Laurita

Carlos mi amigo tiene una hermana menor que tiene 18 años y se llama Laura. Una tarde fue al cuarto de ella y la encontró masturbándose con dos dedos dentro del  culo.  La tarde terminó con Carlos enculando a su hermana.

Carlos participa de las orgias que organizamos con algunos amigos. Cuando nos contó que se follaba a su hermana, que es adicta al sexo anal, le propusimos organizar una fiesta con ella. Carlos se lo propuso a su hermana y ella aceptó. Laura es una chica bajita, un metro 55, pero tiene  un muy buen par de tetas y un culo paradito.

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Desgarro anal de Lucia

Hace tiempo que no me veía con Carmen quien desde que se casó con tu tipo mayor comenzó a frecuentar otros círculos. Carmen es una mujer espectacular, próxima a los cuarenta se mantiene muy bien. Con su metro setenta y sus tetas de 120 da el tipo de actriz porno. Un fin de semana estábamos en un bar de copas con Nuria, la esposa de mi jefe, y con mi primo Javi y nos la encontramos con su marido y unos amigos de este. Nuria, una mujer de 35 años muy atractiva. De estatura pequeña y delgada, tiene un culo bien redondo y unas grandes tetas siliconadas. Carmen nos invitó a sumarnos a su mesa. Al rato el marido de Carmen le  propuso a Lucia directamente que folle con él y sus amigos por 300 euros. Lucia dijo que estaba con nosotros a lo que el hombre respondió que 500 euros y que nosotros podíamos ir.

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Fiesta de Año Nuevo

Para festejar el año nuevo quedamos el primer viernes del año varios chicos en el chalet del padre de mi amigo Manuel. La intención era que acudieran varias mujeres y nos la pasáramos bien. Además de Manuel, estábamos yo y mi primo Javi, Carlos, Alexis y Paco. Además, Luis vino con su vecina, Ana una casada de 32 años que se conserva bastante, flaca de cerca de 1.70 mts y pechos no muy grandes. También vino Héctor con la mujer de su padre, Alicia una cincuentona bien putona a la que le va la marcha. Aparte acudieron a la cita Lucia, una profesora de instituto casada de 35 años, nalgona y caderona, de tetas grandes, y estatura mediana y finalmente Lorena, una infaltable, una mujer rubia de 44 años y 1.60 de estatura, con unas tetas naturales voluminosas, unas caderas de fantasía, y nalgas paradas. Lorena está divorciada y es adicta al sexo.

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Isabel y Pamela

Hace unas semanas retome contacto con una amiga antigua, Isabel, tomamos unos tragos juntos y me propuso recordar viejos tiempos organizando una fiesta con un grupo de amigos. Quedamos en vernos para su 43 cumpleaños en un bar de copas y que yo iría con algunos amigos. Isabel es una mujer muy atractiva y además insaciable. Con el agrandamiento de culo y pecho que se hizo hace no mucho hay pocos hombres que se le resistan.

El día acordado fuimos al encuentro de Isabel con Carlos y Héctor, dos de mis amigos. Mientras estábamos esperando a Isabel conocimos a una pareja, Manuel, un chico bastante joven y con horas de gimnasio y Pamela, una brasilera que debía tener unos 38 años, bronceadísima, y el cabello rubio largo. Sus pechos no eran muy grandes, pero sus contorneadas nalgas hacían que nosotros la mirásemos de reojo.

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Orgia de Eurocopa

Orgía, Sexo en Grupo. Con la excusa de la inauguración de la Eurocopa quedamos unos 15 chicos en un chalet de Gandía. El fútbol era la excusa esta vez para una buena orgía. Read more

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16 Pollas para el culo de Isabel

 

Unas semanas después de la despedida de solteros en la que habíamos hecho una gangbang con Carmen, mis amigas Isabel y Bea insistían en que montásemos algo con ellas. Aprovechando un viaje del marido de Isabel decidimos montar un fin de semana una fiesta en el chalet de Bea. Además de Isabel, espléndida a sus 41 años, orgullosa de sus implantes mamarios y la putona de Bea con sus 55 años participaría también Carmen y tres de sus amigas.  Pilar, Eva y Lucia. Pilar es una casada de unos treinta años, alta, de un 1.80 m, bien dotada de tetas como Carmen, quien nos conocía del cumpleaños de Isabel. Eva, una mujer menuda de 1.55 m de estatura casi sin pechos. Eva rondaba los cuarenta, pero por su delgadez y su forma de comportarse podía pasar por una veinteañera. Eva vino con su marido. Lucía, es divorciada, tiene 35 años de edad, es de estatura pequeña, pero tiene un cuerpo bien formadito, especialmente su culo. Entre los hombres, además del marido de Eva, estábamos yo, mi primero Javi, Héctor, Carlos… En total éramos dieciséis.

Las mujeres vestían todas de forma provocativa. Entre ellas, Eva estaba un poco asustada.  Estaba cumpliendo una fantasía, pero parecía era su primera participación en una orgia. Ella llevaba un vestido rojo con unos zapatos altos negros. No paso mucho tiempo hasta que se generó ambiente. Cada mujer estaba con dos o tres hombres, que les morreaban las tetas y el culo. Yo me había acercado a Eva, ella fue entrando en calor así que empezamos a besarnos,  y a tocarnos. Su marido estaba con nosotros. Yo le quite la ropa, ella se arrodilló abrió la boca e introdujo mi polla dentro de ella; cerré los ojos y me la chupo. Su marido mientras tanto se había puesto detrás de ella y la penetraba por el coño. Mientras lo hacía le decía; Así puta, ya ves que fácil es; eres puta experta. Ella era una experta mamadora y consiguió ponerme a mil, de tal forma que me fui dentro de su boca. Ella quiso sacar la polla de su boca, pero se lo impedí sosteniéndole la cabeza con ambas manos y ordenándome que se tragara toda la leche. Casi la ahogue con todo lo que arrojó mi polla en su garganta. Su marido también se corrió dentro de ella.

Una vez que terminó con nosotros, un chico la hizo moverse hacia la derecha, donde ya la esperaba su polla erecta; ella hizo el mismo trabajo que conmigo, le chupó la polla hasta que se vino y luego pasé al siguiente. Su marido la miraba y ella decidió chupar a quien estuviera disponible.

No tardé en ver como en un sillón Isabel estaba recostada mamando una polla y con la vagina abierta, en la que jugaba la húmeda de Javi. Entonces, él se levantó, colocó su polla en la entrada de la vagina y empezó a empujar. Fueron varios minutos que él estuvo con su mete-saca. Unos momentos después, Isabel se vino y Javi sacó su polla y soltó sus descargas de semen sobre las tetas de Isabel. Cuando Javi terminó, se retiró, y otro chico agarró a Isabel de sus nalgas y empezó a penetrarla con fuerza. Poco a poco fue subiendo el nivel de intensidad de la penetración de tal manera que al poco tiempo el chico soltó su leche dentro de Isabel.

En otra parte de la sala Pilar estaba en cuatro patas. Héctor la penetraba vaginalmente y ella mamaba una polla. El movimiento de Héctor era tan fuerte que se escuchaba el golpeteo de sus testículos contra las nalgas. De repente se detuvo y se salió; pensé que ya había terminado, pero me di cuenta de que introducía sus dedos en el ano de Pilar. Unos segundos después sacó su dedo y se colocó en posición de penetrarla por el ano y su polla caliente se introdujo en el ano y Pilar arqueó su espalda como si la partieran en dos. Poco a poco la polla se introdujo hasta donde pudo. Ella dejó de mamar y gritó con fuerza, y él empezó a entrar y salir del ano gozando cogiendo a Pilar por las caderas. El movimiento de Héctor no cesó hasta que su líquido caliente entró en las entrañas de Pilar.

Bea por su parte estuve chupándosela a un chico un buen rato hasta que se tragó  toda su leche. Entonces Carlos la hizo sentarse en un sillón y le abrió las piernas. Casi de se acomodó y la penetró en esa posición. No duró mucho así ya que estaba tan caliente que su semen invadió la vagina de Carmen casi instantáneamente.

En ese momento yo me acerque a Lucia. Luego de una larga mamada de Lucía a un chico, éste se acostó boca arriba, entonces Lucía se subió encima de él y se clavó la polla en su raja y comenzó a bombearse. Mientras yo le coloque mi polla en su boca y ella comenzó también a mamar. Cuando mi polla estuvo a punto, me fui por detrás de Lucia y coloque mi polla en la entrada del culo. Lucía con pequeños movimientos fue ayudando a que lentamente mi polla fuera desapareciendo dentro de su culo. Una vez que la polla entró completamente, y yo comencé a bombear en su culo. Mientras que otro chico aprovechó para meterle la polla en la boca de Lucía, quien atendía tres machos en simultaneo. Así seguimos hasta corrernos los tres dentro de Lucia.


Junto a nosotros estaba en cuatro, igual que antes,  con un chico que la penetraba por el culo mientras que ella mamaba la verga a otro macho. Después de un buen rato, el chico de la mamada se acostó en el piso y Carmen se subió encima y se metió la polla por su raja, mientras que el otro macho se acercó hacia Lucía por atrás y le metió la polla en su culo. De esta manera ella estaba clavada por atrás y por delante. La bombearon por un buen rato, situación que parecía gustarle mucho a ella por la manera de gozar de esta doble penetración. Luego a ella le dieron la vuelta, es decir ella se sentó sobre un chico y éste le clavo la polla por el culo y el otro le clavó la polla en su coño. La bombearon constantemente, por un buen rato hasta correrse los dos.

Isabel por su parte estaba colocada en cuatro. Un chico le clavaba la polla por el culo, luego de unos cuantos bombeos el chico comenzó a correrse por lo que le mantuvo clavada la polla hasta el fondo del culo mientras se lo llenaba de leche.  Después de estar  unos segundos inmóvil, el chico le saco la polla del culo. Ella entonces con sus manos se abrió las tapas del culo y expulsó la leche derramada dentro de su culo. Luego se dio vuelta y le pasó la lengua a las cabezas de la polla, lamiendo el resto del semen. Bea por su parte también era enculada. Pilar y Carmen, por su parte estaban en paralelo en cuatro patas y dos chicos las penetrabas alternativamente por el coño y el culo de forma brusca haciéndolas gritar de placer.

