El sexo con ella es genial

Hola, soy un chico de Argentina, mi relato es real, pero no los nombres y demás, ya saben porqué.

Vivo en Bs. As, siempre me gustaron las mujeres mayores, especialmente las gorditas, las encuentro hermosas, y deseables. Yo tengo 21 años, soy delgado, sin embargo encuentro en las mujeres gorditas y maduras una belleza y sensualidad inigualables.

Yo había conocido a Laura caminando por la plaza, eran como las 7:30am, yo pasaba cuando ella iba a prender un cigarrillo, así que me acerqué y le di lumbre mientras ella buscaba su encendedor, se sorprendió, subió los ojos y al encontrarse con los míos sonrió. Muy amable me dijo con un hermoso acento español y yo respondí con una sonrisa mientras sacaba un cigarrillo para mí, y le decía – no hay de qué. Me alejé caminando como había llegado porque tenía que ir al trabajo, ya era tarde.

Read more

Me gusta / No me gusta

Follando en familia

Amor Filial Hetero, Orgía. Esta historia sucedió cuando mi hermana Rosa empezó a decir que quería independizarse económicamente de mis padres, por lo que se buscó un trabajo en una discoteca de camarera y gogó, el cual estaba excelentemente pagado, ella tendría sobre dieciocho años, mediría sobre 1,70, tenía unos senos hermosos, un cuerpo delicioso, y alguna experiencia sexual. Yo solía ir mucho por allí, tenía mucha confianza con las compañeras de trabajo de ella, pues eran todas chicas, e incluso me llevaba bien con el jefe.

Cuando hablábamos, sus compañeras de discoteca avisaban a Rosa de que no era oro todo lo que relucía allí, que se movían muchas cosas que quizás no aguantaría, que el jefe Rafael se había acostado con muchas de las camareras y gogos que habían pasado por su empresa, y con la que no lo había conseguido le había rescindido el contrato. Mi hermana Rosa repetía hasta la saciedad que ella no haría eso, que preferiría perder el trabajo. Read more

Me gusta / No me gusta

Mi inicio con una amiga madura

Milfs, Sexo con Maduras. Tengo que decir que lo que voy a contar, sucedió realmente. Yo hoy tengo 37 años, y me he decidido a contarlo, porque creo que nadie se molestará, sobre todo la protagonista, junto conmigo, de esta historia, ya que lamentablemente murió hace algunos años. Por esa razón, omito nombres.

Todo comenzó cuando yo tenía 18 años. Por aquel entonces, yo estaba experimentando ese fuego que sólo se siente en la adolescencia. Ella era amiga de la familia, de unos 36 años, más bien baja, 1.55 cm, con unos pechos que a mí me volvían locos, grandes y hacia adelante, y un buen culo. De cara no era muy agraciada, pero sí muy pícara. Tengo que decir que lo que sucedió, no fue por iniciativa de ella, sino más bien por mi terca insistencia. Read more

Me gusta / No me gusta

Agujero caliente

Jóvenes y Cachondas. Los dos a mil de presión seminal en las pijas observamos como abría la boca como un buzón y llevó de las pijas hacia ella, las cuales entraron en esa cava increíblemente lubricada de saliva y no tardamos ni 30 segundos en desbordarla de leche. Ella como loca se atragantaba y balbuceaba, Quiero coger así siempre, no puedo más, Tin chúpame la concha que me voy a quemar toda.
Read more

Me gusta / No me gusta

Mi primera vez

Jóvenes y Cachondas, Perdiendo la Virginidad. Sacó su pene y lo puso en mi vagina, fui sintiendo como se abría paso entre mi ese pene tan delicioso y llegó a un punto donde dijo, si tienes algún dolor por favor me dices para parar, sentí un fuerte dolor, se me pasó, y le dije, wauw, que delicia, ahora soy mujer, por favor muévete como en las películas y así lo hizo, creo que por al estrechez de mi vagina no duró mucho y se vino dentro de mí

Read more

Me gusta / No me gusta

Mi primo me cogió en el baño

Filial Gay, Incesto. Se lo coloqué y echo un poquito de cremita a mi culo para que no sea muy doloroso, así que me puse de cuatro como una puta para que me la metiera, cuando empecé a sentir su verga en mis nalgas se dirigió hacia mi culito y sentí como empezó a penetrarme. Sentí como la cabecita empezó a penetrar, lo sentía tan rico y de un empujón la metió toda que hizo que grite tantito. Read more

Me gusta / No me gusta

Que noche con mi suegra

Me levanté para recoger las frazadas del suelo, la cubrí con las mismas tal como estaba, con las piernas abiertas y las tetas afuera y luego busqué mi calzoncillo, me lo puse y salí del cuarto. Fue una gran satisfacción haber culeado lindamente a mi suegra y en el mejor estilo, patas al hombro, nunca pensé que lo lograría, por cierto disfruté mejor que con la hija.

Mi suegra, en ese tiempo una señora de unos cincuenta años, morena, gruesa de cuerpo, labios no muy gruesos con una boca grande también profunda y elástica, de cara no muy atractiva, compensaba su relativa fealdad sus tetas grandes manteniendo un apetitoso atractivo sexual, de abdomen con carnes flojas y crecido por los años que era equilibrado por sus grandes nalgas aun duras que formaban un hermoso culo grande, aproximadamente el doble del que tenían sus hijas.

Sus gruesos muslos y pantorrillas formaban unas atractivas piernas todavía torneadas que al mirarlas era imposible no hacer comparación con la de sus hijas, esas piernas no dejaban de excitar cuando alguna vez se le subía el vestido o se agachaba para recoger algo o entreabría al sentarse.

En una oportunidad, salió de la ducha envuelta en sus toallas, estas le cubrían desde las tetas hacia abajo, tenía los hombros desnudos, se sentó en una silla en la terraza que quedaba al frente de la ventana de mi cuarto y empezó a cortarse las uñas de los pies, para eso levantó el pie sobre la rodilla del otro pie abriendo las piernas gordas y dejando ver al fondo sus pelos negros y abundantes, retiré un tanto la cortina miré con más atención y pude ver el comienzo de su clítoris y parte de los labios superiores de su gran coño.

Por supuesto que ella no me estaba viendo, yo estaba detrás de la cortina de la ventana, ella pensó que no había nadie en casa y fue así que libremente levanto las piernas dejando ver su desnudez, esta vez confirmé mis apreciaciones que la vieja tenía lindas y excitantes piernas, mi verga se puso dura, era la primera vez que la vieja me procuraba una excitación total, nunca antes pensé excitarme así por ella, pero me di cuenta que estaba mejor dotada que mi mujer, me bajé el pantalón para liberar mi verga y masturbarla apretándola fuertemente por ella, fueron largos minutos de ver el espectáculo que ella me estaba brindando, terminó de cortarse las uñas y se retiró a su habitación, yo me quede trémulo de excitación.

Mi suegra era una mujer un tanto conservadora de aquellas que sólo conocieron el sexo del marido en la forma más reprimida, en alguna oportunidad expreso no conocer la verga de su esposo porque solo culeaban por las noches y a oscuras, el orgasmo para ella era desconocido en toda su vida matrimonial, así lo expresaba ella en conversaciones con sus hijas, seguramente no expresó su deseo en su oportunidad a gritos como lo hizo mi mujer, cuando en las conversaciones se tocaba temas de orden sexual, le brillaban los ojos ardientes de deseo, le gustaba hablar de sexo, por la sinceridad de sus palabras esta mujer era virgen de boca y ano, su marido nunca pasó su verga por esos lugares, pese a tener tan lindo culo estaba envejeciendo sin conocer el verdadero goce sexual.

Así fueron pasando los meses, yo solo la miraba a mi suegra con deseo, era imposible pensar en algún día podérmela culear. En una oportunidad ella, muy apurada para salir a una cita con sus parientes, entró a su dormitorio a cambiarse de ropa sin darse cuenta que yo me encontraba muy cerca, de espaldas a la ventana donde yo me encontraba se quitó la ropa que llevaba puesta incluidos la bombacha y el sostén quedando completamente desnuda, yo pude apreciar su grueso cuerpo observando principalmente su culo y sus piernas gruesas, la vieja pese a su edad y gordura mantenía unas nalgas redondas y piernas gruesas y torneadas que provocaron un sacudón sobre mi verga, entreabrió las piernas y tomando su bombacha se limpió su cocho y luego toda la raja del culo.

Al ver eso mi verga se me puso enhiesta como un mástil, era la segunda vez que veía sus partes intimas al desnudo y la segunda vez que mi verga se enduraba brutalmente por ella, seguidamente procedió a cambiarse rápidamente su nueva ropa de salida, se hizo unos arreglos de cabello y salió a tomar un taxi apresuradamente dejando la ropa que se cambio encima de la cama. Al ver todo aquello y como no había nadie más en casa, me aproximé a ver las ropas de la señora sobre todo el calzón y el sostén, ambas eran prendas enormes que en esos momentos aun conservaban el calor del cuerpo de la vieja.

Decididamente tomé el calzón observando directamente la parte más importante que era la que hacia contacto con la concha de la señora, se veía una mancha tendida a un color café claro de aproximadamente tres centímetro en su parte más ancha y unos nueve a diez centímetros de largo, la forma y el tamaño de la mancha en el calzón daban una muestra muy evidente del tamaño y forma del gran coño de esta mujer.

Llevé esa parte del calzón hacia mi cara para olerla, sentí el calor del cuerpo que aun mantenía la prenda, el olor característico que despide el coño de la mujer en este caso era algo muy especial, más profundo, más concentrado, más de mujer. Seguidamente y sacando la lengua me puse a saborear aquella parte del calzón, en ese momento imaginé estar lamiendo la concha más rica y excitante. El trapo se entró en mi boca definitivamente para ser chupado intensamente, mi verga estaba totalmente parada y latiendo, bajándome el pantalón la cogí sin dejar de chupar el calzón, me encontraba muy excitado y me masturbé duramente, por un momento dejé de chupar el calzón sacando de mi boca, me di cuenta que mi boca se quedaba con el sabor y olor de la rica concha.

La operación de chupar el calzón y masturbarme la repetí varias veces hasta que, sintiendo el deseo de descargar mi semen, llevé el calzón a mi verga y poniendo en contacto la parte de la mancha con la punta, envolví mi verga y empecé a masturbarme con fiereza, con la otra mano cogí el sostén llevándolo también a mi boca por la parte que hizo contacto con los pezones de la vieja, chupé para sentir el sabor salado de las tetas, en esos momentos vino la rauda y prolongada eyaculación sobre el calzón, este quedó totalmente empapado en esa parte con todo mi semen, por primera vez me masturbe por mi suegra y tuve un orgasmo muy placentero gracias a su olor y sabor de la vieja, su calzón y su sostén me sirvieron para imaginármela culeando conmigo. Salí del cuarto un tanto tembloroso por la emoción dejando las prendas encima de la cama, luego me senté en el patio a relamerme la boca que se quedó con el rico sabor de la concha de mi suegra.

