ME COGÍ A MI CUÑADA KIM

Hola amigos soy nuevo en esta pagina y hoy vengo con un relato 100% real. Primero que todo voy a describirme. Mi nombre es Jefersson tengo 23 años de edad, mido 1,76 estoy en forma, soy de contextura gruesa, trigueño, cabello castaño oscuro y ojos azules oscuros.

Bueno hoy les voy a contar como me cogí a mi querida cuñada cuyo nombre es Kim. Ella es muy hermosa tiene un cuerpo que mata a cualquier hombre con solo verlo, en mi caso yo estaba enamorado de ella. La describiré, ella es un poquito rellenita, morena tiene 26 años, ojos color miel, su cuerpo mas o menos es de 90 60 92 mas o menos.

Read more

Me gusta / No me gusta

Día fantástico

Hola soy un chico de 18, les contaré lo que me pasó hace 3 meses.

Eran como eso de las 3 de la tarde y yo me encontraba en plaza Perisur en Hgo.  Estaba con unos amigos en el tiempo que estuve ahí me llegó un menaje de texto era mi novia diciéndome que si nos podíamos ver el día de hoy yo le respondí que si.

Después de que estaba en plaza Perisur con mis amigos decidí ir a verla para esto ya eran como eso de las 5 de la tarde. Llegué a su casa, toqué la puerta y abrió mi cuñada, cabe mencionar que está buenísima, tiene un culo y unas tetas hermosas, además es 2 años mayor que yo, le pregunté que si estaba mi novia y me dijo que no,  me ofreció pasar a la casa para esperar a que regresara  y yo acepté.

Read more

Me gusta / No me gusta

Disfrutando con mi cuñada y su hermana

Infidelidad, Trío, Marlen se sentó en mi cara, tenía su tremendo poto y era lo más rico, en ocasiones me ahogaba, en esa posición llegué. Sofía no dejaba de chupar, yo estaba muy desesperado. Marlen ponía sus piernas hacia todos lados, se movía, rápido, lento. Yo sólo estaba como un esclavo de mi cuñada y su hermana, en eso por fin terminé, las dos me lamían el palo, era delicioso, estaba súper cansado

Read more

Me gusta / No me gusta

Como me cogí a mi cuñada

Infidelidad. Esa hermosura de culito se deglutía mi verga centímetro a centímetro  ella hizo presión para atrás con las nalgas, y se la enterré hasta los testículos, al final dejó de forcejear, estuve como 20 minutos dándole por el culo, no se la saqué nunca desde el primer empujón, mis dedos no dejaban de acariciar su clítoris, se corrió dos veces en mi mano, no daba más y  me volví a venir en su culazo.

Read more

Me gusta / No me gusta

Cosas que jamás imaginé.

Hola, me llamo Conchita (Concepción), esto que voy a relatarles me sucedió hace 15 días, después de un largo proceso de desinhibición y de lecturas en el rincón de Marqueze.

Empezaré por describirme, tengo 33 años, casada con 3 hijos, mido 1.65 cm, delgada, blanca, tengo pechos grandes con grandes pezones por el momento, debido a que estoy en plena lactancia de mi última bebe, y unas nalguitas paraditas y muy bien formadas.

Mi vida sexual al lado de mi esposo siempre ha sido satisfactoria y muy activa, lo que nos ha hecho ir creciendo cada vez mas y experimentar nuevas fantasías y nuevas formas de sentir placer, y fue eso lo que nos hizo llegar un día a esta página de Marqueze donde yo cada vez que ando con ganas y me encuentro a solas aprovecho para sumergirme en el mundo de los relatos que tantos momentos de placer me han regalado, con una especial inclinación a los relatos lésbicos aun y cuando yo me consideraba perfectamente hetero.

No se si el leer estos relatos o una fantasía interna despertó en mi el gusto por invitar a mis cuñadas a mi casa con cierta regularidad a tomar café o cualquier otro pretexto que se me ocurriera, siempre buscando el tener platicas de mujeres que me hicieran soñar y verlas cada día mas como parte de mis fantasías, siempre cuidando las formas y mis propios tabúes sobre lesbianismo. Estas charlas por la tarde al lado de una buena taza de café se hicieron cada vez mas frecuentes y nos fue convirtiendo en grandes confidentes.

Tengo 2 cuñadas, Rebeca y Yolanda, de 42 y 40 años respectivamente, la primera casada y la segunda aun soltera, las dos son mujeres muy guapas, sobre todo mi cuñada la menor, quien acude regularmente al Gym. Ella también mide 1.65 m, es delgada de muy buenas formas, pelo corto siempre muy bien cuidado, al igual que su forma de vestir, siempre resaltando sus pechos redonditos muy bien formados, ni muy grandes ni muy pequeños, pero con unos hermosos y grandes pezones que se levantan desafiantes a la menor provocación y unas nalguitas redondas y muy bien paraditas.

Este gusto por mirar a mis cuñadas me lo descubrí hace ya casi un año; pero volvamos al relato para no abrumarlos con información de mas.

Hace 3 meses di a luz a una hermosa niña, mi parto se complico un poco y tuve la necesidad de alguien que me asistiera durante este tiempo. Tomando como pretexto la confianza, pero confesándoles que fue mas el morbo que me despertaba el estar cerca de ella, le pedí a mi cuñada que me ayudará, a lo que ella acepto sin ningún problema -y viéndolo ahora entiendo que ella también se mostró bastante interesada en ayudarme-.

Mi esposo le acondiciono el cuarto de la bebé para que ella se quedará en el durante el tiempo que se quedara en casa con nosotros, he de decirles que este cuarto se encuentra justo al lado del nuestro y queda comunicado directamente por una puerta entre los dos.

Durante las primeras semanas de mi convalecencia yo no podía cargar cosas ni bañarme sola, en eso consistía la ayuda que me brindaba Yola –así se llama mi cuñada- ella me preparaba el baño y me ayudaba a ducharme, al principio yo me sentía un poco incomoda por la forma en que ella me miraba. Incluso a veces exageraba la situación ayudándome, según ella, a tallarme el cuerpo. Esta situación comenzó a despertar en mi un deseo añorado de erotismo lésbico que yo celosamente trataba de vencer y de ocultar, comencé a notar que cada vez mas me dejaba consentir por el estropajo y sus manos, incluso disimuladamente ponía a veces mis nalgas a su alcance y la dejaba rozar mis pechos, aumentándole cada vez mas el premio hasta llegar a mi vientre y pubis, la batalla secreta de un principio dio paso a una danza silenciosa y erotizante entre mi cuerpo húmedo y sus manos jabonosas.

Durante este mismo tiempo pero en otro campo, y bajo el pretexto de que ella me acercara a la bebé para poder amamantarla, otra batalla se daba en mi recamara, ya que además de acercarme a la bebé, ella literalmente luchaba conmigo para ayudarme a aseare el pecho en turno, misteriosamente siempre limpiaba el pecho equivocado, por lo que terminaba limpiándome y aseándome ambas tetas, esta lucha se daban bajo mi consentimiento cada vez mas en un ambiente con mas carga erótica entre ella y yo.

Para terminar de cargar sexualmente la situación y debido a la leche excedente de mis pechos, fue necesario el adquirir y usar un tira leche de perilla, adquisición que desató toda una experiencia en mi vida, al principio yo gozaba con tener a mi cuñada frente a mi mientras me sacaba la leche excedente de mis pechos, ella se sentaba frente a mi, y comenzábamos a platicar sobre cosas sin importancia, al comenzar la succión de mis pechos con el aparato y ver correr la leche desde mis pezones hacia el recipiente, mi cuñada comenzaba a sonrojarse y sus ojos crecían cada vez mas como tratando de contener en ellos la leche que fluía de mis adentros, su platica se tornaba cada vez mas candente y sus respiración se agitada y entrecortaba, yo gozaba al verla en ese estado de excitación, y disimuladamente imaginaba que el tira leche era su boca carnosa y húmeda, que me besaba y me mamaba los pechos erectos y completamente llenos.

Está situación comenzó a ponerme cada vez mas prendida y cachonda, y comencé a tener cada vez mas seguido sueños mojados y masturbaciones secretas con Yola como personaje principal de mis fantasías.

Mi recuperación ya era obvia y por eso mismo el regreso de Yola a su casa era cada vez mas cercano, esto me puso en una situación de alerta sexual, si quería logra algo con ella, era necesario que diera el paso siguiente o la perdería para siempre, fue entonces que comencé a tramar un plan de acción para obligarla a ella a dar ese paso, y mi esposo se convirtió en una pieza indispensable en este plan.

Así comencé un juego erótico con mi esposo siempre que se encontraba en casa, tratando siempre de que Yola nos sorprendiera en situaciones embarazosas, incluso en una ocasión durante el desayuno logré excitar tanto a mi esposo que su erección le puso como tienda de campaña su pantalón justo en el momento en que mi cuñada bajaba a tomar su desayuno, sacándole un “wow” como comentario, y un salir casi corriendo rumbo a su oficina de mi esposo.

El ambiente sexual se podía ya cortar con cuchillo en mi casa, pero no lograba que ella se animara, y si por el contrario la comenzaba a notar cada vez un poco mas incomoda, así llegó el famoso día de San Valentín, después de cenar subimos todos a nuestras recamaras a descansar casi simultáneamente, al despedirme de mis hijos pase por la recamara de Yola, y armándome de todo el valor o de toda la excitación acumulada me acerque hasta su oído y le dije en voz bajita y entre cortada del deseo:
-Ojalá que no tengas mucho sueño, el reestreno es en tu honor.

Me di la media vuelta y salí de su recamara con rumbo a la mía, una vez en la cama espere con toda calma a que todo en la casa fuera silencio y quietud, segura de que ya todos dormían me dispuse a ir a espiar por el ojo de la cerradura el cuarto de mi cuñada para ver si podía ver lo que hacia, pero note por debajo de la puerta su luz encendida y pude ver su sombra que se movía al otro lado de la puerta, el imaginármela tratando de espiarnos me encendió la cabeza como una brasa de carbón, así que encendí la luz de mi buró y comencé a masturbarme pensando en la cara que debería de estar poniendo ella en ese momento.

