Mi cuñado y mi hermana I

Julia me cogió la cabeza y me la puso delante del miembro de Andrés, abrí la boca y me introduje aquel pedazo de carne caliente y palpitante, él preguntó: ¿donde cariño has aprendido esta nueva técnica de chuparla? mi hermana acercándose le dijo, disfruta y no tardes en darme mi ración de leche cariño, aquello me pareció maravilloso, la textura suave, la dureza del pene y el calor que desprendía.

Hola mi historia que relato es el descubrimiento de mi vida sexual plena y satisfactoria. Me describiré; soy Virginia de 24 años, 1,68 m de altura, de pelo largo, mis medidas son 85/65/92 cm y el 65 kg de peso, mi hermana Julia es melliza, no gemela, o sea nacimos de diferentes placentas, por lo que aunque nos parecemos, no somos iguales y la gente si nos observa un rato, sabe ver quien es quien.

Yo de pequeña era más extrovertida que mi hermana y cuando empezamos a salir con chicos yo era más popular que mi hermana Julia, por lo que ella me pedía que le presentara algún chico para salir los fines de semanas. Un día conocí a Pablo y Andrés y se lo presente a mi hermana, ese día salimos los cuatro juntos, Yo con Andrés y mi hermana con Pablo, Yo conocía a Andrés e iba a salir con él, pero Julia me dijo que guapo es Pablo y yo por no llevarle la contraria le dije que a mí me gustaba más Andrés.

Volvimos a salir varios fines de semana y un día compramos un boleto de lotería, Andrés y yo uno y Pablo y mi hermana otro, nos tocó la lotería y Andrés dijo de casarnos ya que según dijo era una señal de que estábamos predeterminados a estar juntos, por eso nos había tocado a nosotros. Nos casamos, yo muy convencida de que él era el hombre de mi vida, pero nuestros contactos sexuales no eran para tirar cohetes, nunca me satisfacía y acababa muy pronto, cuando le decía algo él siempre me decía que el amor era así, que lo que comentaba las amigas era faroles y fantasías de ciencia ficción.

Mi hermana se casó con Pablo un año después y yo la notaba feliz, le pregunté cómo iba su matrimonio y me dijo de maravilla, la verdad se le veía feliz y satisfecha, sentía envidia. Mi hermana y yo tenemos muy buena relación y nunca tenemos secretos entre nosotras, por eso le preguntaba por detalles de su relación sexual con Pablo. Me dijo que tenía un gran miembro 19 cm, que podía eyacular tres veces por sesión y que le salía mucha leche. Yo le mentí, le dije que más o menos como Andrés, pero la verdad, su pene solo medía 13 cm, solo conseguía tenerla tiesa en una eyaculación y le salían unas gotas de semen. Me dijo que su marido era muy bueno en la cama, que siempre buscaba nuevas postura y conseguía excitarla mucho. Yo la escuchaba y me daba cuenta que no exageraba, que lo decía de verdad, se le notaba en la cara la satisfacción y la alegría, que a mí me faltaba, mis amigos se dieron cuenta y aunque no me dijeron directamente, mi hermana pasó a ser más extrovertida y yo más reservada, yo decía que mi marido era un sol en todos los sentidos, pero mi cara no reflejaba esa felicidad que sin embargo mi hermana radiaba.

A raíz de esas divergencias sexuales y su carácter autoritario, nuestra relación fue naufragando y un verano me dijo que no podía irse de vacaciones como había planeado con Pablo y mi hermana, que tenía mucho trabajo. Yo me fui con ellos a Tenerife y aunque a lo primero me lo pasé bien con ellos, pero después sola en la habitación, escuchaba a ellos hacer el amor y la verdad se lo pasaban bien y duraban bastante.

Mi hermana me preguntaba como estaba, yo le decía que bien, pero ella me decía que no me creía. Un día me dijo “tú lo que necesitas es sexo”, yo le dije que me satisfacía muy bien con mis masturbaciones, ella me preguntó “¿en que piensas cuando te masturbas?”, yo le dije que en una pareja haciendo el amor. Fue cuando ella dijo “pues no pienses, míranos, hay una puerta que comunica las dos habitaciones, entreábrela y míranos”. Yo le dije y si Pablo me ve, ella dijo, tranquila, no enciendas la luz yo solo encenderé la luz de la mesita y además a Pablo le haré que se ponga una venda en los ojos, como si fuera un juego que él me hace de vez en cuando a mí.

Esa noche cuando escuché que estaba haciendo el amor, abrí la puerta que mi hermana no había echado con llave, y el espectáculo que vi, me impresionó. Vi que estaban en posición 69, el abajo y ella arriba. Él le metía un dedo a mi hermana en la vagina y otro en el culo, la lengua parecía no dejar de moverse y mi hermana, aunque tenía la boca ocupada, gemía y temblaba. Julia le lamía el pene en toda su extensión y se lo tragaba, perecía imposible que eso entrara en la boca de mi hermana, no me había exagerado, en absoluto, el grosor era considerable y con una cabeza descapullada, perfectamente dibujada, era perfecta, me moje entera cuando la vi completa en manos de mi hermana.

Yo estaba muy excitada, me metí dos dedos en mi vagina y con la otra mano me acariciaba el pezón de un pecho, solo llevaba puesto un camisón y las braguitas. Era impresionante como me ponía verlos disfrutar, se colocaba de varias posturas y cada vez parecía pasárselo mejor, sus gemidos y chillidos eran cada vez más fuertes, y él le decía “cariño, no grites tanto que nos van a escuchar todo el hotel y además está tu hermana en la habitación de al lado”. Mi hermana que me había visto cuando abrí la puerta, me miraba y le decía a él “no pares, dame más placer, quiero que esta vez me riegues con tu leche, cielo”. Dicho y hecho al cabo de unos minutos, él se sale de ella y apuntándole con el pene, como su fuera una pistola la cara, le vació una cantidad inmensa de semen, que aunque ella intentaba tragárselo, pero termina con la cara y los pechos blancos de leche, impresionante, yo me corrí cuando vi esta escena y la comparo con el pobre espectáculo que Andrés y yo realizamos en nuestra sesiones de sexo, se diría que lo que hace esta pareja y nosotros no es lo mismo, estos están satisfaciendo sus deseos y lo nuestro es pasar el rato.

Pero Julia y Pablo continúan y yo asombrada junto a la puerta vuelvo a excitarme, esta vez mi hermana se monta encima de él y cabalga como una amazona, increíble nunca había visto a mi hermana tan salida de si, le cogía las manos y se las llevaba a sus pechos, después para que le chupara los pechos se agachaba, ella se retorcía como una serpiente, yo había conseguido otros orgasmos y me resbalaban mis flujos por las piernas y había un pequeño charco en el suelo, no me acordaba la última vez que me había corrido tantas veces, seguro que con Andrés no. Pero ellos parecían no tener límites, Julia se había corrido ya una vez en esa postura, e iba a por una segunda, cuando le dijo a su marido “quiero que te vengas conmigo, cariño déjate ir, no tardaré mucho, quiero que me riegues por dentro antes” y le besó en los labios.

Pablo aceleró los movimientos de entrada y las embestidas eran más profundas, mi hermana parecía estar en un estado de éxtasis permanente, su cuerpo temblaba con cada embestida, en un momento él dijo “ahí va cariño, te lo has ganado, toma mi leche calentita” y mi hermana después de unos segundos, parecía que le fuera dado un ataque epiléptico y un calambrazo, ya que su cuerpo tembló de un manera bestial y con una voz ronca, de la que no había escuchado a mi hermana nunca, dijo ”yo también me corro, no puedo más, como me inundas, que gozada”. Pablo cogió a mi hermana con sus manos antes que esta se desplomara y se quitó la venda de los ojos que había tenido en todo momento, por lo que yo sin hacer ruido cerré la puerta sin que me viera y seguí masturbándome en mi cama.

A la mañana siguiente, cuando Pablo se ausentó, le dije a mi hermana lo bien que lo había pasado viéndoles, ella me preguntó ¿que le había parecido?, yo en un primer momento quise decirle que más o menos era igual lo que yo hacía con Andrés, pero viendo la deferencia que tuvo ella por permitir que yo los viera, le dije la verdad, que Andrés nunca me había hecho el amor así, también le dije que el pene de Pablo era mucho más grande que el de mi marido, que le ponía mucha más ganas y tardaba más y sobre todo los chorros de leche que le daban eran infinitamente más que me daba a mí. Ella me observó con los ojos muy abierto y me dijo que porque no lo había dicho nada de eso hasta entonces, le dije que pensaba que poco a poco irían haciendo el amor mejor y más compenetrados, pero que no era así y que me había dado cuenta, gracias a ella, que hacer el amor era satisfacer los deseos del otro como lo había hecho ellos la noche anterior.

Ella me consoló diciendo que ella me dejaría ver cuando lo hicieran y si era necesario le pediría permiso a Pablo, yo le dije que no quería que tuvieran problemas por mí, que me conformaba con excitarme viéndoles y que ya hablaría con mi marido, para contarle que es hacer el amor, ella dijo que si Andrés quería podía verlos conmigo como hacían el amor, para que así se animara.

La noche siguiente los volví a ver y era increíble lo compenetrados que estaban, no hicieron lo mismo, pero si con la misma intensidad y apetito sexual, lo que más me sorprendía era la gran cantidad de esperma que Pablo le regalaba a mi hermana y lo bien que ella se lo pasaba con ello, por eso un día le pregunté por el sabor del esperma, ella me dijo que estaba dulce con un punto ácido, yo le dije que con Andrés un día lo probé y estaba amargo, en esto que llamaron al teléfono de la habitación y era Andrés, vendría esta tarde para estar conmigo el fin de semana, yo me puse muy contenta ya que así no tendría que masturbarme viendo a mi hermana. Pero fue peor, aparte de venir muy estresado, esa noche hicimos el amor de una manera patética, me dio ganas cuando acabó él de ir a ver con los hacían mi hermana y Pablo.

El día siguiente no fue mejor y yo le dije que aquello no me satisfacía, él me dijo que me dejara de tonterías, yo le dije quieres ver como se hace el amor de verdad, él sorprendido dijo, ¿Qué, me vas a poner una película porno?, todo eso son mentiras que te llenan la cabeza de fantasías, yo les dije que apagáramos la luz y abriéramos la puerta que separa las dos habitaciones y viéramos como Pablo y mi hermana hacían el amor, él se enfadó mucho y me dijo, eso está mal, espiar a tu hermana, ¿no te da vergüenza? yo le dije que mi hermana estaba de acuerdo, que no pasaría nada, solo era cuestión de mirar como ellos hacían el amor, pero él encabezonado no quiso y no me dejo ir a mí.

Me insultó y me dijo que estaba enferma, yo le dije que aquello no podía continuar así, que el enfermo era él y que entre los dos se podía superar esta situación, pero él insistía que no tenía ningún problema y era yo la desequilibrada. Esa noche me metí los dedos cuando escuché como se corrían los de la habitación de al lado.

El día siguiente Andrés se fue con un cabreo ostensible y mi hermana me vio tan triste que me dijo, esta noche tengo preparado algo especial, míranos. Yo cuando escuché que estaban haciendo el amor, abrí la puerta, que como siempre me masturbaba mirándolos, pero cuando ella estaba haciéndole una felación, mi hermana vino hacia mí, me cogió de la mano y me llevaba para la cama, yo en un principio no quería ir, pero antes la insistencia de ella y para que no me escuchara Pablo que tenía los ojos vendados, él protestó cuando ella le dejó casi a punto para correrse, pero ella dijo, espera te voy a hacer una mamada diferente, yo temblaba cuando le cogí el pene a mi cuñado, era inmenso, lo agarré con una mano y sobraba la mitad, perecía que tenía vida propia, latía y estaba súper rígido.

Julia me cogió la cabeza y me la puso delante del miembro de Andrés, abrí la boca y me introduje aquel pedazo de carne caliente y palpitante, él preguntó: ¿donde cariño has aprendido esta nueva técnica de chuparla? mi hermana acercándose para que no sospechara nada, le dijo, disfruta y no tardes en darme mi ración de leche cariño, aquello me pareció maravilloso, la textura suave, la dureza del pene y el calor que desprendía. Estaba yo dándole unos lametazos entusiasmada, cuando noto unos latigazos de semen blancos como la leche y dulces como la miel, yo intenté tragármelo, pero los chorros era unos tras otros y yo noté como sin tocarme tuve un orgasmo intenso y que nunca antes había experimentado, eso era tener una satisfacción sexual y no lo que Andrés hacía conmigo.

Ahora no se que hacer, estoy escribiéndolo y me excita, pero después pienso y me da miedo continuar.

Ya os contaré como acaba todo esto.

Un saludo de Virginia.

Autora: Virginia

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Me cogi al esposo de mi hermana (parte 3)

Al enterarse mi hermana que me andaba cogiendo a su marido me dejo de hablar por mucho tiempo, mi papa y hermanos hablaron con ella e hicimos las pases, no cabe duda que prefiero la verga de mi cuñadito que la cercanía con mi hermana, como creo que ya lo había comentado estoy enamorada de mi cuñado desde adolescentes, ya tenemos mas de 40 los dos y me sigue gustando por lo que al limar asperezas con mi hermana tuve nuevamente la oportunidad de llevarme a la cama a mi cuñado, de sentir otra vez su verga en mi vagina, mamársela y coger como desesperada, como si fuera la ultima vez, además es el papa de uno de mis hijos aunque el no lo sabe,  por eso siento que lo quiero mas.

Mi marido piensa y cree el muy imbécil que ya no hay nada entre mi cuñado y yo y no me ha dejado de insultar y decirme lo puta que soy, pobre iluso si supiera las cogidas que me ha vuelto a poner, me da por donde el quiere y cuando quiere, sé que nunca va a dejar a mi hermana pero mientras el quiera seguirmela  metiendo voy a seguirle dando las nalgas.

Creo que voy a ser su puta hasta que el cuerpo aguante, inclusive no me importa si se ha vuelto a coger a mi mama, ella es separada y yo creo que también necesita que le den sus buenas cogidas, ademas siempre estuvo en la casa reprimida por mi padre, entonces lo que ha echo con mi cuñado no lo justifico pero tampoco lo reprocho, no me imagino a mi mama mamandole la verga y cabalgando esa verga tan rica, no crean que tiene una verga enorme y gruesa, no, es una verga normal pero que la sabe usar perfectamente.

Hace poco terminando de darme una buena metida de verga me dijo que si me gustaria hacer un trio con mi mama y le dije que no me gustaria ver como se cogen a mi mama, pero que lo iba a pensar, consultando con la almohada me moje de imaginarme a mi mama abierta de piernas y el penetrándola y me esta gustando la idea, el tiene un departamento desocupado desde hace tiempo y esta medio amueblado, pienso que si mi mama acepta  va a ser una nueva experiencia, aunque quiero que me coja mas a mi que a ella, según el mientras se la mete a mi mama a mi me va a mamar la vagina y después cambiamos, quiere que se la chupemos las dos al mismo tiempo, aunque si eso pasa yo quiero tener su verga mas tiempo en mi boca, que sea a mi a la que mas se coja y tener mas orgasmos que mi mama, aunque la verdad no creo que mi mama acepte, pero ya veremos.

Mi mama y yo nos hemos contado a detalle la forma en que nos ha cogido y pudiera ser que acepte con tal de seguirselo montando porque ella misma me dijo que cada vez que se la ha cogido ha tenido buenos orgasmos, si se hace ya se los contaré si no, aqui termino mi historia ya que sería repetitivo contar como me sigue cogiendo mi cuñadito. Me gustaría que me mandaran mensaje las mujeres que se cogen a su cuñado ó las suegras a sus yernos, Bye.

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Doble bautizo

Finalmente, él ya no aguantó más y me volteó, de modo que quedara boca arriba y con mis piernas en sus hombros, así me empezó a penetrar por el chiquito con los dedos mientras se masturbaba, yo me apretaba las tetas y él me pedía “tócate el clítoris para que te calientes”, a lo que señalé “¿mmáásss?” pero aún así, lo hice y sentí como se me aflojaban las piernas y el culo de placer.

Esto es parte de una serie de relatos basados en experiencias mías y de una amiga a quien quiero mucho, ustedes deciden si seguimos publicando o no, por favor, opinen. Resulta que Gabriel es mi cuñado y Carmen es una amiga mía del trabajo; ya lo había visto una vez y mi amiga me dijo que yo le gustaba a él pero cuando lo vi la primera vez, andaba todo sucio porque había estado arreglando su carro y pues a mí, me fue indiferente.

Resultó que Carmen me invitó a un bautizo y cuando lo vi en la fiesta, bañado y arreglado, se me hizo muy guapo y como fui a la fiesta con Mari, mi amiga, enseguida ella me dijo “ya ves lo que te pierdes por apretada”; desde ese momento, busqué la forma de acercarme pero él se hacía como que no me conocía, se hacía el interesante y yo me moría de ganas de que me pelara.

En eso, mi amiga le habló y llegó hasta donde estábamos nosotras, enseguida le preguntó si no se acordaba de mí, él le contestó que sí y desde ahí, nos quedamos platicando y bebiendo en una de las mesas. Ya cuando se me empezó a subir lo que había tomado, me empecé a desinhibir y a ponerme cachonda, como pasa cada vez que me tomo unos alcoholes, y entre las miradas y el baile, que cada vez se hacían más sugerentes y pegados, yo ya quería que me cogiera o que, por lo menos, me besara pero Gabriel se hacía del rogar.

En una de esas, yo ya no me aguanté más y en una pieza que bailamos, le empecé a besar el cuello sugestivamente, eso lo puso caliente y en un momento que nuestras caras se encontraron, le planteé tremendo besote, bien cachondo y él me correspondió. Todas esas caricias empezaron a ponerse más calientes a cada momento, pues cuando nos sentábamos, él me tocaba mis piernas por debajo de la mesa y queriéndomelas abrir, para hurgar debajo de mi minifalda de mezclilla hasta llegar a mi conchita, que se ponía cada vez más húmeda y claro, yo le apretaba la verga, que resultó ser gruesa y de buen tamaño, como a mí me gustan.

Para esas alturas de la fiesta, todo mundo andaba en su desmadre y casi nadie nos pelaba pues nos habíamos quedado en una de las mesas de la esquina, casi al final del patio. Como yo andaba ya bien caliente, él me sugirió salir al auto, cosa que acepte rápidamente poniéndome de pie delante de él para que no se le notara su erección en el pantalón y salimos al carro.

Ahí seguimos besándonos y cachondeándonos, en eso volví a tocarle la verga y noté que la tenía bien parada y calientota, ¡qué delicia!, ya se me hacía agua la panocha y muy hábilmente, él empezó a mamarme las tetas, eso siempre me ha excitado mucho y naturalmente, yo ya no aguantaba las ganas de sentirlo dentro de mí.

Ya en plena cachondeada, él me propuso que fuéramos a su casa, yo le comenté que mejor a un motel pero él aclaró que en su casa no había nadie y yo, con tal de que me cogiera, ¡en donde fuera! Ya en él trayecto a su casa, nos seguimos calentando, él metiéndome los dedos en la concha y yo, haciéndole sexo oral mientras conducía, ¡qué delicia!, solo de recordarlo me mojo nuevamente.

Al fin llegamos y ya casi sin ropa, aunque de todas maneras, la ropa que traía era muy chiquita, una minifalda de mezclilla, unas botas y una blusa ajustada con un buen escote, que dejaba ver mis hermosas tetas. En cuanto entramos a su cuarto, estaba bien buenote o por lo menos, como a mí me gusta y al momento que me enseñó su verga, me percaté que la tenía bien rica y jugosa y yo me moría porque me la metiera pero él me decía que no, que me calentara más, yo le decía que ya me la metiera, por favor, casi suplicándole para que me cogiera pero eso le excitaba más y seguía negándomela el muy cabrón.

Por eso, finalmente me le aventé y nos caímos a la cama, ahí me le monté para cabalgarlo rico y por fin, pude sentir su miembro caliente y grande, a mí me gusta apretarlo con la vagina mientras me muevo lentamente, para que sienta desde la base hasta la punta como lo envuelve mi conchita. Así seguimos hasta que él me dijo “sácatelo y rózalo por tu culo”, sin embargo, yo le dije que no, que estaba loco, que me iba a doler pero él me dijo “te va gustar mami, solo pásalo por tu culito sin metértelo, putita”.

Esa palabra me puso a mil, me encanta que me digan cosas sucias cuando lo hago y enseguida hice lo que él me pedía, en ratos me lo rozaba y después, me lo intentaba abrir poquito a poquito mientras yo le decía que no pero al mismo tiempo, eso lo provocaba más para que me la dejara ir.

Finalmente, él ya no aguantó más y me volteó, de modo que quedara boca arriba y con mis piernas en sus hombros, así me empezó a penetrar por el chiquito con los dedos mientras se masturbaba, yo me apretaba las tetas y él me pedía “tócate el clítoris para que te calientes”, a lo que señalé “¿mmáásss?” pero aún así, lo hice y sentí como se me aflojaban las piernas y el culo de placer.

Aprovechando esa situación, él empezó a metérmelo por el culo despacito, no sé si fue por lo peda que andaba o por lo cachonda pero no me dolió tanto y no me di cuenta cuando me lo dejó ir toda de golpe, ¡qué bárbaro!, sentir su verga por mi culo era una experiencia dolorosa y placentera al mismo tiempo y pude sentir como me venía por los dos lados, ¡fue increíblemente delicioso! En eso, yo apretaba mi culo y él me decía “así, putita, me voy a venir”, eso me calentaba más y apretaba una de mis tetas con una de mis manos y con la otra, me metía unos dedos en mi cosita.

Seguimos así por varios minutos hasta que el cabrón gritó “¡me venggoo!” y pude sentir su leche caliente dentro de mi culo, fue algo excitante. Cuando terminó, me la fue sacando poco a poco y sentí como se escurría su semen por mis nalgas y por mis piernas. Después de eso, nos metimos a bañar y estuvimos cogiendo rico, me hizo lo que quiso, en muchas posiciones y hasta las cinco de la mañana que fue a dejarme a mi casa, creo que nunca olvidaré esa experiencia verdaderamente placentera.

P.D.- Lo que sí me platicó después fue que su mamá dejó mi tanga colgada en la perilla de la puerta de su cuarto, no sé de dónde la sacó porque ni me acuerdo en donde me la quitó. Así pues, el bautizo fue doble, me bautizaron el chiquito también.

