La chica del bus

Era la segunda semana de lo que parecía un mes terrible, y cuando digo terrible no exagero, llevaba casi tres meses sin nada más que pajas al punto que me saldrían vellos en la mano. Mi novia, Majo, con que llevo poco mas de un año viviendo juntos, había sido enviada a tomar un diplomado a la CDMX y apenas iba a la mitad del periodo, y entre el tiempo y el dinero no había sido posible visitarnos.

Por si eso no fuera poco, mi auto había sido chocado afuera de mi casa estando estacionado, afortunadamente nadie salió lesionado de la colisión, pero debido a los daños que sufrió mi vehículo tendría que estar un par de semanas en el taller para ser reparado, por lo que tuve que volver al autobús, cosa que en absoluto me agrada, no se por qué, pero simplemente no soporto tener que viajar en transporte público

Sin más remedio tenía que salir mucho tiempo antes del acostumbrado para llegar a tiempo al trabajo, y al subir al autobús, en hora pico, lleno a reventar. Por las mañanas, no era tanto el problema, pero por la tarde, eran las mismas personas al salir de trabajar, solo imaginen los aromas.

Después de tres días terminé por aceptar el hecho de que lo usaría por varias semanas, así que para distraerme comencé a observar a las personas que, como yo, tomaban diariamente la ruta. Comencé a notar que por las tardes, había una chica que se subía en la misma parada que yo, vestida siempre con un traje sastre, menudita, pero lo que tenía esta bien puesto. Siempre la dejaba subir antes que yo, por mera caballerosidad y ella siempre me regresaba una sonrisita como agradecimiento.

El viernes de la tercer semana que me movía en autobús, había sido un día particularmente pesado en el trabajo, y salí mas harto de lo normal y el solo hecho de pensar en subirme a un camión solo volvía peor la situación; llegue a la parada, y como siempre estaba ella, nos sonreímos como todos los días, aunque yo sentí que mi gesto fue forzado.

Después de dos autobuses que nos dejaron con la mano alzada, pudimos abordar en el tercero, que extrañamente, no estaba tan lleno, por lo que alcanzamos lugares sentados. Quedamos juntos, por lo que empezamos a platicar de cosas sin sentido, me dijo que su nombre era Laura, y que trabajaba como cajera de un banco en la zona industrial.

La platica era tan amena que dejé pasar mi parada habitual para esperar la siguiente, no es que me afectara realmente, mi casa estaba a la misma distancia de las dos, pero  antes de despedirme Laura me pidió permiso de bajar y le dije que también bajaría, ambos nos sorprendimos, éramos casi vecinos.

Bajé antes que ella y le ofrecí mi mano caballerosamente para que apoyara al bajar, sonrío y me dio las gracias, caminamos a la esquina donde yo cruzaría la calle para ir rumbo a mi casa y antes de despedirme me aventuré a invitarla a tomar algo a un bar “wings and beer” cercano y bastante conocido.

-No creo que a mi novio le guste la idea – me respondió

Lejos de sorprenderme o decepcionarme por la respuesta me aventuré a decir.

– Si tu no lo cuentas a tu novio, yo tampoco le digo a mi novia.

Sonrió nuevamente y después de unos segundos de meditarlo aceptó mi propuesta.

Llegamos al bar, pedimos un tarro cada quien y un paquete de alitas para botanear, hablamos de mil y un cosas, nos contamos nuestras penas mientras seguíamos bebiendo, estábamos tan relajados que dejamos de lados los teléfonos ignorando al mundo por un rato, cuando menos nos dimos cuenta eran ya las 11:30 de la noche y sólo porque el mesero nos dijo que la barra cerraría por si queríamos pedir algo más, Laura se sorprendió por lo que pagamos la cuenta y abandonamos el bar.

Fue hasta que salimos que me dí cuenta que a ambos se nos habían pasado un poco las copas, bueno, poco mas a Laura que a mí, por lo que me ofrecí a acompañarla a su casa (vivía con una compañera). Ella, estaba tan mal, que aceptó mi oferta y caminamos un par de cuadras hasta su departamento, y al llegar, después de buscar y rebuscar Laura no encontró sus llaves y tras maldecir y llamar a la puerta sin obtener respuesta llamó a su compañera quien al parecer no se encontraba en casa y no respondía al móvil.

– si quieres podemos ir un rato a mi casa en lo que regresa tu amiga – le dije.

No había mas opción, caminamos ahora con rumbo a mi departamento, que estaba a no más de 6 cuadras de el de ella; la embriaguez la hacía caminar de lado por lo que la tomé de la cintura para evitar que se cayera.

Llegamos a mi casa y la invité a pasar, al entrar le ofrecí algo y quiso otra cerveza, siendo ingeniero sería una ofensa no tener la mitad de mi nevera con ellas; sin embargo al destaparla botó fuerte y se derramó sobre mi camisa empapándola, por reflejo me la quité sin más, y cuando estaba con los ojos cubiertos sentí un par de manos acariciando mi abdomen marcando el contorno de unos cuadritos apenas notorios.

Terminé de sacarme la camisa y tomé sus manos jalándolas con la fuerza suficiente para hacerla que se levantara y quedáramos frente a frente, a milímetros, siento el aire que respirábamos, intenté decir algo, pero cuando reaccioné nos estábamos besando y cayendo al sillón.

Con habilidad nos despojamos de la ropa, así sin preámbulos ni palabras, solo besos con lujuria es lo que nos guiaba, deslicé mi mano desde su cuello hasta llegar a su entrepierna, sentí una mata de bellos que ya estaban empapados de la humedad que emanaba de la concha de Laura, introduje un dedo y comencé a hacer círculos dentro arrancando gemidos y ligeros gritos de placer a mi compañera. Durante unos minutos estuve jugando con mis dedos hasta lograr introducir tres en la mojada concha de Laurita, que solo gritaba al sentir como giraba, subía y bajaba, entraba y salía, hasta que tuvo un orgasmo que casí me quedo sin dedos. Lejos de tomar aire se levantó y me tiró sobre el sillón, comenzó a besar mi cuello y con su mano a pajearme suavemente, siguió bajando sus labios hasta llegar a mi verga que estaba durísima, lamió ligeramente la cabeza y comenzó sin mas a chupar mi pene como si no hubiera un mañana, lo hacía tan rico que no pensé en detenerla, quería terminar en su boca, sin embargo ella paró antes de que me corriera.

Se recostó sobre mí y nos besamos, podía sentir mi sabor en su boca, nuestros sexos se rozaban cálidos, y mi verga palpitante deseaba penetrar ese coño , estiré mi mano para abrir una cajonera que tengo al lado del sillón y sacar un preservativo, Laura mi lo arrebató y abrió el empaque para colocarme el condón, tras hacerlo, se sentó sobre mi y se dejó caer haciendo que mi verga entrara hasta el fondo.

Comenzamos una danza de mete y saca, estaba un poco apretadita, su menudo cuerpo hacía justicia, y sus pequeños senos describían círculos al compás de los embates; cambiamos de posición, la puse en cuatro sobre el sillón para poder embestirla desde atrás de pie, llegó al orgasmo en un par de ocasiones, hasta que me dijo que no podía seguir porque se sentía un poco adolorida, pero me dijo que quería sentir mi leche dentro de ella así que se arrodilló y me quito el condón y mientras chupaba la cabeza de mi verga pajeaba el resto, yo estaba a mas de mil por lo que no tardé en descargar toda la leche en su boca y una parte en su cara, al terminar Laura limpió mi verga con su boca y recogió el semen de sus mejillas con sus dedos saboreandolo.

Nos tiramos en el sillón exhaustos, recuperando el aire, y nos quedamos dormidos abrazados, a la mañana siguiente, desperté al sentir como mi verga entraba en su concha sin condón, repetimos la cogida de la noche anterior.

Tras desayunar, Laura se despidió, no sin que antes dejáramos claro que había sido un acostón de una noche, y que no volvería a pasar porque cada quien tiene a su cada cual.

Será así?

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Enseñando a mi prima a disfrutar

Cuando eres joven disfrutas en la busqueda de placeres, cuando adquieres experiencia, sabes como dar placer y ayudar quienes lo buscan.

Amigos lectores, aqui nuevamente con una de mis tantas historias, para empezar, mi nombre es Lalo, tengo 24 años, tez blanca, ojos entre cafe y verde, un cuerpo delgado pero no hay musculos marcados, y sobre todo una sonrisa que podría enamorar a chicas (y chicos) según me han dicho. El dia de hoy voy a relatar algo que me ocurrio cerca de las fechas de navidad del año 2012.

Todo empezo cuando recibí mi aguinaldo en el trabajo, con la paga decidí comprarme un telefono móvil de modelo reciente, tan reciente que me cargo mis contactos de Facebook, que para ese entonces eran cerca de 1000, de los cuales no conocía o ya no tenia contacto con por lo menos la mitad, lo cual hacía tedioso la busqueda de alguna persona en mi movil.

Una tarde despues del trabajo me decidí a purgar un poco mi red social, eliminé demasiada gente, pero iba dejando a algunos, sobre todo chicas que me parecieran guapas, así me encontre con Natalia, una chavita de 18 años, morena clarita, por allí del 1,60 mts, de muy buen cuerpo, tetas redondidas y culito parado, al principio no sabía quien era ella, pero como ya se los dije como me parecio guapa decidí enviarle un mensaje para ver si valia la pena o no conservala como contacto.

La encontré activa en el chat, y la saludé, con un simple hola, el cual me respondió de igual forma, así prosegui diciendo “mira estoy haciendo limpieza de contactos así que quiero saber quien eres o de donde te conosco” a lo que me respondió, soy tu prima hija de tia blah blah y de tu tio blah blah y tu eres hijo de mi tia blah blah, en efecto los nombres que me había dado eran correctos por lo cual comencé a sacarle mas platica hasta que la recordé.

Natalia vive en Mazatlan con sus padres, el lazo familiar que nos une es primos en segundo grado, dia con día platicabamos mas y mas, al principio de cuestiones familiares, luego trivialidades, y despues cosas un poco mas personales, nada que indicara deseos o cosas así, mas bien como experiencias y ella me pedia consejos, creo que por mi edad y aparente experiencia en temas de amores.

Llegaron las vacaciones de navidad y me fui al pueblo de mis padres y abuelos a pasar las fiestas, nunca falta que para esas fechas llegue vista familiar a ver como estan mis abuelos principalmente, personalmente no me llevo bien con mas de la mitad de la familia por lo cual cuando van siempre prefiero encerrarme en mi habitación o salirme a la calle con cualquier pretexto, pero adivinen la vista de este año fueron los papas de Natalia y por supuesto ella, al principio fuimos timidos, si bien platicabamos mucho por chat hacerlo en persona era otra cosa, pero no tubimos mas remedio que empezar a charlar pues al ser igual de apaticos ante las platicas de los adultos no nos quedó de otra.

Mis tios planearon hacer una carne asada, pero era tan buena su charla que mejor me mandaron a mi a hacer las compras, yo encantado de la vida de salirme de casa y no oir las mismas platicas que ya me sabia de memoria desque que me acuerdo, me dieron una lista de encargos tome las llaves de mi carro y me dispuse a salir, Natalia me miro con cara de no me dejes sola aqui, yo le hice la seña que me acompañra y tambien encantada de la vida se levanto para subir al carro; Arranque y comence a conducir apenas habia avanzado un par de metros cuando Natalia me dijo:

– primo ¿tienes cargador para celular en tu carro?

– si claro prima, esta en la guantera de carro.

Natalia abrio de inmediato la guantera y sacó una caja en la cual yo guardaba condones, jamás recorde que la había dejado allí después de una noche de juega dias antes, ella la abrió y sacó los preservativos y juguetando con uno de ellos me dijo:

-vaya primo, se ve que te gusta pasarla bien

-claro prima, hay que disfrutar, solo se vive una vez, y por eso hay que cuidarse.

– y que tan bueno eres para el ligue?

– lo normal, supongo, me batean mas de lo que me aceptan, pero sigo intentado

Sonrió y no preguntó mas, sacó el cargador y conecto su celular, llegamos a la tienda e hicimos las compras sin mayor contratiempo, cuando regresabamos a casa, me sorprendio con una pregunta que no iba con el tema del cual hablabamos.

– oye primo ¿que tan bueno eres para satisfacer a una mujer en la cama?

sin duda me sorprendió y me tomó en fuera de lugar, no supe que contestar así que le respondi con otra pregunta

-¿a que viene tu pregunta prima?

– pues verás – me dijo- por ejemplo en mi caso, tengo un novio al que quiero mucho, pero cuando tenemos relaciones es muy directo, como te digo, solo va y manocea mis pechos, mete mano en mi conchita y me despues me penetra sin mencionar que casí no tarda en venirse, no lo se, pero hay veces que nisiquiera siento rico al hacerlo con él, lo quiero mucho pero no es sufiente.

Mi sorpresa iba en aumento, no sabia si por la confianza que de pronto habia tenido mi prima conmigo, si por el hecho de que  ya tenia toda una historia sexual, o porque el morbo me incitaba a decirle que yo podía hacerla sentir como nunca la habian hecho sentir, me aclare un poco y le respondí

– pues que te puedo decir, hasta ahorita no he recibido queja de ninguna chava con las que he estado, así que creo que eso es buena señal para atreverme a decir que, soy bueno para complacer mujeres.

– y ya has estado con muchas chavas?

– solo con un par, te lo dije hace rato, no tengo tanta suerte

estabamos por llegar a casa, Natalia desconecto su celular y guardó el cargador de nuevo en la guantera, y me miró con una sonrisa picara al ver nuevamente mi caja de condones, llegamos y de vuelta al aburrimiento, Natalia y yo tirados en la sala sin hablar con nadie mientras los demas preparaban la comida y seguian con sus historias de antaño, comimos hasta reventar, cuando estabamos en la sobremesa Natalia dijo que quería salir a tomar fotos porque el paisaje le había gustado (lo cual es cierto porque se tiene una vista hermosa en mi pueblo), y me pidió que la acompañara a lo cual accedí de inmediato.

comenzamos a caminar por el caminillo que pasa por mi rancho y llega a ranchos vecinos, Natalia tomaba cuanta foto se le ocurria y me pidio que le tomara otro tanto en cualquier lugar que le gustaba, caminamos por mas o menos media hora poco mas tal vez hasta llegar a un corral abandonado, donde había unos comederos de vaca, si bien hacía mucho que no metían ganado allí estaba todo en muy buen estado.

Natalia me pidió que le tomara mas fotos, nos sentamos en los comederos y comenzamos a platicar de amores y sexo, la verdad nunca pense mal, me parecía mas bien que mi prima quería saber un poco mas y sintio que yo tenía cierta experiencia así que respondía sus preguntas y la aconsejaba lo mejor que podía hasta que me dijo.

– sabes me gustaría sentir como es hacerlo con un hombre como tu.

Me reí, me sentí alagado y por supuesto que desperto el deseo en mi con un simple comentario, así que decidí ir al ataque, total lo peor que podía pasar era que queadra como un pervertido.

– y tu no sabes como me gustaría poder enseñarte tantas cosas prima.

Metió su mano a la bolsa de su chamarrita y saco uno de los condones que había en mi caja, se acercó y me lo puso en la mano y me dijo

-pues entonces enseñame.

Sonreí no me lo podía creer, estaba por cogerme a mi primita que se caia de buena, y que su novio no complacia, así que sin mas, me quite mi chamara y le quite la suya y las acomodé en los comederos, y comencé a besarla lento, sus labios ardían y su lengua de inmediato busco la mia para entrelazarce, con mis manos comence a recorrer poco a poco con caricias toda su anatomia, la cargue y la sente sobre las chamarras para que quedara un poco mas a mi altura. ella rapidamente sacó mi camisa y desabotonó mi pantalón, la detube, al parecer estaba tan acostumbrada a hacerlo rapido y sin juegos previos que ya lo hacía de manera instintiva.

Con mi pantalón un poco flojo ya se podía ver mi verga creciendo por debajo de mi boxer, así que sin parar de besarla la pegue con fuerza a mi, de modo que pudera sentir mi bulto rozando su concha por encima de la ropa, le arranqué un gemido, sabía que iba por buen camino, baje de sus labios a su cuello, lo besé con delicadeza, atras del oido y la escuche gemir, ella me clavaba las uñas en mi esplada, despacio le quite su blusita y baje mis besos de su cuello a sus pechos, sin quitar su brassiere, ella estaba muy exitada, me pidio en un par de veces que la penetrara que no aguantaba mas, pero le dije que se tranquilizara, que disfrutara que apenas estabamos comenzando.