La luz de Yola se apagó en ese momento, me imagino que para poder espiarnos con mas tranquilidad, esto me calentó aun mas, y comencé a soltar suspiros y quejiditos que no tardaron en despertar a mi compañero de habitación quien apenas logro tallarse los ojos y entender lo que sucedía junto a el, se quitó las sabanas de encima y se hundió entre mis piernas dándome una muy buena mamada de panocha logrando sacarme el primer orgasmo de la noche, yo quise corresponderle de la misma manera, y le quite sus bóxers de encima, dejando al descubierto su hermoso pene erecto y completamente lleno de sus jugos, me lancé sobre esa verga tratando de arrancarle su leche lo más pronto posible al tiempo que le hundía dos dedos en su ano para frotarle su próstata al ritmo de la chupadita, esto le encanta a el y lo hace perder el control, olvidando por completo quien estaba en el cuarto de junto, comenzó a dar grandes resoplidos y gritos que trataba de ahogar sin conseguirlo, no aguantó mucho la estimulación y terminó por venirse en un torrente de leche dulce y caliente en mi garganta; como lo extrañaba.

No quería que Yola se enfriara y se fuera a dormir si mas estimulo visual, así que saque un vibrador de mi buró, lo conecte y me lo puse en mi clítoris al tiempo que le pedía mi esposo que me mamara los pechos como un bebé, siempre cuidando que quedáramos de frente a la puerta de mi cuñada, y así permitirle tener la mejor vista en el espectáculo, con la imagen de sus hermosos ojos en mi mente y con el vibrador a toda potencia sobre mi vulva alcance mi segundo orgasmo de la noche en medio de estertores y sacudidas de todo mi cuerpo, sin mas fuerza y con la calentura de la tarea hecha, apagué mi lámpara, me abracé de mi esposo y nos hundimos en un tranquilo sueño.

Al otro día, después de dormir a la bebé, comenzamos con nuestro ritual diario de la succión de leche, Yo sobre mi cama, y mi cuñada frente a mi en la silla mecedora, al asomar los primeros chorritos de leche desde mis pechos, noté nuevamente como sus ojos se iluminaron de excitación, está vez con una mirada mas profunda y brillante, y creo que traicionada por su calor interior logró esbozar las siguientes palabras:

-Que fue lo que me dedicaste anoche?, Tu cuerpo y tus orgasmos o los de mi hermano?

Está pregunta me sacudió y me dio varias vueltas por la cabeza, ante mi excitación nunca repareé en que mi esposo también estaba siendo objeto de deseo sobre su propia hermana.

Por un momento detuve el bombeo de mis pechos. El imaginar a mi esposo con su propia hermana, lejos de incomodarme, comenzó a subirme por la espalda como un dulce calorcito logrando ponerme erectas mis tetas y mis pezones, al punto de que sentía que me estallaban, lubricó mi vagina de un solo golpe, sentía como mi corazón y mi clítoris latían al mismo ritmo.

Sin mas control en mis impulsos reanude el bombeo de mis pechos en busca de un orgasmo que me sacara de ese estado de excitación, el bombeo de mis pechos tan acelerado solo fue interrumpido por la voz de Yolanda que me decía con una voz suave y conciliadora:

-Concha, me dejas ayudarte con eso?

Estas nuevas palabras hicieron salir del interior de mi vagina un hilito de liquido caliente, que yo no atinaba a saber si me estaba viniendo o me estaba vaciando.

Sin decir mas nada, se levantó de su silla, y tomo uno de mis pechos con su mano, mientras con la otra reinicio el succionar de la perilla tira leche, el sentir esa mano suave y tibia en mis pechos me obligó a cerrar mis ojos y echar la cabeza hacia atrás, gesto que no fue desapercibido para Yola, quien aprovecho este gesto de excitación para retirar el aparato e intercambiarlo por sus propios labios.

Este momento lo venia deseando desde ya hacia tiempo atrás, pero al estarlo viviendo no atinaba en que hacer, quería retirarla de mis pechos abruptamente, pero a cada chupada que ella me daba me arrancaba un pedazo de mi alma acompañada de gemidos de placer, la sensación de una boca llena de ternura y de pasión, a la vez, que no tenia prisa alguna por recorrer mis pezones, pero que al mismo tiempo los llenaban de un calor insoportable, hacia que mi vagina se llenara cada vez mas de una lechita distinta, mas viscosa y ardiente que la que ahogaba a mi cuñada en cada succión.

Que hermosa manera de amamantar, y de ser amamantado, me deje hacer sin mas oposición, me fui recostando sobre mi cama, sobre mis almohadas, Yola entendió este movimiento y sin dejar de mamar y de ahogarse con mis pechos me dejo tener reposo sobre mi cama, y una vez que me sintió vulnerable y resignada a ser suya, comenzó a sacarme el otro pecho de mi bata.

Ya desnudo lo acarició con toda la ternura que solo hasta este entonces supe que podía darme otra mujer, y comenzó una ordeña suave y rítmica que culminó con el brote de mi leche hasta mi cara, hacia mis propios pechos, mi vientre, mis brazos y sobre su propia cara, al entreabrir mis ojos, solo miraba a Yola alimentándose en uno de mis pechos, mientras que el otro eyaculaba como pene sobre las dos, sobre de ella y sobre de mi.

Ya con la bata abierta desde mis pachos hasta mis piernas, solo quedaba mi pantaleta como última barrera entre mi piel desnuda y mi apasionada amante, quien una vez llena y satisfecha bajo su boca lentamente por mi vientre y violo mi ombligo con esa lengua erecta y húmeda que buscaba donde descargar su pasión, a cada embestida de su boca y de su lengua yo solo atinaba en abrir y cerrar mis muslos, exprimiendo una pantaleta completamente mojada y un clítoris completamente erecto y sensible; clítoris que ya no tenia mas piel para hincharse, ya me dolía de lo hinchado y de lo rozado por tanta acción en las últimas horas.

Sentí como Yola reanudaba nuevamente su viaje a través de mi vientre con rumbo hacia mis intimidades, mi único gesto fue abrirme completamente de piernas entregándole toda mi mata de vellos mojados y viscosos, completamente enmarañados debajo de la tela empapada en mis propias humedades.

Ante este gesto, ella detuvo su viaje, se levantó de la cama y comenzó un lento y angustiante ritual de striptease, el cual inició con su blusa, botón a botón, mientras me confesaba como tenia guardada en su mente cada imagen de mis pechos al bañarlos y acariciarlos con el pretexto de tallarlos, de como miraba mis pezones enrojecerse y elevarse hacia su cara pidiéndole secretamente que los mordiera y que los besara.

Así cayo su blusa y su sujetador junto a la cama, dejando esos pechitos redondos y medianos, pero con unas impresionantes aureolas y mas impresionantes pezones, completamente erectos, mucho mas grandes que los míos, y aun vírgenes de amamantar de verdad a alguien.

Siguió con su relato de cómo por las noches al estar en su cuarto completamente excitada por todos los escarceos a los que era sometida por parte mía durante el día, y mientras olía mi ropa intima del día anterior que robaba del cesto de ropa sucia, se restregaba sus propias entrañas en busca del calor y de la pasión necesaria para arrancarse sus propios orgasmos y espasmos nocturnos.

Mientras ella continuaba con su relato, yo ya estaba pegada de sus pezones, lamiéndolos y besándolos, desesperada y torpemente, jamás había estado de ese lado, no sabia y no atinaba en que hacer, querría comérmelos, tragarlos, ya mi mano buscaba mi vulva para arrancarme el tan ansiado orgasmo que me diera paz y tranquilidad, Yola tomo mis brazos y los llevo hasta el zipper de su falda, el cual baje con la misma torpeza y desesperación que me invadía hasta los huesos, Yola lo notó y me tomo de la barbilla y mirándome fijamente a los ojos, con su voz temblorosa de pasión, me dijo.
-Tranquila, también es mi primera vez con una mujer, y no pienso irme pronto, quiero descubrir al lado tuyo y de mi hermano, muchísimas cosas que yo no conocía siquiera, pero que tu me has ayudado a entender que están ahí en espera de que las descubramos.

Estas palabras terminaron por encender mi cabeza como un horno, aunque hasta después entendería su verdadero significado, pero por ahora sabia que esto podía gozarlo con todo la calma y pasión del mundo sin miedo a perderla como en un sueño al abrir los ojos por la mañana.

Fue entonces que pude desabrochar su cinturón, y bajar por fin el zipper, haciendo caer de un golpe la faldita hasta sus pies, dejando una hermosa pantaleta de encaje blanco a mi vista, encaje que dejaba adivinar una hermosa vulva hinchada y peluda bajo la tela, ya también súper empapada hasta sus nalgas.

En este momento ya mi curiosidad era mayor que mi pasión, así que tomé la pantaletita y se la baje hasta las rodillas, quería mirar y memorizar esa vulva hermosa, turgente y velluda, aunque muy bien recortada de los laterales, la miré y encajé mi nariz en esa selva, ese olor a mujer excitada tan característico y suave, el mismo que inundaba por las mañanas mi recámara después de hacer el amor con mi esposo, a mi propia vagina mojada, a mi propia humedad de mujer, quise lamerla desde esa posición, pero no alcanzaba mas que el inicio de sus labios vaginales.
-Tranquila, tranquila, no seas desesperada.

Yola se saco sus zapatos; se saco la panty, y se acostó en la cama abriendo sus piernas sin ningún recato, dejándome una vista que aun hoy traigo clavada en mi mente, unos hermosos labios menores, morenos y carnosos que brillaban en medio de esa vulva completamente mojada, me acerque para separarlos, se sentían tan suaves y resbalosos que estuve frotándolos durante un largo rato, hasta que me anime a separarlos muy suavemente, dejando al descubierto además de su vagina, un clítoris hermoso y paradito, mas grandecito que el mío, y mucho mas fácil de observar, parecía un pene chiquito y tímido que al contacto con mis dedos arrancaron un gemido de mi cuñada al punto en que me hizo pensar en que se venia en ese preciso instante, me chupe mis dos dedos y los comencé a introducir en su vagina, era calientita y resbalosa, me anime y acerque mi lengua a su clítoris, dándole unas lamiditas suavecitas, no quería que se viniera aun, pero a la quinta o sexta lamidita, Yolanda movía sus caderas ya sin ningún control de ella misma, como una desesperada me pedía que no parara, que ya casi se venia, que siguiera, que siguiera.

Hundí mis dedos en su vagina, sacándolos y metiéndolos hasta poder sentir su útero, que me empujaba la mano hacia afuera y yo la regresaba al interior, no tardo mucho ese meneo de caderas desesperado de mi cuñada, ya no quise demorarle mas ese gusto y ese placer de venirse, así que aceleré mi lengua sobre su clítoris.

