Lo hago por ti, para que puedas follar

Luis y Pedro habían quedado a solas para tomarse juntos unas cervezas. Los dos treintañeros compartían una conversación íntima tras la tercera cerveza.

  • Por cierto, ¿cómo está Silvia? – haciendo referencia a la esposa de Pedro.
  • Como siempre. – Dijo apartando la mirada hacia otro lado.
  • No lo dices muy convencido.
  • Buff Luis, qué quieres que te diga. Todo bien, aunque esto de no follar por bien vaya todo lo demás, quema.
  • Ya… es una putada, pero ¿tan poco lo hacéis?
  • ¡MESES! – dijo abriendo mucho los ojos.

Luis dio un largo sorbo de cerveza y le apoyó su mano en la espalda de su amigo. Acercándose un poco más a él para cerrar el círculo de la privacidad le habló en voz baja.

  • Al menos merecerá la pena la espera… ¿no?
  • No, aunque no estoy en situación de elegir.
  • Debes de explotar; es eso, ¿no?
  • Eso, y que ella no creas que se esfuerza – Pedro se mordió los labios y finalmente soltó toda la frustración que llevaba dentro – Verás Luis, que quede entre nosotros, pero es como follarse una vagina en lata. No hace nada. Casi ni la chupa porque dice que le da asco y acabo follándomela como un animal en apenas unos minutos. Minutos que se transforman en meses de espera hasta el siguiente acontecimiento sexual. ¿Cómo crees que estoy?
  • Joder Pedro, me dejas de piedra. Mira que ella está en buena forma, y bueno, ambos parece que os lleváis bien y sois, con tu permiso, atractivos. No entiendo qué le pasará.

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Entregando a mi esposa 5

Puedes leer la cuarta parte de esta serie de relatos: Entregando a mi esposa 4

Me desperté el domingo profundamente revuelto. Deborah no estaba en casa y Jazmín tampoco. Me molestaba la idea que Jorge viniera a casa, pensaba que iba a estar mi hija y no me parecía bien. Tengo que hablar con Deborah, pensé. Vinieron de comprar facturas, Deborah notó mi cara seria.

-Epa, que cara… que pasó?

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Entregando a mi esposa 4

Puedes leer también la tercera parte de este relato: Entregando a mi esposa 3

Y así empezó a pasar el tiempo, hacía un mes que Deborah sólo se veía con Jorge a solas, siempre salían, los sábados eran para él, yo me quedaba cuidando a Jazmín, los días de semana, cuando llegaba a casa, Deborah estaba siempre vestida como para salir, algunos días salía con Jorge y otras veces se quedaba conmigo, me dijo que le encantaba que yo no supiera para quien se arreglaba.
Un Lunes llegué estaba deliciosa, un vestido corto, medias a medio muslo, pintada discretamente pero resaltando sus carnosos labios, la bese, y me devolvió el beso metiendome lengua:
-Estoy que vuelo de calentura… necesito pija urgente…

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La terraza del bar

Era viernes por la noche y mi “A” llegaba en el autobús, ambos habíamos tenido una semana sin complicaciones y yo estaba ansioso por verla, abrazarla y estar con ella.

Como de costumbre, llegó en bus desde su preciosa ciudad costera y yo fui a recogerla, hacía una temperatura de primavera espléndida, así que en vez de con el coche fui andando a esperar que llegara. Cuando por fin llegó su autobús y se bajó nos fundimos en un fuerte abrazo y nos besamos con ansiedad, ella traía unos leggins así que al tocarla pude sentir perfectamente su culo redondito y me puse a cien. Cogí su maleta y decidimos ir dando un paseo a mi casa para dejar la maleta y que fuera al baño después del viaje que había realizado, para salir a la calle tranquilos a tomar unas cervezas y cenar y disfrutar de la maravillosa noche que hacía.

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A los pies de mi esposa

Cuando mi actual mujer aceptó casarse conmigo, estaba seguro que sería capaz de hacerla feliz por el resto de mi vida. Yo estaba perdidamente enamorado de ella y, por consiguiente, haría todo lo posible para satisfacer cada uno de sus deseos, anhelos y caprichos. Creía firmemente que el amor incontenible que sentía y siento por ella podría romper con cualquier barrera que nos pusiera la vida.
Eso era lo que pensaba cuando aún no habíamos tenido la que para ella fue una muy decepcionante noche de bodas. Ambos veníamos de familias ultra católicas y tremendamente conservadoras, por lo que los dos habíamos decidido llegar vírgenes al matrimonio. Aunque eso significara que nuestra única actividad hasta la noche de bodas, durante dos años noviazgo, fuera darnos besos con lengua, abrazos, y uno que otro toqueteo en el trasero, pero siempre sobre la ropa.