Desde que la vi cortarse las uñas miré y admiré el culo, las tetas y las piernas de mi suegra, pero esa fue la primera oportunidad que tuve para sentir y gozar de deseo por ella y darme cuenta que era una mujer más. Desde aquel día no perdía la oportunidad de tomar sus calzones de la vieja y masturbarme a gusto saboreando el exquisito sabor de su coño, imaginándola desnuda con las piernas abiertas y yo culeándola, lamiendo su concha y haciéndola chupar mi verga, esto lo hacía aprovechando los momentos de descuido de todos los de la casa. También siempre buscaba la manera de ver como se desnudaba para ponerse el camisón cuando se disponía a dormir, y poder apreciar el tamaño de sus tetas y su hermoso culo.

Pasaron algunos meses y todo ese tiempo quedó en mi una curiosidad de saber que pensaba mi suegra luego de haberme visto culeando a su hija, ella en alguna conversación que escuché con sus hijas comentó que solo sentía dolor en sus relaciones, y a su hija la vio gritar de placer pidiendo más. Me llamó mucho la atención como desde aquel día que nos vio, fijaba los ojos con disimulo en la parte de mi verga como preguntándose como realmente era. Sus miradas me causaban estremecimiento en mis bolas, yo sabía porque lo hacia, por otra parte yo no perdía la oportunidad de robarle los calzones para sentir el olor y sabor de su coño y masturbarme en su nombre. De hecho me di cuenta que era una mujer a la cual su marido no le dio el suficiente placer en todos los años de matrimonio, esto me excitaba aún más.

Un día mi mujer se fue de viaje por asuntos de trabajo, era la primera vez que nos separábamos y también que dejábamos de culear después de más de un año de matrimonio, tenía veintisiete años de edad y mujer veinticinco, por más de un año mi cuerpo ya se acostumbro a tener sexo activo en forma diaria. Mi mujer partió un día lunes a primera hora, su ausencia duraría unos diez días.

Los primeros días pasaron sin notarse la ausencia de la costumbre de hacer sexo. Al cuarto día sentí la hinchazón de mis bolas y mi verga se ponía gruesa y dura, busqué de alguna manera satisfacer mi deseo intentando inútilmente robarme un calzón de mi suegra para masturbarme como lo hacía cuando se presentaba la ocasión, sin lograr este objetivo porque los papas de mi mujer no salían de casa. Al día siguiente (viernes), durante la noche no aguanté más, tenía que vaciar mis bolas de cualquier manera, me acosté en mi cama totalmente desnudo, mi verga se puso dura y empecé a masturbarla duramente, en eso me acordé que Malena, la hermana de mi mujer, dejó sus zapatos de taco alto días antes, Malena era poseedora de unos pies pequeños, bonitos y excitantes, de aquellos pies que no podían dejar de ser besados y saboreados en el momento de hacer sexo.

Busqué los zapatos en el ropero, los tomé y realmente la forma de los hermosos pies quedaron en los en los zapatos y esto me puso más excitado, uno de ellos lo llevé a la boca y lamí la parte donde hace contacto la planta del pie y los dedos sintiendo el sabor excitante de los pies, el otro zapato lo puse en mi verga llenando totalmente el zapato con todo mi aparato incluidas las bolas, me tiré encima de la cama para hacer movimientos como si estuviese culeando realmente, me masturbaba en el zapato, nada tuvo que envidiar a una vagina de mujer, imaginarme culeando con la bella Malena era realmente hermoso, no tardó el momento de liberar mis bolas, un gran chorro invadió el zapato de Malena causándome gran satisfacción.

Llegó el día sábado, ya eran seis días que no agarraba mujer, sin embargo me ayudó mucho haberse masturbado en los zapatos de Malena y pasé el día tranquilo. En las primeras horas de la noche los papas de mi mujer se alistaron para ir a una invitación, una fiesta, yo me quede en casa mirando TV en mi cuarto hasta muy tarde, eran las primeras horas de la madrugada del día siguiente domingo, aproximadamente la una de la mañana y cuando apagando la TV me aprestaba a dormir, escuché el ruido de la puerta al abrirse, eran mis suegros que llegaban de la fiesta con unos amigos, todos estaban muy bebidos, mucho más bebida estaba mi suegra, los amigos se quedaron en el living y los viejos subieron a su dormitorio, por el ruido que hacían me pare a ver, una de las ventanas de mi cuarto daba justamente al frente del baño, al pasillo y al dormitorio de los suegros y me puse a mirar.

Mi suegra con deseos de orinar entró al baño muy tambaleante, su marido la ayudó, seguramente pensando que no les veía nadie dejaron la puerta abierta del baño, la vieja levantándose el vestido se bajó el calzón y las medias para sentarse luego en el inodoro depositando su hermoso culo grande, se veían sus piernas gruesas casi unidas, en esa posición se quedó varios minutos dormitando, su marido al percatarse de ello se dispuso a levantarla, en la acción pude ver un triángulo de abundantes vellos negros percibiendo también unas gotas del líquido que descargó momentos antes, el marido hizo que la vieja separara un tanto las piernas para luego coger parte del vestido y secar los vellos mojados por la orina, la acción fue clara, aprovechó también para masturbarla un poco metiendo su dedo a su cocho. Al ver se me paró inmediatamente la verga, se puso bastante dura.

El marido de la vieja subió el calzón y las medias para luego casi arrastrándola llevarla a su cama, también con la puerta abierta la ayudó a quitarse la ropa, prácticamente se la quitó el marido, dejándola semidesnuda, solo con el calzón, yo estaba viendo desde la ventana de mi cuarto todo aquello, las tetas grandes le colgaban dejando ver unos pezones grandes y rojizos que invitaban a la succión, la vistió con el camisón para dormir y echándola en la cama la arropó, salió del cuarto apagando la luz para dirigirse donde sus amigos que luego de una charla casi a gritos, alzaron una guitarra para luego salir a continuar tomando tragos en otro lugar.

Nos quedamos en casa solos mi suegra y yo, estaba vestido con una polera y calzoncillo, al oír cerrarse la puerta inmediatamente salí de mi cuarto para dirigirme al cuarto de mi suegra, en esos momentos pasaron muchas cosas por mi mente, tal vez me animaría por lo más riesgoso, era mi oportunidad para por lo menos apretar las tetas y las nalgas de mi suegra, aproximándome a la puerta escuché como roncaba, me quedé así varios minutos, mi verga dura sobrepasaba la pretina de mi calzoncillo hasta llegarme al ombligo. Al fin arranqué valor para abrir el cuarto de mi suegra, lo hice muy lentamente metiendo la cabeza, en la penumbra vi el cuerpo de la vieja, ella roncaba estaba en un sueño muy profundo producto de la borrachera, entre decididamente, la toqué por los brazos luego desabrochando todos los botones metí las manos debajo del camisón palpando las tetas en esos momentos desprotegidas, era la primera vez que tocaba aquellas tetas grandes y un tanto blandas, no me alcanzaban las manos para poder contenerlas completamente.

Percibí los pezones grandes y los apreté, en esos momentos mi verga me estaba por reventar, el semen estaba casi en la punta, la suegra seguía durmiendo profundamente no se daba cuenta de los apretones en sus tetas ni de mi presencia, entonces prendí la luz, con su vestido que estaba cerca tape los ojos de la vieja para evitar se despierte, luego vi las tetas enormes en completa exposición para mi solo, terminé de quitar las tapas que aun la cubrían, subí hasta la cintura el camisón y pude observar las hermosas piernas gordas y gruesas que tanto me excitaban, al verlas tan de cerca me produjeron un sacudón, las miré por un largo momento y luego metí mi mano bajo su calzón tocando los abundantes vellos de la vieja y al palpar su resbaloso y húmedo clítoris, no aguanté más, sentí que mi verga reventaba en un chorro copioso, soltando el clítoris tomé con una mano la una teta y me la metí en la boca para propinarle fuertes chupetones y mordidas, con la otra apenas pude coger un zapato de la vieja que estaba en el piso para meter mi verga apretándola y descargando inmediatamente todo mi semen concentrado en mis bolas, tal como lo hice en los zapatos de Malena. El orgasmo fue largo, intenso lleno de vigor, el zapato de la vieja quedó lleno de semen, mi verga pese a haber descargado el semen continuaba parada, las mordidas y chupadas sobre la teta grande de la vieja no le hicieron mella, ella continuaba durmiendo.

Luego de relajarme un poco la miré a mi suegra casi desnuda, con las grandes tetas y piernas totalmente descubiertas, mi verga continuaba parada y con el deseo que la tenía a la vieja pensé que podía hacer más cosas, de manera que para asegurarme salí corriendo hacia la puerta de entrada para poner la cadena de seguridad y evitar ser sorprendido por el suegro en caso de que llegase, volví donde la suegra, mi verga continuaba totalmente parada como si no hubiese descargado su semen. Esta vez con más seguridad quité el calzón de la vieja para ver definitivamente su vellos y piernas y la forma de su culo, no tomé en cuenta la gran cantidad de grasa que llevaba por la parte del abdomen, eso no importaba porque lo que yo quería era lo de más abajo, separé las piernas doblando un tanto las rodillas para quitar el calzón y con el en la mano lo mire y nuevamente me fijé en la parte que cubre el cocho, encontrándome nuevamente con la mancha de la concha tal como vi aquel primer día en que otro calzón estuvo en mis manos, pero en esos momentos tenía la oportunidad de tener la propiamente concha de mi suegra.

Me quité el calzoncillo liberando totalmente mi verga que empezó a moverse en una forma incontrolable como pidiendo entrar de una vez a su estuche favorito, entonces tomé las piernas gruesas y gordas de la vieja, pese a la gordura me producían una fuerte excitación porque al fin y al cabo eran piernas de otra mujer y además de la mamá de mi mujer, esto último me causaba una emoción bien fuerte.

Separé las piernas poniéndome en medio, las levanté sujetando por las gruesas pantorrillas al mismo tiempo que las abría, bajé la mirada y al fin pude ver lo que más me fascinaba de las mujeres que en este caso era mucho más especial, al fondo y entre los pelos estaba la hermosa, grande y rica concha de mi suegra, mirando me quedé casi sin respirar era un momento de emoción que me embargaba, tenía que verla y olerla más de cerca, entonces sin dejar de abrir las piernas las llevé hacia delante a la altura de las tetas que en esos momentos estaban totalmente expuestas, y doblando las rodillas logré una posición donde toda la raja de la vieja quedaba expuesta, en esa posición aprecie realmente el tamaño y las formas redondas del culo grande, bello y excitante de mi suegra, era la primera vez veía un culo de semejantes proporciones, era el culo por el cual me masturbé tantas veces, ni el culo de mi mujer que era el más grande culo que había culeado hasta esos momentos era así.