Un momento después sentí como se arqueaba completamente su cuerpo entre mis manos al tiempo en que mi barbilla era alcanzada por un chorro caliente y a presión de algo que me hizo pensar que mi cuñada se estaba orinado, la verdad es que yo estaba tan caliente en ese momento que no me importo y nunca deje de seguir con mi lengua y mis dedos sobre Yolanda, así después de varias sacudidas y de gritos ahogados de Yola diciéndome que me amaba, comenzó a aflojarse entre mis brazos, y después de un rato mas, me tomo por los cabellos levantándose de la cama me dijo.
-Ahora vas a saber que no solo mi hermano tiene el poder de hacerte pedir mas.

Dicho esto me volvió a recostar sobre la cama, me quito mi pantaleta, que ya mas parecía un pañal completamente mojada, la olió, y la puso sobre la cama, abrió mis piernas y comenzó a besarme los muslos y las pantorrillas, eso me hizo regresar al estado de excitación en que me encontraba momentos antes.

Comencé a sentir como mi vagina chorreaba de nuevo pequeños hilitos de lubricante sobre mis nalgas, y ya en un estado de excitación total comencé a masturbarme mi clítoris como de costumbre, hasta que Yola retiró mis dedos y comenzó a lamerme los labios mayores, como limpiándolos.

Muchas veces antes mi esposo me había mamado mi vulva, pero jamás me habían lamido el coño con tanto gusto y con tanta ternura como lo estaba haciendo mi cuñada en ese momento, era una sensación de desesperación por sentir su lengua en mi vagina combinada por el gustó de sentirla entre mis ingles y mi pubis.

No atino a saber si de verdad me estaba chorreando, pero sentía mi vagina latir y mojarse como nunca, mis caderas comenzaron a adquirir ese movimiento independiente que anuncia el orgasmo próximo cuando mi cuñada me levanto las piernas hasta poner las rodillas en mis pechos, al contacto de estas con mis pezones pude darme cuenta de que mis pechos chorreaban leche solitos como si alguien los estuviera mamando, hilitos de leche escurrían por entre mis pechos hasta mi espalda, estaba a punto de venirme y ni siquiera me había tocado el clítoris, ya no podía mas, sentía que me ahogaba, que temblaba, y fue justo en ese momento que sentí la lengua de Yola tocar y encajarse en mi ano, este solo acto desató en mi un orgasmo que yo jamás había sentido antes en toda mi vida, fue como si se me cerrara la garganta, como si se me saliera el alma, no recuerdo si temblaba, o era un sueño, si me orinaba o solo me lubricaba, recuerdo vagamente unas sacudidas y un sopor de paz y quietud como jamás lo había sentido antes.

No se que pasó, no recuerdo mas, hasta que poco después desperté entre los brazos de mi amada Yolanda, ella dormía como bebé, mientras mi bebé lloraba reclamando su comida.

Esto me sucedió hace 2 semanas, y ha sido el inicio de cosas que jamás imagine, y que ni siquiera sabia que existían, aquí les dejo mi correo para cualquier comentario al respecto, ya pronto les contaré lo que falta de estos últimos días.

Me gusta / No me gusta

Mi putita cuñada

La rodeé con mis brazos y comencé a besarla, en un momento mi hermano pequeño estaba despierto, la alcé justo hasta que su sexo quedó encima del mío y la dejé caer mientras me introducía en su conchita. Su cuevilla era estrecha y por cierto ya había sido visitada, eso no me importaba lo que si me importaba era llenar un agujerito estrecho y cálido.

Se llama Rasmia tiene 18 años y es la hermana de mi novia, de ella trata la historia que voy a relatar. Es ella una muchacha morena, chiquita de estatura (como 1″65) con una media melena morena lisa, unas proporcionadas y bien definidas curvas y, una cara de puta que no puede ocultar.

Hacía ya bastante tiempo que no me podía quitar de la cabeza la idea de que si me lo proponía caería fácilmente en mis brazos, esto era así al haberla sorprendido en varias ocasiones espiando en momentos en los que su hermana y yo franeleábamos. Cuando por la noche iba a dejarla en casa si todavía se encontraba despierta, gustaba de observarnos tras los visillos, con la luz apagada, mientras retozábamos en un coche que, tras estas sospechas, me cuidé de dejarlo siempre a su visual alcance.

En cierta ocasión celebrábamos una fiesta en el chalet de sus padres ante su ausencia, su hermana Jasmine que estaba bastante bebida y yo, acabamos en la yerba de la piscina metiéndonos mano. Jasmine que normalmente controla y corta estos excesos estaba, en aquel momento, bastante desinhibida y acabó bajándome los pantalones y mamándome la verga de maravilla, sorprendí la presencia de Rasmia tras unos arbustos mordiéndose el labio inferior y con la mano derecha entre las piernas.

Aquel fin de semana los padres de mi novia no iban a estar por lo que tracé un plan digno de Maquiavelo para comprobar lo acertado de mis elucubraciones con mi cuñadita. En primer lugar dije a mi novia que me iba al monte con unos amigos, seguidamente le sugerí a ella que podía aprovechar para ir a visitar a esa amiga del colegio que tantas añoranzas le traía y, cada vez que contactaban por teléfono porfiaban por verse y nunca cumplían, para mi regocijo hizo la idea suya. Saldría el sábado por la mañana y volvería el domingo a media tarde, la noche del viernes imaginando los posibles, recibí una tremenda erección que acabé conjugando en solitario.

El sábado a las 16″30 me presenté en el chalet y llamé, me abrió Rasmia con cara de sorpresa:
-¿Que haces aquí, no estabas en el monte? – No Rasmi, surgió un contratiempo y lo hemos suspendido – Pues mi hermana está en Zaragoza – Coño es verdad, se me había olvidado por completo- dije con gesto contrariado. ¿Te importa que pase a tomar un refresco? – Pasa -dijo ella- mientras comenzaba a caminar.

Vestía un pantaloncito de color rosa pegado al cuerpo y, un top azul por encima del ombligo. Adiviné por la falta de elásticos que no llevaba sujetador y, aposte por que llevaba tanga. Me dio la impresión de que alguna pecaminosa idea estaba tomando cuerpo en su cabeza, esto era así al ver como se acentuaban los movimientos de su cadera al caminar.

Yo fui al salón, ella vino de la cocina con dos cocas y se sentó en mi mismo sofá, vuelta hacia mí y con una pierna sobre el sofá. Estuvimos hablando de cosas banales hasta que comencé a interesarme por su vida privada, ella me decía que no le interesaban los chicos de su edad, que eran demasiado tontos, que con alguno que había llegado a tontear todo eran charlas.

– ¿Esto lo sabes al compararlo con tu hermana conmigo? pregunté lanzándome al vacío.
Comenzó ruborizándose por completo, pensé haber ido demasiado lejos pero no…

– Tampoco se puede decir tengáis una vida sexual muy ejemplar; cuatro mordiscos, cuatro achuchones y alguna pajita de vez en cuando. Además Jasmine me tiene dicho que todavía es virgen. -Tienes razón Rasmi, no sabes las veces que he tenido que aliviarme la calentura al llegar a casa. Empiezo a pensar que me equivoqué de hermana. Eh Rasmi, ¿te estoy molestando? – No, son solamente cosas que se me pasan por la cabeza. – Eso no lo podemos evitar le dije, mientras pasaba la mano a su nuca, me acercaba y le besaba suavemente en los labios. Esto tampoco lo pude evitar Rasmi.

Ella lejos de molestarse se vino a mis labios y comenzó a besarme con ansia. Después de estar un rato en esas funciones decidí llevarme por las elucubraciones de la noche anterior, me levanté y le ofrecí mi mano diciéndole me acompañase. La llevé hasta la cocina apoyándola en la mesa al tiempo que comenzaba de nuevo a besarla al tiempo que ella me rodeaba con sus brazos, en un momento la cogí por las axilas y la senté sobre la mesa.

– Si me vas a parar hazlo ahora -le dije. – Eres idiota contestó riéndose.

Le subí el top y se lo saqué, ante mi saltaron dos magníficos pechos, una 95 haría falta para envolverlos, con grandes y rosadas aureolas y, tiesos pezones. Me dediqué un rato a sobarlos masajearlos y mordisquearlos mientras ella acentuaba su cara de golfa. En un momento la empujé de los brazos suavemente tumbándola sobre la mesa, que visión tan atrayente la de aquel joven cuerpo abandonado a mis lujuriosos deseos, a mis sensuales caricias.

Seguí acariciando sus pechos, bajé despacio hacia su vientre que acaricié con las puntas de mis dedos. La tomé del pantaloncito tirando de el hasta sacárselo, ante mis ojos apareció un tanguita rojo empapado en la zona de su sexo, separé sus piernas y hundí mi cabeza apartando el tanga ¡oh sorpresa! la morbosa de ella va completamente depilada.

Le saqué el tanga y comencé a comerle primero sus labios, luego el clítoris, ella se movía y jaleaba cada vez más fuerte. Introduje dos dedos primero, tres después y jugué con ellos dentro mientras le seguía comiendo el clítoris.

Era cuestión de tiempo, al cabo de no mucho sentí como se envaraba, encorvaba su cuerpo y me obsequiaba con una corrida espectacular, su sexo parecía una fuentecilla. Se quedó un momento desvencijada, respirando hondamente.

Al momento siguiente me preguntó que deseaba me hiciese. Le sugerí cambiar de sitio y ella estuvo de acuerdo, me saque los pantalones subí a la mesa y me tumbé en ella. Rasmi me fue acariciando, tocando, mordisqueando mis tetillas, bajó una mano y la metió en mi slip agarrando a mi hermano pequeño mientras seguía bajando sus labios.

Al momento me sacó completamente el slip, tomó mi miembro y acercó su boca a el, le pasó primero la lengua, lo besó después he, inmediatamente comenzó a tragárselo, entra-sale, entra-sale, me daba unas sorbidas que me volvían loco.

En un momento estaba listo y se lo dije, ella siguió, siguió y me fui en su boca, algo increíble, mi semen resbalando por la comisura de sus labios, ella esparciéndolo por su rostro mientras decía:

– Pues no sabe mal oye, demasiado caliente quizás. Le sugerí darnos un baño en la piscina y ella aceptó. Fuimos desnudos, tal y como estábamos, tras un breve momento, cuando sentí que podía responder me acerqué a ella. – Todavía tenemos algo pendiente Rasmi.

Ella sonrió y se acercó a mí preguntando que era. La rodeé con mis brazos y comencé a besarla, en un momento mi hermano pequeño estaba despierto, la tomé por la cintura y la alcé justo hasta que su sexo quedó encima del mío momento en el que abrazándola la dejé caer mientras me introducía en su conchita.

