que no le cabía en su boca y yo de rodillas trataba de separarle las nalgas. Finalmente se agachó hacia adelante, dejando el culo más a mi voluntad y separó las piernas. Armando seguía con la pija clavada en su boca y con una mano agarraba la mía. Pasé mi lengua suavemente por ese agujero casi cerrado. El chico decía que le gustaba, que metiera más, también gemía que sentía mucho cosquilleo en la cabeza de la pija.

Con un dedo traté de abrirlo, para que entrase más mi lengua. Empecé un verdadero trabajo de dedos y lengua hasta que ese hoyo cedió y se fue abriendo poco a poco, cuando ya entraron tres dedos me dijo: ¡Basta! Cambiamos de posiciones. Yo me senté en la piedra, él quedó en la misma posición y me la empezó a chupar, Armando parado se la empezó a meter mientras yo miraba extasiado. ¡Nunca me había imaginado que Armando la metiera tan bien! Ver eso y sentir que el chico le pedía que se la metiese toda y con fuertes golpes, me recalentó. Armando lo hizo así y quedaba arriba del chico que estaba agachado con mi verga en la boca.

Yo aprovechaba la posición para besar a Armando, el cual estaba encantado de tener su pija dentro de un culo y al mismo tiempo sentir mis labios sobre los suyos. Cuando los gemidos se aceleraron, me di cuenta de que todo iba a terminar. Tomé la pija de Sergio entre mis manos y lo empecé a pajear. Armando se la sacó y de un solo golpe se la clavó de nuevo y dio un grito. Ahí supe que Armando estaba acabando. -Bésame que yo también estoy por acabar, le dije. Me metió su lengua en la boca lo más profundo que pudo y casi lo mordí cuando sentí que Sergio se tragaba mi leche. Sergio seguía con una verga clavada en su culo y otra en su boca. Su pija se sentía muy gruesa entre mis manos, se la apreté más y lo masturbé más rápido hasta que tres enormes chorros de leche salieron y cayeron en el piso de la cueva.

Descansamos un rato tirados en el piso de la gruta. Cuando nos despertamos Sergio no estaba. El único rastro que quedaba de él era la humedad que su leche había dejado en el lugar donde había caído. Armando y yo nos besamos nuevamente y nos preguntamos si nos había gustado la nueva experiencia. Lo analizamos y llegamos a la conclusión de que no nos gustan los intrusos en nuestra amistad. Es cierto que gozamos mucho con ese chico, pero más gozamos los dos solos, en un lugar tranquilo y sin apuros.

Así que hasta ahora lo seguimos haciendo los dos. Sexo oral y algún masaje anal con los dedos y la lengua, pero nada más. A Sergio lo encontramos en un shopping, iba con una chica muy acaramelados, no nos reconoció o no quiso darse a conocer. Estimados amigos anónimos espero que esta aventura los haga gozar, es otra más de las tantas que me han ocurrido.

Un abrazo para todos.

Autor: OMAR

omarkiwi ( arroba ) yahoo.com

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Mi novio y su amigo

El amigo comenzó a cogerme con la verga rozándome el clítoris, así es que hizo venir otro par de veces, mientras que yo se lo mamaba a Jorge, el cual explotó llenándome la boca y embarrándome la cara de esperma, mi novio es todo un semental, su amigo se vino un par de minutos después dentro de mí, con unos espermas hirvientes que sentía que me quemaban.

Me presentaré un poco, me llamo Claudia, vivo en Guadalajara, México y tengo 20 años, hasta hace un par mis hermanos y primos creían que yo era algo así como una monja, aún cuando tengo sexo intenso desde hace mucho, es la ventaja de ser discreta.

Era un sábado como cualquier otro, caluroso y solitario, estaba sola en casa, mi novio estuvo fuera de la ciudad 15 días, me metí a bañar para quitarme la calentura, aproveché para rasurarme la vagina, estaba  tersa y suave, la tengo larga y profunda, con labios vaginales cortos, en fin a los hombres generalmente les encanta.

Salí de bañarme y me puse una tanga blanca y una playera que llegaba apenas a tapar la parte baja de las nalgas, como estaba sola en casa, me acosté en mi cama a ver la TV, en eso escuché ruidos de un carro afuera, me asomé y vi que llegó mi novio Jorge, wow, en ese momento pensé en las cogidas que me daba y me mojé todita.

Bajé corriendo las escaleras y abrí la puerta, me quedé pasmada cuando vi a Jorge con un amigo, al cual yo había visto un par de veces…

Ho, ho, hola le dije, disculpen la facha, déjenme ponerme algo más presentable, espera me dijo Jorge, vine a avisarte que ya regresé, y a que mi amigo vea lo buena que estás, acto seguido, me levantó la playera y me giró para que le mostrara mis nalgas a su amigo, eso me súper calentó, obviamente el amigo se quedó con los ojos cuadrados, al verle la cara de pazguato, le pregunté: ¿te gusta lo que ves?

El solo dijo claro que si, yo estiré la mano y comencé a tocarle su  miembro a Jorge y al amigo también, ooohh, tiene una verga  gruesa y dura, se la saqué por un lado del short (venían de jugar fútbol), y comencé a acariciársela.

