Fiesta en la playa

Estaba trabajando en la primavera de hace dos años en mi empresa, cuando sucedió el relato que ahora os narro. Tenía un compañero que se llamaba Ramón, y un día en fin de semana me invitó a ir al campo con dos amigas suyas, según él, con esas mujeres podíamos hartarnos allí. Yo tras ver la oferta, acepté, y así pasaron los días hasta que llegó el sábado en el que quedamos.

A la hora acordada y en el sitio convenido, se presentó Ramón con las dos chicas, a las cuales conocía de vista del trabajo. Me las presentó, una se llamaba Esther, guapa, pelirroja con un cuerpazo, mediría alrededor de 1,75 y con medidas colosales, cerca de 105 – 65 – 95. La otra se llamaba Cinta, guapa aunque no como su compañera, un poco más baja, morena, con un cuerpo hermoso, sobre 100 – 60 – 90, bien proporcionado.

Read more

Me gusta / No me gusta

Me cogen en el baño de mi casa, Soy Lizette II

Hetero. Ahora soy adicta al semen.

Desde que le comencé a poner los cuernos a mi esposo, he descubierto distinto placeres, como el voyeour, el sexo en la calle y mi afición por el semen que adquirí después de la aventura que les conté en el micro, y también he tenido varios amantes,  algunos son en fiestas y otros mas son vecinos, pero para serles sincera en la mayoría de mis encuentros cedo ante mis impulsos y mi calentura y me presto para casi cualquier cosa, como la que les voy a contar

Resulta que entre mis novios tengo a un vecino, si así es un vecino., a solo tres casas tengo a mi noviecito, es un muchacho de unos 26 años, el cual luego se le ocurre cada cosa y lo peor es que yo acabo accediendo a sus caprichos, pero bueno, que se le va a hacer, resulta que a marcos, si así se llama, le gusta verme cuando estoy lavando, el muy cabron ya tiene bien contados los días que me toca lavar y siempre esta desde su azotea a la expectativa para poder admirarme discretamente mis nalgas, que es la parte que mas le gusta de mi cuerpo,

Bueno pues ese día era fin de semana mi marido se encontraba en casa viendo el fútbol, yo como buena esposa…jijijiji…me dedicaba a los quehaceres del hogar lavar los platos y demás cosas, cuando me acorde que ese día marcos me iba a estar esperando en su azotea para echarse su acostumbrado taco de ojo conmigo, así que me saque un poco de ropa sucia del cesto y le dije a mi marido que tenia que subir a lavar, el sin voltear la cara solo me dijo,

-esta bien no tardes –

Así que como sin nada subí a la azotea deje la ropa sobre el lavadero y discretamente comencé a buscar a marcos, pero no lo vi., pensé que se había olvidado de subir, así que me disponía a ponerme a lavar cuando sonó mi teléfono, el numero que marcaba era desconocido así que conteste y era marcos,

– como estas putita –

– esperándote en la azotea, me vas a dejar plantada…?

-tranquila putita, aquí estamos en la azotea, nada más que estamos en el cuarto de lavado pero desde aquí podemos verte,

El hecho de que dijo, estamos., de inmediato me llevo a pensar mil cosas, con marcos una nunca sabía, era un muchacho muy incipiente en el sexo, así que le pregunte con quien estaba

 

-con quien estas marcos…?

 

– sabia que me ibas a preguntar eso lizette…jajajaja…Estoy con un amigo y bueno… pues le dije que te gustaba coger y ya que te vio,  y pues me dice que le gustaría darte unas cojidas, que dices…? Puedes..??

 

– como crees marcos..!!! Esta mi marido abajo, si nos descubre para que quieres,

 

-vamos lizette no se dará cuenta,

 

– no marcos…ni lo sueñes- -le conteste-

 

Vamos lizette, te damos una cogida rápida y vuelves con tu marido, que te parece..??

– que no marcos., se va a dar cuenta mi marido,

– es mas lizette, te vamos a coger en tu casa, bueno., no te cojemos solo se la chupas a mi amigo que dices,

Sabía que marcos era muy necio en el sentido de querer estar conmigo y siempre se las ingeniaba para poder verme, así que dudando que pudiera hacer algo, le dije que si, y el solo me contesto que me volvía a marcar en unos minutos y después colgó, yo dudaba de que pudiera hacer algo.,  así que continué lavando, y vi. que marcos y su amigo salían de aquel cuarto, pasaron algunos minutos y justo antes de bajar me volvió a marcar,

– ya esta lizette, solo deja la puerta de la azotea abierta, tu esposo acaba de salir a la tienda, voy a bajar lo saludo y con el pretexto del fútbol le digo que si me invita a verlo, después te explico lo demás,  y después colgó

No lo creía marcos ya se las había ingeniado, solo de imaginarme cogiendo en el baño de mi casa con mi esposo a unos metros me ponía algo nerviosa y caliente al mismo tiempo, así que baje las escaleras y volví a la sala, pensé que mi marido ya había vuelto pero no, únicamente estaba la televisan encendida, así que como si nada continué haciendo mis cosas., ansiaba ver el momento en que mi marido y marcos atravesaran la puerta y es que tener a tu amante y a tu esposo en la misma sala, es algo que como dicen no tiene precio..jijijijiji…. así que me asome a la ventana y pude ver a los dos caminando hacia la casa, me fui a la cocina y continué como sin nada, se escucho la puerta y a los pocos segundos ya estaba mi esposo y marcos en la sala, Salí a recibirlos y marcos me saludo muy amablemente, y aproveche para llevarle un vaso y ambos se sentaron tranquilamente a ver el fútbol, los dos charlaban animadamente, y conforme pasaban los minutos la cerveza se iba acabando, note que mi esposo estaba algo tomado, situación que aprovecho marcos para decirle, que se había acabado la cerveza, que el ponía las otras, pero que fueran hasta el mini súper, ya que hay había de la marca que mi esposo toma, así que mi esposo nada tonto, ( supuestamente nada tonto, ya que si se cogen a tu esposa frente a ti, es que eres un perfecto idiota ) nada tonto le dijo que sí, que había que aprovechar el intermedio, así que tomaron los envases y ambos salieron a la tienda, a esas alturas ya entendía cual era el plan de marcos, supuse que su amigo ya tendría que estar en la azotea esperándome, así que de inmediato deje lo que estaba haciendo y subí las escaleras lentamente, y si hay estaba otro chico en la entrada de mi azotea esperándome, era un chico de la misma edad de marcos, de piel morena y con unos brazos bastante gruesos quien al verme de inmediato sonrió y me preguntó,

– lizette..??

– si así es, conteste-

– vaya eres mas bonita en persona que en foto, marcos me dice que eres tremenda, es eso cierto..??

Solo agache la cabeza un poco y le contesté,

– bueno si estamos haciendo esto tu que crees…

– tienes razón, bueno dime donde esta el baño..??

Rápidamente lo tome de la mano y mientras bajábamos, venia calculando el tiempo en que marcos y mi esposo hacían de la casa hacia el mini súper y pensé que ya vendrían de regreso, lentamente me asome hacia la sala y vi que no había nadie, únicamente se escuchaba la televisión encendida, rápidamente atravesamos la sala y entramos al baño y cerré la puerta con seguro, una vez dentro, le pregunte en voz baja que que era lo que le gustaría que hiciéramos, el en voz baja me dijo que marcos le había contado que yo siempre estaba dispuesta a hacer de todo y que no me ponía payasa para nada, y que si mi esposo me hablaba le dijera que había entrado al baño y que después me iba a dar una ducha, así tendríamos suficiente tiempo para todo, y que él se encargaría después de volverlo a sacar de la casa.

Me pareció una buena idea, así que asentí con la cabeza y antes de que pudiera decir algo más, me tomo por la cintura y me jalo hacia el y comenzó a besarme, me intente resistir, para decirle que fuera despacio., pero el muchacho tenia bastante fuerza, y no me dio tiempo de nada, sus manos rápidamente pasaron de mis caderas hacia mis nalgas y comenzó a masajearlas fuertemente, supongo que por la situación sus caricias me comenzaron  a encender tremendamente, y yo estaba ya bastante húmeda, en eso me susurro al oído,

– Sabes Lizette, marcos me dijo que eres bien puta, y a mi me gusta tratar duro a las putas…quieres ser mi puta..??

Tragué saliva y le dije que si, que me tratara como la puta que era, que me hiciera lo que quisiera, me miró fijamente a los ojos mientras sonreía de manera maliciosa, para después sujetarme por el cabello y jalarme hacia la taza del baño, de un empujón me sentó quedando mi cara justo frente a su pelvis y en voz baja me dijo

– Bajame los pantalones putilla y dame una buena mamada,

Sujete su pantalón con ambas manos lo desabroche y de un tirón se lo baje, dejando salir una gran verga morena, me quede algo sorprendida ya que era mas grande que la de marcos y la de mi esposo y que la de los amantes que e tenido, la  mire durante unos segundos y la tome con una mano y me disponía a comenzar a acariciarla cuando la voz de mi esposo se escucho del otro lado de la puerta

-lizette, donde estas..????

El chico se quedo quieto y yo sin soltar la verga le contesté,

-estoy en el baño, si quieres usa el otro por que después me voy a bañar

– ok, entro al otro. no te apures,

No lo creía., yo estaba dentro del baño de mi casa, con una verga en la mano y hablándole a mi esposo que estaba a menos de dos metros de nosotros, en verdad me estaba comportando como una putita, pero eso me ponía bastante húmeda y no pensaba desaprovechar la ocasión, así que esperé a que mi marido volviera a la sala. Una vez estando segura, volví a voltear la cara hacia aquella verga morena que se tambaleaba frente a mi cara, la observé unos segundos y si, era mas grande y mas gruesa que la de mis anteriores amantes, la sujeté con mi mano y después de darle unas pequeñas caricias entreabrí mis labios y los acerque lentamente hacia aquel enorme glande y comencé a chuparla lentamente, no quería aun metérmela toda, pero el chico tenía otros planes, en un descuido me sujetó por el cabello a la vez que empujaba su pelvis hacia mi rostro obligándome a tragarme casi la mitad de su verga, yo moví mi cabeza un poco tratando de hacer las cosas mas fáciles para mi, pero el en voz baja me dijo,

– shhh..no hagas mucho ruido lizette, tu marido se va a enterar.,

Tenía razón, y esa era una situación que no deseaba, así que me quede quieta y comencé a mover mi cabeza o mas bien trate de mover mi cabeza de atrás hacia adelante ya que me estaba sujetando tan fuerte, que me era difícil, moverme, así que solo abrí lo mas que pude mi boca y deje que el hiciera lo que quisiera,  y una vez así de un golpe me la metió toda, sentí como ese enorme pedazo de carne me llegaba hasta las anginas, provocándome horcadas, pero eso a el no le importaba, ya que durante varios minutos aquel pedazo de carne entro y salio de  mi boca, en ocasiones podía sentir como su genitales se estampaban contra mi barbilla, después de un rato teniéndome así, me dijo,

– dale unas lamidas, me gusta que las putitas pasen su lengua sobre mi verga,

Intenté hacerle caso y como pude comencé a pasar mi lengua sobre su verga, me era bastante difícil ya que mi boca estaba abierta al máximo y la sensación de tenerla hasta las anginas me provocaba horcadas, y después de unos segundos de un jalón la saco, dejándome respirar un poco

-muy bien lizette, toma aire por que ahí te va de nuevo

Tomé un poco de aire y abrí la boca y una vez mas aquel pedazo de carne comenzó a entrar en mi boca, no lo creía aquel muchacho en verdad tenia mucho vigor y fuerza parecía que jamás iba a terminar, ya que durante unos cinco minutos aquel pedazo de carne entro y salio de mi boca a placer, me tenia bien sujeta por el cabello y ya varios hilillos de saliva caían sobre mi barbilla, y mis ojos estaban bastante llorosos, pero eso a el no le importaba, y continuo cogiendome por la boca, hasta que de pronto en una de esas salio pero no entro, eso me permito relajar un poco mi mandíbula y tomar un poco de aire, y me preparaba para volver a abrir la boca cuando me dijo,

– lizette agarra mi verga y comienza a pasártela por el rostro.

Sujeté su verga con una mano y me acerque lo mas que pude a ella y comencé a frotarla por toda mi cara, la pasaba por mis labios, después la frote en mis mejillas y en mi frente, para después volver a mis labios y comenzar de nuevo sentía como su verga estaba casi hirviendo algo me decía que no tardaba en venirse y así fue., en un momento me sujeto por el cabello manteniendo firme mi rostro y me dijo que bajara las manos mientras que el apuntaba su verga frente a mi y comenzó a masturbarse y en pocos minutos sentí como un fuerte chorro de esperma caía sobre mis labio,s el no dejaba de masturbarse y de pronto otro chorro cayo sobre  mis mejillas y un ultimo sobre mi nariz dejándome la cara completamente llena de semen, después me soltó y se recargo sobre la pared

– lizette tienes una lengua muy buena para la verga, deberías de dedicarte a esta te harías millonaria,

Yo solo sonreí y me acerque hacia la puerta intentando escuchar algo, pero únicamente se escuchaba la televisión y las voces de mi esposo y marcos,

– no te preocupes lizette, en cinco minutos marcos y tu esposo volverán a salir, mientras abre la regadera

-en serio le respondí, tienes todo bien medido, son unos cabrones calientes,

Me acerqué hacia la ducha y abrí las llaves, y esperé y sí, casi cinco minutos después, escuche la voz de mi esposo que me decía

-lizette, voy de nuevo al mini súper, no tardo,

– ok, no tardes, le respondí

Y de nuevo esperamos a que los dos salieran y así con la cara llena de semen, salí del baño y me asomé hacia la sala y al ver que no había nadie volví por el muchacho y lo llevé hasta las escaleras, y antes de despedirse le pregunte que como se llamaba, el solo respondió

– soy tu nuevo amante

y subió rápidamente las escaleras dejándome en la sala de mi casa con la cara llena de semen

Después volveré con mas cachondas historias y anécdotas, soy lizette, hasta luego,

lizette

Me gusta / No me gusta

El nuevo trabajo de mi mujer I

Después de años en paro, y tras sopesarlo mucho, mi mujer decidió responder a una oferta de trabajo. El anuncio había sido publicado en algunas de las paginas porno que mi mujer veía cuando quería hacerse una paja y yo, por mis turnos, no podía satisfacer. En el anuncio aclaraba que no se trataba de un casting, ni de hacer de actriz, ni de realizar ninguna escena de sexo.

La citaron en un chalet a las afueras, y cuando llegó, todo estaba preparado para la grabación de una escena de sexo, los actores en sus camerinos, la iluminación ajustándose, los cámaras en su sitio y el director dando sus últimas instrucciones. Se presento a la ayudante de Producción, ésta, le fue presentando a todo el equipo, dejando en último lugar a la Productora, una atractiva mujer de unos 45 años que vestía un traje de ejecutiva que hacía que se marcaran sus voluptuosas formas, se presento como Silvia. Cumplido el protocolo, mi mujer pregunto cuál iba a ser su cometido, ¿llevar los cafés, secretaria personal de la Productora quizás?. La ayudante de Producción, le explicó, que su trabajo iba a consistir en mantener la erección del actor a lo largo de los descansos, cambios de posturas, iluminación y demás interrupciones que el rodaje sufriera. Mi mujer se sorprendió y se indigno tanto, que a punto estuvo de abandonar el rodaje, pero el dinero y una cierta excitación le hicieron pensárselo. Preguntó a la ayudante que como y cuando debía hacerlo, a lo que ésta le contesto, -“eres mujer, ya sabrás como mantener a un hombre empalmado, ¿no?, Utiliza tus armas”.

