…soy cornudo…

Mi historia comienza hace 4 años cuando un amigo me dijo que le gustaría ver a su novia con otro hombre y tiempo después yo me puse a pensar lo mismo a lo cual me empezó a llamar la atención me empece a imaginar a mi esposa con un amigo que ellos antes eran novios, después le tome unas fotos desnuda y las subí a internet me excitaban mucho los comentarios que hacían los hombres de ella. 

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Trío si o no

Somos una pareja heterosexual que disfrutamos el sexo al máximo, cada encuentro es diferente e inolvidable, mi chica siempre esta dispuesta a recibir todo lo que le quiera dar y se entrega al 100%, no existiendo limites alguno, sin tabú, hemos incluido en estos años juguetes en nuestras fantasías las cuales al pasar el tiempo son mas y mas placenteras, sus orgasmos cada vez son mayores, llegando a tener eyaculaciones fenomenales, en fin tengo una mujer maravillosa la cual me complace y me llena en todo.

Este no es un relato al uso: aún no nos ha pasado, no hemos realizado nuestra fantasía. Es una pregunta a la comunidad, para saber que pensáis. Ya imagináis que preguntar a nuestro entorno es demasiado comprometido: no me gustaría que nuestros deseos fueran conocidos por personas inadecuadas.

Cada vez que tengo la oportunidad de buscarla en el trabajo comienzan las picardías, el morbo y la sexualidad, ya que no me puedo aguantar y siempre mi mano se posa en sus grandes y hermosos senos, así como en su clítoris, y su ano, sin importar que tan concurrida estén las calles, al posar mi mano en los senos se ponen duros los pezones y su vagina se humedece, y el culito se dilata, todo divino, y mi pene se pone bien erecto.   Muchas veces nos vamos a algún hotel a saciar nuestras ganas, otras veces dejamos que el morbo nos lleve a otras situaciones y aparcamos el vehículo y nos tocamos tanto que ambos acabamos, incluso haciéndolo ella en varias oportunidades. Siendo cada día maravillos.

Como veis, nos gustan las situaciones en “peligro” de ser pillados, romper la monotonía del sexo matrimonial y añadir dosis de morbo a nuestro sexo.

Muchas veces hemos visitado moteles en Maracay, Venezuela, donde muchas de las películas versan sobre relaciones de tríos, y a mi en lo particular siempre me ha llamado la atención hacer alguno, por lo que le propuse a mi chica intentar hacer alguno, a lo cual se negó en muchas ocasiones, llegando a no solicitar el mismo.

Ahora bien, cual es mi sorpresa que recientemente veíamos nuevamente una película y yo le hacia una doble penetración con mi pene y un consolador y la escena en la TV era muy similar pero habían dos chica y ella misma me dijo que lo había pensado y le gustaría incorporar esa tercera persona, pero que debíamos ser muy cuidadosos al contactarla ya que ella quería que tal como a nosotros esa tercera persona fuera su primeriza en un trío, y me aclaro que no quería que fuera ninguna persona conocida por nosotros, para evitar algún vinculo o ratón moral, pero yo particularmente pienso que al ser desconocida son mas riesgos los que se puede correr.

Ahora bien quisiera saber si alguna persona a tenido esta misma fantasía y si lograron realizar ese trío, el cual desde hace años he querido hacer, y quiero aprovechar la oportunidad que mi pareja esta decidida a hacerlo. Agradezco sus comentarios

¿Que pensáis? Si tenemos la oportunidad, ¿nos animamos?

Les prometemos que una vez que lleguemos a realizar ese tan esperado trío, contaremos la historia de ese encuentro en otro relato, el cual de seguro será tan placentero como cada uno de nuestros encuentros como pareja, y de antemano agradecemos a cualquier persona que nos pueda ayudar con algún consejo para realizar esta fantasía, ya que seria nuestra primera vez, y siempre existe la incertidumbre al respecto y de seguro es la fantasía de muchas otras personas, pudiendo ayudarlos con los consejos al respecto.

Besos de parte de mi chica y de este amigo.

Se les aprecia. 

 

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Viaje a Tailandia

Lo decían los Planetas en aquella canción, “…si te esfuerzas, puedes desaparecer…”

La verdad, tenía ganas de desaparecer. Si, estaba viviendo una época curiosa con Luna. Nunca había disfrutado del sexo como lo hacia con aquella mujer, pero no estaba bien. Necesitaba desaparecer por un tiempo. Era la vida que giraba alrededor de mi relación con Luna lo que me pesaba. Además, no sabía donde se dirigía dicha relación. No me veía saliendo en firme con una mujer que no era mujer y contándoselo a mis padres.

Me acaban de despedir de mi trabajo. No estaba a gusto en esa fábrica. Demasiada tensión, estrés o como queráis llamarlo, pero mi cuerpo empezó a acusar dicha tensión y las bajas se sucedían mes tras mes. La empresa lo tomó como un deseo de ser despedido y eso hicieron. Me dieron lo que me correspondía y conseguí un buen colchón de euros. Use parte de ese dinero para financiarme un buen viaje al país que llevaba años queriendo visitar, Tailandia.

No me voy a inventar ninguna historia ficticia (bastante hay ya que contar), que pudiese haber ocurrido en el avión o de camino, pues hice una larga escala en Franckfurt.

Aterricé en Pucket, una gran ciudad como otra cualquiera en Tailandia. Pero para mi que era nuevo en el país, supuso un choque para mis sentidos. La gente habla del impacto cultural, pero lo primero que se aprecia cuando vas a una cultura tan distinta, es el olor, la temperatura, la humedad, los colores, etc…

No pasé mucho tiempo en Pucket. Pronto salí hacia el sur, evitando las islas más turísticas y terminé en Kravi. Ciudad que recomiendo a todo el que visite el país. El mercado nocturno de comida es espectacular. Fue allí en esa ciudad donde me dí cuenta de la cantidad de oferta sexual que se respiraba en el país. Quizá no es tan pronunciada como en el norte o la capital, pero desde luego se hace notar.

Me alojé en un albergue más bien modesto aunque muy cuco, en una calle tranquila de la ciudad. Algunos garitos y pubs pillaban de camino al centro. Comencé buscando en mi guía de viaje los sitios más interesantes que ver; Templos, mercados, playas…Bueno lo de ir a las playas no funcionó por la época que elegí para visitar Tailandia. Al segundo día de estar en Kravi visitando la ciudad en si, decidí darme uno de los muchos masajes que me di a lo largo de las vacaciones. Escogí un lugar cerca del hostel, más por comodidad que por otra cosa.

Un sitio mixto con peluquería, manicura y masajes como muchos otros. Un hombre mi misma edad (unos 30), me recibió y me atendió con pocas palabras, pues imagino que no hablaría mucho inglés. Me hizo una seña para que le siguiese. Subí al piso de arriba y entré en una habitación con compartimentos separados por cortinas, todas abiertas. Pasamos al último y más iluminado por una ventana cercana.

Me dejaron una camisa y un pantalón para cambiarme. A los dos minutos el hombre regresó y me pidió que me tumbase todo con gestos. Trajo consigo una par de botes. El muchacho empezó por las piernas. Aceite de coco abundante para no hacer daño con los pelos. Me relajé mucho y disfruté de lo que me hacían. Cambiaba de las piernas a la espalda, lo cual era inusual, pero placentero. Se centró un rato en los muslos, los cuales recorría con sus manos de arriba a abajo. No sé si fue la primera vez la que me di cuenta pero hubo un momento que cada vez que subía sus manos me rozaba un poco los testículos. Yo lo notaba, pero era tan leve que dudo que el se diese cuenta. Me gustaba. No me planteé que el fuera un hombre, ni que lo estuviese haciendo adrede, estaba demasiado centrado en el masaje y me estaba gustando mucho. Tras unos minutos me dijo con un gesto que me quitase la camiseta. Se centró entonces en un muslo. Cada vez que subía me tocaba un huevo. Yo por mi parte recuerdo tener un poco de vergüenza y pensé que no se me debía poner dura, sobre todo por respeto al profesional. Yo lo miraba como podía puesto que estaba boca abajo y el me sonreía. Cambió de pierna y con un gesto que no entendí echo mano a mi paquete y lo cambio de lado. Sonrió de nuevo y sin más comenzó a darme el mismo masaje en la otra pierna. Cada vez rozaba más mis testículos. Yo no decía nada entre otras cosas porque me estaba gustando, aunque me daba vergüenza que se me pusiese dura, así que estaba concentrado en ello, cuando el masajista con otro gesto, como si le estorbasen me pidió que me quitase también los pantalones. Así lo hice, con dudas, puesto que no lo esperaba. Ya en calzones, reanudó el masaje con el mismo rozamiento de huevos. Me estaba excitando. La verdad, lo hacía muy bien y me acariciaba toda la pierna. El aceite ayudaba a que se sintiese un mejor tacto. El hombre continuaba masajeando los muslos y en ocasiones mis glúteos metiendo un poco sus manos por debajo de mis calzoncillos. Sus roces con mi entrepierna se incrementaron en numero e intensidad. Noté como agarraba la goma de mi bóxer y tiraba de ella para abajo. Levanté un poco la cadera y me quitó mi ropa interior. Ya estaba desnudo. Sin remilgos se fue directamente a masajear mis glúteos de una manera entre profesional y sensual. Me estaba excitando. Llegado un punto deslizó un par de veces la mano por mi ano y al ver que yo no reaccionaba negativamente lo hizo de forma más marcada. Poniendo un poco más de aceite. Así estuvo un poco, hasta que me tocó un hombro y son la misma sonrisa que me recibió, me pidió que me diese la vuelta. Un poco avergonzado lo hice y se hizo visible el motivo de mi vergüenza, pues mi polla ya estaba semi-erecta. Claro que razonando un poco en el momento, pensé: “El sabe que me está tocando, no esperará que no reaccione, ¿no?”, así que me acomodé. Él, con una sonrisa un poco más cómplice comenzó a masajearme los muslos por la parte de arriba, claro. Cada vez que subía sus dedos se deslizaban por mi ingle y yo respiraba al compás de los vaivenes. Poco a poco, me fue tocando más y más hasta que el masaje lo daba directamente en mis testículos. Con gesto como si lo hiciese todos los días, cogió el bote de aceite y me echó un poco en la polla que se escurrió hasta mi ano, pasando por los huevos. Dejó el bote y lo extendió todo por mi rabo, huevos y ano. A mi me arrancó un gemido, al cual contestó con una sonrisa, queriendo decir algo como “lo sé, se siente bien, ¿verdad?”. En ese momento se pasó por mi cabeza si se estaría aprovechando de mi, pero si era así no tenía yo ninguna queja. El masaje de ahí en adelante se concentró en mis partes, vamos que me estaba masturbando. Bueno, no. No sólo era eso, porque los estaba haciendo tan sensual que no parecía algo sexual, sino más bien relajante, pero la paja me la estaba haciendo. Mis dudas que tuve al llegar de si sería gay, quedaron confirmadas. Tonterías aparte, disfrute de la paja. Una paja increíble. Con una mano que nunca separaba de mi polla me masturbaba y con la otra jugaba a acariciarme los huevos, acariciarme el perineo, rozar mi ano incluso meter la puntita de su dedo a lo cual no me negué, por supuesto. Yo sabiéndome sólo en la habitación con él, no dejaba de gemir, no muy alto pero no me corté. El me acariciaba la tripa, mis muslo, regresaba a los huevo pero siempre sin soltar mi verga y sin cesar en el sube y baja de la mano que me la asía.

Jugó mucho con mi ano. Metió lentamente su dedo. La puntita, un poco más…masajenado el interior de mi culo, como si de una vagina se tratase. Mi polla iba a estallar. Jugaba con lo poco de dedo que instrucción en mi culo e incrementó la intensidad de la paja. No tardo mucho en llegarme el orgasmo…Y que orgasmo!! Hasta el mismo puso cara de asombro de la cantidad de semen y la intensidad del orgasmo que me provocó. El semen fluía como de un volcán manchando mi tripa, sus manos e incluso su camisa.

Me limpió con una toallita cuando hube terminado del todo. Lentamente como si de algo cotidiano se tratase. Con un gesto me indicó que me relajase. Y derramando unas gotas más de aceite en mi vientre, termino el masaje que había empezado hacia ya casi una hora. Con movimientos suaves me acarició todo el cuerpo, ya sin reparos. De vez en cuando pasaba sus manos por mi verga ya fláccida, pero sobre todo mi pecho, cuello y cara. Creo que hasta me quedé dormido por unos minutos. Abrí los ojos y allí estaba él, sonriendo. Me señaló mi ropa y me dejó a solas para que me vistiese.

Al salir me despidió como si el masaje hubiese sido de lo más normal. Ahora si podía apreciar el tono gay de sus gestos. ¿Sería normal en ese sitio ese tipo de masajes? No lo sé. Lo que si supe en ese momento es que regresaría a por otro masaje como ese.