El amigo se sacó su miembro que era igual al de Jorge, a lo mucho 15 cms, yo me giré y me empiné para meterme el garrote de Jorge a la boca, bueno lo que me cabía, su amigo se paró detrás de mí, y sin más me hizo a un lado la tanga y me metió su garrote.

Se sentía delicioso, yo le seguí mamando el chorizo a Jorge, de repente Jorge se hizo hacia atrás y se sentó en el brazo del sofá, junto a la pared por si venía alguien a la casa, su amigo seguía metiéndomelo, pero de repente el amigo incrementó la velocidad de sus embates de manera espectacular, me cogía como un perro, y yo comencé a venirme.

Yo le mamaba la verga a Jorge como desesperada mientras que su amigo me cogía como locomotora, de repente Jorge dijo, a ver ahora me toca a mí. Se sentó en el sillón me puso de espaldas a él y yo me senté en su escopeta…

Aaaaggghh, ooohh, la vez pasada que me cogió yo creo que andaba muy tomada, me costó muchísimo trabajo meterme la enorme cabeza, poco a poco fue entrando y yo sentía como me partía en dos.

Finalmente me comí toda su verga, me sentía mareada aturdida, repentinamente me di cuenta de que tenía la verga de su amigo en la boca, así es que no la desaproveché y se la mamé, me vine como tres veces más con la poderosa escopeta de Jorge ensartada dentro de mi, cuando comencé a sentir que me inundaba con litros de esperma ardiente, yo me vine en ese momento y su amigo me hizo el favor de darme una mascarilla facial de esperma.

Con cuidado me desmonté de la verga de Jorge, y oh sorpresa, la tenía igual de dura que antes de venirse, así es que me puse a mamárselo, a los dos minutos su amigo estaba listo de nuevo para la contienda, así es que me abrió las patas y me clavó la verga…

La verdad es que no la sentí mucho, Jorge me había dejado la vagina como para que me entrara un poste por ahí, Jorge sugirió que me cogieran los dos al mismo tiempo, pero yo los mandé al carajo, por el culo solo mi novio me la mete.

El amigo comenzó a cogerme con su acostumbrada velocidad, con la verga rozándome el clítoris, así es que hizo venir otro par de veces, mientras que yo se lo mamaba a Jorge, el cual explotó llenándome la boca y embarrándome la cara de esperma, mi novio es todo un semental, su amigo se vino un par de minutos después dentro de mí, con unos espermas hirvientes que sentía que me quemaban.

Después de lavarme y de que se fueron, me acosté a dormir y tuve otro orgasmo mientras escurrían espermas y flujos vaginales de mis entrañas…

Autora: Claudia

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La clase de anatomía

La visión de la vagina de Ana, bajo su redondo trasero fue todo el estímulo que yo necesitaba. Le metí mi trozo de carne sin hacer daño. Mientras le aferraba las tetas y tenía una gloriosa vista de su culo, bombeaba una y otra vez, hasta que me corrí como si llevara una semana en vela. Entretanto, el conserje se había tendido en la camilla y las dos chicas se le habían encaramado encima.

Describir y explicar el funcionamiento de los órganos sexuales puede ser peligroso con alumnas cachondas…

Supongo que debería presentarme, pero discúlpenme si no lo hago. Si alguno de mis colegas del instituto se entera de lo que pasó la otra tarde, tendré muchos problemas, así que sólo seré “El Profe” en este relato.

Soy profesor, cierto, y doy clases a estudiantes de formación profesional en enfermería y ayudantes de laboratorio, entre otras especialidades. Me gusta sobre todo darle clases al grupo de auxiliares de enfermería, pues son todas chicas y no excesivamente jóvenes (la que menos tiene,  es 20 años). Este año me ha tocado un grupo pequeño, son 8 chicas de las que sólo tres asisten regularmente. Eso me ha sorprendido, pues no es frecuente que la dirección haga unos grupos tan reducidos, pero me viene de perlas, pues con un grupo tan pequeño las clases son muy relajadas y avanzamos muy deprisa en el temario. Y si de 8 chicas más de la mitad falte tanto, es algo normal, pues muchas están trabajando por la mañana.

Creo que olvidé decir que mis clases son por la tarde. A esas horas, el instituto está casi vacío, sin las locuras de los chicos de la mañana. Imaginen un edificio con 57 aulas, de las que sólo están ocupadas 5 por la tarde. Y a última hora del viernes, es frecuente que la única sea la mía…

El día en que pasó todo era precisamente un viernes. A última hora tocaba Anatomía, una asignatura realmente aburrida, con descripciones y más descripciones de órganos. A veces incluso es desagradable si las imágenes que tengo en las diapositivas son disecciones de cadáveres. Para la clase del viernes yo siempre he preferido buscar los temas más atractivos, y que no se lleven un mal recuerdo a casa para el fin de semana. Hay un tema que casi nunca he podido explicar por falta de tiempo, y es el de los órganos sexuales. En realidad, visto lo que me pasó, puede que ya sospechara lo que podía suceder… Pero esta vez, como ya dije, llevo el temario adelantado, así que pensé que bien podía dar ese tema. Discúlpenme, pero estoy tan nervioso… No me acordaba de que también tenía que hablar de las chicas. Sobre todo de las tres que siempre asisten. No puedo dar sus nombres reales, así que las llamaré Ana, Bea y Carmen.