Por su parte Eva, hacia una penetración con su marido y un chico que la penetraba por el culo. El chico era el que la tenía más grande y gorda de todos. Eva a pesar de ser pequeñita no parecía inmutarse por tener semejante trozo de carne dentro de su culo. Es más, gritaba que la follen más, llegando al orgasmo penetrada vaginalmente por su marido y por un desconocido por el culo. Había perdido toda su timidez y demostraba ser una folladora insaciable.

Isabel estaba muy excitada después de la enculada que había recibido. Me acerque a ella y le propuse hacer una doble penetración anal simultanea entre yo y Carlos. Ella no lo pensó dos veces. Con lo excitada que estaba yo sabía que su ano se comería lo que le metieran. Me acosté en el piso y ella se acomodó sobre mí cara a cara introduciéndose mi polla en el culo. Ella se la comió sin problemas y le dijo a Carlos que se acomodara por detrás y también la penetrase por el culo. Las dos pollas entraban y salían acompasadamente del culo e Isabel movía cadenciosamente su cintura demostrando el placer anal que sentía. Después de unos minutos a una los dos de la mandamos bien a fondo. Isabel por su parte movía sus nalgas agradecidas por tener dos gruesas, largas y hermosas pollas dentro. Su recto temblaba de la emoción y los tres parecíamos una sola persona de lo acoplada que la teníamos. Isabel me susurró es lo más placentero y grandioso que he hecho en mi vida. Así ella tuve un orgasmo anal. Pero nosotros no nos retiramos y la bombeamos hasta corrernos los dos. De esa forma ella alcanzo un enorme orgasmo. Sus piernas le temblaban y sus ojos estaban desorbitados.

Al retirarnos Carlos y yo, Javi y Héctor se acercaron a Isabel. Javi la volvió a arrodillar y le cacheteó las nalgas fuertemente y sin compasión la penetró por el culo hasta correrse dentro del culo de Isabel. Al retirar su miembro del culo,  este al quedar desocupado se mostraba totalmente abierto y desfondado. Entonces Javi le abrió las nalgas a Isabel para que el dilatado culo quedara la vista de todos. Después de esto Isabel se incorporó y parte del semen que le habíamos dejado en el culo comenzó a chorrear por la entrepierna de Isabel. El culo le había quedado tan dilatado que Isabel necesito ir al baño a defecar.

Parte de los chicos y algunas de las mujeres habían contemplado la escena extasiados. Pero no Eva. Esta estaba sentada de espaldas sobre un chico que la penetraba analmente. Al mismo tiempo ella se acariciaba el clítoris. Su esposo la contemplaba mientras se masturbaba al igual que un chico que estaba junto a él.  Así Eva llego al orgasmo y su marido y el otro chico eyacularon sobre la cara de Eva, quien con su lengua se tragó el semen que tenía en la comisura de los labios.

Después de ello todos descansamos un rato y nos relajamos bebiendo y comiendo. Las mujeres aprovecharon para asearse. Al regresar Isabel nos dijo que le gustó tanto la escena de la doble penetración anal que quería repetirla. Para ello escogió a dos chicos llamados Luis y Juan. Bea decidió hacer lo mismo.  Carmen y Pilar por el contrario optaron por una DP convencional. Lucia por su parte me llevó con ella y me dijo me encanta el sexo anal, enculame otra vez. Luego se recostó en un canapé sacando culo. Yo apoye mi polla en su ano y comencé a empujar y empujar hasta empalarla completamente. Por su parte Eva se había quedado con su marido y seis machos. Les mamaba la polla a uno tras otro y así los puso a todos a punto. Entonces se acostó en el piso y comenzó a masturbarse. Con una mano se meneaba el clítoris y con la otra jugaba con su ano. Mientras hacía esto pidió a todos que la embadurnasen de semen. Pedido al que ninguno de sus siete mamados se resistió.

A esa altura de la noche me acerque a Isabel y le recordé que en la despedida de solteros A Carmen la enculamos nueve machos. Ella entró al trapo y me dijo que ella podía eso y más. Entonces la recosté sobre la mesa y le levante la piernas para que su culo quedase al descubierto y llame a todos los hombres y les dije que Isabel quería que la penetremos uno detrás del otro. En esa posición puse sus piernas en mis hombros y la penetre profundamente. Ella recibía con placer todos los movimientos de mi polla en su culo y gemía de placer.  Los hombres nos vieron y sus penes de pusieron duros. Me corrí dentro de me salí y entro Luis. Así empezaron a entrar y salir pollas del culo de Isabel, que después de un rato ya era culote. De los que íbamos terminando se ocupaban las otras mujeres. Bea en un momento estaba acostada con uno abajo y otro arriba teniendo su segunda doble anal. Y las otras mujeres mamaban o follaban a placer. En total estuvimos como dos horas duro y dale hasta que no todos pasamos por el culo de Isabel. Todos nos habíamos vaciado dentro de su culo. Ella tenía tanta leche dentro que se le salía hacia afuera. Ella quedo tirada sobre la mesa llena de semen y toda abierta. No tenía ni fuerzas para moverse. Pero su cara dibujaba una sonrisa de placer. Isabel mostró una vez más ser una mujer sin límites capaz de cualquier hazaña sexual que se proponga.

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Cumpleaños de Isabel: Orgia desenfrenada

Habían pasado meses desde mi primer encuentro con Isabel. Ella ya había cumplido 41 años. Como regalo se hizo una glúteoplastia (agrandamiento de culo) y se había aumentado el pecho. Las operaciones le habían sentado muy bien. Una vez se recuperó de ellas, le sugerí que debíamos montar una fiesta para su cumpleaños. Podríamos invitar a varias chicas y chicos y pasárnoslas muy bien. La organizamos para Junio de 2013. En total los invitados éramos diez chicos, yo, mi primo Javi, Héctor y Mohamed, a quienes Isabel ya conocía, otros cinco chicos de mi equipo de futbol, y Moussa, un negro pollón, con una mástil de 30 cm. En cuanto a mujeres, además de Isabel estarían: Camila, una argentina de 22 años que trabaja de doméstica en lo de Isabel; Deborah, que es la hermana pequeña de Camila, de unos 18 años a quien aún no conocíamos; Bea, la vecina tetona de Isabel con 55 años; y su hija Carmen, una divorciada de 28 años, que a pesar de tener ya dos hijas resulto luego ser una bomba. Una mujer de 1.70 metros, de pelo castaño, en muy buena forma y con una tetas de 120 cm bien firmes. La fiesta seria en el chalet de Bea, quien vive sola. La fecha escogida coincidía con el salón erótico en Valencia. Primero se me ocurrió que acudiésemos todos al salón y que después fuésemos a lo de Bea. Pero éramos multitud, lo cual complicaba la logística. Entonces le propuse a Isabel contratar a dos de las actrices que acudían al salón erótico para que monten una actuación para nosotros. Después de algunas averiguaciones, resulto que por unos 4000 euros podíamos traer a dos actrices. Entre los chicos juntamos unos 2000 e Isabel aceptó poner el resto. Con ese presupuesto pudimos apuntar a dos actrices maduras, una brasilera rubia de casi 40 años, Pamela B, a la cual yo conocía de una películas que hizo para su treinta cumpleaños, follando en una gangbang con 30 negros; y una argentina pelirroja de 50, que se mantiene muy bien y es muy atractiva y sugerente, Vanessa B. A esta también yo la conocía de sus películas. Llegado el día de la fiesta nos juntamos todos en casa de Bea. Carmen, su hija vino con una amiga. Pilar, una casada de unos treinta años, alta, de un 1.80 mm, también bien dotada de tetas. Camila y su hermana Deborah también trajeron una amiga, Yanina. Tanto Yanina como Deborah eran muy delgadas y apenas tenían tetas. A pesar de sus 18 años parecían dos crías, lo cual despertó el morbo de muchos. Héctor, Mohamed y Moussa al llegar lo hicieron con un travesti brasilero, algo que sorprendió a todos. Las últimas en llegar fueron Pamela B y Vanessa B. Lo hicieron en una limusina. Las dos llamaron la atención de hombres y mujeres. Bajaron de la limo vistiendo solamente lencería erótica y con unos tacones de 12 cm. Bea, por su parte invitó sensualmente al chofer de la limo a que se quedase.

El chalet de Bea es muy amplio y tiene un salón de fiestas muy cómodo con sillones y mesas donde había bebidas y aperitivos. Entramos todos al salón Y Pamela y Vanesa me preguntaron quién era la que cumplía años y yo las indique a Isabel. Aprovechando que estábamos en verano, Isabel llevaba un vestido muy corto y escotado que dejaba ver sus nuevas tetas y su tanga de color blanco. Vanesa y Pamela se acercaron a Isabel y se pudieron a bailar sensualmente alrededor de ella. De a poco le quitaron el vestido y comenzaron a manosearla. Isabel era receptiva a los tocamientos y tampoco desaprovechada la oportunidad de tocar a las otras dos mujeres. Pronto las tres estaban casi en pelotas rozándose entre ellas. Vanessa entonces le quito el sujetador a Isabel y a lamerle las tetas. Al mismo tiempo Pamela le quitó las bragas se arrodillo y pasó a comerle el coño. Vanessa abrazo a Isabel por la espalda mientras le pellizcaba los pezones. Isabel entonces giró su rostro y se besaron en un lascivo beso.  Isabel ya estaba muy caliente, excitada se giró y abrazó a Vanessa frotándose contra ella sin descanso. Pamela, situándose tras Isabel besaba sus hombros y le clavaba los duros pechos en la espalda mientras sus manos recorrían sujetaban los glúteos de Isabel. Entonces entre las dos llevaron a Isabel a una mesa y la acostaron sobre ella. Mientras las dos le lamian las tetas, la penetraron vaginalmente con un vibrador dorado. Poco después lo hicieron analmente con otro vibrador. El cuerpo de Isabel comenzó a contorsionarse a causa del placer. El resto de los asistentes estábamos más que calientes con el espectáculo. Todos los hombres teníamos nuestras pollas afuera y enhiestas. El resto de las mujeres y el travesti se pusieron a mamárnoslas. Vanessa y Pamela se llevaron dos chicos cada una. Moussa se acercó a la mesa y le dio su polla de 30 cm a Isabel par que se la coma. Eso fue el sumun para Isabel. Por primeras vez saboreaba la polla de un negro, al mismo tiempo que dos vibradores la doble penetraban. En pocos minutos, todos los machos estábamos listos para eyacular. El primero fue Moussa que inundó la boca de Isabel, y con su leche también le mancho la cara. Al resto Vanessa y Pamela nos hicieron acercarnos a la mesa y eyacular sobre Isabel, quien quedó completamente bañada en esperma. Así Isabel llegó a su primer orgasmo.