El rodaje comenzó, se trataba de una escena en la que una mujer madura le hacia una entrevista de trabajo a un hombre de unos 40 años y al que, después de comprobar su formación y dotación, acababa follándose encima de la mesa, en el sofá y de todas formas imaginables. El guión seguía el orden previsto, después de una larga mamada empezaron a follar, ella con las piernas bien abiertas encima de la mesa y él bombeando con potencia, por toda la habitación se escuchaba el sonido de la polla entrando en aquel coño completamente húmedo. A mi mujer le estaba empezando a excitar la escena y notaba como sus pezones empezaban a ponerse erectos y duros, a punto estuvo de empezar a tocarse en ese mismo momento cuando el grito de “corten” del director la sacó del trance. Los actores volvieron a sus puestos y el director empezó a dar nuevas ordenes y a colocar las luces, esta vez apuntando al sofá. Mi mujer, estaba de pie al lado del actor que tomaba un bote de bebida energética, no podía quitar la mirada de aquella polla, poderosa, enorme, empalmada y totalmente embadurnada de los flujos de la actriz, Silvia, que estaba presenciando la escena, se acerco a ella y le susurro al oído, -“a que esperas, aprovecha, no seas tonta, si lo estas deseando y encima te van a pagar por ello, ¿crees que no noto como tienes los pezones?”, y dándola una palmadita en el culo se marcho a su despacho. Mi mujer se armó de valor y fue acercando su mano lentamente a la enorme polla que empezaba a dar muestras de decaer, la agarro con una mano, notando su dureza, sus venas, la mano se le empapo de flujos, apenas podía cerrarla alrededor de ella, tal era el grosor del miembro. Poco a poco empezó a menearla, despacio, con la primera bajada noto como la polla se empezaba a endurecer, bajó al pellejo hasta el final y vio aparecer el amoratado capullo, húmedo, brillante, imponente y así siguió, lentamente, notando como la polla iba reaccionando y se iba poniendo más y más dura, noto como en la punta empezaba a asomar una gota de liquido seminal, se estaba poniendo tan cachonda, que apunto estuvo de lamerla con su lengua. Tan absorta estaba, que apenas escuchó al actor decirle, -“nena, que vas a hacer que me corra, tranquilízate, luego si quieres me lo acabas en el camerino pero ahora tengo que trabajar” y con una sonrisa, le apartó la mano y fue hacia el set de rodaje. Mi mujer se quedo ruborizada y bastante cortada, y mientras volvía a su silla no pudo reprimirse y disimulando todo lo que pudo, se lamió la palma de su mano.

A las 13:00h el director anunció una pausa para comer, todo el mundo empezó a recoger. La actriz se puso su bata y se marcho a la ducha, el actor hizo lo mismo y se marcho a su camerino. Mi mujer se disponía a acompañar al equipo de rodaje a comer cuando la ayudante de producción le comunico que el actor solicitaba su presencia. Fue a su camerino y le encontró desnudo, frente al espejo, aplicándose aceites y cremas en su musculado cuerpo, -“vamos, que tengo que ir a comer” le dijo Peter, mi mujer le contesto, que qué se suponía que ella debía hacer, -“acabarme esto” le contestó señalando su gran erección, -“como supondrás, no puedo estar 2 horas sin eyacular”. Mi mujer comenzó a hacerle una paja, despacito, lo estaba disfrutando, cuando empezó a ver el sonrosado capullo a punto de estallar y con las primeras gotas de semen a punto de aparecer, no pudo aguantarse más y poniéndose de rodillas se metió aquella polla en la boca, casi no le cabía pero su gran experiencia le hizo tragársela entera, el actor comenzó a follarle la boca, notó las primeras gotas en su lengua, se saco la polla y abrió la boca esperando el chorro de semen, dos sabios lametazos en la punta del capullo acabaron por hacer estallar aquella polla llenándola de leche la boca, la cara, y derramándose por su cuello hasta llegar a sus tetas lo que aprovechó para frotarse los pezones con la leche del profesional, que se encontraba extasiado. -“Tenia que dar el visto bueno a tu contratación” dijo, -“y vaya si lo voy a dar, pasa ahora mismo por el despacho de Silvia a firmar el contrato y nos vemos a la 16.00h”.

Cuando entró en el despacho, Silvia estaba colgando el teléfono. -”¿Qué tal tu primera mañana?. -“Bien, interesante” contesto mi mujer. -”Acabo de colgar a Peter, y me acaba de dar el visto bueno a tu fichaje, tienes que firmar tu contrato”, Silvia se levantó, llevaba la falda ajustada y la blusa blanca, al agacharse a darle el contrato, mi mujer no pudo evitar echar un vistazo a su generoso escote que hacia adivinar unas enormes tetas, mi mujer estaba excitada como una perra después del trabajito en el camerino y notaba sus braguitas mojadas, no pudo evitar pensar en como tendría los pezones, se sorprendió pensando en el morbo y el sexo que exudaba esa mujer. Mientras firmaba, esos pensamientos la hicieron relamerse lo que le trajo de repente un sabor a semen que aumento más si cabe su excitación, ¿lo habrá notado Silvia?, ¿lo habrá olido?, pensó, cuando levanto la vista, sus ojos se cruzaron con los de Silvia que la observaba con una sonrisa picara por encima de sus gafas, -“Peter me ha hablado de lo bien que manejas la lengua, es más, me ha dado todos los detalles”, -“al parecer forma parte de mi trabajo” contesto sumisa mi mujer, -“ya” dijo Silvia sin disimular su sonrisa, -“También forma parte de tu trabajo como asistente mantener conforme a tus jefes, en este caso yo, y lo que me a contado Peter, me a excitado mucho, de hecho tengo el coño chorreando, y seguro que tu también estas mojada, ¿te has comido un coño alguna vez?” -“No” dijo mi mujer, le costaba mantener la serenidad, aquella mujer le ponía mucho y estaba deseando comerle los pezones, el coño o lo que la obligara, llevaba toda la mañana mojada y ya iba como una perra en celo, y las insinuaciones de su nueva jefa la estaban humedeciendo tanto que notaba como los flujos le chorreaban por las piernas, Silvia se dio cuenta de ello y le puso la mano entre las piernas, -“pero chica como vas, si estas apuntito de correrte, déjame a mi”, al sentir el tacto de su experimentada mano, mi mujer comenzó a gemir, un par de dedos en su coño y unas caricias de clítoris hicieron a mi mujer llegar a una gran corrida que la dejo empapada y abrazada a Silvia. Su nueva jefa sonrió, y le dijo -“no me iras a dejar así” y acto seguido se subió la falda se quito hábilmente las bragas y se abrió de piernas ante mi mujer que, exhausta por la corrida, no pudo quitar los ojos de ese depilado coño que brillaba de los flujos de Silvia, nunca había estado con una mujer pero se lanzó a lamerlo con ganas, pasando su lengua a lo largo de su raja y dedicándole unos suaves lengüetazos a su clítoris, Silvia gemía como una loca, -“me estas poniendo como una perra, fíjate que cerda estoy” y dándose la vuelta le obligo a comerle el Culo, mi mujer lo lamía mientras tres de sus dedos entraban y salían del coño de Silvia mientras con el dedo gordo le acariciaba solícita el clítoris, Silvia llego a un orgasmo bestial que dejo a mi mujer con la boca llena de su flujo. Acto seguido, se acicaló, se bajó la falda y se dirigió a mi mujer, -“esta tarde quiero que te pongas esto” dijo señalando un minifalda de ejecutiva negra y una camisa blanca semitransparente, -”y a partir de ahora nada de bragas ni sujetador, quiero que todos vean tus pezones duros y tu coño húmedo cuando te agaches, aquí somos una familia, tranquila, nadie va a acercarse a ti sabiendo que eres mía. Y ahora vístete que vamos a comer”, “bastante comida había tenido ya” pensó mi mujer “para mi primera mañana de Trabajo”.

Me gusta / No me gusta

Orgia con Maria Jesus y su empleada domestica

Como necesitaba dinero, ofrecí a dos amigos que los llevaría a que se follasen a María Jesús a cambio de una módica suma de dinero. Ella no sabía nada. Yo les pedí a mis amigos que no mencionarán lo del dinero. Si María Jesús se enteraba, se acababa la buena vida para mí.

Ella estaba en el jardín, cerca de la piscina, con un mojito en su mano. Nos acercamos y le presente a mis amigos. Estos no podían sacar los ojos de las tetas de María Jesús. Ella entonces les preguntó – ¿Que pasa? ¿Nunca vieron unas así?. Si quieren pueden tocarlas. Ante lo cual, mis amigos no se hicieron esperar. Después uno de ellos paso a quitarle la camiseta. Ante lo que ella dijo – Vamos dentro, que los vecinos son muy cotillas. Una vez dentro, María Jesús también se quitó la falda enseñando unas bragas muy bonitas que hacían juego con su sujetador. Uno de los chicos  sacó su polla y comenzó a mamársela.

El otro chico y yo fuimos mientras tanto desnudando del todo a María Jesús. Alucinado por sus tetas y su culo, éste me dijo – Su cuerpo es increíble. María Jesús entonces con una mano comenzó a tocarle el paquete a mi segundo amigo. Yo me arrodille y comencé a jugar con mi lengua en su clítoris. Ella empezaba a estar bastante húmeda, mientras yo la lamía ella había pasado a tocarse los pechos con sus manos. El chico al que se la chupaba, mientras tanto le sujetaba su cabeza con las manos. De repente, el chico empujó la cabeza haciendo que María Jesús se tragase toda su polla y entonces el inundó la boca de ella con su leche.

Entonces, yo la puse a cuatro patas, la sujete por las caderas y empecé a  penetrarla poco a poco y muy lentamente. Ella me pidió que aumentara el ritmo, yo lo hice y ella empezó a gemir. A los pocos minutos de estar disfrutando de aquel placer, subí el ritmo de una manera considerable, por lo cual ella sabía que yo me iba a correr. Ella me pidió que acabara en sus tetas. Así lo hice mientras ella gemía de placer. La corrida fue muy grande, el semen se escurría entre sus tetas. Entonces ella comenzó a lamerse las tetas. Después ella cogió una toalla limpia que había allí y se limpió el resto de la leche. Ella  no había conseguido llegar al orgasmo, pero quedaba aún mucha tarde por delante.

Una vez limpia, María Jesús se fue a un sofá he hizo que mis dos amigos la penetrasen a la vez. Uno le penetraba la vagina, mientras el otro le practicaba sexo anal. Ella no paraba de gemir de placer, mientras el chico que estaba debajo de ella además le lamía los pezones. Así ella llegó al orgasmo. Y mis dos amigos siguieron bombeándola hasta llenarla de leche los dos.

De repente notamos que desde la planta de arriba nos miraba la empelada domestica de María Jesús. Era una chica africana joven. María Jesús, con la calentura se había olvidado de decirnos que estaba en casa. La negra empezó a meterse mano, a masturbarse. Yo me calenté mucho y fui a por ella. La traje con nosotros.  La negra seguía metiéndose mano. Necesitaba urgentemente una polla así sin pensármelo dos veces la puse en cuatro patas, la penetré y empecé a embestirla con mi polla. Entonces María Jesús se tumbó frete a ella y la negra empezó a comerle el coño. Mientras la negra le comía su coño, María Jesús le mamaba la polla a uno de los chicos. Ambas disfrutaban de un placer que parecía no tener límites. Entonces la negra me dijo, que no me corriese dentro de su coño, que la iba a preñar. Entonces,  retire mi polla y la penetré bruscamente por el ano. Entonces rápidamente me corrí dentro de su culo. La negra entonces llamó al chico que estaba para que tomase mí lugar. Penetrada nuevamente por el culo, finalmente la negra tuvo un orgasmo, al mismo tiempo consiguió que María Jesús tuviese un segundo, mucho más intenso que el anterior, mientras su empleada doméstica le lamia el clítoris a María Jesús y el chico al que le estaba mamando la polla le acababa dentro de su boca.

No sé como, pero un rato después, María Jesús estaba estaba como de cuclillas montada sobre mi polla mientras yo estaba de espaldas en el suelo.  Al mismo tiempo, ordenaba a la negra que se la mamase a mi segundo amigo.  Ésta le agarró su miembro y empezó a mamárselo y  mordisquearle el glande, haciendo que el chico aullara de placer, evidentemente estaba a punto de correrse. Entonces María Jesús nos ordenó que nos saliéramos y se arrodilló frente a los tres y nos pidió que la bañásemos con nuestra leche. Los tres nos corrimos en sus tetas. Entonces la negra se  abalanzó sobre ella y empezó a lamer sus pechos llenos de semen.

Esto calentó aún más a María Jesús y a nosotros tres que volvimos a empinarnos. Entonces, agarramos a María Jesús y la sentamos sobre uno de los chicos que se acostó en el suelo. Ella se recostó boca arriba sobre él. El chico entonces le abrió las piernas y mientras él la penetró por el culo yo lo hice por su coño. A ella, se le caían las lágrimas de placer y excitación. La negra mientras tanto había vuelto a masturbarse y  mamaba la polla del tercero de nosotros.  Así fuimos haciendo turnos usando su coño y su culo para satisfacernos. Cada uno a su turno termino corriéndose en el culo y María Jesús tuvo un tercer orgasmo. Parecía que ese día le encantaba que le diésemos por culo. Entonces le pregunte –  ¿Quieres más puta? Ella sin decir nada se puso en cuatro patas. Entonces la negra se nos adelantó y la tomo por detrás de la cabeza como para que ella pudiera mirar su propio culo que lo tenía muy abierto. Entonces se fue hacía el culo de María Jesús y la penetro con tres dedos. Los movía rápidamente para dilatarle aún más el culo. Pronto sus cinco dedos y después su mano entraron dentro de María Jesús, quien arqueaba sus espalda de dolor y placer mientras gemía y gritaba.  Entonces la negra retiró su mano y le sostuvo las nalgas abiertas.   Entonces uno de mis amigos le metió la polla  de nuevo en el culo quedándose adentro. Mi segundo amigo, agarró su polla con la mano y también se la enfilo al ano. Ella decía – No, No! pero no opuso resistencia. Claramente, ese día el sexo anal era lo suyo. Mi segundo amigo se la metió también por el culo despacio. Yo mientras tanto, veía como su fogoso ano se abría más aun y dos pollas llenaban su ano hasta llegar a lo más hondo de los intestinos de María Jesús.

Mientras ellos nos daban ese espectáculo yo me abalancé sobre la negra la puse en cuatro patas y también la encule y empecé a bombearla cada vez más fuerte hasta que yo ya no daba más y se lo deje lleno de leche. En cambio, mis dos amigos, cuando se ve que estaban por correrse, se salieron los dos y nos dijeron – Miren, Miren como le dejamos el culo de abierto¡¡ Entonces hicieron que María Jesús apoyara su pecho y su cabeza en el piso. Uno la sostenía estirando sus manos hacia adelante. En esa posición el culo de ella quedaba bien parado y sus piernas abiertas. Entonces, el segundo de ellos volvió a penetrarla y se corrió dentro de ella. Luego invirtieron roles y el segundo también se corrió dentro del culo de ella. Entonces, yo sentí ganas de hacer lo mismo. Al hacerlo sentí el calor de la leche que inundaba el recto de María Jesús. Ella así tuvo un último orgasmo gritando de placer mientras que me corrí inundando aún más de semen el recto de María Jesús. La negra mientras tanto tuvo otro orgasmo metiéndose los dedos de una mano en el culo y magreándose el clítoris con la otra.  Después de ello se dieron un beso de boca.  Así fue el final, tan excitante como el resto de la jornada.

Me gusta / No me gusta

Una noche con Alejandro

En primer lugar saludar a todos quienes lean este relato, y en segundo contarles como fue mi primera vez con un hombre.
Mi nombre es Franco y tengo actualmente 26 años, soy moreno, ojos café, pelo oscuro, mido 1,74 y soy digamos normal en contextura física. En un principio me negaba a la idea de ser homosexual, pero cierto día no pude reprimir más mis instintos.
Alejandro y yo éramos amigos y compañeros de cuso en la universidad, nunca me sentí atraído por él, pero ese día tras haber estado celebrando con unos amigos, nos quedamos solos en mi departamento y continuamos bebiendo. Él era moreno, de la misma estatura que yo, pero un poco más delgado, ojos cafés y pelo oscuro.  Yo quería saber que se sentía estar con un hombre y le pedí que se quedara a dormir, ya que había otro dormitorio y él tal vez intuyendo mis intenciones acepto. Solo faltaba un motivo para acercarnos más y recurrimos a las luchas, cosa que siendo amigos habíamos realizado varias veces. Luego de esto nos quedamos abrazados, tendidos en el suelo de la sala casi frente a frente. Por un momento reprimí las ganas de besarlo pero finalmente no pude más, era lo que yo quería. Lo bese suavemente y él respondió a mi beso. Así estuvimos un buen rato hasta que estando yo de espaldas, él se puso sobre mi entrepierna y pude sentir como su cuerpo me aprisionaba. Me sentía en el éxtasis, solo quería disfrutar ese momento y así lo hice. Lentamente comencé a acariciarlo sobre la ropa, mientras sentía como su verga crecía entre mis piernas presionando mi miembro. Necesitaba saber como era,  así que lentamente comencé a meter mis manos bajo su pantalón hasta encontrar su verga y tenerla en mis manos, en eso él reacciono y me pregunta: ¿que estamos haciendo? y yo solo atine a decirle disfruta solamente. Luego de eso quedo claro que no habría restricciones entre nosotros y fue la señal para irnos al cuarto.
Una vez allí, nos tendimos en la cama y nuestras manos comenzaron a desnudarnos. Él se encontraba tendido en la cama y yo sobre él. Buscaba esos besos que tanto me había gustado, deslice mis piernas hacia adelante quedando sentado sobre su verga. Sentía aquella verga cerca de mi hoyito y eso me hacia estremecer, estaba muy dura y caliente y yo solo quería tenerla dentro de mi culo. Él tal vez adivinando mis deseos tomo su verga y ubico la cabeza en mi hoyito, a lo que yo me levante para ayudarlo. Al instante siento como iba entrando en mi culo lentamente, abriéndome poco a poco el hoyo y haciéndome delirar de placer. Me imagino que por estar bebimos y la excitación del momento, no sentí dolor mientras él me culiaba, así que eso lo hizo placentero desde un inicio. Lo fue metiendo de a poco hasta que se encontraba toda dentro de mí y comenzó a meterla y sacarla suavemente y después con movimiento mas rápidos y fuertes, yo solo gritaba y le pedía que siguiera, y que me encantaba. Así sentado sobre el recibiendo su verga en mi culito hasta esa noche virgen, comencé a masturbarme, mientras miraba su cara de placer. Él reacciono ante esto y se levanto un poco para meterse mi verga en su boca sin dejar de culiarme, estaba en el cielo.

