AMIGAS INTIMAS

Saludos a todos los lectores de esta maravillosa web de la que soy ferviente fanática. Es la primera vez que me atrevo a contar mi más excitante experiencia hasta ahora, espero que les agrade.

Me llamo Jazmín y soy una travestí de closet, estoy en los veintitantos, soy delgada, alta, de rizos castaños, muy sexy cuando me visto, cuando no lo hago paso como cualquier chico común. Vivo en Los Ángeles California, aunque soy de origen Mexicano. Tengo la oportunidad de estudiar en este país y a pesar de que he conocido mucha gente de todo tipo, nadie sabe de mi gusto por las prendas femeninas, gusto que empezó hace muchos años. Prefiero guardar las apariencias y mantenerme fuera de los círculos sociales propios de estilos de vida poco comunes.

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A cada pajarito le gusta su nidito

Augusto se ahogaba con la pija de Patricio en la garganta, su tutor, lo hizo acostar boca abajo y después de revisarlo descartó la pijita pequeña de Augusto. Se concentró en el culito peludo y estrecho y con abundante gel se metió un consolador a pilas que estaba a full. Augusto no se resistía por lo que todos, por turno después de Roger, lo cogió sin dejarlo enfriar.

Dolores (54) y Juan Pablo (58) eran los padres liberales que cualquier hijo quisiera tener. Ellos se iban a un congreso de bioenergía que se hacía en Finlandia y se llevaban a la nena: Natalia (22) y, a la novia de Roger para cuidarlas. Roger quedaba libre y solito en la casa: era el rey. Roger (21), quien no tenía ningún programa definido para las vacaciones. Por eso, llamó a su primo Augusto (20), y a un amigo del club de remo, Adolfo (24) para hacer un asado o un almuerzo el primer sábado que tenía la casa disponible.

Buenos tragos. Algunas películas de nivel y otras pornos. Roger era un chico pícaro y algo travieso. Le gustaba el andar de Augusto: le atraía el culito de su primo. Quería explorar el tema, antes de tirarse a la pileta. Tenía una poderosa razón: su pija de 22 cm se le paraba cuando recordaba y se pajeaba. Por eso lo iba a invitar a comer y dormir.

El primero en llegar fue Adolfo que como era la primera vez que iba a la casa, curioseó por todos lados y vio, tallado en madera, el viejo refrán de la abuela: “A cada pajarito le gusta su nidito” y se sonrió mientras se agarraba con ganas su bulto: era pijón y de buenos huevos. Cuando remaba dejaba que se le saliera un huevo por el costado de la entrepierna del pantaloncito. Siempre daba resultado y Roger lo miró, varias veces, con ganas cuando salían a remar. Adolfo era cuidadoso hasta tener alguna señal, aunque tenía mundo en campeonatos deportivos como en las camas de la concentración de los remeros.

Prendieron el fuego, pusieron la carne y abrieron un buen vino tinto. Roger presentó a su primo a Adolfo. Roger puso una película mientras se hacía la comida y sirvió los vasos nuevamente, dándoles la espalda a sus invitados.

-Lindo culito tenés Roger -dijo Adolfo en broma, ya que estaba sentado detrás.-No jodas que realmente un lindo culo es el de Augusto -dijo Roger siguiendo el juego.-Bueno, comamos algo que no quiero beber con el estómago vacío-dijo Augusto. Anoche fui a bailar y recién vuelvo.-Aquí hay unas empanadas para comenzar -dijo Roger mientras volvía a llenar los vasos. La película es la argentina “El Otro” que acaba de ser premiada en Europa.

Los tres estaban sentados en el sofá grande atentos al film y vaciando las fuentes y los vasos. Cuando estuvo la parrillada, suspendieron el video y salieron a la terraza donde estaba la mesa.

-A qué se debe la invitación -preguntó Adolfo.-Le debía un regalo de cumpleaños a Augusto y tenía ganas de dárselo -dijo Roger.-No sabía que era tu cumpleaños -le dijo Adolfo a Augusto.-Fue la semana pasada -dijo Augusto. Tuve otros festejos y Roger me dijo que tenía algo para mí y que le hiciera compañía ya que estaba solo. Por eso vine.-Yo vine por la carne asada y este vinito -comentó Adolfo.

