Cesar y yo

Hetero Infidelidad. Soy una mujer latina y apasionada y mi actual pareja es un hombre bastante maduro, que me quiere y respeta; él trata de cumplir lo mejor que puede sexualmente conmigo pero no con la frecuencia que yo quisiera y esta situación ha generado en mi mucha insatisfacción y fuertes deseos de estar con alguien que me haga disfrutar de una relación que despierte mi pasión y erotismo adormecidos. Read more

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Gran primera vez con América

Soy un hombre adulto de 41 años y quería contarles que aún me caliento muchísimo cuando recuerdo la primera vez que tuve una experiencia sexual con una mujer.

Soy de Venezuela, en aquella época yo tenía 18 años y estudiaba. Siendo hijo de inmigrantes españoles me habían criado siendo muy respetuoso por las mujeres, sin embargo a esa edad y con las hormonas a mil, a veces era capaz de hacer insinuaciones muy directas a algunas amigas, pero estas no tenían mayor efecto.

Uno de mis 3 hermanos que para entonces era mayor que yo por 14 años, había ido a España a estudiar. Finalmente se graduó, se caso con una joven española y regresó a Venezuela con ella. América, que así se llamaba mi nueva cuñada era una mujer de 25 años, de cabello negro corto, de más o menos 1,65 de estatura pero con un cuerpo muy bien definido y proporcionado, por no decir de lo firme que lucía y las formas perfectas de sus caderas, senos y nalgas. También tenía una cara preciosa y una sonrisa muy pícara.

Dado que estaban recién llegados a Venezuela (mi hermano y ella ) se instalaron a vivir en nuestra casa. Está por demás decir que de inmediato empecé a sentir muchos sentimientos encontrados, dado que mi nueva cuñada (América), era una mujer súper cariñosa, simpática y sensual, pero, había dos grandes inconvenientes: era la mujer de mi hermano y era al menos  9 años mayor que yo, por lo tanto solo podía dedicarme a fantasear con algún tipo de encuentro sexual con ella.

Y es que América provocaba un deseo muy grande en el joven que para esa época yo era; ella solía vestir con unos pantalones jeans (vaqueros) súper ajustados que marcaban por detrás dos nalgas perfectas y por delante una vagina de labios enormes. Por las noches lucia una variedad de dormilonas que en algunos casos eran transparentes y dejaban ver su ropa interior bastante atrevida para la época. También en las noches tarde, cuando mi hermano y ella se iban a dormir a su cuarto, llegaban a escucharse uno que otro ruido que no me dejaba margen de duda que estaban haciendo el amor (tirando, como decimos aquí), lo cual incrementaba mis deseos y me hacían terminar masturbándome como es clásico en un adolecente pero con este valor agregado de tener tanto morbo producido por América.

Así transcurrieron varios meses y ambos comenzaron a trabajar.  Mi hermano tenía un trabajo que lo hacía estar 2 o 3 días a la semana fuera de casa. Yo solía quedarme hasta tarde con América viendo televisión ya que ella era adicta a las películas, yo por mi parte, la acompañaba y seguía fantaseando.

A veces por las tardes cuando yo regresaba del colegio, la acompañaba ya que ella era vendedora y debía visitar comercios para ofrecer los productos que vendía. Estas visitas las hacia movilizándose en transporte público, por eso yo la acompañaba. Una de esas tardes cuando regresábamos a casa, ya casi de noche, haciendo uso de las insinuaciones “directas” que hable al principio, me decidí a hacerle saber los deseos que tenía por ella.

Comencé por buscar el tema de sexo con la escusa de pedirle consejos, hasta que al fin sintiéndome un tanto confiado, le confesé que muchas noches me destrozaba masturbándome por ella y que me producía mucho morbo.

La primera reacción de ella fue de sorpresa pero no de disgusto y manteniendo su expresión picara me dijo que por qué le tenía ganas si lo natural es que yo deseara a jovencitas de mi edad y posteriormente cambió el tema, con lo cual, yo comprendí que lo mejor sería no intentar nuevamente abordar el tema con ella ya que no quería que se molestara ni se sintiera incomoda. Llegamos a la casa y el resto de la noche transcurrió como de costumbre.

Al día siguiente, fui en la mañana al colegio, cuando regrese al mediodía entre a mi casa como de costumbre por la puerta trasera pasando previamente por un lateral que daba a la ventana de la cocina, donde estaban América y mi mamá preparando el almuerzo.  Llegue y salude, América se me quedo mirando en forma extraña; tenía puesto un vestido de estar en casa que le llegaba justo a las rodillas pero como siempre se veía provocativa.

Al poco rato,  en un descuido de mi mamá,  América se me acerco y me dijo que al verme llegar había recordado nuestra conversación del día anterior y que se había puesto muy “cachonda” (excitada, caliente) y que se había mojado muchísimo, que de hecho tenía que ir a cambiarse las bragas (pantaletas).

Aquella confesión fue lo más espectacular -eróticamente hablando- que mujer alguna me haya dicho jamás, como pueden imaginar aquello incremento el morbo que yo ya sentía por aquella hembra.

Más tarde almorzamos y yo fui directo al baño ya que desde la confesión que América me hizo, había permanecido con una erección que me tenía loco, por lo cual me destroce nuevamente en una paja que termino en un orgasmo riquísimo donde una gran cantidad de mi leche  (como es propio en un hombre joven)  fue a dar al lavamanos.

Esa tarde tenía yo que regresar al colegio pues tenía clase, cuando estaba preparándome después de tan espectacular paja, mi mamá se había ido a hacer la siesta y América aprovecho el momento…

Llego de repente a mi cuarto y me dijo: ven que quiero mostrarte algo.  No me dio oportunidad de reaccionar cuando me tomo de la mano y me llevo a su cuarto. En el corto trayecto yo pensaba si lo que me mostraría tendría relación con lo que más temprano me había dicho sobre su repentino morbo hacia mí.

AL entrar al cuarto en el cual estaba la cama matrimonial que ella compartía con mi hermano, cerró la puerta y saco de una gaveta algo.

Me dijo: mira ! , … me mostro un instrumento con forma fálica que yo no sabía que era….Cuando le pregunte qué cosa era, me contesto que no importaba lo que era sino lo que ella hacía con él…..

Me dijo también : Coño ! me tienes muy cachonda…mira esto ! …

Acto seguido se acostó en su cama, levanto el vestido hasta la cintura dejándome ver su cuca (vagina o coño) ya que no tenia pantaletas, y se podía ver que estaba toda depilada y como siempre la imaginé:  los labios y el clítoris  eran enormes y se podía ver también que estaba muy mojada.

Me dijo con voz como poseída:

Mira lo que hago por ti ! …

Entonces tomó el objeto que había sacado de la gaveta (claro, era un consolador) y se empezó a frotar la cuca con él haciendo movimientos de cadera muy eróticos y alternando roces en los labios y clítoris con algunas penetraciones.

Inmediatamente mi pene se puso súper erecto y automáticamente lo saque de mi pantalón, mientras ella seguía haciéndose una paja súper espectacular.

De repente me halo de la mano y me dio un beso en la boca metiendo su lengua casi hasta mi garganta… Qué cosa tan rica !

Después me agarró el huevo (pene) y lo acaricio pero  de inmediato se concentro nuevamente en ella y empezó a darse con más violencia con en consolador en su cuca. Suspiraba muy fuerte pero trataba de no hacer ruido para no despertar a mamá que dormía la siesta.

Así siguió unos minutos que para mi fueron deliciosos solo viendo aquel espectáculo de mujer retorciéndose y jadeando destrozándose en una paja por mí.

Yo también me masturbaba y de repente ella me dijo:

Me voy a correr !!! Me voy a Correr !!! …. y efectivamente, mordió la almohada y  tal como una convulsión se corrió como una fiera.

Yo que minutos antes me había corrido en el baño volví hacerlo frente a ella, en ese momento ella se incorporó y me volvió a dar otro enorme beso, se acomodo el vestido y bajó su boca hasta mi huevo para darme 3 o 4 chupetones para tragarse finalmente el semen que quedaba  y me dijo:

Coño !  Mira como me has puesto de cachonda y puta con ese comentario de ayer  !!!  …ahora no sé cómo me voy a quitar este morbo contigo !!!!  …

Vete rápido al baño y lávate antes que tu madre se despierte y nos encuentre aquí…

Antes de salir del cuarto me volvió a tomar de la mano y me estampó otro beso de esos que aún no olvido y me dijo: Un día de estos vamos a hacer de todo y te voy a enseñar muchas cosas y como es que tienes que hacerle el amor a una mujer para que la satisfagas, es decir, te voy a enseñar a joderme como a mi me gusta !!!

Después de ese día vinieron otros encuentros que ya les contaré, pero les digo otra vez que este primer encuentro fue tan especial que aún hoy recordándolo y escribiéndolo me excita y me permite hacerme una paja exquisita.

Amigas: si les gustó escríbanme

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CESAR Y YO -III- Por: Apasionada

CESAR Y YO -III-      Por: Apasionada

Una tarde cuando me disponía a tomar un taxi, fui sorprendida al  estacionarse junto a mi un vehiculo que era conducido por Cesar, aquel hombre tosco, musculoso, nada atractivo con el que ya había estado en dos oportunidades como se los relate en CESAR Y YO I y II. y con el que tenia mas de ocho meses sin verlo. Me saludo y me invito a subir al auto para llevarme a donde yo fuera, le dije que iba a casa y accedió a hacerlo.

Venía de un almuerzo y había bebido lo suficiente para estar muy animado. Me invito a que lo acompañara a un trago y accedí. Fuimos a un local agradable y una vez instalados iniciamos una amena charla donde alababa mi belleza pero a su vez me decía  que ahora llevaba una relación muy buena con su esposa, y que estaba dedicado a ella en todo sentido, por lo que le felicite. Una vez que salimos se dirigió a mi casa y al llegar le dije:

-Oye quieres bajar?

Respondió:

-Solo lo haré  si me invitas a un trago mas…

Accedí y una vez dentro serví los dos primeros escoceses de lo que seria una tarde apasionada.

Ubicados en la sala y sentados sobre mullidos muebles continuamos la amena charla que traíamos, pregunto por Antonio mi pareja, y le dije que regresaría a casa por la noche. Note que en varias oportunidades en que entreabrí mis piernas, Cesar con disimulo buscaba ávidamente ver por entre mis gruesos muslos y  en una ocasión  que fue a la sala de baño, vi como bajo su pantalón  tenia una fuerte erección. De ese hombre me atrae su porte varonil a pesar de su tosco comportamiento y entonces me propuse seducirlo dándole mas oportunidad de ver por entre mis piernas a las que con mas frecuencia se las abría  mas, aprovechando que vestía una falda de suave tela que me facilitaba  hacerlo simulando que lo hacia accidentalmente.

Pasado un rato me dirigí a la cocina a preparar algunos bocadillos, Cesar llego allí con la excusa de ayudarme y colocándose detrás de mi rozaba disimuladamente mis nalgas con su erguida verga, no lo evitaba hasta que sentí como suavemente subía mi falda hasta quedar mis nalgas al descubierto y de inmediato me abrazo con fuerza por la cintura mientras besaba mi cuello y ahora pegaba y empujaba con fuerza su guebo por entre mis nalgas, un fuerte espasmo de excitación recorrió mi cuerpo y me entregue a sus caricias.

De inmediato me dio vuelta y me coloco frente a él y como un loquito empezó a bajar mi falda y pantaletica, se agacho y abrazando con firmeza mis muslos metió su cara entre ellos y empezó a besar y lamer mi cuca ya muy humedecida por el abundante liquido vaginal, mientras exclamaba: hummm que rico sabe y huele!!!…  Yo acariciaba su cabeza y  se la atraía a mi cuca para que siguiera lamiéndomela, hummm riiico… asiii!!!… asiii!!!… Que rica cucota tienes mi reina!!… La tienes mojadita  mi amor… Si mi papi… para ti… dame asi… asi suavecito papi… asiii…

Luego se puso de pie y alli mismo empezó a abrir mi camisa y soltar mi brasier hasta que saltaron frente a él mis voluptuosas tetas con mis pezones erguidos entre las amplias aureolas que los rodean y agarrándolas con sus manos empezó a masajearlas,  lamerlas y besarlas. Empecé a  abrir su camisa y soltar el cinturón de su pantalón, él termino de quitárselo, metí mi mano por entre su interior y agarre aquella gruesa  verga, ya  húmeda por su liquido preseminal y baje su interior dejándola libre, su cabeza estaba recrecida y brillante con bordes bastante pronunciados que sobresalían y  unas bolas grandes y flácidas que caían entre sus muslos. Papi que caliente y grande tienes hoy ese guebo, riiiiico…

Una vez desnudos, me agarro  por mis  nalgas fuertemente y me pego a su cuerpo, salimos y nos fuimos de nuevo a la sala y allí al ritmo de una suave melodía empezamos a bailar muy juntos  mientras nuestras manos acariciaban con placer nuestros excitados cuerpos, nos uníamos en prolongados y profundos besos donde nuestras lenguas en apasionado encuentro acariciaban nuestros labios y recorrían nuestras bocas. Nuestros sexos húmedos se rozaban, se paso detrás de mi y me agarro con fuerza por mis tetas y con suaves y firmes embestidas su guebo se deslizaba entre mis robustas y redondas nalgas. Siguió besando mi cuello y me condujo al borde del sofá donde hizo que me inclinara sobre él, y mientras me agarraba y masajeaba mis nalgas decía: ahh que rico culazo tienes mi amor… yo solo deseaba que alli mismo me penetrara, sentía mis labios hinchados y mi vagina deseosa de recibir su gruesa verga.

Parado detrás de mi, su verga quedo entre mis muslos que sentían su ardiente y rígida excitación…

-Que riiico culote tienes mi reina… Déjame acariciártelo mi amor…

-Dale papi… asiiii que es tuyo papito lindo… solo tuyo… mi rey… así… pásame el dedito por mi culito asiiiii papi que me excitas… hummm…

Luego abrió mis nalgas y fue acomodando la recrecida cabeza de su guebo entre la rajita de mi cuca y con torpes embestidas buscaba meterlo hasta que lo logro abriéndose paso metiéndolo completo y de inmediato agarrándome por la cintura inicio un metí y saca fenomenal hasta hacerme sentir dolor, sus bolas golpeaban mis muslos y acoplándome a sus movimientos mis nalgas iban de atrás hacia delante rítmicamente hummm… riiico… lo metía y sacaba mientras que abría mis nalgas  y las atraía fuertemente contra su cadera para hacer mas profunda sus embestidas… sigue asi papi, asi… asi… dame duro.

-Mami que divina estas, que cucasa tan rica, la tienes calientita riiica

-Humm que culote tan grande y divino tienes mi vida, dámelo siii?

-Dame fuerte papi, sigue, sigue asi dame duro, no lo saques papi.. sigue así dame fuerte, fuerte, mas fuerte, asi riiico… mmmm.. dame seguido no lo vayas a sacar… dale riiico papi….”

Carlos acariciaba con su pulgar mi culito presionando cada vez mas hasta que lo fue metiendo poco a poco, hummm riico…  Cesar para no venirse dejo de moverse para que lo hiciera yo y empecé a moverme hacia atrás y hacia delante satisfaciendo mis deseo de sentirlo a mi gusto dentro de mi. Seguimos haciéndolo así hasta que me pidió que me volteara y abriéndome bien  coloco mis piernas sobre sus hombros y agarrandome por los muslos  empezó a cogerme divinamente, sentía su verga dura y caliente entrar y salir mientras su recrecida cabeza rozaba toda mi vagina y me tocaba hasta lo mas adentro de mi, sigue así papi, me embestía con fuerza y seguido oyendo el tac… tac… tac… producido por el choque de su verga contra mi cuca y nuestros cuerpos sudorosos.

Dejándose caer sobre mi, muy lentamente seguimos haciendo el amor con suaves movimientos circulares muy pegado rozando riico mi gallito a lo que yo respondía subiendo mi cadera para sentirlo todito dentro de mi, muy acoplados seguíamos hasta que sentí como se recrecía mas su guebo, sabia que estaba por venirse, le dije: papi para un poquito para venirme contigo y asi lo hizo mientras que yo seguí subiendo y bajando mi cadera y así fui sintiendo como se me aproximaba un fuerte orgasmo, mi vagina se contraía aprisionando su verga, Cesar se retorcía demorando lo mas que podía su orgasmo mientras que yo con incontrolados movimientos   aumentaba mis deseo de sexo, sentía que de mi vagina salía mucho liquido caliente que en medio de un intenso  abrazo y fuertes movimientos de ambos empezamos a disfrutar  de un explosivo orgasmo:

“Me vengo ya amor”, siii…, yaaaa….., ya… ufff….,  aahhhh…., asi…., asiii…,  ahhhhhhh…. uuffffff…. yaaaaa…. yaaaaa…. amor…. No aguanto massss…     -Damela todita papi así.. dale asi…, no pares papi…, dame mas…. mas….,  asi…,  duro…, dame duro amor…, asi… asi…ya….yaaa. yaaaaaaa… si asi…duro,  asiii… mas… hummm… me matas… me matas.. riiico…asi… asiii… humm.. hummm…                                                                                                                   -Tómala toda… así … mi vida…  asiii.., hum,.. tómala… que divino.., así… aahhh… uuuffffffff toma mi leche mami…. Tienes esa cuca caliente… riquisima… humm…                                                                                                               -Fuertes descargas de su caliente y espesa leche llenaba toda mi vagina:     -Amor, me quemas por dentro, la siento  calientisima papi, riiico… humm….                                                                                                                                      -Que divino, lo haces preciosa, uffff.. que rica eres cielo. Me la sacaste toda amor.

Mi cuerpo temblaba, Cesar seguía dándome riiico con  prolongadas y profundas embestidas pero mas lentamente hasta que se dejo caer pesadamente sobre mi. Lo abrace con mis piernas y lo mantenía pegado a mi…. quería retenérselo para sentírselo mas tiempo dentro de mi cuca;  Cesar tiernamente besaba mis ojos y mis labios. Sin sacarlo bajo un poquito y empezó a amasar y chupar mis tetas. Nuestros cuerpos estaban mojados por el intenso sudor. Nos acariciábamos con ternura. Me sentía toda mojada por el abundante liquido que me salio y también por su leche que caliente salía de mi cuca. Cesar se pego mas a mi, su verga medio flácida se mantenía dentro de mi cuca, así estuvimos un rato hasta que finalmente nos fuimos separando. Me dijo: Preciosa que rico lo hicimos esta vez, ahora deseo que la próxima me des tu hermoso y  maravilloso culo que tienes cariño. Dámelo preciosa por favor. Ok mi amor así lo haremos. Riquiiiisimo amor mío. Se vistió y se marcho no sin antes darnos un apasionado beso.

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EL CUIDANDERO III

EL CUIDANDERO III…

POR:  APASIONADA..

Pasaron algo mas de tres meses sin que yo fuera a la propiedad campestre; tenia temor de que el anciano Domingo hubiera hecho algún comentario a Antonio de mi infidelidad o a alguien mas de la aldea. Mi curiosidad por saberlo no me dejaba tranquila y  entonces decidi acompañar  a mi pareja en su visita acostumbrada a la propiedad.

Llegamos ese día muy temprano por la mañana y lo primero que hice fue observar la reacción que  mi presencia causaría en Domingo. Creía que al verme después de tanto tiempo no  ocultaría  su emoción, además de que podía tener la  oportunidad de que hiciéramos el amor otra vez, o que yo accediera a su deseo de  cogerme por detrás, que ya me lo habia pedido anteriormente. Peeero…  me sorprendió su acostumbrada indiferencia y  timidez. Me saludo con mucho respeto, como si entre nosotros no hubiera pasado nada; actitud que me desubico y me intrigo de sobremanera y luego  se dedico a dar a Antonio información de los trabajos que venia haciendo en los cultivos, ignorándome prácticamente.

Durante el día, solo pensé en lo que pasaba, acaso ya no le interesaba? que estaba sucediendo? Opte que para saberlo debía  intentar nuevamente seducir  a Domingo. Lo intentaría la mañana siguiente y para hacerlo volvería   vestir mi suave y casi trasparente bata de algodón sin llevar puesto nada debajo de ella e ir con él a los cultivos, igual a como lo hice en la ocasión anterior. Sabía que esta provocación seria definitiva.

A la mañana siguiente y llegado el momento, le dije a Domingo que iría con él a los cultivos a buscar algunas hortalizas, y me respondió con un lacónico “esta bien  niña” y de inmediato salimos por el estrecho camino.  Iba detrás de él, el rose de mis pezones con la tela los mantenía erguidos, estaba ansiosa, me sentía húmeda, no hablábamos, y ya en el cultivo iniciamos la recolección de algunas hortalizas. Domingo permanecía muy cerca a mi, atento a mis  insinuantes movimientos que dejaban ver cada vez mas parte de mis gruesos muslos y grandes tetas y marcaban la redondez de mis robustas nalgas,  que le fueron produciendo una fuerte erección a su guebo que no podía disimular.

Así por largo rato estuve provocándolo hasta que rompí el silencio pidiéndole  que me indicara un sitio adecuado para satisfacer mis inaguantables ganas de orinar. Rápida y diligentemente  me indico que lo hiciera sobre una amplia roca  cercana, oculta por unos arbustos a donde me llevo y una vez allí me pidió, casi suplicante, que le permitiera verme orinar  y sin darme tiempo a responderle; sorprendida veía como Domingo  se ubicaba agachado frente a mi en sitio que cómodamente le permitía verme.

No me negué, ¡había logrado mi objetivo de seducirlo!… Me subí toda la bata hasta la cintura, y a propósito con la aparente excusa de seleccionar el mejor sitio di una vueltita para que viera mis robustas y blancas nalgas y me fui acurrucando frente a él  abriendo  mis piernas y gruesos muslos que le permitía ver mi cuca bien abierta y la apertura  de mi vagina, dispuesta a orinar ante sus ávidos ojos. Domingo  impaciente y excitado  casi metía su cara entre mis muslos esperando el momento de verme orinar  prácticamente en su cara y poco a poco fui dejando salir un sonoro, abundante, largo y prolongado chorro de orines que salpicaban sobre la roca, alcanzando algunas gotas  la cara de Domingo, lamiendo  las que caian cerca de su boca.

Al terminar, me pidió que me quedara allí acurrucada frente a él viendo extasiado caer las pequeñas gotas que todavía  salían de mi cuca y haciéndome echar hacia atrás apoyándome en mis manos y manteniendo mis piernas abiertas me pidió cerrar los ojos e inicio una delicada y magistral lamia  por entre mis muslos hasta llegar a mi cuca mojada por los orines y liquido vaginal que ya me salía. Chupaba suavemente mis labios menores y luego lo hacia en mi gallito haciéndome estremecer de placer… hummm!!!… que riiico papi lo haces… Con su lengua, como lo haría  un perrito, lamia toda mi cuca y mis muslos insistentemente.

La excitación nos invadía; abrí mis ojos y con prisa me quite la  bata  quedando totalmente desnuda ante sus ávidos ojos y poniéndose de pie soltó su cinturón y se bajo el pantalón, saltando de entre sus piernas aquel venoso y rígido guebo de recrecida y brillante cabeza humedecida por su liquido preseminal; termino de desvestirse y se ubico sobre mi y empezó a mamar con desespero mis tetas  mientras que las acariciaba con fuerza causándome un placentero dolor hummm!!!… Busque agarrar su grueso guebo y con fuerza se lo oprimía, así seguimos, luego me volteo y abriéndome  las piernas  me lamió las nalgas hasta pasar su lengua entre ellas y separándomelas  me lamia la entrada de mi vagina y el culito… hummm!!!… que riiico!!!… De repente sentí como pasaba su ardiente guebo por entre mis nalgas con la intención de penetrarme por detrás… mientras decia: “que rico y hermoso culazo tienes  “perra mia”… dame ese culo lindo mi amor”!!!.. y con su guebo ardiente  presionaba para meterlo en mi culo hasta causarme un dolor que hacia que instintivamente apretara mis nalgas resistiéndome a ser penetrada.

Fue el mismo Domingo que al verme adolorida convino en dejar para luego cogerme por alli y su gesto me agrado permitiéndole  que con su dedo pulgar me lo acariciara y lo metiera suavemente, causándome una sensación súper agradable que deseaba no terminara. La excitación aumentaba, Domingo ahora coloco sobre la amplia roca la  pequeña manta que siempre cargaba y me pidió me acostara sobre ella; me puse de pie totalmente desnuda  para pasarme a la manta y Domingo igualmente desnudo me abrazo y puso su guebo entre mis muslos entre abiertos y se lo aprisionaba entre ellos, mientras me  agarraba con fuerza mis tetas acariciandolas y chupandolas y luego tomo con sus grandes manos mis nalgas atrayéndome con firmeza hacia él besando mi cuello.

Me fui bajando lentamente, agarre su guebo y empecé a lamerle su recrecida cabeza mientras acariciaba sus largas, flácidas y grandes bolas. De su venosa y gruesa verga salía abundante liquido preseminal,  me acariciaba pasandomelo  por mi cara, mis ojos y mis tetas haciendo presión con él sobre mis pezones   untándolas  con  su liquido. En mi cuca sentía un excitante cosquilleo y estaba súper lubricada de liquido vaginal, termine de acostarme sobre la manta mientras Domingo de pie, veía extasiado y deseoso como yo lo esperaba con mis piernas medio recogidas y bien abiertas, mostrándole totalmente mi recrecida cuca que ofrecía mi vagina también bien abierta y súper lubricada, dispuesta a recibir su retadora tranca, mientras él con su guebo rígido, hacia movimientos seguidos apuntando con él hacia el cielo y luego  bajaba hasta quedar en posición apuntando hacia el horizonte.

