Cholula puebla 1

Hola mi nombre es paco y vivo en Cholula Puebla, este  no es un relato inventado es real  tengo 32 años ojos verdes lleno blanco 180

Cerca de mi casa hay una Universidad y tengo un negocio  y veía pasar a las chicas cetis y la moy!  normal un día una chica hizo amistad conmigo y me comento que quería trabajo le dije que no podía pagarle mucho y empezó en mi negocios trabajar era muy delgada morena ojos grandes de nombre paty aquí en cholula hay muchas fiestas y ella fue con sus amigar y regreso tomada y llorando le pregunté que le había pasado y me dijo que el novio la engaño la abraze y ella me abrazo muy fuerte me dijo que rico hueles y me aleje rápidamente; repetía en voz baja lo odio! Lo odio! Le pregunté a quien? Pensando ami! Nooooo a mi novio! Haaa ok 

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Mi mejor amigo me desvirgo

Hola, quiero compartir con ustedes una historia que me ocurrió el año pasado. Soy de Lima, Perú. Por seguridad cambiaré el nombre de las personas involucradas y el mío propio.

Tengo 26 años, soy blanca, pelo largo lacio, castaño claro, ojos marrones verdosos, soy algo rellenita, pero bien formada (o al menos eso me dicen), tengo pecho grande, redondo y paradito, cintura chica, mi trasero es redondo, formadito. Hasta el año pasado no había pasado más que juegos y besos y caricias con mis ex-novios, pero nunca llegamos a más porque me daba miedo que me duela o que luego me dejaran y cosas así (ya saben… los típicos miedos de cualquier mujer ante su primera vez).

Esta historia que voy a contarles me ocurrió el año pasado, cuando tenía 25 años. Jaime (así lo llamaré para no involucrarlo en mi relato) era un hombre mayor que yo por 10 años, tenía 35 años en ese entonces, alto, delgado, simpático, trigueño, pelo muy cortito y un candado que me volvía loca (por si no saben es que se dejaba los bigotes y barbita solo alrededor de los labios y en el mentón). Jaime siempre era muy amable y callado, nunca era de iniciar conversación ni nada, por aquella época, él tenía novia (lo sabía porque una vez le sonó el celular y hablaba cariñosamente con una voz que se oía de mujer) y yo también estaba de novia.

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LA SOBRINA DE MI ESPOSO III

Esa noche no pude conciliar el sueño, pero tampoco quería estar con mi esposo porque mis sentimientos eran contrariados o confusos, por un lado pensaba en la propuesta de mi esposo y que excitada le había dicho que sí pero debía el conseguir a la persona, por el otro lado sentía ansiedad de saber que Sofía le había mostrado fotos intimas mías a Andres y le contaba las cosas que hacíamos con mi esposo, me gustaba saber que Andres decía que mi cuerpo era hermoso y que sería delicioso estar con una mujer como yo, a sabiendas que a pesar de ser quince años menor y que por sus conversaciones observe que se acostaba o se comía a las nenas de su edad con mucha facilidad, como para que el desee acostarse con alguien que le lleva tanta diferencia; pero también me molestaba la forma en que se refería hacia a mí como si fuera una vulgar puta, o fácil sin tener presente que las cosas contadas por Sofía solo las hacía con mi propio esposo y no con diferentes individuos, di vueltas en la cama pensando en todo, al final me quede dormida.

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Mi relación con “Peque”

Amor Filial Hetero, Hermana y Hermano. Tuvo un orgasmo tremendo, ella gritaba de placer, empezó a cabalgar sobre mí, la puse a cuatro paras, la tumbé de espaldas a mí en la cama, se la metí en todas las posturas que se me ocurrían,  chillaba como una loca, era una máquina de tener orgasmos, yo alucinaba, me estaba follando a mi hermana por primera vez, su primera vez y vi que era multiorgásmica.

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Como me cogí a mi cuñada

Infidelidad. Esa hermosura de culito se deglutía mi verga centímetro a centímetro  ella hizo presión para atrás con las nalgas, y se la enterré hasta los testículos, al final dejó de forcejear, estuve como 20 minutos dándole por el culo, no se la saqué nunca desde el primer empujón, mis dedos no dejaban de acariciar su clítoris, se corrió dos veces en mi mano, no daba más y  me volví a venir en su culazo.

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Mi primera vez

Jóvenes y Cachondas, Perdiendo la Virginidad. Sacó su pene y lo puso en mi vagina, fui sintiendo como se abría paso entre mi ese pene tan delicioso y llegó a un punto donde dijo, si tienes algún dolor por favor me dices para parar, sentí un fuerte dolor, se me pasó, y le dije, wauw, que delicia, ahora soy mujer, por favor muévete como en las películas y así lo hizo, creo que por al estrechez de mi vagina no duró mucho y se vino dentro de mí

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Con mi prima Andrea en la ducha

Amor Filial Hetero, Incesto, Primera Vez. Prima y Primo. La penetré por la concha, desflorándola, mi verga entraba y su conchita se iba estrechando, en un momento llegué a una barrera la que me percaté era el himen, lo atravesé intentando causar el menor dolor posible, y una vez que lo hube roto, comencé a penetrarla salvajemente en un ritmo casi animal sintiendo como nuestros cuerpos ardían bajo el agua de la ducha. Read more

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Maravillosa persona

Hetero, Primera Vez, Romántico. Estuvimos hablando un rato sin dejar de abrazarnos, hasta que se dio cuenta de que mi enorme pene no había dejado de estar tan duro como al principio. Me preguntó que cómo era eso posible, y yo avergonzado no supe qué decir, y comenzamos de nuevo la danza de la noche. Esta vez ella se puso arriba, buscó mi pene y le indicó el camino para introducirlo en su acogedora cueva. Read more

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Placer con mi hermana como nunca

Amor filial, Incesto. Con movimientos lentos noté que emitía gritos de placer y dolor. Pero me repetía, no pares hermanito,  fui ejerciendo mayor presión, me estaba dando un placer increíble, y a ella, había dejado de tocarse el clítoris y estaba jadeando solo con mí mete saca continuo. Llegó a dos orgasmos de placer, gritos y convulsiones a partes iguales,  mientras  me recorría el cuerpo un placer indescriptible.

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Primera vez…… Frineé

Dentro de la breve relación de sexo que entablé con Frinné, tuve la oportunidad conocer algunos de sus episodios íntimos. Desde los 15 años se hizo novia de Tony quien posteriormente sería su esposo y con quien tendría 3 hijos.

Este es mi relato de acuerdo a su confesión.

Primera Vez de Frinne

Tony era mi novio, tenía la misma edad que yo, me ayudaba en todo. Quería siempre estar cerca de mí. Me agradaba, aunque me gustaba estar también sola o con las amigas. Él se había hecho la tarea de enseñarme matemáticas y yo algunas otras cosas que él no sabía. mientras hacíamos problemas de matemáticas pegaba su pierna a la mía, sentía que me bajaba la sangre a la vagina, todo mi cuerpo quedaba temblando cuando él se marchaba, mis senos hinchados, excitados y terminaba por meterme al baño para satisfacerme con una furia igual al volcán que sentía que se apoderaba de mi cuerpo y que exigia derramarse.

Un día, viendo la excitación en su pantalón y sin pensarlo dos veces mi mano fue a su bragueta. Me reí y le dije que no había nadie en casa que quería darle un sorpresa y un regalo porque se había portado muy bien. Me tomó en sus brazos y me besó. Nuestros labios y boca juntos y sus manos sobre mi cuerpo, tocando, gozando de mis tetas por encima de mi sostén y el vestido.

Se separó de mi y me dijo: ¿porque me dijiste que tendrías una sorpresa toda la semana?. me miró a los ojos y volvimos a juntar nuestras bocas y cuerpos. sentía un deseo enorme dentro de mí y podía sentirlo en el suyo.

Le dije que había sido muy lindo toda la semana y que quería, bueno no sabía que decirle, -lo que quería era perder la virginidad-. Le dije que tenía algo para él desde hace mucho tiempo. mmm me gustan las sorpresas, me dijo con una carita de satisfacción y sin dejar de tocarme los senos. Me dijo: ¿y cual es la sorpresa?

Prefiero mostrártelo en lugar de decírtelo le dije y le jale de la mano y lo saqué de la cocina para llevarlo a mi recámara. Le llevé por las escaleras hacia arriba, iba excitada.

Cerré la puerta tras de él y nos volvimos a juntar, a besar, sus manos en mis senos, en mis nalgas, en ocasiones en mi vagina, todo encima de mi vestido. Le pedí que me bajara el cierre del vestido y yo le empecé a abrir los botones de la camisa y cuando llegue al ultimo botón seguí con el cinturón de sus jeans, abrí su bragueta, le quite la camisa y sus jeans cayeron al suelo. El tomo la iniciativa y abrió mi vestido para dejarlo deslizar por mis hombros.

El vestido cayó ante él. Se hincó y me quitó los zapatos y el vestido fue a un lado. Luego yo correspondía hincándome ante él y quitando sus zapatos, su pantalón y sus calcetines.

Nos quedamos de frente e inmóviles. luego el me jaló y empezó a quitar el broche de mi sostén y lo depositó en un mueble. yo le quite la camiseta. Él empezó a bajar mis bragas bikini despacio, deleitándose y haciéndome sentir admirada, deseada.

Luego mi turno, tomé sus calzones y se los bajé despacio igualmente, sin tocarlo, solo viendo su pene que se erguía duro. se acercó a mi y sentí su desnudez, la mía apretada en la suya. el calor de nuestros cuerpos, su pene durisimo entre nuestros cuerpos. mis senos apretados en su pecho. voltee hacia la cama y los dos nos dirigimos allí. quite la sobre cama y seguimos acariciándonos, tome su pene en mi mano y lo acaricie con deseo y su mano hacia lo mismo en mi vagina, sus dedos dentro de mi tocándome y haciéndome sentir en otro planeta. nos besamos , nos acariciamos, nos masturbamos. luego empecé a besar su cuello, hacia abajo sus tetillas duras, besándole sus pezones, mordiéndole suavemente; seguí hacia abajo por el vientre hacia su pene, lamiendo la parte de abajo de su pene, hasta oírle suspirar. luego lo metí en la boca, poco a poco , hasta que tenia todo dentro. mi cuerpo ardía de deseo, cerrando los ojos, chupando su pene. me dijo apenas: -me voy a venir- y luego sentí como se subieron sus huevos que sostenía con mi mano izquierda y sentí sus chorros en mi boca. toda su avenida en mi boca. me quede allí hasta que su pene se bajó. Luego de haberse recuperado, tony comenzó a tocar mi vagina, sus dedos en ella moviéndose como me gustaba, abarcando mis labios exteriores, haciéndome gemir, deslizándose en mis labios menores, y siguiendo mis gemidos cada vez mejores. Luego cambió y sus manos fueron a mi cara, a mis labios que disfrutaban el suave pasaje de sus dedos en mi boca y que en mi desesperación casi mordía. Empezó a besar mi cuello, en un viaje divino hacia abajo. quedándose en mis senos, mordisqueándoles, haciéndome gritar, clavando sus dientes en mis pezones erguidos, desafiantes y entre los gritos y suspiros y respiraciones cada vez mas fuertes. su boca siguió bajando hacia por mi ombligo en un transito suave pero intenso hacia mi clítoris.

Abrió mis piernas y metió su boca y su lengua en mi vagina. me hacia vibrar. –después supe que era la primera vez que lo hacía-. yo me estremecía en la cama, me movía de un lado a otro y lancé un grito que pareció detenerlo cuando sus dientes tocaron mi clítoris. luego le dije: -sigue, sigue por favor- y sus caricias volvieron a satisfacerme plenamente. empecé a sentir el clímax, quería tenerlo adentro, no sé, grité y grité. hasta que sentí que le lanzaba una ola a su boca, mis caderas moviéndose hacia él. luego me abandoné y él dejo de lamer. -es la primera vez Frineé, me dijo despacio-. Lo hiciste de maravilla, le dije, no sabes que rico. tenía su pene duro de nuevo, me lo hizo sentir al abrazarme. pero le dije: tenemos mucho tiempo. Me puse una bata y le traje del cuarto de mi hermano una para él. nos bajamos a continuar con la tarea de matemáticas y terminamos bien pronto.

Estábamos ahí viéndonos, con los ojos brillosos. Mi mano fue a su pierna, acariciándole. volví a tocar su pene que crecía rápido en mi mano, lo estimulé y se puso duro. Se dejó hacer, luego metió sus manos bajo mi bata. Se paró y me levantó, me abrazó y besó tiernamente, mientras con su mano buscaba y encontraba mi vagina dispuesta, lubricada. Por momentos le facilité la labor, apoyando mi pierna en la silla para así permitir en su totalidad, el acceso de su dedos en mi vagina inundada. Luego me tomó de la mano y me llevó por las escaleras a mi cuarto, y tras cerrar, con prisa me llevó a la cama, me quitó la bata, me miró, me recorrió todo el cuerpo. Buscó con prisa una botella de crema que estaba allí a la mano en el tocador, pero yo la tiré a cualquier parte sin dejar de mirarle.