Mi mujer también era gorda y de gruesas piernas con relación a otras que conocí. El canal de la vieja era también oscuro como de mi mujer pero más largo en extensión, me fije más detenidamente en la poderosa concha acercándome a diez centímetros, lo que estaba viendo era realmente fantástico, estaba observando un clítoris largo como de unos cuatro centímetros y tan grueso como la parte inicial del dedo medio de mi mano, los labios de la concha de color café oscuro en sus bordes y rosados en sus bases de unos tres centímetros de alto y cinco de largo, la vulva rojiza dejaba entrever el comienzo de la vagina también del mismo color, que agrandaba más el tamaño del cocho con unos dos centímetros más, despedía una fragancia exquisita y fuerte de mujer.

A los cincuenta años la vieja era poseedora de una hermosa rosa al medio de sus piernas que pedía a gritos el riego fantástico del deseo, su forma y prestancia nada tenía que envidiar a las conchas de mujeres de veinte o treinta años. La vulva daba inicio al túnel ancho y profundo de la vagina, dispuesta a recibir las más grandes y gruesas vergas y a brindar el placer más absoluto al macho que la penetre, que sepa disfrutar de esa sexualidad y sepa también brindarle el placer que se merece.
Así me quedé mirando por largos minutos aquella concha fascinante, estaba estupefacto. La vieja hizo un movimiento que me sacó de mi estado absorto, ella solo movió la cabeza de una lado a otro sin dejar de dormir, no se daba cuenta que estaba siendo observada en toda su intimidad, nunca antes un hombre la observó y apreció de esa manera, cuando estuve seguro que continuaba durmiendo volví a mirar su hermosa concha, esta vez miré también su ano casi cerrado, menos cerrado que el de otras mujeres, sin embargo este estaba virgen y parecía estar pidiendo que alguien penetre rozando las paredes de su túnel oscuro, a dos centímetros de distancia de la vulva.

No aguante más, mi lengua salió rauda clavándose en lo más hondo de la vagina, con una convulsión de movimientos como queriendo tocar el útero, los movimientos de mi lengua dentro de la vagina eran tan intensos que cualquier mujer hubiese estado por el quinto orgasmo, tal vez ella misma si hubiese estado más consciente.

Saqué la lengua de la vagina para chupar el clítoris que con el accionar de la lengua se endureció reciamente, estaba muy erecto, la chupada de clítoris fue memorable, este llenaba toda mi boca era mordido y latigueado con la lengua sin compasión, nunca antes había chupado un clítoris de ese tamaño, solté un poco las piernas hasta que los pies apoyaran en la cama con las rodillas dobladas.

Sin dejar de chupar aquel poderoso clítoris mis manos empezaron a manipular con fuerza las grandes nalgas, haciendo eso combinaba con lamidas y chupadas, metiendo la lengua en la vagina y agarrando nuevamente el clítoris con los labios, tiré mis manos hacia las tetas grandes y las apreté con vehemencia. El sabor de esa concha era realmente exquisito como se reflejaba en el calzón que mucho antes me hizo vibrar, nuevamente sujeté las piernas a la altura de las rodillas y las impulsçe hacia adelante para tener mejor disposición del culo, a lengüetazos recorrí todo su canal profundo, mi lengua también se introdujo en el ano, la hacía girar en la entrada para luego de un solo lengüetazo unir el ano con la concha haciendo varios embates seguidos y rápidos en ambos agujeros.

Desde que entré en la habitación ya había transcurrido como una hora, eran como unos cuarenta y cinco minutos que yo estaba lamiendo y chupando aquel culo. La vieja que ya había dormido todo ese tiempo empezó a sentir las caricias febriles de mi lengua sobre todo el contenido de su canal, manifestándose con un gemido de placer, entonces antes que asustarme, intensifiqué las lamidas sobre su chocho, tragándome todo el clítoris sacudía rápidamente la cabeza de lado a lado soltando nuevamente las piernas para dejar que apoyen los pies en la cama. La vieja gimió más claramente, con el apoyo de sus pies sobre la cama empezó a mover todo el culo con los movimientos propios de un culeo, ella ya estaba excitada y sintiendo placer, por primera vez en toda su vida sexual ella estaba sintiendo las caricias de la lengua de un macho sobre su concha y estaba gimiendo de placer pese a los tragos que llevaba encima que por lo visto ya se le estaban diluyendo.

La vieja ya daba muestras de estar consciente por los movimientos de deseo de su lindo culo y sus gemidos cada vez más fuertes, aun tenía el vestido cubriendo su cara y ojos. Me acordé del riesgo que estaba pasando y decidí de una vez metérsela mi verga dura en esa concha que tanto había lamido, así, dando un fuerte chupetón al clítoris que estaba totalmente erecto, dejé de chupar y me levanté poniéndome de rodillas, al mismo tiempo que levantaba nuevamente las piernas de mi suegra abriéndolas, seguidamente me acerqué hasta la altura del cocho expuesto, colocando las piernas sobre mis hombros e inclinándome un poco busqué con mi pene el agujero tan deseado, la punta hizo su primer contacto con el clítoris como saludándose, los grandes labios de la concha se separaron cual si fuese una rosa abriendo sus pétalos como dando la bienvenida a aquella verga, la humedad del chocho era abundante y caliente, estaba todo dispuesto para la penetración.

Vino el primer embate con vigor y violencia sobre la linda concha perdiéndose totalmente mi verga, los dos cuerpos estaban completamente unidos como si más antes ya se hubiesen conocido, esto produjo en ella un gemido que le salió desde muy adentro de su garganta aparentemente de sorpresa mezclado con abundante placer, yo sentí la suavidad y el calor de la vagina que abrigaba mi verga con profunda satisfacción, ella volvió a mover la cabeza esta vez de un lado a otro sin destaparse la cara cubierta con su vestido.

Yo busqué darme comodidad sobre mis rodillas y agarrando con mis manos el grande culo, empecé a culeármela a mi suegra, moviéndome rítmicamente con fuerza, metiendo y sacando mi verga, sentí la suavidad y calor de la vagina totalmente lubricada por el liquido que esta emanaba en cada movimiento, el liquido era tan abundante que se notaba como salpicaba y mojaba lo vellos de ambos, hecho que permitía un desplazamiento fabulosamente placentero de la verga dentro de la vagina que en cada embate producía un sonido innegable de algo que estaba totalmente húmedo (mi mujer nunca soltó una gota de liquido en los momentos de orgasmo). Mi suegra y yo estábamos totalmente embalados, ella realmente gemía de placer, a mi me saltaban los ojos de la emoción, ya no nos importaba nada, estábamos gozando como locos, ella con los ojos cerrados sin saber quien le estaba proporcionando por primera vez tanto placer, sin saber quien estaba logrando que por primera vez se humedezca con tanto liquido en su vagina, sin saber quien la estaba convirtiendo en mujer a su edad actual.

El movimiento de cada embate hacía que las tetas grandes se movieran de arriba hacia abajo como indicando que también estaban participando de ese momento sublime, yo separando un poco las piernas de mis hombros me incliné más para cogerlas con la boca, tomé uno de los pezones para succionarlo profundamente una y otra vez, mordía el pezón al mismo tiempo que sacudía la cabeza de un lado a otro, mis brazos envolvieron las piernas gruesas que en esos momentos estaban levantadas hacia arriba para sujetarlas y además lograr coger las tetas y apretarlas logrando de este modo chupar de mejor manera, chupaba cada teta como nunca, hacia mucho tiempo que no chupaba unas tetas de ese tamaño (las tetas de mi mujer no eran ni le tercera parte), de manera que tenía que aprovecharlas al máximo.

Para ambos esto era maravilloso, entre meter, sacar y chupar las tetas ya pasaron como veinte minutos, eran fabulosos veinte minutos que no dejaba de culear, de tirármela duro a mi suegra (cuando lo hacía con mi mujer no duraba ni dos minutos dentro). El momento culminante llegaba, la vieja gemía, jadeaba ya sin reparos, al punto que ya empezó a gritar como lo hacen las mujeres que están en lo máximo de su placer diciendo:

-¡Así! ¡Así!, ¡ayyyy…! ¡ayyyy…!

Sus piernas se pusieron tensas, las apoyó con firmeza sobre mis hombros y empezó a mover el culo ejerciendo presión en su vagina apretando dulcemente mi verga sin dejar de gemir, sin duda que ella estaba gozando por primera vez de la sensación de un orgasmo profundo y prolongado.

A mi un calor me invadió mi cuerpo, sentí un escozor profundo en mi verga que me sacudió de pies a cabeza sacando de mi garganta también un gemido fuerte de placer, el chorro copioso de semen bañó el útero de la vieja aumentando más líquido a su dulce vagina, el sonido que producían los embates sobre la cola que no estaba húmeda, estaba chorreando, también aumentó, seguramente se escuchaban en toda la casa. El orgasmo fue larguísimo, intensamente vivido, salió la última gota de semen pero yo seguía culeando más suavemente, mi suegra también se calmaba de los jadeos como diciendo ¡gracias!

Sin sacar la verga solté las pesadas y gordas piernas dejándolas caer sobre la cama totalmente abiertas, con tanto movimiento las frazadas se bajaron al suelo, solo estaban los dos cuerpos uno encima de otro con mi cabeza en medio de las grandes tetas, ambos quedamos cansados y satisfechos. Así nos quedamos varios minutos, volví a escuchar los ronquidos de la vieja, me levanté y al sacar mi verga vi que estaba totalmente remojada, toqué el colchón y noté que la sábana donde se encontraba el culo de mi suegra estaba totalmente empapada en una buena parte debido al abundante flujo vaginal producido durante el coito.

Miré las piernas abiertas y gruesas, el abdomen ancho, grueso por la gordura y las tetas un tanto caídas y grandes, de cara la suegra era más fea que simpática, pero cuanto había yo gozado al medio de esas piernas, el culo y sus grandes tetas, desde luego que el chocho era mejor que el de mi propia mujer. Me levanté para recoger las frazadas del suelo, la cubrí con las mismas tal como estaba, con las piernas abiertas y las tetas afuera y luego busqué mi calzoncillo, me lo puse y salí del cuarto. Fue una gran satisfacción haber culeado lindamente a mi suegra y en el mejor estilo, patas al hombro, nunca pensé que lo lograría, por cierto disfruté mejor que con la hija.

Autor: Vicomale

Me gusta / No me gusta

Los dos primos

Mis dos jóvenes amantes se estaban comportando maravillosamente metiéndome ambas vergas hasta el fondo. De pronto sentí que ambos comenzaron a moverse de manera frenética, y procedí a tragarme los chorros de leche que Norberto me echó en la boca, cuando Hermenegildo me sacó la verga del culo, y con fruición le lamí la verga hasta que quedó completamente limpia.

Hola amigos, permitan que comparta con ustedes otra de mis historias.

En la actualidad soy profesor de una escuela secundaria que se encuentra en la ciudad de Guadalajara, en la asignatura de matemáticas, debo decirles que a veces es imposible resistir la tentación de tener contacto con jóvenes y más cuando éstos son los que lo buscan.