Se inclino entre mis piernas y nuevamente me pidió que cerrara los ojos, y se coloco de forma de que iniciamos un excitante 69. yo lamia y metía con dificultad nuevamente su grueso guebo en mi boca mientras sus bolas rozaban mi cara y una a una metía a mi boca acariciándoselas suavemente, mi lengua recorría todo su guebo y su ardiente cabeza, y con mis manos no dejaba de acariciar sus flácidas bolas, mientras él abriendo con sus manos mi cuca la lamia metiendo su lengua en mi vagina y luego chupaba mis labios y mi gallito aumentando mi excitación, yo no quería que Domingo se viniera todavia y evitaba que mis caricias lo llevara a ese momento, pero yo no pude aguantar y en momentos en que me lamia la cuca como un perrito y metía  dos dedos de una mano  en mi vagina y de la otra metía en mi culo lubricado parte de su dedo medio, me vino un intenso orgasmo que hacia retorcer mi cuerpo de excitación y deseo de ser poseída por aquel diestro anciano, hummm… que riiico!!!

Domingo se separo y se coloco de rodillas entre mis piernas, y satisfecho me veía mientras suavemente acariciaba mis tetas y todo mi cuerpo. Mi cuca estaba súper sensible, no permitía caricia alguna, la sentía abierta y mi vagina se contraía internamente dejando salir abundante liquido vaginal. Lentamente Domingo  fue acercando su rostro al mío, y con una de sus manos cerro  nuevamente mis ojos  y me beso suavemente los labios y así lo fue haciendo hasta llegar a mi cuca que ya permitió sus suaves y delicados  besos en toda ella. Que riiico papi… sigue por favor… Asi iniciaba su faena definitiva, de nuevo empezó a besar mi cuello y acariciaba mis tetas, las lamia y chupaba hasta hacerme sentir ese cosquilleo en mi cuca propio de la excitación que empezaba de nuevo a experimentar hummm…!!! Busque agarrar su guebo que húmedo con el liquido preseminal se deslizaba entre mi mano mientras hacia movimientos con su cadera como para masturbarse. Estaba ansioso por cogerme y entonces fui dirigiendo su guebo para pasármelo de arriba abajo por entre la raja de mi cuca, abriéndola mas y disponiéndome para que me penetrara. Finalmente lo puse en mi entrada y tomándolo por la cintura lo fui atrayendo hacia mi mientras sentía que lenta y firmemente su cabeza se abría paso triunfadora por mi vagina hasta llegar hasta el fondo tocándome todo en mi interior y haciéndome sentir llena por aquel trozo de carne ardiente que ocupaba totalmente mi vagina que lo  acogía  gozosa. Riiico… papi…

Empezó un suave meti y saque que fue incrementando su ritmo, mientras acariciaba y besaba mi cara y mis tetas. Jadeante de placer y con fuerza embestía dentro de mi su rígida tranca hasta causarme dolor. Abrí mas mis piernas para facilitarle la penetración y luego las cruce por su espalda  abrazándolo fuertemente y él con movimientos circulares y pegados a mi cuca estimulaba mas y mas mi gallito recrecito por la excitación. Fuertes rugidos de placer salían de su garganta mientras con fuerza me dada cada vez mas fuerte.. si asi… dame asi… papi… dame duro… no me lo saques por favor… Te gusta mi perra como te cojo?… si papi, dame asi… Te la quiero partir en dos… perra mia… La excitación nublaba mi mente, ambos empezamos a disfrutar de un intenso orgasmo que hacia que involuntariamente arqueara mi cuerpo para que me penetrara mas profundamente, mientras él tomándome por mis hombros con firmeza impulsaba su cadera con fuerza hacia mi cuca que recibía su ardiente y rigido guebo hasta lo mas profundo de mi vagina, hummm…. Que riiico..!!!, De mi vagina salia abundante agua como orines y grite pidiéndole que me diera duro… mas durooo… mas… mas…. Dame tu lechita papi…. dámela yaaaaa!!! y senti como con unas últimas y profundas embestidas, su ardiente guebo empezaba a descargar su abundante y caliente leche que llenaba y quemaba mi vagina diciendo: tomala perra mia… toma mi leche… asiiii… asi… te gusta? Siiii dámela todita asiii… riiiico… papi… asiii… hmm…

Nos mantuvimos abrazados y sentíamos ambos como su espesa leche unida con mi liquido orgásmico salía caliente de mi vagina y  mojaba nuestros sexos y piernas. Nos mantuvimos así por unos momentos y luego Domingo se fue bajando sacando lentamente de mi vagina su todavía grueso pero flácido guebo que recostado a uno de mis muslos iba dejando sobre él su amarillenta leche que aun salía de su interior. Olíamos a sexo!!!…

Nos dispusimos regresar a casa, mis piernas temblaban y con su pañuelo me limpiaba su leche que constantemente salía de mi cuca. Le pregunte de su actitud indiferente cuando llegue y me contesto: “Niña le dije que yo estaría aquí siempre para complacerla, que lo nuestro era un lindo y hermoso secreto que nadie debía conocer ni sospechar siquiera de su existencia.” Le dije: “pensé que ya no te interesaba” y respondió: “Eres lo mejor que he tenido en mi larga vida y no puedo arriesgar a perderte, quiero que te sientas bien, segura y cómoda conmigo. Nunca te reprochare nada, te agradezco esta felicidad que me das al final de mis días. Si hoy muriera, moriría feliz!!! Gracias a mi Dios y a ti niña mía!!!…” Inconscientemente le dije de manera muy sentida: Te adoro!!! Y con picardía respondió: gracias “perrita mia”, me debes tu blanco y hermoso culito de rosadita entrada; y en serio le dije: en la próxima lo intentaremos, pero de a poquito porque duele mucho y nunca me lo han hecho por ahí… Aceptas?… si ACEPTOOOO… pero que sea muy pero muy pronto mi perrita!!!. Respondió

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EL CUIDANDERO.-II-

EL CUIDANDERO.-II-  Por: Apasionada

Durante esa noche la confusión vino a mi mente calenturienta. Pensé que había ido demasiado lejos seduciendo a este anciano, vendrá como acordamos, o hará  algún comentario a mi pareja Antonio que me perjudique, o sentirá  pena, o a lo mejor  no se siente bien, en fin,  ansiosa esperaba el otro día para ver que sucedía.

Domingo  se demoraba y me asaltaba todos los pensamientos que había tenido por la noche. Cada vez ansiaba mas su presencia. Nuevamente vestía mi corta bata de cuello ancho que me cubría un poco mas arriba de mis rodillas, de tela de algodón casi transparente que dejaba traslucir el color oscuro de las amplias y recrecidas  aureolas de mis grandes tetas  notándose mis pezones siempre erguidos debido al rose con la tela. Como el día anterior  no llevaba puesto ni pantaletas ni sostén  debajo de ella que impidiera mi plan de seducción al fuerte y fibroso anciano cuidandero.

Por fin llego, se veía pulcro, recién rasurado, vestía un pantalón de algodón tipo mono deportivo que le quedaba un tanto amplio; Antonio que ya había reiniciado su habida lectura, al verlo le dijo: “Domingo estas vestido como para pedirle un milagro a la Madona!” a lo que respondió con un tímido gesto de aceptación y antes de que hiciera otra cosa le  recordé que debíamos ir a buscar  frutas al cultivo. Domingo acepto con un “si niña” y dijo ir a buscar las herramientas necesarias y me avisaba. Entre tanto, Antonio me pedía que trajera algunas uvas.

Domingo me indico que debíamos salir ya, llevando consigo una escalera, una pequeña manta, un balde y una extensión. Por el camino solo acordamos ir primero al  cultivo de durazno y luego pasaríamos al de uva. Ya bajo unos frondosos duraznos, Domingo coloco la pequeña escalera para con en ella y ayudado por la extensión metálica apropiada a tales fines,  se disponía a bajar los mas  grandes y maduros duraznos, cuando le dije que quería hacerlo, que me ayudara y me dijera como, lo que acepto no sin antes advertirme que podía caerme si no tenia cuidado y buen equilibrio.

Lentamente fui subiendo la escalera en A, de unos 5 pasos que terminaba en un pequeño descanso, mientras lo hacia se movía un poco lo que me causaba temor, pero estaba dispuesta a provocar nuevamente a Domingo que empezó a sostenerme dándome sus manos al inicio y luego colocándolas en mis piernas o muslos advirtiéndome de tener cuidado de no caer. Solo atinaba a decirle: “Tranquilo, Tranquilo Domingo, además tu no me dejaras caer”.

Ya cuando me estabilice tenia un pie sobre el descanso final y el otro en el inmediato inferior con mis piernas un tanto abiertas mientras con mis manos y los brazos extendidos trataba de alcanzar los primeros frutos. Esta posición subía mi frágil camisa de dormir dejando ver totalmente mis gruesos muslos, mis firmes y redondas nalgas  y  por la entrepierna  parte de los labios menores de mi cuca que sobresalen bastante de los mayores. A veces abría mas una pierna que otra para que mejor me viera, y  pude ver como Domingo dando vueltas a la escalera me veía por debajo de la camisa mientras yo simulaba no verlo.

Por debajo de  su amplio pantalón y pronunciada horizontalmente  hacia delante, se apreciaba una increíble pero fuerte erección de su larga y gruesa verga cuya cabeza sobresalía, erección que no podía ocultar, debido a la misma amplitud de su pantalón.. Entonces para facilitarle mas su visión apoye uno de mis pies en el tronco del durazno, quedando totalmente abierta de piernas y apoyándome de una rama daba la espalda a Domingo que de inmediato y con la escusa de sostenerme, prácticamente se metió por entre mis piernas y por detrás para observar mi cuca totalmente abierta, hinchada y humedecía por la excitación. A propósito provocaba algunos movimientos que hacia que Domingo aprovechaba para meter sus manos por entre mis muslos e incluso a sujetarme por las nalgas.

Luego  quise bajarme pidiéndole que me sujetara por la espalda  y cuando bajaba, sentí como su enorme verga, bajo su pantalón,  se deslizaba por entre mis muslos descubiertos y por entre mis nalgas, pues mi camisa quedo subida sobre mis caderas, mientras una de sus manos me tomaba por la cintura y otra nerviosamente llego a  agarrar una de mis tetas. Al llegar al piso mientras arreglaba  mi bata y el pelo, Domingo me decía: “Perdóneme niña, pero tuve, sin mala intención, que agarrarle las piernas, o el trasero y hasta por un seno, para que no se me fuera a caer” Sonrriente le dije: “Agárreme por donde sea, con tal de no caerme y estas perdonado mi viejito”

Ya se sentía la necesidad entre nosotros de estar juntos, pero nadie tomaba la iniciativa  esperada y así decidimos irnos a los tenderetes de uva, por el camino le pregunte si tenia esposa y me dijo que tenia 20 años viudo y vivía con una hija, pero que siempre le hacia falta una “compañerita”, porque el se sentía todavía muy bien, mas que cualquier otro hombre,  para hacer de todo; llegamos al sitio y   colocamos nuevamente la escalera para tomar los racimos mas altos. Le dije que yo las bajaría, ya no se opuso, todavía se notaba la excitación en su miembro. Subí  tres escalones, justo la altura para que quedara mi cuca frente a la cara de Domingo que de nuevo me sostenía. Al subir mis brazos mi camisa nuevamente se subió hasta el final de mis muslos e inicio de mis nalgas, subí un pie al próximo escalón, la vista de mi sexo y nalgas era total. Sentía la calida respiración agitada de Domingo entre mis muslos, entonces provoque un breve movimiento que  hizo que  Domingo se abrazara con fuerza a mis  muslos para que no cayera quedando su cara entre ellos y  entonces impulsivamente termine por cubrir su cabeza con mi camisa  y empecé a sentir como besaba tiernamente mi húmeda y recrecida cuca. Me bajo alzada manteniendo la cara entre mi sexo y  me deposito en el piso mientras extendía la pequeña manta que traía.

Me pidió con ternura que mantuviera cerrados  los ojos hasta que me dijera cuando abrirlos, lo hice, mi cuerpo experimentaba un leve temblor y luego lentamente fue quitando mi camisa hasta quedar totalmente desnuda, sus manos agarraban con firmeza mis grandes y provocativas tetas y empezó a chuparlas y lamerlas, diciendo en baja y sentida voz: que ricas tetas tienes mi niña humm.., que tetotas tienes mi niña riiica. Asi seguía y yo permanecía con los ojos cerrados sintiendo como exploraba todo mi cuerpo.

Bajo lentamente besándolo, paso seguido su lengua por mi ombligo, mientras agarraba y soltaba con firmeza  mis tetas humm, riiico, que divino,   beso mi cuca con delicadeza y me la abrio pasando  su lengua por mi húmeda raja saboreándola, humm.. que ricura de cuca tienes humm, y chupo mis labios menores, esta mojadita, riiica. siguió besando mis muslos, las rodillas,  hasta llegar a mis pies, los tomo entre sus manos y beso uno a uno mis dedos. ¡Este hombre resultaba ser a pesar de su edad, el hombre que buscaba para sacar todo mis deseos eróticos y sexualidad adormecida!.

Luego me volteo boca abajo y empezó a besar y lamer la planta de mis pies, subiendo por mis piernas, un agradable cosquilleo invadía mas y mas mi cuerpo; se detuvo para besarme detrás de las rodillas  y luego beso la parte de atrás de mis muslos. Te gusta?.. siii… riiico… sigue asi… me vuelves loca… Sigue papi… sigue… Llego a mis nalgas, las lamia y besaba mientras acariciaba mi cuca húmeda por entre las piernas, riiicoo.. luego  las abrió y pasaba sus dedos por mi culito y me pregunto: te han desflorado el culito que lo tenes lindo y rosadito? Le dije que no, y repuso,  Dame esa dicha mi niña… lo deseo…será nuestro gran secreto y nadie sabrá lo nuestro. Solo alcance a decirle: Despues… después!… Ya quería que me penetrara … Domingo no insistió y siguió subiendo por el centro de mi espalda hasta llegar a mi cuello y allí me beso muchísimo, Me sentí desfallecer, mi cuerpo se contorneaba involuntariamente de placer, me coloco nuevamente boca arriba;  no abras los ojos me decía. Me tenia totalmente dominada.

Sentí quitarse su ropa  y se puso sobre mi  colocando su imponente verga sobre mi cara.,  sus flácidas bolas rozaban mi boca mientras que la ardiente cabeza de aquel monstruo venoso, largo y grueso pasaba por mis ojos primero y luego por entre mis labios,. Bajando un poco mas lo aprisiono entre mis tetas mientras se movía masturbándose con ellas, Lugo bajo mas y haciendo que le abriera las piernas pasaba de  abajo a arriba la cabeza de su miembro por la rajita humedecida de mi cuca, separando mis labios menores y rozando mi clítoris excitado.

Luego lo pasaba  por entre mis muslos y  finalmente agarro mis pies y lo coloco entre ellos masturbándose. Me volteo y lo subía lentamente con movimientos circulares y de arriba abajo por entre mis piernas y así llego a mis robustas  nalgas, pasando seguido su cabeza humedecida por su babita seminal, entre ellas y con ambas manos las separo y  coloco su inmensa verga a lo largo de ellas y luego las soltó quedando aprisionado entre ambas, y nuevamente se movía lentamente, como lo hizo antes con mis tetas, como queriendo masturbarse con mis nalgas.

Se acostó a mi lado boca arriba y me dijo: ahora si niña divina , abre los ojos y entreténgase con mi pájaro, es suyo… Me incline y pude apreciar aquel imponente y retador  instrumento parado apuntando al cielo, sus bolas flácidas y largas caían entre sus piernas  entreabiertas, de su escaso bello púbico amarillento y blanquecino nacía el tronco largo y grueso de su verga, surcado de azulosas venas de diferentes tamaños y grosores, tensas a reventar por la sangre que contenían, dándole un aspecto especial y excitante, coronado por una pronunciada cabeza  con forma de durazno o capucha de hongo, cuyos bordes sobresalían un poco mas que el grueso tronco. Su color era un rojo oscuro, que brillaba y reflejaba la luminosidad que pasaba por entre el follaje de las plantas de uva. Este instrumento estaba dispuesto a penetrarme y lo deseaba poseer.

Me coloque entre sus piernas me agache y empecé a lamer sus bolas y besar y lamer su verga hasta llegar a la brillante cabeza de la que  salía su viscoso liquido. Dificultosamente pude meterla en mi boca pero se la seguí lamiendo mientras con mis manos lo masturbaba,  y agarraba sus bolas, sigue niña… Siii…  Que riiico… dale… dale mi niña buena… dale mamita… sigue humm..! Seguía entretenida con el magnifico ejemplar mientras placidamente Domingo miraba satisfecho lo que le hacia… Sigue mami… sigue!.. Tome sus bolas y metia una a una en mi boca y se las chupaba. Dame asi mamita linda, riiico aahhh… dale, dale…

Quería tener sexo con aquel vigoroso anciano. Entonces me senté sobre y frente a él y tome su verga y lentamente fui colocando su imponente cabeza entre mi cuca, él acariciaba mis tetas y mis nalgas con sus manos, su cabeza encontraba dificultad para entrar, empecé a moverme para que pudiera entrar completo como yo deseaba, fui bajando y sentía como penetraba causándome un excitante dolor rico… ahí sentía esa verga como mas larga y gruesa adherida a mi vagina, pero igualito me movía seguido , sentía que su verga iba quedando  acoplada en mi cuca, era una sensación fenomenal tenerlo todito adentro, ,  aquel rígido instrumento quemaba como brasa mi vagina. Cada vez mas se lo sentia grandísimo…. inmenso…, tocando todo dentro de mi…., riiiico, dale un poquito asi…, no pares papi.., uufff , me movía  de arriba hacia abajo y con fuerza, mi cabeza cubierta por mi larga cabellera se movia incontrolada,  dame mas…. mas….,  asi…, duro…, dame duro…, de mi vagina salía abundante y caliente liquido,  su verga venosa y gruesa coronada por  tan recrecida cabeza se abrío paso triunfal  y una vez todito dentro empezamos un acompasado y frenético metí y saque mientras Domingo acariciaba y lamia mis tetas  y empujando hacia arriba su cuerpo, buscaba penetrarme mas profundamente. Sus embestidas me causaban un excitante dolor, y mientras lo hacia emitía un fuerte ahhh…. uufff… que rica eres zorrita mia…. humm!… que rica cucota tienes ufff … la tienes calientita mamita. Que divino lo haces mi niña…. mientras que yo apretaba mi vagina para retener su fantástica verga que divinamente me follaba y echaba mi cuerpo hacia atrás para sentirlo mas y mas adentro, mientras acariciaba sus bolas.

Luego me pidio colocarme en cuatro, elevando mis nalgas las tomo con ambas manos  las abrió y apuntando con certeza la entrada de mi vagina con su recrecida cabeza de una sola y vigorosa embestida  me penetro con aquel ardiente tronco abriéndose paso hasta lo mas profundo que podía dentro de mi cuca, ahhhh!… ayyy… me duele papi, dale suavecito siii?

Ahora la sensación era distinta y me sentia llena por su verga, sus bolas rítmicamente pegaban detrás de mis muslos y un intenso chas… chas…  llenaba el solitario lugar. Me tenia tomada fuertemente por mi cintura empujándome seguido de adelante hacia atrás, te gusta asii zorrita..? si papi dame asiii..  Seguia dandome duro y me palmeaba las nalgas tasss… tasss..hasta hacerme sentir ardor y placer. Paraba por unos momentos, quiza para no venirse rapido  y luego seguía dándome guebo riiico… Me acople a sus movimientos y buscaba siempre levantar mi cadera para que me penetrara lo mas profundo y así lo hacia con fuerte embestidas hacia adelante que tocaban lo mas profundo de mi vagina… todo era excitación mis grandes tetas se movían rítmicamente de adelante hacia atrás respondiendo al rítmico metí y saca de Domingo, nuestros cuerpos sudaban copiosamente. Con sus dedos acariciaba mi culito húmedo y le introducía delicadamente el pulgar  que diestramente movía acrecentando mi gran excitación y deseo, Hum que riiiico… nunca había permitido me lo hicieran pero me parecía divino.

Ahora voy a darte por ese inmenso trasero blanco y rico que tenes mi niña. Le dije que por ahí todavía no, que después lo haríamos y acepto huraño, entonces me pidió que me colocara boca arriba, lo hice y levante y abrí mis piernas todo lo que pude, de pie miraba  extasiado mi cuca recrecida y roja y mis labios menores abiertos y dispuestos a recibir su inmensa verga. Se inclino entre mis piernas me la vio y dijo: que hermosa cucota tienes ricura,   parece una bellísima orquídea. Te voy a dar como nadie te ha dado con este veterano que tengo para ti mi zorra rica. Siii papi ven y me das duro, lo deseo mucho y lo tienes como me gustan, bien grandes, hummm.

Se acomodo con su guebo tomado por su mano y lo coloco en la entrada de mi cuca y con su mano lo fue guiando mientras empujaba suavemente y su cabeza entraba causándome un dolorcito agradable y una vez que me entro, le fue abriendo paso a su venoso tronco hasta llegar al fondo, mi vagina se acoplaba al tamaño y grosor de su guebo. Se pego fuerte a mi y empezó a hacer un movimiento circular que rozaba mi clítoris y su cabeza me tocaba todo dentro de mi vagina, lo que me enloquecía, dame asi.. sigue así..   asi..   papi, me daba y senti como de  mi vagina salía un liquido caliente como orines que nos mojaba a ambos… humm dame papi… sigue asi papito rico… dame mas, asiii.. no pares… yaaa… me muero papi… dame… dame… dame… hummm..  mi vagina con involuntarias contracciones experimentaba un primer orgasmo intenso, mis piernas abrazaban su cintura y las volvía a abrir para sentirlo todo riiico..

Domingo seguía allí pegadito y dándome, me sentía desmayar, pero quería mas y mas. Abrí y subí mis piernas y abrase de nuevo su cuerpo con ellas y el rugía como una fiera sobre mi dándome ahora fuertemente, sacándolo casi todo y metiéndolo duro dentro de mi, siii, siii asi, dame asiii. Asi humm… dame duro, asiii.. mas duro papi… asiii… me matas, me matas papi lindo… que riiico…como pudo agarro mis tetas y las mordía mientras seguía dándome.. Agarro mis nalgas  con fuerza clavando sus dedos en ellas mientras me atraía hacia su cuerpo y me penetraba hasta el fondo con su guebo, asi duro mi perra… en celo … asi mi zorra… asi.. eres mia… mia… mia… SI SOY TODA TUYA… le grite… me sentia desmayar placidamente relajada, Domingo seguía sobre mi y escasamente se movía, quizá para no venirse o como recobrando fuerzas para seguir, pues no había terminado junto conmigo.

Luego de unos momentos se reincorporo, su guebo parecía mas grande y grueso,  ahora puso mis piernas sobre sus hombros y se inclino sobre mi y ayudado con su mano volvió a meterlo completo hasta las bolas que rozaban mis nalgas, humm que rico.. y empezó sacándolo y solo dejando dentro la cabeza y de una fuerte embestida me penetraba  y asi me daba y me daba duro hasta hacerme quejar de dolor mientras sus bolas golpeaban mis nalgas. Dame asi papito, no lo saques… mételo todito.. asii.. no me lo vayas a sacar… ahhh… de repente  soltó mis piernas y volví a abrazarlo con ellas, nuevamente sentía bajar mucho liquido por mi vagina como si me orinara, uffff.. los espasmos vaginales volvían y contraía aprisionando el monstruo que mantenía dentro de ella, mi cabeza se movía involuntariamente de un lado a otro,  dame duro papi… me matas… clave mis uñas en la espalda de Domingo y cerré los ojos a la vez  siii … asiii …. riiico … humm… dame la leche ahora… dámela ya… todiiita papi… mis piernas se abrían y cerraban incontroladamente, sentía mas grueso su guebo y arqueaba mi cuerpo hacia arriba y lo bajaba, buscando con ondulantes movimientos, la mayor intimidad del contacto con su sexo de manera  que todo su verga y leche  quedaran dentro de mi, un placido escalofrío recorría mi cuerpo  y   Domingo fuertemente abrazado se mantenía sobre mi y con fuertes espasmos  dando fuertes y  sostenidas  embestidas  hasta lo mas profundo,  descargaba  ahhh… ahhh…  su hirviente leche dentro de mi   yaaaa.. mi puta rica  yaaaa.. mi niña, toma toda mi leche asiii… eres mia  mia.. mia y   con rápidas, profundas e intensas  descargas seguía depositando  su caliente, preciosa y abundante leche  que  llenaba mi habida vagina.

Aun sobre mi sentía como su trozo de carne desfallecía  y muy lentamente iba saliendo de mi vagina que se contraía y lo aprisionaba sacándolo de ella mas rápido junto a mucha de su leche caliente que por entre mis nalgas caía a su manta, a la vez que el fuerte olor a sexo impregnaba el lugar, tome su verga medio floja y la lleve a mi boca y lamí gustosa su calido semen que recubría totalmente su poderosa arma hasta sus testículos. Ahhhh que bueno me lo haces mi putica rica.

Ahora si pude meterlo  en mi boca, primero su cabeza y tronco y luego sus flácidos testículos a los que con mi lengua movía de un lado a otro de mi boca. Domingo extasiado me decía ahhh! ufff!. que sabrosito me lo limpias mi zorrita, lamiendo y chupándomelo.

Pasados unos momentos este anciano maravilloso me dijo: Antonio tenía razón, la Madona me hizo el milagro. Y  pensé que el milagro fue doble pues este anciano despertó mis deseos y sexualidad adormecida. Ahora regresemos dijo y sigamos como si no hubiera pasado nada entre nosotros, cuando quieras me buscas y me encontraras para ti. Ahhh! queda pendiente desflorarte tu hermoso trasero mi niña. Te lo prometo, le respondí.