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Una negra en Buenos Aires

Es la primera vez que escribo un relato, así que tendrán que aguantar mi inexperiencia. Pero esto quiero escribirlo para no olvidarme lo que pasó, así que en el fondo lo escribo más para mí que para publicarlo, pero también quisiera publicarlo.
Ocurrió en Buenos Aires, Argentina hace un mes (más o menos). Salí con una amiga al teatro y a tomar algo, terminado el teatro nos fuimos a un bar y en la conversación, ella está a dos meses de casarse, me comenta que cuando era soltera le gustaba ir a un lugar en Palermo del cual me dio el nombre, que es un boliche de tres niveles, en el primero un restaurant, el segundo un bar y el tercero una disco. Que el lugar era muy interesante y que ella había tenido algunas buenas experiencias ahí. La acompañé a su casa y cuando le pregunté si había levante en el lugar, ella respondió que ella no había tenido problemas. Así que me dirigí al lugar indicado.
Llegue solo, pagué la entrada, siendo la una de la mañana no había mucha gente en el restaurant, pasé al segundo piso y habían dos grupos mixtos, subí al tercero, la disco, y me pedí un trago. Había gente y la verdad, bastante. Caminé en medio de las personas y de repente veo una chica de color (negra) sentada sola. Me apoyo en la pared cercana y me pongo a observarla, no vaya a ser que hubiere un novio celoso y que se arme un problema. Me fijo que dos chicas que bailaban con sus respectivas parejas, venían y le hablaban de rato en rato. Esperé a que no hubiere complicaciones unos 15 minutos, por otro lado, ninguno de los hombres solos del boliche se le acercaba, la miraban pero nadie le hablaba. Decidí hacer la movida. Me acerque a ella y le hablé, ella respondió y se inició una conversación, le invité un trago y una vez terminado la saque a bailar. Bailamos unas canciones y ella me dijo que no le gustaba mucho ese tipo de música, sus amigas seguían bailando y de rato en rato se hacían gestos. Le propuse ir a buscar otras discos y me pidió quedarnos ahí.
Pasada como una hora más, más alcohol y baile, una de las amigas se despidió y se fue con su pareja, la otra seguía bailando. “Mi negra” se volvió a quejar de la música y volví a proponerle cambiar de disco, esta vez aceptó y a eso de las dos treinta partimos a buscar otra disco. Yo ya con segundas intenciones la llevé a Recoleta, donde está mi departamento. Ya en el taxi pudimos hablar tranquilos y le pregunté de donde es ella. Me dijo que panameña, que está haciendo un diplomado en Buenos Aires, que sus amigas estaban en el mismo curso con ella. Y en el taxi me agradeció que me acercara con un suave pico.
Entramos a otra disco en Recoleta y el bailar fue más atrevido también. Que bien que bailaba!! Entre champagne, baile y algunos besos pasó una hora más así que al salir, entre besos y caricias le ofrecí ir a mi departamento. Al principio no quiso pero después de algunas promesas la convencí y partimos caminando, de la disco a mi departamento eran unas cuatro cuadras. Cada paso se hacía más difícil avanzar, ya los besos eran apasionados y las caricias atrevidas. En una vuelta, frente al Recoleta Village la apoye contra la pared y recorrí desde su boca, por su cuello y bajando hasta el borde de su pecho derecho, levanté una pierna, entre las de ella y apoyé mi rodilla contra la pared haciendo que ella se montara y empezó a gemir. No daba más!!. Llegamos a la puerta del edificio, abro la puerta y al entrar ella mete su mano en el borde de mi pantalón, así con la puerta abierta la traigo hacia mí, la beso y bajo una mano a su nalga: dura, firme, redondita. Una delicia. Ella pasa su mano por mi entrepierna y se da cuenta que vengo muy excitado. Cierro la puerta de calle y vamos al ascensor. Ahí nos matamos a besos y la verdad de ser un poco más grande, el ascensor, ha algo más me hubiere atrevido. Ya en el departamento entro a la cocina y saco una botella de champagne que tenía, con dos copas. En la sala tomamos nuestras copas y volvemos a besarnos. Yo empiezo a sacarle el vestido y ella a abrir mi camisa. Ahora la dejé hacer, besando mi cuello va bajando por mi pecho y esos labios carnosos besan e forma espectacular. Al intentar desabrochar el cinturón la detengo y yo comienzo a besar su boca, su cuello, sus hombros y saco un tiro del vestido y del sujetador sigo besando su brazo y a la mitad vuelvo a su cuerpo, por sobre su pecho aún cubierto con el vestido, llego al medio de esos dos montes negros y ella me toma por la cabeza y me besa nuevamente. En el beso subo mi mano por su espalda y desabrocho su sujetador. Cuando ella lo siente se aleja y me pregunta, no tienes música?.
Enciendo la música y ella empieza a bailar, como en la pista pero sacándose el vestido y revela un escultural cuerpo, todo negro, como tenía el sujetador suelto sale con el vestido y ella queda en calzón. Que visión!, se acerca a mí diciendo y solo llevo una prenda y tu muchas, sácate alguna. Me paro y me saco la camisa, me acerco a ella y la beso y mis manos van a sus nalgas, directo. En mi vida he tenido mis experiencias, nunca había acariciado una cola como esa, no era grande, estaba fantásticamente bien formada. Bajo a su cuello y ella hace lo mismo, pero vuelve a forcejear con mi cinturón. Lo agarro yo y lo abro, y ella abre el pantalón, con tal fuerza que hace volar el broche de mi jean, y me lo baja. Ahí me di cuenta que ambos seguíamos con zapatos. Pero bajó Todo, así que mi pene; completamente erecto, apareció ante su rostro. Ella sin más trámite se lo llevó a la boca. Esos labios, que dije besaban muy bien; bueno, chupan muchísimo mejor, yo ahí, de pie, sin camisa, con el pantalón en los tobillos y una negra entre las piernas chupándome hasta las ideas. Parecía un sueño. La levanto y la llevo al sillón, me saco los zapatos y dejo caer lo demás. Me acerco a ella y empiezo a besar sus muslos, haciendo el pequeño calzón a un lado, empiezo a chuparle la conchita negrita por fuera y rosada por dentro. Ella retorna a los jadeos y yo sigo en ello. Se levanta y me besa apasionadamente, se saca los zapatos y el humedecido calzón y le pregunta por la cama. Subimos unas gradas y llegamos al dormitorio. Ahí nos echamos en la cama y seguimos con la faena. Entre beso y beso nos colocamos en un 69 y gozamos todo lo posible, yo estando encima chupe, lamí y besé esa hermosa conchita, ella me mamaba el pene y con sus manos acariciaba mis testículos. En esta posición empecé a juguetear con su ano, primero muy suavemente y al ver que no había resistencia un poco más fuerte. Estiré mi lengua y la pasé por su agujerito, ella pego un estremecimiento y yo me detuve, sacó mi pene de su boca y me dijo suavemente, no pares, sigue. Yo seguí, jugué con su perineo, y volví a su ano. Ella empezó a gemir y a lamer y chupar mis testículos. Me levanté y volví a besar sus muslos, su cadera, barriga y llegue a sus pecho, metí uno a mi boca y lo chupé, fui soltando lentamente la succión hasta que me quedé con el pezón en la boca y cambié de pecho para hacer lo mismo, pero ella tomó mi pene y se movió. Preguntó por los preservativos, del cajón saqué una cajita y ella lo abrió y me colocó uno, se volvió a echar y me pidió que volviera a sus pechos, así lo hice y al succionar el pecho izquierdo, ella tomó nuevamente mi pene y lo guío a su conchita, mientras me decía bajito, penétrame, penétrame. Empuje mi cadera y la penetré de un movimiento y ella gemía, deje los pechos y me levanté, cruce una de sus piernas por delante mío y me monté en su pierna apoyada en la cama y seguí empujándola. Su jadeo aumentó, con mi mano izquierda empecé a acariciar su ano, cosa que le había gustado antes, ella no me detuvo y siguió disfrutándolo. De repente abre sus ojos, me mira y me pide que la penetre de cuatro, ella toma posición y yo, ahora más levantado tocaba con mi cabeza el techo, pero la penetro y lo estamos disfrutando, sigo jugando con mis dedos en su ano e intento penetrarla con mi dedo, usando un poco de mi saliva, dejo caer un poco sobre mi dedo y empiezo a presionar sobre su agujerito y de repente mi dedo entra y ella jadea más fuerte, veo la oportunidad y empiezo a moverme más rápido sin sacar el dedo, metiéndolo un poco más. Y ella tiene un orgasmo, se deja caer en la cama y mi pene sale de su encharcada conchita. Se da la vuelta y yo me echo a su lado, me ve y se da cuenta que yo sigo con mi pene erecto, saca el preservativo y vuelve con su boca a chuparme el pene, muy fuerte y le digo que pare que voy a terminar, ella levanta la cabeza y me dice, no termines quiero más, baja la cabeza y empieza a juguetear con su boca y lengua en mis testículos. La tomo del brazo y la traigo hacia mí, la beso y me abraza, al oído me dice, me gusta, me has excitado, la quiero por atrás. La hecho de barriga y empiezo a usar mi lengua en su hermoso culito, paso los dedos ensalivados y luego la lengua, humedezco la zona lo más posible y ella muy excitada saca un preservativo y me lo coloca, me mira y me pide: Ya dame!, de cuatro nuevamente y empiezo una suave penetración anal, ella empuja hacia mí y yo no me muevo , cuando entro toda, nos quedamos quietos un momento y me doy cuenta que ella está acariciándose el clítoris, así que empiezo un suave movimiento, ella empieza a gemir y con cada penetración voy un poco más rápido y más fuerte y ella gime más fuerte, la verdad es que estaba muy excitado y con el movimiento tanto mío como de ella empiezo a correrme y me parece que ella también. La mantengo dentro lo más que puedo, pero por agotamiento la saco y me hecho en la cama. Saco un papel toalla y me saco el preservativo, Bien envuelto lo dejo al borde de la cama y me hecho a su lado, veo el reloj y son las seis menos diez. Unos amigos debían llegar al departamento a eso de las nueve. Así que al acomodarnos le digo durmamos que en tres horas legarán unos amigos. Fue como darle cuerda, se paró y me dijo, no!, mejor me voy, bajó a vestirse y yo, caballero, ofrecí acompañarla. Y ella a decirme que no, que se iba sola, ya clareaba el día y yo partí con ella hasta Belgrano y volví a Recoleta, tomó como una hora. No había autos pero la verdad es lejos y con besos de despedida más, tomo su tiempo y el taxi salió caro. Pero había valido la pena. Los amigos llegaron al departamento de una ciudad del interior de Argentina a las ocho de la mañana. Pasé un sábado Zombi… pero muy contento.

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La presentación de Camila

Quisiera utilizar este escrito-relato a modo de presentación e introducción para mis futuras actividades en este sitio que me ha acompañado ya varios años, desde mi adolescencia hasta estos días de joven ya no adolescente. Perdón, no sé en qué categoría debo etiquetarme. ¿En cuál debe de ir una mujer de veintidós años? Esa será mi edad el próximo mes. Innumerables ocasiones he entrado acá con la necesidad de acompañar con letras mi libido en éxtasis, mi cada vez más creciente ansiedad de placer y experimentación. Desde mis veinte años comparto departamento con una amiga, su nombre es Renata. Vivo bien, no me hace falta nada, ningún apartado económico por el cual quejarme. Esto gracias a mis padres. Sí, soy una niña de papá. Esto me provoca numerosas ideas en mi cabeza que, espero, ir contando poco a poco por aquí. Encuentro esto como una perfecta manera de desahogar mis pensamientos.

No soy una mujer voluptuosa, no soy una bomba sexy llena de curvas y despampanantes atributos. Por mis parejas anteriores puedo decir que soy una chica guapa, con un rostro “angelical”, cuerpo natural con lindas formas, mi 1.75, la inquietante blancura de mi piel, mis verdes ojos, mi vanidad de clóset, una atracción por la moda y la elegancia, el interés en cuidar mi cuerpo y una buena herencia genética, probablemente ha sido lo que ha alimentado esa idea. “La clásica chica que les presentas a tus papás como tu novia en las comidas de los domingos; no la vieja que te coges de mil formas entre tanto para aligerar tensiones”. Supongo que debo agradecer por mi rostro y relativo buen físico a mis aventureros y viajeros padres que decidieron quedarse a vivir en México. Ah sí, de ahí soy. Nací en Argentina y viví mi infancia allá, pero después de ir dando tumbos por el mundo recaí en la Ciudad de México, lugar que considero mi verdadero hogar.

Bueno, sola me encontraba yo algún sábado de Enero, sin ningún plan y sin Renata alrededor. Ella sí tiene una vida social activa, tiene novio y salió con él. Yo estaba acurrucada en mi sala mirando alguna deprimente película de Godard, la cual cumplía perfectamente su misión. Al terminar, aburrida y triste caminé directamente a mi habitación, me tiré en mi comodísima cama y cerré mis ojos. Como suele ocurrir cuando una persona cierra sus ojos por convicción y no gracias al cansancio y necesidad de dormir, empecé a repasar mi vida. Las altas y las bajas. Los momentos alegres y las desventuras. El qué hubiera pasado si tal y esas dudas existenciales aún presentes en mí. Después de horas llegué al apartado amoroso y sexual, aventuras y bellezas que he tenido la fortuna de probar. He de declararme una mujer bisexual que disfruta su sexualidad sin tabús ni traumas.

