La primera vez

Me partía y me hacía la mujer más feliz, todo a la vez hasta que percibí dentro de mí los chorros de semen y en ese instante otra explosión de placer, quería más, se la chupé y me volvió a introducir su estaca, estaba tan sensible que cada movimiento me hacía estremecer más y más hasta que tuve otro orgasmo, y él acabó soltando su lechecita caliente sobre mi estómago, así nos quedamos dormidos.

Mi nombre es Karin, tengo 23 años, soy morena de 1.65mts, de buen cuerpo, cabello largo, trabajo como asistente en una empresa de software. Lo que les voy a contar me sucedió cuando tenía 20 años, había tenido enamorados, pero nunca había llegado al sexo; trabajaba en una empresa de alquiler de maquinaria pesada, como asistente en contabilidad, tenía una oficina que compartía con otro compañero.

En la empresa conocí a un operario Oscar y comenzamos a salir por algún tiempo, un día iniciamos una relación de enamorados, siempre me llevaba a pasear en su carro y cerca a mi casa nos parquéabamos y charlabamos en el carro, dejaba que me acaricie por encima de la ropa y eso me calentaba, siempre me recostaba en su abdomen, y observaba su paquete imaginándome como sería.

Un día en la oficina no aguanté más, justo mi compañero faltó al trabajo así que estaba sola, cuando él entró yo aseguré la puerta y nos besamos, me senté en mi silla y él se apoyó en el escritorio, comencé a imaginar como sería su paquete, le bajé la cremallera y bajándole la truza me encontré con su polla no muy larga, pero gruesa y humeda, la cabeza la tenía roja como una fresa, no pude resistir más, me la metí de golpe en la boca, se sentía salado y pegajoso, pero muy agradable y al levantar la mirada por su expresión me di cuenta que le pareció fabuloso, lo que me animó a continuar.

Le pedí que me indicara como lo debía hacer para que disfrutara mejor, al cabo de un rato sentí algo espeso que se me metía por la garganta, tuve arcadas, pero las aguanté y comencé a tragar, esto le gustó mucho, con mi lengua procedí a limpiarle toda su polla, era la primera vez que tenía una en mis manos y en mi boca, sólo las había visto en peliculas porno, fue fabuloso.

(Nunca sentí verguenza que me vean desnuda, tengo un amigo que me da masajes y le gusta agarrarme las tetas y el culo, además en algunos juegos otros amigos tenían que lamer mis tetas con salsa de tomate, así como salir por la ventana en bolas y gritar cualquier cosa.)

Al cabo de unos días acordamos ir pasear, pero me llevó a un hotel donde al llegar sentí un poco de temor ya que era virgen hasta ese momento, los dos comenzamos a desnudarnos mutuamente y comencé a chuparle la polla. En varios días había alcanzado práctica, mientras él comenzó a presionarme los pezones, eso me gustó mucho así que me apresuré con la mamada, él gemía de placer y eso me calentaba aún más dándome más valor para lo que ya no había escapatoria.

Cuando se iba a venir, me detuvo y me recostó en la cama, me separó las piernas, no era la primera vez que le eneñaba mi conejito a alguien abriendo completamente las piernas, mi amigo me lo había acariciado antes, acercó su cabeza, ya me lo habían acariciado con los dedos, pero nunca una lengua, fue espectacular algo que no se puede describir, me quitó la respiración, por segundos el placer que me hizo sentir, me tenía en las nubes, cada vez que sentía su lengua disfrutaba más y más hasta que no aguanté y se produjo en mí como un volcán, era mi primer orgasmo.

Aprecié como salían jugos de mi vagina y él con mucho placer los tomaba, luego se levantó y me dio un dulce beso donde sentí el sabor de mis jugos, aún mi cuerpo quería más así que separé nuevamente mis piernas y acercó la cabeza de su polla y la introdujo de golpe, el dolor fue hasta las lágrimas, me habia partido por dentro, pensé morir, pero las ganas que sentía eran mucho más fuertes, se quedó quieto un momento y comenzó a bombear, primero despacio y cada vez más rapido.

Me partía y me hacía la mujer más feliz, todo a la vez hasta que percibí dentro de mí, los chorros de semen y en ese instante otra explosión de placer, otro orgasmo, estaba exhausta, pero quería más, así que se la chupé nuevamente y cuando se encontró dura, me volvió a introducir su estaca y continuó el mete y saca, el placer era mayor estaba tan sensible que cada movimiento me hacía estremecer más y más hasta que tuve otro orgasmo, y él acabó soltando su lechecita caliente sobre mi estómago, así nos quedamos dormidos.

Al levantarnos él quería hacerlo por el culo, algunas amigas me habían comentado que era doloroso, accedí siempre y cuando él me calentara chupándome mi conejito, comenzó con lengüetazos en mi clítoris mientras metía sus dedos en mi vagina, eso me excitó rápidamente, sentí un dedo en mi culo, luego otro y en eso me vino un orgasmo, me giró con fuerza poniéndome boca abajo y de pronto sentí como que me hubieran abierto por la mitad, su gruesa polla la había metido de un golpe en mi culo el que no había dilatado por completo como para aguantar semejante grosor, sentí sus dedos en mi vagina algo que me llenó a la vez de placer y comenzó nuevamente a bombear mientras jugaba con mi clítoris, el dolor se convirtió en placer.

Sentía sus bolas golpear mis nalgas en cada bombeada, y sentí mi primer orgasmo penetrada por el culo, al girar la cabeza pude ver en su rostro el placer que le causaba estar clavándome por el culo, eso me daba más placer a mi hombre, cuando sentí que me llenaba las entrañas de su leche caliente mientras tenía otro orgasmo más, lo había hecho el hombre más feliz de la tierra y a mí me había hecho sentir la mujer perfecta, la amante, la puta, todo junto, no lo habia defraudado.

Espero que les haya gustado, luego les contaré lo que pasó para mi cumpleaños que me perdí tres días y dejé a toda la familia esperándome en la fiesta que habían preparado en casa.

Autora: kkvh

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Retomando una amistad

Empecé a masturbarlo, despacio, y notaba la dureza de su palo, parecía granito. Era como un sueño. Metí su capullo en mi boca y fui bajando poco a poco, él se estremecía, y yo seguía subiendo y bajando, cada vez más rápido. Entonces él soltó mi polla y llevó sus manos a mi culo, lo acarició, y puso su dedo en mi agujerito. Lo metió despacio y empezó a moverlo.

Hola amigos. Soy un asiduo lector de estos relatos y por fin me he decidido a contar mi experiencia. Esto no es un cuento, es algo que me ocurrió hace unos años, tres concretamente, cuando yo tenía  27 años.

Bien, para empezar, he de decir que soy un chico bastante normal, 1,78 metros, unos 74, con una cierta barriguita cervecera, bueno, normal. No soy especialmente guapo, pero tampoco soy feo, o eso dicen. Por abajo estoy bien, no es una cosa enorme, pero está bastante bien, no me la he medido y no calculo bien eso, así que no puedo especificar la medida exacta. También tengo que decir que soy y siempre he sido heterosexual, he tenido muchas novias, rollos y esas cosas, actualmente llevo bastante tiempo saliendo con una chica, incluso vivimos juntos. Pero desde siempre, he sentido curiosidad por el sexo con otros chicos, he visitado páginas de ese tema, y siempre me ha gustado un poco ver esas cosas. Realmente a mí no me excita el ver a dos tíos haciéndolo, sino que únicamente me pone, el ver una polla, eso siempre me ha gustado, una polla grande y empalmada. Cuando veo pelis porno, me encanta ver la imagen cuando el tío se corre, ver la polla expulsando el chorro.

El caso es que hace unos tres años, me encontré con un colega al que hacía tiempo que no veía, éramos bastante amigos, pero habíamos perdido el contacto. Nos tomamos algo y me comentó que se iban a ir él, otro amigo y una pareja (todos conocidos míos del colegio), de acampada, con tiendas, a un pueblito de la sierra, que si quería ir con ellos, que lo pasaban muy bien, de pedo y esas cosas. Yo no tenía nada que hacer ese fin de semana y me animé.

Unos días después, allí estábamos, en ese pueblillo, en el bar, tomando litros de cerveza. Llevamos dos tiendas de campaña, una para la parejita y otra para los tres. La pareja iba a estar esa noche con nosotros y al día siguiente se iban de excursión a otro pueblo, todo el día. Bueno, el caso es que estábamos ahí, bebiendo y pasándolo bien, cuando propusieron ir a otro pueblo cercano a la discoteca y tal. Entonces mi amigo, Carlos, que estaba bastante alteradillo del alcohol dijo que él pasaba, que estaba ya muy borracho, que se quedaba en el pueblo. Me dijo que me quedase con él, que el otro pueblo era un rollo, y que ahí nos podíamos quedar un rato más bebiendo. Yo no sabía qué hacer y le dije que ya veríamos.

Un rato después tuve que ir al servicio a mear, de tanta cerveza, yo ya estaba también un poquillo pedo. Carlos se levantó y vino también, empezamos a correr a ver quien llegaba antes al servicio y entramos a la vez. Yo llegué primero a la taza, me la saqué y empecé a mear. Entonces él se colocó a mi lado y empezó también a hacer lo mismo. Yo miraba hacia abajo, para echarlo dentro de la taza, y vi su aparato. Era una cosa preciosa. Grande, gordo, muy grande. Estaba demasiado gordito para estar en reposo, creo que estaba algo excitado. Pero era una pasada, precioso, con la piel cubriendo casi todo su capullo. Él también me miraba el mío, se lo noté. Volvimos a donde estaban todos. Empezaron a decir que nos íbamos ya, que era tarde, que había que ir a la discoteca. Entonces yo dije que me quedaba con Carlos, no sabía bien por qué, pero algo me hizo hacerlo.

No quería pensar en su polla o en lo que podría pasar, pero dije que me quedaba y me quedé. Ellos salieron, se fueron y nos quedamos ahí los dos. Yo estaba excitado de la situación, aunque no sabía bien por qué, pero aquella polla me hacía estar así. Decidí beber más, como si quisiera tener una excusa por si pasaba algo. Después de un ratillo más, decidimos irnos a las tiendas, que estaban como a unos 15 minutos caminando del bar, apartadas del pueblo. Por el camino me entraron ganas de mear otra vez, y para en el borde a hacerlo, Él también lo hizo. Y volví a ver esa preciosidad. Él se hacía el borracho, no lo estaba tanto, y decía cosas de mi polla, como que era grande o cosas así, y yo le seguía el juego. Notaba que si seguía así la cosa, pasaría algo que nunca había hecho ni me había planteado hacer, pero lo dejaba seguir, que pasase lo que pasase.