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El nuevo trabajo de mi mujer V Final

Después de su Ascenso la actitud de mi mujer cambio, más segura, más abierta, mas sexual, a mí en casa me tenía loco con las historias que me contaba del trabajo y teníamos una vida sexual más activa que nunca pues, según ordenaron Silvia y Jean Claude, seguía sin ser penetrada en el trabajo y llegaba a casa cachondísima. En la oficina, en caso de calentón extremo, solo tenía que llamar por teléfono y cualquier becario se arrodillaba ante su mesa comiéndola el coño hasta correrse en su boca.

Dejó su antigua ropa a un lado y empezó a vestir mas sexy, elegante y provocativa a la vez. Al trabajo iba siempre vestida con trajes de ejecutiva, tacón alto, medias o pantys y, por lo que pude curiosear en sus cajones, nunca llevaba ni bragas ni sujetador. Empezó a utilizar prendas de Sado que combinaba elegantemente con su ropa, faldas de cuero, algún que otro corpiño, incluso cruces de latex que cubrían sus pezones. Ya solo respondía ante Silvia y Jean Claude con los que actuaba de forma sumisa aunque cambiaba al Rol de Ama en cuanto salía de su despacho.

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Juan mira como humillan a su novia delante de su hijo

Juan es un joven soltero que vive en España, navegando por internet, llegó a hacer amistad con una mujer de México, ella creo que se llamaba María del Mar, vivía sola con su hijo, tras unos meses hablando por skype, empezó a surgir algo más entre ellos, ella era bastante guapa, tenía una delicada piel blanca como la nieve que contrastaba con su pelo negro, ella estaba desconfiada, hay mucho loco por ahí, pero el ya se imaginaba a su esposa y pensaba hacerla feliz y quería ser como un padre para el muchacho, su padre real era un celoso maltratador, y ella deseaba largarse lejos de ese hombre que aporreaba su puerta borracho.

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Mi amigo disfruta de las nalgas de mi mujer

Mi amigo disfruta las nalgas de mi mujer

Hola buenas a todos, espero que les guste mi relato, y si es así les relatare las otras veces que he compartido a mi mujer con mi amigo, sin mas preámbulos empiezo

Desde que estaba en la universidad fue que inicie mi relación con mi mujer, Alice, ella era algo tímida, de cabello negro, y sus pechos pequeños, pero de nalgas redondas y voluminosas y mantiene su cuerpo por el gimnasio, esto hacia que los demás compañeros de mi instituto se le quedaran bien con lujuria, al principio yo no me había fijado en eso, mi di cuenta fue por mi mejor amigo Eduardo, cuando el me comento esto me dio como una pequeña excitación, pero no le di importancia, y los días fueron pasando y cada vez notaba como la miraban con lujuria y hacían comentarios en silencio, y en una ocasión
cuando hablaba con Eduardo el me confeso por la confianza que tenemos, que el tampoco puedo evitar mirarle las nalgas a Alice, esto a mi me excito mucho, y yo le dije que no había ningún problema ya que es normal en los hombres. Y así fue pasando el tiempo y de repente empece a tener la fantasía de compartirla, y cada vez que veía las nalgas de Alice esa idea venia a mi mente. Ya luego pasaron los años, nos graduamos y empezamos la preparatoria, yo nunca me atreví a comentarle algo a Alice, y siguieron pasando los años, empezamos a trabajar, nos casamos y hoy en día ambos tenemos la edad de 28 años.

