La playa

Aquello era demasiado, una polla en cada agujero en una follada monumental. No sabía cuando me la metía uno y cuando me la sacaba el otro, sólo notaba una amalgama de pollas por todas partes que no paraban de darme placer. Nunca había pensado que le sería infiel a mi novio, que participaría en una orgía y que me morrearía con una amiga, todo la misma noche. Pero la verdad es que casi me muero de gusto con dos pollas a la vez sólo para mí.

Nunca antes le había sido infiel a mi novio… Aunque no soy ninguna mojigata con jersey de cuello alto y falda hasta los pies que no se mira al resto de hombres por la calle. Me los miro, y si alguna vez alguno me impacta especialmente, probablemente mi próxima fantasía erótica la protagonice él. Aunque quiero mucho a Toni no puedo evitar tener fantasías sexuales con otros hombres cuando estamos en la cama. Y eso que me tiene plenamente satisfecha en el terreno sexual.

Es alto, de ojos verdes y piel morena, atlético y bien dotado (23 cm). En cuanto a mí… mis amigos me dicen que soy guapa. Mido un metro y setenta centímetros, tengo una larga y ondulada caballera negra y los ojos grises. No tengo mucho pecho, pero tampoco poco, gasto un noventa de sujetador, no tengo nada de barriga y una cinturita muy estrecha. De lo que estoy orgullosa es de mi culo. Lo mantengo redondito, duro y firme como el primer día, lo que por cierto, también le gusta a Toni. No hay día que no lo hagamos, al menos, dos veces, a cualquier hora y en cualquier sitio. He tenido otras parejas antes, pero ninguna había conseguido satisfacerme plenamente.

A pesar de todo, no puedo evitar pensar en otros cuando estamos en la cama. A veces me imagino que estoy con él y con otro chico, preferentemente negro y con la polla aún más larga. No me considero una pervertida, pero no suelo resistir más de cinco minutos con esa fantasía hasta que me corro salvajemente. Toni nunca me había comentado que él tenía fantasías por su cuenta. Por eso no imaginé cómo acabarían las cosas cuando me propuso ir a la fiesta que sus amigos organizaban en la playa.

Una pareja amiga, David y Marta nos habían invitado a una fiesta que un amigo suyo organizaba en la playa. Era una fiesta típica de verano, al atardecer, con una fogata, algo de comer y, sobre todo, mucho alcohol. David es amigo de Toni desde hace años y la verdad es que es muy guapo. Es rubio, lleva el pelo un poco largo y se lo coge en una coleta. Mide un metro ochenta y cinco, ojos marrones bastante grandes y cuerpo atlético, de esos de gimnasio, pero sin exagerar. En cuanto nos encontramos me puse a charlar con Marta. Es una chica morena como yo, pero más bajita, un metro y medio aproximadamente, y muy bien proporcionada, unos pechos redondos y tiesos con grandes pezones, y un culo de esos que hace perder la cabeza a los chicos Trajeron música, bailamos, nos metimos en el agua y nos pusimos hasta arriba de cubatas. A las pocas horas el ambiente se calmó un poco. Todo el mundo iba muy desfasado de alcohol y David nos presentó al chico que organizaba la fiesta, Martín.

La verdad es que Martín me impresionó. Era un chico de color de metro noventa más o menos que, en traje de baño como íbamos todos, impresionaba por sus pectorales y sus abdominales. Además era encantador y enseguida empezó a bromear con nosotros (especialmente conmigo y con Marta).

En todo eso andaba yo pensando mientras Martín preparaba un cigarrillo. A la segunda calada sonreía mirando el cielo mientras pensaba en la polla de Toni, que me estaba acariciando la espalda. Le empecé a acariciar yo también y así, poco a poco, empezó a sobarme descaradamente. Primero el culo, con disimulo, pero al poco nos estábamos morreando mientras me tocaba descaradamente las tetas. Abrí los ojos y vi a Martín mirándonos fijamente, aún con el cigarrillo en la mano. Se le marcaba una polla enorme y durísima y eso me puso aún más caliente. La verdad es que estábamos desfasadísimos porque Toni, que me clavaba la polla a través de las bermudas, me quitó la parte de arriba del bikini sin cortarse ni un pelo y empezó a lamerme los pezones. Yo me puse a gemir descaradamente mientras Martín se tocaba la polla por encima del bañador y Toni, sin poder contenerse más se sacaba la suya.

No me podía creer lo que estábamos a punto de hacer. Follar en público es algo con lo que he fantaseado alguna vez, pero de ahí a hacerlo de verdad hay un trecho. No sé si Toni se lo pensó mucho o iba muy colocado, pero en un minuto me vi totalmente desnuda con mi novio encima metiéndomela y sacándomela sin parar. Me follaba furiosamente, en un mete saca que me estaba llevando al orgasmo. Abrí los ojos y vi a Martín con 25 centímetros de polla súper tiesa en la mano meneándosela sin parar. Solo verla me hizo correr, no pude aguantarme, y el muy cabrón se dio cuenta porque mientras Toni seguía follándome sin parar, se acercó y dijo: ¿Te gusta? Pues cómetela.

No me lo pensé dos veces. Primero se la toqué con cuidado, nunca había tenido entre las manos algo tan grande, pero enseguida me la metí en la boca. Chupé un poco la punta, estaba algo húmeda y muy caliente, me encantó. Pero Martín estaba cachondísimo. Me hizo poner a cuatro patas y mientras Toni, sin mediar palabra, me seguía follando, Martín me la metió en la boca y emprendió a meterla y sacarla sin parar. Yo nunca había follado con dos tíos a la vez y sentir las dos pollas entrando y saliendo de aquella manera hizo que me corriera otra vez. Fue larguísimo, sentía cómo me vibraba el coño y no paraba de mojarle la polla a Toni con cada embestida. Aún me estaba corriendo cuando Toni, con un gemido, empezó a llenarme de leche. Hacía días que no follábamos y notaba perfectamente sus chorros dentro de mi coño. Mientras, Martín me clavaba la polla hasta la garganta sin compasión, pero la verdad es que me encantaba. Pensé que iba a correrse, pero en lugar de eso me dijo: ¿Te has metido alguna vez algo tan grande?

La respuesta era no, pero no me dio ni tiempo a decirlo. Tanta frialdad por parte de ese chico me estaba poniendo a mil y la verdad es que ya hacía rato que deseaba sentir aquel pollón bien hasta el fondo. Se tumbó boca arriba e hizo que me sentara poco a poco encima de él. Estaba tan mojada que su pene se deslizó increíblemente rápido hasta el fondo de mi vagina. Casi me corro sólo con sentirlo dentro, pero logré controlarme y empezar a moverme arriba y abajo. Subía todo lo que podía y luego me la clavaba hasta el fondo sin parar, cada vez más rápido. Con ese pollón entre las piernas no tardé ni dos minutos en correrme otra vez, pero de repente, Martín me sujetó para que me estuviera quieta. Y entonces vino lo increíble.

Sentí la polla de Toni hacerme círculos entorno al culo tal y como sabe que me vuelve loca. Lo tenía completamente mojado de todos los jugos que se me habían resbalado de la vagina y también del semen de Toni, así que enseguida noté la punta de su polla en el ano. La metió primero con mucho cuidado, ya que aunque practicamos sexo anal de tanto en tanto, siempre cuesta un poco de meter. Pero esta vez, no sé si por la calentura o por lo mojado que tenía el culo, entró a la segunda embestida y enseguida Toni empezó un mete-saca rítmico que Martín aprovechó para seguir follándome el coño. Aquello era demasiado, una polla en cada agujero en una follada monumental. No sabía cuando me la metía uno y cuando me la sacaba el otro, sólo notaba una amalgama de pollas por todas partes que no paraban de darme placer. No podía parar de gemir ni de mirar a Martín, que seguía mirándome a los ojos a cada embestida. Al final no pudo más, me puso las manos en las tetas y se corrió dentro de mí. Eso me hizo explotar a mí, y justo entonces a Toni, que me dejó el culo empapado. Casi nos corrimos los tres a la vez.

Cuando pude abrir los ojos, totalmente exhausta, vi que David y Marta no se habían estado precisamente quietos mientras nosotros tres montábamos la primera orgía de mi vida. Estaban los dos completamente desnudos haciendo un sesenta y nueve. Marta encima de David, le lamía la polla arriba y abajo, mientras que su novio le lamía el agujero del culo y la penetraba con los dedos. David pronto se hartó de eso, y dedicó su lengua exclusivamente a chupar el clítoris de Marta, que sinceramente, era el más grande que había visto en mi vida. Tenía la cara completamente empapada por los jugos vaginales de Marta, que mientras tanto había dejado de lamer y había empezado a tragarse la polla de David, de tamaño medio, pero muy gorda, con ansias, devorándola, y a la vez acariciándole con los dedos el ano.

Eso me puso tan caliente otra vez que, sin poder contenerme, me dirigí hacia ellos, me arrodillé cerca de la cabeza de Marta y empecé a chuparle los huevos a David, metiéndome uno a uno en la boca, y apartando la mano de su novia para introducir mi dedo índice en su culo. Ellos, lejos de sorprenderse me dejaron hacer, por lo que Toni y Martín decidieron unirse a la fiesta. Toni apartó el coño de Marta de la cara de David, y empezó a restregarse la polla contra su coño hasta el agujero del culo, que le acabó de humedecer con sus propios flujos mientras le metía dos dedos. Poco a poco fue haciendo camino para su polla, que le acabó metiendo entera entre los gemidos de Marta pidiendo que no parara de follársela así. Mientras, Martín, a quien al parecer le había gustado mi coño, me volvió a meter su pollón hasta el fondo. Aquello era una locura, sólo se oían gemidos y el olor a sexo nos empujaba a seguir con la orgía sin parar y sin hablar, sólo chillando de puro gusto de tanto en tanto.

De repente, mientras compartíamos la polla de David, Marta levantó la cabeza y me besó, metiéndome la lengua hasta la garganta, justo en el momento en que, sin poder aguantar más, todo su cuerpo empezaba a vibrar y a convulsionarse en un brutal orgasmo. Eso provocó que Toni no pudiese tampoco aguantarse más y se corriese en su culo, el semen chorreando por los bordes, goteando por las nalgas de Marta hasta la arena. Fue una reacción en cadena, porque acto seguido noté por segunda vez el semen caliente de Martín, que me provocó un éxtasis espectacular. Incluso chillé de gusto, creo que no he sido más feliz en mi vida.

Nos habíamos corrido todos menos David, que seguía con la polla tiesa. Se levantó, se tumbó encima de Marta, que no podía prácticamente ni moverse, y empezó un mete saca rápido. Cuando ya no pudo más, sacó la polla y se corrió en las tetas de su novia, un chorro tras otro, era espectacular la cantidad de leche que le salía. Cuando paró, Marta empezó a restregarse el semen por el pecho con la mano, como queriendo disfrutar del calor de la leche de su novio. Cuando acabó, se metió los dedos en la boca y se los chupó hasta que no dejó ni rastro del semen de David. Se incorporó y le pegó un morreo espectacular, intercambiando lengua con lengua el líquido caliente que acababa de tragarse.

Después de eso casi se puede decir que nos derrumbamos sobre la arena. Estábamos destrozados, sudorosos, olíamos a semen y fluidos diversos y estábamos completamente llenos de arena. Decidimos meternos en el agua desnudos para relajarnos y quitarnos de encima todo lo que teníamos pegado. Nos metimos en el agua entre risas y nervios ya que nadie sabía qué decir. Yo me estaba quitando la arena de los pezones cuando noté unas manos que me agarraban las tetas. Era Martín, ese chico es insaciable. Empezó a refregarme los pezones y a pegarse contra mí, clavándome su polla otra vez dura contra el cuerpo. Todos los demás, incluido mi novio, miraban sin decir nada y eso me volvió a calentar. Martín me lamió los pezones, me magreó los pechos, apretó sus pulgares contra ellos sin parar, me mordió incluso y yo no paraba de gemir. Luego empezó a masturbarme, pero al notar lo hinchado que tenía el clítoris, simplemente me inclinó un poco y me la metió por tercera vez.

Nos pusimos a follar ahí dentro del agua, con tres personas mirándonos, entre ellas mi novio. La polla de Martín me ponía caliente, pero verles ahí parados mirándonos aún me puso más y me corrí otra vez, gimiendo y chillando, pidiéndole a Martín que me la metiera toda. Mis convulsiones le hicieron correr a él, llenándome el coño de leche que enseguida salió y quedó flotando en el agua. Nunca había pensado que le sería infiel a mi novio, que participaría en una orgía y que me morrearía con una amiga, todo la misma noche. Pero la verdad es que casi me muero de gusto con dos pollas a la vez sólo para mí. Espero repetirlo muy pronto.

Si quieres enviarme un comentario sobre la historia hazlo, me encantaría saber qué os parece mi experiencia
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Autor: ThankSalle

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El equipo de judo

Con una polla en la boca y otra en el culo, estaba loco de placer, me tumbé boca arriba sobre la cama y Ángel me metió la polla en la boca, casi sin tiempo de ver como David se colocaba a mis piernas, con la polla tiesa y apuntando a mi dilatado culo comenzó a metérmela, y aunque lo hizo despacio y suave, sentía una mezcla de placer y dolor por el gran tamaño de su tranca.

Lo que viene a continuación sucedió hace ya algunos años (tampoco demasiados), cuando yo tenía 18 años. Por aquel entonces yo todavía hacía judo, y, como todos los veranos, el monitor del gimnasio organizaba un viaje para todo el grupo, a alguna residencia que tuviera instalaciones deportivas, en las que nos encontrábamos con otra gente de judo de toda España. Aquel año fue en Benidorm. Íbamos un grupo bastante nutrido, y mis amigo y yo, todos entre 18 y 19 años, éramos los mayores del grupo. Casi todos éramos chicos, exceptuando un par de tías de nuestra edad que no estaban nada mal. Al repartir las habitaciones, nos dieron una en la que todos estábamos juntos, ya que era bastante grande y cabían seis personas, el número justo. A esta edad y con la oportunidad del verano, la ciudad y la fiesta nocturna del lugar, nuestra principal intención era follar lo más posible. Y a ello fuimos la primera noche, aunque las cosas no salieron como estaba previsto, ya que no nos comimos un rosco. Yo estaba completamente cachondo ante tanto cuerpo perfecto que vi en las discotecas, tanto de tías como de tíos, ya que soy bisexual, aunque esto sólo lo conocía uno del grupo al que había chupado la polla en los vestuarios del gimnasio.

Total que volvimos a la habitación completamente desanimados y ya con la única intención de hacernos unas pajas para aliviar el calentón. Cada uno se tumbó en su cama y ahí parecía que iba a acabar la cosa cuando Juan (el que sabía de mis inclinaciones) comentó que iba a darse una ducha, y me hizo una ligera señal. Yo dije que también haría lo mismo y fui al baño. Esto no extrañó a nadie, puesto que era una ducha común en la que había tres duchas. Me fijé bien en que nadie nos seguía, cerré la puerta y cuando me di la vuelta me encontré a Juan en pelotas con el rabo tieso. Para ahorrar posteriores descripciones diré que los seis teníamos unos buenos cuerpos debido al ejercicio que hacíamos, algunos más musculados que otros, todos de buena estatura y de bastante buena apariencia. No es que fuéramos los típicos cachas de gimnasio, pero casi. El cuerpo de Juan me encantaba, con la musculatura ideal, una buena polla y completamente depilado, al igual que yo, algo que en un hombre me encanta. No me lo pensé dos veces, me desnudé, me arrodillé y comencé a lamer ese maravilloso manjar.

Después de un buen rato chupando, Juan descargó una buena corrida que obtuve directamente en mi cara y boca, paladeando el especial sabor del semen. Justo cuando Juan acababa de correrse noté un chorro en mi espalda, y enseguida supe que alguien acababa de correrse en mi espalda. A darme la vuelta me encontré con los otros cuatro, también desnudos, y meneándose sus rabos (salvo Luis, que ya se había corrido, aunque tuvo tiempo de soltarme un último chorro en la cara). Aquello aparte de sorprenderme, me puso aún más cachondo, tanto que casi no tuvieron tiempo de decirme que ellos también querían una buena mamada. Así que los tres se pusieron en semicírculo alrededor mío y comencé a chupar, polla por polla. Como sólo tenía una polla en la boca por turno, me dedicaba a pajear a los otros dos. De este modo fueron acabando en mi cara Ángel, Pedro y David.

Me quedé sorprendido del tamaño de la polla de David, al que dejé para el final. Ya le había visto desnudo, pero nunca con la verga tiesa, que crecía considerablemente desde su longitud en reposo. Eran uno 25 o 26 cm de polla que chupé y lamí con esmero, tragando con ansia pero también lamiendo de los huevos a la punta del glande de manera lenta, saboreando cada centímetro. Juan mientras tanto se había colocado detrás mío y me masajeaba los hombros, a la vez que restregaba su polla por mi espalda. Al acabar, Luis se había dado cuenta de que yo todavía no me había corrido, así que, tras despedirme de los otros cuatro con besos y caricias, completamente agradecidos, me deleitó con una sublime mamada. Casi no tuvo que esforzarse, pues al par de minutos descargué en su boca sin que él dejara escapar ni una gota de mi leche. Fue una mamada estupenda, y más teniendo en cuenta que me confesó que era la primera vez que lo hacía.

A la mañana siguiente, aunque nadie hizo comentarios sobre lo anterior, las actitudes de todos hacían presagiar una nueva fiestecita nocturna. Después de cenar dos de nosotros fingimos que nos había sentado mal la cena y dijimos de no salir por ahí. Los otros cuatro, en un alarde de “compañerismo” decidieron quedarse con nosotros para jugar un rato a las cartas e irnos a la cama pronto. Esta fue, al menos, la excusa que les dimos a las dos chicas del grupo cuando pasaron por nuestra habitación a buscarnos. Casi tuvimos que echarlas, ya que también querían quedarse (tampoco habían pillado la noche anterior y querían hacérselo con alguno de nosotros). La cosa estaba decidida, iba a ser una fiestecita solo de tíos. Cuando nos aseguramos de que estábamos solos, echamos la llave y nos despelotamos, todos la teníamos bien dura ya.

Al principio la mayoría lo único que pretendía era que se la mamase, y luego nada más, pero Luis y yo lo que queríamos era follar unos cuantos culos, cosa que propusimos. Sorprendentemente, nadie pareció reacio a la idea, pero pusieron la condición de que Luis y yo fuéramos los primeros en poner el culo a disposición de los demás. El trato era justo. Luis se dirigió a Juan, se puso de espaldas a él y a cuatro patas. Juan no se lo pensó dos veces, se lubricó la polla con un poco de crema para el sol, y se la comenzó a meter poco a poco hasta que sus pelotas golpearon el culo de Juan, entonces comenzó a bombear cada vez más rápido, y a juzgar por los gritos y gemidos de Juan, lo debía de estar haciendo realmente bien.. Ángel se colocó delante suyo y se la metió en la boca.

Con Juan totalmente empalado, me fui a por Pedro. Le tumbé en la cama y me senté suavemente sobre su hermoso rabo. Me movía muy despacio, sintiendo cada centímetro de su polla entrar en mi culo. Cuando la tuve toda dentro, comencé a subir y a bajar a buena velocidad, dando un gran placer a Pedro, y, cómo no, a mí mismo. David había colocado su polla en la cara de Pedro y éste, dubitativo al principio, se la metió en la boca y comenzó a chupar con un poco de torpeza. Le dije a David que me dejase a mí mamársela, que yo sabía lo que hacía, lo cual aceptó de inmediato. Con una polla enorme en la boca y otra en el culo, estaba loco de placer, pero lo mejor vendría a continuación, cuando los dos intercambiaron sus papeles. Me tumbé boca arriba sobre la cama y Ángel me metió la polla en la boca, casi sin tiempo de ver como David se colocaba a mis piernas, con la polla tiesa y apuntando a mi dilatado culo comenzó a metérmela, y aunque lo hizo despacio y suave, sentía una mezcla de placer y dolor por el gran tamaño de su tranca.

Aquello parecía que no iba a acabar de entrar nunca y yo sentía un placer extremo. Cuando la metió del todo y comenzó el mete-saca sentí un placer en el culo que nunca había sentido, debido a la longitud y, sobre todo grosor, de su miembro. El gusto era tal que me meé encima y estaba en una especie de nube. Casi ni me di cuenta de que Ángel se corrió en mi cara. “Desperté” cuando noté la potente corrida de David en mi culo, a la vez que yo me corría mientras él me pajeaba. La verdad es que es un gustazo que el tipo que te encula te haga una paja mientras tanto. Durante este tiempo me había olvidado de los otros tres , que ya había acabado y miraban nuestro juego.

Pero claro, de momento los únicos que no habíamos metido éramos Juan y yo, así que había llegado nuestro turno. Los otros cuatro, completamente cachondos, estaban deseando probar la experiencia de ser follados por el culo. Pusimos a los cuatro juntos uno al lado de otro y con el culo en pompa hacía nosotros. La vista de aquellos cuatro culos vírgenes era de lo más deseable. Yo empecé por David y Juan por Ángel. Fue una enculada fantástica, ya que la estrechez del agujero me proporcionaba un gustazo tremendo. Lo hice con toda la delicadeza posible y a David le encantó, ya que no paró de gemir. Al rato decidí que había tenido suficiente, aunque él quería que acabase corriéndome en su culo. Pasé a Luis, y Juan hizo lo propio con Pedro. Fue otra follada fantástica, aunque no tan buena como la anterior (ya que solo tenía ojos para David, de hecho, acabamos saliendo una temporada, durante la que no paramos de follar). Todavía Juan y yo no nos habíamos corrido, así que decidimos compartir nuestra leche con todos. Los colocamos juntos y nos corrimos en sus caras. Estábamos rendidos, aunque muy satisfechos. Incluso David, Luis y yo tuvimos ganas de una segunda sesión un rato después.

Aquel fue el inicio de unas vacaciones en las que no nos separamos ni un momento y aprovechamos cualquier ocasión para “pasarlo bien” entre nosotros. De hecho, de regreso a Madrid nos lo seguíamos montando en las duchas del gimnasio cuando no había nadie más.

Autor: Oso

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La amistad

Luis quitó sus piernas de los hombros e inclinándose sobre Puri, la besaba mientras sobaba y estrujaba sus pechos y seguía moviendo su falo dentro de la calva panocha. Puri respondía con intensidad a la tremenda tranca que la estaba invadiendo. El acompasado ritmo de sus caderas no dejaba lugar a dudas, le gustaba y estaba disfrutando.

No hay nada cómo un buen amigo que dome a tu mujer mientras miras, luego la emputezca y luego no te deje cómo simple espectador sino que te haga participar y disfrutar con él mismo y tu propia mujer.

Yo siempre lo he dicho, en esta vida no hay nada como la amistad entre tíos. No creo que nadie que tenga un amigo de verdad ponga en tela de juicio esta afirmación. Para aquellos que no tengan la buena fortuna de tener un amigo, les puedo dar el proverbial botón de muestra.

Puri y yo llevábamos 10 años de casados, ella trabajaba en una agencia de viajes y yo en un banco. No tenemos hijos porque hemos decidido que nos gusta la independencia, viajar a menudo y disfrutar de un mejor nivel de vida al no tener los gastos que dan los hijos. Puri es más bien alta, 1,75, pelo moreno claro, grandes ojos marrón claro casi verde, cara dulce y atractiva, grandes y firmes pechos, estrecha cintura, grandes caderas y nalgas, piernas quizás un poquito gruesas pero largas y bien torneadas. Nos casamos muy jóvenes, a los 18 y 20, así que ella tenía 28 y yo 30 años cuando sucedieron los acontecimientos que relato.

Nos llevábamos bien, pero al cabo de diez años de casados nuestras actividades sexuales, que nunca habían sido nada del otro mundo, se hicieron aun más rutinarias e infrecuentes. En el más puro estilo del misionero, yo me ponía encima de ella, hacía mi ejercicio, me corría y a dormir. Este excitante acontecimiento tenía lugar, como máximo, una vez por semana. Yo, con delicadeza (al menos eso pensaba yo), una vez sugerí a Puri que quizás podíamos hacer algo para poner algún picante que estimulara nuestra vida sexual. Cuando ella me preguntó cuál sería el picante yo sugerí que quizás podíamos probar algún intercambio de parejas. Puri contesto muy enfadada y ofendida que ella nunca haría eso y que solamente degenerados podían hacer cosas así, que me había creído, ¿era esa la opinión que yo tenía de ella? ¿Yo pensaba que mi mujer era una puta?… Evidentemente, no era buena idea continuar la conversación, acepte mi derrota y… hasta la próxima.