Cuando estábamos llegando a la tienda, Carlos dijo que no tenía huevos de dormir en pelotas, que hacía mucho calor, y que no me atrevería, porque luego llegaría Javier y me vería y que me iba a dar vergüenza. Yo dije que sí me atrevía, que sin problema. Entonces él dijo que él también, pero que tendría que ayudarle a quitarle la ropa, que estaba muy borracho (mentira). Al llegar, yo me desnudé, y empecé a ayudarle a él, le quité las zapatillas, él se quitó la camiseta, y yo bajé sus pantalones. Después empecé a quitarle sus calzoncillos. Estaba bajándolos, y me encontraba como a medio metro de su magnífica polla, que estaba un poco más gordita que antes. Noté que me empezaba a crecer la mía, y me dio corte, pero seguí. Estuvimos un ratillo así, bromeando, los dos desnudos y tumbados en las colchonetas, hasta que él dijo: imagina que estás en esta situación con una chica, y acto seguido, cerró las piernas, escondiendo su polla y sus huevos, por lo que se veía como si fuese un chocho.

Cubría la mitad de su capullo, y éste estaba empapado de líquido, una maravilla. No sé lo que le mediría, pero era una pasada. Yo lo agarré mientras chupaba uno de sus pezones, y noté como él me cogía la mía, estaba excitadísimo. Me dejaba llevar. Empecé a masturbarlo, despacio, y notaba la dureza de su palo, parecía granito. Era como un sueño. Entonces decidí que ya que estaba en ese punto, debía dejarme llevar por mis fantasías y olvidarme de prejuicios, por lo que me fui agachando poco a poco, dándome la vuelta, hasta quedar mi cara frente a su maravilla, después acerqué mi boca, y rocé con mi lengua su capullo empapado. Tenía un sabor raro, como salado, que me puso aún más cachondo. Metí su capullo en mi boca y fui bajando poco a poco, como había visto en las pelis. El se estremecía, y yo seguía subiendo y bajando, cada vez más rápido. Entonces él soltó mi polla y llevó sus manos a mi culo, lo acarició, y puso su dedo en mi agujerito. Lo metió despacio y empezó a moverlo dentro.

Yo eso ya lo había hecho en mi casa alguna vez, y me gustaba, incluso un día llegué a meterme una zanahoria pequeña, por lo que no me dolió apenas nada. Después metió otro dedo. Estaba flipando. Con un viejo amigo, su polla enorme en mi boca y dos de sus dedos en mi culo. Estaba gozando. De repente él me dijo: quiero que hagamos otra cosa, lo necesito desde hace años. Yo imaginaba que quería y le dije: adelante, Carlos. Se levantó, me puso a cuatro patas, empezó a mamarme mi agujero, metiendo y sacando los dedos, cogió un bote de crema para el sol, me untó, se puso un condón, lo untó también y puso aquello en la entrada de mi pobre culito.

Yo estaba como loco de ganas. La polla me explotaba, goteaban mis líquidos. Le dije que era nuevo en eso, y me dijo que tranquilo. Metió un poquito. Me dolía, pero quería que siguiese, quería sentir aquello dentro de mí.

Empujó un poco más, cómo dolía, pero yo decía que adelante, que siguiese. Así estuvo un buen rato, poco a poco, hasta que ya casi era más el placer que el dolor. Entonces, la metió entera. Aquello era una mezcla de dolor, ardor y un enorme placer. Se movía dentro de mí, despacio al principio y más fuerte después. Ya no había dolor, mi culo estaba hecho a su polla y yo estaba gozando como nunca. Me estaban follando el culo. Qué placer más grande estaba sintiendo.

Después de un rato, le dije que quería ponerme yo encima de él, se tumbó y me puse frente a él, fui metiendo su polla en mi agujero, ahora entraba perfecta y sin dolor, fui bajando, hasta que estaba entera dentro de mí. Creía que ya no podría aguantar más de gusto.

El mientras me agarró mi polla y empezó a menearla. No tardé ni un minuto en correrme como un loco, con ese enorme palo en mi culo, clavadito hasta dentro, sintiendo sus huevos chocando contra mis nalgas y descargando todo mi semen en el pecho de mi compañero de colegio. Era una delicia todo.

Cuando me recuperé de aquello, seguí botando encima de él, hasta que me dijo que se iba a correr, que no aguantaba más. Le pedí que se corriese en mi cara, como en las pelis. Era otra de mis fantasías de siempre. Se puso de pie, se sacó la gomita, yo de rodillas, con la boca abierta y la lengua fuera, apoyó su capullo en la punta de mi lengua y se la cogí y empecé a menearla. De pronto noté que se ponía más dura, como latiendo, su capullo estaba rojísimo y enormemente gordo, y de golpe… ¡zas!, salió el chorro esperado. Nunca imaginé que esto resultaría tan placentero para mí.

Autor: Roberto

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Un compañero de universidad

Nunca había sentido algo tan grande adentro, haciéndome gritar de placer, con su mano en mi clítoris y la otra en mis senos, los dos gritábamos de placer, empecé a sentir mi orgasmo, subía como un grito, en cuanto le dije que me venía él me dio más duro desbaratándome por dentro. En cuanto llegué él lo sacó y derramó todo su líquido en mi espalda regándome con toda su caliente esperma.

Después de llegar una hora tarde a la cita y verle la cara de enojo de lejos, noté que al verme no se arrepentía ya de haberme esperado.

Él fue un compañero de universidad y ese era nuestro reencuentro, físicamente me encantaba era grandote, acuerpado, con ese cuello grueso como me gusta.

Brazos grandes y fuertes y unos labios carnosos, deliciosos, aunque en ese instante todavía no le había conocido su mayor virtud… Su enorme, enorme y grueso pene.

Me saludó con un efusivo abrazo y beso como si quisiera meterse en mi cuerpo, me preguntó donde quería ir y pues le dije que adonde me quisiera llevar él.

Llegamos a una discoteca que era de un amigo de él y empezamos a bailar, pero cada que avanzaba más el disco sentía yo más caliente el cuerpo y sus brazos me apretaban tanto que sentía que no tenía ya aire en mis pulmones.

Soy morena, estatura 1.65 de contextura rellenita, con unos grandes y hermosos senos, tenía en ese entonces cabello largo negro, con 35 años, estaba separada de mi esposo por lo tanto con el camino libre para aceptar cualquier invitación.

Pasaba la noche y el licor iba haciendo su efecto en nuestros cuerpos, cada disco era gozado con mayor deseo con muchas más ganas de tocarnos de sentirnos.

Nos besamos, y el deseo se apoderó aún más de nuestro instinto el cual fue desfogado en el baño de damas del lugar, él me siguió y entró conmigo.

Nos empezamos a besar me tocó y lamió mis senos, bajó mi cremallera y introdujo su mano hasta alcanzar mi clítoris, el cual estaba nadando en mis líquidos totalmente caliente y deseoso de ser tocado.

Me hacía gemir tanto que temí que alguien se diera cuenta, fue entonces cuando decidí arrodillarme, sacarle ese gran pene de sus pantalones y metérmelo en la boca… Mmmm… Todavía se erectan mis pezones de solo acordarme el tamaño del miembro de ese hombre…

Lo empecé a chupar y a calentarme más pues me di cuenta que no me cabía todo en la boca, sentía arder entre mis piernas y quería abrirlas y que me diera duro, él estaba a punto de llegar entonces decidimos parar e irnos para su apartamento.

Al llegar me tiró en el sofá, arrancó mis ropas y se puso encima mío mientras me refregaba su enorme cosa contra mi vagina aún con ropa, besaba y chupaba mis enormes tetas.

Bajó mis pantys pero aún no me penetraba y yo con mis piernas totalmente abiertas esperando por ser clavada, pero él se sentó y bajó mi cabeza hasta su pene y lo chupé con todas mis ganas.

Me puso de rodillas en el piso, se hizo atrás mío y por fin me penetró, ummmmmmmm, nunca había sentido algo tan grande adentro, desbaratándome, llenándome, haciéndome gritar de placer, con su mano en mi clítoris y la otra en mis senos.

Me dio deliciosamente duro como me encanta que me coman, los dos gritábamos de placer y empecé a sentir subir mi orgasmo desde la punta de los dedos de los pies, subía como un grito, en cuanto le dije que me venía él me dio más duro desbaratándome por dentro.

En cuanto llegué él lo sacó y derramó todo su líquido en mi espalda regándome con todo su caliente esperma.

Fue la mejor experiencia sexual que tuve estando separada, las demás en otra ocasión las comentaré.

Autora: Andrea

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Mi compañero de trabajo

Él quedó libre de manos para introducir sus dedos en mi coño, empecé a gemir y gemir y le agarré de su polla y como una perra en celo se la empecé a menear hasta que se corrió del gusto y esperó al notar que yo me corría otra vez a la vez con él. Creó que pasó gente, algún que otro borrachín también pero ni nos dimos cuenta, la excitación de ese momento nos dio todo igual.

Hola, mi nombre es Montse y tengo 25 años…os voy a contar mi experiencia de una noche que salí por ahí de fiesta con unos compañeros del trabajo…

Era un viernes, íbamos a cenar y de fiesta para despedir a una compañera de trabajo, antes de nada os quiero decir que soy una chica bastante llamativa, con culito respingón, redondito, bastante tetuda, carita linda con labios carnosos y un pelo profundamente negro y ondulado, pues bien, en la cena os cuento que éramos 12 chicas y un chico.

Yo quería lucir escote, porque me gusta y porque quería provocar a Xavi, el único chico de la cena, con el que en el trabajo tenemos ya un rollo tanto morboso, provocativo…

Pues bien, me puse mis tejanos ajustaditos marcando culito, me puse mis botas altas de tacón para resaltar más mis piernas y mis muslos bien prietos y arriba me puse un escote que no era escote, era como llevar un bikini, me tapaba lo justo y enseñaba lo necesario…casi mis pezones se salían del escote…solo verme en el espejo ya me excitaba porque sabía que iba a provocar a más de uno…uuummmmm…os tengo que confesar, que los hombres me miren, me encanta, me vuelve loca poder provocar las miradas de los hombres, esas miradas que te comen y te desnudan…me hacen sentir bien y me excitan…

Llegué sola al restaurante donde ya estaban todos sentados…justamente solo quedaba un sitio y era en la esquina al lado de Xavi…sonreí y lo miré…no me había quitado la chaqueta todavía cuando me dijo:

-Por favor, dime que no llevas escote si no quieres que me dé un paro cardíaco…

Mi contestación:

-Entonces mejor no me siento a tu lado…porque tendrás que ir de urgencias.