Mientras Isabel se duchaba, el resto continuamos en acción. Cada una de las actrices se había llevado a dos machos con los que se entretenían. Bea mamaba y hacia una cubana a Moussa. Camila en cuatro patas era follada por el chofer mientras mamaba al travesti. Deborah y Yanina mamaban a mi primo Javi mientras este las penetraba con los vibradores. Otro chico follaba a lo perrito a Pilar. Héctor, Mohamed y yo nos habíamos quedado con Carmen, quien era la más atractiva de todas las mujeres. Ella primero nos mamaba. Después Mohamed le corrió la diminuta tanguita roja que llevaba y se preparó para partirle el culo. Apoyó la polla en su ano y comenzó con sus embates. Ella mamando mi polla mientras la excitaba frotándole el clítoris con sus dedos. Los gemidos de Vanessa y Pamela. Ambas estaban disfrutando una doble penetración. Yo así tuve mi eyaculación en la boca de Carmen quien se tragó hasta la última gota. Después de correrme, Héctor tomó mi lugar y Mohamed alternaba sus envestidas entre el culo y el coño de Carmen. Ya lo había hecho varias veces y su polla ya le calzaba de maravillas en ambos orificios. Al parecer a Carmen le encantaba ser follada alternando penetraciones anales con vaginales. Los gemidos de Vanessa y Pamela estimulaban a Carmen. Entonces Mohamed, la me recostó de espadas en el piso, le levanto las piernas por sobre sus hombros y la penetró analmente hasta el fondo. Ella explotó y nos pidió a Héctor y a mí que pusiéramos nuestras pollas en su boca mientras se corría.

Al terminar Mohamed con Carmen vi que Isabel estaba de regreso. Tenía al negro con ella, penetrándola por la vagina. Bea, aún caliente entonces se abalanzó sobre Héctor pidiéndole que la folle. Cerca de ella, Camila era duramente follada por el culo por el travesti y se  retorcía entre gemidos. Este la tenía con las manos apoyadas en el sillón y con el culo lleno de polla. Lo mismo ocurría con Deborah y Yanina que eran penetradas analmente por Javi y el chofer.

Yo me acerqué a Isabel, ella chupaba arrodillada chupando la polla de Moussa. Yo me eché boca arriba entre sus piernas. Ella las separó un poco más para dejar que entrase su cabeza, y así pudiera chuparle el coño y jugar con mis dedos en su culo.  Estuve un rato haciéndolo, hasta que conseguí meterle cuatro dedos. Entonces Moussa se acostó en el piso boca arriba y ella fue a montarse sobre la polla de él. Por la fuerza y velocidad con que ella se movía, la polla daba la impresión de un pistón entrando y saliendo. Yo primero le lamí el ano y metí mi polla por él, quedando Isabel ensartada por ambos lados. Las lágrimas se le salían de los ojos, por el disfrute que le causaba para moverme con esas dos trancas dentro ella. A esas alturas, Pilar estaba sentada sobre un tipo que se encontraba en uno de los sillones y chupaba cualquier polla que se le pusiera enfrente. Ella tomaba las vergas chupándoselas consiguiendo que algunos se descargasen en su boca, su cara o en sus tetas.

Después de un rato se escuchó que Camila y Pamela conversaban animadamente. Camila argumentaba que la argentinas eran las mejores entregando el culo. Que disfrutaban muchísimos siendo enculadas. Que a pesar de no ser una puta actriz porno podía comerse más pijas por el culo que Pamela. Vanessa tercio en la discusión y sugirió que en lugar de seguir discutiendo se pusieran a prueba. Hizo que las dos se hincaran en cuatro patas, en un sillón de tres cuerpos que ahí había, y sus culos quedaron a la vista. Se formaron dos colas de cuatro hombres cada uno que simultáneamente las enculaban. Una vez que terminaban, dejaban su lugar al que seguía en la fila. Solamente no se sumaron a la fila Mohamed, que prefirió encular al travesti, el negro al que se lo llevo Bea y el chofer que aún tenía la polla flácida después de dos corridas. Al terminar la primera ronda, las dos mujeres seguían pidiendo más polla. Ambas tenían sus culos bien dilatados después de la sería de enculadas, pero estaban dispuestas a recibir más. Sin embargo, algunas de las otras mujeres reclamaron pollas para ellas y se decidió suspender el juego.

Al disgregarse nuestro grupo. Carmen decidió repetir con Mohamed junto con su amiga Pilar. Los sentaron en un sillón y después de mamarlo alternadamente se montaban sobre él y ensartaban la polla en sus coños. Isabel había vuelto a las doble penetraciones con dos de mis amigos. Vanessa y Pamela chupaban a Moussa. Después empezaron a jugar con sus dedos en el culo de él hasta que lo penetraron con un consolador. Luego lo hicieron sentar en el sillón y alternativamente lo follaban mientras él le chupaba las tetas. Parecía que el negro disfrutaba follándose a las dos hembras mientras estás le partían el culo. Bea por su parte follaba al chofer y a un chico que le daba por el culo. A pesar de ser la más mayor de todas las mujeres, sus grandes tetas y lo puta que era hacía que nunca le faltasen machos. Mientras un chico chupaba las tetas y mamaba la polla del travesti y un segundo lo enculaba. Camila y Deborah, las dos hermanas hacían un 69, y su amiga Yanina, la más pequeñita de todas las mujeres estaba frente a cuatro hombres que queríamos hacerla nuestra. Ella se arrodilló y empezó a mamarnos. Héctor se sentó en un sillón y le dijo, ven mi amor siéntate aquí, mostrándome una polla bien parada. Ella muy obediente se sentó introduciendo en su coñito la polla. Cuando estaba en esa posición me acerqué y ella se metió mi polla en la boca. Los otros se pusieron al costado de Yanina y ella agarró sus pollas, una con cada mano y comenzó a correrlas. Pronto Héctor descargó su semen dentro del chocho y seguidamente yo me corrí dentro de la boca. Entonces, uno a los Yanina había estado masturbando la hizo poner en cuatro patas y le empezó a lengüetear el ano. Dejándola en esa posición de perra, él se puso detrás de ella, le metió su polla en el culo y empezó a bombear. Luego, el otro que había sido masturbado se arrodilló frente a ella y le puso su polla en la boca. Así estuvieron hasta que los dos se corrieron.

Cuando terminamos Pamela y Vanessa estaban sentadas en un sillón con aires de divas. Desde su sillón llamaron Mohamed y comenzaron a chuparle los pezones y a toquetearlo. Una de ella se puso a lamerle el culo y a jugar con sus dedos en él. Eso al more no le gusto demasiado, pero ellas lo calentaban tanto que el no pida resistirse a lo que hacían. Al rato, repetía su escena con Moussa. Mohamed tenía un vibrador en el culo y ellas se montaban alternativamente sobre el dejando que les chupase las tetas. El chofer, algo cansado, se dedicaba a contemplar el espectáculo. En un rincón, Camila y Deborah follaban con Héctor y Javier. En otro, el travesti follaba a Yanina, mientras recibía por el culo a Moussa. Bea, su hija Carmen y Pilar, estaban las tres una al lado de la otra a lo perra, recibiendo cada una de ellas una polla en su culo. Yo y dos chicos más nos quedamos con Isabel. Ella estaba muy caliente, nosotros la chupábamos y toqueteábamos para que se caliente aún más. En un momento, un chico se acostó de espaldas en el piso y ella con ansias se abalanzó sobre él. Comenzó a cabalgarlo y sus gritos se oían en todo el salón. Ella estaba en trance cuando yo me acoplé por detrás. Le abrí el culo con los dedos y se la metí  hasta lo más profundo del culo. El tercero se acercó a su boca y ella se puso a mamarlo desaforadamente. Estaba al límite. Los tres nos corrimos dentro de ella, casi en simultáneo y ella disfrutó de un orgasmo quedando casi desvanecida.

Habían pasado varía horas desde el inició de la orgia de cumpleaños de Isabel. Sin embargo, aquello no parecía decaer. Nos habíamos dado un respiro y bebíamos tragos que habían preparado Camila, Deborah y Yanina. También comíamos el resto de los aperitivos para recuperar fuerzas. Entonces, Vanessa y Pamela se tumbaron juntas y sin más preámbulos, se pusieron a comerse el coño la una a la otra, de tal forma que a mí se me hizo la boca agua y mi polla no paraba de palpitar. Yo me acerqué con mi polla tiesa y me coloqué entre ellas. Dos pares de manos agarraron con maestría mi polla y dos lenguas empezaron a chuparme. Yo gemía y jadeaba y ellas mamaban y se besaban, descargando lascivia en cada movimiento. Entonces las mandé cambiar de postura y las puse con el culo en pompa. Me las follé a las dos a intervalos, a ambas haciéndolas retorcerse. Ello reinició la orgía, las dos actrices porno se garraron dos machos cada una y para l goce de todos pidieron que les hagan una doble penetración anal. Era increíble ver como cada una de ella se tragaba dos pollas en simultáneo por el culo. Yo me limitaba a contemplar el espectáculo. Los seis hombres que quedaban libres eran insuficientes para las siete mujeres que quedaban. Entonces Yanina volvió a por el travesti. Así las siete mujeres fueron folladas simultáneamente por el culo. Mohamed y Moussa se encargaron de Isabel y Bea. Al rato las cosas habían cambiado. Vanessa y Pamela descansaban y bebían unos margaritas. Estoy había liberado a cuatro hombres para el resto de las mujeres. Yo y Mohamed volvimos a Carmen. Yo me acosté en el suelo y Carmen se sentó sobre mí, se la metí en su húmeda raja. De pronto ella gritó como puta desenfrenada, y era porque Mohamed le había metido su anaconda en el culo. Mientras yo me movía lentamente, Mohamed por el culo a 100 km/h. Entonces vino Javi y le metió su polla en la boca, pero no funcionaba. La polla se le salía de la boca con tanto grito. Entonces la jaló del cabello para que la polla le entrara toda. Ella se atragantaba pero comenzó a disfrutar del orgasmo de su vida, parecía que se iba a morir del orgasmo. Entonces, todos las sacamos al mismo tiempo, y ella quedó tirada en el sillón temblando, no podía hablar ni nada. De reojo pude ver como Bea e Isabel le hacían una doble mamada a Moussa. Además,  Camila y Deborah eran penetradas doblemente. Ellas se besaban mientras ellos cuatro se la metían lo más duro que podían. Luego de un rato uno por uno empezaron a eyacular dentro ellas y ellas a gritar de placer. Por su parte, Carmen estaba fuera de sí en el suelo, reclamando que la volviésemos a penetrar.