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EL CUIDANDERO -I-

EL CUIDANDERO -I-  Por: Apasionada

Nuestra pequeña propiedad ubicada a las afueras de la ciudad, requiere de alguien que haga mantenimiento permanente a la casa y los cultivos, y ese alguien es Domingo, un hombre de 78 años; delgado pero muy fuerte, condición propia de hombres del campo; muy tímido, de poco hablar, reservado, respetuoso y servicial que goza de toda la confianza de mi pareja Antonio, que tiene 65 años y conoce a Domingo desde hace mucho tiempo.

Como les decía en mi relato titulado CESAR CONMIGO, mi pareja trata de cumplir lo mejor que puede sexualmente conmigo,  pero creo que siendo cerca de 25 años mayor que yo, no hacemos el amor con la frecuencia que quisiera. Esta situación me ha generado mucha insatisfacción, fuertes deseos y constante curiosidad por estar con alguien que me haga disfrutar de  relaciones que despierten mi pasión y erotismo adormecidos. Debo señalar que en lo físico mido 1.62, algo rellenita,  blanca de larga y negra cabellera y poseo unos naturales, grandes y provocativos senos que me encanta insinuarlos, cintura delgada y también unas atractivas, redondas y bien pronunciadas nalgas, con  piernas bien conformadas de muslos gruesos y siempre soy objeto de miradas y expresiones insinuantes de los hombres que me rodean, circunstancias que he sabido aprovechar.

Pues bien, pasábamos unos días allí y la soledad y tranquilidad del lugar estimulaba mis fantasías de tener una relación, aunque fuera furtiva y ocasional, con algún lugareño. El pasar de los días fue acrecentando mis deseos intensamente y mis fantasías me excitaban y mantenían  húmeda mi vagina.

Una tarde me dirigí hacia el pequeño cultivo de durazno y observe como Domingo, muy concentrado los limpiaba, sin percatarse de mi cercana presencia  oculta a su mirada y pasado algún tiempo vi como Domingo apoyándose en el tallo de un árbol se soltó el cinturón y se dispuso a sacar su verga para orinar. Se abrió el pantalón y su cremallera, abrió las piernas y con su mano derecha busco entre ellas y  sacó torpe y lentamente  de entre un escaso y amarillento vello púbico que rodeaba unas grandes y caídas bolas, un largo, arrugado y flácido  miembro, surcado por unas pronunciadas venas que terminaba en  una muy abultada, oscura y rojiza cabeza que apuntando al piso dejaba salir un grueso, prolongado y sonoro chorro de orines. Aquella impresionante escena del anciano que mientras orinaba no sostenía su largo y rugoso instrumento al que veía con placidez, me excito rápidamente y sentía como automáticamente me humedecía.  Mi mente comenzó a imaginar como abordar y tener sexo con  aquel anciano. Podría este hombre de prolongada edad  tener sexo?. El resto del día solo pensaba en ello. Debía ser muy prudente y saber escoger la ocasión para saberlo.

Al día siguiente, y como era mi costumbre, me deje puesta la suave y casi trasparente camisa de algodón que uso para dormir, de amplio cuello que me cubría hasta  un poco mas arriba de las rodillas, no tenia puesto ni pantaleta ni sostén; dejándose marcar e insinuar bajo la camisa mis grandes y provocativas tetas,  que con el rose mantenían erguidos mis pezones y resaltaban mis amplias y oscuras aureolas. Sabia que mis firmes, pronunciadas y redondas nalgas igualmente se veían  pegadas a la tela y  dejaban notar entre ellas el espacio que las separa, también mis bien conformadas piernas de muslos gruesos permanecían  pegados a la tela; en fin,  no quedaba mucho a la imaginación de Domingo. Estaba dispuesta a iniciar su seducción y saber si podía aun tener sexo.

Domingo llegaba a las 9am y  después del desayuno le comente a Antonio, que siempre esta centrado en sus lecturas, que pensaba buscar con Domingo en el cultivo algunas hortalizas para preparar una ensalada para el almuerzo, a lo que respondió, sin levantar la mirada del libro que leía, que le parecía muy bien!. Yo ya sentía, entre excitación y nervios, que me humedecía aceleradamente, mientras esperaba por Domingo que demoraba en llegar. Por fin llego!, con tímida voz saludo mientras se dirigía en busca de las herramientas de labranza. Se sorprendió cuando le dije me acompañara a buscar hortalizas, ya que nunca lo hacia y poco me alejaba de la casa, accedió silencioso y nos dirigimos, yo detrás de él, al cultivo distante unos 100 metros de la casa.

Por el trayecto me dijo que había varios tipos de hortalizas y frutales para escoger y ya en el cultivo le dije que yo quería ser quien las sacara y que me indicara  cuales. Me indico unas  y se coloco inocentemente de rodillas frente a ellas para decirme como debía hacerlo,  lo mismo hice yo, pero a propósito me coloque  frente a él en posición acurrucada, como si fuera a orinar, dejando ante sus cansados ojos mis piernas entreabiertas y con movimientos asociados con la recolección de hortalizas fui abriendo cada vez mas mis gruesos muslos  para provocar su atención. Al hacerlo, mi camisa se corría hacia arriba dejando mis muslos cada vez mas a la vista de Domingo, facilitándole la visión aun incompleta a través de mi entrepierna de mi húmeda cuca. En otro momento en que se encontraba sentado detrás de mi, aproveche para inclinarme por un rato hacia delante con las piernas un tanto abiertas para arrancar  hortalizas, con el propósito de que me la viera desde atrás  y por entre mis gruesos muslos y  grandes y redondas nalgas.  Yo disimulaba lo que sucedía mientras él cada vez mas buscaba discretamente ver mi cuerpo lo mas que pudiera, o que yo le dejara ver.

Pasamos así todo el tiempo, me indicaba  a propósito sitios que le facilitaran la visión de mi cuerpo casi desnudo que  con mis posturas insinuantes aprovechaba cada vez mas para excitarlo; Domingo estaba pendiente de mis movimientos y miraba ávidamente como mis voluptuosas tetas de erectos pezones se movían rítmicamente, con cada movimiento que hacia y  buscaba agachándome frente a él que las  viera por entre el ancho cuello de la camisa.

Pude ver como entre su muslo izquierdo y la tela de su pantalón se pronunciaba una fuerte erección, que indicaba tener un guebo  muy largo y grueso destacándose su recrecida cabeza que sobresalía de aquel bulto, al que Domingo trataba permanentemente acomodar de forma tal que yo no lo pudiese ver. Mi curiosidad por palpar su verga rígida hizo que ya para venirnos estando detrás de mi me agache con la excusa de recoger las hortalizas y con mi culo rozaba su verga rígida y caliente mientras Domingo se mantenía quietecito disfrutando de mis insinuantes y disimulados movimientos y posturas.  Domingo no se atrevía a proponerme nada, quizá por respeto, yo tampoco, pero me excitaba cada vez mas la situación. Regresamos a casa y por el camino se me ocurrió decirle que al otro día iríamos a bajar duraznos y recoger algunas uvas y me respondió: Con gusto mi niña.! Al llegar, Antonio…¡aun leía entretenido su grueso libro!.

Al salir de la cocina, busque ver que hacia Domingo,  muy sigilosamente me fui acercando a un viejo y abandonado tanque, que entre arbustos allí existía, donde Domingo iba  siempre a lavarse y fue como pude ver con sorpresa que teniendo sus pantalones sueltos hasta sus rodillas, se masturbaba con fuerza, teniendo entre sus rudas y grandes manos aquel imponente instrumento que apenas si lo podía rodear,  me sorprendió lo largo y muy grueso que era, surcado de pronunciadas venas azulosas que lucían  infladas a punto de estallar, dándole a su verga una forma tosca o rustica.  Sus bolas colgaban y golpeaban rítmicamente sus muslos, me impresiono la recrecida  cabeza con forma de un durazno  de un aspecto rojizo oscuro y brillante a punto de estallar,   que sobresalía  del tronco de aquel maravilloso guebo; el frenesí era acelerado,  y al cabo de unos minutos le vino un gran orgasmo que con una  fuerte y ahogada exclamación de ahhh!!!  ahhh!!!,  dejo salir una potente y abundante eyaculación de leche gruesa y amarillenta que se estrello contra la vieja pared sobre la que estaba Domingo apoyado mientras se masturbaba, siguieron  otras  dos o tres eyaculaciones mas mientras seguía  dándose, el fuerte olor de su leche invadió el ambiente, al final lo soltó mientras  veía extasiado como seguían saliendo unas  viscosas gotas de leche de su adormecida verga, luego lo empezó a exprimir, sacando de su ya flácido  instrumento las ultimas y  viscosas gotas de semen que le quedaba.

Depués paso a lavarse en el tanque y sin secarlo lo introdujo entre su pantalón y se marcho. Mi excitación y curiosidad femenina me indujo a ir al sitio donde Domingo dejo su leche amarillenta que abundante y gruesa aun se mantenía sobre la pared  y  lentamente caía al viejo piso de arcilla formando  un excitante depósito de aquel viscoso y maravilloso líquido  de fuerte olor avinagrado. Estaba totalmente mojada y sentía como mi cuca palpitaba internamente producto de la fuerte excitación que me produjo la masturbación de Domingo. Nunca había visto algo semejante.

Entonces casi automáticamente, me ubique en el mismo sitio en que se masturbo Domingo y empecé a acariciar mi excitada cuca, viendo la abundante leche sobre la pared y el piso que dejo, mientras repasaba mentalmente las imágenes de Domingo teniendo entre sus manos aquel vigoroso guebo que masturbaba; mi boca se llenaba de saliva y cada vez mas abría mis piernas para facilitar a mis dedos las suaves caricias que me hacia primero en los labios humedecidos de mi cuca y luego por mi clítoris erecto que palpitaba de excitación. Lentamente metía y sacaba  mis dedos a mi vagina, muy cerca a mi la gruesa y viscosa leche, cuyo  fuerte olor me excitaba mas y mas, entonces tuve el fuerte deseo de recogerla y lo hice, aun estaba muy caliente y empecé a acariciarme con ella pasándola seguidamente  por mi cuca ansiosa hasta dejarla toda untada y lubricada, hummm.., que riico,  facilitando las caricias  y le prodigue con su caliente leche un largo e intenso masaje  a mis tetas turgentes por el placer.  Toda yo olía a su excitante leche.

Mi deseo de tener sexo era máximo, mi vagina la sentía dilatada ansiosa de ser penetrada y  cada vez se lubricaba mas, y con mis dedos untados de leche , la penetraba con frenesí..  humm.. riicoo.. Tome parte de su   amarillento semen y lo pase por mis labios entreabiertos, su gruesa y viscosa leche de fuerte sabor avinagrado  invadió mi boca y la fui saboreando, mientras que en mi mente me imaginaba mi cuca llena por la leche que ahora saboreaba y con la que me acariciaba.

Mi placer aumentaba y me acariciaba las tetas mis pezones erguidos y tensos que brotaban de las recrecidas y amplia aureolas contraídas por el placer que producían mis caricias y el calido semen de Domingo las sensibilizaba intensamente haciéndome producir riiicas.. palpitaciones en mi pelvis,  luego abriendo bien mis piernas, fui bajando  nuevamente mis manos a mi cuca y con mis dedos  abría mas mi dilatada rajita, apartando mis pronunciados labios menores  dejando expuesta  mi ansiosa entrada a la vagina mientras rozaba suavemente mis clítoris, untándola toda con la  leche dejada por Domingo de quien me imaginaba su potente verga penetrándome hasta causarme daño y luego descargarse todo dentro de mi, siii dentro de mi.

Seguía dándome cada vez mas seguido, riiiiico.., me daba y me daba masss.. y masss.. hummm.. que divino lo siento, riiiico..,  mi mente se nubla  y el fuerte olor y sabor avinagrado de la leche de Domingo hacia mas real el momento en que mis dedos entraban y salían divinamente de mi vagina y acariciaban rítmicamente toda mi cuca, hasta que se me vino un fuerte orgasmo que me hizo contraer  y arquear mi cuerpo hacia adelante y hacía  que abriera y cerrara mis piernas muy seguido, seguida de varios espasmos que hacían que mi cuerpo se retorciera de placer ufff!. De mi vagina salía como si orinara  el liquido caliente  producto del maravilloso orgasmo que experimentaba y seguía hasta que lentamente fue bajando tan riiica sensación  y la sensibilidad de mi cuca no permitía mas caricias y me condujo placenteramente al anhelado momento de sentir ser poseída por Domingo a quien  deseaba intensamente estar con él.

Me incorpore sudorosa y mis piernas temblaban y me dirigí lentamente a la casa dispuesta a darme una refrescante ducha y decidida a poseer a Domingo el día siguiente cuando viniera a la casa.

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Mio a voluntad -III-

MIO A VOLUNTAD -III –
Por: Apasionada

Hoy vuelvo con ustedes después de algunos meses, para narrarles otro encuentro que tuve con Miguel, aquel chico tímido de 20 años, que vivía enamorado de mí, siendo yo mayor unos 15 años, tal y como se lo comente en mis narraciones anteriores MIO A VOLUNTAD I y II, que aparecen en la categoría de CONFESIONES de Marqueze.

Después de aquellas dos oportunidades en que estuvimos, pasaron como cuatro meses sin vernos, pues fui enviada en comisión de trabajo al exterior, tiempo en que perdí interés por Miguel; y a mi regreso, lo evitaba o no hacia caso a sus insinuaciones. Paso así como un mes y medio, hasta que un viernes por la tarde, fuimos un grupo de funcionarios amigos, entre los que se encontraba Miguel, a casa de una compañera a celebrar el cumpleaños de su esposo. Todo transcurría muy animadamente, en un amplio corredor trasero de la casa que se abría a un amplio y frondoso jardín, todo gratamente ambientado para la fiesta, que al anochecer fue iluminado tenuemente, con antorchas y luminarias de colores que daban al espacio un agradable confort; bebíamos de diferentes licores y se disfrutaba de magnifica música bailable.

Pasadas las horas, el licor hacía su efecto en todos nosotros con expresiones alegres y bulliciosas; algunas parejas bailaban frenética o cadenciosamente, mientras otras conversaban animadas. Yo ese día vestía una falda cuya suave y sedosa tela se ceñía a mi cuerpo y no use pantaleta, para que el efecto de sus ligas sobre mi piel no se viera en la superficie de la falda, dejando notar mis gruesos muslos y mis redondas y pronunciadas nalgas. También lucia una blusa de la misma tela, de amplias mangas y cuello, que permitía ver bastante mis grandes senos. Conjunto que dejaba muy poco a la imaginación de los hombres que en mi se fijaran.

El grupo con el que me encontraba decidió salir a bailar, fuimos intercambiando de pareja hasta que llego el momento de hacerlo con Miguel, quien extrañaba mi distanciamiento de él, a lo que no le prestaba mayor interés, pero a la vez recordaba nuestros momentos íntimos, recuerdos que fueron venciendo mi resistencia a volver a relacionarme con Miguel; la música era suave y sentía como con firmeza, cada vez mas me atraía hacia su cuerpo y una fuerte erección rozaba mi entrepierna que inevitablemente me excitaba. Después de varias piezas, fuimos a la barra por unos tragos. Me senté en un alto y estrecho banco, mientras Miguel permanecía de pie junto a mí. Seguimos allí animadamente hablando y bebiendo. Todos reían, hablaban en alta voz o bailaban; los brindis por el cumpleañero o por cualquier otro motivo eran continuos, ya nadie estaba pendiente de lo que hacían los demás; a lo que ayudaba la tenue luz del lugar, que hacia que poca o ninguna importancia yo le prestaba a mi falda que constantemente se subía bien arriba de mis muslos dejándolos expuestos a los ávidos ojos de Miguel.

Mi vagina se humedecía, mi mente era un torbellino de pensamientos eróticos, sentía un fuerte palpitar en mi cuca que me producía el deseo reiterado de apretar y abrir mis piernas. El calido, alegre y bullicioso ambiente era contagioso entre todos los que allí estábamos. Miguel conversaba con unos amigos, cuando sentí como una de sus manos la poso tímidamente sobre uno de mis gruesos muslos dejándola allí quieta por algún tiempo, hasta que sentí como suavemente la subía y bajaba pasándola por mi entrepierna, evitando fuéramos vistos. Esto me excitaba mucho. Quise retirársela, pero podían más mis deseos y la excitación que rápidamente se apoderaba de todo mi cuerpo… Nuevamente estaba jugando con fuego!…

Delicadamente y aprovechando cualquier oportunidad que le permitiera me acariciaba y rozaba mis firmes y pronunciadas nalgas. En un momento en que se coloco detrás mío para mirar hacia donde los demás bailaban, beso mi cuello, e inmediatamente sentí como mi piel se erizaba y el calor invadió mi cuerpo, a la vez que mi vagina se humedecía rápidamente. Involuntariamente me recosté a él; el licor nos mantenía alegres, desinhibidos, y lenta y casi inadvertidamente sus manos que metió por entre mis amplias mangas, quitaron mi sostén que guardo en uno de sus bolsillos, brotando y dejando libres mis grandes y blancas tetas, cuyos pezones erectos surgían del medio de mis amplias aureolas. Mi excitación aumentaba, su verga erecta y caliente la sentía detrás de mi mientras decía: Oh!….que riiico… mi reina bella… que divina estas mi vida…. Que ricas tétasas tienes mi amor… como deseaba tenerlas asiiii entre mis manos y acariciarlas asiiii!!! asiiii… Sigue papi… dame suavecito… papi… así… riiiicoo… Pase mi mano hacia atrás y buscaba aquella potente verga que Miguel saco y pude nuevamente agarrar y acariciarla todita hasta sus suaves bolas. Miguel seguía acariciando mis tétas y daba delicados pellizcos a mis pezones causándome mayor excitación, mientras seguía besando mi cuello y orejas.

Quería contener lo que sucedía y le pedí que fuéramos a bailar, varias parejas lo hacían bajo la tenue luz, Miguel me tomo por la cintura con ambas manos y yo lo hice por el cuello, mientras bailábamos, nuestros sexos se unían y rozaban en un danzar lujurioso y excitante. En uno de los giros me dejo de espaldas a él y tomándome por la cintura, pego mi firme y robusto trasero a su rígida verga que sentía entre mis nalgas. Me movía de manera de sentirla cada vez mejor entre ellas, la fina y sedosa tela de mi falda facilitaba el contacto; luego volvimos a quedar de frente, y puso su verga de forma que la sintiera bien entre mis muslos, hum… que divino.. yo le ayudaba, solo nos separaba la fina tela, además no tenia pantaleta puesta esa noche, sentía el roce de su rígida verga en mis nalgas y mi cuca como si estuviera desnuda. Estando así me dijo con baja voz:.. mi reina salgamos de acá y vamos a un motel… quiero que seas mía esta noche… por favor no me rechaces mi reina bella… No sabía que contestarle, pero pasado unos minutos acepte; también lo deseaba; nos despedimos y nos dirigimos al motel.

Ya en la habitación, nuevamente sentí la satisfacción de tener frente a mi aquel joven viril que en mas de una ocasión se había masturbado pensando en mi y que me creía inalcanzable; y al igual de aquellas otras ocasiones, Miguel tembloroso por la excitación se acerco a mi y nos abrazamos fuertemente como si estuviéramos deseando de mucho tiempo este momento; nos besamos larga y profundamente, mientras nos acariciábamos. Miguel subió mi falda y acariciaba mi cuca húmeda y le abrí instintivamente mis muslos para facilitarle sus caricias y apasionadamente decía: hoooo!!!… asiiiii!!!… Que rica cucota tienes mi reina!!… La tienes mojadita mi amor… Si mi papi… para ti… dame asi… asi suavecito papi… asiii… Nos fuimos desnudando y una vez desnudos nos unimos en prolongados y profundos besos donde nuestras lenguas recorrían nuestras bocas y nuestras manos acariciaban con placer nuestros cuerpos que con avidez esperaban la íntima unión, agarro mis nalgas fuertemente y me pego a su cuerpo. Su verga quedo entre mis muslos que sentían su ardiente y rígida excitación… Que riiico culote tienes mi reina… Déjame acariciártelo mi amor… Dale papi… asiiii que es tuyo papito lindo… solo tuyo… mi rey… así… pásame el dedito por mi culito asiiiii papi que me excitas… hummm… papi que caliente y grande tienes hoy ese guebo, riiiiico…

Seguimos así juntitos acariciándonos y luego Miguel tomo primero una de mis tetas entre sus manos, la acariciaba y la llevo a su boca chupando divinamente mi pezón, asiiii papi… asiii suavecito… asi mi rey… Riiico… ahora la otra papi asiiii… Asiiii… Chúpalas asi… mi papi lindo… Asi… Me matas papi… Ya en la cama con pasión nos besábamos y pasábamos nuestras manos por nuestros cuerpos abrazados, nuestras respiraciones eran fuertes y aceleradas. Miguel me coloco boca abajo y empezó a besarme el cuello, la espalda y fue bajando hasta llegar a mis nalgas que besaba y lamia divinamente… Riiicooo papi dame mas…. Así… pasaba su lengua seguido por entre mis nalgas… que riicoo… Mi rey me matas… Amor… acaríciamelas así… apretalas duro… duro… hazme daño… dale palmadas… asiiii… Asiiiiiiiii oh asiiii… Riiiico… mi papi… pásale la lengua… lámelas papi… ahora bésame los muslos asiiiiii mi papi bello, asiiii… Miguel pasaba su lengua por mis muslos mientras bajaba hasta mis pies, los besaba, y volvía a subir para meter su cara en mi entre pierna y allí con su diestra lengua la pasaba por la entrada de mi húmeda vagina. Uhmm que riiico…

Me puse de espaldas a la cama y Miguel se coloco sobre mi, y tiernamente besaba mis ojos, la cara y me prodigaba excitantes besos y susurros en mis oídos y cuello que erizaban todo mi cuerpo… mmm… asiiii… y mas y mas mi, vagina y entrepierna se humedecían… Lentamente fue bajando y se detuvo para contemplar gozoso mis voluminosas tetas que suavemente tomaba entre sus manos una a una y besaba con calidez primero para luego chuparlas y acariciar los pezones con su lengua,… riiiico… después las besaba y lamia. Mientra yo excitada me retorcía de placer mmm… mientras acariciaba su cuerpo sudoroso.

Seguía lentamente bajando buscando llegar a mi recrecida cuca, producto de mi excitación. La sentía abierta y ansiosa de recibir la rígida verga de Miguel. Levanto su cara para verla y con gozo exclamo “Que divina y hermosa cuca tienes mi reina, esta rosadita y abierta vida mía…” y colocándose cómodamente entre mis piernas hizo que en incontrolado impulso le abriera bien mis gruesos muslos y arqueando mi cintura le ofrecí mi húmeda cuca, recrecida y abierta a su ávida mirada y colocando su cara en ella, dio inicio a una enloquecedora mamada… hmm… pasaba su lengua por mi rajita, asiii… dame asiii papi… ayyy que riiico… Mi clítoris tomaba y presionaba entre sus labios hmmm…y chupaba riiiicooo… haciéndome gemir de pasión intensa…. Siii asiii… me matas mi rey… sentía la proximidad del orgasmo, solo atinaba a decirle: sigue asi, asi asi… papi… no te detengas…mmmmm… yaaa… mmm…

Le pedí que se subiera sobre mi, no aguantaba mas, era demasiado ya, tome su firme y caliente verga que acariciaba y pasaba divinamente por mi rajita, abriendo mas y mas mi cuca que veía deseoso hasta colocarla finalmente en la entrada a mi vagina y de seguidas le dije: “papi métemelo rico que es lo que mas deseo”… dale por favor asiiii… asiii… asi… asi… asi… mmm… Sentí su vigorosa penetración de esa verga que se abría paso dentro de mi cuca, habido de llegar hasta lo más profundo de ella con fuertes y rápidas embestidas que me causaban dolor… dame asi papi.. dame mas… dame mas.. Abrace a Miguel fuertemente con mis piernas y brazos y empezamos a besarnos largamente mientras con rítmicos y acoplados movimientos de ambos nos complacíamos con tan excitante y placentera follada… asi papito rico… dame asi… dame suavecito… mmm… mmm… no me lo vayas a sacar papi…. Te gusta asi mi reina?… siii… te gusta como te lo hago… siiii mi papi lindo… dame asi… asi… asi… suavecito papi…

No quería que esto terminara, nuestros cuerpos sudorosos se acoplaban en diferentes posiciones, sentía mas grande y gruesa su rígida verga que entraba y salía de mi vagina, golpeando con sus bolas mis nalgas, mi mente se nublaba y con sucesivos espasmos que hacían convulsionar mi cuerpo que buscaba estar mas y mas pegado al de Miguel, me venían uno tras otro placenteros orgasmos, que me hacían morder mis labios, mmm… siii… asi…. si.. siii… siiiiiii… mientras mi cabeza incontrolada giraba de un lado a otro sobre la mullida almohada. Sentía mas y mas liquido vaginal saliendo en cantidad de mi vagina que mojaba mis nalgas y sabana de la cama. Miguel sudoroso seguía ahora lentamente taladrando mis entrañas con su rígido y recrecido instrumento de cabeza grande y brillante.

Me coloque en posición de perrito y arquee mi cuerpo de manera que mis redondas tetas rozaban la sabana de la cama. Abri mis muslos, y levante mi blanco trasero de robustas nalgas; su cara reflejaba la ansiedad al ver ante él tan apetecido trasero. Las tomo con firmeza, las abrio y coloco su verga a la entrada de mi recrecida cuca, de la que salía abundante liquido vaginal y con decidida y dolorosas embestidas inicio su febril ataque… riiico… dame asi papi… lo metía y sacaba mientras que abría mis nalgas… me daba cada vez mas fuerte… y mientras lo hacia metía en mi culito suavemente su dedo pulgar ummmm que me excitaba muchísimo mas… te gusta asi mi perrita?… asii… quieres que te de duro por esa cucasa que tienes?… asii… asi… mi perra… uffff… “siiii… papi sigue así dame fuerte, fuerte, mas fuerte, asi riiico… mmmm… dame seguido no me lo vayas a sacar… dale riiico papi” Nos movíamos acopladamente.