Me sonrió, todo era broma como siempre hablamos en el trabajo, así que me senté a su lado y me quité la chaqueta, cuando me la quité, al principio pasé apuros, todos los camareros centraron sus miradas en mi y el resto de hombres de las otras meses noté que también centraron sus miradas en mis tetas…eso me puso nerviosa y a la vez ya estaba excitada…Bufff…Xavi me dijo al oído:

-Hoy te has pasado pero me gusta que lo hayas hecho, tienes unas tetas preciosas…

Eso me puso a mí a cien y de hecho creo que a él si le puse a cien porque le puse mi mano muy cerca de su rabo, rozándole y noté un bulto enorme…Empezamos a cenar y beber vino, la cosa se iba calentando, él cada vez estaba más encima mío haciendo bromas y rozándome las tetas, cogiéndome por el cuello, hablándome muy cerca de mi boca, mi miraba mis labios carnosos con ojos de lobo…

Cuando acabamos de cenar, nos fuimos a tomar algo a un pub, llamado Pumuki, un sitio muy pequeñito y en toda la pared era un sofá…la gente se puso a la barra a tomar algo y yo me senté y de casualidad…jajaja…se sentó Xavi a mi lado también pero me traía un cubata para mí y otro para él…estuvimos haciendo bromas y ahí él ya me puso sus manos en mis piernas tonteando…se acercó mucho a mi chochito que estaba caliente, caliente…estaba ansioso…me puso una rosa entre mis tetas y me la quitó con la boca…bufff…eso me puso todavía más caliente porque me rozó con sus labios mi piel suave de mis tetas…

-Te las voy a comer cuando pueda, que lo sepas…

Eso me decía y yo le dije:

-Atrévete cuando quieras, lo estoy deseando, a ver si no eres cobarde…

Yo lo provocaba pero había un problema, él tiene novia y todos los compañeros del curro la conocemos, así que nosotros no podíamos hacer mucho el tonto delante de ellos porque sería un problema para él…la situación de prohibición también me excitaba…el hecho de provocarle, ponerlo taquicárdico, incitarle a tocarme pero él no poder porque había gente que nos veía…jijijiji…me decía:

-Traviesa, cuando te pille me dirás que pare y no pienso hacerlo…

Mientras tanto, también veía a chicos que valían la pena y Xavi me provocaba a ligármelos. Cuando íbamos por la calle…algún que otro chico me decía cosas y era curioso porque sin darme cuenta tenía a Xavi a mi ladito…jijiji…eso me gustaba…y me decía a la oreja:

-Como los pones a todos, no son los únicos que están locos por ti…

Me tenía toda la noche cachonda y ansiosa por besarlo y probarlo…bufff…

Al final llegamos a la discoteca, íbamos todos bastante ya bebidos y perdiendo el control y el sentido de todo…en donde nos colocamos todos para bailar, había un grupo de chicos que no dejaban hablar y mirar señalándome, no se cortaban ni un pelo, así que decidí acercarme y presentarme y les dije:

-Hola, veo que os gusta mucho mi escote…¿queréis ver mejor mis tetas?…pues demostrarme que vale la pena que lo haga…

Y todos me rodearon y sin quitar la mirada de mi escote, de mis tetazas, me empezaron a coger para bailar y me cogían de la cinturita que tengo y yo levantaba los brazos para que me cogieran de más arriba y así ellos poder rozarme los pechos…miraba a Xavi de reojo que estaba más atrás con el resto de mis compañeros…y estaba con cara de rabia, celos, pero me guiñaba el ojo como diciendo que estaba formidable entre todos esos chicos…uuummmmm…me excitó…Uno de esos chicos me dijo:

-Te gusta exhibirte, ¿verdad? Porque tienes un morbo y un cuerpo estupendo, te mueves de una manera que en la cama tienes que volver loco…

Le contesté: -En la cama y en cualquier sitio puedo moverme mejor que en la pista…¿porque no empiezas por besarme y hacerme mover para que tú lo puedas comprobar?

Y no se lo pensó dos veces…uuummmmm…¡como me besó!…me puso su mano en mi culo y la apretó…me sentí completamente apretada junto a él…mis pechos no le dejaban respirar y su bulto no dejaba de crecer rozándose junto a mi chochito…ufff…nos pusimos los dos muy malos…y el resto de chicos estaban ahí, rodeándonos y a más de uno ví ponerse y tocarse bien sus bultos…¡que duros los tenían todos! Me besé, me toqué, me rocé…le palpé el bulto y él a mí me sobó de arriba abajo…hasta que mis compañeros me llamaron y tuve que despedirme… pero lo hice con un buen lengüetazo y una buena apretada en su paquete…y me dijo al oído:

-Tendrían que haber más chicas como tú, preciosa golfa…

¡Me dijo golfa! Eso me excitó más porque tenía razón y se había dado ¡cuenta! Así que me fui a despedir de los demás amigos de él y a cada uno de ellos los despedí con un beso en la boca…se lo merecían…a más de uno les rocé el rabo por gusto y lo tenían que se les salía del pantalón, ¡guauuu! Me fui súper contenta y excitada…uummmmm…

Algunos de mis compañeros ya se iban para casa a dormir…pero yo no quería irme…sabía que todavía me faltaba por probar el premio gordo de esa noche…a Xavi…y él tampoco quería irse…así que entre unas cosas y otras…nos escapamos de la discoteca…estaba nerviosa y excitada por lo que iba a pasar…

Me llevó a una plaza donde apenas había y pasaba gente…uummmmm…yo ya estaba mojada…me notaba mi coño completamente húmedo…a punto para ser degustado por él…y él tenía el rabo que se le salía…lo notaba…

Me dijo:

-¿Aquí te parece que podemos tener intimidad suficiente? Porque te quiero probar toda, me muero por probar tu jugoso chochito, y me vuelve loco las ganas de comerte esas tetazas que tienes…madre…

Le dije:

-Me parece bien aquí como en medio de las Ramblas…¡pero empieza ya porque estoy demasiado excitada y no aguanto!

Nos sentamos en un banco…primero se sentó él…y yo me puse encima suyo…me desabrochó el pantalón mientras me sacó las tetas fuera del escote y me las comía, les pegaba mordisquitos a mis pezones, estaba cachonda como una perra en celo…me sentía la más puta ahí en medio de la plaza…mientras me las comía…empezó a introducir sus dedos por debajo de mis braguitas…notó que estaba chorreando y me dijo:

-Nadie antes estaba tan cachonda y tan mojada por mí…que perra que eres…como te quiero comer entera…bufff…

Cada vez que me hablaba así…yo más mojada me ponía…y ya no podía más…me separé un poco hacia atrás…y ví que el pantalón lo llevaba algo manchado…se le había escapado ya algo de semen de lo cachondo que iba él…sin tocarle todavía…buff…ñam, ñam le bajé la cremallera de sus pantalones…no hizo casi falta ni sacarla porque la tenía tan dura que fue levantar el calzoncillo y salirse sola…uummmmm…que rabo más delicioso tenía…uummmmm…no era un rabo muy largo pero tenía una anchura muy apetitosa…se la empecé a tocar con mi mano…de la anchura que tenía no podía cerrar la mano con su polla en ella…bufff..Me entraron ganas de agacharme y chupársela…y así lo hice…uummmmm…

-No hagas eso porqué puede pasar gente y se nota demasiado (yo ya estaba agachada cuando acabó de decir eso)… sigue, sigue no pares ahora…que guarra eres…

Yo no podía hablar, tenía su rabo en mi boca, que delicia, uummm, no paraba de lamerla y comerla, uufff…hasta que él me subió porque me quería comer mis tetas … quería besarme … y así le dejé hacer…estaba yo casi curvada…del placer…él me aguantaba por la cintura, mientras me comía y me mordía las tetas … bufff…puse mis manos en sus rodillas…y así él quedó libre de manos para introducir sus dedos otra vez en mi coño…en mi coño que estaba tan húmedo que no tuvo problemas en metérmelos…empecé a gemir y gemir y le agarré de su polla y como una perra en celo se la empecé a menear hasta que se corrió del gusto y esperó al notar que yo me corría otra vez a la vez con él…

Creó que pasó gente…algún que otro borrachín también pero ni nos dimos cuenta…la excitación de ese momento nos dio todo igual…

La próxima vez que ocurra…os contaré…

Un lametón…

Autora: Montse

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La directora comercial

Me lancé a sus brazos y lo empecé a besar, estaba muy excitada, él respondió mis caricias y poco a poco se fue calentando tanto como yo. Le desabroché el pantalón y me senté en el escritorio, lo jalé hacia mí y sacó su pene, al acercarlo a mi maraña de pelos, entró muy fácilmente ya que estaba muy mojada por tanta excitación y me desvirgó de un tirón, yo al sentir tremenda embestida sólo pude morderle fuertemente su hombro.

Cambiaré nombres para evitar problemas con la persona a la que quiero…

Soy Laura, trabajo como directora en una proveedora de capacitación empresarial, tengo 36 años y soy soltera, nunca me he casado… soy de cuerpo promedio, de cabello negro, piel blanca y originaria de Coahuila.

Todo comenzó cuando él llegó a trabajar aquí, Carlos “mi niño”, como lo llamo, tiene 29 años, es casado, fiel a su esposa y es un chico muy lindo y tierno, varonil y con un intelecto envidiable, mide aproximadamente 1.75, pesa como 78 kg, atlético, ojos verdes y cabello castaño claro. El me apoya en las labores de mi dirección y le tengo mucha confianza, yo he triunfado gracias a él y al apoyo que siempre me brinda…

Cierto día yo estaba triste porque ya soy mayor que él, y no estoy casada… él llegó para entregarme un reporte que le había pedido el día anterior… entró a mi oficina en su traje azul naval, camisa blanca, corbata oscura y su cabello corto, muy bien arreglado… yo iba con mi blusa café de cuello alto y mi pantalón de traje sastre color café claro…

Ese día pasó por mi mente el seducirlo e intentar algo más…

Al salir de mi oficina cerré la puerta y me quité el sostén, y mi panti, me volví a colocar la blusa y mi pantalón y lo llamé para que me ayudara en algo que nos había solicitado el director…

Entró y le dije: “ponte cómodo porque esto va para largo…” se sentó y como un caballero me escuchó el plan de mercado que estaba inventando… yo me le acercaba mucho hasta que notó que no traía sostén… se sacó de onda, me levanté para sacar una pluma del cajón e hice que notara que no traía panti… se puso nervioso y empecé a notar que se le hacía un bulto en la entrepierna… para mi mala suerte me llegó una llamada de una amiga y él respetuosamente me dijo que regresaba para que pudiera hablar… “chin, ya se me cebó”… pensé.