Su cuevilla era estrecha y, por cierto ya había sido visitada, era esto algo que no me importaba lo más mínimo. Lo que si me importaba era lo que en ese momento estaba haciendo que era llenar un agujerito estrecho y cálido. ¿Habéis follado alguna vez dentro del agua?

Aconsejable total, tu compañera se vuelve ingrávida y manejable, el control de la eyaculación es total, una gozada vamos. Aquella noche me quedé a dormir allí estableciendo una complicidad con mi cuñadita que prometía dar mucho de si…

Autor: Felixali

Me gusta / No me gusta

Culeando con mi cuñadita

Ella comenzó a calentarse y comencé a ponérsela, se lo puso ella sola de un solo golpe y yo comencé a moverme, que delicia para mi el estar comiéndome ese hermoso culito de una adolescente, ella gozaba como una loca y yo no tardé en acabarle un torrente de leche, ella apenas sintió mi acabada, mi leche en sus intestinos, pegó un grito fenomenal de placer y también acabó conmigo adentro.

Hola soy Juan nuevamente y voy a relatarles como nos seguimos dando con todo con mi cuñadita Debora, luego de aquella noche de locura en mi casa, decidimos encontrarnos para ir a un privado, demás esta decir que desde ese día mis ratones están más locos que nunca, no me la puedo sacar de la cabeza a mi querida cuñada.

Apenas llegamos al hotel nos trenzamos en una lluvia de besos, luego un poco más calmados comencé a sacarle lentamente la ropa para acariciar y besar cada parte de su hermoso cuerpo y así lo hice muy lentamente. A cada momento notaba como se le erizaba la piel. Cada parte del cuerpo que le besaba parecía como que tenía vida y ella tenía una calentura que volaba, tanto que antes de que la terminara de desvestir ya me pedía gritos que la cogiera, que se la ponga que no daba más de la calentura, me tiré en la cama totalmente desnudo y ella comenzó a pegarme una monumental mamada.

Se la tragaba casi toda y pegaba unas arcadas terribles pero no le importaba, mientras yo le chupaba la conchita hermosa que tiene, en un momento comenzó a acabar, tenía el clítoris tan hinchado que parecía que iba a reventar y yo le chupaba realmente con delicia los jugos de su acabada, eran de un sabor a frutillas. Luego de un breve descanso en el cual nos acariciamos mucho ella me dijo que me daba su culito, que necesitaba que se lo rompa así que comencé a prepararla chupándole su agujerito y dilatándolo con los dedos.

Ella comenzó a calentarse nuevamente y de a poquito comencé a ponérsela, era tan apretadito que me costaba un montón y tenía miedo de hacerle daño, ella me alentaba vamos….vamos…seguí, ponela, hasta que comenzó a jadear y se lo puso ella sola de un solo golpe, paró un segundo como para reponerse y yo comencé a moverme, no se imaginan que delicia para mi, el estar comiéndome ese hermoso culito de una adolescente, demás está decir que ella gozaba como una loca y yo no tardé mucho en acabarle un torrente de leche, ella apenas sintió mi acabada, mi leche en sus intestinos, pegó un grito fenomenal de placer y también acabó conmigo adentro.

Ambos nos tendimos a descansar y contarnos cosas, ella me confesó que cogía desde hace un tiempo con un vecino suyo un chico de su misma edad, pero que no tenía experiencia y que lo que yo le hacía con las manos, la lengua y la pija la hacían ver las estrellas. También me dijo que me amaba por todo lo que yo le enseñaba y que siempre sería mía.

Realmente mi cuñadita me tiene loco, cada día que pasa está mejor, tiene unas tetas muy firmes y se cuida mucho el cuerpo saliendo a trotar todos los días, ella me pide que la acompañe pero yo no quiero levantar sospechas sobre nuestra relación y me hago realmente el boludo, me conformo con nuestras escapadas al hotel o las mamadas que me pega en el auto cuando la llevo o la traigo a casa.

La última locura que cometimos fue en la casa de mi suegro (ella me confesó que era una fantasía a cumplir) , me dijo quiero que lo hagamos en mi habitación, estás realmente loca le dije si están todos los de la familia, no te preocupes me dijo que lo tengo todo calculado, además cuando estoy en mi habitación ellos saben que no deben molestarme, ella en su casa se viste de lo más normal casi siempre usa joggins y/o ropa suelta que no dejan ver realmente los atributos que tiene.

Como les decía estábamos en su casa, era un domingo y luego de comer un asado algunos se fueron a la playa que queda cerca, otros a descansar, yo quedé solo con mi suegro ya que mis hijas se fueron a visitar a unas amigas y bueno ella mi sobrinita también se quedó dando vueltas a ver que pasaba, les digo que en cada oportunidad que ella tenía me refregaba su cuerpo con el mío, me tocaba la pija por encima del pantalón y se llevaba la mano a la boca como diciendo que rico.

Yo también la tocaba, la abrazaba y le pellizcaba la cola al pasar, esto me iba calentando y mi pobre pija ya no daba más debajo del vaquero, ella me miraba y se reía. Estábamos platicando con mi suegro y ella se pasaba por detrás de él y me hacia señas, realmente yo estaba recaliente, le dije a mi suegro que iba al baño que no me sentía bien y ella rápidamente se fue a su dormitorio y prendió el equipo de música, dejándome la puerta entreabierta, yo le dije que no podíamos, que nos iban a escuchar y además el baño está abierto, bueno me dijo vayamos allí.

Entramos al baño cerrando con llave la puerta y ahí nomás nos empezamos a besar furiosamente, teníamos que ahogar nuestros gemidos, yo alcancé a bajarle los joggins que traía y corriéndole la bombachita se la puse contra la pared…

Suerte que se escuchaba la música de fondo porque nuestros gemidos no paraban, acabamos en un santiamén, cuatro o cinco serruchadas y los dos nos fuimos juntos, yo quedé hecho pelota, imagínense 45 años y echándose uno de parado, fue una acabada intensísima por la calentura que traíamos.

Luego de recomponer nuestras ropas yo salí primero y ella detrás de mí se metió en el dormitorio y creo que nadie la vio, yo antes de volver a charlar con mi suegro salí a tomar aire y refrescarme un poco porque transpiraba como un animal.

Mi cuñadita me tiene loco y no se en que va a terminar esto, pero realmente les digo que a mi edad esto que me pasa es algo maravilloso, me encuentro revitalizado anímicamente que una piba de 18 se encame con uno no es cosa que les pase a todo el mundo.

En otra seguiré contando un poco más ya que tengo varias historias más con mi cuñadita.

Autor: Juan

Me gusta / No me gusta

Cuernos familiares

La volqué sobre el escritorio, ensartada desde atrás, placer ilimitado, las contracciones vaginales que transmite a la barra de carne apuran la eyaculación. Gime triunfal en su “llegada” con el final de la emisión seminal, la frutilla al postre de este polvo fenomenal, que excede lo esperado. Este fue el inicio, llevamos seis meses de relación, Berta, lleva dos con el resultado de los cuernos.

Este relato me sirve de catarsis, para poder procesar el engaño que me vincula con mi cuñada.

Sucedió una tarde, Berta, mi cuñada, se aparece en mi trabajo con una excusa trivial, por cortesía pregunté qué le sucedía… cayó el muro de silencio, dejó fluir todas las carencias. Se abrió a la confidencia, mujer insatisfecha y desatendida, Raúl no atiende sus necesidades, cada día está más caliente y sin consuelo.

-Marce, ¡no me aguanto más!

Rompió en lágrimas.

Mi pañuelo contuvo sus lágrimas, mis brazos sus pechos en el abrazo contenedor, expresó cuánto me necesita.

-Marce, si no es con vos salgo y me hago coger por cualquiera, y vos no querés eso, ¿no?

Era evidente, decisión y ganas de carne.   Me comió la boca, metió su lengua inquieta en mi boca.

La carne… es débil, la mía endureció en su mano, Berta encendió el deseo, y cómo.

Busqué sus nalgas, ella liberó el choto (pene), lo guió por el borde de la tanga hasta la cueva mojada, húmeda y jugosa que facilita el acceso carnal, enchufados, en el sillón, los brazos al cuello y las piernas en mi cintura, traga cuanto le metí.

Todo es poco para Berta, no para, vive la cogida como sedienta un vaso de agua en el desierto. Valió la pena verla acabar, la vagina se contrae en torno del miembro, que no paraba de bombear.

El orgasmo, más largo que los de mi mujer, me sentí más caliente cuando me desleché.

Quedó con la concha rebosante de pecado, olvidé pedir permiso.

– Me gustó sentir tu leche calentita, me lavo y listo.   – Obvió la disculpa en ciernes.

Estoy al re-palo, listo para repetir, desnuda, pechos turgentes, resaltan las poderosas caderas cuando la volqué sobre el escritorio, ensartada desde atrás, placer ilimitado…

Las contracciones vaginales que transmite a la barra de carne apuran la eyaculación.

Gime triunfal en su “llegada” con el final de la emisión seminal, la frutilla al postre de este polvo fenomenal, que excede lo esperado.

Este fue el inicio, llevamos seis meses de relación, Berta, lleva dos con el resultado de los cuernos.

Tenemos el sexo satisfecho y la familia tranquila.

Todo queda en familia.

Quisimos escribir este caso para hacer ver a otros, que con equilibrio y discreción se puede.

Berta y Marcelo los saluda con afecto.

Es mi primera colaboración, si les ha gustado me gustaría saberlo, como así también conocer su opinión, sobre todo la opinión de las mujeres lectoras.

Autor: El Marques

Me gusta / No me gusta

Paula, mi cuñada, mi pecado.