Abrí mis piernas, le sonreí, metí dos dedos en la vagina y se los ofrecí a los labios. Creo que con esto bastará agregué, dejándole mi sabor intimo en los labios, lo que agradeció con una sonrisa. volví a bajar a mi vagina muy húmeda y los saqué para aplicar mi fabricación en su pene, que encontré dispuesto entre la bata desordenada que aun conservaba. luego el siguió mi ejemplo e hizo lo mismo, sus dedos en mi vagina excitándome, para luego untar esos jugos en su pene.

Se despojó de la bata dejándola fuera de la cama con el pene erguido. Se veía enorme. Se metió a la cama resuelto e inexperto, me abrió las piernas, puso sus manos bajo mis rodillas, me subió las piernas y no opuse resistencia, me dejé llevar y hasta se las abrí mas, luego el puso su pene en el culo. cuando sentí su pene, cerré las nalgas con sorpresa. mi mano fue a tomar su pene. lo acaricie un poco y luego lo llevé a la entrada de mi vagina, abriendo mis labios vaginales. luego empecé a moverme hacia adelante. Mmmm su cabeza en mi entrada, me gustó y lo empujó un poco más. me dolió un poco, le dije empuja muy despacio. entro un poquito más. mi vagina estaba muy angosta. sentí que me rasgaba dentro, mucha resistencia en mi vagina. me dolía. le dije: “estas satisfecho”. soy virgen, me duele. el siguió, se metió mas en mí, sentí que me abría. para le dije, me duele mucho. Luego le dirigí yo misma, lo metí dentro de mí, aguantando el dolor , dije : así, despacio. Cuando sentía el himen siendo empujado por su pene, le decía : para, ya ya, para. me miró con ternura y me dijo: “no tienes que hacerlo”. Pero mi respuesta fue volver a meterme su pene, despacio, me movía contra su pene duro hasta donde podía, en movimientos cortos, hasta lo sentía bien. Estaba tan caliente, le gustaba mucho como le dejaba en la entrada de mi vagina, a mi también mucho. Luego le tomé de las nalgas y me lo empujé hacia mí, levanté los muslos. sentí que me desgarraba dentro, un dolor muy intenso, como me rompía, como estaba dentro de mí. grité, El no decía nada. estaba como en shock. mis manos se apretaron en sus nalgas, clave mis dedos en ellas. y dije apenas: “ahora se porque fui virgen tanto tiempo, -no sabes como duele-“. si quieres me salgo me dijo. -no, no, me dijeron que era mejor así, le dije-. Quedamos así, no sé cuanto tiempo. Él estaba allí, todo dentro de mí. Lo mas duro de soportar había pasado. todo su pene estaba clavado dentro de mi. dejé de aferrarme a sus nalgas, y a moverme un poco, enseñándole el ritmo, dale le dije. sentía que el dolor había pasado un poco. me sentía lubricada. El se movió dentro de mi, mas y mas. me invadía ahora un placer que nunca había vivido, sentía como me rozaba, como se deslizaba hacia dentro de mi y hasta mis piernas se apretaban a sus costados y se confundían con sus gemidos y mis gritos de placer. El estaba hacia totalmente volcado sobre mí apoyado su cuerpo en sus codos, bufandome al oído, moviéndose con mejor ritmo, pero intensamente. De pronto El empezó a gritar y se desancló de sobre de mi, aunque seguia en su vaiven pero ahora viéndome a los ojos, en un vertigo intenso. Al voltear hacia abajo se alarmó. -tienes sangre me dijo-. Sigue, le dije sin mirar y hasta cerré los ojos en respuesta a su hacer. es normal, sigue y el siguió. Gritó y luego se desplomó encima de mí. Aunque no sentí nada en mi vagina, debe haberse venido muy intensamente. Me abracé a su espalda. “No sabes Frinné que delicioso es venirse así dentro de ti, es otro mundo”. Quedamos allí sin movernos solo compartiendo un silencio, una calma. Sentí como mi vagina ya no era llenada y él también se roló a mi lado, para liberarme sin hablar. Me levanté muy despacio, recuperando fuerzas, me incorporé y después de una vista rápida a la sábana manchada de sangre, me dirigí al baño a limpiarme. Llegué frente al espejo, me arreglé la melena, me sonreí, me aseé cuidadosamente la vagina con una toallita húmeda. Sentía un dolor tenue, pero me sentía libre.

Volví al cuarto y me esperaba El, de pie, con su sonrisa y su pene a medias. caminé hacia el. Le limpié con cuidado pero sonriente. me sentía ligera, feliz.

El me dijo: ¿quieres que me vaya?. No seas tonto le dije. quiero hacerlo de nuevo. ¿pero no te duele?. -No, ya no me dolerá-. le agarré el pene, lo manipulé, lo sentí crecer en mis manos. ¿me dijo que quieres hacer? ¿no iras a embarazarte?. le sonreí y le dije que mi periodo había terminado hacía ya 3 días. No te preocupes le dije : yo me encargo de eso. tomé su mano y lo llevé a la cama. me senté y volví a acariciar su pene, con las manos y con la boca hasta que lo puse duro, luego me tendí y le abrí las piernas. el se animó y se acomodó entre ellas, me vio, tomó su pene, lo llevó a la entrada de mi vagina, La abrió con sus dedos y lo metió. Ooohhh grité y El se detuvo, pero le rodeé la espalda en su parte baja con mis piernas, alentándole. Empezamos a movernos, empezamos a seguir un ritmo lento al principio, rico, mas rápido después ; gemidos, suspiros , abrazos , apretones, pellizcos ; seguí gritando y apretando su nuca, mi vagina se contrajo, la sentía abrazar su pene. mi respiración se hizo mas brusca, mas intensa. el dejó de moverse, solo se metió hasta el fondo y se quedó ahí, sintiendo las contracciones de mi vagina. sentí que lo inundaba, que algo salía de mí. con los ojos cerrados me desplomé en la cama y el prosiguió ahora embistiéndome, despacio. dios mío que placer, de nuevo sentía lleno mi interior. El aceleró el ritmo, empezó a jadear, el sudor abundaba en su espalda ahora, y mis manos la recorrían aferrándose a veces. gritaba, se descargaba en mí. luego se dejó abrazado y me besó suavemente, mientras recobrábamos fuerzas y alientos.

¿te gustó el regalo?, le dije mirándole a los ojos y besando su boca suavemente. -Para mi también lo fue me dijo, también es la primera vez y me devolvió el beso cálido, suave.

Me siento el hombre más feliz del mundo me dijo. -tu me has hecho a mi muy feliz hoy, le dije y con nadie mas que tú quería compartir esto.-

Luego nos metimos a las regadera y nos bañamos el uno al otro y nos vestimos. Tomamos un refresco. Teníamos una cara diferente, una complicidad, éramos otros; algo muy trascendente había sucedido entre nosotros. Él estaba feliz, también yo. Tony se fue a su casa, y yo quería estar sola, conmigo misma, con mi experiencia. Al otro día, en verdad era otra. Caminaba diferente, me sentía feliz y creía que todo mundo sabía que había pasado, me sentía delatada, pero dominaba esa sensación y paseaba mi experiencia, ese descaro que hacia diferente hasta el aire que se filtraba en mi falda. podía sentirlo subiendo por entre mis piernas; yo se lo permitía. Ya no había secretos y lo gozaba.

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La hermana de mi mejor amigo

Me unté la verga con una crema, se lo emboqué y empecé a empujar, ella se quejaba y lloraba de dolor, lo que me excitó aún más y agarrándola por las caderas se lo empujé de un solo trancazo, comencé a bombearla y ella empezó a disfrutar la culeada que le estaba dando, este placer inmenso me provocó la tercera acabada, cuando se lo saqué noté cómo le salía mi leche de su estirado culo.

La historia que les voy a contar a continuación, ocurrió hace 9 meses.

Mi nombre es César, soy un muchacho de 21, estudio economía en mi país, mido 1.78, cabello y ojos negros, piel blanca bronceada porque me gusta ir mucho a la playa y de contextura gruesa.

Tengo un amigo al cual conozco desde que teníamos 6 años que entramos juntos al colegio, su nombre es Vicente, nos llevamos muy bien, a pesar que ya no estudiamos juntos ya que él estudia Ingeniería en otra universidad, siempre salimos a rumbear juntos y hemos seguido en contacto, nos vamos de vacaciones a los mismos sitios y su familia me trata como a un hijo al igual que la mía a él.

A mediados del año pasado, el papá de Vicente, alquiló un cuartico que está en la planta baja de su edificio, él cual acomodó con una mesa grande redonda, una computadora estupenda, un pizarrón, un televisor, un equipo de música, una neverita, una máquina para hacer café y aire acondicionado, para tenerlo como salón de estudio a sus hijos. Pero Vicente y yo lo usamos aparte para nuestro sitio de encuentro, siempre nos reunimos a tomar, jugar póker, dominó o simplemente hablar sin que nadie nos moleste o molestar a nadie. Ya que Vicente estudiaba ingeniería de computación, tenía una de las computadoras más completas que yo haya visto ya que como le gustaban tanto la tenía con todo lo nuevo y le había puesto el sistema de banda ancha para poder navegar todo el tiempo que quisiera por Internet.

Un día en el que llamé a Vicente al celular para ir a su casa para quemar unos discos en su computadora, me dijo que estaba estudiando en casa de su novia, que fuera y le tocara a Andrea (su hermana) para que le abriera el localcito ya que terminaría de estudiar a la madrugada y así lo hice.

Fui a su edificio que queda 3 más que el mío y le toqué el timbre a Andre, ella bajó a abrirme el local y se quedó hablando un rato conmigo, como lo hacíamos siempre ya que éramos muy buenos amigos y me contaba muchas cosas que le daba pena hablar con su hermano, de los chicos que le gustaban, estudios y cualquier problema que tuviera. Hablamos como una hora y me dijo que iba a subir a bañarse y cambiarse la ropa y bajaba para que le explicara algo de matemática que no entendía.

Andrea es catirita, con una cara linda y angelical, de estatura baja, delgada, con unas tetas espectaculares, no muy grandes pero bien paradas y redonditas y unas caderas y nalgas que hacen voltear a cualquiera.

A los 45 minutos, bajó con su bulto lleno de cuadernos y vestía un bóxer de Vicente enrollado en la cintura ya que le quedaban grandes y una franelita que le dejaba afuera media barriga, se veía bellísima. Estuve explicándole como dos horas unos ejercicios, en lo que me detuvo para hacerse un café con leche porque le estaba dando sueño tantos números. Cuando terminó de hacerlo en lo que venía retrocediendo, tropezó con su bulto que estaba tirado en el piso, el cual le hizo perder el equilibrio y derramarse medio café con leche hirviendo en la franela, lo que me hizo soltar una carcajada que casi me orino encima, salió corriendo al baño gritando que se quemaba y diciéndome que me callara y no me riera de ella, desde el baño, se oía cómo me insultaba y me gritó que le diera mi franela porque la de ella la tuvo que mojar para que no se manchara y mientras le terminaba de explicar esperar a que se secara y así lo hice.

Al salir ella del baño, volví a reírme al ver que mi franelilla le quedaba como una bata de dormir y ella se molestó conmigo y me dijo que todo había sido mi culpa, pero después me dio un abrazo y sonrió conmigo, luego se sentó otra vez y le seguí explicando en la pizarra, pero cuando fui a corregir un ejercicio que había hecho en su cuaderno y por la forma flexionada hacia delante que estaba sentada escribiendo pude ver por dentro de mi holgada franelilla sin manga algo que me dejó atónito, estaba sin sostén y se le veían sus bellas y blancas teticas. Me quedé mudo y petrificado viendo ese espectáculo, ella me hablaba y yo no respondía, hasta que volví en mí y le dije que lo estaba resolviendo en la mente para salirme de ese embarazoso momento.

A partir de ese momento, dejé de ver a Andre como la hermanita que creía tener en ella y la empecé a ver como una mujer cualquiera. Dejé de explicarle en la pizarra y todo se lo explicaba en su cuaderno para que en cualquier descuido de ella poder ver ese par de senos que tenían unos pezoncitos abultados y rosaditos que me estaban volviendo loco.