Recordé mis acostones favoritos, mis personas favoritas, mis películas, fotografías y relatos eróticos que marcaron mi sexualidad. Pronto me descubrí mordiéndome delicadamente mi labio inferior, la piel de gallina, mi mano en mis senos por encima de mi suéter y ese inquietante cosquilleo en los muslos y entrepierna. Me había excitado. Velozmente encendí mi teléfono y me dirigí a mi sitio de videos favoritos, elegí uno y comenzó a reproducirse. Solo subí el volumen y lo dejé de lado, lo que pasara en la pantalla no me importaba. Solo quería escuchar los gemidos de la actriz como respuesta a las duras embestidas y nalgadas que su fornicador le estaba proporcionando. Qué delicia, necesito ser ella en este instante.

Los gemidos y demás sonidos corporales estaban en pleno apogeo cuando mi mano ya se había deslizado por debajo de mi suéter. Tocaba con una delicadeza y suavidad, ajena a mi acompañamiento sonoro, mi abdomen y poco a poco subía mis manos hasta mi brasier. Disfruto los detalles, me encanta la lencería, Disfrutaba tocar el encaje, el algodón y la tela y amasar con ternura mis pechos. Iba acariciando mi teta derecha con la punta de mi dedo índice y al poco tiempo mis movimientos me llevaron a sentir mi erecto y rosado pezón, mientras mordía con más fuerza mi labio. Mi mano izquierda se encontraba inquieta y acariciaba mis muslos y piernas por encima de mi pantalón. El cosquilleo en mi entrepierna ya era brutal. Pedía a gritos una caricia, un lengüeteo, un aliento, un dedo ajeno, un falo. A falta de lo anterior, mi fría y delicada mano me ayudaría como en otras tantas veces. Pronto las caricias subieron de mis piernas a mi pelvis y encantada pude sentir mi calor, deslicé mis dedos hacia el botón del pantalón y lo desabroché.

Acomodé mi cabeza en una almohada, y mi espalda baja en otras dos. Bajé mi cierre y encontré mi ropa interior. Bajé un poco mis pantalones y toqué mi encaje. Estaba absolutamente empapada. El video debía ir por la mitad, y la chica seguía jadeando y gritando por más y más. Mi mano derecha ya no solo se encargaba delicadamente de uno de mis pechos, iba y venía de uno a otro y de mi boca a mis pezones, los humedecía, amasaba y tocaba con la furia del apetito sexual extremo. Más abajo, una traviesa mano izquierda se introdujo debajo de mi negro calzón. Mi pelvis completamente depilada estaba ardiendo y con una humedad impresionante, pase un par de dedos por mis jugos y rápidamente me los llevé a mi boca, me encantan mis jugos, me encanta sentir mi dedo en mi boca, acariciarlo con mi lengua, jugar con él e imaginar además que es un erecto miembro masculino. Le estaba practicando una felación a mi dedo, pero mi cabeza me hacía pensar que lo que tenía dentro era el pene más delicioso del mundo.

Mis tetas seguían siendo muy bien atendidas por mi mano derecha, a la que pronto se le unió la izquierda. Mis caderas tomaban vida propia y comenzaban a agitarse y moverse con furor. Comprendí que esa parte de mi cuerpo me demandaba mucha atención. Bajé ahora mi mano derecha y de un golpe introduje un dedo en mi vagina. Mi gemido fue precioso. Me sumé a mi banda sonora de fondo y comencé a jadear y a pedir por más, justo como la actriz. Me estaba follando, me estaba encantando, mis tetas se sentían riquísimas y suaves, yo cada vez me mojaba más y pronto un dedo fue insuficiente, metí otro y luego otro, con tres dedos en mi cálido interior y mis jugos brotando como primeriza mis gemidos ya habían sepultado a los de mi teléfono.

“Ummmmm, sí, qué delicia, qué rico me estoy follando. Quiero más”

– Eran las palabras que dulce y extasiadamente salían de mi boca sin control. Una de mis manos se aferró con fuerza a mis senos, mis labios y boca se apretaron y comencé a levantar mis caderas, estas iban y venían en un vaivén loco de arriba abajo con mis tres dedos dentro. El orgasmo estaba cerca. El orgasmo llegó, yo estallé y grité llena de placer. Un grito genuino y natural producto de una deliciosa sesión. Mi “Aaaaahhhhhhhh” fue largo, mis jugos abundantes y mi satisfacción fue total.

En el video la mujer ya se había puesto de rodillas pidiendo el semen de su hombre, aquel que le había proporcionado una cogida tremenda, aquel que le puso el culo rojo de tantas nalgadas, aquel que estaba a punto de gritar de placer como yo, mientras se vaciaba en la cara de la mujer, así como yo lo hice a mitad de mi cama y en mis hábiles y fieles dedos.

Soy Camila, esta fue mi presentación. Pronto escribiré más de mis andanzas.

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Historias de Viana 6: Fantasías

Últimos días de mis vacaciones, y disfrutando todo lo que puedo y más de Mallorca, estas dos semanas se han pasado realmente volando, estoy sentada en el borde de la piscina con los piernas hundidas en el agua hasta por debajo de las rodillas, Nico se acerca a mí y me da la copa en donde ha puesto un mojito de esos que ya vienen preparados, el sabor no es el mismo pero sirve …

-Venga, dímelo.- pregunta Nico.

-Que te diga qué.-

-Fantasías, todas las chicas tenéis fantasías.- dice Nico.

-Y los tíos no.- digo riéndome.

-Bueno, los tíos también las tenemos, ya sabes, pensamos con la polla.-

-Eso es cierto, nosotras pensamos con el cerebro.- contesto.

-Venga, Vi, fantasías.-

-No sé, nunca me he parado a pensar.- contestó.

-No te creo, yo tengo una, me encantan las tías con vestidos blancos mojados, como se les transparentan los pezones y el vello de su pubis, me acerco a ella y empiezo a tocarla por encima de esa tela tan especial, ver como se abulta la tela donde contacta con sus pezones erectos.-

Está describiendo el vestido que yo llevo puesto, sonrío y pongo la copa en el suelo, luego me dejo caer dentro del agua y nado hasta las escaleras que están en el lado opuesto, camino lentamente hacia él, la tela blanca está pegada a mi cuerpo, me meto un dedo en la boca de manera provocativa y me voy acercando a él.

-¿Así?.-

-Sí.-

Se levanta e intenta agarrarme pero me escapo.

-Todavía no campeón. El vestido está pegado a mi cuerpo, mi cuerpo húmedo, no llevo ropa interior y la tela se transparenta, siento como mis pezones están poniéndose duros, me los toco con la punta de un dedo, dibujo círculos sobre ellos, dejo mi mano izquierda haciéndoles cosquillas mientras mi mano derecha va descendiendo y descendiendo, ¿voy bien?.- pregunto.

-Ohhh, sí, no pares.-

-Mi mano derecha llega hasta mi pubis, y me toco por encima de la tela, la hundo un poco entre mis piernas apretadas, estoy notando mi clítoris hinchado debajo del tejido, ummmmm, tiene ganas de jugar contigo, me tumbo en el suelo, abro mis piernas subiéndome el vestido hasta la cintura, ves mi cada vez más húmedo sexo que está gritando veeeeeen.-

-Y yo voy, me quito el bañador y la camiseta, ohhhh, sorpresa, tu nuevo mejor amigo está en todo su esplendor y también tiene ganas de jugar, y mucho. Un segundo.-

Veo a Nico levantarse y desaparecer dentro de la casa, el contacto de la brisa con mi piel desnuda es increíble, aparece en menos de dos minutos corriendo, me hace gracia como su pene completamente erecto se mueve, rápidamente se pone el condón, se pone encima de mí y sin dudar me penetra con un golpe seco, se estira y coge el cojín de una tumbona para ponerlo debajo de mi espalda, me hace apoyar las piernas en sus hombros, él apoya las manos en el suelo, siento su pene hundido hasta lo más profundo de mi vagina, empieza a moverse, sus testículos hacen un ruidito gracioso al chocar contra mi culo, y mi clítoris está haciéndome sentir una sensación muy placentera, se mueve más rápido, me mira fijamente y yo no rompo la mirada, eso nos excita todavía más, deseo hundir mi lengua en su boca pero es imposible en la postura en la que nos encontramos, sigue moviéndose, de repente para y presiona para hundir en mi coño hasta el último milímetro de su polla, para volver a moverse otra vez.

-Joder, joder.- exclama Nico. –Haz eso que tanto me gusta, apriétame la polla, venga, venga.-

-Síiii, donde has estado toda mi vida.-

-Viiii.-

Sigue moviéndose hasta que una oleada de placer como nunca había sentido empieza a apoderarse de mi cuerpo, Nico sigue moviéndose embriagado por mis espamos, otro se apodera de mi cuerpo, mi mano va como puede hacia mi apretado clítoris, necesito tocarme, Nico se da cuenta y eso le excita todavía más, finalmente los dos explotamos terminando casi a la vez, me sonríe y sale de mi interior dejándose caer a mi lado jadeando.

-Wow. Ha sido fantástico.-

-Sí.- le respondo. –Demasiado. Una fantasía, follar al aire libre.-

-Venga Viana, esa te la acabas de inventar.- se ríe Nico.

-¿Quéee?, ¡nooooo!, es en serio, follar al aire libre, bajo las estrellas, soy romántica.-

-Dime una fantasía real, yo te he dicho una.-

-Mentiroso, solamente querías meter tu polla en mi coño.- le contesto.

-Eres todo finura.-

-No sé, creo que las fantasías deben surgir de repente, creo que en el momento en el cual tengas una ya no se cumplirá. Venga vaaaaa, te la diré.-

-Soy todo oídos.-

-High Mile Club.-

-¿Quéee?.- se ríe Nico.

-Sí, follar en un avión, como en las pelis.-

-Yo haré que la cumplas.-

-Sí.- digo riéndome.

Me mira y luego empieza a besarme, meto mi lengua en su boca y él juega con ella, me pongo encima suyo, me recuerda que no tiene otro condón, pero me da igual, sé que él está limpio y él sabe que yo estoy limpia, ambos tomamos la precaución de hacernos una analítica, esas cosas se las toma muy en serio, además, sé que nada pasará porque hace unos meses que tengo un implante anticonceptivo, y eso él lo sabe, me acaricia las piernas con suavidad, estoy a punto de posicionarme bien para que pueda penetrarme cuando empiezo a sentir como empiezan a caer gotas, seguidas de una gran cortina de agua.

-Ohhh, geniaaaaal.- grita Nico.

Nos levantamos, y entramos corriendo en la casa empezándonos a reír a carcajadas.

-Creo que mi mojito se ha mojado.- digo.

-Yo te voy a dar un mojito.- dice Nico guiñando un ojo.

FIN

Nota de la Autora: De momento estos relatos se terminan aquí, mi trabajo se ha complicado un poco y apenas tendré tiempo libre, y el poco que tengo se lo dedicaré como es lógico a mi vida real.

Recuerdo que Viana es un personaje que no es real, así como Nico no es real, si bien lo que cuento en este fic es más o menos verídico, la parte de contar fantasías, es algo que ayuda a conocer a tu pareja y es divertido tener este tipo de conversaciones.

Un saludo, Ananda.

¡¡¡¡ ESPERO COMENTARIOS EN MIS HISTORIAS, ME HACEN FELIZ !!!!

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Historias de Viana 3: Primer Contacto

Hace semanas que Nico me ha agregado a Facebook, obviamente respondí a su solicitud, no tardó mucho en enviarme un mensaje privado diciendo que Marco me sugirió como su amiga y que tardó más de un mes en decidir si hacerlo o no, desde ese día hemos estado yendo a tomar el café a una cafetería que está en nuestra misma calle casi todos los días, es un tío super encantador, parece muy inalcanzable para una chica como yo, él es mucho más alto que yo, mide 1,88 aproximadamente, por 1,68 que mido yo, él va al gimnasio, yo el único ejercicio que hago es andar en bicicleta.

Lo que más me ha llamado la atención de él es la cantidad de gustos que ambos compartimos, a los dos nos encanta la naturaleza, sobretodo ir a los acuarios y pasarnos horas observando a los peces, la novela histórica, la de fantasía, pero sobretodo un buen café, buena conversación y el chocolate, me siento muy a gusto con él, me transmite serenidad, confianza, es en una de nuestras salidas a tomar el café cuando me invita a cenar el Viernes por la noche, yo accedo encantada.

La cena del Viernes transcurre sin contratiempos, hablamos de nosotros mismos, de los últimos libros que hemos leído, páginas web interesantes, hasta que me dice que le gustaría volver a repetir lo de esta noche.

-Deberíamos repetir.- dice Nico de repente.

-Estoy de acuerdo, lo estoy pasando muy bien.- le respondo.

-Cuando la compañía es buena se pasa el tiempo volando y te quedas con ganas de más.- responde él.

-Comparto lo que has dicho, es extraño que un hombre como tú no tenga novia.-

-He tenido novias, pero ninguna me ha llenado, te veo a ti y no sé, eres diferente a todas las mujeres con las que he salido, contigo puedo hablar, llevamos casi tres horas aquí y no te has levantado para ir a pintarte los labios, y mira todo lo que has engullido, me encanta.-

-¿Me estás llamando gorda?.- le pregunto con un toque de indignación.

-¿Qué?, ¿cómo?, ¡nooooo!, en absoluto, jamás, en realidad me siento muy atraído hacia ti, tanto mentalmente como físicamente, mírate, no eres un esqueleto con un pellejo de piel encima, por primera vez siento una conexión muy fuerte con alguien.- contesta Nico.