Entonces intervinieron Pamela y Vanesa. Le dijeron a Carmen que era una buena puta, ninfómana insaciable. La pusieron de rodillas con la cabeza contra el suelo y metieron un vibrador en su chocho. Luego le hicieron que sacara culo y nos invitaron a encularla uno tras otro para satisfacerla. Su amiga Pilar dijo que eso era una bestialidad que la lastimaríamos. Dos chicos la se la llevaron con ellos y se encargaron de follársela para que no incordiase. Yo me acerqué a Carmen y lentamente pero de forma constante comencé a encularla. Al poco tiempo estaba toda dentro de ella quien arañaba el suelo, gemía de placer. Yo aceleré más, ella gritaba dolorida, hasta que minutos después, nos corrimos los dos, inundé su culo, momentos después saqué mi polla. Todas las otras mujeres, incluidas Pamela y Vanesa, y la travesti se dedicaban a mamar las otras pollas para que estén listas para continuar con la enculada masiva. Después de mi se acercó Héctor a Carmen y le preguntó – ¿Quieres otra polla yegua? A lo que ella contestó – Quiero sentir la polla de todos en mi culo. La excitación de los machos era tal que no lo dudaron. Héctor se corrió en menos de 5 minutos. Lo mismo les ocurrió a varios de los chicos. Los movimientos de las caderas y las nalgas de Carmen ayudaban a que todos acabarán rápidamente. Los últimos en encularla fueron Mohamed y Moussa. Metieron sus enormes pollas hasta el final. Después de que pasáramos los nueve por el culo de Carmen, su culo empezó a vomitar semen. Su ano estaba destrozado, abierto, enrojecido. Tras esto, la tumbamos en un sillón y ella se quedó dormida acurrucada.

Una vez terminamos con Carmen, Héctor cogió a Yanina de una brazo y le dijo – Ahora te toca a ti, flacucha.  Es hora de que destrocemos tu lindo culito y goces como una perra. Entonces, Isabel interviene diciendo – Me decepcionáis mariquitas. Se levanta y se coloca frente a nosotros. – ¿Me vais a decir que preferís ese culito flacucho al mío, que está ansioso de ser follado?  Entonces, nos dividimos en dos grupos y nos ponemos a sodomizarlas con violencia y velocidad. Al lado de Yanina e Isabel se coloca Bea, que solo consigue atraer a Mohamed. Moussa por su parte prefería encular al travesti. Camila y Deborah se entretenían en juegos lésbicos con Vanessa y Pamela. Pilar, estaba con Carmen algo preocupada por el estado en que había quedado después de la múltiple enculada. A Isabel y a Yanina le habían tocado cinco pollas por cabeza. Las dos nos dejan hacer complaciente, e incluso meneando el culo. A veces apretaban los dientes pues las embestidas les hacían doler. Sin embargo, nos pedían que no parásemos. Así estuvimos algo más de media hora. Cinco tres machos dedicados al ano de cada mujer, follándolo con violencia e intercambiándose cada cierto tiempo. Al terminar, las dos mujeres tienen su recto inundado de esperma. Las pobres no dan para más. Yanina se va a un sillón y se duerme. Pero Isabel, se mantiene aparentando estar entera y con aire lascivo.

Los hombres también estábamos cansados y ya se notaba la claridad de las primeras luces del día.  Sin embargo, Camila, Deborah, Pamela y Vanessa que se habían estado tortilleando estaban con ganas de follar y se pusieron a mamarnos. Bea e Isabel se sumaron a ellas. Yo estaba con Vanessa. La muy puta es una excelente mamadora. Además de la mía se comía la polla del travesti. En un momento nos hizo dar vuelta y comenzó a chuparnos el culo mientras nos masturbaba con las manos. Rápidamente no penetró con dos vibradores. Después nos giró, acostó al travesti en el suelo y se montó sobre la polla de ella. A mí me hizo ir por su espalda y colocar mi polla en su esfínter.  Yo se la metí de un golpe. Me sentía confortable con esa cosa me estaba llenando el culo y penetrándola a ella analmente. Me corrí dentro de ella. Su culo era espectacular, a pesar de lo trajinado que estaba ella conseguía apretar mi polla cerrando su esfínter. Mi polla quedaba tan bien calzada que no se escapó ni una gota de mi semen de su culo. Después de acabar ella me pidió que le sugiera dando hasta que ella se corriera. Después de llegar ella al orgasmo, Vanessa me chupo la polla hasta volver a ponerla enhiesta.

Al mirar a los demás vi como Camila y Deborah eran folladas doblemente por chicos que estaban parados. Al ser tan livianas, que las podían sostener solamente con sus pollas. Los cuerpos de ellas por la fuerza de gravedad se ensartaban tanto en las pollas que solamente dejaban ver los huevos de los chicos. Así estuvieron por varios minutos, en dos sándwiches sexuales exquisitos. Pamela por su parte practicaba un doble anal con Héctor y Javi. Por su parte, el chofer se concentraba en manosear el cuerpo de Bea mientras estas le hacia una cubana. Al mismo tiempo, ella estaba sentada sobre Moussa, con la polla de este dentro de su culo. Isabel por su parte estaba a lo perra mamado una polla y comiéndose la polla de Mohamed por el culo. El moro gritaba  – tómala, tómala toda puta. Isabel disfrutaba e l enculada y se movía intensamente para hacerlo gozar a él. Al terminar Mohamed yo tomé su lugar. El ano de estaba ya muy dilatado, las gotas de semen de las anteriores enculadas lo inundaban y choreaban por su entrepierna. Al cabo de varios minutos gozando así, ella se zafó, me tumbó en el piso y se montó sobre mi polla y pidió que alguien se la metiese por el culo. Así fue y ella llegó de esa forma a un nuevo orgasmo.

Ya era casi de día, y a cada vez quedaba menos gente en pie. Camila y Deborah se había retirado a descansar. El chofer y el travesti dormían. Los chicos nos manteníamos en pie bebiendo bebidas energizante pero éramos diez piltrafas. Isabel estaba fuera de sí. Por su cumpleaños quería seguir follando, mostrar que podía más que ninguna. Incluso más que las dos actrices porno. Entonces, volvió a tomar la iniciativa. Se levantó y se acercó a mí, me besó y me cogió firmemente el pene, pasó la mano por mis testículos. Yo estaba caliente de nuevo, le aparté las manos y me tumbé en el piso. Se puso encima, pasé mis dedos por su mojada rajita, y se metió mi pene, ella soltó un gemido. Inmediatamente empezó a botar, quería sentir mi miembro dentro de ella, pero para mi sorpresa, a los pocos saltos ya estaba corriéndose y gritando de placer. Tras esto, me levanté, la lancé al suelo, ella cayó a cuatro patas, me puse detrás y la penetré bruscamente por el coño, tras esto, empecé a darle fuertemente, hincando profundamente mi polla. Ella tenía que hacer fuerza con los brazos para no irse hacia delante, hasta que ella nuevamente llegó a otro orgasmo, que coincidió con el mío.

Al rato, se levantó, y caminó hacia Héctor, agarró su pene con la mano, y se lo metió en la boca. Entonces, un chico se acercó a ella y se dedicó a lamerla y a meterle levemente los dedos en el coño. Ella se sentó en la polla de Héctor y volvió a botar, estuvo así hasta que nuevamente se corrió, se quitó de encima y le pidió al tercer chico que la follase. Mientras tanto, el resto no había perdido el tiempo. Bea estaba tumbada boca arriba, y era follada por un chico. Vanessa y Pamela se tragaban por el culo cada otra polla mientras mamaban a Mohamed y Moussa respectivamente. Entonces Bea hizo algo nuevo. Se puso en cuclillas y recogió con su mano parte del semen que salía de su culo y de su coño.  Luego se lo esparció por el pecho, tas lo cual se lamió el dedo anular y empezó a introducírselo por el ano, hasta que se lo metió hasta el fondo. Lo dejó dentro unos minutos, después se lo sacó y se puso a cuatro patas. Llamó a un chico, le chupó un poco la polla y le pido que la enculara. Este lo hizo bruscamente. Ella soltaba en cada movimiento grandes alaridos y disfrutaba fuera de sí. Después descansó unos minutos. Vanessa y Pamela se acercaron a ella. Llamarón a Moussa le chuparon la polla y le dijeron que se tumbe. Cuando lo hizo, ordenaron a Isabel que se siente encima de él y se la meta en el coño. Entonces llamaron al moro, lo mamaron hasta pararle la polla e hicieron que penetrase analmente a Isabel. La polla de Mohamed entra con violencia y parce que destroza el recto de Isabel. Ella vuelve a gritar de dolor y placer. Durante más de un cuarto de hora, ambos hombres no cesan en su empeño de infringirla dolor y placer hasta que consiguen que ella se corra entre jadeos y gritos de placer. Al mismo tiempo el negro se corre también. Él e Isabel entonces se quedan quietos tras terminar, pero el enculador no pierde el ritmo y continúa hasta correrse dentro del recto de Isabel.