Una de mis aficiones es jugar al fútbol-sala. Suelo jugar todos los Miércoles y Sábados. Puri muchas veces viene a verme jugar y después del partido solemos ir a alguna pizeria y cenar allí. Un día, uno de los jugadores trajo a un amigo suyo para ocupar la vacante de otro que se había mudado a otra ciudad. Luis, así se llamaba el nuevo jugador, resulto muy simpático, era corredor de bolsa y como yo en el banco me ocupo de valores, teníamos bastantes cosas en común. Él era alto, casi 1,90 de estatura, de unos 34 años, de pelo y ojos oscuros, bien parecido, fuertes y anchos hombros, estrecha cintura que además del fútbol-sala hacía pesas dos veces por semana y se le notaba en su físico. Al cabo de un par de semanas, un sábado, le invite a que viniera a la pizeria con nosotros. Resulto encantador, con buen humor, buena conversación, piropeó, de forma muy discreta y elegante, a Puri, hablamos de mil cosas y nos lo pasamos muy bien. Quedamos en que la próxima semana nos teníamos que reunir otra vez. Él dijo que la próxima semana traería a su mujer, Carmen.

Cuando llegamos a casa, Puri comento que qué buena idea mía había sido invitar a Luis y que esperaba impaciente al próximo sábado, porque si su mujer era tan agradable como Luis nos podríamos hacer muy amigos.

Efectivamente, la semana siguiente vino Carmen. Resulto también muy simpática, pero de una forma distinta que Luis. Tanto en apariencia física como en comportamiento Luis era refinado y distinguido; Carmen, sin ser basta, era más bien tosca de apariencia y maneras. Más baja que Puri, no era tan guapa, pero estaba muy buena: sin estar gorda, tenía buenas carnes. Pelo largo, obviamente teñido, rubio platino, ojos y labios muy pintados, gran escote, grandes tetas, shorts tan ajustados como cortos, muslos un poco ajamonados y sandalias de alto y fino tacón que no pegaban ni con los shorts ni con la blusa, ni con los jamonazos.

Se reía con ruidosas carcajadas, se daba palmadas en sus muslazos y mientras el coqueteo de Luis con Puri había sido discreto y hasta elegante, Carmen no dudaba en frotar sus tetas contra mi, darme palmadas en mis muslos, y pellizcar y sobar mi culo con la mayor desfachatez. Lo curioso del caso es que hacía todo esto con tal naturalidad que era difícil decidir si eran gestos de amistad y confianza o escarceos sexuales. Fuera cual fuese su intención, a mí sus tetas y sus toqueteos me ponían cachondo. De cualquier manera, los cuatro nos lo pasamos muy bien y quedamos en reunirnos otra vez la semana siguiente. Carmen aprovechó la despedida para espachurrar sus tetazas contra mi pecho, besarme en la boca con sus labios abiertos y estrujarme el culo con ambas manos.

Cuando llegamos a casa Puri dijo que se había divertido y que Carmen, aunque “distinta”, le había caído bien. Se había hecho tarde y nos fuimos directamente a la cama. Como Carmen me había calentado bastante, sin mucho preámbulo echamos (o eché) un palito. A pesar de mi entusiasmo, como ya iba siendo habitual, Puri estuvo bastante pasiva. Cuando termine, insinúe que quizás podíamos pensar en hacer un intercambio de parejas. Puri salto como un resorte:

-¡Que cerdo eres tu y todos los hombres! Tú lo que quieres es follarte a Carmen. ¡Ya he visto como con cualquier excusa te restregabas contra ella! Pues mientras estés casado conmigo no te tolero que folles con nadie, me entiendes ¡con nadie!

Yo capeé el temporal lo mejor que pude, asegurándole que no era cierto, que era Carmen la que se restregaba contra mí y que la encontraba demasiado tosca para mi gusto. Hice hincapié en que yo ya había propuesto lo de los intercambios antes de conocer a Carmen y que qué injusta era Puri con esas acusaciones. Se acabo la discusión, nos tapamos, se apago la luz y yo me puse a pensar en… las enormes tetas y los muslazos de Carmen. Un poco tosca sí, pero… ¡qué buena que estaba la tía!.

Pasaron un par de meses y se desarrollo una rutina. Nos solíamos reunir con Luis y Carmen una o dos veces por mes. Luis galanteaba y piropeaba a Puri, Carmen se restregaba contra mí, yo volvía a casa caliente, follaba a Puri que demostraba el mismo entusiasmo en mi follaje como un juez escuchando el discurso de un abogado tartamudo y… hasta la próxima. Así seguían las cosas cuando un sábado por la noche después de que Carmen me calentara y Puri me “enfriara” otra vez volví a mencionar el intercambio. Para mi sorpresa, Puri no chilló, se quedo pensativa unos segundos y dijo:

– ¡Que pesado eres David! ya te he dicho que yo no puedo tolerar que tú te folles a otra. Si estás buscando excitación lo único que puedo hacer por ti es, si tú quieres, dejar que delante de ti, se me folle un tío.

Me quedée de piedra, Puri a la que el sexo aburría, de repente estaba dispuesta a follar con otro. Sin que pudiera explicar porque, la idea de Puri siendo follada delante de mí me excitaba mucho. Trate de hacerme el sacrificado:

– Bueno, para que veas que no soy egoísta, si quieres follar con otro tío yo lo acepto. Puri no estaba dispuesta a “comprar” el favor que yo vendía. – De eso nada David, yo no soy la que pide follar con otro. Tú eres el que está buscando cambio, variedad y excitación. Si la idea de ver como un tío se me folla, te gusta y te excita, por ti lo hago. Pero que conste que no soy yo quien lo pide.

Parecía que hacerme el sacrificado no iba a conducir a ningún lado, pero la idea de ver a Puri follando con otro me seguía intrigando.

– Bueno Puri, como tú digas, a mí me apetece probar la idea. – La condición David, es que sea Luis quien se me folle y únicamente Luis.- Ah, así que tú dices que no quieres follar con otro, pero ya sabes quién quieres que te folle. Me parecía que la había cogido en un renuncio. Ahora no tenía defensa.- ¡Caray David no seas memo! Yo no quiero que se me folle nadie, pero para darte gusto a ti voy a hacerlo. El tío con el que menos asco me dará es Luis. Pero repito no es que yo quiera, es que estoy dispuesta a complacerte. Y si quieres que lo haga, tú te encargas de hablar con Luis y hacer los arreglos.

¡Joder con Puri! tenía respuestas para todo. Yo murmure un bueno, bueno, ya veremos e hice como que me dormía. Los siguientes días me los pase obsesionado con imágenes de Luis y Puri jodiendo. La verdad es que Puri estaba buenísima tenía unas tetas preciosas y un culazo y muslos de ensueño y la idea de compartirla me debería repugnar; pero por otro lado la imagen de ella y Luis follando me excitaba. Así pase dos días obsesionado con la idea y sin saber cómo preguntarle a Luis sin parecer un cornudo gilipollas. El miércoles siguiente, después de nuestro partido, Luis y yo fuimos al bar del polideportivo a tomar una cerveza como hacíamos a menudo. Mientras charlábamos en la barra, paso una chica con minúscula falda de tenis que se agacho a atar sus zapatillas justo delante de nosotros y nos brindo una vista inmejorable de su delicioso trasero. Cuando la chica se alejo, yo dije:

– ¡Que culito tan rico! Luis dijo: – ¡La cabrona! Que culo tan bueno que tiene y seguro que lo ha hecho adrede para provocarnos. Me he tenido que contener para no sacar la picha y darle por el culo aquí mismo. – Coño Luis, no sabía que fueras tan salido. Además para que te vas a follar a esa niñata, teniendo como tienes a Carmen que, con todo el respeto es más guapa y esta mejor que la niñata.

– Mira David, Carmen está muy bien, tiene un cuerpazo fabuloso y lo sabe usar que no veas, pero ¿sabes? el caviar esta buenísimo y pesar de eso, me cansaría de comerlo todos los días. Además mira quien fue a hablar, Puri si que es una verdadera belleza y bien atractiva.

Yo vi que se me abrían las puertas de mi fantasía.

– ¿De verdad te parece Puri tan atractiva?- Toma, a mí y a cualquiera, es una de las mujeres más guapas que jamás he conocido.

¡Adelante David, ahora o nunca! – Pues mira Luis… allí le explique todo. Le conté como yo quería cambiar parejas, que Puri se oponía, como Puri había dicho que lo máximo que estaba dispuesta a hacer era dejar que se la follara un tío delante de mí y que follaría únicamente con Luis. Yo le invité a que lo hiciera. Mientras yo hablaba Luis puso cara de asombro hasta que al final acabó con una sonrisa.

– Mira David, por mi encantado. Ya te he dicho lo atractiva que considero a Puri. Así que para mi… fenomenal. Pero ¿estás seguro de que no te va a importar? Esto de ver a tu mujer follando con otro tío no es para todo el mundo. Me molestaría mucho que perdiéramos la amistad, que tanto aprecio, por hacer algo que no hemos pensado bien.

Yo le di las gracias por su consideración, le asegure que lo tenía bien pensado, que la idea me excitaba mucho y que no podía pensar en nadie mejor que el con quien compartir mi mujer. Él me pregunto que cuando quería hacerlo y yo le dije que por mi ese era el día. Él dijo que le parecía muy bien y estaba dispuesto. Yo dije que tendría que llamar a Puri para estar seguro que ella estaba de acuerdo. Cuando fui al teléfono tenía la boca seca y me notaba el corazón a más de cien por hora. Medio tartamudeando le dije a Puri que había hablado con Luis y él estaba dispuesto a ir esa noche. Yo esperaba que Puri protestara, que dijera que teníamos que hablarlo más, que tenía que darle tiempo para preparase, que… pero para mi sorpresa Puri se limitó a decir:

– Bien, venid.

Colgó el teléfono y me dejó con la palabra en la boca y la confusión en la cabeza. Por el tono de voz y la cortedad de su respuesta no parecía que estuviera encantada. Quizás todo iba a ser un desastre. Volví con Luis y le dije que podíamos ir. Él me dijo que me veía un poco pálido y me sugirió que tomara un coñac. Así lo hice y después de veinte minutos, un poco más calmado, nos fuimos. Mientras íbamos a nuestros coches Luis me aviso que él era bastante lanzado sexualmente y que la idea de estar con Puri le excitaba mucho y preguntó si yo quería poner algún limite a sus actividades. Yo le dije que no, el único límite sería lo que dijera Puri. Si ella decía que no a algo él tenía que aceptar el no de Puri. Él dijo que muy bien. Entró en su coche y dijo que me seguiría a mi. Tardamos como unos veinte minutos. Aparcamos y mientras íbamos hacia el portal Luis dijo otra vez:

– ¿Estás seguro David?- Si, coño Luis, estoy seguro. La verdad es que estaba nervioso e inseguro, pero al mismo tiempo excitado e impaciente. Subimos al piso abrí la puerta y pasamos al salón. Le dije a Luis que se sentara y cuando iba a buscar a Puri ella entro en el salón. Me dejo con la boca abierta. Llevaba una blusa de seda, bien ajustada de un rojo intenso, sin mangas con generoso escote y con varios botones sin abrochar. La blusa no solo llamaba la atención sobre sus generosos pechos, si no que mostraba el valle de las delicias y la mayoría de los pechazos porque el minúsculo sujetador de transparente encaje rojo que llevaba, a duras penas tapaba los pezones pero ni siquiera cubría toda la areola. Una falda muy ajustada, negra, enmarcaba su culo respingón y aunque llegaba hasta por encima de las rodillas, tenía una abertura a un lado que mostraba su muslo hasta casi la cadera. Unas medias de rojo encaje y zapatos negros de altísimo tacón completaban su atuendo.

Se había maquillado más de lo habitual pero nada excesivo. La verdad es que estaba buenísima y de lo más incitante. También es cierto que yo nunca le había visto nada de lo que llevaba puesto pero de donde quiera que sacó el conjunto, le daba un aire de puta cara, de puta de lujo, muy excitante. Cuando le iba a preguntar de donde había sacado aquel atuendo, ella se adelanto y con toda naturalidad dijo:

– Hola Luis. Me alegro mucho que hayas venido. Mientras así decía, con un exagerado bamboleo de culo y tetas se acerco al sofá sobre el que estaba sentado Luis, e inclinándose le beso en ambas mejillas. Estoy seguro que, mientras ella se inclinaba a besarle, Luis tuvo una magnifica perspectiva de sus tetas imperiales. – Espero que David te haya explicado todo bien. Yo soy nueva en todo esto, pero a mí me encanta la idea ¿y a ti?

Luis la miró de arriba a abajo y con una pequeña sonrisa dijo: – Más de lo que te puedes imaginar.

Puri se volvió hacia mí y entre preguntando y ordenando dijo: – ¿No nos vas a ofrecer nada de beber?

Yo como un bobo, pregunte a Luis que quería, él dijo que una ginebra con tónica y cuando yo me dirigía hacia la cocina a prepararla Puri dijo: – Y otra para mí por favor. Estaba visto que las sorpresas no iban a acabar aquella noche. Puri no bebía nunca y nunca la había visto comportarse con la desfachatez con que se estaba comportando. Puri dijo que me ayudaba a preparar las bebidas y vino conmigo a la cocina. Cuando estábamos preparando las bebidas yo le dije que estaba muy guapa y atractiva. Ella me miró y dijo:

– Tú esta noche a callar. Yo voy a hacer lo que tú me has pedido, pero mientras lo hago tu callado y más vale que no interfieras y hagas todo lo que yo diga.

Volvimos con las bebidas al salón. Puri se sentó delante de Luis, lentamente cruzo sus piernas y después de ofrecer a Luis una visión frontal, giro un poco para dejar el lado donde se abría la falda a la vista directa de Luis. Después de brindar a nuestras respectivas saludes se hizo un momento de silencio roto por Luis al preguntar:

– ¿Como empezamos? – Podemos jugar a las prendas con una botella de tónica, sugerí yo. -¿Cómo se juega?, preguntó Puri.

Expliqué que nos teníamos que disponer formando un triángulo, que se ponía la botella horizontal sobre la mesita de café y se la hacía girar. La persona a la que quedaba apuntando la boca de la botella se tenía que quitar una prenda y después esa persona estaba a cargo de girar la botella otra vez.

Luis y Puri estuvieron de acuerdo, decidimos lo que se podían considerar prendas y yo di la primera vuelta a la botella. Luis y yo perdimos las tres primeras veces, después Puri perdió y se quito los zapatos. La próxima vez que ella perdió dudó unos momentos Luis dijo:

– O te quitas tú algo o te lo quito yo. Puri dijo:- Tú eliges. Luis le quitó la blusa dejando sus exuberantes pechos casi desnudos, únicamente cubiertos por el mini sujetador de encaje transparente. Luis se quedó mirándolos, casi hipnotizado. El ambiente se empezaba a caldear. Después perdimos Luis y yo de forma continua, hasta quedarnos los dos desnudos. Luis tenía músculos bien desarrollados y una verga de respeto de la que Puri no separaba sus castos ojos. Tras unos momentos de silencio Luis preguntó:

– ¿Y ahora que?

Puri muy tranquila se puso de pie, los brazos en jarras y dijo:

– ¿Porque no os alternáis en quitarme prendas? – Empieza tu David, dijo Luis.

Yo le quité la falda dejando al descubierto su magnífico culazo al que una tanga roja malamente alcanzaba a cubrir el glorioso valle entre sus cachetes. Luis le quitó el sujetador dejando sus tetas al aire, enhiestas, desafiantes.

– ¡Hostia! Dijo Luis y dejó sus manos en los estupendos globos. La verga de Luis estaba prestando atención. Yo le quité las braguitas a Puri y vi que la muy puta, en menos de una hora, se había afeitado el chocho por completo. Estaba increíble, con un liguero rojo sujetando las medias de encaje y sus pechos, el culo y el magnifico y barbilampiño coño, al aire. Luis no se pudo contener y como en un suspiro dijo:

– ¡Que hembra! Por favor, vamos a dejarle las medias y el liguero. Puri estás guapísima, que coño estas, Puri eres guapísima. Te aseguro que tus pechos son de concurso, y este trasero, ¡tan redondo! ¡Tan duro! no puedo esperar ¿Quién empieza?

Yo no sabía como me tomaría el ver como alguien se follaba a mi mujer así que dije:

– Yo primero.

No sabía cómo reaccionaría Puri, me acerqué y con precaución la besé. Ella abrió la boca y metió su lengua hasta mis amígdalas. Sin ninguna ceremonia cogió mi nabo y empezó a tocar zambomba. Yo no me podía creer que Puri iba a actuar así. Acaricié sus pechazos y ella los sacaba hacia delante como invitando. Me agaché para chuparle y uno y vi que Luis de alguna manera se había sentado en el suelo, entre las piernas de Puri, y con gran entusiasmo le estaba chupando la recién afeitada almeja. Puri separó sus piernas para facilitar el chupeteo y le animaba:

– Si Luis, si. En la pipa chúpame la pipa. Ay que bueno, que bueno, mete la lengua, métela bien.

Yo no podía creerlo. La frígida Puri respondiendo a mis besos y jaleando a Luis. Con cuidado la tumbé en el suelo mientras seguía chupando su teta. Luis tranquilamente se metió la otra teta en su boca, al cabo de un momento dijo:

– Qué suerte tienes David. Puri tiene unas tetas duras, prietas, maravillosas. Son un verdadero regalo del cielo.

Sin más comentarios, se siguió aplicando a la teta, mientras con una mano acariciaba la ingle de Puri que sin dudar abrió bien las piernas ofreciéndole su sexo con total desfachatez. Me sorprendió, Puri estaba más relajada y tranquila que yo. Aquello debía ser un buen cuadro. Puri tendida en el suelo, despatarrada con liguero y medias rojas. Dos tíos chupando sus magnificas tetas, Luis acariciando su coño y ella tocando zambomba a dos manos con nuestros rabos. Yo no me pude contener, me puse entre las piernas de Puri y empecé con mi mete y saca como un loco. Puri me acomodaba bien y con toda calma dijo:

– Ven aquí Luis, ven aquí que te la chupe.

Luis no se hizo de rogar se puso a horcajadas sobre su cabeza y ella se metió su enorme tranca en la boca. Luis empezó a bombear y más que Puri chupar, parecía que Luis la follaba en la boca. ¡Hay que joderse! Para que Puri me la chupara a mí una vez al año, tenía que rogar y casi echar una instancia por escrito y ahora se estaba dejando follar la boca por aquel trancón y hasta lo había pedido ella. Aquello era demasiado para mí, me excitó tanto ver la tranca de Luis entrando y saliendo de aquella forma de la boca de Puri que no me pude contener y me corrí dentro de Puri. Me hice a un lado y me tumbé junto a Puri. Luis aprovechó para tumbarse al otro lado de Puri, besarla en la boca y acariciar sus pechos. Puri respondía sin problemas y le abrazaba, acariciaba y devolvía sus besos con gran intensidad. Yo me senté en el sofá y decidí hacer realidad mi fantasía “dirigir el follaje de Puri por otro tío”

– Luis, métesela, métesela hasta el corvejón.

Luis no necesitó más. Se puso entre las piernas de Puri, las levantó hasta ponerlas en sus hombros y con suavidad, en un largo y lento movimiento, le metió aquel trancón a Puri hasta lo más profundo. Yo pensaba que Puri se quejaría o protestaría, pero lo único que decía muy bajito era:

– Si Luis, si guapo, así, así hasta dentro.- Sin miramientos Luis, sin miramientos, dale bien dado.

Luis empezó el mete y saca con gran entusiasmo. Le dije a Luis que a Puri le gustaba que la besaran en la boca mientras se la follaban. El quitó sus piernas de los hombros e inclinándose sobre Puri, la besaba mientras sobaba y estrujaba sus pechos y seguía moviendo su falo dentro de la calva panocha. Puri respondía con intensidad no solo al beso sino también a la tremenda tranca que la estaba invadiendo. El acompasado ritmo de sus caderas no dejaba lugar a dudas, le gustaba y estaba disfrutando. Dejando de besar gritaba:

– Dame Luis, dame bien dado, méteme esa joya de tranca que tienes hasta dentro. Rómpeme el coño con ese pollón para que se entere este cabrón de lo que es joder. Dame, dame.

Se notaba que Luis hacía pesas, tenía brazos y piernas muy musculares y le estaba dando con una energía y brío a Puri que daba gloria verlo. De repente sin decir nada, Luis se levanto y de un tirón levanto a Puri, la llevo al sofá la doblo sobre el respaldo y la dejo con el culo en pompa, poniendo un poco de saliva en la punta de su capullo lo apretó contra el ojete de Puri y clavó su vergón en el delicioso y virginal culo de mi mujer. Lo hizo con tal energía que si Puri no hubiera tenido un agujero en el culo estoy seguro que aquel rígido trancón le hubiera hecho uno. Todo esto lo hizo de forma tan rápida que ni Puri ni yo tuvimos tiempo de reaccionar. Luis dijo chillando:

– Toma cachonda, toma, goza de una verga de verdad, goza mientras te hago una mujer.

Así diciendo, estiró sus manos, le agarró los pechos y empezó a meter y sacar aquel cipotazo del culo de Puri. Puri dio unos gritos ahogados y se mordió un puño, pero ni dijo nada, ni pidió que se la sacara. Yo me acerqué a ella y sentándome en el sofá cogí su cara. Grandes lagrimones le corrían por ambas mejillas. Yo le besé las lágrimas y pregunté.

– ¿Quieres que te la saque?, ¿Le digo que lo deje?

Puri esperó como un minuto sin decir nada, mordiendo su puño, por fin dio un gran suspiro, se limpió las lágrimas con una mano, sorbió los mocos de su nariz y dijo:

– Calla cabrón, que eso es lo que eres un cabrón que lo consiente. Mira y jódete, mira y aprende mientras desvirgan y rompen el culo de tu mujer. Anda Luis ¡métela hasta dentro! jódeme el culo, rómpelo jodio, méteme esa tranca gloriosa; Ay, ay, así, así jodeme el culo amante, fóllame este culo que hasta hoy era virgen. ¡Empálame! Soy tuya cabrón, jódemelo, a lo bestia, rómpeme en dos, enséñale a este cabrón de mierda como jode un macho de verdad.

Luis soltó una de las tetas y con la mano empezó a acariciarle el clítoris. Puri lo agradeció moviendo las caderas con una magnifica cadencia, disfrutando de la enculada. Luis continuó dándole a lo bestia de verdad, macerándole el culo, haciéndoselo jalea, de vez en cuando le daba unos azotes que parecían excitar aun más a Puri. Luis chillaba alabando el culazo, las duras tetas, los firmes muslos, lo prieto del culo, se le veía que sabia gozar y apreciaba todos los encantos y virtudes de Puri mientras embestía como un poseso. Puri no solo aguantaba aquellas embestidas si no que se acomodaba al ritmo y ayudaba a que el vergón de Luis entrara hasta la empuñadura. Luis, cogió a Puri por la cintura y la puso en suelo a cuatro patas como una perra y empezó a follarla como un poseso alternando el culo y el coño. La sacaba de un agujero y la metía en el otro, follaba un rato en un agujero y a toda velocidad cambiaba al otro. Puri ponía los ojos en blanco y decía con voz apagada:

– Ay, ay, socorro, socorro, me corro me corro, ahí que gusto, sigue, sigue, no pares cabrón, no pares ahora, dame, dame bien dado con esa tranca de gloria, así, así hasta dentro, por tus muertos no pares, no pares jodio, sigue, sigue.

Parecía volverse loca, movía la cabeza, las colgantes tetazas bailoteaban al ritmo de la jodienda y ella contestaba a las embestidas de Luis con un culear que hacía que la verga se clavara aun más dentro. Nada más dejaba de culear cuando los orgasmos le daban espasmos por todo el cuerpo. Nunca había visto a Puri así de enloquecida. ¡Qué coño Puri! Nunca había visto yo a una mujer así de entregada y excitada. Yo empecé a pensar que estabamos creando un monstruo. Luis no solo alababa las carnazas de Puri, también chillaba dándome las gracias a mí por mi generosidad dejándole gozar de ellas. Se ve que ¡hasta follando! era cortes el hombre.

Por fin Luis dijo:

– David que me corro, ¿me puedo correr dentro de Puri?

Antes de que yo pudiera decir nada Puri gritóo:

– ¿Y que más da lo que diga este cabrón de mierda? Dame toda tu leche Luis, dámela toda que bien lo he trabajado, me la merezco.

Con un aullido de lobo Luis la metió en el culo hasta el corvejón, se abrazó a Puri, le estrujó las tetorras, le mordisqueaba la nuca y así se corrió con estertores de placer. Por fin, derrengado se tumbó en el sofá diciendo:

– Gracias Puri, gracias, esto si que ha sido un buen polvo. ¡Qué suerte tienes David, qué suerte! Tener una mujer tan guapa como Puri, con tan buenas carnes y encima tan fogosa. – Las gracias a ti Luis, dijo Puri – Me lo he pasado muy bien y he aprendido muchas cosas, nunca, pero nunca me habían dado tanto gusto.

Puri sin decir mas, se levanto fue al cuarto de baño y volvió con una toallita húmeda. Con mucho cuidado limpio la picha de David, mientras ronroneaba como una niña:

– A esta verga tan buena y hermosa hay que tenerla bien limpia, ¿verdad que si? Porque nos da mucho gustito, ¿verdad?

Sin ningún preámbulo, cuando vio que la polla estaba limpia, se la metió en la boca y empezó a mamarla. ¡Parecía que la tía aun no había tenido bastante!