Como dije al principio, esto es parte de una serie de relatos basados en algunas experiencias mías y de una amiga a quien quiero mucho, ustedes deciden si seguimos publicando o no, por favor, opinen ya que eso nos motivará a seguir…

Autora: Zendik1

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Me Cogi al esposo de mi hermana

Hola, voy a contarles mi historia de como empecé a coger con el esposo de mi hermana.
Nos conocemos desde pequeños por lo que cuando empezó de novio con mi hermana ya teníamos más confianza, nunca me había fijado en el como hombre hasta que empezó a salir con la familia nuestra a fiestas ó reuniones, me di cuenta que tenía mucha suerte con las mujeres y empecé a fijarme a detalle en el. Mide 1.84 mts., es delgado, barba partida, pestañas chinas, varias cosas en el que me gustaron.
En una fiesta en casa de una tia el ya estaba algo tomado y coincidimos en el pasillo que llevaba al baño de la parte superior de la casa, la luz estaba apagada y me dio un apretón en una nalga, cuando prendí la luz, me vio y se disculpo y me juraba que había creído que era mi hermana, creo que hasta la borrachera se le bajo, le dije que no pasaba nada, pero como no iba a pasar, me gusto que me agarrara la nalga, inclusive pensé, tonta para que prendí la luz hasta me hubiera aventado un faje con el.
Paso el tiempo y yo ya le traía ganas, en ese tiempo se casaron y yo lo veía más difícil, aunque me empecé a dar cuenta que en varias ocasiones el me miraba las piernas y las nalgas, y yo trataba disimuladamente que me viera bien, sabía yo que se le paraba de verme, quería que se le antojara cogerme, me case, tuve mi primer hijo pero no se me quitaban las ganas de irme a la cama con el.
El cocina muy bien por lo que su familia y la mía nos gustaba que nos hiciera como decía el sus experimentos, estábamos en casa de mi hermana, mi mama, sobrinas y mi hermana salieron a un centro comercial a comprar algunas cosas que hacían falta y yo obviamente me ofrecí a quedarme en la casa con el pretexto de aprender a cocinar como el.
Ya estando solos le recordé aquella ocasión y le dije, te confieso algo, me gustó y el me contesto, pues a mi también tienes buena nalga, aunque te juro que te confundí. Le dije, te gustaría agarrarme las nalgas otra vez, no me contesto, solo lo hizo y nos empezamos a besar, que rico besas le dije, si así eres en la cama estamos perdiendo tiempo, cual cama, nos echamos un rapidito en la sala, que rica verga tiene, el solo verla me hizo pensar que rica verga me voy a comer, mientras mas bombeaba mas le agarraba yo las nalgas para que no me la sacara, me dijo voltéate que quiero sentir tus nalgas, enseguida me puse en cuatro y nada mas sentí tremendo pito hasta el fondo, hasta que se vino en mi.
Cuando llegaron de las compras pasamos el resto del dia como si nada hubiera pasado.
Pero entonces empecé a buscarlo, mi hermana no necesitaba trabajar por lo económico pero decía que se aburría en casa, si no estaba en su casa estaba todo el dia con su suegra ya que se llevan muy bien, mi cuñado viajaba frecuentemente y mi hermana consiguió un trabajo de medio tiempo, pero tenia que rolar turno, en la mañana y tarde y fue cuando aproveche para cogérmelo sin prisas.
Supe que mi hermana le tocaba trabajar esa semana en la mañana, mis sobrinas en la escuela, y el había pedido unos días en su trabajo para arreglar asuntos personales, me dije, la mesa está lista…..fui a su casa, así como entre y cerro la puerta le dije, ahora si házmelo sin prisa, nos empezamos a besar y a desvestirnos, además de besar tan rico, que sabroso coge, solo había tenido relaciones con mi esposo, nada que ver, le dije con razón tienes tan contenta a mi hermana, fue la primera vez que me mamaron la vagina, yo pensaba que solo cuando me la metiera como la vez pasada iba yo a tener un orgasmo, que equivocada estaba, después de chupármela me penetro hasta venirse en mi. Era la primera vez que teníamos aprox. Cuatro horas para estar cogiendo por lo que las aprovechamos.
Esa semana lo fui a buscar diario para que me cogiera, me pidió que se la chupara y por supuesto que chupe esa rica verga que tantas ganas le tenía.
Paso el tiempo y seguimos teniendo sexo, mi marido sospechaba , por supuesto empezaron los problemas en mi casa ya que una vez que discutí con mi marido le dije que me había enamorado de mi cuñado desde que éramos solteros, lo cual era cierto me enamore de el muy rápido, sentía celos de cualquier mujer que lo volteara a ver, tenia celos de pensar que también se cogía a mi hermana. Una vez mi hermana vio cuando pase junto a mi cuñado y le agarre aquellito, yo lo negué, le dije que vio mal pero mi hermana me prohibió ir a su casa, pero mi cuñadito chulo me seguía metiendo la verga por la vagina y por el culo, que rico se siente por el culo, incluso sentía su verga mas grande, me hacia chupetones en las tetas y en las nalgas, cuando me le montaba, cabalgaba yo como loca hasta que sentía como se venía, hacia yo mucho ejercicio en ese tiempo por lo que le pedí a mi instructora que me enseñara a ejercitar mi pelvis para cuando me penetrara se lo pudiera yo apretar lo más fuerte posible. Se lo recomiendo a todas las mujeres, obviamente mi cuñadito estaba feliz con eso, me decía que sentía como si se lo chupara pero con mi vagina. Todo iba muy bien hasta que me entere que también se estaba cogiendo a mi mamá, yo me llevo muy bien con mi mama, pero como dijo ella somos las putas de mi yerno, estaba en lo correcto, pero creo que a las dos no nos importaba eso, según mi mamá ya no coge con el, pero no creo que renuncie a esa verga tan rica como yo tampoco pienso hacerlo, mi madre es separada por lo que tiene mas fácil el llevárselo a la cama para estárselo cogiendo, pero yo cuento con menos edad y mejor cuerpo que el de ella, aunque ella aún se conserva muy bien, el solo escribir este relato hizo que me mojara y pensara en la siguiente vez que mi cuñadito me va a penetrar por donde el quiera, ya que este cuerpo solo lo goza el ya que, vivimos juntos pero mi marido ya anda con otra, cosa que me vale sorbete………Mi madre es la única persona de la familia que va a leer esto, por lo que quiero decir que mi hijo el mas peque es de mi cuñado, aunque el no lo sabe, ni lo sabra.
Paso un tiempo y a mi hermana se le bajo el coraje y seguí yendo a su casa, nunca hemos sido las grandes hermanas, pero un dia me conto que sentía que su marido se andaba cogiendo a otra y que sí así era lo iba a mandar a freir espárragos, le dije no seas tonta como lo dejarías solo por cogerse a otra, yo por dentro pensaba, a coger más seguido si mi hermanita linda lo deja, ya que el se iría supongo a un departamento que tienen desocupado. Mas tarde les seguiré contando……

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Camping con mi cuñado

Hola. Me llamo Scott, y me fascina el español, aunque yo no se mucho, les pido disculpas de anticipo si no puedo escribir bien mis pensamientos. He leido sus relatos por varios meses ya, pero nunca habia tenido nada que contarlers.

Soy un muchacho de 28 años de edad, mido 6′ 1″ y peso 175 libras y muy atletico, soy una persona muy activa, me gusta mucho las actividades outdoor y me considero muy atractivo. He hecho modelaje para Target y Sprint pero mi carrera en el ramo de las finanzas es muy lucrativa y he decidido dejar el modelaje por completo. Hace 5 años me case con una mujer super hermosa a quien conoci en la agencia de modelos, quien viene de una familia increiblemente atractiva. Ella tambien era una modelo pero cuando nos casamos lo dejo para convertirse en ama de casa. La historia comenzo al rededor del mismo tiempo que nos casamos cuando me presento a su hermano mayor.

El es un director de peliculas que aun no se ha hecho un nombre muy famoso en Hollywood, pero si ha logrado participar en filmografias buenas y ha tenido mucho exito en lo que cabe, aunque el quiere ser mas cotizado, pero la industria esta llena de directores.

El caso es que es un hombre que me volvio loco desde el momento que mis ojos lo vieron. Me tiemblan las rodillas simplemente de pensar en el. Nunca en mi vida habia conocido a algien tan atractivo, pensaba que solo existian en las peliculas que el dirigia jaja.

Es un hombre rubio, completamente sexy. Sus ojos azules que te penetran hasta el alma, su cuerpo tan sensual, un pecho hermoso, su rostro es como de porcelana y su barbita me facina! sus brazos gruesos y tan fuertes, su culito tan delicioso, sus labios tan seductores. Lo peor del caso es que tambien esta casado de 8 años. El es dos años mayor que yo.

Cada vez que nos vemos me dan tantos nervios, pero si he logrado esconderlos, y hemos tenido una amistad muy buena. Nunca pense que mi sueño se volviera realidad hasta este fin de semana.

Ahora ya vivimos en diferentes estados de USA, y casi no nos vemos mucho, pero la semana pasada vinieron a visitarnos y planeamos ir camping pero las esposas decidieron quedarse porque los bebes no soportarian toda la noche alla.

Llegamos, y pusimos la tent y despues de un rato hizimos una fogata y comenzamos a charlar mientras el sol se escondia y la luz de la luna comenzaba a brillar mas fuerte. Todo estaba completamente perfecto, pero ya como a las 10 decidimos ir a dormir. Afortunadamente la tent no esta muy grande y siendo los dos muy altos pues nos toco acostarnos juntitos. Despues de un rato nos quedamos dormidos, ya como a la media noche me desperte por la incomodidad, y estabamos muy juntos y yo dandole la espalda a el, y el detras de mi… Mil pensamientos comenzaron a pasar por mi mente, sabia que esta era mi unica oportunidad, pero me daba mucho miedo.. no me importo y acerque mi culito virgen hasta llegar a la altura de su verga y comenze a rozarlo… Mi corazon palpitaba al cien por uno.

Me dio miedo y mejor me aleje un poco. Mi mente no dejaba de pensar lo que pudiera pasar, nadie tenia que enterarse, pero que pasaria si el no quiere? Le diria a mi esposa? Somos muy religiosos, por eso tambien me dio miedo.
Me senti muy tonto por arrepentirme, y decidi intertarlo de nuevo. Esta vez no pararia hasta me me diera lo que yo queria o hasta que me golpeara por hacerlo.

Nuevamente acerque mi culito virgen hasta llegar a su verga y me quede ahi por unos minutos disfrutando su respiro. Me hacia temblar escuchar su aliento tan cerca de mi cuello. Decidi mover mi culito de manera circular y agarrar su brazo y ponerlo alrededor de mi cintura. Asi me kede un ratito disfrutando su abrazo, como si en realidad fueramos amantes, y el seguia dormidito como un angel. Ya no pude resistir y baje su mano hacia mi bulto que ya estaba a mil. Afortunadamente es una noche de verano y solo dormimos con shorts, entonces fue facil meter su mano dentro de mis calzones para que me agarrara la verga. Despacito le meti su mano y ahi la deje, aun no sentia que estubiera despierto, y luego segui moviendo mis caderas para tratar de despertarlo… cuando se desperto se espanto y le dije que porque me estaba tocando y dijo que no, que no era su intencion, y le dije que si no hera su intencion como fue que llego hasta debajo de mis calzones.. Me di la vuelta y vi su hermosa carita como le daba tanto terror, papito, me encanto su lindo rostro en ese momento.. le dije, no te preocupes no le dire a nadie, esta bien, si quieres tocarmela te dejo, solo tubieste que pedirmela, porque sabes que es tuya.

No me dijo nada mas y se lanzo a abrazarme y besarme tan apasionadamente que sentia que me desmayaba!

Nos quitamos la ropa y quedamos solo en calzones, pero el tenia un jockstrap. Me volvio super loco y no pude resistir mas, me avente a ese culito que me llamaba mi nombre.. Muchas veces me imagine como seria si algun dia estubiera con el, y siempre quise sentarme en su verga hermosa, y que me dominara, y ser toda suya… pero ahora que tenia ese culito hermoso en jockstrap, no lo pude resistir.. mi amor, estas genial, le dije mientras mi lengua comenzaba a explorar ese hermoso ollito que nunca habia tenido una lengua cerca.

Se moria de placer y sus gemidos me volvian mas loco por el. Me pedia que siguiera que nuna habia sentido nada igual.. despues de una media hora de comermelo le quite su jockstrap y me encontre con una hermosura como me lo esperaba. No estaba tan grande como yo queria, pero sus simetria era fenomenal y su olor.. Dios mio, su olor a hombre me volvio loco.. me lo comi muy despacito, pero solo unos cuantos minutos duro cuando me lleno mi garganta con su jugo de dioses, era extraordinario. Sus gemidos no paraban y se revolcaba como si estubiera teniendo un ataque de epilepsia…

Me dijo que parara, que estaba muy sensitiva su cabeza.. Entonces se avalanzo a mi miembro y me kito finalmente mis calzones, estaban bien mojados de tanto precum.

Se la trago enterita pero sus technicas no eran de un profesional que indicaba que no sabia mamar verga, lo que me prendio aun mas porque me confirmaba que yo era su primero… No pude resistir y lo jale a mi boca para besarlo aun mas, le exalte su cuerpo entero, sus brazos, pecho, sobacos, sus piernas sus pies… todo, era lo que siempre habia querido.. Ya se habia puesto dura su verga otra vez, y para ese entonces le dije que si estaba listo y me dijo que no podia esperar mas, que se la diera… despasito le comenze a meter mi cabeza, mi verga esta mas gorda que la de el, pero como ya le habia comido su culito, entro un poco mas facil.. al momento de entrar se le dejo por salir un grito de dolor, me dijo que no importa, que ha deseado este momento por muchos años y que alfin se le hizo realidad.

Despues de como 5 o 6 minutos su culito estaba tan rico que no pude mas y le dije que no se moviera porque me hiba a hacer venirme todo, pero no me hizo caso y me exprimio todo mi jugo dentro de su culito hermoso, nunca habia venido tanto en mi vida, salian chorros de semen de su culito recien estrenado, no pude mas y me lo comenze a tragar todo lo que salia y nos besamos para compartir nuestro sucio amor.

Ahora me dijo que era su turno.. me puso boca abajo con el culo en el aire y me comenzo a comer todito.. no podia parar de gritar de placer, era una sensacion tan hermosa y relajante, que noche tan maravillosa estaba pasando y no podia dejar de pensar en que me hiba a hacer tambien suya. Decidi dejarme llevar por el momento y solo disfrutar su lengua abriendo camino para lo que venia..

Despues de un rato me volteo y me subio mis pies en sus hombros, me dijo que si queria cambiar de opinion, que este era el momento porque no habia marcha atras.. le dije que era el momento que habia esperado en toda mi vida.

Sin nada de compasion me la metio de una vez por todas.. le dije basta, pero no me hizo caso.. le dije que duele, pero me dijo “por eso te pregunte, porque ya eres mio”

Dios mio que dolor, no aguantaba mas y lo trataba de empujar con mis manos, pero el era mucho mas fuerte que yo, y me dijo que me relajara y me comenzo a besar muy tiernamente, en ese momento le di paso por completo y ese dolor se convirtio en tan hermosa sensacion que no la puedo explicar.. me volteo en cualquier posicion que podia darme, arriba, abajo, de lado, detras y nuevamente misionario.. despues de un par de horas le dije que lo amaba, me empezo a taladrar mas rapido que sin tocarme me vine otra vez y mi cuerpo se puso en un extasis que nunca habia sentido antes con la estimulacion a mi prostata que me estaba dando su hermoso pene.

Al venirme mis nervios de mi ano se cerraban tanto que apretaban su verga y lo hize venirse al mismo tiempo, pude ver su rostro lleno de placer y de lujuria.. que padre fue sentir su semen dentro de mi, en esa posicion de misionero se quedo dentro de mi pero recostado en mi pecho.. le dije que era lo mejor que me habia pasado en toda mi vida, y el solo me beso un pecho y se quedo dormido.. yo me quede tocando su pelo rubio y sobando su espalda por un tiempo hasta que sin darme cuenta me quede dormido… No se que hora era ni cuanto tiempo hizimos el amor, pero al amanecer senti como sus brazos me abrazaban tan fuerte que me despertaron.. Me dijo que si estaba listo para darle otra vez.. no lo dude y me comenzo a mamar la verga. Cuando ya estaba bien dura se sento en ella.. que hermosura de imagen, me hubiera gustado capturarla en video.. en ese momento lo unico que podia pensar era ” Que lucky soy, este hombre tan hermoso y con familia me escogio a mi para darme todo su cuerpo, que afortunado soy de que este cabalgandome ahorita” – Despues lo traje hacia mi cara para besarlo otra vez..

esta vez me lo cogi yo sin compasion, me dijo que nunca se habia sentido tan violado en su vida y que nunca habia dado a perder su control de hombre, pero que yo lo volvia loco y que su cuerpo me pertenecia a mi, que cualquier cosa que le piediera que lo haria por mi, no importa tan sucia que fuera.. en ese momento le dije que queria que me entregara toda su vida, su cuerpo, todo a mi.. me dijo que ya era mio, que nunca penso que esto fuera a suceder, pero que lo deseaba mas que nada en el mundo.. Le dije que yo tambien.. Termine dentro de su boca y se trago todo lo que le di.. despues nos vestimos y regresamos a casa.. Todo volvio a la normalidad y ayer volvieron a su casa y no creo volverlo a ver en mucho tiempo, pero los dos sabemos que tenemos mucho mas que perder si alguien se enterara, por eso decidimos no volver a hacerlo nunca mas.

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Mi cuñado Raúl : Segunda parte ( el aniversario)

Autor: Rodrigo T
Bueno para los que lean por primera vez una de mis experiencias, me presento y para los que ya han tenido la oportunidad de hacerlo, les refresco la memoria describiéndome a continuación: soy un joven normal, estudiante atlético, moreno, simpático, lindo pues, jajaja bueno eso dicen. Tengo una novia hermosa a la cual amo, y ella tiene un hermano llamado Raúl, con el cual he estado compartiendo, en el relato anterior(no está de mas que lo leyeras también) está detallado todo: como empezó, como terminamos teniendo sexo, y lo que dio pie a esta experiencia que hoy les cuento.

Después de esa primera vez que tuve sexo con un chico( mi cuñado), seguí visitando la casa de mi novia, y quedándome a dormir en el cuarto de mi cuñado, obviamente el sexo entre nosotros ocurría frecuentemente, yo le dejé bien claro a Raúl desde el primer día que a mi no me gustan los chicos, aunque desde esa primera vez me empecé a fijar mas en el trasero de los chicos. Él me decía que no había rollo con eso que solo pasáramos buen rato y ya no complicáramos las cosas, que él estaba bien claro y sabía que yo nunca estaría con él en una relación de novios como estaba con su hermana, pero que me respetaba y yo era el primero y el único hombre con el cual tenía sexo.

Pasó el tiempo como dije desde esa primera vez y no cada vez que dormía en su cuarto me lo cogía, pero cuando lo hacía la pasábamos increíble, un día me despierta un mensaje de texto que decía: “prepárate porque hoy hay acción en nuestra cama…” Wow pensé que era de mi novia el mensaje, pero no; era Raúl escribiéndome. Me levanté y me fui a bañar, no podía dejar de pensar en esas palabras del mensaje, porque el sexo entre nosotros era espectacular, siempre estábamos innovando. Mientras me bañaba mi cabeza daba vueltas pensando, tratando de adivinar que sorpresa me esperaba. El solo hecho de imaginar su trasero grande, redondito, durito, entre mis manos y que estaba a mi disposición me excitaba demasiado, el agua cayendo sobre mi cuerpo desnudo, la imagen de mi pene entrando y saliendo de su ano, escucharlo gemir de placer como siempre, todo eso trajo a mi mente el recuerdo de uno de nuestros tantos encuentros en la ducha, así que mi erección no se hizo esperar, ni bien había empezado mi día y ya la estaba pasando de maravilla. Empecé a masturbarme, acariciando mis testículos, recorriendo de arriba abajo mi pene, enfocándome en el glande, movía mi mano lo mas rápido que podía para luego bajarle a la velocidad y hacerlo lento, así iba intercambiando velocidades , rápido, rápido, lento, leeento, a los 30 minutos mientras seguía masturbándome súper rico, escucho el escándalo en la puerta de mi cuarto: “¿Rodrigo vas a pasar todo el día en el baño? Vas a llegar tarde a clases”, era mi mamá, así que no pude terminar con el asunto que tenía entre manos…. durante todo el día no dejaba de pensar en esas palabras del mensaje de texto, le envié un mensaje preguntándole a qué hora llegaría él a su casa para que me diera tiempo de hablar con su hermana y todo lo demás antes de encontrarnos nosotros, él me dijo que fuera a la casa a las 7:00pm. Así fue llegué a esa hora puntual como siempre. Al llegar veo a mi novia y sus papás metiendo maletas en el carro, sorprendido le dije:  “¿qué pasó mi vida? ¿quién se va?, ella respondió: “los tres nos vamos. Voy con mis papás a ver a mi abuelita, recuerdas que te dije q estaba muy enferma, bueno parece que son sus últimos días”. En eso me habla mi suegra y me dice: “si mijo nos vamos los tres, pero Raulito se queda cuidando la casa, ya después si hace falta le pedimos que vaya también”, a lo que respondí: “no se preocupe señora que no hará falta, ya verá que se recupera y no tendrán que reunirse todos”. “Dios te escuche hijo” dijo ella, “te encargo por favor que no me dejes solo a Raulito, que le des una vuelta de vez en cuando o si te puedes quedar cuidando la casa con el”. En eso sale Raúl de la casa y dice: “mamá por favor ni que fuera un niño.. puedo cuidarme solo aunque no está demás un poco de compañía así no me aburro solo en la casa.”. Mi novia y sus padres se fueron. Entramos a la casa Raúl y yo, al cerrar la puerta me dice:

-¿Estás listo?,

-Siempre lo estoy…

– Más te vale campeón

Me da un beso, me toma de la mano y me lleva hasta su cuarto. Mientras caminábamos le dije: “¡que pícaro me saliste eh! ¿Sabías que tus papás se iban de viaje, y se llevaban a virginia? “-“Te escribí apenas me dieron la noticia. Bueno además con ellos de viaje o sin ellos de viaje hoy es un día especial..

-¿Que celebramos hoy?

Él me respondió: “¿que no te acuerdas? Hoy se cumplen exactamente tres meses desde la primera vez que lo hicimos, así que Feliz aniversario!!”

– Oye discúlpame se me había olvidado.. no preparé nada

Él me dijo: “Tranquilo ya cobraré tu olvido” Se me acercó y me dijo al oído: “hoy mando yo.. ”

Ahí lo tomé por la cintura y lo empecé a besar, mientras nos íbamos desvistiendo mutuamente, ahí estábamos los dos vestidos únicamente por la sombra de la habitación, mis manos recorriendo su cuerpo, haciendo énfasis en sus muslos, sus glúteos, los acariciaba los masajeaba, los apretaba, mientras lo besaba, empecé a besarle la boca, fui bajando hasta su mentón, besando, lamiendo, dándole pequeños mordisquitos, y raspándolo con mi barba de tres días sin rasurar, eso le encantaba, seguí bajando hasta su cuello, besándolo, lamiéndolo, chupándolo, todo esto sin dejar de acariciar sus muslos y nalgas…Él estaba como loco me decía: “tu conoces mi cuerpo como nadie, nunca me he sentido tan travieso como cuando estoy contigo”. Cuando terminó de decir eso ya yo iba llegando a su pecho, continuaba con mis besos, lamidas y pequeños mordiscos, al llegar a su pecho me detuve en sus pezones dedicándole tiempo y atención, besándolos, mordiéndolos suavemente, raspándolos con mi barbita, el estaba extasiado se retorcía de placer, su cuerpo temblaba entre mis manos, y sus gemidos me excitaban más y más.. .Luego él me detuvo y me dijo: “ahora vamos a la sorpresa que te preparé”.

-Ok, le dije, espero que sea buena, porque para detenerme en plena acción..

– Jajaja ya lo verás, no te vas a arrepentir.

Salio de la habitación y cuando volvío, la expresión de picardía de su rostro me dijo todo…con él trae una mesita con un mantel cubriendo lo que había en la mesa. -“A ver cierra los ojos no me hagas trampa”. Cerré los ojos, pero antes vi que traía también una silla, se me acercó y me vendó los ojos mientras me besaba. Wow , está vez si que me había sorprendido, me sentó en la silla, y empezó a frotar sobre mi pecho algo húmedo, por cada zona de mi pecho que frotaba ese objeto, me daba un beso en esa misma parte, solo me tocaba con el objeto y su boca, por lo que intenté acercarlo a mi y me dijo: “no no no, no uses las manos”.  Subió frotando el objeto y besándome por donde pasaba el objeto hasta llegar a mi boca, todo eso sin tocarme más que con su boca y el objeto, al tener el objeto cerca de mi boca, supe por su olor que era una fresa, me dijo anda muérdela, la mordí y mientras me la comía me dijo: “¿está rica? No tanto como esto”, y me dio un beso, sus labios eran dulces, siempre lo han sido pero está vez eran mas dulces de lo normal, estaban impregnados de arequipe. Que rico, le dije, en ese momento, se separó de mi y luego sentí algo frió que caía sobre mi pecho, luego la sensación de frió se cambió por la de la tibieza de su aliento sobre mi pecho lamiendo todo eso que había derramado sobre mi. ¿Te gusta? me preguntó. Me encanta- le respondí-, luego sentí algo frió y espeso que caía esta vez sobre mi pene totalmente erecto para ese momento, ahí supe que venía lo bueno, comenzó a comerse lo que había derramado sobre mi pito, y al mismo tiempo empezó la mamada, recorría de arriba abajo mi pene con su boca, lamiéndolo, besándolo, mis testículos uno por uno los acariciaba, se los metía en la boca, mientras con su mano me masturbaba, luego metía lo más que podía de mi pito en su boca, para luego enfocarse en el glande lamerlo, acariciarlo, besarlo, al frenillo también le dedicaba atención. Está vez el que se retorcía de placer era yo, y tenía ganas de tomarlo por la nuca y guiar sus movimientos, pero recordé su orden de no usar las manos. Luego se sentó sobre mi y comenzó a acariciarme, a darme de comer más fruta, mientras seguía besándome, está vez el mismo puso mis manos sobre sus nalgas, y me quitó la venda mientras me besaba. Abrí los ojos y comencé a tocarlo y acariciarlo, a meter mis dedos en su boca, los cuales chupaba uno por uno, lo cargué y lo tiré en la cama, me acosté sobre él y comencé a besarle la boca, el mentón, el cuello, mientras acariciaba su cuerpo, seguía besándolo, lamiéndolo, raspándolo con mi barba, mordiéndolo suavemente. Luego pude ver que era lo que había en la mesita: 1 tazón de fresas, cerezas, y tres envases más: uno con arequipe, otro con sirope de chocolate, y otro con crema batida, tomé una fresa y la unté con crema batida, se la puse en la boca y comenzó a lamer la crema, sin morder la fresa ,se la metía en la boca, y la sacaba, se la pasaba por la cara, por el cuello, hasta que me la puse en la boca y se la acerqué hasta la de él y entre los dos comimos la fresa, hasta que estábamos besándonos, mientras yo no dejaba de acariciar sus muslos y sus nalgas, las apretaba las separaba, las unía, le dí la vuelta y lo acosté boca abajo, una vez mas recorría su cuerpo de arriba abajo con mis manos y mi lengua, seguía masajeando sus nalgas que me vuelven loco, ahí estaban entre mis manos, grandes, redondas, duras, sin un vello encima, tomé la crema batida y el sirope de chocolate e hice una raya desde su nuca hasta el medio de sus nalgas, sobre la raya coloqué una fresa, luego una cereza, así hasta completar el recorrido hasta su trasero, luego empecé a comer las frutas y a lamer la crema y el chocolate desde su nuca. Mientras iba comiendo y lamiendo iba besando también, todo eso mientras acariciaba sus muslos, así fui hasta que llegué al medio de sus nalgas, separé sus piernas y comencé a comerme la crema y a lamer su ano, a besarlo, ahí estuve por un buen rato, besando sus nalgas, mordiéndolas, apretándolas, masajeándolas, acariciaba sus muslos, y lamía su ano, luego derramé mas sirope de chocolate y crema y arequipe, para seguir lamiendo, sus gemidos me prendían y hacían que me esmerara mas en mi labor de dilatarle el ano, así que metí un dedo, lo metí lentamente hasta que estaba todo adentro, una vez adentro le di varías vueltas, para luego sacarlo lentamente, así estaba intercambiando mis lamidas y besos a su ano, con la introducción de mi dedo, luego metí dos dedos, y luego de un rato tres, estaba metiendo y sacándolos cada vez mas rápido, y más fuerte, le dí un masaje a su próstata, cosa que acostumbro hacer porque se que lo enloquece, una vez mas su cuerpo temblaba y se retorcía de placer. Me levanté y me lubriqué bien el pene, antes de penetrarlo empecé a recorrer su espalda con mi pene, lo pasaba por medio de sus nalgas , hacía círculos en su ano con mi glande, bueno en uno de esos círculos lo penetré, metiendo el glande lentamente, me detuve para que su esfínter se adaptara al tamaño de mi pene, luego de un minuto avancé en mi penetración metiendo todo el pito hasta que mis bolas chocaban con las suyas y mi vello púbico rozaba su nalgas, lo fui sacando para volver a meterlo rápidamente, así estuve por un rato en un mete y saca fenomenal, durante el cual hacía movimientos de vaivén, adelante y atrás combinándolos con movimientos circulares y una que otra nalgada. El sonido de mis bolas chocando con las de él y sus gemidos me excitaban más y más, por lo que aceleraba las embestidas, lo estuve bombeando en esa posición por un buen rato, luego se lo saqué y me acosté boca arriba. Él sabía que venía la parte en que empezaba a cabalgar, por lo que rápidamente se sentó sobre mi pene tragándoselo por completo, es indescriptible la sensación y más mientras veía mi pene perderse dentro de su cuerpo, ahí comenzó a moverse como el sabe hacerlo, y hacer presión con su esfínter sobre mi pene abriéndolo y cerradonlo a su antojo, eso me vuelve loco y me pone a ver estrellas, al rato de estar en esa posición, lo puse en cuatro y lo embestía con todo, tomándolo por los hombros, luego puse una mano en su cintura y la otra en su nuca, y fui incrementando la velocidad de las bombeadas, luego lo puse en una de mis posiciones favoritas lo acosté boca arriba y puse cada una de sus piernas sobre mis hombros, así empecé a bombear otra vez, mientras tanto podía ver sus expresiones de placer y escuchar sus gemidos, que esta vez eran mas fuertes, así que fui incrementando la velocidad y la profundidad de las penetraciones, hasta que Raúl me preguntó: ¿te falta mucho para acabar? Porque ya no creo aguantar más me dijo. Le conteste: “dale, espera solo unos minutos más para que lo hagamos juntos”.  Nunca lo habíamos hecho así, ósea acabar los dos al mismo tiempo. Pasados unos minutos lo escucho decir: “ya no puedo más voy a acabar”. Le dije que yo también, así estábamos sudados completamente, entregados el uno al otro en ese intercambio de placer, el olor de nuestros cuerpos mezclado con el del chocolate y las frutas, me hicieron divagar por un momento, cuando escucho los gemidos de Raúl más intensos, y siento nuevamente que me faltan fuerzas, las piernas me tiemblan, y la especie de descarga eléctrica que me recorre de pies a cabeza, y suelto un gemido muy agudo, liberando mi semen en las entrañas de mi cuñado, al mismo tiempo en que el está eyaculando sobre su abdomen y su pecho..Wow bebe Feliz aniversario, fueron sus palabras. Feliz aniversario le dije. Me acosté sobre él nos besamos un rato, pasamos un rato ahí abrazados en la cama para luego irnos a duchar juntos e iniciar la celebración nuevamente con otro encuentro sexual.