-Creo que Augusto y yo podemos aprender varias cosas sobre sexo -planteó Roger. Creo que mi primo es virgen de chicas y de todo. Y a mí, me falta recorrer experiencias.-Bueno. Empiecen las preguntas o los temas -dijo Adolfo, sin separarse de la parrilla que estaba sabrosa.-Quiero saber qué es estar en el closet o en el placard -dijo Roger. ¿Es una doble vida sexual o qué? -largó Roger.

-Es cuando una persona quiere cambiar su condición sexual, por ejemplo: de heterosexual a homosexual, pero no quiere pagar los costos, dijo Adolfo. Hacen o tienen relaciones, pero tapados o a escondidas o aparentando ser heterosexuales para no ser discriminados, ser humillados o burlados. Se quedan escondidos como en un placard. Cada uno es dueño de hacer lo que quiere sobre todo si es adulto y responsable.

-¿Salir del closet o el armario sería cuando le dicen que son homo a la familia y a la gente, entonces? -preguntó Roger.-Sí, algo así -dijo Adolfo terminando su vaso de vino. Yo por ejemplo, estoy en pareja con mi novia, pero desde hace dos años, de vez en cuando “hago una colita” de algún chico que me lo pida o que me guste y quiera. Siempre lo pregunto y soy respetuoso de la respuesta.

-¿Alguno te rechazó? -preguntó Augusto.-Sí, pero creo que fue por miedo a que lo supieran los otros. -dijo Adolfo. Hay que respetar si está en el closet o si no quiere tener nada con vos, aunque sea homosexual.

-¿A quien te gustaría coger en el club porque crees que te correspondería? -preguntó Roger mientras servía el postre.-A vos -dijo Adolfo riéndose. Me miras los huevos cuando remo y se me sale alguno afuera. Por que no vamos al dormitorio de tus viejos que hay cama grande y te sacás el gusto.
-Vamos -dijo Roger, si está de acuerdo Augusto, ya que quiero darle su regalo.

Sonó el timbre de la puerta de calle y el que llegaba era Patricio (35). Roger lo hizo pasar ya que era conocido por todos.

-¿Cuál es mi regalo? – dijo Augusto, riéndose nerviosamente. ¿Cuál? -Quiero que Patricio te prepare el nidito para que mi pajarito ponga los huevitos a empollar, si querés -dijo Roger. Vos me dijiste que te gustaba su figura y su estilo.-Y yo en el tuyo -le dijo Adolfo a Roger. Habría que cambiar el refrán de la entrada: “A mi pajarito, le gusta tu nidito” o “A cada pajarito le gusta su nidito lleno de otros huevitos”.

Adolfo sacó su pija y Roger la comenzó a mamar. Se fueron sacando la ropa.

Augusto se ahogaba con la pija de Patricio en la garganta, lo que no era agradable porque recién había comido. Por eso su tutor, lo hizo acostar boca abajo y después de revisarlo descartó la pijita pequeña de Augusto. Se concentró en el culito peludo y estrecho y con abundante gel se metió un consolador a pilas que estaba a full. Augusto no se resistía por lo que todos, por turno después de Roger, lo cogió sin dejarlo enfriar. Pasada la primera ronda, Patricio y Augusto se fueron a una cama en otra habitación para conversar sobre todo.

El que si llenó el nidito de Roger fue Adolfo, quien enterró todo el pájaro y le dejó los huevos calentitos entre las nalgas estrechas. Adolfo estaba bien dotado y tenía ritmo por lo que llegó hasta el punto G de Roger quien jadeaba con satisfacción. Le dejó la pija dentro del agujero y los huevos muy cerca. Así durmieron una buena siesta, como empollando huevos.

Al anochecer Roger pidió al delivery unas pizzas y volvieron a recomenzar. No había que dejar enfriar los huevitos que estaban en niditos calientes. Ese día el refrán de la abuela tuvo un nuevo sentido, a la vez que tres de los cuatro comenzaron a salir del closet del que cada uno tiene su propia llave.

Autor: Patricio Alonso

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