– Mira David, mira que bonita que es ¿verdad? Y además sabe tan bien. Ven aquí y pruébala.- ¿Estas loca? Yo que coño voy a chupar pollas. A ver si te crees que soy maricón.- Pedazo cabrón dejas que tu amigo no solo me folle si no que me desvirge el culo a lo bestia y ¿ahora que yo te pido algo no lo vas a hacer?

Luis como un maestro de diplomacia resolvió el problema de la forma más elegante y natural.

– Mira David no tengas tantos prejuicios, dijo – mira para que veas.

Sin más ceremonia Luis se puso de rodillas delante de mí y empezó a chupármela. La verdad es que no se si seré marica o no pero no noté ninguna diferencia entre que me la chupara Luis o que me la chupara una tía. De hecho una vez me repuse de mi sorpresa de que un tío tan macho y muscular como Luis, que se acababa de follar a mi mujer por todos los lados y la había vuelto loca de placer haciendo que se corriera tres o cuatro veces, ahora me la estuviera mamando a mí. Hasta me pareció que lo hacía muy bien y me dio mucho gusto. Tanto gusto que me empalmé bien empalmado mientras me la chupaba y se me puso más dura que la puñeta. Luis muy tranquilamente le dijo a Puri:

– Ponte a cuatro patas guapa.

Puri sin rechistar, como embobada y dominada por Luis se puso como una perra y Luis le empezó a chupar el culo. Yo los miraba asombrado, el ver a Puri tan de puta, ronroneado de placer, levantando y exhibiendo su culo como una perra en celo, me excitaba a más no poder. Empecé a meneármela mientras Puri decía:

– Si Luis, cabrito, que gusto me das, anda meteme la lengua bien metida.

Luis si ningún tapujo le metió la lengua dentro del culo y ella lo agradecía ronroneando. Con la misma naturalidad con que me la chupó a mí y le chupaba el culo a Puri, Luis se hizo a un lado y con cortesía digna de Versalles, dijo:

– Toda tuya David, disfruta de esta maravilla de culo.

Yo sin creer mi suerte, enfilé el glorioso trasero de Puri, que nunca había probado, y clavé mi picha. ¡Qué gusto! Qué pequeño tenía el ojete, ¡cómo me apretaba la picha! Yo empecé mi mete y saca con gran entusiasmo antes de que Puri empezara a protestar. Para mi sorpresa, Puri no protestóo, lo único que dijo fue:

– Anda cabrón que ¡cómo te lo estás pasando esta noche! Métela bien metida, empálame joder, dame hasta que duela, rómpeme en dos cabrón. Y tú Luis capullo, ven aquí que te chupe ese vergón glorioso, que bien os lo mereceis tú y tu verga. Que cabrones sois los hombres, entre los dos me estáis emputeciendo y voy a hacer de todo.

Mientras así decía culeaba contra mí metiéndo mi polla hasta los huevos. Luis no se hizo de rogar, se puso de rodillas delante de ella y Puri se la mamaba como la fogosa experta en que se había convertido. Yo maravillado del espectáculo, seguía fornicando su culo glorioso con el entusiasmo y energía de un chaval de quince años. Que gustazo ver y azotar aquellos cachetes duros y sólidos, ver los muslazos parcialmente enfundados en las medias rojas y mi picha entrando y saliendo de aquella cueva angosta que apretaba y daba gusto. Quizás lo que más gusto daba era ver como Puri no solo se dejaba hacer, sino que también gozaba y se movía. Lo único que yo podía decir era:

– Gracias Puri, gracias, que buena estás, ¡Qué culazo! ¡Qué patas! Me estás dando gusto como nunca. ¡Cómo me gustas so putorra! Gracias por tu culo tan bueno.

De pronto Puri gritó:

– No os corráis cabrones no os corráis, cuando os vayáis a correr decirlo. Y sin perder comba siguió mamándosela a Luis y metiendo y sacando mi verga de su culo. Lo hacía tan bien que yo ni me tenía que mover. Era ella la que con regocijo movía sus recias corvas empalándose en mi lanza una y otra vez. A los pocos minutos de follar aquel culo maravilloso yo noté que me corría y se lo dije a Puri. Ella, con un solo movimiento se sacó mi picha del culo, se tumbó en el suelo boca arriba y dijo:

– Ahora meneárosla cabrones, darle bien a las pollas capullos, quiero que os corráis encima de mí, quiero la leche de los dos en mi cara, en mis tetas, en mi tripa, por todos lados.

La verdad es que verla transformada en aquella fiera era todo lo que me hacía falta; me corrí encima de ella cubriéndole ambos pechos con mi lefa. Luis casi inmediatamente también se corrió sobre su cara y tetas. Exhaustos, caímos derrengados en el suelo, mientras Puri, voluptuosamente, con ambas manos se frotaba nuestra leche por todo el cuerpo mientras como una gata satisfecha ronroneaba:

– No estuvo mal… no estuvo mal.

Cuando nos recuperamos, fuimos al cuarto de baño para limpiarnos un poco. Puri, para mi infinita sorpresa, sin ningún tapujo, delante de nosotros se sentó en la taza y se puso a orinar. Yo le chillé:

– Coño Puri, que guarra eres, ¿no te podías esperar un poco? – Leche David, pareces tonto. Has traído a un amigo para que se folle a tu mujer. Me habéis chupado cada centímetro de mi piel, me habéis metido dedos, lenguas y pollas por donde habéis querido, cuanto habéis querido, y como habéis querido, habéis desvirgado mi culo y ahora que me estaba muriendo de ganas de mear ¿tengo que esperar a que no me veáis?

Razón no le faltaba así que me callé. Luis, siempre diplomático, sin ningún comentario también meó. Después de vestirnos le ofrecimos otra ginebra con tónica a Luis, que aceptó encantado pues decía que se había quedado seco. Charlamos un poco, acabamos las bebidas y Luis se levantó y muy cortés se despidió:

– Gracias a los dos, me lo he pasado pero muy bien. Puri, ya sabía que eras guapísima, encantadora y buena conversadora, pero he aprendido que también eres estupenda, tengo cierta experiencia y te aseguro que eres la mejor que he tenido jamás. Entre la maravilla de cuerpo que tienes, tus carnes prietas y duras, tus pechos, y lo bien que te mueves… Si en cualquier momento te apetece, con el permiso de David, me puedes llamar cuando quieras.

La cachonda de Puri, le puso la mano en la ingle agarrándole el aparato, le dio un beso en los labios y dijo:

– Caray, encima de todo galante. Creo que si guapo, creo que te vamos a llamar con frecuencia, además quiero ver cómo le das por culo a David, todavía quiero ver como él te la chupa y tú haces un hombre al cabrón de David delante de mí. – Cuando queráis y donde queráis, y si alguna vez os podemos devolver el favor… Carmen y yo estaremos encantados.

Lo ven, eso es un amigo y lo demás son leches. Con la mayor elegancia y cortesía, primero me domó a la frígida de mi mujer, luego me la emputeció y me la convirtió en una máquina de follar y no contento con eso, encima me ofreció a la cachonda de su mujer en bandeja. Por eso es por lo que yo siempre digo que como la amistad no hay nada. Bueno, nada, nada… quizás una cubana entre las tetorras de Carmen…

Autor: David

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Ana y los cuatro

Ramón se acercó a ella ofreciéndole su pene erecto para que se lo chupara, David no pudo evitar abalanzarse sobre sus pechos y empezó a lamer y succionar sus pezones, Javi seguía de rodillas en la cama, pero ya no a la altura de su pecho sino de su cintura, estaba colocando cada una de las piernas de mi amiga alrededor de su cintura, y mientras apuntaba con su descomunal miembro a su vagina.

Esta historia que les voy a narrar sucedió hace unas fechas, cuando estaba hablando yo con una amiga a través de Internet. Ella se llama Ana, vive en Madrid, y ese día, me contó lo que le había sucedido hacía poco. Esta chica tiene cuarenta y dos años, es morena, mide 1,70, delgada, pechos grandes, trabaja en el hospital como enfermera.

Me comentó un suceso que le ocurrió hacía unos días, pero antes de ocurrir esto, ella me aclaró que desde hacía un tiempo, sufría fantasías y sueños por las noches, que hacían que se despertase cada noche sudorosa, en estas fantasías ella estaba con varios chicos. Estando sufriendo estas fantasías, Ana me dijo que en el día en cuestión en que le acaecieron los acontecimientos, ella estaba durmiendo ya que había estado el día anterior de guardia en el hospital, entonces sus vecinos de al lado se mudaban, y la despertaron con el ruido de la mudanza sobre las diez, ella libraba ese día, así que se levantó al haber sido despertada.

Una vez que dejó la cama, Ana subió la persiana, entonces vio el camión de la mudanza en la calle, inmediatamente salió a la terraza del dormitorio, extrañada porque no sabía que se fuese a mudar ningún vecino, ella me comentó que embargada por la novedad, tal fue la absorción que no se dio cuenta de que estaba en camisón, el cual era de seda, de color burdeos, que le tapaba medio muslo. Cuando se dio cuenta, vio a dos trabajadores de la mudanza en la terraza contigua, los cuales estarían por la veintena de años, ellos estaban colocando cajas en una especie de grúa y hablando a voces con otros dos chicos que estaban abajo en la calle junto al camión, uno de ellos un adolescente que acabaría de cumplir la mayoría de edad y el otro era el mayor de todos, que pasaría los treinta años.

Tras contemplar todo el escenario, se dio cuenta de que los dos muchachos de arriba se habían quedado embobados mirándola, así que entró en el dormitorio de nuevo, dándole un escalofrío nada más hacerlo al pensar en la mirada de esos jóvenes. En ese momento ella me confesó que se excitó muchísimo, y que se pasó gran parte de la mañana mirándolos por una de las ventanas sin que ellos se dieran cuenta, que no se los podía quitar de la cabeza, que sólo hacía pensar en ellos, más aún con las fantasías que había tenido en días anteriores.

Ana me dijo que estaba tan caliente y ensimismada mirándoles, que cuando se dio cuenta eran las once del mediodía, así que se vistió rápido y bajó a comprar el pan, ya que su hijo, pues tiene un retoño de diecinueve años, llega sobre las dos y el marido al poco tiempo. Mi amiga me dijo que al volver no estaban en la calle, entró en el portal y vio como se cerraba la puerta del ascensor, pero de inmediato alguien desde dentro la detenía poniendo su mano, al abrirse vio a dos de ellos en el interior, los de la terraza de antes, le preguntaron si subía y ella dijo que sí, que iba al cuarto, dicho esto ellos le respondieron con una sonrisa que lo sabían.

Me dijo que en el corto trayecto del ascensor pudo apreciar el olor de sus cuerpos fornidos y ver sus torsos musculosos más de cerca, notó que se miraban entre ellos sonriendo tras haberme mirado ambos antes el pecho, al bajar se despidió con un adiós y uno de ellos le respondió que hasta luego guapa, lo cual hizo que le recorriera un escalofrío por el cuerpo.

Ella me comentó que fue entrar en casa y empezar a sentir un volcán por dentro, su imaginación se disparaba y su coño le ardía y reclamaba su atención. Entonces fue al dormitorio, se tumbó en la cama y sacó el vibrador de la mesilla, se levantó la falda, se abrió de piernas, y con las bragas un poco apartadas se lo metió de golpe, no le hizo falta ningún lubricante de lo mojada que estaba, sintió que llegaba con él al fondo, apreciaba su flujo resbalar por sus muslos, empezó a oír el chapoteo que producía el movimiento del consolador en su vagina, quería calmar ese fuego, y se masturbaba compulsivamente, tal energía y empeño puso que momentos después lo logró. Se quedó tirada en la cama, reposando de la masturbación, se había corrido pensando en los dos chicos de la terraza, ella disfrutaba con ellos en su mente.

Estando en la cama reposando de su masturbación, llamaron a la puerta, ella se apresuró a ponerse las bragas y la falda bien nuevamente y se dirigió hacia la entrada de su casa, cuando abrió vio que era uno de los de la mudanza, de los que estaban antes en la terraza, era moreno, guapísimo, fibroso y, este le preguntó que si tenía agua fría, que hacía mucho calor y la dueña del piso en que estaban haciendo la mudanza no tenía, ella le dijo que sí, entonces Ana fue hacia el frigorífico y le trajo una botella grande, el chaval le dio las gracias, y ella le dijo que no era nada, y que si quería otra cosa, refrescos, cervezas o zumos pues que ella podía facilitárselo, él chico se lo pensó un poco, y después le respondió que una cerveza estaría bien, entonces Ana le dijo que entrase, se fueron los dos a la cocina, ella tomó dos cervezas del frigorífico, las abrió, le dio una al chico y la otra comenzó a bebérsela ella, acto seguido cogió un paquete de patatas fritas y puso en un plato unas cuentas, él comenzó a beber y a comer.

Pronto entablaron una conversación, él le comentó que su vecina se iba a las afueras  de la ciudad, y que tenía muchos muebles y cosas, que iba a ser una mudanza larga, ella le comentó que no sabía nada, que ni su marido ni su hijo le habían dicho tampoco nada, él le preguntó por donde estaban ellos y ella le respondió que en el trabajo y en el instituto, él tras oír eso se empezó a soltar y a ser descarado, le dijo que si ella fuera su mujer no la dejaría sola, que estaba muy bien y que cualquiera podía quitársela, ella se ruborizó por el descaro, y le comentó que no era para tanto, él ya desbocado le dijo que era una chica espectacular, todo ello mientras acababa la cerveza y se acercaba a ella.

Ana le dijo que ella siempre había sido fiel a su marido, que él no debía de tener problema por eso, pero ella me comentó que en verdad estaba ardiendo y deseosa de tener sexo con ese chico, él le dijo que era una pena, porque le gustaba mucho, todo esto teniendo su cara frente a la de ella, Ana le respondió que ella era fiel, y él le dio un beso, el cual ella respondió. Estuvieron besándose un rato aceleradamente, él le agarraba mientras el culo, apretándolo hacia ella, sintiendo su miembro encerrado, poco después, él sin dejar de besarla se la llevó hacia su dormitorio, que estaba junto a la cocina, y que también daba al hall del piso.

Cuando llegaron, él la tiró en la cama, encima de la colcha, el chico se empezó a desnudar, mientras ella apartaba la colcha y dejaba la cama con la sábana, una vez desnudo, se fue hacia ella, le levantó la falda negra y tras arrancarle las bragas, le metió la polla en su coñito, no hubo más preliminares, pero no hicieron falta, ella estaba muy mojada por la situación y por su anterior autosatisfacción individual, él comenzó a follársela en su cama de matrimonio, a ritmo medio, le metía su polla una y otra vez hasta el fondo, su vagina la aceptaba gustosa.

El chico le decía que cuando la vio por la mañana en el balcón casi en pelotas imaginó que era una cachonda y que no se equivocó, que le dijo a su compañero, que a ver si alguno tenía suerte hoy con ella, que el acompañante decía que las maduritas eran las mejores y no se equivocaba, porque tenía un precioso coñito. Ana le respondía que nunca había hecho eso antes, que no siguiera ya que estaba casada, que el chico le respondía que lo sabía, que ya se lo dijo antes y que además había visto la foto de la boda en la mesilla, y que el marido tenía una cara de cornudo impresionante, que estaba ahí contemplando cómo estaba su mujer abierta de patas y recibiendo la polla. El chico continuaba diciendo que se la iba a follar a base de bien, para que se quedase satisfecha, que tenía un coño apetitoso, muy estrechito.

El chico le metía una y otra vez el miembro en su húmedo coñito, ella le decía al chico sin mucha consistencia que no siguiera, pero a la vez le comentaba que hacía mucho tiempo que no se la follaban y menos un chaval tan jovencito, incluso Ana le rogaba que no empujara tanto. El operario le respondía que se relajase y disfrutara, que se le notaba falta de miembro masculino, pero que iba a quedar reventada como una zorra.

Ella le pedía que no siguiera, que se iba a correr de nuevo, él se quedó sorprendido, y al ver la cara ella le dijo que antes había estado masturbándose un poco, él sonrió y le dijo que era una putita insaciable, el chico continuó encima de ella follándosela con las piernas lo más abiertas posible, el pene entraba por completo una y otra vez, Ana la cual había perdido ya también su camisa blanca, le rogaba que dejara de mordisquear sus pechos, que le iba a dejar marcas, para después decirle que se iba a correr de nuevo. Él le dijo que esperase un poco, que aguantara, que tenía unos pedazos de tetas, que el marido era un inútil al no tirarse a su mujer más a menudo, ella le dijo que terminase, que su hijo de diecinueve años estaba a punto de llegar a las dos, él le respondió que hasta esa hora quedaba aún mucho tiempo, y que su hijo gozaba de pocos años más que él, que tenía veintitrés.

Ana estaba boca arriba en la cama, desnuda totalmente, abierta de patas completamente, con el chico encima de ella, el cual no paraba de penetrarla una y otra vez a gran velocidad, ella gritaba de placer, chillaba de gozo, le rogaba al chico que continuara, él le decía que le iba a meter el miembro lo más que pudiera, que disfrutara de su coño, que seguro que con el cornudo de su marido no se corría así.

Ana no aguantó más y se empezó a correr, mientras el chico le decía que él también, ella sentía los espasmos del pene, notaba su semen en su vagina, llenándosela, él le decía mientras se corría que era una mamá muy putita, y ella le pedía que no se la sacase, que quería más, estuvieron un rato inmóviles en esa postura, reposando, hasta que pasado un tiempo él se apartó de ella y le dijo que se tenía que ir, que le estarán echando en falta, que tenía que ir a trabajar un poco, que si luego podía, volvía y le daba más, que era una viciosa y que tenía unas enormes ganas de polla, Ana, que tenía sus flujos por todos lados, le dijo con cara de pena que estaba de acuerdo, así que el chico se vistió y se marchó de la habitación.

Ana me contó que se quedó en la cama tirada, reposando de nuevo de su segundo orgasmo, pero poco le aguantó esta situación, ya que se dio cuenta de que no estaba saciada, que su calentón era aún mayor de lo que pensaba, así que ante su soledad, empezó a acariciarse su coñito, estaba desnuda encima de la cama, y jugando con sus deditos en su coñito, llegando incluso a penetrarse con ellos.

De repente, ella me comentó que estando así vio como entraban los dos jóvenes de la terraza en el cuarto, el chico había vuelto con su compañero, yo estaba ahí masturbándome delante de ellos, entonces el chico le dijo al otro que viese lo puta que era, que estaba abierta de patas masturbándose ansiosa de más, el otro respondió que menuda guarra, y después le preguntó a ella que si iba a dejar que le follase, ella no respondió, el primer chico entonces le ordenó al nuevo que se la follase, y acto seguido se fue, dejándolos solos, era obvio que no había cerrado la puerta al irse.

Al quedarse los dos, ella me comentó que dejó de masturbarse, el nuevo chico era moreno, muy guapo, bastante musculoso y  alto. Este se fue acercando a ella mientras se quitaba la ropa, quedando desnudo completamente al poco tiempo, pudo ver su musculoso cuerpo marcado, se le notaban las abdominales y los pechos, y abajo un enorme pene. Ana se quedó inmóvil mirando al chaval, él se acercó a ella, una vez estaba al lado, sonrió y se subió a la cama, se puso de rodillas a la altura de los pechos de mi amiga, una pierna a cada lado y él empezó a amasar sus pechos, los agarraba con fuerza y tiraba fuerte de sus erguidos pezones.

Ana estaba a merced del chico, el cual le dijo que tenía unas tetas hermosas, para preguntarle seguidamente que si iba a dejarse follar, no respondió, y él continuó diciéndole que le encantaban las maduritas, que iba a gozar su miembro, después le comentó que las jovencitas solían asustarse al ver su pene, que no se relajaban y no la sabían disfrutar bien, para finalizar preguntándole que si ella iba a saber hacerlo, ella respondió que era inmensa y gorda, que no iba a poder hacerlo, él siguió diciendo que quería disfrutar metiéndola entre sus tetas, cosa que hizo, mientras apretaba sus pechos hacia dentro, dejando aprisionado su miembro, le dijo que le encantaban sus pechos, que con pocos podía hacerlo, las juntó al máximo para sentir el tacto ambos completamente, y le preguntó mientras movía su polla entre ellas que si le gustaba sentir su miembro ahí, Ana le dijo que tenía la piel suave y que sentía su calor, que estaba ardiendo, él le dijo que normal, que estaba muy excitado, que le encantaba mover su pene entre unas tetas así.

Acto seguido y mientras continuaba con esto le metió un dedo en su coñito, ella gimió, y el chico le dijo que lo tenía muy lubricado, para después preguntarle que cuanto hacía que no follaba en casa, ella respondió que un mes, que su marido no solía tener ganas, él le expresó que con su edad y un coño así la tendrían que follar a diario para que disfrutase bien de él, que la había debido follar poco, que el cornudo de su marido debía estar poco dotado porque lo notaba muy estrecho, Ana le dijo que hasta hoy sólo había estado con su marido, y el chico le dijo que le encantaba, que era una madura con un coñito de quinceañera, que se lo iba a dar de sí un poco e iba a aprender a gozar bien de él, dicho esto le introdujo dentro de su órgano tres dedos, Ana le comentó que parió por cesárea, por eso y por lo otro lo tenía de esa forma.

El chico continuaba jugando con su coñito, le metía sus deditos repetidas veces, para después sacárselos y hacer que ella los chupase, saboreando sus flujos, esto lo repetía una y otra vez, la masturbaba, el chico le decía que se lo estaba pasando muy bien, con su pene entre las tetas y tres deditos en la vagina, él le decía que le iba a abrir bien el coñito, ella no decía nada, pero disfrutaba de la situación, posteriormente el muchacho, mientras seguía con los dedos en su coñito, le dijo a ella que se la chupase un poco, Ana le respondió que nunca había chupado una así, que era enorme, dicho esto, empezó a pasar la lengua por toda la polla, mojándola por todos lados, permaneció así un rato hasta que le dijo a él que le gustaba su miembro, y que si seguía con los dedos así iba a correrse, el chico le respondió que de eso se trataba, que quería que se corriese de nuevo para que se dilatara bien, que por eso se le estaba follando su coño depilado con los dedos, los cuales hacían ruido al introducirse con tantos flujos.

A continuación el muchacho le dijo que se tragara su polla, y ella comenzó a metérsela, primero un poco, después un tanto más, hasta que logró introducirse la mitad, estaba a tope su boca, no podía con más, pero él la animaba a que se metiese algo más, cosa que hizo, provocándole inmediatamente arcadas cada vez que se la metía, su boquita no podía abarcar toda la polla, y eso que lo intentaba a pesar de las numerosas arcadas, y de las lágrimas que le salían por los intentos, ella estaba disfrutando de la situación aunque no lograba por mucho que lo intentaba introducirse más centímetros del miembro, él a horcajadas sobre sus pechos lo disfrutaba mientras masturbaba su coñito. Con esta situación se estuvo un rato, hasta que ella se corrió de nuevo, empezó a soltar fluidos por su agujerito, inundando las sábanas, mientras continuaba mamando la polla del chico lentamente a la vez que iba soltando gemidos por su orgasmo.

Ana estaba con la polla en su boca, mamándola, y su coñito soltando flujos sin parar, estaba pletórica, su calentura no tenía fin, el chico estaba aún encima de ella a horcajadas, con ella chupándole lentamente la polla, cuando de repente vio que en la habitación estaban todos los operarios de la mudanza, los cuatro. Al verlos, el muchacho que estaba encima de ella les dijo que habían llegado justo a tiempo, porque la madurita se acababa de correr y estaba jugosa, y que iba a empezar a follársela. Los dos nuevos chicos comentaron que no se podían creer que fuese cierto lo que les había contado, que era cierto lo puta que era, Ana cuando los vio se sobresaltó y eso hizo que prolongase aún más su orgasmo anterior, estaba gozando en una mañana más que toda su vida de casada.

Me comentó que cuando quiso reaccionar estaban los cuatro alrededor de la cama, desnudos, mirándola con ojos de deseo. Entonces el primer chico que la folló se presentó, dijo que se llamaba Óscar, después comentó que el compañero se llamaba Javi, seguidamente dijo que los otros dos eran, uno Ramón, que tenía treinta y seis años, casado, muy varonil, el más fuerte de todos, y el otro se llamaba David, tenía diecinueve años, que al oírlo ella casi se desmaya, tenía la misma edad que su hijo, poseía una cara aniñada, aunque su cuerpo fibroso no estaba mal.

Enseguida Ramón se acercó de pie a ella ofreciéndole su pene erecto para que se lo chupara, David no pudo evitar abalanzarse sobre sus pechos y empezó a lamer y succionar sus pezones, Javi seguía de rodillas en la cama, pero ya no a la altura de su pecho sino de su cintura, estaba colocando cada una de las piernas de mi amiga alrededor de su cintura, y mientras apuntaba con su descomunal miembro a su vagina, le decía a los demás que una tía de esta edad lo que necesitaba era una polla como la suya, que a ella aún no le habían dado y que prácticamente la iba a estrenar, sin más y de un sólo empujón introdujo la cabeza de su pene en su coño, Ana dio un grito de dolor.