Bueno espero les haya gustado mi humilde experiencia que estén bien.

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Con mi marido y mi cuñado

Yo llegaba casi al cielo con aquellos envites, y para colmo de placer mi marido me besaba y me chupaba de medio cuerpo para arriba. Solo me corría yo, estaba dilataba, excitada, cuando mi cuñado empezó a dilatar mi culo. Su dedo entraba y salía, luego fueron dos, entonces yo le pedí a mi marido que fuera él quien me penetrara por detrás mientras mi cuñado me la metía hasta adentro.

Hacía ya muchos meses que venía teniendo esa misma fantasía. Mi marido se reía, con esa risa que me hacía notar que se excitaba con lo que le estaba contando. La cosa no pasaba de ahí, ni de los estupendos polvos que echábamos pensando en ello. Hasta que un día apareció mi cuñado en casa. Después de cenar nos sentamos en el salón; estábamos los tres tomando unas copas. Mi cuñado se iba a quedar a dormir en casa, porque al día siguiente tenía que hacer varias cosas en Madrid y posiblemente no acabase con todo.

En un momento determinado, puse música y mi marido y yo nos pusimos a bailar. Mi cuñado medio en serio, medio en broma, nos dijo que no contásemos dinero en casa del pobre, a lo que mi marido le contestó que si quería bailar con su cuñada. Inmediatamente se levantó y comenzamos a bailar. Al cabo de un rato, mi marido se nos unió poniéndose detrás de mi y aquello era como un bocadillo. Mi marido empezó a acariciarme y a morderme la oreja, y yo iba notando el “acalore” de mi cuñado. En eso sonó el teléfono y mi marido fue a contestar, momento que mi cuñado aprovechó para poner su boca sobre la mía y darme un húmedo beso.

No sé porqué, pero le respondí. Sin dejar de besarnos, me abrazó más fuerte y así, en ese abrazo, noté “la dimensión de su empalme”, de primera especial, mientras su lengua estaba controlando cualquier movimiento de la mía, por leve que fuera. Vi como mi marido observaba la escena desde la puerta; me miró sonriendo, como diciendo que la fantasía había vuelto, pero esta vez, yo estaba dominando a la fantasía.

Mi cuñado no había visto a mi marido, claro que cuando se dio cuenta de que se acercaba, en el grado de excitación que se encontraba, tampoco retiró ninguna de sus manos de mi culo. Seguramente estaba probando hasta donde podía llegar.

Nos fuimos a sentar, bebiendo un poco más, porque hacía calor. Entonces creo que fue mi marido quien dijo que podíamos jugar a algo, y lo decía mientras sus manos se refugiaban bajo mi blusa, ante la atenta mirada de mi cuñado, quien empezaba a desear que pasase lo que quería y creía que iba a pasar. Por ello, y sin cortarse un pelo, acercó sus labios a los mismos y dijo “¿jugamos?”. “¿A qué?”, respondí yo mordiéndole la boca.

Mi marido, que tiene una mente superactiva, dijo “vamos a comprobar antes de nada tu sensibilidad y después jugamos, pero debes concentrarte para saber quién es el que te haga algo. No puedes tocar con tus manos”. Añadiendo que “tienes que estar inmóvil y dejarte hacer. Te vamos a tapar los ojos y si estás bien segura dices de quien se trata. Si te equivocas tendrás un castigo”.

La verdad es que aquello era tan excitante que ni me paré a pensar si era justo o no. Solo quería que empezase, después de todo, ¿cómo no iba a reconocer las manos o la boca de mi marido?.

Me taparon los ojos con una venda y me dieron unas vueltas por la habitación para descolocarme, y de repente me dejaron sola. Sentí un fuerte escalofrío cuando una boca comenzó a chuparme el cuello, besándome, lamiéndome, mordiéndome… ¡que gusto me estaba dando!. Mientras experimentaba esa sensación, otra boca buscó la mía, metiendo toda su lengua dentro de mi boca y succionando con fuerza la mía. Por extasiada y excitada que estuviera, era la boca de mi marido; estaba segura y así lo dije.

“Perdiste”, decía mi cuñado mientras me pasaba su excitado aliento y me quitaba el pañuelo. Y así fue, la boca que estaba en mi cuello era la de mi marido y la otra boca, la que besaba apasionadamente, era la de mi cuñado.

Como castigo, mi marido abrió dos botones de la blusa y me chupó el pecho, llegando casi a morderme un pezón. Aquello era excitante y me gustaba; me estaba poniendo a mil por hora. No sabía a dónde se iba a llegar con el juego, pero estaba encantada. Cuando mi marido abrochó de nuevo los botones de mi blusa, casi le digo que no lo hiciera, pero había que seguir su juego.

Me volvieron a tapar los ojos y a dar vueltas. Otra vez una boca se abría sobre la mía mientras una mano se adueñaba de mi pecho, tocándolo y apretándolo con fuerza. Yo estaba ya calada del todo y no tenía otro objetivo que el que me la metieran hasta adentro, con fuerza, incluso haciéndome daño. Pero había que esperar; ¿porqué tardaba tanto en llegar ese momento?.

Esa mano que seguía tocando se metió entre mi blusa y mi piel; la otra mano apareció también, y los dedos ya jugaban con mis pezones de una forma que me enloquecía. Yo no podía tocar ni saber quién era; los dos tenían bigote, las lenguas tenían su parecido ¿sería familiar?, no sabía que decir, y lo que sí sabía es que hasta que no dijera un nombre aquello seguiría así.

Un cuerpo se me acercó por detrás, noté perfectamente el tamaño de aquel pene; me abrazó, mientras otras manos se ocupaban de mis mojados muslos. La respiración en mi nuca descubrió a mi marido, por lo que dije que el que me estaba tocando el pecho y los muslos era mi cuñado. Esta vez acerté y mi marido me dio la vuelta, me quitó el pañuelo y me dio un beso en la boca como premio.

Cuando acabó, el que me besó fue mi cuñado, que lo hizo con tal apasionamiento que creí que me iba a ahogar. Las manos de marido me tocaban a lo largo del cuerpo. Pasaron unos minutos de esta manera, una boca me besaba y unas manos me tocaban, pero no eran del mismo dueño… ¡Oh! que gusto me estaban dando.

En un momento, mi marido tomó una de mis manos y la puso en la cremallera de su pantalón. Rápidamente la bajé y metí la mano. Le estaba acariciando por dentro del calzoncillo; su miembro peleaba por salir, daba golpecillos en mi mano. Entonces, cogió mi otra mano y la puso encima de la bragueta de su hermano. Hice la misma operación, aunque más torpemente, mientras veía como mi cuñado tenía los ojos cerrados y apretaba una de sus manos sobre mi cadera. Como pasó, no lo sé, pero de repente estaban los dos desnudos delante de mí, y mi boca iba de un pene al otro mientras sus manos se turnaban para tocarme.

Mi marido me tumbó en el sofá y comenzó comerme el sexo, su lengua buscaba mi clítoris y yo no pude contener aquella cadena de orgasmos. Ajeno a lo que su hermano me estaba provocando, mi cuñado se dedicaba a pasear su lengua por mis pezones, a veces lamía, a veces mordía, pero su respiración me seguía poniendo muy nerviosa.

Con movimientos muy calculados por parte de los dos hermanos, mi cuñado pasó a sentarse en el sofá, y con mucho tacto me sentó encima de él, mientras se movía lentamente introduciéndome su pene. Yo llegaba casi al cielo con aquellos envites, y para colmo de placer mi marido me besaba y me chupaba de medio cuerpo para arriba… Solo me corría yo, estaba dilataba, calada, excitada, cuando mi cuñado empezó a dilatar mi culo. Su dedo ya entraba y salía, luego fueron dos, y entonces yo le pedí a mi marido que fuera él quien me penetrara por detrás mientras mi cuñado me la metía hasta adentro.

Una doble penetración, mi marido llenando mi culo y mi cuñado dentro de mi sexo, ¡que juego tan magnífico!, sintiéndolos a los dos y sus movimientos. No pude llegar a decir que parasen un poco, que me iban a romper, porque me corrí de nuevo y porque inmediatamente los dos se vaciaron dentro de mí. La fantasía había dejado de serlo, ya era realidad. Me habían follado los dos, y además, ¡que bien lo habían hecho y como lo habíamos disfrutado!

Autora: Teresa G

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Mi querido cuñado

Llamé a mi amigo y le mamé el pene hasta que se vino, me dio por el culo lo que me volvió loca ya que me encanta el sexo anal. Me fui a la cama y me masturbé pensando en mi hermana y mi cuñado. Me imaginaba a mi cuñado teniendo relaciones conmigo, tratando de meter aquel inmenso órgano por mi trasero y yo gritando de placer. Amanecí pensando en mi cuñado y en aquel inmenso bicho.

Mi hermana menor tiene 32 años de edad y su esposo Alberto tiene 38. Yo estaba completamente en contra de esa relación, ya que él es mayor que ella y tenía hijos de un anterior matrimonio. Alberto es un hombre mayor, pero para su edad se conserva muy bien.

Hace cuatro meses mi hermana Maribel y Alberto se mudaron cerca de mi casa y tuve la oportunidad de conocer mejor a mi cuñado. Todo cambió hace dos meses cuando me di cuenta como Alberto me miraba. Soy divorciada, tengo 36 años de edad y tengo mucho más cuerpo que mi hermana. Mido 5 pies con 3pulgadas, peso 125 libras y soy una mujer bien protuberante con unas medidas de 36D-26-42 con unas nalgas redondas y bien paradas. Lo contrario de mi hermana que tiene un cuerpo atlético y tonificado.

En varias ocasiones sorprendí a Alberto mirándome las nalgas y eso me excitaba mucho. Saber que el esposo de mi hermana me miraba y tal vez me deseaba. Comencé a coquetearle y a fijarme más en él. Un día Maribel y Alberto me invitaron a una actividad, donde había bebidas y comida. Ese día compartimos mucho y me dio más confianza, el cual no desprecié. Después de varias copas, mi cuñado se puso medio juguetón con mi hermana y me sentía llena de envidia al ver como la besaba y la manoseaba. Mi hermana Maribel también estaba entradita en copas.

Poco antes de terminar la actividad le dije a mi hermana que me acompañara al baño y mi cuñado se fue con nosotras ya que él también tenía ganas de orinar. Mi hermana entró primero y mi cuñado se antojó de entrar con ella. Lo que no se percataron es de haber dejado la puerta entreabierta de forma tal que yo podía ver todo lo que pasaba adentro del baño. Mi hermana se sentó a orinar mientras mi cuñado se bajaba el zipper del pantalón. Cuando veo que este se saca el miembro, veo que es inmenso.

Era un pene gordo y largo, como de 8 pulgadas sin estar erecto. El comienza a manosear ese pingón y a tratar de ponérselo en la boca a Maribel, mientras ella le decía que dejara eso para la casa. El seguía manoseando aquel instrumento hasta que quedó completamente erecto. Aquello medía como 12 pulgadas, pero lo que más me llamaba la atención era el grosor. Era el bicho más grueso que jamás había visto. Mi hermanita trataba de meterse algo en la boca de aquel inmenso bicho y era casi una misión imposible.

Tan pronto llegué a mi casa, llamé a mi amigo y este llegó en diez minutos, nos fuimos a la cama y le hice el amor como nunca antes. Le mamé el pene hasta que se viniera y me dio por el culo como media hora lo que me volvió loca ya que me encanta el sexo anal. Me fui a la cama y me masturbé pensando en aquel acto de mi hermana y mi cuñado. Me imaginaba a mi cuñado teniendo relaciones conmigo, tratando de meter aquel inmenso órgano por mi trasero y yo gritando de placer. Amanecí pensando en mi cuñado y en aquel inmenso bicho.

Como a las 10 de la mañana del otro día, me despierta el timbre del teléfono y me dan los buenos días. Cuando pregunto quién era, me dice, tu querido cuñado. De un salto, inmediatamente me siento en la cama y comienzo hablar de lo mucho que disfruté la actividad. Este me dice que yo estaba preciosa y que la falda que tenía puesta me quedaba de maravilla. Le pregunté que si estaba con Maribel y él me dijo que estaba cerca de mi casa comprando unas chucherías.

Aproveché el momento para decirle que como estaba cerca, me trajera del almacén unos refrescos. Este me dijo que si, y que antes de media hora me los llevaba. Me metí al baño y me di una ducha, me puse bien bonita y provocativa. Tenía en mi mente tirarme a mi cuñado. No me puse panties, ni brassier. Solo un pantaloncito bien corto, con un t-short cortito y bien pegadito. Cuando llega mi cuñado, este se encontraba con unos pantalones cortos deportivos, con una t-short de manguillos dejando al descubierto los muslos y brazos. Me gusta este hombre, tiene un cuerpo ancho, no es tan musculoso, pero de hueso ancho y fortachón. Mi cuñado mide 6 pies con 3 pulgadas y pesa 248 libras que no se le notan.

Tan pronto entra, le tiro un piropo a las piernas y a este se le sale una sonrisa y me dice aquí están tus refrescos. Me volteo y comienzo a caminar meneando mi enorme trasero y este me dice que el pantalón me pinta bien y la modelo está preciosa, sigo caminando hacia la cocina y siento sus manos en mi cintura, me volteó y comenzamos a besarnos como dos frenéticos. Inmediatamente comienzo a tocarle el montón de bicho que tiene, excitándome por completo el tamaño de este. Nos quitamos toda la ropa y cuando le miro el bicho lo tenía completamente erecto y comencé a sentirme nerviosa.

Nunca había estado con un hombre con un miembro de ese grosor y tamaño. Este me dice, que desde que me conoce siempre a soñado con mi trasero. Me volteó y comenzó a besarme el culo y a meterme la lengua. Ya tenía el chocho a fuego y sentía que me venía. Este me metió uno y después dos dedos en el culo. Ya con eso yo temblaba ya que anticipaba que lo que él quería era mi culito. Me dijo, arrodíllate y relájate. Le dije que por ahí no y este no me hizo caso, colocando la cabeza de su inmenso bicho en el roto de mi culito.

Comenzó a meterlo poco a poco y el dolor era sin descripción. Comencé a gritar pidiéndole que se detuviera y este no me hacía caso metiendo más el gordo e inmenso pene por mi culo. Primero comencé a sentir un ardor y luego una molestia como si se me estuviera saliendo la excreta. El dolor no paraba y este seguía dándome más bicho hasta que llegué a sentir su pelvis cuando chocó con mis nalgas. Ya lo tenía adentro por completo y yo mordiendo la almohada y gritando de dolor. De momento, Alberto sacó más de la mitad del bicho y lo introdujo de nuevo y no pude aguantar más. Le dije que lo sacara de inmediato y este lo que hizo fue aguantarme por los brazos y darme más bicho.

Comenzó a sacar y a meter ese bicho por completo. Sentía ganas de orinar y de hacer caca. Ya sentía mi excreta entre mis nalgas y no pude aguantar más la orina. Me sentía bien incómoda bajo aquella situación de dolor y avergonzada por la excreta que me salía según entraba y sacaba el inmenso bicho.

Después de darme por detrás tanto rato perdí hasta la fuerza y me dejé llevar por lo que estaba pasando. Seguía sintiendo dolor, pero también un poco de gusto. Pensé también que lo había logrado, tirarme a mi querido cuñado y tirarme aquel inmenso bicho por el culito. A los 20 ó 25 minutos comenzó a darme bien rápido y a meterlo y a sacarlo por completo de golpe y sentía algo rompiéndose dentro de mí, algo que se estiraba por detrás de mi ombligo y estómago. Este me dijo que se venía y que me llenaba el culo de leche, un grito de placer salió de su boca y una sonrisa coqueta de complacido.

Cuando sacó el pene de mi ano no pude aguantar y me hice la necesidad completa en la cama. Me levanté corriendo y fui al baño a limpiarme, pude ver la cantidad de sangre que me brotaba del ano. El fue muy comprensivo y me ayudó a limpiar todo. Me dijo que todo puede suceder en el sexo y que tenía que tener confianza en él. Nos bañamos juntos y nos fumamos un cigarrillo.

Ahora Alberto y yo tenemos relaciones todos los fines de semana. Mi hermana Maribel no tiene idea que me estoy tirando a Alberto y las relaciones con mi pareja han mejorado. Cuando mi pareja me da por el culito me dice que ya estoy acostumbrándome a él. Lo menos que se imagina es el inmenso bicho que me coge por detras todos los fines de semana.

Me encanta el sexo anal… por favor si alguna de ustedes chicas son como yo, no duden en contar sus relatos…

Autora: Maritza

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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La mujer de mi cuñado

Ella empezó a moverse circularmente para sentir mi pinga bien adentro, me volvió loco, empecé el mete y saca, se la sacaba para luego clavársela hasta el fondo y luego con más rapidez, hasta que me pegué fuertemente empalándola y ella reaccionó tomándome de las caderas para hacer más presión y quedar bien pegados y ahí expulsé toda mi leche dentro de su culo, llenándole las entrañas.

No estaba programado y realmente nunca pensé que pudiera suceder pero la verdad es que he tenido la posibilidad de hacer el amor con las 2 mujeres que ha tenido mi cuñado, he aquí la historia:

La primera mujer del hermano de mi esposa era de cara achinada, buenas tetas y un culo grande y duro que se marcaba con cualquier tipo de ropa, era una mujer de carácter fuerte y mirada penetrante. Ellos vivían en un pueblito de provincia bastante alejado de la capital donde vivíamos mi esposa y yo. En las ocasiones en que visitábamos el pueblo donde además vivían los abuelos de mi esposa, compartíamos y hacíamos comidas familiares en casa de los abuelos o en la de mi cuñado que quedaba a unos 150 metros de distancia.

Yo nunca pude disimular mucho mirarle el culo y las tetas a la mujer de mi cuñado, sobre todo cuando no había otras personas delante y ella parece haberse percatado de esto pues a veces se agachaba ofreciéndome un buen espectáculo de sus grandes tetas o se ponía de espalda frecuentemente para que pudiera vacilarle sus ricas nalgas. A pesar de su mal carácter, conmigo siempre fue muy amable, se reía y me tocaba al hablar, como quien no quiere las cosas, al punto que mi mujer llegó a sentir celos y reprochar la actitud tan desenfadada de ella conmigo.

En una de esas visitas al pueblo, me mandan a casa del cuñado, que en ese momento se encontraba en su trabajo, a buscar hielo para unas copas y llevar a guardar una carne en el refrigerador. Me recibe su mujer que está sola y me dice que  pase, que está haciendo cosas en la cocina, así que la seguí sin quitar mis ojos de su rico culo y el cual me pareció que movía más de la cuenta, una vez en la cocina guardé la carne en el congelador y cuando me disponía a buscar el hielo ella me dice, ay, ayúdame por favor a coger el trasto para que te lleves el hielo, está acá arriba pero no alcanzo, ella estaba con la mano estirada tratando de alcanzar el trasto que se encontraba en la alacena de arriba, pero en lugar de quitarse y darme paso para que yo pudiera tomarlo, se queda en esa posición y no tuve más remedio que ponerme al lado de ella y estirar mi mano para alcanzarlo.

En esta posición fue imposible no pegarme a ella y sentir lo dura que tenía su nalga, mi pene reaccionó al instante y se puso duro como roca al entrar en contacto con su cuerpo, pero seguí intentando coger el trasto, sin hacer mucho esfuerzo por supuesto, cuando ella se ladea un poco quedando mi pene ahora justo en la raja que separa sus dos nalgas,  baja su mano, se apoya en el marco de la meseta y se inclina hacia atrás para sentir mi pinga acomodada entre sus nalgas, yo también bajo mi brazo y la tomo de la cintura atrayéndola hacia mí e incrustando sus nalgas contra mi cuerpo, ella comenzó un movimiento de rotación de sus nalgas sobre mi pantalón que me volvió loco, metí las manos por debajo de su bata de casa y acaricio sus nalgas por encima de su blúmer, luego meto las manos por debajo de la fina tela y le toco la raja y las nalgas…

Ella se deja hacer y se inclina un poco más, yo le bajo el blúmer, me agacho y comienzo a besarle las nalgas, a oler su culo, a pasarle la lengua por la raja, se la abro y le chupo el huequito prieto metiéndole la lengua y pasándosela de abajo arriba y de arriba abajo, le meto un dedo y siento el calor de su interior y cómo me aprieta con su esfínter, con la otra mano le toco los labios vaginales  que ya están empapados y le froto suavemente el clítoris haciéndole escapar un gemido de placer… me separo un poco para desabrochar mi pantalón y bajármelo junto con el calzoncillo y liberar mi pinga que ya está húmeda con mis líquidos preseminales.

En medio de la calentura intuyo que debo actuar rápido pues puede llegar alguien a la casa en cualquier momento, o mi esposa darse cuenta de mi tardanza e ir a buscarme, así que sin mucho preámbulo empecé a pasarle la cabeza de mi pinga por sus nalgas y golpear suavemente en ellas, ella se acomodó y puso su culo en pompa ofreciéndome su hueco y después de ensalivar su ano y la cabeza de mi pinga, se la coloqué y fui empujando y metiendo poco a poco todo mi nabo que fue entrando sin encontrar resistencia hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas.