-Gracias por los piropos, yo también siento una conexión muy fuerte contigo.-

Seguimos hablando otro rato, de repente a Nico se le ocurre la idea de ir al cine, son sesiones de pelis antiguas, compramos nuestra entrada, y nos metemos en la sala, está completamente vacía, la película que están reponiendo “Metrópoli”, no llevamos ni diez minutos de película cuando Nico me coge de la mano y me obliga a mirarle, sin verlo venir empieza a besarme, siento su lengua dentro de mi boca, busca la mía para jugar sensualmente con ella, la acaricia, mi lengua responde a esas caricias, hasta que no nos queda otra más que volver a respirar, le veo sonreírme y me da un tierno beso en los labios, yo le sonrío. Volvemos la mirada hacia la pantalla pero su mano no ha dejado la mía. Me siento mejor en el asiento, de repente la mano de Nico desciende hacia mi entrepierna y empieza a tocarme, yo abro un poco las piernas para que tenga más acceso, le sonrío, y él me sonríe, ayudándose de su otra mano me desabrocha los pantalones, me levanto un poco para dejarlos caer hasta mis rodillas, pasa su mano por encima de mis bragas, vuelve a sonreírme como si me estuviera pidiendo permiso, yo pongo una de mis manos en su entrepierna notando algo duro debajo de sus pantalones, abro su cremallera y meto la mano para dejar libre su pene, no puedo verlo en la oscuridad pero me gusta su tacto, es grueso y de una longitud normal, le acaricio, él se desabrocha los pantalones y se baja un poco los calzoncillos para que yo pueda tener más acceso a él, toco sus huevos, son peludos, nada de esas chorradas depiladas de los metro sexuales, recorro toda su longitud con mi mano, haciéndole cosquillas con un dedo en el glande, le miro a los ojos, los ha cerrado y respira entrecortadamente, muevo mi mano con más rapidez y sigo haciéndole cosquillas, con la otra mano aprieto sus testículos, para luego acariciarlos con suavidad, su respiración cada vez es mucho más rápida, me urge a que mueva mi mano mucho más rápido y que le apriete más los testículos, está a punto de correrse, cojo rápidamente un pañuelo de papel que se queda empapado de su semen por completo, le vuelvo a mirar y le veo completamente relajado y devolverme la mirada.

-Guau.- me dice. –Creo que me toca.-

Nico se sube los calzoncillos y los pantalones, me obliga a levantarme ya ponerme delante suyo, me siento sobre el respaldo delantero apoyando mis pies en las butacas que están al lado de él, antes he tenido que despojarme de toda la ropa mi parte inferior. Pasa su mano por mi sexo, que está completamente húmedo, empieza a jugar con mi clítoris, hacerme cosquillas, las odio, pero me excitan, lo frota con suavidad haciendo movimientos circulares, con su otra mano extiende la humedad que mana de mi vagina, después de unos minutos se levanta para volver a besarme, se sienta y sigue con su juego, separa las dos partes de mi sexo, y es cuando empieza a introducirme dentro uno de sus dedos, primero lo mueve con cuidado, luego con menos cuidado, recorre cada centímetro de mi húmeda y oscura y secreta cueva, está disfrutando, luego decide meter otro dedo, la sensación es maravillosa, los mueve como si estuviera apretando algo de modo que a la vez presione mi clítoris, mete la otra mano por debajo de mi camiseta y la siento pellizcarme un pezón, estoy muy cerca de llegar al clímax total,  muevo mi cuerpo para que sus dedos puedan entrar más, aunque en realidad no pueden porque los tiene completamente hundidos, pero mi propio movimiento incrementa la sensación de placer, no puedo más, entre sus caricias y sus palabras bonitas el mundo deja de existir para mí durante unos instantes.

Me visto, y salimos del cine que está completamente desierto, no está lejos de nuestro edificio, así que vamos andando, entramos y subimos a nuestro piso, me vuelve a dar otro beso, muy intenso.

-Me ha gustado.- le digo.

-A mí también, vayamos despacio ¿de acuerdo?.-

-De acuerdo.- le contesto.

-Cada vez que te toques quiero que pienses en mis manos tocándote.- le dice al oído.

-Ya lo hago.-

-La próxima vez daremos un paso más, pero si no estás segura habla conmigo, comunicación Viana, es importante.-

-Vale.- le respondo.

-Bueno, nos vemos.-

Nico se despide de mi con un húmedo beso con lengua, me sonríe, da unos pasos pero vuelve sobre ellos para volver a besarme. Por fin conseguimos irnos a nuestros pisos, entro en el mío, cierro la puerta con llave, de la habitación de Marcos y Gael vienen ruidos, decido no interrumpir su momento de placer, y decido seguir disfrutando del mío hasta quedarme dormida en la oscuridad de mi dormitorio.

FIN.

HISTORIAS DE VIANA 4: Descubrimientos y Pasos Pequeños … PRÓXIMAMENTE.

NOTA DE LA AUTORA: esta es una historia de ficción, los personajes que aparecen en ella NO son reales.

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volvi a vivir el sexo 2

…Por fin llego la tarde esperada, yo con mi yerno de compras los dos solos…ufff que mal lo pasé. Ya en el coche me moria de ganas de cogerle ese paquete, pero me dijo nada mas entrar que lo que paso no debia continuar, que el queria mucho a mi hija, que se estaba colando por ella y que no podia hacerle nada asi. Tambien estaba la principal razon, claro, de la edad, que yo estaba casada, etc…
Habia encontrado a quien habia despertado en mi una necesidad que no sabia que tenia, estaba como loca por probar, saber, sentir…y no podia ser.
Yo sabia que el se excitaba mirandome, me probe varias cosas y cuando me puse unos pantalones negros muy finos que se pegaban a mi cuerpo, el me dijo que enseguida volvia, estaba claro lo que habia ido a hacer.
Mientras volvia, me puse a probar vestidos y falditas cortas, cuando me di cuenta que el chico que estaba encargado de los probadores me estaba mirando por el hueco que quedaba en la cortina. Tenia una cara que pagaba con ella, era muy joven, pero me gustaba la sensacion de despertar esas sensaciones.
Eso sumado a que me empece a imaginar a mi yerno masturbandose en el lavabo pensando en mi… hizo que me quedase solo con mi tanga y empece a tocarme mis tetas, endureciendo los pezones y con una mano dentro de mi tanga empece a tocar mi humedo sexo, que requeria los servicios de un miembro urgentemente… Cuando podia, disimuladamente miraba al chaval y realmente tenia una cara de embobado que seguro estaba el pantalon a punto de reventarle.
Puse mis mejores caras de excitacion, debo decir que sin esfuerzo, debido al estado en el que estaba y entonces oi a mi yerno que me decia si me faltaba mucho…
Sofocada como estaba le conteste que ya salia y cuando pase al lado del chico, mi mano rozo intencionadamente su paquete, sin que nadie se diese cuenta.
Mientras iba a pagarle a la chica, el dijo que iba un momento al servicio, que tenia una urgencia…
Casi no podia contenerme de la risa…Le comente a la chica que parecia que habia una pasa de incontinencia….ja ja ja
Estaba fatal, asi que cuando llegue a casa vi a mi marido en el sofa y sin pensarmelo me quite el vestido, dejando unicamente mi diminuto y empapado tanga como vestimenta y le baje el bañador que llevaba y se la empece a comer con todas mis ganas, se puso durisima, el queria decirme algo, pero yo no le oia, estaba demasiado excitada, le necesitaba como nunca, tenia tres dedos en mi sexo y queria mas…
Acto seguido me sente encima de el y de una sola vez me introduje su polla en mi… ohh!! que ganas tenia, empece a moverme lentamente, queria notarla, queria sentirla toda en mi interior, el estaba excitadisimo…
Entonces note una presencia en la habitacion, era Jose, un compañero y uno de los mejores amigos de mi marido.
Siempre hemos tenido mucha confianza, hemos jugado a juegos picantes, nos hemos visto desnudos, etc.. incluso mi marido me dijo una vez que le gustaba mucho a los dos y que ellos iban a esos locales de intercambio, algo que yo siempre puse mi negativa a ir, ni siquiera a intentarlo.

El tambien estaba en bañador, ya que mi marido le habia invitado y yo no lo sabia.
Por un momento tuve el instinto de parar, mi marido se dio cuenta y me dijo, “te lo estaba diciendo” “no me escuchabas”….
Se le notaba una ereccion prominente y con su mano se tocaba la polla por encima, estaba embobado mirandonos…
Dijo: “Joder, es mejor de lo que esperaba” “Como te mueves”
Como yo no hice ademan de parar, cosa que tampoco podia, el se saco su miembro y se la empezo a menear, estaba enorme y muy excitado.

Igual fueron imaginaciones mias, pero parecio que a mi marido le crecia mas todavia, estaba a punto de correrme, cuando abri los ojos y Jose estaba a mi lado con su polla apuntando a mi cara.
Aun no se porque lo hice pero se la cogi con una mano y le empece a pajear, mi marido al verlo se corrio dentro de mi, haciendo con sus convulsiones que tuviese un intenso orgasmo.
Inmediatamente note el semen de Jose chocando en mi cara….
Cuando nos habiamos calmado, Jose dijo que su mujer iba a alucinar, que con lo que me deseaba desde hace tanto tiempo, no se lo iba a creer.

Le suplique que no contase nada, que me dejase a mi hablar con ella, tenemos mucha confianza y queria hablar con ella, ademas empezaba a tener curiosidad de como seria sentir a una mujer besando todo mi cuerpo.

Jose me dijo que habia sido fantastico y que aunque mi marido le habia dicho que no le importaria ver como me follaba, yo no estaba por la labor.
Cuando dijo eso, le pregunte a mi marido si era eso verdad y el dijo que si, que no sabia que habia sido lo que desperto en mi esta pasion, pero que me deseaba mas que nunca y que queria hacer realidad sus fantasias conmigo.
No iba a contarle que fue su yerno el que consiguio tal cosa, por el momento, pero quizas era el momento de tener dos hombres para mi sola…
Les cogi las pollas y se las empece a menear..les pregunte con mi mejor cara si querian follarme los dos a la vez, que queria sentir dos pollas dentro de mi y sobre todo queria que me desvirgasen el culo de una vez…
Por dios, se les pusieron como rocas…
Le pedi permiso a mi marido para sentarme encima de Jose y no solo asintio, sino que metiendo dos dedos en mi, me dijo “estoy deseando verte”
Me la meti todo lo dentro que pude y mientras me follaba, notaba a mi marido metiendo sus dedos en mi culo y lubricandolo bien para poder cumplir mi fantasia.

Dios mio, no tenia ni idea del placer que se puede sentir, al notar dos pollas dentro y a la vez. Notar como se pelean ambas por ganar espacio, como me abren cada vez mas y como mi cuerpo temblaba una y otra vez sacudido por una serie de orgasmos que llegaron casi a conseguir que perdiera el sentido cuando note el semen de ambos en mi interior.
No podia ni moverme.
Estaba satisfecha, feliz, pero no me imaginaba todas las sensaciones y placeres que me quedaban por descubrir…
Hoy voy a una cena con mis amigos, creo que va a ser un dia muy especial…
Sonia que asi se llama mi amiga, tiene una maleta de un monton de cosas, que quiere enseñarme y con las que dice que voy a alucinar.
Ella no queria que nuestros maridos estuviesen presentes, pero le conte lo que paso en casa y me ha dicho que entonces no solo van a estar presentes sino que van a participar en algun juego que ella sabe.
Tambien me ha confesado que desea follarse a mi marido mientras yo miro o me follo al suyo.
Esto promete.

Como ha cambiado mi vida sexual….

Si teneis ideas de cosas que puedo probar, hacedmelo saber que estoy muy aventurera ultimamente.

Ademas mi marido me comprende, me apoya y me desea mas que nunca, por lo que no puedo pedir nada mas.

Besos humedos para tod@s.

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Erasmus en España 1.2

Pues como les prometi este es otro relato de 1 aventura que tuve que me encanto! Espero les guste =D.

Un dia baje al pueblo cercano de mi casa, con mi compañero de casa que se ha convertido en un gran amigo. Bajamos a contarnos algunas cosas que teníamos pendientes y queríamos estar solos platicando sin que nadie nos interrumpiera, al otro dia teníamos que ir a visitar a su novia, en un pueblo cercano a Burgos. Solo íbamos por 2 o 3 cañas nada mas….

Como siempre que uno hace planes, pues esas 3 cañas se alargaron bastante, mi compañero se encontró a un amigo de la infancia y nos tomamos unas cañas con el. El compañero que llamare “Jose” no era mal parecido, un poco gordito y simpatico.

Las horas pasaron y llego un momento que simplemente dejamos de tomar, estábamos platicando, etc. cambiamos de lugar unas 2 o 3 veces, y en el ultimo bar era la ultima copa y a casa, justo nos despedíamos de todos y yo entre al servicio, justo al salir estaba “Jose” mientras me lavaba las manos le preguntaba que haces aquí? El servicio de chicos esta ocupado? (obviamente yo sabia que hacia ahí, y moria de felicidad!) no me dijo nada me subió al lavamanos y comenzó a besarme de una manera muy cachonda, le dije tenemos que salir mi amigo ya estaba afuera del bar y me dijo vente conmigo vámonos por ahí tu y yo solos y mañana que tu amigo pase por ti para que se vayan al compromiso que tienen.

Salimos del bar y le dijimos a mi amigo y el nos dijo yo voy los dejo a “X” lugar y mañana paso por ti temprano, llegamos al lugar y nos despedimos de mi amigo.