El momento era de locura y pasión desenfrenada, le dábamos fuerte y seguido hasta que Miguel en alta voz me dijo: “No aguanto mas mi reina… ufff…… ya me vengo!… ya mi reina, me vengo”. Lo metió todito y con fuerza pego mi cadera a su verga… Yaa… me vengo yaaaa… asiii… toma mi leche… asiii… tómala todita… uff… yo me movía mas y mas y mi vagina en fuerte espasmo se contrajo y aprisiono su verga, y con fuertes gritos de satisfacción se producía nuestros orgasmos siiiii… así… que rico mi rey…. Así… todita tuya mi leche asii… siii… uffff… que rica cucota tienes mi reina. Si dame toda tu lechita… dámela todita amor… que riiico!!!… dámela así… tómala… mi vagina una y otra vez recibía fuertes embestidas de su vigoroso miembro que descargaba su abundante y viscosa leche… uff.. la tienes súper caliente… riiica papi… luego parte de su leche empezó a salir de mi vagina bajando por entre mis muslos, que junto a mi liquido vaginal dio a la habitación un excitante olor a sexo.

Me lo saco lentamente, y se tendió cansado sobre mi espalda mientras me besaba tiernamente en el cuello y acariciaba mi larga y negra cabellera. Te adoro mi reina bella. Me haces muy feliz mi vida…

Agradezco tus comentarios…

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Que noche con mi prima

Su deliciosa y muy mojada cuca se estremecía al sentir media verga dentro de ella, no aguantó más y agarró con mucha fuerza mi cintura, se embistió con mucha rudeza, mordía mis labios desesperadamente, su cuca centrifugaba en muchos ciclos.

Salí del baño desnudo con la verga parada y muy mareado por el alcohol ingerido, ella, la amiga de mi prima estaba dormida en el piso, después de tener un buen rato de sexo y llegar al orgasmo se olvidó de mí y se durmió, yo igual he mantenido la costumbre de no venirme dentro de ninguna mujer, sólo las satisfago, ese ha sido y será siempre mi lema en variadas mujeres (aunque lo hago exclusivamente con mi novia).

Al entrar al cuarto vi en la penumbra de la oscuridad a mi prima, tirada con medio cuerpo en la cama, al lado el hombre que contados minutos se la había tirado, también dormido, la música a alto volumen para que mi tía no sospechara; no sé por qué, pero me dio mucho morbo, verla ahí, con la minifalda recogida hasta la cintura, me acerqué y de repente mis dedos involuntariamente estaban acercándose a su cuca, jamás en todo el tiempo que llevábamos de primos y amigos, me pasaba por la cabeza, acecharla sexualmente, a pesar de múltiples acercamientos que entre ella y yo existía.

Mis dedos empezaron a moverse, a rozar su gallito, a apretar sus labios carnosos, uno a uno los deslicé lentamente, cuando de repente, ¡oh sorpresa! su cuerpo reaccionó, inmediatamente me lamí los dedos lujuriosamente, y la penetré con el dedo más largo de mi mano, para ese momento su cadera se movía hacia delante y hacia atrás; una y otra vez embestía con mi mano, uno, dos, tres dedos, ella se movía más rápidamente.

Pensé deliberadamente, subí sus piernas y la acomodé en la cama, mi verga estaba a punto de estallar, goteaba y deseaba hundirse en las fosas de su carne prohibida, abrí sus piernas con delicadeza, cogí la cabeza de la verga y se la deslicé lentamente por toda la raja de la cuca, de arriba hacia abajo, no había afanes, su cuerpo, principalmente su cuca ya aceptaba a ese extraño que la estaba invadiendo, de repente sin notarlo, el hombre que hace un momento estaba dormido me miraba extrañamente, le hice señas en la penumbra de la oscuridad que en el baño estaba la otra, que fuese allá y se la echara si quería, no necesitábamos las palabras, pero se rehusó, entonces le indiqué que le pusiera la verga en la boca a mi prima; ya mi razonamiento volaba a mil.

Desafortunadamente ella lo rechazó, sólo se quedó ahí mirando, al rato aburrido se marchó. Su deliciosa y muy mojada cuca se estremecía al sentir media verga dentro de ella, no aguantó más y agarró con mucha fuerza mi cintura, se embistió con mucha rudeza, mordía mis labios desesperadamente, su cuca centrifugaba en muchos ciclos, desesperados, enloquecidos, rasgaba mi espalda con sus uñas, levanté la mitad de mi cuerpo, agarré sus piernas y las levanté, quedó a horcajadas bien abierta y esta vez la embestí con mucha fuerza y ella me apretaba con mucha más.

Estuvimos un buen rato dándole a buen ritmo, se lo saqué, sentía la humedad de su líquido, ella voluntariamente se volteó y se puso en cuatro, no tuve necesidad de moverme, ella hacía sola el trabajo, se movía de tal manera, como perra en celo, desinhibida, sin pudor alguno, su carnosa cuca apretaba mi verga como una mano; el cuarto inundado de sexo, jadeos, gimoteos, llevados por el pecado, por la carne viva, por el deseo de sentirnos tan calientes.

No desesperé, pero agarré su culo, sus nalgas con más fuerza y la cogía ferozmente, se escuchaban los chasquidos al juntar mi verga con su culo, escuché un grito contenido entre sus dientes y el palpitar de sus labios vaginales apretando mi verga, salí de ella y la recosté boca arriba, abrí nuevamente sus piernas y la clavé nuevamente, pero ahora dedicándome a sus tetas pequeñas que aún poseían el brassier.

Ella aullaba como una loba, en un giro desesperado, tomó mi cabeza y la bajó hasta su cuca, no hubo momento para pensarlo, me clavó literalmente entre sus carnes y me apretaba fuertemente, moviendo y restregándome su chorreante cuca en mi cara, lamía y lamía con mucha sed, mi lengua golpeaba duramente su gallo, bajaba hasta su hueco, le metía gran parte de ella, volvía y me enfrenta a su pedacito de carne.

Otra vez sentí como se estremecía su cuerpo, sus labios carnosos empezaron a palpitar y sus espasmos fueron evidentes, un buen chorro de adentro mojaba mi cara, sentí ese saladito tan exquisito y con delicia me lo tragaba, quedó totalmente muerta, me levanté y en silencio salí del cuarto y me fui a dormir muy plácidamente.

Ya hace cuatro años de lo sucedido ninguno habló del tema. Sólo fueron momentos que produjo el alcohol, aunque en mis recuerdos siempre está, ese delicioso polvazo.

Autor: pensadorreflexivo

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Volverla una ninfómana

Su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí.

Hola queridos amigos, estoy de nuevo aquí, sentado al frente de mi computador, relatando las experiencias con mi gorda, la verdad es que no he podido avanzar mucho, en mi objetivo de volverla una ninfómana del sexo, que le guste más que cualquier otra cosa, pero en fin, allí marcho, con espontáneos momentos de lujuria de ella y luego igual. Pero poco a poco hasta que consienta o nuestra relación se acabe; porque de verdad, a veces me molesta, esa vacilación, ya tengo 11 años en este deseo, el cual, quiero que de una vez por todas se finiquite.

Les cuento que me han escrito, una buena cantidad, de gente, de todas partes del mundo, queriendo ayudarme, he hecho, casi todo lo que me han dicho, pero nada sigue actuando de igual manera, con una que otra cosa por allí, eso me tiene a punto de reventar, leo los relatos que escriben, chicas, en esta página, en la que cuentan como la pasan de bien, con sus esposos, como comparten, y experimentan muchas cosas juntos y la gozan, “que envidia”.

Bueno después de contarles un poco mis desesperaciones cotidianas, les contaré lo de la otra tarde, unas de las pocas que la gorda se portó como nunca, le dije: que se arreglara que daríamos una vuelta, como a eso de las 10 de la mañana, quería salir en el día, ella me respondió: que fastidio otra vez a dar vueltas sin rumbo, en seguida le respondí: ¿de qué cambio hablas, cada vez que me prometes cambiar, que serás una putica, que concebirás todo lo que yo te pida? Así seguimos discutiendo, hasta que se hizo, el medio día del domingo; yo estaba energúmeno y dije: que saldría solo, ella de inmediato cambió de actitud y me dijo: bueno, espera, me coloco el vestido y salimos, le dije: de ninguna manera, yo no voy a salir, con alguien que me quiera dañar el rato, ella, me respondió: por favor, haré lo que me pidas, te demostraré que soy tu putica.

Me hice del rogar un rato y luego le dije: bueno, te llevaré, pero me tienes que demostrar que eres una putica de verdad, ella me dijo: ¡bueno! Se dio un baño, se pintó los labios, con un rojo fuerte, sus ojos, todo su rostro, quedó divina cual puta callejera, se colocó un poco de aceite en su entrepierna, loción; me dijo: ¡listo! De verdad parecía la más vulgar puta, estaba hermosa y provocativa, nos subimos al auto y salimos rumbo al norte, que es donde más me gusta, pero en el camino al norte, se me sobrevino una idea a la cabeza, que mejor ir al centro donde se encuentran ubicados, los teatros porno de esta ciudad, cogí la calle 9 hasta la tercera, por allí en los sótanos, de esos edificios, subsisten varias salas de video porno, que por lo general son gay, pero también asisten heteros y una que otra pareja.

Por ser domingo las calles estaban solas, dejé el auto en un parqueadero, diagonal, al cine y nos dirigimos a la sala xxx. El chico, del parqueadero no le despegaba el ojo, la miraba por todas partes, cuando salimos caminando, salió él, detrás hasta la puerta, a reparar esa gorda, lo pude ver por el vidrio del frente; el vestido a medidas de que la gorda camina se sube y deja ver, los vértices de sus posaderas, eso me comenzó a deleitar, bajamos por las escalas, hasta el sótano, compramos las entradas, abrimos el cortinón e ingresamos a la sala, esperamos entre tanto se nos acostumbraba la vista a la oscuridad del sitio, estaba bastante oscuro y tardó algunos minutos para poder empezar a ver las sillas del lugar, nos quedamos en las escalas, a la entrada de la sala, sostenidos de unas barandillas, que hay al bajar, yo podía ver algunas sombras que nos asediaban, la gorda me abrazaba y se mostraba algo nerviosa.

En un momento pude sentir una mano, que me tocaba mi entrepierna, de una me pasó un corrientazo por todo el cuerpo, no podía ver quien me tocaba, al instante la gorda me dijo al oído: -que le estaban metiendo mano, que le querían hundir los dedos adentro de su cuquita, que digo cucota y culito, que por mucho, que comprimía, ellos hacían fuerza y no podía impedirlo, por el aceite que se había colocado, eso me puso a mil, tuve una erección casi a reventar, no pensé que tan rápido se dieran las cosas, le contesté: ¿y a qué viniste me precisaste que tú ibas hacer mi puta no? Ella dijo: ¡sí! pero tengo temor porque no puedo ver, le dije: -deja, relájate, aquí me puedes expresar todo lo que me dices y prometes en casa.

Yo la abracé, ella pegó su cabeza en mi hombro y dejó que la manosearan, mientras tanto la mano que me apretaba mi verga empezó a bajar el cierre del pantalón, buscaba como sacar mi verga, lo consiguió al poco rato, comenzó a masajeármela y se sentía delicioso, sentí también como a la gorda le subían el vestido hasta más arriba de la cintura y pude ver cómo le besaban sus nalgas, piernas. Ella sólo me daba besos en el cuello, gemía muy suavemente, entretanto yo estaba a reventar de la excitación que me producía, la situación, sentí de un momento a otro como me daban una mamada de otro mundo la engullía toda y la succionaba con una destreza exquisita.

En ese momento un tipo se me arrimó y me dijo: podemos ir al cuarto oscuro, allí podremos estar más cómodos, él suplicó, hay una poltrona donde podemos pasarla bien rico. En seguida le comenté a la gorda, que si quería ir al cuarto que nos invitaba el señor, ella de una dijo: ¡vamos! El señor cogió a la gorda de la mano y la guió hasta la parte del frente a un lado de la pantalla. Nosotros, lo seguimos, quité mi verga al que mamaba y seguí con ella, en mi mano, mientras que la gordis a su vez cruzaba la sala, con el vestido a medio bajar de la cintura, enseñando a todos su cucota y culo. Era un cuarto pequeño que a la entrada tenía una cortina, ingresamos, apenas se alcanzaba a ver las sombras de la gente, el señor que llevaba de la mano a la gorda, en seguida le quitó todo el vestido, yo lo cogí y lo puse envuelto en mi brazo, él le lamía con desenfreno las tetas, le cogía la morrocotuda cuca gorda, ella me apretaba fuerte la mano, se recostaba contra mí, su espalda en mi pecho, yo con mi espalda sobre la pared.

Empecé a notar que ingresaban uno a uno una cantidad de hombres, el cuarto era verdaderamente pequeño, todos metían mano, la manoseaban a ella a mí, alguien se arrimó a nosotros y comenzó a hurgarme el pecho, desabrocharme la camisa, yo estaba demasiado excitado, me gustaba lo que sentía, dejé que lo hiciera, al mismo tiempo, como 5 tipos trataban de tumbarla en el mueble a la gorda y manoseaban por todas partes, la gorda podía sentir los dedos como se metían en su empapado coño, como le apretaban los pezones y como metían también uno o dos dedos en su culo, uno de ellos se subió al mueble, quitándose la ropa le metió su gorda verga en la boca, podía ver como los otros se iban desnudando y la verdad era que ya no me importaba, al contrario, quería que se la consumieran y cuanto más mejor.

El de la verga en la boca de la gorda se la metía hasta los huevos mientras la agarraba de el pelo entrando y saliendo de su boca, entre tanto lo hacía, la hicieron poner de rodillas sobre la verga de un tipo acostado en el mueble, sin soltarle la verga al que se la mamaba, entonces pude ver, como separaban las nalgas y como una gran verga se abría paso en su ano, pude apreciar cómo se calentaba más al ritmo que la iban penetrado y como el hombre la introducía sin compasión, hasta que pude distinguir sus huevos chocar contra su culo, entonces empezó un mete saca, de pronto vi que por los gestos que hacía el tipo que se la estaba mamando se iba a correr, intenté decirle a la gorda lo que sobrevenía, pero el hombre la sujetó fuertemente por los pelos mientras le decía: ¡Chúpamela, puta, quiero que te bebas toda mi leche!

Aprecié la descarga de aquel tío en el rostro de la gorda que por poco es dentro de la boca, no le quedó más remedio que restregarla en su rostro, su corrida era tan abundante que le escurría hasta las tetas cayendo al mueble, la verga, poco a poco fue perdiendo endurecimiento, así que se retiró quedándose sólo el del culo y la cucota que insistían en el mete saca hasta que también aprecié que se corrían dentro de su cuca y ano, la sacaron, y los preservativos estaban con abundante leche, de igual manera se retiraron, siguieron otros poniéndola boca arriba en el mueble, dos de ellos separaron sus piernas lo más que pudieron, vi a uno de ellos como se acercaba con un pote de aceite, empezó a ponerle por toda la cosota de la gorda, metiendo primero un dedo. Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro, entonces el tipo desalojó la mano de la gran cuca que quedó totalmente dilatada, estaba extenuada, tumbada despatarrada encima de aquel mueble del cuartito ese, llena de semen y aceite por todas partes.

Los tipos al igual que los otros le dieron besitos de agradecimientos y salieron. Llegaron tres tipos que observaba la escena y se desnudaban rápidamente, cuando hubo acabado de quitarse la ropa uno se unió al grupo y dirigió su verga que ya estaba bastante dura a la boca de la gorda mientras que el otro tipo, le puso la verga a la gorda para que se la cogiera, entre tanto la gorda primero se metió los huevos en la boca uno a uno como si fueran bombones mientras le acariciaba el palo con suavidad al otro tipo, luego le fue pasando la lengua desde la base hasta la punta y un pequeño mordisco haciendo resbalar sus dientes cosa que hizo que el tipo diera pequeños suspiros, estaba tumbada en el mueble y otro tipo aprovechó para cuando la tuvo allí desnuda separarle las piernas y colocándose en medio pasarle la lengua y los labios por los muslos acercándose a su cucota morrocotuda, pero sin llegar a ella.

Notaba lo excitada que estaba la gorda, llegó a la cuca y la abrió con los dedos y cogiendo con la boca el gallito que en esos momentos ya estaba bastante abultado lo apretaba con sus labios haciéndolo rodar entre ellos, mientras que el otro tipo acariciaba las tetas y chupaba con delicadeza. La pusieron en cuatro patas y le lamían el culo abriéndole las dos nalgas con las manos y con los propios jugos de la cuca le untaban el ano y se lo acariciaban abriéndose paso con un dedo dentro de el culito dilatado y girando su dedo dentro, cuando vio que entraba sin dificultad entonces cogió y le introdujo otro dedo, la gorda entre tanto cuando podía emitía grandes jadeos, en un momento noté que la gorda ya tenía suficientemente dilatado de nuevo su culito y él tipo también lo apreció, se paró y le puso la verga en la entrada, apretándola fue introduciendo hasta el fondo, cuando estaba así, emprendió a bombearla por el culo con suavidad al mismo tiempo, el otro tipo levantaba una pierna de la gorda y apoyándola se metía debajo de ella para darle una estocada en la cuca, comenzando a enfundársela con fuerza lo que hizo que la gorda soltase la verga del otro que aprovechó para metérsela en la boca, agarrándola del pelo.

El otro entre tanto entonces la cogía por los pechos dándole pellizcos en los pezones y tumbándola encima de él que estaba bajo ella que la tenía ensartada. El tipo le daba duro por el culo la acercaba para que se lo comiera todo, sólo dejaba sus huevos fuera. Mientras que el otro tipo seguía cogiéndola fuerte del pelo y se la metía en la boca a la gorda. Ella se la cogió y primero le dio unos cuantos lametones como si comiese un helado para posteriormente metérsela como si fuera un bombón de fresa primero muy lentamente como probándolo y luego cada vez más vertiginoso. La gorda estaba a punto de tener otro orgasmo cosa que hizo que acelerase el ritmo de la mamada. El tipo le sacó la verga de la boca y masturbándose ligeramente se corrió sobre los pechos de la gorda en el momento que ella tenía un gran orgasmo que hizo que medio se desfalleciese y constriñera sus orificios haciendo que los dos tipos que la perforaban por su culo y cuquita eyacularan en su culo y cuca, sacaron sus vergas ya flácidas con los profilácticos también llenos de leche, extraída por esa puta gordinflona, caliente.

Los tres chicos le dieron gracias y salieron, la gorda se cayó de bruces en el mueble con su mano en el interior de su cucota, mientras gritaba: Me corrooooooo, a lo que un tipo que se pajeaba viendo las escenas, respondió sacándosela y corriéndose sobre la espalda de la gorda. Se fue también ese tipo sin decir nada. Sentí su mano sobre mi verga que para ese momento estaba parada a todo lo que daba, me acarició de los huevos a la punta repetidas veces, se puso en cuclillas, su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y se la metió a la boca, me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme y me relajé, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí. La incorporé y la besé en la boca, mientras le decía lo mucho que me gustaba, que fuera precisamente una puta de las más putas de la ciudad, él tipo que nos reparaba, se acercó se puso detrás de la gorda y también le acariciaba los pechos desde atrás, yo la besaba, ahí estaba desnuda, salvo por sus zapatos.

Se veía encantadora con esa cara de lujuria y buscando más, con su cuquita rasurada y con sus sabrosas nalgas que resplandecían de su blancura. Le metí los dedos en su húmeda cuca, en verdad, nunca había notado a la gorda tan mojada era toda una piscina, nunca pensé que se excitara de esa manera, le bajaban sus fluidos por los muslos, yo le metía dos dedos en su abertura que chorreaba y la gorda me decía al oído –que rico la estoy pasando, así, házmelo. Y terminó por gozar de una manera sorprendente, se vino como un río, dejando mi mano prácticamente empapada. A mí todo eso me excitaba más, si es que más era posible. La recostamos en el mueble de nuevo, la besamos por todas partes, el tipo le hizo sexo oral, que es lo que más le gusta que le hagan, a mí me pone largo tiempo que le mame su conchota, el tipo siguió, hasta que la hizo venirse nuevamente, yo seguí su ejemplo y logré una nueva venida de la caliente e infatigable gorda, era irreconocible todo lo que yo tenía que hacer para ponerla así y ese día era un sueño lo que vivía, mi gorda hecha toda una ninfómana del sexo.

Ella nos abrazaba a los dos, nos acariciaba las vergas y nos dijo –quiero que me cojan mucho. El tipo sacó unos condones, se levantó y me invitó con un gesto a ser el primero. Lo cual le dije: -que ella era toda suya, la gorda abrió las piernas y él se puso sobre ella, levantó las piernas con ayuda de sus manos y le ofreció la famosa “cucota morrocotuda y gorda”, la jugosa cuca. Puso la punta de su verga a la entrada de su húmeda cuevita y poco a poco se la fui metiendo sin ninguna dificultad, puesto que ella se mete la mano o dos vergas por la cuca cuando esta así, él me decía que era como un guante de seda sus húmedas paredes, ella jalaba con más fuerza sus piernas hacia arriba y levantaba la cabeza tratando de mirar como se la metía, empezó a gemir con más fuerza y él a darle con energía, con una lujuria motivada por esa habilidad total, así, así, -le decía, la gorda mientras llegaba a un orgasmo más, mientras el tipo la besaba con ternura, ella me apretaba mi miembro, lo que me daba un placer agradable y estimulante.

A continuación yo me senté recargado en la pared en el descansa brazos del mueble y la gorda se puso en cuatro invitando a darle desde atrás, mientras la gorda me la mamaba a mí, su esposo. Así es como te gusta verme –me preguntaba. Así es como me encanta a mí, -seguía diciendo, dame duro, al tipo, dame duro, dame duro –agregó, mientras se quejaba de gusto al sentir que nuevamente la clavaba. Que gusto ver sus nalgas a disposición, de otro tipo, que gusto darle gusto a la putona de la gorda, no pude aguantar más y me vine, de una manera formidable, mientras ella me apretaba con su boca, y tragaba mi leche exprimiendo mi verga, que sentía nuevos espasmos cada vez que ella la apretaba, una experiencia realmente deliciosa. Cosa que me encantaba, que me ponía calentísimo, que quería cogérmela mucho a la muy puta, la gorda ese día era una ricura de mujer, excitante y dispuesta y que me encantaba.

A pesar de que me había venido, el tipo seguía dándole hasta que logró hacerla venir, me sentía un poco fatigado, pero el esfuerzo valió la pena ya que verla gozar era todo un placer en un momento el tipo se quejo la cogió duro de su cintura y le dijo: -toma perra cométela toda a lo cual la gorda respondió con un quejido de placer, el tipo fue sacándola y con su condón lleno de leche le dijo: -gracias y salió. Me retire un poco para verla como se la mamaba a otro tipo que se arrimo por la pared, como se deleitaba, demostrando lo mucho que le gusta mamar. El al segundo también se retorció y cogiéndola del pelo fuerte le echó un gran chorro de leche en su rostro, le dijo eres una puta muy genial. Me senté a su lado ella se recostó boca abajo cansada, pero esperando que seguía. Me masajeaba mi verga suave y me daba besos en las piernas. Entraron otra cantidad de tipos y empezaron a aproximarse a nosotros, metían mano por todas partes, aprovechando esa oportunidad.

De un momento a otro, advertí, como casi todos quedaban desnudos; el tipo que me había abierto toda la camisa, me quitó el resto de la ropa, me dijo: que la pusiera en los cajones de arriba, me desnudé por completo, saqué más profilácticos, que llevo para estos casos y se los pasé a la gorda, entre tanto me rozaban, vergas de todos los tamaños, por todas partes, en el afán de ambicionar pasar, para poder enganchar a la gorda, que quedaba desnuda, tirada en el mueble el tipo, qué nos llevó a ese cuarto, se acostó, en el mueble y ubicó a la gordis, para que se empalmara arriba de él, ella lo concibió, en un momento, ya habían, como 5 tipos más riñéndose, por el culito, de la gordinflona, yo me interpuse, les dije: -tranquilos, por turnos, que ella permitirá a todos, que se deleiten con lo que se les antoje, un tipo moreno, sacó una verga bastante grande con una curva en la mitad, se la metió, suave y en un momento empezó a bombearla, yo me coloqué en el descansa brazo, del mueble, nuevamente, cogí del pelo a la gorda, enseguida la puse a mamar, y a la vez tres tipos me tocaban la verga, los huevos, me los chupaban, junto con la gordis, era genial, nunca había sentido esto, les cuento que me considero hetero cien por ciento, pero la arrechera del momento rompía cualquier regla, era nuevo para mí.

Los tipos que enganchaban a la gorda, empujaban con fuerza queriendo como partirla en dos, empezaron a acabar y a ir desfilando tomando sus ropas colocándoselas, dándole las gracias a esa putica, que les había sacado la leche, entre tanto otros seguían haciendo la fila y metiéndosela por su culito y otras veces por su cuca en la posición que estaba de perrita todos le caían atrás y la gozaban fuerte, suave, de todas formas, le daban mucho placer, saliendo contentos, porque consiguieron engancharse una puta gratis, después de horas, de hacerlo, ella se subió arriba del último señor que quería, que por cierto era de edad, pero también quería probar esa gorda, no había nadie más, casi todos los de la sala del cine, habían enganchado su concha y culito, no existía, quien le llenara su culito pues los dos tipos más, que quedaban dentro del cuarto, estaban era por tocarme a mí, entonces, me paré, le abrí sus nalgotas y se la enterré de una, ella gritó y me pidió que despacio, que ya estaba bien adolorida, de tanta verga que había entrado.