Me quedé pegado a ella un rato, sin moverme para sentir la delicia del culo caliente apretando mi pinga  y sentir las palpitaciones de su recto, ella empezó a moverse circularmente para sentir mi pinga bien adentro y eso me volvió loco, empecé el mete y saca, primero despacio, se la sacaba casi hasta afuera para luego clavársela hasta el fondo y luego con más rapidez, hasta que me pegué fuertemente empalándola lo más que podía y ella reaccionó echando sus brazos hacia atrás y tomándome de las caderas para hacer más fuerte la presión y quedar bien pegados y ahí mismo expulsé toda mi leche dentro de su culo, llenándole las entrañas…

Nos quedamos un rato así, bien pegados, yo con mi cabeza recostada a su espalda y sin soltar su cintura hasta que sentí la flacidez de mi pene que fue resbalando poco a poco afuera del orificio hasta salir completamente con un sonido de pluff como si se descorchara una botella… nos incorporamos, ella tomó una toallita para limpiar mi pene y hasta ese momento no habíamos hablado ninguno de los 2 y me preguntó: ¿te gustó mi culo? Y le respondí: me encantó… pues ahí lo tienes, me dijo ahí lo tienes a tu disposición, pues a mí me gustó mucho sentir tu pinga dentro del culo… dicho esto me dio un beso en la cabeza de la pinga, me subió el calzoncillo guardándomela y me subió el pantalón, el cual abrochó, se subió su blúmer, se acomodó la bata y se empinó para coger el trasto, alcanzándolo con toda comodidad, me lo dio y me dijo, toma que si llegas sin hielo a la casa van a sospechar…

Este fue el primero de 2 o 3 encuentros fortuitos con la primera mujer de mi cuñado que terminaron debido al divorcio de ambos por incompatibilidad y ella se mudó para casa de sus padres, otro pueblo aún más alejado y más nunca nos volvimos a ver.

Como a los 2 años mi cuñado se vuelve a casar con una mujer joven de 23 años, enfermera de profesión, bastante bonita y con un cuerpo bastante aceptable, aunque no tan buena como la primera mujer, pero en cambio esta es más simpática, un poco ingenua y desinhibida. Ahora viven en la capital de provincia pero todavía lejos de la capital del país donde resido, así que no nos vemos muy a menudo pero en las vacaciones vienen a pasar algunos días con nosotros. Ella es religiosa por lo que tiene determinadas actitudes ante la vida debido a la fe que practica, por eso es muy recatada y no es capaz ni de pronunciar palabrotas…Sin embargo fue cambiando con el tiempo, primero tuvo su primera hija, que ahora tiene 8 años, luego al varoncito de 1 año y meses, los 2 partos le hicieron engordar  bastante, sobre todo después del 2do pero a pesar de no hacer ejercicios se ha logrado recuperar bastante, le queda un poco de panza pero tiene las tetas más grandes, aunque un poco caídas y eso si el culo como que le ha crecido, tiene caderas más anchas y un par de nalgas voluminosas. Explicaba de su cambio de carácter y me refería a que la notaba menos recatada tanto al hablar como al vestir. Cuando hablábamos por teléfono me sorprendía escuchar malas palabras al hablarme de los niños “están de pinga”, “no hay quien cojones los soporte”, “me tienen hasta la leche” y cosas por el estilo, que achacaba a su papel de madre con una niña pequeña e intranquila y un bebé a cuestas.

Este año, decidieron venir a nuestra casa en las vacaciones con los 2 niños y pasarse 20 días. Como tenemos una habitación desocupada, la habilitamos para ellos, conseguimos una cuna para el niño y una camita pequeña para la niña, el tiempo pasaba y mi cuñado se pasaba el día viendo TV, la niña jugando en mi PC o en la de mi hijo y ella con una laptop que le puse en el cuarto para que jugaran. Una tarde llego del trabajo, mi cuñado que está sentado en la sala con la niña y el niño dormido en su coche, me dice que mi esposa salió a hacer unas compras… subí a las habitaciones y al dirigirme a la mía pasé delante de la de ellos y veo a la mujer de mi cuñado acostada en la cama en bata de casa y con las piernas abiertas, dejando ver su sexo pues no llevaba ropa interior. Esto me sorprendió mucho pues ya expliqué cómo era ella pero la situación me calentó y me quedé mirando su bollo peludito, no me atrevía ni a moverme para no despertarla pero mi pene ya estaba reaccionando ante esa imagen de sexo descubierto y apetecible, comencé a sobarlo por encima del pantalón, en eso ella se vira de lado recogiendo un poco las piernas y ahora lo que queda ante mi vista es su culo.

El corazón me latía a mil por segundo, mi pinga estaba durísima y sin siquiera pensarlo me la saqué y empecé a pajearme lentamente pero muy rico observando sus nalgas, cuando de pronto se vuelve a virar, pero en esta ocasión hacia mí y con los ojos abiertos,  me sorprende con la pinga afuera y pajeándome, al verme fijó su vista en mi pene y me pregunta:  ¿que estás haciendo?, me guardé el pene que rápidamente  se puso flácido y le dije: nada, discúlpame, fue un impulso involuntario cuando te vi semi desnuda y no me pude reprimir… discúlpame, ¿sí? Yo pensé que la había cagado y que se iba a formar un escándalo, pero para mi gran sorpresa se sentó en la cama, se subió la bata mostrándome su bollo y me pregunta: ¿esto fue lo que te alteró? Lo tomó con sus 2 manos y abrió los labios vaginales mostrándome una rosada y brillante vulva, sí, eso mismo le dije sin dejar de mirar esa rica imagen, se incorporó me sacó la pinga y se la metió en la boca, le dio una rápidas chupadas y me la volvió a guardar preguntándome donde estaban los demás.

Le dije que su marido estaba en la sala con los 2 niños mirando la tele y que mi mujer había salido a hacer compras, se levantó de la cama se asomó a la puerta y viendo que todo estaba tranquilo se sentó en la cama frente a mi me volvió a sacar la pinga y empezó a darme una chupada de fantasía, se la metía toda en la boca, me chupaba la cabeza, me pasaba la lengua por todo el palo hasta los huevos que también me chupó, me decía:  que pinga más rica tienes, como me gusta, ya tenía la leche por salir y se lo dije, no importa me dijo échamela en la boca y comenzó a chupar frenéticamente pajeándome con una de sus manos hasta que no pude aguantar más y le solté mi leche caliente en su boca la cual tragó ávidamente hasta dejarme sin una gota.

En ese momento sentimos un ruido de pasos por la escalera y salí de la habitación con las piernas aún temblando por el efecto de la mamada, era la niña que subía llamando a su mami para que le diera refresco…

A partir de ese momento buscaba la posibilidad de encontrarme a la mujer de mi cuñado sola, si estaba en la cocina allá iba y le tocaba las nalgas o le cogía una teta, ella por su parte me tocaba la pinga por encima del short o del pantalón, hasta que una tarde al llegar a mi casa estaba mi esposa con la manicura en la sala empezando a arreglarse y pintar las uñas de los pies, luego serían las manos, así que se iba a demorar un buen rato, le pregunto por la gente y me dice que su hermano acaba de salir con los niños al parque y que la mujer estaba en el cuarto de lavado en la terraza de arriba lavando la ropa, al conocer esto la sangre empezó a golpear fuerte sobre mi sien y haciéndome el desentendido le di un beso a mi mujer, fui a la cocina, tomé un poco de agua, me demoré un poco aunque estaba loco por subir, pero para que no se notara mi desespero, hasta que enfilé escaleras arriba hasta la terraza donde tenemos un cuarto de lavado y ahí estaba ella con su bata de casa casi transparente y sin ninguna ropa interior por lo que se le marcaban los pezones oscuros y redondos…

Al verme se sonrío y me preguntó si le iba a ayudar… si, le respondí te voy a ayudar, pero a ponerte caliente, me acerqué y le planté un beso en la boca que correspondió dándome su lengua, me preguntó por los de la casa y le dije que teníamos tiempo, nos volvimos a besar y saborear nuestras lenguas mientras le metía la mano por debajo de la bata amasándole las nalgas y  abriéndoselas para tocar su culito, le levanté por completo la bata de casa, la cual se quitó quedando desnuda completamente  y empecé a mamarle las tetas como un poseso, tenía los pezones grandes y duros y yo le pasaba la lengua y me los metía dentro de la boca para chuparlos bien rico.

Ella por su  parte me bajó el cierre de la cremallera y liberó mi pinga que estaba por explotar, se agachó y me empezó a dar una rica mamada, pero sabía que si seguía  me iba a venir, así que la levanté, la coloqué encima de una mesita, le abrí las piernas y empecé a comerme ese bollo mojado y rico que estaba, sabroso como manjar de dioses, le chupaba el clítoris mientras le metía un dedo en su vagina, luego chupaba todos sus jugos y le pasaba la lengua desde el ano hasta el clítoris succionando y haciéndola gemir, hasta que convulsionó en un orgasmo apretando mi cabeza  con sus piernas y con mi cara hundida en su sexo… se desplomó relajada y me dijo… ¡coño que rico mamas!

Ahora quiero que me la metas, me quité el pantalón y quedé  desnudo de la cintura hacia abajo, ella se incorporó, se recostó a la pared y subió una pierna encima de un cubo colocado al revés que habia en el piso, se inclinó un poco ofreciéndome su palpitante y hambriento sexo, le coloqué la cabeza de mi pinga y fui metiendo poco a poco hasta pegar mis huevos contra su pelvis, ella tenía los ojos cerrados y decía, que rico, papii, asiiii que rica está tu pingaaaaa metemela bien rico papito, quiero sentir tu pinga rica… estas palabras me calentaron aún más y comencé a sacar y a meter y a darle pinga, le preguntaba, ¿te gusta mami mi pinga? Y ella me decía si papi, que rico me gusta tu pinga, me gusta que me la metas…

Ponía los ojos en blanco y se mordía los labios de la gozada que estaba disfrutando, sentí que me iba a venir y se lo dije, me respondio. Si papi dale, dame tu leche, anda dámela cojones, que rico yo también me vengooooo, agaggggagggg,  siiiiiiiiiiii, y le comencé a echar los trallazos de leche dentro de su caliente bollo a la vez que ella también se corría agarrándome por la cintura y apretándome bien fuerte contra ella, puso su cabeza en mi hombro y luego de un espasmo tembloroso se fue calmando y aflojando su cuerpo, yo todavía la tenía clavada, hasta que poco a poco fui saliendo de ella, bajó su pierna del cubo y me quedé pegado a ella con mi pinga ya flácida en su muslo donde se regaban los restos de sus jugos mezclados con los míos.

Ella se arregló su bata de casa y se puso su ropa interior, ya que me confesó que estaba así por si de casualidad yo llegaba y fue lo que sucedió… a la semana siguiente se marcharon para su provincia, no sin antes hacerme una rica mamada por la noche en el baño, aprovechando una oportunidad que tuvimos de estar solos.

Autor: ekobio

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Mi cuñado y mi hermana III

Empiezo a temblar cuando mis labios rozan el capullo de Pablo y tiro mi culo para atrás, él con un golpe de caderas me la introdujo de un tirón, ¡que sensación!, mi hermana chupándome los senos y mi cuñado follándome con estocadas hasta los huevos, cuando me corrí, pensé que feliz me hacen mi cuñado y mi hermana.

Hola soy Virginia y este es mi tercer relato del descubrimiento de mi vida sexual plena y satisfactoria. En resumen; yo estaba casada con Andrés y mi hermana Julia con Pablo, pero unas vacaciones que mi marido no me acompañó, pude ver como mi hermana hacía el amor con su marido, tal descubrimiento hizo que yo deseara ser quien disfrutara como mi hermana, por eso una noche cuando Julia me dejó saborear el miembro de Pablo pude darme cuenta que no habia disfrutado de mi cuerpo sexualmente y fue ese deseo el que me hizo hablar con mi hermana para decirle lo afortunada que era y ella me confesó la idea de hacer un trío, pero yo no sabía que decirle y en esto que ella me dice que me acueste con su marido, sin que él sepa nada. La noche fue inolvidable y os cuento como continúa.

Me levanté cuando él todavía estaba durmiendo, me duché y me fui a mi cuarto, estaba mi hermana durmiendo y la desperté, le di la enhorabuena por tener un marido tan pletórico de sexualidad, ella me preguntó cómo había ido la noche, yo le contesté que de maravilla, que no podía haberlo pasado mejor, fuimos a desayunar juntas y se presentó Pablo, le dio un beso a mi hermana y me saludó a mí, también me preguntó donde había estado la noche anterior y cuando había llegado, ya que no me había escuchado, yo le dije que había ido al cine y que vine muy tarde, él me dijo “pues parece que te lo pasaste muy bien, Julia mira que rostro lleva”, mi hermana sonrió y yo también.

Pasamos el día muy divertido y después de comer, salimos a dar un paseo por la ciudad, cenamos en un restaurante con vistas al mar y fuimos a una discoteca de moda, bailamos los tres y en las lentas mi hermana decía pégate más a él, yo con la música salsa que se me da muy bien, me arrimaba y en un movimiento de caderas, noté su miembro duro, me asusté y se lo dije a mi hermana, ella dijo, venga, a ver si esta noche lo excitamos mucho y lo hacemos los tres, yo estaba muy salida y me restregaba con Pablo como si fuera su novia, incluso le salieron pretendientes a mi hermana. Pablo no me tocaba pero se dejaba hacer, esto me irritaba mucho, viendo que aun le faltaba un empujón para que no me viera como su cuñada y si como mujer, se dio cuenta Julia y dijo que nos íbamos para casa.

En el coche Pablo iba conduciendo, mi hermana al lado y yo detrás. Julia aprovechaba los semáforos o cualquier circunstancia del trafico para besar y acariciar a su marido, yo evidentemente los había visto besarse, pero no a sin tan sexual, Pablo me miraba por el espejo retrovisor y me reía diciendo”parece que esta noche habrá fiesta”. En un momento dado me dice Pablo, podías conducir tu cuñada, para el coche y ellos pasan al asiento posterior mientras yo conduzco hacia su casa, esto era demasiado e intentando no chocar, veo como mi hermana encima de él le quita la camisa besándose frenéticamente, yo tengo una mano acariciando mi vagina que esta chorreando. Llegamos a casa y desilusionada les dijo “chicos pasarlo bien, me voy a dormir”, mi hermana me coge del brazo y le dice a Pablo “no está bien que nosotros lo pasemos bien, ¿y ella que?”, Pablo dice “¿Que quieres que haga, cariño?”, mi hermana dice, “bueno podríamos dejarla que mire, por lo menos, no”, él dice bueno si ella le gusta.

Nos metemos los tres en su dormitorio, yo me siento en un banquito y ellos se echan en la cama, noto como Pablo está tenso con mi presencia, pero Julia con una pasión desbordante lo acaricia y lo besa, excitándolo tanto que en un instante se olvida de mí, yo me quito los zapatos y me meto una mano por debajo de las bragas, ellos se desnudan y mi hermana me dice, desnúdate a sin estarás más cómoda.

Miro a Pablo y con una sonrisa me da por autorizada, yo me desnudo y veo como de reojo Pablo me mira, Julia le está lamiendo su pene que está tremendo y yo no puedo dejar de ver como mi hermana está saboreando este trozo de carne tan rígido, ella me da la espalda, pero se gira para hacer un 69, es cuando veo la cara de satisfacción de mi hermana, yo me metía los dedos en mi vagina y con la otra mano me acariciaba un pecho, en esto estaba cuando Julia me guiña un ojo, yo no sé que quiere decirme y abro los ojos, ella me enseña la lengua y con un dedo me dice que vaya, yo no sé que hacer, me preocupa la reacción de Pablo, pero ella insiste haciéndome un gesto de que no me ve en la posición que está él, debajo de ella y chupándole el coño.

Yo a gatas me desplazo, estoy delante de la cara de Julia, veo ese pene maravilloso de mi cuñado, mi hermana lo gira y me lo pone delante de mis labios, yo no puedo más y cerrando los ojos abro la boca y me trago esa delicia de pene, pero al cabo de un momento mi hermana con los ojos me pide que la deje saborearlo, yo no sé si lamerle los huevos o esperar que mi hermana termine, no sé si ya se ha dado cuenta Pablo de mi lengua y no me atrevo, entonces mi hermana se gira y se pone de rodillas sobre su cara para que continúe lamiéndole la vagina, yo no sé que hacer y es cuando Pablo dice “A ver si me hacéis correr muchas veces”, ese plural es definitivo para que yo agarrara el miembro de Pablo y no lo soltara hasta que se corriera, casi al mismo tiempo que mi hermana se vino también.

Al sentir la leche en mis labios, mis dedos se mojaron por la corrida, todos estábamos jadeando de placer, cuando mi hermana y mi cuñado me invitaron a entrar en la cama. Pablo en medio me besaba los labios y tocaba los pechos de mi hermana, yo estaba un poco cohibida, no sabía que hacer, pero fue mi cuñado que dijo “este cuerpo lo reconozco, no necesito vendarme los ojos para sentirlo, es maravilloso”, mi hermana dijo “¿te diste cuenta el otro día, cariño?”, él “tu cuerpo reacciona diferente que el de ella”, yo dije “lo siento todo fue culpa mía”, él dijo, no te preocupes yo quería hacer un trío y con quien mejor que con mi cuñada favorita”, dicho esto Pablo me besó y me lamió los pezones, mi hermana le chupaba el pene y cuando lo tuvo duro se lo introdujo en su vagina y yo que no podía más, le puse mi cueva a la altura de sus labios para que me lamiera, pero sus dedos encontraron mi clítoris y no pude más, entre gemido de placer, me corrí, mi hermana no tardó mucho en vaciarse conjuntamente con Pablo.

Después de un pequeño descanso que le dimos a él para ducharse, volvimos al frenesí, esta vez era yo la que me introduje el pene de Pablo y Julia le ponía los pechos en su boca, cuando estuvo muy cachonda, se puso de rodillas sobre la cara de su marido, pero esta vez Julia estaba del mismo lado que yo y me sujetaba por la cintura, yo me estiré para atrás y mi hermana me agarró los pechos, esas manos suaves sobre mis pechos y Pablo taladrándome la vagina era insoportable, no pude más y me corrí de una manera bestial, si no me sujeta Julia me caigo, ellos continuaron hasta que se corrieron, los sentí con los ojos cerrados, saboreando lo vivido y llorando de felicidad, ellos me dijeron que me quedara a dormí con ellos.

Me desperté y estaba sola con Pablo que aun dormía, me levanté y me fui a mi cuarto, cogí un camisón y ropa interior y me dirigí al lavabo, al entrar oí el ruido de la ducha y vi a mi hermana debajo del agua, le saludé y me senté en el wáter, mi hermana preguntó “¿Cómo te lo pasaste ayer?”, yo dije “divinamente”, ella vio la ropa interior que yo llevaba en la mano y me dijo “dúchate conmigo, hay sitio para las dos”, me quité el camisón y me metí, el agua estaba calentita, ella mi dio crema y me dijo “¿te la pongo yo?”

Yo no sabía que hacer, pero me acordé de las manos tan suaves que la noche anterior sujetaron los pechos, y le dije “pónmelo tú que yo no llego por la espalda” y me giré, las manos de Julia repartieron crema por toda mi espalda y me empecé a excitar, nunca me había pasado esto con una mujer, y cogiendo crema le dije a mi hermana “Julia date la vuelta que te voy a dar crema por la espalda”.

Ella se giró un poco, le di unos masajes con las manos y vi como sus pezones también se erizaban como los míos, entonces le pregunté, “hermana, ¿ has tocado a alguna mujer con deseos?”, ella respondió, “no, pero contigo tengo una extraña sensación de bienestar que excita”, yo le comenté que a mí también me pasaba lo mismo, entonces con las manos todavía envueltas en crema nos acariciamos los cuerpos por todas partes, pero cuando nos tocamos los pechos, eran sensacional.

Como sin querer nuestras caras se juntaron y nos besamos, ella siguió besándome por el cuello y los senos, me ensalivó los pezones y yo le tocaba los labios vaginales, así estábamos cuando noto como Pablo entra en la ducha y me sujeta la cadera con las manos, saco el culo para fuera y tropiezo con su pene erecto, con una mano me agarra una pierna que la levanta, apoyándola sobre la baldosa del baño y con la otra mano dirige su pene hacia mi vagina, yo empiezo a temblar cuando mis labios rozan el capullo de Pablo y tiro mi culo para atrás, él con un golpe de caderas me la introdujo de un tirón, ¡que sensación!, mi hermana chupándome los senos y mi cuñado follándome con estocadas hasta los huevos, cuando me corrí, pensé que feliz me hacen mi cuñado y mi hermana.

De momento estoy en una nube, me he separado de mi marido, Andrés ya se ha ido de mi casa, estoy en casa de mi hermana y Pablo, no se ha resentido la relación de entre ellos, yo no quiero ir a mi casa sola. Mientras busco mi media naranja y disfruto de este trío, no descarto encontrar un hombre como Pablo, que me quiera y aunque no tenga el miembro y el aguante de él, pero que le ponga esas ganas que hizo que despertara en mi esa sexualidad que me llena de satisfacción.

Un saludo de Virginia.

Autora: Virginia

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Mi cuñado culeador

El se puso crema en la pija y se colocó detrás de mí, me pasaba la pija por la cola, sobre los cachetes, por la vulva, sobre el ano, lentamente introdujo un dedo en mi ano y luego dos, mientras me decía que abriera las piernas, que me relajara, y… de repente vi las estrellas, sentí un dolor tan fuerte que se me escapó un pequeño grito, algo duro y grande me estaba desvirgando el ano.

La historia que estoy por contar es algo que me da vergüenza pero que a su vez es el momento que más gocé en mi vida. Me llamo Marcela, tengo 38 años y vivo en Buenos Aires, estoy casada desde hace 15 años y tengo 2 hijos.

Un día, alrededor de las 2 de la tarde, mis hijos estaban durmiendo y mi marido trabajando (él trabaja hasta las 7 de la noche) yo estaba haciendo gimnasia en casa, tenía puesto una remera celeste y un pantalón elastizado de color blanco, de repente todo se apagó, se había cortado la electricidad. Entonces lo llamé por teléfono a mi cuñado (el marido de la hermana de mi marido) que se llama Jorge y tiene 33 años, el sabía de electricidad, enseguida vino a casa y en 10 minutos tenía energía nuevamente.

Yo mido 1,58 mts y peso unos 49 kilogramos y mi cuñado (Jorge) es alto, mide 1,79 mts y pesa unos 80 Kilogramos, estas diferencias entre él y yo son importantes por lo que hicimos juntos.

Luego que él guardara sus herramientas, nos quedamos parados charlando, de repente se me quedó mirando directo a los ojos y luego se me acercó hasta quedar a muy pocos centímetros sus labios de los míos, de repente sus manos comenzaron a rodearme la cintura hasta llegar a mi espalda y luego bajaron hasta mi cola acariciándola toda. Yo me quedé helada, quería detenerlo pero mi cuerpo no me respondía, sabía que si no lo detenía me iba a coger, no sé cómo pero lo sabía. Entonces cerré los ojos y él me besó, de repente no sentí más sus manos ni sus besos pero no me atreví a ver que pasaba, unos segundos después lo volví a sentir pero esta vez sus manos me acariciaban mis pequeñas tetas, una de sus manos bajó, se metió dentro de mi pantalón, luego dentro de mi bombacha y no paró hasta que un dedo se hundió en mi concha, entonces comprendí que él estaba detrás de mí.

Yo sabía que tenía que parar con esto, que yo estaba casada y él también y sobre todo que éramos cuñados pero el placer que sentía me lo impidió, no lo pude resistir más, no pude ocultar lo que sentía y comencé a gemir, me incliné hacia delante y sentí algo enorme que chocó contra mi cola, era su pene, un enorme bulto, tiré una mano hacia atrás, la puse entre él y yo y tomé ese enorme bulto en mi mano. Mientras me apoyaba por atrás Jorge comenzó a decirme cosas al oído, me decía que me quería coger, que hacía tiempo que me miraba y le gustaba mi cuerpo por ser chiquita y delgada, que le encantaba mi pequeña cola, decía que tenía el culito paradito y redondito como a él le gustaba y que siempre se preguntaba cómo sería penetrarme.

Sus manos comenzaron a bajarme el pantalón, yo me di la vuelta y también comencé a bajarle el pantalón, y luego, al bajarle el calzoncillo, algo duro largo y grueso apareció entre mis manos, “que pija enorme” pensaba yo. Si había llegado hasta ahí ya no podía detenerme, ahora estaba dispuesta a todo, sin pensarlo mucho me agaché delante de él, tome su pija con mi mano y me la hundí en la boca, casi no me entraba, Jorge me tomaba de la cabeza y me la empujaba hacia él.

Luego los dos nos miramos y fuimos hasta una mesa, me senté sobre ella, abrí las piernas y Jorge se colocó delante, tomé su pija con la mano y me la puse entre las piernas, inmediatamente él empujó y comenzó a metérmela lentamente, al principio me dolió pero luego el placer me cegó y sólo veía placer y placer. Enseguida todo su pedazo entró dentro de mí. Jorge me besaba la boca y las tetas mientras toda su pija entraba y salía una y otra vez rozando mi clítoris y poniéndome cada vez más loca. Poco tiempo después tuve un orgasmo con unos gemidos tan fuertes que casi grito de placer.

Fue entonces que de la boca de Jorge salieron las palabras que toda la vida recordaré “Date vuelta” me dijo cuando terminé de acabar, yo sabía lo que eso significaba y sus consecuencias, entonces le expliqué que de atrás era virgen y que ni siquiera a mi marido le había dado la cola por miedo a que me lastimara y eso que mi marido no tiene la pija tan grande como él, en ese momento fue cuando pensé en sus 80 kilos y en su enorme pija dentro de la pequeña cola de una mujer de 48 kilos, solo pensaba en si resistiría esa penetración, además siempre pensé que el sexo anal era algo sucio y doloroso.