Al momento de estar en la habitación “Jose” y yo ni tiempo me dio de cerrar la puerta de la habitación en ese momento me puso contra la pared y comenzó a besarme con sus manos apretaba mis tetas se arrimaba con su pantalón abultado. Comencé a quitarle la camisa rápidamente nos desnudamos me llevo cargando al escritorio que había ahí, se hinco enfrente de mi y comenzó a darme sexo oral, después de un rato lo cogí de los cabellos y lo subi y comencé a besarlo lo avente en la cama y comencé a darle sexo oral ahora era mi turno, yo ya no aguantaba mientras le mamaba su miembro duro, caliente, con una mano tocaba sus testículos y con la otra mano comenzaba a tocarme, estaba a 100 ya no aguantaba. El se percato de mi estado y con una maniobra impresionante me subió a la cama me puso en 4 y comenzó a penetrarme cogió mis manos y las puso detrás de mi espalda y con la otra mano me cogía del cabello, al principio dije WOW! Este chico sabe lo que hace! J de pronto me quitaba la mano que sujetaba mis manos y me nalgueaba y si yo trataba de regresar las manos al colchon me daba mas duro y me decía “quien te dio permiso putita?” eso en vez de molestarme o incomodarme me ponía mucho mas!

De pronto se paro y me tomo de la mano me dijo ven aca fuimos al cuarto de baño y se sento en la orilla de la bañera y yo fui a sentarme encima de su verga que parecía llamarme, mientras yo subia y bajaba con fuerza el me besaba la espalda me hacia chupetones, me nalgueaba, no había tenido sexo tan intenso en algún tiempo y me desfoge totalmente, sin dejar que me separara de su verga me dio la vuelta para quedar cara con cara me cogió de mis nalgas y me puso sobre el lavamanos de nuevo mientras seguía cogiéndome me chupaba las tetas me las apretaba, mordía mis pezones, y con la otra mano metia 1 dedo por mi culito, cuando tuvo 2 dedos por mi culo realmente estaba gozando de lo excitada que estaba no sentía el “típico” dolor del principio. Y seguía bombeándome tan fuerte que escuchamos un pequeño ¡crack! Me bajo del lavamanos y me llevo de nuevo al escritorio tiramos todo lo que había (que bien que la lámpara era como de plástico! Jaja) los papeles, una carpeta etc. y seguía cogiéndome fuertemente y con sus 2 dedos dentro de mi culito los sacaba y los metia al mismo tiempo que me penetraba, yo solo conte 2 veces que me vine y no dejaba de follarme como un animal, antes de llegar a mi 3 orgasmo el se alcanzo a salir de mi y se vino en mis tetas.

Como pude (porque las piernas me temblaban) me baje del escritorio lo empuje a la cama y se la comenze a mamar y yo seguía masturbándome, me voltee en posición de 69 y yo no paraba de mamarsela, y el me decía que quería descansar que se acababa de venir y yo realmente en mi papel de puta le dije q quería mas “había despertado a la bestia” le dije q siguiera dándome sexo oral, hizo que me corriera 2 veces mas en su cara y yo no paraba de mamar, después de mis 2 orgasmos consegui levantársela de nuevo. Cuando ya la tenia bien paradita dura caliente me quite de esa posición y me puse a “cabalgarlo” cuando nos dimos cuenta ya estaba amaneciendo.

Hubo un momento que me tumbe en la cama y planeaba dormir aunque fuera 1 hora! Pues mi amigo iba a ir a recogerme, y el me dijo “en 1 hora vienen por nosotros?, pues aprovechemosla” realmente no se de donde saque fuerzas, mis piernas ya no reaccionaban, los brazos me temblaban y el estaba en una situación similar, nos pusimos frente a frente y el me masturbo a mi y yo a el. Se nos fue el tiempo y mi amigo me llamo que estaba a 5 min de recogernos que si estábamos listos. Rapidísimo y sacando fuerzas de nuevo de no se donde, nos paramos me puse un poco de agua en la cara y salimos de la habitación. Pasamos a dejar a mi amante y mi amigo me dijo que tal la nochesita? Y yo pues nada mal, apoco se me nota mucho q no dormi? Y me dice pues algo… pero lo que mas se nota es … (y bajo el espejo que tiene el copiloto en los coches) y cuando me veo me doy cuenta que tengo un chupetón enorme en el cuello!.

Al llegar a casa me meti a bañar rapidísimo hicimos las maletas y nos fuimos a nuestro compromiso, todo mundo nos pregunto que donde habíamos estado y yo no podía dejar de sonreir, dormi solo el trayecto de nuestra casa a nuestro compromiso como 3 hrs pero tenia una sonrisa que nadie me la quitaba, me dolia toooodo el cuerpo, tome como 4 espidifens juntos pero cuando recordaba algún detalle de la noche anterior todo el dolor se volvia placer!.

Cuando tuve la oportunidad, llame a mi pareja y le dije que le tenia una sorpresa, nos conectamos a internet y le comenze a contar detalle a detalle y se excito mucho. Adoro la relación que tenemos y mas que nada adoro a mi cornudo =D.

Espero les haya gustado y gracias por leer.!

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Mi castigo por infiel (1)

Hola a todos los lectores de esta cachondisima pagina debo decirles que soy un cabron cogelon, vivo en mexico, estoy casado, tengo 40 años pero mi libido supera mi relación marital, esto me llevo al desenlace fatal que les narraré:

Mi esposa es una mujer atractiva, muy linda, tiene unas piernas fenomenales y es super cachonda, al menos yo creía que lo era conmigo solamente.

Mi problema inició el dia que me encontró un mensaje comprometedor después de una borrachera fenomenal con mis cuñados, no se a cual de mis amantes se lo había enviado pero ella lo leyó de mi celular. Sin querer lo borró, pero allí empezó la duda, cada vez que se acordaba me lo restregaba en la cara, a pesar de que tuvimos un sexo fenomenal en esa temporada ese era el reclamo continuo, y yo en la estrategia de todo marido engañador, siempre negué todo.

Bueno al terminar nuestro periodo de vacaciones juntos, reinició la rutina con una o dos veces de sexo por semanas, ya que yo trabajo por las noches tres veces a la semana, sin embargo a pesar de mis insistencias esta rutina empezó a decaer, y yo observaba cierto cambio en el comportamiento de mi amada esposa, empezó a usar los conjuntos de lencería que solo usábamos en la intimidad de forma rutinaria, note cierto distanciamiento en nuestros encuentros intimos, tenia que esmerarme mas cada vez para lograr que se viniera, y me prohibió completamente tocarle ese culito delicioso que tiene con el pretexto de que tenia hemorroides,(cosa que nunca constate).

Llegamos a tener sexo solo una vez cada 15 dias de forma muy forzada, casi durmiendo ella mientras yo me esmeraba en darle caña.

Un dia en que me dejo muy cahondo y ni siquiera me permitió tocarla por la noche, decidi faltar a mi trabajo matutino sin avisarle y me dedique a espiarla por la mañana, lo primero que hizo fue ir a dejar a los niños a la escuela después se dirigió a su trabajo, entró y a la hora observe que su auto volvia a salir, pero era un hombre quien manejaba y ella iba en el lado del copiloto con una cara de caliente que solo yo crei conocer, los segui a cierta distancia y mi alma se quedo impávida al observar que el auto entraba en un motel cercano a su sitio de trabajo, baje de mi vehiculo para observar en que apartado entraban, al cerciórarme del cuarto que ocupaban, soborne al encargado para dejarme pasar por los pasillos de servicio y observar lo que se desarrollaba en el interior del cuarto, me costo una buena pasta, pero lo logre, cuando llegue al cuarto, lo primero que capte fueron los gritos de placer que emitia el tipo, el cual identifique como el chico de la limpieza, un cabroncete de 20 años, del cual una vez me comento ella que era un huevon de primera, pero que cargaba una herramienta tremenda, que mas da decir que era mas larga que la mia.

Een esos momentos mi querida esposa estaba chupándosela que daba miedo, se metia el culebrón hasta la garganta y después le daba unos lametones que parecía niña con helado, asi estuvieron por un buen rato, mientras el tipo le metia mano a sus dos agujeritos, dándose el lujo de dederle el culito con su pulgar, casi tan grueso como dos dedos mios, cosa que a mi no me permitia, despues de 20 min, ella lo dejo de mamar y se monto de frente a ese cabron, dejándole sus tetitas a su disposición mientras lo cabalgaba cual amazona desesperada, viniéndose al menos una 5 veces, en la ultima, agotada se recostó sobre su pecho, posición que aprovecho el mozalbete para tomarla de las nalgas y darle unas embestidas tremendas mientras con su dedo medio le dedeaba el culo gritándole “ de quien es este hoyito mi putita?”, y ella le respondia entre jadeos, “ es tuyo mi macho, pártemelo, ábremelo, que solo es para ti”, y este cabron le volvió a preguntar, “ ¿se lo has dado al cornudo de tu marido?”, respondiendo ella, “ no mi amor, no se lo he dejado ni tocar, es solo tuyo, ábremelo” al mismo tiempo que se desmontaba y se ponía en cuatro, el cabron inmediatamente se coloco en posición y le escupió el ano a mi amada esposa, apoyando la cabeza de su tremendo cipote, empezó una penetración lenta pero implacable hasta sumirle toda la longitud de su verga, rozandole sus nalguitas con sus vellos, mi querida esposa gruño entonces, damelo todo cabron, párteme le culo, dejame tu leche, y el chaval inicio un mete y saca tremendo, partiendo el culo a mi delicada esposa, un culo que solo había sido mio, en un grito bestial mi infiel conyugue le grito “ eso es párteme la cola, dejame vengarme de ese cabron infiel, me gustaría que me viera en este momento gozando de un macho de verdad con el culo inflamado y abierto con tu vergota, llename el culo de tu leche, mi niño”, al mismo tiempo este cabron se vino abundantemente en el culo de mi esposa y yo termine como nunca.

Una vez terminado, huí de ese sitio como alma condenada, esta de mas decir que mi esposa regreso a su trabajo 10 min, antes de salir, caminando como recién parida, y ante la mirada complaciente del vigilante y el personal de su oficina que le dedicaban una mirada cachonda haciéndome pensar que el tipo que conoci no ha sido el único que ha sabido de sus calenturas, mi gran duda es continuo con la vida que llevo o tengo algo de dignidad y la abandono, lo cierto que nunca me había calentado tanto, por favor alguien que me escriba y me ayude a decidir el rumbo de esta situación.

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La novia infiel

Primero presentarme, me llamo Valeria (nombre ficticio) y soy del centro de España, tengo 37 años, aunque del sexo llevo disfrutando desde los 26, un poco tarde, pero es que yo quería llegar virgen al matrimonio, pero no pudo ser, además, me encanta el sexo.
Al principio lo único que hacía era quedar con un chico y masturbarle, él me tocaba las tetas, que por cierto son enormes,  y yo se la meneaba hasta correrse en mi mano.
Con el tiempo fui a más, y ya además de tocarme las tetas  y yo menearsela, también me la metía en la boca cuando se corría. y ya por fin, con un militar, folle por primera vez, y me gusto tanto, que seguí, pero él no me follo más. Así, cada fin de semana, el viernes y sábado siempre caía uno, nunca el mismo, ninguno repetía, o por lo menos no me acuerdo de que alguno repitiese, así, han pasado por mi coño unos cuantos, hasta que me saque novio, que le conocí por un chat. También con él folle en la primera vez que nos vimos, y se la chupe. pero no vivíamos en la misma ciudad, ni siquiera en la misma comunidad autónoma, él solo venia los fines de semana. y como el coño me pedía guerra, pues seguí chateando, y seguía quedando con los que querían pasar un ratito conmigo. Llegaban, me metía en el coche con ellos, nos íbamos a un lugar apartado y me tocaban las tetas, se la chupaba, nos acariciábamos y follábamos.

Con el tiempo ya tuve piso propio, mi novio seguía viniendo los fines de semana, y yo entre diario seguía follando con cualquiera. Hubo de todo, maduritos, de 50 años o así, que disfrutamos los dos mucho, casados más jovencitos, que lo único que querían era tocarme las tetas sin sacar la polla de dentro de mi coño, y jovencitos de unos 20 años, que lo único que querían era intentar metermela por el culo y sobarme las tetas pero bien. Todos lo hicieron sin condón, en total fueron unos 40, se corrían fuera. empezábamos con los sobeteos de tetas y yo su polla, se la chupaba  hasta que se corriesen en mi boca, y cuando la tenían bien limpia, me la metían por el coño, si controlaban sin condón, y se corrían donde les pillaba, en mi tripa, en mis tetas, donde quisieran, pero fuera.
También me compre una webcam, y ahí ya la gente flipaba, los que no podían venir porque estaban muy lejos, ya podrían verme desnuda, y haciendo cibersexo con ellos. me pedían cosas y yo las hacia, lo que más me pedían era ver mis tetas  y que me metiese cosas en el coño,  y así lo hacia, tenia un palo de los que se ponen el papel de cocina, y me lo metía, y los chicos flipaban, y todos me decían lo mismo, que ganas de ir a verte y follarte, y yo les animaba.
así seguí, y sigo, siendole infiel a mi novio, subiendo el numero, que este coño no se seca de momento.

