Mi primer encuentro perfecto

Hola a todos, me llamo Eloísa y tengo 26 años, soy travesti en la intimidad y aunque llevo una vida de los más normal con pareja hetero y un buen trabajo, tengo un vicio infinito por transformarme en una putona. Todo empezó cuando me compré mis primeros zapatos de tacón, eran rojos, de charol con unos tacones de unos 12 cms. y a juego con un corset, liguero, medias y tanga rojos. Buff cada vez que veo las fotos que me hice estando de rodillas metiéndome un vibrador.

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Mi suegra calentona (I)

MIlf, Sexo con Maduras. Yo no paraba de metérsela, mientras más rápido lo hacía y ella más fuerte se chupaba las tetas, con mis dedos empecé a tocarle el clítoris, eso la volvió loca, estaba tan caliente que dándole fuertes chupadas a sus pezones llegó a su segundo orgasmo, yo todo traspirado, le saqueé la verga y bajando sus piernas terminé con una masturbada tirándole todo el semen a mi suegra en sus tetas y cara. Read more

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Quitar el stress II

Las convulsiones de mi orgasmo hicieron que mi culito se contrajera succionando su verga, lo que lo llevó a una acabada impresionante, sentí mi culo llenarse de abundante leche espesa y caliente, su verga no paraba de lanzar leche y yo la exprimía con mi culo, él gritaba de placer, su verga no paraba de convulsionarse en mi culo, la sacó y desparramó sus últimas gotas en mis nalgas.

Continuando el relato, recordaran que quedó mi jefa, Laura, y yo junto a los tres empleados de ella, bañadas en la leche de ellos, pero después de una buena limpiada de verga que les dimos, ya estaban listos para la acción de nuevo. Yo chupaba al chofer y Laura estaba mamando al negro mientras el otro la mamaba a ella, podía ver mientras me devoraba la verga como Laura se comía la verga negra inmensa y gemía por la comida de concha que recibía.

El chofer se puso sobre mí, que me recosté en el sillón, y me clavó por la concha, su rica verga se deslizó fácil en mi concha toda mojada, y comenzó a cogerme fuerte y rápido, al tiempo que Laura estaba ahora en cuatro patas era clavada por el negro mientras le chupaba la verga al otro, yo seguía siendo cogida por el chofer que me daba duro, me hacía gozar, se puso sobre mí y chupaba mis tetas, mis pezones estaban duros, él los comía y mordía mientras no dejaba de clavarme fuerte, yo gemía fuerte de placer.

Cambiamos de posición y ahora yo estaba en cuatro patas siendo cogida por la concha y Laura se había montado arriba del negro que estaba sentado en el sillón, mientras el otro seguía ofreciendo su verga para que ella se la comiera, a ambas nos cogían fuerte y duro, Laura cabalgaba esa pija negra y yo me movía en círculos, sobre esa verga que se hundía hasta el fondo de mi concha, así juntas alcanzamos un orgasmo, ambas gozábamos intensamente, entonces sentí como la verga que tenía dentro empezó a inundar mi concha con su leche caliente, me movía exprimiéndola para sacarle todo lo que me daba, pude ver como a Laura le acababan en la boca, la leche desbordaba de sus labios, pero el negro la seguía cogiendo.

Entonces ella me deja su lugar sobre el negro, lo monté, clavándome por la concha esa enorme verga negra que me abría toda, el negro agarró mis tetas y las apretaba y chupaba fuerte, me las comía al tiempo que me enterraba su verga bien hondo, yo cabalgaba fuerte sobre esa verga que me llenaba de placer, cuándo sentí como alguien me comía el culo, vi al chofer con Laura mamándolo, así que era el guardia, que hundía su lengua en mi agujerito, abriéndolo, mis gemidos ya eran gritos, el negro devoraba mis tetas y me cogía salvajemente y la lengua me abría el culo, hasta sentir que la lengua era reemplazada por otra verga, el negro se detuvo un momento y sacó un poco su verga de mi concha, la otra entonces empezó a entrar en mi culo presionando fuerte, me llenaba de placer, me relajé totalmente para dejarlo entrar más fácilmente, hasta que sentí como sus huevos chocaron contra mis nalgas, la tenía toda en mi culo, entonces el negro también empujó y me clavó hasta sus huevos por la concha, estaba llena de verga por los dos agujeros.

Laura mientras estaba en el suelo en cuatro patas siendo cogida por el culo, ella gemía fuerte y pedía más, lo cual el macho la complacía metiéndosela entera por atrás, pero mis dos machos no me daban mucho tiempo de prestar atención a otra cosa que no sea la cogida que me estaban dando, esas dos enormes vergas dilataban mis agujeros, las sentía rozarse a través de mi delgada tela, entrando y saliendo todas enteras de dentro de mí, que me llevaron a un orgasmo intenso que recorrió todo mi cuerpo convulsionándolo, mis jugos caían sobre esas vergas que no dejaban de penetrarme sin compasión, dándome el máximo de placer, las sentí hincharse dentro de mí y casi juntas explotaron, noté como mis agujeros se llenaron de leche caliente, la sensación de estar llena de los líquidos de esos dos machos me llevaron a un nuevo orgasmo, no tan intenso pero no menos placentero.

Seguía sentada sobre el negro con su verga ya flácida aun en mi concha, sentí como la otra verga salía de mi culo, dejándolo abierto y dilatado, estaba cansada y complacida por mis orgasmos, así pude notar ahora como Laura estaba teniendo un nuevo orgasmo mientras el otro la cogía por el culo, ella acababa fuerte y dando gritos de placer, el macho la seguía cogiendo cada vez más duro, prolongando su orgasmo y su placer, hasta que cuando estaba por acabar, sacó su verga y desparramó toda su leche por la espalda y las nalgas de Laura, me acerqué a ella y comencé a lamer la leche de su espalda, pasando mi lengua por su concha y su culito, llenos de leche y de sus jugos.

Ella comenzó a gemir de nuevo, mi lengua le daba más placer, la lamí entera hasta secarla de leche y jugos, hundí mi lengua en su culo y clavé dos dedos en su concha, así le daba duro y rápido, ella gemía más y más, la comí toda hasta que otra vez acabó sobre mi boca y mis dedos, eso puso calientes otra vez a los machos que otra vez estaban sobre nosotras con sus vergas duras de nuevo, el chofer y el guardia tomaron a Laura y el negro me puso en cuatro patas en el piso y me dijo que iba a coger mi culo, empezó por comérmelo todo primero, y luego puso su verga en la entrada y tomando mis caderas me la clavó de un golpe, grité mezcla de dolor y placer, pero mi culo estaba lo suficientemente abierto para recibir esa enorme verga y la devoró completa.

Así me cogía fuerte y profundo, se agarró de mis tetas y me embestía duro y rápido, su verga se enterraba toda en mi culo, sentía sus huevos golpear mis nalgas en cada embestida, alcancé ver a Laura que ahora estaba sentada de espaldas clavada por el culo y con la otra verga clavada en su concha, gimiendo y gritando fuerte, llena de verga como antes lo estaba yo, que ahora tenía el culo lleno de una verga negra enorme, el ambiente estaba lleno de sexo y pasión, me di vuelta y ahora cabalgaba por el culo a verga del negro, me movía en círculos sobre esa verga enterrada en mi culo, así podía ver bien como Laura gozaba con la doble penetración, y como tenía otro orgasmo.

Entonces el que tenía en su concha, se levantó y se paró frente a mí, que seguía cabalgando la verga por el culo, y puso su verga entre mis tetas, la apretó con ellas y se movía cogiendo mis tetas, grandes y duras, el negro se movía más rápido, y el otro cogía mis pechos fuerte y rápido, cuando salía de entre ellas, la metía en mi boca un poco hasta que acabó entre mis tetas llenándolas de leche caliente, que corría por mi cuello, sobre mis pechos, en mi pezones duros, con su verga desparramó su leche por todas mis tetas, la puso en mi boca y se la chupé dejándola limpia de los restos de leche, al tiempo que el negro aceleraba más los movimientos y me concentré en cabalgar su verga, abría y cerraba mi culo succionando su verga, lo que lo hizo explotar en mi culo, sentí sus chorros de leche golpear en mi interior, inundando mi culo hasta su última gota, y haciéndome gozar una vez más.

Seguía moviéndome sobre la verga que se terminaba de convulsionar dentro de mi culo viendo como Laura también recibía la leche de su macho en su culo, entonces ambas nos levantamos y nuestros culos chorreaban leche que caía por nuestras piernas, ambas arrodilladas en el piso, nos besábamos y sentíamos nuestros cuerpos llenos de leche y jugos de placer, me dijo que era hora de un baño, pensé que nos iríamos a la ducha, pero al contrario, los tres hombres nos rodearon y como obedeciendo una orden, tomaron sus vergas y comenzaron a mear sobre nosotras, los chorros de líquido caliente y amarillo, golpeaba nuestras caras, corría por nuestras tetas, los dirigían de manera que no quedara nada de nuestros cuerpos sin cubrir, sentí como se estrellaban contra mi cara, no pude evitar tragar lo que llegaba a mi boca, Laura me besó y así juntas recibimos hasta el último chorro de meada.

Laura les dijo a los hombres que era su turno y ellos se acostaron en el piso uno al lado del otro, entonces ella se puso encima y comenzó a mearlos también, me uní a ella y así juntas le dimos una buena lluvia dorada por sus vergas, sus pechos y caras, para terminar les hicimos chupar nuestras conchas hasta que estuvieran bien limpias, entonces sí nos dirigimos al baño y nos duchamos con Laura, no sin poder evitar, darnos una buena cogida bajo la ducha y terminar juntas durmiendo desnudas en su cama.

Sentí como Laura me besó y desperté un poco, aun estaba algo agotada de la noche anterior, ella me dijo que ya volvía y que siguiera durmiendo, le hice caso, hasta que sentí como alguien me lamía las nalgas, imaginé que sería Laura, pero me sorprendí al verla junto a mí besándome, ella me tranquilizó y me dijo que había alguien que me deseaba desde que me vio y sobre todo poder coger mi culo, me di vuelta un poco y vi la cara del marido de Laura enterrada entre mis nalgas comiéndome el culo, un poco me sobresalté, después de todo él es uno de los dueños de le empresa en que trabajo, pero el trabajo de su lengua en mi culo me hizo dejar de pensar y gozar el momento.

Laura me decía que estuviera tranquila, que su marido había deseado coger mi culo desde el día que me conoció y que yo seguro lo iba a disfrutar, sentí como su lengua me recorría entera desde mi concha ya mojada hasta mi culito, siguió comiendo mi culo y ahora dándome dedo por la concha también, yo gozaba y Laura no paraba de besarme y acariciarme, ahora ayudó a su marido, me hizo levantar un poco mis caderas, poniendo mi culito en pompa, abrió mis nalgas y chupó la verga de su marido mojándola, sentí como él apoyó su verga en la entrada de mi culo y presionó, mi culo no opuso demasiada resistencia, aunque se notaba que la verga era grande como las de la noche anterior, definitivamente Laura elegía este tipo de vergas.

Empujó más y notó como mi culito absorbía su verga, comenzó a elogiar mi culito, diciendo lo hermoso que era y como se tragaba su verga y cuanto lo deseaba, empujó más fuerte y me la clavó casi entera, gemí fuerte, la sacó toda y otra vez me la dejó ir, esta vez clavándola hasta el fondo de mi culo y comenzó a moverse fuerte y duro, Laura apretaba mis nalgas, yo movía mi culito, lo que podía ya que estaba bajo todo su peso, el cual utilizaba para clavarme profundo, el placer me invadió por completo, gozaba como loca con esa verga dentro, el marido de Laura se movía muy bien, sabía como coger y me estaba dando fuerte y todo lo que tenía.

Aceleró sus movimientos, cogiéndome más fuerte y muy profundo, hasta hacerme acabar, las convulsiones de mi orgasmo hicieron que mi culito se contrajera succionando su verga, lo que lo llevó a una acabada impresionante, sentí mi culo llenarse de abundante leche espesa y caliente, su verga no paraba de lanzar leche y yo la exprimía con mi culo, él gritaba de placer, su verga no paraba de convulsionarse en mi culo, la sacó y desparramó sus últimas gotas en mis nalgas, mi culito desbordaba su leche y chorreo por mi concha, Laura lamió la verga de se esposo y luego mis nalgas y culito, bebiendo todo lo posible.

Él me dijo que había sido una cogida hermosa con un culo hermoso, se levantó y dijo que nos esperaba para desayunar, Laura me ayudó a levantarme ya que la cogida me había agotado, me llevó  al baño y juntas nos dimos un baño de inmersión, para relajarnos, luego bajamos a desayunar y más tarde volví a casa, habiendo descubierto que con Laura compartíamos aparte del trabajo, el gusto por el buen sexo y el placer, y que seguro esa no sería la única aventura sexual que viviríamos juntas.

Autora: angela_lobo

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La madre de mi novia

Se la metí hasta el fondo de una sola vez, ella solo gemía y se sobaba las tetas de una manera que parecía que se las quisiera arrancar. De repente se paró y se dio la vuelta poniéndose a cuatro patas en el sofá, me agarró la polla y se puso la punta en el culo y empezó un movimiento lento de adelante y atrás, metiéndose la polla poco a poco, hasta que al final quedó dentro completamente.

Hola, me llamo Alberto, tengo 26 años y soy de Burgos, soy un asiduo a los relatos de esta muy buena página, y por fin me he atrevido a contar lo que pasó con la madre de mi novia, yo soy rubio, ojos verdes y 1.80 m. La madre de mi novia es Morena, de 54 años, sobre 1’65m un bonito culo y unas enormes tetas.

Todo empezó un domingo que mi novia me invitó a comer al chalet que tiene en un pueblo aquí cerca, teníamos para comer una chuletas y me dijeron que si las quería hacer yo porque me salen muy bien, yo acepté, su madre me estuvo ayudando porque era ella la que las iba a repartir, como las asamos en una chimenea del merendero y estaba en el suelo, nos teníamos que agachar, así que cada vez que la madre de mi novia se agachaba se le veía el sujetador blanco de puntilla y sus enormes tetas que parecían que se querían escapar de aquel sujetador, así que con esta panorámica yo me empalmé, cuando acabé de asarlas ellas se puso a servir y yo me quedé recogiendo un poco el fuego y la parrilla, como ella servía por donde yo estaba sentado en vez de dar la vuelta a toda la mesa pasé por detrás de ella y al haber poco sitio entre la mesa y la pared donde ella estaba sirviendo, la agarré por la cintura para que al pasar no la pudiera tirar, así que al pasar noté como mi polla, todavía dura, se metía en la raja de su culo, que sensación; ella por supuesto se dio cuenta de ello, pero no dijo nada.

Una vez que nos sentamos a la mesa su marido la preguntó que porque estaba tan colorada, ella dijo que era por el calor de las brasas, y me lanzó una mirada a ver como reaccionaba, yo seguía como si no hubiera pasado nada, durante el transcurso de la comida me lanzaba miradas como observando que es lo que hacía, si lo de antes había sido fortuito o no.

Después de la comida el padre de mi novia se fue a echar la partida de los domingos al bar del pueblo, hasta por la noche no volvía, mi novia tenía que ir a dar unos masajes a unos vecinos de sus padres, ya que ella era quiromasajista y tenía para toda la tarde, yo me quedé viendo la televisión y su madre se quedó recogiendo la mesa. Cuando acabó de recogerla se vino a ver la tele conmigo, me dijo que estaba cansada y que le dolían los pies, yo le dije que si quería le podía dar un masaje, ella aceptó, porque sabía que los daba muy bien, ya que se lo había dicho su hija.

Puse un pie sobre mi pierna y con el otro le estaba dando el masaje, en un movimiento se subió la falda dejándome ver sus bragas blancas de encaje como su sujetador, y como se veía su coño peludo debajo de esas bragas, me puse a cien, tanto que me volví a empalmar, cuando acabé con un pie empecé con el otro y al dejar el pie sobre mi pierna este se resbaló y fue a parar a mi polla dura, ella al notarlo, dio un pequeño respingo, pero no lo quitó de encima, para mi sorpresa empezó a masajearme, ella tenía los ojos cerrados y yo me estaba poniendo cada vez más excitado, me estaba volviendo loco de lujuria, la madre de mi novia me estaba masturbando; de repente ella empezó a tocarse las tetas por encima del vestido y a emitir pequeños gemidos, yo mientras estaba mirando sus bragas y veía como se volvían transparentes y se pegaban a su coño por lo húmeda que se estaba poniendo, llegó un momento en que ya no aguanté más y me tiré hacia sus tetas, empecé a sobárselas y a chupárselas, ella se las sacó del sujetador en un rápido movimiento y como me apretaba la cabeza contra ellas.

De repente le arranqué el vestido y me puse a lamerle el coño por encima de las bragas, ella se había puesto muy excitada, seguí comiéndole el coño y veía como me apretaba contra el para que no dejara de comérselo, seguidamente se corrió y gritó de una manera que me volví loco y le arranqué las bragas de un tirón, ella estaba poseída, no dejaba que me escabullera para que le comiera el coño, seguí comiéndole el coño y el culo, hasta que se corrió cuatro veces, seguidamente se levantó y me bajó los pantalones, saltando mi polla como un resorte, ella empezó a mamarla como una desesperada y vaya sensación, no se podía describir.

Ella seguía sin decir nada solo gemía y gritaba, así que la tumbé en el sofá y se la metí hasta el fondo de una sola vez, entró sin ningún problema, debido a lo lubricada que estaba por las veces que se había corrido, empecé a follarla de una forma frenética, ella solo gemía y se sobaba las tetas de una manera que parecía que se las quisiera arrancar. De repente se paró y se dio la vuelta poniéndose a cuatro patas en el sofá, me agarró la polla y se puso la punta en el culo y empezó un movimiento lento de adelante y atrás, metiéndose la polla poco a poco, hasta que al final quedó dentro completamente.