Luego de eso nos recostamos ambos en la cama, el tras de mí y continuo lo que estaba haciendo. Luego de un rato de estar recibiendo su verga, se corrió dentro de mí llenando mi culo con su caliente semen. Yo continuaba masturbándome y sus gemidos en mi oído hicieron que me corriera finalmente. Luego de estos nos quedamos dormidos juntos y a la mañana siguiente le pedí que se fuera, tal vez negando lo que había pasado, pero eso duraría muy poco ya que la historia continuo en el tiempo.

Espero les haya gustado, saludos.

Me gusta / No me gusta

Mi primera vez con tios

En la actualidad tengo 49 años de edad. Me inicie en el mundo Bisex de forma activa hace 6 años. Soy un hombre casado, toda mi vida he fantaseado con mi lado bisexual, y para mí era fabuloso explorar mi lado femenino en mi soledad sin llegar a exteriorizar ante los demás, no puedo negar que de chico en mi soledad me introduje toda serie de cosas por el ano y me ponía lencería femenina que le cogía a mi madre o mi tía, llegando a sentir verdadero placer, acabando siempre masturbándome mientras pensaba que era una putita a la que se follaban por todos sus orificios.

Con el tiempo comencé a visitar en Internet diferentes páginas de contenido Gay y Bisexual, y darme cuenta que tal vez sería interesante explorar otros placeres, sin que esto afecte a mi familia.

Como un juego ingrese a Chats Gay y adoptaba el rol de un bisex pasivo y excitaba a mis interlocutores, sin decidirme a dar un paso más.

Así siguió esto hasta que en una ocasión en un viaje que hice a Madrid por motivos de trabajo, tuve que estar 3 días, fui a visitar un Sexshop de esos que tiene Glory-Hole, para la ocasión me puse unas braguitas tipo tanga y unas medias todo ello de color negro, me puse cómodo en la cabina dejando abiertas las dos trampillas que había a cada lado de la Cabina y me dispuse a ver una peli, no pasaron cinco minutos cuando desde uno de los agujeros asomo una polla bastante considerable, la mire durante un breve espacio de tiempo y arrodillándome ante ella comencé a saborearla, por fin me había atrevido a dar el paso y estaba saboreando una polla de la que no conocía su dueño.

Allí estaba yo con una polla que casi no me entraba en mi boca saboreando y disfrutando de la misma, cuando siento que unos dedos comienzan a jugar con mi culo, desde el otro agujero alguien había metido su mano y me estaba acariciando el culo introduciéndome sus dedos en mi culo, dilatándomelo poco a poco, a la vez que me acariciaba mi polla, aquello me encendió del todo y comencé a portarme como una autentica putita, meneaba mi culo a la vez que el otro me introducía la polla que estaba degustando hasta mi garganta.

Yo ya desbocado del todo abrí el pestillo de la puerta de la cabina y al rato tenia a las dos personas frente a mí, eran dos maduritos de unos 50 años, con unas pollas bien puestas, una de unos 20 cm que correspondía a la que había estado saboreando y otra un poco más pequeña pero más gruesa correspondiente al que me estuvo trabajando el culo.

Quitándome los pantalones y la camisa, quedándome solo en braguitas y medias, le dije al que le había estado comiendo la polla que por favor me follara, se puso un condón y colocándose detrás mío me obligo a que me agachara y me la metió de un solo golpe, comenzando un suave mete saca a la vez que yo comencé a saborear la polla del otro, el cual se encontraba en la puerta ya que en la cabina no había sitio suficiente para que los tres estuviéramos cómodos.

Fue impresionante, cada estocada que me daba en mi culo hacía que me fuera contra el que me estaba dando su polla en la boca y que esta entrara hasta la garganta, al mismo tiempo el que estaba follándome el culo me pellizcaba los pezones, al cabo de un rato se cambiaron de posición y el que me enculaba paso a darme el biberón y el otro me metió su gorda polla en mi culo totalmente lubricado comenzando a follarme el culo con un ritmo endiablado, yo no paraba de gemir teniendo que sacarme la polla de la boca de vez en cuando para coger aire.

Tras un buen rato de estar saboreando las pollas en mis dos agujeros los dos salen de ellos y colocándose frente a mí comienzan a masturbarse, yo también comienzo a pajearme hasta que primero yo y luego ellos se corren sobre mi cuerpo dejándome toda la cara, el pecho y el pelo lleno de leche, Cuando terminan de vaciarse, procedo limpiar con mi boca cada una de las pollas hasta dejarlas relucientes.

Entre los dos me ayudaron a quitarme los restos de semen con el que me habían embadurnado, comentándoles que era mi primera experiencia con tíos y que me lo había pasado muy bien, así mismo comentaron ellos los diferentes espectadores que habíamos tenido durante la sesión, ya que yo enfrascado en saborear y degustar las pollas no me había fijado, una vez que me vestí salimos los tres del Sexshop y nos dirigimos a un bar que estaba cerca y tras tomar unas cervezas nos despedimos.

Esa noche tras cenar me dirigí al hotel y dormí como un lirón eso si el culo me escocía un poco, pero el placer experimentado compenso todo, en el tiempo que estuve en Madrid aún disfrute de alguna otra experiencia que ya será tema de un próximo relato. Espero que les haya gustado, espero sus opiniones.

Me gusta / No me gusta

Mi compañera de Trabajo

Los tres grandes placeres de la vida, dormir con sueño, comer con hambre y coger con ganas, en lo personal agregaría un cuarto, una buena lectura que te saque del paso y te lleve a imaginar.

Como ya lo saben soy Eduardo, o Lalo para los amigos, 24 años, tez blanca, ojos entre cafe y verde, cabello castaño claro, complexion delgada pero no atlética, y pues que decir, esto me paso la semana pasada, justo una semana después de enrollarme con dos chavas a la vez, en mi defensa o a mi favor solo puedo decir, “hay dias que nada el pato, y hay dias que ni agua bebe”, en esta ocasíon tuve la fortuna de tener a tres chavas diferentes en un par de semanas, pero con mi suerte será la unica vez en mi vida que pase.

Esta historia comenzó cuando deje de dar clases en la preparatoria y comencé a trabajar en una empresa de diseño en Ingeniería, en la cual apenas tengo dos semanas, pero bueno, el acotencimiento se remonta a la primer semana de trabajo, concretamente con María José, o Majo, como la llamos todos en la oficina.

Majo es una chava de mi edad 24 años, es bastante guapa, y después de tratarla y enrollarme con ella puedo decir que me gusta y siento algo especial, y como no hacerlo pues ademas de que es inteligente, amable, soñadora y muy alegre, tiene un cuerpo que muchas chavas envidiarian, un busto perfecto, con su par de tetas copa C, un culito redondito y levantado igualmente durito, sus piernas un par de esculturas torneadas en ese tonillo de piel moreno clarito, el juego perfecto en su 1.70 mts.

Lo curioso de ésta historia es que ambos entramos a trabajar el mismo dia a la empresa, solo que ella en el área de contabilidad y yo en el área de diseño, pero por ser primer semana y estar en áreas que operan en conjunto tuvimos mucho tiempo juntos, pues estabamos revisando el inventario para poder iniciar con nuestras respectivas labores una vez que nos empaparamos de conocimiento empresarial.

En el transcurso de la semana apenas y platique un poco de trivialidades con Majo, pese a que pasabamos mucho tiempo hablando pero eran mas de cuestiones laborales que personales, en lo que pude sacar de interés era que llevaba mas de dos años sin tener un novio y por la forma en que me lo dijo intuí que estaba deseando tener uno.

El jueves por la tarde antes de salir, Karla la jefa inmediata de Majo, nos dijo que al día siguiente, viernes, saldríamos a celebrar que habiamos sobrevivido a la primer semana de trabjo, ademas de que nos darían la bienvenida al equipo. Así fue, el viernes despues del trabajo quedé con varios compañeros, entre ellos Karla y Majo, de vernos cerca de las 10 de la noche en un bar de Av. Chapultepec, una avenida muy conocida en Guadalajara, México, por su amplia variedad de bares y antros.

Siempre suelo ser muy puntual en todas mis citas, formales e informales, así que justo a las 10 de la noche yo ya estaba en una esquina de la avenida, marcando con mi móvil  a Karla pues era quien había organizado la salida, despues de tres o cuatro intentos respondió mi llamada y me dijo donde me esperaban.

El lugar era Mambo Café, un antro de salsa en vivo, yo no suelo frecuentar esos lugares porque considero que tengo no dos, sino tres pies izquierdos, pero pues ni que hacerle, tenia que cumplir así que llegue al lugar y saludé a mis compañeros, estaban Karla con quien despues supe era su esposo (no recuerdo su nombre), Ivan mi jefe inmediato con su novia (que no recuerdo su nombre tampoco) y otras dos chavas del departamento de recursos humanos que tenian facha de come hombres, ademas de claro Majo.

Entramos al lugar y buscamos un lugar para sentarnos, cuando nos acomodamos, noté como misteriosamente, estaba cada quien con su cada cual, es decir, Karla y su esposo, Ivan y su novia, y por su puesto me toco estar sentado al lado de Majo y no es que no me gustara pero todo me parecia algo extraño, bueno imaginaba cosas que decidí ignorar y disfrutar de la noche; a casi lo olvido las chicas de recursos humanos que apenas entramos y empezaron de caceria, bueno no haré mas cuentro de ellas porque encontraron a un par de chavos en menos de una hora.

Pedimos un par de botella de tequila para entrar en ambiente, una ronda de shots que se nos fueron a la cabeza, y luego directo a la pista de baile, quienes llevaban pareja pues no hace falta decir con quien bailaron, Majo y yo nos quedamos en la mesa un par de canciones hasta que no hubo mas remedio que invitarla a bailar, no sin antes ponerla sobre aviso, que yo  no era el mas diestro en la pista.

Majo sonrió y se puso de pie, hasta ese momento la admiré en todo su esplendor, llevaba un vestidillo blanco voladito, con escote y sin tirante, lo cual hacia lucir bien sus pechos, estaba pegadio en su abdomen y lo voladito en sus caderas, lo cual la hacia aparentar un culito mas grande y mas deseable, la fadilla era a media pierna por lo que tambien podía disfrutar de ver sus largas y esculturales extenciones que se notaban mas con los tacones altos que calzaba; me dio la mano y se la tomé, el roce fue cálido, apenas tambien me dio tiempo de dar un último sorbo apurado a mi bebida mientras ella me arrastraba a la pista.

Ya sobre la pista, la tomé de la cintura y la pegue a mi, pude sentir sus pechos pegados a mi cuerpo, así duritos, y la miré tan a los ojos que la ruboricé un poco.

– no tan fuerte, ni tan pegada, es salsa no romanticas – me dijo

nos separamos un poco y empezo a guiarme al compáz de la música; al principio fue díficil  y chusco acoplarnos, creo que un par de ocasiones llegue a pisarla, y solo m e disculpaba tontamente diciendole “te lo dije”; despues de un par de canciones comencé a acoplarme, llegue a la conclusión de que ella o era muy buena maestra o yo tenía un don que hasta ese día habia desconocido, nos moviamos al ritmo, con la coreografía del baile, aveces rozaba mi miembro con sus nalguitas, o sus pechos con el mío, yo pasaba mis manos por su cintura y aveces mas abajo, en mas de una ocasión al hacerla dar vueltas su faldilla se levantaba y dejaba ver unas bragas blancas con encaje, y tambien en mas de una ocasion nuestras caras quedaban tan cerca una de otra que parecía que terminaríamos besandonos, de hecho me atreví a robarle un besillo, un picorete apenas, mismo que justifique con “el calor del momento”

Pasamos así toda la noche, bailabamos una tanda, hasta que los tacones la cansaban y regresabamos por uno o dos tragos a la mesa, cada vuelta, con los tequilas nos deshibia mas, y eso hacía que nos soltaramos mas en la pista y que los roces fueran mas candentes y picaros; eran cerca de las 3 am cuando, todos nos despedimos Karla y su esposo se fueron juntos, Ivan y su novia, que a leguas se les notaba que estaban con ganas de follarse tomaron un taxi y se fueron, de las chicas de recursos humanos hacia un buen rato que no sabía de ellas, así que solo nos quedamos Majo y yo.

-¿ Te llevo a tu casa? – le pregunte mientras el ballet me entregaba las llaves de mi coche.

– No Lalo, te desviarás, tomaré un Taxi – me respondió.

– Por Favor, no te dejaré en un taxi en la madrugada, anda sube.

Subió al carro, con un aire entre poco convencida y muy agradecida, le pregunte su dirección y cuando me la dijo, no lo pude creer, vivia a unas 10 cuadras de mi casa.

– Ves, no me desviarás mucho – le dije y reimos juntos.

Avanzamos rápido por las avenidas sin trafico de la cuidad, platicabamos de lo bien que la habíamos pasado bailando, y de que deberiamos de repetirlo mas seguido, yo insisti en que era buena maestra de baile y que no la dejaría ir hasta que me graduara de su academia; un alto nos detuvo una cuadra antes de donde yo debería dar vuelta para ir a mi casa.

– mira – le dije – yo vivo al dar vuetla en la siguiente cuadra.

– deberíamos ir a tu casa un rato – me respondió – la noche es joven y me la estoy pasando bien contigo – complementó.

No dudé en virar hacia mi departamento, no podía sacar de mi mente imagenes de Majo y yo haciendo el amor, despavile un poco, era mi compañera de trabajo, y solo quería cotillar un rato, solo eso; llegamos a mi casa, le abri la puerta y caballerosamente la invete a pasar a ella primero; pasamos y ella entro al tocador, mientras yo aproveche para sacar una botella de tequila y preparar la mesita de centro de la sala, he de reconocer, aunque vivo solo soy muy ordenado y limpio, uno nunca sabe pero una casa en orden da buena impresion; cuando salió del tocador entre yo, y le dejé mi ipod para que pusiera la musica que quisiera, la verdad no le puse atención a la lista de reproduccion que puso, pues cuando estaba en el tocador, las imaganes Majo y yo enrollados en la cama volvieron a mi mente al punto de hacerme tener una erección, misma que disimule desfajando la camisa que llevaba puesta y enconvando un poco mi cintura.

Cuando salí, Majo se había puesto cómoda en el sillón, había botado los tacones y servido un par de shots.

– por la amistad y el trabajo – me dijo mientras me ofrecia mi vaso.

– por la amistad y el trabajo – respondí al chocar nuestros vasos y beber de golpe el tequila.

Boté también mis zapatos y me acomodé en el sillón, Majo estaba sentada de tal manera que sin el mayor esfuerzo podía ver todo cuanto quisiera por debajo de ese vestido y a ella parecía no importarle mucho, al contrario, se movía para hacer que yo tuviera una vista mejor.

– Bien y ¿porque no has tenido novio desde hace rato? – pregunté

– No lo sé, tal vez porque me enfoque en terminar mi carrera y conseguir empleo, así que creo que no deje tiempo para mi, pero creeme, deseo volver a sentirme mujer, hace tanto que no estoy con un hombre – respondió

No me tomó por sorpresa su respuesta, pues el tequila nos habia aflojado la lengua, me acerqué  a ella, acaricie sus piernas con una mano, y no supe en que momento la besé, ella respondío a mi beso, que paso de ser tierno a casi devorarnos, nuestras respiraciones se agitaron, hasta que de pronto ella me separo bruscamente.

– detente un poco – me dijo jadeando.

– ¿que pasa? – le pregunté

– no lo sé, es que….

no la dejé terminar, la calle con otro beso tierno y complementé.

– Majo, la verdad es que me gustas, eres bastante guapa, quizá es demasiado pronto, porque llevamos poco tiempo de conocernos, pero es inevitable sentirme atraido por ti.

Ahora fue ella quien se lanzó sobre mi, nos besamos, apasionadamente durante unos minutos, nos acarimamos por encima de la ropa, deslicé mi mano por sus piernas hasta llegar a su concha, que estaba caliente y húmeda, Majo gimió al tiempo que su respiración se acelero, pero solo para devolverme el favor masajeando mi erecto miebro por encima de mi pantalon, acción que me arracó un gemido suave.