Cuando terminé de explicarle, ella me dijo que pusiera el disco que había quemado para ver qué tal, al oír que era de merengue, me dijo que tenía muchas ganas de bailar, que tenía 3 semanas que no salía por quedarse estudiando para los exámenes, yo no perdí la oportunidad para sacarla a bailar y sentir su cuerpo apretado contra el mío, comenzamos a bailar y dejaba de apretujarla, después de varias canciones comencé a sudar y como estaba sin franela, mi sudor se pegaba a la de ella y al ser de color blanco se transparentaban un poco sus rozados pezones, en una de esa que nos pusimos a inventar nuevos pasos, por lo complicados de las vueltas, el tirante de la franelilla se le bajó del hombro, dejando expuesta una de sus tetas, al yo ver eso me hice el que no vio nada y ella se lo subió rápidamente a la vez que sus mejillas se sonrojaban de la vergüenza, pero seguimos bailando, pasado un rato, volvió a ocurrir lo mismo pero esta vez ella no se percató y estuvo un buen rato con su teta al aire hasta que no aguanté la risa y le dije en son de broma que no me sedujera, ella se miró y me dio un golpe en el brazo mientras se arreglaba diciéndome que no sea tonto, que no le importaba ya que yo era de confianza.

Dejamos de bailar por el cansancio, cuando me senté para descansar, ella se me sentó sobre mis piernas y me dio un abrazo de agradecimiento por el buen rato que le había hecho pasar, mientras estaba sentada en mis piernas, me preguntó si me podía hacer una pregunta personal, a lo que respondí que cualquiera que quisiera, me da pena decía, mientras que yo le respondía que dónde estaba la confianza. Respiró profundamente y me dijo: ¿te pusiste así de duro por ver mi seno?, yo no encontraba dónde meterme, estaba rojo como un tomate al saber que mi erección por ella había quedado al descubierto, le dije, me da mucha pena hacia ti pero sí, no sólo el hecho de verte sino también de sentirte entre mis brazos y ahora sobre mis piernas, ella reaccionó parándose rápidamente y se echó a reír, le pregunté porque se reía, si acaso ningún amigo suyo había reaccionado de esa manera con ella, me respondió diciéndome que no, ya que nunca había tenido un novio y que ni siquiera se había dado un beso en la boca con algún muchacho, le dije que si sus amigos eran ciegos, que si no veían no sólo su belleza y sus buenos sentimientos.

Andre me dijo, sí muchos habían intentado hacerse su novio pero ella los rechazaba porque le gustaba otro muchacho, yo le dije aja, no me habías contado nada, me respondió para qué, como es mayor que yo que se va a estar fijando en alguien menor, debe de estar pendiente de chicas de su edad, y se lo has dicho dije, me dijo sí, se lo acabo de decir pero como que no se da cuenta.

Me quedé alucinado, no podía creer que me lo estuviera confesando, me paré le agarré la mano y le dije, no es que no me diera cuenta, es que yo te sentía como una hermanita y no te miraba como la mujer hermosa en que te has convertido, pero ya todo ha cambiado la paré y envolviéndola en mis brazos le di un tierno beso en la boca al que no se negó, me derretí al sentir sus labios que al principio me daban un beso con miedo por ser el primero en su vida pero que después fueron agarrando la maestría de un buen beso, nuestras lenguas se entrelazaban en ese infinito beso, yo mientras iba recorriendo toda su espalda con mis manos inspeccionando su cuerpo a la vez que ella hacía lo mismo en mi.

Al separarnos, nos quedamos tomados de manos viéndonos por un instante hasta que me dijo, no sabes cuánto había esperado este momento y ahora que llegó no voy a desperdiciar ni un minuto, vamos a subir que mis padres se fueron el fin de semana a la playa con unos amigos y mi hermano me dijo que llegaba de madrugada y quiero que me hagas tuya, me he guardado virgen para ti y no lo voy a desaprovechar, yo le dije que si no era muy rápido, que esperáramos un tiempo y ella me dijo que ella sabía que su unión iba a ser para siempre y me dio otro beso.

Le dije que se cambiara y me diera mi franela para poder ir a la farmacia a comprar unos preservativos, ella me dijo que no perdiera tiempo, que se le había ido la menstruación el día anterior, al saber eso, subimos corriendo a su apartamento y apenas entramos la cargué y la llevé a su cuarto, la acosté en la cama y la besé locamente, luego pasé al cuello y me detuve para quitarle la franela y poder apreciar por completo su par de tetas que un instante pasaron a ser mías, se las acariciaba y chupaba, logrando que sus pezones se pararan para así morderlos y jugar con ellos en mi boca, me quité toda mi ropa para dedicarme por completo a ella, luego le restregaba mi ya erecto miembro por encima de sus bóxer para calentarla y mientras bajaba besando y lamiendo de sus pechos a su ombligo, le bajé los bóxer para dejar al descubierto su preciado y virgen conejito, el cual tenía una fina y delicada capa de vellos que apenas le cubrían.

Al ver este regalo que me estaba dando, me olvidé de todo lo demás por un momento y me concentré en darle su primera y magistral chupada, comencé lamiéndolo por encima mientras se retorcía de placer, luego con mucho cuidado le separé sus labios vaginales para darle entrada a mi lengua que no tardó en encontrar a su clítoris, él cual al sentirme le dejó escapar un quejido de excitación, le chupaba con esmero hasta que sentí la necesidad de meterle un dedo en su rajita y comenzar con el mete y saca, cuando le metí el segundo, no tardó mucho para hacerme saber que le había llegado su primer orgasmo llenando mi boca y dedos de sus líquidos vaginales, acompañados de grandes gritos de placer.

Cuando le pasó un poco esa agradable sensación, me ordenó que me acostara y con sus delicadas manos comenzó a recorrer todo mi tieso pedazo de carne, hasta que de un bocado y sin pensarlo se lo metió todo en la boca para hacerme una estupenda mamada que terminó con mis cálidos chorros de leche llenándole su boquita, mientras me limpiaba bien mi flácida verga, le comencé a meter nuevamente los dedos dentro de su rajita, lo que me provocó una nueva erección, ya estaba a mil cuando la acomodé boca arriba con la piernas abiertas a los lados de mi cadera ya que me encontraba situado frente a ella cuando la noté temblar, mientras se la restregaba por encima de su entrada para calentarla aún más, la calmaba susurrándole al oído lo mucho que la amaba y que lo iba a hacer con mucho cuidado que confiara en mí y se dejara llevar.

Cuando ya se había calmado un poco, puse la punta en la entrada de su lubricado conejito y empecé a empujar suavemente, mientras que de ella se oían murmullos de dolor, la tenía muy pequeña, al sentir que entró la cabeza de mi grueso y duro miembro, lo dejé que su estrecha cuevita se fuera acostumbrando mientras que la besaba por el cuello y pecho, luego empujé otro poco, hasta que me encontré con una pared, era su himen que me indicaba su virginidad, lo dejé acostumbrar a tan estrecho lugar y después de unos segundos y ante súplicas de que lo sacara por el inmenso dolor que sentía, de un empujón, se lo terminé de meter, rompiéndole lo que le separaba de ser una niña a ser una mujer, mi mujer, y soltó un llanto de dolor y placer mientras que le salían unas lágrimas, me enterraba sus uñas en mi espalda.

El placer que sentía era inmenso, ya que nunca había desvirgado a nadie y al empezar con el suave mete y saca los quejidos de dolor se fueron convirtiendo en gemidos de placer, como ya no le dolía aumenté la velocidad de mis embestidas, cuando después de un rato de pasiones sentí llegar su delicioso orgasmo lo que provocó el mío provocando la acabada más grande y sensacional de mi vida, quedamos abrazados exhaustos de la actividad, cuando recobramos el aliento y después de un largo beso, que fue interrumpido por la llamada de Vicente, que llamaba para ver cómo estaba su hermanita y decirle que se iba a quedar a dormir en casa de su novia.

Al darme tan buena noticia, llamé a mi casa para decir que me iba a quedar a dormir en casa de Vicente, para poder pasar toda la noche con mi querida Andre. Mientras hablaba por teléfono, ella me besaba por todo el cuerpo provocando una nueva erección, al colgar la acomodé en cuatro patas y se lo metí en forma de perrito mientras le acariciaba sus bamboleantes tetas, estando en esa posición, ella me dice asustada que había sangre en su cama, a lo que respondí que no se preocupara que era normal sangrar cuando se desvirgaba, como ya llevaba dos acabadas mi eyaculaciones se extendían más…

Después de esa posición pasamos a yo acostado boca arriba y ella montada como caballo sobre mí, esa le encantaba ya que se movía a sus antojos clavándose hasta el final mi erecto pene, después al ver que no acababa, decidí poner una almohada y acostarla boca abajo sobre ella para volver a insertarla, pero esta vez me ensalivé el dedo y comencé a jugar con su culito, ella protestó y se negaba, decía que si le había dolido cuando la desvirgué, le iba a partir el culo en dos ya que era más estrecho, después de escuchar mis súplicas, y de decirle que nunca lo había metido por el culo de nadie, me dejó hacerlo, comencé a meterle un dedo, luego dos y cuando ya estaba relajada me unté la verga con una crema que encontré en su mesa de noche y se lo emboqué y empecé a empujar, ella se quejaba y lloraba de dolor, lo que me excitó aún más y agarrándola fuertemente por las caderas se lo empujé de un solo trancazo cuando me pasó el dolor por tenerlo tan apretado comencé a bombearla y ella empezó a disfrutar la culeada que le estaba dando, este placer inmenso me provocó la tercera acabada, cuando se lo saqué noté cómo le salía mi leche de su estirado culo.

Nos metimos a bañar y mientras lo hacíamos, le dije que se afeitara toda su raja, que me gustaba sin un pelito, ella accedió con la condición de que yo también me afeitara mi verga. Esta sensación de sentir sus manos tocándome y yo a ella nos excitó lo que nos llevó a echar otro polvo en la ducha pero esta vez se lo di con ella cargada alrededor de mi cintura, cuando salimos que nos acostamos mientras nos abrazábamos y besábamos, nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente y apenas nos despertamos, hicimos un sensacional 69 para probar la sensación de nuestros sexos completamente depilados, apenas al terminar, sentimos que llegó Vicente, al que le dimos la sorpresa de salir agarrados de manos del cuarto y decirle de nuestra unión.

Pasó como una semana para que lo terminara de aceptar, lo cual estrechó más la relación entre él, su hermana y yo, sus padres también lo aceptaron sin ningún problema y para mi sorpresa, ya me dejan quedarme a dormir con ella.

Ya llevamos 9 meses de novios y nos va de lo mejor, nunca había tenido una relación tan pura y sincera, es de lo mejor y como ella me dijo esto es para toda la vida, ya le pedí su mano a sus padres para casarnos.

Ya no falta mucho y espero ansiosamente el día en que sea mi esposa, como los dos tenemos una buena posición social, ya me falta un año y medio para graduarme y trabajo hace tiempo, ya nos compraron un apartamento en la misma cuadra que el de nuestros padres para que vivamos ahí solos los dos y poder disfrutar de nuestra bella relación.

Autor: César

Guarda un buen video en tu PC, luego nos cuentas http://www.videosmarqueze.com/

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Como un volcán que entra en erupción

Le estoy ordeñando todo lo que queda de semen en su verga. Mi vagina chupa su verga como mi boca su lengua y los labios, con tanto semen dentro mío siento que me está preñando, que me está echando semen dentro del estómago, siento la cabeza de su verga en mi garganta, siento como palpita mi vagina con semejante cosa dentro. Me siento tan empalada que se que no voy a caer.

Me llamo Any, tengo 18 años y estoy estudiando diseño gráfico. Desde que tenia seis años he practicado patín artístico y natación en competición. Llegué, sobre todo con el primero, a competir en varios campeonatos internacionales y he dejado la competición pero sigo practicándolos porque son mi pasión. Esta pasión ha provocado que, en otros aspectos como el sexual, haya quedado descolgada en mis tiempos de mujer. Ahora que dejé la competición… me siento una mujer…. y por otro lado me doy cuenta que soy una adolescente que ha empezado las tareas del sexo con bastante retraso.

Mi familia está un poco desmembrada, mi padre, periodista, con su nueva mujer que me lleva nueve años y mi mamá, escritora, con su joven amigo que cuando le paso cerca siento como se me desatan solas las tiras de la tanga y se me paran los pelos de mi nuca de como me mira. Tengo un cuerpo armonioso, con mis 1,75 m de estatura, modelado con los años de gimnasio. Muy linda cola, paradita y fuerte. Tengo, para mi gusto, demasiados «pectorales» (94) pero a los chicos esto los pone muy nerviosos, y eso me gusta mucho… aunque he llegado al punto de no salir con los chicos de mi edad, por no soportar lo babosos que se ponen. Mis inicios en las primeras erupciones volcánicas de mi sexo estaban limitadas a mis propias caricias y las fantasías que fueron siempre el plato fuerte de mi vida sexual adolescente.