Empecé a bombear, al igual lo hacía el tipo de abajo tratando de seguir el ritmo, uno de los tipos empezó, a recorrerme la espalda con su lengua se sentía increíble; él estaba desnudo, el otro a su vez lo abrazaba por la espalda y le besaba la nuca, él se agachó y me mordisqueaba las nalgas a su vez que el otro se la metía, por el culo, me daba mordiscos y me daba lengua en mi culo, era una sensación placentera, que en seguida me entró ganas de llenarle el culo de abundante leche a la gorda, ella se quejó y contrajo sus orificios y terminamos casi al tiempo los tres en un orgasmo largo y exquisito, nos paramos fuimos al baño con nuestra ropa en la mano. Con unos pañuelos y algo de agua la gorda se limpió lo más que pudo el semen que tenía por todo el cuerpo, se colocó el vestido, yo también me vestí y salimos del lugar, ya eran como las 7:30 de la noche, recogimos el auto, el chico seguía viéndola, como con ganas de comérsela a la primera oportunidad que le diera, era evidente.

El la paró, la volteó, ella le dijo: que con preservativo lo dejaba, él sacó de su billetera rápidamente uno, se lo colocó, la puso en cuatro patas, sobre la taza del baño, le abrió con sus manos las nalgas e introdujo de un sólo empujón, la verga en su cuca, que en ese momento estaba muy dilatada y palpitante de tanto uso y en un par de bombazos no pudo aguantar más y estalló, ella se despidió, salió y me dijo: ¡listo! Vamos.

Llegamos a la casa pedimos comida a domicilio, tomamos una ducha bien larga, estuvimos hablando y después de una buena comida, dijo: que eso si la había colocado, súper arrecha, el ver hombres entre sí, el ver cómo me tocaban, eso la había puesto, a millón, hicimos el amor como locos, la pasamos genial, ahora intento hacer otra cosa más, que desde luego se las contaré.

Autor: Alfonso

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Atención personal

Mi amigo ni corto ni perezoso, no esperó dos veces que le dijeran lo mismo, le abrió las piernas y se instaló en su cuca, ella lo apretaba con sus grandes piernas y gemía: que rico, mi amigo le chupó los pezones, le besó el cuello, todos explotábamos e inmediatamente la penetró.

He leído esta página y me parece muy interesante. Quisiera contar una vivencia que me ocurrió hace varios días. No soy precisamente un literato o escritor de tal suerte, que relataré en función del recuerdo que mantengo de esta experiencia inédita, al menos para mí, pues nunca la habia vivido en mis 31 años de vida. Soy peruano, tengo 31 años, mido 1.91, peso 86kilos, cabello negro ensortijado, blanco, ojos miel y soy arquitecto.

Desde hace dos años, convivo con una linda vedette de striptease, ella tiene 24 años, mide 1.82, sus medidas son 90-65-90, tiene un cuerpo espectacular, producto de 4 horas diaria de rigurosa gimnasia. Mantenemos una buena relación entre ambos, respetándose cada uno sus espacios, bien, entro en materia:

El día viernes 9 de julio, a eso de las 8 de la noche, llegué a mi casa en compañía de un amigo y colega, con el fin de elaborar unos planos que debíamos presentar días después. Al entrar, nos encontramos en el pasillo con mi mujer, la cual acabo de describírtela, la misma se encontraba vestida con una micro minifalda negra muy ceñida al cuerpo, la cual dejaba ver sus generosas formas, calzaba zapatos de taco bastante altos, que permitían resaltar más aun su gran estatura. Luego de los saludos de rigor, nos dirigimos al lugar donde trabajaríamos esa noche. Ella se despidió de las empleadas del servicio doméstico y en pocos minutos nos alcanzó, preguntándonos si se nos ofrecía algo, a lo que respondimos: dos coca colas.

Pasaron unos minutos y volvió con lo solicitado, a mi amigo lo noté algo inquieto, pues no le sacaba la vista de su hermoso cuerpo, parecía desnudarla con ella, hecho que no me incomodó, pues no soy celoso, dimos las gracias por su gentileza y ella antes de retirarse agregó, los atenderé personalmente uno a uno. No reparamos mayormente en el contenido de sus palabras.

Mi mujer se retiró, nosotros, empezamos a tratar el tema del proyecto, durante algunos minutos, estábamos enfrascados en nuestra conversación, cuando la puerta se abrió y ella mostrando la cara, nos preguntó: ¿se puede?, ambos respondimos que si, fue en ese el momento de la gran sorpresa.

Mi vedette se apareció en un hilo dental negro y brassier del mismo color, con sus zapatos de tacón, el hilo dental dejaba al descubierto su bien formado trasero, al ver nuestro asombro ella nos dijo:¿se les ofrece algo más? , no nos reponíamos de la sorpresa, y agregó: ¿acaso se les comió la lengua el ratón?

En ese momento dejamos de mirarnos mi amigo y yo, el corazón me latía a mil por segundo y tomé la iniciativa. Avancé rápidamente al lugar donde se encontraba, la tomé de sus nalgas y me agaché para besarle la cuca, le bajé la mini tanga y nuevamente le besé su bella cuca empujándola a un sofá, donde cayó de espaldas, procedí a sacarle su calzón y le metí la lengua hasta el fondo, lamiéndole el clítoris y también se lo mordía.

Ella gemía, me decía que nunca me habia visto tan excitado, tan caliente y abrió sus lindas piernas, me las puso en mi hombro y se la mamé apasionadamente. Mi amigo se acercó para sacarle el brassier, pero ella lo impidió: espera tu turno acotó, él le preguntó: ¿y que hago?, ella burlonamente le respondió: hazte una paja.

Estábamos completamente desnudos y calientes, mi mujer es organizadora e inmediatamente, me pidió que me sentara, acto seguido lo hizo sobre mí. Empecé a penetrarla por su gran vagina (es bien abierta, pese a que no ha tenido hijos), ella hacía todo, subía y bajaba a gran velocidad y gritaba, culeame, soy tu puta y ahora vas a ser un gran cornudo, son esas frases que se dicen cuando se está muy excitado. Esta vez se acostó boca abajo, yo le pasé la lengua por el cuello, espalda, por su rica nalga y sus piernas, penetrándola en el acto.

Ella se viró, se puso de espaldas contra la alfombra, volvió a abrir sus lindas piernas y me dijo: culeame, haz conmigo lo que quieras y mirando a mi amigo le expresó: tú también me vas a gozar, ten paciencia, la tomé de las nalgas y se las apretaba con todas mis fuerzas, de pronto ella me dijo: cuando quieras, y acabamos en ese instante.

Me hice a un lado, ella se levantó, se aseó su cuca y cuando salió del baño, miró a mi amigo y le dijo: ven, reviéntame. Mi amigo ni corto ni perezoso, no esperó dos veces que le dijeran lo mismo, le abrió las piernas y se instaló en su cuca, ella lo apretaba con sus grandes piernas y gemía: que rico, mi amigo le chupó los pezones, le besó el cuello, todos explotábamos e inmediatamente la penetró.

Ella se arqueaba desde el suelo, y en pocos momentos (quizás por la excitación), mi amigo se chorreó y la dejó a medias, ella burlándose le dijo: no me digas que eso era todo, lo hizo a un lado, nuevamente se lavó su preciado tesoro y volvió del baño, esta vez me tocó el turno a mí, se puso de lado y la penetré por la vagina (aunque les parezca mentira, no se deja coger por otro lado) yo le decía: que cosa más rica que tienes puta linda.nos pusimos frente a frente, ella se acercó y sentado la penetre, duramos un buen rato así, hasta que nos vino el segundo orgasmo.

Esta vez mi amigo no esperó a que ella se lavara, me hizo a un lado y mi mujer se puso de lado, luego cambiaron de posición, ella encima de él, prácticamente se lo cogía, mi amigo le apretaba las nalgas y le chupaba los pezones erectos, hasta que se vino en pocos minutos. Otra vez volvió a lo de siempre: lavarse la vagina y cuando salió me tocó el turno, abrió sus piernas, me las puso en el hombro y me dijo: cogeme así, lo hice, la penetré con todo, ella me decía: con bolas y todo, no me hagas el amor, culeame, culeate a tu puta, yo le saqué el pene, me masturbé (si se quiere) y le eché toda la leche en su pubis.

Mi amigo seguía impaciente y ella se puso en cuatro, le cogió el pene y se lo colocó en la vagina, mi amigo la penetraba con mucha arrechera hasta que se vino, mi mujer le decía que no tenía autocontrol. Esta vez fui yo el que no la dejó ir a lavarse pues la noté ya muy excitada y me le subí, ella se movía como una batidora, hasta que ambos acabamos.

Estábamos jadeantes y ella se levantó, seguía completamente desnuda, solo con sus zapatos y fue al baño nuevamente. Cuando salió, agarró su linda braga y se la obsequió a mi amigo diciéndole: guárdala como trofeo, esta fue la primera y última vez que me cogiste. Mirándonos a ambos expresó: me los cogí a los dos y lo hicieron bien.

Se retiró del lugar completamente desnuda, antes de marcharse le dijo a mi amigo: dale un beso a mi cuca, pues la has disfrutado. Posteriormente, mi amigo se retiró, fui a la habitación para ducharme (ella ya lo habia hecho) y abriendo sus largas piernas me dijo: dale otra vez. Lo hicimos sin parar un par de veces más y ambos quedamos muy contentos.

Así terminó esta atención inesperada y esta historia inédita, ya que jamás la había vivido.

Autor: Arquitecto.

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Mi cuñado Orlando

Parecía que se iban a quitar la lengua, lentamente como por arte de magia le fue subiendo la falda hasta quedar sus manos sobre su carne y le apretaba y abría esas nalgas con fuerza, tenía una tanguita que prácticamente no era nada. Ella baja su mano izquierda y por encima del pantalón comienza a apretarle la verga.

Hola, ¿cómo están?, mi nombre es María tengo 21 años y vivo con mi hermana que tiene una hermosa casa en el barrio Nicolás de Federmam al norte de Bogotá, su esposo Orlando, compañero por que no se han casado, es político.

Mi hermana es muy linda, trigueñita ojos verde claro cabello lacio a los hombros, buenas tetas, cintura bonita y un trasero bien paradito con buenas nalgas, debido al trabajo de  todos los días tiene reuniones y llega a la casa siempre con gente.

Un día entre semana llegó con una señora muy elegante y le dijo a la muchacha del servicio que le llevara tinto y agua; mi hermana no se encontraba en casa.

El salón de reuniones tiene una ventana grande que da al patio y yo siempre salgo a jugar con el perro, lo que es la curiosidad me dio por mirar a través de la cortina y no se veía muy claro solo miraba una figura, corrí un poquito la cortina y se estaban besando.

Era un beso muy apasionado y él con sus manos le acariciaba la espalda, ella por debajo del saco también, él fue bajando lentamente las manos hasta llegar a sus nalgas, y empezó a sobárselas duro.

Parecía que se iban a quitar la lengua, lentamente como por arte de magia le fue subiendo la falda hasta quedar sus manos sobre su carne y le apretaba y abría esas nalgas con fuerza, tenía una tanguita que prácticamente no era nada.

Ella baja su mano izquierda y por encima del pantalón comienza a apretarle la verga.

Yo mirando desde la ventana siento un escalofrío por todo el cuerpo; que no es del todo feo, también soy bonita, lo único que no tengo es cola, pero tengo unas tetas demasiado grandes, con unas areolas grandes y de color café y el pezón como de centímetro y medio y cuando me da calentura se me ponen duros y gruesos.

Siguen besándose de una forma brusca salvaje y ella como puede le baja la bragueta y le saca la verga y empieza a pajearlo, una verga rara nunca había visto una así.

Era una verga cortita pero muy gorda y no de frente sino torcida hacia el lado derecho.

Ella se separa y rápido se quita la falda y la tanguita y se arrodilla, con su mano coge esa verga gorda, lo tira hacia su boca, es tan gorda que casi no le cabe la cabeza y sacando su lengua empieza a lamerlo.

Orlando parado se está sacando el pantalón, y que sorpresa, está totalmente afeitado; la agarra del cabello y la separa de su verga, con su mano derecha empieza a hacerse la paja, después la pone en cuatro, él se arrodilla, se echa un poco de saliva en la mano y se unta bien el glande.

Se nota que de un solo empujón se lo metió todo, ella con su lengua se lame los labios, se ve que está gozando, después de un buen rato vuelve y echa saliva en la mano y se la restriega en la cola, le saca la verga de su cuca, se para, se coge la verga y clarito se ve que se la quiere meter por el culo.

A ella le gusta porque pone su cabeza en el suelo y levanta bien sus nalgas facilitando la penetrada.

Se lo mete todo y empieza ese movimiento de metisaca, no se demoró mucho y le dice algo, ella rápido se  lo saca, se voltea y con la mano se lo lleva a su cara donde se le derrama y con su lengua empieza a lamerlo hasta dejárselo limpio.

Siento mi cuca caliente y mojada corro hasta mi cuarto y me masturbo.

Autora: María

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Contando mi infidelidad

El emitió un gruñido y en medio de convulsiones sentí su leche hirviendo, espesa y abundante; yo seguí moviéndome y gritándole que me la diera toda, hasta la última gota. No sé que tiempo pasó con su pene adentro, no quería que me lo sacara. Se hizo a un lado y se lo agarré para verlo bañado en su propia leche y en mi fluido, todavía se movía solo. Mi cuca estaba literalmente inundada.

Llevo quince años de vida marital con Miguel Cruz. Él es un profesional universitario de mucho éxito y entre las mujeres es muy apetecido. Vivía y moría de celos por eso.

Soy de 32 años, bogotana de ascendencia santandereana, delgada, blanca, 160 de estatura, senos pequeños, piernas bonitas, ojos cafés, labios voluptuosos (descripción según él). Pues bien Siempre que hacíamos el amor Miguel me decía cosas que me excitaban mucho y me hacía ver fotos, videos, CD pornos que al principio me turbaban pero poco a poco me iban excitando.

Por ello me animó a que les contara mis experiencias. Un día, teniendo sexo me pidió que me imaginara que estaba con otro hombre y que me mordía y me penetraba, yo le dije que si, pero en verdad no pude hacerlo. Amo a Miguel, es mi todo. Otro dia, me interrogó acerca de mis encuentros anteriores y que se los contara con “pelos y detalles”. Tenía unas copas de vino, así que me salieron fáciles las palabras y me animé a contarle sobre Alberto y Abel de quienes les hablaré en otra oportunidad.

Esto lo hizo acelerarse a millón y pasamos una noche deliciosa en extremo. Me sorprendí luego de haberlo hecho y disfrutado. Miguel me propuso que me buscara un amigo y tuviera sexo con él, contándole todo detalladamente después.

Desconfié. Estaba segura de que era una trampa. Le dije que no me hacía falta otro hombre, que él era fantástico, que me llenaba totalmente y que mi cuquita y mi culito eran para él solamente. Insistió una y otra vez haciéndome ver que eso no significaba amor, ni infidelidad, sino un rato diferente. Me despejó un poco pero seguía temerosa. Un día viajé a Bogotá. En el aeropuerto de Caracas, conocí a Charles que iba a Cali. Muy chusco, muy querido.

Muy galante, me hizo sentir como una dama. Me decía requiebros que me hacían ruborizar y hacía que mi corazón latiera más que de costumbre. En la cabina se las ingenió para quedar a mi lado. Siempre me enredo con el cinturón de seguridad y él muy caballerosamente, se prestó a cerrármelo y para ello colocó su mano por debajo de la hebilla justo sobre mi cuquita. La dejó allí un instante y sentí como electricidad en todo mi cuerpo y tragué seco, enmudecí, y me susurró “la tienes bien caliente”. Me sonrojé no supe a dónde mirar. Él me tomó la mano y me acarició. Guardamos silencio e imperceptiblemente se acercaba hasta mí y me decía frases halagadoras sin soltar mi mano. Yo lo dejaba hacer y hablar, estaba encantada. Recordaba el pedido de Miguel y sonreía, pero no sabía si dejarlo seguir o detener su marcha. Ya estabilizado el vuelo se prestó para aflojar el cinturón y toda excitada le respondí “Si, por favor”.

Viéndome a los ojos y sonriendo, llevó sus manos allí y esta vez presionó y movió su mano contra mi cuca, lo que me hizo emitir un quejido de placer. Casi me hace acabar allí mismo. Seguimos charlando, intercambiamos nuestros teléfonos y quedamos en que no sería éste el único encuentro. Mi corazón galopaba y mi cuca estaba totalmente húmeda y palpitaba. El vuelo continuó y al aproximarse al aeropuerto “El Dorado” me colocó el cinturón y exageró su frotación dándome a la vez un beso suave y tierno. Si hubiera podido le hubiera guiado su mano por debajo de mi falda hasta eses centro de calor y palpitación que era mi cuca para que me hiciera acabar de una buena vez. Aterrizamos. Nos despedimos. El siguió para Cali. Llegué a mi casa y todo para mí fu como un sueño raro, como un instante imaginado y no vivido. Le conté todo a Miguel y me hizo subir al cielo.

Me hizo de todo, Pasamos toda una noche y el día siguiente haciendo el amor. Pero yo dudaba que viniera a Bogotá y mucho menos que me llamara. El teléfono sonó y me emocioné como una chiquilla. Sentí que mi cabeza iba a estallar, que mi cuca saltaba y se incendiaba y mis pezones se erguían, mi corazón dolía por sus fuertes palpitaciones. Quedamos en encontrarnos en la Plaza Lourdes de Chapinero en horas de la tarde. Veía el reloj a cada momento, parecía detenido. Arreglé mi ropa. Me puse los cucos más excitantes, me perfumé y salí casi corriendo y pensaba “Ya verás que historia voy a contarte, Miguel”. Cuando vi a Charles en Plaza Lourdes sonreí y casi me le voy encima. Caminamos viendo las tiendas y divagábamos más que hablar. Entramos a una whiskería y me sugirió un licor suave y hablábamos muy quedos mientras me acariciaba mis manos. En un momento me besó y le respondí. Esta vez no hubo el pretexto del cinturón de seguridad: me acarició mis piernas bajo mis faldas y sobre mis pantys, con su otra mano atrajo mi rostro hacia el suyo y nos besamos suave y temblorosamente.

Su atrevida mano bajó mi falta subió más y se revolcó allí en ese nido húmedo, palpitante, caliente; en tanto, me hablaba para tranquilizarme. Sentí que mis oídos zumbaban, casi no podía respirar, mis cucos estaban completamente húmedos por mis fluidos. A pesar de que estaba en Bogotá, sentía un calor de mil demonios. Sin decir palabra me tomó mi mano y la colocó encima de su pierna, muy arriba. Pude palpar algo grueso y largo, caliente y palpitante, que luchaba por salir de su encierro. Parecía tener vida propia y era duro como cemento. Me aceleré y me dijo “Tranquila. Relajémonos un poco para poder irnos”. Eso hice y me retiré un poco de él para aliviar mis calenturas. Canceló y salimos caminando relajadamente, pausadamente. Yo no veía ni oía nada. Sólo lo seguía cuando de pronto sentí que me haló para un edificio cuya entrada estaba bordeada de altos arbustos. Se abrió una puerta él se acercó hasta una ventanilla y yo bajé mi cabeza y no sabía que era más: el temor, la excitación o no se qué.

Me tomó de la mano y me guió escaleras arriba hasta una habitación. Apenas se cerró la puerta se abalanzó sobre mí, apretándome hasta casi asfixiarme, besándome, moviendo su pelvis contra la mía. Aproveché de quitarme los zapatos y me revolvía de placer. Me acariciaba la espalda, las nalgas y metió una de sus manos por debajo de mi falda y me frotaba la cuca como un loco. Le dije “Espera” y me quité la blusa. El rápidamente se desprendía de su saco, su corbata, la camisa, los zapatos…no se con que rapidez. Me ayudó a quitarme los sostenedores y me chupaba mis senos con fuerza. Me tumbó sobre la cama y se echó sobre mí, presionando su pene contra mi cuquita y yo lo sentía delicioso. Bajó su mano, levantó mi falda, subió hasta mis pantys y los deslizó hasta mis tobillos, sacándomelos y echándolos a un lado. Después volvió a mis cucos y metió su mano por los pliegues hasta acariciar mi raja de arriba abajo. Con la otra mano, acariciaba uno de mis senos y me lo chupaba fuertemente.

Yo enloquecía de placer. No se en que momento lo hizo, pero de pronto sentí su grueso pene, caliente, palpitante, duro, entre mis piernas. Al sentirlo, gemí de placer y cerré mis piernas apretándoselo para sentirlo más rico. El se lo agarró y metiéndolo por encima de mis cucos me lo colocó en el clítoris y lo restregaba deliciosamente. Yo ya no resistía más, casi pedía a gritos que me lo metiera. Le pedí que me diera una tregua para terminar de quitarme lo que restaba de ropa.

El no me lo permitió, se ocupó de esa tarea. Me terminó de quitar los sostenedores, me deslizó los cucos despacio. Piernas abajo y después los olía con placer. Me recostó suavemente en la cama y se inclinó ante mí y pasó su lengua por todo mi cuerpo, volviéndome loca del éxtasis. Y entonces llegó hasta mi entrepierna, hasta mi hirviente y mojada cuca. Me pasó la lengua de arriba abajo, me la metió en la vagina, se detuvo vibrándola en mi clítoris y entonces se fue por toda la raja hasta mi culo y jugó con el hueco por un largo rato. Volvió a mi cuca mientras me metía un dedo en el culo. ¡Que placer! Acabé gritando desaforadamente. Se subió sobre mí y paseó su pene por todo mi rostro. Confieso que no tuve el valor de mamárselo, pero les prometo que lo intentaré, solo se lo he hecho a Miguel.

Paseó su pene por mi pecho, lo puso entre mis senos, me dio vuelta y lo restregó contra mi espalda, mis nalgas. Me hizo voltear nuevamente y me lo restregó contra mis pies y comenzó a subir, no pide resistir y se lo agarré y después de humedecerlo con mis fluidos lo puse en la entrada de mi vagina y lo fue metiendo y sacando, primero poco a poco y después de un solo golpe lo llevó hasta mis entrañas. Sudábamos a pesar del frío.

Se movía de un lado a otro, de arriba abajo, le respondía en igual forma. Dábamos vueltas. Me coloqué sobre él, jineteando, y me moví hasta que oí como se quejaba. Su pene me llegaba hasta muy adentro. Me atrajo sobre su rostro y me metió su lengua para jugar con la mía y mientras tanto subía y bajaba su pelvis. Se incorporó quedándonos sentados frente a frente, siempre con su pene dentro de mí y chupándome los senos ferozmente. Nuestros movimientos se aceleraron al máximo y entonces se apartó de mí para colocarme una almohada bajo mi cintura, alzó mis piernas y me metió su sabroso pene de un solo golpe. Decía cosas y yo también. Sus metidas y sacadas se hicieron tan veloces que parecía un terremoto, no aguanté y grité y sentí que me salían todos los fluidos.

El emitió un gruñido y en medio de convulsiones sentí su leche hirviendo, espesa y abundante; yo seguí moviéndome y gritándole que me la diera toda, hasta la última gota. No sé que tiempo pasó con su pene adentro, no quería que me lo sacara. Se hizo a un lado y se lo agarré para verlo bañado en su propia leche y en mi fluido, todavía se movía solo. Mi cuca estaba literalmente inundada. Tanto, que cuando me paré para lavarme, su leche corrió deliciosamente por mis piernas hasta las rodillas. Entonces vino la segunda parte que se las contaré luego por que voy a buscar a mi hombre para que me quite esta excitación que tengo: voy a buscar a Cruz Miguel.

Autora: Infiel

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De nuevo se desata la pasión

Él empezó a hacer presión por un lado y ella empezó a gemir con más ganas, y de repente, con gran dificultad, se coló al lado mío dentro de la vagina de mi esposa, podía sentir la piel de su pene junto a la piel del mío y las paredes vaginales estiradas al máximo, mientras ella decía que le encantaba sentir nuestros dos penes en su interior, que era lo que más había ansiado todo este tiempo.

Casi un año hace que mi esposa y yo participamos en nuestro primer trío HMH, el cual fue sencillamente delicioso y ella gozó como nunca antes la había visto gozar, al igual que mi amigo Aníbal y yo.

Desde entonces nuestra vida se hizo prácticamente «normal» y no participamos en ninguna otra clase de relaciones de este tipo, siempre con la esperanza de volver a estar de nuevo con Aníbal, la persona con quien experimentamos nuestra primera vez y con quien hicimos una gran confianza, aunque por supuesto que en la cama seguíamos igual o más apasionados, y en nuestras fantasías siempre estaba él presente, ella imaginaba que era él quien la cogía con su gruesa polla y yo me imaginaba que los veía cogiendo y besándose y me excitaba muchísimo, pero la verdad es que queríamos hacerlo de nuevo en la realidad y los dos nos moríamos de ganas de que volviera Aníbal para gozar de lo lindo del sexo en trío, sólo con él.