Ana tiene, creo recordar, 21 años. Es morena, alta, de cara redonda y labios muy sensuales. Sus ojos son oscuros y tiene unas pestañas enormes que es como si te abanicaran cuando te mira fijamente (lo que hace muy a menudo cuando estoy explicando algo). También tiene unos pechos grandes, que no suele esconder pues prefiere las blusas escotadas. Además, suele llevar falda y se sienta en primera fila, así que ya pueden imaginar cómo me siento. Bea es rubia, pequeña, de cara ovalada y pelo corto. Usa gafas, así que no puedo describir sus ojos. La boca es pequeña, pero los labios son carnosos y ella los destaca más usando carmín de colores intensos. Sus pechos son más bien pequeños, pero muy bien proporcionados. Aunque no me fijo directamente en eso, por motivos evidentes, creo que aborrece el uso del sujetador. Suele vestir ropa muy ajustada, casi siempre pantalones.

Carmen se parece a la gitana de la ópera con ese nombre. Pelo negro, larguísimo, que suele llevar suelto. Ojos negros, con enormes pestañas. Boca sensual. No es demasiado alta y tiene un pecho muy generoso que no suele ser evidente, pues prefiere usar suéteres holgados con pantalones vaqueros. Por su estrecha cintura y sus caderas, yo diría que no está muy lejos del clásico 90-60-90.

Bien, vuelvo a la tarde del viernes. Heme allí con las tres chicas y mis diapositivas preparadas. Primero paso lista y tomo nota de las que faltan, luego empiezo a explicar el tema. Noto alguna mirada de complicidad entre ellas, pero no le doy importancia, como hago siempre. Ni siquiera había notado que Carmen llevaba falda, algo rarísimo en ella; también Bea se había puesto una falda corta.

En una ocasión en la que estaba escribiendo en la pizarra, al darme la vuelta sorprendí un movimiento de Bea, que estaba descruzando las piernas. Juraría que… no, es imposible… Volví a escribir otra cosa en la pizarra y a darme la vuelta, ¡otra vez estaba moviendo las piernas! Y lo hizo tan despacio que esta vez no tuve dudas: ¡no tenía bragas! Bueno, tragué saliva y seguí con la clase. Traté de mostrarme lo más profesional posible: no era la primera vez que una alumna intentaba seducirme, siempre sin éxito. Más de una ha creído que podía compensar una nota baja si me ofrecía su cuerpo, incluso hay quien lo ha dicho claramente, pero yo lo tengo claro: no quiero problemas con las alumnas.

Cada vez que escribía algo y me volteaba para comentarlo, podía verle el pubis, con los rizos claros. Y entonces comprobé que no era la única. Ana también hacía juegos con las piernas, y en uno de esos vi los mechones negros de su pubis. Incluso Carmen hacía lo mismo, ¡juraría que lo tenía afeitado! Yo estaba cada vez más nervioso, así que decidí dejarme de explicaciones y pasar a las diapositivas. ¡Había olvidado cuál era el tema que estaba tratando, y qué diapositivas había elegido! De lo contrario, nunca se me habría ocurrido poner aquellas imágenes a unas chicas tan cachondas.

Empecé con las imágenes. Primero, órganos sexuales femeninos y masculinos. No se trataba de cortes o disecciones, sino de imágenes de personas vivas. Cuando vi las primeras diapositivas de vaginas sentí un calor que me subía por la espalda. Por suerte había apagado las luces, porque seguro que me puse rojo de vergüenza. No dejaba de asociar aquellas imágenes con lo que le había visto a las tres chicas. Ellas cuchicheaban entre sí.

Luego pasé a las imágenes del órgano masculino. Aquí, ellas lanzaron exclamaciones de sorpresa, incluso algún comentario soez. Sobre todo cuando apareció un soberbio miembro masculino mostrando los mecanismos de la erección. Oí algún ruido de movimientos… Lamenté no tener más imágenes. Estaba muy nervioso y no sabía cómo continuar. Encendí las luces y me entretuve desmontando el proyector. Es entonces cuando Bea dice:

-Profe, ¿no tiene imágenes de los órganos sexuales secundarios? -Pues no, ¿por qué lo dices? Puedo ir a buscar algunas a mi despacho… – ¿Para ver tetas? ¡No gracias! Lo digo porque tal vez usted quiera ver las nuestras…

Y mientras decía esto, se levantó la blusa. Ciertamente, no llevaba sujetador. Sus pechos eran redondos y los pezones muy marcados en medio de una aureola oscura. Traté de seguirle la corriente y me acerqué lo más serio posible.

-Bueno, veamos. Aquí tenemos un par de senos femeninos. Podemos observar su forma redondeada. Aquí se sitúan las glándulas mamarias que desembocan por los canales lactíferos en el pezón, que como pueden apreciar es netamente hipermelánico.

Mientras decía todo esto, la tocaba. Trataba de hacerlo de forma fría, pero me resultaba imposible. Ella suspiraba bajo mi tacto y yo sentía el miembro viril tieso, que tenía que notarse en mi pantalón. De hecho, creo que las otras dos apenas miraban lo que estaba mostrando, sus ojos estaban algo más bajos, hacia mi entrepierna. Entonces, Ana se levantó la blusa y se soltó el sujetador rosa que llevaba.