Le quite su sostén con delicadeza y deje al descubierto ese par de senos redondos, de tamaño medio, duritos y con los pezones bien levantados, los acarcie con mis manos suavemente la hacia gemir con fuerza, luego comence a chuparlos, hice circulos con sus pezones y mi lengua, los mordí con suavidad, mientras la entretenia con mi boca en sus pechos, mis manos buscaban como desbrochar su jeans, solte el boton de su pantalón y comencé a quitarlo, sus bragas se fueron junto con él, sin soltar sus pezones de mis labios, con mi mano comencé a acaricar su suave conchita, recien depilada por cierto (como me encantan depiladas), hice circulos en su clitoris y ella no pudo contener mas el placer que sentía, con un par de toques tubo un orgasmo, no tube necesidad de hacer mas.

– primo que bien lo haces, jamas me habia sentido así, metemela ya, estoy que ardo

– espera prima que todavia falta antes de llegar a lo mejor.

Comencé a besar sus piernas, por la parte interna, hasta llegar a su conchita, estaba muy mojada pues acababa de correrse, comence a lamer para recoger ese nectar, luego me dirijí a su clitoris, la hice gritar de placer nuevamente mientras pasaba mi lengua por su botón de placer, me atreví a introducir un par de dedos en su muy mojada concha, estube así por un rato hasta que la hice tener de nuevo un orgasmo.

Me incorporé y bajé mi pantalón junto con mi boxer, Natalia abrió los ojos enormes al ver mi verga parada, no me gusta presumir, pero creo que es de buen calibre.

– Primo, que grande la tienes, ahora mas que nunca metemela ya…

– Eres una viciosa prima.

Tome el condón y me lo puse, Natalia estaba semi sentada en la bardita de los comederos, me quedaba a la altura ideal para clavarla, me acerque a ella y le abri las piernas, despues apunte mi miembro en la entrada de su concha, ella no despegaba la mirada, queria ver si de verdad iba a ser posible que semejante trozo de carne le entrara completo.

Introduje la cabeza de mi falo y Natalia gimio, despues empeze a deslizar despacio mi verga en su interior, apretaba, al parecer su noviecillo ademas de precoz no estaba muy dotado, sentía como la iba abriendo al paso de mi falo, Natalia me tenia agarrado por el cuello y solo decia, despacio, me duele, pero no pares, la tienes muy rica, y así hasta que la clave hasta el fondo.

Una vez dentro por completo, me quede así sin moverme para que se acostumbrara, la bese en los labios y luego en el cuello, empecé un mete y saca pausado, Natalia gemia, yo empece a embestir con mas fuerta y mas rapido, conforme aumentaba mi ritmo Natalia gemia mas fuerte, despues de un rato la velocidad era tal que el ruido que hacian nuestras caderas al chocar rallaba en lo estruendoso, los gritos de Natalia facilmente pudieron alertar a cualquiera que pasara cerca, afortunadamente nadie lo hizo.

– Oh si primo, no te dentengas, estoy a punto de correrme

Me dijo, y sentí como su cuerpo se tensó y despues comenzó a temblar mientras su conchita apretaba fuertemente mi verga con sus espasmos, la deje que se recuperara un poco, y le sugerí que cabiaramos de posición, pero ella me dijo que no quería que se la sacara que mejor le siguiera dando como la tenía, así que segui taladrandola cada vez con mas fuerza, yo pense que la partiría pero ella me pedia mas y más, se corrió dos veces mas hasta que me djio.

– Veo que todavia no terminas, pero ya estoy algo adolorida, la tienes muy grande, pero no quiero irme sin tu leche, así que damela en mi boca primo.

– bien pero tendrás que sacarmela tu porque aún me queda rato para terminar.

Saqué mi verga de su concha, y me quite el condón, Natalía se puso de pie y yo me senté donde había estado ella,  me inclino y tomo mi verga entre sus manos, la miró con atención, y me dijo que no se podía creer que se acababa de comer todo eso, me pajeó por unos instantes, sus manos delicadas y suaves hacian que fuera delicioso, y despues empezo a lamer la cabeza de mi miembro luego a deslizar su lengua por toda su longitud hasta llegar a mis huevos, repitio un par de veces y despues se la metió en la boca lo mas que pudo.

La verdad es que era inexperta chupando penes pero no me importo, esa inexperiencia lo hacia mas excitante, metía en su boca la mitad de mi miembro y con su suave manita me pajeaba en la base y acariciaba mis huevos, cerraba sus ojos y se concentraba en chupar, luego los abria y me miraba con lujuria, como colegiala eso me prende sin duda alguna, estubo chupando mi verga por un par de minutos hasta que sentí que me correría, le avise, se despego pero solo para decirme que se beberia toda mi leche y regreso a su mamada pero ahora con mas intensidad.

No tarde tanto en sentir que mi respiración se agitaba, sentí un choque electrico en mis huevos y tambien como le leche empezaba a subir por mi verga, con mi mano sostuve la cabeza de Natalia de tal manera que al sentir que eyaculaba no fuera a quitarse, quería beber mi leche, entonces tenía que hacerlo, finalmente exploté de una manera tan abundante en su boca que no pudo tragar todo el semen, una parte salio por la comisura de sus labios lo cual la hizo ver mas excitante, cuanto termine de correrme sacó mi miembro y limpio con sus dedos el sobrante de mi leche, luego los lamio y me miro con cara morbosa.

– eres muy modesto primo, de verdad que sabes como complacer a una mujer, me encantó, nunca me había sentído así, casi mi desmayo del placer que diste con esa enorme verga que tienes.

– y tu estas deliciosa prima, tu noviecillo no sabe lo que se pierde por no saber gozarte como se debe.

Nos vestimos despues de un par de minutos que tomamos para recuperarnos y regresamos a la casa, al llegar, su papa le pregunto a Natalia porque habiamos tardado tanto, ella le dijo que habiamos caminado mucho y que había disfutado del paseo como nunca, mientras me miraba de forma morbosa, yo solo sonreí en mis adentros, si mi tio se enteraba seguro nos mata y primero a mi.

No he vuelto a ver a mi prima desde navidad, seguimos chateando y mandanonos mensajes, la verdad es que no se tomó bien que yo tenga novia, pero le hice entender que lo que pasó fue solo algo casual, que si bien ambos lo habíamos disfrutado no teniamos que engancharnos con ello, si el destino nos prestaba oportunidad de repetirlo la aprovechariamos si no solo quedaría como un muy excitante recuerdo.

 

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Me cogí a mi rica cuñadita #3

Ya había pasado algún tiempo desde la última vez que mi cuñada y yo la habíamos pasado bien, ya hasta nos veíamos como cualquier par de personas que tienen un parentesco en común, o sea mi novia, ella se portaba cada día más distante y un martes me citó en su casa, después de hablar llegamos a la firme decisión de cortar por un rato.

No pasaron ni dos días cuando recibí la llamada de mi ex cuñada, no me pregunto nada de su hermana, solo me pidió un trabajo de medio tiempo en la empresa donde laboraba ya que se quería ir de vacaciones y aun le faltaba un poco de dinero, a mi me dio mucho gusto saber de ella, así que le pedí que saliéramos un día de estos, ella aceptó, pero con la condición de buscarle algo y colgamos.

Para seguir tengo que describir a la secretaria de donde laboraba, ella era una madre soltera súper guapa, se rumoraba que había sido miss DF y luego se dedicó al modelaje, lo que más resaltaba eran su par de pechos muy bien puestos que siempre dibujaban un par de pezones duros, una cara de yo no fui que se te antojaba saber cómo gozaba una verga bien adentro y unas piernas torneaditas ya que a leguas se veía que aun le metía duro al GYM, de 35 años y con un hijo de 15 años con el cual me llevaba muy bien, nadie se metía con ella ya que sabíamos que era el querer del jefe, un día se reportó enferma dos días seguidos, a lo que aproveche y le hablé a mi ex cuñada porque necesitaba con urgencia la trascripción de unos documentos.

Ella llegó súper guapa como siempre, hasta mi jefe que es un perro me dijo que si tenía algún problema en que le invitara una copa, a lo que le dije que ya tenía novio, siguió la tarde y ya instalada mi ex cuñada comenzó a trabajar, como era mucho trabajo habló a su casa que llegaría tarde y seguimos trabajando.

Como a eso de las 8 de la noche salió mi jefe y me dijo que se tenía que ver con alguien, todos sabíamos que así decía cuando salía con la secretaria y más si era ya tarde, así que se despidió muy efusivamente de mi ex cuñadita diciéndole no se qué tanto para que se animara trabajar con nosotros, se fue y nosotros nos quedamos solos.

La verdad quería terminar y cogérmela ahí mismo pero el poli rondaba mucho, y no acabamos hasta las diez de la noche y le pregunté si me aceptaba un cafecito, y aceptó, nos fuimos en mi auto y ya en camino me dijo – ¿oye por acá no hay moteles? – – a pero claro que si – le contesté rápidamente, nos fuimos a uno que está un poco retirado, y al entrar al estacionamiento nos topamos de frente con el auto de mi jefe y por supuesto acompañado de su secretaria al vernos se hicieron los que no nos habían visto aunque tuvieron que esperar un rato para salir, nosotros nos moríamos de la risa aunque permanecimos serios.

Entramos a la habitación, y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos primero suavecito y cada vez más fuerte nos desfogamos quedándonos viendo como viejos amantes que no se habían visto en años, al desnudarnos le vi unos moretones en el cuello que me pusieron mas cachondo, y al irla penetrando me di cuenta de lo bien que mi verga embonaba en su rica puchita, se la fui dejando adentro cuando me volteo boca arriba, me sentó recargándome en la cabecera y se subió encima de mí, cruzamos las miradas y me dijo – ahhhhh cuñadito no sé que me hiciste, ahora nadie coge tan rico como tu – y se fue dejando en un mete y saca delicioso y junto con sus gemidos fui sintiendo sus contracciones en su cuevita dejándose venir una y otra vez diciéndome que la hiciera mia, que la cogiera fuerte, que ya era mi puta por siempre, que le hiciera lo que quisiera y después de unos minutos comenzó a gritar – aaaaaaaaaa me estoy viniendo, me orino, aaaaaaaaaaa que rica vergaaaaa me estoy clavando haaaaaaaaaaaaaaaaaah clávamelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- y así hizo sus últimos movimientos y nos quedamos frente e frente yo recargado sentado de la cabecera de la cama y ella bien clavada arriba de mi, solo me decía – espera no te muevas, no seas malo, otra vez – yo la obedecí pero de pronto comenzó a cabalgar de nuevo, a lo que supe de inmediato que quería venirse como la zorra que es y me puse a moverme en cortito pero duro, se la fui clavando así cuando ella solo decía – nooooooooooooooooooooo no seas cabrón me vengo muy fuerte, nooooo – ella no se dejaba de mover así que acelere mis envestidas tomándola de la cinturita y jalándomela hacia mí.

Sorpresivamente sentí sus perritos que me succionaban mi pene hacia adentro de su vagina, yo la verdad estaba excitadísimo pero por todos los gritos que daba no me dejaba venirme, comencé a sentir como sus líquidos escurrían en mis piernas de tanto que se estaba viniendo, hasta que solita detuvo su ritmo y me dijo ahora ponme en cuatro, y al metérsela por atrás me fije en su anito aun virgen, sin más se la puse y se la fui empujando, ella saltó al sentirlo pero no dijo nada, después de un rato me lo ofrecía descaradamente, en una envestida mi glande logró entrar y con eso se relajo su esfínter y se la pude ir metiendo poco a poco, ella y yo no decíamos nada, yo sentía muy raro era mi primer expedición por ahí, y ella se empezó a arquear y a gritar – oOOOOooo Dios mío OOOOO- mientras tenía sus orgasmos ,por lo que me hizo a mi también vaciarme adentro de sus intestinos, fue todo una explosión de ganas de coger, deseo, lujuria, añoranza, todo se nos juntó, como siempre los celulares sonaron mientras cogíamos y al reportarse a su casa inventamos que le habíamos trabajado un poco más para evitar ir mañana, que saldríamos en unos minutos.

Nos bañamos y sin yo pedírselo me limpio súper bien mi verga con una mamada que nos llevó de nuevo a la cama, nos vestimos aun con ganas y nos fuimos a su casa donde nos recibió su papá al que le agradecí que me prestara a su hija para mi trabajo, me despedí y me fui a mi casa donde quería mas del cuerpo de mi ex cuñada.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.
La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Mi mujer entre dos fuegos

Hace ya varias noches, mi mujer y yo nos quedamos solos en casa, habíamos llevado a los críos a pasar la noche en casa de la abuela, lo que nos dejaba una linda noche solo para los dos… o al menos eso pensamos.

Le propuse salir a caminar:

– Quiero que te pongas muy sexy, te quiero lucir esta noche, pero no te vayas a poner brassiere.

Mi mujer mide 1:60, está un poco llenita pero conserva sus formas, sobre todo su redondo culito y un hermoso par de tetas que hace que los hombres desvíen su mirada cuando ella pasa. Por lo general se viste de manera recatada, pero desde hace un par de meses se dejó convencer de llevar escotes un poco más reveladores.

Ya algunas noches, durante nuestros encuentros sexuales, había podido descubrir un poco su faceta exhibicionista. Le excitaba mucho la idea de que la manoseara en la calle, el cine, el autobus; la posibilidad de que la vean excitada. Incluso un par de veces aceptó que le descubriera las tetas cuando estábamos en nuestra casa con las cortinas descorridas, con la posibilidad de que los vecinos se las vieran. Y una noche le apreté las tetas desnudas contra la puerta de vidrio que da para la calle, y cualquiera que pasaba la podía ver con mucha claridad.

Así que cuando le sugerí no llevar brassiere esa noche, me respondió únicamente con una sonrisa pícara.

Se arregló muy bien, se puso una linda blusa escotada que dejaba ver buena parte del canalillo entre sus tetas, un pantalón ligeramente ajustado que delineaba muy bien su culito, y… sin brassiere!

Caminamos por casi 20 minutos, conversando de cualquier cosa; yo buscaba llegar a la zona donde hay menos luz.

– Vamos, por allá casi no hay luz, quiero meterte mano aquí mismo.

Cuando le dije eso, suspiró profundamente y me dijo:

– Vamos, quiero que me estrujes las tetas!

Ella es una mujer muy excitable, pero su punto más sensible son sus tetas, podría tener orgasmo tras orgasmo sin penetración, solo de chuparle y estrujarle las tetas.

Cuando llegamos a la zona con menos iluminación, revisamos que no estuviera pasando gente, la empecé a besar apasionadamente, ella respondía. Le acariciaba la cintura, las caderas, mis manos iban subiendo suavemente por los costados. Poco a poco iba empezando a sentir la redondez de sus pechos. Cuando ella sintió mi mano rozándolos, dejó escapar un ligero gemido y dijo:

– Ay, amor! son tuyas, tómalas y hazme gozar.

No me hice de rogar, empecé a masajearlas por encima de la ropa, teniendo cuidado de no ser vistos por algún transeunte o algún vecino fisgón. Ella aceleraba su respiración y apretaba sus muslos, dándole gusto a su clítoris. Sus pezones se ponían durísimos y se veían claramente a través de la suave tela de su blusa, a pesar de la poca luz. Cogí un pezón entre mis dedos y lo empecé a pellizcar levemente, ella se retorcía de placer; le excitaba sobre todo la posibilidad de ser vista por cualquiera en ese estado.

Durante varios minutos seguí dándole a sus tetas por encima de la tela, cuando ella con una mirada libidinosa que no le había visto antes, se entreabrió la blusa y dejó una teta completamente expuesta.

– Cómela, mi vida! necesito que te la comas ahora!

Obedecí, me llevé el pezón a la boca, lamiendo suavemente y mordisqueando de vez en cuando. Mientras tanto ella se levantaba la otra teta, y se pellizcaba el pezón. Eso me excitaba aún más.

Así estuvimos por varios minutos. Y hubiésemos seguido si no hubiese sido porque… llegó la policía. Algún vecino les habría llamado. Eran tres agentes.

– Qué están haciendo aquí? esto es la vía pública, tienen que acompañarnos.