Pero luego, quise ser penetrada, en ese momento no pensé en lo sucio ni en el dolor, sólo quería gozar más y más y por primera vez en la vida quería que una enorme pija entrara hasta el fondo de mi cola sin importar lo que yo sufriera si me partía en dos, entonces sólo le dije “Soy toda tuya Jorge… incluyendo la cola” él me tomo de la mano y me llevó al sillón donde me pidió que me acostara boca abajo, luego me colocó un almohadón debajo de la cintura y quedé con la cola levantada, él se puso crema en la pija y se colocó detrás de mí, me pasaba la pija por la cola, sobre los cachetes, por la vulva, sobre el ano, lentamente introdujo un dedo en mi ano y luego dos, mientras me decía que abriera las piernas, que me relajara, y… de repente vi las estrellas, sentí un dolor tan fuerte que se me escapó un pequeño grito, algo duro y grande me estaba desvirgando el ano.

Los segundos de penetración parecían minutos, al rato pensé que ya me la había metido toda, pero cuando me dijo que solo había entrado la punta, pensé “Por Dios… me va a desgarrar el culo… y bueno de algo hay que morir”, estaba tan caliente que no me importaba desmayarme de dolor, sólo quería que él, mi cuñado, me partiera el culo y para demostrárselo le dije “Dale Jorge… dejá a tu cuñadita bien culeadita” y empujé la cola hacia arriba, él continuó empujando muy lentamente, a veces me la sacaba toda y me la volvía a meter pero cada vez un poco más adentro, me penetraba con mucho cuidado, sentía como mi cola se abría y su pija entraba centímetro a centímetro mientras un par de lágrimas brotaron de mi ojos, Jorge me preguntó si me dolía mucho, le mentí, le dije que estaba bien y que me la metiera toda, porque eso era lo que quería.

Luego de un rato de culearme me dijo que ya la tenía toda adentro, me había penetrado completamente, yo no podía creer lo que estaba haciendo, mi cuñado me estaba penetrando por el culo, tampoco podía creer que toda su enorme pija haya entrado en mi cola, sentía la punta de su pija en mi estómago y mi cola desgarrada y partida en dos. Una vez penetrada por completo gemíamos los dos, nos movíamos los dos juntos, culeando y culeando, gozamos del sexo anal un largo rato hasta que tuve mi segundo orgasmo, tampoco sabía que el sexo anal podía provocar un orgasmo, seguro que lo estábamos disfrutando, luego Jorge comenzó a temblar y a gritaba mientras yo sentía como su pija se sacudía cada vez que eyaculaba dentro de mi culo. Nunca lo había imaginado a mi cuñado gozando de esa forma y menos cogiéndome como lo hizo.

Cuando Jorge me sacó la pija me dijo que un hilo de sangre chorreaba de mi ano, eso no me sorprendió, me había imaginado que me desgarraría el ano con semejante pene.

Hoy, un tiempo después de esa movida tarde, me sigo preguntando como fui capaz de hacer lo que hice, y de cómo pude resistir esa penetración anal con un dolor que nunca olvidaré pero también una experiencia y un placer que tampoco nunca olvidaré, tampoco olvidaré a mi cuñadito que hasta ahora fue el único dueño de mi trasero.

Autora: Marcela

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Mi cuñado

Coloqué mi húmeda verga sobre la entrada de su hermoso culo, y con un movimiento certero logré la ubicación que estaba esperando. Con sus manos abrazó mi espalda y me trajo hacia la gloria. Todo estaba hecho. Mi verga reinaba en las profundidades infinitas de su ser. Hasta ese momento me percaté que estábamos sudados sobre la alfombra y yo me sentía el rey del mundo.

Me llamo Alejandro, tengo 25 años, soy de Mérida Venezuela y actualmente vivo en Caracas. Soy profesional, muy de closet, aunque no me considero reprimido, sólo cuidadoso, porque para mi corta edad tengo un muy buen puesto dentro del gobierno, y me rodeo de gente acartonada que critica la vida de todo el mundo como una prueba evidente del reproche que sienten hacia la suya propia.

Me gradué de abogado en julio de 2003 en la Universidad de los Andes y pronto conseguí empleo con el gobierno, en poco tiempo he ascendido bastante lo cual me mantiene muy ocupado y sin mucho tiempo para mí. Durante toda mi carrera tuve una relación con una chica de San Cristóbal, ella se graduó de arquitecto, pero consiguió trabajo en Maracay y aunque nos queda relativamente cerca, mantenemos horarios de trabajo tan disímiles que poco nos vemos. Mantenemos esta relación porque de alguna forma funciona para ambos. No nos agobiamos, no nos vemos a diario de tal forma que cuando estamos juntos prevalece la calidad de tiempo no la cantidad.

Supongo que ya estaréis aburridos de mi descripción tan exhaustiva, pero debo enmarcar bien las cosas para que entendáis de qué hablo. Hace unos meses específicamente para finales de julio mi novia me dice que su hermano está finalizando ya la carrera y que consiguió hacer su período de pasantía en una prestigiosa empresa con sede acá en Caracas. Yo conocedor de la solicitud que procedería a continuación me negué de inmediato. “Tu hermano es un animal, sabes lo mal que siempre nos hemos llevado, no aguantaría una semana viviendo con el bestia ese” ante tal reacción mi novia, a la que por cierto casi nunca le niego nada se mostró comprensiva y me dijo que tenía razón. Que olvidara que me lo planteó.

A los pocos días recibo otra llamada de mi suegra, una vieja insufrible que no termina de aterrizar, pidiéndome que ya que me había negado a hacerle el favor de recibir a su “angelito” en mi apartamento que por lo menos lo ayudase en conseguir habitación; después de excusas a medias accedí. Entre mis múltiples ocupaciones se me pasó por completo lo solicitado y en pocos días estaba la puta vieja recordándome que ante mi inclemencia, mi cuñado no tendría donde llegar. Comencé a preguntar en el despacho si alguien sabía del alquiler de un cuarto, un apartamento, un puente, un banco en el boulevard de sabana grande, en ese momento   me daba igual. No se concretó nada así que para resumir, inexplicablemente accedí a que mi cuñado llegase a mi apartamento, y que allí estaría sólo mientras conseguía un lugar para vivir.

Yo en el fondo no entendía como el muy cabrón aceptaba mi ayuda sabiendo lo mal que nos caíamos. En fin, siendo la primera semana de agosto, me llama mi novia para pedirme el favor de buscar a mi cuñadito al aeropuerto… casi vomito cuando escuché tal petición, nada más aguantarme la cola de ida y vuelta por la puta trocha me ponía de muy mal humor. Aquí correría sangre. Intenté negarme, pero casi por inercia terminé dejando el despacho temprano para buscar a un amigo que me acompañara al aeropuerto a recoger al estúpido de mierda de mi cuñado. Verme envuelto en un tráfico de mierda, ya de entrada me hacía maldecir al cabrón ese.

Busqué a Daniel un amigo que es de Caracas, pero que conocí en Montreal el año pasado. Cuando llegué al aeropuerto lo que vi me dejó un poco contrariado. Ángel (así se llama adivinen quien… acertaron mi cuñado), siempre ha sido un chico full atractivo, aunque es de mi misma edad tiene más pinta de chico y para mi asombro el maldito se había rebajado unos 12 a 15 kilos. Y yo que siempre he tenido buen cuerpo me había engordado como 6 kilos. Eso no estaba bien. Lo recibí lo más diplomático que pude y no dejaba de impresionarme su aspecto. Él es alto como de 1,83 sólo que ahora que está sumamente delgado, se ve más alto, y lo que más noté fue que a pesar de haber rebajado se le veía un soberano culote que fácilmente se le marcaba en el  jeans que cargaba y que es característico de toda su familia.  Mi amigo Daniel estaba impresionado con el carajo, pues como supondrán yo sólo le había hablado pestes de Ángel y ahora sencillamente parecía eso. Un maldito ángel.

Al llegar al carro mi amigo Daniel se mostró esplendido con este y muy a mi pesar mi cuñado respondía a los comentarios positivos de Daniel. Yo solo pensaba “aquí hay algo que no está bien”.  El camino de regreso se me hizo eterno, llovió muchísimo y puse un CD de el grupo Bond lo cual estaba seguro calmaría mi mal carácter. Mi amigo Daniel al escuchar la música comienza a comentar sobre el grupo confiado en que mi cuñado seguirá la conversación. No obstante lo único que escuchó de parte de Ángel fue “esas cuatro tipas están bien buenas”; suficiente para bajarle los ánimos a mi amigo y para levantar los míos pues verle la cara de desilusión a Daniel era como refrescante, al tiempo que ratificaba mi idea sobre mi cuñado, era básico, corriente y muy predecible.

Finalmente llegamos a Caracas, dejé a Daniel en su tienda y me fui a mi casa. Mi cuñado no dejaba de decir estupideces. Al fin llegamos al apartamento, le señalé el cuarto  donde dormiría, me cambié porque estaba mojado y me fui a trotar, necesitaba trotar, pensar, trotar y pensar. Cuando regresé de trotar ya más calmado encuentro a mi amigo Daniel en mi apartamento, quien había venido a ver como se adaptaba mi cuñado y por supuesto para ponerse a la orden, diciéndole que él conocía los mejores culos de toda Caracas, a lo cual mi cuñado respondía con una euforia tan exagerada que rayaba en lo falso.    Me acosté deseando que el día terminara pronto. Al rato sentí que Daniel se fue y supuse que se habría llevado a mi cuñado,  pero luego Ángel llegó, me comentó no se qué cosa y se acostó.

Así pasaron varios días y las cosas entre Ángel y yo se hacían cada vez más insoportables, comía y no lavaba los platos, desordenaba el baño, se ponía mi mejor ropa, se instalaba en Internet, en el teléfono y peor aún llevaba putas o amigas, para mí eran putas, al apartamento.  Pero la gota que derramó el vaso fue que un día después que llegué del trabajo me metí a bañarme para ir al cine y al salir ni mi cuñado ni mis llaves ni mi carro. Lo mataré. Lo llamé a su celular  histérico, le dije que si no me traía mi carro nos íbamos a entrar a coñazos.  Al llegar entra en compañía de Daniel pensando quizá que al ver a Daniel me iba a contener y no le diría nada, pero se equivocó y cuando se me acercó a darme las llaves, Lan… le mandé el primer coñazo y el carajo cayó al mueble. Ángel se para y reacciona y se me viene encima yo listo para mandarle el otro y en eso se mete mi amigo Daniel, se armó la trifulca. Verga que locura, después de un forcejeo, unas cuantas mentadas de madre y la boca de mi cuñado sangrando, todo se fue calmando.

Llamé a mi novia le expliqué todo, salí del cuarto y le pedí a mi cuñado que se fuera en el acto de mi apartamento. Daniel se metió y también él llevó. A él también le dije que se fuera a la mierda. Los carajos se fueron y yo me sentí un poco mal. Por más que no lo pasaba, el carajo estaba solo en una ciudad que no conocía, y no se había llevado nada. Llamé a Daniel para disculparme y pedirle estuviese pendiente de mi cuñado, pero este me respondió entre una y otra grosería que Ángel no quiso aceptar su ayuda  y que sólo le pidió que lo dejara cerca de la estación del metro de plaza Venezuela.

Me sentí muy preocupado el carajo estaba sin medio, solo, y alterado, nada bueno podría salir de esa mezcla. Agarré mi carro y comencé a dar vueltas por plaza Venezuela. Estuve mucho rato intentando que me contestara el teléfono,  pero no respondía. Al mucho rato atiende el teléfono y se escuchaba mucha bulla, le ofrecí mis disculpas y me mandó nuevamente a la mierda. Sólo me dijo que por favor le prestara real hasta el otro día mientras resolvía. Accedí y le pedí que me informara donde estaba para llevarle el dinero.  Su respuesta me dejó en el sitio. “Es una tasca que se llama el Pullman o algo así”. Con ya tres años en Caracas sólo he ido a discos gay dos veces, una en carnaval  y diciembre, pero por supuesto que sabía que el Pullman era una tasca gay.

Intenté explicarle que no entraría a ese antro ni que me pagaran, que no entendía que hacía él en una tasca de maricas y que si quería los reales se los entregaría en otro sitio.  Ángel me respondió que al frente quedaba un hotel y que allí estaría que lo buscara allá. Con toda la arrechera del mundo tuve que acceder y me acerqué hasta el matadero ese. Jurando que esta se la cobraría a mi novia, a mi suegra, al perro y a toda esa puta familia, entré y para mi mal, atendía una alumna de la UCV donde imparto unas horas de noche en una cátedra que por razones obvias no diré.

La “alumna”  al verme de lo más atenta me dice que el joven al cual busco estaba al frente en la tasca. Sentí que la vergüenza me embargaba le dije a ella sin dar muchas explicaciones que si le podía hacer entrega de un dinero. La joven me contestó que sí, y allí si intenté brindar una explicación lógica de lo que ocurría.  Ella me dijo que según entendía de lo narrado yo no debería dejar a mi cuñado allí, que ella me acompañaba a buscarlo. Yo no podía creer lo que estaba haciendo, pero entré con una pena y rabia enorme a buscar a mi cuñado. Y allí lo vi, el sitio estaba casi vacío porque era jueves y mi cuñado estaba en la barra solo, fumando y bebiendo.  Me acerqué con temor pues no sabía cómo reaccionaría  y al ver que no estaba agresivo saqué el dinero del bolsillo se lo puse en la mesa, me di media vuelta y avancé, en eso la chica del hotel me dice que no lo deje que ese era un sitio peligroso. Me regreso ya con ganas de mandarle otro coñazo y le digo que no debería estar ahí, que me disculpara y que se viniese conmigo.

El muy idiota me hace un ademán indicándome que me retire, me acerco y le digo que se vaya a la mierda, en ese momento levanta la cara y me dice: “me vas a dejar morir” (malandro, esa expresión no la oía desde la universidad y por si alguien no la entiende significa que le preste ayuda que no lo deje sin apoyo o una mierda así),   me volteo, miro hacia donde está la chica del hotel quien parecía una espectadora muda de toda aquella situación. Me siento al lado de mi cuñado y le pregunto que si por casualidad no se ha dado cuenta que está en un bar de maricas y me dijo que era lo único que estaba cerca y que al primero que se le acerque le clava un coñazo. La chica se acerca y le digo que lo acompañaré un rato, ella me informa que se va, que cualquier cosa está al frente.  Al cambiar el juego de luces de la tasca alcanzo a verle algo rojo en la boca a mi cuñado, me acerco y pude ver que tenía el labio roto e inflamado.

Me di cuenta que era a causa del golpe que le había dado, de forma casi instintiva levanté mi mano y le toqué el labio para ver lo que mi brutalidad había hecho.  Estuve como tres segundos con mis dedos sobre sus labios en eso él reaccionó, me miró a los ojos y se apartó. Ya esto no tiene sentido le dije, levántate y nos vamos, después de insistir un poco lo alcé pues ya mi cuñado estaba algo tomado, lo levanté y puse su brazo por encima de mi cuello y lo ayudé a salir. Esto como era de suponer suscitó las miradas indiscretas de cuanto bicho de plumas había en ese antro. Ya a estas alturas  eso no me importaba. De alguna forma el hecho de sacar a mi cuñado sano y salvo de allí me quitó un peso de encima.  Nos dirigimos al apartamento, pero ante la insistencia de mi cuñado nos detuvimos a comprar algunas birras para subirlas al apartamento. Al llegar al conjunto residencial se tornó en  una verdadera odisea hacerlo subir al apartamento,  pero al final llegamos.

Al entrar mi cuñado puso música y yo un poco más relajado y un poco alegre por el consumo de las cervezas no objeté nada al respecto. Ángel se sienta en la alfombra de la sala yo busco unas cervezas y le acerco un cenicero, enciendo un cigarro y le extiendo el fuego a él para que encienda el suyo. Debo señalar de manera obligatoria que para este momento mi cuñado ya no traía remera sobre su cuerpo, solamente un jeans gastado que le quedaban de puta madre;  yo andaba en un jeans negro con botas tipo militar y una camisa blanca manga corta. No sé qué coño me pasó, pero me dolió mucho verlo con la jeta partida y sin más busqué un algodón y alcohol (isopropílico, ya del etílico teníamos bastante), y me senté frente a él, él sólo observaba, uno, dos, tres intentos y listo se dejó limpiar la herida, no sé de donde coño me salió esa extraña empatía por Ángel, pero allí estaba yo,  limpiándole la herida que yo mismo le había ocasionado.

Ahora si pareces marica limpiándome le boca. Marica eres tú que te fuiste a meter en una disco de pargos. Pero igual me fuiste a sacar de allá.  No quería que salieras cogido de ahí, si vas a dar el culo por lo menos que se beneficie  primero la familia. (Levanta la cara, sonrisa a medias, baja la cara).

Estaba tan cerca de Ángel que podía sentir su aliento a caña, era extraño, pero estaba trastornado con esa situación tan peculiar. Quizá no me creáis, pero aunque la situación pudiera parecer típica o recurrente no era nada planificada, y quizá era la espontaneidad de la misma la que nos hacía dejarnos llevar a ambos. Hubo un silencio incómodo que me hizo reaccionar y me levanté a buscar más caña, él reacciona y me estira la mano   como para que yo lo levante, yo le agarro el brazo y él me hace contrapeso hacia su cuerpo, de verdad me venció y me hizo inclinarme hacia él, en todo momento mantuvimos el contacto visual. Ahora si estábamos latentemente cerca el uno del otro, sentía en mí un mar de disyuntivas, de conflictos, de sentimientos encontrados, ya no se podía más y lo besé. Fue un beso casi imperceptible, apenas rocé sus labios y me incorporé en mi postura… Se me hizo eterna su reacción, ya casi esperaba que me soltara un coñazo, su mirada me confunde, ya imaginaba que él se lo diría a mi novia y a toda su familia o peor aún a la mía…

Ángel se acerca, me agarra por las pretinas del jeans y me atrae hacia él nuevamente, me mira a los ojos y suavemente me besó. Nuevamente no entiendo, me aparto, lo miro y… que el diablo me lleve… me fui con todo, lo besé con tanta pasión, con tanta fuerza, con tanta hombría. Él me aparta y grita ¡coño el labio!… sin darme cuenta le estaba lastimando la boca.

Juro que no miento me habría conformado con ese beso… para mi bastó y sobró. Había entendido a José Ángel Buesa cuando dijo: “la vida se me va en un beso”. De pronto mi perspectiva había cambiado tanto, mis paradigmas se habían roto. Ese ser que me causaba tanta animadversión se transformaba ante mis ojos en el objeto de mi deseo y de mi afecto lo cual era una idea bastante perturbadora. Allí en mi blanca alfombra acostado con brazos de macho, con torso de macho y con una mirada que oscilaba entre el reto y la ternura estaba Ángel… Merecido su nombre.

Por puro instinto me acerqué me acomodé sobre su cuerpo, me metí en su cuello y allí quería quedarme. Respiraba profundo al contacto de mi barba de dos días con su cuello lo cual me excitaba sobre manera. Ya no aguanté más y comencé con la acción. Lo besaba, lo tocaba, lo olía, lo miraba, y lo volvía a besar. Lo estaba bombardeando de sensaciones, no quería dejarlo pensar, no quería que se arrepintiera, no quería dejar lugar para  dudas. Empecé a bajar su cremallera y besaba su abdomen plano y de hierro; él de momentos   se detenía y yo arremetía con más ánimos hasta que por fin el pantalón cedió. Que portento de figura. El mejor cuerpo que he visto.  Lo quería para mí. Tenía que ser para mí.  Una idea nubló mi mente. Ángel tenía que ser mío. Desde ese momento enfilé mis esfuerzos en una sola dirección. Tenerlo.

Sin pensarlo siquiera me saqué el jeans, mi interior estaba mojado, había lubricado cantidades y no lo iba a desperdiciar… tomé su mano y la llevé hacia mi verga, sentí morir cuando el calor de su mano arropó la cabeza de mi verga. Otra vez me puse sobre él y lo besaba todo. Lo miré a los ojos y vi un dejo de duda en su mirada. No había tiempo que perder. Lo comencé a pajear, su verga era grande, delgada, y estaba tibia. Levanté sus piernas, las acomodé suavemente sobre mis hombros, y hundí mi lengua en la perturbadora profundidad de su culito. Ángel jadeaba, pero jadeaba como un macho cabrío, como un señor varón, como un verdadero hombre, yo pasaba mi barba sobre su raja y al carajo se le iba la noción de lugar y tiempo, con sus manos hundía aún más mi cabeza en su culo y yo estaba a rabiar.

Yo quería su aprobación para intentar lo pensado, pero no podía arriesgarme a un no, esa no era una opción razonable en mi mente, así que coloqué mi húmeda verga sobre la entrada de su hermoso culo, y con un movimiento certero logré la ubicación que estaba esperando. Palidecí de sólo pensar que lo iba a lograr, me quedé contemplando mi trofeo y él terminó la labor. Con sus manos abrazó mi espalda y me trajo hacía la gloria.

Todo estaba hecho. Mi verga vibraba en sus adentros. Mi verga reinaba en las profundidades infinitas de su ser. Hasta ese momento me percaté que estábamos sudados sobre la alfombra, las ventanas estaban abiertas y yo me sentía el rey del mundo. Lo abracé, lo besé, unas embestidas más y acabé dentro de él. Él se vino en seguida sobre su abdomen y yo me quedé sobre su cuerpo. Un olor a sudor, a caña, a colonia quemada sobre la temperatura corporal, a semen, a saliva y a deseo. Así caí rendido en la fragancia infinita de su cuello. Diez, quince minutos, no sabría decir, nos levantamos. Me metí a mi cuarto. Él se metió al baño, lo oí ducharse por bastante rato, imagino que tratando de limpiar su culpa… su culpa que era mía, y que extrañamente era una dulce culpa.

Sentí cuando salió del baño, para este momento no sabía que esperar, no sabía que quería, pero fuese lo que fuese quería que fuese con él. Me puse un bóxer y me acosté con la incertidumbre en mi cabeza. Miraba la tele, pero no veía nada, la única escena que se repetía una y otra vez en mi mente era la que acababa de protagonizar con mi cuñado, ya hasta decirle cuñado se me hacía extraño. Siendo las dos de la mañana exactamente abrió la puerta de mi cuarto, yo me incorporé, sin decir palabras levanté mi cobija y toqué dos veces mi colchón a modo de invitación, él se metió en mi cama bajo mis sábanas, apagué la luz, apagué la tele, él se volteó y quedó dándome la espalda, me coloqué por detrás, lo abracé con ternura, resuelto, con decisión y me dormí en el olor perturbador  de su cuello, que aún recién bañado conserva ese aroma característico de su piel.

Al otro día estuve tentado a no ir a trabajar, aún así fui y no saben cómo me arrepiento de haberlo hecho, lo dejé en la cama dormido y ya cuando me iba, aún y cuando todo para ese momento seguía confuso  para mí, lo besé en los labios, lo besé en la herida que empezaba a formar costras, lo besé y me sentí… No joda…   En la tarde avisé a mi secretaria que no volvería ese día, aún y cuando los martes es la reunión de gabinete. Mi intención: pasarla con él, regresé y no estaban ni él ni sus cosas. Abortó las pasantías y se regresó a San Cristóbal, le dijo a su familia que tuvimos un pedo de tragos y que yo era un tonto, más nada. Hace dos días me enteré que se va a Bogotá a hacer sus pasantías. Lo he llamado, fui a San Cristóbal con la excusa más idiota del mundo y no pude verlo…

Marica si lees esto, y ojalá que así sea, sabrás que estoy desesperado, que merecemos hablar, entiendo tu posición, pero esto me va a volver loco. Es algo que sé que no se me va a pasar, no quiero que se me pase. Voy manejando en el tráfico y se me salen las lágrimas sin ninguna razón, no quiero ir a Sub Way, no quiero ir al gym, van casi quince días que no voy al cine, estoy entregado a la caña, coño viejo por lo menos accede a verme aunque sea una sola vez. Voy a terminar con la nena. Coño dame un chance mi Ken.

Autor: Alejandro

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Cuando conocí a mi cuñado

Nunca me habían follado así. Tuve múltiples orgasmos, perdí la noción del tiempo, mi hermana sentada, con los dos pies apoyados sobre la mesa se masturbaba viendo como me follaba su marido. Por fin la sacó y se la metió de nuevo a su mujer en la boca donde se corrió. Mi hermana llegó al orgasmo masturbándose mientras el semen le caía por la comisura de los labios.

Hace un par de años descubrí esta página, desde entonces soy una habitual seguidora de estos relatos. Nunca me había atrevido a escribir, pero hoy no he podido más y voy a contar mi historia. Una historia real que empezó hace muchos años. Por razones obvias los nombres y lugares son ficticios pero los hechos son tal como se describen.

Tengo cincuenta y un años bastante bien llevados, me cuido y procuro estar atractiva. De ciertas parte de mi cuerpo, que no voy a detallar, me siento orgullosa y creo que con razón. Desde hacía unos años pertenecía a un club social de mi ciudad, allí nos reuníamos un grupo de chicos y chicas. Realizábamos actividades deportivas, culturales y sociales. A pesar de no conocernos todos, ya que cada uno se dedicaba a una u otra actividad, solíamos coincidir en la cafetería del club y nos relacionábamos entre nosotros con más o menos intensidad.

A mis dieciocho años me había fijado en un chico que solía aparecer a menudo ya que estaba metido en el grupo de teatro. Me gustaba, pero mi timidez, y los seis años que me separaban de él solo me permitían cruzar alguna palabra inconexa. A mediados de julio el club celebraba la fiesta anual de fin de ejercicio. Ese año se celebró a las afueras de la ciudad, en un restaurante al aire libre junto a un lago. Gracias a que los padres de una amiga, conocidos de los míos, que asistirían también, y tras mucho insistir, pude salir por primera vez de noche sin la compañía familiar.