Los tres cuerpos se separan y Vanessa le dice a Isabel – Ahora vas a saber lo que es una buena enculada. Isabel mira algo extrañada. Vanessa y Pamela llevan a Isabel a un taburete. La colocan sobre dejando el culo bien expuesto, con las piernas por ambos lados del taburete y con las manos detrás de la cabeza atadas fuertemente con unas medias de mujer. Con otra media le amordazaron la boca. Entonces hacen que un chico se coloqué detrás de ella y la embista por el culo sin mediar palabra, comenzando a follarla sin piedad. Isabel apenas puede moverse. Así  es sodomizada por cada uno de nosotros una vez más. Totalmente inmovilizada nos corremos dentro de ella inundando de nuevo el recto. Entonces, Vanessa y Pamela nos hacen alejarnos de Isabel. Isabel, esta extenuada y algo asustada. Pregunta que le van a hacer y no obtiene respuesta. A Isabel le preocupa haber perdido el control de la situación. Pero sale de dudas cuando Vanessa se acerca a ella y le dice – Ahora vas a tener lo que buscabas. Te voy a ensartar con mi brazo hasta tus entrañas.  Agarra sus dedos y primero los mete en el coño de Isabel. Los saca y están empapados de esperma y de los jugos de la vagina de Isabel. Luego mete cuatro dedos en el culo de Isabel. Así dilata el culo de Isabel. Sonia intenta gritar y desligarse sin éxito. Pero Pamela la sujeta. La situación ha cambiado de forma muy radical. Isabel se ha convertido en la esclava de las dos actrices porno. Los que seguimos en pie solo atinamos a mirar extasiados por lo que vemos. Vanessa continua trabajando en el culo de Isabel, ya ha metido su mano completa. Entonces la retira. Cierra el puño y penetra a Isabel de golpe con su puño, ensanchando el esfínter al máximo y robando un par de lágrimas de dolor de los ojos de Isabel, que, sin poder gritar se limita a intentar moverse para zafarse. No lo consigue y siente como, sin remisión, aquello le dilata el ano como nunca antes lo había sentido. Al llegar a la mitad del antebrazo, Vanessa se detiene. – ¿Verdad que esto es lo que querías, guarra? – le increpa a Isabel al tiempo que sigue profundizando hasta meter su brazo casi hasta el codo. Isabel no disimula el gesto de dolor mientras siente como aquello el brazo de Vanessa entra y sale cada vez con más ligereza de su culo. Sin duda el esfínter no da más de sí pero cede lo suficiente. Tras unos interminables minutos, Vanessa introduce su otro brazo por el coño de Isabel. La folla con ganas con ambos brazos metiéndolos y sacándolos  del recto y la vagina. Parece que la situación excita bastante a Vanessa y Pamela. Después de un rato Vanessa retira sus dos brazos de golpe y deja a Isabel sufriendo temblores como una epiléptica. .- ¿Verdad que te ha gustado puta? ¿Es esto lo que querías?  – Pregunta Vanessa con aire socarrón. Isabel que si con la cabeza y con los ojos encharcados en lágrimas. Entonces Vanessa le libera la boca y hace que Isabel le limpie con su lengua los dedos de la mano derecha que están llenos de mierda. Cuando termina le dice de forma compasiva, ahora te dejaremos que le hagas una buena mamada al moro y al negro y te dejamos en paz mientras nosotras dos nos divertimos con los machos que aún quedan. Isabel responde afirmativamente con la cabeza ya que no tiene fuerzas para otra cosa.  Entonces la trasladan a un sillón y sin más explicaciones, el negro mete su polla hasta los huevos en la boca de Isabel. Esta entre arcadas se esmera en hacerlo lo mejor que puede. Tras unos minutos consigue que el negro se corra llenando su boca de leche. Ella traga como puede y se dispone a recibir la segunda polla en la boca. Ésta, al ser más gruesa entra menos, pero del mismo modo se emplea a fondo para que se corra el moro. Tras bastantes minutos lo consigue, recibiendo de nuevo en su boca un par de descargas de leche que traga. Ambos hombres se separan de ella y ella queda sola en situación, completamente exhausta, inerme, y desamparada.

Por su parte, Vanesa y Pamela solo tuvieron que decirnos, chicos vengan a follarnos. Las dos en simultaneo de metieron un vibrador en sus coños y se llevaron cada una a cuatro de nosotros. Las dos se pusieron en cuatro patas como perras y nos pidieron que las penetremos analmente. Comenzaron dos chicos. Mientras eran penetradas ellas rotaban las caderas acompasadamente. El resto nos pusimos en fila esperando nuestros turnos más que calientes. Entonces, reaparecieron Moussa y Mohamed y le pidieron a Pamela y Vanessa que se las chupen. Antes de que terminen su petición las pollas ya estaban entre los labios de ellas. La primera pareja de chicos se corrió dentro de sus culos.  Con gran destreza el resto de nosotros procedimos a hacer relevos. Javi y yo fuimos la cuarta pareja en encargarnos de los culos de Vanessa y Pamela. La cincuentona y al cuarentona eran realmente buenas follando y sus culo eran más que apetecibles a pesar de sus edades. Al final, las dos mujeres llegaron al orgasmo y el negro y el moro eyacularon en las bocas de ellas, quienes a pesar de nuestro cansancio consiguieron que nos comportásemos como unos sementales y nos dieron un servicio de primera dejándonos absolutamente satisfechos. Ellas por su parte, estaban felices y listas para marcharse. Habían pasado una noche de lujuria y se llevaban 2000 euros cada una en su cartera. Antes de marcharse, Pamela y Vanessa pasaron a saludar a Isabel. Le dieron un beso de lengua en la boca y la dejaron de regalo sus dos vibradores dentro del culo y la vagina. Isabel sin fuerzas solo esbozo una sonrisa de aprobación.

 

Ya de mañana todos nos fuimos marchando. Varias de las mujeres por la forma de caminar claramente evidenciaban que tenían escozor y molestias anales. Una de las que más lo evidenciaba era Carmen. En un futuro encuentro con Bea, esta nos contó que por un tiempo su hija estuvo con problemas de incontinencia anal. Sin embargo, nos contó que le gustaría repetir la experiencia. La que llevaba las peores consecuencias era Isabel. Casi no podía caminar y tenía fiebre, por lo cual se quedó en casa de Bea. Le tomó más de una semana moverse con comodidad. Sin embargo, quedó completamente feliz por su fiesta de cumpleaños elucubrando planes para su 42 cumpleaños.

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Silvia y sus dos Fernandos.

Mi nombre es Fernando, tengo 54 años, estoy casado y tengo un hijo de 22 años. Mi mujer se llama Silvia, tiene 49 años y sigue siendo una mujer muy atractiva. Nuestra relación es muy buena y gran parte de nuestro excito, tiene que ver con el buen sexo entre nosotros. Cada vez que tenemos discusiones, terminan con una buena encamada y todo se soluciona. Mi hijo, también se llama Fernando, estudia en la universidad y tiene un gran excito con las chicas, tal como lo tenía yo de joven, siempre está de novio con alguna y las cambia, tan frecuentemente, como se cambia de calzoncillos.

Fernandito, acababa de cortar con su novia, era la novia que más tiempo le había durado y realmente, había quedado afectado por la ruptura, estaba muy deprimido. Silvia y yo, lo veíamos muy decaído, por lo que decidimos que era un buen momento para tener una charla entre padre e hijo.

–            Como te encuentras Fer?- lo encaré en su habitación.

–            Bien.

–            Tu madre y yo, no opinamos lo mismo. Se te ve, un poco, cabizbajo.

–            Es que, Martina (su ex), realmente, me importaba.

–            Y que pasó?

–            No lo sé bien, no lo comprendo mucho, nunca me había pasado, antes con otras chicas.- me dijo.

–            Cuéntame, capaz te pueda ayudar.

–            Es medio raro, me da un poco de vergüenza.

–            Yo, soy tu padre y no se lo diré a nadie, te lo prometo, hijo.

–            Es una cuestión sexual. Yo tengo un gran pene, por lo que eh visto, entre mis amigos, es mayor a la media de lo normal, es más, hay pocos actores porno, que la tienen como yo.- me dice.

–            Ok, definitivamente, has salido a mí, en ese sentido.

–            También, la tenes muy grande?- me preguntó.

–            Ja, ja. Sí! Es muy grande! Tal palo, tal astilla.

–            Que bueno! Entonces, me vas a entender, papá. Cuando teníamos sexo, ella se quejaba mucho por el dolor y por más que yo tuviera mucho cuidado, le dolía igual, mientras la penetraba. Después, de a poco, empezó a evitar tener sexo con migo y cuando me dejó, me dijo que no le gustaba tener sexo con migo. Nunca me había pasado antes con una chica, ya que siempre, mi verga, había sido un objeto de deseo, para las minas.- me contaba, medio afligido.

–            Cuando era joven, tuve un par de experiencias similares, hijo. Pero después, conocí a tu madre, nunca había estado con una mujer que disfrutara tanto mi enorme verga. Lo que te quiero decir es, que no te preocupes, ya vas a encontrar una mujer así, que disfrute tu enorme miembro y te haga disfrutar el sexo a pleno.

–            Gracias pa.- me dijo.

–            Yo, solo quiero que estés bien, Fernandito.- le dije.

Me disponía a salir de su cuarto, pero antes de abrir la puerta…

–            Che pa, te puedo preguntar algo?- me dijo.

–            Claro, lo que sea.

–            Mami, se la aguanta toda adentro? Se lo haces con todo?

–            Eeeeeeeeeehhhhhh, buenooooooooo.- dudaba que decir.

–            Si, no queres contarme, está todo bien.

–            Tu mamá, se la re banca, hijo. Por adelante y por detrás. Además, yo le doy con todas mis fuerzas.- le conté.

–            Wouw!

–            Así es, tu madre, tiene mucho aguante y se la banca entera. Otra cosa más, te gustaría saber?

–            Si, que tan grande la tenés?

–            Ja, ja. Debe ser como la tuya.

–            Mi verga tiene 24cm de largo y de ancho, más de 6cm. Es así?- me dijo.