Ese día ya no intenté nada, me frustré, al día siguiente yo fui a trabajar con una blusa azul y ahora si se notaba más mi escote… siempre la ajusto con un segurito para evitar que se abra y se vea mi sostén… ese día llegué a la oficina como a las 9:30, entré y me quité el sostén y el segurito… le mandé a hablar y llegó… nos pusimos a revisar y le dije que me ayudara porque mi computadora estaba fallando, él se acercó por mi espalda y como estaba sentada y mi escote muy abierto estoy segura que él me vio hasta los pezones, hecho que me empezó a excitar…

Me levanté y le rocé su paquete, creo que lo puse a mil… se sentó en mi lugar y yo lo tomé de los hombros y me inclinaba para ver lo que estaba haciendo, sentí cómo se ponía nervioso cuando de reojo miró mis pechos blancos… y su pene creció y creció…

Como no decía nada me separé de él, salí de la oficina y le dije a mi secretaria que no estaba para nadie que iba a ver unas cosas con “Carlos” en la oficina, que hiciera como si no estaba…

Entonces volví a la oficina y cerré al puerta con llave… caminé por detrás de él y me desabroché toda la blusa… él no se percató porque estaba metido en la computadora… me desvestí por completo y cuando él volteó peló sus hermosos ojos verdes y me miró, se levantó rápidamente y tartamudeante me dijo… pero Laura…

No lo dejé terminar, me lancé a sus brazos y lo empecé a besar… yo estaba muy excitada… él respondió mis caricias y poco a poco se fue calentando tanto como yo… le desabroché el pantalón y me senté en el escritorio, lo jalé hacia mí y sacó su pene… blanco, largo y gordo… con los vellos recortaditos…

Al acercarlo a mi maraña de pelos, entró muy fácilmente ya que estaba muy mojada por tanta excitación…. me desvirgó de un tirón, yo al sentir tremenda embestida sólo pude morderle fuertemente su hombro…

Comenzó el jaleo y yo me mordía los labios para no gritar de excitación…

Mi cueva del amor recibía muy caliente y húmeda cada entrada y salida de ese increíble trozo de carne palpitante que le daba tanto placer, notaba cada arruga de su piel como recorría todo mi túnel, los años que me había perdido de algo tan maravilloso, me corrí dos veces con la verga de mi niño, quería, necesitaba ese placentero desahogo, su vitalidad me incitaba a correrme de nuevo, y lo logramos los dos juntos…

Fue algo muy hermoso, nunca creí que llegaría a gozar tanto…Por supuesto que seguimos en el tiempo con nuestros “encuentros” a escondidas de su mujer, en uno de ellos lo hice tremendamente feliz cuando le di mi culito, también virgen, lo merecía…

Autora: Laura

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Me convertí en una sátira

No aguanté más y sin pensarlo lo tiré al suelo y me senté encima de su verga que me la introduje lentamente, centímetro a centímetro, gozando como esa deliciosa carne me penetraba en toda su extensión, me mató ver su cara al notar que yo lo poseía, no podía esperar más y empecé a cabalgar con movimientos lentos pero a medida que pasaban los minutos se hicieron más intensos.

Hola, me llamo Ámbar, tengo 19 y voy a relatarles lo que me pasó… Hace un año atrás estaba en el colegio en el último año de mi curso, entró un chico que sin duda alguna me volvía loca.

Alto como de 1.70 más o menos, blanco, cabello negro, de buen cuero ni muy delgado ni muy gordo y una mirada misteriosa que me mataba…lo malo era que él tenía 18 años pero no los aparentaba…

Me gustaba y tenía constantes fantasías con él.

Un día unas amigas que teníamos en común me invitaron a una fiesta… yo fui muy bien arreglada, un  mini pantalón blanco que resaltaban mis grandes nalgas y una blusa escotada que resaltaban mis senos de un buen tamaño, para no hacer el cuento más largo él se encontraba en la fiesta…durante toda la noche noté que me miraba con una mirada de lujuria que yo por supuesto respondía…

Al caer más la noche entre tragos y risas se acercó a mi y sin pena alguna me dijo al oído “Que no había parado de imaginarse como sería poder ser el dueño de todo lo que tenía” y no conforme con esto me da una leve palmada en una de mis nalgas… Uffff eso me encendió como no tienen idea…

Yo para no desaprovechar la oportunidad le respondí que parara de imaginar y que me hiciera suya…Nos  fuimos de la fiesta cada quien por su lado para no despertar sospechas, y fuimos a su casa que no quedaba muy lejos de la fiesta.

Entramos y sin perder el tiempo nos dimos un beso que me terminó de encender, me acariciaba las nalgas con fuerza y me acercaba a él como queriendo que sintiera su miembro que empezaba a tomar tamaño… Se podía sentir que era de un muy buen tamaño,  me dio vuelta, me abrazó y empezó a acariciar mis senos, yo puse mis manos en su miembro y lo acaricié.

Él estaba ansioso  y de un solo tiro me quitó el pantalón dejando al descubierto mis nalgas que solamente llevaban una tanga de color lila,  yo también quería ver que era lo que debajo de sus pantalones se escondía, me di media vuelta y desabotoné sus jeans y saqué todo aquello de sus bóxers ¡y la sorpresa que me llevé! Mmmmmm…

Era algo que nunca había visto, estaba grande muy grande y su cabeza era rosada y estaba hinchada de tanto roce, se me hizo agua la boca y sin pensarlo me arrodillé y empecé a chupar tremendo artefacto, podía ver su cara de excitación y como cerraba los ojos del placer que estaba sintiendo…

Lo chupaba con una gran calentura que no quería perderme ningún centímetro de semejante cosa…. Ummmm que rico estaba…. sentía que me ahogaba pero seguía, me agarró por la cabeza y me acercaba más a él…

De pronto me levantó de un jalón brusco, me gustó sentir sus brazos fuertes, me puso de espaldas y me abrió las piernas e introdujo su pene entre mis piernas, yo pensando que me iba a penetrar empezó  a rozar su cabeza en mi clítoris…ummmmmmmm.

Eso me calentó aun más y no aguanté y solté un gemido y me dijo al oído que eso no era nada, que faltaba mucho y puso una de sus manos en mi clítoris y empezó a masturbarme, eso hizo que tuviera el primer orgasmo de la noche, fue maravilloso y él disfrutaba al verme así…

Ya no aguantaba más y sin pensarlo lo tiré al suelo y me senté encima de su verga que me la introduje lentamente, centímetro a centímetro, gozando como esa deliciosa carne me penetraba en toda su extensión…humm me mató ver su cara al notar que yo lo poseía, no podía esperar más y empecé a cabalgar con movimientos lentos pero a medida que pasaban los minutos se hicieron más intensos.

Podía ver sus cara de excitación  y como él también gemía de placer conmigo,  él estaba ansioso, quería más y me agarró de mis nalgas y me penetró mucho más rápido y profundo, mientras me mordía mis pezones, humm.

Tuve mi segundo orgasmo y al rato pude sentir como se corría dentro de mí, mmmmmmm, su leche caliente que recorría mi coño, era espectacular, me inundó mi cuevita, y sentí como chorreaba mi ardiente conchita…

Estaba exhausta, pero no conforme con eso  me cargó  y me llevó hasta el comedor, me recostó sobre la mesa y me abrió las piernas, sus ojos me dejaban imaginar que iba a pasar, solo sentí su aliento acercarse a mi coño y comérselo todo, jugaba con mi  clítoris, era increíble la  habilidad que tenía su lengua, se tragaba mis jugos mezclados con su semen, era delirante, me sentí morir de placer…

Introdujo sus dedos en mi coño y me penetró con ellos cada vez más rápido,  sentía que me iba a a venir y él lo sabía y con muchas más fuerza introdujo sus dedos… Solté un grito que creo que despertó a los vecinos pero no podía aguantar…

Se levantó frente a mi y me miró con una cara de vivio, morbo y satisfacción  que invitaba a seguir con lo nuestro pero estaba cansada, él también lo estaba…

Pero él quería seguir y me invitó a que nos ducháramos juntos y ya se podrán imaginar que sucedería pero será otra historia que les contaré…

Autora: Sátira

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Mis grandes noches de estudio-placer

Me muevo muy adentro, ¿te duele?, si un poco, me salgo, no, sigue y sigo ya moviéndome de adentro hasta fuera, cuando estoy adentro trato de hacerle círculos, se queja, y comienzo sentir como me crece, y roza  más con sus interiores hasta que suelto mi semen, el primero casi grito, de ahí hasta vaciarme, me dice quédate adentro yo te digo cuando te salgas, lo abrazo y se lo dejo adentro.

Cuando estaba en el primer año de universidad conocí a un compañero de clase que venía de otra ciudad y universidad, entró a la mitad del curso, él es rubio de ojos azules, de una estatura de 1.78, peso normal, se llama Sebastián, él siempre fue de una posición acomodada siempre había estudiado en escuelas religiosas.

El día que llegó al salón, muchos de nosotros ya nos conocíamos tiempo atrás, éramos de la misma ciudad y frecuentábamos los mismo bares o cines, teniendo amigos en común, pasaron los días y nadie se animaba a platicar con él, ya a la salida se acerca a mi y me pregunta.

Tú vives cerca de mi casa, te pido de favor que me acerques a mi casa porque mi auto todavía no lo traen, yo le respondí bueno vamos, ya en el camino me comenta que su papá era ingeniero, que tenía cuatro hermanas dos mayores que él y dos menores, que su mamá era pintora, que en este momento está viviendo con un tío soltero en la casa que había comprado su papá, y que la verdad se la estaba pasando muy mal, llegamos, se despidió y me dio su número telefónico y de igual manera lo hice. Ya en la tarde, como eso de la cinco de la tarde, suena el teléfono y uno de mis hermanos me dice, te habla Sebastián.

Hola, digo… Soy Sebastián, oye te hablo porque tú sabes que me faltan apuntes y bibliografía. Si, ¿quieres venir por ello?, y mañana me llevas. No puedo salir, porque estoy esperando parte de la mudanza porque no vienes de favor. Aviso y voy, te veo  más tarde.

Llego a su casa, una casa grande con cochera para seis automóviles, sala recepción, salón familiar etc. una casa bastante grande. Me recibe, estaba vestido en un pantalón deportivo, una camiseta, tenis, su pelo era completamente lacio y como era rubio se le daban varios tonos y sus ojos grandes muy azules, pasa vamos a mi recámara, era una recámara con una cama tamaño matrimonial, un sofá cama que daba a una ventana, enfrente tenía un librero en madera donde estaba su tv, estéreo, dvd, más todos sus libros y algunos recuerdos, una mesa pequeña de trabajo con silla y una lámpara, el baño tenía el closet con su ropa, en su mayoría mezclilla, polos de marca y top sider.