Betina, mi compañera de competición y amiga familiar desde nuestra infancia; y la autoprotección mutua que nos brindábamos nos llevó a dos cosas. 1º) A examinar tanto y tan meticulosamente las condiciones de cada parejita de novios que formábamos que nunca llegamos a acostarnos con ningún chico (aunque he llegado en una noche de apriete y música lenta a tener más de tres orgasmos con solamente orientar a mi novio a las zonas terribles de mi cuerpo: mis pezones, mi nuca y mis tobillos) y 2º) A tener sesiones de caricias y orgasmos, desnudas, con Betina, en los hoteles donde paramos cuando estamos compitiendo en el extranjero.(la excusa era que estar distendidas nos permite una mejor concentración en las rutinas. Mentiritas, jijijiji). Hace un par de meses chateando en un portal de mi ciudad, Buenos Aires, conocí un veterano… bien veterano, tiene 54 años.

Como estoy acostumbrada al trato con tipos grandes (los dirigentes que nos acompañan en los mundiales son peligrosísimos), lo manejé… (Lo manejamos, mejor dicho, porque las primeras veces estaba Betina conmigo en la PC)… con cancha y tratando de hacer calentar a un veterano que, me pareció, se creía muy pícaro. Afortunadamente, resultó ser mucho más pícaro de lo que yo creía.

Un día lo fui a ver a un workshop de turismo en el Sheraton de Buenos Aires. El Pocoseso (ese es uno de sus nicks en el chat) estaba con cuatro chicas de mi edad que trabajan con él. El ambiente y la situación me condicionaron terriblemente y me recalenté con este veterano. Me daba muy poca bola (a pesar que me fui vestida para infartarlo) y las odiosas que trabajaban con él ese día me miraban con cara de culo y cada cosa que le decían, parecía que lo mimaban.

Fuimos a cenar los seis a un lugar muy bacán de Puerto Madero (mamá estaba en Montevideo con su pareja) y después nos fuimos todos al hotel Panamericano donde paraban (son todos de una ciudad del interior). Luego nos reunimos todos en su habitación. Pidió whisky para él y champagne para las chicas (yo también, obvio). Después de un par de horas (no estoy acostumbrada al alcohol) y tres botellas entre las cinco…estábamos todas muy alegres. Mandó a las otras a dormir a sus habitaciones: Yo temblaba (Betina dice que de la calentura, pero no, eran nervios. La pérdida de mi virginidad siempre me preocupó mucho). Se dio una ducha y se puso la bata del hotel.

Nunca… lo juro, N U N C A creí que alguien podría hacerme llegar tantas veces al orgasmo en unas horas… sin siquiera penetrarme. A pesar de tener una erección descomunal que me aterraba (quizás por eso no lo intentó siquiera) manejó mis zonas erógenas con una habilidad increíble… Perdí totalmente el control pero creo haber llegado al orgasmo, algunos de ellos realmente colosales, más de una docena de veces. Yo debía volver a casa antes del amanecer por el llamado telefónico de mi madre por la mañana… nos duchamos juntos (mi último e interminable orgasmo) y me llevó en un remise hasta mi casa.

Posteriormente almorzamos y cenamos juntos muchas veces porque él viaja muy seguido a Buenos Aires. Pero siempre me trató con una habilidad asombrosa para hacerme perder los miedos hasta llegar a ese estado de calentura permanente que te hace, a partir de un momento determinado, estar dispuesta todo, pase lo que pase. A sabiendas de que me erotizan las descripciones minuciosas de actos sexuales, (en eso el Pocoseso es un capo, antes de conocerlo personalmente llegué al orgasmo más de una vez frente a mi PC) cuando cenábamos me contaba y describía cosas que me hacían llegar al orgasmo, muchas veces en el mismo restaurante, sin siquiera tocarme.

Hace un mes me llamó por teléfono para invitarme a una fiesta particular en su ciudad y me mandó los pasajes para que viajara con mamá o con una amiga. Lógicamente fui con Betina. Llegamos al aeropuerto y nos esperaba una de sus colaboradoras que nos llevó a un espectacular hotel. Él vino al mediodía, almorzamos y nos dio instrucciones y datos para que conociéramos la ciudad y sus lugares más atractivos. Nos pasó a buscar a las 22 y fuimos a una fiesta de primera categoría. Alrededor de dieciséis parejas, más o menos, matrimonios en su mayoría. Gerentes de bancos, dueños de empresas importantes, algunos artistas, periodistas, etc.

Nosotras dos estábamos para el infarto (Fatiga como le dicen sus amigos íntimos- me había recomendado el nivel de las pilchas, al invitarme por teléfono). Betina con una microminifalda y microsoutiens todo bordado brillante y sandalias trenzadas muy altas…¡casi en cueros, va!.. Yo con un vestido hipercorto de gasa color piel, trasparente, tomado solamente del cuello, con hombros y espalda totalmente al aire. Debajo, solo una minitanga negra, sin cola y sandalias superaltas. ¡En cueros total, digamos ¡jijijij! El resto de las mujeres, debo reconocerlo, tenían pocas cosas encima, pero ninguna por debajo de los 1000 dólares, ¡un paquete!, en resumen. Yo, como siempre, sufriendo mis problemas clásicos; mis tetas que se escapaban por los costados de un vestido de gasa muy liviana y mis pezones que con el roce de la gasa, parecían una galletita de chocolate con una aceituna negra en el medio.

El ambiente, genial. Las mujeres, muy piolas, sueltas, sin custodiar a sus maridos. Supusimos con Betina que Fatiga se debe haber comido a varias de ellas; por la forma dulce que lo tratan, por lo interesadas que estaban en saber quien de las dos (o si las dos, alguna pregunto) era la nueva adquisición de Fatiga. Además, por el trato cordial y franco que nos daban a nosotras dos.

Los tipos ¡de locura!, empresarios, serios, pero con esa habilidad para hacerte saber que si asentís con los ojos, sos boleta en un segundo, jijijiji. A mí me tuvo contra las cuerdas el ingeniero, capo máximo de una empresa constructora italiana. Un tano mayor, medio peladito, al puro estilo italiano del norte. Me hizo sentir una Diosa. Fatiga miraba desde lejos, sonreía y me hacía señas que si no lo atendía… se la iba a encarar a Betina… ¡el muy maldito! Demás está decir que mi monte de Venus palpitaba a 180 pulsaciones por segundo. Fuimos cinco veces al toilette con Betina, el bidet me refrescaba la temperatura en mi sexo. Adentro de la casa estaba fresco, por el aire acondicionado, pero en los jardines (era una casa quinta en zona residencial) hacía un calor de locos.

A las 3 y media de la mañana se fueron casi todos y quedamos el matrimonio dueño de casa (56-48), otro matrimonio más joven (40-35), muy amigos de los dueños de casa; Fatiga (54) y las dos nenitas…Betina y yo (18-18). Propusieron darnos una zambullida en la piscina. Ahí fue donde se empezó a complicar todo para mí. Estaba tensa como cuerda de violín y supercaliente, lo que siguió, directamente ¡me mató!

Los varones en slip, las mujeres en soutien y tanga. Betina y yo nada por arriba porque no teníamos. Empezamos a jugar, mujeres contra varones (4 contra 3) una especie de waterpolo. Ocurrió que cuando alguien agarraba la pelota, se transformaba en rugby. Como yo era una de las más altas, siempre la agarraba. Además, al saltar la microtanga, encajada que estaba en mi cola, ni se movía. A las otras, cuando saltaban, se les bajaba la trusa hasta las rodillas, con los aplausos del caso. Cada vez que yo agarraba la pelota y veía como se me venían los varones, comenzaba mi delirio, me tocaban para sacarme la pelota y me corrían 30 mil voltios por todo el cuerpo.

Salimos de la pileta y se me empezó a complicar aún más el panorama. Aparecieron los toallones, nos secamos y con la mayor naturalidad todos se sacaron la ropa mojada y se sentaron en los sillones del jardín ¡En cueros! mamita querida. ¡Que momento! Marcos, el veterano dueño de casa, tenía un pene espectacular. Yo no podía, o no quería, sacarle los ojos de encima. La mujer, Liliana, una veterana con cuerpo de vedette, muy bien conservada, hablaba de las aventuras de su juventud y como era de esperar, comenzaron todos a hablar de sexo. Yo miraba a Betina y me daba cuenta que temblaba, igual que yo, del estado de excitación que teníamos. Nos hicieron declarar, muy sutilmente, mi virginidad y la decisión de perderla y el reciente inicio de Betina en el sexo como la gente, hace no más de cuatro meses.

Cuando Betina empezó a contar sus inicios con el matrimonio mayor con quien está aprendiendo el sexo, la cosa se me puso difícil, porque yo he visto videos de lo que Betina contaba y los recordaba.

Por otra parte, a los varones, por más que se hacían lo que «no pasa nada», se les empezaron a despertar sus sexos. Cuando se paraban para buscar más bebida, en la mesita ratona, sus penes se bamboleaban como queriendo pararse …¿me explico?. Mis ojos iban de aquí para allá, me empezaron a retumbar los oídos, mis genitales eran lava liquida. ¡Any, estás en estado terminal!, pensé. La que estaba más inquieta que yo era la chica de la otra pareja, Valeria. Se dieron un par de ardientes besos con su pareja. Ella se sirvió más cerveza y se sentó en la falda de Mario, su marido. Cada vez que se reía o comentaba algo, se movía sobre Mario y la cara de este era una súplica. Se levantó un par de veces a servir su copa y yo vi que Mario se acomodaba. Me crucé de piernas apretando los labios de mi vulva ¡me imaginé lo que venía! mi sexo empezó palpitar, no me equivoqué.

Valeria se fue levemente agachada a la mesa que estaba frente a ella, se sirvió llenando el vaso y retrocedió levemente agachada, pero con las piernas un poco más abiertas ¡y se sentó arriba del falo de Mario que le entró hasta el tronco! Estaban tan cerca de mí que escuché claramente el ruido de la penetración en una vagina seguramente inundada de flujos. Ese chapoteo apagado de una penetración violenta hasta el fondo fue más fuerte que yo… y tuve un orgasmo que apenas pude disimular.

Betina, mientras tanto, hablaba y el resto escuchaba. Valeria se dio cuenta de lo que yo había visto y vio los espasmos contenidos de mi orgasmo. Me miró con una sonrisa cómplice y me cerró un ojo. A pesar del orgasmo, mi calentura ya era incontenible. Además se me notaba en las tetas ¡no sabía que hacer!

Mario empezó a pasar la mano por la espalda de Valeria y esta, que tenía la verga en su sexo hasta los pelos, se quejaba muy, pero muy suave. Miré la espalda de Valeria, a mi lado, con la piel totalmente erizada, sentí la mano tierna y cariñosa de Fatiga en mi nuca y tuve otro orgasmo que ya no pude disimular. Tuve dos o tres sacudones que lo vieron todos. Valeria y Mario se levantaron, pidieron disculpas, y se fueron al dormitorio más cercano. Mario tenía una erección perfecta con la verga brillosa de los jugos de Valeria. Nosotros, a propuesta de Fatiga, entramos a la casa y nos sentamos en rueda en la alfombra peluda del living. Desde la sala se sentían los quejidos y sacudidas de Mario y Valeria. Yo creí que iba a enloquecer… ¡necesitaba tocarme! En un momento Valeria empezó a gritar.

Nos levantamos todos y fuimos hasta la puerta de esa pieza. Nos vieron pero no les importó, Mario estaba tirado en la alfombra y Valeria arriba en cuclillas, hacía flexiones tomándose de los tobillos de Mario, dándole la espalda, digamos. Mmmmm… Recuerdo ese momento y me erotizo toda. Los cinco totalmente desnudos, amontonados en la puerta de la habitación, las respiraciones irregulares, las expresiones de asombro y de ponderación de lo que estábamos mirando.

Delante de mí Liliana tomó la mano de su pareja y la llevó hasta su sexo, noté como abría sus piernas para que él pudiera operar con comodidad. A mi lado Betina se masturbaba sin miramientos. Cuando fueron acercándose al orgasmo Vale se sacudía como una loca, gritaba, maldecía y sus quejidos parecían rugidos. Yo sentí que Fatiga me tomaba suave y dulcemente desde atrás y dejaba que su sexo quedara entre mis piernas. Tomó, desde atrás mis pechos con sus manos y me dio un mordisco suave y húmedo en la nuca. Aún sin estar penetrada tuve un gigantesco orgasmo que me hizo gritar sin importarme que los otros que estaban allí junto a nosotros en la puerta. No aguanté más, miré a Betina que me hizo un guiño cómplice. En ese momento decidí que esa sería la primera noche de sexo de mi vida.