Nos hablaban a los dos, pero solo miraban a mi mujer y a sus hermosas tetas, visíblemente excitadas.

Traté de negociar con ellos, pero fue imposible. Le dije a mi mujer:

– Tendremos que acompañarlos, ni modo.

Ella contestó:

– Pero que sea rápido, ya no puedo más, necesito más… mucho más!

Me sorprendió, en lugar de estar asustada o preocupada, estaba más excitada.

Uno subió por una puerta del lado de atrás, otro hizo subir a mi mujer del otro lado. Cuando iba a subir yo detrás de ella, él me envió adelante y cerró la puerta para luego subir atrás con mi mujer y el oto agente. Era obvio lo que querían. Volteé a ver a mi mujer… tenía una interrogante en el rostro, pero se le veía al mismo tiempo muy caliente aún.

El otro agente, el que conducía me dijo:

– Tranquilos, colaboren y esto terminará bien, para todos.

Y me sonrió.

La patrulla se dirigía ahora a una zona aún más oscura. Yo oía ruidos leves atrás, pero no volteaba. El que conducía, al verme, me dijo:

– Voltee si quiere, pero no haga nada, ya sabe, solo colabore.

Cuando me di vuelta, mi mujer estaba con la blusa levantada con las tetas al aire, mientras los dos agentes le mamaban una cada uno. Ella estaba con los ojos en blanco, con las manos en las piernas y aprentando sus muslos para estimular su clítoris.

El que estaba detrás mío dejó de mamarla y se echó un poco para atrás, se abrió el pantalón, se bajó el boxer y puso la mano de mi esposa en su pene. Ella al principio no hizo nada, solo la dejó ahí. Pero cuando él empezó nuevamente a mamarle la teta, ella se la apretó, la acariciaba, se la estaba pajeando. El otro, al ver eso, hizo lo mismo. Ahora ella tenía a dos tipos mamándole las tetas mientras los pajeaba. Lejos de sentirme mal por eso, me excitó mucho, tanto que tuve una notoria erección.

El que estaba detrás del conductor le empezó a desabrochar el pantalón, ella no oponía resistencia. Cuando lo hubo soltado, ella levantó el culito para que se lo pudieran bajar, quedando en tanga. Le empezó a acariciar las piernas, subiendo hasta meter su mano bajo la tanga, tocando su humeda concha.

– Esta tía está que se corre, hay que darle ya antes de que nos deje atrás a todos.

La patrulla se estacionó detrás de lo que parecía una caseta de monitoreo. Bajamos todos, mi mujer en tanga y con las tetas al aire.

El conductor me llevó delante de la patrulla y me dijo:

– Párate ahí, disfruta del show o participa si quieres.

Los dos que habían viajado con mi mujer atrás se habían sacado ya los pantalones quedándose con las bolas al aire. El conductor procedió a hacer lo mismo.

Mi mujer se estrujaba las tetas furiosamente mientas nos miraba a todos.

Uno se le acercó y la empezó a besar mientras le acariciaba las tetas, el otro se agachó detrás de ella y le bajó la tanga para empezar a comerle el culo. Ella gemía de gusto! El otro fue a la cajuela y sacó una alfombra un poco sucia y la tendió en el piso delante mío. Luego se tendió boca arriba, con su pene apuntando al cielo.

– Ven – le dijo a mi mujer –  siéntate aquí y entiérratelo hasta el fondo.

Ella, obediente, caminó hasta la alfombra, se agachó, cogió el pene como midiéndolo, lo pajeó suavemente un rato, y luego se colocó sobre él, apuntándolo a su entrada para luego descender suavemente. Un gemido escapó de sus labios al sentirlo adentro. Los otros dos se pusieron a su lado, dándole sus penes para que se los mamara. Ella se los metía alternadamente en la boca, mientras seguía cabalgando al que estaba debajo de ella.

Luego, uno de los que estaban de pie se arrodilló detrás de ella y empezó a acariciarle el culo, empapando su pulgar con saliva y deslizándolo a lo largo de su raya, apretando suavemente el ano.

Ella adivinó lo que quería, nunca había tenido dos penes al mismo tiempo, y estar así, expuesta, la hacía desearlo más que nunca. Se quedó quieta un rato, para darle oportunidad al otro de colocarle el glande en la entrada de su culo. El de atrás fue empujando lentamente, suavemente, hasta que empezó a entrar poco a poco. Ella respiraba profundo, mientras su culo engullía centímetro tras centímetro ese otro pene que la estaba penetrando. Cuando lo tuvo dentro, empezó nuevamente a moverse, a ritmo para sentir los dos entrando y saliendo.

En eso ella se percató de que yo la miraba mientras sostenía mi propio pene completamente erecto cerca de su boca. Ella lo engullió, me hizo la mejor mamada que me haya hecho jamás! El tercer oficial se las arreglaba para masajearle las tetas desde un costado. Ella estaba en la gloria, tenía dos penes clavados, el mío en su boca y sus tetas estaban siendo estrujadas por otro al mismo tiempo. Todos sus puntos de placer estaban siendo atendidos en simultáneo.

En pocos minutos, el que estaba dándole por el culo la llenó de esperma. Esto hizo que ella tuviese un fuerte orgasmo al sentirlo vaciarse dentro de ella. El que estaba abajo estaba a punto de explotar, pero tanbién quería hacerle el culo, así que dijo al que quedaba de pie que se cambiara con él. Así que mi mujer se montó al tercer oficial mientras que el que estuvo abajo ahora se la clavaba por detrás. Estuvo así por cerca de 15 minutos más, hasta que los dos explotaron dentro de ella. Ella tuvo otro orgasmo y yo no resistí más y exploté, mas no se lo tiré en la cara, quise derramárselo en las tetas. Ella se las restegaba con mi semen, mientras se sobaba el culo sintiendo el semen de los otros dos que se habían corrido en su ano.

Todos terminamos agotados y sudorosos. Ella quedó tendida en la alfombra, desnuda y al aire libre.

– Si desean, en la caseta hay un baño donde pueden asearse lo básico. Ya vieron? todo salió bien, gracias por su colaboración, esperamos volverles a encontrar en otra ocasión.

Se vistieron, se subieron a la patrulla y se fueron. Nosotros nos levantamos, entramos a la caseta y nos lavamos… en silencio.

Cuando terminamos y nos vestimos, empezamos a caminar de regreso para encontrar alguna ruta conocida para tomar un bus o un taxi de regreso.

– Qué locura, no? – me dijo ella

– Si, pero, estás bien?

– Si, estoy muy bien.

– Bueno, hay que tener más cuidado para la próxima entonces.

– Si, definitivamente… porque definitivamente… quiero repetirlo!

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Me cogí a mi rica cuñadita #2

Hola amigos nuevamente contando las aventuras de mi deliciosa cuñada con su servidor. Habían pasado ya tres semanas de la aventura que les conté anteriormente ocurrida en Cuernavaca cuando por motivos del trabajo y una salida que tuve que hacer a Monterrey no tuve la oportunidad de buscar un nuevo encuentro con mi deliciosa cuñada que cada día se pone más buena.

Cada que podía iba a visitar a su hermana, mi cuñada iba de salida muy bien arreglada, al saludarla con un beso la veía de reojo y se me antojaba aun mas, era para mí una diosa de cuerpo perfecto que tuve el honor de poseerla por primera vez y por supuesto quería volver a vivir ese encuentro tan rico.

Casi siempre cuando ya estaba en mi cama, mi mente volaba y reconocía que ella me había dado un gran mi archivo masturvatório, al recordar verla desnuda en aquel motel de Cuernavaca, y revivir mis imágenes mentales, olores y sensaciones hacia que se me pusiera dura de solo recordarla, así que estoy seguro que hasta el día de hoy la despierto de todo lo que le hago una y otra vez.

Cuando se normalizó el trabajo fui directo a mi casa para dormir un rato, yo vivía solo con mi hermano en un departamento que por lo general servía más que para dormir y a veces ni eso, pasaban semanas para que estuviéramos juntos ya que mi hermano vivía con su novia que es madre soltera y que no lo dejaba ni dormir ja ja ja ja pobrecito, pues para variar esa noche estaba solo cuando recibí un mensaje de mi novia que si podíamos vernos en mi departamento y salir un ratito a bailar o a algún lado, yo por supuesto accedí ya que ella también esta buenísima y por ser tan difícil no había tenido el gusto de encontrármela en la cama.

No había pasado ni media hora, de estarme bañando y planeando la noche, cuando el timbre de la puerta sonó, yo me enrollé en mi toalla ya que no encontré mi bata y salí a ver quién era, para mi sorpresa era mi novia con su hermana, las dos lucían como unas diosas, definitivamente estaban vestidas para la ocasión, mi novia con una falda lisa y una blusa muy coqueta y mi cuñada traía una falda de cuados tipo lolita que le arrancaba la vista del camino a cualquiera.

Por supuesto las hice pasar y sentarse; las dos se me quedaron viendo mi torso que lucia bien por el ejercicio, les prendí el estéreo y propuse que se sirvieran lo que gustaran y que yo me iba a terminar de bañar.

Estaba casi terminando cuando toco la puerta del baño mi cuñada, me dijo que ya no aguantaba más, que si podía pasar al WC, yo claro, le dije que sí, que no había problema, pasó y cerró la puerta, pude ver que se acercaba a la cancelería traslucida de la división de la ducha con el baño, abrió, se me quedó viendo y mientras me jalaba hacia ella, secándome un poco con la toalla, se volteo de espalas, se alzo la falda, respingó sus nalgas deliciosamente redondeadas y se hizo a un lado su tanguita, mi erección era máxima nunca se me había puesto igual de dura, de una sola arremetida se la clave toda, y me moví rápida e intensamente, ella se puso la toalla en la boca y me hizo una seña de que parara pero no lo hice, aceleré mas mis envestidas, a lo que ella ya no sabía qué hacer, había entrado para seducirme y ahora tan solo se limitaba a recibir mis envestidas que estaban llenas de lujuria, dureza y fricción , así se entregó a un intenso orgasmo que aun con la toalla se entrego en un grito junto con sus contracciones y su lubricación, las cuales me hicieron vaciarme adentro de ella una vez más, al recuperarse un poco se separó de mi como pudo y salió del baño sin decir nada.

Terminé de bañarme y me fui a mi cuarto, me puse muy elegante y salí a recibirlas, mi novia estaba muy coqueta, a mi cuñada se le veía una cara de lujuria que no podía con ella, salimos del departamento como a las once de la noche después de platicar, bailar y escuchar algunas canciones, fuimos a un club de música para bailar y muchos se nos quedaron viendo, parecía que tenía dos novias de lo bien que me trataron.

Las pasé a dejar a su casa como a las tres, definitivamente yo ya estaba con la pila baja y al llegar a mi casa le hablé a mi novia para informarle que había llegado bien, me contestó mi cuñadita y me dijo muy rápidamente – que rico me coges cuñadito… te paso a mi hermana –

Esa fue nuestra siguiente aventura, espero les haya gustado y nos sigan leyendo, muy pronto publicaremos mas aventuras saludos.

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Me cogí a mi rica cuñadita #3

Ya había pasado algún tiempo desde la última vez que mi cuñada y yo la habíamos pasado bien, ya hasta nos veíamos como cualquier par de personas que tienen un parentesco en común, o sea mi novia, ella se portaba cada día más distante y un martes me citó en su casa, después de hablar llegamos a la firme decisión de cortar por un rato.

No pasaron ni dos días cuando recibí la llamada de mi ex cuñada, no me pregunto nada de su hermana, solo me pidió un trabajo de medio tiempo en la empresa donde laboraba ya que se quería ir de vacaciones y aun le faltaba un poco de dinero, a mi me dio mucho gusto saber de ella, así que le pedí que saliéramos un día de estos, ella aceptó, pero con la condición de buscarle algo y colgamos.

Para seguir tengo que describir a la secretaria de donde laboraba, ella era una madre soltera súper guapa, se rumoraba que había sido miss DF y luego se dedicó al modelaje, lo que más resaltaba eran su par de pechos muy bien puestos que siempre dibujaban un par de pezones duros, una cara de yo no fui que se te antojaba saber cómo gozaba una verga bien adentro y unas piernas torneaditas ya que a leguas se veía que aun le metía duro al GYM, de 35 años y con un hijo de 15 años con el cual me llevaba muy bien, nadie se metía con ella ya que sabíamos que era el querer del jefe, un día se reportó enferma dos días seguidos, a lo que aproveche y le hablé a mi ex cuñada porque necesitaba con urgencia la trascripción de unos documentos.

Ella llegó súper guapa como siempre, hasta mi jefe que es un perro me dijo que si tenía algún problema en que le invitara una copa, a lo que le dije que ya tenía novio, siguió la tarde y ya instalada mi ex cuñada comenzó a trabajar, como era mucho trabajo habló a su casa que llegaría tarde y seguimos trabajando.

Como a eso de las 8 de la noche salió mi jefe y me dijo que se tenía que ver con alguien, todos sabíamos que así decía cuando salía con la secretaria y más si era ya tarde, así que se despidió muy efusivamente de mi ex cuñadita diciéndole no se qué tanto para que se animara trabajar con nosotros, se fue y nosotros nos quedamos solos.

La verdad quería terminar y cogérmela ahí mismo pero el poli rondaba mucho, y no acabamos hasta las diez de la noche y le pregunté si me aceptaba un cafecito, y aceptó, nos fuimos en mi auto y ya en camino me dijo – ¿oye por acá no hay moteles? – – a pero claro que si – le contesté rápidamente, nos fuimos a uno que está un poco retirado, y al entrar al estacionamiento nos topamos de frente con el auto de mi jefe y por supuesto acompañado de su secretaria al vernos se hicieron los que no nos habían visto aunque tuvieron que esperar un rato para salir, nosotros nos moríamos de la risa aunque permanecimos serios.

Entramos a la habitación, y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos primero suavecito y cada vez más fuerte nos desfogamos quedándonos viendo como viejos amantes que no se habían visto en años, al desnudarnos le vi unos moretones en el cuello que me pusieron mas cachondo, y al irla penetrando me di cuenta de lo bien que mi verga embonaba en su rica puchita, se la fui dejando adentro cuando me volteo boca arriba, me sentó recargándome en la cabecera y se subió encima de mí, cruzamos las miradas y me dijo – ahhhhh cuñadito no sé que me hiciste, ahora nadie coge tan rico como tu – y se fue dejando en un mete y saca delicioso y junto con sus gemidos fui sintiendo sus contracciones en su cuevita dejándose venir una y otra vez diciéndome que la hiciera mia, que la cogiera fuerte, que ya era mi puta por siempre, que le hiciera lo que quisiera y después de unos minutos comenzó a gritar – aaaaaaaaaa me estoy viniendo, me orino, aaaaaaaaaaa que rica vergaaaaa me estoy clavando haaaaaaaaaaaaaaaaaah clávamelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- y así hizo sus últimos movimientos y nos quedamos frente e frente yo recargado sentado de la cabecera de la cama y ella bien clavada arriba de mi, solo me decía – espera no te muevas, no seas malo, otra vez – yo la obedecí pero de pronto comenzó a cabalgar de nuevo, a lo que supe de inmediato que quería venirse como la zorra que es y me puse a moverme en cortito pero duro, se la fui clavando así cuando ella solo decía – nooooooooooooooooooooo no seas cabrón me vengo muy fuerte, nooooo – ella no se dejaba de mover así que acelere mis envestidas tomándola de la cinturita y jalándomela hacia mí.

Sorpresivamente sentí sus perritos que me succionaban mi pene hacia adentro de su vagina, yo la verdad estaba excitadísimo pero por todos los gritos que daba no me dejaba venirme, comencé a sentir como sus líquidos escurrían en mis piernas de tanto que se estaba viniendo, hasta que solita detuvo su ritmo y me dijo ahora ponme en cuatro, y al metérsela por atrás me fije en su anito aun virgen, sin más se la puse y se la fui empujando, ella saltó al sentirlo pero no dijo nada, después de un rato me lo ofrecía descaradamente, en una envestida mi glande logró entrar y con eso se relajo su esfínter y se la pude ir metiendo poco a poco, ella y yo no decíamos nada, yo sentía muy raro era mi primer expedición por ahí, y ella se empezó a arquear y a gritar – oOOOOooo Dios mío OOOOO- mientras tenía sus orgasmos ,por lo que me hizo a mi también vaciarme adentro de sus intestinos, fue todo una explosión de ganas de coger, deseo, lujuria, añoranza, todo se nos juntó, como siempre los celulares sonaron mientras cogíamos y al reportarse a su casa inventamos que le habíamos trabajado un poco más para evitar ir mañana, que saldríamos en unos minutos.