Hace algunos años (en 1995) llegaron a la escuela dos primos hermanos, procedentes de la costa del Estado de Michoacán, a cursar el último año de secundaria, desde un principio llamaron la atención, pues tenían una complexión física muy parecida, los dos eran muy altos, muy bien formados físicamente, atléticos, morenos, tirándole a negro, muy fuertes y agradables en su trato. Pronto se ganaron el aprecio de sus profesores y compañeros, tenían mucho atractivo entre las muchachas, y además eran muy alegres y bromistas, uno de ellos se llamaba Hermenegildo (desgraciadamente, falleció en un accidente) y el otro se llama Norberto.

El caso es que con el paso del tiempo, cada que entraba al salón donde estaban ellos, yo empecé a notar que ambos me miraban muy fijamente, no me perdían de vista, eran muy atentos, sin embargo en sus miradas había algo más que el simple interés con que se puede observar una clase, había mucho de sensualidad y deseo, otro detalle que me empezó a llamar la atención era que cuando sus compañeros estaban trabajando, uno o los dos se acercaban al escritorio, con sus cuadernos y con cualquier pretexto, por ejemplo pidiendo les aclarara alguna duda, y recargándose en la mesa, me mostraban por debajo del pantalón sus erecciones, que eran tremendas, aparentemente de manera accidental e inocente.

Ellos en sus pláticas jamás me daban a entender nada que no fueran los temas que de manera cotidiana veíamos en clase, sin embargo cuando me los encontraba en las canchas, los pasillos o en otros salones, se acercaban a mi, me saludaban muy correctos, muchas veces se ofrecían a ayudarme con las cosas, sobre todo cuando traía cuadernos o trabajos y siempre estaban a la expectativa para acompañarme por toda la escuela.

En diciembre del 95, cuando se realizó la posada, después de que terminó la fiesta escolar, los dos se quedaron conmigo a ayudarme a recoger la basura que había quedado en el salón, en ese momento estábamos solos en esa parte del edificio, así que la plática poco a poco fue encaminándose al sexo, preguntándome los dos muchachos cosas o pidiéndome consejo, cosa que traté de hacer no sin observar con nerviosismo, que ambos tenían una erección enorme que delataba unas vergas inmensas.

En enero había entre los muchachos una gran expectación, pues en un Casino muy famoso de Guadalajara, llamado Río Nilo, se iba a realizar un baile donde se presentarían algunos de los grupos y bandas más famosos del momento, platicando en el grupo donde estaban los muchachos, comenté que nunca había asistido a un baile de ese tipo y que me gustaría, cuando terminó la clase, Hermenegildo y Norberto me buscaron y me invitaron a acompañarlos al baile ellos se comprometían a conseguir los boletos y pasar por mí a mi casa y llevarme a la misma después del baile, después de mucha insistencia y con el permiso de sus padres (con quienes me llevo muy bien) accedí, quedando con los muchachos en una hora específica para que me recogieran.

El día del baile, los muchachos llegaron puntuales por mí al departamento donde vivía solo, nos fuimos al evento en una camioneta del padre de Norberto, yo en medio de los dos, pudiendo percibir la fragancia que ambos traían, ya en el baile, anduvieron conmigo por todos lados, me invitaron cervezas, hasta que me emborraché un poco, en un momento dado observé que en una de las tarimas tocaba un grupo que me agradaba y les comenté que me gustaría acercarme hasta el mismo para escucharlos.

Hermenegildo me tomó de un brazo y me introdujo entre la gente, cuando tuvimos problemas para avanzar se puso detrás de mi y tomándome de los hombros nos fuimos metiendo entre el público hasta que nos pusimos enfrente del grupo, entre tanta gente estábamos muy apretados, cuando de pronto siento entre mis nalgas, una verga enorme, que palpitaba contra mi culo, como si quisiera romper las telas que los separaban, era Hermenegildo, que sonriéndome empezó a moverse al ritmo de la música, al mismo tiempo que se restregaba contra mí, yo me sentía confundido, pues el muchacho era mi alumno (tenía en ese momento 18 años y yo iba sobre los 27) yo siempre me había impuesto la regla de no relacionarme con mis alumnos, sin embargo estaba feliz, pues tenía junto a mi a todo un hombre, que quería cogerme.

Cuando terminó la tanda y el grupo dejó de tocar, la gente se dispersó y Hermenegildo y yo regresamos a donde estaba Norberto, quien se encontraba platicando con otros muchachos de la escuela, quienes me saludaron con gusto, haciéndome bromas, el baile transcurrió de forma agradable, los muchachos disfrutándolo, atendiéndome en todo momento, poniendo a mi alcance una cerveza tras otra, hasta que aproximadamente a las 3:00 AM., sintiéndome completamente borracho, les pedí que me llevaran a mi departamento, a lo que accedieron gustosos, cuando nos íbamos vi que llegaron a una farmacia, donde Norberto bajó y compró varias cajitas de lo que parecían condones, para esto Hermenegildo quien se quedó conmigo en la camioneta me pasó el brazo por los hombros y me comenzó a decir lo que yo había significado para ellos, por toda la ayuda que les había brindado desde que llegaron.

Cuando llegamos al departamento, yo iba tomado así que no podía ensartar la llave a la chapa, para abrirlo, en el proceso sentí que alguien me tomaba por la cintura y me acercaba su verga, que ya estaba fuera del pantalón, era Norberto quien no pudiendo resistirse me empezó a tocar casi con desesperación, como pude abrí la puerta y cuando entramos los tres nos fundimos en un abrazo, besándome Hermenegildo de tal manera que casi me corta la respiración, debo decirles que nadie me había metido la lengua tan profundo como lo hizo Hermenegildo, yo estaba muy excitado y ya había perdido todos los escrúpulos, así que empecé a quitarles el pantalón a ambos muchachos, quienes me ayudaron y pronto los tres caímos completamente desnudos en la cama.

Cuando los vi quedé maravillado, tenía ante mi dos cuerpos fantásticos, morenos, limpios y lo más hermoso con dos tremendas vergas, prietas, largas, gruesas, jugosas, las que recibí gustoso en la boca, los muchachos estaban felices y a cual más intentaban que les brindara atención cosa que hice gustoso, metiéndome una verga y luego otra, además de chuparles los huevos, que sabían deliciosos.

De pronto Hermenegildo, que tenía la verga más larga (unos 23 centímetros) me acomodó con las nalgas hacia arriba y poniéndose un condón comenzó a masajearme el culo, mientras yo seguía mamando la verga de Norberto, me introdujo un dedo, el que movió rítmicamente, después me introdujo otro y haciendo fuerza con los dos, comenzó a distender mi culo, después empezó a besarme el culo, escupiendo en el orificio y abriéndolo más, cuando le pareció suficiente comenzó la tarea de meterme su verga, la cual recibí con verdadero deleite, mientras Norberto, con su verga de 21 centímetros, jadeaba de placer por la mamada que le estaba dando.

Pronto los tres estuvimos en tremenda faena, yo trataba de no gritar para no despertar a los vecinos, sin embargo era imposible, pues mis dos jóvenes amantes se estaban comportando maravillosamente bien, metiéndome ambas vergas hasta el fondo.

De pronto sentí que ambos comenzaron a moverse de manera frenética, y procedí a tragarme todos los chorros de leche que Norberto me echó en la boca, cuando Hermenegildo me sacó la verga del culo, yo con mucho cuidado le quité el condón y con fruición le lamí la verga hasta que quedó completamente limpia. Quedamos acostados en la cama, preguntándome Hermenegildo que me había parecido, yo les dije que fantástico, a lo que Norberto mencionó que eso sólo era el principio, pero que venían por más, que ya se habían aguantado mucho conmigo y que en realidad deseaban cogerme desde que me conocieron, pero que no se había podido, cosa que lamentamos todos.

A continuación Norberto me pidió que me pusiera de pie, cosa que hice y él, después de colocarse un condón, me comenzó a penetrar, tomándome por la cintura y embistiendo con toda la fuerza de sus 18 años, debo decirles que fue muy brusco, sin embargo lo disfruté plenamente, mientras Hermenegildo observaba la escena que se prolongó más de 20 minutos, cuando Norberto terminó, Hermenegildo se puso de pie de inmediato y procedió a ocupar el lugar de Norberto en mi culo, cogiéndome una vez más, de pie, mientras el otro primo observaba la escena.

A partir de ese momento la noche transcurrió rápidamente, los dos primos me montaron varias veces, hasta que mi cuerpo sació por completo su ímpetu, Norberto fue el más insistente con mi boca, puedo decirles que en más de una ocasión mi garganta pudo acomodarse a toda la extensión de su verga y se la tragó por completo, mientras que Hermenegildo estuvo entretenido con mi culo, el cual recibió sus atenciones varias veces, hasta que agotó casi por completo la ración de condones que habían llevado para el encuentro.

Al lunes siguiente, con calma, pude platicar con ambos, ellos me agradecieron las atenciones que les dispensé, me comentaron que en el rancho donde vivían, tenían pocas oportunidades de tener sexo por lo que experiencias como la que habían vivido conmigo eran maravillosas, me contaron que sus primeras relaciones habían sido con un maestro rural que vivió tres años en su comunidad y del cual tenían un hermoso recuerdo, por lo que vieron en mí al amigo que habían tenido.

Yo envidié desde luego al maestro (anónimo para mi) que había tenido el placer de convivir con semejantes garañones durante tres años, sin embargo, a partir de ese momento y durante mucho tiempo esos dos jóvenes maravillosos además de apoyarme en todo lo que necesitaba, se encargaron de llenar mis necesidades de sexo, pues me brindaron sus vergas, todas las veces que fue necesario, a veces, era sólo Norberto, a veces sólo Hermenegildo, a veces, los dos, pero siempre, con la pasión y el deseo de dos jóvenes machos que veían en mí, al maestro (en todo) y al amigo que les iba a apoyar en sus necesidades.

P.D. A diferencia de otras historias, ésta no tiene un final feliz, pues Hermenegildo murió al año siguiente, en un terrible accidente, Norberto se encontró conmigo varias veces después de su sepelio, hasta que dejamos de vernos por mi decisión, pues toda relación fue imposible, pues casi siempre iba borracho, afectado por la muerte de su primo y mis relaciones con él eran violaciones, simple y sencillamente.

Autor: autlan_69

Me gusta / No me gusta

Me comió un obrero

Él comenzó a entrar y sacar, una vez que logró tenerla toda dentro su ritmo comenzó a aumentar y con el se escuchaban las pelotas cuando golpeaban mis nalgas; él gemía y me mordía las orejas y decía que era la primera leche que echaba a un hombre, yo no podía dar crédito a lo que escuchaba de aquel mujeriego, le sentí flaquear de rodillas y al instante un chorro de leche llenó mi interior.

Una noche llegó a mi casa un amigo el cual tenía una fama de mujeriego increíble. Le llamaremos el obrero, por cosas de la vida trabaja en construcciones por lo que tiene un cuerpo bien formado por el duro trabajo. Había llegado junto a otros amigos a pedirme les permitiera dormir en mi casa por que al día siguiente tenían que viajar a la capital para un tratamiento de litrotipscias (romper piedras del riñón por medio de ultrasonido.)