Suavemente me solté del abrazo de mi adorado y dulce veterano y caminando por un pasillo entré a un dormitorio matrimonial. Encendí la luz del maquillador y me senté en una banqueta a cepillar mi pelo largo que ya estaba casi seco. Unos segundos más tarde entró en la habitación, mi hombre. Muy sereno, bien varón, con una mirada dulce, pero penetrante, que me daba seguridad sin quitarme las bestiales ganas de que me poseyera. Lo veía decidido, pero muy tierno y sensual. Quedó parado a pocos metros tomando serenamente su enésimo vaso de whisky, pero estaba radiante. Se apoyó en la cómoda de forma tal que el espejo le permitiera mirarme. Eso me erotizó aun más y empecé a sentir ese cosquilleo hermoso en mi monte de Venus. Peinaba suavemente mi largo pelo que me llega a tapar parcialmente mis durísimos pezones. A través del espejo veo sus ojos encendidos que miran mis rosados pezones que se asoman entre mi pelo rubio. Los shocks eléctricos en mi espalda, en mi nuca, en mi sexo, me avisan que estoy a punto de perder el control. Me muero por decirle que se acerque, pero no quiero darle el mando de la situación. Engancho deliberadamente en mi pelo el cepillo con que me estoy peinando, pego un grito suave y le pido que me ayude a soltarlo.

Se acerca y se para muy cerca, detrás de mí para ayudarme, lo miro con una sonrisa cómplice. Siento que su sexo semierecto está rozando mi espalda, como acariciándola. No aguanto más, me doy vuelta y levantando mi mirada lo miro a los ojos. Mis ojos están húmedos de lujuria, de desesperación por sentirlo, de angustia porque necesito dominarlo y obligarlo a hacer todo lo que me hace falta desde hace mucho tiempo. Demostrando inocencia e ingenuidad le muestro una uña de mi pie derecho que la sandalia quebró en un traspiés. Se arrodilla frente a mí. Al cruzar la pierna, para mostrarle mi uña, mi sexo queda al descubierto de su terrible humedad después de mis orgasmos anteriores. Se queda, absorto, mirándolo. Cuando muerde el pedacito de uña para cortarlo siento sus labios en contacto con mi piel y me corre un sacudón por todo el cuerpo. El se da cuenta. Mete el dedito de mi pie en su boca y lo empieza a chupar suavemente… mirándome a los ojos. Mis ojos se entrecierran, mi respiración que se acelera, una fuerza invisible que yo ya no controlo empieza a separar mis piernas para que él avance por dentro de ellas con su boca.

A medida que avanza con su lengua, sus besos, sus mordiscos en la entrepierna provocan que mis caderas empiecen a moverse. Miro hacia abajo los labios de mi sexo se están frotando en el tapizado peludo de la banqueta que ya empieza a tomar algo de brillo con mi flujo vaginal. Siento ese suave y hermoso aroma de emite una hembra en celo, que se prepara a recibir al macho. Llega a mi sexo. Siento su lengua suave, sedosa y tierna que toca delicadamente mi clítoris. Mi orgasmo es incontenible, trato de sostenerlo, de aguantar un par de minutos más. Cuando su lengua se introduce en mi sexo lo tomo por la nuca, lo apretó fuertemente contra mi sexo y estallo en un orgasmo gigantesco, sublime.

Los sacudones de mi cuerpo no terminan, es uno detrás del otro. Grito desesperada del placer que me hace sentir, me quejo casi al borde del llanto por no tenerlo dentro mío. Me tomo con mis manos de las rodillas y las pliego contra mi cuerpo. Ahora me tiene absolutamente entregada para saciar su sed de sexo. Me come literalmente mi vulva. Siento que está bebiendo mis flujos de orgasmo y lo que se corre hacia mi cola lo quita suavemente con la lengua. Mis temblores, mis quejidos, mis gritos, no hacen más que enardecerlo para comer con más desesperación mi sexo,mmmmmmmmm…estoy bombeando los últimos borbotones de mi orgasmo y empiezan las contracciones de mi vagina, ¡me siento morir!…

Levanto su cabeza y lo miro a los ojos. Miro su boca brillosa de mis flujos y meto con desesperación mi boca dentro de la tuya. Paladeo el gusto de mi propio sexo. Paso mi lengua por sus labios, no quiero que se pierda nada. Froto con fuerza mis pezones erectos en el vello de su pecho. Me excita tanto esto que se ponen más secos y rígidos. Hago que se pare frente a mí que estoy sentada, beso suave y castamente el lomo de ese miembro que ya está casi en su máxima erección, miro hacia arriba y busco su mirada como suplicándole que me penetre para calmar mi desesperación. Cerrando los ojos, con una leve sonrisa, me transmite la sensación de paz necesaria para esperar y sospechar que tiene algo mejor para mí que lo que mi desesperación pretende con urgencia.

Solo mirar tu pene, una verga hermosa, me pone al borde del orgasmo. La tomo con las dos manos, temblorosas de la excitación, desplazo la piel lentamente hacia atrás y al mostrar totalmente la glande hinchada y morada de la punta sale una gota de líquido transparente. Tomo mis pechos, uno por uno, y unto mis pezones doloridos y resecos por la fricción con el vello de tus pantorrillas. Lo que esto me hace sentir, él lo ve en mi cara que está hacia arriba, la boca abierta, jadeante, mis ojos húmedos, entrecerrados y suplicantes, mis suaves quejidos de placer.

Tiemblo como una hoja, no puedo retener el segundo orgasmo, se me está por escapar. Quisiera que este momento durara toda mi vidaaaaaaaa.  Me paro delante de él, paso mis manos temblorosas por su cuerpo, tiemblo entera ¡no lo puedo controlar!, estoy haciendo fuerza desesperadamente para retener el orgasmo. Me calzo de nuevo las sandalias, que son altísimas, para igualar su altura. Bajo su hambrienta verga hasta la horizontal, levanto levemente mi pierna y pongo su pedazo entre mis piernas, justo debajo de mi sexo y mi cola. Me duele la fuerza que hago para no acabar. Paso la mano por detrás mío, toco mi cola, allí está, asomando hacia atrás la cabezota de su verga.

Lo abrazo con desesperación, lo tomo de la nuca y me meto dentro de su boca. El inicia la acción, me abraza fuerte, siento que sus potentes brazos son como una tenaza de la que no puedo salir.. Mi pubis avanza y retrocede frotando mi sexo y mi cola en su sexo duro como una roca. Mi clítoris se frota en el vello de su pelvis. Me pongo frenética, no lo aguanto más ¡me sacudo como una poseída! chupo la saliva de su boca como si fuera liquido vital y exploto en un orgasmo del que parece no voy a poder salir nunca más. Grito como una loca, me quejo, lo puteo por no estar dentro de mí y me sacudo con más fuerza descontrolada. Es tal la intensidad de la acabada que sigo con las contracciones espasmódicas cuando lo hago acostar en la banqueta boca arriba. Sus piernas cuelgan por una punta de la banqueta y la mitad de su torso por la otra… está incómodo y debe hacer fuerza para mantener su cuerpo en la horizontal, pero lo tengo a mi merced…

Su verga está totalmente untada de los flujos de mi último orgasmo. Camino con una pierna de cada lado de la banqueta hasta quedar justo sobre ella. Lo miro a los ojos, le regalo una sonrisa de triunfo, ahora voy a comer lo que más quiero.

Pongo la glande en la puerta de mi sexo, sé que esto es muy grande para mí, me parece que no voy a poder. Pero mi desesperación me empuja a seguir. Siento un poco de miedo. Pero mi locura es total. Los labios de mi vulva hacen ruido con sus jugos cuando paso la cabezota morada para que se lubrique y no me lastime. Siento que mis jugos chorrean por mis entrepiernas. Siento el olor de mi sexo, el del suyo… y me erotizo al punto tal de sentir ganas de dejarme caer y ensartarme aunque me reviente por dentro. Estoy totalmente loca.

Dejo la cabeza de su verga en la entrada de mi sexo. Siento como me empieza a abrir, ese brutal barreno separa los labios de mi vulva y comienza a penetrar… ssssss…me arde un poco…es que siento como si me estuviera entrando un palo de fuego… sssssssssssss….ahora duele… sostengo el cuerpo para no seguir bajando…pero me muero de ganas, mmmmm. Lo tomo de la nuca para que no haga tanta fuerza para mantener su cuerpo horizontal… ssssssssss…eso me hizo bajar un par de centímetros de golpe… ¡me siento rellena!… no me puedo mover. Comienzo a sentir sacudones espasmódicos que no puedo controlar. Sus manos en mis tetas me ponen del todo loca. No logro aguantar el orgasmo, se me está por escapar. Me salen sonidos guturales de mi boca que yo no provoco. Me quejo porque me duele. Miro hacia abajo ¡Madre mía! recién entró la cabeza… no vamos a poder…aaaayyyyy… mi vagina empieza a bombear un orgasmo gigante… grito como loca porque siento que sale demasiado flujo… que me lubrica… que los temblores me quitan fuerzas… que se me aflojan las piernas… que me estoy ensartando cada vez más, sin querer…

El se toma de mis hombros para erguirse y besarme los pezones, esto acelera el proceso de penetración. ¡Es imparable! Me duele muchísimo… me gusta con locura … me agarro con las manos los cachetes de mi cola y los abro para ver si duele un poco menos… es peor…se acelera la penetración… grito y lo puteo porque me duele…porque me siento empalada, porque me gusta… porque me vuelvo locaaaaaaaa.

Estoy tan abierta de piernas que siento que sus huevos empiezan a rozar mi cola… me excita hasta el paroxismo… me suelto del todo, aflojo las piernas que me sostenían… siento que su monstruosa verga sigue inexorablemente abriéndome las entrañas… ¡parece que no terminara nunca de entrar!… no lo puedo soportar, es como una lanza caliente que me clava hasta la garganta… me retumban los oídos… empiezo un orgasmo suave… una mezcla de flujo del orgasmo y algo de mi sangre me suaviza el dolor…me quedo quieta solo unos segundos… siento palpitar tu verga dentro mío… estoy segura que no entra nada más… lo abrazo fuerte y meto su cara entre mis pechos… estoy toda mojada con el pelo pegado a mi piel…siento que mi vagina sigue vomitando su orgasmo…

Tomo su cabeza entre mis manos, mojadas de sexo, miro sus ojos implorante para que libere su preciado tesoro… jadeo en su cara… le muerdo los labios…las orejas…meto mi lengua en sus oídos… le muerdo el cuello… clavo mis uñas en sus hombros y comienzo a dar empujones gigantes.

Uno… Dame tu leche, hijo de putaaaaaaa… Dos dámela yaaaaaa que me muerooooooo. Tres siiiiiii ahí empieza, lo estoy sintiendoooooooo…Cuatro… aaaaaaaaaaayyyyyyyy siento los chorros de semen caliente dentro mioooooooooooo… Cinco, mi orgasmo múltiple entra en el clímax, el ruido de nuestros sexos es impresionante… seis, siete ocho, nueve, y massssssss y se transforma en una masa de sexo que convulsiona hasta un temblor permanente… grito, imploro, me quejo, lloro y me abrazo a él para fundirme en su cuerpo. No se cuanto tiempo pasa en esa extraña convulsión interminable. Si sé que tengo dentro un mar de semen que me calma el ardor y va atenuando lentamente mi lava interior.

Me quedo quieta, siento que comienzan mis contracciones. Le estoy ordeñando todo lo que queda de semen en su verga. Mi vagina chupa su verga como mi boca su lengua y los labios… al apretarme con tus tenazas en un abrazo fuerte contra su pecho, con tanto semen dentro mío, siento que me está preñando… que me está echando semen dentro del estómago… siento la cabeza de su verga en mi garganta y sus huevos empujan mi cola mojada de semen, flujos y sangre. Me toma de la cola y me alza como a un bebe… está dentro mío, siento como palpita mi vagina con semejante cosa dentro. Me siento tan empalada que se que no voy a caer… es tanto el líquido que tengo dentro que siento como chorrea por mi cola y mis nalgas.

Se sienta suavemente en la cama y lentamente se acuesta de espaldas. Le pido, le ruego, que se mueva muy despacio. Pliego mis piernas a ambos lados de tu cuerpo y me acurruco arriba suyo. No quiero que salga, lo beso suavemente en los labios. Me arden mis labios, mis pezones, mi vulva pero me hace disfrutar aun más este momento. Me siento muy cansada. Le pido que me deje quedar así., que se quede dentro mío, descansando un ratito, sintiendo las contracciones esporádicas de mi vagina que aprietan su verga, ahora suave y soportable.

Lentamente, me voy quedando dormida… en un éxtasis, sacudido por esporádicos temblores

Autora: Anysolita

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En el camping

Hola mi nombre es Adolfo, hace mucho tiempo que no escribo, pero, aquí he vuelto para contaros otro de mis relatos mas excitantes en este caso con uno de mis mejores amigos.

Todo comenzó un jueves por la tarde que decidimos irnos de acampada a mojacar un pueblo de la provincia de Almería en un camping muy conocido de allí. Bueno quien dice de acampada dice de fiesta, nosotros los tiendas de acampada las queríamos solo para k nos pasara la resaca, ya que solo las queríamos  para dormir, comer y ducharnos.