-Profe, ¡mire mis senos! Y Carmen hizo lo mismo: se sacó la blusa sobre la cabeza y desabrochó un corpiño blanco. – ¡Y los míos! Bea, siempre la más atrevida, dijo a continuación: -También deberíamos ver el miembro del profe. Parece presentar un buen ejemplo de erección.

Y antes de que yo me diera cuenta, ella estaba manipulando mis pantalones. Cuando liberó mi verga, soltó una exclamación.

– ¡Madre mía! ¡Vaya ejemplar! Las otras dos chicas se habían levantado sus faldas y se tocaban sin ningún disimulo. Bea cogió mi polla erecta y empezó a chuparla.

Yo no podía resistirme. Acerqué mi mano a la entrepierna de la chica y lo noté húmedo y caliente. Con la otra mano aferré uno de sus diminutos senos, comprobando que cabía perfectamente en mi mano. Estuve así un par de minutos, hasta que la sensatez volvió a mi cabeza. Decidí agarrar el toro por los cuernos. Seguiría con la clase…

-Bueno, ahora vamos a ver las técnicas de estimulación sexual. Lo que está haciendo Bea es una forma de estimular al varón, pero ahora yo quiero mostrarles a ustedes cómo explotar la sensibilidad cutánea femenina. Bea, por favor atiende. Carmen, ¿no te importa servir de modelo? – ¡Claro que no, profe! ¿Qué debo hacer? -Simplemente tiéndete aquí.

No lo había dicho, pero en el aula hay una camilla que se usa en diversas clases. En ella se tendió Carmen boca arriba. Yo era muy consciente de sus enormes pechos y de su pubis depilado, pero guardé la compostura.

-Supongo que ustedes sabrán que el cuerpo femenino tiene gran número de zonas erógenas repartidas por toda la piel. Por eso una buena estimulación se puede lograr mediante el tacto. Podemos, por ejemplo, tocar aquí…

Empecé a acariciarle los pies. Lo hice muy despacio para que ella apreciara toda la intensidad del contacto, y para que sus compañeras comprobaran el efecto. Acompañé mis caricias con la lengua. Uno a uno, fui chupando todos sus dedos, mientras acariciaba los tobillos. De esa forma fui avanzando por ambas piernas, usando ambas manos y la lengua. Carmen se estremecía de placer…

Cuando llegué a la parte superior de los muslos, me quedé en el exterior de los mismos, y seguí subiendo por las caderas hasta los brazos. Sin perder el contacto, llegué hasta las manos y repetí el tratamiento con la lengua. Fui desplazando mi contacto por ambos brazos hasta llegar a los hombros. Entonces pasé a la cabeza. Le acaricié el cabello, la frente, los párpados, la nariz. Le chupé los lóbulos de las orejas, luego repasé sus labios con mis dedos. Esta vez puse mis labios sobre los suyos y le di un beso profundo. Ella mantuvo su boca abierta y me dejó meterle la lengua, que recorrió todo el interior de su boca.

Entretanto, mis manos habían recorrido su cuello y llegado a los senos. Los acaricié mientras separaba mis labios de los suyos, y mi boca seguía a mis manos hasta llegar a los pezones. Siempre me ha gustado imitar a los niños de pecho, y aquí tenía una buena oportunidad, así que no la desperdicié. Chupé y chupé con fuerza como si esperara que de un momento a otro surgiera la leche materna. Tanto Ana como Bea pudieron comprobar cómo Carmen lograba un par de orgasmos sin siquiera tocarle la zona genital. Aunque creo que Ana también tuvo su propio orgasmo, esta vez gracias a la acción de su mano en los genitales.

Entretanto, yo reanudé mi recorrido por el cuerpo de Carmen. Seguí bajando hasta llegar a la flor húmeda, caliente y abierta situada entre las piernas. Tenía la piel suave, ¡se había afeitado hacía muy poco tiempo! Esta vez introduje mi lengua entre los pliegues de sus labios inferiores. Notaba el sabor salado de sus jugos. También notaba el clítoris tieso como si de un diminuto pene se tratara. Ella no cesaba de estremecerse de placer. Al fin me decidí a dar el siguiente paso.

-Bien, creo que ahora ya está suficientemente estimulada para proceder a la penetración. Observen como el pene se introduce en la vagina, que está perfectamente lubricada y dispuesta para la operación.

Mientras decía lo anterior, aferré mi verga y la acerqué al caliente agujero. Entró como una llave en la cerradura perfectamente lubricada.

-Para continuar con la estimulación, se suelen hacer movimientos de vaivén como éstos que estoy haciendo… hasta que se alcanza la meseta orgásmica en la mujer y se produce la eyaculación en el hombre.

Ni Ana ni Bea me hacían caso. Se estaban besando y tocando muy íntimamente. La visión tortillera me estimuló aún más y me derramé dentro de la chica. Ella gemía y se estremecía como si le fuera la vida en ello. En ese preciso momento, se abrió la puerta y entró un hombre. ¡Me había olvidado del conserje! -Perdonen, pero hace una hora que terminaron las clases y… Al ver el espectáculo, se quedó con la boca abierta. Yo saqué mi miembro de Carmen e iba a decir algo, cuando Ana se le acercó al conserje y le dijo:

– ¡Qué oportuno! El profe necesita refuerzos, creo.