Así que si eres uno de los que has estado dentro de este coño y  quieres que  recordemos ese día y quizás repetirlo, o quieres sugerir algo o comentar algo, escríbeme. Un beso a todos

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mi suegro

Esta historia comenzó hace ya 20 año.

Había tenido algunas experiencias esporádicas con compañeros en el colegio y la universidad pero no había pasado gran cosa, excepto alguna masturbada mutua y una que otra mamada.

Cuando tenía 25 años conocí una hermosa mujer de mi misma edad que era secretaria en una de las oficinas de la universidad, empezamos a hacernos amigos, y poco a poco la relación fue madurando hasta que fuimos a vivir juntos. A los pocos meses vino a visitarla su padre, ella no había vivido con él pues fue producto de una relación anterior a su matrimonio, cuando él era muy joven.

A pesar de ello, tenia una relación relativamente cordial con mi novia, el señor tenía 42 años cuando estuvo en nuestro apartamento. Era de mi misma estatura, 173 y de unos 85 kg de peso, era fornido, fuerte, velludo, de una calvicie ya notoria y un bigote negro bien formado, yo pesaba 70k con un vello suave y corto.

Cuando me lo presentó me miró fijamente, dándome la mano con mucha fuerza, lo que me hizo sentir cohibido pero intenté disimularlo, estuvimos cenando y la conversación se fue haciendo mas fluida, llegando incluso a hacer bromas y riendo los tres.

Yo estaba haciendo mi trabajo de tesis, permanecía gran parte del tiempo en el apartamento haciendo lecturas y procesando la información, don Pedro, que así se llama mi suegro, pasaría con nosotros una semana, pues tenía que adelantar algunas cosas en la ciudad, también pasaba tiempo en el apto, mientras mi novia trabajaba todo el día.

La relación con don Pedro se torno amable, nos preparábamos café, y nos encargábamos de preparar la comida. Al segundo día él me empezó a preguntar sobre las intenciones con su hija, y sobre mis experiencias anteriores.. yo le dije que mis intenciones eran serias con su hija y de las otras experiencias procuraba no ser muy explicito… mi mirada se me iba sin proponérmelo a su bulto que se veía de buen tamaño, pero creí que  no se daba cuenta, pues yo retiraba la mirada inmediatamente a otro lado pensando que no lo alcanzaría a notar. Mi suegro empezó a pasarme el brazo por el hombro mas frecuentemente y cada que lo retiraba, me lo iba pasando por la espalda, poco a poco mas abajo, pero sin llegar a tocarme el culo, yo sentía corrientazos por la columna vertebral cada vez que lo hacía…

Al cuarto día de la visita de mi suegro, mi novia nos informo que esa noche llegaría tarde pues tendrían una celebración con sus compañeros de trabajo y que estaría llegando a eso de las dos o tres de la madrugada. Esa noche llego don Pedro después de hacer sus diligencias con una botella de whisky, diciendo que nosotros también la pasáramos bien mientras mi novia estaba en su reunión.

Empecé a preparar algo para comer y sentí como mi suegro se pegaba por detrás mío con la disculpa de ver que estaba preparando, sentí el roce de su bulto, pero pensé que era algo fortuito. Comimos y fuimos a la sala a tomarlos el whiskey, escuchar música y conversar, a medida que se iba surtiendo efecto el alcohol mi suegro se acercaba cada vez mas hasta quedar pegados y me pasó el brazo por la espada, después me metía mano por la nuca revolviéndome el pelo.. yo ya estaba excitado pero procuraba disimularlo.. después me dijo que que bueno que estuviéramos solos y así poder seguir conociéndonos mejor, el ya bastante alegrón, me pidió que bailara para él, ya desinhibido me puse a bailar, normalmente, sin pensar en hacer insinuaciones, no fuera a pasarme sin saber que intenciones tendría él, no sabia si estaba probándome para ser la pareja de su hija… al momento se levanto e inicio al bailar conmigo como si fuéramos los mejores amigos y poco a poco fue tomándome hasta bailar juntos, me tomo de la espalda y poco a poco me iba acercando y bajando su mano hasta tomar el inicio de mis nalgas.

Pegue un brinco y quise retirarme pero no me dejó, me apretó mas fuerte hacia él quedando bien pegados, me dijo, tienes un cuerpo muy bonito y unas nalgas ricas, yo hacía fuerza para desprenderme pero era muy fuerte..

He visto como me miras, me dijo y te voy a dar lo que quieres, y no hay problema pues todo queda en familia, me dijo con una sonrisa medio cínica, yo estaba muy asustado y quería desprenderme pero no podía, quieta putita, vas ha hacer lo que yo quiera, o le diré a mi hija que eres un maricón que intentaste seducirme.

Entonces empezó a besarme, al yo querer evitarlo me tomo del pelo fuertemente repitiéndome que tendría que hacer lo que dijera, intento meterme su lengua hasta que lo logró, empecé a responderle el beso, era la primera vez que besaba un hombre con bigote y lo sentía extraño y a la vez muy excitante, dejo de besarme y me dijo, ves como te gusta putita, lo vamos a pasar muy bien, yo ya estaba completamente entregado y perdido, entonces se sentó nuevamente en el sofá, con las piernas abiertas e indicándome con el índice que me acercara, me tomo de la nuca y me beso, me tomo las manos y las puso sobre los botones de su camisa, ya sabia que tenia que hacer, lo empecé a desabotonar, me iba empujando a que le besara lo que quedaba descubierto, un pecho fuerte y velludo, una tetillas oscuras que era una delicia chupar, asi putita sabia que eras un experto sigue sigue.. llegue a su cinturón el cual quitaba mientras me entretenía metiendo la lengua en su peludo ombligo, tomo mi cabeza y la apretó contra su entrepierna por encima del pantalón, haciéndome sentir la dureza de lo que iría a encontrar, se la empecé a morder, ese hombre gemía de placer, al fin se abrió el pantalón y salto una verga gruesa, pareja, de unos 17 cms, completamente mojada de precum, me parecía la mas hermosa que había visto en mi vida, me quede contemplándola extasiado, lo miré y estaba con una sonrisa llena de orgullo, se tomo la verga y la apretó haciendo salir una gota transparente, brillante, es para ti, tómala con la punta de la lengua, hacia muchos años que no sentía ese sabor a macho, salado delicioso.. poco a poco me iba comiendo esa ciruela colorada, caliente, la recorría con la lengua sintiendo su suavidad, su dureza, su calor, me tomo nuevamente de la nuca haciéndome comer el tronco hasta comerlo completamente, me dieron arcadas, me salieron lagrimas.. me dejaba retirar un poco y nuevamente me empujaba hasta comerla toda, me dejo retirar y me llevo a sus bolas para que las oliera y las comiera, primero una por una.. cuando estaba chupando una, fue empujando la otra hasta hacérmela comer también, yo jugaba con la lengua…. Después con una sonrisa me dijo, eres una putona golosa y me puso a mamar de nuevo, cuando siento que empieza a agitársele mas la respiración y sentir que su verga se ponía mas grande y dura, ya sabia que iba a pasar e intente retirarme, pero me tomo firmemente con sus manos, mientras empujaba su cadera, empecé a sentir los chorros de semen que me llenaban la boca, y empecé a tomármelos pues sentía que no me cabía mas en la boca y me ahogaría, sin embargo no pude evitar que se escaparan un par de gotas por la comisura de los labios, me mantuvo apretado contra él hasta que recupero la respiración, me dejo retirarme, me miro con una gran sonrisa, y me dijo muy bien yerno, lo haces muy bien, vio las gotas de semen que tenia en la cara, las tomo cono el dedo índice y me las metió en la boca nuevamente, la leche de macho no es para desperdiciarla dijo. Ambos estábamos empapados de sudor.. me senté a su lado me paso su brazo por la espalda diciéndome eres un yerno muy juicioso tomándote tu leche, vamos a seguir entendiéndonos muy bien.. y por supuesto mi hija no se puede enterar de nada de esto, a ninguno de los dos nos conviene, me dijo mirándome a los ojos, muy seriamente, no te preocupes le dije, no quiero perder a ninguno de los dos. Bebimos otro trago de whiskey, me recosté en su pecho y nos quedamos dormidos. Cuando desperté eran casi las dos de la mañana, me asuste mucho pues hubiera podido llegar mi novia, afortunadamente nada había pasado, desperté a mi suegro y le dije que era mejor que nos fuéramos a nuestras respectivas camas.

Mi novia llego como a la media hora, yo acababa de dormirme, pero me desperté al sentirla meterse en la cama, estaba desnuda, me beso y me di cuenta que tenia ganas de hacer el amor, yo estaba muy caliente por lo sucedido con mi suegro y con la bolas llenas de leche, y empezamos a tener el sexo mas desenfrenado que habíamos tenido hasta ese día, esa noche mi novia quedo embarazada de nuestro primer hijo.

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22 MINUTOS

No quiero saber como llegué a esa situación. Ni tampoco quiero saber porqué. Solo sé que pasó. Y sucedió sin quererlo yo. Al menos es lo que pienso. Esta confesión la escribí días más tarde de sucederme lo que os voy a contar. Ahora, después de cuatro años, confieso públicamente mi falta.

Nos reunimos en mi casa una serie de amigos. Para comer. No celebrábamos nada en especial. En total nos habíamos dado cita 6 parejas. Total, doce personas incluyendo a mi marido y a mí. No voy a hablar de los demás para no liaros la cabeza. Solo hablaré de Manuel y María. Ellos son nuestros amigos, como lo son el resto de nuestros invitados. Todos tenemos casi la misma edad, nos movemos en un arco desde los 23 a los 27 años el mayor, que es Juan Luis. Pero me voy a centrar en Manuel, pues él, y solo él, es el que nos interesa en esta historia.

Manuel lleva un año casado con María. Ellos se llevan bien. Ella es muy dulce y esta bien físicamente. Manuel es un tanto extrovertido, alegre y muy lanzado para cualquier actividad que hubiera que hacer. El siempre quiere ser el primero. Es como un líder. Siempre se esta riendo y eso es agradable. Tanto mi marido como yo no tenemos especial amistad por él, es uno más dentro de nuestro grupo de amigos. Quiero decir que no hay distingos. Se llevan bien los dos y no ha habido problemas conocidos entre ellos.

Yo tengo 23 años y Manuel 25. No es un  dato para nada servible, pero es una referencia que pongo en conocimiento. Su María, como dije antes, tiene mi misma edad. Y casi mi mismo cuerpo, pues ambas estamos como dicen los hombres, muy buenas. Estamos para comernos. Modestia aparte.

La comida se desarrolló según lo previsto. Comimos bien y tomamos café y licor, tanto licor que creo que se me subió un poco a la cabeza, si no, no me explico nada de lo que me pasó.

Todos estábamos en el salón sentados alrededor de la mesa. Bromeábamos y hablábamos a la vez. Me levanté para ir a la cocina y pude descubrir el jaleo de platos y cubiertos, adornados con un sin fin de vasos, esperando ser lavados. Confieso que me deprimí y me volví al salón. Permanecí un rato sentada a la mesa y me volví a la cocina. Justo en ese momento se acercó hasta la cocina Mariano. Vio todo lo que había que lavar y me dijo que si necesitaba ayuda, que él le diría a su mujer que me echara una mano. Le dije que no. Que lo iba a dejar para más tarde y ambos nos volvimos al salón.

Después de media hora bebiendo más y más chupitos de licor, la conversación derivó, al estar próximas las elecciones, en política. No hace falta que diga que al ser doce las personas las que allí nos encontrábamos, cada una era de un signo político, que en algunos casos, hasta dentro de una pareja era de distinto rango que su compañero o compañera. Sea como fuere, se enrolló una conversación y discusión muy apasionada. Ante la magnitud de la disputa, opté por emplear mi tiempo en algo que más tarde o más temprano tendría que hacer yo, fregar. Me puse en pie y les dije a todos, en especial a mi marido, que me ausentaba a recoger un poco la cocina. Así lo hice. Ellos siguieron discutiendo sus temas políticos, cada uno dando su versión de lo que pasaba según el color del partido político al que era afín, y yo en la cocina, fregando. Nadie me echó de menos. Al menos eso parecía, porque nadie se dignó en echarme una mano con el fregado.

No llevaba más de quince minutos en la cocina, con la puerta cerrada, pues no quería oír sus escandalosos argumentos, cuando esta se abrió y apareció ante mí Manuel, sonriéndome como siempre hacía.

Me pareció extraña su presencia allí, pues en la mesa del salón había de todo y yo acababa de llevar una cubitera de hielos entera y al menos habría cubitos para dos horas. Tampoco debía faltar licor, pues en mi casa había bastante y el lugar donde guardábamos las botellas, estaba en el salón.

Con las manos bajo el chorro de agua, le saludé y le pregunté si quería algo. No me contestó. Sólo se acercó tras de mí y levantó mi vestido para ponerme una mano en mis nalgas. Solté el plato que estaba fregando y me asusté ante lo inesperado de la situación. Enseguida él me rodeó y me besó en los labios fuertemente. Yo estaba como aturdida. Y también estaba algo bebida. Pero no lo estaba tanto como para no darme cuenta de dónde estábamos y qué estaba pasando.