El hecho es que múltiples ocupaciones le impedían volver a visitarnos y varias veces había quedado de venir, con lo que mi esposa se ilusionaba y contaba los días para volver a comerse la gran verga de Aníbal, pero siempre surgía un inconveniente de última hora y se volvía a aplazar su regreso. Pero después de tantas vicisitudes y esperas, al fin se llegó el gran día, ¡por fin iba a volver! Mi esposa Blanquita no lo podía creer, de sólo pensar en lo que le esperaba se le humedecía toda la cuquita y yo le decía que si se imaginaba lo que íbamos a hacer, que se imaginara que de nuevo le hacíamos una doble penetración y agarraba una calentura de las que a mí tanto me gustan, que se le pone esa cuca toda babosita, sedosita, se le engordan los labios vaginales y cuando la penetro me acaricia de una manera deliciosa y se siente un calor húmedo definitivamente exquisito, que me hace tener unos orgasmos muy fuertes y ricos, mientras yo me la cojo bien duro, ella por lo general termina dos o tres veces seguidas, cuando nos excitamos imaginando lo que nos espera en el momento que de nuevo estemos con él.

Lo cierto es que esta vez era cierto, él volvía. El día acordado nos llamó y lo confirmó, ya estaba en la ciudad y a las 8:00 de la noche nos pasaría recogiendo en su carro. Ella se encontraba feliz y dichosa y radiante, se acicaló con una dedicación asombrosa, y el resultado fue magnífico: quedó realmente preciosa, con una minifalda a mitad de los muslos, con la cual se veía muy sexy y provocativa, una blusita con una manga destapada y la espalda también a medio descubrir, que le daba un toque de misterio, además era cortita y le dejaba ver su precioso ombliguito, de verdad estaba muy linda, además con unas sandalias altas, de las que tienen tiritas para amarrarse en los tobillos, y unas tanguitas diminutas y además no llevaba sostén. Parecía una chamita (jovencita), aún con sus 33 años encima, de verdad que no los aparentaba para nada.

Como la noche estaba un poco fría, llevaba puesta una chaqueta negra, de pana que le daba un toque de elegancia, majestuoso. En fin, estaba seguro que Aníbal iba a estar encantado de cogerse semejante caramelito de mujer y si a eso le agregamos lo caliente, dispuesta y complaciente que es, cualquier hombre quedaría encantado con mi preciosa mujer, que por algo llevamos 15 años juntos y cada día la quiero y la adoro más y soy muy feliz al lado de ella; por eso me gusta complacerla en todos sus deseos y sus caprichos y este era uno de ellos, el poder disfrutar de dos vergas para ella solita, el placer de ser poseída por otro hombre frente a su marido, cuatro manos dispuestas a acariciarla y a hacerla la mujer más dichosa del planeta.

Sus fantasías de nuevo serían cumplidas, la larga espera había terminado. Como siempre, Aníbal no llegó puntual, pasaron las ocho, nueve, y las diez y no llegaba, ya ella se estaba impacientando, hasta que nos llamó explicando su retraso y que en 15 minutos llegaba y así fue. Cuando salimos del apartamento la miré y llevaba una cara de gusto y de excitación que, como dice la frase publicitaria de las tarjetas, «hay cosas que el dinero no puede comprar» y esa era una de ellas, esa mirada de placer y de gusto, de satisfacción, como cuando uno le regala a un niño el juguete que tanto ha anhelado. En fin, el corazón también me saltaba de excitación y me daba un hormigueo en el estómago, sabiendo lo que venía, salimos a la calle y allí estaba él. Como era muy tarde y no había posibilidad que nos vieran los vecinos, tuve la gentileza de subirla a ella en la parte delantera del auto, junto a él, para que pudieran saludarse como es debido y yo me subí en la parte de atrás, a disfrutar del espectáculo.

Allí mismo él nos saludó, me dio cortésmente la mano y me la apretó con cariño y a mi esposa la besó en la boca, abrazándola con pasión, gesto totalmente correspondido por ella, que prácticamente se abalanzó sobre él y se lo quería comer con la boca, mientras él le decía lo mucho que la había extrañado, las ganas que tenía de cogérsela y todas las veces que se había masturbado pensando en ella, en nosotros. Ella por su parte también le contó lo mucho que lo había pensado, como se imaginaba que él se la cogía con su grueso miembro y lo mucho que también había extrañado sus caricias, sus palabras y por supuesto, su herramienta, siempre dura y dispuesta. Yo desde atrás los veía complacido y excitado, me encantaba verlos así, ansiosos, deseosos.

Mientras iba manejando, ya en camino al motel que siempre íbamos, un paradisíaco motel de montaña, en los andes, precioso, muy bien decorado y el lugar perfecto para la pasión prohibida, Aníbal pasaba sus manos por las piernas de mi esposa, y ella se estremecía y sutilmente abría más las piernas, en claro gesto de complacencia, para facilitarle la labor y lograr que sus dedos llegaran a su rica cuquita, que a estas alturas seguramente estaría encharcada y palpitante, a sabiendas de la cogida tan deliciosa que le esperaba. Él poco a poco logró llevar sus dedos a su vagina, por debajo de la falda, protegida por la pequeña tanguita que llevaba puesta, de color negro, como a él le gusta, y por eso ella se la había puesto, para complacerlo en todos los detalles.

Él hizo a un lado la tela que le estorbaba para llegar a su objetivo y suavemente empezó a acariciarle la pepita y a tomar entre sus dedos los pliegues de sus labios vaginales, suaves, preciosos que los tiene ella, y luego a poner la punta de sus dedos al frente de su ardiente agujero, mientras ella levantaba complacida las caderas, esperando que le introdujera, al menos por el momento, sus dedos en su hambriento sexo. Por fin logró hacerlo y ella exclamó un ¡ahhh! de gusto, que me estremeció de placer a mí también, imaginando el goce que le estaba dando Aníbal con sus caricias, ya que de verdad os digo que disfruto muchísimo cuando ella siente placer y esa es una de las razones por las cuales me encantan estas aventuras sexuales tan prohibidas por la sociedad, para verla gozando y gritando de placer y que mejor que un trío para ello.

Así estuvo un rato Aníbal acariciando su cuquita, sus piernas, sus senos, de repente se acercaba y le daba un beso, en algún semáforo que nos detuviéramos y ella lo miraba con lujuria y ansiedad, de que de una vez por todas llegáramos al motel, para dar rienda suelta a la pasión desbocada que los tres sentíamos en ese instante. Ella por supuesto no se quedó quieta y respondió a las caricias de su amante visitante buscando con sus manos el objeto de todos sus sueños, el pene de Aníbal que tanto gusto le había dado y que tanto había imaginado volverse a comer y por fin lo iba a tener para ella solita, entre sus piernas.

Ansiosa por volverlo a ver, mi esposa se agachó en la silla en las piernas de nuestro amigo y buscó ansiosamente entre sus piernas la verga de él, bajándole la cremallera al pantalón y haciendo a un lado sus interiores, logró encontrar el pene anhelado, que se encontraba como una roca, grande, grueso, duro, imponente, y que saltó como impulsado por un resorte, mostrando en la cabeza un brillo delatador de lo excitado que se encontraba de imaginar la mujerzota que se iba a comer y que tanto placer le iba a brindar. Al verlo mi mujercita se relamió los labios y se dispuso a besarlo, diciendo lo mucho que le gustaba, lo grande que estaba y cuanto había esperado por ese momento. Al instante ya tenía entre sus labios toda la verga de Aníbal, con una pasión y una furia salvaje, parecía que se lo quisiera comer de verdad, aunque, claro, yo desde atrás, asomado por un lado del asiento de Aníbal, no tenía un campo visual muy grande, pero sí podía ver la preciosa cabellera negra de mi adorada mujercita, clavada entre las piernas de su amante, prácticamente devorándole el güevo, mientras yo, su esposo, me complacía viéndola en esos ajetreos.

Para mí era una imagen supremamente sensual, qué mamada le estaba dando, en plena vía pública, con los vehículos pasando al lado de nosotros, pero la oscuridad y los vidrios semi-ahumados de su auto nos protegían un poco, sin embargo, no nos importaba, si alguien nos veía, mejor, que se excitara también con el espectáculo y que pusiera a volar la imaginación con la escena. Desde allí podía ver como su cabellera se movía con el vaivén de su boca arriba y abajo, como lo chupaba, como un caramelo y Aníbal se deleitaba y exclamaba lo mucho que le complacía sentir esos tiernos labios en su polla, esa caliente boca en su portentoso aparato, que casi no le cabía en la boca, pues se veía el esfuerzo que debían hacer sus labios para albergar semejante cosa tan gruesa, y eso era precisamente lo que a ella más le gustaba, sentirse llena por completo, tanto su boca como pronto su cuca.

Ya cuando íbamos llegando, él le hizo un gesto a ella de que se detuviera, que lo iba a hacer acabar y quería era echarle toda su leche, pero en el coño, hasta dejárselo repleto de semen y eso sería cuando por fin llegáramos al hotel. Ella entonces se levantó y me miró con cara de lascivia, de lujuria, de excitación y me dijo: ummm qué rico está, ¡me muero de ganas de que me coja con ese bichote tan grueso y grande! y me guiñó el ojo con un gesto de complicidad, me le acerqué y la besé con pasión, en su boca húmeda por los jugos lubricantes de Aníbal, que se confundían con nuestra saliva y sabía a puro sexo, era muy excitante, sentirla así.

Entonces me escondí en la maleta del carro, a la cual se podía llegar por el respaldo de las sillas traseras, ya que en estas ciudades tan mojigatas, no permiten a más de dos personas en un motel y cerré la compuerta y los perdí de vista, pero podía escuchar sus jadeos y gemidos, especialmente los de ella, que me excitaban, imaginando qué le estaría haciendo, cómo la estaría acariciando, mientras esperaban su turno en la fila de carros que también se disponían a entrar al motel, muy concurrido a aquellas horas de un fin de semana. Me tenían como loco de la excitación las exclamaciones de ella de gusto, pues ya sin el temor de tener que manejar y acariciarla y seguro que un poco más cómodo por no estar ante mi presencia, se dedicaron a acariciarse y besarse con delirio, con ardor, tratando de compensar un poco el tiempo tan largo en que estuvieron separados y a sabiendas que después que todo pasara de nuevo iban a separarse por otro amplio tiempo, entonces había que sacarle el máximo provecho a aquellos preciosos minutos en que estaban juntos.

Al fin entramos al motel y yo pude salir de mi escondite. Aníbal me entregó las llaves de la habitación, para ir abriendo mientras él cerraba el garaje, me adelanté y atrás venía mi adorada esposa Blanquita, tomada de mi mano y con una cara de vicio que me encantaba. La miré y le pregunté que cómo se sentía, respondió que estaba que explotaba de la excitación y que ansiaba que él se la cogiera y que luego los dos la penetráramos por sus dos agujeros, tal y como tanto lo habíamos soñado, me apretó con ternura la mano y mirándome a los ojos simplemente me dijo: gracias, papi, me haces muy feliz y te quiero mucho, mucho, mucho, a lo que yo le respondí que igualmente la amaba muchísimo y que quería verla gozando como nunca, como una perra en celo, que se sintiera como toda una puta, como una hembra con ganas de macho, que se desinhibiera por completo y que no le diera pena conmigo, que además quería que cada vez que fuera a tener un orgasmo que lo gritara bien duro, que se quejara todo lo que quisiera y con ganas, con pasión, para gozar también escuchándola y disfrutar con su placer ya que eso me vuelve loco y de verdad que me encanta oírla quejarse mientras me la estoy cogiendo o en este caso, mientras se la coge Aníbal.

Nos ubicamos en la habitación descargamos nuestras pertenencias y yo me ubiqué en una silla al lado de la cama, mientras que Aníbal llegó y abrazó a Blanquita con pasión y de nuevo empezó a besarla y a darle lengua con unas ganas terribles, que demostraban lo mucho que también él había ansiado ese momento, mientras mi esposa le correspondía con igual o mayor pasión y yo los veía todo excitado, con el pene a punto de reventar de lo duro que estaba. Entonces él la fue desnudando poco a poco, bajándole su falda mientras le besaba los senos y ella alzaba un pie y luego el otro, para ayudarle en su tarea, mientras le acariciaba la espalda, los brazos o cerraba los ojos para disfrutar de sus caricias. Ella se agachó a sus pies y dirigió de nuevo su atención a su güevo, dispuesta a seguirlo mamando, ya con mejor luz para poder verlo bien. Yo preparé la cámara fotográfica y me dediqué a buscar los mejores ángulos para captar aquellas excitantes escenas, entre mi esposa y su amante, con quien me era infiel, pero con mi consentimiento y de verdad que yo también lo estaba disfrutando.

Así empezó ella a mamárselo con ganas, se lo metía en la boca, le pasaba la lengua por la cabeza de su pene, por el tronco, le acariciaba las bolas con la lengua mientras con la mano lo masturbaba lentamente, hasta que Aníbal no aguantó más y la tomó de la cintura, la alzó, la besó con pasión y la atrajo hacia sí con gran ímpetu, mientras preparaba su colosal herramienta y se la colocaba entre las piernas cerradas de mi muñequita rica (creo que mejor debo decir «nuestra» muñequita, porque debo confesar que varias veces se lo he dicho, la tienes a tú disposición, para que hagas con ella lo que quieras, es toda tuya y por mí no te preocupes, has de cuenta como si no estuviera), y ella con desesperación de sentir su cosota adentro, también colaboraba, pero claro, así parados no es fácil lograr una penetración, entonces él le alzó un poco una pierna y logró que su verga quedara al frente de los labios vaginales de mi amor, brillantes por sus jugos de excitación y la agarró de las nalgas, las cuales apretaba con morbo y pasión.

La empujó sobre su polla, doblando un poco sus piernas y alzándola en vilo logró penetrarla así, parados y cuando ella tuvo la verga de él en su interior, pegó un grito de placer que me estremeció y puso una cara de satisfacción, como para el recuerdo y él empezó a decir, ¡ahh que cuca tan rica, como deseaba tenerla así y darle güevo hasta cansarme, qué delicia! y ella decía: ¡sí papi, así, ensártame con tu güevo tan rico, que me llenas toda y me haces muy dichosa, qué gusto ummmmmm! Mientras yo los observaba desde la silla, me desvestí yo también y quedé con mi pene al aire, totalmente enhiesto, sin habérmelo tocado siquiera, no quería adelantar nada, el placer había que regularlo y teníamos toda la noche por delante, sin embargo sin masturbarme, el pene lo tenía en total erección, palpitante y cabeceando de gusto y excitación, esperando con paciencia mi turno y tomando algunas fotos de las escenas que más eróticas me parecían. Aníbal mientras seguía clavando su voluminoso aparato en la cuca de mi mujer y desde donde yo los observaba podía apreciar claramente como sus labios vaginales se dilataban al máximo, para poder albergar una verga del tamaño de la de Aníbal, no sé muy bien de calcular medidas, pero fácilmente le pongo unos 22 ó 24 cm y realmente muy grueso.

Se veía deliciosa su cuca repleta de güevo, como a ella le gustaba, quejándose y gimiendo de gusto, qué escena, realmente por ver esas imágenes ya podía decir que «eso pagaba la entrada», haciendo alusión a un espectáculo teatral, pero la diferencia es que yo estaba en palco preferencial y estaba presenciando un estreno único e irrepetible: mi mujer poniéndome los cuernos en mi propias narices, con mi total complacencia y con un hombre con una herramienta mucho más grande que la mía, que es de tamaño medio, unos 16 cm y un poco delgada, nada que ver con ese güevo tan grueso de Aníbal y precisamente eso era lo que quería, verla gozar con otro hombre, que le llenara la cuca bastante y que la pusiera a sentir placer ante mis ojos. Ella cuando goza es todo un espectáculo sexual de primera y estaba satisfaciendo mis fantasías y las de ella y Aníbal gozaba sabiendo que se cogía a la mujer de otro, delante de su propio esposo y que la ponía a gozar como nunca y por supuesto que lo excitaba muchísimo la situación.

Así estuvo un rato cogiéndosela, sostenida en los aires los dos frente a frente, pero por supuesto que nadie aguanta mucho rato así, sosteniendo a la mujer, así sea delgada como mi muñeca, que pesa como 48 k y mide 1,65 cm, y sus medidas son aproximadamente 88 de busto, 62 de cintura y 91 de cadera, de verdad que está muy buena, me parece que tiene una figura esbelta y preciosa y en la calle la molestan mucho cuando pasa, lo cual me hace sentir muy orgulloso. Entonces Aníbal, con ella montada encima de él, totalmente unidos por sus sexos y sus bocas, abrazados, ella en una actitud de total entrega, penetrada en su vagina hasta lo más profundo y él como todo un macho cabrío, poseyendo a la hembra con furia y desesperación. Entonces se dirigió a la cama, la depositó allí suavemente y siguió dándole güevo con pasión, alzó sus piernas sobre él y se las colocó en sus nalgas, haciendo presión como para que se lo metiera aún más adentro, si es que eso fuera posible.

Así siguió un rato, enterrándole su vergota en la cuca de mi esposa, alzándole una pierna como para que yo pudiera ver cómo le entraba y entonces se la sacaba por completo y su cuca se cerraba y quedaba un pequeño orificio, escurriendo jugos blancos, espesos, provenientes de los dos, allí mezclados, y su verga se veía desafiante, imponente, mirando hacia arriba, seguro molesta por haber sido sacada del lugar en donde estaba gozando tanto y ella le decía: ¡no la saques papito, métemela bien duro mi amor, hasta el fondo que me encanta! y entonces él volvía a arremeter contra su coño, que tenía que abrirse más de la cuenta para poder albergar en su interior semejante cosota, y se veía que ella lo gozaba de una manera, que impresionaba y que me tenía alelado de placer.

Se podía escuchar cuando entraba y salía, sus jugos chapoteando por el movimiento de sus cuerpos y luego se besaban y él movía las nalgas con desespero, con fuerza, para luego hacerlo más lento y bajar su cabeza a sus senos y se metía un pezón en la boca y ella gemía entonces más duro y luego se metía el otro y ella: aaaay, qué rico, papi, como me haces gozar, me fascina que me comas las tetas, qué gusto. Así estuvo bombeándola un rato, hasta que pude ver como las facciones de mi preciosa compañera se desdibujaban de gusto, y gritó de una manera sensacional, que se venía, decía: aaayy, así, así, Aníbal, que me voy a venir, me vengo, aaaaaggghh y ese grito yo creo que lo escucharon en todo el motel, me dio un estremecimiento de gusto, todavía hoy escribiendo estas líneas recuerdo y se me para el güevo y me excito y ya estoy pensando terminar aquí para darle una buena cogida a mi esposa, mientras le leo lo que escribí, para que se acuerde de lo que gozó aquel día y que esperamos se vuelva a repetir muy pronto, además le mostraré las fotos que tomé aquel día, que poco las vemos, por cuestiones de seguridad.

Bueno continuando, resulta que luego de que ella acabó, él se paró de encima de ella, sin aún terminar y la dejó así, con las piernas abiertas toda cogida y con una expresión de gusto y satisfacción que yo creo que ni chupándose un limón se le quitaría, entonces me hizo señas que quería que yo me la cogiera, porque claro que a él también le gusta mucho vernos cogiendo, entonces yo, con mi verga dura como una piedra me instalé entre las piernas de mi amada, ocupando el sitio que hace poco había ocupado el amante de mi esposa y lo coloqué en la entrada de su mojada vagina, le acaricié los labios con mi polla y lentamente se lo fui metiendo, poco a poco y pude comprobar cómo se sentía un poquito más amplia, claro, después de albergar allí semejante cosota, no era para menos, sin embargo el placer era muchísimo e igual sentía una buena fricción, empecé a moverme y ella me abrazó con desesperación, me atrapó entre sus brazos, me besó con pasión, diciéndome que había sido muy rico y que seguía excitada, que estaba muy rico también mi pene, que la cogiera así, bien duro, como a ella le gustaba y yo, obediente, empecé a darle duro por esa cuca, que chorreaba los jugos de su anterior acabada.

Era tan fuerte la sensación, que en pocos minutos ya sentía que me venía, pero me aguanté y seguí dándole, mientras Aníbal nos miraba con gusto y se masturbaba lentamente, nos tomaba también fotos. Entonces de repente sentí que Aníbal se me acercaba por detrás y que su boca acariciaba las piernas de mi esposa y llegaba a nuestros sexos unidos, lo sentía allí atrás y era una sensación extraña, pero deliciosa, cuando de repente sentí que su cuerpo se acomodaba de manera de poner su verga al lado de la mía. Blanca y yo estábamos cerca a la orilla de la cama y ella estaba boca arriba y yo encima, ella con las piernas abiertas sobre mis hombros y yo clavándola por la cuca.

Entonces él empezó a hacer presión por un ladito y ella empezó a gemir con más ganas aahhhh, así, que rico y el de repente, con gran dificultad, se coló al lado mío dentro de la vagina de mi esposa y yo podía sentir la piel de su pene junto a la piel del mío y las paredes vaginales de la cuca de mi mujer ardiendo, estiradas al máximo, mientras ella se quejaba y decía que le dolía, pero que no se lo fueran a sacar, que estaba gozando mucho y que le encantaba sentir nuestros dos penes en su interior, que era lo que más había ansiado todo este tiempo, tenernos a los dos dentro de ella, y así estuvimos un rato moviéndonos, gozándonos, hasta que Aníbal me dijo que quería que acabáramos juntos, que le avisara en qué momento iba a acabar y yo le dije que estaba a punto y él entonces aceleró sus movimientos, mientras que Blanquita seguía quejándose (ya llevaba como cinco orgasmos seguidos).

No pude soportar más y me vine en una forma salvaje e impresionante que me da escalofríos de sólo recordarme y le dije: ahhh me vengo, mi amor, te voy a dar mi leche y me dijo: ¡sí, qué rico, quiero que me llenen de leche, mis dos machos tan ricos! Comencé a tirar chorros de semen dentro de ella cuando siento que al lado mío salen otros chorros y Aníbal empieza a gritar: ahhh así, que cuca más rica, que delicia, que orgasmo uuufff, ahhh, que rico se siente así entre tres, ummmm, entonces nos aflojamos y nos abrazamos los tres, y así estuvimos un rato, acariciándonos, pero ya como con ternura, mientras descansábamos para seguir con la función y la verdad es que la pasamos de maravilla, ¡qué noche!

Echamos cada uno seis polvos, es decir, ella se tragó 12 lechazos, en su boca, en su culo, en su cuca, que gustazo se dio, le dimos por todos lados, en el jacuzzi, en una silla, en el baño, en la cama y así amanecimos y en la mañana de repente siento que me despiertan unos jadeos y era ella que se lo estaba mamando y yo no me desperté del todo, me hice el dormido a ver que más hacían, él la agarró de las piernas, la sentó encima de él y empezó a hacerla subir y bajar sobre su dura polla, ella a cabalgarlo con ganas y, bueno, así quien duerme, no me quedó más remedio que levantarme, ya con la verga como una piedra y ponerme detrás de ella, acariciarle el culito, meterle un dedo y sentir la polla de Aníbal a través de la piel de su cuca, luego me acomodé y se lo hundí hasta el fondo, ella quejándose y gozando, como una loca, pero de pasión, como una puta en celo, y nosotros dándonos gusto con semejante hembra tan deliciosa.

Bueno, esa fue la última vez que estuvimos con Aníbal y de verdad que los tres la pasamos de maravilla y no vemos la hora de volverlo a repetir, nos dijo que en noviembre volvía y estamos esperando ansiosos que llegue el día (por supuesto que ella es la más ansiosa, que me dice que se muere de las ganas por volver a sentir ese bichote en su interior, que la volvamos a coger entre los dos), y bueno, la verdad es que no nos arrepentimos para nada de lo que hicimos y somos muy felices y nuestra relación anda a las mil maravillas, gozamos más del sexo, nos la pasamos calientes los dos, a veces lo hacemos hasta dos y tres veces al día, casi todos los días hacemos el amor y definitivamente esta relación nos llenó de deseos sexuales y nos ha dado muchas gratificaciones.

Me gustaría que me comentaran que opinan al respecto las parejas que ya lo han hecho o que les gustaría hacerlo, con gusto compartiremos nuestras inquietudes.

Autor: nelsonyblanca

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Advertencia

Mi mujer se metió la verga de uno a la boca y le ordenó al otro que le besara la cuca, así estuvieron un rato, hasta que ella se vino en tal forma que se estremeció y dio un grito que se tuvo que haber oído lejos, cuando ella notó que al que se lo estaba mamando estaba por venirse, cambiaron posiciones, mamándoselo al otro hombre. Se puso en cuatro y le pidió al otro que se la clavara.

Recién casados mi esposa me hizo una advertencia ¨Si yo alguna vez te pillo andando con otra mujer aténgase a las consecuencias¨, muchos años pasaron sin que realmente sucediera algo, pero hace poco se dio cuenta que yo andaba haciendo el amor con otra. Cuándo me confrontó sobre el asunto me dijo, yo te lo advertí de modo que me las vas a pagar, los días pasaron y yo estaba desesperado porque yo sabía que algo tenía que hacer, ella no se quedaba con esa, pero ¿qué haría? Era mi pregunta.

Una tarde lluviosa me invitó que fuéramos a un motel a hacer el amor lo cual no era fuera de lo usual pues a veces vamos a disfrutar del sexo con toda la tranquilidad que dan esos sitios sin niños, sin teléfono, ni nada que interrumpa. Claro que yo notaba una sonrisa en ella que me decía que algo pasaba, pero me imaginé que eran las ganas y lo deseosa que estaba por mí.

Entramos a la habitación y como de costumbre la abracé y empecé a acariciar, nos comenzamos a quitar la ropa, yo me estaba poniendo a mil, me sugirió que me dejara amarrar en el asiento enfrente de la cama que me iba a hacer un streap tease, pero quería que yo no me pudiera mover ni acariciarme. Para eso me desvistió quitándome prenda por prenda, besándome y acariciándome.