Y diciendo esto le puso la mano en el paquete. De inmediato empezó a manipular la bragueta. Bea le echó una mano y en un periquete estaba el hombre desnudo, con las dos chicas jugueteando con sus testículos y su pene. Entretanto, Carmen se dedicaba a reanimar mi exhausto miembro, usando su boca de una forma muy experta. Pero yo quería cambiar de tercio, así que la dejé con un beso y me acerqué a Ana. Carmen relevó a Ana en el trabajo con el conserje. Y Ana se quedó conmigo.

Yo estaba cansado, pero siempre había tenido ganas de follarme a Ana. ¡Eran demasiados días de tener que conformarme con unas pajas al salir de clase! Ya tenía de nuevo el miembro a punto así que casi sin esperar le dije que se pusiera en cuatro patas. La visión de su vagina bajo su redondo trasero fue todo el estímulo que yo necesitaba. Le metí mi trozo de carne con fuerza, pero sin hacer daño pues ella estaba más que dispuesta. Mientras le aferraba las tetas y tenía una gloriosa vista de su culo, bombeaba una y otra vez, hasta que me corrí como si llevara una semana en vela.

Entretanto, el conserje se había tendido en la camilla y las dos chicas se le habían encaramado encima. Bea se montó encima de su polla mientras que Carmen colocó sus piernas sobre la cara del chico, para que le lamiera las interioridades. Además, las dos chicas no estaban conformes con eso y se tocaban y besaban con profusión.

Aproveché que Carmen y Bea iban a intercambiar sus posiciones, para llevarme a Bea y dejar que Ana la sustituyera en la boca del conserje. Me senté en una silla y Bea se sentó sobre mí, clavándose mi pene hasta lo más profundo de su vagina. Me daba la espalda, así que le aferré los diminutos senos y la dejé que ella llevara todo el esfuerzo de la estimulación. Como buena amazona, al poco estaba gimiendo de placer y yo sentía que las fuerzas volvían a mi sufrido miembro. Parecía imposible, pero aún me quedaba semen por verter en un último orgasmo.

A todo esto, el conserje prefería hacer como en las películas porno, y se masturbó frente a las dos chicas, llenándoles la cara con su leche. Bien… sin decir palabra, el hombre se vistió. Yo también me vestí mientras las tres chicas iban un rato al baño a lavarse y vestirse. Volvieron pronto y el conserje dijo, simplemente:

-Es hora de cerrar el kiosco.

Salimos del edificio en silencio, el último él y cerró la puerta…

Autor: fmdg23

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Haciendo el amor con María

Quedo sentado con ella cabalgándome y me dedico a sus senos, los cuales beso con pasión, ella está como posesa cabalgándome. Salta como si tuviera resortes y se clava mi pene, tiene los ojos cerrados y se aferra a mí como si fuera a írsele este momento de entre las manos, llega al clímax, junto a mí, tenemos nuestros orgasmos simultáneamente, y siento que ella se deja caer hacia atrás, rendida.

No iniciaré esta historia con el típico este es un caso 100% real, ni diciendo que tengo un pene de 25 cms. y que la protagonista de la historia es una mujer 10. El relato se basa en algo que me sucedió, soy un tipo normal, y lo que me pasó no se si le pase a cualquiera. Lo cuento porque llevo un tiempo leyendo las historias relatadas en esta web. Vivo en Colombia. No entraré en detalles, digamos que mi nombre es Eric y el de la protagonista de la historia es María.

Esa noche me conecté al MSN como tantas otras, estaba revisando mi correo cuando vi que uno de mis contactos se puso en línea. Era María, llevábamos un buen tiempo de conocernos, pero hasta esa noche entre nosotros no había pasado nada que fuera más allá de una simple amistad. Nos bromeábamos y comportábamos como buenos amigos, y en las noches nos encontrábamos a veces en el MSN y charlábamos un poco por ahí.

Esa noche no fue diferente, estábamos platicando acerca de nuestro día, como nos había tratado, y lo cansados que estábamos. En eso le hice una pregunta que a veces hacíamos en tono de broma, ¿María, ya estás con tu pijama puesta?, si es así, ¿me dirías como es?, a lo que ella respondió, No se si decirte, pensarás que esta niña anda muy pobre. Vaya, ese comentario me despertó la picardía y le insistí e insistí hasta que me lo dijo, me dijo que sólo tenía puesto un panty y una camisetita muy delgada, porque tenía calor. Su respuesta fue más de lo que esperaba, pero a la vez, a mi mente se me vinieron miles de pensamientos.

Ella no es para nada fea, piel blanca, ojos castaños, aproximadamente 1.70 mts. de estatura, unos senos paraditos de esos que invitan a ser devorados, un culo de esos de infarto, en resumen, un monumento de mujer. Me encontraba divagando hasta que sus mensajes me devolvieron a la tierra, pero la conversación subió de tono, hasta que me dijo que se iba a dormir, a lo cual respondí diciéndole que le enviaba un abrazo grandísimo y un par de besos igual de inmensos para que los dejara llegar a donde ella quisiera, otro de nuestros comentarios a modo de broma que antes de esa noche no había significado demasiado.