Nos bañamos y sin yo pedírselo me limpio súper bien mi verga con una mamada que nos llevó de nuevo a la cama, nos vestimos aun con ganas y nos fuimos a su casa donde nos recibió su papá al que le agradecí que me prestara a su hija para mi trabajo, me despedí y me fui a mi casa donde quería mas del cuerpo de mi ex cuñada.

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La sumisa de mi hermana parte 2

La sumisón de Mi hermana Milagros parte 2
Al día siguiente, después de apreciar la trementa cogida que recibió mi hermana por parte del degenerado de Jhony, pensé que lo primero que haría mi hermana, era en ir directo a la comisaría a denunciar el hecho (la violación). Pero para mi sorpresa no fue así.
Por la mañana, mi hermana seguía cansada y con dolores en su cuerpo, pareciera que ayer recién la hubieran desvirgado. Así que sólo descansó todo el día, sin salir de casa, y claro sin ver a ese degenerado que la había lastimado sexualmente el día anterior. De esta manera, mi hermana no salió de casa para nada.
Al segundo día, (jueves) pensé que por fin iba directo a la comisaría para meter preso al violador ese. Mi hermana se cambiaba de manera atractiva, con pantalón negro algo apretado, reslataba sus piernas y sus nalgas, con una blusa negro con rojo, muy elegante, con tacos altos. Cuando salía de la casa pasó algo que llamó nuestra atención, sobre todo la de mi hermana.
De la puerta del costado, donde vivía, y aún vive Jhony, salió una mujer de unos aporximados 32 años, era bonita, pero mi hermana era mucho más. Al salir se dieron un beso en los labios con Jhony, parecieran pareja o amantes, algo asi. La cara de mi hermana al ver ese acto fue de desconcierto total, hasta llegué a pensar que sería de celos.
A los 15 minutos mi hermana entró a casa del degenerado ese, desde luego yo ya estaba escondido en el lugar de siempre, para obsevar lo que jamás pensé que iba a suceder. Al entrar mi hermana vio a Jhony parado en el pasadizo con una sonrisa sarcástica cuando empezaron a discutir.
Jhony: Hola Milagritos, como amaneciste después de nuestro gran encuentro.
Mi hermana: Maldito! ahora mismo me voy a la comisaría a denunciarte. Eres un desgraciado, le dijo ella. Jhony, al escuchar eso, se acercaba donde mi hermana.
Jhony:  Sabes que eso jamás sucederá, siempre me vas a recordar, no lo puedes negar. Además,  por qué vestida tan elegante para ir a una comisaría.
Mi hermana: Eso a ti no te interesa maldito, pronto te quitaré esa sonrisa y así no podras ver a ninguna de tus mujerzuelas, como la que acaba de salir.
Jhony: Ahora entiendo Milagritos, estás celosa, recontra celosa, no lo puedes ocultar, mira tu cara, roja y enfurecida. Jhony tenía razón, la expresión y los gestos de mi hermana eran las de una mujer celosa, no podía creerlo.
Mi hermana: Celosa yo de ti? Imbécil como crees eso. Mi hermana trataba de disimularlo. Cuando Jhony volvió a cogerla con su brazo por la cintura fuertemente como anteayer donde la hizo suya a mi hermana.
Jhony: Sé que estás celosa y no lo puedes negar. Ahora mismo te lo voy a demostrar Milagritos.
Ni bien terminó decir eso, besó nuevamente con furia los labios de mi hermana, mientras con sus manos acariciaba sus nalgas y sus tetas. Mi hermana se resistía, intentaba zafarse, pero este con su gran fuerza hacía inútil su esfuerzo, hasta que nuevamente logró quitarle su blusa, dejándola en sontén, ahora, traía puesto uno de color azul.
Jhony derriba a mi hermana sobre el sillón y la abre de piernas, allí con sus dedos empieza a sobar la conchita de mi hermana, hace circulos con sus dedos sobre su pantalón ala altura de la vagina de mi hermana, allí creo que pone fin a su resistencia. Este le quita sin problemas sus pantalones, dejándola por segunda vez en interiores.
Jhony: Veo que ahora traes unos de color azul, bien me hicste caso, ya no usarás blanco porque ya no eres virgen. Mi hermana solo jadeaba.
Mi hermana: ahhhhhhhh siiii
El cerdo de Jhony seguía masturbando a mi hermana con sus dedos, hasta que de pronto paró y se levantó, y le dijo: Vete de aquí, ponte tu ropa y ándate a tu casa. Increíble lo que este hombre había hecho, tenía a una mujer semi desnuda y le dice eso.
Mi hermana: Que has dicho?
Jhony: Eso fue para demostrarté que en realidad estabas celosa, y que viniste a mi para que te cogiera otra vez. Jhnoy le lanzó su ropa a mi hermana.
Jhony: La otra vez te dije que tienes un gran cuerpo, pero no sabías utilizarlo y eso me disguta mucho, así que la única beneficiada eres tú. Mi hermana no decía nada, estaba paralizada por las palabras de ese hombre.
El tal Jhony le dijo que aquella mujer que vio saliendo era una amante suya, como ya lo sospechaba mi hermana, y que ella sí era una verdadera hembra en la cama y que lo complacía en todo, y no como mi hermana que aún no sabía moverse.
Jhony: tú, eres una nena que recién se hizo mujer conmigo, y no sabes nada, pero te daré una oportunidad para esta noche, primero vístete que esta tanga que traes puesta no me gusta en nada. Mi hermana comenzó a ponerse su blusa y su pantalón, mientras este le decía: Si quieres volver estar conmigo esta noche vendrás con una tanga y sostén rosado, un polito rojo al ombligo y unos pantalones chicle a la rodilla color blanco. Si no los tienes te los compras. A las 11 de la noche te espero en mi cuarto, de lo contrario te olvidas de mi. Mi hermana no respondía, volvió a decir: Entendiste
Mi hermana: Si entendí, le dijo.
Jhony se acercó a ella y le dió otro beso. Cuando se fue le dio una palmeada en sus nalgas.
Mi hermana al salir de la casa de Jhony era las 11 y volvió en la tarde eso de las 4. Traía una bolsa que eras de tiendas de ropa. Cuando se fue a comprar a la tienda, vi su contenido, y no podía creer, era la ropa que ese degenrado la había ordenado ponerse.
A las 9 mi hermana tomó una ducha y se aregló con la ropa que se había comprado, realmente estaba hermoza, sexy, con ezas zandalias con taquito, antes de salir de casa le dijo a mis padres que iba a una fiesta en casa de una amiga. Al escuchar eso me fui a clostet que da a la ventana del cuarto de Jhony.
A las 11 en punto salió de la casa y de manera rauda entró a casa de Jhony. Cuando la vi entrar a su cuarto con su polito rojo al ombligo, donde se le veía su cinturita, y sus lindos pechos marcados, junto a su pantalón chicle blanco, reslatando sus lindas piernas dibujadas y un culito que era un verdadero bocado.
Jhony: Vestida como esperaba, además veo que eres puntal Milagros, o te llamo mejor mi zorrita.
Mi hermana: No me llames así.
Jhony: Primero que todo, la palabra no, jamás debe de salir de tu boca. Me entendiste?
Mi hermana: Si, esta bien.
Jhony:  debo llamarte mi zorrita? otra vez repitió la pregunta
Mi hermana: si
Jhony: Así esta mejor, te quiero decidida con ganas de aprender, debes ser toda una puta en cama para que sigas conmigo, de lo contrario te dejo. Recuerda que esta es tu última oportunidad. Así que date una vuelta y acércate a mí.
Mi hermana obedeció y al voltearse observó ese trasero que estaba levantado por esas sandalias con taco alto, y este la besó con locura su boca, sus manos manoseaban  su culo, cintura y tetas de mi hermana. La tumba a su vieja y mal olienta cama para disfrutar del perfume de mi hermana. Veía a mi hermana más decidida, retorciéndose en la cama.
después de 15 minutos de besarla y manosearla, mi hermana estaba exitada. Ella misma se quita su polito y su pantalón chicle quedando en ropa interior de color rosado.
Jhony: te felicito es el color para la ocasión zorrita.
Mi hermana: De veras te gusta? me da gusto saber eso.
Jhony: si mi zorrita, así me gusta decidida
Parece que lo dicho por Jhony a mi hermana en la mañana hirió su ego de mujer,  por lo que mi hermana ya estaba aprendiendo a comportarse como una puta en la cama. Se quitó su sostén dejando a su vista sus lindas tetas que aún tenían la marca de Jhony.
Este se quito su bividí y tu short quedando en calzoncillo, cuando mi hermana se iba a quitar su tanga, Jhony la detuvo.
Jhony: Esta prenda te la quitaré yo con mis dientes.
Así lo hizo, con sus dientes empezó a bajar a tanga rosa de mi hermana hasta el suelo, mi hermana inmediatamente separó sus piernas, dejando a la vista su presiosa conchita. Jhony no dudó en comércela.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhh ufffffffffffffff suspiraba mi hermana. Me encanta, decía ella.
Jhony: ¿cuántas veces te han comido la concha?
Mi hermana: tu eres el primero y seguía suspirando ahhhhhhhh
Jhony: veo fue un tonto tu ex novio. Y seguía con el sexo oral.
Al rededor de media hora le hizo el sexo oral, cuando mi hermana soltó su primer orgasmo de la noche. Ahhhhhhhhh Siiiiiiiiiiiiiiiiii. Este le apretó las tetas en señal que no grite mucho.
cuando vi separar sus piernas pensé que se la cogería de nuevo, pero no. Se detuvo y le dijo a mi hermana que se arrodille en el colchón, este se paró en la cama y  puso la cara de mi hermana a la altura de su pene.
Jhony: Sabes lo que tienes que hacer. Mi hermana le quitó sus calzoncillo y dejó frente a ella su gran pene erecto, en realidad era enorme y apuntaba hacia el techo, y le dicía: Que esperas zorrita.
Mi hermana: Nunca hice un sexo oral a nadie
Jhony: tu ex realmente fue un imbécil. Métetelo a la boca y chúpalo.
Mi hermana: ok. No podía creerlo ver  a mi hermana metiéndose ese gran pene su boca por su poca experiencia hizo doler a Jhony y este le dió una cachetada a mi hermana.
Jhony: No uses los dientes zorra de mierda que me duele solo tus labio y lengua ok
Mi hermana: ok Mi hermana seguía gluppppppp glupp. Por 20 minutos le chupó su pjia, era algo que no hizo la otra vez
Jhony luego hecho a mi hermana en la cama y esta se abrió de piernas para que permita entrar su gran pene de Jhony en su concha. Este la hacía doler de nuevo y mi hermana gritaba ahhhhhhh sigueeeee ahhhhhh ohhhhhhhh hasta que entró todo su pene.
Jhony: tienes la concha estrecha, pero eso me gusta, mi putita. Espero nuevamente que asentara su pene en la concha de mi hermana y empezó a bombear con fuerza de nuevo.
Mi hermana: ohhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii uffffffffff. Mi hermana lo disfrutaba y movia sus caderas para que ambos sientieran mucho placer, su cara de Jhony de satisfacción no lo ocultaba. Aprendes bien mi putita, me gusta, decía, mintras seguía bombeando.
La puso en cuatro, como perrito a mi hermana, y ella coperaba haciendo movimientos hacia atrás y adelante y este detrás de ella se movía con furía para llegar a su segundo orgasmo , luego se hecho y colocó a mi hermana encima de él.
Jhony: vamos Milagritos quiero verte como te mueves.
Mi hermana hacía movimientos en círculos sobre la pinga de Jhony sus tetas se movías y este las sujetaba. Ella seguía moviendose y jadeaba con más fuerza hasta que llegó a su cuarto orgasmo y lo volvió a gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. Jhony puso a mi hermana hechada de nuevo y cogió sus piernas con sus manos y seguía con la follada los golpes eras cada vez más duros los sonidos, la de la pija de Jhony y la conchita de mi hermana y otro orgasmo más para mi hermana.
Se levantó, pensé que había terminado, pero volví a equivocarme, mi hermana ya estaba sin fuerzas. Jhony le dijo ponte en cuatro. Mi hermana obedeció. Se acercó a ella y su dedo del medio fue directo al culo de mi hermana.
Mi hermana: Ahiiiiiiii  Me duele le dijo ella.
Jhony: calma perra, es solo al principio. metió todo su dedo índice, mi hermana gritaba, y este oredenó que se calle. Al minuto su culo de mi hermana se acostumbró al dedo de jhony, luego metió el segundo dedo. Volvió a gritar y este le daba de nalgueadas a su trasero en señal que se calle. La seguía palmenado hasta que metió su tercer dedo y empezó hacer círculos en el culo de mi hermana.
Mi hermana: AHHHHHHH, el dolor que sintió era terrible.
Se puso frente al trasero de mi hermana y con su pene apunto al culo de mi hermana. Mi hermana mordía las sábanas para aguantar el dolor. Jhony coloca la cabeza de su pene en el ano de mi hermana que estaba algo dilatado por los dedos de Jhony.
Hace una presión fuerte y logra meter la punta de su pinga en el culo de mi hermana, ella seguía mordiendo la sábana. Luego de 1 minuto hace otra presión hasta meter la mitad de su pene. Los pies de mi hermana golpeaban el colchón, hasta que cogió sus caderas y presionó contra él, hasta que metió todo su pene en el culo de mi hermana. Sus ojos estaban blancos.
Jhony: Por fin te rompí el culo perra. La otra vez no lo hice porque quería darme ese lujo ahora. Además desvirgué tu boca, tu culo y boca son mios, también tu concha.
Mi hermana no se movía hasta que después de haber asentado en su culito la pinga de Jhony el dolor fue disminuyendo y Jhony empezó a bombear. Y eran gritos de dolor con jadeos de placer
Mi hermana: ahhhh uffffff
Jhony: Veo que comienzas a disfrutarlo, te rompí ese hermozo culo que tienes. Ahora eres toda una mujer, mi mujerzuela, mi puta, mi zorra.
Mi hermana: siiiiiii ahhhhhh aun me duele ohhhhhh, luego ya era puro placer para mi hermana
Jhony se hecha de neuvo en la cama ahora mi hermana sobre él. Increible, sorprendente ahora mi hermana hechada con su culo sobre la pinga de Jhony, y ella era quien so movía como toda una puta.
Mi hermana: ahhhhhhh siiiii, lo disfruto mucho, me encantaaaaaaaaaa ufffffff.
Jhony la voltea, la pone boca abajo y él sobre ella chancado con su pene el culo de mi hermana que se movía como loca, hasta que se viene.
Jhony: Grrrr dijo Jhony y se vino en el culo de mi hermana. esta seguía tirada ya sin fuerzas. Podía ver como salía y chorreaba el semen de Jhony sobre el ano de mi hermana totalmente dilatado. Jhony acercó su pene a la boca de mi hermana y le ordenó que se lo limpiera. Ella obedeció y la dejó limpia.
Al cambiarse le dijo: Esa tanga rosa, ya no te volverás a poner, pasaste la prueba. Búscame el sábado si. cambiate y vete rápido. Pero mi hermana no tenía fuerzas, se veía temblar en la cama.
A la hora recién se bañó y se cambió veia su cuerpo marcado por los golpes sexuales de Jhony. Antes de irse Jhony felicitó a mi hermana de nuevo, mi hermana se despidió de un beso en la boca de él, y Johy le dijo: al de abajo también tienes que despedirte de un beso y mi hermana obedeció y besó su pene una vez más por ese día y se fue.

Pronto la tercera parte, espero que les haya gustado.

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Me rompieron el culito

Me tenía ensartada y comenzó acelerar sus movimientos, sentí cada centímetro que entraba y salía, me la fue metiendo hasta que estaba toda todita dentro, y volvieron mis orgasmos seguidos, no se cuantos fueron pero solo se que no paraban, él aceleró el ritmo, lo oí gemir y sentí los chorros de semen caliente que inundaban mi exvirginal culito.

Aquí estoy de nuevo queridos lectores. En esta oportunidad les voy a contar como me rompieron mi culito por vez primera.