Noté como su culo se adhería a mi polla y parecía que fuera como un guante, y como cada vez que la sacaba pareciese que el culo la agarraba más para que no se fuera, cuando ella notó que ya me iba a venir, se la sacó y se la metió en la boca sin decir ni una palabra, empezó a mamármela hasta que ya no pude más y me corrí en su boca, bebiéndose toda la leche, una vez que terminé de eyacular, ella no se la sacó de la boca y siguió chupando, provocándome otra erección, cuando estuvo bien dura, se la volvió a meter en el culo y lo único que dijo es: -Reviéntamelo, yo la follé tan rápido como pude, ella gemía y gritaba como una loca, cuando ya no pude más me corrí en su interior llenándola el culo de leche, entonces ella se levantó me llevó de la mano a la ducha y nos metimos dentro, cuando nos estabamos duchando ella me proporcionó una mamada de tal manera que me corrí en su boca. Cuando acabamos de ducharnos ella se vistió y lo único que dijo fue: gracias.

Al poco rato vino mi novia y nos fuimos a la ciudad. Desde entonces no ha vuelto a pasar nada, y ella actúa como si no hubiera pasado nada. Yo espero repetirlo algún día.

Espero que os guste mi experiencia.

Autor: Alberto

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Una chica morena y sensual

La acosté y abrí sus piernas, estaba ella regalándome su conejito, lleno de fluidos, le coloqué una almohada debajo de sus caderas para tener una mejor posición para penetrarla, como era virgen comencé provocándola, con mi pene acariciaba su clítoris, jugaba en su vagina, cuando ella me pregunta: ¿Por que eres tan malo?, penétrame de una buena vez.

Hola amigos, soy un fiel lector de estos relatos, de los cuales me han servido para aprender cosas sobre el sexo. Soy un chico de Venezuela, tengo 18 años, soy moreno, delgado, con un buen abdomen y simpático, pero lo que interesa es el relato que les contaré y que me ocurrió hace poco, cuando aún no había tenido sexo y me dedicaba solo a masturbarme pensando en chicas de mi edad.

Desde el bachillerato conocí una chica, ella es morena, 1.70 de estatura, buenos muslos, unos senos que no son grandes, pero con unas aureolas color rosa coronados por unos buenos pezones, un culito bien paradito y una bella sonrisa… solo la trataba como una amiga, bromeábamos, nada de otro mundo.

Aprobamos el bachillerato, ingresamos a la misma universidad y quedamos en secciones o cursos diferentes, por lo que ya no charlábamos mucho. Un día por mensaje de texto por el celular nos empezamos a escribir. Mensajes iban y venían de cosas comunes y sin importancia, hasta que un día me llegan uno que le dolía la espalda y que estaba estresada- yo me ofrecí a darle unos masajes, pero se lo dije con doble sentido y ella se fue por el lado que yo quería y de pronto estábamos hablando de sexo, sobre su cuerpo, si ella se masturbaba, en fin… ¡todo!

A través de los mensajes nos fuimos calentando, yo la hablaba de cómo le haría un buen sexo oral, como la penetraría… Todo esto dio como resultado que ella se decidiera a tener sexo conmigo.

Tan pronto como me dijo busqué la manera de que mi casa estuviera sola para poder cogérmela allí, mi madre iba a trabajar al igual que mis hermanos, los cuales unos iban a clases y otros a trabajar.

El día llegó, fue un 16 de julio más o menos, acordamos que la iba a buscar a la parada de buses, y así ocurrió; allí estaba ella con un pantalón pescador que hacía que se le marcara su hermoso culo, una blusita (franela), nada más verla se me puso erecto. En el camino a mi casa charlamos de cosas irrelevantes, llegamos a mi casa, la tomé de la mano y la llevé a la habitación.

Adentro la tomé de la cintura y comencé a besarla, primero tiernamente, poco a poco, besaba su cuello y la parte superior de los senos, mis manos dejaron su posición inicial y se aventuraron hacia su hermoso culo, los cuales amasaba, apretaba, unía y separaba…

Era el momento de excitación total, ya los besos era fogosos, llenos de lujuria, nuestras lenguas se unían y jugaban, mis manos se turnaban, una en sus pechos y la otra en su culo, ella me tomaba y me atraía hacia ella, fue ella quien tomó la iniciativa y me despojó de mi camisa, yo le quité su franela quedando delante de mi sus senos que estaban sujetos por un brassier muy sexy, la recosté de la cama y allí se lo quité, mi boca se apoderó de ese hermoso pezón, el cual le propiné lamidas, succioné, le di pequeños mordiscos y pellizcos, a esta altura ella estaba excitada y gimiendo.

Mi recorrido por su cuerpo fue descendiendo con besos muy calientes, primero por su abdomen, ombligo hasta llegar a su cuca, pero antes tuve que retirarle el pantalón, debajo de estos tenía una mini tanga y un pequeño triangulito que terminaba en una tirita y se perdía por sus nalgas, seguí mi descenso, mi legua recorría el muslo por su parte interna, y por los costados de su vagina sin llegar a tocarla, haciéndola excitar… Hasta que mi legua pasó por su entrepierna, la cual besé por encima de su fina prenda íntima y mi lengua fue testigo de su humedad y lo caliente que estaba, pidiendo a gritos mi verga…

Le retiré su prenda íntima y a mis ojos se mostró una cuquita cerrada, depilada y suave, no me resistí y me abalancé con mi legua, deleitándome con sus fluidos, mi lengua ascendía y descendía por sus labios mayores lentamente, con mis manos separé los labios mayores, quedando a mi alcance los labios menores y ese clítoris, este último no perdí tiempo en lamerlo, haciendo círculos con mi lengua sobre el, lo succionaba, con mis labios los aprisionaba, mi mano me ayudaba- introducía un dedo en su vagina (ella era virgen también) pasaba mi lengua por su orto o ano para dilatarlo, e introduje un dedo en el, volví a mi posición inicial con el clítoris, hasta que su cuerpo me decía que estaba por correrse, empezó a temblar y yo no dejé de tomar sus jugos.

Le dije que le tocaba a ella satisfacerme y así lo hizo, tomó mi pene, el cual es de tamaño normal, pero duro y me empezó a masturbar, de arriba abajo iba su mano, y sin avisar lo introdujo en su boca, parecía una experta, con sus labios apretaba y succionaba mi glande, también lo metió completo llegándole mi pene hasta su garganta, mi mano la ayudaba en su movimiento de cabeza, así duramos un rato y yo aguantando para no correrme…

Paramos y la acosté boca arriba y abrí sus piernas, estaba ella regalándome su conejito, lleno de fluidos, le coloqué una almohada debajo de sus caderas para tener una mejor posición para penetrarla, como era virgen comencé provocándola, con mi pene acariciaba su clítoris, jugaba en su vagina, cuando ella me pregunta: ¿Por que eres tan malo?, penétrame de una buena vez.

Así lo hice, lentamente para sentir su vagina tan estrecha y amoldándose a mi pene, cuando lo tenía todo adentro, comencé el bombeo suave hasta aumentar la velocidad al ritmo de sus gemidos, así lo hice varias veces, alternando la velocidad, con el éxtasis…

Cambiamos de posición yo me acosté y ella se montó encima de mi pene, ella estaba como en otro mundo, porque no podía cabalgarme, yo la tomé de la cintura y subí mi tronco y así la penetré, mis movimientos eran los más rápidos posible y su cara me decía que lo disfrutaba, hasta que sentí de nuevo su cuerpo convulsionarse y derrumbarse…

Estaba teniendo otro orgasmo y con el yo me detuve, esperé a que se calmase y me salí de esa posición, yo también quería acabar, la volteé y la puse en 4 o en perrito, y así se la dejé ir, cuando empecé mis movimientos ella me detuvo, que estaba exhausta y no podía más, ella se acostó y yo me masturbé hasta eyacularle en los pechos y la cara, que cantidad de semen salió…

Yo quedé cansado, nos cambiamos porque mi mamá estaba por llegar y la acompañé hasta la parada.

Ha habido otros encuentros, pero ese no lo olvidaré, espero que les haya gustado mi primer relato.

Autor: Víctor

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Hooters-Las experiencias de Jacqueline

Metió su pene hasta el fondo y me hizo venir en un orgasmo casi brutal con lo que grité muy fuerte y caí a la cama, él no contento con eso siguió follándome y yo pedía que parara, que estaba demasiado sensible y que por favor no eyaculara en mí, a él eso no le importó y continuó hasta terminar  llenándome de su dulce leche.

Gracias a todos por querer saber de mis experiencias, gracias a todos los amigos que me han dado consejos y me han animado a seguir escribiendo, les cuento lo que me ha pasado hace unos días:

Luego de lo sucedido con mi suegro Eduardo, me he dado cuenta que los hombres mayores pueden llegar a ser los mejores amantes, así como a los jóvenes les atrae las mujeres maduras, es por ello que últimamente cuando salgo y algún hombre me hace algún comentario lo tomo de mejor manera, incluso llegándome a excitar; pero siempre con mucho cuidado ya que una no sabe con que clase de persona te puedes encontrar.

Y fue así que el viernes pasado dejé a mi esposo en el aeropuerto porque viajaría por trabajo el fin de semana a la provincia de Cuzco. Venía algo excitada pensando en que al llegar a casa llamaría a mi suegrito para que viniera, lo mucho que nos divertiríamos  y lo mucho que gozaría, andaba tan excitada  que no me di cuenta que el autobús se había llenado más de la cuenta, un tipo se había acomodado detrás mío sobando muy discretamente su pene entre mis nalgas, como andaba con la cabeza en otro lado no le di importancia, este sujeto empezó a frotarse más descaradamente en mi trasero, ahora si siendo muy evidente. Me giré muy incómomoda   echándole un vistazo, el tipo tenía como unos 45 años, era alto, no era gordo, se notaba  que se mantenía ejercitado, pero lo que me atrajo de él fue una larga y espesa barba. Lo quedé mirando muy molesta  y encima el tipo me sonrió saludándome.

Por un momento me quise ir pero solo atiné a mirarlo de pies a cabeza y volví a mi posición inicial, luego de unos minutos sentí al tipo de nuevo pegando su entrepierna a mí, con lo que recién, conciente de la situación, pude sentirlo, era una buena herramienta, la sentí de buen tamaño, -Pero que cosas piensas Jacqueline me dije, el tipo puso su mano a la altura de mi cintura como agarrándose del asiento y por momento acariciaba mi vientre muy suave, circularmente, la situación me estaba excitando, -Hey, me dije, esto no pasa todos los días y estás en tu fin de semana de soltera, disfrutar un poco con este tipo no te hará mal, me dije a mi misma, por tal quise disfrutar un poco con lo que pegué mi trasero a su entrepierna, el tipo empezó a frotarse más a mi trasero como queriendo follarme ahí mientras había mucha gente alrededor nuestro, ambos nos frotábamos y cada vez me sentía más caliente.

No contento con ello en un momento su mano que estaba  agarrándose del asiento, me cogió la cintura y con ella hacía movimientos para frotarse mejor a mi trasero con lo que arqueé más mis nalgas y con su otra mano, muy suavemente frotó mi seno, ufff que rico casi lanzo un gemido, alejó su mano y se acercó a mi oído diciéndome: que rica estás mamita, tienes un culo divino.

Paro un momento para que imaginen la situación, estaba el autobús lleno de gente, tenía un tipo que me agarraba con una mano la cintura y con la otra había sobado mis senos muy despacio, tenía su miembro en mi entrepierna y yo estaba con las nalgas arqueadas recibiendo su miembro que estaba muy grande.

Yo me sentía muy excitada, y en eso besó mi oído y mi cuello, con lo que me excité más, en eso sentí algo que me dejó helada, el tipo que estaba sentado en el asiento del cual yo me apoyaba, había visto la situación y con su cabeza haciéndose el dormido sobaba mi seno, desde hace un rato imagino yo, con lo que tenía mis pezones muy duros, esto es demasiado me dije, se me están saliendo las cosas de control. Eso me hizo entrar en la realidad y casi grito: bajo, bajo, permiso, traté de abrirme paso sin  saber donde me estaba bajando, solo quería salir de ahí, hacía demasiado calor, bajé del autobús y pensaba tomar un taxi a mi casa, en eso alguien me toma del hombro, volteo y era el tipo que sobaba mi trasero en el autobús, yo lo quedé mirando sorprendida asustada, era más alto de lo que pensaba, no se si fue por el susto, la excitación, el morbo de la situación, pero estaba agitada, mis senos subían y bajaban que debe haber sido bastante obvio para él, lo raro es que no dijimos ninguna palabra.

El me tomó de la cintura muy firme y decidido y me besó en los labios, a lo que quise apartarlo, su barba sobaba mis labios y me dejé llevar, abrazándolo y recibiendo su lengua, ha sido uno de los besos más morbosos que he tenido en mi vida, no solo por la situación sino que hasta este momento nunca había besado a un hombre con barba.

El me soltó sonrió y pasó su mano por mi cara, bajó a mi cuello, y la pasó entre mis senos y yo como autómata aceptaba sus caricias, tomó un seno en sus manos y yo solo cerré los ojos y gemí, él empezó a reír y me llevó de la mano.

Mientras me jalaba de la mano trataba de entender como había llegado a estar ahí siendo conducida por un tipo que no conocía, pregunté sumisamente, -¿A donde me llevas?, -A donde más, a un telo putita, me respondió.

Entramos a un telo de mala muerte (hostal- motel), el tipo pagó y entregó su DNI con lo que recién supe que se llamaba Johnny, me jaló por el pasillo y mientras caminaba puso su mano en mi trasero y lo sobaba como un triunfador ante su presa, yo no decía nada me sentía dominada, pensaba en mi esposo en mi suegro y quería pedir ayuda, que no estaba bien lo que hacia sin embargo al subir al ascensor me volvió a besar y acepte sus besos mientas me sobaba las nalgas.

Dentro del ascensor me arrinconó y lamió mi cuello abrió mi blusa y arrancó mi sujetador con lo que gemí excitada, hundió su cabeza entre mis senos y su barba sobaba mi senos, los chupaba, gemía muy excitada y recibía sus caricias; se abrió la puerta y me llevó por el pasillo diciéndome, -Ahora sabrás lo que es un hombre. Entramos a la habitación y ni bien cerró la puerta tiró hacia abajo mi jean con lo que se dedicó a lamer mi entrepierna, yo lancé varios gemidos de placer y dolor, su barba raspaba mi entrepierna y me hacía terminar, logrando que tenga convulsiones y haciéndome mojar toda su barba.

Me levantó en sus brazos y me llevó a la cama, ahí me puso en 4 y empezó a follarme, su miembro era muy grande y sentía como entraba con facilidad, imagino por lo mojada que estaba, me tomaba de los cabellos y me jalaba hacia él, lamía mi nuca y su barba raspaba mi espalda yo gemí como loca y gozaba a más no poder, en un momento metió su pene hasta el fondo y me hizo venir en un orgasmo casi brutal con lo que grité muy fuerte y caí a la cama, él no contento con eso siguió follándome y yo pedía que parara, que estaba demasiado sensible y que por favor no eyaculara en mí, a él eso no le importó y continuó hasta terminar  llenándome de su dulce leche y cayó encima mío aplastándome con su cuerpo.

Creo que perdí la noción del tiempo ya que no recuerdo más, al reaccionar estaba el echado a mi lado fumándose un cigarrillo, yo me incorporé con dificultad y me senté en la cama, entones se presentó, se llamaba johnny y era gerente de una empresa muy conocida en mi país, que regresaba de dejar a unos amigos en el aeropuerto y ahí me había visto, así que me había seguido hasta el autobús para poder ligarme y sí que lo había hecho, comenzando a reír.

Me sentí de lo peor pero luego se acercó y me dio un beso muy cálido y suave que me relajó toda, -Mi amor esto se debe repetir, yo solo sonreí y me puse a cambiarme pero él se quedó con mi ropa interior, según él de trofeo de guerra. Antes de salir me dio una tarjeta, -Si buscas trabajo te puedo ayudar me dijo; llámame. Dejándome algo de dinero.

El domingo descansando revisaba mis cuentas y veía que estamos gastando mucho y que es necesario que vuelva a trabajar, sinceramente extrañaba sentirme útil, entonces recordé la tarjeta y me dije -¿Llamo?, ¿porque no?, lo hice con lo que me contestó la secretaria de Johnny y concreté una cita con él, ya les contaré que pasó después, un beso a todos y disfruten la vida como si fuera el último día.

Espero sus comentarios.

Autora: Jaqueline

golosisimaperu@hotmail.com

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Mi primera vez gracias al chat

Cada vez me costaba más contenerme, estaba a punto de estallar, le pedí que parara mientras yo seguía engullendo aquella polla tan sabrosa, seguimos así hasta corrernos los dos a la vez, cuando uno estaba cerca, aguardaba al otro, hasta que por fin los dos coincidimos y nos corrimos, su semen invadió mi boca, mientras yo me vaciaba en la suya, me estaba tragando su leche.

Hola, me llamo Jaime, soy de Barcelona, y tengo 45 años, desde muy joven me gustaba meterme objetos en mi culo y disfrutaba mucho con ello, siempre me han gustado las mujeres y he disfrutado mucho con ellas, pero desde hace un año empecé a tener fantasías con otros hombres, hace poco entré en un chat y empecé a conversar con unos y con otros por curiosidad, les explicaba lo que sentía, hasta que encontré uno que me invitó a ir a su casa, me costó mucho decidirme, le expliqué que sería la primera vez y él se comprometió a tener paciencia, así que al fin acepté.

Me dio su dirección, la busqué en el callejero de mi ciudad, me duché, me lavé por dentro y me dirigí a su casa, al llamar apareció un chico muy guapo más bajo que yo, me besó (yo nunca antes me había besado con un hombre), lo cierto es que a pesar del reparo inicial me gustó, besaba muy bien y no se notaba ninguna diferencia con una mujer, me llevó a la cama y empezó a desnudarme, yo estaba muy cortado pero me lancé y también lo desnudé a él.