–            Hace mucho que no me la mido, pero creo que debe tener, más o menos, esas medidas, pero lo mejor, es que se pone bien dura, como cuando era joven. Ja, ja.

–            Bueno, algún día, tenemos que compararlas.- me dijo.

–            Cuando quieras, hijo. Yo, siempre estoy listo, además, sería divertido hacernos una paja juntos.

–            Estaría buenísimo, si tenés tiempo y ganas, podemos ver una película porno en la compu, ahora mismo.

–            Guardas películas porno en tu computadora?

–            No seas anticuado papá, las vemos online.- me dijo.

–            Aaahh! Que interesante.

–            Te va, ver una peli, ahora?

–            Pues, claro! Yo te dije, que siempre estaba listo.- le respondí.

Prendió la PC, se conectó a internet y muy rápidamente entró a una página de videos triple X. Entre varios videos, puso uno que se llamaba “Todo en familia”. La primer escena, mostraba a la pareja de esposos, que estaban teniendo sexo, pero eran interrumpidos por la hija y se armaba un trío, pero la escena que seguía, mostraba a el hijo que se cogía a la madre, luego, aparecía el padre, que se quedaba mirando y masturbándose, para luego ponerse en acción y junto a su hijo, hacerle una doble penetración a su esposa. Esa escena, me excitó tremendamente, la verga se me puso bien dura, miré a Fernandito y estaba tan excitado como yo.

–            Bueno, pelamos?- le pregunté.

–            Dale, yo ya estoy listo.

Nos bajamos los pantalones y dejamos al descubierto, dos miembros enormes. Los dos, nos quedamos mirándonos, el uno al otro.

–            Que pedazo de verga, hijito!- exclamé.

–            Lo mismo digo, papá. Tu verga es enorme!

–            Creo que son iguales.

–            Pongamos, uno junto a la otra, para compararlas mejor.- dijo.

Nos paramos, enfrentados y juntamos las dos pijas. Tanto en largo como en grosor, se veían iguales, pero mi verga era más cabezona, aunque no era por mucho, a simple vista se notaba.

–            Son iguales!- dije.

–            A simple vista, lo son, pero que te parece si las medimos?

Yo asentí y Fernandito, fue a buscar un centímetro. Nos las medimos y resultó que, de largo eran iguales, unos 24cm, pero de grosor, yo me sobreponía con unos 22cm de circunferencia, contra unos, nada despreciables 20cm de circunferencia de mi hijo.

–            Al final, la tenés más gorda vos, papá.

–            Pero, creo que con el tiempo, la vas a tener igual.- dije.

Continuamos viendo la película porno y masturbándonos, hasta que acabamos. Ahora, él era quién se imponía, la cantidad de leche que expulsó, casi que duplicó la mía. Después, nos limpiamos y salí de su cuarto.

Me había quedado una agradable sensación luego de haber experimentado tan íntima charla con mi hijo y por supuesto, por haber compartido una paja con él. Además, estaba muy orgulloso de que él, tenga una verga, tan grande como la mía. Esa misma noche, después de tener sexo con mi esposa, le conté todo lo ocurrido, con lujos de detalles. Noté, que Silvia se excitó, mientras me escuchaba y volvimos a tener sexo.

–            Así, que nuestro Fernandito, tiene un miembro, como su padre.- dijo ella.

–            Un gran pedazo!- agregué.

–            Que increíble! Dos enormes vergas en mi casa. Ja, ja.- dijo mientras agarraba mi verga.

Sin más palabras, se puso a chuparme la verga y no paró, hasta que se tragó toda mi leche.

Después de esa noche, noté un cambio, en la actitud de Silvia, cuando estaba cerca de nuestro hijo. Lo miraba de otra manera, varias veces, noté que le miraba la entrepierna a Fernandito, pero decidí dejar que los acontecimientos fluyan. Me excitaba la idea, de que mi mujer, esté caliente con nuestro propio hijo. Pero, mientras ella estaba deseosa de la verga de su hijo, Fernandito seguía en su mundo y ni se le cruzaba por la cabeza tener sexo con su madre. Entonces decidí, tener otra charla con mi hijo.

–            Como van las cosas Fer? Ya conseguiste novia?- le pregunté a Fernando, mientras entraba en su habitación.

–            Todo bien pa, pero nada de novias todavía.

–            Pero, por lo menos, a alguna mina se la pusiste, o no?

–            No, pa, hay una sequía de sexo, que estoy a pura paja. ja, ja.

–            Pero, cuánto tiempo hace que nada?- pregunté.

–            Casi tres meses, de nada.

–            Y como aguantas? Con tu madre, cogemos casi todos los días y a veces más de un polvo.

–            Wouw! Te sigue funcionando a full, la chota, papá!- exclamó, con cara de asombro.

–            Ja, ja. Si, si, me funciona muy bien. Pero, tu madre, tiene mucho que ver, es una mujer muy demandante. Entre nosotros, le gusta mucho la pija, pero más le gustan, las pijas enormes como las nuestras.

–            Bueno, con vos pa y con tu termo, seguro está satisfecha. Ja, ja.

–            Creo que sí, pero a veces pienso que quiere más. No la has notado diferente últimamente?

–            No. A que te referís?- me pregunta, con cara de duda.

–            Creo que tu mamá, te tiene ganas, hijo.

–            Qué? Cómo?- ahora estaba exaltado.

–            El otro día, le conté, que vos tenías una verga tan grande como la mía y se puso re cachonda. Pero, eso no fue todo, noté que, desde ese día, te mira el bulto.

–            No puede ser papá! Ella me ve como a un hijo.

–            Hagamos una prueba, ponete un pantalón que te marque el paquete y después decime.- le propuse.

–            Ok, ahora, quiero saber si es verdad lo que te imaginas.

Se puso un pantalón, tipo de yoguin, que le quedaba un poco justo, pero además, no usó slip. El bulto se le marcaba considerablemente sobre su muslo izquierdo y de esa manera, se dirigió a la cocina, donde estaba su madre. Una hora más tarde, volvió y me hizo señas, para que lo siguiera a su cuarto.

–            No lo puedo creer papá! Tenías razón! Sus ojos estaban desorbitados, no podía dejar de verme el paquete.- me dijo, sorprendido.

–            Viste? Yo te dije, a mamá, las pijas grandes la ponen muy cachonda.

–            Y ahora que se esto, como sigo?

–            Yo quiero que le demos, un regalito, los dos juntos.

–            Que me garche a mamá?

–            Está muy buena todavía y va a estar encantada, de que le demos los dos juntos.

–            No se, que decir papá.

–            Bueno, a juzgar por la tremenda erección que estás teniendo, creo que vas a decir que sí.- le dije señalando, su paquete erecto.

–            Me agarraste, me muero de ganas de darle a mamá.

–            Ese es mi hijo.- dije.

Ese noche, después de cenar, nos pusimos a ver televisión en el living. Nos sentamos en el sillón grande, los tres juntos, Silvia en el medio de los dos. Luego de un rato, me voy a mi cuarto y vuelvo solo vestido con un bóxer y una camiseta.

–            Pero te quedaste desnudo!- exclamó Silvia.

–            La verdad, es que no aguantaba más la ropa, necesitaba estar cómodo.- respondí.

–            Yo quiero hacer lo mismo.- dijo Fernandito y salió corriendo a su cuarto.

–            Ustedes dos, están locos.- dijo mi esposa.

Cuando mi hijo, volvió, estaba también, con un bóxer y una remera. Nuevamente, estábamos, los tres sentados en el sillón, pero ahora con mi hijo, en bóxer. Por una pierna de los bóxer, tanto a mi hijo, como a mí, se nos asomaba levemente la cabeza de nuestras pijas y mi esposa lo notó, rápidamente. Ella, no paraba de mirarnos, indiscretamente, nuestros bultos, que además iban en aumento y al cabo de unos minutos, varios centímetros se asomaban. Entonces, le agarro una mano y se la pongo sobre mi pija.

–            Que haces?- me susurra.

–            Mira, como la tengo, vamos a la cama.- le respondo.

Le hago una seña a Fernandito y él agarra, la otra mano de su madre, para apoyarla sobre su verga.

–            Hijo!- grita ella, exaltada.

–            No seas tonta, disfrútala como lo haces con la mía. Déjate llevar.- le digo al oído.

–            Pe pe pero….- dice ella, tartamudeando.

–            Es como la de papá, mamá.- le dice Fernandito.

Mi esposa, se quedó paralizada, pero no soltó ninguna de las vergas, que tenía en sus manos. Al ver que no reaccionaba, le empujé la cabeza hacia la verga de su hijo, ella no puso resistencia alguna y cuando tuvo su verga junto a su boca, se la comió de una. Luego se arrodillo y comenzó a chupar, una verga a la vez.

–            Hijito, tienes la verga tan rica como la de tu padre. Son dos pijas enormes! Que suerte tengo!

–            Te vamos a hacer sentir, toda esta suerte.- le dije.

–            Las quiero!- exclamó Silvia.

–            Las querés, bien adentro?- le pregunté, con un tono sobrador.

–            Si!!

–            Vamos a complacer a tu madre?- pregunté a Fernandito.

–            No sabe lo que le espera! La vamos a dejar de cama.- respondió mi hijo.

–            Silvia, es hora de que te pongas en cuatro patas.- ordené.

Ella obedeció y se la clavé de una vez en su ano, mientras se la chupaba a Fernandito. Después, cambiamos de posiciones y mi hijo se la clavó, de una en su ano.

–            Wouw! Como entra!- dijo.

–            Claro hijo, hace años que se lo abro, todos los días.

–            Pero hoy va a quedar más abierto.- dijo.

Fernandito, se tiró de espaldas, sin sacar la pija del ano de su madre y yo se la puse por el ano, junto a la verga de nuestro hijo. Silvia, comenzó a gritar y lloraba, pero no pedía que nos detengamos. Le dimos, muy duro por media hora, hasta que, los dos juntos, descargamos toda nuestra leche dentro de sus entrañas.

–            Que placer! Que lindo!- gritó Fernandito.

–            Estuvo espectacular! Te gustó, el equipo de padre e hijo?