Bueno al día siguiente de la fiesta de tambores, mi amiga me despertó a eso de las 10 de la mañana para que fuéramos con toda la familia a una procesión con el santo patrono a reencontrarse con otros santos de otra localidades vecinas, todo eso era en alta mar, yo personalmente no quería ir, ya que me sentía todavía adolorida por la follada que me había dado su hermano la noche anterior, le dije que el navegar me da nauseas, a lo que ella me dijo, bueno quédate, mi hermano tampoco va, que te hará compañía porque mamá y papá ellos se van conmigo, me dio un beso y se despidió en forma muy pícara me dijo, me tratas muy bien a mi hermanito.  De verdad que cuando me dijo que me quedaba con su hermano enseguida me comencé a excitar, no se si era de miedo o de morbo, todavía estaba muy adolorida y pensar en sexo no me era muy placentero.

Partieron y me dijo regresamos a las 5 de la tarde, Ahhhh, pensé tanto tiempo con mi negrazo, que rico.

Corrí y me metí a la ducha, me bañé mientras  pensaba en lo que había ocurrido anoche y me di cuenta que no había sido por el alcohol si no por mi misma porque hoy no había tomada una gota de alcohol y sentía los mismos deseos prohibidos, me coloqué encima un camisón solamente y fui a la habitación de mi negrazo que aun dormía, al entrar pude contemplar aquel escultural cuerpo, dormía con solo los bóxer puestos, me senté en la cama a su lado y comencé a besarle las tetillas con mucha suavidad el estaba dormidito, y lo escuchaba jadear entre sueños, deslicé mi mano hasta su paquetito, digo paquetote, comencé a masajearlo y empezó a ponerse dura, lo miré a ver si estaba despierto y si se había despertado, al verme sonrió y me dijo, como que te gustó la que te comiste anoche que viniste por más, yo sonreí y le dije tengo que aprovechar que esto no se consigue todo los días. Y sin más me la introduje en la boca comencé a darle una mamada de ensueño.

Le pasaba la lengua por el glande y suavemente me introducía la cabezota en mi boca con mi lengua bajaba por el tronco justo hasta las bolas, las cuales succionaba y eso le producía un gran placer ya que jadeaba, él me tiró de las piernas y me atrajo hacia él quedando en un perfecto 69, yo montada con mi vagina a horcajadas sobre su cara, y comenzó a darme lengüetazos de arriba abajo por toda mi raja, allí comencé a jadear y gemir, que ricooooo me la estaba mamando, de repente sentí su lengua en mi culito, comenzaba a tratar de penetrarme con su lengua, sentí unos espasmos especialmente deliciosos, le apretaba la verga con las manos, de verdad que quería aferrarme a algo para no desfallecer de tanto placer.

Allí pensé en lo que me había dicho anoche que quería romperme el culo, me dio miedo pero sabía que algún día me lo iban a romper, pensé que sea una buena verga, de una sola vez, él estaba concentrado tanto en mi culito me daba lengüetazos alrededor de mi ano, hasta que sentí que trató de meter un dedo, aaahg, allí comencé a sentir una sensación extraña, no se si temor o placer, le dejé de mamar la verga y me dediqué a disfrutar de ese momento, comencé a gemir como loca, él si sabía hacerlo con suavidad, me masajeaba el culito con la lengua mientras iba introduciendo el dedo, eso me daba placer y superaba mi dolor, alcancé a oírlo decir, tienes un culo muy rico, eso me puso más a mil, él por su parte trabajando mi huequito preparándolo para la gloria de ser desvirgado, me daba una mamada deliciosa yo tan solo disfrutaba de este momento tan diferente.

Allí fue cuando sentí unos espasmos fuertes, un orgasmo interminable, él aprovechó el momento y comenzó a abrirme el culito haciendo círculos con su dedo que lo tenía bien adentro, apenas podía notar lo que estaba haciendo, el placer era más fuerte que el dolor, estaba preparada para todo ya solo quería que me penetrara quería sentir otra vez esa vergota dentro de mi,  tomé mucho valor y le dije está bien, reviéntame si quieres pero méteme la verga que no aguanto este calvario, mi negrazo se sonrió en forma muy pícara, me preguntó trajiste la crema?.. a lo que contesté, no hazlo como sea no voy a buscarla ahora, él dijo será más rico.

Él se levantó de la cama me hizo colocarme en cuatro uñitas o sea en cuatro patas, mis piernas estaban a la orilla de la cama, tomé una almohada y apoyé mi cabeza, puse mi culito en pompa, él por su parte estaba listo, esperaba lo peor, pero no él comenzó otra vez a lamerme mi raja  que estaba empapada, y me dijo aquí hay suficiente lubricante, vas a ver, me dio tres o cuatro pasadas con la lengua, y me emboquilló la gruesa cabezota de su verga en los labios de mi vagina, hizo un poco de presión y zas  sentí otra vez como se dilataba mi concha, volvía a abrirse en dimensiones nunca vista para recibir a este visitante por segunda vez, aaaahgg  aaaaayyyy, exclamé al sentir que la cabeza estaba dentro…

Él me daba caricias en la espalda, cuando sentí que me sujetó fuerte de la cintura y aaaaaayyayayayyyy, grité el sentir que se habría paso dentro de mi esa verga de esas dimensiones tan descomunales, él me dijo, estás mejor que ayer, ya tienes la mitad adentro y pides más, le dije métela toda de una vez, y, ayyyyyy,  ayyayayayyy, zas, me la aventó todita pero todita sin contemplación, sentí sus bolas chocar con mis nalgas y aaahhhhh, que placer tan inmenso, no aguanté y me viene con un orgasmo, movía mi cola en círculos y él tan solo me miraba, me la tenía hasta los pelos, no se movía, yo era quien hacía todo el trabajo, comencé a moverme rítmicamente hacia delante y atrás, yo misma me estaba clavando ese inmenso pedazo de carne.

Volví a tener otro orgasmo me eché hacia delante, quedé acostada él sobre mi y comenzó a bombearme, no me dio tiempo de reponerme, me estaba dando con ganas, allí volví a tener otro orgasmo, lo estaba disfrutando a mil, él me dijo acomódate, entendí perfectamente, me coloqué otra vez en pompa, abrí bien mis piernas, él comenzó a ensalivarme mi culito, introdujo un dedo y entró con facilidad, me hacía círculos con el dedo para ensanchar mi culito, yo estaba tensa esperando la verga de mi negrazo, mi respiración se aceleraba, él con mucha paciencia trabajaba mi agujerito que se ponía a tono, me dijo, muerde la almohada, me introdujo la verga en la vagina y la sacó chorreando líquidos, la masajeó con la mano la volvió a introducir, la sacó y me la puso en la entrada de mi ano comenzó a presionar un poco y nada no entraba, escupió en mi ano y volvió hacerlo y nada, le dije métela de una vez, no importa si me rompes ya no aguantaba más, me respondió recuérdalo tú lo pediste…

Sin más la emboquilló de nuevo, presionó con más fuerza y sentí como entraba la cabezota, no grité, mordí con fuerzas la almohada y uuuuugggggg me la metió, que dolor, le dije, sácala, sácala me duele mucho, a lo que respondió estás muy tensa, relájate un poco, él estaba inmóvil pero no me la sacaba yo sentía que mis piernas se iban a desmayar, estaba sudando.

Me tranquilicé un poco y de repente otro dolor, él me comenzó a meter su tronco, ya me dijo está hasta la mitad y comenzó a bombear despacio, el dolor iba desapareciendo poco a poco, y comenzaba a sentir placer, me bombeaba con mucha suavidad, tan solo con la mitad introducía y sacaba un poco yo comencé a gemir otra vez, le decía lo rico que la estaba pasando, papi dame más, rómpeme el culo despacio pero con fuerza.

Me tenía ensartada y comenzó acelerar sus movimientos, sentí cada centímetro que entraba y salía, me la fue metiendo hasta que estaba toda todita dentro, y volvieron mis orgasmos seguidos, no se cuantos fueron pero solo se que no paraban, él aceleró el ritmo, lo oí gemir y sentí los chorros de semen caliente que inundaban mi exvirginal culito.

Cuando me sacó la verga, sentí un gran vacío y me toqué mi culito a ver como había quedado, me hizo un boquete de inmensas dimensiones, me asusté, a lo que dijo, tranquila, que eso vuele a cerrarse, y verdad sentí como volvía a reducirse, claro nunca como antes con semejante verga que me había desvirgado, me tranquilicé y quedamos los dos rendido acostados, él me acarició la espalda y me dijo, espero nunca olvides este momento, ¡como olvidarla con semejante cogida!.

Espero que sea de su gusto.

Gracias…

Autora: Marina Venezolana

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Una casada muy infiel

Me senté alternadamente sobre cada uno a la vez, la cúspide de esa noche fue el momento como Mario me rompía mi colita. Di un grito casi desgarrador, ahogado por la mano de Mario, me resigné y me entregué al vaivén en que me tenían esos dos machos. Nunca pensé que tanto dolor podía transformarse en placer, más aun, sabiendo que mi marido, dormía dentro de la casa sin enterarse.

Tengo 31 años, y estoy casada hace 9 años, con un hombre que definiría como maravilloso. Mario es un hombre preocupado, trabajador, tierno y constantemente me demuestra mucho amor, sin embargo, en el plano netamente sexual, diría que muy pocas veces me ha brindado un orgasmo. Su forma de hacer el amor, se limita a estar 5 minutos, siempre en la misma posición y luego se queda dormido. Mi mayor problema es que nunca me atreví a contarle lo que me sucedía por miedo a herirlo y finalmente busqué otras vías de escape, que me han transformado en una mujer felizmente infiel, a espaldas de él.

Mi nombre es Verónica, soy dueña de casa, más que nada, por que Mario heredó de su padre, como hijo único, una empresa de transporte, que no mencionaré, por una cosa lógica, lo que nos da una vida más que holgada. Con respecto a mi descripción física, no me definiría como una mujer espectacular, sin embargo tengo claro que soy una morena más bien bonita, de figura delicada y mis medidas son 94-63-98 y tengo una colita muy parada, que tienta a los hombres tal como lo he podido comprobar desde el año de casada y mido 1, 66. Jamás sabré como descubrí efectivamente mi naturaleza más íntima y reprimida, pero en esta y otras partes, intentare explicar todo lo que no me he atrevido a contar más que a un par de personas, que más adelante conocerán.

Me casé después de casi 3 años de noviazgo, y embarazada de 4 meses, siendo Mario el único hombre que conocía y mi primer pololo. En ese tiempo vivía sola con mi mamá y dada la situación lo único que podía hacer era casarme, pero sería mentirosa si no reconociera que estaba enamorada tanto como lo estoy hoy. Mario siempre fue un hombre tranquilo, tuvimos una hija y desde ese momento, todo es para su familia. Cabe señalar que Mario tiene actualmente 35 años. Nunca se me había ocurrido la posibilidad de engañarlo, jamás miraba a los hombres, era tan ingenua como ignorante.

Durante la primera etapa de mi maternidad estuve siempre acompañada de mi mamá y me sentía completamente feliz, hasta que conocí a Juan. Era un joven de la misma edad mía que hacía diversos trabajitos para todos los deptos. del edificio y por alguna razón termino trabajando por un par de días en mi casa. Desde esa oportunidad comenzamos a saludarnos y conversar cuando nos encontrábamos, piropeándonos mutuamente, hasta que en un segundo trabajo de fontanería que realizó, se dio el tiempo suficiente para bromear y al despedirse, lo hizo con un beso, que resultó a la fuerza. Yo por mi parte nunca se lo comenté a Mario, pero cambió absolutamente la forma en que yo miraba a Juan. Todo estalló, una vez en el ascensor cuando me encaró preguntándome si todavía soñaba con su beso, yo recuerdo que me sonrojé y en ese instante se me abalanzó y me dio un atraque rápido, pero que me despertó lo que jamás había logrado mi marido.

A los 2 o 3 días pasó por mi apartamento, con una alguna excusa que no recuerdo, y al minuto de haber pasado volvió a la carga, pero esta vez sus manos se tornaron inmanejables para mi inexperiencia y terminé con la falda por la cintura, los pechos fuera de mi sostén y blusa y correspondiendo cada beso con uno más apasionado. Sin darme cuenta o quizá inconscientemente, terminé pidiéndole, suplicándole que me penetrara, que no me hiciera sufrir. Fue una cogida rápida, pero en que por primera vez llegué a un orgasmo. En esa oportunidad él se marchó, mientras yo tiritaba aun por la satisfacción que había tenido.

A los días de ese encuentro, me encontré llamándolo, inventando una reparación, solo para sentir nuevamente eso. Por primera vez en mi vida, tomé un pene, que recuerdo que encontré tremendo, aunque mi experiencia actual, me indica que era normal. Lo acariciaba y finalmente por petición de él, terminé metiéndomelo en la boca, con la torpeza lógica de una novata en esas lides. Nunca le permití terminar en mi boca, sin embargo por algunos meses, fue mi amante secreto. Desde ese momento comencé a comparar lo que tenía en casa y me di cuenta que no era nada comparado con lo que me provocaba Juan, sin embargo, nunca lo amé, siempre tuve claro y aún hoy lo tengo, que eso era solamente por instinto. Él se marchó a trabajar a otra ciudad y con ello se terminó mi affaire. Pero lo que había despertado en mi Juan, finalmente no lo podría volver a ocultar.

A los pocos meses me encontré mirando a los hombres cuando salía, llegando a la casa a masturbarme, cosa que aprendí en forma instintiva. Soñando con los machos que había admirado momentos antes. Solo por cuenta mía, empecé a comprar ropa más provocativa, que destacara mi figura, que hiciera que los hombres también me miraran y de esa forma conocí al dueño de la panadería que había cerca del edificio. Feña como le decía, era un tipo alocado que se acostaba con sus empleadas y que más de alguna vez, me lanzó miradas o directamente tallas, que me hacían sentir, la mujer más excitante del barrio, hasta que terminé dándole el teléfono y de esa forma quedamos de juntarnos en una esquina cerca de la casa para salir.

De verdad que era un hombre de armas tomar, esa vez nos juntamos como al medio día, yo de verdad que pensé que me llevaría a almorzar, pero muy equivocada, fue directo a un Motel, según él, “Porque tienes cara de caliente y de insatisfecha” y “porque se te nota que es lo único que quieres”.  Su aparato era más bien pequeño, pero lo manejaba a las mil maravillas. De primera quedé atrapada por ese macho. Con él aprendí a hacer un striptease, a contonearme como una cabaretera, a hacerme desear. Si alguien me hubiera visto con él en ese motel, no hubiera entendido el cambio que había ocurrido con Verónica, la ingenua niña de campo. Todas las semanas en la misma esquina y directo a la misma habitación del motel. Pero una vez, sin mediar algún proceso, me contó que se había enamorado y que no seguiría con esta relación.

Me encontré con 24 años, enamorada de un hombre maravilloso, pero insatisfecha como mujer y decidí, que jamás volvería a depender de un macho para satisfacer mis deseos y que cuando lo quisiera, saldría igual que las amazonas, de cacería. Me volví loquita, tanto que al día de hoy, creo que he perdido la cuenta de cuantos hombres han pasado por mi casa y cuantos hoteles, moteles y otros lugares he conocido. En mis “anales” se encuentran jóvenes, machos portentosos, uno que otro fraude, amigos de mi marido, vecinos y hasta trabajadores de Mario.

Mi primera cacería fue al poco tiempo de haberse alejado el Feña, con un taxista al que terminé convidando a mi depto. mientras mi hija estaba en el jardín infantil. Fue una locura, porque el tipo no hizo nada, yo fui poco a poco seduciéndolo, mientras me llevaba a la casa, con la excusa de que me ayudara a llevar las compras, y aunque no fue nada espectacular, lo recuerdo por haber sido la primera vez que me atreví y porque hay descubrí que solo era cosa de proponérmelo, para tener a un macho entre mis piernas.

Entre las historias más locas que he vivido, está una vez que me acosté con un carabinero, las encamadas con los camioneros que trabajan para Mario, un verano en Reñaca, en que me acosté con 5 tipos diferentes en una semana y finalmente 4 orgías en las que he participado como la única mujer y donde el máximo de tipos con los que estuve, fueron 5 y con los que pasé un fin de semana de sometimiento y humillaciones que me provocó el que desde hace 5 años y aun hoy tengo como mi dueño sexual. Exactamente lo que escucharon, desde hace 5 años que pertenezco en todos los aspectos sexuales al contador de la empresa de Mario, que entre el placer que me brinda y el chantaje que me hace, ha cumplido con todos sus sueños y los míos. De hecho hasta me transformo un par de veces en su putita, como cariñosamente me trata. ¿Porque ejerce esa fuerza?