Todo comenzó un día en el que mi amigo Eduardo me llamo para reunirnos, ya que por el trabajo teníamos tiempo sin vernos, y le propuse que viniera a nuestro hogar y que yo pasaría a por el, Eduardo acepto. Y justo en ese momento, no se por que,
se me vino una excitación y comencé a pensar en que podía realizar mi fantasía, no aguante mas y decidí comentarle a mi mujer, cuando se lo comente, al principio ella se veía muy sorprendida y me pregunto el por que me excita tanto,
y yo le respondí, "Amor se que ambos nunca hemos tenido otra pareja, pero me da mucho morbo que tu experimentes tener sexo apasionado con otro" y ella me dijo que con quien seria, y le respondí que pensaba con mi amigo Eduardo, pero que ella decida, y me respondió, "Bueno lo pensare". Ya en la noche le pregunte si había decidido,
a lo cual ella me dijo, "Bueno amor lo estuve pensando, al principio no quería pero al ver que tienes muchas ganas de que cumpla tu fantasía lo haré", y le pregunte si pensó con quien seria y me dijo, "Ya que tu propusiste a Eduardo lo elijo a el, ya que ambos nos conocemos desde hace mucho tiempo y tenemos bastante confianza", Esto me
puso muy excitado y esa noche tuvimos sexo muy caliente. Ya al siguiente día por la tarde, le dije a Alice que iría a buscar a Eduardo y que le comentare sobre mi fantasía, y dicho esto salí con el coche a buscarlo. Cuando lo recogí nos saludamos y empezamos a platicar por el camino, y hubo un momento en que Eduardo empezó a hablar sobre como eramos en la secundaria y aproveche este momento para decirle, "Recuerdas cuando me confesaste que
te gustaban las nalgas de Alice?" El con una sonrisa me dijo "Si lo recuerdo, pero ya no es así", a lo que yo le respondí provocandolo, "Si tuvieras la oportunidad de tener sexo con ella, lo harías?" Eduardo en ese momento se le formo un ligero bulto en su pantalón y se quedo callado, y aproveche para comentarle sobre mi fantasía, al terminar de decírsela el se veía, muy emocionado y excitado pero dudoso, (ya que pensaría que seria demasiado bueno
para ser verdad), justo en ese momento llegamos, guarde el coche y entramos, el saludo a Alice con un beso en la mejilla, y ella estaba vestida con pantalón pegado que hacia que sus nalgas resaltaran mas. Almorzamos y pasamos el rato platicando, ya había notado mas de una vez como Eduardo miraba el cuerpo de Alice con lujuria, y cuando
ella se levanto del sofá para ir a la cocina, a Eduardo se le formo un bulto en sus pantalones al verle las nalgas, yo también me levante y fui a la cocina, una vez ahí le comente todo a mi mujer, y le dije cuando tomara la iniciativa, a lo que ella me respondió con una sonrisa, "Sal a dar una vuelta como de 20 minutos amor para ir creando el ambiente, y ya cuando
vuelvas disfruta el momento", esto me excito mucho y la obedecí, le di un beso y me fui a decirle a Eduardo que ya volvía.

Estuve caminando 20 minutos exactos y estaba muy intrigado y excitado por saber lo que hacían, así que decidí volver, abrí la puerta silenciosamente y vi que no estaban en el sofá, subí para ir a la habitación y vi la puerta abierta,
al entrar pude ver como Eduardo y Alice estaban fundidos de pie en un beso apasionado, esto hizo que me excitara mucho. Eduardo le agarraba fuertemente las nalgas a Alice de la calentura que tenia, luego ambos se quitaron la camisa, y siguieron besándose, yo me senté un sillón a masturbarme, y Alice sonríe y me dice "Amor lo que vas a ver hoy te va a calentar por varios meses. Y ambos con una sonrisa se empezaron a quitar la ropa por completo,
y Alice empuja a Eduardo dejándolo sentado en la cama, y se acerca a agarra su verga de 26 cm, y con una sonrisa me mira y dice "Mira amor es un poco mas grande que la tuya y hoy sera mía, a lo que Eduardo le dice, "Si me verga hoy sera tuya, entonces tus nalgas hoy también serán mías, y Alice empezó a chupar su verga, y por ratos se me quedaba
viendo con cara de calentura, luego Eduardo la levanto y se puso a chuparle sus pechos, luego ambos se empezaron a besar de lengua, y justo en ese momento note que ya estaban muy calientes, ambos siguieron besándose hasta que Eduardo se acostó en la cama y Alice se monto encima de el, para hacer un 69, Eduardo le abrazaba las piernas y
se comía su vagina de una forma muy salvaje, por otro lado Alice se metía salvajemente la verga de Eduardo en su boca y por momento se la metía completamente y duraba unos segundos, luego ambos se separaron y Eduardo se sentó en la
cama y Alice le dijo "Bueno ahora es tu turno de disfrutar de mis nalgas, dicho esto ella se sentó sobre su verga dándole la espalda para que el pudiera ver y sentir el choque de sus nalgas, y Eduardo le dijo a Alice "Tu vagina esta muy apretada, se siente rico" y que debía ponerse un preservativo a lo que ella le respondió, que no había problema ya que toma pastillas, seguido de esto ella empezó a cabalgarlo y Eduardo la agarraba por la cintura y miraba fijamente sus nalgas, ambos gemían y estuvieron
así unos 5 minutos, luego Alice se detuvo y se dio la vuelta esta vez quedando de frente con Eduardo, en ese momento Alice volteo a verme y me dijo "Amor terminaremos de la forma mas apasionada para que disfrutes", luego se volteo mirando a Eduardo y este le dijo "Tus nalgas son mucho mas ricas de lo que imaginaba, tu cuerpo se ve muy erótico" luego ambos sonrieron y se fundieron en un beso de lenguas muy apasionado y Alice empezó a cabalgar, Eduardo le agarraba los pechos con fuerza y entre sus besos se podían escuchar sus gemidos, luego de 10 minutos Eduardo se corrió dentro de ella. Era una imagen muy erótica y excitante, se podía ver claramente como la verga de Eduardo
se llenaba de semen por los lados aun estando adentro de la vagina de Alice, y solo se podía escuchar sus besos, ambos luchaban por meter la lengua en la boca del otro y se podía escuchar sus jadeos ya que apenas se dejaban respirar, estuvieron así un largo rato, hasta que Alice saco su lengua de la boca de Eduardo dejando un hilo
de saliva, luego mi mujer se fue a duchar mientras yo me quede hablando con Eduardo y este me decía "Tu mujer esta muy buena, tienes suerte de tenerla, me gustaría volver a repetir la ocasión, te agradezco que la hayas compartido conmigo", y yo le respondí
"Si a Alice le gusto, tal vez lo volvamos a repetir y también podrías ser su amante para sexo, Eduardo mi miro y me agradeció. Luego platicamos cosas simples hasta que Alice salio del baño, seguimos platicando como si no
hubiese pasado nada y cuando nos despedimos, Eduardo me volvió a agradecer y se acerco a Alice y le dio un beso. Luego cuando se fue le pregunte a mi mujer que había pasado cuando salí, y me dijo, "Eduardo y yo estuvimos hablando hasta que le comente sobre tu fantasía, y el me dijo que desde que me conoce siempre le han gustado mis nalgas
y que las deseaban mucho, esto me excito mucho amor y ambos nos fundimos en un beso y Eduardo me llevo cargada hacia la habitacion y luego llegaste", esto me excito mucho y tuvimos un sexo muy caliente toda esa noche.