La tomé entre mis brazos, casi sin parar de besarla y la lleve a mi cama, la recosté y ella comenzó a desabotonar mi camisa, estaba nerviosa, lo noté pues no podía con los botones la ayude quitandolos yo mismo y arrancando casi mi camisa lanzandola al suelo, Majo se incorporó un poco para besar mi pecho y acariarlo, movimiento que yo aproveche para quitar su vestido, mismo que paró en el piso y me dejó admirar ese cuerpo hermoso con un conjuntillo blanco con encajes en el sostén que apenas y disimulaba que sus pezones estaban duros, y en lo que disimulaba nada era en la humedad que había manchado ya sus bragas cacheteras, le desabroche el brassiere y lo mandé al piso admiré sus pechos redondos, los acaricié con suavidad, los chupé cual bebé hambriento y los mordí con suavidad, Majo se entreció, gimió y arañó mi espalda, cuando la deje respirar un poco, aprovecho para sacarme el pantalon.

Me tiré sobre ella, la bese con pasíon, con mis manos recorrí cada curva de su anatomía, nuestros cuerpos estaban calientes, pero parecian hielo comparados con el calor de nuestros sexos que se rozaban con la ropa interior, comencé a bajar de su boca a su cuello, luego a sus pechos, a su ombligo, hasta que llegue al borde de sus bragas, mismas que baje con delicadeza, comencé por besar su coño, luego por recoger con mi lengua su dulce nectar, hice circulos en su clítoris, mordí sus labios vaginales con suavidad, la follé con mi lengua, Majo estaba loca de placer, gemia y gritaba pidiendome que no me detuviera, era cierto, ella quería sentirse mujer y yo era el hombre que le cumpliria ese deseo.

Como pude saque mi boxer y trate de levantarme para tratar de penetrarla, pero al sentir que me levantaba, la mano de Majo me detuvo y me devolvió directo a su coño, yo entendí el mensaje, así que volví a repetir el ciclo del pacer,  hasta que sentí como empezó a correrse, de una manera tan abundate que por mas que quise disfrutar de ese nectar, terminó dejando una mancha sobre la sábana.

Empezé a subir por su cuerpo lentamente besandola en cada milimetro de piel, con mis manos dibujaba sus curvas, hasta que quede totalmente sobre y frente a ella, con mi miembro palpitante en la entrada de su vagina que sentía como me atraía hacia adentro de ella, la besé con ternura y empece a penetarla lentamente; apenas había entrado la cabeza de mi falo cuando las manos de majo detuvieron el avance al posarse sobre mi cadera.

– Despacio por favor, hace mucho que no tengo relaciones – me dijo

– no te preocupes pequeña, estas en las mejores manos. – respondí y la volvi a besar

Se relajó un poco, regreso sus manos a mi espalda, y procedí a clavarla, lento muy lento, era verdad, estaba demasiado estrecha, casi virginal, cada milimetro de mi verga que entraba le arrancaba un grito que se confundía entre el dolor y el placer, y así hasta que la clavé a fondo, me quede un rato allí sin moverme, solo con el palpitar de mi miembro que bastaba para arrancarle gemidos, la segui besando, le decia cosas bonitas al oido, consideré que era tiempo suficiente para que se hubiese acostumbrado a mi verga, que no es por presumir pero es de buen tamaño y grosor, empecé un mete y saca lento, mas sin embargo me clavo las uñas en la espalda de tal manera que pensé que la había lastimado, detuve mi bombeo y trate de retirar mi verga de su interior, igual lento, para no lastmarla mas, y justo cuando esataba a punto de sacar por completo mi falo, sus manos se posaron en mis nalgas impidiendo la retirada.

– no te salgas, quedate adentro

Dicho esto, empujo con fuerza de tal manera que la clavé a fondo, ahogó un gritillo, y yo me quede quieto hasta que su respiración se normalizó, y nuevamente empezé a tratar de bombear, lento, meter y sacar, solo una parte de mi miembro, fui aumentando de ritmo, Majo se sentía relajada, ya comenzaba a disfrutarlo despues de pasar por la incomodidad de la penetración tras un largo tiempo de inactividad.

Al cabo de unos instantes, yo acelere el bombeo, entraba y salia con mi verga casi en su totalidad, con un ritmo algo acelerado, gemiamos, Majo gritaba, me pedía no detenerme, nos giramos sobre la cama de modo que ella quedó sobre mi, lista par montarme, empezo con un moviemento de cadera tan delcioso que estuve a punto de venirme, cabalgó sobre mi verga, lo hacía tan bien, que yo lo disfruaba en serio, en mas de una ocasíon la interrumpi con besos o jalandola sobre mi, para evitar vaciarme antes de lo debido.

Comenzó la danza de posiciones, la puse en cuatro y aproveche mientras le daba por coño, para deslizar mi dedo un poco por su culito y masajear sus nalgas, de lado para acaricias sus pechos, de espaldas para besar su cuello, de pie para cargarla de las nalguitas y besarla mientras la clavaba, luego la tire nuevamente sobre la cama, sin retirar mi verga de su interior, me tiré sobre ella y levante sus piernas para ponerlas sobre mis hombros.

Esa sin duda es mi posción favorita, se logra una penetración completa, mi falo lo mas adentro de su vagina, comencé a bombear con ganas, al punto de convertir sus gemidos en verdaderos gritos de placer, Majo comenzó a estremecerce, y un choque électrico recorrió mi cuerpo, lo sabía ambos terminariamos a la par, el climax perfecto, cuando dos cuerpos se funden en uno solo, sus espasmos apretaban mi verga en su inerior, yo sentí como la leche fue subiendo, por instante pensé en salirme pues no llevaba puesto condón algun, pero no quise hacerlo, no podía arruinarnos el momento, así que me dejé llevar por el placer.

Me terminé corriendo dentro de ella, justo al mismo tiempo que tambien Majo se corrió, nuestros jugos se mezclaron, nuestros labios se besaron, bajo sus piernas de mis hombros mientras seguiamos a meido orgasmo, me quedé así sobre ella, hasta que paso todo el agetreo y recuperamos el aliento, sin retirar mi falo de coño, me acoste de lado viendola a los ojos besandola, diciendole que era magnifica que me habia llevado al cielo, nos quedamos así mucho rato hablando, acariciandonos, hasta que mi verga salió casi por si sola, estabamos cansados, eran casi las 6 de la mañana, Majo se dió la vuelta y quedamos en posición de “cucharita” y se quedó dormida, y no tardé en acompañarla al mundo de los sueños.

No hace falta decir que ha sido una de las mejores noches de mi vida, y que a la mañana siguiente (o mejor dicho al medio dia) desperte con una tremenda mamada que Majo me estaba dando, por lo cual no hace falta decir que repetimos la faena, durante casi todo el fin de semana.

La segunda semana en trabajo no ofreció nada diferente a la primera, salvo la noticia que los recién llegados, nos vamos a Monterrey por tres semanas, junto con Karla y el jefe, en cuanto mi relacion con Majo, aún no tenemos ningun compromiso, pero despues del acostón del fin de semana, se a quedado a dormir en mi casa todos los dias despues del trabajo, no estoy seguro, ella de verdad me gusta, pero no se si ambos estamos listos para una relación, o si solo estamos disfrutando del placer momentaneo, bueno, no presionare las cosas, que pase lo que tenga que pasar.

 

Me gusta / No me gusta

BUKKAKE A POCHI

Estimados amigos les contare una gran historia acerca de mi esposa, ella siempre queriendo complacer todos mis deseos y placeres , hemos compartido una experiencia inimaginable.
Tenemos 5 años de esposos y 4 de novios, siempre alegres y muy ardientes morboseando en la intimidad solo para los dos; pero un dia se me ocurrió algo distinto practicar un bukkake (eyacular varios hombres sobre la cara y boca de una mujer) bueno se lo comente a Pochi asi se llama mi mujer ella tiene 30 años – yo 32- obviamente me dijo que no, podíamos imaginar todo pero jamás realizarlo.
Bueno deje pasar el tiempo y le volvi a proponer y se me volvió a negar-“como crees que dejare que se corran en mi cara y tomarme toda la leche de varios hombres, estas loco”, bueno un dia revisando su correo de casualidad encontré un mensaje de su amigo Xavi que vendría Lima y quería visitarnos (vive en España-nosotros en Colombia),entonces aproveche eso y bueno le indique a mi mujer que vendría-él era su ex antes que me conociera-y le dije que podría ser la oportunidad de realizar una fantasia ,ella se quedo pensando.
A los días antes que llegara Xavi –solo se quedaría 2 dias- mi mujer me pregunto si era verdad la proposición de hacer realidad la fantasia a lo cual le conteste que si, me dijo:”esta bien pero solo serán pocos hombres y los que yo elija esta bien” , lo dije si. Le di un papel y apuntamos: Xavi-su amigo, Levi-su alumno de universidad 23 años, Raul-amigo de Xavi que solo tiene referencias de él por correo también vive en España, Martin-su sobrino de 18años es medio raro por eso quiere ayudarlo a definir su sexualidad, y yo.
Entonces quedamos con todos sin explicarles exactamente que se trataba. Llego Xavi de viaje y el primer dia ni lo vimos solo en la noche le invitamos tal como Raul a una cena en mi casa. Llegaron bien elegantes cenamos con ellos y Pochi trajo una botella de vino,lo bebimos y luego saco un vodka, justo llego Levi y se unió a la reunión.
Para eso Martin estaba jugando play –station en mi cuarto, tomamos 3 botellas y comenzó la función, mi mujer se fue al cuarto a preparse ,mientras yo les explicaba que íbamos a jugar algo impactante pero que a la vez debía ser confidencial lo cual ellos aceptaron y les indique las reglas de juego. Tenian que sacar sus vergas y Pochi se las chuparía uno a uno hasta que este duros y excitados, ellos podrían manosear penetrar a ella pero cuando quiere mojarse tendrán que hacerlo en su boca y cara ; la idea les fascino tanto que podía sus caras de morbo.
Bajo entonces Pochi con su babydoll rojo y un tazón de la cocina para juntar la leche de ellos. Todos se pararon y la miraron , mientras yo me quitaba la ropa Xavi besaba a mi mujer en los labios y Raul le frotaba las tetas, Levi le estaba sacando la ropa interior para ver el culazo de mi mujer, yo miraba y me masturbaba, ya todos estaban desnudos y manoseando a Pochi cuando le agarra la verga a Xavi y le dice: “esto es por lo pasado “ y seguidamente le metió una señora mamada que tanto fue asi que Martin bajo a ver que pasaba cuando vio a todos desnudos se quedo boca abierto, Pochi se dio cuenta de ello y le dijo: “Martin  ven” cuando se acerco mi mujer le beso y se agacho le abrió la bragueta y comenzó a succionar este dócil pene que termino mas tieso y duro  que Pochi le pregunto :”Te gusta Martin tu tia te dar tu primera vez y tu me daras tu le primera lechecita ok bebe”, Martin solo movio la cabeza en señal de si. Entonces Pochi se monto en su sobrino y Xavi le dijo:”Quiero el culo” lo que respondió:”esta bien para ti todo”, Raul y Levi le dieron sus vergas y ella mamaba mientras le daban por adelante y por atrás.
Tanto fue el sobresalto que cuando le chupaba los huevos a Levin que le dijo :”eso profesora cómaselo todo” lo que ella hizo sin dudar, Raul estaba muy excitado que pidió a Xavi su turno por detrás pero Pochi le dijo que no :”le toca a Martin tu házmelo lo la concha” entonces se cambiaron de lugar y comenzó a moverse encima de Raul mientras se alimentaba de la vergaza de Xavi y le corria la paja a Levin ; Martin –como principiante no sabia que hacer entonces me levante y acerque a la acción y le dije :”asi Martin enculando a mi esposa dale duro hasta que grite, y le deje ahí donde se la metió tan fuerte que su tia grito.
Entonces Levin ya no pudiendo controlarse le hizo un gesto a Pochi indicando que ya se venia a lo cual ella les hizo el gesto a todos los demás para acomodarse entre las vergas de todos mirando a los ojos ,yo le alcance el deposito para juntar su premio.
Comenzo entonces con Levin agarrando su órgano le decía: Mirame ,estoy esperando , damelo que me encanta termino de decirlo y Levin expulso un liquido espeso y blanco que cayo entre los labios y nariz de mi mujer donde junto todo y lo tenia en la boca donde Levin dio 2 disparos mas.
Era el turno de Raul que se acerco y apunto a la boca diciéndole : Mamita rica tomate mi leche ya,ella le sonrio y con los ojos le dijo si. Recibiendo un gran chorro de semen que era mas fuerte –supongo por la cara de mi mujer-que se tomo todo sin dudarlo enseñando la lengua en prueba de su gran acción.
Le tocaba a Martin , donde fue Pochi que le agarro la gran verga diciéndole : Vamos bebe dame que tu tia tiene hambre dame mi lechecita bebe tu puedes dame” enseguida salió un la leche que tanto quería mi mujer era rica – le miro a los ojos a Martin y le enseño su semen en su boca y después se lo tomo- diciendo “ Gracias amor ya vez tu tia te quiere mucho”.
No sabia a quien le tocaria si a mi o a Xavi quien seria el primero pero ella nos dijo que nos acercáramos  a lo cual fuimos diciendo : “mis dos hombres de mi vida quien iba a imaginarse los dos se correrán en mi y cada uno en un lado comenzamos a pajearnos y bueno primero le di yo en la boca y cara al igual que Xavi ,ella junto lo que estaba en sus mejillas y lo junto a su boca se tomo todo y lo que había caído en el recipiente lo lamia como perra en celo.
Habiendo terminado la proeza todos se retiraron agradeciéndome la oportunidad de hacer realidad el sueño de todo hombre Xavi nos dijo que él se iba a casar, Raul que jamás olvidara estos momentos, Levin se fue muy débil .
Yo le dije gracias a mi mujercita y ella sonrio, cuando Martin se levanto para ir a descansar sintió que le venia una eyaculacion ,entonces Pochi fue y se lo tomo todo, diciéndole esto es para que duermas bien.
Le sonreí y le dije que era una traviesa.

Me gusta / No me gusta

¡Que hermanitas!

Esto me pasó la semana pasada y todavía no he podido reaccionar.

Tengo una casa alquilada y la inquilina me llamó por teléfono para comentarme de algunos problemas de humedad y de pérdidas de agua, así que fui para ver la casa.

Me atendieron dos jovencitas que dijeron ser las hijas (yo no las conocía) y se presentaron “soy Rita, tengo 19 años estoy estudiando abogacía” “soy Claudia, tengo 18 años comencé este año medicina”.
Voy a aclarar que tengo 55 años pero gracias a una vida sin excesos y la habitual concurrencia al gimnasio aparento unos cuantos años menos por mi cabeza sin canas.

Hice una recorrida por la casa viendo los problemas y hubo algo que me llamó especialmente la atención así que usando el celular tomé varias fotos y en broma les digo a las chicas “ahora una fotito de ustedes dos” y les apunto con el aparato.
¡Me quedé helado!!! Las hermanitas poniendo cara de turras posan besándose la una a la otra en la boca….pero un beso de esos que te ponen la cabeza a mil por hora.
Largan la risa y me dicen “¿querés que hagamos una sesión de fotos bien cochinas?” y antes que pudiera responder se quitaron los vestidos quedando solo con las tanguitas ya que no tenían corpiño ninguna de las dos.
Voy a describirlas someramente: Claudia rubia, Rita Morocha, las dos morochas de ojos verdes, cabellos largos, caritas muy lindas, tetas duritas con lindos pezones y ¡que piernas!!!!

“Chicas no hagan esto que soy un hombre serio” les dije y ellas no me hicieron caso al pedido que se vistieran y todo lo contrario comenzaron a besuquearse y a franelearse como locas y me dicen “no querés una fiestita con nosotras dos” y agregan “la primera es gratis pero después si te gusta vas a tener que pagar”.

Yo me despedí y me fui derecho a la puerta de calle pero una de ellas se apoyó contra la puerta impidiéndome salir mientras que la otra me tomaba de atrás y comenzó a darme besos en el cuello…quedé paralizado y eso lo aprovechó la que estaba delante mio para desprenderme y bajarme los pantalones por lo que quedé inmovilizado con los pantalones en los tobillos y la que estaba detrás mio aprovecho a bajarme los calzoncillos y la que estaba delante se arrodilló y tomó mi pija (que a ese entonces estaba como fierro) entre su boca y comenzó a chuparla.

A esa altura de los acontecimientos ya no tenía otra idea que cogérmelas y se lo dije así que me terminaron de quitar los pantalones y una de cada brazo me llevaron a la habitación donde comenzaron a besarme simultáneamente por todo el cuerpo.