Cuando llegué al lugar del acontecimiento el corazón me dio un vuelco, allí estaba él. Días antes habíamos coincidido con él en la cafetería, me había saludado e iniciado una conversación trivial, en la cual deslicé la pregunta de si asistiría a la fiesta, su respuesta fue negativa. Allí estaba charlando y riendo en un corrillo con una cerveza en la mano. Pasé por su lado mil veces, ni se fijó. Al cabo de un rato se separó del grupo y se encaminó al interior del local, aproveché para hacerme la encontradiza, le saludé con una sonrisa, me devolvió el saludo con un movimiento de cabeza y desapareció. En ese momento llamaron para que nos acomodásemos en las mesas. Había una preparada especialmente para la gente joven. Me senté, a mi derecha se sentó mi amiga y al otro lado un chico con una cara llena de granos.

Toda la juventud tomó asiento, el único sitio libre quedó justo en el otro extremo de mi posición. Mi deseo de poder sentarme junto a él no se iba a cumplir. El vecino de los granos había iniciado una conversación conmigo que malditas las ganas de seguirla. Mientras Intentaba no ser descortés con mi interlocutor, una voz a mi derecha me pidió si le podía acercar la botella de vino. Sentado a mi lado, a menos de quince centímetros, pidiéndome una botella de vino estaba el chico de mis sueños, busqué a mi amiga. Estaba en el lugar que le hubiese correspondido a él, sonriendo malévolamente y guiñándome un ojo. Luego me enteré que cuando le vio asomarse al jardín, mientras yo atendía al de los granos, dejó su puesto y ocupó ese lugar dejando la única silla libre de la mesa a mi lado.

Te he pedido la botella de vino – me repitió – no que te cases conmigo. No sabía que hacer, las manos me sudaban, le acerqué como pude la dichosa botella y rocé su mano al dársela. Todos los espectros del rojo se posaron en mis mejillas, mis hormonas de quinceañera se dispararon. Notaba que mis pezones se apretaban contra el sujetador, mis braguitas se humedecían, las piernas me temblaban, las palabras se me trabucaban en la boca. Los primeros minutos de la cena estuvo hablando con varios comensales, yo le miraba sin decir nada. Cuando me atreví a intervenir en la conversación, se giro, paso el brazo por el respaldo de mi silla y muy cerca del oído me susurro,- creía que la chica más guapa de la fiesta se había quedado mudita.

Si antes las hormonas se me dispararon, ahora estallaban dentro de mí como las palomitas en un horno, la respuesta fue un balbuceo incomprensible que me fue correspondido con una risotada. A partir de ese momento todo fueron atenciones por su parte. Terminamos la cena, sirvieron los cafés y unas cuantas copas. Pasó su brazo sobre el respaldo de mi silla, yo hacía lo posible para rozar con mis hombros su brazo, de vez en cuando acentuaba sus palabras con suaves golpecitos sobre mi espalda que a mi me parecían las más dulces caricias. Hablamos y reímos. Al otro lado del jardín, junto al lago empezó a sonar música, se formaron parejas y grupos que se fueron a bailar. Nos quedamos casi solos en la mesa.

Un par de amigos vinieron a buscarle para que fuera a bailar, contestaba diciendo que eso del baile no se había hecho para él. Seguimos charlando y riendo, en un momento dado me dijo.

– Ve a bailar, yo me quedo aquí, diviértete. No te quedes aquí por un pobre inepto del baile. – No, te hago compañía, además – mentí – el baile tampoco es mi fuerte.

Seguimos charlando, mi amiga vino a buscarme y me arrastró al lavabo para que le contara las novedades. Estaba más emocionada que yo, por lo visto éramos la comidilla de todo la mesa. Raúl, así se llamaba, era uno de los chicos del club que más pasiones despertaba entre las chicas, y hasta la fecha no se le conocía ningún romance con nadie del club. Aparecía por el club los días de ensayo del grupo de teatro, se tomaba unas cervezas en bar social, charlaba con los que por allí se encontraban y desaparecía. No era como otros, mi caso, que nos pasábamos todas las horas posibles en las instalaciones del club.

Regresé con mi amiga del aseo, ella se fue a la pista de baile, y yo me senté de nuevo junto a Raúl. No había tomado asiento cuando se levantó, tiró de mi mano y dijo:

– No me perdonaría nunca desaprovechar la oportunidad de bailar con una belleza como tú – me tenía de pie frente a él, con su dedo pulgar acariciaba mi mano – eso si estás dispuesta a aguantar algunos pisotones e improperios -. No me dio tiempo a contestar me arrastró hasta la pista.

Una canción de Adamo, sus manos en mi cintura, sonaba en el tocadiscos. Por lo visto debo poner las manos en tu cintura – me susurró, mientras me rodeaba con sus brazos – hasta aquí es fácil, lo difícil viene ahora -. Mis manos subieron a sus hombros y poco a poco fueron rodeando su cuello. Me hablaba, me pisaba. Nunca he sabido que me dijo, ni sentí sus pisotones. Estaba en una nube, no veía, ni sentía. Solo notaba sus manos que paseaban por mi espalda. El roce de su pecho en el mío hizo que mis pezones se irguieran hasta sentir un dulce dolor. Un calor indescriptible me invadió por todo el cuerpo. Nunca he sentido algo parecido, ese momento es el más maravilloso que he vivido en la vida, creo que tuve varios orgasmos.

Bailamos y bailamos, abrazados como si no pudiéramos despegarnos. Por suerte los adultos estaban a lo suyo alejados de la juventud. Varias parejas se perdieron por los jardines del restaurante. Por desgracia nosotros no, y eso que yo estaba dispuesta a perder todo lo que me hubiera pedido
Como a Cenicienta me llegó la hora de irme. Los padres de mi amiga le habían prometido a los míos que antes de la dos estaría en casa. Cumplieron. Él se quedó con el amigo con el que asistió a la fiesta. Era plenamente consciente que me había enamorado perdidamente de ese chico.

Esa noche al meterme en la cama me masturbé, una, dos, tres veces, perdí la cuenta, solo se que al día siguiente tenía los labios de la vagina enrojecidos. Mi hermana, cinco años mayor, que dormía en la misma habitación que yo, a la mañana siguiente me dijo pícaramente, – hermanita, anoche no parabas de jadear, debiste despertar a todo el barrio, ¿Qué pasó en la fiesta? -. Me sonrojé y callé.

Hacía pocos meses había cumplido dieciocho. Mi vida consistía en ir al colegio, pasar los ratos de ocio en el club, ir algún día al cine con amigas y cuando mis estrictos padres me lo permitían, asistir a alguna fiesta Mis relaciones con los chicos no habían pasado de oírles decir cuatro burradas, nunca había besado a nadie y desconocía lo que era el sexo. Me masturbaba por puro placer sin relacionar la excitación con alguien en concreto. Esa noche cambió mi vida, mi cuerpo notó sensaciones desconocidas. Descubrí que el placer de masturbarme pensando en alguien era una forma de practicar el sexo. Desde ese día hasta hoy, más de treinta años después cuando me masturbo pienso en esa noche, en Raúl y en lo que me hizo sentir.

En mi casa cualquier conversación era excusa para hablar de Raúl, mi hermana se pasaba el día haciendo broma sobre él. A partir de entonces acudía al club con la esperanza de encontrar al chico de mis sueños. En el club cada vez que se abría la puerta miraba si era Raúl el que entraba. Él siguió con su rutina cotidiana, aparecía cuando había ensayos, se tomaba una cerveza, charlaba con los amigos y se iba. Lo único que gané es que ahora cuando me veía me daba dos besos y a veces se sentaba charlar conmigo. No sabía que hacer para llamar su atención y quedarme a solas con él.

En mis fantasías siempre aparecía él. Me besaba, me desnudaba, me acariciaba, me lamía todo el cuerpo y me follaba hasta quedar inconsciente. Estos pensamientos me excitaban de tal manera, que si la masturbación había sido algo íntimo en mi habitación, pasó a ser una necesidad en cualquier momento. Aprendí a masturbarme en cualquier sitio. Apretando los muslos uno contra otro con un ligero movimiento de la pelvis logré obtener placer en los lugares más peregrinos, el autobús, el cine, incluso sentada en la parte trasera del coche de mi padre.

Cualquier lugar en el que pudiera sentarme era un lugar propicio para darme placer. Raúl sin ni siquiera besarme era el responsable de haber abierto un camino de placer infinito. La educación mojigata de la época llegó a hacerme plantear si eso era una enfermedad y me estaba condenando a una vida totalmente pecadora dependiente de mi sexo.

Los dos meses de verano los pasé fuera de la ciudad, con lo que los encuentros con Raúl fueron imposibles. De nuevo en casa, llegó la rutina diaria y el reencuentro con los amigos del club. Volví a ver a Raúl, tan amable y simpático como siempre. Por esas fechas mi hermana sentimentalmente no andaba bien. Estaba a punto de dejar un novio con el cual llevaba año y medio y que no disfrutaba del beneplácito familiar. Era un chico pendenciero y bebedor, que todavía hoy no entiendo como mi hermana pudo enamorase de él. Por este motivo, mi hermana, pasaba por un momento sentimentalmente delicado.

Una tarde en que la noté especialmente deprimida la llamé a la oficina y le dije que la pasaría a buscar, así podría conocer a Raúl del cual se pasaba el día haciendo bromas sobre su existencia. A las seis de la tarde estaba en la puerta de su oficina, la encontré más animada. Era mi única hermana y siempre la había admirado, congeniábamos y nos tapábamos una a la otra de las tiranías de nuestros padres. Mi hermana era muy diferente a mí, no era tímida, había salido con muchos chicos desde una edad más temprana a la mía, cosa por otra parte, hizo que nuestros padres la marcaran muy de cerca. Muchas veces mentí por ella para evitarla duros castigos, sobre todo por lo estrictos horarios que nos tenían fijados.

Fuimos andando hasta el club, durante el camino solo le hablaba de Raúl, ella se reía de mi admiración. Confesó que tenía ganas de conocerle, por que un chico que haya conseguido –dijo – que mi hermana descubra que lo que tiene entre las piernas sirve para algo más que para hacer pis y tener la regla, es de admirar.

Llegamos al club. No estaba, temía que al conocerlo mi hermana le dijera lo loca que me tenía. A última hora de la tarde apareció por la cafetería. Le saludé, le presenté a mi hermana y se sentó con nosotras. Como siempre se mostró atento, servicial y simpático. Llegó la hora de irnos, salimos los tres juntos, al llegar a la calle se despidió de nosotras.

Como teníamos tiempo para cumplir con el horario de llegar a casa, decidimos ir dando un paseo. Mi hermana me comentó que tenía muy buen gusto, que era un chico muy guapo. La conversación no siguió por esos derroteros, por primera vez en su vida mi hermana me contó los problemas que tenía con su actual novio. No sabia que hacer si dejarlo o seguir con él, era consciente que era un bebedor empedernido, que corría detrás de cualquier falda que se pusiera por delante, pero no era capaz de dejarlo, estaba enganchada. En estos momentos llevaba más de un mes sin verle y solo sabía de él por terceras personas.

Pasó el tiempo, mi hermana animada por mi, comenzó a frecuentar el club ya que era una manera de hacer nuevas amistades y tratar de olvidar ese novio que solo la llamaba de vez en cuando. Para no hacer más extenso el relato, mi hermana empezó a salir con Raúl, todo sea dicho que no fue ella la que lo provocó. A Raúl le gustó mi hermana desde el primer momento y la invitó varias veces a salir. Nunca dije nada ni lo hablamos con mi hermana. Las cosas son como son.

Con el tiempo empecé a salir con otros chicos hasta que encontré el amor definitivo con el que me casé. Mi hermana se había casado con Raúl un par de años antes. Mi matrimonio fue feliz, hasta que un desgraciado accidente de coche me dejó viuda con treinta y dos años y dos niños pequeños. A pesar de que esos años de casada fueron maravillosos, nunca pude olvidar esa noche con Raúl en la que no pasó absolutamente nada. Además le veía con mucha frecuencia puesto que era mi cuñado. Jamás pasó nada entre nosotros, me trataba como su hermana pequeña, con bromas y chanzas.

A raíz del fallecimiento de mi marido tanto él como mi hermana se volcaron en mí y en los niños, poco a poco fui rehaciendo mi vida. Volví a trabajar y pasaba temporadas en casa de mi hermana con los niños, se habían mudado a una localidad costera y en verano los niños pasaban con sus tíos y los primos un par de meses en la playa. Yo acudía los fines de semana o cuando tenía vacaciones. Durante esos años tuve un par de relaciones más o menos duraderas, pero que no cuajaron. Hace un par de años decidí no intentar más aventuras, desde entonces me relaciono más con mis amigas y paso muchas temporadas en casa de mi hermana. Los chicos ya son mayores y hacen su vida. Raúl sigue como siempre, atento, simpático y bromista conmigo.

Mi hermana vive en un chalet con jardín y piscina en verano paso muchos días con ellos. Las noches estivales de calor la ventanas y puertas quedan generalmente abiertas. Oigo a mi hermana y mi cuñado en sus juegos amorosos, sobre todo a mi hermana que es muy escandalosa. Esos jadeos me transportan siempre a esa noche cuando bailé con Raúl, me excito muchísimo y acabo masturbándome pensando en tenerle dentro de mí. En su casa, cuando me ducho pienso en Raúl. Ha pasado por ahí unos minutos antes, me lo imagino acariciando mi cuerpo desnudo y húmedo.

Un caluroso día de hace cuatro veranos, estábamos mi hermana y yo tomado el sol en una hamaca junto a la piscina, una voz llamó desde el chalet de al lado. Era la vecina que le recordaba que habían quedado en ayudarla a hacer una tarta para el cumpleaños de su hijo. Mi hermana se levantó, me confesó en voz baja que se le había olvidado, le dije que se fuera que ya recogería yo la cocina. Se puso un pareo y se fue a casa de la vecina, no sin antes decirme que tenía por lo menos para un par de horas.

Decidí poner la cocina en orden. Me levanté de la hamaca. Raúl estaba al otro lado del jardín bajo la sombra de un espeso árbol, dormía la siesta, el periódico le tapaba la cara. Me fui hacia él a coger la taza de café y la copa de coñac que estaban en el suelo. Me acerqué y pasó algo que nunca pensé que pudiera pasar. Me agaché a coger la taza y la copa, le miré, puse mi mano en su pecho y le acaricié, no se movió. Bajé la mano hasta el borde de su bañador, paré. La mano no obedeció a mi cerebro y escarbó bajo el bañador, hasta llegar al pene, estaba flácido. Mi voluntad dejó de existir, me arrodillé, con la otra mano bajé el bañador, el pene seguía flácido sujeto por mi otra mano. Le pasé la punta de mi lengua por el glande, tuvo un ligero espasmo, repetí varias veces, notaba que crecía. Me lo metí en la boca chupando y lamiendo, crecía por segundos.

Algo en mi interior me decía que parara, no podía. Raúl seguía con el periódico sobre la cara sin moverse. Su polla crecía en mi boca mientras seguía chupando y lamiendo, empecé a mover esa polla arriba y abajo con la mano, mientras con la otra mano acariciaba mi clítoris y metía mis dedos dentro de la ya húmeda vagina. Me corrí, poco después me regaló un buen chorro de leche que se esparció por mi cara.

Aparentemente seguía dormido. Chupé su polla para dejarla sin rastro de semen y la volví a poner bajo el bañador. Con la cara llena de sus efluvios cogí la taza, la copa de coñac y me fui a la cocina maldiciendo lo que había hecho por una parte, pero por otra, satisfecha de haber culminado algo que tenía pendiente desde hacia cuarenta años. Llegué a la cocina, me lavé la cara y me dispuse a fregar la vajilla. El agua del grifo iba enfriando mi cuerpo todavía caliente. Le daba vueltas a lo que acababa de hacer, nunca me perdonaría haber traicionado a mi hermana. Trataba de justificarlo, fue algo impulsivo, irracional, algo deseado durante años.

Mis manos restregaban el estropajo sobre un cazo cuando las braguitas de mi bikini fueron fuertemente impulsadas hacia abajo. El susto fue monumental, no me dio tiempo a reaccionar cuando intenté girarme estaba sentada sobre la encimera de la cocina con la piernas abiertas y la polla de Raúl apuntaba a mi coño. No me resistí, entró toda dentro de mí con un placer inigualable. Entraba y salía a una velocidad de vértigo, sus huevos golpeaban mi culo y eso producía más placer. Si es posible más placer.

No nos dijimos nada, yo tenía mis manos apoyadas sobre la encimera, me arrancó la parte superior del bikini, su boca mordía y lamía mis pezones. No se cuantos orgasmos llegué a tener, jamás había experimentado tanto placer ni tantos orgasmos seguidos. No se el tiempo que duró ese polvo, pero cuando él se corrió yo ya no podía mas. Salió de mí, se agachó y me dio un lametón en el chocho caliente, dilatado y mojado de mis efluvios y su leche, se levantó y se fue. Me quedé allí, quieta un buen rato hasta que me vi capaz de reanudar lo que estaba haciendo.

Al rato llego mi hermana, se puso a charlar conmigo en la cocina. Minutos después Raúl nos recordó que esa noche íbamos a cenar a casa de unos amigos, y que el se iba a comprar unas botellas de vino ya que la bodega estaba bajo mínimos. No conté nada a mi hermana de lo sucedido.

Volvimos a casa de madrugada tras la cena en casa de los amigos. Estaba en mi habitación medio dormida, todavía con el placer en mis huesos del polvo con mi cuñado en la cocina. De fondo se oían los jadeos y grititos de mi hermana, producidos por la verga de Raúl. El pensar que hacía unas horas esa polla había estado entrando y saliendo de mi coño hizo que me mojara como una colegiala, empecé a pasar mis dedos sobre el depilado coño. Mi hermana jadeaba como una locomotora. No pude más, me levanté de la cama y me encamine a su habitación.

Mi hermana estaba tumbada en la cama, sus piernas sobre los hombros de Raúl mientras este bombeaba con su polla el coño de mi hermana. Entre jadeos suplicaba que no parara. Sus ojos se cerraron y unos cuantos grititos secos indicaron que había llegado al orgasmo. Él sacó su polla y empezó a hacerse una paja mientras ella seguía jadeando en la cama, se había dado la vuelta, su cuerpo yacía sobre la cama, sus pies apoyados en el suelo dejaban ver un coño abierto y brillante. Me acerqué por detrás le cogí el pene y me lo llevé a la boca, apartó mi boca de su polla y me tumbó en la cama en la misma posición de mi hermana. Una al lado de la otra.

Mi culo se ofrecía a su polla, metió la lengua en mi culo, luego un dedo, luego dos, me dolía, por fin me la clavó violentamente, grité. Mi hermana giró la cabeza y me vio a su lado penetrada por su marido, no dijo nada. Raúl seguía follándome por el culo, el dolor inicial se convirtió en placer. Sacó su polla de mi culo y se lo clavó a mi hermana. Mi culo se movía compulsivamente, sin control. De nuevo salió de mi hermana y me folló a mí. Así estuvo mucho rato, follándonos a las dos, yo me corrí dos o tres veces, mi hermana pedía más. Al final nos dio la vuelta a las dos y nos puso la polla en nuestras bocas, por fin se corrió, ambas nos tiramos a lamer esos jugos que salían de ese pene que tanto nos había hecho gozar. Me levanté como pude y me fui a mi habitación.

Por la mañana no veía el momento de levantarme. No sabía como justificar lo de la noche anterior, me moría de vergüenza de presentarme delante de mi hermana y mi cuñado. Mi hermana golpeó la puerta de la habitación y me invitó a levantarme, el desayuno estaba servido en la terraza, eran las once de la mañana. Me puse una bata sobre mi cuerpo desnudo, hice de tripas corazón y salí a desayunar. Un suculento desayuno estaba preparado en la mesa del porche. Mi hermana se sentó a mi lado, Raúl como todas las mañana se había ido a buscar el periódico y a dar su paseo matutino.

Ambas en silencio empezamos a dar cuenta de las viandas, era indudable que el ejercicio de la noche nos había abierto el apetito. Por fin mi hermana sacó el tema, me preguntó que me había pasado, si tan mal estaba para que tuviera que follarme a su hombre. Me puse colorada y no supe que contestar. Mi hermana soltó una risotada que me dejó perpleja. Me contó que ellos se excitan mutuamente contándose con quien les gustaría echar un polvo, y Raúl siempre dice que tiene una deuda pendiente conmigo. Que cuando me conoció le atraje mucho, pero que eso de seducir a una niña de 18 años le dio miedo, y más viendo lo dispuesta que estaba en esos momentos.

A medida que pasaron los años siempre le decía que cualquier día iba a terminar eso que hace casi cuarenta años no se atrevió a hacer, follarme. Siguió diciéndome que ella se daba cuenta que yo también deseaba saldar esa “deuda”. Al principio la molestaba y sentía ciertos celos de pensar que su marido se quería follar a su hermana, pero, con el paso del tiempo esos celos se habían diluido y si tenía que ser engañada con alguien que fuera con su hermana. Raúl no era mujeriego siempre había sido fiel. Más de una vez mi hermana le había retado a que me follara, que se atreviera a decirme sus deseos, lo único que exigía era saberlo.

Raúl nunca lo intentó, y no por falta de ganas, en las fantasías que le contaba a mi hermana frecuentemente aparecía yo. La conversación terminó dándome todas las facilidades para que follara con su marido. Me quedé sorprendida, pero dispuesta a aprovechar esa oportunidad. Desde que me quedé viuda había tenido varias relaciones, pero lo que ahora se me planteaba era lo ideal para una mujer, follar con un hombre que te gusta, pero sin tener que aguantarle cada minuto.

Mi cuñado volvió cuando habíamos acabado de desayunar, se acercó a nosotras, mi hermana cogiéndole por la cintura lo atrajo hacía ella. Me miró, me guiñó el ojo y me dijo – es hora que vayas aprendiendo ciertas cosas -. Bajó su pantalón y su polla quedó al aire. La tomó con su mano izquierda y con la derecha cogió una cuchara que metió en la mermelada, con ella embadurnó esa polla que ya iba tomando consistencia. Se la metió toda en la boca, chupando y lamiendo, mientras con la mano iba moviéndola lentamente de arriba abajo.

Alucinaba con lo que estaba viendo, me estaba excitando y mis manos apartaron la bata y se dirigieron a mi coño, que empecé a acariciar. Raúl apartó la vajilla de la mesa, alargó su mano y me cogió del pelo, me levantó de la silla y me tumbó en la mesa. Sacó la polla de la boca de mi hermana que ya estaba tiesa y dura, puso otra cucharada de mermelada sobre mi chocho y me hizo la comida de coño más placentera de mi vida. Cuando estaba a punto de correrme metió la polla dentro de mí. Entraba y salía muy lentamente. Nunca me habían follado así. Tuve múltiples orgasmos, perdí la noción del tiempo, mi hermana sentada, con los dos pies apoyados sobre la mesa se masturbaba viendo como me follaba su marido.

Por fin la sacó y se la metió de nuevo a su mujer en la boca donde se corrió. Mi hermana llegó al orgasmo masturbándose mientras el semen le caía por la comisura de los labios.

Desde ese verano me follo a mi cuñado cuando me apetece, esté o no delante mi hermana. A veces dormimos los tres juntos en la misma cama, o me despierto porque mi cuñado se ha venido a mi cama y me está follando. Otras veces soy yo la que voy a su cama y me lo follo mientras mi hermana duerme a su lado. Algunas veces nos lo follamos mi hermana y yo al mismo tiempo.

Como buenas hermanas compartimos muchas cosas, entre ellas al mismo hombre. Lo único que siento es que todo esto no hubiera ocurrido años atrás. Ahora debemos ganar el tiempo perdido.

Autora: CaldaMarta

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Jorge me da de su leche.

Lo cabalgaba como si estuviera domando caballos salvajes, succionaba todo lo que pudiera para poner mi sello sobre ese instrumento de placer, Jorge respondía mordisqueando mis senos, de repente veo que se paraliza, creí desfallecer por lo que nos embelesaba y era el aparecer y desaparecer de su miembro dentro de mi, levantaba mi coñito hasta casi sacarlo por completo para volverlo a meter.

Era el día de la Nochebuena, por la mañana, al despertarme surgió en mi mente la vez que me enamoré de mi adorado Jorge, recordé lo que había sucedido cerca de dos años atrás cuando en una fiesta estuvimos juntos mi hermana y Jorge, mi marido y yo, donde nos pusimos medio happys, ya que estuvimos constantemente brindando, ahí terminaron de despertarse mis instintos de hembra en celo, de una hembra con deseos de ser cogida, mi marido en dicha ocasión estaba que se dormía, y yo también lo sentía, pero quise estar en los brazos de Jorge, por lo menos en el baile.

Mi cuñado Jorge, me gustaba y como también mi hermana Alicia quería dormirse, yo pensaba la forma de estar con él. En una de esas veo su mano delante de mi invitándome a bailar, escuché como le preguntaba a mi marido si no le importaba, el cual contestó que no, yo ya sabía mucho de él, soy confidente de mi hermana, tenía conocimiento de como era Jorge en la cama, de su grosor de su miembro, Alicia es muy comunicativa y estaba en una época difícil pues sentía rechazo por cualquier contacto físico, yo sabía que Jorge siempre había sido sexualmente muy activo, esto era algo que quería probar, pero después de bailar una pieza nos dice Roberto, mi esposo, que nos retiráramos, que se sentía muy mal, así que tuvimos que tomar el auto y dirigirnos a casa.