Como estaban salidos de un club nocturno de strippers de chicas. Les dije que se podían quedar a dormir pero que no había mucho espacio pues tenía en mi casa unos ahijados que estaban de pasada. Acomodé a unos de los que acompañaban al obrero en unos colchones en el piso de la sala y se fueron a dormir inmediatamente por lo cansado que estaban. Mis ahijados como viajaban de regreso a su país estaban dormidos profundamente en los cuartos de la casa. El obrero y yo hablamos un rato y le dije que le dejaría dormir en el futón que yo dormiría en el piso pues él era visita. Él me dijo que no tenía mal dormir y que podíamos dormir en el futón los dos. Yo le dije que tampoco tenía mal dormir.

Nos fuimos a dormir juntos como yo ronco un poco le advertí que se podía despertar. Me dijo que tenía un dormir profundo, nos acostamos en pantalones cortos, yo sin nada debajo y él con un slip bikini. A media noche me volteé y sin querer tropecé con su cuerpo fornido por el rudo trabajo, parecía que había golpeado la pared de lo duro que era. Volví a quedarme dormido y escuché alguien hablar, era él que tenía una pesadilla. Hubo un silencio y él se volteó hacía mis espaldas sentía su respiración sobre mi cuello. Eso me excitó un poco intenté alejarme un poco sin caerme del futón pero él volvió, se acercó a mi su respiración y su aliento a cerveza me tenía loco y cada vez más caliente.

Opté por acomodarme mirando hacia arriba con las manos a mis ambos lados. Como estaba tan cerca rocé sin proponérmelo su polla que era dura pero no erecta aún. Al no ver reacción de su parte me invadió un deseo de agarrarle la polla. Pero tenía miedo que alguien pudiera vernos o que él se disgustara. Él se volteó hacia mí dejando su polla entre su cuerpo y el mío. Yo con mucho cuidado, con el corazón bien acelerado, quemándome de placer al ver que su polla se estaba parando me acomodé de frente a él.

Comenzando una estrategia de avanzada conquistando terreno paso a paso para ver cuan lejos podía llegar. Comencé por sobarle suavemente la polla con la yema de los dedos. Al ver que no reaccionaba; procedí¬ al próximo paso; levanté su pantalón corto y metí mi mano suavemente ganando centímetro por centímetro. Su polla comenzaba a reaccionar a mis avances y se ponía dura. Volví a intentar otra avanzada y metí mis manos por su slip tocando su polla dura suavemente hasta las pelotas, que tenía bien afeitadas. Mi corazón quería reventar, esperaba que en cualquier momento él diera un grito de rechazo. Tenía un volcán de cosas que pasaban por mi mente si él llegaba a gritar molesto.

Él se acomodó en el futón quedando su aliento y boca de frente a la mía. Volví a tener un reto ante mí,¬ mi mano dentro de su slip, su polla dura y ahora su boca. Saqué mi mano del slip y comencé a pasarle la mano por su cabeza rapada fue cuando él abrió los ojos y sin decir palabra volvió a meter mi mano hasta su polla apretándola contra ella. Fue en ese momento que mis temores desaparecieron. Sabía que podía arriesgar más pero con la seguridad de no chuparle la polla. Era de unos19cm. No muy gorda pero apetitosa su glande tenía una ligera curvatura que parecía apuntar al cielo.

Al ver que la miraba con curiosidad me dijo que esa era su arma secreta con las mujeres que las ponía a gritar. Me confesó que nunca había tenido relaciones con un hombre. Mientras yo continuaba chupando tremendo ejemplar. En un descuido lo agarré por las nalgas duras bien formadas y apetecibles. Él me dijo que no le gustaba que las tocasen. Yo continué con mi labor de comerme aquel pedazo rico que tenía en mi boca. Él comenzó a gemir de placer porque yo se lo chupaba, desde arriba hasta abajo suavemente en ocasiones intentaba llegar hasta las pelotas. Lo repetí por varias ocasiones. Entonces le dije que me gustaría que me lo metiera pero suavemente.

Él accedió y comenzó a entrar, y sacar cada vez metía un poco más. Una vez que logró tenerla toda dentro de mí, su ritmo comenzó a aumentar y con el se escuchaban las pelotas cuando golpeaban mis nalgas; él gemía y aumentaba el ritmo; me mordía las orejas y decía que era la primera leche que echaba a un hombre, qué rico sentía. Yo no podía dar crédito a lo que escuchaba de aquel mujeriego. De momento le sentí flaquear de rodillas y al instante un chorro de leche llenó mi interior; era caliente después llegaron dos chorros más, dejándose caer su muscular cuerpo sobre mi espalda.

No podía creer que tenía un hombre de 5(pies) 8(pulgadas) en mis espaldas. Menos uno de tal reputación. De unas 160 libras de peso bien distribuidas. Le pedí que si podía abrazarlo por las espaldas. Se rió y me dijo, recuerda que soy hombre y no me gusta que me penetren. Yo estuve de acuerdo. Comencé por abrazarlo y besarle el cuello, sobar su cabeza rapada, tocar todo su cuerpo con mis ojos cerrados para grabarlo en mi memoria. Mientras lo besaba mi polla que goteaba leche por que no había sido pajeada, tocó su espalda sin querer él sintió el liquido y me dijo no quiero me penetres no me gusta.

Yo me disculpé y continué besándole, en una volteó su cara dándole un beso en la boca y fue cuando por primera vez el chupó la lengua de un hombre, con temor al principio pero luego con pasión. Su polla se volvió a parar. Pero yo me quedé en su espalda pero agarrándole la polla y pajeándosela mientras, la mía quería reventar. En un descuido él se pegó a mi cuerpo quedando mi polla sobre sus nalgas. Se quedó quieto y me asusté creía que discutiría conmigo, pero agarró mi mano y continuo pajeándose, entonces comencé a rozar mi polla de 20cm, gorda y sin circuncidar por sobre las duras nalgas del obrero.

Quería morirme fue cuando le dije que me correría y él dijo échala sobre mis nalgas que quiero saber que se siente. Como tenía rato si sacar la leche salió un chorro que se corrió hasta su ano y se asustó por que creía lo había penetrado. Pero al darse cuenta del charco de leche en el piso se rió y dijo ahorra me bañaré. Limpié el piso del baño y salimos. Por suerte nadie se dio cuenta.

Ese fue un día inolvidable para mí pues solo pude repetir con él una vez más antes que se casase.

Autor: Tacupay

Me gusta / No me gusta

Dos gatas en celo

Entonces les pedí que se pusieran a cuatro patas, a lo que ellas respondieron dándome el culo, que maravilla, dos culos preciosos como aquellos delante mío, y mi rabo que parecía no tener suficiente, rojo, hinchado como nunca, me chupé los dedos y les froté desde el culo hasta el coño a las dos, notando como sus orificios se estremecían al paso de mis dedos.

Permitidme que me presente, me llamo Eduardo y soy un chico español de 1″76, 75k, pelo castaño largo, fibrado, y me encanta la playa, así que estoy bastante morenete. Bueno, eso no viene al caso, tengo 21 años y esta historia sucedió el año pasado justo por estas fechas, junio o julio. Bueno, no me enrollo más, allá voy.

Era un martes o miércoles, no recuerdo exactamente, un día normal, o sea que yo trabajaba al día siguiente y no pretendía salir por la noche, así que entré en el chat como solía hacer y estuve charlando un rato. En eso que, veo como dos chicas pedían en el general si alguien iba a ir de fiesta por el pueblo esa noche y que tuviera coche (claro, jeje, interesadas). Me hizo gracia la idea, y aunque yo trabajara a las 8 de la mañana me dio bastante igual, así que empecé a hablar con ellas y al final quedamos en un pueblo vecino para que yo pasara a buscarlas.

Evidentemente no nos habíamos visto nunca, por lo que empecé a preguntarme si no la habría cagado, aquello que siempre piensa uno cuando queda con alguien a quien no conoce. Bueno, llego al sitio, espero, espero…. y que ahí no venía nadie… bueno, al cabo de una medía hora me rallé y me disponía a largarme cuando, saliendo de la calle me veo a dos bombonazos (y no precisamente de grandes) corriendo hacia el coche.

Creo que debieron verme la cara porque entraron con risitas maliciosas en el coche, y no era para menos porque yo debí hasta babear. Bueno, dejad que las describa: Sandra, la mayor, de 19 era una preciosidad de criatura: rubita, muy finita ella, con unos ojos verdes que quitaban el hipo un cuerpecito exquisitamente formado coronado por dos preciosos pechos que ella lucia con desparpajo bajo la blusa, por no mencionar un culito que parecía pedir “cómeme” a grito pelado. Bueno, la otra era Thais o Tahis o no se que, un nombre muy exótico, casi tanto como ella, rubia, unos ojazos enormes marrones, más femenina que Sandra, con unas curvas de aquellas que te hacen perder los estribos, grandes pechos, con los pezones batallando con el escote, tanto que parecía que iban a agujerearlo… en fin, paro ya porque podría estar todo el día y no es plan.

En fin, no exagero, creo que estuve como 2 o 3 minutos sin saber qué decir hasta que al final los tres nos reímos a carcajada limpia (de mi, por supuesto) con lo que rompimos el hielo definitivamente y a partir de ahí yo me dediqué a echar tejos como un loco a las dos a la vez, y debo decir que a tenor de lo sucedido la cosa surgió su efecto, Jejeje.

Bueno, como era un día de mierda en el que no había casi nada abierto nos fuimos a un bar a tomar chupitos, chupitos y más chupitos. Por supuesto yo deseaba ponerlas bien a tono Jaja, no pensaba dejar escapar semejantes nenazas un día como aquél, así que como conozco al camarero le pedí que nos sirviera chupitos varios en los que se tiene que hacer algo más que beber.

Me explico, antes de tomar el chupito había que mezclarlo con azúcar y limón, o con azúcar y grosella, cosas de estas, aplicadas en distintas partes del cuerpo, momento en el que yo, envalentonado por el triunfo con Thais, me dediqué a ella de igual forma, besándola con pasión desenfrenada en medio del bar.

Ahora imaginad, yo en el centro, dando muerdos a diestro y siniestro, abrazando a ese par de mujeres y ellas abrazándome a mi, qué tenía que decir? lo único, lo más lógico: “vamos al cocheeeeeeeee!”

Pagué las rondas, me despedí del camarero con un “me debes una!” por su parte y un “ya te digo!” por la mía y salimos a la calle. En la primera esquina las dos me empotraron contra una puerta de parking sobándome, metiendo la mano por mi pantalón, masturbándome, bueno, una locura, yo no sabia por donde meter mano con semejantes lobas, era un maldito juguete a merced del temporal. Como pude iba recordando que saliéramos de ahí, porque hasta la gente del bar se había trasladado de dentro a fuera para seguir el espectáculo. Cuando llegamos al coche, abrí como pude, se metieron en el asiento de atrás y enchufé el trasto a la velocidad del puto sonido hasta una riera que quedaba muy cerca donde estaríamos tranquilos.