Jamás había tenido nada con semejante grosor dentro, él sonriendo le dijo que se relajase, que ya había pasado lo peor y que ahora empezaba lo bueno, era todo un experto, y en cuanto vio que los músculos de su vagina se relajaban y dejaban de estar tensos, introdujo más de la mitad de su pene sin mayor esfuerzo en el chorreante coñito, ella nunca había sentido nada igual, las paredes de su vagina parecían adaptarse al grosor de ese miembro que luchaba por dilatarlas y la presión que ejercía sobre ellas comenzaba a transformarse en una sensación verdaderamente placentera, ella se estaba dejando llevar.

Ana comenzó a succionar la polla de Ramón con avidez, y a la vez disfrutaba de cómo David seguía chupando y mordisqueando sus pezones. Javi comenzó un lento vaivén en su interior, en cada paso iba introduciendo más y más su polla en ella, ella no podía creer que su vagina pudiera albergar su miembro y menos aún que éste le empezase a producir semejante placer, ella notaba como su vagina se había adaptado a la polla, su pene rozaba la entrada de su útero en cada empujón, Ana no pudo más y comenzó a correrse en medio de un gran alarido de placer.

Mientras ella se corría de nuevo, la chica pudo oír a los chicos hablar entre ellos, Javi les decía que vaya lo poco que había aguantado, y que como le gustaba, que tanto quejarse y luego como le gusta, que ese coño era increíble, que iba a tener que follársela más veces si quería dejar de tenerlo así de estrecho e irse acostumbrando a follar, para finalmente preguntarle a Óscar que si él pensaba lo mismo, ya que antes se lo había cargado y lo llenó de semen, el cual aún salía de su vagina con sus flujos, haciendo que hubiese un gran rebujo de líquidos, el compañero le respondió que era cojonudo, que a él le ordeñó antes la polla, pero que volvía a tenerla dura y que tenía ganas de pajearme viendo el espectáculo. David les dijo que las tetas eran magnificas, enormes y con unos hermosos pezones, y Ramón les comentó que como siguiera chupándosela así no iba a tardar mucho en correrse, que su mujer en la vida se la había chupado igual, que se la podía meter casi hasta la garganta y que era muy placentero eso.

Javi le dijo a ella que tenía un coño muy rico, que parecía querer succionarle la polla, Ana no dijo nada, aunque no paraba de jadear, Javi le comentó que si la viese su marido con la escena que se estaba produciendo, en la cual a ella se la trataba como si de una puta se tratase, a lo mejor su esposo la comenzaba a follar mejor, ya que, continuó diciéndole, tenía un coño para que disfrutase de él y para disfrutarlo, mi amiga continuaba sin hablar, pero seguía luchando por respirar. Javi continuó con su monólogo, le recomendó a Ana que ese día era mejor que no follase con su marido, porque le dijo que le iba a dejar el coño tan abierto que podría enterarse de que se la habían estado montando. Mientras Javi hablaba, le fue metiendo cada vez más su miembro en su vagina, hasta que se lo dejó prácticamente entero dentro, entonces Javi le comentó que sólo faltaba un poco más, que se había adaptado enseguida a su polla y que quería que gozara con ella.

En ese momento, Ana no paraba de tener orgasmos, encadenaba uno con otro, cada vez mejores, podía sentir como Javi con sus fuertes brazos la cogía de las caderas y la acercaba y alejaba de su cuerpo del suyo al ritmo que él imponía, ella sentía ese miembro hirviendo entrar y salir de ella, rozando las paredes de su coño como nunca otro lo había hecho jamás. De repente Javi acercó con más fuerza el cuerpo de ella hacia él, entonces ella pudo notar como el glande traspasaba la entrada de su útero y se introducía en él, ahora sí la habían penetrado por completo, Ana podía sentir su vagina completamente llena y más dilatada que nunca y la totalidad de la cabeza del miembro en el interior de su útero, el gemido que dio debieron de oírlo todos los vecinos, no podía dejar de correrse. Javi mientras destrozaba el coñito le decía que ahora sí que estaba bien abierta, que pocas llegaban hasta tan hondo, le decía que tenía un coño impresionante, estrecho y muy voraz al mismo tiempo, Javi le comentó que estaba disfrutando mucho metiéndosela por completo, a la vez que le ordenaba a ella que disfrutara de ella y siguiera corriéndose.

Estando así, Óscar les dijo a Ramón y David que se apartasen, que iba a echar toda su leche sobre ella, estos le obedecieron y al mismo tiempo que se corría ella también lo hacía Óscar sobre mi amiga, el chico se había estado masturbando mientras veía todo, Ana podía sentir su leche hirviendo sobre sus pechos. Óscar le decía que le encantaba ella, y que disfrutara de su semen en sus pechos, que sabía que le gustaba, porque a las putitas les encantaba eso.

Mientras sucedía este acontecimiento, Javi dijo que no aguantaba más, que su coño era un auténtico volcán, pero él le iba a apagar el fuego que llevaba dentro, acto seguido se empezó a correr, Ana al darse cuenta, le dijo que no se corriese dentro, que ya se lo había llenado antes el compañero, pero Javi no le hizo caso y continuó, la polla de él palpitaba una vez y otra en su vagina, y con cada una podía notar como estaba depositando toda su leche hirviendo no en su vagina sino en el interior de su útero, en el que notaba la presencia de la cabeza de su miembro, bastó notar esos intensos, calientes e interminables chorros dentro de ella para prolongar aún más su orgasmo.

Mientras se corría, Javi le decía a mi amiga que estaba disfrutando mucho corriéndose en su interior, que era una hembra muy buena, que le estaba sacando todo su semen, que tenía que ver su marido las veces que se estaba corriendo y lo que podía llegar a tragar su coño. Óscar continuó diciendo que habría que montarla varias veces al día para dejarla satisfecha, que está visto que eso es lo que le falta, que lo raro era que hubiera aguantado tanto para ponerle los cuernos al soso de su marido, para finalizar diciendo con una gran sonrisa que una tía con un coño así necesita que la follen bien, en su casa o fuera de ella.

Tras unos momentos de implas, cuando Ana volvió a ser consciente de lo que sucedía, pudo ver como David se había tumbado junto a ella en la cama, al mismo tiempo que Javi sacó su polla del coño de mi amiga. Poco después, Ramón y Óscar la cogieron a ella por los brazos en volanda hasta ponerla encima de David, en el corto trayecto pudo sentir como todos los flujos que tenía en su vagina resbalaban por sus muslos, al bajarla, le enfundaron la polla del crío en su vagina, él boca arriba, y ella encima, David le decía que era un gustazo, que siempre había querido que le cabalgase una madura tetona como ella, a la vez que le ordenaba que se moviese, mientras le amasaba sus pechos.

Ana en ese momento pensaba que se estaba volviendo loca, estaba  cabalgando a un chico que podría ser su hijo, pero eso no le influyó, empezó a subir y bajar sobre su joven miembro como una auténtica loca, mientras, podía ver a los demás riendo, Óscar decía que con lo puta que era, ella es capaz de todo, Javi decía que ya no iba a pasar ni un sólo día en que no se follase una o varias pollas, Ramón, incrédulo, afirmaba que jamás pensó que una casada pudiese llegar a ser tan zorra. Mientras, ella seguía subiendo y bajando sobre el chico, podía sentir su miembro en el interior, le producía una sensación placentera, pero ni por asomo igual a la que había experimentado anteriormente.

David le pellizcaba y tiraba de sus pezones, mientras que le decía que era una mamá muy guarrilla, que disfrutara de su polla, que le iba a dar lo que necesitaba, que siempre había soñado con follarse a una madura casada. Al Ana oírle decir eso hacía que se pusiese más y más cachonda aún, cosa que notaron Ramón y Óscar, el primero aprovechó para ponerse de pie en la cama y la obligó a chuparle su polla de nuevo, al tiempo que seguía cabalgando al más joven de todos, el segundo se sentó sobre la cama, detrás de ella, y comenzó a acariciar con sus dos manos sus nalgas.

Al poco de estar así, ella pudo percibir como uno de los dedos de Óscar, empapado de sus flujos vaginales, empezaba a perforar poco a poco su ano, la sensación, a pesar de ser nueva para ella, era sumamente placentera, el hecho de sentir que tenía una polla en su coño, otra en su boca y un dedo ya completamente dentro de su ano, hizo que se corriese de nuevo. Ella tuvo que dejar de chupársela a Ramón para poder comenzar a gemir como una posesa, momento que aprovechó Óscar para intentar introducir otro de sus dedos en su esfínter, pero su culito ejercía un poco de oposición así que al poco los sacó de él.

Ana continuaba follándose a David, y enseguida notó que empezaba a intentarlo de nuevo, introdujo uno de sus dedos por completo en él, ejerciendo un ligero vaivén, y enseguida lo sacó, de inmediato intentó introducir dos a la vez, ella notó de nuevo una presión sobre su esfínter, pero esta vez era diferente, al girarse pudo ver que no era Óscar sino Ramón el que estaba tras de ella, continuó igual, hasta que de repente empezó a penetrarle el culito con su pene, con una de sus manos empujó su espalda dejándola prácticamente inmovilizada sobre el pecho de David, que aún tenía su polla en ella, y ejerciendo un poco de presión albergó la punta de su glande en el ano, Ana tuvo la sensación de que le introducían un hierro al rojo vivo en su cavidad, y enseguida le pidió que no siguiese, que nunca lo había hecho por ahí.

Ramón le dijo a ella que se tranquilizara, que estaba seguro de que le iba a gustar, que parecía mentira que a una tía de su edad y tan buena como ella, la tuvieran prácticamente sin usar, para continuar diciéndole que se dejase estrenar el culito, que se lo iba a inaugurar y vería después que gusto sentía, que a su mujer le encantaba que se lo hiciera y que a él no había cosa que más gusto le diese que follarse el culo de una tía, para finalizar diciéndole que se tranquilizara que ya empezaba a entrar.

Poco después, Ana le dijo a Ramón que fuera más despacio, que la iba a reventar, cosa que él hizo, preguntándole después si así le gustaba más, ella le respondió que sí, que empezaba a gustarle, él le comentó entonces que lo sabía, que era divina, que le encantaba lo estrechito que tenía el culito, que se había follado un montón de culos en su vida, pero que nunca había estrenado uno, ni siquiera el de su mujer, que era una maravilla lo estrechito y caliente que estaba, para terminar diciéndole que ya tenía la mitad de su miembro dentro.

Ana le dijo que le estaba gustando, que llevaba tiempo con ganas de probarlo, pero nunca se había atrevido a confesárselo a su marido, Ramón con una sonrisa en la cara le comentó que no sabía su marido lo que se perdía, porque ella tenía un culo divino e iba a ser él quien se lo abriese, después Ramón le dijo que se dejase meter un poco más, y ella le dijo que de acuerdo, pero que lo hiciera despacio. La situación era espectacular, David inmóvil boca arriba con la polla dentro de Ana, Ramón perforando el ano de ella y Javi y Óscar de espectadores.

Ramón le comentó que disfrutara, que ya estaba casi toda dentro de ella, poco a poco iba entrando entera, Ana les comentó que no se podía creer lo que le estaban haciendo, que tenía dos pollas dentro de ella, Ramón le replicó que se lo creyese porque era cierto, y porque ahora sí estaba completamente dentro su miembro. Javi le comentó que era una yegua de primera que necesitaba ser montada y que ellos eran unos potros salvajes que habían venido a solucionar su problema, Ramón le dijo que ella estaba en celo y que ellos se lo iban a quitar, para finalmente preguntarle a David si eso era verdad, el cual le respondió que sí, y que notaba su polla dentro junto a la suya, los dos miembros se podían sentir mutuamente a través de la fina pared separadora.

En ese momento, David comenzó de nuevo a follársela, para ordenarle seguidamente a Ramón que también lo hiciera a la vez, este lo hizo respondiéndole que no iba a parar hasta que regase su culo por primera vez de leche, que esa tía era un cañón y que parecía mentira que no la follasen bien en casa, que no podía creer que hubiera dejado su marido ese culito para otro, que era divino.

Óscar les comentó a sus compañeros que cuando se la folló antes no pensaba que fuese tan puta, que si lo llega a saber se lo hubiese estrenado él, que jamás imaginó que le fuese a gustar tanto tener dos pollas dentro, que al final él tenía razón, que es una buena zorra que se está corriendo de nuevo, que menudos gemidos daba, que la iban a oír todos los vecinos. Javi entonces les dijo que no se preocupasen, que él le iba a tapar la boca, que si le gustan dos pollas seguro que con tres se lo pasa mejor. Entonces Javi se subió de pie a la cama y le ofreció su enorme miembro de nuevo erecto a Ana para que comenzase a mamarlo.

Minutos después, Ramón comentó que no podía más, que tenía el culo tan estrecho que iba a hacer que se corriese de un momento a otro, David le replicó que él en el coño aguantaba todavía un rato más, y momentos después Ramón empezó a correrse, diciendo en voz alta que se lo iba a llenar de leche por primera vez, que era divino, que ella estaba disfrutando, que estaba dando grandes espasmos con la corrida en su culo, David le comentó que los estaba notando en su coño. Javi les dijo que a pesar de estar corriéndose, a él se la seguía mamando como si tal cosa, que a Anita iban a tener que follársela más. Dicho esto, Óscar apartó a Ramón diciéndole que quería tirársela de nuevo.

Ana estaba en la gloria, se había corrido innumerables veces, acababa de experimentar lo que era tener tres pollas dentro de su cuerpo, le había encantado y más aún, había descubierto que era capaz de satisfacer a tres hombres a la vez. Óscar subido a la cama, ocupó el lugar de Ramón, y se la introdujo en el culo, David seguía follando su coño a buen ritmo y ella disfrutaba chupando la polla de Javi.

Así estuvieron un rato, hasta que Óscar sacó su miembro del culo de mi amiga, estuvo un rato fuera, para después poner sus manos sobre las caderas de ella, Ana puso un poco más su culo en pompa para facilitar su entrada, pero ella se había equivocado, Óscar le pidió sitio a David, quería meter su polla también en el coño, acto seguido ella pudo notar como comenzaba a introducir su miembro en su coño tras haber parado antes los movimientos David, que tenía quieta su polla en el interior de su vagina, ella tenía cara de incredulidad, no podía creer lo que estaba pasando, en ese momento, ella pensaba que le iban a desgarrar su coño, pero al poco tiempo pudo notar cómo se iba abriendo paso en su vagina hasta sentir que se introducía por completo

Óscar le dijo a ella que al fin lo lograron, que ahora sí que estaba bien abierta, que habían hecho falta dos pollas, pero al fin habían conseguido abrir ese coño de quinceañera que tenía, que ahora ya estaba lista para disfrutar a tope de él, para concluir preguntándole que si le gustaba sentir dos pollas dentro, Ramón le dijo que cuando lo usase su marido no lo iba a reconocer, que ahora tenía el coño digno de una puta y que iba a sentir la necesidad de usarlo a diario, que las que habían probado esto aún los llamaban, porque ya no tenían bastante con lo que les daban en casa, que ahora necesitaban que las montasen a diario y de bien, que esto era follar y no lo que le daban en casa. Javi le dijo que si ella quería irían a diario a follarla, que le iban a soltar tanta leche que al final se quedaría preñada, que ya habían hecho unas cuantas barrigas y los cornudos de sus maridos criaban a los niños como si fuesen de ellos.

Óscar entonces al ver la pasividad verbal de Ana, le ordenó que dejase de chupar y le dijese que si le gustaba como la estaban follando, ella obedeció, y les dijo que debía de estar loca, pero sí le gustaba, que le encantaba, que no se preocupasen por lo del embarazo que tomaba la píldora, seguidamente continuó mamándosela a Javi. Momentos después él le dijo que se corría, le sacó la polla de la boca y empezó a expulsar semen sobre la espalda de ella, quedó blanca, poco después David le dijo que no aguantaba más, se salió de debajo de ella, y empezó al poco tiempo a verter su leche sobre la espalda y el pelo de Ana, ahora sí que estaba embadurnada de semen.

Óscar todavía aguantaba, ella estaba a cuatro patas y él se la metía por el coño desde atrás, Ramón se puso delante, con su pene flácido, pero metiéndoselo en la boca a Ana para que lo saborease y se lo pusiera de nuevo a tono, Óscar le daba una y otra vez, mientras le decía que era una putita en repetidas veces, le manifestaba que su coño ya no era el del principio, pero que a él le gustaban más así, bien abiertos, tragones y siempre con ganas de tener pollas dentro. Óscar le comentaba que una tía como ella había nacido para ser montada, incluso él la incitaba a que se dedicase a eso profesionalmente. David y Javi de pie, al lado de la cama miraban el espectáculo, mientras a Ramón se la chupaba de nuevo, su polla estaba otra vez erecta.

Pasados unos minutos, Óscar le dijo que se corría de nuevo, se la sacó, la tumbó boca arriba, quedándose Ramón si la boca de ella, y empezó a bañar sus tetas, mientras lo hacía Ramón puso su polla en la boca de Ana, y comenzó a follársela, metiéndosela todo lo que podía, ella estaba sobrepasada por esa follada de boca, pero sacaba toda su lengua para saborear entera el miembro del chico, Óscar mientras terminaba de descargar su semen incitaba a Ramón a que se la metiese hasta la garganta, Ana se le saltaban las lágrimas con la polla de él en su cavidad bucal, no dejaba nada fuera, y ella de vez en cuando soltaba arcadas. Ramón seguía así, y los otros tres chicos de pie le incitaban a que continuara. Pasado un rato, Ramón se corrió de nuevo, en la boca de ella en principio, pero después por su cara y pelo, Ana tenía una gran sonrisa mientras esto sucedía, la cual intercambiaba con sacadas de lengua de su boca de forma ansiosa buscando la polla del chico.

Ella quedó tendida en la cama, embadurnada completamente de semen por la totalidad de su cuerpo, entero brillaba signo de tener todo cubierto, la cama estaba chorreando entre el semen y sobre todo los muchos flujos que había soltado ella con tanto correrse. Los chicos se vistieron y se marcharon a continuar con su tarea, no sin antes dejarle sus teléfonos por si querían llamarlos, ella quedó en la cama tirada, reventada del esfuerzo, su coñito estaba muy abierto, enrojecido, lo tenía ahora que se le secaba muy escocido, el culo igualmente estaba ruborizado, abierto, se notaba que había tenido uso.

Al rato se dio cuenta de que faltaban diez minutos para que llegasen su hijo y el marido, así que se levantó inmediatamente, metió toda la ropa de la cama en la lavadora y se fue a bañar. Cuando salió del baño ya estaban allí los dos, ella no se podía ni mover, y sentarse le dolía, estaba completamente destrozada, sus agujeros habían tenido más uso del acostumbrado.

Ana desde esos momentos no deja de soñar con los chicos de la mudanza, incluso más de una vez se ha masturbado pensando en ellos. Su marido no se dio cuenta de nada, dice que pasaron unos días hasta que mantuvo relaciones con él, y no fueron muy satisfactorias.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

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Dos parejas y una apuesta

Patricia gemía, pero necesitaba más así que señalando con el dedo al de la polla grande le dijo que  viniese, se acercó y él se fue a darse un morreo con ella, mientras ella le cogía la polla con la mano y le hacía una paja. Mientras tanto Natalia seguía siendo follada por el de la cola más pequeña, pero tenía el pollón del moreno en la boca. El que la follaba se corrió dentro y se fue a dar un baño, Natalia tumbó al moreno y se sentó encima de él cabalgándolo.

Esto que voy a contar sucedió hace poco.

A finales de junio nos fuimos Natalia  y yo, con Patricia (su amiga del alma), y su nuevo novio José, compañero de trabajo, a una casa que tienen los padres del novio de  Patricia cerca de Torrevieja. Es un chalecito, o mejor dicho, una huerta que era de los abuelos de José. En la carretera a Torrevieja, por un camino algo apartado. Estaba reformada, la parcela era grande y tenían piscina. Podíamos estar en pelotas que no nos veía nadie, pero sólo la usábamos para quitarnos la arena cuando veníamos de la playa o algún chapuzón nocturno. Porque para eso íbamos a la playa, no para estar en la piscina.

Yo tengo 30 años, mi nombre es José Patricia Natalia David. Mido 1.76 cm, 78 kg de peso y tengo un buen cuerpo, con espaldas anchas, bien proporcionado, no me puedo quejar. Natalia tiene 28 años, es morena, mide 1.68 y es la que mejor está, tiene un culo muy bonito, unas tetas de muy buen tamaño, 95 o así, con unos pezones morrones, medianos y bien puestos, vamos que todavía no se caen. Y de cara es bastante guapa.

Patricia es también morena y de la misma edad, de cara es algo menos guapa, pero tampoco se puede decir que sea fea, de cuerpo, está algo más rellenita que Natalia, pero tiene unas tetas preciosas, un 100 más o menos, con unos pezones oscuros y grandes. Y su culo, algo más grande que el de mi chica, pero lo tiene muy duro del aerobic. Vamos toda una macizorra.

Por su parte José, es el típico guaperas, delgadito y moreno. Pero muy buen chaval. Eran compañeros de trabajo, pero se conocieron sexualmente a través de una página de internet, y como se conocían sus gustos sexuales, también se que han hecho algún que otro trío. Así que éramos un grupo muy “abierto” eso sí, tampoco nos poníamos a follar los 4, había algo de respeto en eso, aunque con Patricia ya tuve yo algo.

Íbamos a descansar, no ha hacer turismo, con lo que era fácil lo que había que hacer. Levantarse tarde, playa, salir por la noche y cumplir con las respectivas. Obviamente, las dos no tienen muchos problemas en ponerse en topless en la  playa ni vestir ligeritas de ropa por la calle cuando estamos de vacaciones (tops ajustados, escotes, minifaldas, ausencia de ropa interior)… con lo cual llaman la atención al que las mira un poco. Además  a José y a mí nos encanta ver como se exhiben y como hacen girar la cabeza a todos. Sobre todo Patricia, que aparte de tener las tetas más grandes que Natalia, la gustan mucho los escotes e ir sin sujetador, con lo que más de un camarero se distrae cuando pedimos algo.

El  segundo o tercer  día, después de salir por las noches y ver el ambiente de la playa, nos llamó a todos las atención (y sobre todo a José y a mí), que las niñas de hoy en día (decimos niñas a las de 18 años), están demasiado espabiladas. Es decir, a parte de estar en la playa en topless o tanga incluso con su grupo de amigos, después por la noche cumplen la famosa frase de Torrente que “la culpa es de los padres que las visten como putas”, es decir, demasiado ligera de ropa. Que no es que nos moleste nada de esto, pero sí que nos choca a los que tenemos veinte muchos porque no era lo normal cuando teníamos esa edad. A parte también las conversaciones que escuchábamos  a las que se sentaban cerca de nosotros que contaban sin pelos y señales a quien se tiraban, cómo… Y demás.

Con lo que uno de los días en la playa salió el tema diciendo que los chicos de hoy en día con 18 años tenían que hartarse de follar, porque antes, te costaba follar con una,  pero ahora… lo tenían más fácil porque ellas no se lo piensan tanto. Aparte que la verdad es que están muchas buenísimas, no sé lo que tendrán los bollicaos, qué les daban sus padres, pero les crecen las tetas de una manera increíble.

Bueno, el tema es que nuestras novias se pusieron algo celosas por todos los piropos que echábamos a las niñas  y nos dijeron que no nos quejásemos de lo que teníamos nosotros y que seguro que las niñas no se lo ponían tan fácil a los chicos como decíamos nosotras. Y que seguro que también ellos aguantan más de lo que aguantábamos nosotros con su edad… bueno… la discusión se fue de las manos cada uno discutiendo por un lado. Los chicos diciendo que las niñas de hoy en día estaban buenísimas y que eran unas “folladoras natas” y nuestras novias diciendo que no estaban las niñas tan buenas, que no se lo ponían tan fácil a los chicos para follar y que ellos seguro que aguantaban como unos adultos  que encima no se cansaban como nosotros… Que echamos uno y nos queremos dormir…

Con lo cual la apuesta (como es habitual en nosotros), estaba servida. Y empezamos a apostar. La apuesta consistía en que nosotros les diríamos a que chavales tenían que entrar (porque obviamente a uno que viésemos que no estaba bueno y no ligaba mucho, iba a querer ligar con ellas), y a ver si preferían irse con ellas (unas casi treintañeras), o con sus amigas jóvenes, con las tetas increíblemente tiesas. Era para demostrar si ellas estaban mejor que las niñas de 18 años. Y que si conseguían que les hiciesen caso, saliesen el resto de la noche con ellos y a ver si eran tan machos como ellas decían o eran de polvo rápido, y si al día siguiente las llamaban es que todavía les gustaban a los chavales de 18 años. Y nosotros por nuestra parte intentaríamos ligar con unas niñas que viésemos con pinta de golfas (nos lo indicarían nuestras novias),  a ver si nos dejaban hacer lo que quisiésemos…

Todo esto lo hablamos en la playa, con lo que ese día por la noche sería la apuesta, si es que se atrevían. Al llegar a casa, nuestras novias nos preguntaron si la apuesta seguía adelante, José y yo pensamos que se les habría olvidado, pero no… así que, nos fuimos a hablar y a los dos nos llamó la atención, no lo que hiciesen ellas, sino… lo de ligar con unas jovencitas… con lo que aceptamos.