Cuando vi su polla, a pesar de estar tan cortado, no lo pude resistir y cumplí uno de mis sueños, me la metí en la boca con cierto reparo pero el chico estaba muy limpio y seguí mamando, ya sin reparos y disfrutando con su polla en mi boca, empecé a notar un gustito salado pero muy agradable, él embestía mi boca y llegaba hasta el fondo de mi garganta…

Todo esto me excitaba mucho, luego me pidió chupármela a mí y yo me dejé hacer, me lo pasé muy bien, después me lamió el ano y metió su lengua todo lo que pudo, yo creí morir de placer, nunca me lo habían chupado, fue maravilloso, él me puso una gota de lubricante en mi ano y mientras me la mamaba se untó un dedo y me lo introdujo en el culo, nadie había hecho esto nunca y a mí me gustó mucho.

Cuando ya entraba con facilidad, me introdujo un segundo dedo, no me dolió, estaba bastante relajado, pero me preocupaba el tamaño de su polla, era de unos 19 cm y de unos 5 cm de diámetro, pero mamando y metiendo dedos yo estaba en la gloria, terminó metiéndome cuatro de sus dedos, la verdad no me dolió mucho, luego me dijo que me pusiera en cuatro patas, yo estaba aterrado, pero por otro lado quería sentirla dentro de mí.

La encaró bien, tenía mucha práctica en hacerlo, me preguntó si yo estaba dispuesto, yo asentí y empezó a metérmela bien untada, muy despacito, notaba como se abría camino en mi culito, cada vez entraba con más facilidad, la verdad es que noté cierta presión pero no me dolió, poco a poco me fue penetrando y yo disfrutaba con cada centímetro que me introducía, empezó muy suave besándome el cuello cuando la sacaba, yo cada vez estaba más excitado, hasta que al fin penetró toda entera.

Notaba que me llegaba al fondo y dolía un poco, pero me parecía increíble que estuviera toda dentro, yo disfruté mucho, me estuvo veinte minutos penetrando con suavidad, con mucha paciencia, cuando estaba cerca de correrse me pidió hacer un 69, yo accedí, se la limpió un poquito con unas toallitas húmedas, y nos la chupamos, disfrutando cada momento, nunca pensé que una polla fuera tan suave, se deslizaba en mi boca, era increíble, sentir una polla en el interior de mi boca mientras mi polla estaba en la suya entrando y saliendo.

Cada vez me costaba más contenerme, estaba a punto de estallar, así que le pedí que parara un momento mientras yo seguía engullendo aquella polla tan sabrosa, seguimos así hasta corrernos los dos a la vez, cuando uno estaba cerca, aguardaba al otro, hasta que por fin los dos coincidimos y nos corrimos, su semen invadió mi boca, mientras yo me vaciaba en la suya, me estaba tragando su leche los dos tuvimos una corrida muy abundante, nos llenamos las bocas, pensé que eso sería desagradable pero fue maravilloso, lo disfruté mucho, ahora siento mucho morbo pensando en lo que ocurrió.

Estoy deseando volver con él, fue muy paciente conmigo y consiguió que disfrutara más que con ninguna mujer, ahora mismo estoy pensando en cómo me gustaría tener una polla en la boca mientras me penetran, se lo he propuesto y parece muy interesado, estamos planeando hacer un trío, nada me gustaría más…

Hasta pronto, si tengo otra experiencia interesante os la contaré más adelante. Hasta pronto.

Autor: Penetrado

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Mi mujer es infiel

Me penetra en posición de perrito, de manera lenta y pausada, por momentos de manera brusca y rápida, hasta que termina y me llena mi conchita con su leche, comemos y descansamos un rato, hasta que vuelvo a terminar mamando ese pedazo de carne que tanto me gusta, hacemos el amor, a él siempre le gusta poseerme por atrás, en la posición de perrito o parados, pero siempre el atrás.

Hace una semana que descubrí que mi esposa me es infiel. Tengo 29 años y ella 24. Nos casamos hace apenas diez meses. Ella es de tez clara cabello castaño claro, ojos color café claro, su busto es talla 34b, y sus piernas son su mejor atractivo, siempre que usa minifaldas llama la atención de todos los que la ven, para colmo y por si fuera poco, siempre, desde que la conocí se depila perfectamente su conchita, sus labios vaginales en color rosado se tornan rojizos cuando se excita.

Desde que éramos novios yo sospechaba que ella tenía alguna aventura, pero no quise aceptarlo. Una vez que nos casamos su actitud, fue un poco más descarada, pero siempre sin poder comprobarle nada. Llegaba yo del trabajo y ella se encontraba muy arreglada, según para que saliéramos, pero había detalles que me indicaban que ya había salido. Aunque siempre vistió y viste de manera sexy y sensual, en ocasiones la encontraba vestida de manera muy atrevida para estar sola en la casa, siempre según ella con el pretexto de que era por mí y para mí. Pero resulta que hace tres semanas tuvimos una reunión en la oficina, y decidí no asistir ya que era algo informal y para cuestiones muy distintas a lo laboral.

Era viernes, y por lo mismo la reunión de trabajo terminó a las dos de la tarde, siendo las seis lo más temprano que puedo salir de trabajar, pues bien resulta que aprovechando que iba a tener toda la tarde libre decidí ir a mi casa con mi esposa y sacarla a bailar o a cenar, a algún lugar. Grande fue mi sorpresa cuando al llegar a casa mi esposa no se encontraba, así que sometido por mis celos y mis dudas decidí dejar el carro a unas cuadras de la casa en un centro comercial cercano, y regresé de inmediato a la casa para esperar a que llegara mi esposa. La ventana de nuestra recámara da a la calle y está en el segundo piso.

Desde ahí podría ver perfectamente cuando llegara. Llegó pasadas las cuatro de la tarde, a bordo de un carro muy lujoso, antes de que se bajara pude observar claramente como una mano del hombre que manejaba el carro estaba sobre sus piernas y la minifalda que llevaba puesta estaba tan arriba que parecía que no traía falda, se podía apreciar perfectamente su tanga blanca. Se despidieron durante unos cinco minutos, en los cuales, intercambiaron demasiadas caricias y besos para una despedida. Finalmente ella bajó del carro, traía puesta una blusa de botones completamente abierta, dejando ver su brassier de media copa de encaje blanco, su minifalda era una de las más cortas que tiene, y que normalmente no le gusta usar (según) cuando salimos.

Entró a la casa no sin antes volver a despedir al hombre del carro aquel. Cuando entró a la recámara no supo que hacer ni que decir, se quedó parada y yo pienso que casi se infarta. Solo atiné a pedirle una explicación, le pedí que me dijera que estaba pasando, le pedí que me contara que había pasado.

Se sentó en la cama, con la mirada en el piso me contó: Se llama Miguel, lo conocí por Internet, llevo saliendo con él tres meses, todos los viernes nos encontramos y vamos a un motel, me llena de besos al entrar, sus manos acarician todo mi cuerpo mientras nos desnudamos uno al otro, se recuesta en la cama, siempre le gusta que llegue a gatas, y así le comienzo a chupar su pene, que es un poco más grande que el tuyo, pero mucho más grueso, (le pedí que me contara, pero no con detalles), depende como esté de ánimo; termina en mi boca, yo debo enseñarle el semen en mi boca, y le gusta ver cómo me lo trago.

Si no termina en mi boca, me sube a la cama y así en cuatro, en posición de perrito me penetra, por momentos de manera lenta y pausada y por momentos de manera brusca y rápida, así estamos hasta que termina y me llena mi conchita con su leche, nunca usó condón, Miguel esta vasectomizado, así que no te preocupes (como si eso importara) después descansamos, y dependiendo de si tenemos hambre o sed, yo me visto, aunque me pide que solo abroche un botón de la blusa, y hace que baje a la recepción a pedir algo de comer o beber, (así con la blusa abierta, sin brassier, vaya que es toda una zorra).

Regreso a la habitación, en ocasiones me encuentro parejas u hombres solo que me ven como voy semidesnuda por lo pasillos del motel. Comemos y descansamos un rato; nos acariciamos y besamos, hasta que finalmente vuelvo a terminar mamando ese pedazo de carne que tanto me gusta.

Nuevamente hacemos el amor, en varias posiciones, aunque a él siempre le gusta poseerme por atrás, ya sea en la posición de perrito o parados, pero siempre el atrás. Después nos vestimos y me trae de regreso a la casa.

No lo podía creer, ahí estaba mi mujer, con la blusa abierta, su respiración agitada, sus senos apretados en esa media copa tan sensual de encaje, bajé la vista y vi su tanga húmeda, ¿sería semen aún, del hombre aquel? No supe que decir ni que hacer, solo atiné a salirme de la casa, irónicamente fui por el auto y me fui a un hotel. Ya en la habitación, recordé todas las palabras de mi mujer, y tuve una erección como nunca.

Regresé al siguiente día y hablamos por más de cuatro horas, en donde terminó por confesarme muchas infidelidades, de novios y ya de casados, lo que provocó que hiciéramos el amor en la sala.

Ahora soy un esposo sumiso, que acepta que su mujer le sea infiel.

Espero comentarios…

Autor: Ricardo

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El policía amigo de la familia

Me puso en posición de perrito y sentí que entró la cabecita, al ver que yo me resistía me abrazó y comenzó a pellizcar mis tetillas con una mano, comenzó a empujar más hasta que sentí todo ese tronco dentro de mí, sentí sus huevos chocando con mis nalgas; él se quedó quieto y luego comenzó a moverse despacio y después rápido, era increíble, yo mordía la almohada del puro placer.

Hola, me llamo Saúl y tengo 26 años, hace algún tiempo que leo relatos eróticos y por eso me animé a escribirles. Todo comenzó cuando tenía siendo muy joven, mi padre trabajaba en una entidad que se desempeñaba directamente con policías, es así que conocimos a Frank, un policía casado y con hijos de unos 28 años, de 1.75 m de estatura, cabello castaño, medio grueso, guapo y de unas piernas increíbles. El ayudaba a la familia a hacer algunas diligencias y muchas veces me recogía del colegio en La Molina y me llevaba a casa. En realidad, yo lo detestaba, no sé porqué, pero cuando manejaba su auto no podía evitar verle ese gran paquete que escondía bajos sus pantalones, se veía que guardaba algo muy grande, y yo en casa me masturbaba pensando en él.

Pasaron un par de años y no pasaba nada, yo sentía algo por el (no amor sino ganas de que me coja). Debo decir que yo ya había tenido besos, caricias, toqueteos y mamadas con un par de primos e incluso ya había probado el semen de uno de ellos, pero una cogida nunca. Entonces llegó el día esperado, en mi casa había una reunión familiar y él estaba allí, tan guapo, tan sexy, con ese tipo de pantalones que me volvían loco. Como a las 12 de la noche ya no había casi nadie y todos estaban medio embriagados, pero muy conscientes. Yo no bebía entonces.

Frank se quería ir, pero algún familiar le dijo que duerma en casa y todos me miraron como diciéndome que duerma conmigo, pues era el único hombre de la familia, aparte de mi padre claro- sólo estaba el cuarto de mi hermana, el de mis padres, el de visita (ocupado ya por familiares visitantes) y el mío. Yo accedí con un gesto de desagrado, recuerden que yo supuestamente lo detestaba y se lo había hecho saber a mi familia, por eso fingí ese ademán.

Cuando entramos en mi cuarto, cerré la puerta, yo estaba muy nervioso, pero con esperanzas. Apagué la luz general y dejé una lámpara con luz tenue. Él me dijo, yo duermo en calzoncillos ¿puedo? a lo que yo asentí con la cabeza. Usaba esos calzoncillos blancos antiguos y muy sueltos que no dejaban ver bien la dimensión de lo que tenía debajo. Yo ya estaba a mil. En eso yo acerco mi rodilla a su pierna y él cierra los ojos y se retuerce, comprendí que le agradaba, él rápidamente metió un dedo en mi ano, lo metía y lo sacaba, hasta que se me paró y me volteó.

Sentí como la cabeza de su pinga tocaba la puerta de mi ano y empujó, pero me dolía demasiado y él se asustó y la sacó, no podíamos hacer bulla pues había habitaciones cerca y alguien nos podía escuchar. Entonces me arrodillé en el piso y se la comencé a mamar hasta que él me cogió de la cabeza y también me jalaba hacia él, su pinga se puso más gruesa, grande y dura y comenzó a escupirme chorros de leche, guau que bien sabía, me lo tragué todo, él no dejaba de retorcerse de placer.

Yo seguí mamando hasta que nuevamente se le puso dura, eso me excitó mucho, además de saber que era casado y que estaba en mi casa con familiares alrededor y me puse más arrecho. Él me cargó y me echó sobre la cama boca arriba, comenzó a lamerme las tetillas, luego a chuparlas, era la primera vez que me lo hacían y era yo esta vez el que se retorcía de placer, luego me las mordió y llegué al cielo, wuauu, qué placer. Él al ver mi excitación metió dos dedos en mi ano los cuales entraron con facilidad y luego me volteó de costado y de un movimiento puso su cara detrás de mí y comenzó a besarme las nalgas, pero ahora pellizcándome las tetillas, ya nos habíamos dado cuenta que ese era mi punto erótico más sensible. Luego metió su lengua en mi hueco aún virgen y comenzó a lamerlo y lubricarlo, sentí mucho placer, pero debo decir que más placer siento en las tetillas. Luego se colocó en que tenía su pinga en mi cara y mientras él me hacía el famoso beso negro yo mamaba ese rico trozo de 22 cm. (luego se la medí por eso es que se cuánto mide).

Luego me puso en posición de perrito y se colocó detrás de mí, empujó un poco y sentí que entró la cabecita, y al ver que yo me resistía, me abrazó y comenzó nuevamente a pellizcar mis tetillas con una mano y comenzó a empujar más y más hasta que sentí todo ese tronco dentro de mí, sentí sus huevos chocando con mis nalgas; él se quedó quieto un rato y luego comenzó a moverse primero despacio y después rápido, era increíble, yo mordía la almohada del puro placer, así estuvimos unos 15 minutos y luego me volteó y me puso piernas al hombro sin sacar su pinga de dentro de mí.

Allí ya bombeaba mucho más rápido, como un loco, y con una mano comenzó a pellizcarme una tetilla y con la otra comenzó a corrérmela, quería darme más placer, no lo podía creer, tenía tres placeres a la vez: pellizcó en las tetillas, penetración y masturbación; de lo excitado que estaba no habrán pasado ni 3 minutos y comencé a disparar chorros de leche que me salpicaron hasta la cara, nunca había disparado tan lejos, él se echó sobre mí y se movía mucho más rápido hasta que, aaaaaahhhh, y sentí como me llenaba de ese rico semen, la cantidad que sentí fue impresionante; se movía ya más despacio y echado sobre mí me besó y me dijo: -Tú me has excitado más que nadie, nadie me la ha mamado como tú y se salió de encima mío y se echó a mi lado.

Sus palabras me excitaron y decidí regalarme una de mis mejores mamadas. Así lo hice. Lo hice tan bien que no demoró en ponerse durísima. Y le dije: -Mastúrbate y pasa tu pinga sobre mis tetillas y así lo hizo, pasaba su glande sobre habremos hecho aparte de esa noche unas 3 veces más, otra vez en mi casa, una en su auto y una en un hotel, pero todas igual de excitantes.

Aún hablo por teléfono con él, pero nunca tocamos el tema, lo del sexo siempre se dio solo, nunca lo planeamos, nos encontrábamos de casualidad y ocurría de todo lo que te puedes imaginar. Ahora yo soy más alto que él y él ya tiene canas, aún es mi amigo y lo aprecio, guardo buenos recuerdos de él, los mejores.

Autor: Pirata287

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La próxima vez que agarre a mi vecina

Le puse cremita en su culo y acomodé mi verga en su culito, me dijo que siguiera despacio, primero eran pequeñas embestidas, cuando ya estaba listo para terminar ella me detuvo, se puso en cuatro patas y me pidió que la penetrara por adelante, no podía retenerlo y de mi pene empezó a brotar semen y eso que ya había terminado una vez. Ella llegó a su orgasmo conmigo.

Vivo en una ciudad costera de América latina. Como ya se imaginaran el sol y la playa activa la lujuria a límites insospechables. Ella: Es una morocha de 1.67 de tez blanca, casi pálida, dotada por la naturaleza de grandes tetas y hermosos ojos. Infelizmente casada con un hombre que le da muy poca importancia y atención sexual. Yo: Soy un rubio de ojos azules, robusto y de 1,80 como casi todos los que escriben estas historias. Tengo poco menos de 30 años y una novia muy aburrida que se la pasa viajando por su trabajo.

Todo sucedió casi por casualidad (digo casi porque no creo en las casualidades). Ella se sentaba como todas las tardes a tomar algo de sol en el patio de su casa y yo llegaba de trabajar algo cansado por un mal día de trabajo. Hay un pequeño cerco que divide su casa de la mía, creo que en más decorativo que por algún tipo de seguridad. La vi e instintivamente la saludé a desgano como buen vecino.

Esa noche sentado a la computadora no podía sacarme de la cabeza su cuerpo semidesnudo y su mano frotándose el bronceador por las piernas. Para cuando quise acordar tenía una hermosa erección, pero por mi condición de permanentemente calentura no me asombró. A las 10 llegó mi novia e intenté desquitarme con ella la calentura, pero con una penetración vaginal no podía saciar toda la carga sexual que mis pensamientos me habían dejado.

Intenté convencerla que me dejara penetrar su ano, pero todos mis intentos fueron inútiles, a lo que me tuve que conformar con un regalito extra de que se tomara mi leche lo que consistía en llegar cerca del final en su boca y que me masturbara los últimos segundos para terminar, que para lo que estábamos acostumbrados era mucho. Eso era a cambio de que no la iba a ver por dos semanas por uno de sus famosos viajes de trabajo.

A la mañana siguiente dejé a mi novia temprano en el aeropuerto y paré a desayunar en un pequeño café en el centro mientras esperaba mi hora de trabajo. Cual fue mi sorpresa al encontrarme allí a mi vecina cargada de bolsas de ropa y zapatos. La invité a sentarse a mi mesa y me contó que estaba preparándose porque esa tarde salían a una convención con su marido en no se que lugar de Centro América. No pude evitar mirar sus pechos que se balanceaban al compás de su cuerpo mientras me hablaba, vaya a saber uno de que. Creo que se dio cuenta por lo que me dijo que tenía que irse y yo también tenía que trabajar. Lo mejor que me ha pasado en la vida es lo que a partir de este momento los voy a contar.