María me respondió diciendo que le daban cosquillas ahí, a lo que pregunté donde habían llegado, y me dijo que a sus senos, que si me molestaba o no. Por supuesto que le dije que no, pero que era una lástima que no fueran un par de besos reales, sino cyber besos, a lo que le contesté que si, que era una lástima, y ella me dice: ¿Quisieras venir a mi apartamento y hacerlos reales?, a mis senos les encantaría, están aquí todos paraditos. En ese momento sólo recuerdo que no pensé, de haberlo hecho pude pensar que era una broma y que me haría ir a su departamento para luego decirme que era un fresco, o que había caído. En lugar de eso, le dije que en 15 minutos estaba en su departamento, apagué la computadora a toda velocidad y me dirigí hacia allá.

Tras llegar a su edificio y llamar a su puerta ésta se abrió lentamente, dentro había poca luz, pero ella estaba tal cual me lo había descrito. Su panty a duras penas escondía su sexo, y a través de su blusa se entreveían sus pezones erectos. Era todo un pedazo de mujer a mi disposición, y se veía lujuriosa, deseosa de mí. Antes de decir algo se llevó su dedo índice a la boca para decirme que no dijera nada, y me abrazó, nos besamos en ese momento, fue nuestro primer beso, y como olvidarlo, no todos los días se da ese paso de amigo a amante, y menos con una de esas mujeres que cualquiera desearía tener. Ella tenía su plan, desvestirme lo más pronto posible, pero el mío era diferente, así que a tientas la llevé hasta su cuarto, aprisionándola contra mi cuerpo, quería sentir su piel desnuda, era suave, y olía delicioso.

Ya en el cuarto la recosté en la cama, mientras le sacaba su blusa, ahí estaban sus senos, no me hice esperar, comencé a besarla, desde la boca, bajando hasta sus senos, me pegué a ellos como un bebé buscando su leche, he de decir que no veía su cara, pero sentía como su cuerpo se movía de un lado para otro y sus gemidos comenzaban a salir de su boca. Después de unos minutos ahí comienzo a bajar, con mis labios rozando su piel, hasta llegar al elástico de su panty, el cual comienzo a bajar muy despacio, mmmmm, se ve tan tentador, pensar que antes de esta noche no pensé conocerlo nunca, y ahora esta ahí, todo mío.

Pero no pienso en penetrarla inmediatamente, antes quiero hacerla estallar de placer, así que bajo su panty y sigo besando sus muslos, cada vez yendo más hacia su parte interna, cada vez más cerca de su sexo. Ella siente mi respiración ahí y me dice que le dan cosquillas, pero antes que responderle comienzo a besarla ahí, con mi lengua acariciándola junto a mis labios. Los gemidos comienzan de nuevo, comienzo a hacer movimientos circulares con mi lengua, eso la enloquece, mientras encuentro su clítoris, el cual consiento como si fuera un bebé.

María no soporta más, me pide que le haga el amor, mientras soy testigo de cómo llega a su primer orgasmo. La dejo que se relaje un poco y termino de desvestirme, para ese punto solo llevaba mi jeans y mis bóxer, los cuales me saco, y comienzo a jugar con mi pene en la entrada de su vagina, y cuando menos lo espera la penetro, primero suavemente, pero aumento mi ritmo cada vez más, siento que se enloquece, grita y gime, pero esta posición del misionero me cansa, además de que me vengo más rápido, así que sin sacársela la giro con ella y queda sobre mí, levanto mi tronco y quedo sentado con ella cabalgándome, mientras lo hace me dedico de nuevo a sus senos, los cuales beso, estrujo, se podría decir que los castigué con cariño, con pasión, mientras ella está como posesa cabalgándome.

Salta como si tuviera resortes en las nalgas y se clava mi pene más y más, tiene los ojos cerrados y se aferra a mí como si fuera a írsele este momento de entre las manos. Hasta que llega al clímax, junto a mí, tenemos nuestros orgasmos simultáneamente, y siento que ella se deja caer hacia atrás, rendida, la tomo con mis brazos y nos recostamos juntos, a descansar un momento de este momento que acabamos de vivir. Nos quedamos así un rato, hablando de lo que hicimos, de cómo llegamos hasta ahí, y de que ojalá esto no afectara nuestra amistad, bueno, en realidad nunca lo hizo, por el contrario, nos compenetró más.

Ahora ella y yo estamos un poco alejados, por razones de nuestras ocupaciones, pero nunca olvidaré esos momentos que compartimos.

Autor: Ericdraven

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Doña Adriana

La mujer se montó en mí y se empaló en mi verga comenzando un movimiento que me volvió loco. Ella subía y bajaba en toda la longitud de mi pene y en muy poco tiempo llegó a un segundo orgasmo que la sacudió, no se detuvo y siguió en su movimiento buscando provocar mi culminación, antes de conseguirlo, fue ella misma la que alcanzó un tercer orgasmo, que la dejó realmente sorprendida.

Hola. Soy Amadeo otra vez. ¿Me recuerdan? Ya les conté la historia de mi desvirgada en brazos de mi vecina, mi aventura con una turista a la que conocí en la Oficina de Correos, y la fechoría que cometí con la esposa de un anciano vecino. Ahora les contaré algo más.