“Me toca a mi por ser la mayor” dijo Rita y se tiró boca arriba sobre la cama abriendo las piernas y ofreciendo su concha depilada para que la penetrara. “No tengo condones” les dije….”no importa papito nosotras tomamos pastillas ja jua jua jua” así que me dediqué al placer de montarme a la dulce criatura que tan gentilmente se me ofrecía. Se la metí hasta el fondo mientras la hermanita le chupaba las tetas y como le dije que estorbaba se colocó detrás mio y comenzó a jugar con su lengua contra mis huevos y en un momento puso su lengua en el agujero de mi culo y ¡tremendooooooo!!!!!! mientras que Rita gemía en un orgasmo que me noté espectacular por la forma en que se contraían los músculos de la vagina yo estallé y eyaculé dentro de ella…luego de unos besos que le di en la linda boca y mientras mi pija aún estaba dentro de ella seguía Claudia con su lengua intentando metermela en el culo……me tiré para el costado y entonces Claudia comenzó a chuparme la pija enchastada con la mezcla de mi semen y los jugos de Rita y ¿que hizo Rita? la muy puerca se puso de tal forma que su concha quedó sobre mi boca y la mezcla de jugos chorreaba sobre mi boca y el cuello…. guauuuuu……. eso hizo que mi pija se pusiera como un palo a los pocos minutos cosa que aprovechó Claudia para sentarse y se la acomodó entre los labios de su vagina y se empaló de un solo golpe y comenzó a cabalgarme moviendo la pelvis y ¡que espectáculo! los cabellos, la cara y las tetas sacudiéndose.
Tardé un rato bastante largo en eyacular y en ese ínterin Claudia tuvo al menos 5 orgasmos que yo notaba claramente por las contracciones de la vagina y porque además en cada uno percibí que ella largaba gran cantidad de jugos. Cuando terminamos y se paró la mezcla de sus jugos con mi semen le chorreaba hasta las rodillas.

Y esto es lo que pasó la semana pasada y ¿les gustaría que mañana les cuente lo que pasó hoy? Daniel

Me gusta / No me gusta

Mi amigo Luis – Parte I

Eran finales de verano entre la última semana de agosto y la primera de septiembre y fui al pueblo de mi amigo Luis. Luis tenia 18 años tenia el cabello oscuro, un cuerpo muy bien contorneado. Tenia los ojos castaños, la nariz pequeña, y una boca bastante grande.Yo tenia 19 por aquella epoca. Eramos muy amigos, y por eso me llamó para que me quedara una semana en su casa. El primer día nos quedamos en casa jugando a la play. Sus padres no solían estar en casa porque tenían un bar y eso ocupaba una gran parte de su tiempo. Y sobre las 12 de la noche subieron a casa,  nos dijeron que dejaramos  ya la play y que nos fuéramos a dormir, que ellos se iban a tomar unas copas con sus amigos y en un rato volverían. La madre de Luis para su edad, que rondaría los 45 años estaba perfecta. Era bajita, con el pelo rubio (tintado), y unos pechos grandes que en ese momento me habría gustado haber poder comido. Su padre tenia un poco de pluma, y era feo y un poco regordete, siempre me habia preguntado como esa mujer podía tener un marido así. Nosotros les hicimos caso y después de unas partidas más nos fuimos a la cama. En su casa solo había dos habitaciones, la de Luis y la de sus padres, asi que tuvimos que dormir los dos en la misma cama. Pero al ser de matrimonio y tener un buen colchón se estaba bastante cómodo. Estuvimos un rato con el portátil mirando el facebook y algunas chorradas en youtube, hasta que puso porno. Los dos vimos un rato como daban por el culo a una actriz y después los dos muy calientes apagamos la luz y nos fuimos a dormir. Cuando ya estaba a punto de dormir una mano de Luis se posó sobre mi culo, y empezó a acariciarlo.

-¿Que coño haces tio?-le pregunté.

-Cállate- dijo mientra apretaba mi nalga con una fuerza increíble.(algo que hizo que se me pusiera dura)

Entonces le puse yo también la mano en el culo y comencé a acariciarlo. Estuvimos asi un rato. Era muy placentero y me estaba poniendo muy cachondo. Despues deslicé la mano hacia el ano y el hizo lo mismo después de un rato los dos ya estabamos muy cachondos y entonces decidí que ya seria la hora de ir mas lejos. Le metí la mano dentro de el pantalón y empecé a acariciar mas fuerte su ano. Quería que se dilatara, y entonces metería mi dedo hasta el fondo fuertemente, y después ojalá el haría lo mismo. Nunca había sentido nada por un hombre y no sabía que me pasaba pero solo pensaba en correrme encima de el. Entonces llegaron sus padres y me obligó a parar. Y para cuando sus padres se fueron a dormir el ya estaba dormido. Así que frustrado me fui al water a hacerme una paja pero por el camino vi a su madre en la cama durmiendo con un brazo colgando fuera de la cama. Me acerque y con la excusa de que quería agua y no sabía donde estaban los vasos le llamé  y me di cuenta de que estaban dormidos.

Me puse al lado de su madre y me baje los pantalones. Tenia el pene durísimo, estaba muy cachondo. Escupí en su mano  y sin hacer ruido le puse la mano en mi pene. Entonces empecé a pajearme. Nunca antes había estado con ninguna mujer (ni ningún hombre) y estaba temblando de el placer. Al no haber estado con nadie tenía el capullo muy sensible.  Cuando ya estaba a punto de correrme como no quería manchar, solté su mano y fui rápidamente al baño allí me masturbe muy rápido y me corrí en el suelo. Lo limpié y me fui a la cama.

Al día siguiente como tampoco había nada que hacer  estuvimos jugando a la play station. Estaba deseando que llegara la noche. Fue un día largo y aburrido en el que solo jugamos a la play. Y al fin, llegó la noche. Le dije que si podiamos ir a dormir pronto y el accedió.

Una vez en la cama como vi que no se lanzaba lo hice yo. Puse la mano en su culo y el la apartó. Yo, extrañado la puse otra vez. El la intentó apartar, pero yo hice fuerza y el al final desistió. Empecé a acariciarlo. Después acerqué mi mano a su ano e hice lo mismo que la noche pasada. Después de un rato metí la mano en su pantalón y empecé a masajear su ano. Después le saque la mano, me la acerqué a la boca y casi sin pensarlo me chupé el dedo. Sabía a lo que tiene que saber un culo, pero me excitó increiblemente. Después volví a meter la mano en el pantalón y acerqué el dedo al ano. Cuando intente meter el dedo el hizo fuerza y al cabo de un rato se relajó. Le metí hasta el final del dedo índice y el volvió a hacer fuerza. Yo empecé a meterlo y a sacarlo lentamente y el se fue relajando poco a poco. Entonces el, hizo fuerza con su ano hacia afuera, para dilatarlo, y yo sin pensar le metí hasta la mitad de otro dedo. Los volví a sacar y el que estaba tumbado en la oscuridad dandome la espalda, tumbado sobre el lado derecho giro un poco la cabeza. Me miró y se volvió a girar. Llevé los dedos hasta su boca y se lo metí. Empecé a sacarlo y a meterlo lentamente. Mientras lo tenía dentro de la boca menaba le lengua y me puso muy cachondo. Después se lo saqué y lo chupé yo y se lo volví a meter por el culo. Primero un poquito, después de golpe, entero. El solto un gemido y empezó a moverse hacía delante y hacía detrás. Y se oyó  la puerta. Habían llegado sus padres.

El se llevó la mano al trasero y me sacó el dedo. Me miró, se metió el dedo en la boca y me lo soltó.

– Por hoy ya basta.

Yo frustado le dije: Esta bien.

En ese momento lo habría empotrado contra la pared y lo habría follado hasta correrme dentro de su culito. Pero me contuve. Cuando me dispuse a dormir me di cuenta de que me habia corrido. Me meti la mano en el pantalon, recogi el semen con la mano y me la metí en la boca. Lo saboree y despues me fui a dormir. Desde ese momento, ni sabía porque le encontré un especial gusto al semen. Ya nunca más me hicieron falta pañuelos para limpiarme.

Estaba desesperado por follarlo. Hacerle todo lo que se me ocurriera. Deseaba una vez mas que llegara la noche. Esta vez se la metería por el culo.  Y por fin llegó la noche. Repetimos la operacion de los dias anteriores, el al principio no quería pero luego se dejaba. Cuando le meti el dedo por el culo el gimió. Despues le meti otro dedo. De golpe. Despues otro. El se los intentaba sacar del culo, pero yo hacia fuerza. Los metia hacia dentro y hacia fuera. Al final se dejo. Yo le saque los dedos,  y le baje un poco el pantalon. Acerque mi polla a su culo. Me escupi en la mano y moje el capullo. Despues puse la punta del capullo en el ano y poco a poco introduci el capullo entero. El empezo a dilatar y a apretar el ano y me puso aun mas cachondo. Una vez que estuve asi un rato le meti mi enorme polla de golpe. El metio un grito. Dijo: Dule. Duele mucho. Pero sigue…

Entonces se oyo la puerta. Se aparto y mi polla salio de su orto. Para.

Yo dije: NO

Me meti debajo de las sabanas. Su culo estaba muy abierto. Le meti cuatro dedos. Despues el puño.Estaba muy cachondo, queria correrme dentro de su culo, de su boca, en su cara…

Despues le meti el puño hasta la muñeca y empece a meterla y sacarla violentamente. No pare en mucho rato. Le mire la cara, no sabia si era de placer o de dolor. Probablemente de las dos cosas. Vi que se llevaba una mano a la polla y se masturbaba muy muy rapido. Saque mi puño un momento. Su ano estaba super abierto. Volvi a meter el puño. Luis tenia la cara completamente roja. El seguia masturbandose. Entonces se corrio. El semen salio disparado de su polla hasta mi cara. Salio mucho y con mucha fuerza. Me lleno toda la cara. Se metio un poco en mi ojo y lo cerre. Cuando abri la boca y la acerque a su polla para tragarme lo que quedara de la corrida ya habia terminado. Me jodio un poco, pero pense que podria pajearlo otra vez y meterme toda la corrida en la boca.

Entonces acerque mi cara a la sulla y le dije: chupalo. Entonces el poco a poco me fue quitando la corrida a lametazos. Cuando hubo terminado me mostro toda la corrida dentro de su boca. Le meti la mano dentro de la boca y saque una parte del semen. La meti en la boca y me la trague. Estaba delicioso. Despues le dije a el que se lo tragara, y asi hizo. Yo de la exitacion estaba a punto de correrme. Acerque mi polla a su culo y se la meti. Estaba tan abierto que las paraedes del ano ni rozaban mi polla. Mi polla era enorme pero no tan gorda como mi puño. Asi que se la saque del culo y se la acerque a la boca. Le dio un lametazo a mi polla. Yo me sente encima suya. Tenia en culo sobre su pecho. Levanto un poco el cuello y comenzo a chuparla. El acercó  la mano a mi ano y comanzo a masajearlo. Lo relaje y el metio un dedo. Yo le dije muy excitado: El puño hijo de puta mete el puño entero. Entonces metio otro dedo y despues otro. Entonces sacó la mano. Y de pronto su puño entero se metió en mi culo. Mietras yo tenia mi capullo metido en su boca y el movia la lengua. Empezó a meter y a sacar el puño lentamente. Y yo dije: Mas rapido joder. Entonces empezo a meterlo y a sacarlo rapidamente y con violencia. Cuando estaba a punto de correrme le agarre la cabeza y le meti mi polla entera. El intento apartase. Dejo de meter y sacar el puño. Lo dejo dentro. Mientras, con la otra mano intentaba sacarse la polla. Se estaba ahogando. Entonces yo con mi gorda polla por la mitad de su gargarnta me corri. Solte un chorro que duro 5 segundos. Entonces el ya estaba rojo. Eso de la garganta profunda siepre me habia excitado y en ese momento pense que eso no era una peli porno y que debia sacar ya mi polla. La saque. Le mire y no dijo nada. Entonces abrio la boca y toda mi corrida estaba allli. Hizo gargaras con ella. Despues se la trago. Entonces pense que ya bastaba por hoy. Me tumbe en cama y intente dormir. Estaba de lado, con el culo apuntando hacia el. Una parte de mi queria que me la metiera por el culo y que mientras, me hiciera una paja. Pero no lo hizo. Asi que me hice yo solo una paja rapidita en la cama. Me corri el la mano y la chupe. Me trague mi propia corrida. Y me fui a dormir.

CONTINUARA…

Me gusta / No me gusta

Prisionera de un gigante (5)

– Bueno, pequeña -dijo el monstruo mientras su cara llenaba todo mi campo de visión y yo permanecía sentada en la palma de su mano.- Ahora sí vamos a la cama.

Cerró el puño sobre mí y se dirigió al dormitorio. De nuevo aquella horrible sensación en el estómago. Cuando llegamos me soltó sobre la mesilla de noche. Se agachó hasta que su cara quedó junto a mí y me dijo:

– Te había preparado una habitación y una casa estupenda como has podido ver, pero aún no puedo fiarme de ti. Creo que intentarías escapar y contando con que lograses llegar al suelo, probablemente te comería una araña o cualquiera, yo mismo, te aplastaría de un pisotón sin saberlo siquiera, así que hoy dormirás aquí.

Sacó de debajo de la cama una pequeña jaula para hámsters y la colocó junto a mí en la mesilla. Yo la miré casi sin verla, aún con escalofríos de pensar en sus últimas palabras, que una araña podía comerme. Siempre tuve terror a esos bichos. Imaginar el tamaño que ahora tendría uno de ellos para mí me provocó casi un ataque de ansiedad.

– Pero antes de dormir -proseguía el gigante-, estoy un poco cachondo. ¿Por qué no bailas un poco para mí?

Se puso en pie y ante mí apareció de nuevo la descomunal hebilla de su cinturón y debajo su inmensa bragueta. Inmediatamente sus manazas desabrocharon ambas y ante mí apareció su miembro. Nunca olvidaré aquel momento. Su tamaño, incluso fláccido, era ya enorme en condiciones normales. Ya he dicho antes que había apreciado lo abultado de sus vaqueros desde que lo conocía. Con el tamaño que yo tenía ahora, aquella colosal polla y los enormes huevazos peludos que la acompañaban fueron como una visión aterradora y fascinante a la vez. Calculé que incluso en reposo era más grande que todo mi cuerpo, que yo misma cabría en uno de aquellos inmensos testículos. Desprendían un olor, no demasiado intenso (se notaba que era un hombre limpio), pero muy fuerte para mi diminuta nariz, desagradable pero también embriagador. Olor a macho, a sudor masculino, a pura virilidad.

Puso en marcha un reproductor que había en la otra mesilla y una música suave y sensual resonó en la habitación. Se sentó en la cama y comenzó a tocarse.

– ¡VAMOS! ¡Baila para mí! ¡Excítame! -tronó. Permanecí sentada, incapaz de hacer nada, exhausta y negando débilmente con la cabeza. – ¡VAMOS! -gritó de nuevo. Aún así no pude moverme.

– Escucha -dijo, bajando la voz y acercando de nuevo a mí su enorme rostro-, no quiero ser cruel contigo, pero puedo serlo y mucho. Las chicas soléis ser menos brutas que los chicos, pero ¿quieres saber como nos divertíamos de niños y no tan niños a veces? Cazábamos a una mosca y luego le arrancábamos las alas, después las patas una por una, después la ahogábamos en un vaso. A lo mejor quieres que haga eso contigo -los dedazos pulgar e índice de su mano derecha atraparon mi brazo-. Primero te arranco un brazo, despacio, despacio -noté una insoportable presión de sus dedos. Aullé de dolor, pero aflojó enseguida-. Después te dejo un rato así, mientras lo espachurro bien. Luego el otro, a continuación las piernas…

– ¡NO! -grité con toda la fuerza de que fui capaz- No, por favor, no lo hagas. Haré lo que quieras, por favor, por favor…

– Haré lo que quieras… ¿qué? -al principio no entendí lo que quería decir, pero enseguida la luz se hizo en mi pequeño cerebro-

– Haré lo que quieras…amo.

– Así me gusta, dirígete siempre a mí como Amo o Señor, eres mi esclava absoluta, mis deseos son órdenes para ti. Y más te vale cumplirlos -volvió a presionar mi brazo, aunque con poca fuerza. El pensar en la facilidad con que podría arrancármelo en un segundo volvió a darme escalofríos.

Se volvió a sentar en la cama mirándome con intención. Ya no hizo falta más. Me levanté sacando fuerzas de flaqueza y empecé a moverme. Al principio aquello se asemejaba más a un temblor que a un baile, pero poco a poco intenté adecuarme al ritmo sensual de la música y traté de resultar lo más sexy posible. Nunca he sido una gran bailarina, pero siempre he pensado que las mujeres tenemos un talento natural para movernos, sobre todo cuando se trata de provocar a un hombre. En esta ocasión no debió de fallarme, porque vi como su miembro empezaba a crecer, mientras su manaza lo envolvía y comenzaba a moverse rítmicamente.