Ya por la noche nos empezamos a arreglar, era importante el ir vestido con la situación, es decir nosotros marcando con camisetitas ajustadas y ropa algo joven y a ellas las tuvimos que hacer que se cambiasen de ropa  porque se habían vestido demasiado juveniles y así no valía. Además iban con tops con escotazos y sin sujetador y  eso era ya tener muchos puntos por delante. Con lo que las hicimos ir algo más tapadas y con vestiditos algo más arreglados y de chicas más mayores, aunque Patricia prescindió del sujetador porque llevaba la espalda al aire con un vestidito rojo que la llegaba por las rodillas y que iba atado al cuello. Natalia se había puesto una minifalda (algo larga y no la mini que se había puesto al principio), y un top negro sin escote.

Salimos los cuatro en busca de las presas. Después de deambular por  varios bares, por fin encontramos uno de jóvenes y  a la media hora divisamos las presas. Por un lado había 4 chavales que por sus polos Ralph Lauren parecían muy pijos. Tenían que tener los 18 justos y estaban hablando con dos niñas de 18 ó 19 años, con mini faldas y con unos tops… que madre mía… vaya melones. Iban a pillar cacho. Así que primero irían las nuestras a espantar a las dos chicas y después les entraríamos.

Natalia no se lo pensó mucho y fue para allá seguida de Patricia… Comenzaron a hablar con los chicos con la excusa de que no eran de por aquí  y que era la primera vez que venían y no sabían donde eran los locales de copas. La conversación siguió hasta que las chicas que estaban se sintieron ignoradas y se quedaron solas, con lo que José y yo fuimos al ataque. Intentamos mantener una conversación, pero estábamos más pendientes de nuestras novias, así que cuando cambiaron de garito, las seguimos y dejamos tiradas a nuestros posibles ligues. Estuvimos toda la noche siguiendo a nuestras novias. Hablaban con todos, bailaban pegadas con todos, todos se arrimaban. Parecía que no se lanzaban ninguno, o por miedo o esperando a ver si ellas escogían de entre los 4. José y yo preferíamos ver lo que hacían ellas, así que intentábamos que no nos viesen.

A las 4 de la mañana, después de unas copas. Les vimos salir del bar, dirección a los coches. Creíamos que no iban a conseguir nada o que se habían rajado ellas. Pero cogieron mi coche, habíamos llevado los dos coches uno para ellas y otro para nosotros, y los chicos iban en otro. Montaron todos en los coches y nosotros en el nuestro y los seguimos, salieron a la carretera y fueron a casa de los padres de José. Que pretenderían…

Nosotros tuvimos que entrar por otro camino que José se sabía y que no sintiesen el coche. Dejamos el coche algo lejos, fuimos andando y vimos mi coche y el de los 4 chicos aparcados en la puerta. Oímos voces y vimos luces en la parte trasera así que entramos por la puerta lateral sin hacer ruido, entramos en la casa y subimos a la terraza del ático. Desde allí podríamos ver la piscina y el jardín y ellos no nos verían porque estábamos detrás de las luces y ellos de frente. Cuando subimos, vimos a los 4 chicos, sentados en las hamacas y quitándose las camisetas. Patricia y Natalia entraban es ese momento en la casa. Se oían perfectamente las conversaciones de los chicos, uno decía que le molaba más Patricia, otro Natalia, otros dos les daba igual. Que seguro que al que le tocase disfrutaría porque eran tías mayores y tendrían mucha experiencia.

Pero cada uno respondía que a ver quien se lanzaba y quien triunfase iba dentro y el resto a esperarles en la piscina… y en esto salieron Patricia y Natalia del garaje con unas botellas de alcohol, unos hielos y vasos. Se sirvieron unas copas  y luego ellas dijeron, que si no tenían ganas de un baño, pues que ahí tenían la piscina. Uno de ellos, pobre ingenuo, dijo que tenían los bañadores en el coche y mientras decían esto, Patricia se quedó mirándole, se desabrochó el nudo del vestido y dejó caer el vestido al suelo quedándose en tetas y con el tanga rojo como única prenda. Se les salieron los ojos a los 4 chicos  y José me dijo en voz baja:

-Mira la guarra de mi novia, está con unas ganas de mojar que no se tiene.

Acto seguido se empezaron  a quitar los pantalones hasta quedarse en calzoncillos. Llevaban todos slips de pata ajustados y se les notaba un bulto increíble. Patricia se quedó mirándoles y les dijo.

-Vaya, parece que os ha gustado lo que veis.

Y se echaron las dos a reír, mientras les decían que se quitasen todo. Uno de ellos señalándose el paquete, les dijo que como se iban a quitar los calzoncillos tal y como estaban, además, Natalia seguía vestida y Patricia con tanga. Se miraron las dos, cuchichearon al oído y dijeron… por eso no hay problema, y se juntaron los morros dándose un morreo increíble, mientras se sobaban. Natalia bajaba sus manos por el cuello de Patricia, luego le magreó las tetas y después bajó a su culo, cogió el tanga y se lo fue a bajar, pero Patricia le dio una bofetada en la mano y la dijo:

-Zorra, espérate que tú estás vestida.

Siguieron morreándose y Patricia empezó quitando la mini falda a Natalia, luego le sacó el top, dejándola en ropa interior. Bajó besándole el cuello, le comió el canalillo y luego le desabrochó el sujetador, sujetó fuerte las tetas de Natalia, mientras recorría su tripa hasta llegar a su sexo, dejó las tetas y llevó las manos a su tanga y se lo bajó de golpe, besándole el coño por encima y llevando sus manos a su duro culo. Estábamos José  y yo absortos en el show lésbico que habían hecho nuestras novias, al igual que ellas,  y no nos habíamos dado cuenta de que los 4 chavales se habían quitado los calzoncillos y se estaban haciendo una paja. En la posición que se habían quedado, es decir, Natalia de pie, y Patri arrodillada con la cabeza a la altura de la cintura de Nati, giraron las cabezas para mirar a sus admiradores y les vieron totalmente desnudos, haciéndose una paja y sin pestañear casi. Ellas se rieron y dijeron:

-Que desperdicio, no os preocupéis que os ayudamos.

Se miraron los chicos y empezaron a sonreír y mirarse unos a otros como alucinados. Natalia y Patricia se incorporaron y se dirigieron a ellos. Patricia se fue a por un rubiete muy guapo con un rabo que no estaba mal y mi novia se fue directa por un moreno con un buen rabo. Los otros, uno la tenía muy chica y el otro tampoco estaba mal armado. Las dos se metieron una polla en la boca y cogieron otra con la mano, y les hacían una paja. Iban chupando una polla un rato y pajeaban la otra y luego cogían la otra polla y al revés. Ellos no perdían el tiempo y magreaban las tetas y los pezones de nuestras chicas.

No tardaron mucho en correrse tres de ellos, uno de ellos en la boca de mi novia, y los otros dos mientras les hacían la paja. El de la polla más pequeña aguantaba. José y yo nos miramos como diciendo, ya se han corrido y ya han acabado. A Natalia le tocaba el que no se había corrido, le miró, ella se tumbó en el suelo y le cogió la polla para metérsela por su mojado coño. Él se retiró y  se levantó, Natalia le preguntó que donde iba y él dijo que por un condón, ella se rió y le dijo:

-Vuelve aquí, que no te hace falta…

Así que le faltó poco para darse media vuelta, se abalanzó sobre Natalia y se la metió de golpe, mientras el rubio se acercó a Patricia le pegó un morreo, luego bajó por las tetas hasta llegar a su coño y se colocó de rodillas comiéndole el coño. No lo tenía que hacer mal, porque Patricia gemía, pero necesitaba más así que señalando con el dedo al de la polla grande le dijo que  viniese, se acercó y él se fue a darse un morreo con ella, después se fue a las tetas y se las comió y mientras ella le cogía la polla con la mano y le hacía una paja. La polla recobró rápido la erección. Mientras tanto Natalia seguía siendo follada por el de la cola más pequeña, pero tenía el pollón del moreno en la boca. Mientras él le sobaba las tetas. El que la follaba se corrió dentro y se fue a dar un baño, su sitio lo cogió el que se la estaba comiendo, pero esta vez se levantaron y se fueron a una hamaca. Natalia tumbó al moreno y se sentó encima de él cabalgándolo.

Patricia ahora estaba a cuatro patas, con el rubio follándola y el otro delante haciéndole una mamada. Era alucinante verlas con las tetas botando a las dos. Tuvieron las dos el orgasmo a la vez  y acto seguido los dos que las estaban follando se corrieron y también se fueron al agua, y el que faltaba por follar se colocó encima de Patricia y la folló en la postura del misionero. Tampoco tardó mucho en correrse. Después se fueron al agua, y allí jugaban, se abrazaba, las lanzaban al agua, las besaban, las sobaban, las levantaban para verles bien las tetas y el coño, vamos ellas se dejaban hacer.  No llevaban ni media hora y ya se los habían cepillado a todos y ellos se habían corrido dos veces.

En esto que José y yo cuchicheábamos y vimos a Natalia tumbándose  boca abajo en el bordillo para coger su vaso, dejando su culo en pompa, cuando llegó el rubio y sin previo aviso empezó otra vez las “hostilidades”, la cogió del culo, la abrió las piernas y se la metió por el coño de golpe. Bombeó un rato y después Natalia se giró, se sentó en el bordillo abrió las piernas y recibió la polla del rubio otra vez mientras le abrazaba y le besaba.

Mientras Patricia estaba siendo follada por el moreno del rabo más grande, él de pie y ella abrazándole con las piernas, mientras los otros dos le comían cada uno una teta… tenía para todos. Llevaron a Patricia al lado de Natalia y las sentaron a las dos en el bordillo mientras fueron pasando todos por sus coños, bombeaban con fuerza hasta que se corrían. A ellas también las oímos unas cuantas veces. Creo que cada uno se corrió un par de veces. Después escuché a Natalia decir al de la polla chica, que era el que más había tardado en correrse siempre, así que tenía un premio. Se salieron. Le chupó la polla y después ella se puso a cuatro patas, él se puso detrás  y dirigió la polla a la entrada de su coño, pero Natalia cogió la polla y la dirigió a su ano, él sonrió y empezó a empujar hasta que entró…

Patricia la miró y dijo que ella también quería así que, tumbó al rubio en el suelo, ella se sentó de espaldas a él, pero metiéndose la polla por el culo, estuvieron un rato empujando hasta que entró. El rubio bombeó un rato, y mientras Patricia, hacía una paja al moreno y el otro le sobaba las tetas. Una vez que la polla del moreno  estaba tiesa le tumbó en el suelo, Patri se incorporó dejando al rubio a medias y se sentó sobre el moreno, metiéndose la polla en el coño. Después, mientras que cabalgaba al moreno, señaló al rubio para que se colocase detrás de ella, le cogió la polla y se la llevó al culo. José y yo nos miramos y nos reímos… quería tener dos pollas a la vez una por cada agujero.

Tardaron en compenetrarse los tres, porque siempre se salía alguna polla, pero poco a poco fueron cogiendo el ritmo y así aguantaron, mientras mi novia seguía siendo penetrada por el culo por el de la polla más pequeña y el que quedaba le follaba la boca, el que follaba por el culo a Nati se corrió dentro de su culo y ocupó su sitio, el otro rápidamente y tras pocas embestidas se corrió. Al terminar se quedaron mirando a Patricia y su doble penetración que seguían dándole caña. Se corrieron los dos chicos casi a la vez, y Patricia les pidió que siguiesen un poco que ella estaba a punto, pero dijeron que no podían. Así que el de la polla chica se fue directo a ocupar un agujero de Patricia y siguió bombeando hasta que Patricia se corrió. Luego se quedaron tumbados en las tumbonas todos, descansando un poco y hablando.

Ya serían las 6 de la mañana y tras un baño, los chicos empezaron a vestirse y a decir que se iban a casa  y que si quedaban mañana, ellas seguían desnudas y  ellos aprovechaban para seguir sobándolas. Oímos como les decían que no podían quedar más días que sus novios venían mañana… Ellas les acompañaron a la puerta, desnudas, les dieron unos besos y se metieron.

Salieron otra vez a la piscina, las escuchamos decir que estaban llenas de leche por todas partes y qué nos iban a decir, bueno y como nos habría ido. Natalia dijo que la verdad y que a ver que habíamos hecho nosotros. Patricia le dijo que como nos iban decir que se lo habían hecho con los cuatro y mi chica dijo que no se habían salido de la apuesta. Que lo chicos habían aguantado más o menos bien, y que lo habían hecho varias veces y no una como nosotros… mientras oíamos esto, José les habló desde la terraza del ático y les dijo que no hacía falta que nos contasen nada, que ya lo habíamos visto todo, y que… al final ellos no se han atrevido y que han sido ellas las que les han entrado… que eso… no está del todo claro en la apuesta…

Ellas miraron sorprendidas y primero se taparon… porque se asustaron y no sabían quien les hablaba, pero luego al darse cuenta… se rieron…

Esperamos vuestros comentarios.

Autor: Davidrese

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El chofer de mi papá

Él levantó mi culo y empezó a chuparlo, yo sentía que acabaría sólo con sentir su lengua allí, cuando se había dilatado, lo intentó de nuevo, sentí morir cuando esa verga descomunal entró, empezó a meterla y a sacarla, mi dolor se convirtió en placer, yo estaba a mil, quería venirme, luego de 15 minutos de ese va y ven de su gran verga en mi culo sentí como me llenaba de leche mi interior.

Hola, soy David, vivo en Ecuador, en la costa, tengo 24 años de edad, soy blanco, un poco agarrado, velludo, muy varonil, actualmente me desenvuelvo en el mundo de la asesoría. Esto me sucedió a mis 18 años cuando mi papá administraba una cooperativa de buses interprovinciales y cuando a los chóferes les tocaba la guardia en mi ciudad se quedaban a dormir en un cuarto de la casa que se había adecuado para ellos…

En ese entonces eran 3 chóferes, pero había uno en particular que me fue despertando las ganas de verlo desnudo, cabe recalcar que en ese entonces yo no había estado con nadie, sólo con 2 novias, pero nunca con un hombre, pero desde hacía ya un tiempo se me había despertado la curiosidad.

Bueno, vamos al grano, su nombre era Freddy, un tipo de unos 40 años, con algo de vellos, de cuerpo normal, de 1.80 de estatura, y siempre usaba unos pantalones algo ajustados lo cual dejaba ver un bulto algo grande en su entrepierna. Resulta que una noche hubo una reunión en mi casa, y mi cuarto lo ocuparon una pareja de tíos, y cuando llegué de la universidad mi mamá me dijo que tendría que dormir por esa noche en el cuarto de los chóferes.

Al principio me molesté, luego se dibujó una sonrisa pícara en mi rostro, pues de los 3 chóferes sólo Freddy estaba allí, y como él se llevaba muy bien con mi papá pues estaba bebiendo también, yo me adelanté y me fui pronto a la cama, la cual estaba junto a la que él dormía. La reunión no duró mucho y Freddy entró al cuarto, se le notaba muy borracho, entonces se acostó con todo y ropa, yo esperé unos minutos, mi corazón latía fuerte, me acerqué, le quité los zapatos, estaba a mil, pues al fin se estaban cumpliendo mis fantasías…

Acerqué mi mano a su bulto y lo empecé a frotar, de repente él casi dormido me dice, Bety, sácame la ropa, estaba tan borracho que creía que estaban en su casa con su mujer, pues no le iba a hacer pensar lo contrario y empecé a desvestirlo, esa noche sería su Bety. Y allí estaba él, completamente desnudo y sólo para mí, entonces acerqué mi boca a la suya y le di un beso, era la primera vez que besaba a un hombre, él me dijo, Bety chúpame la verga…

Sentía como mi pene quería estallar sólo con escucharlo, enseguida yo estaba allí abajo, pasando mi lengua por sus bolas, y luego metiendo a mi boca el aún flácido pene que aún dormido medía unos 18 cm, sabía cómo se hacía sexo oral porque mi novia me lo había hecho un par de veces y la medida del pene porque el mío mide eso más o menos…Entonces se le empieza a parar, Wow que delicia, era una experiencia única el hecho de tener el pene de ese semental en mi boca, de repente pasó algo que no imaginé, Freddy se despertó y sacándome su verga de mi boca y medio ebrio me dijo.

¿Que haces Davo? ¿Eres gay o que? No supe que decir, me estaba muriendo de la vergüenza, entonces le dije que me disculpe y que no le cuente a mi familia, y me dijo -ok, no les contaré pero termina lo que estabas haciendo.

Wow sorpresa la mía, a mi macho le gustaba lo que le hacía, seguí chupando su verga, sentía su líquido preseminal, que delicia, cuándo me dijo que estaba a punto dejé de chuparla y empecé a besar todo su abdomen sus tetillas, quise besar su boca pero no quiso, como decimos acá, estaba con un verdadero cachero.Luego él me puso boca abajo y me ensalivó el culo, sentí la cabeza de su gran verga que así parada media unos 22 cm, muy gruesa y con una venosidades, mmmmm, que delicia, empujaba pero no entraba, era mi primera vez y se lo hice saber, entonces él levantó mi culo y empezó a chuparlo, yo sentía que acabaría sólo con sentir su lengua allí.

-¿Te gusta? Me preguntaba…

Yo sólo asentía con la cabeza. Luego cuando se había dilatado, lo intentó de nuevo, Wow, sentí morir cuando esa verga descomunal iba entrando, sentí un dolor inmenso, pero no quería que la saque, luego empezó a meterla y a sacarla muy suavemente, mi dolor se convirtió en placer.

Yo estaba a mil, quería venirme, luego de 15 minutos de ese va y ven de su gran verga en mi culo sentí como me llenaba de leche todo mi interior. La sacó de mi culo, me giré, y se la empecé a chupar y dejarla tan limpia como la encontré, él se acostó y yo me vine sobre él, al principio no le gustó, luego sonrió y me dijo, -Ayyy, Davo, Davo, nos vamos a llevar muy bien.

Al poco tiempo tipo tres de la mañana nos fuimos a bañar, nuevamente le hice sexo oral, y se vino en mi boca, me dijo, – ¿Quien diría que el hijo de mi jefe sería tan goloso? Me abrazó y me dijo, Lo bueno es que a los ojos de los demás pareces el macho, pero a mis ojos eres mi puto.

Al siguiente día ya no pude verlo pues me quedé dormido y él se fue muy temprano, lo bueno fue que lo volvimos a repetir, 2 ocasiones más en casa y una en un hotel. Lo malo fue que  5 meses después le salió una mejor oportunidad de trabajo y nunca más lo volví a ver. Ahora a mis 24 años ya no vivo con mis padres, vivo en otra ciudad, con la esperanza de algún día volver a ver a Freddy, de volver a ver a mi primer hombre.

Amigos, si les gustó envíen sus comentarios, soy muy morboso por eso me atreví a contar mi historia.

Un abrazo desde Ecuador. Davo o Davicho.

Autor: Davo

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Footing en la playa

Eric se colocó detrás de Helen y la penetró. Sonia me dijo, por el culo mi amor, a lo que contestó Helen, Eric, haz tú lo mismo, las penetramos analmente, nuestras cónyuges gritaban, estaba a punto de descargar, Eric también, las damas se nos separaran, cogieron nuestras vergas y la mamaron hasta que nos corrimos, mi mujer limpió la poya de Eric, mientras Helen hacía lo propio con la mía.

Hola, me llamo David y les voy a relatar algo que me sucedió junto a mi mujer hace dos años.

Conocí a mi mujer en un complejo deportivo que hay en mi ciudad. Ella es profesora de aeróbic y yo soy fisioterapeuta. Por entonces estaba con un equipo de fútbol sala y después aprovechaba para hacer pesas o nadar. En el gimnasio fue donde vi a Sonia por primera vez. Todos los hombres cada vez que entraban le echaban el ojo encima. Sonia tiene el pelo castaño y largo, aunque suele llevarlo recogido casi siempre. Sus pechos son pequeños pero bien formados y lo que más me gusta es de cintura para abajo. Tiene el mejor culo del mundo, y una piernas que sin no ser demasiado alta, si las tiene preciosas. El roce diario y una lesión que tuvo, la acercaron más a mí. Lo cierto es que nos llevamos pocos años de novios, dos años, cuando nos decidimos a casarnos.

Nuestra relación era bastante buena y más cuando conseguí que me contratasen en el complejo. Yo, de vez en cuando, me metía en algunas de sus clases. También nadábamos juntos en la piscina olímpica climatizada con la que disponía dicho complejo. Como el complejo estaba junto a la playa, aprovechábamos para hacer un poco de footing. Lo cierto es que cuando íbamos a correr a la playa y llegábamos a una distancia bastante lejos de la ciudad, cerca de las dunas, durante el estiramiento nos gustaba tocarnos e incluso hacíamos el amor entre las dunas. Solíamos correr durante todo el año y era normal que en algunas épocas la playa estuviera sola para nosotros, puesto que corríamos bastante.

Hace dos años, por el mes de septiembre, nos ocurrió algo que cambió nuestra vida sexual. En verano solíamos correr por la tarde sobre las nueve. Es lógico que cuando corres te fijes en las demás personas que, al igual que nosotros, practicaban el footing. Me llamó la atención una pareja. Ella era morena tanto de pelo como de piel. Su bronceado era prácticamente perfecto. Sus ojos azules y una cara realmente bien estructurada, hacían que fuese casi imposible no fijarse en ella. Llevaba un top azul marino que dejaba su barriga al descubierto.

El sudor marcaba sus pezones en la fina tela. Por debajo unas mayas que hacía conjunto con el top. Por detrás se le podía distinguir, por el sudor, las líneas del tanga que llevaba puesto. Él era un poco más alto que yo. También bastante bronceado. Se podía observar una mayor robustez gracias a su camiseta de tirantes negra. También llevaba unas mayas de ciclista negras que dejaban ver unas piernas más delgadas que las mías pero más fibrosas. Más adelante supimos que se llamaban Helen y Eric. Eric practicaba Judo y Helen hacía aeróbic. Trabajaban en un hotel de la ciudad de relaciones públicas. Llevaban diez años en España aunque solo uno en mi ciudad. Al parecer eran franceses.

El caso es que poco a poco al vernos tan a menudo, pasamos de no saludarnos a hacernos un breve gesto cada vez que nos cruzábamos. La verdad es que cada día rezaba para poder cruzarme con ellos y poder ver el conjunto que llevaba esa morenaza. Cuando llegó Septiembre, ya la gente no solía correr tan frecuentemente. Es por ello que prácticamente teníamos la playa para nosotros solos. La pareja ya no corría tan a menudo, pero aún los veíamos al menos tres veces en semana.

Una tarde, cuando íbamos bastante lejos de la ciudad, observamos de lejos a dos personas. Una llevaba en brazos a la otra. Cuando nos acercamos nos sorprendimos al ver que se trataba de la pareja que nos cruzábamos. Nos acercamos y les dije:

– Hola, ¿Os podemos ayudar en algo?- Mi novia se ha doblado el tobillo y no puede caminar bien.- Mi novio es fisioterapeuta. Si queréis le puede echar un vistazo -respondió mi novia.- Vaya te lo agradecería.

Después de sentarla y explorar su tobillo, les dije que se quedaran allí. Lo tenía un poco doblado pero era mejor que no lo moviese. Yo iría por el coche y vendría a recogerlos, puesto que se estaba haciendo de noche y a ese paso tardarían una eternidad. Ellos accedieron quedándose mi novia también con ellos.Dicho esto me puse en marcha hacía el complejo que es donde tenía el coche y las llaves. El complejo está a la entrada de la ciudad, así que, en unos 20 minutos llegué, cogí un par de sudaderas que tenía, vendas, esparadrapo y un cool-pack para que no se le inflamara demasiado.

Llegué a la altura de la carretera más cercana a las dunas. Aparqué el coche y fui andando hasta la altura de las dunas donde estaban ellos. Ya había prácticamente anochecido, así que la visión no era del todo buena. Como la luna era llena, decidí acercarme por la orilla. Cuando me dispuse a cruzar las dunas, escuché unos ruidos. Me acerqué con sigilo para que no advirtieran mi presencia. En verano las dunas están repletas de jóvenes que buscan un cobijo para hacer el amor. Aunque ya no hacía tanto calor como en verano, la noche estaba despejada y no hacía mucho viento. Conforme más me acercaba, más nítido era el ruido. Podía distinguir dos voces de mujeres. Pensé que podían ser unas lesbianas. Sentía que estaban en la duna de delante. Solté las sudaderas y lo demás. Fui subiendo por la duna hasta copar su cima.