Doña Adriana era la hermana de doña Margarita. Era una mujer de 58 años, más alta que su hermana, un poco más delgada y, ¿por qué no decirlo?, mejor formada. Ella también era amiga de mi abuela y frecuentaba mucho a su hermana. Después de unos días, doña Adriana comenzó a acercarse más a mí y a mirarme de manera insinuante.

Ignoro lo sucedido, pero me imagino que entre las dos hermanas se habrían hecho alguna clase de confidencias. Por ello, no me sorprendió cuando doña Adriana habló con mi abuela y le dijo que estaba dispuesta a pagarme para que yo la ayudara a pintar la sala de su casa. Instantáneamente, tuve la corazonada de que aquello no sería solamente una sesión de brocha gorda y me sentí encantado cuando mi abuela accedió.

El siguiente sábado, llegué a la casa de doña Adriana y me llevé tamaña sorpresa al ver que la sala de su casa estaba recién pintada. Aún se sentía el penetrante olor de la pintura por la habitación.

– Parece que ya el trabajo está hecho -le dije. – Le pagué a un pintor para que lo hiciera -me respondió-. De ese modo, tú y yo podremos aprovechar mejor el tiempo. Pero no te preocupes -agregó-, te pagaré lo convenido.

Doña Adriana me tomó de la mano y me llevó hasta su habitación. Caminó unos pasos de espaldas a mí y luego se dio vuelta. Tenía la blusa abierta, el sostén zafado y me mostraba libremente sus pechos, grandes, algo caídos y flácidos con unos impresionantes pezones en la punta.

– En realidad lo que yo quiero -dijo vacilante-, es que me hagas el amor… como se lo hiciste a mi hermana.

Yo quedé desconcertado, ya que no esperaba tanta franqueza. Sin esperar mi contestación, se acercó a mí y me besó en los labios. Estaba enfebrecida. Yo le devolví el beso, primero con suavidad, pero luego me dejé contagiar por su pasión. Nos besamos con furia y sin esperar su permiso, la agarré de los pechos y se los acaricié. Doña Adriana retrocedió hasta la cama y se dejó caer de espaldas. Yo caí encima de ella y la besé nuevamente en la boca y luego bajé a su cuello y sus hombros, para finalmente entretenerme largamente besando y chupando sus senos y pezones.

Me sentía preso de la fiebre y bajé en mis caricias hacia su vientre. Después de despojarla de su ropa interior, no pude resistir la tentación de centrar mi atención en su monte de Venus. Lo besé con pasión y metí mi cara profundamente entre sus muslos, para dedicarme a lamer su vulva con ansiedad. De pronto, no resistí más y suspendiendo mi labor, me desnudé con rapidez, dejando libre mi pene, que ya estaba duro como un garrote.

Al regresar a ella, dejé de lado los preliminares. Apunté mi verga dura y ansiosa hacia la entrada de su vagina que se encontraba completamente húmeda y, empujando con fuerza, logré penetrarla en su totalidad.

Doña Adriana gimió de placer al sentir que yo estaba totalmente adentro de ella y sin vacilaciones comenzó a moverse con rapidez. Yo me sentí en la gloria y me acoplé al movimiento que ella hacía. En muy poco tiempo los dos estábamos al borde de la culminación. Ella empezó a moverse descontroladamente, al tiempo que gemía y resoplaba.

Con mi verga totalmente adentro me movía buscando el máximo placer para ambos. Tendido sobre ella, en medio de sus piernas, apoyándome en ambos brazos, mi verga entraba y salía de su vagina como un émbolo de carne. La temperatura en ambos iba en aumento y, por su respiración entrecortada, pude adivinar que su final estaba cerca.

– ¡Ya! ¡Ya! ¡Yaaaaaaaaa! -gritó en el momento de su orgasmo, que disfrutó como una yegua en celo.

Yo no me detuve ni un segundo y seguí en mi delicioso “mete-saca” sin interrupción, hasta que unos quince segundos más tarde me vine también, de una manera bestial.

Me derrumbé sobre ella resoplando, al tiempo acezaba como si hubiera corrido varios kilómetros. Doña Adriana me besó tiernamente y con sus manos me sobaba suavemente le espalda. Me di vuelta en la cama, a su lado, y nuestros cuerpos se desconectaron. Ella me miró con ternura y me dijo palabritas dulces al oído. Apoyó su cabeza en mi hombro y comenzó a decirme lo mucho que yo siempre le había gustado.

– Sin embargo -me dijo-, desde que mi hermana me confesó su aventura contigo, te convertiste en una obsesión para mí.

Luego me contó que ella había sido una mujer bastante fogosa en su juventud y que había visto frustrados sus deseos por un marido que rara vez la hizo llegar al orgasmo. Y luego vino la viudez, que la había obligado a una total abstinencia carnal.

– Siempre que lo desee, yo estoy aquí para complacerla -le dije-. Y no es necesario que me pague -agregué.

Doña Adriana me miró con ternura y comenzó a besarme, logrando que mi pene mostrara una nueva e incipiente erección. Me acarició el glande con la mano y luego lo introdujo en su boca, iniciando una serie de caricias orales que me pusieron totalmente duro y deseoso de disfrutar del placer una vez más. Y se lo dije francamente.