Seguí bailando sin poder quitar la vista de aquel inmenso trozo de carne que su mano sacudía. Sin poderlo evitar empecé a excitarme. Pese al terror que sentía y a la situación, aquella monumental expresión de virilidad estaba despertando en mí un increíble deseo. Me toqué las tetas mientras bailaba, acariciando los pezones, que se estaban poniendo como piedras, mientras notaba como la humedad envolvía mi coño. Mi mano fue hacia allí, y empecé a tocarme embriagada de deseo. El gigante lo notó y sonrió sin dejar de pajearse.

– Jajajaja, te gusta lo que ves, ¿eh? Pues aún tendrás que ganarte el poder tocarla. Mientras tanto, te dejo que te toques, para que veas que no soy tan malo, jejeje

Continué bailando y masturbándome, alcanzando varios orgasmos mientras veía aquella colosal mano subiendo y bajando sobre el oscuro y gigantesco objeto de mi deseo. Su ritmo aumentó y lo vi crecer aún más, por lo que deduje que ya estaba a punto. De repente, sin previo aviso el gigante se levantó y me vi con el monstruo de un solo ojo cara a cara. No tuve mucho tiempo de mirarlo, ya que casi inmediatamente un torrente blanco y viscoso se estrelló contra mi cuerpo con increíble fuerza, empapándome completamente y haciéndome caer. Ya en el suelo, continuaron hiriéndome varios trallazos de esperma, mientras los huevazos se vaciaban totalmente. El gigante se aseguró de darme bien en la cara. De hecho no pude evitar que el espeso lefazo entrase por mi nariz y por mi boca, casi ahogándome y haciéndome toser.

– ¡Ufffff! ¡Eso ha estado bien! -exclamó jadeante Luis. Acto seguido, empapada como estaba, me tomó entre sus dedos y me depositó en la jaula, cerrando la puerta. ¿Me iba a obligar a dormir así? Acercó su cara a la jaula y sus palabras lo confirmaron: – Así dormirás con la esencia de tu amo encima, y si tienes hambre ya sabes lo que puedes comer, jajaja…

Sus impresionantes carcajadas retumbaron por la habitación mientras salía, supuse, hacia el baño a lavarse. Volvió poco después, en calzoncillos y sin decir una palabra más se tumbó en la cama, apagó la luz y se durmió casi instantáneamente.

(Continuará?)

Me gusta / No me gusta

Sensaciones especiales

Seguí a David por las escaleras que conducían al sótano de su casa. Era un amplio salón de acceso exclusivo y reservado solo para sus íntimos, acogedor y confortable, ideal para desconectar del mundo. Allí habíamos celebrado largas veladas de invierno, al calor de la chimenea, con buen vino y mejor compañía. Lugar para las grandes confidencias y para dar rienda suelta a los deseos compartidos. Pocos secretos existían entre David y yo, que en aquel sótano habíamos escrito numerosas páginas de nuestras historias más inconfesables.

El siguiente capítulo iba a tener como protagonista a Lucía, una hermosa veinteañera, alumna de David en la facultad. Fueron los únicos datos que mi amigo me había proporcionado cuando me telefoneó para que acudiera aquella noche a su casa. “Esta noche  te prometo sensaciones especiales”, me había dicho, en ese tono misterioso que David solía utilizar cuando había “cita en el sótano”. No era la primera vez que me llamaba para follar con una de sus alumnas. A ambos nos gustaban los tríos, el sexo en grupo, en realidad cualquier forma de relación sexual que se saliera de la habitual en pareja. Y era evidente que a aquellas jovencitas les gustaba follar con maduros, tal vez para hacer realidad la tópica fantasía de tirarse al apuesto profesor, con amigo incluido en el lote.

“Te prometo sensaciones especiales”… La primera visión de Lucía me hizo comprender que a David no le iba a costar ningún esfuerzo cumplir su promesa. Cuando acabé de bajar las escaleras, me topé con la imagen de la joven muchacha atada y de rodillas, delante del inmenso espejo que David tenía en una de las paredes del sótano. En él se reflejaba la chica de espaldas, completamente desnuda salvo un tanga negro cuya cinta circundaba su cintura y se perdía en la hendidura de sus nalgas apoyadas sobre los talones, para descansar en ellos el peso de su cuerpo. Lucía era hermosa, sin dudas. Tenía la cabeza agachada, su barbilla apoyada sobre el pecho, los ojos vendados por un pañuelo negro, el pelo castaño y rizado. La visión de su cuerpo desnudo era excitante. Sus brazos alzados, las muñecas esposadas, los dedos de sus manos entrelazados, las piernas abiertas, los pechos, breves y redondos. Una cadena que pendía del techo, sujeta a la argolla de las esposas de cuero, mantenía elevados los brazos de Lucía y tenso su torso hasta dibujar sus costillas en la piel, pronunciando la redondez de su ombligo en el vientre plano y el sinuoso contorno de sus caderas.

En el silencio de la estancia, se podía escuchar con claridad la respiración agitada de la muchacha, que no había movido ni un solo músculo de su cuerpo al sentir nuestra presencia, hasta que David se colocó tras ella y, agarrándola del pelo, le obligó a subir la cabeza que cayó hacia atrás por el jalón, logrando que Lucía abriera la boca para dejar escapar un leve gemido.

– Ya estoy de vuelta, putita. Y he traído un viejo amigo que quiero presentarte. – David se agachó para hablarle suave a Lucía, muy cerca de su oído, sin soltarle el pelo enredado entre sus dedos. – Te dirigirás a él como “señor”, ¿me has entendido?

Lucía asintió con la cabeza. Pero David desaprobó el gesto con un nuevo tirón de los cabellos de la chica. – ¿Me has entendido? – le volvió a preguntar, con cierta dureza en la voz.

– Sí, profesor. – La voz de Lucía sonó apagada, apenas un hilo de voz fina y nerviosa.

– Saluda a mi amigo, Lucía, no seas maleducada.

– Buenas noches, señor.

Respondí a su saludo, tal vez con demasiada formalidad, lo que provocó que David riera a carcajadas.

– No hace falta que saludes a la putita. Ella no está aquí para que la saludemos, ¿verdad Lucía?

– Verdad, profesor.

Las preguntas de David a Lucía siempre venían acompañadas de un leve jalón de pelo que la forzaba a echar más para atrás la cabeza, a tensar la cadena con sus manos y a dejar caer más las nalgas sobre los talones, como temiendo que, en algún momento, pudiera perder el equilibrio. En esa postura, su espalda se enarcaba levemente y sus pechos se ofrecían hacia delante, turgentes e incitantes sus pezones endurecidos. Sin soltarle el pelo, David comenzó a sobar sus tetas con la otra mano, a pellizcar los rosados pezones, mientras le seguía hablando, casi susurrándole al oído:

– ¿Y para qué está aquí la putita?

– Para ser sometida, profesor.

– Para ser sometida, ¿por quién? – otra vez el pelo fuertemente jalado, la cabeza hacia atrás, el gemido entrecortado de Lucía, la mano de David estrujando uno de sus pechos – ¿Por quién vas a ser sometida, Lucía?

– Por Vd. y por el señor, profesor.

La respuesta de Lucía fue clara, rotunda, sin titubeos. Me pareció que el tono de su voz incluso denotaba cierta impaciencia, como si Lucía deseara que ocurriera inmediatamente lo que estaba proclamando. Yo era “el señor” que junto a mi viejo amigo íbamos a someter a aquella linda joven, que no parecía tener ningún tipo de miedo a estar allí, en aquel sótano, encadenada, desnuda y de rodillas, a merced de dos hombres, a uno de los cuales ni siquiera conocía. Desde luego que las sensaciones estaban siendo especiales. Sentía tal excitación que creí que la polla me iba a reventar dentro del pantalón. David se percató de mi más que evidente erección y, sonriendo burlonamente, volvió a dirigirse a Lucía:

– Creo que el señor está deseando someterte. Así que será cuestión de no hacerle esperar, ¿verdad putita?

– Cuando Vd. ordene, profesor.

David soltó los cabellos de Lucía, se incorporó y comenzó a desnudarse, indicándome con un gesto que yo también lo hiciera. Cuando los dos estuvimos completamente desnudos, nos colocamos a ambos lados de la chica, con la punta de nuestras pollas erectas en sus labios, para que las chupara. No hizo falta orden alguna para que Lucía comenzara a besarlas y a lamerlas, impregnando de saliva los rígidos troncos de carne que introducíamos en su boca por turnos para que la alumna sumisa de David los chupara magistralmente entre jadeos que se ahogaban cuando las vergas se clavaban en el interior de su boca.

El profesor alentaba a su pupila cuando mamaba mi polla, “vamos, vamos, putita, que el señor vea lo bien que sabes chuparla” y la forzaba a tragarla por completo cuando era la suya la que tenía entre aquellos labios carnosos y humedecidos que sabían perfectamente cómo tenían que cerrarse sobre el capullo para firmes deslizarse, hacia dentro y hacia fuera, por toda la enhiesta longitud de nuestros carajos.

David ordenó a Lucía que se pusiera en pié y ella obedeció al instante, con cierta dificultad, posiblemente al tener las rodillas entumecidas por la forzada posición en la que había permanecido durante todo ese tiempo más el que ya llevara antes de que bajáramos al sótano. Se percibía el temblor en sus piernas, el cual alivió con ligeros y rápidos movimientos de flexión y estiramiento de sus rodillas. Al incorporarse, pudo bajar sus brazos, quedando sus muñecas esposadas a la altura del vientre. David me indicó que me pusiera a su lado, tras de ella, pudiendo contemplar lo que hasta entonces solo había podido ver reflejado en el espejo: la hermosura de su espalda desnuda y la redondez de sus nalgas ya completamente al descubierto. El profesor cogió la cinta del tanga de Lucía y la tensó y destensó para frotar con ella el coño de la joven, que se estremeció por el roce de la tela en la raja de su sexo, hasta que en uno de los tirones la cinta cedió, rompiéndose y dejando a la chica absolutamente desnuda.

– Un culo perfecto – sentenció David, acariciándolo y estrujando sus nalgas sin reparo. – Un culo perfecto para ser azotado, ¿verdad putita? ¿Quieres que te azotemos?

Lucía no respondió, lo que provocó que David asiera sus cabellos y jalara fuertemente de ellos, para obligarla a contestar.

– Cuando pregunto, quiero respuestas inmediatas. A ver si te voy a tener que suspender, alumna. Creo que eres una niña mala y mereces ser castigada, ¿verdad?

– Sí, profesor. – La voz de Lucía volvió a sonar tímidamente y esta vez con una inquietud que apenas pudo disimular.

La nalgada sonó hueca, como un chasquido de la palma de la mano contra la piel blanca que enrojeció al instante, el contorno de los dedos señalados. Otra más y otra más. Y a cada manotazo, el suave gemido de Lucía y la suave convulsión de su cuerpo. David palmeaba cada vez con más fuerza el culo de su alumna y la obligaba a contar los azotes. Uno… Dos… Diez… Un descanso. Y mi turno. “Todo tuyo”, me dijo con esa sonrisa burlona que se gastaba cuando estaba disfrutando verdaderamente. Uno… Dos… Diez… Sentía la piel caliente del culo de Lucía quemándome la palma de la mano. Como había visto hacer al maestro, mi mano cada vez golpeaba con mayor intensidad las nalgas enrojecidas, provocando el quejido de Lucía que trataba de endurecer la carne para amortiguar la fuerza del azote. Otro descanso. Y vuelta a empezar, a doble mano, la nalga izquierda para David, la derecha para mí, palmada tras palmada, nuestras manos libres en los pechos de la muchacha, pinzando con los dedos sus pezones para darle el doble castigo del pellizco en sus tetas y del azote en su culo.

Ya Lucía trataba de zafarse, zarandeándose y contorsionando su cuerpo, jadeando con esfuerzo, suplicando que cesáramos en nuestros palmetazos contra su piel dolorida, mostrando incluso un atisbo de rebeldía que nos hizo enardecer. “Se nos rebela la putita. Creo que vamos a tener que follárnosla para que sepa quiénes mandamos aquí”, dijo David, como anunciando lo que iba a suceder a partir de ese instante.

El profesor se colocó tras Lucía y puso su mano izquierda bajo su barbilla, obligándola a levantar su cabeza. Me pidió que liberara sus muñecas de las esposas de cuero y procedí a ello. En cuanto que la chica tuvo las manos libres, David agarró con su brazo derecho el mismo brazo de Lucía, ordenándole que abriera sus piernas. Agarrada por el brazo y por el cuello, Lucía obedeció, apoyando su cabeza contra el hombro de su profesor y enarcando su espalda para que la polla del hombre pudiera penetrar su coño ofrecido. David la embistió con fuerza, sin soltarla, sometiéndola a un brutal escorzo que hizo que Lucía buscara los muslos de su dueño para agarrarse a ellos mientras era clavada y desclavada por la dura verga que le provocaba oleadas de placer en el cuerpo sometido. Su vientre, curvado hacia delante, quedó expuesto para que mi lengua y mis manos lo recorrieran, para subir hasta sus pechos ofrecidos y continuar hasta su boca abierta, que gemía ya sin contemplaciones. Mientras David seguía empalándola y mordía su oreja, en la que le susurraba sucios improperios –eres la sumisa más putita que me he follado en la vida, te voy a partir el coño a pollazos- yo sellaba sus gemidos con mis labios y le provocaba nuevos quejidos al estrujar sus tetas y retorcer maliciosamente sus pezones hinchados por el deseo. Y mi mano también descendía hasta el capuchón de su clítoris y acariciaba su vulva empapada, frotando su sexo hasta sentir el roce de la polla de David que entraba y salía frenéticamente del coño de Lucía, provocándole espasmos de placer a la alumna sumisa.

El bramido de David anticipó su inmediata corrida sobre la espalda y el culo de la joven que apretó sus nalgas contra los huevos del profesor para, en un sensual y oscilante movimiento, frotar la verga aún endurecida y sentir las últimas sacudidas de esperma en la estrecha grieta divisoria de sus redondos glúteos.

Fue el propio David quien, sin soltar el brazo de Lucía, la hizo andar a empujones hasta la mesa situada en el ala izquierda del sótano, colocando a la chica en uno de sus extremos y obligándola a doblar su cintura hasta que su tronco quedara apoyado sobre la tabla. Lucía se dejó hacer y trató de acomodarse, doblando su cabeza para que el lado izquierdo de su rostro descansara en la mesa, mientras David tiraba hacia detrás de sus brazos y entrelazaba las manos de su alumna a la altura de sus lumbares. Reclinándose hacia ella, le habló suavemente al oído:

– ¿Te gustaría que te follara tu señor, putita? ¿Eh? ¿Te gustaría que te follara ahora mismo?

– Sí, profesor.

– Suplícaselo.

Yo contemplaba sus nalgas, aún enrojecidas por los azotes, húmedas y brillantes por los regueros de leche vertidos por David. Aquella posición era realmente excitante y ansiaba poder penetrar a aquella hermosa chica que, dócilmente, se sometía a todo lo que su profesor le ordenaba. Como se demoraba en la respuesta, le pegué un seco manotazo en su nalga derecha que le hizo soltar un pequeño grito a manera de lamento y me decidí a ordenarle:

– Te ha dicho tu profesor que me supliques, putita. ¿Es que quieres que volvamos a castigarte?

David me miró, sonriéndome con complicidad y aprobación, mientras apretaba con su mano izquierda la parte posterior del cuello de Lucía para aplastar su rostro contra la mesa. La voz de la mujer sonó apagada:

– Fólleme, señor. Me gustaría que me follara ahora mismo.

Agarré mi polla para orientarla y dirigirla al centro de su raja y la penetré lentamente, como queriendo hacerle sentir toda la extensión del carajo endurecido en el interior de su coño que palpitaba de deseo. Agarré sus manos como si fueran las riendas de una yegua a punto de desbocarse, lo que permitió que David usara las suyas para jalar de su pelo y obligarla a levantar su tronco de la mesa cuando él quisiera, para magrear sus tetas o apretarlas contra la tabla de madera, mientras yo aumentaba el ritmo de la embestida y estiraba los brazos de Lucía para contorsionar su cuerpo nuevamente estremecido por el placer.

– Vamos, vamos, fóllala con más fuerza – me alentaba David, mientras tapaba la boca de Lucía para impedir que se escucharan sus gemidos. Sí se oían perfectamente mis jadeos y los rítmicos golpes de mi pubis contra las nalgas de la muchacha, cada vez más continuos y crecientes, mientras la polla entraba y salía, entraba y salía, duramente, ardorosamente, perforando el coño licuado de Lucía que aulló de placer en el momento que David liberó sus labios permitiéndole gozar de un orgasmo que sacudió todo su cuerpo, en el justo momento en que yo también me corría sobre su espalda, sus nalgas y sus muslos, con intensas sacudidas que hicieron brotar calientes chorros de esperma que se estrellaban contra la piel de la chica cuyas piernas temblorosas parecía que estuvieran a punto de doblarse por el placer y el cansancio.