–            Buuu, buaaaa! Que dolor! Sáquenme, esas vergas del culo! Buaaa, buuu.- lloraba Silvia.

De inmediato, sacamos nuestras chotas de su ano y vimos como había quedado. Era un hoyo enorme, le brotaba esperma mezclado con sangre y parecía que no lograría volver a cerrarse. Mi esposa estaba muy dolorida, pero no quiso que la lleváramos al médico, por lo que la llevamos a la cama, en la cual permanecería por una semana, ya que los intensos dolores no cedían, ni con potentes calmantes. Con mi hijo, curábamos sus heridas varias veces al día, hasta que al fin curaron.

Cuando Silvia, se sintió completamente recuperada, no perdió tiempo alguno y nos pidió que le repitamos el doble anal.

Desde ese día, lo practicamos habitualmente y los tres, disfrutamos mucho.

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Papá

Me llamo Juan Marcos y tengo 18 años, soy un chico común, muy alto, tez blanca, rubio, tengo un físico robusto y bastante vello corporal rubio. Estoy en mi último año del colegio y vivo con mis padres. Mi madre es Elena, tiene 37 años, rubia y con un físico espectacular. Ella es azafata y por esa razón, no está mucho en mi casa. Mi padre tiene 40 años, se llama Danilo, es profesor de artes marciales por lo que tiene un cuerpo atlético, pero flaco, es de mediana estatura, tiene cabello muy negro y algo de bello oscuro en el pecho, él nunca quiso que practique artes marciales, por alguna razón.

Hace tres meses que estoy de novio con Lorena, tiene 16 años, es muy linda, muy flaquita y menudita. Lorena es virgen, yo no lo soy y la verdad, no veo la hora de desvirgarla de una vez. Con el fin de cumplir mi propósito, todos los días trato de convencerla haciéndola calentar, pero solo logré que me chupe la verga. Para ella, el problema está en el tamaño de mi pene, lo ve muy grande y le da miedo meterse eso en su conchita. La verdad es que sí, tengo una buena verga, es realmente muy gruesa, tanto que no llego a rodearla por completo con una mano. A mi favor tengo que, Juliana es la única que vio y yo siempre le digo que es de tamaño normal.

Una tarde estaba con Lorena en mi habitación y estábamos muy excitados. Estaba seguro que la desvirgaría ese día, ella estaba muy caliente, como nunca la había visto antes. Estábamos desnudos en mi cama, ella me chupaba la pija y yo le tocaba su conchita. Tomé un forro, lo abrí, ella me miró, sonrió y se recostó boca arriba en mi cama. Me coloqué el forro con un poco de lubricante y me puse sobre Lorena. En ese momento apoyé la pinta de mi pene en su vagina y muy de a poco, empujé. Nunca había desvirgado a ninguna chica antes, su vagina era estrecha y sentía que me apretaba, pero de a poco avanzaba. A medida que mi pija se abría paso por su conchita, su cara expresaba más dolor y después se empezó a quejar.

–          Tranquila Lore, relájate, va a ser más fácil.- le dije.

–          Es que me duele mucho Juan.

–          Pero, tenemos que ir despacio, de a poco.

–          Yo siento que estoy llena, no aguanto Juan.

–          Llena? Pero entró solo la mitad, recién.

–          Hay, Juan, yo te dije que era muy grande para mi.- ella se estaba poniendo nerviosa.

–           Bueno, relájate. No te preocupes, no paso de acá y trata de disfrutar.- le dije firmemente.

Sin poder penetrarla del todo, aumenté el ritmo de a poco. Lorena se empezó a relajar y luego a gemir. Aumenté, más mis envestidas y ella llegó al orgasmo, pero yo seguía. En el momento que estaba llegando al climax, me deboqué, la tomé con fuerza y se le enterré toda mi verga en su vagina, pero además le di sin asco, hasta que acabé. Lorena lloraba, de dolor y su concha estaba llena de sangre. No sabía que había pasado, era como si hubiese perdido la conciencia, en el momento que estaba por acabar.

–          Sos un hijo de puta! Porque me hiciste esto? Era mi primera vez… – me dijo llorando.

–          Perdón Lorena, no se que me pasó. Yo no quise hacerte esto.

Lorena se limpió como pudo la sangre de su vagina, se vistió y salió llorando del cuarto. Me sentía terriblemente por lo que le había hecho, no era la primera vez que me descontrolaba en el momento de acabar, en varias ocasiones, cuando mi excitación era muy alta, también me había sucedido. La fui a buscar, para tratar de explicarle, pero nunca me atendió, para colmo le contó a su madre, que estaba furiosa y me echó de su casa. Con culpa, decidí salir caminando, para poder pensar en lo que había ocurrido.

La escuela de artes marciales de mi padre estaba cerca, así que se me ocurrió pasar a ver a mi padre y pedirle que me aconsejara sobre lo que me había pasado. Cuando llegué, las luces estaban apagadas, pero de todos modos intenté abrir la puerta y esta se abrió. Al entrar se escuchaban gritos de mi padre, desde uno cuarto que estaba apartado, supuse que era mi padre practicando karate. Me dirigí hacia ese cuarto y encontré a mi padre, pero no pude creer lo que vi. Él estaba desnudo, en cuatro patas sobre una colchoneta, pero detrás había un hombre que parecía un gigante, en comparación con mi papá. El extraño estaba cogiendo el ano de mi padre y de una manera brutal. Papá emitía gemidos de placer y excitación. Este señor, que después me enteré que se llamaba Héctor y que era el dueño del taller mecánico que se encontraba junto a la escuela. Tenía aproximadamente 55 años, rubio entrecano, de contextura enorme, pura fibra muscular, más de dos metros de altura, unos brazos y unas manos enormes, con la piel curtida por el trabajo. Además, usaba barba y era extremadamente velludo en todo el cuerpo, pero el vello era rubio mezclado con canas. Luego de unos minutos, mi padre se dio cuenta que yo estaba mirando.

–          Está mi hijo.- dijo papá medio jadeando.

–          Que Dani?

–          Mi hijo!-. gritó.

Héctor me miró, sin dejar de coger a mi padre y señalo mi pantalón. Cuando me miré, mi pija, estaba totalmente erecta.

–          Y bueno Juancito, algún día ibas a saber lo que le gusta, realmente, a tu padre.

–          Que?- dije en voz baja.

–          Que le rompa el culo con mi pedazo de verga.- dijo Héctor.

Cuando me dijo eso, saco su verga del culo de mi padre, para que yo la viera. Era una tremenda verga, pero no era mucho más grande que la mía, tal vez mínimamente más larga, pero de grosor estábamos iguales. Mi padre se volteó boca arriba y me miró como con vergüenza. Le respondí esa mirada, subiendo mis hombres y con una sonrisa, entonces él respiró aliviado. Héctor continuó penetrándolo, pero ahora con mi padre boca arriba, noté que su verga era muy pequeña, en especial muy delgada.

–          Te gusta, como le hago la cola a tu papito, nene? Que no te de vergüenza y mastúrbate, veo estás muy excitado. – dijo Héctor.

–          Puedo?.- dije mirando a mi papá.

Mi padre me hizo un gesto de aprobación, yo no perdí tiempo y saqué me verga, totalmente empalmada. Los dos hombres me miraron asombrados.

–          Que pedazo de verga, Juan Marcos!- exclamó papá.

–          Es casi como la mía.- agregó Héctor.

–          Son casi iguales, Héctor.- dije.

–          Ahora, quiero compararlas.- dijo Héctor.

Pusimos una pija, junto a la otra y las miramos por un rato. Estábamos asombrados, nuestros penes eran, casi idénticos, hasta con algunos detalles iguales, solo era uno o dos centímetros más larga la de Héctor.

–          Danilo, al final, vos me venías a buscar todos los días, por la pija y tenías una copia en tu casa.- dijo Héctor.

–          Si, una copia.- dijo mi padre y puso una cara rara, como de angustia.

–          Para un poco. Una copia? En qué año naciste, Juan Marcos?- me preguntó Héctor.

–          En noviembre del 91.- contesté.

Héctor se puso a pensar, hacia cuentas y daba vueltas caminando. Después se puso a mirarme, como inspeccionándome.

–          Danilo?- dijo con vos de furia y mirando a mi padre.

–          Si, es lo que piensas.- respondió mi padre, sin mirarlo.

–          Sos un hijo de puta! Vos y tu esposa!- grito Héctor.

No dijeron nada mas, pero los dos se habían puesto nerviosos y yo comencé a preocuparme. Intuía que el conflicto tenía que ver con migo.

–          Pero, qué pasa?- dije, rompiendo el silencio.

–          Yo te voy a decir Juan Marcos, yo soy tu verdadero padre y no lo sabía, hasta ahora.- me dijo Héctor.

Me quedé sin poder responder, cuando reaccioné, los observé a ambos. Era verdad, yo era muy parecido a Héctor, él era mi padre verdadero.

–          Pero, como?- pregunté.

–          Yo creo que sé como pasó todo. Quieres saber?- me dijo Héctor.

–          Por supuesto!- respondí.

–          Danilo y yo, somos homosexuales. Un año antes que nacieras, Danilo inauguró esta escuela de artes marciales, para ese entonces, mi taller ya estaba aquí junto. Como vecinos, pronto nos hicimos amigos, pero había algo más, nos atraíamos mutuamente, pero ninguno se lo decía al otro. Danilo ya estaba de novio con tu madre y él se aprovechó de ella para acostarse con migo. Le propuso hacer un trío con migo, Elena primero dudo, pero al final aceptó. Estuvimos tres días enteros, en una cabaña que alquilamos, teniendo sexo. Recuerdo haber acabado muchas veces en la concha de tu madre, pero también muchas veces en el culo de tu padre.

–          Es verdad Juan, Héctor es tu verdadero padre.- dijo Danilo.

–          Como pudiste hacerme esto, sos uno hijo de puta papá, digo, Danilo.- dije con los ojos llenos de lagrimas.

–          Todo este tiempo juntos, como pudiste ocultarme que tenía un hijo.- Héctor también estaba llorisqueando.