Cuando terminó de desvestirme yo lo tenía como un garrote y totalmente mojado de todas las caricias y agarradas que me le daba, ya así me dijo que me sentara y me amarró a la silla, cuando terminó se dirigió a la bodega del carro y de ahí salieron dos hombres muy bien parecidos y corpulentos con muy buenos cuerpos, se acercó hacia mí tocándolos y dejándose manosear de ellos poniendo una cara de satisfacción y de puta que nunca había conocido en ella, a mí casi se me cae la mandíbula al piso, pero ella me comunicó que era su venganza por haberle sido infiel, traté de protestar, pero fuera de gritar no podía hacer nada y así me lo expresó, de modo que me tuve que quedar callado.

Se echaron en la cama y ella disfrutaba como loca de las manoseadas que se estaban dando entre ellos, después de bastante rato de esto le ordenó a los hombres que me levantaran un poco del asiento, sacó un vibrador de buen tamaño, lo lubricó un poco nada más y me lo puso en la puerta de mi ano, jugó con mi culo un rato torturándome y diciendo lo bien que iba a gozar con esos dos hombres, mientras yo me revolcaba, no podía hacer nada.

Ya, les dijo a los hombres que me descargaran ese aparato, me entró rompiéndome el culo hasta el fondo y qué dolor. Protesté, pero ellos gozaban con mi situación y mi dolor. Con toda la calma comenzó a hacer el streap tease más espectacular que yo haya visto, bailando, vibrando, acariciándose, agarrándose los senos y pellizcándose los pezones, chupándose los senos pues son grandes y se los alcanza a besar, acariciando a los hombres, cogiéndoles la verga por encima de la ropa, cuando ella estaba totalmente desnuda le quitó la ropa a los hombres prenda por prenda, mientras los besaba se abrazaba con los dos, ya ellos desnudos también con sus vergas en alto y tiesas como palo, se arrodilló y se lo chupó al uno y después al otro.

Cuando tenía a uno de ellos en la boca, me miró y se sonrió, se subieron a la cama, se metió la verga de uno a la boca y le ordenó al otro que le besara la cuca, así estuvieron un rato, hasta que ella se vino en tal forma que se estremeció y dio un grito que se tuvo que haber oído lejos, cuando ella notó que al que se lo estaba mamando estaba por venirse, cambiaron posiciones, mamándoselo al otro hombre. Se puso en cuatro y le dijo al otro, clávame por favor.

Cumplió como le mandaron y empezó a bombear lentamente, cada vez lo hacía hasta el fondo, así ella tuvo su segundo orgasmo y él su primero, inmediatamente ella se levantó de la cama vino hacia mí se paró en el asiento, me puso su sexo en la cara y me dijo chúpatela que está deliciosa con todos los jugos de mi amigo, y no dejes escapar ni una gota yo dudé, pero me agarró del pelo y me apretó la cara contra su cuca, así lo hice, se la chupé, tomándome el semen y siguiendo con los de ella. Hasta que tuvo otro orgasmo.

Mi esposa se acostó en la cama con un hombre a cada lado, encendió un cigarrillo, mientras que ella tomaba su descanso, cada uno le besaba los senos y la boca cosa que le encanta, cuando terminó su cigarrillo se puso en cuatro otra vez y repitió la escena anterior, pero esta vez la clavaba el otro y se lo chupaba al primero que se la había gozado, hasta que se vinieron los tres al mismo tiempo, vino a donde estaba yo y me dio un beso tremendo con la boca llena de semen y me lo hizo tragar pues no me soltaba y me estaba era sofocando, terminado esto, procedió a que le chupara la cuca otra vez para hacerme tomar lo que bajaba de sus entrañas otra vez.

Tuvo su último orgasmo con las caricias de mi lengua pues me hacía que se la metiera bien adentro para dejársela limpia; se fumó otro cigarrillo mientras que sus amigos se reponían… los despidió con gran beso en la boca a cada uno y se marcharon. A todas estas yo estaba excitado sentía que mi verga se iba a reventar, ella me dijo que si se la volvía a jugar con otra mujer me iría peor, yo le contesté que por supuesto no volvería a suceder me soltó, pero sin dejarme sacar el consolador de mi culo me desamarró e hicimos el amor como un par de locos.

Apreciaría algún comentario.

Autor: anteater1000

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Marisela

Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron, me arqueo, culebreo, salto, grito, me muevo cada vez más, mi respiración se vuelve entrecortada, por momento sentía tu presencia y lo hago más rápido imaginándome que eres tú que me estás dando la más rica de las cogidas, voy soltando gemidos sin poderme controlar hasta que estallo en un gran orgasmo, grito de placer, siento que mi coño palpita y aprieta mis dedos.

Hola mi nombre es Marisela vivo en Caracas, Venezuela, tengo 20 Años, esto me pasó hace algún tiempo.

Una noche después de estar navegando en unas páginas eróticas, tenía unas ganas enormes de hacer el amor, pero a pesar de ser muy atractiva, en ese momento no tenía pareja, me desnudé y me puse la ropa más sexy y excitante que tengo, me puse un sostén blanco casi transparente, en el cual se notan mis pezones rosaditos, y paraditos, tengo tetas de buen tamaño y paraditas.

En la parte de abajo me puse un hilo dental muy sexy y pequeño del mismo color, el cual ya se encuentra mojado y huele a sexo, en él se marca mi cuca y el depilado una especie de bigotico alrededor de mi rajita, en la parte de atrás es una tira que entra por la raja y un poquito más ancha en la entrepierna. Se ven muy sexy mis redonditas, duras y paraditas nalgas, mi cuca con su corte. No sé si suena como pedante, pero me veo súper bella y buena.

Empecé a masajearme los senos, se siente muy rico, los pezones se endurecen mucho más. Tenía los pezones completamente erguidos, como nunca les había visto… siento que mi coño se va mojando y empieza a palpitar, cada vez se siente más rico, sigo bajando mis manos despacio, estoy en mi vientre, a medida que voy bajando lo siento más divino, sigo acariciando muy suavemente alrededor de mi cuquita, por encima del hilo, que ya está muy mojado, cada vez me excito más, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no introducir mis dedos en la rajita, las yemas de mis dedos siguen tocándose los alrededores de mi rajita que anda a punto de estallar, también toco la parte interior de mis muslos, me es difícil controlarme, empiezo a jugar con mis pelitos que están todos mojados y la cuca sigue palpitando.

Comienzo a acariciar mi rajita la cual está súper mojadita que rica sensación. Me llevo el dedo medio de mi mano izquierda a mi boca me imagino que este es uno de esos ricos penes que minutos antes me habían excitado solamente viéndolos, y siento más placer y suelto varios gemidos, abro un poco más mis piernas. Poco a poco me fui quitado la ropa sexy que me había puesto. Me imagino que me estás observando con tu gran pene a millón, con ganas de comerse a su coño, siento que voy a estallar, me llevo el dedo a mi rajita está súper mojada como si fuera una sopa, al tocar mis dedos mi agujerito no puedo evitar soltar dos gemidos de placer, mi mente se imagina a tu pene, en el cual se destacaban sus venas, y la punta brillando por tus jugos, deseándolo me excito más.

Con mi mano derecha empiezo a agarrar mi clítoris que está totalmente hinchado, lo voy masajeando. Yo seguía jadeando incapaz de ahogar mis gemidos… que son cada vez más profundos y prolongados, mientras con la otra mano empiezo a meterme un dedo, luego dos y hasta tres, pero al sentirlos gemí intensamente… Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron… me arqueo, culebreo, salto, grito, me muevo cada vez más, mi respiración se vuelve entrecortada por momento sentía tu presencia y lo hago más rápido imaginándome que eres tú que me estás dando la más rica de las cogidas, cada vez lo hago más rápido y voy soltando gemidos sin poderme controlar hasta que estallo en un gran orgasmo, grito de placer (espero no haber despertado a los vecinos), siento que mi coño palpita y aprieta mis dedos.

Luego de ese gran orgasmo pienso en ti, me llevo los dedos a mi nariz me huelen a sexo y me los chupo, pruebo mis propios jugos, me relajo y me quedé dormida, desnuda con la luz encendida y la ventana abierta, hasta que sonó el despertador, a las 6:00 am. Y me fui a bañar para ir a la oficina.

Cuando escribo esto siento que me mojo y ganas de hacer el amor y de masturbarme rico. Como estoy en la oficina entro en el baño repito la operación anterior con la diferencia que mi dedo medio de la mano izquierda bien lubricado con saliva y con los jugos de mi vagina me lo introduzco en mi ano, siento cuando este lo va apretando, es muy rico un dedo en mi vagina y otro en mi ano, los cuales entran y salen, y lo disfruto cada vez más, estoy un rato disfrutando, voy jadeando y pegando gemidos y gritos, me tiemblan las piernas, cuando tengo el orgasmo pego un grito muy grande que pienso que se oyó en todo el edificio. Han sido dos orgasmos muy placenteros.

Espero que este relato les guste si quieren hacer un comentario.

Autora: marmarfi

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Aventura con Ana

La acosté y dirigí mi verga a su dilatada vagina; empezó de nuevo el bombeo…entra y sale nos besamos, sentí como sus piernas rodeaban mi cintura y al verla, mi negra verga penetraba su blanca vagina, una visión maravillosas; miro a los lados y los espejos muestran la belleza de la mezcla de razas; y al mirar al techo descubrí por que ella gemía como una perrita en celo.

Hola, hace mucho no escribo ninguna de mis aventuras; pero soy asiduo lector de esta página; en la cual he podido y he llegado a desear algunas situaciones que se narran en ella.  Bueno ¡al grano!

Hace unos meses; hará cosa de un año; estaba chateando en una sala de más de 40, muy conocida. Ahí me encontré con una mujer, de mi mismo país, Rep. Dominicana; yo de la capital, Santo Domingo y ella de un pueblo del interior a unos 80 Km. De mi localidad; a la cual yo viajaba mensualmente por trabajo.

Por razones obvias; cambiaré los nombres yo, Rodolfo; moreno de 40 años y ella Ana, una escultural mujer de 45 años; pelo al hombro, boca sensual, pocos pechos, ni siquiera usa sostenes y un cabello ensortijado entre sus delicadas tetas; piernas y culo de infarto. Bueno iniciamos a conocernos, Ana es madre de 3 hijos y casada; su marido trabaja fuera y ella externaba una soledad terrible; intercambiamos mails y seguimos conociéndonos por el MSN.

Pasaron algunos días y nuestras conversaciones derivaron en lo sexual e insinuaciones; cosa que me ponían a mil por hora; y decidí que en mi próximo viaje a su localidad, me buscara. Efectivamente me salió a buscar, pero son su hija mayor, una jovencita preciosa de 15 años tan solo y me invitó a cenar a su casa; como comprenderán yo tenía ya en mente tirarme a Ana, como fuera.

Al llegar la casa estaba repleta de gente, entrando y saliendo, no había intimidad alguna; yo me resigné, solo cené y me tragué la calentura; hablamos de mil vainas y de ninguna; que pérdida de tiempo dije para mis adentros. Me retiré como perro con el rabo entre las piernas a mi hotel, incómodo por la situación. Salí del pueblo sin despedirme y como una semana después ella se pone en contacto conmigo, diciéndome que había pasado muy buena noche conversando conmigo… ”Uffff, que vaina” dije.

Le expresé mi frustración y ella me confesó que también estaba muy excitada y que había lamentado que ni siquiera un beso, me pudiera dar. No jodas Ana que preparaste esta vaina como quisiste y así no se juega; le dije. Pasó el tiempo, cuatro meses más o menos sin comunicación, la tenía bloqueada en el MSN y un día la liberé, hablamos y decidimos otro encuentro…

La pasé a buscar en mi vehiculo y nos dirigimos a una playa desierta, fue algo como automático, desde que estacioné esa mujer se transformó…me dijo que mi ausencia le había hecho desearme más. Nos magreamos, acariciamos, besamos y me hizo una mamada de lujo, pero todo dentro del vehículo, no me permitió penetrarla pues tenía la regla; pero acordamos otro encuentro… ¡Jamás había sentido una lengua tan bien usada!, suavecita, divina. Ese día acordamos vernos en “la capital”; para tener más libertad.

Llegó el día esperado y nos encontramos en nuestros ojos había una mezcla de temor y lujuria al mismo tiempo, nos dirigimos a un hotelito, de camino. Ella traía unos pantalones jean pescadores ajustados que delineaban bien sus curvas; y una blusa de espalda afuera, como atada a la cintura; pelo suelto…Entramos en el establecimiento y empezamos a acariciarnos y tocarnos ella se acerca a mi oído y me dice “No sabes las pajas que me he hecho, pensando en este momento”

Tomamos como un respito y nos arrodillamos en la cama, empezamos a desnudarnos mutuamente, paso a paso descubrí sus senos y los besé con devoción, ricos pezones morenos que parecían ya golosinas en mi boca; ella hizo lo mismo, en mi pecho, y nos besamos, casi comimos. Continuamos con su pantalón que dejó ver una tanguita insolente metido en sus nalgas y color rojo carmesí, con encajes blancos…la miré detenidamente y ella con la manos me invitó a acercarme más para sentirme; ella me retiró los pantalones y de inmediato se hizo dueña de mi pene, que estaba insolente debajo del bóxer; lo miró detenidamente, lo engulló, mamó. Fue una de las mejores felaciones que me han hecho, yo casi explotaba, le dije que era mi turno, le saqué la tanga y pude ver un conejito depilado y precioso; delicado; abrí sus piernas y vi un clítoris maravilloso, el cual comí, se desataron gemidos de deseos incontrolables.

Así coño, que rico mamas cabrón; me decía. Tomaba mi cabeza y la oprimía en su cosita rica. Yo con una mano, en ocasiones le agarraba los senos y en otra, le metía mis dedos; luego pasé a si traserito, y solo le puse la yema de mis dedos, proporcionando una sensación que ella no había vivido.

En ese momento se corrió, explotó, emanaron jugos de su hermosa vagina y gritó. Cayó a un lado de la cama retorciéndose de gusto. Me mira lujuriosamente y la abrazo, siento sus convulsiones todavía; ya tranquila me acuesta y se introduce mi pene lentamente, pero suave por su lubricación y me cabalga, como amazona; sube y baja, sube y baja de mi falo turgente. Que bueno cabalga esta hembra, sus movimientos de cadera son alucinantes, sus ojos destilaban fuego y su boca no dejaba de expresar gusto y placer “clávame, clávame como a una reina que lo necesito, me decía. En eso ella tuvo su segundo orgasmo y yo el primero.

Nos desplomamos una al lado del otro. Gozando nuestras sensaciones, y el hilito de leche saliendo de su cuca. Se levantó y fue a limpiarse, yo por mi parte lo hice también.

Y la faena seguía, mi pene se erectó de nuevo con su tratamiento de boca, y la acosté y dirigí mi verga a su dilatada vagina; empezó de nuevo el bombeo…entra y sale nos besamos para acallar las expresiones, sentí como sus piernas rodeaban mi cintura y al verla, mi negra verga penetraba su blanca vagina, una visión maravillosa…

Miro a los lados y los espejos muestran la belleza de la mezcla de razas; y al mirar al techo descubrí por que ella gemía como una perrita en celo, se estaba mirando en los espejos y disfrutando de la visión, y llegó su tercera corrida, aproveché y la cambié de posición y en cuatro y le dije. “Mírate bien puta, que esto es de película”; Si papi, me respondía, dame duro que el cabrón de mi marido no lo hace.

Sonó su teléfono y me dijo que hiciera silencio, era casualmente él preguntándole a la hora que llegaría; le respondió que estaba donde una amiga y que regresaría un poco tarde, que se encargara del  comida de los chicos, lo despidió con un  beso y me pidió que le diera másssssssss.

Fue un día hermoso lleno de calor. Prometimos repetirlo; hasta hoy no hemos podido… Pero es una hembra deseosa de mucha verga.

Espero les haya gustado. Cualquier comentario, será aceptado con gusto…

Gracias

Autor: Mulatoporsiempre

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Una historia de amor

Nunca había sentido tantos penes diferentes en un solo rato, cinco penes diferentes.  Luego tenía a una en mi vagina, otro penetrándome por el ano, mientras a los otros tres frente a mí, chupándoles sus penes, estaba atendiendo a cinco a la vez no lo podía creer, pero tampoco podía parar era tal la excitación que tuve como 10 orgasmos en un momento, después hincada recibí el semen de todos.

Hola  amigos, espero que este relato les guste porque más que un relato es una historia de “amor”. Hace un tiempo escribí pidiendo una opinión de parte de todos los lectores de estos relatos, me escribieron muchos, contrario de lo que se cree, todos, digo la mayoría lectores masculinos, me decían que me separara y que si él me proponía la separación no era si no un vil chantaje. Al ser la mayoría tomé la decisión de separarme, el día que peleamos y él me dijo de nuevo que se iría le respondí que no aceptaría más esas cosas que quería que yo haga.

Soy una mujer de 40 años, vivo en Cali, Colombia, gordita, profesional, casada hace 12 años con una persona que es súper especial conmigo, muy detallista, me ayuda en todo lo que más puede, se mantiene pendiente de mí y mis cosas, en fin es un amor. En la cama ni se diga, es súper apasionado y siempre esta pidiendo más, es allí cuando comienzan todos nuestros problemas, por que es un completo adicto al sexo, por él, he hecho cosas que en mi vida había soñado, como ir a sitios donde se reúnen parejas, hacer intercambios, ir a cines xxx, tomar en las discotecas y luego salir, quitarme el pantalón, y quedar sólo con la blusa, mostrar mi cosa al desnudo, en fin, cada día inventa mas cosas. Por eso terminamos porque yo no daba a su medida al menos eso pensaba, hasta ese momento y fuera de eso lo que me aconsejaron las personas que me escribieron diciendo que él no me quería y era lo peor en fin, por eso y muchas cosas más terminamos.

La misma noche que dormí sola, fue un martirio no pude pegar ojo, además no lo podía llamar por que se fue de la ciudad parecía una loba enjaulada. Esa noche pasé la noche en vela no pude dormir, de tanto dar vueltas en la cama me levanté, prendí el computador y entré a la página, leí relatos, vi fotos, pero nada me satisfacía, no sabía que hacer, así fue amaneciendo, rogaba para que él me llamara, me fui al trabajo, el día pasaba súper lento, pensaba que era el peor error de mi vida lo que había hecho, yo sabía que no era un juego cuando me decía que se iría, lo tenté y ocurrió. Llegué por la tarde a mi casa no salí en toda la tarde esperando que llamara, pero no lo hizo, eso cada vez era más terrible, me puse a pensar en todo lo que él me proponía hacer, que pensándolo detenidamente no lo pasaba tan mal y ya como que me había acostumbrado en fin, pasaban mil cosas por mi cabeza. Estaba resuelta apenas hablara con él a decirle que volviera que si quería yo era su putica, pero que regresara, supe que él es el todo mío, la tranquilidad, como el aire.

Pasaron los días y nada, él navega mucho en Internet lo buscaba en las partes que más le gusta chatear y nada. Hasta el sábado me quedé haciendo pereza en la cama pensando que haría para distraer mi cabeza y sonó el teléfono, contesté como de mala gana, porque no quería saber de nadie, era él, me dijo: hola, a mí me recorrió una corriente por todo el cuerpo y no pude contenerme y me solté a llorar como una niña, diciéndole que no podía más que regresara, él dijo no hasta que no esté seguro de tu cambio, yo en seguida le dije haré lo que quieras, él me respondió que habría que ver, yo estoy lejos de la ciudad, pero estaré hoy por la noche en Cali, espero que se pueda. Dime que haremos, yo haré lo que digas. Él me dijo esta noche saldrás vestida como una fufú a las calles que me gustaba llevarte como a las 12:30 de la noche, yo te recogeré, luego te dejaré en tu casa y el domingo nos vemos en el teatro que siempre íbamos a las tres de la tarde ¿de acuerdo?, está bien haré lo que quieras para demostrarte que será todo distinto.

Salí al centro y compré un vestido corto, unos zapatos, unas medias, regresé a casa, despaché a mis hijos para la casa de su abuela hasta el domingo en la noche. Comencé a colocarme el vestido y hacerle algunos arreglos para hacerme ver más putica, le abrí una abertura en la parte de atrás que insinuaba más mi culo, el maquillaje, en fin me excitaba la idea de que él me recogería allí, tomé algo de licor para estar más acorde, en fin, así pasó la tarde y parte de la noche, eran las 11:30 y el reloj se movía más despacio, estaba ansiosa, no podía ir más temprano porque es una zona caliente de mujeres si me veían nueva, me buscarían problema.

Llegaron las 12, llamé un servicio de taxi para que me recogiera, el taxi llegó 10 minutos después, pitó, yo salí, cerré la puerta, el taxista no quitaba la mirada de mi entrepierna por el espejo, me dijo donde la llevó, le respondí y el salió rumbo allí, en el camino me iba diciendo que yo estaba muy rica que si yo trabajaba en esa calle, le contesté que si y me dijo que si podía arrimarse más tarde, le respondí de nuevo que si. El estiró la mano detrás del mueble y empezó a tocarme las piernas, le quité la mano y le dije más tarde cuando vengas, él dijo bueno mami.

Llegamos estaba entre oscuro porque hay poca luz en el sector, me daba un poco de miedo, no veía el auto de mi pareja en ningún lado, me demoré un poco colocándole conversación al taxista y en pagarle. En el semáforo de una cuadra antes vi un carro muy parecido, me bajé del taxi, le di las gracias y él se fue, cuando el carro pasó, no era ese, en ese momento me sentí con miedo de haberme quedado sola, pasó otro auto lleno de jóvenes que me decían, gorda sos capaz con todos ven para acá y así se iban diciéndole cosas a las demás que estaban más abajo, en seguida se acercó un auto rojo, yo me puse un poco nerviosa, era un carro con los vidrios polarizados, bajó el vidrio del lado derecho del conductor y un tipo de unos 40 años me dijo, hola linda cuanto nos cobras a los 5, yo no sabía que hacer, cuando yo iba a responder bajaron el vidrio de la parte de atrás de los pasajeros y estaba mi amado, yo en seguida sonreí y le dije a los 5, 50000 pesos, ellos se rieron todos y me treparon encima de los tres que iban atrás, entre ellos mi marido, allí aprovecharon para quitarme todo y los hombres al verme se abalanzaron sobre de mí manoseándome toda.

Me incliné, tomé un pene y me la metí a la boca, estaba tan excitada, por primera vez, no se por qué, me metía esa tranca hasta la garganta y mi barbilla chocaba con sus bolas, entonces llegamos a un motel al norte de la ciudad, entramos, nos fuimos a una de las habitaciones, me acosté en la cama, me abrí de piernas y mi marido empezó a lamerme, dándome chupadas en el clítoris, estaba ya tan excitada que necesitaba que me la metiera, lo monté, sentí riquísimo notar como me entraba toda.

Después de un rato de estarlo montando, entró otro de ellos, él nos vio, yo sólo voltee a verlo y seguí con lo que estaba haciendo, de momento mi marido que me estaba cogiendo me jaló hacia él, y me abrió las nalgas, traté de zafarme, pero no pude, sabía lo que me iba a pasar, yo solo quedé en espera con mis nalgas bien abiertas hasta que sentí que un pene hacía blanco en mi ano, empecé a gruñir del dolor que sentía, pero ellos nunca pararon y el que me penetraba por el ano me la dejó ir hasta adentro, donde solo sentía ya el choque de sus bolas con mi trasero, mientras mi marido por mi vagina no dejaba de moverse.

Me dijeron que iba comer mucho semen, ellos me las sacaron, claro después de un buen rato de hacérmelo, me hincaron e hicieron que abriera mi boca y sacara mi lengua, empezaron a eyacular en mi boca, la verdad nunca me había gustado comer mucho el semen, pero creo que estaba tan excitada, que no paré de comérmelo y después les chupé el pene hasta dejarlos limpios, me puse en cuatro patas, y todos incluyendo mi marido hicieron fila para meterme el pene, nunca había sentido tantos penes diferentes en un solo rato, la verdad era algo rico, sentí cinco penes diferentes.

Luego tenía a una en mi vagina, otro penetrándome por el ano, mientras a los otros tres frente a mi chupándoles sus penes, estaba atendiendo a cinco a la vez no lo podía creer, pero tampoco podía parar era tal la excitación que tuve como 10 orgasmos en un momento, después hincada recibí el semen de todos, pero lamentablemente terminó y me llevaron hasta la casa y el hacía de cuenta que no me conocía, regresé a casa, claro bien adolorida de la cadera, mi boca me dolía de tanto meterme penes en ella, y mi ano estaba todo rosadito por recibir tantos penes y me dolía al sentarme.

A la mañana sonó el teléfono y era mi marido dijo que le había gustado como me había comportado que recordara que teníamos otra cita hoy, le dije no te preocupes allí estaré para que veas que haré todo lo que me pidas. (El día domingo por la tarde está solo el centro), llegué en un taxi y él estaba esperándome en el parque junto al teatro, nos saludamos y fuimos directo al teatro (yo traía el vestido que a él le gusta, eso le llamó más la atención).

Entramos al sitio vimos un rato películas, nos tocamos y luego nos fuimos para atrás a las poltronas a seguir con lo nuestro, yo por un momento quedé paralizada, pero después comencé a excitarme otra vez y sin darme cuenta ya estaba en cuatro en el mueble bajándole el pantalón a mi marido que tenía de frente y comenzaba a besarle el pene que estaba muy erecto por ver la película. Al momento que yo hacía eso otro chico se acomodaba debajo de mí y comenzó a penetrarme con fuerza, mientras otro se acomodaba por detrás y comenzó a penetrarme por el ano. No sentía dolor sólo placer, estuvieron así todo el rato, ellos se turnaban para comerme entre todos y yo estaba insaciable.