Sensaciones especiales. Sin dudas, las había sentido y gozado en aquel cuerpo joven y hermoso de la alumna de David. Cómo el viejo profesor la había seducido y convencido para que fuera nuestra sumisa aquella noche, formaba parte de los secretos inconfesables de mi amigo. Aunque tal vez, alguna noche, en alguna velada de invierno al calor de la chimenea, me desvelaría el inicio de una historia que acabó con Lucía durmiendo entre los dos, abrasando con el ardor de su cuerpo joven y desnudo la piel también desnuda de nuestros cuerpos curtidos.

Me gusta / No me gusta

Las reglas del juego

Entre los labios de Marta y los míos, la polla de Carlos, altiva, erguida, las venas intensamente marcadas en la piel lubricada por nuestras lenguas moviéndose al unísono, el capullo al descubierto, ancho y rosado, deliciosamente suave en el roce con el paladar cuando, a turnos, nos los intercambiábamos para apropiarnos de él en exclusiva, chupándolo y haciéndolo desaparecer en el interior de las bocas hambrientas. Carlos de pié, las piernas ligeramente abiertas, las manos en nuestras nucas, acariciándonos el pelo, empujando nuestras cabezas contra la verga ardiente, jadeando al ritmo de nuestros labios chupadores, de nuestras propias manos cerradas sobre el tranco, agarrándolo, meneándolo hacia arriba cuando la boca bajaba, hacia abajo cuando la boca subía. Marta y yo, de rodillas, magreando con la otra mano las nalgas de Carlos, hurgando entre ellas para buscar el aro de su orificio anal, para horadarlo con nuestros dedos que dilataban el estrecho agujero, el músculo cerrado del culo que parecía atrapar como una ventosa el dedo que penetraba en sus entrañas.

De rodillas nos sentíamos sometidos. Nos excitaba esa sensación de dominio que Carlos imponía al empujar con sus manos nuestras cabezas contra su polla, al tensar los músculos de sus robustas piernas cuando nuestras lenguas la recorrían, al decidir a quién correspondía tragársela, hasta que él considerara oportuno el cambio, sabedor de que otra boca ansiosa esperaba su turno. A Marta y a mí nos encantó el momento en que Carlos se agarró la verga y la levantó para obligarnos a que nuestros labios se juntaran, se besaran, se mordieran, se chuparan, impregnados de sus primeros jugos. Los labios de Marta y los míos sabían a polla de Carlos, a semen de Carlos, a huevos de Carlos. Marta y yo nos besamos ardorosamente, sin poder separarnos porque Carlos apretaba nuestras nucas para que el beso se eternizara mientras frotaba su polla contra nuestras mejillas y nuestras frentes, como queriéndonos recordar que, tras el beso, volveríamos a ella, cuando él lo decidiera.

Carlos y Marta son pareja. O algo parecido. Viven bajo el mismo techo y comparten tiempo libre y aficiones. También comparten cama, para dormir y para follar. Y a veces se comparten ellos mismos con otros y con otras, sin más ataduras que las que imponen las reglas de un juego que ellos mismos inventan. Esta vez, a tres bandas, dos hombres para Marta. Pero no sería ella únicamente la penetrada. Le tocaba a ella definir las reglas. Y en sus reglas pactaron expresamente que ella podría chupar las pollas de los dos pero que Carlos solo podría penetrar al otro hombre. Su coño y su culo le estarían vedados, prohibidos, quedando tan solo a disposición del macho invitado que tendría que ser forzosamente sodomizado por Carlos.

Yo era el invitado. Amigo de los dos, me había acostado con Marta en varias ocasiones pero siempre a solas. Me gustaba follar con ella, pequeña y sensual, ardiente y desinhibida en la cama. Cuando me propuso formar parte de un trío con Carlos y ella, me excitó la idea. Al explicarme sus reglas del juego, acepté sin pensarlo. Me resultaba realmente morboso follar con Marta delante de su compañero pero aún más si este no iba a ser un simple testigo. Me gustaba ese rol de macho pasivo penetrado por otro macho, poder chupar su polla y poder sentirla en el interior de mi culo.

Carlos sería el macho activo y asumió su papel desde el primer momento. Dominante, obligó que nuestras lenguas recorrieran su torso desnudo, se detuvieran en sus tetillas endurecidas antes de bajar hasta su vientre, su pubis y su verga empalmada. Marta y yo nos dejábamos hacer, sin tocarnos, salvo los besos profundos a los que Carlos nos invitaba cuando retiraba su polla para que nuestras bocas se encontraran y que interrumpía con un leve tirón de nuestros cabellos para separar nuestras cabezas y volver a colocar su verga al alcance de nuestros labios.

Bastó una leve indicación de Carlos para que yo me recostara sobre la moqueta y Marta se subiera a horcajadas sobre mí, agarrara mi polla erecta con una de sus manos para situarla en el mismo centro de su coño que lentamente fue descendiendo hasta engullirla. Sentí caliente el roce de sus nalgas, levemente posadas sobre mis huevos antes de volver a elevarse para iniciar la rítmica subida y bajada de su sexo empapando la prieta carne de mi verga. Mientras Marta la cabalgaba, apretando sus pechos con sus manos y moviendo su menudo y sensual cuerpo al compás que marcaban sus jadeos, Carlos, arrodillado junto a mi cabeza, me ofrecía su polla para que volviera a mamarla. La chupé con la misma cadencia que me imponía el galope de Marta sobre mi polla, deteniéndome a veces en su glande para liberar algunos de mis propios jadeos y sin dejar de meneársela con mi mano aprisionando la parte baja del tallo. A veces Marta adelantaba sus manos y vencía su torso para que fuera yo quien la empujara y marcara el ritmo de la penetración. La cercanía de los labios de la chica provocaba en Carlos el inmediato impulso de apartar su polla de mi boca para que fuera su compañera quien continuara la mamada. Era excitante tenerla allí encima, sentir como frotaba su clítoris contra mi vientre cuando mi polla retrocedía antes de volver a embestirla, poder amasar sus tetas y juguetear con sus pequeños y durísimos pezones, oírla gemir en los breves segundos en que Carlos sacaba su tranco chorreando saliva para que Marta tomara aire antes de volver a engullirlo delante de mis ojos.

Como siempre, fue Carlos quien ordenó el cambio de postura. Con Marta a cuatro patas, yo me arrodillé tras ella para estimular su ano con mi lengua y con mis dedos. Y en idéntica posición, Carlos se situó a mis espaldas para hacer lo propio con mi culo. Sentía su lengua humedeciendo el pequeño agujero de entrada que después era ensanchado por sus dedos impregnados de saliva, primero uno, después dos, más tarde tres hurgando, abriendo, dilatando el estrecho orificio. Casi miméticamente, el culo ofrecido de Marta era dilatado por mis dedos que entraban y salían tratando de agrandar el hueco para la inmediata penetración. Me acerqué para atrapar mi polla entre sus nalgas mientras mis manos agarraban sus pechos colgantes por la postura. Detrás mía, Carlos acariciaba mi espalda y apretaba su verga contra mi piel, frotándola en la hendidura que separa mis nalgas. Yo ansiaba penetrar a Marta y sentir como Carlos me penetraba, por lo que agarré mi polla para situar el capullo en la entrada del culo de la chica que tensó sus brazos para apoyar firmemente sus manos en el suelo y separó un poco más sus rodillas, facilitándome la introducción de la verga que, pausadamente, palmo a palmo, fue haciendo ceder la natural resistencia de su esfínter, con suaves movimientos de entrada y salida que acabaron por dilatar su culo.

Recostado sobre Marta, cabalgando su grupa cada vez con mayor fuerza, separé un poco más sus piernas con las mías para ofrecer mejor mi culo a Carlos que ya había empezado las primeras maniobras para penetrarlo. Con más impaciencia y menos delicadeza que la que yo había usado para encular a Marta, Carlos empujó su polla, forzando la entrada en mi agujero. Protesté con un leve quejido, penetrando un poco más a mi amiga para tratar de separar mi culo del duro ariete que trataba de conquistarlo, lo que me valió un par de secos azotes y la orden tajante de Carlos para que no opusiera resistencia. Con mi polla clavada en el interior de Marta, detuve mi movimiento para favorecer la penetración de Carlos que había vuelto a lubricar mi entrada con abundante saliva y al que bastó empujar dos o tres veces para atravesarme las entrañas, empalándome con su grueso carajo y haciéndome gritar por un dolor incipiente que se fue mitigando a medida que mi amigo fue moviendo su polla en el interior de mi culo abierto y sometido.

La doble sodomización de Marta y mía nos provocó temblores y gemidos de placer. Mis embestidas hicieron que la chica se desplomara, dejando caer sus brazos hacia delante y doblando el tronco hasta apoyar el rostro sobre el suelo, los pechos rozando la moqueta, el vientre levantado y sujeto por mi brazo izquierdo, flexionado para que mis dedos alcanzaran a estimular y penetrar su coño licuado y palpitante. Cuando detenía mi empuje, era Carlos el que sujetaba mis caderas para penetrarme con fuerza. Sentía entrar y salir su polla de mi culo, clavándomela hasta notar su vientre en mi espalda, logrando que a su vez mi cuerpo se fusionara con el de Marta, como si su polla pudiera atravesarnos a los dos de un solo golpe. Pude sentir en mis dedos el torrente de flujo del coño de Marta en el justo momento en que su cuerpo convulsionaba en un intenso orgasmo. A punto de correrme yo también, la descabalgué para evitar eyacular, liberándola de mi cuerpo y de mi brazo, lo que ella aprovechó para darse la vuelta y tumbarse boca arriba, con su cabeza a la altura de mis piernas, jadeando aún por el inacabado placer.

El empuje de Carlos hizo que yo también inclinase mi torso para quedar mi culo levantado y a su merced. Sobre el vientre de Marta ahogué mis inevitables gemidos por el gozo que me causaba la frenética embestida de Carlos y el rápido meneo de las dos manos de Marta ordeñando mi polla. Un ronco grito y un entrecortado jadeo acompañaron la corrida de Carlos en el interior de mi culo, anegando mis entrañas de leche caliente. Sin sacar su polla, esperó a que su chica acabara su trabajo, la obra maestra de sus manos estrujando el tallo y la cabeza de mi verga, tensando y destensado la piel en rápidas acometidas desde los huevos al capullo que me hicieron estremecer, resoplar, gemir y, finalmente, explotar de placer al correrme sobre el rostro y los pechos de Marta que no dejó de sacudir y menear mi polla a su antojo hasta verter la última gota de leche.

Era el final de un juego que acabó por dejarnos exhaustos. Todos habíamos respetados las reglas impuestas por Marta. Tras la reconfortante ducha, me despedí de aquella singular pareja de amigos. Ya en la puerta, a punto de marcharme, Marta se acercó para darme un último beso y mordisqueando el lóbulo de mi oreja, me susurró al oído: “La próxima vez, tú serás quien ponga las reglas del juego”.

Me gusta / No me gusta

Mi primo me comio por primera vez

Soy Felipe vivo en Cali (Colombia) mido 1,79 de estatura, tengo ojos color miel, soy delgado pero con cuerpo marcado pues siempre voy al gimnasio, practico  natación s y soy bisexual. Llevo leyendo todos estos relatos desde hace tres años, ahora por primera vez me atrevo a compartir con ustedes una historia, algo que me sucedió hace dos años en el mes de diciembre, cuando tuve mi primera relación sexual con un hombre. Para esa época en mi país la mayoría de personas salen a vacaciones, viajan y se reunen a pasar navidad y año nuevo con sus familias.

Ese diciembre en el que ocurrió todo yo había terminado el último curso del colegio, mis papas me habían enviado a trabajar a Bogotá con mi primo Santiago en su tienda de ropa, estaba emocionado con el hecho de hacer algo diferente, el tenía  26 años, era soltero y  vivía solo.  Santiago desde que era un adolescente demostró ser el típico hombre de actitud masculina, que tiene varias novias al mismo tiempo, le gusta alzar pesas, práctica todo tipo de deportes, especialmente el fútbol, lo que hace que su cuerpo sea escultural y bien formado, mide 1.83, tiene ojos color miel y piel blanca; recuerdo un día  en el que estábamos de paseo y jugábamos en la piscina, allí  pude notar sus músculos del abdomen y sus piernas duras, ese día sin querer le toqué su paquete debajo del agua por unos pocos segundos, noté un bulto grande aunque no estaba duro. Me hice muchas pajas imaginando que le hacía mamadas maravillosas  y dejaba que me diera por el culo.

Para continuar con la historia, debo decir que cuando llegué a Bogotá mi primo me estaba esperándome en la terminal aérea, fuimos a comer y despúes me llevó a  conocer  su tienda de ropa donde me dio instrucciones sobre cuales serían mis funciones, después lo esperé  hasta que llegó la noche y cerró el lugar, nos fuimos a su casa y lo primero que noté fue  que su apartamento era pequeño, estaba desordenado, lo que es típico para un hombre soltero,  solo había una cama; al momento mi primo me comentó que nos tocaría dormir juntos mientras me ubicaba mejor, yo le dije que no tenía problema con eso, descargué mi maleta y empezamos a jugar play station mientras bebíamos unas cervezas. Una hora después los dos estabamos muy cansados, nos quitamos la ropa, nos quedamos en boxer cada uno y nos fuimos a dormir no sin antes fijarme en el paquete que se dibujaba debajo del boxer ajustado de color blanco  que usaba mi primo, se veía muy sensual en ropa interior, parecía modelo de revista.

Pasaron varios días y yo me fui acostumbrando a la jornada de trabajo en la tienda,  me sentía feliz  y mi primo no dejaba de decirme que estaba muy a gusto con el hecho de que yo estuviera trabajando y viviendo con él. Yo pude notar que el  estaba soltero y aunque flirteaba con muchas mujeres no tenía una relación seria con ninguna.

Llegó el primer fin de semana y como era navidad la tienda  no abriría ni  sábado ni domingo, mi primo santi  y yo habíamos tenido una semana atareada,  estábamos  cansados y decidimos quedarnos en casa esos dos días. Él se levantó el sábado  a alzar pesas y a hacer abdominales, yo lo observaba acostado en la cama mientras veía la tv, me excitaba,  desayunamos y acto seguido decidí irme a duchar, necesitaba masturbame y deslecharme pues mi verga estaba muy dura desde que vi el cuerpo sudoroso de mi primo mientras sus musculos se ejercitaban. En la ducha me boté muy rápido de la calentura que tenía pero a los pocos minutos la puerta se abrió, era  mi primo santiago, me preguntó si podía entrar a ducharse conmigo y yo acepté de una vez aunque sentí pena pues mi verga todavía estaba tiesa, el pensar en que  iba a tener desnudo a ese semental frente a mí no ayudaba a que mi erección mermara, se quito su ropa, entró y me miró, a los pocos segundos me dijo:

-Pipe guevon  tiene la verga parada.

– Parce que hago casi siempre que me ducho me pajeo y hoy no fue la excepción.

– ¿Es en serio?, yo también tengo esa costumbre.

– Debe ser algo de familia, me encanta masturbarme todos los dias, eso me relaja. ¿En que pensas vos cuando lo haces?

– uff santi, no sé, yo me imagino que me la están mamando bien bueno hasta que me vengo.

– Ufff a mi me encanta que me la mamen, pero a vos ¿hombres o mujeres?

…Yo quede en silencio, estupefacto y asombrado cuando Santiago me preguntó eso, me puse rojo, me quedé sin palabras, el tomó la palabra y continuó la conversación:

– ¿Dije algo malo ?, es que la verdad quiero saber si a vos también te gustan los hombres.

-Santiago ¿por qué decís eso?.

– Es que he percibido que vos me mirás mucho cuando ando en boxer por el apartamento y cuando hago ejercicio, veo lujuria y deseo en tus ojos y quiero saber si me equivoco con mis suposiciones pues vos a mi me gustas mucho, me encanta tu cuerpo y esa verga que tenés me deja sin aliento, desde hace rato quería conocértela parce.

– Pues no puedo negar que vos tenes un cuerpo envidiable  pero a mi me gustan las mujeres.

– A mi me parece que vos lo que querés es que te enseñe lo que es el sexo entre machos guevoncito.

-¿por que estás tan seguro man?

– Porque tu verga se acaba de poner mas dura todavía y miráme la mía, esta que estalla, que decís pues, ¿hacemos cositas?

–  A ver enséñeme pues!!!.

Yo no pretendí mas que no deseaba con locura que pasara, mi primo Santiago tenía la razón en todo lo que había dicho, no podía dejar de pensar en él, quería que me culiara y me diera toda su verga, así que empezamos a tocarnos y a besarnos bajo el agua que caía, esos labios rojos y carnosos me invitaban a practicar sexo ardiente con un hombre por primera vez y la pasión de los dos salió a flote.