Hará una cuestión de seis meses, sucedió algo con mi cuñada que me hizo tambalear mi cosmovisión. Mi nombre es Sergio, soy casado. Mi mujer Veronica, es unos años menor y tiene una hermana, cinco años más joven que ella, de nombre Paula. Voy a describirla: es alta, delgada, muy bella de cara, no muy exhuberante, pero aunque sus dones son discretos no dejan de ser apetecibles. Su cabello de color castaño, lo lleva lacio entre suelto y atado, según la ocasión o su humor. Siendo casi una adolescente, Paula me veía como un viejo, por lo que desde que eramos novios con mi mujer, jamás me observó más de dos veces. Esto me dejó siempre con la pregunta que me formulé mil veces. ¿Que la llevo a hacer lo que hizo esa mañana, hace seis meses?
Desde que nos mudamos juntos, mi mujer quiso que mi cuñada tuviera una copia de la llave de nuestra casa, un departamento en Buenos Aires, capital. Con la excusa de regar las plantas y cuidar los gatos que tenemos. cuando nos ibamos de vacaciones. Como mi cuñada está estudiando en la universidad en capital, pero vive en provincia, cada dos por tres se queda o pasa a hacer un alto, aunque más no sea, por nuestra casa. Paula es una joven de unos veinte, algo diferente. Es muy independiente, aunque tiene sus chiquilinadas. Su caracter dominante y su hermoso y esbelto cuerpo espanta a los hombres. Considera que son todos unos cobardes, aunque usa otras palabras. Debo reconocer que no tengo argumentos para rebatirle. Los hombres que ha conocido no son lo mejorcito de mi género. Con mi mujer son muy íntimas, pero conmigo siempre mantuvo una amistosa distancia, algo normal entre cuñados. Ni compinches, ni adversarios. Pero a partir de esa mañana la vi diferente para siempre.
Mi mujer siempre se va a trabajar más temprano que yo y regresa también más temprano. Esa mañana, yo dormía hasta tarde, aprovechando que no tenía que ir hasta la tarde a trabajar y con el agregado que la noche anterior me había desvelado terminando unas tareas atrasadas. Entre dormido y despierto, abrí apenas los ojos y escuché sonidos de llave abriendo la puerta. Creo que pensé que era Veronica que regresaba al olvidar algo. ¿Cuanto habré dormido desde eso? Lo ignoro. Creo que por esa idea de pensar que era Vero, no me sobresalté por nada. Solo duermo con boxers, por lo que estaba casi desnudo. Entre sueños, sentí como me descubrían la verga erecta, dejandola al aire. Como cada mañana, debido a las ganas de orinar de aguantar toda la noche, me desperté erecto. No se si decir que creía que era Vero que me estaba manoseando o que lo consideraba un sueño. La cuestión es que se me hacía muy placentero el roce de una mano. No recuerdo bien, creo que en ese momento seguí durmiendo, pero si me volvió la conciencia cuando sentí que alguien se posaba sobre mi. Yo estando boca arriba, sentí como mi verga entraba en algo humedo y caliente. Mi primer idea es que era mi mujer, dandome un mañanero. De haber estado conciente me habría dado cuenta de dos cosas, que mi mujer no gusta de los mañaneros y que ella sabe que con ganas de orinar no puedo acabar fácil. Hecho por el cual siempre evito hacerlo apenas me despierto, ya que termina siendo doloroso, tanto para mi como para ella. Esto no evita que estando en ese momento caliente, no quisiera seguir hasta el orgasmo.
En fin, como decía, entre somnoliento y muy caliente; sabía que estaba penetrando una humeda vulva. Mi nivel de calentura por estar semiconciente era impresionante. En la penumbra de la habitación, con la persiana baja y casi toda la casa cerrada, quise abrir los ojos. Lo hice segundos después de adelantar las dos manos y manotear la cadera encima mío. Para mi sorpresa, me encontré con una cintura algo diferente a la de mi mujer, es apenas más delgada pero si tiene una piel muy distinta. Abrí los ojos, sobresaltado, para ver ese espectaculo entre paradisiaco y terrible. Mi cuñada me montaba lentamente, intentando no despertarme como supe después, mordiendose los labios para no gemir fuerte. Al ver que ya me había despertado, pese a sus vanas precauciones, abrió la boca y soltó un gemido largo como si hubiera estado conteniendo la respiración largo tiempo. Acto seguido, aumentó la velocidad de la penetración y la furia de la cabalgata. Gemía entrecortadamente. La sorpresa no opacó mi ardor, primero quise sacarla y la apreté más de la cintura para levantarla de mi. Ella se apoyó con una mano sobre mis hombros y me miró a los ojos. No articuló sonido, excepto sus jadeos y gemidos. Esa expresión de mujer caliente, aunque muy joven, me hizo dudar. Debo reconocerlo, en ese instante dejé de pensar con la cabeza, solo me funcionaba la de abajo. Paula se movía perfectamente, haciendome delirar en cada roce. Con cada quejido de placer suyo, yo me derretía en mi voluntad. Metido en esa situación, no me detenía a pensar nada más que en gozar de su cuerpo. Ni mi mujer, ni que era mi cuñada, ningún remordimiento ya me frenó. Ella se penetraba con cada vez más fuerza, intenté bombear yo, pero apoyó sus dos manos sobre mis hombros. Eso no solo era para tener asidero, me limitaba los movimientos. Después de un par de estocadas más, me tomó las manos con las cuales yo sujetaba su cintura. Pareció que quería sacarselas de encima, pero mantuvo sus dedos sobre los míos, como distraida por el placer que recibía. Comenzó a molestarme e invadirme una calentura de otra especie, sumandose a la lujuriosa, me estaba queriendo manejar como si fuera uno de esos bobitos que ella conoce, pero a los que apenas les presta atención. Mi orgullo masculino se despertó y decidí rebelarme ante su actitud dominadora. La conocía lo suficiente como para saber que ella era así en la cama como en su vida normal, frontal, dominante, pero jamás la pensé como una tirana y egoista sexual. Me deshice de sus dedos y con mis manos me aferré a sus tetas y las tomé delicadamente. Ella hizo un amague de protestar pero luego se dejó hacer. Volví a su cintura, e intenté levantarme, ella apretó la presión en mis hombros. Casi en susurros como si no pudiera respirar me dijo que no.
-No, por favor.-rogaba en tono de muñeca dolida, entre los gemidos.
No sabría decir si no quería que me moviera o no deseaba que se la sacara. Su concha me apretaba bastante, era bien estrecha, algo que ya imaginaba. Se estremeció y casi se derrumbó sobre mi, apretando mis hombros. Había acabado. Durante un segundo, solo respiró agitadamente, pero luego volvió a retomar el ritmo del coito. Mi calentura cada vez era más grande, quería tomarla yo. No veía otra cosa que mi deseo de llenarla toda, irme dentro de ella. No tenía temor de un posible embarazo ya que se que toma pastillas, al igual que mi mujer. En posibles enfermedades no pensé, honestamente, no estaba como para pensar en eso. Igualmente, siempre había sospechado que no tenía una gran experiencia sexual, uno o dos tipos a lo sumo. Me siguió deteniendo a moverme y gimiendo, mientras yo sentía como se mojaba más, y a mi en el proceso. Esto me sorprendió, ya que era muy distinta a mi mujer, que se lubrica poco. Si sudaba como su hermana, esas comparaciones morbosas me han atormentado, angustiado y excitado desde entonces. Su piel estaba resbaladiza, creí que transpiraba por todos los poros. Continuó así bastante rato, gimiendo y sudando, aumentando cada vez más mi molestia en el vientre. Me pareció que mi próstata iba a explotar, o quizá la vejiga, no estaba seguro. En un momento dado, gritó con un estremecimiento y se derrumbó de costado, sacandome de su interior. Su respiración agitada continuaba, su cuerpo mojado al igual que su interior. La miré entre enojado y sorprendido.
-No acabé.-le dije.
-Yo si.-me respondió, como si eso fuera lo único que importaba.
En mi calentura, la aferré fuerte por las piernas y subiendo por las nalgas. Ella se negó a ser penetrada. Le dije que me dejara acabar.
-No puedo más.-me dijo, totalmente agotada.
Ahora era mi turno de usarla como muñeco. La penetré en cuatro patas y ella gimió casi en un grito. Temí hacerle daño o que lo considerara violación, pero me pareció que ella era la que deseó violarme en primer lugar. De la calentura no entendía nada más, ni pensaba en nada más. Creo que fue un agravante que por esos días mi mujer estaba indispuesta y hacía varios días que no teniamos sexo.
-Entra mucho.-me expresó entre jadeos que me parecieron de dolor.
La acosté y la penetré encimado a su espalda empapada, para evitar tanta introducción profunda. Ella dijo que era muy grande para ella. Y no entendí si me halagaba o solo le dolía. Me rogó que acabara pronto. Quise besarla de costado pero ella corrió su cara y la aplastó de costado en la almohada, mirando al lado contrario al mío. Debido a las ganas de orinar, me costó acabar, pero lo hice bestialmente. Soltaba chorros eternos de esperma, o esa era mi sensación. Casi me pareció que fue un ataque de epilepsia mi orgasmo. Casi la levanto en peso de lo que la moví. Me salí y me derrumbé a su lado. Transpirado, manchado y agotado, con un creciente cargo de conciencia.
Después de conseguir respirar normalmente. Se sentó en la cama y rebuscó la ropa que había dejado por el piso. Comencé a cuestionarle lo que hizo, le dije que me había usado, que eso era un traición a su hermana y que me había hecho complice de ello. Ella respondió con su mejor tono altanero que era cierto, me había usado y varias cosas más.
-Si, te use, mi hermana siempre se llenó la boca de lo bien que la cojías y lo mucho que disfruta. Que la tenés bastante grande y… otros detalles más.-
Debo aclarar que mi tamaño es bastante normal, tirando a largo, pero nada del otro mundo. Aunque mi mujer lo siente hasta la garganta ya que no es de una gran profundidad vaginal y muy estrecha. Algo que descubrí también en mi cuñada, aunque en menor medida. Las razones que adujo era que no podía apartar las cosas que le contaba mi mujer mientras que ella no conseguía un tipo que no terminara rápido y la dejara con las ganas. Su idea era cojerme mientras dormía y que ni me enterara, le dije que yo no tenía el sueño tan pesado o que debío drogarme. Hoy día, creo que siempre supo que una vez haciendolo y en estado de calentura, yo no iba a retroceder. Creo que ella contó con eso. Al sentarse, algo de mis jugos cayeron sobre las sábanas, el pánico me invadió y el temor a que mi mujer lo supiera.
-Esto no lo vamos a hacer nunca más. Así que no creo que lo sepa. Yo no pienso decirselo. ¿Vos si?-
Le respondí que ni borracho, ella se vistió y se fue. Para finalizar el día, me hice el buen marido y lavé las sábanas, aduciendole a Veronica que ella había dicho de cambiarlas en esos días. Ella lo creyó y no sospechó nada. Pero a partir de ahí empezó un tormento mental que se fue diluyendo con el tiempo. La culpa por lo que hicimos. Las dudas sobre lo que había sentido. Pero lo peor era el temor a que mi cuñada le confesara todo a su hermana. Esas semanas pensé mil cosas. Si me había contagiado algo al tener relaciones, si se había olvidado de tomar el anticonceptivo, si se confesaba por una irrefrenable conciencia sucia; todos escenarios horribles y posibles. Con el correr de los días y semanas, me di cuenta que ella tenía menos remordimientos que yo y que nunca hablaría. Las siguientes veces que nos vimos, había retornado a su anterior trato para conmigo, distancia amistosa. Yo era el marido de la hermana, nada más. Excepto una leve mirada fija de mutuo entendimiento, que solo yo capté, no se mencionó o trató el incidente. Por mi mujer me enteré, como el amigovio o algo así que le conociamos era más pavote que un preadolescente y encima como dijo maliciosamente mi mujer: “un maní quemado”. Con lo que fui entendiendo por donde le había salido el tiro disparado. Conforme se fue yendo el sentimiento de culpa, fue creciendo la lujuria. Cada vez más fui pensando en Paula. Muchas veces temí llamar a mi mujer por el nombre de la hermana mientras teniamos relaciones, o delatarme al hablar dormido, aunque esto último sería más fácil de disimular. Hoy, me encuentro fantaseando con un posible trio (que es imposible de hecho) entre mi mujer y mi cuñada. Mi perversión está desatada y trato de refrenarla, con cierto exito. Donde no puedo hacerlo, es en que quiero repetir con mi cuñada lo de esa vez. Me asalta la moral y la ética, pero en un punto la lujuria gana terreno. Paula cumplió sus dos promesas, que no se lo diría a la hermana y que no sucedería de nuevo. Y estoy deseando con locura que incumpla esta última.