A medio camino Alicia dormía profundamente, yo solo estaba recargada recordándome en los brazos de mi cuñado, era una cosa maravillosa, yo siempre fui muy recatada y solo había tenido 3 novios y me casé con el tercero, además de ser tímida en la cama con él, mi marido no era un dechado de virtudes en la cama y no me permitía disfrutar de su sexo, aunque nunca había besado un pene, si había visto películas donde esto sucedía y siempre tuve deseos de hacerlo con Roberto, pero no él no me lo permitía, decía que eso solo lo hacían las mujeres que vendían sus caricias.

A veces inclusive llegué a decirle que pues, me pagase y asunto resuelto, él solo se enfadaba y me decía que era una perversa pero no pasaba de ahí, así que al estar bailando con Jorge sentí su protuberancia y deseé algún día poder disfrutar de su sexo, en eso pensaba cuando ellos detuvieron el auto, descendieron a hacer pipi, mi esposo se fue hacia unos matorrales y Jorge solo se la sacó y junto a la puerta del auto procedió a orinar, yo abrí los ojos lo más que pude, sabía que era mi oportunidad de conocer una verga en pleno, la verdad se la admiré y envidié a Alicia, como ella podía tener esa tremenda cosa, esa gran verga para su goce, que grande era, fácil el doble de grande que la de Roberto mi esposo, así que le envié miles de besos mentalmente, por ello me aproximé más a la ventana y apreciar con toda amplitud una verga, y que verga me tocaba ver, ¡la vergota de mi cuñado! ¡Que bella es!, ¡grande!, ¡magníficamente hermosa!

Luego de terminar casi se puso frente a mi ventanilla y se la sacudió, la guardó y se metió al coche, Roberto regresó y partimos, todo el camino no pude dormir solo un pensamiento cruzaba mi mente, la hermosa verga de mi cuñado Jorge, la imaginé en muchas formas inclusive que él orinaba y yo me bañaba de él, mi esposo no le gusta que se la mire y yo siempre había sentido deseos de besársela, acariciársela, pero él me decía que una mujercita debe comportarse tranquila, por ello un pensamiento llenaba mi mente, una verga, ¡la vergota de mi cuñado! ¡Que bella es!, ¡que grande!, ¡magníficamente hermosa!, algún día tendré en mis labios esta ricura, pensé y recibir en mi fascina el mango es mi fruta preferida y con cremita de mi hombre, humm súper delicioso, ¡manguito con semen de mi Jorge!, ¡riquísimo!, el más sabroso manjar que haya disfrutado, me encantó, él es un primor, en fin…

Hoy cenaríamos en casa de mi mamá, y estaría junto a mi amor, así que me levanté y busqué la ropa que llevaría dicha noche, decidí no ponerme tanga, por si Jorge deseaba meterme mano, no le estorbasen… Durante la cena quede junto a Jorge mi cuñado y amante, lo cual me permitió coquetearle y cuando podía llevaba mi mano a su entrepierna, acariciando el objeto de mis placeres, el también sobaba mis piernas, encendiendo más mi deseo de poseerlo ahí mismo; él sobaba mis piernas, yo apretaba el juguete de mis placeres sobre su pantalón, él pudo deslizar su mano hasta mis labios vaginales, me metió un dedo y comenzó a jugar metiéndolo y sacándolo calmadamente, lo cual me sacó un suspiro.

¿Qué te sucede Irene? Me dijo mi esposo. Es que tengo ganas de bailar le dije y la canción me trae recuerdos placenteros…, mientras Jorge me metía sus dedos hasta el fondo de mi vagina, no aguanté más y le inundé su mano con mis jugos. Yo solamente me acalambré pero traté de no mostrar mis emociones, deseaba saborear su verga punto por punto, ya habría tiempo, mi esposo estaba tomando mucho y generalmente le da mucho sueño; le digo a mi esposo:

Roberto tengo ganas de un dulce relleno de cremita y como él me lleva seguido chocolates rellenos de coco, pues se imaginó que quería de ésos y me dijo que no había traído, entonces aprovecho para decirle que Jorge traía algunos en su coche y que lo acompañaría a que me diese uno.

Anda, vayan pero no se tarden, lo tomo de la mano y le decimos a Alicia mi hermana, espéranos un poquito, no tardamos. Ya en su auto, le bajo el cierre y le saco su verga, que linda, ya casi estaba completamente erecta, me dice Jorge que también tenía deseos de llenarme de su semen, no me entretengo, se que tengo el tiempo contado así que me pongo a besarle su pene a metérmelo todo a chuparlo con ansia, esperando extraer mi néctar favorito: leche de mi Jorge. Así que continué mi labor, se la besé y empecé a succionarla con ganas de extraerle su néctar, Recorrí con mi lengua toda su extensión, mi lengua avanzó desde su base donde penden dos hermosos huevitos, peluditos hacia arriba, lentamente. Le mordí ligeramente su tronco, suavemente.

Mientras mi mano izquierda estaba tocando sus huevos continué con mi lamida sobre la punta de su verga, insistiendo en el agujero del centro, recorrí con mi lengua el borde de su capullo, por todo el contorno, su líquido preseminal broto intensamente, moje mi lengua en él y le saboree la cabeza de su verga como si fuese un helado de crema y metí todo el capullo en mi boca caliente. Me metí toda su verga dentro de mi boca. No pude aguantar más y comencé a mamársela tenazmente deseaba recibir ya mi premio, el cual no tardó en salir, tres disparos llenaron mi boca, retiré un poco su verga para poder abrir mi boca y sentir los chorros calientes como llenaban mi lengua, y poder saborear esa ricura y después de tenerlos un rato en mi lengua pasarlos a mi garganta; que rico manjar, disfrutar del sabor de mi leche, leche de mi Jorge adorado.

Quiero cogerte mamita, mi Irenita, mi deliciosa putita, me dice mi rey, también yo te deseo amor pero no podemos tardarnos tanto, vamos dentro y cuando tengamos oportunidad nos escabullimos, nos dimos un beso, él se acomodó su pantalón y regresamos a casa.

Después estuvimos bailando cada quien con su pareja, ya como a las 3 de la mañana, varios de la familia se habían retirado, solo quedábamos Alicia con Jorge, un primo Carlos y esposa, dos sobrinos, mi esposo y yo; casi todos se querían dormir, y como también mi hermana Alicia quería dormirse, yo pensaba la forma de quedarme sola con Jorge. Era lo único que cruzaba por mi cabeza en esos momentos, pero creo que él pensaba lo mismo y en una de esas veo su mano delante mío invitándome a bailar, escuché como le preguntaba a mi marido si no le importaba, el cual contestó que no, así que me puse a bailar con él.

Después mi esposo seguía tomando con un primo nuestro y su esposa, Alicia mi hermana se había ido a acostar al igual que mamá; nos sentamos y nos servimos una copa. Al rato el primo tuvo que retirarse a su casa, quedando solamente los tres, mi esposo estaba muy tomado así que le serví una copa cargada y me levanté a bailar con Jorge la música era suave así que nos apretujamos para sentir nuestros cuerpos, él bajó sus manos hasta mis pompis, de reojo noté que mi esposo tomaba un trago y se recargaba en el sillón entrecerrando los ojos, por lo que dejée que las manos de mi Jorge acariciaran mis pompas, bajé mis manos y bajé su cierre, le extraje su verga y poco a poco me la fue metiendo mientras bailábamos, alejándonos de donde se encontraba mi esposo dormitando, en el otro extremo de la casa levanté mis piernas alrededor de su cintura y él procedió a cogerme ahí, de pie, inició su mete y saca al compás de la música, en la casa de mi mamá, mi cuñado estaba dándome un gusto fascinante, nuevamente me vine, facilitando con mis jugos la entrada y salida de su verga de mi panochita inquieta…

Él siguió metiéndome su tremenda verga, yo sentía como sus huevos golpeaban mis nalguitas, luego nos retiramos hacia un saloncito de estudio donde Jorge me tomó de las manos y después de ponerlas sobre mi cabeza, me dijo: No quiero que te muevas, solo déjame disfrutar de este momento a mi manera, y así lo dejé que hiciera lo que quisiera, empezó besando mis manos, bajó por mis brazos y buscó mis axilas, luego por encima del vestido besó mi cuello y mis senos, hizo presión para que abriera mis piernas y metió su cara entre ellas, las besaba, las chupaba, me decía que era lo más apetitoso que había y eso y sus acciones me estaban matando de deseo, así que él también lo sintió me dijo, no quiero acabar de gozarte; yo también le contesté y nos enredamos en un beso, de bocas abiertas de lenguas buscando, entrelazadas en una lucha para ver quien sacaba más placer del otro, como no soportaba su ropa, empecé a quitarle la chaqueta y la camisa, él me ayudó con los pantalones y en unos minutos estaba desnudo completamente.

Él metió una de sus manos entre mis piernas y mientras más se acercaba al centro de mi coñito yo separaba más la piernas, cuando llegó completamente a mi sexo lo agarró con fuerza y sentí como sus dedos temblaban y su mirada me hizo pedazos, era de un placer supremo, así que las caricias de él a mi coñito me obligaban a querer más a quitar cualquier estorbo de mi cuerpo y como pude me quité la falda y le agarré su miembro que estaba muy duro, y al contacto de mi mano se endureció más, es muy suave, así que estábamos uno frente al otro dándonos el placer con nuestras manos, mi coñito se aferraba más a su mano, le rogué que también cogiera mi ano ya estaba muy dilatado mi trasero, él me complació estaba ensartada, buscaba la mejor posición para hacer la caricia más íntima mientras yo lo masturbaba más rápidamente, y aunque pareciera increíble su verga, crecía cada vez más…

Yo estaba que me reventaba, gemía y él al escucharme se ponía más tenso, me penetraba más con sus dedos lo sentía en los labios, en mi pubis, en todo mi coñito, él estaba haciendo estragos, de repente lo solté y quedé para que me aprisionara más contra la puerta y darme con todo, al soltarlo quedó con mayor facilidad para cogerme mis hoyitos mientras su boca se comía la mía, no podía respirar, el corazón parecía que se me iba a salir del pecho, gemía sobre sus labios diciéndole:

Oh, así amor, así, no te detengas, así, así, asiiiiii, hasta que me corrí como loca, mi Jorge me la sacó, me tomó por las axilas y me llevó sin dejar de besarme y restregarse contra mí hasta uno de los silloncitos, allí me sentó sobre él y me abrió de tal forma que deseaba no perder detalle de mi coñito, me describía lo que veía, estás condenadamente mojada, rojo tu clítoris, le veo la tensión, lo deseo para mi, así que agarró su miembro y me lo restregó por todo mi coñito, cuando en un momento su cabeza quedó como besando mi panochita no pude evitar un grito de placer, después de allí me penetró hasta casi meter sus bolas en mi panocha, le acomodé mis nalgas a su muslos y sentí contraer los músculos de mi vagina y dilatarse sobre el objeto de mis placeres que ocupaba su interior, Jorge, agachó la cabeza y tomó entre sus labios un pezón tenso y agrandado de tanta excitación, mientras que con las manos se dedicaba acariciar el otro pezón, sus manos no paraban, iban desde mis senos hasta mis nalgas, las acariciaba y sobaba, las abría y recorría mi rajita con sus dedos, yo no sabía donde tenía más placer, todo era celestial, así que me dediqué a disfrutar y a subir y a bajar mi coño a lo largo de su miembro.

Lo cabalgaba con fuerza, como si estuviera domando caballos salvajes, hacía círculos, succionaba todo lo que pudiera para poner mi sello sobre ese instrumento de placer, Jorge respondía mordisqueando mis senos, como si estuviera saboreándose una barquilla, de repente veo que se paraliza y sigo su mirada, Ohhhhh, creí desfallecer por lo que nos embelesaba y era el aparecer y desaparecer de su miembro dentro de mi, nunca lo había visto así, que levantaba mi coñito hasta casi sacarlo por completo para volverlo a meter.

El roce, la fricción de su verga en mis paredes me estaba destrozando los sentidos, suavemente al principio, pero luego Jorge agarra mis caderas y marca el ritmo, cada vez más rápido en cada bajada mis nalgas chocaban contra sus bolas como queriendo meterse también, tenía ya como un millar de orgasmos en puerta así que de repente grité al correrme y eso fue como la orden para que Jorge me ahogara mi panocha con su carga, ohhhhh, mientras más botaba más yo me corría, unos tras otro hasta que quedamos exhaustos uno sobre otro, me acariciaba las espalda me besaba, la cara, me daba las gracias…

No deseábamos separarnos, pero la realidad volvió con nuestra calma, me vistió, casi igual como me quitó la ropa besándome, deleitándose con cada parte conocida, fue un ritual que yo seguí también, me acuerdo que al ponerle sus slip, me detuve para limpiar con mi boca su miembro sabía que me miraba y adopté la pose más provocativa sacando mi lengua y dejándola caer como si fuera un helado, me levantó y me besó, queriendo saborear en mis labios sus jugos, respiramos y nos dijimos Noooo, pero nuestros cuerpos ya estaban pidiendo otra cosa, así que terminé de vestirlo, me despedí y fui por mi esposo para irnos a la cama, después de haber disfrutado la mejor noche buena de mi vida.

Autora: Irene

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Mi cuñado preferido

Cada embestida de mi cuñado en mi culo me hacía abrir un poco más la boca, lo que mi novio aprovechaba para meterme más aún la polla. Al rato se turnaban, y fue la polla de mi cuñado la que empecé a comerme y la de mi novio la que recibí gustosa en el culo. Aquello era una de mis mayores fantasías, que dos tíos me hicieran lo que quisieran.

Mi relación con mi cuñado puede que os parezca un tópico, pero también os aseguro que para mí supuso el llevar a cabo una de mis mayores fantasías sexuales. Os pongo en antecedentes: yo actualmente tengo pareja. Convivo con él desde hace cerca de 3 años, somos felices en todos los aspectos de nuestra vida. Económicamente no vamos mal y sexualmente gozamos todo lo que podemos. Mi cuñado también tiene pareja, está felizmente casado y tiene una hija de 3 años guapísima que es la alegría de la familia (y mi envidia, porqué no decirlo).

Bueno, hecha esta introducción se puede deducir que la nuestra es una familia de lo más normal, con nuestras discusiones y nuestras alegrías. Y fue en una de esas discusiones en las que yo vi la oportunidad de hacer algo que siempre había intentado borrar de mi cabeza, que era conseguir que mi cuñado y yo acabáramos en la cama como dos adolescentes en celo. Mi pareja y su hermano discutieron acaloradamente por una tontería, pero aquello hizo que dejaran de hablarse durante una temporada. Intenté hacer entrar en razón a mi pareja, pero él se negaba en rotundo a dar su brazo a torcer… Así que dispuse un plan, a espaldas de mi novio. Un día, mientras sabía que mi cuñado estaba trabajando y no había posibilidad de que su mujer escuchara la conversación, le llamé por teléfono.

Él al principio estaba extrañado de que fuera yo y no su hermano quien hablara con él. Le dije que mi novio me había pedido que él viniera esa tarde a casa, para hablar las cosas y arreglar aquel enfado tan tonto. Mi cuñado mordió el anzuelo y quedó en que vendría a mi casa a las 6 de la tarde cuando saliera de trabajar. Me puse como si fuera la primera vez que iba a intentar conquistar a un hombre: me arreglé el pelo rubio y rizado en un moño con algunos mechones sueltos, me puse ropa interior de encaje negro y me puse un vestido liviano que marcaba mis líneas redondeadas pero bien formadas.

No soy muy alta, mido 1″70, y mi cuerpo ha sufrido altibajos, pero ahora conservo unos grandes pechos y una cadera generosa, con la cintura estrecha y bien moldeadas piernas. No es que sea Schiffer, pero tampoco tengo nada que envidiarle…

A las seis como un reloj estaba mi cuñado dándole al timbre de mi casa. Fui a abrirle descalza, y al verle le di dos besos políticamente correctos… Le acompañé al salón, y entonces llamé a mi novio al trabajo:

– Cariño, ¿tardarás en venir? – Supongo que hasta las 9 o así no llegaré, me voy a quedar con los amigos en el bar un buen rato. – ¿Y por qué no me has avisado antes? Está aquí tu hermano… – Pues dile que se quede a cenar y ya llegaré yo… – De acuerdo, mi amor…-Pi…Pi…Pi…

Aquello me estaba saliendo bordado… mi novio sabía que mi cuñado estaba en mi casa, sabía que tardaría en llegar y mi cuñado había oído que su hermano estaba avisado de su presencia… no podía fallar. Le ofrecí algo de beber a mi cuñado, y fui a la cocina a por lo que él quería. Para él una cerveza, y para mí cogí un vaso de agua casi helada….. Le di la cerveza, y ¡Oh, torpeza la mía! Todo mi vaso de agua se derramó sobre mi cuñado…. ya sé que es un truco muy viejo, pero dio el resultado esperado…

Le dije que se quitara la ropa, que le dejaba algo cómodo, mientras la suya se secaba…. se quedó en calzoncillos delante de mí, sin ningún tipo de reparo, después de que nos conocemos tantos años, y me dio su ropa, y me dijo que no me preocupara, que estaba así cómodo… para aquellos entonces yo estaba ya más que caliente y tenía unas ganas locas de tirarme a su cuello, pero todo a su debido tiempo…. Empezamos a hablar de cosas triviales, hasta que poco a poco fui encauzando la conversación hacia temas más íntimos y calientes… al principio él se cortó un poco, pero luego al ver la naturalidad con la que yo trataba el tema, se fue soltando y empezó a contarme fantasías y cosas parecidas… yo no podía dejar de pensar en como atacar, en como dejar la conversación y entrar en acción… pero no me hizo falta pensar mucho… sólo tuve que usar eso que llaman armas de mujer…

Le pregunté a mi cuñado que si quería algo más, ya que por aquél entones ya se había terminado la cerveza, y me dijo que otra no estaría mal. Así que me levanté y fui a la cocina, y al volver me agaché un poco para dejar la lata sobre la mesita de centro que había frente al sofá en el que estábamos sentados. Me senté y subí las piernas al sofá, y él me dijo que me pusiera cómoda, que no pasaba nada porque le pusiera las piernas encima…así que eso hice.

Puse las piernas sobre mi cuñado y él empezó a bromear con mis pies, haciéndome cosquillas y dándome pellizquitos en los dedos…parecía que teníamos quince años…hasta que me acerqué a él como para reñirle por ser malo, y al incorporarme un poco hice como que me caía sobre él…otro truco antiquísimo, pero que también funcionó…mi cuñado me cogió por la cintura y me acercó a él…yo le miré a aquellos ojos azules y me dije: ahora o nunca. Me acerqué a su boca y el resto no tuve que forzarlo.

Mi cuñado recibió mis labios ávidamente, comenzamos a besarnos apasionadamente, mientras nuestras manos empezaban ya a buscar el cuerpo del otro. Al comienzo él deslizó una mano hacia mi culo, y la otra la mantuvo en la cintura. Yo llevé una a su nuca, y la otra la puse en su pecho, acariciándole y sintiendo como su pezoncito empezaba a reaccionar con excitación…evidentemente no fue lo único que reaccionó, y aún no llevábamos dos minutos besándonos y su polla ya era todo un mástil erecto que necesitaba de mi atención. Mi mano de su pecho pronto abandonó esa zona y se dirigió rauda hacia su paquete. Al llevar solamente el calzoncillo notaba perfectamente su erección sin ningún problema…tampoco es que mi vestido fuera una coraza…sus manos ya se habían abierto paso hacia mi tanga, y tiraba una mano sin piedad de el como intentando arrancarlo.

La otra mano me había desabrochado el sujetador y buscaba mis tetas con ansia. Encontró mi pezón izquierdo duro como una piedra, deseando ser mordido, lamido, pellizcado por aquella mano. Me apartó un poco de él y me levantó el vestido, me lo quitó y apartó el sujetador. Sus labios dejaron los míos y se dirigieron hacia el pezón derecho, que estaba igual de duro y de deseoso. Sus labios y su lengua arrancaron los primeros jadeos de mi garganta, y mi mano ya no pudo resistir más y se coló dentro de su calzoncillo. Sentir aquella polla en mi mano me hizo suspirar, sabiendo el triunfo que aquello suponía.

Estuvimos un rato así, él tocándome y chupándome las tetas y yo acariciando y moviendo su polla.

Gemíamos y los dos decíamos que aquello no estaba bien, él con más convicción que yo, pero ninguno de los dos deseaba parar. Poco a poco me fue recostando en el sillón y empezó a deslizar su mano por mi vientre hasta llegar a mi coñito húmedo y hambriento. Mi tanga le molestaba así que sin más pegó un tirón y me lo arrancó…estaba completamente desnuda… Obviamente mi cuñado no paró ahí, y se colocó encima de mí, abriéndome las piernas y preparándome con dos dedos para recibir su polla.

Me la clavó sin piedad, pero sin esfuerzo, porque yo estaba completamente mojada, y empezó un vaivén brutal en el que me sacaba la polla cada vez y me la volvía a meter tan dentro que incluso me dolía. Me dijo que si seguía ese ritmo mucho rato acabaría corriéndose en segundos, así que le propuse un cambio de postura.

Me coloqué sobre él y comencé a moverme, haciendo que mis tetas se movieran en su cara… él me intentaba morder los pezones y sacaba su lengua para chuparlos…Pero en ese momento oí la puerta de casa. Creía que me daba un síncope. Intenté zafarme de mi cuñado, pero ante mi desconcierto, él me sujetó y no permitió que me moviera. Mi novio entró al salón, y me dijo con cara de bueno: Vaya, la fiesta que has montado y ni siquiera me invitas…mi cara era un poema. Bajé la vista y me di cuenta de que mi novio estaba empalmado como jamás lo había visto, y vi como se dirigía hacia el sofá. Le preguntó a su hermano: Qué, ¿cuántas veces se ha corrido ya? Y mi cuñado le contestó: una, pero no te preocupes que ahora conseguiremos unas cuantas más. Yo no podía creer lo que escuchaba.

Mi novio y su hermano parecían indiferentes ante el hecho de encontrarnos en aquella situación…y entonces noté como mi novio se sacaba la polla y la acercaba a mi culo, la apoyó en mi agujerito y empezó a hacer fuerza y me la clavó también, yo estaba extasiada de placer a la vez que perpleja, pero pudo más el placer que la extrañeza y me dejé llevar por el momento, ya habría tiempo de pedir explicaciones. Yo estaba sentada sobre la polla de mi cuñado, y mi novio me la estaba metiendo por el culo. Los dos se movían rítmicamente, haciendo que cuando una entraba la otra saliera, multiplicando mi placer, me corrí no recuerdo las veces teniendo las dos pollas dentro, gimiendo y pidiendo más cada vez.

De repente mi novio se apartó, y me levantó de encima de mi cuñado. Se puso de pie y me hizo sentarme en el sillón. Mi cuñado también se había puesto de pie, y apuntaban los dos con su polla a mi boca. Comencé a lamérsela a mi cuñado, desde los huevos hasta el capullo, y luego pasé a la de mi novio. Me la metí entera en la boca, y él me cogió por el pelo y me obligó a tragármela un poco más. Yo notaba como mi cuñado se la movía al lado de mi cara, mirando como me comía la polla de mi novio. Así que me cogió él también del pelo y me separó de ella y me acercó a la suya, y empezó a hacerme lo mismo, metiéndomela todo lo más que podía, sujetando mi cabeza para no darme opción a que me escapara.

No sabía que pensar, si aquello era preparado o fruto de la casualidad, pero deseaba con todas mis fuerzas que los dos hermanitos se corrieran en mi boca y en mi cara, pero ellos todavía no estaban dispuestos a hacerlo.

Agarrándome del pelo, me obligaron a que me pusiera de rodillas en el suelo, con el culo preparado para recibir, mi cuñado se puso detrás de mí, y me la metió de un golpe, haciéndome gemir de placer y de dolor. Mi novio me la metió en la boca, y ambos embestían a la vez. Cada embestida de mi cuñado en mi culo me hacía abrir un poco más la boca, lo que mi novio aprovechaba para meterme más aún la polla. Al rato se turnaban, y fue la polla de mi cuñado la que empecé a comerme y la de mi novio la que recibí gustosa en el culo. Aquello era una de mis mayores fantasías, que dos tíos me hicieran lo que quisieran, pero lo que no esperaba era que fueran mi novio y su hermano, ellos siguieron follándome, como si no tuviera importancia el rato que estuvieran rompiéndome el culo o follándome la boca.

De repente mi novio empezó a decir: Prepárate porque te voy a bañar. Se colocó delante de mí y empezó a mover su polla. Al lado tenía a su hermano, que hizo lo propio con la suya. Ambos estaban preparados para acabar, y yo estaba más que dispuesta a recibirlos. Me cogieron los dos del pelo y me levantaron la cabeza, yo alucinada con esas dos vergas, palpitantes y descargando su semen caliente en mi boca, sedienta me tragué todas sus descargas, me sentía en el mejor de los mundos saboreando el néctar más preciado, y acabé yo también en un orgasmo genial…

Los tres estábamos exhaustos, pero yo estaba desconcertada. Ante mi mirada interrogante, ambos se sonrieron, y procedieron a explicarme lo sucedido: cuando yo había llamado a mi cuñado, éste había llamado a mi novio para decirle que no sabía si podría quedarse a cenar. Mi novio le había dicho que él se imaginaba mis planes, ya que yo alguna vez le había comentado a mi novio lo mucho que me ponía su hermano. Así que decidieron darme una sorpresa.