Mira casi está lista, acomódate, me senté en el sofá, saqué mi lap-top, y le dije, mira aquí tengo la mayoría de los apuntes.

Me dice no te preocupes vamos a ver una peli, y luego hacemos los apuntes, escogimos la peli, comenzamos a verla, me pregunta, ¿tienes hambre?, le contesté si, bueno vamos por unos emparedados y una soda, bajamos, platicamos, o  más bien le platiqué de la historia de los que conocía en el salón, bueno en entre-risas y burlas nos subimos a su habitación, ya era tarde, ¿porque no quedas a dormir? habla a tu casa y aquí guardas tu auto, así lo hice…

Fuimos a su recámara y seguimos viendo la peli, ya tarde vamos a dormir porque si no mañana no nos vamos a levantar, bueno se desnuda y me comenta, yo solo duermo con calzón, se queda en trusa se le nota un paquete bastante grande, un abdomen delgado, marcado, velludo hasta el pecho, con unos pezones pequeños, marcados, brazos largos, fuertes, sus nalgas grandes, paradas, con vellos en la parte donde comienza la raya, su espalda ancha, piernas largas fuertes y con vellos rubios, se acuesta y me pregunta:

¿De que lado te vas a acostar? Yo prefiero el derecho.

Me desnudé quedando solo en trusa, quiero comentar que soy moreno claro, pelo no lacio, ensortijado, ojos color verde-café, mido 1.76 velludo, hago mucho ejercicio por lo cual no tengo nada de grasa, mi trusa es blanca y él me comenta, ¡que buen cuerpo!, ya apagada la luz, él comienza a sobarse la verga por debajo de su calzón y me dice.

Ya tiene tiempo que no tengo una buena cogida, y va la verdad ando bien caliente. Mira como estoy, se baja el calzón y veo una verga cabezona, de unos 20 cm, con vellos castaños y dos grandes testículos. Para mi era mi primera vez que estaba en esa situación, pero para mi sorpresa estaba excitado y mi verga estaba a todo, 20 cm, gruesa y muy velluda.

Y si, nos masturbamos, él ya lo estaba haciendo, vamos que no te de pena, estaba tan excitado que me la saqué y comencé, con mi mano agarré mi cabeza y bajaba el prepucio y con mi dedo lo pasaba por abajo y luego me acariciaba entre mis piernas, agarrando mis testículos y apretando, estaba muy, muy excitado, él a un lado agitado también se notaba su excitación, Sebastián me pregunta,  ¿porqué no me la haces y yo  ayudo?

Nos acomodamos de frente y comenzamos a masturbarnos, su verga estaba caliente, la sentía gruesa y sobre todo esos testículos grandes, abrió las piernas para que yo pudiera meter mi mano, me dice, déjate meterla solo la punta y si te duele la saco. No, mejor tú primero y si me gusta me dejo.

No dijo nada solo se volteó, dándome la espalda, hazlo con cuidado porque va ser mi primera vez, entonces me puse saliva en mi verga, se la puse y le dije ahí, no  más abajo, ahí si pero despacio, así, si, espera me duele, sentía caliente y muy cerrado, me estaba apretando, dale, se la metí toda hasta el fondo y él mordió la almohada y pujó, pero paró sus nalgas.

Ya dentro siento como aprieta, está angosto, me muevo muy adentro, él se queja, le digo ¿te duele?, si un poco, me salgo, no, sigue y sigo ya moviéndome de adentro hasta fuera, cuando estoy adentro trato de hacerle círculos adentro, se queja, dale y comienzo sentir como me crece, y roza  más con sus interiores hasta que suelto mi semen, el primero casi grito, de ahí hasta vaciarme, me dice quédate adentro yo te digo cuando te salgas, lo abrazo y se lo dejo adentro.

A los cinco minutos él me dice, te toca, ponte de boca abajo, me pongo, se pone saliva y busca mi ano, me dice ahí, si, siento como entra y como me duele, me dan ganas ir al baño, el dolor era intenso, pero él dice espera, muerde la almohada y aguanta, él está acostado sobre mi, siento todo su cuerpo todo sudado, sus piernas me abrazan, sus manos buscan mi verga, la agarra y comienza a masturbarme…

Ya cuando ve mi excitación de nuevo se comienza a mover adentro y empuja y empuja, sigue moviéndose adentro en corto, hasta que siento que crece y crece y suelta su semen, increíble, me inundó, fue tremenda.

Y así abrazados desnudos nos quedamos la noche y las siguientes hasta que llegó su familia.

Autor: Mauricio

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El primer día que follamos

Nos acostamos en una alfombra y él encima de mí, follamos, nos besamos, su polla entrando en mi era fascinante, me llevaba a un lugar mágico donde no me importaba nada más que tenerlo dentro, que no terminase nunca, estaba teniendo una multitud de orgasmos que jamás pensé que podía llegar a tenerlos tan seguidos y tan ricos.

Hola soy una chica de 28 años y tengo algo muy especial con un compañero de oficina que me lleva 30 años, casado, pero al parecer se lleva muy mal con su esposa en la cama.

Voy a comenzar con el primer día que follamos… Estaba en la oficina trabajando cuando llegó, se quedó en la puerta y me dijo:

– Ven aquí que necesito darte un beso increíble que tenemos media hora antes de que vuelvan, y allí mismo me rodeó y yo a él con una mirada super tierna…

Poco a poco nos fuimos besando con suaves besos, rozándonos, poco a poco adentrando mi lengua en su boca, saboreando su cuello y él el mío mientras nuestras manos se iban haciendo hueco, mis manos hacia su pene y sus manos hacia mis pechos, dejándolos al descubierto y su pene que pedía a gritos salir para fuera.

Cuando ya tenía su pene fuera y mis tetas también fuimos incrementando el ritmo de nuestros besos, hasta que mi mano se apoderó de su miembro rodeándolo y procediendo a un sube y baja y con la otra mano acariciando su cabeza, su espalda, mientras él comenzó a besarme por el cuello hasta llegar a los pezones, los cuales sabe darle unos chupetones, y unas caricias increíbles que al poco me vinieron unos orgasmos maravillosos, pequeños pero continuados…

Me ponía de puntillas con ese placer, que siguiera que no parase nunca, besarlo, estábamos de pie, y nos fuimos moviendo para un rinconcito que había allí, donde cuidadosamente me dijo si quería que follásemos.

Yo le decía, no, espera, a lo que yo después de darnos unos besos geniales con caricias, y apretones, fui bajando besándole su cuello, su pecho, su barriguita, hasta llegar a su pene, el cual me quedé fijamente mirando para él diciéndome:

-¡Lo que te voy a hacer!

Comencé a saborearle el glande, dándole besitos, y con la otra mano bajando y subiendo apretando de vez en cuando, le mordisqueé el glande sólo rozando los dientes, le pasé la lengua por el frenillo…

Me encantaba ver como subía esa cabecita, que se ponía el pene más erecto, hasta que me la fui metiendo en la boca jugando con mi lengua hasta meterla hasta la garganta, moviéndosela en círculos dentro de mi boca, su glande, llevándolo de una pared de la boca a la otra, y al mismo tiempo manoseándolo sus huevos, mirándole a los ojos de vez en cuando para tener eses ojos  cómplices de lo que estábamos haciendo…

Mientras yo le hacía esto él me estaba tocando el pezón derecho, en esto me dijo:

– Espera un momento, que me corro, y me preguntó ¿donde lo quieres? y yo le dije en la boca, quiero saborear ese rico semen…

Al poco tiempo emanó una cantidad de semen increíble dentro de mi boca que casi no era capaz de tragarlo, pero lo tragué todo, y procedí a limpiarle las últimas gotitas succionándole el pene hasta dejarlo sequito, y continuamos besándonos abrazándonos, hasta que volvió a tenerlo erecto otra vez y en ese momento le dije quiero tenerte dentro de mi, fóllame…

Nos acostamos en una alfombra y él encima de mí, follamos, nos besamos, su polla entrando en mi era fascinante, me llevaba a un lugar mágico donde no me importaba nada más que tenerlo dentro, que no terminase nunca, estaba teniendo una multitud de orgasmos que jamás pensé que podía llegar a tenerlos tan seguidos y tan ricos, hasta que me volvió a preguntar:

-Donde lo quieres ahora cariño, y yo le respondí. – Lo quiero todo sobre mis pechos y mi barriga…

Él salió de dentro mío y me echó toda su leche esparcido por mis tetas, barriga y me tragué el resto, sabroso…

Fue la primera vez que follamos, y quedamos abrazados un poco, hasta que nos dimos cuenta que ya estaban a punto de llegar, volvimos para la oficina y como si no pasara nada…

Cuando llegaron a la oficina el resto de compañeros ya estábamos relajados más o menos porque él volvía a tener otra erección.

No se lo podía creer que con sus años pudiese aún tener tantas erecciones, ese día si llegan a entrar por la puerta de la oficina nos pillaban follando y nosotros no nos enteraríamos porque estábamos en otro mundo.

Autora: Ainhoa

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Culeada por mi jefe y un compañero

Siento como mis entrañas se acomodan para dar espacio a esa mole de carne, mi jefe tomándome de los hombros me empuja hacia abajo clavándome aquella estaca hasta el fondo… no puedo explicar con palabras la sensación que me embargó en ese momento, se me nublaba la vista, el intenso dolor se mezclaba con un placer inimaginable, más allá de cualquier sensación antes experimentada.

Hola otra vez amigos, mi nombre es Claudita y hace poco les envié un relato en donde contaba como comenzó una aventura que tuve con mi jefe en la oficina. Bueno, como les comenté aquella vez, esa dio paso a varios encuentros más con mi jefe y uno con otro compañero.

Les cuento… todo ocurrió un tarde en que con mí jefe nos habíamos estado lanzando comentarios hot y una que otra frase picante, además nuestras actitudes ese día denotaban que algo iba a pasar, pues cada vez que me tocaba pasar cerca de él no perdía oportunidad de rozar mis nalgas con su miembro o él mismo no desaprovechaba ninguna chance de darme alguna caricia loca por ahí… el punto es que nuestra calentura ya estaba subiendo a niveles altísimos y decidimos quedarnos a trabajar horas extras.