Porque es definitivamente el tipo que más placer te puede provocar, porque cuenta con una herramienta de otras dimensiones, porque la ocupa de locura, porque es lo que se define como un galán, porque sus condiciones de liderazgo lo hacen resaltar en todas partes, de hecho creo que quien dirige la empresa es él y no Mario y porque si alguien inventó la maldad de los placeres fue Arturo… Lo conocí en la fiesta de fin de año que Mario hace para la plana administrativa de su Empresa, y que en esa oportunidad fue en nuestra casa, que recién habíamos comprado. Desde el primer momento, me sentí intimidada por su facha, por su voz, por su forma de plantearse, porque veía como Mario acataba casi sumisamente todo lo que decía. Porque es de esos Hombres que lo manejan todo, que nada se les escapa. En esa oportunidad, no se podía distinguir si el dueño de todo era el o Mario.

Eran 7 personas invitadas, 5 hombres y las 2 secretarias, más Mario y yo. Arturo fue el primero en llegar, recuerdo que llego con un ramo de flores para la “Dueña de Casa” y una botella del mejor vino tinto para su “Amigo”. Fue durante toda la noche el alma de la fiesta y a mí me tuvo como hipnotizada, mientras todo el resto reía. Como a eso de las 03:00 de la mañana, se habían marchado todos con su sola excepción. El panorama era con Mario absolutamente borracho, yo solo un poco menos que Mario y Arturo, de muy buen ver. Le pedí ayuda para acostar a Mario, que no bebe casi nunca excepto con Arturo, que siempre lo embriaga, para después abusar de su sumisa putita.

Esa noche después de acostar a Mario, fuimos al living, donde se sirvió otro trago, se sentó en el sillón y me pidió que me quedara de pie para “Admirarte, por lo bella y excitante que eres”. Solo pude acatar su orden, mientras sentía como me desnudaba. Él mide 1,86, delgado y casi con una posición de galán de cine, me ordenó desvestirme. Después de unos segundos de silencio, me ordenó hacerlo lentamente y yo entré en ese instante al abismo en el que me encuentro hoy. Lo hice tal cual me lo ordenó, quedando, con un pequeño sostén, una tanguita y mis zapatos de taco aguja.

Cuando comprobó que me tenía a su entera disposición, tomó nuevamente su vaso, de un sorbo tomó el trago, se levantó y se marchó sin decir nada, y yo quedé semidesnuda, en medio del living, tragándome la mayor humillación de la que debo haber sido víctima hasta ese momento. A los dos días recibí su llamada, en la que sin saludar me pidió que le describiera como andaba vestida, y me dijo que estaría en un rato en mi casa, que lo esperara en ropa interior. Yo por vez primera reclamé, sin embargo él me amenazo sutilmente con el tema de mi marido y colgó.

Efectivamente me vestí como autómata siguiendo sus instrucciones, él entro y se lanzo salvajemente sobre mí, sin mediar palabra alguna. De un momento a otro me transformé de una delicada dueña de casa en una puta de primera línea. Chupé, chupé y chupé, arrodillada a sus pies, como esperando ser poseída en forma brutal. Fui penetrada salvajemente, sintiendo como ese monstruo rompía mis resistencias. Primero hubo un dolor mínimo, que tras sus constantes embestidas, terminé gozándolo.

Fue todo con fuerza, tal como una sueña las relaciones más apasionadas, me insultó y prometió que me transformaría, terminando, sujeta del pelo con fuerza y arrodillada a sus pies, recibí toda su descarga en mi boca, ojos y pelo. Su cantidad de leche no terminaba nunca, bramando como un toro en celo. Sin decir palabras nuevamente, se vistió y se marchó, con la delicadeza de soplarme un beso desde la puerta de la habitación. Solo terminé de confirmar que estaba como sumida en su encanto. Por mucho tiempo ocurrieron estás cosas hasta que un día me llamó para decirme que tenía un regalo para mí, que sería sorpresa. Esa tarde, Mario regresó temprano y me avisó que partíamos al campo, en curacavi de un amigo de Arturo para pasar el fin de semana, con nuestra hija. Yo no entendí nada, solo seguí las instrucciones de mi marido y efectivamente al llegar, ya era de noche, estaban Arturo y Humberto, dueño del fundo a la orilla de una parrilla, preparando un asado. Fue una noche muy agradable, Marcelita se durmió temprano y seguimos hasta tarde conversando los 4.

En un momento, Mario, inconsciente de tanto tomar, se fue a dormir y comenzó lo que fue para mí una locura hasta cerca de las 8:00 de la mañana. Mario puso música y me sacó a bailar mientras Humberto festejaba con aplausos, hasta que Mario comenzó con algo cada vez más erótico, juego que yo seguí mientras bailábamos abrazados y de pronto siento otro par de manos tomarme desde atrás por la cintura al momento que me susurran al oíd…

-“Eres una hembra espectacular, lástima que tu marido esté durmiendo” -“Ahora verás ¡Verito!”

Yo sonreí y le miré por sobre el hombro, cuando Mario sin soltarme comenzó a agacharse desabrochando mi blusa y Humberto desde atrás atrapó con sus manos los pechos… Fue demencial… Me sentía deseada, como un objeto de culto, mientras mostraba esa mínima resistencia que los hacía tomarme con más fuerza. Estar entre 2 hombres, solo era parte de mis fantasías más locas. De un momento a otro, los senté, me agaché y tomé los dos penes intentando comparar, sin embargo insisto, que es Mario el más dotado de los hombres que he conocido. Comencé alternadamente a chupar cada uno de los aparatos, mientras escuchaba los agradecimientos de Humberto y lo orgulloso que se sentía mi amante.

-“¡Es que así la estoy enseñando!” -“Tocas la flauta como los dioses…”

Esperé a que estuvieran esos dos mástiles con su altura mayor y luego comenzó la sorpresa de Mario.

-“Ven putita, siéntate aquí”

Y yo me senté alternadamente sobre cada uno a la vez que besa y me refregaba la cara con la herramienta del otro. La cúspide de esa noche, fue el momento en que montando a Humberto siento como Mario, con una gran fuerza, me rompía mi colita. Di un grito casi desgarrador, ahogado por la mano de Mario… Lloré, maldije, me resigné y finalmente me entregué al vaivén en que me tenían esos dos machos. Nunca pensé que tanto dolor podía transformarse en placer, más aun, sabiendo que mi marido, dormía dentro de la casa sin enterarse. Nunca pensé lo que podía llegar a ser, recibir ese monstruoso aparato por mi colita.

Bebí la leche de los dos, que se deleitaron en manchar mi cara y mi pelo que terminó pegoteado. Creo que a kilómetros se debe haber sentido el olor al sexo desenfrenado. Caminé al baño y pasé por un espejo en el salón y por primera vez, vi lejos de esa cara manchada de leche, con ese pelo despeinado y pegoteado, y el sudor, a una mujer eternizada en el placer del sexo. No sabía que era solo el principio de mi educación. Después de una pequeña ducha, me acosté junto a mi marido, el hombre que amo, pero que excluí de mis juegos.

Descubrí que es relativamente fácil, poder desahogarse cuando se puede cambiar una identidad, cuando no te ven a los ojos, cuando puedes sentir que todo lo vivido se puede compartir, sin el miedo al rechazo… No se trata de sentirse orgullosa, pero jamás e dejado de lado mis responsabilidades con mi marido o mi hija, muy por el contrario son las personas que más amo en el mundo…

Con Mario es netamente sexual, aunque su dominio me ha hecho hacer cosas que todavía hoy me avergüenzan.

Autora: Marina

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Dámela toda

Su pija entró y salió de mi culo a su gusto y disfruté de cada una de sus embestidas, cuando estaba por llenarme el culo de leche, me empezó a pajear y casi acabamos juntos. Me sacó la pija del culo y me besó metiéndome su lengua hasta la garganta, con su mano juntó algo de mi leche y me la dio a chupar. Yo chupé cada uno de sus dedos mirándolo a los ojos como un putito goloso.

Un viernes después de trabajar toda la semana, me sentía muy caliente y quería una pija en mi culo. Caminé hasta un bar gay que abre por la tarde y aunque no había mucha gente entré a ver que pasaba. Solo había seis personas una pareja, un oso, y dos locas charloteando, la cosa no venía bien. Cuando estaba por irme, entró un pedazo de macho alto, cuarentón, de saco y corbata que hizo que me quedara. Pedí otro café y me dedique a mirarlo. Era estupendo, dentro de lo normal, nada de gym, todo natural, de entre 45 a 50 años, pelo negro entrecano, con barba candado, ojos marrones y muy masculino.

Pasaron como 20 minutos y ni siquiera daba señales de haberme visto, cuando de pronto siento su mirada, me puse un poco nervioso. Nos miramos por unos minutos hasta que veo que se levanta y viene a mi mesa. Me saludó como si nada, nos presentamos y sin muchas vueltas me invitó a su departamento.

Al llegar a su departamento, nos besamos, sentí su lengua hurgando en mi boca y respondí de la misma manera. Sus manos se posaron en mi culo y lo sobaron con ganas mientras me decía que era un buen culo, que se iba a comer un buen culo. Le fui sacando el saco y la corbata al mismo tiempo que mis manos se aferraban a una pija que se dibujaba interesante debajo de su pantalón. Se separó de mí y me dijo que me desnudara. Lo hice al mismo tiempo que él, sin dejar de mirar como se sacaba la ropa hasta quedar en unos boxer de algodón muy pegados al cuerpo que dejan ver claramente que tenía muy buena pija. Su pecho y piernas estaban cubiertos por una buena mata de pelos negros y por el elástico del calzón se veían unos pelos muy tentadores. Yo me desnudé por completo dejándole ver que no era un adonis. Soy delgado, pero con algo de pancita, mi pecho y abdomen son velludos al igual que mis piernas largas y mi culo. Me miró como aprobándome y me apoyó su pija en el culo entre tanto me besaba el cuello y jugaba con mis tetillas. Mi pija estaba a mil y podía sentir en mi culo como la suya ya era un palo duro y contundente.

Me di vuelta lo besé y bajé sus boxer quedando su pija pegada a mi cuerpo, me arrodillé y me quedé sopesando con mis manos sus pelotas peludas y pesadas. Me deleité con la visión de esa pija parada, dura y cabezona con su prepucio a medio correr por el grosor de su cabeza, y me la metí en la boca. Era una linda pija de 17 cm. gorda y cabezona. La chupé con ganas y él me dijo, –tranquilo putito, hay tiempo, esta pija es toda tuya. Se inclinó sin sacarme la pija de la boca, se ensalivó un dedo para jugar con mi culo. Me dediqué a chuparle la cabeza de la pija como si fuera un helado, pasándole la lengua por entre el prepucio y su cabeza haciendo círculos con mi lengua, sintiendo como su pija respondía con espasmos a mi tratamiento. El hurgueteaba en mi culo sacándome gemidos de placer y haciendo que mi pija corcoveara. Mientras le chupaba la pija no dejaba de repetirme que esa pija era toda mía y que me iba a coger todo lo que yo quisiera.

Me recostó en el piso e hicimos un 69. El sobre mi con su pija directamente en mi boca y él entre mis piernas chupándome el culo. Casi, me cogía por la boca mientras movía su pelvis haciendo que su pija entrara y saliera de mi boca. Yo trataba de no atorarme y de disfrutar de esa pija cabezona y regordeta. Al rato, él dejó mi culo y se incorporó para sentarse en uno de los sillones del living y me dijo, – vení putito, chupame la pija que te gusta. Me levanté y me metí toda su pija en la boca y se la chupe y lambetee por un buen rato y la llené de saliva, dejándola húmeda y brillante, al mismo tiempo que él me decía, – Chupa putito, chupa, eso, chupame la pija que te gusta…es toda tuya… chupame la pija. Ponela bien dura para que te la meta bien adentro en el culo.

Estaba muy caliente, arrodillado con una pija en la boca mientras jugaba con los pelos de su pecho. En un momento le pregunté, – ¿Te gusta como te chupa la pija tu putito? Me respondió que era un buen chupador de pija, pero ahora quiero ver como mi putito juega con ese culito que me voy a comer. Dejé su pija y me di vuelta para sobarme el culo con mis manos, al mismo tiempo que él jugaba con su pija. Se acercó y tomó mis manos y chupeteó mis dedos hasta dejarlos llenos de saliva y me dijo, – ahora putito metete los dedos en el culo, a ver, abrite el culo para tu papito. Me abrí el culo y metí uno de los dedos en mi culo mostrándole que me gustaba mucho. Yo metía y sacaba mis dedos de mi culo, intentaba meter más de dos, pero sin lubricante sabía que eso no era posible.  Estuvo mirándome un buen rato jugar con mi culo hasta que me dijo, – Vení putito, vamos al dormitorio, y de la mano me llevó hasta allí.

Me acosté en la cama y se arrodilló al borde de la cama y me empezó a chupar las tetillas mientras me metía sus dedos ensalivados por el culo. Yo solo podía decir. – Ay, meteme los dedos … siii …meté otro … me encanta … agrándame el culo y él respondía – si, putito te lo voy a agrandar, te voy a coger bien cogido. El culo se fue abriendo de a poco, mientras él jugaba con sus dedos en mi culo.

Dejó mi culo y se recostó en la cama a mi lado, cruzando sus brazos detrás de su cabeza. Yo empecé a chuparle sus tetillas y a sentir su pecho peludo en mi lengua, mordía de tanto en tanto sus pezones duros entre tanto con mi mano jugaba sus bolas pesadas y peludas. Sin dejar de chuparle el pecho, subí mi mano hasta su pija gorda y cabezona.

Bajé por su abdomen chupeteando sus peludos abdominales. Me encantaba tenerlo así, todo un macho para mí. Seguí bajando y mordisqueé su pija llena se jugos, pasé mis dedos ensalivados por su cabeza. Me la metí en la boca y empecé a chupársela, le pasaba la lengua mientras él solo emitía algún que otro gemido. Recorría con mi lengua todo el tronco de esa maravillosa pija y me la volvía a meter toda en la boca para chuparla con ganas.

Dejé por un rato su pija y me dediqué a chuparle las bolas, pase los pelos de sus bolas por mi cara y rápidamente abrí mi boca para meterme una de esas ricas bolas en mi boca. El me dijo, – eso putito. Comételas. A ver, abrí la boca y metete las dos. Yo obediente abrí mi boca y casi sin esfuerzo me metí sus dos pelotas en mi boca y jugué con mi lengua con ellas, en el apretado espacio dentro de mi boca. El deliraba de placer y me decía que era el puto mayor de Buenos Aires. Cuando casi no tenía aire me saqué esas fantásticas bolas de mi boca dejándolas llenas de saliva y volví a chuparle la pija. Me la metía y me la sacaba de mi boca. Le pasaba la lengua y jugaba con su cabeza. El me decía –uff, asiii, eso, chupame la pija, putazo. Yo con cada una de las cosas que me decía me calentaba más, y me metía cada vez más su pija dura en la boca mientras jugaba con sus tetillas.

El me dijo que si seguía así lo iba ha hacer acabar, y que me llenaría toda la boca de leche. Yo no quería eso, todavía faltaba tener esa pija en mi culo. Quería tener esa pija en mi culo. Volví entonces a sus bolas mientras me movía para que mi culo quedara a la altura de su boca, éel entendió el mensaje y llevó sus dedos sin saliva a mi culo. Yo me arqueé indicándole que eso era lo que quería y él empezó a meterme los dedos en el culo. Al principio fue un poco difícil, pese a que yo y él ya habíamos jugado con mi culo. Mientras le chupaba las bolas él se dedicaba a dilatarme más el culo. De pronto, sentí su lengua en mi agujero y una corriente de electricidad recorrió mi cuerpo. Metía su lengua tratando de abrir mi culo mientras yo le chupaba las bolas con ganas. Su lengua taladraba mi culo y lo iba abriendo, hacía sopapa con su boca para darme más placer mientras me decía que me iba a romper el culo. Yo estaba delirando mientras ese pedazo de macho me comía el culo y yo le comía alternadamente sus bolas y su pija que estaba cada vez más dura y su cabeza más roja.