Mi cuñado haría como que no sabía nada, y mi novio me diría que llegaría tarde, para darme tiempo a poner en marcha mi plan. Y aparecería antes de lo previsto cuando yo ya estuviera lo suficientemente excitada como para no poder negarme. Así que los hermanitos se habían puesto de acuerdo para pegarme aquella monumental follada. Y yo, inocente de mí, pensando que había sido capaz de hacer que mi cuñado cayera en mi trampa. Y la que caí en mi propia trampa fui yo. Por ninfómana.

Comentarios, aplausos y críticas.

Autora: Sandalwood

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Desvirgando a mi con-cuñada

Salimos del local y nos dirigimos a su casa, a las tres cuadras vi un letrero que decía: Motel Luna de Miel. Le pregunté, ¿puedo entrar contigo a este motel? me agarró la mano y dijo, quiero ser tu mujer, entramos al motel, subimos a una habitación donde le hice el amor, donde la amé, donde desde ese instante me enamoré. Le pedí que se casara esa noche y así lo hizo.

Queridos Amigos:

Hace 7 años mi con-cuñada se iba a casar con el hermano de mi esposa. Ella siempre me miraba y se sonreía con una sexualidad que me volvía loco. Antes de que se casara con mi cuñado, Yo di una fiesta por mi cumpleaños en mi casa. Ella llegó a las 2100 vestida en pantalón blusa y saco. Estaba preciosa.

Todos mis invitados estaban tomando y de repente (a la media hora) ella se fue a mi dormitorio. Yo pensé que iba al baño, pero, se demoraba y no salía. Yo entré a mi habitación y ella estaba sentada en la esquina de mi cama llorando. Me acerque y pregunté:

-¿Que te pasa?

Ella me contestó: -¡Yo estoy enamorada de ti!

Me senté a su lado, la abracé y la besé. La besé con un calor y excitación que me quedé con su perfume y lápiz labial en mi cara y ropa. Pero no le hice el amor. Salí de la habitación y ella salió al poco tiempo.

Unos 20 minutos después llegó mi cuñado y me sentí sin ningún sentimiento de culpa. La deseaba a su novia, tenía que ser mía. La boda era una semana después de mi fiesta. Yo era padrino de ella y su madre era la madrina. Pero, resulta que en el lugar que iba a ser la boda, su mamá me pidió que  ayudara a transportar y ayudar a su hija con la comida, arreglos, etc.

Así lo hice desde las 2 de la tarde hasta las 5 de la tarde y ella me dijo que la llevara a su casa para empezar a arreglarse. Salimos del local y nos dirigimos a su casa (solo los dos) A las tres cuadras vi un letrero que decía: Motel Luna de Miel. (Era ahora o nunca) Le pregunté:

-Mi amor, ¿Me amas? ¿Me quieres? ¿Puedo entrar contigo a este motel?

Solo me miró y me agarró la mano derecha y dijo:

-Soy Virgen, no me quiero casar con él, quiero ser tu mujer.

Entramos al motel, subimos a una habitación donde le hice el amor, donde la amé, donde desde ese instante me enamoré. Le pedí que se casara esa noche y así lo hizo. Pero, esa noche se hizo la borracha y no consumó el matrimonio. A la mañana siguiente me llamó mi cuñado a pedirme que llevara a su esposa donde un médico amigo mío.

El me contó que no pudo hacer nada, y que la haga curar de su curda lo más rápido posible. Yo le comenté:

-Cuñado, mejor no venga porque puede que ella tenga vergüenza por lo de anoche, y él aceptó.

Tan pronto ella se subió en mi auto empezó a contarme que no quiere hacer nada con mi cuñado.

-Sexo con él es como una masturbación con mi cara y cuerpo en su mente.

Entendí, y la llevé al motel. Hicimos magia ese día. Nunca paró de decirme cuanto me ama y nunca dejó de gemir de placer. Me enamoré de esta chica y se lo estaba diciendo cuando nos tocaron la puerta. Yo me asusté pensando que en un motel quien puede entrar sin que seguridad los vea. Pero, ella me dijo:

-Es mi mamá y debo irme.

Yo no entendía. Abrí la puerta y la señora entró, me pidió calma y que no iba a hacer problemas ni escándalos. Me dijo que afuera estaba el hermano de ella y que dejara que la llevara a una clínica para que le den un certificado médico y que ella se quedaba conversando conmigo para que nadie tenga sospechas de su hija, ¡Mi Mujer!

Cuando el amor de mi vida salió, se me salieron las lágrimas y me sentía solo. La madre de ella, que estaba en la habitación se acercó, me abrazó y me dijo:

-Usted siempre fue al que ella amó. No llores, soy viuda hace 5 años y siempre quise que mi hija se casara con usted…

La abracé y le pedí perdón. Ella me dijo:

-Déjala ir ella ya se casó, y se casó con tu cuñado. Tú eres divorciado y estás buscando el amor, ¡mírame a los ojos!

La miré y vi una mujer dos años mayor que yo, vi la cara maravillosa de mi amor y me disculpé, me dijo:

-No hay nada que perdonar lo que hizo es maravilloso. Solo una mujer que ama como ella me ama es capaz de perdonar. La amo.

Autor: Eternamente Enamorado

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Lo que me tocó vivir

Veo salir una gran verga, considero tres veces más grande que la mía, se la colocó en medio de sus nalgas y se la dejó ir de un solo golpe, mi novia pegó un gemido lo suficientemente fuerte como para despertar a cualquiera, ni se percataron que yo hubiera despertado, ella empezó a mover las caderas como nunca la había visto y a disfrutar del hermoso trozo de carne que tenía adentro.

Me ha costado mucho escribir este relato y espero que logre describir lo que me tocó vivir y sentir hace un tiempo.

Les contaré que tengo 40 años, un poco robusto, de 1.60 de estatura. Mi historia comenzó cuando conocí a Liz una mujer de mi misma edad, bajita de muy buena presencia algo rellenita, pero con una cintura de quinceañera, con unos pechos hermosos, de piernas bien torneadas y un trasero descomunal. Nuestra relación amorosa se inició a la semana de conocernos, le llevé a conocer mi apartamento y este se convirtió en nuestro nido de amor, logramos entendernos muy bien y disfrutábamos del sexo casi todos los días.

Al poco tiempo me presentó a parte de su familia incluyendo a su hermana mayor con quien compartían reuniones con cierta frecuencia. También resulté amigo del esposo de la hermana, un tipo alto corpulento quien le gustaba mucho las fiestas, bailar y beber. De esta cuenta cada fin de semana visitábamos a su hermana donde siempre éramos bien recibidos con música y por supuesto un trago de licor y fiesta para toda la noche.

Lo que me ocurrió fue en una de estas fiestas de fin de semana. Llegamos como era ya costumbre y encontramos la fiesta en lo mejor, el cuñado de mi novia estaba bebiendo con tres amigos más y al verme fui recibido con un vaso de whisky, mi novia saludó a los amigos de su cuñado y pude notar que eran amigos de antaño, uno de ellos Jaime un tipo de piel morena, más alto que el cuñado medio mal encarado, bastante corpulento la invitó a bailar y yo me senté a la par de los demás a beber y comentar un poco de fútbol y política.

He de comentarles que yo andaba un poco indispuesto pues el día anterior había asistido a una cena de negocios y la comilona de carnes había sido algo excesiva por lo que por la mañana había tenido que recurrir a tomar laxantes y demás cosas para tratar de normalizar mi digestión. Al tomarme el primer trago me sentí mareado, pero no le presté mayor importancia, a lo que si le presté mucha atención fue al ver a mi novia que ya se había quitado el abrigo. Llevaba una blusa blanca semi transparente con un sostén bastante ligero que permitía apreciar en todo su esplendor sus hermosos pechos así también sus morenos y grandes pezones los que parecían dos uvas deseosas de ser mordidas y una falda corta negra de licra bien tallada que le marcaban muy bien sus torneadas piernas así como le hacían lucir su hermoso trasero.

Yo traté de no beber mucho pues sabía que podía marearme con facilidad, fue pasando la noche y mi novia siguió bailando con los amigos de su cuñado con quienes como les cuento ya eran conocidos de algún tiempo, pues no puse mayor atención a pesar que Jaime ya con los tragos al bailar se le pegaba mucho. En uno de estos bailes no faltó también que el cuñado bailara con ella y también la pegara a su gusto y antojo. Cuando volvió de bailar con el cuñado noté que ya estaba un poco alterada por los tragos tomados. El cuñado se acercó y me dijo que me miraba muy tomado y que lo mejor sería que me recostara un poco, me ofreció un pequeño apartamento que tiene al final de la casa y mi novia me animó a que me fuera a recostar para que me pasara un poco la borrachera.

Ella me llevó al apartamento y me acosté pues si me sentía no tanto borracho como indigesto. Mientras me dormía mi novia continuaba balanceándose al compás de la música. Había luna llena y el apartamento tenía una ventana donde se podía observar la fiesta, por lo que no hubo necesidad de encender la lámpara de la habitación. Yo traté de dormirme, pero me fue imposible por el mismo malestar estomacal que tenía. Con los ojos medio abiertos observaba a mi novia viendo desde la ventana como bailaban los demás llevando el ritmo moviendo las protuberantes caderas al compás de la música.

Creo haberme dormido por un instante cuando escuché unos gemidos muy suaves, al abrir los ojos veo a mi novia sentada en un banco alto viendo hacia la ventana con la blusa medio abierta con una mano masajeándose los pechos, con la falda subida y con la otra mano tocándose la panocha. Al verla así de excitada intenté levantarme de la cama para calmar su calentura cuando escuché unos pasos que se acercaban a la a habitación, ella de inmediato se bajó del banco y se pegó a la ventana medio ofuscada. Se abrió la puerta de la habitación y apareció el cuñado quien entró muy sigiloso, se acercó a ella y le preguntó al oído como me encontraba, ella le respondió también muy quedo y algo enfadada, duerme como un lirón y se volvió a pegar a la ventana para continuar observando la animada fiesta, supongo para evitar que el cuñado viera que la blusa estaba medio abierta.

Este me dio la impresión que se retiraba de la habitación, cuando de pronto caminó de regreso y se paró detrás de ella, por lo alto pudo observar la blusa medio abierta y le dijo al oído, que estabas haciendo traviesa, ella emitió una sonrisa nerviosa y recostó su cabeza en el pecho del cuñado, quien no vaciló en tomarle los pechos con las dos manos y pegarle la verga en el culo, ella respondió con un aaaaahhhhhhh… Este le empezó a besar el cuello y le terminó de abrir la blusa, le subió el sostén saliendo sus hermosos pechos deseosos de ser mancillados. Me quedé paralizado de ver lo que estaba pasando, por mi mente en un segundo pasó de todo, como era posible que aquella mujer que yo la consideraba mía, se estaba entregando sin ningún tipo de pudor, me sentí insignificante al observar el tamaño del cuñado realmente a la par de ella se veía como un gigante, no me animé a levantarme, me quedé quieto observando a ver hasta donde llegaban estos dos inconscientes.

Mientras yo pensaba de todo, el cuñado seguía con lo suyo, le subió la falda hasta la cintura y le bajó la tanga hasta las rodillas, en ese momento dejé de pensar y se borró de mi mente todo tipo de conceptos morales, realmente estaba disfrutando al ver el hermoso culo de mi novia deseando ser perforada, este no la hizo esperar más se desabotonó el pantalón y voy viendo salir una gran verga, considero tres veces más grande y gruesa que la mía, se la colocó en medio de sus hermosas nalgas, la tomó de las caderas para levantarla y se la dejó ir de un solo golpe, mi novia pegó un gemido lo suficientemente fuerte como para despertar a cualquiera, ni se percataron que yo hubiera despertado, ella empezó a mover las caderas como nunca la había visto y a disfrutar del hermoso trozo de carne que tenía adentro.

La estuvo bombeando por unos quince minutos haciéndole pasar sus grandes manos por todo el cuerpo terminando siempre con un masaje a su descomunal culo. No se cuantas veces terminó ella, lo cierto es que se miraba como en trance no paraba de gemir y entre balbuceos le decía dame…

Dame más… Dame más. Lo único que deseaba era que la siguieran perforando. Por un momento se detuvo el cuñado y le susurró al oído, quieres que nos ayude Jaime, ella toda agitada y sin perder el ritmo le respondió, llámalo por favor dile que me hace falta que vengaaaaaaaa… este se agachó a tomar el teléfono celular del pantalón, el que a estas alturas ya se encontraba tirado en el suelo y con voz muy queda le dijo al amigo, Jaime ven, necesitamos tu ayuda.

En cuestión de segundos vi entrar todo sigiloso al moreno quien al ser invitado llegó por su parte del manjar que su amigo estaba disfrutando, este se sentó en una especie de diván enfrente de mi novia y le empezó a dar una increíble mamada de pechos…

El espectáculo había llegado a una especie de película pornográfica barata, el moreno se despojó de sus ropas, realmente era un tipo grande, este se recostó en la pared y tomó a mi novia de las manos y esta sin mayor esfuerzo se subió en él, también se manejaba un miembro de película el que no tardó en desaparecer en la panocha de mi novia que no parecía tener ningún tipo de límites.

El moreno la recostó en su pecho mostrando un espectáculo fenomenal, esa gran verga que entraba y salía de la raja de mi novia. El cuñado no pudo resistir de ver aquel hermoso culo pidiendo ser sodomizado se acercó y le empezó a meter los dedos a mi novia en el culo, ella estaba realmente para que le hicieran lo que quisieran, solamente decía, dámela, dámela, dámela, allí es donde la quiero.

Este continuó metiéndole los dedos en el culo hasta que el orificio dio de si, se medio arrodilló y le empezó a meter la verga, increíble realmente ese hermoso culo que creía mío estaba hecho para esas grandes vergas. La pasaron clavando como unos veinte minutos más, entre gemidos, jadeos y frases como, ya teníamos rato de no gozarte… como estás de rica… Ese noviecito tuyo no te debe de alcanzar… sólo con ustedes me siento llena… Aaaaahhhhhhh…

Cada uno terminó por su cuenta, el primero fue el cuñado quien se levantó, se vistió, le dio un beso en el culo y se marchó. El moreno la cogió por unos minutos más, terminó, la recostó sobre el diván, se vistió, le dio un último beso en la boca y también se marchó. Ninguno de los tres se cercioró si yo estaba despierto o dormía. Mi novia se quedó por unos minutos descansando pues todavía se oía agitada, se vistió y se recostó al lado mío. A los minutos estaba durmiendo como un ángel.

Sin chistar palabra el siguiente día la llevé a su casa, allí di por terminada nuestra relación. Me ha llamado muchas veces por mi cambio repentino, ha intentado que la reciba de nuevo en mi apartamento, pero me es imposible siquiera tener una conversación con ella. Lo que si es cierto es que nunca se me va a olvidar lo que viví y sentí ese día.

Autor: el_buscon11

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Historia de un rollo fotográfico

Las dos hermanas se enzarzaron en un fogoso 69, mi amigo pensó que era su oportunidad, y enterró el miembro en la boca de la novia, de esta pasó a la de su hermana, se colocó un preservativo en el pene y lo hundió en la entrepierna de la hermana de la novia, ante las protestas de esta, la puso a cuatro patas y la penetró, mientras ella le lamía la entrepierna a su hermana.

La siguiente historia le ocurrió a un amigo fotógrafo. Esta persona se dedica especialmente a bodas, comuniones y eventos similares.

Un domingo estaba haciendo un reportaje en donde los contrayentes eran conocidos suyos. Cuando hablaron, días antes, para concertar el reportaje le hablaron de que posiblemente le pedirían un favor personal, pero que ya se lo plantearían durante la boda.

Durante la fiesta él ya observó como la cuñada del novio bailaba más con este, que la propia novia, pero en principio no le dio importancia.

A mitad de la fiesta se le acercaron los novios y le explicaron que querían un rollo erótico. El rollo erótico se ha puesto de moda en las bodas, mi amigo ya había realizado algunos, consiste en dedicar un rollo fotográfico a fotografías eróticas donde participan los novios, posteriormente el fotógrafo entrega las fotos y los negativos. Los novios le indicaron una estancia del restaurante que previamente habían reservado.

Después de informar a su compañera, encargada del reportaje en vídeo que se retirara, se dirigió con los novios hacia el lugar indicado, al entrar se sorprendió, la cuñada los estaba esperando, nada más entrar esta cerró la puerta con llave y, además, le indicó el lugar desde donde debía de realizar las fotos. Mi amigo pensó que simplemente actuaría de realizadora, pero no sabía lo equivocado que iba.

La cuñada seguía dirigiendo, indicó a los novios que se acariciaran y besaran, siempre pensando en que tenían una cámara con su correspondiente ángulo de visión apuntándoles. La novia empezó a sacarle el miembro y comenzó una felación…

La cuñada ayudó al novio a subir la falda de la novia (esta no llevaba ropa interior), y le hundió la lengua en su entrepierna, la cuñada dio a mi amigo libertad de movimiento, y pudo captar perfectamente el triángulo que habían montado los novios con la hermana de la novia.

A mi amigo se le estaba reventando el pantalón, nunca había asistido a un rollo erótico con trío, pero como buen profesional tenía que seguir las instrucciones, la cuñada le sacó la lengua a su hermana y sustituyó a esta en el miembro de su cuñado, y a pesar de la embriaguez de este, le llenó la cara de semen.

A continuación se quedó dormido.

En vista de la situación las dos hermanas se enzarzaron en un fogoso 69, mi amigo ya había acabado el carrete, y pensó que era su oportunidad, se quitó los pantalones y enterró el miembro en la boca de la novia, de esta pasó a la de su hermana…

Se colocó un preservativo en el pene y lo hundió en la entrepierna de la hermana de la novia, ante las protestas de esta, la puso a cuatro patas y la penetró, mientras ella le lamía la entrepierna a su hermana.

No tardó en tener un orgasmo junto con la novia, después lo tuvo su hermana. Naturalmente la segunda parte de la sesión no quedó gravada en fotos, y por supuesto el novio, que permanecía dormido no debería enterarse.

Mi amigo tiene ahora un pequeño drama, cada vez que ve a las dos hermanas tiene que disimular la calentura, que sólo rebaja cuando la hermana de la novia le pide una sesión particular de fotos, pero eso ya es otra historia.

Autor: buenrollo1956

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Grupo de amigos

Ella prefería estar más pasiva así que se dejó caer en la cama y con sus piernas abiertas me ofrecía su coñito abierto, no lo pensé dos veces y la penetré, soltó un gemido tras otro cuando yo entraba y salía creo que se corrió porque su coño se inundó y mi polla resbalaba dentro de ella. Aprovechando que mi polla estaba bien lubrificada la puse a cuatro patas y le introduje poco a poco mi polla en su culo.

Carlos tenía un piso vacío con cinco habitaciones y desde que empezamos a ser tanta gente ofreció esta para nuestros encuentros. Lo habilitamos y pusimos una cama de matrimonio en cada habitación, era el sitio perfecto para nuestras juergas y si algún día queríamos hacer una juerga conjunta nos juntábamos todos en la más grande, pero eso será otra historia.

Una tarde de sábado habíamos quedado todos para disfrutar de una jornada de amor libre como le denominábamos nosotros. Procuramos hacerlo lo más morboso posible y cuando llegamos a la casa nos vamos separando hombres y mujeres, nosotros nos juntamos en la cocina y ellas en uno de los lavabos.

Allí hay unos pequeños percheros donde colgamos la ropa. Ya desnudos todos, nuestro rito es que solo sabremos con quien nos toca al llegar a la habitación. Primero empiezan ellas donde coge una bola en una bolsa del uno al cinco y se reparten por las habitaciones ya numeradas con ese número. Después uno de nosotros también coge una bola y se va hacia la habitación que corresponde con el número de la bola, si la persona con la que coincidimos es nuestra esposa se toca una campana y ella pasa a la habitación siguiente y llega otra chica, complicado pero morboso.

Pues bien, yo ese día tenía el número cinco y estaba impaciente de comprobar con quien me tocaría aquella tarde, fui hacia la habitación mientras ya oía algún que otro gemido en las habitaciones. Abrí la puerta y era Ana, ella y Luis son nuestros mejores amigos, nunca me había tocado con ella por lo que los dos nos alegramos, no dimos muchos rodeos ya que estábamos desnudos, la abracé y empecé a besarle el cuello. Ana era una mujer normalita 1’70, delgadita, morena y unos pechos de adolescente, pequeños pero que tenían una forma de perita muy bonita.

Fui besándola por todo el cuello y empecé a bajar y chuparle sus pezones, noté como se ponían duros en mi boca fue impresionante, se le ponía la piel de gallina, erizada. La tumbé sobre la cama y deslicé mi lengua sobre su vagina la noté húmeda y tocándole su clítoris su vagina se convulsionó y noté como se había corrido, le pregunté si estaba excitada y me dijo que sus ganas de estar conmigo le estaban traicionando. Ella entró a la acción y cogió mi polla y empezó a chupármela, su lengua recorría de arriba abajo mi miembro, su lengua rodeó poco a poco mis testículos, yo estaba a tope y no esperé más, cogí a Ana y la puse a cuatro patas, le abrí su vagina y la penetré poco a poco, un gemido salió de su boca y susurrando me dijo, me siento llena de ti, eso me puso a cien, empecé a moverme rítmicamente, el ruido de entrada de mi verga entrando en su vagina llena de flujo me ponía al borde del orgasmo, a su vez oía unos gemidos en la habitación de al lado reconocí a mi mujer y eso aceleró mi ritmo…

El culo de Ana rebotaba en mi cuerpo, saqué mi miembro de su vagina y le di la vuelta, practicamos la típica postura del misionero, se la clavé en lo más profundo y volví a penetrarla rítmicamente, ella gemía y sus pechos se movían de arriba a abajo. Sus manos cogían mi culo y daba más fuerza a este para que la penetración fuera más profunda. Así estuvimos largo rato hasta que ella se corrió, yo lo noté porque fue como una erupción de líquido, acto seguido yo exploté dentro de ella de forma brutal, tanto que mi semen salía de su vagina manchando todas las sábanas. Sentimos ambos tanto placer que estuve un par de minutos encima de ella intentando recuperar fuerzas.

Después de esto salimos todos de la habitación, nos duchamos y comimos una paella que hizo mi cuñado Federico, que es de origen Valenciano, le pregunte a mi mujer que como le había ido y ella dijo que muy bien, le había tocado con Marcos y que había gozado mucho.

Eran ya las seis y después de haber reposado, mi cuñada Luz propuso continuar con la juerguita a nadie le pareció mal y volvimos al “sorteo”, en este caso a mi me tocó el tres, oí cerrar la puerta a mi cuñado Fede y entonces salí yo de la cocina y me dirigí hacia la habitación tres, allí estaba mi esposa ella me saludó efusivamente con un beso pero tocó la campana y yo volví hacia la cocina tuve que esperar el último ya hasta que se fueron colocando el resto ahora tenía el cuatro y al abrir la puerta encontré a mi cuñada Luz, era una mujer resultona, rubia con el pelo corto, un cuerpo bien hecho y unas tetas grandes.

Ya habíamos coincidido varias veces y nos propusimos disfrutar de una tarde-noche de sexo. Lo mejor de todo es que ya estábamos desnudos así que la cogí y la tumbé sobre la cama para chuparle su coñito pero ella se negó y me dijo que si no disfrutábamos los dos no seguiría, así que hicimos un 69.

Mi cuñada tenia una habilidad especial y cuando me chupaba la polla se la tragaba hasta el fondo y notaba sus labios tocar mis cojones, parecía que le iba a salir por la nuca, eso hacía que yo chupara su coño con fuerza penetraba mi lengua dentro de su agujero haciendo pequeños circulitos, notaba como se convulsionaba y a su vez ella succionaba mi polla con fuerza. Yo estaba cansadillo por el polvo anterior pero era hora de entrar en acción. Mi cuñada no dejó que me levantara y cogió ella la iniciativa, me cogió la polla y la introdujo lentamente en su coño, entró fácil y empezó a montarme, subía y bajaba con tanta fuerza que mis cojones se balanceaban arriba y abajo.

Os comentaré que follando a mi mujer y mi cuñada se nota que son hermanas, hasta la forma de gemir se asemeja.Estuvimos largo rato cabalgando juntos, sus tetas se movían de forma que a mi me excitaba aun más, agotada del esfuerzo ella prefería estar más pasiva así que se dejó caer en la cama y con sus piernas abiertas me ofrecía su coñito abierto, no lo pensé dos veces y la penetré, soltó un gemido tras otro cuando yo entraba y salía creo que se corrió porque su coño se inundó y mi polla resbalaba dentro de ella. Aprovechando que mi polla estaba bien lubrificada la puse a cuatro patas y le introduje poco a poco mi polla en su culo.

Fue complicado ya que su agujerito ofrecía resistencia pero una vez dentro fue fácil iniciar el ritmo, su cara reflejaba una especie de dolor y placer, yo notaba una presión fuera de lo común en mi polla, pero es que su culo se cerraba entorno a mi polla, ya no pude aguantar más y me corrí dentro de ella una sensación de placer recorrió todo mi cuerpo, retiré mi polla de su culo y observé como expulsaba por su bonito culo el semen que le quedaba dentro, yo se lo limpiaba con un pañuelo y nos quedamos los dos extasiados en la cama. Minutos más tarde acabamos la fiesta masturbándonos uno a otro.

La fiesta acabó tarde y después de ducharnos y cenar alguna cosa, nos despedimos y nos fuimos a casa quedando para una próxima jornada.

Autor: Morboso

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