Para esto decidimos que, con el ánimo de no levantar ninguna sospecha en mi compañero ni en los conserjes del edificio, yo me quedaría trabajando hasta tarde, él se iría pero volvería más tarde como excusándose que algo había olvidado en la oficina. Así lo hicimos, llegada la hora de salida, mi jefe se despidió con un hasta mañana, yo seguí trabajando como si nada y quejándome con mi compañero de que mi jefe me había dejado mucho trabajo y que tendría que quedarme hasta más tarde, mi compañero se ofreció a ayudarme pero le dije que no se preocupara, que si me daba mucha lata el trabajo dejaba todo botado y me iba a la casa, que no me quería estresar.

Con eso al menos lo convencí de que se fuera, así que apenas salió me dediqué a ordenar mi oficina para poder realizar nuestro encuentro allí sin que nada moleste y cuando se acercaba la hora en que iba a llegar mi jefe me fui al baño y me quité la ropa interior dejando mi culito y mi vagina liberados de su prisión…

Al volver a mi oficina apagué las luces y me quedé de pie mirando por la ventana hacia fuera, contemplando la ciudad cuando siento la puerta y para evitar todo preámbulo innecesario, incliné un poco mi cuerpo hacia la ventana levantando mi colita y subiendo un poco la falda dejando ver mi interior prohibido…

Como la luz estaba apagada y solo llegaba algo de la iluminación de afuera, sabia perfectamente que mi silueta se vería esplendida a contraluz, y para hacer aún más sexy la postura separé un poco las piernas esperando que alguna mano conocida llegue a acariciar mi ya húmedo sexo.

Me extrañaba que no pasara nada, es decir la mano que yo esperaba no llegaba nunca, así que intuí que mi jefe estaría apoyado en la puerta mirando aquel espectáculo y sobándose su miembro por sobre el pantalón… así que para hacer más ardiente aún el momento comencé a moverme sensualmente con mi culito levantado y acariciándome, sintiéndome la mujer más hermosa y deseada de Chile…

Sentía como me comía con los ojos mi jefe y que sus ganas de tocarme y poseerme serían tantas que no se aguantaría… pero lo hacía… me miraba todo el rato sin siquiera hablar…yo no me daba vuelta a mirarlo pues quería hacerlo sufrir también y que viera la gran mujer que iba a hacer suya en unos minutos, claro que lo que pasó a continuación ni en mis más alocadas fantasías me lo habría imaginado…

Al comenzar a acercarme (retrocediendo) siento al fin unas manos sobre mis nalgas apretándolas y acariciando más fuerte de lo que recordaba, pero me deje querer y seguí bailando sensualmente mientras esas manos recorrían toda mi anatomía en la oscuridad, deteniéndose en mis nalgas y en mi pechos, apretándolos y pellizcando mis pezones ya bastante duros… yo estaba con los ojos cerrados entregándome al placer de ser acariciada en la cintura y mis pechos cuando siento una boca besando mi pancita…

Me dejé llevar por el momento, pero a los segundos me doy cuenta de que mientras me besaban por delante, seguía sintiendo manos desde atrás y me asusté, di un salto y me moví para un lado para encender la luz y cual seria mi sorpresa al ver a mi jefe con una cara de lujuria increíble y a mi compañero Javier (el gordito simpático) con unos ojos desorbitados mirándome como si nunca hubiera visto a una mujer desnuda…

¡Él era el que me acariciaba… por eso desconocí las manos que recorrieron mi cuerpo!… el punto es que con el susto perdí toda inspiración y la magia del momento se había roto para mi, pero no para ellos que tenían en mente un jueguito bastante más osado aún.

El asunto es que mi jefe me tranquilizaba diciéndome que todo estaba bien, que se había encontrado por casualidad con Javier en las escaleras (obviamente no le dijo que estábamos de acuerdo en juntarnos a esa hora) y que él había vuelto pues se le habían quedado unos informes para una reunión del día siguiente. Javier por su lado decía que se volvió al saber que yo me quedaba sola y quiso ayudarme con el trabajo y que nunca se esperó encontrarme así…

El punto es que yo estaba bastante nerviosa, semi-desnuda y sin saber que diablos iba a pasar ahora, hasta que mi jefe dijo, poniendo una sonrisa casi malévola en su rostro, Pero no perdamos la ocasión de estrechar los lazos de amistad que nos unen en esta oficina, y diciendo esto se acerca a mi, me da un beso increíble, metiendo su lengua casi hasta mi garganta, con sus manos en mi cintura, yo le correspondí el beso algo nerviosa pues me daba un poco de vergüenza que Javier estuviera ahí…

Cuando vuelvo a abrir los ojos después de ese excitante beso veo a mi compañero con los pantalones abajo y meneándose un pene realmente descomunal, si alguna vez encontré que el de mi jefe era grande, este lo superaba con creces.

Sin poder dar crédito a lo que veía, solo atiné a acercarme a Javier, tomar su pene en mis manos y arrodillarme para poder apreciarlo mejor… era, sin dudas, el mejor pene que había visto en mi vida, no estaba del todo erecto aún pero debía alcanzar fácilmente unos 25 o 26 centímetros, sin contar con el grosor que realmente era impresionante…

Como pude comencé a besar ese descomunal miembro, tratando de abarcar toda su cabeza en mi boca pero era imposible, así que comencé solo con la lengua, la pasaba desde la base hasta la punta, deteniéndome a cada rato en sus bolas mientras lo seguía pajeando.

Realmente no podía creer que estuviera devorando ese increíble miembro. En eso estaba cuando siento que mi jefe viene por atrás y me toma de las caderas haciendo que me levante y me lleva hasta la mesa en donde me reclina y procede a comerse con deleite mi vagina, que a esa altura ya chorreaba sus jugos.

Creo haberles mencionado que mi jefe me ha hecho el mejor sexo oral de mi vida… él si que sabe como complacer a una mujer, ocupando solo la lengua y un par de dedos… yo me sentía en la gloria y ya había acabado un par de veces en la boca de mi jefe cuando Javier se acerca, me toma de las manos y me levanta de la silla, sentándose él…

Ya se lo que viene, ya estoy pensando en la sensación de tener esa inmensa tranca clavada en mi así que me acomodo para sentarme sobre él, pero me rechaza delicadamente y me da vuelta, colocándome de espaldas a él.

Un espasmo de pánico me recorre pensando que quiere insertar ese enorme miembro en mi culito… pero me hace abrir las piernas y doblar el cuerpo hacia delante presentándole mi vulva y mi ano para su deleite, los que empieza a chupar, lamer y morder como un poseído, haciéndome acabar un par de veces más…

Mientras tanto yo estoy en esa posición y mi jefe se acerca a mi presentándome su miembro para que lo chupe, lo cual hago con mucho agrado… y así estoy, gozando como una loca con las lamidas, chupetones y mordiscos que me prodiga mi compañero y haciendo gozar de lo lindo a mi jefe con una mamada espectacular…

Estuvimos así un buen rato, haciéndome acabar nuevamente pero sin que ellos lo hicieran aún… Yo estaba exhausta pero aún quería más… necesitaba sentirme penetrada por esas vergas tan jugosas que tenía ante mi…

Casi como leyendo mi pensamiento, Javier me toma nuevamente de la cintura y dándome vuelta hacia él toma su hermoso pene y lo apunta directamente a la entrada de mi vagina… con ayuda de mis manos logro ponerlo en camino y casi sin pensarlo me dejo caer ensartándome ese enorme trozo de carne caliente hasta la mitad… siento una sensación indescriptible de dolor mezclado con un placer único…

Siento como mis entrañas se acomodan para dar espacio a esa mole de carne, y sin ningún miramiento mi jefe se acerca por detrás y tomándome de los hombros me empuja hacia abajo clavándome aquella estaca hasta el fondo… no puedo explicar con palabras la sensación que me embargó en ese momento, se me nublaba la vista, el intenso dolor se mezclaba con un placer inimaginable, más allá de cualquier sensación antes experimentada.

Estando en esa situación mi jefe me empuja hacia delante dejando expuesto mi culo el que fue perforado sin ningún miramiento por su pene… enterrándolo hasta el fondo de un solo envión.

A esa altura ya había perdido la cuenta de los orgasmos que había tenido y que sumaban varios más con la doble penetración que estaba experimentando en ese momento…

Después de un buen rato de estar así, sintiéndome absolutamente llena (literalmente) por mis dos agujeros, sin control sobre mi cuerpo, con una cantidad incontable de orgasmos, y exhausta a rabiar, pero ultra satisfecha, mis dos amantes se salen de mi interior haciéndome sentar en mi silla y acercándose a mi, uno por cada lado, masturbándose, ya que yo no tenía fuerzas ni siquiera para levantar los brazos…

Cuando comencé a escuchar sus respiraciones mucho más agitadas solo atiné a abrir la boca y ellos comenzaron a correrse como animales, llenándome de leche hasta casi ahogarme…

No pude con todo ese néctar, así que derramé bastante sobre mi cuerpo, mis tetas y mi pancita… estaba hecha un asco, cansada, adolorida, sudada, llena de semen pero feliz… infinitamente feliz… aunque un poco molesta con mis acalorados amantes, pues los muy pillos se habían puesto de acuerdo para esta sesión de sexo desenfrenado, obviamente sin avisarme ni consultarme nada… pero valió la pena, fue una de las mejores experiencias que he vivido. Ojala que les haya gustado.

Besos

Se reciben y agradecen los comentarios…

Autora: Claudia xxxxxx

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Varias noches de hotel

Se levantó y arrimó su pija a mi culo, lo paseaba por toda mi zanja del culo, se puso un preservativo, abrió otro sobre con lubricante y me lo puso en el culo, haciendome gozar más. Luego agregó otro dedo a mi colita, y ahí el placer que sentía era hermosamente nuevo, nunca sentí algo similar. Me preguntaba hasta cuando el placer iba a seguir aumentando, no sabía que se pudiera gozar tanto.

Comienzo por describirme, soy casado tengo 39 años, 1,86 de estatura y 85 kg, soy morocho claro, ojos marrones, y hasta el día de ocurrido lo que relato aquí, solo tuve sexo con mujeres. Disculpen por la forma de mi relato, pero nunca escribí y esta es mi primera vez narrando lo que me pasó. Hace mucho tiempo que tengo curiosidad de experimentar sensaciones con hombres, el tema es que tengo temores al rechazo o al ridículo, porque en una ciudad chica como en la que vivo es difícil que luego no te señalen si es que la persona a la cual te insinuaste quiere decir lo que pasó.