Traté de protestar y mis protestas se ahogaron en un nuevo beso mientras con la mano seguía hurgando entre mis piernas. Lo malo o lo bueno de estas situaciones, es que por imprevistas, a una le pillan de sorpresa y no sabe como reaccionar. A mí no me dio tiempo a nada. Manuel me rodeó frente a él y me miró sonriéndome muy seguro de su conquista. Me tomó por el talle y me subió sobre la encimera. Cualquiera que hubiera entrado en la cocina en ese momento se hubiera extrañado de verme sentada sobre la encimera y Manuel besándome en la boca ávidamente. Le hubiera parecido un escándalo monumental. Pero a él parecía no importarle nada y yo, bueno yo simplemente estaba allí para ser objeto de él. Pensé en un momento de lucidez que aquello era un arrebato propio de los chupitos que habíamos bebido, pues jamás había tenido acercamiento alguno con otro hombre que no hubiera sido mi marido. Y menos con Manuel, aunque con este siempre me había mostrado agradable y dulce. Quizá lo interpreto mal.

Pero todo se desvaneció cuando él me levantó el vestido de gasa blanco que yo llevaba puesto, delantal incluido, y me besó en los muslos. Noté como mis piernas cedían ante la sensación térmica de sus labios en mis mulos y se separaban algo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo e impactó en mi estómago. Un vértigo sin precedentes se adueñó de mí. Ya el tanga no fue obstáculo para Manuel, pues con su mano lo separó hacia un  lado y dejo ante su vista placentera la totalidad de mi raja adornada con mi vello. Inmediatamente su lengua descendió hasta allí y comenzó furtivamente a proporcionarme placer, a la vez que separaba mis piernas más. Eché ligeramente la cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Antes, miré el reloj de la cocina, marcaba las 4, 20 h.

Un ruido leve y una sensación de liberación me indicaron que Manuel acababa de romper mi tanga. Ahuequé el culo y el lo sacó de mi cuerpo. Ahora su lengua iba  y venía con total libertad. Abrí mi boca para poder respirar más, ante la insistencia del placer que me estaba proporcionando con su lengua, y tomé su cabeza entre mis manos, enredando mis dedos en sus cabellos. El se levantó y me miró, siempre sonriendo, y se acercó a la puerta de la cocina. Echó el pestillo y volvió al lugar que acababa de abandonar.

Me puso en pie y subió mi vestido hasta la cintura y me dejó desnuda desde el ombligo para abajo. Y volvió a lamerme una vez más. Su lengua se hundía en mi grieta con precisión. Con la punta me daba golpecitos en mi clítoris mientras causaba en mí un sin fin de sensaciones. Cuando el creyó que ya había conseguido excitarme por completo se incorporó y se bajó los pantalones y los calzoncillos, dejando asomar una verga dura y tiesa que apuntaba hacia el techo de la cocina. Y yo sin decir nada de nada. Me bajé de la encimera  y me agaché en cuclillas para poder meterme aquel miembro vigoroso en la boca. Allí, en esa postura, lo mamé con deseo y rabia. Llena de excitación, lamí sus testículos y su periné. Paseaba mi lengua de abajo hacia arriba con lentitud, para una vez llegado al glande, absorberlo y envolverlo en mi saliva.

Después de unos minutos, el me incorporó y me volvió a sentar en la encimera. Se sacó los zapatos para liberar sus prendas de los tobillos. Aproximó su polla hacia mí y lentamente, pero sin pausa, fue paseando su glande entre mi surco. Traté de protestar pero el me lo impidió con su mano en mi boca. Siguió lubricando su pene con mis jugos, profundizando cada vez más en mi grieta. Después me la clavó hasta el fondo.

Comenzó con vaivenes rítmicos y yo comencé a sentir como esa verga caliente se me iba clavando una y otra vez dentro de mí. Nuestros vellos se mezclaban y se enredaban entre si. Opté por desabrocharme el vestido y tire de él hacia atrás para dejarle mis pechos libres. El hizo el resto. Con una maestría fuera de lo común, desabrochó mi sujetador y liberó mis pezones turgentes y febriles a la vez que comenzó a juguetear con ellos entre sus labios. Sus manos en mis nalgas y el calor y ardor que ponía en follarme hicieron el resto. Rápidamente sentí una sacudida en mi interior y me corrí. No me dominaba. ¿Sería un orgasmo?

Como él no se había corrido aún, seguía empujando dentro de mí, lo cual me llevo a sentir una prolongación del orgasmo increíble. Ya saciada por completo de su miembro, le dije que ya había acabado y el me la sacó, tiesa, mojada, dura y arrogante. Le pregunté si el ya había terminado y me dijo que no. No dudé en agacharme delante de él y meter aquello en mi boca. Sin ascos. Con agradecimiento por el gozo que me había proporcionado. Puse tal interés en hacer aquella felación, que no tardo en correrse y aunque se separó de mi boca para hacerlo, la primera salva de su semen se estrello en mi cara y las siguientes dentro de mi boca, pues yo soy agradecida y le dejé que se vaciara dentro de una de mis bocas. Y allí, mientras el compungía su cara y ya liberado su glande de mi boca, le chupe los cojones duros y arrugados que me mostraba.

Rápidamente como si la vida se nos acabara en un instante, comenzó a subirse los calzoncillos y los pantalones. Yo le imité y me coloqué mis ropas, me abroché el sujetador y cerré mi parte superior del vestido para después colocarme el delantal nuevamente. No dijo nada. Una vez se hubo recompuesto me miró sonriente, me hizo un gesto de despedida con la cabeza y salió de la cocina sin mediar palabra. Yo me quedé quieta sin saber que hacer y lentamente volví a mis platos mientras de mis ojos brotaban unas lágrimas. Miré el reloj a través de mis lágrimas y marcaba las 4,42. Veintidós minutos, eso era lo que habíamos necesitado para follar o para echar un polvo en la cocina. A escondidas del resto. A escondidas de mi marido y de María. Veintidós minutos para ser infiel. Y sin saber por qué.

Luego, una vez yo hube terminado de fregar, salí al salón con todos. Manuel estaba allí sentado con su mujer al lado y la besuqueaba mientras el resto bromeaban con ella. Aquello me impactó. ¿Cómo puede un hombre estar follando con una mujer y luego actuar con la suya como si no hubiera echo nada? Mi marido me miró visiblemente bebido y yo me inserté en la conversación, que seguía desbarrando por los campos de la política en sus más variados extremos, pues todos iban a arreglar la situación del país. De vez en cuando, Manuel y yo cambiábamos una mirada y yo notaba como me mojaba al recordar el polvo de la cocina. Así, sin darme cuenta me sorprendí con la mano bajo mí vestido, y tapada por el paño de la mesa, comencé a acariciarme el coño lentamente. Después, el clítoris. Luego incrusté dos dentro de mí y fui masturbándome, hasta que un gemido ahogado salió de mis labios mientras cerraba los ojos.

Después los abrí y sorprendí once caras mirándome atónitos. Me habían oído gemir. El silencio sepulcral delataba algo y yo no sabía que. Parecía que todos se hubieran dado cuenta de mi exceso. Pregunté que es lo que pasaba y ninguno cambio su expresión.

Saqué la mano y la dejé encima de la mesa, sobre el mantel blanco, tamborileando con mis dedos. Y allí, pegados entre ellos, tres vellos negros de mi pubis, delataron donde había estado mi mano hacía unos instantes.

Se que todos lo vieron como lo vi yo. Escondí mi mano y me puse muy colorada. Manuel hizo el resto. Desvió la atención con una sonrisa larga y escandalosa a la vez que decía “¡Joder!,  me acabas de recordar a María cuando……..la tengo encima” Y ya todos fueron risas, incluida la mía que se mostró nerviosa.

Hoy, después de cuatro largos años, donde no he sido capaz de olvidarme de aquel polvo, seguimos viéndonos con nuestros amigos. Y aunque Manuel y María ya no viven en Madrid, pues por motivos del trabajo de ella se ausentaron a Galicia, me masturbo de vez en cuando rememorando aquella escena de veintidós minutos, donde un amigo nuestro me folló en la cocina. Algo que jamás quiere hacer mi marido.

Quiero mucho a mi marido y no soportaba ocultar por más tiempo lo que había pasado aquél día.
Me he armado de valor y se lo he contado todo. El no me cree, dice que tengo una imaginación bárbara, pero que si eso me sirve para excitarme, que siga pensando en ello.

Ciertamente han pasado cuatro años ya, ahora tengo 27 años, y no he tenido ninguna experiencia fuera de mi matrimonio, pero aquellos veintidós minutos de placer en la cocina, aún hacen que me moje alguna mediodía mientras friego y miro los platos. Parece como si en el fondo del plato, viera la película de lo que pasó allí, cuatro años atrás. E inevitablemente, algunas veces dejo caer mi mano mojada, y con la suavidad del agua y el jabón, doy rienda suelta al placer de masturbarme mientras rememoro en imágenes dentro de mi mente, aquellos veintidós minutos.

Coronelwinston

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La obsesión de Bibiana

Mis dedos los sentía mojados, la humedad había traspasado la tela de los pantalones cortos. Apreté mis dedos contra mi vagina, y cerré las piernas, consiguiendo así un profundo orgasmo que nunca había esperado. Mi boca comenzó a succionar aquella verga con desesperación, mi mano empujaba la base del miembro contra sus huevos, Bernardo se unió a mi clímax estallando una vez más.

Siempre había tenido esa fijación. Deseaba vivir la experiencia de tener un miembro masculino dentro de mi boca, desde que de joven entré sin avisar a la casa de mi tía Maricarmen y la encontré dándole sexo oral a un hombre.

En esa ocasión recuerdo que si bien me confundí al encontrar a mi tía de rodillas y con ese líquido alrededor de sus labios, ella supo manejar muy bien la situación al tomarlo con calma y decirme que se trataba de un amigo y que lo que estaba haciendo era porque lo quería mucho. Claro que me impresionó muchísimo ver el pene de su “amigo” en completa erección, pues si bien sabía lo que era nunca había visto uno “en vivo y a todo color”. Esa imagen quedaría en mi mente durante muchos años, pero en ese entonces no le di importancia, así que yo no comenté el hecho, por razones obvias mi tía tampoco. Mucho tiempo después me enteraría de que aquel hombre era su casero y que ella estaba pagando así un mes de renta que debía, pero en fin.

Yo crecí con toda normalidad, me hice adolescente y después me volví una mujer, y nunca tuve problemas con ese suceso ocurrido tiempo atrás, hasta que ya a los 23 años me invitó mi novio al cine y en la película hubo una escena en la que se daba a entender que la chica le daba sexo oral al protagonista. Aunque no se veía nada en escena, la simple acción de ella al desaparecer hacia abajo y ver los gestos del muchacho fueron suficientes para encender la mecha de una bomba que estallaría posteriormente. Mi novio no le prestó atención a la escena porque era una película cómica, pero yo lo viví de una manera diferente.

Desde aquella noche que salí del cine no pude dejar de imaginar lo que podría haber pasado si de alguna manera mágica pudiera ver lo que los personajes hacían y no se veía en pantalla. Aunque no lo demostré ante mi novio, estuve excitada todo el tiempo después en que fuimos a cenar en compañía de nuestros amigos. Me supe controlar muy bien y disimular que no pasaba nada, pero como si hubiera sido un hechizo, comencé a verle forma fálica a todo objeto alargado que veía, incluso pude practicar la habilidad de mirar en fracciones de segundo los bultos de mis amigos, y obviamente de mi novio, pero mis principios me hicieron disimular lo que sentía.

Recuerdo que esa noche me estuve acariciando mis más secretos rincones de una manera en la que antes no lo había hecho, y en esa ocasión pensé mucho en cómo podría ser darle sexo oral a alguien y practiqué prolongadas y diferentes sensaciones con aquel cepillito de hule que usaba como cosquilleador, por lo que no me costó trabajo al día siguiente volver a la normalidad, y mostrarme con toda la serenidad necesaria en mi puesto de mercadotecnia en una gran trasnacional. Sin embargo, el pequeño copo de nieve había empezado a bajar la cuesta y conforme pasaron los días la obsesión fue aumentando. Constantemente tenía pensamientos acerca de estar con mi novio en una situación así, pero no me animé a decirle o proponerle nada. En primer lugar, tenía poco tiempo de salir con él, y no quería que pensara que era yo una cuatro letras, pero por otro lado no estaba muy convencida de que hacerlo con él sería una experiencia grata.

Empecé a tener un conflicto conmigo misma, pues por un lado me moría por darle una buena mamada al primer hombre que se bajara los pantalones, pero por el otro no podía hacer una cosa así porque mi posición social se tambalearía. Llegué a pensar en contratar los servicios de un profesional, es decir, un servicio de acompañamiento, pero descarté la idea al pensar que no era yo como aquellas mujeres cincuentonas que andan buscando muchachos, además de que no me inspiraba seguridad el pensar en hacérselo a un chico al que le pagan por meter el popotito en la papayita de esta, aquella y a lo mejor hasta el culito de aquél. Ante esta situación yo sufría al tener que sobrellevar juntas de departamento en compañía de los otros ejecutivos y tener que luchar en contra de mis pensamientos lujuriosos. Me imaginaba cómo sería chupársela al jefe, luego comparaba mi fantasía con otra que había tenido de cómo sería hacérselo a mi vecino, en fin.