Cual fue mi sorpresa cuando vi que se trataba de mi mujer y la otra pareja. Mi mujer le mamaba la verga junto a la morena. El tronco del tío era bastante más grueso que el mío. Sonia se magreaba los senos con una mano mientras que con la otra le masajeaba los huevos. Por su parte Helen tenía su mano derecha profundizando por las calzones de Sonia, tocando su sexo y su ano. La escena me ponía bastante cachondo, así que empecé a masturbarme. Pero era una estupidez teniendo la oportunidad delante mío de que me lo hicieran. Así que me puse en pie y me acerqué. Los tres pusieron cara de asombro pero les dije que venía a unirme a la causa. Por lo que sin dudarlo más me abalancé sobre Helen, la desnudé, la puse a cuatro patas y poniendo saliva en su ano la enculé.

Aquel culo me volvió loco desde el primer momento en que lo vi, así que no perdí la oportunidad. Eric levantó a Sonia, creo que también se enamoró del culo de mi mujer, la cogió en brazos y se la metió poco a poco. Mi mujer gemía de placer y dolor a la vez pero le gritaba, – Sigue cabrón, sigue- esto hizo que Eric introdujera su verga más aún. Yo mientras tanto alternaba el culo con el chochito de Helen. Tanta excitación hizo que tuviera ganas de correrme. Así que saqué la polla y me corrí en la espalda de Helen. Eric tardó unos minutos más tarde dentro del culo de Sonia. Exhaustos pero aún excitados decidimos darnos un baño en el mar, desnudos. Helen parecía que el problema del tobillo había desaparecido. Bromeábamos sobre como se había curado mientras andábamos hasta la orilla.

Íbamos abrazados cada uno con su mujer. Comenté al oído a Sonia que le había parecido, a lo que ella me respondió con una sonrisa acompañada de una cara de satisfacción total.

Cuando llegamos al agua, entre juegos y toqueteos se empezó a caldear el ambiente. Eric decidió nadar un poco alejándose de nosotros. Eso lo aprovecharon Helen y Sonia para acercarse más aún y empezamos a magrearnos. Yo tocaba ambas nalgas y acariciaba sus conchas y agujeros anales mientras que nos besábamos.

Fue algo extraño pero morboso ver como mi mujer y la de Eric se besaban. Empezaron a tocarme el tronco. Éste cada vez más aumentaba su tamaño hasta parecer que me iba a explotar. Eric no se había dado cuenta de la escena todavía, cosa que aproveché para intentar poseer a las dos mujeres. Empecé por comerme sus tetas mientras ellas se besaban y se metían mano. Sentí unas ganas enormes de metérsela a Sonia pero lo incomodo del lugar hizo que nos fuésemos a la orilla. Allí me puse detrás de mi mujer y comencé a introducírsela por la vagina mientras seguían ellas en lo suyo.

Eric se percató de lo ocurrido y se dirigió hacia nosotros. Se colocó igual que yo pero detrás de Helen y la penetró. Sonia giró un poco la cabeza y me dijo, – Por el culo, mi amor, rómpeme – a lo que contestó Helen, – Eric, haz tú lo mismo, encúlame… Ambos muy obedientes las penetramos analmente y eso pareció excitar más aún a nuestras respectivas cónyuges que gritaban obscenidades. Yo estaba a punto de descargar y lo grité. Eric también estaba a punto y gritó también. Esto hizo que las damas se nos separaran, se arrodillaran, cogieran nuestras vergas y la mamasen hasta que nos corrimos en sus caras. Luego mi mujer limpió con más esmero la poya de Eric, mientras Helen hacía lo propio con la mía.

Tras acabar nos marchamos a recoger las ropas mientras las mujeres se limpiaban en el agua. Esto fue solo el principio de una larga relación. Ya os contaré en otra ocasión las experiencias que tuvimos durante varios años.

Autor: Fonmusic

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Me pone que me ponga los cuernos

Estuvieron follando un rato hasta que llegó el momento esperado. Lo había lubricado también con sus dedos y con el consolador que no tuvo ningún problema en metérsela hasta el fondo. Natalia estaba descontrolada, había perdido la cuenta de orgasmos y le decía a David que desde ese día su culito era solo para él.

Aproximadamente hace 1 año que intento por todos los medios que mi mujer me ponga los cuernos. Ya lo he conseguido cuatro veces y cada nueva vez me pone más. Mi mujer es alta, buen cuerpo, muy sensual y simpática y cuando se le tocan las teclas adecuadas es toda una leona. Tiene un culo que vuelve loco a cualquiera y yo la verdad es que ando media vida excitado. Un día haciendo el amor le dije que quería hacer un trío. Natalia me dijo que si con otra tía y yo le respondí que no, que con otro tío.

No se que le pasó pero se volvió como loca, empezando hacer cosas que nunca antes había echo. Me metió un dedo en el culo y me decía al oído. Umm cariño sígueme follando, hoy no quiero que pares. Ese día me permitió casi de todo, pero decía que por el culo no, que eso nunca lo haría conmigo. Desde ese día siempre que hacíamos el amor ella sacaba el tema, diciéndome al oído que si de verdad me gustaría ver a mi mujer follada por otro a lo que yo le respondía que si que me gustaría que disfrutase al máximo. Ella siempre usaba su consolador y simulaba que era su amante.

Con el paso de los días, yo me ponía a cien pensando en muchas fantasías y como prepararlo para llevarlas a cabo. Natalia que en estos momentos no trabaja, se conectaba todas las mañanas a un Chat para pasar el tiempo. Yo sabía en donde se metía así que empecé con un plan. Me hice pasar por un jovencito y como sabía lo que le gustaba, pues sabía lo que le tenía que decir para ir llevándola a mi terreno.

Durante semanas estuvimos chateando pero ella parecía que esquivaba ir a más (por supuesto que eso me enorgullecía por que siempre decía que estaba enamorada de mí, para eludir cualquier paso hacia delante). Un día me dijo que le dolía mucho la espalda (y yo sabía que era verdad). Entonces le decía que yo era un excelente masajista, que estaba estudiando para ser también osteopata, y que si ella quería le podía ayudar. Natalia entonces me sorprendió diciendo que ella aceptaría encantada un masajito para rebajar sus dolores pero siempre poniendo claro que no iba a pasar de allí. Yo le decía que no iba a pasar nada que ella no quisiera.

Quedamos para el lunes siguiente, con lo que no tenía mucho tiempo para encontrar a un jovencito que llevase a cabo mi plan, pero por suerte no me fue muy difícil encontrarlo. Era un chaval de 20 años, guapo alto fuerte y con buen cuerpo. Decía que le volvían loco los masajes eróticos y que muchas veces un masaje terapéutico terminaba en uno erótico. Eso precisamente es lo que buscaba yo.

Natalia no me dijo nada del masaje del lunes, pero yo la veía como un poco inquieta. Me pasé toda la semana, calentándola al máximo pero sin penetración. Incluso el mismo lunes por la mañána antes de ir a trabajar, le acariciaba por todo el cuerpo susurrándole al oído que me encantaba y que tenía un cuerpo delicioso. Ella estaba súper mojada y excitada y entonces me fui a trabajar. A las 10:00 AM vendría David a darle el masaje. A partir de aquí era David el que me contó el resto de la historia.

Llegó puntual a mi casa, mi mujer le dejó entrar. Tomaron un café y el le dio un CD de música para que lo pusiese mientras duraba la sesión, el CD se lo grabé yo con música que le gusta a ella, y especialmente la última canción, que le gusta escucharla cuando tenemos sexo nosotros. Fueron a la habitación de matrimonio y David preparó la camilla y le dijo a Natalia que se quitase la ropa y se tumbase boca abajo en la camilla. Mientras estaba en la camilla, David también se desnudo y se puso una bata blanca sin nada debajo, (lo curioso era según me dijo el que mi mujer lo podía ver a través de un espejo y que así lo hizo pretendiendo que David no se enterase).

El masaje se concentró en un primer momento en la zona afectada y mientras David le decía que se relajase y disfrutase del momento, Natalia se empezó a excitar. El lo veía claramente en su tanga blanco como estaba empapado. Siguió con el masaje por todo el cuerpo y mi mujer empezaba de vez en cuando a emitir pequeñísimos signos de satisfacción sobre todo cuando David se acercaba a sus zonas íntimas. La conversación también se fue calentando un poco más hasta que David le preguntó a Natalia que le contase alguna fantasía de ella. Natalia se quedó callada por un momento y después le dijo…. Mejor cuéntame tú a mí una fantasía tuya. David aceptó y empezó a describirle una fantasía suya:

Me gustaría hacerlo por detrás con una mujer, momento en el cual ya masajeaba su culo e interior de los muslos cada vez con más descaro y sensualidad. Le preguntó David: ¿Te lo han hecho alguna vez? Mi mujer respondió que sí, que dos veces pero hace mucho tiempo. David le preguntó que si es que a mi no me gusta ¿o que? Natalia le dijo que si, que yo lo había intentado varias veces pero que ella se había negado. Entonces David le preguntó que con quien lo había hecho. Ella le dijo que antes de conocerme a mi un chico se lo había hecho 2 veces. David le preguntó: ¿te gustó? A lo que ella le respondió que esas dos veces no le gustó nada. Siguió con el masaje pero esta vez ya casi tocaba sus partes íntimas y se le acercó a su oído y le dijo:

¿Sabes una cosa?, ¿Qué? le preguntó Natalia. Me gustaría hacértelo yo, pero para que cambiases de opinión y a partir de ahora entonces fuese lo que más te gustase. Ella se quedó nuevamente callada y no dijo nada. David le pidió que se diese la vuelta. Empezó a masajearle por delante poniéndose en la cabecera, arrastraba sus manos desde los muslos hasta su cuello, y cuando llegaba al cuello acariciaba con sus yemas el cuello y los lóbulos de las orejas. EL tanga de ella estaba empapado y al final Natalia sin pudor se lo quitó.

¿Y como me lo harías? le preguntó Natalia. Primero te comería por delante y jugaría con mis dedos en tu culo con crema y también con tu consolador y hasta que no me suplicases que te la metiese no intentaría nada dijo David. Ella se incorporó, se le acercó al oído y le dijo: Pues me has convencido, pero antes quiero hacerte yo a ti algo. David entonces le dijo, adelante, haz lo que quieras, y fue cuando ella perdió el conteo que llevaba hasta el momento, se le abalanzó y le empezó a comer la boca a David con gran pasión, después de un rato se agachó y se la empezó a mamar como una posesa.

David estaba bien armado, un poco más grande que la mía y más ancha (tengo que decir que yo no voy del todo mal y hasta el momento según ella era la más grande que había visto en su vida). Para Natalia que me voy a correr le decía David, a lo que ella replicaba, eso es lo que quiero, la primera en mi boca, la segunda dentro y la tercera y más esperada por el culo. Esas palabras fueron los desencadenantes para que David no aguantase más y se empezase a correr.

Estuvieron follando un rato hasta que llegó el momento esperado. Lo había lubricado también con sus dedos y con el consolador que no tuvo ningún problema en metérsela hasta el fondo. Natalia estaba descontrolada, había perdido la cuenta de orgasmos y le decía a David que desde ese día su culito era solo para él.

Esa noche cuando llegué a casa mi mujer se me tiró encima y me empezó a comer diciendo que esta mañana la dejé muy caliente y que necesitaba que me la follase. Estuvimos haciendo el amor durante 2 horas pero no me dijo ni insinuó una sola palabra de lo que había pasado por la mañana. Lo único cuando intenté nuevamente darle por el culo y me dijo: No cariño ya te he dicho que nunca lo haremos por ahí.

Otras experiencias hemos tenido y siempre estoy en búsqueda de la siguiente. Un saludo a todos.

Autor: Sergio

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El lo es todo para mí

Me dejé llevar por el mismo ritmo, el calor y sobre todo, me acariciaba todo el cuerpo y sin ninguna inhibición juntaba mis senos sobre mi blusa y se los enseñaba, movía mis caderas simulando ser penetrada y en mi cara se dibujaba una sonrisa de satisfacción, me acercaba a él y me sentaba hasta que me dijo que no lo volteara a ver cuando bailara, que me dejara llevar y así lo hice.

Después de leer los relatos que aparecen en esta página, me animé a relatar una de mis vivencias cachondas. Empezaré por decirles que no soy una de las bellezas que describen en la mayoría de los relatos, a veces hasta considero que muchas son producto de la imaginación del mismo autor, pero en fin… cada quien con lo suyo.

Soy baja de estatura, de complexión mediana, cabello castaño oscuro, ojos pequeños de color café, boca grande y carnosa, de piel blanca. ¿Mis atractivos visuales? Un par de senos grandes con su aureola a la medida y unos pezones que se erigen como pequeñas montañas cuando estoy excitada, un culo que es una envidia, muy firme y con un orificio que aprieta ante la presencia de algún invasor y que invita a ser usado, un par de piernas macizas y bien contorneadas y unas manos pequeñas, pero suaves que fueron hechas para tocar… y para terminar, mi boca, carnosa, húmeda y ávida de mamar… Mi nombre es Haydee y soy la amante de un hombre casado que se llama David. Ambos vivimos en California, USA. Él lo es todo para mí y mucho más.

Desde el inicio de la semana sentía a David muy cachondo, sus miradas furtivas me lo decían, su voz baja y pausada me erizaba la piel cuando la escuchaba, todo me hacía pensar que estaba preparando “algo” para ambos y todas mis dudas se despejaron al finalizar la semana, cuando tuvimos una reunión de trabajo, y me envió un correo electrónico dándome indicaciones de que me quitara las bragas para la reunión y que pensara en el transcurso de la misma que no traía y que después de la reunión me fuera a comprar una ropita muy sexy, en una boutique que a él le encanta porque venden ropa y calzado para las chicas que trabajan en los table dance, que le pidiera a la dueña de la boutique que me tomara fotos con una cámara digital y que al finalizar se las enviara por correo. Por supuesto que el sólo leer su correo me tenía más que mojada y excitada. Hice todo lo que me pidió, no sin antes masturbarme en el baño mientras estábamos en la reunión de trabajo lo cual le hice saber en otro correo.

Una vez que llegué a la boutique hablé con la dueña y le pedí de favor que me tomara las fotos con la ropa que me estaba midiendo para que las mismas las viera mi David. Fue todo un alucine, la ropa tan sexy sobre mi cuerpo, las manos de la señora tocando la ropa y mi cuerpo completamente desnudo, la cámara, las poses. En eso estaba cuando llegó otra clienta y tuve que suspender mi sesión fotográfica mientras Lety la atendía. La nueva clienta estaba de lujo, un cuerpo envidiable, rubia de cabello largo y unos grandes ojos color café. Salí del vestidor mientras la rubia se medía ropa y yo paseaba por el local buscando nuevas prendas. Quiero decirles que el vestidor no tiene puerta y es sólo una cortina azul la que lo cubre; sin embargo, estaba tan oscuro, ya que las luces de neón poca luz daban, que la cortina se tuvo que descorrer para que entrara luz y poderse ver bien en el espejo.

De reojo miraba cómo la rubia se cambiaba la ropa y más cachonda me ponía, veía su cuerpo al desnudo, unos senos pequeños, pero firmes, una cintura antojadiza, un coño muy limpito y rasuradito y un culo bien paradito. Mientras se cambiaba y Lety salía a otro local por más ropa para la rubia, me puse a platicar con ella. Así es como me enteré que ella trabajaba en un table dance y que la ropa que compraba era para los “bailes” que hacía a los clientes.

Tan excitada estaba con su plática que le pedí su número de teléfono para ponerme en contacto con ella y darle una “sorpresa” a mi David. Por fin la rubia se fue y yo continué con mi sesión de fotografía… Más alerta… y con la plática con Lety estuve a punto de tirármela y mamarle su coño, claro que yo sentía que Lety no hubiera puesto objeción alguna de acuerdo a lo que me comentaba de su novio y de que algunas veces se cansaba de tanta polla y que era bueno un coño… lo cual me dio ideas en mi cabeza que espero hacerlas a la brevedad.

Terminé mi sesión fotográfica con éxito y ya con cámara en mano me dirigí a un lugar de Internet para enviárselas por correo a David. Me imaginé que su polla se le pararía cuando las estuviera viendo, pero desafortunadamente sólo una pude enviarle porque el archivo estaba muy grande. Las otras las dejé en mi ordenador con todas las indicaciones del caso para que él en su momento las pudiera ver y deleitarse plácidamente. A cada momento me sentía más y más excitada y muy en el fondo sabía que alguna de nuestras fantasías se cumpliría próximamente… y así fue…

Me habló por teléfono y sólo me dijo que me vistiera como la puta que soy, lo cual me enorgullece, que saldríamos a un breve viaje a San Diego, pero después me indicó que podía cambiarme en la carretera, lo cual se me hizo más emocionante. Me fui a casa, hice una pequeña maleta con lo indispensable (aparatitos, preservativo, ropa interior que sabía que no la usaría, pero no estaba de más), y antes de salir me di un último vistazo en el espejo, vi como el rubor cubría mi cara y como mis ojos se empequeñecían más por la lujuria que ya en esos momentos estaba experimentando. Me subí a su coche y mis sentidos estaban alerta, anticipando…

Después de un tiempo me empecé a desnudar, mientras David manejaba el coche y de reojo miraba mi desnudez. Recliné el asiento y abrí mis piernas para poderme acariciar… cerraba mis ojos y movía mi culo mientras mis dedos jugueteaban con mi clítoris. Estaba muy mojada y mi excitación era más evidente a medida que mis dedos acariciaban y mis jadeos eran más fuertes. De repente siento la mano de David que me acaricia mis labios vaginales y que se abre paso para meter sus dedos en mi coño, mis jadeos son más fuertes y empiezo a moverme para que sus dedos entren más, mientras mis manos cogen mis senos y los masajeo para después pellizcar mis pezones… siento como sus dedos entran y salen y termino con un inminente orgasmo, para luego él sacar sus dedos llenos de mí y meterlos a su boca…

Yo continúo, durante todo el viaje… tocándome, acariciándome, viniéndome y dándole a probar de mis jugos… Así, antes de llegar a mi destino me pongo una minifalda, mi tanga y una blusa negra tejida sin brassier abajo y para terminar unas zapatillas de tacón alto, sin medias… mis piernas desnudas. De momento me cohíbo, me siento muy expuesta… pero al voltear a ver a David todo me parece maravilloso, soy su puta y eso es lo único que importa.

David dejó el coche en el estacionamiento y entramos a un table dance para empezar a calentar motores… hacía calor… en el coche venía sudando y eso me hacía sentir más hembra. Ya una vez dentro del antro lo que pasó fue una explosión de sexo y lujuria. Nos sentamos cerca de la pista de baile, viendo cómo las chicas bailaban quitándose la ropa a petición de los interesados, la mayoría hombres, que dejaban dinero colocado en sus tangas. Yo hice lo mío, sentada y con las piernas abiertas dejaba que David metiera sus dedos en mi coño mientras me deslizaba en la mano un billete para solicitarle a la chica que en ese momento bailaba, que se acercara… Una vez frente a mí, le coloqué el billete en su tanga y con toda decisión pasé mis dedos en su coño, dos o tres veces, mientras escuchaba sus jadeos. No me importaba nada, quien me viera, yo disfrutaba como adolescente en su primer baile.

Así estuvimos un tiempo y después salimos a recorrer otros antros. Yo iba dispuesta a todo lo que se me ofreciera, el brazo de David, la cerveza y el calor habían logrado derribar quizás alguna reserva que tuviera de disfrutar… Estaba en el goce total, en la explosión de los sentidos y no dudaría en alcanzar el éxtasis.

Continuamos caminando y entramos a un disco-bar. Había algo de gente y sobre todo gente joven… no quiere decir que uno no lo sea, pero si somos una pareja madura aunque muy liberal. Llegamos y nos sentamos cerca de la pista de baile. Pedimos unas cervezas y estuvimos viendo a las personas que bailaban. David y yo estábamos abrazados y él me acariciaba el brazo, la mano y hasta mis piernas. Después acercó su boca a mi oído y me dijo que quería que bailara frente a él… la verdad que no soy muy buena para el baile, si no es que soy una nulidad para el mismo, pero con las cervecitas encima ya el “hacer” es más fácil. Así que ahí me tienen, en la pista frente a David moviéndome al ritmo de la música…

Al principio tensa, como autómata, hasta que me dejé llevar por el mismo ritmo, el calor y sobre todo, las miradas de David… fueron momentos locamente sensuales… me acariciaba todo el cuerpo y sin ninguna inhibición juntaba mis senos sobre mi blusa y se los enseñaba, movía mis caderas simulando ser penetrada y en mi cara se dibujaba una sonrisa de completa satisfacción… de ven en vez me acercaba a él y me sentaba por momentos, hasta que me dijo que no lo volteara a ver cuando bailara, que no lo buscara, que me dejara llevar… y así lo hice… Cerraba los ojos y me concentraba en el baile, en los movimientos, en mi coño, en mi culo…

Cerca de mí bailaba otra pareja, muy jóvenes, estaban bailando muy juntitos y el chavo pasaba sus manos por el cuerpo de la mujer… deseaba ser yo a la que estuviera acariciando… Y así, me acerqué a ellos y bailé muy junto… El chavo como no queriendo me tocó las piernas y los muslos… muy sutil, como si fuera por accidente y por la proximidad que tenía hacia ellos… Pero después fue más evidente, y dándole la espalda, puse mi culo a disposición de que lo tocara, lo magreara, lo cual hizo sin ningún reparo. David sólo observaba y me guiñaba un ojo y levantaba su dedo en señal de aprobación… Su puta estaba comportándose a la altura que él esperaba.

Estuve un poco así y creo que la mujer se dio cuenta de lo que estaba haciendo su pareja conmigo porque de repente lo jaló fuera de la pista… Claro, antes de irse me apretó las nalgas a su placer. Todas estas escenas las veía otra pareja joven y se veía que estaban muy excitados por lo que sucedía… Tan es así, que el muchacho sacó un billete de 20 dólares y me lo mostró para que me acercara a ellos… Claro que después se cohibieron de su osadía y lo guardaron inmediatamente sentándose en una mesa junto a David. Yo seguí bailando un rato más, buscando más manos que me tocaran… que me acariciaran… pero ya no hubo más… Llegué con David a la mesa y nos besamos largamente… Su lengua entraba en mi boca como si fuera su pene en mi coño… Después salimos de ahí a buscar más aventuras.

Más adelante seguiré contándoles mi gran noche de placer… si gustan envíen sus comentarios. Besos

Autor: Haydee

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El chico de la moto

David se puso a chupármela. Me calenté muchísimo con la escena que estaba mirando, el de la moto se puso al borde de la cama, el otro siguió chupando, de vez en cuando el de la moto le agarraba la cabeza, la acariciaba y la empujaba contra su cuerpo. Amigo, te diré que no aguanté mucho más, entre las chupadas de David y la chupada de ese tipo, mi verga empezó a latir mientras David aceleraba el ritmo le lancé toda mi leche en su garganta cosa que lo hizo gemir bastante.

Querido amigo: No sé que sucede, yo no busco las situaciones eróticas, pero siempre las encuentro, en el lugar menos pensado. Hoy te contaré lo que me sucedió el último domingo.

El domingo último a David se le ocurrió ir a visitar a una prima. Como era temprano y hacía mucho calor, dimos una vuelta por un parque cercano y alrededor de las 18 horas llegamos a la casa de su prima. Una casa dos pisos, de unos cincuenta años pero bien cuidados, con unos diez departamentos. Bajó a abrirnos el hijo de su prima, un chico de unos nueve años, nos hizo pasar a un amplio corredor, subimos las escaleras y nos hizo pasar a un departamento pequeño. Allí había un comedor con una cama marinera, una cocina regular, baño y un dormitorio, todas estas habitaciones daban a un pozo de aire.

Conversamos un rato, pero no pudimos seguir nuestra conversación por los ruidos impresionantes golpes y conversaciones que venían del pozo de aire. Me asomé a ver que sucedía y allí vi a un tipo de unos 25 años tirado en el suelo, martillo en mano tratando de arreglar una moto, y conversaba con alguien que estaba dentro y al cual yo no podía ver. El tipo estaba en short, y pude verle un cuerpo que no me excitó para nada, vulgar, un culo chato y sin forma pero lo que tenía muy hermoso y excitante eran unos pelos que le cubrían el pecho, eran justo lo que me gusta a mí, ni pocos ni muchos. Comenté que era una tipo con una moto y la prima de David, dijo que eso sucedía todos los días. Nos dijo que ya que habíamos venido, teníamos que quedarnos a cenar, se fue con su hijo a hacer las compras para al cena. David y yo quedamos solos en el depto.

Los golpes siguieron, yo me acerqué a la ventana a ver que sucedía aunque ya sabía a que se debían los golpes, pero lo hice más para poder contemplar ese pecho peludo que me había gustado tanto. El muchacho estaba tan ocupado con su moto que ni se dio cuenta de que era observado. Solamente tenía puesto un short de esos cortos, estaba descalzo, sus manos estaban negras por la grasitud de la moto. Se tiró en el piso para tratar de acomodar una tuerca y al separar las piernas por la pierna del short le vi todo su armamento de hombre. Una pija de tamaño regular y unas buenas bolas y mucho pelo ocultaba toda esa parte de su anatomía. Supongo que él ni cuenta se dio que por ahí se le veía todo y ni pensaría que alguien lo estuviera observando. Metió una mano por ahí y se rascó las bolas sin preocuparse de que le podía quedar engrasadas.