Tal cual llegamos, me dice Sandra “ven aquí atrás, cabrón, que te voy a pegar la mamada del siglo” uaaaaaa, creo que volé hasta el asiento trasero, al igual que volaron mis zapatos, calcetines, pantalones y slip en menos que canta un gallo. Yo estaba en el centro, en pelotas y todo empalmado, con Sandra y Thais a la derecha e izquierda respectivamente. Sandra me cogió la polla con la mano y empezó a masturbarme muy lento, la muy puta, sabiendo que yo quería marcha total, pero por lo visto me quería hacer sufrir.

Aquello tuvo su efecto porque se me puso el rabo a petar, y entonces aceleró el ritmo, acercó su boca y empezó pasar la punta por los labios, mmmmmmmm, solo de recordarlo me pongo malo, mientras masturbaba cada vez más rápido… hasta que no pude más, la agarré del pelo y le hice bajar la cabeza para que se lo tragara, lo cual hizo con un gruñido de vicio que me excitó muchísimo.

Por otro lado, Thais ya se había quitado su ropa, y se masturbaba frenéticamente a mi lado.

Cuando me di cuenta de que no le estaba prestando atención, y a la vista de que Sandra tenía su juguetito bien listo para rato, me giré levemente y empecé a besarla con vicio, mordiéndole los labios, amagándole la lengua, acariciando por encima sus pezones, pues notaba que la estaba haciendo morir, hasta que de golpe bajé la cabeza, metí uno de sus pezones en mi boca y aparté su mano de su coño para reemplazarla con la mía, cosa que ella agradeció entre gemidos.

Como tenía a Sandra inclinada encima mío tenía su culito ideal para ser penetrado, así que pasé el dedo por esa rajita maravillosa, a lo que ella respondió arqueando la espalda como una gata en celo mientras no dejaba de chupar y de decirme que le encantaba mi polla, que no dejaría de chuparla hasta que me dejara seco, ellas se miraban y se acariciaban.

Entonces les pedí que se pusieran a cuatro patas, a lo que ellas respondieron dándome el culo, mmmmmmm, que maravilla, dos culos preciosos como aquellos delante mío, y mi rabo que parecía no tener suficiente, rojo, hinchado como nunca, me chupé los dedos y les froté desde el culo hasta el coño a las dos, notando como sus orificios se estremecían al paso de mis dedos.

Les pregunté si les habían dado por el culo alguna vez, y Sandra me dijo que si, Thais no. Así que me puse acomodado ante Thais mientras le iba penetrando los dos agujeros y me recliné hacia adelante para cogerle los pechos mientras le daba cada vez más fuerte.

Me reincorporé y le metí un dedo por el culo, entrándolo y sacándolo, durante un buen rato, luego, sin mediar palabra, la saqué del coño y se la hundí por atrás con fuerza, la misma reacción, pero ella gritó como una posesa insultándome, diciéndome que la estaba partiendo, que me iba a matar. Poco a poco las amenazas se volvieron súplicas y solo pedía más y más.

Entonces ocurrió lo impensable: yo estaba culeándome a Sandra cuando de repente vi que Thais se desperezaba y empezaba a sobar a su amiga, magreándole las tetas y metiéndole un dedo por el chocho, mientras se besaban, cosa que a mi me hacía ponerme a mil…

De repente, Sandra le dijo algo en el oído, y ella se giró hacia mí, sonriendo, dirigió una mano hacia mi culo, me lo sobó un rato y de repente noté como mil hostias me caían del cielo.

Empecé a correrme como un loco y eso debió excitar a Sandra muchísimo porque caí encima suyo enterrándole el rabo hasta las entrañas y ella empezó a tener un orgasmo. Me había metido un dedo en el culo la muy puta, me desencajó terriblemente. Nunca pensé que pudiera resultar tan erótico, pero vaya, así fue.

Después de esto, nos quedamos rendidos, sobretodo yo, que al rato, después de dedicarnos unos cuantos piropos, tuve que salir a fumarme un cigarro (ellas no fumaban) porque aún me temblaban las piernas del orgasmo que acababa de tener. No os miento si sigo que al día siguiente tuve que limpiar el asiento trasero porque estaba lleno de restos, no de leche, si no de flujos! lleno de manchurrones salvajes por todo el sofá (y es un passat, jej, o sea bastante grande).

Bueno, las llevé a casa, a eso de las 5:30, habíamos estado en sesión durante una hora y medía más o menos…

Autor: Eduardo

Me gusta / No me gusta

Doble bautizo

Finalmente, él ya no aguantó más y me volteó, de modo que quedara boca arriba y con mis piernas en sus hombros, así me empezó a penetrar por el chiquito con los dedos mientras se masturbaba, yo me apretaba las tetas y él me pedía “tócate el clítoris para que te calientes”, a lo que señalé “¿mmáásss?” pero aún así, lo hice y sentí como se me aflojaban las piernas y el culo de placer.

Esto es parte de una serie de relatos basados en experiencias mías y de una amiga a quien quiero mucho, ustedes deciden si seguimos publicando o no, por favor, opinen. Resulta que Gabriel es mi cuñado y Carmen es una amiga mía del trabajo; ya lo había visto una vez y mi amiga me dijo que yo le gustaba a él pero cuando lo vi la primera vez, andaba todo sucio porque había estado arreglando su carro y pues a mí, me fue indiferente.

Resultó que Carmen me invitó a un bautizo y cuando lo vi en la fiesta, bañado y arreglado, se me hizo muy guapo y como fui a la fiesta con Mari, mi amiga, enseguida ella me dijo “ya ves lo que te pierdes por apretada”; desde ese momento, busqué la forma de acercarme pero él se hacía como que no me conocía, se hacía el interesante y yo me moría de ganas de que me pelara.

En eso, mi amiga le habló y llegó hasta donde estábamos nosotras, enseguida le preguntó si no se acordaba de mí, él le contestó que sí y desde ahí, nos quedamos platicando y bebiendo en una de las mesas. Ya cuando se me empezó a subir lo que había tomado, me empecé a desinhibir y a ponerme cachonda, como pasa cada vez que me tomo unos alcoholes, y entre las miradas y el baile, que cada vez se hacían más sugerentes y pegados, yo ya quería que me cogiera o que, por lo menos, me besara pero Gabriel se hacía del rogar.

En una de esas, yo ya no me aguanté más y en una pieza que bailamos, le empecé a besar el cuello sugestivamente, eso lo puso caliente y en un momento que nuestras caras se encontraron, le planteé tremendo besote, bien cachondo y él me correspondió. Todas esas caricias empezaron a ponerse más calientes a cada momento, pues cuando nos sentábamos, él me tocaba mis piernas por debajo de la mesa y queriéndomelas abrir, para hurgar debajo de mi minifalda de mezclilla hasta llegar a mi conchita, que se ponía cada vez más húmeda y claro, yo le apretaba la verga, que resultó ser gruesa y de buen tamaño, como a mí me gustan.

Para esas alturas de la fiesta, todo mundo andaba en su desmadre y casi nadie nos pelaba pues nos habíamos quedado en una de las mesas de la esquina, casi al final del patio. Como yo andaba ya bien caliente, él me sugirió salir al auto, cosa que acepte rápidamente poniéndome de pie delante de él para que no se le notara su erección en el pantalón y salimos al carro.

Ahí seguimos besándonos y cachondeándonos, en eso volví a tocarle la verga y noté que la tenía bien parada y calientota, ¡qué delicia!, ya se me hacía agua la panocha y muy hábilmente, él empezó a mamarme las tetas, eso siempre me ha excitado mucho y naturalmente, yo ya no aguantaba las ganas de sentirlo dentro de mí.

Ya en plena cachondeada, él me propuso que fuéramos a su casa, yo le comenté que mejor a un motel pero él aclaró que en su casa no había nadie y yo, con tal de que me cogiera, ¡en donde fuera! Ya en él trayecto a su casa, nos seguimos calentando, él metiéndome los dedos en la concha y yo, haciéndole sexo oral mientras conducía, ¡qué delicia!, solo de recordarlo me mojo nuevamente.

Al fin llegamos y ya casi sin ropa, aunque de todas maneras, la ropa que traía era muy chiquita, una minifalda de mezclilla, unas botas y una blusa ajustada con un buen escote, que dejaba ver mis hermosas tetas. En cuanto entramos a su cuarto, estaba bien buenote o por lo menos, como a mí me gusta y al momento que me enseñó su verga, me percaté que la tenía bien rica y jugosa y yo me moría porque me la metiera pero él me decía que no, que me calentara más, yo le decía que ya me la metiera, por favor, casi suplicándole para que me cogiera pero eso le excitaba más y seguía negándomela el muy cabrón.

Por eso, finalmente me le aventé y nos caímos a la cama, ahí me le monté para cabalgarlo rico y por fin, pude sentir su miembro caliente y grande, a mí me gusta apretarlo con la vagina mientras me muevo lentamente, para que sienta desde la base hasta la punta como lo envuelve mi conchita. Así seguimos hasta que él me dijo “sácatelo y rózalo por tu culo”, sin embargo, yo le dije que no, que estaba loco, que me iba a doler pero él me dijo “te va gustar mami, solo pásalo por tu culito sin metértelo, putita”.

Esa palabra me puso a mil, me encanta que me digan cosas sucias cuando lo hago y enseguida hice lo que él me pedía, en ratos me lo rozaba y después, me lo intentaba abrir poquito a poquito mientras yo le decía que no pero al mismo tiempo, eso lo provocaba más para que me la dejara ir.

Finalmente, él ya no aguantó más y me volteó, de modo que quedara boca arriba y con mis piernas en sus hombros, así me empezó a penetrar por el chiquito con los dedos mientras se masturbaba, yo me apretaba las tetas y él me pedía “tócate el clítoris para que te calientes”, a lo que señalé “¿mmáásss?” pero aún así, lo hice y sentí como se me aflojaban las piernas y el culo de placer.

Aprovechando esa situación, él empezó a metérmelo por el culo despacito, no sé si fue por lo peda que andaba o por lo cachonda pero no me dolió tanto y no me di cuenta cuando me lo dejó ir toda de golpe, ¡qué bárbaro!, sentir su verga por mi culo era una experiencia dolorosa y placentera al mismo tiempo y pude sentir como me venía por los dos lados, ¡fue increíblemente delicioso! En eso, yo apretaba mi culo y él me decía “así, putita, me voy a venir”, eso me calentaba más y apretaba una de mis tetas con una de mis manos y con la otra, me metía unos dedos en mi cosita.

Seguimos así por varios minutos hasta que el cabrón gritó “¡me venggoo!” y pude sentir su leche caliente dentro de mi culo, fue algo excitante. Cuando terminó, me la fue sacando poco a poco y sentí como se escurría su semen por mis nalgas y por mis piernas. Después de eso, nos metimos a bañar y estuvimos cogiendo rico, me hizo lo que quiso, en muchas posiciones y hasta las cinco de la mañana que fue a dejarme a mi casa, creo que nunca olvidaré esa experiencia verdaderamente placentera.