Me acababan en la boca y encima, mi cuerpo estaba lleno de ese néctar tan hermoso llamado semen. Cuando salieron del cuarto entraron en la habitación tres tipos nuevos que estaban viendo la película ya estaban cada uno con unas deliciosas trancas en su mano acariciándolas, la que más me atrajo en medio de la tenue luz, era la de un negro, era grandísima nunca había visto una tan grande y tan gruesa, yo estaba junto a mi marido totalmente desnuda no imaginaba que estos tipos fueran a entrar allí, cuando me vieron me saludaron y me dijeron hemos venido a ver películas porno, pero en la sala nos han dicho que eres fabulosa con las vergas y hemos venido a probar, yo no me hice de rogar y de ver la verga del negro sentí nuevamente unas ganas inmensas de tener sex.

Le dije a mi marido que me acercaría a ellos, el dijo claro amor demuéstrame lo puta que serás, me reconfortó y me dejó con más ganas, yo les dije quiero empezar contigo y señalé al negro, él dijo ven hasta acá, mira lo que te está esperando, el negro estaba sentado en un sofá con su verga bien erecta, parada, enorme, me arrodillé en medio de sus piernas y con mi mano empecé a acariciar esa polla, después de haberla acariciado, la recorría con mi lengua desde la punta hasta sus enormes huevos, después de haberla recorrido la empecé a chupar y con mi mano seguía acariciando sus huevos, era algo delicioso tenerla en mi boca, el negro me decía seguí mamando así que me encanta, acaríciate ese gran coño.

Con la otra mano acariciaba mi vagina, me metía dos dedos y refregaba mi clítoris, mi esposo se pajeaba y veía la película en vivo desde donde se encontraba, uno de los tipos no aguantó las ganas y me dijo gorda acomódate mejor que iba a probar mi cosa, yo paré mis nalgas sin sacarme de la boca la verga, por el contrario me estaba excitando cada vez más con sólo acariciarme yo misma y me tragaba más y más ese porrón y lo recorría con mi lengua, el tipo con sus manos abrió mis nalgas y con su lengua me lamía el ano el cual estaba mojado de semen de los anteriores, yo seguía acariciándome la vagina y mamando, el otro tipo mientras tanto veía junto con mi esposo y miraba lo que los dos tipos me estaban haciendo.

El tipo que me lamía el culo cada vez me daba más y más, yo hacía movimientos insinuantes, entre tanto el negro me dijo: cachorra siéntate arriba de mi verga, enseguida me paré y acondicionando la verga dentro de mi cuca le dije al otro tipo que me cogiera por la cuca también porque me lo había calentado muy bien, cuando sentí la verga en mi coño grité de placer fue algo placentero pues a pesar de tener mi coño tan abierto por los otros hombres que me habían dado, sentí como entró forzado, pero como ya estaba encerada esto facilitó el ingreso, el negro me tomó por las nalgas con sus manos que eran igual de colosales a su verga y me hacía saltar… sentía como su verga me palpaba la matriz y al tiempo que brincaba encima de su verga yo gruñía de placer y mis tetas brincaban al mismo ritmo y él trataba de mamarlas yo le asistía a que las chupara, los dos estábamos exageradamente excitados, le dije que se contuviera un poco para que me dieran por la cuca los dos, que la quería sentir bien llena y acomodándome de forma tal que el tipo pudiera clavarme su verga gorda en mi coño sin sacarme la deliciosa verga que tenía dentro, quedamos acomodados los tres.

Llamé al otro tipo para chupar su verga, él se paró detrás del negro y de esa forma quedamos los cuatro juntos mientras que mi leche se goteaba por la verga del negro y este les dijo miren cómo esta puta gorda perra se ha derramado, el tipo que me estaba dando por el coño junto con el negro sacó su verga y el negro me dijo tiéndete en el mueble que te vamos a bañar con nuestra leche, así como me bañaste con tu rica leche, gorda zorra, me acosté en el mueble y los tres hombres apuntaron sus tiesas vergas a mi barriga y me decían queremos que te untes nuestra leche y pajeándose empezaron a bañarme en semen, yo me untaba lo que más podía mientras acariciaba mis tetas, mi vientre y chupaba la punta de las tres vergas, cuando acabaron se vistieron y yo volví nuevamente donde estaba mi esposo.

El había llevado una toalla, me limpié lo más que pude y salimos del lugar, yo esperé en la entrada hasta que el llegó con el carro, mientras tanto los que salían del teatro me tocaban descaradamente, en seguida llegó mi esposo y nos fuimos rumbo a casa, llegamos, entramos, me di un buen baño, salí con una toalla a la sala donde estaba él y le dije: ¿merezco que te quedes? ¡Si te comportas así como este fin de semana seré el más feliz! El se quedó, lo estamos pasando súper, yo cada día quiero ser más arrechita y quiero tenerlo para siempre.

Espero que les haya gustado y espero sus comentarios, besos a todos.

Autor: La Gordis

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Espontaneos momentos de lujuria

Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro.

Hola queridos amigos, estoy de nuevo aquí, sentado al frente de mi computador, relatando las experiencias con mi gorda, la verdad es que no he podio avanzar mucho, en mi objetivo de volverla una ninfómana del sexo, que le guste más que cualquier otra cosa, pero en fin, allí marcho, con espontáneos momentos de lujuria de ella y luego igual. Pero poco a poco hasta que consienta o nuestra relación se acabe; porque de verdad, a veces me molesta, esa vacilación, ya tengo 11 años en este deseo, el cual, quiero que de una vez por todas se finiquite.

Les cuento que me han escrito, una buena cantidad, de gente, de todas partes del mundo, queriendo ayudarme, he hecho, casi todo lo que me han dicho, pero nada, sigue actuando de igual manera, con una que otra cosa por allí, eso me tiene a punto de reventar, leo los relatos que escriben, chicas en esta página, en la que cuentan como la pasan de bien, con sus esposos, como comparten, experimentan muchas cosas juntos y la gozan, “que envidia”.

Bueno después de contarles un poco mis desesperaciones cotidianas, les contaré lo de la otra tarde, unas de las pocas que la gorda se portó como nunca, le dije que se arreglara que daríamos una vuelta, como a eso de las 10 de la mañana, quería salir en el día, ella me respondió: que fastidio otra vez a dar vueltas sin rumbo, en seguida le manifesté: ¿de qué cambio hablas, cada vez que me prometes cambiar, que serás una putica, que concebirás todo lo que yo te pida? Así seguimos discutiendo, hasta que se hizo el mediodía del domingo; yo estaba energúmeno y dije: que saldría solo, ella de inmediato cambió de actitud y me expresó: bueno, espera, me coloco el vestido y salimos, le indiqué: de ninguna manera, yo no voy a salir, con alguien que me quiera dañar el rato, ella, me respondió: por favor, haré lo que me pidas, te demostraré que soy tu putica.

Me hice del rogar un rato y luego le dije: bueno, te llevaré, pero me tienes que demostrar que eres una putica de verdad, ella me expresó: ¡Bueno! se dio un baño, se pintó los labios, con un rojo fuerte, sus ojos, todo su rostro, quedó divina, cual puta callejera, se colocó un poco de aceite en su entrepierna, loción; me dijo: ¡Listo! de verdad parecía la más vulgar puta, estaba hermosa y provocativa, nos subimos al auto y salimos rumbo al norte, que es donde más me gusta, pero en el camino al norte, se me sobrevino una idea a la cabeza, mejor ir al centro donde se encuentran ubicados los teatros porno de esta ciudad.

Cogí la calle 9 hasta la tercera, por allí en los sótanos, de esos edificios, subsisten varias salas de video porno, que por lo general son gay, pero también asisten heteros y una que otra pareja, por ser domingo las calles estaban solas, dejé el auto en un parqueadero, diagonal, al cine y nos dirigimos a la sala xxx. El chico, del parqueadero no le despegaba el ojo, la miraba por todas partes, cuando salimos caminando, salió él, detrás hasta la puerta, a reparar esa gorda, lo pude ver por el vidrio del frente; el vestido a medida de que la gorda camina se sube y deja ver, los vértices de sus posaderas, eso me comenzó a deleitar, bajamos por las escalas, hasta el sótano, compramos las entradas, abrimos el cortinón he ingresamos a la sala.

Esperamos entre tanto se nos acostumbraba la vista a la oscuridad del sitio, estaba bastante oscuro y tardó algunos minutos poder empezar a ver las sillas del lugar, nos quedamos en las escalas, a la entrada de la sala, sostenidos de unas barandillas, que hay al bajar, yo podía ver algunas sombras que nos asediaban, la gorda me abrazaba y se mostraba algo nerviosa, en un momento pude sentir una mano, que tocaba mi entrepierna, de una me pasó un corrientazo por todo el cuerpo, no podía ver quien me tocaba.

Al instante la gorda me dijo al oído: -que le estaban metiendo mano, que le querían hundir los dedos adentro de su cuquita, que digo cucota y culito, que por mucho, que comprimía, ellos hacían fuerza y no podía impedirlo, por el aceite que se había colocado, eso me puso a mil, tuve una erección casi a reventar, no pensé que tan rápido se dieran las cosas, le contesté: ¿y a qué viniste? Me precisaste que tú ibas hacer mi puta ¿no? Ella dijo: ¡si! pero tengo temor porque no puedo ver, le respondí: -deja, relájate, aquí me puedes expresar todo lo que me dices y prometes en casa.

Yo la abracé, ella pegó su cabeza en mi hombro y dejó que la manosearan, mientras tanto la mano que me apretaba mi verga empezó a bajar el cierre del pantalón, buscaba como sacar mi verga, lo consiguió al poco rato, comenzó a masajeármela y se sentía delicioso, sentí también como a la gorda le subían el vestido hasta más arriba de la cintura y pude ver como le besaban sus nalgas. Ella sólo me daba besos en el cuello, gemía muy suavemente, entretanto yo estaba a reventar de la excitación que me producía la situación. Sentí de un momento a otro como me daban una mamada de otro mundo, la engullía toda y la succionaba con una destreza exquisita. En ese momento un tipo se me arrimó y me dijo: podemos ir al cuarto oscuro, allí podremos estar más cómodos, él suplicó, hay una poltrona donde podemos pasarla bien rico.

En seguida Le comenté a la gorda, que si quería ir al cuarto que nos invitaba el señor, ella de una dijo: ¡vamos!  El señor cogió a la gorda de la mano y la guió hasta la parte del frente a un lado de la pantalla. Nosotros, lo seguimos, quité mi verga al que mamaba y seguí con ella, en mi mano, mientras que la gordis a su vez cruzaba la sala, con el vestido a medio bajar de la cintura, enseñando a todos su cucota y culo. Era un cuarto pequeño que a la entrada tenía una cortina, ingresamos, apenas se alcanzaba a ver las sombras de la gente, el señor que llevaba de la mano a la gorda, en seguida le quitó todo el vestido, yo lo cogí y lo puse envuelto en mi brazo, él le lamía con desenfreno las tetas, le cogía la morrocotuda cuca gorda, ella me apretaba fuerte la mano, se recostaba contra mí, su espalda en mi pecho, yo con mi espalda sobre la pared.

Empecé a notar que ingresaban uno a uno una cantidad de hombres, el cuarto era verdaderamente pequeño, todos metían mano, la manoseaban a ella a mí, alguien se arrimó a nosotros y comenzó a hurgarme el pecho, desabrocharme la camisa, yo estaba demasiado excitado, me gustaba lo que sentía, dejé que lo hiciera, al mismo tiempo, como 5 tipos trataban de tumbarla en el mueble a la gorda y manoseaban por todas partes, la gorda podía sentir los dedos como se metían en su empapado coño, como le apretaban los pezones y como metían también uno o dos dedos en su culo.

Uno de ellos se subió al mueble, quitándose la ropa le metió su gorda verga en la boca, podía ver como los otros se iban desnudando y la verdad era que ya no me importaba, al contrario, quería que se la consumieran y cuanto más mejor, el de la verga en la boca de la gorda se la metía hasta los huevos mientras la agarraba del pelo entrando y saliendo de su boca, la hicieron poner de rodillas sobre la verga de un tipo acostado en el mueble, sin soltarle la verga al que se la mamaba, entonces pude ver, como separaban las nalgas y como una gran verga se abría paso en su ano, pude apreciar como se calentaba más al ritmo que la iban penetrado y cómo el hombre la introducía sin compasión, hasta que pude distinguir sus huevos chocar contra su culo, entonces empezó un mete saca.

De pronto vi que por los gestos que hacía, que el tipo al que se la estaba mamando, se iba a correr, intenté decirle a la gorda lo que sobrevenía, pero el hombre la sujetó fuertemente por los pelos mientras le decía: ¡Chúpamela, puta, quiero que te bebas toda mi leche! Aprecié la descarga de aquel tío en el rostro de la gorda que por poco es dentro de la boca, no le quedó más remedio que restregarla en su rostro, su corrida era tan abundante que le escurría hasta las tetas cayendo al mueble, la verga, poco a poco fue perdiendo endurecimiento, así que se retiró quedándose sólo el del culo y la cucota que insistían en el mete saca hasta que también aprecié que se corrían dentro de su cuca y ano, la sacaron, y los preservativos estaban con abundante leche, de igual manera se retiraron, siguieron otros.

Dos de ellos separaron sus piernas lo más que pudieron, vi a uno de ellos como se acercaba con un pote de aceite, empezó a ponerle por todo la cosota de la gorda, metiendo primero un dedo, luego dos. Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro, entonces el tipo desalojó la mano de la gran cuca que quedó totalmente dilatada, estaba extenuada, tumbada despatarrada encima de aquel mueble del cuartito, llena de semen y aceite por todas partes.

Los tipos al igual que los otros le dieron besitos de agradecimientos y salieron. Llegaron tres tipos que observaba la escena y se desnudaban rápidamente, cuando hubo acabado de quitarse la ropa uno se unió al grupo y dirigió su verga que ya estaba bastante dura a la boca de la gorda mientras que el otro tipo, le puso la verga a la gorda para que se la cogiera, entre tanto la gorda primero se metió los huevos en la boca uno a uno como si fueran bombones mientras le acariciaba el palo con suavidad al otro tipo, luego le fue pasando la lengua desde la base hasta la punta y un pequeño mordisco haciendo resbalar sus dientes cosa que hizo que el tipo diera pequeños suspiros, estaba tumbada en el mueble y otro tipo aprovechó para cuando la tuvo allí desnuda, separarle las piernas y colocándose en medio pasarle la lengua y los labios por los muslos acercándose a su cucota morrocotuda, pero sin llegar a ella.

Notaba lo excitada que estaba la gorda, llegó a la cuca y la abrió con los dedos y cogiendo con la boca el gallito que en esos momentos ya estaba bastante abultado lo apretaba con sus labios haciéndolo rodar entre ellos, mientras que el otro tipo acariciaba las tetas y chupaba con delicadeza. La pusieron en cuatro patas y le lamían el culo abriéndole las dos nalgas con las manos y con los propios jugos de la cuca le untaban el ano y se lo acariciaban abriéndose paso con un dedo dentro de el culito dilatado y girando su dedo dentro.

Cuando vio que entraba sin dificultad entonces cogió y le introdujo otro dedo, la gorda entre tanto cuando podía emitía grandes jadeos, en un momento noté que la gorda ya tenía suficientemente dilatado de nuevo su culito y él tipo también lo apreció se paró y le puso la verga en la entrada, apretando la fue introduciendo hasta el fondo, cuando estaba así emprendió a bombearla por el culo con suavidad, al mismo tiempo, el otro tipo levantaba una pierna de la gorda y apoyándola se metía debajo de ella para darle una estocada en la cuca, comenzando a enfundársela con fuerza lo que hizo que la gorda soltase la verga del otro que aprovechó para metérsela en la boca agarrándola del pelo.

El otro entre tanto la cogía por los pechos dándole pellizcos en los pezones y tumbándola encima de el que estaba bajo ella que la tenía ensartada. El tipo le daba duro por el culo la acercaba para que se lo comiera todo solo dejara sus huevos fuera. Mientras que el otro tipo seguía cogiéndola fuerte del pelo y se la metía en la boca a la gorda.

La gorda se la cogió y primero le dio unos cuantos lametones como si comiese un helado para posteriormente metérsela como si fuera un bombón de fresa, primero muy lentamente como probándolo y luego cada vez más vertiginoso. La gorda estaba a punto de tener otro orgasmo cosa que hizo que acelerase el ritmo de la mamada. El tipo le sacó la verga de la boca y masturbándose ligeramente se corrió sobre los pechos de ella en el momento que tenía un gran orgasmo que hizo que medio desfalleciese y constriñera sus orificios haciendo que los dos tipos que la perforaban por su culo y cuquita eyacularan en su culo y cuca. Sacaron sus vergas ya flácidas con los profilácticos también llenos de leche, extraída por esa puta gordinflona, caliente. Los tres chicos le dieron gracias y salieron, la gorda se cayó de bruces en el mueble con su mano en el interior de su cucota, mientras gritaba: Me corroooooooo, a lo que un tipo que se pajeaba viendo las escenas, respondió sacándosela y corriéndose sobre la espalda de la gorda. Se fue también ese tipo si decir nada.

Sentí su mano sobre mi verga que para ese momento estaba parada a todo lo que daba, me acarició de los huevos a la punta repetidas veces, se puso en cuclillas, su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y se la metió a la boca, me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme y me relajé, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí. La incorporé y la besé en la boca, mientras le decía lo mucho que me gustaba, que fuera precisamente una puta de las mas putas de la ciudad, él tipo que nos espiaba, se acercó, se puso detrás de la gorda y también le acariciaba los pechos desde atrás, yo la besaba, ahí estaba desnuda, salvo por sus zapatos.

Se veía encantadora con esa cara de lujuria y buscando más, con su cuquita rasurada y con sus sabrosas nalgas que resplandecían de su blancura. Le metí los dedos en su húmeda cuca, en verdad, nunca había notado a la gorda tan mojada era toda una piscina, nunca pensé que se excitara de esa manera, le bajaba sus fluidos por los muslos de sus piernas, yo le metía dos dedos en su abertura que chorreaba y la gorda me decía al oído –que rico la estoy pasando, así, házmelo. Y terminó por gozar de una manera sorprendente, se vino como un río, dejando mi mano prácticamente empapada. A mí todo eso me excitaba más, si es que más era posible.

La recostamos en el mueble de nuevo, la besamos por todas partes, el tipo le hizo sexo oral, que es lo que más le gusta que le hagan, a mí me pone largo tiempo que le mame su conchota, el tipo siguió, hasta que la hizo venirse nuevamente, yo seguí su ejemplo y logré una nueva venida de la caliente e infatigable gorda, era irreconocible todo lo que yo tenía que hacer para ponerla así y ese día era un sueño lo que vivía, mi gorda hecha toda una ninfómana del sexo. Ella nos abrazaba a los dos, nos acariciaba las vergas y nos dijo –quiero que me cojan mucho. El tipo sacó unos condones, se levantó y me invitó con un gesto a ser el primero. Le dije: -que ella era toda suya, la gorda abrió las piernas y él se puso sobre ella, levantó las piernas con ayuda de sus manos y le ofreció la famosa “cucota morrocotuda y gorda”, la jugosa cuca.

Puso la punta de su verga a la entrada de su húmeda cuevita y poco a poco se la fue metiendo sin ninguna dificultad, puesto que ella se mete la mano o dos vergas por la cuca cuando está así, él me decía que eran como un guante de seda sus húmedas paredes, ella jalaba con más fuerza sus piernas hacia arriba y levantaba la cabeza tratando de mirar como se la metía, empezó a gemir con más fuerza y él a darle con energía, con una lujuria motivada por esa habilidad total, así, así, -le decía, la gorda mientras llegaba a un orgasmo más, mientras el tipo la besaba con ternura, ella me apretaba mi miembro, lo que me daba un placer agradable y estimulante. A continuación yo me senté recargado en la pared en el descansa brazos del mueble y la gorda se puso en cuatro invitando a darle desde atrás, mientras la gorda me la mamaba a mí. Así es como te gusta verme –me preguntaba. Así es como me encanta a mí, -seguía diciendo, dame duro, dame duro, dame duro –agregó, mientras se quejaba de gusto al sentir que nuevamente la clavaba.

Que gusto ver sus nalgas a disposición, de otro tipo, que gusto darle gusto a la putona de la gorda, no pude aguantar más y me vine, de una manera formidable, mientras ella me apretaba con su boca, y tragaba mi leche exprimiendo mi verga, que sentía nuevos espasmos cada vez que ella la apretaba, una experiencia realmente deliciosa. Cosa que me encantaba, que me ponía calentísimo, que quería cogérmela mucho a la muy puta, la gorda ese día era una ricura de mujer, excitante, dispuesta y que me encantaba. A pesar de que me había venido, el tipo seguía dándole hasta que logró hacerla venir, me sentía un poco fatigado, pero el esfuerzo valió la pena ya que verla gozar era todo un placer. En un momento el tipo se quejó, la cogió duro de su cintura y le dijo: -toma perra cométela toda, a lo cual la gorda respondió con un quejido de placer, el tipo fue sacándola y con su condón lleno de leche le dijo: -gracias y salió. Me retiré un poco para verla como se la mamaba a otro tipo que se arrimó por la pared, como se deleitaba, demostrando lo mucho que le gusta mamar. El al segundo también se retorció y cogiéndola del pelo fuerte le echó un gran chorro de leche en su rostro, le dijo, eres una perra muy genial.

Me senté a su lado ella se recostó boca abajo cansada, pero esperando que seguía, me masajeaba mi verga suave y me daba besos en las piernas. Entraron otra cantidad de tipos y empezaron a aproximarse a nosotros. La gorda, no me soltaba de la mano por nada, los tipos metían mano por todas partes, aprovechando esa oportunidad, de un momento a otro, advertí como casi todos quedaban desnudos; el tipo que me había abierto toda la camisa, me quitó el resto de la ropa, me dijo: que la pusiera en los cajones de arriba, me desnudé por completo, saqué más profilácticos, que llevo para estos casos y se los pasé a la gorda, entre tanto me rozaban, vergas de todos los tamaños, por todas partes, en el afán de ambicionar pasar, para poder enganchar a la gorda, que quedaba desnuda, tirada en el mueble el tipo, qué nos llevó a ese cuarto, se acostó, en el mueble y ubicó a la gordis, para que se empalmara, arriba de él.

En un momento, ya habían, como 5 tipos más riñéndose, por el culito, de la gordinflona, yo me interpuse, les dije: -tranquilos, por turno, que ella permitirá a todos, que se deleiten con lo que se les antoje, un tipo moreno, le tocó, sacó una verga bastante grande con una curva en la mitad, se la metió, suave y en un momento empezó a bombearla, yo me coloqué en el descansa brazo, del mueble, nuevamente cogí del pelo a la gorda, enseguida la puse a mamar, a la vez tres tipos me tocaban la verga, los huevos, me los chupaban, junto con la gordis, era genial, nunca había sentido esto, les cuento que me considero hetero cien por ciento, pero la arrechera del momento rompía cualquier regla, era nuevo para mí, los tipos que enganchaban a la gorda, empujaban con fuerza queriendo partirla en dos, empezaron a acabar, a ir desfilando tomando sus ropas y colocándoselas, dándole las gracias a esa putica, que les había sacado la leche, entre tanto otros seguían haciendo la fila y metiéndosela por su culito y otras veces por su cuca.

En la posición que estaba de perrita todos le caían atrás y la gozaban fuerte, suave, de todas formas le daban mucho placer, saliendo contentos, porque consiguieron engancharse una puta gratis, después de horas, de hacerlo, ella se subió arriba del último señor que quería, que por cierto era de edad, pero también quería probar esa gorda, no había nadie más, casi todos los de la sala del cine, habían enganchado su concha y culito, no existía, quien le llenara su culito pues los dos tipos que quedaban dentro del cuarto, estaban era por tocarme a mí, entonces, me paré, le abrí sus nalgotas y se la enterré de una, ella gritó y me pidió que despacio, que ya estaba bien adolorida, de tanta verga que había entrado. Empecé a bombear, igual lo hacía el tipo de abajo tratando de seguir el ritmo, uno de los tipos empezó, a recorrerme la espalda, con su lengua, se sentía increíble; él estaba desnudo al igual que el otro chico, el otro a su vez lo abrazaba por la espalda y le besaba la nuca, él se agachó y me mordisqueaba las nalgas, mientras que el otro se la metía, por el culo.

Me daba lengua en mi culo, era una sensación increíble, que en seguida me dio por llenarle el culo de abundante leche a la gorda, ella se quejó y contrajo sus orificios y terminamos casi al tiempo los tres en un orgasmo largo y exquisito, nos paramos fuimos al baño con nuestra ropa en la mano con unos pañuelos y algo de agua, la gorda se limpió lo más que pudo el semen que tenía por todo el cuerpo, se colocó el vestido yo también me vestí y salimos del lugar, ya eran como las 7:30 de la noche, recogimos el auto, el chico seguía viéndola, como con ganas de comérsela a la primera oportunidad que le diera.  Al momento, él la paró, la volteó, ella le dijo: que con preservativo, lo dejaba, él sacó de su billetera rápidamente uno, se lo colocó, la puso en cuatro patas, sobre la taza del baño, le abrió con sus manos las nalgas e introdujo de un solo empujón, la verga en su cuca, que en ese momento estaba muy dilatada y palpitante de tanto uso y en un par de bombazos no pudo aguantar más y estalló.

Ella se despidió, salió y me dijo: ¡listo! Vamos. Llegamos a la casa, pedimos comida a domicilio, tomamos una ducha bien larga, estuvimos hablando y después de una buena comida, dijo: que eso si la había colocado, súper arrecha, el ver hombres entre si, el ver como me tocaban, eso la había puesto, a millón, hicimos el amor como locos, la pasamos genial, ahora intento hacer otra cosa más, que desde luego se las contaré cuando suceda.

Autor: ALFONSO

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