Me gusta / No me gusta

Mi cuñada Milena

Les voy a contar lo que me sucedió hace seis meses, antes no me había atrevido a contar mi historia, no soy escritor y este es mi primer relato.
Cabe decirles que por obvias razones los nombres han sido cambiados.
Esto comenzó a los tres años de haberme casado, mi cuñada se vino procedente de Bogotá, pues se había quedado sin empleo. Fuimos a visitarla a su casa y cuando llegamos que la vi mi corazón dio un vuelco, era una mujer hermosa rubia de 1.68 aproximado rostro angelical, su cutis es perfecto, sin ningún tipo de macha o arruga, pechos no tan grandes pero bien erguidos que se le notaban bajo la tela de su vestido y lo mejor tenía un enorme culo (trasero), tiene 34 años y yo 40.
Mi esposa: esta es mi hermana.
Yo: mucho gusto Alberto.
Ella estiró su mano y con una sonrisa me dijo: Milena
A la semana siguiente vino a casa, le dio besos a todos, pero a mí me dio solo la mano, lo que después se haría común, siempre me daba la mano con un hermosa sonrisa. Traía puesto un vestido blanco ceñido al cuerpo, lo que hacia que su culo se viera más erguido, tenía tanta calentura que sentí como si tuviera fiebre. En las noches solo pensaba en ella, no podía quitármela de la cabeza y mi calentura iba de aumento en aumento.
A mitad de semana volvimos a ir donde mi fabulosa cuñada, nuevamente me dio su mano con una sonrisa, tomamos refrescos por lo cual tuve que ir al baño y al entrar vi tendida dos tangas colgadas, sin pensarlo dos veces las tome y las olí profundamente, ¡que delicioso!, la pasé por todo mi cuerpo y lleno de lujuria tuve que masturbarme en su baño y esperar unos minutos pues después de eyacular, porque mi erección no quería ceder.
Un martes, mi esposa me mandó a buscar un dinero donde mi cuñada Milena producto de la venta de cosméticos por catálogos ya que ella debía cobrarle a otros clientes. Después de casi una hora de viaje, puesto que ella vive al otro lado de la ciudad llegué a su casa de inmediato me hizo pasar debido al sol canicular que hace en la ciudad la temperatura estaba en unos 30 grados; entré y me recibió con su hermosa sonrisa ¡y con los brazos extendidos para darme un abrazo y un beso por primera vez! Por primera vez sentí sus pechos sobre mi, puede sentir sus picos sobre mi cuerpo porque me abrazó fuertemente y me dio un beso suave y delicado en mi mejilla casi en la boca, se separó de mi, comencé de inmediato a sentir esa calentura que invadía todo mi cuerpo, llevaba puesta una bata azul calor de flores con un escote grande, que al mirarlo ¡¡¡sorpresa!!! Sus tetas estaban al desnudo, erguidas, amarillitas, casi blancas, terminaban en unos picos grandes, rojos, no podía quitar la vista de tanta hermosura, ella lo tubo que notar pues nuestro saludo fue cogidos de la mano por unos minutos, de los cuales nuca aparté mi vista de sus pechos, de mi miembro comenzó a salir líquido pre seminal lo que me hizo reaccionar un poco, me dio vergüenza que me viera así, ella solo me apretó las manos y dio otra angelical sonrisa y me dijo voy a traer el dinero, ¿te apetece algo? Le dije agua para este calor.
Entró a su cuarto, sentí que se demoraba demasiado, pero eso me sirvió para calmar un poco mi erección. Regresó con dos vasos de agua el cual comenzamos a tomar, el calor aumentaba, por lo cual ella me dijo ya no aguanto este calor me voy a poner más cómoda y de inmediato alzó su bata y la sacó lentamente por su cabeza, otra vez salió liquido pres seminal de mi verga que de inmediato se irguió nuevamente, alcé mi pierna derecha sobre la izquierda para que no notaria mi tremenda erección. Otra sorpresa, sus tetas ya no estaban al desnudo, se había puesto un diminuto brassier negro transparente, sus picos ahora estaban más erguidos, se veían más grandes, también llevaba un hilo dental igual que su brassier negro transparente ahí se veía su coño claramente, lo tenia totalmente depilado, ahora si salió parte de mi semen de mi verga, sus piernas bien torneadas, ¡¡¡espectacular!!!
Me dijo no tienes calor, ponte cómodo, estamos entre confianza. Me quité la camisa y ella me dijo ponte más cómodo y entonces me quité una franelilla blanca que llevaba y le dije tienes un hermoso cuerpo, me dijo: ¿te gusta?, asentí con la cabeza, ella se acercó y me dijo toca está duro. Ahí sentado comencé a tocar su cuerpo, su piel era suave, muy suave, bajé su diminuto brassier y levantándome un poco la abracé y nos besamos lujuriosamente, comencé a lamer una de sus tetas, después pase a la otra. Ella me tomó por una mano y me levantó, me quitó la correa, bajó mi pretina, desabotono el pantalón y lo bajó al mismo tiempo con mi bóxer y estaba mi pija, no sabia que iba a decir, pues realmente ella es normal, mide 16 cms, ella la tomó con su mano derecha y con su izquierda en mi hombro me llevó hasta su cuarto, sin soltármela, y con los pantalones arrastrando; cuando llegamos su cama, me quité todo el pantalón y el interior y procedí a quitar su diminuto su brassier e hilo. Ella me tumbó sobre la cama, bajó su cuerpo y comenzó a chupar mi verga, se la metió toda en la boca, gemí, una corriente recorrió todo mi cuerpo, sacando mi verga de su boca sonrió pícaramente, siguió su labor de chupar. Después ella se sentó en la cama y me dijo disfrútalas, no entendí, pero ella tomó mi verga, la metió en medio de sus tetas y con su boca chupaba su cabeza, otro sacudión, más intenso, ella me disfrútalo. Después ella se tumbo sobre la cama abriendo todas sus piernas, dejando ver toda esa rica raja, hinchadita, labios rojos, totalmente húmeda, le devolví el favor, comencé a chupar, a besar esa rica concha; le chupaba y jalaba su clítoris. Ella comenzó a gemir fuertemente, me decía así amor, sigue más, más y más. Salieron sus líquidos en una fuerte corrida y me dijo métela. Sin hacerme esperar me acosté sobre ella se la metí suavemente, hasta el fondo y comencé el trabajo de bombeo, yo ya no aguantaba, entonces ella se movió a un lado, no me dejo acabar, me besó, metió su lengua dentro de mi boca, eso me calmó un poco. Entonces ella se puso en cuatro, ¡¡¡ qué espectáculo!!! Su gran culo frente a mi, su ano era pequeño y rosado, me puse en cuclillas detrás, ella entonces estiró su brazo por entre sus piernas tomando mi verga y se la medio en su concha, pensé no quiere que se la meta por el culo. Comencé nuevamente el bombeo, ella gemía, gritaba, me decía cosas. Entonces ahora fui yo el que saque mi verga de su vagina, la acosté boca abajo en la punta de la cama y penetré su vagina nuevamente, ella estaba enardecida, se movía fuertemente, sus fluidos comenzaron a salir de su vagina. Tome de esos fluidos con mis dedos y comencé a untárselos en su ano e intenté penetrarlo pero no podía se resistía, su ano era virgen. Tomé más de sus líquidos y se los unté en su ano nuevamente, procedí e meter mi verga suavemente, ella lanzó un grito que ahogó con un una almohada, no podía parar, hice un movimiento más rápido y se la metí totalmente, ahora su grito fue más fuerte pero no paré, seguí bombeando, era increíble, ese tremendo culo eran todo mio. No duré mucho le eché toda mi leche dentro de su culo y me quedé así unos momentos, mi verga no se bajaba, la saqué y ella me dijo, que fuerte es. Me la chupó nuevamente, pasando su lengua por toda mi verga, como limpiándola, después me tumbó y se sentó sobre ella de espaldas a mí. Podía ver mi verga saliendo de su concha y su ano ya dilatado; se le estaba saliendo toda mi leche y también tenía sangre. Ella seguía cabalgando, no se cansaba, sacó mi verga de su concha y la metió en su ano. Esta vez un hubo tanta resistencia, siguió cabalgando hasta que me corrí nuevamente. Me abrazó y monto su pierna derecha sobre la mía, no dormimos. Sonó mi celular, era mi esposa y estaba molesta,
Esposa: ¿donde te has metido?
Yo: Estoy hablando con tu hermana
Esposa: ¿Que tanto hablan?
Yo: Sobre trabajo
Esposa: vente rápido
Yo: Está bien
Me levante rápido, tome mi bóxer y mi pantalón para ponérmelos cuando Mile me dijo sonriendo;
Estás loco, quieres que Nancy sienta el olor, báñate.
Entré al baño y abrí la ducha, al contacto del agua mi verga comenzó a arderme acto seguido entró ella en la ducha, todavía desnuda, todo su cuerpo esplendoroso a mi vista, se acercó a mí y me beso apasionadamente, comenzó a sobarme y mi verga se puso dura nuevamente. La levanté apoyada en la pared y se la metí de un solo:
Mile ooohhh, me matas, dale más amor.
Inicie un rápido bombeo, duramos así como treinta minutos, entonces la bajé y ella me llevó hasta el retrete, me empujo suavemente para que me sentara y así lo hice, acto seguido ella se sentó de espaldas a mi sobre mi verga y comenzó a galopar fuertemente como unos diez minutos, se vino, me inundó de sus jugos vaginales, se quedó quieta, pero su vagina no, se movía succionando mi verga, no podía más mis quejidos anunciaban un fuerte orgasmo ella se sacó mi verga de su vagina y la introdujo en su culo sin ninguna oposición y continuó galopando y tuve la corrida en su culo nuevamente, era la manera en que se estaba cuidando. Me lavé nuevamente y esta vez me ardió más la verga.
Antes de abrir la puerta para irme me abrazó apasionadamente y me dijo soy tuya completamente, ¿vienes el sábado? Por supuesto le contesté con una sonrisa pícara. Nos besamos nuevamente y salí. Casi no podía caminar, mis piernas me temblaban y llevaba ese ardor en mi verga.