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…soy cornudo…

Mi historia comienza hace 4 años cuando un amigo me dijo que le gustaría ver a su novia con otro hombre y tiempo después yo me puse a pensar lo mismo a lo cual me empezó a llamar la atención me empece a imaginar a mi esposa con un amigo que ellos antes eran novios, después le tome unas fotos desnuda y las subí a internet me excitaban mucho los comentarios que hacían los hombres de ella. 

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Cornudo, mi esposa quiere mi permiso

Mi esposa me cuenta su fantasía

Somos una pareja de 14 años de casados, yo de 36 y mi esposa 32. Nos casamos muy jóvenes, mi esposa se casó virgen, nos casamos por amor, ya tenemos hijos.  Paso el tiempo y empezamos a contarnos nuestras fantasías, mi esposa me decía que su fantasía era estar con otro hombre, lo cual me pareció aceptable ya que yo era el único con quien ella había estado, pero me ganan los celos de convertirme en un cornudo.

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Rosa, mi vecina ardiente

Le metí mi pene, que estaba ya parado como un mástil. Al inicio solo le puse la cabecita, sacándola inmediatamente, besé su nuca por que estábamos en una posición al que llamamos el perrito, y sin miedo le metí todo mi tronco en su rajita que ella de placer gimió hasta terminar en un orgasmo espectacular.

 

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Compartiendo el culo de mi esposa 4 (Experiencia Intensa)

Infidelidad consentida, Parejas liberales. Hola a todos mis lectores! Antes de comenzar, quiero decirle a los que leen por vez primera mis relatos, deben leer los anteriores que publiqué en esta página para que puedan entender toda la historia completa; agradezco todos sus comentarios a mi correo, me di cuenta que existen otros hombres con gustos equivalentes a los míos. Read more

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Compartiendo el culo de mi esposa 3 (nueva experiencia)

Infidelidad Consentida, Parejas Liberales. ¡Hola! a todos nuevamente, mi situación como marido consentidor me ha otorgado momentos de placer inimaginables, compartir una mujer como la mía es una locura, algunos pensaran que no la lleno o algo por el estilo, no, nada de eso, la razón es muy sencilla, me gusta que otros la deseen y se masturben pensando en ella, tal como lo hace nuestro vecino que se mata a pajas con su tanga que en ocasiones deja Jael a su alcance para que la tome sin dificultad desde su casa y encontrarla impregnada del semen de su joven admirador. Des estas son repetidas las veces que han sucedido y ella mismo me muestra su pequeña tanga con una risa coqueta y de estar de acuerdo que el chico las disfrute. Read more

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Compartiendo el culo de mi esposa, parte 2

Hola amigos!! Nuevamente me animo a escribirles a ustedes, debido a comentarios agradables y calientes que he recibido en mi correo, me conforta saber que existen otros hombres que tienen gustos y placeres similares a los míos. Algunos me criticaran pero desconocen este tipo de vida y de placer, es como una droga, una vez que lo pruebas, ya no puedes ni quieres volver atrás;

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Sumiso de mi esposa y mi suegra

Dominación, BDSM. Estoy hincado en un rincón de la sala de la casa de mi suegra, en calzoncillos y viendo hacia la pared, se preguntaran que hago en esas condiciones en una casa ajena, pues la historia  no es muy larga, pero después se las contare,  primero quiero presentarles a mi suegra Read more

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