Actualmente trabajo en un lugar donde mis compañeros de trabajo son casi todos hombres, y he tenido fantasías sexuales por lo menos con tres de ellos. Uno que llamaré Martín, es quién más me hace volar la cabeza, en algunos viajes que tenemos que hacer por razones de trabajo, hemos estado alojados juntos en hoteles, y normalmente en momentos de ocio, nuestros temas de charlas son las mujeres. Martín tiene 23 años, con un cuerpo espectacular, bien formado, con vello en el pecho y es rubio de ojos claros. Tiene novia. En nuestros viajes, mi mente vuela a mil cuando lo veo en ropa interior en la habitación, una sola vez salió del baño desnudo envuelto en una toalla, la que se quitó de espaldas a mi y pude apreciar su bien formadita colita, no le pude ver su miembro, pero mi imaginación corre a mil suponiendo su tamaño, su forma, generando momentos de masturbación interminables.

En estos viajes (5 o 6 que hemos tenido) no pasó nunca nada, básicamente porque no me parece que por su mente pueda pasar alguna idea homosexual, y por otro lado por mis temores a que me rechace. Pero hace un mes nos comunicaron que teníamos que ir cinco días a Montevideo. Allí comenzó mi cabeza a volar para programar como alojarnos Martín y yo en la misma habitación, ya que también iban otros dos compañeros de trabajo, pero con ellos no tengo muchas fantasías sexuales. Aclaro que no genero ninguna sospecha en mi ambiente sobre mis intenciones de tener experiencias con hombres. No dormía las noches previas a estas jornadas de trabajo en Montevideo, imaginado que iba a compartir cinco días, o lo más importante, cinco noches con mi compañero Martín. Mis masturbaciones en esos días previos tenían una sola motivación, la imagen de Martin.
Finalmente llegó el día y nos fuimos a Montevideo, llegamos a la ciudad y nos fuimos a alojar al hotel, allí nos asignaron las habitaciones y como yo estaba a cargo del grupo, les dí los nombres en orden para que a Martín y a mi nos tocara la misma habitación.

Llegamos a la habitación y nos tiramos en la cama, era de tarde, pero la jornada de trabajo era recién al día siguiente, así que estábamos descansando. Mi cabeza comenzó a imaginar como encarar el tema, estaba dispuesto a tener sexo con Martín, hasta donde llegar no se, pero quería tener algo con él. No me animé a decir nada todavía, salimos, dimos unas vueltas por la ciudad con los otros compañeros, y regresamos después de cenar al hotel. Al llegar Martín se fue al baño para darse una ducha, y ahí comencé a volar con mi imaginación suponiendo lo que sería ese cuerpo desnudo bajo la ducha, me acerqué a la puerta del baño y escuché la ducha, comencé a tener una erección impresionante, solo de imaginar a Martín bañándose. Cuando salió, ya con calzoncillos puestos, entré y me bañé yo. Mi erección era importante y comencé a masturbarme, pero pensé en reservarme la calentura por si pasaba algo con mi compañero de habitación.

Cuando salí del baño estaba tirado en la cama, mirando la tele, con su única prenda, el calzoncillo azul oscuro, que le marcaba perfectamente su bulto bastante grande.

Yo también vestido solo en calzoncillos, me tiré en mi cama y comenzamos a charlar, de lo que era la tarea que comenzaría al otro día, y que el sábado tendríamos la noche libre para ir a algún lugar a tomar algo y conocer el ambiente nocturno de Montevideo, comenzamos a fantasear con encontrarnos con chicas y traerlas al hotel, Martín me decía que si traíamos a alguna mujer le propondríamos sexo con los dos, yo le dije que nunca había estado con más de una mujer, o entre dos hombres con una mujer, lo que además es cierto, y él me cuestionó que como con casi 40 años no había probado esas cosas.

Yo le dije muchas cosas no he probado, no he chupado una pija tampoco, y él se rió, yo también para disimular la calentura que tenía. Yo quería de alguna forma tirar en broma alguna idea de lo que quería hacer, como para sondear sus reacciones. La charla quedó ahí y nos dormimos. Al otro día comenzó el trabajo temprano, comimos fuera del hotel, con los otros dos compañeros, cenamos y regresamos cansados. Ahora me toca a mi bañarme primero le dije, y él aceptó, cuando salí él estaba ya en ropas interiores esperando para bañarse, entró, cerró la puerta y al igual que el día anterior comencé a escucharlo bañarse a través de la puerta del baño. Pero mi sorpresa fue cuando me di cuenta que estaba hablando por teléfono con su novia en una charla super caliente, le decía que la extrañaba, que extrañaba sus tetas y su culito, que se estaba tocando imaginando que era ella quien lo tocaba.

No se imaginan lo que era mi erección en ese momento, sabiendo que Martin estaba con su pija al máximo del otro lado de la puerta. Como frente a la puerta del baño había un espejo de cuerpo completo, me veía tocándome mi gran erección y comenzando a masturbarme sin sacarme mi ropa interior. En un momento se le cortó la comunicación, porque él insistía con varios “hola”, “hola”, pero parece que se había cortado. Noté claramente que se seguía masturbando. Pensé que esa era la oportunidad de cumplir mi fantasía. Ahí saqué fuerzas de no se donde, golpeé la puerta y dije permiso, entré sin esperar que me dijera que pase, porque al estar en plena masturbación no me iba a dejar entrar.

Cuando entré trató de disimular su erección, y como yo estaba en ropa interior, también se me notaba mi calentura, me preguntó que necesitaba, y fui muy directo (hasta ahora me asombro de mi forma de hablar tan firme en ese momento) le dije, quiero cumplir algunas cosas pendientes que tengo en el sexo, sin dejar que contestara ni que actuara me arrodillé delante de él y comencé a besarlo en su miembro…

Ahí lo conocí, tenía en erección unos 20 cm. y no era muy grueso, con una cabeza hermosamente redonda y rosadita.

Me dijo si estaba loco o que me pasaba, a lo que le contesté que hacía tiempo que quería hacer esto. Forcejeó un poco para sacarme de su verga, pero no lo logró, yo me había prendido de una forma muy golosa con mis manos en su cintura y mi boca comenzaba a abrirse para que entrara la punta de su hermosa verga. Para mi era toda una experiencia increíble, nueva, ese sabor indescriptible de su pija, el aroma también era muy agradable.

Ya ahí Martín no se resistía tanto aunque no decía nada, pero supuse que le gustaba. De pronto puso sus manos en mi cabeza y empezó a acompañar mis movimientos, que eran hacia adelante y atrás para saborear su hermosa verga. Ahí ya no podía razonar, pero no me preocupaba por el rechazo, porque con ese gesto vi que le estaba gustando. Inmediatamente su pija comenzó a emanar líquidos preseminales, lo que me puso a mil, como pude me saqué el calzoncillo y quedé desnudo liberando mi erección.

Luego de algunos minutos de chupar esa sabrosa pija en silencio, lo escuché decir en voz muy baja, que bien se siente esto. Saqué su pija de mi boca, miré hacia arriba y le pregunté si le gustaba. Me dijo que si, y que por favor siguiera. Continué con mi tarea placentera y en un momento me sacó violentamente diciéndome que se iba a correr, pero quería que el placer continuara, así fue que me invitó a ir a la cama, se acostó boca a arriba y me pidió que le continuara chupando su pija, me arrodillé al final de la cama, lo traje hacia mi, para que mi cabeza quedara entre sus piernas y comencé a pasar mi lengua por sus huevos grandes y duritos a esa altura, los agarré con mis manos, y pasé mi lengua por debajo de los huevos, no me animé a bajar hasta su culito por temor al rechazo.

Ahí Martín estaba jadeando permanentemente y repitiendo “que placer, que placer increíble”. Subí nuevamente y me metí su verga en la boca. Yo también estaba en las nubes. Comencé a subir hasta su ombligo, más arriba en sus tetillas grandecitas, las que rodeaba con mi lengua y subí un poco más e intenté darle un beso, pero se resistió. Me pidió que me pusiera boca abajo en la cama y él se acostó arriba mío haciendo entrar su pija durísima entre mis piernas.

Fue hermoso sentir su peso arriba mío. Me besaba el cuello y yo suspiraba de placer. Bajó por mi espalda y llegó a mis nalgas, las que tengo bastante duritas y formadas. Las empezó a besar y me dijo, quiero cogerte, necesito este culo para descargar mi lechita. No contesté nada y comencé a levantar mi cola hasta quedar arrodillado, con el culo a su entera disposición. Me comenzó a pasar su lengua, hasta que llegó a mi agujerito totalmente virgen. Comenzó a meterme la lengua, y acá casi me desmayo de placer. Que increíble tener a Martín tratando de entrar con su lengua por mi culo. Esto me calentó tanto que le decía, por favor Martin dame tu lechita en la cola.

Se levantó y arrimó su pija a mi culo, lo paseaba por toda mi zanja del culo, y se detenía en mi culito, haciendo fuerza para entrar. Ahí fue cuando se paró trajo de su pantalón un preservativo y se lo puso, abrió otro sobre que era lubricante y me lo puso en el culo, metiéndome un dedo, haciéndome gozar más. Luego agregó otro dedo a mi colita, y ahí el placer que sentía era hermosamente nuevo, nunca sentí algo similar. Me preguntaba hasta cuando el placer iba a seguir aumentando, no sabía que se pudiera gozar tanto.

Se puso algo de lubricante en su pija.

Me dijo que ya estaba preparado mi culito para recibir su pija, y comenzó ha hacer fuerza para entrar.

Cuando comenzó a abrirme mis entrañas sentí un dolor muy intenso, no dije nada, solo aguanté, siguió entrando y yo le decía despacito por favor, entrame despacito. Si, ahi voy despacito, el dolor era muy fuerte, pero en un momento, cuando entró todo comenzó lentamente a moverse hacia afuera y hacia adentro, muy despacio y gemía de placer. Mi dolor fue menguando y gozaba plenamente de este momento.

Tenía a un hombre con su verga dentro de mi culo. Esto era un sueño largamente esperado. Luego de unos diez minutos de mete y saca, me dijo que se iba a correr, y yo acabé junto con él. Sin tocarme mi pija, empecé a eyacular, el semen que fue mucho más que el que sale en mis masturbaciones. Martín salió de mi interior, se sacó el condón y yo no resistí saborear su semen. Al final nos fuimos a bañar y nos acostamos.

Como yo salí último del baño me acosté en la misma cama que él, no se opuso y me hizo lugar a su lado. Estabamos desnudos. Me preguntó porque había hecho esto. y ahi le conté que este era un sueño largamente esperado por mí, y que al fin se me había dado. Me dijo que nunca había cogido el culo de un hombre, si de sus novias, las que gozan mucho con su pija, me dijo, pero que esta experiencia nueva le había encantado.

Espero que hayan disfrutado de este relato, que es totalmente real hasta donde dice, golpeé la puerta del baño y entré, en realidad nunca entré a ese baño, no me animé, sí me masturbé con todas mis ganas sabiendo que Martín también lo estaba haciendo del otro lado de la puerta.