Me gusta / No me gusta

Gran primera vez con América

Soy un hombre adulto de 41 años y quería contarles que aún me caliento muchísimo cuando recuerdo la primera vez que tuve una experiencia sexual con una mujer.

Soy de Venezuela, en aquella época yo tenía 18 años y estudiaba. Siendo hijo de inmigrantes españoles me habían criado siendo muy respetuoso por las mujeres, sin embargo a esa edad y con las hormonas a mil, a veces era capaz de hacer insinuaciones muy directas a algunas amigas, pero estas no tenían mayor efecto.

Uno de mis 3 hermanos que para entonces era mayor que yo por 14 años, había ido a España a estudiar. Finalmente se graduó, se caso con una joven española y regresó a Venezuela con ella. América, que así se llamaba mi nueva cuñada era una mujer de 25 años, de cabello negro corto, de más o menos 1,65 de estatura pero con un cuerpo muy bien definido y proporcionado, por no decir de lo firme que lucía y las formas perfectas de sus caderas, senos y nalgas. También tenía una cara preciosa y una sonrisa muy pícara.

Dado que estaban recién llegados a Venezuela (mi hermano y ella ) se instalaron a vivir en nuestra casa. Está por demás decir que de inmediato empecé a sentir muchos sentimientos encontrados, dado que mi nueva cuñada (América), era una mujer súper cariñosa, simpática y sensual, pero, había dos grandes inconvenientes: era la mujer de mi hermano y era al menos  9 años mayor que yo, por lo tanto solo podía dedicarme a fantasear con algún tipo de encuentro sexual con ella.

Y es que América provocaba un deseo muy grande en el joven que para esa época yo era; ella solía vestir con unos pantalones jeans (vaqueros) súper ajustados que marcaban por detrás dos nalgas perfectas y por delante una vagina de labios enormes. Por las noches lucia una variedad de dormilonas que en algunos casos eran transparentes y dejaban ver su ropa interior bastante atrevida para la época. También en las noches tarde, cuando mi hermano y ella se iban a dormir a su cuarto, llegaban a escucharse uno que otro ruido que no me dejaba margen de duda que estaban haciendo el amor (tirando, como decimos aquí), lo cual incrementaba mis deseos y me hacían terminar masturbándome como es clásico en un adolecente pero con este valor agregado de tener tanto morbo producido por América.

Así transcurrieron varios meses y ambos comenzaron a trabajar.  Mi hermano tenía un trabajo que lo hacía estar 2 o 3 días a la semana fuera de casa. Yo solía quedarme hasta tarde con América viendo televisión ya que ella era adicta a las películas, yo por mi parte, la acompañaba y seguía fantaseando.

A veces por las tardes cuando yo regresaba del colegio, la acompañaba ya que ella era vendedora y debía visitar comercios para ofrecer los productos que vendía. Estas visitas las hacia movilizándose en transporte público, por eso yo la acompañaba. Una de esas tardes cuando regresábamos a casa, ya casi de noche, haciendo uso de las insinuaciones “directas” que hable al principio, me decidí a hacerle saber los deseos que tenía por ella.

Comencé por buscar el tema de sexo con la escusa de pedirle consejos, hasta que al fin sintiéndome un tanto confiado, le confesé que muchas noches me destrozaba masturbándome por ella y que me producía mucho morbo.

La primera reacción de ella fue de sorpresa pero no de disgusto y manteniendo su expresión picara me dijo que por qué le tenía ganas si lo natural es que yo deseara a jovencitas de mi edad y posteriormente cambió el tema, con lo cual, yo comprendí que lo mejor sería no intentar nuevamente abordar el tema con ella ya que no quería que se molestara ni se sintiera incomoda. Llegamos a la casa y el resto de la noche transcurrió como de costumbre.

Al día siguiente, fui en la mañana al colegio, cuando regrese al mediodía entre a mi casa como de costumbre por la puerta trasera pasando previamente por un lateral que daba a la ventana de la cocina, donde estaban América y mi mamá preparando el almuerzo.  Llegue y salude, América se me quedo mirando en forma extraña; tenía puesto un vestido de estar en casa que le llegaba justo a las rodillas pero como siempre se veía provocativa.

Al poco rato,  en un descuido de mi mamá,  América se me acerco y me dijo que al verme llegar había recordado nuestra conversación del día anterior y que se había puesto muy “cachonda” (excitada, caliente) y que se había mojado muchísimo, que de hecho tenía que ir a cambiarse las bragas (pantaletas).

Aquella confesión fue lo más espectacular -eróticamente hablando- que mujer alguna me haya dicho jamás, como pueden imaginar aquello incremento el morbo que yo ya sentía por aquella hembra.

Más tarde almorzamos y yo fui directo al baño ya que desde la confesión que América me hizo, había permanecido con una erección que me tenía loco, por lo cual me destroce nuevamente en una paja que termino en un orgasmo riquísimo donde una gran cantidad de mi leche  (como es propio en un hombre joven)  fue a dar al lavamanos.

Esa tarde tenía yo que regresar al colegio pues tenía clase, cuando estaba preparándome después de tan espectacular paja, mi mamá se había ido a hacer la siesta y América aprovecho el momento…

Llego de repente a mi cuarto y me dijo: ven que quiero mostrarte algo.  No me dio oportunidad de reaccionar cuando me tomo de la mano y me llevo a su cuarto. En el corto trayecto yo pensaba si lo que me mostraría tendría relación con lo que más temprano me había dicho sobre su repentino morbo hacia mí.

AL entrar al cuarto en el cual estaba la cama matrimonial que ella compartía con mi hermano, cerró la puerta y saco de una gaveta algo.

Me dijo: mira ! , … me mostro un instrumento con forma fálica que yo no sabía que era….Cuando le pregunte qué cosa era, me contesto que no importaba lo que era sino lo que ella hacía con él…..

Me dijo también : Coño ! me tienes muy cachonda…mira esto ! …

Acto seguido se acostó en su cama, levanto el vestido hasta la cintura dejándome ver su cuca (vagina o coño) ya que no tenia pantaletas, y se podía ver que estaba toda depilada y como siempre la imaginé:  los labios y el clítoris  eran enormes y se podía ver también que estaba muy mojada.

Me dijo con voz como poseída:

Mira lo que hago por ti ! …

Entonces tomó el objeto que había sacado de la gaveta (claro, era un consolador) y se empezó a frotar la cuca con él haciendo movimientos de cadera muy eróticos y alternando roces en los labios y clítoris con algunas penetraciones.

Inmediatamente mi pene se puso súper erecto y automáticamente lo saque de mi pantalón, mientras ella seguía haciéndose una paja súper espectacular.

De repente me halo de la mano y me dio un beso en la boca metiendo su lengua casi hasta mi garganta… Qué cosa tan rica !

Después me agarró el huevo (pene) y lo acaricio pero  de inmediato se concentro nuevamente en ella y empezó a darse con más violencia con en consolador en su cuca. Suspiraba muy fuerte pero trataba de no hacer ruido para no despertar a mamá que dormía la siesta.

Así siguió unos minutos que para mi fueron deliciosos solo viendo aquel espectáculo de mujer retorciéndose y jadeando destrozándose en una paja por mí.

Yo también me masturbaba y de repente ella me dijo:

Me voy a correr !!! Me voy a Correr !!! …. y efectivamente, mordió la almohada y  tal como una convulsión se corrió como una fiera.

Yo que minutos antes me había corrido en el baño volví hacerlo frente a ella, en ese momento ella se incorporó y me volvió a dar otro enorme beso, se acomodo el vestido y bajó su boca hasta mi huevo para darme 3 o 4 chupetones para tragarse finalmente el semen que quedaba  y me dijo:

Coño !  Mira como me has puesto de cachonda y puta con ese comentario de ayer  !!!  …ahora no sé cómo me voy a quitar este morbo contigo !!!!  …

Vete rápido al baño y lávate antes que tu madre se despierte y nos encuentre aquí…

Antes de salir del cuarto me volvió a tomar de la mano y me estampó otro beso de esos que aún no olvido y me dijo: Un día de estos vamos a hacer de todo y te voy a enseñar muchas cosas y como es que tienes que hacerle el amor a una mujer para que la satisfagas, es decir, te voy a enseñar a joderme como a mi me gusta !!!

Después de ese día vinieron otros encuentros que ya les contaré, pero les digo otra vez que este primer encuentro fue tan especial que aún hoy recordándolo y escribiéndolo me excita y me permite hacerme una paja exquisita.

Amigas: si les gustó escríbanme

Me gusta / No me gusta

Mi cuñada la putita

Hola soy Guillermo tengo 29 años y estoy casado desde los 22, mi mujer y yo mantenemos una sana relacion y hacemos el amor con mucha frecuencia. Desde hace varios años tuvimos que cambiarnos de casa e ir a vivir con mi suegra, y fue durante este tiempo que me sucedio algo que nunca olvidare y que quiero compartir con ustedes.

Era un 25 de marzo, regularmente por mi profesion necesito trabajar en mi computadora hasta altas horas de la noche, ya que es el momento en que mejor puedo concentrarme; ese dia en especial estaba algo aburrido con mi trabajo y decidi darme una vuelta por unos sitios porno para alegrarme el animo.