Buenos pues el viernes por la mañana salimos dirección Almería, al llegar al camping nos registremos  y nos dispusimos a montar las tiendas y todo. Ese día decidimos irnos a la piscina del complejo ya que había sido un viaje muy largo y estábamos cansados.

Al llegar la noche, no os creáis k nos íbamos a acostar y ala no no, decidimos de irnos a dar una vuelta, por la “mandala” una discoteca súper molona de allí de mojacar. Pues bueno cubismo que ir a ducharnos y todas esas cosas y aquí comienza mi relato de verdad.

Yo y mi amigo fuimos a ducharnos y como las duchas estaban muy llenas pues  me dijo:

–          Nos metemos los dos en la misma.

–          Pensé-Bueno  vale si que va a pasar- Vale

–          Nos metimos en la ducha y nos comencemos a desvestir.

Bueno os cuento que no os e contado como somos. El es un chico alto, delgado, moreno de piel, ojos claros, no muy guapo, pero tiene algo que te llama la atención no sabría el que deciros. Y yo soy un chico alto también, moreno, ojos oscuros y cuerpos de 5 años de gimnasio.

Bueno pues entro y el comenzó a ducharse yo mientras me quede un poco atrás mientras para preparar la toalla y eso, y porque no para ver su cuerpo un poco, (risa)

A mí de verlo se me puso un poco morcillona pero me dio igual ya que él la tenia más o menso igual. Me metí con el en la ducha y comenzamos a enjabonarnos y esas cosas entonces el me dice te frota la espalda a lo que yo le respondo como quieras.

Al rato de estar enjabonándome la espalda sele cae la esponja (mmm dudoso pensé yo) y así fue al agacharme noto su polla dura en mi culo rozar y me doy la vuelta y se la miro.

–          Ups que pasa José te pone enjabonarme.

–          (el me da la vuelta y me dice) esto que no salga de aquí

–          Tranquilo que de mi boca no saldrá

–          Me dice-Chúpamela

–          Respondo-Si claro a ver s te crees que soy yo.

–          Que me la chupes-entonces me coge de la cabeza y me agacha hasta su polla

–          Oooooh que polla mas bonita-pensé- y comencé a chupársela

Así estuvimos unos 5 minutos hasta que el se corrió en mi boca y nos terminamos de duchar y nos fuimos alas tiendas a arreglarnos.

Pero, aquí no acaba todo (risa)

Llegamos de la fiesta y nos dispusimos a acostarnos yo me quede dormido muy rápido ya que tenia un ciego de cojones, pero, en mitad de la noche escucho ruiditos de la tienda de campaña de unos amigos de al lado. Entonces, despierto a mi amigo y se lo digo (dormía con el mismo k se la chupe en la ducha)

–          Joder que cabrones-dice.

–          Anda si-digo

–          A mi me han puesto muy casando vamos a pajearnos-dice

–          Vale-digo

–          A esto comenzamos a pajearnos y le digo te la vuelvo a chupar a lo que me dice te a gustado en maricón.

–          Comienzo a chupársela y al rato de chupársela me dice yo quiero follar también déjame tu culo

–           Joder ya te estas pasando no?

–          Venga ya si yo se que te gusta

Comenzó a dilatarme con los dedos y después me la metió o que rico  se sentía joder

Para ser la primera vez no me dolió mucho.

Así estuvimos unos 20 min y le digo sabes que, que yo tambien quiero disfrutar así que túmbate que ahora te la voy a meter yo y no hagas ruido que los de al lado se enteran.

Lo dispuse boca-arriba con sus piernas en mis hombros y comencé a metérsela poco a poco y viendo su cara de dolor al principio. Una vez la tuve toda dentro se la deje un poquito para que se culo se acostumbrara y mientras nos besábamos.

Comencé a bombearle el culo y a ver su cara de placer como se relamía la boca y como se le cerraban los ojos de placer.

Me acerco a su oído y le digo-me corro-El me responde córrete dentro de mi culo.

Una vez yo me corrí empecé a pajearlo a el con mi polla aun dentro mientras perdía su dureza y se corrió  en su pecho.

-Dios mío Adolfo me a encantado joder a sido una de las mejores corridas de mi vida ni con una tía me he corrido igual.

A mi me a pasado igual no es lo mismo petar un culo que un coño joder que rico  José

A hasta aquí llego el Viernes (risa) según la aceptación que tenga os seguiré contando El trió que nos montemos en los baños  de la discoteca o incluso otra vez nosotros dos en la piscina publica.

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Mi ardiente profesora particular

Me fijé en su cara, expresando por si sola el placer que sentía, aparté la mirada de ella pues solo con verla ya tenía ganas de venirme y quería dar más la talla, creo que ella tuvo un orgasmo pero pudo continuar y al poco, en mi frenesí final le anuncié nuevamente que me iba, ella no paró, es más, aceleró muchísimo más y empezó a jadear, hasta que al final descargué mi lefa en el condón.

Por aquellos tiempos los estudios no me iban nada bien, por eso mis padres optaron por buscarme un profesor particular, he de decir que la idea no me gustó nada pero a la larga aprendí más de lo que me esperaba en todos los ámbitos. He de afirmar que acabé adorando estudiar por imperativas razones que después relataré.

Mis padres no tardaron mucho en encontrar un profesor para mi, hijo de un amigo de mi padre, susodicho profesor no tardo en dejarlo puesto que no podía atender a mis estudios ya que necesitaba más tiempo para los suyos.

Así que su hermana, que por aquellos tiempos tenía 19 años (uno más que yo), no tardó en ofrecerse a ayudarme para conseguir dinerillo para la universidad.

Ella era morena, tenía unos ojos castaños que irradiaban una luz especial, tez morena (se le notaba que este verano había tomado el sol), unos labios carnosos, su cuerpo no estaba nada mal, debía tener como mínimo  95 de pecho, su cintura supongo que sería unos 62 y sus caderas de un perfecto 90 (Ohh aún recuerdo como su culo se movía cuando andaba…), sí tenía un bonito culito prieto, no muy pequeño ni muy grande, simplemente perfecto. Además, estas medidas las lucía con ropa ajustada y con soltura. He de reconocer que me ponía como una moto estudiar con ella y no tardé en cascármela en su honor.

Cuando ya llevaba un mes con ella (empezamos a congeniar), una tarde haciendo un difícil problema de matemáticas y viendo que no me salía, ella me alentó diciéndome que si lo solucionaba correctamente haría lo que yo quisiera. Me apliqué a fondo, así que no tardé mucho en solucionarlo. Ella me preguntó:

– Y bien, ¿que quieres? A la que yo respondí: – Quiero invitarte a la fiesta de fin de año del colegio, habrá baile y barra libre (que os pensabais soy un caballero). – Está bien, acepto- dijo ella.

Yo me mojaba, con sólo pensar en ese día, ya me la ponía dura. Y al fin llegó. Ella vestía un vestido muy ajustado y escotado. Estaba buenísima. En la fiesta bebimos bastante y después bailamos juntos, no pude disimular mi tremenda erección, producida por el roce de sus senos sobre mi pecho. Una vez incluso le clavé mi herramienta en todo el ombligo a lo que ella respondió con una leve sonrisa.

Al finalizar la fiesta íbamos los dos muy tajas y me ofrecí a acompañarla a casa. En el portal ella dijo lo bien que se lo había pasado y comentó muy picarona el golpe que le había dado con mi polla y, para mi sorpresa, me ofreció la posibilidad de subirme a su piso, a lo cual yo acepté encantado.

Una vez arriba empezamos a besarnos, ella se disculpó y se fue al lavabo un momento, regresó en ropa interior y con un condón en la boca (¡Como estaba!), acto seguido me desnudé hasta quedarme en calzoncillos. Ella me bajó los calzoncillos y se quedó un rato mirando mi erecto falo. Empezó a besarme el glande, luego me dio lametazos por todo el tronco mientras arañaba levemente mis pelotas y luego se dedicó un poco a ellas con su boca.

Entonces se la tragó, me repasó toda la verga con los labios, ejerciendo una particular presión con estos, mi glande al descubierto, cuando no estaba en lo más profundo de su garganta, estaba entre su juguetona lengua que no paraba de acariciarme. Como buen novato no tardé mucho en correrme y lo hice en su boca, haciéndola toser a causa del chorro de lefa; ella me comentó que ningún chico antes se le había acabado en la boca pero que él era él y no le importaba.

Yo me dispuse a devolverle el favor así que me arrodillé ante ella y, palpando su hermoso culito, le bajé las braguitas que ya las tenía muy húmedas. Al igual que hizo ella, me quedé un ratito mirando sus partes, embriagado por su peculiar olor. Le besé el ombligo y su vientre, alargó su mano para acariciarme y también se la bese.

Baje más, le besé sus labios externos y luego profundice más con la lengua, a lo que ella respondió con un prolongado gemido; pasé mi lengua de arriba a bajo entre sus pliegues, esta era como una especie de pez nadando en su humedad. Su respiración fue acelerando y yo decidí seguir los pasos recomendados en cierto texto y tomé su clítoris con mis labios; ella reaccionó en un fuerte y largo orgasmo. Yo hice mío su placer.

Al cabo de un rato, cuando ella ya se había restablecido me puso el condón con la boca. En ese mismo momento le comenté que era virgen, ella se extrañó mucho pues comentó que lo comía como un puto profesional.

Ella amablemente me apoyó en su sofá y me dijo que no me preocupara y que sería lo máximo de complaciente para su alumno puesto que ella lo haría un hombre.

Se sentó a horcajadas y empezó a hacer un movimiento de trote lento mientras me acariciaba la mejilla y me daba un largo beso. Fue acelerando, y yo con la emoción levanté mi torso para que mi cara quedase a la altura de sus tetas y posteriormente sobé y lamí como si me fuera la vida en ello; cogí sus pezones eran duros y desprendían un extraño calor, jugué un poco con ellos pues eran deliciosos de tocar. A los 40 segundos de haber empezado yo ya empecé a notar que me iba, al verlo ella se frenó, me besó y me comentó que quería que durase un poquito más para disfrutarme al máximo. A los 10 segundos yo ya podía continuar así que la cogí por las caderas para adoptar un papel más activo.

Esta vez el polvo fue mucho más rápido, y para mi sorpresa lo pude aguantar mejor que en las anteriores ocasiones. En ese momento me fijé en su cara, tan bella, expresando por si sola el placer que sentía, para aguantar más aparté la mirada de ella pues solo con verla ya tenía ganas de venirme y quería dar más la talla, ya que las chicas tardan más en llegar al orgasmo. Creo que ella tuvo un orgasmo pero pudo continuar y al poco, en mi frenesí final le anuncié nuevamente que me iba, ella no paró, es más, aceleró muchísimo más y empezó a jadear, hasta que al final descargué mi lefa en el condón. Ella me lo quitó mirándome con sus chispeantes ojos, tenía la cara rosada y el cuerpo también, supongo que a causa de la excitación que tenía.

Nos tumbamos los dos a descansar y decidí quedarme a “dormir”, llamé a mis padres alegando quedarme a dormir en casa de un amigo. Posteriormente ella me enseñó un par de posturas, hasta que al final le dije que no podía más, ella me dijo que entonces lo mejor sería practicar un 69 para relajarnos… Fue la mejor noche de mi vida.

Después de esta primera experiencia dejó de darme clases pero quedamos progresivamente para practicar otras materias, no llegamos a ser novios porque ella tuvo que irse a Alemania a estudiar.

Autor: Molocacho & KaKarot

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Desvirgué a la empleadita de mi tío

Teniéndola desnuda en la cama, estando detrás de ella y besándole intensamente en los labios, lo fui metiendo de a poquito, fue maravilloso, cambié de posición, me puse encima de ella elevando y abriendo bien sus piernas, sus labios helados me encantaban, estaba perdida en el placer y yo también.

Esta historia ocurrió hace un par de años y es la que más me excita recordar. Mi tío tenía una muchacha que trabajaba en su casa, venía de la selva, tenía 18 y de 6-10 pm se iba al instituto a estudiar. No sé pero tenía un cuerpito fenomenal, un trasero precioso, un rostro angelical, una sonrisa coqueta y unos labios carnosos deliciosos, era muy linda.

Mi tío vive en el segundo piso de la casa, es decir, vive la familia y en el primero la mía. El tiene un hijo que para ese entonces tenía 13 años, es decir, ya estaba comenzando a entrar a la etapa caliente de la vida y por lo que me contó Karina (la muchacha), se notaba que mi primito se volvía loco por ella… pero no llegó a pasar nada… lo que ocurrió fue lo que pasó conmigo.

En ese entonces yo tenía novia y era feliz, inclusive cuando llegó Karina a la casa… me pareció bonita, pero mis ojos pertenecían a mi pareja y por más bellezas que se cruzaran no las miraba. Ella llegó en marzo y todo comenzó en mayo, porque 2 situaciones ocurrieron en la casa. Una tarde cuando me disponía  a salir en carro de la casa (mi edad para ese entonces era 21años), resultó que la barra de un equipo de futbol apareció por la calle gritando y me asustó, entonces cerré el garaje y subí al balcón del segundo piso para ver a ese montón de gente y esperar a que se fueran, es decir, al balcón de mi tío que era de acceso libre.