En un momento, estiró su mano y saco de un cajón de su mesa de luz un lubricante y me lo echó en el culo, con el lubricante mi culo dejó que tres de sus dedos entran con facilidad. Yo me retorcía de placer y le decía que quería más, que quería su pija dentro de mi culo, que me metiera todos los dedos. Llegó a meterme cuatro dedos en el culo y con ayuda de más lubricante, los metía y sacaba a su gusto. En un momento junto todos sus dedos y metió los cinco dedos en mi culo, entrando y saliendo, girando y presionando para abrime más el culo. Yo no paraba de decir – Ayyy…si abrime el culo. Eso prepáralo para tu pija. Si, quiero que me metas la pija..

El me puso en cuatro patas y se arrodilló detrás de mi metiéndome los dedos de sus manos de manera alternada y al mismo tiempo también. El placer era enorme. Podía sentir como mi culo se iba abriendo y cuando vio que estaba listo para su pija me empujó hasta el borde de la cama y parado detrás de mi me dijo,  – ahora vas a ver como te coge un macho…putito.

Se puso un forro y mientras hacía eso me pidió que siguiera metiendo dedos en el culo que eso le gustaba, que lo calentaba mucho ver como me autocogía con mis dedos lubricados. Cuando su pija estuvo cubierta por el forro, me abrió los cachetes del culo con ambas manos y se quedó mirando mi abierto agujero que palpitaba de deseo por ser ensartado por su pija. Yo solo respiré y me dejé llevar por el embate de su pija. Fue cuidadoso, me la fue metiendo despacio, arremetiendo y retrocediendo, empujando hacia adentro de mi culo y volviendo a salir. Entró la cabeza de su pija y yo grité. El me dijo – Ya está putito tenés toda la cabeza de la pija en el culo y ahora vamos a disfrutar los dos.  Uhhh. Si disfrutemos dije yo, quiero toda tu pija en mi culo, metémela toda…la quiero toda … dame pija… dame pija

Yo llevé mis manos hacia mi culo y lo abrí lo más que pude y el empujó con fuerza hasta enterrarme toda su pija en mi culo. Mi pija se ponía cada vez más dura y echaba sus jugos, estaba muy caliente y quería todo. Me sentí abierto y lleno a la vez. Se detuvo para que lo sintiera mientras me decía que me había abierto el culo como una flor, que era el mejor culo que se había cogido en su vida, que era calentito y que agarraba su pija como un guante. Yo empuje mi culo hacia atrás para meterme toda su pija y él empezó un mete y saca increíble. Sus bolas pesadas me golpeaban y eso me deliraba más.
Mientras me metía su pija exclamaba cuanto le gustaba darme por el culo, a lo que yo le respondía, que me metiera toda su pija, que la quería toda adentro, bien clavada adentro de mi culo.

Yo casi gritaba  – Sí, cogeme, métemela toda, dámela…así toda…ahhh dame la pija Y él me respondía – Tomá puto…¿te gusta mi pija? Yo no dejaba de repetir -Si,  me gusta tu pija …dámela toda … la quiero toda adentro uhhh   como me gusta tu pija. Yo no paraba de gritar cuanto me gustaba y cuanto quería tener esa pija adentro de mi muy dilatado culo. El no paraba de bombear metiéndomela y sacándomela. Estaba en la gloria con el culo muy abierto y lleno de pija. El seguía enterrándome la pija y yo solo repetía que quería más. – Dame pija, le decía – dámela toda…. quiero pija…. Quiero toda tu pija… dásela a tu putito… dásela toda….y él me contestaba con gruñidos de placer mientras no dejaba de bombearme la pija en el culo y jugar con mis tetillas Mi pija golpeaba contra mi ingle y se mojaba toda al tiempo que yo le decía – Cogeme… cogeme más…dame más pija … ahhhh … que bien que me coges….  Metémela hasta las bolas.

En un momento me sacó la pija del culo de golpe y sentí un…Plop… y un vacío en el culo, creía que todo acabaría allí con una paja sobre mi culo, pero no, él me giró y puso mis piernas sobre sus hombros diciéndome que quería ver mi cara cuando me cogía. Me la volvió a meter esa pija cabezona con fuerza y yo pegué un pequeño grito y él solo se rió diciéndome, – eso putito, sentila toda, sentí como te estoy cogiendo. Como mi pija entra en tu culo… ¿te gusta? ¿verdad putito? Yo volvía a delirar de placer con esa pija entrando y saliendo de mi culo. Estaba abierto como me gustaba y con una pija dura y gruesa en el culo.

El me apretaba las tetillas mientras me decía que gimiera, que era un putito lindo que tenía que ser bien cogido, que mientras él estuviese no me iba a faltar pija, que él se encargaría de conseguirme todas las pijas que quisiera. Yo respondía, entre el bamboleo de la cogida que este macho me estaba dando, que sí…. – Si…cogeme cuanto quieras… rompeme el culo…dame pija…todas la pijas que quieras, soy tu putito. Después,  solo asentía con jadeos, estaba muy concentrado en la pija que tenía en mi culo. Si dejar de cogerme me empezó a chupar las tetillas al mismo tiempo que las mordisqueaba un poco. Era increíble el placer que ese machazo me estaba dando, que mi pija estaba muy dura de tanto placer que recibía en el culo, de tanta pija entrando y saliendo de mi culo. – Estás caliente putito me dijo y yo respondí entre jadeos que sí, que me encantaba como me cogía.

Aceleró el mete y saca diciéndome que estaba por acabar, yo levanté el culo para recibir esa pija más adentro y le dije, – si, papito, llename el culo de leche…dame toda la lechita, dásela a tu putito… Ayyy quiero tu leche…El me miró y me dijo que acababa, que me daba la leche – Toma la leche lindo…. Putito… toma la lechita es tuya toda tuya. Y sin dejar de cogerme empezó a acabar, sentí como su pija se ponía más gorda dentro de mi culo y grité – llename el culo…dame la leche. El pegó un grito y acabó con fuerza en mi culo, fueron tres lechazos fuertes y potentes, sentí como el forro se llenaba mientras me chupaba las tetillas con ganas y me decía – ahí va la leche putito, toma la leche ..  y sin sacarla de mi culo se tiró sobre mí y me besó con fuerza clavándome con fuerza esa pija que me estaba dando tanto placer.

Yo lo abracé y me dediqué a acariciar esa espalda ancha toda mojada por la cogida grandiosa que me había dado. Nos quedamos así un momento mientras mi pija pulsaba contra su abdomen. El se incorporó y con cuidado sacó su pija de mi culo. Estaba abierto, él pasó sus dedos por mi agujero metiéndolos. Yo gemí de placer, agarró mi pija y mientras me cogía el culo con los dedos, me pajeaba con firmeza. El me decía que quería verme acabar. – Así, putito…gozá saca la lechita, dásela a tu macho. Apuró la paja y acabé entre gritos sobre mi abdomen, mientras él seguía cogiéndome con sus dedos. Era un placer indescriptible. Recorrió con sus manos mi abdomen y me untó con mi propia leche mientras me miraba satisfecho por el placer compartido

Nos recostamos y nos dedicamos a acariciarnos. Yo jugaba con su pija y él con mi culo que seguía abierto y deseoso de más acción. Así, nos quedamos dormidos y a las dos horas me desperté sintiendo en mi culo sus dedos abriéndose paso por mi agujero, me incorporé para chuparle la pija, pero no estaba limpia. Se dio cuenta y me dijo que nos bañáramos juntos.

Fuimos al baño. Sin que él dejara de darle palmadas a mi culo y decirme que era el puto más puto que había conocido, y que nadie le había dado tanto placer a su pija, la cual estaba otra vez para dar batalla. Entramos a la ducha y nos enjabonamos sintiendo nuestras manos en nuestros cuerpos. Me arrodillé en la bañera y comencé a chuparle la pija mientras el agua corría por entre nuestros cuerpos, pero no pude hacerlo por mucho tiempo que, me dio vuelta y poniéndose un forro me metió toda su pija de nuevo en el culo, que, para ese entonces, estaba bien dilatado.

Pude disfrutar de esa pija otra vez en mi culo. Fue una cogida más larga, su pija entró y salió de mi culo a su gusto y disfruté de cada una de sus embestidas. Mientra me cogía y cuando estaba por llenarme el culo de leche, me empezó a pajear y casi acabamos juntos. Me sacó la pija del culo y me besó con fuerza metiéndome su lengua hasta la garganta, con su mano juntó algo de mi leche y me la dio a chupar. Yo chupé cada uno de sus dedos mirándolo a los ojos como un putito goloso. Mientras hacía eso me dijo que cuando quisiera pija lo llamara, que él se encargaría de llenarme el culo de pija y que tenía algunos amigos con buenas pijas para mantenerme contento. Yo agarrée su pija y le dije que estaría encantado de compartir mi culo y mi boca con sus amigos siempre y cuando él no dejara de darme pija.

Nos seguimos viendo, me coge de maravilla y me presentó a varios amigos tan calientes como él. Hacemos unas buenas fiestitas, a él le encanta verme con una pija en el culo y otra en la boca. Hasta ahora no me ha dejado sin pija y soy un putito muy goloso.

Autor: Fede

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Una follada demencial

Con mi amigo nos compartíamos las tetas de ella jalándoselas, yo la hacía saltar bastante. Nos dijo que se la metiéramos los dos, la tiré al suelo y ahí estuvimos tratando de insertarle los 2 penes pero fue imposible. Ni modo – exclamé – te toco el culo que la vagina no la suelto. Ella se asustó, creo que nunca lo había hecho así. Freddy se untó vaselina y se lo metió. Qué cogida le estábamos dando.

Tenía 22 años, cuando me sucedió esta experiencia. Ligia era una tipa nada cercana, de pelo café claro, piel blanca, ojos café oscuros, su nariz fina y unos labios más que sensuales. Era bonita Ligia, ella tenía 20 años.

Con un grupo de amigos, fuimos a la casa de mar de mis padres. Durante todo el día, no sucedió nada fuera de lo común. Yo pasé fantaseando con ver a Ligia desnuda, aunque fuese solo por accidente. Ella usó un bikini morado, pequeñito, y que estaba seguro que si sentía algo de frío, sus pezones aparecerían coquetos bajo su top. Ligia tuvo cuidado todo el día, y no se dejó ver absolutamente nada.

Nos quedamos la noche a dormir, y volvimos hasta el día lunes a la ciudad. Al final, todos la pasamos bien y volvimos contentos de la playa. Ella me pidió que la llevara a su casa, cosa que era bastante común, no pensé nada mal, y encima nos acompañaría un amigo, Freddy. Cuando íbamos en mi carro, ella nos invitó a su casa, no sólo a dejarla. Nos dijo que nos iba a hacer una comida especial, y como Freddy y yo éramos famosos porque nos encantaba comer en abundancia, rápido dijimos que sí.

Ella nos prestó la habitación de visita para que nos ducháramos, mientras ella se duchaba también. Me duché y luego Freddy. Cuando estábamos ya listos, encontramos con sorpresa que ella no se había duchado aún, se había puesto a preparar la comida. Para entretenernos, nos dio una película y el único aparato para ver películas estaba en la habitación de ella.

Era un VHS, claro, por la época no era un DVD. No nos dijo el título, pero nos dijo que estaba muy buena. Rápido se metió al baño y nosotros conectamos la tv y el vhs, ¡Sorpresa! Era una película porno, y temática de 2 hombres y 1 mujer, ayayay, qué calentura nos entró a Freddy y a mí. Nos reíamos de nervios, Ligia no parecía de esas muchachas, pero me llamó mientras se duchaba. Atendí a su llamado, y me invitó a pasar.

Ella estaba de espaldas, desnuda, tenía el bikini bien marcado sobre su piel, porque nos bronceamos bastante. Me preguntó si la quería ver, y yo le dije que claro que sí. Se dio la vuelta con sus pechos desnudos y tapándose su vagina con las manos. Sus pechos eran grandes, su aureola y pezones eran rosados, y eran levantados, eran delgados y muy parados.

¿Te gustó? – me preguntó. Me desmayo – le dije – estás hermosísima. Ella se sonrojó y me fui sobre ella. Comencé a besarla y tocarla por todos lados. Me desnudé para estar acorde a la situación. Inmediatamente, ella se fue a mi pene. Lo tienes gordo y lindo, fue lo primero que me dijo mientras comenzaba a mamármelo. Mamaba tan rico, que me hizo pujar de excitación. Nuestro ruido hizo entrar a Freddy en la acción.

Qué egoístas, no me quieren invitar a la fiesta, nos reclamó riéndose. Espera un momento, que aquí habrá que ser organizado y se va por turnos, le dije. Me senté sobre una silla de madera, e hice que ella se sentara sobre mí de espaldas. Le inserté todito, todito mi pene, ella abría las piernas lo más que podía, pero era de más, su vagina no estiraba más y sufría cada vez que se la metía. Ligia pidió a Freddy que se acercara, y le comenzó a dar tremenda mamada de verga.

Con mi amigo nos compartíamos las tetas de ella jalándoselas, yo la hacía saltar bastante. Nos dijo que se la metiéramos los dos, la tiré al suelo y ahí estuvimos tratando de insertarle los 2 penes pero fue imposible. Ni modo – exclamé – te toco el culo que la vagina no la suelto. Ella se asustó, creo que nunca lo había hecho así. Freddy se untó vaselina y se lo metió. Qué cogida le estábamos dando a esa preciosura.

Ligia se corrió primero que ambos y se cansó. Ustedes son un par de animales cogiendo, ya me acabaron nos dijo. Le dije que nos tenía que acabar mamándonos y eso hizo. Se puso de rodillas y comenzó a mamarnos, riquísimo. Me excité a mil, de vez en cuando, ella hacía que nuestros penes topara…la sensación fue algo extraña, pero mi amigo pareció excitarse más y se vino sobre la cara de ella.

De sorpresa, él agarró mi pene y comenzó a masturbarme, ella se lanzó a chuparme mis huevos y así me terminaron entre los dos.

Cada quién se volvió a duchar y luego comimos lo que Ligia cocinó. Nunca volvimos a tocar el tema, ni los 3 juntos ni por separado. Sin decírnoslo, dejamos el asunto como un sueño erótico y una orgía demencial.

Autor: Sandro

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Memorias, Memorias

Me senté, con mi culo lo más cerca del borde de el asiento, ella se hincó, con sus piernas bien abiertas su cara y sus tetas hacia mí, y lentamente se sentó en mi pene, y continuó con un reposado sube y baja hasta que los dos acabamos simultáneamente. Esta fue una cogida memorable, tanto así que la recuerdo vívidamente, a pesar de que pasó hace más de treinta años.

Andaba de viaje, enviado por la empresa para la que trabajaba entonces, en ese momento comenzaba el retorno a la capital. Era temprano y una mañana muy fría, la escarcha crujía bajo mis pies al caminar hacia el vehículo, pronto después de salir de la ciudad, vi un paradero de autobús en la carretera en donde bastante gente esperaba. Sintiendo lástima por las personas esperando, y con ese frío, detuve la camioneta (Pick-up Truck), y ofrecí llevarles, una anciana y una madre con sus dos hijos aceptaron encantadas.

La señora joven, sentándose a mi lado, ya que ella sería la ultima en bajarse. A pesar de que la cabina de la camioneta era muy amplia, quedamos bastante apretados, y por un rato mi muslo estuvo en contacto con el de ella, lo que aproveché para iniciar un pequeño toqueteo, el que no fue rechazado, después de viajar unos 20 k., los niños y la anciana se quedaron en ese pueblo, donde estaba su escuela.

La mujer joven me pidió si podría llevarla hasta el pueblo siguiente donde ella tomaría el autobús que la llevaría a la siguiente ciudad, donde tenía que hacer diligencias bancarias. Como estaba en mi camino le ofrecí llevarla hasta la ciudad misma. Al reiniciar el viaje, le sugerí sacarse el abrigo, y cuando lo hizo, me dio una buena sorpresa, vestía una falda y blusa, que mostraban muy bien sus amplias caderas y generosas tetas. Con la excusa de que la ventilación de la calefacción estaba a mi lado le sugerí acercarse a mí, lo que aceptó de buenas ganas, y yo aproveché para continuar mi juego de piernas.