Da la casualidad que ese dia mi cuñada habia visitado a mi suegra y se quedo a dormir en la casa, pero como ya eras mas de las 12 de la noche, yo pense que no sucederia nada.

Asi que busque algunos videos porno de negritas y me empeze a calentar poco a poco, tratando de no hacer mucho ruido ya que a solo 2 puertas estaba durmiendo mi suegra y mi cuñada. La estaba pasando de lo lindo, sube y baja mi mano sobre mi pene, tratando de hacerlo suave para no correrme rapido, ya empezaba a sacar un poco de liquido preseminal, asi que me detuve y decidi cambiar de video.

Busque otro de rubias y encontre uno bastante bueno, asi que continue mi autosatisfaccion en el escritorio de mi estudio, y asi estaba con la pijama a media pierna y mi polla erecta y apunto de reventar, cuando abren la puerta de repente, era la puerta del cuarto de mi suegra, asi que como un rayo saco mi mano de mi miembro y me subo el pantalon, claro que todo mi pene erecto no dejaba disimular mi estado erotico. asi que trato de acercar mi cuerpo al escritorio para disimular un poco mi calentura.

Mi cuñada se asoma a la puerta y me dice ” hey guillermo, no escuchas un ruido raro en lacasa”, no le contesto yo, no he escuchado nada, ¿que es lo que escuchaste gloria? le pregunto. Pues fue algo como si estuvieran lavando ropa muy fuerte o estuvieran sacandole brillo a algun objeto. Yo en mimente sabia que lo que mi cuñada habia oido era mi mano y mi verga en dulce sube y baja, pero trate de disimularlo lo mas posible.

En eso mi cuñada me dice, “oye Guille y tu que haces a esta hora” y que de sorpresa se pone en frente de mi computadora y mira la pagina porno abierta y una rubia gimiendo en la pantalla. Al momento se queda boquiabierta y me dice ” aja con que esto es lo que te quedas haciendo en las noches mientras mi hermana esta durmiendo… eres un cochino, el ruido que oi eras tu pajeando a lo grande”, yo no sabia que hacer no tenia ni palabras, estaba asustadisimo, pense que esto solo le podria pasar a adolescentes calientes, pero heme aqui, enfrente de mi cuñada de 39 años, solterona, pero bien avispada la mujer.

Bueno Guillermo solo tenemos dos caminos, me dice mi cuñada, ¿cuales? le pregunto. Bueno el primero es que mañana le diga a mi hermana todo lo que vi, y el segundo es que te saques la polla y te pajees enfrente de mi.

Yo me quede de piedra, y le pregunto, ¿hablas en serio gloria? mira que ya somos adultos, no hay porque hacer tan grande este problemita. No nono, nada de eso Guille, me dice mi cuñada, aqui no me vas a salir con tu jerga de adulto conciliador, sacate esa polla de unavez y no hagas mas ruido. Yo petrificado por lo que estaba sucediendo, y ademas caliente como estaba, me saco la polla y me empiezo a tocar, debo confesar que al principio estaba toda flacida por la impresion, pero mi cuñada se da cuenta y se baja el pantalon de la pijama, y para mi sorpresa no traia bragas asi que me muestra su concha toda peluda, una concha que no hasido rasurada desde la adolescecia, aun la recuerdo con su mata de vello enorme y llena de rulos negros, asi que inmediatamente mi polla empieza a crecer y como la mente del caliente y morboso no tiene limiete cuando la sangre te llena la polla, le doy play con una mano al video y empiezo a pajearme viendo la compu y el capullo de mi cuñada.

No dure ni 4 minutos, y le digo;: Gloria que me corro ya, espera Guille, dame la leche en mi cconcha, me dice mi cuñada, y para mi sorpresa Gloria se acerca a mi silla, y se agacha enseñandome toda la concha abierta, nunca conoci a mi cuñada en una posicion tan comica, y yo que no aguanto mas y descargo un lechazo tremento encima de su concha y por todo el suelo de mi estudio.

Cuando termino de correrme levanto la mira y veo a mi cuñada de pie subiendose el pantalon de pijama y me dice: Oye Guille mejor ya no sigas pajeandote en las noches, porque la proxima que te pille, me vas a tener que cojer el culo, porque nunca me han follado por alli. Y que se va a su habitacion y todo acabo por aquella extraña noche en que conoci a la putita de mi cuñada.

Me gusta / No me gusta

Me cogí a mi rica cuñadita #3

Ya había pasado algún tiempo desde la última vez que mi cuñada y yo la habíamos pasado bien, ya hasta nos veíamos como cualquier par de personas que tienen un parentesco en común, o sea mi novia, ella se portaba cada día más distante y un martes me citó en su casa, después de hablar llegamos a la firme decisión de cortar por un rato.

No pasaron ni dos días cuando recibí la llamada de mi ex cuñada, no me pregunto nada de su hermana, solo me pidió un trabajo de medio tiempo en la empresa donde laboraba ya que se quería ir de vacaciones y aun le faltaba un poco de dinero, a mi me dio mucho gusto saber de ella, así que le pedí que saliéramos un día de estos, ella aceptó, pero con la condición de buscarle algo y colgamos.

Para seguir tengo que describir a la secretaria de donde laboraba, ella era una madre soltera súper guapa, se rumoraba que había sido miss DF y luego se dedicó al modelaje, lo que más resaltaba eran su par de pechos muy bien puestos que siempre dibujaban un par de pezones duros, una cara de yo no fui que se te antojaba saber cómo gozaba una verga bien adentro y unas piernas torneaditas ya que a leguas se veía que aun le metía duro al GYM, de 35 años y con un hijo de 15 años con el cual me llevaba muy bien, nadie se metía con ella ya que sabíamos que era el querer del jefe, un día se reportó enferma dos días seguidos, a lo que aproveche y le hablé a mi ex cuñada porque necesitaba con urgencia la trascripción de unos documentos.

Ella llegó súper guapa como siempre, hasta mi jefe que es un perro me dijo que si tenía algún problema en que le invitara una copa, a lo que le dije que ya tenía novio, siguió la tarde y ya instalada mi ex cuñada comenzó a trabajar, como era mucho trabajo habló a su casa que llegaría tarde y seguimos trabajando.

Como a eso de las 8 de la noche salió mi jefe y me dijo que se tenía que ver con alguien, todos sabíamos que así decía cuando salía con la secretaria y más si era ya tarde, así que se despidió muy efusivamente de mi ex cuñadita diciéndole no se qué tanto para que se animara trabajar con nosotros, se fue y nosotros nos quedamos solos.

La verdad quería terminar y cogérmela ahí mismo pero el poli rondaba mucho, y no acabamos hasta las diez de la noche y le pregunté si me aceptaba un cafecito, y aceptó, nos fuimos en mi auto y ya en camino me dijo – ¿oye por acá no hay moteles? – – a pero claro que si – le contesté rápidamente, nos fuimos a uno que está un poco retirado, y al entrar al estacionamiento nos topamos de frente con el auto de mi jefe y por supuesto acompañado de su secretaria al vernos se hicieron los que no nos habían visto aunque tuvieron que esperar un rato para salir, nosotros nos moríamos de la risa aunque permanecimos serios.

Entramos a la habitación, y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos primero suavecito y cada vez más fuerte nos desfogamos quedándonos viendo como viejos amantes que no se habían visto en años, al desnudarnos le vi unos moretones en el cuello que me pusieron mas cachondo, y al irla penetrando me di cuenta de lo bien que mi verga embonaba en su rica puchita, se la fui dejando adentro cuando me volteo boca arriba, me sentó recargándome en la cabecera y se subió encima de mí, cruzamos las miradas y me dijo – ahhhhh cuñadito no sé que me hiciste, ahora nadie coge tan rico como tu – y se fue dejando en un mete y saca delicioso y junto con sus gemidos fui sintiendo sus contracciones en su cuevita dejándose venir una y otra vez diciéndome que la hiciera mia, que la cogiera fuerte, que ya era mi puta por siempre, que le hiciera lo que quisiera y después de unos minutos comenzó a gritar – aaaaaaaaaa me estoy viniendo, me orino, aaaaaaaaaaa que rica vergaaaaa me estoy clavando haaaaaaaaaaaaaaaaaah clávamelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- y así hizo sus últimos movimientos y nos quedamos frente e frente yo recargado sentado de la cabecera de la cama y ella bien clavada arriba de mi, solo me decía – espera no te muevas, no seas malo, otra vez – yo la obedecí pero de pronto comenzó a cabalgar de nuevo, a lo que supe de inmediato que quería venirse como la zorra que es y me puse a moverme en cortito pero duro, se la fui clavando así cuando ella solo decía – nooooooooooooooooooooo no seas cabrón me vengo muy fuerte, nooooo – ella no se dejaba de mover así que acelere mis envestidas tomándola de la cinturita y jalándomela hacia mí.

Sorpresivamente sentí sus perritos que me succionaban mi pene hacia adentro de su vagina, yo la verdad estaba excitadísimo pero por todos los gritos que daba no me dejaba venirme, comencé a sentir como sus líquidos escurrían en mis piernas de tanto que se estaba viniendo, hasta que solita detuvo su ritmo y me dijo ahora ponme en cuatro, y al metérsela por atrás me fije en su anito aun virgen, sin más se la puse y se la fui empujando, ella saltó al sentirlo pero no dijo nada, después de un rato me lo ofrecía descaradamente, en una envestida mi glande logró entrar y con eso se relajo su esfínter y se la pude ir metiendo poco a poco, ella y yo no decíamos nada, yo sentía muy raro era mi primer expedición por ahí, y ella se empezó a arquear y a gritar – oOOOOooo Dios mío OOOOO- mientras tenía sus orgasmos ,por lo que me hizo a mi también vaciarme adentro de sus intestinos, fue todo una explosión de ganas de coger, deseo, lujuria, añoranza, todo se nos juntó, como siempre los celulares sonaron mientras cogíamos y al reportarse a su casa inventamos que le habíamos trabajado un poco más para evitar ir mañana, que saldríamos en unos minutos.

Nos bañamos y sin yo pedírselo me limpio súper bien mi verga con una mamada que nos llevó de nuevo a la cama, nos vestimos aun con ganas y nos fuimos a su casa donde nos recibió su papá al que le agradecí que me prestara a su hija para mi trabajo, me despedí y me fui a mi casa donde quería mas del cuerpo de mi ex cuñada.

Me gusta / No me gusta

Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

Me gusta / No me gusta

Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.
La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

Me gusta / No me gusta

Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

Me gusta / No me gusta