Llegué a casa a mi rutina de PC y esta noche ya sin la posibilidad de que apareciera mi novia y no pude evitar mirar hacia la casa de mi vecina, me acerqué y la invité a tomar alguna bebida y conversar. Una hora más tarde nos encontrábamos recostados en el sillón frente al televisor, vestía una remera blanca que marcaban mucho sus pezones y una pollerita corta a la que asomaban sus bien formadas piernas. Sus ojos perdidos en el televisor no podían descubrir el deseo con el que se clavaban mis ojos en ella. La rodeé con mi brazo y ella respondió recostado su cabeza sobre mi. Mi pene quería salirse del pantalón y yo trataba de ir despacio para no arruinar la situación. Quise avanzar sutilmente para ver como estaba el terreno.

Lentamente acomodé mi mano en su pecho y empecé a besarle el cuello, ella con la mirada fija en la pantalla solo se limitaba a gemir, a medida que sus gemidos se incrementaban yo incrementaba mi manoseo sobre sus pechos. Metí mi mano por debajo de su remera, sus pechos estaban tan erectos como mi pene. Me susurró al oído: no te detengas. Lo que fue la palabra mágica para que me pusiera en marcha.

Le quité su remera y las liberé del sostén, eran mucho más firme de lo que las había imaginado y con unos pezones como los que nunca había imaginado. Primero los lamí suavemente y luego comencé a darles pequeños mordiscos.

Ella comenzó a frotar mi pene por sobre mi pantalón y para cuando pude darme cuanta lo tenía en su mano. Me propuse llevarla a mi cuarto para poder estar más cómodos, pero ella tenía otros planes. Al levantarme del sillón mi pene quedó a la altura de su cara y ella se lo llevó a la boca comenzó a besarlo con mucha intensidad, tanta que me hacía doler. Mi pene aunque es de un largo normal es muy grueso y entraba muy apretado en su boca, ella lo llevaba hasta su garganta, mientras que con la otra mano me acariciaba los testículos. Yo me limitaba a acariciar su cabeza.

Se dio cuenta que ya no podía retenerlo y me miró dando a entender que terminara en su boca. Se lo tragó, no dejó salir ni una gota de semen de su boca. Siguió con mucha energía hasta que no dejó ni una gota. Ella me pidió que le indicara donde estaba el baño y lo único que pude hacer fue levantar la mano y señalar en dirección de su puerta. Ella entró y cerró la puerta tras ella. Y prendió la ducha. No sabía que hacer, estaba medio desnudo en la sala de mi casa, había descargado mi pene en la boca de mi vecina que entraba a mi casa por primera vez, y ahora estaba duchándose en mi baño, tenía que tomar las riendas de este asunto.

Cuando salió del baño yo la estaba esperando para tratar de poner en claro las cosas. Ella sin embargo las tenía mucho más clara que yo. Envuelta en mi bata de baño me dijo, no creas que soy una chica fácil, solo es que me pareció que los dos necesitábamos un poco de diversión, pero esto no te compromete a nada. Yo asentí con la cabeza y me le acerqué para tomarla y ella empezó a corretear por la casa, y terminó metida en mi cuarto.

Me miró con cara de asco y me dijo: ¿solo una cama individual? ¿Acá lo haces con tu novia? Eres un miserable, ven para mi casa. Me empujó y pasó por el patio saltando la pequeña cerca de menos de un metro y se metió en su casa. Yo no sabía que hacer hasta que sonó el teléfono y su voz del otro lado me decía si esperaba una invitación impresa.

Al llegar a su casa, me condujo directamente a la habitación se tiró y sentó al borde de la cama y se me quedó mirando. Tomé la iniciativa y comencé a besarla, su boca, su cuello, sus pechos; la recosté sobre la cama y recorrí su vientre, sus muslos y llegué a sus orificios, la besé con desesperación, tomé el control de la situación, la tiré sobre la cama y me puse sobre ella. Mi pene entraba con mucha potencia y ella gritaba como poseída. Me pidió que la insulte, que la trate como su perra.

Yo comencé a llamarla puta callejera, cerda chupa pija, y a decirle que la iba a coger por todos los agujeros. Ella cada vez gritaba y se retorcía más y comenzó a moverse ella también. Cada vez que yo embestía ella despegaba su cuerpo de la cama para que la penetración sea más profunda. Solo se podían escuchar nuestros gemidos y gritos.

En ese momento sentí la necesidad de penetrarla por el ano. Le susurré al oído: prepárate que te voy a romper el orto ella se asustó, pero asintió con su mirada. Y me señaló una crema sobre la mesa de luz. La puse en el borde de la cama con las piernas sobre mis hombros le puse cremita en su culo y en mi miembro y lo acomodé en el orificio de su culito.

Ella me miró con miedo y yo me apoyé con toda mi fuerza. Soltó un pequeño grito mientras que una lágrima corría de su mejilla. Le pregunté si estaba bien y me dijo que siguiera despacio. Le di un minuto para acomodarse y empecé mi trabajo, primero eran pequeñas embestidas que fueron aumentando de ritmo hasta convertirse en embestidas bestiales.

Cuando ya estaba listo para terminar ella me detuvo, se puso en cuatro patas y me pidió que la penetrara por adelante, ya no podía retenerlo más y me pidió lléname de tu lechita. Solo con oír estas palabras fue como si se abriera una canilla de mi pene de la que empezó a brotar semen como muy pocas veces y eso que ya había terminado una vez. Ella llegó a su orgasmo conmigo y me quedé con mi miembro adentro de ella por un minuto.

Ella se incorporó y yo me dejé caer a su lado, metió mi miembro flácido en su boca y quitó todo resto de nuestra pequeña fiestita. Se metió nuevamente a la ducha y yo quedé tirado en su cama a los 15 minutos apareció totalmente desnuda y nos besamos hasta dormirnos. A la mañana me despertó con una pequeña mamada, luego me dijo, baja rápido a desayunar que tenemos solo hasta el medio día. (En Sudamérica preparar el desayuno es agradecimiento)

Hicimos el amor durante toda la mañana y me dijo que esperara hasta que regrese para seguir con los jueguitos.

Autor: Daniel

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El portero se desvirga a mi hermanita

Mi hermana respiró hondo, supongo que tratando de relajarse, y lo vi a Aníbal que al sentir que se empezaba a relajar se la clavó bien a fondo, mi hermana quedó clavada sobre la cama, no gritó, su cara era increíble, Aníbal se la dejó un rato más a fondo y luego empezó a bombearla suavemente, mi mamá dejó de masturbarse y se acomodó detrás de Aníbal chupando el culo de este.

Había pasado un largo tiempo en el que el portero seguía cogiéndose a mi madre, pero como ella había empezado a trabajar de tarde, se había reservado la de los miércoles en los que yo tenía gimnasia. En general yo trataba de no estar presente, porque la situación me ponía cada vez más loco y no la podía manejar. Por otro lado mi hermana acababa de cumplir los 18, ella iba a la preparatoria de tarde, con lo cual los miércoles a la tarde era el día ideal para mi madre.

En las últimas relaciones que había presenciado o bien había escuchado, cuando Aníbal le hacía el culo a mi madre siempre empezaba a jugar con que Sol ya era adolescente y que mejor que se la comiera alguien bien experimentado como él, mi mamá se fingía horrorizada, pero como Aníbal siempre se lo decía mientras le rompía el culo, que a ella le encantaba, terminaba entrando en el juego, diciéndole que quizás algún día lo dejara pero que tenía que ser cuidadoso y que tenía miedo que le dejara de dar así por el culo a ella, encantado con mi hermanita, este le aseguraba que su culo era uno de los que más le gustaba del edificio y que podía estar seguro que se lo iba a seguir llenando de leche como siempre. Luego de estas charlas los dos acababan como cerdos. Luego parecían olvidar el tema y se quedaban en la cama besando y abrazándose ya que nadie los molestaba.

Pasaron unos meses y empezado a salir con Sandra, un miércoles a la tarde había olvidado un reglamento de voleibol que tenía que llevar al cole, volvía a buscarlo a mi habitación y escuché la puerta del departamento que se abría y a mi mamá que entraba, me escondí en mi cuarto bajo la cama, mi mamá revisó que no hubiera nadie en el departamento y se fue a buscar a Aníbal que esperaba escondido tras la puerta. Mi calentura pudo más y salí corriendo, mientras mi madre iba hacia la puerta, a esconderme en su armario, dejando el espejo listo para presenciar el espectáculo. Hacía un tiempo que no los miraba por lo que enseguida estuve al palo y tuve un orgasmo violento, cuando Aníbal estaba rompiéndole el culo, se escuchó la puerta del departamento y a mi hermana gritando, ¡mamá!, ya llegué, mi mamá puso una cara de horror, pero Aníbal la clavó más fuerte contra el colchón y tirándole del pelo, le dijo al oído: Decile que venga al cuarto…

Mi madre estaba horrorizada, parecía deliberar que hacer, Aníbal la empezó a bombear bien fuerte y a tirarle más duro del pelo, Acá, en la pieza gritó mi mamá con voz de puta. La puerta del cuarto se abrió y mi hermana quedó congelada en el umbral de la habitación, sus mejillas estaban coloradas al instante, y ni salió ni avanzó, se quedó parada en el lugar, Aníbal se salió de mi mamá y le dijo, Hola Sol, ven, acércate, mi hermana estaba inmóvil, el portero desnudo se acercó hacia ella y tomándola en brazos la llevó hacia la cama, la acostó junto a mi madre y empezó a acariciarle las piernas, mi mamá empezó a acariciarle la cara, mi hermana había cerrado los ojos y entreabierto sus labios, de los que escapaba un suave gemido.

Aníbal siguió recorriéndole las piernas y luego le sacó su bombachita dejándola con su minifalda, mi pija que recién había acabado parecía querer explotar de nuevo, vi la concha de mi hermana brillante de jugos mientras que Aníbal se había acomodado y la había mordido los labios de mi hermanita, que tenía los ojos en blanco y parecía casi desmayada, mi mamá se empezó a tocar y acomodándose detrás de Aníbal empezó a chuparle el culo y los huevos y todo lo que pudiera, Aníbal se salió de encima de mi hermana y se quedó acostado boca arriba en la cama, mi mamá se comió su pija como desesperada hasta que lo tuvo bien al palo otra vez, luego se acomodó y se la clavo ella misma empezando a montarlo bien duro.

No te podes quejar hijo de puta, ¿te gustó la nena también? Mi mamá estaba casi babeando, estaba más sacada que nunca, ¿A ella también le pensas romper el culo, hijo de puta?, y lo siguió cogiendo hasta que tuvo un violento orgasmo y cayó rendida sobre su pecho. Aníbal se salió de debajo de ella y acomodándose en su culo se la dejó ir hasta el fondo, la empezó a bombear, y le dijo, no te quepa duda que la próxima vez, le hago ese hermoso culito que tiene, pero hoy es todo para vos perra puta, y la bombeó hasta que le llenó el culo de su leche. Luego se salió de ella y se acostó entre las dos hembras que quedaron una a cada lado suyo apoyadas en su pecho.

El viernes a la tarde cuando volvió del trabajo mi madre me comentó que mi hermana no iba muy bien en la escuela, por lo que el sábado aprovechando que papá trabajaba se iba a quedar toda la tarde estudiando y me pedía que me buscara algo para hacer para no estar en casa y molestarla, que fuera al club o algo por el estilo, enseguida entendí el mensaje. El sábado a la mañana mi mamá y mi hermana se fueron de compras, me avisaron que volverían cerca del mediodía, que si quería comer algo en la heladera había unas presas de pollo, les aseguré que me arreglaría. Ni pensé en almorzar, preparé el armario del cuarto para estar lo más cómodo que el lugar lo permitiera.

Cerca de la una de la tarde escuché la puerta y salí corriendo a mi escondite, mi mamá y mi hermana llegaban de sus compras, mi mamá entró al cuarto y mi hermana había ido al baño luego entró al cuarto y mi mamá empezó a vestirla con una minifalda muy cortita y una ropa interior de encaje muy elegante, arriba una remerita sin sujetador y le puso unos zapatos de taco alto.

Mi hermana se veía realmente deliciosa, hablaban en voz baja entre ellas y en un momento sonó el timbre, mi mamá salió a abrir y le dijo a mi hermana que enseguida la llamaba, al rato escuché que decía Sol, ¡vení!, no sé muy bien que pasó en el living pero estuvieron cerca de quince minutos, cuando entraron en la habitación me di cuenta que la ropa interior de mi hermana había desaparecido, al agacharse pude ver todo su culo al desnudo que me provocó una durísima erección.

Mi madre se arrodilló delante de Aníbal y solo desabrochando su pantalón y sacando su miembro empezó a propinarle una chupada, mientras lo miraba a los ojos de rodillas delante de él, Aníbal le hizo una seña a mi hermana de que se acomodara al costado de mi mamá y esta así lo hizo, Aníbal sacó la pija de la boca de mi mamá y la dejó delante de la cara de mi hermana, su pija daba saltitos delante de la carita de mi hermana, que no hacía el menor movimiento, estuvo un rato quieta y en un momento la agarró con la mano y empezó a pasarle la lengua por la cabeza como si fuera un helado…
La cara del portero mostraba un placer supremo, de a poquito se fue animando y cada vez avanzaba un poco más metiéndosela en la boca, luego se la sacó como si le diera un poco de asco y fue mi mamá la que siguió con el trabajo, luego ambas se pusieron de pie, y el portero les pidió que se desnudaran y se pusieran en cuatro ambas con el culo ofrecido al borde de la cama, para mi desgracia se ubicaron del otro lado de la cama por lo que veía solamente sus caras, Aníbal tomó el aceite y empezó a lubricar el culo de mi mamá, luego pasó a mi hermanita y lo hizo con mayor detenimiento, mi hermana apoyó su cabeza de costado sobre la cama y sólo quedó gimiendo cada vez más fuerte.

Aníbal se acomodó detrás de mi mamá y se la metió hasta el fondo empezando un rápido bombeo que a mi mamá le encantaba, mi mamá solo gemía y gritaba diciendo lo mucho que le encantaba y que nunca dejara de romperle el culo, Aníbal tenía una sonrisa de triunfo en los labios, la agarró fuerte del pelo y le dijo:

Ya te dije que tu culo me encanta, pero hoy la anfitriona no sos vos y se salió de ella, mi hermanita, giró y mirándolo le pidió que por favor no le hiciera doler, Aníbal se acomodó detrás de ella y pude ver que intentaba meter la cabeza pero le costaba bastante, mi hermana se movía todo el tiempo, se notaba que le daba bastante miedo, en un momento uno de los movimientos de mi hermana en lugar de evitar la penetración sólo logró que entrara más a fondo la pija del portero, por lo que soltó un gritó profundo y se quedó quieta, el portero tampoco se movió, simplemente se la dejó clavada sin hacer el menor movimiento, salí un poco por favor, dijo mi hermanita, mi mamá se había sentado en la cama y se había empezado a masturbar viendo la escena, éramos dos los pajeros esa tarde.

Mi hermana repitió, por favor Aníbal, sácamela un poco que me duele, pero no sonaba muy creíble, me parecía que empezó a hablar porque su culo se había empezado a acostumbrar al invasor. Bueno, dijo Aníbal pero para que te la pueda sacar sin que te duela tenés que ayudarme aflojando la colita, si te la intento sacar así tensa como estás te va a doler más, mi hermana respiró hondo, supongo que tratando de relajarse, y lo vi a Aníbal que al sentir que se empezaba a relajar se la clavó bien a fondo, mi hermana quedó clavada sobre la cama, no gritó, su cara era increíble, sus ojos se abrieron junto con su boca, Aníbal se la dejó un rato más a fondo y luego empezó a bombearla suavemente, mi mamá dejó de masturbarse y se acomodó detrás de Aníbal chupando el culo de este.

Él siguió bombeando a mi hermanita que se veía ahora bastante relajada, el ritmo de Aníbal fue cada vez más rápido, estuvo dándole por un largo rato, luego también la tomó de los pelos y llevó su boca hacia la de él mordiéndosela a mi hermanita, le dio un par de bombazos más y luego se contrajo dejándosela bien clavada en lo que supuse sería su orgasmo, mi hermanita se sacudía y también ella parecía estar acabando sin parar…

Mi madre se apoyó sobre el cuerpo de Aníbal y quedaron los tres uno encima del otro por un largo rato, luego se reacomodaron y Aníbal les pidió disculpas a ambas por no quedarse pero su mujer lo esperaba para dormir la siesta, las hizo poner una vez más de rodillas y entre las dos le limpiaron el miembro que empezaba a ponerse duro de nuevo.

Ahora cuando me coja a mi mujer voy a pensar en Uds., esta siesta no se la olvida más la gorda, las besó a cada una y se fue del departamento, mi hermana y mi madre quedaron un rato abrazadas sobre la cama. Luego ambas se fueron a bañar juntas, momento que aproveché para salir disparado de mi casa.

Autor: Sebirra2003

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Historia real con una mujer madura

Metí mi cabeza entre sus piernas, la mordisqueé los muslos, pasé mi lengua por su rajita y con los dedos separando sus labios metí la lengua, y después  en su clítoris. La situación era deliciosa, yo estaba muy motivado y ella con su mano me oprimía la cara contra su coñito. Se incorporó, me la chupó, bastante bien por cierto, no podía más, saqué un condón, me lo puse y me puse sobre ella.

Hola, por fin me decido a empezar mi relato. De vez en cuando me gusta leer relatos eróticos, sobre todo aquellos que son factibles, nada de esas fantasías raras y que solo son posibles en la mente del autor. Yo como no tengo mucha imaginación, me limitaré a contar mis vivencias personales, ni más ni menos, eso sí, puede que los nombres que aparezcan en el relato no se correspondan con los reales, pero bueno, supongo que los nombres aquí es lo de menos.