Amigo, ya te imaginarás, yo ni me separaba de la ventana y mi mano ya estaba en el bolsillo, acariciando mi pija dura. David me miraba y se reía de mí, pero ni se acercó a la ventana para ver por qué o por quién me había calentado. EL tipo seguía tirado de piernas abiertas mostrando todo, en una mano tenía una llave de esas de apretar tuercas y con la otra sujetaba la tuerca. Vi una sombra, era un tipo de su misma edad que salió por la puerta de la cocina, se dirigió a él, se agachó y por la pierna abierta le metió la mano y le agarró la pija. Yo de mi posición en la ventana podía ver y oír todo. -¡No jodás! que estoy recaliente con esta moto de mierda, no la puedo arreglar. Eso oí que el de la moto le decía al otro. Fue como hablarle a la pared, el otro siguió con su mano allí adentro. Lucharon un poco, el de la moto para quitárselo de encima y el otro para seguir tocándolo. Finalmente pudo bajarle un poco el short, quedaron sus pendejos al aire y la raíz de su pija, todo eso hacía juego con los hermosos pelos que ya le había visto en el pecho.

-¡Dejate de joder! ¡Dejame arreglar la moto tranquilo! Después si querés joda te la voy a dar. Más o menos esas fueron las palabras que oímos, porque David a una seña mía también se acercó a la ventana. Seguimos mirando y el otro tipo seguía cargoseando al de la moto y tironeaba del short. Finalmente el de la moto cedió. -Bueno, vamos al dormitorio, así te dejás de joder y me dejás terminar de arreglar la moto de una vez. Entraron por la puerta de la cocina, que era la única que daba a ese patio. Pero por suerte para mí la ventana del dormitorio daba a ese pozo de aire, desde la ventana del comedor se podía ver, pero de la ventana de la cocina se veía el dormitorio en su totalidad. Agarré a David de la mano y me siguió a la cocina. Desde allí tenía una gran panorámica del dormitorio, porque la ventana estaba casi enfrente y un piso más arriba.

El otro tipo era morocho, bajito, regordete, estaba de bóxer, se notaba un bulto bastante grande, el de la moto ya tenía el short por la mitad de las nalgas, así pude ver ese culo sin gracia y chato. El otro se tiró en la cama, levantó las piernas y se quedó en bolas, tenía una pija considerable, es decir muy gruesa pero corta, el de la moto otro se sacó el short y pude verle por primera vez todos sus pelos que le cubrían gran parte de la pija y las bolas. Dijo algo, pero fue tan bajo que desde el piso de arriba no lo pude oír, se puso arriba del otro y con la pija en una mano se acercó a la cara y se le golpeó la boca con ella. Logró meterla y empezó un ir y venir cogiéndole la boca, ¡te juro que desde esa cocina yo podía ver todo! Pude ver como la chupaba y al mismo tiempo se pajeaba, cuando se le puso dura, siguió igual corta pero muy gruesa.

Yo no aguantaba más, David me acariciaba la bragueta hasta que finalmente me la abrió y ¡se puso a chupármela! Me calenté muchísimo con la escena que estaba mirando, el de la moto se puso al borde de la cama con todo el cuerpo sobre la cama y las piernas apoyadas en el piso, y el otro se agachó en el piso entre sus piernas y siguió chupando, de vez en cuando el de la moto le agarraba la cabeza, la acariciaba y la empujaba contra su cuerpo. Amigo, te diré que no aguanté mucho más, entre las chupadas de David y la chupada de ese tipo, mi verga empezó a latir mientras David aceleraba el ritmo le lancé toda mi leche en su garganta cosa que lo hizo gemir bastante. Cuando me tranquilicé, seguí mirando y ¡me encantó lo que vi!

El de la moto seguía en la misma posición, pero el otro se puso de frente a la ventana o sea de espaldas a él y se fue corriendo hasta que se sentó sobre su pubis, le agarró la verga y pude ver claramente como la frotaba entre la suya y sus huevos, se notaba la gran diferencia tanto de largo como de grosor. Ignoro si no se dieron cuenta de que alguien podía verlos o no pensaron en nada, porque estaban tan entretenidos con lo suyo que ni miraban la ventana. Se mojó los dedos con saliva y humedeció la pija del de la moto, que no hacía nada, simplemente permanecía tirado en la cama. Vi perfectamente cuando con una mano levantó sus huevos y su pija, hasta que el de la moto se agarró la pija y la sostuvo firme, aunque parecía estar muy dura. Se levantó un poco y se dejó caer en esa pija que lo esperaba. Seguía con la mano levantando todo su instrumental, así que pude ver como descendía hasta que los pelos del de la moto tocaban sus nalgas. David ya había sacado su pija para afuera y quería que yo le retribuyera con una chupada igual a la que él me había hecho a mí. Pero yo estaba tan entretenido que no quería perderme nada.

Mi pija seguía afuera de mis pantalones y quería levantarse de nuevo. David se quejó un poco, se la sobó diciendo que él también tenía derecho a gozar, hasta que no aguanté más y no queriendo discutir porque quería ver en que terminaba el de la moto con el otro, me bajé los pantalones y le dije que hiciera lo que quisiera pero yo quería seguir mirando. Aceptó de mala gana y se puso atrás mío a lamerme el culo y con una mano me la empezó a tocar hasta que logró que se parara de nuevo. Bueno, no sé si por su mano o por ver como el tipo bajaba y subía de la pija del de la moto.

Ellos seguía en la misma pose, el de la moto había puesto sus manos bajo su cabeza, el trabajo lo hacía el otro. Subía, bajaba se agarraba la pija la descabezaba, se tocaba las bolas, se pellizcaba las tetillas. En fin todo, el otro simplemente se dejaba hacer. Sentí la cabeza de la pija de David apoyada en mi ano, y la metió sin avisarme, en realidad estaba tan absorto mirando que ni le presté atención a sus lamidas y ni noté cando me metió sus dedos ensalivados. Logró meter la mitad de su verga, es como la mía normal unos 20cm, pero un poco más gruesa. Sentí un estremecimiento y un cosquilleo en mi propia pija, que ya estaba bien dura. David me la agarró, empujó y creo que me la metió toda, porque empezó un mete y saca bárbaro.

Te diré que ni nos acordamos de que su prima y el hijo en cualquier momento llegarían y nos iban a encontrar casi en bolas y ensartados. Empecé a disfrutar, y la cabalgata de enfrente era cada vez más rápida, hasta que el de la moto lo agarró de la cintura y lo empujaba hacia arriba y hacia abajo el otro al tener las manos libres se pajeó a todo dar, no sentí su alarido pero vi como se abría su boca y una cantidad impresionante brotó de su verga y le cayó en las mano. David también gimió y sentí que se vaciaba dentro mío. Mi mano aceleró sus movimientos en mi pija y la poca leche que me quedaba pegó contra la cortina de la ventana. No vi más movimientos, quedó sentando sobre la pija del de la moto hasta que este lo tiró para un costado y se le salió. La agarró con su mano y seguía dura, el otro se puso a lamerla pero no se la puso en la boca. Vi las contorsiones de la cara del de la moto y miré otra vez a su pija, empezó a salir la leche mojando la cara y la lengua de su acompañante, que no dejó perder nada se la tragó toda.

David me la sacó, mejor dicho se salió cuando se le bajó, la lavó allí mismo en la pileta de la cocina, me limpió la mía con su lengua y nos vestimos. Yo seguía mirando por la ventana. No hubo besos, ni caricias, solo fue mecánico. Creo que el de la moto no estaba muy conforme con la situación o no tendría ganas en ese momento. Me di cuenta de que gozó pero muy perturbado, el otro sí lo disfrutó mucho.

Sentimos el timbre del portero eléctrico David lo atendió, era su prima que necesitaba ayuda para subir todas sus compras. Bajamos a ayudarle y cuando estábamos nuevamente en el depto. le pregunté a su hijo quien vivía abajo. Me contestó que un matrimonio, pero como yo le dije que había visto a dos hombres y a ninguna mujer. El chico dijo que estaban el marido y el hermano de ella, la mujer cuidaba enfermos y los domingos por lo general no venía. Ya me enteré de como era la relación de los dos tipos.

Cenamos tranquilamente el pollo al spiedo que trajo del super, y lo acompañó con arroz blanco y ensalada de lechuga y tomate. Antes de irnos miré otra vez por la ventana del comedor y vi luz pero no vi a nadie, me deslicé hasta el dormitorio y de allí sí podía ver la cocina. Allí estaba el de la moto lavando los platos, se ve que cenó con su cuñado y no sé si esperaría a la mujer o que iría a pasar.

Querido amigo, nos fuimos para casa, pero como David quedó muy caliente porque no lo quise coger, tuve que complacerlo en casa. Pero esa es otra historia. Recibe un abrazo de tu siempre amigo Omar. Ya sabes donde encontrarme para hacerme comentarios o contarme las cosas que te suceden o a tus amigos.

Autor: Omar

omarkiwi@yahoo.com

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El trío de Liverpool

Mi cuñada se arqueó hacia atrás como hoja al viento, mientras gritaba un orgasmo bestial. Mis manos no se estaban quietas, me estaba masturbando de pie frente a David, mis dedos en mi concha, jugando entre el semen que minutos antes mi hermano me depositara ahí. Follaban con más y más energía, empapándose sus pieles en un sudor abundante. Me vine en un orgasmo delicioso.

Hola amigos, soy Judith, y en esta ocasión les relataré lo que sucedió con mis hermanos y mi cuñada, hace algún tiempo. El 15 de agosto fue mi cumpleaños. Y mis padres decidieron celebrarlo en grande. Mi hermano Isaías, a quien llamamos Ysh, y su novia iris, que ese diciembre se casarían, fueron los primeros en llegar. Acostumbro llevarme bien con mis cuñadas, con Iris y con las chicas de David, él vive con varias mujeres, sólo me faltaba conocer a Wanda.

Mamá se lució con los preparativos de la comida, papá estaba de un humor excelente, y estaba arriba, preparando los regalos. El tiene la costumbre de que cuando se celebra un cumpleaños, entrega regalos para todos por igual, así no hay celos. Mi aborrecible y odiado primo Enrique llegó como siempre, vestido de traje acompañado de su insípida novia. Secretamente yo estaba emocionada porque vendría David.

Esta emoción no parte del hecho de que ya he tenido encuentros sexuales con David, mi hermano, sino de que siempre nos hemos querido mucho. El e Isaías me amaron desde el día que naci, y fui creciendo en la sensación de que ellos me protegerían de todo mal. David enseñó a ysh a cuidar de mí desde pequeños, le enseñó que no debíamos discutir, así, creo que he sido la hermana más feliz del mundo, ellos dos fueron siempre mis súper héroes de la infancia.

Cuando tuve a mi hermano dentro de mí, conociéndolo por fin como hombre, sentí que se cerraba un círculo, se llenaba una vida entera de amarlo. Esto lo comenté con mis padres, para quienes no guardo secreto alguno, papá al primer momento puso cara de susto, mamá por el contrario me preguntó muchas cosas íntimas, pero al fin y al cabo, los dos terminaron aceptando esta situación, saben que ya somos grandes y comprenden que siempre nos hemos querido mucho. Isaías fue distinto. Por primera vez en la vida lo sentí celoso. Presiento que a él le hubiera gustado participar también, a él también lo amo, aunque es un amor diferente, no tengo hermano consentido, sino que lo que siento por ambos es distinto.

Sus celos terminaron tan pronto como empezaron, de cualquier modo, él también me ama. Yo daría mi vida por cualquiera de los dos indistintamente. Como a las cuatro de la tarde llegó David en medio de la algarabía y las risas de cuatro mujeres. Lorena, victoria, Shehira y Wanda. Me gustó mucho Wanda, con sus ojazos violetas estilo Liz Taylor. Papá e Isaías se aclararon las gargantas y se pusieron colorados a la hora de las presentaciones y los besos. Todas venían radiantes, frescas, bien arregladitas. David en cambio, como siempre, con su aspecto un tanto desaliñado, un bigote y barba estilo mosquetero, pelo largo y vestido de mezclilla un tanto desteñida. Así me encanta verlo, con sus anteojos y su aire sempiternamente intelectual. Los demás invitados llegaron, los compañeros del club de ajedrez de papá, que siempre miraban con un temor reverente a David, ya que es capaz de presentarse en una reunión de ellos y derrotar al mejor de todos cuantas veces quiera.

David me entregó su regalo, yo se que muchos pensarán que debería comprarme algo, Enrique lo criticó ácidamente por el regalo que me entregó, pero para mi fue maravilloso. Mi amado hermano escribió una poesía maravillosa, una poesía de amor, que podría interpretarse como el más bello amor de hermano, o bien como una poesía erótica, según el ángulo en que se mire, la escribió en un pergamino de piel de cabra, al mismísimo estilo de los antiguos rollos israelíes. Me encantó y lo agradezco. Mamá también estaba encantada con la presencia de David y su harem, sobre todo la vi prendada de Shehira.

La fiesta se animó, papá obligó a David a cantar y tocar el piano, Isaías estaba feliz junto a su máster y yo no encontraba el momento de quedarme a solas con David, solo deseaba un beso de amor de sus labios, solo eso. Nuestras miradas se encontraban mientras él cantaba y sus manos volaban sobre las teclas del piano, sus chicas estaban sentadas en corro y me hicieron señas para que fuese con ellas.

-Las envidio, de todas nosotras soy la que menos tiempo está con David- dije haciendo un mohín.
-no te aflijas- dijo Wanda con una sonrisa-si quieres esta noche te lo dejamos para ti sola. -pero aquí no se puede hacer nada, y no creo que en toda la noche podamos escaparnos-respondí entristecida.

Bueno, por lo menos podía estar cerca de él, y un beso si que podríamos robarnos al tiempo y la sociedad. Odio esa sociedad que impone cosas estúpidas. Se que no es correcto tener relaciones entre hermanos, por las temibles consecuencias de un embarazo no deseado, pero si una se previene, esto es difícil que ocurra. La sociedad, en sus términos de blanco y negro no comprende más que lo que conoce, y lo nuevo le es temible. No importa, cada quien es feliz haciendo lo que le gusta. David cantaba y seguía cantando, creo que ya estaba desesperado por zafarse del piano y venir conmigo, pues me miraba intensamente.

Enrique lo observaba y miraba hacia nosotras, se devoraba a las chicas de David con los ojos. Su novia Irma le decía no se que cosa al oído y se reía con sus dientes desiguales. David hizo señas a Isaías y este vino a liberarlo del piano, tomando su lugar. David se acercó a nosotras, y se sentó entre Wanda y yo.

-¡Felicidades hermanita, deseaba tanto estar contigo!-me dijo, casi gritando. -también yo he estado deseando estar contigo-le dije, bajito mientras besaba su mejilla derecha-¿me acompañas arriba? quiero enseñarte algo. -Vale-respondió poniéndose en pie y tomándome de la mano. Ascendimos la escalera, y ya en el hall del piso superior nos abrazamos.

Éramos dos amantes separados por las circunstancias durante un período de tiempo cronológicamente corto, sentimentalmente largo.

-Te amo Judith, me siento enamorado de ti- me dijo con esa voz que me estremecía. -también te amo David, estoy considerando la posibilidad de darme un año sabático e irme a vivir a tu casa. -¡Eso sería fenomenal!- me dijo, abrazándome.

No pudimos evitarlo, nuestras bocas se encontraron, nos besamos apasionadamente mientras sus manos recorrían desde mi espalda hasta mis muslos, posándose y recreándose en mis nalgas.

-Te deseo…te necesito…te adoro hermanita…eres la más bella hermana que podría desear… -¿vamos a mi cuarto?-pregunté yo, con un calentón de apoteosis entre mis piernas. Tiré de su mano y lo metí de inmediato a mi habitación. Mierda.

La sobrinita de Iris, una niña de tres años, estaba durmiendo en mi cama. Fuimos a la habitación de David, desesperados. Re mierda. Paco y Toñito, los hijos de una amiga de mi madre, de diez y doce años respectivamente, estaban en la cama viendo la televisión. No nos atrevimos a ir a la recámara de papá y mamá, la habitación de Isaías estaba cerrada con llave, pues no le gusta que las visitas entren ahí, y la habitación de Enrique era impensable, seguro que si nos quitábamos algo ahí, se nos subirían las alimañas que creo que duermen con él. Recordamos cuando éramos pequeños y nos escondíamos en el cuarto de planchado. Bajamos las escaleras nuevamente. Hacia allá nos fuimos, pasando por la cocina.

La puerta del cuarto de planchado no cierra bien, así que David me empujó al interior del armario, se coló tras de mí y cerró la puerta de madera estilo persiana, con ranuras, por donde se filtraban tiras de luz y se podía ver de adentro hacia fuera. Empezamos un morreo de época. Sus manos en mis nalgas, en mis pechos. Su boca en mi cuello, haciéndome vibrar, transmitiéndome descargas eléctricas de pura pasión. Le desabroché el cinturón y el pantalón, estábamos tan apretujados que no podíamos movernos mucho. A nosotros llegaban los ruidos de los invitados, de la fiesta, las risas, la voz de Isaías que cantaba yesterday, de Paul McCartney.

Saqué su verga. Esa verga que tantas emociones me había regalado, esa verga larga, gruesa, deseosa de mí. Como pude me agaché y me la metí en la boca, como había aprendido con David, succionaba, movía mi cabeza, me la sacaba de la boca y me daba golpecitos en la cara, me la pasaba por el pelo, la lamía y la volvía a succionar.

-¡Te deseo Judith…te deseo! -exclamó él.

Me incorporé y él me metió las manos debajo de la blusa, sobando mis pechos, yo sentía mis pezones que estallaban. Me puso de espaldas a él, y yo apoyé mis manos en la pared, me subió la falda con dificultad, ya que el ancho de mis caderas se lo impedía, luego bajó mis medias y mis bragas. Yo estaba inclinada, mi sexo recién retocado de los vellos (¡para él, para mi hermano!), y mis piernas separadas hasta donde me lo permitían las medias y bragas en mis tobillos. ¡Sentí su aliento en mi sexo! Su lengua me daba piconcitos, saboreando los jugos que ya se precipitaban de mis entrañas. Estuvo un rato, alternando lengua y dedos, pasión y deseos. Yo me mordía un puño, el placer que me estaba brindando mi hermano era brutal, casi no soportaba tenerme en pie.

-Más… ¡aaayyyy que rico Daviiid!-le decía yo por lo bajo, casi como un mantra.

El resoplaba en mi sexo, sus dedos recorrían mis labios y la raja del culo. Su lengua encontró mi clítoris y esa fue la locura para mí. Sentí que un orgasmo descendía desde las alturas de mi locura, y le dejé caer en la boca mis jugos más íntimos. Yo jadeaba, recargada en la pared, él se incorporó tras de mí y colocó su pene en mi entrada vaginal.

-Te lo haré sólo si lo deseas hermanita, si me deseas en tu interior. -cógeme, por favor. -¿me puedo venir en ti?-preguntó mientras recorría su boca por mi oreja. Yo estaba preparada, las inyecciones anticonceptivas no había dejado de ponérmelas, así que podía hacerlo libremente con mi hermano.
-Siiiiii… soy tuyaaaaaaaaaa. -¿Sólo mía hermanita? ¿Sólo mía?- Si David, cógeme, me muero de ganas- sentí que entraba, despacito, gozando su ingreso en mi cuerpo mientras yo gozaba cada milímetro de su carne.

El sabía que yo sería su esclava, había crecido amándolo, deseándolo y él lo sabía. Miles de noches, desde la pubertad había soñado con él en mi cama, en mi sexo, en mi vida. Lo deseaba y ese deseo me lo estaba volviendo a complacer.

-Seré tuyo siempre que quieras amada hermana, siempre, pase lo que pase- me susurró terminando de penetrarme hasta la matriz.

Iniciamos un ritmo lento, acompasado. Yo me agaché más y él me tomó de la cintura, mis manos en la pared. David me bombeaba con desesperación, abarcando mis tetas, ya libres de la blusa con una mano, la otra la colocó en mi vientre. Mi cabeza se movía de adelante hacia atrás y sentí como si mi sexo fuese una entidad aparte de mí, encargada de incendiarse. Mi vagina, devorando la carne de mi hermano. Isis y Osiris, fundidos en la copula incestuosa. Y mi sexo ascendía, sin que mi mente lo controlara. Ascendía en una cadena explosiva de orgasmos múltiples cuyas expresiones y gemidos apenas si podía reprimir. Isaías cantaba te amaré, de Miguel Bosé mientras David me bombeaba. Escuché pasos. Pasos en la cocina, a escasos metros de donde estábamos nosotros. Lejos de asustarse, mi sexo me brindó otra cadena de orgasmos desesperados, deliciosos.

Mi hermano me tenía bien sujeta, clavado en mí hasta la médula.

-¿dónde se habrán metido esos dos?-preguntó la voz de mi padre en la cocina. -No se, no están arriba-respondió mi madre. -¿saldrían a comprar algo?

Afortunadamente los invitados estaban haciendo mucho ruido, así se disimulaba el chop-chop de nuestros sexos encontrándose. Nuestros jadeos apurados, y más orgasmos en mi sexo. Una sucesión de orgasmos quemándome y David, apuñalándome el sexo con aquella barra de carne. ¡Mi misma carne, mi misma sangre! Y mis orgasmos que me estaban volviendo loca, David aceleró y eyaculó, dándome un nuevo placer, elevándome a la gloria en la cuarta cadena multiorgásmica de la tarde. Su semen en mi interior, llegando a lo más profundo de mi matriz, a lo más íntimo, lo más delicioso. Llenándome de su leche. Sus manos seguían sujetándome mientras lo sentía convulsionarse, y yo misma me removía como posesa.

-¿te imaginas lo que hará David con esas chicas en la intimidad?- preguntó mi padre. – preferiría no imaginármelo-respondió mi madre con voz seductora.

David seguía en mi interior, con el miembro tan duro como al principio. A nosotros llegaban las voces de nuestros padres, me volví para ver a David en la penumbra del armario, me hizo señas de que guardara silencio mientras tenía una mano en mi cintura y otra en mi teta izquierda.

-tu hijo es tan hombre como tú, amor- dijo mi madre. -ejem…bueno, heredó de ambos-respondió papá. -¿qué te parece si…?-preguntó mamá. -¿si aprovechamos que estamos solos aquí? Bien podríamos subir y estar más cómodos, pero pensándolo bien es más emocionante.

A través de una de las rendijas de la puerta del armario pude ver como mis padres entraban al cuarto de planchado. David también veía desde su posición, seguía clavado hasta la empuñadura en mi coñito, nuestros jugos combinados resbalaban por mis muslos, llegando a mojar mis bragas en los tobillos. Afuera mis padres se morrearon, luego arrastraron un cesto de ropa obstruyendo la puerta. Papá tomó a mamá de la cintura, sus manos le subieron la falda. La verga de David latía en mi interior, momentáneamente quieta, pero en guardia.

Mamá se despojó de las bragas, sus carnes africanas brillaban tersas aún, se puso de rodillas ante papá y le desabrochó el pantalón, sacando su verga. Fue la primera vez que yo veía la verga que me engendró. Mamá se metió aquel instrumento, tan parecido al de mi hermano en la boca. David reinició un bombeo en mis entrañas, él, al igual que yo estaba muy excitado. Se me escapaban jadeitos, mientras el volvía al ataque en mi sexo, mamá estaba demostrando ser una experta en sexo oral. Papá jadeaba, le enredaba los dedos entre los rizos negros, decía cosas en hebreo. David y yo follábamos cada vez más fuerte, el sexo rudo que nos unía tanto. Nuestros sexos, diseñados a medida, diseñados por las mismas personas que ante nuestros ojos copulaban.

Mamá se sacó la verga de papá de la boca y se colocó a cuatro patas, de modo que desde nuestra posición podíamos ver su cuerpo de perfil. Papá se colocó de rodillas tras ella, pasándole el pene por las enormes nalgas negras. Me vine en un orgasmo intenso, bravo, que me hizo gemir más duro, casi audiblemente. David me sacó la verga, colocándola en mi entrada anal. Papá tenía a mamá en cuatro ante nuestros ojos. David me tenía agachada a pocos metros de mis padres, a punto de sodomizarme. En el momento que papá inició su penetración vaginal a mamá, David empujó en mi ano. Me dolió, desde que lo habíamos hecho por ahí, no había recibido más nada, me dolió un poco, pero mi hermano es muy cuidadoso, así que poco a poco me penetró. Papá inició su ritmo y David se acompasó al mismo. Mamá y yo nos movíamos recibiendo las pollas al mismo tiempo, casi nos imitábamos los movimientos.