La conversación ahora que estábamos sólo los dos, se hizo más personal, no más cosas acerca del frío, o de la escuela de los niños. Me dijo que era casada, temporalmente viviendo con su suegra en la aldea, su marido un sub-oficial de la marina quien estaba estacionado hacía ya seis meses en una base Antártica, y no regresaba por otros seis meses. En algún momento, después de contarme sus penurias de vivir con la suegra, sin poder salir, ser vigilada constantemente, sin poder tomar un trago o bailar, y ser tratada como una extraña, ella se puso emocional y derramó unas lagrimotas, ahí le di unas palmaditas en el muslo, y un poquito de cariño. Eso era lo más lejos que quería llegar, ya que en ese entonces, yo era casado, y nunca había tenido relaciones con otra mujer.

A todo esto, estábamos llegando a la ciudad, fui caballeroso, y la llevé hasta el lugar donde iba, a la puerta de el banco, nos dimos cuenta que era muy temprano, tendría que esperar casi una hora para su apertura, no podía dejarla así, para congelarse de nuevo.

A continuación fuimos a dar una vuelta por la ciudad, ella me preguntó si la conocía, dije que no, me mostró algunas cosas interesantes, después preguntó: Quiere ir a un mirador que está en la colina en el medio de la ciudad, y fuimos. La vista era sensacional, pero mejor que las vistas era lo que yo tenía a mi lado, ahora que estábamos estacionados, pude dedicarle más atención, ella estaba muy buena, tendría entre 28 y 30 años, unos poquitos kilos de más, pero bien distribuidos, tenía un olor agradable, mezcla de olor a jabón, un poco de perfume, y el olor de humo de chimenea.

Mi resolución de ser fiel, comenzó a flaquear rápidamente, estábamos lado a lado, los muslos en contacto, dejé mi mano reposar en su pierna, me di vuelta hacia ella, pasé mi brazo por detrás de su cuello, y suavemente la empujé hacia mí, el beso fue como con desesperación de su parte, como hambriento, nos apretamos, mi mano izquierda comenzó a explorar debajo de su falda, hasta llegar a sus calzones, estos estaban ya empapados, le acaricié sus labios vaginales, después su clítoris, mientras seguíamos besándonos con furia, seguimos con esto por un rato, pero ella no pudo contenerse, y acabó, teniendo convulsiones como de fiebre malaria.

La dejé relajarse por unos minutos, pero sin parar de acariciar sus pechos, mientras poco a poco le abría toda la blusa, llegando al sostén, removiéndoselo y exponiendo sus tetas en total, eran maravillosas, con dos grandes aureolas, y unos pezones duros, que de inmediato comencé a mordisquear, a todo esto, sus gritos de placer eran tremendos, afortunadamente, en una mañana de invierno como esa, nadie en su sano juicio iría al mirador.

Los vidrios estaban totalmente empañados, continué removiendo la prenda, tanto de ella como mías, la última siendo sus calzones, unos de blanco algodón, anticuados, sin adornos, pero que contenían un culo formidable, seguimos besándonos, ella gemía sin parar, lentamente le besé hacia abajo, hasta llegar a su chucha, le di dos o tres pasadas con mi lengua, y ella se vino de nuevo. Lentamente la puse a lo largo del asiento, con una pierna abierta y apoyada en el piso, me monté, prácticamente en la posición de misionero, y tuvimos una cogida que la llevó a ella a su tercer orgasmo, y a mí a uno que parecía interminable.

Después de un corto rato, de caricias y masajeo, mi pene se comenzó a recuperar, esta vez, yo me senté, con mi culo lo más cerca del borde de el asiento, ella se hincó, con sus piernas bien abiertas su cara y sus tetas hacia mí, y lentamente ella se sentó en mi pene, y continuó con un reposado sube y baja hasta que los dos acabamos simultáneamente. Esta fue una cogida memorable, tanto así que la recuerdo vívidamente, a pesar de que pasó hace más de treinta años.

Nos vestimos, la dejé a la puerta del banco, nos dimos un tierno beso de despedida, y yo continué mi viaje. Lo que siento, es que nunca supe su nombre, ni ella el mío. Quisiera decirles que no tengo un pene de 20 ó 25 centímetros, que no era “guapo”, sino común y corriente, con sobrepeso, nada especial.

Autor: Re_latero

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Mi hermosa cuñada

Me aventé encima de ella y comencé a follarla. Dale duro Fabian no pares, mi hermana como debe gozar, le hice varias posiciones y jugamos toda la tarde, no nos importaba que preguntaran donde estaba ella, su esposo llegaba tarde. Me vine dos o tres veces, hicimos un 69 espectacular más la mamo, que rico la mama, le mojé toda su cara con mi semen, ella lamía la puntita y se la saboreaba.

Hola amigos, desde hace tiempo que vengo leyendo los relatos que aquí publican y a decir verdad muchas veces me masturbo con los relatos específicamente con los de amor filial.

Creo que esto ha degenerado mi mente y a causa de los mismos he hecho algo que creo que nunca pensé hacer. Soy mexicano de 25 años, mi nombre es Fabian. No soy musculoso ni nada por el estilo, soy simplemente normal, 1.78 de estatura, moreno, de un cuerpo esbelto ya que hago ejercicio, me han dicho que guapo, en fin de buen ver.

Llevo casi 4 años con mi novia de quien omitiré el nombre. Ella es bajita de un buen culo y tetas pequeñas pero firmes, morena y de cabello largo, no es la supermodelo pero cuando camina en la calle arranca dos que tres suspiros por lo bien que se le ve en especial las nalgas.

Tiene una hermana mayor de 23 años, casada y con una hija, se llama Ana, ella es blanca con un culo grande y redondo, bonito, senos grandes y firmes, y se viste que ahhh. Cuando las conocí a ambas yo quise andar con Ana pero ya estaba embarazada. Lástima pero después de leer los relatos que aquí cuentan y por algunas circunstancias decidí realizar lo siguiente y contárselos de inmediato.

El día de ayer apenas se descompuso mi carro, estaba en el mecánico cerca de mi casa y la de Ana, estaba por pagarle al mecánico cuando dijo, miren, vengan, ahí viene la chava que está bien buena, de inmediato volteé y era Ana, traía un pantalón ajustado color rosa que dejaba ver sus grandes nalgas y ese movimiento al caminar, veníia sola, creo que del doctor, traía una blusa que no dejaba ver mucho pero yo sabía que debajo hay dos pares de tetas firmes y ricas.

De inmediato fui con ella y le dije, que te van a comer con la mirada, al ver que me acerqué con ella los mecánicos se dieron vuelta. Ana me dice: ” Que bueno que te encontré ya no camino, ¿me llevas?
” Le dije si claro pero voy a pasar al cajero a sacar dinero, me dice no hay problema.

Al ir en el carro rumbo al cajero, ella me preguntó: ¿puedo guardar mis papeles en tu guantera?, le dije que si. Ohh,, en la guantera llevaba unos condones que ni siquiera eran míos eran de mi amigo que ahí los olvidó en la mañana que le di un aventón a su trabajo.

Ana, me dice, ¿para que los necesitas? Le pregunté: ¿no sabes? Me dice: Si tonto, pero con quien los ocupas, ¿con mi hermana?

No sabía que responder y le dije, pues si, ¿con quien más? Ahí terminó la plática. Yo siempre supuse que le gusto a Ana, pero por estar embarazada no pudimos en aquel entonces consumar que nos gustábamos. El cajero está a 100 metros de un motel de paso, dejé el carro en frente del motel por que no había lugar y me dice ella: ¿qué haces? “Nada allá no hay lugar” “Ay Fabian, me espantaste”… No te preocupes Ana, voy por dinero.

Al bajar del carro y caminar me dije, ¿por que no? lo he leído por que no engañar a mi novia con su hermana, además se que le gusto y está muy buena. Regresé al carro, y cuando iba a tomar la avenida de nuevo di un volantazo rápido y entré el motel, ella me dijo, ¿qué hacés imbecil? le respondí: Algo que deseo desde hace mucho… No le di tiempo de nada y le dijo al del motel, ayúdeme señor y el del motel le dijo ” no veo que te esté jalando”, ella se quedó callada.

Me dijo: la verdad he pensado en esto, pero está mal, soy casada y eres novio de mi hermana. Ana no pienses en eso y ven…

La dejé caminar y ahhhhhh, esas nalgas dentro del pantalón rosa, que ricas, ahhhhh, no aguanté y me abalancé sobre ella, la comencé a besar y quité la blusa, que tetas señores, que tetaaaaaaaaas…

Las comencé a besar y sus pezones se pararon. Fabiannnnnnnnnnnn aggghhhhhh que rico. mmmmhhhhhhh.

De inmediato me desnudé, no aguantaba las ganas de follarla, le quité el pantalón, traía una tanga muy sexy de encaje negro.

Anaaa que rica estás, me aventé encima de ella y comencé a follarla.

Dale duro Fabian no pares ayyyy, ahhhhh mi hermana como debe gozar, ahhhh que bien lo haces, le hice varias posiciones y jugamos toda la tarde, no nos importaba que preguntaran donde estaba ella, su esposo llegaba tarde…

Me vine dos o tres veces, con descanso entre cada vez, claro, por último hicimos un 69 espectacular más la mamo, que rico la mama, ahhh Ana que mujer eres… le mojé toda su cara con mi semen, ella lamía la puntita y se la saboreaba.

Ha sido la mejor cogida mi vida, Anna se puso de nuevo ese pantalón rosa y le pedí que me dejara jugar con mi pene encima de sus nalgas y le pantalón, lo hice, dejé mi semen en su pantalón, no se que dijo en su casa, no me interesa, pero la cogida fue la mejor de mi vida.

Autor: Fabian

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Mi primera vez en la playa

La puse en cuatro, ella estaba recorriéndose hacia delante y hacia atrás follándome a su gusto en pago por su anterior orgasmo. Recobré un poco de la fuerza y comencé a bombearla fuertemente en  una cogida salvaje y ella comenzaba a tensarse, yo sentía que no soportaría más, estaba a punto de salirme cuando ella gimiendo me pide que termine adentro de ella.

Esta historia es 100% real, los nombres serán cambiados por obvias razones…Soy Alejandro tengo 25 años la historia que a continuación les voy a relatar pasó aproximadamente hace 9 años, y de cómo perdí en una noche llena de locura y frenesí.

Era semana santa del 2000 y esa vez unos familiares organizaron una excursión a Puerto Vallarta, motivo por el cuál iba toda la familia incluidos unos amigos de mis padres, los cuáles llevaban también a sus hijos. El camino paso normal debido a que desde este punto hasta Puerto Vallarta se hace en 12 horas. Y pues pasamos por tequila Jalisco y compramos unas buenas garrafas de tequila. Y seguimos nuestro camino hasta que llegamos a nuestro destino.

En ese entonces yo había tenido ciertos roces con una chica local pero no pasaba de unos besos y uno que otro faje. Pero lo que pasó esa vez cambió el rumbo de mi vida sexual.

Ella se llama Nubia, tenía en ese entonces 20 años, ya era madre de un hijo, y pues aun así había química entre nosotros, ella era madre soltera, era una mujer bellísima de 1.50 m con cabello rubio, ojos verdes, unos pechos muy antojables, aunque pequeños eran una delicia y unas caderas de ensueño que cualquier hombre deseaba pasarse por ellas. Yo mido 1.80 soy moreno claro, cabello castaño claro y ojos miel, con un miembro que muchos quisieran pedírmelo prestado.

Una mañana me había levantado y andaba husmeando por la cocina cuando, la vi pasar por la calle, vi el hermoso contoneo de sus caderas creando una música celestial en cada uno de sus movimientos. Y entonces yo salí a saludarla, a lo cual ella me saludó muy efusivamente preguntándome un sinfín de cosas, motivo por el cuál yo la invité a la playa, pero ella argumentando cientos de cosas me dijo que no podía, pero como era la feria del pueblo nos podríamos ver después y salir a la feria…

En ese entonces yo andaba siempre con un amigo para arriba y para abajo observando la belleza local y las turistas que están buenísimas, cada vez que íbamos a la playa era una recreación de pupila, ya que en su mayoría había gente del bajío y para quien conozca el bajío mexicano sabrá la cantidad de chicas preciosas que hay.

Cierto día nos pusimos una tremenda borrachera en la playa mi amigo, mi primo y yo, decidimos acudir a la feria ese mismo día en la noche. Entonces pasé a avisarle a mi “amiga” que estuviera lista que pasaría por ella en la noche. Y llegó la hora, deben recordar que ya andábamos entonados y pues llegamos a la fiesta y seguíamos echando unos alcoholes, ese día íbamos en grupo, iba mi hermana, un amigo de ella, mi amigo y una sobrina y yo con la rubia.

Estábamos tan entrados en la fiesta que decidimos hacer una lunada, por lo tanto tuve que regresar por el tequila, y llegamos hasta la orilla de la playa, fue cuando decidimos jugar verdad o desafío y ya saben ese tipo de juegos incitan a más cosas.  A un cachondeo previo entre las distintas parejas, fue entonces cuando el alcohol comenzó a surtir efecto desencadenado una serie de eventos particulares a un estado de embriaguez inminente.

Decidí ir al baño separándome solo y silenciosamente del pequeño grupo,  iba caminando por la orilla de la playa cuando escucho que mencionaba mi nombre, volteo, era la rubia, que ese día llevaba puesto un vestido cortito que hacía que resaltaran más sus atributos. Cuando ella me preguntó a donde iba le contesté lo que quería hacer.

Ella me mira a los ojos y se abalanza sobre mí en un tremendo y cálido beso, siendo muy apasionado pero a una velocidad lenta, empiezo a reaccionar contra su acción y comienzo a bajar  mis manos, en cada bocanada de aire unos centímetros más abajo ella no presentaba ningún tipo de esfuerzo de oposición por lo tanto yo seguía dándome un deleite con sus bellísimas formas.

La temperatura iba subiendo, y la ropa comenzaba a estorbar, fue entonces cuando la tomo fuertemente por sus nalgas y la recuesto en la arena, ella me dijo que quería hacer algo más conmigo, y pues yo con mi inexperiencia y mi borrachera me movía torpemente a comparación de mi maestra, la cuál terminó por desvestirme con su boca buscando mi miembro con ansiedad, se encargó de darme una mamada celestial, que pensé que terminaría llenándola en la boca pero ella tenía otros planes para mi relleno…

Se recuesta, levanta su vestido y recorre su bikini indicándome lo que debía de hacer y comencé a hacer una mamada, ella gemía despacio pero me estrujaba más hacia ella. Fue entonces cuando se derramó en mí en un orgasmo intenso y yo probé sus riquísimos jugos.

Ella comenzó a pedirme que la penetrara,  no me lo pidió ni dos veces, cuando ya me tenía encima y de una sola estocada fui al fondo de su vagina, estábamos de frente mientras yo aprovechaba para estrujar sus pechos y a cogérmela al ritmo que ella me iba marcando, yo tenía curiosidad por saber de otras posiciones, entonces le pedí un cambio de posición, se incorporó y traté como pude de hacer la posición del “misionero” ella estaba fascinada por la cogida que le estaba dando y estaba a punto de venirse de nuevo cuando aceleré más mi paso hasta que ella logró su segundo orgasmo un poco menos intenso que el primero pero igual de provechoso.

Decidí cambiar de nuevo de posición y la puse en cuatro y debido al esfuerzo que había realizado en la anterior posición ella estaba recorriéndose hacia delante y hacia atrás follándome a su gusto en pago por su anterior orgasmo. Recobré un poco de la fuerza y comencé a bombearla fuertemente en  una cogida salvaje y ella comenzaba a tensarse, yo sentía que no soportaría más, estaba a punto de salirme cuando ella gimiendo me pide que termine adentro de ella…

Yo le di lo que quería, al terminar nos desparramamos en la playa, después de tan intensa cogida a la orilla del mar ella era una mezcla de jugos vaginales y semen, a lo cuál me vestí y regresamos como si nada al grupo, entre bromas nos estaban diciendo lo que habíamos hecho, yo lo negué rotundamente, la noche siguió  y el alcohol seguía circulando y como buen borracho me fui a dormir en una lona, cuando desperté al día siguiente encontré a la rubia acostada a mi lado con una tremenda cara de satisfacción, agradeciendo la cogida de la noche anterior.

Después de esto me enteré que estaba embarazada pero debido a la lejanía a la que yo vivía buscó un marido local, y un padre para mi hija.

Autor: Alex Magnus

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