Fue ahí que ella salió a ver también el griterío y me preguntó que quienes eran, etc., la cuestión es que fue ahí por primera vez que hablé con ella, imagínense desde marzo hasta mayo no había siquiera hablado con ella, eso era porque estaba enamorado de mi pareja. Ingresé a la cocina junto a ella guiado por el aroma de una mujer jovencita y hermosísima y ahí fue que algo en mi comenzó a excitarse, me dijo que estaba sola no había nadie y mi morbo creció, sólo le dije que era muy hermosa y respondió que ya se lo habían dicho, en fin, no sabía que más decirle algo en mí me impedía coquetear, sabía que estaba con alguien y no quería malograr una relación bonita con mi pareja, entonces me despedí y bajé, obviamente abajo me di un pajazo para calmarme, creyendo que no volvería a ocurrir… pero no fue así, quizás el destino quería que algo ocurra, no lo sé… nunca lo busqué, los hechos vinieron a mí y me calentaron la cabeza.

La segunda vez que se suscitó un incidente fue cuando hubo un funeral y todos se fueron, mis tíos de arriba y mi familia, yo sabía que arriba estaba la muchachita sola y se quedaría hasta las 6 aproximadamente, hora en que salía al cole. Mi morbo creció y yo reprimiendo el deseo invité a mi enamorada a pasar la tarde, se quedó hasta las 4pm y, quizás crean que fui estúpido, le dije que se quede hasta tarde… en fin tuve sexo con mi pareja y no pasó nada, pero al día siguiente me arrepentí… y a la vez no, cada vez me confundía más y se hacía incontrolable.

La tercera vez fue a fines de mayo, imagínense se fue el agua en la casa por mantenimiento y nuevamente daba la casualidad que ella estaba sola arriba y yo solo abajo, ella bajó preguntando si tenía agua, yo abrí mi caño y cayó un chorro de agua que me hizo suponer que si había, entonces la hice pasar y ella fue al lavadero, la verdad no tenía agua, el chorro que vi fue el último chorro del caño, pero verla ahí abriendo el caño mostrándome su hermosa figura que calculo en 85-60-90 hizo que me excite, me dijo que no había agua y se dispuso a irse, pero en ese momento le digo que espere un rato, le digo que me parecía hermosa y que me gustaría abrazarla, ella se rió y dijo que no, yo le decía: “por favor, un abrazo y te vas” ella me decía que no, pero a tanta insistencia terminó diciendo: “aquí no, puede llegar la señora, aquí no”.

Esa oración  me puso a mil y de todas formas la abracé a la fuerza, forcejeamos, me dijo que gritaría, pero no lo hizo, en el fondo le daba gracia todo eso como después me lo confesó, le dije que si podía darme un abrazo otro día y me dijo: “si otro día, pero aquí no” y se fue riéndose y diciéndome: “eres un loco, sabes”. Yo me fui al baño y me masturbé a más no poder… a partir de esa masturbada me transformé, me olvidé que tenía enamorada y sólo me dije: “tengo que tirármela porque si no ya no me la saco de la cabeza”. Pero yo antes había sido infiel y no quería repetir esas experiencias, son estresantes así que quería hacerlo bien, terminé con mi pareja diciendo cualquier otra cosa.

Una tarde sabiendo que saldría a la 6PM al cole, la intercepté, salí en el carro, la vi caminando y le dije que la llevaría a su cole que iba por la ruta, ella aceptó y en el trayecto me estacioné en una esquina y le dije para sentarnos un ratito en los asientos de atrás del carro, luego le dije que ahora era otro día y que me debía un abrazo, se negó al comienzo, pero finalmente nos abrazamos, increíblemente abrazarla me encantó, la pasión me estaba consumiendo por dentro. Le dije que hoy no vaya a clases y se quede conmigo, ella aceptó y la llevé a mi universidad porque en las noches es un lugar tranquilo.

Una vez en la universidad, estacioné el carro en un lugar solitario y nos volvimos a sentar atrás, la volví a abrazar y acercando mi rostro al de ella terminamos besándonos, esos labios eran una locura, hasta ahora creo que son los mejores labios que he besado, en esa oportunidad no la toqué, sólo la besé y quedamos en salir el sábado, increíblemente le dije que me gustaría abrazarla toda la noche y me dijo que a ella también le encantaría, le dije que podríamos ir a un hotel y aceptó, en ese momento creí que era toda una experta en la cama, pero la verdad era porque sus padres vivían en la selva y ella prácticamente se educaba sola en la ciudad y quizás confiaba tontamente.

El sábado llegó, con el pretexto de una fiesta no volvería hasta el domingo y ella como es costumbre aquí en Lima, Perú,  los fines de semana se iba a la casa de su tía, pero le dijo a su tía que se quedaría en la casa porque tenía que estudiar, etc. Llegó aquella noche la besé, le toqué sus hermosos senos con la ropa puesta, la excité, quería quitarle sus jeans, pero no aceptó, intenté toda la madrugada inclusive creo que ni dormí y no aceptó…

De alguna u otra forma mis deseos por ella iban en aumento, así que una tarde le escribí una carta diciendo que quería hacerle el amor, que quizás no sentía amor por ella, pero quería tener relaciones y que si deseaba sería maravilloso, fue un poco tosco porque le dije que no la quería y la verdad lo hice para que se aleje y pueda volver a una relación normal y no obsesionarme como loco pajeándome a cada rato por una sola mujercita. Después de esa carta con los días fue cambiando mis palabras hacia ella, ya no le decía que quería sólo sexo sino que quería sentirla porque sentía algo por ella que no sabía que era y sé que hacerle el amor sería mágico y que una vez que ocurra estaba seguro que desearía que vuelva a ocurrir y a ocurrir sin fin.

En fin, ella seguía diciendo no, pero sus no iban complementándose con, por ejemplo: “tengo miedo”, “dicen que duele”, “si salgo embarazada”, “es peligroso” etc. Con el trascurrir de nuestras charlas en el auto, ella faltaba a clases cuando se quedaba conmigo, otra tarde volvimos a ir al hotel, no para tener relaciones sino porque algo en mí me decía que esas cosas no se deben pedir ya que la mujer siempre dirá no… Simplemente hay que aflorar sus deseos internos y darle seguridad a través del placer, la segunda vez en el hotel le quité toda su ropa, menos su ropa interior, fui descubriendo que cosas le excitaban, de qué forma y me volvía loco como se congelaban sus labios cuando estaba muy excitada.

El gran día llegó en la cuarta ida al hotel, sabía que si me ponía detrás de ella se volvía loquísima, y también cuando llevaba sus manos a mi miembro, me puse el preservativo teniéndola desnuda en la cama, estando detrás de ella y besándole intensamente en los labios, lo fui metiendo de a poquito me decía: “espera por favor,” y yo le decía “no te preocupes, sólo bésame.” Fue maravilloso le dolió y no quería más así que, cambié de posición y yo me puse encima de ella elevando y abriendo bien sus piernas, sus labios helados me encantaban, estaba perdida en el placer y yo también, por momentos me decía que parara, pero terminé eyaculando y besándola…

A partir de ese día creo que en 3 meses (porque a los tres meses yo viajaba por 1 año al extranjero), nos acostamos como 30 veces  o más, 8 veces en la casa de mi tío, a veces cuando no había nadie subía al segundo piso, ella estaba en la cocina, la besaba, le bajaba su pantalón y colocándome detrás de ella la penetraba y bajaba corriendo porque casi nunca la dejaban sola y si era así era por poco tiempo. Como 8 veces en el auto estacionado en la universidad, eso fue increíble, lo estacionaba en un lugar oscuro y a ella le encantaba (ya que comentábamos todo, éramos cómplices).

Yo sabía cuando estaba a mil y era cuando sus labios se congelaban y sus ojos se perdían, fue en el carro que me besó el pene por primera vez, claro que así como me acosté con ella por primera vez me tomó tiempo, que me bese el pene también, creo que después de las primeras relaciones me llegó y decidí hacerlo sin preservativo, y sentir esos labios en mi pene era un éxtasis total, no se comparaba en nada con otras chupadas que me hayan dado, la mayoría fue en el hotel, y una vez viajamos a Ica donde mi familia tiene una casa abandonada bien bonita y lo hicimos allá.

Se compró un celular y en las noches comenzábamos a hablar, se volvió romántica la cosa, me encariñé con la chiquita, inclusive me daba celos no saber de ella, pero yo viajé en 3 meses y en el extranjero conocí nuevas pasiones…

Ahora estoy en Lima y quisiera vivir una experiencia similar… en un mes viajo nuevamente al extranjero a continuar mis estudios y en este mes me gustaría conocer una muchachita que quiera sentirlo… o por qué no, una madurita para llevarme un buen recuerdo…

Cualquier comentario, será bien recibido.

Autor: Lima

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La primera vez

Me partía y me hacía la mujer más feliz, todo a la vez hasta que percibí dentro de mí los chorros de semen y en ese instante otra explosión de placer, quería más, se la chupé y me volvió a introducir su estaca, estaba tan sensible que cada movimiento me hacía estremecer más y más hasta que tuve otro orgasmo, y él acabó soltando su lechecita caliente sobre mi estómago, así nos quedamos dormidos.

Mi nombre es Karin, tengo 23 años, soy morena de 1.65mts, de buen cuerpo, cabello largo, trabajo como asistente en una empresa de software. Lo que les voy a contar me sucedió cuando tenía 20 años, había tenido enamorados, pero nunca había llegado al sexo; trabajaba en una empresa de alquiler de maquinaria pesada, como asistente en contabilidad, tenía una oficina que compartía con otro compañero.

En la empresa conocí a un operario Oscar y comenzamos a salir por algún tiempo, un día iniciamos una relación de enamorados, siempre me llevaba a pasear en su carro y cerca a mi casa nos parquéabamos y charlabamos en el carro, dejaba que me acaricie por encima de la ropa y eso me calentaba, siempre me recostaba en su abdomen, y observaba su paquete imaginándome como sería.

Un día en la oficina no aguanté más, justo mi compañero faltó al trabajo así que estaba sola, cuando él entró yo aseguré la puerta y nos besamos, me senté en mi silla y él se apoyó en el escritorio, comencé a imaginar como sería su paquete, le bajé la cremallera y bajándole la truza me encontré con su polla no muy larga, pero gruesa y humeda, la cabeza la tenía roja como una fresa, no pude resistir más, me la metí de golpe en la boca, se sentía salado y pegajoso, pero muy agradable y al levantar la mirada por su expresión me di cuenta que le pareció fabuloso, lo que me animó a continuar.

Le pedí que me indicara como lo debía hacer para que disfrutara mejor, al cabo de un rato sentí algo espeso que se me metía por la garganta, tuve arcadas, pero las aguanté y comencé a tragar, esto le gustó mucho, con mi lengua procedí a limpiarle toda su polla, era la primera vez que tenía una en mis manos y en mi boca, sólo las había visto en peliculas porno, fue fabuloso.

(Nunca sentí verguenza que me vean desnuda, tengo un amigo que me da masajes y le gusta agarrarme las tetas y el culo, además en algunos juegos otros amigos tenían que lamer mis tetas con salsa de tomate, así como salir por la ventana en bolas y gritar cualquier cosa.)

Al cabo de unos días acordamos ir pasear, pero me llevó a un hotel donde al llegar sentí un poco de temor ya que era virgen hasta ese momento, los dos comenzamos a desnudarnos mutuamente y comencé a chuparle la polla. En varios días había alcanzado práctica, mientras él comenzó a presionarme los pezones, eso me gustó mucho así que me apresuré con la mamada, él gemía de placer y eso me calentaba aún más dándome más valor para lo que ya no había escapatoria.

Cuando se iba a venir, me detuvo y me recostó en la cama, me separó las piernas, no era la primera vez que le eneñaba mi conejito a alguien abriendo completamente las piernas, mi amigo me lo había acariciado antes, acercó su cabeza, ya me lo habían acariciado con los dedos, pero nunca una lengua, fue espectacular algo que no se puede describir, me quitó la respiración, por segundos el placer que me hizo sentir, me tenía en las nubes, cada vez que sentía su lengua disfrutaba más y más hasta que no aguanté y se produjo en mí como un volcán, era mi primer orgasmo.

Aprecié como salían jugos de mi vagina y él con mucho placer los tomaba, luego se levantó y me dio un dulce beso donde sentí el sabor de mis jugos, aún mi cuerpo quería más así que separé nuevamente mis piernas y acercó la cabeza de su polla y la introdujo de golpe, el dolor fue hasta las lágrimas, me habia partido por dentro, pensé morir, pero las ganas que sentía eran mucho más fuertes, se quedó quieto un momento y comenzó a bombear, primero despacio y cada vez más rapido.