Este relato tiene dos personajes protagonistas, yo, que ahora tengo 24 años, pero los hechos que les contaré datan de hace 2 años.  Yo tenía 22 y ella… 40 por aquel entonces.

¿Cómo nos conocimos? Muy típico, hablamos por el chat de nuestra ciudad, la agregué al Messenger y seguimos charlando sobre nosotros, la envié mi foto… -“Que chico tan guapo” me dijo, no la creí, ella me envió su foto, no estaba mal, pero bueno, no lo di mayor importancia, una foto de tantas como las que te mandan por el Msn.

Tardé un tiempo en volver a hablar con ella, unas semanas creo recordar, y desde ese día hablamos un poco más seguido, nos contamos nuestras cosas intimas, etc… Está casada, tiene un hijo de 10 años y un trabajo bien pagado en una importante empresa, y hablando, hablando, pensamos a ambos nos apetecía conocernos en persona, y tal vez, algo más. Pues así fue, en unos días allí estábamos frente a frente, la verdad que la situación no fue para nada tensa, y ese día hablamos frente a una taza de café, fue una conversación cordial. Rubia, pelo por los hombros, unos ojos castaños, estaba rellenita, pero bueno, a mí nunca me importaron unos kilitos de más, de pecho andaba bastante bien, la verdad que cuando la vi, me dije, si, me apetece acostarme con ella.

Quedamos algún día más a tomar algo y si, a ambos nos apetecía pegar un polvo, el problema es que no había un sitio propicio para ello.

Un día me propuso que la acompañase a unos recados en coche, y yo, pues sí… fui, y bueno, la cosa se empezó a calentar, así que mientras conducía por la carretera… la subí como pude la falda, le aparté el tanga y la empecé a meter un dedo, dos, estaba muy mojada, y cuando me quise dar cuenta había parado el coche en una trasera de una urbanización, la verdad, a mí aquello no me daba buen rollo, me daba la impresión de que alguien podía aparecer en cualquier momento, pero, nos miramos, nos empezamos a besar, meter mano y me dijo si me apetecía follar, no lo dudé, y dije, “claro”, “pues vamos a la parte de atrás”.

Afortunadamente era un todo terreno, ella se tumbó, la desabroché la camisa y le subí los pechos por encima del sujetador, se alzó la falda y disfruté quitándola el tanga, bueno, no se lo quité del todo, lo dejé en un tobillo… sin pensarlo dos veces metí mi cabeza entre sus piernas, la mordisqueé los muslos, pasé mi lengua por su rajita y con los dedos separando sus labios metí la lengua, y después me entretuve en su clítoris… puff. La situación era deliciosa, yo estaba muy motivado y ella con su mano, me oprimía la cara contra su coñito. Se incorporó, me la chupó, bastante bien por cierto, no podía más, saqué un condón, me lo puse y me puse sobre ella…

Mis labios chupaban sus pezones, mordisquitos, Mmm, y se la metí, y empecé a moverme sobre ella, la verdad es que estaba realmente con ganas, no tardó mucho en correrse, yo sin embargo seguí…y a ella la gustaba. Sin pensarlo más la dije que se diera la vuelta, que se pusiese a cuatro patas, que me apetecía darle por el culo, se que a ella por detrás no le gustaba mucho, así que no estaba convencido de que se dejara, pero no dijo nada, se puso con el culo en pompa y con la cabeza pegada al asiento. Le comí el culito durante un rato, metí un dedo, la puse saliva, dos dedos, y creo que estaba lista para admitir mi pene, y así fue, no costó mucho el meterla, delicioso, estuvo un buen tiempo en esa posición hasta que no pude más, me corrí increíblemente, fantástico, nos abrazamos y besamos, pero…pasada la pasión del momento pensamos que tal vez lo más recomendable sería salir de allí.

Me dijo que había estado muy bien, que no disfrutaba así con su marido, y que le dolería el culo unos días, que no estaba acostumbrada a un pene de ese grosor, y por eso la dolió un poco, pero que aun así la encantó. Se me olvidó un dato, un dato importante que dota de morbo a todo el polvo, yo tenía una cámara de fotos digital y ella me dejó hacerla fotos en todas posiciones… (No, no me pidan las fotos, porque como es obvio no las voy a mandar, tengo su permiso para publicar esto, pero no para enviar las fotos)

Y esta fue el primero de muchos otros encuentros que si lo desean les seguiré contando, la verdad que ese día fue genial, pero poco a poco fuimos probando cosas nuevas en nuestra relación…ya lo contaré.

Autor: Ano Nimes

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De como me gustaron los cuernitos

Me senté en el sillón y mientras Jorge le metía la verga por detrás ella me dio una mamada de miedo. Cambiamos posiciones y mientras la penetraba, le preguntaba porque no me había dicho antes que clase de puta era y que con cuantos había cogido. Ella me contestó que no me quejara si se notaba que lo estaba disfrutando.

Mi nombre es Luis Ángel tengo 32 años de edad, me mantengo en muy buena forma practicando natación y atletismo cuatro veces por semana. Mi esposa se llama Elvira, tiene 30 años de edad, es una morena despampanante con un juego de caderas acentuado por una cintura superdelgada que hace voltear a cualquiera. Tiene un par de senos de buen tamaño sin llegar a lo exagerado. Aparte de lo bien proporcionada y lo impresionante de sus caderas, tiene unas piernas bastante bien torneadas y francamente provocan erecciones por dondequiera que pasa.

Tenemos dos años de casados y hasta hace dos meses, todo estaba como a pedir de boca. Sin ningún problema. El pasado octubre, nuestra vida sexual tuvo un altibajo (me imagino que pasa en todos los matrimonios) dejamos de tener relaciones por dos o tres semanas. Lo tomé como normal debido a las presiones de trabajo tanto en el mío como en el de ella. Lo que les cuento a continuación fue algo que jamás me esperé; yo nunca he tenido fantasías acerca de mi mujer teniendo sexo con otros hombres por eso me ha costado un poco de trabajo adaptarme a la nueva situación. Mi esposa trabaja en una compañía de bienes raíces. Hace unas semanas empezó a mencionar ocasionalmente a uno de los contadores de la firma, un tal Jorge. Las menciones al principio eran esporádicas hasta que al poco tiempo Jorge fue asignado a trabajar a la oficina de mi mujer justamente cuando su asistente acababa de renunciar. La oficina es atendida por dos personas y están a cargo de despachar equipo y materiales a diferentes obras de construcción.

Hace cosa de un mes, al salir de mi trabajo decidí darle una sorpresa a mi esposa y pasar por ella para ir a comer. No encontré estacionamiento cerca de la oficina por lo que tuve que estacionar mi auto a una cuadra. Al llegar a la oficina noté un letrero de cerrado en la puerta, esto es por demás extraño porque la oficina regularmente está abierta de ocho de la mañana a cinco de la tarde. El auto de mi esposa estaba estacionado en el lugar de costumbre. La situación no me gusto nada. Di la vuelta por la parte de atrás donde está la puerta de servicio y como la cerradura es electrónica y se los números debido a que varias veces la he ayudado a llevar paquetes y archivos decidí entrar y ver qué es lo que estaba pasando.

Entré procurando no hacer ningún ruido, cerré la puerta muy despacio y empecé a escuchar jadeos. La sangre se me bajó hasta los pies y se me volvió a subir a la cabeza. Me detuve en seco, agitado y confundido. Lo primero que pensé es que tal vez el grupo entero estaban viendo alguna película porno en el televisor. Pero no era la voz de mi mujer, la conozco bien, cuando hacemos el amor le cambia el tono de voz y se comporta como una perra en celo. Muy cuidadosamente me atreví a ver que era lo que estaba pasando.

Mi esposa estaba en cuatro y el cabrón de Jorge le estaba metiendo tremenda verga, debe de medirle cuando menos diez pulgadas. Yo me considero bastante grande con mis ocho pulgadas. Ella gemía como una puta y le decía…cógeme cabrón, cógeme como nunca me han cogido… En ese momento estuve a punto de hacerme sentir y darles su merecido a los dos. Jorge le respondió…seguro que tu maridito no te mete la verga como te la estoy metiendo yo, ¿verdad perra?..

Al escuchar esto yo me quede perplejo, tuve una erección súper rápida y tremenda. Mientras tanto, Jorge continuaba embistiendo a mi esposa con su tremendo miembro mientras mi esposa le pedía que se la cogiera así todos los días. Mi esposa se detuvo se dio la vuelta y se llevó aquel miembro a su boca y le empezó a dar una mamada de esas que solo ella sabe dar. Forzado por el morbo y la calentura que estuve sintiendo, me llevé las manos a la bragueta de mi pantalón, saqué mi miembro erecto y empecé a masturbarme mientras mi esposa le mamaba la verga a otro hombre. Fue tan excitante…

Mi mujer se tumbó en el sofá de frente, yo solo veía las piernas totalmente abiertas, pues yo estaba a espaldas del mueble. Jorge se acostó encima de ella y continuó cogiéndosela y diciéndole lo puta que era y lo estúpido y afortunado que yo era de tener una hembra tan caliente y tan sensual. Para este punto, yo estaba tan caliente que masturbarme no me bastara más, tomé una decisión que hasta ahora a mi mismo me sorprende. Me desnudé y con mi miembro al máximo me acerqué a ellos.

La cara de mi esposa fue una mezcla de horror y confusión. Jorge reaccionó más rápido, después de la sorpresa al verme desnudo comprendió en seguida mis intenciones. Me senté en el sillón y mientras Jorge le metía la verga por detrás ella me dio una mamada de miedo. Cambiamos posiciones y mientras la penetraba, le preguntaba porque no me había dicho antes que clase de puta era y que con cuantos había cogido. Ella me contestó que no me quejara… si se notaba que lo estaba disfrutando… Al decirme eso, saqué mi verga de su jugosa conchita o panocha y se la empecé a embrocar por el ano. Ella jamás me había permitido que le diera por el culo pero ahora tenía muy poco que decir dada la situación. Poco a poco le metí el miembro por el culito hasta que mi verga se perdió en ese trasero divino. Jorge estaba disfrutando de la situación como un enano. Para mi sentir ese culito caliente apretando mi verga fue como lo que nunca había sentido. Jorge y yo nos miramos y fue como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, el se empezó a correr en su boca y yo me corrí como nunca en su culo.

Después de unos segundos para recuperar el aliento, nos vestimos. Pasaron algunos minutos de embarazoso silencio. Luego de hablar un poco de lo sucedido, quedamos de acuerdo en mantener la situación con mucha discreción. Jorge quedó invitado a ir a comer a nuestra casa al día siguiente.

La esposa de Jorge, Martha, resultó ser una rubia fenomenal y con una actitud súper abierta a opciones sexuales. La verdad es que nos la hemos pasado muy bien los cuatro y en cuanto al sexo, hemos multiplicado nuestra felicidad y los cuatro nos hemos pasado momentos sumamente agradables.

Mañana voy a pasar a recoger a la esposa de Jorge para ir al cine, mientras mi esposa y Jorge pasan algunos momentos agradables en mi casa…. esa es una historia que ya les contaré en otra ocasión.

Autor: Luis Ángel

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Una verga muy especial

Empecé besándole toda la verga desde la base hasta la cabeza que estaba toda hinchada. El cuerpo parecía un tronco con tantas venas dilatadas, quería metérmela toda en la boca pero no me animaba por miedo a que no me entre. Aparentemente mi papá se dio cuenta de las ganas que tenía de chupársela toda y con sus manos empujó mi cabeza hasta que me tragué gran parte de su pija.

Hoy voy a contarles una historia que cambió para siempre mi vida. Acababa de cumplir mis dieciocho años cuando me pasó algo que nunca voy a olvidar. Yo soy un chico bastante tímido, lindo físico y carilindo también. Desde los 17 años que sentía que lo que me atraían no eran las mujeres sino los hombres y desde entonces he tenido innumerables fantasías. En casi todas me veía a mí como una mujer bien putita y perrita siendo atendida por diferentes hombres, uniformados, no uniformados, grandes, chicos todo habia pasado por mi cabeza menos lo que me iba a pasar.

Pero volvamos a la historia del principio… Era una tarde primaveral, no lo voy a olvidar nunca, mis padres habían ido a trabajar y mis hermanas estaban con sus amigas de vacaciones. Sabiendo que mis padres no volverían hasta entrada la noche decidí hacer lo que muchas veces hacía, maquillarme, vestirme como una verdadera nena. Ya lo habia hecho antes muchas veces y lo disfrutaba mucho. Empezaba por desnudarme todo, me duchaba y peinaba el pelo, que uso un poco largo.

Después me ponía una tanga rosa que habia comprado para mi, portaligas y medias de red. Solía estar depilado siempre pero si tenía algún pelito me lo sacaba así quedaba perfecta. Me ponía corpiño con algunas cosas haciendo de relleno y soñaba con algún día poder hacerme unos implantes. Después me ponía botas con taco que guardaba escondidas debajo de mi cama, una minifalda que me encanta y un top que dejaba mi pancita al descubierto. Para terminar me maquillaba con muuucho maquillaje. Si sabía que tenía tiempo para sacármelo también me pintaba las uñas. Para terminar sacaba posters de hombres desnudos que guardaba y los colgaba en la pared para luego poner música y bailarles.

Aquella tarde todo venía saliendo bien, estaba ya terminando con las uñas cuando escucho el timbre. Mi primera reacción fue hacerme el que no estaba en casa y no atender esperando que la persona que interrumpía mis fantasías se fuera. Sin embargo el timbre seguía sonando. Ya me estaba poniendo nervioso cuando de pronto dejó de sonar. Me relajé y puse la música que más me gustaba para comenzar a bailar y mover el cuerpo como tanto me gustaba.

Estaba bailando re concentrada cuando de pronto veo que la puerta de mi cuarto se abre. Me re asusté, pensé que era un ladrón y corrí a trabarla con mi cuerpo. Y cuando lo hago del otro lado escucho la voz de mi padre: -Sebastián ¿estás ahí? ¿Porque no abrías la puerta? tuve que ir a pedirle al vecino las llaves de emergencia, ¡pensé que te habia pasado algo! ¡Yo no sabía que hacer! pero ya estaba ahí y era más fuerte que yo, así que terminó abriendo la puerta y quedamos cara a cara. ¡Que horror! ¡Juro que nunca en mi vida sentí tanta vergüenza como en ese momento!

Luego de un silencio, que para mí fue eterno, mi padre fue el primero en hablar: – Hijo, ¡no sabía que te gustaba todo esto…!- Mi palidez debe haber sido tanta que agradecí haberme sobrepasado con el maquillaje que lo escondía… – Bueno, un poco- contesté sin poder saber que decir. Bajé un poco la música, trate de esconder los posters y sacarme la ropa, todo al mismo tiempo pero mi padre me frenó. -¿En verdad quieres ser una nenita?- me preguntó. Yo no sabía a que venía su pregunta pero contesté que sí porque fue lo primero que pasó por mi mente (hoy en día doy gracias a que contesté eso). -Bueno, me dijo, las verdaderas nenas son las que desean la verga de un hombre, ¿Tú la deseas? -¡Siii contesté! para ese entonces ya estaba caliente, y aparentemente mi padre también porque me dijo, -Bueno yo puedo complacer tus deseos si quieres y comenzó a sacarse la ropa que traía puesta.

Estaba muy apuesto con el traje que usaba para trabajar, y a decir verdad su verga era más grande de lo que yo me esperaba. -¡Baila un poco para tu papa! me ordenó, yo subí la música y le dediqué los movimientos más sensuales que pude mientras veía como se acariciaba su verga ¡tan grande! En un momento ya no me resistí más y me puse de rodillas delante de él para poder chuparle la verga. -Papá, ¿cómo te gusta? le pregunté. Me contestó, -Todavía ni empezaste putita.

¡Como me calentaba que mi padre me trate de putita! Empecé besándole toda la verga desde la base hasta la cabeza que estaba toda hinchada. El cuerpo parecía un tronco con tantas venas dilatadas, quería metérmela toda en la boca pero no me animaba por miedo a que no me entre. Aparentemente mi papá se dio cuenta de las ganas que tenía de chupársela toda y con sus manos empujó mi cabeza hasta que me tragué gran parte de su pija… ¡Que rica que estaba!

Se la chupé un largo rato mientras gozaba con él gimiendo, respirando fuerte y diciendome cosas que me ponían muy caliente como, -Putita, ¡la chupas mejor que tu madre! o -Si mis amigos se enteran lo bien que coges van a venir a jugar al póker más seguido… ¡Como me calentaba todo lo que me decía! ¡Empecé a chuparla con más ganas! La quería tener toda su leche en mi boca… El ya se estaba por venir porque estaba muy agitado, y de pronto, un río inundó mi boca, que placer, fueron tres chorros seguidos que no me dieron tiempo ni a tragar el primero que ya venía el segundo y luego el tercero, mi boca rebalsaba de ese néctar tan especial, el mismo que años antes me habia hecho a mí.

Yo pensaba que con toda la leche que había largado no iba a tener ganas de más nada pero, ¡como me equivocaba! Me dijo, -¡Bien putita! pasaste la primera prueba, ahora para ser una verdadera mujer tenés que pasar la última, no hizo falta que me dijera más nada para que me pusiera en cuatro y le expusiera mi tanga para que me la saque, eso hizo y me penetró muuy profundo, como dolió al principio pero luego fui acostumbrándome y gozando cada vez más…Cuando acabó me llenó el culo de leche, ¡fue algo muy lindo! luego me dijo,     -Bien hijo, ¡ya eres toda una nena! se vistió y se fue como si nada.

Desde entonces hemos cogido muchas veces, incluso me llevó a “jugar al póker” con sus amigos… pero esos son temas para otros relatos…

Espero que lo hayan disfrutado como yo…

Autor: Sebastiaan

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La amiga viciosa

Mi polla estaba dispuesta a satisfacer a las dos putas, estaban desnudas tocándose y besándose, puse a Anabel encima de mi cara y comencé a comerle su coñito, mientras tanto, Charo le mamaba los pechos a su amiga, la cual estaba fuera de sí por la excitación. Luego, bajó su boca a mi verga, y otra vez se puso a mamarla, mientras yo acariciaba los negros pezones de mi amiga.