P.D.- Lo que sí me platicó después fue que su mamá dejó mi tanga colgada en la perilla de la puerta de su cuarto, no sé de dónde la sacó porque ni me acuerdo en donde me la quitó. Así pues, el bautizo fue doble, me bautizaron el chiquito también.

Como dije al principio, esto es parte de una serie de relatos basados en algunas experiencias mías y de una amiga a quien quiero mucho, ustedes deciden si seguimos publicando o no, por favor, opinen ya que eso nos motivará a seguir…

Autora: Zendik1

Me gusta / No me gusta

Nuestra última aventura juntos

Como ella sabe que verla dando una chupada me pone muy caliente, giraba su cabeza para mostrarme como lamía y chupaba ese pico una vez más, lo que me puso a mil y terminé acabándole en la zorrita llenándola de leche, ella al sentir mi acabada se giró de inmediato y mientras limpiaba los restos de leche con su lengua él la tomó por atrás y comenzó a clavarla mientras ella me chupaba el pico.

Hola a todos los adictos de esta página, hace mucho tiempo que quería compartir con ustedes esta historia que es 100% real.

Somos una pareja de Chile, vivimos en la quinta región, ella se llama Raquel 28 años y es una diosa en la cama y especialmente en el sexo oral, lleva la zorrita depilada, tiene un culo hermoso y unos pezones riquísimos, yo Manuel, 39 años  un tipo normal que tuvo la suerte de encontrar a la mujer perfecta  y nuestro amigo es Memo, dos años mayor que yo, con un pico algo más largo que el mío y más delgado también, a él le calienta muchísimo mi mujer y tiene también la suerte de disfrutar con ella ocasionalmente.

Fue sin duda la mejor de todas las fantasías que hemos compartido, habíamos hablado tanto del tema, de la idea que compartíamos, que había que disfrutarlo al máximo y con toda confianza que finalmente fue sencillo hacer de ese momento uno de los más ricos que hemos vivido juntos.

El día anterior fuimos de compras y le pedí que se comprara un riquísimo colaless para que al día siguiente pudiera mostrarnos lo rico que se ve su culo con colaless y como genera, al solo verlo, tanto deseo, fue así como nuestro compañero llegó a buscarnos a la hora que habíamos acordado y ella aun estaba acostada ya que era su día libre en el trabajo y decidió no levantarse en todo el día.

Estando en casa los tres le preguntamos que pasaba y su respuesta fue de lo más desalentadora ya que dijo que le daba lata salir y que mejor lo dejáramos para otra ocasión, nosotros para pasar la pena nos servimos unos tragos de ron mientras mirábamos la tv pensando que ya la idea había fracasado, pero igual con la esperanza de que cambiara su respuesta y nos fuéramos los tres al motel que acostumbramos visitar cada vez que tenemos una aventura sexual.

Finalmente, luego de hacernos sufrir unos cuantos minutos, dijo OK, vamos, pero yo voy así con mi pijama y salimos, nos subimos al auto rumbo al motel, al llegar nos metimos ella y yo a la ducha mientras nuestro compañero esperaba desnudo y pajeándose en la cama mientras nosotros nos acariciábamos en la ducha y ella me daba una chupada, haciendo que mi pico se parara.

Al sentirlo así me pidió que se lo metiera dándome la espalda con su culito parado, se lo metí en esa rica zorrita que ya tenía muy húmeda debido a lo caliente que estaba y a lo que sabía que vendría más adelante.

Así terminamos de ducharnos, nos secamos y mientras yo me acomodaba en la cama ella se ponía su nuevo colaless para mostrarnos  lo rica que se ve y ver ella como nuestros picos se paraban mirándola, luego se acercó a la cama y ubicándose entre nosotros tomó el pico de nuestro amigo y sin esperar lo metió en su boquita dándole una chupada riquísima.

Mientras yo le quitaba el colaless y empezaba a lamer su zorrita pasando mi lengua desde el culito hasta su clítoris lo que la puso aun más caliente, y sin esperar más fue y se montó sobre él metiendo ese pico en su zorrita con toda confianza, incluso le dijo que lo sentía como doblado, que no estaba bien clavado y al levantarse un poco para que él lo acomodara bien yo que estaba acostado al lado pude ver claramente como ese pico duro desaparecía dentro de mi perrita que comenzó a moverse de una manera increíble.

Viéndola culear de esa manera tomé la cámara fotográfica y me puse a los pies de la cama viéndola de espaldas como se movía sobre ese pico, como él le chupaba las tetitas mientras la clavaba sin parar, en un momento, mientras enfocaba para tomar una foto de su culito, la oi decirle si había pedido permiso para besarla cuando él trato de hacerlo, pero luego él insistió y ella no lo rechazó y comenzaron a besarse con desesperación.

Al verla asi me puse al lado de la cama para ver mejor como su lengua se metía y enrredaba con la de él mientras no paraban de culear, eso hizo que no resistiera más las ganas de tenerla, así como la veía y poniéndome al lado de ellos le pedía a ella que se cambiara y se montara sobre mí, que no resistía más mis deseos de tenerla clavada, pero ella no me escuchaba y seguía cabalgando sobre ese pico sin parar.

Tuve que insistir dos veces más para que finalmente sacara ese pico que la culeaba y se montara sobre mí, en cuanto se ubicó la clavé hasta el fondo sintiendo como estaba mi zorrita de mojada y caliente mientras ella le chupaba el pico a nuestro amigo manteniendo ese pico duro mientras yo sentía su acabada sobre mí.

Era fantástico recibirla así de caliente y verla acabar, luego sin sacar mi pico de la zorrita se inclinó hacia él y comenzó a chupárselo mientras yo seguía clavándola, es increíble ver como disfruta y como le gusta a mi perra  chupárselo hasta ponerlo muy grande y duro y sentirlo así en la zorrita, se mantuvo así un momento hasta que se bajó de mí y se puso como perrita a chuparle el pico a él mientras yo la culeaba por atrás clavándole completamente mi pico que estaba durísimo.

Como ella sabe que verla dando una chupada me pone muy caliente, giraba su cabeza para mostrarme como lamía y chupaba ese pico una vez más, lo que me puso a mil y terminé acabándole en la zorrita llenándola de leche, ella al sentir mi acabada se giró de inmediato y mientras limpiaba los restos de leche con su lengua él la tomó por atrás y comenzó a clavarla mientras ella me chupaba el pico.

Me decía lo rico que estaba, como la estaban culeando haciéndola acabar una vez más mientras él no paraba de metérselo cada vez con más ganas, ella, tal como lo hizo conmigo, giró su cabeza para mostrarle a él como chupaba mi pico mientras él la culeaba hasta que lanzó toda su leche dentro de ella mezclándose con la mía y dejándola llena como nunca antes había estado.

Luego ella se levantó y se metió a la ducha mientras nosotros comentábamos lo rico que estuvo y lo que viene más adelante especialmente meterle a la vez nuestros picos…

Espero que les guste nuestra historia y leeremos todos los  comentarios.

Autor: Víctor

Me gusta / No me gusta

flores del campo

      Después de mi primera experiencia con mi Serey transcurrido algunos días todo era normal y solo teníamos algunos encuentros con miradas cómplices el día viernes en la tarde, y cuando estabamos terminando la jornada diaria le dijo a mi padre si me podía dar permiso el fin de semana para quedarme en su casa puesto que iriamos a pescar a un río cercano tendríamos que salir de madrugadaa lo que mi padre accedió dandome las recomendaciones pertinentes y que me cuidara. con Serey pasariamos a mi casa de campo y retirariamos algo de ropa para el fin de semana, lo que yo aproveché para incluir lo mejor de mi vestuario intimo femenino con el fin de gozar lo maximo con Serey. luego nos dirigimos a su casa en donde vivía sólo pues su familia era de otra cuidad lejana y él en la temporada de verano venía acá para realisar labores del campo en forma esporádica, según me contó después su casa estaba en un sector alejado del resto por lo que se podía decir gozaba de mucha intimidad era acogedora pequeña sencilla con los servicios básicos de comodidad un living comedor no muy amplio dos dormitorios, una cocina y un baño bastante amplio y cómodo tenía buena musica television y su dormitorio muy acogedor con una cama de 2 plazas y suves cubrecamas.

      Llegamos y de inmediato preparamos la cena liviana y nos fuimos a duchar juntos lo que no duró mas de 15 minutos y nos lavabamos mutuamente riendonos como niños y disfrutando el momento, luego me dijo me voy a vestir y prepararé la cena y luego tu te vistes con los más cómo posible a lo que asentí dándole un besito de despedida terminó de vestirse y me dijo te espero en el comedor ¡ve a vestirte en mi pieza! lo que hice y me coloqué todo lo que traía comenzando por maquillarme peinarme retocarme los labios con una suave pintura con brillo me coloque un corpiño con un relleno calce una diminuta tanguita de seda y una medias con liguero de encaje rojas una faldita corta ajustadadita y una blusita blanca anudada a mi cintura dejando entrever mi ombliguito me veía estupenda con unos zapatos de taco alto de color azul piedra.

      En esa forma me presenté al comedor y Serey quedó omnubilado con lo que veía no se podia convencer que esa mujercita que tenía enfrente era yo y trató de abalanzarse de inmediato sobre mi a lo que le dije ¡calma tus pasiones vamos por parte primero cenemos y luego dusfrutamos de lo que tu quieras! . Durante la cena solo recibia elogios de Serey diciendome lo bella que me veia y lo hermoso de mi cuerpo y que nunca esperó una cena con una mujer tan delicada y hermosa y que lo inhibia tanta belleza a lo que yo replicaba que no fuse tan efusibo y que solo era para sus ojos lo que yo estaba haciendo y que lo amaba y mas aún lo deseaba con extrema locura

    terminamos la cena a eso de las diez de la noche y nos fuimos al living a tomarnos un pequeño bajatibo conversando de la jornada diaria y de lo bien que lo pasó el dia anterior en nuestro encuentro en la laguna de las compuertas nos contamos nuestros proyectos de vida y de lo que pretendiamos a futuro para cada uno de nosotros todo se fué desarrollando en forma natural hasta que nos dimos cuenta que estabamos muy juntitos y abrazados a lo que yo me apollé en su pecho y busque sus labios para besarnos apasionadamente me decia¡heres demasiado rica para ser real y pensar que te tengo solo para mi todo este fin de semana! y me continuaba besando como tratando de sacarme el alma en cada uno desus besos, sus labios heran dulces y sus besos me provocaban espasmos incontrolables que bajaban desde mi corazón y hasta terminar en el cordón de mi esfinter provocandome impulsos eléctricos que casi me hacían acabar en el acto.