Tomé del brazo a Héctor, me miro con sus ojos llenos de lágrimas y me abrazó. Nos pusimos a llorar a moco tendido, los dos abrazados. Después, me miró y dijo…

–          Eres igual a mi, tu cuerpo, tu pelo, somos iguales.- me dijo Héctor.

–          Somos muy parecidos. Por eso no querías que practique artes marciales, para que no conozca a mi verdadero padre.- le dije a Danilo.

–          Claro, desde bebé que casi no te veo Juan. Sos un hijo de puta Danilo.- dijo Héctor.

–          Que bronca que tengo, que rabia! Te voy a hacer mierda el culo papá, no, Danilo!- dije.

Héctor empujó a Danilo, el cual quedó culo para arriba y sin pensarlo ni un segundo, le ensarté mi verga entera en el ano de un solo empujón. Me sorprendió lo rápido que entró, pero claro, hace 20 años que se lo garcha una verga igual a la mía. Le di con todas mis fuerzas por un buen rato, después fue el turno de Héctor y también se la ensartó de un solo empujón. Una y otra vez fuimos intercambiándonos el culo de Danilo, que no paraba de gemir y gritar de placer. Mientras estaba culeando a Danilo por cuarta o quinta vez, observé como gozaba mi verga, yo no quería eso, yo buscaba sufrimiento, quería marcarlo para siempre, me enfurecí de rabia y le saqué la pija del culo.

–          Esto no esta funcionando, yo estoy lleno de bronca y él esta disfrutando como mi verga sea un trofeo.- dije.

–          Bueno Juancito, podemos solucionar esto juntos.- me dijo Héctor.

–          Pero como?

–          Transformando estos dos trofeos en una gran escabadora.

–          Que?- dijo Danilo.

–          Te vamos a dejar en culo como una flor.- le respondió Héctor.

–          No, no, no. Yo no los quiero juntos!- habló Danilo.

Héctor tomó a Danilo por el torso, lo alzó en el aire y lo ensartó en su pija. Era impresionante la fuerza que tenía mi nuevo padre, Danilo no podía hacer nada para zafarse. Yo me acerqué por la espalda de Danilo e intenté meter mi pija en su ano, pero se me hacía muy difícil porque la de mi padre ya estaba toda dentro.

–          No se la puedo meter.- dije.

–          Bueno, yo lo levanto y se las ponemos a las dos juntas.- dejo Héctor.

De esa forma pudimos introducir las los cabezas juntas en el ano y buscamos que ninguna se saliera. Entonces, empezamos a penetrarlo con mucha potencia y sin piedad. Los gritos de ese hombre eran desgarradores, nos pedía que paremos y lloraba. Pero nosotros no paramos hasta llegar al tope de nuestras vergas y cuando llegamos, comenzamos a darle con todo, los dos juntos.

–          Estoy por acabar papá.- dirigiéndome a Héctor.

–          Yo también, hijo, vamos los dos juntos.

Los dos, como enfurecidos, descargamos nuestra leche en su culo. Cuando me miré, estaba con manchas de sangre en las piernas.

–          Creo que le desgarramos el ano, está todo lleno de sangre. Me lo sacas de la pija pa?-dije.

–          Además quedó inconsciente del dolor.- contestó mientras lo sacaba de nuestras vergas.

–          Como para que no se desmaye, mira como le dejamos el ano.

–          Y nosotros quedamos bañados en sangre. Vamos a las duchas.- dijo.

–          Vamos.

En las duchas.

–          Nunca me sentí identificado con Danilo, lo veía muy diferente  a mí, tanto físicamente como en nuestras formas de ser. Hoy cuando me enteré la verdad, te observé y de inmediato me reflejé en vos, vi lo que yo buscaba en un padre, sentí que eras el modelo a seguir como hombre, nunca había sentido esto con mi anterior padre.- le dije a Héctor.

–          Estoy muy alagado con lo que me dices Juan Marcos, yo también te veo muy parecido a mí. En cuanto a ser tu modelo a seguir como hombre, no se si soy el adecuado, no te olvides que yo soy gay.

–          Eso no es relevante para mí, al fin y al cabo Danilo también lo era. Héctor, yo te veo como un gran macho, es tu actitud y tu apariencia lo que hacen que yo quiera ser como vos. Por otro lado, hoy tuve mi primer experiencia homosexual, cuando cogimos a Danilo y francamente me gustó.- dije.

–          Ahora te entiendo, me ves como el padre que siempre quisiste tener y no comprendías por qué Danilo no lo era. Me alegra mucho que no te afecte saber que tienes un padre gay. Pero, a que conclusión llegas, con respecto a que haya gustado coger a un hombre?-me preguntó.

–          No sé, no es que me haga dudar sobre mi sexualidad, no lo vi como a un hombre, para mí era un agujero al que podía destrozar y además fue la primera vez que pude usar toda potencia con mi verga, las minas no se aguantan semejante tamaño.-respondí.

–          Claro, Danilo se la aguantó muy bien, porque desde hace años lo penetro casi todos los días, pero al principio también le costó. Tenemos vergas muy grandes Juan.-dijo tomando su miembro con las manos.

–          Antes de venir para acá, estuve con mi novia, fue su primera vez y me pasó que no aguantó el dolor que le provocaba mi verga, pero ni siquiera había llegado a introducirle la mitad de mi pija. Lo peor de todo es que cuando estaba por acabar, me enceguecí y le di con todo hasta acabar. La pobre quedó toda ensangrentada y salió corriendo despavorida, fui hasta su casa, pero me echó sin querer hablar.-le conté a Héctor, mientras le mostraba hasta donde le había entrado a mi novia.

–          Me ah pasado muchas veces, eso de descontrolarme en el momento de acabar y sin querer destrozar algún culo, pero te puedo asegurar algo hijo, siempre vuelven por más, nunca me ah fallado.

–          Que bueno escuchar que vuelvan después de destrozar esos agujeros.

–          Nadie se olvida de unas vergas como estas, Juan Marcos.

Yo seguí viviendo con Danilo en mi casa, él se mostraba temeroso ante mi presencia y trataba de esquivarme. Mi madre, como casi no estaba en mi casa, no se daba cuentas de la situación.  En muy pocos días, me acerqué mucho a Héctor, cuanto más lo nos conocíamos, más parecidos nos veíamos y nuestra relación se fortalecía. Un día lo empecé a llamar papá, me salió del alma, de muy adentro de mi ser, ese día le pedí mudarme con él. Héctor se puso muy contento, pero dudó en aceptar porque no quería hacer sufrir a mi madre. De todas maneras, yo estaba decidido a mudarme con él, además era hora de que mi madre se enterara de lo que había hecho Danilo y que Héctor era mi verdadero padre. Y un día me mude con él, de inmediato nos llevamos muy bien entre los dos y todo marchó muy bien de entrada. Además yo empecé a ayudarlo en el taller de autos, que se transformó en mi pasión rápidamente y al cabo de un par de meses me puse a trabajar con él tiempo completo.

Una tarde un señor trae su automóvil para arreglarlo, el señor venía con una joven, que para mi sorpresa era Lorena. Ella se me quedó mirando como embobada.

–          Hola Lore, como estas?-le dije.

–          Muy bien, ahora que te veo.

–          Creí que todavía estabas enojada con migo.

–          Para nada, al contrario.-me dijo.

–          Al contrario?

–          Me gustaría volver a intentarlo.- dijo ella.

–          Bueno, un día de estos te invito a casa.

–          Yo quiero ahora.-dijo.

–          Ahora? Eh, bueno para, pero tiene que ser rápido, está tu papá en el taller.

–          Pero mi papá siempre se queda hablando mucho tiempo en la oficina de este taller.

Fui a la oficina del taller para decirle a mi padre, que entretenga al padre de Lorena y cuando abrí la puerta, este último estaba chupando la verga de Héctor. Sin perder tiempo llevé a Lorena a un cuarto de herramientas junto a la oficina de mi padre. Ella me la empezó a chupar y cuando se me puso bien dura le bajé la bombacha.

–          Esta vez no vas a quejarte. Ya no es más tu primera vez.-le dije.

Se la comencé a introducir despacio y en el momento que estaba llegando al fondo, ella pegó un grito, pero yo le di más fuerte. Ella gritaba cada vez más fuerte y de pronto se abre la puerta del cuarto. Era su padre, con los pantalones bajos y estaba muy transpirado.

–          Que le estas haciendo a mi hija.- gritó el padre de Lorena.

–          Lo mismo que te hago siempre yo.-dijo mi padre que estaba detrás de él.

Lo empujó y le ensartó su verga por el culo. Lorena y su padre no paraban de gemir. Ella tenía un orgasmo tras otro y su padre la miraba mientras lo penetraban. Di vueltas a Lorena y se la puse en el culo, ella se puso a gritar como loca, pero después le gustó.

–          Papá, y si le das por la conchita.- le dije a Héctor.

Mi padre ni lo dudo y le penetró su vagina. Ahora con las dos pijas dentro de ella, Lorena no paraba de gemir de tanto placer y su padre se quedo mirando haciéndose una paja. Sentir el rose de la verga de mi padre me hizo calentar aún más, hasta el punto de querer acabar y eso me descontroló. Le di muy fuerte y muy rápido hasta que descargué toda mi leche. Mi padre también había acabado y él también había perdido el control. Lorena había quedado inconsciente, ensartada por nuestras vergas y con un poco de sangre que chorreaba desde sus orificios. Su padre se seguía pajeando con la boca abierta.

–          Fue la mejor cogida que vi en mi vida, son dos bestias que usan como nadie esos vergones. Nunca vi nada igual y nunca pensé que mi hija pudiera gozar tanto. De seguro volveremos.-dijo el padre de Lorena.

–          Yo te lo dije, siempre vuelven por más.-me dijo Héctor.

Y así fue, Lorena y su padre nos visitaron muy seguido des de ese día. Pronto descubrí que muchos de los clientes de mi padre, no solo venían para reparar sus coches, también querían ser penetrados por su enorme pija. Después de un tiempo, yo también fui requerido por las clientes mujeres, llegaban con el auto roto y se iban con el culo roto.

El taller se convirtió en un gran éxito comercial, pero el mayor éxito era la excelente relación que habíamos forjado con mi nuevo y verdadero padre.

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