Este relato sucedió hace algunos años ya, tenía una novia que se llamaba Charo, y solíamos salir con otra pareja de fiesta por las noches, ellos se llamaban Mateo y Anabel. Ella era la novia de mi amigo, tenía veintitrés años, una cara celestial y aniñada, labios de ensueño gruesos, carnosos y delicados, cabello castaño claro, lacio que le caía por su espalda, medía poco más de 1.70, delgada, con un precioso trasero duro y unos pechos increíbles que saltaban a la vista al ser grandes. Charo, tenía veinte años, guapa de cara, pelirroja con el pelo corto, 1,72, delgada, con un hermoso culo redondo, pechos medianos, y de complexión atlética.

Al principio los cuatro siempre estábamos juntos, pero con el tiempo ellos dejaron progresivamente de salir, Mateo estaba enganchado al ordenador, a internet, y no le apetecía salir de casa, su novia Anabel hacía lo mismo aunque no era de su agrado, así el desinterés de Mateo se hacía cada vez más evidente, hasta llegar al extremo de no salir nunca. Un día vimos a Anabel, y le preguntamos el por qué de no vernos, ella contestó que Mateo no quería, que por ella si salían, pero que él no lo deseaba, así que la invitamos a salir un día los tres, Anabel aceptó, y quedamos para el fin de semana.

El sábado salimos los tres, fuimos a un local con música independiente, cuando llegamos al club, Anabel se sentó frente a mí, cruzó sus largas y bien torneadas piernas, y estas quedaron completamente desnudas al abrirse los vuelos de su vestido de gasa blanca, por arriba, su espalda iba al cubierto y por delante solo dos tiras verticales blancas aparecían, las cuales tapaban a duras penas su generoso busto, dejando fuera una teta. Charo se sentó a mi lado, ella no estaba nada mal tampoco, un vestido negro largo, con una larga raja, y con un buen escote que dejaba entrever sus fabulosos pechos, la espalda al descubierto hasta el comienzo de su tremendo culo.

Allí estaba yo sentado junto a esas dos hermosas mujeres, pedimos unos tragos para entrar en calor y nos dispusimos a gozar de una noche de buena música y charla entre amigos, una velada agradable. Bebimos y hablamos animadamente, hasta que la cosa se fue pasando de la raya, Charo y Anabel bromeaban entre ellas y me hacían ver que se tocaban disimuladamente aunque ambas me miraban al hacerlo y sonreían, yo también reía aunque por dentro estallaba de mi calentura ante la visión de ellas dos toqueteándose. Continuamos hablando, y mi excitación se hizo evidente, mi pene se puso erecto, y el bulto se dejaba ver, ambas lo notaron y empezaron con las bromas sobre mi verga, a esas alturas ya estábamos los tres bastante bebidos y casi ni prestábamos atención a la banda.

No obstante, me puse a mirar las deseables tetas de Anabel, y pude cerciorarme de la excitación que le producían las bromas a ella también, ya que sus pezones formaban notorias protuberancias en su vestido. Momentos después, me acerqué a Charo y comencé a acariciarle lentamente sus piernas hasta llegar a sus braguitas, pude comprobar que ella también estaba muy excitada por la humedad que tenía, entonces le dije al oído que si deseaba tener una fiestecita los tres para terminar la noche, ella me contestó que por ella no había problema, que le volvería loca verme hacerlo con Anabel, pero que habría que ver que decía ella, le contesté que no creía que hubiera problemas, que la notaba excitada, casi más con ella que conmigo.

Charo se lanzó al ataque, se puso a acariciar el brazo y las piernas de Anabel, momentos después, ambas estaban trenzadas en un beso poco inocente, sus lenguas se juntaban y luego se mordían los labios una a la otra, esta escena, me puso peor de lo que estaba, creí que eyacularía allí mismo, por lo que pedí la cuenta y nos aprestamos a salir del club, con nuestra actitud habíamos despertado miradas indiscretas y curiosas de otras mesas.

Nos dirigimos al coche, me monté en el lugar del conductor, pero Charo no en el del copiloto, las dos se pusieron atrás, mientras me dirigía a casa, miré por el espejo retrovisor, y allí estaban las dos muy a gusto dándose unos terribles lengüetazos y tocándose a más no poder, se refregaban como poseídas, hasta que tras un rato, Anabel me dijo casi a gritos, que estacionara el coche en algún lugar oscuro, sin hacerme de rogar, me fui a uno que conocía, paré y me quedé un rato mirando como las dos perras desbordantes de deseo se manoseaban y comenzaban a buscar sus partes íntimas con sus manos.

Tras observarlas un rato, gustándose ambas en la escena, Anabel me dijo que fuera hacia ellas, rápidamente entre los asientos, pasé a la parte trasera del coche, me uní a ellas, lo primero que hice fue besar apasionadamente a Charo, la cual tenía su boca entreabierta gimiendo por el placer que le provocaba el roce con Anabel, la besé y con la lengua recorrí sus jugosos labios, mientras con mis manos comenzaba a tocar sus duras tetas, aun no me animaba a ir a tocar a la novia de mi amigo. Momentos después, Anabel se encargó de romper el hielo, se abalanzó hacia nosotros y se unió al beso metiendo su lengua dentro de mi boca, aparté un poco a Charo y me dediqué a liarme con ella, mi lengua recorría sus carnosos labios, jugaba con su inquieta lengua.

Mientras continuábamos besándonos, mi novia le echó a un lado las tiras del vestido a Anabel, quedando al descubierto sus pechos, e inmediatamente se lanzó a por ellas, comenzó a comérselas, mordiendo delicadamente los enormes y negros pezones de nuestra amiga, la cual se retorcía de placer, refregaba su lengua contra mi boca, yo sobaba sus hermosas tetas mientras Charo seguía mamándolas, Anabel me besaba cada vez más apasionadamente, denotando su calentura extrema.

Al rato de estar así, Charo tomó una mano de Anabel y la dirigió hacia mi bragueta, con mi pene erecto notándose, posó su mano sobre mi pantalón y lentamente comenzó a bajar la cremallera, después me quitó el botón y me bajó un poco el pantalón junto al slip, dejando mi erecta verga al descubierto. Sin mediar palabra se inclinó sobre mi regazo y se zampó mi polla, se la tragó de una vez casi completamente, después comenzó a mamar la verga, la novia de un amigo me chupaba la polla mientras mi novia observaba, hasta que decidió intervenir, Charo se sumó a la fiesta, ambas se disputaban mi miembro, sus bocas luchaban, ambas se pasaban mi verga de una boca a la otra, amasando las tetas de las dos con mis manos.

Minutos después, les indiqué que estaba a punto de correrme, sin importarles, aceleraron el ritmo hasta que de mi verga comenzaron a brotar intensos chorros de semen que inundaron sus bocas y sus caras, bañaron a las dos chicas. Cuando terminé, ellas continuaron mamando mi decreciente polla, para luego incorporarse y besarse ardientemente ambas, comiéndole una a la otra la leche que estaba depositada en sus bocas, Anabel con una mano seguía masturbando mi verga, no quería darle descanso, la quería endurecer otra vez, y esto no tardó mucho en suceder.

Mi polla a los minutos nuevamente estaba erecta, dispuesta a satisfacer a las dos putas, las cuales completamente desnudas estaban tocándose y besándose. Me recosté en el asiento y puse a Anabel encima de mi cara con las piernas a horcajadas, y comencé a comerle su coñito, olía a sus jugos, los cuales eran abundantes, mientras tanto, Charo le mamaba los pechos a su amiga, la cual estaba fuera de sí por la excitación. Luego, bajó su boca a mi verga, y otra vez se puso a mamarla, mientras yo acariciaba los negros pezones de mi amiga. Pasaba mi lengua por su raja, se la metía en la vagina, mordía su clítoris, está explotó en un orgasmo húmedo, yo seguí y otra vez ella se puso súper excitada, hasta que cuando logró el segundo, se levantó y se sentó a horcajadas sobre mi verga, su coñito empapado la devoró sin esfuerzos, enseguida comenzó a galopar acompasadamente, contoneando sus caderas de forma semicircular, mientras Charo se sentó sobre mi boca y comencé a mamar su también húmeda rajita, a la vez que ella chupaba las tetas de Anabel, la cual follaba de forma espectacular, hasta que nuevamente ella se volvió a correr.

Al momento, le cedió su lugar a Charo, la cual se puso en cuclillas sobre mí, y se metió mi polla en su coñito, botó varias veces, e inmediatamente se metió dos dedos llenos de saliva en su culo, se lubricó bien para después levantarse y meterse mi verga por el ano, seguidamente empezó a cabalgar sobre su culo, a la vez ambas chicas se besaban y manoseaban sus tetas, Charo levantaba y bajaba su culo, jugaba con una mano con su coñito, hasta que acabó en un estruendoso grito de placer, se había corrido.

Posteriormente, saqué la verga del culo de mi novia, y me fui a por Anabel, la puse a cuatro patas, y entre Charo y yo le humedecimos su culo con saliva y los líquidos que fluían de su coño, se lubricó bien y después apoyé mi glande sobre la entrada del culito, y comencé a empujar mientras agarraba sus duras tetas, ella gemía como una perra y me insultaba, esto me calentaba más, más aun cuando ambas se empezaron a besar, Anabel me insultaba y arengaba para que siguiera, me decía que era un cabrón, y que le partiera el culo.

La bombeé unos minutos más, hasta que noté que me corría y saqué mi polla de su ano, ambas se sentaron juntas mamando mi verga, hasta que solté otra vez mi semen, bañó sus caras, sus cabellos y sus pechos, a continuación, Charo me limpió mi polla con su boca, yo mamaba las tetas deliciosas de Anabel.

Cuando Charo acabó de limpiar mi verga, se fue a comerse el coñito de Anabel, y esta hizo lo mismo con el de mi novia, se pusieron a hacer un sesenta y nueve, mientras yo acariciaba el culo de Charo que estaba arriba, las dos se chupaban desesperadas, por lo que no tardaron mucho en correrse, ambas tuvieron un nuevo orgasmo.

Tras esto, nos vestimos y fuimos a dejar a Anabel, los tres juramos no decir nada de lo sucedido, aquella experiencia fue magnífica, pero nunca se repitió, ya que Anabel no quiso salir más sola sin su novio.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

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En la costa

Mi polla daba pequeños golpecitos en la entrada de su coño, yo sentía el coño chorreando y mis manos buscaban su culo para que por fin metiera mi pene ya muy caliente, finalmente metí de un golpe la mitad de mi verga y ella lanzó un grito de placer, la saqué y la restregué contra su clítoris y la volví a meter de golpe.

Me declaro admirador de varios relatos que he visto en esta maravillosa página, ya después de haber leído bastantes me animé a contarles lo que me sucedió en Costa Rica hace 9 meses. Para comentarles como soy, tengo 32 años de tez blanca, pelo castaño y ojos claros, nada del otro mundo, a veces tengo mis encantos con las mujeres. Este lindo país cuenta con mujeres muy bellas lo cual me vuelve loco, afortunadamente por cuestiones laborales lo visito seguido.

Un día después de una jornada muy larga y cansada, decidí darme un descanso y pasar a un centro comercial, muy conocido. Me llamó mucho la atención una tienda de ropa, con el tiempo de sobra decidí entrar como cualquier cliente, ahí me atendía una linda mujer y muy amable, le preguntaba yo por diferentes pantalones que me gustaban, así que decidí probármelos, sentí el pantalón un poco apretado y eso hacía que el paquete se me marcara mucho en el pantalón.

Cuando salí del vestidor para verme en el espejo mi sorpresa fue mayor porque estaba otra chica de 20 años, muy delgada, alta, con las tetas paraditas, redonditas y un culo de monumento, me quedé impresionado cuando levantó la mirada y la dirigió hacia el cierre de mi pantalón y con una mirada que jamás olvidaré ella me dijo, ¡se te ven muy bien! Ese comentario hizo que despertara mi instinto animal, al mismo tiempo que me dejó sorprendido porque no me esperaba algo así.

Regresé al vestidor y me puse la ropa que tenía, pero necesitaba conocer más a esta reina, así que elaboré mi plan de ataque. Fui al mostrador para pagar el pantalón que no me gustaba, pero era el pretexto para conocerla, al llegar ahí le dije:

– Hola, me llevo el pantalón que nos gustó tanto, ella se puso de mil colores y sólo respondió, está bien.

Al pagar le hice varias preguntas, una de ellas fue su nombre, a lo cual respondió, – me llamo Fabiola. Le pedí el número por si tenía que cambiar el pantalón y ella me lo dio, al igual que su celular.

El plan había funcionado, al día siguiente le llamé y la invité a almorzar, ella accedió, en el almuerzo platicábamos muchas cosas, poco antes de irnos empezaron las preguntas relacionadas al sexo, eso me puso muy caliente y ella cada vez se interesaba más, subimos al carro y le dije si me acompañara a la oficina ya que tenía que recoger la computadora, cuando llegamos ahí pasamos a mi oficina, al estar ahí, nos dimos cuenta que ya no había nadie porque salieron temprano por día festivo. No lo sabía porque no soy del país y ella se volteó y me dijo – que casualidad que no hay nadie.

Sin que me dejara responder se me fue encima y nos empezamos a besar de manera descomunal, mis manos no paraban de tocarla, le levanté la blusa y le chupaba las tetas, ella gemía de placer y me decía, muérdemelas, mi pene estaba atrapado en el pantalón con urgencia de liberarse de él, con destreza me bajó los pantalones, al mismo tiempo que yo la desnudaba, cuando le quité la tanga, vi su vagina rosada y depilada, así que la empecé a chupar locamente, ella gritaba y salían flujos en abundancia, jugaba con mi lengua en su clítoris, estaba algo duro y muy mojado.

Ella puso su pecho en el escritorio dándome el espectáculo de su culo levantado, continué explorando con mi lengua, cuando llegué al ano, ella respingó y me decía que sentía muy rico, que nunca lo había hecho por esa parte, y yo le decía que se dejara chinear (consentir), y seguí lubricando ese lindo agujerito. Fabiola comenzó a vibrar.

-Cógeme, ¡cógeme por favor! Pidiéndome ya, que no aguantaba más, acostados en el piso desnudos.  – Por favor métemela, hazme tuya.

Seguí chupándole las tetas, pero ahora mi polla daba pequeños golpecitos en la entrada de su coño, yo sentía el coño chorreando y mis manos buscaban su culo para que por fin metiera mi pene ya muy caliente, finalmente metí de un golpe la mitad de mi verga y ella lanzó un grito de placer, la saqué y la restregué contra su clítoris y la volví a meter de golpe, eso lo hice tres veces.

“Métemela toda, clávemela hasta los cojones, fóllame, fóllame…”

La puse en cuatro patas y se la metí de un sólo golpe al mismo tiempo que volvía a tener ese ano a mi disposición. Lo empecé a dilatar metiéndole un dedo por un tiempo hasta que luego fueron dos, ella me decía: – ¡eres un cabrón nadie me ha cogido así! Pero que pollón tienes, fóllame cabrón, ¡me corro!” Y yo le sobaba el culo y las tetas a mi antojo. Le decía que lo que quería es que ella gozara al 100% y que disfrutara.

Después de un rato, decidí metérsela en el culo ya dilatado, metí mi glande y ella me decía que le dolía mucho, pero le dije que no la lastimaría y que iríamos despacio, poco a poco fui moviéndome hasta ver que tenía la mitad adentro y de un envite le empujé la otra mitad, al principio se quedó quieta como adolorida, pero de repente empezó a moverse de tal manera que me iba a correr, le tocaba el clítoris con mis dedos y ella tenía varios orgasmos hasta que ya no pude más y le dije:

-¡Me corro! Ella me decía: – Si papito lléname de tu leche caliente todo mi culo.

Solté torrenciales fluidos, con mucho cuidado me salí y quedamos ahí cansados en el piso por un rato mas, ella me decía que los extranjeros follan como animales y que debíamos repetirlo.
Al final la llevé de vuelta a su casa y nos despedimos con un largo beso. Ya en mi casa, recordando el momento tan increíble, vi los pantalones que compré y decidí regresarlos al día siguiente.

Regresé a la tienda y ella me atendió, me dijo que pasara al vestidor y que me daría una sorpresa, en el vestidor bajó mis pantalones, me chupó la verga con demasiada furia, me comía la polla lamiéndome bien el capullo y limpiándomelo a fondo, después me lamía el tallo desde arriba hasta llegar a los huevos, se detuvo a lamerme los huevos, y finalmente se metía la polla en la boca. Después me la succionaba sin parar de pajeármela con la mano y acabé en su boca, me la dejó limpia a lo que me dijo: – ¡no se tiene que desperdiciar nada!

Al día siguiente regresé a mi país, pero he vuelto a verla en otros viajes a Costa Rica, pero esa es otra historia.

Espero le haya gustado al igual que a mí y me agradaría recibir sus comentarios.

Autor: Sergio

segioaraz@yahoo.com

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De hijo consentido de mi padre a su mujer

Me volteó dejándome boca arriba, tomando mis piernas las puso sobre sus hombros haciendo de ladito la tanga dejando mi culito listo para recibirlo, cuando me lo iba a empezar a acariciar para dilatarlo se dio cuenta que de mi culito salía el hilo de las bolas chinas, al darse cuenta de que ya estaba dilatado me retiró las bolas y de un solo golpe me lo metió hasta el fondo.

Hola, me relato es 100% real y desde el momento que se dieron las cosas soy la persona más feliz de este planeta.

Mi nombre es Shennya y tengo 31 años y esto sucedió cuando contaba con 18 recién cumplidos. Éramos una familia muy normal, papá, mama, y mi hermana Alexia quien es dos años mayor que yo, es hermosa y yo que en ese entonces era ˆRafaelˆ y residíamos en la Ciudad de México.
Desde que tengo uso de memoria, sentía una gran atracción por Alexia, pero más en el sentido de admiración a su belleza y a su forma de ser alegre, sociable, siempre con amigas bonitas y novios guapísimos, en fin era todo un ejemplo para mí y siempre quise ser como ella. Por lo que desde muy pequeña siempre utilizaba la ropa de ella, sus pinturas, para poder sentirme más como ella, lo que les quiero decir es que siempre tuve la admiración y la necesidad de vestir y de sentirme como mujer.