Me partía y me hacía la mujer más feliz, todo a la vez hasta que percibí dentro de mí, los chorros de semen y en ese instante otra explosión de placer, otro orgasmo, estaba exhausta, pero quería más, así que se la chupé nuevamente y cuando se encontró dura, me volvió a introducir su estaca y continuó el mete y saca, el placer era mayor estaba tan sensible que cada movimiento me hacía estremecer más y más hasta que tuve otro orgasmo, y él acabó soltando su lechecita caliente sobre mi estómago, así nos quedamos dormidos.

Al levantarnos él quería hacerlo por el culo, algunas amigas me habían comentado que era doloroso, accedí siempre y cuando él me calentara chupándome mi conejito, comenzó con lengüetazos en mi clítoris mientras metía sus dedos en mi vagina, eso me excitó rápidamente, sentí un dedo en mi culo, luego otro y en eso me vino un orgasmo, me giró con fuerza poniéndome boca abajo y de pronto sentí como que me hubieran abierto por la mitad, su gruesa polla la había metido de un golpe en mi culo el que no había dilatado por completo como para aguantar semejante grosor, sentí sus dedos en mi vagina algo que me llenó a la vez de placer y comenzó nuevamente a bombear mientras jugaba con mi clítoris, el dolor se convirtió en placer.

Sentía sus bolas golpear mis nalgas en cada bombeada, y sentí mi primer orgasmo penetrada por el culo, al girar la cabeza pude ver en su rostro el placer que le causaba estar clavándome por el culo, eso me daba más placer a mi hombre, cuando sentí que me llenaba las entrañas de su leche caliente mientras tenía otro orgasmo más, lo había hecho el hombre más feliz de la tierra y a mí me había hecho sentir la mujer perfecta, la amante, la puta, todo junto, no lo habia defraudado.

Espero que les haya gustado, luego les contaré lo que pasó para mi cumpleaños que me perdí tres días y dejé a toda la familia esperándome en la fiesta que habían preparado en casa.

Autora: kkvh

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Me comí un buen culo

Fue la mejor corrida de su vida mientras yo disfrutaba dándole por el culo a mi mayor fantasía, a esa mujer fea con buen culo y súper blanca. Antes de que yo me corriera se volvió a correr otra vez. Así hasta que yo ya no podía aguantar más y solté toda mi leche dentro de su culito, cuando nos separamos, ella sangraba del culo pero su rostro era un reflejo de la felicidad que sentía.

Voy a contaros una historia que me ocurrió hace un año. Me imagino que como mucha gente, siempre hay alguien que aunque sea una mujer fea, siempre te daría mucho morbo poder poseerla. En mi caso esta persona trabaja conmigo.

Trabajamos en el Departamento de Administración de una empresa grande. Suelo verla muy a menudo cuando viene a hacer fotocopias y la verdad es que siempre pienso en sexo cuando la veo. La verdad es que no me lo explico, pero así es. Nos llevamos muy bien, ella es una chica muy simpática.

Ella tiene 37 años, es de 1,68 más o menos de estatura, pelo rubio, delgada, poco pecho, casi plana, eso sí, con un buen culo, ni gordo ni pequeño, lo único que un poco ya caído debido a la edad y muy, muy blanca de piel, con pecas que en verano aumentan en cantidad debido al sol. Es soltera, tuvo un novio cuando tenía 25 años pero la cosa no cuajó. Su pasión son los perros, le encantan los perros, de hecho, cada vez que tiene un rato libre suele ir a una casita de pueblo que tiene a estar con ellos.

Un día cuando estábamos trabajando se paró en mi sitio al ir a la fotocopiadora. Estuvimos hablando bastante rato de tonterías, yo estaba excitadísimo y ya le dije lo guapa que la veía ese día. Su color blanco cambió automáticamente a rojizo al instante lo que todavía me excitó más. Avergonzada se fue no antes avisándola que algún día iría a visitarla para que me enseñase su pueblo y así conocer a sus perros.

A la semana siguiente, tras unas cuantas pajas a mis espaldas, decidí acercarme a su pueblo. Cuando llegué al pueblo recordé que me había dicho que su casa estaba a las afueras de este por lo que seguí conduciendo hasta llegar a la última casa, rodeada de un jardín totalmente vallado. Adosado a la casa tenía un establo. Aparqué el coche fuera y llamé al timbre de la valla exterior. De repente salió ella de la casa con una sonrisa dirigiéndose hasta mí para abrirme la valla. Iba con una falda ancha y larga que dejaban ver solo sus blancos tobillos y una camiseta blanca sin mangas que según se iba acercando iba notando como le sobresalían los pezones.

Tras una pequeña charla y tras rechazar la excursión por el pueblo, entramos en su casa. La casa era bastante grande, tenía dos pisos comunicados por una escalera. Me enseñó a sus perros que los tenía en el establo y volvimos a su casa.

Allí estuvimos tomando un café sentados en el sofá cuando en un momento de la charla le volví a decir lo guapa que la encontraba últimamente. Ella como sucedió una semana antes, enrojeció y me dijo, para enfriar el asunto, que iba al baño. Sentado en el sofá vi como subía la escalera que dirigía a la 2ª planta donde tenía el baño. Estaba realmente excitado viendo esos tobillos blancos y ese culo a través de la falda. Estaba tan excitado que decidí subir al 2º piso, me daba igual que pasara, solo quería follármela.

Llegué a la segunda planta y me dirigí al baño. Estaba la puerta entreabierta y con un suspiro decidí abrirla y entrar. Allí estaba ella sentada en la taza, dejando al descubierto sus piernas blancas y con una cara de asombro y pánico a la vez que me calentó más todavía. Se levantó rápidamente pidiéndome explicaciones y yo la agarré con fuerza de las muñecas.

– Llevo esperando este momento mucho tiempo y quiero aprovecharlo. – Tú estás loco, ¡suéltame! – ¿Estás segura? Dime que no me deseas, se que estás deseando. Además, 12 años sin follar, estarás que explotas. – Eres un guarro, cerdo asqueroso, suéltame. – A ver si me dices eso más tarde.

Le agarré la cara y la besé, ella se resistía pero mi fuerza era superior.

La tomé del cuello y la llevé a su habitación. Allí la empujé contra la cama quedándose ella boca arriba y totalmente tumbada. Me abalancé sobre ella sujetándola, ya que se resistía, y empecé a besarla, primero en la boca, lamiéndole sus labios e introduciendo mi lengua en la boca cuando intentaba gritar. Más tarde fui bajando por su cuello mientras con mis manos intentaba agarrar sus pezones a través de la camiseta. ¡Que pezones tan duros tenía! No quise esperar más y con las dos manos le rompí la camiseta dejando al descubierto sus tetas súper blancas pero con sus dos pezones bien erectos. ¡Qué bonita imagen!

Comencé a chuparle los pezones y poco a poco comencé a mordisqueárselos. Para entonces ella ya había desistido de gritar pero seguía resistiéndose. Después de un buen rato mordisqueando sus pezones, le quité la falda como pude y la dejé en bragas.

Unas bragas negras con encajes que todavía le hacía más blanca. Noté como ella ya estaba excitada, ya no se resistía, fingía resistirse pero ya no ponía mucho empeño en ello, así que bajé y empecé a lamer y mordisquear sus entrepiernas hasta que puse mi boca encima de su braga.

Ella estaba muy excitada, notaba toda su humedad a través de su braga. Tanto tiempo esperando ese momento. La tenía ahí, controlada, con mi boca en su coño y pudiendo hacer todo lo que quisiera con ella.

Bruscamente le arranqué la braga y pude ver su coño. ¡Que aroma tan especial tenía! Era bastante peludo, el pelo le llegaba hasta las ingles pero tenía los labios totalmente abiertos. Sin esperar más recorrí con mi lengua toda su raja con las manos agarrándole el culo y noté como ella se estremecía a cada movimiento de mi lengua.

– Te gusta, ¡eh puta! – Cómetelo todo, ¡que rico! – Tranquila, que lo vamos a pasar muy bien. – Sigue chupando, asíiiiiiiiiiiiiiiii – ¡Córrete puta! – Me corrooooooo, ahggggggg, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ahggggggggggggggggggg…

El oír sus gritos, por cierto muy grandes, me había empalmado y estaba a tope, cuando noté como de su raja salía un chorro con su corrida. Nunca había visto que una mujer soltara tanto al correrse. Lamí y saboreé todo lo que echo, estaba riquísimo, dios que sabor, no podía parar de chupar ese coño que durante tantos años nadie había usado.

– Ahora quiero disfrutar yo. – ¿Que tengo que hacer? – Quiero que te la metas en la boca y la chupes. – No sé hacerlo, me da asco. – O lo haces o te obligo.

Con mucho miedo cogió mi polla y la empezó a chupar como aquel que se come un helado. La obligué a metérsela en la boca mientras ella ponía esa cara de asco que me ponía todavía más caliente.

– Ahora quiero que te tragues toda mi leche, puta zorra. – No, eso no. – O lo haces o te doy una paliza… Sigue así puta, sigue, me corro, me corro, no la saques, asíiiiiiiiiiiiiii, me corrooooooo, ahggggggggggggggggggggggg…

¡Que gusto me dio! Notaba como salía toda mi leche y como se vertía dentro de su boca, que imagen más bonita, mi sueño erótico, esa mujer fea tragando mi leche, con finas hileras de semen en sus comisuras de los labios y pudiendo ver como apenas se veía su lengua por la cantidad de semen que tenía en la boca.

Después de tragarse hasta la última gota, y tras limpiarme mi polla con su boca, yo ya estaba otra vez empalmado, así que la agarré de los tobillos, la abrí bruscamente de piernas y la arrastré hacia mí. De un solo empujón le clavé toda mi polla en su coño.

– Aggggggggggg, me haces mucho daño. – Calla zorra, deja que te abra ese coño. – Me haces daño, no sigas…- Tantos años sin follar, que cerrado está…que gustooooooooo…

Después de un rato empujando ella ya no se quejaba y jadeaba.

– No pares, sigue, quiero correrme otra vez, que gusto… – Eso es puta, dime que te la meta hasta dentro. – Si, hasta dentro, ahhhhhhhh, me corro… – Córrete puta…
– Más, más, me corrrrrroooooooo, ahhhhhhhhhh, joderrrrrrrrrrrrrrr, aaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh – Eso es, ahora date la vuelta. – ¿Para qué? – Obedece o ya sabes… – ¿Así? – Si así, a cuatro patas como un perro. – ¿Que vas a hacerme? – Relájate y disfruta guarra…

Ahí estaba ella a cuatro patas mostrándome todo su coño y su ano. Que preciosa vista. Tenía el coño totalmente mojado, encharcado, después de la reciente corrida. Metí mi cabeza y comencé otra vez a comerme su coño y todos sus flujos, ¡que sensación tener toda mi boca inundada de sus flujos! Poco a poco fui lamiéndole a su vez la raja del culo, muy velluda también a lo que ella gritó:

– Que haces, ¿estás loco? – ¿Loco?, me lo dices cuando acabe. – No, con mi culo no vas a hacer nada, eres un guarro. – Si tú lo dices, pero espera y verás. – Me da mucho asco lo que estás haciendo… – Calla ya puta y disfruta como te como tu agujerito virgen…

Entre mi saliva y sus flujos tenía el ano totalmente lubricado y poco a poco, mientras le seguía chupando y acariciando su clítoris, iba introduciendo un dedo, luego dos y así hasta que sin que se diera cuenta puse mi polla en la entrada de su agujerito virgen. La apreté con fuerza de las caderas y se la clavé salvajemente. Todavía me acuerdo de sus gritos de placer y dolor.

– Asíiiiiiii, toda entera para adentro puta mía – Aggggggggggg, me haces mucho daño… – Espera un poco y cálmate, ya verás como disfrutas – Eso, eso, así, despacio, me gusta… – Pero que puta eres, toma, toma – Siiiiiiii, me corro, que buenoooooooooooo, agggggggggghhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

Los gritos fueron exagerados, creo que fue la mejor corrida de su vida mientras yo disfrutaba dándole por el culo a mi mayor fantasía, a esa mujer fea con buen culo y súper blanca. Antes de que yo me corriera se volvió a correr otra vez. Así hasta que yo ya no podía aguantar más y solté toda mi leche dentro de su culo, que placer, fue inolvidable.

Cuando nos separamos, ella sangraba de su raja del culo pero su rostro era un reflejo de la felicidad que sentía. Me vestí y sin mediar palabra, me marché dejándola tirada encima de la cama.

Pero eso no fue todo con ella, a la muy puta le gustó tanto que me llamó para quedar otro día.

Bueno pero esto mejor os lo cuento otro día.

Espero que os haya gustado mi relato.

Autor: Nacho

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