La mujer se puso en cuatro patas y se empaló en mi verga erecta, comenzando un movimiento de atrás adelante que en poco tiempo me volvió loco. Creo que sólo por el reciente orgasmo pude aguantar. Ella se deglutía en toda la longitud de mi pene y en muy poco tiempo llegó a un segundo orgasmo que la sacudió con potencia. Sin embargo, no se detuvo y siguió en su movimiento buscando provocar mi culminación.

Sin embargo, antes de conseguirlo, fue ella misma la que alcanzó un tercer orgasmo, que la dejó realmente sorprendida. Poco tiempo después, yo fui el que culminé con gran furia y placer.

Desde ese día, doña Adriana siempre buscaba algún pretexto para que yo llegara a su casa, con el consentimiento de mi abuela, que nunca sospechó nada. Y de más está decir, que para mí eran francamente especiales aquellas largas sesiones de amor y placer.

Autor: AMADEO

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Mi esposa y su amante

Mi candy disfrutaba de su macho, era un placer verla disfrutar, él no quiso terminar, y la recostó para que descansara. Después de un rato le dijo que quería clavarla por el culito ella sin decir nada se colocó en posición y le ofreció ese delicioso manjar para que él disfrutara, a mi nunca me deja cogerla por el culo cosa que me excitó, él empezó a bombearla hasta que llenó su rico culo de leche.

Hola amigos, como lo escribí en mis anteriores publicaciones todo empezó por estar los relatos de esta página así conocí mi lado débil, me gusta ser cornudo, me excita ver como mi candy es cogida por otro macho y verla disfrutar…

Pero antes les describiré a mi candy, es alta, tiene unos senos redondos de ensueño que de solo verlos incita a que sean devorados, un culo paradito muy bien formado, piernas largas, es una mujer muy bonita.

Bueno después de publicar mi segundo relato alguien me escribió al correo y empezamos a chatear con él, era un tipo mayor que nosotros y le había gustado lo que habíamos escrito y me preguntaba si lo que él había leído era cierto y que se describiera con más detalle, al pasar de los días nos fuimos cogiendo más confianza y me dijo que si podía él hablar con ella cosa que acepté.

Yo le comenté a candy que había estado hablando con alguien y quería que ella hablara con él, cosa que aceptó, un día él me llamó al cel y habló con candy.  a ella le agradó, los dos empezaron a conversar por msn, todo normal hasta que un día la encontré masturbándose por cam para él, eso me excitó mucho…

Esa noche tuvimos sexo a nombre de él y fue excelente, después estábamos acostados y le entró una llamada al cel, apenas empezó a hablar con él se me montó, puso el altavoz y era él haciéndole una llamada erótica.

Personalmente no había visto a mi esposa tan excitada, tenía una forma de hablarle que la calentaba al instante, después de ese día todas las noches antes de acostarse él la llama, los dos tienen sexo por teléfono, eso me calentaba.

Hasta los viernes, que generalmente me voy de parranda, se que ella está siendo atendida por su amante, por un tiempo todo fue así por cam o teléfono hasta que llegó el día en que nos encontramos los tres, candy ese día se esmeró por ponerse bien rica para él.

Cuando llegó se sentó al lado de ella y empezamos a hablar cosas normales y a tomarnos unos tragos, todo trascurría normal, después de un rato decidimos ir a unos reservados para estar más íntimamente, él muy caballero pagó la cuenta y  al salir tomó a candy de la mano como si ellos fueran pareja y yo el invitado, eso como cornudo que soy me excitó verla  de mano de otro mientras yo los acompañaba como invitado…

Al subir al taxi ellos se hicieron atrás y yo adelante, apenas arrancó se empezaron a besar y manosear, yo no podía con la excitación que tenía, al llegar a los reservados ellos dos seguían con su faena de besos y caricias, de vez en cuando se iban a bailar y se demoraban su rato, yo me quedaba solo en el reservado imaginando lo que estaban haciendo

Después de un rato ella se quitó la ropa y quedó en liguero y tanguita, él le metía la mano en su coñito, la tenía a mil, yo solamente los miraba parecían un par de enamorados, salieron a bailar otra vez cuando llegaron ella se sentó encima y él le agarró su rico culo a dos manos, eso le fascina a mi candy que la manoseen, todo transcurrió así, caricias, besos, hasta que él la puso en cuatro y le metió la verga por su coñito.

Ella estaba esperando ese momento, dejó salir un suspiro de placer, él bombeaba y mi candy disfrutaba de su macho, ella solo pedía más, era un placer verla disfrutar, él no quiso terminar, frenó y la recostó para que descansara un rato mientras acariciaba todo su …

Después de un rato le dijo que quería clavarla por el culito ella sin decir nada se colocó en posición y le ofreció ese delicioso manjar para que él disfrutara, a mi nunca me deja cogerla por el culo cosa que me excitó, él empezó a bombearla hasta que llenó su rico culo de leche.

Al terminar se quedaron los dos rendidos y acariciándose, más tarde al llegar al apartamento yo pude disfrutar de mi candy, fue una tirada fenomenal, quise darle por su culito pero me dijo que no, que eso era solo de su macho, que yo no podía clavarla por ahí, ahora él es su amante.

Si pueden comenten, quiero hablar con otros cornudos como yo.

Autor: Oscar

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