Toda esta situación llegaría a su clímax en el paradisiaco puerto de Acapulco, donde asistí a una convención de mi empresa. Mi función, junto con la de mi compañero Bernardo, fue coordinar el evento, por lo que cualquiera que conozca de organizar convenciones sabrá que para dos personas era una responsabilidad del tamaño del mundo y una excesiva carga de trabajo. Sin embargo, yo tenía ya tiempo de conocer a Bernardo, pues sus papás son amigos de los míos y nos conocemos desde niños, hicimos la primera comunión en la misma iglesia, y aunque él estuvo mucho tiempo viviendo fuera del país, tengo mucho aprecio por él. Bernardo es un muchacho alto, corpulento, pero no gordo, y es muy tranquilo, es lo que se diría una gran oso de peluche. Mentiría si dijera que lo quiero como un hermano porque quiero mucho más a mis primos, pero Bernardo ocupa un lugar muy especial en mi corazón, y creo que lo reafirmó con lo que pasaría en esa convención.

Como les contaba, nos tocó organizar la convención, así que viajamos desde unos días antes a Acapulco a preparar todo, incluyendo coordinación con el hotel, el servicio de transportación, contratar edecanes, hacer gafetes, mantas, etcétera, así que nos mantuvimos ocupados todo el tiempo, y no nos daba tiempo de descansar. Con el húmedo calor que estaba haciendo, me parecía una tortura tener que estar ocupada y no poder disponer de tiempo para darme un chapuzón en las albercas, pero mi sentido de responsabilidad es muy alto y por eso estuve concentrada en dejar todo listo para la convención.

Bernardo se encargó de organizar los banquetes y los seminarios, además de que estuvo en contacto con proveedores locales, por lo que también estuvo vuelto loco durante los días anteriores a la inauguración. Finalmente, el primer día llegó, y aunque fue de menor actividad en preparación hubo bastante tensión al sentir que nuestros directivos estaban checando que todo estuviera en orden, además de que tuvimos nuestros primeros contratiempos, como que no encendía un proyector, que se retrasaba una plática, que no aparecía un gafete, o que cambiaban al expositor, etc.

Sin embargo, al final del día hubo una pequeña recompensa, pues como cierre de ese día hubo un pequeño coctel con el que tuvimos la oportunidad de -al fin- tener un momento para relajarnos. Creo que fue la primera ocasión en la que pude platicar con más calma con Bernardo y preguntarle cómo estaba su familia -él tiene 2 años de casado-. Fue entonces cuando después de tres tequilas tuve la suficiente calma para ver a mi alrededor. Ahí estábamos, junto a la alberca, brindando con los asistentes, y podía ver a mi alrededor algunos cuerpos semi desnudos de los turistas que se bañaban en la fresca agua de las piscinas. Como si hubiera cambiado de canal al televisor, mi mente comenzó a insistir en mi obsesión, y comencé a imaginar cosas al ver a esos muchachos. Bernardo se dio cuenta de que mi mente estaba en otro lugar, por lo que hizo un comentario un tanto sesgado.

– ¿Hace calor verdad?… Estoy seguro de que te gustaría meterte a nadar… -dijo.  -No, -le respondí – todavía tenemos que hacer los diplomas de mañana y los gafetes que hacen falta. Ya son las ocho y si no lo hacemos en este momento tendremos que hacerlo a media noche, y eso es muy mala idea.

Así pues, apenas terminamos nuestra bebida y nos dirigimos a una habitación que habíamos acondicionado como oficina y bodega, ahí teníamos cajas de promocionales, libretas, la computadora, impresora, y todo lo necesario para trabajar. Nos pusimos de inmediato a trabajar en los preparativos del día siguiente, hasta que después de media hora de actividad, mi voz rompería el silencio:

-Oye Bernardo… ¿si te pido un favor me lo harías? -Sí, claro, Bibiana, dime – me respondió inmediatamente. -Mira, es algo muy especial, y no quisiera que tengas una mala impresión de mí por lo que te voy a pedir. -¿Qué es?… dime, con confianza -preguntó él. -Si te digo que me gustaría mamarte la verga… ¿me dejarías?

Yo misma me ruboricé por lo que acababa de decir, pude decir “pene” o “miembro”, pero no quise dejar lugar a confusiones. Al mismo tiempo, me di cuenta de su sorpresa al escuchar mi pregunta, al ver cómo se abrían sus ojos y hacía cara de interrogación.

– ¿Qué?… -dijo, y trababa de comprender mi pregunta. -No quiero que pienses que quiero tener relaciones sexuales contigo o de que me gustas como pareja, simplemente deseo experimentar el sexo oral, pero no siento a alguien con tanta confianza para hacerlo. -¿Pero cómo crees? -me respondió, y por unos segundos pensé que había sido un error proponerle esto a mi amigo – tú con tan buena educación que tienes, con tan buenos principios, realmente no podría hacerte eso. -¿A qué te refieres con “hacerme eso”?… No me “harías nada”, yo te estoy pidiendo que me dejes hacértelo a ti. Y no tienes por qué sentir que me harías un daño, pues no me estarías quitando nada.

-No sé… -Mira, si es por Angie -su esposa- no te preocupes, jamás saldría de mi boca nada de esto. Además sería solo en esta ocasión y ya. De verdad me siento obsesionada con esto y ya no puedo aguantar más. -Pero… ¿y por qué no lo has hecho con tu novio? -preguntó él, como si fuera algo obvio. -No sé, no me sentiría bien de pedírselo. Por eso te lo pido a ti. Quiero que lo tomes como un regalo de agradecimiento por nuestra amistad… ¿me dejarías?

En ese momento me di cuenta de que él ya estaba excitado, y con un movimiento discreto de su mano acomodó su miembro, que se notaba ya en proceso de erección. Yo por mi parte, estaba húmeda, y no me había quitado la mano de mi zona púbica, desde que había comenzado a hablar, sin embargo, no se había notado tanto porque tenía las piernas cruzadas, y la tela de los pantalones cortos y holgados disimulaba un poco. Sin embargo, precisamente el que yo estuviera con las piernas desnudas y mis sandalias, hicieron que Bernardo echara un recorrido visual por mis piernas, y creo que eso facilitó las cosas.

-Pues… está bien… si tú quieres… -respondió finalmente Bernardo – ¿ahorita?… -Síp… -le contesté No pude evitar sonreír de gusto al escuchar su aprobación.

Entonces, sujeté mi cabello hacia atrás, haciéndome un chongo, con el fin de que mi cabello no estorbara para lo que iba a comenzar a hacer.

-¿Qué quieres que haga?… -me dijo él amablemente. Pude notar su sinceridad, ya que no quiso aprovecharse de la situación, pienso que otro hubiera tomado otra actitud. Yo, por mi parte, simplemente le indiqué que se pusiera de pie, pues yo tenía la firme intención de hacerlo todo. Bernardo puso sus manos en la cintura, tal vez sin saber dónde más ponerlas.

Entonces comencé a hacer mi sueño realidad. Siempre había luchado por no dejarme opacar por alguien del sexo opuesto, y esa noche, por primera vez en la vida, me puse de rodillas ante un hombre. El sonido que hizo su cierre al abrirse fue música para mí, y lentamente fui introduciendo mis dedos para liberar de su prisión a aquella parte tan íntima de mi querido amigo. Al sentir las yemas de mis dedos la textura de su miembro, comencé a temblar de emoción, y noté que él comenzó a tratar de tener control de la forma en la que reaccionaba. Una vez que pude sacar de la bragueta a su maravillosa verga la admiré durante unos segundos mientras lo tenía aprisionado con mi mano derecha. Nunca me había imaginado que Bernardo podía tener una cosa tan grande y gruesa, a pesar de que ocasionalmente ya le había echado algún vistazo. Estaba rosada, con una pequeña gota transparente en la punta, completamente en erección, y podía sentir sus palpitaciones en mi mano.

-Es bellísima- le dije, al mirarlo a los ojos, él solamente me sonrió sin decir palabra, tal vez para no verse vulgar. -No sabes cuánto he querido vivir este momento, Bernardo -le dije mientras mi mano se movía instintivamente para masturbarlo, y mi mano izquierda tomaba su lugar para sostener sus testículos con toda la suavidad necesaria. -Gracias-dije, mientras lo introducía hasta el fondo de mi garganta. Quise llenar todas las noches en que soñé cómo sería sentir unos vellos púbicos en mi nariz y barbilla, en que soñé sentir unos testículos en mis labios, y que quise saber cómo palpitaría una tremenda carne entre mi paladar y mi lengua.

Fuimos tomando confianza. Mis movimientos comenzaron a ser automáticos, como si hubiera aprendido a hacerlo hacía tiempo. Comencé a meterla y sacarla de mi boca rítmicamente, como suponía que lo hacían las profesionales, aunque en realidad nunca he visto cómo lo hace una… más que mi tía Maricarmen. La saqué de mi boca completamente mojada por mi saliva y su secreción. Entonces mi lengua salió disparada como si fuera una serpiente con vida propia, y comenzó a jugar con sus pliegues, y a esconderse abajo del suculento glande. Bernardo comenzó a dar muestras de un intenso placer al gemir repetidamente, lo que hizo que me llevara la mano izquierda hacia mi monte de venus, que a esas alturas ya se encontraba con una alta temperatura.

Mi boca atacó de nuevo al indefenso chafalón de Bernardo, y lo aprisionó de nuevo entre las suaves caricias que le proporcionaba la parte interna de mis cachetes así como mi impaciente lengua. Bernardo apretaba sus glúteos para tratar de contener sus reacciones instantáneas provocadas por el placer que le estaba dando su amiguita, y yo, generosa, miraba hacia arriba para comprobar si lo estaba haciendo bien. Saqué varias veces su miembro para darle ligeras mordidas, aunque en realidad hubiera querido comerme esa pieza enorme. Bernardo comenzó a acariciar mi cabeza, y a enredar sus dedos en mis cabellos. Me di cuenta de que no se contendría más.

El comenzó a bombearme, por lo que simplemente me quedé quieta, siendo totalmente sumisa a sus acometidas, que cada vez se volvieron más salvajes. Estaba mi boca completamente a su servicio, al servicio de sus deseos, y así lo entendió él. Recibí entonces una abundante descarga de semen que en un solo instante llenó mi boca, mientras aún me bombeaba, y yo recibí sin queja alguna.

-Ahhhh… perdóname… -dijo Bernardo – no quise ser brusco…  -No te preocupes -le contesté, con su semen escurriendo por las comisuras de mis labios, mientras masturbaba su deliciosa verga, que poco a poco iba dejando de estar dura, pero aún escupía esperma, ahora sobre mi rostro. -Ahhhh… Bibiana… -decía él, mientras su mano derecha auxiliaba a mis dedos en la delicada labor de las caricias.

Después de eso no mediamos palabra, yo continué masturbándolo, sin darle oportunidad de relajarse a su miembro. Así, poco a poco fue recuperando una hermosa erección hasta erguirse nuevamente ante mi vista. No desperdicié la oportunidad y comencé a lamer su escroto, mientras me daba el lujo de oler el aroma que producía la región del pie que se dirige hacia su ano, al que di un descarado beso. En esos momentos mi boca comenzó a escucharse más ruidosa, debido a la gran cantidad de esperma y saliva entre la que prácticamente nadaba su preciosa reata.

La saqué de repente y comencé a golpearla contra mis labios, lo que excitó a Bernardo en suma.

-¿Te gusta así? -le dije en el tono más cachondo que pude. -Ahhh sí, preciosa… síguele…

Con decisión volví al ataque, esta vez dejando que su miembro se introdujera profundamente y con mis dientes presionaba levemente, tal vez la combinación de dolor y placer provocó que Bernardo casi se volviera loco. Lo escuché expresarse obscenamente, de una manera en la que jamás lo había escuchado, pero en esos momentos me causó mayor excitación. Mi mano izquierda se movía insistentemente sobre mi triángulo de intimidad y mis dedos los sentía mojados, pues la humedad había traspasado ya la tela de los pantalones cortos. Entonces, apreté mis dedos contra mi vagina, y cerré las piernas, consiguiendo así un profundo orgasmo que nunca había esperado.

Mi boca comenzó a succionar aquella verga con desesperación, y mi mano derecha empujaba la base del miembro contra sus huevos, aumentando su longitud. Bernardo se unió a mi clímax estallando una vez más, aunque en esta ocasión su eyaculación fue externa, por lo que la mitad de mi rostro quedó bañado de esa deliciosa sustancia que a lengüetazos comencé a comer. Cabe decir que el esperma escurrió por mi cuello hasta ensuciar la tela de mi camiseta, cayendo sobre mis pechos, justo sobre mis pezones erguidos, que se notaban claramente por la inevitable humedad de mi sudor. El clima tropical y la calentura del momento no eran para menos. Parecía yo de concurso de camisetas mojadas.

Me quedé así, de rodillas, todavía unos diez minutos más, masturbando a Bernardo, dándole besos y lengüetazos a su maravilloso miembro. En esos momentos sentía una enorme gratitud por el amigo que me había dado la oportunidad de hacer realidad un sueño, una obsesión que me había atormentado por mucho tiempo. Un peso se quitó de encima de mí desde ese momento.

Su esposa nunca ha sabido de lo que ocurrió en esa convención. Tampoco mi novio. Creo que nunca nadie se imaginaría lo que ocurrió entre estos dos jóvenes responsables en aquella oficina. Debo hacer hincapié en que pudimos todavía tener listo lo del día siguiente. Faltaban otros dos días de convención. Dos días de trabajo. Y dos días que no desperdiciaríamos.

Autora: Susy

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