No podíamos parar, yo chupaba su cuello, el lamía mis tetillas y las mordía suavamente, nuestros cuerpos hirviendo se rozaban y las vergas se juntaban, pude por fin apreciar que la verga de santiago era de unos 22 cm, gruesa y cabezona, lo masturbaba sin parar,  me encantaba oir los gemidos que emitía, de un momento a otro me arrodillé y empezé a mamarle ese trozo de carne, creo que lo hice a la perfección desde el principio, él aspiraba y expiraba aire tan rápido como yo me metía y me sacaba su pene de mi boca y lo azotaba contra mi cara, lo escupia y me lo volvía a meter, esa fue la primera y una de las mejores mamadas que he hecho en mi vida. Mi  primo me levantó, se arrodilló e hizo lo mismo, chupaba mis bolas, se metía mi verga de 19 cm, y me hacía gritar de placer,  después me voltío y empezó a chupar mi culo, introducía toda su lengua adentro y yo sentía que  me iba dilatando muchísimo, me daba nalgadas que no me producían dolor sino goze, mi culo parecía pedir verga y mi primo seguía lamíendome.

Salimos de la ducha y nos fuimos a la cama mojados  mientras nos besábamos y mordíamos nuestros cuellos y bocas, allá mi primo me acostó y puso mis piernas sobre sus hombros, humedeció sus dedos y los empezó a meter en mi culo, estaba tan dilatado que para ser mi primera vez no sentía tanto dolor, al momento sentí como la punta de su verga entraba y lentamente todo ese pedazo de carne dura estaba dentro de mi, empezó a moverse despacio, hasta llegar al punto en que se escuchaba como su entrepierta chocaba contra mi culo a todo dar,  yo le pedía que me diera más duro, que quería sentir su leche dentro de mí, cambiamos varias veces de posición, me encantó cuando me puso en cuatro y me la metió hasta el fondo, era salvaje,  sudábamos los dos, entre tanto meter y sacar su verga sentí de un momento a otro su semen hirviendo dentro de mí, saco su verga y entreví como salía esa leche hirviendo de mi culo, estábamos extasiados, nos abrazamos y nuestros corazones latían  velozmente.

Paramos un rato y recuperamos el aliento, después seguimos haciendo lo mismo durante todo el fin de semana, disfrutaba mucho ver la expresión en la cara de mi primo cuando se venía de placer  sobre mi boca  y yo me tomaba toda su leche, vaya que se regaba en grandes cantidades, eran  excesivas, lo disfruté al tope.

Fueron las mejores vacaciones de mi vida, desde ese momento y aunque sigo siendo bisexual, disfruto mucho mas el sexo con varones y sobre todo con mi primo, hoy día esta casado, pero esto no nos impide tener encuentros secretos donde saciamos toda nuestra lujuria.

Espero que les halla gustado esto que me pasó  y ojalá pueda seguir escribiendo otros relatos que he vivido y que han sido igual de placenteros. ya les narraré de nuevo.

Me gusta / No me gusta

Verano con Bea

El sofocante calor no la dejaba dormir, cientos de vueltas sobre la cama vacía, pensamientos estériles martilleaban su cabeza, miró el reloj de la mesita, 4,15 de la tarde, tarde veraniega, tarde solitaria.

Bea se levantó titubeante, como recién pisada tierra después de una movida y larga travesía marítima, su cuerpo se balanceaba por el largo pasillo intentando encontrar la estabilidad física consciente de que la emocional se encontraba a mil millas de allí. Entró en su coqueto baño, puntillas adornando las rosas paredes, una toalla verde sobre el cesto lleno de la ropa sucia, y enfrente suya un pie de ducha cerrado por opacas cristaleras que la invitaban a entrar.

Encendió el agua caliente, a pesar de ser verano, odiaba el agua fría con la misma fuerza con la que amaba la tibia calidez del agua sobre su cuerpo, se desnudó lentamente, observándose en el espejo que presidía aquel cuarto, despeinada, somnolienta pero aún así, sumamente bella, se gustó, ella siempre se gustaba, su dedo índice marcó la frontera entre sus pequeños y moldeados senos, fue bajando hasta encontrar el ombligo, siempre le había excitado que la besaran allí, lo saludó con frugalidad y siguió su camino hacía su casi depilado sexo solo adornado por una liviana fila de rizado bello, lo acarició y se estremeció, sus pezones se endurecieron, eran los prolegómenos de una dulce e inminente masturbación que la sacaría de aquel hastío en el que se encontraba, solo perturbado por el sonido de un sms que aceleró su corazón, lo abrió, solo cuatro palabras, naturales, secas y en ese momento necesarias, “tengo ganas de verte”.

………

Poco mas tarde las ganas de verla se hicieron realidad, coincidiendo en una concurrida terraza de un conocido bar.

Me pilló mirándole los pechos, yo ya los conocía, pero esa noche eran grandes, jugosos y sumamente apetitosos, al sentirme descubierto no pude remediarlo y le pregunté si le habían crecido, soltó una sonora carcajada, los milagros del sujetador, tengo las mismas que antes, y siguió riendo.
No podía evitarlo, cada vez que la miraba mis ojos se iban a esos pechos, seguí bromeando con eso, .-me encantan-., le decía, .-te las comía ahora mismo-., ella seguía riéndose, y noté como le gustaba que la mirase y le dijese eso, .-me la has puesto dura.-, le dije al fin, ella, se mordió el labio y alargó un poco la mano hasta tocar mi duro miembro, .- jajaja,es verdad.-, soltó pícaramente, mirando a todas partes por si alguien la había visto.
Seguimos la noche, compartida con mas gente, nos mirábamos de vez en cuando y nos reíamos, supongo que pensando lo mismo, hasta que nos vimos los dos en la barra del bar, me puse detrás de ella, esperando mi turno para pedir, la cogí de la cintura y en cuanto sintió mis manos sacó un poco el culo y empezó a rozarse con mi sexo al ritmo de una canción de Shakira, .-no puedo mas.-, le dije, -.te espero en la calle, uno rápido y volvemos.-
Con tanta gente, nadie se percató de que habíamos desaparecido, nos dirigimos a mi coche que estaba aparcado cerca en una calle poco transitada, nos metimos dentro de él, en la parte de atrás, y allí casi sin hablar se quitó su top y su sujetador, y se abalanzó sobre mi. Comencé a acariciar aquellos senos, duros, redondos y preciosos, acerqué mi boca a aquellos delicados pechos, ella se estremeció cuando mi lengua acariciaba sus duros pezones, tenía la polla a punto de estallar, el tiempo apremiaba, y ella también era consciente de ello.
Rápidamente me desabrochó los pantalanes y como pudo me los bajó, agarro con fuerza mi polla y empezó a agitarla de arriba abajo, con ímpetu pero delicadamente, se quitó su tanga escondido en una minifalda gris, y con gran habilidad se sentó dándome la espalda encima mío y comenzó a introducirse mi enhiesta verga, dura y ansiosa de devorar ese juvenil y húmedo sexo.
Empezó a subir y bajar, el olor de su liso y rubio cabello me tenía embriagado, mis manos acariciaban sus pechos, una fue bajando, buscando su encendido clítoris que encontró con rapidez, acaricié su fuente de placer, estaba como loca, mi miembro totalmente empapado por los jugos que segregaba aparecía y se escondía al ritmo que ella se había impuesto, le agarré fuerte la cintura mientras ella se movía circularmente y tras varias embestidas, empezó a correrse, gritaba como una posesa, sus agggg, que cabrón, me estoy corriendo ahogaron cualquier otro sonido que pudiera escucharse, finalmente se dejó caer sobre mi todavía duro miembro, yo no me moví, me sentía encharcado por su salvaje corrida, la dejé descansar, aunque a mi me faltaba poco para irme también dentro de ella.
Al instante, fue levantándose poco a poco para salir de aquel trozo de carne que la tenía empalada, se sentó a mi lado, y con su pequeña mano empezó a pajearme, .-ahora te toca a ti.- y tras esas palabras se la metió entera en la boca y empezó a mamármela como nunca antes me lo había hecho. Era maravilloso, sentía como su mano subía y bajaba mientras con su boca me succionaba todo el glande, mi mano buscó su culo, al encontrarlo se me puso aún mas dura, algún día se lo rompería, sería mío, me imaginé follándomelo, introduciendo toda mi polla en aquel estrecho agujero, Bea seguía en su voraz tarea, perfecta, como toda ella, volví a mirar como engullía mi polla, mi mano se posó sobre su cabeza, la corrida iba a ser inminente y así se lo avisé, .- joder Bea, me voy a correr, estoy a punto-., esperando que se la sacara, pero ella no cesó en su tarea y siguió, sumamente concentrada, proporcionándome un placer cardiaco, el primer chorro de esperma inundo su garganta, pero ella no paró, siguió mamando y tragando todo el semen que iba saliendo de mi duro y gordo miembro, algunos filos de esperma salían por la comisura de sus labios, era maravilloso, cuando terminó se relamió y me miró sonriendo, yo estaba perplejo, era la primera vez que se tragaban mi esencia, y me sentía plenamente satisfecho y enormemente sorprendido. No tardamos más de 20 minutos en todo aquello, volvimos al bar, nadie preguntó, con eso de las colas en los baños la ausencia fue casi normal.
Seguimos la noche como si tal, aunque yo seguí con ganas de volver a follármela, ya me lo dije una vez, que el que me prueba quiere repetir, y tanto, pensaba yo, fue rápido, intenso, placentero, y sumamente excitante, fue novedoso, imprudente y soberanamente maravilloso, fue una locura de verano inverosímil, una historia sin sentido que tiene visos de volverse a repetir, pero esta vez con mucha mas calma y sosiego aunque con la misma fuerza y pasión.

Me gusta / No me gusta

Reunión leather

Hola, bueno  pues todo comenzó en una reunión de la “Comunidad Leather De México” a la cual pertenezco…

Recuerdo aquel momento en que cruzamos nuestras miradas por primera vez, mi cuerpo tembló y no dejaba de verme. Cuando pasaste a mi lado pude sentir una energía inmensa, llena de vigor, energía de Un Verdadero Hombre…

Al transcurrir el tiempo en aquella casa (donde más tarde se llevaría a cabo la reunión) todo parecía normal y tranquilo, éramos cuatro hombres platicando de cosas triviales sobre una cama esperando al resto de los miembros del Grupo, a mi lado izquierdo se encontraba Armando (así es como se llama), un hombre alto, delgado, de una presencia muy singular, por momentos me miraba, en una de esas hizo un ligero movimiento y  su mano termino sobre mi rodilla acariciando con sus dedos mi mano que estaba también sobre la misma, esa acción provocó que se me erizara todo el cuerpo, sin embargo procuré no ser evidente…

Pasando un rato empezaron a llegar más miembros del grupo por lo que pasamos a la habitación donde se llevaría a cabo la Reunión como tal; todos tomaron un banco o silla y tomaron un lugar dentro de aquella habitación, sin embargo yo fui el único que no alcanzó lugar, pero en ese momento Armando me dijo que me sentara en sus piernas, lo cual no lo dudé y acepté.

La charla transcurría, todos hablan de cuestiones del Grupo y cosas triviales, mientras tanto Armando se la pasaba acariciando mi espalda y por momento metía su mano en mi pantalón para acariciarme las Nalgas (así estuvimos por un rato), en eso alguien dijo que hacían falta refrescos y más cigarros, Armando dijo que el iba y me pidió que lo acompañara y yo con todo gusto le dije que si. Al salir de la habitación, íbamos cruzando el pasillo que conecta a la salida cuando voy sintiendo como me abraza por la espalda y me empieza a besar el cuello, en eso me volteó hacia ál y me plantó un beso, sentí un erotismo tan inmenso que sentía que explotaba del gusto… después de esa acción tan placentera nos dirigimos por el encargo antes mencionado.

Al llegar al mini super le pregunté que le había gustado de mí y me respondió unas palabras que jamás olvidaré (las cuales llevaré por siempre guardadas en mi corazón).

Al regresar todos seguían en la charla, pusimos la cosas sobre una de las mesas y nos fuimos a nuestro lugar, esta vez el jugueteo aumento de nivel me aparro por las manos hacia atrás no sin antes quitarme el chaleco que llevaba puesto, dejando de esta forma con el torso desnudo, des esta forma aprovecho y me empezó a chupar los pezones ( en ambos tengo perforaciones), eso provoco que sintiera un éxtasis total, una combinación entre placer y morbo de sentir como todos admiraban aquel espectáculo; después me preguntó al oído si quería recibir un Beso Negro, sin pensarlo dos veces acepte, entonces me empino sobre la silla en la cual estábamos, me bajó el pantalón y la tanga de piel que llevaba, me empezó a lamer las nalgas pero en eso sentí una fuerte nalgada lo cual provoco que se me pusiera la verga bien dura, ya después empezó a chuparme, morderme y succionarme el culo, Ohhhhhhh!!!!! eso era el paraíso… asi estuvimos un buen rato mientras todos seguían en la platica y al mismo tiempo que admiraban aquel espectáculo…

Después ya casi desnudo me volteó y me sentó en sus piernas otra vez y nos unimos a la charla nuevamente, pero quede tan agotado de tanta excitación que no me dí cuenta y me quede dormido en sus piernas, pero, en seguida me despertó y me dijo que nos fuéramos a la recamara donde estabamos al principio y le dije que si, lo que no sospeché es que me esperaba una gran sorpresa…

Al entrar a la recamara, nos desnudamos y me acerque a él y sin decir palabras nos fundimos en un cálido y excitante beso lo cual trajo consigo una ola de caricias y besos, luego me tomo por la nuca y me bajo a la altura de su miembro, ohhhh!!! que miembro, cuando lo vi, descubrí que se trataba de una verga de muy buen groso y de un largo muuuy respetable, en ese instante me dispuse a mamar, desde la punta de la verga hasta la base y por momentos los tremendos huevos que se carga, y cada vez que engullía su verga me jalaba y me la empujaba para que me la tragara toda ya que no me cabía del todo; luego me giró para formar un delicioso sesenta y nueve, Yo le mamaba la verga mientra él me chupaba y me succionaba el culo, por momentos me chupaba la verga a mi también lo cual me prendió todavía más…

Después se hinco en la cama frente a Mí para que se la volviera a mamar, luego me recostó y me alzó las piernas y así me succionó el culo por un buen rato, luego las puso sobre sus hombros y vi como se colocaba el condón, lubricó su verga y mi culo, luego se me acercó y me besó, solo sentí cuanto apuntó su verga en mi culo y empezó la empezó a meter sin detenerse, era tanta mi excitación que casi no sentí dolor, una vez que entró toda empezó a bombear con tal fuerza que sentía la gloria y que en cualquier momento explotaría como un volcán, después le pedí que me volteara y que me cogiera de a perrito ya que esa posición me enloquece, accedió  y me volteó y me la dejo ir de un jalón lo cual provoco que gritara de placer, empezaron las embestidas inmediatamente y sentía como sus huevos chocaban con mis nalgas, por momentos me daba nalgadas que me hacían vibrar de placer; luego me volvió a coger piernas al hombro pero en un movimiento se sentó  y me jalo hacia él, solo sentía como se movía su verga dentro de mí, de esta forma lo cabalgué y por momentos nos besábamos, me besaba el cuello, me lo mordía,me arañaba la espalda, llegó a tal punto mi excitación que ya no aguantaría más y me vendría y se lo dije, me recostó y con mis piernas hacia arriba y bien abiertas me empezó a bombear con mucha fuerza y rapidez y me dijo que me viniera, yo obedecí y me vine, Ohhhhhhhh!!!!!!!! lance un mega chorro de leche caliente sobre mi abdomen, y él expreso ¡que rico! y empezó a bombear otra vez con mucha fuerza, se zafó y se quitó el condón y se la empecé a mamar otra vez , cuando estaba apunto de venirse le dije que se viniera en mis nalgas, me volteó y así lo hizo, se vino con tal fuerza que hasta me salpicó la espalda, y solo escuchaba como gemía del mega orgasmo que estaba teniendo… una vez que recuperamos el aliento me limpió y se limpió, platicamos por un rato y nos dormimos.

Al día siguiente Armando se fue muy temprano, ya que tenía función (es Actor de Teatro), intercambiamos números de cel, se despidió y se fue, mi sorpresa fue más grande cuando ese mismo día por la tarde me marcó para invitarme con los compañero de la compañía de teatro a la cual pertenece, inmediatamente dije que si…

Este fue el comienzo de una bella Relación, la cual duró un año, yo se que muchos dirán que fue poco tiempo… lo importante fue la calidad y la intensidad con la que vivimos ese fantástico año…

Este relato te lo dedico a Ti Armando S., T.Q.1.CH. @–>—

Espero este relato haya sido de su agrado, cualquier comentario sera bienvenido a la dirección:

Atte. Zakhiel

Me gusta / No me gusta