Mis padres eran un matrimonio común y corriente con sus pleitos y diferencias como todo el mundo, pero mi padre tenía una obsesión por todo lo relacionado con el sexo, la dominación, la lencería muy sensual, las pelis porno, en fin todo tipo de juguetes para compartir con mi madre, pero ella es más bien conservadora, por lo que en ese sentido iniciaron ciertos problemas entre ellos. Pero como yo sabía del escondite de todas las cosas que mi papa tenía para todos sus juguetes pues cuando estaba sola, aprovechaba para usar todos esos regalitos que se cruzaron en mi camino.

Para ese entonces yo ya sostenía relaciones sexuales con algunos amigos,  un día que estaba sola en casa con Jorge, estaba yo vestida con lencería de Alexia, pintada y con mi larga cabellera negra (natural) y esposada boca abajo a mi cama con una peli porno puesta, cuando en ese instante apareció mi padre que llegó temprano de trabajar y me vio en esa situación vergonzosa para cualquier padre que se desvive por su hijo.

Yo me quedé helada esperando la peor reacción de mi padre, quien corrió de la casa a Jorge, pero no me quitó las esposas ni me regañó, contrario a esto me manifestó la emoción que le daba saber que por fin con alguien iba a poder utilizar todos sus juguetes y cumplir con las fantasías a las que mi madre rara vez accedía, todo esto me lo decía al oído mientras se iba desvistiendo para mi sorpresa y se acostó a mi lado jalando mi cara para darme un largo beso, yo que poco a poco me iba relajando del shock empecé a jugar con mi lengua dentro de su boca (Cabe mencionar que papá para ese entonces tenía 44 años y como hace mucho ejercicio tiene hasta la fecha un cuerpo espectacular, en fin es guapísimo)

Después de besarnos por un rato yo seguía esposada a la cama, él se sentó frente a mi dejando su verga ya durísima frente a mi cara y yo sin pensarlo y como pude, por eso de que estaba atada a la cama, empecé a mamar como una loca, recorría con la lengua desde sus huevos hasta la punta para tragarme todo el paquete de papá. Cuando sentí que él iba a venirse, seguí con más fuerza hasta que terminó dentro de mi boca, de ese sabor tan rico no quise dejar escapar ni una gota, así que succioné hasta que lo dejé seco.

Poco después me quitó las esposas y ya recuperado empezó a besarme nuevamente, me volteó dejándome boca arriba, tomando mis piernas las puso sobre sus hombros haciendo de ladito la tanga dejando mi culito listo para recibirlo, cuando me lo iba a empezar a acariciar para dilatarlo se dio cuenta que de mi culito salía el hilo de las bolas chinas que mamá nunca quiso usar por lo que al darse cuenta de que ya estaba dilatado me retiró las bolas y de un solo golpe me lo metió hasta el fondo.

No les puedo decir lo que fue eso sentir la verga de mi padre dentro de mí, era una locura, unas embestidas impresionantes (no sé por qué mamá no aprovechaba esa potencia) al poco tiempo me vine manchándome todo el abdomen y hasta el cuello, cuando sentí que papa iba a venirse otra vez lo apreté con mis piernas para que no se separara y me dejara toda su leche dentro de mí.

El cayó rendido a mi lado y me preguntó que desde cuando de mis preferencias, le contesté que de toda la vida y de la admiración y de las ganas de ser como Alexia, a lo que me respondió que si así quería que fuera, que él me apoyaba.

Por lo que fue él, mismo quien me pagó los tratamientos hormonales y en general toda mi transformación, ya que desde ese día y hasta la fecha hemos sido amantes.

Yo me salí de casa de mis padres a los 22 años cuando mi cuerpo ya empezaba a cambiar, Alexia siempre fue mi confidente cosa que le agradezco por que siempre ha sido mi inspiración, (actualmente parecemos gemelas).

Poco tiempo después mis padres se divorciaron y yo me fui de la ciudad con mi padre a vivir a Cancún, lugar en donde desde el momento que llegamos nos presentamos con todo el mundo como marido y mujer, por eso es que de ser su hijo consentido me convertí en su mujer.

Con mamá se cortó la relación al 100% y Alexia viene seguido a visitarnos a Cancún con su marido y mis sobrinos ¿o nietos?

Bueno, me despido de Ustedes y les mando un fuerte beso.

Autor: Shennya_Love

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La vecina del edificio

La puse en cuatro y le comencé a pasar mi lengua por su anito y alternaba con su rajita, ella movía el culo para un lado y para el otro, le dije, primero me lo vas a chupar para que esté bien lubricada mi pichula, me puse enfrente de ella dándole la pichula y así como una perrita me comenzó a chupar la pinga, primero despacito y luego más rápido, la verga la tenía muy dura y los huevos hinchados.

Hola amigos, desde que descubrí esta página no dejo ningún día de leerla, sus historias son interesantes, al leer estas historias me animé a contar lo que me sucedió el año pasado. Primeramente déjenme presentarme, mi nombre es Carlos, soy peruano, vivo en la ciudad de Lima y tengo 31 años, soy casado pero eso no impide que goce al ver una mujer hermosa y sobre todo si tiene un buen culo que es lo que me gusta, la historia que les voy a contar me sucedió cuando me mudé de departamento, me fui por un barrio llamado los olivos a un edificio de cinco pisos, al estar bajando las cosas del carro de mudanzas, vi que entró una mujer no tan hermosa pero si de bonito cuerpo.

Cuando esta ingresó al edifico pude apreciar el buen culo que tenia, ella llevaba un pantalón apretadito y una chombita de polar, porque estábamos en otoño, en esa época al instalarme en mi departamento, el cual quedaba en el segundo piso, luego de pasar un tiempo comencé a conocer a los vecinos y pude conocer a esta señora la cual supe que era casada, y que su marido era un agente vendedor y por su trabajo este viajaba mucho, así que la señora a la que llamaremos Karina, paraba casi sola en su casa, ella tenía dos hijas muy hermosas, ellas, estudiaban en las mañanas en un colegio particular y salían de clases en las tardes, siempre yo me encontraba con ella en las escaleras y la saludaba muy respetuoso y como era lógico la ayudaba con la canasta de las compras que ella traía.

Cuando llegó el verano pude apreciar el hermoso cuerpo que ella tenía, la verdad estaba muy bien conservada, sus medidas creo que son, 94-62-102 ella tenía 45 años y no parecía que los tuviera por que practicaba aeróbicos en las tardes, cuando sus hijas venían del colegio ella salía a sus clases de aeróbicos y a esa hora yo salía a trabajar, como el gimnasio estaba en camino al paradero, en el cual pasaba mi movilidad para ir a mi trabajo, nos poníamos a conversar y hablar de muchas cosas y cada vez que salía un tema de sus clases yo le hacía saber que los aeróbicos estaban haciendo efecto en ella, le decía lo bien que se le veía y ella me contestaba que no sea tan mentiroso, que no es verdad, al oír eso fue algo que me dio pie a seguir con el tema y comencé a decirle lo hermosa que se le notaba al caminar, que tenía una cinturita que muchas chicas universitarias envidiarían y que tiene unas hermosas piernas, además que se le ve muy bien cuando está de espaldas y ella al oír esto me contestó a que me refería, me quedó mirando a los ojos y yo me puse nervioso, en ese momento aproveché y le dije que venía mi carro, me despedí de ella, luego de esto no nos vimos por días.

Cuando la volví a ver fue que yo estaba bajando las escaleras y ella entraba al edificio, ese día venia del supermercado así que llegaba con unas bolsas grandes, al verla la saludé, ¿Como está señora Karina?, veo que ha hecho compras para la semana, si gusta le ayudo con las bolsas, ella me dijo, está bien Carlos, gracias por la ayuda, la verdad que ya no podía sola, estaba deseando encontrarme contigo, porque sola no podría subir, ella dejó las bolsas en el piso se acercó y me saludó con un beso en la mejilla, cogí las bolsas, suba primero señora Karina que yo voy atrás suyo, deja de decirme señora Carlos, solo dime Karina, al subir ella primero, pude darme cuenta que ella llevaba puesto un vestido floreado de esos que se usan en verano por que ya estaba haciendo calor, al subir ella las escaleras pude ver lo hermosa que se veía, así que dejé que ella se adelantara un poco para poder a preciar las hermosas piernas que tenia, ella era una mujer blanca como la leche y eso a mí me excitó mucho, al llegar al tercer piso ella me dijo, ¿que pasa Carlos acaso estas cansado o es que te estás quedando atrás para poder verme de espaldas?, esto me sorprendió así que pensé esta es mi oportunidad para lanzarme.

Con un poco de miedo le dije al acercarme, ¿quiere saber la verdad?, ese vestido que lleva le queda muy bien y no pensé que fuera tan hermosa señora Karina, la verdad quería ver lo hermosa que es. Ella no dijo nada y siguió subiendo, yo al ver que no dijo nada subí atrás de ella, pero al estar subiendo escucho un ruido, al levantar la cabeza para verla veo lo más hermoso que pudiera ver, unas hermosas nalgas blancas con un diminuto calzoncito de color amarillo que se metía entre sus cachetes, que panorama, que delicia, al ella verme dice, Aay es que se me cayeron mis llaves al sacarla de mi cartera, en ese momento yo casi me caigo por el peso de las bolsas con las cosas que ella traía, cuando llegamos a su depa, ella abre la puerta y me dice, pasa Carlos, la cocina está en esa dirección, al dejar las cosas en la cocina ella me invita a sentarme, siéntate Carlos, debes estar muy cansado, te serviré un vaso de refresco para que sacies tu sed.

No creo que con un vaso con agua pueda calmar la sed que llevo dentro y la quedé mirando con una sonrisa pícara en los labios, ella me trajo el vaso de refresco y lo puso en la mesa, yo comencé a tomar el refresco, ella dijo si quería una tajada de queque que recién había horneado, al escuchar esto fue lo que me decidió a darlo todo, porque el que no la intenta no la consigue, así que le contesté, si señora Karina, se ve que su queque está muy bien preparado, y no creo que me conforme con tan solo una tajadita, por mi me lo comería todito, ella sonrió y me dijo, mejor comenzaré a arreglar las cosas en la alacena, yo quise ayudarla y ella me dijo, tú no te preocupes descansa, y sigue tomando tu refresco que yo acá me encargo de todo, yo le pregunté, ¿de todooooo? ella sonrió, y se volteó, yo estaba frente a ella mirándola todos los movimientos que hacía, no apartaba mi vista de ese hermoso cuerpo y de esas hermosas nalgas que se veían apetecibles tras el vestido que le llegaba casi hasta las rodillas, en eso ella abre una de las puertas de abajo del repostero y comienza a poner algunas cosas de limpieza, en ese momento yo no perdía ni un minuto sin verla, y al agacharse más de la cuenta el vestido se levanta más de lo normal y pude apreciar ese hermoso culo redondito y blanquito que me decía cogeme, muérdeme, tócame, no resistí más la tentación y me abalancé hacia ese manjar.

Al acercarme a ella noté que no se movió, al agarrar sus nalgas ella dio un salto de sorpresa, al ver que seguía en la misma posición acerqué mi cara y comencé a besarle diciéndole, señora Karina, que hermosas nalgas tiene, me agaché para besar y saborear esas hermosas nalgas, comencé a pasar mi lengua por toda su raja, le hice a un lado su calzoncito amarillo y comencé a besarle el huequito rosadito y muy estrecho, ella me dijo que siguiera, no pares Carlos, que rica lengua que tienes mi papuchito, quiero que sigas, no sabes lo mucho que lo necesitaba, sigue cómeme todita, soy tuya por completo, al subir las escaleras hice caer las llaves a propósito solo para que tú me vieras el rico culo que tengo y que mi marido no sabe masajeármelo, yo no dejaba de lamer ese rico ojete que tenía, yo ya estaba a mil, la verga me reventaba dentro del pantalón, me paré y la tomé del brazo, la volteo y le comienzo a besar su lengua, recorría todo mi boca, ella intentó parar esto y me dijo, no, no, no, Carlos, no sigas por favor, soy una mujer casada, yo le contesté yo también Karinita pero eso no importa ahora.

Después de haberme dicho que no dejara de besarle el culo ahora se daba la santurrona, así que comencé a desnudarla. ahí en plena cocina los dos estábamos volviéndonos locos de pasión, al sacarle los tirantes del vestido pude apreciar lo blanco de su cuerpo y las hermosas tetas que tenía, eran duritas y muy blancas, con los pezones rosaditos como dos cerezas, al verlas comencé a chuparlas, morderlas suavemente y a besarlas en toda su dimensión, que maravilla, ella estaba con los ojos cerrados y disfrutando de lo que hacía comencé a bajar mis caricias por su cintura, le quité todo el vestido, el cual al caer pude ver la diminuta tanguita amarilla que tenía, comencé a decirle, señora Karina que hermosa que es, que lindas piernas tiene, que lindas nalgas, ella gozaba con lo que le decía, al sacarle el calzoncito pude ver la hermosa conchita, totalmente rapadita, muy bien afeitada y unos labios vaginales rosaditos, que maravilla, yo estaba completamente loco por esa mujer, la tomé de los brazos y la llevé a la mesita que estaba en el comedor, la subí con mucho cariño, ella se sentó y me abrió las piernas de par en par, yo me acerqué hacia ella y la comencé a besar en la boca, a recorrer todo el cuerpo con mi lengua.

Mordía, metía mi lengua por su anito, lo lubricaba bien porque tenía que meterle mi verga por ese ojalcito tan rosadito que tenía la señora Karina, ella se voltea y me comienza a sobar el bulto que tenía en el pantalón y me dice, Carlos que duro que está, sácate los pantalones que quiero saber lo que es tener una pinga en la boca, eso a mí me puso excitado y con lo caliente que estaba no sé como lo hice, pero en un segundo estaba sin pantalón y sin polo, estábamos los dos completamente desnudos en la cocina, en eso ella se agacha y comienza agarrarme la verga pasando su lengua por mi glande y sobando con sus manos mis huevos, en una de esas siento un calor que encierra mi pichula y al ver ella estaba con la verga dentro de su boca, para ser su primera vez lo hacía muy bien, yo tomé su pelo castaño y comienzo a follármela por la boca, que delicia, ella lo chupaba de una forma maravillosa, yo le digo, para Karina que no quiero vaciarme en tu boca porque quiero llenarte todito ese culito de mi leche, y así marcar lo que me pertenece.

Ella se para y comenzamos a besarnos, la pongo de nuevo en la mesa, abro sus piernas blancas y acerco mi verga a su conchita rosadita sin ningún pelito y comienzo a metérsela de a poco, que delicia, sus jugos hacían que mi pichula entrara con facilidad y ella movía las caderas de una forma que no aguantaba y comencé con la penetración.

Mi verga entraba y salía de su rica conchita, con mis manos no dejaba de sobarle el culo y las tetas y besándola le decía lo buena que estaba, señora Karina que dulzura que es, que cuerpo que tiene, me está volviendo loco, la cambio de posición y la bajo de la mesa, le doy vuelta, la recuesto sobre la mesa y la penetro por la vagina, ella echada en la mesa, aplastando esas dos hermosas tetas y yo le daba de palmazos en el culo, ella decía así Carlos así azótame soy tuya cogeme, cogeme cuando quieras y donde quieras, desde este momento eres mi mujer Karina, yo seré tu macho y te daré toda la verga que quieras, ella si, así Carlitos, sisisisisisisi, tú serás mi hombre, dame duro mi amor.

Cambiamos de posición la hago poner de rodillas en la silla y le beso ese hermoso culo, comienzo a metérselo otra vez por su conejito, que rico que caliente que lo tenía, la bajo de la silla y me siento, hice que ella se sentara dándome la cara para que ella sea la que me cabalgara, ella agarró mi verga y se la comenzó a meter en su conchita, al estar adentro se comenzó a mover como una ninfómana, que rico, sentía mis huevos reventar, y escucho sus gemidos, así, así, siisisisisisisisi, sigue, que pinga, que rico, me corrooo, me cooorrooo…ooo…ooorr…rrr…ooo…oooo, nos abrazamos, ella ya se había tenido un súper orgasmo.

Luego yo le digo, ahora mi amorcito quiero probar ese rico queque, y lo quiero todito para mi (acá se le dice queque al culo de las mujeres) ella me dice, si mi amor, pero nunca lo hice por ahí, no lo puedo creer, si tienes unas hermosas nalgas y un trasero de campeonato, es que me contaron que duele, no te preocupes mi amorcito que yo te lo voy a perforar con mucho cuidado, solo cuando entre la cabecita te dejaré que tú te muevas, y ella dijo está bien, quiero ser tu mujer por completo Carlitos.

La puse en cuatro y le comencé a pasar mi lengua por su anito y alternaba con su rajita para que siguiera caliente, ella movía el culo para un lado y para el otro, era delicioso, entonces le dije, primero me lo vas a chupar para que esté bien lubricada mi pichula, me puse enfrente de ella dándole la pichula y así como una perrita me comenzó a chupar la pinga, primero despacito y luego más rápido, la verga la tenía muy dura y los huevos hinchados, se la saqué de la boca y me puse atrás de ella, comencé a sobarle mi verga por todo su culo, por el ano, que rico ojete que tenía la condenada.

En eso puse mi garrote en su culazo, que delicia, estaba en un mete y saca cada vez más profundo, ella se movía a mi compás y yo al de ella, nos habíamos acoplado como uno solo, en eso comienzo metérselo y sacárselo más rápido, era un mete y saca, ella gemía asia, sia, sisisisisisisisisisisi, sigue mi amor, que rico, no pensé que fuera taaaaan rico, yo ya no pude aguantar más y le dije me corro mi amor, me corrrrrrroooorrrrrrrooooo, yayayayayayayaya, agaagagaggggggggagggggg.