    Luego me tomó en sus fuertes brazos y me llevó a su alcoba depositandome en su mullida cama y me quitó mis zapatos se abrió su camisa de color azul y dejó su masculino pecho al descubierto para que yo juguetease en sus alrrededores a lo que se tendió en la cama y yo me monté sobre el cubriendo todo su pecho y vientre con besos y caricias que lo excitaron al máximo pronto descubrí que tenía una tremenda erección que pugnaba por salirse de su encierro provocando un enorme bulto sobre sus pantalones yo comencé a bajar y llegué a su marrueco desabrochando el cinturón de su pantalón intruduje mi mano en sus calzoncillo y liberé su miembro que se extendió como un pedestal de carne que latía con desesperada frecuencia, lo tomé en mis manos y por primera vez traté de metermelo en mi boca logrando solamente su espatulada beyota y una pequeña parte de su tremenda tranca ocupando todo el interior de mi boca hasta casi asfixiarme logre chuparlo por unos minutos y luego lo saque para lameselo desde el tronco hasta la punta de su beyota que ya tenia líquidos preseminales de un sabor increiblemente dulces el me volteó dejando toda mi raja en su cara y yo con su aparato tomado subiendo mi faldita hasta la cintura corrió mi tanguita y abrió mis nalgas para intruducir su lengua hasta lo mas profundo de mi culito que temblaba de placer luego me quitó mi blusita y mis sostenes dejandome en 4 con el culito levantado y totalmente humedecido yo por mi parte no soltaba mi presa y le brindaba languetazos por todas partes hasta incluso en el orificio de su esfinter y sentí como temblaba de placer.

      Estabamos los dos calientes a tope y como desesperados nos besabamos y acariciabamos nuestras partes intimas tratando de entregar el máximo de placer al otro ya cuando estabamos en el climax del placer me tendió sobre la cama y se colocó entre mis piernas levantandolas ambas con sus poderosos brazos levanto levemente mi culo y apuntaló su arma apoyando la cabeza del pico en mi culo y me lo envainó de una hasta casi la mitad, yo casi quedo sin aliento al sentirme empalado pero gotas de jugos interiores provocaban una lubricación tal que permitieron que me acomodadra rapidamente a su tamaño sintiendo entre dolor y placer que se fué acrecentando acrecentando hasta quedar en un estado semi inconciente sudaba copiosamente ante tremenda embestida y luego en un segundo embión me lo metió hasta la mismisima raiz sintiendo como mi culo desaparecia en la mata de pelos de mi amante en cada empuje sentia como su pico se metia tan profundamente que sentia como sus cocos golpeaban acompasadamente mi nalgas ya repletas de su carne dura caliente y a la vez de suave y tersa piel me estaba culeando mi amado macho que tambien estaba ya desnudo completamente y bañado en sudor nuestro entrechocar de los sexos producia una espuma de sudor y un olor penetrante entre sudor y colonias de macho inundaban el ambiente, que decir cuando luego me tomo por las ancas y me montó como quien monta a una potra salvaje y me culeba con bombeos largos y fuertes cada vez que lo sacaba hera como un descorche y el aire penetraba en mi culo ocupando todo el hueco dejado por su herramienta que estaba totalmente mojada de jugos por lo que tan solo bastaba un pequeño envión para que se metiera hasta la raiz y vuelta darle duro nuevamente el momento mas delicioso fué cuando me senté sobre el y me clave todo su pico hasta quedar sentado sobre su colchon de pelos como en una mullida almohada fué en esa posición y ya de largo rato de desenfrenado sexo es que yo tomé el control y comencé a empalarme a voluntad controlando todo incluso me pedía por favor que siguiera yo me detenía y sentía como dentro de mí la cabeza de su pico palpitaba tratando de lanzar su esperma y yo lo dejaba tranquilo al sentir como se derramaba con líquidos preseminales, solo cuando el goce fué a tope es que continué con mi faena de bombeo y senti como mi amado Serey lanzó un grito de placer y desahogo y su ariete de carne explotó como un globo repleto lanzando tal cantidad de semen que fué casi imposible contenerlos dentro y se escapaban en hilillos plateados atravez de mis nalgas y corrian por mis piernas me mantube quieto hasta que sentí que yo tambien sufria estertores propios de un orgasmo intenso y mi pecho se apretó de placer, pasado algunos minutos siento como se desclava de mi mi amor arrastrando en su salida semen que me corria como rios de mi culo y senti como mi poto ya comenzaba a extrañar su penca deliciosa y su espacio fue ocupado por torrente de aire dejandome entrever que lo que salia de mi poto iba a ser muy dificil de llenar por lo que yo creo que me puse totalmente dependiente de serey y una pequeña penita se alojó en mi corazón de solo pensar cuando seria la proxima vez que disfrutaria de mi Serey

Me gusta / No me gusta

Tío y sobrino me dieron por el culo el mismo día 2

Entonces aquella tarde un compañero de clases me había cogido, pero él tenía tantas ganas que apenas me clavó se vino dentro de mí. Su tío (el Mandingo) me llamó en la tarde diciendo que pasaría a buscarme luego, pues yo tenía que darle lo ofrecido.

Llegó pasadas las 6, pasó buscándome y me llevó a su sitio de trabajo, un viejo “gimnasio” donde se practicaba boxeo.

Era un galpón viejo en una zona no muy buena, tenía un cuadrilátero, sacos, peras y esas cosas de boxeo y para entrenar. Era un lugar de doble altura, al fondo estaban los vestidores y luego las duchas, sobre esa estructura una pequeña oficina, digamos una especie de segundo piso. Tenía ventanas de media pared hacia arriba y una escalera de metal conducía hasta ella.

Había varios tipos entrenando allí, uno como de 60, era entrenador-asistente, saludo al Mandingo quien era el encargado del lugar.

En fin, subimos a la oficina, era digamos mediana, con un escritorio atiborrado de papeles, un sofá viejo, un par de poltronas de mimbre bastante deterioradas, una neverita ejecutiva y una TV. En general parecía una oficina de un taller mecánico de mala muerte.

El Mandingo se sentó en una de las poltronas y me pidió que cerrara la puerta. Para mi sorpresa, se sacó la verga y me dijo, ven a mamar.

Como la oficina quedaba sobre los vestidores, digamos un piso arriba, desde abajo no se podía ver si no de la mitad de la pared hacia arriba, donde había una serie de ventanas, es decir, estando sentado no se veía a la gente, sólo si podía mirar digamos de la cintura para arriba a quien estuviera dentro de la oficina de pie.

Dije pero alguien puede venir, el dijo que no nos verían, para vernos tenían que subir y que el vería a cualquiera que estuviera subiendo mucho antes de que esa persona advirtiera algo.

Entonces me arrodillé y comencé a chupar esa pinga con mucho gusto, estaba hinchada y dura, cabezona y brillante. Como temprano no me habían cogido bien, yo estaba muy deseoso de que el Mandingo me cogiera, aun cuando no veía donde lo podríamos hacer en aquel lugar. Entonces pensé en que me conformaría con mamar.

Luego de un rato mamando, el se puso de pie, se dirigió a una puerta pequeña en la oficina, al abrir, daba a un cuartito muy pequeño, con una cama angosta (de unos 80 cms), al lado una mesa de noche vieja y a los pies de la cama un estante abarrotado de cosas.

Me ordenó entrar allí y luego me dijo desvístete completo.

Una vez totalmente desnudo, yo estaba nervioso porque alguien podía subir, el me dijo que me quedará tranquilo, que la oficina estaba cerrada, luego cerró la puerta de aquel cuartito.

Me coloqué de rodillas en el piso con el cuerpo apoyado en la cama. Me escupió el culo y introdujo uno de sus largos dedos, luego, unto un poco de vaselina, me pareció muy poco, le pedí que me pusiera un poco más, el respondió ya deberías saber que no me gusta tanta grasa, la vaselina es para ayudar, pero me gusta sentir la fricción piel con piel.

Sin más apuntó su verga y la introdujo lentamente, así hasta estar casi todo dentro, siendo un macho experimentado, ya me tenía bien calculado, sabía hasta donde llegar sin lastimarme, comenzó a moverse lentamente y yo a suspirar y gemir suavemente de gusto. Una vez mi culo se dilató bastante aceleró el ritmo.

De cuando en cuando me lo empujaba completo, cosa que sabía me hacía sufrir, cada vez que me embestía así, yo me quejaba de dolor, pero no oponía ninguna resistencia. A decir verdad, comenzaba a gustarme ese control que el ejercía sobre mí, me daba placer o me hacía sufrir a su antojo. También, la clavada profunda, si bien me laceraba, hacía más placentero todo, porque me hacía tener distintas sensaciones.

Estuvimos así un rato, en ese cuarto encerrados y con aquella faena estaba bañado en sudor. Yo estaba temblando de gusto muy cerca del orgasmo. De pronto escuche que tocaron la puerta (de la oficina, no del cuarto) el me dejo clavado y afinamos el oído, era el asistente, le llamaba porque había llegado un material que bebía recibir. Aún sin sacar el miembro de mi recto, respondió, ya voy, dame un minuto.

Me sacó la verga y dijo, déjame recibo esto y ya seguimos. Se dispuso a salir, cerró la puerta y luego apagó la luz. Como estaba todo cerrado no había nada de luz, apenas un poco que se colaba por debajo de la puerta, a tientas traté de hallar mi ropa pero no la encontré.

Me senté en la cama a esperar, pero en verdad con un poco de miedo y nerviosismo, estaba encerrado allí, todo oscuro, totalmente desnudo y con ese culo abierto.

Escuché cuando entró el asistente y otro hombre, le entregaban algo, el Mandingo preguntó qué si eso era todo y donde firmaba. Allí, justo al otro lado de la puerta había unas personas, pensaba, quien se imaginaría que estoy aquí y en estas condiciones.

Luego le ofreció un par de cervezas, se tomaron las cervezas y hablaban cosas sin importancia. Finalmente se fueron. Cada minuto allí se me hizo eterno, mil cosas pasaron por mi mente.

Entonces el abrió la puerta, se bajó los pantalones y me dijo mama, trágatelo, lo tenía semi parado, con un par de lamidas se puso erecto. Me acosté boca arriba y él me puso los pies al hombro, lo empujo de golpe y comenzó el mete y saca. Unos minutos después yo acababa (por el ano) con mucha intensidad. Unas cuantas clavadas más y él eyaculó dentro de mí dejándome lleno de su leche. Me masturbó así empalado y mi semen cayó sobre mi propio pecho.

Cuando salimos ya casi todos se habían marchado, me pidió que bajáramos a darnos una ducha, así lo hicimos, me hizo lavar su verga con abundante agua y jabón, yo miraba con nerviosismo hacia la puerta de las duchas, pues no quería que nos vieran en esas.

Camino a casa me preguntó, te gusta? Yo dije que sí. El dijo bueno, este jueves te vuelvo a zarandear.

Así termino aquel día, cada vez me entregaba más a sus exigencias, gozaba al mismo tiempo que aceptaba sus abusos.

Espero que te haya gustado mi relato, regálame tus comentarios, si alguna vez has tenido experiencias de este tipo, etc. Luego seguiré contando lo que sucedió.

Me gusta / No me gusta