Hasta hoy sigo sin tener mi tan esperada experiencia con un hombre.

Gracias por sus comentarios.

Autor: sanducero

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Xavi, mi compañero del curro

Yo no podía hablar, tenía su rabo en mi boca, no paraba de lamerla y comerla, él me quería comer mis tetas, y le dejé hacer, estaba curvada del placer, él me comía y me mordía las tetas, introdujo sus dedos en mi coño, empecé a gemir y le agarré de su polla y como una perra en celo se la empecé a menear hasta que se corrió del gusto y esperó al notar que yo me corría otra vez a la vez con él.

Hola, mi nombre es Montse y tengo 25 años…os voy a contar mi experiencia de una noche que salí por ahí de fiesta con unos compañeros del trabajo…

Era un viernes, íbamos a cenar y de fiesta para despedir a una compañera de trabajo, antes de nada os quiero decir que soy una chica bastante llamativa, con culito respingón, redondito, bastante tetuda, carita linda con labios carnosos y un pelo profundamente negro y ondulado, pues bien, en la cena os cuento que éramos 12 chicas y un chico.

Yo quería lucir escote, porque me gusta y porque quería provocar a Xavi, el único chico de la cena, con el que en el trabajo tenemos ya un rollo tanto morboso, provocativo…

Pues bien, me puse mis tejanos ajustaditos marcando culito, me puse mis botas altas de tacón para resaltar más mis piernas y mis muslos bien prietos y arriba me puse un escote que no era escote, era como llevar un bikini, me tapaba lo justo y enseñaba lo necesario…casi mis pezones se salían del escote…solo verme en el espejo ya me excitaba porque sabía que iba a provocar a más de uno, os tengo que confesar, que los hombres me miren, me encanta, me vuelve loca poder provocar las miradas de los hombres, esas miradas que te comen y te desnudan…me hacen sentir bien y me excitan….

Llegué sola al restaurante donde ya estaban todos sentados…justamente solo quedaba un sitio y era en la esquina al lado de Xavi…sonreí y lo miré…no me había quitado la chaqueta todavía cuando me dijo:

-Por favor, dime que no llevas escote si no quieres que me dé un paro cardíaco.

Mi contestación:

-Entonces mejor no me siento a tu lado…porque tendrás que ir de urgencias.

Me sonrió, todo era broma como siempre hablamos en el trabajo, así que me senté a su lado y me quité la chaqueta, cuando me la quité, al principio pasé apuros, todos los camareros centraron sus miradas en mi y el resto de hombres de las otras meses noté que también centraron sus miradas en mis tetas….eso me puso nerviosa y a la vez ya estaba excitada…Bufff….Xavi me dijo al oído:

-Hoy te has pasado pero me gusta que lo hayas hecho, tienes unas tetas preciosas.

Eso me puso a mí a cien y de hecho creo que a él si le puse a cien porque le puse mi mano muy cerca de su rabo, rozándole y noté un bulto enorme…Empezamos a cenar y beber vino, la cosa se iba calentando, él cada vez estaba más encima mío haciendo bromas y rozándome las tetas, cogiéndome por el cuello, hablándome muy cerca de mi boca, mi miraba mis labios carnosos con ojos de lobo…

Cuando acabamos de cenar, nos fuimos a tomar algo a un pub, llamado pumuki, un sitio muy pequeñito y en toda la pared era un sofá…la gente se puso a la barra a tomar algo y yo me senté y de casualidad…jajaja…se sentó Xavi a mi lado también pero me traía un cubata para mí y otro para él…estuvimos haciendo broma y ahí él ya me puso sus manos en mis piernas tonteando…se acercó mucho a mi chochito que estaba caliente, caliente…estaba ansioso…me puso una rosa entre mis tetas y me la quitó con la boca…bufff…eso me puso todavía más caliente porque me rozó con sus labios mi piel suave de mis tetas….

-Te las voy a comer cuando pueda, que lo sepas.

Eso me decía y yo le dije

-Atrévete cuando quieras, lo estoy deseando, a ver si no eres cobarde…

Yo lo provocaba pero había un problema, él tiene novia y todos los compañeros del curro la conocemos, así que nosotros no podíamos hacer mucho el tonto delante de ellos porque sería un problema para él….la situación de prohibición también me excitaba…el hecho de provocarle, ponerlo taquicardíaco, incitarle a tocarme pero él no poder porque había gente que nos veía….jijijiji…me decía:

-Traviesa, cuando te pille me dirás que pare y no pienso hacerlo…

Mientras tanto, también veía a chicos que valían la pena y Xavi me provocaba a ligármelos.

Cuando íbamos por la calle…algún que otro chico me decía cosas y era curioso porque sin darme cuenta tenía a Xavi a mi ladito…jijiji…eso me gustaba…y me decía a la oreja:

-Como los pones a todos, no son los únicos que están locos por ti…

Me tenía toda la noche cachonda y ansiosa por besarlo y probarlo…bufff…

Al final llegamos a la discoteca, íbamos todos bastante ya bebidos y perdiendo el control y el sentido de todo…en donde nos colocamos todos para bailar, había un grupo de chicos que no dejaban hablar y mirar señalándome, no se cortaban ni un pelo, así que decidí acercarme y presentarme y les dije:

-Hola, veo que os gusta mucho mi escote…queréis ver mejor mis tetas…pues demostrarme que vale la pena que lo haga…

Y todos me rodearon y sin quitar la mirada de mi escote, de mis tetazas, me empezaron a coger para bailar y me cogían de la cinturita que tengo y yo levantaba los brazos para que me cogieran de más arriba y así ellos poder rozarme los pechos…miraba a Xavi de reojo que estaba más atrás con el resto de mis compañeros…y estaba con cara de rabia, celos, pero me guiñaba el ojo como diciendo que estaba formidable entre todos esos chicos…hummm…me excitó… Uno de esos chicos me dijo:

-Te gusta exhibirte, ¿verdad? Porque tienes un morbo y un cuerpo estupendo, te mueves de una manera que en la cama tienes que volver loco…

Le contesté: -en la cama y en cualquier sitio puedo moverme mejor que en la pista…¿porque no empiezas por besarme y hacerme mover para que tú lo puedas comprobar?

Y no se lo pensó dos veces…uuummmmmm…como me besó…me puso su mano en mi culo y la apretó…me sentí completamente apretada junto a él…mis pechos no le dejaban respirar y su bulto no dejaba de crecer rozándose junto a mi chochito…uffff…nos pusimos los dos muy malos…y el resto de chicos estaban ahí, rodeándonos y a más de uno vi ponerse y tocarse bien sus bultos…¡que duros los tenían todos! Me besé…me toqué…me rocé…le palpé el bulto y él a mí me sobó de arriba abajo….hasta que mis compañeros me llamaron y tuve que despedirme… pero lo hice con un buen lengüetazo y una buena apretada en su paquete…y me dijo al oído:

-Tendrían que haber más chicas como tú, preciosa golfa….

Me dijo golfa! Eso me excitó más porque tenía razón y se había dado cuenta! Así que me fui a despedir de los demás amigos de él y a cada uno de ellos los despedí con un beso en la boca…se lo merecían…a más de uno les rocé el rabo por gusto y lo tenían que se les salía del pantalón…guauuu! Me fui súper contenta y excitada…uuummmmmm…

Algunos de mis compañeros ya se iban para casa a dormir, pero yo no quería irme, sabía que todavía me faltaba por probar el premio gordo de esa noche, a Xavi, y él tampoco quería irse, así que entre unas cosas y otras nos escapamos de la discoteca, estaba nerviosa y excitada por lo que iba a pasar…

Me llevó a una plaza donde apenas había y pasaba gente, uummmmm, yo ya estaba mojada…me notaba mi coño completamente húmedo…a punto para ser degustado por él…y él tenía el rabo que se le salía…lo notaba….

Me dijo:

-¿Aquí te parece que podemos tener intimidad suficiente? Porque te quiero probar toda, me muero por probar tu jugoso chochito, y me vuelve loco las ganas de comerte esas tetazas que tienes…madre

Le dije:

-Me parece bien aquí como en medio de las Ramblas…¡pero empieza ya porque estoy demasiado excitada y no aguanto!

Nos sentamos en un banco, primero se sentó él y yo me puse encima suyo, me desabrochó el pantalón mientras me sacó las tetas fuera del escote y me las comía, les pegaba mordisquitos a mis pezones, estaba cachonda como una perra en celo, me sentía la más puta ahí en medio de la plaza mientras me las comía…empezó a introducir sus dedos por debajo de mis braguitas…notó que estaba chorreando y me dijo:

-Nadie antes estaba tan cachonda y tan mojada por mí….que perra que eres, como te quiero comer entera…bufff…

Cada vez que me hablaba así…yo más mojada me ponía…y ya no podía más…me separé un poco hacía atrás…y vi que el pantalón lo llevaba algo manchado…se le había escapado ya algo de semen de lo cachondo que iba él…sin tocarle todavía…bufff….ñam, ñam le bajé la cremallera de sus pantalones…no hizo casi falta ni sacarla porque la tenía tan dura que fue levantar el calzoncillo y salirse sola, ummmm, que rabo más delicioso tenía…hummm…

No era un rabo muy largo pero tenía una anchura muy apetitosa….se la empecé a tocar con mi mano…de la anchura que tenía no podía cerrar la mano con su polla en ella…bufff..

Me entraron ganas de agacharme y chupársela…y así lo hice…uuummmmmm…

-No hagas eso porqué puede pasar gente y se nota demasiado (yo ya estaba agachada cuando acabó de decir eso)… sigue, sigue no pares ahora…que guarra eres…

Yo no podía hablar, tenía su rabo en mi boca, que delicia, Ummm, no paraba de lamerla y comerla, uuff, hasta que él me subió porque me quería comer mis tetas, quería besarme, y así le dejé hacer….estaba yo casi curvada del placer, él me aguantaba por la cintura, mientras me comía y me mordía las tetas … bufff….puse mis manos en sus rodillas…y así él quedó libre de manos para introducir sus dedos otra vez en mi coño…en mi coño que estaba tan húmedo que no tuvo problemas en metérmelos, empecé a gemir y gemir y le agarré de su polla y como una perra en celo se la empecé a menear hasta que se corrió del gusto y esperó al notar que yo me corría otra vez a la vez con él…

Creo que pasó gente…algún que otro borrachín también pero ni nos dimos cuenta…la excitación de ese momento nos dio todo igual…

La próxima vez que ocurra…os contaré…

Un comentario…Un lametón…

Autora: Montse

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