Que corrida, le llené todo el culo de leche, ella se pegaba más a mí como para que no saliera nada de leche de su culo y los dos caímos rendidos al piso, ella debajo mío, que delicia, no creía que me había cogido a esta mujer, su cuerpo y el color de su piel blanca me excitaban, nos paramos y comenzamos a besarnos, ella me dijo, tú eres el único hombre en mi vida, desde ahora seré tuya para siempre mi amor, yo le dije te cogeré donde quiera y cuando quiera, ella, si mi amor si soy tu mujer, nos comenzamos a cambiar, cuando yo estaba cambiado y ella se puso su vestido, al tomar su calzón me dice, mi amor, me quedaré con tu leche en mi culo todo el día como recuerdo de que soy tu mujer.

Me acompañó a la puerta y la besé apasionadamente, luego bajé a mi departamento, felizmente mi mujer no estaba y pude darme un duchazo y descansar de esa faena que me había agotado, actualmente ella se ha mudado porque a su esposo le ofrecieron un puesto en la compañía en el interior del país y ahora tan solo me quedan sus recuerdos y sus cartas que ella me escribe…

Autor: Carlosarre

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Mi gran fantasía

Abrí mis piernas para sentir su paquete, estaba que ya no podía de la excitación… en eso me dio una mirada y veo su pene, por lo que me arrodillé, le bajé el bóxer empapado y allí estaba, una delicia de tronco de 18 centímetros, afeitado completamente… comencé metiéndolo en mi boca y dando lentas subidas y bajadas, él me pidió que parara porque no quería acabar aún.

Vivo en Caracas, tengo 29 años y siempre me he considerado heterosexual. Sin embargo, desde hace algún tiempo me comenzó a llamar la atención el imaginarme siendo penetrado por un hombre.
Hace un par de semanas, quedé para ver un partido con un amigo en su casa, ya que él vive solo. Él es un poco mayor que yo, no muy alto, atlético, cabello negro y ojos marrones. Yo en cambio mido alrededor de 1.75, peso 70 kilos y soy moreno. Llegué de lo más normal y comenzamos a ver el juego, pero en vista de que existían ciertos rumores con respecto a su sexualidad, comencé a imaginarme como sería tener sexo con él y si realmente sería cierto lo que la gente decía. Sin darme cuenta comencé a ver su paquete; cosa que el obviamente notó porque comenzó a tocárselo constantemente por sobre el short. Yo comencé a ponerme realmente nervioso y a intentar concentrarme en la televisión, pero él estaba dispuesto a no dejarme escapar así que puso una mano sobre mi rodilla.

– ¿Te gusta? dijo él. – ¿Que si me gusta que?

En ese momento tomó mi mano y la llevó a su paquete… yo ya estaba decidido a dar el paso, así que dejé los nervios de lado y comencé a acariciarlo sobre el short… decidí abrir el botón y bajar el cierre pero me dijo:

– Ya sabía yo que te iba a gustar… ¿te parece si pasamos a la ducha antes que nada?

Yo sin decir nada asentí, así que él me dijo.

– Mira, sumisa la niña, ¿no? ¿Quieres sentirte mi putita? – Sí, estoy aquí para hacer lo que tú quieras.

Así que tomó mi mano y pasamos a la ducha. Me desvistió poco a poco hasta que me dejó en bóxers; él se quedó igualmente en bóxers y me empujó a la ducha. Comenzó a besarme entre el vapor del agua y mientras lo hacía metía sus manos apretando mis nalgas… me llevó a un rincón, yo abrí mis piernas para sentir su paquete, estaba que ya no podía de la excitación… en eso me dio una mirada y veo su pene, por lo que me arrodillé, le bajé el bóxer empapado y allí estaba, una delicia de tronco de 18 centímetros, afeitado completamente… comencé metiéndolo en mi boca y dando lentas subidas y bajadas, mordiendo con mis muelas su cabeza de una manera muy delicada y lamiendo sus bolas. El estaba que no podía con la calentura, y me pidió que parara porque no quería acabar aún. Me acostó, me quitó el bóxer, mi grado de excitación no era normal pero no me dejaba tocarme. Para mi sorpresa sacó una afeitadora y me dijo.

– Si vas a ser mi putita tienes que estar afeitada completa.

Así que comenzó a afeitar mis piernas, mi agujero y mi pene… después me puso una crema y la verdad es que la piel quedó muy suave… cerró la ducha, salió y me dijo “espera acá”. Luego regresó con una bolsa y me dijo “quiero que te pongas lo que te estoy dejando acá, te espero en el cuarto”.
Cuál no sería mi sorpresa al abrir y conseguir un hilo blanco, un body muy sexy, medias panty blancas y sandalias blancas de tacón… no podía creer lo que veía. Me vestí y me vi al espejo, solo el roce del hilo entre mis nalgas me causaba una erección, y verlas paraditas gracias a los tacones me ponía aún más… entré al cuarto y él ya estaba desnudo, acostado, así que me dijo.

– Quiero verte, date la vuelta.

Yo hice lo que me dijo, viendo complacido como sus ojos no se quitaban de mis nalgas… luego me dijo.

– Sigue donde te quedaste.

Así que sin pensarlo dos veces, me abalancé sobre su pené y continué dándole la mamada de su vida… sentir tal trozo de carne dentro de mi boca era algo fuera de este planeta… lamía su tronco, sus bolas, y el sólo gemía lo que me complacía mucho…

Luego de llevar rato así me pide que me acueste boca arriba… lo obedezco mientras veo excitado que busca un condón, se lo coloca y saca un tubo de lubricante… se puso muchísimo en el pene y comenzó a untarme en mi hoyito, me metió un dedo, luego dos… yo sentí cierta incomodidad así que no sabía cómo sería el acto como tal.

A los pocos minutos abre completamente mis piernas, hace el hilo a un lado y siento su cabeza en la entrada de mi ano… comenzó a empujar poco a poco, yo estaba viendo estrellas del dolor pero decidí seguir ya que estaba en eso, hasta que sentí que sus bolas chocaron conmigo…

– ¿Te gusta mi puta? ¿Sentir un macho dentro? – Me encanta, hazme hembra, hazme tuya.

Colocó mis piernas sobre sus hombros y comenzó a bombear al principio con un ritmo bajo, pero luego aceleró llevándome al paraíso… ahí estaba yo, con hilo, body y tacones, mis piernas afeitadas sobre sus hombros y su pene entrando y saliendo de mi hoyo… no aguanté y comencé a gemir de placer. Él lo notó y comenzó a hacerme una paja muy suave… Al cabo de 10 minutos me puso de medio lado, se acostó detrás y levantó una de mis piernas para seguirme cogiendo así… luego de un rato me dijo:

– Ven, quiero que me cabalgues.

Se acostó, y yo fui bajando poco a poco sintiendo nuevamente su tronco dentro de mí… una vez llegué al fondo comencé a subir y bajar como un poseso mientras el tocaba mis tetillas y tomaba mis caderas para guiar el ritmo… estábamos empapados en sudor cuando me dijo:

– Quiero acabar, ponte a 4 patas sobre la cama.

Así lo hice, el nuevamente hizo a un lado el hilo y comenzó a darme con un ritmo acelerado… yo estaba encantado sintiéndome su yegua, comencé a gemir y en eso el emitió un largo suspiro por lo que supe se había venido… estuvo dentro de mí como dos minutos, luego me volteó, me tumbó sobre la cama y me dio la mamada de mi vida para que yo acabara también…

Desde ese día soy su esclavo en la intimidad sin importar si haya juego o no. Esta es una fantasía, si quieres hacerla realidad escríbeme a mi correo.

Autor: Pasivosumisoccs

pasivosumisoccs@hotmail.com

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De vacaciones

Notaba como me la metía, sentía su cabeza hasta el fondo de mi garganta, estaba corriéndose en mi garganta casi en mi esófago, si me hubiera podido meter los huevos lo hubiera hecho, Marcelo gemía del gusto de la follada que acababa de hacerle a mi boca, me ordenó que le limpiase con la lengua, me tanteó las nalgas y me las separó hasta llegar a mi ano lo tocó lo cual me excitó mucho.

Lo que les voy a contar me ha ocurrido hace unos años atrás y cada vez que lo recuerdo me fascina. Tengo actualmente 29 años pero lo acontecido, mejor dicho lo que gocé fue cuando tenía 22 años. Les cuento que mido 1,73, moreno, de labios carnosos y un culo que se lo traga todo ahora lo sé. A diferencia de otros años en que me iba de vacaciones a la costa y conocer tíos buenos en alguna playa gay o discoteca gay.

Había comenzado a trabajar y quería distraerme de otra forma y con dos compañeros de labores, Marcelo de 21, alto y moreno, con un paquete en su pantalón que siempre me llamó la atención y Marcos de 25, era más bajo que Marcelo y yo, pero tenía un trasero de envidia que se notaba duro y grande que lo único que deseaba era poder meter mi lengua entre sus nalgas y comerle el culo, obviamente estos deseos eran reprimidos ya que nadie debía saber mi condición ya que el gerente no soportaba cosas raras en su empresa.

Marco y Marcelo me propusieron irnos de vacaciones al sur de Chile, fuimos a un lugar llamado Siete Tazas es un lugar maravilloso, cuando llegamos con todo nuestro equipo de camping, al armar la carpa de Marco noté que era muy pequeña para los tres a lo que Marco dijo que no importaba, que era mejor porque de noche hacía mucho frío, lo cual era cierto.

Marcos dijo que iba a cancelar el derecho de camping y volvía pronto, mientras con Marcelo acordamos colocarnos los bañadores. Una vez instalados nos pusimos los bañadores para ir a bañarnos, me dije esta es la oportunidad para poder contemplar del todo a mi compañero en todo su esplendor, mientras nos quitábamos la ropa Marcelo me contaba que estaba habituado a acampar y me nombraba un montón de lugares, pero yo embobado y excitado, pensando en ver en bolas a Marcelo, me distraía y yo solo atinaba a decir que esta era mi primera vez, ya estando solo en ropa interior, Marcelo llevaba un bóxer ajustado de color blanco y su verga se notaba grande, él con toda la normalidad del mundo, sin sospechar, se bajó el bóxer y pude  contemplar el enorme rabo de Marcelo, era más grande de lo que pensaba y le colgaba como el péndulo de un reloj debe medir como 20 cm así muerta y gorda de color oscura y una cabeza de color negruzco.

Que rica verga, casi se me empezó a poner dura de solo pensar como sería verla totalmente dura que tuve que darme vuelta para que lo notara, una vez listos nos fuimos al agua. Sus bolas eran de color negro y sin vello, limpias, en realidad Marcelo era muy lampiño, solo tenía una leve vellosidad en sus brazos y piernas.

Nos pusimos a nadar hasta llegar a una enorme caída de agua enorme, era de agua muy helada, Marcelo me dijo que era de deshielo de la nieve en la alta cordillera, eso no me importaba yo lo único que hacía era mirar y me imaginaba ese enorme rabo que tenía tan cerca de mí, tenía que idear algo para tenerlo en mis manos, mi boca y sobretodo en mi culo, aunque por su tamaño me dolería una enormidad pero no importaba, lo deseaba demasiado, lo único que me preocupaba y deseaba era que Marcos no volviera para poder realizar a mi completa satisfacción todas mis pasiones con respecto al vergón de Marcelo.

Le dije que me había dado frío y que me iba a salir del agua, me dijo que a él también le había dado frío, al llegar a la carpa me dije, esta es mi oportunidad, ya estando desnudos me atreví a preguntarle que como le hacía para tirarse a una chica con semejante instrumento, ¿cómo haces para ponerla dura? pregunté, a lo que me contestó que le costaba un poco por lo larga y gruesa, la tomó entre sus manos y la agarró con fuerza, la apretó y se anduvo parando un poco, a lo que le pregunté con miedo, ¿puedo tocarla? me dijo que bueno, pero que solo podía tocarla.

La tomé con mano derecha, Ohh, que rico, era tan gruesa que mi mano no alcanzaba a rodearla, se la apreté, él se asustó y yo con un movimiento rápido me agaché y me metí la punta de ese monumento en la boca, pensé que se retiraría, lo miré hacia arriba y noté que tenía los ojos cerrados por lo que concluí que se lo estaba pasando de puta madre con mi mamada, traté de metérmela entera en la boca pero solo entraba la cabeza y un poco de su tronco, casi hasta la mitad yo,  chupaba y chupaba y Marcelo gemía con cada succión que le daba, yo respiraba por la nariz porque con semejante instrumento por la boca no había lugar para nada más que su polla.

Me tomó de la cabeza pero solo para seguir mi ritmo, me agarraba del pelo yo tragaba y tragaba jugando con sus bolas, se sentían apretadas, estaba del todo duro cuando en un movimiento me la ensartó hasta el fondo de mi garganta, casi me caí con la maniobra, me tuvo así un par de minutos y me empezó a meter y sacar su verga de mi boca como si la estuviera follando, yo no sé cómo no me daban arcadas pero no importaba, estaba siendo empalado por la boca con su enorme instrumento, que rico, me la estaba pasando de miedo.

Marcelo aceleró el mete y saca de una forma increíble, sus bolas sonaban cuando chocaban con mi pera, era un chasquido grande como cuando a uno le dan por el culo, con la clavada que me dio me corrí sin tocármela, boté 6 chorros de leche que quedó en las piernas de Marcelo, estuvo así dándole ese tratamiento a mi boca durante casi 50 minutos a lo que empezó a gemir de una forma acelerada lo que me indicada que estaba próximo al orgasmo, no sabía cómo sacarlo de mi boca, no quería que acabase allí, quería tenerla clavada en mi culo hasta el fondo.

Notaba como me la metía más y más, sentía su cabeza hasta el fondo de mi garganta empezó a moverse como con vida propia, estaba corriéndose en mi garganta casi en mi esófago, si me hubiera podido meter los huevos lo hubiera hecho, Marcelo gemía del gusto de la follada que acababa de hacerle a mi boca, sentí como su polla empezaba a decrecer de tamaño, más vale decir de diámetro, porque su pija media erecta 25 cm. y de ancho casi 8, ya flácida la sacó y me dijo que nunca se la habían mamado como yo lo había hecho, ya lo que le dije que nunca me habían metido la verga de esa forma tan ruda y que me gustó mucho, ya una vez recostados me ordenó que le limpiase las piernas con la lengua, mientras lo hacía me tanteó las nalgas y me las separó hasta llegar a mi ano lo tocó lo cual me excitó mucho.

Mientras lamía mi semen de sus piernas y me lo tragaba, Marcelo empezó a lamerme el ano, lo hacía increíblemente de arriba abajo en forma circular, de todas formas mientras yo le lamía su polla lentamente la observé con más calma, tenia muchas venas, empezó a responder, se empezó a poner dura de nuevo, Marcelo ya me estaba metiendo la lengua entera en mi ano, yo estaba abierto del todo, me dijo que me pusiera en cuatro, lo hice mientras me escupía el ano, me separó nuevamente las nalgas y me metió dos dedos de un viaje hasta los nudillos, me admiré que no me doliera ya que sus dedos eran muy gruesos, pero debe ser por tanta lengua que le dedicó a mi hoyo, luego pasó a un tercero con algo más de dificultad, los sacó y de entre sus ropas, que estaban junto a mí, sacó un condón, le dije yo te lo coloco y lo hice con mi boca, me costó colocarle el condón a tal pollón,  que hermoso se veía era para una revista.

Me coloqué de nuevo en cuatro Marcelo me susurró al oído que me iba a dejar el culo hecho tira, sentí como apoyaba su cabeza en mi ano la metió yo gemí y después me la clavó entera, traté de gritar pero me tenía la boca tapada, la dejó adentro yo sentí un gozo tremendo, la sacó dejando la cabeza adentro, luego la sacaba y la metía, yo lloraba con cada embestida que me daba, era muy grande, ya me habían dado con rabos grandes por el culo pero este era tremendo.

De pronto me la metió entera hasta sentir los huevos de mi castigador pegados a mis nalgas y empezó a embestir ya mi maltratado ano ahhh, Ohhhhhhh que sensación tan rica, estábamos gozando de tal manera que no nos percatamos que Marcos había vuelto

Marcos se acercó sin decir nada se desnudó, se agarró su verga y se masturbaba frenéticamente se arrodilló frente a mi cara y me acercó su polla a mi boca yo nunca lo noté pero su rabo también era grande de 19 x 5 cm.

Me la tragué, Marcelo me culeaba por el culo mientras yo me tragaba el biberón de Marcos, ya Marcelo anunció que no aguantaba y que se iba a correr sin más y se vino en mi ano después de alrededor de 30 minutos de culeo, yo ya estaba que no daba más con tanto meneo, mi ano estaba siendo desgarrado de una forma nunca antes sentida.

Era demasiado placentero, sentí como el condón se inflaba dentro de mí, fueron tantos chorros que me molestaba adentro, se apoyó sobre mí estaba, muy cansado mientras Marcos me daba y me daba por la boca de la misma manera en que lo había hecho anteriormente Marcelo, con su pija ya flácida la sacó y se sacó el condón con cuidado y lo vació sobre mi espalda, como era tanto corrió por mi espalda y llegó hasta mi ano y mis bolas, era rica esa sensación sentirme con el ano abierto y siendo mojado por la leche de mi enculador.

Marcelo se puso detrás de Marcos y le empezó a comer el culo Marcos no aguantó más y anunció que se corría pensé que la iba a sacar de mi boca pero acabó en mi garganta lanzó cuatro chorros de leche espesa, esta si que la pude saborear ya que solo había dejado su cabeza en mi boca, era una leche sabrosa, le di un beso a Marcos aún con algo de leche y otro a Marcelo, caímos rendidos quedándonos dormidos hasta el día siguiente, yo estaba agotado y satisfecho del todo ya que nunca me había tragado algo tan descomunal.

Después de un rato se dijeron entre ellos que me había tardado un poco en actuar, ya que ellos eran pareja y desde hace tiempo se habían dado cuenta de mi interés por ellos, tras lo cual habían ideado este viaje que hasta el momento recién íbamos en el primer día de 3 semanas de aventuras por el sur de Chile.

Autor: melotragotodohastaelfondo

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