Los seres que más amábamos en la vida nos estaban haciéndonos suyas. David, completamente metido en mi recto, se movía de manera deliciosa, sus dedos escarbaban en mi encharcada vagina, jugando con mi clítoris. Papá y mamá jadeaban también, procurando no hacer ruido. Cuatro seres satisfaciendo sus ímpetus en el mismo espacio. Las pelotas de David chocaban contra mi coño, su miembro era una perforadora que me hacía más y más mujer a cada embestida. Mamá gozaba y la vi jadear, agachar la cabeza presa de un orgasmo. Pero papá no le daba tregua, seguía empeñado en la faena mientras David me rompía el ano a embestidas. Placer, placer… Me vine en un orgasmo terrible, tremendo, empapando los dedos de mi hermano en mi concha, su verga seguía la labor de sodomía. Papá embestía a mamá a toda máquina, parecía tan brioso como David.

-¿Te imaginas lo que hace David con sus chicas?-preguntaba papá a mamá. -si, dice tu hija que es muy buen amante- respondía mamá entre jadeos. -¿Qué crees que estén haciendo nuestros hijos en este momento? –preguntó papá en tono sardónico. -no… No lo se… -Yo si… seguramente están follando, imagínate a David con esa polla metida en nuestra hija… los dos en incesto total…-decía papá, sin dejar de follarse a mamá.

Ella pareció tener la imagen mental que él le decía, ya que se estremeció más fuerte, David también me la clavó más duro, más doloroso y placentero a la vez, sin rudeza, pero tampoco de modo piadoso. Me venía, me venía mientras mis padres seguían copulando. David también jadeaba, reprimía gritos y desesperadamente se aferraba a mis nalgas con sus manos. Papá sacudía la cabeza, cerrando los ojos, mamá era follada de un modo increíble, David aceleró aún más en mi recto y yo sentí el inicio… Los cuatro, casi al mismo tiempo comenzamos a venirnos en orgasmos, cada quien a su nivel e intensidad. Mamá levantaba la espalda, papá le aferraba las nalgas con las manos en un gesto parecido al que David hacía en mis nalgas mientras su semen me inundaba el ano y yo me venía de una manera salvaje. Papá se desacopló de mamá, ofreciéndole la verga para que se la chupara, yo pude ver como su herramienta estaba tan firme como al principio.

David hizo lo mismo, y yo mamé su pene, degustando todo lo que había embarrado en él.

-Quiero follarte de nuevo- dijo papá. -esta noche, alguien podría venir en estos momentos y nos descubrirían…- -tienes razón-respondió él.

Mamá se puso en pie, tomando una sábana del cesto, se limpió las enormes cantidades de semen que le chorreaban de la concha, ahí fue donde entendí que lo de la potencia de David también es de familia, no sólo sus ejercicios cuentan en este caso. Mi hermano y yo nos arreglamos la ropa, nos dimos otro beso en la boca y esperamos a que nuestros padres estuvieran integrados en la fiesta. Yo apreciaba el esperma de mi hermano hasta lo más profundo, sentía como me escurría cálido, desde la matriz a los labios, y en mi recto, me limpié lo más que pude con la misma sábana que había ocupado mamá.

-nunca los había visto follar-dijo David, encendiendo un cigarro. -yo lo que nunca me imaginé es que papá fuera tan… -¿potente? Claro hermanita, papá nos enseñó el programa de ejercicios a Isaías y a mí, Enrique también tuvo esa información, pero como siempre, le dio flojera y nunca lo practicó. Eso fue parte de nuestra educación sexual hermanita.- me encendió un cigarro y volvimos a la fiesta. Nos sentamos entre sus chicas que nos miraban con sonrisa pícara. -¿estuvieron cogiendo?- me preguntó Lorena directamente. -Lore, ya sabes que este cabronazo no perdona ni a su propia hermana- respondió Victoria entre risas.

Lorena me dio un beso en la mejilla, pasándome la lengua, muy cerca de la boca. Me enseñó la lengua, tenía una gotita blanquecina en la punta-

-Gracias por convidar- me dijo sonriente.

Una gota de semen de mi hermano, si ella supiera que tenía el coño repleto de la misma sustancia, me lo hubiera mamado en ese momento delante de todo el mundo, y créanme que yo me habría dejado hacer.

-¿Dónde se habían metido cuatro ojos?- preguntó Enrique acercándose con su novia. -estábamos muy ocupados idiota-respondí –como ves, mi hermano me estaba cogiendo y luego me la metió por el culo- su novia se rió como la insípida estúpida que es. De tal gilipollas, tal novia estúpida.

Enrique se alejó enfadado de mi contestación, y nosotros nos quedamos, riéndonos de su cara.
Wanda se acurrucó a un lado de David, y yo al otro lado.

-Dentro de tres días es mi cumpleaños- nos anunció. -felicidades anticipadas-respondí yo.
La fiesta continuó, el semen de mi hermano en mi interior me daba recuerdos deliciosos de los momentos anteriores en que fui suya, pusieron música, alguien retó a David a una partida de ajedrez que de sólo tres movimientos le hizo derrotar al mejor de los compañeros de papá. Papá se colocó en el piano, tocando viejas canciones españolas e israelíes, mamá se sentó junto a nosotros y se abrazó a David.

-¿Dónde te metiste hijo? Te he extrañado mucho y cuando vienes te ocultas. -Madre-dijo mi hermano sonriente- hay preguntas que no deberían hacerse, porque entonces yo podría preguntar también donde andabas. -ja, yo puedo hacer lo que quiera mi niño, eres tú el que tiene muchos compromisos, espero que puedas cumplir con todos. La sonrisa de mamá era pícara, y su dedo índice señalaba directamente a nosotras cinco. -cinco compromisos madre, y como más podría… de papá heredé eso precisamente, se cumplir con mis compromisos. -eso espero mi niño, que puedas siempre cumplir con tus compromisos como tu padre sabe cumplir con los suyos.

Por fin las amistades y familiares se fueron retirando, Isaías se fue a dejar a su novia, David y las chicas se instalaron en su habitación, papá se quedó en el hall de abajo, fumando uno de sus eternos habanos, Enrique y su insípida novia discutían afuera no se por qué. Cuando regresó Isaías, papá reunió a todos sus hijos en el hall, incluyendo a Enrique, ya que lo considera como tal, y nos dijo:

-muchachos, ha llegado la hora de los regalos.- abrió un portafolios sobre sus rodillas, sacando cuatro sobres de su interior. -he decidido que esta noche será especial, pues hoy repartiré entre mis hijos todas las propiedades, ¿para qué esperamos a que yo muera y se lea un testamento? Prefiero heredaros en vida lo que he construido durante años.- -padre, no nos asustes- dijo David.
-Relámpago, no pasa nada, solo he decidido que podéis disfrutar por anticipado de vuestras herencias sin el cargo de recibirlas debido a mi fallecimiento. -¿es en serio padre, no esta pasando nada?- preguntó Isaías.

Yo también estaba asustada, solo Enrique tenía en sus ojos el brillo de ambición que le he visto siempre. Hay que comprender que sus padres murieron cuando él era niño, y que eso le hizo mucho daño. Sobre todo porque al morir sus padres, las neuronas de Enrique se fundieron, según dice David. Así papá repartió los sobres. David heredaba una antigua construcción en Puebla, que era parte de un antiquísimo palacio colonial, la propiedad está casi en ruinas, pero vale millones por estar ubicada en el centro de dicha ciudad, heredó la biblioteca de papá, la cual podría transportar cuando lo deseara, los muebles de cedro de su despacho, el viejo mercedes benz y el ford mustang 1975 descapotable, además de una cantidad en metálico y la subvención a perpetuidad que papá venía entregándole desde hacía años.

Enrique recibió el apartamento de Cancún, el cabalier que usaba ya de por si, los muebles del comedor, la cristalería (muy cotizada), un paquete de acciones que papá tenía en cierta empresa naviera y el pago de su carrera (la carrera de administración de empresas, que él tomó porque estaba de moda, pero que sabemos que jamás terminara). Isaías recibió el pago del departamento en la calle de Liverpool, que desde hacía tiempo había adquirido a plazos, la propiedad de la casa que tenemos en Cuernavaca, el piano, los óleos de la casa y una cantidad en metálico. Y yo recibí la propiedad de la casa que habitábamos, la camioneta Pontiac aztec que papá compró a principios de año y la suma más grande de dinero, además de todos los muebles restantes.

Mis padres se estaban quedando con solo el departamento de la Colonia del Valle, que sería para mí en cuanto ellos fallecieran y una cantidad de dinero suficiente para que pudiesen vivir por varios años. La empresa de bienes raíces de papá pasaba a dominio de nosotros cuatro a partes iguales, salvo que alguno quisiera vender sus acciones, con un contrato de que tanto David como mamá recibirían una cantidad extra de los ingresos de la empresa, quedando Isaías al frente de todo. A mí la verdad me mareaba todo esto, yo me quedaría totalmente sola en esa casa, sola o con el odioso de Enrique que para el caso era peor. Enrique se mostró inconforme por el reparto, según él, le tocó menos que a todos, no se ponía a pensar que mientras él heredaba un departamento de lujo, que vale muchísimo por estar en Cancún, David heredaba una casa en ruinas.

Papá solo meneaba la cabeza, pero no dijo nada. Seguimos ahí, hablando de las cosas que haríamos, David me entregó su cheque, pidiéndome que lo invirtiera en lo que quisiera y luego haríamos cuentas, sólo le apartaría cierta cantidad para restaurar el palacete y poderse mudar ahí.
Enrique me ofreció su participación en la mobiliaria y decidí comprarla al momento, así me quedaba con la mitad de todo.  Papá se sirvió otro coñac y seguimos todos ahí, hasta que Wanda llamó a David desde arriba, diciéndole que ya era muy noche, nuestro hermano se despidió de todos y subió a su habitación, que habían acondicionado con colchonetas en el suelo para caber todos.

-¡que suerte tienen los que no se bañan!, me cae que a este paso el cabrón de David se queda con todas las viejas del mundo- dijo Enrique. Ya me extrañaba que no soltara un comentario de ese estilo. -¿y por qué no se lo dices de frente maricón? Además, David si se baña, yo jamás lo he visto rascarse el culo como tú lo haces a cada rato- le respondió Isaías. -no peleen hijos- dijo papá sonriente. -lo de David no es suerte pendejo-le dije yo- es que David se gana a las mujeres, se las gana de mil maneras que tú no entenderías nunca. Papá asintió pensativo. -bueno, como ya van a empezar a atacarme, me voy a dormir, que descanses Pa y oye, gracias por el depa de Cancún, creo que me voy unos días a asolearme por allá. Sólo se despidió de nuestro padre, a quien llamaba Pa. -cuando quieras te ayudo a hacer tu maleta con todas tus cosas para que te vayas un millón de años a Cancún y te rostices – le dijo Isaías, Enrique lo miró con reproche y se fue, subiendo las escaleras.

-Padre, hermana, necesito platicar con los dos.- dijo Isaías un tanto entristecido. -¿qué pasa hijo?
-se trata de Iris, mi novia. -¿sucede algo?- Pregunté yo. -si…bueno no se… se trata en parte de la suerte de David con las mujeres.- explícate.-ordenó papá.

Ysh se levantó, encendió un habano y se sirvió coñac, me ofreció a mí su cajetilla de cigarros y me sirvió una copa de amaretto, enronquecido nos dijo:

-verán, con Iris lo he pasado muy bien, ella es una buena chica y vamos a casarnos, pero hoy sintió una duda muy grande, lo bueno fue que me lo confesó. Ella al ver como se lleva David con sus chavas, se le antojó probar lo que sería hacer el amor con otro hombre que no sea yo. -¿cómo?- preguntó papá asombrado- en mis tiempos las cosas eran muy diferentes. Pero comprendo que el mundo cambie. -si, ella quiere probar con otro, y yo he pensado que de todos los otros que hay sólo tú, padre y David podrían ser ese otro, sin que me sintiera herido. -hijo. Yo no puedo, bueno, de poder puedo lo que sea, no debo hacer eso que me dices, estoy enamorado de vuestra madre, y le he jurado una fidelidad y un respeto que siempre he mantenido firmes. ¿Me creerán que desde hace treinta años no he tocado a más mujer que vuestra madre?  Yo le creía porque ya había visto que en la intimidad se tratan como adolescentes (padre y madre, si ambos leéis estas líneas, debéis saber que les amamos, les adoramos y admiramos vuestra determinación y unión a lo largo de los años).

-P, si no eres tú, entonces tendrá que ser David. -si, David podría, él puede con todo eso- dije yo- además sus compromisos no lo atan, sus amores son de una manera diferente a la de nuestros padres. -Me da no se que imaginármelo con ella- dijo Ysh –además si se lo propongo no va a querer. -hija- me dijo papá mirándome directamente a los ojos- tú conoces a David en la intimidad, tú sabes a qué me refiero, has tenido sexo con tu hermano, créeme que me sorprendí cuando me enteré, pero no me aterra, vosotros sabéis que os amo seas lo que seáis, trato de comprender que fue un acto de amor, quizás prolongación del amor de hermanos y la unión que siempre habéis tenido. Me dolería y avergonzaría verles destrozarse por los bienes materiales, hoy vi un ejemplo de lo que ese amor puede traer, David te dio su cheque, creo que ni siquiera miró bien la cantidad que le regalé, y luego haríais cuentas, como te ama, juraría que ese después tardará mucho en llegar, al mismo tiempo tú no abusarás de su dinero, ese es amor y eso me gusta ver, y si para ello necesitarais estar unidos en un lecho, lo aplaudo, ahora a lo que voy, ¿crees que David pueda con su cuñada?

-Padre- respondí emocionada- David puede con la mujer que sea, el problema es que quiera, no va a acceder a tener sexo con Iris sabiendo que es la chica de su hermano, él adora a Ysh, claro que se me ocurre tenderle una trampa y seguro lo hago caer.- así nos pusimos de acuerdo para engañar a David y meterlo en la cama con Iris.

Al otro día las chicas de David estaban preparándose para volver a Puebla, mis hermanos jugaban al póker con papá y aproveché para contarles el plan. Ellas de buena gana aceptaron el dejarme a mi hermanito una noche más, a condición de que no lo “deslecháramos” mucho. Terminada la partida de póker, David se encerró con las chicas, que le llamaron y convencieron de que ellas volverían a su casa y él se quedaría conmigo, a seguir celebrando. El aceptó, sólo por tratarse de mí, y así ellas partieron contentas. Al caer la noche subí a mi hermano a bordo del “Christine”, que es un viejo phimont del 55, que mis hermanos compraron cuando eran adolescentes y arreglaron hasta hacerlo idéntico al de la película de Stephen King. Como era entre semana la vida nocturna estaba un tanto apagada, le dije a David que pasaríamos por Iris, Isaías nos alcanzaría en la disco de la zona rosa que ya habíamos acordado.

Así fue como lo obligamos entre las dos a bailar, a beber y a hacer un poco el payaso, mi hermano mayor estaba alucinado. Yo repegaba mi cuerpo con el suyo cuando tocaba mi turno, nos decíamos cosas ardientes al oído y sus manos recorrían mis curvas en la semi penumbra. Cuando Iris deseaba bailar con él, me lo arrebataba y él se mostraba un tanto cortado. Rato después David dijo:

-Isaías no llega… ¿qué hacemos?- Isis ya estaba algo borracha, yo personalmente la había obligado a beber más de la cuenta, se le notaba mareada, ella dijo poniendo una mano en su muslo: -si quieren vámonos a mi departamento, no está lejos, le llamamos a tu hermano y que nos alcance allá. -¡gran idea! – exclamé yo, antes de que David dijera algo.

Mi hermano también estaba algo mareado, ya que lo obligué a tomar tequila, a sabiendas de que con eso lo desinhibiría rápido. Pagamos y nos fuimos al piso que Iris e Isaías compartirían cuando al fin contrajeran matrimonio. ¿Cómo describir mis emociones en esos momentos? David subía las escaleras en medio de las dos, Iris adelante, yo cerrando la marcha. Me sentía como si estuviese empujando a mi hermano a abrir una puerta nueva, en su vida de libertades. Llegamos al piso, Iris abrió y entramos en tromba. Nos sentamos en los sillones, y para aumentar la ingesta etílica, Iris sacó a relucir una botella de charanda. Aún recuerdo cuando David era muy joven y sus compañeros de secundaria lo emborracharon con charanda, que es lo más corriente y demoledor que el dios Baco haya creado. Iris puso música tranquila, y ambas bailamos con David. Nadie se acordó de llamar a Isaías, eso sólo era el gancho, lo que me sorprende es que Iris no sabia nada de la trampa, y no se acordara de su novio. Seguimos bebiendo, al ritmo de las hormonas que nos empezaban a cegar.

¿Cómo inició aquello? No lo se con exactitud, ya me sentía muy bebida. Sólo recuerdo que en una de tantas rondas de baile lento y abrasador, me encontré entre los brazos de Iris. David sentado en un sillón, bebiendo charanda. Mi cuñada y yo, estrechamente abrazadas, completamente borrachas. Mis manos se deslizaron por su trasero, y mi boca buscó sus labios. David observaba la escena. Un beso telúrico, emocionante, íntimamente lésbico. Iris, terminado el beso quiso zafarse de mis brazos, David la sujetó por detrás. Recorrí sus pechos, pequeños y firmes entre mis manos. Mi hermano deslizaba sus manos a través de las caderas de Iris, la emboscada estaba totalmente abierta, y yo era la única cazadora que cae en su propia trampa. Iris trató de resistirse, pero esa resistencia se desmoronó totalmente cuando mis manos desabrocharon los botones de su blusa.

Me incliné, comiéndome esos pechos pequeños, de aureolas rosadas. David nos movió, acostando a nuestra cuñada en el sillón, ella misma se retiró los zapatos y las medias. En un santiamén las hábiles manos de mi hermano me desnudaban y avariciaban delante de ella. Yo misma desnudé a Iris totalmente, su cuerpo de muñeca barbie me deslumbró, y clavé mi cabeza entre sus piernas, devorando con mi lengua los labios sexuales. Yo me encontraba arrodillada en la alfombra, Iris en el sillón, totalmente empapada del coño y abierta de muslos. David se colocó tras de mí, penetrándome con furia. La posición era deliciosa, yo gemía, las nubes etílicas en mi mente se despejaban y un furor delicioso recorría mi sexo, convertido en descargas eléctricas.

-Tla estás cogiendo… a tu hermana…-decía Iris asombrada.

Me acomodé y volví a la batalla en su coñito, totalmente depilado, ella se retorcía y me sujetaba la cabeza pidiendo más y más. David imponía el ritmo en mi coño, que estaba repleto de su poderosa e interminable hombría, mi cuerpo era un conductor de placer que, conectado al sexo de Iris proporcionaba deliciosas sensaciones en ella. Mi querida cuñada se venía en mi rostro, jadeando, gimiendo y pidiendo más. También mi sexo se venía, a enormes oleadas de lujuria, a golpes vergales incestuosos en nuestra mini orgia de cumpleaños. David aceleró sus movimientos en mi ser, haciéndome elevar gritos de victoria orgásmica mientras él eyaculaba violentamente. No nos dimos tiempo a reponernos, él se salió de mí, sentándose en el sillón, al lado de Iris, me abalancé sobre su tranca, que estaba barnizada de nuestros líquidos. Iris miraba como embobada como le comía la polla a mi hermano.

-Coño, si serás tonta, ayúdame a comerle la polla- le dije algo escamada, no me gusta que la gente no sepa lo que debe hacer.

Ella obediente se arrodilló a mi lado, y tomó la verga de su cuñado, con mano temblorosa, pero decidida. Yo le ayudé a introducirse aquellos centímetros de carne, en su menuda boquita mientras David gemía de gusto. Una vez insertado el pene, me coloqué tras ella, acariciándole las nalgas. Nuestra cuñada se movía mucho, su cabeza subía y bajaba a ritmo de aquella felación que me hacía llenar la boca de saliva. Saliva que utilicé para lubricar su recto, metiéndole luego un dedo, mientras otros dos exploraban su vagina estrecha y húmeda. David sujetaba sus cabellos, follándole la boca mientras ella cerraba los ojos, gimiendo ahogadamente del placer de mis caricias. Sentí que ella se venía entre mis dedos, estaba aprendiendo rápidamente donde tocarla para que explotara de placer, pero yo sabía que pronto necesitaría verga. La hice levantarse, ella no quería separarse del miembro de David, así que la coloqué sentada sobre los muslos de mi hermano, rostro con rostro a horcajadas. Se besaron apasionadamente, la verga de David era un monumento a la hombría, que golpeaba contra el vientre de su cuñada.

-Cógetela- le susurré al oído.

El sacudió su cabeza de lado a lado, despejándose. Le vi en la mirada una mueca de horror.

-No puedo… es Iris, la novia de nuestro hermano. -no te preocupes- volví a decirle al oído mientras ella recostaba la cabeza en su pecho, mareada y excitada a la vez. -Ysh está totalmente de acuerdo, él lo planeó…- le dije, él me miró a los ojos, algo debió ver en ellos que asintió decidido.

Entre nosotros las palabras sobraban. Tomó la estrecha cintura de su cuñada y la elevó, colocando su miembro a la altura de aquel sexo chorreante. Lo centré bien con mis manos, Iris apenas podía tenerse en pie. Con suavidad al principio y luego de un seco tirón, la penetró mientras ella gritaba:

-¡Aaaayyyy siiiii! Hazme tuyaaaa David… ¡Cógemeeeee!- iniciaron un lento vaivén, ella no podía pararse por el mareo, pero sus viajes de cadera eran alucinantes.

Para ser tan delgada, se movía de un modo muy sensual mientras ambos jadeaban en esa cópula maravillosa. Las manos de David recorrían aquellos pechos mientras se besaban apasionadamente. Mi cuñada dio un fuerte tirón de espalda, arqueándose hacia atrás como hoja al viento, mientras gritaba un orgasmo bestial. Mis manos no se estaban quietas, me estaba masturbando de pie frente a David, mis dedos en mi concha, jugando entre el semen que minutos antes mi hermano me depositara ahí. Follaban con más y más energía, empapándose sus pieles en un sudor abundante. Me vine en un orgasmo delicioso. Iris ardía, se venía y se venía con gritos emocionados, sintiendo en su matriz la verga prohibida de David mientras su piel ardía de pasión por los cuatro costados. David la sujetó de la cintura y se le incrustó entero gritando como poseso y eyaculando hasta el fondo.

Desacoplé a Iris de David, mi cuñada se caía de borracha y excitada, la dejé en el suelo, colocándola en cuatro.

-Aprovéchate ahora que está borracha- dije a mi hermano azotándole una fuerte nalgada a Iris.

David se colocó tras ella, comiéndole el ano mientras yo lo masturbaba. Me sentía orgullosa de ese hombre que es mi hermano, poseedor de aquella mega verga. Cuando la sintió lo suficientemente lubricada del ano, se colocó de rodillas tras ella. Puso su glande a la entrada anal de Iris, presionando un poco.

-Ay, por ahí no… Es nuevecito y me va a doler- dijo ella, yo me molesté.

Me enojó su mojigatería, le azoté una nalgada dolorosa y sonora. Ella se agitó, con los efectos del alcohol en su mente, tomé el pene de David, que no decía nada y lo coloqué en posición de sodomizarla.

-Rómpele el culo a esta pendeja hermanito, que se entere de lo que es follar- dije yo.

David introdujo el glande, Iris se agitaba, gemía y apretaba los puños, pero ya no protestó. David empujo más, invadiendo ese estrecho culito, yo me acerqué al rostro de mi cuñada, que estaba roja como tomate, unas lágrimas de dolor resbalaban por sus mejillas. David detuvo su avance breves minutos, e inició un rítmico mete-saca mientras Iris gemía y pujaba, acelerando su movimiento de cadera. Así me gustaba, que le agradara ser follada por detrás. Mi hermano me miraba extasiado mientras me masturbaba ante él, y él sentía la presión de ese culo en su verga monumental.

Iris agitaba la cadera y pedía más y más verga, a lo que se veía el placer había rebasado al dolor. David le perforaba el chico, yo me masturbaba con violencia y sentí un orgasmo tremendo. Ambos folladores se vinieron casi al mismo tiempo, me coloqué en cuatro patas al lado de Iris y David me la metió casi de golpe en el recto. Era delicioso, y a la vez doloroso sentir esa verga enorme, taladrándome el estrecho recinto mientras mis tetas rozaban la alfombra al ritmo de los movimientos de cadera de aquella penetración anal. Mi estrecho ano recibía con dificultad la carne de mi hermano, me llenaba totalmente, incluso sentía que se me partía. Me tembló todo al sentir el orgasmo, dejé caer mi cabeza sobre mis brazos doblados mientras gritaba de lujuria. Me eleve en una cadena explosiva de orgasmos mientras sentía a ese hermano follador en mis entrañas.

Explotaba casi a cada embestida, mientras David murmuraba cosas deliciosas, en la cumbre de tal locura, sentí sus poderosos chorros de esperma, golpeándome en los intestinos mientras me venía al ritmo de su eyaculación. Nos desacoplamos mientras David caía, quedando al acostado en la alfombra entre nosotras dos. Después de un respiro seguimos follando toda la noche, las dos chicas nos fundíamos en tremendos 69 mientras David lamía nuestras rajadas, nos metió dedos en todos lados, la polla hasta cansarse y muchas otras cosas más.

Autora: Judith

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